14ª Carta – La naturaleza del mundo Planetario : EL SOL II

Del libro Isis Sophia I, de Willi Sucher

 

Mayo de 1945

English version

La astronomía moderna considera al Sol mayor o menormente como una esfera de fuego gigante. Existen muchas teorías sobre la naturaleza y la fuente de su actividad, pero hasta ahora ninguna de ellas puede aportar una respuesta satisfactoria a los múltiples problemas conectados a los variados fenómenos del Sol.

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Según todas estas teorías, el Sol es una esfera de materia gaseosa o incluso solida. Rudolf Steiner indico una concepción diferente a través de la cual podemos resolver muchos enigmas de la naturaleza del Sol y de todo el Universo. Nos brindó la concepción del espacio negativo o “anti-espacio”, y acorde a este “anti-espacio”, el Sol que vemos en el cielo existe gracias a que el espacio de nuestro universo desaparece y se crea el “anti-espacio”. Es por esto que el Sol es algo similar a un agujero en el espacio universal, y la actividad solar  tiene un carácter de poder succionador que lleva la substancia espacial hacia el anti-espacio. Se ha hecho referencia a esto cuando en la última carta dijimos que el Sol arrastra a la substancia astral hacia sí mismo.

Como fuere, antes de alcanzar el Sol, esta substancia astral atraviesa un proceso de densificación que naturalmente alcanza su culminación en la Tierra. Pero aquí no acaba la actividad del Sol, que puede ser comparada al proceso digestivo en el hombre. Para digerir, el hombre debe comer primeramente. Claro que no se puede decir que el objetivo primordial de la digestión es provocar que la gente coma. El objetivo primordial de la digestión es disolver y descomponer la comida. Para lograr esto, la gente debe ingerir el alimento que experimenta a través de los sentidos. De modo similar, el impulso del Sol es disolver la substancia universal en pos de crear la base eterizada para el progreso espiritual y la renovación de nuestro universo. El Sol es el órgano de la “digestión” del gran Ser cósmico universal en el cual vivimos. La Tierra es el reino dentro de ese universo en donde el “alimento” -la substancia- es ingerida y elaborada por los sentidos.

Por lo tanto, la Tierra así como la creación de la forma humana, tal como fue descrita en la 13ª carta, es solamente un resultado indirecto de la actividad solar. El objetivo final es la disolución de la forma humana en favor de transformar las fuerzas heredadas y las substancias en el germen etéreo de un universo futuro. Al proceso de la disolución de la forma humana, lo llamamos MUERTE. Consiguientemente, el Sol es el portal de los muertos o podemos decir también, es el portal hacia los muertos.

La posición del Sol al momento de la muerte es de gran importancia para la vida espiritual tras la muerte. Habremos de decir mucho más cuando estudiemos el “horóscopo de muerte”. La posición del Sol al nacer es también significativa, ya que muestra la conexión del ser humano con el mundo de los muertos de una forma muy peculiar.

Debemos acostumbrarnos al hecho de que los detalles particulares de una natividad, son los indicadores de eventos que tuvieron lugar durante la vida espiritual antes del nacimiento, o que pueden ser la llave para la comprensión de eventos espirituales o influencias que tendrán lugar despues del nacimiento. En pos de encontrar esta llave para la comprensión de lo que está oculto detrás del Sol de una natividad, debemos discutir algunas peculiaridades astronómicas acerca de los pasos del Sol y de la Luna.

Si pudiéramos marcar el paso del Sol como una línea blanca punteada sobre el trasfondo del cielo azul, detectaríamos que este paso forma un circulo completo en el curso de un año. Más aun, si pudiésemos observar el paso de la Luna del mismo modo durante un periodo de 28 días, y dibujásemos ese paso a manera de línea sobre el cielo, encontraríamos que también realiza un círculo alrededor de nuestro globo. Si ahora fuésemos mas precisos, descubriríamos que la Luna no se mueve en el mismo circulo en el que el Sol pareciera rotar, visto desde nuestro punto de observación terrestre. Son círculos diferentes uno dentro del otro, pero ligeramente desviados, con lo cual se interceptan en dos puntos opuestos entre sí. Estos puntos de intersección son llamados NODOS LUNARES. Por supuesto que no podemos verlos en el cielo, sería solamente posible si dibujásemos ambos círculos sobre el cielo. De todos modos podemos calcular su posición. Debemos imaginar al paso del Sol como un enorme círculo en torno a nuestro globo, dentro del cual se encuentra otro círculo: el de la Luna, con una desviación de 5º.

