Macrocosmos. La Sociedad Antroposófica. Aristotélicos y Platónicos — Parte II.

Dos conferencias impartidas por

Adriana Koulias — en Sussex St. Sídney (Australia) el  26 de Noviembre y 3 Diciembre de 2006

English version

 Ahora que entendemos cómo la unión de Reyes Magos y Pastores en el microcosmos del alma humana puede crear un microcósmico Templo del Sol, el Corazón Etérico del Sol en el que la sangre Eterizada humana puede estar en comunión con la sangre Etérica de Cristo, podemos explorar cómo este evento microcósmico se traducirá en una experiencia Macrocósmica a través de los dos grupos kármicos de aristotélicos y platónicos. Podemos explorar cómo su unión en colaboración armoniosa puede crear un Templo del Sol Macrocósmico en el alma de la Sociedad Antroposófica.

En primer lugar tenemos que entender los dos grupos kármicos –los aristotélicos y los platónicos.

Rudolf Steiner nos dice que la comprensión de nuestro destino en la Sociedad Antroposófica es importante para su ‘espiritualización’.[1] En otras palabras, si el espíritu quiere entrar en el “corazón” de la Sociedad Antroposófica debe haber una transformación de la misma a través de la colaboración de las dos corrientes kármicas, los aristotélicos y los platónicos. De la misma manera que los Reyes Magos y los Pastores deben unirse en el alma de un ser humano, los platónicos y los aristotélicos deben unirse en el alma de la Antroposofía, en su sociedad. Para entender cómo puede tener lugar esto debemos recordar lo que hemos dicho sobre los Reyes Magos y los Pastores:

Los antiguos Reyes Magos, como hemos dicho, están conectados con los platónicos y la corriente solar. Sus iniciaciones requerían de ellos elevarse a través del portal de los sentidos a la experiencia de una “memoria cósmica” de los mundos espirituales. También hemos dicho que en nuestro tiempo el antiguo Rey Mago debe convertirse en nuevo Pastor a través de la meditación y ejercicios espirituales. Esto hemos entendido que significa que lo que los Magos pudieron descubrir antes del Misterio del Gólgota a través del recuerdo de la “Imagen Cósmica” tuvieron que unirlo después del Misterio del Gólgota con lo que vive en las profundidades del alma humana: Karma.

Los antiguos Pastores hemos dicho que están conectados con los aristotélicos y la corriente de la Luna. En sus iniciaciones se les requería el sumergirse en las profundidades del alma a través del portal de la individualidad y el karma a una experiencia de los mundos espirituales. También hemos dicho que en nuestros tiempos los antiguos pastores deben convertirse en nuevos Reyes Magos a través de la meditación y los ejercicios espirituales. Esto lo entendemos en el sentido de que lo que los Reyes Magos fueron capaces de descubrir ante el Misterio del Gólgota a través de las facultades del ‘Karma individual’ tuvieron que unirlo después del Misterio del Gólgota con lo que vive en las alturas del Cosmos — la Imagen Cósmica.

Esto crea un alma espiritualizada en la que puede entrar el Espíritu Santo y llegar a ser individualizada como Yo Espiritual en la sangre Eterizada de los seres humanos. Esto, ya hemos dicho, crea un corazón Etérico en el que la sabiduría del Alma en la sangre puede unirse con la sustancia de Cristo.

Esto se relaciona con la unión consciente de una experiencia común en ambos grupos, la experiencia de despertarse y dormirse

Mañana –Despertar

El momento de despertar ocurrió más gradualmente en los primeros siglos después de Cristo. Los individuos todavía eran capaces de tener una imagen de ensueño en el momento de despertar cuando el Yo y el cuerpo Astral se introducían en el cuerpo etérico y físico —cuando el espíritu está “inspirado en la respiración y la sangre. Cuando ese momento es “recordado” permite a las individualidades humanas experimentar una forma atávica de la clarividencia exterior en el día, a través de la imaginación, es decir, podían ver una manifestación del espíritu en la naturaleza y en el Cosmos.[2] Esta capacidad imaginativa se fue atenuando mientras que el pensamiento se fue agudizando. La Imaginación se hizo más y más opuesta a la conciencia ordinaria a través del pensamiento claro. Cuando la Imaginación se volvió hacia el interior a través del pensamiento, se convirtió en una Geometría, Astrología y Matemáticas materialista.

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Del sueño a la conciencia de vigilia > Inspiración del espíritu en el cuerpo etérico> Imaginación> opuesto al pensamiento ordinario

En el tiempo después de la muerte cuando el cuerpo etérico se disipa en el cosmos en el espacio de tres días, estas personas se hicieron conscientes de que habían dejado su cuerpo etérico (que tuvieron que ceder al éter universal), que les había permitido ver Imaginaciones del Espíritu detrás de la naturaleza de la Imagen Cósmica —la inocencia detrás de la naturaleza. Ahí comprendieron que Cristo no podía encontrarse en los mundos espirituales del Sol y se llenaron de una incertidumbre que les llevó a la herejía.[3]

Tarde – Caer dormido

 

En los siglos después del Misterio del Gólgota, el momento de quedarse dormido también fue más gradual. Los seres humanos eran capaces de mantener una cierta conciencia de ensueño durante el tiempo en que se produce la exhalación del espíritu, es decir, lo que emerge del Yo y cuerpo Astral de los cuerpos etérico y físico. El cuerpo astral fue “imaginado” o proyectado hacia el Cosmos y pudo convertirse en un instrumento, porque no se absorbía de inmediato por el Yo, que podía “escuchar” o experimentar la inspiración de los tonos y el lenguaje simbólico de los seres espirituales. Durante el día existía una memoria de estos tonos y palabras de los seres espirituales.

Esta inspiración seguía siendo posible para los individuos, sin embargo con el paso del tiempo esto se hizo más y más difícil. Las Inspiraciones se convirtieron cada vez más en lo contrario de la percepción ordinaria. Cuando esta Inspiración se trasladó al exterior a través de las percepciones se convirtió en las Ciencias Naturales

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Del sueño a la conciencia despierta> Inspiración del espíritu en el cuerpo etérico> Imaginación> opuesto al pensamiento ordinario

En el tiempo transcurrido entre la muerte y el renacimiento, el Yo experimentó en el cuerpo astral lo que había sido impreso en él del Karma personal aunque contaminado con sentimientos,  y estos individuos llegaron a saber que habían vivido dormidos con Cristo,   las ‘fuerzas de Cristo’ la Palabra de Cristo había morado en sus cuerpos  astrales en sus almas aunque no habían sido conscientes de ello. Aquellos que experimentaron esto más fuertemente tendieron más a las creencias heréticas maniqueas porque vieron en el alma una batalla entre el bien y el mal.

Rudolf Steiner nos dice que la experiencia de la noche y el día puede ser vista como una lemniscata:

Esto indica que si tratamos de convertir el supuesto día del hombre en una figura geométrica, no podemos emplear ni un círculo ni una elipse; porque si tuviéramos que atribuir a la condición de sueño una parte de la elipse, las condiciones de despertar y dormirse deberían desmoronarse; y esto no se puede hacer. Veremos cómo incluso en la apariencia externa presenta una similitud; no pueden deshacerse. Por lo tanto no podemos dibujar la figura geométrica que ha de corresponder a la ronda diaria del hombre en una forma circular ni en una forma elíptica.

Sólo podemos dibujarla como una línea en bucle, una lemniscata. Cuando decimos: El hombre al quedarse dormido sale fuera de la condición de vigilia para entrar en la condición del sueño, luego con la lemniscata es posible mostrar que sale de nuevo del sueño a través de la misma condición; y tenemos una curva, una línea que realmente se corresponde con el curso diario de la vida humana. No hay otra línea para el curso diario de la vida que la lemniscata, pues ninguna otra línea nos llevaría al despertar a través del mismo punto en el que nos quedamos dormidos.[4]

La doble experiencia de la noche y la mañana se produce en un ciclo continuo y esto fue lo experimentado por los Reyes Magos y Pastores atávicamente.

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Los Reyes Magos y Pastores se han estado moviendo hacia un intercambio de tareas, que se pueden lograr a través de la experiencia consciente por medio de la meditación y los ejercicios espirituales. Sólo así pueden los Pastores adquirir lo que les falta y los Reyes Magos adquieren lo que les falta para que la Inspiración pueda ser transformada en Imaginación, y la Imaginación pueda ser transformada en Inspiración en el ser humano.

 

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Este es el primer paso para la colocación de la primera piedra en el corazón humano individual —la unión del corazón y la mente, el Pastor y el Rey. Solo sobre esta base puede formarse el Corazón Etérico, el interior del Templo del Sol.

Ahora el siguiente paso nos lleva desde el desarrollo individual del alma humana a lo que el alma puede lograr conscientemente a través de este desarrollo, para el bien.

Esto ahora se relaciona con el efecto macrocósmico que el individuo, alma microcósmica puede tener en el desarrollo de un espacio del Corazón Etérico un Templo del Sol más elevado en la Sociedad Antroposófica.

Sin embargo antes de que podamos considerar este aspecto de nuestro estudio, debemos entender lo que se quiere decir cuando se habla de la Sociedad Antroposófica.

La Sociedad Antroposófica en el sentido más amplio, puede ser vista como un triple organismo social.[5].  Tiene un cuerpo, un alma y un espíritu. El cuerpo de la Sociedad Antroposófica se refiere al aspecto económico del día a día y a la esfera de los derechos legales, lo que pertenece al reino del mundo exterior exotérico, a la fraternidad. El aspecto del alma de la sociedad es, en sentido estricto, la “sociedad” en sí misma que es la libre unión de los seres humanos que se esfuerzan por cultivar la vida del alma. Es lo que une el aspecto exotérico de la antroposofía y el aspecto esotérico, de la misma manera que el sistema rítmico a través de la respiración y la circulación sanguínea une el sistema nervio-sensorial al sistema metabólico. Este aspecto de la sociedad vive en el reino de la libertad.

El aspecto espiritual de la Sociedad Antroposófica es la Escuela de la Ciencia Espiritual, que es puramente esotérica y en la que vive la “luz espiritual” de Micael. Aquí, en la Escuela de la Ciencia Espiritual, la luz espiritual de Micael, la Inteligencia Cósmica está disponible gratuitamente en la misma medida para todos los miembros que le abran sus mentes y sus corazones. Entonces podemos decir que:

La Sociedad Antroposófica consiste en:

  • Cuerpo – La vida de los Derechos (Legal) Económico, Constitución – Exotérico
  • Alma – Sociedad de almas humanas libres – Esotérico + Exotérico
  • Espíritu – Escuela de la Ciencia Espiritual – Esotérico[6]

¿Cómo hacer que las corrientes kármicas de Aristotélicos y Platónicos transformen el alma de la Sociedad en un Templo de Sabiduría Superior – en un Templo Etérico Solar?.

Rudolf Steiner, en el volumen III del ciclo de conferencias titulado Relaciones kármicas, presta especial atención a las dos corrientes kármicas que están relacionadas con la Antroposofía.

Nos dice que, aparte de los aspectos anímicos de los Reyes Magos y Pastores, en los seres humanos individuales, existen también dos corrientes Kármicas en Antroposofía; estos son los Platónicos y Aristotélicos. Vamos a explorarlo más a fondo.

Platónicos

 Los platónicos son los que ingresaron en la evolución de la Tierra relativamente temprano y tuvieron una vida pre-terrenal corta, llegaron al cristianismo después de muchas vidas precristianas. Ellos pertenecen a la corriente del alma de Caín (hay que recordar que Caín nació de la unión de los seis Elohim del Sol con Eva en el sexto día de la creación). Como corriente pagana esta corriente estaba especialmente conectada con el gran Ser Solar cuyos miembros percibían  al elevarse hacia los mundos espirituales. En el transcurso del tiempo esta corriente se cansó de un cristianismo que se había vuelto más y más materialista. Las personas que pertenecen a este grupo tuvieron encarnaciones de importancia en los primeros siglos después del misterio del Gólgota, cuando surgió la disputa sobre la naturaleza de Jesús y Cristo.

Esta corriente experimentó grandes dificultades para entender el Ser de Cristo como un héroe solar. No podían relacionarlo con el hecho de que el Ser Solar había bajado a la Tierra, que el ser Solar, el Cristo Cósmico, se había convertido en un ser terrenal y esta incertidumbre llevó a esta corriente a la herejía. Vemos esta corriente en esos neoplatónicos de los primeros siglos cristianos, su influencia inspiró la iglesia oriental y se ilustra en la incapacidad de ésta para ver cómo el Espíritu Santo puede proceder tanto del Padre como del Hijo. Sólo podían percibir al Espíritu Santo procediendo del Padre a través del Hijo. El Hijo era todavía inferior al Padre. Durante el tiempo entre la muerte y el renacimiento experimentaron el deseo de ser verdaderos cristianos. Rudolf Steiner nos dice que muchos miembros de esta corriente entraron en la Orden de los Cistercienses donde experimentaron una visión espiritual combinada, o Imaginación, que les permitió entender el cristianismo en su vida de sentimiento.

Esta naturaleza “teñida” de conocimiento fue impartida por los profesores de la Escuela de Chartres, donde como hemos visto anteriormente, los platónicos ahora llevaban el atuendo cisterciense. Enseñaron a través de la inspiración con cuadros imaginativos. Su deseo era traer una nueva vida al cristianismo para evitar que este se convirtiera en árido y seco, mientras que su cansancio con el paganismo y el deseo de defender el cristianismo llevó a Alain de Lille a escribir su Contra Heréticos.

Aristotélicos

 La corriente aristotélica, la corriente de Abel se compone de aquellos individuos que se introdujeron en la evolución de la Tierra relativamente tarde y tuvieron una larga vida pre-terrenal. Sus encarnaciones más importantes fueron en los años precristianos inmediatos.[7] El Cristianismo era algo así como el “futuro”. Cuando se encarnaron en el siglo VII en adelante vinieron al cristianismo después de sólo unas pocas vidas precristianas. Tenían menos encarnaciones y en ellas se habían familiarizado con una relación viva con los muchos dioses paganos. Esto significaba que no estaban cansados del paganismo y tenían un anhelo por el cristianismo, que recibieron más a través del alma racional. Durante el tiempo entre la muerte y el renacimiento estas almas al recordar su vida en la Tierra se hicieron conscientes de que en realidad no había evolucionado lo suficiente como para convertirse al cristianismo; que todavía tenían una profunda conexión con la antigua vida pagana. Estaban esperando un momento en el que pudieran llegar a ser verdaderos cristianos. Este fue el impulso que trabajó en su voluntad para comenzar su trabajo.

La antigua clarividencia, las antiguas Imaginaciones e Inspiraciones se estaban apagando y se decidió en ese Concilio que la perspectiva aristotélica se haría cargo del platonismo por lo que el cristianismo podría ser captado con un pensamiento lógico y claro, alentado con el sentimiento. Los aristotélicos descenderían a la Tierra con la inteligencia cósmica y los platónicos permanecerían en los mundos espirituales. Los aristotélicos tenían la tarea como dominicanos a promulgar el cristianismo a través de la actividad del intelecto. Tenían que luchar intensamente para que la Inteligencia Cósmica, que Micael había sacrificado se fuera convirtiendo en ‘Inteligencia Individual’. Trabajaron por acabar con las interpretaciones árabes de la filosofía de Aristóteles (Tomás de Aquino), que apoyó la idea de una “Pan-inteligencia’. Y debido a que todavía sentían el impulso del paganismo vivamente en sus almas surgió el deseo de oponerse a este impulso, y, como inquisidores dominicos se convirtieron en luchadores por la pureza del cristianismo. Vemos esto ilustrado en el número de herejes prominentes que más tarde se convirtieron en inquisidores dominicos.

Los dos grupos se reunieron de nuevo en la gran escuela suprasensible del Sol, que se produjo a principios del siglo XV. Aquí cistercienses (platónicos) y dominicos (aristotélicos) se reunieron alrededor de Micael. Muchos habían experimentado el Misterio del Gólgota desde el aspecto del Sol, es decir, que lo habían experimentado saliendo desde el Sol a la Tierra. Todo lo que habían vivido, los que tenían un anhelo de una certeza de Cristo, un cristianismo no contaminado con el paganismo en el alma (platónicos que estaban desarrollando la capacidad de experimentar conscientemente la experiencia de la noche); y los que todavía no habían vivido en el cristianismo y tenían el deseo de un cristianismo cosmológico (aristotélicos que estaban desarrollando la capacidad de experimentar conscientemente la experiencia de la mañana), se mezcló con lo que observaron en esta comunidad suprasensible como poderosas Inspiraciones.

El reflejo terrenal de este evento suprasensible fue la fundación de la Rosacruz, el Renacimiento y la Reforma. En ese momento la inteligencia cósmica estaba entrando a través de seres superiores que trabajaban en el sistema nervioso humano. Ahora los que se reunieron alrededor de Micael supieron que la inteligencia Micaélica había descendido libremente a la Tierra. En ese momento comenzó una lucha entre Michael y Ahriman por la Inteligencia Cósmica.

Ambas corrientes kármicas entendieron que la Inteligencia Cósmica había descendido a la Tierra y que debía ser entendida en el alma humana. Sabían que Micael tendría que encontrar de nuevo la Inteligencia en seres humanos que estaban expuestos a las fuerzas ahrimánicas[8].  Lo que los Pastores habían experimentado podría convertirles en secos materialista de las Ciencias Naturales. Y lo que los Reyes Magos habían experimentado podría convertirse en Matemáticas, Geometría y Astrología. Ambos grupos experimentaron un gran deseo de unirse en una sola corriente con el fin de ayudarse en el combate de esta batalla.

Esto se reforzó a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, cuando los dos grupos se reunieron de nuevo en torno a Micael para participar en un culto o ritual Imaginativo, donde lo que habían experimentado como Inspiraciones en el siglo XV ahora podría ser arrojado en grandes imágenes e imaginaciones. Los platónicos/cistercienses estaban colmados de una gran calidez y devoción de sentimiento hacia el cristianismo, pero esto no era acompañado por una comprensión cósmica, debido a su cansancio con el paganismo y se intensificaron más en la vida de los sentimientos como un anhelo indefinido que ser unos verdaderos cristianos.

Debido a que estaban haciendo la transición de la vida exterior a la vida interior al entrar en la Sociedad Antroposófica tuvieron dificultades para acercarse a los aspectos cosmológicos de Cristo y se apoyaron más en la dirección de la cristología —Cristo en el alma. Estos eran los “miembros pasivos”. Vieron la Antroposofía como una “memoria” de lo que habían experimentado en las grandes imaginaciones transformadas en forma terrenal, y esto vivía más en su intelecto. Los miembros de la corriente aristotélica recibieron los impulsos de las grandes Imaginaciones en su vida de voluntad, es decir, la Imaginación se imprimió en su vida volitiva y se convirtieron en miembros activos con la resolución de derribar lo que habían visto y transformarlo en una forma terrenal. Debido a que aún no estaban cansados del paganismo y porque estaban haciendo la transición de la vida interior a la vida exterior aceptaron fácilmente el aspecto cosmológico de Cristo —Cristo en el Cosmos.

Ambos grupos tuvieron el impulso a descender en la corriente de la Antroposofía con el fin de unificar a los Reyes y Pastores en el ser humano individual de modo que la Inteligencia Cósmica pudiera, una vez más, estar bajo la tutela de Micael; con el fin de unir a ambas corrientes kármicas de platónicos y aristotélicos en la Sociedad Antroposófica para crear un recipiente en el que pudieran vivir experimentando conjuntamente la corriente de Micael.

Fuego – platónicos

 El grupo platónico entró de nuevo en la encarnación y encontró su camino en la Sociedad Antroposófica. Sus encarnaciones generalmente son particularmente difíciles (Fuego). Ellos tienen que enfrentar muchos obstáculos. Al igual que el gran representante de esta corriente kármica Zaratustra, su vida está llena de luchas y toman muchos giros y vueltas antes de ser capaces de llegar a la Antroposofía. Experimentaron al Ser de Antroposofía como una especie de memoria traída a la Tierra de las grandes imaginaciones que habían experimentado en los mundos espirituales. Rudolf Steiner les exigía el desarrollo personal y la madurez para contrarrestar su vago punto de vista místico.

No debían detenerse en la cuestión del karma individual porque sus encarnaciones no eran su preocupación, sino la preocupación de los seres superiores que les inspiran. Este grupo relacionado con los Reyes Magos y Caín está particularmente capacitado para la organización. Este grupo kármico entró profundamente en la cristología, Cristo en el alma. Marie Steiner pertenecía a esta corriente. Su persona “fuego” a menudo hizo dañó a los demás. Ella representa la pregunta para que Rudolf Steiner creara la posibilidad de la formación de la Sociedad Antroposófica al margen de la Sociedad Teosófica.

Agua – aristotélicos

 La corriente kármica aristotélica entró de nuevo en la encarnación y encontró su camino en la Sociedad Antroposófica. Sus encarnaciones son generalmente tranquilas y silenciosas (Agua). Ellos no tienen obstáculos externos, pues al igual que su mayor representante Gautama Buda viven una vida relativamente fácil que parece dirigirse armoniosamente a la Antroposofía. Ellos son más propensos al trabajo activo y tienen la voluntad de llevar a la Tierra las poderosas Imágenes y traducirlas a la forma terrenal. Rudolf Steiner hizo un llamamiento a los impulsos de voluntad de este grupo. Se discute a menudo el Karma con los diferentes miembros y no se requiere de ellos la madurez para llevar a cabo una tarea, sólo la voluntad de trabajar duro y tratar de corregir los errores cometidos en el camino. Este grupo está más inclinado a la Cosmología y es más capaz de unificar los antiguos y los nuevos Misterios de la Iniciación. Ita Wegman fue miembro de este grupo. Ella tenía la capacidad de calmar y unir a las personas con las tranquilas aguas de su sabiduría. Representa la  pregunta que planteó a Rudolf Steiner el crear la posibilidad de la formación de la Escuela de la Ciencia Espiritual[9].

Cuando los miembros de cada corriente Magos y Pastores se ocupan en la tarea interior de encontrar su camino en la corriente opuesta, es decir, cuando él o ella agreguen lo que ha sido —aunque no conscientemente— formado en el pasado, con lo que puede lograrse conscientemente en el presente, esto dará lugar a la posibilidad de ordenar el karma de los dos grupos, los platónicos y aristotélicos. Esto sucede porque cuando los Reyes Magos y los Pastores unen sus almas, el ser humano se capacita para recibir el Espíritu Santo, que por lo tanto entra en la sangre eterizada como Yo Espiritual. Esto sólo sucede cuando la vida individual puede moverse hacia afuera, hacia la vida social y tiene su efecto en el ámbito del Karma de la Sociedad Antroposófica.

¿Cómo ocurre esto?

Para entender esto tenemos que dirigir de nuevo nuestra mirada al momento en que Micael hizo su ofrenda de sacrificar la Inteligencia Cósmica en el punto de inflexión del tiempo del Misterio del Gólgota. En ese momento comenzó una división en la jerarquía de los Ángeles[10]. Esta jerarquía se dividió en Ángeles Celestiales y Ángeles terrestres. Es decir, algunos ángeles aceptaron este sacrificio y se mantuvieron con Micael en el Sol, mientras que otros no pudieron y descendieron a la Tierra para seguir la Inteligencia. En el siglo noveno (en particular, en el Concilio de la Iglesia de 869 DC con la abolición del Espíritu) había dos clases de ángeles: los ángeles de la “luz” y los Ángeles de la ‘oscuridad’[11]. Micael tuvo éxito al echar fuera al dragón —los ángeles oscuros que estaban más inclinados hacia una influencia ahrimánica, del cielo a la Tierra y es por eso, que desde entonces tenemos:

  • Ángeles Celestiales: Los Ángeles que aceptaron este sacrificio y renunciaron a la inteligencia junto con Micael y mantienen su conexión con Micael en la Esfera Solar —Ángeles Normales.
  • Ángeles Terrestres: Los que no pudieron renunciar a la inteligencia abandonaron el reino de Micael y siguieron a la Inteligencia en la Tierra —Ángeles ahrimánicos[12].

Podemos ver el descenso de la Inteligencia Cósmica con la llegada de las manchas solares —el Sol comienza a decaer debido a que la Inteligencia Solar ha sido sacrificada a la Tierra[13]. Esto significa que en el futuro la Tierra tendrá que asumir el trabajo del Sol y entonces el Sol morirá.

Debido a que los ángeles están unidos con los seres humanos individuales en cuanto a su Karma, el karma de los seres humanos individuales fue lanzado al caos. Esto significa que los platónicos no podían encontrar su camino hacia los aristotélicos. Entonces se cortó el cumplimiento kármico entre estos dos grupos. Esta ruptura de Karma condujo al caos social. Se forman conexiones kármicas que no deben ser formadas y conexiones kármicas que deberían haberse formado, son arrojadas al caos.

La Sociedad Antroposófica es el recipiente en el que se puede ordenar el Karma de ambos grupos. Pero para ello tiene que lograrse otra cosa. El autodesarrollo individual para la unión de Reyes Magos y Pastores nos puede llevar a dos experiencias

  • La experiencia del Guardián Menor (experimentado por la noche antes de reunirnos con el Guardián Superior) que nos muestra nuestro propio karma personal. Experimentamos este encuentro con el Guardián Menor cuando el Yo y el cuerpo Astral comienzan a salir de los cuerpos etérico y físico al quedarnos dormidos[14]
  • La experiencia del Guardián Superior (experimentada por la mañana antes de reunirnos con el Guardián Menor) detrás del cual se encuentra el Ser de Cristo. Experimentada justo antes de que el cuerpo Astral y el Yo entren en el cuerpo etérico al despertar. El guardián Superior nos emplaza a que tomemos una decisión. Ahora que hemos desarrollado nuestro cuerpo astral de modo que comienza a separarse de nosotros a través de una purificación gradual del Karma personal podemos egoístamente dejar el mundo y salir fuera de él, o podemos permanecer en la Tierra ofreciendo esta purificación como un sacrificio en el altar del amor universal —por el bien de los demás[15] .

Esta es la diferencia entre el camino negro y el camino blanco  —El egoísmo y el altruismo y esto se produce cuando el cuerpo astral y el Yo entran de nuevo en el cuerpo Etérico y Físico[16]  Esta experiencia se sitúa en el nivel de la Inspiración.

El Guardián Superior en este portal de la mañana, requiere algo más de nosotros. Para llegar a ser conscientes de este Guardián debemos, en este punto, tener en el libre albedrío  el asumir la responsabilidad de nuestro propio auto-desarrollo (karma personal), y ahora con el fin de seguir el camino blanco debemos, en el libre albedrío, tomar la responsabilidad del servicio desinteresado en el ámbito social —en el “espacio del corazón” de la Sociedad Antroposófica

¿Qué significa esto?

Esto significa que debemos poner los frutos de nuestros dones y capacidades adquiridos a través de nuestro desarrollo esotérico personal (Mago y Pastor) al servicio de los demás (platónicos y aristotélicos). Rudolf Steiner nos dice que:

Mis queridos amigos, Antroposofía no consiste meramente en las teorías y profecías. Consiste en la voluntad de sacrificarse por las exigencias del tiempo presente[17].

La diferencia entre los que optan por el servicio desinteresado y los que optan por servirse a sí mismos está ilustrada en la diferencia entre el Cristo que fue un pescador de ‘hombres’ y el Rey Pescador que había logrado un cierto nivel de desarrollo espiritual como “Rey” y sin embargo, aún no se había convertido en un gobernante sin egoísmo. Amfortas, el Rey Pescador, es herido a  través del egoísmo. No ha sido capaz de ampliar su interés por abrazar a toda la humanidad. Sólo la conciencia de Cristo que ilumina a Parsifal le puede curar, es la conciencia que despierta la pregunta desinteresada “¿qué te aqueja hermano?[18] .Una pregunta que vive en el reino del “karma objetivo” y la comunidad.

Esto nos lleva a la pregunta: ¿Cuál es la diferencia entre el karma personal y Karma objetivo?

El Karma personal se relaciona con las imperfecciones personales del alma individual y se vuelven sumamente evidentes durante el tiempo entre la muerte y el renacimiento. En ese momento surge en el alma un gran deseo de entrar en una o más encarnaciones para redimir estas imperfecciones particulares. El hecho de que los seres humanos puedan hacerlo es una bendición porque es lo que hace posible que los seres humanos progresen. El alma no requiere nada más que la ley del Karma en sí, que abarca el reino de la voluntad personal. El deseo de hacerlo mejor abraza, por así decirlo, las leyes del Karma dentro de uno mismo.

Se trata de las consecuencias del pecado y su impacto en el Yo.

El karma Objetivo es el resultado objetivo directo de la imperfección personal, es decir, las ondas de destrucción causadas por nuestros pensamientos sentimientos y acciones no redimidas. Estas afectan no sólo  a la Tierra, sino también al cosmos y no pueden ser extinguidas por nosotros a través de nuestro karma personal. Para que esto suceda son necesarias fuerzas que trascienden el karma personal humano —Las fuerzas cósmicas. Sólo el Cristo trabajando en Jesús de Nazaret podría asumir el karma objetivo creado por los seres humanos y expiar por ello —asumiendo la culpa objetiva de la Humanidad para evitar que la Tierra sea incapaz de progresar a las etapas evolutivas de Júpiter, Venus y Vulcano.

Los seres humanos entonces habrían sido capaces de progresar de forma individual, pero no tendrían el Cielo y la Tierra en el que hay que hacerlo, el ser humano podría existir en una especie de limbo sin fin, una muerte sin posibilidad de resurrección[19] Cristo lo ha impedido uniéndose con el karma del mundo convirtiéndose en el Señor del Karma, tomando sobre sí el karma objetivo del mundo. Al mismo tiempo, que permanece nuestro karma individual.

Ahora podemos profundizar en lo que significa hacer la pregunta ¿qué te aflige hermano?.

