GA56c6. Los llamados peligros de la iniciación

Del ciclo:  El conocimiento del alma y el espíritu (GA56)

Rudolf Steiner — Berlín, 12 de  diciembre de 1907

English version

No es el único reproche contra la Ciencia Oculta que es soñadora y fantástica,  sino que también muchas personas creen que es peligroso estar conectados con ella. Existen unos puntos de vista absolutamente extravagantes en ciertos círculos sobre los llamados peligros de la Ciencia Espiritual.  En un principio apuntan en general a esos supuestos peligros incluso sin tratar de calificarlos o explicar en qué consisten. Porque a veces cuando uno habla tanto de estos peligros, prevalece una profunda falta de conocimiento de lo que implica la Ciencia Oculta.  Solo tiene una idea incierta de que implica algo peligroso. Pero tampoco se detiene en lo que uno debe absolutamente detenerse: si la Ciencia Oculta en sí es peligrosa o es solo esa penetración más profunda mientras uno se familiariza con los métodos, los ejercicios que llevan al ser humano al mundo espiritual invisible e indiscernible que le rodea. Y así, quien quiera hablar de peligros generales en este campo debe diferenciar esto.

A menudo no se trata solo de un consejo sobre ciertos peligros en absoluto, sino que dicen: oh, esta Ciencia Oculta o esta Teosofía hace que los seres humanos no sean mundanos, les quita de eso con lo que tendrían que lidiar, con las realidades de la vida en la que deberían estar interesados.

Algunos círculos consideran tremendamente deplorable que tal o cual miembro haya sido arrancado de ellos aparentemente porque comienza a interesarse en la Teosofía o en la Ciencia Oculta que le subyace. Por esa razón, el juicio suficientemente pronunciado probablemente se originó porque la Teosofía hace que el ser humano sea poco práctico, le alivia de los deberes inmediatos de la vida, y lo engaña con el ascetismo y la falta de mundo.

Aunque ya se ha mencionado aquí, por uno y otro lado, me gustaría llamar nuevamente su atención sobre el hecho de que es el reproche más injusto y al mismo tiempo más imposible contra la Ciencia Oculta y su vocación, la de que hace al ser humano no mundano o lo atrae hacia el ascetismo. He enfatizado repetidamente que el mundo espiritual subyace a nuestro mundo de los sentidos, nuestro mundo de la vida física. Por lo tanto, debería ser llamado no mundano aquel a quien no le importan las verdaderas y reales fuerzas de la existencia y se limita solo al mundo exterior, y a lo que le dicen los sentidos de los que puede disfrutar. No se puede decir que la Teosofía inste a sus seguidores a una vida ascética, a las privaciones o a la falta de mundanalidad. Sin embargo, es cierto que alguien que se interesa por la Ciencia Oculta tiene otras simpatías y antipatías diferentes a las de muchas personas.

Aun asi, en muchos casos no es de tal manera que aquellos que se acercan a la Ciencia Oculta alcancen este interés solo dentro de un círculo científico espiritual o teosófico. La gente trae estas emociones con ellos como una norma; los intereses los llevan a los círculos teosóficos, y la Teosofía solo quiere ofrecer nada más que lo que se le exige. No es que sean expulsados ​​de los círculos que dicen: se han vuelto extraños para nosotros, porque la Teosofía se los ha llevado, pues estos círculos los alienan cada vez más porque los ven vivos y tienen otros intereses. Si dichos círculos se quejan de que se les quita este o ese miembro, deberían preguntarse: ¿nos ha quitado este miembro la Teosofía o lo hemos expulsado por aburrimiento? Si uno compara la vida, como debería ser en el círculo teosófico con la vida de un círculo mundano, que dice que uno no debe dedicarse al ascetismo, entonces respondo que el teósofo no se retira porque quiera escapar de la vida, sino porque quiere llegar a la verdadera vida real.

Aquellos que están interesados en la Ciencia Espiritual no experimentan un ascetismo más grande, no hay mayor privación que dedicarse a las actividades que uno llama “vida” en muchos círculos. Si uno llama a esta “vida”: levantarse por la mañana, leer el periódico, hacer esto o aquello que tiene un uso práctico, participar en esta o aquella actividad banal por la noche, si uno llama a esto “vida”, de hecho, es “ascetismo” para el teósofo, una terrible privación, por así decirlo, si a uno lo hacen participar de esta vida. Si después, y a pesar de todas las fuerzas de resistencia, el interés en la Teosofía se hace más y más grande, es solo una evidencia de que cada vez más personas quieren escapar de la vida “ascética” de los placeres habituales y entregarse a la vida real. Los seres humanos tendrían que darse cuenta de esto si comulgan con sus corazones de una vez, ya que la vida en la Ciencia Espiritual no significa lamentos y lloriqueos debido a los sufrimientos y las privaciones. La praxis de la vida es un capítulo que ya hemos discutido en las diferentes conferencias.

Aquellos que tan a menudo son vanidosos de su praxis de vida dicen: la Teosofía con sus ideas quijotescas lleva el error a los oídos de la gente, y las personas que se dedican a tal cosa nunca logran hacer un trabajo real en la vida. Sin embargo, si miraran solo al mundo y a la práctica por un lado, y al idealismo impráctico por otro lado, quizás hablarían diferente.

