Conferencia VI. Embriología y evolución del mundo

6 conferencias impartidas por el Dr. Karl König

Traducido del alemán por Diego Milillo

Primero que todo, hoy intentaremos hacer brevemente un repaso de los temas tocados ayer por la mañana y por la tarde. Luego continuaremos hasta concluir con este particular periodo del desarrollo embrionario que ha sido el objeto de nuestro encuentro. Para empezar, permitámonos visualizar otra vez a manera de cuadro, tan precisamente como nos sea posible, cómo el desarrollo de las capas germinales ciertamente continua irradiando, emergiendo, tomando forma desde los cuatro principios arquetípicos que menciona Rudolf Steiner: Águila, León, Toro y Hombre. Al decir esto, inmediatamente vemos el zodiaco y reconocemos que es desde el zodiaco que estos cuatro principios se vierten, en cuatro direcciones diferentes, en la Tierra: formando, moldeando, configurando al ser humano. Podéis ver como esto es revelado una vez más en esta fase del desarrollo.

Pero a medida que el desarrollo avanza, que el embrión crece, desarrollándose de embrión a feto, y de feto a infante, poco quedara de estos sucesos que en un comienzo al ser tantos, nos permitió describirlos.

Ahora podríamos preguntarnos en qué lugar del crecimiento completo del ser humano se halla este cuadruple aspecto, que hemos sido capaces de discutir hasta cierto detalle. Y solo hay una respuesta: este cuadruple aspecto aún persiste en cada uno de nosotros en lo que llamamos GRUPOS SANGUINEOS. En cada uno de los grupos sanguíneos -no quiero entrar en detalles- un remanente de lo que una vez fue Águila, León, Toro y Hombre aun está trabajando. Se ha oscurecido, pero se puso en manifiesto en aquellas formas y figuras que fueron descritas ayer. Tan solo pensad lo que significa que ahora somos capaces de percibir las verdaderas fuerzas del Águila-ectodermo desarrollándose del modo simétrico lateral,  de ver a las fuerzas del León-mesodermo laborando a medida que se despliega el metamerismo y a las fuerzas del Toro-endodermo, en la polaridad delante-detrás. Así, amigos, es como es elaborado el ser humano a través de cuatro capas germinales y sus animales arquetípicos. Se podría decir que en este momento uno es su propia esfinge. Esto ya es decir mucho. Cada cosa que discutimos en esa ocasión previa, cuando describimos a la evolución del mundo como es dada por el Génesis y el desarrollo de las membranas, llegando luego al momento donde la Caída coincide con el desarrollo de la cavidad primitiva, con el ego, el Yo, como un dedo que toma forma a modo de vara central de todo el desarrollo del hombre -todo esto es presentado al hombre en el 3er periodo post-atlante de su desarrollo cultural en la imagen de la esfinge, para que los hombres pudieran ver, al menos simbólicamente, de que se trata todo esto.

Quizás pueda indicar algo entre paréntesis. En la actualidad, la esfinge ha sido puesta una vez más frente a los ojos de aquellos preparados para ver, en una nueva forma arquitectónica. Esta cerca de Basilea, donde estaba el Goetheanum; por debajo del Goetheanum estaba esa extraña forma de la caldera. No se cuantos de vosotros podéis recordarla, pero si miráis esa caldera con la laringe abriéndose y los dos senos curvándose hacia adelante y atrás, entonces no veréis otra cosa que una metamorfosis moderna de lo que en antiguos tiempos egipcios fuera la esfinge. Esto se vuelve perceptible -y tocaremos esto más tarde- cuando uno realmente a puesto su mente en ello y ha ingresado en el modo en que se manifiestan las formas, se configuran, en el embrión que crece y se desarrolla.

