Willi Sucher (1902 1985). Introducción biográfica

 

Compilada por – Jonathan Hilton

Para los nuevos lectores de la obra de Willi Sucher, comenzamos este libro con una breve biografía como una introducción a la vida y obra de este pionero de la Ciencia Espiritual de la Astrosofía. El contenido de los libros asume una familiaridad con la obra de Rudolf Steiner, porque la investigación de Willi Sucher está enteramente fundada en la Antroposofía. Por lo tanto, recomendamos un estudio de las obras básicas de Steiner con el fin de entrar de lleno en el contenido que se presenta aquí. A principios de este siglo, Rudolf Steiner comenzó a hablar de una nueva forma de conocer las realidades espirituales, que él llamó Antroposofía, la sabiduría renovada a través del ser humano. Hasta su muerte en 1925, entregó a la Humanidad los medios para la renovación a través del cultivo de una Ciencia Espiritual moderna aplicada a una amplia gama de esferas prácticas de la vida, incluyendo la educación, la medicina, la agricultura, las artes y las formas sociales. Detrás de estas áreas de aplicación Antroposófica destaca una sabiduría que todo lo abarca, de la relación del ser humano con el mundo cósmico en el pasado, presente y futuro.

Muchos individuos “experimentaron” a Rudolf Steiner y fueron inspirados para desarrollar un área como una tarea de su vida. Una de estas personas fue Willi Sucher, quien siendo joven escuchó a Steiner. Sucher fue especialmente inspirado por la visión de Steiner de la nueva y creciente relación del ser humano con el mundo cósmico, el de co-creador con los Seres Divinos. Steiner llamó a la necesidad de que esta relación se haga paulatinamente una realidad, y Sucher recogió el desafío y dedicó su vida a la tarea de desarrollar una nueva Sabiduría de las Estrellas, o Astrosofía, que reconociera este nuevo papel del ser humano en la evolución de la Tierra.

Willi Sucher nació el 21 de agosto de 1902, en el sur de la ciudad alemana de Karlsruhe, hijo de un joven contable. Sus primeros recuerdos son de la muerte de su madre cuando él tenía cuatro años. Esta gran pérdida marcó el inicio de una infancia en la que se experimentó a sí mismo como el hijastro no deseado. Su padre pronto se volvió a casar, y la nueva madrastra de Willi estaba, como él describiría más tarde “furiosa de mi propia existencia.” Fue rechazado y maltratado durante estos años, hasta que a los 13 años lo enviaron a vivir con la familia de su tío, cuando su padre fue llamado a servir en el ejército durante la Primera Guerra Mundial. Aunque su tío, Carl Sucher, era amable, Willi era una boca más que alimentar en una gran familia que sufría las penurias económicas de la guerra, y así, un año después, le enviaron a vivir con unos parientes de su madre en una pequeña granja en un pueblo cercano.

La vida allí era muy vigorosa. La familia trabajaba hasta altas horas de la noche en el campo, por lo que Willi se tuvo que responsabilizar de atender la casa y cocinar para los demás cuando salía de la escuela. Más tarde caracterizó su infancia como un sentirse siempre “que estaba de más,” pero él vio en esto una fuerza positiva en su vida que le sirvió para construir la fuerza interior y la perseverancia ante las dificultades. En 1918, a los 16 años de edad, Willi decidió independizarse. Vio que su esperanza original de convertirse en arquitecto era imposible debido a su situación económica, por lo que solicitó el convertirse en un aprendiz de banca. Fue aceptado y comenzó el entrenamiento de dos años y medio de duración. No le gustaba, pero continúo en esta profesión durante 21 años. A menudo ha señalado cómo a través de este trabajo se disciplino en una rigurosa atención a los detalles y la precisión en el cálculo.

Esta formación matemática le serviría mas tarde en el trabajo de su vida real. En 1919, Willi entró en contacto con las ideas de Rudolf Steiner. Su tío Karl, con quien se había mantenido en contacto, había asistido a una conferencia de  Rudolf Steiner y habló de ello con Willi. Willi reconoció de inmediato que estas ideas se convertirían en el camino de su vida y pronto solicitó su admisión en la Sociedad Antroposófica, Sin embargo, se le contesto que debía esperar otro año hasta que cumpliera los 18. Su tío Karl también habló con él acerca de la astrología, expresando su preocupación acerca de su falta de idoneidad para la humanidad moderna. Willi recordó una de esas conversaciones en las que su tío habló de lo importante que sería que algún día un antropósofo llevase nueva luz al campo de la astrología a través de los puntos de vista de la Ciencia Espiritual. Su respuesta fue: “¿Por qué debemos esperar?. ¿No podemos hacerlo nosotros mismos?”. Él tenía 18 años de edad, el momento de su primer retorno del nodo lunar.

