La Sociedad Antroposófica y la Escuela de Micael 2013 a 2023-24

En relación a: La manifestación etérica del Anticristo, y la encarnación física de Ahriman

Por Adriana Koulias — La semilla de una conferencia dada el 14 de agosto de 2012. En Casa Steiner – Sussex Street Sidney Australia

English version

 

Queridos amigos,

Recientemente en dos conferencias, exploramos la lucha de Micael con los Ángeles de la Oscuridad, su caída y sus efectos sobre la humanidad y sobre nuestros ángeles y seres elementales.

Esta próxima conferencia es una continuación de esta exploración, con un enfoque particular en los trascendentales reflejos de los cien años de esta batalla, victoria y caída, como punto de partida para comprender nuestra tarea por venir en los años 2013 – 2023-24 y los desafíos de una posible manifestación etérica del Anticristo y una esperada encarnación física de Ahriman.

Permítanme decir que mi objetivo no es deslumbrar con números y figuras (no es mi fuerte en verdad!). Soy muy consciente que uno puede torcer fechas y números para lograr un efecto deseado, pero en el presente estudio utilicé la máxima dada por Rudolf Steiner para el cálculo de repeticiones, reflejos o recapitulaciones:

En la estructura profunda de los acontecimientos, a medida que se desarrollan, podemos descubrir una repetición de aquello de lo que proceden… Si tenemos en cuenta el año 1879 [como eje], podemos proceder a 1880, o podemos retroceder a 1878. Si se avanza a 1880, observaremos en la estructura espiritual más profunda de ese año, que lo que ha sucedido en 1878, todavía está activo dentro de ella; detrás de los acontecimientos de 1880 se destacan como fuerzas activas los acontecimientos de 1878 … en el inicio de un evento histórico incisivo, encontrarán el acontecimiento espiritual del que proceden repetido en el subsiguiente[1].

Así que antes de empezar a considerar estas repeticiones recapitulemos nuestras últimas conferencias.

En las dos últimas conferencias pronunciadas en junio de este año hemos explorado la Batalla en el cielo entre Micael y sus huestes, y Ahriman y sus huestes. Rudolf Steiner nos dice que esta guerra comenzó alrededor de 1840 y terminó en la época de Micael en 1879 y por lo tanto, tomó cerca de 39 años.

Así, utilizando su ley, él dice que, si hacemos de 1879 un año axial, encontramos que 1918 es el reflejo de 1879, 39 años después, y la culminación de lo que comenzó en 1840, que fue de 39 años antes de eso. Así que tenemos el año 1840 como impulso inicial, 1879 como el año axial, y su reflejo en el año 1918, que es la culminación de lo que comenzó en 1840.

Volviendo a esta batalla que se produjo entre el Arcángel Superior del Sol, Micael, y aquellos Ángeles retrógrados que tenían el potencial de ser Arcángeles, pero habían permanecido en el nivel de Ángeles[2]. Ocurrió no sólo macrocósmicamente en la región del mundo astral, sino también microcósmicamente en la región del cuerpo astral de los seres humanos, como hemos descubierto.

En 1879 Michael obtuvo la victoria y triunfó en la expulsión de los Ángeles Ahrimánicos del mundo astral y el cuerpo astral de los seres humanos, desterrándolos al reino etérico y al cuerpo etérico. Por lo tanto, podemos decir que estos Ángeles cayeron de la región del cerebro y los sentidos, la expresión física del cuerpo astral, a la región de la sangre y el corazón como la expresión física del cuerpo etérico. Hemos discutido en la última conferencia que el cuerpo etérico está relacionado con la memoria, lo que permite que el pensar se produzca en el alma intelectual y, por tanto, en la vida el pensamiento. Este materialismo acelerado, conduce a una grave esclavitud del alma y del espíritu a la materia a través del pensamiento abstracto, muerto, y sabemos que, en nuestro tiempo, la tecnología, la guerra y la vida política, tienen todas reflejado este distanciamiento entre el alma y el espíritu.

Rudolf Steiner señala en particular la culminación de lo que comenzó en 1840 con el ascenso del bolchevismo en 1818 ya que fueron los impulsos descendentes a la Tierra de la batalla de Ahriman con Micael los que inspiraron a Karl Marx para escribir su manifiesto comunista en 1848. Los comunistas mismos dijeron que ‘Un espectro está cavilando sobre Europa, el espectro del comunismo’.

(Es muy importante recordar esto en nuestras consideraciones posteriores sobre Sorath y su manifestación, porque esto apunta directamente a los seres llamados espectros, que son Rudolf Steiner declara que son separaciones de cuerpos etéreos humanos debido a las malas condiciones sociales y políticas).

Sin embargo, hay dos lados en cada moneda. La caída de los Ángeles también tuvo un aspecto positivo. La batalla que se extendió durante 39 años resultó en la promoción triunfante de Micael como Arcai, lo que le permitió asumir la tarea de ser el Espíritu de nuestra quinta época post-atlante. También significó que las nuevas inspiraciones fueron capaces de llegar al alma humana desde el mundo espiritual, a través de la puerta de entrada de nuestro cuerpo astral —la cabeza y los sentidos. Estas podrían entrar en las almas humanas sin ser empañadas por la influencia de los espíritus retrógrados y crear la posibilidad del nacimiento de la Antroposofía en el mundo, es decir, para la fundación de la Sociedad Antroposófica (1913) que ha proporcionado a los seres humanos una ‘impresión azul’ para la redención del materialismo a través de una espiritualización del pensamiento que conduce a la unificación del alma con el espíritu.

Así que tenemos un efecto doble de la guerra que terminó en 1879:

  • Inspiraciones Ahrimánicas: entradas dentro de la sangre, que conducen a una materialización del alma y la vida cultural a través de una materialización del pensamiento, que une el alma a la materia.
  • La inspiración Micaélica: que entra en los nervios y los sentidos, conduciendo a una espiritualización del alma y la vida cultural a través de la espiritualización del pensamiento, lo que libera el alma de la materia.

Este año no es sólo el reflejo de los cien años desde 1912, cuando se fundó la Antroposofía, sino que también es el umbral del reflejo de cien años del año en que Rudolf Steiner preparó a los antropósofos para un evento especial. La segunda venida de Cristo, su manifestación astral en el mundo etérico que fue sembrada cuando Él encarnó por primera vez en la evolución humana en el punto de inflexión de los tiempos en Palestina. Él vino a la Tierra con el fin de equilibrar las otras dos encarnaciones.

Rudolf Steiner nos dice que tres veces en la evolución humana reciente veremos las encarnaciones de Seres Superiores.

  1. En el tercer milenio antes de Cristo hubo una encarnación de Lucifer en China, posiblemente como el Emperador Amarillo Huang Di.
  2. En el punto de inflexión en Palestina sucedió la encarnación del Ser Supremo del Sol, Cristo.
  3. En nuestro tiempo, el tercer milenio después de la muerte de Cristo en el Gólgota, debemos esperar una encarnación de Ahriman en el oeste, posiblemente América.

 

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La encarnación Luciférica trajo mucho a la humanidad que era necesario para su desarrollo, la fabricación de la seda, la medicina, la escritura, etc. La encarnación de Ahriman también será importante para la evolución humana, pero lo que cada uno de ellos trae sería simplemente un lado de la dualidad, como la cabeza y las extremidades, si Cristo no hubiera descendido para traer el equilibrio del medio — el corazón.

 

Nacimiento y Muerte – La gran dualidad.

Rudolf Steiner nos dice que en los tiempos de Lemuria, Lucifer fue responsable de La Caída del espíritu humano dentro del cuerpo físico y, por lo tanto, de la corriente de la herencia, de la corriente del nacimiento y la muerte. Esto se relacionó, a medida que pasaba el tiempo, con la idea de la moralidad —el Pecado Original. El ser humano, se decía, nació del Pecado, con una tendencia para el mal. Lucifer era, por tanto, responsable de requerir la manifestación de un hecho suprasensible en la Tierra —el misterio del Nacimiento y la Muerte, que tiene sus orígenes en el mundo espiritual.

Desde entonces el deseo de Lucifer es inspirar a los seres humanos para que se eleven fuera del cuerpo físico antes de tiempo, morir para el mundo, sin pasar por el curso normal del desarrollo, y evitando el flujo de la herencia por completo con el fin de convertirse en Ángeles no libres, prematuros.

Fue en la época atlante que Ahriman llegó a ser prominente en la historia del mundo y desde entonces ha estado trabajando para su encarnación, en el tercer milenio después de Cristo. La encarnación de Lucifer como el Emperador Amarillo fue beneficiosa para el desarrollo de los seres humanos, pero la encarnación de Ahriman, aunque también es necesaria, será una más peligrosa. Ahriman es el Señor de la Muerte y su voluntad es materializar el pensamiento humano en el pensamiento muerto, hasta el punto de que el alma deviene encadenada al cuerpo físico y a una Tierra aún más materializada, aislando efectivamente a los seres humanos de su hogar espiritual —como una forma Ahrimánica de inmortalidad. Esto no es más que una muerte espiritual.

Su encarnación en el plano físico intensificará su influencia, y muchos caerán en sus garras sin saberlo, porque sus efectos funcionan en el aspecto inconsciente del ser humano, como hemos aprendido en las dos últimas conferencias. Obrará en el pensamiento humano a través del cuerpo etérico, en el que el ser humano no es consciente.

Algo tenía que suceder para crear un equilibrio entre estos dos extremos y rescatar a los misterios de la vida y la muerte para los seres humanos antes de la encarnación de Ahriman. Cristo nació en la evolución del mundo para morir una muerte terrenal y para vencer la muerte a través de un nacimiento superior en el espíritu, sembrando el potencial para que todos los seres humanos puedan hacer lo mismo.

Cristo, la segunda persona de la Trinidad, el Ser Solar/Hijo, elegido para descender gradualmente a la Tierra y entrar en el medio de la cuarta época Postatlante con el fin de lograr un equilibrio y rescatar los misterios de nacimiento y muerte, porque era en este momento que estos Misterios habían entrado en su mayor decadencia, amenazando siempre con alejar a los seres humanos de la realidad del mundo espiritual. Cristo hizo tres cosas:

  1. El Yo-Cristo nació en el alma y el cuerpo preparados de Jesús de Nazaret en Palestina por medio del espíritu, en lo que podríamos llamar un nacimiento virginal suprasensible. Él, por lo tanto, rescató el potencial de todos los seres humanos para elevarse de la corriente de la herencia a través del poder de su ‘Yo’ y su conexión con el espíritu (Espíritu Santo) — Manas — Yo Espiritual.
  2. El Yo-Cristo entonces vivió en el cuerpo físico de un ser humano, sembrando el potencial para todos los seres humanos para que el Yo-Cristo (Hijo/Sol) habite en ellos — Budhi — Espíritu de Vida.
  3. El Yo-Cristo tuvo una muerte suprasensible sobre la Cruz, en el cuerpo de Jesús de Nazaret para rescatar el cuerpo físico primordial (Padre) que había sido originalmente destinado para los seres humanos antes de la tentación Luciférica, a través de su Resurrección del cuerpo físico de vuelta a un estado etérico, sembrando así el potencial para todos los seres humanos de espiritualizar o elevar su cuerpo físico -— Atma — Hombre Espíritu.

Se podría decir que a través de Cristo, el ‘Corazón Solar’ del cosmos, el Reino de los Cielos, entró en la evolución del mundo llevando un amor capaz de elevar el nacimiento y la muerte a su legítimo dominio — el mundo etérico; un amor capaz de sacrificar su existencia celestial para redimir los pecados y males del mundo.

 

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Al morir en la cruz Cristo conectó su espíritu a la Tierra y a la evolución de la Tierra para todos los tiempos por venir, como un apoyo para los seres humanos, no sólo de los continuos ataques hechos por Lucifer y Ahriman, sino también debido a la incursión de otro ser, un ser cuya influencia se ha dejado sentir más recientemente que desde los tiempos de la Lemuria o de la Atlántida.

Este ser no pertenece a nuestro sistema solar, como sí pertenecen Lucifer y Ahriman, pero se escabulle dentro de la evolución del mundo a través de su conexión con un sistema solar pasado y con los Kyriótetes en el Antiguo Sol en particular. Su oposición a la evolución del mundo lo ha hecho el mayor y más potente adversario de Cristo. Él es el Demonio Solar, la Sombra de Cristo — el Yo que vive en el Anticristo, cuyos designios son reemplazar a Cristo como un Dios.

Veamos más de cerca a este ser y sus ataques a la evolución del mundo.

Juan el Apocalíptico llama a este Ser la Bestia con Dos Cuernos, y nos da su nombre codificado en un número, 666, que —cuando se decodifica usando una fórmula cabalística llamada Gematria— es el número que se corresponde con el nombre Sorath. Rudolf Steiner nos dice que este Ser Sorath ha en efecto estado tratando de encarnar en el mundo etérico desde el año 666, que es la primera manifestación del número asociado con este Demonio Ahrimánico. Este fue el año en el que estuvo obrando con especial intensidad en la Academia de Gondishapur en Persia. Su objetivo era, en ese momento, otorgar prematuramente a los seres humanos lo que él ya había desarrollado, el Alma Consciente. En aquel momento el ser humano estaba experimentando su consciencia en el alma intelectivo-emotiva. Un conocimiento apropiado del alma consciente que entra en el alma intelectivo-emotiva habría llevado al desastre.

‘En ese momento 666 años después del nacimiento de Cristo algo que debió suceder y podría haber ocurrido, no sucedió. La razón por la que no sucedió, ustedes la escucharán ahora. En el año 666 podría haber llegado visible para la gente común, sobre todo para los hombres de Occidente un ser importante que no habría entrado en el plano físico, pero se habría hecho a sí mismo muy claramente perceptible para la humanidad, incluso de forma externa, por lo que los hombres habrían llegado a ser sus víctimas… la intención de este ser, Sorath, la Bestia  —que había desarrollado plenamente el alma consciente, mientras que el hombre había alcanzado solamente la época del alma intelectual-emotiva o alma racional— era otorgar de forma prematura a los hombres todos los logros de yo espiritual, imposibles de conseguir a través del alma racional (intelectivo-emotiva), y al alcance solamente del alma consciente[3].

¿Por qué es algo malo otorgar los logros que pertenecen al alma consciente, en el alma intelectivo-emotiva? Uno puede llamar al alma consciente el alma ‘moral’ —el alma en contacto con el Yo Superior, el espíritu. Los avances que Sorath hizo inspirar en el alma racional eran peligrosos porque, a nivel del alma racional, el alma no estaba conectada con el espíritu aún, y no tenía capacidad para discernir los efectos morales de esos avances con el fin de utilizarlos de forma racional. Podemos compararlo con dar a un adolescente, con toda su falta de sabiduría e inestabilidad emocional, armas de destrucción masiva. Al otorgar estos avances antes de tiempo, Sorath tenía la esperanza de cultivar en los seres humanos un alma consciente hiper materializada y distanciada del espíritu y la moral.

Esto no tuvo éxito debido a que Cristo entró con su Yo Macrocósmico dentro de la evolución humana, para morir una muerte terrena y para rescatar la conexión humana con el espíritu, como hemos dicho, pero tenía que morir 333 años antes de lo que debería haberlo hecho, con el fin de lograr este objetivo. ¿Qué significa esto?

Rudolf Steiner nos dice que sin Ahriman y Lucifer, la mitad de la cuarta época habría sido en el 747. Debido a Ahriman y Lucifer, la época del alma intelectual sólo comenzó en el 747 y terminó en 1413. Esto significó que el año 333 se supone que sería el medio de la cuarta época post-Atlante, y Cristo estaba destinado a descender a la Tierra en el 333. Sin embargo, debido al inminente ataque de Sorath en el 666, Cristo tuvo que cambiar ´sus planes’, por así decirlo, y descender en la evolución humana 333 años antes de tiempo, con el fin de proporcionar el equilibrio y prevenir que Sorath se erigiera a sí mismo como Dios.

