GA56c11. El hombre y la mujer a la luz de la Ciencia Espiritual

Del ciclo de 15 conferencias sobre “La Percepción del Alma y del Espíritu”

Rudolf Steiner – Múnich, 18 de Marzo de 1908

English version

La ciencia antroposófica no existe para que los seres humanos se alejen de la vida a través de algún tipo de misticismo. De ninguna manera debe desviar a las personas de sus tareas en la vida cotidiana o del presente. Por el contrario, la Ciencia Espiritual debe traer fuerza, energía y mente abierta a la humanidad para que la gente pueda satisfacer lo que la vida cotidiana y nuestros tiempos exigen. De aquí se desprende que la Ciencia Espiritual no debe ocuparse únicamente de los grandes enigmas de la existencia, de la naturaleza, de la existencia humana y del significado del mundo, sino que también debe buscar iluminar las cuestiones que nos afectan directamente. Por lo tanto, en estas conferencias trataremos todo lo que comúnmente se llaman preguntas de nuestro tiempo.

Pero quienquiera que hable de la Ciencia Espiritual sobre estos temas contemporáneos se encuentra en una posición especial, porque él plantea la expectativa de que entrará directamente en estos debates actuales. Y esta expectativa surge muy fácilmente con las preguntas del hombre y la mujer, o el hombre, la mujer y el niño. Sin embargo, precisamente porque el investigador espiritual debe considerar estas cuestiones desde un punto de vista más elevado, sus observaciones parecen alejarse de las perspectivas y las opiniones que surgen en las discusiones convencionales.

Aunque la Ciencia Espiritual debe mirar estas preguntas desde una perspectiva más alta, es precisamente la Ciencia Espiritual la que puede trabajar más prácticamente sobre estos temas. Pues mientras que es de la naturaleza de la observación científico espiritual que tales preguntas se levanten en su contexto eterno, al mismo tiempo, esta observación da visibles soluciones prácticas a problemas concretos (a diferencia de los programas de partidos, lemas y similares que resultan impracticables). Esto debe recordarse siempre al considerar la relación entre el hombre y la mujer desde un punto de vista más elevado.  Muchas de las cosas que se dirán sonarán bastante extrañas. Pero si penetran más profundamente en ellas descubrirán que la Ciencia Espiritual puede ofrecer una respuesta mucho más completa a las preguntas de la vida práctica que la que se puede encontrar en otros lugares.

La Ciencia Espiritual toma su punto de partida del conocimiento de que detrás de todo lo que es sensible se percibe una naturaleza anímico-espiritual. Sólo cuando volvemos nuestra mirada hacia lo espiritual que se esconde tras el mundo de los sentidos, las preguntas con las que nos interesamos aparecerán en su luz correcta. Y así debemos preguntarnos: ¿Cuál es la naturaleza espiritual de los dos sexos? Veremos entonces que las verdades reveladas por la Ciencia Espiritual ya son percibidas por muchos hoy, incluso por aquellos con una perspectiva materialista del mundo. Pero como estos indicios se basan sólo en una concepción materialista, a menudo aparecen como ilusorios.

¿Qué tiene que decir el materialismo acerca de la naturaleza de los sexos? Podemos orientarnos mejor hacia esta cuestión considerando que las mujeres están buscando desde hace algún tiempo acercarse al tiempo de la evolución humana en el que ambos sexos alcanzarán la igualdad total. En la medida en que las mujeres han participado en la lucha por sus derechos, es importante que aprendamos lo que el materialismo tiene que decir sobre la naturaleza femenina. Entonces encontraremos un punto de referencia sobre cómo el mundo moderno piensa sobre esta cuestión. Uno podría citar las ideas más variadas sobre la naturaleza femenina tal como aparecen en el libro Una encuesta del problema de la mujer (Zur Kritik der Weiblichkeit ) de Rosa Mayreder. De hecho, es muy bueno buscar las opiniones de las principales personalidades de la época en cuestiones de este tipo.

Un científico muy notable del siglo XIX describió la calidad básica de la mujer como humildad. Otro cuyo comentario es igualmente válido declaró que era de una disposición enojada. Otro científico que desencadenó mucha controversia llegó a la conclusión de que la naturaleza femenina es básicamente sumisa, mientras que otro sentía que consistía en el deseo de dominar. Uno describió a las mujeres como conservadoras, y otros sentían que las mujeres eran el verdadero elemento revolucionario en el mundo. Y otro dijo que la capacidad de analizar esta muy bien desarrollada en las mujeres, en oposición a otros que creían que las mujeres carecen totalmente de esta cualidad y sólo han desarrollado la capacidad de síntesis.

Esta colección pintoresca podría extenderse indefinidamente, aunque al final uno sólo aprendería que al mirar las cosas a un nivel puramente externo, las personas inteligentes son llevadas a conclusiones opuestas. Aquellos que desean entrar más profundamente en el tema deben preguntarse si tal vez estos observadores están partiendo de premisas falsas. Uno no puede mirar solamente externalidades, sino que debe considerar la totalidad del ser humano. Un descubrimiento de la verdad surgió en muchos investigadores a través de los hechos mismos. Sin embargo, esto fue sumergido por el pensamiento materialista. Por ejemplo, un joven, Otto Weininger, escribió un libro titulado Sex and Character.

Otto Weininger era un hombre con un gran potencial que, sin embargo, fue incapaz de desarrollar porque el peso del materialismo descansaba pesadamente en su alma. Él era de la opinión que el ser humano individual no puede ser visto como totalmente masculino o femenino, sino más bien que lo masculino se mezcla con lo femenino y viceversa. Esta idea embrionaria surgió en el alma de Weininger, pero fue estropeada por el materialismo prevaleciente. Así, Weininger imaginó que había una mezcla y una interacción material entre los principios masculino y femenino, de modo que en cada hombre se encuentra una mujer oculta y que en cada mujer existe un hombre escondido. Pero aparte de esto, llegaron a él algunas extrañas conclusiones. Weininger dijo, por ejemplo, que la mujer no posee yo, individualidad, carácter o personalidad, ni libertad, etc. y como su teoría sólo se refería a la mezcla puramente material y cuantitativa de propiedades masculinas y femeninas, se sigue que el hombre posee todas estas cosas. De esto, sin embargo, no le llego nada en él debido a sus otras cualidades masculinas. Así, si entramos en esto lógicamente descubrimos pronto una teoría que se destruye a sí misma. Y sin embargo, como vamos a ver, hay algo de verdad en ella.

He enfatizado una y otra vez que no es tan fácil entender al ser humano desde la Ciencia Espiritual como si fuera una ciencia de orientación materialista. Pero lo que percibimos como seres humanos sensibles a los sentidos,  es para la Ciencia Espiritual sólo una parte de su totalidad, es decir, el cuerpo físico.

 Más allá de eso, sin embargo, la Ciencia Espiritual distingue el cuerpo etérico que el ser humano tiene en común con los animales y las plantas. Como tercer miembro humano, se caracteriza al cuerpo astral o alma donde vivimos en los sentimientos y sensaciones y es portador de nuestras alegrías y tristezas. Este miembro lo tenemos en común con el mundo animal. Y como el cuarto miembro Ciencia Espiritual reconoce lo que hace a los seres humanos conscientes de sí mismos —el yo. La Ciencia Espiritual describe así al ser humano como poseedor de cuatro miembros.

Ahora nos ocuparemos de los cuerpos físico y etérico. Pues aquí está la solución al enigma de los sexos. El cuerpo etérico es una imagen del cuerpo físico sólo en cierta medida. Porque en cuanto al sexo las cosas son diferentes. En el hombre el cuerpo etérico es femenino y en la mujer es masculino. Por extraño que parezca, una observación más profunda revelará lo siguiente: algo del sexo opuesto está oculto en cada persona. No es bueno sin embargo buscar todo tipo de fenómenos anormales, más bien uno tiene que prestar atención a las experiencias normales. Al confrontar este hecho, ya no es posible en sentido estricto hablar de hombre y mujer, sino de cualidades masculinas y femeninas. Ciertas cualidades en la mujer trabajan más externamente mientras que otras están más interiorizadas. La mujer tiene cualidades masculinas dentro de sí misma y el hombre cualidades femeninas. Por ejemplo, un hombre se convierte en un guerrero a través del valor exterior de su naturaleza corporal, una mujer posee un coraje interior, el valor del sacrificio y la devoción. El hombre lleva su actividad creadora a la vida externa. La mujer trabaja con devota receptividad en el mundo. Innumerables fenómenos de la vida se harán claros para nosotros si pensamos en la naturaleza humana como el trabajo conjunto de dos polos opuestos. En el hombre el polo masculino trabaja hacia afuera y el femenino vive más hacia adentro, mientras que en la mujer ocurre lo contrario. El hombre lleva su actividad creadora a la vida externa.  La Ciencia Espiritual, sin embargo, también nos muestra una razón más profunda por la cual una cualidad masculina se encuentra en la mujer y una femenina en el hombre. La Ciencia Espiritual habla de cómo los seres humanos se esfuerzan en progresar hacia una perfección cada vez mayor, a través de muchas vidas. Nuestra vida actual es siempre el resultado de una anterior. Así, a medida que avanzamos a través de muchas vidas, experimentamos encarnaciones masculinas y femeninas. Lo que surge de esta manera puede ser expresado como el efecto de esas experiencias reunidas en ambos lados en la vida terrenal.

Quien es capaz de este modo de mirar más profundamente a las naturalezas masculina y femenina sabe que las experiencias más íntimas de los dos sexos son muy diferentes y deben ser muy diferentes. Toda nuestra existencia terrestre es una colección de las más variadas experiencias. Sin embargo, estas experiencias sólo pueden llegar a ser comprensivas a través de su adquisición desde el punto de vista de ambos sexos. Por lo tanto, podemos ver que incluso si sólo consideramos al ser humano con respecto a los dos miembros inferiores, vemos en realidad un ser con dos lados. Mientras uno se limita a mirar el cuerpo físico poco se puede entender. Lo espiritual que está detrás también debe ser reconocido. A través de su naturaleza masculina aparece la feminidad interior del hombre, y a través de la naturaleza femenina de la mujer aparece su masculinidad interior. Ahora uno puede comprender por qué es que se han cometido tantos errores sobre esta cuestión; depende de si uno mira el interior, o los aspectos externos. Al considerar sólo un lado del ser humano, uno está enteramente sometido al azar. Si, por ejemplo, un investigador encuentra que la principal cualidad de la mujer es la humildad y otro que tiene una disposición enojada, significa simplemente que ambos han observado sólo un lado del mismo ser. El error debe ocurrir con este tipo de enfoque. Para reconocer la verdad plena debemos mirar al ser humano completo.

 Algo más debe tenerse en cuenta también para obtener el conocimiento de toda la verdad. Debemos observar al ser humano alternando los estados de sueño y vigilia. Durante el sueño, el cuerpo astral y el yo salen fuera del organismo físico-etérico del ser humano. Al quedarse dormido uno pierde la conciencia de vigilia; Uno entra en un estado de conciencia diferente -una conciencia de sueño. Las percepciones y experiencias que vividas por el yo y el cuerpo astral durante el sueño en el mundo espiritual permanecen ocultas a nuestra conciencia habitual. En el estado evolutivo actual, el ser humano está organizado de tal manera que el yo y el cuerpo astral deben hacer uso de los órganos sensoriales físicos para tomar conciencia del mundo físico. Que vemos, oímos, probamos, y así sucesivamente con nuestros órganos físicos de los sentidos es una idea ampliamente extendida hoy en día. Un pensador como Fichte sin embargo, diría: El oído no oye —yo escucho. El yo, verdadero ser interior del ser humano, es por lo tanto el punto de partida de todas nuestras percepciones de los sentidos. Y cada mañana, cuando despertamos, el yo y el cuerpo astral experimentan nuevos conocimientos del mundo físico a través de los órganos de los sentidos. Es diferente durante el sueño, porque el yo y el cuerpo astral pasan su tiempo en el mundo espiritual. El ser humano tiene órganos sensoriales en el cuerpo astral que le permiten la percepción en el mundo astral, pero éstos normalmente no han sido desarrollados. Aquellos que no pueden aceptar esto como una posibilidad deben ser más consecuentes y decir que en realidad los seres humanos mueren cada noche. Pues los seres humanos se encuentran en el mundo espiritual por la noche.

Más allá de esto, los mundos espiritual y físico tienen una relación única entre ellos, pues todo lo físico es sólo una forma muy densificada de lo espiritual. De la misma manera que el hielo es agua densificada, también lo son los cuerpos físico y etérico, una densificación del cuerpo astral. Al materialismo actual le resultará muy difícil admitir que el espíritu crea toda la materia. Es, sin embargo, la tragedia del materialismo que entienda menos la naturaleza de la materia. Se llega a conclusiones muy extrañas si se niega que la materia sea una forma condensada de lo espiritual. Naturalmente, si uno se queda con los conceptos populares, la mayoría de la gente no reconocerá inmediatamente nada menos que la razón pura en una oración como la siguiente: El cuerpo es el fundamento de nuestra verdadera naturaleza del alma; Todas las llamadas cosas espirituales pueden ser guiadas a través de lo que es corporal. Se hace mucho más claro, sin embargo, si uno lo lleva a su conclusión lógica, como se hace por ejemplo en ese pragmatismo que viene de América. Una sola oración mostrará fácilmente cómo esta teoría es una pura tontería para la mente humana. Así declara que el hombre no llora porque está triste, sino que está triste porque llora. Que un estado de ánimo pudiera tener un efecto sobre lo físico no se considera posible, en su lugar uno cree que algún evento exterior hace que las lágrimas que salen hacen que la persona este triste. Esta es la consecuencia del materialismo llevado a su lógica absurda.

La Ciencia Espiritual sabe que los dos miembros superiores del ser humano, el yo y el cuerpo astral salen durante la noche, mientras que los cuerpos físico y etérico permanecen detrás. De este modo se sigue que durante el sueño el ser humano deja atrás aspectos masculinos y femeninos y vive como un ser sexualmente indiferenciado en el mundo espiritual. La vida de cada uno se divide así entre una experiencia sexual y otra asexual.

¿Los sexos entonces no tienen ningún significado en el mundo espiritual? ¿La polaridad del cuerpo físico y etérico que hace que los dos sexos se manifiesten aquí en la Tierra, no encuentran eco en los mundos superiores? Ciertamente no llevamos nuestra naturaleza sexual con nosotros a los mundos superiores; Sin embargo, el origen de los dos sexos se encuentra en la esfera astral. De la misma manera que el hielo se forma a partir del agua, lo que nos encontramos en el mundo físico como masculino y femenino se forma a partir de la polaridad de los principios superiores.

Podemos abordar esto mejor si lo consideramos como la polaridad de la vida y la forma. Esta polaridad también se expresa en la naturaleza. Podemos ver la vida en ciernes en el árbol y al mismo tiempo aquello que construye las formas duras, ralentiza el crecimiento y lo transforma en el tronco sólido. La vida y la forma deben trabajar juntas en todo lo que vive. Y si consideramos la naturaleza de los sexos desde este punto de vista podemos decir: Lo que corresponde al principio de vida es lo masculino, mientras que lo que da vida a una cierta forma se expresa en lo femenino. Lo que un artista crea como forma en el mármol, por ejemplo, no se encuentra en la naturaleza exterior. Sólo el ser interior del artista, que está arraigado en el mundo espiritual y encuentra allí su alimento, puede ser artísticamente creativo. De hecho, la realidad es que las fuerzas y los seres del mundo espiritual están continuamente fluyendo hacia el cuerpo astral y el yo del ser humano. Y lo que el artista crea como huella en la materia es un recuerdo de algo con lo que ha sido estimulado en el mundo espiritual. Si el ser humano no pudiera regresar a su patria espiritual durante el sueño, no sería posible llevar a la existencia física las semillas necesarias para iniciar grandes y nobles actos. Por lo tanto nada podría ser peor para el ser humano que la pérdida prolongada de sueño.

Lo que el artista ha extraído del mundo espiritual y ha construido inconscientemente en su obra aparece entonces como vida y forma. Uno podría preguntarse por qué es que el “Juno Ludovisi” nos parece tan maravilloso. Esta la cara grande, la frente ancha, la nariz inusual. Si tratamos de sentir nuestro camino hacia esta imagen, llegaríamos a experimentar lo imposible que es pensar lejos de lo espiritual; Alma y espíritu se encuentran en la misma forma en este rostro. Esta forma podría permanecer así para siempre. La vida interior se ha vuelto enteramente forma, está fijada en la forma; Alma y espíritu se han convertido en forma. Pues entonces miramos hacia la cabeza de Zeus. El alma y el espíritu están presentes también en esta frente algo estrecha, pero uno tiene la sensación de que esta forma podría cambiar en cualquier momento.

Juno Ludovisi

 Pues así como el artista es capaz de moldear la vida y la forma en sus grandes obras, también todo nuestro ser es en realidad vida y forma. Esto demuestra en sí mismo que la naturaleza humana es de origen espiritual y es creada a partir de la vida, a partir del proceso continuo de la vida y de aquello que le da permanencia. El ser humano experimenta la vida y la muerte como la expresión de esta mayor polaridad de existencia. Es en este sentido que Goethe podría decir: “La muerte es el medio por el cual la naturaleza puede crear más vida”. Así, la vida encuentra una forma no para la vida unilateral, ni para la muerte unilateral, sino para un conjunto armónico superior que puede ser creado a través de la vida y la muerte juntos. Sobre esta base espiritual y física pueden trabajar juntos a través del medio masculino y femenino; La vida eternamente en desarrollo en lo masculino, y la vida mantenida en la forma en el principio femenino.

Al investigar la naturaleza de los sexos no hemos comenzado con una observación unilateral de la existencia física, sino que hemos buscado una respuesta en el nivel espiritual de la existencia. La armonía por encima de los sexos sólo se puede encontrar en la medida en que los dos sexos se elevan a ese nivel. Si, por tanto, haciendo uso de los conocimientos que se obtienen de la Ciencia Espiritual, pudiéramos permitir que la realidad más allá de los sexos surtan efecto en la vida práctica, el problema de los sexos estaría resuelto. Esto nos lleva lejos de la vida sin embargo. Pues lo que nos encontramos en los dos fenómenos de la naturaleza humana puede ser mejor aclarado esforzándose conscientemente por esta armonía superior. De este modo se profundizará la cuestión de los sexos y se armonizarán las polaridades. Todo en la naturaleza de los sexos alcanza una forma y un significado muy diferentes. No podemos resolver esta cuestión a través del dogma, sino que debemos buscar un terreno común, y encontrar percepciones y sentimientos que nos lleven más allá de los sexos.

Estas observaciones han demostrado, como se encuentra una y otra vez, que debemos distinguir entre la realidad de los sentidos y la naturaleza misma del ser. Si queremos resolver los enigmas de la vida, debemos observar la totalidad del ser humano desde el mundo de los sentidos y desde el mundo del espíritu. Se puede ver que más allá de la polaridad perceptible por los sentidos, el hombre y la mujer son sólo capas, envolturas que ocultan la verdadera naturaleza del ser humano. Debemos buscar detrás de las vestiduras, porque allí está el espíritu. No debemos limitarnos a considerar el lado exterior del espíritu, debemos entrar en el espíritu mismo.

También podríamos expresarlo de esta manera: El amor saturado de sabiduría o la sabiduría penetrada por el amor es el objetivo más elevado. “El eterno femenino nos atrae hacia adelante” [Las líneas finales del Fausto de Goethe]. Lo femenino es ese elemento en el mundo que se esfuerza hacia afuera para ser fructificado por los elementos eternos de la vida.

Traducido por Gracia Muñoz en Agosto de 2017.

 

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GA228c1. El hombre en el pasado, el presente y el futuro

Del ciclo “El hombre en el pasado, presente y futuro; La Evolución de la Conciencia” (GA228)

Rudolf Steiner – Stuttgart, 14 de Septiembre de 1923

English version

Para el tema de estas conferencias, he escogido un relato del desarrollo del hombre durante un período particular del pasado, de su situación actual y de las perspectivas de su futura evolución en este planeta Tierra. Ninguna concepción del mundo que haya tenido alguna influencia sobre la civilización occidental o su vástago americano, se ha contentado con tratar solo con el hombre actual para mostrar cómo el individuo encaja en el patrón de la población mundial. Las concepciones del mundo aceptables para la civilización occidental siempre han enfatizado el lugar del hombre en todo el curso de la historia humana en la Tierra. Siempre han mostrado la relación entre el hombre del presente y del pasado, no importa si retroceden sólo hasta cierto punto –como hace el Antiguo Testamento al describir la historia de la Tierra–  o si rastrean al hombre a través de las etapas de la evolución cósmica. Las filosofías de Oriente, e incluso las primeras filosofías de Europa, si no pertenecían a nuestra civilización moderna, estaban menos preocupadas por esta perspectiva. Se contentaban con contemplar al hombre sólo en términos del espacio. El sentimiento que todos tenemos como resultado de vivir dentro de la evolución occidental nos hace completamente imposible estar satisfechos con esta imagen espacial. Hay una especie de instinto psicológico en nosotros por vernos en una asociación fraternal no sólo con los hombres que viven hoy, sino también con los hombres del pasado; Y a menos que incluyamos tanto el pasado como el presente, no sentimos que tengamos una noción real de la Humanidad.

Pero nunca podremos tener una idea satisfactoria del desarrollo histórico del hombre, ya sea en un sentido más amplio o en sentido estricto, si nos limitamos a los resultados de la antropología ordinaria. El hombre es un ser cuya evolución no podemos comprender solo con la ayuda de documentos externos, por brillantemente que sean interpretados. El hombre es un ser de cuerpo, alma y espíritu; Es un ser que ha sido penetrado, en menor o mayor medida, por el espíritu, de tal manera que la conciencia está viva dentro de él. Toda la naturaleza y el ser del hombre pueden ser vistos en el desarrollo de su conciencia, así como el ser de una planta finalmente se revela a los sentidos en la flor.

Vamos, pues a profundizar un poco más en este aspecto más vital de la evolución humana: la evolución de la conciencia. Cuando consideramos la conciencia del hombre tal como se muestra hoy, podemos hacer ciertas distinciones. En nuestra condición ordinaria de vigilia, tal como la conocemos desde el despertar de la mañana hasta el momento de dormirnos, desarrollamos una vida de ideas más o menos clara y luminosa que surge de nuestra vida de sentimiento como la flor surge de la planta. Frente a esta vida clara y luminosa de las ideas hay una condición adicional que nunca está realmente clara, pues es más o menos inconsciente, oscura, floreciendo y tejiendo interiormente.

Incluso más profunda que los sentimientos, que, después de todo, estimulan directamente nuestra vida de pensamiento e ideas– mucho más profunda, dentro de nuestro ser, está nuestra floreciente voluntad. Y a menudo he descrito a los antropósofos cómo ese hombre volitivo está, estrictamente hablando, dormido, incluso durante su estado de vigilia. Nunca experimentamos, en las condiciones de vigilia de nuestra conciencia actual, lo que vive dentro de nuestra voluntad. Tenemos una idea de que vamos a hacer esto o aquello, pero en esto todavía no hay voluntad –sólo la intención de querer revestir la idea. Entonces la intención se hunde en las profundidades del ser humano, del cual la conciencia no tiene una idea más clara que la que tiene en el sueño sin sueños. Y surge como la voluntad vista en acción en nuestros brazos y manos, en nuestras piernas y pies; en la actividad que ejercemos sobre los objetos en el mundo exterior.

Cada vez que actuamos así a través de la voluntad en nuestro propio cuerpo, o para efectuar algún cambio en el mundo exterior, nos damos cuenta de ello a través de nuestras ideas –ideas que también tienen cierta calidad de sentimiento. Nuestra conciencia ordinaria sólo percibe el principio y el fin del querer, la intención en forma de idea y, de nuevo, también en la forma de la idea, la conciencia observa nuestros propios movimientos o los del mundo externo que surgen de estas intenciones. Todo lo que existe entre nosotros, –cómo nuestras intenciones se transfieren a través del alma a nuestro organismo, cómo el alma despierta al calor físico, el movimiento de la sangre y los músculos que luego producen el acto de voluntad– de todo esto somos tan inconscientes como lo somos de los acontecimientos en el sueño sin sueños.