El filósofo alemán Johann Gottlieb Fichte dijo: los idealistas saben tan bien como las llamadas personas prácticas, tal vez mejor, que los ideales no deben aplicarse inmediatamente a la vida. Sin embargo, el hecho de que ciertas personas no puedan darse cuenta de que toda vida brota de un ideal, de aquello que todavía no está allí, que debería llegar a hacerse primero, muestra solo que uno no cuenta con ellos en el plan de mejora de la humanidad. Por lo tanto, ¡Dios pueda darles lluvia y luz solar, comida y pensamientos inteligentes en el momento correcto! El teósofo puede consolarse a sí mismo desde una consideración objetiva de la vida si uno apunta al peligro de lo que se denomina impráctico.

Aquí se puede citar un ejemplo de una junta inteligente de facultativos en un país del sur de Alemania. Cuando se quería construir el primer ferrocarril en Alemania, uno preguntó si era bueno que se construyera ese ferrocarril. La Junta dijo —todos pueden convencerse ya que el documento existe— que no se debería construir ningún ferrocarril, porque los seres humanos sufrirían graves daños en su sistema nervioso. Sin embargo, si la gente quiere viajar en ferrocarril, y este se construye, se tendrían que levantar altos muros de madera en ambos lados, de modo que ahí por donde pase, no se sufran conmociones cerebrales.  Esto no hace mucho tiempo! No hace mucho tiempo que un hombre que no era una persona práctica, sino un “maestro impráctico” aconsejó introducir las postales más baratas (?) en lugar de los costosos gastos de envío. La persona poco práctica fue Rowland Hill (1795-1879). Hubo un administrador de correos que dijo: “No puedo entender que se tenga una ventaja al introducir esta forma de pagar el franqueo (pago por adelantado del remitente con sellos en lugar de pago directo por parte del destinatario). Si se desarrolla el tráfico de esa manera, los edificios de las oficinas de correos ya no serán suficientes para recoger y enviar todas las cartas y envíos postales.  Los juicios de este tipo aparecen en los círculos de las personas que son hostiles a la Teosofía. Los peligros que allí se describen se asemejan a los que la gente experimenta hacia el ferrocarril, después de ser conducidos por él desde hace décadas. El futuro producirá la evidencia. Tan poco como la Junta Facultativa de Baviera pudo evitar la construcción del ferrocarril, ni el jefe de correos en Londres pudo evitar el aumento del tráfico de correos, así la necesaria expansión de la Teosofía tampoco puede ser detenida por objeciones similares en nuestro tiempo.

Sin embargo, no se oponen muchas objeciones a lo general; uno siente algo particular. Por lo tanto, también se puede hablar públicamente, de eso que da motivos, tal vez, para tales preocupaciones y hablar de esos peligros. Lo primero, no debemos olvidar: que algo debe trabajar, que debe tener un significado y poder en el mundo operando de manera diferente en los diferentes seres humanos. Trabajando de la manera en que puedan influir e impresionar a los seres humanos. Ahora la Teosofía es algo así como una especie de tormenta purificadora de nuestra atmósfera espiritual y lo será cada vez más.

¿Cómo se realiza esta atmósfera espiritual? Se cumple con toda la posible confianza y seguridad de juicios de victoria, que al parecer estar más seguros de la victoria menos profundamente se introducen en el ser de las cosas. En particular, es el pensamiento y el sentimiento materialista, la disposición materialista que se considera con inmensa arrogancia infalible como la única verdadera doctrina y lo empapa todo con tal desprecio que quiere apuntar al mundo espiritual, como si solo se tratara de fantasías.

Cierto, alguien que entrena su pensamiento en esa lógica necesaria para controlar las áreas que están más allá del mundo sensible siempre está en peligro de que la lógica de los materialistas lo pueda enfermar. Sin embargo, los juicios superficiales que son bastante comunes hoy en día y aparecen con una certeza sin igual y una arrogancia de infalibilidad, a veces son muy cortos. Su fragilidad se vuelve obvia muy pronto si a esa lógica se enfrenta la perseverancia del pensador que va de concepto a concepto, ya que esta es necesaria si uno no puede avanzar por el puente de las experiencias sensoriales externas sino que quiere tener un apoyo y seguridad en sí mismo y una certeza interior. Y en este aspecto, el pensamiento que fluye de la Ciencia Oculta en el presente, a menudo debe aparecernos como una tormenta purificadora. Aparece para las masas humanas y para el ser humano individual. Ahí no podemos dejar de insistir en que, sin embargo, esto no es ningún riesgo. Existe el riesgo para la gran mayoría a lo sumo de generar incertidumbre en los juicios que merece la pena presentar por este camino.