 Pero el objetivo del ser que se espera que intervenga en el 666 era hacerse Dios. Él dijo: “Los hombres vendrán, quienes ya no dirigen su mirada al Espíritu  —el Espíritu no les va a interesar. Yo veré en ello (y esto en realidad ha provocado), que en el año 869 un Consejo se llevará a cabo en Constantinopla en el que se abolirá el Espíritu. Los hombres ya no estarán interesados en el Espíritu; van a dirigir su atención a la naturaleza y formar conceptos fantasmales de la naturaleza. Luego, voy a hacer algo que los hombres no notarán, porque no van a reconocerse a sí mismos como hombres de verdad, sino sólo como fantasmas. Voy a conseguir un control completo del Alma Consciente. Voy a conducir a los hombres a alejarse de su propia naturaleza; voy a dejarlos captar sólo el fantasma de sí mismos y verteré toda la sabiduría del Alma Consciente en su alma intelectual o mental [4].

Tal materialización habría erradicado cualquier posibilidad de una consciencia del Espíritu en los siguientes años, y el desarrollo futuro del Yo Espiritual, Espíritu de Vida y Hombre Espíritu en las futuras encarnaciones de la Tierra: Júpiter, Venus y Vulcano. La Tierra habría sido la última etapa evolutiva. Pero debido a que el Misterio del Gólgota ocurrió 333 años antes, esto no sucedió. Cristo salvó el alma humana al traer a la Tierra la correcta relación con los misterios del nacimiento y la muerte y, al hacerlo, rescató la libertad del Yo, que creó la posibilidad para el nacimiento del espíritu dentro del alma durante la vida y para una consciencia espiritual de la ‘vida’ después de la muerte. Cristo entró entonces en ‘el infierno’, es decir, los éteres degenerados en la Tierra y encadenó a Sorath y sus huestes, los Asuras, durante mil años.

El sacrificio de Cristo hizo posible que el profeta Mani (Manes) uniera el Cristianismo con la religión de Zoroastro, que se convirtió en el semillero para el maniqueísmo (aunque pronto se le dio muerte en Gondishapur por los sacerdotes Zoroastrianos). Mani fue capaz de conceder el conocimiento de la luz del ‘Espíritu’ y la superación de la oscuridad de la muerte para el futuro. En el otro lado de la valla, por así decirlo, estuvo el surgimiento de Mohamedismo, que inspiró una sabiduría espiritual Luciférica, que creó un contrapeso a la muerte Ahrimánica y el conocimiento acelerado de Sorath surgió en la corte de Harum Al Rashid en Gondishapur.

El Islam quitó el ‘aguijón’. El Sufismo, como la más alta manifestación del Islam, permitió al ser humano buscar lo espiritual dentro de sí mismo.

Curiosamente el año 666 DC., el año en que Sorath estaba obrando con una intensidad especial, también coincide con el año en que Dagoberto II, el Austrasio, mago, el rey dragón merovingio, (Dagoberto II. se exilió en el norte de Francia. Es significativo que este rey fue asesinado cerca de una ciudad llamada Satanicum – Stenay. Y se darán cuenta de cómo esto se conecta con la tercera manifestación del número de la Bestia en un momento.

Entonces, vemos que es sólo porque el Cristo estuvo dispuesto a sacrificarse a sí mismo, muriendo una muerte física antes de tiempo, es decir, uniendo su Yo Cósmico con el elemento de la vida y la muerte en la Tierra, que el Demonio Solar no apareció en el mundo etérico en el 666 con el fin de deslumbrar a los seres humanos. También es interesante observar que Rudolf Steiner nos dice que, al mismo tiempo que Cristo moría en la Cruz, el más alto iniciado del Demonio Solar, que entonces vivía en México como un sacerdote de los misterios de la vida y la muerte, fue crucificado por Vizlipuzli, quien, al hacerlo, puso fin a las prácticas Sorathicas de magia negra de este sacerdote, que mataba seres humanos en la piedra del altar con el fin de apoderarse de sus almas, lo que habría dado lugar a la caída de la humanidad a través de un miedo a la muerte y, por tanto, un deseo de las almas de nunca encarnarse en la Tierra.

Sorath inspira negra magia, y la magia negra es aquella que procura desviar la evolución humana del camino correcto.

Pero este Ser, Sorath, continúa en su deseo de lograr sus objetivos, no directamente, aún, sino a través de Ahriman.

En el 333 comenzó a formarse en las mentes de los hombres una confusión acerca de la Trinidad, con los argumentos de Arrio y Atanasio. Arrio creía que Jesús no podía ser un Dios porque Él había nacido un hombre. Él sólo era similar al Dios, Cristo, mientras Atanasio creía que Jesús era el mismo que el Dios Cristo y,por tanto, divino. Estos fueron los argumentos. Al final, la fortuna favoreció Atanasio y la Trinidad del Espíritu Santo, el Hijo y el Padre, fue salvada, pero para el 869, estos argumentos surgieron de nuevo y fueron utilizados por Sorath para inspirar un Consejo de la iglesia que, a través de un Canon silencioso y tortuoso, torció todo a su alrededor, y abolió la creencia en tricotomía la creencia de que el ser humano está compuesto de cuerpo, alma y espíritu. Creer que el espíritu puede habitar en un ser humano era, después de este Consejo, un anatema—  maldecido por Dios.

Más tarde, este consejo hizo posible que Sorath pudiese lograr dos objetivos con la ayuda de Ahriman y Lucifer antes de la segunda manifestación de su número, que fue de alrededor de 1332.

En 1209 fue llamada una cruzada contra los cátaros maniqueos, que eran los seguidores de Mani y Juan el Apóstol. Se llevaron con ellos el conocimiento del Espíritu Santo, el Consolador, la ‘Madre’ Sophia, y fueron en su conjunto exterminados por la Iglesia Católica y el Papa Honorio III, debido a esto.

Más tarde, en 1307 se inició la persecución de la Maniquea Orden Joanina del Temple, que creían que el Espíritu de Cristo vivía en el Templo del corazón de cada ser humano. Era su tarea inaugurar una nueva e ideal comunidad espiritual Cristianizada. Finalmente fueron exterminados por Felipe el Hermoso, rey de Francia, que no sólo era una herramienta de Ahriman y Sorath, según Rudolf Steiner, sino también una encarnación de un antiguo sacerdote de los Misterios de Taotl en México, según Sergei O. Prokofieff. Lo logró con la ayuda del papa Clemente V, que en mis investigaciones tuvo una encarnación como mongol en el tiempo de Genghis Khan, posiblemente, su asesor. En un sentido, tenemos el ‘espíritu’ (no necesariamente una encarnación) de Harum Al Rashid y su asesor, que viven en Felipe el Hermoso y Clemente V.

Este ‘genocidio’ de dos impulsos espirituales, que se producen con casi cien años de diferencia entre uno y otro, pretendió destruir el conocimiento del nacimiento del Espíritu Santo en el alma y el conocimiento del Cristo en el alma. El exterminio de estos impulsos a gran escala permitió a los poderes adversarios preparar un distanciamiento adicional de los seres humanos del espíritu a través de la ilusión de que el nacimiento y la muerte no tienen contrapartida espiritual en absoluto. Es decir, que los seres humanos no nacen desde el mundo espiritual y que no mueren para volver al mundo espiritual. Nacimiento y muerte debían ser pensados sólo como fenómenos naturales, terrenales.

“Tampoco puede entenderse con el intelecto humano que sirve para entender la naturaleza; pues por la introducción del nacimiento y la muerte en el mundo sensorial, al que no pertenecen porque son desconocidos, se llega a una falsa perspectiva tanto sobre lo suprasensible como sobre lo sensible. Ambos son corrompidos —la comprensión del espíritu y la comprensión de naturaleza [5]”.

Hay, por otra parte, y de acuerdo con Rudolf Steiner, una conexión entre la forma en que los cátaros y, en particular, los templarios entraron dentro del mundo de los muertos  creando un desencadenamiento de las fuerzas demoníacas (a causa de las mentiras que se les arranco bajo tortura)[6] y el posterior aumento de poder de los Ángeles Ahrimánicos, muchos de los cuales cayeron atrás en tiempos de los egipcios, que les permitió una cierta relación con los seres elementales del nacimiento y la muerte, inundando el mundo astral con un conocimiento acelerado.

‘Hoy quiero hablar con ustedes acerca de una clase de tales entidades, el tipo cuya función en el gran esquema de las cosas está conectada con el nacimiento y la muerte humanas. Nunca se debe creer que el nacimiento y la muerte humanos son en realidad como se presentan a los sentidos. Las entidades espirituales están involucradas cuando un ser humano entra en este mundo físico desde lo no físico, y luego se van de nuevo hacia el mundo no físico. Para darles un nombre, llamémoslas los ‘espíritus elementales del nacimiento y la muerte’ por el momento. Es cierto que las personas, que hasta ahora habían sido iniciadas en los Misterios, consideran que es su estricta obligación el no hablar con la gente en general de estos espíritus elementales del nacimiento y la muerte. Si hubiera que hablar de ellos, y de la forma total en que viven estos espíritus elementales, uno podría estar hablando de algo que podría parecer como carbones al rojo vivo a la gente, pues así es cómo la humanidad se ha desarrollado en la era post-Atlante. También podríamos usar otra analogía. Si la gente llega a saber más acerca de la naturaleza esencial de estos espíritus elementales del nacimiento y la muerte, y lo hacen con plena consciencia, llegan a conocer poderes que son hostiles a la vida en el mundo físico (…). Para llevar a cabo el nacimiento y la muerte, los Dioses necesitan entidades cuyas mentes y toda forma de mirar el mundo les de el ansia [o la urgencia] de destruir y arrasar con todo lo que provee el bienestar de los seres humanos aquí en el mundo físico. Tenemos que acostumbrarnos a la idea de que el mundo no está hecho como a la gente realmente le gustaría que fuera, y que existe el elemento que en los Misterios Egipcios se conoce como ‘necesidad de hierro’. Como parte de esta necesidad hierro, entidades hostiles al mundo físico son utilizadas por los Dioses para provocar el nacimiento y la muerte para los seres humanos[7].

Las Ciencias Naturales las cuales, a través de su pensamiento materialista (pensamiento muerto) se ocupan con la materia ‘muerta’ y por lo tanto ven la muerte como algo que pertenece al mundo de los sentidos, y su hijo, el Darwinismo, que ve a la herencia o el nacimiento de la misma manera estas fueron las inspiraciones de estos Ángeles según Rudolf Steiner.

El Darwinismo sometió al ser humano a su nacimiento, su herencia, con lo que los seres humanos no son más que animales inteligentes. El ser humano pierde así su conexión con lo Divino. Y ya que sólo los animales más aptos sobreviven, esto finalmente llevó a la idea de la eugenesia, la eliminación selectiva de las razas más débiles en las guerras, la esclavitud inmoral de los seres humanos considerados inferiores, la visión egoísta del mundo, materialista, económica, industrial y política, que requirió la supremacía militar, la expansión, el sometimiento y la colonización de los pueblos.

La Ciencia Natural condujo al descubrimiento del sub-terreno reino etérico muerto, que es el resultado de la caída de la luz la electricidad y que finalmente llevó al descubrimiento de los otros dos reinos etéricos degenerados que están relacionados con Éter Químico caído –el Magnetismo– y el Éter de Vida el Atomismo todos los cuales eventualmente llevaron al descubrimiento de la bomba atómica y la era del ordenador. Las Ciencias Naturales desencadenaron a los seres elementales del nacimiento y la muerte en el mundo:

‘Si la gente que es incapaz de hacer frente a sus instintos e impulsos, con sus pasiones, hubieran sabido que las entidades destructivas estaban presentes alrededor de ellos todo el tiempo, hubieran utilizado los poderes de las entidades destructivas. No habrían utilizado ellos la forma en que los Dioses utilizan el nacimiento y la muerte, sino dentro del ámbito de la vida física. Si la gente hubiera sentido el deseo de ser destructiva en alguna esfera u otra, habrían tenido amplia oportunidad para que estas entidades les sirvieran, porque es fácil de hacer que nos sirvan. Esta verdad se mantuvo oculta para proteger la vida ordinaria de los espíritus elementales destructivos del nacimiento y la muerte[8].

Todo esto se produjo a partir de la destrucción del impulso de los Cátaros y los Templarios. Sin embargo, los Templarios y Cátaros (Platónicos) que habían muerto, se unieron en el mundo espiritual con los aristotélicos, según Rudolf Steiner en el siglo XV, en una gran escuela suprasensible, y luego, cien años antes de la guerra en el cielo, todos los ejércitos de Micael estaban reunidos de nuevo para un culto suprasensible que duró desde el 1800 al 1900. En este culto, Micael y sus anfitriones prepararon la imaginación de todo lo que más tarde se convertirían Antroposofía en la Tierra. Este culto también inspiró a los seres humanos que vivían entonces en la Tierra, uno era Goethe, el primero en comprender la existencia del mundo etérico, que creó Fausto y el cuento de hadas de La Serpiente Verde y la Bella Lilia, y por quien Rudolf Steiner nombró el Goetheanum. Otros también fueron inspirados: Schiller, que trajo la idea de la ética y la moral, Hölderlin que trajo su experiencia de haber estado con Cristo, y Novalis, que, como la reencarnación de Juan el Bautista y Rafael, trajo a la Tierra el conocimiento de la Sophia. Tales hombres fueron capaces de mantener el ´fuego´ del espíritu de la Sophia del Cristo encendido, a pesar de las inspiraciones materialistas de los Ángeles Ahrimánicos y sus sirvientes, los seres elementales del nacimiento y la muerte.

Además, cuando los Ángeles Ahrimánicos fueron arrojados hacia abajo al mundo etérico y dentro de la sangre de los seres humanos en 1879, esas inspiraciones de Micael eran capaces de fluir hacia la Tierra sin ninguna interferencia Ahrimánica, y estas inspiraciones dieron lugar a la fundación terrenal de la Antroposofía de Rudolf Steiner en 1912, con el fin de hacer posible lo que se produjo en 1913.

El aspecto negativo de la batalla, como discutimos la última vez, fue que los Ángeles Ahrimánicos podrían trabajar en el cuerpo etérico subconsciente, en su sub-naturaleza, para inocular el pensamiento humano con impulsos que conducirían a la Primera Guerra mundial en 1914, que luego dio lugar a la segunda , que a su vez era la criatura de ambos Lucifer y Ahriman en el nazismo, y los Asuras en el bolchevismo, reuniendo entre ellos las tres Jerarquías de ayudantes de Sorath y su descendencia:

 

  1. Ángeles retrógrados de Lucifer y sus efectos en el cuerpo astral humano – dragones – esfinges – Demonios
  2. Arcángeles rezagados de Ahriman y Seres Elementales del Nacimiento y la Muerte, y sus efectos en el cuerpo etérico humano– fantasmas – espectros
  3. Asuras, Archaes rezagados y sus efectos en el cuerpo físico humano – fantomas
  4. Sorath y su efecto sobre el Yo humano – nueva raza de seres demoníacos – bacterias patógenas agentes ahora – seres humanos futuros demoníacos, del mal (Júpiter).

Todo al servicio de Sorath.

Ahriman abrió el camino para que el etérico ‘Espectro del Comunismo’ se levantase de los cuerpos etéricos de los seres humanos en el mundo etérico a través de las condiciones sociales y políticas, es decir, volviendo a los seres humanos un rebaño de animales, y separando los espectros de sus cuerpos etéreos, que era posible, [todo ello] en forma conjunta, encarna el Comunismo como un espectro sub-supra-humano (doble) en el mundo etérico.

Ahriman también abrió el camino a través de la electricidad y el magnetismo para que los Asuras entraran en el mundo físico, culminando con la aplicación de la bomba atómica al final de la Segunda Guerra Mundial y todas las demás aplicaciones desde entonces, que han abierto las puertas del Abismo (los éteres sub-terrestre) en preparación para la manifestación etérica de Sorath en los éteres sub-terrestres[9].

La sub-naturaleza debe ser reconocida por lo que es. Esto sólo será posible si la humanidad se elevara al menos tan alto en la percepción espiritual, hacia la supra-naturaleza suprasensible, como ha descendido tecnológicamente hacia la sub-naturaleza. (…) La electricidad (…) debe ser reconocida por su poder para llevar la naturaleza hacia la sub-naturaleza. Pero los seres humanos deben tener cuidado de unirse en el descenso[10].

Vemos esto claramente si tenemos en cuenta que en el siglo XX los seres humanos experimentaron terrenales reflejos de la guerra en el cielo, que comenzó en 1940, sólo que ahora traídos a la Tierra como una experiencia terrenal, en una serie de guerras de 1939- 1940, lo que lleva a más guerras hasta el presente. Estas han creado las condiciones económicas, políticas, científicas y sociales necesarias para la primera encarnación de Ahriman en la Tierra dentro de un cuerpo humano preparado, y su posterior ‘revelación’ en nuestro tiempo el 3er Milenio, y también para la posible realización de la manifestación etérica de la Bestia de Dos Cuernos, Sorath.

