18ª Carta – La naturaleza del mundo Planetario: Venus

Del libro Isis Sophia I, de Willi Sucher

 

Septiembre 1945

English version

La esfera del planeta Venus

Un estudio de la naturaleza astronómica de los planetas Venus y Mercurio implica tremendos problemas que aún no han sido resueltos. Vamos a tratar de dar una imagen esquemática de los movimientos de Venus en el marco de la lemniscata Sol-Tierra. Hay que destacar que esta no es la solución definitiva, pero podemos considerarla como una posibilidad, un camino imaginativo, de acuerdo a las indicaciones dadas por Rudolf Steiner. Sin embargo, a pesar de que estas indicaciones dejan abierta la duda, esperemos que un día sea posible demostrar la totalidad de la nueva concepción del sistema planetario de una manera verdadera y completa.

Podemos imaginar que la lemniscata, o mejor el cuerpo-lemniscatorio de la trayectoria de Sol-Tierra, ha llegado a existir a través de dos polaridades en el universo: una actividad radiante del Sol que tiene la tendencia a dejar un “agujero” hacia el centro y la actividad de contracción de la Tierra que tiende a “abombarse”, por así decirlo, en el agujero.

Un día podríamos incluso ser capaces de ver en la oposición de estas dos fuerzas la causa de la forma lemniscatoria en el universo. En el cuerpo humano estas dos fuerzas se manifiestan en la polaridad de las actividades que forman la cabeza y el cuerpo: la cabeza, una contracción, una entidad de mineralización y el cuerpo, una energía radiante y de dispersión. Sin embargo, cada uno penetra al otro. El poder adjudicador también está presente en el cuerpo y del mismo modo la actividad de dispersión funciona en la cabeza, a pesar de que se ve considerablemente obstaculizada en estas regiones. El resultado es la forma de lemniscata, que de múltiples maneras está escrita en la organización humana.

Ahora tenemos que imaginar los planetas Venus y Mercurio como moviéndose en pequeñas lemniscatas, tal vez fijados por sus puntos de cruce sobre la lemniscata Sol-Tierra, pero con la posibilidad de movimiento desde la parte derecha del Sol a la izquierda y también a la inversa. Así encontramos una razón al hecho de que el planeta Venus este a veces  delante del Sol (visto desde la Tierra) y en movimiento en contra de la dirección del movimiento del Sol (es decir, retrograda o realizando un bucle), y en otro momento (unos 10 meses más tarde) estará detrás del Sol o en conjunción superior (ver la posición b en el diagrama).

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Los planetas Venus y Mercurio están fuertemente relacionados con el Sol; Están íntimamente cercanos, por lo tanto, también participan en la tendencia radiante del Sol. Si nos fijamos ahora en las posiciones A y B en el diagrama, podemos ver al mismo tiempo que tiene que haber una gran diferencia entre la condición de la esfera de Venus durante una conjunción inferior o bucle y una conjunción superior (b). En la posición (a), la esfera radiante de Venus, donde debemos imaginar el planeta y el espacio que penetra hasta la Tierra, se presiona en el espacio que está más o menos lleno de la actividad de contracción de la Tierra. Podemos imaginar que las fuerzas de la esfera de Venus tienen que luchar duro para mantener su posición en contra de las fuerzas de la Tierra.

La actividad radiante de Venus se ve entonces forzada en ese reino del universo que se manifiesta en el ser humano como las facultades organizativas de la cabeza; por lo tanto, las fuerzas de Venus pueden debilitarse en esta posición.

En caso contrario, la conjunción superior indicada por la posición b en el diagrama, las fuerzas de Venus parecen estar más en su propio elemento, en el entorno de radiación de la esfera Solar, por lo que las fuerzas de la esfera de Venus están relativamente fortalecidas en el momento de una conjunción superior. Sin embargo, el universo ha proporcionado un equilibrio para esto. En el artículo, “los acontecimientos en el Cielo” en la carta 13ª, ya se ha señalado que cada bucle o conjunción inferior de Venus esta seguida por una conjunción superior en la misma posición zodiacal cuatro años más tarde. Por lo tanto la influencia de debilitamiento, que está conectada con la conjunción inferior siempre se restablece de nuevo por el fortalecimiento de la conjunción superior en la misma posición. Estos ritmos de Venus, sobre todo el ritmo de cuatro años, pueden en el futuro ser de gran importancia para el trabajo de investigación científica; por ejemplo, en relación con las metamorfosis de los insectos y escarabajos y también en otros ámbitos.

Estructura poligonal de las órbitas de Mercurio y Venus

Ahora tenemos que tratar de crear un conocimiento de la calidad espiritual de las fuerzas que emanan de la esfera de Venus. En las cartas anteriores, hemos desarrollado el tema de que la esfera de la Luna es la esfera de los Ángeles. La esfera que tiene su “centro” en el planeta Venus es el reino de los Arcángeles; por lo tanto, la “biografía” espiritual de los Arcángeles se manifiesta todavía hoy en la influencia de esta esfera, cuyas condiciones siempre cambiantes se indican en los movimientos y gestos del planeta.

Dentro de la evolución del Antiguo Saturno, los Arcángeles estaban en un estado de conciencia que podría compararse con la del reino animal actual. En este estado recibieron la colaboración de los elevados Espíritus del Amor, que sacrificaron sus majestuosas visiones sobre los acontecimientos del Antiguo Saturno. Así juntos crearon los primeros gérmenes etéreos de los órganos de los sentidos en nuestro ancestro humano. Los Arcángeles durante la evolución del Antiguo Sol alcanzaron el estado de conciencia que el ser humano ha adquirido sólo con la evolución de la Tierra. El precursor de la humanidad en el Antiguo Sol tenía un cuerpo que se dividió en dos partes. Consistía en una parte avanzada compuesta de sustancias que se habían condensado a la condición de “aire”, y otra parte de esta sustancia corporal no había evolucionado más allá del estado alcanzado en el planeta Antiguo Saturno. Constaba de calidez o de calor que rodeaba la parte de aire como una funda y también penetrándolo como si fuera un esqueleto.

 Los Arcángeles trabajaron entonces dentro de este elemento de calor aportando los gérmenes de los órganos sensoriales humanos en un paso más hacia la perfección. Cuando la evolución de la Antigua Luna hubo alcanzado una cierta etapa de su desarrollo, los Arcángeles habían alcanzado la capacidad de la cognición imaginativa. Así fueron capaces de participar activamente en el cuerpo etéreo del antepasado de la humanidad. Ellos estuvieron activos en las funciones de la vida interior que encontraba su expresión física en la circulación de los fluidos dentro del cuerpo de la humanidad y también en los fenómenos del crecimiento.

Se produjo un tipo de actividad, que estaba entre la nutrición y la respiración. Por otro lado, los Arcángeles seguían conectados con el desarrollo de los órganos de los sentidos humanos, que utilizaban como órganos para su propia percepción. Dentro de la evolución de la Tierra, los Arcángeles llegaron a la etapa de la conciencia que la Ciencia Espiritual llama “Inspiración”. Estuvieron especialmente relacionados con ese período de la evolución de la Tierra durante la cual la sustancia se condensó de nuevo en aire o  luz. Esto fue una especie de recuerdo, o recapitulación de los acontecimientos realizados durante la evolución del Antiguo Sol. También se manifestaron en la parte aérea del cuerpo humano y la Humanidad lo experimentó como un ajuste psíquico. La humanidad se hizo consciente de ello en el alma racional-intelectual, que fue preparada para convertirse en el futuro en el “alma de Inspiración”.

Ahora podemos entender que los Arcángeles están conectados con la Humanidad de una doble manera. Anteriormente se manifestaron en la creación y el desarrollo de los órganos de los sentidos humanos. En esas etapas anteriores de la evolución, los órganos de los sentidos eran algo muy distinto de lo que son actualmente. Eran mucho más sutiles y etéreos. Poco a poco su actividad se fue retirando cada vez más, por así decirlo, a la vida del alma de la Humanidad, sobre todo en el alma racional, de la que Rudolf Steiner dice en el capítulo I de la Teosofía: “El hombre forma pensamientos acerca de sus sensaciones. Por lo tanto se ilumina a sí mismo en relación con el mundo exterior. El niño que se ha quemado piensa y alcanza el pensamiento ‘el fuego quema’. También el hombre no sigue ciegamente sus impulsos, instintos y pasiones; su pensamiento acerca de ellos provoca la oportunidad a través de la cual puede satisfacerlos. Lo que se llama la civilización material se mueve en su totalidad en esta dirección… También se podría llamar pensamiento del alma emocional”.

Por otro lado, los Arcángeles están conectados con ciertos procesos en el sistema rítmico de la humanidad. Por ejemplo, un día podremos ser capaces de demostrar que la esfera marcada por el planeta Venus, muestra el estado de los órganos respiratorios del organismo humano a través de los movimientos y gestos del desarrollo embrionario, pero debemos diferenciar estrictamente la Esfera de Venus, de la forma física del planeta y no confundir su influencia sobre el desarrollo prenatal con su efecto sobre la vida humana después del nacimiento. Estos hechos no se pueden desarrollar aquí en detalle. Ellos son un tema para la investigación médica y esto es más allá del alcance previsto de estas cartas.

Así pues, tenemos dos movimientos o actividades en la Humanidad como la expresión de las actividades de la esfera Venus-Arcangélica. Una tiende más hacia la consecución de capacidades racionales en relación con la función de los sentidos, y la otra se encuentra, por así decirlo, en las funciones corporales del sistema rítmico y respiratorio que están más allá del umbral de la conciencia diurna del ser humano. Si ahora nos imaginamos una evolución de la conciencia humana por la que se pudiera contemplar las facultades más profundas del alma racional, entonces el alma intelectiva se transformaría en el alma de la Inspiración, que sería capaz de “inhalar” o incluso de “comer”, por así decirlo, el lenguaje oculto de los objetos y de los seres espirituales. Sería una especie de evolución de la “percepción sensorial” de la que la percepción por los sentidos físicos es sólo una sombra. Por ejemplo, al igual que se habla de la audición en el mundo físico, también podemos hablar de un estado de “audición” en el mundo espiritual, donde los seres espirituales se revelan en su propio “lenguaje”, y este es el estado que la Ciencia Oculta llama Inspiración.

Con el fin de comprender el carácter de la esfera del planeta Venus, ya que esta penetrado por las diferentes regiones del Zodiaco, tendremos que concentrarnos un poco más en los eventos de la segunda gran etapa de la evolución cósmica, el llamado Antiguo Sol. Fue dentro de este gran ciclo de la evolución donde los Arcángeles adquirieron una condición igual a la actual conciencia del Yo humano. Por lo tanto, es más esclarecedor estudiar este período en relación con los seres de los Arcángeles. Como ya hemos indicado, el cuerpo de los antepasados de la humanidad dentro de la evolución del Antiguo Sol consistía en dos sustancias diferentes. Allí estaba “rezagada” la sustancia de calor, como un “residuo” de la evolución del Antiguo Saturno, y formó una especie de “capa” en torno a la otra sustancia —el aire— en la que se había densificado una parte del calor. En los cuerpos de los antepasados de la humanidad, también había calor rezagado alrededor, como una especie de segundo reino de la naturaleza. Los Arcángeles trabajaron en los órganos primitivos de los sentidos de la humanidad que se construyeron en la parte de calor de los cuerpos, y de ese modo se creó la posibilidad de una conexión entre este segundo reino, más bajo y el de la humanidad.

Esta actividad de mediación de los Arcángeles es una de sus características más destacadas. Ahora debemos imaginar que los acontecimientos de la evolución del Antiguo Saturno fueron impresos en la parte de calor. Llevaban, por así decirlo, la fisonomía de los siete grandes estados de la evolución planetaria del Antiguo Saturno que hemos esbozado en las cartas 3ª, 4ª  y 5ª.

La parte aérea mostraba la huella de las siete grandes rondas de la evolución del Antiguo Sol, de las que hemos hablado hasta ahora, sin entrar en detalle, pero que se describe en el libro “La Ciencia Oculta, un esquema” de Rudolf Steiner. Los órganos de los sentidos primigenios que fueron creados por los Arcángeles actuaron como mediadores entre los dos mundos: el del calor y el del aire. Así, se manifestaron los contornos, las imágenes etéreas, de los doce sentidos y después fueron apareciendo con más y más claridad en los ciclos posteriores de la evolución cósmica.