Con el ser humano, el asunto es peor. Uno viene a cuestionarse que es lo que está trabajando en las profundidades del alma, como una falta de armonía entre el sentimiento y el juicio. Esta desarmonía es más grande en aquellas personas que se creen que están más certeras con cualquier credo materialista. Un credo materialista tiene la peculiaridad de que puede satisfacer, después de todo, solo la razón, solamente el juicio abstracto. Los intereses más profundos del alma, todos los deseos, todos los sentimientos y todas las sensaciones son mucho más verdaderos y profundos en el ser humano de lo que a menudo son sus juicios. Mientras todos se apegan a su juicio, con sus conceptos materialistas y su disposición materialista a lo superficial, en la profundidad de su alma —a menudo inconscientemente para él— vive la urgencia y el anhelo de algo espiritual. Para alguien que observa esto de la manera más precisa, a veces le aparece bastante claro cuando ve cuantas desarmonías hay en los discursos y observaciones de los seres humanos. Allí uno puede darse cuenta de que, en realidad, no sienten la concordia con lo que están diciendo. En un grado menor se puede aplicar a un gran porcentaje de seres humanos, lo que el poeta expresó absurdamente con las palabras, que permiten que uno de sus personajes diga: “Juro por el Dios que está en el cielo, que soy un ateo”. Esta es la adherencia emocional —sólo radicalmente, absurdamente pronunciada— a algo tradicional-convencional y la adherencia del juicio superficial a una negación radical. Eso aparece en pocas personas en esta forma radical. Sin embargo, para alguien que puede observar más precisamente casi cada conversación, ofrece ejemplos de que los seres humanos viven en sus almas de esa manera.

¿En qué condiciones puede uno vivir de esta manera? Uno puede vivir en esta condición si permanece superficial en su vida anímica. Porque nadie que descienda a las profundidades de su alma puede tolerar una desarmonía tal como a menudo existe hoy en día. Eso se vuelve evidente para alguien que está acostumbrado a la lógica del materialismo o, como se dice de manera más sofisticada, a la literatura monista. Imagínense a una persona que está inmersa en la atmósfera de nuestro tiempo y quiere salir de ella pero no con libertad interior, no con un fuerte impulso interior: permanece ahí incrustado; vive aburrido pero contento en general. Sin embargo, ya no depende de las cosas en las que muchas personas quieren detenerse, ya sea que el ser humano pueda vivir de forma tan aburrida. Hay numerosas personas que ya no pueden vivir de esta manera. Lo que la literatura popular —revistas, libros, incluso periódicos— ofrecen no es en absoluto algo para cabezas sofisticadas y mentes profundas que responda a las grandes preguntas de la existencia, pues solo causa nuevas preguntas.

Sí, y también la ciencia moderna en sí misma, tal como aparece con la adhesión a los hechos da respuestas solo a la mente superficial. Para el ser humano de mente profunda, para el sofisticado, esta ciencia es algo bastante diferente. Es una suma de signos de interrogación. Donde muchas personas creen que pueden estar preparadas si enmarcan una cosmovisión desde los hechos científicos, para muchas personas solo comienzan las preguntas. Sin embargo, las personas que creen estar listas no lo notan. Por lo tanto, ves a numerosos seres humanos buscando un libro como los Enigmas Mundiales de Haeckel para resolver los enigmas del mundo. Cuando han leído ese libro, solo comienzan a plantear grandes preguntas. Porque no hay soluciones, sino preguntas, lo que se coloca allí. Entonces tales mentes y tales cabezas pueden ser atraídas a la Teosofía, de esta o aquella manera.

Se enfrentan a la Teosofía con su pensamiento estricto, lógico en sí mismo, que tiene el origen de la certeza, como las matemáticas, en sí mismas y una inmensa desarmonía entre lo que hasta ahora se relacionaba con el mundo exterior y los requisitos que se les oponen. Se mantuvieron en la superficie de las cosas hasta ahora; y ahora miran hacia los abismos. A menudo han perdido media vida y más. Están ansiosos de que el resto de la vida sea suficiente para derramar todo lo que les enfrenta a los agujeros de sus almas, que el mundo había cortado.

Por otro lado, sin embargo, provienen de estos o esos círculos y no pueden separarse de ellos; entonces se originan los obstáculos más terribles. La forma más práctica y más segura sería si se involucraran en la investigación científico espiritual, sin embargo, miles de hilos los retraen. Pues allí se enfrentan a las desarmonías que deben aparecer si el alma anhela la profundidad en comparación con lo superficial, con lo exterior. Pues aparece un fenómeno peculiar en algunas personas que se nos aclarara mejor mediante una comparación. Imagínense, cualquier rincón de una habitación que no hubieran limpiado durante semanas, y hay mucha suciedad, perdonen la comparación. Ahora si en esa sala no existe una iluminación adecuada, quienes la miran pueden creer que todo está limpio. Sin embargo, si se ilumina adecuadamente, descubrimos el desorden. Depende solo del hecho de que uno la ilumine correctamente.

Algo similar se aplica al alma. Está acostumbrada a la casualidad. Tal vez se le haya forzado a ser superficial entre los superficiales. Ahora, sin embargo, llega la luz que ilumina esta superficialidad, que permite que esta aparezca en toda su inferioridad. Si este alma está sintiendo, ¿qué pasa entonces? si está acostumbrada a juicios superficiales, la luz que lo ilumina debe perturbarle ante todo. Por lo tanto, vemos que numerosas almas están tal vez algo confundidas por el contacto con la verdad científico espiritual. ¿La Ciencia Oculta tiene la culpa de eso? De hecho, el que piensa aquí lógicamente no echara la culpa a la Ciencia Oculta que es la luz, sino al hecho de que el alma se haya vuelto tan adicta a la superficialidad del juicio.

