Un tiempo de Decisión

Adriana Koulias — 7 de Junio de 2016

English version

Estamos viviendo un momento de decisión. La Guerra, el Terrorismo y el ‘Espectro’ del Islam, los desastres naturales, el cambio climático, las migraciones en masa de los pueblos, la economía, la agitación social, la  cultural e incluso el Cisma que se experimentó en la Sociedad Antroposófica tienen sus causas en lo que Rudolf Steiner llama — la lepra del Materialismo.

Esta conferencia explorará el significado de nuestro tiempo y de qué manera se puede dar el primer paso hacia la comprensión de los acontecimientos mundiales a la luz de la Ciencia Espiritual. Vamos a discutir la herramienta importante y sencilla para la potenciación de la conciencia que puede ayudar a cada individuo a tomar la “Decisión”.

En primer lugar, ¿qué significa decir que este es un momento para la Decisión?.

Rudolf Steiner caracteriza a este momento que estamos viviendo, como la Edad del Alma Consciente. Es un momento en que los seres humanos deben esforzarse para iniciar una conciencia de la totalidad de sus almas para que sus acciones y decisiones se hagan, a la luz de esta conciencia, con libertad.

Veamos brevemente lo que es un alma consciente.

El alma, según Rudolf Steiner ha sido elaborada durante eones y es la responsable de la capacidad humana para tener experiencias interiores del mundo exterior, a través de los sentimientos, pensamientos y acciones.

El aspecto más rudimentario del alma se llama el Alma Sensible, que, de acuerdo con Rudolf Steiner, es una extensión del elemento de sensación. Las sensaciones nos entran y hacen una impresión en nosotros y estas impresiones son, a su vez, las responsables de crear el Alma Sensible.

A través del Alma Sensible tomamos en lo que percibimos del mundo, el mundo en sí impresiona en nosotros y sentimos algo, por ejemplo, tocamos un hierro caliente, sentimos su calor y esto causa una impresión en nosotros,  que nos hace sentir dolor.

El segundo aspecto del alma es el alma racional. Este aspecto del alma se forma cuando nuestras impresiones son más profundas y dejan su “marca” en nosotros durante más tiempo. Llamamos a esta impresión más duradera, memoria. La memoria nos permite reflexionar hacia atrás en nuestras sensaciones y sentimientos y juzgarlos después del evento. El intelecto nos separa de la “sensación” y nos permite por primera vez desarrollar una vida interior que no se experimenta a sí misma sólo a través de las actuales sensaciones del mundo exterior, sino también a través del recuerdo de esas sensaciones. Esto ocurre porque el entendimiento a través de la memoria crea conceptos de esas sensaciones e impresiones – caliente, frío, agradable, etc. Esto también tiene el efecto de que nos separa del mundo, porque a través de estos conceptos podemos crear un mundo interior que es completamente diferente al exterior, en otras palabras, podemos ver cosas de manera diferente a la forma en que las percibíamos y las intuíamos —esto es lo que nos da la libertad del mundo exterior y sus impresiones. Sin esta facultad nos veríamos obligados a ver en nuestro interior lo mismo que experimentamos en el exterior.

El Alma consciente es ese aspecto que  desarrolla el alma cuando creamos nuestras propias sensaciones e impresiones. Cuando hacemos esto podemos llevar la armonía entre el interior y el exterior, sin renunciar a la libertad. ¿Cómo? Nosotros tomamos los sentimientos interiores y las impresiones que se crean en nosotros por el mundo exterior y nuestros pensamientos acerca de ellos nos llevan de vuelta al mundo de nuevo, y al hacerlo, podemos ver cómo nuestros actos transforman el mundo, a través de las impresiones sobre ese mundo, y cómo y a través de estas obras podemos experimentar nuestra alma fuera de nosotros como una entidad objetivamente separada del cuerpo físico.

Voy a poner un ejemplo.

