13ª Carta – La naturaleza del mundo Planetario: El Sol I

Del libro Isis Sophia I, de Willi Sucher

 

Abril de 1945

English version

En la carta XI indicamos la forma de lemniscata de nuestro sistema solar. Una concepción de esta visión del mundo ha sido puesta en la vigilia. Como ahora debemos hablar del Sol, sería de gran ayuda que  tratemos de imaginar la forma del Sol moviéndose en el curso de un año a través del espacio como una lemniscata, colocando a la Tierra detrás de él en la misma. Con lo cual esta forma constituiría el trayecto de ambos, del Sol y de la Tierra. Este cuadro puede ayudarnos a crear una comprensión para la esfera del Sol. Por sí solo, el sistema copernicano no puede aportarnos una imaginación de la esfera solar, pero la lemniscata del trayecto Sol-Tierra crea el cuadro de una forma espacial que podemos encontrar también inscrita en la forma humana, en conexión con las contradictorias actividades entre la cabeza y el cuerpo. Podemos encontrar esta forma en muchas otras conexiones. El movimiento lemniscatorio es solo el principio fundamental. El movimiento del Sol y de la Tierra es en realidad mucho más complicado, de un modo tal que el Sol se nos presenta, desde la Tierra, como moviéndose a través del circulo de la eclíptica en el curso de un año. Como sea, estos detalles no necesitan preocuparnos ahora, en este acercamiento hacia la naturaleza espiritual del Sol.

En nuestras descripciones previas vimos que Saturno es la esfera que reviste a los Espíritus de la Voluntad, Júpiter es la esfera de los Espíritus de la Sabiduría y Marte es la esfera de los Espíritus del Movimiento. En la esfera del Sol -la esfera que es la forma espacial indicada por el movimiento del Sol y que podemos imaginar fundamentalmente como lemniscata- podemos ver al reino de los Espíritus de la Forma, los Exusiai de los griegos y los Elohimnes de los hebreos según la enseñanza esotérica (ver carta IX).

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La biografía espiritual de los Espíritus de la Forma nos dará la impresión de las fuerzas que trabajan a través de la esfera del Sol. Podemos encontrar su actividad ya en el Antiguo Saturno; ellos irradiaban el impulso de individualización en el universo del Antiguo Saturno, si bien este planeta aun se hallaba lejos de estar capacitado para asimilarlo y desarrollar este impulso. Con lo cual solo quedo un reflejo del impulso de los Exusiai, que aparece como la división del hasta aquí planeta homogéneo en muchos cuerpos individuales, los predecesores del actual cuerpo físico humano (ver carta III).

Por lo tanto, los Espíritus de la Forma aparecen como aquellos espíritus que preparan el camino para la entrada final de la individualidad, el YO, en el mundo. Continuaron con esto durante todos los ciclos evolutivos siguientes hasta que llegó el tiempo del cumplimiento de su impulso, creando y refinando el recipiente del Yo, la forma física humana. Este impulso fundamental de los Espíritus de la Forma esta entretejido a su vestimenta cósmica, la esfera del Sol. Esta preservado allí y aun está conectado con la entrada de la individualidad humana en la forma corpórea a través del portal del nacimiento.

La posición del Sol en el momento del nacimiento muestra que parte del cuerpo humano está especialmente desarrollada al momento en que entra en la vida terrena. Esto es muy complicado, porque el desarrollo mayor o menormente unilateral del cuerpo puede ser un obstáculo o una mejora de ciertas capacidades derivadas de  encarnaciones pasadas. Este obstáculo ha de ser superado tanto como deben ser desarrolladas las capacidades durante la vida en la Tierra. Una investigación de los detalles de la natividad puede revelarnos estas peculiaridades.

Las posiciones del Sol en los signos de la eclíptica al momento de nacer, provee la base para formar un juicio sobre la relación particular del ser humano con su forma física. Aquí debemos distinguir claramente entre las constelaciones de las estrellas fijas del zodiaco y la eclíptica con sus doce “signos” (en la carta II ya hemos indicado esta diferencia). Las doce constelaciones del zodiaco están más allá de nuestro sistema solar, en las profundidades del universo de las estrellas fijas. Ellas representan la imagen visible del espíritu creativo original del orden jerárquico. Presente en él, también se halla la imagen astral arquetípica del Ser Individual, como fue planeado por los Dioses. En la eclíptica, que es el trayecto anual del Sol a través del espacio y que es logrado por el movimiento del Sol en lemniscata, debemos ver a esas formas que descienden como una especie de doble de la forma humana hasta el cuerpo físico, y que tratan de hacer de ellas una imagen de ese arquetipo astral. Son los poderes etéreos formativos.