Cuando describimos las siete grandes rondas de la evolución de Antiguo Saturno, fuimos capaces de relacionarlas con las doce constelaciones del Zodíaco que percibimos hoy en el cielo. Podríamos hacer lo mismo con respecto a la evolución del Antiguo Sol. Si decimos que la fisonomía de aquellos rasgos del Antiguo Saturno fue impresa en las sustancias de calor rezagado y que esta sustancia de calor era el fundamento de los órganos de los sentidos, entonces podemos suponer que los sentidos mediante sus órganos también deben tener una relación con las constelaciones del Zodíaco.  Ahora vamos a desarrollar esto en más detalle. Los siete grandes pasos de la evolución del Antiguo Saturno fueron los siguientes:

  • El poderoso “Verbo de Dios” fue expresado en el Antiguo Saturno. El planeta en sí, que todavía estaba en estado inerte, no pudo asumir esto. Sólo descansó sobre él una reflexión y esta es la imagen primigenia de Aries.
  • La fuerza del alma cósmica, la expresión más alta de lo que es el Pensamiento Divino, trato de penetrar en el planeta, pero tampoco pudo asumirlo, sólo pudo reflejarse. Este fue el origen de Tauro.
  • El reflejo de las fuerzas cósmicas portadoras del “YO SOY” crearon la división de la sustancia planetaria en muchos cuerpos individuales. Este es el poder primigenio que está detrás de Géminis.
  • Los órganos de calor individualizados se convirtieron en espejos del impulso hacia la Personalidad. Esta fue la profecía de Sagitario.
  • Dentro de los cuerpos de calor se crearon los gérmenes etéreos de los órganos de los sentidos. Esto formó el fondo espiritual de Capricornio.
  • Una especie de calidez, de metabolismo se estableció dentro de ellos, esta es la expresión de Acuario.
  • Ahora apareció el Hombre-Autómata como una imagen absoluta de las Intenciones de los Dioses y que actuaba precisamente de acuerdo a los impulsos que venían del entorno espiritual. Esto tuvo lugar en la región de

Estas diferentes etapas de desarrollo se imprimen de nuevo sobre la sustancia de calor rezagada en el Antiguo Sol, y como los órganos de los sentidos, que un día fueron dignos de reflejar el mundo, fueron llevados un paso más hacia la perfección; estuvieron preparados para contemplar estas impresiones. Así, la actividad de los sentidos que son las fuerzas formativas dentro de los órganos de los sentidos originaron esos acontecimientos en la evolución del Antiguo Saturno en Géminis, o las fuerzas que se encuentran detrás de Géminis, que dan el poder de evolucionar en la capacidad de percepción de los sentidos que, en la etapa de la evolución de la Tierra seria contemplado como “yo”— el sentido de la percepción del “yo”. De Tauro vino la capacidad de percibir el pensamiento. Las fuerzas espirituales de Aries dotaron a la humanidad con el sentido de la percepción de la Palabra. En Piscis se creó la posibilidad de la percepción a través del sentido de sonido absoluta receptividad que es la condición fundamental para el funcionamiento de este sentido. Acuario y su fondo espiritual dieron la posibilidad de la percepción de calor. En Capricornio se creó el sentido de la vista, a pesar de que la creación de los órganos de los sentidos en general está relacionada con éste área. En el sentido de la vista vive la herencia del sacrificio de sus visiones entregadas por los Espíritus de Amor en el planeta Antiguo Saturno.

De Sagitario viene el sentido del gusto. Esto es muy difícil de entender desde el punto de vista del cuarto ciclo de evolución del Antiguo Saturno, pero encontraremos una base más amplia para la comprensión de este hecho más adelante. Por supuesto, no podemos decir que estos sentidos ya estaban allí dentro de la evolución del Antiguo Sol, pero existían entonces sus imágenes cósmicas. En las sustancias aéreas de los antepasados de la humanidad, durante el ciclo de evolución del Antiguo Sol fue impreso lo que reflejaron previamente como sustancia de calor. Estos ciclos aparecen también en relación con las constelaciones del Zodíaco, pero no podemos ahora desarrollar esto en detalle. Sólo podemos describir los efectos que tenían sobre la formación de los sentidos.

El orden que se da aquí no corresponde, sin embargo, a la secuencia de los acontecimientos dentro de esa evolución planetaria. Los eventos que se reflejaron en Géminis desarrollaron una especie de propagación primitiva. El ser derivaba su existencia de una “madre-ser” a través de un simple acto de separación. De allí más tarde evolucionó el sentido de percepción del “hermano-ser”; una nueva evolución del sentido de la percepción del “Yo”. Cáncer está conectado con los eventos del ser dotado con una forma fija temporalmente dentro de una especie de piel sentando las bases para el posterior desarrollo del sentido del tacto. Leo es la imagen del paso en la evolución donde experimentó en su propio organismo el reflejo de los movimientos y las actividades anímicas de la circunferencia cósmica. Estas experiencias fueron el origen del sentido para la percepción de la vida.

Virgo es la constelación en la que los eventos grabados dentro la evolución del Antiguo Sol efectúan un cambio fundamental en la naturaleza humana. Dentro del planeta Antiguo Saturno los cuerpos de calor aún estaban sin vida, pero ahora en las etapas iniciales de la nueva evolución planetaria se les doto de fuerzas vitales. Esta fue la base para una futura comprensión y percepción dentro del ser mismo, de su propio movimiento. Libra refleja el estado de evolución donde el ser entró en una condición de completo equilibrio interior con respecto a su entorno de forma que incluso podía expresar sus experiencias en una especie de “lenguaje primitivo”. Este fue el origen primigenio del sentido del equilibrio.

Escorpio preserva la imaginación de un evento que podemos llamar un proceso de “desmaterialización”. A través de la disolución de la forma física, las fuerzas de la vida llegan a ser libres, y crean el germen del órgano para el conocimiento de las conexiones de la vida con la sabiduría cósmica que se incorpora en las formas físicas. El sentido del olfato no es más que una imagen débil y distorsionada de la capacidad original relacionada con Escorpio.

Por último, Sagitario recuerda acontecimientos dentro de esta etapa de la evolución, donde se implantaron los gigantescos procesos cósmicos del metabolismo y de la transubstanciación en la organización humana. Aquí nos acercamos al hecho de que el sentido del gusto está conectado con Sagitario, aunque no hay que olvidar que la capacidad original pasó por muchas metamorfosis antes de que se manifestara como lo que hoy llamamos el sentido del gusto. Entre el Antiguo Sol y la evolución de la Tierra, ocurrió la evolución de la Antigua Luna, que trajo un mayor desarrollo. De hecho, esto es cierto para todos los sentidos.

Vemos pues, en la creación primigenia de los órganos de los sentidos la actividad de los Arcángeles. Los órganos de los sentidos son la expresión de la existencia de los sentidos internos, y los sentidos también participan en la actividad de los Arcángeles. Además, esta conexión también debe estar escrita en la esfera cósmica de esta Jerarquía, la esfera que tiene su indicador visible en los movimientos del planeta Venus, y de hecho podemos encontrarlo allí. Esto se ha comprobado en un gran número de casos de los llamados niños deficientes mentales; Sin embargo, no es posible hablar de estos casos aquí. Vamos a desarrollar estos hechos en la siguiente carta en relación con ejemplos históricos.

Traducido por Gracia Muñoz y revisado por Diego Milillo.

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17ª Carta – La naturaleza del mundo Planetario : la Luna (continuación).

Del libro Isis Sophia I, de Willi Sucher

Agosto de 1945

English version

 

En la evolución de la Tierra, tuvo lugar nuevamente una condensación de la substancia. Esta vez, una parte de la substancia derivada de los ciclos evolutivos previos se densifico en materia solida, formando el reino mineral. De todos modos, los Ángeles retuvieron su actividad en la esfera de las substancias liquidas; podían trabajar en el mundo material, pero solo si estaba conectado con el medio liquido. Así que su actividad aparece en todos lados a través del mediar de la Luna, donde la materia solida esta disuelta en agua o toma contacto con ella. La Tierra seria un seco desierto sin el agua; pero a través del agua, la materia solida puede ser transformada con la ayuda de múltiples seres del reino animal y vegetal.

 Lo mismo sucede con nuestra digestión; no podemos comer comida seca, debe estar penetrada por agua. Cuando las fuerzas del agua se conectan con la materia solida, pueden incluso crear materia, como lo han probado los experimentos de Herzeele. Ya que solo la semilla que es penetrada por el agua puede germinar y así crear materia. La materia seca no puede hacer esto.

Las fuerzas lunares, que se revelan a sí mismas en las fases lunares, pueden trabajar a través del agua. Es la herencia espiritual de las experiencias de los Ángeles en la Antigua Luna.

Una gran parte del cuerpo humano está conformada por agua. El balance del agua en nuestro interior es la base de nuestra vida anímica consciente. No podríamos hacer uso de nuestro cerebro si no “flotase” en el fluido cerebral. Por medio de este hecho, que está conectado a la ley de flotabilidad gracias al desplazamiento, el sistema circulatorio del cerebro es mantenido en orden, de modo tal que lo podemos utilizar como órgano de percepción y de la concepción del mundo a nuestro alrededor. Fue el agua la que transformo al cuerpo humano durante los largos periodos  de la evolución humana, en un instrumento apto para la vida de la consciencia anímica; con esto podemos hacernos conscientes de la labor de la esfera lunar o de los Ángeles. Ellos encienden la chispa de nuestro miembro anímico que la Ciencia Espiritual denomina Alma Consciente.

La gente está directamente conectada con las fuerzas de la Luna a través del alma consciente. Rudolf Steiner dice lo siguiente sobre ello en su “Teosofía”:

“El centro de la consciencia humana, es decir, el alma dentro del alma, es lo que significa el Alma Consciente. Se distingue por lo tanto como un miembro diferente del alma, del Alma Racional, que aun se ve enredada en las sensaciones, los impulsos, las pasiones, etc. Todos saben como en principio la gente acepta como verdad lo que haya preferencia en sus sentimientos y demás. Sin embargo, solo es permanente la verdad que se libera a si misma de todo matiz sentimental de simpatía y antipatía. La parte del alma en que habita esta verdad, será denominada Alma Consciente”.

El Alma Consciente tiene una doble naturaleza; se halla entre el mundo de los sentidos y el del Espíritu. Toma noción del mundo de los sentidos si el cerebro es capaz de reflejar un cuadro coherente del mismo. Ella apunta absolutamente hacia la percepción objetiva, pero también apunta hacia la cognición de los fenómenos del mundo de los sentidos como una manifestación del Espíritu.

 Si las fuerzas del Alma Consciente han de ser realmente desarrolladas por la humanidad, así como por el ser humano individual, entonces debe ser establecido un puente entre los dos mundos. Para lograr que la percepción sensoria objetiva sea tan transparente como para que la luz del Espíritu brille a través de ella, requiere de la transformación del Alma Consciente en lo que podemos denominar “Alma Imaginativa”.

Así es como también estamos conectados a la Luna a través de nuestras propias natividades; las fuerzas de la Luna nos dotan de cuerpos que deberían ser un espejo coherente del mundo de los sentidos. Mientras habitamos la Tierra, nuestra tarea es lograr que los fenómenos sensorios sean tan transparentes, que los pueda penetrar la luz del Espíritu. Debemos crear imaginaciones, ya que es lo que las fuerzas lunares esperan de nosotros. Por lo tanto, la Luna posee dos caras -como de hecho las tienen todos los planetas- ella da y también recibe. Si percibimos a la Luna en una determinada constelación del zodiaco, siempre podremos encontrar estos dos aspectos: uno que muestra como emana el sustento cósmico desde las fuerzas lunares, y otro que demanda imaginación creativa por nuestra parte.

Por ejemplo, si vemos a la Luna en la constelación de Aries, encontramos que ella dota al ser humano con fuerzas de tremenda memoria cósmica, la cual puede aparecer bajo la vestimenta del poder del pensar, en conexión con la purificación de la percepción. Si tratamos de alcanzar un conocimiento sobre la Luna en esta posición por medio de la cognición interior, en una primera instancia quizás no percibiríamos más que poderosos cuernos alzándose por el espacio universal, a manera de espirales.

