EL HORÓSCOPO PRENATAL (continuación de Astrología III)

Artículo por Willi Sucher, Octubre de 1937

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Los sucesos en las esferas planetarias durante el desarrollo embrionario humano, como hemos visto, describen al cuerpo etérico o cuerpo de fuerzas cósmicas, las cuales permean y vitalizan al físico. Por otro lado, tenemos a una múltiple variedad de fenómenos cósmicos, el reunirse y separarse nuevamente de los diferentes planetas, sus conjunciones, oposiciones, etc. Durante este tiempo, el mundo planetario atraviesa una cierta evolución. Se conforman constelaciones que sólo tienen lugar una vez dentro del curso del Gran Año platónico. Todo esto sucede durante la época prenatal que consta de un promedio de 273 días antes del nacimiento y de éste mismo.

Por otro lado, a través de los ciclos de la Luna, todo este drama planetario entra en una relación definitiva con el curso temporal y el ritmo del devenir del ser humano en la Tierra. El  movimiento vivo, fluido del sistema planetario es –por así decirlo– grabado durante aproximadamente diez ciclos lunares, similar a como se puede grabar el curso de sucesos terrenos en un filme. La organización estelar individualizada, la cual se formó de este modo durante el período prenatal, posee una significancia real y verdadera para la vida entera del ser humano. Separado –como forma de decir– de su origen cósmico, se torna una organización independiente en nosotros, un cuerpo en el tiempo. Le llamamos cuerpo etérico.

El cuerpo etérico toma posesión del cuerpo físico en un momento inicial, lo dirige hacia un curso definitivo del desarrollo orgánico en el tiempo, y lo orienta hacia un objetivo determinado. Le arrebata a la substancia material su tendencia natural por la desintegración y lo posiciona en una corriente de desarrollo, metamorfosis y progreso.

Por virtud de estas fuerzas vivas que forman nuestro cuerpo, tenemos una relación más cercana a las fuerzas de la vida y del crecimiento dentro del mundo vegetal, ya que es un principio similar el que actúa en la planta. En su propia esencia, invisible, suprasensible y reconocible a los sentidos físicos sólo a través de sus efectos, se halla vivo en la semilla y provoca que la planta genere una raíz y que crezca en armonía con los ritmos cósmicos de las estaciones. Impulsa al desarrollo de la planta hacia cierto objetivo por medio de la floración hasta la nueva formación seminal.

Este cuerpo etérico suprasensible de la planta convoca desde el mundo material a un cierto despliegue y desarrollo y aporta un cierto balance entre el buen desarrollo, el crecimiento y los procesos de decadencia y desaparición.

Ahora bien, debe considerarse una diferencia esencial cuando se lo compara con el ser humano. Aún con lo maravilloso del ritmo de su desarrollo, la planta nunca queda liberada del ciclo perpetuo que comienza con la formación germinal y conduce nuevamente a esta misma. El curso temporal de una vida humana terrestre, por otro lado, es único, individual y nunca ha de repetirse. Esto es debido a que el cuerpo etérico humano se ve constantemente influido desde la esfera del alma –el así llamado cuerpo astral– y desde el Yo o Ego. Estos miembros superiores –el cuerpo astral y el Yo– no se hallan presentes en la planta. Por de pronto, la planta es una imagen pura y hermosa de la labor del cuerpo etérico, el cual establece el lazo entre los ritmos cósmicos y la inercia de la materia terrestre. El cuerpo etérico aporta vida cósmica y movimiento dentro de la rigidez del mundo mineral terrestre.

Entre las fuerzas del vasto cosmos y aquellas de la Tierra, el principio etérico es el mediador esencial. Pero la misma imagen surge cuando retornamos a nuestro punto de partida, las constelaciones prenatales. El reino planetario, que es un cuadro del cuerpo etéreo, es el intermediario entre el cosmos de las estrellas fijas que se halla concentrado arriba en el zodíaco, y la Tierra como lugar de nacimiento.

Un aspecto de todo esto nos ha sido mostrado en el ejemplo del horóscopo prenatal de Richard Wagner. Las constelaciones de Cáncer y Sagitario aportan un contenido espiritual interno a las conjunciones planetarias que son ocasionadas delante de éstas. Semeja al curso de un drama sobre el escenario; los actores son los planetas, los signos del zodíaco son como el escenario –los bastidores en tiempo y espacio. Sin embargo, el drama también requiere de una audiencia; su efecto ético ha de quedar impreso en los corazones de quienes lo presencian. ¿Dónde está el último elemento a ser encontrado?. Es dentro de la esfera de la Tierra en donde hemos de buscarle. El reino terrestre es la  verdadera contraparte del mundo de las estrellas fijas. El reino etérico de los planetas media entre ambos. Mismo en el período prenatal, el desarrollo físico del embrión tiende hacia el reino terrestre, aunque en su propia forma como espacio terrestre,  el elemento Tierra sólo comienza a hacerse presente al momento de nacer.

¿Cómo se revela esto entonces?. El nacimiento ocurre en un lugar particular de la Tierra y a cierta hora del día o la noche. Esto le otorga al espacio terrestre una relación definitiva con respecto al cielo estelar, ya que en ese momento se eleva una determinada constelación por el horizonte Este y otra constelación se pone por el Oeste, otra se ve pasando por el meridiano, etc. Por lo tanto, también los planetas poseen una relación fija con respecto al espacio terrestre. Por ejemplo, si el nacimiento ocurre durante la mañana, el Sol se estará elevando por el Este; si ocurre por la tarde, el Sol se hallará en el Oeste. Entonces, el espacio terrestre –su configuración característica dada por los planos del horizonte y el meridiano– se relacionará a cada momento de un modo diferente con el cosmos. Este espacio terrestre es el tercer elemento a ser considerado dentro de aquello que habremos de juzgar en las constelaciones prenatales. Si bien esto no es visible durante la época prenatal sino solamente a partir del nacimiento en adelante, el desarrollo prenatal tiende de todos modos a esto.

Los planos del horizonte y del meridiano nos proporcionan una división natural del espacio terrestre en cuatro cuadrantes al ocurrir el nacimiento. Con el transcurrir del tiempo, la Astrología adoptó una visión más elaborada de estos cuadrantes y los dividió en tres respectivamente, obteniendo 4 veces tres, es decir doce partes del espacio que concluyen centrándose sobre el eje norte-sur del espacio terrestre, como si fuesen los gajos de una naranja.

En el espacio así formado, el cosmos –sobre todo el zodíaco– actuará de manera muy diferente según la hora del día y la latitud geográfica.

En el gráfico siguiente hemos intentado representar cómo es que el zodíaco y el mundo planetario irradian hacia el espacio terrestre al acontecer el nacimiento de Richard Wagner, tomando en consideración que no es fácil representar un suceso tridimensional en dos dimensiones. Richard Wagner nació al amanecer, vemos por lo tanto al Sol levarse por sobre la línea del horizonte Este (el Ascendente astrológico), pero se halla suficientemente alejado hacia el Noreste. El zodiaco emerge a través de un arco bastante elongado hasta la línea del meridiano –representado por el MC o Medium Coeli– y a partir de allí desciende en un arco comparativamente corto hacia el Sudoeste. Las relaciones correspondientes se hallarán en el hemisferio espacial por debajo del horizonte, sólo que en orden inverso.

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En el círculo interno obtenemos algo similar a la imagen convencional del horóscopo natal. El Sol sobre el Ascendente, es decir que se eleva. Venus y Mercurio ya se han elevado; la Luna, Marte y Saturno se hallan  cerca del meridiano; Júpiter está por debajo del horizonte. Desde el lugar del nacimiento (representado por una O), el espacio restante se divide en doce partes (cuatro cuadrantes de tres sectores respectivamente, como he descrito arriba) y que pueden ser numerados del 1 al 12 –las tan conocidas casas astrológicas.

Pese a ser tan familiares  en la Astrología moderna, las personas encuentran a menudo las mayores dificultades al querer traducir estos horóscopos  diagramáticos en una imaginación real y verdadera de los hechos cósmicos al momento en que nace un ser humano. Esto es en si lo que se precisa. Podemos suplementar entonces al gráfico de arriba con un dibujo más tridimensional, que nos ayudará a crear una comprensión.

El dibujo ha de ser visto situándose uno en el cosmos exterior. Desde allí vemos al plano horizontal con sus direcciones: Este, Oeste, Norte y Sur. El círculo vertical prolongado es la línea del meridiano, mientras que el círculo oblícuo que lo corta sobre el punto del MC, representa al zodiaco. El plano del horizonte se encuentra con el zodíaco en el Ascendente y lo divide en dos porciones, la visible que está dibujada por medio de una línea continua y la invisible que se la ha representado por una línea punteada por debajo del horizonte. El Sol se está elevando. El arco del zodíaco desde el Ascendente hasta el MC es más largo que aquel del Descendente –el punto por el cual se pone en el Sudoeste. El dibujo nos muestra éstas y otras circunstancias.

Por lo tanto, los fenómenos  son ternarios: en primer lugar está el zodíaco, seguidamente están los planetas que se ubican al ocurrir el nacimiento, proviniendo desde su trayectoria prenatal, y tercero está el espacio terrestre, dividido en cuatro o doce segmentos. Agregar los doce segmentos a nuestro segundo dibujo hubiera sido demasiado complicado, pero de todos modos podemos reconocer los cuatro cuadrantes. El plano del horizonte divide al espacio en un hemisferio superior e inferior, el plano del meridiano lo divide en una mitad Este y Oeste. Así surgen los cuadrantes del I al IV, cada uno de ellos divididos a su vez en tres partes, obteniéndose doce.

