GA351c3. Nueve Lecciones sobre las abejas.

Rudolf Steiner — Dornach, 28 de noviembre de 1923

Traductor desconocido. Editado por Pablo San Miguel para la Asociación Biodinámica de España. 

English version

Buenos días señores: ¿tienen ustedes alguna pregunta?

Se lee un artículo del periódico de los apicultores suizos, números 2 y 3 de Febrero y Marzo de 1923, este artículo del doctor Buttel-Repen Oldenbur se titula: ¿ven las abejas colores que no vemos?

Doctor Steiner: bien, hoy hablaremos brevemente sobre este artículo. Estos experimentos que hicieron Forel, Kühn y Pohl[1], muestran claramente como hoy en día se piensa poco en lo que ocurre en estos experimentos. No se puede imaginar nada más absurdo que la interpretación que ofrece este artículo. Miren, yo también podría decir esto. Tengo una sustancia, sustancias de este tipo existen, que es particularmente sensible a los rayos ultravioleta, es decir, colores que están más allá del azul y del violeta, por ejemplo, este platino-cianuro de bario que se cita en el artículo. Brilla incluso, cuando tapo todos los demás colores del espectro, entonces tapo el rojo, el naranja, el amarillo, el azul, el añil, y también el violeta.

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Miren otra vez, tengo el rojo, el naranja, el amarillo, el verde, el azul, el añil y el violeta, ahora los tapo, es decir que en el espectro desaparecen todos estos colores, entonces tengo todavía aquí, lo que podemos llamar los rayos ultravioleta, que el hombre todavía no puede ver. Si pongo ahí el platino-cianuro de bario, que es un polvito blanco y cierro las ventanas, brilla. En esta habitación, en donde hemos hecho la oscuridad, no vemos absolutamente nada, ahora, dejamos entrar los rayos del espectro y los tapamos no dejando entrar en consecuencia, más que los rayos ultravioleta. Si ahora pongo en la habitación, platino-cianuro de bario, ¿qué ocurre?, entonces “esta sustancia” “se pone a ver”. No hacemos otra cosa cuando experimentamos con las hormigas, en vez de tomar platino-cianuro de bario, tomamos hormigas, las hormigas van donde está el azúcar, lo que hay que decir (no hay que decir), es que ellas ven. Que ellas no tienen ninguna necesidad de ver, tanto como el platino-cianuro de bario no tiene necesidad de ver para ponerse a brillar, lo único que puede afirmar, es que cuando en algún lugar hay esta sustancia, ejerce un efecto sobre las hormigas. No tengo derecho a sacar conclusiones más allá, estos sabios son tan poco pensadores que posiblemente afirman cosas que son pura imaginación. La única cosa que se puede pretender es esta, y se demuestra por el hecho que pone el artículo, de que si se pone laca en los ojos de las hormigas, no produce ningún efecto.

Se ha producido un efecto en estos insectos por medio de los órganos de los sentidos, aquí hay una característica que este sabio ha observado en las abejas, lo extiende a las hormigas y a las avispas. Se ve así con que ligereza estos experimentos son conducidos. Pero además, hay que añadir esto, cuando se sigue hasta aquí llegamos a los rayos ultravioleta, aquí tenemos el rojo, el naranja, el amarillo, el verde, el azul, y hay además el añil y el violeta, aquí tenemos las rayos infrarrojos, y allí los ultravioleta, tenemos pues, a la derecha los rayos ultravioleta, y estos rayos tienen la particularidad, el autor del artículo nos lo dice él mismo, de ejercer una fuerte, acción química. Lo que se coloca en el campo de los rayos ultravioleta, es pues, fuertemente atacado por una acción de orden químico, y resulta de ello, que si pongo a una hormiga en el campo de estos rayos, se siente enseguida atacada por fenómenos de orden químico, los siente, es perfectamente exacto, los siente sobre todo en los ojos. Cuando se le expone a los rayos ultravioleta, siente como un cosquilleo, igual como una acción se ejerce sobre este platino-cianuro de bario, cuando se le expone a, un fenómeno de orden químico, es exactamente lo mismo. Cuando no deja pasar en una habitación más que rayos ultravioleta, la hormiga se apercibe inmediatamente de que ahí pasa algo. Si se colocan ahí entonces, huevos o larvas de hormiga, se modifican profundamente, si se las dejase, morirían, es por ello que las hormigas salvan los huevos, de lo que se trata en este artículo es en consecuencia, de una acción de orden químico. Lo que afirmé recientemente es exacto, las abejas están dotadas de un sentido de olfato-gusto, es algo intermedio entre el gusto y el olfato, es lo que sienten las abejas, y en las hormigas es del mismo tipo. Estos señores saben tan poco del asunto, que, ignoran por ejemplo, que cuando el ser humano percibe colores, ligeras modificaciones de orden químico se producen en sus ojos, nada ocurre cuando perciben rayos ultravioleta.