A continuación, comenzó a leer literatura sobre la astrología en un esfuerzo por entenderla, sólo para alejarse de ella una y otra vez, repelido por su determinismo, que sentía degradaba la verdadera dignidad del ser humano. Continuó también su estudio de la antroposofía, asistiendo a conferencias cuando le era posible y a las lecturas. En 1922, él se inspiró en las ideas de Rudolf Steiner sobre “El aspecto Ternario del Organismo Social” y se trasladó a Stuttgart para unirse a un pequeño banco, Tag Bankhaus Der Kommende, que estaba conectado con varias empresas que trataban de poner en práctica estas ideas. En una ocasión, Rudolf Steiner visitó el banco y saludo a todos los que trabajaban allí. Willi se quedo profundamente impresionado por este encuentro personal y con la forma en que Steiner llenó tan plenamente ese lugar. Era típico que Willi cuando se le preguntaba si alguna vez había solicitado una entrevista privada con Rudolf Steiner, respondiera que nunca había sentido que sus preguntas personales deberían consumir el precioso tiempo de un hombre tan ocupado. Sin embargo, debido a las crecientes dificultades económicas de aquellos tiempos, el banco se vio obligado a cerrar. Willi entonces ocupo un puesto en un banco en Bruchsal.

A través de un amigo, conoció a su futura esposa, Helen, que vivía con sus padres en Stuttgart y que también asistía a las conferencias de Rudolf Steiner. Ambos se unieron a la Comunidad de Cristianos recién formada y se casaron en 1927, matrimonio oficiado por el Dr. Friedrich Rittelmeyer, el fundador de la Comunidad Cristiana y un teólogo luterano líder en Alemania en el momento. Willi estaba trabajando y viviendo en Bruchsal con algunos antropósofos, y Helen vivía con sus padres en Stuttgart, por lo que Willi viajaba en tren para visitarla, los fines de semana. La pareja pronto fue capaz de conseguir su propio hogar y en 1927 se trasladó a un pequeño apartamento de dos habitaciones con una cocina, pero sin baño.

Willi regresaba a casa desde su trabajo en el banco y dedicaba dos horas a estudiar por las noches. Los fines de semana se recreaban haciendo caminatas en el Bosque Negro. El año 1927 fue un año importante en la vida de Willi, no sólo debido a su matrimonio, sino también por otra razón. Se encontró con el informe de una conferencia impartida por la doctora Elisabeth Vreede, jefe de la Sección de Astronomía Matemática de la Facultad de Ciencia Espiritual en el Goetheanum en Dornach, Suiza, donde se estaba la sede de la Sociedad Antroposófica. (La Dra. Vreede había conocido a Rudolf Steiner en 1903, cuando era miembro de la Sociedad Teosófica).

Ella formaba parte del grupo de personas que trabajaban con Steiner en el desarrollo de la Sociedad Antroposófica, trasladándose con él de Berlín a Dornach en 1917 para ayudar a construir el primer Goetheanum. También era miembro del Vorstand original de la Sociedad y fue nombrada jefe de la Sección-matemática astronómica por Steiner. En esta conferencia la Dra. Vreede se refirió a las declaraciones de Rudolf Steiner acerca de las configuraciones de los cielos en el momento del paso del ser humano al mundo espiritual con la muerte. Mirando hacia atrás en este momento 40 y dos años más tarde, Willi escribió:

“Recibí esta imagen como un rayo. Aquí surgió una perspectiva que ya no presenta al ser humano como un objeto indefenso de los ritmos y movimientos de los astros.

Era el alma del hombre la que significaba algo para las estrellas; incluso esperaban lo que tenía que ofrecerles como frutos de sus experiencias terrenales. Un rayo de esperanza que parecía arrojar luz sobre la búsqueda del hombre por la libertad espiritual cayó sobre el complejo de la astrología. Investigaciones posteriores, justo sobre las bases matemáticas de los ritmos planetarios  confirmaron totalmente esta esperanza. De hecho, los ritmos biográficos de un gran número de personalidades históricas resultaron coincidir perfectamente con las configuraciones de los cielos en el momento de su paso por el umbral. La experiencia que el hombre no era más que una criatura, pero que estaba en el camino de convertirse en un cooperador incluso con el cosmos tomaba cada vez mas forma. Esto le dio la esperanza de que las opiniones constructivas similares con el tiempo pueden ser encontrados con respecto a la asociación entre el hombre y las estrellas en el momento de su encarnación. Descubrimientos posteriores demostraron que no era vana esperanza”.

