La muerte de Rudolf Steiner en los mundos espirituales

Notas incompletas y no revisadas de una conferencia de Willi Sucher, 30 de marzo 1954. En la conmemoración del día de la muerte de Rudolf Steiner, 30 de marzo 1925

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Hoy hace 29 años de la muerte de Rudolf Steiner. Este ritmo de 29-30 años es muy importante tanto como en nuestra vida aquí en la Tierra como para las almas que han cruzado el umbral. Antes de entrar en detalles, vamos a considerar las experiencias del alma después de la muerte.

Como sabemos, el momento de la muerte está indicado por la separación del cuerpo etéreo, cuerpo astral y el Yo del cuerpo físico. Durante los tres primeros días después de la muerte, el cuerpo etérico abandona el cuerpo físico para vivir en su elemento activo, la memoria cósmica, en la que el panorama de la vida pasada supone la primera experiencia. En este despliegue del cuerpo etérico, están grabadas las experiencias del alma durante la vida. A medida que el cuerpo etérico es liberado de su tarea física, y vive en su propio elemento, teje en el éter áurico de la Tierra  lo que se conoce en la Biblia como “nubes”.

A medida que la Tierra gira durante estos tres días, el lugar donde reposa el difunto pasa tres veces por ese aura etérica del cielo. Es como una especie de bautismo, donde el cuerpo etérico se ajusta con los éteres cósmicos de los planetas en su relación con la carta  de la muerte. Rudolf Steiner habló de esta carta de muerte como de algo mucho más importante que la carta del nacimiento.

 

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Saturno nos lleva alrededor de 1896 a la vida del Dr. Steiner, cuando tenía unos 35 años de edad. El Dr. Steiner en su autobiografía describió esta época como de una crisis interior, pues a pesar de que estaba viviendo en la plenitud del espíritu, ni siquiera sus mejores amigos, almas cultivadas como Hermann Grimm el famoso historiador, podían entender lo que quería transmitir. Experimentó en sí mismo la pregunta, “¿Tendré que guardar silencio para siempre?”, refiriéndose a su mundo interior. Era un momento en que el mundo se enfrentaba a decisiones complejas. Saturno se encontraba de nuevo en la constelación de Libra, y la humanidad se enfrentaba a decisiones mundiales. Es significativo que Saturno también estaba en esta constelación en las cartas de muerte de astrónomos como Copérnico, Tycho Brahe y Kepler. En esos momentos, también la humanidad se encontraba ante  decisiones importantes para el mundo.

Rudolf Steiner decidió hablar, y en 1912 publicó el Calendario del alma, que contenía las “imaginaciones de las constelaciones”. Un Resumen del punto de vista cosmológico: la entrega del Karma Mundial del Padre al Hijo. Libra está definitivamente relacionada con la Deidad Hijo de la Trinidad y con los acontecimientos del Viernes Santo. Es como un hilo atravesando el destino humano, una cuestión de Sepultura o Altar (estancamiento o transformación), y que se ejemplifica en el dilema de si hablar o guardar silencio.

Júpiter en Sagitario muestra otros aspectos de la vida del Dr. Steiner. El nacimiento de la escritura, la capacidad del ser humano para trasladar las ideas a la escritura. Júpiter está siempre conectado con esto. Esto nos lleva a los acontecimientos que conducen hasta el año 1901-2 y el nacimiento de la Antroposofía, cuando se escribió el Cristianismo como Hecho Místico.

El Sol estaba en la constelación de Piscis, en su símbolo podemos ver dos semicírculos que nadan en direcciones opuestas, conectadas por una delgada cinta de estrellas. En el lenguaje de Piscis, un pez nada hacia Acuario, el pasado, y el otro nada hacia Aries, el futuro. En la vida del Dr. Steiner, esta posición nos lleva a 1908-9, cuando escribió la Ciencia Oculta y dio una conferencia sobre el Apocalipsis. Se puede decir que a partir de estos hechos una sustancia se fusionó con el Sol en Piscis. Sin embargo, mientras que en la Tierra, podemos ver con nuestros ojos físicos,  cuando el alma cruza el umbral al mundo donde ya no usamos estos ojos físicos, sólo experimentamos la oscuridad. Aun así, la luz puede ser producida por la voluntad del entrenamiento oculto, a través del cierre de las puertas de los sentidos con el mundo físico. En la oscuridad experimentamos un espejo que refleja las imaginaciones de los eventos pasados y futuros. Steiner relaciona esto en la Ciencia Oculta (especialmente en la evolución del mundo) y en su ciclo de conferencias sobre el Apocalipsis. Se puede decir que la esencia del esfuerzo del Dr. Steiner se fusiono con el Sol en Piscis.

Mercurio estaba en la transición de Piscis a Aries. Mercurio representa la inteligencia, los esfuerzos para llevar al ser humano de la inteligencia personal a la inteligencia cósmica. Esto nos lleva a la época de 1910, cuando Steiner reveló el tiempo de la Segunda Venida de Cristo, la revelación de Cristo en el mundo etérico. Si una persona puede penetrar en el telón espiritual de Aries,  encuentra que esta constelación está conectada con el descenso y encarnación del Cordero de Dios del reino de los Kyriótetes, los Espíritus de la Sabiduría, y los hechos de estos seres. Así, encontramos en Aries la gran imaginación de la Segunda Venida de Cristo.

En la oposición de Saturno en la constelación de Libra con Mercurio en la constelación de Aries, es el momento de la preparación y el tiempo de la reunión de la Piedra Fundamental de la Navidad. Esto no es un asunto que corresponda sólo a nuestra sociedad, concierne a toda la Humanidad. Es el comienzo de los nuevos misterios de Navidad, ayudando a llevar a cabo la experiencia del Ser de Cristo en el alma humana. En estos misterios, los Pastores y los Reyes Magos se acercan desde ambos lados de nuestra alma, abriendo el camino del corazón y la cabeza al Espíritu del Mundo, al Cristo Resucitado. Debemos prepararnos, preservarnos y trabajar con lo que se nos ha dado y responsabilizarnos de ello hasta que la humanidad del futuro pueda entender este lenguaje del Espíritu de Cristo.

Tanto Marte como la Luna están en la constelación de Tauro. Estos planetas están profundamente conectados con la realización del espíritu en la materia. En la Luna, cuando aparece como una Copa o Cáliz, se llena de fuerzas cósmicas creativas que luego  se “vacían” en la Tierra. Marte es como una roca en el universo contra el que la sustancia espiritual antigua acotada se disuelve, para crear materia-la obra del Espíritu en las plantas, etc. Tanto Marte como la Luna están conectados con la fabricación de espíritu en la materia visible. Esto nos lleva a la época de 1912-13, cuando la euritmia, la Palabra visible, llegó a existir, se completaron y estrenaron los Dramas Misterio, y en 1913 se coloco la primera piedra del primer Goetheanum. Se abrió una puerta de entrada y asi como Tauro es la región de la Palabra Cósmica, el Goetheanum es la Casa de la Palabra, un portal abierto al espíritu.

En el momento de la muerte de Rudolf Steiner, Géminis esta ascendiendo. Esta constelación representa la columna vertebral de su obra, el tiempo de su conexión con la talla de la gran estatua de Cristo entre los dobles adversarios, Lucifer y Ahriman. Durante este tiempo él hablaba y daba consejos sobre cómo hacer frente a los adversarios y cómo podemos mantenernos firmes en nuestra batalla contra ellos.

Esta es la panorámica de la vida Rudolf Steiner, que ahora vemos descender cronológicamente desde Saturno hacia la Luna. Es posible que su cuerpo etérico no se haya disuelto. A partir de la evidencia que he recogido, estoy casi seguro de que no se disolvió, que continua trabajando desde allí, aunque todavía no puedo presentar mis conclusiones.

Saturno estaba en libra en el nacimiento  y ahora también en la muerte. Saturno en Libra nos puede ayudar a responder a la pregunta de por qué tuvo que irse cuando quedaba mucho por hacer. La pregunta para él fue, ¿”tumba o altar”?. Él experimentó la tumba de la civilización en la Primera Guerra Mundial, e hizo un intento de ayudar a resucitarla con “El Aspecto Ternario de Organismo Social”. Creo que su muerte fue una necesidad para darnos la posibilidad de llegar a ser independientes. Nosotros, los que le reconocemos como  maestro nos enfrentamos a la misma pregunta: “tumba o modificar.” El mundo en los últimos treinta años ha tenido gran parte de la “gravedad” presente en ella. También hemos recibido una gran cantidad de conocimientos sobre el mundo espiritual, y sin embargo, si no transformamos lo que hemos recibido, se mantendrá la “gravedad”. Debemos transformar nuestro conocimiento del mundo espiritual en un nuevo poder, ya que aún sigue estando sepultado. Es mi creencia de que esta experiencia de entierro pasara, y el futuro está más cerca de lo que pensamos, cuando la “tumba se convierta en el altar de la transformación.”

Saturno está de nuevo muy cerca de Libra. Tenemos que saber dónde estamos, pues la vida misma, la existencia misma de la Antroposofía depende de ello. Saturno es un recordatorio general de las decisiones que tienen que hacerse, decisiones de no enterrar lo que sabemos en la “tumba” de nuestra inteligencia personal, sino transformarlo y trabajarlo a través de nuestros corazones e irradiarlo al mundo.

Con estas reflexiones podemos recordar la muerte de Rudolf Steiner, que en cierto modo puede ser un nacimiento espiritual. [Ed. Nota:. Saturno estaba otra vez en libra en el año 1981, como lo estará también  en 2011]

Traducido por Gracia Muñoz y revisado por Diego Milillo.

 

 

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El Cristo etérico en relación con el zodiaco

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Conferencia no revisada por Willi Sucher – 06 de enero 1951

Nos enfrentamos a una situación mundial en la que se hace esencial desarrollar una gran fuerza ante las obvias luchas que tenemos por delante. Luchas que parecen indicar que la civilización occidental debe cambiar sus armas espirituales contra las fuerzas opositoras. Es esencial e importante que desarrollemos un arma espiritual: el Cristianismo. Necesitamos desarrollar un profundo conocimiento del trasfondo espiritual de lo que significa el cristianismo, en  nuestra época actual.

Por lo tanto, vamos a hablar del Cristo etérico, para ello necesitamos tener claro un aspecto de la vida humana, la muerte. Porque con la muerte, la corriente de vida se separa, es decir, el cuerpo etérico o cuerpo vital, organizador de las fuerzas formativas se separa de nuestro cuerpo y ese cuerpo físico, una vez abandonado sigue las leyes de la naturaleza, desintegrándose. Y no sólo con la muerte, pues cada noche el cuerpo astral y el Yo se separan de los cuerpos físico y etérico. Pero, al morir, el cuerpo etérico también se libera, y nos vemos inmediatamente frente al cuadro de nuestra vida pasada, un cuadro gigante. Vivimos en este cuadro durante unos tres días después de la muerte.

El cuerpo etérico es el arquitecto del cuerpo físico, manteniendo su forma humana particular, y por su actividad, todas las leyes de la naturaleza son superadas.

Un arquitecto siempre se interpone entre el mundo de las ideas arquitectónicas y la realidad terrenal del edificio. Así, el cuerpo etérico se interpone entre la complejidad espiritual del aspecto humano del cuerpo físico y el objetivo de mantener nuestra imagen de divina, recibida del mundo estelar y que intentamos incorporar al mundo físico. El cuerpo etérico es el guardián de la memoria cósmica, un acumulador, podríamos decir. Con la muerte se libera de la tarea de imprimir la imagen divina en el cuerpo físico y regresa a su reino divino de memoria cósmica, por lo que puede recuperar y reproducir este cuadro magnífico cuando morimos. Por lo tanto, el cuerpo etérico se separa del cuerpo físico con la muerte, pero se mantiene dentro de su medio ambiente por algunos días.

La investigación espiritual ha revelado también un cuadro a través del empirismo cosmológico, sobre una base matemática exacta de la posición del Sol o Saturno en un lugar determinado en el momento de la muerte, que puede estar relacionado con un evento importante o especial que sucedió durante la vida que ahora termina.

Después de tres días el cuadro se desvanece, y el cuerpo etérico se disuelve en el éter cósmico, se une con él,  es como un recipiente que vierte lo que contiene de nuestros cuerpos etéricos. Este es un pensamiento tremendo, porque muestra de una manera nueva a nuestra relación con el universo, ya que con la muerte, el cosmos espera lo que nuestra alma ha de llevar como un mensaje concreto de nuestra vida en la Tierra.

Sin embargo, en el caso de Cristo esto fue diferente. El cuerpo etérico de Cristo se separó con la muerte, y también se expandió el cuadro de los 33 años de su vida. Sin embargo, no se disolvió al tercer día. Ese gran cuadro viviente permaneció completo y compacto durante varios siglos, y fue la fuente de inspiración e información de los escritores de los Evangelios, que contemplaban los acontecimientos de Palestina con la visión interior. Por lo tanto, existe una diferencia en su contenido y enfoque, según su particular visión, pues las facultades de los diferentes escritores llegaban a las diversas esferas. En general se acepta que la visión de San Juan es la de más profundidad y alcance.

