GA351c7. Nueve Lecciones sobre las abejas.

Rudolf Steiner — Dornach, 12 de diciembre de 1923

Traductor desconocido. Editado por Pablo San Miguel para la Asociación Biodinámica de España.

English versión.

Se plantean preguntas sobre la afinidad que existe entre las abejas y las flores, sobre lo que asocia las unas a las otras, sobre lo que la miel debería ser para el hombre y sobre lo que es, y luego, una vez más, se vuelve sobre la puesta de los huevos.

Doctor Steiner: hablemos pues, una vez más, sobre estas preguntas en la conferencia de hoy. Las cosas se presentan así: primero, tenemos la fecundación de la reina durante el vuelo nupcial, la reina ya ha sido fecundada, y entonces, tenemos que calcular el tiempo que transcurre entre la puesta y el momento en que el insecto esta perfecto, cuando llega a ser abeja. Este período para la reina, es de 16 días, para la obrera de 21, y para el zángano de 24 a 25 días. Estos tres tipos de abejas, son diferentes los unos de los otros, porque efectúan su desarrollo en momentos diferentes, ¿sobre qué se basa esta diferencia?, cuando una larva de abeja se transforma en reina, es porque se alimentada de una cierta manera por las mismas abejas, son alimentadas de una forma algo diferente.

El crecimiento de las reinas es acelerado, y la abeja es un animal solar, y el Sol necesita para terminar su rotación aproximadamente el tiempo que necesita el zángano para desarrollarse[1], de tal forma, que la reina no espera para concluir su desarrollo a que el Sol haya terminado su rotación, sobre sí mismo. Esto significa, que se mantiene enteramente en el dominio de la rotación solar, por ello, acaba desarrollándose de tal forma, que se coloca totalmente bajo la influencia del Sol, y deviene en una abeja capaz de poner huevos.

Así, todo lo que es aptitud de poner huevos, está bajo la influencia del Sol, o mejor dicho, de todo el Universo. A partir del momento, en que el alimento es dado de tal forma, que la abeja se desarrolla, en el tiempo que le es necesario a la obrera, se acerca ya a la influencia terrestre. La abeja obrera es aun un animal solar, pero tiene ya un poco animal terrestre; en cuanto al zángano, que necesita casi tanto tiempo, como el Sol para dar una revolución completa sobre sí mismo, es un animal completamente terrestre, se despega pues, del Sol. Tenemos, entonces, tres tipos de desarrollo, tenemos el Sol para la reina, para la obrera el Sol en la cual vemos fuerzas extraterrestres, pero ya, en cierta medida, fuerzas terrestres, y por último al zángano, que ya no posee fuerzas solares, y que es un animal completamente terrestre.

Nada ocurre, por cierto, en el desarrollo de estos tres tipos de abejas, nada ocurre bajo la influencia de las fuerzas terrestres, a excepción de la propia fecundación. Lo que hay de singular, es esto, vean pues esta huida ante la fecundación. Los animales inferiores, en efecto, no gustan nada de la fecundación, quieren sustraerse a ella, podemos comprobarlo por doquier en la Naturaleza, es por ello, que en realidad es una huida en dirección al Sol, lo que observamos en la reina. En tiempo lluvioso, la fecundación no se realiza, por este hecho, los zánganos que quieren introducir el elemento terrestre en el dominio del Sol, están obligados, incluso, a luchar en los aires, y los individuos débiles quedan atrás, aquellos que guardan sus fuerzas hasta el final, y son capaces de volar tan alto como la reina, pueden proceder a la fecundación.