Si realmente logramos observar lo que sucede, debemos decir que en realidad sólo estamos despiertos en nuestras ideas (nuestra vida conceptual); Soñamos en nuestros sentimientos y dormimos en nuestra voluntad. Nuestro conocimiento de esta disposición es como la experiencia de despertar por la mañana y notar que nuestro organismo de alguna manera se ha recuperado y se ha regenerado. Percibimos los efectos del sueño cuando nos despertamos. Del mismo modo, cuando tenemos la intención de realizar algún acto de voluntad; lo transmitimos inconscientemente en nuestro organismo, donde, como con el sueño, pasa a la actividad y a la acción; Y sólo nos despertamos con nuestra acción y vemos el resultado de lo que ha estado sucediendo dentro de nosotros, de lo que hemos estado completamente inconscientes.

Tal es, en líneas generales, la experiencia del hombre de su propio ser al despertar, soñar y dormir. Después de todo, los sueños que tenemos cuando estamos durmiendo tienen muy poca relación con nuestras ideas. Obedecen a otras leyes diferentes a las leyes lógicas de nuestra vida conceptual. Pero si observamos atentamente las cosas, veremos que en el curso de nuestro sueño, con su maravillosa calidad dramática, tan típica de los sueños, tiene un parecido extraordinario con nuestra vida sentimental.

Si en nuestra vida de vigilia sólo fuéramos capaces de sentir, esos sentimientos no serían en realidad, como las imágenes de nuestros sueños. Porque las cualidades dramáticas, las tensiones, los deseos impulsivos y las crisis de la vida interior, con su agitación emotiva, se manifiestan en nuestros sentimientos de manera tan vaga –o, si se quiere, tan indefinidamente– como lo hacen en nuestros sueños; con la diferencia, de que la base del sueño radica en sus imágenes, mientras que nuestros sentimientos viven en esas experiencias peculiares que describimos en términos de nuestra vida interior. Así, en el estado actual de la conciencia humana podemos incluir nuestros sentimientos y los sueños reales como parte del estado de sueño, y de la misma manera incluyen nuestro sueño voluntario y real sin sueños como parte del estado de sueño.

Sin embargo, debemos darnos cuenta de que lo que ahora describimos como la calidad básica de nuestra conciencia actual ha pasado por un proceso de evolución en un período comparativamente reciente, aunque no nos guste mucho tenerlo en cuenta en nuestra época materialista. Pero no comprenderán los documentos que han sobrevivido al pensamiento humano, ni siquiera de los primeros siglos cristianos, a menos que sepan que la actividad interior de los hombres en aquellos días era muy diferente de lo que vive hoy en nuestras almas como actividad de pensamiento. En particular, sería un completo error psicológico tratar de entender la obra de Escoto Erigena, “De las partes de la naturaleza” (De Divisione Naturae) escrita en el siglo IX, por ejemplo, o los antiguos escritos sobre la alquimia, con el intelecto conceptual que se ha vuelto normal hoy. Simplemente no podemos entender lo que estaban haciendo si empleamos nuestro tipo moderno de pensamiento. Podemos leer las palabras, pero no comprenderemos el significado.

El pensamiento humano desde el siglo XV ha adquirido un carácter particular que puede haberse desarrollado sólo lentamente pero ha alcanzado más o menos ya su punto culminante. Sin embargo, este modo de pensar, que representa la verdadera condición de vigilia del hombre moderno, no es realmente capaz de darle satisfacción alguna. Un hombre puede pensar, y esa es la única experiencia luminosa de su vida despierta. Él puede pensar, y ése es el único medio por el cual él puede dibujar en sus energías internas y establecer los maravillosos resultados de las ciencias. Sin embargo, básicamente, este pensamiento moderno no puede dar al hombre satisfacción a sus anhelos interiores. El hecho es que pierde su propio yo en este pensamiento moderno. Por supuesto, experimenta este pensamiento como el elemento claro de su conciencia, mucho más claro, por ejemplo, que su respiración o circulación sanguínea, que permanecen oscuras en las regiones más profundas de su conciencia. Él siente que éstas también pueden contener alguna realidad, pero duermen a través de esta realidad, y sólo en sus ideas y pensamiento está despierto. Pero entonces, especialmente si está dispuesto a una cierta cantidad de auto-observación, llega a sentir que aunque es sólo en su pensamiento que cumple su ser interior, sin embargo, su verdadero yo está perdido. Y puedo darles dos ejemplos que lea permitirán –espiritualmente, por supuesto– asir con las manos esta pérdida de uno mismo en el pensamiento.

Hay un famoso filósofo de los tiempos modernos, Descartes, que es el creador del famoso dicho, “cogito ergo sum” – pienso, luego existo. Así dice este filósofo. Pero hoy los hombres no piensan y no pueden decirlo. Pues cuando simplemente pensamos algo o lo experimentamos al pensar, no se sigue que ello “es”, ni que yo “soy” simplemente porque yo mismo estoy pensando. Para nosotros estos pensamientos son en su mayoría imágenes; pueden ser la cosa más segura en nosotros, pero no captamos ningún “ser” a través de nuestro pensamiento. De nuevo, a menudo decimos que si pensamos algo, eso son “meros pensamientos”.

Así también en el caso de Descartes: él quiere “ser” y no puede encontrar otro punto en el cual captar este “ser” del hombre, y así lo busca donde el hombre común ciertamente no lo siente – en el pensamiento. No pensamos en el sueño, pero ¿sigue entonces que no somos? ¿Morimos en la noche y renacemos cada mañana? ¿O existimos entre quedarnos dormidos y despertar? De hecho, las verdades más simples no tienen en cuenta en las visiones actuales del mundo. El pensamiento de Descartes “pienso, luego existo” no se basa en algo interiormente experimentado, sino que es sólo un esfuerzo convulsivo por unirse con la realidad. Ese es el primer punto.

Lo segundo que quiero puntualizar es esto. Además de su pensamiento, del que el hombre moderno está tan orgulloso, tenemos los resultados de la ciencia natural, los resultados de la observación o el experimento. De hecho, éstos no nos ayudan a ver el ser real de las cosas, sino sólo los cambios que se producen en ellas, lo que es transitorio. Y hoy en día la gente considera un pensamiento justificado sólo si se deriva de esta realidad externa, que después de todo revela sólo una manifestación de sí mismo. Así que hemos dejado de comprender por completo nuestro verdadero “ser” en nosotros mismos; nuestro pensamiento está demasiado en el aire. No tenemos la forma de encontrar otra cosa en nosotros que por los métodos que la ciencia aplica a la Naturaleza; Y entonces buscamos nuestro ser real en eso. En consecuencia, el hombre de hoy sólo cree en esa parte de sí mismo que es parte de la Naturaleza. La naturaleza y la forma de existencia asociada con ella se convierten así en una especie de Moloch que priva al hombre moderno de cualquier sentimiento real de su propio ser.

Muchas personas replicarán quizá que no notan nada de eso, y contradicen lo que he dicho. Pero esa es sólo su opinión. Los sentimientos que los hombres modernos tienen, al menos si tienen incluso los elementos de la auto-conciencia, son el resultado del estado de ánimo que acabo de describir. Están encerrados, por decirlo así, dentro de esta experiencia de su propio ser y su relación con el mundo exterior, y luego trasladan la consecuencia de esta condición a su conciencia del mundo. Por ejemplo, pueden observar las estrellas con sus telescopios, espectroscopios y otros instrumentos. Graban lo que muestran estos instrumentos y luego construyen una astronomía y astrofísica puramente espaciales. No se dan cuenta de que simplemente están transfiriendo a los cielos lo que han observado y calculado acerca de las cosas en la Tierra.

Así, supongamos que tengo aquí alguna fuente de luz. Todos admitimos que si me muevo a miles de kilómetros de distancia, la luz se debilitará y tal vez ya no sea visible. Todos sabemos que la fuerza de la luz disminuye con la distancia. La física ordinaria establece la ley de que la gravitación, también, disminuye con el cuadrado de la distancia. Pero la gente no persigue este pensamiento más allá. Pueden demostrar que aquí en la Tierra, la gravedad tiene una magnitud particular y disminuye con el cuadrado de la distancia, porque viven en la Tierra y establecen leyes de la Naturaleza y verdades válidas para la Tierra y las construyen en un sistema. Donde la gravedad tiene una magnitud definida, estas leyes son verdaderas. La fuerza de la gravedad disminuye, pero también lo hace la verdad. Lo que era verdad para la Tierra deja de ser verdad si lo continuamos hacia el Universo. No tenemos más derecho a considerar las conclusiones de la física y la química como aplicables a todo el Universo de lo que tenemos que suponer que la gravedad terrena es válida en todo el Cosmos. Las verdades que gobiernan en las esferas celestiales no pueden tratarse de la misma manera que las que se mantienen en la Tierra. Por supuesto, decir este tipo de cosas hoy en día se considera altamente paradójico – incluso de locos. Pero nuestra conciencia general está tan sólidamente encerrada en la actualidad que hasta el más mínimo comentario que pueda atravesar el caso inmediatamente aparece extraño. Los hombres modernos están tan completamente atados a la Tierra que su conocimiento, incluso a veces sus reflexiones, nunca pasan más allá de lo que experimentan en la Tierra. Y se ocupan del tiempo cósmico exactamente como si se tratara del espacio cósmico.

Estaba especialmente impresionado con todo esto recientemente. (A menudo he discutido este tipo de verdades entre los antropósofos y lo que estoy diciendo ahora es sólo una repetición basada en un ejemplo particular.) Esto me impactó con una fuerza particular cuando fui invitado por nuestros amigos antropósofos ingleses a dar un curso de conferencias en Penmaenmawr en la segunda mitad de agosto[1]. Penmaenmawr está en País de Gales, donde la isla de Anglesey se encuentra en la costa oeste de Gran Bretaña. Es realmente una región extraordinaria que demuestra que hay geografías muy diferentes sobre la superficie de la Tierra de las que encontrarán elaboradas en los libros de texto, incluso para los estudiantes más avanzados.

Normalmente pensamos que es más que suficiente si una descripción geográfica incluye el carácter de la vegetación, la flora y la fauna, y además la basamos en la naturaleza geológica y paleontológica de la región. Pero la Tierra muestra diferencias de una naturaleza mucho más interior que cualquiera que se encuentre ordinariamente en obras geográficas. Así, en Penmaenmawr, donde se celebraron esas conferencias, sólo hay que recorrer una distancia corta, una milla más o menos en las montañas, y por todas partes se pueden encontrar los restos de los antiguos cultos druidas, círculos de piedra caídos de un género simple. Por ejemplo, las piedras se juntan para encerrar un pequeño espacio y se cubre con otra piedra para formar una pequeña cámara, donde la luz del sol podría ser eclipsada, dejando la cámara en la oscuridad. No discuto que tales cromlechs sirvieran también como lugares de entierro, porque en todo momento los centros de adoración más importantes se han establecido sobre las tumbas de los compañeros. Pero aquí, incluso con estos simples cromlechs, tenemos algo más, como lo indican los llamados círculos druidas.

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Penmaenmawr

Fue una experiencia maravillosa cuando fui un día con un amigo a una de estas montañas en Penmaenmawr, en la que todavía se ven los escasos restos de dos círculos semejantes muy próximos uno del otro. Incluso hoy en día se puede ver desde la posición de las piedras que una vez hubo doce de ellas, y si uno quiere descubrir su propósito deben ser observadas de cerca. Ahora bien, mientras el sol sigue su curso a través del Cosmos, ya sea durante un día o durante un año, una sombra muy específica es arrojada debajo de cada piedra; Y la trayectoria del sol podía ser trazada siguiendo cómo cambia la sombra en el curso de un día o de un año. Todavía somos sensibles a la luz hoy, especialmente si la luz se asocia con el calor o el calor con la luz. La conciencia actual también puede notar la diferencia entre la luz del verano y el sol de invierno, ya que en verano estamos cálidos y fríos en invierno; Y también podemos notar diferencias más sutiles. Pero, ustedes pueden ver las mismas diferencias que podemos notar en una manera tan obvia en la luz, cuando sentimos calor o frio se puede percibir también en la sombra. Hay una diferencia entre el sol de octubre y el sol de julio o de agosto, no sólo en la dirección, sino en la calidad de la sombra. Uno de los deberes de los druidas era desarrollar una facultad especial para percibir esta calidad de la sombra, para percibir, digamos, el peculiar entremezclamiento de un tono rojo en la sombra de agosto o azul en la de noviembre o diciembre. Así, los druidas fueron capaces, por el entrenamiento que recibieron, de leer el curso diario y anual del sol en las sombras. Todavía podemos ver a partir de esos restos que una de las tareas que emprendieron fue algo de este tipo. Había muchas otras cosas que pertenecían a este culto: un ritual del Sol, que, sin embargo, no era una mera abstracción, ni siquiera la abstracción que vemos en la devoción y reverencia. Sin menospreciar la devoción y la reverencia, sería un completo error creer eso. Pero la devoción y la reverencia no eran en este caso lo esencial, porque el culto incluía algo muy diferente.

Tome un grano de trigo o centeno. Debe ser plantado en la Tierra en un momento particular del año, y es malo que se siembre en un momento inapropiado. Cualquiera que tenga el conocimiento exacto de estas cosas es muy consciente de que hay una diferencia si una semilla se siembra unos días antes o después. Hay otras cosas de este tipo en la vida humana. La gente que vivió hace unos tres mil años en la región donde floreció el culto druida llevaba una vida extremadamente simple. La agricultura y la ganadería eran las principales ocupaciones. Pero podemos preguntarnos cómo sabían cuándo sembrar y cosechar de la mejor manera, o cuándo debían atender a los muchos otros trabajos que la naturaleza requiere en el transcurso de un año. Hoy en día, por supuesto, tenemos calendarios de agricultores que le dicen al granjero que tal trabajo tiene que hacerse en tal y tal día y lo dicen muy inteligentemente. En nuestros días, con nuestro tipo de conciencia, esta información puede catalogarse y leerse desde la página impresa. No pensamos en ello, pero el hecho es que no había nada de eso, ni siquiera la forma más primitiva de leer y escribir, en los días en que la religión druida estaba en su apogeo. Por otro lado, los druidas podían entrar en uno de estos círculos de piedra y observando la sombra podían proclamar, por ejemplo, que durante la próxima semana los agricultores deben emprender tal o cual obra, o que los toros se presenten al rebaño en el momento adecuado para el apareamiento de las vacas. Los druidas estaban equipados para leer en el Cosmos; Utilizaron los signos producidos por aquellos monumentos de los que hoy tenemos tan escasos restos, y podían leer de ellos la información que el sol les daba de lo que se podia hacer en la Tierra.

La constitución del alma era, de hecho, muy diferente, y sería una seria vanidad de nuestra parte si, sólo porque somos capaces de este poco de lectura y escritura, subestimáramos el arte que permitía establecer el trabajo y las actividades requeridas en la Tierra a través de estas revelaciones de los cielos. En lugares como Penmaenmawr nos vemos obligados a recordar muchas otras cosas, también, que la Ciencia Espiritual está peculiarmente calificada para investigar.

A menudo he señalado en los círculos antroposóficos cómo los pensamientos ordinarios son inadecuados para captar lo que la Ciencia Espiritual puede investigar y cómo debemos concebirla en las Imaginaciones. Supongo que todos ustedes saben lo que he dicho sobre las Imaginaciones en mi libro “Como se adquiere el Conocimiento de los Mundos Superiores”. Son estas Imaginaciones y no nuestras ideas ordinarias las que debemos tener en nuestras almas cuando describimos las cosas sobre la base de alguna observación espiritual inmediata y no de la percepción exterior de los sentidos. Los relatos genuinamente científico espirituales que se nos dan en nuestras conferencias antroposóficas tienen su origen en Imaginaciones de ese tipo.

Ahora bien, estas Imaginaciones son mucho más vivas que los pensamientos abstractos ordinarios, que no nos dan una idea de lo que es la realidad, sino sólo imágenes de ella. Las imaginaciones, por otra parte, pueden ser sostenidas por el pensamiento activo, de la misma manera que podemos asir mesas y sillas. Estamos mucho más vigorosamente impregnados por la realidad cuando nuestro conocimiento proviene de las Imaginaciones y no de los conceptos abstractos. Quien habla sobre la base de las Imaginaciones siempre las tiene delante de él como si estuviera describiendo algo escrito, sin embargo, no con esos signos terriblemente abstractos que constituye nuestra escritura, sino con imágenes cósmicas.

Ahora, ¿cuál es la posición con respecto a estas Imaginaciones aquí en nuestro distrito? Cualquier persona que los conoce sabe también que es bastante fácil de alcanzar, bastante fácil de formar. Si tiene un sentido de responsabilidad al describir algo a través de la Ciencia Espiritual, permitirá que estas Imaginaciones surtan efecto –es decir, que las inscriban en el espíritu– sólo cuando las haya meditado mucho y las haya probado a fondo. Nadie que hable del mundo espiritual con un sentido pleno de responsabilidad tiene una lengua fácil. Sin embargo, podemos decir que en distritos como el nuestro aquí es relativamente fácil inscribir estas Imaginaciones, pero son igualmente fáciles de borrar. Si en distritos como este creamos un contenido espiritual en Imaginaciones –no puedo decirlo de otra manera– lo que encontramos es como escribir algo e inmediatamente después borrarlo. Pero allí en Gales, donde la tierra y el mar se encuentran y las mareas fluyen y fluyen cada día, donde el viento sopla a través de uno –por ejemplo en el hotel donde estábamos no sólo podía sentir el viento soplando en las ventanas, cuando uno caminaba sobre la alfombra era como caminar sobre un mar agitado debido al viento que soplaba debajo de la alfombra– donde además la naturaleza esta tan llena de vida y tan alegre que se pueden conseguir alternancias casi cada hora de lluvia y de sol, entonces en verdad puedes ver cómo la Naturaleza se reveló a los sacerdotes druidas –o podría decir los eruditos druidas, porque sería lo mismo– cuando la miraban desde la altura de su montaña. ¿Cómo apareció entonces la Tierra al ojo espiritual del druida cuando los cielos tenían el carácter que acabo de describir?

Esto es muy interesante de observar, aunque sólo se darán cuenta plenamente si pueden captar la calidad geográfica particular del lugar. Allí tienes que esforzarte mucho más vigorosamente si quieres construir Imaginaciones que, por ejemplo, aquí. Allí, son mucho más difíciles de inscribir en la atmósfera astral. Por otro lado, son más permanentes y no se extinguen tan fácilmente. Te das cuenta de cómo escogieron estos antiguos druidas para sus centros de culto más importantes, aquellos lugares en los que lo espiritual, al acercarse a la humanidad, se expresa hasta cierto punto en la calidad del lugar. Aquellos círculos druidas que visitamos –bien, si hubiéramos subido en un globo y mirado hacia abajo desde arriba en los círculos más grandes y pequeños, ya que aunque están a cierta distancia no se notaría cuando se está una cierta altura por encima de ellos– Los círculos habrían aparecido como el fondo del Goetheanum que ha sido destruido por el fuego. Es un lugar maravillosamente situado! A medida que sube las alturas, tiene amplias vistas sobre la tierra y el mar. A continuación, se llega a la cima y los círculos druidas se encuentran ante uno –allí donde la colina está ahuecada, pues se encuentra en un anillo de colinas, y dentro de este anillo de colinas están los círculos druidas. Fue allí donde el druida buscó su ciencia, su conocimiento, su sabiduría; Allí buscó su sabiduría del Sol, pero también su sabiduría de la Naturaleza.

A medida que el Druida penetraba en la relación entre lo que veía en la Tierra y lo que fluía desde los cielos, vio todos los procesos de crecimiento vegetal y la vegetación de una manera muy diferente de la forma en que aparecen en nuestro pensamiento abstracto de los días posteriores. Si podemos captar correctamente la verdadera calidad del sol, por un lado los rayos físicos que entran en nuestros ojos, por el otro la sombra con sus diversas gradaciones, nos damos cuenta de que la esencia espiritual del Sol vive en los diversos grados de sombra. La sombra impide que los rayos físicos del sol alcancen a otros cuerpos, mientras que lo espiritual penetra más  profundamente. En los cromlechs que os he descrito, se separa un pequeño y oscuro lugar. Pero es sólo la luz física la que no puede penetrar allí; Su actividad penetra, y el druida, poco a poco a través de esta actividad llegó a estar impregnado por las fuerzas secretas de la existencia cósmica, entró en los secretos del mundo. Así, por ejemplo, se le revelaron las acciones del sol en las plantas; podía ver que un tipo particular de vida vegetal florece en un momento particular cuando el sol está activo de una manera particular. Podía rastrear la actividad espiritual del sol y ver cómo se derrama y fluye en la flor, la hoja y la raíz; Y lo mismo sucedía con los animales. Y mientras él era capaz de reconocer interiormente la actividad del sol, también comenzó a ver cómo otras actividades del Cosmos, por ejemplo, las de la luna, se vierten en ellas. Podía ver que el efecto del sol era promover el crecimiento brotando, con una tendencia al alza, y por lo tanto sabía que si una planta que crece en el suelo se expusiera sólo al sol, crecería sin fin. El sol brinda vida floreciente y exuberante. Si esta vida es verificada y reducida a la forma, si las hojas, la flor, la semilla y el fruto asumen una forma específica, si lo que se esfuerza hacia el infinito es variadamente limitado, todo esto tiene su origen en las actividades de la luna. Y éstas se encuentran no sólo en la luz reflejada del sol, pues la luna refleja todas las influencias, y éstas a su vez se pueden ver en el crecimiento de la planta de su raíz y también en lo que vive en la propagación de los animales, y así sucesivamente.

Tomemos un caso particular. El Druida observa la planta en crecimiento; Observa de una manera más viva lo que, más tarde, Goethe observó más abstractamente en su idea de la metamorfosis. El druida veía las fuerzas solares que fluían hacia abajo, pero también veía las fuerzas solares reflejadas en todo lo que da forma a la planta. En su ciencia natural vio la actividad combinada del sol y la luna en la raíz, que está totalmente dentro de la Tierra y tiene la función de absorber las sales de la Tierra de una manera particular. Podía ver que la acción del sol y la luna era muy diferente en la hoja, que sale de la Tierra y presiona hacia el aire. De nuevo, vio una acción diferente sobre la flor, que empuja hacia adelante a la luz del sol. Podía ver como una unidad la actividad de la Tierra; para él, el crecimiento de las plantas y el del animal eran también una unidad.

Por supuesto, su vida allí fue justo lo que experimentamos, con los vientos que la rodean, algo que puede revelar mucho sobre la estructura de la región, con las peculiares condiciones climáticas que se manifiestan tan vívidamente en ese distrito. Así, por ejemplo, al comienzo de una de nuestras actuaciones de Euritmia que tuvo lugar en una sala de madera, la audiencia se sentó con sus paraguas, porque justo antes de la actuación hubo un fuerte aguacero que todavía continuaba cuando empezó la actuación. Las cortinas estaban bastante mojadas! Esta asociación íntima con la naturaleza que todavía se puede experimentar hoy fue, por supuesto, también experimentada por los druidas. La naturaleza no es tan dura; Casi le abraza a uno. Realmente es una experiencia encantadora. Casi puedo decir que uno está atraído y acompañado por la actividad de la Naturaleza; Uno parece ser parte de ella. Incluso conocí a gente que sostenía que no es necesario comer allí, que uno puede ser alimentado por esta misma actividad de la Naturaleza.