Ahora sus estudios adquirieron una intensidad cada vez más profunda. En ese momento estaba estudiando la biografía de Tolstoi. Trabajó con las configuraciones de los cielos en el momento de la muerte de Tolstoi y después de cuidadosas deliberaciones envió esta imagen de la carta astrológica, junto con algunas sugerencias muy tentativas, a la Dra. Vreede a Dornach. Ella respondió, como Willi diría más tarde, “muy positivamente” y lo invitó a Dornach la semana después de Pascua de 1928. Willi tenía entonces 25 años. La Dra. Vreede, como líder de la Sección-matemática astronómica en ese momento, estaba dando conferencias y cursos, y entre 1927 y 1930, publicó 42 cartas sobre el tema “La astronomía y la antroposofía” (revisada y publicada en forma de libro en 1980 por el Philosophisch-Anthroposophischer Verlag en el Goetheanum).

Su investigación encontró en Willi, un ferviente alumno y esto se convirtió en el punto de partida de una relación de trabajo que se desarrollaría durante los siguientes diez años, durante los cuales la Dra. Vreede le dio aliento y desafío para que desarrollara aún más el trabajo que había comenzado. Willi describe a menudo como la Dra. Vreede le enviaba declaraciones de Steiner acerca de la relación del ser humano con el cosmos, con la petición: “Yo no puedo hacerlo. Hazlo tu!”. A continuación, Willi, hacia los ejercicios astronómico-matemáticos, entendiendo las  indicaciones, y se los enviaba a Dornach.  Más tarde escribió: “Fue la doctora Elisabeth Vreede quien me sugirió que investigara la conexiones del ser humano con las estrellas durante los acontecimientos prenatales, es decir, durante el desarrollo embrionario. Ella me aconsejó que empleara para este fin la antigua Regla Hermética —originaria del Antiguo Egipto.

Willi viajó a menudo a Dornach durante estos años y en 1931, a los 29 años de edad, fue invitado a dar una conferencia en el Goetheanum y más tarde en la Clínica Antroposófica en Arieshelm. En 1934/35, la Dra. Vreede, en nombre de la Sección Matemático-astronómica, publicó la serie de Astrologische Betrachtungen (“Estudios Astrológicos”) escritos por Willi, a excepción de la primera en la que escribió: Los siguientes estudios están destinados a informar al lector acerca de las investigaciones de nuestro compañero de trabajo Willi Sucher, que esta desarrollando en colaboración con la Sección matemático-astronómica desde hace algunos años. El Punto de partida de Willi Sucher no era la astrología tradicional  —que él ya conocía— sino la Ciencia Espiritual de Rudolf Steiner, en especial las sugerencias de Rudolf Steiner concernientes al reino de la astrología.

A medida que continuaba el trabajo de Willi, las condiciones en Alemania se estaban volviendo cada vez más difíciles con la llegada de Hitler al poder. Willi y su esposa se hicieron conscientes de que no serían capaces de continuar con su trabajo en ese entorno. Su correspondencia con la Dra. Vreede había sido interceptada y los astrólogos en Alemania estaban siendo arrestados. Los antropósofos tuvieron que trabajar en secreto en pequeños grupos. Más tarde Willi habló de la necesidad de mantenerse  en secreto durante esos tiempos y describió cómo él y Helen iban a la cocina, llenaban el fregadero, y colocaban una olla sobre el desagüe, con el fin de poder hablar de  estas cosas sin ser escuchados por los vecinos que podrían informar sobre ellos. En 1936, Willi volvió a Dornach a visitar a la Dra. Vreede, después de su expulsión del Vorstand junto con su colega Ita Wegman y otros miembros. Fue a través de sus esfuerzos, después de esta visita que fue invitado a dar una conferencia en 1937 en Holanda y luego en Inglaterra en la Casa Rudolf Steiner de Londres, donde George Adams tradujo sus conferencias. Durante esta visita a Inglaterra, Willi y Helen estudiaron activamente oportunidades para salir de Alemania. Habló con su amigo Eugen Kolisko, quien le presentó a Fried Geuter, el co-fundador de Sunfield Home, una casa antroposófica para niños discapacitados en Clent.  Geuter le dijo: “Sr. Sucher, venga con nosotros y le construiré un observatorio”. Así que a su regreso a Alemania, se inició el proceso de solicitud de visado. Su intención de emigrar tuvo que permanecer en secreto, a excepción de unos pocos amigos íntimos dentro de la Sociedad Antroposófica. Varios meses después, pasada la Pascua de 1938, obtuvieron los documentos necesarios, y los Sucher dejaron su patria en dirección a Inglaterra en lo que fue considerado oficialmente una “visita”, con sólo 20 marcos y algunas pertenencias personales. No volverían a vivir en Alemania. Willi tenía treinta y cinco años.