Pero que la reina sea fecundada, no significa que los huevos lo sean, una parte de los huevos de la reina, son fecundados cuando los pone, aquellos darán reinas u obreras, una parte no es fecundada en el cuerpo de la reina, esos son los futuros zánganos. Así pues, cuando la reina no es fecundada en absoluto, solo se obtienen zánganos, cuando ha habido fecundación de la reina, solo los huevos no fecundos, pueden dar nacimiento a zánganos, o nacen obreras o reinas de los fecundados. Concretamente, ahí donde existe fecundación del germen, y en consecuencia, el elemento celeste entra en contacto con el terrestre, de tal forma, que en el caso de que haya zánganos y obreras, los zánganos provienen de estar más expuestos al elemento terrestre, justamente, porque no ha existido fecundación. Es por ello, que tienen que estar expuestos al elemento terrestre, a falta de lo cual no serían visibles, tienen que ser alimentados más tiempo, ¿esta respuesta les parece satisfactoria?

Pregunta: he oído decir que hay años, que cuando una abeja o una avispa le pican a uno, y tiene reuma, este se puede curar en parte.

Doctor Steiner: Volveré a este particular sobre una pregunta que no tuvimos en cuenta anteriormente, el señor Müller habló de un hombre, que estando un poco enfermo del corazón, se sintió muy mal, después de picarle una abeja.

Señor Müller: el médico le aconsejó abandonar la apicultura, porque si no sería su muerte.

Doctor Steiner: la enfermedad del corazón no prueba otra cosa, que en este hombre, la organización del Yo no interviene como debiera, aquí entra en consideración, lo que han aprendido en mis conferencias, saben, que hemos distinguido en el hombre cuatro elementos, primero, el cuerpo físico, que se puede tocar; segundo, el cuerpo etérico, tercero, el cuerpo astral, y cuarto, la organización del Yo.[2] Esta, interviene en la sangre, y es en realidad, la que la hace circular, y según la forma en que esta se efectúa, el corazón late.

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En los libros, encontraréis, en todos los lugares, una presencia absolutamente falsa del fenómeno, se exponen las cosas, como si el corazón fuese una bomba, que envía la sangre por todo el cuerpo, esto es un absurdo, porque en realidad, la sangre no es movida por ninguna bomba, sino accionada por la organización del Yo, y se pone en todo lugar en movimiento, gracias a ella. Si alguien pretende que es el corazón el que activa la sangre, que pretenda también que está en ello, que cuando hay una turbina, es ella la que acciona al agua, pero todo el mundo sabe que el agua es el que hace funcionar la turbina. En el hombre, existen también prejuicios parecidos, la sangre viene ahí, y acciona el corazón, la sangre da un empuje y el hecho es que el oxígeno se combina con el carbono y lo echa hacia atrás, entonces se produce un impulso hacia adelante, y luego hacia atrás, y por allí, flujo y reflujo, y esto es lo que da nacimiento a los latidos del corazón. Así pues, vemos que la organización del Yo, interviene directamente en la circulación sanguínea.

Pero esta organización sanguínea, está contenida misteriosamente en el veneno de la abeja, esta fuerza que ella tiene, y que circula por la sangre, esta fuerza que tenéis, y que circula por vuestra sangre, está igualmente contenida en el veneno de la abeja, y es interesante, que la abeja tenga necesidad de este veneno, en su interior, no lo necesita solo para picar, no es más que un complemento fortuito, la abeja necesita de este veneno, porque necesita de esta misma fuerza en la circulación sanguínea, que el hombre posee en su propia sangre. La colmena, ya lo dije anteriormente, es como un ser humano completo, imaginad que recibís veneno de abeja en vuestro cuerpo, es decir en la sangre. Este veneno, como todos los venenos que entran en el cuerpo, pasa inmediatamente a la sangre. Suponed ahora en un estado de salud normal, el veneno acelera el movimiento de vuestra sangre, aparecen tendencias a la inflamación, pero vuestro corazón lo soportará. Si en cambio, padece una afección al corazón y que la organización del Yo queda reforzada por este veneno, resulta un shock, sobre una válvula del corazón que esté un tanto enferma, la consecuencia, es que el sujeto se desvanece, e incluso, muere, este es el caso que el señor Müller ha contado.