El Druida vivió entonces con su Iniciación Solar dentro de esta actividad de la Naturaleza y vio como la unidad que he descrito del sol y la luna mediaban a través de su actividad en la Tierra, en el crecimiento de la planta, en el crecimiento de la raíz, de la hoja y de la flor; Y todo esto no en forma de leyes abstractas como ahora, sino de seres elementales vivientes. Diferentes seres elementales del sol y de la luna estaban activos en la raíz, en la hoja y en la flor. También podía seguir la pista en los reinos más amplios de la Naturaleza lo que esta tan benéficamente diferenciado en la raíz, la hoja y la flor. A través de sus dones imaginativos podía ver a los pequeños seres elementales restringidos a los límites estrechos de la raíz, y sabía que lo que vive de forma benéfica en la raíz puede desatarse y expandirse a lo gigantesco. Así él vio tanto las actividades de la Naturaleza a gran escala como las pequeñas actividades de la planta elevándose a un poder gigantesco.  Y tal como hablaba de los seres elementales de la raíz de la planta, también podía hablar de cómo estos seres de la raíz se expandían de un modo cósmicamente irregular, manifestándose en la formación de escarcha, rocío y granizo. Por un lado, hablaba de los seres de las raíces que eran activos y benéficos, y por de los gigantes de las escarchas y el hielo, que son estos seres raíces crecidos a un tamaño gigantesco.

De nuevo, habló de las actividades elementales en la hoja de la planta, que se impregnan de las fuerzas del aire; delineados en los espacios lejanos de la Naturaleza y entonces veía que si lo que vive en la hoja se liberara y se desatara más allá de sus propios límites en las distancias de la Naturaleza, se manifestaría en el surgimiento de los vientos. Los gigantes del viento y de la tormenta son los seres elementales de la planta crecida más allá de su tamaño. Y el elemento que destila en la flor los aceites etéricos con su calidad fosfórica, si se libera, se manifiesta como los gigantes del fuego, a los que, por ejemplo, pertenece Loki. Por lo tanto, en esta Ciencia del Sol y de la luna, el druida veía como una unidad tanto aquello que vive en el estrecho espacio restringido de la planta como aquello que se libera y vive en el viento y el clima.

Pero todavía fue más lejos. Se dijo a sí mismo: “Cuando lo que vive en la raíz, la hoja y la flor está contenido dentro de los límites establecidos deseables por los dioses buenos, resulta el crecimiento normal de la planta. Si aparece la escarcha, esa es la obra de los seres opuestos: entonces los seres elementales que crecen en estos poderes de oposición, crean los aspectos dañinos y devastadores de la Naturaleza. Ahora como ser humano puedo hacer uso de las actividades devastadoras de los seres que se oponen a los dioses; puedo recolectar la escarcha de la manera apropiada y los productos de la tormenta y lo que queda atrapado con el surgimiento del viento y la lluvia. Puedo hacer uso de esas fuerzas gigantescas para mis propios fines quemando la planta, por ejemplo, y reduciéndola a cenizas, a carbón vegetal, etc. Puedo tomar estas fuerzas, y usar el hielo, el granizo, la lluvia y otras cosas semejantes, que los gigantes del fuego controlan –cosas que son la expresión de fuerzas que han crecido hasta una inmensidad dañina– puedo proteger el crecimiento normal de la planta. Puedo arrebatarles todo esto a estos gigantes y tratar con ello a las plantas normales y aplicando estas fuerzas de las potencias opuestas puedo hacer medicinas curativas con las buenas fuerzas elementales que han permanecido dentro de sus propios límites”.  Y ésta era de hecho una de las maneras de hacer medicinas de las plantas, empleando la escarcha, la nieve y el hielo o por el uso del fuego y de las calcinaciones. El Druida sentía que era su trabajo tomar lo que fuera dañino de los gigantescos poderes y restaurarlo al servicio de los dioses buenos. Podemos rastrear estas cosas de muchas maneras diferentes.

¿Ahora, por qué estoy pasando el tiempo con esto?. Quiero usarlo como ejemplo –y cito este particular porque creo que el curso de Penmaenmawr fue un acontecimiento muy importante en la historia del Movimiento Antroposófico– para mostrar cómo la conciencia del hombre y toda su constitución anímica eran muy diferentes en un momento no muy lejano del presente. Con su conciencia actual el hombre no puede darse cuenta de lo que vivió en la conciencia de esta antigua humanidad. Y lo que he dicho de esa antigua humanidad también podría decirse de otros pueblos. Allí podemos vislumbrar una constitución de alma muy diferente. Los hombres en aquellos días no tenían idea de lo que experimentamos como pensamientos abstractos. Todo su pensamiento era más onírico, y no vivían dentro de ideas y conceptos tan acentuados como lo hacemos hoy. Vivían en sueños mucho más intensos y vivos, más llenos de sustancia; Y de hecho su vida de vigilia era realmente una especie de continuación de sus sueños. Así como hoy en día vivimos en una alternancia del dormir o sueño sin sueños y las ideas abstractas de nuestra vida de vigilia, ellos alternaban entre esa vida cotidiana de ensueños y el sueño sin sueños que no era totalmente como el nuestro. Al despertar sentían que aún quedaba algo del sueño, algo que les proporcionaba una especie de alimento anímico que habían absorbido durante el sueño y que aún podían sentir el sabor posterior del sueño en todo su organismo. Había una tercera condición que ya no ocurre en la conciencia humana, una sensación de estar rodeado por la Tierra, y cuando el hombre se despertaba, sentía no sólo que había estado dormido –de lo cual mantenía un retrogusto– sino que había sido recibido en una especie de tumba por las fuerzas de la gravedad, que la gravedad lo había encerrado, y estaba, por así decirlo, en el abrazo de la Tierra.

Ahora, tal como podemos describir nuestros actuales estados de conciencia como despertar, soñar y dormir, debemos decir que en una determinada etapa del pasado estaban los tres estados de soñar, dormir y estar rodeado por la Tierra. Puesto que todo lo que evoluciona en el transcurso de la historia tiene algún tipo de relación con el presente, encontramos almas humanas en las que, durante una vida terrenal posterior, aparece algo peculiar como un verdadero recuerdo de épocas anteriores, algo relacionado con su anterior vida terrena. Hombres como estos muestran  lo que en la propia época es anormal, pero que esta como una memoria viva de sus almas. Ejemplos de esto fueron Jacob Boehme y Swedenborg, y en tales espíritus algo conectado con la evolución humana se ilumina en la humanidad contemporánea desde un pasado muy lejano.

Mañana diré más sobre las cualidades especiales de la visión de Boehme y Swedenborg; esto nos ayudará a entender el pasado de la humanidad y también los tres estados futuros de la conciencia.

 

Traducido por Gracia Muñoz en Agosto de 2017

 

 

[1] La Evolución del Mundo y de la Humanidad. 13 conferencias, 19 – 31 de agosto de 1923. (Edición revisada en preparación, 1966.) El título del texto alemán en la edición del Centenario completo es: Iniciaciones-Erkenntnis. Die geistig und physische Welt- und Menschheitsentwicklung in der Vergangenheit, Gegenwart und Zukunft vom Gesichtspunkte der Anthroposophie.

GA228c4. La iniciación solar del sacerdote druida y su ciencia lunar.

del ciclo: “El hombre en el pasado, presente y futuro; La Evolución de la Conciencia”.

Rudolf Steiner – Dornach, 10 de Septiembre de 1923

English version

Desde los puntos de vista más variados  —y el punto de vista de “La Ciencia Oculta” es sólo uno de ellos— he indicado cómo en una cierta condición muy temprana de nuestro planeta, el Sol, la Luna y la Tierra (de hecho los otros planetas también, pero esto no nos concierne hoy)  eran una totalidad, y de esa totalidad, Sol-Luna-Tierra primero se hablo de la salida del Sol; después, en una época mucho más tardía, ocurrió la salida de la Luna.

Todas estas cuestiones tienen, por supuesto, su aspecto externo, derivado de la concepción de los sentidos. Pero también tienen un aspecto interior, y es que existen Seres que están ligados con la existencia del Sol, otros con la existencia de la Luna, seres que también por su parte se liberaron de la totalidad con la separación del Sol y entraron en un tipo de existencia cósmica completamente diferente. De modo que, en cuanto a la evolución de la Tierra, no podemos hablar simplemente de un Sol desprendido, ejerciendo sus influencias físicas y etéricas en la Tierra, sino que, cuando se trata de tomar en cuenta el elemento espiritual del Cosmos, debemos hablar de una población solar, de Seres del Sol que una vez estuvieron unidos a la Tierra, y ahora llevan una existencia al margen de la evolución de la Tierra, una existencia que se extiende mucho más allá de esta existencia terrestre y que es mucho más sublime.

Es exactamente igual en el caso de lo que se puede llamar la población lunar. Y cuando estuvimos describiendo el lado espiritual de tales procesos cósmicos, fue necesario señalar el hecho de que dentro de la propia evolución de la Tierra existió una sabiduría primordial. Pero esta sabiduría primordial no consistía, por supuesto, en conceptos que, por decirlo así, flotaban en el aire; procedía de Seres que no asumieron un cuerpo físico en el sentido humano, pero que, como resultado de la fuerza clarividente instintiva que poseía el hombre en ese momento, vivia sin embargo en él; esta sabiduría procedía de los Seres que continuaron su existencia en la Luna, después de que esta se separara de la Tierra como un cuerpo cósmico exterior. Por lo tanto, debemos decir que dentro del ser de la Luna, no de la luz que la Luna irradia como luz reflejada del sol, y no en todo lo que la Luna irradia del Cosmos, sino en el ser interior de esta existencia Lunar viven seres que una vez fueron los fundadores de la sabiduría primordial entre los hombres de la Tierra. Estos son los Seres que pasaron a las figuras de los mitos y las sagas en forma de imágenes, que no asumieron formas perceptibles a la conciencia ordinaria; son Seres primordiales que fundaron la sabiduría primordial entre los hombres de la Tierra. Son Seres a los que miramos con reverencia y asombro, aunque sólo los descubrimos en el exterior como los verdaderos fundamentos de los mitos, las sagas —Seres primordiales a los cuales las fuerzas intelectuales de la humanidad actual solo pueden alcanzar con un gran esfuerzo a través del desarrollo de la imaginación, la inspiración, y así sucesivamente.

Pero en todo caso permaneció, dentro de la misma humanidad, algo como una especie de memoria inconsciente. Y en las diferentes épocas evolutivas de la civilización humana, y me refiero, por supuesto, a las épocas más antiguas de la civilización, estos recuerdos inconscientes aparecieron en la vida del hombre y en toda su constitución anímica; podemos hablar de una civilización Solar y  de una civilización Lunar. Estos son, por así decirlo, recuerdos de la conciencia de algo que en épocas anteriores trabajaba en un sentido de largo alcance como fuerzas de la Naturaleza en el hombre; Y lo que el hombre percibía de ellas es sólo un apéndice, una reminiscencia de las fuerzas de crecimiento, de las fuerzas de organización interna.

Sobre la base de tales concepciones podemos penetrar hasta cierto punto en la cultura druida. Con los medios accesibles hoy a la ciencia externa, el hombre se preguntará en vano cuál era la verdadera constitución del alma de estos sacerdotes druidas. (Puedo llamarlos también sabios druidas, pues ambas expresiones están totalmente adaptadas a esa época, aunque, por supuesto, no existían entonces). ¿Qué fue lo que vivió en los impulsos por medio de los cuales estos sacerdotes druidas guiaron a su pueblo?. Lo que a menudo se narra en la historia, y a menudo suena terrible, siempre significa algo que estuvo activo en el tiempo de la degeneración y la decadencia. Lo que voy a describir invariablemente se refiere a lo que precedió a esta época de degeneración, y estuvo actuando cuando la civilización estaba en su apogeo. Pues estos cromlechs, estos círculos Solares, en lo que realmente representan, llaman la atención sobre lo que existía en la época cuando los misterios druidas estaban en su mejor momento. Y con los medios que nos ha dado la Ciencia Espiritual antroposófica, podemos incluso penetrar en la manera y modo de vida de estos sacerdotes druidas. Se puede decir que ellos eran todo para su gente, o mejor, para su tribu. Eran las autoridades para los requisitos religiosos, en la medida en que se puede hablar de requisitos religiosos en ese tiempo. Eran las autoridades para los impulsos sociales, y también, por ejemplo, para los métodos curativos. Se contenía en un todo lo que más tarde se distribuyó sobre las diferentes ramas de la civilización humana.

Obtenemos una perspectiva correcta de esta cultura druida —y es muy correcto usar esta expresión— sólo cuando nos percatamos de que su esencia se encuentra en una época anterior a la que se hace eco en las concepciones mitológicas del Norte que están conectadas con el nombre de Wotan u Odín. Lo que está asociado con el nombre de Wotan se encuentra en realidad en el tiempo posterior a esa época en que la cultura druida estaba en su apogeo. En la órbita de la sabiduría que apunta al nombre divino de Wotan u Odín debemos reconocer algo que viene de Oriente, procediendo en primer lugar de los Misterios de las proximidades del Mar Negro. El contenido espiritual de estos Misterios fluía desde el Este hacia el Oeste,  en ciertos Misterios “colonizadores”, que emanaban del Mar Negro y avanzaban hacia el oeste, fundándose de la manera más variada.

Todo esto, sin embargo, fluyó de una cultura que debe llamarse sublime en el sentido más profundo, de una sabiduría primordial, la sabiduría druida. Esta sabiduría druida era realmente un eco inconsciente, una especie de memoria inconsciente de los elementos del Sol y de la Luna existentes en la Tierra antes de que el Sol y la Luna se separaran de ella. La iniciación en los Misterios Druidas fue esencialmente una Iniciación Solar, ligada con lo que entonces fue capaz de convertirse en sabiduría Lunar a través de la Iniciación Solar. ¿Cuál era el propósito de estos cromlechs, estos círculos druidas?. Estaban allí esencialmente con el propósito de hacer una observación espiritual de la relación de la Tierra con el Sol.

Cuando observamos los dólmenes individuales, encontramos que son realmente instrumentos por los cuales los efectos físicos externos del Sol fueran eclipsados para que el Iniciado dotado de visión pudiera observar los efectos del Sol en el espacio oscuro, las cualidades interiores del elemento solar, cómo éstas penetran en la Tierra y cómo se irradian de nuevo desde la Tierra al espacio cósmico, esto fue lo que el sacerdote druida pudo observar en los cromlechs únicos.

Se evitaba la naturaleza física de la luz del Sol, creándose un espacio oscuro a través de las piedras, que fueron colocadas en el suelo con una piedra a modo de techo sobre ellas y en este espacio oscuro era posible con el poder de ver a través de las piedras, observar la naturaleza espiritual y al Ser de la luz del Sol.

Así, el sacerdote druida que estaba de pie ante su altar investigaba las cualidades internas del elemento del Sol hasta donde necesitaba la sabiduría que entonces fluía en él —de tal manera que la sabiduría todavía tenía el carácter de una fuerza de la Naturaleza— con el propósito de dirigir y guiar a su pueblo.

Pero debemos tener siempre en cuenta que aquí estamos hablando de una época en que los hombres no podían mirar el calendario para ver cuándo era correcto sembrar, cuando este o aquel grano de semilla debía ser confiado al suelo. En esos tiempos los hombres no miraban un libro para obtener información sobre la época del año. La única reserva en existencia era el Cosmos en sí. Y las letras que se formaron en palabras surgieron de las observaciones sobre cómo el Sol trabajaba en uno u otro artificio que se había erigido, hoy, cuando quieres saber algo, lees. El sacerdote druida miraba la acción del Sol en su cromlech, y allí leía los misterios del Cosmos. Él leía allí cuando el maíz, el centeno y así sucesivamente debían ser sembrados. Estos son sólo ejemplos. Los impulsos de todo lo que se hacía fueron leídos del Cosmos. Los mayores impulsos, que se necesitaban, se puede decir, para completar el calendario anual, se obtuvieron de la observación en la sombra del círculo druida. De modo que en esta época, cuando no había nada derivado del intelecto humano, solo el Cosmos estaba allí. Y en lugar del impresor, el hombre tenía el cromlech para desentrañar del Cosmos los misterios que contenía.

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Al leer el libro cósmico de esta manera, los hombres estaban por lo tanto preocupados por el elemento del Sol. Y en contradicción con el elemento del Sol, percibieron el elemento de la Luna. Las fuerzas que entonces se concentraron en la Luna estuvieron una vez unidas con la Tierra. Estas fuerzas, sin embargo, no se retiraron por completo; Dejaron algo en la Tierra. Si hubiese habido solamente las fuerzas solares, sólo hubieran surgido células en constante crecimiento, siempre con el carácter de células pequeñas o grandes. La diversidad, la formación, no emana de las fuerzas del Sol, sino de las fuerzas de la Luna que trabajan junto con las fuerzas del Sol.

Cuando se entregaba a sus círculos, a lo que sus cromlechs le podían revelar, el sacerdote druida no recibía la mera impresión abstracta que hoy recibimos, con la razón, cuando en nuestro camino —esto es, de una manera intelectual— entramos en las cosas del espíritu. Porque las fuerzas del Sol le hablaban directamente. En la sombra del Sol, la naturaleza espiritual del Sol trabajaba en él directamente y funcionaba mucho más intensamente que una impresión de los sentidos sobre nosotros ahora, porque estaba relacionándose con fuerzas mucho más profundas. Mientras el sacerdote estaba de pie ante su lugar de ritual, observando esta naturaleza del Sol, su respiración cambiaba incluso cuando observaba. Se convirtió en un enamorado, embotado en oleajes de modo que su aliento se fundia en el otro. Él, con todo lo que era como ser humano a través de su aliento, vivió en lo que fue dado como resultado de la influencia del Sol. Y el resultado no era un conocimiento abstracto, sino algo que pulsaba en él como la circulación de la sangre, actuando interiormente a través de él, encendiendo su ser humano incluso en lo físico. Sin embargo, este trabajo en lo físico era al mismo tiempo espiritual, y los estímulos internos que él experimentó eran realmente de su conocimiento.

Debemos concebir este conocimiento de una manera mucho más viva, como mucho más intensa —debemos concebirlo como experiencia viviente. Además, el sacerdote druida lo recibía solamente en ciertos momentos. Con una menor intensidad de vida podía encenderse en él todos los días al mediodía; Pero si los grandes secretos debían ser revelados, el sacerdote tenía que exponerse a estas influencias en el tiempo que ahora llamamos la temporada de San Juan. Entonces surgía lo que se podría llamar la gran oleada de conocimiento en contraste con las pequeñas olas diarias. Y mientras, a través de las influencias del Sol que él tomaba así en la Tierra de esta manera peculiar y artificial, experimentó lo que él sentía como su Iniciación —su Iniciación Solar— pudo comprender también las fuerzas que habían permanecido atrás como las Fuerzas Lunares en la Tierra cuando la Luna la abandono. Tal era la sabiduría de la Naturaleza que obtuvo bajo la influencia de la Iniciación del Sol. Lo que se revelaba en la superficie de las cosas no era importante para él, sino lo que brotaba de abajo como las fuerzas de la Luna en la Tierra, eso era lo importante. Y a través del principio de la Iniciación, cuyas reliquias, como hemos visto, se conservan hoy en estos extraños monumentos, se ponía en condiciones de adquirir conocimiento. Y el conocimiento que obtenía estaba relacionado con todo lo que trabaja en la Naturaleza, especialmente cuando en el cielo por la noche las estrellas brillaban sobre la Tierra, y la Luna viajaba a través de los cielos.

La Iniciación Solar dio al sacerdote druida el impulso espiritual y como resultado tuvo su ciencia de la Naturaleza. Nuestra ciencia de la Naturaleza es una ciencia terrenal. La suya era una ciencia lunar. Las fuerzas subyacentes de la Luna, que se proyectan en las plantas desde las profundidades de la Tierra, que trabajan en el viento y el clima, etc. Las sentía, no de forma abstracta, como nosotros hoy con la ciencia terrenal sentimos las fuerzas de la Naturaleza. Las sentían como vivencia

Y lo que le fue revelado vivamente, eran los seres elementales que viven en las plantas, en las piedras, en todas las cosas. Estos seres elementales, que tienen su lugar de residencia en árboles y plantas y así sucesivamente, fueron encerrados en ciertos límites. Pero no eran esos límites estrechos que se fijan al hombre hoy. Eran mucho más anchos. En su ciencia de la naturaleza, siendo una ciencia lunar, el sacerdote druida percibía cómo los seres elementales pueden crecer y expandirse hasta un tamaño gigantesco.

De esto resultó su conocimiento de los Jötuns, los seres gigantes. Cuando observaba la raíz de una planta debajo del suelo, donde vivían las fuerzas de la Luna, encontró al ser elemental en sus verdaderos límites. Pero estos seres siempre se esfuerzan por salir adelante y crecer gigantescamente hacia el exterior. Cuando este tipo de seres elementales que viven benéficamente en la naturaleza de la raíz, se expanden en gigantes, se convierten en los gigantes de hielo, cuyo símbolo físico exterior está en la helada que vive en todo lo que se extiende sobre la Tierra como la destructiva escarcha y otras fuerzas destructivas de la naturaleza helada.

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Éstas eran las raíces desatadas de las plantas que vivían dentro de la helada, mientras se precipitaban con sus fuerzas gigantescas sobre la Tierra, trabajando destructivamente; mientras que en la naturaleza de la raíz esas mismas fuerzas trabajaban abundante y beneficiosamente. Y lo que trabajaba en el crecimiento de las hojas, esto también podría crecer hasta el tamaño gigante. Entonces vivía como un ser elemental gigante en las neblinas tormentosas que se extendían sobre la Tierra, con todo lo que contenían en ciertas estaciones, el polen de las plantas, y así sucesivamente. Y lo que vive suavemente, modestamente, por así decirlo, en las flores de las plantas, cuando este ser elemental se desata tomando un tamaño gigante, se convierte en un fuego que todo lo destruye.

Así, en los procesos meteorológicos, los sacerdotes druidas contemplaban las fuerzas de la expansión en gigantes, las mismas fuerzas que vivían dentro de sus límites correctos en los reinos de la Naturaleza. Los lugares elegidos donde encontramos estos antiguos centros de ritual pagano muestran que lo que recibieron por un lado a través de los círculos del Sol y los cromlechs se desarrolló lo que hizo posible el conocimiento de la Tierra.

Lo desarrollaron para poder observar debidamente el misterioso trabajar y tejer del viento y el clima extendiéndose por la Tierra, el trabajo conjunto del agua y la naturaleza del aire, la escarcha que sale de la Tierra, disolviendo el rocío. Fue a través de la Iniciación del Sol y el conocimiento de los seres de la Luna de donde surgió esta antigua concepción que encontramos en los cimientos de la cultura europea.

Así, el sacerdote druida leyó y descifró los secretos cósmicos que sus instituciones de la Iniciación Solar le permitieron obtener del Cosmos. Así, estimulado por la Iniciación del Sol, obtuvo su conocimiento científico de la naturaleza lunar. Y todo esto estaba en estrecha relación con la vida social y religiosa. Todo lo que el sacerdote pudiera decir al pueblo surgió de los fundamentos espirituales de este elemento en el que vivía la gente. Lo vemos mejor en lo que los sacerdotes druidas poseían como ciencia de la curación. Vieron por un lado los seres elementales contenidos dentro de sus límites en los diversos yacimientos y productos del reino mineral y especialmente del reino vegetal. Entonces observaron lo que sucedía con las plantas cuando estaban expuestas a la helada, a las influencias que los gigantes de la tormenta y el viento llevaban a través de los espacios aéreos, o de nuevo, expuestos al hervor de los gigantes del fuego. Estudiaron lo que harían los gigantes de las heladas y la escarcha, los gigantes de la tormenta, los gigantes del fuego, si se soltaran y liberaran. Llegaron al punto de tomar las plantas mismas, e imitando dentro de ciertos límites, todo lo que se indicaba en la naturaleza exterior como la influencia de los gigantes sometieron a las plantas a unos ciertos procesos, al proceso de congelación, al proceso de combustión, al proceso de unión y solución.

Los sacerdotes druidas se dijeron a sí mismos: “Mirando hacia este mundo de la Naturaleza, vemos el trabajo destructivo de los gigantes de las heladas, de la tormenta y del fuego. Pero podemos sacar de estos gigantes, de los Jötuns, lo que torpemente y embarazosamente difunden por el mundo; podemos arrebatárselos; podemos canalizar dentro de ciertos límites estas fuerzas desatadas de la Luna”.

