Las esferas planetarias y su influencia en la Vida del hombre en la Tierra y en los Mundos Espirituales

Esferas Planetarias: Ponencia I (GA211)

Rudolf Steiner. Londres, 24 de abril de 1922

English version

Mis queridos amigos:

Es muy importante que en la actualidad exista un cierto número de personas conscientes del estado de evolución espiritual en que se encuentra el hombre y den los pasos necesarios para que la civilización no derive en la completa decadencia. ¿Qué es lo que está ocurriendo hoy en día?.  Al hablar con ustedes, mis queridos amigos, puedo usar la terminología antroposófica y decir que las fuerzas ahrimánicas, están trabajando dondequiera que el hombre piensa o actúa de forma materialista, tratando de encadenar al hombre a la Tierra mediante la posesión de su intelecto. Estas fuerzas ahrimánicas están muy fortalecidas actualmente y buscan todo tipo de maneras de obtener acceso a las almas de los hombres, con el objeto de atraerles a la adopción de una visión puramente materialista, una comprensión puramente intelectual del mundo. Por esto es importante que exista cierto número de personas que sepan cómo se tiene que proceder para que la evolución del hombre pueda llegar a su meta.

Echemos una mirada al pasado. Podríamos irnos mucho más lejos, pero por el momento vamos a acercarnos tres o cuatro mil años antes del Misterio del Gólgota. Y luego proseguiremos, desde cierto punto de vista, el curso de la evolución de la Humanidad a partir de esa época.

La era de la que voy a hablar primero, floreció en el Oriente, una civilización que en mi libro “Ciencia Oculta”  he llamado la antigua civilización persa. El maestro de la Humanidad durante el apogeo de esta civilización fue Zaratustra, Zoroastro. No es el Zaratustra del que habla la historia, este es posterior. El Zaratustra del que hablo es un Antiguo Maestro de la Humanidad. En los tiempos antiguos era, ya saben, una costumbre muy común que los alumnos de un gran noble maestro continuaran por mucho tiempo llevando su nombre, y el Zarathustra que leemos en la historia es en realidad el último de una sucesión de alumnos del gran Zoroastro.

Ahora bien, este Gran Maestro de la Humanidad se inició de una manera notable y maravillosa en los secretos de la existencia, pudiendo estar ante los hombres de su tiempo y enseñándoles como un eminente y sublime iniciado. Zaratustra sabía –su iniciación le permitió tener ese conocimiento– que en ese lugar del cielo donde nuestros ojos se encienden cuando miramos el Sol, vive el gran Espíritu que todo lo abarca. Él al principio no veía el Sol físico en absoluto, en el lugar en el cielo donde hoy con nuestra conciencia ordinaria vemos el Sol físico, Zaratustra contempló el Gran Espíritu Cósmico Omnipresente. Y este Espíritu Cósmico influyó en él de tal manera espiritual, que pudo saber que con la luz del sol, con los rayos que caen del Sol a la Tierra, vienen también rayos espirituales, rayos de la divina y generosa gracia-espiritual, que enciende en lo anímico espiritual humano al «hombre superior» al que nuestro hombre ordinario debe continuamente aspirar.

En los tiempos de los antiguos iniciados no se les daba nombres por ningún motivo exterior, sus nombres les llegaban a causa de lo que ellos sabían. Y así, este sublime iniciado de quien hablamos fue llamado por sus alumnos –y él también se hacía llamar– Zaratustra, Zoroastro, la Estrella Radiante, fue nombrado a partir de la Divinidad Radiante que envía a la Tierra los rayos de la Sabiduría. La iniciación de Zaratustra fue, en relación con todas las iniciaciones que vinieron después de él, la más noble y sublime. Cuando miraba al Sol cósmico espiritual, él estaba mirando a la fuente de todas las fuerzas que hacen que las piedras de la Tierra sean duras y sólidas, que hace que las plantas broten de sus semillas y crezcan, que los animales se expandan sobre la faz de la Tierra en sus diferentes especies, y hacen al hombre florecer y prosperar en la Tierra. El más antiguo de los iniciados, Zoroastro, la Estrella Radiante, tenía conocimiento de todo lo que sucedió en la Tierra, y obtuvo ese conocimiento porque fue capaz de experimentar el Gran Ser Espiritual del Sol.

Después llegó un momento en que el hombre ya no fue capaz de penetrar tan profundamente en los misterios del mundo, el tiempo que, en mi “Ciencia Oculta”, he nombrado como la civilización Egipcio-Caldea. El hombre todavía miraba al Sol, pero ya no lo veía como radiante, enviando rayos, lo veía sólo como brillante, iluminando la tierra con su luz. Los hombres hablaban en aquellos tiempos de Ra, cuyo representante en la Tierra era Osiris, Ra significaba para ellos el sol que se movía alrededor de la Tierra, iluminándola. Algunos de los secretos ya se habían perdido y el iniciado ya no era capaz de ver con completa claridad interior el radiante Dios cósmico, como les fue posible a los iniciados del tiempo anterior. Sólo podían ver las fuerzas astrales primarias que provienen del sol. Zaratustra vio al Ser del Sol, todavía era capaz de ver al Ser Solar. Los iniciados de Egipto y Caldea vieron en el Sol, las fuerzas que llegan a la Tierra, fuerzas de luz, fuerzas de movimiento.  Los hechos que vieron eran, algo inferior del Ser; hechos espirituales, cierto, pero no el Gran Ser Solar. Y los iniciados egipcios hablaban de aquel que representa en la Tierra las fuerzas del Sol que el hombre lleva dentro de sí, y le llamaron Osiris.

Cuando llegamos a la Edad Griega, nos encontramos con que en los siglos VIII VII, VI,V antes del Misterio del Gólgota, el hombre había perdido todo el poder de observar los misterios del Sol, percibiendo los efectos del Sol como su influencia en el medio ambiente de la Tierra. El hombre contemplaba el obrar de Sol en el éter que llena el espacio alrededor de la Tierra. Y a este éter, que se extiende alrededor de la Tierra e impregna también al hombre mismo, el iniciado griego, no las personas en general, sino los iniciados, le llamaban Zeus.

Han transcurrido pues en la evolución cultural de la Humanidad, tres etapas. Primero la etapa en la que los iniciados vieron en el Sol al Gran Ser Divino-Espiritual, luego vino una segunda etapa, donde los iniciados contemplaron las fuerzas del Sol, y por último, una tercera etapa, cuando los iniciados sólo pudieron ver la influencia del Sol en el éter de la Tierra.

Ahora bien, en un tiempo más tarde, hubo un hombre que llegó a acercarse a las enseñanzas de la Iniciación, tanto como era posible llegar en el momento en el que vivía, y que estaba familiarizado con la enseñanza de los tres aspectos del Sol –el aspecto del Sol de acuerdo con Zarathustra, el aspecto del Sol que está asociado a Osiris, y el aspecto del Sol visto y entendido por Pitágoras y Anaxágoras–; me refiero a Juliano el Apóstata.

Juliano el Apóstata no pudo ver el Sol en sus tres aspectos, pero sabía de la enseñanza, que conocía como una tradición que le había llegado de las Escuelas de Misterios. Y así Juliano el Apóstata quedó tan impresionado por esta enseñanza de los tres aspectos del Sol que en comparación con lo que trajo el cristianismo a él le parecía pequeño. Porque sabía aún de la gloria y el esplendor inefable con el que Zaratustra lo había contemplado, también había aprendido a conocer las actividades del fuego y de la luz, de las fuerzas químicas cósmicas y de las fuerzas vitales cósmicas, tal como el iniciado fue capaz de contemplarlas en los antiguos Misterios. Todo esto, pudo todavía aprenderlo Julián en ese tiempo, aunque sólo por tradición. Y toda esa enseñanza le pareció tan sublime, tan poderosa, que se vio incapaz de aceptar el cristianismo. Los pensamientos y los designios de su mente, de hecho, le llevaron a otra dirección, se apoderó del deseo de transmitir a la Humanidad los antiguos Misterios en los que él mismo había sido iniciado hasta cierto punto. Y esto, mis queridos amigos, fue lo que le llevó finalmente a que se desenvainara el puñal que llevo su vida a un final violento. La mano que levantó el puñal pertenecía a uno de los que consideraba un pecado comunicar las sublimes enseñanzas de la iniciación a la Humanidad, y que quería que la gente mirara el Sol solo en su forma exterior, que era, por supuesto, tan exterior como era habitual en esa época.

Juliano el Apóstata declaró que el Sol tiene tres aspectos: en primer lugar, el aspecto terrenal del éter, en segundo lugar, el aspecto de la luz celestial que está detrás del éter terrenal, –que es también el aspecto químico, del calor, del fuego y de las fuerzas de la vida– y, por último, el aspecto del Puro Ser Espiritual. Por este motivo fue asesinado. Y de hecho hay que reconocer que no había llegado aún el momento, pues la Humanidad en general no estaba madura para recibir estas verdades de tan solemne peso.

Un estudio de la historia puede, sin embargo, sacar a la luz algo más en este sentido, que tiene inmensa importancia; una buena parte de esta triple enseñanza de Zaratustra, Osiris, y Anaxágoras –la enseñanza del Sol espiritual, del Sol elemental, y del Zeus, el entorno etérico del Sol inundando la Tierra, encontró su camino en la cultura externa exotérica de Grecia, el mundo nunca habría tenido el sublime arte griego, ni la maravillosa filosofía griega, nunca habría tenido un Platón y Aristóteles, si no fuera porque las corrientes de la antigua sabiduría fueron capaces de fluir en el arte y la filosofía griegas. Llegó un momento, sin embargo, en el que las verdades ocultas que se transmitieron partiendo de épocas pasadas ya no estuvieron lo suficientemente protegidas de la profanación. Muchas enseñanzas que tuvieron su origen en la sabiduría de los iniciados pasó a manos de la aristocracia romana, más especialmente a los emperadores romanos. Entre todos ellos, tal vez fue Augusto el único del que puede decirse que todavía supo valorar la sabiduría oculta que se le impartió. Pero en el mundo romano, en general, no existía ninguna comprensión para el factor esotérico del arte y la sabiduría griega, ni el reconocimiento de que estos elementos contenían lo que se remontaba a la enseñanza de la  antigua sabiduría. En consecuencia, la irremediablemente prosaica, la semibárbara civilización de Roma se hizo cargo de lo que podemos llamar el brillo superficial, el brillo de la cultura griega, pero fue incapaz de transmitir, en su verdadera forma, a las generaciones posteriores lo que vivía en el corazón de esa cultura, y fue de esta manera que las influencias romanas comenzaron a atravesar el cristianismo. Desde que el Misterio del Gólgota, se abrió paso en el mundo, no había ninguna posibilidad de que el cristianismo pudiera recibir de lo que venía de Roma, la verdadera esencia de la cultura antigua.

Al describir los acontecimientos históricos en la forma en que acabo de hacerlo, no hay que tomarlo como una expresión de culpa o de crítica. Era necesario para la evolución de la humanidad que las cosas tuvieran que suceder como lo hicieron. Sin embargo, también es necesario que no cerremos los ojos ante el hecho de que debido a que Roma no supo cómo valorar y guardar, las verdades auténticas de la iniciación de los primeros tiempos no pudo encontrar su camino hacia el oeste. Debemos ser conscientes de que a nosotros, como seres humanos que poseemos la conciencia ordinaria de los tiempos modernos, se nos han excluido las verdades sagradas de los tiempos antiguos porque Roma fue incapaz de comprender dichas verdades. Como sabemos, fue un hombre de Roma, el que expulsó de Europa a los últimos filósofos griegos  y los obligó a buscar refugio en el Este.

Tengo que llamar la atención sobre estas cosas, y al examinar el tema que tenemos entre manos, se hace necesario comenzar por referirse a ellos, dirigir nuestros pensamientos hacia atrás, aunque sólo sea por un breve tiempo, a la lejana época en la que los Maestros de la Humanidad aún podían volver su mirada a los cielos estrellados y ver allí el triple aspecto del Sol, el único vestigio de este conocimiento que se ha legado para las generaciones posteriores, es el símbolo de la Tiara usada por los Papas Romanos. El símbolo exterior permanece, la realidad interior se ha perdido.

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Pero a través de la nueva iniciación de los tiempos modernos, se está abriendo la posibilidad de que el hombre pueda recuperar la mirada hacia las épocas más tempranas de su evolución. Esta nueva iniciación que nos nuestra la enseñanza antroposófica nos permite mirar hacia atrás y contemplar cómo era el hombre, cuando levantaba la vista desde la Tierra hacia el Sol y escuchaba lo que el Sol le transmitía en los Centros de Misterios donde se regulaba la evolución humana.

Mis queridos amigos, cuando los alumnos de los antiguos misterios se entregaban al vasto Universo y hablaban de lo que vivian allí, más allá de la Tierra, en el  Sol, sí, en el propio Sol, cuando hablaban del Sublime Ser Espiritual del Sol, proclamado por Zaratustra, estaban hablando del mismo Ser que en estos últimos tiempos, designamos como Cristo. Así que nos adherimos estrictamente a la verdad cuando se dice que los iniciados de los tiempos antiguos contemplaron al Cristo fuera de la Tierra en el cosmos, en el Cosmos, que tiene su centro y representación en el Sol. La verdadera esencia del Misterio del Gólgota no radica en el hecho de las enseñanzas de Cristo. Los iniciados antiguos también conocían sus enseñanzas. Sólo que se hablaba de Cristo no como viviendo en la Tierra, en las fuerzas de la Tierra, sino viviendo en las fuerzas del Sol. Es un error pensar que el antiguo iniciado no hablaba del Ser de Cristo. De Cristo se hablaba continuamente antes del Misterio del Gólgota, –como un Ser que está fuera y más allá de la Tierra–, los hombres han perdido de vista esta verdad y tienden a considerar la declaración de la misma como anticristiana. Pero ¿por qué se consideraba esa declaración como no cristiana, sabiendo que los Padres de la Iglesia, sin duda, celebraban este punto de vista?. Ellos dijeron: “Los sabios de la antigüedad que a menudo se describen como paganos son, en un sentido más profundo, Cristianos. Los Padres de la Iglesia no dudaban en hablar de los paganos como cristianos antes del Misterio del Gólgota “.

Lo que tuvo lugar en el Misterio del Gólgota fue nada menos que el Ser que, con anterioridad, no se hallaba en la Tierra, que sólo podía encontrarse fuera de la Tierra cuando uno había sido iniciado en los misterios de los cielos, —ese Ser encarno en Jesús de Nazaret, vivió en la Tierra, fue crucificado y enterrado, y se apareció ante sus discípulos como el Resucitado— como Aquel que se ha elevado al Cuerpo Espiritual. El Grande y Sublime Ser Solar bajó de las alturas cósmicas, descendiendo a la Tierra —este es el evento que aconteció en el Misterio del Gólgota. Y después de haber descendido de los mundos espirituales y pasar por la muerte, su cuerpo fue colocado en la Tierra, entonces este mismo Cristo —después de su muerte, después de Su Resurrección— inició a sus discípulos. Y es importante que muchos sepan hoy lo que Cristo enseñó en ese momento como iniciación a sus discípulos, es importante que muchos sepan de esta enseñanza de Cristo Resucitado, con el fin de hacerse capaces de participar en las fuerzas que están trabajando para la futura evolución de la Humanidad.

Volvamos una vez más a los iniciados de la antigüedad. ¿Cómo recibieron esas enseñanzas?.  Todos los iniciados de la antigüedad fueron instruidos por Seres que estaban más allá de la Tierra, y la instrucción se llevaba a cabo de la siguiente manera: Los discípulos de los Misterios fueron entrenados y preparados para ser capaces de ver mas allá de su cuerpo, y a través de esta clase de visión llegaron a conocer a esos Seres. Hemos hablado de cómo Zaratustra llegó al conocimiento de Cristo como el Sublime Ser Solar. Los iniciados de la antigüedad llegaron a conocer también otros Seres de las Jerarquías. Y el lenguaje, el lenguaje espiritual que fue utilizado por esos Seres que descendían de esta manera a enseñar a los iniciados, era un lenguaje mediante el cual, todavía era posible en esos momentos, impartir enseñanzas a los hombres.

Hubo, pues, en tiempos antiguos, Maestros Divinos. Y el Cristo, es también Maestro Divino. Para aquellos a quienes Él dio instrucciones después de Su resurrección, Él era el Maestro Divino. Y lo que El fue capaz de enseñarles era nuevo, era más de lo que pudieron enseñar los Maestros Divinos anteriores.

Los Maestros Divinos de la antigüedad hablaban a los hombres de los secretos del nacimiento, pero no podían hablar de los secretos de la muerte, porque en el mundo divino de donde los Maestros descendían para enseñar a los iniciados no se pasaba por la muerte; la muerte era algo que sólo podía ser conocida por el hombre en la Tierra. Los Dioses miraban hacia abajo y veían que el hombre moría, su conocimiento de la muerte era un conocimiento meramente externo. Pero Cristo conoció la muerte en la Tierra. Porque no sólo se incorporó, brillando en el ser humano en determinados momentos, como era el caso de los Maestros Divinos de la muy lejana antigüedad. Cristo aprendió a conocer la muerte en tanto que El, un Dios, vivió en la Tierra como alma humana en un cuerpo físico humano. Así, aprendió a conocer la muerte en su realidad. Él pasó por la muerte. Y aprendió también algo más.

Mis queridos amigos, si el Cristo solo hubiera sufrido lo que sucedió desde el momento del Bautismo en el Jordán hasta el momento de la Crucifixión y Muerte en la Cruz, después de haber sufrido todo esto, El tampoco hubiera sido capaz de hablar de los Misterios de los cuales habló a sus discípulos después de su Resurrección. Debo explicar que, para los maestros divinos que fueron capaces de descender a la Tierra, así como para los maestros iniciados de los tiempos antiguos, todos los Misterios del mundo estaban abiertos excepto los Misterios del interior de la Tierra.

 Los iniciados sabían que allá abajo en la Tierra existían comandos de Seres Espirituales de una clase diferente de los Dioses, que antes del Misterio del Gólgota hacían descender una y otra vez a los seres humanos reteniéndoles allí. Los griegos, por ejemplo, tenían conocimiento de los Seres Espirituales del interior de la Tierra, en su mitología eran los Titanes. Cristo fue el primero de los Dioses Superiores en conocer el interior de la Tierra. Este es un hecho importante. Porque Cristo, al ser enterrado en la Tierra, llevo a los Dioses Superiores el conocimiento de una región de la que antes no se sabía nada.

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Y este secreto, de que los Dioses también se someten a  la evolución, este secreto lo comunicó Cristo a sus discípulos después de Su Resurrección. Este secreto también lo aprendió Pablo a través de la iniciación natural que experimentó en el camino de Damasco. Lo que sorprendió y sacudió a Pablo en lo más profundo de su ser fue el conocimiento de que el poder que antes había estado en el Sol se había unido con los poderes de la Tierra.

¿Cuál fue la razón por la que Pablo, cuando aún era Saulo, persiguió a los seguidores de Cristo?.  La razón era, que había aprendido por su iniciación caldea que el Cristo vive en el Cosmos, fuera de la Tierra, y que los que declaraban que el Cristo había bajado a la Tierra estaban equivocados. Pero cuando Pablo recibió la iluminación en el camino hacia Damasco, en ese momento, se hizo consciente de que era él quien estaba equivocado, que él estaba dispuesto a creer sólo lo que hasta entonces se había proclamado como verdad. Por lo pronto, vio que lo que antes se había proclamado como verdad había cambiado, que el mismo Ser que habitaba en el Sol había descendido a la Tierra y continuaba viviendo en las fuerzas de la Tierra. Esta fue la comprensión del Misterio del Gólgota, que se dio a conocer a los hombres, no fue un evento solo para la Tierra, sino un acontecimiento cósmico, un evento para todos los mundos. Así fue como se entendió en los primeros tiempos cristianos. Y los verdaderos iniciados describieron el evento de la siguiente manera.

Los antiguos discípulos cristianos fueron profundamente iniciados, y sabían que el Cristo, a quien pensamos hoy como el Ser que paso por el Misterio del Gólgota a principios de nuestra era, y que vino aquí desde el Sol, también había descendido al Sol desde alturas aún más distantes. Fue en el Sol donde le vio Zaratustra. Después su Poder se acercó a los rayos del sol. Y los iniciados de Egipto lo vieron en los rayos del sol. Mas tarde su poder vivió en el medio ambiente de la Tierra. Y fue allí donde le vieron los iniciados de Grecia. Y ahora, en este momento —por lo que se comunico a los primeros iniciados cristianos— le es dado al hombre el poder  contemplar a Cristo como Aquel que caminó sobre la Tierra en un cuerpo terrestre, y podrá ser visto  en su verdadera forma cuando le contemplemos como el Resucitado  —el Cristo que está en la Tierra, y que ha visto el Misterio de la Tierra, puede lograr que este Misterio fluya gradualmente sobre la evolución de la Humanidad.

Había una calidez y un maravilloso resplandor en la manera en que se comunicaba esta enseñanza esotérica, en las dispersas y solitarias escuelas de iniciación, en los primeros siglos después de Cristo, —viniendo del Este y extendiéndose continuamente hacia el Oeste por canales secretos. Sí, no nos cabe la menor duda, hubo cierto tipo de enseñanza esotérica del cristianismo. Los Padres de la Iglesia sabían más de lo que se conoce hoy en día. Pero al mismo tiempo vieron también el ataque que amenazaba desde el lado de Roma. Los historiadores modernos tienen muy poca idea de la magnitud de la colisión entre el impulso de los primeros cristianos y el mundo anti-espiritual de Roma. Lo que hizo el mundo romano fue arrojar un manto de superficialidad en los más profundos misterios cristianos.