Estas visiones cesaron después del siglo III. Hasta entonces no se habían escrito los Evangelios, porque anteriormente los predicadores hablaban de la vida de Cristo, desde la experiencia de una realidad presente en el mundo etérico. Más tarde, esta visión se desvaneció lentamente, y surgió el impulso de escribirlo.

La visión no desapareció a través de la disolución sino a través de una gran y majestuosa transformación. El Misterio del Gólgota se ocupa no sólo de la Tierra, sino de todo el Cosmos, y su mensaje resonaba a través del cosmos, y todos los Seres participaron de este Gran Evento. El cuerpo etérico completo de Cristo se expandió a través de la totalidad del espacio etérico-cósmico, y sus acontecimientos divinos se comunicaron a todas las esferas planetarias. El Cuerpo Etérico de Cristo se trasladó hasta los límites del cosmos etérico y luego regresó a la Tierra en un tipo de actividad de doble espiral. Los hechos, las palabras y acciones de Cristo se hicieron así eternas, transformando el universo etérico, haciendo realidad su afirmación de que “el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. Fue un proceso relacionado con el tiempo y la memoria. Así es como el tiempo y el espacio terrenal se transformaron en tiempo espiritual.

¿Qué es el tiempo? El tiempo está determinado por los ritmos cósmicos. Hay una rotación de la Tierra cada 24 horas. Un mes está determinado por el ritmo Lunar de alrededor de treinta días. El Sol se mueve alrededor de la Tierra en un año, si tomamos el punto de vista ptolemaico. Este es el ritmo del tiempo, y si observamos el movimiento de la Luna, veremos que la Luna tarda sólo 2 días y medio en pasar de una constelación a otra, mientras que el Sol necesita un mes entero. Por otro lado Saturno pasa por el espacio de Aries a Tauro en 2 años y medio. En el sentido del ritmo cósmico, el tiempo no es en absoluto uniforme y debe ser considerado desde varios aspectos del universo. Hay una relación de uno hasta treinta entre el tiempo de Saturno y el tiempo de la Tierra, pues Saturno es el planeta más exterior de nuestro universo solar, y es el guardián del Etérico en su viaje desde el mundo físico al mundo etérico. Por lo tanto, el tiempo es completamente diferente en el mundo espiritual, ya que es treinta veces más tiempo. La extensión de nuestro cuerpo etérico, con la muerte ocupa el espacio cósmico. Se puede hablar de tiempo y espacio de una vida humana.

El cuerpo etérico del Universo contiene cualitativamente todas las grandes imaginaciones de la vida de Cristo, pero también es cuantitativo. Treinta y tres años es igual a treinta y tres ciclos del Sol alrededor de la Tierra. Esta expansión es treinta veces más larga que la vida de Cristo. Así, 33 x 30 = 951 años, aproximadamente, porque los años y meses con que nos enfrentamos no son siempre exactamente regulares. Por lo tanto, el cuerpo etérico del Cristo tomó aproximadamente 950 años para expandirse en espiral a los límites exteriores del universo espiritual, y el mismo tiempo para regresar a la Tierra, lo que nos lleva aproximadamente hasta la actualidad. De hecho, Rudolf Steiner da el año aproximado de 1935 en que ese Arquetipo del Eterno Evangelio regresará a la Tierra en su envoltura Etérica.

Fue en 1910 cuando Rudolf Steiner habló por primera vez que la Segunda Venida de Cristo, seria aproximadamente entre 1933 y 1937. Es una verdad impresionante que desde ese gran momento, la Tierra está descansando en la envoltura Etérica del Evangelio viviente, que contiene la gran imaginación de Cristo.

Todos ustedes saben que el cristianismo tradicional esta herido, se está desvaneciendo rápidamente dentro de la Humanidad, y vivimos en una época de extrema crisis cristiana. En esto, ha llegado la nueva Revelación de Cristo. Es algo que no podemos observar con nuestros sentidos físicos, sólo por medios etéricos. En tiempos antiguos, la gente tenía una clarividencia universal de ensueño que no estaba controlada por el yo, porque el cuerpo etérico estaba fuera, para que pudiera comunicarse con el mundo espiritual (ver dibujo).

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Sin embargo, este cuerpo etérico exterior gradualmente se esta encarnando y apoderándose del cuerpo físico, y a través de este proceso hemos conseguido la autoconciencia. Así, ya en tiempos de los romanos, la gente era mucho más abstracta con el pensamiento, a causa de su incapacidad para percibir el reino etérico espiritual desde el propio cuerpo etérico.

En nuestro tiempo, las fuerzas opositoras están gradualmente tomando posiciones como algo natural, es necesario que esto ocurra durante un largo tiempo. El cuerpo etérico debe ceder gradualmente su relación con el cuerpo físico, soltarse, y ser capaz de contemplar el mundo espiritual, el Aura etérico Divina que rodea la Tierra. Entonces se contemplaran dos hechos: que la Tierra se ha convertido en la estrella de Cristo, y que Cristo en la Tierra será capaz de revestirse con la envoltura del Evangelio Eterno Arquetípico que rodea a la Tierra, y ésta es la Segunda Venida.

Cristo, ahora revestido de su envoltura etérica, será capaz de aparecer como una realidad presente, como el Sanador y Consolador, el Espíritu Solar. La gente será capaz de percibir este Cristo Etérico. Tal vez Él entre en una habitación donde varias personas se debaten para encontrar la verdad, o llega a alguien que está solo y desesperado, como el Consolador y Gran Sanador, porque El ya no está ligado al cuerpo, como en Palestina, y puede manifestarse en muchos lugares debido a esta facultad del mundo etérico para comunicarse.

Sin embargo, la grave situación actual es que el aflojamiento del cuerpo etérico, que es necesario para poder contemplar a Cristo, se está reteniendo durante un tiempo. Este es el gran reto de este siglo. El Hecho ha tenido lugar, pero que lo percibamos es una cuestión diferente. Deliberadas fuerzas desean, muy sutilmente, detener esta evolución. A veces es por medio de la nutrición, de la fabricación y consumo de alimentos artificiales que sujetan el cuerpo etérico al cuerpo físico; por la educación, que endurece a los niños con su naturaleza intelectual, por lo que el etérico no puede aflojar, y también por el miedo.

El miedo es un reptil monstruoso y es nuestro mayor peligro. Los golpes pueden ser beneficiosos y contribuyen a la relajación del cuerpo etérico, pero ese miedo lento, progresivo, que a menudo se nos inocula artificialmente, sólo puede ser superado por la voluntad, por la honestidad y la verdad absoluta. Todos hemos experimentado a veces un miedo total en el que sentimos como el cuerpo etérico se ha encogido. Es esencial que recordemos que el adversario utiliza estos medios para evitar el aflojamiento necesario del cuerpo etérico.

Esto nos impone una gran responsabilidad, que seamos conscientes del adversario, porque hay una cosa que los adversarios no pueden tolerar, es decir, la exposición de sus intenciones. Debemos estar vigilantes para distinguir las mentiras sutiles y tortuosas del adversario en el terreno de “dar por sentado”. Es absolutamente esencial que cortemos con toda confusión para clarificar nuestro pensar acerca de todo esto.

Tanto en los Evangelios como en los Hechos se dice que “ningún hombre, sino sólo el Padre sabe la “hora” de la Segunda Venida. No podemos saber cuándo nuestra organización corporal estará lo suficientemente desarrollada para tener una experiencia de esa majestad siempre presente y confortable, en la que está ahora embebida nuestra Tierra. Cristo dijo que “vendría como un ladrón en la noche” y que tenemos que estar preparados y vigilantes o podríamos perderle. Podemos de momento prepararnos a fondo, pero sólo la gracia divina sabe cuándo abrir nuestros ojos.

Me gustaría terminar con una nota personal. Salí del continente hace unos años, y fue como entrar a un mundo nuevo, las Islas Británicas presentan una gran imaginación para mí. Muchos de mis amigos continentales han tenido esta misma experiencia. Ahora me doy cuenta de que era la gran herencia del cristianismo celta que descansaba en el fondo de la nación británica, y sin duda, creo que la gran tarea y la misión de las Islas Británicas, consiste en dar a luz el nuevo cristianismo cósmico y llevarlo al mundo oscuro. Sólo puedo esperar que en esta reunión, hayamos aportado una pequeña parte a esta gran tarea durante estas doce noches santas.

Traducido por Gracia Muñoz y revisado por Diego Milillo.

GA346.c16. El libro de la Revelación

Rudolf Steiner, Dornach, 20 de septiembre de 1924

 

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Voy a comenzar recordando algo de lo mencionado anteriormente, y que voy a tomar como punto de partida. Y es que llamé la atención al hecho notable de que en los deseos subconscientes de la gente hay una fuerte necesidad de espiritualidad, y también que lo que sucede superficialmente en las experiencias del plano físico es algo fundamentalmente diferente de lo que está realmente sucediendo en las almas humanas actualmente. Hay un sorprendente hecho que prueba esto. Hace unos días mencioné la forma extraordinaria en la que toma forma el contenido de mis conferencias a los trabajadores del Goetheanum, a través de las preguntas realizadas por los propios trabajadores[1]. Esto revela algo de los deseos que se están desarrollando. También destaqué cómo se puede hablar a la gente a partir del espíritu del Libro del Apocalipsis, solo si uno encuentra el tono correcto. Sin mencionar el Libro del Apocalipsis como tal, uno puede hablar con el espíritu de este Libro precisamente como lo estamos haciendo ahora mismo entre nosotros.

He decidido el contenido de la conferencia de hoy a partir del contexto global de lo que hemos estado estudiando. Entonces, sorprendentemente, esta mañana en mi conferencia a los trabajadores se planteó una pregunta que hizo necesario explicar las mismas materias científicas que pretendía explicar aquí. Podéis ver qué efectos están actuando bajo la superficie; algo verdaderamente espiritual está sucediendo en el sentido de que las conferencias que estoy dando aquí provocan deseos en aquel otro grupo de personas, deseos que de lo contrario no tendrían. Nunca se me hubiera pedido dar aquella conferencia allí, si no estuviera hablando aquí sobre el Libro del Apocalipsis. Di aquella conferencia en respuesta a una pregunta que fue planteada, pero que no se entendía externamente. Tales cosas muestran cómo nuestro tiempo está siendo tocado por una vida espiritual que está transcurriendo principalmente por debajo de la superficie de la consciencia, una vida espiritual que es la mayor preocupación del sacerdote, que ha de tratar de encontrar el grado hasta el cual las almas están inclinadas a entrar en asuntos espirituales.

Llevaremos a cabo nuestras consideraciones aquí de una forma que les permita ser guiados por el espíritu del Libro del Apocalipsis. Esta es la situación dada aquí, pero esta mañana tuve que tratar el mismo asunto desde un ángulo completamente distinto en respuesta a una pregunta. Tales cosas deben tomarse muy en serio, pues son muy significativas.

Debemos ahora preguntarnos a nosotros mismos, queridos amigos, de qué manera la terminología del escritor del Apocalipsis es incluso más íntima. Si consideráis todo lo que he dicho, comprenderéis que cuando el escritor del Apocalipsis está hablando sobre cómo el ser humano permanece en el centro del universo entero, tiene ante él una unicidad del mundo estelar y del mundo terrenal, de manera que vincula la esencia del ser humano tanto con el mundo estelar como con el mundo terrenal. Debemos también señalar de manera realista lo que quiere decir cuando habla de bestias, de la bestia de siete cabezas y de dos cuernos. (Apocalipsis 13).

Hasta ahora hemos estado hablando solo sobre lo que el ser humano puede experimentar interiormente. Encontraréis, sin embargo, que dondequiera que el escritor del Apocalipsis habla de estrellas fijas está hablando del espíritu divino de la manera en que aún se hablaba de ello durante la Edad Media. Cuando habla de planetas está hablando de Inteligencias angélicas, de Inteligencias que son angélicas o jerárquicas en su carácter. Y cuando habla de bestias él se refiere a algo igualmente específico. En nuestro ser más interno nos deja participar tanto en los cielos de cristal como en los cielos de las estrellas fijas y planetas, pero también en lo que está fundamentado sobre el carácter animal en la forma completa en que ha evolucionado, sobre estas bestias que siguen jugando un papel en el Libro del Apocalipsis. ¿Qué son estas bestias cuando se llega a la realidad externa física del mundo?