En el artículo precedente se mostró cómo pueden ser leídas las relaciones entre los planetas y las constelaciones del zodiaco, incluso como escritura cósmica. Por ejemplo, el movimiento de Saturno en Sagitario, visto en conjunción a Mercurio, Venus y Marte respectivamente, pudo verse como pleno de significancia en la vida  de Wagner. La pregunta sería ahora ¿cómo se enriquece la escritura cósmica por medio de la inclusión del aspecto del espacio terrestre al ocurrir el nacimiento?.

Estas constelaciones acontecieron con Saturno en un lugar del zodiaco que, al producirse el nacimiento, está irradiando hacia el espacio de la 8ª y 9ª casas, desde el lado opuesto hacia las casas 2ª y 3ª también. Este hecho se ve indicado en el círculo exterior del primer diagrama. Pero para empezar, debemos intentar adquirir cierta visión acerca del significado de las así denominadas casas, que especifican y dividen al espacio terrestre en doce partes.

Si los planetas son un cuadro del cuerpo etérico y reciben en ellos –digamos– las intenciones del mundo astral de las estrellas fijas, el espacio terrestre viene a ser una especie de pizarra en donde se escribe desde el cosmos. Es un cuadro de lo puramente físico, de hecho el cuerpo físico de un ser humano, con todas sus peculiaridades visibles, hablándonos de lo hecho por los dioses por medio de las herramientas del universo estelar. El espacio terrestre al momento del nacimiento es una imagen cósmica del cuerpo físico, ya que las doce casas representan a la naturaleza dodecamórfica del cuerpo, como se conoce en ocultismo. Las doce casas, en efecto, es el zodiaco de doce miembros invertido en el reino terrestre. El zodiaco irradia hacia la Tierra mientras que los doce segmentos terrestres se abren receptivos al cosmos circundante.

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No carece de significado el hecho de que en Astrología, se indica tradicionalmente a las doce casas con los símbolos del zodíaco. Debemos recordar solamente que las casas están relacionadas con el cuerpo humano. Consiguientemente, podemos representar a la 1ª casa por medio del signo de Aries, la 2ª por el de Tauro, la 3ª por el de Géminis, hasta llegar a la 12ª representada por Piscis.

De tal modo obtenemos las siguientes relaciones entre las doce casas y el cuerpo humano físico:

1ª Casa = Aries  relacionada con el porte vertical de la cabeza, enfatizando esta línea en contraste a la postura horizontal del animal.

2ª Casa = Tauro   ésta es la imagen de la laringe y todo aspecto del cuerpo relacionado con la formación del lenguaje y el sonido.

3ª Casa = Géminis   conectado con la simetría del cuerpo humano, especialmente ambos brazos; también con la simetría relativa de las dos mitades del rostro, pulmones, etc.

4ª Casa = Cáncer  el símbolo mismo indica el gesto envolvente del tórax, las costillas, etc.

5ª Casa =  Leo   este símbolo es también la pura imagen que revela a Leo en su relación con el sistema circulatorio, con su centro en el corazón.

6ª Casa = Virgo   relacionada con las partes internas del cuerpo que se sitúan por debajo del diafragma.

7ª Casa =  Libra   conectada a la región de las caderas, el punto de balance entre los impulsos superiores que se dirigen hacia el interior, y aquellos inferiores que corresponden a los órganos del movimiento y que están más en contacto con el mundo exterior.

8ª Casa = Escorpio   relacionada a los órganos reproductivos

9ª Casa = Sagitario  aquí nos hallamos en la región de los muslos, mostrando claramente la tendencia hacia el exterior, el ser humano relacionándose con el medio ambiente terrestre.

10ª Casa = Capricornio  relacionada con las rodillas, pero en un sentido más amplio abarca a todas las articulaciones, aportándole al cuerpo su mecánica y su movilidad.

11ª Casa = Acuario  la región de las pantorrillas halla su expresión aquí; también los antebrazos, brindando el poder del movimiento armonioso y bello.

12ª Casa =  Piscis   se asocia a los pies y las manos, que tocan, trabajan y pisan sobre las cosas del mundo físico externo.

En el caso de Richard Wagner, la cuestión significativa es que las conjunciones prenatales a Saturno tuvieron lugar en una región del cosmos en donde se despliegan las casas 8va y 9na, o la 2da y 3ra desde el lado opuesto. La trilogía de la escritura cósmica se presenta del siguiente modo:

  1. constelación del zodíaco: Sagitario;
  2. Saturno bajo diferentes conjunciones;
  3. 8ª y 9ª (2ª y 3ª) casas.

Todos los sucesos que fueron preconfigurados en el cuerpo etérico de Richard Wagner a través del trayecto prenatal del Sol, Mercurio, Venus y Marte por delante de Saturno en Sagitario, ingresan finalmente en esas casas, en las esferas corporales de Tauro y de Géminis. Estos sucesos prenatales corresponden al destino del Richard Wagner de los años 1849, 1853, 1857, 1876-7 (considerado más en detalle en el artículo precedente), durante los cuales Richard Wagner atravesó por tempestades y pruebas en sus experiencias hasta alcanzar la altura de su grandeza histórica y un artista y compositor que marcó época en nuestro tiempo.

 Las fuerzas cósmicas, predispuestas en el reino etérico, encarnaron en las esferas del organismo del lenguaje y de los brazos que ponen en marcha a la acción, es decir en la esfera que permite la experiencia y el manejo de la palabra y el sonido. Se tiene la impresión de que todo esto nació primeramente en un modo germinativo dentro de los órganos del oído y la laringe, para luego afluir en los poemas, las composiciones y las escenas dramáticas logradas por Richard Wagner gracias a sus brazos y manos.

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Todo esto hubo de ser obtenido a través de un arduo y difícil camino de vida. Ciertamente es un hecho impresionante que Wagner no haya podido ser capaz de establecer su arte en el teatro de Bayreuth recién a los 63 años, del modo que respondía a su ideal. Vemos aquí a la tendencia de Sagitario (♐), en donde encontramos la imagen de un ascenso arduo y difícil. Saturno recibe esta tendencia cósmica dentro suyo y la canaliza en la formación del cuerpo etérico, gracias a todos los encuentros con los demás planetas durante el tiempo previo al nacimiento.

Todo esto fue llevado al cuerpo físico del modo en que lo hemos descrito, y la individualidad eterna de Richard Wagner lo tomó e hizo de esto un logro maravilloso, lo cual nos ha sido brindado con su biografía -su trayecto por la vida terrena.

Traducido por Diego Milillo y editado por Gracia Muñoz.

 

Astrología III. La significancia de los sucesos prenatales entre los astros

Artículo por Willi Sucher, Septiembre de 1937

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Con la ayuda de la Regla Hermética, descubrimos en los artículos anteriores cómo es posible hallar una cierta constelación —es más, un sistema vivo de constelaciones que se relacionan todas entre sí—. Nuestra tarea consistirá ahora en conectar estos hechos cósmicos con la vida terrena de un ser humano.

Comenzaremos con el caso de Richard Wagner. Entre el 15 de Agosto de 1812 (constelación de la época prenatal) y el 22 de Mayo de 1813 (su fecha de nacimiento), la Luna completó diez revoluciones alrededor del zodíaco y recorrió el pequeño espacio que dista desde Sagitario hasta Acuario. También tomamos en consideración al trayecto de los planetas y del Sol. Aquí es donde encontramos la llave necesaria que nos posibilita ingresar en estas relaciones de un modo real.

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La experiencia en sí misma mostró que los ciclos lunares en esta época prenatal son como cuadros reflejados –digamos– que nos anticipan los ritmos subsecuentes de nuestra vida terrestre. Tomemos como ejemplo nuevamente a Richard Wagner. En la constelación prenatal del 15 de Agosto de 1812, la Luna partió desde el signo de Sagitario, detrás de la cual se halla la constelación real de Escorpio. Siguiendo a la Luna en su trayecto de 27,3 días, arribamos nuevamente a Sagitario. Este primer ciclo lunar prenatal está relacionado a la vida temprana de Richard Wagner, desde su primer al séptimo año de edad. El ciclo lunar siguiente, transcurridos una vez más los 27,3 días hasta arribar al punto de partida en Sagitario, es un reflejo del período de vida que va desde los siete a los catorce años de edad. Cada uno de los ciclos lunares consecuentes, de este modo, representa a un ciclo contíguo de siete años. En los aproximadamente diez ciclos lunares prenatales tenemos 70 años preconfigurados (10 veces 7). Setenta años representan un cierto promedio ideal de la duración de la vida humana.

Esta relación de los ciclos lunares prenatales con los períodos heptagesimales de la vida terrena subsiguiente, es un concepto completamente nuevo en Astrología. Como fuere, no estamos intentando suplantar a otras relaciones que estén consideradas en la Astrología clásica. Las así llamadas direcciones astrológicas, por ejemplo, representa a otra manera de relacionar a los sucesos en el cielo estelar con el curso de la vida en el tiempo. Descripciones posteriores mostrarán que este punto de vista también es justificable, como también será posible reconocerle un profundo trasfondo espiritual.

