La navidad y los ritmos cosmicos – Grandes Conjunciones

 

Willi Sucher

(Notas de conferencias no revisadas por el autor – Incluido en el Curso de Cosmología I, publicado por Astrosofía Research Center) – Rudolf Steiner House Londres, Inglaterra

~ 28 de diciembre 1954

English version

 

Empezamos otra serie en la que vamos a hablar acerca de los eventos cósmicos que tuvieron lugar hace 2.000 años. Hay un ritmo que se repite, que se inauguró en el tiempo de Cristo.  Rudolf Steiner en “La guía espiritual de la Humanidad” nos describe que en el caso de un ser humano normal, éste siempre tendrá un conflicto entre las fuerzas cósmicas y las terrestres. Sin embargo, en el caso de Cristo, las fuerzas espirituales eran  aceptadas continuamente. No hubo lucha contra ellas, como Rudolf Steiner indicó cuando dijo: “El Cristo es el representante de todo el cosmos”. Sobre la base de esta indicación, he estado investigando a nivel cósmico durante unos 35 años. Son investigaciones respecto a los acontecimientos cósmicos que tuvieron lugar en el cielo en la época de Cristo. Estas investigaciones  revelan lo que Rudolf Steiner, dijo. Lo que se presenta aquí es sólo una parte de la investigación. Con el fin de poder investigar esto, hay que saber también un poco de astronomía.

Esta noche voy a hablar de Saturno y Júpiter. Estos dos planetas se mueven a una cierta distancia uno de otro. Júpiter está más cerca del Sol y se mueve alrededor del zodíaco completándolo en unos 12 años, mientras que Saturno que está más alejado tarda unos 30 años. En un determinado momento, se encuentran (entran en conjunción), y de nuevo se separan  pues Júpiter se mueve más rápido que Saturno. Estos dos planetas hacen un hermoso patrón en el cielo, un gran triángulo. En la época de Cristo hubo tres encuentros entre Saturno y Júpiter. El primero se produjo en Piscis, el segundo en Sagitario, y el tercero en la constelación de Leo. Vamos a hablar de estas tres conjunciones.

Estas conjunciones forman un triángulo en el cielo, sin embargo hay una ligera diferencia, después de 60 años, cuando Saturno y Júpiter se reúnen de nuevo en este punto de Piscis, ya que la conjunción se va moviendo un poco más hacia Aries. Lo mismo sucede con las conjunciones de Leo y Sagitario, por lo tanto el triángulo siempre se está moviendo o girando. Durante estas noches queremos hablar de estos puntos del triángulo tal como estaban en la época de Cristo.

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La conjunción en el año 7 aC, que tuvo lugar en Piscis, está relacionada con el nacimiento de Jesús, en un sentido espiritual, según el Evangelio de San Lucas. Espero poder mostrar la conexión de esta conjunción con el nacimiento de Jesús. Es el nacimiento espiritual, y el nacimiento espiritual es mucho más importante que el nacimiento físico en sí, como fue sugerido por el Dr. Steiner (véase: La constelación del Pensamiento Cósmico).

En el año 14 DC, la conjunción se llevó a cabo en Sagitario, y  cerca de ese momento tuvo lugar otro evento. Fue cuando el niño de 12 años de edad, Jesús estaba en el templo. Oímos cómo el Jesús de 12 años de edad, fue perdido y hallado en el templo entre los sabios hablando con ellos y enseñándoles.

Finalmente, llegamos a la conjunción del 34 DC, que tuvo lugar en Leo. Esto está relacionado con el Misterio del Gólgota, en un sentido amplio, ya que el evento tuvo lugar el 3 de abril del año 33 DC, según referencias del Dr. Steiner. Esta conjunción también tiene que ver con la conversión de San Pablo a las puertas de Damasco.

Estas conjunciones son como piedras angulares. Todo eso, que podemos ver en la encantadora escena de los pastores. La corriente de los pastores y su renacimiento en el cristianismo- se conecta con la conjunción en el año 7 AC, que en ese momento estaba en Piscis. Fue el nacimiento visto desde las almas sencillas que están estrechamente relacionadas con el planeta Tierra con su vida de sufrimientos y alegrías, y todo lo que pasa a través de la historia. En el movimiento de la estrella de tres puntas, podemos seguir la corriente de los pastores en la Humanidad. Lo mismo se puede hacer con los otros puntos.

corriente pastores

Corriente de los Pastores

La conjunción en el 14 DC está estrechamente relacionada con la corriente de los Reyes. Podemos ver cómo se desarrolla la corriente de los Reyes, incluso el movimiento interior, si seguimos el movimiento de esta punta de la estrella. Esta corriente de los Reyes acababa de entrar en Sagitario, procedente de Escorpio. La corriente real estuvo representada por los Reyes Magos de Oriente. Esta corriente ha pasado por tremendas crisis. Se manifiesta en la figura de Herodes que provocó la matanza de los niños inocentes.

 

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Corriente de los Reyes

La conjunción en el año 34 se conecta con la conversión de San Pablo. Se trata de un aspecto diferente del cristianismo, conectado con la entrada del Cristo Cósmico en el cuerpo de Jesús en el bautismo de Jesús en el río Jordán. El Cristo que San Pablo experimento en Damasco fue el Cristo Cósmico. Así Cristo había dado paso a un tremendo desarrollo mediante su unión con la Tierra. La Experiencia de San Pablo con Cristo Resucitado está escrita en esta conjunción del año 34 AD. Podemos seguir esta corriente en la historia de la Humanidad, que también ha pasado por tremendas crisis. Es la interacción entre las fuerzas cósmicas y las fuerzas terrestres de la Historia.

Una Gran Conjunción de esta serie se llevó a cabo entre 1940 y 41, y hubo otra anterior en 1603-4, que está conectada en la historia con la guerra de los 30 años. Aquí hay que distinguir dos aspectos. Los hechos reales y la conjunción no siempre tienen lugar al mismo tiempo. Los eventos pueden ocurrir durante el tiempo que se acerca una Gran Conjunción y también durante el tiempo de la separación cuando Júpiter se aleja de Saturno. El carácter entonces es diferente.

corriente damasco

Corriente de Damasco

 

En la conjunción en el año 7 AC no hubo un acontecimiento real,  fue un enfoque para el evento. [Ed. Nota: Más adelante Willi asocia esta conjunción con el nacimiento espiritual de los niños Jesús en el 6 y 7 AC]. Es similar con respecto al 14 DC. El Jesús de 12 años de edad, habría estado en Jerusalén en el año 13, no en el 14. En el 34 DC el evento se llevó a cabo en la Tierra actuando en esa conjunción, que fue tomada por el cielo reflejando el futuro. Es algo similar a la indicación de un reloj: es una indicación de tiempo. Cuando un evento tiene lugar en el mundo espiritual, y después se convierte en un evento terrenal. Algo ocurrió en el mundo espiritual en el año 7 AC, y 6 años más tarde sucedió en la Tierra, por lo que, lo que se había decidido en el mundo espiritual se cumplió en un momento posterior.

¿Por qué son tan importantes estos dos planetas Saturno y Júpiter?. Esto sólo puede explicarse si se tiene en cuenta el cosmos como un organismo integrado, el cuerpo de la Deidad, pues constelaciones similares habrán tenido lugar antes de la época de Cristo. ¿Cómo es posible hablar de esto como un organismo integrado?. La forma humana nos da una indicación determinada. Se ha trabajado en todos los detalles. Los planetas exteriores indican las funciones de la cabeza, y los planetas interiores (incluyendo la Tierra) están conectados en el cosmos con las funciones que tienen lugar dentro del cuerpo del ser humano.

Saturno, el planeta de la memoria cósmica, lo anota todo. Es como el cráneo que se ha cerrado con el fin de confinar al ser humano lejos del mundo exterior. Al nacer, las fontanelas del bebé aún están abiertas. La función de Saturno es que el ser humano este perfecta y completamente integrado en su interior. Saturno es también el guardián del umbral del mundo extra solar, del mundo superior. También está conectado con otra actividad: la que mantiene al ser humano en posición vertical, y esta verticalidad proviene de un lugar o punto del cráneo que contiene también las fuerzas que elevan. El peso del cuerpo humano nos aplastaría, no sería capaz de mantenerse en pie si no fuera por estas fuerzas edificantes. Saturno es tal fuerza de voluntad, fuerza edificante. Estas grandes fuerzas de la Deidad en el cosmos solar están trabajando en Saturno como las fuerzas que recuerdan todo el pasado.

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A continuación  viene en la escala microscópica del cuerpo humano que se encuentra entre los ojos. Es aquí donde tenemos la capacidad de pensar. Esto sucede en el microcosmos. En el cosmos es la esfera donde tiene lugar el Pensamiento Divino. Júpiter es el gran pensador del universo. Pensar es una actividad creativa que trabaja para el futuro. En Júpiter los seres espirituales-divinos están trabajando directamente en el pensamiento de todo el cosmos. Están preparando el pensamiento cósmico para la encarnación futura de la Tierra.

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Si estos dos Seres de las dos Esferas se encuentran, cuando hay una conjunción de Saturno y Júpiter, es una indicación de que ciertos eventos tienen lugar en el mundo espiritual, y se reflejan en la Tierra. Las conjunciones indican las decisiones que se llevan a cabo, el pasado y el futuro. La memoria, el pasado, es el mundo del Padre (Saturno), que se reúne lo que viene del futuro (Júpiter). La conversación entre Júpiter y Saturno preparan una nueva creación. Estos dos mundos tienen lo que podríamos llamar una Asamblea. En ese momento se toman algunas decisiones,  decisiones que se hacen notar en todo lo que ocurre en la Historia. Uno puede imaginar los intervalos rítmicos que se encuentran en el mundo espiritual. Siempre podremos integrar con los acontecimientos terrenales cómo estos tres pilares del triángulo se reflejan en la historia.

 

Traducido por Gracia Muñoz

©Astrosophy Research Center 2012 – ISBN – 1888686-11-1 All rights reserved. These lectures are for private use, study, and research only and are not to be reprinted for any other purpose without the written permission of the Astrosophy Research Center.
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La constelación del Pensamiento Cósmico – Natividad Espiritual

 Por Willi Sucher

 

English version

 La Astrología tradicional, tal y como se nos ha transmitido desde el pasado y que se basa exclusivamente en la carta natal, sólo nos permite considerar la parte de la existencia humana que va desde el nacimiento hasta la muerte. De ahí que la situación haya evolucionado, pues por un lado nos vemos constantemente confrontados ante la experiencia de que existe una conexión entre el destino humano y el movimiento de las estrellas, y por otro lado no se nos ofrece una explicación satisfactoria que nos permita establecer una conexión que haga justicia, al mismo tiempo, a la libertad humana.

A través de Rudolf Steiner nos ha sido dada esta posibilidad para nuestra época, al considerar al ser humano como un ser que desciende desde la existencia prenatal de los reinos espirituales a la vida terrenal, y que, después de pasar a través del Portal de la Muerte, regresa al mundo espiritual con el fin de prepararse para una nueva encarnación en la Tierra. Desde el punto de vista del conocimiento espiritual antroposófico nos incumbe hablar del ser humano que encontramos con vestidura terrenal entre el nacimiento y la muerte como un ser que, en las condiciones de la existencia entre la muerte y un nuevo nacimiento, es, en realidad, un ser de las estrellas.

Sin duda habrá que tener en cuenta –y en el sentido de Rudolf Steiner, es posible– que el mundo de las estrellas no puede, en estos aspectos, concebirse como un reloj estático, como se nos mostraría desde una perspectiva terrenal, sino como la vestidura de los Seres del mundo espiritual. Y así seguir al autor para tratar de entender nuestra relación con el cosmos, de acuerdo a las instrucciones de Rudolf Steiner, y hacer el esfuerzo de penetrar en la existencia del ser humano antes del nacimiento y después de la muerte, para descubrir una astrología acorde con nuestra dignidad humana como seres espirituales.

Queremos desterrar el malentendido de que todo intento de penetrar en el reino de la preexistencia terrenal tenga que realizarse de una forma mística nebulosa. Al contrario, el punto de partida de nuestros estudios será el horóscopo natal del ser humano. Así, mientras que el horóscopo natal se proyecta de forma general sobre el período de la vida que va entre el nacimiento y la muerte, aquí plantearemos lo opuesto, es decir, consideraremos la disposición de las estrellas en el cielo de nacimiento como una clave, o como un umbral, para la etapa de la existencia pre-terrenal, de la que ya se han expresado algunos pensamientos en la explicación anterior.

La constelación de nacimiento proporciona una clave de la etapa pre-terrenal, antes del descenso del alma humana, de una manera muy real; más concretamente, la posición de la Luna en el nacimiento. Esta posición de la Luna es como un portal que muestra el camino a través de las etapas de la existencia cósmica. Según esto, distinguimos tres etapas,  «tres palabras de las estrellas» si se quiere hablar de acuerdo con la «escritura de las estrellas», que se dirigen a los seres humanos. La primera es la configuración pre-natal que se calcula usando la Trutina de Hermes, como se indicará más adelante; a continuación, la constelación del pensamiento cósmico, que es la que vamos a exponer ampliamente aquí; y la tercera es una configuración que va más hacia el pasado de la vida en la Tierra. Esta tercera constelación será tema de una exposición posterior.

En primer lugar, tenemos que explicar algo acerca de la configuración pre-natal. Es de conocimiento común que este importante evento tiene lugar unos nueve meses antes del nacimiento del ser humano, y que desde el punto de vista terrenal llamamos «la concepción». A partir de las descripciones dadas por Rudolf Steiner en muchos lugares, sabemos que lo que ocurre tras los acontecimientos físicos de la concepción son eventos espirituales de gran importancia. Durante largas épocas de la existencia, entre la muerte y el nuevo nacimiento, el alma humana ha estado trabajado en cooperación con los seres del mundo espiritual a fin de crear una «semilla espiritual» para su nuevo cuerpo en la Tierra. Cuando el alma desciende, por así decirlo, a la última etapa antes de encarnar, entra en la esfera de la Luna y pierde el contacto con la «semilla espiritual». Esta semilla se conecta con lo que se ofrece desde las sustancias de la herencia física. Ante el sentimiento de pérdida, el alma humana, que se ha investido por adelantado de un cuerpo astral, reúne desde el éter cósmico un cuerpo etérico. En la tercera semana después de la concepción, el yo humano, envuelto en los cuerpos astral y etérico, se conecta con lo que se ha desarrollado como una sincronización de las semillas física y espiritual, y se une más íntimamente durante el siguiente período embrionario.