En la percepción de los colores en el hombre, ya existe una orientación hacia fenómenos de orden químico. En todo lo que se ha analizado aquí de las abejas, se trata de modificar la naturaleza química de orden interior, que se produce cuando estos insectos son expuestos a los efectos de los rayos ultravioleta. Vean pues, las abejas perciben sin más consecuencia todo lo que se encuentra en el campo del negro, del gris, el gris no es más que un blanco más oscuro, y del gris azulado, en ninguno de estos colores hay rayos ultravioleta. Estos efectos químicos que las abejas sienten fuertemente, cuando se las expone a los rayos ultravioleta, están ausentes con estos colores, cuando salen de este campo sienten el efecto de los rayos ultravioleta. La presencia de algo que le es extraño, ahí no puede hacer nada, lo que es importante aquí, es que la abeja posee un sentido del gusto-olfato. Nosotros distinguimos claramente el olfato del gusto. El gusto es, por excelencia, nuestro sentido químico, reposa sobre fenómenos de orden químico, la abeja posee un sentido intermedio entre el olfato y el gusto. Esto no contradice el hecho, de que cuando pintamos la parte anterior de la caja donde viven, distinguen los colores, porque piensen que cada color posee efectos químicos y calóricos diferentes. Si por ejemplo, pintan una superficie en rojo, y la abeja se aproxima a este rojo y siente calor, ¿cómo podría ella no saber que es distinto? cuando por ejemplo, pasa en el campo del azul. En proximidad del azul, la temperatura desciende, la abeja siente este calor del rojo y este frío del azul, es pues evidente, que distingue estos colores, pero no tenemos derecho a deducir, que la abeja vea estos colores con sus ojos, como el ser humano lo ve con los suyos, sería completamente absurdo.

Se trata de lo mismo para muchas deducciones que hace la gente. Les dije ya una vez, a que conducían todos estos experimentos, les dije que existe una planta denominada drosera[2], cuyas hojas se contraen cuando se las toca de la misma forma, que de la mano hacemos un puño cuando alguien quiere tocarnos, y pegamos, de la misma forma, la drosera espera hasta que un insecto se encuentra en su cercanía, y entonces se cierra. La gente dice entonces, esta planta tiene pues un alma como el ser humano, percibe la proximidad del insecto, se cierra, etc., a estos señores contesto siempre, existe un dispositivo hecho de tal manera, que cuando un animal se acerca, y toca, ese dispositivo en un determinada lugar, este se cierra de repente, y el animal queda atrapado. Esto se llama una ratonera, y si se le atribuye un alma a la drosera, hay que hacer lo mismo con la ratonera. Si se dice que las abejas ven, porque expuestas a los rayos ultravioleta reaccionan, hay que decir también, que el platino-cianuro de bario ve también, si la gente se tomase el tiempo de pensar, se toparían con cosas muy curiosas. El platino-cianuro de bario[3] en efecto, es una sustancia extremadamente interesante, el platino-cianuro de bario, se compone entre otros elementos de bario[4], que es un metal blando, que pertenece al grupo de los metales alcalino-terrosos, es interesante saber que estos metales tienen un importante papel en la vida del ser humano. En efecto, la albúmina que consumimos no podría actuar correctamente en nuestro cuerpo, si nuestro páncreas no contuviese metales de esta naturaleza. Su presencia es pues, necesaria. Tenemos pues en el bario, una sustancia, que tiene que ver con el desarrollo más o menos agradable de la digestión. El platino[5] es un metal particularmente preciado, lo saben, un metal muy duro y pesado. Estos metales preciosos tienen todos, la propiedad de ser, en relación con la manera en que nos sentimos, y ahora, acuérdense todavía de esto: en este producto todavía hay cianuro,[6] es algo así como un ácido prúsico. Y les he dicho[7], que cuando los músculos trabajan, hay producción de ácido prúsico.[8] Este platino-cianuro de bario, en pues, análogo a lo que el hombre produce constantemente en su organismo, y esto les puede llevar a comprender que el hombre sea particularmente sensible en su cuerpo, no en sus ojos a lo que ocurre en la luz ultravioleta, es decir, en los componentes químicos de la luz. Podemos hacernos una idea de estos fenómenos, si estamos muy atentos a estos hechos. Pero la Ciencia de lo Espiritual, es la única que puede percibir esta acción del platino cianuro de bario, que cuando es atacado hace nacer algún tipo de sensación.

