GA351c4. Nueve Lecciones sobre las abejas.

Rudolf Steiner — Dornach, 1 de diciembre de 1923

 

Traductor desconocido. Editado por Pablo San Miguel para la Asociación Biodinámica de España.

English versión

Se lee un artículo que trata sobre los resultados obtenidos después de unas curas de miel. Es muy interesante el partir de este artículo para tomar algunas anotaciones. Se ha intentado en este hogar para niños, de tratar con miel a aquellos que presentaban síntomas de malnutrición, el procedimiento es el siguiente: se fundía la miel en leche a una temperatura media y se daba a los niños en esta leche que no ha sido sobrecalentada, que no se ha llevado ebullición. La autora del artículo obtiene excelentes resultados, la doctora señala que en los niños, el nivel de glóbulos rojos en la sangre aumenta en proporciones extraordinarias. Por ejemplo, habían tomado en este hogar dos niños, hermano y hermana. El menor, cuando llegó no tenía más que el 53% de glóbulos rojos, cuando marchó después de la cura de miel el nivel había pasado al 82%. El mayor de los niños tenía al principio el 70% de glóbulos rojos, y cuando se le volvió a buscar llegaba al 78%, en él, el aumento aunque real, había sido menos notable. Este niño solo había hecho una cura de leche, en él también se había producido aumento, aunque solamente del 8%, estaba pues al principio, menos debilitado que el menor. Pero tampoco había tomado fuerzas en las mismas proporciones. La autora cita todavía una serie de experimentos muy interesantes.

Aquí os pido, en el caso de estos experimentos, de tomar nota de la edad de los niños, de una manera general, cuando se quiere estudiar el efecto de una sustancia cualquiera sobre el ser humano, no sirve de nada hacer pruebas en laboratorio, hace falta, siempre que se hagan pruebas sobre la nutrición o sobre un tratamiento médico, informarse de la edad del sujeto. Como se hace primero con un enfermo cualquiera. Tenemos un niño de 11 años, ha hecho, durante 8 semanas una cura de miel que ha mejorada notablemente el estado de su sistema glandular. De la misma manera, un catarro que, provenía del pulmón se ha mejorado, y los glóbulos rojos, la parte importante de la sangre, pasaron del 53% al 75%, y luego en el segundo sujeto, un niño también de 11 años, en él, el aumento fue del 55% al 74%, y una chica de 14 años presenta un aumento del 70% al 88%, no nos dan en lectura los aumentos en los demás niños, son, en todos los casos, significativos. Ella indica también aumento de peso en los niños, que demuestran que estos niños se han vuelto más robustos. Cita además dos niñas de 10 años, una niña de 7 años, y chicos en edades comprendidas entre los 13 y 7 años. Las pruebas muestran que los niños de esta edad, la edad de la obligatoriedad escolar sacan un provecho extraordinario de las curas de miel. La autora va más lejos, y busca cual podría ser la causa de estas mejorías espectaculares. Da en francés, una indicación muy interesante, esta indicación es una condena sin recurso, de los métodos todavía, tan a menudo aplicados hoy en día por la ciencia. ¿Qué hace la ciencia de hoy en día, cuando quiere controlar el poder nutritivo de los alimentos?, analiza estos alimentos y busca cuanto contienen de tal o cual sustancia química, es así como procede la ciencia.

Miren, ocurrió la cosa siguiente, que cuenta el autor del artículo, un alumno de Bunge[1], el célebre profesor de fisiología, que conocen seguramente de reputación, hizo en Val experimentos sobre ratas, las alimentaba con leche y se desarrollaban de maravilla. El experimentador procedió entonces de otra forma, se dijo: “la leche se compone de caseína, de grasas, de azúcar, y de sales”. Entonces pensó lo siguiente: “alimentadas con leche estas ratas, se desarrollaban maravillosamente, la leche se compone de caseína, de grasas, de azúcar y de sales, voy pues a darles a estas ratas, una muestra de cada sustancia, en la que está la misma cosa”. Y resulta, que al cabo de unos días, cuando les dio estas sustancias, las ratas murieron. Habían recibido lo mismo, pero murieron, así ven, que no es la composición de sustancia la que importa debe de haber otra cosa ahí, y esto es lo que deberían de haber pensado estos señores.

Pero entonces, ¿ellos qué pensaron?, estos señores pensaron: “la materia, no existe más que esto, para que algo ocurra, tiene que haber una materia presente, pero las materias que están en los componentes de la leche no son las determinantes, debe de haber todavía otra sustancia en tan pequeña cantidad, que el análisis químico, no permite revelarla”. Y a esta sustancia la gente la llama vitamina, que es igual (equivalente) a: Quien da la vida.

Un día, Heine[2], que quería reírse de algo, dijo en esta ocasión: hay gente que quiere explicar, por ejemplo, de donde viene la pobreza, lo más sencillo es decir: “cuando se es pobre es que no se es rico”, es utilizar otras palabras que no explican nada.