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Pueden semejar a órganos perceptivos de toda la sabiduría que se halla incorporada en el universo; todavía es posible percibir que esos gigantescos órganos etéreos, cósmicos, han sido apresados en la sepultura del cráneo. Una vez pudieron moverse libremente por el espacio universal; ahora están fijos, y a través de esa fijación y aprisionamiento, hacen que uno corra el peligro de verse preso en ellos como en un laberinto. En el curso de la evolución, el cerebro que tanto admiramos hoy sufre este drama. Pese a todo, también podemos evolucionar más allá del uso de nuestro cerebro físico.

 A través del alcance de conocimientos superiores, podemos desarrollar una imaginación que no esté ligada solamente a la función cerebral. Entonces podremos vivenciar a los “cuernos” etéreos creciendo desde la tumba del cráneo hacia el espacio universal, y de este modo podremos aprender a “nombrar” cosas y seres por sus nombres eternos, creados por la verdadera imaginación.

De lograr esto por medio de la percepción suprasensible, el vellón del Carnero comienza a irradiar con brillante luz.

Swedenborg y Novalis estaban conectados con Aries, brillando a través de la Luna en sus natividades. Nos da la impresión de que Swedenborg, quien fuera un prominente científico durante la etapa temprana de su vida y un maestro espiritual y religioso en la etapa tardía, no estableció por completo el puente entre sus percepciones científicas sobre el mundo sensorio y el mundo visionario que se desarrollo a partir de su experiencia anímica. Hay una fisura entre esos dos mundos. Con lo cual el mundo de sus visiones no logro generar la redención del pensamiento, que aun está sepultado en la tumba del cráneo. El caso de Novalis es diferente; en sus escritos, tenemos la impresión de que el si construye un puente entre el mundo del pensar científico y la cognición imaginativa.

Si vemos a la Luna en Tauro, en principio solo percibiríamos a las fuerzas animadas del poderoso toro, vertiéndose en el cáliz de la Luna. Esto está conectado con la percepción de todo lo que depende de las fuerzas hereditarias de los progenitores físicos. Como fuere, si a través del desarrollo de nuestras fuerzas interiores nos volvemos capaces de transformar  esa imaginación original de Tauro, percibiremos que la cabeza y los poderosos cuernos del toro se metamorfosean en la figura de un cáliz o medialuna, en el que aparece el disco brillante del Sol dorado. El aspecto unilateral de la descendencia hereditaria se transforma entonces en la imaginación de la verdadera relación entre la herencia física y el origen cósmico de su naturaleza espiritual.

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Una consciencia de este hecho aun persistía en tiempos medievales, pero se perdió gradualmente. La ciencia espiritual revela nuevamente la naturaleza espiritual del ser humano. Personalidades como Dante, Mirandola, Kepler y Haeckel estaban conectados a Tauro a través de la Luna, y podemos apreciar en sus vidas una ilustración de estos poderes de Tauro.

A través de la Luna en Géminis podemos experimentar a las poderosas fuerzas en el universo que alguna vez, hace mucho tiempo atrás, separaron a la unidad del cosmos en los mundos espiritual y físico. De esas fuerzas podemos aprender la causa de la luz y la oscuridad, por ejemplo, así como de toda polaridad en el mundo. Estas son las causas reales del dualismo en la vida religiosa y filosófica de la humanidad moderna. Si transformamos nuevamente esta imaginación por medio de nuestras capacidades anímicas, percibiremos que repentinamente se abre paso una tercera figura entre la luz  —siempre brillante en las alturas cósmicas— que no puede penetrar a la oscuridad, y la oscuridad que genera el temor del aislamiento y la soledad. Vemos a esta tercera figura poniendo a raya a las otras dos fuerzas, protegiendo al alma de ser superada por el conflicto entre ambas. Podemos vivenciar como este Ser puede nacer en nosotros realmente.

De entre muchas, ella se ve magníficamente expresada en la hermosa imaginación de Albrecht Dürer, quien recibió a las fuerzas de Géminis gracias al cáliz lunar en su natividad y, entre otros cuadros de carácter semejante, creo el conocido grabado “El caballero, la muerte y el villano”. Es una de las más bellas expresiones imaginativas del tercer poder, del coraje infalible del alma, manteniendo el balance entre estos dos poderosos oponentes.

Si volvemos nuestros ojos hacia Cáncer, al estar en comunión con el cáliz de la Luna, en un principio obtenemos la imagen de un cangrejo visto desde el frente, por así decirlo. Vemos al poderoso par de pinzas y a la criatura que se oculta en el caparazón. En esta imaginación percibimos en el mundo que han llevado a la evolución un paso más adelante, luego de que el poder geminiano genero la división entre los mundos físico y espiritual. Vemos la imagen del materialismo que ha cortado el hilo que todavía conectaba a los dos mundos, con esas afiladas pinzas del pensar amarrado a los sentidos y se ha retirado en la tumba rocosa del cráneo. Pero si transformamos esa imagen, observaremos como se ha convertido en un cáliz colmado con los frutos del empeño moral humano. Pese a la experiencia de la separación temporal con el mundo espiritual durante la vida terrena, este cáliz puede ser el portador de un alimento substancial para un tiempo futuro distante. Personalidades tales como Edward Geo, Bulwer-Lytten, R.W.Emerson, y John Ruskin están conectadas a esta constelación de Cáncer a través de la Luna.

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Cuando la Luna se ubica en la constelación de Leo, podemos obtener la imaginación de la cabeza de un león mirando a través nuestro como si fuéramos transparentes, avizorando mas allá de nosotros hacia una distancia lejana. En él vemos el cuadro de la acumulación espiritual de los alcances y logros humanos en la Tierra a través de las épocas. Es la imagen del coraje, del emprendimiento y del orgullo. Para quien desenvuelve sus capacidades anímicas, se torna en la imagen en donde la naturaleza animal es sometida por las embestidas del destino, hasta que las cualidades egoístas son transmutadas en actitud de aceptación por el desafío del destino. En esta batalla entre la naturaleza egoísta y  los poderes directrices mundiales del destino, podemos desarrollar una cognición suprasensible sobre los planes sobrehumanos y de los poderes que guían espiritualmente a la humanidad. Entonces podemos reconocer a los seres espirituales que laboran por detrás de los movimientos del cielo estelar y que forman al destino del ser humano y del mundo. Esto no puede ser obtenido fácilmente en nuestra época. Muy a menudo, la fuerza anímica de los individuos fracasa en esta batalla.

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Benjamin Disraeli estaba conectado con Leo a través de la Luna en su natividad, al igual que Leo Tolstoy; la ex-emperatriz Carlota de México tiene a la Luna en la misma posición al nacer; Ella fue la esposa del infeliz emperador Maximiliano de México, quien fue muerto por los insurgentes mexicanos, volviéndose loca tras la muerte de su esposo.

La Luna en Virgo se nos presenta como la imagen de la Madre celestial de toda existencia, que conoce los secretos de la creación; en los días de la antigüedad, la gente veían a este ser sosteniendo una gavilla de granos en sus manos, el símbolo de la madurez. El Cristianismo esotérico puede desenvolverse hasta tal punto en donde no solo podemos ver a la Madre-Virgen celeste, sino también al Hijo del universo que crece como radiante Sol espiritual, alcanzando los más remotos espacios del cosmos. Los poderes de la imaginación que fluyen hacia el mundo desde lo más intimo del alma de los individuos, provenientes de la Luna, generan hechos de la más grande importancia histórica, si bien no se hallan nunca sobre la superficie de los sucesos terrestres. Ellos permanecen ocultos en los trasfondos de las corrientes evolutivas de la humanidad. Si bien estos hechos son raramente reconocidos por sus contemporáneos, su influencia es más que fuerte y se prolonga en el futuro lejano, aun cuando los portadores de estos impulsos, los impulsos del “Hijo”, ya no están vivos. Dentro de este grupo podemos mencionar a personalidades como Juana de Arco, Tycho de Brahe y Rudolf Steiner.

La Luna en la constelación de Libra nos guía hasta la imaginación de la balanza del juicio cósmico, como la percibió la gente en los tiempos antiguos. Nostradamus, el famoso astrologo que al nacer tiene a la Luna en Libra, vivenció este juicio cósmico al escribir sus profecías, las cuales sobrepasaban a su propia época. Estas son imaginaciones veladas sobre el destino de las poblaciones europeas, y que se volvieron realidad mucho después de su muerte. De todas maneras, la clarividencia cristiana puede experimentar la transformación de esta imagen en otra impresión; la balanza se torna en dos manos que, suave e invisiblemente, trabajan en el mundo a modo de poderes curativos y equilibrantes. Ellas logran nivelar el paso para la revelación del Espíritu en el mundo. Esta imaginación se manifestó en la vida de Rafael Santi; aun podemos percibir en sus pinturas al poder mágico de esas manos curadoras.

La constelación de Escorpio no puede ser penetrada fácilmente cuando sus fuerzas están vertidas en el cáliz de la Luna, porque de hecho, son tres imaginaciones diferentes las que allí se ocultan. En los antiguos tiempos, la gente percibía estas fuerzas en la imaginación del águila, que penetraba en las alturas luminosas y plenas de calor de la atmosfera, lejos de donde habitaban los seres humanos en la Tierra. Poderosas y dominantes eran esas fuerzas del águila en el alma humana; ellas  dotaban a la gente con gran capacidad de mando espiritual. Pero luego, este Espíritu se distancio más y más de la Tierra. Podía dirigir a la Tierra solamente desde las alturas, pero no la redimió. Con lo cual estas fuerzas se deterioraron y por muchas eras, la gente ha podido conservarlas tan solo en la imagen del escorpión con su aguijón mortal.

 El famoso filosofo alemán Nietzsche vivió esta tragedia, luego de que su glorioso vuelo pensante en su “Así hablo Zaratustra”, concluyera en una caída fatal en el abismo de la insanidad. Así es como la imagen del águila se transformo en la imaginación del escorpión, y podríamos mostrar tantos ejemplos que llevan la impronta de la caída del pensar humano idealista pero ilusorio, en el abismo de la insanidad. Igualmente, la actividad espiritual puede guiar a las personas hasta un punto de la evolución interior en donde pueden transformar la imaginación del escorpión en la de la Paloma, justamente la paloma del Espíritu Santo, que labora en la humanidad como la fuerza gentil del poder creador espiritual.

Esto se manifestó en el filosofo Friedrich Wilhelm Schelling, quien al nacer tenia la Luna en Escorpio. Su “Filosofía de la revelación” es la realización de esta nueva imaginación; también el compositor Wolfgang A. Mozart estaba dotado de estas fuerzas. Su música respira el suave poder mágico de la Paloma, y también se manifestó en su brillante carácter.

La Luna en la constelación de Sagitario puede aparecérsenos en la imaginación de una flecha que descansa sobre la cuerda tensa de un arco. En ella podemos ver a la expresión de grandes poderes que pueden vivenciarse en el alma humana, a modo de fuerzas de empuje en favor de cierto objetivo, inclusive objetivos sobrehumanos. Pero la verdadera consciencia cristiana debe transformar la imagen de la flecha, del poder de arrojo, en poderes de auto-perfeccionamiento moral; entonces la flecha se transformara en la imaginación de un estrecho paso serpentíneo que conduce por las laderas de una montaña hasta el reino de la luz. De este modo ha de convertirse en un empeño para el Espíritu en el alma humana.

Esto pudo ser realizado por el pastor Oberlin con bella perfección. Fue pastor en Steinhal en Alsacia, un pueblecito pobre de montaña de los Vosgos. Gracias a la energía de Oberlin, el pueblo creció en prosperidad remarcable, aunque detrás de esto hay otro hecho. La esposa del pastor muere prematuramente, y Oberlin permaneció fuertemente conectado a ella tras su muerte. A través del hermoso contacto de las dos almas, el pudo tomar parte de las experiencias de ella en la vida post-mortem. De hecho, prácticamente la congregación entera de Steinhal vivió junto a su pastor  estas experiencias, porque él le comunico a sus feligreses los secretos de su vida anímica; aquí, el empeño humano en este pueblo tuvo un objetivo determinado, y el paso que lo condujo a él lo guio hasta el mundo espiritual; que obviamente resulto en beneficio de toda la congregación de Steinhal.