Ahora, lo que hay de particular es lo siguiente: “todo lo que puede enfermar o matar, puede también curar”, y esta es la gran responsabilidad que se tiene cuando se preparan medicamentos, porque no existe verdadero remedio, que mal empleado, no pueda provocar la enfermedad que también es capaz de curar. Si podéis procurar en alguien, con veneno de abeja, un desvanecimiento más o menos prolongado, o incluso la muerte, ¿qué ocurre en este caso?, pues bien, cuando alguien se desvanece, el cuerpo astral y el Yo, se retiran del cuerpo físico, como durante el sueño. En el sueño, este fenómeno es normal, mientras que en el desvanecimiento es patológico. Durante el desvanecimiento, el Yo se bloquea, mientras que en el sueño el Yo se retira enteramente. Cuando la persona tiene una organización del Yo débil, no consigue hacer volver su Yo al cuerpo físico, hay que sacudirlo para que despierte, hay que estimular su respiración, etc., hay que recurrir a procedimientos artificiales.

Esto lo conocéis, es la respiración artificial, gracias a la cual, uno se propone reintegrar perfectamente la organización del Yo en el organismo. Supongamos ahora, que alguien padezca reuma o incluso, gota, u otros depósitos en el cuerpo, hay que intentar reforzar la organización del Yo, ¿por qué?, ¿cuál es la causa de padecer reuma o gota?, porque la organización del Yo es demasiado débil, no pone a la sangre correctamente en movimiento, hay que estimular la circulación. Cuando la sangre no está correctamente en movimiento, que por ejemplo, vaya demasiado despacio para el organismo, los pequeños cristales que se depositan en todas partes, penetran entonces, en las zonas próximas a las venas. Estos cristales se componen de ácido úrico, rellena todo el cuerpo, es la gota o el reuma, en este caso, la organización del Yo, es demasiado débil. Si ahora, le doy a esta persona, la dosis conveniente de veneno de abeja o de avispa, su organización del Yo, se encuentra reforzada, solo que la dosis no debe ser demasiado fuerte, porque si no, la organización del Yo, no puede mantenerse. Pero si se da lo justo para fortificarla, se puede preparar con el veneno de abeja o de avispa,[3] un remedio muy bueno.

Simplemente, es necesario mezclarlo con otro remedio, estos remedios existen, se fabrican todavía, por ejemplo, el viejo remedio tártaro, según un método análogo, pero es verdad con otras sustancias. Así, se puede siempre, con estas sustancias tóxicas, preparar medicamentos, como por ejemplo, aquí, para fortalecer la organización del Yo. Pero cuando se emplea un remedio de este tipo, hay que conocer muy bien al enfermo, alguien que tenga por ejemplo gota o reuma, la primera pregunta es la siguiente: ¿su corazón está en buen estado?, es decir, ¿funciona normalmente bajo la acción de la circulación sanguínea?, si este es el caso, se puede tratar con veneno de abeja, o avispa, si el corazón está enfermo, hay que distinguir, en los casos de neurosis cardíaca, no hace mucho daño, pero si se trata de una enfermedad que provenga de una válvula defectuosa, hay que ser entonces muy prudente con este remedio, actúa fuertemente sobre la válvula, si esta está enferma, puede que estos remedios no puedan ser utilizados en ninguna forma. Es exactamente esta la dificultad, es por ello, que es tan peligroso decir en general, que una sustancia en alguien, es un remedio contra tal o cual enfermedad, puede perfectamente decirse, hago una preparación, un remedio, pongo veneno de avispa o de abeja, disponemos de remedios de este tipo, mezclo en un recipiente cualquiera, gelatinoso, u otro, sacado de las plantas, lo pongo en una hipodérmica y el veneno es inyectado, exactamente como es inyectado el veneno de la abeja por la picadura. Solo que en la picadura de abeja, la acción es terriblemente más fuerte, se puede fabricar este remedio y decir, es un remedio contra el reuma, pero no es la única inquietud que se tenga, hay que preocuparse de saber si el enfermo puede tomar este remedio, sabiendo su estado orgánico general.