Creo la imaginación de una cruz rodeada de rosas. Tomo los conceptos Rosa y Cruz y creo algo nuevo. De esta forma fortalezco mi voluntad, convirtiéndola en una nueva facultad de percepción. Esta facultad de voluntad es lo que permite al alma llegar a ser consciente de sí misma —objetivarse.

Cuando el alma se hace consciente de lo que vive en la voluntad, la Antroposofía llama a esto un alma espiritualizada, ya que es capaz de experimentar una unidad con el espíritu del mundo, y una separación del cuerpo físico.

El objetivo final del Alma Consciente es llegar a ser un recipiente para el espíritu. Cuando se convierte en un recipiente, se le llama un alma espiritual. Sin embargo, para llegar a hacerlo, tiene que pasar por el proceso de individualización que viene con el intelecto y con la contracción interna anteriormente expuesta.

El arcángel Michael es el líder de la evolución del Alma Consciente.

La época del Alma Consciente comenzó en 1413. El época de Micael, comenzó en 1879. La época de Micael es la séptima de siete ciclos más pequeños. Eso significa por lo tanto, la etapa final de un ciclo, ya que los ciclos se rigen por el número 7, según Rudolf Steiner y la antigua tradición. De 1879 en adelante, por lo tanto, hemos estado viviendo en las etapas finales, se podría decir, del desarrollo del Alma Consciente. Y como el alma consciente tiene que ver con la voluntad y la acción, estamos en un tiempo de Iniciativa  —siendo la Iniciativa los impulsos a la acción que se derivan de la voluntad.

Veamos ahora el libro de las Revelaciones, en particular las conferencias de Rudolf Steiner sobre El Libro de la Revelación y de la obra del sacerdote.

En estas conferencias Rudolf Steiner dice que en relación con el Alma Consciente, estamos viviendo en el tiempo de las siete trompetas.

Aunque la época del Alma Consciente comenzó en 1413, sus prefiguraciones se hicieron sentir en la época de las Cruzadas. Después de eso, cada Trompeta suena aproximadamente cada 150 años.

Rudolf Steiner continúa diciendo que el año 1843 fue un punto de inflexión para la humanidad. En este momento experimentó una culminación del Materialismo como resultado de los poderes Ahrimánicos trabajando en los asuntos humanos con mayor intensidad que todos los anteriores desde los mundos espirituales. Fue en este momento que se dice que comenzó la guerra en el cielo.

Según Rudolf Steiner, la década de 1840 se corresponde con el sonido de la Sexta Trompeta. Se podría decir que lo que comenzó con la individualización del ser humano a través de las Cruzadas continuó a través de la era de la oscuridad a mediados del siglo XIII hasta la época de Copérnico y su visión materialista de la relación entre el Sol y la Tierra, que fue continuada por Darwin con su visión materialista del ser humano.

Desde la época de Copérnico, una gran porción de la humanidad no pudo progresar espiritualmente: fueron “asesinados” o quedaron tan afectados en sus almas, nos dice el Apocalipsis, que en vidas posteriores no fue posible la encarnación del yo.

Juan, el escritor de El libro de las Revelaciones, llama a estos humanos que no tienen ego o ‘yo’ langostas y la palabra que él usa — ‘asesinado’—se refiere a aquellos que tienen la ausencia de un yo o ego.

Esto nos lleva a la obra de Miguel, que comenzó al final de esta guerra en el cielo, cuando salió victorioso de los ángeles ahrimánicos en 1879 y tuvo éxito en arrojarlos a la Tierra.

El objetivo de Michael desde entonces es alentar a cada alma humana a hacerse consciente del espíritu, como una protección contra el peligro de separarse de él y, por lo tanto, presa de los poderes adversarios. Una vez que un ser humano es asesinado espiritualmente, él o ella es incapaz de elevarse a esta consciencia y el karma y el destino no pueden ayudarlos porque no tienen una individualidad que los lleve de una vida a otra.

