Puntos de inflexión en la Historia – I

Este capitulo forma parte del libro de Willi Sucher, “El Cristianismo cósmico y el rostro cambiante de la Cosmología“. Parte I.

English version

Los dos últimos capítulos se dedicarán a la evaluación de la situación en la que nos encontramos actualmente. Para empezar, tomaremos en consideración las perspectivas históricas más alejadas, de hace muchos siglos, incluso milenios. En el último capítulo trataremos del siglo XX y la preparación para el futuro, cuando el punto vernal entre en la constelación de Acuario.

Un método bastante simple, si bien un poco audaz, consiste en comparar las épocas de la evolución precristiana con las fases correspondientes de los tiempos cristianos. A este fin tomaremos el Misterio del Gólgota como el punto central de la historia. Si, a partir del año 33 (en que Cristo fue crucificado en el Gólgota) volvemos 2.000 años hacia atrás (Fig.7.1) o, más exactamente,  1967 años atrás, más o menos a la época de Abraham, llegamos al año 1934 antes de Cristo.

f71

Ahora nos dirigimos a 1967 de la era cristiana y si le añadimos 33 años, llegamos al año 2.000, que es el punto exacto del reflejo de la época de Abraham. Hablando desde un punto de vista histórico, ¿qué papel representó Abraham? Vivió en Mesopotamia, más exactamente, en Ur. Lo más seguro es que no sea la misma ciudad de Ur descubierta hace unos años, sin embargo formaba parte de una de las grandes civilizaciones de la Antigüedad, establecidas entre los valles del Eúfrates y el Tigris. Dichas civilizaciones se basaron principalmente en la sabiduría de las estrellas, que era la que prevalecía en aquellos tiempos. En esos valles aún se pueden admirar, hoy en día, los zigurats o pirámides escalonadas de distintas alturas, generalmente con 7 terrazas, construidas una sobre la otra (Fig. 7.2) Por regla general, se podía acceder a través de escaleras a la última, sobre la que se había construido un pequeño santuario el cual, según parece, se utilizaba como observatorio astronómico. Por supuesto que las observaciones astronómicas de aquel entonces, aunque muy precisas, eran distintas que las nuestras. Los caldeos poseían un gran conocimiento de los ritmos cósmicos, por lo cual aquellas civilizaciones urbanas eran dirigidas siguiendo la sabiduría de los astros, cultivada hasta muy alto grado. Poco a poco fue reduciéndose,  por su utilización con fines banales para acabar sirviendo, finalmente,  a los deseos humanos. En ese momento nació la astrología predictiva tal como se usa en la actualidad, cada vez más utilizada con fines egoístas. Ésta  afirmaba que el ser humano dependía de las estrellas, que la configuración de las estrellas y los astros en el momento del nacimiento era la expresión de nuestro destino. Así pues, al estudiar los ritmos, movimientos y posiciones de los astros y estrellas, se podía obtener información sobre los sucesos a los que tendríamos que enfrentarnos a lo largo de nuestra vida. En sus orígenes, este conocimiento de las estrellas se suponía que servía par desvelar su destino a toda la comunidad. Hay documentos de aquellas épocas que dan testimonio de uno de los reyes de entonces que declaró: “Hoy me he dirigido al templo de Ishtar (es decir, Venus) que me ha dado las indicaciones e inspiraciones para hacer ciertas cosas por el bien de la ciudad.”