Como arquetipo astral de la humanidad, manifiestamente visible en las doce constelaciones del zodiaco, es una entidad dodecamorfa; los poderes formativos de la eclíptica son asimismo dodecamorfos y están relacionados a las doce regiones principales del cuerpo humano. No obstante, debemos imaginar a esas doce regiones de la ecliptica separadamente de las del zodiaco de las estrellas fijas. Por ejemplo, la eclíptica comienza de otro modo; es un asunto basado totalmente en la relación entre el Sol y la Tierra. Esto se ve expresado en el cambio de las estaciones de la Tierra. El año de las estaciones se inicia con la primavera o en el momento en el que el Sol está sobre el punto vernal. Este es el punto donde comienza la eclíptica. En la forma humana se relaciona con la cabeza, o Aries, porque ese es el reino en la esfera del Sol en donde las sutiles fuerzas formativas que imprimen el arquetipo astral de la cabeza, están centralizadas. Con lo cual el Sol -así como la Tierra- atraviesa las doce regiones de la eclíptica a lo largo de un año, que corresponden a las doce regiones del cuerpo humano. El Sol ingresa en el signo de Aries el 21 de Marzo, en Tauro el 21 de Abril hasta el 21 de Mayo, cuando ingresa en Géminis, etc.

La posición del Sol en uno de los doce signos de la eclíptica en el momento del nacimiento, muestra la “forma” final que ha sido creada durante el desarrollo embrionario desde las consecuencias de encarnaciones pasadas. Durante todo el transcurso del desarrollo embrionario, el Sol recorre nueve signos de la eclíptica. Esta es una imagen de la metamorfosis evolutiva del cuerpo hasta la peculiar forma individual final, y que también se imprime en la forma humana de modo tal que surge como un cuadro de variados periodos en el desarrollo del cuerpo, durante la vida después del nacimiento.

Ahora daremos una breve descripción del Sol en los doce signos de la eclíptica, pero no debemos olvidar que todas estas descripciones son insuficientes para formar un juicio sobre la influencia del Sol en la natividad, ya que son muchos los factores individuales a ser considerados, además de la posición sobre la eclíptica. Consiguientemente, es imposible fijarles a reglas definitivas.

El Sol en el signo de Aries esta especialmente activo en la formación de la cabeza humana. Las sutiles fuerzas etéreas que construyen la cabeza son utilizadas con mucha más fuerza que en cualquier otro caso, para expresar las peculiaridades individuales de la personalidad. Estas fuerzas pueden convertirse luego en el vehículo  del despliegue de gran iniciativa y energía. Hace posible la introducción de ideas nuevas, nuevos métodos y nuevas visiones en cualquier rama de la vida. Una personalidad tal puede ser el portador de un impulso, la ejecución de lo que les es dado a otros. Si tal impulso es constructivo o destructivo, es otro tema. Tenemos ejemplos en Hahnemann -el fundador de la homeopatía, en Johann S. Bach -el compositor, y al príncipe Otto de Bismark, el fundador de la Alemania prusianizada.

El Sol en el signo de Tauro promueve una tendencia hacia una fuerte formación en la región de la laringe. La personalidad debe construir su vida terrenal casi por completo desde las fuerzas que encuentran su expresión en esta región del cuerpo. Esto puede aparecer en el uso predominante de las fuerzas del habla y del sonido, como en el caso del compositor Tchaikovsky o del poeta Shakespeare; pero esas fuerzas pueden también ser mal utilizadas a favor del poder, como Robespierre y Lenin, ya que la posición del Sol no otorga a la personalidad ningún juicio moral sobre la expresión de sus poderes.

El Sol en el signo de Géminis imprime sobre el cuerpo a las fuerzas formativas que se conectan especialmente con los brazos. Una personalidad en la cual se hallan activos estos poderes puede sentirse centrada en esta región y usar esas fuerzas etéreas sutiles a través de la auto-expresión en la vida. Ejemplos son el novelista Bulwer-Lytton, cuyos dones de expresión se muestran en la escritura y no en el habla, como también el pintor Albrecht Durero.

El Sol en el signo de Cáncer centra la capacidad de la personalidad en aquellas fuerzas que forman al tórax del cuerpo humano; por lo tanto brinda la tendencia de abarcar al mundo personal, sea extenso o pequeño. Desde esta tendencia, el amor puede brotar en la personalidad por aquello que le ha sido confiado por el destino bajo su cuidado, e incluso anhelar la conquista. Ejemplos son Alejandro Magno, Carlos XII de Suecia y Maximiliano de México.