Me encontraba un día en una sociedad, y la conversación recayó sobre la siguiente pregunta: ¿de dónde viene el cómico?, entonces, alguien se levantó y se dirigió al estrado, iba con el aire de alguien quien tiene muchas cosas que decir, y esta persona dio su opinión sobre el cómico, el cómico, viene sencillamente de que el ser humano posee la bis cómica, bis quiere decir fuerza, cómica significa cómico, el ser humano posee la fuerza cómica, es de ahí que viene el cómico es exactamente como cuando alguien dice en economía política, ¿de dónde viene el dinero?, el dinero proviene de la fuerza creadora del dinero, con eso no se ha explicado nada. En economía política, si alguien hablase así, no tardaría en hacerse notar como un personaje muy curioso, pero en la ciencia no se da uno cuenta cuando se pregunta lo siguiente: ¿de dónde viene la fuerza edificante de la leche?, y se contesta: de las vitaminas. Es exactamente, coma cuando “si se es pobre es que no se es rico”, pero no se dan cuenta, se cree haber dicho algo capital y no se ha llegado a decir nada. Es lo más chocante en la manera en que la ciencia se practica hoy en día. La gente se imagina decir algo cuando les anuncian con grandes palabras, y se cree uno todo lo que dicen. Si se continúa así durante mucho tiempo será la decadencia general, porque lo que importa en el mundo no son los discursos sino lo que uno es capaz de hacer. Las palabras tienen que corresponder a una realidad. Hubo antiguamente una ciencia, que estuvo en relación directa con la práctica, hoy en día existe una ciencia que lo ignora todo en 1a práctica, no hace más que juntar palabras, es porque una nueva autoridad ha venido a añadirse a la antigua.

No hace mucho, todas estas publicaciones especializadas no existían, estas comunicaciones, digamos por ejemplo, en apicultura, se hacían cuando había congreso de apicultores, ocurría todavía en mi juventud, se podía ver, como estas cosas, habían sido discutidas en un congreso de apicultores, se comunicaba el fruto de la experiencia y se, adivinaba enseguida, si el que hablaba era un charlatán o si tenía una verdadera experiencia. Porque las cosas se presentan de muy diferente manera cuando se oye a alguien hablar, uno se da cuenta enseguida si entiende, o si no hace más que repetir, porque la tinta de imprenta es la nueva autoridad que ha venido a añadirse al resto, y cuando algo está impreso[3], las gentes creen que tiene que haber verdad ahí.

Pero se encuentra todavía otra cosa en este artículo, esta doctora obtuvo efectivamente resultados benéficos con sus curas de miel, y lo que realizó en la práctica fue algo excelente. Después, se dedica a reflexionar en la perspectiva de la ciencia moderna, y ahí, el resultado es negativo, lo dice ella, de hecho: “Sería deseable que una gran publicidad fuese dada al resultado de nuestras pruebas, y que se haga consumir más miel a los adolescentes, por el momento, nuestras comunicaciones no representan más que los resultados prácticos de nuestras experiencias, pero no dudamos que con el desarrollo futuro de la teoría de las vitaminas, los farmacólogos y los fisiólogos estudiarán el problema de la acción de la miel en el organismo”. De la misma forma, dice ella en el principio: “me gustaría hablar sobre los efectos de las curas de miel, desde el punto de vista del médico. Los buenos resultados que hemos obtenido, son una incitación a una profundización en la búsqueda de las causas. Aunque tenga consciencia de no haber llegado, ni de lejos, al corazón del problema, quisiera simplemente, desde ya, teniendo en cuenta estas experiencias de resultados y análisis, poner la luz sobre los puntos que debería, según pienso, partir la investigación futura”.

Resulta pues de sus propias palabras, que esta doctora es lo bastante humilde para decir, la teoría de las vitaminas no permite llegar hasta el corazón de las cosas. Ahora, piensen bien en lo que vamos a decir, vamos a ver sobre lo que reposan los efectos de las curas de miel, vean: estas pruebas nos demuestran algo, nos demuestran que la acción de la miel es particularmente fuerte, y las pruebas lo confirman siempre más, no en el caso de los niños pequeños sino en aquellos que han llegado a la edad del cambio de los dientes, aquellos que son mucho más mayores. Y lo que estas pruebas demuestran es muy importante tenerlo en cuenta, porque muestran aun otra cosa, es fundida en la leche, moderadamente caliente, que la miel tiene los mejores efectos, es pues, en esta mezcla de leche y miel que es particularmente eficaz en los niños, y si se fuera más lejos, se encontraría lo siguiente: se encontraría uno con que la miel puede también tener importancia para los niños de la primera edad, pero entonces hay que poner muy poca miel en la leche, más leche y menos miel, en las personas mayores es principalmente la miel, que es eficaz, no la leche. Se pueden obtener buenos resultados en el caso de personas mayores haciéndoles consumir la miel sin leche. Lo que hay que decir es que miel y leche son de una importancia considerable para la vida humana, esto resulta de la experiencia recogida en estas pruebas.