Dondequiera que el escritor del Apocalipsis hable de la bestia, se está refiriendo realmente a los poderes y efectos de los cometas. Sólo cuando estéis familiarizados con esta terminología comprenderéis también lo que el escritor del Apocalipsis sabía sobre la naturaleza de los cometas, conocimiento que posteriormente fue completamente sepultado. Así pues examinemos ahora la naturaleza de los cometas a la luz de lo que el Libro del Apocalipsis nos cuenta. Tomad el sistema Copernicano como se enseña en las escuelas hoy en día: Sol, Mercurio, Venus, Tierra, Marte, después Júpiter y Saturno, y podríais también agregar Urano y Neptuno

cometabiela

Los movimientos de todos estos planetas son calculables en tanto en cuanto evitéis cometer grandes errores y si tenéis en cuenta los ajustes que siempre han sido necesarios. Sólo tenéis que apuntar vuestro telescopio al punto que habéis calculado y allí encontraréis al planeta. Estas son las cosas calculables. Pero dentro de este sistema planetario también tenemos las trayectorias de los cometas. Muchas trayectorias de cometas son también calculables, y estos cálculos conducen a resultados bastante extraordinarios, que pueden dar lugar a mucho entusiasmo si son tomados simplemente de la manera que aparecen de acuerdo a los cálculos astronómicos de hoy en día. Utilizaré sólo uno de éstos como mi punto de partida.

En París en 1773 se anunció que Lalande, el famoso astrónomo, iba a dar una conferencia sobre cometas en la Academia[1]. Había rumores de que iba a demostrar la colisión inminente entre un cometa y la Tierra en ese mismo año, pues los cálculos sobre la trayectoria del cometa se decía que mostraban que cruzaría la órbita de la Tierra y causaría así la colisión[2]. Imaginad la reacción de la población en aquel tiempo. El rumor provocó que cundiera el pánico en todo París, especialmente cuando se anunció que la policía, que siempre actúa correctamente, no tenía nada mejor que hacer que prohibir la conferencia sobre la base de que era peligrosa. ¡Hubo un gran número de abortos y nacimientos prematuros, la gente seriamente enferma moría, y los sacerdotes católicos hicieron un próspero negocio vendiendo absoluciones porque todos acudían apresuradamente a confesarse y querían recibir los sacramentos antes del fin del mundo!

Como la conferencia no tuvo lugar, pasó bastante tiempo hasta que la gente averiguó lo que Lalande había querido decir realmente. Los cálculos de Lalande eran bastante correctos y mostraban ciertamente que cierto cometa cruzaría la órbita de la Tierra, y si hubiera colisionado con la Tierra hubiera provocado con toda certeza que grandes masas de agua del océano en el ecuador inundaran los continentes entre el Polo Norte y el Polo Sur. Este terrible acontecimiento no sucedió, aunque el cálculo era correcto.

Podemos averiguar lo que estaba en la raíz de todo esto, queridos amigos, al considerar la situación con otro cometa, el famoso cometa de Biela. En 1832 la gente prestó, muy correctamente, gran atención a la trayectoria del cometa de Biela y todo lo que se pudo prever matemáticamente como resultado de esa trayectoria. Cuando apareció el cometa se comportó exactamente como habían predicho los cálculos. Se acercó tanto a la Tierra que la gente dijo: cada vez que aparece se acerca más a la Tierra, así que llegará un momento en que será peligroso. Como el cometa de Biela se acerca a la órbita de la Tierra cada 6 o 7 años, se prestó gran atención sobre él en los años 1840, cuando los cálculos mostraban que se acercaría tanto a la órbita de la Tierra que estaría trece veces más cerca de la Tierra que la Luna. ¡Las cosas pintaban mal entonces!. Según el cometa continuaba acercándose cada vez más a la órbita de la Tierra, los astrónomos notaron que se oscurecía cuanto más se acercaba. Cuando se acercó peligrosamente a la Tierra de nuevo en 1846 observaron que no sólo era más oscuro, sino que se había dividido en dos.

En los años 1860 las condiciones no eran favorables para la observación, así que la curiosidad de la gente creció en torno a su próxima aparición esperada en 1872. Si los cálculos eran tan correctos como lo habían sido los de Lalande para el cometa en 1773, se pensaba que era muy probable el desastre. Sólo era un niño en 1872, pero recuerdo claramente que se distribuyeron panfletos donde yo vivía, y por supuesto fueron distribuidos por otras partes también, afirmando: El mundo está llegando a su fin. Todo el mundo hablaba y escribía sobre ello. Había mucha ansiedad, ¡aunque en este caso no puedo daros ninguna estadística sobre abortos, muertes o absoluciones! Recuerdo muy bien la agitada anticipación según se acercaba el día; ¿pero qué ocurrió? El cometa no apareció. En vez de ello hubo la lluvia de meteoritos más hermosa y maravillosa, como si estuviera cayendo fuego a la Tierra desde el cielo nocturno en miríadas de pequeñas chispas que se desvanecían. Al haberse dividido en dos, el cometa entonces procedió a desintegrarse en pequeños fragmentos que la atmósfera de la Tierra fue capaz de absorber y que se unieron con el ser de la Tierra. Eligió el camino de ser absorbido por la Tierra.

En 1832 un conocido astrónomo, Littrow, publicó un tratado que era muy interesante[3]. Aún puedo recomendar estudiarlo, incluso hoy; es de lo más interesante y sus complicados cálculos son completamente correctos. Ahí había alguien que sabía de lo que hablaba. Hizo un cálculo que tuvo en cuenta todas las posibilidades. Determinó que en 1832 no hubiera podido haber aún una calamidad provocada por una colisión, pero dijo que si todo hubiera seguido como había sido cuando la trayectoria del cometa fue determinada y el cometa era aún un único cuerpo y aún no se había dividido, entonces hubiera ocurrido definitivamente una calamidad en 1933; pues 1933 es lo que dijo. Así pues si el cometa hubiera permanecido como estaba, entonces hubiera habido definitivamente una catástrofe en 1933, en la que todos los océanos se hubieran arrojado sobre la Tierra en gigantescas inundaciones, haciendo que desapareciera la vida sobre la Tierra. En vez de ello el cometa se había desintegrado en pequeñas partículas que habían sido absorbidas por la Tierra, y la Tierra se había nutrido de esta sustancia cósmica. Así que en vez de una colisión en 1933 –ese año no está muy alejado ahora– lo que la Tierra ha absorbido es espiritualizado por otras sustancias, y lo espiritual se subleva. La Tierra digiere el cometa y algo espiritual se subleva. Queridos amigos, la sustancia espiritualizada de los cometas se subleva ciertamente de vez en cuando de esta manera.

Dejadme deciros el propósito de esto, pues hay un profundo propósito cósmico. He mencionado a menudo algunas cosas bastante grotescas que sucedieron cuando se construyeron por primera vez los ferrocarriles. Una de ellas fue que cuando se estaba discutiendo la construcción de un ferrocarril, el ministro de correos en Berlín[4] replicó que él mandaba dos coches de caballos con correo cada semana y no había pasajeros en ellos, así que ese no sería el argumento para construir un ferrocarril. Otra cosa que sucedió fue que cuando se pidió una opinión experta sobre la construcción de un ferrocarril desde Nuremberg hasta Fürth, una comisión de médicos en Nuremberg recomendó desistir de hacer tal cosa, ya que los nervios de la gente sufrirían terriblemente como consecuencia; no deberían estar expuestos a ello, pues sufrirían daños corporales y anímicos; pero si se creía necesario ceder a este insensato impulso, entonces sería recomendable al menos construir altos muros de tablones a cada lado de la línea férrea para evitar que los granjeros sufrieran daños cerebrales[5]. Esta fue la opinión científica dada por la comisión de médicos de Nuremberg. Hoy nos burlamos de la estrechez de miras de tales personas. Pero como digo a menudo, no puedo reírme de la misma forma porque ellos tenían razón de acuerdo con el conocimiento científico de su época. Según lo que se sabía en aquel tiempo se tenía que decir que la gente sufriría de los nervios si viajaran en tren, y hasta cierto grado esto es verdaderamente cierto. Si se comparan los nervios de la gente de hoy con los nervios de aquellos que vivían hace algún tiempo descubriréis una pequeña pista que hasta cierto grado, exonera a los médicos de Nuremberg. Lo que la ciencia decía era, en efecto, que los seres humanos no serían capaces de tolerar las exigencias planteadas a su cuerpo físico a través del cuerpo astral, si el cuerpo astral, la parte animal del ser humano, no recibiera constantemente una corrección, una terapia, por medio de aquello que, de las sustancias absorbidas de los cometas, irradia de vuelta hacia arriba hasta la superficie de la Tierra, ejerciendo un efecto equilibrador sobre las capacidades humanas.

Así que aquí tenemos al ser humano situado en el universo de una manera extraordinaria. Aquí está el cometa de Biela en 1872. Cae fuego del cielo; la Tierra lo absorbe de tal modo que alguien con visión espiritual puede ver cómo regresa e influye al cuerpo astral humano, ya sea favorable o desfavorablemente. Hay cometas que influyen sobre los seres humanos de la forma que he descrito al equilibrar terapéuticamente su nerviosismo, y hay otros que dejan libres salvajes fuerzas astrales cuando suben de nuevo la superficie de la Tierra, tras haber sido absorbidos. Así es como el escritor del Apocalipsis contempla las apariciones de cometas. Cuando describe a las bestias también describe las apariciones de cometas, las sitúa unidas porque pueden ser vistas como fenómenos paralelos; él traza un paralelismo con la bestia de siete cabezas porque en aquel momento tales cosas estaban mucho más íntimamente vinculadas con el mundo físico completo y porque hubo un cometa entonces que se había dividido en siete partes, expresando así de una manera celestial lo que estaba sucediendo en la Tierra.

Similarmente la bestia de dos cabezas que mencioné está vinculado con un cometa, un cometa con dos colas.

Queridos amigos, las supersticiones salvajes se han visto vinculadas con los cometas y éstos han evitado que se considere su importancia con la luz correcta; sus trayectorias han sido simplemente calculadas y la gente se ha irritado por su comportamiento caprichoso.

Al menos una vez en algún tiempo algún pensador inteligente como Hegel ha consentido en dirigir la atención a diferentes tipos de vínculos entre la naturaleza de los cometas y la naturaleza de la Tierra[6]. Hegel, que no era contrario a tomarse ocasionalmente un vaso de vino espumoso, hizo la observación completamente correcta de que los años buenos y malos para el vino están relacionados con los cometas.

Consideremos ahora todo este asunto a una escala cósmica, queridos amigos. La Tierra se imbuye de sustancia de los cometas, y posteriormente la emite de nuevo en una forma espiritualizada; ésta entonces se une con los cuerpos astrales de los seres humanos de una manera buena o mala. Cuando vemos un cometa en el cielo en un momento determinado, ¿dónde está después de ese momento? En una conferencia que pronuncié en París en 1906 destaqué el hecho de que la sustancia de los cometas contiene cianuro, compuestos de carbono y nitrógeno[7]. Transcurrió mucho tiempo antes de que la ciencia externa comenzara a mencionar esto, pero posteriormente fue demostrado por el análisis espectral. El hecho de que hay cianuro en los cometas es de la mayor importancia, pues distribuido sobre la Tierra en pequeñas cantidades esta sustancia es necesaria para la purificación de los cuerpos astrales. Un doctor cósmico inmensamente grande está actuando en el cosmos constantemente atareado en administrar terapias como éstas. Simplemente pensad: Lo que vemos sobre nosotros como un cometa en el cielo en un período, se atomiza después como he descrito; baja desde el cielo en forma de lluvia de fuego; más tarde penetra en el suelo y más tarde aún pasa del suelo a las plantas, a sus raíces, tallos, hojas y flores. Nosotros ingerimos el depósito cometario, la levadura cometaria que es dada a la Tierra por el cosmos, nos la comemos con nuestro mismo pan. Cuando el escritor del Apocalipsis contempla este fenómeno ve efectos favorables de un cometa y efectos desfavorables de otro surgiendo ante su visión espiritual. La Bestia será liberada de su confinamiento en la Tierra; eso es el significado del cometa en el sentido cósmico. Que la Bestia será liberada es importante para el desarrollo de los seres humanos. Tales cosas son realidades extremadamente poderosas, puntos extraordinarios y significativos en la evolución de la humanidad y de la Tierra.

En 1933, queridos amigos, había una posibilidad de que la Tierra y todo lo que en ella vive hubiera perecido, si no hubiera existido también otra sabia disposición que no puede ser calculada. Una vez que los cometas han asumido otras formas, los cálculos ya no pueden ser exactos. Lo que necesita decirse en el sentido del escritor del Apocalipsis es: Antes de que el Cristo Etérico pueda ser comprendido por los seres humanos de una forma correcta, la humanidad debe primero arreglárselas en el encuentro con la Bestia que se sublevará en 1933. Esto es lo que el lenguaje apocalíptico nos dice. Aquí se unen una visión del espíritu con una visión de la naturaleza. Lo que está allí en el cosmos se vuelve claro para nosotros en su carácter fundamental espiritual. Considerad la forma en que los campesinos describieron lo que vieron en 1872 cuando observaron la lluvia de luz, y añadir a ello lo que el espíritu nos dice como he descrito, y comparad esto con muchas de las descripciones del Libro del Apocalipsis, y veréis que incluso las mismas palabras usadas coinciden unas con otras. Veréis que el Libro del Apocalipsis está hablando de sucesos naturales reales.