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Pero ahora arribamos a uno de los temas mayores del día, así que consideremos lo siguiente: amigos míos, todo lo que sucede hasta el 17mo día se produce sola y exclusivamente a través de la interacción del germen físico provisto por los padres y la entidad que, siguiendo la descripción dada por Rudolf Steiner, he llamado germen espiritual. Este germen espiritual no es otra cosa que el arquetipo de la forma humana. Este arquetipo de la forma humana, si recordáis, deviene en existencia a la medianoche entre muerte y nuevo nacimiento, cuando es entretejido al punto central de la individualidad preparándose para la encarnación. Las Jerarquías, el alma humana enlazada a esa individualidad, ángeles y arcángeles -ellos comienzan a tejer, alcanzando incluso los extremos del universo, tejiendo el destino del individuo a modo de poderoso tapiz, una carpeta de vida y de karma, tejiendo el germen espiritual. Proviniendo desde vastedades todo abarcantes del universo, volviéndose mas y mas pequeño a su paso por las esferas de los planetas, constituyéndose a sí mismo a través de Saturno, Sol, Mercurio y Venus, ataviado con el cuerpo astral y el germen espiritual, el ego o Yo entra en la esfera de la Luna. Y allí, al momento de la fertilización física, el germen espiritual se desprende del cuerpo astral y del ego. Esto genera un vacuum y genera que otro grupo de seres, los Maestros originales de la Humanidad que habitan en la Luna, teja un cuerpo etéreo para ese ser humano, formándolo desde la luz y el calor, sonido y vida.

Ahora podemos visualizar lo siguiente: allí debajo en la Tierra, en el vientre materno, los gérmenes físico y espiritual están interactuando. La constelación del germen espiritual es tal que porta la imagen, no de lo individual, pero sí de la forma humana general. Esta imagen es implantada en el germen físico como forma física espiritual, no material, pero entretejida físicamente con substancia espiritual. Esto ocurre dentro de la organización materna, y las substancias terrenas conjuntamente con las substancias celestes del Hombre, recapitulan ahora el génesis del hombre deviniendo en existencia en la Tierra. Al mismo tiempo que esto está sucediendo en el útero, el órgano lunar de la mujer, otro proceso se produce en la esfera lunar del universo: con ayuda de la colonia de Maestros en la Luna, el cuerpo etéreo, el Yo y el cuerpo astral son reunidos durante esos 17 días santos -podemos llamarlos así- de nuestra existencia, estos días que son como una gran obertura al inicio de cada vida humana sobre la Tierra. Y en el momento en que se ha alcanzado el sexto día de la creación dentro de la recapitulación y se escucha el llamado: “hagamos al Hombre”, en ese momento el ser humano mismo, moldeado por el Yo, el cuerpo astral y etéreo, desciende a la Tierra.

Ahora considerad esto: es preparado un hogar, un primer lugar habitable para un ser que en curso normal de los eventos ha vivido cientos de años, si contamos a la manera terrestre, en un mundo que no conoce tiempo ni espacio. Allí no hay arriba ni abajo, ni derecha ni izquierda, ni delante ni detrás de la manera en que conocemos. Allí todo es cambio constante, un breve momento semeja eternidades, y allí tienen su existencia los elementos etéricos, anímicos y espirituales. Pero ahora algo que es substancia terrenal deviene en existencia aquí debajo y esos dos aspectos, el celeste y el terrestre -y esto es de por si tremendo- ha de ser reunido. Amigos, que hoy por hoy seamos capaces de hablar, de caminar, de pensar, que actuemos y hagamos o no todo lo que la Tierra demande -nada de esto sería posible de no ser por los eventos que suceden entre el 17mo y 40mo día del desarrollo embrionario, en el segundo acto de nuestro drama. Veréis, aquí no hay necesidad de diagramar al Yo. Cabe dentro de esta periferia externa del hogar provisto por la madre. Esto es el corion. Y desde el corion se desarrollo paso a paso la estructura que llamamos placenta. Si pudiéramos ingresar en el, podríamos poner en claro como esta placenta es, de hecho, una imagen del sol. Allí dentro, la entidad egóica de la individualidad que encarna está trabajando y posee su ser. Considerad, amigos míos, lo que significaría si mas y mas personas fueran capaces de acoger nuevamente estas imágenes: el Yo o ego de mi niño en crecimiento, de todos los niños que devienen en existencia en el Sol de la placenta durante el embarazo, vive como en una esfera de fuego. Si habéis visto las ventanas del primer Goetheanum, recordareis esta figura. Allí todo está presentado y delineado.