Los remedios que penetran profundamente en el organismo, no se pueden suministrar sin conocer antes el estado general del enfermo. Si encontráis en algún lugar remedios, que se dan a la publicidad, como en general buenos, para tal o cual afección, son entonces, estos remedios que no pueden hacer mucho daño, y que de todas formas siguen siendo un tanto eficaces. Tales remedios pueden ser comercializados. Se puede estar de acuerdo con estas medicaciones, aunque en realidad, su empleo, comporta siempre, consecuencias desagradables, el enfermo siempre se ve obligado de sobreponerse, a las consecuencias del tratamiento cuando se le cura.

Hoy en día, muchas personas van a que los curen, pero en realidad no son enfermos, y era todavía más frecuente el caso antes de la guerra, son los médicos los que lo sufren más, en los países donde la moneda es débil, donde el país está mal, porque hoy en día la gente no se hace curar tanto. Antes, la gente que estaba sana, los enfermos, los no muy enfermos, la gente muy enferma, todos, iban a curarse, hoy en día solo los últimos pueden hacerlo en los países de Europa Central. Si ahora tenemos un chico perfectamente robusto, que tenga reuma, la mayoría de las veces, no es verdadero reuma, son estados de gota. Una picadura de abeja, puede, como lo ha dicho el señor Müller, tener sobre él, un efecto extraordinariamente favorable, puede ser curado, porque soporta la reacción. La mayoría de las veces, una persona de constitución ordinaria, que tenga reuma, puede soportar una dosis de veneno conveniente, que se le prepare, si se le puede tratar de esta forma. De una picadura de abeja, con todo ese veneno, resultará en general, una inflamación tan fuerte, que habrá que hacer desaparecer esta inflamación, eliminar tan rápidamente como sea posible el veneno, de manera, que no pueda quedar demasiado de este veneno para curar el reuma, es lo que ocurrirá en una persona de constitución ordinaria, pero veamos el caso siguiente: los reumas pueden también aparecer de la siguiente manera, una persona que no trabaja mucho, pero que come mucho, tendrá la mayoría de las veces un corazón en buen estado, si trabaja poco y come mucho, hasta el día en que las cosas comiencen a estropearse. El corazón es un órgano muy resistente, y si no está estropeado por la herencia, o desde la juventud, no es más que al cabo de los años, que se estropeará del interior. Esta persona que come muchísimo, bebe también bastante alcohol comiendo, por ahí la organización del Yo se ve estimulada, la circulación sanguínea se acelera, entonces, el corazón no puede seguir con sus latidos, las toxinas, el ácido úrico, se depositan por todos lados, aunque puede ocurrir que el corazón se mantenga aún por mucho tiempo vigoroso, pero ya, gota y reuma se han instalado, una picadura de abeja puede, en este caso, rendir grandes fuerzas a esta persona.

Señor Burle: yo no sé si el hombre, del que hemos hablado, era alcohólico ligero.

Doctor Steiner: quiero decir, que no se habrán fijado en ello, vean pues que cuando se dispone de remedios contra el veneno, y es un remedio potente, hay que comprender, que hay que fijarse muy bien, en el estado general de la persona.

Señor Müller: dice que cogió un reuma, un reuma por enfriamiento, y que lo trató por el sol, y que luego desapareció. Este veneno, de nuevo se manifestó un poco, cree también, que las picaduras de abeja pueden ser una ayuda. Una vez, en un día de mala suerte, le picaron en las dos piernas, como en 32 sitios diferentes, el único inconveniente que remitió, es que sus piernas pasaron por todos los colores del arco iris, tampoco se le hincharon, es que el cuerpo humano es diferente, según los sitios. Ya se ha dicho, una picadura, puede bastar para matar a alguien, mientras que a él, le han picado más de 60 veces, sin que su corazón haya latido por ello, más deprisa, unos son más resistentes que los otros, nada más.

Doctor Steiner: ¿y cuando le pican así, hacía tiempo que trabajaba con las abejas?

