GA240c1. El Cristianismo Cósmico y el impulso de Micael

Rudolf Steiner — Torquay (Inglaterra), 12 de agosto de 1924

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Durante siglos, los hombres se han ido desacostumbrando a dirigir sus mentes al mundo espiritual. Decimos, y con razón, que los últimos siglos han inaugurado una era de materialismo que ha puesto su sello no solo en el pensamiento del hombre, sino también en su voluntad, sus acciones y, de hecho, en toda su vida. Y nosotros en la Sociedad Antroposófica nos damos cuenta de que el propósito de esta Sociedad es despertar fuerzas por las cuales los hombres serán liberados de la esclavitud de la materia, de las influencias que les hacen negar la realidad de lo Espiritual.

Pero si el Movimiento Antroposófico debe proporcionar el impulso que se necesita en la evolución de la humanidad, todas las enseñanzas, todos los tesoros de la sabiduría que durante muchos años han estado fluyendo a través de él deben aplicarse con verdadera seriedad. Debemos reflexionar profundamente sobre las realidades de la vida del hombre hoy. Él viene al mundo a través del nacimiento con rasgos heredados de sus padres y antepasados, está influenciado y guiado por puntos de vista y opiniones actuales y, a cierta edad, se vuelve alerta y despierto a la vida que lo rodea en el mundo exterior. Él presta atención a las ideas, los pensamientos, las obras, los impulsos que se encuentran en su entorno; trata de entender su lugar como miembro de una nación en particular, como miembro de la humanidad en general, y demás.

En el Movimiento Antroposófico, aceptamos la verdad esclarecedora de que todos los que estamos aquí hemos pasado por vidas anteriores en la Tierra. Hemos traído a esta vida presente los frutos de esas vidas anteriores. Y somos conscientes no solo de lo que somos dentro de nuestra nación presente, dentro de la humanidad moderna, sino que sabemos que ya hemos pasado por varias encarnaciones en la Tierra y que en otras condiciones de existencia, entre la muerte y el renacimiento, hemos trabajado en el desarrollo del Ser, del Yo, que hemos hecho de nosotros mismos lo que somos hoy.

Pero con su conciencia cotidiana el hombre no se da cuenta de que estas vidas terrenales previas también deben tenerse en cuenta. Tampoco será posible ningún progreso a menos que estudie toda la vida a la luz del karma, del destino que toma forma de una vida terrenal a otra. La vida histórica de la humanidad debe, sobre todo, estudiarse desde este punto de vista. Nos decimos a nosotros mismos que aquí o allá apareció una personalidad sobresaliente, alguien que logró grandes cosas para la Humanidad. ¿Realmente entendemos esa personalidad si simplemente consideramos que nació en un momento determinado y luego seguimos las experiencias y eventos de esa vida? Si las enseñanzas disponibles en el Movimiento Antroposófico se toman en serio, nuestra actitud debe ser más bien: allí vemos una personalidad que en su encarnación ahora o en el pasado, representa los frutos de vidas terrenales anteriores, y no podemos realmente entenderlo sin tomar esas vidas anteriores en cuenta.

Sin embargo, si este punto de vista se adopta seriamente, nuestra concepción de la historia será radicalmente diferente de la que prevalece actualmente. Es costumbre hoy en día contar los hechos y eventos de las diversas épocas de la historia humana, en conexión, digamos, con un estadista, un pintor u otra figura destacada. Se dan cuentas de su vida y acciones en la Tierra,  pero nunca se considera seriamente la idea de las vidas terrenales anteriores que juegan un papel en una encarnación dada . Sin embargo, no puede haber una comprensión real de la historia sin el conocimiento de que lo que sucede en un momento posterior, es el fruto que el ser humano traspasó de épocas anteriores a posteriores. Los seres humanos que viven hoy o que vivieron hace siglos también estuvieron en la Tierra en épocas pasadas y han trasladado a esa época posterior los resultados de lo que pensaron y experimentaron en aquellos tiempos pasados.