El asunto aún va más allá. Vemos que los seres humanos que no están a la altura de nuestra compleja civilización sufren de nuestra compleja civilización. ¿Por qué? ¡Ya no encuentran el camino con su juicio! La Teosofía o la Ciencia Oculta es el medio para encontrar el camino en nuestra civilización, y puede trabajar recuperando a alguien a quien nuestra civilización ha enfermado. Sin embargo, ¿no puede pasar algo más? También podemos entenderlo usando una comparación. Un plato puede ser externamente saludable; sin embargo, puede causar malestar estomacal. Incluso si el plato es bastante saludable para la gente sana, el malestar estomacal no puede soportar ahora este plato saludable. Esto se aplica a muchos casos, si los seres humanos con almas enfermas, salen de nuestra civilización hacia el aire alegre y beatífico de la Ciencia Oculta. Entonces puede suceder que no puedan soportar el plato saludable con sus almas enfermas. Estos son casos excepcionales sin embargo, en el mundo se describe principalmente sobre ellos. Unos dicen que la Teosofía es algo que vuelve loca a la gente. No niego que también puede dañar a esta o aquella alma, como el plato saludable al malestar estomacal. Sin embargo, ¿el plato saludable causó el malestar estomacal?  Muchas supuestas almas abandonadas se acercan a la Teosofía; es virtualmente notable cuantas almas abandonadas se le acercan. Alguien que está obligado a trabajar en este movimiento podría contar algún capítulo triste, podría decir de los gritos de ayuda que vienen de aquí y allá: “ya no encuentro el camino correcto en el mundo; Ya no sé cómo satisfacer el anhelo de mi corazón”. Los gritos más ansiosos de ayuda vienen en números todos los días. Nuestra civilización materialista ha causado este paso de piedras en lugar de pan a los seres humanos; perdonen el giro trivial de la expresión. La superficialidad del juicio a veces puede ser satisfecha. Pero los deseos e intereses que descansan en el alma no pueden ser satisfechos. Por un tiempo, pueden ser forzados a retroceder y quedar anulados, sin embargo después siguen adelante, y el ser humano viene con sus gritos de ayuda. Y no se puede negar que algunas personas llegan demasiado tarde.

Sin embargo, la Ciencia Espiritual no puede ser perseguida de tal manera que solo gire hacia los más selectos. Uno tiene que llevar estas cosas al público. Los conceptos básicos elementales no se pueden negar a nadie, y ahora el ABC de la iniciación, como se indicó en la última charla, no se puede negar a nadie. Si hoy los seres humanos solitarios, arruinados por la civilización contemporánea, se acercan a la Teosofía y cuando al principio estas almas abandonadas se desorganizan aun mas por la tormenta purificadora, por lo tanto ¿el remedio debería detenerse para todas las almas, solo porque unas almas individuales estaban mentalmente arruinadas por su forma incorrecta de pensar?  Cualquier fanatismo no habla de esta manera, la experiencia en el campo de la vida espiritual de nuestro tiempo, es la que habla de esta manera.

Es cierto que, por otro lado, existe un grave peligro para la relación entre nuestros contemporáneos y la cosmovisión científico-espiritual. Este peligro es causado por el hecho de que nuestros contemporáneos se acercan a la cosmovisión científico espiritual con su cosmovisión como personajes tales que nuestro tiempo ha engendrado. ¿Qué prejuicios, qué juicios superficiales introducen en esta cosmovisión científico-espiritual? ¡Cuánto peligro existe de que la cosmovisión teosófica se eche a perder por la tendencia de nuestro tiempo aquí y allá! Aquí existe un peligro. Uno tiene que señalar algunos puntos, de modo que podamos mirar más y más profundamente los peligros reales o supuestos en el esfuerzo científico-espiritual.

El mundo espiritual rodea al ser humano; lo hemos demostrado en las charlas precedentes, y cada vez vamos penetrando más y más en estas profundidades. Estos mundos se relacionan con el mundo sensorial habitual, como el mundo de los colores y la luz, con el mundo del contacto en el ser humano ciego; y hay un mundo que es mucho más amplio que lo que la persona ciega experimenta si se le opera y la luz y los colores le brillan desde la oscuridad. Estos mundos están a nuestro alrededor. Sin embargo, estos mundos no son solo mundos paradisiacos y de felicidad, aunque el paraíso y la felicidad estén en ellos, sino que también son mundos que pueden ser terribles para el ser humano, peligrosos a causa de sus hechos y seres.   Si el ser humano quiere obtener conocimiento de estos grandes y beatíficos mundos, no puede evitar el conocimiento de lo peligroso, de lo terrible que contienen.