Es en la abeja que esta sensación es la más fuerte, las abejas sienten la presencia de los colores con una intensidad muy particular, y no ven los colores brillar mas que muy débilmente, cuando se presenta delante de ellas un ser vivo luminiscente, y es por ello que he dicho: generalmente la abeja vive en una luz crepuscular, pero cuando la nueva reina aparece, brilla para las obreras, como para nosotros la luciérnaga cuando llega el mes de junio, es así lo que ocurre para los tres pequeños ojos de la abeja, los otros de mayores dimensiones, tienen cierta percepción de la luz, pero es una percepción crepuscular. Y cuando se han tapado todos los demás colores, el animal siente la percepción del color con una acción química, el ultravioleta, o el que no posee esta acción, el infrarrojo. En el final del artículo del periódico de los apicultores, se dice, que se hablará posteriormente del efecto de los rayos infrarrojos. Es cierto, cuando las abejas penetran en el campo del infrarrojo, se comportan de una forma completamente distinta, porque aquí ya no hay acción química. Los hechos constatados en el curso de estos experimentos son exactos, pero hay que ver, que no se pueden sacar las deducciones que sacaron Forel y Kuhn. Si se sigue el desarrollo del experimento sin reflexionar, la gente dice: la demostración es irrefutable, si claro, para el que atribuye “un alma a la ratonera”, pero el que sabe hasta, donde puede ir, hasta donde puede pensar, siguiendo exactamente el desarrollo de los hechos, la demostración no es en absoluto, irrefutable.

En la vida no se tiene en absoluto la costumbre de seguir el desarrollo de los hechos, cuando las gentes se encuentran en algún sitio un hecho pequeño, hacen como se suele decir, “una montaña de un grano de arena”, y este es, muchas veces, el caso de nuestros sabios. Cuando se encuentran enfrente de un hecho cualquiera, en vez de pararse ahí con sus deducciones, siguen sus razonamientos, da siempre algo impresionante, y “hacen así, una montaña de un grano de arena”. Cuando la ciencia moderna pretende algo y lo hace, porque tiene el poder, ya que todos los periódicos están en sus manos, no se contradice en general lo que ella avanza pero, afín de cuentas, no se puede sacar nada de todo ello. Pueden, creo, ver todos los apicultores, y verán, que los más avispados se preocupan muy poco de los experimentos de Forel y Kuhn, porque el apicultor es un práctico, y lo que debe hacer lo hace instintivamente, naturalmente más vale todavía poseer estos conocimientos instintivos. Hay una cosa, en la que muchas veces me he fijado, puede ocurrir que el apicultor se siente en su sillón, un domingo por la noche, mientras nieva en la calle, y que lea uno de estos artículos, porque naturalmente le interesan, pero no puede hacer gran casa con este artículo, porque no puede emprender nada con él. Pero, seguidamente, tendrán otras muchas cosas que preguntar.

Señor Müller: me gustaría todavía decir algo, a propósito de la reina. Hablamos ya de la puesta, pero tenemos también reinas que no han sido fecundadas, por ejemplo, por mal tiempo, y de estos huevos nacen zánganos que no tienen ningún valor. De la misma forma, cuando la reina no está, y ya no hay larvas en la colmena, una obrera se cría para formar una reina, esta pone también huevos, pero huevos no fecundados que dan zánganos, los cuales tampoco tienen valor, y también querría decir algo sobre el enjambre.

El enjambre primario todavía no tiene reina, la nueva reina duerme todavía en su capullo, solo las viejas abejas se van con la reina. Si capturo a la reina, puedo meter otra vez a todas las abejas en la colmena.

En lo que concierne a la vista en las abejas, me gustaría decir esto, cuando trabajamos en la colmena y existe demasiada luz, aunque para el apicultor sea todavía demasiado poca, las abejas se irritan muchísimo, a lo que es la agresividad de las abejas cuando enjambra, sabemos que un enjambre primerizo es demasiado “cosquilloso”. El enjambre secundario lo es menos, nuestra opinión es que las abejas jóvenes no pican todavía, y no se sirven de su aguijón.