Los que son “salvos” según Juan son los que tienen el “sello” de Dios en sus frentes. En otras palabras, aquellos que están en posesión de un ego, o yo, que ha entrado en el alma y la ha espiritualizado, la ha iluminado con la consciencia de sí misma. Este es el ‘tercer ojo’ o chakra de dos pétalos.

Aquí está la aproximación de las fechas de las Trompetas, tal como se desprende de las conferencias impartidas por Rudolf Steiner sobre El libro de las Revelaciones a los Sacerdotes.

  • Primera trompeta alrededor de 1090/1240 — Las Cruzadas
  • Segunda trompeta alrededor de 1240/1390 — Destrucción de los cátaros y del Impulso templario
  • Tercera trompeta alrededor de 1390/1540 — Copérnico. Visión materialista de la Tierra en relación con el sol.
  • Cuarta trompeta alrededor de 1540/1690 — La guerra de los Treinta años.
  • Quinta trompeta alrededor de 1690/1840 — El Origen de las Especies de Darwin
  • Sexta Trompeta alrededor de 1840/1990 — Mecanización del Alma.
  • Séptima Trompeta alrededor de 1990/2140 —La Encarnación de Ahriman y sus efectos.

Si seguimos las indicaciones de Rudolf Steiner con respecto al Alma Consciente en relación con el Libro de las Revelaciones, entonces estamos viviendo en el tiempo de la Séptima Trompeta y como tal en la era de los tres males finales en los que experimentamos, en este pequeño ciclo, un sabor de lo que vendrá en los ciclos superiores —experimentamos las ampollas de la Ira.

Vemos esta ira hoy derramándose sobre la humanidad de una manera que nunca antes ha sucedido, lo digo en relación con la conciencia humana: Terremotos, Guerras, Hambruna, Catástrofes, Terror, Epidemias, Luchas y Disensión, Agitación política, económica y cultural. Esta es la ‘caída’ del pensamiento materialista que precedió a nuestro tiempo.

Rudolf Steiner nos dice que la Época de Micael, y en particular el tiempo de la Séptima Trompeta, es un momento de decisión. Pero, ¿qué quiere decir con decisión y qué decisión deberíamos tomar?

En cierto sentido, una decisión suele ir precedida de una iniciativa: uno debe volverse consciente y estar alerta ante el impulso que surgirá en el alma para actuar o tomar una decisión. Esto es, aparentemente, particularmente importante para los antropósofos según Rudolf Steiner. Él dice que esto debe presentarse ante el alma cuando uno se ha convertido en Antropósofo:

“Ahora que me he convertido en antropósofo a través de mi karma, los impulsos que me han llevado a la Antroposofía requieren que esté atento y alerta. De alguna manera o en algún lugar, más o menos profundamente en mi alma, surgirá la necesidad de que encuentre una iniciativa interna en la vida, iniciativa del alma que me permita emprender algo o hacer algún juicio o decisión desde mi propio ser.[1]

Permanecer despierto y alerta significa que debemos convertirnos en hombres y mujeres de nuestro tiempo. Debemos ser plenamente conscientes de todo lo que sucede a nuestro alrededor para que podamos actuar o tomar decisiones sobre lo que vemos de manera consciente. Al mismo tiempo, lo que experimentamos en el mundo de hoy, tiene el efecto de erosionar nuestra conciencia y nuestra iniciativa —nuestra capacidad de tomar decisiones.

Desde la llamada de la sexta trompeta y más aún con el sonido de la Séptima, los principales obstáculos en nuestro camino hoy en día son Materialismo y el intelectualismo.

El intelectualismo se caracteriza por todo lo que encontramos en los medios de comunicación, en el ciclo de noticias de 24 horas, en las encuestas de opinión, en Internet, en el punto de vista materialista de la historia, y la elaboración de un lenguaje basado en hechos físicos.