La constelación de Capricornio, por medio de la luz lunar, se muestra como la imagen de la cabra. Fue vivenciada así desde tiempos antiguos, pero en lugar de patas posee una cola de pez. Es el cuadro de una actitud anímica que se empeña por lo más alto en el mundo. El peligro que encierra es el no hallarse muy firmemente sobre el suelo de las realidades terrestres y puede perder pie de un momento a otro. Como fuere, la evolución verdadera puede transformar esta imaginación en el cuadro de algo semejante a un brillante castillo que se encuentra en la cima de una alta montaña. Esto no es concebido como una realidad terrestre, sino espiritual. Richard Wagner, cuya Luna estaba ubicada en la constelación de Capricornio al nacer, realizo esta imaginación en la belleza de su drama musical Parsifal, que fue la ultima creación de su vida. Parsifal, tras  largos y vanos esfuerzos, arriba al castillo del Grial, radiante sobre la cima de Montsalvat, en el cual se guardaba al curativo y nutriente cáliz del Santo Grial; el castillo del Grial es una realidad espiritual, no puede ser hallado en la realidad sensoria.

Acuario en la imagen de la Luna surge como el gran aguador cósmico que vierte el contenido de su  cántaro en el espacio cósmico. Es la imaginación de fuerzas anímicas que fácilmente pueden perderse a sí mismas  en una especie de pasividad o de altruismo desequilibrado; el alma debe encontrarse a sí misma como si hubiese sido dejada sola sobre un océano infinito o puede sentirse como tragada por un oscuro torrente; si esto es transformado en su verdadera imagen, entonces el agua se volverá el mar de fuerzas etéreas donantes de vida, que fluyen desde las esferas cósmicas hasta los reinos terrestres, generando el milagro de las formas vivientes. Goethe estaba dotado con este misterio de la Luna, y podemos decir que la realidad de las fuerzas etéreas que trabajan en la naturaleza y en la humanidad, fue para él una experiencia interior. Podemos comprobar esto de las más variadas maneras.

La Luna en la constelación de Piscis crea la imaginación de dos peces que nadan en las aguas de Acuario. Los peces son como islas en el mar, cimentadas sobre la existencia humana individual. Piscis es el cuadro de los individuos que han realizado al Espíritu en sí mismos, por medio del desarrollo de los más altos principios de todo su ser; esta gente se halla ahora en el final de un ciclo de evolución, o más bien, ellos nadan en el mar de las fuerzas creativas. Tales individuos se preparan a sí mismos para ser maestros de las fuerzas creadoras del éter, para que a través de su ayuda puedan realizarse logros de los cuales, en muestra época, solo podemos tener un vago concepto. Por lo tanto, los frutos de los logros que pueden madurar a la luz de esta imaginación, permanecen en una región del alma que no está aún bajo el control consciente del Yo. Tenemos a esta posición de la Luna en Piscis, en personalidades como Gustavo Adolfo de Suecia, Ignacio de Loyola, Hahnemann -el fundador de la homeopatía- y Tomas Moro.

Esto son solo esbozos de la actividad de la fuerza lunar en las constelaciones del zodiaco, y su transformación a través de las capacidades del Alma Consciente. Por supuesto que no hemos de generalizar en el caso de las natividades; allí deben considerarse los aspectos de los demás planetas con la Luna, así como muchos otros detalles, pero nuestro objetivo  fue mostrar como estas fuerzas pueden actuar y desarrollarse bajo circunstancias ideales.

LOS EVENTOS EN EL CIELO

El 6 de Julio, tuvo lugar una conjunción entre el Sol y Saturno en la constelación de Géminis. La conjunción entre estos dos cuerpos celestes ocurre una vez al año, y siempre se produce alrededor de medio mes después de la del año precedente. Por ejemplo, en 1946 ocurrirá el 21 de Julio, pero ambos habrán ingresado ya en la constelación de Cáncer.

Así es que  este evento anual muestra una evolución progresiva a través del zodiaco. En el transcurso de 30 años, encontraremos 30 conjunciones que tienen lugar sucesivamente en las doce constelaciones del zodiaco. Cerca de dos o tres de las conjunciones ocurren en cada una de las constelaciones. La conjunción de este año y de los dos siguientes es especialmente importante, porque se va moviendo gradualmente hacia el planeta Plutón, que fue descubierto en el año 1930 (hasta el momento, Plutón es el planeta más alejado del centro de nuestro sistema solar; su órbita esta mas allá de la de Neptuno y precisa unos 250 años para completar su órbita).

Por lo tanto, nos confrontamos con  los siguientes hechos: en 1945 la conjunción entre el Sol y Saturno tuvo lugar en Géminis, en 1946 será en Cáncer, y en 1947 también ocurrirá en Cáncer, combinado con una conjunción a Plutón. Si pudiésemos observar este evento por medio de un telescopio, veríamos sobre el trasfondo del firmamento de las estrellas fijas, a las tenues estrellas de Cáncer y frente a ellas, al Sol; ligeramente por encima del Sol aparecería Saturno en las lejanías del universo. Considerablemente más arriba, pero casi en línea recta con el Sol, detectaríamos al planeta Plutón, el cual -por supuesto- solo podría ser divisado por los grandes telescopios modernos.

Los tiempos y las zonas de estas conjunciones combinadas son muy importantes, y puede que sea necesario llamar la atención de la gente acerca de este evento, que siente una fuerte responsabilidad espiritual frente al desenvolvimiento cultural de nuestra época.

Alrededor de 33 años es el lapso entre una conjunción de Saturno con Plutón a la otra; por lo tanto, su ultima conjunción ha de haber tenido lugar en el año 1914.

El 13 de Junio de 1914, se produjo una conjunción entre el Sol y Saturno; Plutón estaba al menos en la cercanía de donde se encontraban los dos planetas. Así que aquí tenemos que ver con un evento similar al que se producirá en 1947, pero que ocurrirá en Tauro. Recordemos que el 28 de Junio de 1914 se produjo el asesinato del archiduque Fernando en Sarajevo, generando la 1ª Guerra Mundial.

El lugar en donde se producirá la conjunción en 1947 está fuertemente conectado con la tragedia del filosofo alemán Nietzsche, quien enloquece en 1888, también está conectado con el hombre que forzó a Alemania a esta 2ª Guerra Mundial y la llevo a su destrucción. La idea megalómana del Gran Imperio Germano cobro impulso a más tardar cuando Saturno estaba conjunto al planeta Neptuno (descubierto en 1846). Esto sucedió en 1917, en la constelación de Cáncer.

En 1947, Saturno estará conjunto a Plutón alrededor de esa misma posición, pero significara una “exaltación” porque Plutón está más alejado, es decir que pertenece a una esfera “superior”.

¿Cómo se reflejara este evento en lo terrenal?, ¿podemos atrevernos a conocer los aspectos inscritos en él?. Ciertamente estará conectado con la lucha de poderes malignos y el poder de la evolución cósmica  en el universo. Con lo cual mucho es puesto en manos de la Humanidad; el balance de la moral humana y de los logros espirituales sobre la Tierra decidirá en suma el surgimiento de estos eventos.

Si en 1914, cuando la conjunción combinada entre el Sol, Saturno y Plutón que tuvo lugar en Tauro, la construcción de la ciencia espiritual hubiese sido concluida —el Goetheanum en Dornach, la “Casa de la Palabra”— los eventos de ese año podrían haber tomado otro curso.

Los eventos conectados a los sucesos celestes del próximo año pueden ser dirigidos hacia el bien y el progreso de la humanidad, si un cierto número de personas desarrolla y carga consigo una moral fuerte e impulsos espirituales que urgen a nuestra época.

¿Cómo podemos leer y comprender el lenguaje de estos eventos?

La Palabra, la que podemos oír sonar desde el Sol durante esta conjunción, pronuncia que ha llegado el tiempo de la “realización” para ciertos impulsos, y que ciertas cosas han de ser hechas, o ciertas posibilidades desaparecerán para la Humanidad, Saturno revelara que una vez más ha llegado el tiempo en el que muchos deberían reconocer el hecho de que “el reino de los cielos esta cerca”, y que muchos más que hasta el momento deberían penetrar en la experiencia del “reino de los cielos” por medio de la cognición de los principios superiores de la organización humana. De otro modo, muchos serán desplazados por las contra-fuerzas del Yo Superior.

Plutón está profundamente oculto tras los velos del misterio. Nos habla de fuerzas que el individuo humano no puede alcanzar, ni naciones, ni continentes, solo pueden ser alcanzadas por la Humanidad como verdadera y todo-abarcante comunidad cristiana. Los pueblos de la Tierra pueden volverse un solo cuerpo en el Espíritu Santo. En su contra están las fuerzas de la destrucción total, de la aniquilación, incluso de la raza humana.

Estos eventos en el cielo iniciaran una era en la cual la humanidad tendrá que decidir entre una de las dos fuerzas.

(Traducido por  Diego Milillo y editado por Gracia Muñoz)

MERCURIO (Venus Oculto) en relación con VENUS (Mercurio Oculto)

Del libro CURSO DE COSMOLOGÍA – de  WILI SUCHER – 25 de Marzo de 1955

English version

Hoy hemos de concluir la discusión sobre los siete planetas con la descripción del planeta que en la astronomía moderna se llama Mercurio. Nosotros tal vez deberíamos tratar de comprender todo este problema del intercambio de Mercurio y Venus, y debo decir que es un problema muy difícil y de muy largo alcance. Pero creo que puedo darles algunos puntos que pueden hacer que sea más fácil, en primer lugar, daros cuenta de la razón del cambio, y luego también cómo este complejo puede ponerse en consonancia con las concepciones modernas, así como ciertas concepciones que encontramos en la llamada astrología y así sucesivamente.

Cuando hablamos de Venus, o lo que llamamos Mercurio Oculto, o el Mercurio de los Misterios, señalé que Mercurio oculto está trabajando en una lemniscata de posición horizontal. Tal vez deberíamos hacer un diagrama de esto.

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Tenemos aquí el ser humano y la lemniscata de Mercurio oculto estaría aquí, expandiéndose hacia el mundo. (Vamos a llamar a esta línea verde Movimiento de Mercurio, o el Mercurio de los Misterios y a la amarilla el Movimiento de Venus). Una mitad —un lazo de la lemniscata—estaría dentro del ser humano y especialmente conectada con el sistema rítmico, que en realidad es la base fisiológica del sentir, que alcanza al mundo. Sin embargo, tienen que imaginar que no es sólo una simple lemniscata. Es más bien una lemniscata que puede expandirse en todas las direcciones, porque tenemos muchas conexiones con el mundo exterior y especialmente con los otros seres humanos.

La otra mitad de la lemniscata se extiende hacia ese objeto o persona con la que estamos hablando, por ejemplo, o con los que tenemos una cierta conexión. Ahora, incluso esto, es un punto de vista muy primitivo, porque esta lemniscata realmente debería ser imaginada no como algo espacial, sino como puntos de conexiones dinámicas.

Ciertamente podemos ver el foco de esta lemniscata, de todo este mundo de nuestras conexiones y relaciones con el mundo exterior, que se centran aquí en el sistema rítmico, pero también trabaja simultáneamente hacia la cabeza y hacia las extremidades.

Por ejemplo, en la cabeza continuaría irradiando algo de aquello que tiene una cualidad respiratoria a la cual está conectada aquí con el sistema rítmico, y con ello la respiración se produce en el campo de los sentidos. Entonces podemos hablar realmente de una actividad respiratoria en el reino de los sentidos, y es así como trabaja Mercurio oculto en dirección ascendente hacia la cabeza del ser humano. Esto es lo que queremos decir si nos imaginamos esta lemniscata que se centra en el sistema rítmico del ser humano.

Ahora bien, Mercurio oculto trabaja en esta lemniscata verde, que está orientada en la dirección horizontal, y entonces Venus oculto trabajaría en esta lemniscata amarilla en una dirección vertical. Ya ven que no he añadido la mitad inferior de la lemniscata amarilla, pero ustedes comprenderán que realmente corresponde allí. Esta sería la Venus de los Misterios.

Esta lemniscata de Venus oculto está en vertical, y los dos focos están casi dibujados en la organización humana. Sin duda, no están operando solo en las funciones del cuerpo físico, sino que van mucho más allá de las funciones del cuerpo físico. También pueden trabajar en el cuerpo etérico y el cuerpo astral. Podemos ver de inmediato lo que Venus oculto hace en el ser humano, cómo se incorpora, por así decirlo, en la organización humana.