¿Cómo, por ejemplo, debemos entender un fenómeno de la época actual tan inquietante como el siguiente?  Por casi dos mil años, todo lo que se inauguró a través del Misterio del Gólgota ha estado con nosotros; desde entonces, el Impulso de Cristo ha estado trabajando en la civilización europea y occidental. Pero en el mismo mundo a través del cual esta presente el Impulso de Cristo, calentando los corazones e iluminando las mentes de los hombres, ha echado raíces un elemento diferente. En ese mismo mundo se encuentran los resultados de todo lo que se inculca incluso en nuestros niños mediante la introducción de la ciencia moderna en las escuelas, todas las ideas y puntos de vista que nos presentan los periódicos todas las mañanas en el desayuno. Por otra parte, piensen en las concepciones prevalecientes en la naturaleza y el ser humano, piensen en todo lo que la ciencia ha introducido en la vida pública, todo lo que el arte y otras ramas de la cultura han producido… no se puede decir que estas cosas estén impregnadas por el Impulso de Cristo. Están allí lado a lado con el Impulso de Cristo. De hecho, muchos hombres se esfuerzan por evitar que la influencia del Impulso de Cristo encuentre su camino en los dominios de la anatomía, la fisiología, la biología o la historia, y mantener separados todos estos campos del conocimiento.

¿Por qué es esto entonces? En tanto nos limitemos a hablar de alguna personalidad que fue, digamos, un científico, que recibió este o aquel tipo de educación, que se involucró en alguna forma de investigación, o  si simplemente hablamos de un estadista que ha sido un liberal o conservador, no comprenderemos cómo el Impulso de Cristo puede fluir a través de la civilización moderna simultáneamente con elementos que no necesitan tener nada en común con el cristianismo. ¿Cómo puede ser esto? Sin embargo, podremos entenderlo si estudiamos las diferentes vidas terrenales de personalidades destacadas, ya que entenderemos que los seres humanos transmiten a épocas posteriores los pensamientos, los impulsos de la voluntad que desplegaron en sus encarnaciones anteriores.

Observemos personalidades en la historia que han tenido gran influencia en nuestra propia época. Pensemos, por ejemplo, en alguien cuya influencia en la vida externa, especialmente en dominios en los que la ciencia desempeña un papel, ha sido profunda y de gran alcance: me refiero a Bacon, Lord Bacon de Verulam. Él aparece en el mundo y los detalles de su vida son bien conocidos. Lo vemos trabajando en el ámbito de la civilización cristiana. Sin embargo, no hay rastro del Impulso cristiano en sus escritos. Bacon de Verulam podría haber surgido igualmente de alguna civilización no cristiana. Lo que realmente dice sobre el cristianismo es extremadamente superficial en comparación con el impulso real que estaba dentro de él. La misma característica puede ser percibida en Bacon, el científico, Bacon, el filósofo, Bacon, el estadista.

De nuevo, piensen en una personalidad como Darwin. Darwin era un cristiano bueno y sincero, pero no había ninguna conexión entre su cristianismo y sus ideas sobre la evolución de los animales y el hombre. La tendencia del pensamiento en ambos casos es completamente diferente de la del Impulso Crístico.

No haremos ningún progreso a menos que nos preguntemos: ¿qué pudo haber ocurrido en las primeras vidas terrenales, digamos de Bacon o de Darwin? ¿Qué habían traído de sus encarnaciones anteriores?

Si la Sociedad Antroposófica debe cumplir su propósito, tales preguntas no deben seguir siendo abstractas. El mero conocimiento de que el hombre vive muchas veces en la Tierra, que una cosa u otra es trasladada de una vida anterior a una posterior, no nos llevará muy lejos. Por supuesto, no hay nada en contra de reflexiones de este tipo; no son más que una creencia general y son inocuas. Pero lo que debemos hacer es estudiar las realidades concretas del ser humano y comprender su vida en una época posterior a la luz de lo que fue en encarnaciones anteriores.