El materialismo es lo que se nos enseña en la escuela y más tarde en las universidades. Vive en una visión puramente materialista del mundo y el ser humano.

Tanto el materialismo como el intelectualismo son una aberración de la inteligencia de Micael. Trabajan a través de una fragmentación por un lado y una consolidación en el otro. En términos alquímicos podemos caracterizar estos como Disolver y Coagular.

A través del intelectualismo y el materialismo, en lugar de una consciencia del espíritu en el alma, del Yo en el alma, lo que se experimenta es, por un lado, una dilución del alma —disolución, y por otro, una concreción del alma— coagulación. Ambos, en sus propios caminos polares, hacen que allí se forme una conexión del alma no con el espíritu a través de una emancipación del cuerpo, sino al cuerpo a través de un alejamiento del espíritu. Causan una fusión del cuerpo con el alma y por lo tanto la muerte del alma individual misma.

Debemos recordar que:

  • El materialismo sólo es válido para el cuerpo físico exterior y el mundo físico.
  • El intelectualismo sólo es un paso hacia la conciencia del espíritu y no un fin en sí mismo.

Si el materialismo y el intelectualismo se utilizan correctamente nos llevan a una visión holística. Si se utiliza de forma incorrecta nos impedirá encontrar nuestra iniciativa mediante el bloqueo de nuestra conexión con el espíritu que nos ayuda a tomar consciencia de la iniciativa.

Entonces, ¿qué es lo que nos puede llevar a un juicio claro sobre las cosas que experimentamos en la vida? ¿Cómo podemos llegar a una cierta claridad de juicio en el mundo de hoy? Es aprendiendo cómo despejar el camino para el espíritu en el alma a través de elevar la conciencia ordinaria a ese espíritu.

El hecho es que la consciencia ordinaria ocupa solo una pequeña parte del alma. La mayor parte de lo que experimentamos a nuestro alrededor en la vida cotidiana se experimenta inconscientemente. Solo imaginen cuánto te pasa por los sentidos y hace impresiones en el alma de las que no eres consciente cuando caminas por Sussex Street, por ejemplo. Y sin embargo, todo lo que no somos conscientes, nos entra, ya sea que seamos conscientes de ello o no, y lo que nos entra inconscientemente no solo nubla el alma y le impide encontrar un camino claro hacia el espíritu, también se separa de nosotros tomando parte de nuestras almas con él, dejando cada vez menos alma para experimentar el espíritu, para que, en las vidas venideras, a nuestra alma le cueste más y más encontrar el espíritu.

Rudolf Steiner dice lo siguiente:

“Porque después de todo, no puede haber ninguna duda, pero aquellos que en este momento de grandes decisiones no encuentran su camino hacia el Espíritu, sufrirán daño en la vida de su alma para la próxima encarnación”.[2]

El poder de la discriminación proviene de nuestra iniciativa y de este poder de iniciativa surge nuestra capacidad para tomar decisiones. Encontramos esta discriminación solo si estamos despiertos, pero la vigilia es dolorosa porque tenemos que cumplir con lo que hemos permitido en nuestras vidas inconscientes.

Desde el tiempo de la Sexta Trompeta, la humanidad según Rudolf Steiner ha estado cruzando el umbral en el mundo espiritual inconscientemente y, por lo tanto, pasando colectivamente frente al Guardián del Umbral sin darse cuenta. Esta es la fuente de todos los eventos que vemos en el mundo de hoy. Pero, ¿qué significa esto prácticamente?