Y esto hicieron. Estudiaron lo que sucede en la Tierra cuando se descongela, en la tormenta y el viento, en el calor feroz e hirviente del Sol. Todo esto lo aplicaron a la naturaleza del Sol que vive en las plantas y que ellos mismos recibieron en su Iniciación. Y al hacerlo, crearon sus remedios, su curación y otros similares, todos los cuales se basaban en el hecho de que los gigantes se reconciliaban con los Dioses. En aquellos tiempos cada uno de los remedios daba testimonio de la reconciliación de los rivales de los Dioses con los Dioses mismos.

Lo que el hombre recibió inmediatamente bajo las influencias del Sol y la Luna, tal como fue ofrecido por la propia Naturaleza, eran los productos alimenticios. La medicina, por otra parte, era algo que el hombre mismo creaba continuando más allá de la Naturaleza, aprovechando la fuerza de los gigantes para ponerla al servicio del Sol.

Debemos imaginar que la civilización druida se extendió por una gran parte de la Europa septentrional y central hace unos 3.000 o 3.500 años. Los hombres no tenían nada similar a la escritura. Sólo tenían esta escritura cósmica.

Luego, todo esto se extendió desde el Oriente, desde un Centro de Misterios en la región del Mar Negro, en lo que ahora está contenido como un enigma insoluble para la conciencia ordinaria en la Mitología Nórdica, asociada con el nombre de Wotan.

¿Pero quién es Wotan? El Misterio del que procedió esta cultura de Wotan fue el Misterio de Mercurio, un Misterio que añadió a los impulsos del Sol y de la Luna, el impulso de Mercurio. Podría decirse que esa antigua civilización estaba basada en un sol y una Luna, de radiante inocencia y simplicidad, intacta, por lo que podía comunicarse a la humanidad a través de los impulsos de Júpiter. Sólo en el Este, estos impulsos de Júpiter ya estaban presentes. Desde allí se extendieron, colonizando, hacia Occidente. Wotan-Mercurio llevó esta influencia hacia el oeste.

Aquí al mismo tiempo podemos arrojar luz sobre el hecho de que Wotan es descrito como el portador de las runas, el arte rúnico de la escritura. Él fue el portador de lo que el hombre sacó de sí mismo en la primera forma primitiva de la intelectualidad como el arte de descifrar el Universo. Esta es la primera entrada del intelectualismo, el impulso wotano. Así se podría decir que Mercurio, la naturaleza wotana, se añadió ahora a las naturalezas del Sol y de la Luna.

Dondequiera que este impulso de Wotan se desarrollara plenamente, todo lo que estaba presente de las experiencias anteriores fue influenciado por él. Todo recibió un cierto impulso de este elemento de Wotan.

Porque había una cosa, un secreto especial de la cultura druida. Sabemos que en todos los lugares surgen cosas que están fuera de lugar. Las malas hierbas crecen en la tierra cultivada. Podríamos decir que la cultura druida reconoció como las buenas hierbas de la civilización sólo a las cualidades del Sol y de la Luna, y si, precipitándose hacia un tiempo posterior, surgió entonces el elemento intelectual, lo trataron como una mala hierba. Entre los muchos remedios que los druidas tenían, había uno contra la cualidad de Mercurio del pensamiento profundo y la introspección. Por extraño que nos parezca hoy, tenían un remedio contra este hábito de hundirse en el ser interior, o, como diríamos, de reflexionar sobre la propia salvación. Los druidas querían que el hombre viviera con la naturaleza y no se hundiera en sí mismo, y consideraban morboso y enfermo a cualquiera que intentara expresar cualquier cosa en signos o cosas semejantes, a menos que imitaran las cosas de la Naturaleza en una forma primitiva de arte. Cualquiera que hiciera signos estaba enfermo y debía ser sanado. De hecho, era considerado como un ser humano negro, no era blanco. Sí, mis queridos amigos, si con todo nuestro conocimiento actual fuéramos trasladados a la cultura druida, todos deberíamos ser enviados a un hospital y curarnos.

Y ahora, desde el Este, la civilización Wotan trajo esta misma enfermedad. La civilización de Wotan se sintió realmente como una enfermedad. Pero también trajo, con un poder crecido realmente grande y gigantesco, lo que antes había aparecido como una anormalidad, una introspección malsana. En medio de lo que antes se había tomado sólo de la escritura cósmica, se trajo la Runa. De modo que el hombre ahora transfirió su elemento intelectual a los signos que hacía. Trajo todo lo que se sentía como la cultura de Mercurio. Por lo tanto, no era de extrañar que lo que procedía de la cultura wotana, destilada de las mejores fuerzas que se encontraban en ella, es decir, el Ser Baldur, el Ser-Sol, se sintiera y pensara como unido no con la vida, sino con la muerte. Baldur tuvo que ir a Hel, a las fuerzas oscuras de la Muerte, la morada de la Muerte.

Además, para empezar, los hombres ponderaron más, como podemos ver en las tradiciones de la Edda, no en la cuestión de cómo este Baldur, hijo de las fuerzas de Wotan, debería ser liberado de Hel, sino en la cuestión de cómo debe ser sanado. Y al fin dijeron: Tenemos muchos medios de curación, pero Baldur, la inteligencia que procede de las Runas de Wotan, para esto no hay remedio, y sólo puede conducir a la muerte.

Así vemos una vez más lo que les he señalado desde tantos puntos de vista en el estudio de la evolución humana. En tiempos antiguos el conocimiento instintivo de la humanidad no sabía nada de la importancia de la muerte, pues los hombres recordaban la vida preterrenal y sabían que la muerte no es más que una transformación. No sentían la muerte como una incisión más profunda que ésa. Sobre todo no había tal cosa como la tragedia de la muerte. Esto sólo entró cuando se acercó el Misterio del Gólgota, que se convirtió en una redención del miedo a la muerte. En la leyenda de Baldur se ve la descripción más visible de cómo, con la entrada del intelectualismo, llega ese estado de ánimo del alma que cuenta con la muerte y ven lo que entró en la evolución humana.

Así, lo que se había visto en la muerte de Baldur, que no podía resucitar, sólo se curó una vez más en el camino del alma y del espíritu, cuando la figura de Cristo que podía resucitar de la muerte fue puesta como contraimagen.

Es maravilloso cómo en el Norte, a través de la influencia de las fuerzas de Mercurio con las fuerzas del Sol y de la Luna, se preparó la percepción del impulso de Cristo. En Baldur, el Dios que cae en la muerte y no puede resucitar, vemos al precursor en el Norte de Cristo, que también cae víctima de la muerte, pero que puede resucitar porque viene directamente del Sol. Baldur, por otra parte, la fuerza del Sol que proviene de Wotan, es la fuerza del Sol reflejada por Mercurio, que emana de los signos que el hombre hace de su intelecto.

Así se nos hace evidente toda esta evolución en las regiones del Norte, donde el hombre todavía nos aparece viviendo y leyendo en el Cosmos, buscando desde el Cosmos sus concepciones religiosas, sociales y sanitarias, hasta que en una etapa posterior pasa a morar con las fuerzas terrestres. Desde su piedra de sacrificio el sacerdote druida miraba la configuración de la sombra del Sol y leía lo que aparecía en la sombra, representando los aspectos espirituales del Sol. Entonces nos acercamos al momento en que el Ser Solar, la naturaleza Solar que había sido atrapada, por así decirlo, en los cromlechs se dibuja en líneas abstractas, llamadas rayos. Nos acercamos al momento en que la relación de lo que vive en la raíz, la hoja y la flor con lo que vive en las heladas, el viento y el fuego se reconoce desde su sentido químico. Los gigantes y los seres elementales por igual se transforman en “fuerzas de la Naturaleza”. Y sin embargo, en nuestras fuerzas de la Naturaleza no hay más contenido que los gigantes de la antigüedad. Sólo que desconocemos el hecho y nos sentimos inmensamente superiores. Es una línea recta de desarrollo desde los gigantes a las fuerzas de la Naturaleza. Éstos fueron sus últimos días. El hombre que vive hoy en una civilización altamente derivada, es decir, no original, no puede sino estar profundamente conmovido cuando mira estas escasas reliquias de la época druida. Es como si estuviera contemplando a los ancestros de lo que está viviendo en este tiempo presente.

Para ir más en detalle, nosotros también hablamos hoy de medicina y remedios de una manera extrañamente abstracta, muy intelectualmente, describiendo abstractamente su modo de preparación. Todo esto debemos imaginarlo transformado en algo completamente vivo si volvemos a mirar hacia atrás en la manera en que el sacerdote druida consideraba sus remedios. Porque sentía las fuerzas del Sol que conocía tan bien y lo que en las plantas y otros productos de la naturaleza trataba con las fuerzas de los gigantes. Todo esto estaba vivo para él. De los gigantes arrebató las fuerzas de preparación para transformar las plantas en medicamentos. Sabía que, al hacerlo, hacia algo para todo el Cosmos. Luego observaba al hombre mismo. A través de su conocimiento peculiar del hombre, las partes más íntimas del hombre natural, p.ej. en el sueño, reconocía los síntomas que surgían, por así decirlo, de las imaginaciones que surgían, del vago e inconsciente aflorar de la naturaleza humana más profunda hacia la conciencia bajo la influencia de estos remedios en los que las fuerzas de los gigantes eran sometidas y retenidas En el chequeo, él reconoció cómo estas cosas funcionaban en el ser humano al que fueron instiladas. Así, por un lado tenía su Loki en las salvajes influencias del fuego exterior, y por otro lado lo que le había quitado a Loki para transformar esta o aquella planta mediante un proceso de combustión en un medicamento. Por la manera en que esto funcionaba dentro del ser humano, veía la fuerza de Loki en el hombre. Porque aquí estaba desarmado. Y el Druida dijo: Lo que en el mundo de los gigantes está trabajando con peligro amenazante y destructor funciona de manera curativa cuando se introduce de la manera correcta en el hombre interior. Las fuerzas venenosas como si fueran a gran escala se convierten en fuerzas curativas cuando son llevadas al lugar correcto.

De esta manera el druida percibió las fuerzas y las diferentes funciones de la Naturaleza. Por lo tanto, estaba dentro del espíritu por el que podía enviar los impulsos religiosos, sociales, medicinales y otros a su comunidad. Así, en aquel tiempo, la antigua sabiduría primordial que los Seres Lunares, cultivaron en la Tierra, y que ahora ya no estaba aquí directamente, ya que ellos mismos se retiraron con la Luna; esta sabiduría primitiva fue preservada a través de Seres que fueron encontrados y conocidos por una especie de Iniciación Solar de la manera que hoy les he descrito.

Traducido por Gracia Muñoz en Julio de 2017

 

GA208. El Misterio del Sol en el curso de la Historia Humana

GA208c1. El Paladio

Rudolf Steiner — Dornach, 6 de Noviembre de 1921

English version

Hemos estado estudiando cómo la forma viva del hombre, su alma y su espíritu, están relacionados con el cosmos. Los diversos aspectos de este tema presentados en conferencias recientes pueden resumirse de la siguiente manera:

En los fundamentos profundos del ser del hombre está la voluntad. En muchos aspectos, la voluntad es el elemento más misterioso y secreto de la naturaleza humana. Es obvio que las aberraciones, las inclinaciones que a menudo van en contra del bienestar del mundo emergen de las profundidades insondables de la vida moral; Todo lo experimentado por el alma en forma de aguijonazos de conciencia o auto-reproche fluye desde el fondo de la voluntad.

La razón por la cual la voluntad es tan misteriosa y secreta es que en muchos aspectos es una fuerza altamente indeterminada; hay en ella un elemento instintivo sobre el cual tenemos poco control y que nos empuja aquí y allá en las turbulentas olas de la vida a menudo sin que podamos afirmar que cualquier impulso consciente es el efecto de la carrera. En el otro aspecto también, es decir, con respecto a nuestro conocimiento de las operaciones de la voluntad, se ha reiterado una y otra vez que estas operaciones volitivas están tan alejadas de la conciencia humana como las experiencias de un sueño profundo y sin sueños; de modo que también en este aspecto la voluntad es un elemento indeterminado y misterioso.

Pero cuando pensamos en la naturaleza espiritual del hombre, no podemos concebir que esta espiritualidad esté activa en él sólo durante sus horas de vigilia o en su vida mental consciente; El hecho es que esta espiritualidad actúa en él también durante el sueño, dentro de la parte de su ser donde reside su voluntad y que, como las experiencias del sueño profundo, está envuelta en la inconsciencia.

Por lo tanto, el Espíritu también está presente y actuando en el ser humano durmiente. Se pueden distinguir dos aspectos de la voluntad. En primer lugar está la voluntad que —a menos que estemos fuera de nosotros— nos impulsa a la actividad desde el momento de despertar hasta el de dormir. Es cierto que no podemos percibir la voluntad en su funcionamiento real, pero los efectos surgen en nuestra conciencia en la medida en que podemos formar conceptos mentales e imágenes de ellos. No sabemos cómo funciona el impulso de la voluntad cuando caminamos; pero podemos vernos avanzando. Formamos imágenes mentales del funcionamiento de nuestra voluntad y en este sentido somos conscientes de sus efectos. Ese es un aspecto de la voluntad.

El otro aspecto es que la voluntad también esta activa en nosotros mientras dormimos; Pero entonces se están produciendo procesos internos, procesos que también son operaciones de la voluntad, sólo que no somos conscientes de ellos —precisamente porque estamos dormidos. Pero así como el Sol también brilla durante la noche en el otro lado de la Tierra donde no estamos viviendo, así fluirá a través de nuestro ser mientras estamos dormidos, aunque no tengamos conciencia de ello.

Así se pueden distinguir dos tipos de voluntad: una voluntad interior y una voluntad exterior. El funcionamiento de la voluntad exterior se nos manifiesta mientras estamos despiertos; las del interior entrarán en vigor mientras estamos dormidos. Hablando estrictamente, la voluntad interior no se nos revela; Sin embargo, cuando miramos hacia atrás, sus efectos pueden ser aprehendidos después, como si hubieran sido parte de la condición del sueño.

La voluntad está presente como tal en las profundidades oceánicas del alma. Surge hacia arriba en oleajes. Pero sólo porque debemos admitir que la voluntad está en acción durante el sueño, cuando la parte corporal de nuestro ser se dedica a la actividad puramente orgánica, ni impregnada de alma ni iluminada por el espíritu, se deduce que la voluntad como tal tiene que ver con esta actividad orgánica. La voluntad que está trabajando mientras estamos dormidos tiene que ver con la actividad orgánica, en la medida en que los procesos orgánicos, los procesos de la vida tienen lugar en nosotros. Estos procesos están esencialmente conectados con la voluntad.

Pero durante la actividad de vigilia también, es decir, cuando nuestra voluntad está en flujo, los procesos vitales están teniendo lugar. La voluntad tiene efecto en los procesos del metabolismo interno. De modo que aquí nuevamente podemos señalar a la actividad orgánica.

Fuera de las oceánicas profundidades de la voluntad en el ser humano, llegan a expresarse las ondas que en forma de sentimiento, suben hacia arriba. Sabemos que el sentimiento es una experiencia vagamente aprehendida, que en lo que se refiere a la conciencia real, sólo tiene la intensidad del sueño. Pero en todo caso es más claro que el funcionamiento de la voluntad. Se plantea una mayor claridad de lo que se encuentra en las profundidades oceánicas del ser humano. El sentimiento trae cierta luz, intensifica la conciencia; los dos polos de la voluntad se elevan a esta conciencia intensificada y en ella se manifiestan tanto la voluntad interior como la voluntad exterior.

Así distinguimos dos tipos de sentimientos, como lo hicimos en el caso de la voluntad: una voluntad interior en el estado de sueño, una voluntad exterior en el estado de vigilia. Un tipo de sentimiento surge hacia arriba desde la voluntad que está relacionado con la condición del dormir del hombre. Este tipo de sentimiento se vive en las antipatías —tomando la palabra en el sentido más amplio— desplegadas por el ser humano. Este es un sentimiento que tiende a la antipatía. Mientras que la voluntad que interviene en la actividad exterior y, por lo tanto, lleva al hombre al mundo exterior, se manifiesta en todas aquellas experiencias de sentimientos que tienen en ellas la cualidad de simpatía. La experiencia onírica del sentimiento que llega a expresarse en simpatías y antipatías suscitadas por diferentes formas de vida, por formas de arte o de naturaleza, o en simpatías y antipatías más conectadas con los órganos y que surgen en nosotros a través del olfato o el gusto o a través de un sentido de bienestar o de alivio, toda este tejido de actividad pertenece al alma. Por lo tanto, se revela en la actividad orgánica, como sentimiento en la actividad del alma.

Si la vida del alma es estudiada desde este punto de vista, gran iluminación se verterá sobre ella. Despertar a la vida despierta en nosotros la simpatía por el mundo circundante. Nuestras antipatías realmente vienen de reinos más inconscientes. Presionan hacia arriba desde la voluntad del dormir. Es como si nuestras simpatías estuvieran más en la superficie, mientras que las antipatías se elevan a través de ellas desde profundidades sin plomar. Las antipatías repelen; Las antipatías nos alejan del mundo circundante; Nos aislamos, nos encerramos dentro de nuestro propio ser. Las antipatías que fluyen hacia dentro son los antecedentes del egoísmo humano. Cuanto mayor es el egoísmo de un hombre, más fuerte es el elemento de antipatía que trabaja en él. Quiere aislarse, sentirse encerrado dentro de su propio ser.

En la vida normal no notamos la interacción constante de simpatías y antipatías de la vida del alma. Pero nos damos cuenta de ello cuando nuestra conexión con el mundo exterior se vuelve anormal, y cuando el elemento antipático que deriva del sueño también funciona de una manera anormal. Esto sucede cuando nuestra respiración, por ejemplo, funciona irregularmente durante el sueño y tenemos pesadillas. En una pesadilla, el alma está poniendo una defensa antipática contra algo que está tratando de penetrar en nosotros, impidiéndonos la plena experiencia de nuestra yoidad.

Estamos contemplando aquí profundos secretos de la experiencia humana. Si un hombre despliega el elemento de antipatía en su vida de sentimiento tan fuerte que actua en su vida de vigilia, todo su ser estará impregnado de antipatía que luego se apodera de su cuerpo astral; Su cuerpo astral está empapado en el elemento de antipatía; La antipatía brota de él como un aura anormal. Entonces puede suceder que empiece a sentir antipatía hacia las personas ante quienes su actitud era neutral, o incluso a aquellos a quienes amaba o conocía íntimamente. Estas condiciones pueden dar lugar a la manía persecutoria en todas sus formas. Cuando se experimentan sentimientos de antipatía que no se explican por circunstancias externas, esto se debe a las antipatías desbordantes en el alma, es decir, a una intensificación anormal del polo en la vida del alma que pugna su camino hacia arriba a partir del estado durmiente. Si esta antipatía obtiene la ventaja en el ser humano, se convierte en un enemigo del mundo, y tal odio puede asumir proporciones increíbles. El objetivo de toda educación y todo esfuerzo social debe ser evitar que los seres humanos se conviertan en enemigos del mundo.

Pero piensen en ello. Si lo que surge de las profundidades oceánicas del ser del hombre puede promover un egoísmo desmedido cuando llega a la cima —y la manía persecutoria en todas sus formas no es más que egoísmo superabundante y excesivo— si todo esto es posible, ¿qué hay que decir de la propia voluntad interior, como una creación benéfica oculta por medio del sueño? No tenemos en absoluto ningún conocimiento de cómo esta voluntad interior impregna nuestros miembros, nuestro organismo entero. Lo máximo que se puede decir es que de vez en cuando, a través de extraños sueños, algo surge en la conciencia de lo que está en la voluntad que funciona en nuestro organismo durante el sueño. Lo que vive en esta voluntad durmiente —y razonablemente para la conciencia ordinaria— en el otro lado del umbral. El que llega a conocerla, aprende a conocer la fuerza por la cual el ser humano puede ser llevado al mal más profundo. El secreto más profundo de la vida humana es que tenemos el contrapeso de nuestra actividad orgánica en las mismas fuerzas que, si fueran a ganar control en la vida consciente del hombre, lo convertirían en un criminal.

Que se recuerde que nada en el mundo es en sí malo o bueno. Lo que es radicalmente malo cuando irrumpe en nuestra vida consciente, es el contrapeso de nuestras fuerzas de vida gastadas cuando surte efecto en su lugar correcto, a saber, como regulador de la actividad orgánica durante el estado de sueño.

Si ustedes preguntan: ¿Cuál es la naturaleza de las fuerzas que compensan las fuerzas de vida gastadas?  —la respuesta es: Son las fuerzas del mal. El mal tiene su misión— y es aquí. Si esto se conoce por medio del entrenamiento espiritual, es para él como lo fue para los videntes anteriores, algo de lo cual ellos dijeron: De su naturaleza esencial no es lícito hablar, porque pecaminosa es la boca que habla de ella y pecador el oído que la escucha—.  Sin embargo, el hombre saber que la vida es un proceso lleno de peligros y que el mal está en sus fundamentos profundos como fuerza necesaria.

Ahora estas ondas de la voluntad aumentan aún más en la vida conceptual, la vida mental. El sueño se ilumina en el sentimiento, y cuando se eleva hacia arriba a la vida mental, se vuelve más claro, pero al mismo tiempo se desnuda cualitativamente, se vuelve abstracto. En un sentimiento lleno de antipatía todavía hay una cierta intensidad viva. Cuando este elemento de sentimiento antipático surge en la vida conceptual, llega a expresarse en forma de juicios negativos, juicios de rechazo o negación. Todo lo que negamos en la vida, todo lo que el lógico denomina “negación”, juicio negativo, es el repentino aumento del flujo del sentimiento antipático o de la voluntad interior, en la vida conceptual.

Y cuando el sentimiento simpático —que tiene su origen en la voluntad de despertar a la vida, en la voluntad exterior— se eleva en la vida conceptual, nuestros juicios son afirmativos. Hemos llegado a algo que, como ven, vive en nosotros sólo como abstracción. En el sentimiento, en la medida en que desplegamos simpatías y antipatías, todavía hay intensidad de vida. Mientras que en los actos de juicio —que son una actividad mental, conceptual— somos como observadores inmóviles, contemplativos del mundo. Afirmamos y negamos. No llegamos al punto de antipatía real; Simplemente negamos. Es un proceso abstracto. No nos despertamos a la antipatía: simplemente decimos, no. De la misma manera no nos despertamos a la simpatía: simplemente decimos, sí. Nos elevamos por encima de nuestra relación con el mundo exterior, hasta el nivel del juicio abstracto.

Esto, entonces, es una actividad meramente mental, formadora de conceptos, que puede llamarse actividad espiritual. Pero la voluntad, el sentimiento y la actividad conceptual pueden aumentar aún más en el dominio de los sentidos. Cuando el juicio negativo surge en el dominio de los sentidos, ¿cuál es el resultado? una condición en la que no percibimos nada. Si pensamos en ello en relación con el proceso más obvio de la percepción, podemos decir: Es la experiencia de la oscuridad —donde no vemos nada. Por otro lado, el juicio afirmativo se convierte en experiencia de la luz. Lo mismo puede decirse de la experiencia del silencio, del tono y del sonido. A todos los doce sentidos sería correcto aplicar lo que aquí se ha dicho en relación con las experiencias de la luz y de las tinieblas.

Y ahora preguntémonos: ¿Qué es, en realidad, esta actividad en el dominio de los sentidos? Hemos hablado de la actividad orgánica, de la actividad de la vida del alma, de la actividad espiritual. La actividad espiritual es meramente una actividad formadora de conceptos, pero sigue siendo propia, nuestra. Lo que sucede entre los sentidos y el mundo exterior ya no es ya nuestra actividad, porque allí el mundo está actuando en nosotros. Sería muy correcto describir el ojo como una entidad independiente; Lo que ocurre en el ojo es que el mundo exterior penetra en el organismo como si fuera a través de un abismo. Ya no estamos en el mundo con nuestra propia actividad, pues esto es actividad divina. Esta actividad divina teje a través del mundo que nos rodea. La oscuridad se inclina en la dirección de la negación, la luz en la dirección de la afirmación.