Ahora procederemos a estudiar estos asuntos, comenzando con un ejemplo tomado de la historia, para abordar el tema del karma con toda seriedad.

Observando el progreso de la evolución revelada por la civilización, por las hazañas de la humanidad, podremos percibir cómo los individuos trasladan a una época posterior lo que adquirieron y se apropiaron en una época anterior.

Por ejemplo: Bacon de Verulam aparece en cierto momento; Darwin aparece en una época posterior. Percibimos cierta similitud entre ellos. El estudio superficial simplemente se propone descubrir cómo Bacon, cómo Darwin, desarrollaron sus puntos de vista e ideas particulares. Pero si profundizamos en el tema, descubrimos que ambos introducen en la civilización cristiana un elemento que, para empezar, es inexplicable como un producto de esa civilización.

Cuando miramos hacia atrás, surge la pregunta: ¿No habían pasado Bacon y Darwin vidas anteriores en la Tierra? Transmitieron de esas encarnaciones anteriores los rasgos y características revelados en sus vidas posteriores. Cuando los entendemos como individuos, entonces y solo entonces, entendemos su lugar real en la historia. Porque cuando la realidad del karma se toma en serio, la historia se convierte en hechos de hombres, en corrientes de vidas humanas que fluyen de épocas remotas del pasado al presente y de allí al futuro.

De ahora en adelante se hablará de estas cosas sin reservas; hablaremos de hechos de la vida espiritual de tal manera que la historia externa y el mundo externo de la naturaleza nos revelarán las realidades espirituales que se encuentran detrás.

Es cierto que estas preguntas, teniendo en cuenta  que se hacen en los mundos espiritual y físico por igual, para empezar, se tomarán menos en serio de lo que es debido. Porque no se pueden formar juicios sobre tales asuntos  en la medida que se forman juicios sobre las cosas de la vida ordinaria. Y para indicar los muchos factores subyacentes que deben tenerse en cuenta, me gustaría hacer una cierta referencia personal —aunque es bastante objetiva— antes de que lleguemos a responder las preguntas: ¿Quién fue Bacon en su vida anterior? ¿Quién fue Darwin en su vida anterior?[1].

En el “Goetheanum Weekly,” como saben, estoy escribiendo la historia de mi vida. Pero en un periódico destinado también para el mundo exterior, no es posible hablar de todo y se deben hacer ciertas adiciones por el bien de quienes están dentro de nuestro Movimiento que desean fervientemente encontrar su camino hacia el mundo espiritual. Y así hoy, antes de proceder en las próximas conferencias a responder a las preguntas que se han planteado aquí, me gustaría hacer esta breve referencia personal.

Los que como yo nacimos en los años sesenta del siglo pasado hemos vivido la época donde la Regencia de Gabriel de los últimos tres siglos y medio fue reemplazada por la Regencia de Micael. La Regencia de Micael, es decir, la entrada del Impulso Solar perteneciente a Micael en la civilización de la humanidad, comenzó a fines de los años setenta del siglo pasado. En el tiempo inmediatamente posterior a la entrada de la influencia de Micael, en los años ochenta y noventa, cuando la Regencia de Micael comenzaba a tener efecto detrás del escenario de los acontecimientos externos, aquellos que estaban pasando por el período del desarrollo del Alma Intelectual o Mental —es decir, entre la edad de veintiocho y treinta y cinco años— estaban realmente viviendo en una especie de distanciamiento del mundo físico. Porque cuando un ser humano está conscientemente activo y alerta en el Alma Mental, se distancia en un sentido muy real del mundo material.