 Así que después de 20 años de trabajar en bancos, Willi se sumió en el trabajo en una guardería de niños con discapacidades severas, mientras que Helen trabajaba en la cocina. El idioma también era nuevo. Fried Geuter exhortó a su profesor allí en la guardería “enséñeles en Inglés, pero regáñeles en alemán!”.

Aquí Willi reunió la experiencia clínica que más tarde uniría con las indicaciones de Steiner —desarrollar la idea de que una persona dedicada, que trabaja con un profundo conocimiento de la configuración estelar del niño, podría afectar la curación. En la descripción de este tipo de trabajo, dijo, “A menudo trabajábamos  hasta bien entrada la noche, y al día siguiente el niño era un ser diferente”. De este tiempo él también dijo: “Así que ya ven, realmente era un “observatorio “…  de las influencias cósmicas sobre el destino humano! “.

 En 1938, Willi pudo reunirse una vez más con la Dra. Vreede en una conferencia celebrada en Bangor, Gales, cerca de Penmaenmawr. Willi describió cómo él y la Dra. Vreede subieron a una colina detrás de Penmaenmawr con dos círculos de piedra druida: “Así que nos despedimos uno de otro, al menos por el momento, en las proximidades de los testigos de una Antigua Sabiduría Estelar, con un profundo sentimiento de responsabilidad por su futuro”. Esta fue la última vez que Willi vio a la Dra. Vreede. Sus últimos años fueron muy solitarios. A causa de la guerra tuvo que separarse de sus amigos en Holanda, Inglaterra y Alemania. La muerte de Ita Wegman, su amiga y colega, en 1943 le llegó como una gran sorpresa. Apenas dos meses después cayó enferma y se trasladó al sur de Suiza con la esperanza de que el clima más cálido le ayudara a mejorar su condición. Pero esto fue en vano, y a las 4:45 pm en la tarde del 31 de agosto de 1943, ella exhalo su último aliento, después de haber vivido una enriquecedora vida dedicada a Rudolf Steiner y a la Antroposofía.

 Debido a la guerra había mucha preocupación en Gran Bretaña por la existencia de delatores enemigos entre los muchos refugiados. Por lo tanto, todos los hombres y algunas mujeres de Alemania y Austria fueron detenidos como “extranjeros enemigos” para ser internados en campos de detención alrededor de las Islas Británicas hasta que sus motivos pudieran ser investigados. Previendo esto, Willi embala una pequeña caja con sus cartas más valiosas para la elaboración de posiciones de las estrellas y otras ayudas que necesitaba para llevar a cabo su investigación. En aquellos tiempos no estaban disponibles las efemérides, computadoras y calculadoras modernas; todo tenía que resolverse mediante tablas especiales que no eran fáciles de obtener. Así, cuando la policía llegó para detenerle a  él y algunos otros que trabajaban en la casa, ya estaba completamente preparado. Antes de que se los llevaran, todos los compañeros del trabajo hicieron un corro y cantaron una canción que se había convertido en el motivo principal del objetivo de su trabajo con los niños “En la búsqueda del Santo Grial,” para hacer la ofrenda de despedida.

Primero los llevaron a una especie de cámara de compensación en un cuartel militar en Worcester, y luego a un lugar cerca de Liverpool. Mientras que sus pertenencias personales estaban siendo inspeccionadas ante un posible material subversivo, el delegado del grupo le dijo a los inspectores que venían de un hogar de niños que habían tenido un brote de escarlatina, lo cual era cierto. Debido a esto, su grupo fue trasladado a una unidad de aislamiento y enviaron con ellos sus pertenencias sin ser inspeccionadas. Así se salvo el  material  de investigación de Willi. El grupo fue trasladado a un campamento en la Isla de Man, en el mar de Irlanda, antes un centro turístico con varios hoteles que se habían confiscado y rodeado con un alambre de púas. Allí estuvieron internados varios antropósofos —El Dr. Ernst Ledehrs y el Dr. Karl König, el fundador de Camphill, entre otros.