Señor Müller: numerosos años.

Doctor Steiner: usted no conserva el recuerdo de la primera vez que le picaron, cuando se es picado por primera vez, se resiente el efecto, más o menos, y el hombre del que hablan, era seguramente la primera vez que le picaban, y cuando, se ha tenido una vez un veneno como este en el cuerpo, es decir, en la sangre, se vuelve uno cada vez más apto para defenderse de él, se está cada vez más inmunizado, como se ha dicho. Entonces, si alguien se ve picado en sus principios en la apicultura, y si por otra parte, el corazón goza de buena salud, el efecto de la picadura es volver a la persona, cada vez menos sensible. Cuando uno se sabe sano, puede incluso hacerse picar una vez, para luego dejarse picar impunemente, se producirán los fenómenos habituales, “pasando por todos los colores del arco iris”, pero esto no concierne más que al exterior, la sangre está inmunizada, esto no depende solo de la constitución, sino de lo que se ha introducido anteriormente en la sangre. Me extraña que el médico, que ha observado lo que contáis, no haya dicho a este hombre, la segunda vez, la picadura no tendrá consecuencias tan graves, y la tercera vez estará inmunizado; pero tal vez, estaba tan claramente enfermo del corazón que no se podía exponer al peligro, también hay que tener esto en cuenta.

Verdad que hoy en día, es un asunto delicado, porque también hay médicos que piensan, que todo apicultor debería hacerse vacunar, antes de comenzar. Cuando la gente se va a la guerra, se satura de todos los venenos posibles, he ahí otra cosa que no es muy recomendable, esto tampoco va bien, porque la sangre se transforma en una especie de vertedero. Estos venenos que se introducen en la sangre, siempre la alteran un poco, la situación se restablece al cabo de un cierto tiempo, la sangre, encuentra de nuevo su estado normal, pero está protegida contra nuevas toxinas que serían de la misma naturaleza.

Señor Müller: en lo que se refiere a los zánganos, y a los tres tipos de huevos, el doctor Steiner ya ha tratado todas las preguntas, solo hay un punto, que tal vez, no les es conocido, cuando piensan que la colmena está en perfecta salud, hay momentos en los cuales, aunque la reina sea de mala calidad, o porque sea muy vieja, todos los huevos dan zánganos, él mismo está convencido, después de 30 años de experiencia, que puede presentarse el caso, cuando la reina, en razón de su mala calidad, o bien porque esté enferma o débil, por la edad, esta, puede todavía poner algún huevo que sea bueno, pero la mayoría de ellos, darán zánganos. Pegunta después, ¿qué ocurre con la fabricación de la miel por parte de la abeja, como ella la produce, y si el apicultor debe ayudar con azúcar, se han expuesto aquí hechos, de los que se deduce, que el apicultor no puede emplear azúcar, si alguien da azúcar, mientras las abejas buscan en las flores, “se les inscribe en la lista negra”, como se hace con un obrero, “al que no se quiere ver más”. Con la miel que proviene del extranjero han tenido malas experiencias.

Doctor Steiner: es naturalmente exacto, que no se obtiene el mismo producto si se emplea azúcar artificialmente, y si hay gente que quiere consumir azúcar además de la miel, que lo hagan es su problema, es exactamente, como si se pusiese agua en el vino de alguien bajo el pretexto, de que no debe hacerse vino tan fuerte. El asunto, es que a usted le den lo que pone en las etiquetas, es necesario, que las cosas sean así. En este sentido los apicultores se controlan los unos a los otros, y es lo mejor que puede ocurrir, porque son ellos los que mejor conocen el asunto.