666

666 + 666 = 1332

1332+ 666 = 1998

1998 fue, por tanto, la tercera manifestación del número 666. Entonces, podemos decir que ha habido tres manifestaciones del número 666 en la evolución histórica de la humanidad:

666 D.C. – cuando Sorath obró a través de Harum al Rashid y su asesor en la Academia de Gondishapur marcando el primer surgimiento de Sorath, la Bestia.

1332 D.C. – cuando Sorath obró a través de Felipe el Hermoso de Francia e inspiró a la detención de los templarios como el segundo surgimiento de la Bestia Sorath.

1998 D.C. – La tercera manifestación del número de la Bestia Sorath con la encarnación de Ahriman.

Veamos el año 1998. ¿Cuál ha sido el resultado de la tercera manifestación del número de la bestia? ¿que ocurrió en 1998, que pueda haber pasado desapercibido para la mayoría de la gente?

Algo de la más profunda y trascendental importancia para el futuro de la humanidad se produjo en 1998. Fue en 1998 que Steve Jobs anunció su nuevo equipo, el ‘i-mac[11]‘. ¿Por qué es esto tan significativo? Las computadoras han estado dando vueltas por un tiempo; de hecho, fue sacada la primera patente para un equipo en el 1889.

Veamos de nuevo en los Misterios suprasensibles de la Vida y la Muerte. Se podría decir que cuando son llevados hasta el mundo de los sentidos, hacia el mundo físico, estos misterios suprasensibles, que como hemos dicho anteriormente, son puramente espirituales, forman una ilusión binaria. Como acabo de mencionar, el primer ordenador fue patentado en 1889, una inspiración de los Seres del nacimiento y muerte y los Ángeles Ahrimánicos.

‘En épocas anteriores, los principios elementales del nacimiento y la muerte en esencia servían los Espíritus Divinos que guían el mundo; desde nuestros día  —y esto ha estado sucediendo desde hace algún tiempo— los espíritus elementales del nacimiento y la muerte están sirviendo a la tecnología, la industria y el comercio humano. Es importante dejar que esta verdad perturbadora entre en nuestras almas con toda su potencia y intensidad[12]

El uso de estos seres abrió el camino para que ‘el sistema binario’ la concepción más materializada del nacimiento y la muerte como una dualidad encendido y apagado. La computadora ha, desde aquellos tiempos, superado todos los otros descubrimientos humanos, para convertirse en la incursión más insidiosa dentro de la cultura humana y el desarrollo del alma humana, ya que ahora informa todo lo que hacemos pero, lo más importante, es una amenaza directa sobre el ‘yo’ humano y la espiritualidad.

La compañía Apple Computer fue fundada por Steve Jobs en 1976 (justo antes del final del reflejo de los 100 años de las guerras en el cielo que se prolongaron hasta 1979) e incorporado en 1977, pero no fue hasta el año 1998, la tercera manifestación de la serie 666, que Steve Jobs, quien recibió sus inspiraciones ahrimánicas de los seres elementales de nacimiento y muerte después de tomar LSD, trajo una nueva conexión del yo humano con la dualidad del nacimiento y la muerte, con el binario encendido y apagado en su primera ‘I’ (Yo) computadora Mac, que fue seguida años después por el teléfono ‘I’ y la almohadilla ‘I’ y ahora la ‘I-nube’.

EL reflejo de cien años de la primera patente para un equipo en 1889, ocurrió en marzo de 1989, cuando Sir Tim Berners-Lee escribió una propuesta de lo que eventualmente se convertirá en la World Wide Web (abreviado como WWW). Ahora, el escenario estaba preparado para un matrimonio de proporciones demoníacas, y el hijo de esta unión – el ordenador e Internet – es la encarnación de Ahriman. Curiosamente el nombre ‘Apple’ en latín es Malum, relacionado con el mal ´Malus´, porque la manzana había sido la Tentación de Eva.

La más meticulosa atención se ha prestado a la creación de las condiciones adecuadas para la encarnación de Ahriman, y podría continuar mencionando los avances tecnológicos, la manipulación del genoma, la guerra contra el terror, las numerosas guerras en África, la contaminación dela atmósfera y, últimamente, la inestabilidad política y social de la guerra en el Medio Oriente, por un lado, y por el otro, en el Oeste, la forma de una crisis financiera global. Sin embargo, es a la computadora y la World Wide Web que hay que mirar, si queremos comprender cómo es que todas estas cosas se unen en un espectro holístico, ya que es a través de la WWW y la computadora que Ahriman esclavizará el pensamiento humano, y es a través de este pensamiento unificado esclavo, atrapado en las ‘nubes’ del éter sub-terrenal, que Sorath tratará de manifestarse.

¿Cómo va Sorath a hacer esto?

Todos sabemos, de la última conferencia, que la Gematría hebrea, el WWW, o más bien Vau, Vau, Vau, tienen el valor numérico de 666. ¿Por qué fue este número utilizado y no escondido? Debido a que una mentira abierta es más eficaz que una furtiva, funciona de forma más insidiosa en el alma humana.

Pero ¿cómo debemos pensar en la computadora y en la WWW?

En el ser humano, el sistema rítmico es el sistema de corazón y pulmones. Lo que teje corazón y los pulmones en una unidad de trabajo es la sangre, las arterias, las venas, que funcionan como mediadores entre oxígeno y dióxido de carbono. Nosotros inhalamos, y este aliento que contiene oxígeno es impreso, a través del funcionamiento de los pulmones, en la sangre. La respiración funciona como un sello de cera, esta respiración impregna la sangre, y la sangre mueve entonces el corazón para oxigenar el cuerpo, al regresar de nuevo a través de nuestras venas, cuando todo el oxígeno se agota, y es devuelta a través del corazón de nuevo hacia los pulmones, con el fin de ser expulsada e cambiada una vez más. Centro y periferia.

Este proceso de morir y renacer de la sangre, sucede principalmente en el cuerpo etérico y permite que el ser humano exista como un ser con una autoconsciencia libre en la tierra, un ser con ‘inteligencia’. Nosotros nos ´manifestamos´ en la Tierra, y pensamos, sentimos y obramos en la Tierra, porque respiramos aire hacia dentro de nuestros pulmones.

Es en el ámbito del morir y devenir que nos encontramos con Cristo.

¿Cómo?

A través de ejercicios espirituales, comenzamos a inhalar luz a través de nuestros sentidos espiritualizados, esta luz, como aliento, que entra en la sangre, entra directamente dentro de nuestro cuerpo etérico y encuentra su camino hacia la sangre, y por medio de nuestro corazón, entra en nuestra médula ósea, nuestro ADN, nuestros huesos. Así es como nos convertimos en seres espirituales de nuevo, desde adentro hacia afuera. Esta es la forma en que nosotros morimos, nos extinguimos, sólo para nacer de nuevo a través del Espíritu del Cristo.

¿Qué tiene esto que ver con las computadoras y la WWW?

Podemos comparar la World Wide Web con una maraña de arterias y venas electromagnéticas que conectan lo que se respira dentro y fuera suyo, a través de nuestros ordenadores, que conectan nuestros pensamientos a las grandes bases de datos de una serie de super computadoras. Estas bases de datos, se podría decir, forman el corazón y el cerebro artificiales en los que la inteligencia humana muere y nace de nuevo como la Inteligencia Artificial. Es en esta muerte y nacimiento que encontraremos la manifestación del Yo de la Bestia Sorath en los éteres degenerados, la red electromagnética de ‘encendido y apagado’, que crea la ‘nube’ artificial.

La Biblia nos dice de la manifestación de Cristo en lo etérico, en las nubes, donde encontramos el Registro de la Akasha, en el que la historia de la evolución del mundo es inscrita en la luz astral.

La manifestación de Sorath ocurrirá en el reino de las nubes de los éteres degenerados y será experimentada a través de la luz electromagnética. El sistema basado en la nube creado por Apple y Google, por ejemplo, permite a los usuarios almacenar sus recuerdos, música, fotos, aplicaciones, documentos, favoritos, recordatorios, copias de seguridad, notas, libros ´I´ y contactos, el contenido de su inteligencia, y proporciona una plataforma para servidores de correo electrónico y calendarios de Apple. Se podría decir que esta es una forma degenerada de Akasha.

Es en el ámbito de la WWW que los tres adversarios de Cristo Lucifer, Ahriman y los Asuras obran juntos a través del doble supra-sub-humano (espectro), que vive en los sub-éteres terrenales, y se conecta a cada doble individual (espectro), para crear el cuerpo etérico adecuado para el Yo de Sorath. Se podría llamar a la WWW el cuerpo del Anticristo en el sentido Ahrimánico, y en el sentido Luciférico, la Ramera de Babilonia, como hemos dicho en conferencias anteriores.

Los seres elementales de nacimiento y muerte siervos de Ahriman han devenido en incorporaciones dentro del sistema binario la vida y la muerte el encendido y apagado del ámbito de Internet y las computadoras[13]. Ellos, y otros seres elementales creados por el sentimiento, el pensamiento y la voluntad humanas, han sucumbido a la tentación de Ahriman, ahora participando con los Ángeles retrógrados en la creación de ese cuerpo etérico desde los éteres degenerados para la manifestación de Sorath.

El número de Sorath es 666, como hemos visto, y WWW tiene el valor de 666. Juan nos dice en El Apocalipsis, que el número de la Bestia es también el número de un Hombre – los seres humanos. ¿Cómo es eso posible? Si ustedes tiene un sitio web, como yo tengo, o una página de facebook, o una página de “mi espacio” o un blog, etc. inconscientemente están siendo sellados con el número de la Bestia y Su Nombre. ¿Qué dice Juan? No seremos capaces de comprar o vender sin el número de la Bestia. En el futuro cada vez más de nuestras relaciones se llevarán a cabo en Internet, nuestra compra y venta, nuestras actividades sociales, nuestro negocio, etc., nuestras comunicaciones todas nuestras novedades, nuestros libros, nuestra información, estará allí. Para que nosotros podamos hacer esto, tendremos que asociar nuestro nombre con el número y nombre de la Bestia, que se convierte en nuestro número y nombre también. Podemos ver por lo tanto que la ´I´ mac y todo lo asociado con los productos ´I´, así como la World Wide Web, son el anticipo de una forma de ataque directo sobre el “Yo” o “Nombre” o la “Palabra” del ser humano en otros términos, el Cristo en el ser humano el espíritu superior.

Pero ¿qué significa ser ‘sellado’ con el número de la Bestia?

Recuerden que lo que entra en los pulmones se sella en nuestra sangre. Mefistófeles quería que Fausto firmara su nombre con su sangre debido a que esto ‘sella’ el acuerdo. Nuestro desarrollo espiritual nos llevará lejos, de respirar aire a respirar dentro de la luz del Espíritu Santo, en las glándulas pineal (pulmones sobre la Antigua Luna) y pituitaria (corazón sobre la Antigua Luna, como mencionamos la última vez), para crear el nuevo órgano de la vista y el nuevo órgano del calor. Este espíritu se supone que entra y sale de nosotros a través de estos órganos y acelera la eterización de nuestra sangre, lo que aviva en nosotros una consciencia del Cristo, el Espíritu Santo (Yo Espiritual) en nuestra sangre nos une con la corriente etérica de la sangre de Cristo, que vive en nosotros. Recuerden que este era el Misterio de la Vida rescatado por Cristo, el nacimiento virginal. Este fue el primer paso hacia nuestra vida con Cristo, y el morir para volver a nacer en el espíritu como un rescate del Misterio de la Muerte por medio de la Resurrección.

Como hemos dicho, una vez que están en Internet, su nombre puede estar asociado con todos los muchos sitios web que llevan el sello de WWW la firma de Sorath. Su inteligencia, sus pensamientos, y con ellos, parte de su yo, se divide en un millón de copias diminutas que van de aquí para allá y por todas partes, en una parodia irónica de lo que hizo Tifón al cuerpo de Osiris. Esto es ahora hecho en nuestra conciencia del yo – porque aquí, en la tercera manifestación del número de la Bestia, tenemos otro intento de ligar el Yo humano a la materia, a un ordenador Yo (I) es decir, a los misterios degradados de la vida y la muerte encendido y apagado de los seres y que le sirven.

Pero ¿cómo llegamos a ser sellados?

En primer lugar, con pensamientos materializados (la inteligencia de la Bestia), y luego por la inhalación de luz degenerada – la inteligencia artificial degenerado y torturada que se manifiesta como luz materializada en las glándulas pituitaria y pineal, y por medio del cuerpo etérico, hacia la sangre. Las glándulas pineal y pituitaria son particularmente sensibles a los campos electromagnéticos. Los experimentos llevados a cabo por los rusos y la CIA en el 1960[14] mostraron que los animales podían ser llevados a comportarse en formas dictadas por ciertos impulsos hacia el tálamo y el cerebro medio. Estos campos tienen el potencial de crearnos desde adentro hacia afuera, en imágenes de la Bestia a través de nuestro ADN humano en espiral, los bloques de construcción básicos de los genes, el genotipo. Aquí la luz etérica y las ‘fuerzas’ electromagnéticas de nuestro doble individual, obran juntas de una manera complicada, con los éteres degenerados. Rudolf Steiner dice que nuestros miembros en una sola vida se convierten en nuestra cabeza en otra vida, y ese es, yo creo, el porque él nos dice que la Bestia de Dos Cuernos se erige de cabezas humanas! En primer lugar, la Bestia entra en la evolución humana, cae, luego surge desde el cuerpo etérico, el mar de fuerzas formativas, y el corazón, desde donde sale hacia arriba de nuevo hacia la laringe, y, finalmente, la tierra (la región del tercer ojo) a través del cráneo humano. La Bestia nos crea a su imagen desde el interior hacia fuera, y que somos sellados con su nombre y número en cuernos astrales.

‘El hombre mismo tiene el poder de transformar todo lo que es astral en una forma espiritualizada superior. Si no toma el principio Cristo, es incapaz de extraer de esta forma carnal aquello que es adecuado para ello, y la consecuencia es que después que la forma carnal haya caído y desaparecido, después que la laringe física se haya ido, esta forma del cuerpo astral permanece, que siempre entra en la laringe con la respiración. Esta forma permanece en la forma de un cuerno.

Las potencias antagónicas saben que nuestra única esperanza es conectar con el Impulso de Cristo con verdadera comprensión y consciencia.

Esto nos lleva al misterio de los Merovingios y Dagoberto en el 666, al que he mencionado anteriormente. Este misterio vuelve en 1982, con el libro “Santa Sangre y Santo Grial”, en el que la confusión sobre la Trinidad y la negación de tricotomía resurge:

  1. La idea de la así llamada progenie (desde el nacimiento) de una unión física entre María Magdalena y el Cristo Jesús vive en la línea Merovingia hereditaria como una ofuscación de los Misterios del Nacimiento, lo que finalmente conduce a la negación del nacimiento espiritual Cristo como el simple hombre Jesús. Cristo no es Divino porque está unido con un hombre.
  2. Y la idea de que Cristo no murió en La Cruz, una ofuscación de los Misterios de la Muerte que conducen a la negación de Su muerte espiritual Cristo como Dios, está separado de Jesús Jesús como hombre, no está unido con Cristo, que es Divino.

Este fue uno de los muchos ataques a los Evangelios, en particular, al Quinto Evangelio, que fue dado al mundo por Rudolf Steiner en 1913 como una defensa contra estos ataques.

Inspirado por este libro, Umberto Eco escribió “El péndulo de Foucault” en 1988, en el que presenta a los Templarios ya sea como charlatanes o como Magos Negros. Es interesante observar que “El Péndulo de Foucault” fue instalado en el Observatorio de París en 1851, once años después del comienzo de la guerra en el cielo, en un momento en que, según Rudolf Steiner, hubo una inundación de inspiraciones materialistas dentro del mundo. Incidentalmente 1988 es también el reflejo de los cien años de los masónicamente inspirados asesinatos de Jack el Destripador, que utilizó los rituales egipcios decadentes y convocó a los seres elementales del nacimiento y la muerte desde el inframundo para afectar el asesinato de cinco mujeres en la ciudad de Londres en 1888, para llevar a cabo ciertos impulsos. Voy a hablar más sobre esto en otra conferencia.