Hablamos del hombre como un ser compuesto de cuerpo físico, cuerpo etérico, cuerpo sensible. Con su cuerpo físico se encuentra claramente dentro del mundo físico. Con su cuerpo etérico, cuerpo sensible y alma sensible también está fuertemente involucrado en el mundo externo. Pero puede vivir apartado y alejado del mundo exterior y material cuando se está plenamente consciente en la Alma Mental, antes de que la Consciencia o el Alma Espiritual se despierten en el trigésimo quinto año de vida. La plena consciencia dentro del Alma Mental puede transportar al hombre por completo al mundo anímico. Y así en los años ochenta y noventa del siglo pasado hubo oportunidad para quienes poseían las facultades correspondientes de vivir en el Alma Mental, distanciarse en mayor o menor medida del mundo físico.

¿Qué significa esto? Significa que en el Alma Mental, distante del mundo material, era capaz de vivir en el mundo en el que Micael estaba encontrando  su camino hacia la Tierra.Los años ochenta y noventa produjeron muchas cosas que suscitaron asombro y admiración, hubo muchos campos en los que los hombres se volvieron expertos y muchas maneras en que la cultura se enriqueció. La literatura moderna tiene palabras de gran elogio para este período. Piensen solo en lo que lograron los periódicos y el mundo del arte desde los años 1879, 1880-1890 en adelante. Pero en estos años hubo sucesos de un conjunto completamente diferente. Detrás de un velo delgado, un velo muy delgado en ese momento, estaba un mundo contiguo a nuestro mundo físico. Condiciones peculiares prevalecieron poco antes del final de Kali Yuga a fines del siglo XIX. En un mundo vecino, separado del mundo físico por un velo tan delgado que era impenetrable para la conciencia cotidiana de los hombres, estaban ocurriendo cosas que tuvieron efecto y que llegaran a una evidenciare manifiesta y claramente en el mundo físico y sus influencias.

En verdad, algo misterioso estuvo en juego en las últimas décadas del siglo XIX. Ocurrieron sucesos trascendentales, agrupados alrededor del Espíritu que llamamos Micael. Participando en estos acontecimientos estaban los fuertes y enérgicos seguidores de Micael, almas humanas que vivían en ese momento en su existencia entre la muerte y el renacimiento, que todavía no se habían encarnado en el cuerpo físico; pero también estaban fuertes Poderes demoníacos que bajo el influjo de las influencias Ahrimánicas se rebelaron contra lo que vendría así al mundo.

Si ahora se me permite hacer una referencia personal, es esta: las concepciones de la realidad del mundo espiritual no me presentaron ninguna dificultad en ninguna edad. Lo que el mundo espiritual revelaba penetraba en mi alma, formándose en ideas, en pensamientos. Por otro lado, las cosas que venían fácilmente a los otros me resultaban difíciles. Siempre pude captar rápidamente los argumentos del pensamiento científico natural, pero los hechos concretos no quedaban en mi memoria, simplemente no se registraban allí. Podría entender sin esfuerzo la teoría ondulatoria, los argumentos de los matemáticos, los físicos y los químicos; y por otro lado, a diferencia de la mayoría, no podría reconocer un mineral en particular si lo había visto solo una o dos veces; me veía obligado a mirarlo unas treinta o cuarenta veces antes de poder volver a reconocerlo. Me resultaba difícil retener imágenes concretas de las cosas del mundo externo y material. No fue fácil para mí entrar completamente en el mundo físico de los sentidos.

Por esta razón, viví con todas las fuerzas del Alma Mental a través de lo que estaba sucediendo en ese mundo detrás del velo, en esta esfera de la actividad de Micael. Y fue allí donde surgió de una vez por todas, el gran desafío de tratar con seriedad la realidad del mundo espiritual, de llevar estas cuestiones trascendentales a la luz del día. La vida externa no ofrecía ningún incentivo, ya que todo lo que se hacía era criticar una vez más las viejas y gastadas biografías de hombres como Darwin y Bacon. Pero detrás del escenario, detrás de este velo delgado, en la región donde Micael estaba trabajando, las grandes preguntas fueron llevadas a un hecho. Y este sobre todo me fue llevado sobre uno: ¡Qué gran diferencia hay entre hacer estas preguntas internamente y ponerlas en palabras reales! Pero detrás de las escenas, detrás de este velo delgado, en la región donde Micael estaba trabajando, fueron emitidas las grandes preguntas. Y estas fueron llevadas sobre uno: ¡Qué gran diferencia hay entre hacer las preguntas interiormente a ponerlas en palabras reales!