Vean pues señores, las ciencias del pasado, lo he dicho a menudo, no eran tan necias como se cree hoy en día. Se ofrecen a menudo bajo una forma simple, pero en realidad eran muy “avispadas”, ricas en sabiduría, y con -el antiguo dicho de que es un país donde mana la leche y la miel, querían decir que este país era sano, que se podía vivir en él sanamente. Las gentes sabían antiguamente que leche y miel estaban en estrecha relación con la vida.

La Naturaleza habla a veces con una lengua llena de sabiduría, se entiende lo que ella dice, por poco que uno tome las cosas sencillas can la adecuada sencillez. Si uno sabe que la Naturaleza actúa siempre con una gran sabiduría, no es necesario que a uno le demuestren por mucho tiempo que la leche es muy buena para los niños pequeños, y aquellos que están creciendo, sino sería miel y no leche, lo que saldría del pecho de las mujeres, estaría sin embargo, de hecho, en el campo de las posibilidades de la Naturaleza, porque las plantas producen miel, y sería perfectamente posible que hubiese miel en las secreciones de las glándulas mamarias de la mujer. Tan solo hay que tomar las cosas con la sencillez necesaria, no da más que leche en el pecho de las mujeres, y no miel, hay que decir: está en el trasfondo la noción de que para el niño pequeño es primeramente en la leche que “entra en línea de cuenta”, y que se puede utilizar la miel a medida que el niño crece.

Todo esto es verdad, pero no podemos contentarnos simplemente con imaginarnos la cosa, imaginárnosla únicamente con palabras, es decir: “Cuando se es pobre es que no se es rico”, “el cómico viene de la bis cómica”, y el efecto vivificante de la miel “proviene de la vitamina” que está dentro; al revés, hay que llevar la mirada sobre lo que hay en realidad. Ahora les voy a explicar vamos a hacer una síntesis de elementos que conocemos desde antiguo, que hemos escuchado en esta conferencia. Lo que hay que hacer, es ponerse en la postura de ver siempre bien las cosas.

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Cuando vais por la alta montaña, encontráis, ahí donde la montaña es particularmente dura, ahí, donde de alguna manera parece lo más duro de la tierra, encontráis cristales de cuarzo, son muy bonitos, encontráis de hecho, todo tipo de cristales. Acuérdense, he dibujado[4] estos cristales de cuarzo, cuando están enteros, están cerrados abajo como arriba en la mayor parte del tiempo no están enteros, salen de la masa rocosa, crecen fuera de la roca can la forma que he dibujado. Esto, ¿qué significa?, significa que la tierra hace crecer fuera de ella misma estos cristales, que poseen formas hexagonales y terminan en puntas. La Tierra tiene pues en ella, la fuerza de dar una forma hexagonal coma esta. Pues en el ser humano, tal como la he expuesto en varias ocasiones, están presentes todas las fuerzas que se encuentran así en la Tierra y el Universo. Es del Universo que la Tierra tiene o recibe la fuerza de formar estos cristales. El hombre tiene esa fuerza de la Tierra, está en él, la fuerza que empuja fuera de la roca a este cristal de cuarzo, ¿y cómo se presenta este en el interior del cuerpo humano?, pues el cuerpo humano está lleno de cuarzo.

Y vais a decir, ¡vaya cosa!, ¡que nos cuenta!, el cuarzo, tal y como lo encontramos en lo alto de las montañas, es uno de los cuerpos más duros que existen, puede uno romperse la cabeza en él, el cuarzo no se rompe nunca, la dureza, es ello lo que nos choca en el cuarzo. Pero los cuerpos no se presentan siempre bajo el aspecto que nos ofrecen aquí o allá. En el hombre es el mismo cuarzo, pero bajo una forma que recuerda más la del líquido, ¿por qué?, basta con observar correctamente por medio de una percepción interior exacta, se puede observar que un flujo desciende permanentemente de la cabeza a los pies[5], a los miembros, es muy interesante, si tienen ahí la cabeza, hacen caer continuadamente de la cabeza lo que la Tierra hizo en tiempos remotos, caer del interior hacia el exterior, que endureció después en las alturas, y que se ha depositado, por ejemplo, bajo la forma del cristal de cuarzo.