Estas son las cosas que justifican que al Libro del Apocalipsis se le llame el libro de los siete sellos. Tienen que ser desveladas de esta forma para descubrir lo que significan realmente. Cuando la gente pregunta por qué el escritor del Apocalipsis nos da un libro que está sellado no encuentro esta pregunta mucho más inteligente que cuando alguien pregunta por qué sellamos nuestras cartas cuando las enviamos en sobres cerrados. Las sellamos para que no sean leídas por aquellos a los que no van dirigidas. Lo mismo sucede con el escritor del Apocalipsis. Quería que el Libro del Apocalipsis fuera leído sólo por aquellos llamados a leerlo. Nadie sabrá cómo abrir los sellos si no ha recibido antes, se podría decir, el abrecartas apropiado de los poderes espirituales.

Queridos amigos, en 1872, cuando se suponía que aquel cometa iba a regresar, hubo en vez de ello una lluvia de luz. Esto significa que todo era ya mucho más espiritual que cuando este cometa hizo sus anteriores apariciones. Este cometa ahora sólo aparecerá en la forma de una lluvia de rayos de luz, en vez de caer a la Tierra. Lo que sucedió a finales de los años 1870 fue que la regencia de Micael bajó a la Tierra con aquella lluvia de luz dorada.

Así tenemos sucesos naturales que son sucesos espirituales reales, y sucesos espirituales que tienen el poder de ser sucesos naturales. Sólo cuando podáis penetrar en el mundo con una intensidad que convierta todos los sucesos naturales en espirituales, y que dé a todos los sucesos espirituales la intensidad de los sucesos naturales, sólo entonces obtendréis verdaderamente el conocimiento de la formación del mundo. Entonces lo moral y lo natural se unirán en una única evolución, y surgirá la inclinación de considerar el conocimiento como el contenido de la vida religiosa. Entonces ya no habrá ninguna necesidad de caer en la excusa de que sólo la fe, pero no el conocimiento, deberían proporcionar el contenido de la vida religiosa. Esto es lo que podéis obtener a través de un acercamiento más profundo al Libro del Apocalipsis. Espero que seamos capaces de finalizar estas consideraciones mañana o pasado mañana.

Traductor desconocido.  Editado y corregido por Gracia Muñoz en base a su versión inglesa.

[1] Joseph Jerome de Lalande (1732-1807), abogado y astrónomo, fue profesor de astronomía en la Universidad de Francia en 1761 y director del Observatorio de Paris en 1768. Principales obras: Traité d’astronomie, Paris 1784 y Bibliographic astronomique, Paris 1803. Conferencias sobre el Apocalipsis (del 5 al 22 de septiembre 1924)Rudolf Steiner

[2] R. Wolf, Handbuch der Astronomic, ihrer Geschichte und Litteratur, Zurich 1892 (Libro III, Sección 578),contiene la siguiente descripción: ‘En la primavera de 1773, el anuncio de que Lalande, de la Academia, iba a dar una conferencia sobre “Cometas que podrían acercarse a la Tierra” provocó un gran revuelo. Debido a que había un excesivo número de otros conferenciantes en aquella sesión, la conferencia de Lalande tuvo que ser cancelada. Como consecuencia –no se sabe si por estupidez o por una intención maligna- se propagó el rumor de que pretendía anunciar el fin del mundo para el 12 de mayo debido a la colisión de la Tierra con un planeta, pero que la policía había evitado que lo hiciera. Sólo el rumor bastó para extender tal pánico y terror que todo Paris se lamentó ya que al acercarse el día los bebés nacían prematuramente y la gente moría del shock, mientras clérigos sin escrúpulos ejercían un exuberante comercio vendiendo absoluciones por sumas exorbitantes. La precipitada publicación de la conferencia de Lalande y varios intentos, algunos humorísticos, otros serios, de rectificar el malentendido hicieron poco para calmar la situación. Hasta que no hubo transcurrido el terrible día sin incidentes de ninguna clase la gente no regresó a su estado mental normal.”Conferencias sobre el Apocalipsis (del 5 al 22 de septiembre 1924) Rudolf Steiner

[3] Johann Joseph von Littrow (1781-1840), profesor de astronomía en Cracovia y desde 1819 en Viena, donde también era director del Observatorio. En este tratado Über den gefürchteten Kometen des gegenwärtigen,Jahres 1832 and über Kometen überhaupt, Viena 1832, afirmó lo siguiente sobre el cometa de Biela:“Este año (1832) el cometa alcanzará el 29 de octubre un punto de la órbita de la Tierra distante a sólo 2 veces yun tercio del diámetro de la Tierra, aunque no de la Tierra misma. Para que eso suceda, la Tierra misma tendríaque estar en este punto de su órbita el 29 de octubre. Sin embargo, en esa fecha la Tierra estará muy alejada delpunto de su órbita que la acercaría tanto al cometa como para ser un motivo de preocupación… Sería diferente siel cometa, que estará más cerca del sol el 27 de noviembre, no alcanzara su máximo acercamiento al sol hasta el28 de diciembre. Si este fuera el caso, el cometa ciertamente se acercaría tanto a la Tierra como he señaladoarriba… Esto no va a suceder en todo este siglo. No será hasta 1933 que el cometa alcanzará su acercamientomáximo al sol a finales… de diciembre, es decir, si continúa su órbita actual de una duración de 6 años y ¾. Sinembargo, las variaciones de su órbita que provocarán los planetas, en particular Júpiter, durante este largoperíodo provocarán tantos cambios en su órbita que para entonces probablemente ya no planteará ningún peligroen absoluto para la Tierra.”

[4] Karl Ferdinand Friedrich von Nagler (1770-1846), Director General de Correos de Berlín.

[5] Ver R. Hagen, Die erste deutsche Eisenbahn, 1885, y M. Kemmerich Kulturkuriosa, Munich 1909.Conferencias sobre el Apocalipsis (del 5 al 22 de septiembre 1924)Rudolf Steiner

[6]Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831) en Encyklopädie der philosophischen Wissenschaften im Grundrisse, ed. C. Michelet, Berlin 1847, Parte 2

[7] Rudolf Steiner pronunció conferencias en París desde el 25 de mayo hasta el 14 de junio de 1906. Losresúmenes de Edouard Schuré de estas conferencias están incluidos en el volumen Kosmogonie, Dornach 1987.Sin embargo, Schuré no registró lo que Rudolf Steiner dijo sobre este punto. El hecho de que el análisis espectral muestra que hay cianuro presente en la sustancia de los cometas se hizo público alrededor de 1910 en relación con una aparición del cometa Halley. Los astrónomos han sido conscientes de esto a finales del siglo XIX.Conferencias sobre el Apocalipsis (del 5 al 22 de septiembre 1924

[1] Ver conferencia 5.Conferencias sobre el Apocalipsis (del 5 al 22 de septiembre 1924) Rudolf Steiner

La Navidad y los ritmos cósmicos

Conferencia dada por Willi Sucher en el Rudolf Steiner House Londres, Inglaterra, con el título Grandes conjunciones

(Nota: conferencia no revisada por el autor – Incluida en el Curso de Cosmología I, publicado por Astrosophy Research Center)

28 de diciembre 1954

English version

Empezamos una serie en la que vamos a hablar sobre los eventos cósmicos que tuvieron lugar hace 2.000 años. Hay un ritmo que se repite y que se inauguró en el tiempo de Cristo.  Rudolf Steiner en “Guía espiritual de la Humanidad” nos describe que en el caso de un ser humano normal, siempre tendrá un conflicto entre las fuerzas cósmicas y las fuerzas terrestres. Sin embargo, en el caso de Cristo, todas las fuerzas espirituales fueron aceptadas. No hubo lucha en contra de ellas, tal y como Rudolf Steiner indicó cuando dijo: “El Cristo es el representante del cosmos.” Sobre la base de esta indicación, he hecho investigaciones cósmicas durante unos 35 años. Son investigaciones con respecto a los acontecimientos cósmicos que tuvieron lugar en el cielo en la época de Cristo. Estas investigaciones revelan cósmicamente lo que dijo Rudolf Steiner. Lo que voy a presentar aquí es sólo una parte de la investigación. Con el fin de lograr esto tuve que practicar un poco de astronomía.

Esta tarde voy a hablar de Saturno y Júpiter. Estos dos planetas se mueven a una cierta distancia uno de otro. Júpiter está más cerca del Sol y se mueve alrededor del zodiaco completándolo en unos 12 años, mientras que Saturno que está más alejado tarda unos 30 años. En un determinado momento, se encuentran (entran en conjunción), y de nuevo se separan  pues Júpiter se mueve más rápido que Saturno. Estos dos planetas hacen un hermoso patrón en el cielo, un gran triángulo.

En la época de Cristo hubo tres encuentros entre Saturno y Júpiter. El primero se produjo en Piscis, el segundo en Sagitario, y el tercero en la constelación del Leo. Vamos a hablar de estas tres conjunciones.

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Estas conjunciones forman un triángulo en el cielo, sin embargo hay una ligera diferencia, después de 60 años, cuando Saturno y Júpiter se reúnen de nuevo en este punto de Piscis, ya que el conjunto se ha movido un poco más hacia Aries. Lo mismo sucede con las conjunciones en Leo y Sagitario, por lo tanto el triángulo entero esta en continuo giro y movimiento. Durante estas tardes vamos a hablar de estos puntos del triángulo tal como estaban en la época de Cristo.

La conjunción del año 7 AC. tuvo lugar en Piscis, Y está relacionada con el nacimiento de Jesús, en un sentido espiritual, según el Evangelio de San Lucas. Espero poder mostrar la conexión de esta conjunción con el nacimiento de Jesús. Es el nacimiento espiritual, y el nacimiento espiritual es mucho más importante que el nacimiento físico en sí, como fue sugerido por el Dr. Steiner (véase el artículo: La constelación del Pensamiento Cósmico).

En el 14 DC, la conjunción se llevó a cabo en Sagitario, y cerca de ese evento tuvo lugar otro hecho . Fue cuando el niño de 12 años de edad, Jesús estaba en el templo. Oímos cómo ese Jesús de 12 años de edad, se perdió y luego fue hallado en el templo entre los sabios hablando con ellos y enseñándoles.

Finalmente, llegamos a la conjunción del año 34 DC, que tuvo lugar en Leo. Esto está relacionado con el Misterio del Gólgota, en un sentido amplio, ya que el evento tuvo lugar el 3 de abril del año 33 DC, según referencias del Dr. Steiner. Esta conjunción también tiene que ver con la conversión de San Pablo a las puertas de Damasco.

Estas conjunciones son como piedras angulares. Todo eso, que podemos ver en la encantadora escena de los pastores, la corriente de los pastores y su renacimiento en el cristianismo, que se conecta con la conjunción en el año 7 AC, que en ese momento estaba en Piscis. Fue el nacimiento que llego a las almas sencillas que están estrechamente relacionadas con el planeta Tierra, con su vida de sufrimientos y alegrías, y todo lo que pasa a través de la Historia.

En este movimiento de la estrella de tres puntas, podemos seguir la Corriente de los Pastores en la Humanidad. Lo mismo se puede hacer con los otros dos puntos.

La conjunción en el 14 AD está estrechamente relacionada con la corriente de los Reyes. Podemos ver cómo se desarrolla la corriente de los Reyes, incluso su movimiento interior, si seguimos el movimiento de esta esquina del triangulo. Esta corriente de los Reyes acababa de entrar en Sagitario, procedente de Escorpio. La corriente real estuvo representada por los Reyes Magos de Oriente. Esta corriente, que ha pasado por tremendas crisis se manifiesta también en la figura de Herodes que provocó la matanza de los niños inocentes.

La conjunción del año 34 se conecta con la conversión de San Pablo. Se trata de un aspecto diferente del cristianismo, conectado con la entrada del Cristo Cósmico en el cuerpo de Jesús durante su bautismo en el río Jordán. El Cristo que San Pablo experimentó en Damasco fue el Cristo Cósmico. Así el Cristo dio paso a un tremendo desarrollo mediante su unión con la Tierra. La Experiencia de San Pablo con Cristo resucitado está escrita en esta conjunción del año 34 DC. Podemos seguir esta corriente en la historia de la humanidad, que también ha pasado por tremendas crisis. Es la interacción entre las fuerzas cósmicas y terrestres de la historia.

Una Gran Conjunción de esta serie se llevó a cabo entre 1940 y 41, y hubo otra anterior en 1603-4, que está conectada en la historia con la guerra de los 30 años. Aquí hay que distinguir dos aspectos. Los hechos reales y la conjunción no siempre tienen lugar al mismo tiempo. Los eventos pueden ocurrir durante el tiempo en que se acerca una Gran Conjunción y también durante el tiempo de la separación, cuando Júpiter se aleja de Saturno. El carácter entonces será diferente.