Los hombres de la antigüedad tenían una relación viva con los poderes del Universo, tal como es casi imposible de imaginar hoy en día con nuestra conciencia ordinaria. Los hombres que vivieron tres, cuatro, cinco mil años antes de Cristo sabían muy bien que al comer esta u otra sustancia introducían en su cuerpo los poderes del Cosmos y que ésta seguía trabajando en su interior. Vean, por ejemplo, el tipo de instrucción que Zaratustra daba a sus alumnos. Enseñaba de la manera siguiente. “Comeos los frutos del campo. El Sol brilla sobre estos frutos, y en el Sol vive en el Alto y Sublime Espíritu Solar, que viene del lejano cosmos, entrando con los rayos solares en los frutos del campo. Al comer esos frutos del campo, lo que esa sustancia produce en ti te llena de las fuerzas espirituales del Sol, al disfrutar de los frutos del campo, ‘se eleva’ el Sol en ti, te diré lo que debes hacer en tiempos de fiesta solemne. Tomar algo que sea preparado a partir de los frutos del campo. Medita sobre ello. Recuerda que el Sol está en su interior. Medita sobre ello hasta que la pieza de pan se haga radiante. Entonces, cómetela, y se consciente de cómo el Espíritu del Sol que ha venido del Universo, ha entrado en ti y cobra vida dentro de ti”

¿Qué queda de todo esto? Sólo la expresión exterior, —el tomar el pan en la Misa en el Servicio de la Comunión. Y los que continúan celebrando este rito en el espíritu con el entendimiento que Roma ha introducido en el cristianismo son los mismos que se oponen más ferozmente a cualquier sugerencia de que el hombre necesita la sabiduría cósmica a fin de comprender las enseñanzas de Pablo, porque Pablo vio el resplandor, irradiando del interior de las nubes, en esa fuerza que es la energía del Sol, al Ser supra-corpóreo, el Cristo, que en el Misterio del Gólgota descendió a la Tierra, —la Divinidad Cósmica, se une con las fuerzas del sol. En los primeros tres o cuatro siglos de la evolución cristiana, todavía era conocida una buena parte de este Misterio, después, el conocimiento del mundo exterior adquirió tal dominio sobre el hombre que es casi imposible para nosotros hoy, cuando leemos los relatos que han llegado hasta nosotros de los primeros siglos cristianos, reconocer a partir de estos, lo profundamente espiritual que fue la primera concepción cristiana del Evento del Gólgota.

Pero ahora ha llegado el momento en que es de la mayor importancia para el hombre mirar hacia atrás y traer a la memoria una vez más la comprensión espiritual que tenía la cristiandad en los primeros siglos después de Cristo. Desde ese tiempo, el hombre ha tenido un desarrollo que le ha permitido alcanzar una maravillosa sabiduría terrenal. Y a través de ella se ha convertido en un ser libre. En tiempos antiguos, incluso los iniciados no eran libres. Cuando querían trabajar desde impulsos muy profundos, ellos mismos se ofrecían para ser guiados por los Dioses, a fin de lograr la sabiduría terrenal. Por el logro de la sabiduría terrenal, y por sí sola, el hombre será capaz de ser libre. En un futuro cercano este albedrío, sin embargo, tendrá el resultado de que lo anti-divino, las fuerzas anti-cristianas, serán capaces de apoderarse de las almas de los hombres.  Estas fuerzas anti-cristianas, yo las llamo fuerzas ahrimánicas.

Tenemos en nuestros días una ciencia altamente desarrollada, que todavía no está cristianizada. Se habla mucho sobre nuestra civilización y cultura, pero no se ve ninguna motivación para cristianizar la ciencia natural sobre la que se ha fundado. Sin embargo debe ser cristianizada, de lo contrario se privara de todo lo que necesitamos para poder comprender el Cosmos. Vamos a perderlo por completo.

Hace mucho tiempo, cuando los hombres eran más sensibles, fueron capaces de recibir la comprensión junto con el alimento que ingerían. Pero a medida que pasaba el tiempo, se alejaron cada vez más de la vida cósmica. En la última parte de la época cultural Egipcio-Caldea, los iniciados todavía eran capaces de hablar de las fuerzas de los dioses,  —las fuerzas que entran en los vegetales y minerales, por lo que podían plantearse en un momento dado una ciencia medicinal de curación. Y, de hecho, los remedios más eficaces hoy en día vienen de esa época antigua. Sí, en el ámbito de la curación también, tendremos que volver de nuevo a las verdaderas fuentes del conocimiento, y desarrollar un arte de la medicina basado en la idea de las fuerzas más profundas de los elementos que están a nuestro alrededor.  La ciencia espiritual debe ser llamada a encontrar el camino. El movimiento antroposófico está realmente ahí para comunicar a los hombres lo que es posible para él hoy. Porque desde 1899, la edad oscura –como la llamaban, los profetas de la antigüedad– ya ha pasado. Todo a nuestro alrededor es mundo espiritual, un mundo espiritual viviente que puede revelarse ante nosotros, podemos percibirlo y tomar conciencia de ello. Y debemos volver a aprender y escuchar lo que el mundo espiritual nos está revelando. Ese es el objetivo y el propósito que tenemos en nuestro movimiento antroposófico, queremos hacer que los hombres estén atentos a las revelaciones del mundo espiritual. Esta es una tarea y misión que no es solo un asunto de los hombres, sino también de los mundos cósmicos.

Mis queridos amigos, cuando empezamos a comunicar hechos individuales y concretos de conocimiento iniciático, no hay que sorprenderse si una u otra verdad se recibe con burla o incluso con desprecio. Recuerden lo que les dije al principio de la conferencia –que necesitamos personas que tengan un conocimiento claro y detallado sobre la evolución de la Humanidad, el mundo actual necesita de personas que hayan adquirido los conocimientos de la Ciencia Espiritual. Y como hemos visto por las descripciones que se han dado, lo importante es que no hay que conformarse con el reconocimiento de verdades amplias y generales, sino que se debemos llevar estas verdades a la vida cotidiana de tal manera que este conocimiento nos llene de vida. Esto es lo que efectivamente tendremos que hacer, porque las verdades de la Ciencia Espiritual portan en ellas la pujanza de la vida y pueden hablar con fuerza y precisión sobre la vida del hombre en la Tierra. Déjeme darles un ejemplo.

Durante el tiempo de las ultimas Cruzadas vivió en un monasterio de Italia un monje joven, que era muy talentoso y que se dedicaba a un estudio especial sobre el conocimiento —que no venía de las escrituras, sino por transmisión oral—  de los primeros tiempos cristianos, ese conocimiento siguió vivo durante mucho tiempo a modo de tradición, sobre todo en algunos monasterios. Por ejemplo, un monje anciano, enseñaba a uno joven cuando estaban solos, y el monje joven de quien estoy hablando acumuló, de esta manera mucho del conocimiento de principios del Cristianismo. Luego salió de Italia para unirse a las Cruzadas. Cayó enfermo en Asia Menor, y mientras se estaba restableciendo, se reunía con otro monje mayor que había sido iniciado en los Misterios del Cristianismo. Como resultado de estos encuentros, se despertó en el joven un intenso deseo de llegar a un conocimiento y comprensión aun más profunda de los Misterios cristianos, y murió, allá en el Este.  Volvió a nacer en nuestra época, como una persona en la que las fuerzas de su anterior encarnación trabajaron fuertemente y se mostraron de una manera notable.

 Como dije hace un momento, cuando uno empieza a hablar desde el conocimiento oculto, acerca de los asuntos prácticos de la vida, realmente podemos esperar que a la gente le parezca ridículo. Sin embargo, es absolutamente necesario que esto se haga en nuestros días, y vendrá el tiempo en el que podremos percibir las cosas que se han de discernir espiritualmente, y poder contarlas como hecho histórico, con la misma franqueza y seguridad con la que hablamos de los hechos de la ciencia externa.

La personalidad de quien hablo no es otro que el cardenal Newman. Seguir el curso de su vida desde la juventud, mirar los conocimientos que poseía, leer sus propias palabras. No se puede, creo yo, dejar de ver que en el cardenal Newman tenemos una fuerte personalidad imbuida de un cristianismo que era diferente del cristianismo de su entorno. Podemos entender por qué quería alejarse de la clase intelectual del cristianismo que encontraba a su alrededor, y soñaba con otro tipo de conciencia tal como la que poseían los primeros discípulos de Cristo Resucitado, continuando con el hilo de su vida, tomen en cuenta las significativas palabras que pronunció en el momento de su investidura, cuando declaró que no puede haber salvación para la religión, a menos que el hombre reciba una nueva revelación. Mediten esto y se les hará claro que esta búsqueda seria nace de la profunda y poderosa necesidad que se había apoderado de él en su vida anterior. El hombre sintió la presencia y el impulso de las fuerzas espirituales de las que hablé en la segunda parte de la conferencia. Sintió –aunque débilmente– que podría ser posible en nuestros días, en una especial fase de desarrollo, lograr un conocimiento nuevo, recibir una nueva revelación, y sin embargo él mismo finalmente acepto la tradición para su comprensión del cristianismo!. No necesito decirles adónde lo llevó su búsqueda, pueden leer la historia ustedes mismos. Él se esforzó por llegar a través de la “oscuridad” a la “luz” que está más allá, pero permaneció todo el tiempo dentro de la nube. Un conocimiento más profundo de su ser, nos revela que Newman no era realmente culpable de esto, y que se encontraba en este sentido sacrificado, una víctima de su época, víctima de las fuerzas Ahrimánicas que nombré hace un momento. Estas fuerzas Ahrimánicas tenían una influencia extraordinariamente fuerte en el cardenal Newman, se apoderaron de él y le encadenaron a su poder de pensamiento, por lo que fue un tanto incapaz de desarrollarse libremente y encontrar el camino hacia la espiritualidad. Porque el que hoy desarrolla su vida en libertad debe ante todo ser libre en su pensamiento, debe liberar su poder pensante de la esclavitud del cerebro.

Ahriman logra sus mayores éxitos, acortando la segunda mitad de la vida del hombre después de la muerte. Ya saben que transcurre un cierto tiempo entre la muerte y un nuevo nacimiento. He descrito en mis Dramas Misterio cómo este se compone de dos mitades, la segunda mitad toma su curso después de lo que he llamado la Medianoche Cósmica. Esta segunda parte  –el período comprendido entre la Medianoche Cósmica y el momento del nuevo nacimiento– es la que Ahriman intenta acortar. Y al hacerlo se apodera del cerebro humano y de su pensamiento. Con la energía impetuosa y salvaje, que se sujeta el cerebro, y trata de mantener a los hombres hechizados en la tierra, es decir cómo las fuerzas Ahrimánicas están trabajando hoy en día, —y en medida cada vez mayor, tratando de llevar el poder del pensamiento del hombre cada vez más profundamente al reino terrenal, lejos del mundo espiritual. Así los seres humanos encarnan uno o dos siglos antes de tiempo. Este método de ataque por parte de las fuerzas Ahrimánicas debe ser superado con determinación y energía espiritual y en el momento en que el Cardenal Newman aún sostenía el timón de su vida, fue incapaz incluso entonces, con toda su energía espiritual, de liberar lo suficiente su pensamiento, o él no hubiera hablado como lo hizo de la necesidad de una nueva revelación, en su lugar habría encontrado la manera por sí mismo “No podemos omitir en nuestras consideraciones de una persona como el Cardenal Newman cuando estamos llamando la atención sobre la espiritualidad que puede llevar al hombre de nuestra época, a una nueva vida. Pues esta espiritualidad ayudará a los hombres, como ya he indicado, a comprender el Misterio del Gólgota. Se les permitirá convocar el máximo de sus capacidades humanas para su comprensión, y el Misterio del Gólgota vivirá entonces dentro de ellos, dentro de su ser más íntimo. Al hablar aquí, en Inglaterra, he citado a propósito al cardenal Newman como ejemplo. El estudio de las figuras trágicas como la suya puede traernos con mucha fuerza la necesidad de nuestro tiempo, y se pueden encontrar muchos ejemplos similares en Inglaterra. Por eso es tan urgente el que se dé en este país la comprensión de la necesidad del conocimiento espiritual y la vida espiritual, que al cardenal Newman le fue arrebatada por las fuerzas Ahrimánicas. El conocimiento espiritual y la vida espiritual deben ser de nuevo accesibles a la Humanidad, si la civilización quiere salvarse de la ruina.

La comprensión de este tipo de conexiones que hemos estado considerando puede estimular en nosotros la voluntad de hacer todo lo que esté en nuestro poder para el progreso de la vida espiritual de la humanidad. Realmente no hay otro camino posible. Sin embargo, no podemos cerrar los ojos ante el hecho de que los poderes ahrimánicos son muy fuertes. La verdad de la que queremos dar testimonio tiene enemigos feroces y tenaces, que se inspiran en estos poderes ahrimánicos.  Y estos poderes cada vez crecen con más y más fuerza! Quiero decir esto hoy, porque no puede sorprendernos el encontrar que tan pronto como el movimiento antroposófico comienza a ponerse adelante en el mundo, tendrá que luchar continuamente y cada vez más con fabulosas fuerzas enemigas. Que mis palabras despierten, por un lado, el tener una idea de la voluntad y la intención que hay detrás de todos nuestros esfuerzos antroposóficos, y por otro lado a estar en guardia contra los ataques –que suelen ser extremadamente difamatorios– de los enemigos que quieren sofocar este movimiento desde el momento de su nacimiento. Tan fuertes como puedan ser estos enemigos, ni un ápice menos fuerte debemos ser cada uno de nosotros, con el poder positivo de nuestra propia energía e iniciativa. La concepción antroposófica del mundo debe ser puesta ante el mundo con claridad y con verdad, aunque sea en la forma en que se presenta a menudo que debe reunirse con la incomprensión, y con la tendencia a desconfiar de los fines y objetivos de nuestro movimiento.

Por tanto, es mi sincero deseo el que pueda haber muchos entre ustedes que se agiten y se aceleren para trabajar sin descanso por el tiempo en que esta espiritualidad, a pesar de todo lo que se está haciendo para tergiversarla y ocultarla prevalezca en el mundo. En el hecho de que sientan el deseo de hacerlo, se entenderá que están despiertos a la urgencia con que esta espiritualidad es necesaria para la evolución futura de la Humanidad.

Si, mis queridos amigos, si nos hemos acercado un poco más  los unos a los otros en la comprensión común de la naturaleza íntima del Ser Antroposofía, y de su importancia para nuestra época, entonces esta reunión para la que hemos tenido que esperar algunos años, habrá dado sus frutos, es precisamente lo que yo por mi parte estaré dispuesto a reconocer como un fruto bueno y bello.

Con esta esperanza en nuestros corazones permaneceremos juntos en el alma aunque espacialmente estemos separados.

Traducido y editado por Gracia Muñoz

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La Cosmología a la luz del Santo Grial

Hawkwood College, Stroud, 15-21 July 1966

WILLI SUCHER

English version

 

La penetración de la Antigua Sabiduría Estelar por el Impulso de Cristo

Es esencial que la Humanidad logre una nueva conexión con el mundo de las estrellas. Estamos trabajando las conferencias de  Rudolf Steiner “Cristo y el mundo espiritual, la búsqueda del Santo Grial” (curso de seis conferencias impartidas en Leipzig, del 28 diciembre de 1913 al 2 de enero de 1914-GA 149) como base para este curso. En la cuarta conferencia, sugiere claramente un punto de vista definido que nos lleva a una nueva Astrología Cristianizada. Este concepto está lleno de  dificultades, pero trabajando con la contribución única de Rudolf Steiner, puede ser muy positivo y constructivo.

Rudolf Steiner habla de los grandes Hechos de Cristo en los tiempos antes de su venida a la Tierra, que ayudaron a la Humanidad a desarrollar sus facultades a través de la evolución. El tiempo transcurrido entre la Atlántida y el Gólgota se dedicó a la preparación de este Gran Evento. Rudolf Steiner habla de tres grandes etapas de la vida espiritual de la Humanidad en el tiempo antes de Cristo. Hoy vamos a trabajar con el concepto del candelabro de siete brazos, que utilizaremos para mostrar cómo la evolución anterior se refleja en la siguiente, pero vamos a visualizarlo desde un aspecto diferente (más adelante lo veremos).

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En el pasado lejano, la Civilización Persa no tenía una Astrología. Era más bien, un Ser Espiritual “Cronológico”, que inauguró la civilización con Zaratustra. En aquel tiempo no se contemplaban los planetas individuales como punto de referencia, se estudiaban los ritmos y los movimientos planetarios  como un medio para indicar algo más profundo. Por ejemplo, el ritmo de Saturno tarda un poco más de 29 años en recorrer el zodiaco. Esto está relacionado con el Tiempo, con la Cronología. El ritmo de Saturno era, por lo tanto, de gran importancia para ellos.

La Civilización que siguió a los antiguos persas, la Egipcio-Caldea, se ocupó de la capacidad de la astrología para ver el elemento espiritual, la expresión de la divinidad detrás de los movimientos planetarios. Uno de sus reyes, dijo: “Fui al templo de Ishtar (Venus) y se me instruyó.” El Templo era entonces un zigurat, construido con muchas plataformas y el templo, como tal estaba situado en la cumbre, allí, el sacerdote, leía la Voluntad de la Divinidad estudiando las estrellas. El rey, por lo tanto, obtenía información de los planetas a través de los sacerdotes y recibía sus instrucciones. Sabían que el planeta Venus “describía”, en sus conjunciones con el Sol, un pentágono de cinco puntas en el Universo Celeste. De acuerdo con el rítmico sonido de las cinco puntas del Pentágono, la Humanidad sabía qué tenía que hacer.

Con el despertar de la conciencia del Yo, en el camino hacia una Conciencia Universal del Yo (no egoísta), la Humanidad tendrá la posibilidad de leer la voluntad de la Divinidad. Por desgracia, la astrología moderna, se ha convertido en una cuestión de satisfacer la curiosidad y preocupación personal.

En la Civilización Griega, se desarrolló el interés por la meteorología. En el Santuario de Delfos, Apolo se manifestaba en los vapores de las profundidades de  la Tierra como una imaginación del Dragón. Las estrellas se concebían como algo más del entorno meteorológico de la Tierra. Fue el tiempo de la inauguración de las fiestas de las Estaciones. La introducción de estos Grandes Festivales está profundamente asociada con los eventos atmosféricos de la Tierra.

Con la Civilización Judía llegó la Geología y el tiempo del descenso del Logos. Este comenzó antes del Éxodo, en la época de Abraham en Ur, Caldea, donde los sacerdotes gobernaban la comunidad a través de la Sabiduría de las Estrellas. También es el caso de los pueblos celtas. De la misma manera que Abraham dejo Ur para dirigirse hacia Canaán y encontrar su equilibrio geográfico. Jacob se trasladó a Egipto, donde la suerte de los Hebreos se hizo tan insoportable, que Moisés inauguró el Éxodo de Egipto, preparándose para la encarnación de Cristo. Caminaron durante 40 años por el desierto, incluso los nombres de los lugares revelan secretos geográficos de la mitología. Finalmente se establecieron en Palestina. La revelación fundamental del pueblo hebreo fue el rechazo de todo lo anterior, incluyendo la astrología, para concentrarse en la tierra de Palestina donde iba a tener lugar la Encarnación. La manera en que  se asentaron geográficamente las Doce Tribus, expresan el Nombre hebreo de Jehová. De este modo, escribieron el poder de la aproximación de Cristo en el suelo.

Penosamente, los hebreos llevaron adelante la corriente hereditaria para producir el cuerpo selecto, o la envoltura, del Cristo. Pero a pesar de milenios de trabajo, sólo unos pocos del pueblo hebreo supieron de ello. Probablemente sólo unos 500 participaron conscientemente. Es fácil olvidar que estos grandes acontecimientos pasaron desapercibidos. En el Evento de Cristo, tenemos el Gran Arquetipo de la futura evolución de la Humanidad. Esta es una gran lección, ya que nos  aflige ver como la Antroposofía es rechazada. El progreso será lento. Pues no va a venir por un movimiento de masas, sino por el esfuerzo individual.

Encontramos un reflejo de las manifestaciones anteriores de la civilización en el lado opuesto del candelabro (a la derecha). El cultivo de las fiestas cristianas puede ser considerado como un contrapeso a la meteorología. Por ejemplo, las fiestas de Pascua y Navidad, se introdujeron en el primer milenio.

En el siglo noveno, hubo casi una repetición cósmica del Evento del Cristo. Se introdujo en la historia un acto de memoria cósmica que puede llevar a la astrología tradicional hacia adelante por un nuevo camino. Rudolf Steiner habló sobre el Grial en un ciclo de conferencias que es la base de este curso. Él describe cómo, a través de sus propias investigaciones  fue capaz de experimentar en la Piedad de Miguel Ángel, algo que le condujo a un reconocimiento de la imagen del Santo Grial. También se dio cuenta de que el nombre de Parsifal está escrito en el cáliz de la Luna. Así, podremos y debemos lograr un renacimiento de la Astrología sobre una base Cristiana.

El  futuro —o incluso ahora, ya que se está iniciando en nuestro tiempo presente— se enmarca en la cronología, sobre todo en el ámbito de los ritmos cósmicos. Nosotros sabemos vagamente de la sabiduría de los Reyes Magos siguiendo a la Estrella, una historia aparentemente ingenua, pero se puede demostrar científicamente que tenían un gran conocimiento de los ritmos cósmicos. Existen documentos que indican que esto era conocido en Persia. Los sabios sabían que debían observar ciertos eventos rectores del cielo. Los Reyes de Oriente fueron los últimos de una larga secuencia de Iniciados, cuyas raíces se fundamentaron en la sabiduría persa, que podían calcular de acuerdo con los ritmos cósmicos, —en particular las conjunciones de Saturno y Júpiter.

Júpiter alcanza periódicamente a Saturno, ya que su ritmo orbital es de aproximadamente 12 años y el ritmo de Saturno de 30 años aproximadamente. En esos momentos de conjunción entre Júpiter y Saturno, tiene lugar una especie de Asamblea Cósmica sobre las medidas ante los acontecimientos que devienen. No se pueden repetir épocas anteriores, pues ello solo nos podría llevar a la decadencia, y ahí encontraríamos claramente la mano de los adversarios que quieren encubrir y obstruir el avance de la Humanidad hacia una Cronología Cristianizada.

La transformación de la sabiduría es posible a través de los ritmos cósmicos. Por ejemplo, el Dr. Hauschka dio un primer paso importante en esta dirección. En breve, los ritmos de la Luna y los otros planetas seguirán al descubrimiento de los ritmos de sol, y nacerá una nueva ciencia de la ritmología o ritmosofía que superará a la cronología. Sabemos que el ritmo Lunar puede afectar al agua envasada bajo ciertas condiciones, llevándola a la subida y el desbordamiento (dinamización). El ritmo de la Luna está conectado con los ritmos fluidos de los humanos, animales y plantas, las mareas de la Tierra y la savia. Los campesinos medievales sembraban y cosechaban según las fases lunares. La Luna creciente promueve el crecimiento de la savia, mientras que la Luna menguante retira los niveles de agua.