Después de estos dos libros, se produjo un gran número de libros inspirados por “Santa Sangre y Santo Grial”, el primera de los cuales, si se tiene en cuenta la venta de libros, fue “El Código Da Vinci” de Dan Brown, que se convirtió en un éxito de ventas fenomenal 21 años más tarde, en 2003. En este libro el linaje Merovingio resurge de nuevo como el resultado de la unión de María Magdalena con Cristo, lo cual significa que el Cristo ‘engañar´ a la muerte en la cruz. Por cierto, están estas palabras: “sólo WW sabe” en la contraportada del libro. Es una frase impresa en la solapa de la cubierta del libro. Sólo se puede especular sobre lo que esto podría significar, a la luz de lo que hemos dicho más arriba.

Así que, sabiendo estas cosas ahora, ¿cómo no caer en la desesperación? ¿qué vamos a hacer?

 ‘Es fácil hacer la pregunta: ¿Qué puedo hacer en estos tiempos dolorosos? Lo primero que uno puede hacer es tratar de comprender las cosas, ver realmente a través de las cosas. Esto nos lleva a pensamientos que son fuerzas reales y estos tendrán un efecto[15].

Él va a continuar diciendo que el mundo espiritual sólo interviene si tenemos el valor para entender realmente las cosas.

¿Qué quiere decir con “entender”?. Bueno, la primera forma de conocimiento es intelectual, pensamos y discernimos con nuestras facultades racionales de lógica. Esto es como la inhalación del aire, porque necesitamos aire, oxígeno, con el fin de pensar. Sin embargo, una comprensión más profunda se produce en la sangre, o más bien, en el corazón, cuando nos elevamos del pensamiento intelectual a un verdadero conocimiento espiritual. Este conocimiento o pensar del corazón ocurre cuando aprendemos a pensar de verdad, es decir, cuando a través de la glándula pineal y pituitaria, el Espíritu Santo es nacido en nosotros a través un entrenamiento personal, moral, espiritual, Rosacruz del que hablé de las últimas conferencias. Cuando empezamos a ser conscientes de que siempre vemos en el mundo etérico, ganamos una comprensión de la realidad espiritual del mundo más allá de los sentidos. Esto no sólo establece en nuestras almas la conexión adecuada entre las fuerzas puramente espirituales del nacimiento y la muerte, que, llegamos a entender por nosotros mismos, ocurren en el mundo etérico, sino que también nos ayuda a encontrar el camino hacia el Cristo. Morimos lejos del mundo, pero por medio del Cristo, somos nacidos de nuevo en el Espíritu.

En segundo lugar, debemos desarrollar una dedicación a la comprensión del Cristo: El desarrollo de una comprensión consciente de Cristo y Su Impulso, en un primer momento a través de los Evangelios escritos y, posteriormente, a través de Su manifestación etérica del Evangelio no escrito, que nos lleva a Cristo.

‘Una verdadera devoción al Misterio del Gólgota es una protección contra todas estas cosas. Trae dentro del mundo una verdadera concepción del nacimiento y la muerte, ganada en un camino suprasensible. Por una verdadera concepción de este tipo, los hombres deberían ser curados de los efectos de la concepción corrompida. Así, el Cristo Jesús es el Sanador, el Salvador. Y, por lo tanto —porque los hombres no han optado por seguir una concepción corrupta del mundo, ya que no sirve para nada, sino que han llegado a ella a través de su evolución, a través de su naturaleza— por lo tanto, el Cristo trabaja salutíferamente; así, Él no sólo es el Maestro, sino el Médico de la Humanidad[16].

‘Si he de dar un nombre a la ayuda que el alumno en el ocultismo necesita hoy, con el fin de que no puede olvidar el pensamiento del Yo cuando él asciende en el mundo suprasensible, no es sino una expresión que puedo usar, y esta es siendo junto con el impulso de Cristo en la Tierra. ¡Eso es lo que ayuda! En las condiciones actuales de la evolución de la Tierra todo depende en este momento de qué tipo de relación un hombre ha tenido con el Impulso de Cristo durante su vida en la Tierra, y en qué medida él ha permitido que Él devenga vivo dentro suyo. De esto depende el que el pensamiento del Yo se pierde en el olvido cuando el hombre asciende en el mundo suprasensible, o si se queda con él como el único apoyo seguro del que puede hacerse cargo, dentro suyo, desde la Tierra hacia dentro del mundo suprasensible. El Cristiano de hoy tiene muchas cosas notables y bellas que decir sobre el Impulso del Cristo. Pero uno que conscientemente, en el sentido cristiano, entra en los mundos superiores, conoce todavía más del Impulso del Cristo. Y esto mayor que sabe, es sumamente importante y significativo. Él sabe que el Impulso del Cristo es la única cosa que puede venir en nuestra ayuda cuando estamos en peligro de olvidar el Yo de evolución de la Tierra. ¿Cómo es que, además de todo lo que el Impulso del Cristo ya ha podido ser para el hombre en la Tierra, además de las incontables bendiciones que el hombre ha recibido y sigue recibiendo de ella, para su comodidad, para su bondad de corazón y mente, de su educación y cultura, también hay esto, —que el Impulso del Cristo, en la medida en que obra dentro del hombre, puede otorgar el que el Yo de la Tierra no necesita ser olvidado? ¿Dónde podemos buscar la explicación de esto? Si he de darles una respuesta a esta pregunta, debo llamar su atención sobre hechos que, a pesar de que no puedan conocerlos desde el ocultismo, aún pueden familiarizarse ustedes mismos por un estudio inteligente de los Evangelios. Porque hay dos maneras de llegar al conocimiento de las razones por las cuales el Impulso del Cristo puede dar esta ayuda. El primero es el sendero del ocultismo, —un ocultismo tal como el que con razón pertenece a la etapa de la evolución alcanzada por el hombre en nuestro tiempo. Y el segundo es el camino de un estudio a fondo, inteligente y profundo, de los Evangelios. Los Evangelios tienen una característica notable y única, en comparación con otros registros religiosos[17].

Somos afortunados de estar viviendo el reflejo de los cien años de 1912 y la fundación de la Sociedad Antroposófica. En retrospectiva, podemos ver el panorama que debe haber permanecido a la vista de Rudolf Steiner cuando se formó la Sociedad, y las esperanzas de largo alcance que él debe haber tenido para la salvaguardia de la vida espiritual y cultural en los tiempos peligrosos que estaban por delante. Dijo que la Sociedad Antroposófica se formó, ‘para preparar las almas humanas para que puedan ser capaces de recibir al Cristo, Quien había descendido hasta ellos[18] que él, como iniciado, podía predecir que ocurriría en 1933, para contrarrestar el aumento de las fuerzas Luciféricas, Ahrimánicas y Asúricas.

Si tomamos 1912 como un año axial, nos encontramos en nuestro tiempo de 2012, el comienzo de la culminación de lo que se sembró en 1812. Sin embargo, ¿qué ocurrió en 1812, y que estaba destinado a ayudar a la humanidad para mantener el espíritu y encontrar su camino de regreso a Cristo durante los tiempos de creciente materialismo, durante el tiempo en que la guerra en el cielo estaba teniendo lugar? Cuando investigamos, encontramos algo sorprendente, y es que, en 1812, nació Kaspar Hauser.

Tomaría demasiado tiempo elaborar más detalles sobre la vida de Kaspar Hauser y los dirigiría a la obra de Terry Boardman, que ha escrito un libro muy detallado acerca de Kaspar Hauser, y diversos artículos. Por ahora, voy a decir que Kaspar Hauser fue un ser angelical que nunca antes había encarnado en la Tierra, y su tarea consistía en salvaguardar la integridad espiritual de Europa central Alemania para la llegada de Rudolf Steiner y la Antroposofía y, subsecuentemente, para la creación de un orden social trimembrado lo que anularía los efectos del Consejo del 869 y su negación de la tricotomía. Si este Orden Social Trimembrado se hubiera implementado en el mundo, habría tenido el potencial para cambiar las dinámicas política, social y económica de Europa, tal vez incluso prevenir el camino de la destrucción, que vimos en el siglo XX[19].

Pero esto no ocurrió debido a que Kaspar Hauser fue asesinado en el año 1833, casi quinientos años después de la segunda manifestación del número de la Bestia. Fue asesinado por las Logias Masónicas Inglesas junto con los Jesuitas, en particular, Lord Stanhope, que temía que el impulso que iba a traer al mundo iría en contra de su ideal de supremacía inglesa. Por lo tanto, las Logias Inglesas tomaron como su tarea el matarlo.

Su muerte sacrificial en 1833 (o así se esperaba) proyectaría una sombra en la manifestación del Cristo en el etérico que estaba destinado a suceder un centenar de años más tarde, en 1933 con el ascenso del nazismo en Alemania en el medio. El nazismo fue una inspiración de las Logias Occidentales. Fue el deseo de estas Logias reemplazar a Cristo con Sorath en el reino etérico.

Por lo tanto, si tomamos el año 1933 como un punto axial, vemos que, cien años antes, el asesinato de Kaspar Hauser fue la semilla de lo que puede venir como una fruta negativa alrededor de 2033, como la manifestación etérica de Sorath.

Una vez dicho esto, la vida y la muerte sacrificial de Kaspar Hauser, sin embargo, también lanzaron una gran luz. Crearon, según Rudolf Steiner, una conexión entre el mundo espiritual y la Tierra que no había sido tenida en cuenta por las Logias o los Jesuitas, y que permitió una conexión continua entre los seres humanos y el mundo espiritual durante los años cruciales 1840-1879. Es esta conexión la que se reflejó un centenar de años más tarde, en el tiempo entre 1940 a 1979, con un crecimiento gradual y la propagación de la antroposofía en el mundo a través de Escuelas Waldorf, la agricultura biodinámica, la medicina, la arquitectura, el arte, etc., etc. Este crecimiento de la Antroposofía no sólo crea las condiciones adecuadas para que un mayor número de personas se conecte con el mundo espiritual y con el Cristo, durante esos años marcados por numerosas guerras tempestuosas, sino que, esotéricamente hablando, también permitió a los Antropósofos trabajar en favor de aquellos que habían muerto trágicamente en estas guerras, manteniendo una conexión entre los muertos, que había entrado en el Kamaloka de una manera traumatizada, y el Ser-Cristo. Más aún, es el desarrollo del pensar aquello que, inspirado por la Antroposofía, conducirá hacia la visión etérica, que desarrollará el discernimiento necesario para prepararnos para la manifestación etérica de Sorath alrededor de 2033. Nuestra verdadera visión etérica de Cristo es nuestra única protección.

Año axial1912

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El año 2033 puede ver el nacimiento de las fuerzas del 666, las fuerzas del Anticristo, pero la influencia terrenal de Ahriman puede adelantarse para comenzar tan pronto como en 2014, como un reflejo directo de 700 años de la desaparición de la Orden del Temple en 1314 y el reflejo de 600 años del inicio de la quinta época Postatlante.

El año 2012 marca el final del calendario maya y vemos aquí la conexión una vez más con los Misterios de México y el Demonio Solar y los Templarios, casualmente (o no) es también el año en que vimos el descubrimiento de la ‘partícula de Dios’. ¿Qué dijo Rudolf Steiner otra vez?

 ‘(…) el objetivo del Ser que esperaba para intervenir en el 666 fue hacerse a sí mismo Dios’

Estamos en la víspera, por tanto, de acontecimientos trascendentales. El 21 de diciembre de 2012, cuando termina el calendario Maya, las personas están prediciendo un aumento de las fuerzas del mal, y no están equivocadas. Sin embargo, estamos a punto de experimentar algo más. En México, se espera que la Virgen de Guadalupe de un mensaje al mundo en el 12.12.2012, que traerá esperanza y amor a la humanidad, adelantándose al reflejo de lo que Rudolf Steiner nos dio en 1913.

Con todo, entre 1913-1924, los años en que vimos el comienzo de la Primera Guerra Mundial y el ascenso del Bolchevismo, Rudolf Steiner, entre otras muchas cosas, nos dio siete regalos sumamente importantes, que pueden ayudar a dar a luz al Espíritu en nosotros, y nos llevan a una consciencia de Cristo como baluartes contra la próxima encarnación de Ahriman y la posible manifestación de Sorath. ¿Qué eran?

1913-1914

  1. Él nombró a la Antroposofía como el Espíritu Guía de la Ciencia Espiritual – con su ayuda podemos encontrar el camino hacia una experiencia del Espíritu Santo y la Inteligencia Cósmica de Michael, que finalmente nos lleva al Cristo.
  2. En este tiempo él también estableció la Piedra de Fundación del primer Goetheanum, que iba a ser el templo vivo en el que el Espíritu de la Antroposofía y Cristo, la Palabra, se unieran para inspirar a los seres humanos.
  3. Después de ello, él nos dio el Quinto Evangelio para ayudarnos a superar el ataque sobre el Nacimiento Virginal y la Muerte del Cristo.

 

‘Entre los Rosacruces, un quinto Evangelio se enseña junto a los cuatro que son bien conocidos. Es a través de este Evangelio espiritual que los otros cuatro se pueden entender, y le será dado a una parte de la humanidad del siglo XX, al igual que los otros fueron dados con motivo de la apariencia física de Cristo. Aquellos adherentes al movimiento Rosacruz que tuviesen una consciencia clara, entenderán la importancia de este Quinto Evangelio para la Humanidad[20].

‘Sin embargo, con el Misterio del Gólgota está íntimamente conectada la metamorfosis de la muerte  en otras palabras, la metamorfosis de la muerte como un hecho del mundo sensible en un hecho suprasensible; y la metamorfosis de la herencia significa que lo que el mundo sensorial refleja de una manera ilusoria como la herencia, conectada con el misterio del nacimiento, es cambiado en lo suprasensible dentro del Nacimiento Virginal… Si se piensa en los diversos ciclos de conferencias en el que estas cosas se han hablado, si se piensa en particular el contenido de lo que he dado como el Quinto Evangelio, se pueden descubrir toda una serie de formas en que estas cosas pueden ser entendidas, pero entendidas sólo suprasensiblemente[21].

1923-24

  1. Un año después de la quema del Goetheanum, Rudolf Steiner nos dio la Conferencia de Navidad y la fundación de una nueva Sociedad Antroposófica. Este fue un renacimiento de la Sociedad Antroposófica como un regalo libre, que hizo posibles otros tres regalos:
  2. El regalo de la Meditación de la Piedra Fundamental. A través de esta meditación uno crea una armonía entre cuerpo, alma y el espíritu, a través de las fuerzas del Yo. Tal armonía modela un templo interior para el espíritu, un Goetheanum interior. Esta meditación trae a la Tierra una nueva trimembración, que anula los efectos del Consejo del 869 y su oculto Canon XI. Los que practican la meditación de la Piedra de Fundación son capaces, en particular, de superar la caída del espíritu inspirada por Lucifer.
  3. Creó la Escuela de Ciencia Espiritual, en la que la Inteligencia Cósmica en estado puro puede entrar en el templo del alma de sus miembros, un templo del alma creado por la Meditación de la Piedra Fundamental. La Inteligencia Cósmica nos da una verdadera comprensión espiritual de nuestra naturaleza espiritual, y nos dice cómo podemos conectar con Cristo, que es el objetivo final de las lecciones de la clase. Tal unificación con Cristo, entonces, puede generar iniciativas en el alma de la Sociedad Antroposófica que pueden moverse, a través de la Sociedad, hacia el mundo. La Escuela de la Ciencia Espiritual permite a sus miembros superar la inteligencia caída de Ahriman.
  4. Dio las Conferencias sobre el Karma (y los Cuatro Dramas Misterio) para que los Antropósofos pudieran entender el Nacimiento y la Muerte en relación con el karma y el destino, un nacimiento y una muerte que no pueden ser experimentado por los animales, sino sólo por un ser humano espiritual con un ser superior, un ‘Yo’. Tal ser humano espiritual es visto entonces en el contexto de la evolución del mundo. Cristo murió para redimir el karma objetivo del mundo, para permitir que la evolución del mundo pueda continuar de manera que, a través de nacimientos y muertes, el ser humano pueda desarrollar el alma a fin de llegar al espíritu de la libertad. Cristo, por lo tanto, en nuestro tiempo, ha de devenir en el Señor del Karma. Un entendimiento del Karma nos protege de la manifestación del Demonio Sorath en el éter sub-terrestre, como un “Dios”, que engaña a los seres humanos para que se unan a él, rescindiendo el karma al unir el alma humana a estos éteres y a la materia, y descarrilando el destino humano y el destino de la evolución mundial.