Willi describiría más tarde este tiempo como el período más fructífero de la investigación. Durante 18 meses, les dio tiempo a estas individualidades de celebrar una especie de “superuniversidad”, como lo llamó Willi. Tenían largas conversaciones acerca de sus estudios e investigaciones y practicaron dándose charlas entre sí. Como todas sus necesidades materiales estaban proporcionadas, ellos quedaban libres de organizar su vida cotidiana dentro del recinto. Podían salir a trabajar en granjas, algo que Willi intentó, pero que encontró demasiado extenuante. Por ser médico, el doctor König fue liberado en enero de 1942, y se aseguró de la liberación de Willi al invitarlo a trabajar en su Hogar para niños en Aberdeen, Escocia. Willi fue acompañado por Helen, que había permanecido en Sunfield, y él continuó sus investigaciones al tiempo que ayudaba a cuidar a los niños. También comenzó a escribir una “Carta Mensual” para un número de abonados y daba conferencias. Fue en una de estas conferencias, cuando al regresar a Sunfield Home en Clent, cuando conoció a Hazel Straker. Ella describió este encuentro de la siguiente manera:

“Tengo recuerdos muy vívidos de verle dirigirse a dar una conferencia en Sunfield donde yo había ido a trabajar justo después de su detención. Le recuerdo como un hombre modesto, impecablemente vestido, caminando arriba y abajo, delante de nosotros, hablando de una manera segura, tranquila y pictórica de sus investigaciones sobre los movimientos de las estrellas durante los tres años que Cristo estuvo en la tierra. Hablo de los movimientos de Mercurio, sus encuentros con el Sol, y su relación con los siete signos o milagros descritos en el Evangelio de San Juan. Los cuadros que pintó en el aire han permanecido conmigo, creciendo como una realidad que todavía tienen un gran significado para mí, habiéndose convertido en algo íntimo relacionado con la vida cotidiana. En otra ocasión habló del ciclo del año, y desde entonces  comprendí con certeza lo del “ser vivo del Sol”. La profundidad de su disciplinado trabajo de investigación brillaba, irradiando tanta confianza, que le dejaba a uno totalmente libre.”

Más tarde, en 1944, cuando Willi y Helen volvieron a Sunfield, Hazel Straker se puso a trabajar más estrechamente con él y su investigación. En 1946, a petición de Eleanor Feliz y María Schindler, Willi y Helen se mudaron a Londres por un corto tiempo impartiendo clases nocturnas. En 1947, el Dr. Alfred Heidenreich, el fundador de la Comunidad de Cristianos en Gran Bretaña, le invitó a Garvald, una casa de reposo en Escocia, donde Willi fue el director por un corto tiempo. Aquí Hazel Straker se unió a ellos como colaboradora. En Garvald, Willi entró en conflicto con uno de los compañeros de trabajo a causa de su trabajo “astrológico” con los niños, por lo que decidió marcharse cuando el Dr. Heidenreich los invitó a trabajar en Albrighton Hall, un centro de conferencias de la Comunidad de Cristianos, cerca de Shrewsbury. Esta vez, Willi escribió, “fue uno de los períodos más positivos y creativos de mi vida. Dr. Heidenreich me dio absoluta libertad para desarrollar mi trabajo”. Allí preparo el manuscrito en Inglés “Isis Sophia”, publicado en 1951, (que ya había sido publicado en Alemania), así como “El hombre y las Estrellas”, la segunda serie de “Isis Sophia”, publicado en 1952. También durante estos años se formó la “familia” de los compañeros de trabajo. Willi y Helen no tenían hijos, pero si muchos colaboradores que dieron un apoyo vital al trabajo. Empezaron a reunirse tanto para la investigación como para la vida práctica. A este grupo de trabajo se unieron además Hazel Straker, Helen Verónica Moyer y su hermana, la artista María Schindler. Se preocupaban por la casa de conferencias y le ayudaban con el trabajo sobre las estrellas, dejando tiempo a Willi para la investigación, además de dar conferencias en congresos y viajar para atender las solicitudes crecientes de hablar con otros grupos en Inglaterra, Escocia y Holanda. Durante este tiempo se hizo el trabajo sobre el fondo estelar de las mitologías griega, nórdicas y celtas, se llevó a cabo mucha investigación de los períodos históricos y personalidades, y se exploraron las muy nuevas áreas de los puntos de vista heliocéntrico y lemniscático del Universo. En 1953, se tuvo que cerrar la Casa de Conferencias por razones financieras, y el grupo se trasladó a Larkfield Hall, una casa de reposo en Kent, Inglaterra, donde pudieron construirse una pequeña casa con la ayuda de un amigo fiel. Debido a sus compromisos de dar conferencias, Willi no tenía tiempo para trabajar con los niños, pero sus compañeros de trabajo lo reemplazaban, reuniéndose con Willi y trabajando sobre las cartas del nacimiento de los niños. Este trabajo fue descrito por Hazel Straker:

“Esto no era sólo levantar un horóscopo del momento del nacimiento, era una imagen de los gestos de las estrellas durante los nueve meses de preparación para el nacimiento, del desarrollo embrionario. La Dra. Vreede  había introducido este concepto, y atendiendo su petición, Willi había realizado mucha investigación adicional. Este meticuloso y minucioso trabajo que había estado investigando en los últimos años mostró enriquecedores frutos, como llevarnos a través de los eventos estelares a las grandes imaginaciones, que eran capaces de inspirarnos de una manera muy útil para nuestra futura labor con cada niño individual. También aquí las recurrencias de los movimientos relacionados con los hechos de Cristo durante los tres años que estuvo en la Tierra, fueron una parte integral de nuestras consideraciones. A pesar de que ya nos habíamos comprometido con este trabajo, se nos hacía cada vez más claro que aquí había un gran potencial para la verdadera curación”.