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Ese flujo que aparecía, venía del interior de la Tierra, y en el hombre cae desde la cabeza hacia todo el cuerpo, es el cuarzo, o ácido salicílico[1]. Simplemente, el cuerpo humano no permite al cuarzo transformarse en cristal, sería bonito si estuviéramos rellenos enteramente de cristales de cuarzo, nos haría tremendamente daño. El hombre deja las cosas, ir simplemente hasta el punto en que el cuarzo quiere volverse hexagonal, ahí, él para el movimiento, no lo deja ir más allá, es por ello que no tenemos en nuestro cuerpo más que el principio de la formación del cuarzo, ahí se para la evolución. Y nuestra vida reposa sobre el hecho, de que constantemente queremos, a partir de la cabeza, formar cristales hexagonales, pero que no dejamos el proceso llegar hasta su conclusión. Estos cristales quieren constantemente nacer en nosotros, pero son retenidos, y tenemos, por así decirlo, en nosotros una solución fuertemente diluida de ácido salicílico.

Si no tuviésemos este ácido en nosotros, no podríamos comer tanta azúcar como quisiéramos, no tendríamos nunca, el gusto del azúcar en la boca, es el efecto del cuarzo que poseemos en nosotros, este efecto no resulta de la materia de este cuerpo, sino de la voluntad que radica en él, de transformarse en cristal y ser hexagonal, es lo que importa.

Así, pues lo ven, la Tierra contiene el mismo elemento, pero ella lo lleva más lejos, el hombre para la evolución, cuando el ácido salicílico quiere tomar la forma puntiaguda. El hombre necesita de esta fuerza que el ácido salicílico lleva, esta fuerza que permite producir formas hexagonales. Imagino, que todos no sois muy buenos geómetras, la geometría no es para todos igualmente familiar, no podríais dibujar enseguida un cristal como este, ni modelarlo en plastilina, pero vuestro cuerpo es buen geómetra. Quiere constantemente modelar cristales como este, algo se lo impide, porque la vida consiste en que detenemos los procesos de muerte, y cuando no podemos ya pararlos morimos.

Ahora mismo las abejas, la abeja emprende su vuelo, recoge el néctar, transforma entonces el néctar en su propio cuerpo, y realiza lo que son en ellas sus propias fuerzas de vida, pero produciendo así cera, ¿qué hace ella con la cera?, pues hace celdillas hexagonales. ¿Lo veis? la Tierra hace cristales de cuarzo de forma hexagonal, las abejas construyen celdillas hexagonales, esto es prodigiosamente interesante. Si les dibujase las celdillas de la abeja, o si se acuerdan de las que el señor Müller les ha enseñado, tienen el aspecto de los cristales de cuarzo, salvo que son huecas, el cuarzo en él, no es hueco, pero en su forma son absolutamente idénticas, sí, estos alveolos son huecos, ¿pero que viene a tomar lugar en esta cabida?, el huevo de la abeja, ahí donde en el cuarzo hay ácido salicílico, hay un hueco en el alveolo, y este hueco es donde el huevo se aloja[2]. La abeja está constituida por esta misma fuerza que existe en la Tierra, y da una forma al cuarzo. Es a este ácido, finamente distribuido, que actúa. Es portador de una fuerza, la existencia de esta fuerza no puede ser demostrada físicamente. Gracias al cuerpo de la abeja la miel actúa de forma tal, que puede dar a la cera la forma que el ser humano justamente necesita, porque es necesario que el ser humano tenga en él espacios hexagonales, y porque la abeja es el animal que puede dar nacimiento a esta forma creadora del hexágono.