Como se mencionó anteriormente el Guardián Superior nos pregunta: ¿te quedarás en los mundos espirituales o vas a descender a la Tierra para poner tus dones al servicio de la Humanidad?. En el desempeño del servicio desinteresado en la Sociedad Antroposófica se pide algo más del antropósofo: la responsabilidad personal. Que aceptemos lo que alguna vez pudiera surgir en el ámbito del karma objetivo de la sociedad con nuestro servicio, con nuestras buenas obras. ¿Qué quiero decir con esto?.

Esto significa que cuando ofrecemos nuestros servicios no sólo estamos renunciando a cualquier beneficio personal que podamos obtener, sino también y lo más importante, a la aceptación en el reino de nuestro propio karma personal de los efectos negativos que puedan surgir en la Sociedad Antroposófica de nuestro servicio, es decir cualquier dificultad, de comprensión, cualquier uso incorrecto de la información, etc. Tenemos que aceptar las consecuencias de estas dificultades que se convierten en una parte del karma objetivo de la sociedad; debemos ‘inspirarlo’ como una escritura libre en nuestro karma personal individual como sacrificio al mundo espiritual.

Ese es el punto. Unimos nuestro karma personal con el karma objetivo de la sociedad, que ha sido creado por nuestras acciones en el ámbito de nuestro trabajo antroposófico en el corazón de la esfera social de la Sociedad Antroposófica. Este servicio desinteresado y sacrificado se realiza a menudo por unos pocos que permiten a la Sociedad seguir existiendo hoy y que hacen posible que permanezca conectada con su Madre, el movimiento. Es sólo a través de tal sacrificio por un número de personas, y muchos de ellos no son miembros prominentes, a menudo son miembros sencillos que trabajan aquí y allá (pues uno puede tener una posición muy importante y todavía no asumir el karma objetivo que se basa en el conocimiento de lo que es posible y también de la decisión libre y consciente en el reino de la voluntad de hacerlo) de llevar a otros sobre sus hombros.

Esta es la pregunta ‘¿Qué te aflige hermano?’ Salgo de mí mismo para servir sabiendo que soy responsable de este servicio y sus efectos sobre la Sociedad Antroposófica cuya reparación kármica, requerirá un sacrificio. Esto significa que parte del Karma Objetivo o enfermedad creado en la sociedad a través de falsos conceptos y malentendidos entre los individuos tiene que ser redimido por los que acogen esto en el marco de su karma individual.

Cuando esta voluntad de servicio y sacrificio se convierte en una realidad viva en cada individuo, se empieza a crear el espacio del Corazón Etérico —en la esfera de la Sociedad Antroposófica, cuanto más nos acercamos a la unión de las dos corrientes, en una sola corriente Micaelita. Para que esto ocurra es necesario un descenso del movimiento Antroposófico a cada corazón individual, en la primera piedra de nuestro templo interior donde nos encontramos con el Cristo. Esto se reflejará entonces en el ascenso del corazón de la Sociedad Antroposófica, la esencia de su comunidad de seres humanos libres e individuales, como un culto inverso hacia el movimiento Antroposófico[20].

Esta unificación en el Templo interior de los seres humanos, el corazón Etérico, la sangre eterizada con la sangre de Cristo y con el propio movimiento Antroposófico, dará lugar a una unificación de los seres humanos en el templo exterior, el corazón del Sol, el alma de la Sociedad Antroposófica con la sangre Macrocósmica de Cristo.

Sólo de esta manera puede la Sociedad Antroposófica convertirse en un instrumento eficaz del Movimiento en la Tierra —a través de la creación libre, por los seres humanos unidos en formas sociales que trabajan por el bien.

De esta manera los antropósofos gradualmente asumirán el Karma objetivo de la Sociedad Antroposófica en su propio karma personal. Y esto significará un verdadero ordenamiento del karma entre los individuos pertenecientes a los dos grupos kármicos, a través del servicio de sacrificio conjunto. Esto es lo que se le requiere a cada antropósofo desde la Conferencia de Navidad —a participar en los nuevos misterios de la voluntad con el fin de cumplir con las tareas espirituales de la Sociedad Antroposófica en la Tierra.

Esto aún no ha sido adoptado por la mayoría de Antropósofos: por un lado, debido a la falta de auto-desarrollo, en cuyo caso el Reyes y el Pastor no pueden unirse y no hay encuentro con el Guardián Menor (Imaginación); por otro lado, debido a la codicia de los dones espirituales y una falta de voluntad de unir las dos corrientes Kármicas en cuyo caso no hay ninguna posibilidad de unión con el Guardián Superior (Inspiración).

Esta unificación de arriba y abajo, de auto-desarrollo y servicio desinteresado, del Karma individual y Karma Objetivo ocurre en el servicio de Micael, cuya tarea en la sexta época es trabajar esta “voluntad”  en el cuerpo físico de los seres humanos, creando una raza de Micaelitas. El Micaelita entonces tendrá que dar un paso más en este servicio sacrificial. Esta será la gran tarea maniquea de tomar sobre sí mismos, en su propio karma, el karma personal de los demás, todo el mal que pueda existir en aquellos con los que no tienen ninguna conexión kármica, con el fin de transformar el mal en bien.

Esperamos a un futuro lejano. Pero tenemos que hacer los preparativos ahora. Cuando nos embarcamos en este camino estamos siguiendo los pasos del gran maestro del mundo Rudolf Steiner que voluntariamente (a través de un acto libre realizado desde una pura intuición moral) tomo el Karma Objetivo de la Sociedad Antroposófica como su propio karma personal. Se puso de pie ante el mundo espiritual y se hizo personalmente responsable no sólo por traer a los seres humanos las verdades más esotéricas que hasta entonces solo había sido posible partiendo de los mundos espirituales, sino también de los resultados de lo que los otros  pudieran hacer con estas verdades.

A través de la falta de desarrollo personal estas verdades no fueron comprendidas y como resultado surgieron las dificultades entre los dos grupos kármicos, creando una opacidad oculta que impide a las personas la comprensión de lo que se hace. También sigue impidiendo a los Antropósofos hacerse conscientes de cómo este sacrificio podría ser disminuido si cada individuo sigue los pasos de Rudolf Steiner, tomando la responsabilidad de sus propios pensamientos, sentimientos y acciones.

Por la incapacidad de comprender este requisito fundamental en la Reunión de Navidad se ha creado una carga kármica terrible, que se coloca sobre los hombros de Rudolf Steiner. La compensación kármica personal fue su vida. Pero la cosa no acaba ahí, su conexión kármica continúa hasta el final de los tiempos. Es por lo tanto, imposible imaginar que Rudolf Steiner ya no esté interesado en la Sociedad Antroposófica o sus avances, ya que está directamente conectado con el núcleo de su propio ser personal, su karma.

Debemos darnos cuenta de la magnitud de este sacrificio como del de Cristo y llenarnos con el más profundo sentido posible de una responsabilidad que nos puede hacer añicos en nuestro núcleo mismo, porque después de tantos años el Pastor y Rey en lo individual y aristotélicos y platónicos en la sociedad, siguen enfrentándose entre sí, con poco entendimiento y siguen creando un karma objetivo, que debe ser pagado por el Gran Maestro Rudolf Steiner en los tiempos por venir.

Él espera que tomemos nuestra parte de la carga: soportar el peso de nuestros hermanos como nuestro propio peso. Hacernos la pregunta: ¿qué necesita el otro y cómo puedo encontrar la manera adecuada a mis propias habilidades e inclinaciones personales para dar servicio y asumir la responsabilidad por el resultado de este servicio?. Esto trae significado a las palabras de Mateo: “Nadie tiene mayor amor que este, que dar la vida por sus amigos”. De esta manera llegamos a ser no sólo los ayudantes de nuestro gran maestro, sino también ayudantes de Cristo.

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El corazón, el alma de la Antroposofía en nuestro tiempo es la Sociedad Antroposófica. Si  unimos la Sabiduría Cósmica de la Divina Sofía con la Inteligencia Cósmica de Micael, en la medida en que podamos lograrlo a través del organismo del Ser de la Antroposofía en el alma, la fuerza de Cristo vivirá no sólo en nuestra propia alma, sino también en la Sociedad Antroposófica unificando las dos corrientes kármicas (Platónicos y Aristotélicos) a través del organismo del Espíritu Unificador del Universo, el Espíritu Santo.

Entonces la Antroposofía renacerá como Cristo-Sofía, la Sabiduría de Cristo en el alma y en el alma de la Sociedad. Sólo cuando la sabiduría haya creado un recipiente para la inteligencia cósmica, que estimule el amor desinteresado en nosotros, podemos llegar a ser ayudantes de Cristo.

Rudolf Steiner nos dice: Primero en valor es lo que hace el individuo, lo que el individuo crea y todo lo que está preparado para traer como su propia ofrenda[21]

Por lo tanto podemos entender la convocatoria para la Fundación de la Primera Piedra en el alma: A través de una unificación de Rey y Pastor, en la preparación individual se puede hacer una percepción consciente o imaginación del Cristo en los demás seres humanos. Esta sabiduría del otro inspira un amor que puede estimular la voluntad de ofrecer un sacrificio por el bien del otro. Es este amor abnegado el que se hará responsable de la superación de las diferencias kármicas entre aristotélicos y los platónicos, para que puedan unirse en la voluntad conjunta de hacer el bien.

“Oh alma Humana! ‘

Es la llamada del alma, después de haber tenido su origen en el ámbito de Virgo y la esfera de la Divina Sofía (este) y de haber sido transmitida a los seres humanos a la esfera de Piscis (oeste) por el ser de la Antroposofía.

“Uniros y convertiros en seres de auto-sacrificio! Uniros y soportar conjuntamente la responsabilidad de llevar la Antroposofía al mundo! “

Lo han escuchado los Espíritus en el Este y del Oeste, del Norte y el Sur.

Esperemos ahora que puedan escucharlo los Hombres.

Gracias y buenas noches.

 

Traducido por Gracia Muñoz

 

 

 

[1] Rudolf Steiner Conferencia del 6 de Julio de 1924

[2] Rudolf Steiner Conferencia del 11 de Julio de 1924

[3] Rudolf Steiner 8 de Julio de 1924

[4] Rudolf Steiner Conferencia del 1 de mayo de 1920 y  http://wn.rsarchive.org/Lectures/Dates/19200501p01.html

[5] Sergei O Prokofieff. Quieran oírlo los Hombres

[6] ibid

[7] Rudolf Steiner 18 de Julio de 1924

[8] Rudolf Steiner Conferencia del 6 de Julio de 1924

[9] Sergei O Prokofieff. Quieran oírlo los Hombres

[10] Rudolf Steiner Conferencia del 8 de Agosto de 1924

[11] Vemos aquí la cooperación entre Lucifer – Luz y Ahriman – Oscuridad, para prevenir la espiritualización de la Inteligencia Cósmica.

[12] Rudolf Steiner Relaciones kármicas vol III conferencia XI

[13] Ibidem

[14] Por favor, tengan en cuenta Prólogo de esta conferencia

[15] Esta es la razón por la cual el Guardián Superior está más relacionado con la Vida y la Muerte (ver Conocimiento de Mundos Superiores) mientras que el Guardián Inferior está relacionado con el sueño y la vigilia.

[16] Rudolf Steiner el 26 de marzo de 1913 se encuentra en la compilación de conferencias reunidas bajo el nombre de Los efectos del desarrollo esotérico.

[17] Rudolf Steiner 25 de agosto de 1912

[18] Conferencia de Rudolf Steiner 26 de marzo de 1913

[19] Sergei O Prokofieff. Quieran oírlo los Hombres

[20] Ibidem.

[21] Rudolf Steiner 25 de agosto de 1912

 

Las dos corrientes de Sofía: Magos y Pastores y su unificación en la Antroposofía — Parte I.

Dos conferencias impartidas por

Adriana Koulias — en Sussex St. Sídney (Australia) el  26 de Noviembre y 3 Diciembre de 2006

English version

Prefacio   

Por favor, tomen nota que en la primera edición de esta conferencia hago referencia a la experiencia del Guardián Mayor como una experiencia diurna o de vigilia y la experiencia del Guardián Menor como una experiencia nocturna. En principio esto puede parecer estar en desacuerdo con una declaración grabada de Rudolf Steiner en la conferencia GA124, del 19 de diciembre 1910 donde el Guardián Menor es experimentado por la mañana y el Mayor se experimenta por la noche, sin embargo, es cierto que ambos tutores pueden ser experimentados mañana y noche con la conciencia despierta: El Guardián Menor en la noche cuando el cuerpo astral y el Yo comienzan a aflojarse de los cuerpos físico y etérico y poco después pasar a ser una experiencia del Guardián Mayor cuando el Cuerpo Astral y Yo viven en el macrocosmos (Conocimiento de los Mundos Superiores). Por el contrario, por la mañana se experimenta una vez más al Guardián Mayor, al empezar a “encogernos” desde el macrocosmos y prepararnos para el descenso de nuestro cuerpo astral y Yo en el cuerpo físico y etérico en el microcosmos.

Una vez que se produce la inmersión en el cuerpo del tiempo, —el cuerpo etérico— y comienza a tener lugar la entrada en el Microcosmos, es el Guardián Menor el que inicia la experiencia. Se puede decir que estas reuniones con el Guardián Menor y Mayor se entrelazan y es sólo la necesidad de atención la que nos lleva a decir que la experiencia de la mañana está más relacionada con el Guardián Menor y la de la noche con el Guardián Mayor. A mí no me ha sido posible explorar esto con más detalle para la conferencia en curso, pero lo hare en el futuro. En esta edición solo puedo aludirlo brevemente porque es instructivo y he modificado un diagrama para incluirlo. Sin embargo, es esencial que cada lector y estudiante de la Ciencia Espiritual traten de llegar a sus propias conclusiones a través de su sentido común, experiencia espiritual e investigación.

 

LAS DOS CORRIENTES DE SOFÍA: MAGOS Y PASTORES Y SU UNIFICACIÓN EN LA ANTROPOSOFÍA

 

Mis queridos amigos, nos reunimos esta tarde para hablar de las dos corrientes del Alma de  Sofía, —los Reyes Magos y los Pastores— cómo se van uniendo en el ser humano, y se hace posible la unificación de las dos corrientes kármicas, los platónicos y los aristotélicos, en la Sociedad Antroposófica. Esta conferencia tendrá dos partes:

  • Microcosmos: ¾ Exploraremos la corriente de Reyes Magos y la de los Pastores, su relación con la Divina Sofía y su emisario, el Ser de la Antroposofía. Vamos a ver cómo pueden unirse a través del ser de la Antroposofía –trabajando en nombre de Micael y la Divina Sofía– en el ser humano. Y podremos comprender mejor que esta unificación permitirá a la sabiduría de Cristo –Cristo-Sofía– vivir en el centro del alma humana purificada –el corazón Etérico.
  • Macrocosmos: ¾ La próxima semana investigaremos como la unificación de Magos y Pastores en el alma individual, permitirá que las dos corrientes kármicas, los platónicos y aristotélicos se unan en la Sociedad Antroposófica, para que, a través del servicio y el sacrificio de una comunidad Crística, pueda formarse un espacio central desde el corazón. Esta será una comunidad de Cristosofistas, trabajando a favor de Cristo-Sofía, que se objetivará en el mundo como el Alma de Cristo en la Tierra.

Una vez más tenemos que volver al principio, preparando las imágenes que vivirán en nuestros corazones y mentes. Imágenes que pueden encender la chispa del entusiasmo que desde el corazón elevaremos como calor y luz a la cabeza. Este calor y luz lo ofreceremos como sacrificio a las Jerarquías y como servicio al mundo —será nuestra ofrenda al acercarnos a esta  fiesta anual de la Semana Santa.

 

Parte I Microcosmos

El alma individual Magos y pastores

La primera imagen que vamos a crear es la de la tríada de la Divina Sofía, Micael y Antroposofía, y su conexión con la Corriente de Sabiduría de los Magos y Pastores en la evolución del mundo. Podemos hacernos la siguiente pregunta:

¿Cuál es la relación entre la Divina Sofía, Micael, Antroposofía y las dos corrientes de Sabiduría?

 La Divina Sofía

Cósmicamente hablando la Divina Sofía es un Ser Sobornal, es decir, una “composición” de  Seres cuyo miembro más alto, pertenece a la esfera del Sol, como los Espíritus de la Sabiduría y cuyo miembro más bajo pertenece a la esfera de la Luna o la esfera de los Ángeles. Podemos decir que la Divina Sofía tiene una “conciencia” femenina y que esta conciencia abarca y unifica a todos los seres que pertenecen a las Jerarquías antes mencionadas, es decir que se encarga de regular las relaciones mutuas, la comunicación y conducta entre los Seres que pertenecen a estas Jerarquías.

Debido a la elevada naturaleza del Ser de la Divina Sofía no le es posible comunicarse directamente con los seres humanos. Cuando Ella desea inspirar a la Humanidad, debe hacerlo a través de representantes.[1]

En el pasado Ella misma se manifestaba a los seres humanos a través de la Segunda Jerarquía que denominamos Espíritus de la Sabiduría, Espíritus de Movimiento y Espíritus de la Forma –su primera tríada–; y a través de la Tercera Jerarquía: Arcai, Arcángeles y Ángeles –su segunda tríada– Ellos constituyen sus miembros inmediatos.

La Segunda Jerarquía representa los impulsos que proceden de la esfera del Hijo o del Cordero (Aries) –el Ser de Cristo– y la Tercera Jerarquía representa los impulsos procedentes de la esfera de Tauro, o del Espíritu Santo.[2]

 En nuestro tiempo dos Seres son los responsables de traer sus impulsos a la humanidad: Micael y el Ser de la Antroposofía.

 

 Micael

Micael es un Ser de la jerarquía de los Arcángeles que en el tiempo del descenso de Cristo a la Tierra era el más elevado de todos los Arcángeles que pertenecen a la esfera del Sol, Él es conocido como el Hijo de Sofía porque tiene la tarea de administrar el ‘composite’ de toda la inteligencia que pertenece a aquellos seres que están bajo su dominio.

 

¿Qué es esta Inteligencia?

Esta inteligencia es la sustancia de todos los pensamientos del mundo cósmico, los frutos de las relaciones y conductas entre las Jerarquías, lo que hacen y cómo se relacionan entre sí con respecto al ser del Cristo.[3] En la Ciencia Espiritual se llama la Inteligencia Cósmica. Desde una perspectiva diferente la Inteligencia Cósmica de Cristo es una “memoria” combinada del “conocimiento” y “comprensión” que tienen estos Seres  –cobijados bajo la guía de la Sofía Cósmica–  en relación con el Cristo Cósmico: su naturaleza, sus sacrificios y tareas, en el pasado, presente y futuro.

Esta inteligencia, o almacén de “conocimiento”, estaba bajo la tutela del Arcángel Micael que la administraba a la Humanidad como una inspiración a los seres humanos desde los mundos superiores. La Inteligencia Cósmica por lo tanto se experimentaba como algo fuera del ser humano. Si estas condiciones hubiesen continuado, la humanidad nunca habría podido desarrollar una relación personal y libre con esta Inteligencia; la comprensión de Cristo como Entidad Cósmica habría sido un regalo de los mundos superiores, no algo logrado por uno mismo desde el interior a través del esfuerzo personal.

Así fue que después del descenso de Cristo, Michael decidió renunciar a su control sobre la Inteligencia Cósmica permitiendo que descendiera al alma del ser humano.[4] Sin embargo era necesario, que las almas humanas se preparasen para el descenso de esta Inteligencia o no lo entenderían, en otras palabras, que tenían que desarrollar la capacidad para la comprensión de esta Inteligencia. La preparación para el desarrollo de esta capacidad se inició cuando Micael, trabajando con el Elohim-Jehová (cuya tarea consistía en implantar el Yo en el ser humano) expulsó a Lucifer a la Tierra en la Antigua Luna. Ahí comenzó un proceso que terminó con la tentación de Lucifer al Yo humano haciéndole bajar al cuerpo Astral – conocido en términos bíblicos como ‘La Caída’.

Esta expulsión de Lucifer, creó la posibilidad del desarrollo del cuerpo astral o cuerpo anímico por medio del Yo o “conciencia” en tres nuevos miembros: el alma Sensible, el alma Racional y el alma Consciente. Estos tres nuevos miembros del alma, relacionados con el sentimiento, el pensamiento y la voluntad, son las capacidades cognitivas necesarias para la comprensión de la Inteligencia Cósmica.

Pero antes de que el Yo pudiera modelar estos miembros del alma necesitaba “Sabiduría”. La Sabiduría Cósmica tenía que introducirse en los seres humanos y convertirse en sabiduría humana. Esta Sabiduría Cósmica se relaciona con los seres humanos en la antigüedad a través de altos iniciados pertenecientes a los Misterios, en particular, al Oráculo del Sol en la antigua Atlántida. Después del gran diluvio que destruyó la Atlántida, esta sabiduría se difundió por el mundo a través de dos corrientes humanas, una moviéndose hacia el Norte y otra al Sur. Estas corrientes trabajaron a través de diversos Centros de Misterios con sus propias formas particulares de acceso a la Sabiduría Cósmica Divina.

 La Corriente del Norte estaba especialmente preparada para la comprensión y la manera en que podría lograrse la Imaginación y la Corriente del Sur estaba más preocupada por lograr la Inspiración. Hubo un tiempo, sin embargo, que incluso en estos Centros los seres humanos ya no pudieron acceder a la Sabiduría Divina de Sofía. La Humanidad había caído más de lo previsto en el reino de la materia y un representante de la Divina Sofía tuvo que descender directamente a las almas humanas, a las individualidades que pertenecían a estas dos corrientes con el fin de llevar a estas almas la Sabiduría Cósmica a la que ya no podían acceder. Este ser femenino, este representante de la Divina Sofía, se dio a conocer al mundo a través de la Ciencia Espiritual y de su gran maestro mundial, Rudolf Steiner; él la llamó Antroposofía.

 

Antroposofía

El Ser de la Antroposofía es la gemela del alma Nathánica del Paraíso.[5] Su tarea consiste en descender de la esfera del Sol hacia la Tierra para introducirse directamente en el cuerpo astral humano, llevando con ella la Sabiduría Cósmica de la Divina Sofía. Esta sabiduría permitiría la elaboración del alma sensible, racional y consciente del ser humano. De esta manera elaboró su propio ser y se capacitó, a través de diversos sacrificios, para encarnar como un ser humano en el punto de inflexión en el tiempo –la María del Evangelio de Lucas–. La tarea de María fue dar a luz a su alma gemela, el alma Nathánica que conocemos como el Jesús de Lucas, para que pudiera convertirse en el futuro cáliz del Yo de Cristo.

Durante su descenso hacia el alma humana fue vista en diferentes tiempos objetivándose para la humanidad:

  • Los frutos de la unión del Alma Sensible humana con la Sabiduría de la Divina Sofía trabajando a través del ser de la Antroposofía se objetivó en el mundo exterior como Teosofía –el Alma o la Sabiduría de Dios.
  • Los frutos de la unión del alma Racional humana con la sabiduría de la Divina Sofía trabajando a través del ser de la Antroposofía se objetivó en el mundo exterior como Filosofía –El Alma o sabiduría del mundo.
  • Los frutos de la unión del Alma Consciente humana con la sabiduría de la Divina Sofía trabajando a través del ser de la Antroposofía se objetivó en el mundo como Antroposofía –El alma del hombre o de la sabiduría del hombre

La Antroposofía, desde entonces, se embarcó en el Escenario Angelical a su propio desarrollo, es decir, trabajando su Yo Espiritual después de haber desarrollado sus miembros Físicos (cuerpo Físico, Etérico y Astral), los miembros de su Alma (Sensible, Racional y Consciente) y entrando con su Yo en el punto de inflexión del tiempo, para finalizar en la envoltura de la Sociedad Antroposófica en el Encuentro de Navidad en 1923. Ella es ahora, el “ángel de la guarda” de la Sociedad Antroposófica y vive en el Alma de la Sociedad  –el ámbito social, en el que se cultiva la vida comunal libre de los individuos.

Por lo tanto podemos decir que Micael, administra la Inteligencia Sofiánica de Cristo, el conocimiento espiritual de Cristo y la Antroposofía porta la Sabiduría de Sofía, las cualidades anímicas necesarias para la comprensión de la Inteligencia en las almas humanas.

 

¿Qué es la Sabiduría Cósmica?

En el diccionario, la Sabiduría se describe como la capacidad de discernir o juzgar lo que es verdadero, justo, y duradero. En el contexto de nuestro presente estudio, Sabiduría Cósmica es la que crea las facultades de discernimiento o juicio de la verdad en el cuerpo Astral humano; la capacidad de discernir entre los más altos sentimientos y los sentimientos más bajos en el Alma Sensible, los pensamientos más altos y más bajos en el Alma Racional y los impulsos volitivos más altos y más bajos en el Alma Consciente. La Sabiduría crea entonces la capacidad cognitiva para un verdadero y libre discernimiento de la Inteligencia Cósmica de Cristo.

Esta es, por tanto, la imagen de la tríada de Sofía, Micael y Antroposofía.

Desde una perspectiva microcósmica:

La Sofía Cósmica, el gran ser de muchas partes, cuyo miembro más alto es el Espíritu de Sabiduría, o Kyriótetes, abarca:

  • la sustancia de la Inteligencia Cósmica, los Pensamientos del Mundo Cósmico Divino de todos los seres que le pertenecen con respecto al Ser de Cristo que es, hasta nuestros días, el dominio de Micael; y
  • la Sabiduría Cósmica, la capacidad de discernir la verdad de esta Inteligencia, que se formó en los seres humanos a través del Ser de la Antroposofía, trabajando a través de las dos corrientes del desarrollo humano, del Norte – Sur.

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Corrientes del Norte y del Sur.

Como hemos mencionado anteriormente, las corrientes del Norte y del Sur tienen su origen en el Oráculo del Sol de la  antigua Atlántida, cuyo Guía es el gran Manu, el líder de la Iniciación Solar.[1] Cuando llegó el momento en que la Sabiduría de este Oráculo hubo de ser difundida, fueron enviados dos grupos en dos direcciones, uno a través de Francia y el norte de Rusia y otro a través de España y el sur de Oriente Medio.

 La corriente del Norte nos la ilustra la Biblia como la corriente de Caín, que surgió en el sexto día de la creación de la inoculación a Eva con las fuerzas masculinas de los Seis Elohim en el Sol –una forma de reproducción asexual.[2]

La Corriente del Sur es ejemplificada por Abel que es el fruto de la unión sexual de Adán con Eva, y que se hizo posible por la separación de sexos a través del trabajo del séptimo Elohim/ Jehová en la Luna.

  • Caín = Sol – Elohim
  • Abel = Luna – Jehová/Elohim

 

Podría preguntarse ¿por qué dos corrientes?

Hay una ley cósmica que dicta que para que se produzca una etapa superior en el desarrollo humano, esta tiene que lograrse a través de la unión y la superación de dos polaridades.[3]  Esta ley puede ser vista en el desarrollo del Cosmos es decir, en Saturno, el Sol, la Luna y la Tierra, donde se llevaron a cabo dichas separaciones con el fin de que en el futuro se pudiese lograr una síntesis superior, es decir: Júpiter (una etapa superior de la Luna); Venus (una etapa superior de Sol); y Vulcano (una etapa superior de Saturno).

Esta ley fue percibida por Goethe que la llamó ‘La polarización y la intensificación’, y por Hegel que lo llamó Síntesis –la unión de tesis y antítesis.

 

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Es lógico que la misma ley se aplique al desarrollo del alma humana a través de dos corrientes, cuyas peculiaridades fueron capaces de asumir la Sabiduría de la Sofía Cósmica a través de su emisaria, la Antroposofía por dos caminos y desde dos direcciones completamente diferentes:

 

La Corriente del Norte – la corriente de las Alturas:

La corriente del Norte es también, como hemos visto más arriba, conocida como la corriente de Caín. El nombre de Caín (o Kain) en hebreo significa algo producido – o una lanza.

Podemos ver en este nombre la calidad de esta corriente, que busca forjar, como en una lanza, en el mundo de la materia, el producir algo que pueda ofrecerse como sacrificio al mundo espiritual. En otras palabras, sacarlo del cuerpo físico, de la materia, superando el velo de los sentidos exteriores. Rudolf Steiner nos dice que estos iniciados intentaron entrar en el mundo espiritual con el fin de percibir una “memoria” de lo que habían experimentado antes de descender a la Tierra, una forma de recuerdo prenatal[1].  Al llegar hasta las alturas del cosmos, al cielo estrellado, esta corriente fue capaz de conectarse no sólo con las estrellas y los seres que allí habitan, sino también con el conocimiento que los conectaba con el mundo de las sustancias minerales y las plantas.[2]

Este conocimiento se adquiere a través de la facultad de la percepción (cuerpo astral) haciéndose posible por el cerebro y el sistema y nervioso,[3] esta facultad es llamada la Visión Extática,[4]  y es el resultado de la entrada de las fuerzas de individualización masculina del Yo, de las fuerzas de la pluralidad,[5] de las fuerzas Solares. Y ahí podemos ver la conexión con los griegos y paganos. Platón llegó a esas alturas con su filosofía, o amor a la sabiduría, con el fin de experimentar las Formas Arquetípicas del Universo. El es por tanto el representante de esta corriente. Y desde los tiempos del Misterio del Gólgota se le ha conocido como la corriente de los Reyes.

Esta corriente utilizaba la sabiduría adquirida de su elevarse hacia el Cosmos, transformándola y dando forma a la materia en la Tierra, con el fuego del entusiasmo, en una sustancia compatible con el Espíritu. Hiram Abiff que se relaciona con Tubal Caín, fue el constructor del Templo de Salomón y pertenece a esta corriente. Rudolf Steiner nos dice que el mayor representante humano de esta corriente es Zaratustra. En la época persa, Zaratustra fue capaz de contemplar con lúcida claridad a través del velo de los sentidos, la visión física del aura del Sol, que le reflejaba el recuerdo de la realidad espiritual del Gran Ser Solar Ahura Mazdao u Ormuz —el Cristo Cósmico.