 En 1955, Willi fue invitado a dar una conferencia sobre La Triformación Social en la comunidad antroposófica en Spring Valley, Nueva York. Estados Unidos.  Durante este primer viaje a los EE.UU., dio 70 conferencias, teniendo talleres de trabajo durante su estancia de 19 semanas, que incluyó una visita a Los Ángeles para impartir un curso en el programa de formación del profesorado en el Centro Waldorf School Highland. Esta conexión con California jugaría un papel importante en su destino posterior.

 A su regreso a Inglaterra, Willi comenzó a trabajar en el libro “El drama del Universo”. Los dos libros anteriores, “Isis Sofía” y “El hombre y las Estrellas”, se habían escrito desde la perspectiva geocéntrica (centrada en la Tierra). Ahora sus investigaciones sobre la perspectiva heliocéntrica habían madurado lo suficiente para introducirlas en este libro. Fue una gran tarea, con gran parte del trabajo de preparación para su publicación realizado por Hazel Straker y Verónica Moyer. Fue publicado en 1958, y para celebrarlo, todos ellos decidieron tomarse unas vacaciones. Helen siempre había querido ver palmeras, por lo que decidieron hacer un viaje a Egipto. Pero a medida que se ultimaban los planes, Willi sugirió: “¿Por qué ir al Este, por qué no ir al Oeste de los Estados Unidos?” Así que la familia de colaboradores viajó a través de América, desde Montreal a Denver, y desde Salt Lake City, a Los Ángeles.

Aquí Helen vio sus palmeras, y decidió que se quedarían. Las peticiones persistentes para que trabajaran en la Escuela Hall Highland y comenzar una escuela tan necesaria para la educación curativa fue otra razón para mudarse a California, por lo que decidieron emigrar. Regresaron a Inglaterra, vendieron su casa, y en 1961, gracias a la generosidad de un amigo de este grupo de cuatro fundó el Centro Landvidi para Niños Especiales en Los Ángeles, que operaron bajo su guía durante siete años. Durante estos años Willi dio muchas conferencias y cursos en otras partes de los Estados, así como regresar a Europa para dar conferencias en Inglaterra, Holanda, Suiza y Alemania.

Con el cierre de la escuela en 1968, los Sucher  buscaron un lugar en el que retirarse. Se consideraron muchos lugares, incluyendo algunos en Inglaterra y Canadá, pero con el tiempo su elección fue Meadow Vista, un pequeño pueblo en las faldas de las montañas de la Sierra no lejos de Sacramento. Ahora tenía más tiempo para dedicarse a la escritura y a la investigación. Willi también continuó sus actividades de dar clases y viajar, además de celebrar cursos y grupos de estudio en su casa. Durante este tiempo un flujo cada vez mayor de personas vino a buscar ayuda en sus vidas, y el trabajo de Willi con los profundos cuadros que figuran en el nacimiento y estereogramas prenatales trajo luz en el camino del destino de aquellos que lo buscó. Fue durante este tiempo que se publicaron “El Cristianismo Cósmico” (1970) y “El Rostro Cambiante de Cosmología” (1971). Ambos libros, de los que se compone este volumen, son el contenido de una serie de talleres paralelos de mañana y tarde impartidos por Willi en agosto de 1969 en Hawkwood College en Inglaterra, que después escribió para su publicación. Más tarde escribió acerca de la investigación publicada en “El Cristianismo Cósmico”:

“Por último, debo mencionar el trabajo de investigación que hice sobre los Eventos de Cristo. Cada vez me viene más la impresión de que estas perspectivas cósmicas de los Eventos de Cristo son una base para la experiencia del trabajo del Impulso de Cristo en los tiempos posteriores del llamado Misterio del Gólgota. Resulta que cada vez que uno de los eventos cósmicos durante el ministerio de Cristo, se repite, se ofrece la oportunidad de entender e incluso de hacerse consciente,  en un sentido espiritual interior el significado de la correspondiente Escritura de Cristo. Como ya he dicho, al ser humano se le “ofrecen estas posibilidades”. Él puede aceptarlas libremente e identificarse eventualmente con ellas”.