Puede también, a través de todo lo que les he ofrecido, recoger el alimento en el cuerpo del hombre, puede ser lo traspuesto en esta fuerza. Vean pues señores, cuando consumen miel, reciben una fuerza capaz de un prodigioso poder fortificante, porque cuando se han vuelto demasiado débiles pera desarrollar en sí mismos esta fuerza creadora del hexágono, que partiendo de la cabeza debe llegar a todo el cuerpo, cuando ya no se tiene la fuerza de dar a la sangre, suficiente consistencia para que esta fuerza esté constantemente presente, entonces, tiene que intervenir la miel, o en el caso del niño, la leche. El niño no posee en él, todavía, esta fuerza creadora del hexágono, tiene que recibirla por medio de la leche elaborada en el organismo humano. Es por ello que podéis dar a las ratas tanta caseína, grasas, azúcares y sales como queráis, se morirán, se morirán porque el animal también necesita de esta fuerza que crea el hexágono y si uno mezcla simplemente caseína, grasa, azúcar y sales, esta fuerza que actúa en el hexágono está ausente, mientras que en la leche está, presente. Solamente no se halla en cantidades suficientes para que la leche cuando cuaja cristalice en hexágonos. Si esta fuerza que actúa en la leche, fuese un poco más poderosa, beberíais leche cuajada que formaría en la lengua pequeños cristales de ácido salicílico, tendríais la impresión de sentir pelitos en la leche, pero en la leche las cosas no van tan lejos, porque provenga del cuerpo humano o animal, se mantiene en estado líquido. Para el niño es un alimento suficiente, ya no para el adulto. Ser adulto comienza desde la infancia, entonces hay que recurrir a la fuerza más poderosa, que existe en la miel. Esto es muy interesante, tienen leche, aunque provenga del ser humano, viene en realidad de la naturaleza animal que hay en él. Tomen la miel, viene, aunque sea por medio de la abeja, del reino vegetal. Tomemos ahora el cuarzo, es de naturaleza mineral, tiene claramente la forma hexagonal. La cera que nace en la abeja, bajo la forma de su alimento, toma una forma, toma forma en el alveolo hexagonal. La leche, que disuelve la forma, lo que acurre en la leche, no es más que la sombra de los cristales hexagonales, así, se puede decir, la miel es aquel de los alimentos, que el hombre debería apreciar por encima de todo[3]. Verdad, es que podría pensar que el ser humano tendría ventaja en absorber en vez de miel, ácido salicílico, absorbería así esta fuerza de la cual hablamos, pero este ácido salicílico del hecho que ha sido llevado bastante lejos como para revestir la forma hexagonal, para crear esta forma propia de ácido salicílico, tiene sobre el hombre una acción demasiado fuerte, pero es de todos modos algo benéfico. Supongamos ahora, que un niño que viene de un medio pobre y no ha temido la suerte de a los 16 o 17 años, o bien 13 o 14, donde sería lo más indicado, de poder hacer una cura de miel como se describe en este artículo, no haya tenido esta suerte. Su nivel de glóbulos rojos no deja de disminuir, crece, llega a tener 30 años, no tiene dinero, es un ser débil. El autor del artículo describe sujetos como este diciendo: no se aguanta ya ni de pie. Entonces, ahora que tenemos un ser que durante ese tiempo ha llegado a tener 30 años, sería excelente que siguiera una cura de miel, pero su estado de agotamiento es ya demasiado avanzado. Si uno quiere que eso le aproveche, habrá que hacerle consumir tanta miel que tendría el estómago destrozado, la miel incita a la moderación, cuando se consume demasiado, se estropea el estómago. La razón es muy simple, la miel contiene mucho azúcar, el estómago, por su parte, necesita preferentemente ácidos, si se le da demasiado azúcar al estómago, se entorpece la acción de los ácidos, o sea, que la miel, no puede ser tomada más que en cantidades reducidas. Cuando una persona tiene 30 años, y la persona está agotada hasta el punto en que necesitaría tomar grandes cantidades de miel para mejorar su estado, lo que de todos modos no dejaría de producirse, no se puede hacer, porque entonces se le producirían malestares de estómago, y luego una afección del intestino. Pero entonces, se puede hacer otra cosa, se le puede administrar como medicamento, cuarzo pulverizado, en fuerte dilución,[4] al cabo de algún tiempo, esta persona podrá apreciar los beneficios de la miel consumida en pequeñas cantidades. La solución fuertemente diluida de ácido salicílico, suscita aparición de la fuerza formadora de que hemos hablado, entonces se pueden administrar pequeñas cantidades de miel. El ácido salicílico prepara la vía a la miel. Se puede también proceder de la manera siguiente, cuando un sujeto de 30 años, sufre una carencia grave en hemoglobina, se le puede añadir a la miel un poco de ácido salicílico fuertemente diluido, entonces la miel actúa. Así lo ven, señores hay aquí todo un conjunto de hechos, que hay que conocer, pueden resumirse así; ¿qué es lo que realmente actúa en la miel?, lo que actúa es esa fuerza que da sus formas al hexágono, esta forma está presente en la abeja, podemos verlo en la forma de los alveolos de cera, es de ella, que la miel extrae sus beneficios, es por ello, que es exacto decir, como lo he hecho, en el niño es principalmente la virtud de la leche la que actúa, pero se puede reforzar por la acción de la miel.

Pero cuando el ser humano ya tiene edad hay que incrementar esta virtud de la miel con la del cuarzo. Sin embargo, una cura de miel con leche puede sernos todavía útil, porque las fuerzas de la primera infancia todavía están presentes. Una simple cura de miel puede también serles útil, es incuestionable, la cura de miel siempre es beneficiosa. Esta es una cosa que en la práctica se conoce perfectamente, y cuando se explica esto a la gente debería uno siempre encontrar en el comercio las cantidades de miel necesarias, y ahí, la gente se deja engañar fácilmente, no quiero decir que se les engañe intencionadamente, que sean víctimas de un delito de fraude, no, es el hecho, diría, de las condiciones de nuestra civilización. Cuando viajáis, vais al hotel, y pedís miel, muy a menudo no es miel lo que les dan, sino miel de azúcar, un producto artificial.[5] Si la gente supiese que no es la misma cosa, que esta virtud de la miel, está totalmente ausente, no se imaginarían, que esta miel artificial tiene los mismos efectos que la miel de abeja. Con la miel de abeja, podéis naturalmente, también alimentar ratas les sería bueno, pero con miel artificial no tardarían en morir, aunque no sea de inmediato, es lo que quería decir sobre este artículo de las curas de miel.