Vemos que la parte superior está conectada con todo lo que se refiere al intelecto y a la actividad del cerebro, de la cabeza por completo, lo que significa la inteligencia en el sentido más amplio, más que solamente intelecto. El intelecto es sólo una especie de reflejo sombrío de lo que el trasfondo es esta actividad. Piensen en lo que fue en un tiempo la inteligencia cósmica trabajando en el ser humano y creando nuestra organización del pensamiento. Provocó el pensamiento, que en cierto sentido era bastante pasivo, porque los pensamientos del mundo divino, la inteligencia cósmica, fluía en el ser humano sin que uno pudiera detenerlo. El ser humano experimentaba esa inteligencia cósmica en poderosas visiones, en imaginaciones, pero era algo que se introducía en los seres humanos desde el mundo exterior.

Luego, más tarde, esta inteligencia se separo de la inteligencia cósmica deviniendo en la inteligencia humana. Sobre todo, —no todo,  pero sobre todo— en la época de la civilización greco-romana. En ese momento la inteligencia, que una vez fue una inteligencia cósmica, se convirtió en una inteligencia humana, devino en la propia inteligencia del ser humano. Poco a poco se separó de la inteligencia cósmica. Todo ello está contenido principalmente en las Cartas de Micael de Rudolf Steiner (Cartas a los Miembros), aunque también en muchos otros ciclos de conferencias.

Esta tragedia, por así decirlo, de la propia humanidad apartándose de la conexión con la inteligencia cósmica y deteniéndose por completo en su propia inteligencia fue, como sabemos, tomada por Ahriman. Ahora nos encontramos con la lucha de la Humanidad para alcanzar de nuevo a la inteligencia cósmica. Micael se ha convertido en el guardián de esa inteligencia cósmica, manteniéndola y protegiéndola por encima de nosotros, por así decirlo, y es nuestra responsabilidad el alcanzarla y retomarla. Esta es la gran batalla entre las fuerzas de Micael y de las fuerzas del dragón, de Ahriman. Micael quiere posibilitar la apertura de nuestro ser hacia la inteligencia cósmica, mientras que Ahriman nos quiere alejar al máximo, uniéndonos en una especie de inteligencia robótica que nos ate a la Tierra. Este es un lado del lazo de Venus oculto.

El otro lado, como podemos ver, va hacia abajo, al sistema de las extremidades y al sistema metabólico del ser humano. Ahí está conectado y trabajando con esas profundidades misteriosas que solemos llamar la voluntad, un reino que está completamente sumergido en la inconsciencia. No sabemos qué es lo que está pasando en ese reino de la voluntad. No sabemos lo que está pasando cuando levantamos el brazo. Desde luego, podemos tomar la decisión desde el ámbito de la inteligencia, en la cabeza, de levantar el brazo, pero no sabemos lo que está ocurriendo a partir de esa idea de levantar el brazo, del movimiento del brazo. Estos son misterios de una profundidad tremenda. Aparte de esto, están los misterios del metabolismo, la misteriosa transformación de las sustancias que tomamos como alimento en nuestro organismo y que después se diluye y transforma. Se sabe muy poco acerca de esa transformación, y es una bendición, porque los seres humanos de este tiempo que se vive en su totalidad en nuestro pragmatismo moderno, intelectual, lo usarían totalmente para comerciar con ello, lo que traería terribles disturbios a este reino de la organización de la voluntad inconsciente del ser humano. Esa es la otra polaridad de Venus oculto. Por ejemplo, es realmente el Venusberg que se describe en el Tannhäuser de Richard Wagner, y también en otros  ejemplos.

¿Qué pasó cuando los dos planetas se intercambiaron?. ¿Qué pasó entonces?. Los iniciados llegaron a la conclusión de que esta esfera hasta aquí tenía que ser velada, o cerrada, hacerse inaccesible para la cada vez más agudizada inteligencia de la raza humana. Si el intelecto moderno, que se basa enteramente en la realización del yo consiguiera desvelar los profundos misterios de la organización de la voluntad y la integridad física de la humanidad, ocurrirían cataclismos similares a los que produjeron el final de la Atlántida, tal vez mucho más graves. Sabemos por las descripciones del Dr. Steiner que la antigua Atlántida se hundió por cataclismos que fueron causados por el mal uso de las fuerzas ocultas. Los seres humanos aún no habían alcanzado la plena conciencia del yo, y por lo tanto estaban dirigidos, por así decirlo, por las fuerzas adversas del exterior, sin embargo, esos poderes ocultos fueron mal utilizados, y habría un peligro aún mayor hoy en día si las fuerzas volitivas de naturaleza inconsciente, crearían una terrible destrucción, si el intelectualismo moderno se apoderara de ellas. Por lo tanto se creó la necesidad en un determinado momento, —que ni siquiera podría decir cuándo sucedió, ya que puede haber ocurrido mucho tiempo antes de Cristo— cuando las Jerarquías llegaron a la conclusión de que este misterioso reino tenía que ser cerrado.

¿Cómo cerrar ese reino?. Se trataba de eliminar, por así decirlo, de la conciencia de la raza humana esta mitad inferior de la lemniscata. ¿Cómo se podría hacer eso?, En primer lugar, ya no se habló de lemniscatas, o por decirlo de otro modo, del hecho de que estos movimientos lemniscatorios se deben a que las esferas están trabajando una en la otra. Por lo tanto, siempre están las dos esferas trabajando juntas. Por ejemplo, con respecto a la lemniscata de Mercurio oculto, hay una esfera que es definitivamente la esfera del individuo, y la otra esfera viene del mundo exterior y la alcanza. Ahora bien, estas dos esferas se encuentran, o se interpenetran, y es de este modo como llegan a generarse las lemniscatas. Por supuesto que son lemniscatas invisibles, y lo mismo se refiere a todas las lemniscatas o esferas.

Así, en primer lugar, todas las esferas fueron olvidadas, y podemos encontrar muy claramente en la historia, que sucedió durante la civilización griega. Hubo algunos astrónomos en tiempos de los griegos, los sucesores de la Escuela de Pitágoras, que todavía hablaban de las esferas de los planetas. Ptolomeo, que vivió unos 100 años después de Cristo, ya no hablaba de las esferas de los planetas, el asunto se había convertido en algo sin importancia. Ahora bien, estas cosas no suceden por casualidad. Por supuesto que ello está conectado con el desarrollo de la inteligencia humana, pero también hay una guía detrás de estos acontecimientos. La orientación era que, en primer lugar, se olvidaran las esferas espirituales—las regiones o reinos de las Jerarquías Espirituales—, y solo quedasen los planetas que vemos en el cielo. En segundo lugar, se olvidaron estas polaridades en el ser humano, ya que no se tenía ya ninguna necesidad de pensar siquiera en lemniscatas en el ser humano. Entonces fue bastante fácil olvidarse del polo de la voluntad del Venus oculto que trabaja en el ser humano.

Esta acción de las jerarquías hizo que la humanidad se olvidase de ello, y al olvidarlo, fue posible cerrar la puerta a los misterios de ese reino de las profundidades de los seres humanos mismos. Sin embargo, algo había que hacerse con estos dos planetas, ya no tenía sentido tener a Venus, Mercurio oculto aquí, ya que no se hablaba del Mercurio de los Misterios. No había necesidad de ello, y simplemente se desplazan —se puede ver así todo el asunto—un desplazamiento de planetas. ¿Y qué pasa entonces si hacemos eso?. Bueno, si hacemos esto, cambiamos Mercurio oculto a la cabeza, y entonces tenemos aquí al planeta Mercurio, y luego cambiamos Venus oculto hasta el polo de Venus (lazo inferior), y tendremos al planeta Venus aquí (en el pecho). Así que ya ven, nos perdemos una de las tres funciones de ese templo que es el cuerpo humano. Podemos hacer eso y ni siquiera herir las cualidades de los planetas. Uno puede pensar que si estos planetas han cambiado, entonces todo lo que la astrología tradicional dice acerca de los planetas debe estar equivocado. No esta mal, ya que Venus aquí (ver primer dibujo y los planetas a la izquierda, después del cambio),  ahora lo que se llama Venus en el cielo, en realidad es el planeta que está detrás de los Misterios de Mercurio. En él se describen por sus movimientos la esfera de Mercurio oculto. Todavía está conectado, incluso en las descripciones que encontramos en algunos libros de astrología, con la esfera de las relaciones y el contacto con el mundo exterior.

Si estudiamos el carácter de eso llamado Venus en los libros tradicionales, entonces encontraremos que lo que describe, no es la voluntad de la naturaleza del ser humano, sino sólo lo que está sintiendo. El mundo de los sentimientos es lo que se describe aquí, el sentido de la belleza en el ser humano y en especial en relación con otros seres humanos. Fue llamado el planeta del amor, pero por supuesto que es sólo un aspecto de la conexión del reino del sentir con el mundo exterior, con los seres humanos, y así sucesivamente.

Y también Mercurio aquí, si estudiamos la descripción de Mercurio, que nos ha llegado a través de los siglos, a través de los últimos 2.000 años, en los libros tradicionales sobre la ciencia de las estrellas, nos encontraremos con que Mercurio es enteramente un asunto de las capacidades intelectuales en el ser humano. Bueno, ahí estamos, es sólo la otra mitad de lo que en otro tiempo era llamado el  Venus de los Misterios. Por lo tanto, no hay necesidad de cambiar cualitativamente, pero lo que se ha logrado a través de este cambio es el cierre de este reino, allá en lo profundo, en el que la naturaleza del ser humano está dormida.

Ahora vamos a tener que hablar de este Venus oculto, cuyo ámbito es descrito por el planeta, que encontramos en los almanaques modernos y en los modernos libros sobre astronomía, llamado Mercurio. ¿Qué hacer?. Bueno, hemos descrito hasta ahora lo que hace en el ser humano: la inteligencia y la voluntad y la interacción entre los dos polos. Por supuesto que hemos entrado en una era en que tenemos que saber estas cosas de nuevo, como el hecho de este cambio, que tuvo lugar en algún momento en el pasado, y por lo tanto yo creo que Rudolf Steiner también se refirió a este intercambio.

Tenemos que aprender a conocer la verdad, porque lo que había sido cerrado temporalmente será abierto, en tanto que como seres humanos debemos aprender a emplear las fuerzas morales para crear una moral individualizada. En la medida en que uno desarrolla las fuerzas morales individualizadas, en esa medida podrá ser enviado, por así decirlo, a ese reino de la naturaleza de la voluntad.

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¿Qué hace este planeta en el cielo?. Si tomamos sólo un esbozo del Zodiaco, sólo para orientarnos, podemos observar que el planeta, al que nos limitaremos a llamar Venus oculto, describe una figura alrededor de la Tierra en el curso de un año que se asemeja a un hexágono. Por ejemplo, este año hemos tenido un ciclo de Venus oculto cerca de esta posición (Capricornio), donde el planeta estaba delante del Sol, haciendo una conjunción inferior. Cuando decimos lazo, nos referimos a un movimiento retrógrado, es decir, el planeta, como se ve desde el punto de vista de la Tierra, llega a pararse y va hacia atrás, para después de cierto tiempo volverse directo.

Este lazo será seguido por una conjunción superior hacia finales de abril, en la constelación de Aries. Entonces el Sol estará aquí y el planeta aquí detrás del Sol. Esto será seguido por un lazo aquí en Géminis, con el Sol y el planeta aquí de nuevo frente a él. Entonces sale, y en la constelación de Cáncer se volverá a colocar detrás del Sol. El lazo siguiente sería en Virgo, y después una conjunción superior en Escorpio. Asíchasta regresar más o menos a unos pocos grados de donde comenzó. Ahora podemos ver en las conjunciones superiores casi un triángulo equilátero, y también a los lazos o bucles formando otro triángulo. Si consideramos ahora las distancias, los bucles se presentarían como un triángulo interior en esta figura (izquierda), pero si no consideramos las distancias, simplemente tendríamos un hexágono (derecha).

Ahora recuerden que cuando hablábamos de Mercurio oculto dibujamos una estrella de cinco puntas o pentágono, y si ustedes recuerdan, vimos  en mercurio el patrón de una actividad determinada en el ser humano. Esa es la actividad y la presencia del chakra de diez pétalos, en el ser humano. Aquí también tenemos un chakra cósmico creado alrededor de la Tierra en el transcurso del año.