Con esta lúcida claridad pudo visualizar cómo la Divina Sabiduría Solar también se reflejaba en la naturaleza física, en la sustancia mineral y en el mundo de las plantas. Ambas habilidades para ‘ver’ superando los obstáculos de los sentidos, en términos cósmicos, están relacionadas con la facultad de la Imaginación – la ‘contemplación’ del Espíritu. Esta es la dualidad Pérsica, la capacidad de “Imaginar” el arriba y el abajo, el bien y el mal, la luz y la oscuridad, en perfecto equilibrio.[6]

Una peculiaridad de esta corriente es que sus líderes y representantes son portadores de altas individualidades espirituales que no encarnan físicamente, pero trabajan en la personalidad con el fin de lograr sus objetivos. Estos líderes, nos dice Rudolf Steiner, fueron forzados a salir de su propio ser, por así decirlo, para que estas individualidades superiores pudieran residir en ellas, y esto causó que se unieran con el fuego del macrocosmos –o espacio espiritual.[7] Esta corriente continúa en la etapa Egipcio-Caldea y transforma la capacidad de ver las realidades espirituales de las estrellas y los planetas, en las semillas de la Ciencia Astronómica, con el fin de preparar el descenso de Cristo.

Esta corriente elevó su mirada para marcar este descenso. Durante la época greco-romana, la corriente de los Magos (los iniciados en los misterios de Persia, los misterios del Gran Héroe Solar) representados en el Evangelio de Mateo. Los más altos iniciados de esta corriente estaban tan espiritualmente constituidos, que eran poseedores de un conocimiento lleno de luz,  capacitados para la Cognición Imaginativa, una visión más elevada de la “Estrella de Oro”. Esta visión era la reflexión en el alma, de la luz[8] de su maestro espiritual, Zaratustra, que descendía hacia la encarnación en Belén. Sabían que Zaratustra tenía una gran tarea que cumplir – como el Jesús del Evangelio de Mateo, preparando las envolturas físicas y anímicas para la encarnación del Cristo Cósmico en la evolución terrestre.

Podemos poner ante nuestras almas la tierna imagen de los más altos iniciados de esta corriente, los tres Reyes Magos, permaneciendo con reverencia ante la gloriosa “luz” de su Maestro recién encarnado Zaratustra. Ahora podemos ver sus regalos, con el conocimiento superior, como un reflejo de toda la sabiduría que estos tres hombres habían reunido en el pasado y que se encendió en sus almas como una ‘memoria’. La Mirra corresponde a los misterios de la voluntad; El incienso a los misterios del sentimiento; y el oro a los misterios del pensamiento. Con el paso del tiempo, este conocimiento de los Reyes Magos que abarcaba el mundo de las estrellas se interiorizó, se contrajo, y se convirtió en “el seco mundo geométrico-matemático” del pensamiento que el hombre moderno porta en su alma. Redimir esto a través del poder del Yo es la renovada tarea de los Reyes Magos.

 

 La Corriente del Sur, la corriente de las profundidades:

 La Corriente del Sur también es conocida como la corriente de Abel. El nombre Abel (Ay-bel) es de origen hebreo, y su significado es “aliento o vapor”, que ilustra la conexión de esta corriente con la ‘Inspiración’ y con Jehová que sopló el Espíritu o las fuerzas del Yo en el hombre. Esta corriente está más preocupada por la inmersión mística del Yo en el alma humana, es decir, penetrar a través del velo de las experiencias interiores del alma, el microcosmos, a una comprensión de los mundos espirituales. Los iniciados de esta corriente fueron capaces de descender al alma y llegar a una experiencia de las fuerzas interiores de la voluntad y por medio de ellas, a las fuerzas de las profundidades de la Tierra.

El iniciado de esta corriente alcanza el mundo espiritual desde el otro lado, es decir, de arriba hacia abajo.[9] A través de la facultad de la Inmersión Mística.[10]  Esto se representa a menudo en la literatura, por ejemplo, el viaje de Dante al infierno, el viaje de Fausto a las madres, el viaje de Orfeo para encontrar a Eurídice –estos son sólo algunos ejemplos. Estos iniciados penetraron a través del velo del alma para experimentar el mismo mundo espiritual que la corriente del Norte, pero desde el lado opuesto.

Las facultades necesarias para esta capacidad de entrar en las profundidades del alma se desarrollaban en el tiempo después de la muerte, esto es, entre la muerte y el nuevo nacimiento.[11] Rudolf Steiner nos dice que estas facultades son facultades juveniles, que son potencialmente germinales, y son similares a las fuerzas del crecimiento del niño. Rudolf Steiner las llama las facultades que, a través de su fructificación por la corriente del norte serán capaces de predecir el futuro. También podríamos llamarle la corriente de la unidad. Esta corriente tiene ese aspecto femenino de la conciencia, que podemos denominar las tranquilas aguas de la Sabiduría. Tal conciencia es capaz de utilizar lo que produce desde el mundo espiritual a través de la inmersión en las profundidades del alma para transformar el Espíritu en una sustancia compatible con el mundo de la Materia.

Esta corriente se relaciona con la voluntad y el corazón y también se conoce como la corriente de Aristóteles,[12] quien, como arquetipo del futuro, podía, a través de una perspectiva científica exacta, entrar en los detalles, en las profundidades de las fuerzas de voluntad que están detrás del funcionamiento del alma humana y de la vida animal.[13]

Rudolf Steiner nos dice que el ser humano más prominente iniciado de esta corriente fue Gautama Buda. El camino iniciático de Gautama Buda se basó principalmente en su desarrollo individual. Él era un Bodhisattva que se hizo mortal, es decir, que no era un ser humano impregnado por un ser superior (como en el caso de los Reyes Magos), era la encarnación de un ser superior:

Un Bodhisattva que asumió la radiante forma humana en el Ser de Gautama Buda —  que por el momento no vamos a entrar en que otra forma se  manifiesta también. Y que significó un avance de este Bodhisattva cuando ya no era necesario que él permaneciera en los reinos espirituales superiores, pues su desarrollo en los mundos espirituales era tal que podía dominar su corporeidad física hasta el punto de convertirse en hombre como Buda. Un Bodhisattva avanzando con la existencia humana es Buda.[14]

La iniciación de Buda sentado debajo del árbol Bodhi, es la imagen astral interior del sistema nervioso,[15] del cerebro y del cerebelo.[16] En una meditación de varios días de duración, pudo ver lo que existe bajo el cuerpo astral purificado. Penetró en su vida interior, en la vida interior de su cuerpo (sus órganos), su cuerpo etérico. El cuerpo etérico o cuerpo del tiempo, se proyectó en el mundo astral exterior y esto le permitió ver sus encarnaciones anteriores. Es un descenso a las fuerzas de la voluntad, ahí podemos ver una conexión entre las enseñanzas de Buda de la compasión y el amor (seis siglos antes de Cristo) y lo que llegará a ser la voluntad moral, o consciencia (la conciencia de los impulsos de la voluntad).

La iniciación de Buda bajo el árbol Bodhi se produjo a través de una catarsis en el cuerpo astral, y es este cuerpo astral, su “madre”, o Nirmanakaya, el que fue capaz de donar, en el punto de inflexión en el tiempo al alma Nathánica. Podemos ver cómo la Corriente del Sur, de Buda es la misma que la Corriente de los Pastores, que se representa en el evangelio en relación con el Jesús de Lucas. La consciencia, o moralidad interna experimentada por los pastores en el campo, es un ejemplo de la conexión del pueblo hebreo con esta Corriente. El pueblo hebreo, a través de este tipo de iniciación interior pudo, llegar al recuerdo de las encarnaciones anteriores, fortaleciéndose de tal manera que se hizo capaz de ver el futuro – profecías.[17]

La corriente hebrea, a través de Abraham, tenía la tarea de trabajar en la preparación de la envoltura física humana del futuro portador del Cristo Cósmico. El elemento físico, como sabemos, está directamente relacionado con los misterios de la vida después de la muerte y la vida de la voluntad, que se refleja en el alma como conciencia moral o consciencia, una ley moral que se entiende en términos cósmicos como Inspiración —o la inhalación del Espíritu.

Podemos ver la imagen de los pastores durmiendo con la cabeza en la tierra, sintiendo cómo, de las profundidades del alma del mundo surgía un “sentimiento” como respuesta a la bajada del Ser de Cristo hacia la Tierra. Se aunaron con los ritmos del mundo espiritual, el resonante coro de los Ángeles cantando en majestuosos tonos, la anunciación del nacimiento del Hijo Nathánico, el Jesús del Evangelio de Lucas. Estos ritmos y tonos se inspiraron en sus almas y penetrándola alcanzaron las profundidades, las fuerzas de la Voluntad moral, instándoles a obedecer incuestionablemente.

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La unificación de las dos corrientes

 Rudolf Steiner nos dice que estas dos corrientes se unieron en un único ser: el Jesús del Evangelio de Mateo y el Jesús del Evangelio de Lucas. Se unieron en Jesús de Nazaret. El Yo de Zaratustra (Corriente de Norte – cabeza) y el Alma y el Cuerpo Físico Nathánico (Corriente del Sur – sentimiento + voluntad) se unieron para proporcionar el cáliz, el Grial, para la encarnación del Yo Cósmico de Cristo en el bautismo del Jordán. Este es un arquetipo del futuro trabajo de la Humanidad. El ser humano individual un día unirá ambas corrientes en su alma a fin de que la sustancia (Yo) de Cristo, con la intervención del Espíritu Santo, pueda entrar en el cuerpo Astral purificado que contendrá en su interior las fuerzas de la Divina Sofía trabajando en el alma, ya que estas fuerzas han sido mediadas por el Ser de Antroposofía.

Rudolf Steiner nos dice[1] que desde el Misterio del Gólgota y la síntesis de las dos corrientes en Jesús de Nazaret, se ha producido un intercambio en ambas corrientes.[2] Esto significa que una experiencia interior del pasado debe unirse con una experiencia exterior y que una experiencia exterior del pasado debe unirse con una experiencia interior. Este camino que conduce a la Iniciación era conocido en los Centros de Misterio desde la Época de la Atlántida y se ha convertido en una vía exotérica a disposición de todos los seres humanos a través de la obra de Rudolf Steiner y la Ciencia Espiritual.[3]

¿Qué es entonces la Iniciación?

 Rudolf Steiner nos dice que la Iniciación se logra a través de la preparación de la Imaginación, que comienza cuando hay un despertar de la Inspiración,  y continúa hacia la Intuición. Los pasos iniciáticos son:

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Preparación: Consiste en el estudio y la práctica de la Ciencia Espiritual, que se encuentra en “la Ciencia Oculta” y “Como se adquiere el Conocimiento de los Mundos Superiores”. Este estudio y su práctica es la base para los procesos de meditación de los Reyes Magos y los Pastores. La meditación es un olvido consciente del mundo físico y de la conciencia física, a través del pensamiento desinteresado y altruista, percepción que lleva a la Imaginación.

Imaginación: Es un sueño consciente, un recuerdo del trabajo pasado del Espíritu. Esto se experimenta como la Imagen-Sombra de un Ser o una realidad pasada —los pensamientos pasados del Ser— como preparación para la Inspiración.

Inspiración: Es una percepción consciente de la realidad del alma realizada por el Ser (leyes y ritmos) o la parte del presente creativo en la respiración y expiración (palabra) del Ser, lo que conduce a la comunicación y el entendimiento a través de la armonía de la respiración y de la sangre. Esta es una preparación para la Intuición.

Intuición: Es la unión consciente con la Voluntad del Ser, la unificación con lo que vive en el Ser como un potencial para la creación futura.[1]

Rudolf Steiner nos dice que el pensamiento y la percepción ordinarios son el resultado de un proceso de muerte. La sangre roja (la sangre oxigenada) debe entrar en el cerebro y los órganos de los sentidos para que se produzca el pensamiento y la percepción ordinaria. El producto de esta interacción de la sangre y los nervios es un agotamiento del oxígeno y la creación de dióxido de carbono, un veneno que debe ser expulsado. A través del pensamiento y de la percepción ordinaria, el Yo se conoce a sí mismo, pero también es responsable de la intoxicación del mundo. Por tanto, podemos llamar a esto un proceso de muerte, un proceso egoísta. En el acto de la meditación olvidamos desinteresadamente el pensamiento y la percepción ordinarios, y es este desinterés del Yo el que redime este proceso de muerte.

Hay dos tipos de meditación:

  • Cuando uno se concentra en determinados pensamientos e imágenes durante un largo período de tiempo.
  • Cuando hay una concentración en el mundo exterior de la naturaleza.

En ambos casos hay una devoción de atención desinteresada, toda una experiencia interior, de un lado la edificación espiritual y ‘activación’ del pensamiento y la actividad imaginativa y por otro lado la observación de la naturaleza, los gestos de las estaciones, el clima, la naturaleza espiritual de las plantas, de los minerales, de los seres humanos y los animales. En ambos casos, este pensamiento vital y esta percepción viviente no crean “veneno” en la sangre, sino que liberan al ser humano de este proceso de muerte.

Pero, ¿cómo se unen en la Meditación los Reyes Magos y los Pastores?

Los Reyes Magos de la antigüedad que una vez elevaron sus almas para experimentar una imagen como recuerdo de lo que fue una realidad espiritual, en nuestros tiempos modernos debe tener este conocimiento de las alturas y descender con él a las profundidades del alma, al pensamiento meditativo interior. La “luz” exterior del conocimiento cósmico, la Imagen Cósmica, ahora debe, a través de la meditación, unirse desinteresadamente con el calor interior del corazón y el fuego de la voluntad, al Karma individual del ser humano. Esta unificación de “luz” y “calor” convierte ahora al antiguo Rey Mago en un nuevo Pastor, es decir, las imaginaciones previamente ganadas a través de una conciencia atávica o embotada pueden unirse ahora con el calor despierto del corazón para dar lugar a la Inspiración.

El antiguo Pastor que una vez descendió a las profundidades del alma para unir el pensamiento con el aliento y la sangre, con el fin de experimentar los últimos trabajos del Karma individual, ahora debe adquirir ese conocimiento de sí mismo, y como Pastor debe llevar desinteresadamente los conocimientos adquiridos a través de una piedad interior, a la “calidez” del corazón y de la moral interior, y unirla con la “luz” del conocimiento que permite la percepción de la imagen del cosmos, del espíritu en la naturaleza exterior. Esta unidad que fue previamente ganada, la Inspiración adquirida a través de una conciencia atávica embotada, conectando la respiración y la sangre, con lo que ahora se adquiere por un desinterés despierto, alejándose de la respiración y la sangre, es una experiencia consciente de la Imaginación.

Pero la meditación es sólo un aspecto. Esta lleva a un mayor desarrollo a los Reyes Magos y los Pastores, sin embargo, para que se produzca una verdadera unificación, la meditación debe ir acompañada de los ejercicios espirituales (Conocimiento de los Mundos Superiores) que junto con la meditación trae lo que una vez fue experimentado por los Reyes Magos y Pastores de un sentido atávico a un estado despierto y controlado apropiado para la humanidad moderna, que puede conducir tanto a los Reyes Magos como a los Pastores, de la Imaginación moderna a la Inspiración moderna.

Estos Ejercicios espirituales crean la posibilidad de un despertar de:

  • La conciencia de ‘Sueño’ en el ser humano que existe en la “vida de sentimiento” y se relaciona con la “memoria”. Esto significa que la imaginación que fue una vez atávica (visión extática) en el antiguo Rey Mago puede, a través del pensamiento, hacerse consciente en el nuevo Pastor.
  • La conciencia ‘Dormida’ en el ser humano, que es similar a la “vida de la voluntad” y que está relacionada con el ‘Karma’ del ser humano. Esto significa que la Inspiración que una vez fue atávica en el antiguo Pastor (Inmersión Mística) puede ahora a través de la percepción desinteresada hacerse consciente en el nuevo Rey Mago.

 

  • Pensamiento: Estado despierto–Control de pensamientos/ Apertura de la mente
  • Sentimiento: Estado de ensoñamiento–Positividad /Ecuanimidad
  • Voluntad: Estado dormido – Control de la voluntad / balance de las tareas diarias

 

Podemos ver cómo la meditación y los ejercicios espirituales unen a los Reyes Magos y los Pastores, antiguos y nuevos, y al hacerlo, crean un camino hacia la espiritualización del cuerpo Astral (Madre Virginal), que a su vez crea las condiciones necesarias para un descenso del Espíritu Santo.

¿Qué significa esto?

Rudolf Steiner nos dice que nuestro ‘Espíritu’ superior es el Espíritu Santo, que en nuestro tiempo reside fuera de nosotros. Si modelamos este Espíritu en una forma adecuada a través de cada pensamiento que expulsamos de nosotros con el aliento que exhalamos.[2] Esto significa que todo lo que el alma ha logrado por la meditación y a través de los ejercicios espirituales, es lo que permite a los Reyes Magos convertirse en nuevos Pastores y a los Pastores convertirse en nuevos Reyes Magos, aquello que crea la Madre Virginal, el alma espiritual, es exhalado a través de la respiración en el ambiente espiritual que le rodea y esto puede modelar al Espíritu Santo exterior. Esta exhalación del alma espiritual que vive en el interior del ser humano se conecta con el Espíritu Santo exterior a través del proceso de la Imaginación. La Imaginación que vive como una experiencia interior puede modelar el Espíritu fuera de nosotros, de acuerdo con el nivel de desarrollo del alma.

Debemos imaginar que estamos modelando fuera de nosotros la configuración y la forma (Imaginación) de una espada, que se ajusta a lo que estamos creando en nosotros —la envoltura del alma. En términos espirituales esta funda es la sangre Eterizada, es decir, el aspecto espiritual o enrarecido de la sangre. Sin embargo este Espíritu Santo formado, que es el producto de la Imaginación fuera de nosotros, es sólo el primer paso. El siguiente paso es que debe ser “inspirado” por el alma.[3] Pero el alma tiene que deshacerse de estos razonamientos, es decir, el alma debe permitir que la espada entre en la vaina que ya no es visible.[4] Cuando esta remodelación del Espíritu Santo es “inspirada” por el alma y entra en el aspecto espiritual de la sangre, la vaina, la sangre Eterizada, purificada de karma,[5] este Espíritu ahora se individualiza como Yo Espiritual.

 

Imaginación > La confección del Espíritu Santo a través del aire exhalado

Inspiración   > La inhalación del Espíritu confeccionado por la Imaginación

 

Este Yo Espiritual en la sangre Eterizada del ser humano puede ahora modelar el corazón etérico en un Grial, o copa en la que la sangre Eterizada humana pueda estar en comunión con la sangre Etérica de Cristo.[6]

 

La entrada del Espíritu Santo individualizado como Yo Espiritual modela poco a poco el órgano del corazón Etérico, el corazón del Sol que a través de la imaginación puede ver la luz de Cristo y por medio de la inspiración puede escuchar su Palabra. Tal fue el conocimiento difundido por el gran Oráculo del Sol a través de las dos corrientes los Reyes Magos y los Pastores, y que se convirtieron en el punto de inflexión en el tiempo.

 

Tenemos dos nuevos representantes humanos para esta unificación. Estos dos altos iniciados son los siervos de Sofía, Micael y el Ser de la Antroposofía, sus emisarios. Ellos se reunieron para unir ambos caminos en la sociedad Antroposófica. Estos dos iniciados cristianos son Cristian Rosacruz y Rudolf Steiner. Ellos fueron los responsables de poner a disposición de todos los seres humanos la sabiduría necesaria para la unión de los Reyes Magos y los Pastores con el fin de que el cuerpo astral pudiera convertirse en un templo del Alma Microcósmica a través de la redención del pensamiento, sentimiento y voluntad. Este es el Templo cuya Piedra de Fundación en el Encuentro de Navidad de 1923, se puso a disposición de todos aquellos que deseen llevarla en sus corazones.

 

Pero este es sólo el aspecto microcósmico de lo que se requiere de nosotros. Del aspecto Macrocósmico hablaremos la próxima semana. Este aspecto se relaciona con la voluntad y vive en el reino del Karma. Vive en lo que los seres humanos tienen que hacer ahora a través de una voluntad consciente, y depende, por lo tanto, de los antropósofos mismos, especialmente en los grupos kármicos de aristotélicos y platónicos. Depende de lo que puedan lograr juntos a través de una colaboración armoniosa, que permitirá la confección del cáliz anímico de la Antroposofía, la Sociedad Antroposófica, una sociedad de seres humanos libres en la tierra —un Macrocósmico Templo del Sol, un espacio del corazón etérico. Será el órgano social en el que la Sabiduría de Cristo y la Inteligencia Cósmica de Cristo viviendo en cada alma humana podrán encontrar cada vez más la sustancia del mismo Cristo a través del derramamiento del Espíritu Santo.

 

Traducido por Gracia Muñoz.

 

 

[1] Rudolf Steiner 18 de mayo 1924

[2] Rudolf Steiner Conferencia de Berlín, 02 de octubre 1906

[3] Rudolf Steiner 27 de agosto 1919

[4] Podemos comparar esto con el ojo – el ojo debe ser desinteresado, es decir, no debe ver a sí mismo si se trata de ver el mundo exterior.

[5] Es por eso que debemos “dejar ir” de la imaginación, debemos inspirarnos  a ellos si vamos a llegar al nivel de la inspiración.

[6] Rudolf Steiner La Eterización de la Sangre

[1] Rudolf Steiner conferencias de Navidad, 1920, Dornach

[2] Rudolf Steiner La búsqueda de la nueva Isis la Divina Sophia

[3] Rudolf Steiner Conferencias de Navidad de 1920, Dornach

 [1] Sergei Prokofieff O, Encuentro con el Mal, en la página 110, Rudolf Steiner, La búsqueda de la nueva Isis la Divina Sophia, conferencia III

[2] Rudolf Steiner — Dornach 25 de diciembre 1920

[3] Rudolf Steiner, conferencia, 13 de junio 1916 ver también Rudolf Steiner La búsqueda de un nuevo Isis la Divina Sophia, conferencia III

[4] Rudolf Steiner Lecture 21 de marzo 1910

[5] Rudolf Steiner, Misión de las Almas de los pueblos, página 83

[6] Rudolf Steiner, La búsqueda de la nueva Isis la Divina Sofía, Ponencia III

[7] Sergei Prokofieff O – Quieran escucharlo los hombres! – El Arquetipo esotérico del Consejo original

[8] Rudolf Steiner Dornach 25 de diciembre 1920

[9] Ibíd.

[10] Rudolf Steiner Lecture 21 de marzo 1910

[11] Rudolf Steiner Conferencia Dornach 25 de diciembre 1920

[12] Sergei Prokofieff O, La Sofía Celestial y el Ser de la Antroposofía página 168-169

[13] Rudolf Steiner ibíd

[14] Rudolf Steiner, Oriente a la luz de Occidente, Cristo y los Bodhisattvas

[15] Rudolf Steiner El Evangelio de San Juan Tercera Conferencia

[16] Rudolf Steiner Fundamentos del Esoterismo XII

[17] Rudolf Steiner Conferencia Dornach 25 de diciembre 1920

[1] Sergei Prokofieff O El Misterio de la Conferencia de Navidad, en la página 315

[2] Véase conferencia de Autor, Eva Celestial y Terrenal Eva y su conexión con el misterio de María, Isis, Sophia
http://www.revistabiosofia.com/2008/05/17/eva-terrenal-eva-celestial-su-conexion-con-el-misterio-de-isis-maria-sofia-y-la-antroposofia/

[3] Sergei Prokofieff O, El encuentro con el Mal, página 112-111

[1]Los emisarios de la Sophia se manifiestan de una manera que expresa una ‘cualidad femenina’, los que trabajan por su propia individualidad, de su propio conocimiento de la divinidad, tienen una ‘cualidad masculina’: Prokofieff La Sofía Celestial y el Ser de Antroposofía página 239

[2] Sergei Prokofieff O ver Capítulo La Evolución de la Sophia Celestial en su libro La Sofía Celestial y el Ser de Antroposofía

[3] Rudolf Steiner Lecture 8th August 1924

[4] Rudolf Steiner Lecture 28th July 1924

[5] Ver conferencia de Autor La Eva Terrenal y Eva Celestial, su conexión con el misterio de Isis, María, Sofía y el Ser de la Antroposofía encontrar en el sitio Web de la antroposofía en Sydney.

GA129c2. Maravillas del Mundo

Rudolf Steiner — Múnich, 19 de agosto 1911

English version

Ayer traté de darles una idea de la forma en que los griegos pensaban acerca de la relación entre el alma humana y nuestra evolución en la Tierra, haciendo especial hincapié en dos cosas. Dije que los griegos eran conscientes de que en tiempos remotos el alma había sido dotada de clarividencia, y consideraron a Perséfone, la hija de Démeter, como la regente de los poderes de clarividencia que trabajaban en las almas de los hombres desde el cosmos. Por otra parte he mostrado cómo toda la civilización intelectual de la humanidad se remonta a la corriente asociada con los nombres de Odiseo, Menelao y Agamenón. Traté de hacerles sentir que esta civilización requiere un sacrificio continuo. Así, los mejores sentimientos de los que el alma humana es capaz, cuando se siente bajo la influencia de esta civilización intelectual, se ofrecían a una especie de religión sacerdotal y el sacrificio de Ifigenia expresa este pensamiento en nosotros.

Estos puntos de vista nos permiten darnos cuenta de que la tradición, y hasta cierto punto el conocimiento real, de lo que ahora estamos tratando de recuperar a través de la Ciencia Espiritual estaba todavía muy vivo en la antigua Grecia. Llamamos la atención sobre el hecho de que en tiempos remotos el alma tenía la capacidad de la clarividencia. Ustedes puede leer en mi libro “La Ciencia Oculta, un esquema” la forma en que los hombres vieron el mundo espiritual en la Atlántida y cómo las fuerzas cósmicas se les aparecían como formas o figuras reales, de modo que  entre los hombres no se hablaba entonces de las fuerzas abstractas, sino de seres reales. Una figura como Perséfone es una reliquia de esta conciencia. A través de la Ciencia Espiritual estamos luchando poco a poco de llegar a conocer de nuevo desde nuestro punto de vista moderno la misma realidad que sigue viva en el mundo espiritual, y que conocían los hombres en tiempos remotos, los seres vivientes mismos que se escondían detrás de las figuras de la mitología griega.

Cuanto más profundamente entra uno en la mitología griega, mayor es su respeto y admiración, por la profunda sabiduría cósmica que se encuentra detrás de ella. Para que os hagáis una idea de esto, permítanme mencionar una cosa.

Dije ayer que la mitología griega llama la atención sobre dos tendencias diferentes —a la civilización intelectual asociada con los nombres de Menelao, Agamenón y Ulises, y tan bellamente ejemplificada en el sacrificio de Ifigenia, y la otra tendencia asociada con Perséfone y su madre Démeter.  Ahora, una persona reflexiva, naturalmente refleja que tales movimientos no sigan su curso con total independencia. A pesar de su aparente separación debe haber tenido un punto de contacto en alguna parte. ¿Cómo expresa la mitología griega, esta profunda verdad?.  Sabemos que la investigación moderna no tiene nada, solo unas pocas ideas abstractas que ofrecer en este sentido. Pero la mitología griega relata de nuevo la ascendencia de Agamenón a un representante de las fuerzas del alma humana a quien podemos llamar Tántalo. Según la leyenda griega Tántalo ofreció gratuitamente su propio hijo a los dioses como alimento. Sabemos también que los dioses reconocieron el carácter impío de esta ley, y sólo una —una diosa— participó de un omóplato. Esa era la diosa Démeter. En este toque sorprendente de simbolismo —la alimentación de Démeter de la escápula del hijo de Tántalo— nos encontramos con una indicación de que hay una conexión entre las dos corrientes. Se confirma que las fuerzas de Démeter entran en la civilización moderna asociada con los nombres de Agamenón, Menelao y Odiseo. Así, cada elemento de la mitología griega tiene su correspondencia en lo que estamos sacando a la luz de nuevo en la forma de la sabiduría espiritual moderna. Vale la pena llamar la atención de vez en cuando sobre dichas características muy importantes. Nos muestra el hecho de que la forma en que el hombre mira las maravillas de la Naturaleza cambia con el tiempo. Nuestra ciencia natural está orgullosa de su interpretación de la naturaleza. Parece que hay poco fundamento para este orgullo cuando reflexionamos que al representar la fuerza escondida en las profundidades de la Naturaleza como la gobernante femenina de las maravillas de la Naturaleza, el sistema griego de divinidades mostró una sabiduría mucho más profunda de lo que la ciencia de hoy tiene algún indicio, o lo adivinará hasta que se permita que la Ciencia Espiritual penetre en nuestra civilización.  Puede dar un impulso considerable a nuestro propio conocimiento, al conocimiento que hemos adquirido en el transcurso de los años, el considerarlo en relación con las profundidades de la sabiduría en la mitología griega.