Ahora debemos imaginar además que los dos puntos opuestos de la intersección -los nodos- se mueven, o en otras palabras, el 2º círculo desviado se mueve lentamente en dirección a las agujas del reloj y es lo que produce el movimiento de los puntos de intersección o nodos, sobre el primer círculo del Sol. Una revolución completa del paso del círculo del nodo lunar es realizada en unos 18 años y 7 meses; entonces los nodos han retornado a su posición original sobre el círculo del paso solar. Dentro de este periodo de 18 años y 7 meses, los nodos se mueven a través del círculo solar completo, el cual es señalado gracias a la posición diaria del Sol en el curso de un año.

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En los dos diagramas de arriba, el círculo solido representa el paso aparente del Sol alrededor de la Tierra, y el círculo punteado representa al de la Luna alrededor de la Tierra, en el centro. Los dibujos muestran a los dos círculos como vistos desde un punto de observación exterior y por encima de la esfera del movimiento del Sol y de la Luna. Si pudiésemos situarnos en el centro, donde está indicada la Tierra, daríamos con la imagen correspondiente. El diagrama I muestra la posición del paso de la Luna y los nodos en un momento determinado. Pasado algún tiempo (diagrama II), este círculo y los nodos se han movido hacia atrás y se ubican en una posición diferente.

Estos nodos tienen una gran importancia espiritual. Ellos muestran como están entrelazadas las esferas solar y lunar en un determinado momento. Los nodos son los puntos en donde la esfera del Sol toca a la de la Luna, creando una especie de portal entre una esfera y la otra. Como hemos dicho, el Sol representa una especie de actividad “digestiva” en nuestro universo. Cuando el alma abandona el cuerpo al morir, se ve dirigida hacia el Sol. La Luna y su esfera ejercen una actividad que podemos comparar con el inhalar y exhalar del cuerpo humano, aunque no es la función pulmonar que está basada en la respiración. Es una actividad que se sitúa entre la cabeza de nuestro universo -que está representada por la Tierra- y la “digestión” representada por el Sol. Es una actividad equilibradora entre la asimilación y la disolución  de las substancias cósmicas.

Con lo cual los nodos lunares -el portal del Sol a la Luna- proveen una conexión entre los muertos que están en la esfera del Sol y la Tierra. Entonces, si miramos la posición del Sol de la natividad, la reconoceremos como conexión individual con el reino de los muertos. En pos de que esta conexión sea efectiva dentro de la vida terrestre de un ser humano, es necesario establecer un portal desde el Sol hasta la Tierra a través de la Luna. Esto se hace posible gracias al movimiento de los nodos lunares.

Este ejemplo lo pondrá en claro: Goethe nació el 28 de Agosto de 1749. El Sol estaba en 5º del signo de Virgo; el primer aspecto de esta posición solar es lo que hemos expuesto en la 13ª carta. Además de esto, podemos reconocer la conexión de Goethe con el reino de los muertos en esta posición del Sol. Como sea, esta conexión solo podría realizarse al momento en que los nodos lunares abran al portal desde el reino de la esfera solar a la Tierra. No fue posible en el momento del nacimiento de Goethe, ya que los nodos no se encontraban donde estaba ubicado el Sol, pero sucedió un tiempo antes de su nacimiento, cuando su alma se hallaba aun en el mundo espiritual. En el año 1747, uno de los dos nodos en tránsito arriba a la posición del paso del Sol en donde se ubicara dos años más tarde, el 28 de Agosto de 1749. Es entonces cuando se estableció el lazo entre el Sol y la Tierra. No es de importancia que el Sol del nacimiento de Goethe se ubicara en este lugar más tarde. El portal entre el Sol, la Luna y la Tierra puede abrirse mucho antes del nacimiento e incluso después. En este territorio nos vemos confrontados con diferentes concepciones del tiempo a las que estamos acostumbrados en la Tierra.