Hay regiones donde la gente no recoge la miel antes de no haber sido consagrada por el ministro del culto correspondiente, el 8 de Agosto es un día de miel. Puede también ocurrir que el enjambre vuele, que la reina se pose en algún sitio, y se podría pensar que la reina va a morir, pero, generalmente no es este el caso.

Doctor Steiner: Con todo lo que he dicho, venía a decir que la reina vieja abandona la colmena cuando aparece la joven, cuando esta joven reina aparece delante de las abejas brillando como una luciérnaga. Cuando el enjambre sale y se puede capturar la vieja reina, se puede, como ya dije volver a meter las abejas en la colmena, y ellas siguen trabajando tranquilamente. No se puede decir que no sea exacto que la colonia haya salido por causa de la fuerte impresión luminosa provocada por la joven reina sobre los tres pequeños ojos de las abejas, que las abejas se pongan a trabajar, no cambia nada en este asunto. Aquí, es necesario que no pierdan de vista la lógica, les voy a dar un ejemplo tomado de la vida cotidiana: supongan que sean todos empleados en casa de un patrón, un día piensan que deben ponerse en huelga porque el comportamiento de la dirección no es el que debiera ser, deciden la huelga, yo diría señores, que enjambráis. Pasa un cierto tiempo en el que ya no tenéis los medios para hacer vuestras compras en las tiendas, empezáis a comer, a enrabiaros, y entonces tenéis que volver al trabajo, y ahora diría pues, ¿no es verdad que la dirección no se ha comportado como debiera hacerlo?, pensad, que si quitáis la vieja reina, al enjambre que ha salido y que volvéis a poner el enjambre en la colmena, naturalmente se ve obligado porque ya no tiene la reina vieja, esto él lo siente, el soportar la joven reina, de “tragarse la píldora”, no es por eso que lo que he dicho sea inexacto, lo que importa aquí es ver todas esas cosas en su verdadera luz. Además, ha hablado de un primer enjambre, cuando en realidad no hay todavía joven reina, ¿Ha observado un enjambre de este tipo, incluso cuando el huevo de la joven reina aún no ha aparecido?

Señor Müller: nueve días antes de que la joven reina salga del alveolo.

Doctor Steiner: primero, la joven reina está en su alveolo en forma de huevo, al cabo de 16 días es una reina adulta y sale del alveolo, 9 días antes estaba ya en el alveolo en forma de huevo o de larva. Lo que es particular aquí, es que es el huevo que brilla con mayor intensidad, cesa progresivamente de brillar, y la joven reina brilla todavía, más tiempo, pero es en forma de huevo o de larva cuando más brilla. Es pues, perfectamente explicable que haya enjambres que salgan de la colmena. Se componen de las abejas más sensibles y se van. La explicación es, que nada se produce antes de que una joven reina esté presente, ¿qué efecto tiene la joven reina?: ella ya está presente en cuanto el huevo está presente.

Cuando la reina se queda virgen no produce obreras, simplemente zánganos, y encima como el señor Müller ha dicho, zánganos que no valen para nada, lo que es perfectamente exacto. No se puede hacer nada con la puesta de una reina virgen, de una reina zanganera, hay que tener pues cuidado con que la abeja reina pueda ejecutar su vuelo nupcial en la luz del sol. Ven de nuevo, el papel considerable, que toma el elemento químico, porque todo lo que se produce aquí es una consecuencia de todo lo que actúa sobre el aparato genital de la abeja, pero este es de naturaleza química. Cuando la reina vuela tan alto, el efecto producido no es debido, claro está, a la luz, sino a los elementos de naturaleza química, presentes en la acción de la luz, en justamente esto lo que nos demuestra cuanto es sensible la abeja a todo lo que es de naturaleza química.