Una característica de El misterio de Eleusis llama la atención sobre una maravilla natural importante. ¿Cual es realmente el acontecimiento crucial del drama?. Perséfone, que representa a las antiguas fuerzas clarividentes del alma humana, es raptada por Plutón, el dios del inframundo. Toda la acción maravillosa cobra vida en la escena de Plutón ,del drama reconstruido; una vez más lo tenemos ante nuestros propios ojos… ¿qué significa, cuando aplicamos lo que la mitología griega y el Misterio de Eleusis expresan así a la naturaleza del hombre mismo?. ¿Qué pasó con la Ciencia espiritual en la antigua facultad clarividente del alma humana? Esta violación de Perséfone ha estado sucediendo desde los tiempos más remotos hasta nuestros días; la antigua cultura clarividente ha desaparecido. Pero nada en el mundo desaparece realmente, las cosas simplemente se transforman. ¿Adónde se fue Perséfone? ¿Qué hace hoy la Regente de las antiguas fuerzas clarividentes en la naturaleza humana?. En los primeros capítulos de un pequeño libro[1], ahora al borde de la publicación, y que prácticamente reproduce el contenido de mis conferencias recientes en Copenhague, se puede leer que el alma humana abarca mucho más que lo que conoce por medio del intelecto, por medio de la razón. Una vida del alma más completa, una vida subconsciente del alma, está actuando en nosotros —es mejor llamarlo subconsciente en lugar de inconsciente— una vida del alma que en la mayoría de los hombres modernos no emerge en absoluto a la consciencia.   En esta vida subconsciente que trabaja hoy en el ser humano sin que él sea capaz de dar una explicación razonable de ella, está Perséfone; ahí es donde se han ido las fuerzas clarividentes suprimidas. Mientras que en los tiempos primitivos trabajaban de tal manera que el alma podía ver los mundos espirituales, hoy trabajan en las profundidades del alma humana. Ayudan en el desarrollo y la formación del principio del yo, para que sea más y más firme. Mientras que en los tiempos primitivos estas fuerzas se dedicaron a la tarea de hacer al hombre clarividente, hoy en día se dedican al establecimiento de la consolidación de nuestro yo. Por lo tanto, estas fuerzas de Perséfone han sido arrastradas al subconsciente humano, han sido abrazadas, han sido violadas, por las profundidades del alma humana. Así, en el curso del desarrollo histórico de la humanidad, el rapto de Perséfone ha sido provocado por las fuerzas del alma, que yacen en lo profundo del subconsciente, las fuerzas que en la naturaleza exterior están representadas como Plutón. Según la mitología griega Plutón es el regente del inframundo, del interior de la Tierra. Sin embargo, el griego era también consciente de que las mismas fuerzas que están trabajando en las profundidades de la Tierra también están trabajando en las profundidades del alma humana. Al igual que Perséfone fue raptada por Plutón, de la misma manera, en el curso del desarrollo humano, el alma fue despojada de su capacidad de antigua clarividencia a través de la intervención de Plutón.

Ahora Perséfone es hija de Démeter, por lo que se infiere que en Démeter tenemos un orden aún más antiguo, tanto de las fuerzas de la naturaleza externa como de las fuerzas del alma humana. Ayer dije que Démeter es una figura de la mitología griega que asociamos con el tipo de visión clarividente, que pertenece a la dotación más antigua de la sabiduría de la humanidad Atlante —porque es en la Atlántida donde Démeter realmente se encuentra. Cuando el hombre atlante miraba hacia el mundo espiritual, veía a Démeter, que en realidad le salía al encuentro. Cuando, fuera de este mundo espiritual, este mundo giratorio de movimiento constante y formas cambiantes, la madre arquetípica del alma humana y de las fuerzas fructíferas de la Naturaleza se le aparecieron, ¿qué decía él?. Se decía a sí mismo, no con plena consciencia, sino inconscientemente: “Yo no he hecho nada, no he tenido ningún desarrollo interior, como lo tendrán que hacer las épocas posteriores, para ver el mundo espiritual. Las mismas fuerzas de la Naturaleza que me han dado mis ojos, mi cerebro, mi organismo y están activas en mí, estas mismas fuerzas me otorgan también el poder de la clarividencia; así como yo respiro, así también tengo visión clarividente”. Así como el hombre no experimentó ningún desarrollo especial para producir la respiración, entonces en ese momento no formó su propia facultad clarividente, pues ambas cosas le fueron dadas por los poderes de Naturaleza, por los Seres divinos. Cuando el hombre dirigía su atención a lo que estaba fuera de él, a lo que existía a su alrededor, y junto con lo sensible recibió lo espiritual, sintió conscientemente: ‘absorbo en mí la sustancia del reino vegetal del mundo que me rodea (un reino vegetal completamente diferente del nuestro presente), absorbo desde afuera todo lo que está creciendo, pero con las sustancias absorbo también las fuerzas activas en ellas’. El hombre de ese tiempo no estaba tan desesperadamente limitado en su punto de vista como para creer que lo que tomaba como alimento no era más que sustancia física, solo algo que podía analizar el químico; él sabía que con las sustancias tomaba la configuración interna de las fuerzas que están activas en ellas, y que eran estas fuerzas las que lo construían, las que volvían a construir su cuerpo. El hombre atlante se decía a sí mismo: “Afuera, en la naturaleza, las fuerzas están trabajando; a través de mi respiración y de la comida que como, entran en mí. Lo que está fuera de mí está bajo el control de la gran Démeter. Pero ella envía estas fuerzas al alma humana, allí trabajan transformándose en la facultad de clarividencia”. (Podemos llamar a estas fuerzas el proceso de digestión, pero la digestión era entonces espiritual). “A través de las fuerzas bajo el control de Démeter, la diosa fecundante del mundo, nace en la organización humana la capacidad clarividente representada por Perséfone”. Así, el hombre atlante sentía que él también tenía su lugar entre las maravillas de la naturaleza. Sentía que esta capacidad clarividente nacía en él como el nacimiento de Perséfone, sentía que le debía este nacimiento a Démeter, quien extiende al exterior del amplio Cosmos las mismas fuerzas que en el hombre se convierten en la facultad de la clarividencia.

Así veía el hombre de la antigüedad a la gran Démeter y en la antigua Grecia el hombre todavía era consciente de lo que una vez había sido.  Pero a partir de esto, ya se había dado cuenta de que el organismo humano, toda la constitución corporal, había cambiado desde los tiempos antiguos. El cuerpo humano de hoy, con su organización de músculos y huesos, es sustancialmente más densa, más compacta, que los cuerpos de aquellos hombres que aún podían dar a luz a Perséfone dentro de sí mismos, ya que todavía tenían la facultad de la clarividencia. Y debido a que este organismo nuestro se ha vuelto más denso, también puede contener las fuerzas clarividentes en el reino sub-terrenal del alma. El encarcelamiento de las fuerzas clarividentes dentro de la naturaleza humana se produce como resultado de la densificación del cuerpo humano. Y cuando el antiguo griego sentía que el cuerpo anterior, más delicado y enrarecido se volvía más denso, es porque está absorbiendo fuerzas que están activas en el interior de la Tierra, mientras que anteriormente habían estado bajo la influencia de fuerzas conectadas con el aire circundante, que en consecuencia lo hacían más suave, más flexible. Y lo que está activo en el reino sub-terrenal, el reino gobernado por Plutón, obtuvo una mayor y mayor influencia en el cuerpo humano, por lo que podemos decir que Plutón obtuvo una influencia cada vez mayor sobre el hombre; densificó el cuerpo humano y al hacerlo secuestró a Perséfone. Esta densificación continuó directamente al cuerpo físico. Porque incluso en los tiempos posteriores a la Atlántida, la organización humana parecía muy diferente de lo que es hoy. Es muy miope pensar que el ser humano siempre estuvo formado como lo esta hoy.

Así vemos que el rapto de Perséfone y la conexión del hombre con Démeter son realmente manifestaciones de las maravillas de la naturaleza dentro del hombre mismo. Ello nos muestra cómo la mitología griega fue dominada por la conciencia de que el hombre es un microcosmos, una expresión del macrocosmos, del gran cosmos. Así como Démeter trabaja con las poderosas fuerzas de todo lo que produce fruto en la Tierra, también lo que viene de Démeter se activa dentro de nosotros. Y así como las fuerzas representadas en la mitología griega por Plutón están activas dentro de la Tierra y no en la superficie, también lo hace Plutón en el propio organismo del hombre. Debemos ser capaces de borrar por completo la forma habitual de ver hoy las cosas, nuestros propios hábitos y costumbres, si queremos comprender el hábito de pensamiento completamente diferente, incluso de pueblos tan recientes como los griegos. Cuando el hombre moderno quiere hacer leyes, mira al gobierno, mira a su parlamento. Esto, por supuesto, no es una crítica, es simplemente un comentario. ¡De allí provienen nuestras leyes, y un hombre probablemente sería considerado un tonto si presentara la teoría de que las fuerzas cósmicas pasan por las cabezas de los miembros ahí sentados! No voy a ir más allá; es suficiente saber que el hombre de hoy encontraría grotesca tal idea.

No fue así en tiempos prehistóricos, ni siquiera fue así en la antigua Grecia. En aquellos tiempos prevalecía una idea tan maravillosa, tan impresionante, que el hombre moderno apenas puede creerlo. Piensen en todo lo que les he contado sobre el desarrollo de los dioses griegos. Señalé cómo Démeter trabajó en la antigüedad, cómo inculcó sus fuerzas en la naturaleza humana, sus fuerzas que se activaron en las plantas y provocaron que su hija naciera en esa naturaleza humana. Eso es lo que Démeter hizo en la antigüedad. Ahora también había otros dioses trabajando de la misma manera con las fuerzas de la Naturaleza y las maravillas de la Naturaleza. ¿Cómo funcionaba? Bueno, cuando el ser humano comía y cuando respiraba, sabía que las fuerzas que absorbía del aire y de las plantas provenían de Démeter, y sabía que era Démeter quien le había dado su conciencia clarividente, pero también sabía que era ella quien le enseñaba cómo debía comportarse en el mundo. En ese momento no había leyes en el sentido posterior del término, no había mandamientos expresados exteriormente, pero dado que el hombre era clarividente, se daba cuenta clarividentemente de cómo debía comportarse, qué era lo correcto, qué era lo bueno. Así, en esos tiempos tan remotos, veía a Démeter, que le daba su alimento, también como el poder cósmico de la Naturaleza que, cuando tomaba alimentos, transformaba sus fuerzas dentro de él y le daban su moralidad, sus reglas de conducta. Y el hombre de la antigüedad se decía a sí mismo: “Miro hacia arriba a la gran Démeter, y cada vez que logro algo en el mundo, lo hago porque las fuerzas activas en el mundo vegetal se envían a mi cerebro”. Esta Démeter de antaño era una dadora de leyes, daba leyes que no se reflejaban en la conciencia, pero que eran evidentes por sí mismas e impulsaban el alma. Y fue lo mismo con otros dioses. Al nutrir a los seres humanos, al hacerlos respirar, al estimularles a caminar y permanecer firmes, al mismo tiempo les daban el impulso de la moralidad, de la totalidad de su conducta externa. Cuando los dioses asumieron las formas que tuvieron más tarde y de las que hemos hablado… cuando Démeter vio a su hija Perséfone perdida en la naturaleza del hombre, la vio violada por el ahora más denso cuerpo humano, de modo que estas fuerzas clarividentes solo pudieron desde entonces ser utilizadas para una nutrición corporal más grosera… Cuando en ese momento, ella por así decirlo, renunció a impartir la ley moral directamente, ¿qué hizo ella? Ella instituyó un Misterio, proporcionando así un sustituto, una nueva forma de ley, para la antigua ley que funcionaba a través de las fuerzas de la Naturaleza. Así los dioses se retiraron de las fuerzas de la Naturaleza en los Misterios, y dieron preceptos morales a los hombres que ya no poseían una moralidad extraída de la actividad de la Naturaleza dentro de ellos.

Esta fue la esencia del pensamiento griego en la materia, que en un principio los dioses otorgaron la moral a los hombres, junto con las fuerzas de la naturaleza, luego las fuerzas de la naturaleza más o menos, se retiraron y más tarde los dioses sustituyeron la ley moral en una forma más abstracta a través de sus mensajeros en los Misterios. Cuando el hombre se separó de la Naturaleza, necesitó una moralidad más abstracta, más intelectual, por lo tanto, los griegos recurrieron a sus Misterios en busca de guía en su vida moral, y en los Misterios vieron la actividad de los dioses, como anteriormente habían visto su actividad en las fuerzas de la naturaleza. Por esta razón, el período griego más antiguo atribuyó la ley moral a los mismos dioses que estaban en la parte posterior de las fuerzas de la Naturaleza. Cuando los griegos hablaron del origen de sus primeras leyes, no se referían a un parlamento, sino a los dioses que habían descendido a los hombres y que en los Misterios les habían dado las leyes que siguen viviendo en la moralidad humana.

Pero a medida que el cuerpo humano se volvía más y más denso, a medida que se transformaba, ¿qué pasó con las fuerzas originales de Démeter? Si puedo usar una ilustración muy aproximada, todos saben que no se puede hacer con el hielo lo que se puede hacer con el agua, porque el hielo está en otra forma. De la misma manera que uno no puede hacer con el cuerpo humano sólido lo que una vez fue posible, con las fuerzas de la Naturaleza, hacer con un cuerpo más fino. En este cuerpo más enrarecido, Démeter había sido capaz de inculcar, con los productos de la Naturaleza, las fuerzas espirituales que estaban en ellos y desarrollar así las fuerzas clarividentes.

¿Qué fue de las fuerzas de Démeter, como resultado de la solidificación del cuerpo humano, o por usar el lenguaje de la mitología griega, a través del rapto de Perséfone por Plutón?. Tuvieron que tomar un nuevo lugar en la organización del cuerpo humano, tuvieron que ser menos activas, el hombre tuvo que ser alejado de la influencia directa de Démeter, para convertirse en objeto de otras fuerzas, las fuerzas a las que llame la atención ayer. ¿Qué es lo que hace que el denso cuerpo humano este fresco y saludable? Como antiguamente era Démeter, ahora es Eros, es lo que está representado en las fuerzas de la Naturaleza por Eros, quien explica esto.

Si Eros no estuviera trabajando en el cuerpo humano, y Démeter hubiese continuado trabajando, el cuerpo se marchitaría y arrugaría durante toda la vida. Hoy en día, las fuerzas de Démeter no se encuentran en cuerpos juveniles, en mejillas sonrosadas y gordinflonas; están en el cuerpo justo cuando elimina las fuerzas de Eros, como lo hace cuando envejece, cuando se marchita y se arruga. Esta verdad profunda está retratada en El misterio de Eleusis. Después de la violación de Perséfone, Démeter aparece ante nosotros desnuda de sus fuerzas originales. Ella es transformada por Hécate, tan transformada que ahora soporta las fuerzas del declive. La violación de Perséfone también representa la retirada de Démeter de la organización corporal en el curso del desarrollo histórico de la humanidad. ¡Cuán espléndidamente esas antiguas maravillas de la Naturaleza se expresan en las figuras de los dioses antiguos! Cuando en la vejez Eros comienza a retirarse del cuerpo humano, la influencia de Démeter comienza de nuevo. Entonces Démeter puede, una vez más en cierto modo, entrar en el cuerpo y las fuerzas de castidad fructífera pueden predominar, mientras que las fuerzas de Eros caen en el fondo. Estamos hablando de un tremendo misterio en el crecimiento humano, el desarrollo humano, cuando hablamos de la vejez, cuando hablamos de la metamorfosis de Eros en las fuerzas Démeter. Secretos como este se escondieron en el interior del drama de Eleusis, tan profundamente ocultos que sin duda alguien con la educación habitual de hoy consideraría todo lo que acabo de decir como fantasía. De hecho, sin embargo, son los pronunciamientos de la ciencia materialista sobre estas cosas los que son fantásticos, ¡ahí es donde realmente yacen todos los sueños y supersticiones!

¿Qué es entonces lo que, entre el tiempo de la Atlántida y nuestro propio tiempo, realmente ha cambiado en la naturaleza humana? Es esa parte del hombre en la cual su ser esencial está envainado. Su ser esencial está encerrado en tres envolturas corporales; está encerrado en el cuerpo físico, el cuerpo etérico y el cuerpo astral; nuestro ser más profundo, nuestro yo, está escondido dentro de estas tres envolturas. Estas tres envolturas se han vuelto diferentes en el curso de la evolución desde la época Atlante hasta nuestro tiempo. ¿Cuál es el impulso esencial que hace que estas envolturas sean diferentes?. Tenemos que buscar este impulso principalmente en el cuerpo etérico. Es el cuerpo etérico el que ejerce la influencia energizante, el factor realmente impulsor. Es el cuerpo etérico el que ha hecho que el cuerpo físico sea más denso, y que también el que ha transformado el cuerpo astral. Pues estos tres cuerpos no son como la corteza de una fruta, o las capas de una cebolla, una separada de la otra, ya que sus fuerzas se interpenetran mutuamente, están en interacción viva la una con la otra. La envoltura que juega la parte más importante en este proceso de transformación, en este desarrollo histórico del ser humano, es el cuerpo etérico. Hagamos un diagrama de los tres cuerpos para ilustrar esto. Los dibujaré simplemente como tres capas que están una debajo de la otra.

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Tenemos que buscar las fuerzas reales, las fuerzas efectivas, especialmente las de Eros y Démeter aquí en el cuerpo etérico; desde ahí son enviadas hacia arriba al cuerpo astral, y hacia abajo al cuerpo físico; es decir, el cuerpo etérico tiene una influencia tanto en el cuerpo astral como en el cuerpo físico. Durante el período al que me he referido el cuerpo etérico hizo que el cuerpo físico fuera definitivamente más denso, más compacto; y transformo tanto el cuerpo astral que ya no desarrollo las fuerzas de la clarividencia, sino solo las fuerzas intelectuales de la naturaleza humana. Debido a que el hombre se ha transformado de esta manera, debido a que el cuerpo etérico ha hecho una transformación en los tres cuerpos, se han producido cambios importantes y fundamentales. Ha cambiado a los tres. El cuerpo atlante, incluso un cuerpo post-Atlante del primer período, era completamente diferente del cuerpo actual. Todas las relaciones y condiciones de vida fueron bastante diferentes, todo ha cambiado.

Si observamos el cuerpo físico tal como se desarrolla desde los tiempos más remotos hasta el día de hoy, vemos que al volverse más denso ha estado más bajo la influencia de su entorno físico, mientras que el delicado cuerpo físico de la antigüedad estaba más sujeto a las condiciones espirituales de la existencia. De ahí que se hayan mejorado ciertas características del cuerpo físico que no existían antes en una forma similar; las causas de la enfermedad, en el cuerpo físico en particular se han vuelto bastante diferentes. En la antigüedad, lo que llamamos enfermedad y salud se debían a otras causas. En aquellos tiempos, la salud humana dependía directamente de las condiciones en el mundo espiritual. Hoy el cuerpo físico está ligado a condiciones físicas externas y, por lo tanto, depende de ellas; hoy tenemos que buscar las condiciones necesarias para una mayor salud en el entorno físico externo. Por lo tanto, para usar el lenguaje de la mitología griega, debido a la violación de Perséfone por Plutón y su cautiverio en el mundo inferior de la naturaleza humana, el hombre en su ser más íntimo se ha convertido en sujeto, en cuanto a enfermedad y salud, de las condiciones externas. Esa es una de las cosas que le ha sucedido a la humanidad.

La segunda cosa tiene que ver con el cuerpo etérico en sí mismo. Además de ser la fuente de las fuerzas de la metamorfosis, el cuerpo etérico también ha cambiado como tal. En épocas primitivas, este cuerpo etérico estaba organizado de tal manera que el ser humano no llegó a conocer el mundo de la manera en que lo hace hoy; pero cuando, a través de la antigua clarividencia de Perséfone, contemplaba el mundo espiritual, veía imágenes de Seres espirituales. El hombre veía a su alrededor un mundo de imágenes. Por supuesto, eran las fuerzas del cuerpo astral las que provocaban estas imágenes, pero el cuerpo astral no habría podido verlas si hubiera dependido solo de sí mismo. El cuerpo astral no ve imágenes por sí mismo. Así como un hombre no se ve a sí mismo avanzando a menos que un espejo lo confronte, el cuerpo astral no vería las imágenes que produce si su actividad no fuera así reflejada por el cuerpo etérico. Por lo tanto, es el cuerpo etérico el que lleva al punto de vista, a la percepción, a las imágenes provocadas por el cuerpo astral. Lo que el hombre percibe de lo que sucede en su propio cuerpo astral es lo que refleja su cuerpo etérico. Si todos nuestros procesos astrales internos no fueran reflejados por nuestro cuerpo etérico, tendríamos, por supuesto, la actividad del cuerpo astral dentro de nosotros, pero no seriamos conscientes de ello, no podríamos percibirlo. De ahí que la imagen completa del mundo que hace el ser humano, el contenido total de su conciencia sea un reflejo de su cuerpo etérico. Si un hombre sabe algo del mundo depende de su cuerpo etérico. Esto fue así en los antiguos tiempos de la clarividencia, y todavía lo es hoy.

¿Cuál es el secreto del cuerpo etérico? Su secreto es que es la clave del conocimiento del mundo. Lo que el mundo produce en el cuerpo astral no abriría la puerta al conocimiento del mundo si no fuera por el cuerpo etérico. El cuerpo etérico contiene todo lo que he mencionado en ciertos pasajes de los dos Dramas Misterio[1] que acaban de ver. Los dramas mencionan el laberinto del pensamiento, los hilos que debe tejer nuestro conocimiento del mundo. No llegamos a conocer el mundo simplemente mirándolo. O bien, como en la antigua clarividencia, pasamos de una imagen a otra, o como en el intelectualismo moderno, pasamos de pensamiento a pensamiento como a través de un laberinto. Esta asociación también es provocada por la actividad del cuerpo etérico.  Por lo tanto, lo que podemos llamar la clave y lo que podemos llamar los hilos que conectan las imágenes individuales de nuestra conciencia cuando adquirimos conocimiento del mundo han experimentado un cambio. Así pueden ver lo que depende de las fuerzas del cuerpo etérico y lo que tiene que cambiar en estas fuerzas.

Consideremos ahora el tercer miembro, el cuerpo astral en sí mismo. Este es el elemento en nosotros que está sujeto a las influencias del mundo y en el que se forman las fuerzas y las habilidades que luego se reflejan en el cuerpo etérico. El conocimiento se enciende en el cuerpo astral; se hace consciente a través del cuerpo etérico. Un pensamiento, una imagen, se enciende en el cuerpo astral; la tenemos en nosotros porque tenemos cuerpo astral. Pero estos pensamientos e imágenes se vuelven conscientes en nosotros porque tenemos cuerpo etérico; todavía estarían en nosotros incluso si no tuviéramos cuerpo etérico, pero no estaríamos al tanto de ellos. La antorcha del conocimiento se enciende en el cuerpo astral; esta antorcha se refleja como conocimiento consciente en el cuerpo etérico. Esta antorcha de conocimiento que se enciende en el cuerpo astral ha cambiado en el curso del desarrollo histórico de la humanidad; en tiempos antiguos el hombre tenía conocimiento clarividente o imaginativo; hoy tiene conocimiento intelectual o racional. Ese es el cambio que ha ocurrido en el cuerpo astral.

Así, durante el curso del desarrollo histórico del hombre, estas fuerzas han estado trabajando en su naturaleza, lo que ha cambiado toda su relación con Démeter. Fuera del cuerpo humano, una vez tan enrarecido, Démeter estaba impulsada, por así decirlo. Fue expulsada del cuerpo astral con sus capacidades de clarividencia perdidas y Eros tomó su lugar. A cambio, como les he mostrado hoy, ciertas fuerzas diferentes libres de Eros en la naturaleza humana estuvieron más bajo el dominio de Démeter. Así, durante este período desde el tiempo de la Atlántida hasta el presente, una fuerza ha estado trabajando en el desarrollo de la naturaleza humana de tres maneras: hay un triple tipo de desarrollo, de transformación, un triple tipo de metamorfosis, que emana del cuerpo etérico y trabaja sobre el cuerpo físico, sobre el cuerpo etérico mismo y sobre el cuerpo astral. Esta fuerza de cambio genético ha estado y sigue estando en la naturaleza humana. Nos lleva de la juventud a la vejez, llevando las fuerzas de Eros a las de Démeter. Hay en nuestra organización este triple desarrollo que en el cuerpo físico produce cambios en las condiciones que afectan la enfermedad y la salud, lo que hace que el cuerpo etérico refleje el conocimiento de una manera diferente y transmute la antorcha del conocimiento en el cuerpo astral. ¡Qué maravilloso es encontrar estas fuerzas genéticas representadas en la mitología griega, las fuerzas que operan en todos nosotros, las fuerzas que transforman nuestro cuerpo astral y por lo tanto, la naturaleza de Démeter. Estas fuerzas etéricas humanas que trabajan sobre el cuerpo físico, sobre el cuerpo etérico y sobre el cuerpo astral están representadas por la triple Hécate. Mientras que hoy decimos que las fuerzas de la metamorfosis emanan del cuerpo etérico de una manera triple, el griego habló de la triple Hécate.

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Una de las maravillas de la Naturaleza en la génesis de la organización humana se expresa en esta triple Hécate. Allí podemos echar una mirada a la inmensa sabiduría. Todavía se puede ver la estatua de esta “triple Hécate” en Roma[1]. Revela cómo uno de sus aspectos tiene que ver con las condiciones que determinan la enfermedad y la salud, y está dotada con los símbolos del #8224 y la serpiente (este último símbolo también se le asignó a Esculapio como representante de la medicina). El #8224 representa las influencias destructivas externas sobre el organismo humano. La dotación de un aspecto de la triple Hécate con estos emblemas indica fuerzas que actúan sobre el cuerpo etérico en su desarrollo. El segundo aspecto de Hécate tenía que indicar que en el cuerpo etérico había cambiado la clave del conocimiento del mundo ¿Cuáles son los símbolos que se muestran en esta segunda forma? Son la llave y la bobina de la cuerda, lo que tipifica el laberinto del pensamiento. La tercera Hécate lleva una antorcha, la antorcha del conocimiento desarrollada en el cuerpo astral. No podemos evitar sentir que la forma en que esta figura profundamente significativa se considera en nuestra época materialista es una gran masa de superstición. Cuando el alma inmersa en la Ciencia Espiritual se encuentra ante tal estatua, la Grecia antigua surgirá de nuevo en su pensamiento, todo el conocimiento de la naturaleza espiritual del hombre, misteriosamente escondido en tal estatua volverá a fluir en el. No deberíamos tomar estas cosas de manera abstracta. Por supuesto, solo podemos expresarlos vistiéndolos con pensamientos abstractos, pero todo esto puede convertirse en una sensación viviente si nos permeamos con la conciencia de que Hécate solo ha cambiado la forma de su actividad, que ella está en nosotros incluso hoy en día, trabajando en cada uno de nosotros.

El griego antiguo dijo que no solo la humanidad como un todo sino cada individuo está sujeto en su desarrollo a las fuerzas de Hécate, en los cambios sufridos por los cuerpos físico, etérico y astral. Hécate trabaja en el hombre de una manera triple. Pero lo que se comunicó al alma en ese momento en forma pictórica también se puede aprender nuevamente hoy. ¿Cómo es esto expresado por el alumno de Ciencia Espiritual, que ya no habla de esta manera pictórica? Él dice que en el curso del desarrollo del individuo desde el nacimiento hasta la madurez, sus envolturas sufren cambios. En los primeros siete años se cambia el cuerpo físico, en el segundo septenio el cuerpo etérico y en el tercer septenio el cuerpo astral.

Las fuerzas que encuentran descritas en mi pequeño libro La Educación del niño[2] sin el uso de imágenes, trabajan en la organización humana de una manera triple. Ellas son las fuerzas Hécate. Cuando la Ciencia Espiritual describe cómo hasta el cambio de dientes el ser humano desarrolla principalmente su cuerpo físico, está diciendo que una forma de Hécate está trabajando en él. Ahí estamos diciendo de una manera actual a qué se refería el griego cuando representaba una parte de Hécate con #8224 y la serpiente; y los segundos siete años de transformación, cuando el cuerpo etérico trabaja sobre sí mismo, está representado en la llave y la bobina de la cuerda; y los terceros siete años, durante los cuales los cambios tienen lugar en el cuerpo astral, están representados en el emblema de la antorcha. Así que hace mucho tiempo describí de forma actual lo que se expresó en los Misterios griegos antiguos por la figura de Hécate.

Ese es también el significado del desarrollo de nuestra civilización europea. Volviendo a los tiempos griegos, encontramos en la tradición del misticismo griego, de la mitología griega, las poderosas imágenes que se colocaron ante los alumnos para despertar en ellos el conocimiento que el hombre necesitaba en ese momento. De manera diferente, la figura de la triple Hécate despertó el conocimiento que hoy absorbemos cuando captamos la doctrina del cambio triple que tiene lugar entre el nacimiento y alrededor de la edad de veinte años. Y cuando comprendemos tal enseñanza, entonces comprendemos correctamente el curso que debe tomar la civilización humana. La antigua forma de conocimiento clarividente tuvo que ser enterrada en la región plutónica del alma humana, y durante un período, desde el tiempo de Sócrates hasta nuestros días, los hombres debieron permanecer más o menos en ignorancia sobre todas estas cosas. Los hombres tenían que construir, consolidar, su yo. Pero bajo la superficie, el antiguo conocimiento, el conocimiento suscitado por esas impresionantes imágenes pictóricas de los griegos, aún permanecía. Fue enterrado por así decirlo bajo la carga de la cultura intelectual. Ahora está emergiendo nuevamente de las oscuras profundidades del espíritu. Lo que estaba sumergido en las profundidades del alma está saliendo a la superficie nuevamente para la vida actual en la forma de Ciencia Espiritual. Hoy comenzamos de nuevo en la forma en que lo describí en Educación del Niño para reconocer el triple Hécate de una manera más abstracta. Esto está preparando al alma humana para una clarividencia futura que ya está a la vista, a pesar de nuestro intelectualismo.