Esta correspondencia del período prenatal con los subsecuentes ritmos temporales logra que emerja un cuadro expresivo del drama de la vida humana. En el caso de Richard Wagner, al inicio de cada nuevo ciclo, la Luna arriba nuevamente a la constelación de Escorpio. De esto podemos conjeturar que esta personalidad, al inicio de cada nuevo período heptagesimal de vida –por ejemplo, a las edades de 21, 28 y 35 años– habrá de atravesar tiempos difíciles en su vida; Escorpio es ciertamente difícil. Hasta cierto punto, podremos confirmar esto cuando consideremos su biografía.

Como tales, los ritmos lunares en sí mismos sólo nos aportarían indicaciones de algo que se repite monótonamente alrededor de diez veces –aburrida e invariablemente. Es gracias a los otros planetas que esto no sea así. También ellos tienen sus encuentros dramáticos y relaciones entre sí durante todo el tiempo previo al nacimiento; consiguientemente, los ritmos repetidos de los ciclos lunares adquieren un carácter más individual.

Por ejemplo, tomemos el comienzo del sexto ciclo lunar en la constelación prenatal de Richard Wagner, el 30 de Diciembre de 1812. Hasta ese momento, la Luna – comenzando en Sagitario el 15 de Agosto de 1812– dio cinco vueltas completas alrededor del zodíaco y está a punto de comenzar el sexto ciclo lunar. Pocos días después, el 2 de Enero de 1813, es Luna nueva –es decir que la Luna pasa por delante del Sol, quien se halla en ese momento en el signo de Capricornio. Al mismo tiempo, el Sol está conjunto a Saturno, con lo que obtenemos el siguiente cuadro en el cosmos: la Luna, el Sol y Saturno se hallan uno por detrás del otro, todos ellos en el signo de Capricornio, siendo Sagitario la constelación real.

Por lo tanto, en ese momento ocurre algo individualizado y único en el desarrollo prenatal, y sucediendo ésto al comienzo del sexto ciclo lunar, se producirá un reflejo de estos eventos en la vida de Richard Wagner durante el cambio del quinto al sexto período heptagesimal. Esto podremos confirmarlo, pero primero consideraremos de esta misma manera a un par más de estos sucesos que tuvieron lugar en el cielo estelar durante el período prenatal.

Al comienzo del séptimo ciclo lunar, el 27 de Enero de 1813, se produjo una conjunción entre el Sol y Mercurio. Esto estaría relacionado a la edad de 42-43 años en la vida de Richard Wagner. Unos pocos días después, el 3 de Febrero de 1813, Venus pasa por delante de Saturno. Para aquel entonces, la Luna ya se había alejado de su punto de partida en Sagitario, hallándose ahora en Piscis y habiendo completado 2/7 de un nuevo ciclo lunar. Por lo tanto, el tiempo de vida que obtenemos como resultado será 42 + 2 años = 44 años. El significado dramático de este momento está indicado por la conjunción entre Venus y Saturno en Capricornio. Finalmente, no mucho antes del nacimiento –el 20 de Abril de 1813– se produjo una conjunción entre Marte y Saturno en Capricornio. La Luna ya había comenzado su décimo ciclo y se hallaba delante de Marte y de Saturno en Capricornio. Esto nos recuerda al caso anterior, cuando la Luna, Marte y Saturno se hallaban juntos, sólo que ahora tenemos al Sol en lugar de Marte. Siendo éste el inicio del décimo ciclo lunar, hemos de relacionarlo a los 64 años de edad en la vida de Wagner.

Del mismo modo podría observarse una multitud de otras relaciones entre los planetas durante el período prenatal, puesto que solamente hemos considerado a las conjunciones del Sol, de Mercurio, de Venus y de Marte. Tomando en consideración a todos los demás aspectos, obtendríamos una imagen altamente intrincada. Hemos descubierto cuatro momentos esenciales:

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Además de estos hechos cósmicos, debemos considerar ahora a la biografía de Richard Wagner: en el año 1849, Wagner se vio en una situación muy difícil. Había tomado parte activa en la revolución que se había desatado en Dresden. Los revolucionarios fueron derrotados y Wagner se vio obligado a huir a Suiza, que le significó el principio de un largo y arduo período de exilio. Desde un aspecto más externo, estos sucesos llegaron casi a destruir su existencia física, pero no por ello fueron de menor importancia en lo concerniente al aspecto espiritual. Esto sucedió hacia la mitad de la vida de Wagner, y pareciera como si en ese momento se encontrasen dos seres que se combaten mutuamente en su vida interior. Wagner era uno de esos hombres tanto fuertes como capaces de imprimir la mítica realidad superior de su ser verdadero por sobre la naturaleza humana inferior.

Ambos – el hombre inferior y el superior que pertenece al futuro- se hallaban en este año en una situación peculiar entre sí en la vida de Wagner. Su participación en un conflicto revolucionario es un síntoma de esto. El portaba consigo la fuerte voluntad de hacer nacer una nueva forma artística, una que elevase al ser humano hasta un nuevo y por lo tanto insospechado nivel existencial. Pero en los muchos años de conflicto y deamarga frustración hasta entonces, hubo de experimentar todos los obstáculos a los cuales está sujeto el ser inferior. En la convulsión radical  del orden social existente, creyó ver la preparación de los caminos por sobre los cuales puede elevarse la humanidad hasta niveles más altos, en armonía con los ideales artísticos que sentía dentro suyo. El curso de los sucesos demostró que estaba equivocado, y Richard Wagner hubo de sufrir por ello. El año 1849 representa una incisión profunda en su vida. De aquí en más, tuvo que trabajar inexorablemente por la realización de su ideal artístico, vivenciándose como un hombre común, meramente civil y citadino. De hecho, fue en este momento que la comunidad civil a la que había pertenecido lo incitaal exilio. Fue perseguido por el rol jugado en la revolución, y debieron transcurrir muchos años antes de que pudiera poner pie nuevamente en su Alemania natal.

Como dije, estos sucesos se ven reflejados en la conjunción prenatal entre Saturno y el Sol en la constelación de Sagitario. ¿Cómo podemos relacionar esta situación en el destino de los seres humanos con las fechas cósmicas?. Las antiguas reglas astrológicas no nos serán de ayuda aquí, ya que nos vemos confrontados con un concepto astrológico completamente nuevo. Hemos de buscar modos y métodos nuevos.

En primer lugar debemos observar que la conjunción tuvo lugar en la constelación de Sagitario cuyo símbolo es (♐). Intentemos ahora ahondar más bien en el lenguaje simbólico del zodiaco. La flecha de Sagitario indica algo semejante a un movimiento, algo que se direcciona hacia un cierto objetivo. Para que este lenguaje nos sea más claro, quizás deberíamos transformar el símbolo de este modo   como si fuese un trayecto ascendente, escarpado y tortuoso .

Saturno se ubicó en la esfera de Sagitario durante todo el desarrollo embrionario de Wagner. Ahora bien, Saturno posee un carácter de pesadez; de hecho está relacionado al plomo como metal. Por sobre todo, es el representante del destino inexorable así como del tiempo en sí mismo. Por consiguiente, Saturno en Sagitario indicará un transitar del desarrollo hasta un determinado objetivo, llegando a ser arduo, tortuoso, inclusive doloroso. Luego el Sol se coloca por delante de Saturno, quien posee al centro y a la periferia en equilibrio señalados en el símbolo del Sol. El Sol ha llegado hasta aquí desde la constelación de Leo, y como bien podemos imaginar, está conectado a un elemento de fortaleza y acción.

El Sol conjunto a Marte en Leo ( a como estaba ubicado en la constelación de la época prenatal el 15 de Agosto de 1812), es un verdadero cuadro de la energía impresionante de la naturaleza de Wagner. Ya que en este contexto, la conjunción entre el Sol y Marte significa un realce del poder activo, fisiológicamente significativo pese a todo.

Por lo tanto, cuando el Sol pasa por delante de Saturno en Sagitario, se hace posible poner a esta gran energía en movimiento, que en el caso de Wagner se ve dirigida hacia un ideal artístico para el futuro de la humanidad, para ser purificado y trasmutado a un nivel superior. Esto es lo sucedido en los sucesos de 1849.

De la misma manera hemos de entender el paso de los otros planetas, Mercurio, Venus y Marte por delante de Saturno. Todas estas imágenes de estadios sucesivos es un camino del destino arduo y cuesta arriba; sin embargo, el increíble genio de Richard Wagner es capaz de ponerle al servicio de su capacidad creativa.

El paso de Mercurio por delante de Saturno está conectado con el año 1855 aproximadamente (véase cuadro). Wagner se encontraba en Zürich en aquel momento. La tragedia de las tres mujeres que jugaron parte decisiva en su vida alcanzaba un punto álgido. En primer lugar, comenzó a distanciarse más y más de Minna Wagner, que hasta entonces había sido su fiel compañera, a su modo, a través de toldas las dificultades en su vida. Las muchas y diversas diferencias entre ambos los llevó a apartarse más y más. Además, fue por entonces que MathildaWesendonk apareció en la vida de Wagner, causándole gran impresión. Tristán e Isolda es una de las imágenes y el fruto de profundas emociones y de amplias vivencias interiores que él vivió con ella. Finalmente, fue durante los mismos años que CósimaBülow se relacionó con él. Ella fue quien le ayudó a concluir la labor de su vida.