Rudolf Steiner nos dice que nuestro miedo al espíritu proviene de la abolición del espíritu por el Concilio ecuménico de Constantinopla en el año 869 DC. Antes, los seres humanos podían hablar legalmente del ser humano que consiste en cuerpo, alma y espíritu. El ser humano podría experimentar el espíritu en el mundo y en su alma sin temor al juicio. El Concilio de 869 DC fue un reflejo de la separación gradual de la humanidad con el espíritu. Aquellos que todavía hablaban de tener acceso al espíritu después de esta época se hicieron conocidos como herejes. Esto nos lleva a mediados del siglo XIII cuando el período de la oscuridad: un completo distanciamiento del espíritu cayó sobre la humanidad según Rudolf Steiner desde 1250 en adelante. Es aproximadamente en este momento que vemos el final de los cátaros y el final del impulso templario, porque el suyo fue un impulso que todavía podía recordar una comunión con el espíritu.

Los templarios experimentaron esta comunión más externamente, los cátaros más interiormente. Estos hombres y mujeres, fueron los últimos en poseer la capacidad, uno podría decir, de observar lo que en nuestro tiempo llamamos el color complementario y la imagen posterior. El suyo fue el último vestigio de una clarividencia que comprendió que todo lo que vemos marca nuestras almas, que todo lo que vemos tiene una esencia espiritual que entra en nosotros. Los cátaros se preocuparon más por lo que vivía en el alma místicamente y los templarios con lo que vivió fuera, extáticamente.

Imagínate si quieres lo que era para las almas de aquellos tiempos, rodeados como estaban por naturaleza. Todo lo que entró en el alma todavía estaba conectado a seres elementales que eran descendientes de los dioses superiores. Todas sus iniciativas fueron ‘mandadas’ por los impulsos que recibieron de los seres espirituales, pero esto tenía que terminar. Aun así, la destrucción de los cátaros y aún más significativamente de los Templarios: el acto mismo y su brutalidad abrieron el abismo y liberaron seres elementales conectados a seres regresivos inferiores, esto dio como resultado una efusión de abajo hacia arriba del materialismo sobre la Tierra, lo que condujo finalmente en la década de 1840 a la guerra en el cielo.

Sin embargo, esto fue contrarrestado por lo que llovió del espíritu de los cátaros y templarios que habían cruzado el umbral para inspirar a hombres como Goethe, a prepararse para la guerra en el cielo.

A través del impulso benéfico de los Templarios, Goethe redescubrió los colores complementarios, y fue capaz de escribir el cuento de hadas de la Serpiente Verde y el hermoso lirio. De este modo pudo, a su vez, inspirar lo que se convertiría en Antroposofía.

El resultado de la lluvia de estos impulsos fue que para la década de 1840 todos los seres humanos fueron capaces de experimentar nuevamente el espíritu; esto se manifiesta en la capacidad de ver imágenes y colores complementarios otra vez (algo que podían hacer antes de perder la conexión con el espíritu) pero estaban pasando, y siguen pasando por estos fenómenos, inconscientemente. No los usan como un medio para redescubrir el alma, para tomar consciencia del alma y de encontrar el “yo” espiritual que vive en ella. Esta es una gran tragedia, porque, si bien la humanidad no fue capaz de experimentar estos fenómenos, mientras experimentaban la oscuridad, estaban protegidos de los ataques de los poderes adversarios.

¿Por qué?

Porque los seres espirituales que corresponden a estas imágenes posteriores y colores complementarios desde 1840 ya no son seres conectados únicamente a la naturaleza y seres superiores como en tiempos pasados, sino a la sub-naturaleza y seres inferiores. Ahí radica el gran peligro de nuestros tiempos, porque estos seres que entran desde las brillantes bombillas eléctricas, las luces parpadeantes de las ciudades y las luces de nuestras computadoras, están relacionados con lo que viene, no desde las esferas superiores sino desde el abismo: electricidad y magnetismo que se han vuelto esenciales en nuestro mundo mecanizado hecho por el hombre. Estos seres son descendientes de poderes adversos retardados que desean arrebatar no solo el “yo” o espíritu de la humanidad, sino también el alma humana misma.