También se me ha comunicado una cosa interesante, de la cual quisiera también hablar, y me gustaría también escuchar lo que vosotros y el señor Müller pensáis sobre ello, ahí se plantean tantas preguntas, que vale la pena que las discutamos en la próxima ocasión podréis entonces preguntar, el señor Müller o yo mismo contestaremos. Ahora quisiera todavía, tratar de dos cosas más, no vais a encontrar que es algo extraño y estoy muy curioso o interesado por lo que vais a decir.

Una pregunta es, que: en los apicultores de nuestros campos, se está convencido de que entre el apicultor y sus pupilas existe cierta ligazón de orden psíquico, se dice por ejemplo, cuando el apicultor muere, enseguida hay que anunciar la muerte a cada colonia, porque si no todas las colmenas mueren durante el curso del año siguiente. Que una relación de orden psíquico exista aquí, es indicación de un hecho o experiencia. Cuando se hace un trabajo con las abejas, y se encuentra uno en un estado de nerviosismo o irritación, se es picado más a menudo que si se está en calma y con tranquilidad interior. ¿Es esta opinión de los viejos apicultores una realidad?

Doctor Steiner: sería muy interesante que el señor Müller quisiera decirnos en pocas palabras si le concede crédito a esto, esto se practica en los agricultores del campo, el anunciar la muerte del apicultor, ¿verdad?, pero es en relación a esta ligazón de orden psíquico, esta relación entre el apicultor y sus abejas, en que pienso ahora, el señor Müller ahora podría decirnos algo.

El señor Müller relata dos casos de esta naturaleza, uno ocurrido en Val y el otro en Zurich. En una familia, la mujer, que se ocupaba mucho de las abejas, murió, y en el espacio de un año todas las colmenas murieron. Otro caso estrictamente análogo se produjo en Val, era un gran colmenar, en el espacio de un año, el número de colmenas se redujo de 28 a 6, ¿es esto debido a una cuestión de temporada?, o ¿es debido a las abejas?, no se encontró explicación, en este caso preciso, no se puede demostrar que las abejas hayan tenido una enfermedad cual quiera, es tal vez, una relación de orden psíquico.

Doctor Steiner: acordémonos de lo que dije un día sobre la relación entre el hombre y los animales. Hace algún tiempo se habló mucho de los caballos calculadores, caballos a los cuales se les preguntaba por ejemplo, ¿cuántos son 4 y 5?, se contaba delante de ellos, y al llegar a 9 se ponía a relinchar. Estos caballos hacían así pues, cálculos bastante complejos, tal vez oyeron hablar de los famosos caballos calculadores de Eberfeld,[6] comisiones se fueron a Eberfeld para abrir encuestas. Nunca vi estos caballos, pero vi otros, el caballo calculador del señor Von Bonesten, que calculaba también muy bien, y uno podía hacerse una idea muy, muy precisa, de lo que ahí ocurría en realidad. Las gentes se han roto la cabeza pensando sobre esos caballos, y era algo terrorífico el que caballos se pusiesen, de repente, a calcular, y calculaban con una facilidad que avergonzaría a una máquina, si la pedagogía pudiese enseñar a calcular a los caballos, resultaría entonces “la competencia salvaje” en detrimento de los contables, pero claro está, esta historia de los caballos calculadores no tiene sentido. Son los sabios, se han cubierto de ridículo, en lo posible, con estos caballos calculadores. Naturalmente se ha descubierto, lo cual no era muy difícil, que en realidad el caballo no calculaba, que no había que buscar el por qué al llegar a 9 se ponía a relinchar, y que de lo que realmente había que darse cuenta, es el por qué a los 9 se ponía a relinchar, habría que ser completamente idiota para creer que un caballo es realmente capaz de calcular.