El cuerpo astral habita en los ritmos del amnión -y no estoy diciendo el fluido en si mismo- digo en donde los ritmos del liquido amniótico deviene y vuelve a desaparecer, entrelaza al Yo en el Sol de la placenta, sin que ni el uno ni el otro posean substancia material. El Yo en el lugar ocupado por la placenta, sin involucrarse en su actividad física, pero en el calor, en el fuego que irradia de ella como si fuese un Sol; el cuerpo astral en los ritmos del liquido amniótico, flotando constantemente alrededor de la forma del embrión. Al mismo tiempo, el cuerpo etéreo se involucra en todo lo concerniente a la formación de las capas germinales.

Mis amigos, aquí es dad la primer oportunidad de convertir paso a paso existencia cósmica en memorias terrestres. Veréis, ayer hice gran hincapié sobre el arriba-abajo, izquierda-derecha, delante-detrás; porque ahora puede ser experimentado el espacio, comenzando con el cuerpo etéreo. Este cuerpo etéreo comienza a colocarse en la orientación arriba-abajo  del mesodermo, sin embargo aun no hay un arriba-abajo, pero adivinando lo que ha de ser, comienza a colocarse en la orientación delante-detrás que el endodermo producirá algún día, y comienza a tomar la simetría, de alguna manera vaga aun, del ectodermo. Uno debe intentar sentir, experimentar esto, como estas fuerzas de desarrollo formadas por luz, calor, sonido y vida, se ajustan a las substancias; como la luz llega a experimentar la oscuridad y surge la simetría; como el sonido experimenta al movimiento, su sombra; como la vida se confronta a la muerte de las substancias; y como todo esto se reúne en delante-detrás, arriba-abajo, izquierda-derecha. Veis, así es como el cuerpo etéreo ingresa, paso a paso. A todo lo que deriva del devenir en existencia de la substancia, de los poderes de rememoración de la evolución de la Tierra y de la Humanidad, a todo lo que es agregado por las jerarquías, y por el León, el águila, el Toro y el Hombre, a todo esto ha de ajustarse sumisamente un cuerpo etéreo que se ha individualizado. Debe colarse, debe volverse una forma espacial en la Tierra. Esto es obligatorio.

Y el cuerpo astral, un cuerpo estelar, en principio expandido por todo el universo, luego inhalado al descender, empequeñeciéndose, ahora comienza a experimentar en los ritmos, lo que es tener un sentido del tiempo; no del hoy y de mañana, no de un año y un día, sino de la función básica que atraviesa todo lo que conocemos como tiempo: ritmo. Al devenir el liquido amniótico y volver a desaparecer, al fluir las aguas alrededor del embrión y dentro de él, en el cerebro y en la medula espinal, el liquido mengua y fluye -no es el agua sino el ritmo a través del cual el cuerpo astral ingresa en el proceso del tiempo. Y luego, amigos, reflejando la experiencia del espacio desde el cuerpo etéreo y la experiencia del tiempo desde el astral, el ego, el Yo, se alista a las lecciones en la escuela de la Tierra ha planeado para él.

Ayer os mostré un esquema de  los segmentos. ¿Tenéis una idea de lo que significa, cuando comenzamos a mirar estos cubos con creciente percepción, tales bloques de la manera en que se hallan uno detrás del otro, en nuestro propio cuerpo físico?.