El Sol en Leo fortalece a las fuerzas formativas que trabajan en la circulación de la sangre y de la respiración. Una personalidad así dotada puede ejercer una especie de actitud real en cualquier esfera de la vida, ya que las corrientes de vida fluyen desde lo más intimo del corazón. Pese a esto, puede volverse la fuente de un egoísmo extremo. Ejemplos son H.P.Blavatsky, Shelley, Napoleón I y Willi Sucher.

El Sol en el signo de Virgo concentra las habilidades del ser humano en aquellas fuerzas que se expresan a sí mismas en la región por debajo del diafragma. Tales individuos pueden, digamos, digerir al mundo, sea este placentero o difícil. Ejemplos son Goethe, la reina Isabel de Inglaterra, el cardinal Richelieu y Leo Tolstoy.

El Sol en el signo de Libra favorece el empleo de aquellas capacidades que son inherentes a las caderas o a los variados órganos de equilibrio en el cuerpo humano. Una persona que ha desarrollado esto puede convertirse un maestro en el balanceo de diferencias o alisando dificultades del mundo humano. Puede volverse un juez incorruptible así como un gambista inescrupuloso con el destino. Ejemplos son Savonarola y Cesar Borgia.

El Sol en el signo de Escorpio brinda el poder de emplear fuerzas que activan el progreso, y a menudo este progreso es ganado gracias a la destrucción de lo vetusto y reaccionario. El barrer con el prejuicio y la tradición puede abrir el camino al progreso humano, pero puede convertirse en la sola fuerza de destrucción. Ejemplos son Erasmus de Rotterdam -el humanista, Martin Lutero, y Friedrich Schiller -el poeta.

El Sol en el signo de Sagitario aporta la oportunidad en la vida de utilizar especialmente esas fuerzas que forman los muslos en el cuerpo humano. Lleva al ser humano hacia el oleaje de lo siempre-variable del mundo exterior. Tal personalidad puede ser muy espirituosa, pero si esta capacidad es muy unilateral, puede ser barrido por este poder. Ejemplos son la reina Mary de Escocia, el rey Carlos I de Inglaterra, Beethoven y Enrique Heine.

El Sol en el signo de Capricornio fortalece las fuerzas que forman las rodillas y los codos. Son fuerzas que establecen el puente entre el mundo exterior de los objetos y el mundo interior de la consciencia. Los órganos sensorios, en especial los ojos, conllevan una capacidad  similar. Aquellos que han nacido bajo el Sol en Capricornio, son confrontados con el problema de balancear la relación entre el mundo interior y exterior. Por un lado, se puede lograr una confianza absoluta en la realidad objetiva de las experiencias interiores propias; o por el otro, se puede sufrir la perdida de esta confianza y esforzarse en vano por obtener un cuadro objetivo y seguro del mundo, fuera de las ataduras de la experiencia anímica humana. Ejemplos son Juana de Arco, Nostradamus, famoso por sus profecías, e Isaac Newton.

El Sol en el signo de Acuario favorece el desarrollo de aquellas fuerzas que construyen a las pantorrillas; son aptas para portar  a la consciencia humana hasta el reino que va “mas allá de la piel”, hasta el vasto mar del éter cósmico. Para una personalidad así dotada, el problema decisivo es que el yo sea suficientemente fuerte para sostener y orientarse a si mismo dentro de este mar. Ejemplos son John Ruskin, Byron, Mozart y Swedenborg.

Finalmente, el Sol en el signo de Piscis está conectado con las fuerzas formativas de los pies. Una persona nacida bajo este signo experimenta a la Tierra por donde apoya su pie, “tasteandola”. De acuerdo al poder del yo individual, la Tierra es experimentada como un cuerpo caído o como carga pesada y deprimente, siendo la tarea de la humanidad transmutarla y redimirla. Ejemplos son Miguel Ángel, Víctor Hugo, Schopenhauer y el cardinal Newman.

Así que el Sol tiene el poder de portar al arquetipo astral del  ser individual, hasta la vida individual del hombre en la Tierra; los miembros de este ser arquetípico son arrojados en el remolino del destino individual humano. El Sol de nuestro sistema solar extrae esta substancia astral virginal, la cual es el origen de toda substancia física, desde las profundidades del mundo de las estrellas fijas hacia el centro de nuestro universo. Esta substancia arquetípica atraviesa varios grados de densificación antes de alcanzar el Sol. En la Tierra alcanza el estado de la materia y de la manifestación en la esfera de lo individual.

Pero este no es el paso final de la actividad del Sol. Sobre esto hablaremos en la carta siguiente y luego veremos que en realidad, el Sol es una entidad ternaria. Tocaremos entonces uno de los más grandes misterios del universo. En esta carta hemos sido solamente capaces de describir un lado de este problema.