Esas torres formaban parte integral de los templos, de los Centros de Misterios de los tiempos antiguos. Abraham abandonó aquellos lugares: percibió, ya en aquella época, que estaba cerca la decadencia de la antigua alianza del mundo estelar con la humanidad,  y que aquellas civilizaciones no estaban siguiendo una sana evolución. Él comprendió que su misión divina consistía en preparar una Humanidad diferente de la que existía en aquellos grandes valles. Dicha decadencia no dejaba lugar, en las ciudades, a una evolución hacia la libertad del ser humano, y finalmente hacia la libertad  espiritual. Se consideraba a los hombres como dominados por las estrellas, por eso era absurdo, en dicho contexto,  hablar de  libertad humana, ni de evolución y desarrollo de iniciativas espirituales, pues el ser humano sólo podía ejecutar y manifestar lo que le venía impuesto desde el exterior. Así pues, aquella sabiduría de las estrellas, que un día perteneció a los grados más elevados de los Misterios, fue lentamente rebajándose, siendo utilizada para fines egoístas, para encadenar al ser humano a su “destino”. Por esa razón, respondiendo  a las necesidades y condiciones de la Humanidad moderna, la nueva sabiduría de las estrellas debe ser precisa y prudente al máximo grado. Por eso la hacemos tan difícil y la “colocamos tan arriba como las estrellas”, para que no pueda ser rebajada por las distorsiones y degradaciones terrenales.

Así pues, Abraham dejó aquella parte del mundo, (Génesis, XII). Su misión era construir una Humanidad que debería poderse mantener en pié por sí misma. Una de las primeras etapas en esta dirección fue el desarrollo del pensar y del intelecto, ligados al cerebro. Abraham se dirigió, al principio, a Canáan y desde allí, a Egipto, pero aquí las cosas no fueron del todo bien (Génesis XII). Regresó a lo que llamamos Palestina, fundando allí la nueva línea, la nueva Humanidad. Egipto y Caldea ya no servían a este nuevo impulso que iba a nacer. Sólo sería posible en una región entre ambos.

En la actualidad estamos viviendo en una especie de reflejo de aquel periodo y, hablando de manera figurada, podríamos decir que Abraham tendría que ‘volver ahora a Ur’, a una nueva Ur, una nueva sabiduría crística de las estrellas, la cual sólo podrá desarrollarse en base a la consciencia moderna de la Humanidad, una Humanidad que haya comprendido el significado de, por ejemplo, La Filosofía de la Libertad, el libro que Rudolf Steiner publicó en 1893. Tenemos a nuestra disposición los caminos y los medios para alcanzar este futuro humano que encontrará de nuevo las estrellas en base a la libertad y el amor. Y volveremos a vivir, pero ahora con plena consciencia, con nuestros compañeros estelares que se encuentran a nuestro lado, y comprenderemos por nosotros mismos que somos seres libres, que no estamos sometidos a las disposiciones de los astros. A fin de cuentas, en el futuro tendremos que llegar a ser libres colaboradores de las estrellas. Rudolf Steiner dio el primer paso hacia la realización de este propósito, en especial al final de su vida, cuando escribió acerca de la nueva colaboración creadora de los seres humanos con los astros y sobre estos cimientos deberemos ir edificando nuestro destino a medida que nos vayamos dirigiendo hacia el futuro.

Así pues podemos recorrer la historia de los tiempos precristianos y encontrar los reflejos correspondientes en los tiempos cristianos. Por ejemplo, Gautama Buda murió el año 544 a.C. (según los budistas ceilandeses), es decir, 438 años antes de Cristo. Esto se refleja en los años 516-577 después de Cristo que vieron la exaltación del cristianismo celta, tal como fue representado por San Colombano y otros.

Al margen de estos reflejos históricos, ciertos ritmos cósmicos son importantes para formarse los conceptos precisos sobre la interrelación de la historia humana con los cielos. Uno de estos sucesos pone en juego un ritmo muy largo, creado por la conjunción de Plutón con Urano. Plutón fue descubierto en los años treinta del siglo XX, y emplea 250 años en dar la vuelta a todo el Zodiaco. Su órbita es muy elíptica, por ello en una parte del Zodiaco se desplaza muy lentamente mientras que en la otra lo hace con rapidez. Urano es casi tres veces más rápido y emplea 84 años y pico en hacer su revolución,  (por esta razón coincide  con el ritmo de los 7 años: 12 x 7=84), es decir, tarda 7 años en pasar de una constelación a otra del Zodiaco. Naturalmente, a causa de sus lentos movimientos y de sus diferentes velocidades, estos dos planetas coinciden muy raras veces. De hecho sus conjunciones sólo tienen lugar en dos puntos del Zodiaco. Ahora bien, los puntos de encuentro, así como los puntos de oposición, son muy esclarecedores respecto a la cronología y la Historia. Por lo general sólo los estudiamos en relación a las épocas después de Cristo, pues los datos relativos a la órbita de Plutón son todavía un poco vagos desde un punto de vista astronómico.