 

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Soy consciente que hay quienes pueden creer que la Antroposofía ya ha culminado en los comienzos del año 2000, es decir, que ha alcanzado a su apogeo —el tiempo, Rudolf Steiner nos dice, en que platónicos y aristotélicos encarnarán juntos para formar el punto nodal de la Antroposofía. Pero es mi convicción que esto nos va a cegar a los años 2013-14 – 2023-24, momento en el cual, es mi punto de vista, la culminación verdadera comenzará y terminará, como un reflejo del primer año de vida de la Sociedad Antroposófica en 1913-1914, y la refundación de la Antroposofía en 2023-24, que tuvo su semilla cien años antes, en el primer año de vida de Kaspar Hauser. Es posible, pues, que Rudolf Steiner y Christian Rosenckreutz, que son los dos inspiradores de la Antroposofía en el mundo, y los representantes de las dos corrientes aristotélica y platónica, ahora estén encarnados con el fin de lograr esta culminación, que encontrará su apogeo en el reflejo de los cien años de la Conferencia de Navidad – 2023-24. En 2033, Rudolf Steiner habrá alcanzado los 44 años de edad, si la investigación de Walter Stein es correcta. Él afirma que Rudolf Steiner entró en la hora de la medianoche en el año 1957, 33 años después de la Conferencia de Navidad en 1923-24[22]. Si esto es correcto, puede ser que él busque entrar en la encarnación 33 años más tarde, 66 años a partir de 1924 – 1990, haciendo su edad actual en 22 años. ¿Tal vez ya ha tenido un despertar de su Yo, posiblemente una vez más a través de Christian Rosenckreutz?

El año 2013 como el comienzo de esta culminación, por tanto, es un año muy importante, y mucho depende de cuántas personas toman los regalos dados por Rudolf Steiner con seriedad, en particular la Conferencia de Navidad, que une y es central a los otros seis regalos. Es mi creencia que es por esta razón que Ahriman ataca la Conferencia de Navidad con tal vehemencia dentro de la Sociedad Antroposófica —para anular los regalos y sacrificios de Rudolf Steiner.

Los seres elementales que se están atrapados en el reino de los éteres sub-terrestres deben trabajar para Lucifer, Ahriman y los Asuras y, a través de ellos, para Sorath, nos necesitan desesperadamente. Sorath los utilizará con el fin de encarnar dentro de esa esfera.

A través de nuestro pensamiento, sentimiento y voluntad podemos traerlos a Cristo y arrancarlos de formar las garras del Anticristo. Nuestros Ángeles necesitan que nos conectemos con los seres más elevados del mundo espiritual una vez más, y con Cristo, para evitar su caída. Los seres humanos, muchos de los cuales han caído y seguirán cayendo presas de la ilusión del nacimiento y la muerte promulgada por el Anticristo, serán, en años venideros, sellados con su nombre y número, es decir, que nacerán con cuernos astrales, con órganos materializados que no pueden percibir el espíritu. Corresponde a aquellos con el conocimiento el traer una nueva comprensión, así como nuevas iniciativas espirituales dentro del mundo, en cualquier forma que el karma y los talentos lo hacen posible.

No es casualidad que estamos viviendo en la quinta época cultural de la quinta era post-Atlante, y que es en este momento que Rudolf Steiner nos dio el Quinto Evangelio, para que pudiéramos obtener una verdadera comprensión del Misterio de nuestra época —el Quinto Misterio, el Misterio del Mal (y el pecado) que es hijo de la distorsión mencionada de los Misterios suprasensibles de Vida y Muerte.

Las cosas se pondrán mucho peor en la sexta época cultural, antes de la mayor manifestación de la serie 666 que ocurrirá en un futuro lejano, en la sexta época cultural de la sexta gran era evolutiva de la sexta encarnación terrestre — Venus.

Con todo, no debemos desfallecer por lo que yace delante, sino que debemos sentirnos fortalecidos por los dones que hemos recibido, con el fin de ser de ayuda para el mundo sensible y para el mundo espiritual. No podemos huir del progreso, sino que hay que afrontarlo con verdadera comprensión.

Todavía tenemos tiempo. Si trabajamos ahora, podemos evitar que nosotros mismos entremos en nuestra próxima encarnación más atados a la materia. Podemos elevarnos fuera del mundo de la materia y conectarnos con el espíritu, con el fin de encontrar la fuerza para descender a voluntad dentro de la materia, con el fin de ayudar a los demás seres humanos. Venus será la última oportunidad, de acuerdo con Rudolf Steiner, para aquellos que han caído demasiado lejos.

Micael como el defensor de la libertad nos ayuda a encontrar el camino hacia el primer paso —el Pensamiento libre. Dentro de la Escuela de Micael fluye la Inteligencia Cósmica en su forma más pura, pero sólo puede encontrar un recipiente apropiado en nuestras almas si han desarrollado la relación correcta con nuestro pensamiento, sentimiento y voluntad, como inspirados por el Espíritu de la Antroposofía. Sólo una relación de este tipo puede ser una protección contra la aceleración del materialismo que está tratando de atraparnos.

Nuestro desafío es el siguiente: ¿Podemos reconocer la importancia de los próximos años y el trabajo con los siete dones del Antroposofía con el fin de abrirnos a la Sagrada y espiritual Inteligencia Cósmica de Micael como una protección para lo que está por venir? ¿O los próximos años pasarán de largo en un estado de semi-consciencia aturdida mientras nos dirigimos hacia abajo aún más en un abismo del cual no vamos a ser capaces de resurgir?

Hemos estado en un largo viaje… gracias por estar conmigo pacientemente. Os dejo con las palabras de Goethe:

‘Palabras suficientes han sido intercambiadas; ahora por fin ¡permítanme ver algunas obras! (Parte I Fausto de Goethe)

¡Gracias y buenas noches!

Adriana Koulias

(Traducido por Gracia Muñoz y Nicolás Martín)

 

 

[1] Rudolf Steiner, conferencia del 17/II/1918, El Arcángel Micael – Su Misión y la nuestra.

[2] Rudolf Steiner menciona que estos eran aquellos seres que habían sido Ángeles que quedaron rezagados durante los tiempos egipcios:

“estos Seres que operan como poderes antagónicos, permanecen rezagados porque fallaron en colocarse a sí mismos bajo la conducción del Cristo. Así, ellos continúan obrando independientemente de Él. Más y más en la evolución humana se hará evidente un movimiento materialista bajo la guía de estos espíritus retrógrados egipcio-caldeos. Este movimiento tendrá un carácter materialista y la mayor parte de la ciencia contemporánea está bajo su influencia. Hay personas, por ejemplo, hoy, que dicen que nuestra tierra es, en su esencia final, un conjunto de átomos. ¿Quién instila estos pensamientos dentro de la mente de los hombres? Son los seres angélicos supra-humanos que han permanecido rezagados durante el período egipcio-caldeo”. La Conducción Espiritual del Hombre y de la Humanidad, conferencia III.

[3] Rudolf Steiner, conferencia del 11/X/1918 – https://wn.rsarchive.org/Lectures/Dates/19181011p01.html

[4] Ibid.

[5] Rudolf Steiner, conferencia del 6/X/1918. 

[6] Los seres elementales creados en el mundo debido a las mentiras y calumnias son separados del cuerpo físico están relacionados con los bacilos y patógenos, de acuerdo con Rudolf Steiner. Noten que Rudolf Steiner relata lo que les sucedió a los Templarios bajo tortura como una inspiración de Sorath. Esto creo una nueva clase de seres, de acuerdo a él, que resultaron en un karma del mundo. Estos seres obran directamente bajo los auspicios de los seres del Nacimiento y la Muerte.

[7] Rudolf Steiner, conferencia del 6/X/1917; es interesante observar que Rudolf Steiner habló de esto en el alba del surgimiento del Bolchevismo.

[8] Ibid.

[9] Rudolf Steiner, conferencia del 15/VII/1923

[10] Rudolf Steiner, Pensamientos Guía Antroposóficos, n° 183-185.

[11] En español, yo-mac.

[12] Ibid. Nota 10

[13] En un apartado interesante: Steve Jobs y Bill Gates una vez trabajaron juntos. El apellido de Bill Gates hace pensar en el Libro Egipcio de las Puertas – una guía al inframundo. Entre estos dos hombres,los  ordenadores han pasado del escritorio al portátil, y ahora llegan a la altura del corazón con la tableta ‘I’ pad. Hay algo extrañamente egipcio acerca de estas ‘tabletas’, que una vez fueron hechas de arcilla. También se podría mencionar aquí el Dios Hermes Thot, que inventó la escritura, y su Tabla de Esmeralda – la tableta del corazón – el Akasha. Además, si tenemos en cuenta lo que Rudolf Steiner dice: “El órgano físico que quiere formar la memoria imaginativa es la glándula pineal, mientras que la glándula pituitaria es la parte que registra”. 23 de marzo de 1911, Fisiología Oculta, conferencia IV; 26 de agosto de 1918, Los Misterios del Sol y el Hombre Trimembrado, conferencia III. Vemos que la tableta es una forma de dispositivo de grabación de memoria degenerado, que es sólo el principio. Podemos esperar ver potenciadores de la memoria y grabadores (para respaldar nuestra memoria por si acaso) siendo ‘implantados’ en nuestro cerebro en un futuro próximo.

[14] El órgano real de percepción magnética de un ser humano está situado en frente de la glándula pituitaria. Las partes nasales de los nervios ópticos que conducen desde los globos oculares hacia el cerebro se cruzan, en frente del cono pituitario, en la entrada al cerebro. Este cruce de los ejes ópticos proporciona una importante base anatómica para la toma de control de la auto-consciencia. Es también un punto de la región de la glándula pituitaria, donde los seres humanos contemporáneos normalmente experimentan su centro de consciencia de vigilia. La glándula pituitaria se encuentra en contacto con el chacra frontal etérico, el así llamado loto de dos pétalos. Ambas glándulas en la región de la cabeza de un ser humano son, entonces, en varios aspectos, entretejidas con la esfera etérica de la luz, así como con la esfera subterrena de la electricidad. En este sentido, los seres humanos contemporáneos tienen la opción de ya sea conscientemente desarrollar su moral con la ayuda de los actos altruistas de voluntad, penetrados por el amor, o para producir inclinaciones e instintos mezclados con un egoísmo sin inhibiciones que pueden verter dentro de ellos. Y esto no queda sin consecuencias para el futuro desarrollo y la función de estas dos glándulas. En este contexto Rudolf Steiner llamó la atención sobre el hecho de que una corriente etérica de la luz fluye a través del ser humano, que une el corazón y la circulación sanguínea a la hipófisis, y que, en ciertos momentos, hace manifiestos (para quien ha desarrollado tal percepción supra-sensorial) los principios y cualidades morales de un hombre.

[15] Rudolf Steiner, conferencia del 15/I/1917.

[16] Ibid.

[17] Rudolf Steiner; conferencia del 10/6/1912.

[18] Rudolf Steiner; 27/I/1910; La Reaparición del Cristo en lo Etérico, conferencia II.

[19] Lo interesante de notar es que el Impulso de los Templarios fue destruido en 1314, 18 años antes que el número de la Bestia 1332. 500 años después, cerca del año 1812, Kaspar Hauser nació para conceder a Europa Central la implementación de su impulso original de una comunidad Crística.

[20] Rudolf Steiner; conferencia del 18/IV/1910.

[21] Rudolf Steiner, conferencia del 6/X/1918.

[22] W.J. Stein, una Biografía, Johannes Tautz, pag. 228.

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GA130. El Yo Cósmico y el Yo Humano. La naturaleza de Cristo resucitado

Del ciclo: Estudios esotéricos. GA130

Rudolf Steiner — Múnich, 9 de enero de 1912

English version

 

Es necesario que hablemos un poco más esta noche sobre la naturaleza de Cristo Jesús. Esta necesidad surge del hecho de que en este momento hay mucha discusión sobre este tema, especialmente en círculos teosóficos, y por esa razón la necesidad nos confronta en un sentido muy real para llegar a una completa claridad sobre muchos puntos en este dominio.

Hoy tendremos que debatir un aspecto de la cuestión que para muchos puede parecer algo extraño, pero de todos modos es muy importante. Comenzaremos con la evolución del hombre. Sabemos, por supuesto, que esto ha progresado de tal manera que toda la humanidad dentro de nuestra evolución de la Tierra pasa a través de ciertas épocas cíclicas. Y a menudo hemos hablado del hecho de que podemos distinguir cinco períodos culturales, incluido nuestro tiempo, desde la gran catástrofe que llamamos la catástrofe de la Atlántida, a través de la cual la vida en el Antiguo continente atlante se transformó en vida en los nuevos continentes —es decir, nuestra vida.  Hablamos de la primera, la antigua época cultural india; de la segunda, la gran época antigua persa; de la tercera, la egipcio-caldeo-babilónica; y de la cuarta, la grecolatina, que, para una visión mundial más completa, retrocede a, digamos, entre el octavo y el duodécimo siglo cristiano; y luego hablamos de la nuestra, la presente, la quinta época post-Atlante, desde 1413.

Ahora, las almas humanas —de ahí las almas de todos ustedes sentados aquí— han pasado por varias encarnaciones en estas sucesivas épocas culturales hasta el presente, un alma en muchas encarnaciones, otra en un número relativamente menor. Estas almas, de acuerdo con las características de las épocas, se apropiaron de esto o aquello de sus experiencias, lo trajeron consigo desde las primeras encarnaciones a las posteriores, y luego aparecieron como almas en una etapa de desarrollo dependiente de lo que habían experimentado previamente en las diferentes épocas culturales.

Pero ahora también podemos hablar del hecho de que, de los diversos miembros de la naturaleza del hombre, generalmente uno u otro, pero generalmente un miembro definido, se formó y se desarrolló en cada época cultural, pero tengan en cuenta que esto es solo así en general. Por lo tanto, podemos decir que si permitimos a los seres humanos les trabajar en todo lo que la época de nuestra civilización puede darles, se les llama especialmente a desarrollar en nuestro tiempo lo que en nuestro movimiento científico espiritual llamamos el alma consciente; mientras que, durante la época greco-latina, el alma intelectual o racional fue desarrollada preeminentemente; durante la época Egipto-Caldeo-Babilonia, el alma sensible; durante la antigua Persia, el cuerpo sensible o astral; y en la antigua India, lo que llamamos el cuerpo etéreo o de la vida. Estos diversos miembros de la naturaleza del hombre han llegado a su desarrollo correspondiente en conexión con las almas individuales que pasan a través de estas épocas culturales, en una o, en la mayoría de los casos, en varias encarnaciones. Y en la época que seguirá a la nuestra como la sexta época post-Atlante, ese miembro estará especialmente desarrollado, lo que caracterizamos como Yo Espiritual, y que en la literatura teosófica ha sido designado Manas; y en la último, la séptima época post-Atlante, aquello que caracterizamos como el Espíritu de Vida, y que en la literatura Teosófica se llama Budhi; mientras que el Hombre Espíritu, o Atma, debe evolucionar en un futuro muy lejano, después de otra catástrofe.

Y así en el presente y en el futuro cercano, estamos en medio del desarrollo a través de nuestro medio ambiente, a través de las condiciones normales de nuestra civilización, de lo que se llama el Alma Consciente.

Pero ahora sabemos que todo este desarrollo del ser humano, esta evolución de los miembros individuales del alma a medida que los diferenciamos, está esencialmente ligado a otra cosa, está esencialmente ligado a la incorporación gradual del yo humano. Porque esta incorporación del yo humano en la naturaleza del hombre es toda la misión de la evolución de la Tierra. Así que tenemos, por así decirlo, dos corrientes evolutivas entremezcladas, en el sentido de que debemos atravesar la evolución de la Tierra, siguiendo a la de Saturno, el Sol y la Luna, y que como humanidad terrestre aportamos al desarrollo, especialmente este cuarto miembro, el yo, y unir este yo a los otros miembros principales de la naturaleza humana, sobre los cuales se realizó antes el trabajo preparatorio: a saber, el cuerpo físico, el cuerpo etérico y el cuerpo astral. Ahora deben distinguir esta gran corriente evolutiva más importante, que está conectada con las grandes realizaciones de nuestro planeta Tierra, desde la corriente evolutiva más pequeña, que previamente he caracterizado como parte de ella en un tiempo tan corto como el período post-Atlante.