En la conjunción en el año 7 AC no hubo un acontecimiento real,  era un enfoque para el evento. [Nota: Más adelante Willi Sucher asocia esta conjunción con el nacimiento espiritual de los niños Jesús en el 6 y 7 AC] , que es similar al del año 14 DC.

El Jesús de 12 años de edad, habría estado en Jerusalén en el año 13, o 14. En el 34 DC el evento se llevó a cabo en la Tierra y trabajó para esa conjunción, que fue tomada por el cielo reflejándose después en el futuro. Es algo similar a la indicación de un reloj: es la indicación del tiempo. Cuando un evento tiene lugar en el mundo espiritual, más tarde se convierte en un evento terrenal. Algo ocurrió en el mundo espiritual en el año 7 AC, que luego 6 años más tarde sucedió en la Tierra, por lo que lo que se había decidido en el mundo espiritual se cumplió en un momento posterior.

¿Por qué son tan importantes estos dos planetas Saturno y Júpiter? Esto sólo puede explicarse si se tiene en cuenta el cosmos como un organismo integrado, el cuerpo de la Deidad, pues constelaciones similares habían tenido lugar antes de la época de Cristo. ¿Cómo es posible hablar de esto como un organismo integrado? La forma humana nos da una indicación determinada. Se ha trabajado en todos los detalles. Los planetas exteriores indican las funciones de la cabeza, y los planetas interiores (incluyendo la Tierra) están conectados en el cosmos con las funciones que tienen lugar dentro del cuerpo de un ser humano. Saturno, el planeta de la memoria cósmica, lo anota todo. Es como el cráneo que se ha cerrado con el fin de confinar al ser humano, alejándolo del mundo exterior. Al nacer, las fontanelas del bebé aún están abiertas. La función de Saturno es que el ser humano este perfecta y completamente integrado en su interior. Saturno es también el guardián del umbral del mundo extra solar, del mundo superior. También está conectado con otra actividad: la que mantiene el ser humano en posición vertical, y esta verticalidad proviene de un lugar o punto en el cráneo que contiene también las fuerzas que le elevan. El peso del cuerpo humano nos aplastaría, no sería capaz de mantenerse en pie si no fuera por estas fuerzas edificantes. Saturno es tal fuerza de voluntad, fuerza edificante. Estas grandes fuerzas de la Deidad en el cosmos solar están trabajando en Saturno como las fuerzas que recuerdan todo el pasado.

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A continuación  viene en la escala microscópica del cuerpo humano lo que se encuentra entre los ojos. Es aquí donde tenemos la capacidad de pensar. Esto sucede en el microcosmos. En el cosmos es la esfera donde tiene lugar el pensamiento divino. Júpiter es el gran pensador del universo. El pensar es una actividad creativa que trabaja para el futuro. En Júpiter los seres espirituales-divinos están trabajando directamente en el pensamiento de todo el cosmos. Están preparando el pensamiento cósmico para la futura encarnación de la Tierra.

Si estos dos seres de las dos esferas se encuentran, cuando hay una conjunción de Saturno y Júpiter, es una indicación de que ciertos eventos que tienen lugar en el mundo espiritual, se reflejaran en la Tierra. Las conjunciones indican las decisiones que llevan a cabo el pasado y el futuro. La memoria, el pasado, es el mundo del Padre (Saturno), que se reúne lo que viene del futuro (Júpiter). La conversación entre Júpiter y Saturno prepara una nueva creación. Estos dos mundos comienzan lo que podríamos llamar una asamblea. En ese momento se toman algunas decisiones,  decisiones que se harán notar en todo lo que ocurre en la Historia. Uno puede imaginar que los intervalos rítmicos que se encuentran en el mundo espiritual siempre se podrán integrar con los acontecimientos terrenales, así podremos ver cómo estos tres pilares del triángulo se reflejan en la historia.

Traducido por Gracia Muñoz.

Mapeando la biografía de Rudolf Steiner

 

Rudolf Steiner nació poco antes de la medianoche del 25 de febrero de 1861, en Kraljevec  -Imperio austro-húngaro. Actualmente Croacia.

Cuando se sabe la hora del nacimiento, nos es posible partir de los lugares o escenarios donde se desenvolverá el desarrollo humano en cuatro cuadrantes.

  1. Cuadrante del yo, que entrando por el ascendente ocupa las casas 1-2-3 (AS-IC).
  2. Cuadrante del cuerpo físico, que entrando por el ascendente ocupa las casas 4-5-6 (IC-DS).
  3. Cuadrante del cuerpo etérico, que entrando por el ascendente ocupa las casas 7-8-9 (DS-MC).
  4. Cuadrante del cuerpo astral, que entrando por el ascendente ocupa las casas 10-11-12 (MC-AS).

No es posible en este estudio explicar los cuadrantes del horóscopo, el tema está ampliamente desarrollado en el capítulo X del libro de Guenther Wachsmut – Cielo de Nacimiento y cielo de Muerte – Una contribución a la investigación sobre el karma.

Pero para facilitar la comprensión de las posibles interpretaciones del paso de Saturno por los diferentes sectores de la carta de nacimiento, he puesto el poste indicador en el Gráfico de la Carta Natal de Rudolf Steiner. Téngase en cuenta que el recorrido planetario en una carta de nacimiento se hace en sentido contrario a las agujas del reloj. En el caso del estudio de una carta de muerte (que abordaremos en el futuro) el recorrido de Saturno se hace en el sentido de las agujas del reloj.

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1861 – Al nacer La Luna llena estaba despidiéndose de saturno en una conjunción en Virgo.

Saturno volvería a este lugar en 1890 (29 años) y 1919 (58 años).
1866- (5 años)  Saturno pasa por el ascendente en el signo de Escorpio. Saturno volvería a este lugar en 1895 (34 años) y en 1925 año de su muerte (64 años).
1872 (11 años)  – Saturno pasa por el nodo norte  en el signo de Capricornio. Saturno volvería a este lugar en  en 1902 (41 años).
1875 (14 años ) – Saturno pasa por Venus en el signo de Acuario. Hecho que se repetirá en 1904 (43 años)
1877 (16 años) – Saturno pasa por el sol, en el signo de Piscis. Hecho que se repetirá en 1907 (46 años)
1878 (17 años) – Saturno pasa por la conjunción Mercurio-Neptuno Hecho que se repetirá en 1908 (47 años)
1882 (21 años) – Saturno pasa por la conjunción Marte-Plutón en el signo de Tauro Hecho que se repetirá en 1911 (50 años)
1884 (23 años) – Saturno pasa por Urano en el signo de Géminis. Hecho que se repetirá en 1913 (52 años)

 

1889 (28 años) – Saturno pasa por Júpiter en el signo de Leo Hecho que se repetirá en 1918 (57 años)
1890 (29 años) – Saturno retorna a su posición natal en el signo de Virgo, poco después pasaría por la luna. Hecho que se repetirá en 1919 (58 años)

 

 

Gracia Muñoz, Marzo de 2016

 

Puntos de inflexión en la Historia – I

Este capitulo forma parte del libro de Willi Sucher, “El Cristianismo cósmico y el rostro cambiante de la Cosmología“. Parte I.

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Los dos últimos capítulos se dedicarán a la evaluación de la situación en la que nos encontramos actualmente. Para empezar, tomaremos en consideración las perspectivas históricas más alejadas, de hace muchos siglos, incluso milenios. En el último capítulo trataremos del siglo XX y la preparación para el futuro, cuando el punto vernal entre en la constelación de Acuario.

Un método bastante simple, si bien un poco audaz, consiste en comparar las épocas de la evolución precristiana con las fases correspondientes de los tiempos cristianos. A este fin tomaremos el Misterio del Gólgota como el punto central de la historia. Si, a partir del año 33 (en que Cristo fue crucificado en el Gólgota) volvemos 2.000 años hacia atrás (Fig.7.1) o, más exactamente,  1967 años atrás, más o menos a la época de Abraham, llegamos al año 1934 antes de Cristo.

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Ahora nos dirigimos a 1967 de la era cristiana y si le añadimos 33 años, llegamos al año 2.000, que es el punto exacto del reflejo de la época de Abraham. Hablando desde un punto de vista histórico, ¿qué papel representó Abraham? Vivió en Mesopotamia, más exactamente, en Ur. Lo más seguro es que no sea la misma ciudad de Ur descubierta hace unos años, sin embargo formaba parte de una de las grandes civilizaciones de la Antigüedad, establecidas entre los valles del Eúfrates y el Tigris. Dichas civilizaciones se basaron principalmente en la sabiduría de las estrellas, que era la que prevalecía en aquellos tiempos. En esos valles aún se pueden admirar, hoy en día, los zigurats o pirámides escalonadas de distintas alturas, generalmente con 7 terrazas, construidas una sobre la otra (Fig. 7.2) Por regla general, se podía acceder a través de escaleras a la última, sobre la que se había construido un pequeño santuario el cual, según parece, se utilizaba como observatorio astronómico. Por supuesto que las observaciones astronómicas de aquel entonces, aunque muy precisas, eran distintas que las nuestras. Los caldeos poseían un gran conocimiento de los ritmos cósmicos, por lo cual aquellas civilizaciones urbanas eran dirigidas siguiendo la sabiduría de los astros, cultivada hasta muy alto grado. Poco a poco fue reduciéndose,  por su utilización con fines banales para acabar sirviendo, finalmente,  a los deseos humanos. En ese momento nació la astrología predictiva tal como se usa en la actualidad, cada vez más utilizada con fines egoístas. Ésta  afirmaba que el ser humano dependía de las estrellas, que la configuración de las estrellas y los astros en el momento del nacimiento era la expresión de nuestro destino. Así pues, al estudiar los ritmos, movimientos y posiciones de los astros y estrellas, se podía obtener información sobre los sucesos a los que tendríamos que enfrentarnos a lo largo de nuestra vida. En sus orígenes, este conocimiento de las estrellas se suponía que servía par desvelar su destino a toda la comunidad. Hay documentos de aquellas épocas que dan testimonio de uno de los reyes de entonces que declaró: “Hoy me he dirigido al templo de Ishtar (es decir, Venus) que me ha dado las indicaciones e inspiraciones para hacer ciertas cosas por el bien de la ciudad.”

Esas torres formaban parte integral de los templos, de los Centros de Misterios de los tiempos antiguos. Abraham abandonó aquellos lugares: percibió, ya en aquella época, que estaba cerca la decadencia de la antigua alianza del mundo estelar con la humanidad,  y que aquellas civilizaciones no estaban siguiendo una sana evolución. Él comprendió que su misión divina consistía en preparar una Humanidad diferente de la que existía en aquellos grandes valles. Dicha decadencia no dejaba lugar, en las ciudades, a una evolución hacia la libertad del ser humano, y finalmente hacia la libertad  espiritual. Se consideraba a los hombres como dominados por las estrellas, por eso era absurdo, en dicho contexto,  hablar de  libertad humana, ni de evolución y desarrollo de iniciativas espirituales, pues el ser humano sólo podía ejecutar y manifestar lo que le venía impuesto desde el exterior. Así pues, aquella sabiduría de las estrellas, que un día perteneció a los grados más elevados de los Misterios, fue lentamente rebajándose, siendo utilizada para fines egoístas, para encadenar al ser humano a su “destino”. Por esa razón, respondiendo  a las necesidades y condiciones de la Humanidad moderna, la nueva sabiduría de las estrellas debe ser precisa y prudente al máximo grado. Por eso la hacemos tan difícil y la “colocamos tan arriba como las estrellas”, para que no pueda ser rebajada por las distorsiones y degradaciones terrenales.

Así pues, Abraham dejó aquella parte del mundo, (Génesis, XII). Su misión era construir una Humanidad que debería poderse mantener en pié por sí misma. Una de las primeras etapas en esta dirección fue el desarrollo del pensar y del intelecto, ligados al cerebro. Abraham se dirigió, al principio, a Canáan y desde allí, a Egipto, pero aquí las cosas no fueron del todo bien (Génesis XII). Regresó a lo que llamamos Palestina, fundando allí la nueva línea, la nueva Humanidad. Egipto y Caldea ya no servían a este nuevo impulso que iba a nacer. Sólo sería posible en una región entre ambos.

En la actualidad estamos viviendo en una especie de reflejo de aquel periodo y, hablando de manera figurada, podríamos decir que Abraham tendría que ‘volver ahora a Ur’, a una nueva Ur, una nueva sabiduría crística de las estrellas, la cual sólo podrá desarrollarse en base a la consciencia moderna de la Humanidad, una Humanidad que haya comprendido el significado de, por ejemplo, La Filosofía de la Libertad, el libro que Rudolf Steiner publicó en 1893. Tenemos a nuestra disposición los caminos y los medios para alcanzar este futuro humano que encontrará de nuevo las estrellas en base a la libertad y el amor. Y volveremos a vivir, pero ahora con plena consciencia, con nuestros compañeros estelares que se encuentran a nuestro lado, y comprenderemos por nosotros mismos que somos seres libres, que no estamos sometidos a las disposiciones de los astros. A fin de cuentas, en el futuro tendremos que llegar a ser libres colaboradores de las estrellas. Rudolf Steiner dio el primer paso hacia la realización de este propósito, en especial al final de su vida, cuando escribió acerca de la nueva colaboración creadora de los seres humanos con los astros y sobre estos cimientos deberemos ir edificando nuestro destino a medida que nos vayamos dirigiendo hacia el futuro.