La triple Hécate, Démeter, Perséfone, y todas esas otras figuras de quienes la mitología griega nos dice, no fueron en tiempos griegos abstracciones como lo imaginan los eruditos crédulos de hoy. No, ¡eran figuras vivientes de la videncia griega! Todas estas figuras aparecerán nuevamente a la visión clarividente, que en el futuro presionará más y más urgentemente sobre el hombre desde el mundo espiritual. Y la fuerza que penetra en las almas humanas para conducirlas de nuevo a la clarividencia —o también podría decir para que la clarividencia descienda a ellos— es la fuerza que primero fue preparada como pensamiento consciente en la antigua civilización por Iahvé, y luego alcanzó su pleno desarrollo a través de la venida del Ser de Cristo, que será cada vez mejor comprendido por los hombres. Y cuando entre los adherentes de la Ciencia Espiritual genuina se dice que esta visión clarividente de Cristo, quien se ha unido con la Tierra desde el Misterio del Gólgota, ya está comenzando en este siglo XX, también queda claro que este regreso de Cristo no será ciertamente en un cuerpo físico, sino que vendrá para la visión etérica, como lo hizo para Pablo en Damasco[3]. El poder de Cristo proporciona todos los impulsos para permitir que la naturaleza humana se eleve nuevamente y para ver todo lo que ha sido enterrado en las profundidades del alma, como por ejemplo, las figuras de los dioses griegos. Ese será el evento más grande para la historia futura del alma humana. Es el evento para el cual la Ciencia Espiritual debe prepararse, para que el alma sea capaz de adquirir la visión etérica. En los próximos tres mil años se apoderará de más y más almas, los próximos tres mil años se dedicarán a encender las fuerzas en el alma humana que la harán consciente de las maravillas etéricas de la naturaleza que le rodea. Comenzará a suceder en nuestro propio siglo que uno aquí y otro verá con su alma etérea el Cristo que reaparece, y dentro de los próximos tres mil años más y más hombres lo verán. Entonces vendrá el cumplimiento de la verdadera tradición oriental, una tradición con la que todo el verdadero ocultismo está de acuerdo. Al cabo de tres mil años, el Maitreya Buda descenderá, y hablará a la humanidad en una forma que cada alma humana entenderá, y medirá la naturaleza de Cristo para el hombre. Ese es el secreto protegido por el misticismo oriental, que unos tres mil años después de nuestro tiempo aparecerá el Maitreya Buda. Lo que se puede agregar como contribución de la cultura occidental es que la individualidad cósmica que ha aparecido una sola vez en un cuerpo humano será cada vez más visible para la visión etérica del hombre; encontrarán esto de nuevo enfatizado en mi Drama Misterio, La Probación del alma. Por lo tanto, se convertirá en un amigo de confianza del alma humana. Al igual que hace dos mil años, el Buda habló de lo que era natural para las mejores almas humanas de su tiempo, por lo que en palabras que emocionarán al alma, el Maitreya Buda podrá proclamar en todas partes lo que hoy no se puede proclamar públicamente: la visión del Cristo en el mundo etérico que está por venir. Ese es el evento más grande del siglo XX, este desarrollo ascendente de la naturaleza humana hacia lo que podemos llamar la repetición de la visión de San Pablo. En la visión de Damasco, llegó a una sola persona; en el futuro vendrá poco a poco a toda la humanidad, comenzando en nuestro propio siglo. Quien tiene fe en el progreso de la naturaleza humana, quien cree que el alma desarrollará poderes cada vez más altos, sabe que era necesario que el alma que se había hundido hasta las profundidades del plano físico, que el Cristo también apareciera una vez en un cuerpo físico. Era necesario porque en ese momento el alma solo podía ver a la Deidad en un cuerpo que fuera visible para el ojo físico, para los órganos físicos. Pero debido a que, después de que la antigua civilización hebrea allanó el camino y tuvo lugar este evento, el alma está siendo guiada a capacidades cada vez más elevadas. Las capacidades elevadas del alma se mostrarán en que el hombre aprenderá a ver a Cristo aun cuando ya no camine entre los hombres en un cuerpo físico, cuando se muestre como está entre nosotros ahora, como lo ha estado desde el Misterio del Gólgota, visible por supuesto solo para la vista clarividente. Cristo está aquí, está unido con el cuerpo etérico de la Tierra. Lo que importa es que el alma debe desarrollarse para poder verlo.

Aquí radica el gran avance en la evolución del alma humana. Cualquiera que crea en este progreso, que crea que la Ciencia Espiritual tiene una misión que cumplir en relación con esto, comprenderá que los poderes del alma deben elevarse cada vez más, y que significaría un estancamiento si en nuestro tiempo el alma estuviera obligada a ver al Cristo en la misma forma física en la que fue visto una vez. Sabrá que hay un significado sublime en la antigua fórmula Rosacruz acerca del Hijo de Dios, que una vez, y una sola vez, encarnó en un cuerpo humano, pero que, comenzando en nuestro propio siglo, se volverá visible como un Ser etérico para las almas humanas en una medida cada vez mayor. Esto es confirmado por la profecía así como por nuestro propio conocimiento. Cualquiera que crea en el progreso humano creerá en esta Segunda Venida de Cristo, quien será visible para aquellos dotados de visión etérica. Aquellos que rehúsan creer en este progreso pueden creer que los poderes del alma permanecen estacionarios, y todavía hoy necesitan ver a Cristo en la misma forma en que se lo vio cuando la humanidad se sumergió en las profundidades de la materia. Ellos son los que pueden creer en una Segunda Venida de Cristo en un cuerpo físico.

 

Traducido por Gracia Muñoz en Mayo de 2018.

 

[1] La triple Hécate. Una estatuilla de bronce en el Museo Capitolino.

[2] Traducido por Mary y George Adams (Rudolf Steiner Publishing Co.).

[3] Ver la verdadera naturaleza de la segunda venida. Dos conferencias de Rudolf Steiner (1910)

[1]Die Pforte der Einweihung and Die Priifung der Seele,  los dos actos primeros de cuatro. Dramas Misterio de Rudolf Steiner. Traducido como El portal de la iniciación y El tiempo de prueba del alma en el primer volumen de Cuatro Dramas Misterio. Las referencias se encuentran en la Escena 2 de El Portal de Iniciación y Escena 2 de La Probación del alma.

La Guia Espiritual del Hombre y de la Humanidad.

 

GA170c1. Memoria y hábito.

Rudolf Steiner — Dornach, 26 de agosto de 1916

English version

Cuando estudiamos el alma humana en su desarrollo en el cuerpo físico entre el nacimiento y la muerte, nos llama la atención el hecho de que para tener una existencia terrenal plena y completa, el alma deba tener dos atributos o facultades propias.

Por un lado: la memoria. ¡Solo imaginen cómo sería si el recuerdo no fuera una de nuestras facultades en la existencia terrenal! Y piensen cuán diferente sería nuestra vida anímica si no pudiéramos mirar atrás en el curso del día pasado ni recordar desde profundidades insondables lo que hemos experimentado desde cierto momento después de nuestro nacimiento. La cohesión de la experiencia es necesaria para que haya una verdadera conciencia del yo. He llamado la atención sobre este hecho en muchas ocasiones. Todos ustedes saben que la memoria comienza a funcionar en un cierto punto del tiempo durante nuestra vida terrenal y que las experiencias que ocurren antes de este punto del tiempo se hunden en el olvido. Por lo tanto, podemos decir que desde un cierto punto de tiempo en nuestra vida física terrenal, nuestra vida anímica entra en relación con nuestra vida corporal y esto nos permite, en el presente, recordar las experiencias por las que hemos pasado.

Una de las tareas de la vida terrenal es desplegar la facultad de la memoria. Durante nuestra larga evolución como seres de la encarnación de la Tierra desde la Antigua Luna, no poseíamos la memoria en la forma en que la conocemos hoy. La memoria solo ha podido desarrollarse desde que el organismo terrestre con sus fuerzas minerales se ha incorporado a nuestro ser. La memoria es esencialmente el resultado de la interacción entre el alma humana y el cuerpo físico. En el mundo espiritual, la memoria, tal como se desarrolla en la vida física, solo ha sido necesaria desde el comienzo del período terrestre. Hasta la época de la Tierra no era necesaria, por la razón de que en el poder de la clarividencia soñadora que tenía el hombre durante el período de la Antigua Luna, poseía una facultad diferente, una facultad que podía tomar el lugar de nuestra memoria actual. Supongamos que cada vez que experimentas algo, la experiencia se inscribe en algún lugar que queda a tu alcance, y así sucede con cada experiencia posterior. Bajo tales condiciones, simplemente tendrías que mirar el lugar donde se inscribió la experiencia. Serías capaz de mirar hacia afuera, porque las experiencias se preservarían en el mundo exterior. Así fue de hecho en el tiempo de la Antigua Luna. Todo lo que se experimentó en esa antigua conciencia soñadora y clarividente estaba, por así decirlo, grabado en una delicada sustancia etérea. Todo lo que la humanidad de la Luna experimentó a través de esta conciencia soñadora y clarividente fue escrita en la sustancia cósmica; y la actividad del alma humana que podría compararse con la actual memoria era que la mirada soñadora clarividente estaba dirigida al “grabado” en la delicada sustancia etérica. El hombre de la Luna veía sus propias experiencias en las huellas que dejaron, al igual que ahora vemos los objetos del mundo exterior. Solo necesitaba mirar alrededor de lo que había experimentado en su vida imaginaria de ensueño y lo encontraba inscrito en la sustancia cósmica. Este era un modo bastante diferente de ‘convivir’ con el mundo que desde el actual. Supongamos que todo lo que ahora se convierte en un pensamiento en sus mentes destelleara detrás como la cola de un cometa para que puedas volver a pensarlo. Si esto fuera así, habrías transferido a tu vida presente las condiciones de pensamiento que realmente obtuviste durante el período de la antigua conciencia onírica. Esta condición necesariamente tenía que llegar a su fin porque el hombre tenía que convertirse en individuo, en una individualidad. Pero esto solo es posible cuando las experiencias a través de las cuales pasa el alma siguen siendo su propia posesión interior, no se inscriben inmediatamente en la sustancia cósmica, sino solo en su propia y delicada sustancia etérica. Mientras el hombre vive en la Tierra, su cuerpo etérico vive y se mueve dentro de él en sus horas de conciencia despierta. Para este movimiento, la forma del cuerpo físico establece el límite. No puede pasar más allá del límite establecido por la piel. Y así a lo largo de toda la vida entre el nacimiento y la muerte, la fina sustancia del éter —dentro del cual circulan pensamientos, ideas, experiencias de sentimientos y de voluntad— permanece enrollado como está dentro de los confines del cuerpo físico. Cuando el cuerpo físico se deja de lado al morir, el rollo se abre y ahora se entrega a la sustancia cósmica. De modo que después de la muerte comenzamos a mirar hacia atrás a lo que estaba grabado en nuestra sustancia etérica individual que ahora, después de la muerte, se entrega al éter cósmico.

Al igual que con la memoria, que evoluciona porque el cuerpo físico ofrece una fuerza de resistencia, también ocurre con respecto a otra cosa de gran  importancia para nuestra existencia terrenal.

Los hábitos son otra cosa que debemos adquirir durante la existencia terrenal. Ni el recuerdo en su forma presente, ni la capacidad de adquirir hábitos fueron nuestros durante el período de existencia de la Antigua Luna[1]. Si observamos el desarrollo del ser humano desde la infancia en adelante, podemos ver cómo se van adquiriendo los hábitos mediante la repetición constante de acciones. A través de las instrucciones dadas durante nuestra crianza, las acciones constantemente repetidas se vuelven habituales. Primero nos vemos obligados a hacer algo que mediante la repetición constante se convierte en un hábito y el hábito, una vez formado, se convierte cada vez más en una acción automática del alma.

El desarrollo de los hábitos en el camino correcto durante la existencia terrenal es necesario para el desarrollo de la conciencia del yo. Porque, ¿qué teníamos nosotros en el lugar de los hábitos durante el período de evolución de la Antigua Luna? En ese momento, cada vez que algo debía ser llevado a cabo por nosotros o por medio de nosotros, quedaba bajo la influencia directa de los Seres superiores del mundo espiritual. Fuimos impulsados a la acción por los impulsos enviados desde los Seres del mundo espiritual. No necesitábamos ‘hábitos’, para lo que teníamos que hacer, los Seres del mundo superior lo hicieron, en cierto sentido, a través de nosotros. Fuimos más íntimamente parte de todo el ‘organismo’ de las Jerarquías que ahora, en el período de la Tierra.

Pero nunca hubiera sido posible para nosotros desarrollar la fuerza de la libertad si hubiéramos permanecido en esta condición en la que todas nuestras acciones implicaban un impulso de Seres espirituales superiores. Los fundamentos de la libertad (actividad espiritual libre) solo pueden ser depositados en nosotros al haber sido emancipados de la esfera de los Seres de los mundos espirituales y, por lo tanto, haber llegado a la etapa de poder formar un hábito mediante la repetición constante de algún acto, que finalmente proviene de nuestro propio ser. Es así: la consecución de la posibilidad de libertad para el hombre está íntimamente relacionada con la adquisición de hábitos.

Cuando entramos en la existencia física a través del nacimiento, venimos de un mundo en el que, durante el período de la Tierra en sí, vivimos en condiciones algo similares a las que se obtenían durante el período de la Antigua Luna. En el mundo espiritual, antes de entrar a través del nacimiento en la existencia terrenal, vivimos bajo la fuerte influencia de impulsos espirituales superiores. En ese mundo hay Seres espirituales exaltados que nos guían en lo que tenemos que hacer para así preparar nuestra existencia terrenal de modo que pueda seguir su curso de acuerdo con el karma.

Con la entrada al cuerpo físico, nos alejamos de ese mundo en el que no hay hábitos, sino solo los impulsos continuos e incesantes de los elevados Seres espirituales. Habiendo entrado en la existencia física, todavía hay un eco dentro de nosotros de esta vida en el mundo espiritual. Este eco se expresa en el hecho de que, desde niños, hasta el séptimo año, nos gobierna menos el hábito que el poder de la imitación. Imitamos lo que se hace, lo que sucede a nuestro alrededor. Este es un eco de nuestra vida en el mundo espiritual. En el mundo espiritual, tuvimos que recibir el impulso para cada actividad individual. Por lo tanto, es cuando como niños que reaccionamos a nuestros impulsos inmediatos e imitamos. La actividad independiente de la vida del alma comienza solo en el curso del tiempo, del mismo modo que gradualmente desarrollamos la capacidad de vivir de acuerdo con el hábito. La memoria y el hábito son componentes importantes de nuestra vida anímica, son metamorfosis, transformaciones de fuerzas de naturaleza completamente diferente en el mundo espiritual. La memoria es una metamorfosis de las huellas perdurables de experiencias imaginativas y oníricas. Los hábitos surgen porque somos arrancados de los impulsos de los Seres espirituales superiores.

Cuando estudiamos estas cosas y meditamos sobre ellas, llegamos a un concepto que es necesario para comprender la naturaleza muy diferente del mundo que está más allá del Umbral. Una y otra vez debe enfatizarse que el mundo más allá del Umbral es completamente diferente del mundo de este lado del Umbral. Incluso cuando empleamos palabras usadas en conexión con el mundo físico para caracterizar el mundo espiritual desde cualquier punto de vista particular, debemos recordar constantemente que las ideas verdaderas y adecuadas del mundo espiritual solo se pueden adquirir acostumbrándonos gradualmente a dar una forma a estas ideas del mundo espiritual bastante diferente de los que se aplican al mundo físico. Al mismo tiempo, sin embargo, el estudio de cosas tales como la memoria y el hábito nos ayudará a desarrollar una idea de la naturaleza de nuestra existencia física.

Es una completa locura imaginar que la existencia física es algo despreciable. He señalado este error desde muchos puntos de vista diferentes. La existencia física tiene su tarea en la evolución humana como un todo, al igual que todas las otras fases de la evolución tienen la suya. Es para nuestro beneficio eterno que en el curso de la evolución del alma tengamos un cuerpo físico y por medio de este cuerpo físico pasrmos por ciertas experiencias terrenales bajo la influencia de la memoria y el hábito. Gradualmente, mediante repetidas vidas en la Tierra, nos posesionamos firmemente de estas adquisiciones terrenales. Entre la muerte y el renacimiento, sin embargo, debemos regresar continuamente a las condiciones del período de la existencia de la Antigua Luna. Debemos rendir el poder de la memoria, como lo hacemos directamente después de la muerte, y ceder a la sustancia cósmica lo que hemos grabado dentro de nuestro ser durante la existencia terrenal. Y nuevamente debemos rendirnos a los impulsos de los Seres espirituales superiores para que al seguir sus impulsos podamos transformarlos, en el cuerpo físico, en hábitos.

Aquí, sin embargo, hemos llegado a un punto en el que volveré a llamar la atención sobre algo que, debido a su importancia, nunca puede sobreestimarse.

La memoria y el hábito se adquieren durante la vida terrenal. Primero consideremos la memoria. La memoria puede parecer una adquisición de la existencia terrenal. Además, saben que por muy débil que sea la memoria de un hombre, siempre es posible desarrollarla. Supongamos por un momento que no hay nada más que hacer en el camino del desarrollo de la memoria que lo que es absolutamente natural, bajo la influencia del organismo físico terrenal que está impregnado de sustancia mineral. Si este fuera el caso, la memoria se desarrollaría de una manera bastante diferente. Tal como están las cosas, hacemos más, como saben, hacemos mucho más. Sería más correcto decir que se hace mucho más con nosotros en este asunto de entrenar la memoria. Por una parte, estamos hechos para aprender de memoria, para memorizar. A cierta edad en nuestra educación se nos dice que aprendamos de memoria. Hay una diferencia entre adquirir la facultad natural de la memoria y establecer algo además. Si leemos un poema muchas veces, o si a menudo se lo repite en voz alta, al final lo recordamos, lo sabemos de memoria. Los métodos modernos de educación, sin embargo, no están contentos con esto. Los niños se ponen a trabajar para memorizar un poema y a veces se los castiga por no haberlos guardado en la memoria cuando se les ha pedido hacerlo. Esto es muy característico de la fase presente de la evolución.

Debo rogarles que no me malinterpreten. No se debe decir que estoy denunciando la memorización o he exigido su abolición. No estoy exigiendo nada de eso. Nuestros tiempos son tales que ciertas cosas deben necesariamente ser memorizadas, precisamente porque esta fase presente de la evolución corresponde a una fase definida en el desarrollo de la facultad de la memoria.

Pero, ¿qué es lo que realmente sucede en el alma cuando al memorizar apelamos a la facultad de la memoria que se despliega naturalmente? ¡Es un caso de convocar a Lucifer en nuestra ayuda! De hecho, es una fuerza luciférica convocada como ayuda de la memoria.

Una vez más, les ruego que no exclamen: “¡Lucifer! Pero debemos protegernos de él. ¡De ahora en adelante, nuestros hijos nunca aprenderán de memoria!” Algunas personas tienen la idea errónea de que deben protegerse contra Lucifer y Ahriman de forma persistente y hacer todo lo posible para mantenerlos a una distancia segura. ¡Pero el hecho es precisamente que cuando están en guardia les facilitan su acercamiento!.

Las fuerzas luciféricas y ahrimánicas deben tenerse en cuenta en la evolución cósmica. Deben necesariamente ser parte integrante de la evolución del mundo. La única pregunta es cómo mantenerlos en su lugar apropiado. Consideren el caso especial ya mencionado: ¿Por qué el poder Luciférico debe invocarse en ayuda de la memoria? En los tiempos muy antiguos de la evolución, la memoria era poderosa en una medida nunca soñada por los hombres en la actualidad. Nosotros, en nuestros días, necesitamos un tiempo considerable para aprender un poema largo de memoria. Los antiguos griegos no necesitaron tanto tiempo. Muchos de ellos conocían los poemas de Homero de principio a fin. Pero estos antiguos griegos no memorizaron de la manera en que lo hacemos hoy en día, cuando aprendemos algo de memoria. En aquellos tiempos, el poder de la memoria estaba constituido de manera diferente.

Ahora, ¿qué estaba sucediendo realmente en esa cuarta época de la civilización post-Atlante? La época greco-latina fue, en cierta medida, una recapitulación de la época atlante misma que se ha descrito en mis escritos sobre la Atlántida. Lo que vino del período de evolución de la Antigua Luna como una fuerza que le permite al hombre delinear sus experiencias soñadoras e imaginativas como la cola de un cometa, esta fuerza, en vez de trabajar fuera como un canal de comunicación con un universo externo, estaba en el ser interior del hombre Como resultado de esta transferencia de la vida externa a la interior, la memoria en los atlantes fue como un destello de algo que el mundo en ese momento se daba a sí mismo. En los días de la Atlántida no había necesidad de que el hombre hiciera grandes esfuerzos para desarrollar su memoria, porque era como la afluencia al ser interior de una fuerza que opera en comunicación con el mundo exterior. En la cuarta época de la civilización post-atlante, hubo una recapitulación de este estado de cosas. En el ser interno hubo una recapitulación de la operación de una fuerza que en tiempos anteriores había trabajado en constante interacción con el mundo, sin ninguna actividad por parte del hombre mismo. En la medida en que el hombre ha pasado ahora a la quinta época post-atlante, debe hacer mayores esfuerzos para entrar en posesión real del poder de la memoria. Debido a que la memoria tiene que contribuir al progreso del hombre hacia la individualidad y la libertad, el poder que vino espontáneamente en la era atlante y en su recapitulación, la cuarta era post-atlante, ahora debe ser adquirido. Cuando algo que corresponde a un poder anterior tiene que ser adquirido en una época posterior, cuando, por ejemplo, la memoria es ayudada por medio de una fuerza que antiguamente existía por naturaleza, siempre tenemos que ver con una actividad luciférica. Verán, la memoria que ahora cultivamos artificialmente pero que en tiempos griegos era una dote natural, ahora se convierte en Luciferina. Esta concepción de la actividad luciférica nos ayuda a darnos cuenta del papel desempeñado por Lucifer en la evolución de la humanidad. Hasta cierto punto, los límites todavía estaban establecidos para su trabajo en tiempos griegos y latinos, ya que él todavía estaba en su lugar correcto. Hoy en día este ya no es el caso. Si la memoria se desarrolla en nuestra época, el hombre tiene que entrar en un pacto con Lucifer. A fuerza de su propia actividad, el hombre debe ahora hacer por su memoria lo que se hizo sin ninguna participación de su parte durante la época greco-latina. Pero por esta razón, lo que sucedió entonces sin la participación del hombre se convierte en un acto luciferino en nuestra época.

Sin embargo, en el momento en que se establece una actividad luciférica, el otro lado de la balanza comienza a operar el impulso ahrimánico. Mientras por un lado memorizamos y llamamos a Lucifer para que nos ayude a este respecto, en el otro lado hacemos cada vez más uso del apoyo ahrimánico a la memoria, es decir, escribimos cosas. A menudo he dicho que fue una verdadera concepción en la Edad Media lo que hizo que los hombres hablaran de la imprenta como una de las “artes negras”.

Este método externo de ayudar a la memoria es completamente de naturaleza ahrimánica. De nuevo, no digo que sea correcto huir de todo lo que es Ahrimánico, aunque a este respecto quizás se pueda decir que precisamente entre nosotros se hace demasiado en la dirección de convocar a Ahriman. ¡Existe una tendencia a tener un afecto exagerado por él!

Influencias de Lucifer y Ahriman.

La tarea del hombre es, sin embargo, cultivar la posición de equilibrio y no creer que simplemente puede escapar de las garras de Lucifer y Ahriman. Con calma y valientemente debe admitir que ambos Seres son necesarios para la evolución del mundo, que para su propio desarrollo necesita tanto a Lucifer como a Ahriman en su vida activa, pero que debe mantenerse el equilibrio en todas las esferas de la vida.

Nuestras actividades, por lo tanto, deben ser tales que se mantenga el equilibrio entre Lucifer y Ahriman. Fue por esta razón también que Lucifer y Ahriman necesariamente tuvieron que jugar un papel en la evolución terrenal. Al comienzo del Antiguo Testamento hay una imagen significativa del influjo de las fuerzas luciféricas en la evolución del mundo. Las fuerzas luciféricas entran en la evolución terrenal por medio de la mujer, y el hombre es engañado por la mujer. Esta imagen bíblica simboliza la afluencia del elemento luciférico que ocurrió en la época de la antigua Lemuria.

Luego, durante la edad atlante posterior, llegó la entrada del elemento ahrimánico a la evolución terrenal. Así como durante el cuarto período post-atlante, el conocimiento humano tuvo que llegar a una comprensión del símbolo luciférico, así ahora, durante nuestra quinta época post-atlante, como he dicho antes, es necesario colocar ante el alma una forma adecuada pero aún suficientemente indicativa —el símbolo opuesto. La figura de Fausto tiene a Ahriman a su lado, como Eva tiene a Lucifer. Lucifer se acerca a la mujer, Eva; Ahriman se acerca al hombre, Fausto. Y así como el hombre, Adán, se engañó indirectamente a través de Eva, entonces aquí, la mujer, Gretchen, es engañada a través del hombre, Fausto. La seducción de Gretchen es el resultado del engaño, porque Ahriman está trabajando. Ahriman es el ‘Espíritu que Miente’ en contraste con Lucifer que es el ‘Tentador’. Así, entonces, es cómo pueden describirse: Lucifer, el Tentador; Ahriman, el Espíritu Mentiroso.

Mucho existe en el mundo con el propósito expreso de proteger a la humanidad de la tentación de Lucifer: reglas de conducta, máximas, preceptos morales, costumbres instituidas, etc. Pero hay menos para ayudar al hombre en el camino correcto para protegerse de ser presa del impulso Ahrimánico, es decir, falseando.

Todo lo que es luciférico en el hombre tiene que ver con las emociones, las pasiones. Por otro lado, la influencia ahrimánica que se afirma en la evolución humana tiene que ver con mentir, con la falsedad. Y en nuestra época el hombre debe estar armado no solo contra los ataques de Lucifer. Ya es hora de que forje su armadura contra los ataques de Ahriman.

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Uno de los motivos en Fausto es que el hombre es vencido por Ahriman, hasta el punto de malinterpretar la palabra. Goethe nos muestra en este poema cómo Fausto pasa por diferentes peligros ahrimánicos. Es cierto que la figura de Mefistófeles es una mezcla y, a menudo, una confusión tanto de Lucifer como de Ahriman. Pero en general, como acabo de mostrar, Goethe tiene razón al haber elegido la figura de Ahriman y no la de Lucifer para su drama. Gran parte de Ahriman se encuentra tanto en la primera como en la segunda parte de Fausto, hasta el punto en que juega en la interpretación errónea de las palabras. Al final de la segunda parte, Fausto confunde “Ditch” y “Grave”. El impulso ahrimánico juega incluso en la interpretación errónea de las palabras. Goethe lo señala con una sutileza extraordinaria, entrelazándolo de la manera más efectiva en la obra, instintivamente, en lugar de darse cuenta conscientemente de la naturaleza del impulso ahrimánico en lo que es falso y distorsionado. Este es un punto de gran importancia.

Ahora bien, así como la memoria y el hábito son metamorfosis de diferentes tipos de actividad en el mundo espiritual, también otras facultades espirituales que podemos obtener son a su vez metamorfosis de algo adquirido en la existencia física. Consideremos algo que aparece primero en la existencia física. La memoria y el hábito se han descrito como transformaciones, metamorfosis de las experiencias espirituales de tiempos anteriores. Pero lo que emerge por primera vez en el mundo físico es la relación de nuestras ideas con los hechos en el mundo externo. Los hechos y los objetos están a nuestro alrededor y hacemos imágenes de ellos en nuestras concepciones e ideas. Al acuerdo de las imágenes en nuestro pensamiento con los hechos u objetos o eventos, luego los llamamos verdad física.

Cuando hablamos de verdad física, esto implica que nuestras concepciones se ajustan a los hechos del plano físico. Para que surja esta relación de verdad, es absolutamente necesario vivir en un cuerpo físico y percibir cosas en el mundo exterior a través del cuerpo físico. Sería absurdo imaginar que tal relación con la verdad podría haber existido durante la época de la evolución de la Antigua Luna. Es una adquisición de la vida terrenal. Es solo porque vivimos en un cuerpo físico que este acuerdo entre ideas y hechos externos puede surgir. Pero aquí el campo de acción de Ahriman se abre para él. ¿En qué sentido se abre así ante él?

De lo dicho se puede percibir la interacción entre el mundo espiritual y el físico. Ahriman tiene su propia buena tarea en el mundo espiritual y, además, debe enviar fuerzas desde allí al mundo físico. ¡Pero no debe entrar en el mundo físico! El hecho de que este dominio se le niegue hace posible que las ideas que adquirimos en el cuerpo físico se ajusten a los hechos en el mundo exterior. Si Ahriman se introduce en las actividades de la vida terrenal en las que participó durante el período de evolución de la Antigua Luna, alteraría el acuerdo de nuestras ideas con los hechos externos. Debería, si se me permite usar la expresión, “mantener los dedos alejados” del reino en el que el hombre armoniza sus ideas con los hechos externos. Pero esto es precisamente lo que Ahriman no hace. Si lo hiciera, ¡no habría mentira en el mundo!

¡No sé si es necesario probar que la mentira, sin duda, continúa en el mundo! Pero cada vez que se miente, es una prueba de que Ahriman está trabajando en el mundo físico de una manera injustificada. Esta actividad particular de Ahriman en el mundo es algo que el hombre debe superar. Es, por supuesto, fácil de decir: aunque hay mucha belleza en el mundo, también hay mucho que es lo contrario de lo bello.  Un Dios perfecto habría tenido éxito en la creación de seres humanos que nunca hubieran asumido la mentira. Un Dios perfecto le habría dicho a Ahriman: En el mundo físico no es para que tu interfieras.  Dios, sin embargo, no ha tenido éxito en alejar a Ahriman del mundo; por lo tanto, Él no es tan perfecto después de todo. Podría decirse entonces. Y, de hecho, no solo hay que tener en cuenta a Ahriman: —Ahriman, que siente cierta satisfacción por el mal que hay en el mundo. También hay filósofos cuyo pesimismo se deriva de la observación de las malas características de la humanidad. Hubo pesimistas entre los filósofos en el siglo diecinueve, pero también hubo quienes expresaron no solo pesimismo sino aflicción. Esa también es una visión del mundo que realmente existe y de la cual Julius Banzen es un representante típico.