La Humanidad tendrá que aprender a distinguir entre los ritmos este-oeste y los ritmos norte-sur; —entre el punto ascendente y su culminación a lo largo del Meridiano (el círculo que desde el sur, atraviesa el cenit, hacia el norte, etc.).  Ambos puntos de salida y puesta (amanecer y ocaso), tienen perspectivas de sanación. Las fuerzas conectadas con el ocaso son más mecánicas y se emplearán en relación con las fuerzas rítmicas, para la construcción de máquinas. El combustible se agotara algún día y la Humanidad necesitará este conocimiento cristiano para tender una mano a una nueva fuente de energía cósmica y para ello tendrá que entender primero el funcionamiento de los planetas y los ritmos planetarios.

Todo esto ha sido impreso en la Tierra a través del Impulso de Cristo. En San Marcos I, leemos: “Por la noche, después del atardecer, le trajeron muchos enfermos, y los sanó, y por la mañana, antes del amanecer, se fue a un lugar desierto y oró.” Cristo escribió en la Tierra algo que la nueva Humanidad tiene que descubrir. Esta fue la Escritura más práctica para toda la Tierra. Al amanecer Cristo reúne las fuerzas cósmicas en Su Ser y al anochecer vierte estas fuerzas en la sanación. Incluso seleccionaba a sus discípulos a mediodía, pues tales fuerzas también se pueden usar para fines distintos de la sanación. Debe venir una nueva ritmología, y estamos en un punto de avance que traerá a la Humanidad un renacimiento consciente de las antiguas capacidades a través del Impulso de Cristo.

En los siglos IX y X, hubo una repetición cósmica del Evento de Cristo en el Gólgota en el año 33 DC. Justo después del Gólgota, Urano estaba cercano del Sol —en su perihelio— y Júpiter se encontraba en su propio nodo ascendente. Estos puntos son muy importantes en el recorrido de un planeta. Pero con Urano cercano del Sol, en su perihelio, se cristalizó una revelación apocalíptica. A medida que la Humanidad se va elevando a la plena consciencia, Urano exige inspiración, mientras que Júpiter en fase creciente también alcanza su máximo nivel; Júpiter está asociado con la transición del gobierno del Mundo Espiritual del Padre al Hijo. Los cielos acompañan este evento, un evento muy raro, de modo que Júpiter y Urano están sincronizados. Esto es bastante inusual, pues suele ocurrir cada 1.000 años. Se repitió en el tiempo de Parsifal, en el siglo noveno. Aunque Júpiter gira alrededor del zodiaco cada 12 años, Urano se mueve mucho más lentamente.

En 1882 ocurrió esto otra vez, fue el momento en que el Dr. Steiner se reunió con Schröer. Wagner estaba también trabajando en Parsifal, a través de la lucha por su propia cristianización, que podemos ver claramente en sus óperas. Después en Pentecostés de 1966, se repitió el mismo evento y se abrió la puerta a una especie de recapitulación de la cronología sobre una base rítmica. Ahora podemos seguir adelante con confianza y de forma individual. Esta Cosmología Cristianizada será necesaria para la humanidad futura, que no será capaz de vivir sin ella.

Todo esto se puede resumir en el impulso del Grial, como se puede ver en las conferencias de Rudolf Steiner “Cristo y el Mundo Espiritual”. El Grial es una Imaginación tan vasta y esotérica que puede ser aceptada por toda la Humanidad. El Cristianismo ha sido, lamentablemente, maniobrado a la posición de una religión mas entre las religiones. Se deben comprender todas las religiones. La Ciencia del Santo Grial une a la Humanidad espiritualmente. Es consciente de los acontecimientos que tuvieron lugar en el Gólgota, —de Cristo Jesús y del misterio del Santo Grial. Jesús era el cuerpo, el Cáliz. Rudolf Steiner habla de los tremendos treinta años que llevaron a la preparación de la corporeidad presentada al Ser de Cristo como un Cáliz para la Encarnación. La corriente de la herencia de los evangelios representa el elemento Lunar. El elemento altamente cultivado de la Evolución de la Luna que es Jehová. En el Bautismo, el Espíritu del Sol entra en esta vasija de la Luna. (Ver La Piedad—la Virgen con el Hijo en el regazo).

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Esta es la Gran Imagen y el principal Arquetipo que debemos y podemos llevar a toda la Humanidad futura. La naturaleza es el recipiente, también, donde debemos encarnar el espíritu a través de nuestro propio trabajo interior. Sólo entonces podremos permear la Tierra y la humanidad con el Cristo y el Impulso de Cristo será conducido al futuro.

¿Cómo podemos relacionar esto con la astrología?. Los ritmos cósmicos son el recipiente, pero la humanidad no está lo suficiente abierta para recibirlos. Nosotros, a través del trabajo interior,  debemos introducir la ritmología en nuestras vidas a través del estudio y la evolución de las capacidades espirituales. De esta manera podemos llenar este recipiente y  embarcarnos en una Astrología Cristianizada, o Astrosofía. Recibimos los dones celestiales de la encarnación y la excarnación, y en ellos hay que verter todo lo que hemos evolucionado y manifestarlo a través de la Imaginación, Inspiración y la Intuición.

Traducido por Gracia Muñoz.

 

©Astrosophy Research Center 2012 – ISBN – 1888686-11-1
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14ª Carta – La naturaleza del mundo Planetario : EL SOL II

Del libro Isis Sophia I, de Willi Sucher

 

Mayo de 1945

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La astronomía moderna considera al Sol mayor o menormente como una esfera de fuego gigante. Existen muchas teorías sobre la naturaleza y la fuente de su actividad, pero hasta ahora ninguna de ellas puede aportar una respuesta satisfactoria a los múltiples problemas conectados a los variados fenómenos del Sol.

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Según todas estas teorías, el Sol es una esfera de materia gaseosa o incluso solida. Rudolf Steiner indico una concepción diferente a través de la cual podemos resolver muchos enigmas de la naturaleza del Sol y de todo el Universo. Nos brindó la concepción del espacio negativo o “anti-espacio”, y acorde a este “anti-espacio”, el Sol que vemos en el cielo existe gracias a que el espacio de nuestro universo desaparece y se crea el “anti-espacio”. Es por esto que el Sol es algo similar a un agujero en el espacio universal, y la actividad solar  tiene un carácter de poder succionador que lleva la substancia espacial hacia el anti-espacio. Se ha hecho referencia a esto cuando en la última carta dijimos que el Sol arrastra a la substancia astral hacia sí mismo.

Como fuere, antes de alcanzar el Sol, esta substancia astral atraviesa un proceso de densificación que naturalmente alcanza su culminación en la Tierra. Pero aquí no acaba la actividad del Sol, que puede ser comparada al proceso digestivo en el hombre. Para digerir, el hombre debe comer primeramente. Claro que no se puede decir que el objetivo primordial de la digestión es provocar que la gente coma. El objetivo primordial de la digestión es disolver y descomponer la comida. Para lograr esto, la gente debe ingerir el alimento que experimenta a través de los sentidos. De modo similar, el impulso del Sol es disolver la substancia universal en pos de crear la base eterizada para el progreso espiritual y la renovación de nuestro universo. El Sol es el órgano de la “digestión” del gran Ser cósmico universal en el cual vivimos. La Tierra es el reino dentro de ese universo en donde el “alimento” -la substancia- es ingerida y elaborada por los sentidos.

Por lo tanto, la Tierra así como la creación de la forma humana, tal como fue descrita en la 13ª carta, es solamente un resultado indirecto de la actividad solar. El objetivo final es la disolución de la forma humana en favor de transformar las fuerzas heredadas y las substancias en el germen etéreo de un universo futuro. Al proceso de la disolución de la forma humana, lo llamamos MUERTE. Consiguientemente, el Sol es el portal de los muertos o podemos decir también, es el portal hacia los muertos.

La posición del Sol al momento de la muerte es de gran importancia para la vida espiritual tras la muerte. Habremos de decir mucho más cuando estudiemos el “horóscopo de muerte”. La posición del Sol al nacer es también significativa, ya que muestra la conexión del ser humano con el mundo de los muertos de una forma muy peculiar.

Debemos acostumbrarnos al hecho de que los detalles particulares de una natividad, son los indicadores de eventos que tuvieron lugar durante la vida espiritual antes del nacimiento, o que pueden ser la llave para la comprensión de eventos espirituales o influencias que tendrán lugar despues del nacimiento. En pos de encontrar esta llave para la comprensión de lo que está oculto detrás del Sol de una natividad, debemos discutir algunas peculiaridades astronómicas acerca de los pasos del Sol y de la Luna.

Si pudiéramos marcar el paso del Sol como una línea blanca punteada sobre el trasfondo del cielo azul, detectaríamos que este paso forma un circulo completo en el curso de un año. Más aun, si pudiésemos observar el paso de la Luna del mismo modo durante un periodo de 28 días, y dibujásemos ese paso a manera de línea sobre el cielo, encontraríamos que también realiza un círculo alrededor de nuestro globo. Si ahora fuésemos mas precisos, descubriríamos que la Luna no se mueve en el mismo circulo en el que el Sol pareciera rotar, visto desde nuestro punto de observación terrestre. Son círculos diferentes uno dentro del otro, pero ligeramente desviados, con lo cual se interceptan en dos puntos opuestos entre sí. Estos puntos de intersección son llamados NODOS LUNARES. Por supuesto que no podemos verlos en el cielo, sería solamente posible si dibujásemos ambos círculos sobre el cielo. De todos modos podemos calcular su posición. Debemos imaginar al paso del Sol como un enorme círculo en torno a nuestro globo, dentro del cual se encuentra otro círculo: el de la Luna, con una desviación de 5º.

Ahora debemos imaginar además que los dos puntos opuestos de la intersección -los nodos- se mueven, o en otras palabras, el 2º círculo desviado se mueve lentamente en dirección a las agujas del reloj y es lo que produce el movimiento de los puntos de intersección o nodos, sobre el primer círculo del Sol. Una revolución completa del paso del círculo del nodo lunar es realizada en unos 18 años y 7 meses; entonces los nodos han retornado a su posición original sobre el círculo del paso solar. Dentro de este periodo de 18 años y 7 meses, los nodos se mueven a través del círculo solar completo, el cual es señalado gracias a la posición diaria del Sol en el curso de un año.

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En los dos diagramas de arriba, el círculo solido representa el paso aparente del Sol alrededor de la Tierra, y el círculo punteado representa al de la Luna alrededor de la Tierra, en el centro. Los dibujos muestran a los dos círculos como vistos desde un punto de observación exterior y por encima de la esfera del movimiento del Sol y de la Luna. Si pudiésemos situarnos en el centro, donde está indicada la Tierra, daríamos con la imagen correspondiente. El diagrama I muestra la posición del paso de la Luna y los nodos en un momento determinado. Pasado algún tiempo (diagrama II), este círculo y los nodos se han movido hacia atrás y se ubican en una posición diferente.

Estos nodos tienen una gran importancia espiritual. Ellos muestran como están entrelazadas las esferas solar y lunar en un determinado momento. Los nodos son los puntos en donde la esfera del Sol toca a la de la Luna, creando una especie de portal entre una esfera y la otra. Como hemos dicho, el Sol representa una especie de actividad “digestiva” en nuestro universo. Cuando el alma abandona el cuerpo al morir, se ve dirigida hacia el Sol. La Luna y su esfera ejercen una actividad que podemos comparar con el inhalar y exhalar del cuerpo humano, aunque no es la función pulmonar que está basada en la respiración. Es una actividad que se sitúa entre la cabeza de nuestro universo -que está representada por la Tierra- y la “digestión” representada por el Sol. Es una actividad equilibradora entre la asimilación y la disolución  de las substancias cósmicas.

Con lo cual los nodos lunares -el portal del Sol a la Luna- proveen una conexión entre los muertos que están en la esfera del Sol y la Tierra. Entonces, si miramos la posición del Sol de la natividad, la reconoceremos como conexión individual con el reino de los muertos. En pos de que esta conexión sea efectiva dentro de la vida terrestre de un ser humano, es necesario establecer un portal desde el Sol hasta la Tierra a través de la Luna. Esto se hace posible gracias al movimiento de los nodos lunares.

Este ejemplo lo pondrá en claro: Goethe nació el 28 de Agosto de 1749. El Sol estaba en 5º del signo de Virgo; el primer aspecto de esta posición solar es lo que hemos expuesto en la 13ª carta. Además de esto, podemos reconocer la conexión de Goethe con el reino de los muertos en esta posición del Sol. Como sea, esta conexión solo podría realizarse al momento en que los nodos lunares abran al portal desde el reino de la esfera solar a la Tierra. No fue posible en el momento del nacimiento de Goethe, ya que los nodos no se encontraban donde estaba ubicado el Sol, pero sucedió un tiempo antes de su nacimiento, cuando su alma se hallaba aun en el mundo espiritual. En el año 1747, uno de los dos nodos en tránsito arriba a la posición del paso del Sol en donde se ubicara dos años más tarde, el 28 de Agosto de 1749. Es entonces cuando se estableció el lazo entre el Sol y la Tierra. No es de importancia que el Sol del nacimiento de Goethe se ubicara en este lugar más tarde. El portal entre el Sol, la Luna y la Tierra puede abrirse mucho antes del nacimiento e incluso después. En este territorio nos vemos confrontados con diferentes concepciones del tiempo a las que estamos acostumbrados en la Tierra.

La posición de los planetas al momento de abrirse el portal revela algo de la conexión individual que Goethe tuvo con los muertos en su vida postrera. En el año 1747, a comienzos de Marzo, encontramos por ejemplo a Saturno en la constelación de Virgo, exactamente en la misma posición que estaba en la muerte de Paracelso, el 23 de Septiembre de 1541.

Ahora debemos imaginar que es en esta posición de Saturno en Virgo donde fluyeron todos los esfuerzos de Paracelso, especialmente la esencia espiritual de sus logros, en tanto que concernían al progreso de toda la humanidad, doscientos años antes del nacimiento de Goethe. En el horóscopo del PORTAL SOLAR de Goethe, como podemos denominarlo, Saturno retornó a la misma posición que está conectada a Paracelso en el terreno de tales actos pasados.

¿Cuál es la esencia de los logros de Paracelso?. Fue un físico famoso del S.XVI, quien valientemente abrió el camino para la medicina moderna. Exigió, y el mismo cumplimento esta exigencia, que los físicos no deberían leer mas a los antiguos tratados de medicina, sino que debían hacerlo en el “gran libro de la naturaleza”, en pos de hallar las causas de la enfermedad y los remedios para su cura. Como fuere, el podía leer aun el “gran libro de la naturaleza” de manera diferente a como lo hace la ciencia natural moderna. Su esfuerzo consistió en hallar a través del encuentro con la naturaleza, el camino hacia las raíces de su existencia. Tal fue su gran logro para bien de la Humanidad. Se mantuvo como un guardián del umbral entre la antigua sabiduría y la nueva era científica, como alguien que nos recuerda al espíritu que labora en el reino de la naturaleza. Este aporte a la Humanidad fue tomado y desarrollado ampliamente por Goethe. El se esforzó por encontrar las raíces espirituales de la naturaleza y lo logró. La percepción suprasensible del vegetal arquetípico, como el ser materno espiritual de todo vegetal existente y sobre lo cual Goethe hablo específicamente, es la prueba de que estaba fuertemente conectado al gran impulso que vivía en Paracelso; consiguientemente, Rudolf Steiner fue capaz de llamar a Goethe el padre de la Ciencia Espiritual, es decir la ciencia que reconoce al espíritu activo detrás de los fenómenos del mundo sensorio.

 Podemos concebir que una personalidad de una época puede permitirse desarrollar una idea o impulso solo hasta cierto punto. Luego, otra individualidad puede tomar este impulso, mucho después de haber fallecido el primero y, a través de una conexión real con los muertos, seguir desarrollándola. En la biografía de Goethe encontramos que en un momento de profunda crisis interior en su vida, estudio intensivamente a Paracelso.

El famoso filosofo Spinoza nació el 24 de Noviembre de 1632; el Sol se hallaba entonces en Sagitario. Este “portal solar” fue abierto por los nodos lunares dos años antes del nacimiento de Spinoza, en 1630. Saturno se hallaba en la constelación de Libra. Eso nos conduce hacia atrás hasta Giordano Bruno quien fallece 30 años antes, el 17 de Febrero del año 1600, cuando Saturno también se encontraba en Libra.

Giordano Bruno fue quemado en la hoguera por la Inquisición. En sus años de juventud había sido monje, pero su entusiasmo por la verdad y su apego a la nueva visión científica, como se ilustra por ejemplo en el sistema copernicano, lo puso en conflicto con los superiores eclesiásticos. Huye del monasterio y realiza largos viajes por Europa, enseñando las nuevas ideas de la ciencia. Luego es apresado por los emisarios de la iglesia romana y, al no negar sus enseñanzas, fue quemado vivo.

En Spinoza también se hallaba presente, este espíritu de inamovible entusiasmo y devoción por la verdad y libertad de concepto filosófico. De él podemos decir verdaderamente, como Giordano Bruno, que fue un mártir de la lucha por la libertad espiritual. Toda su vida constituyo en una serie de persecuciones por parte de todo tipo de instituciones, que pretendían conservar tradiciones espirituales obsoletas. Murió en la miseria a edad temprana, víctima de la eterna incomprensión de su entorno.

Otro famoso filosofo y matemático, Gottfried Wilhelm Leibniz, nació el 21 de Junio de 1646 [calendario juliano]. El Sol se hallaba en el signo eclíptico de Cáncer; este portal solar fue abierto por los nodos lunares en el año 1647, un año después del nacimiento. Encontramos a Júpiter en la constelación de Leo, en donde había estado al fallecer el ya mencionado Giordano Bruno. Con lo cual podemos encontrar también una conexión entre Leibniz y Giordano Bruno, siendo Júpiter el que establece el lazo aquí. Por lo tanto, la cualidad que Leibniz hereda espiritualmente, digamos, fue de otra naturaleza. Fue el mundo del pensamiento de Bruno que emerge nuevamente en Leibniz, quien continúa con su desarrollo. El foco central de la enseñanza de Bruno es la idea sobre la monada como fundamento de toda la existencia del universo. La unidad universal original, que él denomina Monas Monadum, se divide a sí misma en una multiplicidad de seres únicos o monadas que son seres vivientes, siendo cada una de ellas un universo en si misma. El alma de un ser humano es una monada pensante; Leibniz fundamenta su enseñanza filosófica en su “monadología” y en la idea de la “armonía pre-establecida” (praestabilierte Harmonie). Como Giordano Bruno, imagina a Dios como Monas Monadum; las monadas individuales derivadas de la Monas Monadum poseen una variada graduación de consciencia. Ellas son, por así decirlo, las almas de las cosas y los seres, pero, también para Leibniz, cada monada en sí misma es la representación del universo en grados.

Los eventos en el cielo

Ya en Abril, el planeta Marte ha ingresado en la constelación de Piscis. Transitara por esta constelación durante todo el mes de Mayo. Un número inusual de personalidades históricas tienen a Marte en esta posición, bien al momento de nacer o de morir.

Si miramos más de cerca a esta congregación, podemos detectar que existen los más grandes contrastes entre esta gente. Semeja más bien a una lucha gigantesca entre gente que solamente es devota a la vida espiritual de la Humanidad, y otros que han descendido profundamente al mundo material y la acción política.

Entre ellos hay una gran personalidad que puede enseñarnos mucho acerca de esta lucha espiritual. Es el papa Nicolás I; al morir, el 13 de Noviembre de 867, Marte se hallaba en Piscis en la misma posición en donde estará a principios de Mayo. Este papa, que a veces se lo llama “el grande”, estuvo profundamente involucrado en las causas de la separación entre la iglesia del este y del oeste, surgiendo de esto. Condujeron al cisma entre la iglesia de Roma y la griega; su gran oponente fue el patriarca Photius en Constantinopla.

Este cisma es mucho más que una diferencia de opinión de unos pocos dignatarios eclesiásticos; es un problema de la Humanidad, y desde aquellos días su importancia no ha decrecido, sino aumentado. La humanidad actual ha de encontrar la solución correcta o enfrentar catástrofes tremendas, aun más grandes de aquellas que hemos tenido que soportar. Es por ello que la individualidad de la que hablamos puede enseñarnos una gran lección sobre estas gigantescas tareas.

Sabemos que este papa encarno nuevamente en un cuerpo físico durante el S.XIX y XX, y otra vez se vio confrontado con un problema para la humanidad, similar a aquel que surgió cuando fuera el papa de la iglesia romana. Pero esta vez se vio confrontado con la situación mundial que había evolucionado desde la separación y enemistad entre el este y el oeste.

El papa Nicolás I tuvo que enfrentar la situación de que en el este -en Grecia, Asia menor y Egipto- se continuo con una Cristiandad que estaba aun profundamente conectada  con los antiguos misterios y la sabiduría arcaica, que había sobrevivido a la caída de la cultura de los viejos templos. La iglesia griega era solamente un puesto de avanzada en el oeste y había muchas otras que habían sobrevivido a esos días. Detrás de esta espiritualidad se encontraba el enorme continente asiático, que estaba considerado como el misterioso dominio de los dioses. Las alturas del Tíbet aun son consideradas como un verdadero asentamiento de los dioses. La Cristiandad occidental corrió por un camino diferente, llegando a Roma en una fecha temprana. La política romana se opuso fuertemente a la fe cristiana en un principio. Luego de la era de las persecuciones, la Cristiandad romana y la vida estatal de Roma se fueron paulatinamente amalgando. Con lo cual se desarrollo la Cristiandad práctica y colonizadora que poseía la herencia del imperio romano. Avanzó hasta las espesuras del norte más allá de los Alpes y fundo los monasterios, que se tornan en centros de la agricultura y la enseñanza. Nicolás estaba fuertemente conectado con este desarrollo occidental; casi con la percepción de un vidente, advirtió la necesidad de la Cristiandad occidental de preparar el paso hacia el desarrollo cultural de occidente, en el cual deberá desarrollarse la era moderna de la ciencia natural, con sus grandes técnicas y descubrimientos. El oeste debe mirar abajo hacia la Tierra y tomarla en sus manos. El este no quiso descender de las alturas espirituales y prefirió renunciar a la conquista de la Tierra física. Entonces, el papa Nicolás I vio el gran cisma entre oriente y occidente surgiendo como una necesidad histórica. No pudo evitarla; tuvo que producirse en beneficio de la Humanidad.