En lo concerniente a los zánganos, quisiera todavía decir esto, puede ocurrir que a priori, se piense que la reina no ha sido fecundada, como es necesario, y que demasiados zánganos van a nacer, se puede entonces, (si no se quiere dejar esto al cuidado de las abejas de hecho), si nacen demasiados zánganos las abejas no lo harán, estas pruebas se han realizado. Se puede conseguir, gracias a una alimentación muy copiosa, que la eclosión se haga antes, no al cabo de 23 o 24 días, sino ya desde el 20 o 21 días. Entonces, los zánganos pueden dar abejas, un poco malformadas, pero pareciéndose de todos modos, a las obreras. Pero a la larga esto no funcionaría, esto demuestra, de todas formas, cuanta es la influencia de la duración del desarrollo. Esto son, naturalmente cosas, que no ocurren en la apicultura práctica, pero teóricamente esto es así, se puede decir, la forma de nutrirse es completamente determinante, pero no es contestable que sea conseguido en un caso como en otro, obtenida a partir de una obrera, sino una verdadera reina, al menos, una abeja que tenga una puesta reducida, todo esto muestra, de que transformaciones, un animal como la abeja es capaz, aunque esto realmente, no tiene mucha influencia sobre la apicultura práctica.

Señor Müller: se llama esto una reina zanganera, es una enfermedad de la colmena.

Doctor Steiner: en la apicultura práctica esto no tiene gran importancia, pero en la colmena, la colonia, tiene ella misma la tendencia a hacer, por un método de alimentación particular[4], una abeja ponedora de una simple obrera, es de alguna forma una enfermedad. La colmena es una unidad, y resulta que es la colmena entera la que entonces está enferma, exactamente como cuando cebáis una oca, las fuerzas del hígado, se desarrollan con una amplitud particular, y el hígado está demasiado bien, todo el organismo cae enfermo. Cuando se empuja a una obrera a transformarse en reina, es de alguna forma “una obrera que está demasiado bien” entonces toda la colmena debe ser considerada como enferma[5].

Tal vez, os vengan más cosas al pensamiento, podemos volver sobre esto, quisiera ahora decir todavía unas palabras, sobre lo concerniente a la pregunta del señor Dollinger.

Podemos netamente diferenciar los insectos análogos a la abeja, análogos en el amplio sentido, abejas, avispas, hormigas. Estos animales están emparentados entre ellos, y la última vez conté la interesante historia de la avispa “phinix”, que pone sus huevos en los árboles y en otros vegetales. Y he mostrado que gracias a estas avispas, se efectúa aquí, como una preparación interna de la miel, pero existen aún más tipos de avispas que las “phinix”, estas otras especies, se parecen más a las abejas, por el hecho, de que construyen una especie de panales.

Existe, por ejemplo, una interesante especie de avispas, que construye de la forma siguiente: cuando hay en un árbol, por ejemplo, una rama muy rígida, va a buscar por los alrededores, pequeñas partículas que arranca a la corteza de los árboles, u otras cosas del mismo estilo, las impregna con su saliva, y comienza por hacer algunos soportes con esta sustancia, y cuando ha hecho estos soportes, sigue el procedimiento de la misma manera, impregnando los materiales con su saliva, y confeccionando soportes con ellos, algo que se parece exactamente a un módulo o elemento de panal de abeja. Pero cuando se examina la sustancia de la cual está hecho, hay una diferencia. El panal de abeja se compone de lo que conocemos todos, como cera, pero si tomáis lo que hace esta avispa, veis que es grisáceo, y que se parece mucho al papel que fabricamos, es verdaderamente, como una masa de papel, la avispa, añade entonces un segundo elemento, un tercero, un cuarto, y estos son enganchados allá arriba. Cuando los módulos están acabados, es decir, cuando los huevos están puestos, las avispas ponen tapaderas, y mientras la puesta continúa, la avispa hace curiosamente un bucle, (ver dibujo de la pizarra nº 19), y de nuevo, como una especie de tapadera.

Deja su construcción abierta por un lado, es una piquera o agujero de vuelo, por el cual, las avispas pueden entrar y salir, para servir estos alveolos. Entonces construyen nuevos alveolos, procediendo de la misma manera, los tapa, hace de nuevo un bucle, aquí una tapadera, allá una abertura, para entrar y salir. Esto puede resultar un cono muy alto, como una piña, parecido al nido de la abeja, salvo que es una masa de papel. Otros nidos de avispas están rodeados de una especie de piel, los nidos de avispa tienen todo tipo de formas.