¡Por qué, entonces, se le ha permitido a Ahriman tener acceso al mundo físico! En ocasiones previas, he mostrado cuán profundamente ha entrado, tomando como ejemplo un acontecimiento en el que un programa preestablecido, estrictamente apegado, fue presenciado, no por un público laico, sino por treinta estudiantes de Derecho y jóvenes abogados, hombres, que hay que decir, que estaban siendo entrenados para ser jueces de las acciones de los seres humanos. Todo sucedió de acuerdo con el tema programado. Pero cuando, después del evento, a estos treinta jóvenes abogados se les preguntó qué había pasado realmente, veintiséis de ellos dieron una cuenta absolutamente incorrecta y los cuatro restantes solo una muy correcta. A partir de este ejemplo, puede ver qué tipo de relación existe realmente entre las ideas en la mente de las personas y los hechos físicos externos. Treinta personas pueden estar presentes cuando se ha llevado a cabo un determinado procedimiento de acuerdo con un programa preestablecido y veintiséis de ellas dan una explicación falsa de ello. En tal caso, vemos a Ahriman trabajando literalmente ante nuestros ojos. Pero ahora, supongamos que Ahriman no estuviera allí en absoluto. Si él no estuviera allí, deberíamos ser como corderos inocentes, ya que el impulso sería no formar nunca conceptos que no concuerden con los hechos. Solo deberíamos expresar lo que realmente observamos como un hecho, pero deberíamos hacer esto por necesidad. Sería imposible para nosotros hacer cualquier otra cosa y no habría ninguna cuestión de actividad espiritual libre. Para poder decir la verdad como seres libres, tiene que existir la posibilidad de que él también este en nosotros. En otras palabras, debemos adquirir el poder para conquistar a Ahriman dentro de nosotros en todo momento.

Ahriman debe estar allí “tentando, trabajando, creando, como el diablo”. Ahriman debe estar allí, pero el problema es que los hombres lo siguen tan de cerca que no lo reconocen como el diablo que tienta, trabaja y crea, y que debe ser vencido.

Pues poner cara larga y decir: ‘Eso es sin duda Ahrimánico, no puedo permitirme tener ninguna relación con ello, significa ni  más ni menos en muchos casos una cómoda rendición a Lucifer sin libertad. El punto es que aprendamos a reconocer los impulsos que deben superarse, donde sea que existan. Necesitamos a Ahriman por un lado y Lucifer por el otro para establecer el equilibrio entre ellos.

Traducido por Gracia Muñoz en marzo de 2018.

[1] Ver La Ciencia Oculta un bosquejo, de Rudolf Steiner

Meditación de la Piedra de Fundación como Contrafuerza/equilibrio al Mal, a la luz del Eclipse americano

Adriana Koulias — Artículo en cuatro etapas iniciadas el 8 de agosto de 2017

English version

Dedicado a Sergei O Prokofieff

La Meditación de la Piedra de Fundación

El lector atento no ha dejado de observar que se puede encontrar una estructura simétrica también en la Meditación de la Piedra de Fundación, que a través de su conexión interna con la Fundación misma, es igualmente adecuada para ser utilizada en la práctica meditativa interior como una poderosa arma contra los cuatro tipos de maldad; Porque allí se dirige a su vez tres veces a las tres escalas de Jerarquías que pueden ayudar al hombre en su batalla contra los tres primeros tipos de poderes adversarios, y después en la cuarta parte, el mismo Cristo que como el Sol Espiritual extenderá al hombre el Poder para salir de Sorat.

 ‘Sergei O Prokofieff’  — Y la Tierra se convierte en un Sol

¡Alma humana!
Tú vives en los miembros
que por el mundo del espacio
te llevan en el ser de los mares del espíritu:
Ejercita el recordar espiritual
en lo hondo del alma
donde, en el imperante
Ser creador de los mundos
se genera
el propio yo
en el Yo de Dios;
y de verdad vivirás
en la esencia cósmico-humana.
Pues reina el Espíritu Padre de las alturas
generando ser en las profundidades de los mundos.
Vosotros, Serafines, Querubines, Tronos,
haced que desde las alturas resuene
lo que eco encuentra en las profundidades
y lo que, en el eco de las profundidades
hace resonar el misterio de las alturas;
Esto dice:
Ex deo nascimur.
Lo oyen los espíritus elementales
en el este, oeste, norte, sur;
¡Quieran oírlo los hombres!

¡Alma humana!
Tú vives en el latir del corazón y del pulmón
que, a través del ritmo de los tiempos,
te conduce al sentir de la propia esencia anímica:
Ejercita el contemplar espiritual
en el equilibrio del alma,
donde las fluctuantes
acciones del devenir de los mundos
unen
el propio yo
al Yo cósmico;
y de verdad sentirás
en el actuar anímico humano.
Pues reina en derredor la voluntad de Cristo
donando gracia a las almas en los ritmos de los mundos.
Vosotros, Espíritus Kyriotetes, Dynamis, Exuiae,
haced que desde oriente se encienda
lo que por occidente cobra forma,
y el fuego de oriente
que recibe de occidente su configuración
Esto dice:
In Cristo morimur.
Lo oyen los espíritus elementales
en el este, oeste, norte, sur.
¡Quieran oírlo los hombres!

¡Alma humana!
Tú vives en la cabeza en reposo
que, desde los fundamentos de la eternidad
te revelan los pensamientos cósmicos:
Ejercita la visión espiritual
en la calma del pensar
donde los eternos fines de los dioses
donan
luz de esencia cósmica
al propio yo
para su libre voluntad;
y de verdad pensarás
dentro de los fundamentos espirituales humanos.
Pues reinan los pensamientos cósmicos del Espíritu
implorando luz en el ser de los mundos.
Vosotros, Arcai, Arcángeles, Ángeles,
haced que en las profundidades se suplique
lo que en las alturas es concedido,
y si se comprende de verdad
lo que resuena desde los Arcai, Arcángeles y Ángeles,
si desde las profundidades se suplica
lo que desde las alturas puede ser concedido,
entonces resonará por el mundo:
Per Spiritum Sanctum reviviscimus.
Lo oyen los espíritus elementales
en el este, oeste, norte y sur;
quieran oírlo los hombres!

En la transición de los tiempos
entró la luz del Espíritu de los tiempos
en la corriente del ser terrenal;
su dominio perdieron
las tinieblas de la noche;
la luz clara como el día
resplandeció en las almas de los hombres.
Luz que da calor
a los corazones pobres de los pastores.
Luz que ilumina
las frentes sabias de los Reyes.
Luz Divina, Cristo-Sol,
calienta nuestros corazones;
ilumina nuestras frentes;
para que sea bueno
lo que de corazón fundamos;
lo que, desde nuestras frentes,
certeramente queremos conducir.

Meditación de la Piedra Fundamental – Rudolf Steiner 1923 Congreso de Navidad

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Primer panel

Una protección contra los Asuras

¡Alma humana!
Tú vives en los miembros que por el mundo del espacio
te llevan al ser de los mares del espíritu:
Ejercita la recordación espiritual en lo hondo del alma
donde, en el imperante Ser creador de los mundos
se genera el propio yo en el Yo de Dios;
y de verdad vivirás en la esencia cósmico-humana.

Pues reina el Espíritu Padre de las alturas

generando ser en las profundidades de los mundos.
Vosotros, Espíritus Serafines, Querubines, Tronos,

haced que desde las alturas resuene
lo que eco encuentra en las profundidades y lo que,

en el eco de las profundidades
hace resonar el misterio de las alturas;
Esto dice: Ex Deo nascimur.
Lo oyen los espíritus elementales en el este, oeste, norte, sur;
¡Quieran oírlo los hombres!

Memoria/amor y Hábito / libertad

Practica el Recuerdo del Espíritu en las Profundidades del Alma. Para comprender lo que realmente significa el Recuerdo tenemos que entender la tarea de la Memoria/Amor y el hábito/libertad y su conexión con los Miembros o la Voluntad.

En la Meditación de la Piedra Fundamental estamos apelando al Dios Padre.

Pues reina el Espíritu Padre de las alturas
generando ser en las profundidades de los mundos.
Vosotros, Serafines, Querubines, Tronos,

Su influencia VIVE en el todo el ser del mundo del hombre, en los miembros que nos conectan con el mundo del espacio, en nuestro metabolismo y en las profundidades de nuestras almas en nuestra voluntad.

Es lo que podemos llamar el Creador del Mundo en nosotros, la Voluntad del Dios Padre, cuyo calor implantó la semilla para nuestros cuerpos físicos en el cuerpo físico de la Tierra en el Antiguo Saturno. A través de las fuerzas del Padre, de los Serafines (amor), Querubines (Armonía) y Tronos (Voluntad). Por un lado representan el Primer Logos (más allá del Sistema Solar) en el reino de nuestro Sistema Solar. Nosotros ‘nacimos’ a través de ellos como seres físicos.

 Sus representantes en la esfera de los ángeles, es decir, el ser superior que nos une con estos elevados seres de la Primera jerarquía son los Arcai, que sufrieron su propia existencia humana en el Antiguo Sol y que ahora son los ángeles que se ocupan principalmente de los grandes ciclos del tiempo pero que también tienen una conexión profunda con la voluntad en el alma y las fuerzas del Padre en el ser humano, particularmente en nuestro tiempo, el desarrollo del alma consciente.

Primer Logos Primera Jerarquía Tercera Jerarquía
Padre Seraphim Cherubim Tronos Arcai
Vida El Cuerpo Físico

Calor / Metabolismo

Voluntad

La consciencia se ha desarrollado, se podría decir a través de la percepción y la memoria. En el pasado, la memoria era una forma de percepción. En la etapa de la Antigua Luna de la evolución de la Tierra, cuando el ser humano de la Luna deseaba saber lo que había experimentado, podía mirar hacia atrás, de un modo soñador, a las huellas que dejó con sus pensamientos y experiencias.

Se pueden imaginar esto un poco como un hombre que habiendo caminado en una playa sólo se da cuenta donde ha estado porque mira hacia atrás para ver las huellas dejadas en la arena. El ser humano dejó huellas en el fino éter, en la sustancia espiritual del mundo, y éstas podían observarse cuando el ser humano quería saber qué había pasado, —en cierto sentido el pensamiento y la acción eran uno— el pensamiento era una acccion.

Detengámonos un momento para prestar atención a lo que es una huella. Es un negativo. Un sangrado. Si usted camina en la playa, la impresión que su pie crea es una forma negativa de su pie —un opuesto de la impresión dejada por un sello en cera. Que esta forma —creadora de espacio, que es espacio— crea forma, lo que es blanco es negro y viceversa, lo que es luz es oscuridad. Pero esta experiencia era atávica, en otras palabras, no consciente.

“Bajo tales condiciones sólo tendrían que mirar el lugar donde se inscribió la experiencia. Podían mirar hacia fuera, porque las experiencias estaban preservadas en el mundo exterior. Así fue en la época de la Antigua Luna. Todo lo que se experimentó en esa  conciencia onírica y clarividente estaba grabado, por decirlo así, en una cierta delicada sustancia de éter. Todo lo que experimentó la humanidad Lunar a través de esta conciencia soñadora y clarividente fue escrito en la sustancia cósmica; Y la actividad del alma humana que se puede comparar con la memoria actual, es que la mirada clarividente soñadora estaba dirigida hacia lo «grabado» en la delicada sustancia etérica. Los hombres lunares veían sus propias experiencias en las huellas dejadas por ellos, tal como ahora vemos los objetos del mundo exterior. Sólo necesitaba mirar a su alrededor lo que había experimentado en su vida imaginativa de ensueño y lo encontraba inscrito en la sustancia cósmica. Este era un modo completamente diferente de “convivir” con el mundo que en el de hoy. Supongamos que todo lo que ahora es un pensamiento en sus mentes después se pusiera a parpadear como la cola de un cometa para que pudiera re-pensarlo[1].

La memoria pertenecía a la vida exterior, a la percepción.

Memoria = Percepción de pensamientos y acciones.

Esto se debe a que en la Antigua Luna, antes de que el ser humano participase en una acción, era inspirado, de manera soñadora, por un ser superior dentro de su alma para realizar la acción.

El ser humano era movido por un ser superior que pensó algo en él y causaba que sus miembros realizaran un acto de VOLUNTAD. El ser humano al mirar hacia atrás a las acciones que había realizado, podía ver no sólo la acción sino el pensamiento que engendraba la acción.

Pero como esta fue una experiencia soñadora después del evento, el ser humano no era libre. Todavía no había desarrollado la facultad capaz de pensar sobre la acción realizada, pues lo realizaba inconscientemente moviéndose y recordando la acción más tarde, cuando miraba hacia atrás para ver las huellas que el pensamiento inspirado en la acción había creado en el mundo.

“En ese momento, cuando algo debía ser llevado a cabo por nosotros o a través de nosotros, estábamos bajo la influencia directa de los Seres Superiores del mundo espiritual. Fuimos impulsados a la acción por los impulsos enviados desde los Seres del mundo espiritual. No necesitábamos “hábitos”, porque lo que teníamos que hacer, los Seres del mundo superior, en cierto sentido, actuaban a través de nosotros. Éramos más íntimamente parte de la totalidad del «organismo» de las Jerarquías que en el período de la Tierra”[2].

En los tiempos lemurianos, que corresponden a la evolución de la Antigua Luna en la Tierra, esto cambió algo. En los tiempos lemurianos, Lucifer se insinuó en el cuerpo astral de los seres humanos y esto creó los órganos de los sentidos, los órganos de los sentidos que hicieron posible las percepciones, pero también creó una vida interior del sentido: sentimientos internos que crearon una división entre lo exterior y lo interior.

A partir de este momento los seres humanos comenzaron a observar el mundo de una manera diferente. ¿Cómo fue que el mundo exterior entró en el mundo interior para que hacia la época atlante, el ser humano mirara hacia dentro para encontrar las huellas de todo lo que había visto y hecho, para que la Memoria se convirtiera en una experiencia interior?.

“Lo que venía del período de la Antigua Luna como una fuerza que permitió al hombre trazar sus experiencias oníricas e imaginativas tras él como la cola de un cometa, esta fuerza, en lugar de trabajar fuera como un canal de comunicación del universo exterior, pasó al interior del ser humano. Como resultado de esta transferencia de la vida exterior a la interior, la memoria en los atlantes fue como un destello de algo que el mundo en ese momento le daba de sí mismo”.[3]

La memoria de los atlantes perduraba en sus almas donde encontraron una huella de todo lo que experimentaban exteriormente y lo sentían porque permanecía en ellos sin desvanecerse ni desaparecer. De modo que el Atlante podía mirar dentro de su alma para ver lo que se había imprimido en el cuerpo etérico por cada experiencia en el mundo exterior, incluyendo los seres espirituales que comunicaban con ellos en la naturaleza y en los mundos superiores.

Este proceso era muy diferente de lo que ocurría en la conciencia soñadora e imaginativa del período de la Antigua Luna, cuando los pensamientos fueron desarrollados primero por los Seres de las Jerarquías Superiores y en cierta medida también por los Seres Elementales y luego resonaron por la humanidad del período lunar. Los pensamientos evolucionados de esta manera permanecían visibles, mientras que durante el período de la Tierra todo lo que un hombre piensa (así como los sentimientos e impulsos de la voluntad que están conectados con sus pensamientos) está impresionado en su propio cuerpo etérico, en su propia sustancia etérica …”[4].

Pero junto con los seres superiores y los seres elementales que entraron en el alma a través de la percepción y la memoria, otro ser encontró su camino en el alma humana —Ahriman. La tarea de Ahriman fue la de llevar lo que entraba en los seres humanos un paso más allá. Él debía usar la memoria para crear pensamientos que fueran independientes de las cosas percibidas. De manera que el ser humano se separó completamente de la conciencia de los seres elementales y de los seres superiores y comenzó a percibir y recordar sólo la impronta que dejaba atrás de sus pensamientos y voluntad, —el mundo de la naturaleza y de las cosas físicas.

Los seres humanos comenzaron a ver sólo las impresiones externas y entraron cada vez más en sus almas para recordarlas. Pero esta capacidad de formar memoria también está conectada, en nuestro tiempo, a nuestra capacidad de vivir solos en el centro de nuestro ser durante el tiempo entre la muerte y el renacimiento y también durante el sueño —esta libertad de la influencia de los seres superiores es una comunión con El yo.

Por otro lado, nuestra capacidad de llegar a ser uno con los seres superiores en el mundo espiritual, observar la actividad de los seres superiores que se unen con nosotros en nuestras almas durante el tiempo entre la muerte y el renacimiento y también durante el sueño es lo que ha engendrado el amor / moralidad.

En el mundo espiritual antes de nacer y durante el tiempo en la tierra mientras dormimos, por lo tanto ahora tenemos dos estados de consciencia;

1er Estado.

El primer estado es una especie de inhalación, cuando estamos con seres superiores, ellos están dentro de nosotros. Esta es nuestra conciencia de “comunidad” o “comunión” cuando nos rendimos al trabajo de seres superiores dentro de nosotros. En otras palabras, están en el centro de nuestro ser y miramos hacia adentro desde la periferia lo que hacen en nosotros.

Dos cosas surgen de esta comunión.

El hábito es un recuerdo de esta comunión con los dioses. Es lo que irrumpe en nuestra vigilia cotidiana y vive en una comunión menos consciente con los dioses —lo que permite la libertad.

Comunidad / Amor. Nuestra comunión con los dioses dentro de nosotros nos permite formar comunidad fuera de nosotros mismos con los otros —esta unificación con los otros es una alta expresión de lo que llamamos Amor. Un recuerdo de esto cuando nos despertamos es la Consciencia. La consciencia es en cierto sentido la moralidad que desarrollamos en la Tierra a través del recuerdo de vivir junto con los dioses.

Hábito y Consciencia = memoria de la comunión con los dioses.

Este ser con los dioses es lo que nos permite realizar acciones con otros (buena voluntad) en comunidad con personas que también recuerdan a los dioses. Nosotros conscientemente realizamos hechos con ellos basados en nuestro amor/moralidad. Así es como superamos la tentación de Lucifer hacia el egoísmo —a través del desinterés.

2º Estado.

Esta es una especie de respiración de los seres superiores hacia la periferia en los mundos espirituales, para que el ser humano pueda entrar en el centro para comunicarse con lo que ha quedado atrás de la obra con seres superiores. Esta soledad es lo que dice Rudolf Steiner, que crea nuestra memoria terrenal, lo que nos permite entrar en las profundidades de nuestras almas con nuestra conciencia  del “yo” para ver lo que “creamos” dentro del “yo”.

La memoria se relaciona con lo que percibimos en nosotros como los efectos de nuestras acciones.

“El propio yo llega a estar dentro del yo de Dios”.

Así que tengamos esto en mente mientras exploramos cómo se crea ahora la memoria en la Tierra. En el tiempo en que percibimos el mundo nos impresiona como en la época atlante, pero generalmente no lo notamos ya que es fugaz. Tenemos pruebas de esta impresión sin embargo, cada vez que vemos una luz brillante y cerramos los ojos. Miramos hacia adentro y vemos que sigue viviendo en nosotros por algún tiempo antes de que desaparezca. Esto se llama una imagen posterior. Parpadea dentro de nosotros y muere. Este es un remanente de la memoria de la Atlántida, cuando el ser humano podía mirar hacia dentro durante mucho tiempo para percibir las huellas de sus experiencias.

¿Pero por qué ahora no duran tanto?

La imagen que vive en nosotros, incluso después de apartar la mirada de su contraparte exterior, es evidencia de que todo lo que vemos nos introduce en su forma original. Un ejemplo es cuando vemos el color rojo, y dentro de nosotros la impresión es verde. Es lo contrario porque estamos percibiendo una impresión de los orígenes del rojo que es verde! (Recuerden que las impresiones son siempre lo contrario).

Entonces, ¿cuál es el origen del rojo físico?

Es el ser del rojo, que en el mundo espiritual es verde.

También se podría llamar a esta impresión verde una acción voluntaria del ser que vive detrás de la “cosa” roja que se percibe en el mundo físico.

Cuando miramos dentro entonces podemos decir que estamos percibiendo las obras voluntarias de los seres que están detrás de las cosas y que son complementarias a lo que vemos en el mundo físico.

El espíritu detrás del mundo de la materia se despoja de su forma física dentro de nosotros y muere.

La Voluntad del mundo entra en los seres humanos y se mueve en el alma, pero sólo por un corto tiempo.

En el pasado estas impresiones permanecían con nosotros, las llevábamos, como las colas de los cometas, éstas eran impresiones, el espíritu detrás de todas las cosas y éstos vez que crearon los impulsos inconscientes de las acciones  tuvieron que ser olvidados por el bien de la libertad.

Micael es el ser superior que tiene la tarea de ‘matar’ estas impresiones y es por eso que desaparecen de nuestra conciencia después de un corto tiempo.

Lo que se levanta como una memoria más profunda, después de ver el rojo, a través de la influencia de Michael, es simplemente el rojo físico. La memoria en nuestro tiempo separa nuestra conciencia de las impresiones originales (espíritu) de todo lo que vemos hacemos de la memoria una imagen especular del mundo. Sólo recordamos el rojo físico.

Pues el pensamiento sólo puede surgir cuando la Voluntad está libre de la compulsión de los seres superiores. Y lo que se eleva como memoria está conectado con la voluntad.

El pensamiento surgió, pues, sólo porque fuimos capaces de olvidar la impresión original que el espíritu hizo en nosotros y fuimos capaces con la libre voluntad  —de hacer un recuerdo libre de la compulsión original de la impresión original hecha en nosotros por seres superiores y elementales.

Por ejemplo, imagine que usted está en un teatro y la imagen de una hamburguesa parpadea en la pantalla. Esto hace una impresión en el alma que conduce a una compulsión a comer y esto se eleva a nuestro pensamiento.

‘Tengo hambre’.

En este punto estamos libres. Esto es una compulsión. Pero porque ha entrado en la vida pensante tenemos la oportunidad, si la ejercemos, de decidir si levantarnos y comprarnos una hamburguesa o no. DECIDIMOS si debemos – ¡pero sólo si somos conscientes!

Esto era imposible en el pasado. Teníamos una compulsión porque los seres entraron en nosotros y nos inspiraron y actuamos y sólo más tarde vimos las huellas de lo que experimentamos cuando realizamos la acción.

Pero las inspiraciones de Lucifer, que son llevadas al pensamiento, inspiran el egoísmo, que es una aberración de la memoria en el alma.

Este trabaja contra el amor y la comunidad. ¿Cómo? El hombre quiere todo para sí mismo. Quiere entrar en sí mismo y se siente el ser más importante.

El lema “cada hombre para sí mismo” es un buen ejemplo.

Sin embargo, la razón por la que podemos pensar proviene de Ahriman quien nos dio el impulso de “recopilar” hechos y compararlos para llegar a una comprensión del mundo exterior, apartándonos del yo interior que Lucifer inspira.

Pero esto ha conducido al error. Es decir, experimentar sólo lo que los ojos contemplan exteriormente como realidad. Esta es su gran mentira. Es un pensamiento que no concuerda con la realidad porque la realidad es que hay una contraparte espiritual en todo lo físico.

De acuerdo con Rudolf Steiner las mentiras crean la muerte. Esto es porque son una negación del espíritu vivo original detrás de todas las cosas materiales. El intelecto ha creado pensamientos que pueden o no concordar con la plena realidad —opiniones. El resultado final del intelectualismo, es que cada uno tiene su propia opinión —su propia ‘versión’ de la verdad.

  • Lucifer inspira el Egoísmo.
  • Ahriman inspira la Mentira.

Así que vamos a recapitular:

  • En Lemuria Lucifer estuvo activo en los Sentidos / Memoria —el egoísmo
  • En la Atlántida Ahriman estuvo activo en la memoria / pensamiento —la
  • En nuestra Quinta Época Postatlante y particularmente en nuestra Quinta Época Cultural, los Asuras están activos en la Conciencia/ Voluntad —la inmoralidad y la muerte de la cultura.

¿Quiénes son los Asuras?

Lucifer es un Arcángel caído, que se quedo rezagado en la Antigua Luna y debe trabajar como un ángel.

Ahriman es un Arcai caído, que se quedó atrás en el Antiguo Sol y debe trabajar como un Arcángel.

Asura es un espíritu de la Forma/Exusiai caído, rezagado el Antiguo Saturno y ahora trabajan como Arcáis.

Los Asuras nunca alcanzaron su etapa humana en el Antiguo Saturno, pero Rudolf Steiner nos dice que eran dioses superiores hasta el cambio de Lemuria a Atlántida cuando se convirtieron en no dioses. Debido a que tienen el potencial de ser Espíritus de la Forma (los seres responsables de sacrificar su propia sustancia, una sustancia que se convirtió en el yo humano rudimentario) pero no pueden trabajar en esa esfera y deben trabajar en la esfera de los Arcai, tienen una conexión doble: con los Arcai y los Exusiai.

  • Lucifer – electricidad
  • Ahriman – Magnetismo
  • Asuras – Fuerzas atómicas

Aunque en nuestro tiempo no podemos superar el trabajo de Lucifer, podemos compensar sus efectos cuando trabajamos con la memoria y hábito de una manera nueva.

¿Cómo?

En el primer panel encontramos la respuesta:

Ejercita la recordación espiritual en lo hondo del alma.

El Recuerdo, es una nueva forma de memoria.

En lugar de simplemente recordar las cosas físicas percibidas en las imágenes, podemos empezar a tomar nota de sus contrapartes espirituales y reunirlas de nuevo. Recobrar lo que estaba dividido.

Hacer esto es practicar una nueva forma de memoria, es “regresar” a la forma atlante de mirar interiormente, pero de una manera más elevada, a lo que se imprime al alma con cada observación. El camino más elevado no requiere atavismo soñador, sino conciencia clara.

Percibir cómo las obras de los dioses se iluminan en el alma en una comunión con seres superiores —es una forma superior de amor (algo que hacemos cada noche pero ahora lo hacemos en el día), que solo viene por libre albedrío, en otras palabras, cuando el ser humano decide hacerlo conscientemente.

La consciencia lograda a través del pensamiento y la decisión de unirse con lo que fue separado por el bien de la libertad responde al enigma del mundo en el alma humana.

¿Cuál es el enigma?

¿Cómo se relaciona el ser humano con la naturaleza?

A través de la percepción del pensamiento se eleva a una nueva forma, se convierte en una percepción de lo que entra y vive en la voluntad.

Pensar en la voluntad = percibir las impresiones de los seres superiores y los seres elementales en el alma.

Por ejemplo, podemos decidir conscientemente que cuando observamos el color rojo, percibiremos no sólo el rojo sino también el color complementario verde. Recordamos los dos en nuestra propia alma a través del poder del pensamiento que se ha convertido en percepción. De esta manera experimentamos el querer en nosotros. Vemos que el mundo siempre está realizando obras dentro de nosotros, y aprendemos a saber qué inspira las buenas obras y lo que inspira las malas acciones conscientemente.

El crimen en realidad no es más que una forma de inconsciencia, —una falta de consciencia.

¿Qué es lo que nos ayuda a hacer esto?. Los seres elementales, los seres de la voluntad!

Los seres elementales, legan en nosotros los orígenes de todas las cosas. Lo que está detrás del rojo es la voluntad del ser del color rojo —un ser elemental del color rojo que realiza un acto dentro de nosotros en nombre de los seres superiores que crearon el mundo a través del pensamiento! En este sentido, percibir los actos de voluntad de los elementales es al mismo tiempo permitir que los pensamientos de los dioses vivan en nosotros, pienser en nosotros. Rudolf Steiner nos dice que el mundo fue creado a través del pensamiento y que cuando pensamos son los dioses los que piensan en nosotros.

  • Los seres elementales son los siervos de los seres superiores = Voluntad
  • Los seres superiores son los creadores de todo lo que vemos en el mundo = Pensamientos

Básicamente rastreamos la acción de la voluntad en nosotros regresando al pensamiento que está detrás de ella. Cuando salimos de nosotros, vemos las huellas del pensamiento dejadas por las acciones que realizamos, las cuales nos fueron enviadas por los pensamientos de los seres superiores. Ahora se experimentan los pensamientos de los seres superiores que viven en nuestra voluntad, pero si tomamos conciencia de ellos tenemos que elaborar el alma consciente, la consciencia de la totalidad del alma —una conciencia de los pensamientos que viven detrás de nuestras acciones— la buena o mala voluntad de los seres.

Esto sólo ha sido posible desde 1413 y explorado más recientemente por Goethe.

Por eso se nos dice que los colores son los hechos y sacrificios de los dioses a través de la luz y la oscuridad.

Esto nos lleva a los hábitos. Debemos tomar consciencia de lo que nos influye en nuestra voluntad, de lo que nos penetra con cada percepción y nos hace realizar acciones, y de lo que nos ha penetrado de vidas anteriores a través del pensamiento que ahora continúa trabajando en nosotros para que no realicemos acciones inconscientemente a través de una voluntad automática, —comprando esa hamburguesa sin pensar.

Debemos esforzarnos por no hacer nada de forma automática, sino pensando y siendo conscientes. Todos nuestros movimientos, todas nuestras acciones deben estar cada vez más imbuidas de pensamiento y de una conciencia o moralidad de los dioses.

  • Ser consciente significa «conocer a los demás y a tí mismo». Moralidad
  • Ser inconsciente por lo tanto es ser inmoral por grado.

Es porque los Asuras se quedaron rezagados en el Antiguo Saturno que tienen una particular predilección por el Alma Consciente, porque a través de ella pueden acceder tanto al cuerpo físico como al yo. Ellos desean separar nuestra consciencia de nuestra voluntad para que realicemos acciones inconscientemente a través de antiguas memorias y hábitos automáticos que son inmorales. De esta manera tratan por lo tanto de separarnos del espíritu.

Un buen ejercicio que nos puede ayudar a ser conscientes de nuestra voluntad —o para cambiar un hábito— es la revisión nocturna. Si recordamos todo lo que hemos hecho durante el día empezando por el final, rompemos el viejo hábito de la secuencia. Nos ayudará, no sólo por la noche, cuando entramos en los mundos espirituales en nuestra comunión con los seres superiores, sino que también nos ayudará a entender lo que viene antes de lo que pensamos. Conduce a una nueva memoria de los orígenes de nuestras acciones.

Así vemos cómo la voluntad y el pensamiento están inextricablemente unidos en el primer panel y cómo nos da la clave para protegernos de los Asuras.

PRACTICA EL RECUERDO ESPIRITUAL

Lo que resuena en las alturas de la Primera Jerarquía se repite en las profundidades de nuestros cuerpos, en la vida de la voluntad, donde los pensamientos del creador y las influencias de Serafines, Querubines y Tronos todavía existen como huellas! Cuando los invocamos, se unen con nosotros en nuestro esfuerzo por recolectar lo que fue dividido conscientemente porque tienen una afinidad con lo que vive en nuestra voluntad.