Estos eventos, que vamos a describir a continuación, se reflejan de una manera más penetrante en los eventos estelares en el momento de la concepción. Esto ha sido presentado e iluminado desde un punto de vista especial en la «Constelación del nacimiento de Cristo» (Elisabeth Vreede, «Die Konstellation zu Christi Geburt», Astronomische Rundschreiben Nr. 1, Dec 1934, publicado por la Sección Matemático-astronómica, el Goetheanum, Dornach, Suiza), es decir, bajo el aspecto de lo que la «regla hermética» (trutina hermetis) puede revelar sobre la existencia pre-natal. Esta regla hermética muestra en sí misma, desde distintos puntos de vista, ser un vestigio de los misterios de la verdadera sabiduría, los cuales se explicarán con respecto a su estructura astronómica en futuros estudios. Sólo voy a mencionar aquí que, con esta regla, se indica que la variación del tiempo medio embrionario es de diez meses siderales o 273 días, lo que está conectado con los acontecimientos espirituales descritos anteriormente. La posición de la Luna en el nacimiento es la clave: tanto si la Luna está en su fase creciente o menguante, visible por encima o invisible por debajo del horizonte, nos informa en relación con el tiempo, que puede variar hasta 14 días antes o después de los 273 días antes del nacimiento. En ese momento está presente la constelación de estrellas de la época pre-natal, proyectando un poderoso cuadro de lo que va a ocurrir en la vida en la Tierra, junto con la constitución fisiológica. En el futuro hablaremos mucho más acerca de esta constelación, pero de momento es suficiente esta breve mención.

La configuración  pre-natal (o época) está conectada en su esencia sobre todo con la esfera de la luna. Los procesos del desarrollo embrionario en sí, son de naturaleza lunar. El propio embrión nada en el agua, o líquido amniótico, como un reflejo de la esfera de la luna. La constelación correspondiente, también, es completamente “fluida” y esa fluidez debe ser entendida en su ligereza y vivacidad, no tiene nada de la naturaleza congelada de la configuración natal, que se refiere a un momento muy definido.

Este nadar del ser humano en el estado astral, que es tan excepcionalmente animado en el período embrionario, tiene una existencia paralela en el otro extremo de la vida, en la constelación de la muerte. Rudolf Steiner ha señalado la posibilidad de que un horóscopo para el momento del paso del alma humana a través del portal de la muerte, puede dar una comprensión extraordinaria de la naturaleza del alma y de su karma predeterminado. De hecho Rudolf Steiner señala que, así como durante la gestación el embrión nada en el líquido amniótico, en el período inmediatamente después de la muerte el alma humana nada en la configuración planetaria que está en el cielo. Esto es cierto en todo detalle y se informará a fondo cuando lleguemos a considerar la configuración del horóscopo de la muerte. Es fundamental tener en cuenta que tiene lugar un «nadar» en la muerte, por estar relacionado con la condición líquida que es la esencia misma de la esfera Lunar.

Figura 1

Figura 1

Hemos tratado cómo la constelación de nacimiento se muestra como el punto medio, del momento de la entrada al mundo físico; entonces, precediéndola, nos encontramos como si subiéramos un escalón en el mundo cósmico, una configuración antes del nacimiento, la época pre-natal, que dirige la mirada a los acontecimientos etéricos lunares. En el otro extremo de la vida vemos un modo paralelo de existencia en la configuración de la muerte que refleja los acontecimientos en la esfera etérea lunar; porque en esta configuración se vislumbra una imagen en espejo del cuerpo etérico, disolviéndose del alma, del cuadro del destino que se ilumina en esos primeros días.

Queda por mencionar que la época pre-natal debe ser considerada desde la perspectiva de la Luna. Estamos acostumbrados a ver las constelaciones estelares desde el punto de vista de la Tierra: es decir, cuando nos ponemos a estudiar un horóscopo natal, por ejemplo, lo hacemos asumiendo nuestro punto de vista terrenal y levantando los ojos hacia la bóveda de los cielos como un cuadro donde aparecen las estrellas. Así es como se construyen los horóscopos de nacimiento. Pero la experiencia demuestra que si se quiere obtener una relación adecuada para la época pre-natal, a la hora definida por la regla hermética, no se debe tomar la Tierra como punto de vista para el estudio de los acontecimientos celestes,  lo ideal sería transferir nuestra mirada a la Luna y mirar los espacios siderales desde allí.

Como ya se ha mencionado, el presente estudio se dedicará principalmente a la descripción de la constelación del pensamiento cósmico, o también se podría decir, la configuración de la actitud filosófica. Si la época pre-natal tiene que ver con una etapa ascendente por encima de la física, en el elemento lunar-etérico, el nacimiento espiritual, o constelación del pensamiento cósmico se extiende más allá de esta; pues en realidad proviene de la esfera del Sol. A pesar de esto, el Sol no puede ser considerado como un evento pre-natal en absoluto aunque esta configuración puede estar presente mucho antes del nacimiento. Porque puede ocurrir incluso después del nacimiento, convirtiendo todas las relaciones de tiempo «al revés». Este hecho es un ejemplo que nos muestra que nuestros habituales conceptos lógicos de tiempo desde el punto de vista terrenal ya no son aplicables. Por consiguiente tenemos: el momento del nacimiento o la configuración natal como el horóscopo correcto; una configuración anterior que es la época pre-natal y que hemos denominado brevemente como una configuración Lunar; y en tercer lugar, una configuración adicional, el nacimiento espiritual, que es una configuración desde el Sol. Lo que se ha descrito aquí de una manera sencilla y esquemática se explicará y se irá aclarando poco a poco.

Así como en términos cotidianos hablamos de una puerta o portal, que conecta una habitación con otra y que tenemos que abrir si queremos ir a otra habitación, en los reinos planetarios esas puertas deben existir cuando el alma humana quiere descender, digamos, de la esfera del Sol a la esfera de la Luna y luego, eventualmente, a la de la Tierra. No sin una razón profunda, Rudolf Steiner continuamente usa las expresiones «el portal de la muerte» y «la puerta del nacimiento». Estos portales no sólo existen, sino que se pueden leer en el guion de los cielos estrellados, y están indicados por la posición de la Luna en el nacimiento. La norma hermética establece que la posición de la Luna al nacer indica el «lugar del ascendente o descendente en la época pre-natal»; que en sí mismo indica la puerta que conduce de la esfera del Sol a la esfera de la Luna. Ahora vamos a poner estas relaciones en una imagen con el fin de llegar a tenerlo más claro.

En la figura 2 mostramos una configuración que podría estar presente en un parto concreto. El círculo interior indica la situación en el nacimiento. La línea horizontal muestra el plano del horizonte, mientras que la Luna aparece alta y visible en la bóveda celeste. Debemos subrayar cuidadosamente dos cosas esenciales: Trutina hermetis (la regla hermética) establece que por un lado el ascendente al nacer, es decir, la prolongación matemática del horizonte oriental encuentra un punto en el zodiaco en el que la Luna, vista desde la Tierra, se encontraba en el momento de la época pre-natal. Esta posición de la Luna en la época pre-natal se dibuja en el segundo círculo. Si se considera (como se describe más arriba) en ese momento la situación cósmica desde la posición de la Luna, entonces se vería la Tierra en la posición opuesta. Por otra parte, la hermetis trutina habla de la posición lunar en el nacimiento como el «ascendente de la época pre-natal», que vemos en la figura 2.

Figura 2

Figura 2

Por lo tanto en nuestra consideración entran dos ascendentes: el ascendente del nacimiento y el ascendente pre-natal. ¿Qué se expresa en ellos?.  Debemos tener muy claro el concepto de ascendente en la carta de nacimiento; lo que significa el término «ascendente». Rudolf Steiner habla de ello, no sólo como el punto de intersección entre la prolongación de la línea del horizonte oriental y el zodíaco, sino como el hemisferio espacial de la dirección Este. Esto está conectado con el ser humano central, con el sistema rítmico, el pecho, que describe una semiesfera en la estructura de las costillas. Por lo tanto el ascendente es una imagen de lo que es un puente de conexión entre el sistema cefálico que está más orientado hacia el cosmos y el sistema metabólico que está más ligado a las fuerzas de la Tierra. El ascendente es por lo tanto una puerta desde el «arriba» hacia el «abajo», y viceversa.

De esta manera podemos comprender la naturaleza del ascendente. Para la disposición del nacimiento es la puerta de lo cósmico lunar, que vive en el organismo de la cabeza, se transfiere a la naturaleza terrestre y aparece en el sistema metabólico humano. El ascendente de la época pre-natal (ver figura 2 arriba) muestra la puerta de la esfera solar hacia abajo a la esfera de la Luna. (El significado de este portal va aún más lejos, pero sobre esto hablaremos más adelante). Sin embargo debemos darnos cuenta de que estos portales no están siempre abiertos para los seres humanos. El portal de nacimiento se abre cuando la dirección Este (ascendente) señala el lugar en el zodíaco donde la Luna se sitúa en el momento de la época pre-natal. (Se debe esperar un tiempo definido de días para el parto). Sin embargo el portal de la esfera del Sol a la esfera de la luna se abre cuando el nodo Lunar está en el punto del ascendente o descendente prenatal señalado por la posición de la luna en el horóscopo natal.

Con el fin de aclarar lo que quiero decir, vamos a insistir en la naturaleza del nodo Lunar. Este tema se ha tratado en detalle en una publicación anterior de la Sección de Matemáticas y Astronomía (Astronomische Rundschreiben 1927-1930, volumen 1, números 9 y 12). Por lo tanto podemos limitarnos a los detalles más básicos necesarios para nuestro entendimiento.

Figura 3

Figura 3

Si tenemos en cuenta la relación de la órbita de la Luna con la órbita del Sol (o eclíptica) desde el punto de vista de la Tierra (geocéntricamente), ambas órbitas se encuentran dentro de la banda de constelaciones del llamado zodíaco. Ambas se inclinan de tal manera que surgen las intersecciones en dos puntos opuestos. Éstos son los llamados nodos lunares, el ascendente y  el descendente, según la dirección en la que la Luna cruza la eclíptica. En estos puntos de intersección, por lo tanto, la esfera de la Luna (encerrada por la órbita lunar) esta rodeada por la esfera del sol (camino del Sol o eclíptica); aquí, por así decirlo, se estrechan las manos. Ahora, los nodos lunares tienen la característica de moverse en dirección contraria a la que la Luna y los planetas se mueven en el zodíaco, de manera que completa una órbita retrógrada a lo largo del zodíaco en 18 años y 7 meses.

Supongamos que la figura 3 (arriba) fuera la imagen de las relaciones planetarias al nacer. La posición de la Luna muestra el ascendente pre-natal o portal desde la esfera del Sol a la esfera de la Luna; o bien se podría decir que la Luna muestra la dirección cósmica por la que el ser humano se acerca a la esfera de la Luna. Pero el portal se abrirá solo cuando uno de los dos nodos lunares alcance la posición cósmica donde se encuentra la Luna en el momento del nacimiento. Pueden alcanzar esa posición antes o después del nacimiento. Por norma debe ocurrir dentro de un ciclo de 18 años, por lo tanto sucederá en el intervalo. Durante este período se produce una configuración estelar que es de suma importancia para la persona en cuestión. Porque, como ya se ha dicho, detrás de esta configuración se ilumina la actitud filosófica o «pensamiento cósmico» (nacimiento espiritual). Esto se corresponde por completo con lo que Rudolf Steiner afirmó en el ciclo de conferencias El pensamiento humano y el pensamiento cósmico.

Desde una óptica totalmente diferente, Rudolf Steiner describe en este ciclo de conferencias las diferentes orientaciones filosóficas que tienen su origen en los pensamientos cósmicos o divinos, y muestra de una manera magnífica su relación con las constelaciones y planetas circundantes. Las relaciones descritas en estas clases han sido tratadas por la Dra. Vreede en la primera parte de este estudio.

Ahora, la experiencia empírica demuestra muy claramente que la configuración estelar cuando los nodos lunares llegan al «ascendente o descendente cósmico», es decir, cuando el portal de la esfera solar se abre a la esfera de la Luna (y el nodo Lunar llega en la eclíptica a la posición de la Luna natal), se nos muestra la especial «constelación de la concepción del mundo» según lo describe Rudolf Steiner con respecto a ciertas personalidades.

Sobre estas personalidades se tratará más adelante. En los ejemplos siguientes se mostrará que la «constelación del pensamiento cósmico» (nacimiento espiritual) puede verdaderamente redescubrirse en los eventos estelares desde un punto de vista astrológico científico-espiritual, y como tal, es una configuración astral del Sol frente a la naturaleza etérea de la Luna de la época pre-natal.

Al igual que la época prenatal puede reconocerse como similar a la configuración de la muerte, es posible encontrar todavía otra configuración equiparable con la natividad espiritual (denominada aquí con reserva como la configuración de la esfera solar). Si recordamos cómo el nacimiento espiritual, o la configuración de la esfera Solar, describe las tendencias filosóficas o rasgos espirituales inherentes del alma para la siguiente encarnación, rasgos y tendencias que subyacen en forma latente o que potencialmente actúan a través de las manifestaciones del alma durante la vida terrenal, podemos suponer que el conjunto de estos hechos durante la vida, representados en el horóscopo de muerte, continuarán desarrollándose después de la muerte. Lo hacen, pero tendré que hacer un paréntesis para explicarlo.

Inmediatamente después de la muerte (o incluso en condiciones cercanas) ante al alma se expande una visión global –llamada cuadro de la vida- que se refiere a las acciones y experiencias terrenales. Entonces, con el paso de los dos días y medio o tres días y medio siguientes a la muerte, este cuadro se transforma en Seres. Los actos del alma y las experiencias se convierten en Seres que expresan cualidades morales. Se puede apreciar que estas cualidades pertenecen a dos categorías: las que han favorecido el desarrollo espiritual de la Tierra y del alma humana y las que no lo hicieron. Todas las acciones y experiencias del alma deben ser juzgadas antes de que puedan continuar expandiéndose por el cosmos (o ascender al mundo espiritual superior). Los Seres a quienes verdaderamente podemos llamar Dioses o Ángeles juzgan los hechos y experiencias del alma a la luz de la sabiduría de los objetivos finales de la Tierra. Su juicio requiere tiempo, y su veredicto requiere la purificación del alma de sus obras inútiles.

El alma experimenta conmovida su juicio, pero acepta su veredicto con impaciencia, ya que llega a conocer a la luz de la justicia y la verdad los últimos objetivos espirituales de la evolución de la Tierra. El siguiente período de purificación se conoce como Kamaloca, o purgatorio. Cuando termina, el alma asciende a mayores niveles espirituales. El juicio de los Dioses durante el Kamaloca tiene una relación similar a la del pensamiento cósmico divino en el nacimiento espiritual. Y así como el nodo lunar cruza la posición natal de la Luna, ya sea antes o después del nacimiento, invocando el nacimiento espiritual, podemos esperar que el nodo lunar indique el final del Kamaloca. Lo hace, pero ¿cómo lo hace?, eso se explicara más adelante. De momento tengamos presente que hay una configuración astral que indica el final del Kamaloca, que se corresponde con el nacimiento espiritual en el otro lado.

Figura 4

Figura 4

Para resumir brevemente lo anterior: tomaremos la carta natal como expresión última de la relación del alma con el mundo estelar. Sobre la base de esta carta, llegamos a la carta pre-natal, «configuración etérica-lunar»; y luego, a la luz astral, a la «configuración de la esfera Solar». Asociado con este último, existe otro evento que puede permanecer muchos años antes del nacimiento real, y que tiene una relación  entre el «ascendente cósmico prenatal» y el ciclo de Saturno, que se refiere de nuevo al momento de la encarnación anterior. Es preciso señalar enfáticamente que tal punto no puede ser simplemente calculado en el tiempo. Eso sería imposible, ya que aquí prevalece un elemento que escapa a la comprensión de lo estrictamente calculable.