De todos modos, este cisma siguió desarrollándose desde el S.IX hasta volverse un gigantesco problema para la humanidad. La humanidad occidental ha logrado casi una maestría completa sobre la materia muerta. En el curso de la evolución  histórica, el hombre se volvió un ser individual y emancipado. El individuo se ha emancipado tanto que puede dudar y hasta incluso negar la existencia del mundo espiritual; el ideal es la maquina. Por consiguiente, el ideal del organismo social seria más o menos como una maquinaria. El ser humano del este quedo por detrás. Allí, el centro de la vida es aun la labor de Dios, incluyendo la sumisión a la voluntad del mundo espiritual. La existencia individual no cuenta. La muerte es más o menos una transición bienvenida. El organismo social o vida estatal está construido según esta concepción espiritual, es guiada por impulsos religiosos; lo representativo del estado es considerado  incluso como de origen espiritual. Pero el miembro del organismo social no puede experimentarse a si mismo como un ser individual. El miembro individual es mayor o menormente una parte insignificante del todo.

Estas concepciones ampliamente opuestas de la existencia humana, conducirán tarde o temprano a un tremendo conflicto entre la humanidad de oriente y occidente, a menos que encontremos y llevemos a la practica la verdadera Imaginación de nuestro ser.

Ambos conceptos están lejos de esta Imaginación: en Occidente, la emancipación espiritual nos conduce a un punto en donde la existencia terrenal se torna fantasmal y carente de sentido; y en el Este, el ser humano individual es arrastrado por una avalancha incontrolable de religión o fanatismo racial. En ambos conceptos, la humanidad finalmente se elimina a sí misma. Ambos conceptos lucharan por su existencia, uno contra el otro, y la humanidad será destruida entre ellos si la verdadera Imagen de nuestro Ser, el Cristo Cósmico, permanece sin ser reconocido –no a solo a la persona de la tradición cristiana del S.XIX, sino al Dios que tomo una existencia corporal y que vino a recordarle a la Humanidad terrena sobre su ciudadanía cósmica. Cristo realizo la voluntad del Padre, representando al universo entero en la consciencia plena de un cuerpo anclado a la existencia terrenal, mostrando el paso  hacia el logro de esa representación del cumplimiento de la Voluntad del Padre.

Los primeros cristianos vivenciaron al Cristo al dibujar su  símbolo secreto, el pez. Con lo cual deberíamos encontrarlo nuevamente como lo representativo de la humanidad, el pez que es la imagen cósmica de la humanidad en el mar de las nubes etéreas en torno a la Tierra; entonces no nos encontraríamos confinados tan solo a la realidad terrenal ni estaríamos sumergidos en la dominación de lo anímico-grupal, sino que nos vivenciaremos como habiendo descendido desde alturas cósmicas en pos de transformar la Tierra en la Imagen del Hombre-Espíritu (esencia), como han hecho Novalis, Rudolf Steiner y otros. Este es el lenguaje de Marte en Piscis.

(Traducido por  Diego Milillo y editado por Gracia Muñoz)

 

13ª Carta – La naturaleza del mundo Planetario: El Sol I

Del libro Isis Sophia I, de Willi Sucher

 

Abril de 1945

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En la carta XI indicamos la forma de lemniscata de nuestro sistema solar. Una concepción de esta visión del mundo ha sido puesta en la vigilia. Como ahora debemos hablar del Sol, sería de gran ayuda que  tratemos de imaginar la forma del Sol moviéndose en el curso de un año a través del espacio como una lemniscata, colocando a la Tierra detrás de él en la misma. Con lo cual esta forma constituiría el trayecto de ambos, del Sol y de la Tierra. Este cuadro puede ayudarnos a crear una comprensión para la esfera del Sol. Por sí solo, el sistema copernicano no puede aportarnos una imaginación de la esfera solar, pero la lemniscata del trayecto Sol-Tierra crea el cuadro de una forma espacial que podemos encontrar también inscrita en la forma humana, en conexión con las contradictorias actividades entre la cabeza y el cuerpo. Podemos encontrar esta forma en muchas otras conexiones. El movimiento lemniscatorio es solo el principio fundamental. El movimiento del Sol y de la Tierra es en realidad mucho más complicado, de un modo tal que el Sol se nos presenta, desde la Tierra, como moviéndose a través del circulo de la eclíptica en el curso de un año. Como sea, estos detalles no necesitan preocuparnos ahora, en este acercamiento hacia la naturaleza espiritual del Sol.

En nuestras descripciones previas vimos que Saturno es la esfera que reviste a los Espíritus de la Voluntad, Júpiter es la esfera de los Espíritus de la Sabiduría y Marte es la esfera de los Espíritus del Movimiento. En la esfera del Sol -la esfera que es la forma espacial indicada por el movimiento del Sol y que podemos imaginar fundamentalmente como lemniscata- podemos ver al reino de los Espíritus de la Forma, los Exusiai de los griegos y los Elohimnes de los hebreos según la enseñanza esotérica (ver carta IX).

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La biografía espiritual de los Espíritus de la Forma nos dará la impresión de las fuerzas que trabajan a través de la esfera del Sol. Podemos encontrar su actividad ya en el Antiguo Saturno; ellos irradiaban el impulso de individualización en el universo del Antiguo Saturno, si bien este planeta aun se hallaba lejos de estar capacitado para asimilarlo y desarrollar este impulso. Con lo cual solo quedo un reflejo del impulso de los Exusiai, que aparece como la división del hasta aquí planeta homogéneo en muchos cuerpos individuales, los predecesores del actual cuerpo físico humano (ver carta III).

Por lo tanto, los Espíritus de la Forma aparecen como aquellos espíritus que preparan el camino para la entrada final de la individualidad, el YO, en el mundo. Continuaron con esto durante todos los ciclos evolutivos siguientes hasta que llegó el tiempo del cumplimiento de su impulso, creando y refinando el recipiente del Yo, la forma física humana. Este impulso fundamental de los Espíritus de la Forma esta entretejido a su vestimenta cósmica, la esfera del Sol. Esta preservado allí y aun está conectado con la entrada de la individualidad humana en la forma corpórea a través del portal del nacimiento.

La posición del Sol en el momento del nacimiento muestra que parte del cuerpo humano está especialmente desarrollada al momento en que entra en la vida terrena. Esto es muy complicado, porque el desarrollo mayor o menormente unilateral del cuerpo puede ser un obstáculo o una mejora de ciertas capacidades derivadas de  encarnaciones pasadas. Este obstáculo ha de ser superado tanto como deben ser desarrolladas las capacidades durante la vida en la Tierra. Una investigación de los detalles de la natividad puede revelarnos estas peculiaridades.

Las posiciones del Sol en los signos de la eclíptica al momento de nacer, provee la base para formar un juicio sobre la relación particular del ser humano con su forma física. Aquí debemos distinguir claramente entre las constelaciones de las estrellas fijas del zodiaco y la eclíptica con sus doce “signos” (en la carta II ya hemos indicado esta diferencia). Las doce constelaciones del zodiaco están más allá de nuestro sistema solar, en las profundidades del universo de las estrellas fijas. Ellas representan la imagen visible del espíritu creativo original del orden jerárquico. Presente en él, también se halla la imagen astral arquetípica del Ser Individual, como fue planeado por los Dioses. En la eclíptica, que es el trayecto anual del Sol a través del espacio y que es logrado por el movimiento del Sol en lemniscata, debemos ver a esas formas que descienden como una especie de doble de la forma humana hasta el cuerpo físico, y que tratan de hacer de ellas una imagen de ese arquetipo astral. Son los poderes etéreos formativos.

Como arquetipo astral de la humanidad, manifiestamente visible en las doce constelaciones del zodiaco, es una entidad dodecamorfa; los poderes formativos de la eclíptica son asimismo dodecamorfos y están relacionados a las doce regiones principales del cuerpo humano. No obstante, debemos imaginar a esas doce regiones de la ecliptica separadamente de las del zodiaco de las estrellas fijas. Por ejemplo, la eclíptica comienza de otro modo; es un asunto basado totalmente en la relación entre el Sol y la Tierra. Esto se ve expresado en el cambio de las estaciones de la Tierra. El año de las estaciones se inicia con la primavera o en el momento en el que el Sol está sobre el punto vernal. Este es el punto donde comienza la eclíptica. En la forma humana se relaciona con la cabeza, o Aries, porque ese es el reino en la esfera del Sol en donde las sutiles fuerzas formativas que imprimen el arquetipo astral de la cabeza, están centralizadas. Con lo cual el Sol -así como la Tierra- atraviesa las doce regiones de la eclíptica a lo largo de un año, que corresponden a las doce regiones del cuerpo humano. El Sol ingresa en el signo de Aries el 21 de Marzo, en Tauro el 21 de Abril hasta el 21 de Mayo, cuando ingresa en Géminis, etc.

La posición del Sol en uno de los doce signos de la eclíptica en el momento del nacimiento, muestra la “forma” final que ha sido creada durante el desarrollo embrionario desde las consecuencias de encarnaciones pasadas. Durante todo el transcurso del desarrollo embrionario, el Sol recorre nueve signos de la eclíptica. Esta es una imagen de la metamorfosis evolutiva del cuerpo hasta la peculiar forma individual final, y que también se imprime en la forma humana de modo tal que surge como un cuadro de variados periodos en el desarrollo del cuerpo, durante la vida después del nacimiento.

Ahora daremos una breve descripción del Sol en los doce signos de la eclíptica, pero no debemos olvidar que todas estas descripciones son insuficientes para formar un juicio sobre la influencia del Sol en la natividad, ya que son muchos los factores individuales a ser considerados, además de la posición sobre la eclíptica. Consiguientemente, es imposible fijarles a reglas definitivas.

El Sol en el signo de Aries esta especialmente activo en la formación de la cabeza humana. Las sutiles fuerzas etéreas que construyen la cabeza son utilizadas con mucha más fuerza que en cualquier otro caso, para expresar las peculiaridades individuales de la personalidad. Estas fuerzas pueden convertirse luego en el vehículo  del despliegue de gran iniciativa y energía. Hace posible la introducción de ideas nuevas, nuevos métodos y nuevas visiones en cualquier rama de la vida. Una personalidad tal puede ser el portador de un impulso, la ejecución de lo que les es dado a otros. Si tal impulso es constructivo o destructivo, es otro tema. Tenemos ejemplos en Hahnemann -el fundador de la homeopatía, en Johann S. Bach -el compositor, y al príncipe Otto de Bismark, el fundador de la Alemania prusianizada.

El Sol en el signo de Tauro promueve una tendencia hacia una fuerte formación en la región de la laringe. La personalidad debe construir su vida terrenal casi por completo desde las fuerzas que encuentran su expresión en esta región del cuerpo. Esto puede aparecer en el uso predominante de las fuerzas del habla y del sonido, como en el caso del compositor Tchaikovsky o del poeta Shakespeare; pero esas fuerzas pueden también ser mal utilizadas a favor del poder, como Robespierre y Lenin, ya que la posición del Sol no otorga a la personalidad ningún juicio moral sobre la expresión de sus poderes.

El Sol en el signo de Géminis imprime sobre el cuerpo a las fuerzas formativas que se conectan especialmente con los brazos. Una personalidad en la cual se hallan activos estos poderes puede sentirse centrada en esta región y usar esas fuerzas etéreas sutiles a través de la auto-expresión en la vida. Ejemplos son el novelista Bulwer-Lytton, cuyos dones de expresión se muestran en la escritura y no en el habla, como también el pintor Albrecht Durero.

El Sol en el signo de Cáncer centra la capacidad de la personalidad en aquellas fuerzas que forman al tórax del cuerpo humano; por lo tanto brinda la tendencia de abarcar al mundo personal, sea extenso o pequeño. Desde esta tendencia, el amor puede brotar en la personalidad por aquello que le ha sido confiado por el destino bajo su cuidado, e incluso anhelar la conquista. Ejemplos son Alejandro Magno, Carlos XII de Suecia y Maximiliano de México.

El Sol en Leo fortalece a las fuerzas formativas que trabajan en la circulación de la sangre y de la respiración. Una personalidad así dotada puede ejercer una especie de actitud real en cualquier esfera de la vida, ya que las corrientes de vida fluyen desde lo más intimo del corazón. Pese a esto, puede volverse la fuente de un egoísmo extremo. Ejemplos son H.P.Blavatsky, Shelley, Napoleón I y Willi Sucher.

El Sol en el signo de Virgo concentra las habilidades del ser humano en aquellas fuerzas que se expresan a sí mismas en la región por debajo del diafragma. Tales individuos pueden, digamos, digerir al mundo, sea este placentero o difícil. Ejemplos son Goethe, la reina Isabel de Inglaterra, el cardinal Richelieu y Leo Tolstoy.

El Sol en el signo de Libra favorece el empleo de aquellas capacidades que son inherentes a las caderas o a los variados órganos de equilibrio en el cuerpo humano. Una persona que ha desarrollado esto puede convertirse un maestro en el balanceo de diferencias o alisando dificultades del mundo humano. Puede volverse un juez incorruptible así como un gambista inescrupuloso con el destino. Ejemplos son Savonarola y Cesar Borgia.

El Sol en el signo de Escorpio brinda el poder de emplear fuerzas que activan el progreso, y a menudo este progreso es ganado gracias a la destrucción de lo vetusto y reaccionario. El barrer con el prejuicio y la tradición puede abrir el camino al progreso humano, pero puede convertirse en la sola fuerza de destrucción. Ejemplos son Erasmus de Rotterdam -el humanista, Martin Lutero, y Friedrich Schiller -el poeta.

El Sol en el signo de Sagitario aporta la oportunidad en la vida de utilizar especialmente esas fuerzas que forman los muslos en el cuerpo humano. Lleva al ser humano hacia el oleaje de lo siempre-variable del mundo exterior. Tal personalidad puede ser muy espirituosa, pero si esta capacidad es muy unilateral, puede ser barrido por este poder. Ejemplos son la reina Mary de Escocia, el rey Carlos I de Inglaterra, Beethoven y Enrique Heine.

El Sol en el signo de Capricornio fortalece las fuerzas que forman las rodillas y los codos. Son fuerzas que establecen el puente entre el mundo exterior de los objetos y el mundo interior de la consciencia. Los órganos sensorios, en especial los ojos, conllevan una capacidad  similar. Aquellos que han nacido bajo el Sol en Capricornio, son confrontados con el problema de balancear la relación entre el mundo interior y exterior. Por un lado, se puede lograr una confianza absoluta en la realidad objetiva de las experiencias interiores propias; o por el otro, se puede sufrir la perdida de esta confianza y esforzarse en vano por obtener un cuadro objetivo y seguro del mundo, fuera de las ataduras de la experiencia anímica humana. Ejemplos son Juana de Arco, Nostradamus, famoso por sus profecías, e Isaac Newton.

El Sol en el signo de Acuario favorece el desarrollo de aquellas fuerzas que construyen a las pantorrillas; son aptas para portar  a la consciencia humana hasta el reino que va “mas allá de la piel”, hasta el vasto mar del éter cósmico. Para una personalidad así dotada, el problema decisivo es que el yo sea suficientemente fuerte para sostener y orientarse a si mismo dentro de este mar. Ejemplos son John Ruskin, Byron, Mozart y Swedenborg.

Finalmente, el Sol en el signo de Piscis está conectado con las fuerzas formativas de los pies. Una persona nacida bajo este signo experimenta a la Tierra por donde apoya su pie, “tasteandola”. De acuerdo al poder del yo individual, la Tierra es experimentada como un cuerpo caído o como carga pesada y deprimente, siendo la tarea de la humanidad transmutarla y redimirla. Ejemplos son Miguel Ángel, Víctor Hugo, Schopenhauer y el cardinal Newman.

Así que el Sol tiene el poder de portar al arquetipo astral del  ser individual, hasta la vida individual del hombre en la Tierra; los miembros de este ser arquetípico son arrojados en el remolino del destino individual humano. El Sol de nuestro sistema solar extrae esta substancia astral virginal, la cual es el origen de toda substancia física, desde las profundidades del mundo de las estrellas fijas hacia el centro de nuestro universo. Esta substancia arquetípica atraviesa varios grados de densificación antes de alcanzar el Sol. En la Tierra alcanza el estado de la materia y de la manifestación en la esfera de lo individual.

Pero este no es el paso final de la actividad del Sol. Sobre esto hablaremos en la carta siguiente y luego veremos que en realidad, el Sol es una entidad ternaria. Tocaremos entonces uno de los más grandes misterios del universo. En esta carta hemos sido solamente capaces de describir un lado de este problema.

EVENTOS EN EL CIELO

En el presente, el evento más importante en el cielo es el lazo de Venus en el signo de Aries y Piscis. Durante los pasados meses hemos visto a Venus como brillante estrella crepuscular en el cielo oeste, pero pronto desaparecerá completamente de vista. Retrocede por el zodiaco hacia el Sol, y el 25 de abril estará directamente sobre él. Debemos imaginar que en realidad Venus se halla entre el Sol y la Tierra. Solo el Angulo desde cual la vemos desde la Tierra, nos provoca la sensación de que estuviese por encima del Sol.

Estos lazos de Venus, que ocurren al hallarse por delante del Sol -es decir en el espacio entre el Sol y la Tierra- tiene lugar en intervalos de 19 meses, y se produce cada vez en constelaciones diferentes. Si dibujásemos una imagen del zodiaco en forma de circulo sobre un trozo de papel, y luego observásemos los movimientos de Venus en un lapso de 8 años, marcando los lazos -conjunciones inferiores cuando Venus esta por delante del Sol y superiores cuando están por detrás del Sol- haríamos un descubrimiento sorprendente. Encontraríamos que todas las conjunciones tienen lugar sobre las cinco esquinas de un pentagrama regular, dibujado dentro del círculo. En un intervalo de 8 años, siempre encontraríamos un lazo y una conjunción superior en cada esquina  de ese pentagrama.

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El lazo actual de Venus tiene lugar en Aries y Piscis. Ahora debemos imaginar sobre este punto del zodiaco a una de las cinco puntas del enorme pentagrama suspendido en los cielos. Así que esta esquina en Aries y Piscis ha de ser  la escena de otra conjunción de Venus al Sol, así como eventos similares han de tener lugar en el futuro.

El ultimo lazo y a la vez evento culminante que fue una conjunción inferior, tuvo lugar en esta esquina hacia la Pascua de 1937. Cuatro años más tarde, hacia Pascua de 1941, se produjo una conjunción superior aproximadamente sobre la misma posición.

Una comparación entre ambas muestra que esta esquina del pentagrama se ha movido ligeramente hacia atrás desde 1937, en donde estaba exactamente entre la cabeza de Aries y uno de los peces. Ahora en 1945 ha ingresado completamente en Piscis y durante los próximos 100 a 120 años, esta esquina se moverá lentamente a través de Piscis. No solo se mueve esta esquina, sino que todo el pentagrama gira lentamente por el zodiaco, como los radios de una gigantesca rueda cósmica. Solamente tras unos 300 años, la Humanidad presenciara este evento nuevamente.

Al igual que el rostro humano traiciona sus emociones y experiencias interiores, este evento expresa la vida interior de los mundos espirituales. En la esfera de Venus, podemos encontrarnos que son los Guías o Guardianes de las comunidades humanas, por ejemplo, de las naciones. Con lo cual, si la “estrella de cinco puntas” de Venus (que es el pentagrama creado por la conjunción de Venus con el Sol), inicia un nuevo ciclo al ingresar en Piscis, debemos esperar que sea una expresión de una gran decisión en la esfera de los espíritus populares (almas de los pueblos). Observando los eventos en el cielo, podríamos decir que se percibe algo similar a un gran concilio de los espíritus populares a causa de la situación alarmante de la humanidad en la Tierra.

Un evento similar tuvo lugar a finales del S XVII cuando Pedro el Grande volviese zar de Rusia y occidentalizo su país con gran energía. Sería muy interesante estudiar la historia de aquellos días en estrecha conexión con los eventos actuales, y a través de un estudio tal hallaríamos una mejor comprensión de muchas de las tendencias que se han vuelto aparentes en Europa hoy día.

El lazo actual esta también conectado al año 1937, que fue la época de la así llamada “Guerra Civil” en España, y especialmente con el periodo precedente al rompimiento en guerra entre Alemania y Rusia en la primavera de 1941. Esto indica entonces a los problemas de la humanidad en tanto se revelan a sí mismos desde un punto de vista espiritual. El tránsito de Aries a Piscis apunta al problema Este-Oeste de la humanidad moderna, que está representado en Europa como una especie de camino en miniatura dentro de la polaridad entre Rusia y España. Así que si somos conscientes de este evento de Venus en el cielo, aprendemos a escuchar al Apocalipsis de los siguientes 50 o 100 años, que es el resultado necesario del juicio espiritual por sobre los eventos a nuestro alrededor.

Traducido por Diego Milillo y editado por Gracia Muñoz.

12ª Carta – La naturaleza del mundo Planetario – : Marte

Del libro Isis Sophia I, de Willi Sucher

 

Marzo de 1945

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En nuestra última carta hemos descrito en detalle la naturaleza del planeta Marte. Ahora intentaremos ilustrar este conocimiento a través de un número de natividades históricas. Para una consideración tal, necesitamos no sólo tener en cuenta el día de nacimiento, sino también el periodo del desarrollo prenatal. Porque si bien la posición de Marte en el momento de nacer nos da el cuadro decisivo sobre la naturaleza marciana del ser humano, los movimientos y gestos de este planeta durante el desarrollo embrionario son igualmente importantes.

Ellos nos muestran la evolución interior de las fuerzas anímicas hacia la manifestación final de la naturaleza de Marte. En pos de comprender la cualidad esencial de Marte en relación a las doce constelaciones del Zodiaco, hemos de empezar con la constelación de Virgo.