Lo uno no es posible sin lo otro. Ahora debemos darnos cuenta de una vez de hasta qué punto existe el peligro. Imaginen a un ser humano que está cerca de un almacén de pólvora sin saberlo. Él no sabe nada al respecto. Sin embargo, de repente se entera y le viene un miedo inmenso al pensar que podría haber volado por los aires si el almacén de pólvora explota.  En el aire libre, nada ha cambiado; sin embargo, su vida ha cambiado. Lo único que es diferente es que ahora sabe del peligro. Este conocimiento le distingue de aquel que no sabe nada.

Esto se aplica también a los mundos superiores. El peligro, lo terrible que está incluido en ellos siempre está alrededor del ser humano. Sí, inmensos peligros acechan al alma humana en los mundos de los que los seres humanos no tienen idea. La única diferencia con respecto a estos peligros y cosas y seres terribles es para aquellos que nunca se han acercado a la Ciencia Espiritual, y quienes se han acercado es que la última sabe sobre este peligro y la primera no. Sin embargo, no es completamente así por las siguientes razones: entramos en el mundo espiritual en el que lo espiritual es efectivo.  El cargador de pólvora no se vuelve peligroso porque tengas miedo de que la pólvora explote; pero tu miedo significa algo en el mundo espiritual!

Es una diferencia si lo tienes o no. Tus pensamientos se insertan como algo real en el mundo espiritual. El sentimiento de odio al encontrarte con una persona es más real en el mundo espiritual y mucho más eficiente que si le das un golpe con una estaca a la persona afectada. Incluso si lo terrible no ocurre inmediatamente ante tus ojos, es de esta manera. De hecho, el miedo y la ansiedad, como sentimientos negativos son algo que pone al ser humano en una relación fatal con el mundo espiritual. Porque en el mundo espiritual hay seres para quienes el temor y la ansiedad emitidos por los seres humanos son bienvenidos. Si el ser humano no tiene miedo y no teme, estos seres se mueren de hambre. Quien aún no ha entrado más profundamente puede tomar esto como una comparación. Sin embargo, quien conoce este tema sabe que se trata de algo real. Si el ser humano emite miedo, ansiedad y pánico, estos seres encuentran un alimento bienvenido y se vuelven más fuertes y poderosos. Estos seres son hostiles a la Humanidad.

Todo lo que se alimenta de los sentimientos negativos, de miedo, de ansiedad, de superstición, de desesperanza, de duda, son poderes en el mundo espiritual que son hostiles al ser humano y que le atacaran cruelmente si son alimentados por él. Por lo tanto, es necesario ante todo que el ser humano que ingresa al mundo espiritual se fortalezca desde el principio frente al miedo, la ansiedad, la desesperanza y la duda.

Sin embargo, estos son simplemente sentimientos culturales bastante modernos, y el materialismo los alimenta porque aleja a los seres humanos del mundo espiritual llamando a estos poderes hostiles contra él con la desesperanza y el miedo a lo desconocido. Si me expreso con bastante claridad, tengo que decir que cuando el ser humano ve esa puerta de la muerte, también ve numerosas fuerzas perniciosas que lo obstaculizan. La mayoría de los seres humanos atraen fuerzas por miedo a la muerte. Cuanto mayor es el miedo a la muerte, más fuerte es su poder. El miedo a la muerte generalmente es parte de los sentimientos de miedo. Estos poderes aparecen como bolsas secas si el ser humano se fortalece y sabe que no puede cambiar el evento de la muerte por temor a la muerte.

Aun así, muchos seres humanos llegan a la Teosofía con los sentimientos habituales de nuestro tiempo. Lo que escuchan aquí les resulta a veces profundamente deprimente, como algo que ataca a sus almas terriblemente porque tienen miedo a la vida debido a su pensamiento materialista. Muchas personas traen esta inmadurez a la Teosofía y la superan solo gradualmente. De nuevo, la Teosofía o la Ciencia Oculta no tiene la culpa de ello. Hace su parte para no conmocionar demasiado al ser humano.  Si revelara la verdad completa de algo obvio para el ser humano, diría cómo los cobardes se separan de los intrépidos, y algunos de ustedes se sorprenderían de lo grande que es el número en uno y otro lado.

Sin embargo, los seres humanos inmaduros traen algunos asuntos inmaduros al movimiento teosófico, mientras traducen ciertos conceptos que da la Teosofía o la Ciencia Oculta simplemente a un lenguaje de uso trivial. Por extraño que parezca, a veces existe un gran peligro en las relaciones entre la Teosofía y nuestros contemporáneos. Por lo tanto, los teósofos inmaduros y las personas que se acercan a la Teosofía externamente dicen repetidamente que la primera exigencia es ser desinteresado, vencer cualquier egoísmo. Algunas personas nunca pueden afirmar con la suficiente frecuencia si quieren decir algo teosófico a alguien: “todo lo que hago y quiero es bastante desinteresado. Quiero trabajar solo para los otros seres humanos”. En general, no perciben cuán egoísta es esta creencia. Es cierto que por el conocimiento de la verdad de la ciencia oculta, el ser humano llega gradualmente a lo que se indica tan bien en las palabras de Goethe:

De la fuerza que une a todas las criaturas

El hombre se libera si se domina a sí mismo.