micael

 

En la actualidad, la gente piensa que una vez que se sabe algo, se puede hablar de inmediato. De hecho, todo lo que entra en el conocimiento de la gente hoy se expresa y anuncia de inmediato. Pero cuando las preguntas en cuestión en la esfera de Micael en los años ochenta y noventa se apoderaron del hombre, continuaron hasta el siglo XX. E incluso después de haber vivido con estas preguntas durante décadas, cada vez que uno quería pronunciarlas, era como si los oponentes de Micael se hubieran reunido y sellado los labios, porque sobre ciertas cuestiones debía mantenerse el silencio.

Gran parte de lo que permaneció como un secreto de Micael tuvo que ser llevado adelante en el corazón del Movimiento Antroposófico mismo, sobre todas las verdades relacionadas con conexiones históricas del tipo al que se ha hecho referencia. Pero por un cierto tiempo ahora —en realidad durante meses—  me ha sido posible hablar de estas cosas sin reservas. Es por eso que he podido hablar libremente de las conexiones entre las vidas terrenales, y también lo haré aquí. Porque esto es parte de la presentación de aquellos Misterios de Micael que tomaron el curso que les describí.

Este es uno de los temas que, hasta ahora, ha sido tratado de una manera más abstracta. Al comienzo de la conferencia hablé de una eventualidad, a saber, que el mundo espiritual podría haber retenido el consentimiento. No ha sido así. Lo que realmente sucedió es que desde la Reunión de la Fundación de Navidad y, sobre todo, debido a las oportunidades que me brindó el trabajo oculto, los demonios que hasta ahora habían impedido que se escucharan estas cosas se han visto obligados a guardar silencio. Las cosas a las que me refiero no son, por supuesto, completamente nuevas, ya que se experimentaron hace mucho tiempo en la forma que he indicado. Pero debe recordarse que en el ocultismo las cosas que se descubren un día no se pueden comunicar al siguiente.

Ya he hablado de un cierto cambio en las circunstancias y les estoy diciendo estas cosas para que cuando, en el futuro, se haga referencia a realidades concretas en las repetidas vidas terrenales de personalidades conspicuas o poco llamativas, puedan comprenderlas con la seriedad necesaria. Tales cosas no deben tomarse a la ligera, sino con el respeto que les corresponde.

En las próximas conferencias tales indicaciones serán multiplicadas y elaboradas. Pero antes de hablar de encarnaciones anteriores de hombres como Darwin y otros, primero quería enfatizar qué tipo de atmósfera espiritual deben impregnarse estas cosas y la naturaleza de la iluminación que debe derramarse sobre ellas.

 

Traducido por Gracia Muñoz en enero de 2018.

 

 

[1] [Dr. Steiner no habló más de Darwin en estas conferencias. Los lectores son referidos a su conferencia en Dornach, 16 de marzo de 1924. Karmic Relationships, vol.I.]

 

 

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4 comentarios el “GA240c1. El Cristianismo Cósmico y el impulso de Micael

  1. […] GA240c1. El Cristianismo Cósmico y el impulso de Micael […]

  2. José Antonio Alemán dice:

    Hola, Esta conferencia la impartió R.Steiner en Torquay (Inglaterra). así como otras dos del 14 y 21 de agosto de 1924. Impartó tres más en Londres, los días 24 (2 conferencias) y 27 de agosto. Todas ellas están ya traducidas del alemán al español en el volumen 6 de “Relaciones kármicas”, Ed. Antroposófica.

  3. José Antonio Alemán dice:

    Por tanto, es incorrecto poner que esta conferencia la dictara en Dornach, pues fue en Torquay

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