Marte en Virgo: al nacer Juana de Arco, 6 de Enero de 1412, Marte había dejado la constelación de Leo y estaba a punto de ingresar en Virgo. Este ejemplo nos da una impresión de como un ser humano tal percibe al mundo y como ese mundo genera consciencia en el alma. En este caso, Marte, sin haber ingresado aun en Virgo tras haber pasado desde la constelación de Piscis hasta la de Leo durante el desarrollo embrionario, aun estaba libre de las influencias de la Caída que se produjo durante la evolución de la Antigua Luna, que ha sido descrita en nuestra última carta. Aun posee una cualidad solar y no se ve impedido aún por el influjo oscureciente de los poderes “rebeldes” en el universo. El cuerpo anímico todavía se encontraba en un estadio de inocencia cósmica. Esto nos ayuda a entender el extraño poder que residía en Juana de Arco, el cual le permitió intervenir tan decisivamente en el curso de la historia. No era solamente entusiasmo lo que le dio semejante fuerza e intrepidez, sino la certeza inamovible del llamado espiritual. Ya que las fuerzas de su cuerpo anímico estaban más allá del obstáculo del poder de oscurecimiento y debilitamiento ocasionados por la Caída, la fuerza solar de su presencia ejercía una especie de milagro extraño e irresistible sobre la gente de su época.

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Cuando nació Fiedrich Nietzsche, el famoso filosofo (15 de Octubre de 1844), Marte ya había ingresado en Virgo; había entrado en el reino del Zodiaco que refleja la entrada hacia la gran época cósmica durante la cual tuvo lugar la rebelión de la que hemos estado hablando. Este Marte de Nietzsche también paso desde la constelación de Piscis hasta Virgo. Esto indica que en el cuerpo anímico de Nietzsche también residía algo semejante a la inocencia cósmica que encontramos en Juana de Arco, si bien en su caso, esta inocencia cósmica fue víctima de poderes sobrehumanos destructivos. La vida de Nietzsche es una de las más grandes tragedias. En su paso desde Piscis a Virgo, Marte no pudo superar a la oposición de Saturno, que tuvo lugar en la segunda mitad de su desarrollo embrionario. El poder inocente, solar que se hallaba oculto en Nietzsche y que tímidamente intentó asomar en algunos de sus escritos -así como en su relación con Richard Wagner- no pudo descender desde la altura espiritual hasta la realidad del mundo terrenal. Con lo que su ser anímico quedo devastado y se volvió loco a los 44 años.

Marte en Libra: Marte ingreso en Libra cuando nacio Thomas More el 7 de Febrero de 1478. Marte ha dado aquí realmente un paso más dentro del reino cósmico que refleja a la Caída en la evolución de la Antigua Luna. De aquello que sabemos acerca de su destino, si intentamos ponernos en el lugar de Thomas More, encontramos que estaba rodeado por un mundo en el cual los impulsos oscuros ejercían oposición sobre la manifestación de la verdad espiritual. Como fuere, Thomas More se mantuvo erguido en el medio de esa oscuridad. Poseía un carácter grandioso y su alma o cuerpo de consciencia estaba tan compenetrado por las brillantes fuerzas solares, que finalmente fue capaz de triunfar en las pruebas del destino. Podemos hallar este poder anímico reflejado en los movimientos prenatales de Marte. Al momento de su concepción, Marte estaba en Tauro, pasando luego por las constelaciones de Géminis, Cáncer, Leo y Virgo hasta finalmente ingresar en Libra. Sin embargo, encontramos nuevamente aquí a la inocencia cósmica de las fuerzas de Marte que también hallamos en los dos ejemplos citados arriba. Esto le dio a Thomas More su gran fuerza de carácter.

Marte en Escorpio: Marte en Escorpio es el reflejo cósmico preciso de la Caída en la evolución de la Antigua Luna. Es una expresión de fuerzas anímicas sumidas de un modo u otro por las consecuencias del evento que hemos descrito, tras largos periodos de evolución, este evento logró que la Tierra pareciese puramente material.

Podemos encontrar a la influencia de Marte en Escorpio en tales natividades como la de Bacon de Verulam, nacido el 22 de Enero de 1561, y la del Archiduque de Austria, nacido el 21 de Agosto de 1858.

Bacon de Verulam, especialmente hacia el final de su vida, fue vencido por el impulso que condujo a la concepción moderna de la ciencia natural. El ha sido llamado el padre del empirismo que se volvió tan importante para el método científico. Este es un empirismo que no toma en cuenta la presencia de ningún espíritu en la naturaleza. Considera a los  fenómenos naturales simplemente como el resultado de reacciones mayor o menormente mecánicas de las substancias materiales. Sin embargo, estas fuerzas que tienen su origen en la Caída, llevo a la Humanidad hasta el punto más bajo de su evolución, ya que la humanidad llego a percibir al mundo como material.

El archiduque de Austria quedo tan insatisfecho con la vida materialista y estrecha que le fuere obligada vivir como heredero de la corona austro-húngara, que se suicidó. Esto señala que el impulso marciano de la Caída, de no ser asumido, puede incluso destruir una vida humana.

Marte en Sagitario: Marte en Sagitario refleja una condición del cuerpo astral, que aporta a los seres humanos una experiencia referida al conflicto del mundo material con la chispa del espíritu en el. Cuando nace Goethe, el 28 de Agosto de 1749, Marte había ingresado en la constelación de Sagitario. Al momento de la concepción se hallaba en Virgo. De allí se movió a través de Libra y Escorpio, y en los últimos meses de su desarrollo embrionario realiza un lazo entre Escorpio y Sagitario.

Gracias a la naturaleza individual del cuerpo anímico de Goethe, el efecto de la Caída podría observarse perfectamente en esta personalidad, y él reconoció en sí mismo el conflicto causado por este evento. El habla acerca de las dos almas que habitan en él. La una apunta a arrastrarlo hacia abajo dentro de un reino en el cual los sentidos están basados en la percepción de un mundo puramente material, y a la otra le llamaba al retorno del mundo celeste en donde viven aquellos espíritus como elevados ancestros del propio ser de la Humanidad. También podemos experimentar que Goethe, en su dilema entre estas dos fuerzas en su cuerpo anímico, supera a las consecuencias de la Caída. El purificó la consciencia de sus percepciones sensoriales. Pudo ver trabajar al espíritu en la naturaleza y lo describió en sus escritos sobre la planta arquetípica. Percibió esto como al arquetipo suprasensible de toda vida vegetal existente, que aparece modificada en las peculiaridades de los tipos visibles del mundo vegetal.

Otra personalidad que posee casi los mismos gestos de Marte en su natividad tanto como en su desarrollo prenatal es el conde Leo Tolstoy, nacido el 9 de Septiembre de 1928. Si leemos sus biografías, sus diarios y sus libros, muchos de los cuales revelan el dilema de su vida, podemos detectar en él esa discordia originada con la Caída, causada por el desarrollo del cuerpo astral humano. Se sentía a si mismo continuamente devastado al hallarse en un  mundo material que lo apresaba a través de los sentidos, y en un mundo que era la manifestación de la evolución espiritual de la humanidad y del universo. Sufrió severamente a causa de esta discordia, si bien también él supera la Caída sobradamente.

Esto no se revela tanto en sus obras y escritos, pero si en el modo en que se presenta como ser humano frente a la vida anímica de la humanidad. El simple pronunciar de su nombre posee un cierto peso en la vida cultural actual, y esto no puede dejarse de lado fácilmente.

Marte en Capricornio: Marte en Capricornio refleja una condición que permite superar las consecuencias de la Caída. Ahora, el ser humano puede finalmente redimir la dualidad creada por la tentación a través de las fuerzas de la gran Caída cósmica.

Al nacer Richard Wagner el 22 de Mayo de 1813, Marte había ingresado en la constelación de Capricornio. Al momento de su concepción se hallaba en Leo. Es decir que durante la época prenatal se movió a través de Leo, Virgo, Libra, Escorpio y Sagitario hasta ingresar en Capricornio. Digamos que esto significa un largo viaje de estas fuerzas antes de alcanzar su objetivo final. Esto podemos constatarlo en  la vida de Richard Wagner. Había algo en la naturaleza de su alma a modo de herencia de esa inocencia cósmica, proveniente de los estadios precedentes de la humanidad, cuando aun no había descendido tan profundamente en el abismo que separa del mundo espiritual. Esto lo encontramos reflejado en la posición de Marte en Leo. Luego lo vemos ingresar en las constelaciones que reflejan la Caída. Esto está conectado con un largo periodo de dilema interior y dificultades. Como fuere, más tarde en la vida logra alcanzar el objetivo al cual apuntaba. Halló lo que él llamaba la “paz de los poderes de la ilusión”, y desde esa paz anímica pudo crear la música de su último gran drama, Parsifal. Marte en Capricornio boga por la pacificación de las fuerzas anímicas que atravesaron el profundo valle de la negación del espíritu  y la soledad del mundo material, resultantes del desarrollo del cuerpo anímico humano desde la rebelión en la Antigua Luna.

Marte en Acuario: con Marte en Acuario surge el problema que consiste en si el alma humana no solo se esfuerza por purificar las fuerzas de Marte, sino incluso redimir la dualidad que se ha establecido en el alma como resultado de la Caída. El esfuerzo en pos de la redención de la discordia en el alma humana se ve mayormente (desde un punto de vista superficial) conectado a catástrofes en la vida humana. Desde un punto de vista más espiritual, se muestra mayormente como un dilema entre la cabeza y las fuerzas cardiacas. En la cabeza, estas fuerzas astrales activas son aptas de conectar muy fuertemente a la humanidad con el mundo de la materia por medio de los sentidos; mientras que aquellas fuerzas que trabajan a través del corazón desean establecer la conexión entre los seres humanos y el universo por medio del poder del amor. La cabeza y los sentidos están abiertos a la tentación de Ahriman; el corazón ha de ser resguardado de la tentación de Lucifer.

Esto puede llevar incluso a la malformación física bajo determinadas circunstancias. El astrologo Alan Leo el caso de un niño que había nacido “sin desarrollo craneano posterior o cerebro, meramente con una máscara frontal”. Al nacer este niño, Marte estaba en Acuario. Obviamente que este no era el único factor en la natividad que indicaba la causa de esta malformación. Tenemos como ejemplo histórico la natividad de Mary, reina de los escoceses. Cuando ella nació, el 7 de Diciembre de 1542, Marte ingresaba justamente en Acuario. Al momento de su concepción se hallaba entre Libra y Escorpio, en donde comenzó a formar un lazo o movimiento retrogrado. Con lo cual tenemos un muy buen ejemplo de una personalidad que a través de su organismo astral, estaba involucrada en la Caída. La posición de Marte en Acuario al momento de nacer indica que esto era tan solo un lado de su naturaleza. Su historia biográfica prueba que ella estaba continuamente absorbida por el dilema entre la consciencia de su cabeza y la de su corazón. Solamente de este modo podemos comprender el caos por el que ella debía pasar en determinados momentos. El último acto que ocurrió en su vida, la decapitación, es como un símbolo materializado del gigantesco dilema en su vida.

Desde un punto de vista externo puede semejar que ella fracasó en la reconciliación entre las fuerzas del corazón y de la cabeza, pues su cabeza fue separada del corazón. Sin embargo, durante su prolongado cautiverio, ella consiguió establecer  consigo misma la paz entre las fuerzas opuestas en su alma. Finalmente resulta espiritualmente victoriosa en el campo de batalla de su propio ser, y los detalles de su muerte son tan solo una lúgubre caricatura refleja, pintada por los poderes de los celos que se oponen a la espiritualidad.

Marte en Piscis: Marte en Piscis puede conducir a la realización de la paz como resultado de la reconciliación que describí arriba, es decir, entre los poderes del Cielo y la Tierra. Se puede arribar a esta realización solamente luego del dilema de por vida del atravesar el profundo valle de la Caída. La consideración de los movimientos prenatales son aquí de una importancia excesiva.

Tenemos  conocimiento de un ejemplo ideal de Marte en Piscis. Al nacer Novalis, el 2 de Mayo de 1772, Marte se hallaba en esta constelación. Cercano al momento de su concepción, Marte ingresaba en Virgo. Esto indica que en su cuerpo astral estaba presente la manifestación de los siete aspectos del cuerpo anímico sobre los cuales hemos hablado arriba, y que hemos descrito desde el punto de vista de Marte atravesando las constelaciones de Virgo hasta Piscis. En Novalis se hizo manifiesta la inocencia cósmica solar de las fuerzas astrales, así como la gran “Caída y Elevación”. Toda esta grandiosidad de poder astral fue acumulada finalmente en la posición de Marte en Piscis. Se volvió un poder de curación de paz y reconciliación, permeando a todos aquellos que vivieron en la cercanía de este maravilloso ser. Tenemos muchas pruebas de este hecho. Sus fuerzas astrales fueron traídas a la armonía y despertadas a la realidad del mundo espiritual tras haber vivido las experiencias anímicas mas agonizantes, que le trajeron a la realidad de la Caída en las vestiduras de la muerte, al confrontarse con esta tras la pérdida de uno de sus más preciados amigos.

Marte en Aries: indica a un cuerpo anímico que, si se lo asocia con ciertos otros hechos, provee una base adecuada para la cognición del mundo espiritual. Marte en la constelación de Virgo hasta la de Piscis está conectado con el desarrollo cósmico que conduce a la Caída y su redención. Las constelaciones de Aries hasta la de Leo, están opuestas a las descritas arriba. Por lo tanto, ellas reflejan a aquellos poderes que se retiraron gradualmente hacia regiones espirituales más elevadas al producirse la Caída.

Tenemos un ejemplo en la natividad de Swedenborg. Al momento de su nacimiento, el 29 de Enero de 1688, Marte se hallaba en Aries. Sabemos que el desarrolló la capacidad de clarividencia en lo postrero de su vida. En este caso necesitamos agregar varios hechos en favor de comprender esta clarividencia de Swedenborg, pero no podemos hacerlo en este momento. Quizás  se nos de mas tarde la oportunidad de elaborar los detalles de esta natividad.

Marte en Tauro: cuando nació Rafael Santi, el 26 de Marzo (o el 6 de Abril) de 1483, Marte había ingresado en la constelación de Tauro. Al momento de su concepción, se hallaba en Acuario en donde realizo un lazo en los primeros estadios del desarrollo prenatal de Rafael.

Marte indica una condición del cuerpo de consciencia que desde el principio, porta el impulso de reconciliación entre las fuerzas astrales de la cabeza y del corazón y también de la formación  de una relación consciente entre Cielo y Tierra. Ciertamente, si miramos sus retratos o leemos su biografía, podemos dar por confirmado que en esta amigable personalidad no existía una sombra de discordia entre Cielo y Tierra más bien un amor cálido y radiante por todo lo existente en el universo.

Finalmente, en su caso Marte ingresó en Tauro, que esta opuesto a Escorpio. Cuando Marte esta en Escorpio, tenemos a una imagen de la Caída escrita en su cuerpo astral. Si bien esta oposición marca el inicio del declive del desarrollo universal hacia la materia, marca asimismo para la humanidad la apertura de la belleza del mundo sensorio. La belleza del mundo de los sentidos es un último remanente de la manifestación del espíritu en el. Ella irradia desde Tauro y puede penetrar hasta la constelación opuesta. Por consiguiente, si Marte en una natividad se encuentra en Tauro, se manifiesta a sí mismo en el cuerpo astral de un ser humano tal como el poder de reconocimiento del espíritu en el mundo físico como belleza. Puede continuar como una inclinación por la poesía, pero en el caso de Rafael se revela a si mismo gracias al bello mundo de los colores. Si nos paramos frente a sus pinturas, como por ejemplo a aquellos en la “Stanza della Signatura”, podemos experimentar la condición anímica que ha de haber inspirado a Rafael. Allí, el mundo de los objetos materiales se transforma en la revelación del espíritu a través del lenguaje del color.

platon y aristoteles

Marte en Géminis: el famoso filosofo Schopenhauer nació cuando Marte se hallaba en la constelación de Géminis, el 22 de Febrero de 1788. Comenzo su curso en Piscis alrededor del momento de su concepción. Durante los últimos meses de su desarrollo prenatal, realizó un lazo en Géminis.

Géminis esta opuesto a Sagitario; en el aspecto de Marte en Sagitario nos encontramos con una condición astral que puede hacer parecer a la existencia humana como una discordia entre el mundo material y el espiritual. Con Marte en Géminis, puede decirse que esta lucha está decidida en favor del mundo espiritual.

La filosofía de Schopenhauer, que hasta  cierto grado se ve conectada a la condición individual de su cuerpo anímico, es una expresión de esta tendencia. La experiencia humana del mundo es, acorde al concepto mundial de Schopenhauer, el resultado de la propia condición anímica. Por lo tanto, si experimentamos dolor y preocupación, es gracias al hecho de que nosotros mismos hemos creado ese mundo por medio de nuestra conexión anímica con él. Por el bien de la salvación del dolor y la angustia, debemos retirar nuestra vida espiritual de ese mundo. En esta visión aparece una vaga conexión con un budismo malinterpretado, es una especie de espiritualismo que no desea purificar a la percepción sensoria para que la luz del espíritu pueda nuevamente brillar a través de los objetos del mundo físico, sino que añora escapar del mundo rígido e incomodo y dejarle sin redimir.

Este es el peligro de Marte en Géminis, pero por supuesto que el objetivo que demanda es la realización de ese dilema en nosotros como asunto de importancia para el destino de todo el mundo.

Marte en Cáncer: cuando el poeta de la Divina Comedia, Dante, nació (Mayo de 1265), Marte se encontraba en Cáncer. Durante el desarrollo prenatal inicia un lazo en Tauro. Consiguientemente, recordemos lo dicho sobre Marte en Tauro; en este caso, el poeta derrama la luz del espíritu por sobre los eventos del mundo material que han sido oscuros y trágicos en la vida personal del poeta. En el aspecto de Marte en Cáncer encontramos entonces indicada otra capacidad grabada en el cuerpo anímico de Dante. Aquí, en el poema de Dante, ensombrecido por Marte en Cáncer, encontramos  la manifestación de esa grandeza cósmica del proceso de pacificación y purificación. Las gigantescas escenas del Infierno y del Purgatorio son los trasfondos cósmicos de aquellas experiencias a través de las cuales cada ser humano ha de pasar tras la muerte.

Marte en Leo: Leo esta opuesto a Acuario. Marte en Acuario indica el esfuerzo por la unión entre las fuerzas astrales que laboran en el corazón y la cabeza. Cuando Marte está en Leo podemos experimentar este esfuerzo por la realización cósmica, el logro espiritual de esta unión. Esto emerge como entusiasmo en la cabeza o reino del pensar y en el corazón, o reino de la voluntad.

Un tipo semejante de entusiasmo substanciado lo podemos detectar en el poeta Schiller. Cuando nació, el 10 de Noviembre de 1759, Marte había ingresado en Leo luego de haber comenzado su viaje en Acuario hacia el momento de su concepción. El entusiasmo y el esfuerzo por la unión entre la cabeza y el corazón consumió literalmente su cuerpo.

Al nacer Napoleon I, el 15 de Agosto de 1769, Marte también se hallaba en Leo pero en conjunción con Neptuno. Comenzó en Aries con un lazo y en conjunción a Urano. El poder del cuerpo anímico, indicado en el gesto de Marte, podría haberse tornado un entusiasmo realizado, digamos, en pos del ideal de la Revolución Francesa. De todos modos, fue separado del mundo físico y en su lugar, se convirtió en una especie de dinamismo espiritualista mecánico, que mas bien destruyo la unión entre el mundo físico y el espiritual. Esta tragedia se manifiesta a sí misma en la conjunción de Marte con Neptuno y Urano, que impusieron un tono suprahumano, incluso inhumano por sobre las cualidades de Marte.

Los eventos en el cielo

El planeta Saturno en la constelación de Géminis. Ingreso en esta constelación a mitad del verano del año pasado estando en conjunción al Sol; es decir que se hallaba directamente detrás del Sol. Durante la época navideña, el 29 de Diciembre, estaba en oposición al Sol. El sol se movió luego hacia la parte opuesta del Zodiaco y estuvo en la constelación de Sagitario. Desde el 24 de Octubre hasta el 6 de Marzo, Saturno realizo un lazo. Luego retrocedió o se movió en la dirección contraria de la que se mueven los cuerpos celestes de nuestro sistema planetario. Como sea, durante este movimiento retrogrado no abandono la constelación de Géminis.

Debemos mirar por sobre un evento semejante como si mirásemos los movimientos de las manecillas del reloj. No es el reloj el que determina nuestra vida, pero ordenamos nuestra vida de acuerdo al tiempo que indica el reloj. Entonces no podemos hablar de ninguna determinación de los eventos terrestres por causa de la influencia de los cuerpos celestes; por ejemplo, es el caso de Saturno en Géminis, pero podemos leer en este evento la “hora” cósmica en la cual ha ingresado la Humanidad. Se nos es dejado a nosotros el cumplimentar las necesidades de esta hora.

Saturno está reflejado en las profundidades de la vida anímica de la humanidad. Anuncia la hora de los más profundos impulsos históricos que encarnan en los reinos desconocidos de la voluntad humana. La última vez que Saturno estuvo en Géminis, la humanidad se encontraba sobre la mitad de la 1ª Guerra Mundial, ya que duró desde 1914 a 1917. Ahora nos encontramos en una posición similar y da la impresión de que todos los problemas insolubles de aquellos años pasados resurgieran e irguiesen frente al Umbral. Muy a menudo pareciera que se han vuelto incluso más grandes.

La constelación de Géminis refleja la antigua era dualista de los seres humanos cuando estos se experimentan a sí mismos como seres individuales. Por un lado experimentan mayor o menormente la claridad de la chispa divina en sí mismos, que conecta al mundo individual con el espiritual o cósmico por el otro lado se ven ubicados en el mundo terreno que experimentan por medio de los sentidos y que los encarcela rígidamente en su verdadera naturaleza “humana”.

No pareciera existir reconciliación alguna entre los dos mundos que se encuentran en la individualidad humana. Ambos mundos están enemistados y ese odio crece diariamente. Esta es la posición en la que se encuentra la humanidad hoy. Saturno en Géminis anuncia la “hora” del YO; estos problemas han de solucionarse durante el lapso de esta hora o la Humanidad será superada por una catástrofe aun mayor que la anterior.

Esta es la gran cuestión que aparece reflejada en la posición de Saturno en Géminis: ¿cómo puede el alma humana guiarse a si misma entre el espíritu y el cuerpo?. Las revelaciones del espíritu son muy poderosas y la voluntad se torna más poderosa aun. En nuestra época, estas revelaciones pueden resultar extrañas y casi pasmosas. Aquellos que están en el centro de los eventos y aquellos que deben luchar  en los diferentes escenarios de la guerra, saben esto demasiado bien. Todavía existe el peligro de que el ser humano no sea capaz de tomar suficientemente en serio estas experiencias por mucho tiempo más, o que sus almas sean extralimitadas y sus vidas llevadas al desorden. El espíritu de la humanidad y del mundo peligra de ser transformado en un fantasma de disturbio para la experiencia anímica de la humanidad.