 Dos puntos del Zodiaco fueron puestos en actividad por estos dos planetas, durante el siglo XX. (Fig. 7.3) A principios del siglo XX, hacia el 8 de Febrero de 1902, tuvo lugar una oposición entre ellos. Plutón estaba entonces en la constelación sideral de Tauro. (El símbolo utilizado para Plutón es una combinación de las letras P y L (♇) que no existía en las épocas clásicas y mitológicas, por lo cual hubo que inventar un símbolo. Urano todavía conserva la letra H (♅) como símbolo, inicial de Herschel, que fue quien le descubrió). En 1902 Urano se encontraba en el Escorpio sideral (Fig.7.3). A continuación, hace algunos años – exactamente el 6 de Enero de 1966 – ambos planetas formaron una conjunción en la constelación de Leo sideral.

f73

Vamos a ver ahora cómo se traduce lo anterior en sentido histórico. Para encontrar las pistas, hemos de volver hacia atrás, desde  la  posición que ocupaban en 1901-1902, hasta las conjunciones y oposiciones precedentes de los dos planetas. Una conjunción tuvo lugar en 1850, en Aries sideral. A partir de entonces, podemos retroceder más aún en la historia y descubrir correlaciones interesantes. Tenemos entonces de hecho dos líneas de conjunción-oposición, siempre a intervalos de unos 253-254 años.

 f7purano

 (Una segunda serie de conjunciones y oposiciones convergen en otras partes del Zodiaco, como veremos más adelante)

Todos estos datos ilustran con claridad las evoluciones históricas de la Humanidad que, de hecho, están relacionadas con el cristianismo esotérico que al final se ha convertido en el cristianismo rosacruz. Vamos a remontarnos directamente a los alrededores del año 330 y observaremos que en esa época tuvieron lugar unos sucesos remarcables, íntimamente ligados al cristianismo esotérico. Tuvo que ser en esa época, cuando tuvo lugar lo que R. Steiner describió como “el encuentro del Mar Negro”. En el siglo anterior vivió y actuó el gran Mani, fundador del maniqueismo, que extendió sus enseñanzas hasta  muy lejos, tanto hacia el este como hacia el oeste, sufriendo la terrible experiencia de sufrir el martirio en Persia. Durante los siglos siguientes, estando ya liberado de su cuerpo físico, en la existencia espiritual reunió a los grandes Maestros Iniciados, guías de la Humanidad, en un encuentro decisivo. Entre ellos, se encontraba el Buda Gautama, que ya no se volvió a encarnar nunca más desde que alcanzó el estado de Buda. También se encontraban presentes Escitiano, el gran iniciado del oeste y Zaratustra, el gran iniciado del Este. Trataron de la situación en que se encontraba la Humanidad de aquellos tiempos y decidieron lo que tendría que suceder para preservar a la Humanidad y conducirla hacia una sana evolución en el futuro. El año 333 es exactamente el punto central de la quinta Era post-atlante, que había comenzado durante la antigua civilización de la India y que durará hasta la séptima época, cuando terminará esta Era durante la “guerra de todos contra todos”(alrededor del año 7893) De aquel encuentro surgieron los Misterios cristianos de la Rosacruz, o rosicrucianismo medieval. En la Edad Media era bien conocido, sobre todo por la gente involucrada en ella, que la corriente rosacruz había surgido de los grandes sucesos del Mar Negro acaecidos en siglo IV.