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Aquí tenéis finalmente la forma terrestre, y dejadme deciros, es un tremendo esfuerzo para el mesodermo adquirir tales formas. Estos son los verdaderos bloques con los que más adelante juegan los niños. El Yo lo experimenta por primera vez. O bien el Yo experimenta como desde los primeros inicios del pulmón se desarrolla gradualmente la circunferencia exterior, y comienza a obtener la experiencia de centro y periferia. Y cuando se desarrolla el cerebro también experimenta la simetría a medida que cobra forma. Ahora no estamos mirando a través del microscopio, lo hacemos con el ojo del Yo que permanece en la placenta. Y encontramos que: aquí se generan experiencias para el Yo, y es gracias a estas experiencias -crepusculares, oníricas- que el mundo del Espíritu se acerca al Yo. La luz que hemos conocido dentro del mundo espiritual, los encuentros que hemos tenido allí, las poderosas impresiones que nos rodeaban, todo esto debe caer, alejarse, perecer, de modo tal que el ser humano se vuelva parte de la Tierra.

Solamente a través del estudio de embriología, amigos míos, es cómo podemos llegar a obtener el sentir de tales experiencias. Nos hacen descender a la Tierra. Ahora que he tratado de describiros esto, seréis capaces de comprender lo que diré a continuación. Básicamente, y aquí retrotraigo lo dicho por mí al comienzo de este curso en Octubre, nosotros podríamos ser músicos, podríamos ser arquitectos, euritmistas, geómetras, matemáticos, si somos capaces realmente de comprender todo lo que sucede durante esos pocos días, esos 23 días en que se desarrollan las capas germinales y los órganos devienen. Y cuando esto ha pasado, al 40mo día, aun no llegamos a tener al ser humano. Lo que obtuvimos fue al ancestro del Hombre, el se ha desarrollado. Pero este ancestro del Hombre está formado por la música del universo, por la arquitectura del universo, por la euritmia, el logos, la matemática, la geometría del universo; y mirad, la fuerza de la alfarería labora en la forma del embrión, ya que es un trabajo de alfarero el que ha sido practicado en la formación de la laringe, por ejemplo, o produce una vesícula biliar en el disco del alfarero del hígado, o recorta las copas y los cálices de la pelvis renal. Ahora bien, la alfarería no es la única fuerza, también hay un tejer. El tejido cartilaginoso es producido, substancia ósea es tejida, tejido conectivo es extendido como una carpeta. Todos los poderes están representados. Debemos darnos cuenta mas y mas  de esto; solamente entonces percibiremos como en esos 23 días se introdujeron en el ser humano los cimientos para toda actividad futura.

Amigos, no podríamos dar forma a la más simple jarra, ni tejer la más pequeña carpeta, tallar madera, configurar cualquier material, si todo esto no hubiera sido puesto en nosotros. Encontrareis un reflejo de esto en el Libro del Genesis, en donde entre los descendientes de Caín son descritos los tres hijos y la hija de Lamech: uno es el instructor de todo artefacto en bronce o hierro, otro es el padre de quienes manejan el arpa y el órgano y el tercero es el padre de quienes habitan en tiendas y que poseen ganado. Y no quiere decir que estos tempranos ancestros hayan conducido al hombre a generar estas actividades; todo esto se halla dentro del embrión.

Por lo tanto, la forma del ancestro del Hombre aparece. Permitidme que os lo diagrame. Si miramos al embrión hacia el final del segundo acto de este drama, se ve algo como esto: aquí tenemos una cabeza gigantesca, una frente poderosa. Realmente, la cosa entera es cabeza, para empezar. Aquí corre la espina dorsal, concluyendo en una pequeña cola. Aquí tenéis los segmentos, creciendo ya hacia el centro y tomando forma -tejido óseo, tejido muscular, formando 50 o 60 de estas estructuras simétricas, metaméricas. Todavía no hay rostro. Y luego aquí, por debajo, encontramos un enorme bulto. Si lo miramos desde fuera, si estuviéramos por abrirlo, entonces veríamos algo muy extraño, serpentíneo, algo así -solo estoy esbozando porque es realmente complicado, y veríais sangre fluyendo a través de esta estructura. Este es el corazón.