La influencia de esta actividad divina sobre el hombre en su relación con el mundo fue una experiencia especialmente vívida en la sabiduría de la segunda época postatlante. —Dios en la Luz—  es decir, lo Divino con una cualidad luciférica; Dios en la Oscuridad  —lo Divino con una calidad Ahrimánica—. Así, los antiguos persas experimentaron el mundo. Y para ellos el Sol era el representante del mundo exterior. El Sol como la fuente divina de la Luz  —esto fue experimentado en la segunda época Postatlante.

Por otro lado, en la tercera época post-atlante (egipcio-caldea), los hombres experimentaron con más fuerza la esfera que se encuentra entre el juicio y el sentimiento. En ese momento no sentían tan intensamente que lo Divino en el mundo exterior se experimentara en luz u oscuridad, sino más bien en el impacto entre la actividad conceptual y el sentimiento. La experiencia de la actividad divina entre los egipcios y los caldeos hizo que los hombres trajeran un elemento de antipatía en juicios negativos y simpatía en juicios afirmativos. Y sólo cuando podamos descifrar y comprender los registros pictóricos u otros registros de la época egipcio-caldea, nos daremos cuenta de que todos fueron creados y formados a partir de la afirmación simpática o la negación antipática. Cuando miras las estatuas egipcias, las figuras en las tumbas, etc., puedes sentir que sus formas dan expresión a la afirmación simpática o a la negación antipática. Simplemente no es posible crear una esfinge sin introducir en ella simpatías y antipatías inherentes a la vida conceptual. Los hombres no experimentaron sólo la luz y la oscuridad, sino algo del elemento de vida que está presente en las simpatías y las antipatías. En esa época el Sol fue experimentado como la fuente divina de la vida.

Y ahora llegamos a la época grecolatina cuando la experiencia del hombre de la comunión directa con el mundo exterior se perdió en gran medida. En mi libro Los Enigmas de la Filosofía[1] he mostrado que aunque en esa época el hombre todavía sentía sus pensamientos mientras hoy sentimos impresiones sensoriales, ya se estaba acercando a la condición en la que vivimos en la actualidad, cuando debido al desarrollo del yo ya no sentimos ninguna conexión realmente viva con el mundo externo, cuando con nuestro yo estamos prácticamente dormidos dentro del cuerpo, estamos en un estado de sueño. Esta condición no era tan pronunciada en los griegos, pero hasta cierto punto estaba ciertamente presente. Para comprender la naturaleza griega debemos darnos cuenta de que el griego ya había comenzado a vivir muy intensamente en su cuerpo —no tan intensamente como nosotros, pero sin embargo intensamente—.  No así los antiguos persas. Los sabios de entre ellos no creían que vivían encerrados dentro de sus pieles, sino más bien que fueron llevados sobre las olas de la luz a través de todo el universo. En el griego, esta experiencia de vida cósmica ya estaba perdiendo intensidad, cayendo en la inconsciencia del sueño en el cuerpo. Cuando estamos dormidos, el yo y el cuerpo astral están fuera del cuerpo físico; Pero nuestra vigilia, en comparación con la de los antiguos persas, realmente equivale a dormir. Cuando los persas despertaban del sueño —estoy hablando, por supuesto, de los antiguos persas, tal como se describe en mi libro La Ciencia Oculta, un esquema[2]— era como si la luz penetrara realmente en ellos, en sus sentidos.

Ya no sentimos que en el momento de despertar del sueño convocamos la luz en nuestros ojos. Para nosotros la luz está fuera, como un fantasma. Tampoco los griegos podían ver en el Sol la verdadera fuente de la vida; sentían que el Sol era algo que los penetraba interiormente. Sentían el elemento en el que el Sol vive dentro del ser humano como el elemento de Eros —el elemento del Amor. Así: el Sol como la fuente divina del amor. Eros —la naturaleza del Sol dentro del ser humano— esto era lo que experimentó el griego. Luego, a partir del siglo IV DC, llegó el momento en que, fundamentalmente, el Sol ya no se consideraba nada más que un orbe físico en el espacio, cuando el Sol se oscureció para el hombre. Para los antiguos persas el Sol era el verdadero reflector de la Luz tejiendo a través del Espacio. Para los egipcios y los caldeos, el Sol era la vida floreciente y palpitante a través del Universo. Los griegos sintieron el Sol como el que infundió el Amor en el organismo vivo, guiando a Eros a través de las ondas de la existencia sensible.

Esta experiencia del Sol se hundió cada vez más en el ser del hombre y poco a poco se desvaneció en las profundidades oceánicas del alma. Y es en estas profundidades oceánicas donde hoy el hombre lleva la naturaleza del Sol. Está más allá de su alcance, porque el Guardián del Umbral está delante de él; Se encuentra en las profundidades del ser como un Misterio del cual las antiguas enseñanzas decían: No se pronuncie, porque pecaminosa es la boca que habla de ello y pecador el oído que escucha sobre ello.

En el siglo IV D.C. había escuelas que enseñaban que el Misterio del Sol debía permanecer incierto, que ahora debía surgir una civilización que no supiera nada del Misterio del Sol. Detrás de todo lo que ocurre en el mundo exterior yacen fuerzas y poderes que dan la dirección del Universo. Uno de los instrumentos de estas potencias directrices fue el emperador romano Constantino. Fue bajo su mandato donde el cristianismo asumió la forma que niega al Sol.

En ese mismo siglo vivió alguien cuyo ardor por lo que había aprendido en los Misterios como los últimos restos de la antigua sabiduría instintiva le dio poca importancia al desarrollo de esa civilización contemporánea. Este fue Julián el Apóstata. Cayó de la mano de un asesino porque estaba decidido a transmitir esta antigua tradición del triple Misterio del Sol. Y el mundo no tendría nada de eso.

Hoy en día, por supuesto, hay que saber que la antigua sabiduría instintiva debe convertirse en sabiduría consciente, que lo que se ha hundido en el subconsciente, en una actividad puramente orgánica e incluso en actividad suborgánica, debe elevarse de nuevo a la luz de la conciencia. Debemos volver a descubrir el Misterio del Sol.

Pero así como el Misterio del Sol se estaba perdiendo, amargos enemigos se alzaron contra aquel que deseaba que este Misterio fuera proclamado al mundo y provocaron su muerte, así, de nuevo, los enemigos están trabajando contra los renovados Misterios del Sol que deben ser traídos al mundo por la Ciencia Espiritual. Estamos viviendo ahora en el otro polo de la evolución histórica. En el siglo IV A.D. hubo ocaso de Sol; ahora debe haber salida del Sol.

En este sentido Constantino y Juliano el Apóstata son dos símbolos de la evolución histórica. Julián el Apóstata se erige sobre las ruinas de los tiempos antiguos, con la intención de reconstruir de estas ruinas las formas de la antigua sabiduría, preservando para la humanidad aquellos antiguos monumentos que el cristianismo, asumiendo por primera vez una forma material en los días de Constantino, había destruido. Innumerables tesoros fueron destruidos, innumerables obras de arte, innumerables guiones y registros de la antigua sabiduría. Todo lo que podía de alguna manera dar a los hombres una idea de los Antiguos Misterios del Sol, fue destruido.

Es cierto que para llegar a la libertad interior era necesario que los hombres pasaran por la etapa de creer que un globo de gas se está moviendo a través del espacio universal, pero el hecho es que los físicos quedarían muy asombrados si pudieran emprender un viaje en el espacio; descubrirían que el Sol no es un globo de gas que emite luz —eso es un disparate— sino que es un mero reflector que no puede irradiar luz, sino que, a lo sumo, la devuelve. La verdad es que en el sentido espiritual, la luz fluye de Saturno, Júpiter, Mercurio, Venus y la Luna.

Físicamente parece que el Sol da luz a los planetas, pero en realidad son los planetas los que irradian luz al Sol y el Sol es el reflector. Como tal, fue reconocido por los sabios de la antigua Persia con su sabiduría instintiva, y en este sentido el Sol fue considerado como la fuente de la Luz terrenal, no como la fuente misma, sino como el reflector de la Luz. Entonces, entre los egipcios y los caldeos, el Sol se convirtió en el reflector de la vida y entre los griegos, el reflector del amor.

Esta era la concepción que Julián el Apóstata quería conservar, y por ello fue eliminado. Para llegar a la libertad era necesario que los hombres tuvieran por un tiempo la superstición del Sol como un globo de gas en el espacio, dando luz, una superstición enunciada como una verdad categórica en todos los libros de la física actual. Pero nuestra tarea debe ser penetrar en la realidad.

En verdad, Julián el Apóstata y Constantino se colocan ante nosotros como dos símbolos. Julián el Apóstata se empeñó en preservar aquellos antiguos monumentos del mundo que podrían, de cierta manera, haber hecho posible que el verdadero Misterio del Sol encontrara su camino a los hombres. De hecho, durante los primeros siglos de la cristiandad, Cristo era todavía una figura del Sol, un Apolo.

Este Misterio del Sol se consideraba el mayor tesoro espiritual poseído por la Humanidad. Y fue simbolizado por lo que se conocía como el Paladio. Se decía que el Paladio había estado una vez en Troya y que los sacerdotes de los Misterios veían en él el medio por el cual a través de un ritual sagrado y culto, se revelaba al pueblo la verdadera naturaleza del Sol. Entonces el Paladio fue llevado a Roma, y su presencia allí era un secreto solo conocido por los iniciados de Roma. Los sacerdotes iniciados de los romanos, e incluso los primeros emperadores —Augusto, por ejemplo— trabajaron en el mundo con una conciencia directa de que el mayor de todos los tesoros estaba representado en Roma, en todo caso en un símbolo exterior, puesto que bajo los cimientos del templo romano más venerado, estaba el Paladio, su existencia sólo era conocida por aquellos que fueron iniciados en los más profundos secretos de la existencia y destino romanos. Pero en un sentido espiritual se había dado a conocer a aquellos cuya tarea era llevar el cristianismo al mundo. Y por el conocimiento de que el Paladio estaba custodiado en Roma, los primeros cristianos se dirigieron allí. Una realidad espiritual se encuentra detrás de estos viajes.

Pero cuando, bajo Constantino, el cristianismo fue secularizado, el Paladio fue quitado de Roma. Constantino fundó Constantinopla e hizo que el Paladio fuera enterrado en la tierra bajo un pilar erigido allí bajo sus órdenes. Por lo tanto, se supo que en su desarrollo ulterior el cristianismo romano fue privado del conocimiento del Misterio del Sol por el emperador mismo que estableció el cristianismo en Roma en sus formas rígidas y mecánicas. En la secularización del cristianismo llevada a cabo por Constantino, se perdió la sabiduría—y esto se expresó en el traslado del Paladio de Roma a Constantinopla.

En ciertas regiones eslavas —la gente siempre interpreta las cosas según sus propias condiciones—reinó durante siglos una creencia hasta el principio del siglo XX, que en un futuro no muy lejano el Paladio será trasladado de Constantinopla a otro lugar, una ciudad eslava, según la gente creía. En cualquier caso, el Paladio está esperando, esperando ser removido de la oscura influencia derramada sobre él por Constantinopla a esa localidad que, por su misma naturaleza, le llevará a la completa oscuridad. Sí, el Paladio va hacia el Este, donde todavía sobrevive la decadencia de la antigua sabiduría pero está pasando a la oscuridad. Y en la evolución futura del mundo, todo depende de si —como el Sol es el reflector de la luz que se le otorga desde el universo— el tesoro del Paladio está iluminado por una sabiduría nacida de las riquezas del conocimiento que vive en el mundo Oeste. El Paladio, la herencia antigua traída de Troya a Roma, de Roma a Constantinopla, y que, como se dice, será llevada aún más lejos en la oscuridad del Este. Este tesoro del Sol debe esperar hasta que sea redimido espiritualmente en Occidente, liberado de las oscuras sombras de un conocimiento puramente externo de la naturaleza. Así, la tarea del futuro está ligada a las tradiciones más sagradas del desarrollo europeo.

Todavía existen leyendas, incluso hoy, entre otras; aquellos que son iniciados en estas cosas  —a menudo son personas muy sencillas pasando aquí y allá en el mundo. Estas leyendas hablan de la remoción del paladio, el tesoro de la sabiduría, de Troya a Roma, de Roma a Constantinopla cuando el cristianismo romano fue secularizado; hablan de su futura mudanza al Oriente cuando el Oriente, despojado de la antigua sabiduría, haya caído en absoluta decadencia; y hablan de la necesidad de que este tesoro del Sol reciba nueva luz de Occidente.

El Misterio del Sol se ha sumergido en las regiones profundas de la existencia humana. A través del desarrollo de la Ciencia Espiritual debemos volver a encontrarlo. El Misterio del Sol debe ser encontrado de nuevo, de lo contrario el Paladio desaparecerá en la oscuridad del Este. Es injusto hoy pronunciar un dicho tan falso como Ex Oriente Lux. La luz ya no puede venir del Oriente, porque el Oriente está en decadencia. Sin embargo, el Oriente espera, pues poseerá el tesoro del Sol, aunque esté en tinieblas y espera la luz del Occidente. Pero hoy los hombres están tanteando en la oscuridad, organizando conferencias en la oscuridad, están mirando expectantes hacia Washington! Sólo aquellos “Washingtons” que hablan con los tonos del mundo espiritual  —no congresos en busca de la oscuridad que rodea el Paladio, para abrir una puerta para el comercio en China— sólo esos congresos traerán la salvación que se llevara a cabo en Occidente de tal manera que el Paladio pueda llevarse una vez más a la luz. Como un cuerpo fluorescente, el Paladio, en sí mismo, es oscuro; si se cubre de luz, entonces se vuelve radiante. Y así será con la sabiduría del Oriente: oscura en sí misma, iluminará, se volverá fluorescente cuando esté permeada por la sabiduría de Occidente, por la luz espiritual de Occidente.

Pero esto Occidente no lo entiende. Sólo cuando la leyenda del Paladio es llevada a la luz clara de la conciencia, sólo cuando los hombres pueden sentir de nuevo la verdadera compasión como Julián el Apóstata  que se sintió obligado a ignorar la época en que la luz de la libertad podía germinar en la oscuridad, que anhelaba preservar la antigua sabiduría instintiva y por lo tanto se encontró con su muerte —sólo cuando los hombres comprendan que Constantino, al dar una forma exteriorizada del cristianismo a los romanos, les quitó la luz, la sabiduría y envió el cristianismo a la oscuridad— sólo cuando los hombres se den cuenta de que la luz por la cual el Paladio puede volver a brillar debe nacer del moderno conocimiento de la naturaleza, en el mejor sentido, sólo entonces se llevará a cabo un capítulo importante de la historia del mundo. Pues sólo entonces lo que se convirtió en Occidental cuando los griegos vieron a Troya en llamas, convirtiéndose en occidentales orientales. La luz que ardía de Troya está presente incluso hoy; está presente pero está envuelto en la oscuridad. Debe salir de las tinieblas; el Paladio debe ser nuevamente iluminado.

Si nuestros corazones están en el lugar correcto, el conocimiento del curso de la historia puede despedirnos con entusiasmo; Y este mismo entusiasmo nos dará la sensación correcta de los impulsos que la ciencia espiritual desearía impartir.

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[1] Aún no publicado en inglés [a partir de esta fecha de publicación – e.Ed]

[2] La Ciencia Oculta, un Esquema, Rudolf Steiner Publishing Co.

Traducido por Gracia Muñoz en Agosto de 2017

 

 

Cartas Astronómicas – 5ª Carta. Navidad de 1952

Por Willi Sucher en Albrighton Hall – de Noviembre de 1951 a Diciembre de 1952

English version

Primeramente quiero desearles a todos mis mejores deseos para este año 1953. Esperemos que el año próximo nos lleve a dar un paso hacia adelante en la realización de nuestros objetivos y que fue lo que inició estas comunicaciones. Este año se ha convertido en uno importante para nosotros. Para Pascuas, un ciclo de 33 años llega a su fin luego de que Rudolf Steiner brindase las conferencias bajo el título ‘En la búsqueda de la nueva Isis, la Divina Sofía’, en la Navidad de 1920. Dichas conferencias han sido y siguen siendo el punto de inicio más importante de nuestro trabajo.

Hoy quisiera brindaros una mirada general sobre los acontecimientos en el mundo planetario a lo largo de 1953. Saturno continuará en la constelación de Virgo durante 1953, y finalmente ingresará a Libra durante las Noches Santas. Hará conjunción con Neptuno dos veces, el 17 de Mayo y el 22 de Julio. Ya se ha producido una de ellas el 21 de Noviembre de 1952. Queda a la vista que se trata de un acontecimiento  más bien raro. Uno anterior tuvo lugar el 31 de Julio y el primero de Agosto de 1917, en la constelación de Cáncer. Esta fue la época en que comenzaron las grandes revoluciones sociales en Rusia, que luego desembocaron en el régimen bolchevique. Llama en sí la atención que poco antes que se produjera la conjunción, Rudolf Steiner elabora el concepto de la trimembración social. Este es un aspecto importante para nosotros, ya que nos enseña a cómo afrontar semejantes eventos estelares. Seguramente que Rudolf Steiner supo de la importancia de esta conjunción al observar las condiciones sociales a las cuales había arribado la humanidad moderna. De todos modos, no permaneció pasivamente frente a los ‘signos’ sino que creó una Imaginación iluminadora y poderosa del organismo social saludable. Esto lo hizo enfrentando todo tipo de ‘omen estelar’. Es un gran ejemplo sobre la actitud que debemos tomar frente a los astros. Aquí tenemos una muestra magistral del Culto Cósmico del cual hablara Rudolf Steiner el 31 de Diciembre de 1922, en las vísperas del incendio del primer Goetheanum (véase ‘La comunión espiritual de la humanidad, publicado en 1963 junto a ‘El hombre y el mundo estelar).

Por supuesto que las conjunciones en Virgo poseen una cualidad diferente. Podemos llegar a atisbar sus ‘portentos’ si miramos hacia el pasado. Al fallecer Francis Bacon de Verulam, Neptuno se ubicaba en el mismo lugar que ahora. Lo mismo sucedió en la época de la Revolución Francesa. Puede verse entonces que las implicancias de Neptuno tienen que ver con problemas sociales y lo mismo vale para 1917. Podemos discernir claramente el rastro que nos lleva desde Bacon de Verulam y la Revolución Francesa. Verulam ha sido llamado a veces como el padre de la ciencia experimental materialista. La nube de oscuridad espiritual que descendió sobre la humanidad desde este rincón, o mejor dicho que estaba destinada a extenderse por toda la humanidad, también arrojó sus sombras por sobre la Revolución Francesa. Hasta cierto punto, ésta fue el resultado de un desarrollo racionalista y carente de espíritu por parte de la civilización francesa durante el S. XVIII.

¿Qué podemos extraer de estas tres conjunciones de 1952/1953?. La respuesta no es para nada fácil, porque es necesario de un cierto coraje para hablar de esto. Quisiera pediros que consideréis lo siguiente como mi simple opinión personal y dirigida sólo a vosotros y nadie más.

Por supuesto que estamos al corriente del verdadero objetivo del Bolcheviquismo ruso, la eliminación de la individualidad libre. Los líderes de este movimiento tienen la convicción de que es la individualidad humana, es decir el espíritu, la que genera disturbios y caos en el organismo social. Por lo tanto consideran que el individualismo debe ser destruido de una vez por todas y en su lugar ha de crearse una humanidad compuesta por miembros dóciles y faltos de ego que se comporten como autómatas -si es que eso puede llamarse humanidad!. Tal es el verdadero rostro del Bolchevismo.

De todas maneras, el experimento no resultó del todo bien (siempre debemos tener en mente que son ciertas fuerzas espirituales quienes inician estas cosas). Fue muy crudo, se cometieron muchos errores y no logró hallar el visto bueno a los ojos de la humanidad occidental.

No debemos olvidar que los poderes espirituales que obran por detrás de la pantalla de los sucesos externos en la Europa oriental están muy al tanto de estos hechos. Estas fuerzas son sumamente inteligentes y nunca dan inicio a un experimento sin asegurarlo por ambos lados. No comienzan por experimentar con una parte de la humanidad si bajo la manga no lo hacen también en algún otro lugar. Hitler como experimento en Alemania es un ejemplo de primera clase. Cuando el régimen bolchevique toma el poder de Rusia en 1917, el hombre que toma el poder de Alemania en 1933 estaba siendo preparado (iniciado, si se quiere).

Por lo tanto, podemos considerar con certitud a la conjunción entre Saturno y Neptuno de 1917 como una indicación, inclusive como una alerta sobre ciertas fuerzas que han sido dispuestas con el fin de eliminar la individualidad libre. Si bien lo consiguieron hasta cierto grado, no alcanzaron su objetivo final que consistía en la subyugación de toda la humanidad. De todos modos, no debe esperarse que hayan quedado eliminadas gracias a las falencias de sus instrumentos humanos. Para estos seres no significa más que las piedras de apoyo de próximos experimentos, a menos que sean realmente detectados por la consciencia espiritual de la humanidad.

Estos poderes, que obran en contra del despertar de nuestra individualidad espiritual, en contra de la manifestación del Cristo, han aprendido mucho gracias a las catástrofes sociales en el pasado. Actualmente se encuentran preparando otro ataque que ha de considerarse seriamente, porque van ‘caminando de puntillas’ y no muchos se dan idea de lo que ocurre. Esta vez se concentran más en el oeste, especialmente en Norteamérica. Por ejemplo, reportes y discusiones públicas en uno que otro libro de moda en los círculos industriales ya hablan de alinear las masas de empleados y trabajadores según modelos colectivos. La persona es absolutamente catalogada y analizada. Se la espía hasta en lo más íntimo de su vida sin que ella sepa que está sucediendo, y así queda entregada en las manos de un poder que niega su individualidad y que pretende convertirla en un autómata. Esto se quiere lograr por completo a través de maniobras económicas y no por supresión política, a como fuera en territorios en donde regía el anticuado bolcheviquismo marxista. Esto puede tratarse de unos comienzos primitivos y aislados, pero debemos esperar que se perfeccionen y expandan mucho más.

¿Poseemos alguna Imaginación positiva como contrafuerte a estos experimentos?. Sería por demás ingenuo ambicionar obras similares a las de Steiner en 1917, cuando sugiriera la trimembración social para contrarrestar el declive social. Como primero, debemos cobrar noción de que el mundo ha cambiado. El movimiento antroposófico no se halla actualmente en condiciones de alcanzar los oídos de quienes –hablando idealistamente– deberían oír la verdad. El por qué de esta situación no es un tema que pueda discutirse hoy. Ciertamente sería un error no intentar todo esfuerzo. Debemos aferrarnos a lo poco que tenemos hoy en día, pero también debemos desarrollar algo nuevo.

En este punto quisiera retomar el contenido de mi última carta de Agosto de 1952. Allí explico cómo estamos yendo en dirección de una conjunción entre Júpiter y Saturno, la cual tendrá lugar en 1961 entre Sagitario y Capricornio. Además describo allí lo que significa este acontecimiento con respecto a su pasado, profundamente conectado con el trabajo de Christian Rosenkreutz y la misión del Buddha en Marte. Por lo tanto, debemos esperar que los sucesos cósmicos a partir de ahora hasta 1961 sean indicaciones sobre un desarrollo para el alcance de ciertas facultades en el sentido de los elevados objetivos del Rosacrucianismo.

Los objetivos rosacruces se hallan contenidos directamente en su Imaginación fundamental la Rosacruz. Por el hecho de nacer nos vemos involucrados con el destino, las demandas, las tentaciones por parte de aquello que ha caído por fuera del espíritu. Estamos experimentando la muerte en la Tierra de múltiples maneras. Esta es la cruz con la que debemos cargar con coraje y determinación, puesto que es ésta y no otra la base de todo progreso espiritual verdadero. Por medio de una vida meditativa transformamos esa cruz gradualmente y luego las rosas florecerán radiantes desde la madera muerta. Las siete rosas son la imagen de la transformación que está aconteciendo en todo nuestro ser gracias a nuestro esfuerzo interior. Es desde su luminosidad de donde podemos constatar cuánto hemos logrado o cuánto errado.