Entonces, hemos mencionado las correspondencias de esta configuración estelar con la que se produce en el otro extremo de la vida, cuando el alma pasa a través del portal de la muerte, denominándolas como la configuración de la muerte y la que señala el final del Kamaloca. Más allá de esta última, encontramos una «configuración de Saturno», que hace referencia a la encarnación futura. Con el fin de desentrañar las complejas conexiones, el candelabro de siete brazos nos puede servir como una imagen (figura 4). Por el momento, todo esto sólo lo podemos mencionar brevemente, pero quizás sea el área en la que podamos movernos con claridad en las futuras consideraciones.

Por el momento solo recibirá especial atención la configuración del pensamiento cósmico, como se ha probado en la práctica. En el ciclo El pensamiento humano y el pensamiento cósmico, se analiza  la configuración de la actitud filosófica de Hegel. Rudolf Steiner dice que: Hegel es un idealista lógico, en el idioma del cosmos, Hegel tiene a Júpiter en Aries (véase la figura 5). Ahora queremos poner ante esta observación la configuración mencionada anteriormente.

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Hegel nació el 27 de agosto de 1770. Las posiciones de los planetas para esta fecha se muestran en el círculo interior de la figura 5. (Se desconoce la hora exacta de nacimiento, pero esto no interfiere fundamentalmente en nuestro estudio). El círculo interior está dividido en 12 sectores de 30° cada uno con los signos del zodíaco con los que trabaja la astrología tradicional. El círculo exterior muestra las divisiones desiguales de las constelaciones zodiacales empleadas en astronomía, tal  como se puede observar en el cielo. El Sol y Mercurio en el horóscopo de Hegel están en el signo de Virgo; Venus en el signo de Libra; la Luna en el signo de Escorpio; Júpiter en el signo de Sagitario; Marte, solo, en el signo de Géminis.

Desafortunadamente, aquí no podemos tratar sobre la importancia de las imágenes que ofrecen estas constelaciones, pues me gustaría hacerlo de otra manera. Eso también queda para otros estudios posteriores. Ahora bien, se ha dicho que sobre la base del horóscopo natal la época pre-natal se puede encontrar mediante el uso de la regla hermética. Dado que se desconoce la hora exacta de nacimiento, y en consecuencia, el ascendente, no se puede calcular la posición de la Luna en la época pre-natal. Por esta razón hemos elaborado un segundo círculo intermedio correspondiente a la época pre-natal que inscribe el camino del Sol y correspondería a un período de gestación promedio de 273 días. Alrededor de la concepción, el Sol estaba en el signo de Sagitario, por lo cual se tiene en cuenta que progresa alrededor de las tres cuartas partes del camino a través de la eclíptica en un tiempo de 273 días (figura 5). Además, nos encontramos en la esfera lunar de la época pre-natal pero se darán cuenta de que el ser humano tiene que haber salido de la esfera solar antes de entrar en la esfera de la Luna.

Tendría que entrar por el portal cósmico antes mencionado. La posición de este portal esta significada por la posición de la Luna al nacer, que en la configuración del nacimiento de Hegel está en el signo de Escorpio, detrás del cual se puede observar la constelación de Libra. Ya se ha mencionado que este primer portal se abre cuando el nodo lunar llega ahí. En el caso de Hegel, el nodo lunar descendente estaba en el signo de Escorpio o constelación de Libra ya en 1762,

Echemos un vistazo a la constelación de los planetas en el momento en que la esfera del Sol y la esfera de la Luna se relacionan armónicamente entre sí, según lo expresado por el guion cósmico: cuando el nodo lunar descendente (la intersección donde la ruta de la Luna cruza la eclíptica en dirección descendente) se encuentra en el zodíaco en el lugar donde la Luna se detiene ocho años más tarde, en el nacimiento de Hegel. Casi al mismo tiempo, ocho años antes de su nacimiento, Júpiter estaba en la constelación de Aries. Esto corresponde a lo que Rudolf Steiner expresa como la visión del mundo de Hegel: logismo en el Idealismo, o Júpiter en Aries. Esto se anota en el círculo exterior (figura 5). Los otros planetas también podrían estar marcados en este círculo para el año 1762, pero no son el tema de nuestro estudio inmediato. Sólo se ha destacado la configuración relacionada con la visión del mundo de Hegel.

Rudolf Steiner dirigió nuestra atención con profundo fervor a la configuración del pensamiento cósmico (nacimiento espiritual). Debemos ser conscientes de que, a través de nuestro estudio estamos levantando el velo que oculta los pensamientos de los Dioses. Al igual que nosotros como seres humanos y como resultado de  nuestra actividad mental en estado de vigilia, dejamos huella en nuestro cerebro, también los dioses imprimen sus pensamientos en el mundo, y estos se encienden en la mente humana como cosmovisiones filosóficas. Las Jerarquías consiguen percibir sus propios pensamientos de esta manera. En un momento dado «logismo en el idealismo» puede brillar en un pensamiento divino; y una persona en particular, que ha sido preparada durante una vida terrestre anterior, es capaz de asumir este pensamiento cósmico, trayéndolo a la Tierra donde cobró vida en el idealismo lógico de Hegel. La experiencia demuestra, sin embargo, que este fenómeno cósmico-espiritual se ilumina como algo “bien hecho” en la constelación que está presente cuando la esfera solar se imprime a través del corredor de la esfera de la Luna en el nodo Lunar. También se puede considerar esta configuración como la compresión de la energía astral-solar en la etérico-lunar del ser humano, ya sea en la experiencia pre-existencial o como una experiencia recordada más tarde.

Tomamos ahora otro ejemplo (del mismo ciclo de conferencias), relativo a la visión del mundo de Fichte. Rudolf Steiner llama logismo en el psiquismo o Júpiter en Piscis. Veámoslo en la siguiente configuración. Fichte nació el 19 de mayo de 1762. Los planetas de ese momento están marcados en el círculo interior (figura 6). El tiempo exacto no se conoce. No se conoce la hora exacta. Es característico de la personalidad de Fichte –totalmente encendida de voluntad, sin haber inclinado la cabeza– el que casi todos los planetas están en los signos de Aries, Tauro y Géminis, mientras que Marte está en oposición en el signo de Libra.

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Ya que no podemos definir exactamente la época natal, vamos a descartarla y tratar directamente con la configuración del nacimiento espiritual o esfera Solar. El paso desde la esfera del Sol a la esfera de la Luna se encuentra en el signo de Libra, constelación de Virgo, y opuesto al punto de la Luna al nacer de acuerdo a la regla hermética. El nodo lunar alcanzó esta posición en 1773, esto es, once años después de su nacimiento. Sin embargo, este tiempo es importante para nuestras consideraciones, porque entonces Júpiter entró en la constelación de Piscis (marcado en el círculo exterior de la figura 6). En la imagen puede verse esta posición, como el nacimiento espiritual: Logismo en el Psiquismo, lo que concuerda con la naturaleza de Fichte. Hay que señalar que esta fecha, que se encuentra después del nacimiento, nos muestra que hay varias posibilidades para el momento en que se puede abrir la puerta al mundo cósmico.

En el caso de Hegel, ocho años antes y dos años después de su nacimiento el nodo lunar se encontraba en Libra. Pero en este último caso, la configuración de la visión del mundo espiritual (natividad) no se encuentra. Lo que es típico de esta configuración es que escapa a simples cálculos, para los que hay siempre dos o tres posibilidades en un sentido externo, pues la misma configuración nos lleva a una esfera espiritual vital y móvil.

Como otra personalidad más, Rudolf Steiner menciona a Wilhelm Wundt, y pone de relieve el Logismo en el Sensualismo (Júpiter en Leo) y  el Empirismo en el Matematismo, (o el Sol en Géminis). También en este caso vamos a considerar la configuración exterior (figura 7). La configuración del nacimiento volvemos a  marcarla en el círculo interior.

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Una vez más hay que hacer caso omiso de la época pre-natal. El portal cósmico se encuentra en el signo de Libra, constelación de Virgo. Y abrió sus puertas en 1837, cinco años después de su nacimiento, pues en ese momento el nodo Lunar estaba en la misma posición. Y al mismo tiempo, Júpiter era observable en la constelación de Leo; el Logismo aparece en el Sensualismo (círculo externo de la figura 7). La posición del sol en ese momento no se puede afirmar con certeza debido a que desconocemos la hora exacta de nacimiento, pero la configuración correspondiente al Empirismo en el Matematismo, es decir, el Sol en Géminis, se encuentra muy bien dentro de los límites señalados como una posibilidad.

Muy interesante es la configuración de Friedrich Nietzsche. Rudolf Steiner describe como una primera fase de su visión del mundo: el Misticismo en el Idealismo. Esto se corresponde con la época en la vida de Nietzsche en la que aun era amigo de Richard Wagner, cuando escribió  El nacimiento de la tragedia, etc.  Tras esa etapa Nietzsche se volvió escéptico y escribió La gaya ciencia; Humano, demasiado humano, etc. y entró en el Empirismo en el Racionalismo (Sol en Tauro). Es notable observar que el «matiz de la visión del mundo» (perteneciente a la posición planetaria) se mueve un paso adelante: de Aries a Tauro, de Venus al Sol, respectivamente. Después de un tiempo, él debería haber hecho una progresión basándose en el Voluntarismo en el  Matematismo (Marte en Géminis),  sin embargo, esto desapareció en la vida de Nietzsche.

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A través de la resistencia con la que Nietzsche inconscientemente se opuso a la guía divina del mundo, esta configuración, en lugar de avanzar de Tauro a Géminis, conectó con lo opuesto, la constelación de Escorpio. Así surgió el Voluntarismo en el Dinamismo, (Marte en Escorpio), el período de Así habló Zaratustra. Según Rudolf Steiner, este tipo de configuración, con su fuerza de voluntad desatada, sólo puede sostenerse si una persona es capaz de penetrarla a través de una comprensión espiritual del mundo. Nietzsche fue incapaz de llevar a cabo esta hazaña en su encarnación actual por lo que fue aplastado por el desafío. En este punto nos referimos a la configuración externa para ganar claridad pictórica en algunos detalles.

Veamos el círculo interior de la configuración (figura 8). La hora exacta de nacimiento era conocida, por lo tanto aparece aquí el ascendente del nacimiento. Gráficamente plástico, el ser de Nietzsche nos acerca desde un lado definitivo a la conjunción de Marte y Mercurio exactamente a 180° de la eclíptica en Libra, y al mismo tiempo en la posición meridiana hasta que se encuentra con Júpiter (normalmente suficiente) en la oposición. Con el fin de aclarar este aspecto, habría que dedicar un ensayo completo a ello. Aquí podría hacer referencias más exactas sobre la época pre-natal, pero esto nos llevaría demasiado lejos. Veamos el nacimiento espiritual o la configuración de la esfera solar. El portal cósmico está en el signo de Sagitario, constelación de Escorpio. En mayo de 1835, nueve años antes del nacimiento, el nodo lunar descendente llegó a este lugar. Ahora  se abre el portal y surgen los aspectos cósmicos: Venus en Aries (el Misticismo en el Idealismo) y Sol en Tauro (Empirismo en el Racionalismo).

Estos aspectos corroboran completamente las indicaciones de Rudolf Steiner. Pero además encontramos también a Marte en la constelación de Géminis que correspondería al Voluntarismo en el Matematismo, durante la primera parte de abril de 1835. Pero, como ya se ha mencionado, Nietzsche no tenía ninguna predilección para ello. Esto se fundamenta en el aspecto de sextil de Marte a Venus, que Rudolf Steiner llama «desfavorable» cuando aparece en la configuración de la concepción del mundo, en contraste con el aspecto favorable de sextil en el horóscopo natal.

Figura 9

Figura 9

Debido a que Marte es incapaz de obtener influencia en Géminis, cae en oposición con el Sol en Tauro. Eso sucedió en realidad en 1835, cuando Marte entró en la constelación de Escorpio y  en conjunción con el nodo lunar, muy cerca del portal cósmico (posición de la Luna natal -figura 8-). De ahí surge Marte en Escorpio, o el Voluntarismo en el Dinamismo  (figura 9). Esta configuración muestra con especial claridad lo poco que tales aspectos se pueden resolver con exactitud. Casi se podría decir que se «cambia con el tiempo» y muestra una afinidad con el elemento aire, de manera similar a la época pre-natal que muestra una relación con el elemento acuoso.

Vamos a pasar por alto los dos ejemplos citados por el Dr. Steiner de Schopenhauer y Hamerling, cuyas corroboraciones exactas se pueden encontrar, y vamos a la configuración del pensamiento cósmico en lo que se refiere a Goethe desde el mismo punto de vista. En el círculo interior de la figura 10 correspondiente, descubrimos la bien conocida configuración natal de Goethe, de la que él mismo habla tan maravillosamente en “Verdad y Poesía”. Una discusión de la época pre-natal nos ofrecerá después un valioso complemento. La Luna llena, justo después de su apogeo, se encuentra en el signo de Piscis. De acuerdo con la regla hermética, el portal cósmico está en el signo de Virgo, en la constelación de Leo.

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Este portal se abrió por el nodo Lunar la primera vez en 1775, el sexto año de vida de Goethe. En estos casos, en que el evento cósmico se produce después del nacimiento, se puede concluir que actúa como recuerdo de una experiencia prenatal y que en ese momento la actividad del Sol y la Luna resuenan realmente en el ser humano. Esta consideración habla con fuerza en el caso de Goethe, pues su sexto año fue muy importante en otro sentido. Sabemos que a esta edad el joven Goethe construyó un altar al Dios de la Naturaleza, puso en él algunas de las ofertas de la naturaleza, situando en la parte superior una varilla de incienso, que encendió con los rayos del sol naciente, atrapándolos con una lupa. Cuando evocamos este acto ingenuo pero de una genial devoción por el mundo de las apariencias completamente vivas, y lo situamos junto al hecho de que en la cosmovisión de Goethe la configuración de Júpiter en Virgo, o el Logismo permeado por el Fenomenalismo, coincidió con la situación cósmica de 1775 (figura 10 anterior) entonces uno puede tener la impresión de que esta configuración de la esfera Solar tiene efectos profundos en la constitución humana.

Como último ejemplo vamos a debatir la configuración de Richard Wagner. Aquí la configuración relativa a su concepción filosófica del mundo se produce en un momento poco antes del nacimiento. La luna menguante al nacer se encuentra en el signo de Acuario, constelación de Capricornio, muy cerca de Marte. Por lo tanto, en este caso, el portal cósmico se encuentra en el signo opuesto, que es Leo, o la constelación de Cáncer (Figura 11). Unos meses antes de su nacimiento del nodo lunar ascendente cruzó este punto; el Sol y la Luna conectados, y Venus en Aries, es un aspecto notable que −traducido a los términos utilizados por Rudolf Steiner− se refiere al Misticismo en el Idealismo.

Richard Wagner

Si tenemos en cuenta en las creaciones de Richard Wagner de la mitología nórdica, cómo se convirtió en su propio destino, cómo luchó y finalmente levantó victoriosamente el mito en un reino de los ideales humanos primordiales, uno bien puede concluir que la concepción filosófica del Misticismo en el Idealismo describe adecuadamente su inclinación espiritual. Esta fue de hecho también la cosmovisión filosófica que extendió su mano a Nietzsche, dado que el mismo Nietzsche vivió bajo la influencia del Misticismo en el Idealismo (Venus en Aries), que hemos mencionado antes.