Mirando de este modo por sobre la vida de Wagner, nos vemos conducidos hacia un aspecto remarcable, el cual quizás nos sea posible indicar en un diagrama:

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Fue en el año 1834-5 que Wagner conoce a Minna Planer, quien se vuelve su esposa. Aproximadamente 3×7 = 21 años distan desde allí hasta el año 1855 del que hemos estando hablando. Entre medio, ocurrieron los sucesos de 1842 y 1849. En 1842, habiendo sufrido épocas de gran privación, Wagner retorna de París a Dresden, y 1849 fue su dramática partida de Dresden – su huída a Suiza. Comparando a estos tres ciclos de siete años -como indicado en el diagrama- vemos que hacia mediados del quinto período heptagesimal (28 a 35) ocurre un punto de inversión en la vida de Wagner. Cada suceso subsecuente es como un reflejo del suceso correspondiente a este punto de inversión, si bien a un nivel superior. Así es que el retorno de París, en donde no fue mayormente bien recibido, reaparece ahora en la huída de 1849. La primer experiencia con MinnaPlaner en 1834, es transformada en la culminación de 1855. Podemos ganar cierta idea sobre los impresionantes cambios internos que han de haber tenido lugar en  este alma humana hacia la edad de 42 años (en 1855), cambios que sólo han de pronunciarse con gran reserva pero que ciertamente fueron de profunda significacia para su creación. La posibilidad de estos profundos cambios estaba enraizada en todos aquellos sucesos que fueron preconfigurados durante su vida prenatal por medio de la conjunción de Mercurio y Saturno.

El paso de Venus por delante de Saturno se relaciona de modo similar con el año 1857, cuando los sucesos que le adjudicamos a Mercurio alcanzaron su culminación, mientras que al mismo tiempo surge otro elemento completamente nuevo. El Viernes Santo de 1857, tras un largo período de oscuridad exterior e interior, Richard Wagner experimenta la profunda experiencia de una nueva vida al salir el Sol, el comienzo de la primavera. El recuerda que de repente surge en él el pensamiento sobre el Viernes Santo mientras leía el Parsifal de Wolfram von Eschenbach. A partir de esta impresión concibió rápidamente su propio drama sobre Parsifal, destinado en modo único a ser la corona de toda la labor de su vida.

Este suceso halla su reflejo en la constelación prenatal de Venus. El 15 de Agosto de 1812, venus había estado en conjunción a Júpiter, a comienzos de la constelación de Cáncer. Pasando subsecuentemente por delante de Saturno, la influencia venusina () fue poderosamente realzada por las profundas y difíciles experiencias que ocurrirían en el año 1857, transformando así al símbolo de Cáncer en la imagen  del Espíritu cósmico proveniente de un pasado primigenio, pasando a través de la era presente de la vida humana y desplazándose nuevamente hacia el futuro cósmico de la Tierra:

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El símbolo de Cáncer puede ser tomado como la imagen de dos espirales que van de una a la otra  -una con movimiento envolvente y la otra que desenvuelve, significando el pasaje vivo y perpetuo que va del pasado al futuro.

Sólo nos es necesario seleccionar a tres personajes del Parsifal de Wagner:Titurel, Amfortas y mismo Parsifal, y la imagen cobra vida. Titurel representa al pasado cósmico, Amfortas al presente de la evolución humana en el medio de la crisis y el sufrimiento, y Parsifal al espíritu sanador del futuro de la Tierra, sostenido por el profundo poder del Santo Grial.

Parsifal fue el objetivo innato en la vida de Wagner, a ser obtenido por medio de un largo y pesado peregrinaje. En 1882, cuando el drama terminado fue presentado por primera vez, su vida estuvo realizada; un año más tarde, en 1883, abandona la Tierra. Este paso final hacia la perfección estaba reflejado en la conjunción prenatal entre Marte y Saturno, en virtud de los ciclos lunares se relaciona al año 1876-7. En el año 1876 se ejecuta por primera vez al Anilloen Bayreuth; en 1877, el texto del poema del Parsifal fue completado. La primer ejecución completa del Anillo de los Nibelungos puede considerarse como el clímax de una larga época  de evolución interior en Richard Wagner. Una vez más, fue una época que abarca tres veces siete años ( 1857/77) y solamente cuando finalizó este período se vio capaz de terminar el texto para el Parsifal y componer la música. Es de este modo que Marte, que se hallaba conjunto al Sol en la época prenatal del 15 de Agosto de 1812 y de algún modo representaba  una síntesis más elevada de energía creativa, hubo de esperar más prolongadamente para toda su realización. Ahora, tras larga espera, resultó ser la corona de la labor de la vida de Richard Wagner.

Por lo tanto, en la constelación prenatal de un ser humano, puesto en relación a los ciclos lunares, tenemos algo semejante a un plan prefigurado y profético de la vida terrena que esta a punto de comenzar. Es ciertamente un organismo altamente complejo tejido desde las esencias espirituales del cosmos, formado de manera completamente individual para cada ser humano, e incorporado a la naturaleza del ser humano terrestre. Esta delicada entidad cósmica no labora como mero poder abstracto o decreto del destino. Es una realidad viviente, colaborando en formar y configurar mismo al cuerpo físico. En efecto, podemos detectar a este cuerpo estelar incluso en la formación orgánica del cuerpo, en las enfermedades y sus tendencias. Es en sí mismo un cuerpo respondiendo al cuerpo físico a un nivel superior. Podemos relacionarlo a lo que se conoce en el ocultismo como cuerpo etérico.

Así es como este cuerpo, tejido a partir de las fuerzas de los astros, no es más que un plan preconfigurado de la vida terrena que deviene. Es como el mapa de un país. Podemos descifrar nuestro recorrido dentro de una dirección determinada, unificándonos hasta cierto punto con un propósito tal, ya sea en pos de una experiencia interior  a través de un paisaje al que nunca estaremos amarrados.

Desde las impresiones que recibimos por medio de nuestros sentidos a medida que vamos transitando nuestro camino, podemos despertar en nosotros todo lo que la vida interior y la imaginación del alma puede lograr. Mientras más vivos estemos, más recibiremos. Por ello es que  no puede existir ninguna determinación absoluta por parte del mundo estelar por sobre el curso de la vida humana.

Audio de la biografía de Richard Wagner

Traducido por Diego Milillo y editado por Gracia Muñoz

Astrologia II – Mirando a través del horóscopo natal

              Artículo de Willi Sucher – Agosto de 1937

 

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En el artículo precedente ha sido destacado que a la luz del conocimiento científico moderno, el considerar solamente al nacimiento como base para la investigación astrológica no es suficientemente sólido. Investigaciones en el campo de la embriología han demostrado que el desarrollo del germen, especialmente en los primeros estadios, posee una significancia mucho mayor que el nacimiento en sí. Por lo tanto, si la Astrología ha de tener un lugar dentro de los tiempos modernos, hemos de utilizar al horóscopo natal como punto de partida para poder adentrarnos en aquellos sucesos que ocurren en el cielo estelar durante el período prenatal.

La constelación natal es más bien la fisonomía del ser humano. Incluso la persona más inexperta puede percibir cuántas cosas se hallan presentes detrás de la faz; cosas de importancia que conciernen al carácter del ser humano, los destinos que ha sufrido, etc. La fisonomía humana puede ser percibida como un portal de acceso a la comprensión del individuo que se halla por detrás. Esto es la constelación natal. Hemos de atravesarla si deseamos obtener un conocimiento sobre el devenir existencial del ser humano durante la época prenatal. ¿Cómo podemos hacer esto?.

Existe una antigua regla que nos llega de los egipcios. Es la así llamada Regla Hermética. Surge mucho antes de la era cristiana, en los escritos casi míticos de los sacerdotes egipcios Nechepso y Petosiris. Esta regla aporta valiosas indicaciones sobre un concepto de la constelación natal más amplio y menos rígido, con lo que puede comprendérsela dentro de la conexión con los sucesos prenatales. Su focalización es la siguiente:

1- Si la Luna natal esta creciente, entonces al momento de la concepción —aproximadamente 273 días antes del nacimiento—la Luna se hallaba en el zodíaco en donde está el Ascendente del horóscopo natal (u horizonte Este).

2- Si la Luna natal esta menguante, entonces al momento de la concepción se hallaba en el zodíaco en donde está del Descendente del horóscopo natal (u horizonte Oeste). Este período de 273 días corresponde aproximadamente  a la duración normal del desarrollo embrionario, aunque en el caso de un embarazo anormalmente corto, como el de un niño sietemesino, sería correspondientemente más corto.

Cuando esta regla es aplicada en la Astrología práctica, surgen cuatro casos. Esto lo ilustraremos en cuatro gráficos.

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Estas son las cuatro condiciones posibles para un horóscopo natal.