Así pues podemos recorrer la historia de los tiempos precristianos y encontrar los reflejos correspondientes en los tiempos cristianos. Por ejemplo, Gautama Buda murió el año 544 a.C. (según los budistas ceilandeses), es decir, 438 años antes de Cristo. Esto se refleja en los años 516-577 después de Cristo que vieron la exaltación del cristianismo celta, tal como fue representado por San Colombano y otros.

Al margen de estos reflejos históricos, ciertos ritmos cósmicos son importantes para formarse los conceptos precisos sobre la interrelación de la historia humana con los cielos. Uno de estos sucesos pone en juego un ritmo muy largo, creado por la conjunción de Plutón con Urano. Plutón fue descubierto en los años treinta del siglo XX, y emplea 250 años en dar la vuelta a todo el Zodiaco. Su órbita es muy elíptica, por ello en una parte del Zodiaco se desplaza muy lentamente mientras que en la otra lo hace con rapidez. Urano es casi tres veces más rápido y emplea 84 años y pico en hacer su revolución,  (por esta razón coincide  con el ritmo de los 7 años: 12 x 7=84), es decir, tarda 7 años en pasar de una constelación a otra del Zodiaco. Naturalmente, a causa de sus lentos movimientos y de sus diferentes velocidades, estos dos planetas coinciden muy raras veces. De hecho sus conjunciones sólo tienen lugar en dos puntos del Zodiaco. Ahora bien, los puntos de encuentro, así como los puntos de oposición, son muy esclarecedores respecto a la cronología y la Historia. Por lo general sólo los estudiamos en relación a las épocas después de Cristo, pues los datos relativos a la órbita de Plutón son todavía un poco vagos desde un punto de vista astronómico.

 Dos puntos del Zodiaco fueron puestos en actividad por estos dos planetas, durante el siglo XX. (Fig. 7.3) A principios del siglo XX, hacia el 8 de Febrero de 1902, tuvo lugar una oposición entre ellos. Plutón estaba entonces en la constelación sideral de Tauro. (El símbolo utilizado para Plutón es una combinación de las letras P y L (♇) que no existía en las épocas clásicas y mitológicas, por lo cual hubo que inventar un símbolo. Urano todavía conserva la letra H (♅) como símbolo, inicial de Herschel, que fue quien le descubrió). En 1902 Urano se encontraba en el Escorpio sideral (Fig.7.3). A continuación, hace algunos años – exactamente el 6 de Enero de 1966 – ambos planetas formaron una conjunción en la constelación de Leo sideral.

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Vamos a ver ahora cómo se traduce lo anterior en sentido histórico. Para encontrar las pistas, hemos de volver hacia atrás, desde  la  posición que ocupaban en 1901-1902, hasta las conjunciones y oposiciones precedentes de los dos planetas. Una conjunción tuvo lugar en 1850, en Aries sideral. A partir de entonces, podemos retroceder más aún en la historia y descubrir correlaciones interesantes. Tenemos entonces de hecho dos líneas de conjunción-oposición, siempre a intervalos de unos 253-254 años.

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 (Una segunda serie de conjunciones y oposiciones convergen en otras partes del Zodiaco, como veremos más adelante)

Todos estos datos ilustran con claridad las evoluciones históricas de la Humanidad que, de hecho, están relacionadas con el cristianismo esotérico que al final se ha convertido en el cristianismo rosacruz. Vamos a remontarnos directamente a los alrededores del año 330 y observaremos que en esa época tuvieron lugar unos sucesos remarcables, íntimamente ligados al cristianismo esotérico. Tuvo que ser en esa época, cuando tuvo lugar lo que R. Steiner describió como “el encuentro del Mar Negro”. En el siglo anterior vivió y actuó el gran Mani, fundador del maniqueismo, que extendió sus enseñanzas hasta  muy lejos, tanto hacia el este como hacia el oeste, sufriendo la terrible experiencia de sufrir el martirio en Persia. Durante los siglos siguientes, estando ya liberado de su cuerpo físico, en la existencia espiritual reunió a los grandes Maestros Iniciados, guías de la Humanidad, en un encuentro decisivo. Entre ellos, se encontraba el Buda Gautama, que ya no se volvió a encarnar nunca más desde que alcanzó el estado de Buda. También se encontraban presentes Escitiano, el gran iniciado del oeste y Zaratustra, el gran iniciado del Este. Trataron de la situación en que se encontraba la Humanidad de aquellos tiempos y decidieron lo que tendría que suceder para preservar a la Humanidad y conducirla hacia una sana evolución en el futuro. El año 333 es exactamente el punto central de la quinta Era post-atlante, que había comenzado durante la antigua civilización de la India y que durará hasta la séptima época, cuando terminará esta Era durante la “guerra de todos contra todos”(alrededor del año 7893) De aquel encuentro surgieron los Misterios cristianos de la Rosacruz, o rosicrucianismo medieval. En la Edad Media era bien conocido, sobre todo por la gente involucrada en ella, que la corriente rosacruz había surgido de los grandes sucesos del Mar Negro acaecidos en siglo IV.

La conjunción del año 583 estuvo ligada al cristianismo celta, sublime manifestación del cristianismo esotérico. En el 837 tuvo lugar una nueva conjunción y unos 50 años después, en 889, una oposición. Ambas fueron asociadas al desarrollo del cristianismo esotérico del Grial. Ese fue el siglo de Perceval. Todo lo anterior estaba ligado a las grandes decisiones que fueron tomadas durante el s.IV por los grandes Maestros de la Humanidad. La conjunción de 1091 fue seguida, al poco tiempo, de la fundación de la Orden del Temple, en 1119. En sentido espiritual, los Templarios fueron los descendientes directos de los Caballeros del Grial.

Otra conjunción tuvo lugar en 1344, acompañada de una oposición, 50 años más tarde, en 1395. Fue un periodo de grandes decisiones espirituales. A principios del siglo XIV, la Orden de los Templarios fue exterminada a través de unos sucesos considerados como los más crueles y atroces de la Historia. El último gran Maestre, Jacques de Morlay, fue quemado en la hoguera el año 1314. Ese fue el fin de una cierta corriente de los Misterios cristianos. En el mundo espiritual  tuvieron que tomar medidas para asegurar la continuación de la corriente del cristianismo esotérico. Y así, hacia el año 1378 del s.XIV, justo entre la conjunción y oposición de ambos planetas, nació el misterioso personaje que sólo conocemos como Christian Rosacruz. Vivió muchos años, según se dice tendría más de 100 años cuando murió hacia finales del s. XV. Fue quien tomó sobre sí la misión de llevar adelante el cristianismo esotérico, y proseguirla, fundando la Comunidad de los Rosacruces, que tuvo gran actividad espiritual durante los siglos posteriores.

Y así llegamos a la conjunción de 1598, seguida de la oposición de los dos planetas en 1648. Estos 50 años parecen estar ligados al comienzo de la misión que Buda había aceptado en relación a la esfera del planeta Marte. Rudolf  Steiner reveló que Buda fue gran amigo de Christian Rosacruz, el cual era consciente del gran peligro que amenazaba a la Humanidad a causa de la decadencia que había alcanzado la esfera de Marte. Incesantes y terribles batallas habían hecho mella en Marte, esfera que las almas tienen que atravesar cuando descienden hacia una nueva encarnación. Si esta situación hubiera perdurado se habría producido una gran escisión en la Humanidad: una parte de ésta se habría retirado a una existencia puramente espiritual, como ermitaños totalmente extraños a la Tierra.  Otra parte de la Humanidad se habría sumergido en el desarrollo del materialismo.  A fin de evitar esta separación Christian Rosacruz rogó a Buda que se acercara a Marte para “cristianizar”, pacificar y armonizar ese planeta, para reconducirle, podríamos decir, por el buen camino como lo había previsto el mundo espiritual. Por supuesto que en nuestra época, aparentemente no vemos grandes resultados de esta acción. La ciencia materialista y la tecnología que se deriva de ella parecen ser más fuertes que nunca, en especial en estos últimos años. Sin embargo, no debemos olvidar que hace falta mucho, muchísimo tiempo para que un impulso de esa naturaleza,  pueda llevarse a cabo. El propio cristianismo es un ejemplo: hace 2.000 años que se implantó el cristianismo en nuestro planeta y, sin embargo, no parece que hayamos obtenido grandes resultados. Por otra parte, durante el último tercio del siglo veinte, parece que está empezando a tomar forma una ola ascendente contra el materialismo imperante, si bien con frecuencia ha sido mal comprendida y controvertida.

Finalmente llegamos a la conjunción de 1850 y la oposición de 1902. Durante este periodo se tomó otra gran decisión: esta vez fue Rudolf Steiner quien tomó sobre sí la tarea de fundar una Ciencia del Espíritu, la Antroposofía, entregando a la Humanidad los medios necesarios para dirigirse hacia el futuro, hacia la realización del cristianismo de manera práctica y, sin embargo, espiritual y  cósmica.

A continuación vamos a tomar en consideración la segunda corriente de sucesos, asociada a la conjunción de 1966. Las precedentes conjunciones y oposición se produjeron como sigue:

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Tras una serie de sucesos anteriores que no podemos abordar en esta obra, llegamos a la conjunción de 1202. Los años cercanos a éste están marcados por dos sucesos totalmente diferentes. En realidad es como si las conjunciones de esta serie vayan acompañadas, en general, por sucesos históricos contradictorios. El año 1202 vio la culminación del movimiento de los trovadores: fue la época de Wolfram von Eschenbach, de Robert de Boron, así como de otros trovadores que escribieron sobre el Santo Grial, llevándolo, al hacerlo, al conocimiento de la Humanidad posterior. Llegamos así a la conjunción de 1456. Apenas dos años más tarde, en 1459 apareció el libro “Las bodas químicas de Christian Rosacruz”, uno de los escritos fundamentales del movimiento rosacruz medieval. El documento en el que se menciona por primera vez lleva la anotación “Año 1459”. Por otro lado se produjeron cosas muy distintas. Hacia 1206, muy cerca de la primera conjunción (tenemos que tener en cuenta, por supuesto, que estos planetas se desplazan muy lentamente y permanecen cercano uno del otro durante un largo periodo) tuvieron lugar ciertos cambios en el interior de Asia: fueron los tiempos en que Temuchin fue elegido por el Kurultai (Asamblea de los Nobles de su territorio) como Gengis Khan, el perfecto guerrero y Maestro del Universo. En Europa, los trovadores, en lugares escondidos, reunían y preservaban la historia del Santo Grial, de Perceval y del Cristianismo esotérico. En el Este se preparaba la respuesta. Bajo la dirección de Gengis Khan y de sus sucesores, los mongoles conquistaron una gran parte de Asia, llegando incluso al centro de Europa: Llegaron hasta Liegnitz, en Silesia. La armada europea que les hizo frente fue totalmente abatida en 1241, durante la batalla de Liegnitz, dejando abierta la puerta a los mongoles para la conquista de Europa central y occidental. Entonces sucedió algo que la historia realmente no puede explicar. Los invasores retrocedieron, desapareciendo hacia el Este. Una hipótesis dice que el Khan, sucesor de Gengis Khan, que reinaba entonces en el Este, murió por entonces y era preciso elegir un nuevo Khan. Una explicación legendaria habla de que a pesar de haber sido vencidos los ejércitos europeos, sin posibilidad de oponer ningún tipo de resistencia, unos monjes se pusieron a meditar en un monasterio, pidiendo con gran fervor, erigiendo un muro de resistencia espiritual contra el invasor. Poco antes de la conjunción de 1456, en  1453, hubo una nueva invasión del Este hacia el interior de Europa: los turcos tomaron entonces Constantinopla y establecieron su ley en Europa. Ya antes, alrededor de los siglos siete y ocho, sucedió algo parecido. En 711, poco después de la conjunción de 695, los moros musulmanes partiendo de Africa atravesaron el estrecho de Gibraltar y acabaron con los visigodos en España, tomando posesión, poco a poco, de la Península ibérica.

Vemos pues que hubo incesantes tentativas de destruir la integridad europea, viniendo desde el continente asiático y después desde el viejo mundo. En el caso de los Mongoles, fueron los más antiguos y sombríos vestigios de la Atlántida los que se manifestaron a través de ese pueblo. Del mundo musulmán llegó la primera incursión en Europa, a través de España, vía norte de África. Varios siglos más tarde, en 1453 llegaron los ataques sobre el flanco oriental, vía Asia Menor, con la toma de Constantinopla y la mayor parte de la península de los Balcanes.