Rudolf Steiner ha descrito un camino para alcanzar el conocimiento espiritual. Todos los sectores de la experiencia humana terrenal deberían impregnarse con este conocimiento. El propósito de nuestra exposición ha sido hacer una contribución inicial penetrando en el conocimiento del cosmos, conectando nuestro ser con este conocimiento espiritual, tratando de mostrar cómo detrás de los sucesos astronómicos destellan los pensamientos de los dioses.

 Traducido al español por Gracia Muñoz y Julián Ponce

 

 

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El Grial

Conferencia no revisada de Willi Sucher, Junio 1955

Traducida al castellano por Gracia Muñoz y Linda Rgamez.

El Dr. Steiner dejó muy claro que la historia del Rey Arturo y sus caballeros representaba al alma sensible del ser humano, la del Santo Grial al alma racional, y la de Parsifal, al alma consciente. Estas tres fuerzas anímicas están corroboradas tanto por Aristóteles como por Tomás de Aquino, aunque no sean totalmente idénticas a las fuerzas del pensamiento, sentimiento y voluntad.

La historia de Arturo hace referencia a los doce sentidos, los doce caballeros y sus doce batallas. El alma sensible al del reino de los sentidos donde tiene lugar el interés por el mundo exterior, la vida de la naturaleza y las aventuras de la vida. El alma racional trabaja a través de la esfera rítmica, la respiración y la circulación sanguínea,  la memoria y la experiencia adquirida. El alma consciente trabaja en el reino de la voluntad, el metabolismo, la actividad, la comprensión y la capacidad de llevar las cosas a la práctica.

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En el plano espiritual, el desarrollo esotérico transforma estas tres fuerzas del alma para que podamos llevar nuestra “buena”  voluntad a nuestro pensamiento y “domesticar” los pensamientos con la esfera de la voluntad. De esta manera, nuestro pensamiento se vivifica a través de la actividad de la voluntad, y nuestros actos volitivos se ordenan y controlan por la disciplina de nuestros pensamientos. Sólo por esta interacción armoniosa entre la esfera superior e inferior de nuestro ser, puede la esfera intermedia, la rítmica, la esfera del sentimiento, armonizarse. Esto hace surgir el sentimiento altruista que resuena en las palabras de San Pablo: “No yo, sino Cristo en mí” tanto para ser, como para hacer.

El alma racional no es la simple inteligencia, sino la sabiduría penetrada por el altruismo. Por lo tanto, está situada en el corazón en lugar de (como sería de esperar) la cabeza.

El alma sensible esta entronizada, no en el corazón, sino en el ámbito de la cabeza, de los sentidos, y ahí los pensamientos pueden “abrasarse” ante un sentir egoísta.

Hoy vamos a hablar de este aspecto del Grial como representación del alma racional. En alemán se llama “Gemüt”,  que no significa un estado de ánimo, sino una permanente inteligencia profunda y sincera, en la que el corazón está totalmente abierto a la inteligencia cósmica.

Sin embargo, el aspecto de Parsifal en el ser humano, es el del alma consciente. Parsifal le dijo al caballero que le entrenaron para no hacer demasiadas preguntas, ya que no era ni cortés, ni signo de una buena educación. En consecuencia, al obedecer este consejo, falló en su tarea. En la época actual debemos hacer preguntas;  preguntas correctas. ¿Qué fue lo que Parsifal no preguntó?.  El fracasó al no hacer la pregunta a Amfortas, el custodio del Grial: “Hermano, ¿qué es lo que te aflige?”. Es este amor ardiente por todos los demás el que nos debe poseer, en lugar de una falta de interés. Cuando Parsifal volvió años más tarde, como un hombre más sabio y reflexivo, curó a Amfortas con su amoroso interés. Esto es lo que tenemos que aprender en esta época que va en contra de toda aceptación ciega de la “autoridad”, donde se nos educa para qué nos limitemos a hacer lo que se nos dice que hagamos.

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Cada individuo pasa por estas tres etapas de la vida.

  1. Arturo representa la etapa del alma más bien dormida, en la que ni siquiera utilizamos nuestros sentidos con suficiente lucidez mental.
  2. El Grial, donde nos despertamos, pero  (duda).
  3. Y con Parsifal (inseguridad).

El alma sensible creó los Santos glifos (los jeroglíficos)  en el antiguo Egipto, que fue una civilización llena de colorido, de pintura. Los griegos, y sobre todo los romanos, trajeron un alfabeto ya más abstracto, mientras que las fuerzas arquitectónicas de la época moderna se dedican en exceso al mundo de las máquinas con motor. Los griegos ponían su acento en la escultura, pues el alma racional, que trabaja más en el reino etérico, estaba muy desarrollada en ellos. Cuando se retira el etérico de nuestros órganos, nos encontramos invadidos por recuerdos. La enfermedad de Amfortas estaba en el cuerpo etérico. Debemos desarrollar la memoria y la voluntad, pero la gente de hoy no es capaz de superar esa brecha. Se nos habla de Amfortas: “de su ardiente herida”. Algo había muerto en su cuerpo etéreo y ha muerto en todos nosotros.

El artista pinta el alma, porque el alma vive en el color de la imagen, el escultor revela la vida y el arquitecto crea algo que está muerto. No obstante, “la muerte puede ser dadora de vida” y dadora de Vida es la Sangre de Nuestro Señor.

Sin embargo, la Sangre de Cristo en el Vaso Santo no llega a ser plenamente el Santo Grial. Para ello debe aparecer una paloma a modo de Espíritu Santo. ¿Qué es el Espíritu Santo?. ¿Alguna vez han visto la forma del pulmón cuando inhalamos?. ¿No es como un pájaro?. El significado latín de “spirare” es respirar; salvo que exhalamos dióxido de carbono. Sólo el Cristo exhala oxígeno, Vida, y fue Él quien sopló sobre los discípulos diciendo: “Recibid el Espíritu Santo”.

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Sabemos que el trueno limpia el aire, como sucedió cuando se dio a Moisés los Diez Mandamientos. El trueno es enviado para transformar el aire de modo que podamos respirar de nuevo ozono vivificante. Cristo vino a transformar las heridas, para que podamos respirar Vida otra vez y para darnos al Espíritu Santo. Él dio Su Sangre y al Espíritu Santo a la humanidad; para que pudiéramos renovar el corazón y la respiración. Para limpiar el alma racional, y que la sangre deviniese santa, sin pasiones y así recibir al Cristo y su curación. Es decir: la sangre del Gólgota y la paloma de Pentecostés. En Amfortas ni el corazón ni la respiración estaban en equilibrio, ni lo están en nuestro tiempo.

¿Quién siente más profundamente esta herida en la humanidad moderna?. Goethe escribió:

“Dos almas ¡ay de mi!, imperan en mi pecho y cada una de la otra anhela desprenderse. Una, con apasionado amor que nunca se fatiga, como con garras de acero a lo terreno se aferra; la otra a trascender las nieblas terrestres aspira, buscando reinos afines y de más alta estirpe”

Esta gran lucha entre el Espíritu del Macrocosmos y el de la Tierra resultó del encuentro de Fausto con Mefistófeles. Pero los seres humanos modernos no podemos armonizar los elementos superiores e inferiores por nosotros mismos. Sólo lo hemos conseguido externamente con la vinculación de las teorías abstractas y la física de un mundo mecanizado, sin Espíritu.

Lo que Egipto debió dar a Grecia ahora es la parte muerta en el ser humano. La realidad de Egipto estaba en su sensación de expansión a través de los sentidos hacia todas las direcciones, incluida la esfera de las estrellas. Egipto sentía el latir vivo del cosmos en su corazón, y es esta lectura del guión de las estrella lo que se ha perdido, quedando solo el jeroglífico. Ya no podemos alcanzar a Isis y Osiris, que eran la vida de Egipto. No podemos ir más allá de la muerte.

Esta fue la experiencia de Parsifal en el castillo del Grial. Y la de los que llegaron a escribir sobre las estrellas de Egipto de una manera viviente. Esta vida ya no reside en el dominio de la actual astrología decadente, dado que las estrellas en su brillar hablan de un amor divino. Las estrellas nos hablan cósmicamente, pero el elemento inspirador como Palabra Divina, lo hemos perdido. Lo que las estrellas escriben, es lo que Dios habla, pero nuestra verdadera percepción está muerta.

Los doce sentidos son la imagen de las doce constelaciones de estrellas, del zodiaco, representadas por los doce caballeros de la Tabla Redonda y el rey Arturo. Tenemos que recordar que cuando el reino medio en nosotros – el sentimiento,  el sistema rítmico – deja de funcionar, los reinos inferiores inundarán los reinos superiores y viceversa. Sabemos que el castillo del Grial se encuentra en el reino de la garganta, y el reino de Klingsor en las profundidades y que la humanidad no puede hacer frente a estas fuerzas inferiores. Sabemos que Klingsor vivía en Sicilia en un castillo, cuyo nombre en árabe significa el Castillo de los Robles. Y sabemos, también, que llamó a los árabes para que le ayudaran a derrotar a sus oponentes; desde su residencia podía ver África, el único lugar posible en Sicilia, y  África es la cuna del arabismo. Allí las fuerzas inferiores de Klingsor se fortalecieron en su amor por Iblis (que en árabe significa, Lucifer). Al vincularse a Lucifer, atrajo al arabismo contra las fuerzas superiores en los seres humanos: el elemento abstracto, Ahrimánico. Pero el esposo de Iblis se vengó castrando a Klingsor, es decir, destruyendo su fertilidad. En nuestra era moderna, Klingsor representa aquello que no está en condiciones de hacer frente a ciertas fuerzas, y por lo tanto poder “santificarlas”, sin embargo, debemos tener en cuenta que esta castración fue un accidente exterior, no algo interior.

El mundo de las estrellas ya no nos alcanza, así que ahora tenemos que abordarlo nosotros aquí, en la tierra. Desgraciadamente, la reducción de las fuerzas de la humanidad está muy activada. No podemos erradicadas, pero sí entretejerlas  vigorizando las fuerzas de la voluntad, elevando el elemento del pensamiento y así el pensamiento podrá activarse y controlar la voluntad para alcanzar el estado del sentimiento altruista.

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Klingsor lucha contra Amfortas  utilizando la Lanza Sagrada de Cristo causándole una herida. Sin embargo, el verdadero dueño de esa “lanza” es Parsifal, el alma consciente.

Si visitan Sicilia, encontraran que estas fuerzas aún permanecen allí, podemos entrar en contacto con esa misma corriente subterránea. Fue Klingsor quien llevó la corriente intelectual árabe a Europa. Pero no podrán ver el castillo donde residió Klingsor, sólo el abismo en el que se hundió, pues en el tiempo hubo un terremoto. Amfortas, Parsifal y Klingsor,  viven en todos nosotros.

Cuando Cristo murió en la cruz, su sangre impregnó la Tierra,  José de Arimatea pudo recoger una parte y algo de la misma también se disolvió en el ambiente. Incluso hubo un Papa que escribió un libro sobre las reliquias de la Sangre de Cristo y dijo: “Sin duda, la sangre también ha resucitado”. Por la noche, respiramos de manera diferente a la forma en que lo hacemos durante el día, es entonces cuando aspiramos la sangre de Cristo, e incluso podemos llegar a ser conscientes de ello. “No yo, sino el Cristo en mí”. Esta consciencia desde el corazón se eleva hasta el cerebro y sale a través de la fontanela, al igual que las llamas de Pentecostés. Estas son las lenguas de la inspiración.

Ya no necesitamos la Palabra Perdida de Egipto, ni necesitamos ser los Hijos de la Viuda por más tiempo. Cuando Osiris murió, envió un rayo de luz, no al vientre de Isis, sino a su corazón, de ese rayo de luz nació Horus y desde el corazón podemos volver a escuchar  la Palabra Perdida. A través de Gólgota y por Isis, esta Palabra es llevada al corazón  con el nacimiento de Horus. Los rayos del corazón dan calor a los 12 nervios del cerebro, nutriéndolos con la Santa Sangre. Estos nervios son los doce Caballeros Sagrados, los doce signos del Zodíaco y la conciencia del Gólgota.

Cuando Klingsor arroja la lanza, Parsifal la coge y la lleva a la curación del Santo Grial a través de la inspiración. Con esta Lanza Sagrada que traspasó el Cuerpo de Cristo ​​de manera que el agua y el vino (la sangre y su suero) pudieron fluir a la Tierra para salvarla el Cuerpo intacto de Cristo, la música de las esferas resucita de nuevo, para que la humanidad la pueda alcanzar.

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©Astrosophy Research Center 2012 – ISBN – 1888686-11-1

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Preguntas humanas y respuestas cósmicas

GA 213. C2. La relación de los planetas con el organismo humano. La participación del Cosmos en el desarrollo del hombre.

Conferencia pronunciada por Rudolf Steiner el 30 de Junio de 1922 en Dornach

English version.

Aludiré brevemente a las indicaciones dadas en la conferencia del domingo pasado. Tratamos el tema de la relación del hombre con el cosmos y se llamó la atención sobre cómo las fuerzas de la voluntad humana encuentran su camino hacia la expansión cósmica en la dirección opuesta a la luz que nos llega del sol a la tierra. Por lo tanto,  podemos decir que las fuerzas que fluyen desde la humanidad de la tierra responden a los rayos de la luz solar. Por otro lado, el elemento del pensamiento llega a la tierra a lo largo de las ondas de luz de la luna.

Se explicó además que lo que se extiende desde el nacimiento hasta la muerte en el hombre es de naturaleza volitiva, y por lo tanto, la corriente de luz que nos llega del cosmos, y que el hombre trae de nuevo hacia la existencia terrenal, la corriente del elemento de pensamiento llega de los rayos de la luna.

De este aspecto de la voluntad del sol, y del elemento de pensamiento de la luna, es de lo que voy a hablar en esta conferencia, hay que recordar que cuando se habla de la estructura del universo tenemos que recurrir al conocimiento imaginativo. Porque tenemos que pensar que en estos acontecimientos, el sol físico y la luna física no son otra cosa que signos de lo que está sucediendo espiritualmente. El verdadero estado de cosas puede ser descrito aproximadamente de la siguiente manera.

Voy a hablar de este tema desde un determinado aspecto histórico, también se podría presentar de otra manera diferente. Mi objetivo ahora es hacer este tema más inteligible, más detallado. Sabemos que, según el modo de pensar materialista, nuestro sistema solar se originó a partir de una especie de nebulosa primigenia. Un pensar que está ligado a la existencia puramente material, concibe que nuestro cosmos visible, nuestro sistema solar, surgió de una especie de nebulosa que luego se consolidó y se contrajo en lo que ahora existe como el sistema solar.