La posición de los planetas al momento de abrirse el portal revela algo de la conexión individual que Goethe tuvo con los muertos en su vida postrera. En el año 1747, a comienzos de Marzo, encontramos por ejemplo a Saturno en la constelación de Virgo, exactamente en la misma posición que estaba en la muerte de Paracelso, el 23 de Septiembre de 1541.

Ahora debemos imaginar que es en esta posición de Saturno en Virgo donde fluyeron todos los esfuerzos de Paracelso, especialmente la esencia espiritual de sus logros, en tanto que concernían al progreso de toda la humanidad, doscientos años antes del nacimiento de Goethe. En el horóscopo del PORTAL SOLAR de Goethe, como podemos denominarlo, Saturno retornó a la misma posición que está conectada a Paracelso en el terreno de tales actos pasados.

¿Cuál es la esencia de los logros de Paracelso?. Fue un físico famoso del S.XVI, quien valientemente abrió el camino para la medicina moderna. Exigió, y el mismo cumplimento esta exigencia, que los físicos no deberían leer mas a los antiguos tratados de medicina, sino que debían hacerlo en el “gran libro de la naturaleza”, en pos de hallar las causas de la enfermedad y los remedios para su cura. Como fuere, el podía leer aun el “gran libro de la naturaleza” de manera diferente a como lo hace la ciencia natural moderna. Su esfuerzo consistió en hallar a través del encuentro con la naturaleza, el camino hacia las raíces de su existencia. Tal fue su gran logro para bien de la Humanidad. Se mantuvo como un guardián del umbral entre la antigua sabiduría y la nueva era científica, como alguien que nos recuerda al espíritu que labora en el reino de la naturaleza. Este aporte a la Humanidad fue tomado y desarrollado ampliamente por Goethe. El se esforzó por encontrar las raíces espirituales de la naturaleza y lo logró. La percepción suprasensible del vegetal arquetípico, como el ser materno espiritual de todo vegetal existente y sobre lo cual Goethe hablo específicamente, es la prueba de que estaba fuertemente conectado al gran impulso que vivía en Paracelso; consiguientemente, Rudolf Steiner fue capaz de llamar a Goethe el padre de la Ciencia Espiritual, es decir la ciencia que reconoce al espíritu activo detrás de los fenómenos del mundo sensorio.

 Podemos concebir que una personalidad de una época puede permitirse desarrollar una idea o impulso solo hasta cierto punto. Luego, otra individualidad puede tomar este impulso, mucho después de haber fallecido el primero y, a través de una conexión real con los muertos, seguir desarrollándola. En la biografía de Goethe encontramos que en un momento de profunda crisis interior en su vida, estudio intensivamente a Paracelso.

El famoso filosofo Spinoza nació el 24 de Noviembre de 1632; el Sol se hallaba entonces en Sagitario. Este “portal solar” fue abierto por los nodos lunares dos años antes del nacimiento de Spinoza, en 1630. Saturno se hallaba en la constelación de Libra. Eso nos conduce hacia atrás hasta Giordano Bruno quien fallece 30 años antes, el 17 de Febrero del año 1600, cuando Saturno también se encontraba en Libra.

Giordano Bruno fue quemado en la hoguera por la Inquisición. En sus años de juventud había sido monje, pero su entusiasmo por la verdad y su apego a la nueva visión científica, como se ilustra por ejemplo en el sistema copernicano, lo puso en conflicto con los superiores eclesiásticos. Huye del monasterio y realiza largos viajes por Europa, enseñando las nuevas ideas de la ciencia. Luego es apresado por los emisarios de la iglesia romana y, al no negar sus enseñanzas, fue quemado vivo.

En Spinoza también se hallaba presente, este espíritu de inamovible entusiasmo y devoción por la verdad y libertad de concepto filosófico. De él podemos decir verdaderamente, como Giordano Bruno, que fue un mártir de la lucha por la libertad espiritual. Toda su vida constituyo en una serie de persecuciones por parte de todo tipo de instituciones, que pretendían conservar tradiciones espirituales obsoletas. Murió en la miseria a edad temprana, víctima de la eterna incomprensión de su entorno.