Nuestra tarea, entonces, es tomar conciencia de estos fenómenos en el alma ampliando así esa cámara de consciencia, esa ‘cabaña’, desde la cual podemos comenzar a percibir el espíritu de manera discrecional. Esto significa que no pasamos ante el Guardián del Umbral inconscientemente, y aprendemos a saber lo que él nos muestra: el alma propia coloreada como esta por las impresiones que nos hacen los seres que corresponden a todas nuestras sensaciones y percepciones del mundo. Solo trabajando conscientemente con nuestro Guardián podemos ennoblecer a estos seres, despejando el camino hacia el espíritu. Solo las almas que se vuelven “neutrales”, o claras y transparentes para una visión del espíritu puede encontrar libremente su iniciativa.

“Así que nos encontramos hoy en la coyuntura infinitamente importante de la evolución humana donde, por un lado, el mundo espiritual está dispuesto a revelarse con gran poder, mientras que, por otro, el hombre debe encontrar la fuerza para liberarse de su mayor enredo en lo que es material y llegar a una nueva recepción de las revelaciones espirituales”.[3]

Cuando Rudolf Steiner dice que debemos convertirnos en hombres y mujeres de iniciativa, cuando dice que debemos tener cuidado de que a través de los obstáculos de nuestro propio cuerpo o de los impedimentos que de otro modo se cruzan en nuestro camino evitando que encontremos el centro de nuestro ser, ahora sabemos lo que él quiere decir. Porque es en el centro de nuestro propio ser que encontramos la fuente de la iniciativa, vive en nuestra voluntad, esa parte de ella que está conectada a las acciones morales: la fuente de todas las acciones morales es Cristo mismo, el más grande representante de la Consciencia, el que trajo el ‘Yo Soy’ al mundo y nos permitió superar lo que muere dentro de nosotros con cada percepción y sensación.

En nuestra vida, toda alegría y tristeza, toda felicidad y dolor dependerán, según Rudolf Steiner, del descubrimiento o no de nuestra propia iniciativa individual, es decir, la Buena Voluntad inspirada por Cristo mismo.

‘”Esto debe permanecer escrito como en letras doradas, constantemente ante el alma del antropósofo. La iniciativa radica en su karma, y gran parte de lo que se encuentra con él en esta vida dependerá de la medida en que pueda ser voluntaria y activamente consciente de ello”[4].

Cuando tomamos la ciencia espiritual dentro de nosotros mismos de manera viviente, para que lleguemos a conocernos a nosotros mismos como seres de alma y espíritu y luego aplicamos este conocimiento al mundo para comprenderlo, como un ser de alma y espíritu, estamos trabajando para ennoblecer no solo a nosotros mismos sino también al mundo.

Mientras más conscientes seamos de lo que experimentamos en el mundo conscientemente (esto significa tanto espiritual como físicamente), más podremos entrar conscientemente en nuestro sueño y más nos daremos cuenta de que por la mañana nos encontramos con importantes impulsos de la noche. Impulsos que nos ayudarán con nuestras acciones y nuestras decisiones. Aprendemos a leer el Canto Cósmico, lo que el mundo espiritual ha escrito en nuestras almas, impresionado en nuestras almas en la noche, de la misma manera que el mundo impresiona nuestras almas durante el día.

Primero debemos informar al mundo espiritual de los eventos en el mundo, solo entonces pueden ayudarnos a tomar decisiones ‘razonables’ sobre esos eventos mostrándonos su complemento espiritual. Muy a menudo haremos un descubrimiento interesante: esos impulsos que inspiran los eventos de hoy, encuentran sus impulsos en el pasado.

Lo que ocurrió en el pasado —cuando también vivimos— ahora influye en el presente.

Vemos que si estamos experimentando eventos climáticos, el calentamiento global, por ejemplo, es el resultado del pensamiento materialista que creó el espectro del comunismo. Si experimentamos Terremotos, sabemos que esto proviene de acciones materialistas en la guerra. Si experimentamos epidemias, proviene de los sentimientos humanos de miedo y terror experimentados por los seres humanos en el pasado.