El énfasis debe ponerse en el desarrollo y cultivo de nuestras capacidades adormecidas. La primer demanda consiste pues en la modificación de nosotros mismos y no tanto de las circunstancias externas. Este es el punto más importante y que nunca debemos perder de vista, si es que queremos servir a Christian Rosenkreutz. Cambiaremos al mundo si primero cambiamos nosotros. Y yo creo que es éste el aspecto que debemos cultivar frente a los cambios en el mundo y frente a los eventos estelares de 1961.

El poder que se obtenga gracias a nuestra vida meditativa ha de ser tan fuerte que nos permita mantener la supremacía de nuestra consciencia espiritual incluso en el medio del tumulto cotidiano. Gracias a la meditación podemos desarrollar como una segunda naturaleza de nuestro ser. Primero nos parecerá rígida y poco flexible, pero gradualmente percibiremos que ese segundo ser se torna independiente. Nos volvemos conscientes de que hemos aprendido a mover manos invisibles aún cuando nuestras manos estén quietas, que hablamos con una voz inaudible que es mucho más potente que la voz pronunciada.

De esta manera podemos ubicarnos en el mundo, trabajando en pos de progreso espiritual desde el reino de lo invisible. Esta es una gran tarea, y todos los discípulos de la ciencia espiritual pueden aspirar a ella en tanto sientan responsabilidad frente al progreso de la humanidad, aún cuando no se presenten en podios por delante de una gran audiencia. En un cierto sentido, este tipo de trabajo se traduce como más efectivo en el largo plazo que aquello que se pueda alcanzar a través de una labor externa. Igualmente, esto sólo puede ser posible desde la base de una decisión individual absolutamente libre, nacida en la paciencia y la atención interior. Ese segundo y mayor ser en nosotros debe ser experimentado en forma natural, no ha de ser forzado.

Esta es la razón por la cual creo que es posible generar un esfuerzo y lograr afrontar las implicancias de estas conjunciones entre Saturno y Neptuno. De este modo imbuimos de Imaginaciones positivas a los acontecimientos en el mundo estelar y en el largo plazo crearán barreras invisibles que obstaculicen las intenciones de los poderes malignos que han determinado eliminar nuestra individualidad libre.

Una y otra vez podremos darnos cuenta de que nuestra tarea no consiste solamente en preguntar: ‘¿qué significa este acontecimiento estelar?. Debemos dar un paso hacia adelante, debemos desarrollar las capacidades de la Imaginación, la Inspiración y la Intuición. Estas fluirán hacia el mundo cósmico como fuerzas sanadoras, previniendo que los astros sean utilizados sólo por los poderes malignos. Nuestra responsabilidad es enorme si tomamos cuenta de esto.

Es necesario que consideremos a todos los demás aspectos del cielo estelar partiendo desde este punto de vista. De un modo u otro, Saturno brinda el motivo principal de esta sinfonía durante todo el año. Si tomamos como figura de fondo a los sucesos de 1961 que mencionamos anteriormente, no fallaremos. De todas maneras, hay más que decir sobre esta Gran Conjunción de 1961 en cartas futuras.

Durante 1953, Júpiter pasará de la constelación de Aries a la de Tauro. Sobre Júpiter ya ha sido dicho que podemos experimentar a través de él a los seres que portan al futuro en sus entrañas. Este planeta se ubicará en una zona más bien favorable. Estando en Tauro, se colocará en oposición a Escorpio y en donde es posible dilucidar las implicancias del gran 6º ciclo de la antigua evolución solar, la del Águila (véase Isis Sophia II, Parte III).

Durante este ciclo del Antiguo Sol fueron colocadas en la humanidad las bases del Budhi –el Espíritu de Vida. Estas facultades todavía se hallan en un estado latente, pero han de ser despertadas paulatinamente por medio de nuestra actividad interior. Una vez que sean desplegadas por completo, no solamente seremos capaces de percibir al mundo espiritual sino que seremos creativos espiritualmente. De aquí que Júpiter en Tauro nos lleve a prestar atención sobre esas facultades latentes en nuestro ser, sobre aquello que fue dicho antes acerca de la labor silenciosa desde lo invisible a lo visible.

Marte estará yendo desde Acuario hasta Libra durante 1953. El foco central quedará marcado por una conjunción al Sol en Géminis el 8 de Julio. Casi al mismo tiempo, el 11 de Julio, ocurrirá un eclipse parcial de Sol y además, todos los planetas involucrados harán conjunción con Urano durante esos días. Algún tiempo antes, Marte hará conjunción a Venus justo para cuando Venus inicie su lazo. Esto sucederá el 22 de Marzo. El 27 de Abril, Marte estará conjunto a Júpiter, ya en Tauro, y durante las Noches Santas de 1953-54 llegará a Libra y hará conjunción con Saturno.

Desde esto último podemos concluir que el movimiento de Marte durante 1953 está de alguna manera fuertemente conectado con las implicaciones de Saturno. Como fuere, en Marte vemos mayormente al cuerpo celeste que en un principio nos indica dónde han sido colocados los obstáculos en el plano físico. De tener consciencia sobre ellos e intentar superarlos diligentemente, fortaleceremos aún más nuestros esfuerzos interiores.

La conjunción con Júpiter indica que los obstáculos tenderán a obstaculizar aquellas facultades de las que hemos hablado en relación a Júpiter en Tauro. Aquí debemos atenernos al mensaje de la Pascua del año entrante, del cual hablaremos más tarde.

La conjunción entre Marte y el Sol el 8 de Julio, seguida del eclipse y la conjunción con Urano demandará de nosotros un grado especial de vigilia y de percepción. Los sucesos en el mundo externo serán pues de un tenor impresionante. Aquí se intentará obscurecer nuestros sentidos interiores y volver sordos nuestros oídos con respecto a las problemáticas de mayor profundidad y la situación mundial del presente. Se vuelve necesario que tengamos elaborada una imagen firme sobre nuestra posición entre el mundo espiritual y el de los sentidos. Luego nos será necesario una fuerte Imaginación de la constelación de Géminis, que puede ser creada en tanto recordemos las implicaciones cósmicas de esta constelación. Primeramente, en Géminis tenemos la imagen de los seres de la Antigua Luna dispuestos entre las esferas de la Luna y el Sol. Luego se presenta la imagen del Antiguo Sol, en donde los seres estaban firmemente enraizados en lo que devendría el reino de los sentidos y al mismo tiempo abriéndose como una flor a las Imaginaciones creativas del cosmos. Finalmente, vemos allí a la corriente de la existencia humana que obró a través de toda la evolución como lazo conector entre los mundos espiritual y material, al yo. Todo esto puede combinarse con la gran imagen del acontecimiento central de la evolución terrestre: el Cristo ubicado entre los dos adversarios, manteniendo el equilibrio tal como quedó descrito en la gran estatua de Rudolf Steiner del Representante de la Humanidad.

De este modo, armados con armas indestructibles, seremos capaces de acompañar a Marte en su camino hacia la conjunción con Saturno durante las Noches Santas de 1953-54. Debemos contemplar una vez más el gran mensaje de Saturno sobre el cual hemos hablado antes, y así mostrarnos capaces de pasar la prueba que nos habilita a dar un paso hacia adelante en la realización del ‘Culto Cósmico’. Se estarían cumpliendo entonces 30 años desde que Rudolf Steiner brindase el ‘Impulso Fundacional de Navidad’ y que da paso a los últimos ‘tres años’ de encarnación antes de que el ciclo de 33 años se complete. El movimiento del Sol en 1953 (y de los años siguientes) demandará de nosotros una profundización de los grandes festivales estacionales. Estos están destinados a convertirse en la base de lo que Rudolf Steiner llamó ‘Culto Cósmico’ en sus conferencias de 1922. Tales indicaciones, que culminan con la conferencia del 31 de Diciembre de 1922, ‘La comunión espiritual de la humanidad’, en las vísperas de la quema del Goetheanum, fueron brindadas hace 30 años. Por lo tanto, ese impulso está ingresando en sus últimos tres años decisivos, finalizando para Pascuas de 1955. Desde estas implicancias puede verse la gran responsabilidad que pesa sobre nosotros con respecto a la toma de consciencia interior de dichas indicaciones.

De gran ayuda sería celebrar correctamente la Pascua de 1953. La Pascua será el 5 de Abril y se cumplen así 33 años desde 1920 (técnicamente, los 33 años consisten en realidad de 32 1/3, así como los ‘tres días’ entre Viernes Santo y Pascuas no son tres literalmente).

¿Qué fue lo que nació en 1920?. Entre el 23 y el 26 de Diciembre, Rudolf Steiner brindó aquellas conferencias que están publicadas bajo el título ‘En la búsqueda de la nueva Isis, la Divina Sophia’. En ellas destaca la urgencia de una nueva astronomía y cosmología. Mostró el significado de una nueva sabiduría estelar, incluso para poder reconocer al Cristo. ‘No es que no tengamos al Cristo, sino que lo que nos falta es la luz del reconocimiento del Cristo, su Gnosis que es Sophia, la Sophia del Cristo’. Isis, la Sophia del Cristo, es la nueva sabiduría estelar de la cual habla Steiner.

Inmediatamente tras brindar esas cuatro conferencias, Rudolf Steiner comenzó a impartir las bases adecuadas para una nueva astronomía en su curso: ‘La relación entre los distintos campos de la ciencia natural y la astronomía’ (Enero 1-13, 1921). Este ciclo propone un extenso desafío al pensar científico de nuestra era, y aporta las bases para la comprensión de un universo vivo en lugar de una máquina inerte.

Estos impulsos puede convertirse en los cimientos de una celebración de la verdadera Pascua en 1953. Resta ver si nuestros esfuerzos espirituales logran alcanzar su ‘resurrección’ luego de que el ciclo de 33 años llegue a su conclusión. De todas maneras, no hemos de imaginarnos que estos acontecimientos, si lográsemos hacerlos posibles,  sean algo espectacular y revolucionario en un sentido exterior. No podemos esperar que el mundo cobre noción sobre aquellos grandes aspectos brindados en el así llamado ‘Curso de Astronomía’, del movimiento lemniscatorio arquetípico en el Universo y demás. Por tal razón es que debe y puede vivir con más fuerza en algunos pocos.

El planeta Mercurio apela al desarrollo de nuestra iniciativa personal y de nuestra integridad espiritual. A través de sus movimientos compuestos por conjunciones superiores y lazos, podemos percatarnos de los peligros y tentaciones que están desperdigados por nuestro camino. De esta manera podemos ver que las conjunciones superiores, con el planeta por detrás del Sol, coinciden más bien con importantes eventos en el mundo estelar. Por ejemplo, la primera de las conjunciones superiores coincidirá casi con el eclipse total de Luna el 29 de Enero. La conjunción superior siguiente coincidirá casi exactamente con la conjunción entre Júpiter y el Sol el 24-25 de Mayo. También los lazos de Mercurio son interesantes. Por ejemplo, la conjunción inferior del 25 de Julio ocurrirá un poco después de pasadas las 24 horas antes del eclipse lunar total del 26 de Julio.

Con respecto a la conjunción superior del 2 de Febrero, debemos apelar a todo lo que ha sido dicho hasta aquí. No hemos de perder la esperanza de que los acontecimientos tomen la dirección correcta si permanecemos leales al mundo espiritual. Por otra parte, debemos considerar que no será la conjunción el elemento determinante sino el momento que le precede. El lazo que va desde el 9 de Marzo al 2 de Abril puede que ofrezca un nuevo horizonte para las cosas que intentamos lograr, aunque también allí podemos encontrarnos con retrasos. En lo que a nosotros refiere, no hemos de vernos decepcionados por la naturaleza de los desarrollos externos, que pueden distraernos pero que no tendrán éxito de permanecer en alerta. Con respecto al resto de los sucesos en 1953 relacionados con Mercurio, me encargaré de escribir en otra ocasión.

El mayor gesto con respecto a los movimientos del planeta Venus es su lazo, mayormente dentro del signo eclíptico de Aries. Comenzará su retrogradación el 23 de Marzo y retomará su dirección por la eclíptica pasado el 4 de Mayo. Entonces se alejará de la Tierra para colocarse gradualmente por detrás del Sol. De todas maneras, la conjunción superior se producirá recién para el 29-30 de Enero de 1954. Ya he mencionado que Venus comenzará a retrogradar el día siguiente a sus conjunción con Marte. Marte ingresará pues en Aries.

Basándonos en estas otras implicancias, cobramos noción de que debemos aprender a ser cuidadosos y deliberados con respecto al habla y las acciones hacia los demás. Después de todo, Venus (la indicadora de la esfera de Mercurio Oculto) demanda un control de nuestra parte sobre nuestras relaciones con otra gente y con otras criaturas. Debemos intentar cubrir nuestras palabras y actividades con formas que dejen de lado toda arrogancia espiritual, pero al mismo tiempo que efectivas. No debe importar si se está hablando sobre una plataforma o en un recóndito escondrijo de reclusión -en donde quizás podríamos evitar el ataque de nuestros adversarios, pero esto causaría que actuasen aún más potentemente a través de otros. El cultivo sobrio y despejado de la idea de una Hermandad de la Humanidad será la base de todo progreso cristiano. Será también importante tomar consciencia y auto-contemplarse dentro del círculo de seres humanos con quien cada cual está conectado gracias al destino, pero también será necesario considerar al amplio círculo de la humanidad. Así es como podremos ser capaces de avanzar por el camino hacia una verdadera ‘Imitatio Christo’.

Mis mejores deseos,

Willi Sucher

Traducido por Diego Milillo.

 

GA100c9. El paso de la Tierra a través de sus antiguas condiciones planetarias

Del Ciclo de Conferencias Teosofía y Rosacrucianismo

Rudolf Steiner  – Kassel, 24 de Junio de 1909

English version

Siguiendo el bosquejo de ayer sobre la evolución planetaria, vamos a añadir algunas explicaciones más. Ya hemos explicado que nuestra Tierra pasó una vez por una condición de Antiguo Saturno, un Antiguo Sol y una Antigua Luna. Permítanme ahora describirles estos sucesivos estados de existencia, como suelen describirse en el ocultismo. Al hablar del desarrollo del alma a lo largo del camino del conocimiento, seremos capaces de entender muchas cosas que ahora sólo se pueden avanzar hipotéticamente.

Si consideramos el estado de existencia del Antiguo Saturno, esa condición de nuestra Tierra situada millones y millones de años antes, encontramos que presentaba un aspecto muy diferente del que se da por sentado a través de nuestras condiciones físicas presentes. Sobre todo, debemos tener en cuenta que el hombre, el ser más perfecto que conocemos, ha pasado por el curso más largo de desarrollo. Por lo tanto, ustedes oirá la descripción de un curso de desarrollo que se desvía en gran medida de la teoría de Haeckel-Darwin de la evolución, pero las ventajas de esta teoría puramente materialista pueden ser recogidas de mi libro, “Haeckel, los enigmas del mundo y la teosofía”.

Lo primero que se debe comprender es que los seres más perfectos son aquellos que pasan por un curso más largo de desarrollo, y el ser más perfecto de todos es el hombre, especialmente el cuerpo físico del hombre. Todos los demás seres en nuestro medio no han alcanzado la perfección del cuerpo físico del hombre, que ha necesitado mucho más tiempo que todos los demás para su desarrollo. Si miramos hacia atrás a través de la visión espiritual, encontramos que el primer fundamento del cuerpo físico del hombre fue colocado en el Antiguo Saturno. El universo entero, con todos los seres y objetos que contenía, influyó en el primer estado existencial de la Tierra. Los seres humanos presentes en nuestro planeta todavía poseen todos los órganos que se formaron en el  Antiguo Saturno y que son las partes más perfectas del cuerpo físico del hombre, a saber, los órganos de los sentidos. Estos órganos pueden ser capturados desde un aspecto puramente físico y su primer fundamento fue puesto entonces. Por supuesto, no deben pensar que el ojo existió en Antiguo Saturno en la misma forma en que existe hoy. Pero el primer fundamento del ojo, el oído, todo órgano sensorial y todos los otros órganos puramente físicos del ser humano aparecieron en el Antiguo Saturno. Las únicas actividades existentes en Saturno que todavía pueden encontrarse hoy, son las que pertenecen al reino mineral. (Cristalizaciones, etc.)

En el Antiguo Saturno, el ser humano existía en la forma que fue el primer fundamento de su cuerpo físico; Todo lo demás, la sangre, los tejidos, etc., no existían entonces. Los órganos físicos constituían la primera base del cuerpo físico del hombre. Así como la esmeralda, la mica, etc. surgen a través de leyes físicas y se desarrollan en forma de cubos, hexaedros, etc. en ese momento las formas que se estaban desarrollando se asemejaban a estos aparatos y existían en el Antiguo Saturno de la misma manera que los cristales existen ahora en la Tierra. La actividad de la superficie de Antiguo Saturno consistió esencialmente en una especie de reflexión que salió al espacio universal. Los Seres del ambiente de Saturno que fueron esparcidos en los espacios universales desecharon sus influencias. Algo que podríamos llamar un “aroma cósmico” también fue entonces fuertemente desarrollado. Sólo unos pocos fenómenos de la actualidad pueden dar una idea de lo que ocurrió en Antiguo Saturno: por ejemplo, cuando escuchas un eco en la Naturaleza, el sonido de este eco puede transmitirte algo que salió de Saturno como resultado de las impresiones que recibió. Estos conglomerados de fuerzas semejantes a aparatos que arrojaban imágenes al espacio universal formaban el primer fundamento de lo que se desarrolló más tarde como el ojo. De manera similar podríamos seguir el desarrollo todo lo demás. Lo que ahora está dentro del cuerpo, fue una vez en el Antiguo Saturno un reino físico, que enviaba a los espacios del Mundo el reflejo del Cosmos de una manera múltiple.

Los mitos y las leyendas conservaron este conocimiento mucho más claramente de lo que generalmente se supone. El mito griego de Chronos y Rhea, procedente de los Misterios de Eleusis conservaba, por ejemplo, tal verdad; Contiene, sin embargo, un gran desplazamiento de los hechos debido a la forma en que los griegos veían las grandes conexiones cósmicas. Este mito nos dice que Chronos envió sus rayos y que estos rayos volvieron a él de muchas formas: esto explica la imagen de Chronos devorando a sus hijos.

Ahora no debemos pensar que la masa de Saturno era tan firme y sólida como los cuerpos físicos de hoy; Incluso el agua y el aire no dan una idea de la sustancia fundamental de Saturno. Cuando hablamos de cuerpos en ocultismo, hablamos de cuerpos sólidos, líquidos y gaseosos. Y si hablamos de los elementos de la antigua manera, correspondería a lo que la química moderna designa como las “condiciones agregadas” de la materia, pues no debemos pensar que los hombres de antaño, al hablaban de los “elementos” en el mismo sentido que nosotros. Luego hay un “estado agregado” superior, designado en el antiguo ocultismo como “fuego”; Sin embargo, se transmite un mejor significado llamándolo “calor”. Incluso la física estará obligada a reconocer que lo que se designa como calor, puede compararse con una especie de cuarto estado agregado, con otra clase de sustancia que difiere del aire y del agua. La masa del Antiguo Saturno ni siquiera se condensó al estado de aire que consistía en calor purificado, y su actividad se parecía a la del calor de la sangre, ya que estaba conectado con los procesos de la vida interior. Los procesos físicos Antiguo Saturno eran procesos de la vida real. Antiguo Saturno consistió en sustancia térmica, de un volumen inmensamente fino que puede ser designado como neutro, si se compara con nuestras sustancias actuales.

Si deseamos estudiar a los Seres que habitaron Antiguo Saturno, debemos darnos cuenta de que de los Seres que ahora vemos moviéndose sobre la Tierra, entonces sólo poseían el primer principio del cuerpo físico; estaban encarnados en sustancia térmica y su actividad consistía en una corriente de calor que se movía. Estas corrientes constituían las obras de los Seres que llenaban al Antiguo Saturno de vida. Así como hoy se puede hacer una mesa,  estos seres de Antiguo Saturno hicieron su trabajo produciendo corrientes de calor. Nada más podía observarse de estos Seres. Un intercambio de saludos en el Antiguo Saturno era como si dos corrientes de calor se movieran de un lado a otro, intercambiando sus fuerzas.

Los Seres que pasaron por la etapa humana en el Antiguo Saturno no poseían el cuerpo físico como su miembro más bajo, pues no descendieron tan profundamente en la materia como para requerir un cuerpo físico. Su miembro más inferior era el Yo, así como hoy nuestro miembro más bajo es el cuerpo físico; entonces tenían el propio Yo Espiritual o Manas, el Espíritu de Vida o Buddhi, y el Hombre Espíritu o Atma. Desarrollaron además un octavo, noveno y décimo miembros, que deben ser incluidos.

La literatura teosófica denomina a estos miembros que el ser humano aún no ha desarrollado, los “Tres Logos”; En el cristianismo se llaman el Espíritu Santo, el Hijo o la Palabra, y el Padre. Por lo tanto, podemos decir: Así como los seres humanos ahora se componen de cuerpo físico, cuerpo etérico, cuerpo astral y Yo, Yo Espiritual, Espíritu de Vida y Hombre Espíritu, estos Seres que vivían en el Antiguo Saturno, que en relación con su conexión con la Tierra pueden ser comparados con los seres humanos presentes, consistieron en Yo, Yo Espiritual, Espíritu de Vida, Hombre Espíritu; el Espíritu Santo, el Hijo o el Logos, y el Padre. La terminología teosófica los designa como “asuras”. Son estos Seres quienes desde el principio implantaron en el fundamento físico del cuerpo del hombre el sentimiento de independencia, de conciencia de Yo y de sentimiento de Yo. No podrían usar sus ojos en el servicio al Yo si el fundamento del ojo no hubiera sido preparado en ese momento, con la consecuencia de que ahora podemos poner los ojos al servicio del Yo. Estos miembros fueron preparados por los Espíritus del Yo, también llamados los Espíritus del Egoísmo. Nos dieron lo más sabio de todo, cuando se desarrolla de la manera correcta. Pero todo lo que es de naturaleza más elevada se pervierte en su opuesto si no se desarrolla de la manera adecuada, porque entonces ejercerá la influencia más dañina y destructiva. El hombre nunca podría alcanzar ese alto nivel que designamos como dignidad humana, si estos Espíritus del Egoísmo no hubieran implantado en él el sentimiento del Ego. Siempre han existido Seres que siguieron un Curso Maligno y, por consiguiente, debemos decir: Los Seres que implantaron el Yo en el hombre y que están ahora en una etapa de desarrollo que supera grandemente a la humana, aquellos Seres a los que podemos mirar como los más elevados de todos, donaron su Yo como ofrenda de renuncia y sacrificio; pero los opuestos siguieron el desarrollo de su Yo de una manera egoísta.

En el esfuerzo por la libertad y la dignidad humana llevamos dentro de nosotros las influencias de los Espíritus del Yo que siguieron el buen camino, y llevamos dentro de nosotros la semilla del mal, porque la influencia de los Seres que cayeron continuó estando activa. Este contraste siempre ha sido sentido. El cristianismo mismo hace una distinción entre Dios el Padre, a quien considera como el Espíritu más desarrollado del Antiguo Saturno, y su oponente, el Espíritu de todos los Yoes malvados y de todo lo que es radicalmente inmoral, el Espíritu que cayó sobre el Antiguo Saturno. Estos son los dos representantes de Saturno.

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Así como después de la muerte encontramos otras formas de existencia, así un cuerpo cósmico, como Antiguo Saturno, paso a través de una especie de estado intermedio, una especie de condición de sueño, antes de entrar en una nueva condición; Paso a través de una “pralaya” en contraste con un “manvantara”, de modo que tenemos una especie de condición de reposo y pasiva del planeta, entre el estado de existencia de Antiguo Saturno y el del Antiguo Sol. El planeta entero emergió entonces en una nueva forma de su estado de sueño, que es, sin embargo, espiritual.