En el mundo de los ángeles, el representante de la Primera Jerarquía como sabemos es el Arcai —el Arcai como se mencionó anteriormente experimentó su estado humano en el Antiguo Saturno— Saturno es la memoria planetaria del cosmos. Tenemos en la palabra Archivo un recuerdo de la tarea del Archai en nombre de la Primera Jerarquía en relación con la voluntad de los seres humanos —ya que fue en el Antiguo Saturno que los Tronos o los Espíritus de la Voluntad sacrificaron su cálida sustancia a los Querubines.

Este Alma Consciente permite la unificación del ser humano con el espíritu, el aspecto superior de lo que fue exhalado en el ser humano en su forma rudimentaria por los Exusiai o Espíritus de la Forma. De ahí el hecho de que los Asuras son los enemigos de ambos Espíritus de la Forma y Arcai y a través de ellos de la Primera Jerarquía. Por lo tanto, son llamados, por Rudolf Steiner, los espíritus del Egoísmo. Porque tienen el deseo, por un lado, de poner al alma humana en estrecha relación con el cuerpo físico para que el alma humana se materialice y sea más física y desean cortar al yo inferior del calor del espíritu superior.

El alma humana entonces se convertiría en un autómata, un ser que actúa a través de una forma de razonamiento automático que no es “humano” porque está divorciada de una consciencia del espíritu.

Lo que hace que un ser humano sea verdaderamente humano es un alma que está conectada con el calor del espíritu —tal ser humano tiene una consciencia. Sin el espíritu y la consciencia, un alma regresa al animal, pero con un poder de racionamiento de la mayor frialdad.

En la nomenclatura del ocultismo estos seres son llamados “sin alma”. Significa que son peores que los animales. Son Bestias —son los seres humanos que han llegado a ser poseídos por los Asuras. Estas almas humanas forman la Bestia del Apocalipsis con siete cabezas, que se levantan del mar —el mar que significa ese aspecto que vive por debajo de la conciencia humana.

“En el esfuerzo por la libertad y la dignidad humana llevamos dentro de nosotros las influencias de los Espíritus del Yo que siguieron el buen camino, y llevamos dentro de nosotros la semilla del mal, porque la influencia de los Seres que cayeron continua estando activa. Este contraste siempre ha sido sentido. El cristianismo mismo hace una distinción entre el Dios Padre, a quien considera como el Espíritu de Saturno más desarrollado, y su oponente, el Espíritu de todos los malos Yoes (Asuras) y de todo lo que es radicalmente inmoral, el Espíritu que cayó en el antiguo Saturno. Estos son los dos representantes de Saturno”[5].

Del Padre nace la Vida, de los Serafines, Querubines y Tronos viene la semilla de nuestro cuerpo físico, que permite la memoria y el hábito —Ex Deo Nascimur. Y a través del Padre o de las fuerzas de la Voluntad que es guiada por los Arcai, nace una nueva memoria y hábito —la memoria como una percepción más profunda de la voluntad espiritual a través del pensamiento y el hábito como un acto exterior de una acción pensante que es voluntad liberada por el ser humano.

Esta nueva facultad de la memoria/hábito transforma nuestra atracción sensual a la materia por el amor sacrificial. Cada vez que resucitamos el espíritu dentro de nosotros y nos conectamos con él a través del pensamiento, estamos realizando una ofrenda de sacrificio tan importante como las de un altar, cuando los sacerdotes observaban elementales y seres superiores en forma del incienso y el humo.

El amor sacrificial es la manera de contrarrestar a los Asuras.

Podemos entender mejor ahora lo que Rudolf Steiner dio como una protección contra estos seres antes de que lo diera de una manera más elevada en la Meditación Piedra de Fundación.

Dijo que el AUM evita las malas influencias cuando uno lo dice de la manera correcta porque conecta al hombre con la Divinidad creadora, los tres Logos. Los seres malvados que quieren desgarrar a los hombres de la Divinidad no pueden soportar el AUM.

  • A = Yo Primario del cual todo vino —Ex Deo Nascimur— Serafines, Querubines, Tronos. PADRE
  • U = Yo primigenio al que todo vuelve —En Christo Morimur— Kyriótetes, Dynamis, Exusiai. HIJO
  • M = Yo Primordial que vive en mí —Por Spiritum Sanctum Revivisimus— Arcai, Arcangeloi, Angeloi. ESPÍRITU SANTO

Hacia ti me esfuerzo  —Luz Divina, Sol de Cristo— AUM. CRISTO

Paz-paz-paz = AUM.

A es atma, U es buddhi, M es la sabiduría que dirige el yo superior a AUM.

Quieran oírlo los hombres.

 

 

[1] Rudolf Steiner

[2]  Rudolf Steiner — Dornach, 26 de agosto de 1916 – GA170c1. Memoria y hábito.

[3] Ibid.

[4] Ibid

[5] http://wn.rsarchive.org/Lectures/GA100/English/ANS1942/19070624p02.html

Traducido por Gracia Muñoz en Mayo de 2018

 

GA354c2 – La evolución de la Tierra y el Hombre y la influencia de los astros.

Rudolf Steiner — Dornach,  3 de Julio de 1924

English version

Rudolf Steiner : Buenos días, señores!.  Hoy me gustaría hablar más acerca de la creación de la Tierra  y el origen del hombre. Seguramente ha quedado claro lo que ya he dicho que la Tierra  no era originalmente lo que es hoy, sino que era una especie de ser viviente.

Describí la condición que existía antes de nuestra actual Tierra, diciendo que el calor, el aire y el agua estaban allí, pero aún no se disponía de estructuras minerales sólidas. Ahora no hay que creer que el agua existente en ese momento se parecía al agua presente. El agua en la actualidad lo es por la separación de ciertas sustancias que antes estaban disueltas en ella. Si ustedes toman un vaso de agua corriente y ponen un poco de sal, la sal se disuelve en el agua y se obtiene un líquido de una solución salina, como se la llama, que es más densa que el agua original. Si colocan sus dedos en ella, lo sienten mucho más denso que el agua. Ahora la sal disuelta es relativamente delgada, con otras sustancias se obtendría un líquido bastante espeso.

La condición de fluidez, la condición de agua que existía en las épocas más tempranas de nuestra Tierra, no era por lo tanto la del agua actual. Eso no existía, ya que las sustancias estaban totalmente disueltas en el agua. Todas las sustancias que tenemos hoy —las montañas de piedra caliza del Jura, por ejemplo— estaban disueltas; las rocas más duras que no se pueden rascar con un cuchillo (siempre se puede rayar la piedra caliza) también estaban disueltas en el agua. Durante esta etapa de la Antigua Luna, por lo tanto, uno se tiene que ver con un fluido espeso que contenía en solución todas las sustancias que hoy son sólidas.

El agua fina de hoy, que consiste esencialmente en hidrógeno y oxígeno, se separó más tarde; se ha ido desarrollado durante el período terrestre. Por lo tanto, tenemos como condición original de la Tierra  un fluido densificado, y alrededor de él una especie de aire. Pero este no era el aire de ahora; así como el agua no era como nuestro agua actual, entonces el aire no era el mismo que nuestro aire. Nuestro aire actual contiene esencialmente oxígeno y nitrógeno; las otras sustancias que todavía contiene están presentes en muy poca cantidad. Incluso hay metales todavía presentes en el aire, pero en cantidades excesivamente pequeñas. Por ejemplo, hay un metal, el sodio, que está en todas partes en el aire. Simplemente piensen qué significa eso: que el sodio esté en todas partes, que una sustancia que está en la sal de su mesa está presente en pequeñas cantidades en todas partes.

Hay dos sustancias —una es el sodio, que acabo de mencionar, que está presente en pequeñas cantidades en el aire, también tenemos una sustancia de naturaleza gaseosa que juega un gran papel cuando blanqueas tu ropa: el cloro. Causa el blanqueamiento. Ahora la sal de mesa está compuesta de sodio y cloro, una combinación de los dos. Tales cosas se dan en la naturaleza.

Ustedes pueden preguntar cómo se sabe que el sodio está en todas partes. Hoy día es posible detectar a través de una luz qué tipo de sustancia se quema en la misma. Por ejemplo, usted puede conseguir sodio en forma metálica pulverizándolo y manteniéndolo en la luz. Luego con un instrumento llamado espectroscopio puede encontrar que tiene una banda amarilla. Hay otro metal, por ejemplo, llamado litio; si lo mantienes en la luz, obtienes una línea roja; el amarillo ya no está allí, pero hay una línea roja. Con el espectroscopio se puede demostrar qué sustancia está presente.

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Sin embargo, se obtiene la línea amarilla del sodio en casi todas las llamas cada vez que se ilumina, sin tener que poner el sodio en sí mismo. Así, el sodio se encuentra en el aire en la actualidad. En los primeros tiempos inmensas cantidades de metales e incluso de azufre estuvieron presentes en el aire. El aire se saturó bastante con el azufre. En tiempos antiguos, en el aire se encontraban inmensas cantidades de metales e incluso de azufre. El aire estaba bastante saturado de azufre. Así que existía un liquido espeso; —si uno no fuera especialmente pesado podría caminar sobre él— era como caminar sobre el alquitrán, y había un aire denso, tan denso que uno no podría respirarlo con los pulmones actuales. Estos se formaron más tarde. El modo de vida de las criaturas que existían en ese momento era completamente diferente.

Si se hubieran encontrado allí con los ojos actuales, no habrían descubierto las estrellas, el sol y la luna, porque habrían mirado hacia un vago océano de aire que eventualmente llegaría a su fin. Si uno pudiera haber vivido entonces con los órganos de los sentidos presentes, a uno le habría parecido estar dentro de un huevo del mundo más allá del cual no se podía ver nada. Y pueden imaginarse cuán diferente se veía la Tierra en ese momento, como una especie de yema de huevo gigante, un fluido espeso y un ambiente de aire denso que correspondería a la clara del huevo actual.

Si ustedes se representan concretamente lo que he descrito, se tendrían que decir: Bueno, los seres, tal como son hoy en día no podrían haber vivido en ese momento. Naturalmente, las criaturas como el elefante, e incluso los seres humanos en su forma presente, se habrían hundido, ni podrían haber respirado. Y como no podían respirar, tampoco había pulmones como los conocemos ahora. Los órganos se forman completamente según la función para la que se necesitan. Es muy interesante que un órgano simplemente no está allí si no es necesario. Y así los pulmones solo se desarrollaron cuando el aire ya no estaba tan lleno de azufre y metales como lo estaba en aquellos tiempos antiguos.

Ahora bien, para tener una idea de qué clase de criaturas vivían en ese momento, primero tenemos que buscar aquellas que vivían en el agua espesa. Las criaturas que vivían en el agua densa y que ya se han extinguido. Nuestros actuales peces tiene su forma, porque el agua es ligera. Incluso el agua del mar es relativamente ligera, y aunque contiene mucha sal en la solución, sin embargo, es relativamente delgada. Pero en ese tiempo temprano, todas las sustancias posibles se disolvían en un denso fluido, un océano denso, del cual, en realidad, consistía toda la Tierra, un saco lunar.

Las criaturas que estaban dentro no podían nadar en nuestro sentido, porque el agua era demasiado espesa; ni podían caminar, porque para caminar uno necesita un terreno firme. Pueden imaginar que estas criaturas tenían una estructura corporal en algún lugar entre lo que se necesita para las aletas de natación —y lo que uno necesita para caminar— pies. Ya saben, por supuesto, qué aspecto tiene una aleta: tiene huesos finos y puntiagudos, y en el medio la carne está seca.

De modo que tenemos una aleta prácticamente sin carne y con huesos espinosos transformados en espinas: eso es una aleta. Las extremidades que son adecuadas para avanzar sobre terreno firme, es decir, para caminar o gatear, tienen sus huesos en el interior y el grueso exterior de la carne los cubre. Podemos concebir tales extremidades que tienen la carne afuera y los huesos adentro; allí la mayor parte de la carne es lo principal. Eso es caminar, o nadar.

Pero en ese momento no había ni caminar ni nadar, sino algo intermedio. Por lo tanto, estas criaturas tenían extremidades en las que había algo parecido a una espina natural pero también algo así como las articulaciones. Eran articulaciones realmente bastante ingeniosas, y en el medio, la masa de carne se extendía como un paraguas. Todavía ves muchas criaturas nadadoras hoy con una “piel de natación” —una red— entre los huesos, y son las últimas reliquias de lo que alguna vez existió en grandes cantidades. Existían criaturas que estiraban sus extremidades para que la masa de carne que se extendía fuera sostenida por el denso fluido. Y tenían articulaciones en sus extremidades —los peces hoy no tienen ninguna— y con estas podían dirigir su medio natación/medio caminar.

Así que estamos conscientes de los animales que particularmente necesitan tales extremidades. Hoy las extremidades se verían inmensamente toscas y torpes; no eran aletas, ni pies, ni manos, sino apéndices torpes en el cuerpo, completamente apropiados para vivir en ese fluido espeso. Este era un tipo de animal. Si queremos describirlos más a fondo, debemos decir: estaban especialmente organizados en las partes del cuerpo de donde podían surgir estas inmensas extremidades. El resto de ellos estaba poco desarrollado. Si miran a los sapos y criaturas similares que existen hoy en día que nadan en el espeso fluido de marismas pantanosas, entonces tendrán un débil y reducido recordatorio de los gigantescos animales que vivieron alguna vez, que eran pesados y torpes pero que tenían una cabeza diminuta como las tortugas.

Otras criaturas vivían en el aire denso. Nuestros pájaros actuales han tenido que adquirir lo que necesitan para vivir en nuestro aire; Han tenido que desarrollar algo de naturaleza pulmonar. Pero las criaturas que vivieron en ese momento en el aire no tenían pulmones; en ese denso aire sulfuroso no habría sido posible respirar con los pulmones. Absorbieron el aire como un tipo de comida. No podrían haber comido de la manera actual, ya que todo habría quedado en el estómago. Tampoco había nada sólido allí para comer. Todo lo que tomaron como comida lo tomaron del aire densificado. ¿Con qué lo tomaron?. Bueno, lo tomaron especialmente con lo que se desarrolló en ellos.

Ahora las masas de carne que existían en aquellas, por así decirlo, criaturas que se deslizaban (porque realmente no caminaban y en realidad tampoco nadaban), no podían ser utilizadas por las criaturas del aire, ya que éstas tenían que mantenerse en el aire, no nadar en el denso fluido Sucedió entonces que las masas de carne que se habían desarrollado en las criaturas que nadaban y se deslizaban se adaptaron a las condiciones sulfurosas del aire. El azufre secó estas masas de carne y las convirtió en lo que vemos hoy como las plumas de las aves. Con esta masa de carne o tejido seco, las criaturas podían formar las extremidades que necesitaban. No eran alas en el sentido actual, pero las sostenían en el aire, y eran algo similar a las alas de hoy. Eran muy, muy diferentes en un aspecto: solo queda una cosa de estas estructuras similares a alas, y eso es la muda, cuando nuestras aves actuales pierden sus plumas. Estas antiguas criaturas se sostenían en el aire denso con las estructuras que aún no eran plumas, sino tejido reseco.

Además, estas estructuras eran en realidad la mitad para respirar y la otra mitad para alimentarse. Lo que existía en el ambiente aéreo era absorbido. Estos órganos no fueron utilizados para volar; estas “alas” rudimentarias eran para absorber el aire y soltarlo. Hoy solo queda la muda de este proceso. En ese momento, estas estructuras servían para alimentarse, es decir, el pájaro inflaba su tejido con lo que absorbía del aire y luego volvía a dar lo que no necesitaba. ¡Entonces ese pájaro tenía una estructura muy notable!

Y en ese mismo momento, vivían esas terriblemente torpes criaturas debajo, en el elemento agua. ¡Nuestras tortugas actuales son en realidad príncipes excelentes en comparación! Y arriba estaban estas notables criaturas. Y mientras que nuestras aves actuales a veces se comportan en el aire de forma poco humana (lo cual nos molesta mucho), estas criaturas parecidas a las aves en el aire de ese tiempo excretaban continuamente. Lo que venía de ellos llovía y llovía especialmente en ciertos momentos. Las criaturas de abajo todavía no tenían la actitud que tenemos ahora. Estamos indignados si a veces un pájaro se comporta de una manera indecorosa. Pero las criaturas de abajo en el elemento fluido no estaban descontentas; aspiraron en sus propios cuerpos lo que caía desde arriba. Ese era el proceso de fructificación en ese momento. Esa era la única forma en que estas criaturas que se habían originado allí podían continuar viviendo. En aquellas épocas, no hubo un surgimiento definitivo de un animal a otro, como lo tenemos ahora. Se podría decir que en realidad estas criaturas vivieron mucho tiempo; ellas se renovaban a sí mismas, podría llamarlo una especie de muda del mundo; los animales de abajo se rejuvenecían una y otra vez.

Por otro lado, a las criaturas anteriores les llegaba lo que desarrollaron los de abajo y esto nuevamente fue una fructificación. La reproducción era en ese momento de una naturaleza muy diferente; continuó en todo el cuerpo de la Tierra. El mundo superior fructificó el inferior, el mundo inferior fructificó el superior. Todo el cuerpo de la tierra estaba vivo. Se podría decir que las criaturas de abajo y las criaturas de arriba eran como gusanos en un cuerpo, donde todo el cuerpo está vivo y los gusanos en él también están vivos. Era una vida, y los diversos seres vivían en un cuerpo completamente vivo.

Pero más tarde ocurrió algo de una importancia muy especial. La condición que he descrito podría haber durado mucho tiempo, todo podría haber quedado como estaba, sin llegar a nuestra Tierra  presente. Las criaturas pesadas, torpes podría haber seguido habitando la Tierra en convivencia con los seres capaces de vivir en el aire. Pero un día sucedió algo.  Sucedió que de esta Tierra viviente, déjenme decir, se formó un joven, un descendiente, y salió al espacio cósmico. Sucedió de esta manera: se desarrolló una pequeña protuberancia, que desapareció (ver dibujo) y finalmente se separó. Y ahora había un cuerpo en el Universo que tenía, en lugar de las condiciones anteriores, el aire que lo rodeaba y el fluido espeso afuera. Por lo tanto se separó un cuerpo invertido. Mientras que la Tierra-Luna permaneció con un fluido espeso en su núcleo interno y un aire espeso en el exterior, se dividió un cuerpo que ahora tenía la sustancia más espesa afuera y la más fina adentro. Y si uno investiga el asunto sin prejuicios, en una investigación honesta, uno puede reconocer en este cuerpo la luna presente. Así como uno hoy puede encontrar sodio en el aire, también puede aprender los constituyentes exactos de la Luna, y así uno puede saber que la Luna estuvo una vez en la Tierra. Los círculos que nos rodean estaban anteriormente dentro de la Tierra, luego se separaron y salieron al Cosmos.

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Con esto se llevó a cabo un cambio completo, no sólo en lo que se separo, sino también en la Tierra  misma. Por encima de todo, la Tierra  perdió ciertas sustancias, y por primera vez pudo ser formado en la Tierra el elemento mineral. Si las sustancias de la Luna se hubieran quedado en la Tierra, los minerales no hubieran podido formarse, y siempre habrían estado en un movimiento fluido. La partida de la Luna trajo la muerte por primera vez a la Tierra y con ella el reino mineral inerte. Pero con esto vino también la posibilidad de que las plantas actuales, los animales presentes y el hombre en su forma actual se desarrollasen.

Podemos decir, por lo tanto, que de la Antigua Luna surgió la Tierra presente junto con el reino mineral. Y ahora todas las formas tenían que cambiar. Porque con la salida de la luna, el aire se volvió menos sulfuroso, acercándose más a la condición actual y lo que se había disuelto en el fluido fue expulsado, formando masas similares a las montañas. El agua se fue depurando más y más hasta llegar a nuestra agua actual. Por otro lado, la luna, que tiene a su alrededor lo que tenemos en el interior de la Tierra, produjo una masa espesa y córnea en el exterior. Esto es lo que vemos cuando miramos hacia arriba. No es como nuestro reino mineral, sino como si nuestro reino mineral se hubiera convertido en un cuerno y se hubiera vitrificado. Es extraordinariamente duro, más duro que cualquier cuerno que tengamos en la Tierra, pero no es completamente mineral. De ahí la forma peculiar de las montañas lunares; en realidad todo parece cuerno que se ha sujetado. Están formadas de tal manera que uno puede incluso percibir lo que había sido orgánico en ellas, lo que una vez había sido parte de la vida.

Comenzando con la separación de la luna, nuestros minerales presentes se depositaron gradualmente del fluido denso anterior.  Particularmente activa era una sustancia que en aquellos tiempos antiguos existía en grandes cantidades y consistía en sílice y oxígeno; lo llamamos ácido silícico. Uno tiene la idea de que un ácido debe ser fluido, porque esa es la forma en que se usa hoy en día. Pero el ácido al que me refiero aquí y que es un ácido genuino es extremadamente duro y firme. Es, de hecho, cuarzo! El cuarzo que se encuentra en las altas montañas es ácido silícico. Y cuando es blanquecino y como el vidrio, es ácido silícico puro. Si contiene otras sustancias, obtienes el cuarzo —o pedernal— eso se ve violeta, y así sucesivamente. Eso proviene de las sustancias que contiene.

Pero el cuarzo que es tan duro hoy en día que no puedes rascarlo con un cuchillo, y si te golpeas la cabeza con él, haría un verdadero agujero en tu cabeza: este mismo cuarzo se disolvió en aquellos tiempos antiguos, ya sea en el fluido espeso o en el entorno más fino de aire denso. Además del azufre, había una inmensa cantidad de cuarzo disuelto en el aire denso alrededor de la Tierra. Pueden hacerse una idea de la fuerte influencia que tuvo este ácido silícico disuelto en ese momento si reflexionan sobre la composición de la Tierra hoy en día en donde vivimos. Por supuesto, pueden decir: debe haber una gran cantidad de oxígeno, porque lo necesitamos para respirar. Sí, hay una gran cantidad de oxígeno: del 28 a 29% de la masa total de la Tierra. Pero deben contar todo. El oxígeno que está en el aire y en muchas sustancias sólidas en la Tierra también; está en las plantas y los animales. Y si juntan todo esto, es un 28% del total.

Pero la sílice, que cuando se une con el oxígeno en el cuarzo da el ácido silícico, ¡es del 48 a 49%! Piensen en lo que eso significa: ¡la mitad de todo lo que nos rodea y que necesitamos, casi la mitad de eso es sílice!.  Cuando todo era fluido, cuando el aire era casi fluido antes de espesarse —sí, entonces esta sílice jugó un papel enorme, era muy importante en esa condición original. Hoy en día, estas cosas no se entienden correctamente porque, con respecto a la organización más fina del hombre, las personas ya no tienen la idea correcta. Piensan hoy de una manera casual y ruda: Bueno, somos humanos y tenemos que respirar, inspiramos oxígeno y espiramos dióxido de carbono. No podemos vivir si no respiramos así. Pero la sílice todavía está contenida en el aire que inhalamos, sílice genuina, pequeñas cantidades de sílice. Mucho está disponible, ya que del 48 al 49% de nuestro entorno está hecho de sílice.

Cuando respiramos, el oxígeno se reduce al metabolismo y se une con el carbono, pero al mismo tiempo también va a los sentidos y al cerebro, al sistema nervioso: va a todas partes. Allí se une con la sílice y forma ácido silícico en nosotros. Si miramos a un ser humano vemos que tiene pulmones e inhala aire, es decir, está absorbiendo oxígeno. A continuación, el oxígeno se une con el carbono y forma dióxido de carbono que luego exhala. Pero arriba, la sílice se une en nosotros con el oxígeno y sube a nuestra cabeza, como ácido silícico; sin embargo, no se vuelve tan sólido como el cuarzo. Eso, por supuesto, sería un mal negocio si aparecieran cristales de cuarzo puro dentro de la cabeza —entonces, en lugar de cabello, tendríamos cristales de cuarzo, ¡lo que tal vez sería bastante hermoso y divertido! Aún así, eso no es completamente fantasía—  pues hay una gran cantidad de ácido silícico en nuestro cabello, solo que todavía es fluido, no cristalizado. De hecho, no solo el cabello, sino que prácticamente todo en los nervios y sentidos contiene ácido silícico.

Uno descubre esto cuando primero llega a conocer los efectos beneficiosos y curativos del ácido silícico; es tremendamente útil como remedio. Deben darse cuenta de que la comida que se recibe por la boca hasta el estómago debe pasar por todo tipo de cosas intermedias antes de que llegue a la cabeza, al ojo, al oído, etc.   Ese es un largo camino para que se dé la alimentación y necesita fuerzas de apoyo para permitir que surja. Puede ser —de hecho, sucede a menudo— que una persona no tiene suficientes fuerzas de apoyo y los alimentos no funcionan correctamente en la cabeza; entonces uno debe prescribir ácido silícico que ayuda a la nutrición a subir a la cabeza y los sentidos. Tan pronto como uno vea que un paciente es normal con respecto al estómago y los intestinos, pero que la digestión no llega hasta los órganos sensoriales, la cabeza o la piel, se debe administrar una preparación de ácido silícico como remedio. Allí se ve, de hecho, qué gran papel desempeña todavía el ácido silícico en el organismo humano.

En esa antigua condición de la Tierra, el ácido silícico aún no se inhalaba, pero se absorbía. Las criaturas parecidas a las aves en particular lo asimilaron. Lo absorbieron mientras absorbían el azufre, con la consecuencia de que se convirtieron casi por completo en órganos de los sentidos. Del mismo modo que tenemos ácido silícico para agradecer a nuestros órganos de los sentidos, entonces en ese momento la Tierra como un todo debió sus especies parecidas a las aves al funcionamiento del ácido silícico que estaba presente en todas partes. Sin embargo, esto no ocurrió de la misma manera con aquellas otras criaturas con las extremidades torpes, ya que el ácido silícico llegó menos a esas criaturas que se deslizaron en el fluido denso, convirtiéndose en las criaturas principalmente del estómago y la digestión. Allá arriba, en aquellos días, había criaturas terriblemente nerviosas, conscientes de todo con una fina sensibilidad nerviosa. Por otro lado, los de abajo en el fluido espeso eran de inmensa sagacidad, pero también de inmensamente flemáticos. No sintieron nada de eso; eran simples criaturas de alimentación, en realidad solo eran un abdomen con miembros torpes. Las aves de arriba estaban finamente organizadas, eran casi en su totalidad órganos de los sentidos. Y, de hecho, eran órganos de los sentidos de la Tierra misma, de modo que no solo estaba llena de vida, sino que percibía todo a través de estos órganos sensoriales que estaban en el aire, los precursores de nuestras aves.

Les cuento todo esto para que puedan ver cuán diferente parecía todo en la Tierra. Todo lo que se disolvió en ese momento se convirtió en depósitos más tarde en las montañas de minerales sólidos, las masas rocosas, y formó una especie de andamiaje óseo. Solo entonces fue posible para el hombre y el animal formar huesos sólidos. Porque cuando externamente se formó el marco óseo de la Tierra, entonces los huesos comenzaron a formarse también en de los animales superiores y en el hombre. De lo que he hablado antes no era todavía un hueso firme y duro como el que tenemos hoy en día, sino una especie de cartílago flexible parecido a un cuerno, que aún permanece en el pez. Todas estas cosas, de cierta manera, se han quedado ya atrofiadas, porque en las épocas anteriores que describí, las condiciones de vida para ellas estaban allí, pero hoy las condiciones de vida necesarias ya no están presentes.

Podemos decir, por lo tanto: en nuestras aves modernas tenemos los sucesores de las especies similares a las aves que existían arriba en el aire denso lleno de azufre y ácido silícico pero ahora transformado y adaptado al aire presente. Y en los anfibios de hoy, las criaturas que se arrastran, en las ranas y los sapos, pero también en el camaleón, la serpiente, etc., tenemos los sucesores de las criaturas que nadaban en ese momento en el fluido denso. Los mamíferos superiores y el hombre en su forma actual llegaron más tarde.

Ahora esto hace una aparente contradicción: les dije la última vez que el hombre estaba allí primero. Pero vivía puramente en el calor como alma y espíritu; él ya estaba presente en todo lo que he descrito, pero no como un ser físico. Estaba allí en un cuerpo muy fino en el que podía mantenerse por igual en el aire y en el denso fluido. Y ni él ni los mamíferos superiores eran visibles todavía; solo eran visibles las criaturas pesadas y las criaturas aéreas parecidas a los pájaros. Eso es lo que se debe distinguir cuando uno dice que el hombre ya estaba allí. Lo primero y antes que nada, incluso antes de que el aire estuviera allí, pero era invisible, y todavía estaba en un estado invisible cuando la Tierra se veía como la he descrito ahora. Primero tuvo que separarse la Luna de la Tierra, entonces el hombre pudo depositar elementos minerales en él mismo, pudo formar un sistema óseo mineral, pudo desarrollar sustancias tales como las proteínas, y demás, en sus músculos. En ese momento, tales sustancias aún no existían. Sin embargo, el hombre ha preservado por completo en su naturaleza corpórea actual el legado de aquellos tiempos anteriores.

Porque el ser humano no puede existir ahora sin la influencia de la Luna, viniendo ahora solo desde afuera. La reproducción está conectada con la luna, aunque ya no directamente. Por lo tanto, se puede ver que lo que está conectado con la reproducción, —los períodos mensuales de la mujer— siguen su curso en los mismos períodos rítmicos que las fases de la luna, solo que ya no coinciden; se han liberado a sí mismos. Pero la influencia de la luna se ha mantenido activa en la reproducción humana.

Hemos encontrado la reproducción lograda entre los seres del aire denso y los del fluido denso, entre la raza parecida a las aves y los antiguos anfibios gigantes. Se fructificaron mutuamente porque la Luna todavía estaba dentro de la Tierra. Tan pronto como la Luna salió, la fructificación tuvo que venir del exterior, porque el principio de fructificación reside en la Luna.