La conjunción del año 583 estuvo ligada al cristianismo celta, sublime manifestación del cristianismo esotérico. En el 837 tuvo lugar una nueva conjunción y unos 50 años después, en 889, una oposición. Ambas fueron asociadas al desarrollo del cristianismo esotérico del Grial. Ese fue el siglo de Perceval. Todo lo anterior estaba ligado a las grandes decisiones que fueron tomadas durante el s.IV por los grandes Maestros de la Humanidad. La conjunción de 1091 fue seguida, al poco tiempo, de la fundación de la Orden del Temple, en 1119. En sentido espiritual, los Templarios fueron los descendientes directos de los Caballeros del Grial.

Otra conjunción tuvo lugar en 1344, acompañada de una oposición, 50 años más tarde, en 1395. Fue un periodo de grandes decisiones espirituales. A principios del siglo XIV, la Orden de los Templarios fue exterminada a través de unos sucesos considerados como los más crueles y atroces de la Historia. El último gran Maestre, Jacques de Morlay, fue quemado en la hoguera el año 1314. Ese fue el fin de una cierta corriente de los Misterios cristianos. En el mundo espiritual  tuvieron que tomar medidas para asegurar la continuación de la corriente del cristianismo esotérico. Y así, hacia el año 1378 del s.XIV, justo entre la conjunción y oposición de ambos planetas, nació el misterioso personaje que sólo conocemos como Christian Rosacruz. Vivió muchos años, según se dice tendría más de 100 años cuando murió hacia finales del s. XV. Fue quien tomó sobre sí la misión de llevar adelante el cristianismo esotérico, y proseguirla, fundando la Comunidad de los Rosacruces, que tuvo gran actividad espiritual durante los siglos posteriores.

Y así llegamos a la conjunción de 1598, seguida de la oposición de los dos planetas en 1648. Estos 50 años parecen estar ligados al comienzo de la misión que Buda había aceptado en relación a la esfera del planeta Marte. Rudolf  Steiner reveló que Buda fue gran amigo de Christian Rosacruz, el cual era consciente del gran peligro que amenazaba a la Humanidad a causa de la decadencia que había alcanzado la esfera de Marte. Incesantes y terribles batallas habían hecho mella en Marte, esfera que las almas tienen que atravesar cuando descienden hacia una nueva encarnación. Si esta situación hubiera perdurado se habría producido una gran escisión en la Humanidad: una parte de ésta se habría retirado a una existencia puramente espiritual, como ermitaños totalmente extraños a la Tierra.  Otra parte de la Humanidad se habría sumergido en el desarrollo del materialismo.  A fin de evitar esta separación Christian Rosacruz rogó a Buda que se acercara a Marte para “cristianizar”, pacificar y armonizar ese planeta, para reconducirle, podríamos decir, por el buen camino como lo había previsto el mundo espiritual. Por supuesto que en nuestra época, aparentemente no vemos grandes resultados de esta acción. La ciencia materialista y la tecnología que se deriva de ella parecen ser más fuertes que nunca, en especial en estos últimos años. Sin embargo, no debemos olvidar que hace falta mucho, muchísimo tiempo para que un impulso de esa naturaleza,  pueda llevarse a cabo. El propio cristianismo es un ejemplo: hace 2.000 años que se implantó el cristianismo en nuestro planeta y, sin embargo, no parece que hayamos obtenido grandes resultados. Por otra parte, durante el último tercio del siglo veinte, parece que está empezando a tomar forma una ola ascendente contra el materialismo imperante, si bien con frecuencia ha sido mal comprendida y controvertida.