También continuó escribiendo en la Revista Mensual “Star” (1965-1975) para sus suscriptores. En la carta de noviembre de 1970 escribió del trabajo de su vida desde la primera lectura del artículo de la Dra. Vreede:

“Ahora hace 42 años, que pasó este rayo luminoso y desde entonces me he estado habilitando para llevar a cabo esta investigación. A veces las circunstancias externas fueron difíciles, pero siempre aparecía una mano amiga que a menudo arreglaba las cosas con el fin de facilitar mi trabajo. Como he dicho antes, el camino nunca fue fácil; la sospecha y la desconfianza actuaban como “descansos contundentes”. Uno puede entender completamente esto si ve los graves peligros que nos acosan a la derecha e izquierda en el camino hacia una Nueva Astrología Constructiva. El egoísmo humano se inclina con demasiada facilidad a abusar de este conocimiento por ignorancia y diletantismo. A lo largo de los años, el faro de la luz de sabiduría de Rudolf Steiner fue un estímulo incesante y también consuelo cuando la desconfianza llevaba a un ataque directo. Hay, sobre todo, un pasaje en el ciclo de conferencias de Rudolf Steiner “Cristo y el Mundo Espiritual” (28 diciembre de 1913 hasta el 2 de enero de 1914) que me gustaría citar: “Como el resultado de muchos años de investigación se hace más y más claro para mí, que en nuestra época hay realmente algo así como un renacimiento de la astrología de la tercera época cultural (la civilización Egipcio-caldea), pero impregnada con el Impulso de Cristo. Hoy tenemos que buscar en las estrellas de una manera diferente a las viejas costumbres, porque el guión estelar debe convertirse en algo que nos habla una vez más. “(Conferencia V, 01 de enero 1914).

Con tales fundamentos el trabajo pudo ser llevado adelante. Eventualmente se le unieron otros amigos aportando lo mejor que pudieron. El faro que nos orientaba era un sentido incesante de responsabilidad de sentar las bases para una astrología que reconociera clara y científicamente la conexión del hombre con las estrellas y, sin embargo respetara plenamente el dominio de su libertad espiritual y dignidad. Así las cosas fueron gradualmente tomando forma.

En 1972, a los 70 años de edad, Willi fue invitado por un grupo de jóvenes a dar una conferencia en el Congreso Internacional de la Juventud en el Goetheanum en Dornach, donde había dado su primera conferencia 41 años antes estimulado por la Dra. Vreede.

Aunque las invitaciones a conferencias aumentaron y la amplitud y profundidad del trabajo de Willi crecieron, lamentaba profundamente que tan pocas personas participaran activamente en el desarrollo de Astrosofía. Él vio la gran necesidad de extraer los potenciales que contenía, para que la Humanidad pudiera afrontar las pruebas que se aproximan a la vuelta del siglo, de una manera positiva y constructiva. Fue esta preocupación por el futuro de sus congéneres lo que le permitió superar su reserva natural y hablar de sus convicciones. Él siempre decía que, por él mismo, vivir sólo del mundo de la investigación habría sido suficientemente satisfactorio.

En los años siguientes, la publicación se limitaría a las “Cartas mensuales” a los suscriptores. Una parte de estas cartas (1972-74) se publicaría como el último libro final de Willi, “Enfoque práctico hacia una Nueva Astrosofía”. Es en esta obra dio luz a sus muchos años de investigación, mencionadas primero en “El drama del Universo“, con el enfoque espiritual en una astrología heliocéntrica. Esta fue una incisión revolucionaria en el mundo de la astrología, que abrió el camino para una comprensión científico espiritual de las perspectivas copernicanas heliocéntricas del Universo. El desarrollo de este trabajo fue una adición monumental para nuestra comprensión de la relación del ser humano, y de hecho de toda la evolución de la tierra, con el universo heliocéntrico. Como más tarde escribió acerca de esto:

“Otra perspectiva que tuve la oportunidad de trabajar con gran detalle en los últimos años fue la conexión del ser humano con el mundo estelar desde el punto de vista astronómico heliocéntrico. Algunas personas están todavía con una fuerte oposición al planteamiento heliocéntrico. Sin embargo, Rudolf Steiner señaló en el ciclo de conferencias “La Relación del Hombre terrenal con el Sol“, (Ponencia IV, 11 de enero de 1924), que esta es la perspectiva correcta, aunque ha llegado a ser una realidad a través de un gran error o el fracaso en la evolución. En la investigación que llevé a cabo en este sentido, resultó que el enfoque heliocéntrico no corta al geocéntrico por completo. Más bien resulta ser una especie de relación de complementariedad. El estudio de los muy lentos movimientos de los llamados “elementos de las órbitas planetarias —es decir, los nodos y ápsides (afelio)— resultan ser de gran ayuda para la investigación histórica así como para la relación del individuo con el mundo estelar”.