Antiguo Saturno emergió así como el Antiguo Sol, y una transformación considerable había tenido lugar. Sobre el Antiguo Sol un gran número de los gérmenes que ya se habían desarrollado sobre Antiguo Saturno y que todavía se desarrollan en nosotros hoy, fueron permeados por un cuerpo etérico. Durante esta transición planetaria ocurrió algo que puede compararse con el fruto de una planta que sembramos en la Tierra; Así, todo lo que se desarrolló sobre el Antiguo Saturno creció de nuevo sobre el Antiguo Sol con un nuevo fundamento impregnándose con un cuerpo etérico.

Había también otros seres que habían permanecido en la etapa física-mineral, y pueden ser comparados con el reino mineral presente. El Sol los absorbió como una especie de reino subordinado de la Naturaleza, pero al mismo tiempo otro reino fue elevado a la etapa del hombre-vegetal.

Se obtiene una concepción correcta de la atmósfera del Antiguo Sol si se imaginan un grueso gas químico que ya no representa un cuerpo meramente reflectante, sino uno que absorbe todo lo que se acerca a él y después de transformarlo lo reverbera en la misma forma en que las plantas reverberan ahora los colores. La planta forma su color verde y otras sustancias y las devuelve a los espacios cósmicos. Lo que vivió en el antiguo Sol no puede compararse con un eco, ni con una imagen reflejada, como en el caso de Antiguo Saturno, con respecto a los seres encarnados en el Sol, nos encontramos con un fenómeno que sólo puede compararse con un tipo de Fata Morgana, con fenómenos atmosféricos parecidos a imágenes de colores. Tales fenómenos que sólo se pueden percibir hoy en día en ciertas regiones de nuestro globo, pueden dar una idea de cómo estos cuerpos vegetales podían ser percibidos. Ustedes deben imaginar que sus cuerpos revelaron ciertos procesos tipo Fata Morgana, a través de los cuales sus presentes cuerpos podrían pasar como si fueran a través del aire. Eran tan transparentes como una Fata Morgana, —pero este fenómeno no sólo consistía en luz, sino también en tonos y olores que zumbaban a través de la esfera gaseosa del Sol.

Mientras que los seres que vivían sobre el Antiguo Sol podían brillar como las estrellas fijas de hoy, el reino de antiguo Saturno de los seres que habían quedado suspendidos, pudieron ser observados como una masa oscura, como formas oscuras contra la luz, como obtusos. Cavernas en el cuerpo del Antiguo Sol, que perturbaban su armonía. Particularmente en lo que respecta al “aroma cósmico”, estos seres retardados mezclaban sensaciones que provocaban todo tipo de malos olores. Los mitos han conservado un recuerdo de esto, porque relatan que el diablo deja un mal olor. A medida que avanzaba, el Antiguo Sol realmente dejaba atrás una parte oscura, y las manchas solares que son ahora visibles son los restos del antiguo reino de Saturno que una vez existió sobre el Antiguo Sol. Hipotéticamente estos puntos deben explicarse exactamente como los explicamos ahora; pues todas estas explicaciones son válidas.

En un breve esbozo, tienen así descrita la existencia como Antiguo Sol de la Tierra, por decirlo así, de su aspecto material. Veamos ahora quiénes fueron los Seres que alcanzaron el estadio humano sobre el Sol. El cuerpo más bajo era el cuerpo astral, luego viene el Yo, el Yo Espiritual, el Espíritu de Vida, el Espíritu-Hombre o Atma, luego el Espíritu Santo en el significado cristiano, y finalmente El Hijo o el Logos. Ellos no tenían al Padre, porque este miembro sólo se desarrolló durante la era de Saturno. Estos Espíritus de Saturno, mientras tanto, se elevaron a un nivel aún más alto, y ahora están muy por encima del ser humano.

El Líder de los Espíritus del Sol, en la medida en que ejerció la más alta influencia sobre la Tierra, el representante de los Espíritus cuyo miembro más alto era el Hijo o la Palabra, es el Cristo, en el significado esotérico del cristianismo. Él es el verdadero regente de la Tierra, en la medida en que la Tierra se basa en el estado de existencia del Antiguo Sol. Sobre el Sol, Cristo aún no habría sido llamado con ese nombre. La antigua forma de cristianismo siempre enseñó esta verdad, y la diferencia entre el cristianismo genuino y la forma exotérica del cristianismo, que en muchos casos se basa en malentendidos, es que la forma antigua del cristianismo ejerció todo su poder pensante y aplicó cada concepto con el fin de comprender ese ser altísimo que tomó forma humana en Jesús de Nazaret. La antigua forma del cristianismo deseaba obtener una concepción de lo que estaba en el fundamento de este misterio, y ninguna sabiduría era demasiado alta para él, o demasiado complicada: explicó el Ser de Cristo dentro de Jesús de Nazaret de acuerdo con esta verdad. Muchos pasajes del Evangelio de San Juan sólo pueden entenderse si lo comprenden desde este aspecto. Basta llamar la atención sobre un punto: Si tomas literalmente las palabras “Yo soy la Luz del Mundo”, esto implica que el Cristo es el gran Héroe del Sol y que la Luz que pertenece al Sol constituye Su Ser. Designamos a todas las huestes de los Espíritus cuyo Líder es el Cristo como los “Espíritus del Fuego” y decimos: Los Asuras o los Espíritus del Yo alcanzaron la etapa humana durante la era de Antiguo Saturno. Durante la existencia del Antiguo Sol, los Espíritus del Fuego o los Logos, cuyo máximo representante es llamado el Logos o Palabra, alcanzaron esta etapa. Por esta misma razón, Cristo es llamado el “Verbo” que existía en “el principio”, y el “principio” se designa en la Biblia como un punto de partida definitivo en la evolución cósmica.

De nuevo tenemos una condición intermedia, una especie de condición de sueño para todo el cuerpo cósmico, y entonces comienza a brillar de nuevo como la Antigua Luna.

Deben imaginar que en el principio la Tierra y la Luna actual formaron un solo cuerpo con el Sol. Sólo cuando el Sol empezó a resplandecer de nuevo, una parte de los Seres se separaron de él con su propio ambiente, de modo que surgieron dos cuerpos celestes. Uno de estos cuerpos, el Sol, comienza a desarrollarse como una estrella fija, y el cuerpo que se separa de ella empieza a circular alrededor. El Antiguo Sol se dividió así en dos partes; La sustancia más altamente desarrollada permanecía en el Sol, y la sustancia menos perfecta fue desechada. En consecuencia, lo que una vez persiguió el mismo curso, porque sólo había un cuerpo, ahora seguía dos caminos separados: el camino del Sol y el camino de la Luna. El camino del Sol era el que se desarrollaba sobre el cuerpo del Sol, mientras que la Luna desarrollaba su propio mundo. Podrían reconstruir la antigua Luna mezclando la Tierra presente y la Luna actual; Esto les permitiría formar una concepción de la forma en que se constituyó la antigua Luna. Tanto física como espiritualmente, la Luna actual está muy por debajo de la Tierra en cuanto a su calidad, y la Tierra se separo de la Luna porque necesitaba mejores condiciones de vida para los Seres que vivían sobre ella. La Tierra se desarrolló más allá de la etapa que había alcanzado durante la existencia de la Antigua Luna; Pero su mejor parte quedó atrás sobre el Sol.

¿Cuál era el aspecto de las cosas en la Antigua Luna? Los Seres que habían pasado por una etapa preparatoria sobre el Antiguo Saturno al desarrollar el fundamento físico de los órganos sensoriales, transformaron estos órganos en el Antiguo Sol impregnándolos con un cuerpo etérico; Los órganos de los sentidos se centralizaron así y la primera base de los órganos de crecimiento alcanzó hasta las glándulas que pudieron desplegarse en el antiguo Sol bajo la influencia del cuerpo etérico; Este fue un producto final de la existencia  Solar.

En la Antigua Luna, fue añadido el cuerpo astral de una manera similar. Todo lo astral devino por primera vez en los alrededores; los Espíritus del Fuego tenían el cuerpo astral como su miembro más bajo. Los Seres del Antiguo Sol parecían plantas; Por ejemplo, no podían moverse de sus lugares fijos. Aunque todo el cuerpo del Antiguo Sol era gaseoso, deben imaginar los estratos aéreos de mayor densidad que eran los cuerpos de estas plantas humanas. Pero ahora se les añadió el cuerpo astral; Esto dio lugar a la primera base del sistema nervioso. El reino que había alcanzado la etapa de desarrollo de los vegetales en el Antiguo Sol, pasó a la etapa animal, a un estadio semejante al de los animales. Los ancestros físicos del hombre en la Antigua Luna poseían así tres cuerpos: el cuerpo físico, el cuerpo etérico y el cuerpo astral, pero sobrepasaban en gran medida a los simios más desarrollados de nuestro planeta; Eran animales humanos que ninguna biología puede describir, un reino intermedio entre el hombre y el animal. Nuestros actuales reinos vegetales, animales y minerales se desarrollaron más tarde, Pero así como había animales humanos; Así que debemos admitir la existencia de un reino intermedio entre la planta y el animal; plantas con una especie de capacidad sensitiva, plantas que chillaban literalmente si uno las tocaba. Estos animales vegetales nunca podrían haber crecido sobre un suelo mineral, como el suelo actual de la Tierra; De hecho, este suelo mineral no existía en la Antigua Luna. Su masa no consistía en las sustancias rocosas presentes, ni siquiera de suelo suelto. Comparativamente hablando, el fundamento de la Antigua Luna consistía en una masa que se asemejaba a un puré de espinacas cocidas o ensalada, y en él una especie de planta mineral. Todo el fundamento de la Luna era por lo tanto de naturaleza vegetal. Un lecho de turba de hoy se asemejaría al reino que existió en ese momento como un reino intermedio entre nuestras plantas y minerales. No había piedras, y cualquiera que caminara por el suelo habría caminado sobre una tierra de turba o fundación vegetal, y análogamente puede pensar en rocas en forma de porciones de bosques dentro de esta masa.

Los animales vegetales surgieron de todo este fundamento y, sobre ellos, en el ambiente de la Antigua Luna, que puede ser designado como “aire de fuego”, movió a aquellos seres que eran animal-hombre. Imaginen toda la atmósfera llena de salitre, gases de carbono y azufre; Los hombres de la antigua Luna vivieron en este aire de fuego que ustedes obtendrían. Los ocultistas siempre supieron de la existencia de este aire de fuego, y bajo condiciones más antiguas de la Tierra era incluso posible producir artificialmente este aire de fuego. Esto sólo es posible hoy en día en un círculo muy restringido, pero este conocimiento se ha conservado en la auténtica alquimia. En consecuencia, si leen en el Fausto de Goethe: “Déjame producir un poco de fuego-aire”, esto toca las profundidades del ocultismo. Fuego-Aire cargado; la Antigua Luna; Esta era su atmosfera.

Podemos entender esta existencia lunar incluso mejor si añadimos otro hecho. Sobre la Luna había un reino de minerales vegetales, de plantas animales que crecían fuera de este suelo vegetal-mineral, y luego estaban los animales-hombres que se movían sobre él. Pero en cada etapa hay seres que se quedan atrás  —si se quiere, pueden decir que no “aprueban”. Este es el caso no sólo en la escuela, sino también en el gran curso de desarrollo, donde un alumno puede tener que repetir un curso. Estos seres que no “pasaron”, aparecen en etapas futuras de desarrollo en condiciones muy peculiares. Los rezagados de los minerales-vegetales que no “aprobaron” todavía existen en los parásitos, por ejemplo en el muérdago. No puede crecer sobre el suelo mineral, porque esta acostumbrado a crecer sobre un suelo vegetal-mineral. Prueba un hecho parecido al de un alumno que no pasó a una forma superior; Excepto que el caso de los seres que permanecen en el desarrollo cósmico es mucho peor. Particularmente en el Norte nos encontramos con un mito que describe esto; Todos ustedes están familiarizados con el mito del norte de Baldur y su muerte a través de Loki.

Los dioses estaban retozando en la casa de los Aesir y allí se lanzaban sobre todo tipo de objetos. Baldur acababa de tener un sueño presagiando su muerte temprana, y los dioses por lo tanto tenían miedo de perderlo. La Madre de los Dioses había hecho juramentar a todos los seres vivos e inanimados y todos ellos habían prometido que nunca harían daño a Baldur, y así los Dioses disfrutaron el juego lanzando todo tipo de armas contra Baldur. Loki, el oponente de los dioses, descubrió que un ser, que era considerado inofensivo, no había hecho ninguna promesa, y este era el muérdago, que se escondía en algún lugar en la distancia. Loki obtuvo el muérdago, se lo entregó al dios ciego Hodur, que se lo lanzó a Baldur: el muérdago hirió a Baldur, porque no había hecho el juramento y Baldur murió.

Este mito indica que lo que es invulnerable sobre la Tierra sólo puede sufrir daños a través de lo que ha permanecido detrás de otra existencia como algo malo. En el muérdago la gente veía algo que había entrado en el presente estado de existencia desde uno anterior. Todos los seres que ahora viven sobre la Tierra sólo pueden sufrir daño a través de lo que ha quedado suspendido en una etapa anterior. Todos los seres que ahora viven sobre la Tierra están conectados con Baldur. Pero en la Luna era lo contrario; Por consiguiente, aquel ser que había permanecido rezagado en la Antigua Luna fue capaz de matar a Baldur. Todas las diversas costumbres relacionadas con el muérdago surgen de este fundamento.

También debemos considerar la existencia lunar desde otro aspecto, desde el aspecto Espiritual. Los Seres Lunares que habían llegado a la etapa humana deben ser descritos como seres cuyo miembro más bajo era el cuerpo etérico, el segundo el cuerpo astral, entonces seguían el Yo, el Yo Espiritual, el Espíritu de Vida, el Hombre Espíritu o Atma, y también tenían el Espíritu Santo. Ya no tenían el noveno miembro perteneciente a los Espíritus del Fuego sobre el Sol. El más alto de los Espíritus Lunares que habían llegado a la etapa humana es llamado el “Espíritu Santo” en el esoterismo cristiano. En la forma primitiva original del cristianismo, la Trinidad triple estuvo por lo tanto íntimamente conectada con la evolución de la Tierra. El Espíritu Santo es un Espíritu que está por encima del hombre y que es capaz de inspirarlo de manera directa.

Así puede ver que los Espíritus lunares ahora están por encima del ser humano. También se les llama “Pitris Lunaris”, “Los Padres de la Luna” y “Espíritus del Crepúsculo”. Toda la multitud que pertenece al Espíritu Santo es llamada en el esoterismo cristiano, la Hueste de los Ángeles. Los Ángeles son los Espíritus inmediatamente por encima del hombre, que pasaron por su etapa humana en la antigua Luna.

La vida de los animales-hombres y de los animales-vegetales sobre la Antigua Luna difiere de la de los seres que se desarrollaron fuera de ellos sobre la Tierra. El movimiento de la Luna, que ya se había separado del Sol, era muy diferente del movimiento de la Tierra alrededor del Sol. La Luna antigua giraba alrededor del Sol de tal manera que siempre giraba la misma cara hacia el, así como la Luna siempre muestra siempre el mismo lado a la Tierra. La Antigua Luna se volvió tan sólo una vez alrededor de su propio eje, mientras circundaba alrededor del sol. Por lo tanto, los Seres de la Luna dependieron del Sol de una manera muy diferente a como ocurre con los actuales habitantes de la Tierra. Durante la época de la Antigua Luna su revolución alrededor del Sol, siempre estaba el día en uno de sus lados, y una especie de noche en el otro. Los Seres Lunares, que ya podían moverse, vagaban en una especie de círculo alrededor de la Luna, de modo que pasaban por una etapa en la que estaban bajo la influencia de la Luna. El tiempo en el que estaban bajo la influencia del Sol era su tiempo de procreación. Porque ya había una especie de procreación. Los hombres lunares no podían todavía expresar alegría y placer a través de los sonidos; Sus expresiones tenían un significado más cósmico. La época del sol era el tiempo del ardor y la pasión, y estaba conectado con un gran grito por parte de los Seres Lunares, Esto ocurre hoy en el reino animal.

Muchas otras cosas han permanecido a partir de ese tiempo. Ustedes saben cómo uno trata de investigar la verdadera razón de la migración de aves, por qué giran alrededor del globo de una cierta manera. Muchas cosas misteriosamente disimuladas hoy en día se pueden entender si se tiene en cuenta todo el curso de la evolución terrenal. Hubo un tiempo en que los seres lunares sólo podían procrear cuando vagaban hacia el Sol; Esto puede llamarse su época de vida sexual. Los procesos generales de la vida lunar se expresaban en los sonidos en ciertas temporadas y en otros momentos, los seres de la Antigua Luna permanecían mudos.

Así hemos aprendido a conocer el paso del tiempo a través de las tres condiciones precedentes de la existencia: la del Antiguo Saturno, la de la Antigua Luna y la del Antiguo Sol.

Traducido por Gracia Muñoz en Agosto de 2017.

 

 

GA107c3. Diferentes tipos de enfermedad

Rudolf Steiner — Berlín 10 de Noviembre de 1908

English version

Aquellos de ustedes que han estado asistiendo a estas conferencias grupales por años quizás han notado que los temas no han sido elegidos al azar sino que tienen una cierta continuidad. En el transcurso de cada invierno, las conferencias siempre han tenido una cierta conexión interior, aunque en la superficie esto no haya sido inmediatamente evidente.

Por lo tanto, obviamente será de suma importancia el seguimiento de los diversos cursos que se celebran aquí, junto con el grupo real de las tardes que tiene la finalidad de reunir a los nuevos miembros para nivelarlos, por decirlo así, a estas conferencias del grupo; pues varias cosas que se dicen aquí no pueden ser inmediatamente entendidas por cada recién llegado. Pero hay algo más que debo señalar también, y que habrá que tener gradualmente en cuenta en los diversos grupos de nuestra sección alemana. Como hay un cierto hilo interior en las conferencias, corresponde a cada uno formar cada conferencia de modo que sea parte de un todo. Por lo tanto, no es posible decir cosas que se pueden presentar a los participantes avanzados en ese tipo de conferencia única de tal manera que sean igualmente adecuadas para los recién llegados. Podemos hablar del mismo tema de una manera muy elemental, por supuesto, pero eso no sucederá ante el camino progresivo que estamos planeando tomar en la vida antroposófica de este grupo en particular. Esto, de nuevo, está relacionado con el hecho de que cuanto más avancemos, más podemos anticipar en forma de publicaciones de conferencias más amplias y en la presentación de informes de las conferencias de un grupo a otro. En cuanto a estas conferencias que doy cada vez a los nuevos grupos es menos importante si se oye una un lunes y la otra el lunes siguiente. Puede no ser inmediatamente evidente para la audiencia por qué una conferencia sucede a la otra, sin embargo, es importante, y cuando se dan conferencias entre sí, no se puede tener en cuenta en absoluto.

Una conferencia puede ser leída antes que la otra, y luego inevitablemente se malinterpreta y provoca confusión. Quiero hacer hincapié en esto, ya que es una parte esencial de nuestra vida antroposófica. Incluso la inserción de una frase aquí o allá, o el subrayado de una palabra depende de todo el desarrollo de la vida del grupo. Sólo cuando la publicación de las conferencias se pueda supervisar estrictamente para que no se publique nada a menos que se me haya presentado, ¿puede venir algún bien de esta duplicación y publicación de conferencias?.

Esto es también una especie de introducción a las conferencias que se celebrarán en este grupo. Habrá una cierta conexión interna en el transcurso de las conferencias de este invierno y todo el material preparatorio será eventualmente dirigido hacia una culminación definitiva con la que se cerrará el curso. La conferencia de la semana pasada fue un pequeño comienzo, y la conferencia de hoy será una especie de continuación. Pero no continuará como una serie de periódicos, donde la entrega treinta y ocho sigue a la treinta y siete. Habrá una conexión interna, aunque el tema parezca diferir, y la conexión consistirá en el hecho de que toda la serie culminará en las conferencias finales. Por lo tanto, con estas conferencias concluyentes, empezaremos hoy esbozando la naturaleza de las enfermedades, y el próximo lunes hablaremos del origen, la importancia histórica y el significado de los “Diez Mandamientos”. Esto podría parecer que no tiene nada en común; sin embargo, finalmente se verá que todo tiene una conexión interna, y que estas conferencias no deben tomarse como separadas, como ocurre a menudo con las que se dan para un público más amplio.

Me gustaría hablar hoy sobre la naturaleza de la enfermedad desde el punto de vista de la Ciencia Espiritual. Por regla general, la gente no se preocupa de la enfermedad, ni de uno u otro tipo de enfermedad al menos, hasta que ellos mismos enferman, e incluso entonces su interés no va mucho más allá de la cura. Es decir, sólo les preocupa su recuperación. La forma en que se efectúa esta curación es a veces una cuestión completamente indiferente, y lo más agradable es no tener ninguna responsabilidad adicional por el “cómo”. La mayoría de nuestros contemporáneos se contentan con el pensamiento de que las personas que llevan a cabo el trabajo han sido designadas por las autoridades para hacerlo. En nuestro tiempo existe en esta esfera una creencia mucho más fanática en la autoridad de la que nunca ha existido en la esfera religiosa. El papado de la medicina, independientemente de sus diversas formas, todavía se hace sentir con gran intensidad y lo hará aún más en el futuro. Los laicos no son de ninguna manera culpables por el hecho de que esto pueda ser así. Pues no piensan en estos asuntos ni les importa en lo más mínimo, a menos que les afecte personalmente y sufran de un caso agudo que requiera tratamiento. Así, una gran parte de la población mira tranquilamente mientras el papado de la medicina asume cada vez más dimensiones y se insinúa en las cosas de todas las maneras, como ahora que habla e interfiere tan horriblemente en la educación de los niños y la vida de las escuelas, reclamando su derecho a una terapia particular. La gente no se preocupa por el profundo significado que realmente está detrás de todo esto. Observan mientras se instituye una u otra ley. La gente no quiere saber nada sobre estos asuntos. Por otro lado, siempre habrá personas afectadas personalmente y que no pueden manejarse con la medicina materialista ordinaria, cuya base no les concierne, sino sólo el hecho de si pueden curarse o no, y luego se aplicarán a la gente que trabaja en el ocultismo —y allí otra vez solamente miraran si pueden curarse o no. Pero no les importa si la vida pública como un todo, con sus métodos y su manera de entender las cosas, socava completamente un método más profundo que surge del espíritu. ¿A quién le importa si el público impide que se realicen curas en el método basado en el ocultismo, o se preocupa si el que aplica el método es apresado? Estas cosas no se toman suficientemente en serio, excepto cuando las personas están afectadas personalmente. Sin embargo, es la tarea de un movimiento realmente espiritual despertar la conciencia al hecho de que tiene que haber más que un deseo egoísta de recuperación; De hecho, hay que tener conocimiento de los fundamentos más profundos en estos asuntos, y este conocimiento tiene que ser dado a conocer.

En nuestra época de materialismo, parece que cualquiera que pueda ver el fondo de estas cuestiones como demasiado obvias porque sólo la teoría de la enfermedad en particular, se encuentra bajo la más fuerte influencia del pensamiento materialista. Sin embargo, si seguimos este o aquel lema, o damos un crédito especial a tal o cual método, meramente criticando lo recortado con teorías materialistas, a pesar de que surge de una base científica y es útil en muchos aspectos, seguiríamos cometiendo tanto error como si fuéramos al otro extremo y pusiéramos todo bajo el rótulo de curas psicológicas y similares, y así seríamos víctimas de toda clase de unilateralidad.