  • Pensamiento materialista: causa eventos meteorológicos futuros.
  • Sentimientos de miedo – causa epidemias futuras
  • Acciones violentas: causa futuros terremotos

Esto es así porque las impresiones que viven en nuestro pensamiento y voluntad, las que se han obtenido a través del materialismo y el intelectualismo se “separan” de nosotros en la noche y desarrollan una vida independiente: Rudolf Steiner llama a lo que proviene del cuerpo físico un fantoma o espectro, lo que proviene del cuerpo etérico, un fantasma, y lo que proviene del cuerpo astral un demonio, estos surgen de la experiencia del alma de su entorno, ya sea la inmoralidad, las condiciones políticas sociales o las aberraciones religiosas. Nuestro miedo a los fantasmas en el siglo XIX, por ejemplo, es ahora nuestro miedo a los gérmenes, nuestro miedo, nuestro terror se convertirá un día en los gérmenes y las enfermedades del futuro. Este tipo de pensamiento trae consigo un nuevo sentido de responsabilidad por lo que estamos creando con nuestros pensamientos, sentimientos y nuestra voluntad para la próxima encarnación, nos muestra los presagios de lo que encontraremos en el futuro, pero también inspira en nosotros las acciones que podemos iniciar en el presente, en concierto con los seres progresivos, para contrarrestarlo.

Los infortunios y las ampollas de ira que se muestran en El libro de las Revelaciones son contraataques de seres espirituales, porque no estamos haciendo lo suficiente. Los males se imponen a la humanidad por su propio bien, son las enfermedades, plagas y catástrofes que deben experimentar aquellos que no despertarían de ninguna otra forma y que de otro modo nunca serían capaces de encontrar su iniciativa y consciencia del espíritu.

En un sentido espiritual, las catástrofes y horrores que vemos hoy en día, provienen de una acción amorosa, ya que sin ella la humanidad caería al abismo y no sería capaz de recuperarse. El Karma es el gran despertador y el gran limpiador. Pero hay mucho que cada individuo puede hacer para mejorar estos eventos para el futuro. Lo más importante es despertar a los impulsos espirituales que desean entrar en el mundo. El momento más propicio es en las mañanas según Rudolf Steiner… pero estos impulsos también trabajan en nosotros durante el día. Estos son momentos en los que hacemos una pausa porque algo completamente inesperado entra en nuestra conciencia, esta es usualmente la respuesta a una pregunta que hemos sostenido.

Si uno quiere saber la verdad sobre los acontecimientos en el mundo de hoy, si uno quiere entender cuáles son los objetivos de ciertos partidos políticos o por quién votar, o algo por el estilo, uno puede consultar el mundo espiritual y esperar una respuesta. Rudolf Steiner nos dice:

‘El momento de despertar debe ser sagrado para el hombre moderno. Él debería sentir: vengo del mundo espiritual y entro al físico; todo lo que es bueno, todo lo que me hace capaz de ser un hombre razonable, lo he experimentado entre conciliar el sueño y despertar, a través de las relaciones con el mundo espiritual, a través de relaciones con los muertos que he conocido en la vida y que han muerto antes que yo, en resumen, a través de las relaciones con aquellos que ya no están en un cuerpo físico. Lo experimento cuando estoy con ellos en el mundo puramente espiritual. De esta experiencia debo trazar el estado de ánimo fundamental de consideración sagrada para el momento de la vigilia; este sentimiento fundamental me permitirá a lo largo del día decir en un caso “Aquí me ayuda un impulso espiritual” y en otro caso “Aquí no recibo ayuda; esto no debe decidirse antes de mañana”.[5]

Así hacemos los primeros pasos de Iniciación hacia una visión holística de la vida, una visión que ve la materia y el espíritu como aspectos complementarios de la misma verdad.