EVENTOS EN EL CIELO

En el presente, el evento más importante en el cielo es el lazo de Venus en el signo de Aries y Piscis. Durante los pasados meses hemos visto a Venus como brillante estrella crepuscular en el cielo oeste, pero pronto desaparecerá completamente de vista. Retrocede por el zodiaco hacia el Sol, y el 25 de abril estará directamente sobre él. Debemos imaginar que en realidad Venus se halla entre el Sol y la Tierra. Solo el Angulo desde cual la vemos desde la Tierra, nos provoca la sensación de que estuviese por encima del Sol.

Estos lazos de Venus, que ocurren al hallarse por delante del Sol -es decir en el espacio entre el Sol y la Tierra- tiene lugar en intervalos de 19 meses, y se produce cada vez en constelaciones diferentes. Si dibujásemos una imagen del zodiaco en forma de circulo sobre un trozo de papel, y luego observásemos los movimientos de Venus en un lapso de 8 años, marcando los lazos -conjunciones inferiores cuando Venus esta por delante del Sol y superiores cuando están por detrás del Sol- haríamos un descubrimiento sorprendente. Encontraríamos que todas las conjunciones tienen lugar sobre las cinco esquinas de un pentagrama regular, dibujado dentro del círculo. En un intervalo de 8 años, siempre encontraríamos un lazo y una conjunción superior en cada esquina  de ese pentagrama.

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El lazo actual de Venus tiene lugar en Aries y Piscis. Ahora debemos imaginar sobre este punto del zodiaco a una de las cinco puntas del enorme pentagrama suspendido en los cielos. Así que esta esquina en Aries y Piscis ha de ser  la escena de otra conjunción de Venus al Sol, así como eventos similares han de tener lugar en el futuro.

El ultimo lazo y a la vez evento culminante que fue una conjunción inferior, tuvo lugar en esta esquina hacia la Pascua de 1937. Cuatro años más tarde, hacia Pascua de 1941, se produjo una conjunción superior aproximadamente sobre la misma posición.

Una comparación entre ambas muestra que esta esquina del pentagrama se ha movido ligeramente hacia atrás desde 1937, en donde estaba exactamente entre la cabeza de Aries y uno de los peces. Ahora en 1945 ha ingresado completamente en Piscis y durante los próximos 100 a 120 años, esta esquina se moverá lentamente a través de Piscis. No solo se mueve esta esquina, sino que todo el pentagrama gira lentamente por el zodiaco, como los radios de una gigantesca rueda cósmica. Solamente tras unos 300 años, la Humanidad presenciara este evento nuevamente.

Al igual que el rostro humano traiciona sus emociones y experiencias interiores, este evento expresa la vida interior de los mundos espirituales. En la esfera de Venus, podemos encontrarnos que son los Guías o Guardianes de las comunidades humanas, por ejemplo, de las naciones. Con lo cual, si la “estrella de cinco puntas” de Venus (que es el pentagrama creado por la conjunción de Venus con el Sol), inicia un nuevo ciclo al ingresar en Piscis, debemos esperar que sea una expresión de una gran decisión en la esfera de los espíritus populares (almas de los pueblos). Observando los eventos en el cielo, podríamos decir que se percibe algo similar a un gran concilio de los espíritus populares a causa de la situación alarmante de la humanidad en la Tierra.

Un evento similar tuvo lugar a finales del S XVII cuando Pedro el Grande volviese zar de Rusia y occidentalizo su país con gran energía. Sería muy interesante estudiar la historia de aquellos días en estrecha conexión con los eventos actuales, y a través de un estudio tal hallaríamos una mejor comprensión de muchas de las tendencias que se han vuelto aparentes en Europa hoy día.

El lazo actual esta también conectado al año 1937, que fue la época de la así llamada “Guerra Civil” en España, y especialmente con el periodo precedente al rompimiento en guerra entre Alemania y Rusia en la primavera de 1941. Esto indica entonces a los problemas de la humanidad en tanto se revelan a sí mismos desde un punto de vista espiritual. El tránsito de Aries a Piscis apunta al problema Este-Oeste de la humanidad moderna, que está representado en Europa como una especie de camino en miniatura dentro de la polaridad entre Rusia y España. Así que si somos conscientes de este evento de Venus en el cielo, aprendemos a escuchar al Apocalipsis de los siguientes 50 o 100 años, que es el resultado necesario del juicio espiritual por sobre los eventos a nuestro alrededor.

Traducido por Diego Milillo y editado por Gracia Muñoz.

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3 comentarios el “13ª Carta – La naturaleza del mundo Planetario: El Sol I

  1. Ruben dice:

    Te agradesco muchísimo los artículos que publicas y agradesco también el esfurzo de los traductores. Que Dios los bendiga.

  2. […] 13ª. Carta – Abril -La naturaleza del mundo Planetario – El Sol I […]

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