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Pongamos la Tierra aquí, en el centro, entonces tendríamos tres pétalos aquí, y aquí, aparte, tenemos unos pétalos más grandes (ver figura arriba). Así que tenemos un loto de seis pétalos, y esto está relacionado de nuevo con el loto de seis pétalos en el ser humano. ¿Qué hace el loto de seis pétalos?. ¿En que concierne al ser humano?

Es necesario desarrollar la flor de loto de seis pétalos con el fin de tener, en cierta etapa de nuestro desarrollo interno, las relaciones con los seres de los mundos superiores. Sólo si este chakra se desarrolla correctamente podemos tener una experiencia de los seres de las Jerarquías y de los Seres Espirituales en el cosmos. Ahora bien, para ello, con el fin de desarrollar este chakra seis pétalos, debemos establecer un equilibrio absoluto con respecto a nuestro ser tripartito.

Cuando vimos el diagrama anterior con la lemniscata en posición vertical pueden haber pensado que en esta lemniscata ya está contenida una especie de trinidad del ser humano: el sistema rítmico, en el entrecruzamiento de la lemniscata, y a continuación, la otra mitad de la lemniscata en las extremidades de la naturaleza del ser humano. Esta triplicidad debe ser llevada a un equilibrio absoluto, pues sólo entonces podremos avanzar en el camino hacia el conocimiento de los mundos superiores.

Rudolf Steiner no dice mucho sobre el desarrollo de la flor de loto de seis pétalos, pero debemos tener en cuenta que tres de los pétalos ya se han desarrollado en tiempos muy antiguos, mientras que los tres restantes se deben desarrollar ahora.

Las funciones del cuerpo, las inclinaciones y pasiones del alma así como los pensamientos e ideas espirituales deben estar sintonizadas en perfecta armonía. Debe establecerse un equilibrio, especialmente respecto a lo que los iniciados tuvieron que cerrar por un tiempo, a saber, ese reino de la voluntad. A menos que un individuo pueda establecer el unísono absoluto, como dice el Dr. Steiner, y establecer el equilibrio absoluto entre las tres regiones del cuerpo, alma y espíritu —pensamiento, sentimiento y voluntad— el individuo no alcanzará el camino de una mayor percepción. Entraríamos en una confusión terrible si nos convertimos en unas víctimas de los poderes espirituales que trabajan en lo oculto y que quieren mantener al ser humano alejado de cualquier aproximación al mundo espiritual.

Este chakra de seis pétalos ha sido re-instituido, incluso santificado, durante los acontecimientos de Palestina, que tuvieron lugar hace unos 2.000 años. Surgió cuando hablamos sobre el chakra de diez pétalos, es decir, los movimientos de Mercurio oculto, cuando nos referimos a la época de Cristo. He intentado mostrar cómo, durante los tres años, o el recorrido durante los tres años, se llevaron a cabo cinco grandes eventos a través de los cuales Cristo  trajo las fuerzas cósmicas que se unieron con la Tierra y que están presentes en ella. Cristo es el Maestro de las fuerzas de la Tierra. A través de esta incorporación del espíritu de Mercurio oculto en la Tierra, se nos ha posibilitado desarrollar, por ejemplo, el loto de diez pétalos. Ya les describí los cinco eventos que tuvieron lugar. El primero está relacionado con las tentaciones, el segundo con la decapitación de San Juan Bautista, etc.

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Veamos ahora lo que Venus oculto hizo durante esos tres años. En primer lugar vamos a establecer un punto de vista del movimiento desde fuera de un bucle en una conjunción superior y de nuevo en un bucle que es realmente el ciclo de Venus oculto. Venus gira alrededor del sol. Entonces sería simplemente hacer un movimiento circular (arriba a la izquierda), dejando que el Sol permanezca estacionario. Sin embargo, al imaginar un Sol que sigue avanzando, se obtiene con toda naturalidad un movimiento, exactamente lo que vemos aquí (arriba a la derecha). El bucle es creado por el continuo pasar del Sol, haciendo que la órbita del planeta se aparte, por así decirlo, y a esto lo llamaríamos un ciclo del planeta. Durante los tres años, tuvieron lugar siete ciclos de este tipo. Los llamados tres años no fueron en realidad tres años completos, sino que fueron alrededor de dos años y un tercio.

En un año tenemos tres ciclos de este tipo, por lo que en dos años tendríamos seis, y el último tercio constituiría el séptimo. Por lo tanto durante la vida de Cristo en el cuerpo de Jesús, tuvieron lugar siete ciclos de este tipo, y esos ciclos están estrechamente relacionados con los siete signos del Evangelio de San Juan.

Leemos en el Evangelio de San Juan siete señales: las bodas de Canaán, la curación del hijo de un noble de Cafarnaúm, la curación del enfermo en el estanque de Betsaida, la alimentación de los cinco mil, el caminar en el mar, la curación del ciego de nacimiento, y la resurrección de Lázaro.

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Como vemos, Venus oculto no se mueve muy lejos del Sol, por lo que si el Sol se encuentra aquí en la Pascua sobre esta posición, podemos estar seguros de que Venus oculto no estará muy lejos de ahí. Por lo tanto uno puede juzgar —es relativamente fácil juzgar a causa de esos tres eventos: bodas, alimentación y resurrección de Lázaro— como la conexión de estos tres ciclos ajustándose a los tres eventos. Los otros están en el medio.

Ahora vamos a ver lo que sucedió allí. Ciertamente, podría pensarse que debe haber una relación con este establecimiento del equilibrio entre cuerpo, alma y espíritu. Es decir, en las descripciones de estos hechos o signos, tiene que haber un elemento de contenido dentro de ellos que contribuyan a la sanación, por así decirlo, de la trinidad del ser humano. Esto lo podemos detectar si realmente leemos y estudiamos estos signos o hechos.

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Hablamos una vez, hace tiempo, sobre la distinción entre los signos y las constelaciones de la eclíptica, y cómo en la actualidad la constelación de Piscis se encuentra detrás del signo de Aries. Si nos remontamos al tiempo en el que coincidían, nos encontraríamos con que coincidieron en el tiempo de Cristo. Ese primer ciclo (marrón en el dibujo) es el tiempo después del Bautismo, y que puede haber tenido lugar en la época de Navidad. Todo comenzó en la época del retiro de Cristo en el desierto, y puede haber coincidido con una conjunción superior de Venus oculto en Acuario.

Entonces tenemos un bucle que tuvo lugar en el momento de la Pascua (Pésaj) en Aries. En ese ciclo, leemos acerca de las bodas de Caná. Fue la transformación del agua en vino. Tenemos aquí un gesto de recoger, por decirlo así, las fuerzas cósmicas de Acuario y llevarlas hacia abajo para la preparación de la fiesta de la Pascua a través de Aries. Si nos limitamos a pensar en la imaginación de Acuario, —el hombre con la ambrosía que vierte el agua divina, que fructificando la creación del agua de vida del cosmos, la vierte en el espacio cósmico— si meditamos en eso, entonces nos acercaremos al fondo de ese hecho o signo de Cristo. Cristo recogió las fuerzas del cosmos, llevando el agua cósmica, el agua de las fuerzas de vida de Acuario, haciéndolas descender a la Tierra. Era tan poderoso que pudo transformar el agua en vino. ¿Qué significa la transformación del agua en vino?. El agua es sin duda un elemento dador de vida, pero el vino en realidad se introdujo en la antigüedad en la humanidad a fin de dar paso al nacimiento del Yo en el ser humano, el alcohol dio un golpe de efecto al Yo, por así decirlo. Ahora el agua toma el lugar del alcohol con el nacimiento del “YO SOY”, del Cristo en el alma humana. Esto se produce durante el ciclo de Aries (el nuevo comienzo), en el momento poco antes de la fiesta de la Pascua. En el Evangelio de San Juan leemos que las bodas de Canaán tuvieron lugar pocos días antes de la Pascua.

Después tenemos el siguiente elemento, que es la curación del hijo de un noble de Cafarnaúm. Esto lo podemos ver con Venus oculto saliendo de ese bucle, con una conjunción superior en Géminis, y entrando en otro ciclo aquí en Leo.

Luego tenemos el tercer evento que culmina en una conjunción superior en Libra seguida por un bucle en Sagitario. Esa es la curación de aquel hombre que estaba enfermo, como se dice en el evangelio, desde hacia 38 años. Aquí tenemos una descripción perfecta de cómo el equilibrio del cuerpo—el triple cuerpo, el cuerpo físico, el cuerpo etérico y el cuerpo astral— fue establecido por Cristo, El trajo a la Tierra las fuerzas cósmicas de Venus oculto. La transformación del agua en el vino es hacer descender el poder de fortalecer las fuerzas del yo en el cuerpo físico, de crear, por así decirlo, un lugar para el yo en el cuerpo físico. Eso es inherente a esta señal.

La segunda está relacionada con la enfermedad de un niño, podemos imaginar que está conectado con la curación del cuerpo etérico. Por supuesto, el cuerpo etérico no necesita curación, pero necesitaba una corrección con el fin de ser capaz de portar, por así decirlo, al Yo. Las siete señales son realmente preparaciones que tenían que ser realizadas con el fin de hacer al ser humano capaz de recibir el YO SOY, el Yo superior.

Luego, en la tercera señal, nos enteramos de un hombre que estaba enfermo desde hacía 38 años, lo que es claramente una referencia a las fuerzas astrales, porque 38 años en realidad se refiere a los ciclos de los nodos de la Luna. Ustedes pueden recordar que hace algún tiempo hablamos sobre el nodo Lunar y dijimos que el ritmo o la revolución del nodo Lunar, se lleva a cabo en un plazo de dieciocho años y siete meses. El nodo Lunar está conectado con las fuerzas astrales en el cosmos y con ciertas fuerzas que dan sus frutos en el cuerpo astral. Ese hombre estuvo enfermo el doble del tiempo, de aproximadamente 19 años, que son 38 años, y después fue sanado por Cristo. Podemos encontrar, si leemos el capítulo, que habla de la curación, que todos los datos apuntan al hecho de que tenía que establecerse un equilibrio entre las fuerzas cósmicas astrales y el cuerpo astral de los seres humanos en la Tierra, para que pudieran estar en una posición en la que pudieran recibir el poder del YO SOY también en el cuerpo astral.

Después llegamos al siguiente lazo (rojo en el dibujo). Una vez más tenemos una conjunción superior en Acuario, un poco más atrás porque este hexágono, o este chakra cósmico de Venus oculto, gira hacia atrás unos cuantos grados cada vez. Estos chakras giran también en el cuerpo astral humano una vez que el ser humano ha desarrollado su capacidad interior, es decir, una vez que ha llegado a una cierta etapa en el camino oculto. De este Acuario, Cristo trajo de nuevo  las fuerzas cósmicas que tienen que ver con Acuario como la comida para los cinco mil. Acuario está realmente conectado con el alimento, el alimento cósmico que, por ejemplo, en tiempos de los griegos llamaban néctar y ambrosía. Es tanto el alimento líquido como el sólido. Ahora bien, esta vez fue el pan, el pan cósmico que se trajo a la Tierra. Este evento, que conocemos por las descripciones del Dr. Steiner en uno de los ciclos de conferencias sobre los Evangelios, no fue un evento que se llevó a cabo en el plano físico, sino que tuvo lugar en el reino etérico. Fue un alimento para las almas de los que viven ahora en la quinta edad de la época post-Atlante. Fueron alimentados con la alimentación de los cinco mil. Se trataba claramente de una comida de las almas, una preparación de almas que, como se ve desde ese momento, tendrán que vivir en el futuro. Se refería a la disposición del alma de la Humanidad con el fin de hacer del alma del ser del futuro, el ser del alma consciente, capaz de recibir el impulso del YO SOY dentro de su ser.

Escuchamos en el Evangelio de San Juan el evento que tuvo lugar inmediatamente después, y que fue el caminar sobre las aguas. Ahora que es, por supuesto, inmediatamente después, y hubiera caído en este mismo ciclo, pero sin embargo está conectado con el siguiente ciclo de Venus oculto. Venus oculto salió de este bucle y se mudó a una conjunción aquí en Tauro para descender en otro bucle en Cáncer. Este es el andar sobre el mar.