En 1973 Hazel Straker tuvo que volver a Inglaterra para atender a su madre, finalizando así los 25 años de trabajo conjunto con la “familia” de los colegas. Durante un tiempo ya no se pudo seguir con las actividades de las publicaciones, pero la distribución de los libros por correo se mantuvo por Verónica Helen Moyer, el cuarto miembro del pequeño grupo que emigró a Estados Unidos con los Sucher. Dos años más tarde, la esposa de Willi murió de repente. A pesar de esto, Willi cumplió con el compromiso de dar una conferencia en el Este poco después. Luego redujo gradualmente sus viajes y se centró en la enseñanza más cerca de casa. Verónica se preocupaba por la casa y continuó ayudando con el trabajo con las estrellas. Ahora, hacia el final de su vida, llegó a aceptar que su obra no había sido en vano, sino que se las había arreglado para sentar bases firmes, de lo que se construiría en el futuro. En los siguientes diez años, la casa de Willi se convirtió en un centro de actividades. Él se sentía alentado al ver que las personas, a nivel individual o en grupos de estudio llegaron a aprender de sus palabras. Innumerables personas que buscaban orientación la encontraban en su casa. En silencio escuchando a cada uno, nunca se ocupo de la maraña de la crisis personal, sino que levantaba la mirada al cosmos, ofreciendo una imagen objetiva de la grandeza de los Eventos de Cristo brillando como rayos de luz sobre el camino del destino. Durante sus talleres en este momento, Willi se referia en varias ocasiones a la conferencia de Steiner de 10 de octubre de 1919, “Cosmología, Libertad y altruismo”, en la que Steiner describe las tareas de diferentes partes del mundo y señalo la necesidad imperiosa de una nueva Cosmología procedente de América. Willi reconoció la importancia de este trabajo para los estadounidenses de despertar, de una manera realista, a la ciudadanía en el cosmos. Oportunamente, dio su última conferencia, a los 82 años, apenas dos meses antes de su muerte, en el Aula de Estudios Americanos del Rudolf Steiner College en Fair Oaks, California, donde enseñaba a menudo. Fue sobre los Eventos de Cristo en relación con la fundación de los Estados Unidos en 1776.

Willi murió pacíficamente mientras dormía el 21 de mayo de 1985, habiendo recibido a las visitas hasta esa noche. Antes de su muerte, junto con un pequeño grupo de amigos, fundó el Centro de Investigación de Astrosofía en Meadow Vista, para cuidar de sus publicaciones, documentos personales, y biblioteca después de su muerte. Espacio se le prometió en una casa cercana donde, a partir de esta publicación, este material está siendo atendido y está disponible para cualquier persona que desee llevar a cabo alguna investigación.

Obviamente, todas las cartas personales fueron devueltas o destruidas, pero hay mucho material histórico, investigación médica, y notas sobre muchos otros aspectos de su trabajo de largo alcance. Como uno de sus alumnos más tarde escribió: “Willi Sucher trajo un nuevo y poderoso impulso hacia la restauración de nuestro conocimiento de las estrellas a un nivel de sabiduría misterio. Lo más importante de todo, él abrió el camino a una nueva conciencia moral, uno que reconoce la importancia de Cristo en lo que concierne a las profundas relaciones que prevalecen entre el cosmos, la Tierra y la humanidad.

Hoy en día, dispersos aquí y allá en todo el mundo, un pequeño pero dedicado grupo de gente misma ha dedicado a cultivar el trabajo Willi Sucher, a ayudar a Astrosofía vivo como un impulso espiritual en nuestro tiempo. “Al final de su vida, Willi escribió:” Así me finalmente, sólo puede decir que me dieron por destino grandes oportunidades de descubrir y elaborar nuevas perspectivas creativas de la conexión del ser humano con las estrellas, es decir, un nuevo ‘astrosofía’, estoy muy agradecido por estas oportunidades.

Sin embargo, la gran pregunta para mí siempre fue, ¿cómo puedo llevar esta sabiduría para el conocimiento de la humanidad? La respuesta a esta pregunta nunca fue fácil, todo durante mis 52 años de trabajo en este campo. Pero hay esperanza de que este trabajo se realizará en el futuro y encontrar más y más posibilidades de aplicación práctica y espiritual de la civilización. “Se espera que la publicación actual de este libro servirá como un paso en el fomento de la esperanza de Willi para el futuro de la Astrosofía”.

Traducido por Maribel Garcia Polo y Gracia Muñoz.

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