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Ahora, piensen un poco, lo que aquí pasa en realidad, si me preguntáis diré, ¿qué hace la abeja para construir las celdillas de cera?, os responderé: la abeja vuela hacia las flores, o hacia lo que en los árboles se parece más a la flor, se interesa menos por los trozos de corteza o de madera, esencialmente, ella va hacia todo lo que es de la naturaleza de la flor, pero ya en menor medida. Existe ahora un caso en que los insectos superiores, tales como la abeja, se dirigen hacia algo diferente a las flores, no van hacia los trozos de madera, o materias análogas, sino hacia algo que las parece increíblemente bueno. Las abejas lo hacen poco, son las avispas y las hormigas las que sobre todo lo hacen, que por otra parte emplean para sus construcciones los elementos más duros, las partículas ya lignificadas las encuentran excelentes, (contrariamente a las abejas), el jugo que proviene de los pulgones, esto es muy interesante, porque contra más dura es la materia, la sustancia que estos animales emplean para sus construcciones, más les gusta, no solamente el néctar de las flores, sino además, lo que está sobre la flor, lo que más se le parece, es decir , los pulgones. Son animales muy “nobles”, perdónenme si empleo esta expresión de la lengua de las hormigas, en la lengua de los hombres no lo emplearía, en la “lengua de las hormigas” el pulgón es un animal “noble”, es la “fina flor de las plantas”, lo que segrega como jugo es para las hormigas, la miel más fina. Para las avispas se dará uno cuenta, que su gusto o paladar de gourmets les lleva también hacia los pulgones.

Pero veamos ahora las hormigas, la hormiga no tiene la fuerza de construir un nido como el de las avispas, procede de otra forma. Amontona tierra, y en esta tierra encontráis por todas partes galerías, todo un circuito de galerías, y a través de ellas las hormigas arrastran las partículas de vegetales, los trocitos de corteza que necesitan. Les gusta, particularmente, las partes muertas de la madera, buscan lo que necesitan para agrandar el “edificio” que construyen con parcelas de tierra. Van concretamente, ahí donde se ha cortado un árbol, y quedan los trozos de madera esparcidos por el suelo, van  hacia lo que se ha transformado en partes muy duras, y se llevan trozos para ejecutar sus construcciones. Las hormigas, utilizan pues, los materiales más duros, no llegan hasta construir alveolos, están muy lejos de ello, utilizan un material demasiado duro, podéis verlo, las abejas utilizan el material que se encuentra en las mismas flores, hacen de ello sus alveolos, pero no pueden hacer de otra manera, que sacar su alimento del jugo de las flores. Chupan el polen, el jugo de las flores. Las avispas emplean un material más duro para la construcción de los alveolos, que se parece al papel, un material más duro, más fino, de ahí que sus panales resultan más frágiles que los de miel, pero la sustancia es más dura. La avispa encuentra ya un cierto gusto con los pulgones, pero, se alimenta también, a la manera de las abejas, de lo que está en las plantas. Las hormigas, que utilizan un material tan duro, que no pueden ya más que construir galerías en la tierra, cavidades, y no panales con celdillas, las hormigas, son particularmente golosas de pulgones. Ocurre que las hormigas, capturan todos los pulgones de una planta, y se los llevan a sus “casas”, podéis entonces encontrar a los pulgones en el hormiguero.[6]