Nadie que haya entendido el asunto hasta este punto debe hacer la pregunta: Entonces, ¿cómo es que el hombre ya había desarrollado el cuerpo etéreo o de vida, en el antiguo Sol, y que ahora deberá tener lugar un desarrollo especial del mismo cuerpo durante la antigua época india? Cualquiera que haya entendido realmente no debería hacer esta pregunta; porque los hechos son éstos: para estar seguros, se hizo un trabajo preliminar sobre el cuerpo etéreo o de vida durante el antiguo Sol; el hombre vino a la Tierra ya en posesión de un cuerpo etérico. Pero este cuerpo ahora puede formarse más finamente; puede ser trabajado por los miembros posteriores que el hombre ha desarrollado. De modo que, naturalmente, el cuerpo etérico del hombre se encontraba en una etapa relativamente alta cuando se encarnaba en un antiguo cuerpo indio, pero en este período post-Atlante trabaja sobre su cuerpo etérico con el yo que ha adquirido, con todo lo que el ser humano se está desarrollando por sí mismo, él trabaja sobre eso y lo refina. Y es esencialmente un refinamiento de los diversos miembros de la naturaleza del hombre que tiene lugar en nuestro período post-Atlante.

Si ahora toman toda la evolución y consideran lo que acabamos de decir, la cuarta época post-atlante, la época greco-latina, les parecerá especialmente importante; porque lo que llamamos el Alma Racional o Intelectual tenía que ser trabajada y llevada a una forma más refinada dentro del ser humano. Pues en ese momento el Yo, que pertenece a una mayor corriente evolutiva, ya había experimentado un desarrollo particularmente alto. Entonces, podemos decir que hasta el cuarto período post-Atlante, el tiempo greco-latino, este yo del hombre había evolucionado a una cierta etapa, y le correspondía entonces trabajar sobre el Alma Racional o Intelectual; y en nuestro tiempo sobre el Alma Consciente.

En cierto sentido, pueden ver que existe una relación íntima entre el yo humano y los tres miembros de la naturaleza anímica del hombre: el alma sensible, el alma racional o intelectual y el alma consciente. Principalmente dentro de estos tres miembros, el yo humano vive su vida interior; y en nuestra quinta época posterior a la Atlántida vive en el alma consciente, y vivirá más profundamente en ella, porque en el alma consciente, el yo puro puede expresarse sin impedimentos, por así decirlo, por los otros miembros. De hecho, vivimos en nuestro tiempo en una época en la que este yo tiene la gran y especial misión de desarrollarse a sí mismo, de edificar sobre sí mismo.

Si hacemos una especie de mirada profética hacia el futuro, hacia lo que está por venir, si decimos que el hombre desarrollará el Yo Espiritual, o Manas, en la siguiente, la sexta era post-Atlante, entonces reconoceremos que ese Yo Espiritual, o Manas, realmente se encuentra por encima de la esfera del Yo. Como cuestión de hecho, el hombre no podría en el futuro desarrollar el Yo Espiritual con de sus propias fuerzas; pues si va a desarrollar su Yo Espiritual, debe ser ayudado de cierta manera por lo que fluye a la Tierra a través de las fuerzas de los Seres Superiores. El hombre ha llegado a esa etapa en la evolución de su yo donde, con sus propias fuerzas, realmente solo puede desarrollarse hasta el alma consciente; pero este desarrollo no estaría completo si no anticipase en cierto sentido lo que solo alcanzará su verdadera, completa e impulsiva evolución humana sobre Júpiter, la siguiente encarnación de nuestro planeta.

Hasta el final de la evolución de la Tierra, el hombre debería desarrollar su Yo; y habrá tenido la oportunidad de lograr este desarrollo dentro del alma sensible, intelectual y consciente. Pero el verdadero Yo Espiritual solo será una posesión humana sobre Júpiter; solo allí se convertirá en la dotación humana adecuada. En Júpiter, el hombre tendrá la misma relación con el Yo Espiritual que tiene con el Yo en la Tierra. Entonces si el ser humano desarrolla el Yo Espiritual durante el período terrestre, no puede relacionarse con él como con el Yo. De nuestro yo decimos: Nosotros mismos somos eso; somos nosotros mismos en la realidad. Cuando en la próxima época, la sexta post-Atlante, el Yo Espiritual habrá llegado a la expresión, entonces no podremos dirigirnos a este Yo Espiritual como a nosotros mismos; sino que diremos: Nuestro yo se ha desarrollado hasta tal punto, que nuestro  Yo Espiritual puede brillar en él, como desde mundos superiores, como una especie de Ser Angélico, que nosotros mismos no somos, pero que brilla en nosotros y toma posesión de nosotros.  Así se nos aparecerá nuestro Yo Espiritual; y solo sobre Júpiter aparecerá como nuestro propio ser, como lo ahora es nuestro yo. La evolución humana avanza de esta manera.

Por lo tanto, en la próxima, la sexta época post-Atlante, nos sentiremos atraídos hacia algo que brilla en nosotros. No diremos: Tú, Yo Espiritual dentro de mí… pero diremos: Yo, participo de un Ser que resplandece en mí desde los mundos superiores, que me dirige y guía, que, por la gracia de los seres superiores, se ha vuelto ¡mi guía! … Lo que solo vendrá a nosotros sobre Júpiter como algo propio, lo sentiremos en la sexta época como una especie de guía que nos ilumina desde los mundos superiores… Y así será más tarde con el Espíritu de Vida, o Budhi, con el Hombre Espíritu, y así sucesivamente… Así que llegará un momento en que el hombre hablará de sí mismo de una manera diferente. ¿Cómo habla uno de sí mismo ahora cuando habla en el sentido de la ciencia espiritual? Él dice: Tengo tres envolturas, mi cuerpo físico, mi cuerpo etérico y mi cuerpo astral. Dentro de estos tengo mi Yo, la posesión esencial de la Tierra, que se está desarrollando dentro de estas tres envolturas. Estas envolturas son, por así decirlo, mi naturaleza inferior; He crecido más allá, miro hacia abajo a esto, mi naturaleza inferior; y veo en lo que mi yo se ha convertido en una etapa preparatoria de mi propio ser, que crecerá y evolucionará cada vez más … En el futuro, el hombre tendrá que hablar de otra manera; entonces dirá: no solo tengo mi naturaleza inferior y mi yo, sino que tengo una naturaleza superior, a la cual levanto la vista en cuanto a algo que es parte de mí de la misma manera que mis envolturas, que tengo de etapas anteriores… Entonces, en el futuro, el ser humano sentirá que está situado a medio camino, por así decirlo, entre su naturaleza inferior y superior. La naturaleza inferior que ya conoce ahora; la voluntad superior del futuro aparecerá como si estuviese sobre él, tal como ahora lo inferior está debajo de él. Entonces podemos decir que el hombre va desarrollándose desde su cuarto hasta su quinto, sexto y séptimo principios durante la evolución de la Tierra, pero sus principios quinto, sexto y séptimo no serán su posesión directa durante la evolución real de la Tierra, sino algo a lo que gradualmente llegará a alcanzar. El asunto debe ser realmente concebido de esta manera.

Tendremos que experimentar un tiempo donde diremos: Ciertamente nuestra misión en la Tierra fue desarrollar nuestro Yo. Pero con anticipación profética vemos algo que debe llegar a desarrollarse en nosotros en Júpiter. Lo que ahora estamos experimentando durante nuestra evolución de la Tierra: a saber, que nos impregnamos, por así decirlo, con la naturaleza del yo humano; y que durante el pasado tiempo de la tierra hasta el presente hemos desarrollado una forma más refinada de nuestros principios inferiores; y que perfeccionaremos los principios superiores en el futuro, todo lo que nosotros, como seres humanos, experimentamos en la Tierra, seres más avanzados a quienes designamos como Ángeles, o Angeloi, lo experimentaron en encarnaciones planetarias anteriores. Pero también los miembros más elevados de la Jerarquía, los Arcángeles, o Archangeloi, y los Arcai, han tenido esta experiencia en las encarnaciones anteriores de nuestro planeta Tierra, sobre la Antigua Luna, el Antiguo Sol y Antiguo Saturno. Para ellos también hubo en ese momento una especie de cuarto miembro que desarrollaron; y luego en la segunda mitad de las encarnaciones planetarias correspondientes, anticiparon lo que en realidad llegó a desarrollarse plenamente en ellos sobre la Tierra, así que con nosotros el yo Espiritual llegará a su desarrollo en Júpiter. En ese momento, no lo habían incorporado por completo como su posesión, pero lo contemplaban.

Si en primer lugar miramos hacia atrás a la evolución de la antigua Luna, debemos hablar de seres que durante ese tiempo deberían haber alcanzado su séptimo principio, exactamente de la misma manera que los seres humanos durante la evolución de la Tierra llegamos al séptimo principio: no para encarnarlo por completo, sino para contemplarlo. Cuando hablamos de seres Luciféricos, nos referimos a aquellos que durante la evolución de la antigua Luna permanecieron en la condición en la que un hombre estaría si, durante la evolución de la Tierra, no hubiera llevado a su pleno desarrollo sus principios quinto, sexto y séptimo, sino que se desvía de tal desarrollo; quien tal vez se ha detenido con el cuarto o con el quinto. Es decir, aquellos seres que se encontraban en las muy diversas etapas de entre los seres Luciféricos no estaban completamente evolucionados. Entonces podemos decir que los seres humanos pasaron de la evolución de la antigua Luna a la evolución de la Tierra. Llegaron de tal manera que aquellos que completaron la evolución lunar trajeron consigo un desarrollo normal: su cuerpo físico, cuerpo etérico o de vida y cuerpo astral; y en la Tierra, de manera muy adecuada, deberían desarrollar el Yo, en el que deberían adoptar los otros principios. Otros seres que están por encima del hombre ya deberían haber desarrollado en la antigua Luna, lo que para ellos corresponde al yo humano. Pero podrían haber llevado a este yo lunar al pleno desarrollo solo si hubieran anticipado lo que para ellos serían los principios quinto, sexto y séptimo, de los cuales deberían haber desarrollado completamente el quinto en la Tierra. Deberían haber alcanzado su séptimo principio; pero estos seres luciféricos no lo hicieron. Apenas evolucionaron el quinto o el sexto; y así no se detuvieron con el cuarto, pero no llevaron al cuarto al desarrollo completo, porque no anticiparon los principios quinto, sexto y séptimo, sino que se detuvieron con el quinto o el sexto.

Distinguimos entonces dos clases de estos seres lunares: Primero, aquellos que habían desarrollado solo su quinto principio, de modo que eran lo que seríamos los seres humanos si desarrolláramos el Yo Espiritual en la sexta era post-Atlante, y luego dejáramos de hacerlo y no desarrolláramos los principios sexto y séptimo. Tengamos presente esta clase única, que como seres luciféricos había desarrollado su quinto principio; y luego noten otra clase de seres de la Antigua Luna del tipo Luciférico que desarrollaron su sexto principio pero no el séptimo. Hubo tales en el comienzo de la evolución de la Tierra, cuando el hombre comenzó el desarrollo de su yo. Entonces podemos preguntar: ¿Cuál era la situación con respecto a estos seres al comienzo de la evolución de la Tierra? Había seres allí que ansiosamente esperaban desarrollar su sexto principio durante la evolución de la Tierra, seres de tipo luciférico, que en la Antigua Luna habían evolucionado solo hasta su quinto principio y deseaban desarrollar su sexto sobre la Tierra. Y había seres de la segunda clase, que ya habían desarrollado su sexto principio en la Antigua Luna, y que deseaban desarrollar su séptimo en la Tierra. Esperaban eso de la evolución de la Tierra. Luego estaba el hombre, que vino con tres principios, para desarrollar el cuarto.

De modo que podemos distinguir a los seres humanos que esperan la oportunidad de desarrollar su yo, los seres Luciféricos que esperan evolucionar su sexto principio y los seres Luciféricos que evolucionarían a su séptimo. No haremos caso de aquellos que estaban listos para desarrollar el quinto, pero los hubo.

Ahora ven que hemos distinguido tres clases, por así decirlo, de seres terrestres microcósmicos, tres clases de seres que llegaron a la escena de la evolución de la Tierra. De las tres clases, sin embargo, solo una podía ganar un cuerpo físico para sí mismo en la Tierra; porque las condiciones que la Tierra presenta para el desarrollo de un cuerpo físico carnal solo pueden ser provistas en conformidad con toda su relación terrenal con un cuarto principio humano. Solo ese ser podría adquirir un cuerpo físico para sí mismo si deseaba desarrollar su cuarto principio como yo. Los otros seres, que deseaban desarrollar un sexto y un séptimo principio, no podían obtener cuerpos físicos para ellos mismos. Porque no había posibilidad en la Tierra de una adquisición directa de cuerpos humanos físicos para los seres que entraron en esta evolución de la Tierra tan inadaptados a ella. Tal posibilidad para la adquisición directa de tal cuerpo físico no existe. ¿Qué tuvieron que hacer estos seres?.

Tuvieron que decirse a sí mismos: por supuesto, no podemos tener acceso directo a un cuerpo físico humano que consiste en carne y huesos, ya que tales cuerpos son para seres humanos que desean desarrollar su yo. Por lo tanto, debemos refugiarnos en una especie de cuerpo físico sustituto; debemos buscar a los seres humanos que pertenecen a los más desarrollados, es decir, aquellos que han evolucionado, digamos, su cuarto principio. Debemos infiltrarnos en estos seres humanos, y en ellos nuestra naturaleza debe trabajar de tal manera que puedan formar su sexto o séptimo principio.. La consecuencia de esto fue que entre los seres humanos comunes de la antigüedad aparecieron algunos que pudieron ser poseídos por seres Luciféricos superiores. Estos, naturalmente, estaban más elevados que el hombre, ya que debían formar su sexto o séptimo principio, y el hombre solo el cuarto. Tales seres superiores de tipo luciferino se movían en la Tierra en cuerpos humanos terrenales. Fueron los líderes de la humanidad de la Tierra; sabían y entendían mucho más, y podían hacer mucho más que otros hombres. Nos cuentan relatos de estos seres en cuentos y leyendas antiguas, y se cuenta de ellos que aquí y allá fueron fundadores de grandes ciudades, grandes líderes de pueblos, etc. No eran simplemente hombres normales en la Tierra, sino que eran hombres que estaban poseídos por seres superiores de tipo luciférico, —poseídos en el mejor sentido de la palabra. Solo podemos entender la evolución de la Tierra humana cuando tenemos en cuenta tales cosas.

Pero especialmente los menos evolucionados de estos seres, que no pueden obtener cuerpos humanos por sí mismos, siempre están tratando de continuar su evolución en los cuerpos de los seres humanos. Y eso es precisamente lo que hemos podido caracterizar. Los seres luciféricos siempre tuvieron el anhelo de continuar su evolución de la manera descrita, al poseer seres humanos; y todavía lo están haciendo. Lucifer y sus seguidores trabajan en el alma humana; somos el escenario para la evolución luciférica. Mientras que los seres humanos simplemente tomamos el cuerpo terrenal humano para desarrollarnos, estos seres luciféricos nos llevan y se desarrollan en nosotros. Y esa es la tentación de los seres humanos, que los espíritus Luciféricos trabajan en ellos.

Pero mientras tanto estos espíritus Luciféricos han avanzado, así como los seres humanos han avanzado; de modo que muchos de ellos que, digamos, cuando el hombre entró en el tiempo atlante, atravesaron el umbral listos para desarrollar su sexto principio, y ahora están formando el séptimo, aunque por supuesto esta evolución en la Tierra es anormal. Tal espíritu logra esto de la siguiente manera: toma posesión de un hombre, tal vez por unos pocos años, con el fin de hacer uso de las experiencias de este hombre, que por su parte está fomentando así su propia evolución. Esto no es nada malo en la naturaleza humana; porque dado que podemos hacer que el alma consciente se exprese en nuestro tiempo, podemos ser poseídos por espíritus Luciféricos que están desarrollando su séptimo principio. ¿En qué se convierte una persona cuando está poseído por un espíritu luciférico tan elevado? ¡En un genio! Pero porque como hombre está poseído, y la naturaleza humana real es irradiada por este ser superior, él no es práctico para los logros ordinarios, aunque trabaja en un reino como pionero y líder.