El mundo al que las almas están aferradas gracias al cuerpo se torna más y más duro y doloroso. El odiar cada cosa conectada al espíritu o con el alma pareciera serle innato. A causa de este frio odio, el planeta Tierra corre el peligro de volverse completamente inadecuado para las almas humanas y solamente apto para los fantasmas mecanizados de los seres humanos. El problema en las profundidades del alma humana que refleja Saturno es este: ¿Cómo puede superar la humanidad este peligro dual?. Es en nosotros mismos que debemos superar el poder que lleva al mundo al que pertenecen nuestros cuerpos físicos, a darnos la sensación de ser  rígido, frio y odioso. Si purificamos nuestros sentidos del egoísmo innato a ese antiguo mundo, podemos aprender a percibir al mundo físico como una revelación del espíritu. La ciencia espiritual nos brinda el poder de mirar en la naturaleza y ver la luz del espíritu compenetrándola. Cuando el espíritu se revela a sí mismo, necesitamos reconocer que existe una brecha verdadera por la cual podemos obtener un conocimiento definitivo acerca de los mundos superiores. Tomar en cuenta este conocimiento y poder comunicarlo a quienes les es necesario, es la tarea de aquellos que ya han seguido el camino que la ciencia espiritual ha revelado. Sólo este conocimiento puede capacitar a los seres humanos a superar los peligros que surgen de experiencias espirituales para las cuales el alma no está preparada y que actúan como fantasmas turbadores.

Esta es la situación presente de la humanidad tal como se refleja en la posición de Saturno en Géminis; muestra el esquema general de las fuerzas que trabajan en lo profundo de las almas humanas a modo de destino mundial. Otras influencias son reflejadas por la posición y movimientos de los demás planetas, pero hablaremos de esto en las cartas subsiguientes.

Traducido por Diego Milillo y editado por Gracia Muñoz.

11ª Carta – La naturaleza del mundo Planetario – : Júpiter/Marte

Del libro Isis Sophia I, de Willi Sucher

 

Febrero de 1945

English version

Con la siguiente carta (XII) llega a su fin el 1er año de las Cartas Astronómicas Mensuales. A tanto se pueda juzgar en estos difíciles años, debería de ser posible darles continuación un año más. Como fuere, pretendemos modificar su contenido en ese segundo año. La introducción a la Astrosofía, si bien no ha sido terminada, ha alcanzado un punto en el cual podemos arriesgarnos a llevar el conocimiento que hemos adquirido a un paso más cercano de las realidades de la vida. Por consiguiente, trataremos ahora de aportar algunas ideas-guía sobre los sucesos actuales en el mundo estelar. Además de esto y de la introducción, daremos también inicio a una serie de descripciones de los eventos en el mundo durante la vida de Cristo en la Tierra. Luego seremos capaces de entrar en detalles acerca de algunas de las natividades históricas.

                                                                    W.SUCHER

 

La naturaleza del mundo planetario:  Júpiter/Marte

Continuaremos ahora con los ejemplos dados sobre natividades históricas en referencia a la naturaleza de Júpiter.

Conde Leo Tolstoy: al momento del nacimiento de Tolstoy, 9 de Septiembre de 1828, Júpiter se encontraba en Libra en donde había hecho un bucle durante el desarrollo prenatal. Estaba en una posición muy prominente. Marte se hallaba en conjunción con Júpiter en Libra hacia el momento de la concepción. Al momento de su muerte, Júpiter estaba a punto de ingresar en Libra, nuevamente en conjunción a Marte.

En esta posición tenemos la indicación de que el cuerpo etéreo poseía una fuerte tendencia a establecer paz y balance en el organismo, el cual de otra manera podría haber sido abrumado y sacudido por emociones agresivas y otras fuerzas anímicas. De hecho, toda la vida de Tolstoy es un ejemplo de esta tendencia. Todos sus trabajos y actividades y especialmente sus diarios hablan de su dramática lucha contra las fuerzas que son siempre adversas a la paz, a la manifestación de la justicia y la buena voluntad en la Tierra; este es el lenguaje de Libra expresado a través de Júpiter.

Maximilien Robespierre (nacido el 6 de Mayo de 1758): durante el desarrollo embrionario de Robespierre, Júpiter pasaba de Libra a Escorpio, donde se hallaba al momento de nacer, probablemente sobre el Medio Cielo.

Desde el principio, según esta posición, el aura etérea de Robespierre se ve dirigida mayormente por los impulsos provenientes de Libra. Fue esto lo que le llevo a la posición de liderazgo durante la Revolución Francesa. En él, los dioses trataron de dar vida a una actitud similar frente a los objetivos de la evolución humana a como lo harían más tarde con Tolstoy. Luego vemos a Júpiter ingresar en Escorpio. Esto se asemeja a una puesta a prueba de los impulsos primarios, ya que se hallan expuestos a una poderosa oleada de fuerzas anímicas -en ocultismo las denominamos fuerzas astrales- que provienen de la región de Escorpio. La pregunta que siempre surge es si la constitución y las fuerzas positivas del ser humano pueden resistir frente a esta tormenta. De lograrlo, entonces puede desarrollarse el más positivo de los poderes, una fuerza en pos del logro de hechos únicos para la Humanidad. Ya que el peligroso escorpión puede ser trasmutado en el águila avizora que, con el ojo del Espíritu Santo, puede mirar hacia estadios futuros del desarrollo universal. Siempre existe el peligro de que una personalidad tal quede reducida a pedazos a causa de tareas e impulsos que están más allá de sus capacidades vitales. Algo similar ocurrió con Robespierre. Su ser, que era bueno y noble en sus impulsos primarios, quedo destrozado por la tormenta de la Revolución Francesa. No pudo dominar a las fuerzas astrales que trabajaban en los trasfondos de los eventos en ese tiempo, y no pudo ligarlas a un cuerpo social que estaba basado en la libertad, igualdad y fraternidad.

Friedrich Schiller: nació el 10 de Noviembre de 1759, estando Júpiter en Sagitario. Estuvo en esta posición durante todo el periodo del desarrollo embrionario. Esto indica que su cuerpo etéreo estaba penetrado por impulsos arquetípicos que dotaban al portador con la facultad de  experimentar y percibir estadios pasados tanto de la evolución humana como cósmica. Este tipo de cuerpo etéreo puede volverse un órgano para la comprensión de los más profundos impulsos y leyes en la historia humana. Schiller tenía esta facultad, como se muestra en sus dramas y en su fuerte conexión con la historia. Fue por algún tiempo conferenciante de historia en la Universidad de Jena. Con estas fuerzas no solo se implanta una relación respecto de la historia humana en el cuerpo astral, sino que también pueden volverse un órgano para la comprensión de las fuerzas primaverales que han dejado rastros de sus actividades pasadas, en la configuración de los variados reinos de la Naturaleza y en  el Universo.

El historicismo de Schiller también está conectado con Saturno, pero sería demasiado difícil entrar ahora en detalles acerca de la relación entre Júpiter y Saturno en esta natividad. Quizás más adelante se dé la posibilidad.

Novalis (nacido el 2 de Mayo de 1772): durante su desarrollo embrionario, Júpiter paso desde Sagitario, a través de Capricornio hasta Acuario. Aquí tenemos un ejemplo que nos muestra que un organismo etéreo tal, es capaz de expandirse hacia todo el universo. En la constelación opuesta, la de Cáncer, encontramos la tendencia hacia la forma estricta. Aquí tenemos casi al opuesto, a la superación de la forma y a la tendencia de desligar a las fuerzas etéreas para que vuelen a través de los espacios universales. Podemos experimentar esto en los escritos de Novalis, especialmente en los Fragmentos. No hay allí una región de la vida, arte, ciencia o religión sobre la que no dé, con pocas palabras, las sugerencias mas inspiradoras y misteriosas, las cuales sólo entenderemos al imaginar que ellas derivan de una organización etérica que se ha entregado a las alturas y profundidades del universo entero. Más aun, sabemos que durante los últimos años de su vida, se fue literalmente esfumando dentro del reino de los muertos. Tenía una profunda conexión y una nostalgia consumidora para con aquellos amigos que habían atravesado el umbral de la muerte antes que él. Sus Himnos a la Noche revelan este estado, así como sus diarios de esa época. Esta era la fuente de sus observaciones intuitivas sobre todas las ramas de la vida y del conocimiento humano. Es un ejemplo excelente de la influencia de Júpiter en la constelación de Capricornio.

Johannes Kepler: Kepler ya ha sido mencionado en cartas anteriores. Durante su estadio prenatal (25 de Diciembre de 1571) así como al momento de su muerte (15 de Noviembre de 1630), Júpiter se hallaba en Acuario. Esto indica una condición del cuerpo etéreo que permitía a su portador el crear una fuerte conexión con el universo estelar. En el caso de Kepler es obvio ya que fue matemático y astrónomo de profesión. Este ejemplo revela que la conexión no es necesariamente una abstracción. Kepler estaba inspirado por la idea sobre la armonía  del universo estelar. El escuchaba las “armonía de las esferas”; incluso compuso partituras de la música producida por los planetas (Harmonices Mundi), según su percepción. Por lo tanto, semejante formación de la organización etérea no requiere tender a la astronomía como profesión. Puede revelarse a si misma simplemente como la capacidad de adaptar la vida terrena de modo tal que esté en armonía con los ritmos cósmicos, a veces incluso sin ser consciente de ello. Otro ejemplo es Goethe, cuyo Júpiter estuvo en Acuario durante casi todo su desarrollo prenatal. También Watterman, el famoso general de la Guerra de los 30 Años, intento acomodar sus actividades según el curso de las estrellas. Tenía a Júpiter en Acuario en su horóscopo prenatal.

Virgilio, el famoso poeta de la Eneida, poseía una fuerte conexión a través de Júpiter en la constelación de Piscis, ya que cuando murió (22 de Septiembre de 19 AC), Júpiter estaba allí. Una posición tal al momento de la muerte, no sólo muestra los dones primarios de un  ser humano que encarna, sino que muestra aun más. Durante la vida en la Tierra, todos los hechos de un ser humano se imprimen en su cuerpo etéreo. Tras la muerte, el cuerpo etéreo se disuelve en los espacios etéreos del universo. La posición de Júpiter indica entonces aquello que fluye desde el alma humana como logro fundamentalmente importante, que se acoge en las regiones cósmicas y por ende, es preservado para su desarrollo ulterior en el futuro.

En esta posición de Júpiter en Piscis, podemos encontrar expresados los logros humanos que fluyen hacia los reinos etéreos del universo como una comprensión de las fuerzas universales del Padre. En la Eneida, Virgilio describe las aventuras de Eneas, el padre mitológico de Roma. Y con una frase revela su profunda conexión con las fuerzas universales del Padre. Él llama a Júpiter ” Omnipotente Padre Etérico”. Así es como expresa lo que ha experimentado en las profundidades de su esforzada alma como Júpiter en Piscis, el cual aparece justamente en el cielo al momento de su muerte. El describió al planeta Júpiter como la fuente de los arquetipos de vida y a Piscis como el reino de las Fuerzas Universales del Padre.

 MARTE

 

La órbita del planeta Marte encierra en ella a la de la Tierra. Marte es por lo tanto, el primero de los planetas superiores que se encuentra mas allá de la órbita terrestre, mientras que los planetas inferiores se hallan dentro de esta orbita. A través del aspecto del sistema copernicano del universo, estamos habituados a mirar a la Tierra como si girase alrededor del Sol. La Tierra como planeta ciertamente se mueve, pero ha de llegar el momento en que consideremos asimismo al movimiento del Sol y que de hecho ambos, Sol y Tierra, no se mueven en círculos sino en forma de lemniscata, dibujándose uno por detrás de la otra. No ha llegado aun el tiempo de que este punto de vista sea expuesto, y tampoco es este el lugar donde ha de ser llevado a detalle. En este punto, si imaginamos tan solo que Sol y Tierra se mueven a manera de lemniscata y que esta lemniscata se ve, por decirlo así, envuelta por el paso del planeta Marte, entonces tendremos el cuadro necesario para nuestra investigación en estas cartas. Aun más, la astronomía nos dice que el planeta Marte es más pequeño que el globo terrestre. Es natural que esperemos lo contrario, pero su diámetro es apenas solamente un poco menos de la mitad del de la Tierra. Durante el correr de este siglo y del pasado, hemos encontrado un gran número de pequeños cuerpos planetarios, tan pequeños que no es posible divisarlos a simple vista y que se mueven dentro de la órbita de Marte. Algunos de ellos van mas allá de esta orbita, alcanzando la de Júpiter. Con lo cual tenemos en Marte a un planeta que es más pequeño que la Tierra, así como un gran número de planetas minúsculos -los planetoides- que también orbitan allí. Desde un cierto punto de vista podemos considerar a Marte como a un cuerpo celeste que consta de un planeta principal y de una multitud de pequeños cuerpos que poseen el carácter de planetas, dentro de todo el sistema solar.

¿Cómo podemos aproximarnos a este planeta Marte y su esfera desde un punto de vista espiritual?. En la última carta hemos hablado de Saturno como el cuadro de la memoria cósmica del periodo evolutivo del Antiguo Saturno y de Júpiter como la herencia del Antiguo Sol. Esto sugiere un mirar a Marte como una especie de recapitulación de la Antigua Luna, la cual precede a la evolución terrestre -es decir, que precede a la evolución de nuestro sistema solar actual. En nuestras cartas no hemos descrito aun a la Antigua Luna en detalle; habremos de hacerlo ciertamente en algún momento futuro, pero de momento nos reduciremos a dar algunos pocos comentarios a guisa de guía. Por supuesto que se pueden encontrar detalles en la “Ciencia Oculta” de R. Steiner.

La evolución del Antiguo Sol había tocado final hacia un cierto punto de su evolución. Entonces, todas las substancias y seres físicos que habían sido creados, desaparecieron. Le sucedió una “Noche Cósmica” durante la cual todos los seres jerárquicos y sus creaciones ascendieron hasta planos más elevados de la pura existencia espiritual. Luego de que esta “Noche Cósmica” finalizase, un nuevo “planeta” devino a la existencia. Ante todo, cada cosa que ya ha existido requiere de ser creada nuevamente a partir del Antiguo Saturno y Antiguo Sol. Con lo que esas evoluciones pasadas se repitieron en ciclos de evolución más breves del recientemente nuevo “planeta”, el cual es denominado por el ocultismo como “Antigua Luna”. Allí se densifico aun más la substancia y en parte devino “agua”. Además de esto, todavía existían calor y “aire” o luz, como remanentes de los ciclos previos de los Antiguos Saturno y Sol.

Los siguientes hechos acerca de la Antigua Luna son esenciales para nuestras investigaciones: conjuntamente con la densificación que tuvo lugar en las substancias físicas y con la cual se dio realmente un paso en el avance en pos del alejamiento del origen divino, los ancestros de la raza humana se vieron ahora dotados con el poder de la consciencia. Debemos recordar que en la precedente evolución del Antiguo Sol, el ancestro de la humanidad se convirtió en el portador de un cuerpo etéreo o vital. Aun no había alcanzado la capacidad  de experimentar eventos a su alrededor ni de percibirse en relación a sí mismo como una entidad separada que pudiera sentir estos eventos como placenteros, desagradables o retrotraerlos para sí, etc. A tanto las plantas devienen a la existencia con el surgir del Sol en la primavera y el verano, y se marchitan con el declinar del calor y la luz veraniegas, de este modo en el Antiguo Sol, el ancestro de la Humanidad, se sumerge en sí mismo por completo en los eventos que lo rodean sin relacionarlos consigo como lo haría un ser que posee una existencia interior separada.

Esta capacidad fue implantada en el ancestro de la humanidad en un cierto momento de la evolución de la Antigua Luna gracias a la actividad de los Espíritus del Movimiento, quienes sacrificaron parte de su propio Ser. Conectado a la implantación del cuerpo de consciencia o “cuerpo astral”, tenemos allí a un evento que modificó el curso completo de la evolución. Ciertos seres espirituales produjeron una revolución en la Antigua Luna, contraria al curso normal del desarrollo. Puede que suene extraño que en el mundo de los Dioses tenga cabida una rebelión. Desde un cierto punto o nivel de la experiencia jerárquica, dará la impresión de ser un acto opositor contrario al curso normal; como fuere, desde un “plan” aun más elevado de la evolución cósmica, puede ser visto como una necesidad que los más altos Seres del Orden Jerárquico dieron inicio en favor de la ejecución necesaria de sus “planes” Divinos.

A tanto nuestros ancestros humanos fueron dotados con la facultad de experimentar los eventos de su medio ambiente y a estos como sus propias satisfacciones y penares, los poderes rebeldes ingresaron e hicieron uso de esta facultad para llevarlos a la tentación de creer que ese mundo interior, creado por las sensaciones del cuerpo astral, era una “realidad” en sí mismo, separado de la existencia del resto del Universo. Es así como se produce una escisión en todo el universo de la Antigua Luna.

 Allí tenemos por un lado a los seres espirituales con sus hechos objetivos, los cuales formaban parte de todo lo que existía, considerándolo como algo que les pertenecía a ellos mismos, y por el otro lado está ese mundo interior de experiencias al cual nuestros ancestros se vieron arrastrados gradualmente por aquellos poderosos pero rebeldes espíritus de aquel “origen”. Estos espíritus rebeldes comenzaron a convivir dentro de la humanidad como otra “realidad”, separada de aquella del mundo exterior.

Este desarrollo fue acompañado por una densificación de la substancia física. Podemos comprender que esto haya sido quizás uno de los pasos más decisivos del ser humano hacia su independencia y hacia la adquisición del poder del Yo, si bien se alejaba del origen espiritual -de los Dioses. Como ser humano de la Antigua Luna no podía realizar esto solo, porque aún no había alcanzado el estado de la autoconsciencia, poderosos pero rebeldes espíritus lo hicieron a través del ser humano.

Podemos comprender mejor este evento si modificamos la expresión “fue creada otra realidad en el mundo de las experiencias internas de la humanidad” por “esta realidad interior fue paulatinamente considerada como la única realidad del universo y la otra fue olvidada”. Esto sucedió desde el momento de aquel evento en la Antigua Luna, comprendiendo luego largas eras de la evolución, y como seres humanos de la “era histórica” hemos, de hecho, alcanzado el punto más bajo del descenso en la separación del origen divino. Este es el evento principal de la evolución del la Antigua Luna. Modifico muchas cosas; por ejemplo, la relación entre el mundo espiritual y el físico y el carácter del reino humano así como el de los reinos que se sucedieron por debajo de este. Un estudio sobre la “Ciencia Oculta un esquema” contribuiría inmensamente en pos de una comprensión de lo que ha sido indicado tan brevemente en esta descripción. Toda la evolución de la Antigua Luna es “recordada” en la esfera de Marte. El espacio que está incluido dentro de la órbita de Marte, es equivalente al espacio que ocupaba la Antigua Luna; además, la esfera de Marte que es el espacio que abarca la órbita del planeta, es el dominio de los Espíritus del Movimiento. Es justamente esta Jerarquía la que dota al ancestro de la raza humana del cuerpo astral, que en un principio no conllevaba la intención de desprenderse tanto de su origen pero que luego se convierte en el vehículo de la rebelión en la Antigua Luna. Por tanto, hemos llegado a las siguientes conclusiones:

  • Marte y su esfera son el cuadro de memoria de la Antigua Luna y la actividad de los Espíritus del Movimiento y está conectada con la otorgación del cuerpo astral del ser humano.
  • Al ser utilizadas esas fuerzas astrales a través de los espíritus rebeldes para sus fines en el mundo, ha de haber una “memoria” presente en nuestro Marte, acerca de este hecho y sus consecuencias. Esta es la creación de los impulsos del egoísmo y de la agresividad así como también de una auto-actividad en el cuerpo astral humano a través de Marte y de sus habitantes, antes de que ingresemos a la vida terrestre.
  • El impulso de crear un mundo interior e independiente, compuesto por sensaciones, sentimientos y emociones, que sin embargo es causado por los eventos externos y sus seres aun cuando se distingan de él, tiene un profundo significado. Ya que hemos dicho que esta “realidad” interior se torna en la “única realidad” para la consciencia del ser humano de nuestra época.

Por consiguiente, nuestra percepción actual del mundo al considerarlo substancialmente material, se debe a la actividad de Marte en el ser humano, especialmente sobre el cuerpo astral en el momento de la encarnación. Puede que suene fantasioso, pero no por ello menos verdadero, el hecho de que experimentemos al mundo como material gracias a la historia evolutiva del cuerpo astral humano. Nosotros mismos hemos creado el mundo de la materia dura y solida; nosotros mismos hemos creado el materialismo, ya que los espíritus rebeldes nos han enseñado, le han hablado a nuestro cuerpo astral a lo largo de largas eras de la evolución cósmica acerca de como nuestras propias sensaciones y las experiencias anímicas del universo en torno nuestro, son realidades en sí mismas y que componen la única realidad. Ellos enseñaron al ser humano a olvidar su origen divino, a confiar solamente en nuestras experiencias anímicas. Originalmente, el cuerpo astral o anímico pretendía volver conscientes las percepciones sensorias, de modo tal que los sentidos fuesen un claro y puro espejo del Universo. Los sentidos humanos son aun hoy día un claro espejo del universo en sí mismos, pero la consciencia -el cuerpo anímico- que vuelve a la percepción consciente, porta la heredad del egoísmo y de la auto preservación. Y el “gran egoísmo”, habitando el cuerpo astral como una inyección de veneno, culminó por desear el tener para sí mismo lo ofrecido por el amplio espectro de los sentidos.

Ni un rastro de cualquier acción exterior proveniente del mundo espiritual permaneció en él. Esto es lo que hemos logrado, en suma. En nuestra consciencia hemos creado realmente un mundo en el cual ya no se manifiesta el espíritu. Se nos hace consciente un mundo a través de nuestros sentidos, el cual es una imagen de nuestro propio, frío egoísmo. El impulso que fue inyectado en nuestro cuerpo astral, de escindirse de los Dioses y de ser independientes, nos lleva a interpretar las percepciones sensorias como si proviniesen de un mundo desertado por los Dioses; es tan solo un mecanismo, una imagen de nuestra propia capacidad de percibir la vida y el espíritu.