En 1711-12 se produjo la penúltima de las grandes conjunciones, acompañada en la historia por el nacimiento de Jean J. Rousseau (28 de junio de 1712) Por otra parte también está profundamente ligada a Johann W. Goethe, nacido 37 años después de ese suceso, el 28 de agosto de 1749. Treinta y siete años corresponden a dos ciclos de nodos lunares, es decir, que vuelven por segunda vez a los lugares en que habían estado en 1711-12. El hecho de que Goethe estaba profundamente unido a 1711, cuando no había nacido todavía, se demuestra en los sucesos de su vida 82 años después, en 1793 cuando tiene lugar la oposición de Urano y Plutón que siguió. Durante ese periodo Goethe escribió “El cuento de la serpiente verde”. En esencia se trata de una leyenda rosacruz. Goethe se sentía profundamente unido al impulso rosacruz, como se demuestra con claridad en su poema Los Misterios.  El cuento habla de un puente que hay que construir entre el país de la bella Lilia y los mortales que viven al otro lado del río, en el plano físico. Al final el puente se construye con el sacrificio de la serpiente verde. Construyendo el  puente sobre el río, uniendo los dos reinos gracias a su propio cuerpo, la serpiente verde crea el lazo que une el país del Espíritu con el reino de la Tierra. De esa manera los hombres pueden encontrar de nuevo el acceso al mundo espiritual, descripción auténticamente rosacruz. Esto ya se expresaba en “Las bodas químicas de Christian Rosacruz – Año 1459”. En un sentido más profundo se trata de la descripción de la manera en que la Humanidad de occidente puede encontrar de nuevo el camino hacia el conocimiento directo del mundo del espíritu. El principal “símbolo” rosacruz, la Rosa Cruz, da testimonio de ello y sería el “panel indicativo” hacia la realización de este conocimiento.  La cruz negra se alza como la marca de todo lo que pertenece al mundo físico-material, mundo en el que todos nosotros, los seres humanos, y todo lo que vemos en la Naturaleza, pasamos por la experiencia de la muerte y  la desintegración. Pero la muerte puede ser, y debe serlo, la puerta de la resurrección. Ésta y su poder están representados en las deslumbrantes rosas rojas sobre la cruz: son el símbolo de la vida, y más aún, de la vida eterna. El rosicrucianismo es, realmente, el  cristianismo esotérico. Goethe consideraba que su misión era despertar a la humanidad a través de una especie de cuento de hadas, describiendo así la importante misión y responsabilidad que incumbe a la Humanidad moderna: construir de nuevo los puentes entre el mundo visible y el mundo invisible, así como hacia el conocimiento y la auténtica realidad del mundo espiritual. Los sucesos que tuvieron lugar en la vida de Goethe alrededor de 1793 son realmente el resultado de otros sucesos anteriores que estuvieron acompañados por Urano y Plutón entre 1711 y 1456-59.

Llegamos ahora a los tiempos modernos, a la conjunción de 1966, que será seguida de una oposición que tendrá lugar hacia 2.047. Esto pasará durante el 12º periodo septenal a partir de 1966. Cabe pensar que la llegada de estos sucesos se corresponda con un momento crucial, cosa que podemos confirmar por las experiencias y pruebas que tenemos hasta el momento. Evidentemente nuestra pregunta debería ser: ¿La conjunción de 1966 tuvo algo que ver con el impulso rosacruz?. Nuestra impresión es que marcó de nuevo un paso adelante decisivo en la preparación de la Humanidad del futuro, así como en la preparación de la era de Acuario que, en nuestra opinión, aún no ha llegado. Justamente en este contexto, Rudolf Steiner pintó sobre la cúpula pequeña del primer Goetheanum una figura que da testimonio de lo anterior: en la parte inferior observamos una representación de la Humanidad eslava[1] que conducirá a la civilización de la Era de Acuario. Al lado y un poco más arriba se puede ver una “Rosa Cruz” un poco modificada: las 7 rosas están reemplazadas por 7 estrellas de 5 puntas. ¿Qué quiere decir esto?

La rosa se construye sobre la base de los 5 pétalos, o múltiplos de 5, formando un pentágono como se representa, aquí abajo, en la figura 7.4. El pentágono, así como el pentagrama, es un símbolo cósmico, ligado a los movimientos y al ritmo de Venus, planeta del amor y la compasión: las conjunciones de Venus con el Sol dibujan un pentagrama en el espacio alrededor de la Tierra (ver capítulo 1º) En realidad, Venus está relacionada con Gautama Buda que trajo a los hombres la enseñanza del amor y de la compasión con vistas a preparar el advenimiento del Cristo sobre la Tierra. Esto se puede verificar con una cosmografía histórica.

fig7.4

El simbolismo de las rosas de la ‘Rosacruz’ es el signo de resurrección, como acabamos de ver. Ellas reemplazan el cuerpo sobre la cruz y por eso conducen, después de los sucesos del Viernes Santo hasta la mañana del domingo de Pascua, a la experiencia de la Resurrección. (En este contexto es esencial estudiar la detallada descripción que hizo Rudolf Steiner sobre este tema en su libro ‘La Ciencia Oculta’, cap. V) La cruz en forma de pentagrama puede elevar esta experiencia al más alto nivel. La planta – en ese caso, la rosa – es una representación pura de las fuerzas cósmicas que actúan sobre la Tierra. Con un poco de imaginación podríamos decir: el gran ideal de la rosa es el planeta Venus, o más bien, su esfera, que actúa en el cosmos sobre la base del pentágono-pentagrama. Tenemos la impresión de que Rudolf Steiner reemplazó las siete rosas, en esta  pintura, por estrellas de cinco puntas porque quería dejar claro que la Humanidad del futuro, hasta la de la era de Acuario, debe elevarse hacia esta cruz en forma de pentagrama de manera que pueda llevar a término el impulso cósmico del amor y la compasión del Gólgota  al plano social. En el meollo de los sucesos del último tercio del siglo XX  da la impresión que hemos tomado consciencia que aquel desarrollo dramático forma parte de nosotros mismos, en las profundidades y secretos más íntimos de la esencia humana moderna. Pero bien es verdad que no nos damos cuenta que las potencias adversarias hacen todo lo posible para que ese impulso no forme parte del estado de consciencia de los hombres. Será necesaria una gran fuerza espiritual  y mucha perseverancia a la individualidad que decida tomar parte a lo que, ahora, parece ser una nueva etapa hacia el futuro, iniciada por un auténtico rosicrucianismo. Esto implica, de hecho, que no nos tenemos que tomar por criaturas impotentes, constantemente sumisas y dominadas por los astros. Podemos aprender a llegar a ser “cooperadores” del cosmos,  espiritualmente libres. Una de las últimas tareas de Rudolf Steiner fue indicar los caminos y medios a través de los cuales podamos avanzar hacia el futuro, durante el cual tendremos que tomar los grandiosos elementos del Cosmos, llenarlos espiritualmente  con nuestras experiencias durante la vida terrenal, y devolverlos a continuación al Cosmos, enriquecidos y renovados. La Humanidad, vista a través de un largo periodo de evolución cósmica, contribuirá finalmente a construir un nuevo Cosmos. Y parece ser que los hombres de hoy día tendrán que entrar a formar parte de las primerísimas etapas de esta toma de responsabilidades.

Hacia tal grado de realización deberían elevarse la Cosmología y Cosmografía modernas.

 


 [1] Willi Sucher impartió este curso de conferencia en Agosto de 1969.

Traducido del francés por Maribel Garcia Polo y editado por Gracia Muñoz.

 

16ª Carta – La naturaleza del mundo Planetario : Luna

Del libro Isis Sophia I, de Willi Sucher

Julio 1945

English version

Ahora, después de  concluir la descripción de los planetas superiores, de Saturno, Júpiter, Marte y el Sol, vamos a explorar las actividades de los planetas interiores: Mercurio, Venus y la Luna. Entraremos en un mundo muy diferente del de los planetas superiores y sus actividades, así como el mundo anímico del ser humano es completamente diferente del de la esfera de sus principios corporales. La Luna esta “más cercana” a nuestra conciencia anímica actual; Por lo tanto, vamos a empezar con ella.

 La Luna

En las cartas  11ª y 13ª, ya hemos mencionado la idea del movimiento de lemniscata del Sol y la Tierra. Según esta idea, el camino de la Luna también parece muy diferente del que figura en el punto de vista copernicano. Aparece como una línea serpenteante a lo largo de la lemniscata Sol-Tierra; Sin embargo, pensar en los movimientos de la Luna, así como las del Sol y la Tierra como que dan lugar a algunas líneas en el espacio universal sólo nos llevará a otra perspectiva abstracta del universo.

A menos que aprendamos a imaginar las vías de los cuerpos celestes como los límites de los órganos vivos de ese Ser cuyo cuerpo es el universo, no podemos experimentar el universo estrellado como una entidad que trabaja en todos los reinos de la naturaleza. Por ejemplo, el movimiento lemniscatorio del Sol y la Tierra puede despertar en nosotros la impresión de que esta lemniscata tiene una cierta similitud con el sistema circulatorio de la sangre en el cuerpo humano. Esta es una realidad. El espiritual “torrente sanguíneo” del Ser de nuestro Sistema Solar hace que el movimiento del Sol y la Tierra formen una lemniscata. Por supuesto que podemos objetar que la circulación de la sangre humana no constituye una sencilla lemniscata.

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Es más complicado que eso. Pero tampoco la lemniscata Sol-Tierra es tan simple como puede parecer en un principio. Por ejemplo, hay movimientos complicados que se ponen en relación con el mismo, haciendo que el curso del Sol durante un año pueda aparecer como un círculo. De manera similar debemos mirar el movimiento de la Luna. El siguiente diagrama nos ayudará a reconocer su carácter esencial. La interminable lemniscata representa el camino del Sol y la Tierra. Las lemniscatas punteadas se conectan con la Luna.

Supongamos que durante la posición (a) del Sol y la Tierra, esta la Luna Llena. En este caso la Luna esta,  vista desde el Sol, detrás de la Tierra. La lemniscata exterior punteada indica entonces el límite del cuerpo-lemniscata invisible, pero espiritualmente real de la Luna. Quince días más tarde habría Luna Nueva. Este es el momento cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol, por supuesto, mientras tanto, el Sol y la Tierra se han trasladado a la posición (b). Ahora, como podemos ver en el diagrama, la lemniscata de la Luna se ha reducido a la forma indicada por la lemniscata punteada interior.

Hacia la siguiente luna llena esta forma-lemniscata de la trayectoria de la Luna podría expandirse de nuevo y crecer lentamente más allá del tamaño de la lemniscata Sol-Tierra. Así, podemos observar una continua expansión y contracción de la lemniscata del cuerpo de la Luna en relación con sus fases. Es una especie de actividad respiratoria que es muy característico de la Luna e ilumina sus tendencias esenciales en los distintos reinos de la naturaleza. Ahora vamos a dirigir nuestra atención hacia esta actividad respiratoria de la Luna. En las cartas anteriores ya hemos esbozado las actividades contradictorias del Sol y la Tierra.

Hemos descrito al Sol como un “agujero” en el universo cuya actividad alcanza lejanías del espacio cósmico y succiona, por así decirlo, la sustancia astral de la franja zodiacal hacia el centro. Entre el fondo estrellado del zodiaco y el “agujero” del Sol están los planetas superiores y sobre todo la Tierra. Son los escalones de la condensación de esta sustancia astral en la materia. La culminación de esta actividad de condensación se lleva a cabo en la Tierra.

Por otra parte, en el espacio entre la Tierra y el Sol, donde se encuentran los planetas interiores, se lleva a cabo la disolución y eterización de la materia. Por lo tanto la tendencia succionadora del Sol es la causa indirecta de la materialización de la sustancia astral, y finalmente es el agujero por el que se disuelve la materia y la devuelve a su origen etéreo después de que la naturaleza de los planetas superiores y la Tierra se hayan impresionado sobre ella.

La Luna se encuentra entre estas actividades del Sol y la Tierra. El diagrama nos muestra que en tiempos de luna llena, la Luna y su cuerpo lemniscatorio están fuertemente relacionados con la esfera del espacio que se dedica al proceso de materialización “detrás” de la Tierra, debido a que el cuerpo-lemniscatorio de la Luna se estira mucho más allá de la esfera en la que se lleva a cabo la actividad de disolución y eterización entre la Tierra y el Sol. Por lo tanto debemos asumir que en el momento de la Luna Llena se tiene una tendencia a la creación de lo material. En el momento de la Luna Nueva del cuerpo de la Luna y su lemniscata están dentro de ese ámbito de eterización entre la Tierra y el Sol, y podemos asumir una mayor actividad de disolución y eterización.