Luego viene otra tremenda formación: el hígado. El cordón umbilical se adentra (por favor recordad, esto es solo un esbozo; un embriólogo podría mostrarles numerosos errores que he cometido; por ejemplo, el cordón umbilical debería ir aquí). Ahora entonces, dentro tenemos vida en ciernes, brotando. Los receptáculos sanguíneos comienzan a desarrollarse allí, por todos lados, en el cerebro, en torno al corazón, a través de todo el hígado, a lo largo del cordón espinal. Pero, veis, también podemos decir que aquí tenemos a los tres animales: el endodermo -el Toro; el mesodermo-el León, en el corazón; el ectodermo-el Águila, en esta forma.

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Amigos míos, aquí veis los mismos principios, la misma tendencia formatriz que encontramos en el amnión, donde el amnión se vuelve mas y mas grande y donde de un modo u otro se traga al saco vitelino y al alantoides. Aquí veis como el ectodermo, que pertenece al amnión, se desarrolla poderosamente, produciendo algo que apenas si deja espacio al corazón y al hígado. ¿Qué significa esto?. Significa que sucede lo siguiente. Aquí, esbozado tan solo burdamente, esta la placenta. Aquí el ego, el Yo, tiene su asiento. Ningún animal, ni uno solo, posee una placenta semejante, ni los simios. Los simios tienen dos placentas, por ejemplo, una de  cada lado. Animales de presa poseen lo que se llama placenta-anillo, naturalmente, porque ellos son animales intermedios. Se requeriría un estudio especial completo para describir las diferentes formas que la placenta toma en los mamíferos. Pero aquí, en la placenta solar, se asienta el Yo, y los cuerpos astral y etéreo le comunican las primeras experiencias crepusculares de la Tierra.

Aquí el ectodermo se arquea. Amigos, aquí veis como la forma que deviene en existencia apunta al proceso de reencarnación. Rudolf Steiner ha demostrado esto bien claramente: el tronco y los miembros -no la cabeza- de una encarnación son transformados, metamorfoseados, se vuelve la cabeza que deviene. Esta tremenda cabeza se desarrolla desde todo lo hereditario que el Yo trae conmigo, que yo mismo he presionado en mi cuerpo etéreo en la esfera de la Luna, cuando mi complejo hereditario fue puesto en el. Y para comenzar, no soy más que cabeza. Pero por supuesto, la Tierra tendrá su parte. Y así agrega un corazón, forma un hígado y aquí, en estos dos lugares, los primeros rudimentos de los miembros, como aletas, se van desarrollando. Esta es la dirección que intenta seguir el desarrollo desde las capas germinales. Lo que el cuerpo etéreo ha traído desde la Luna, está trabajando aquí. Ya que ahora podéis ver en varios lugares en la forma humana a Aries, a Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis. El Yo ha de experimentar mas, otras cosas.

Hemos tratado, amigos míos, de compartir las experiencias del ser que encarna, de la manera en que ha de confrontarse con esas formas, de cómo debe concordar con las tendencias formatrices que nacieron durante el segundo acto del desarrollo embrionario. Significa que nuestro ser -y cuando digo “ser” me refiero al Yo, y al cuerpo astral y etéreo- ha de concordar con todo lo que tras el nacimiento se volverán experiencias en el tiempo y espacio en la Tierra. Ahora mismo, en este proceso de encarnación, el ser experimenta todo sin luz, sin luz que provenga del exterior, a través de ojos y piel. Pero la luz del Espíritu esta allí en la célula del vientre. No experimenta la respiración sino al flotar aun, al ser absorbido y expulsado nuevamente por sí mismo; tampoco conoce aun la gravedad. Gravedad, la fuerza que activa a la voluntad, aun no está presente; el embrión flota en el útero como un astronauta en su capsula espacial. No hay gran diferencia. No respira, por lo tanto el sentir no está activo. No está iluminado por una luz exterior, así que el pensar todavía duerme aquí. Lo que  ocurre es un tejer, un organizar, un mirar atrás en la memoria por sobre los eventos cósmicos del pasado. Pero estas estructuras de las que os he hablado, borran ahora la memoria del pasado, de la existencia en el mundo espiritual. Y no solamente ha de descubrir al tiempo en el ritmo, y la experiencia del espacio en las dimensiones; la Tierra como estrella, como planeta, debe ser experimentada por adelantado. ¿Cómo se logra esto?  ¿qué es la Tierra en sí?. Nosotros experimentamos a la Tierra al permitir que la gravedad sea experimentada por los miembros, el menguar y fluir de la respiración por el pecho, y la luz por la cabeza. Esto no puede suceder en el útero.