Otro famoso filosofo y matemático, Gottfried Wilhelm Leibniz, nació el 21 de Junio de 1646 [calendario juliano]. El Sol se hallaba en el signo eclíptico de Cáncer; este portal solar fue abierto por los nodos lunares en el año 1647, un año después del nacimiento. Encontramos a Júpiter en la constelación de Leo, en donde había estado al fallecer el ya mencionado Giordano Bruno. Con lo cual podemos encontrar también una conexión entre Leibniz y Giordano Bruno, siendo Júpiter el que establece el lazo aquí. Por lo tanto, la cualidad que Leibniz hereda espiritualmente, digamos, fue de otra naturaleza. Fue el mundo del pensamiento de Bruno que emerge nuevamente en Leibniz, quien continúa con su desarrollo. El foco central de la enseñanza de Bruno es la idea sobre la monada como fundamento de toda la existencia del universo. La unidad universal original, que él denomina Monas Monadum, se divide a sí misma en una multiplicidad de seres únicos o monadas que son seres vivientes, siendo cada una de ellas un universo en si misma. El alma de un ser humano es una monada pensante; Leibniz fundamenta su enseñanza filosófica en su “monadología” y en la idea de la “armonía pre-establecida” (praestabilierte Harmonie). Como Giordano Bruno, imagina a Dios como Monas Monadum; las monadas individuales derivadas de la Monas Monadum poseen una variada graduación de consciencia. Ellas son, por así decirlo, las almas de las cosas y los seres, pero, también para Leibniz, cada monada en sí misma es la representación del universo en grados.

Los eventos en el cielo

Ya en Abril, el planeta Marte ha ingresado en la constelación de Piscis. Transitara por esta constelación durante todo el mes de Mayo. Un número inusual de personalidades históricas tienen a Marte en esta posición, bien al momento de nacer o de morir.

Si miramos más de cerca a esta congregación, podemos detectar que existen los más grandes contrastes entre esta gente. Semeja más bien a una lucha gigantesca entre gente que solamente es devota a la vida espiritual de la Humanidad, y otros que han descendido profundamente al mundo material y la acción política.

Entre ellos hay una gran personalidad que puede enseñarnos mucho acerca de esta lucha espiritual. Es el papa Nicolás I; al morir, el 13 de Noviembre de 867, Marte se hallaba en Piscis en la misma posición en donde estará a principios de Mayo. Este papa, que a veces se lo llama “el grande”, estuvo profundamente involucrado en las causas de la separación entre la iglesia del este y del oeste, surgiendo de esto. Condujeron al cisma entre la iglesia de Roma y la griega; su gran oponente fue el patriarca Photius en Constantinopla.

Este cisma es mucho más que una diferencia de opinión de unos pocos dignatarios eclesiásticos; es un problema de la Humanidad, y desde aquellos días su importancia no ha decrecido, sino aumentado. La humanidad actual ha de encontrar la solución correcta o enfrentar catástrofes tremendas, aun más grandes de aquellas que hemos tenido que soportar. Es por ello que la individualidad de la que hablamos puede enseñarnos una gran lección sobre estas gigantescas tareas.

Sabemos que este papa encarno nuevamente en un cuerpo físico durante el S.XIX y XX, y otra vez se vio confrontado con un problema para la humanidad, similar a aquel que surgió cuando fuera el papa de la iglesia romana. Pero esta vez se vio confrontado con la situación mundial que había evolucionado desde la separación y enemistad entre el este y el oeste.