De todo lo que he descrito desde la Antroposofía, podemos aclarar desde el principio que esto no puede ser una presentación exhaustiva del proceso. Por más que esta explicación material de los acontecimientos cósmicos puedan ser modificados al decir que la nebulosa está impregnada de fuerzas, y así sucesivamente, lo que está realmente presente no puede ser completamente explicado de esta manera, por la sencilla razón de que nada de lo contenido en la teoría de Kant-Laplace u otros sobre la nebulosa primigenia, o lo que se desarrolla de acuerdo a las leyes que rigen lo gasiforme o estado gaseoso, podría haber producido al animal o las almas humanas que viven en la tierra, ni siquiera las fuerzas que trabajan en el crecimiento de las plantas. Esta explicación de los acontecimientos cósmicos es una abstracción materialista. Seguramente, es obvio que en la nebulosa primigenia concebida por el pensamiento materialista, está contenida una realidad espiritual y esta nebulosa primigenia es sólo la expresión material exterior de algo espiritual. Para completar, por lo tanto, la idea de la nebulosa primigenia se debe incluir la actividad del tejer de lo espiritual. Así que esta nebulosa de Kant-Laplace debe ser amplificada al ser considerada como el cuerpo de un elemento de alma y espíritu ciertamente no uniforme e individual como en el hombre, sino múltiple, diversificado, pero de naturaleza anímico espiritual.

La manera puramente materialista de pensar y de formular hipótesis no va más allá de la nebulosa primigenia. Ahora imaginemos que no somos nosotros mismos, sino los seres del futuro, que evolucionan con las ideas, basadas en este pensamiento materialista, de la génesis del mundo en el que están viviendo. Ya sé que lo que estoy diciendo ahora no representa la realidad, que está fuera de lugar, pero me limito a decirlo en aras de clarificar la idea. Vamos a suponer, entonces, que en un futuro lejano sus habitantes conciben la nebulosa de Kant-Laplace como el comienzo de la existencia del mundo. ¿En qué momento en el curso de los siglos, pudo existir esta nebulosa?. Cuando estos seres del futuro miren hacia atrás, tendrán que asumir -con el fin de clarificar el pensamiento- que nuestra tierra, es decir, nuestro sistema solar, hace tiempo que desapareció, que el espacio que ocupaba fue liberado y que luego, en este espacio liberado, surgió la nebulosa de Kant-Laplace. Mientras nuestro sistema solar está ahí, esta nebulosa futura no podría obviamente imaginarse que existiera en el espacio que ocupa, al formular este ejemplo se asume que estos seres podrían elaborar una teoría materialista de un futuro sistema mundial de su nebulosa original en el espacio que hoy ocupa el nuestro. Sin embargo, de acuerdo con lo que se ha dicho, el espíritu y el alma también tendrían que estar contenidos en la nebulosa del futuro, esta nebulosa sólo podía ser la expresión corporal de un elemento cósmico anímico espiritual. ¿Dónde estaría ese elemento cósmico original?. ¿Qué podría decirse  al respecto?

Supongamos que aquí (dibujo en la pizarra) esta nuestra nebulosa primigenia de Kant-Laplace (física anímica y espiritual) y aquí la nebulosa primigenia concebida en algún momento en el futuro por los seres de los que he hablado. Esa nebulosa también tendría que contener el elemento anímico espiritual. ¿Dónde se originó?.  Si esta nebulosa futura estuviera en el lugar que ocupa nuestro sistema solar debería incluir el elemento de espíritu cósmico, pues esto sería lo que se ha mantenido del sistema solar en el que nosotros mismos hemos vivido. Nuestro sistema solar habría llegado a su fin, se habría dispersado en el espacio cósmico. El elemento del espíritu y el alma habría permanecido y figuraría en una nueva nebulosa primigenia de Kant-Laplace. En otras palabras: lo que aquí he descrito representaría la evolución a Júpiter. Pero dentro de esta evolución a Júpiter estaría contenido el elemento del espíritu y el alma preparado durante la evolución de la humanidad de la Tierra. De la misma manera hay que remontarse más allá de la nebulosa de Kant-Laplace de la Tierra con el espíritu y el alma contenidos en el mismo. Y esto fue elaborado por los seres de la antigua existencia Lunar.

Así que cuando nos fijamos en el actual sistema solar, estamos contemplando la corporalidad exterior de lo que falleció o ha sido transformado de la existencia de la Antigua Luna a la existencia de la Tierra. Y de nuevo, de lo que hoy se envía a la expansión cósmica se prepara la existencia del Nuevo Júpiter. Por tanto, cuando miramos nuestro sistema solar en realidad estamos viendo algo que es producto de una etapa más temprana de la existencia. Así que cuando hablo de la luz que nos llega desde el sol estoy hablando de algo que viene del pasado. Y cuando hablo de las corrientes de la voluntad que fluyen al encuentro de estos rayos, estoy hablando de algo que está preparando el futuro. La labor primordial, el elemento cósmico del que hablo con el fin de tener una forma de expresión de lo que sucede espiritualmente, se elaboró en la existencia de la Antigua Luna, y lo que describo como lo espiritual da las bases de lo que se va a vivir en la futura existencia de Júpiter. Por lo tanto no podemos decir que el Sol que vemos en el espacio cósmico señale a la voluntad humana en sí misma. Este sol físico es sólo el símbolo de los flujos que el sol envía hacia la naturaleza de la voluntad humana. E igualmente, la luna física no es sólo el signo físico de la Luna, sino la naturaleza, que en las corrientes de pensamientos se vierten continuamente en la existencia terrestre.

Estos pensamientos son necesarios para entender correctamente el significado de lo que voy a decir sobre las relaciones cósmicas que reflejan, en imágenes, lo que le sucede espiritualmente a la humanidad en la Tierra. Y aquí debe añadirse algo a lo que se dijo en la última conferencia. Cuando observamos el sistema solar en su conjunto desde la Tierra, tenemos el Sol, y, como planetas exteriores: Marte, Júpiter, Saturno, los otros son de menor importancia. Más cerca de la Tierra tenemos a Venus y Mercurio.  Ahora vamos a recordar el elemento de flujo de voluntad de la humanidad de la Tierra hacia el Sol en el espacio cósmico, y que después de la disolución del cuerpo, el alma también se conforma en el cosmos a través de este elemento de la voluntad, que alcanza, en primer lugar, la existencia en la esfera Solar.

Este hecho fue descubierto, como dije en la última conferencia, a través de las experiencias de los antiguos iniciados. Enviaron sus preguntas hacia el Sol a lo largo de las corrientes de la voluntad y luego recibían las respuestas en la forma de pensamientos a través de la Luna llena. Así que lo que acabo de decir, expresado de esta manera particular, es una realidad. Y de nuevo, si queremos adquirir una visión más clara tendremos que remontarnos a las experiencias de los iniciados de los antiguos misterios.

Pensemos una vez más, el iniciado de los Misterios envía sus preguntas, a la corriente que fluye hacia los rayos del Sol; y espera las respuestas de la Luna, en este sentido existía una conversación con el universo.

Pero en este proceso las respuestas recibidas por los antiguos iniciados no tenían solamente una influencia específica, sino que eran las respuestas relativas a la estructura actual del universo. Así que lo que figuraba en la ciencia antigua, que era en verdad muy noble, a pesar de la sabiduría crepuscular, fue traído a la existencia por las respuestas recibidas a las preguntas enviadas al encuentro de los rayos del sol en las corrientes de la dirección opuesta. Eran respuestas a las preguntas que se referían a la estructura del universo, las fuerzas que actúan en el universo, y así sucesivamente. En resumen, eran respuestas relacionadas con el ámbito de la física, la astronomía, la música de las esferas, a todo lo que se abarcaba en estas áreas de conocimiento en las ciencias antiguas.

Pero estos iniciados enviaron otras preguntas al universo. También sabían, por ejemplo, la forma de enviar preguntas a Marte, a  la esfera de Marte. En el momento en que Marte podía verse en el cielo dirigieron sus preguntas a las corrientes que fluyen en la dirección opuesta a los rayos de Marte. Cuando enviaban sus preguntas a Marte no esperaban las respuestas de la Luna, sino de Venus, cuando Venus estaba en una posición opuesta a Marte. Lo importante, sin embargo, es que ellos esperaban de Venus las respuestas a las preguntas que habían enviado hacia  Marte.

Y una vez más, esperaban de Mercurio las respuestas a las preguntas enviadas a Júpiter. Las preguntas a Saturno fueron enviadas lejos, a la inmensidad cósmica, y los iniciados sabían que en este caso la respuesta solamente podría ser esperada desde las estrellas fijas, o de lo que representaba en aquellos tiempos antiguos el propio Zodiaco.

¿Cuál era la naturaleza de estas preguntas que los antiguos iniciados enviaban al universo y de las respuestas que esperaban?. Estas respuestas no eran las verdades abstractas y científicas relacionadas con la estructura del universo, como he indicado hace un momento, las preguntas de los iniciados se dirigían directamente a los seres divino-espirituales.

Así  enviaban a Marte las preguntas que llegaban a los Ángeles, y esperaban las respuestas de Venus. Enviaron las preguntas dirigidas a los Arcángeles a través de Júpiter, en espera de las respuestas de Mercurio. Y se formularon preguntas a Saturno para ser respondidas por los Arkáis, en espera de las respuestas del Zodiaco.

Considerando por lo tanto, la conversación directa que se llevó a cabo con el cosmos de una manera más abstracta, impersonal, a la conversación de la que estoy hablando ahora,  los iniciados eran conscientes de que hablaban con seres reales, seres divinos, espirituales, y los enunciados que recibían de ellos individualmente. De esta manera, las decisiones de la voluntad se recibieron desde el coro de los Ángeles, Arcángeles, y Arkáis. En su relación con el Sol y la Luna el iniciado se interesaba por el aspecto exterior del cosmos, en el discurso con los otros planetas y con el Zodíaco se dirigía a los seres espirituales del cosmos.

Y así hubo una relación efectiva y continua entre el hombre y el cosmos, no sólo en cuanto a su estructura externa, sino también con los Seres cósmicos. Los antiguos iniciados sabían que si, por ejemplo, dirigían sus fuerzas a Marte, no podían formular y enviar sus preciadas preguntas en términos de pensamiento. Estas preguntas sólo alcanzaban hasta el Sol y las respuestas regresaban de la Luna. Cuando los antiguos iniciados necesitaban hacer preguntas a Marte, se veian obligados a hacerlo mediante la composición de aforismos, recitativos, mantrams, que también podían ser declamados. Estos mantras, enviados al universo, fueron el medio por el cual se activaban las fuerzas de Marte, de manera que las respuestas a las preguntas que llegaban por Venus, se oían como un tipo de audición interna.

Si se deseaba abordar cuestiones a Júpiter, el recitar mantrams no era suficiente, en este caso era necesaria la realización de ciertos ritos definidos. Y  transmitían estos ritos al universo en la forma, por así decirlo, de pensamiento cósmico, y las respuestas volvían desde Mercurio en ciertos signos que los antiguos iniciados sabían cómo interpretar. Si se dejaban inspirar por Venus eran capaces de interpretar los signos correspondientes, del mismo modo también, se dejaban inspirar por Mercurio. Estos signos eran infinitamente variados. No significaban nada en absoluto a menos que el hombre se inspirase en Mercurio. Si era inspirado por Mercurio, sabía: este evento es una respuesta a una pregunta formulada mediante actos rituales.

De esta manera, los acontecimientos, los procesos de la naturaleza, y también los de la historia que de otro modo no parecen ser nada más que procesos naturales o históricos, adquirían un contenido definido, que podía ser leído. Las preguntas dirigidas a Saturno implicaban una dificultad muy especial, necesitaba  un período de tiempo muy prolongado antes de que incluso se pudieran formular las preguntas. En los antiguos Misterios todo estaba dispuesto de tal manera que los iniciados daban a sus alumnos una cierta misión que cumplir, una misión en la que el alumno dedicaba toda su  vida a obtener un logro real. Lo que correspondía a estos alumnos llevar a cabo constituyeron las preguntas que a menudo se extendían durante un período de muchos años, hacia los seres de Saturno. Y la espera de respuestas que después regresaban del Zodiaco.

Con los ritos de la oración y la meditación se logró una participación real e íntima en el cosmos y sus acontecimientos, así como por otros procedimientos, llevados a cabo por los iniciados y sus alumnos en los antiguos Misterios. Tampoco se lograba nada en un corto período de tiempo, lo que se llevaba a cabo en tales misterios a través del curso de los años consistía  en actos incesantes de conocimiento, actos por los cuales fueron generados los impulsos adecuados para las obras de los hombres

La comprensión de tales acontecimientos nos permite imaginar cómo las fuerzas designadas como las del Sol, Marte, Júpiter, Saturno, la Luna, Venus y Mercurio, trabajaban sobre el hombre y lo que significaban para él. Las fuerzas del Sol trabajaban sobre la naturaleza volitiva del hombre hacia el Sol y después de su muerte lo realizaba en el cosmos y por lo tanto en el mundo espiritual. La calidad especial de las fuerzas de la Luna es que inculcan en el hombre la configuración uránica que hace posible el pensamiento y la reflexión, pero también son las fuerzas que le llevan de vuelta cuando, desde el mundo espiritual, debe encontrar su camino a través de las esferas etéricas a la encarnación terrenal.

Podemos hablar de una manera similar de las otras fuerzas, conocidas por los nombres de los cuerpos celestes que representan, así como de sus efectos sobre el hombre. Como ejemplo, tomemos las  fuerzas de mercurio. Estas fuerzas no se concentran exclusivamente en el planeta Mercurio. Ellas impregnan todo el espacio accesible para nosotros y el mercurio físico no es más que una manifestación de las fuerzas de Mercurio en una forma mineral concentrada.

Imaginen el conjunto de nuestro sistema solar lleno de las fuerzas de Mercurio. Ellas impregnan todos los cuerpos en el sistema solar, y, naturalmente, en nuestros propios cuerpos así como en el punto en el que aparece Mercurio en los cielos se concentran en una forma física-mineral y por lo tanto se hacen visibles.

Las fuerzas de Venus también lo penetran todo. Simplemente se concentran en una forma física-mineral en el punto donde Venus es visible. Y lo mismo ocurre con todas las fuerzas planetarias. Hablando de acuerdo con la realidad, hay que decir: Venus, Mercurio, la Luna y los demás planetas se interpenetran, pero sus concentraciones están en diferentes lugares en el firmamento.

Si poco a poco podemos formarnos un concepto de esta percepción de Mercurio transmitiendo las respuestas de Júpiter, aprendemos a conocer a Mercurio, entonces podemos adquirir el conocimiento de lo que estas fuerzas de mercurio significan para el hombre, también en la parte no consciente de su vida. Voy a poner un ejemplo sencillo: Cuando queremos caminar debemos contar con ciertas fuerzas por medio de las cuales, se impregnan nuestros huesos y músculos. Con nuestro espíritu y alma, tenemos que penetrar en lo físico, en los componentes sólidos de nuestro cuerpo. Que seamos capaces de hacer esto se debe a las fuerzas de Mercurio.