Finalmente llegamos a la conjunción de 1850 y la oposición de 1902. Durante este periodo se tomó otra gran decisión: esta vez fue Rudolf Steiner quien tomó sobre sí la tarea de fundar una Ciencia del Espíritu, la Antroposofía, entregando a la Humanidad los medios necesarios para dirigirse hacia el futuro, hacia la realización del cristianismo de manera práctica y, sin embargo, espiritual y  cósmica.

A continuación vamos a tomar en consideración la segunda corriente de sucesos, asociada a la conjunción de 1966. Las precedentes conjunciones y oposición se produjeron como sigue:

f74

       

Tras una serie de sucesos anteriores que no podemos abordar en esta obra, llegamos a la conjunción de 1202. Los años cercanos a éste están marcados por dos sucesos totalmente diferentes. En realidad es como si las conjunciones de esta serie vayan acompañadas, en general, por sucesos históricos contradictorios. El año 1202 vio la culminación del movimiento de los trovadores: fue la época de Wolfram von Eschenbach, de Robert de Boron, así como de otros trovadores que escribieron sobre el Santo Grial, llevándolo, al hacerlo, al conocimiento de la Humanidad posterior. Llegamos así a la conjunción de 1456. Apenas dos años más tarde, en 1459 apareció el libro “Las bodas químicas de Christian Rosacruz”, uno de los escritos fundamentales del movimiento rosacruz medieval. El documento en el que se menciona por primera vez lleva la anotación “Año 1459”. Por otro lado se produjeron cosas muy distintas. Hacia 1206, muy cerca de la primera conjunción (tenemos que tener en cuenta, por supuesto, que estos planetas se desplazan muy lentamente y permanecen cercano uno del otro durante un largo periodo) tuvieron lugar ciertos cambios en el interior de Asia: fueron los tiempos en que Temuchin fue elegido por el Kurultai (Asamblea de los Nobles de su territorio) como Gengis Khan, el perfecto guerrero y Maestro del Universo. En Europa, los trovadores, en lugares escondidos, reunían y preservaban la historia del Santo Grial, de Perceval y del Cristianismo esotérico. En el Este se preparaba la respuesta. Bajo la dirección de Gengis Khan y de sus sucesores, los mongoles conquistaron una gran parte de Asia, llegando incluso al centro de Europa: Llegaron hasta Liegnitz, en Silesia. La armada europea que les hizo frente fue totalmente abatida en 1241, durante la batalla de Liegnitz, dejando abierta la puerta a los mongoles para la conquista de Europa central y occidental. Entonces sucedió algo que la historia realmente no puede explicar. Los invasores retrocedieron, desapareciendo hacia el Este. Una hipótesis dice que el Khan, sucesor de Gengis Khan, que reinaba entonces en el Este, murió por entonces y era preciso elegir un nuevo Khan. Una explicación legendaria habla de que a pesar de haber sido vencidos los ejércitos europeos, sin posibilidad de oponer ningún tipo de resistencia, unos monjes se pusieron a meditar en un monasterio, pidiendo con gran fervor, erigiendo un muro de resistencia espiritual contra el invasor. Poco antes de la conjunción de 1456, en  1453, hubo una nueva invasión del Este hacia el interior de Europa: los turcos tomaron entonces Constantinopla y establecieron su ley en Europa. Ya antes, alrededor de los siglos siete y ocho, sucedió algo parecido. En 711, poco después de la conjunción de 695, los moros musulmanes partiendo de Africa atravesaron el estrecho de Gibraltar y acabaron con los visigodos en España, tomando posesión, poco a poco, de la Península ibérica.

Vemos pues que hubo incesantes tentativas de destruir la integridad europea, viniendo desde el continente asiático y después desde el viejo mundo. En el caso de los Mongoles, fueron los más antiguos y sombríos vestigios de la Atlántida los que se manifestaron a través de ese pueblo. Del mundo musulmán llegó la primera incursión en Europa, a través de España, vía norte de África. Varios siglos más tarde, en 1453 llegaron los ataques sobre el flanco oriental, vía Asia Menor, con la toma de Constantinopla y la mayor parte de la península de los Balcanes.