En el primer ejemplo, la Luna está creciente y por encima del horizonte (designado por la línea horizontal que va del Descendente al Ascendente). Entonces, en la así llamada época, la Luna ha de haber estado en la parte de los cielos en donde se halla el Ascendente, en este caso en el signo de Libra. Desde allí, en aproximadamente 273 días, se ha movido hasta su lugar en el horóscopo, el cual está en Leo. No ha regresado por completo a su punto de partida en Libra. Para hacerlo le llevaría exactamente 273 días, ya que es el tiempo que corresponde a diez revoluciones lunares completas alrededor del zodíaco (10 veces 27,3 días). Por lo tanto. En el primer ejemplo la época es 4 días más corta que los 273 días; en suma, los cuatro días que requeriría para llegar de Leo a Libra.

En el segundo ejemplo, la Luna está creciente pero debajo del horizonte. Según la Regla Hermética, al momento de la concepción se hallaba en el lugar donde está el Ascendente natal –que es nuevamente Libra. Transcurridos los 273 días, ha regresado a Libra, pero el nacimiento tuvo lugar pocos días después, con lo cual en este caso el período de 273 días se ve extendido por lo días que le llevó a la Luna llegar desde Libra a Capricornio.

En el 3er y 4to gráfico, la Luna está menguante. Al momento de la concepción ha de haber estado en el lugar del zodíaco que corresponde al Descendente del horóscopo natal, el cual es Aries. En el 3er gráfico tenemos ahora a la Luna por encima del horizonte del horóscopo natal, y debemos asumir que le llevó un poco más de 273 días hasta llegar a Géminis. En el 4to caso, por otro lado, le llevó menos de 273 días, el número de días que le tomó para ir  desde Acuario hasta Aries.

Ahora se habrá entendido fácilmente que la época a la que está referida la Regla Hermética, indica un momento en el tiempo que se sitúa alrededor del período de la concepción. Se sobreentiende que en el caso de un sietemesino no debemos calcular 10 ciclos lunares (10 veces 27,3 = 273 días) sino 8 (8 veces 27,3 = 218 días) como promedio standard.

De todos modos, estos cálculos no nos dicen si el momento de la época coincide exactamente con el de la concepción física. Los múltiples procesos conectados a la concepción no son ciertamente tan tangibles dentro del estado actual del conocimiento científico ni es tampoco necesario que lo sean, visto desde un punto de vista astrológico. La Ciencia Espiritual contempla a la concepción como un foco o punto de irradiación de todo un mundo de sucesos cósmico-espirituales, y son éstos quienes se reflejan, se dibujan en un cierto sentido, durante la época. La concepción indica un punto físico preciso en la línea del desarrollo, mientras que la época se refiere a toda una esfera de sucesos –inclusive a una esfera temporal.

Que al momento de la concepción la Luna se ubique en el lugar del zodíaco donde se encuentra el Ascendente (o el Descendente) al nacer, es de lo más significativo. Significa que el Ascendente o el Descendente es como la imagen de un puente que conduce hacia dentro desde las regiones cósmicas en las que se hallaba la Luna, durante los inicios del desarrollo prenatal, un puente que une a todo lo correspondiente a la esfera lunar con la terrestre. Es claro que este tipo de imaginación astrológica no tiene por qué negar a las tradiciones clásicas, pero nos ayuda a penetrar en lo que quedó manifiesto en el horóscopo natal por medio de un conocimiento más activo. Pues el Ascendente o Descendente se nos presentará ahora como un paso por sobre el cual el ser humano es guiado: desde una fina condición etérea en  la esfera lunar, atravesando todo el desarrollo embriónico hasta el elemento más sólido de la Tierra –un proceso que alcanza una cierta culminación con el nacimiento. Dicho brevemente, el Ascendente o Descendente es un cuadro del camino por el cual el ser humano etérico, el así llamado cuerpo etérico, ingresa en el ser humano físico. De este modo se expande la noción astrológica sobre el Ascendente hasta un mundo de hechos más reales y concretos, al ser éste la entrada del ser humano a la vida. Esto será mostrado con la ayuda de ejemplos. Lo aplicaremos primero sobre un ejemplo histórico, en el horóscopo de Richard Wagner.

El nacimiento de Richard Wagner tuvo lugar el 22 de Mayo de 1813. En aquel momento se hallaba presente la siguiente constelación en el diagrama. En el gráfico, las así denominadas casas astrológicas han sido obviadas expresamente ya que el objetivo central de estos artículos es construir desde principios simples e ir comprendiendo según avancemos. Solo indicaremos la línea del horizonte como Ascendente.

A fin de comprender el lenguaje de esta constelación sin caer demasiado en la tradición, debemos mirar a través de él aquello que está actuando en el trasfondo, es decir las fuerzas que han sido las guías hasta el momento del nacimiento, hasta el punto de la culminación. Una vez más, es como si tratásemos de mirar a través de la fisonomía de un ser humano a los poderes formativos que están por debajo.

Primero trazaremos la época con la ayuda de la Regla Hermética. La Luna está menguando y por encima del horizonte; por lo tanto, viene a cuestión el 3er caso (véase arriba). Durante la época, la Luna ha de haber estado sobre el Descendente del horóscopo natal –en Sagitario. Si desde el nacimiento, estando la Luna en Acuario, retrocedemos 273 días, habremos seguido el curso de la Luna durante 10 revoluciones completas y retornaríamos a Acuario una vez más. Pero buscamos a la Luna en Sagitario, con lo cual deberemos retroceder un poco más de 273 días hasta el 15 de Agosto de 1812. Esto nos brinda el momento para la época -más correctamente- su inicio.

Allí se ubicaba una cierta constelación de planetas presentes en aquel instante. Durante el período subsecuente hasta la fecha de nacimiento el 22 de Mayo de 1813, la constelación atravesó por grandes cambios. Todos estos sucesos en el cosmos se aclararán en el siguiente gráfico.

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En este gráfico hemos añadido algo nuevo, en suma, al zodíaco real de las estrellas fijas – las constelaciones actuales del zodíaco visible del cielo estelar. Estas están indicadas en el círculo externo, y cada constelación se muestra mayor o menormente en su extensión actual. Sobre el zodíaco de la eclíptica, que está indicado en el círculo interior, este zodíaco de las estrellas fijas es una realidad distinta. El zodíaco de la eclíptica, como es bien sabido, tiene su inicio con el punto vernal (un punto determinado por el ritmo de las estaciones) y de allí divide el trayecto anual solar en doce sectores equivalentes. El punto vernal es conocido como Aries y de allí en adelante, los sectores que continúan son denominados según el orden  de los doce signos zodiacales. Ahora bien, el zodíaco de las estrellas fijas es hasta cierto punto independiente de este círculo eclíptico, ya que como resultado de la precesión de los equinoccios, las constelaciones reales no coinciden ya con los signos zodiacales eclípticos correspondientes, y lo harán cada vez menos en el futuro. Entonces, por ejemplo, cuando miramos hacia la porción de la órbita solar designada como Aries, la constelación que realmente vemos es a la de Piscis y no Aries. En la ciencia astrológica del futuro será necesario considerar a las constelaciones reales así como a los signos de la eclíptica.

En el diagrama, las posiciones de los planetas para el inicio de la época el 12 de Agosto de 1812, están indicadas en el círculo externo. Allí se produce una conjunción entre Júpiter y Venus hacia su transición desde Géminis a Cáncer. También se produce una conjunción entre el Sol y Marte en Leo, Mercurio está pasando de Leo a Virgo y Saturno se ubica en Sagitario. Durante el período del desarrollo prenatal hasta el 22 de Mayo de 1813 los planetas se avanzan por el zodíaco, y sus varios trayectos se muestran en el gráfico por medio de sus arcos circulares correspondientes, o de lazos en el caso de Júpiter y Saturno. Saturno se encuentra retrogradando al principio y al final, y Júpiter hacia mediados de la época prenatal. El trayecto de Marte es indicado por —–, el del Sol por ____, el de Venus por ……. y el de Mercurio por +++++.

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Procediendo de este modo, vemos formarse un cuadro multifacético. Todo el conjunto semeja a una gran marea de movimiento cósmico y lo vemos presentarse en una riqueza de fenómenos, mismo si sólo consideramos a las conjunciones planetarias dentro de todo el período. Tres cosas son las que habremos de considerar especialmente si deseamos sintetizar la imagen de este fluir y de este movimiento como un todo.

Tenemos a los movimientos de la Luna, del Sol y de Saturno durante este tiempo prenatal. Ya hemos visto que en el tiempo que va desde el 15 de Agosto de 1812 hasta el 22 de mayo de 1813, la Luna fue desde Sagitario (Sagitario eclíptico) hasta Acuario. Diez ciclos lunares se producen entre estas fechas más el pequeño trayecto adicional desde Sagitario a Acuario. Promedialmente, la Luna habrá pasado por sobre cada planeta alrededor de diez veces y en cada ocasión lo ha encontrado en otro punto del cosmos, ya que el planeta también se mueve. De las maneras más diversas, las fuerzas de los planetas son recogidas y reflejadas por la Luna hacia la esfera terrestre. Este es un punto  extremadamente importante y nos conducirá ahora hacia una visión más profunda.