Por lo tanto, se puede decir:

  • 1. El efecto de las fuerzas de Mercurio hacen que el hombre pueda tomar el asiento correcto en los componentes sólidos de su cuerpo. Si no existieran en el mundo las fuerzas de Mercurio, estaríamos continuamente fuera de los componentes sólidos de nuestro cuerpo.
  • 2. Las fuerzas Venus capacitan al hombre para apoderarse de los fluidos de su cuerpo. Sabemos que tenemos un porcentaje de fluidos. Así que si las fuerzas de Venus no estuvieran en el mundo estaríamos obligados como seres espirituales a movernos por el exterior de la columna de líquidos, no podríamos apoderarnos de los líquidos si las fuerzas de Venus no estuvieran en el mundo.
  • 3. La fuerzas Lunares capacitan al hombre para apoderarse del elemento gaseoso en su organismo.

Estas cosas pueden ser conocidas mediante el estudio de la cosmología, pero tal estudio debe avanzar a etapas posteriores. Los antiguos iniciados llevaron a cabo este tipo de estudios, a pesar de que su ciencia era primitiva y su clarividencia atávica. Digamos, por ejemplo, que a partir de sus estudios cosmológicos descubrieron que las fuerzas de Venus dan al hombre la posibilidad de apoderarse de todo lo que es líquido en él. Entonces esperaron hasta que encontraban a alguien donde esta incapacidad para apoderarse de los fluidos era evidente, en otras palabras, en quien las formas concretas de la enfermedad estaban presentes. Una forma muy clara de la enfermedad se establece cuando, por ejemplo, un hombre no es capaz de apoderarse del elemento líquido, incluso en un órgano único. En tal caso, estos antiguos iniciados se preguntaban: ¿Qué tipo de medicamento se debe administrar?. Cuando un hombre no estaba debidamente interpolado por las fuerzas de Venus de manera que no tenía el control suficiente sobre los líquidos en su organismo – los iniciados sabían que debían administrarle el cobre como medicamento. El cobre tiene el efecto de permitir que el alma y el espíritu se afiancen en el cuerpo; su efecto es similar al de las fuerzas de Venus, descubrieron que la naturaleza de las fuerzas del cobre son las mismas que las de la esfera de Venus. De ahí que el cobre esté conectado con Venus. O cuando la enfermedad era causada por la incapacidad de un hombre para afianzarse adecuadamente en los componentes sólidos de su organismo, el iniciado sabía que debía administrar el mercurio o azogue. De esta manera se estableció un paralelismo entre los metales y los planetas. Este paralelismo se da en la literatura existente hoy en día, pero a nadie se le ocurre preguntar: ¿Por qué esta el cobre relacionado con Venus?, y así sucesivamente. Sin embargo, estas cosas fueron  el resultado de una investigación genuina.

Por tanto, si un hombre habla de un conocimiento real del cobre como medio de curación, es el conocimiento de la relación del ser humano con el cosmos. Para descubrir si el elemento metálico se encuentra en una planta tiene un efecto reparador en un aspecto u otro, se debe tener en cuenta la relación de esta planta con el universo. Y a partir de la relación de la planta con el universo, volvemos de nuevo a la relación entre el universo y el ser humano, obtendremos la manera de que el medicamento surta efecto.

Hay una cierta renuencia a admitir hoy que estas cosas puedan ser bien entendidas. Pues el esfuerzo hoy en día es aprender en cuatro o cinco años todo lo que se necesita con el fin de ser capaz de curar.  Pero esto no es posible, ya que siempre hay que aprender más, mientras que el deseo sea terminar y sentir que uno ya está preparado después de estos cuatro o cinco años y exista una falta de voluntad para admitir que nos queda mucho más por aprender, es por eso esta aversión hacia algo a lo que no podemos concluir nunca. Pero el mundo mismo no tiene fin, no sólo en lo extensivo sino también en lo intensivo, como se entiende habitualmente.

A diferencia de las fuerzas de Mercurio, Venus, y la Luna, las fuerzas de Marte no nos permiten acoger algo, pero nos protegen de disolvernos en el elemento de calor.

  • 4. Las fuerzas de Marte nos protegen de la tendencia a fluir hacia fuera y disolvernos en el elemento de calor. Si las fuerzas de Marte no estuviesen presentes y funcionando de la manera correcta, el hombre tendría la constante tendencia a disolverse en el calor. Las fuerzas de Marte le retienen, le protegen de ello. Este es un asunto de suma importancia, ya que el calor en el organismo del hombre es mayor que el calor de su entorno, está en constante peligro de disolverse en el elemento de calor. Evitar esto es de la mayor importancia. Por lo tanto debe haber una concentración de las fuerzas de Marte en el organismo humano. Y esto se produce a través de la presencia de hierro en la sangre. El hierro contiene fuerzas que son idénticas a las de Marte y sostienen al hombre en oposición a la tendencia a disolverse en el calor.

Las fuerzas de Júpiter y Saturno no están presentes en el organismo humano de  forma material. Ellas están allí, pero en una manera diferente, no detectable inmediatamente.

  • 5. Las fuerzas de Júpiter protegen al hombre de la disolución en el elemento de la luz, en el Éter de luz. El hombre se convertiría en una nube de luz cada vez mayor si las fuerzas de Júpiter no trabajaran y estuviesen presentes en el hombre.
  • 6. Las fuerzas de Saturno protegen al hombre de la disolución en el Éter Químico. Estas fuerzas de Saturno que penetran en la constitución humana están conectadas, en cierto sentido, con la esencia más profunda de la naturaleza humana. Hablamos de una disposición “amarga” o “dulce” en un sentido metafórico. Pero estas cosas son algo más que una metáfora, si un ser humano tiene una sensación de acidez en el sentido moral y físico, eso tiene relación con su composición química. Y las fuerzas de Saturno tienen su parte en esta composición química. La manera particular en que un ser humano expresa su naturaleza como un todo depende de la forma en que Saturno está trabajando en él.

Una persona tiene un temperamento melancólico porque vive muy arraigado en su constitución química, en todo lo que hierve y es levantado en el hígado, la bilis, e incluso en el estómago, el temperamento melancólico por lo tanto, es debido a esta forma de vida en la composición química del organismo. Y esta característica es debida al hecho de que las fuerzas de Saturno trabajan con particular fuerza en esa persona.

El ser humano parece estar concentrado en el interior de su piel, pero esto es sólo en apariencia, en realidad él es parte integrante del cosmos, y es posible indicar con detalle cómo el cosmos tiene parte en la formación de la constitución humana.

Así, los planetas interiores (☾ ☿ ♀) tienen más que ver con los elementos físicos en el organismo humano: aéreo, sólido y líquido. Los planetas exteriores (♂ ♃ ♄) tienen que ver con los elementos etéricos del organismo. Entre los dos grupos de planetas esta el Sol. Las fuerzas de Mercurio, Venus y la Luna ponen al ser humano en relación con los elementos sólidos, líquidos y gaseosos. Las fuerzas de Marte, Júpiter y Saturno le protegen de evadirse en el éter de calor, luz y químico. Como pueden ver, el efecto es una polarización. Entonces el Sol se interpone, evitando que los dos grupos de fuerzas planetarias se interpenetren. Supongamos que las fuerzas de Marte pudieran trabajar sin restricciones y pueden hacerlo en las fuerzas lunares, por ejemplo. Si las fuerzas del sol no estuvieran colocadas en el centro, actuando como una especie de pared divisoria no permitiendo que estas fuerzas se unan, las fuerzas de Marte -que desprecian al ser humano como una entidad independiente en el elemento de calor- que, es cierto, todavía le impiden que fluya lejos en el calor, pero esta entidad independiente, entonces tendría al mismo tiempo la obligación de tomar posesión del Aire, y el hombre se convertiría en un fantasma aéreo. Con el fin de que ambos procesos puedan llevarse a cabo, a fin de que el hombre pueda apoderarse de los constituyentes aeriformes en su organismo, y vivir como un ser independiente de los elementos, las fuerzas conjuntas de Marte y la Luna, deben ser mantenerse separadas. Y por ello, el Sol se encuentra entre los dos.

Esto era bien conocido por los antiguos iniciados. Si, por ejemplo, aparecían síntomas definidos de enfermedad en un ser humano debido al hecho de que las fuerzas de Marte estan trabajando demasiado fuertemente, de modo que chocan a través del elemento Solar, el resultado llevaría al hombre a vivir intensamente en el organismo aeriforme debido a que es más capaz de apoderarse de él, en este caso, las fuerzas de Marte deben separarse de las fuerzas de la Luna. Y para este fin debe ser administrado aurum (oro). Para evitar que las fuerzas de Marte y de la Luna fluyan entre sí, deben ser fortalecidas las fuerzas del Sol. De esta manera fue descubierto el efecto reparador del aurum, cuyo efecto es llevar de nuevo el equilibrio armónico al organismo, de modo que mantiene la distancia bajo control.

Todo esto nos da la evidencia de que el conocimiento del universo no es posible sin el conocimiento del hombre, ni es posible el conocimiento del hombre sin el conocimiento del universo, sobre todo cuando se trata de dominar la aplicación de la ciencia en el arte de la curación.

 

Traducido por Gracia Muñoz.

 

El Cristianismo y la importancia de una Nueva Sabiduría de las Estrellas

Version en inglés

Conferencia no revisada por Willi Sucher – enero 1952

( Grandes Oposiciones: 10 de abril, 15 de octubre de 1951, y el 21 de febrero de 1952)

Desde el siglo XVI, dejo de aceptarse la teoría pre-copernicana de que el Sol se mueve alrededor de la Tierra. Por ello, ayer hablamos desde el punto de vista de los Reyes Magos, donde la Tierra es el centro del universo.

No tenemos tiempo para hacer frente en detalle a las concepciones copernicanas, pero vamos a visualizar la gran estrella invisible de seis puntas en la cual “flota” la Tierra, creada por las conjunciones y oposiciones de Saturno y Júpiter. En la constelación de Piscis 7 AC.

alfa-omega

conjuncion saturno.jupiter – alfa y omega

Los antiguos llamaban a estos seis puntos “la estrella de Venus”, que en realidad fue creada por los movimientos de Saturno y Júpiter, moviéndose a través de los cielos como un pedazo de tiza en la mano de un Gran Ser haciendo gestos en el firmamento.

Es la estrella de la Sabiduría Divina, el gran alumbramiento cósmico de la Madre celestial, el sello de David y Salomón. Podemos reflexionar sobre este concepto, como seres humanos, y tal vez, consigamos ver su fruto en su manifestación exterior, después de un año o así. Los Reyes Magos también se dieron cuenta de esto, a través de esta estrella de la Divina Sofía.

La Luna estaba en una posición determinada en ese momento, en lo que se llama su perigeo. Es el punto más cercano a la Tierra, y a través de ella podemos ver como un gran portal de entrada a los mundos cósmicos espirituales. Esto también debió ser visto por los Reyes Magos.

Lo que voy que decir se basa en hechos astronómicos absolutos, que trataré de traducir al lenguaje del Alma, no es pura fantasía. Estos Reyes, en el año 7 AC, observaron a través del portal de la Luna para ver la gran conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis, y leer este evento como si fueran letras inscritas en el cielo. Sabemos que el Ser de Saturno guarda la totalidad de los primeros inicios, mientras que Júpiter es la morada de Grandes Seres Espirituales que preparan el futuro lejano en sus más altas revelaciones.

Más acorde con nuestra edad moderna, podemos llamar a Saturno, el Alpha (el principio) y a Júpiter el Omega (el final). Los Reyes Magos,  en su profunda visión, reconocieron que el Gran Ser (el Cristo), que es a la vez el Alfa y Omega iba a encarnar en la Tierra. La Estrella de David era la Estrella Real, que irradiaba una magnífica sabiduría hasta que su misión se terminó. Fue perdiendo su majestad y calidad suprema, entrando en un estado de aislamiento e interiorización. Se hizo más externa, más tradicional. En el momento de este gran evento, cuando Cristo vino a la tierra, toda la relación de la humanidad con el cosmos cambiaron.

La visión de los Reyes fue que el Hijo del Sol descendía a la Tierra desde el seno de la Virgen-La Portadora, el Sol llegó a la Tierra. Cuando Cristo vino a la Tierra, el Espíritu del Sol actuó en la Tierra durante tres años,desde el Bautismo de Jesús en el Jordán.

sol

El sol

¿Qué es el Sol?. Tal  y como lo he percibido y experimentado -este disco de fuego y luz,- es como un punto de inteligencia y energía absoluta. Los objetos físicos están en un estado de inercia. Estamos unidos a la Tierra por la gravedad. Sabemos que tenemos que luchar continuamente contra este estado de inercia. Lo que no quiere cambiar tiene que ver con el espacio. Traten de imaginar lo que es anti-espacio y anti-inercia, y percibirán el concepto de la energía absoluta.El Sol excluye toda existencia material. No hay nada, es menos que nada. Sólo a través del cálculo matemático podemos expresar la cualidad menos eso, es menos que nada. El sol puede ser descrito como un agujero en el espacio. Mantiene el universo en orden, porque digiere todo el universo llevándolo a  su superficie por el poder de su energía absoluta, con el anti-espacio en el centro.

Todo es atraído hacia el centro con el fin de ser transformado y llevado a un nivel más alto de existencia. Alrededor de este centro hay un círculo de Seres que actúan como un proceso de digestión para esa actividad. Ahí está la morada de los Elohim. Podemos visualizar la Tierra en sus variaciones, pasando a través de este vórtice de corriente-espacio, que se refleja en la superficie del sol. Así, la Tierra atrapa esas partículas de sustancia espacial del Sol y se la incorpora como los Reinos de la Naturaleza. Fundamentalmente, estas partículas provienen del mundo de las estrellas fijas, del zodiaco.

Los reinos vegetal y mineral pueden ser divididos en doce grandes variedades de sustancias, y el reino animal en doce grandes especies. Los doce grandes pensamientos divinos del mundo celestial, las doce grandes imágenes de Pensamiento Divino se incorporaron en los Reinos de la Naturaleza. Sin embargo, todo esto cambió en el tiempo de Cristo. El trabajo de los Elohim desde las regiones del Sol, tenía un Guía Supremo que los dirigía en su gran obra de la Creación, y este Guía era el Cristo, que se incorporo en el cuerpo de Jesús, el Espíritu del Sol, que entró en la Tierra con el Bautismo.

Estas cosas no pueden explicarse mecánicamente. Cristo había salido el Sol para unirse con la Tierra, y El dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin de la Tierra”. El Sol continuará con su actividad de reproducción durante un tiempo, aunque el Cristo lo haya dejado, al igual que un reloj continúa, una vez que se le ha dado cuerda.

¿Realmente podemos comprender el hecho de que el Espíritu del Sol entró en nuestra tierra en el Gólgota?. Tenemos documentos fragmentarios de la época de Cristo, incluyendo la Pistis Sophia, que describe las actividades de los apóstoles después de la época de Cristo. Ellos dijeron que Cristo se les apareció como algo gigantesco en un minutos a su visión. Incluso dicen que Cristo les enseñó a bailar, lo que solo podemos entender como la danza de las esferas. Esta concepción de Cristo resucitado es un problema tremendo para nuestra mente moderna. Pero se nos hace más fácil cuando entendemos que Cristo es el gran Ser Solar, no espacial, Entidad que puede hacer todo lo que el Sol hizo en el pasado y reproducir su actividad. Él pudo investirse en la forma humana y aparecer como lo hizo, porque llevaba ese Cuerpo Incorruptible más allá de las reglas del mundo del espacio y su decadencia. Incluso podía vestirse en forma de una flor. Cristo ha sido experimentado en todas partes por muchos cristianos que han “abierto” los ojos y mantenido la mente “abierta”.