Ahora podía leerse en relación con Tauro como una expresión de las revoltosas fuerzas astrales, que pueden ser algo rebeldes y violentas, incluso en el plano astral, pero ahora vemos aquí la sanación de ese reino. ¿Qué sucede realmente? Oímos hablar de los apóstoles sentados en una barca. Cristo no está con ellos, luchan por llegar al otro lado del mar, pero tienen el viento que está en contra, con unas olas terribles, no pueden seguir adelante, y temen que pueden ahogarse. Entonces en un momento determinado durante la noche, Cristo vino a través del mar, y tuvieron miedo, porque Cristo no apareció en la carne. Apareció, por así decirlo, en una forma más elevada, como una luz tremenda. Sin embargo, acogieron a Cristo en la barca, y el mar se calmó de inmediato.

Ahora, ¿qué significa?. Es sólo una descripción de esas violentas fuerzas cósmicas astrales. Para calmarlos, los apóstoles deben tener en su barco, es decir, en su “Yo”, el Ser más elevado de Cristo, el mayor YO SOY. Con el fin de dominar y transformar el cuerpo astral, es decir, aquello de lo que hemos escuchado en relación con el hombre que había estado enfermo durante 38 años, deben tener el Yo más elevado en su ser, en su barco. Realmente significa que hemos entrado en el reino del espíritu con respecto a las señales.

El espíritu del ser humano, o lo que el Dr. Steiner se refiere a como el Yo Espiritual, es el cuerpo astral transformado. El Yo espiritual debe estar impregnado por el poder de Cristo, por el poder del YO SOY del mundo, y sólo entonces podrá ser domesticada y transformada la violencia que puede haber en la indómita naturaleza astral en la primera etapa del enfoque del mundo espiritual. El Yo espiritual significa realmente, que nosotros mismos nos hacemos conscientes a través del Yo Espiritual como miembros del mundo espiritual, es decir, cuando nos damos cuenta del mundo espiritual en la medida en que este se relaciona con nosotros.

A esto le sigue el siguiente ciclo, que saliendo de este bucle de Cáncer, entra en conjunción superior en Virgo —como ven,  retrocediendo considerablemente— y haciendo un bucle en Escorpio. Ahora esto se conecta con la sexta señal del Evangelio de San Juan, que es la curación del hombre que había nacido ciego. Bueno, de nuevo, recomendamos leer la historia.

¿Qué significa realmente?. Lo que realmente significa es el despertar del sentido interior, el desarrollo de la capacidad interna para distinguir los seres en el mundo espiritual. Con el Yo Espiritual, sin duda entramos en el mundo espiritual, pero todavía no podemos distinguir a los seres individuales en ese mundo espiritual. Con el fin de distinguir los seres individuales debemos desarrollar la inspiración. El desarrollo de la inspiración realmente significa entrar en el mundo espiritual y el reconocimiento de los seres individuales en ese mundo espiritual. El ciego de nacimiento, y es muy claro en la descripción, se despertó en su propio ser para que pudiera percibir el Yo Soy del mundo detrás de quien se ubican todas las Jerarquías del mundo espiritual. Estaba dispuesto a recibir en su Espíritu de Vida el poder, la capacidad de percibir el Cristo, el YO SOY del mundo. Él era ciego por esta causa antes de ser preparado para ver.

Ahora llegamos al último ciclo (verde en el dibujo). Se culminó en una conjunción superior en la constelación de Capricornio, y esto fue seguido por un bucle en Piscis. Esta es la última señal del Evangelio de San Juan, la resurrección de Lázaro. Nuevamente Cristo tomó las fuerzas concentradas de la constelación de Capricornio y las trajo en este acto que debió haber sucedido en algún momento antes de la Pascua.

Ahora, Capricornio es conocido en toda la mitología antigua como la Puerta de los Dioses, es decir, es la puerta al mundo espiritual. Piensen en esa imagen maravillosa de Lázaro cuando resucitó, de pie en la puerta de la tumba, que estaba cavada en la roca. Se pone de pie en la puerta, que había ido al otro lado del umbral y había regresado al mundo físico, habiendo pasado por una iniciación.

“Resurrección-de-Lázaro”-por-Giotto-di-Bondone

Ahora bien, este es un evento por el cual Cristo estableció la posibilidad de que el impulso del YO SOY pueda ser recibido en el principio más elevado del ser humano, es decir, en el Alma, en el Hombre-Espíritu, ya que nos encontramos con que Lázaro está conectado con el escritor del Evangelio de San Juan y el Apocalipsis de San Juan el Divino. ¿Qué es lo que describió?.

 Él realmente describe al Hombre-Espíritu en el Apocalipsis. Se trata de los acontecimientos del pasado de la Tierra y también del futuro de la Tierra, lo que lleva a la encarnación futura de la Tierra. Es la descripción del Ser Superior del ser humano, es el ser humano cósmico superior lo que estaba presente en Cristo.

Cuando el escritor del Apocalipsis escribe acerca de la evolución, en realidad él escribe acerca de Cristo de quien habla ya en el primer capítulo como quien habla de sí mismo como el Alfa y Omega, es decir, aquello que comprende toda la evolución del mundo. Eso es el Hombre-Espíritu, es el principio más alto que sólo estará plenamente desarrollado para el conjunto de la Humanidad en Vulcano. Sin embargo, si se desarrolla ahora, es la realización de lo Humano Cósmico, de aquel que comprende, por así decir, la totalidad de ese universo solar, las doce constelaciones del zodíaco, y de quien contiene el espacio y el tiempo en su ser —es decir, lo que ocurre en el espacio y en el tiempo de la evolución terrestre, incluso en la evolución pre-terrenal.

Por lo tanto estas son las siete manifestaciones de las fuerzas cósmicas de Venus oculto a través de Cristo. Cristo las ha implantado en la Tierra, y a través de esta implantación en la esfera de la Tierra, podemos utilizar esas fuerzas para nuestro desarrollo interior. Podemos desarrollar, por ejemplo, el chakra de los seis pétalos —es decir, establecer el equilibrio entre cuerpo, alma y espíritu. Esto fue establecido por Cristo, y el que participa en el misterio del Gólgota, en un sentido espiritual, puede participar en estas fuerzas que fueron traídas a la Tierra por Cristo, como el fortalecimiento de aquello que en nosotros son las fuerzas de Venus oculto.

Traducido por Gracia Muñoz, revisado por Diego Milillo.

16ª Carta – La naturaleza del mundo Planetario : Luna

Del libro Isis Sophia I, de Willi Sucher

Julio 1945

English version

 

Ahora, después de  concluir la descripción de los planetas superiores, de Saturno, Júpiter, Marte y el Sol, vamos a explorar las actividades de los planetas interiores: Mercurio, Venus y la Luna. Entraremos en un mundo muy diferente del de los planetas superiores y sus actividades, así como el mundo anímico del ser humano es completamente diferente del de la esfera de sus principios corporales. La Luna esta “más cercana” a nuestra conciencia anímica actual; Por lo tanto, vamos a empezar con ella.

 La Luna,

En las cartas  11ª y 13ª, ya hemos mencionado la idea del movimiento de lemniscata del Sol y la Tierra. Según esta idea, el camino de la Luna también parece muy diferente del que figura en el punto de vista copernicano. Aparece como una línea serpenteante a lo largo de la lemniscata Sol-Tierra; sin embargo, pensar en los movimientos de la Luna, así como en los del Sol y la Tierra como algo que da lugar a algunas líneas en el espacio universal sólo nos llevará a otra perspectiva abstracta del universo.

A menos que aprendamos a imaginar las vías de los cuerpos celestes como los límites de los órganos vivos de ese Ser cuyo cuerpo es el Universo, no podremos experimentar el universo estrellado como una entidad que trabaja en todos los reinos de la naturaleza. Por ejemplo, el movimiento lemniscatorio del Sol y la Tierra puede despertar en nosotros la impresión de que esta lemniscata tiene una cierta similitud con el sistema circulatorio de la sangre en el cuerpo humano. Esta es una realidad. El espiritual “torrente sanguíneo” del Ser de nuestro Sistema Solar hace que el movimiento del Sol y la Tierra formen una lemniscata. Por supuesto que podemos objetar que la circulación de la sangre humana no constituye una sencilla lemniscata. Es más complicado que eso. Pero tampoco la lemniscata Sol-Tierra es tan simple como puede parecer en un principio. Por ejemplo, hay movimientos complicados que se ponen en relación con el mismo, haciendo que el curso del Sol durante un año pueda aparecer como un círculo. De manera similar debemos mirar el movimiento de la Luna. El siguiente diagrama nos ayudará a reconocer su carácter esencial. La interminable lemniscata representa el camino del Sol y la Tierra. Las lemniscatas punteadas se conectan con la Luna.

C16F1

Supongamos que durante la posición (a) del Sol y la Tierra, esta la Luna Llena. En este caso la Luna esta,  vista desde el Sol, detrás de la Tierra. La lemniscata exterior punteada indica entonces el límite del cuerpo-lemniscata invisible, pero espiritualmente real de la Luna. Quince días más tarde habría Luna Nueva. Este es el momento cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol, por supuesto, mientras tanto, el Sol y la Tierra se han trasladado a la posición (b). Ahora, como podemos ver en el diagrama, la lemniscata de la Luna se ha reducido a la forma indicada por la lemniscata punteada interior.

Hacia la siguiente luna llena esta forma-lemniscata de la trayectoria de la Luna podría expandirse de nuevo y crecer lentamente más allá del tamaño de la lemniscata Sol-Tierra. Así, podemos observar una continua expansión y contracción de la lemniscata del cuerpo de la Luna en relación con sus fases. Es una especie de actividad respiratoria que es muy característica de la Luna e ilumina sus tendencias esenciales en los distintos reinos de la naturaleza. Ahora vamos a dirigir nuestra atención hacia esta actividad respiratoria de la Luna. En las cartas anteriores ya hemos esbozado las actividades contradictorias del Sol y la Tierra.

Hemos descrito al Sol como un “agujero” en el universo cuya actividad alcanza lejanías del espacio cósmico y succiona, por así decirlo, la sustancia astral de la franja zodiacal hacia el centro. Entre el fondo estrellado del zodiaco y el “agujero” del Sol están los planetas superiores y sobre todo la Tierra. Son los escalones de la condensación de esta sustancia astral en la materia. La culminación de esta actividad de condensación se lleva a cabo en la Tierra.

Por otra parte, en el espacio entre la Tierra y el Sol, donde se encuentran los planetas interiores, se lleva a cabo la disolución y eterización de la materia. Por lo tanto la tendencia succionadora del Sol es la causa indirecta de la materialización de la sustancia astral, y finalmente es el agujero por el que se disuelve la materia y la devuelve a su origen etéreo después de que la naturaleza de los planetas superiores y la Tierra se hayan impresionado sobre ella.

La Luna se encuentra entre estas actividades del Sol y la Tierra. El diagrama nos muestra que en tiempos de luna llena, la Luna y su cuerpo lemniscatorio están fuertemente relacionados con la esfera del espacio que se dedica al proceso de materialización “detrás” de la Tierra, debido a que el cuerpo-lemniscatorio de la Luna se estira mucho más allá de la esfera en la que se lleva a cabo la actividad de disolución y eterización entre la Tierra y el Sol. Por lo tanto debemos asumir que en el momento de la Luna Llena se tiene una tendencia a la creación de lo material. En el momento de la Luna Nueva del cuerpo de la Luna y su lemniscata están dentro de ese ámbito de eterización entre la Tierra y el Sol, y podemos asumir una mayor actividad de disolución y eterización.

Más o menos en el medio, durante el tiempo del primero y el último cuarto (menguante-creciente), debe neutralizarse o pasar de una actividad a la otra. Por lo tanto, podemos concebir a la Luna como la gran “tejedora” que teje las sustancias cósmicas a la existencia de la Tierra y que las lleva hacia fuera una vez más, hacia el cosmos como Imaginaciones Etéricas de formas terrenales disueltas. Podemos encontrar esta actividad del tejido rítmico de las fuerzas de la Luna en todas las partes de la naturaleza y en la Humanidad. Esta actividad creadora de la materia se ha rastreado con experimentos científicos. Ya en el siglo pasado un científico, que desde entonces ha sido olvidado, demostró la creación de la materia. Su nombre era Herzeele. Hace unos años un científico moderno, el Dr. Hauschka, rescató la idea del olvido. En experimentos cuidadosamente elaborados, en relación con la germinación de las semillas de las plantas, demostró que se lleva a cabo un aumento de la materia que puede ser pesado y medido. Y descubrió que esto ocurre en el momento de la Luna llena.