En 1711-12 se produjo la penúltima de las grandes conjunciones, acompañada en la historia por el nacimiento de Jean J. Rousseau (28 de junio de 1712) Por otra parte también está profundamente ligada a Johann W. Goethe, nacido 37 años después de ese suceso, el 28 de agosto de 1749. Treinta y siete años corresponden a dos ciclos de nodos lunares, es decir, que vuelven por segunda vez a los lugares en que habían estado en 1711-12. El hecho de que Goethe estaba profundamente unido a 1711, cuando no había nacido todavía, se demuestra en los sucesos de su vida 82 años después, en 1793 cuando tiene lugar la oposición de Urano y Plutón que siguió. Durante ese periodo Goethe escribió “El cuento de la serpiente verde”. En esencia se trata de una leyenda rosacruz. Goethe se sentía profundamente unido al impulso rosacruz, como se demuestra con claridad en su poema Los Misterios.  El cuento habla de un puente que hay que construir entre el país de la bella Lilia y los mortales que viven al otro lado del río, en el plano físico. Al final el puente se construye con el sacrificio de la serpiente verde. Construyendo el  puente sobre el río, uniendo los dos reinos gracias a su propio cuerpo, la serpiente verde crea el lazo que une el país del Espíritu con el reino de la Tierra. De esa manera los hombres pueden encontrar de nuevo el acceso al mundo espiritual, descripción auténticamente rosacruz. Esto ya se expresaba en “Las bodas químicas de Christian Rosacruz – Año 1459”. En un sentido más profundo se trata de la descripción de la manera en que la Humanidad de occidente puede encontrar de nuevo el camino hacia el conocimiento directo del mundo del espíritu. El principal “símbolo” rosacruz, la Rosa Cruz, da testimonio de ello y sería el “panel indicativo” hacia la realización de este conocimiento.  La cruz negra se alza como la marca de todo lo que pertenece al mundo físico-material, mundo en el que todos nosotros, los seres humanos, y todo lo que vemos en la Naturaleza, pasamos por la experiencia de la muerte y  la desintegración. Pero la muerte puede ser, y debe serlo, la puerta de la resurrección. Ésta y su poder están representados en las deslumbrantes rosas rojas sobre la cruz: son el símbolo de la vida, y más aún, de la vida eterna. El rosicrucianismo es, realmente, el  cristianismo esotérico. Goethe consideraba que su misión era despertar a la humanidad a través de una especie de cuento de hadas, describiendo así la importante misión y responsabilidad que incumbe a la Humanidad moderna: construir de nuevo los puentes entre el mundo visible y el mundo invisible, así como hacia el conocimiento y la auténtica realidad del mundo espiritual. Los sucesos que tuvieron lugar en la vida de Goethe alrededor de 1793 son realmente el resultado de otros sucesos anteriores que estuvieron acompañados por Urano y Plutón entre 1711 y 1456-59.

Llegamos ahora a los tiempos modernos, a la conjunción de 1966, que será seguida de una oposición que tendrá lugar hacia 2.047. Esto pasará durante el 12º periodo septenal a partir de 1966. Cabe pensar que la llegada de estos sucesos se corresponda con un momento crucial, cosa que podemos confirmar por las experiencias y pruebas que tenemos hasta el momento. Evidentemente nuestra pregunta debería ser: ¿La conjunción de 1966 tuvo algo que ver con el impulso rosacruz?. Nuestra impresión es que marcó de nuevo un paso adelante decisivo en la preparación de la Humanidad del futuro, así como en la preparación de la era de Acuario que, en nuestra opinión, aún no ha llegado. Justamente en este contexto, Rudolf Steiner pintó sobre la cúpula pequeña del primer Goetheanum una figura que da testimonio de lo anterior: en la parte inferior observamos una representación de la Humanidad eslava[1] que conducirá a la civilización de la Era de Acuario. Al lado y un poco más arriba se puede ver una “Rosa Cruz” un poco modificada: las 7 rosas están reemplazadas por 7 estrellas de 5 puntas. ¿Qué quiere decir esto?