Es cierto, pero sobre todo es necesario lo que la Ciencia Oculta puede ofrecer, pues es lo más alto y lo más profundo para alcanzar este ideal. Uno lo alcanza mejor cuando habla de él lo menos posible y se esfuerza por lograrlo de manera directa.

Esos son al menos mas desinteresados que quienes se jactan principalmente de su generosidad, ya que ellos son normalmente los más falsos usando la palabra “verdaderamente” después de cada tercera oración.   Una ley profunda subyace a eso en el ocultismo. Primero, se trata de penetrar cada vez más profundamente en la verdad y el conocimiento de la Ciencia Oculta, y no tomar ideales como, por ejemplo: superarás tu ego. Con una frase así no se hace nada en absoluto. No se hace nada si, por ejemplo, hay una estufa aquí y le digo: usted debe ser una buena estufa; debe calentar la habitación. Puedes acariciarla y tratarla cariñosamente, pero con ello no se consigue nada. La estufa no va a calentar antes de que le eches leña. Por lo tanto, también es absolutamente inútil predicar la virtud, el desinterés y la libertad para el mundo. Lo correcto es calentar, dar al ser humano material de calentamiento; y el material de calentamiento es la verdad de la Ciencia Espiritual. A medida que la leña y el carbón calientan la estufa, la verdad científico espiritual hace que el ser humano sea desinteresado gradualmente. ¿Por qué? Porque desvirtúa el interés en muchos aspectos desde ese punto pequeño, que uno llama el ego.   La verdad teosófica o científico espiritual es tan grande, tan poderosa y significativa, y nos reclama con tanta fuerza que nos sentimos muy poco interesantes como personalidad única. Uno aprende lo poco interesante que es la personalidad individual. Este aprendizaje, de cuán poco interesante es la personalidad humana individual, si es causado por el material de calentamiento de la verdad científico espiritual, libera al ser humano del egoísmo.

Si miras las cosas básicamente, entonces el egoísmo no es algo que no esté incluido en el orden mundial divino desde un punto de vista más elevado. Es algo muy saludable desde un punto de vista más elevado. Imagínense si muchos seres humanos de nuestro tiempo no se refrenaran de esto o de eso, y no lo hicieran por egoísmo, porque saben por razones egoístas lo que puede resultar. ¡Imagínese qué plagas serían para el desarrollo humano! Realmente, la sabiduría del mundo plantó el egoísmo en el ser humano para llevarlo a una etapa de desarrollo donde pudiera apoderarse de sí mismo, de modo que se haga tan importante y valioso como él solo puede hacerlo.

Es una gran verdad, por un lado, y una frase sorprendente por el otro lado, si uno le dice al ser humano que tiene que sacrificar su personalidad. En un ejemplo, quiero dejarles en claro cómo puede ser que algo sea eufórico una vez y retórico en otro momento. Imaginen, le preguntas a una persona que tiene una moneda de diez peniques en su bolsillo si puede donarlos para algo. Él hace este sacrificio fácilmente. Sin embargo, si le preguntas a una persona, que tiene 20,000 marcos por casualidad —tal vez toda su propiedad— si los dona, esta es otra cosa. La imposición a alguien que aún no ha trabajado sobre sí mismo, que aún no ha elevado su personalidad como para renunciar a ella es algo diferente de aquel que ha trabajado en ella durante mucho tiempo hasta hacerlo tan competente como sea posible. Uno sacrifica su genio en el altar del desarrollo humano, el otro es un tonto.

No depende del hecho de que uno se sacrifique, sino de lo que uno sacrifica. Para poder entregar tu personalidad a la humanidad, primero tienes que desarrollarla. Por un lado, es solo una fraseología el hablar del sacrificio de la personalidad; por el otro lado, es una gran verdad significativa. Por lo tanto, es inútil en absoluto; si en los libros teosóficos, la demanda del sacrificio de la personalidad es pronunciada y no se exige al mismo tiempo: haga que su personalidad sea tan fuerte como sea posible.

Aprendemos esto mediante un pensamiento real que tiene sus raíces en el mundo espiritual. La verdadera teosofía es esa lógica que no pone principios unilaterales, pero sabe que cada frase como cada moneda tiene dos lados, tal vez incluso más lados, que enseña a mirar desde la apariencia hacia el interior. A menudo no enseña lo que hoy se llama superficialidad teosófica. Uno solo llama peligro a aquello que no es superficial, sino un peligro real.