Si consideramos al trayecto del Sol y a los trayectos contiguos de Venus y Mercurio, nos da la impresión de que no alcanzaron a cubrir una porción del zodíaco. Este permanece como una especie de espacio abierto en el cuadro. En el horóscopo de Richard Wagner esto se muestra como evidente y simple, pero en otros casos puede llegar a ser mucho más irregular. Venus, por ejemplo, puede llegar incluso a cerrar este espacio. Este hecho puede revelarnos también muchas cosas valiosas; está más conectado al ser humano como personalidad terrestre, incluso con nuestra apariencia externa. Por otro lado, la Luna y sus revoluciones prenatales grafica a todo el proceso de incorporación del ser humano suprasensible dentro del organismo físico. Saturno, en cierto sentido ayudado por Júpiter y Marte, se halla lejos en el trasfondo de todos estos eventos, no pasivamente pero si en gran calma cósmica. Saturno se mueve mucho más lentamente que los demás planetas y por sobre todo, Saturno trae consigo al gran drama del destino a nuestra existencia.

En los próximos artículos, enlazando a todo lo que hemos desarrollado hasta aquí, discerniremos los puntos focales en la biografía de Richard Wagner, para poder ver de este modo cómo su vida terrena se espejó en este cuadro cósmico. A tal fin nos fue necesario atravesar esta extensa preparación, puesto que deseamos conscientemente, por sobre todo, comprender a los hechos cósmicos y sus relaciones.

Traducido por Diego Milillo y editado por Gracia Muñoz.

 

 

El ritmo de 33 años

Por Willi Sucher

 

 

Para los miembros de la Sociedad Antroposófica de Gran Bretaña – Vol. XXXI. Nº 4 de abril de 1954  – (Publicado por el Consejo Ejecutivo de la Sociedad Antroposófica en Gran Bretaña).

 

English version

 

Todos los cuerpos celestes se mueven acorde a ciertos ritmos. Esto ha hecho surgir conceptos mundiales que contemplan al cosmos como si rodase como una máquina gigantesca. Muy a menudo se olvida que todo movimiento cósmico ha de haber sido originado desde la intención y los actos de algún tipo de inteligencia cósmica.

Si, por ejemplo, hablamos de la revolución de un planeta, debemos considerar que este movimiento rítmico puede existir solamente gracias a que un ser inteligente de magnitudes cósmicas, en algún momento pusiera a ese planeta en movimiento alrededor de su órbita a una determinada velocidad. Además, por medio de un pensamiento meramente lógico, podemos inferir que la órbita y la velocidad de un planeta puede cambiar si la Inteligencia que se halla por detrás altera su propia intención y capacidad. Puede también suceder que otra Inteligencia Cósmica tome su lugar.

Desde la Astronomía copernicana sabemos que la Tierra se mueve alrededor del Sol en el curso de 365 ¼ días y al intervalo temporal que se requiere para completar este movimiento, le llamamos ‘un año’. No podemos imaginar que nuestro planeta pudiese realizar este ritmo,  a menos que una Inteligencia cósmica haya puesto a mover la Tierra de este modo mucho tiempo atrás. Esto queda referido a una Astronomía que está fundada en la pura experiencia visual y en un  pensar que deriva de ella. Como fuere, la Ciencia Espiritual  puede ir más allá en lo que respecta al reconocimiento de las Inteligencias inspiradoras de los cuerpos celestes; por ejemplo, una tal como la de la Tierra.

Como planeta, nuestra Tierra puede ser considerada como relativamente cercana al Sol. Dentro de esta relación es donde debemos buscar el origen inteligente de las propiedades de nuestro planeta: órbita, velocidad y demás. Se podría incluso decir que la Tierra fue creada por Seres Espirituales conectados con el Sol.

Bien podemos imaginar que esta unión entre el Sol y la Tierra no permanecerá siempre igual. Pero puede darse otro accionar de la Inteligencia cósmica sobre la Tierra y cambiar gradualmente su carácter, expresable en términos de órbita, velocidad, etc. De hecho, la Ciencia Espiritual ha revelado que tal circunstancia tuvo ya lugar en un sentido cósmico, alrededor de dos mil años atrás en el transcurso de los eventos del Gólgota. El Ser del Cristo, que hasta entonces había habitado en el Sol a modo de Inteligencia directriz del foco central y creativo de todo nuestro sistema solar, se unió entonces al planeta Tierra. De aquí podemos imaginar que un completo nuevo accionar de impulsos e intenciones divinas se combinaron con nuestro planeta para entonces.

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Tales sucesos pueden alterar la naturaleza de un planeta, inclusive con respecto a sus propiedades astronómicas ‘externas’. Por supuesto, se requiere de un cierto tiempo hasta que un cuerpo celeste responda frente a la Inteligencia cósmica como su nueva Guía Espiritual. Por ello es que no podemos esperar que la Tierra manifestase inmediatamente el impulso espiritual que había ingresado en ella durante el curso de los eventos del Cristo. Esto tomará su tiempo y mientras tanto, el impulso actuará más fuertemente en el terreno de la Inteligencia, por ejemplo, en la inteligencia humana y la capacidad espiritual. Una expresión de la manifestación del Impulso Crístico puede encontrarse a modo de un nuevo ritmo temporal en la historia y la biografía humana.

Este es el ritmo de 33 años, desde el nacimiento de Jesús hasta la Muerte en el Gólgota y la Resurrección. De entre muchos otros efectos que el Impulso Crístico tendrá sobre la Tierra, esta entidad de tiempo permeará más y más al planeta entero y un día futuro, puede que se manifieste a sí mismo en sus ritmos astronómicos.

La vida del Cristo Jesús duró 33 años, desde el nacimiento de Jesús hasta la Muerte en el Gólgota y la Resurrección. La natividad tuvo lugar hacia el 1 AC (no podemos ni es necesario que nos adentremos aquí en la controversia histórica que concierne al año de nacimiento).

La Muerte en el Gólgota ocurrió un Viernes Santo, el 3 de Abril del año 33 DC, según los resultados de la investigación espiritual. Por lo tanto, 32 años y medio transcurren entre ambos eventos.

Al nacer Jesús, el vehículo corpóreo del Cristo surge tras eras de preparación en el mundo espiritual. El impulso había entrado en un estado crucial de la realidad corpórea. Al momento del Misterio del Gólgota, el Cristo había alcanzado la encarnación absoluta: Su unión con el planeta Tierra. Lo había hecho en beneficio de la continuación de su evolución y la de sus habitantes.

Este ritmo histórico proveniente desde la iniciativa cósmica que comprende a lo imprescindible y al extenso alcance del hecho de la Resurrección, fue el comienzo de un nuevo ritmo cósmico. De ser establecido como un intervalo de revolución planetaria bajo las circunstancias actuales, excedería  el movimiento de Saturno a través del zodíaco. Este último requiere de menos de 30 años para retornar a la misma posición en el cielo de las estrellas fijas. Esto nos da una idea de la magnitud y del posible significado del impulso crístico para todo el universo solar.

Este ritmo de tiempo no sólo se tornará cada vez más importante para la vida terrestre y sus habitantes. Cada uno de los sucesos en la vida del Cristo Jesús quedará impreso en nuestro planeta y actuará como arquetipo creativo de la evolución en un sentido histórico y biográfico.

Las imágenes relacionadas a los Evangelios, muchas veces parecieran ser  muy simples y poco complejas. Esto es verdadero hasta cierto punto, el Impulso Crístico está muy cercano al corazón humano pero aparte de la simpleza, también contiene los aspectos más supremos y universales de la evolución espiritual.

La manifestación del ritmo de los Treinta y Tres Años ya se ha vuelto obvio en la vida de la humanidad. Muchos desarrollos históricos así como las biografías de incontables personas revelan inequívocamente este hecho. Un impulso puede ingresar en la humanidad o en un solo ser humano, y podemos presenciar  que este impulso requiere muy a menudo de 33 años para alcanzar realización, para moverse –por decirlo así– desde su nacimiento hasta su resurrección.

De todos modos, no son solamente el inicio y el final de esta vía de la humanidad de 33 años los que se han vuelto patrones guías de la evolución. También los puntos intermedios son de gran significancia. Por ejemplo, un impulso tal en la humanidad puede alcanzar en un cierto punto los ’12 años de edad’, y entonces se puede percibir que atraviesa experiencias y desarrollos que solamente puede ser comparados con la historia de Jesús a la edad de 12 años en el templo (San Lucas II). Sería de gran beneficio para la Humanidad si se prestase más atención a estos hechos. Una situación puede ser desesperanzadora en ciertos momentos, pero un juicio fundado en el ritmo de 33 años puede aportar una seguridad consoladora, sabiendo que una crisis en un momento dado es la condición inevitable para un progreso posterior.

Cuando llega el momento en que un impulso alcanzó los 30 años, se halla en un punto especialmente crucial dentro del camino hacia su logro. En los 33 años arquetípicos del Cristo Jesús, esto ocurrió hacia el momento del Bautismo, ya que Jesús ‘tenía cerca de 30 años’ cuando se encaminó hacia el Jordán, el lugar en donde bautizaba Juan el Bautista (San Lucas III).

Fue el momento en que las envolturas estaban lo suficientemente maduras como para servir de vehículo al Cristo cósmico, en los cuales habitó durante ‘tres años’. Rudolf Steiner describió el significado cósmico de este suceso para toda la evolución futura de la Tierra. Si los impulsos espirituales crecen y maduran de acuerdo al ciclo de 33 años, entonces el punto de los 30 años ha de significar un estadio decisivo para ellos. Significa un momento en el cual el impulso ha de probarse a sí mismo si es lo suficientemente maduro para ser aceptado por el Espíritu Solar, quien se uniese a la Tierra durante los eventos en el Gólgota.