Furthe, con el mismo método, descubrió que aparece una disminución de la materia en conexión con la Luna Nueva. Aquí tenemos la confirmación de la conclusión a la que llegamos cuando observamos la lemniscata cambiante de la Luna, que aparece entretejiendo las actividades de sol y la tierra haciendo como una especie de equilibrio entre los dos factores. Ahora podemos entender por qué la media luna de la luna creciente se ha experimentado por los videntes como la imagen del cáliz que se alimenta siempre del Santo Grial; y la parte oscura de la cara de la Luna, cuyos contornos se pueden reconocer vagamente inmediatamente después de la Luna Nueva, como la imagen de la Santa Hostia que desciende como la fuente de la eterna salud.

Hacia el momento de la Luna Nueva, el recipiente se vacía y está listo para recibir de nuevo a las fuerzas de la Santa Hostia, que arroja sobre la Tierra durante el tiempo de la luna creciente. Así, la historia del Grial  que sostiene el Santo Cáliz es más que una hermosa fantasía. Es una realidad. Los ritmos de la Luna imprimen todos los ritmos de crecimiento orgánico en la Tierra. Podemos detectarlo en los ritmos de crecimiento de las plantas. Los agricultores de los tiempos antiguos sabían esto, así que nos organizaron cuidadosamente los tiempos de siembra y plantación de acuerdo con las fases de la Luna.

Esta antigua sabiduría ha sido olvidada en los tiempos modernos. Pero ahora, el agricultor y el jardinero han ganado de nuevo la confianza con las indicaciones de la Ciencia Espiritual moderna, tienen en cuenta los movimientos de los planetas, especialmente los de la Luna. Ellos se sienten ayudados en su lucha por un nuevo conocimiento del trabajo de las fuerzas de la Luna en la naturaleza, por los experimentos científicos y los enfoques modernos de este problema. (Ver: La Luna y el crecimiento vegetal por L. Kolisko.) La influencia rítmica de las fuerzas de la Luna se hace evidente no sólo en la existencia del mundo vegetal, sino también en el crecimiento de toda la materia orgánica; por ejemplo, en los procesos embrionarios. Allí, los ritmos de la Luna son muy importantes, sobre todo en las primeras cuatro semanas después de la concepción, lo que corresponde a un ciclo de la Luna en una fase de vuelta a la misma fase. En relación con el desarrollo embrionario del ser humano, podemos detectar una relación muy significativa entre los ritmos de la Luna y el destino que se implanta en el cuerpo en crecimiento. La investigación realizada en el marco de un gran número de personalidades históricas ha demostrado que los ritmos de la Luna se corresponden con los periodos de la vida terrenal de estas individualidades.

La Luna necesita 27,3 días para completar un ciclo a través del zodíaco, es decir, se trata de entrar de nuevo en la misma constelación donde estaba 27,3 días antes. El desarrollo embrionario humano comprende, en promedio, diez de estos ciclos de la Luna; que es de 273 días. Cada uno de estos ciclos se corresponde con un período de siete años en la vida posterior del ser humano. Por ejemplo, el momento de la concepción hasta el final de la cuarta semana embrionaria se relaciona con los primeros siete años de la vida de una persona después de su nacimiento, las siguientes cuatro semanas están conectadas con el tiempo de siete a catorce años, etc. La Luna siempre regresa, después de cuatro semanas, hasta el lugar en el Zodíaco, donde estaba en el momento de la concepción. Si nos encontramos con que un determinado evento cósmico tuvo lugar durante el cuarto ciclo embrional de la Luna, también lo podemos encontrar realizado en la biografía de este ser humano, en el cuarto de los períodos de siete años en la vida después del nacimiento, es decir, emergen los acontecimientos de esa época entre los 21 y 28 años de edad. Tal evento que se refleja más tarde en la vida, puede ser un aspecto entre dos planetas como una conjunción, oposición, o de otro aspecto; o puede ser una evolución importante de un solo planeta, como la transición de una constelación a otra.

bebe

Por lo tanto las vueltas de la Luna, por así decirlo, cosechan los eventos cósmicos en su cáliz y los vierte o entrelaza de acuerdo con los destinos individuales, en los cuerpos de los seres humanos que están a punto de entrar en el mundo físico. Aquí la Luna se presenta como la gran “tejedora” cósmica que ofrece el pan de destino, que se cuece desde la cosecha de vidas terrenales anteriores con el fin de que puedan ser elevadas y espiritualizadas a los niveles más altos de la actividad moral humana.

Podemos descubrir la influencia de la Luna también en la esfera “psíquica” de la Tierra. Los cambios atmosféricos y meteorológicos en todo nuestro planeta pueden ser reconocidos como la expresión de una vida anímica de la Tierra. Hasta cierto punto, incluso podemos incluir el fenómeno de las mareas en estos procesos psíquicos. Son una expresión visible de estas actividades respiratorias rítmicas de la Luna, de las que hemos hablado anteriormente. De hecho, las mareas y los eventos meteorológicos están conectados con los movimientos rítmicos de la Luna. Ciertamente, la cruda afirmación de que la Luna hace el tiempo es insuficiente e incluso diletante, pero si estudiamos el fondo psíquico de los hechos meteorológicos, entonces podemos detectar claramente la influencia de la Luna. Esto se aplica principalmente al período del elemento acuoso en la Tierra.

El “agua” de la Tierra es uno de los principales dominios de las fuerzas de la Luna. Veremos más adelante la descripción que origina este sentido. La influencia del ritmo de la Luna también se puede observar en los ritmos del alma humana o la vida de la conciencia. Incluso es relativamente fácil hacer observaciones de las condiciones psíquicas de nuestro entorno humano y de nosotros mismos. Siempre encontramos en tiempos de la Luna Llena, a menos que esto se inhiba por fuertes eventos estelares, que el alma humana está más activa que en otras ocasiones. Se expande, por así decirlo, por todo el universo. El pensamiento humano y la imaginación están mucho más animados durante este tiempo y estamos más dispuestos a emprender acciones audaces y magnánimas. Pero en tiempos de Luna Nueva nuestra vida psíquica está más contraída, pasiva, y se aleja del mundo circundante. Nuestra vida psíquica puede entonces sentirse en un estado de receptividad interior. El alma humana en este momento está en una condición similar a la esfera lemniscatoria contraída de la Luna, que hemos descrito anteriormente. A través de esta contracción podemos estar más despiertos en nosotros mismos, mientras que en la oposición —la luna llena— puede provocar una condición de ensueño cósmico.

Estos ritmos se manifiestan sobre todo en las actividades artísticas. Ahora queremos saber por qué estas influencias proceden de la Luna. Sabemos por las descripciones anteriores que las esferas de los planetas también indican la gama de las actividades de las Jerarquías Espirituales.

La esfera de la Luna alcanza más allá de la esfera de la Tierra, por lo que es la morada de los Ángeles en el Universo. Pueden estar activos en la esfera de la Tierra porque la esfera de la Luna penetra la esfera de la Tierra, pero su influencia llega más lejos en el universo. Esta Jerarquía de los Ángeles penetra especialmente en la esfera de la Luna con su actividad; por lo tanto, si entendemos un poco de su propio ser, también podemos llegar a comprender las influencias de la Luna sobre los eventos de la Tierra y sus seres.

En la cuarta carta, esbozamos brevemente las actividades de los Ángeles en la evolución del antiguo Saturno. Ellos crearon una especie de metabolismo de la calidez con la ayuda de los Espíritus de la Armonía. Imaginemos este tipo de nutrición cósmica, la calidez que fluye hacia los antepasados de la raza humana y se transmite de nuevo después de una especie de digestión, entonces tenemos una gran imaginación de los procesos que hemos descrito más arriba; es decir, de los cambios de la vida del alma humana entre el estado anímico de la actividad y la receptividad en relación con la Luna Llena y la Luna Nueva.

luna

A medida que los Ángeles han creado estos ritmos, todavía están conectados con esta esfera de la Luna. Con el ritmo que se imprime desde tiempos primitivos en esta esfera, la calidez del alma es inhalada por la humanidad y esto aparece como la actividad y la positividad; mientras que, cuando se exhala el calor del alma, de acuerdo con las fases de la Luna, se manifiesta en la pasividad.

En nuestro tiempo, debemos evolucionar a un estado del alma que nos permita estar por encima de estos ritmos que hasta entonces se apoderan de nosotros desde “fuera”. Debemos transformar este ritmo en un equilibrio consciente entre la actividad en el mundo de los sentidos y la actividad en el mundo interior imaginativo. Dentro de la evolución del Antiguo Sol, nos encontramos con que los ángeles estaban de nuevo activos en una especie de metabolismo, pero esta vez todas las condiciones habían cambiado. El cuerpo de nuestro ancestro humano consistía en una especie de envoltura y el esqueleto de calidez, por así decirlo, que también contenía “aire”. Así, los ángeles, ayudados de nuevo por los Espíritus de la Armonía, provocaron cambios y transformaciones del “aire” desde dentro. Si meditamos en estos eventos, recibimos la impresión de que nos recuerda a los acontecimientos que tienen lugar hoy en la atmósfera que rodea el globo de la Tierra.

Es casi como si las sutiles y espléndidas visiones e imaginaciones de las formas animales se  impresionaran a sí mismas en el “aire” y desaparecieran de nuevo después de algún tiempo. Esta antigua actividad de los Ángeles también se escribe en la esfera de la Luna, y aparece en la conexión de los ritmos y movimientos de la Luna con la vida psíquica del reino atmosférico y meteorológico de la Tierra de la que hemos hablado anteriormente.

En el siguiente ciclo de evolución, lo que llamamos la evolución de la Antigua Luna, los ángeles entraron de nuevo en actividad. Habían evolucionado a un estado superior de existencia y las condiciones generales de la Antigua Luna habían cambiado considerablemente. Ahora el cuerpo físico de los antepasados de la humanidad consistía no sólo de calor y aire, sino también de “agua”, en el que una parte de la sustancia original había sido densificada. Junto con esto, ocurrió una “escisión” en este ciclo de la evolución.

Las Jerarquías Superiores no quisieron conectarse con esta densificación por lo que se retiraron a otro reino o cuerpo celeste. De este modo, dos envolturas entraron en todo lo que existía en ese Universo, y especialmente se introduce esta polaridad en nuestros ancestros humanos. Había momentos en los que vivían dentro de un cuerpo que era más densificado y en el que tenían una conciencia más brillante, pues ahora estaban dotados de un cuerpo anímico. Luego llegaba un momento en que el cuerpo se corrompía por esas fuerzas de consciencia. Entonces, el cuerpo anímico se retiraba al reino de las jerarquías superiores, donde recobraba las fuerzas para revivificar su cuerpo. Entretanto este último no se había disuelto. Todo el proceso fue como entrar en un estado entre la experiencia de la muerte y la conciliación del sueño y la del nacimiento y despertar. Algo así como una semilla o portainjerto había quedado atrás, lo que podría ser revivido cuando el cuerpo anímico de nuestros ancestros humanos regresaban de su estancia en el reino superior. Este ancestro no había entonces adquirido el “yo”, y los Ángeles les guiaban a través de estas metamorfosis de su ser.

Ellos conservaban las “semillas” y las llevaban a la “germinación”. Así, nuestro ancestro humano de la Antigua Luna tenía una doble naturaleza, incluso en su cuerpo. Una parte era como una cabeza que proporcionaba también una conciencia más brillante, pero estaba atrapada, por así decirlo, como la raíz de una planta en las “capas” más densas de este planeta. La otra parte mostraba su conexión con la calidez y alturas llenas de aire del Universo Lunar. Era como las hojas y flores de una planta. Los procesos de florecimiento y desvanecimiento fueron guiados por los Ángeles, y todo un grupo de estos seres estaba bajo la guía de un solo ángel que era su “Yo grupal”. Ahora podemos entender por qué la Luna y de su esfera, como morada de los Ángeles,  trabaja en los procesos de germinación y crecimiento de las plantas y, asimismo, en todos los procesos orgánicos de los seres vivos. Así está también fuertemente conectada con el desarrollo embrionario.

 

(Traducido por Diego Milillo y editado por Gracia Muñoz)