Fünz, el maestro de conferencias en la universidad, que se ocupaba doctamente del asunto, sabía que el caballo era incapaz de ello, pero emitió una teoría, el señor Bonosten cada vez que contaba, le hacía un pequeño guiño, y es cuando ve este guiño que el caballo se pone a relinchar. Entonces pensaba  que debía de situarse delante del señor Bonosten y fijarse bien en este gesto, que hacía relinchar al caballo. Es lo que hizo, pero no vio nada, esto no cambió para nada su teoría. Este juego de fisonomía es, dijo, tan mínimo que yo no puedo verlo, pero el caballo lo ve, y bien señores, resulta que un caballo “ve  más cosas que un maestro de conferencias”, eso es todo lo que se puede deducir. Pero la realidad es totalmente otra, cuando se está formado en la Ciencia de lo Espiritual, y se examina la cosa, se ve que no se trata de un “juego de fisionomía”, ha ocurrido esto, aquí estaba el caballo, y allí estaba el señor Bonosten, que tenía el caballo ligeramente por la brida, y en el bolsillo derecho de su chaquetón, el señor Bonosten llevaba trocitos de azúcar que le daba uno detrás del otro, al caballo esto le gustaba, y quería mucho al señor Bonosten, una relación afectiva se estableció entre el caballo y su amo, el señor Bonosten no tenía necesidad de realizar ningún gesto, le bastaba con pensar en que este número sería el 9, el caballo lo sentía, porque los animales tienen un sentido mucho más sutil, de lo que ocurre alrededor de ellos, ellos sienten lo que ocurre en la cabeza del hombre, aunque esto no se traduzca en ninguna forma como un gesto, que podría tener un caballo y no un hombre. El caballo siente lo que ocurre en el cerebro del señor Bonosten cuando él piensa en 9, y entonces relincha. Si no se le hubiese dado azúcar, su efecto se hubiese transformado en un ligero sentimiento de odio, y no hubiese relinchado. Así lo veis, el animal es muy sensible a ciertas cosas, no a pequeños “juegos de fisionomía”, y a ciertas cosas, que efectivamente no son visibles, se aprende de esto, que los animales están dotados de una maravillosa sensibilidad. Imagínese ahora que entra en un vuelo de abeja y tiene mucho miedo, la abeja siente que tiene miedo, es innegable, ¿qué significa que tiene miedo? Cuando se tiene miedo se empalidece, la sangre se retira, no afluye hacia la periferia para irrigar la piel. Cuando a la abeja se le acerca alguien que tiene miedo, siente más que nunca, más que cuando la piel está irrigada, esta fuerza creadora de formas hexagonales, y quisiera poder tomar miel o cera. Así cuando se procede con calma, que la sangre fluye normalmente en las venas y la abeja se da cuenta totalmente de otra cosa, se da cuenta que la sangre tiene en ella misma esta fuerza. Piense ahora que ocurre cuando se desplaza encolerizado en medio de las abejas, uno está rojo, la sangre afluye en grandes cantidades, quiere tomar en él esta fuerza de la que hablamos, la abeja siente esto, y cree que se la quiere tomar esta fuerza y entonces le pica. Ella tiene una sensibilidad muy fina a las fuerzas de la Naturaleza, que están allá en juego, a eso hay que añadir la fuerza de la costumbre. Imagínese usted un apicultor, a las abejas no es como a cualquier persona que fuese a la colmena, las abejas sienten, y si puedo servirme de esta expresión, todos los olores que le son propios, se acostumbran. Si el apicultor muere, tienen que re acostumbrarse, lo que para ellas significa muchísimas cosas, piensen lo que ustedes mismos han constatado en los perros, cuando el amo muere, ha ocurrido ya que el perro se postra sobre la tumba del dueño y mueren porque no pueden acostumbrarse a otro amo, ¿por qué no se podría suponer que nada escapa a la percepción de las abejas?, si tienen el sentido tan fino y que se acostumbran al apicultor, al punto que no pueden re acostumbrarse a otro inmediatamente, hay en su comportamiento algo muy significativo, podrían decir, ¿es lo mismo con los perros y los caballos que con estos minúsculos insectos? Miren, tal vez nunca hayan observado esto, y sin embargo es verdad, hay gente como lo he dicho, con la mano “particularmente feliz para cultivar flores”, todo lo pueden conseguir, otra persona da a las flores los mismos cuidados, y no le dan nada, es lo que emana de cada ser humano que para uno actúa favorablemente y para el otro desfavorablemente. Ciertas personas no pueden cultivar flores, el efecto desfavorable se ejerce principalmente sobre la fuerza que en la flor produce el néctar, la fuerza que da el azúcar a la flor, así se puede decir, el hombre actúa incluso sobre las flores, y actúa justamente con una extrema intensidad sobre las abejas. No hay que extrañarse de esto, hay que establecer entre los hechos las relaciones necesarias, así se verá, que las cosas pueden ser realmente así, se podrá también tener en cuenta en la práctica.

Segunda Pregunta: una vieja regla de la sabiduría campesina dice, cuando llueve el día 3 de mayo, día de la invención de la Cruz, la lluvia lleva el néctar de las flores y de los árboles, y este año no habrá cosecha, y observaciones en el curso de estos últimos 4 años parecen demostrar que existe algo verdadero en esta regla. ¿Una causa como esta es realmente posible?