Ha dicho después, que cuando se trabaja en la colmena, se necesita luz y esto molesta a las abejas, Pues intenten imaginarse esto: la luz ejerce sobre las abejas efectos de orden químico que resienten con una intensidad considerable, usted va con su luz e ilumina bruscamente la colmena, esto le crea a la abeja el efecto que tendría sobre usted una fuerte corriente de aire, exactamente como si una corriente de aire muy fuerte pasase por la habitación donde está sentado, la abeja siente la luz, no siente el lugar que se ilumina, resiente un terremoto, es sacudida como un saco de nueces, y casi se podría decir aunque, yo no haya visto la cosa, que cuando el apicultor hace entrar mucha luz a la colmena, las abejas se ponen muy nerviosas, se agitan intensamente, entran en el campo de los fenómenos químicos de la luz, y se ponen a volar en todas direcciones como pequeñas golondrinas, danzan de derecha a izquierda. Piensen que las abejas no tendrían un comportamiento tan nervioso si viesen la luz, irían a meterse en un rincón para escapar de sus efectos.

En este dominio hay que pensar que los efectos provocados en el hombre, no son los mismos que los provocados sobre los animales, sino se hace antropomorfismo y entonces se llega a decir: porque el hombre ve de esta manera, el animal ve de la misma manera; no se puede hablar así a priori. Imagínese que está en una cocina, donde la placa de la cocina esté ligeramente caliente, al gato le gusta sentarse encima, se hace una bola y se duerme, tiene los ojos cerrados. Cuando hay bajo ese mueble un ratón que no puede ver porque duerme, ocurre que el gato sin abrir los ojos, salta repentinamente al suelo y pilla al ratón con una precisión perfecta, y antes mismo de que hayan podido comprender lo que ocurre, el gato llega con el ratón en la boca. No podrá decir que el gato haya visto al ratón, tenía los ojos cerrados, dormía. La gente pretende que el gato ha percibido, al ratón porque tiene el oído muy fino, esto sería como decir: que cuando el gato duerme oye mejor, es una afirmación muy contestable, la vista y el oído son efectivamente sentidos que no toman un gran papel más que en el estado de vigilia, contrariamente a lo que sucede en el sueño para el olfato este último sentido se basa en causas de orden químico, fenómenos de naturaleza química se producen en la nariz y en todo el cerebro, pero hay más, ¿cuándo usted oye algo, es capaz de saltar inmediatamente con una perfecta seguridad?, cierto que no, el oído no es tal que permita orientarse tan rápidamente, no puede pues tratarse aquí en el caso del gato del sentido del oído, sino que lo que se encuentra en el gato es un sentido del olfato extraordinariamente fino, y el lugar de este sentido son sus bigotes, en cada uno de los pelos del bigote hay un canal[9], y en este canal una sustancia que sufre una transformación química, ante el hecho de la presencia del ratón. Cuando no hay ratón, esta sustancia, posee una cierta composición química, si hay alrededor un ratón, aunque esté muy lejos, el gato percibe su presencia del hecho de la acción química ejercida sobre sus bigotes. Como lo dije ya una vez[10], existen personas que si viven en un tercer piso y que hay en el sótano una sustancia de la cual pueden percibir el olor, pueden de esa manera ponerse malos, de que el olfato pueda actuar así es fácil convencerse, sino no habría perros policía. En el perro no es la vista la que posee un gran alcance, sino el olfato. En el reino animal la perfección del comportamiento no es debida a la vista, sino a fenómenos de orden químico, que se manifiesta al máximo con los rayos ultravioleta. Si queréis hacer un favor particular a un perro policía, llevad delante de él cuando camináis una linterna, entonces tendrá constantemente a su perro en el campo de los rayos ultravioleta, así lo encontrará con más facilidad, porque los fenómenos de orden químico que en su caso también se sitúan en los olfativos, son los sentidos más afirmados. Así todo lo que podéis saber de los animales lleva a que en cuanto uno se introduce en el reino animal, tiene que hacer abstracción de los sentidos ligados a la consciencia y descender al nivel del olfato y del gusto, es decir, de los sentidos en los cuales intervienen fenómenos de orden químico.

Usted decía también que las jóvenes abejas no pican, es muy explicable que la joven abeja no tenga aún desarrollada toda la organización interna del órgano vulnerante, ese viene más tarde, no hay ahí nada particular, y esto no contradice lo que he dicho anteriormente.

El señor Müller plantea una pregunta a propósito de la alimentación artificial, dice que toma 4 l. de agua, 5 kg. de azúcar, y añade tomillo, infusión de manzanilla y una pizca de sal, ¿cuál puede ser el efecto de esto?

Doctor Steiner: aquí puedo darle una información muy particular, es en efecto en los principios que me aplican ahí instintivamente, por los agricultores (apicultores), que reposa en parte la fabricación de nuestros medicamentos, no de todos, sino de cierto número de ellos. Si alimentan las abejas con azúcar, digamos primero, que es un error muy grosero, porque por naturaleza el alimento de las abejas no es el azúcar, sino el néctar, el polen.