La sustancia cósmica fluye continuamente hacia la tierra, un flujo constante de fuerzas cósmicas se sumergen en lo que la Tierra puede ofrecer de sustancia material. La Energía Cósmica -el Padre cósmico- y la sustancia material -la Madre Terrenal-  pueden reproducir los seres vivientes en la Tierra El reino de las plantas es  inocente. Al no tener cuerpo astral no experimenta las pasiones, no se ha involucrado en la caída humana. Se ha mantenido en su condición pasada, no evolucionando hasta el poder de los pensamientos y la conciencia de los seres humanos.

Imagínese la más mínima sustancia del grano de trigo y la uva, – el pan y el vino de la comunión-. Ambos contienen materia terrestre, energía y fuerza cósmica, que tomamos y ofrecemos al Hijo, el Cósmico Ser Solar de la Tierra. Esto es similar a la ofrenda de Cristo a sus discípulos. Ese Ser Solar no espacial de la Tierra puede revestirse con estas sustancias, para que podamos recibirlas y nos ayuden a preparar su Nueva Creación. Podemos tomar parte en todo lo que se ha iniciado desde los acontecimientos en Palestina.

Las fuerzas cósmicas habitan en todos nosotros. En nuestro poder de pensamiento hemos subido a un cierto nivel de existencia, el aspecto más elevado que hayamos alcanzado, porque incluso nuestro cuerpo aun permanece en el reino de lo inconsciente. Si pudiéramos comprender cómo las estrellas celestiales están presentes en nuestros pensamientos, nos olvidaríamos de la actitud arrogante de nuestros pensamientos habituales, para encontrar un pequeño rincón donde arrodillarnos y confesar una nueva humildad.

Tomemos el siguiente ejemplo. Durante el año 1921, poco después de la Gran Guerra, a la que siguió un enorme caos de problemas en todos los ámbitos de la vida humana, hubo una gran oposición entre Saturno y Júpiter, con Júpiter en Occidente en la constelación de Piscis y Saturno saliendo por el Este en la constelación de Virgo. Este es un evento que vive en los pensamientos humanos más de lo que creemos, pues estos dos planetas indican esta acumulación de problemas en la humanidad. La Tierra, con el Ser Solar en su centro, se interpone entre esta corriente cósmica. El cosmos indica la verdad de San Pablo “dolores y gemidos de parto” del universo hacia la redención, y nos encontramos con una de las tareas más supremas de la humanidad.

Tenemos que ofrecer no sólo el pan y el vino, sino todo el Ser del Espíritu de Cristo de la Tierra, y por encima de todo, nuestros pensamientos. Cuando aprendamos a sacrificar y ofrecer el Ser de Cristo de la tierra, encontraremos nuestra redención. De hecho, es cierto que Cristo puede entrar en el Pan y el Vino.

Nuestros problemas y nuestros pensamientos también revolverán a nosotros en forma de soluciones o rescates, para convertirse en la sanación del futuro. Se trata de la misma sustancia cósmica habitada por el Cristo, que regresa a nosotros en ambos casos, ya sea en pan, en vino o en nuestros procesos de pensamiento. Esta sustancia vuelve a nosotros tanto en las cosas pequeñas, como en las grandes. Los pensamientos y las ideas que se ofrecen a Cristo y pueden retornar por Él a la esfera de lo humano como impulsos y sentimientos creativos, y convertirse en la piedra fundamental de la Nueva Jerusalén.

Esta es la nueva relación entre el ser humano y el cosmos. Las características rectoras del pasado eran como las de los Reyes Magos. Las demandas futuras que a través de nuestros actos y nuestra relación interior con Cristo, podemos sacrificar y ofrecerle no sólo nuestro propio ser, sino el de todo el cosmos, que vive permanentemente en nosotros. De esta manera podemos contribuir con nuestra parte a la redención del cosmos y de las estrellas. Entonces, una vez más, estos seres celestiales podrán venir a la Tierra, si eliminamos la barrera de los conceptos materialistas, que les vela de nuestra vista.

Este es sólo un pequeño intento de sugerir una nueva conexión creativa con el mundo de las estrellas. Es un tema que demanda una inmensa concentración y una base sólida de conocimientos externos. En vista de la magnitud de la tarea, a veces no da fáciles resultados en muchos aspectos. Sin embargo, al vivir con estas imaginaciones e imágenes se abrirán nuevas puertas a una imaginación y expectativas cada vez más grandes.

Traducido por Gracia Muñoz.

©Astrosophy Research Center 2012 – ISBN – 1888686-11-1 All rights reserved. These lectures are for private use, study, and research only and are not to be reprinted for any other purpose without the written permission of the Astrosophy Research Center.

El Universo Viviente. La lemniscata.

Willi Sucher – 4ª Conferencia – 12 January 1956

(Lectura Suplementaria del libro Universo viviente)

English version

Esta noche me gustaría hablar sobre el movimiento en nuestro universo solar. Este es un punto muy importante, ya que sólo a través del movimiento podemos a entender un aspecto de la vida, un aspecto del funcionamiento del cosmos solar.

El Movimiento pone a los planetas del sistema solar en una relación siempre cambiante con las constelaciones del Zodíaco. En la fig.1, tomamos las constelaciones de Leo, Virgo, Libra, y Escorpión. Luego tomamos a Saturno, que señalo como un punto para indicar el movimiento, y vamos a imaginar que en el centro está la Tierra. Si estuviéramos en septiembre de 1947, veríamos al planeta Saturno en Leo (posición a). Unos tres años más tarde, en septiembre de 1950, veríamos a Saturno en la constelación de Virgo (posición b), alrededor de tres años y medio más tarde vemos a Saturno en Libra a finales de enero de 1954 (posición c), y finalmente en Escorpio en diciembre de 1955 (posición d). En la actualidad (1956) lo vemos delante de Escorpio.

Podemos ver a través del movimiento de los planetas que existe una relación siempre cambiante con las constelaciones. Los planetas son, por así decirlo, mensajeros, intermediarios entre el zodíaco y la Tierra. Por lo tanto pueden trabajar, con las sustancias terrenales desde varias direcciones del Zodíaco alterándolas constantemente con su impacto.

 

 

En el transcurso del tiempo, la humanidad ha desarrollado puntos de vista sobre cómo se mueven los planetas en el universo solar, y éstos conceptos han cambiado con el transcurso del tiempo. Si nos remontamos a tiempos antiguos, por ejemplo a la antigua Grecia, todavía encontramos el punto de vista de que un planeta está “acoplado”, por así decirlo, a su esfera. La Tierra por lo tanto se encontraba nadando, en la esfera de un planeta, por ejemplo, la esfera de Saturno (Fig. 2), y Saturno se fijó en esa esfera que giraba alrededor de la Tierra. Este fue el punto de vista de los alumnos de Pitágoras. Los planetas se fijan en las esferas y como las esferas giran, los planetas se mueven con ellas.

Estas esferas eran consideradas aún en aquellos tiempos como las moradas de las jerarquías divinas. Las esferas se movían y por lo tanto los planetas cambiaban. Esto se ha perdido en los últimos tiempos, y cuando llegamos a la época de Ptolomeo, es decir, al siglo II después de Cristo, encontramos todavía que los planetas se mueven alrededor de la Tierra, pero el concepto de la esfera estaba más o menos perdido en el sistema ptolemaico. La Tierra seguía siendo el centro del universo y los planetas, incluyendo el sol, se tomaron tal y como aparecieron en el cielo, aparentemente en movimiento alrededor de la Tierra. El Sol también fue concebido como una entidad celestial que se movía alrededor de la Tierra a través de una órbita. Ese punto de vista fue desarrollado por completo en base a la observación.

Hay una larga historia de observación de los cambios en la concepción y la estructura del universo en el tiempo entre Pitágoras y Ptolomeo. Sin embargo, es un punto de vista que observa al cosmos como aparece desde el punto donde nos encontramos -la Tierra- que se toma como el punto del universo desde el que todos los planetas se mueven desde todas direcciones, dondequiera que se interponen en el cosmos. Por lo tanto, es el punto de vista más adecuado para la idea de que las fuerzas cósmicas trabajan en las sustancias terrestres y, en cierta medida, en la existencia humana. El sistema de Ptolomeo le da una mano a esta concepción del funcionamiento de los planetas, y creo que Rudolf Steiner considera este aspecto de Ptolomeo, donde la Tierra es el centro, como el punto de vista del cosmos desde la Luna: desde el punto de vista de la Luna, las sustancias cósmicas trabajan creativamente en la Tierra. Se trata de un punto de vista de la creación y, sobre todo, la creación en el sentido del desarrollo embriológico. Así, la Tierra está en el centro y recibe todo el impacto de estas fuerzas. Detrás de este punto de vista, tendríamos la maravillosa imagen de un cosmos que se mueve por las jerarquías divinas. Esto duró hasta la época de Copérnico, que llegó a un punto de vista diferente. Él no consideraba la Tierra como el centro. Consideró que es el Sol quien está en el centro del universo. Que el Sol estaba en el centro (Fig. 3), y la Tierra se movía alrededor del Sol, así como el resto de los planetas se mueven alrededor de este sol central.

Ahora, al principio, todo esto parece muy plausible, pero algo tremendo ha pasado en la conciencia de la humanidad durante este tiempo. La humanidad se alejo completamente del punto de vista de los seguidores de Pitágoras y sus discípulos posteriores, a saber, que el cosmos lo mueven las Jerarquías divinas. Cada vez más el cosmos se fue convirtiendo en una máquina. Cuando las ideas de Copérnico fueron presentadas a la humanidad, se creó el momento oportuno para que la humanidad considerara el cosmos como una máquina. Poco a poco, después de Copérnico, hombres como Kepler, hasta cierto punto, pero sobre todo hombres como Newton y los astrónomos británicos que le siguieron partieron de esta visión del Sol central.

Ellos usaron la imagen copernicana del mundo, incluso en la medida en que consideraban el cosmos como una máquina, el cosmos se convirtió en una máquina, nada más. Podemos experimentarlo desde la escuela, ya que en la escuela se muestra el modelo del universo de Copérnico, donde el Sol está en el centro y los planetas se mueven a su alrededor, y lo demuestran haciendo girar la rueda. Así que ya ven, en cierto sentido es una máquina, una cosa sin vida. La gran dificultad que tiene la astronomía moderna es explicar cómo entra el movimiento en el cosmos, cómo se produce el movimiento. No hay ninguna explicación del movimiento para una máquina. No puede estar girando,  no puede ser! Sin embargo, la astronomía moderna es incapaz de aceptar un principio espiritual. Eso está fuera del rango de lo que se considera una base fuerte y segura para la ciencia natural moderna. Por lo tanto, con cargo a sus propios recursos, la astronomía moderna no puede encontrar una explicación razonable para el movimiento en el cosmos.

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Uno puede preguntarse: ¿Cómo puede ser posible que la humanidad pueda tener puntos de vista tan diferentes del cosmos? ¿Cómo es posible que en la antigüedad fuera considerada como verdad una cosa y luego en tiempos modernos, otra, desde Pitágoras, a Ptolomeo, a Copérnico? Y el hecho es que esta noche voy a tener que hablar de la posibilidad de ver el cosmos de una manera totalmente diferente! ¿Cómo puede ser esto así? Cuando es una y la misma cosa ¿por qué habría de presentarse desde diferentes puntos de vista? Sin duda, todos vemos la misma cosa!

Aquí me gustaría que me permitiesen usar una comparación: el ser humano. Ustedes saben que en los tiempos modernos el ser humano también es considerado como una máquina. En 1747, un francés, Julien Offray de la Mettrie (1709-1751), escribió un libro llamado Homme Machine L ‘, (el hombre, la máquina.), Donde se describe al ser humano en los términos de una máquina. Mucho de eso se ha desarrollado más allá, y en la ciencia popular moderna a menudo encontramos diagramas del ser humano en el que los órganos internos y las funciones se representan como acciones puramente mecánicas. Por ejemplo, el cerebro es un tipo de central telefónica que recibe impulsos desde el exterior y los envía al cuerpo, etc. Todo el cuerpo es considerado como una máquina. Ahora sabemos que este mismo ser humano, cuyo cuerpo  vemos, puede ser considerado de manera muy diferente, totalmente. Desde nuestro punto de vista, debe considerarse totalmente diferente, es decir, como un ser vivo. No sólo como un ser vivo, sino también un ser que tiene conciencia y autoconciencia.

Pueden ver cómo en ese nivel la misma cosa puede ser vista desde diferentes ángulos, y esto también se aplica a todo el cosmos. En gran medida es una cuestión de punto de vista, una actitud interior que todo ser humano tiene, todos veremos lo mismo, a saber, el cosmos estrellado en una noche clara, que puede ser considerado desde diferentes ángulos. Ahora bien, como hemos llegado a una época donde la visión copernicana de un universo mecánico esta generalmente aceptada, con el tiempo, debe surgir la pregunta: ¿No hay un camino a seguir a través del cual podamos encontrar una vez más una visión del cosmos que nos dé la certeza de que es un ser vivo?. Rudolf Steiner ha sugerido y desarrollado ideas acerca de esto, que es la base de lo que podemos ver aquí, en este modelo de lemniscata.

En primer lugar, me gustaría trabajar un poco en la idea de la lemniscata. ¿Por qué esta forma? ¿Por qué de todas las formas del cosmos tomamos esta en particular? Podemos ver  que está ligada con el principio mismo de la vida. Si pensamos en dos esferas de diferente calidad en el cosmos, por ejemplo, la esfera de la vacuidad de la que hemos estado hablando, el Sol, como “agujero” en el cosmos. ¿Qué clase de Sol sería?. Es muy interesante trabajar a través de esta idea. Tenemos un “agujero” en el espacio, el Sol en el cielo que vemos en la figura. 3a. Se basaría en la sustancia sideral zodiacal que está más allá de este círculo. Esta es obviamente una esfera con un carácter negativo, que no hace lo que se espera de este segundo ámbito, que se indica en la figura. 3b, una esfera que parte de un punto central y va hacia la periferia, este es el aspecto general que desarrollamos si hablamos de una esfera. Pero este Sol 3a es todo lo contrario,  parte de lo que ordinariamente llamamos periferia, aunque no es exactamente así, y finalmente llega a lo que podemos llamar una superficie. Quiero decir, este círculo exterior no es realmente una periferia del 3a. Si tomamos un círculo y lo ponemos al revés, obviamente, el centro se mueve fuera del centro, ¿no es así? ¿hacia dónde se mueve? hacia lo que vemos en 3b como la periferia. Afuera, en 3a, está el centro de esa esfera y este punto central, si pensamos en él como un globo sería su superficie. ¿Podemos seguir? Ahora voy a llamar a la figura 3a esfera negativa y  a la esfera que comienza a partir de su centro y que se mueve hacia fuera, expandiéndose hacia la periferia, una esfera positiva (3b).