La humanidad actual debe, sobre todo, darse cuenta cada vez más que el hombre es un ser complicado y que todo lo que tiene que ver con el hombre está conectado con esta complejidad de su ser. Si hay una especie de ciencia que sostiene la opinión de que el hombre consiste simplemente de un cuerpo físico, no puede trabajar de una manera beneficiosa con el ser humano sano o enfermo. Pues la salud y la enfermedad, tienen una relación con el hombre como un todo y no sólo con una parte de él, a saber, el cuerpo físico. Tampoco debe tomarse la cuestión superficialmente. Ustedes pueden encontrar muchos médicos hoy en día, reconocidos como miembros de la profesión médica, que nunca admitirían ser materialistas jurados; Profesan una u otra fe religiosa, y niegan firmemente la acusación de ser materialistas. Pero este no es el punto. La vida no depende de lo que un hombre dice o cree. Esa es su preocupación personal. Para ser eficaz es necesario saber aplicar y hacer uso valioso en la vida de aquellos hechos que no están limitados al mundo de los sentidos sino que tienen una existencia en el mundo espiritual. Así que, por muy piadoso que sea un médico y por muchas ideas que tenga con respecto a este u otro mundo espiritual, si, sin embargo, trabaja solo de acuerdo con las reglas que surgen enteramente de nuestra concepción materialista del mundo, es decir, el cuerpo, entonces, sin importar la mentalidad espiritual en la que crea, es, sin embargo, un materialista. Pues no depende de lo que una persona diga o crea, sino de su habilidad para poder vivificar las fuerzas que actúan detrás del mundo exterior de los sentidos.

 Tampoco es suficiente que la antroposofía difunda el conocimiento de la naturaleza cuadruple del hombre y que todos repitan que el hombre consiste en un cuerpo físico, un cuerpo etérico, un cuerpo astral y un yo, aunque puedan definirlos y describirlos de cierta manera. Lo esencial no es sólo conocer esto, sino comprender cada vez más claramente la interacción viva de estos miembros del ser del hombre y de la parte que el cuerpo físico, el cuerpo etérico, el cuerpo astral y el yo juegan en el ser humano sano y enfermo y lo que su interrelación implica. A menos que ustedes se empeñen en saber lo que la Ciencia Espiritual puede decirles sobre la naturaleza del cuarto miembro del ser humano, el yo, entonces por mucho que ustedes estudien anatomía y fisiología no sabrán nada sobre la naturaleza de la sangre. Eso sería imposible. Y nunca podrían decir nada de valor sobre las enfermedades relacionadas con la naturaleza de la sangre. Porque la sangre es la expresión de la naturaleza del yo del hombre. Y las palabras de Goethe en Fausto: “La sangre es un fluido muy especial” [ver la conferencia: Significado Ocultado de la Sangre] todavía se cita hoy, de hecho se dice mucho. La ciencia actual no tiene idea del hecho de que los científicos deben tratar la sangre, incluso la sangre física, de una manera completamente diferente a cualquier otro órgano del cuerpo físico del hombre, porque estos otros órganos son la expresión de cosas completamente diferentes. Si las glándulas son la expresión, la contrapartida física, del cuerpo etérico, entonces, incluso físicamente, tenemos que buscar algo muy diferente en la composición de una glándula, ya sea hígado o bazo, de lo que hay que buscar en la sangre que es la expresión de un miembro mucho más elevado del ser humano, es decir, el Yo. Y los métodos científicos deben guiarse por esto si quieren mostrarnos cómo trabajar con estas cosas. Ahora quiero decir algo que realmente sólo será entendido por los antropósofos avanzados, pero es importante que se diga.

Un estudioso de mentalidad materialista de hoy da por hecho que cuando hace un pinchazo en el cuerpo la sangre fluirá hacia fuera y que podrá ser examinada en todas las maneras sabidas. Y la sangre se describe de acuerdo con el método de investigar su composición química exactamente de la misma manera que se hace con cualquier otra sustancia, como un ácido. Una cosa, sin embargo, se deja fuera de cuenta, aunque, seria innecesario decir, que no sólo está obligado a ser desconocido para la ciencia materialista, sino que es seguro que se considera pura locura y demencia y sin embargo es cierto: la sangre que fluye en las arterias y sostiene el cuerpo vivo, no es la que fluye cuando hago el pinchazo y saco una gota. Por el momento la sangre que sale del cuerpo cambia a tal punto que tenemos que admitir que es algo muy diferente; y lo que fluye como sangre coagulante, por fresca que sea, no es prueba de la esencia viviente dentro del organismo. La sangre es la expresión del Yo, un miembro del ser humano que está en un alto nivel. Incluso como sustancia física la sangre es algo que no se puede examinar físicamente en su totalidad en absoluto, porque cuando eres capaz de verla, ya no es la sangre que era cuando fluía en el cuerpo. No se puede mirar físicamente, pues desde el momento en que está expuesta a la vista y puede ser examinada por algún método similar a la radiografía, ya no se examina la sangre sino algo que es la imagen externa de la sangre en el plano físico. Estas cosas sólo se entenderán gradualmente. Siempre ha habido científicos en el mundo que trabajan desde el ocultismo que han dicho esto, pero han sido recibidas como cosas de locos o filósofos.

Todo lo que tiene que ver con la salud o la enfermedad del hombre está realmente ligado a la naturaleza múltiple del hombre, con la complicidad de su ser; Por lo tanto, es sólo a través del conocimiento del hombre que surge de la Ciencia Espiritual que podemos llegar a una concepción del hombre en la salud y en la enfermedad. Hay ciertas enfermedades en el organismo del hombre que sólo se pueden entender cuando nos damos cuenta de su conexión con la naturaleza del yo, y estas dolencias también aparecen de alguna manera —pero de manera limitada— en la expresión del yo, la sangre. También hay ciertas enfermedades en el organismo del hombre que apuntan a una enfermedad del cuerpo astral y que por lo tanto afectan a la expresión externa del cuerpo astral, el sistema nervioso. Ahora, al mencionar este segundo caso, tendré que pedirles que sepan algo de la sutileza del pensamiento necesario aquí.

Cuando el cuerpo astral del hombre tiene una irregularidad que llega a expresarse en el sistema nervioso, la imagen externa del cuerpo astral, lo primero que notamos físicamente es una cierta discapacidad en el funcionamiento del sistema nervioso. Ahora, cuando el sistema nervioso no puede hacer su trabajo en un área determinada pueden resultar todo tipo de síntomas afectando al estómago, la cabeza o el corazón. Sin embargo, una enfermedad que muestra síntomas en el estómago no necesariamente apunta a una discapacidad del sistema nervioso en un área determinada originándose por lo tanto en el cuerpo astral, pues puede venir de algo totalmente diferente.

Esos tipos de enfermedades relacionadas con el yo mismo y, por lo tanto, también relacionadas con su expresión externa, la sangre, aparecen como una regla —pero sólo como regla, porque estas cosas no están tan claras en el mundo, aunque se pueden trazar líneas generales cuando se quieren hacer observaciones— estas enfermedades aparecen como enfermedades crónicas. Otras varias alteraciones que parecen comenzar son generalmente síntomas. Puede aparecer uno u otro síntoma, que sin embargo se origina en una perturbación en la sangre, y que tiene su origen en una irregularidad de esa parte del ser humano a la que llamamos portador del Yo. Podría hablarles durante horas sobre los tipos de enfermedades que son crónicas y que se originan desde el punto de vista físico en la sangre y desde el punto de vista espiritual en el yo. Esas son principalmente las enfermedades que en el sentido propio son hereditarias, y que sólo pueden ser comprendidas por aquellas personas que miran el ser del hombre desde un punto de vista espiritual. Aquí y allá hay personas que están enfermas crónicamente, en otras palabras, que nunca están realmente en forma; Siempre tienen una u otra cosa del asunto con ellos. Para llegar al fondo de esto, debemos preguntarnos cuál es el verdadero carácter básico del yo. ¿Qué clase de persona es? Si usted entiende lo que realmente es la vida, entonces usted sabrá que las formas definidas de enfermedades crónicas están conectadas con uno u otro carácter básico del alma, del yo. Ciertas enfermedades crónicas nunca se producirán en personas que tienen una actitud seria y digna hacia la vida, pero si en aquellas de naturaleza frívola. Esto sólo puede ser una indicación, para mostrar la forma en que se están conduciendo estas conferencias.

Como ven, lo primero que tienen que preguntarse cuando alguien viene y dice que ha estado sufriendo esto o aquello por años, ¿qué clase de persona es fundamentalmente?. Tienen que saber qué tipo de carácter básico es su Yo, de lo contrario estaran obligados a ir mal con la medicina común, a menos que tengan suerte. Lo importante de curar a las personas de estas enfermedades, que son principalmente las realmente hereditarias, es considerar todo su entorno, en la medida en que puedan tener una influencia directa o indirecta sobre el yo. Cuando realmente se ha llegado a conocer este aspecto de una persona, puede tener que aconsejar que sea enviado a otro entorno natural, tal vez para el invierno, si es posible; O, si tiene un determinado trabajo, cambiarlo y encontrar un aspecto diferente de la vida.

Lo esencial será tratar de encontrar el escenario que tendrá el justo efecto sobre el carácter del yo. Para encontrar la cura correcta, necesitan, en particular, una amplia experiencia de vida, para que puedan entrar en el carácter de la persona y decir: Para que esta persona se recupere, debe cambiar de trabajo. Es una cuestión de señalar lo que es necesario desde el punto de vista de su naturaleza anímica. A veces, tal vez, sólo en este ámbito, no se puede lograr ninguna recuperación, porque es imposible hacer un cambio; En muchos casos se puede efectuar, sin embargo, sólo si la gente sabe de ello.  Se puede hacer mucho para algunas personas, por ejemplo, si simplemente viven en las montañas en lugar de en las tierras bajas. Estas son las cosas que se aplican al tipo de enfermedades que aparecen externamente como enfermedades crónicas, y que están conectadas físicamente con la sangre y espiritualmente con el yo.

Ahora llegamos a aquellas enfermedades que tienen su origen espiritual principalmente en irregularidades del cuerpo astral y que aparecen en ciertas discapacidades del sistema nervioso en una u otra dirección. Ahora una gran parte de las enfermedades agudas comunes están conectadas con lo que acabamos de mencionar, de hecho la mayoría de ellas. Pues es pura superstición creer que cuando alguien tiene una queja del estómago o del corazón o incluso una irregularidad claramente perceptible en alguna parte, el tratamiento correcto es tratar directamente con el síntoma. Lo esencial es que el síntoma está ahí porque el sistema nervioso es incapaz de funcionar. Así, el corazón puede verse afectado simplemente porque el sistema nervioso se ha vuelto incapaz de funcionar en el área donde debe apoyar el movimiento del corazón. Es absolutamente innecesario maltratar el corazón o, en su caso, el estómago, porque en principio no tienen nada directamente con ellos, porque sólo los nervios que los proporcionan son incapaces de llevar a cabo su trabajo. Si en un caso como este, la queja del estómago es tratada con ácido clorhídrico, sería un error comparable a tratar de  reparar un motor que siempre llega tarde porque se piensa que eso está relacionado con él —y con todo todavía sigue tardando. Pues encontrarían, en un examen más atento, que el motorista siempre se emborracha antes de conducir; Por lo que sería mejor tratar con el conductor del motor, para que el tren pueda llegar a ser puntual. Así que bien podría ser que con las quejas del estómago tengamos que tratar los nervios que proporcionan el dolor de estómago en lugar del propio estómago. En el campo de la medicina materialista, también, tal vez se pueden escuchar varias observaciones a este efecto. Pero no es sólo una cuestión de decir que con los síntomas del estómago usted tiene que tratar primero con los nervios. Esto no logra nada. Sólo logras algo cuando sabes que los nervios son la expresión del cuerpo astral y se buscan las causas en las irregularidades que allí se encuentran. La pregunta es, ¿qué es lo principal?

La primera cosa a considerar en el tratamiento de este tipo de queja es la dieta y encontrar el equilibrio adecuado entre lo que una persona goza y lo que es bueno para ella. Lo que importa es su modo de vida, no con respecto a las externalidades, sino con respecto a lo que tiene que ser digerido y trabajado por él, y en este sentido nadie puede saber nada sobre la base de la ciencia puramente materialista. Tenemos que darnos cuenta de que todo lo que nos rodea en el amplio mundo del macrocosmos tiene una relación con nuestro complicado mundo interior del microcosmos, y toda clase de alimento que existe tiene una conexión definida con lo que está dentro de nuestro organismo.

Hemos escuchado con frecuencia que el hombre ha pasado por una larga evolución y cómo toda la naturaleza exterior ha sido construida a partir de lo que ha sido impulsado por el hombre. Una y otra vez en nuestros estudios hemos vuelto al período del antiguo Saturno, donde encontramos que no existía nada aparte del hombre, que por así decirlo empujó a otros reinos de la naturaleza: las plantas, los animales, etc. En esa evolución, el hombre construyó sus órganos de acuerdo con lo que impulsaban. Incluso cuando el reino mineral fue expulsado, surgieron ciertos órganos internos específicos. El corazón no podría haber surgido si ciertas plantas, minerales y sus posibilidades minerales no hubieran surgido externamente con el paso del tiempo. Ahora lo que surgió externamente tiene cierta conexión con lo que surgió en su interior. Y sólo la persona que sabe de esta conexión puede prescribir en casos individuales cómo el elemento macrocósmico exterior puede ser utilizado en el microcosmos, de lo contrario el hombre experimentará de cierta manera que está tomando algo que no es correcto para él. Así que tenemos que recurrir a la Ciencia Espiritual para la base real de nuestro juicio. Siempre es superficial seguir leyes puramente externas tomadas de la estadística o la química cuando se prescribe un tratamiento dietético. Necesitamos una base completamente diferente, porque el conocimiento espiritual tiene que estar activo cuando tratamos al hombre en la salud o enfermedad.

Luego están aquellos tipos de enfermedades, en parte crónicas y en parte agudas, que están conectadas con el cuerpo etérico humano y que por lo tanto se expresan en las glándulas del hombre. Por regla general, estas enfermedades no tienen nada que ver con la herencia, sino mucho con la nacionalidad y la raza. De modo que en el caso de las enfermedades originadas en el cuerpo etérico y que aparecen como quejas glandulares, siempre debemos preguntarnos si la enfermedad está ocurriendo en ruso, en italiano, en noruego o en francés. Pues estas enfermedades están relacionadas con el carácter nacional y por lo tanto toman formas muy diferentes. Así, por ejemplo, se está cometiendo un gran error en el campo de la medicina, ya que en toda Europa occidental tienen una visión completamente errónea de la tuberculosis espinal. Aunque tienen el juicio correcto para los occidentales [los europeos, están bastante equivocados en lo que se refiere a la población de Europa oriental, porque tiene un origen muy diferente, ya que incluso estas cosas todavía varían considerablemente en la actualidad. Ahora se darán cuenta de que la mezcla de pueblos nos da un cierto estudio. Sólo la persona que puede distinguir las diferencias en la naturaleza humana puede hacer cualquier juicio absoluto. Estas enfermedades hoy son tratadas simplemente externamente y aglomeradas junto con enfermedades agudas, mientras que en realidad pertenecen a un campo completamente diferente. Sobre todo debemos saber que los órganos humanos que están bajo la influencia del cuerpo etérico y que pueden caer enfermos como resultado de irregularidades del cuerpo etérico, tienen relaciones muy definidas entre sí.

Hay, por ejemplo, una cierta relación entre el corazón de un hombre y su cerebro que se puede describir de una manera un tanto pictórica, diciendo que esta relación mutua del corazón y el cerebro corresponde a la relación del sol y la luna —el corazón es el sol y el cerebro la luna—. Por lo tanto, debemos saber si, por ejemplo, ocurre una perturbación en el corazón, que, en la medida en que esté arraigada en el cuerpo etérico, está destinada a tener un efecto sobre el cerebro. Así como cuando sucede algo en el Sol, un eclipse por ejemplo, la Luna está destinada a ser afectada. No es diferente, porque estas cosas tienen una conexión directa.

En la medicina oculta estas cosas también se describen aplicando las imágenes de los planetas a la constelación de los órganos del hombre. Así el corazón es el Sol, el cerebro la Luna, el bazo Saturno, el hígado Júpiter, la bilis de Marte, Venus los riñones y los pulmones  Mercurio. Si estudian las relaciones mutuas de los planetas, tendrán una imagen de las relaciones mutuas de los órganos del hombre en la medida en que están en el cuerpo etérico. La bilis no podría posiblemente afligirnos —y esto se mostraría espiritualmente en el cuerpo etérico— sin que la enfermedad tenga su efecto sobre los otros órganos mencionados, de hecho si la bilis se describe como Marte, su efecto sería similar al efecto de Marte en nuestro sistema planetario. Tienen que conocer las interconexiones de los órganos cuando hay una enfermedad etérica y, sin embargo, éstas son principalmente esas enfermedades —y con esto verán que cualquier forma de unilateralidad debe ser evitada en el campo del ocultismo— para las cuales se deben utilizar los remedios específicos. Este es el lugar para usar los remedios que se encuentran en las plantas y minerales. Porque todo lo que pertenece a las plantas y a los minerales tiene una profunda importancia en todo lo que tiene que ver con el cuerpo etérico humano. Así, cuando sabemos que una enfermedad ha surgido en el cuerpo etérico y aparece de cierta manera en el sistema glandular, debemos encontrar el remedio que pueda reparar correctamente el complejo de interconexiones. Particularmente con aquellas enfermedades donde lo primero que hay que buscar es, obviamente, si se originan en el cuerpo etérico y, en segundo lugar, si están relacionados con el carácter nacional, y todos los órganos están interconectados de forma regular, estas enfermedades son las primeras para las cuales se pueden usar remedios específicos.

Ahora quizás lo que están imaginando es que si es necesario enviar a una persona a otro lugar, no podrán ayudarlo como regla si está atado a un trabajo y no puede moverse. El método psicológico es siempre eficaz. Lo que se llama el método psicológico funciona mejor cuando la enfermedad está realmente en el ser del yo de una persona. Así, cuando se produce una enfermedad crónica de este tipo, una que está en la sangre, los remedios psicológicos están justificados. Y si se llevan a cabo de la manera correcta, su efecto sobre el yo compensará por completo lo que le toca desde fuera. Dondequiera que miren, podrán ver la sutil conexión entre lo que un hombre experimenta en su alma cuando trabaja habitualmente detrás de una mesa de trabajo y cuando tiene la oportunidad de disfrutar del aire del campo por un corto tiempo. La alegría que da alas al alma puede llamarse un método psicológico en el sentido más amplio. Entonces, si el terapeuta está llevando a cabo su método correctamente, puede gradualmente ejercer su propia influencia en lugar de esto y los métodos psicológicos tienen su más fuerte justificación para esta forma de enfermedad que no debe pasarse por alto, porque la mayoría de las enfermedades provienen de una irregularidad del yo del hombre.

Luego llegamos a las enfermedades que surgen de las irregularidades del cuerpo astral. Aunque los métodos puramente psicológicos se pueden utilizar, ciertamente pierden su mayor valor, por lo tanto se utilizan raramente para éstos. Aquí se aplican los remedios dietéticos. El tipo de enfermedad que describimos en tercer lugar es en realidad el primero en el que está justificado el uso de medicamentos externos para ayudar al curso de la recuperación. Si vemos al hombre como el ser complicado que es, el tratamiento de las enfermedades también será de mente amplia, y la unilateralidad debe ser evitada.

Las únicas enfermedades que quedan ahora son las que realmente se originan en el propio cuerpo físico, que tienen que ver con el cuerpo físico, y éstas son las enfermedades infecciosas reales. Este es un capítulo importante y será considerado con mayor detalle en una de las próximas conferencias, después de haber tratado primero el verdadero origen de los “Diez Mandamientos”. Porque ustedes verán que esto realmente tiene una conexión. Hoy, por lo tanto, sólo puedo mencionar que existe este cuarto tipo de enfermedad, y que una comprensión más profunda de esta implica conocer la naturaleza de todo lo relacionado con el cuerpo físico humano. La base de estas enfermedades no es física, sino de naturaleza espiritual. Cuando hemos examinado el cuarto tipo, todavía no habremos terminado con todas las enfermedades importantes, porque veremos que el karma humano también juega. Esa es una quinta categoría a considerar.

Digamos, pues, que gradualmente alcanzaremos una comprensión de las cinco diferentes formas de la enfermedad humana, que proceden del yo, del cuerpo astral, del cuerpo etérico, del cuerpo físico, y también de las causas kármicas. La esfera de la medicina no mejorará hasta que toda esta esfera incluya el conocimiento de los miembros superiores del ser del hombre. Hasta ahora no hemos tenido una práctica médica que realmente haya llegado a enfrentarse con lo que está en juego. Aunque, como ocurre con muchas otras ideas ocultas, estas cosas tienen que actualizarse y ponerse en una forma moderna, deben darse cuenta de que esta sabiduría no es nueva en algunos aspectos.

La medicina surgió del conocimiento espiritual y se ha vuelto más y más materialista. Y quizás en ninguna otra ciencia podemos ver tan claramente cómo el materialismo ha superado a la humanidad. En épocas anteriores la gente era por lo menos consciente del hecho de que tenían que tener un conocimiento del cuadruple ser del hombre para entenderlo. Hubo casos de materialismo antes, por supuesto, e incluso antes de hace cuatrocientos años, los clarividentes observaron el pensamiento materialista surgiendo a su alrededor en esta esfera. Paracelso, por ejemplo, que se considera un loco o un soñador y no se comprende en absoluto hoy, llamó la atención sobre el creciente materialismo de la ciencia médica centrada en Salerno, Montpellier, París y también en ciertas partes de Alemania. Y sólo por su posición responsable en el mundo, Paracelso se sintió obligado —como lo hacemos hoy— a llamar la atención sobre la diferencia entre la medicina basada en el conocimiento espiritual o en el materialismo. Tal vez sea aún más difícil hoy en día lograr algo con el pensamiento paracélsico. Pues en aquellos días el enfoque materialista de la medicina no se oponía tan rígidamente al enfoque paracelsiano, como la ciencia materialista de hoy a cualquier penetración en la naturaleza real, espiritual del hombre. Lo que dijo Paracelso acerca de esto, por lo tanto, todavía se aplica hoy, aunque su significado será menos fácilmente reconocido. Si nos fijamos en las opiniones que mantienen hoy las personas que trabajan en los bancos de disección y en los laboratorios, y en la forma en que se aplica la investigación a la comprensión del hombre en la salud y en la enfermedad, podríamos reaccionar en cierta medida como lo hizo Paracelso. Sin embargo, quizá no sea apropiado añadir una súplica para la comprensión y el perdón, tal vez, tal como lo hizo Paracelso a sus contemporáneos locales en la esfera médica, es decir, con toda esperanza real de perdón. Pues el propio Paracelso dijo que no era un hombre de buena crianza, ni se había movido en altos círculos; Le faltaba gracia y refinamiento, por lo tanto se le perdonaría si lo que decía no siempre se expresaba en el mejor lenguaje. Mientras hablaba sobre la naturaleza de las diferentes enfermedades, Paracelso dijo lo siguiente sobre los médicos extranjeros y también alemanes: “Es un mal negocio, todos esos médicos extranjeros, nombrar a los de Montpellier, Salerno y París, que quieren tener todos el crédito y derraman el desprecio a todos los demás, pero ellos mismos no saben nada y no pueden hacer nada, y es de conocimiento común que no hacen más que hablar y mostrar. No se avergüenzan de sus enemas y purgantes, y dependen de ellos incluso si el paciente está muriendo. Se jactan de toda la anatomía que conocen, y ni siquiera pueden ver el sarro en los dientes de las personas, y mucho menos cualquier otra cosa. Son excelentes doctores, incluso sin gafas en la nariz. ¿Qué clase de visión y anatomía tienen? No pueden hacer ningún bien terrenal con ellos, y no ven más allá de sus propias narices. Trabajan tan duro, también, esos estafadores y ladrones alemanes de médicos y tontos recién nacidos, que cuando lo han visto todo, saben menos que antes. Así que se ahogan en la inmundicia y los cadáveres y después se ponen los aires de santos —deben ser arrojados a la chusma!”.

 

Traducido por Gracia Muñoz en Agosto de 2017.