El Movimiento Antroposófico se ve confrontado actualmente por esta situación. En Navidad de 1953/4 se cumplieron 30 años desde que Rudolf Steiner brindó un nuevo impulso, durante el Congreso de Navidad en 1923/4.

Este impulso impartió una imagen de significado mundial frente al antropósofo de seria búsqueda, como contenido meditativo y ejercitación: la visión de los Tres Reyes Santos que actúan en la organización craneana del ser humano, de los Pastores en el corazón humano, yendo hacia la unión de su objetivo en común, a la búsqueda del nacimiento del Espíritu Eterno o del Cristo en el alma humana. Aquí se hallan las raíces de una ‘Imitación del Cristo’ real y espiritual, la transformación en la realidad del alma de aquello que una vez estuvo delante del Niño Jesús como las figuras de Reyes y Pastores.

Desde entonces, este impulso ha recorrido otros caminos, lleno de desencuentros. Cierta gente se verá inclinada a pensar incluso que ‘falleció’ en algún momento de su camino. Pese a todo, estamos convencidos de que esas ‘muertes’ eran condiciones necesarias para su desarrollo posterior. Un impulso nunca puede morir si es uno verdaderamente espiritual. Puede verse eclipsado por cierto tiempo, pero ‘resucitará’ tarde o temprano.

La ‘Acción Espiritual’ del Congreso de Navidad entró en su punto crucial de los ‘Tres Años’ durante la última Navidad. A  partir de ahora puede volverse efectivo en cierto sentido en todo alma humana. La unión espiritual cooperativa de las corrientes de los ‘Reyes’ y de los ‘Pastores’ puede posibilitarse a tal punto que el propósito interior de la Tierra permeada de Cristo en el universo, se revele a sí misma para todas las almas de buena voluntad.

El impulso caminará hacia su propio Gólgota y su Resurrección. Ningún ser en la Tierra será capaz de frenarle. Pero sería una esperanza vana si esperamos que las cosas sucedan de algún modo. El impulso sólo puede ‘resucitar’ en el alma de aquellos que toman parte en la institución original, por medio de estrictos esfuerzos meditativos y ejercitación. No sucederá ‘a su guisa’. De este modo, la responsabilidad resta sobre cada discípulo de Rudolf Steiner.

Traducido por Diego Milillo y editado por Gracia Muñoz.

PASTORES – Libertad Espiritual

Willi Sucher – 31 de diciembre 1954

Incluido en Cosmología Curso I, publicado por el Centro de Investigación Astrosófica

English version

Hoy me gustaría hablar de la corriente de los Pastores y su reflejo en los ritmos cósmicos. La última vez, hablé de las tres corrientes y sus representantes en la humanidad. Uno puede imaginar estas tres diferentes corrientes como el pensamiento, el sentimiento y la voluntad. Son las tres corrientes que podemos ver en el triángulo formado a partir de las conjunciones entre Júpiter y Saturno que tienen lugar en intervalos de 20 años en tres lugares diferentes del zodiaco. La última vez hemos trabajado sobre cómo las conjunciones siguen adelante, volviendo a los mismos tres lugares cada 60 años. Esta estrella triangular no es visible, sólo puede encontrarse a través del cálculo de las conjunciones. No es fija, sino que gira alrededor de la Tierra incluyéndola en sí misma, por así decirlo.

triangulo

Hoy nos ocuparemos principalmente con la conjunción del año 7 AC y la que le sigue 60 años después en Piscis. En la repetición de estas Grandes Conjunciones, podemos leer algo que asemeja aun reflejo de las experiencias, del destino de la corriente -en este caso- de los Pastores. Es difícil dar una fecha exacta del nacimiento de Jesús, pero mucho es lo registrado en el Evangelio de San Lucas. Los Pastores a los que se hace referencia en el Evangelio de San Lucas, están relacionados con el nacimiento en un sentido especial. ¿Quiénes son los Pastores?. Lo que se reproduce en las obras navideñas, expresa la actitud de los Pastores. En toda obra navideña se reproduce a los Pastores como seres humanos humildes, fuertemente conectados con la Tierra, con lo que es natural y con lo que da de comer a sus ovejas. Incluso están acostados en el suelo entre sus ovejas cuando escuchan el mensaje de los Ángeles. Después, llegan a la cueva con gran devoción. Tienen una gran humildad y una lealtad profunda a la Tierra. El peligro es que tienen una cierta estrechez de mente, y también tienen una tendencia a volverse fácilmente materialistas. Y con estas virtudes y estos peligros, se mueven, por así decirlo, como sus representantes a través de la historia humana, a través de la historia cristiana. Estos Pastores, con toda su humildad y lealtad a la Tierra, están conectados con lo que ocurrió mucho antes de los acontecimientos en Palestina, también estaban conectados con Buda. Esto ha sido descrito por Rudolf Steiner en muchos de sus ciclos de conferencias. Los Pastores se llenaron de preocupaciones, ansiedades, de desgracias cotidianas, y de todo lo que está en conexión con la Tierra, etc., pero también tienen una especie de esperanza divina, alimentan e intuyen la gran esperanza y la Gran Promesa a la Humanidad. Así, los que están preparados son “llamados” a presenciar al Niño en el establo.

Esta “llamada” a la corriente se lleva a cabo por ciertos grupos de la humanidad. Ellos representan a una parte de la humanidad que puede hablar de las fuerzas que se introducen en ella a través de Cristo. Es una especie de vivencia de las fuerzas que ingresarona través de Cristo. Es de hecho el impulso espiritual del corazón, ya que ha de existir en el corazón humano. Esta parte de la humanidad pasó por una evolución, y las etapas de esta evolución interior se pueden leer a través de la Gran Conjunción a medida que se mueve alrededor del Zodíaco. Al momento en que nace Jesús, se encontraba en Piscis. Una rotación completa de la estrella triangular tarda unos 2.600 años. Este punto de la estrella triangular se encuentra actualmente en la constelación de Sagitario, y dentro de unos 600 años, estará de regreso en Piscis. La próxima conjunción de este punto de la estrella se llevará a cabo en 1961, y ocurrirá en el signo de Capricornio.

En cuanto a la conjunción en Piscis, podemos pensar en ella como algo que se lleva a cabo ya sea en la Tierra o en el cosmos. Los planetas son la expresión de intervalos de tiempo. Las oposiciones tienen lugar en la misma dirección, y son similares a las conjunciones. Son marcas de tiempo, expresiones de los mismos Seres Divinos. Estas conjunciones y oposiciones son como señales de los seres del mundo espiritual por las cuales anuncian qué cosas hay que hacer y algunas cosas que han sucedido. A causa de estos eventos que han sucedido, se tiene que llegar a algunas resoluciones con respecto al futuro. Si utilizamos nuestras capacidades internas y penetramos con una mayor percepción, podríamos entrar en la mansión cósmica en la que habitan los mismos Seres Divinos.

La constelación de Piscis es la constelación que aparentemente está al final del Zodíaco. Es el final, pero en cierto sentido también es un comienzo. Uno de los peces nada hacia Aries, el otro hacia Acuario. Ambos se mantienen unidos por una cinta de estrellas, por lo que juntos mantienen el principio y el fin: “Yo soy  el Alfa y el Omega”. Encontramos al signo de Piscis en las catacumbas. Es lo que los Pastores presenciaron, el principio y el fin, y son ellos los que están llamados a sostener el principio y el fin. Ahí podemos ver el gran drama en su primer acto, el gran drama de la encarnación de Cristo.

Alrededor del comienzo del siglo segundo, este ángulo se trasladó a Aries, donde toma un gesto diferente. Aries es el comienzo del zodiaco, pero la cabeza de Aries está mirando hacia el pasado. La transmisión de fuerzas desde Aries, después de millones de años, acumuló lo que hoy aparece como la organización de la cabeza humana. Los seres Aries que se mueven hacia el futuro son, de alguna manera, brillantes e irradian luz. Representan en el Cristianismo a personalidades como San Juan el Divino, y aquellos que le siguieron y que hallan aquí su expresión, puesto que son seres progresivos. También hay algunos que miran hacia atrás y que aún viven en la tradición. Estos se expresan en ese Aries que mira hacia atrás, hacia el pasado, por ejemplo, cuando el cristianismo mira de nuevo hacia las glorias del pasado, y que lo vemos manifestarse en el mundo romano o en los filósofos griegos. El cristianismo se encuentra con la civilización ariana del pasado, y tenemos entonces un movimiento cristiano como los gnósticos, avanzando, pero también tenemos allí a las persecuciones. Así, las fuerzas de Aries generan una oposición y se inician las persecuciones. Las persecuciones, sin embargo, siguen más a los ritmos de las  conjunciones de la corriente de los Reyes, de la que hablaremos la próxima vez.

Cerca del año 292, hacia el final del siglo tercero, la conjunción de la corriente de los Pastores ingresó en la constelación de Tauro, lo que la condujo a un estado de ánimo diferente. En Aries se encuentra todavía en una especie de reino filosófico. En Tauro se expresa el deseo de ampliarse o extenderse, pero en este deseo también pueden existir peligros referidos a la tentación de ambicionar el poder. Una vez más, habría que distinguir entre aquellos seres que trabajan de manera progresiva y aquellos otros que son seres retardatarios o que se rezagan.