El papa Nicolás I tuvo que enfrentar la situación de que en el este -en Grecia, Asia menor y Egipto- se continuo con una Cristiandad que estaba aun profundamente conectada  con los antiguos misterios y la sabiduría arcaica, que había sobrevivido a la caída de la cultura de los viejos templos. La iglesia griega era solamente un puesto de avanzada en el oeste y había muchas otras que habían sobrevivido a esos días. Detrás de esta espiritualidad se encontraba el enorme continente asiático, que estaba considerado como el misterioso dominio de los dioses. Las alturas del Tíbet aun son consideradas como un verdadero asentamiento de los dioses. La Cristiandad occidental corrió por un camino diferente, llegando a Roma en una fecha temprana. La política romana se opuso fuertemente a la fe cristiana en un principio. Luego de la era de las persecuciones, la Cristiandad romana y la vida estatal de Roma se fueron paulatinamente amalgando. Con lo cual se desarrollo la Cristiandad práctica y colonizadora que poseía la herencia del imperio romano. Avanzó hasta las espesuras del norte más allá de los Alpes y fundo los monasterios, que se tornan en centros de la agricultura y la enseñanza. Nicolás estaba fuertemente conectado con este desarrollo occidental; casi con la percepción de un vidente, advirtió la necesidad de la Cristiandad occidental de preparar el paso hacia el desarrollo cultural de occidente, en el cual deberá desarrollarse la era moderna de la ciencia natural, con sus grandes técnicas y descubrimientos. El oeste debe mirar abajo hacia la Tierra y tomarla en sus manos. El este no quiso descender de las alturas espirituales y prefirió renunciar a la conquista de la Tierra física. Entonces, el papa Nicolás I vio el gran cisma entre oriente y occidente surgiendo como una necesidad histórica. No pudo evitarla; tuvo que producirse en beneficio de la Humanidad.

De todos modos, este cisma siguió desarrollándose desde el S.IX hasta volverse un gigantesco problema para la humanidad. La humanidad occidental ha logrado casi una maestría completa sobre la materia muerta. En el curso de la evolución  histórica, el hombre se volvió un ser individual y emancipado. El individuo se ha emancipado tanto que puede dudar y hasta incluso negar la existencia del mundo espiritual; el ideal es la maquina. Por consiguiente, el ideal del organismo social seria más o menos como una maquinaria. El ser humano del este quedo por detrás. Allí, el centro de la vida es aun la labor de Dios, incluyendo la sumisión a la voluntad del mundo espiritual. La existencia individual no cuenta. La muerte es más o menos una transición bienvenida. El organismo social o vida estatal está construido según esta concepción espiritual, es guiada por impulsos religiosos; lo representativo del estado es considerado  incluso como de origen espiritual. Pero el miembro del organismo social no puede experimentarse a si mismo como un ser individual. El miembro individual es mayor o menormente una parte insignificante del todo.

Estas concepciones ampliamente opuestas de la existencia humana, conducirán tarde o temprano a un tremendo conflicto entre la humanidad de oriente y occidente, a menos que encontremos y llevemos a la practica la verdadera Imaginación de nuestro ser.

Ambos conceptos están lejos de esta Imaginación: en Occidente, la emancipación espiritual nos conduce a un punto en donde la existencia terrenal se torna fantasmal y carente de sentido; y en el Este, el ser humano individual es arrastrado por una avalancha incontrolable de religión o fanatismo racial. En ambos conceptos, la humanidad finalmente se elimina a sí misma. Ambos conceptos lucharan por su existencia, uno contra el otro, y la humanidad será destruida entre ellos si la verdadera Imagen de nuestro Ser, el Cristo Cósmico, permanece sin ser reconocido –no a solo a la persona de la tradición cristiana del S.XIX, sino al Dios que tomo una existencia corporal y que vino a recordarle a la Humanidad terrena sobre su ciudadanía cósmica. Cristo realizo la voluntad del Padre, representando al universo entero en la consciencia plena de un cuerpo anclado a la existencia terrenal, mostrando el paso  hacia el logro de esa representación del cumplimiento de la Voluntad del Padre.

Los primeros cristianos vivenciaron al Cristo al dibujar su  símbolo secreto, el pez. Con lo cual deberíamos encontrarlo nuevamente como lo representativo de la humanidad, el pez que es la imagen cósmica de la humanidad en el mar de las nubes etéreas en torno a la Tierra; entonces no nos encontraríamos confinados tan solo a la realidad terrenal ni estaríamos sumergidos en la dominación de lo anímico-grupal, sino que nos vivenciaremos como habiendo descendido desde alturas cósmicas en pos de transformar la Tierra en la Imagen del Hombre-Espíritu (esencia), como han hecho Novalis, Rudolf Steiner y otros. Este es el lenguaje de Marte en Piscis.

(Traducido por  Diego Milillo y editado por Gracia Muñoz)

 

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Un comentario el “14ª Carta – La naturaleza del mundo Planetario : EL SOL II

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