Todavía era muy joven, cuando me senté con alguien que había celebrado su quincuagésimo cumpleaños recientemente en otro país, que tenía intereses en común conmigo sobre mis estudios de Goethe. El hombre me dijo en esos días, que no quería ir entre los autores. Él era en aquellos días, aunque todavía relativamente joven, ya mayor que muchos de los que escriben hoy. Él pensó, no escribiré reseñas. Quiero escribir algo más, porque solo debe escribir reseñas alguien que tenga una gran experiencia de la vida; en realidad, solo las personas mayores deberían escribir reseñas. Esto fue, en cualquier caso, una muy buena idea del hombre. La mayoría de la gente no cree que la madurez sea necesaria para trabajar en el campo cultural. Cuanto más avanzamos en el tiempo, los más jóvenes se vuelven en particular las personas que escriben debajo de la línea, y porque el lector generalmente no piensa o no tiene, en realidad, medios para investigar qué joven es el escritor, él no tiene idea de por quién es atrapado.

f1c6

Todo el mundo sabe que hoy no es difícil escribir con ingenio. De hecho, todavía algunas personas se sorprenden de que uno u otro escriba ingeniosamente. Una persona que quizás haya tratado desde su decimoquinto, decimosexto año con nada más que la lectura de cierto tema y que haya aprendido el oficio, necesita publicar algo sobre ello, y puede impresionar con sus juicios radicales o enormemente confusos. Es posible que esa persona sufra demencia seria. Tan extraño como suena: alguien puede hoy estar loco y puede escribir ingeniosamente para el mundo, por lo que es admirado como un autor ingenioso. Este caso es posible. Hace décadas, ya era un juicio correcto si alguien decía, no es difícil en nuestro tiempo hacer un buen poema; cultura y lenguaje se versifican. Hoy, esto se aplica aún más, por lo que algunos alumnos pueden escribir artículos en los periódicos.  Muy diferentes poderes arbitran allí, usando a los seres humanos para sus propósitos. Cada vez más la humanidad debe exigir madurez a quienes deberían tener juicios verdaderos. La madurez real también pertenece al trabajo del campo científico espiritual. Por lo tanto, también es necesario que aquellos que son líderes de las escuelas ocultas trabajen solo en sus círculos y no aparezcan antes de una edad de 35 años ante el mundo proclamando la verdad científica espiritual. Antes, pueden aportar juicios sobre la filosofía en el mundo. Sin embargo, uno solo se vuelve maduro para extraer del espíritu cuando ya no tiene que usar el poder espiritual para la construcción del cuerpo. Mientras el cuerpo esté creciendo, las fuerzas por las que se construye un juicio lógico deben entrar en el cuerpo. Por lo tanto, es posible que un poeta tenga poemas reales antes de los años intermedios.

Sin embargo, el ser humano se equivoca tan fácilmente que es necesaria la mayor madurez de la vida para penetrar realmente en las profundidades, para que uno no solo comprenda para su satisfacción y avance, sino que se acerque a la humanidad y represente a la Ciencia Espiritual trabajando con plena responsabilidad. Esta mayor madurez solo se puede alcanzar a una edad avanzada. Sin embargo, no necesitas madurez para hablar de tópicos teosóficos.

Esto es algo peculiar que pertenece a la madurez que uno debe trabajar a fondo los asuntos más importantes. Sin embargo, también pueden tratarse también como frases porque muchas personas son incapaces de captar toda la profundidad, y se adhieren a la frase. Todo lo que se puede difundir de la teosofía puede ser serio y profundo en el más alto grado, puede ser una fuerza de la vida. Pero si uno lo invierte en su opuesto, puede ser la frase más terrible. Por lo tanto, experimentamos tan a menudo en este campo que florece frase por frase, y que la inmadurez solo funciona permanentemente. Además, quien representa a los inmaduros se daña a sí mismo más que al mundo. El mundo rechaza lo que viene de este lado. Si estás involucrado en esta dirección, no progresas. Pues alguien que trabaja en el campo científico-espiritual tiene que hacer sacrificios. Hay una gran diferencia si la Ciencia Espiritual está protegida como un secreto en un alma pura o si es expulsada al mundo. allí se aplica la palabra que uno dice sobre el buscador del tesoro: debe ser taciturno. Si él dice una palabra, el tesoro no puede ser alcanzado. Por lo tanto, las profundidades del mundo superior también se obtienen mejor cuanto más se puede callar. Pues quien ha entendido estos asuntos, no habla en general si no se le obliga si el mundo no se lo exige. Nadie debe hablar si no se le pide. La demanda no tiene que venir de aquí ni de allá, la demanda puede provenir de poderes invisibles, de poderes suprasensibles.

 Con esto, uno puede decir, porque nuestro tiempo es tan poco capaz de pensar correctamente acerca de la madurez y la inmadurez, se forma una especie de teosofía. Puede ser más alta; pero en su reversión, es una caricatura y un riesgo. No tiene la culpa. Gradualmente reemplazará el juicio absurdo por el correcto acerca de la madurez y la inmadurez. Nadie se sorprenderá de que sea de esa manera. Si estuviera sorprendido, también debería sorprenderse por el hecho de que donde la luz es más fuerte también las sombras son más negras. Donde luz es menos fuerte, incluso las sombras son más tenues. La Teosofía posiblemente arroje oscuras sombras; esto es solo una evidencia del hecho de que la luz es mas fuerte. Cuando uno habla de los llamados peligros, uno debe hacer un balance del hecho de que contra el gran peligro simplemente hay un baluarte que ningún maestro real en este campo expone a los seres humanos a este grave peligro, y que todo lo que aparece como un peligro no proviene de la teosofía, sino de lo que se opone a ella. Si uno sabe esto, estará tranquilo, incluso si aparecen efectos aparentemente malos. Estos también pueden aparecer. Uno puede experimentar que las personas, siempre que no tengan conexión con la teosofía, son personas razonablemente decentes. Y si llegan a la teosofía, se vuelven vanidosas, ambiciosos y arrogantes. ¿Por qué? Por razones muy simples Mientras una persona se eleve solo un poco por encima de los juicios de su entorno, no puede ser particularmente malo, pero tampoco particularmente bueno. Sin embargo, si llega a algo original, aumenta la posibilidad del bien pero también la posibilidad del mal.