Continuaremos desde este punto el sábado[1] a las nueve en punto— si podemos mantener esa hora. La pregunta formulada por Herr Dollinger es algo que debe ser respondida en detalle, y si tienen paciencia verán cómo emerge la vida actual de todas las condiciones preparatorias graduales. Todo el tema es de hecho difícil de entender. Pero creo que uno puede entenderlo si mira las cosas de la manera que hemos estado explorando.

 

Traducido por Gracia Muñoz en Mayo de 2018.

 

[1] su conferencia se pospuso hasta el lunes 7 de julio.

Un tiempo de Decisión

Adriana Koulias — 7 de Junio de 2016

English version

Estamos viviendo un momento de decisión. La Guerra, el Terrorismo y el ‘Espectro’ del Islam, los desastres naturales, el cambio climático, las migraciones en masa de los pueblos, la economía, la agitación social, la  cultural e incluso el Cisma que se experimentó en la Sociedad Antroposófica tienen sus causas en lo que Rudolf Steiner llama — la lepra del Materialismo.

Esta conferencia explorará el significado de nuestro tiempo y de qué manera se puede dar el primer paso hacia la comprensión de los acontecimientos mundiales a la luz de la Ciencia Espiritual. Vamos a discutir la herramienta importante y sencilla para la potenciación de la conciencia que puede ayudar a cada individuo a tomar la “Decisión”.

En primer lugar, ¿qué significa decir que este es un momento para la Decisión?.

Rudolf Steiner caracteriza a este momento que estamos viviendo, como la Edad del Alma Consciente. Es un momento en que los seres humanos deben esforzarse para iniciar una conciencia de la totalidad de sus almas para que sus acciones y decisiones se hagan, a la luz de esta conciencia, con libertad.

Veamos brevemente lo que es un alma consciente.

El alma, según Rudolf Steiner ha sido elaborada durante eones y es la responsable de la capacidad humana para tener experiencias interiores del mundo exterior, a través de los sentimientos, pensamientos y acciones.

El aspecto más rudimentario del alma se llama el Alma Sensible, que, de acuerdo con Rudolf Steiner, es una extensión del elemento de sensación. Las sensaciones nos entran y hacen una impresión en nosotros y estas impresiones son, a su vez, las responsables de crear el Alma Sensible.

A través del Alma Sensible tomamos en lo que percibimos del mundo, el mundo en sí impresiona en nosotros y sentimos algo, por ejemplo, tocamos un hierro caliente, sentimos su calor y esto causa una impresión en nosotros,  que nos hace sentir dolor.

El segundo aspecto del alma es el alma racional. Este aspecto del alma se forma cuando nuestras impresiones son más profundas y dejan su “marca” en nosotros durante más tiempo. Llamamos a esta impresión más duradera, memoria. La memoria nos permite reflexionar hacia atrás en nuestras sensaciones y sentimientos y juzgarlos después del evento. El intelecto nos separa de la “sensación” y nos permite por primera vez desarrollar una vida interior que no se experimenta a sí misma sólo a través de las actuales sensaciones del mundo exterior, sino también a través del recuerdo de esas sensaciones. Esto ocurre porque el entendimiento a través de la memoria crea conceptos de esas sensaciones e impresiones – caliente, frío, agradable, etc. Esto también tiene el efecto de que nos separa del mundo, porque a través de estos conceptos podemos crear un mundo interior que es completamente diferente al exterior, en otras palabras, podemos ver cosas de manera diferente a la forma en que las percibíamos y las intuíamos —esto es lo que nos da la libertad del mundo exterior y sus impresiones. Sin esta facultad nos veríamos obligados a ver en nuestro interior lo mismo que experimentamos en el exterior.

El Alma consciente es ese aspecto que  desarrolla el alma cuando creamos nuestras propias sensaciones e impresiones. Cuando hacemos esto podemos llevar la armonía entre el interior y el exterior, sin renunciar a la libertad. ¿Cómo? Nosotros tomamos los sentimientos interiores y las impresiones que se crean en nosotros por el mundo exterior y nuestros pensamientos acerca de ellos nos llevan de vuelta al mundo de nuevo, y al hacerlo, podemos ver cómo nuestros actos transforman el mundo, a través de las impresiones sobre ese mundo, y cómo y a través de estas obras podemos experimentar nuestra alma fuera de nosotros como una entidad objetivamente separada del cuerpo físico.

Voy a poner un ejemplo.

Creo la imaginación de una cruz rodeada de rosas. Tomo los conceptos Rosa y Cruz y creo algo nuevo. De esta forma fortalezco mi voluntad, convirtiéndola en una nueva facultad de percepción. Esta facultad de voluntad es lo que permite al alma llegar a ser consciente de sí misma —objetivarse.

Cuando el alma se hace consciente de lo que vive en la voluntad, la Antroposofía llama a esto un alma espiritualizada, ya que es capaz de experimentar una unidad con el espíritu del mundo, y una separación del cuerpo físico.

El objetivo final del Alma Consciente es llegar a ser un recipiente para el espíritu. Cuando se convierte en un recipiente, se le llama un alma espiritual. Sin embargo, para llegar a hacerlo, tiene que pasar por el proceso de individualización que viene con el intelecto y con la contracción interna anteriormente expuesta.

El arcángel Michael es el líder de la evolución del Alma Consciente.

La época del Alma Consciente comenzó en 1413. El época de Micael, comenzó en 1879. La época de Micael es la séptima de siete ciclos más pequeños. Eso significa por lo tanto, la etapa final de un ciclo, ya que los ciclos se rigen por el número 7, según Rudolf Steiner y la antigua tradición. De 1879 en adelante, por lo tanto, hemos estado viviendo en las etapas finales, se podría decir, del desarrollo del Alma Consciente. Y como el alma consciente tiene que ver con la voluntad y la acción, estamos en un tiempo de Iniciativa  —siendo la Iniciativa los impulsos a la acción que se derivan de la voluntad.

Veamos ahora el libro de las Revelaciones, en particular las conferencias de Rudolf Steiner sobre El Libro de la Revelación y de la obra del sacerdote.

En estas conferencias Rudolf Steiner dice que en relación con el Alma Consciente, estamos viviendo en el tiempo de las siete trompetas.

Aunque la época del Alma Consciente comenzó en 1413, sus prefiguraciones se hicieron sentir en la época de las Cruzadas. Después de eso, cada Trompeta suena aproximadamente cada 150 años.

Rudolf Steiner continúa diciendo que el año 1843 fue un punto de inflexión para la humanidad. En este momento experimentó una culminación del Materialismo como resultado de los poderes Ahrimánicos trabajando en los asuntos humanos con mayor intensidad que todos los anteriores desde los mundos espirituales. Fue en este momento que se dice que comenzó la guerra en el cielo.

Según Rudolf Steiner, la década de 1840 se corresponde con el sonido de la Sexta Trompeta. Se podría decir que lo que comenzó con la individualización del ser humano a través de las Cruzadas continuó a través de la era de la oscuridad a mediados del siglo XIII hasta la época de Copérnico y su visión materialista de la relación entre el Sol y la Tierra, que fue continuada por Darwin con su visión materialista del ser humano.

Desde la época de Copérnico, una gran porción de la humanidad no pudo progresar espiritualmente: fueron “asesinados” o quedaron tan afectados en sus almas, nos dice el Apocalipsis, que en vidas posteriores no fue posible la encarnación del yo.

Juan, el escritor de El libro de las Revelaciones, llama a estos humanos que no tienen ego o ‘yo’ langostas y la palabra que él usa — ‘asesinado’—se refiere a aquellos que tienen la ausencia de un yo o ego.

Esto nos lleva a la obra de Miguel, que comenzó al final de esta guerra en el cielo, cuando salió victorioso de los ángeles ahrimánicos en 1879 y tuvo éxito en arrojarlos a la Tierra.

El objetivo de Michael desde entonces es alentar a cada alma humana a hacerse consciente del espíritu, como una protección contra el peligro de separarse de él y, por lo tanto, presa de los poderes adversarios. Una vez que un ser humano es asesinado espiritualmente, él o ella es incapaz de elevarse a esta consciencia y el karma y el destino no pueden ayudarlos porque no tienen una individualidad que los lleve de una vida a otra.

Los que son “salvos” según Juan son los que tienen el “sello” de Dios en sus frentes. En otras palabras, aquellos que están en posesión de un ego, o yo, que ha entrado en el alma y la ha espiritualizado, la ha iluminado con la consciencia de sí misma. Este es el ‘tercer ojo’ o chakra de dos pétalos.

Aquí está la aproximación de las fechas de las Trompetas, tal como se desprende de las conferencias impartidas por Rudolf Steiner sobre El libro de las Revelaciones a los Sacerdotes.

  • Primera trompeta alrededor de 1090/1240 — Las Cruzadas
  • Segunda trompeta alrededor de 1240/1390 — Destrucción de los cátaros y del Impulso templario
  • Tercera trompeta alrededor de 1390/1540 — Copérnico. Visión materialista de la Tierra en relación con el sol.
  • Cuarta trompeta alrededor de 1540/1690 — La guerra de los Treinta años.
  • Quinta trompeta alrededor de 1690/1840 — El Origen de las Especies de Darwin
  • Sexta Trompeta alrededor de 1840/1990 — Mecanización del Alma.
  • Séptima Trompeta alrededor de 1990/2140 —La Encarnación de Ahriman y sus efectos.

Si seguimos las indicaciones de Rudolf Steiner con respecto al Alma Consciente en relación con el Libro de las Revelaciones, entonces estamos viviendo en el tiempo de la Séptima Trompeta y como tal en la era de los tres males finales en los que experimentamos, en este pequeño ciclo, un sabor de lo que vendrá en los ciclos superiores —experimentamos las ampollas de la Ira.

Vemos esta ira hoy derramándose sobre la humanidad de una manera que nunca antes ha sucedido, lo digo en relación con la conciencia humana: Terremotos, Guerras, Hambruna, Catástrofes, Terror, Epidemias, Luchas y Disensión, Agitación política, económica y cultural. Esta es la ‘caída’ del pensamiento materialista que precedió a nuestro tiempo.

Rudolf Steiner nos dice que la Época de Micael, y en particular el tiempo de la Séptima Trompeta, es un momento de decisión. Pero, ¿qué quiere decir con decisión y qué decisión deberíamos tomar?

En cierto sentido, una decisión suele ir precedida de una iniciativa: uno debe volverse consciente y estar alerta ante el impulso que surgirá en el alma para actuar o tomar una decisión. Esto es, aparentemente, particularmente importante para los antropósofos según Rudolf Steiner. Él dice que esto debe presentarse ante el alma cuando uno se ha convertido en Antropósofo:

“Ahora que me he convertido en antropósofo a través de mi karma, los impulsos que me han llevado a la Antroposofía requieren que esté atento y alerta. De alguna manera o en algún lugar, más o menos profundamente en mi alma, surgirá la necesidad de que encuentre una iniciativa interna en la vida, iniciativa del alma que me permita emprender algo o hacer algún juicio o decisión desde mi propio ser.[1]

Permanecer despierto y alerta significa que debemos convertirnos en hombres y mujeres de nuestro tiempo. Debemos ser plenamente conscientes de todo lo que sucede a nuestro alrededor para que podamos actuar o tomar decisiones sobre lo que vemos de manera consciente. Al mismo tiempo, lo que experimentamos en el mundo de hoy, tiene el efecto de erosionar nuestra conciencia y nuestra iniciativa —nuestra capacidad de tomar decisiones.

Desde la llamada de la sexta trompeta y más aún con el sonido de la Séptima, los principales obstáculos en nuestro camino hoy en día son Materialismo y el intelectualismo.

El intelectualismo se caracteriza por todo lo que encontramos en los medios de comunicación, en el ciclo de noticias de 24 horas, en las encuestas de opinión, en Internet, en el punto de vista materialista de la historia, y la elaboración de un lenguaje basado en hechos físicos.

El materialismo es lo que se nos enseña en la escuela y más tarde en las universidades. Vive en una visión puramente materialista del mundo y el ser humano.

Tanto el materialismo como el intelectualismo son una aberración de la inteligencia de Micael. Trabajan a través de una fragmentación por un lado y una consolidación en el otro. En términos alquímicos podemos caracterizar estos como Disolver y Coagular.

A través del intelectualismo y el materialismo, en lugar de una consciencia del espíritu en el alma, del Yo en el alma, lo que se experimenta es, por un lado, una dilución del alma —disolución, y por otro, una concreción del alma— coagulación. Ambos, en sus propios caminos polares, hacen que allí se forme una conexión del alma no con el espíritu a través de una emancipación del cuerpo, sino al cuerpo a través de un alejamiento del espíritu. Causan una fusión del cuerpo con el alma y por lo tanto la muerte del alma individual misma.

Debemos recordar que:

  • El materialismo sólo es válido para el cuerpo físico exterior y el mundo físico.
  • El intelectualismo sólo es un paso hacia la conciencia del espíritu y no un fin en sí mismo.

Si el materialismo y el intelectualismo se utilizan correctamente nos llevan a una visión holística. Si se utiliza de forma incorrecta nos impedirá encontrar nuestra iniciativa mediante el bloqueo de nuestra conexión con el espíritu que nos ayuda a tomar consciencia de la iniciativa.

Entonces, ¿qué es lo que nos puede llevar a un juicio claro sobre las cosas que experimentamos en la vida? ¿Cómo podemos llegar a una cierta claridad de juicio en el mundo de hoy? Es aprendiendo cómo despejar el camino para el espíritu en el alma a través de elevar la conciencia ordinaria a ese espíritu.

El hecho es que la consciencia ordinaria ocupa solo una pequeña parte del alma. La mayor parte de lo que experimentamos a nuestro alrededor en la vida cotidiana se experimenta inconscientemente. Solo imaginen cuánto te pasa por los sentidos y hace impresiones en el alma de las que no eres consciente cuando caminas por Sussex Street, por ejemplo. Y sin embargo, todo lo que no somos conscientes, nos entra, ya sea que seamos conscientes de ello o no, y lo que nos entra inconscientemente no solo nubla el alma y le impide encontrar un camino claro hacia el espíritu, también se separa de nosotros tomando parte de nuestras almas con él, dejando cada vez menos alma para experimentar el espíritu, para que, en las vidas venideras, a nuestra alma le cueste más y más encontrar el espíritu.

Rudolf Steiner dice lo siguiente:

“Porque después de todo, no puede haber ninguna duda, pero aquellos que en este momento de grandes decisiones no encuentran su camino hacia el Espíritu, sufrirán daño en la vida de su alma para la próxima encarnación”.[2]

El poder de la discriminación proviene de nuestra iniciativa y de este poder de iniciativa surge nuestra capacidad para tomar decisiones. Encontramos esta discriminación solo si estamos despiertos, pero la vigilia es dolorosa porque tenemos que cumplir con lo que hemos permitido en nuestras vidas inconscientes.

Desde el tiempo de la Sexta Trompeta, la humanidad según Rudolf Steiner ha estado cruzando el umbral en el mundo espiritual inconscientemente y, por lo tanto, pasando colectivamente frente al Guardián del Umbral sin darse cuenta. Esta es la fuente de todos los eventos que vemos en el mundo de hoy. Pero, ¿qué significa esto prácticamente?

Rudolf Steiner nos dice que nuestro miedo al espíritu proviene de la abolición del espíritu por el Concilio ecuménico de Constantinopla en el año 869 DC. Antes, los seres humanos podían hablar legalmente del ser humano que consiste en cuerpo, alma y espíritu. El ser humano podría experimentar el espíritu en el mundo y en su alma sin temor al juicio. El Concilio de 869 DC fue un reflejo de la separación gradual de la humanidad con el espíritu. Aquellos que todavía hablaban de tener acceso al espíritu después de esta época se hicieron conocidos como herejes. Esto nos lleva a mediados del siglo XIII cuando el período de la oscuridad: un completo distanciamiento del espíritu cayó sobre la humanidad según Rudolf Steiner desde 1250 en adelante. Es aproximadamente en este momento que vemos el final de los cátaros y el final del impulso templario, porque el suyo fue un impulso que todavía podía recordar una comunión con el espíritu.

Los templarios experimentaron esta comunión más externamente, los cátaros más interiormente. Estos hombres y mujeres, fueron los últimos en poseer la capacidad, uno podría decir, de observar lo que en nuestro tiempo llamamos el color complementario y la imagen posterior. El suyo fue el último vestigio de una clarividencia que comprendió que todo lo que vemos marca nuestras almas, que todo lo que vemos tiene una esencia espiritual que entra en nosotros. Los cátaros se preocuparon más por lo que vivía en el alma místicamente y los templarios con lo que vivió fuera, extáticamente.

Imagínate si quieres lo que era para las almas de aquellos tiempos, rodeados como estaban por naturaleza. Todo lo que entró en el alma todavía estaba conectado a seres elementales que eran descendientes de los dioses superiores. Todas sus iniciativas fueron ‘mandadas’ por los impulsos que recibieron de los seres espirituales, pero esto tenía que terminar. Aun así, la destrucción de los cátaros y aún más significativamente de los Templarios: el acto mismo y su brutalidad abrieron el abismo y liberaron seres elementales conectados a seres regresivos inferiores, esto dio como resultado una efusión de abajo hacia arriba del materialismo sobre la Tierra, lo que condujo finalmente en la década de 1840 a la guerra en el cielo.

Sin embargo, esto fue contrarrestado por lo que llovió del espíritu de los cátaros y templarios que habían cruzado el umbral para inspirar a hombres como Goethe, a prepararse para la guerra en el cielo.

A través del impulso benéfico de los Templarios, Goethe redescubrió los colores complementarios, y fue capaz de escribir el cuento de hadas de la Serpiente Verde y el hermoso lirio. De este modo pudo, a su vez, inspirar lo que se convertiría en Antroposofía.

El resultado de la lluvia de estos impulsos fue que para la década de 1840 todos los seres humanos fueron capaces de experimentar nuevamente el espíritu; esto se manifiesta en la capacidad de ver imágenes y colores complementarios otra vez (algo que podían hacer antes de perder la conexión con el espíritu) pero estaban pasando, y siguen pasando por estos fenómenos, inconscientemente. No los usan como un medio para redescubrir el alma, para tomar consciencia del alma y de encontrar el “yo” espiritual que vive en ella. Esta es una gran tragedia, porque, si bien la humanidad no fue capaz de experimentar estos fenómenos, mientras experimentaban la oscuridad, estaban protegidos de los ataques de los poderes adversarios.

¿Por qué?

Porque los seres espirituales que corresponden a estas imágenes posteriores y colores complementarios desde 1840 ya no son seres conectados únicamente a la naturaleza y seres superiores como en tiempos pasados, sino a la sub-naturaleza y seres inferiores. Ahí radica el gran peligro de nuestros tiempos, porque estos seres que entran desde las brillantes bombillas eléctricas, las luces parpadeantes de las ciudades y las luces de nuestras computadoras, están relacionados con lo que viene, no desde las esferas superiores sino desde el abismo: electricidad y magnetismo que se han vuelto esenciales en nuestro mundo mecanizado hecho por el hombre. Estos seres son descendientes de poderes adversos retardados que desean arrebatar no solo el “yo” o espíritu de la humanidad, sino también el alma humana misma.

Nuestra tarea, entonces, es tomar conciencia de estos fenómenos en el alma ampliando así esa cámara de consciencia, esa ‘cabaña’, desde la cual podemos comenzar a percibir el espíritu de manera discrecional. Esto significa que no pasamos ante el Guardián del Umbral inconscientemente, y aprendemos a saber lo que él nos muestra: el alma propia coloreada como esta por las impresiones que nos hacen los seres que corresponden a todas nuestras sensaciones y percepciones del mundo. Solo trabajando conscientemente con nuestro Guardián podemos ennoblecer a estos seres, despejando el camino hacia el espíritu. Solo las almas que se vuelven “neutrales”, o claras y transparentes para una visión del espíritu puede encontrar libremente su iniciativa.

“Así que nos encontramos hoy en la coyuntura infinitamente importante de la evolución humana donde, por un lado, el mundo espiritual está dispuesto a revelarse con gran poder, mientras que, por otro, el hombre debe encontrar la fuerza para liberarse de su mayor enredo en lo que es material y llegar a una nueva recepción de las revelaciones espirituales”.[3]

Cuando Rudolf Steiner dice que debemos convertirnos en hombres y mujeres de iniciativa, cuando dice que debemos tener cuidado de que a través de los obstáculos de nuestro propio cuerpo o de los impedimentos que de otro modo se cruzan en nuestro camino evitando que encontremos el centro de nuestro ser, ahora sabemos lo que él quiere decir. Porque es en el centro de nuestro propio ser que encontramos la fuente de la iniciativa, vive en nuestra voluntad, esa parte de ella que está conectada a las acciones morales: la fuente de todas las acciones morales es Cristo mismo, el más grande representante de la Consciencia, el que trajo el ‘Yo Soy’ al mundo y nos permitió superar lo que muere dentro de nosotros con cada percepción y sensación.

En nuestra vida, toda alegría y tristeza, toda felicidad y dolor dependerán, según Rudolf Steiner, del descubrimiento o no de nuestra propia iniciativa individual, es decir, la Buena Voluntad inspirada por Cristo mismo.

‘”Esto debe permanecer escrito como en letras doradas, constantemente ante el alma del antropósofo. La iniciativa radica en su karma, y gran parte de lo que se encuentra con él en esta vida dependerá de la medida en que pueda ser voluntaria y activamente consciente de ello”[4].

Cuando tomamos la ciencia espiritual dentro de nosotros mismos de manera viviente, para que lleguemos a conocernos a nosotros mismos como seres de alma y espíritu y luego aplicamos este conocimiento al mundo para comprenderlo, como un ser de alma y espíritu, estamos trabajando para ennoblecer no solo a nosotros mismos sino también al mundo.

Mientras más conscientes seamos de lo que experimentamos en el mundo conscientemente (esto significa tanto espiritual como físicamente), más podremos entrar conscientemente en nuestro sueño y más nos daremos cuenta de que por la mañana nos encontramos con importantes impulsos de la noche. Impulsos que nos ayudarán con nuestras acciones y nuestras decisiones. Aprendemos a leer el Canto Cósmico, lo que el mundo espiritual ha escrito en nuestras almas, impresionado en nuestras almas en la noche, de la misma manera que el mundo impresiona nuestras almas durante el día.

Primero debemos informar al mundo espiritual de los eventos en el mundo, solo entonces pueden ayudarnos a tomar decisiones ‘razonables’ sobre esos eventos mostrándonos su complemento espiritual. Muy a menudo haremos un descubrimiento interesante: esos impulsos que inspiran los eventos de hoy, encuentran sus impulsos en el pasado.

Lo que ocurrió en el pasado —cuando también vivimos— ahora influye en el presente.

Vemos que si estamos experimentando eventos climáticos, el calentamiento global, por ejemplo, es el resultado del pensamiento materialista que creó el espectro del comunismo. Si experimentamos Terremotos, sabemos que esto proviene de acciones materialistas en la guerra. Si experimentamos epidemias, proviene de los sentimientos humanos de miedo y terror experimentados por los seres humanos en el pasado.

  • Pensamiento materialista: causa eventos meteorológicos futuros.
  • Sentimientos de miedo – causa epidemias futuras
  • Acciones violentas: causa futuros terremotos

Esto es así porque las impresiones que viven en nuestro pensamiento y voluntad, las que se han obtenido a través del materialismo y el intelectualismo se “separan” de nosotros en la noche y desarrollan una vida independiente: Rudolf Steiner llama a lo que proviene del cuerpo físico un fantoma o espectro, lo que proviene del cuerpo etérico, un fantasma, y lo que proviene del cuerpo astral un demonio, estos surgen de la experiencia del alma de su entorno, ya sea la inmoralidad, las condiciones políticas sociales o las aberraciones religiosas. Nuestro miedo a los fantasmas en el siglo XIX, por ejemplo, es ahora nuestro miedo a los gérmenes, nuestro miedo, nuestro terror se convertirá un día en los gérmenes y las enfermedades del futuro. Este tipo de pensamiento trae consigo un nuevo sentido de responsabilidad por lo que estamos creando con nuestros pensamientos, sentimientos y nuestra voluntad para la próxima encarnación, nos muestra los presagios de lo que encontraremos en el futuro, pero también inspira en nosotros las acciones que podemos iniciar en el presente, en concierto con los seres progresivos, para contrarrestarlo.

Los infortunios y las ampollas de ira que se muestran en El libro de las Revelaciones son contraataques de seres espirituales, porque no estamos haciendo lo suficiente. Los males se imponen a la humanidad por su propio bien, son las enfermedades, plagas y catástrofes que deben experimentar aquellos que no despertarían de ninguna otra forma y que de otro modo nunca serían capaces de encontrar su iniciativa y consciencia del espíritu.

En un sentido espiritual, las catástrofes y horrores que vemos hoy en día, provienen de una acción amorosa, ya que sin ella la humanidad caería al abismo y no sería capaz de recuperarse. El Karma es el gran despertador y el gran limpiador. Pero hay mucho que cada individuo puede hacer para mejorar estos eventos para el futuro. Lo más importante es despertar a los impulsos espirituales que desean entrar en el mundo. El momento más propicio es en las mañanas según Rudolf Steiner… pero estos impulsos también trabajan en nosotros durante el día. Estos son momentos en los que hacemos una pausa porque algo completamente inesperado entra en nuestra conciencia, esta es usualmente la respuesta a una pregunta que hemos sostenido.

Si uno quiere saber la verdad sobre los acontecimientos en el mundo de hoy, si uno quiere entender cuáles son los objetivos de ciertos partidos políticos o por quién votar, o algo por el estilo, uno puede consultar el mundo espiritual y esperar una respuesta. Rudolf Steiner nos dice:

‘El momento de despertar debe ser sagrado para el hombre moderno. Él debería sentir: vengo del mundo espiritual y entro al físico; todo lo que es bueno, todo lo que me hace capaz de ser un hombre razonable, lo he experimentado entre conciliar el sueño y despertar, a través de las relaciones con el mundo espiritual, a través de relaciones con los muertos que he conocido en la vida y que han muerto antes que yo, en resumen, a través de las relaciones con aquellos que ya no están en un cuerpo físico. Lo experimento cuando estoy con ellos en el mundo puramente espiritual. De esta experiencia debo trazar el estado de ánimo fundamental de consideración sagrada para el momento de la vigilia; este sentimiento fundamental me permitirá a lo largo del día decir en un caso “Aquí me ayuda un impulso espiritual” y en otro caso “Aquí no recibo ayuda; esto no debe decidirse antes de mañana”.[5]

Así hacemos los primeros pasos de Iniciación hacia una visión holística de la vida, una visión que ve la materia y el espíritu como aspectos complementarios de la misma verdad.

“Ha llegado el momento en que el hombre debe recibir la luz del espíritu a través de un acto interior libre. Toda la confusión y la falta de claridad con que los hombres viven hoy provienen del hecho de que los hombres deben recibir algo que aún no desean recibir: una comprensión completamente nueva de las cosas”.[6]

Así es como tomamos la mejor decisión que podemos tomar en nuestro tiempo. La decisión de volvernos completamente conscientes para recibir conscientemente la luz del espíritu y no pasar inconscientemente ante el Guardián del umbral. La bestia del Apocalipsis es realmente ese impulso que convertiría al ser humano en un animal, en un ser sin espíritu, sino simplemente un cuerpo con un alma materializada. Él allana el camino para otro ser que ha estado, hasta ahora, atado, pero se liberará de sus ataduras en el futuro. Según el Apocalipsis, este ser se llama Satanás. En antroposofía lo llamamos Sorath.

La bestia o Ahriman, hasta cierto punto ha sido superada a través de una visión espiritual del mundo proporcionada por la Antroposofía, pero el otro ser, uno puede ver, desde 1933, se está volviendo cada vez más desatado. Lo que nos vendrá de su influencia resultará en las más espantosas enfermedades del alma, pero también del cuerpo físico, a este Rudolf Steiner le llama la lepra del Materialismo. Vemos evidencia del comienzo de esto en la proliferación de la pedofilia tanto en instituciones religiosas como no religiosas donde se enseña a los niños.[7]

Sin embargo, estamos empoderados y protegidos a través de nuestra capacidad de ver conscientemente que estamos cruzando el umbral. El reconocimiento de la importancia del color complementario y de la imagen posterior como algo espiritual debe extenderse más ampliamente. Este es el comienzo, lo que inicia una comprensión de todo lo que vendrá después.[8]

Quiero señalar tu conciencia en tres fechas[9]: 2016, 2017, 2018

  • 2016 es el año del cambio político. Las decisiones tomadas este año afectarán a 2017. La votación para abandonar la UE. Las elecciones estadounidenses y australianas afectarán el año siguiente.
  • 2017 es el año de agitación económica debido a las decisiones que se tomaron en 2016. Es el año clave. Los efectos de este año se verán en 2018.
  • 2018 es el año de la intervención militar, la agitación económica inducida políticamente verá sus efectos en la intervención militar en 2018. 2018 será la culminación de lo que comenzó en 2016.

Pero luego, si uno explora estos como los cien años de reflejo de 1916, 17 y 18, uno comienza a ver una imagen más grande.

En futuras conferencias, exploraremos la encarnación de Ahriman en relación con la consciencia.

Traducido por Gracia Muñoz en Mayo de 2018.

[1] http://wn.rsarchive.org/Lectures/GA237/English/RSP1977/19240804p01.html

[2] http://wn.rsarchive.org/Lectures/GA237/English/RSP1977/19240804p01.html

[3] http://wn.rsarchive.org/Lectures/19190612p01.html#sthash.5jJTX

[4] http://wn.rsarchive.org/Lectures/GA237/English/RSP1977/19240804p01.html#sthash.2PIVLftN.dpuf

[5] http://wn.rsarchive.org/Lectures/19190612p01.html#sthash.5jJTX

[6] Ibíd

[7] http://wn.rsarchive.org/Lectures/GA346/English/RSP1998/19240914v01.html

[8] Vea los trabajos del autor en las conferencias de www.adrianakoulias.com

[9] Agregado desde el dar estas conferencias.

http://www.adrianakoulias.com/#!lectures/c17ot