La rosa se construye sobre la base de los 5 pétalos, o múltiplos de 5, formando un pentágono como se representa, aquí abajo, en la figura 7.4. El pentágono, así como el pentagrama, es un símbolo cósmico, ligado a los movimientos y al ritmo de Venus, planeta del amor y la compasión: las conjunciones de Venus con el Sol dibujan un pentagrama en el espacio alrededor de la Tierra (ver capítulo 1º) En realidad, Venus está relacionada con Gautama Buda que trajo a los hombres la enseñanza del amor y de la compasión con vistas a preparar el advenimiento del Cristo sobre la Tierra. Esto se puede verificar con una cosmografía histórica.

fig7.4

El simbolismo de las rosas de la ‘Rosacruz’ es el signo de resurrección, como acabamos de ver. Ellas reemplazan el cuerpo sobre la cruz y por eso conducen, después de los sucesos del Viernes Santo hasta la mañana del domingo de Pascua, a la experiencia de la Resurrección. (En este contexto es esencial estudiar la detallada descripción que hizo Rudolf Steiner sobre este tema en su libro ‘La Ciencia Oculta’, cap. V) La cruz en forma de pentagrama puede elevar esta experiencia al más alto nivel. La planta – en ese caso, la rosa – es una representación pura de las fuerzas cósmicas que actúan sobre la Tierra. Con un poco de imaginación podríamos decir: el gran ideal de la rosa es el planeta Venus, o más bien, su esfera, que actúa en el cosmos sobre la base del pentágono-pentagrama. Tenemos la impresión de que Rudolf Steiner reemplazó las siete rosas, en esta  pintura, por estrellas de cinco puntas porque quería dejar claro que la Humanidad del futuro, hasta la de la era de Acuario, debe elevarse hacia esta cruz en forma de pentagrama de manera que pueda llevar a término el impulso cósmico del amor y la compasión del Gólgota  al plano social. En el meollo de los sucesos del último tercio del siglo XX  da la impresión que hemos tomado consciencia que aquel desarrollo dramático forma parte de nosotros mismos, en las profundidades y secretos más íntimos de la esencia humana moderna. Pero bien es verdad que no nos damos cuenta que las potencias adversarias hacen todo lo posible para que ese impulso no forme parte del estado de consciencia de los hombres. Será necesaria una gran fuerza espiritual  y mucha perseverancia a la individualidad que decida tomar parte a lo que, ahora, parece ser una nueva etapa hacia el futuro, iniciada por un auténtico rosicrucianismo. Esto implica, de hecho, que no nos tenemos que tomar por criaturas impotentes, constantemente sumisas y dominadas por los astros. Podemos aprender a llegar a ser “cooperadores” del cosmos,  espiritualmente libres. Una de las últimas tareas de Rudolf Steiner fue indicar los caminos y medios a través de los cuales podamos avanzar hacia el futuro, durante el cual tendremos que tomar los grandiosos elementos del Cosmos, llenarlos espiritualmente  con nuestras experiencias durante la vida terrenal, y devolverlos a continuación al Cosmos, enriquecidos y renovados. La Humanidad, vista a través de un largo periodo de evolución cósmica, contribuirá finalmente a construir un nuevo Cosmos. Y parece ser que los hombres de hoy día tendrán que entrar a formar parte de las primerísimas etapas de esta toma de responsabilidades.

Hacia tal grado de realización deberían elevarse la Cosmología y Cosmografía modernas.

 


 [1] Willi Sucher impartió este curso de conferencia en Agosto de 1969.

Traducido del francés por Maribel Garcia Polo y editado por Gracia Muñoz.

 

Anuncios

Un comentario el “Puntos de inflexión en la Historia – I

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s