Señor Müller: si entonces, hay que retirar por ejemplo la miel de bosque[11] y sacar incluso los cuadros con puestas, ya que si no las abejas tienen una enfermedad, y entonces ocurre a menudo, que las abejas ya no tienen más que 2 a 3 kg de miel, eso no basta…

Doctor Steiner: en general, las abejas no están acostumbradas a comer azúcar sino a, encontrar su alimento en el néctar. Esto es muy particular, porque en invierno las abejas transforman todo alimento que reciben en una especie de miel. El alimento es transformado por el ser que lo absorbe, la abeja es capaz en invierno de transformar en miel su proceso de digestión del alimento que absorbe, y ustedes pueden imaginarse que es un proceso que requiere mayor cantidad de fuerzas, que cuando la abeja es alimentada con miel. En este último caso no necesita poner en funcionamiento las fuerzas necesarias para la transformación del azúcar en miel. ¿Qué abejas serán capaces de transformar en cantidad, el azúcar en miel?, serán las abejas fuertes, y ellas solamente, las que tienen un buen rendimiento, no se puede obtener esto a partir de abejas débiles, es por esto, que ellas no sirven para gran cosa. Decía anteriormente, si se añade la infusión de manzanilla, quitáis a la abeja una parte del trabajo que debe cumplir en su organismo. Cuando se mezcla el azúcar con manzanilla, la manzanilla es en la planta el componente del néctar, porque la sustancia contenida en la infusión de manzanilla no existe tan solo en la manzanilla sino que existe en toda planta que contenga néctar.

La manzanilla, sin embargo, encierra naturalmente esta sustancia en mayores cantidades es por ello que no se la puede utilizar como planta melífera, pero cada planta contiene una gran cantidad de almidón. El almidón tiene constantemente la tendencia a transformarse en azúcar, en la planta, la sustancia de la manzanilla actúa sobre el almidón de manera tal, que tiende a transformarle en néctar. Es por ello, que si le dais al animal infusión de manzanilla, la ayudáis a elaborar la miel, transformáis el azúcar volviéndolo análogo a la miel.

Hacemos una cosa parecida con nuestros medicamentos. Tomad un metal cualquiera, no se le puede administrar así al ser humano, porque lo rechazaría en el proceso de la digestión, hay que mezclarlo con otra cosa, algo que sea asimilado más fácilmente. De la misma forma eso ocurre con la manzanilla que se le ha añadido al azúcar, es por esta misma razón que hay que añadir sal, porque esta vuelve digeribles sustancias que de otra manera no lo serían. Echamos instintivamente sal en nuestra sopa, porque la sal tiene la propiedad de volver los alimentos digeribles.

[1] Auguste Henri Forel, 1848-1931, suizo. Psiquiatra e investigador de las ciencias naturales. Escribió entre otras cosas “Las capacidades psíquicas de las hormigas” en 1901 y “La vida sensorial de los insectos” en 1910. Alfred Kühn, 1885-1968, zoólogo alemán; redactó en 1922 el “Manual sobre zoología general” muy consultado.

[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Drosera

[3] https://turinconderadiologia.wordpress.com/historia/

[4] http://www.lenntech.es/periodica/elementos/ba.htm     http://es.wikipedia.org/wiki/Bario

[5] http://www.lenntech.es/periodica/elementos/pt.htm    http://es.wikipedia.org/wiki/Platino

[6] https://es.wikipedia.org/wiki/Cianuro

[7] Conferencia a los trabajadores del Goetheanum del 10 de octubre de 1923.

[8] https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81cido_cianh%C3%ADdrico

[9] Ver pizarra 14

[10] Conferencia del 14 de abril de 1923, GA 349 “De la vida del hombre y la Tierra”.

[11] Este tipo de miel no procede del néctar de las flores, sino de las secreciones de pulgones que chupan los jugos de ciertos árboles como robles, encinas, arbustos, etc., sirven de alimento a muchos insectos como las hormigas que incluso los cuidan como a un rebaño. Las abejas elaboran una miel espesa y oscura con estas secreciones  de mielato, rica en sales minerales y hierro, muy beneficiosas para la alimentación humana, sin embrago a las abejas puede producirles problemas digestivos y diarreas.

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