Esta capacidad de crear nuestro propio mundo a través de las fuerzas del cuerpo astral se ve expresada en la posición de Marte en la natividad del ser humano y en los gestos y movimientos de Marte durante el desarrollo embrionario prenatal. Esto lo presentaremos ilustrativamente con ejemplos.

La capacidad inherente al cuerpo astral de crear “el mundo de los sentidos” solo pudo ser llevada a cabo por medio de los impulsos de rebelión en contra de la Buena Voluntad del Universo. Si imaginamos que estos impulsos podrían no haber laborado o pudiesen haber sido vencidos, percibiríamos un mundo bien diferente a nuestro alrededor. Los impulsos rebeldes nos condujeron hacia un mundo en el cual solo nosotros estamos rodeados por un universo que en su frialdad y carencia de vida espiritual, nos deja libres. Como sea, tras haber logrado la autoconsciencia -el YO- los impulsos rebeldes han perdido su justificación cósmica. Ahora, y aun mas en el futuro, el cuerpo astral ha de transformarse en el vehículo para la creación de una consciencia que interprete a las percepciones como provenientes desde el mundo de “origen” -desde el mundo espiritual. La Ciencia Espiritual apunta a las percepciones del mundo espiritual que  trabajan y se manifiestan detrás de las cortinas de las experiencias sensorias. Por lo tanto, ha de aceptar el método científico contemporáneo, pero no puede aceptar las teorías de una época que sufre severamente gracias a ese gran “impulso de rebelión”.

Estando Marte en conexión con el cuerpo astral, seguramente estará conectado al gran “impulso rebelde” que hemos descrito, pero también hallamos en él una expresión de aquellas fuerzas del alma humana que apuntan a vencer las actividades negativas y destructivas del cuerpo astral o anímico. El cuerpo astral ha sido penetrado por el impulso del egoísmo y la agresividad. Ese impulso solo puede ser vencido por un poder que es su opuesto -el poder del amor y la compasión. Cuando en las cartas precedentes hemos hablado sobre Saturno en la constelación de Escorpio, mencionamos el hecho -revelado por R.Steiner-  que Buda, el maestro del amor y la compasión, en cierto momento se dirigió hacia Marte para superar el declive de este planeta. La decadencia de Marte fue causada por ese impulso de rebelión que creo egoísmo y agresividad. Así que podemos ver en Marte al guerrero -el originador de guerras- como fue experimentado en tiempos antiguos. Pero desde que Buda esta en Marte, hay allí otro impulso que apunta a donar amor y compasión directamente aquí abajo, en la percepción humana del mundo objetivo. Este es el impulso que intenta liberar al mundo del hechizo de la ilusión de la existencia de la materia. Esta ilusión se crea donde las percepciones sensorias se encuentran con la actividad del cuerpo astral y es allí donde debe ser vencida. El cuerpo astral ya ha sido creado antes del nacimiento; consiguientemente, el acto de redención puede ser de lo más efectivo tan solo en el “status nascendus” del cuerpo anímico. Esto tiene lugar en la esfera de Marte y allí es donde ahora está activo el Buda. La enseñanza de Buda bien puede ser vista como la enseñanza de la purificación de la percepción sensoria. Si imaginamos este impulso transferido a la esfera de Marte, donde está grabada  la “gran rebelión”, podemos comprender muy bien que en el tiempo venidero esto crecerá hasta ser un poder que vencerá al mundo de la Maya o ilusión y cambiara la naturaleza de Marte.

El alma humana también pasa a través de la esfera de Marte en la vida tras la muerte. Si tomamos las descripciones de Rudolf Steiner en su “Teosofía” acerca de la vida después de la muerte, hallaremos una confirmación de lo que ha sido dicho arriba. La esfera de Marte corresponde a la Primera Región del Mundo Espiritual descrito en la Teosofía. En esta Primera Región, el alma se encuentra con los arquetipos del mundo físico, de los objetos físicos. El Dr. Steiner dice: “en la primera región del mundo espiritual nos vemos rodeados por los arquetipos de las cosas terrestres. Durante la vida en la Tierra aprendemos a conocer tan solo a las sombras de esos arquetipos que comprendemos con nuestros pensamientos… nos movemos entre pensamientos, pero estos pensamientos son seres reales… nosotros estamos, digamos, en el taller del pensar en donde los objetos terrestres son formados y construidos”. Los seres humanos experimentan, en esta esfera, cómo pertenecemos a la realidad corpórea física a modo de unidad, cómo estamos entretejidos en la existencia de las cosas físicas. El Dr. Steiner habla acerca de uno de los pensamientos fundamentales de la antigua sabiduría Vedanta hindú: “el sabio adquiere, durante su vida terrenal, lo que otros experimentan tras la muerte, es decir la habilidad de comprender el pensamiento de que él mismo está relacionado con todas las cosas; el pensamiento “tu eres eso”. Es el hecho de que el ser humano está relacionado con el Ser Primordial en quien todos los seres tienen su origen”. Si los seres humanos portan consigo el poder del Ser Primordial, Todo-Creador, entonces debemos ser responsables de la aparición del mundo físico a través de nuestra naturaleza marciana, que nos ha ligado al mundo físico por medio de nuestras percepciones sensorias y nuestra consciencia de ellas. Aquí nos encontramos con el mismo hecho que hemos elaborado más arriba, solo que desde un ángulo diferente. Tras la muerte, el alma humana experimenta en la esfera de Marte a los arquetipos de los objetos físicos en el mundo.

Podemos experimentarlos en esta esfera porque antes de ingresar en ella hemos sido liberados y purificados en nuestra alma de las fuerzas de tal egoísmo y agresividad. Ahora somos capaces de experimentar la teoría de los objetos materiales como una ilusión. Nos volvemos seguidores de Buda, quien ha superado la decepción causada por los sentidos terrestres. Antes de nacer, en la esfera de Marte adquirimos la capacidad de percibir con nuestros sentidos corpóreos al mundo terrestre en el cual ingresamos, y seremos capaces bien de crear un mundo de ilusión -o materia- a través de nuestras percepciones sensorias, o bien un mundo que es la manifestación de los arquetipos, de los pensamientos de los Dioses.

Gracias a Marte estamos capacitados para hacer una o la otra cosa; esto nos es dado libremente. Siempre será un dilema para el alma individual hacia dónde dirigirse individualmente: el camino de la nueva creación o el del mundo declinante. Este dilema individual aparece en los movimientos de Marte previos al nacimiento. Expone las posibilidades que el ser humano ha traído consigo a la Tierra, pero no muestra la decisión, puesto que la decisión a de ser tomada dentro del reino de la libertad humana.

Retornando a los comienzos de esta descripción sobre la naturaleza de Marte, ahora podemos comprender mejor por qué consiste de un cuerpo principal, que astronómicamente llamamos Marte, así como de una multitud de esos “asteroides”.

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La región de Marte es la región de la lucha cósmica donde un viejo y rígido mundo combate contra un joven, iluminado universo que está allí solo a manera de un germen de la evolución futura del mundo. Así que podemos imaginar que el planeta central fue destrozado en múltiples y pequeños planetas por causa de una lucha que tuvo lugar en el Universo. En la próxima carta elaboraremos las posiciones de Marte en los horóscopos de un número de personalidades históricas, que nos permitirá verificar mucho de lo que ha sido dicho hoy en esta carta sobre Marte.

(Traducido por Diego Milillo y editado por Gracia Muñoz)

 

 

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GA 335. Los pueblos de la Tierra a la luz de la Antroposofía

Conferencia impartida por Rudolf Steiner. Stuttgart, 10 de marzo de 1920 –

English version

Los últimos años han demostrado como los intensos sentimientos de odio y antipatía son capaces de fluir a través de las almas de los pueblos de la Tierra. En su vida sentimental nadie puede cegarse a la verdad de que la vida en la Tierra no puede avanzar fructíferamente por ese camino. Y hoy puede ser útil hablar de los elementos que, a la luz del conocimiento científico-espiritual, deben unirse al conjunto de la humanidad civilizada.

El conocimiento y el sentimiento, por supuesto, son dos cosas muy diferentes, pero el conocimiento científico-espiritual esta mucho más íntimamente ligado a la totalidad del hombre, a su naturaleza más íntima, que las verdades abstractas materialistas actuales. Las verdades de la ciencia espiritual son capaces de encender las ideas, los sentimientos y los impulsos de la voluntad de los seres humanos. La fuerza interior que se desarrolla a partir del conocimiento científico-espiritual de los elementos que unen a los diferentes pueblos de la Tierra, intensifica los sentimientos de simpatía y amor mutuo.

Así como es cierto que en el curso de la evolución, el hombre ha pasado de una vida instintiva e inconsciente a una vida consciente, a una comprensión más plena y libre de su misión, en cuanto al futuro hay que decir que el vago sentimentalismo  por sí solo no será suficiente para unir a los pueblos de la Tierra. Lo que se necesita es un entendimiento mutuo y ser conscientes de lo que uno puede esperar del otro.

En otros ámbitos de la vida es relativamente fácil ver la necesidad de esta unificación de los hombres de la Tierra, puesto que podemos ver el desastre que está sucediendo en el mundo de la economía. Al buscar la causa de estos desastres y tendencias destructivas, nos hacemos conscientes de que la aspiración de hacer de la Tierra una esfera económica es una necesidad inconsciente de toda la humanidad hoy en día.

Por otra parte, los pueblos de la Tierra aún no han llegado al punto de ennoblecer sus egoísmos nacionales lo suficiente como para permitir que surja una economía colectiva global de los valores económicos creados individualmente. Una nación intenta superar a la otra en materia de ventajas económicas. Ilusorio punto de vista que surja esto entre los pueblos, ya que los nuevos instintos de la humanidad claman por una vida económica común de toda la Tierra, en efecto, una economía global. Las mentes más importantes de estos tiempos están siempre haciendo hincapié en esta cuestión. En efecto, existe una pugna por una economía uniforme en la Tierra en contraste con las economías nacionales separadas que han existido hasta el siglo XX, y es esta oposición de las economías nacionales a una economía global la que ha causado el caos presente en la vida económica.

Cuando se trata de un país u otro o de asimilar la comprensión de sus riquezas espirituales, no es suficiente simplemente con viajar a otros pueblos o ser llevado allí por el destino. El mero conocimiento de las relaciones cotidianas de hombre a hombre nunca va a lograr el entendimiento mutuo entre los pueblos. Viajar y vivir en otros pueblos no es suficiente, no es más que una observación superficial de los gestos y movimientos de un hombre que nos permita comprender todo su ser. Es cierto que si uno tiene una idea de estas cosas, puede conjeturar mucho sobre el ser interior del otro a partir de sus gestos y movimientos, pero si las circunstancias son tales que podemos entender su discurso, el conocimiento es mucho más fundamental, pues uno puede recibir de él lo que su propio ser interior quiere comunicar. Entonces, ¿es posible que algo similar a esta transmisión de la fuerza interior, del ser interior, pueda generarse entre los pueblos y las naciones?.  No puede ser inherente simplemente en el habla, el lenguaje o en las observaciones de la vida cotidiana de los pueblos, pues para eso ya está el intercambio entre hombre y hombre.

Aquí debe ser revelado por el conocimiento y la comprensión del otro, algo que trasciende lo humano. Estamos realmente ante una dificultad cuando queremos hablar de manera inteligible de una nación o pueblo como una entidad. ¿Hay algo tan real como un objeto externo, tan real como la vida externa, que nos justifique el hablar de una nación o de un pueblo como una entidad?. Se puede hablar de un ser humano individual, la mera percepción sensoria del mismo, pero la percepción sensoria de una nación o de un pueblo es más que un conjunto de personas. Antes de que podamos reconocer a una nación como realidad debemos elevarnos a lo supra-sensible, es la única manera.

El hombre que se somete a la formación espiritual, que desarrolla la fuerza del conocimiento suprasensible que, de otra manera se encontraría latente en su vida cotidiana, poco a poco comenzará a ver a una nación o a un pueblo como un ser real, por supuesto, de una manera suprasensible. Se percibe lo espiritual, cuando un pueblo extranjero se revela como un ser espiritual, como una realidad suprasensible, que -si se me permite utilizar una expresión un tanto burda- impregna y envuelve el sentido de la naturaleza de los individuos que pertenecen a la misma, como una nube. Ese  conocimiento suprasensible nos permite penetrar en el ser real de una nación o de un pueblo, pero el conocimiento suprasensible no se puede adquirir sólo con la observación de la vida cotidiana. Voy a hablar a grandes rasgos de cómo hoy en día la Ciencia Espiritual se esfuerza por obtener un conocimiento realmente profundo de las relaciones entre los pueblos de la Tierra. Y aquí es sobre todo necesario comprender al ser humano a la luz de esta Ciencia Espiritual. En la conferencia anterior, así como en mi libro “Enigmas del alma”, publicado hace unos años, dije que el hombre, tal y como se nos presenta en la vida diaria, no es un ser unitario, sino que está estructurado de tal manera que podemos ver claramente tres componentes.

En el organismo humano tenemos, en primer lugar, todo lo que está relacionado con y centralizado en el sistema cefálico, el llamado sistema nervioso y los sentidos. Por medio de este sistema el hombre tiene  percepciones sensoriales, pensamientos e ideas.

Hoy en día, como resultado de una ciencia natural, se cree que todo el ser espiritual y anímico del hombre se basa en el sistema nervioso y sensorial, pero este sistema es, de hecho, una especie de parásito sobre el resto del organismo. Esto es así. Si se me permite una breve referencia personal, puedo decir que el estudio de más de treinta años de la naturaleza y del ser humano -un estudio en el que siempre he tratado de reconciliar la ciencia espiritual con los resultados de la ciencia natural- me ha llevado a confirmar esta triple naturaleza del organismo humano. Es una suposición general de la ciencia natural moderna que la vida del espíritu y del alma corre paralela a la vida sensorial y al sistema nervioso. En realidad es sólo el pensamiento el que los liga.

La vida sensible, (la sensibilidad), está ligada a los procesos rítmicos del organismo humano. El sentimiento está conectado directamente con los ritmos de la respiración y la circulación sanguínea, al igual que la vida del pensamiento y de la percepción está relacionada con el sistema nervioso y sensorio.

Del mismo modo, la vida volitiva está conectada con el sistema metabólico  (digestión y asimilación) en el hombre. La división más baja aparentemente del organismo humano, (en el sentido de un proceso, por supuesto, lineal), el sistema metabólico es el portador de la vida del hombre  volitivo.

En su naturaleza anímico-espiritual, el hombre es también un ser tripartito. La voluntad espiritual, la sensación de la vida animica, el pensamiento, las ideas y la percepción dirigida a los fenómenos materiales externos – éstos son los tres miembros o divisiones de la naturaleza del hombre anímico-espiritual. Estos tres miembros corresponden a los tres miembros del organismo físico, al sistema nervioso y sensorial, a la vida rítmica de la circulación y respiración y a la vida metabólica.

Ahora bien, si observamos los seres humanos en cualquier región dada de la Tierra, nos encontramos con que los términos de esta triple organización, de ninguna manera son absolutamente iguales en el orbe terrestre. Otro gran error del pensamiento moderno es imaginar que un programa social común podrá ser asumido por la totalidad terrestre y que los hombres podrían ajustarse a él. Los seres humanos están individualizados, especializados en las diferentes regiones de la Tierra. Y el que aprende a conocer el verdadero ser del hombre tal como vive en la Tierra debe ser capaz de desarrollar el amor, no sólo a una humanidad abstracta, universal, pues eso no sería más que una “idea” de la humanidad, una idea muerta, vacía. Los que realmente entienden a sus semejantes deben desarrollar el amor por las formas y expresiones individuales del ser humano en las diferentes regiones de la Tierra.

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En el poco tiempo de que disponemos no es posible caracterizar a todos los pueblos individuales. Todo lo que se puede hacer es considerar los principales tipos de humanidad terrenal. Esto nos lleva, en primer lugar, a un tipo muy característico y también uno de los más antiguos: el oriental, tal como se expresa en la diversidad de formas diferentes en los pueblos de la antigua India y en otras razas orientales. Este tipo oriental revela un elemento común, especialmente en los pueblos hindúes. El hombre del Este ha crecido con la tierra que es su propio suelo. Sin embargo puede parecer que el oriental ha recibido el Espíritu con intensa devoción en su corazón y alma, la mística oriental nos puede impresionar profundamente. Si estudiamos las características raciales de oriente, veremos que la elevada espiritualidad que tan justamente admiramos depende, en este caso, de las experiencias volitivas que fluyen en el ser humano, voluntad que está, a su vez, ligada a los procesos metabólicos. Por paradójico que pueda parecer a primera vista, esta espiritualidad misma de los pueblos orientales, y especialmente de la antigua India, es algo que, por usar una expresión burda, brota de los procesos metabólicos. Estos procesos, a su vez, están conectados con los procesos de la naturaleza en el medio oriental. Piensen en la India de tiempos muy antiguos. A su alrededor están los árboles y frutos, todo lo que la naturaleza en su belleza y maravilla da al hombre.

El oriental une esto con sus propios procesos metabólicos, de tal manera que el metabolismo se convierte en una especie de continuación de todo lo que vive en la maduración de la fruta en los árboles y bajo el suelo, en las raíces. En su naturaleza metabólica, el oriental ha crecido junto con la fertilidad y el bienestar de la Tierra. El proceso metabólico es el portador de la voluntad, desde ahí se desarrolla la voluntad en el ser interior del hombre. Pero lo que se desarrolla en el ser más íntimo, en el que el hombre está firmemente arraigado y por medio del cual se relaciona con su medio ambiente, esto no entra muy vivamente en su conciencia. En la vida consciente del oriental se introduce una corriente de elementos  diferentes. En el sentimiento y la vida pensante del oriental, especialmente en el tipo más característico -el hindú- hay algo en esa corriente que a todas luces se experimenta en los procesos metabólicos en el sentido material. En su “imagen-espejo”, sin embargo, aparece como vida espiritual.

Así, cuando entramos en todo lo que ha salido del alma y pensamiento creativo de los pueblos del Este, aparece realmente como un producto espiritual de la Tierra misma. Cuando nos elevamos a los Vedas nos sentimos invadidos por la luz del Espíritu que habla con gran intensidad a nuestras almas, si respondemos a la sutileza instintiva de la filosofía Vedanta y el Yoga o profundizamos en trabajos como los de Lao-Tze y Confucio, o nos sentimos atraídos por la poesía oriental, la sabiduría oriental, nunca sentimos que fluye de una manera individual, de una personalidad humana.

A través de sus procesos metabólicos el oriental crece junto con la naturaleza que le rodea. La Naturaleza vive, trabaja, hierve y se sobretensiona dentro de él, y cuando permitimos que su sabiduría poética trabaje en nosotros, es como si la Tierra misma hablara. Los misterios del crecimiento de la Tierra parecen hablar a la humanidad a través de los labios del hombre oriental. Sentimos que los pueblos del oeste y centroeuropa no podrían interpretar la interioridad espiritual de la Tierra de esta manera.

Los hombres más elevados de los pueblos orientales parecen moverse sobre la faz de la Tierra, expresando en su vida interior algo que realmente vive bajo su superficie. Esta crece y estalla en flores y frutos, así como lo hace en el espíritu y el alma del hombre oriental. La esencia interior de la Tierra se hace elocuente en los pueblos de oriente. Por tanto, podemos entender que, de conformidad con todo su ser, tienen menos idea de los fenómenos físicos de la superficie de la Tierra y de los hechos externos del mundo material. Su naturaleza más interna es una de las fuerzas sub-terrenales de las cuales resultan los fenómenos externos de los sentidos. Por tanto, están menos preocupados de lo que tiene lugar en la superficie. Son “hombres-metabólicos”. Pero los procesos metabólicos se expresan, en su caso, en la vida del alma y del espíritu.

Ahora bien, cuando un ideal se presenta ante los pueblos de Oriente, ¿qué forma tomará?. La orden dada a los alumnos por los sabios orientales fue algo así: “Para entrar en el ritmo de la vida debéis respirar de una manera determinada”. Estos maestros instruyeron a sus alumnos en la regulación de ciertos ritmos de la respiración y la circulación sanguínea. La forma en que se enseña a los alumnos a entrar en una vida superior del alma es muy característica. Toda la organización del hombre, tal como lo vemos en la vida ordinaria de Oriente, del pueblo asiático, y especialmente al pueblo surasiático, se basa en el metabolismo. Cuando se forma un ideal concreto de cómo se puede llegar a ser más completo, desarrolla su sistema rítmico; por un acto de libre albedrío se esfuerza por algo que es superior y que no le es dado por la naturaleza.

Ahora bien, lo extraño es que cuanto más se pasa de los asiáticos a los pueblos europeos, y especialmente a los pueblos de Europa central, nos encontramos con un notable desarrollo del sistema rítmico en su vida ordinaria. Los pueblos que no son de Oriente o de Europa occidental, sino de Europa Central, poseen como característica natural lo que el hindú se esfuerza por adquirir como su ideal de superhombre. Pero una cosa es tener que adquirir una cualidad por la fuerza de la autodisciplina y la actividad espiritual libre, y otra tomar posesión de ella naturalmente y por instinto. El hombre de Europa Central posee por naturaleza lo que el oriental tiene que desarrollar a partir de su vida metabólica que está conectada con el interior de la Tierra. Por lo tanto, lo que para el oriental es un ideal, para el europeo es una posesión natural de la vida cotidiana, su ideal, por lo tanto, debe ser necesariamente diferente. El ideal del centroeuropeo encuentra una etapa superior, en la vida del pensamiento ligado al sistema neuro-sensorio.

Hay una cualidad de desenfrenada fantasía en las creaciones artísticas de los orientales. Parece que aumenta la actividad interna de la Tierra, al igual que el vapor se eleva desde el agua a las nubes. La “totalidad”, rítmica interiorizada, que es la esencia vital de los centroeuropeos, permitió a los antiguos griegos, que tanto lograron en el conjunto de la civilización moderna, crear lo que llamamos el arte europeo. Los griegos se esforzaron por todo lo que ponía de manifiesto la armonía interior del hombre terrenal. Los elementos materiales y  espirituales están en equilibrio y se expresan en el hombre “medio”. Las creaciones artísticas orientales siempre se ejecutan en exceso en una dirección u otra.