Lo que aparece aquí ya con el teósofo habitual puede aparecer con el alumno aún más. Con él, los errores que existen en el fondo de su ser si debe conseguir un juicio libre aparecen con gran claridad. Sin embargo, esto es necesario. Si alguien quiere desarrollarse más rápido, una suma de malas cualidades puede salir con él de la noche a la mañana. Estas cualidades tal vez se hayan extendido por más de sesenta años. Si uno disuelve una gota de color en una gran cantidad de agua, uno no ve nada del color. Eso también se aplica al alumno. Lo que debería salir en algunos días se vuelve notable. Sin embargo, si uno actúa durante sesenta años, uno no nota nada de eso. Sí, en la ciencia oculta aparecen algunos demonios de arrogancia. Relativamente pronto, uno tuvo que experimentar que las personas que no son altivas en sí mismas se acercan a uno con deseos. Luego vienen y dicen: quiero comenzar a ser un alumno y convertirme en un adepto lo más rápido posible. Uno a menudo escucha eso. Es una experiencia de que el demonio de la arrogancia se ha apoderado de alguien. Hacia lo grande, a menudo se vuelven más arrogantes y después entienden que este sentimiento es el mayor obstáculo para su posterior desarrollo, y que es lo mejor para su futuro desarrollo renunciar a la arrogancia. – Sin embargo, esto está relacionado también con el hecho de que somos grandes sarcásticos y grandes chismosos.

Con esto, he hablado sobre los peligros de la Ciencia Oculta. No oculto que existen tales casos, también he intentado en el curso de estas conversaciones señalar dónde, de hecho, están los casos más peligrosos. Hoy, quería señalar solo en general lo que se encuentra en todas partes en la Teosofía y la Ciencia Oculta. Quien busca la Ciencia Oculta no se detiene por los peligros que conlleva, sino que encuentra el bienestar, la recuperación del alma en ella. Él sabe que no causa daño, que no trae peligros, pero descubre daños y señala peligros donde también existen, de alguna manera y donde seguirían trabajando si no se los llevara a la recuperación. Por lo tanto, este llamado peligro impedirá que nadie penetre en los campos espirituales. Como somos guiados por todas las demás consideraciones y puntos de vista, también nos llevan a darnos cuenta de que el ser humano no debe abstenerse de desarrollar las fuerzas y habilidades que duermen en él para penetrar en la naturaleza. Porque lo que es materia es revelación del espíritu. Como a nuestro alrededor hay seres terribles si los miramos, están en la naturaleza. Solo porque el ser humano cierra los ojos, evita este hecho. Aquellos que sabían algo de la Ciencia Oculta también sabían esto. Ya en su juventud, Goethe escuchó algunas objeciones contra la penetración en el interior de las cosas. Escuchó las palabras del naturalista suizo Haller (Albrecht von H., 1708-1777) que dijo:

Ninguna mente creada penetra en el ser de la naturaleza.

Dichoso es aquel a quien ella solo muestra su apariencia.

Goethe, que se atrevió a mirarla, sabía que el ser humano puede penetrar en la naturaleza en todas partes. Por lo tanto, se sintió constantemente urgido a decir:

Considerando la naturaleza, debes tener en cuenta

El todo siempre como lo mismo.

Nada está adentro, nada está afuera,

Porque lo que está adentro está afuera …

En su peculiar estilo, Goethe todavía se oponía a la cita que limita las facultades cognitivas humanas. Protestó contra eso con las palabras, que solo son adecuadas para apuntar a un alma a la práctica activa de la cosmovisión teosófica, mientras recordaba las palabras de Haller en la vejez:

En efecto –  Para el Físico

“Ninguna mente creada penetra en el ser de la naturaleza “.

¡Oh tú, filisteo!

No me recuerdes a mis hermanos y hermanas

con tales palabras.

Pensamos: en todos lados estamos dentro.

“Dichoso es aquel a quien ella muestra ¡Solo su apariencia! “

Lo escuché repetidamente durante sesenta años,

Me quejo, pero encubiertamente

Me digo a mí mismo miles y miles de veces:

Ella da todo con abundancia y placer;

La naturaleza no tiene núcleo ni concha,

Ella es todo al mismo tiempo.

Examínese por encima de todo,

Si usted es núcleo o concha.

Traducido por Ana Guadalupe Ferrero y Gracia Muñoz

 

 

 

Anuncios

3 comentarios el “GA56c6. Los llamados peligros de la iniciación

  1. […] GA56c6. Los llamados peligros de la iniciación […]

  2. Gustavo dice:

    Gracias Ana y Gracia !!! lo voy a descargar e imprimir , me puedes recomendar la mejor manera para hacerlo ?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s