Todo esto, ya es muy interesante, cuando se va por un pueblo, se ve toda una fila de casas, y por detrás los establos, ahí es donde se encuentran las vacas, y donde uno obtiene la leche, con las hormigas pasa exactamente igual. En todos los puntos del hormiguero, encontrareis pequeñas construcciones, en ellas se encuentran los pulgones, son las “vacas de las hormigas”, estas proceden como los hombres, pero a pequeña escala, ahí tienen una pequeña cuadra, que en vez de vacas, tiene pulgones. Las hormigas se acercan a los pulgones y les acarician con sus antenas, el pulgón encuentra esto muy agradable, y entonces, deja subir “su leche”, la hormiga puede, entonces, chupar la leche así obtenida acariciando los pulgones. El elemento esencial de su alimentación, es así como lo obtiene y es un poco lo mismo para las vacas, lo único, que hay que “acariciarlas un poco más fuerte”, pero es un verdadero “ordeño” de los pulgones el que  realizan las hormigas, los capturan sobre las flores y las hojas y los cuidan muy bien, de manera que se puede decir, es magnífico que existan pulgones.

Cuando existen hormigueros en los alrededores, las hormigas los capturan cuidadosamente y los explotan en sus cuadras. Es, por parte de la Naturaleza, una institución muy ingeniosa, el que exista con estos animales tan pequeños una verdadera “crianza”. Ahora, la hormiga, que utiliza para sus construcciones un material tan duro, no puede contentarse tan solo con el jugo de las flores, tiene que utilizar para su alimento, lo que este jugo de las plantas ya da al animal, al pulgón. Es necesario que el jugo de las flores haya pasado por el organismo del animal, de tal forma, que hay que decirse, en la abeja es todavía el jugo de las flores, en estado puro, el que es utilizado; en la avispa es el jugo de la flor y del animal, en cambio, los alveolos son más duros; en la hormiga, el elemento nutritivo ya no es más que el jugo animal, es por ello que ya no hay alveolos, la hormiga, ya no posee la fuerza de construirlos.[7] Es necesario, aunque ella sea capaz de sacar todavía algo de las flores, que tenga ese complemento que le da, su pequeña cuadra, sino, no puede vivir, ¿veis que interesante relación, existe aquí entre las flores y estos animales? Las abejas utilizan el jugo de las flores en estado puro, los otros, las avispas, y sobre todo las hormigas, tienen la necesidad de hacer pasar este jugo por otros animales para poder consumirlo, en cambio, pueden utilizar para la construcción de su casa, lo que ya no es jugo de flor.

Existe en verdad una gran diferencia, entre el panal de la abeja, construido de cera, el nido de avispa, construido de papel, y lo que edifica la hormiga, que no puede ser construido, más que con material del exterior, y que no llega hasta la formación de alveolos, de ahí la gran diferencia de su alimentación.

[1] Hoy sabemos que, en efecto, el Sol rota sobre un eje que tiene una inclinación máxima de unos 7 grados respecto del plano en el que orbita la Tierra, y también sabemos que el Sol, que no es un sólido rígido, rota de forma diferencial, es decir, rota más rápido en el ecuador que en los polos, de forma que, mientras en el ecuador tarda unos 26 días en dar una vuelta completa, cerca de los polos tarda más de 30 días. Fuente: http://www.iac.es/gabinete/difus/ciencia/soltierra/2.htm

[2] Ver el esquema de la pizarra nº 19.

[3] http://www.botanical-online.com/venenodeabeja.htm

[4] Se refiere a la jalea real, con la que es alimentada la reina durante toda su vida, las obreras solo reciben este alimento los tres primeros días de su vida, el resto de su vida se alimentan de miel y polen.

[5] De esta afirmación se puede deducir que la división de las colmenas que se realiza en la apicultura moderna en la que se fuerza a una de las partes a crear una nueva reina a partir de un huevo de obrera, es un método de reproducción incorrecto, ya que pretende adelantarse y evitar la enjambrazón natural, en la que sí hay una nueva reina verdadera, que ya desde un principio como huevo, se depositó en una realera redonda y más grande de lo normal, que ellas mismas construyeron para ese fin, en el momento del impulso cósmico oportuno.

[6] Ver el dibujo de la pizarra 19

[7] Ver el esquema de la pizarra nº 19.

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