Pero otra cosa sucede, y quisiera daros una idea sobre esto, porque es por demás una parte del alcance completo de experiencias a ser ganadas entre el 17mo y el 40mo día. Por lo que no debemos mirar a las formas como si se desplegasen mecánicamente, sino considerando que el ser que encarna debe concordar con los procesos formativos. Para eso diagramare una vez más a ese ectodermo-Águila, y todo el mesodermo entretejiéndose (solo es un esbozo, para que tengáis una idea -el corazón no se ve así, aun no tiene cuatro cámaras),y aquí está el hígado y allí el intestino, y aquí comienzan a desarrollarse los pulmones. Allí hay una triada. Y, amigos míos, aquí está la Tierra. Ya que todo el sistema nervioso, cerebro y cordón espinal están predominantemente permeados por una actividad interna formativo-luminosa.

Si uno sigue las descripciones de Rudolf Steiner sobre la base de las propias experiencias internas, hay entonces una adecuada justificación para una declaración como esta: pese a que una vez que el sistema nervioso, al estar completamente formado, se vuelve una simiente de muerte en nosotros, la luz del verano habita ahora aquí. Todo se expande, reluce, titila , lo que crece madura; el verano brilla aquí por sobre toda la Tierra. Y podemos decir: en el ectodermo no solo experimentamos derecha e izquierda, no solo simetría, sino también a la TIERRA EN VERANO. En el norte y sur del globo es al revés, pero esto no importa. Ahora tomemos al mesodermo: siempre se ha podido discernir una cierta dicotomía en el. Por un lado se conecta con el sistema de los miembros, pero también es soporte del endodermo. Configura al corazón, los receptáculos sanguíneos; asimismo contiene todo lo conectado al sistema sexual. Es realmente la organización que retiene  la memoria más fuerte y perdurable de la Caída. Este mesodermo experimenta con el corazón, o les hace llegar a las experiencias hechas por los miembros y todo el resto, a la PRIMAVERA Y EL OTOÑO.Y ahora no es difícil de enlazar a la parte remanente, al endodermo, con el INVIERNO.

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Esto hará surgir una enorme cantidad de preguntas, pero solo me atendré a un solo aspecto ahora. No es posible discutir completamente todo en un curso, pero quiero daros tan solo una idea, para que la semilla pueda crecer y conducir a un estudio posterior. Veréis, se puede decir que el verano, portando toda esa configuración zodiacal, rodea a la primavera y al otoño que alcanzan la vida en el mesodermo; y directamente dentro tenemos al invierno del endodermo. ¿Qué quiero decir con el invierno del endodermo?.El conjunto del endodermo es un aparato para la transformación de la substancia. El conjunto del endodermo se ha consagrado, digamos, a la transformación de cuál sea la substancia, sea el hígado, el intestino o cualquier otra parte del sistema digestivo. Y esto es lo que sucede en invierno, cuando el color y la substancia cambian, cuando las semillas de las plantas fructifican la Tierra. La Tierra es la Madre y en ella, cada cosa que cae en la Tierra se transforma en invierno. Esta experiencia invernal es experimentada en la estructura endodérmica que se halla dentro de nosotros desde la boca al ano. Este es el punto del aspecto completo del desarrollo.