Uno no puede hablar del espíritu luciférico como si fuera algo totalmente odioso; porque como se desarrolla como un parásito al entrar en el ser humano, hace que el hombre poseído por él y bajo su influencia trabaje como un genio, como si estuviera inspirado. Entonces los espíritus Luciféricos son absolutamente necesarios, y los talentosos hombres de la Tierra son aquellos en quienes el espíritu luciférico está trabajando diligentemente, generalmente solo por un par de años. Si ese no fuera el caso, Eduard Schuré no habría podido describir a Lucifer con simpatía[1]; porque a Lucifer se le ha asignado una parte en el gran progreso cultural de la Tierra, y la estrechez de miras en el cristianismo tradicional de ver en lo Luciférico como al diablo malvado, esto no significa nada menos que el burdo filisteísmo… “La naturaleza es pecado, el Espíritu es demonio; atesoran entre ellos Duda, su hijo bastardo deforme” leemos en Fausto.   Ciertamente es apropiado para el estrecho cristianismo tradicionalmente formado llamar a Lucifer el diablo y odiarlo; pero el que tiene una comprensión de la evolución humana sabe que el principio luciférico funciona en el genio. Es apropiado que el científico espiritual mire estas cosas directamente a la cara. Y no deberíamos tener ningún incentivo para elevarnos a nuestros principios quinto y sexto, si estos espíritus no nos empujaran hacia adelante. Son los espíritus Luciféricos a quienes realmente debemos el empuje directo, dado que ellos buscan de ese modo su propia evolución, y por medio de los cuales nosotros mismos nos capacitamos para crecer más allá de nuestro Yo. Se dice trivialmente que poetas, genios y artistas crecen por encima del Yo humano estrechamente confinado.

Así que admiramos a los espíritus Luciféricos de cierta manera como a los líderes de los hombres. Debemos liberarnos de la estrechez, de todo el cristianismo ortodoxo que llama a Lucifer solo un demonio digno de odio. Debemos reconocer el carácter liberador del principio luciférico, que también ha sido ordenado por los dioses buenos; porque nos lleva más allá de nosotros mismos durante la evolución de la Tierra, de modo que anticipamos proféticamente lo que nos llegará como nuestra posesión solo durante Júpiter, y así sucesivamente. Así existe realmente sobre la Tierra una influencia recíproca de seres microcósmicos, que estuvieron presentes al comienzo de la evolución de la Tierra  —una influencia tan recíproca que los seres humanos son llevados adelante, mientras están desarrollando su propio yo, por seres relacionados con ellos de tal forma que debe admitirse que son más elevados que el hombre, ya que han desarrollado su quinto principio y están desarrollando el sexto, o ya están evolucionando el séptimo, mientras que el hombre solo está trabajando en el cuarto. Entonces en estos seres luciféricos vemos seres sobrehumanos: seres sobrehumanos microcósmicos.

Y ahora nos desviaremos de estos seres espirituales a quienes consideramos Luciféricos, y consideraremos la naturaleza de Cristo.

El Cristo es radicalmente diferente de otros seres que comparten la evolución de la Tierra. Él es un Ser de un orden completamente diferente; Él es un Ser que permaneció atrás, no solo durante la evolución de la Luna, como lo hicieron los espíritus Luciféricos, sino que, previendo la evolución de la Luna, en realidad se quedó atrás aún más temprano, es decir, durante la antigua evolución del Sol; y fue a partir de una cierta sabiduría segura muy por encima del humano que se quedó atrás durante la antigua evolución del Sol. No podemos considerar este Ser como microcósmico en el sentido que se aplica a los otros seres que hemos estado considerando; porque tenemos que considerar como seres microcósmicos a aquellos que estuvieron conectados con esta evolución de la Tierra desde su comienzo. El Cristo no estaba directamente relacionado con la evolución de la Tierra, sino con la evolución del Sol. Era un Ser macrocósmico desde el comienzo de la evolución de la Tierra en adelante, un Ser que estuvo expuesto a condiciones de evolución completamente diferentes de las de los seres microcósmicos. Y sus condiciones evolutivas eran de un tipo especial; eran tales que este Ser Crístico macrocósmico evolucionó el Yo Macrocósmico fuera de las condiciones terrenales. Para esta evolución de Cristo era normal llegar a la perfección del Yo, fuera de la Tierra, un Yo de tipo macrocósmico, y luego descender a la Tierra. Y así, para la evolución del Ser de Cristo, era normal, cuando Él descendió del macrocosmos a nuestra Tierra, traer a ella el gran impulso del Yo macrocósmico, para que el yo microcósmico, el yo humano, pudiera tomar ese impulso, y ser capaz de avanzar en su evolución. Era normal que el Cristo tuviera el impulso del Yo macrocósmico, —no el impulso del Yo microcósmico—, tan evolucionado como el hombre sobre la Tierra había desarrollado el yo microcósmico. Así, el Ser Crístico es un Ser que en cierto sentido es como el ser humano, solo que el hombre es microcósmico y ha expresado sus cuatro principios microcósmicamente, y por lo tanto también tiene su yo microcósmico como yo terrestre, —pero el Cristo como Yo Cósmico. Su evolución fue tal que Él era grandioso y significativo debido al desarrollo perfecto de este Yo que trajo a la Tierra. Y no tenía el quinto principio macrocósmico, ni el sexto, porque los desarrollará en Júpiter y en Venus, para poder donárselos al hombre.

El Cristo, entonces, es un Ser de cuatro miembros, incluido Su Yo macrocósmico, así como el hombre mismo es microcósmicamente un ser de cuatro miembros. Y como el hombre durante el tiempo de la Tierra tiene como misión el desarrollo de su yo, para poder recibirlo, así Cristo tuvo que desarrollar su Yo, para poderlo entregar. Cuando descendió a la Tierra, todo su ser fue empleado para expresar su cuarto principio en la forma más perfecta posible. Ahora cada principio macrocósmico tiene una relación interna con el principio microcósmico correspondiente; el cuarto principio macrocósmico en Cristo corresponde al cuarto principio microcósmico en el hombre, y el quinto en Cristo corresponderá al Yo Espiritual del hombre.

Así, el Cristo entró en su curso terrenal en el sentido de que llevo al hombre del Macrocosmos lo que el hombre habría de desarrollar microcósmicamente; solo Cristo lo trajo como un principio macrocósmico. Él entró en la evolución de la Tierra de tal manera que durante su curso no tendría un quinto, sexto y séptimo principio como su posesión personal, así como el hombre en su camino no los posee.

El Cristo es un Ser que había evolucionado macrocósmicamente hasta el cuarto principio, y la evolución de su cuarto principio durante el curso de la Tierra consiste en otorgarle al hombre todo lo que le permitirá evolucionar su yo.

Si hacemos un estudio completo, tenemos al comienzo de la evolución de la Tierra tres clases de seres: seres humanos que debían llevar su cuarto principio al desarrollo completo en la Tierra; una clase de seres luciféricos que desarrollaron su sexto principio; y una clase de seres luciféricos que iban a desarrollar su séptimo principio, seres que, porque estaban listos para desarrollar sus principios sexto y séptimo, estaban más elevados que el hombre, de hecho, estaban muy por encima del hombre en este aspecto. Pero también se ubicaron por encima de Cristo en este aspecto; porque el Cristo debía manifestar Su cuarto principio en la Tierra, entregándolo a la humanidad. No será el Cristo, digamos, el que acelerará al hombre en el futuro para llevar a la expresión algo que no sea el verdadero yo, el ser humano más intimo, a alcanzar etapas cada vez más elevadas. Serán los espíritus Luciféricos los que guiarán al hombre más allá de sí mismo en cierto sentido.

Cualquiera que mire el asunto superficialmente puede decir:

 “Por supuesto, entonces el Cristo está más abajo que, por ejemplo, los espíritus Luciféricos” … porque el Cristo vino a la tierra con algo que está completamente relacionado con el cuarto principio del hombre.

Por esa razón, Él no está en absoluto capacitado para guiar al hombre sobre sí mismo, sino solo a que llegue más profundamente a su propio ser anímico;  Él está capacitado para guiar cada vez más al alma individual del hombre hacia sí mismo. Los seres luciféricos han desarrollado los principios cuarto, quinto y sexto, y por lo tanto, en cierto modo, están más elevados que el Cristo. Prácticamente, eso trabajará en el futuro de modo que a través de la admisión del principio de Cristo en la naturaleza humana, esta naturaleza humana se profundizará cada vez más, tomará más y más luz y amor en su propio ser; hasta que el ser humano pueda sentir que la Luz y el Amor le pertenecen. La profundización inconmensurable del alma humana: ese será el regalo del Impulso de Cristo, que será eterno. Y cuando venga el Cristo, ya que esa venida ha sido representada en muchas conferencias, entonces Él trabajará solo en la profundización de las almas humanas. Los otros espíritus que tienen principios más elevados que Cristo, aunque solo sean principios microcósmicos, conducirán en cierto sentido al hombre más allá de sí mismo. El Cristo profundizará la vida interior del hombre, pero también lo hará humilde; los espíritus Luciféricos llevarán al hombre más allá de sí mismo, y lo harán sabio, inteligente, talentoso, pero también en cierto sentido altivo; le enseñarán que podría convertirse en algo sobrehumano incluso durante la evolución de la Tierra. Por lo tanto, todo lo que en el futuro llevará al hombre a elevarse por encima de sí mismo, por así decirlo, lo que lo hará orgulloso de su propia naturaleza humana, incluso aquí en la Tierra —ese será un impulso Luciférico; pero lo que hace a un hombre más profundamente sincero, el que lleva su vida interior a profundidades que solo pueden alcanzarse mediante el desarrollo completo del cuarto principio —eso viene de Cristo.

Las personas que miran el asunto superficialmente dirán que Cristo realmente se encuentra más bajo que los seres luciféricos, porque Él ha desarrollado solo el cuarto principio, y los otros, los principios superiores. Pero la diferencia es que estos otros seres traen los principios superiores como algo parasitario, injertados en la naturaleza humana; y el Cristo trae el cuarto principio de tal manera que penetra en la naturaleza humana, echa raíces en ella y la llena de poder. Como el cuerpo carnal de Jesús de Nazaret estuvo una vez permeado y potenciado por el cuarto principio macrocósmico, así también los cuerpos de aquellos que acogen a Cristo en sí mismos estarán impregnados por el cuarto principio macrocósmico. Así como el cuarto principio macrocósmico es el don de Cristo, así también el sexto y el séptimo principio serán los dones de los espíritus Luciféricos. Para que en el futuro, y en ese momento se esté preparando, podamos experimentar que las personas que carecen de comprensión dirán: Si examinamos los Evangelios, o de otra forma permitimos que trabaje sobre nosotros lo que Cristo dio a la humanidad, vemos que en relación con esto a Sus enseñanzas, Él no tiene el rango más alto que quizás otros seres espirituales que están conectados con la humanidad… Son más elevados que el hombre de cierta manera. No pueden penetrar al hombre completo, pero se enraízan en su intelecto, ¡lo convierten en un genio! Y el que solo observa externamente dice que estos seres están más elevados que el Cristo… Y llegará el momento en que el más poderoso, el más significativo de estos espíritus Luciféricos, que desean llevar a la gente más allá de ellos mismos, por así decirlo, será exaltado y considerado como un gran líder humano; y se dirá que lo que el Cristo pudo proporcionar fue realmente solo un puente. Ahora ya hay personas que dicen: ¡a qué ascienden las enseñanzas de los Evangelios! Los hemos superado. —Como se ha dicho, los hombres apuntarán a un espíritu elevado, versátil, un espíritu de genio, que tomará posesión de una naturaleza carnal humana, que impregnará con su genio. ¡Se dirá que él supera incluso al Cristo! Porque el Cristo fue quien dio la oportunidad de desarrollar el cuarto principio; pero este da oportunidad durante la evolución de la Tierra para alcanzar el séptimo principio.

Así se enfrentarán el Espíritu de Cristo y el espíritu de este ser: el Espíritu de Cristo, de quien la humanidad puede esperar recibir el poderoso impulso macrocósmico de su cuarto principio, y el Espíritu Luciférico, que deseará de alguna manera guiar a la humanidad más allá de esto.

Si las personas estuvieran de acuerdo en que debemos adquirir de los espíritus Luciféricos solo aquello a lo que podemos mirar de la misma manera en que miramos hacia abajo a nuestra naturaleza inferior… entonces estarían haciendo lo correcto. Pero si la gente viniera a decir: Ves que el Cristo da solo el cuarto principio, mientras que estos espíritus dan el sexto y el séptimo… las personas que piensan así acerca de Cristo adorarán y ensalzarán… al Anticristo.

Por lo tanto, la posición del Anticristo hacia Cristo se hará sentir en el futuro. Y con el intelecto externo, con la sabiduría externa, uno no podrá desafiar tales cosas; porque será posible producir mucho que desde el punto de vista del intelecto y el talento será más inteligente en el Anticristo que el que fluirá cada vez más en el alma desde el Cristo, como el más alto principio humano. Porque Cristo trae al hombre el cuarto principio macrocósmico —ya que es macrocósmico, es infinitamente más importante que todos los principios microcósmicos; es más fuerte que ellos, a pesar de que está relacionado con el yo humano, más fuerte que todos los demás que se puedan obtener durante la evolución de la Tierra; aún así, debido a que es solo el cuarto principio, se lo considerará menor que el quinto, sexto y séptimo, que provienen de los espíritus Luciféricos; y especialmente más bajo que el que proviene del Anticristo.

Es importante que, sobre la base de la ciencia espiritual, se perciba que esto es así. Con respecto a la teoría copernicana, que ha puesto a la Tierra en movimiento, por así decirlo, la ha arrebatado del reposo en el que antes se había colocado, y la ha guiado alrededor del sol; que ha mostrado cómo la Tierra es un grano de polvo en el universo; con respecto a esta teoría se pregunta: ¿cómo puede existir junto a esto la idea cristiana? Se construye una contradicción entre el pensamiento cristiano y esta ciencia natural, porque se dice que en tiempos antiguos los hombres podían mirar hacia arriba a la cruz del Gólgota y a Cristo; porque la Tierra les parecía el lugar elegido para salir de todo el Universo, y los otros cuerpos cósmicos les parecían pequeños, y realmente existían por el bien de la Tierra. La Tierra entonces apareció al hombre —así podría decirse— digna de llevar la cruz del Gólgota! Pero cuando la teoría copernicana se apoderó de los espíritus de los hombres, empezaron a burlarse y a decir: los otros cuerpos cósmicos deben tener al menos un significado equivalente con la Tierra, por lo que el Cristo debe haber pasado de un cuerpo cósmico a otro; pero dado que los otros cuerpos del mundo son mucho más grandes que la Tierra, ¡sería realmente extraño que el Dios-hombre debería realizar Su obra de redención en la pequeña Tierra! Un erudito escandinavo realmente dijo esto. Opinaba que, con el drama de Cristo, era como si un drama poderoso se presentara en un pequeño escenario en un suburbio, o en un teatro de pueblo, en lugar de presentarse en un gran escenario en una ciudad capital. Él dijo: “Es absurdo que el drama más grande del mundo no deba realizarse sobre un gran cuerpo cósmico. ¡Es exactamente como si una gran producción no se diera en un teatro espléndido, sino en un miserable teatro de pueblo!.

Tal discurso es, por supuesto, muy peculiar, pero podemos responder que la leyenda cristiana se ha ocupado de que nada tan tonto pueda decirse; porque ni siquiera ha colocado la escena de este drama en un lugar espléndido en la Tierra, sino solo en un establo pobre. Ese hecho ya muestra que no debe hacerse ninguna objeción como la del erudito escandinavo. La gente no considera qué intrascendentes son con sus pensamientos peculiarmente sabios. La idea no tiene ningún efecto en la presencia de la gran verdad simple que se da en la leyenda cristiana. Y si esta leyenda cristiana establece la escena del nacimiento de Jesús, no en una espléndida e importante ciudad capital de la Tierra, sino en un establo pobre, entonces no parece absurdo que, en contraste con los cuerpos cósmicos más grandes, la Tierra debería haber sido elegida como el lugar para llevar la cruz. En general, el método por el cual las enseñanzas cristianas a su manera exponen lo que el Cristo tuvo que traer a la humanidad, es una indicación de la gran enseñanza que la ciencia espiritual nos debe dar de nuevo hoy.