Es en las concepciones artísticas de Grecia en que la forma humana estaba imbuida por primera vez con una armonía y plenitud interior. Esto fue porque el hombre tenía conciencia de su verdadero ser en el sistema rítmico. Cuando el artista griego se proponía un ideal, se esforzaba por alcanzarlo a fuerza de disciplina interna, a fuerza de la educación. Utilizaba el órgano de pensar igual que el oriental utiliza los órganos relacionados con el ritmo en el ser humano. El yogui de la India se esfuerza por regular su respiración de acuerdo con las leyes del espíritu y el alma para poder elevarse por encima del nivel de la humanidad ordinaria.

El hombre de Europa Central se entrena para elevarse por encima de los procesos instintivos del sistema rítmico, de la circulación de la sangre y de la respiración para sentirse verdaderamente hombre y se esfuerza en desarrollar la vida del pensamiento. Pero estos pensamientos, sobre todo en el centroeuropeo más evolucionado, se convierten en más que un “intérprete” del ser del hombre. Esto es lo que nos llama la atención cuando nos dirigimos al producto de la cultura europea después de habernos impregnado de la cultura oriental. En las creaciones altamente espirituales de la cultura oriental vemos, por así decirlo, el mismo florecimiento de la evolución terrestre. Sus labios expresan la voz de la Tierra misma. No es así en el centroeuropeo ni fue así que en el antiguo griego.

Cuando el centroeuropeo sigue los impulsos de su propia naturaleza, cuando no se autoengaña, cuando es consciente de que el autoconocimiento es la más noble corona de la actividad humana, la representación del ser humano en la naturaleza y en la historia es el logro supremo del hombre y luego lo expresará como el ideal de todo lo que él mismo es, como ser humano. La esencia misma del centroeuropeo se expresa cuando da rienda suelta a su ser inherente. Por tanto, podemos entender que el maravilloso pensamiento expresado en el libro de Goethe sobre Winckelmann sólo podía surgir en Europa Central. Me refiero al pasaje donde Goethe resume las elevadas percepciones, el profundo pensamiento y fuerte impulso de voluntad de este hombre maravilloso, en una descripción de su propia concepción del mundo, porque es como el sol de la cultura moderna: “El que el hombre sea colocado en la cima de la Naturaleza, se considera que constituye otra naturaleza entera, cuya misión es producir internamente un nuevo pináculo. A tal fin, aumenta sus poderes, se imbuye con perfecciones y virtudes –citación, discriminación, orden y armonía- y se eleva finalmente a la producción de una obra de arte”, el hombre, de su propia naturaleza espiritual, da a luz a un nuevo ser.

Esta aplicación de todas las fuerzas a la comprensión del hombre mismo se manifiesta especialmente en el hombre de Europa Central, cuando es fiel a su propio ser. Sólo en tiempos más modernos esto ha caído en el olvido. El hombre de Europa tiene toda la motivación para considerar cómo se debe desarrollar la veneración, la comprensión y la penetración de lo que es verdaderamente humano.

Si ahora nos fijamos en el Oriente y sus gentes desde una perspectiva puramente espiritual, nos encontraremos con que los pueblos orientales, sólo porque son “hombres metabólicos,” desarrollan la espiritualidad que constituye la conexión entre el alma humana y la divina. Si la naturaleza del hombre quiere ser completada, debe dar a luz en su ser interior, las cualidades que no le son dadas por el mundo elemental, debe despertar en su propia conciencia la antítesis de todo lo que posee por naturaleza. Así, en el oriental surge una espiritualidad que le hace consciente de la conexión entre el alma humana y la divinidad. El oriental puede hablar de la relación del hombre con la divinidad como algo natural, de una manera que no le es posible a ninguna otra raza, con palabras que tocan al corazón. Otros pueblos de la Tierra pueden someter y conquistar las razas orientales y tratar de inculcar en ellas sus propias idiosincrasias, leyes y reglamentos, sin embargo, asimilar lo que el oriental tiene que decir acerca de la relación del hombre con la divinidad es algo que deberían aplicarse a sí mismos también.

En los tiempos modernos hemos visto cómo la gente de occidente, inmersa en el materialismo vuelven a los antiguos filósofos orientales como Lao-Tsé con las concepciones chinas e hindues del mundo, no tanto en busca de ideas, sino de experimentar un fervor interior que les permitirá sentir la conexión del hombre con la Divinidad. Los sabios de la literatura oriental mucho más con el fin de que sus sentimientos puedan ser vivificados por la forma en que el oriental habla de su relación con lo divino que por cualquier contenido filosófico. La naturaleza abstracta del europeo del este hace que le sea difícil entender realmente la filosofía oriental. Una y otra vez personas que han estudiado los dichos de Buda, con todas sus repeticiones interminables, han expresado que estos mantras deberían ser abreviados y eliminar las repeticiones. Mi única respuesta podría ser: “Usted no tiene ninguna comprensión real de la verdadera grandeza de la filosofía oriental, ya que esta se expresa en las mismas repeticiones que desea cortar. Cuando el oriental se impregna en los dichos de Buda, con los mantras que tanto irritan a los occidentales, están en el camino a su ideal de la recurrencia rítmica del motivo. La misma frase se repite una y otra vez. Ahora, como ya hemos visto, el oriental vive naturalmente en los procesos del sistema metabólico. Cuando él se entrega a las frases recurrentes de Buda, surge en él una contraparte espiritual en el sistema respiratorio y la circulación sanguínea, y lo ha originado por su propio esfuerzo y su propia voluntad.

Si un europeo realmente trata de entender la grandiosa santidad de la naturaleza oriental, obtendría un conocimiento que se le escaparía, a menos que lo desarrolle conscientemente, que lo asimile. Es muy natural que el europeo quiera eliminar las repeticiones de los mantras budistas, porque él vive en el ritmo de la respiración y su ideal es elevarse con el elemento del pensamiento. Cuando el pensamiento ya está comprendido e integrado no quiere repeticiones, se esfuerza por ir más lejos.

Si estudiamos estas repeticiones orientales, debemos, en efecto, desarrollar otro tipo de cualidad, no una comprensión intelectual, sino un amor interno por lo que se expresa en las formas individuales de los diferentes pueblos. Nuestra actitud debe hacernos comprender que las cualidades particulares que hacen a un pueblo grande no son poseídas por los demás y podremos entender estas cualidades sólo cuando seamos capaces de amar a los demás pueblos y apreciar el valor de sus dones particulares.

En el momento en que penetramos en la naturaleza interna y la esencia de los pueblos de la Tierra, encontramos las diferencias de sus naturalezas individuales. Y entonces nos damos cuenta de que la esfera global de lo ‘humano’ no se expresa en su totalidad a través de cualquier hombre individual, o a través de los miembros de cualquier raza, sino a través del conjunto de la humanidad. Si alguien quiere entender todo lo que vive en su ser, se tendrá que poner a estudiar las características de los diferentes pueblos de la Tierra. Asimilar las cualidades que él mismo no puede poseer por naturaleza, porque sólo entonces podrá sentirse un hombre completo. Conseguir una humanidad plena y completa es una posibilidad para todos. Todo el mundo debería prestar atención a lo que vive en su propio ser interior. Debe encontrar la revelación concedida a otros pueblos y que él mismo no posee. Su corazón sabe y siente que es necesario. Si descubre lo que es grande y característico en los demás pueblos y permite que esto penetre profundamente en su propio ser, se hará consciente de que el propósito de su existencia no puede cumplirse sin estas otras cualidades, ya que ellas son parte de su propio esfuerzo interior. La posibilidad de una humanidad plena reside en cada individuo, y debe ser llevada a su cumplimiento mediante la comprensión de las características especiales de los diferentes pueblos repartidos en la Tierra.

Es en el Este, pues,  donde el hombre es capaz de expresar con una especie de espiritualidad natural su conexión con lo Divino.

Cuando nos dirigimos a los pueblos centroeuropeos, nos encontramos con que lo verdaderamente característico de ellos se oculta bajo capas de error y estas deben ser eliminadas. Piensen en todos los grandes filósofos que, habiendo pensado en la naturaleza y Dios en un sentido humano, casi sin excepción plantean también otra pregunta. Casi cada gran filósofo alemán se ha ocupado de la cuestión de la igualdad de derechos entre hombre y hombre. La búsqueda de la igualdad, no se ha comprendido y se la ha obstaculizado para  que sea una característica de los pueblos europeos centrales. Los que no reconocen esto no tienen conocimiento de los pueblos centroeuropeos, y nada los desviará del materialismo reinante (que viene de otra fuente) volviendo a lo que es fundamentalmente característico de las acciones verdaderamente teutónicas.

Así como el hombre de Oriente es el intérprete de la Tierra, porque su vida espiritual es la flor o el fruto de la tierra misma, el teutón es un intérprete de sí mismo, de su propio ser. Él se enfrenta inquisitivamente, y por eso se enfrenta a todos los demás hombres como sus iguales. La gran pregunta para él, por lo tanto, es la de la equidad, la de los derechos. Dondequiera el pensamiento teutón se esfuerza en desentrañar las profundidades del universo, en hombres como Fichte, Hegel o Schelling, nunca ha sido una cuestión de adoptar la antigua tradición romana de equidad, sino de investigar su naturaleza y esencia. Los resultados abstractos de estas investigaciones, que se encuentran en Fichte, Hegel, Schelling y Humboldt, son fundamentalmente los mismos que encontramos en Goethe cuando busca por múltiples caminos la expresión de la verdad, la armonía y la plenitud de la naturaleza del hombre. En este sentido Goethe es el representante de la naturaleza teutónica, de la Europa oriental. Al igual que el oriental se confronta con la Tierra, también lo hace el hombre europeo, con el auto-conocimiento.

Si pasamos a la Europa occidental y de allí a Estados Unidos, nos encontramos con que la figura del verdadero occidental se expresa en el pensamiento abstracto. Para utilizar una figura retórica empleada, por ese escritor profundamente espiritual, Rabindranath Tagore, el occidental es preeminentemente un “hombre-cabeza”. El oriental es un “hombre-corazón”, porque experimenta el proceso del metabolismo en su corazón. El “hombre- Aliento” es el europeo de la Europa central que está en una relación rítmica con el mundo exterior a través de sus procesos rítmicos interiores.

El occidental es un hombre-cefálico y Tagore le compara con una “jirafa espiritual”.  A Tagore le encanta el occidental, pero cuando se trata de describir las características, no entran en juego  necesariamente la simpatía o la antipatía. Tagore compara al occidental con una jirafa espiritual porque lo plantea todo en abstracciones -en abstracciones tales como dieron lugar, por ejemplo, a los “Catorce Puntos” del Presidente Wilson. En estas declaraciones en el sentido de la realidad espiritual, se siente que la cabeza del occidental está separada del resto del cuerpo por un cuello largo y esta cabeza sólo puede expresar lo que ofrece al mundo en conceptos abstractos. Un largo camino se ha de recorrer antes de que estos conceptos abstractos, estas cáscaras de palabras e ideas, encuentren su camino hacia el corazón, los pulmones y el sistema respiratorio, porque es la región en la que pueden convertirse en sentimientos y pasar de allí a la voluntad .

La cualidad característica inherente al hombre occidental es lo que llamaré el sistema de pensamiento. El ideal por el que el centroeuropeo se esfuerza por alcanzar como resultado la libertad, la libre actividad espiritual, no requiere esfuerzos por parte del occidental, especialmente por los americanos, pues esta actividad espiritual libre, el occidental la posee instintivamente. Instintivamente, él es un hombre de abstracciones. Como ya he dicho, no es lo mismo poseer una cualidad instintiva como tener que trabajar para adquirirla con mucho esfuerzo. Pero una vez que ha sido adquirida se liga a la naturaleza del hombre de una manera muy distinta. Pues adquirir una cualidad con la fuerza de la libre actividad espiritual no es lo mismo que poseerla por instinto, como un regalo de la naturaleza.

Ahora aquí existe un gran peligro. Considerando que el hindú con su filosofía yogui se esfuerza por elevarse al sistema rítmico y el centroeuropeo al sistema de pensamiento, el occidental, el ‘jirafa espiritual”, debe trascender los procesos meramente intelectuales si no quiere perder su verdadera humanidad. Como he dicho recientemente y siendo franco, en una reunión a la que asistieron un buen número de occidentales, esta es la gran responsabilidad del Oeste en el momento presente.

En el caso de Europa Central, será un país libre y saludable, si procura que se le conduzca a la espiritualidad, a la Ciencia Espiritual. Toda la naturaleza del hombre occidental se perderá en el abismo, si no se esfuerza por elevarse más allá del pensamiento, caerá en un vacío “espiritual”, buscando las cualidades animicas en una región donde el alma no se detiene. Aquí yace el peligro, pero también una gran responsabilidad. El peligro es que los occidentales pueden caer en el vacío del alma si no se esfuerzan por superar las cualidades que le han sido otorgadas por la naturaleza, y su responsabilidad es la de permitirse a sí mismos ser llevados a la verdadera ciencia espiritual, si no quieren que por virtud de su posición dominante en el mundo se presten a la caída de la humanidad.

Es un deber solemne de los pueblos de Europa Central -porque es parte de su naturaleza- ascender en la escala del conocimiento espiritual. Pues en su camino de ascenso desde lo rítmico-respiratorio, al sistema de pensamiento, gana algo más en la esfera de lo humano.

El peligro al que se enfrentan los pueblos occidentales es que pueden salir de la esfera de lo humano cuando se creen un ideal en sí mismos. Esto realmente está en la raíz de la existencia de los muchos movimientos sectarios en el oeste, movimientos que van en contra del principio de lo “humano universal” en el momento presente.

El oriental, cuyo sistema metabólico está estrechamente relacionado con la Tierra, presenta una actividad espiritual a lo largo de los caminos de la naturaleza misma. El hombre del oeste, con su desarrollado sistema de pensamiento, dirige su mirada principalmente al mundo de los sentidos. Así como si algo bajo la superficie de la Tierra estuviese trabajando en el oriental, el hombre de occidente parece prestar atención sólo a lo que está por encima de la superficie de la Tierra, a los fenómenos que surgen como consecuencia del sol, la luna, las estrellas, el aire, el agua y similares. Los propios procesos de pensamiento, sin embargo, no se derivan de lo que está sucediendo en la periferia. Como dije en una conferencia anterior, lo espiritual en el hombre no se puede explicar por el estudio del mundo terrenal y sus alrededores. Los frutos espirituales de la Tierra surgen en el ser del verdadero oriental y él se sabe, como hombre, con el Espíritu viviente dentro de sí, un ciudadano del Cosmos entero, un miembro no sólo de la tierra sino de todo el Cosmos.

El occidental, con su sistema de pensamiento más desarrollado, ha sido privado de este Cosmos por la ciencia moderna, y se queda solo con la posibilidad de calcular en fórmulas matemáticas y mecánicas. El occidental tiene que hacerse consciente de que  sin el origen de su alma cósmica, en realidad él no podría existir como un ser pensante, si esto no fuera así,  debería darse cuenta de que la frialdad de las matemáticas estériles serian la única ciencia que le quedaría con el propósito de explicar el cosmos. Las emanaciones de la Tierra misma se han convertido en parte de la propia esencia del oriental, su sabiduría poética es como una flor de la Tierra. El centroeuropeo tiene que reconocer que su calidad humana esencial se revela en el hombre y por el hombre. En efecto, el ser humano se enfrenta a sí mismo .

Las cualidades de mayor valor en el hombre occidental son las conferidas no por la Tierra, sino por el Cosmos. Pero la única forma que tiene de acercarse a estos dones cósmicos, suprasensibles es mediante el cálculo matemático, con el seco espectro-análisis o hipótesis similares. Lo que el europeo tiene como objetivo, como expresión de la igualdad entre hombre y hombre, es buscado por los occidentales a través de su dedicación a los asuntos económicos, los derechos humanos que se valoran como expresión del espíritu les parece que surgirán sólo como fruto de la vida económica. Por lo tanto no es de extrañar que Karl Marx abandonase Alemania, donde podría haber aprendido a reconocer la naturaleza de un hombre como Goethe, su sentido humanista, y se fue hacia el oeste, a Inglaterra, donde su mirada se desvió del verdadero elemento humano y fue engañado con la creencia de que lo que el hombre puede conocer no es más que una ideología, un hecho de la vida económica. Esto no es verdad en el sentido absoluto, sino que es fundamental para la naturaleza del hombre de Occidente, al igual que es fundamental para los pueblos orientales contemplar de lado a lado la naturaleza con todo su ser y luego hablar de la conexión del alma humana con la divinidad como un hecho evidente.

Es por eso que muchos hombres de Occidente sienten la necesidad de mirar hacia arriba a lo Divino, porque, como ya he dicho, todos los hombres sienten la necesidad de sentirse hombres completos, son conscientes de esa nostalgia, incluso cuando tratan de conquistar a los pueblos orientales, para recibir de ellos lo que tienen que decir acerca de la conexión del hombre con la Divinidad. Si aplicamos esto a las razas y pueblos más pequeños, o nos limitamos a lo que es típico en todas partes, vemos que el hombre en su totalidad no se expresa en los miembros de un solo pueblo o raza. La humanidad completa es todavía sólo un deseo interior, pero este impulso debe crecer en un amor hacia toda la humanidad, porque esas cualidades que no poseemos por naturaleza, se pueden adquirir si se busca sinceramente el conocimiento de la naturaleza de los otros pueblos de la Tierra.

El internacionalismo imperante en la época de Goethe asumió esta forma. Es este tipo de internacionalismo el que impregna pensamientos tales como los encontramos, por ejemplo, en los límites del estado de Guillermo Von Humboldt. Es el esfuerzo de un cosmopolitismo verdadero que, al asimilar con amor todo lo que se puede adquirir de las otras razas, ennoblece y eleva a las personas individuales, el conocimiento de la propia raza se busca mediante la asimilación de todo lo que es idealista, grande y hermoso de los otros pueblos de la Tierra. Es por esto que en los días del rebrotar espiritual de Alemania, emerge desde la vida rítmica de su gente, un liviano cosmopolitanismo que había sido buscado entre todas las demás personas. Piensen en Herder, cómo su búsqueda lo llevó a otros pueblos, tratando de desentrañar lo más profundo de todos los pueblos de la tierra!. Cómo fue penetrado por la idea que permea “al hombre de carne”, a la persona, que hay otro hombre más grande y más potente, que puede ser descubierto sólo cuando seamos capaces de derramarnos sobre todos los pueblos.

No podemos dejar de contrastar este espíritu, que en el cambio de los siglos XVIII y XIX fue el germen de la grandeza de Europa central, con el internacionalismo de hoy. En su forma actual, la internacional no es un pulso que viva en el mundo, sino que es predicado en la forma de marxismo y el marxismo sólo cree en el pensamiento humano. El internacionalismo es hoy en día una forma más o menos débil del marxismo. Ya no existe la menor idea de la diferenciación de la humanidad plena y completa sobre la Tierra. Se configura una abstracción y se supone que representa a la Humanidad, que representan al hombre. La Internacional no es la primera etapa de una ascensión, sino la última etapa de una disminución, ya que carece de todos los esfuerzos para llegar a una internacionalidad verdadera, que siempre ennoblece la acción individual. El tipo de internacionalismo que aparece en el marxismo y todo lo que se ha desarrollado a partir del mismo es el resultado de permanecer inmóvil dentro de un sistema unilateral y poco práctico de la totalidad del pensamiento que se aplica sólo al mundo de los sentidos y no ha penetrado en las cualidades reales de la nación.

El verdadero internacionalismo, por el contrario, surge de un amor que llega a todos los pueblos y razas a fin de que la luz recibida de ellos pueda ser encendida en los hechos, conceptos y creaciones de su propia gente. Cada prueba individual por la que se debe encontrar un lugar en el gran coro de los pueblos de la Tierra contribuye a la plena comprensión que puede unir a todos en un conocimiento real y mutuo.

En esta conferencia no ha sido mi objetivo hablar de asuntos que puedan parecer un “programa”. Yo quería hablar del conocimiento científico-espiritual que se ha encendido en el investigador espiritual como resultado de un mayor conocimiento de la vida comunitaria del hombre en la Tierra, para que sea posible una verdadera vida comunal.

Uno puede, por supuesto, hablar desde muchos puntos de vista diferentes de lo que es necesario para el futuro inmediato de la humanidad, se puede hablar de este o aquel impulso. Pero debe tenerse en cuenta que el consuelo espiritual que fluye de los conocimientos que he tratado de indicar, en líneas más fugaces que en detalle, se puede añadir a todo lo que se pueda decir en lo que se refiere a los asuntos sociales, políticos y educativos. Es un consuelo que pueda fluir a partir del conocimiento del ritmo, lo digo expresamente el posible ritmo de la vida histórica de la humanidad.

Esta conferencia debe demostrar que el odio y la antipatía en el mundo de hoy en realidad se puede salvar con las alas del amor internacional. Este es un hecho posible. Pero estamos viviendo en una época en que todo lo que es posible debe hacerse con un esfuerzo consciente, deliberado y libre por parte de los hombres.

Debemos adquirir el conocimiento de las condiciones necesarias para unir a los pueblos de la Tierra, a fin de que, como resultado de este conocimiento, cada pueblo individual pueda conseguir que las alas del amor sustituyan a las del odio. El amor humano es el único que tiene poder para sanar las heridas del odio. Si la humanidad no tiene ningún deseo de amar, el caos se mantendrá. Esa es la terrible alternativa que enfrenta ahora a los hombres conscientes.  Aquellos que son conscientes de estos horrores saben que las almas de los hombres no deben dormirse, por el contrario, como resultado de la impotencia causada por el sueño en el que han caído las almas de los pueblos, las olas sanadoras del amor no serán capaces de fluir sobre las olas del odio.

Los hombres que son conscientes de esto sabrán que tienen que adquirir un tipo de conocimiento que se derive de una concepción espiritual de las relaciones entre los pueblos. Y llevarán este conocimiento a un sentimiento de amor por la Humanidad naciente. Llevarán este conocimiento a sus actos de voluntad para el logro de la Humanidad. La evolución de la época, con toda esta terrible parálisis que está apareciendo en la actualidad, establecerá una solemne obligación ante el alma: reunir todo lo que se pueda, unir a la Humanidad en el amor y la concordia, en oposición a los elementos destructivos que han hecho su aparición en los últimos tiempos. Esta búsqueda del amor unificado, porque el amor es unificador, no es un simple y vago sentimiento, es el deber más alto del hombre que comprende las actuales condiciones de la vida.

Traducción al español: Gracia Muñoz