Más o menos en el medio, durante el tiempo del primero y el último cuarto (menguante-creciente), debe neutralizarse o pasar de una actividad a la otra. Por lo tanto, podemos concebir a la Luna como la gran “tejedora” que teje las sustancias cósmicas a la existencia de la Tierra y que las lleva hacia fuera una vez más, hacia el cosmos como Imaginaciones etéricas de formas terrenales disueltas. Podemos encontrar esta actividad del tejido rítmico de las fuerzas de la Luna en todas las partes de la naturaleza y en la Humanidad. Esta actividad creadora de la materia se ha rastreado con experimentos científicos. Ya en el siglo pasado un científico, que desde entonces ha sido olvidado, demostró la creación de la materia. Su nombre era Herzeele. Hace unos años un científico moderno, el Dr. Hauschka, rescató la idea del olvido. En experimentos cuidadosamente elaborados, en relación con la germinación de las semillas de las plantas, demostró que se lleva a cabo un aumento de la materia que puede ser pesado y medido. Y descubrió que esto ocurre en el momento de la Luna llena.

Furthe, con el mismo método, descubrió que aparece una disminución de la materia en conexión con la Luna Nueva. Aquí tenemos la confirmación de la conclusión a la que llegamos cuando observamos la lemniscata cambiante de la Luna, que aparece entretejiendo las actividades de sol y la tierra haciendo como una especie de equilibrio entre los dos factores. Ahora podemos entender por qué la media luna de la luna creciente se ha experimentado por los videntes como la imagen del cáliz que se alimenta siempre del Santo Grial; y la parte oscura de la cara de la Luna, cuyos contornos se pueden reconocer vagamente inmediatamente después de la Luna Nueva, como la imagen de la Santa Hostia que desciende como la fuente de la eterna salud. Hacia el momento de la Luna Nueva, el recipiente se vacía y está listo para recibir de nuevo a las fuerzas de la Santa Hostia, que arroja sobre la Tierra durante el tiempo de la luna creciente. Así, la historia del Grial  que sostiene el Santo Cáliz es más que una hermosa fantasía. Es una realidad. Los ritmos de la Luna imprimen todos los ritmos de crecimiento orgánico en la Tierra. Podemos detectarlo en los ritmos de crecimiento de las plantas. Los agricultores de los tiempos antiguos sabían esto, así que nos organizaron cuidadosamente los tiempos de siembra y plantación de acuerdo con las fases de la Luna.

Esta antigua sabiduría ha sido olvidada en los tiempos modernos. Pero ahora, el agricultor y el jardinero han ganado de nuevo la confianza con las indicaciones de la Ciencia Espiritual moderna, tienen en cuenta los movimientos de los planetas, especialmente los de la Luna. Ellos se sienten ayudados en su lucha por un nuevo conocimiento del trabajo de las fuerzas de la Luna en la naturaleza, por los experimentos científicos y los enfoques modernos de este problema. (Ver: La Luna y el crecimiento vegetal por L. Kolisko.) La influencia rítmica de las fuerzas de la Luna se hace evidente no sólo en la existencia del mundo vegetal, sino también en el crecimiento de toda la materia orgánica; por ejemplo, en los procesos embrionarios. Allí, los ritmos de la Luna son muy importantes, sobre todo en las primeras cuatro semanas después de la concepción, lo que corresponde a un ciclo de la Luna en una fase de vuelta a la misma fase. En relación con el desarrollo embrionario del ser humano, podemos detectar una relación muy significativa entre los ritmos de la Luna y el destino que se implanta en el cuerpo en crecimiento. La investigación realizada en el marco de un gran número de personalidades históricas ha demostrado que los ritmos de la Luna se corresponden con los periodos de la vida terrenal de estas individualidades.

La Luna necesita 27,3 días para completar un ciclo a través del zodíaco, es decir, se trata de entrar de nuevo en la misma constelación donde estaba 27,3 días antes. El desarrollo embrionario humano comprende, en promedio, diez de estos ciclos de la Luna; que es de 273 días. Cada uno de estos ciclos se corresponde con un período de siete años en la vida posterior del ser humano. Por ejemplo, el momento de la concepción hasta el final de la cuarta semana embrionaria se relaciona con los primeros siete años de la vida de una persona después de su nacimiento, las siguientes cuatro semanas están conectadas con el tiempo de siete a catorce años, etc. La Luna siempre regresa, después de cuatro semanas, hasta el lugar en el Zodíaco, donde estaba en el momento de la concepción. Si nos encontramos con que un determinado evento cósmico tuvo lugar durante el cuarto ciclo embrional de la Luna, también lo podemos encontrar realizado en la biografía de este ser humano, en el cuarto de los períodos de siete años en la vida después del nacimiento, es decir, emergen los acontecimientos de esa época entre los 21 y 28 años de edad. Tal evento que se refleja más tarde en la vida, puede ser un aspecto entre dos planetas como una conjunción, oposición, o de otro aspecto; o puede ser una evolución importante de un solo planeta, como la transición de una constelación a otra.

Por lo tanto las vueltas de la Luna, por así decirlo, cosechan los eventos cósmicos en su cáliz y los vierte o entrelaza de acuerdo con los destinos individuales, en los cuerpos de los seres humanos que están a punto de entrar en el mundo físico. Aquí la Luna se presenta como la gran “tejedora” cósmica que ofrece el pan de destino, que se cuece desde la cosecha de vidas terrenales anteriores con el fin de que puedan ser elevadas y espiritualizadas a los niveles más altos de la actividad moral humana. Podemos descubrir la influencia de la Luna también en la esfera “psíquica” de la Tierra. Los cambios atmosféricos y meteorológicos en todo nuestro planeta pueden ser reconocidos como la expresión de una vida anímica de la Tierra. Hasta cierto punto, incluso podemos incluir el fenómeno de las mareas en estos procesos psíquicos. Son una expresión visible de estas actividades respiratorias rítmicas de la Luna, de la que hemos hablado anteriormente. De hecho, las mareas y los eventos meteorológicos están conectados con los movimientos rítmicos de la Luna. Ciertamente, la cruda afirmación de que la Luna hace el tiempo es insuficiente e incluso diletante, pero si estudiamos el fondo psíquico de los hechos meteorológicos, entonces podemos detectar claramente la influencia de la Luna. Esto se aplica principalmente al período del elemento acuoso en la Tierra.

El “agua” de la Tierra es uno de los principales dominios de las fuerzas de la Luna. Veremos más adelante la descripción que origina este sentido. La influencia del ritmo de la Luna también se puede observar en los ritmos del alma humana o la vida de la conciencia. Incluso es relativamente fácil hacer observaciones de las condiciones psíquicas de nuestro entorno humano y de nosotros mismos. Siempre encontramos en tiempos de la Luna Llena, a menos que esto se inhiba por fuertes eventos estelares que el alma humana está más activa que en otras ocasiones. Se expande, por así decirlo, por todo el universo. El pensamiento humano y la imaginación están mucho más animados durante este tiempo y estamos más dispuestos a emprender acciones audaces y magnánimas. Pero en tiempos de Luna Nueva nuestra vida psíquica está más contraída, pasiva, y se aleja del mundo circundante. Nuestra vida psíquica puede entonces sentirse en un estado de receptividad interior. El alma humana en este momento está en una condición similar a la esfera lemniscatoria contraída de la Luna, que hemos descrito anteriormente. A través de esta contracción podemos estar más despiertos en nosotros mismos, mientras que en la oposición —la luna llena— puede provocar una condición de ensueño cósmico.

Estos ritmos se manifiestan sobre todo en las actividades artísticas. Ahora queremos saber por qué estas influencias proceden de la Luna. Sabemos por las descripciones anteriores que las esferas de los planetas también indican la gama de las actividades de las Jerarquías Espirituales. La esfera de la Luna alcanza más allá de la esfera de la Tierra, por lo que es la morada de los Ángeles en el universo. Pueden estar activos en la esfera de la Tierra porque la esfera de la Luna penetra la esfera de la Tierra, pero su influencia llega más lejos en el universo. Esta Jerarquía de los Ángeles penetra especialmente en la esfera de la Luna con su actividad; por lo tanto, si entendemos un poco de su propio ser, también podemos llegar a comprender las influencias de la Luna sobre los eventos de la Tierra y sus seres. En la cuarta carta, esbozamos brevemente las actividades de los Ángeles en la evolución del antiguo Saturno. Ellos crearon una especie de metabolismo de la calidez con la ayuda de los Espíritus de la Armonía. Imaginemos este tipo de nutrición cósmica, la calidez que fluye hacia los antepasados de la raza humana y se transmite de nuevo después de una especie de la digestión, entonces tenemos una gran imaginación de los procesos que hemos descrito más arriba; es decir, de los cambios de la vida del alma humana entre el estado anímico de la actividad y la receptividad en relación con la Luna Llena y la Luna Nueva.

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A medida que los Ángeles han creado estos ritmos, todavía están conectados con esta esfera de la Luna. Con el ritmo que se imprime desde tiempos primitivos en esta esfera, la calidez del alma es inhalada por la humanidad y esto aparece como la actividad y la positividad; mientras que, cuando se exhala el calor del alma, de acuerdo con las fases de la Luna, se manifiesta en la pasividad. En nuestro tiempo, debemos evolucionar a un estado del alma que nos permita estar por encima de estos ritmos que hasta entonces se apoderan de nosotros desde “fuera”. Debemos transformar este ritmo en un equilibrio consciente entre la actividad en el mundo de los sentidos y la actividad en el mundo interior imaginativo. Dentro de la antigua evolución Sol, nos encontramos con que los ángeles eran de nuevo activo en una especie de metabolismo, pero esta vez todas las condiciones habían cambiado. El cuerpo de nuestro ancestro humano consistía en una especie de envoltura y el esqueleto de calidez, por así decirlo, que también contenía “aire”. Así, los ángeles, ayudados de nuevo por los Espíritus de la Armonía, provocaron cambios y transformaciones del “aire” desde dentro. Si meditamos en estos eventos, recibimos la impresión de que nos recuerda a los acontecimientos que tienen lugar hoy en la atmósfera que rodea el globo de la tierra.

Es casi como si las sutiles y espléndidas visiones e imaginaciones de las formas animales se  impresionaran a sí mismos en el “aire” y desaparecieran de nuevo después de algún tiempo. Esta antigua actividad de los Ángeles también se escribe en la esfera de la Luna, y aparece en la conexión de los ritmos y movimientos de la Luna con la vida psíquica del reino atmosférico y meteorológico de la Tierra de la que hemos hablado anteriormente. En el siguiente ciclo de evolución, lo que llamamos la evolución de la Antigua Luna, los ángeles entraron de nuevo en actividad. Habían evolucionado a un estado superior de existencia y las condiciones generales de la antigua Luna habían cambiado considerablemente. Ahora el cuerpo físico de los antepasados de la humanidad consistía no sólo de calor y aire, sino también de “agua”, en el que una parte de la sustancia original había sido densificada. Junto con esto, ocurrió una “escisión” en este ciclo de la evolución.

Las jerarquías superiores no quisieron conectarse con esta densificación por lo que se retiraron a otro reino o cuerpo celeste. De este modo, dos envolturas entraron en todo lo que existía en ese universo, y especialmente en nuestros ancestros humanos se introduce esta polaridad. Había momentos en los que vivían dentro de un cuerpo que era más densificado y en el que tenían una conciencia más brillante, pues ahora estaban dotados de un cuerpo anímico. Luego llegaba un momento en que el cuerpo se corrompía por esas fuerzas de consciencia. Entonces, el cuerpo anímico se retiraba al reino de las jerarquías superiores, donde recobraba las fuerzas para revivificar su cuerpo. Entretanto este último no se había disuelto. Todo el proceso fue como entrar en un estado entre la experiencia de la muerte y la conciliación del sueño y la del nacimiento y despertar. Algo así como una semilla o portainjerto había quedado atrás, lo que podría ser revivido cuando el cuerpo anímico de nuestros ancestros humanos regresaban de su estancia en el reino superior. Este ancestro no había entonces adquirido el “yo”, y los Ángeles les guiaban a través de estas metamorfosis de su ser.

Ellos conservaban las “semillas” y las llevaban a la “germinación”. Así, nuestro ancestro humano de la Antigua Luna tenía una doble naturaleza, incluso en su cuerpo. Una parte era como una cabeza que proporcionaba también una conciencia más brillante, pero estaba atrapada, por así decirlo, como la raíz de una planta en las “capas” más densas de este planeta. La otra parte mostraba su conexión con la calidez y alturas llenas de aire del universo Lunar. Era como las hojas y flores de una planta. Los procesos de florecimiento y desvanecimiento fueron guiados por los Ángeles, y todo un grupo de estos seres estaba bajo la guía de un solo ángel que era su “Yo grupal”. Ahora podemos entender por qué la Luna y de su esfera, como morada de los Ángeles,  trabaja en los procesos de germinación y crecimiento de las plantas y, asimismo, en todos los procesos orgánicos de los seres vivos. Así está también fuertemente conectada con el desarrollo embrionario.

(Traducido por  Diego Milillo y editado por Gracia Muñoz)