Doctor Steiner: Sí señores, esto es algo que nos hace penetrar profundamente en la acción de las fuerzas de la Naturaleza. Vean ustedes, no es que sea lo importante la fecha de la invención de la Cruz, el día 3 de mayo, eso es de una importancia mínima, lo que importa es la estación y sus efectos en los días en cuestión, ¿qué significa que llueva a principios de mayo?, os he dicho que el principio de la primavera se encuentra actualmente en la constelación de Piscis, el Sol se queda en esta constelación hasta el día 23 de abril, más o menos, y entonces entra en Aries. Los rayos del Sol, vienen pues a principios de mayo, de un sector del mundo, diferente que en otros momentos. Supongamos que a principios de mayo, digamos el 3 de mayo, haga un día soleado, ¿qué significa?, significa que este día, el Sol ejerce una tremenda fuerza sobre todo lo que es terrestre, todo lo que ocurre a la Tierra se desarrolla bajo la energía del Sol, cuando el tiempo es soleado, si llueve, en cambio, eso significa, que la Tierra está en el máximo de su fuerza, y que repele la acción del Sol. Y todo esto es de una importancia extrema para el crecimiento de las plantas, cuando la fuerza del Sol en el principio del año, cuando sus rayos proceden de la región de Aries, puede actuar de manera tal, que lleve toda su intensidad sobre las flores, estas elaboran, entonces, las sustancias azucaradas que aparecen en el néctar, entonces las abejas la encuentran en el néctar, pero cuando la Tierra es la más fuerte, cuando llueve en el curso de esos días, las flores, no pueden desarrollarse bajo los rayos del Sol que proceden de Aries, deben esperar, o incluso su desarrollo se ve interrumpido, no elaboran el néctar como deberían y las abejas no encuentran néctar. Un fenómeno como este se explica cuando sabe uno lo que ocurre en la Tierra, como no he cesado de decirlo, que se encuentra bajo la influencia del universo,[7] de lo que se encuentra fuera de la Tierra.

La lluvia significa que la fuerza del Sol es repelida. En el tiempo soleado en que esta fuerza desarrolla toda su potencia, y lo que importa no es que la fuerza del Sol nos llegue simplemente, sino que venga, no desde el punto en que miramos ahora, sino de Aries, de cada punto del cielo, la energía solar nos llega de manera diferente. El Sol, solo, no basta, su eficacia la tiene en que brilla frente a la Tierra y que detrás se encuentra Aries (ver pizarra 16. El Sol toma lo que le da Aries y lo devuelve bajo la forma de sus rayos, el efecto es muy diferente, si el Sol envía sus rayos hacia la Tierra a principios o finales de mayo. A principios de mayo, Aries está todavía en su fuerza, en plena fuerza, a finales de mayo ya es Tauro el que actúa, llegan entonces fuerzas que ya no actúan sobre las plantas con la misma intensidad, las endurecen, las desecan, son concretamente la causa del hecho de que ya no se puede construir en las plantas, la fuerza que provoca la aparición del néctar.

Así pues, estas viejas reglas campesinas poseen sus fundamentos, y debería tenérselas en cuenta, naturalmente ya lo he dicho, la consciencia de estas realidades se ha perdido y hemos caído en la superstición, cuando se ha perdido el discernimiento, la superstición amenaza, y todas estas reglas tienen más o menos el mismo valor que el dicho: Cuando el gallo canta “sobre el estercolero” el tiempo cambia o queda como está. Pero no siempre es el caso, aunque las reglas reposen en una profunda sabiduría que hay que profundizar. Los campesinos que han seguido estas reglas siempre han salido bien parados, lo ven, cuando se ven las cosas en profundidad, se pueden de nuevo seguir las viejas reglas campesinas.

[1] Gustav von Bunge, 1844-1920, fisiólogo alemán de ascendencia rusa, desde 1885 profesor en Basilea. Partidario del neovitalismo moderno. Obra principal “Compendio de patología y química fisiológica” (1887) y “Compendio de fisiología humana” (1901) en dos tomos.

[2] Heinrich Heine, 1797-1856. Su expresión: “La pobreza viene de la Pauvreté” no fue posible de verificar hasta el momento. Pero algo parecido se encuentra en el capítulo 38 de Fritz Reuter “Ut mine Stromtid”: “Conciudadanos, quiero decirles porque ya llevo suficiente tiempo en la ciudad y observo a la humanidad: la gran pobreza en la ciudad viene de la gran pouvreté” (El inspector Braesig en su discurso).

[3] En nuestro siglo XXI hay que añadir a la prensa: la radio, la televisión, el internet, las redes sociales,…

[4] Ver pizarra 15

[5] Ver pizarra 16.

[6] https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81cido_salic%C3%ADlico

[7] Ver el dibujo de la pizarra nº 16

[8] Ver el dibujo de la pizarra nº 16

[9] http://www.abchomeopatia.com/silicea-animo-tu-puedes/

[10] http://mejorconsalud.com/como-saber-si-la-miel-es-pura-o-esta-adulterada/

[11]http://m.diarioveloz.com/notas/109708-el-enigma-los-sorprendentes-caballos-calculadores-elberfeld

[12] http://www.biodinamica.es

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Esta entrada fue publicada en Planetas.

2 comentarios el “GA351c4. Nueve Lecciones sobre las abejas.

  1. […] C4. Dornach, 1 de diciembre de 1923 […]

  2. Gustavo dice:

    Muy interesante y bueno para poner en práctica , ya estoy en contacto con una apicultora -antroposofa .Gracias y saludos cordiales.

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