“Ha llegado el momento en que el hombre debe recibir la luz del espíritu a través de un acto interior libre. Toda la confusión y la falta de claridad con que los hombres viven hoy provienen del hecho de que los hombres deben recibir algo que aún no desean recibir: una comprensión completamente nueva de las cosas”.[6]

Así es como tomamos la mejor decisión que podemos tomar en nuestro tiempo. La decisión de volvernos completamente conscientes para recibir conscientemente la luz del espíritu y no pasar inconscientemente ante el Guardián del umbral. La bestia del Apocalipsis es realmente ese impulso que convertiría al ser humano en un animal, en un ser sin espíritu, sino simplemente un cuerpo con un alma materializada. Él allana el camino para otro ser que ha estado, hasta ahora, atado, pero se liberará de sus ataduras en el futuro. Según el Apocalipsis, este ser se llama Satanás. En antroposofía lo llamamos Sorath.

La bestia o Ahriman, hasta cierto punto ha sido superada a través de una visión espiritual del mundo proporcionada por la Antroposofía, pero el otro ser, uno puede ver, desde 1933, se está volviendo cada vez más desatado. Lo que nos vendrá de su influencia resultará en las más espantosas enfermedades del alma, pero también del cuerpo físico, a este Rudolf Steiner le llama la lepra del Materialismo. Vemos evidencia del comienzo de esto en la proliferación de la pedofilia tanto en instituciones religiosas como no religiosas donde se enseña a los niños.[7]

Sin embargo, estamos empoderados y protegidos a través de nuestra capacidad de ver conscientemente que estamos cruzando el umbral. El reconocimiento de la importancia del color complementario y de la imagen posterior como algo espiritual debe extenderse más ampliamente. Este es el comienzo, lo que inicia una comprensión de todo lo que vendrá después.[8]

Quiero señalar tu conciencia en tres fechas[9]: 2016, 2017, 2018

  • 2016 es el año del cambio político. Las decisiones tomadas este año afectarán a 2017. La votación para abandonar la UE. Las elecciones estadounidenses y australianas afectarán el año siguiente.
  • 2017 es el año de agitación económica debido a las decisiones que se tomaron en 2016. Es el año clave. Los efectos de este año se verán en 2018.
  • 2018 es el año de la intervención militar, la agitación económica inducida políticamente verá sus efectos en la intervención militar en 2018. 2018 será la culminación de lo que comenzó en 2016.

Pero luego, si uno explora estos como los cien años de reflejo de 1916, 17 y 18, uno comienza a ver una imagen más grande.

En futuras conferencias, exploraremos la encarnación de Ahriman en relación con la consciencia.

Traducido por Gracia Muñoz en Mayo de 2018.

[1] http://wn.rsarchive.org/Lectures/GA237/English/RSP1977/19240804p01.html

[2] http://wn.rsarchive.org/Lectures/GA237/English/RSP1977/19240804p01.html

[3] http://wn.rsarchive.org/Lectures/19190612p01.html#sthash.5jJTX

[4] http://wn.rsarchive.org/Lectures/GA237/English/RSP1977/19240804p01.html#sthash.2PIVLftN.dpuf

[5] http://wn.rsarchive.org/Lectures/19190612p01.html#sthash.5jJTX

[6] Ibíd

[7] http://wn.rsarchive.org/Lectures/GA346/English/RSP1998/19240914v01.html

[8] Vea los trabajos del autor en las conferencias de www.adrianakoulias.com

[9] Agregado desde el dar estas conferencias.

http://www.adrianakoulias.com/#!lectures/c17ot

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Esta entrada fue publicada en Planetas.

4 comentarios el “Un tiempo de Decisión

  1. […] Un tiempo de Decisión – 7 de Junio de 2016 […]

  2. Hugo Jaramillo Tobar dice:

    Muchas Gracias por Publicar esta importantisima Conferencia de la Sra. Koulias. Cordialmente: Hugo

  3. Eduardo dice:

    Gracias! 🙏

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