292

En el año 324 el cristianismo se convirtió en la religión del Estado a través de Constantino el Grande. San Agustín nació en ese momento, al producirse una Gran Oposición en Tauro. Ambrosio era el obispo de Milán, estableciendo la supremacía y el poder político sobre el año 380-86, lo que significó el inicio del poder papal. Nuevamente se produjo otra oposición de Saturno y Júpiter, que expresaba la tentación por el poder. El cristianismo se estaba expandiendo por la Tierra, lo cual es típico de Tauro.

A finales del siglo quinto la Gran Conjunción ingresó en Géminis. Hay polaridad y división en los Gemelos. La labor de los seres allí es crear situaciones que requieren de decisiones —por ejemplo, para seguir hacia “adelante” con el impulso de una división potencial en el mundo. Ellos pueden cortar el hilo, por así decirlo. El cristianismo romano no fue el único grupo que representaba al cristianismo espiritual. También hubo luchas tremendas que se empeñaron en destruir al cristianismo gnóstico y celta. San Agustín desembarcó en las islas británicas cuando se estaba produciendo una Gran Conjunción en Géminis. Uno de los gemelos, que se desarrolló en Roma, es el gemelo terrestre. Sin embargo, es también el momento histórico en que fueron colocadas las primeras semillas del cristianismo esotérico.

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No hubo una conjunción en Cáncer, sólo una oposición. Está profundamente marcada con la corriente de los Pastores. Es como su primer descenso, entrando en una especie de crisis.

El Gran Conjunción ingresó en Leo en el año 828-9. Desde Leo están trabajando los Seres Divinos que pertenecen a la Logia Solar. Son seres que dirigen el desarrollo en el sistema solar desde el Sol, tienen gran influencia en la Historia, pero por una vía más oculta. El cristianismo romano se había desarrollado hasta un cierto punto. Luego vino el Concilio de Constantinopla, que tuvo lugar en el año 868-9, en donde se eliminó al Espíritu. En ese momento el cristianismo entró en una cierta oscuridad, sin embargo, fue también el momento en el que se introdujo el Santo Grial y la historia de Parsifal. Poderosos impulsos Solares entraron en una humanidad enferma. Amfortas estaba enfermo, pero no podía morir. Ciertas declaraciones en la historia de Amfortas sitúan a Saturno en Cáncer cuando la enfermedad estaba en su apogeo. Su enfermedad sólo podía ser curada a través de la pregunta de Parsifal. Saturno en Cáncer nos habla de la enfermedad de la Humanidad-Amfortas. La Gran Conjunción de Leo es la inauguración del Cristianismo Cósmico, que probablemente tuvo lugar durante el la época de Parsifal.

829

La Gran Conjunción en la constelación de Virgo (signo de Libra-NT) tiene una expresión muy sutil en el desarrollo espiritual del Cristianismo de los Pastores. Expresa su evolución en la historia en el movimiento de los Cátaros, que se originó desde un cristianismo muy esotérico, por ejemplo, en el movimiento maniqueo y el Grial. Este sutil cristianismo no era solamente para la élite, sino que era realmente un Cristianismo, en cierto sentido, para la gente común. Era un desarrollo del Cristianismo de los Pastores y se inspiró de lo que provenía de Virgo. Sin embargo, también existe un gran peligro, porque la Hydra está debajo de Virgo. Los cátaros fueron destruidos con gran crueldad. La Gran Conjunción tuvo lugar cuando la fortaleza de Montségur fue destruida en 1246.

1246

En Libra están los Seres que trabajan para establecer el equilibrio en el mundo. Fue también cuando los Templarios fueron destruidos (1.305-6) y cuando se produjo la destrucción de la Antigua Sabiduría. A través de esta destrucción, comenzó la Era Actual, en la que la Humanidad ha de sostenerse por sí misma. Los hechos tuvieron lugar cuando la conjunción estaba en Libra en 1414. Este fue el comienzo de la nueva era de la ciencia y el conocimiento, que fue y sigue siendo el anhelo de liberarse de los lazos ancestrales. Esto continuó y se hizo aún más intenso cuando la Gran Conjunción entró en Escorpión.

En Escorpio trabajan Seres de una naturaleza muy elevada, pero también los hay con fuertes impulsos marciales. Se convirtió en una cuestión de cómo preservar a la Humanidad de estos dos peligros de Escorpio: las fuerzas atávicas antiguas y las fuerzas marciales. Era particularmente importante que los impulsos marciales fueran revisados. Entonces se le ordeno a Buda a entrar en la esfera ‘marcial’ de Marte con su capacidad de sanación, en 1603, cuando se produjo un Gran Conjunción en Escorpio. En aquel momento se hallaba gente, como Copérnico, Kepler, etc., relacionada con Escorpio. Fue un momento de gran peligro para la Humanidad, un momento en que la libertad entró en el mundo, pero también el peligro del pensamiento destructivo. Así, podemos ver que la Gran Conjunción de 1603, perteneciente a la corriente de los Pastores, está conectada con Buda. Es la punta del año 7 AC de Buda, de la estrella triangular, que está conectada con el nacimiento sobre el cual leemos en el Evangelio de San Lucas.

1603

Vemos ingresar a esta Gran Conjunción en Sagitario, está ahí ahora, y entrará Capricornio en el próximo siglo. ¿Qué clase de espíritus están trabajando a partir de allí?. Es importante imaginar la imagen de los antiguos, el centauro con el arco y la flecha, mitad animal y mitad humano. El objetivo de Sagitario es desarrollar a la humanización, al Yoísmo. La naturaleza animal se opone a esto, y proviene de esa naturaleza antigua que está conectada con el cosmos. Hay una cierta polaridad aquí que está conectada con Géminis. El anhelo de “libertad espiritual” también pertenece al Cristianismo. Esta humanidad “pastoril” entró en un estado de contradicción. Cada vez que una conjunción tiene lugar en Sagitario, hay acontecimientos decisivos que tienen lugar en la historia. Por ejemplo, la Enciclopedia se creó en 1751 durante una Gran Oposición.

A través de la Enciclopedia, el conocimiento se abrió a todos los seres humanos, fue un paso hacia la libertad. Sin embargo, la Enciclopedia no sólo afecta a la humanidad que lucha por la libertad, sino que también trae consigo ciertas tradiciones en el mundo que carecen de libertad. Aunque la libertad también significa estar libre de las ataduras de la ignorancia,  también puede producir revoluciones. Hay una conexión, en este sentido, con la Revolución Francesa en particular. Sagitario representa al centauro y su poderoso cuerpo equino puede generar oposiciones, incluso revoluciones. Así tenemos en este Sagitario al desarrollo de los Pastores conectados con la Conjunción. El centauro desea convertirse en un ser humano moderno en cuanto al conocimiento, la ciencia, la tecnología y todo lo que está relacionado con ella, pero adjuntamente a él se halla ese poderoso apéndice equino, ya en reposo, ya retorciéndose, provocando poderosas emociones y revoluciones.

1663

La próxima conjunción será en la constelación de Capricornio, lo que cambiará muchas cosas. Capricornio es la imagen de la cabra montesa. Sus cuernos alcanzan el calor y la luz, pero tiene una cola de pez que se inclina profundamente hacia la Tierra. Esto podría implicar revoluciones, por ejemplo, el uso de la tecnología cósmica o la cosmología. Pero existe la parte del pez, y salvo que la humanidad sea consciente de esto,  existe un gran peligro en este elemento acuoso de la Tierra. Se plantea la cuestión de si la Humanidad aprenderá a reconocer la naturaleza de su humanización, de aquello que se ha convertido en lo representativo del Cristo.

1961

Uno tiene la impresión de que por mucho que la humanidad moderna intente llegar a las fuerzas cósmicas o a mejorías de todo tipo, especialmente en los ámbitos tecnológicos y científicos, tanto más nos alejamos de nuestra envoltura humana real, de aquello que ha sido representado a través de los Hechos del Cristo. La cuestión consiste en si la humanidad moderna reconoce esto. Si no lo hacemos, puede convertirse en una especie de cocodrilo. Capricornio a veces está representado por un cocodrilo. Estamos siendo testigos de la actividad del nacimiento del mundo espiritual en el alma de la humanidad a modo de curación. Me gustaría decir una vez más que ser un Pastor no sólo corresponde a una parte de la humanidad. Cada uno de nosotros debe portar las tres partes consigo. Tenemos que aprender a amalgamar al Pastor en nosotros, así como a los otros dos restantes. Podemos vislumbrar que la humanidad se encuentra en el momento presente, sobre todo en la víspera de Año Nuevo, haciendo balance por sobre dónde estamos y cuál es el futuro que esperamos.

2021

[Ed. Nota: En el momento de la Gran Conjunción geocéntrica de 1901 en Sagitario, que pertenece a esta corriente, Rudolf Steiner habló por primera vez acerca de la verdadera naturaleza del Cristo Cósmico. Brindó las conferencias que se publicaron en “El Cristianismo como hecho Místico”. En un cierto momento previo a la conjunción heliocéntrica correspondiente, fue publicado su libro “Misticismo en los albores de la Edad Moderna”. La introducción es una obra maestra acerca de la libertad, por lo que la incluimos al final de esta publicación].

 

Traducido por Gracia Muñoz y revisado por Diego Milillo.