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Podemos ver ahora lo que es el Sol en realidad. Se dice que lo que vemos en el cielo es el sol. De acuerdo con la opinión anterior, esto no es del todo correcto. El sol está en todas partes, nosotros no lo vemos, no lo llamamos el Sol, pero estamos en el “centro” del Sol, la Tierra está en el Sol. Imaginemos que esta es la esfera del Sol (3a) y esta la esfera de la Tierra (3b). En este sentido, es obvio que tenemos el centro de la Tierra que tiene gravedad,  gravedad en todas las direcciones. Es así que se acerca y trata de atraer todo hacia la superficie de la Tierra. Ahora bien, si tenemos dos esferas en intersección, (no podemos hacerlo esta noche geométricamente, nos llevaría demasiado lejos, eso sería una lección de geometría!), y si estas dos entidades se ponen en movimiento, nos encontraremos con una lemniscata. En los puntos en los que se encuentran los círculos concéntricos, tenemos el fundamento para la elaboración de una lemniscata. Los “puntos de encuentro” entre estos círculos concéntricos serían los puntos que se tienen que utilizar para dibujar una curva de Cassini o lemniscata, el ocho. Así obtendríamos una figura si los dos cuerpos cósmicos, o entidades –el sol y Tierra- se vieran obligados a desplazarse de la manera anterior, se moverían en lemniscatas.

¿Qué significa esto en realidad? Suena terriblemente complicado, ¿no? Pero,  esta es la base de un universo vivo, no una máquina. Uno no lo entiende fácilmente! A veces es muy complicado, sin embargo, el mundo es complicado. ¿Conocéis la historia del rey español  que, cuando se le mostró el funcionamiento de las estrellas por un astrónomo, dijo que si él hubiera hecho el universo lo habría hecho más simple?. Consideró que era demasiado complicado! Pues bien, el cosmos es complicado, y para encontrar la verdad a veces tenemos que hacer “trabajos forzados”. En la lemniscata tienen claramente el hecho de que está construida a partir de dos polaridades, es decir, una esfera negativa y otra positiva. Así es la vida!

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¿Qué es la vida? La vida es, obviamente, algo que se desarrolla entre el ser y desaparecer. Entre estos dos, o hablando en términos humanos, entre el nacimiento y la muerte, está la vida. La vida es una batalla entre algo que quiere llegar a existir y permanecer así, y desde el otro lado hay algo que trabaja para poner fin a esa existencia, que constantemente quiere cortar la vida. Por lo tanto, si queremos encontrar un punto de vista del universo, tenemos que aceptar de alguna manera ese principio de movimiento en la forma de lemniscata,.

Rudolf Steiner sugirió el movimiento de lemniscata para el Sol y la Tierra y también para los otros planetas en el  Curso de Astronomia (Titulado: Rudolf Steiner en Astronomía, 18 conferencias impartidas entre 1 a 18 en 1921, GA203 Ha sido traducido al Inglés y está ahora disponible en forma de libro, publicado por la Fundación de Investigación de Rudolf Steiner, PO Box 1760, Redondo Beach, California 90278 EE.UU.)

Allí se habla de este principio y lo desarrolla, mostrando cómo se llega a estas conclusiones en la dirección que he tratado de indicar brevemente. Él habló sobre esto en 1921, y le tomó muchos años, -décadas- hasta que realmente encontró las posibles soluciones. Porque, si  imagináis al Sol moviéndose a través de una lemniscata que esta estática en el cosmos, nunca conseguiréis lo que en realidad observamos en el cielo desde la Tierra. ¿Qué es lo que vemos? En el transcurso del año se observa que el Sol, -en realidad no se puede observar, pero se puede calcular y establecer su posición. En el transcurso del año el Sol se mueve a través de la ronda de la eclíptica de la Tierra, que es lo que observamos y nada más. No se observa que la Tierra se mueve alrededor del Sol, como está establecido. Ahora la pregunta es: ¿Cómo se puede ver el movimiento cósmico en forma de lemniscata de manera que concuerde con las observaciones reales, con los hechos de la observación? Eso nos lleva a un tiempo sin fin!

En otra conferencia, en una larga serie sobre la historia cósmica dada durante la Primera Guerra Mundial, Rudolf Steiner habla de nuevo sobre el Sol y el movimiento de la Tierra en dos lemniscatas. (Ver impulsos internos de la Evolución Los misterios de México Los Caballeros Templarios por Rudolf Steiner; 7 conferencias impartidas del 16 de septiembre y 1 de octubre de 1916, GA171).

En la última de las siete conferencias, da esta imagen: algo así como dos lemniscatas en intersección. La línea discontinua sería la lemniscata de la Tierra y la línea continua la del sol. Os recuerdo que hablamos del Sol como una entidad chupando en el cosmos, una especie de super-vacío que succiona sustancia cósmica en nuestro universo solar y también a la Tierra tras  él. Sería aspirada tras el Sol en movimiento. Ahora podemos ver, en cierto sentido, que se trata de una conciliación de Ptolomeo con Copérnico. En el sistema de Copérnico el Sol estaba fijo en el centro y la Tierra se traslada. Con Ptolomeo la Tierra está en el centro y el sol se traslada. Aquí, en esta imagen ambos se están moviendo.

Esto se convierte en una especie de reconciliación de los dos puntos de vista diferentes del pasado. El Sol se movería a lo largo de la lemniscata y la Tierra siempre se movería un cuarto detrás de él. A medida que el Sol se mueve, la Tierra iria tras el a lo largo de la lemniscata, siempre un cuarto detrás. Este es un modelo muy primitivo. [Un modelo de madera que  construyó Willi Sucher utilizándolo  para esta y otras conferencias y que ahora está en el Centro de Investigación astrosófico.] He hablado con los matemáticos en Dornach. Muchas personas están trabajando sobre este problema, y estamos más o menos de acuerdo! Me refiero a que, en lo básico este principio es el correcto. Pero todavía se pueden tener diferentes puntos de vista, por ejemplo, puede ser que tenga que cambiar el ángulo entre las dos lemniscatas, podría ser mucho más amplio, más de lo que es aquí, que es un ángulo de 23°, pero se trata de un experimento, todavía en la etapa experimental, y ese instrumento no es más que una primitiva ayuda que nos lleva a imaginar la situación.

No creo que se pueda demostrar la concepción del universo sólo mediante procedimientos mecánicos, no es posible! Sólo nos queda esperar a obtener uno u otro punto de vista. No se puede demostrar el universo viviente totalmente por medios mecánicos, piezas únicas del mismo. (El movimiento de la lemniscata del Sol y la Tierra se demostró. El eje se giró 90º, el doble del modelo se giró una vez. Se representó el movimiento durante un año, donde el Sol y la Tierra se movieron alrededor de sus respectivas trayectorias en lemniscata).  En realidad esto es algo maravilloso, ver por sí mismo que es un muy buen “juguete”, y podemos seguir durante horas demostrando y observando con él. Lo que siento que en realidad es algo  más. He experimentado con frecuencia que cuando hago esta demostración, la gente realmente siente algo parecido a una corriente de vida a través de ella. Sólo por el hecho de que no es un simple movimiento, una simple rueda que gira alrededor. Los movimientos del sistema copernicano son ruedas solo, por así decirlo, una máquina de dar vueltas y vueltas interminablemente sin la esperanza de que alguna vez vaya a salir de este círculo eterno!

Aquí tenemos posibilidades muy diferentes, por ejemplo, hay una cosa que me gustaría mostrarles para hacerlo aún más complicado! No sólo tenemos este movimiento, que he demostrado, sino que al mismo tiempo caminamos en el espacio, hacia la constelación de Hércules. Nuestro universo solar se está arrastrando, nadando a través del espacio, a través del océano cósmico hacia Hércules. Este hecho es reconocido por la astronomía. Los cálculos indican que en los últimos 100.000 años el universo solar llegará a la primera estrella de la constelación de Hércules, en realidad está entre Hércules y Lira, pero sabemos que estos cálculos en astronomía es algo muy importante. Las cosas no se mueven en línea recta y con la misma velocidad con la que empiezan; la aceleración puede ocurrir fácilmente.

Ahora voy a hablaros de un comentario que Rudolf Steiner hizo una vez cuando se le preguntó, “¿La Evolución de la Tierra y la Tierra realmente llegaran a ese gran objetivo que se describe en el Apocalipsis de San Juan?, Y su respuesta fue:” Tan seguro como nuestro universo se mueve hacia Hércules” (Rudolf Steiner también habla de esto como una de las etapas iniciales hacia la condición de Júpiter de la Tierra.)

Aquí podríamos entrar en asuntos mitológicos. Hércules está, o se arrodilla, entre el Dragón a continuación, con un pie sobre el Dragón, y encima de su cabeza está la Serpiente. ¿Les suena? ¿Alguna vez han visto en una imagen?. La han visto en la estatua de Rudolf Steiner, el dragón Ahriman en las profundidades ante ese gesto poderoso de Cristo y Lucifer allí en las alturas. Así podemos ver lo que realmente contiene el comentario de Rudolf Steiner. Se podría pensar, por qué tal una molestia, no es una molestia? Es un trabajo terriblemente duro, ¿por qué hacer un esfuerzo tan enorme?.

El sistema de Copérnico es mucho más fácil!

Voy a tratar de mostrar lo importante que es para todos los campos de la actividad humana, incluida la agricultura tener una idea de un universo viviente, no creo que podamos prescindir de él a largo plazo. Hemos observado una cosa, a saber, que en ciertos momentos la Tierra está en el centro y en ciertos momentos está el sol. Si el Sol está en la posición superior de la figura. el 21 de marzo, y se mueve a lo largo de esta posición llegaría al Punto de verano al centro del universo. Seguiría moviéndose hasta volver a llegar de nuevo al centro alrededor de la Navidad. Del mismo modo, la Tierra estaría en el centro, justo antes de Pascua. Se movería a lo largo y llegaría a esta posición central de nuevo alrededor de San Miguel. Así que en realidad no podemos decir que el Sol es el centro del universo, el centro es compartido por el Sol y la Tierra, por así decirlo.

Ahora Rudolf Steiner, en la conferencia sobre los Caballeros Templarios que ya he mencionado, habla de ciertos secretos de los antiguos templos de misterios. Es bastante obvio que se refiere a los Misterios de Isis. Él dice que este hecho del Sol y la Tierra moviéndose en una lemniscata era conocido en la antigüedad en los templos, y que se sabía que la Tierra siempre ocupa el lugar donde el sol estaba en el centro un cuarto de año más tarde. En Navidad, el Sol estaba aquí (Fig. 6), en la Pascua los movimientos de la Tierra se dirigen a ese lugar, donde estaba el sol. De nuevo en San Miguel ocupa el lugar donde el Sol había estado por San Juan. Dice que en aquellos tiempos,  en realidad no dice qué estación o festival, el indica que estaba conectado con los festivales de Isis que se celebraban en tiempos antiguos “Los sacerdotes recibían valiosa información sobre las condiciones climáticas del año en curso”, las condiciones generales , y lo que había que hacer por ejemplo en la agricultura. ¿Qué hicieron? En esos momentos, cuando la Tierra entraba en lugar donde el Sol había estado un trimestre  antes, una sacerdotisa del templo se ponía en una especie de estado cataléptico, en un estado de trance cuidadosamente preparado. En ese estado podía percibir lo que el Sol había dejado atrás, toda la información referente a la vida en la Tierra. De acuerdo con esa información, se organizaron y ordenaron muchas cosas en la vida social.

Vemos cómo esto es válido en cuanto a tiempos pre-cristianos, pero la pregunta es, ¿tiene también validez en la era post-cristiana? Obviamente, después de que Cristo vino a la tierra el carácter del Sol ha cambiado y también lo ha hecho la relación de la Tierra con el cosmos. Como cuestión de hecho, yo podría prácticamente que estamos, en una especie de estado de equilibrio. Por un lado, recibimos constantemente desde el cosmos los ingredientes que necesitamos para construir la vida terrenal (todo lo que está contenido o trabaja en nuestros cuerpos físico y etérico está presente en las estrellas del cosmos, de lo contrario no podríamos tener estos cuerpos), pero al mismo tiempo, hacia la muerte y al morir, le devolvemos algo: la imaginación, inspiración e intuición que estan, por así decirlo, encerradas en nuestro organismo. Ellos están saturados por lo que el ser humano hizo sobre la Tierra. Así que estamos en una especie de estado de equilibrio. Por lo tanto, la relación entre el Sol y la Tierra, en el sentido de entrar en el lugar donde había estado el Sol, debe haber cambiado desde los tiempos de Cristo, y de hecho lo ha hecho. Ahora vamos a ver qué podemos hacer con ello. En realidad se trata de las estaciones. En pleno verano, cuando el Sol está en el centro (Fig. 6), entonces la Tierra puede durar hasta que se ha irradiado a la atmósfera, en el aura como el don de la Pascua. Este evento teñido de la Tierra, por así decirlo, por el acontecimiento más grande la Tierra, el del Misterio del Gólgota, puede irradiarse, puede ser absorbido por el Sol y comunicarse con el cosmos.

En San Miguel el Sol se encuentra a la derecha en el diagrama, y la Tierra en el centro. Ahora vemos que la Tierra puede recibir algo y dar al mismo tiempo. Recibe, por así decirlo, la sentencia. Aquí la acción se comunica, la gran Escritura de la Tierra, la vida por la muerte, por decirlo en pocas palabras, que comunica al cosmos desde esta posición. Aquí es recibida por el cosmos a través del Sol, a través de ese Sol que realmente llega a la periferia del universo solar. Así que todo el universo participa en ese mensaje. Ahora queda por ver si ese mensaje, que ha sido comunicado al cosmos es válido, si se trata realmente de algo que tiene valor para el cosmos. A continuación, los pasos hacia el centro de la Tierra y puede recibir el juicio de la Escritura de la Tierra de la Pascua anterior y tomar decisiones sobre estos terrenos -en San Miguel- decisiones para utilizar realmente la Espada del Espíritu para trabajar aún más en lo que es la tarea y propósito del espíritu de la Tierra. Cuando llegamos a la Navidad, el Sol se ha movido hacia el centro y la  Tierra a la derecha. Ahora el Sol puede recoger lo que ha nacido de las decisiones en San Mikael.

El tiempo entre San Miguel y la Navidad es siempre un momento de preparación. Realmente debe comenzar con las decisiones de la Fiesta de Micael, la Espada de Miguel debe, por así decirlo, despejar el camino hacia la Navidad, así que algo nuevo puede nacer, y cuando el Sol entonces camina hacia el lugar donde la Tierra ha estado en San Miguel, hay una vez más puede comunicarse a todo el cosmos que se ha creado en la Tierra, con las decisiones de Micael. Así que ya ven, es algo que podemos esperar para tener una influencia decisiva en toda la existencia, que puede entrar en muchos detalles o campos de la actividad humana y se realizará en los mismos.

Una vez más, debo confesar que esto es una descripción muy vaga. Hemos dejado de lado los movimientos de los planetas, que realmente nos llevaría demasiado lejos, y necesitaríamos una hora más para que quede claro. Pero creo que si meditan la imagen de la lemniscata y pueden ver detrás de esa imagen la semilla de una concepción del universo como un ser vivo, ya es un gran logro.

©Astrosophy Research Center 2012 – ISBN – 1888686-11-1

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