Amigos, el tubo gástrico que primeramente se desarrolla en la superficie del saco vitelino, por ejemplo, no tiene en principio una boca ni tampoco tiene un ano. Ved como este desarrollo es bien lo opuesto de la gástrula que os mostré ayer, en donde la abertura, siendo boca y ano al mismo tiempo, es la primer cosa. Aquí se está configurando un sistema de transformación de substancia. Esto es lo que hace. Luego hay un proceso secundario a modo de preparación de lo que sucederá cuando el niño sea traído a este mundo, digamos, que una boca abra hacia fuera, es decir hacia el amnión, y que un ano abra también hacia afuera, hacia el amnión. Pero eso es un proceso secundario, porque de acuerdo a la divina concepción de su devenir en existencia, el hombre no estaba en absoluto designado a ingerir y eliminar substancia alimenticia, porque al comienzo de Lemuria toda ingesta era al mismo tiempo un proceso respiratorio que ocurría sin esos orificios en el cuerpo. ¿Comprendéis lo que quiero decir?. Sería un despropósito lingüístico o un concepto erróneo pensar que ese hombre es un glotón. Se volvió uno solamente porque se convirtió a sí mismo en uno. No fue pensado para serlo. El hombre ni siquiera debería hablar. Debería escuchar, gesticular, respirar, es decir, debería vivir dentro de las esferas de luz y sonido de la existencia, aportando, tejiendo tonos y colores. Las cosas se tornaron diferentes porque intervino la serpiente que portamos con nosotros, el tubo gástrico se abrió y dio lugar a la boca y al ano. Pero el intestino, el hígado, el pulmón, todos los órganos digestivos, son procesos que transforman substancia, trabajando a la manera del invierno. Y eso es lo que experimentamos al ingresar en esa forma embrionaria. Y también experimentamos primavera y otoño en el mesodermo, entre arriba y abajo en el metamerismo que se está desarrollando, con los músculos brotando como en primavera. Pero entretanto, el musculo del corazón es transformación que conduce a la forma de la cruz, con lo cual también portamos a la muerte con nosotros. Y del mismo modo experimentamos  el descenso de arriba hacia abajo en el desarrollo de los riñones. Entonces llega el otoño.

Amigos míos, el Dr. Hillringhaus hablo sobre las experiencias internas conectadas con el riñón. Quizás pueda agregar algo a esto: en nuestro tiempo, cuarenta años atrás, pocos poemas fueron escritos en primavera, casi siempre en otoño. El otoño se volvió una tremenda experiencia. Todo esto emerge desde los riñones. Sucede porque ellos ofrecen la posibilidad de un despertar interior. Luz emerge en el hombre mientras oscuridad se acumula fuera. Pero asimismo la dicotomía, ya que se desarrolla la soledad. Al mismo tiempo emerge también la posibilidad de ser pleno en Espíritu. Y regresamos al Espíritu del otoño, digamos, a Micael, porque en la instancia final reconocemos al mundo como sabiduría, viviendo en todo lo que es endodermo.

Si queremos agregar algo mas a esto, podríamos tomar la descripción de Rudolf Steiner y en base a esto decir: la Tierra es el ciclo de verano a invierno, de primavera a otoño, creado por seres arcangélicos que rodean la Tierra. Podemos experimentarlo como URIEL-AGUILA, RAFAEL-HOMBRE, MICAEL-LEON, GABRIEL-TORO. Estas son nuestras experiencias al momento, ya que al reconocer a las estaciones en nuestras capas germinales, comenzamos a experimentar a los cuatro Arcángeles que influencian nuestras vidas. Al mismo tiempo experimentamos lo siguiente, lo cual sucede actualmente y que os mencione ayer: experimentamos como desciende el riñón y por el otro lado, como asciende el pulmón, y que el riñón que llevamos con nosotros es el resultado de la actividad de Lucifer, y lo que el pulmón logra con la contraparte de Jehová, se eleva, se alza. Y en lugar de tener al riñón arriba y al pulmón debajo, portamos con nosotros a través del diafragma -como consecuencia de la Caída- esa inversión que conducirá mas adelante -nunca antes (mi último diagrama debía de haber mostrado más bien un tubo, con sangre fluyendo a través)- a que el corazón desarrolle las cuatro cámaras. Surge la Cruz de la Tierra, suspendida como os he descrito ayer, desde arriba, a la derecha y atrás hacia abajo a la izquierda y al frente, integrando armoniosamente el espacio y determinando nuestro destino en nosotros.

Vídeo resumen de la gestación humana en 4 minutos.

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