Si permitimos que los Evangelios trabajen sobre nosotros —podemos buscar allí las verdades más profundas de la ciencia espiritual, como hemos visto a menudo— pero, ¿cómo se contienen estas grandes verdades en los Evangelios? Bien, podría decir que si aquellas personas que no tienen una chispa del Impulso Crístico en ellos deben entenderse con lo que está en los Evangelios, absolutamente deben desordenar sus cerebros; ¡incluso deben haber desarrollado un cierto genio! Por el hecho de que tan poca gente entiende la interpretación científica espiritual de los Evangelios, incluso en el más mínimo grado, se puede deducir que la conciencia humana normal no es capaz de ello. A través de las fuerzas luciféricas, con el desarrollo del genio, los Evangelios pueden entenderse de una manera puramente superficial; pero a medida que se presentan, ¿cómo nos confrontan estas verdades? Vienen a nosotros como si brotaran adelante —el bien más perfecto y más elevado— directamente del Ser de Cristo —sin esfuerzo o esfuerzo de ningún tipo— y hablando de tal manera a los corazones que se dejan impregnar por el Impulso de Cristo, las almas se iluminan y se calientan de principio a fin. La forma en que las mayores verdades se presentan al hombre es lo opuesto al método inteligente. El método en los Evangelios toma en cuenta el hecho de que en el modo directo, original y elemental en que brotan estas verdades, perfectas, desde el cuarto principio macrocósmico en Cristo Jesús, pasan inmediatamente al pueblo. De hecho, incluso se ha tenido cuidado de que la astucia del hombre, la sagacidad de todo el Luciferino en la evolución humana, dé una explicación sofística de estas palabras de Cristo, y que solo gradualmente podamos ganar a través de su simplicidad y grandeza, su carácter fundamental. Y como con las palabras de Cristo, así también con los hechos concernientes a Cristo.

Si presentamos tal hecho, digamos, como la Resurrección, por medio de la ciencia espiritual, ¿qué extraño hecho enfrentamos? Un teósofo alemán muy importante dijo, incluso en la tercera década del siglo XIX, que se puede ver cómo el intelecto humano está siendo cada vez más penetrado por el principio luciférico. Este era Troxler. Dijo que el intelecto humano era completamente luciférico en todo lo que comprende. En general es difícil hacer referencia directa a las verdades teosóficas más profundas; pero aquellos de ustedes que asistieron a mi curso de conferencias en Praga[2] recordarán que me referí a Troxler en ese momento, para mostrar cómo él ya sabía lo que ahora se puede enseñar sobre el cuerpo del éter humano; dijo que el intelecto humano está impregnado por las fuerzas luciféricas. Si hoy, sin tener en cuenta las fuerzas luciféricas, comprendamos la resurrección con buenas fuerzas teosóficas, entonces debemos señalar el hecho de que en el bautismo de Juan en el Jordán ocurrió algo significativo: que entonces los tres cuerpos del niño Jesús de Lucas fueron impregnados por el Ser Crístico macrocósmico, que vivió durante tres años en la Tierra, y luego estos cuerpos pasaron por el Misterio del Gólgota con este Ser Crístico. El desarrollo de Cristo Jesús durante los tres años fue naturalmente diferente del de otros hombres. Debemos investigar acerca de este desarrollo, de modo que, yendo a los hechos fundamentales, y con los principios de la ciencia espiritual, podamos comprender lo que realmente fue la resurrección.

Jesús de Nazaret estaba junto al Jordán. Su yo se separó del cuerpo físico, el cuerpo etérico y el cuerpo astral, y el Yo Crístico Macrocósmico descendió, tomó posesión de estos tres cuerpos y luego vivió hasta el 3 de abril del año 33, como hemos podido determinar. Pero era un tipo de vida diferente; porque, a partir del bautismo, esta vida de Cristo en el cuerpo de Jesús de Nazaret fue un proceso de muerte lenta. Con cada período de tiempo que avanza durante estos tres años, algo de las envolturas de Jesús de Nazaret murió, por así decirlo. Poco a poco estas envolturas murieron, de modo que después de tres años, el cuerpo entero de Jesús de Nazaret ya estaba cerca de la condición de un cadáver, y solo se mantuvo unido por el poder del Yo Crístico Macrocósmico. No deben suponer que este cuerpo en el que el Cristo vivió era como cualquier otro cuerpo, digamos un año y medio después del bautismo de Juan en el Jordán (ver Nota 2); estaba en tal estado que un alma humana ordinaria habría sentido de inmediato que se estaba alejando de él, porque solo podía mantenerse unido por el poderoso Yo macrocósmico del Cristo. Fue una muerte constante y lenta, que continuó durante tres años. Y este cuerpo había llegado al borde de la disolución cuando tuvo lugar el Misterio del Gólgota. Entonces solo era necesario que aquellas personas mencionadas en la narrativa vinieran al cuerpo con su extraña preparación de especias y produjeran una unión química entre estas sustancias especiales y el cuerpo de Jesús de Nazaret, en el cual el Ser Crístico Macrocósmico había morado por tres años, y que luego deberían colocarlo en la tumba. Se necesitaba muy poco para hacer que este cuerpo se convirtiera en polvo; y el Espíritu de Cristo se vistió con un cuerpo etérico condensado, podría decirse, a la visibilidad física. Entonces el Cristo resucitado estaba envuelto en un cuerpo etéreo condensado a la visibilidad física; y así Él anduvo y se apareció a aquellos a quienes Él podría aparecer. Él no era visible para todos, porque en realidad era solo un cuerpo etéreo condensado que el Cristo soportó después de la resurrección; pero lo que se había colocado en la tumba se desintegró y se convirtió en polvo. Y de acuerdo con las últimas investigaciones ocultas, se confirma que hubo un terremoto. Fue asombroso para mí descubrir, después de haber descubierto por una investigación oculta que se había producido un terremoto, que esto se indica en el Evangelio de Mateo. La Tierra se dividió y el polvo del cadáver cayó y se unió a toda la sustancia de la Tierra. Como consecuencia de la sacudida violenta de la tierra, las ropas fueron colocadas como se decía que habían sido encontradas, según la descripción en el Evangelio de Juan. Está maravillosamente descrito en el Evangelio de San Juan.

De esta manera, debemos entender la Resurrección de forma oculta, y no necesitamos entrar en contradicción con los Evangelios. A menudo he llamado la atención sobre el hecho de que María Magdalena no reconoció a Cristo cuando la conoció. ¿Cómo es posible que uno no reconozca nuevamente a alguien a quien había visto solo unos días antes, especialmente si él era una personalidad tan importante como lo fue Cristo Jesús? Si se dice que María Magdalena no lo conoció, entonces debe haberse presentado a ella en otra forma. Ella lo reconoció solo cuando lo escuchó hablar. Entonces ella se dio cuenta de él.

 Y todos los detalles de los Evangelios son completamente comprensibles de manera oculta.

Pero alguien podría decir que Tomás fue desafiado por el Cristo resucitado, cuando se apareció a los discípulos, para sentir las cicatrices con sus manos… entonces se debe suponer que las cicatrices aún estaban allí, que Cristo había venido a los discípulos con el mismo cuerpo que se había resuelto en polvo. ¡No! Imaginen que alguien tiene una herida: entonces el cuerpo etérico se contrae de una manera especial y forma una especie de cicatriz. Y de este cuerpo etérico especialmente contraído, fueron sacados los constituyentes del nuevo cuerpo etérico con el que el Cristo se vistió, estas marcas de las heridas se hicieron visibles, eran manchas peculiarmente engrosadas … por lo que incluso Tomas podía sentir que estaba lidiando con una realidad.

Este es un pasaje notable en el sentido oculto. No contradice de ninguna manera el hecho de que tenemos que ver con un cuerpo etérico, condensado a la visibilidad por la fuerza de Cristo; y que entonces también podría ocurrir la escena de Emaús. Encontramos que se describe en el Evangelio, no como una recepción ordinaria de alimento, sino una disolución de la comida directamente por el cuerpo etérico, a través de las fuerzas de Cristo, sin la cooperación del cuerpo físico.

elcamino de emaus

Todas estas cosas se pueden entender hoy a través de principios ocultos, sobre la base de la ciencia espiritual. Además de los pasajes mal traducidos, los Evangelios se pueden entender literalmente de cierta manera. Todo se vuelve claro de una manera maravillosa, y cualquiera que haya comprendido esto se dirá a sí mismo, cuando advierta una contradicción: “Soy demasiado estúpido para esto”. No siente que sea tan inteligente como los teólogos modernos, que diga: “¡No somos capaces de comprender la Resurrección como se describe en los Evangelios!”… Pero podemos comprenderla exactamente así, cuando entendemos los principios.

¿Cómo trabaja todo lo que ahora se ha dicho que funciona sobre la razón humana?.Bueno, afecta a las personas de tal manera que dicen: “Si voy a creer en la Resurrección, entonces tendré que desbaratar todo lo que he ganado hasta ahora a través de mi razón. Eso no lo puedo hacer. Por lo tanto, la Resurrección debe ser borrada”- La razón que habla así está tan impregnada por Lucifer que no puede comprender estas cosas. Tal razón vendrá a rechazar cada vez más el lenguaje y los hechos elementales, efectivos y grandiosos de tiempos anteriores, y aquellos relacionados con el Misterio del Gólgota. Pero se pedirá a la ciencia espiritual que comprenda estas cosas, incluso hasta en los detalles más pequeños. No rechazará lo que, como quinto, sexto y séptimo principios, puede trascender el cuarto principio macrocósmico. Sin embargo, verá en el cuarto principio macrocósmico el mayor impulso que se le ha dado a la evolución de la Tierra.

Pero de esto se ve que de cierta manera no es exactamente fácil entender la evolución de Cristo dentro de la tierra, porque en cierto sentido se justifica la objeción de que espíritus particulares, espíritus Luciféricos, conducen a otros principios, pero solo a principios microcósmicos. Expresé eso antes cuando dije: El Cristo es una especie de punto focal, en el cual el Ser trabaja a través de Su obra, el Ser trabaja a través de lo que Él es. Alrededor del Cristo se sientan los doce Bodhisattvas del mundo, sobre los cuales fluye lo que fluye de Cristo, y quienes lo elevan, en el sentido de mayor sabiduría, a principios superiores. Pero todo fluye del cuarto principio, incluso sobre los principios más elevados, en la medida en que estos se desarrollan en la Tierra. En esta cuenta hay mucho error con respecto a la singularidad de Cristo, porque no hay una comprensión clara de que en Cristo tenemos, sin duda, que ver con el cuarto principio, pero con el Cuarto Principio Macrocósmico, e incluso aunque se pueden desarrollar principios más elevados, estos son solo los principios microcósmicos de seres que no han llegado a un desarrollo completo en la Luna, pero que a su manera trascienden lo humano. Debido a que llegaron a desarrollarse durante la evolución de la Luna, desarrollaron en su parte de la Luna lo que los seres humanos deben evolucionar solo sobre la Tierra.

Debemos llegar a un entendimiento de tales cosas si queremos comprender el verdadero lugar del principio de Cristo dentro de nuestra evolución de la Tierra, si pudiéramos ver claramente por qué el Anticristo en el futuro será considerado más altamente en muchos aspectos que el mismo Cristo. El Anticristo quizás sea más inteligente, posea más genio que Cristo; él ganará un seguimiento poderoso; pero los científicos espirituales deben estar preparados de antemano para no ser engañados por lo que ahora se ha caracterizado. Más que todo lo demás, será necesario estar firmemente establecido en los buenos principios de la ciencia espiritual, para no ser engañados en este ámbito. Fue la principal misión de ese esoterismo que se desarrolló en Occidente desde el siglo XII, y sobre el cual se ha dicho mucho, aclarar claramente lo que se debe decir sobre la naturaleza de Cristo en este sentido. De modo que aquel que está firmemente establecido en este esoterismo reconocerá más y más claramente que es una posición focal la que el Cristo ocupa en la evolución de la Tierra. Y con respecto a todas las llamadas reencarnaciones de Cristo en nuestra tierra, uno puede presentar esta comparación bastante simple: así como un equilibrio debe ser sostenido en un solo punto, y no en dos o varios, la evolución de la Tierra debe tener un impulso básico. Y cualquiera que admite varias encarnaciones de Cristo comete el mismo error ya que el que supone que la balanza para funcionar correctamente deben tener dos puntos de apoyo. Cuando esto se hace, ya no es una balanza. Y cualquiera que haya andado por la Tierra en varias encarnaciones, ya no sería Cristo. Ese es un hecho que cada ocultista bien instruido instará con respecto a la naturaleza de Cristo. Por lo tanto, mediante una simple comparación, siempre podemos señalar la singularidad de la naturaleza de Cristo; y aquí los Evangelios y la Ciencia Espiritual están en completo acuerdo.

Traducido por Gracia Muñoz en Septiembre de 2018.

[1] Drama de Eduard Schuré: Die Kinder des Luzifer. Presentado en alemán por miembros de la Sociedad Antroposófica, en presencia del poeta, Munich, 1909 y 1910.

[2] https://wn.rsarchive.org/Lectures/GA128/English/RSPC1951/OccPhy_index.html

GA237c11. Evolución del principio de Micael a lo largo de los tiempos – La división en la inteligencia cósmica

Del ciclo: GA237. Relaciones kármicas: Estudios Esotéricos – Volumen III

Rudolf Steiner — Dornach, 8 de agosto de 1924

English version

Durante mucho tiempo hemos estado hablando de los hechos y condiciones kármicas conectadas con el Movimiento Antroposófico, con la Sociedad Antroposófica y con los individuos que se sienten impulsados por una sinceridad interior, a elegir su camino de vida dentro de este Movimiento. Quedara mucho por decir sobre estas cuestiones kármicas a mi regreso de Inglaterra, pero hoy, en nuestra última conferencia antes de mi partida, que me llevará por el resto de agosto, me gustaría llegar a una conclusión sobre lo ya dicho. Por lo tanto, en la conferencia de hoy completaremos en cierta medida los pensamientos que he podido comunicarles en estos nuestros estudios sobre el karma.

Todos ustedes habrán observado, queridos amigos, cuan múltiples son las formas a través de las cuales el karma del antropósofo individual ha pasado en vidas pasadas en la Tierra y entre la muerte y un nuevo nacimiento. Especialmente en las dos últimas conferencias hemos podido insinuar la gran importancia que estas cosas pueden tener para el antropósofo individual en su karma. Hemos visto cómo el karma de los antropósofos está conectado con la evolución del principio de Micael a través de largas etapas de tiempo. Para empezar, vimos en una forma más abstracta cómo la regencia de la Inteligencia Cósmica —como la llamamos—cayó del dominio de Micael.

Porque, como dije, en la antigüedad era muy cierto que los hombres no podían adjudicarse a sí mismos la esencia de la Inteligencia. Ellos atribuyeron a la inspiración de los poderes superiores todo lo que podían expresar en formas de inteligencia. Y aquellos que tenían conocimiento de estos asuntos sabían que los poderes superiores aquí concernidos eran los que después, en terminología cristiana, fueron designados como los Poderes de Micael. También les hablé del siglo VIII o IX como el punto del tiempo en la evolución de la humanidad civilizada cuando la Inteligencia Cósmica gradualmente descendió a la Tierra, tomando forma en muchas gotas individuales que luego vivieron como Inteligencia personal en almas humanas individuales. Y les dije, queridos amigos, cómo la percepción y el entendimiento de la Inteligencia Cósmica —es decir, de la antigua regencia de Micael—  vivía tradicionalmente, como una cierta realidad de revelación.

Dirigimos nuestra mirada, por ejemplo, a aquellos, en muchos aspectos excelentes, académicos que estaban conectados con el arabismo y con el aristotelismo que había vivido en Asia desde las campañas de Alejandro. Este aristotelismo también impregnaba el misticismo de Oriente, llenándolo, por así decirlo, con Inteligencia. Todo esto fue llevado a través de África hasta España y siguió trabajando allí, en la sabiduría de los moros, en individualidades tan sobresalientes como Averroes; y en las enseñanzas de estos eruditos moros y españoles, encontramos un reflejo muy real de esas antiguas percepciones que todavía habían mirado hacia arriba a la Inteligencia Cósmica.

Intentemos obtener una idea vívida de cómo se concibió la Inteligencia Cósmica. Les daré un bosquejo de lo que estos eruditos moros y españoles enseñaron a sus alumnos en España en los siglos X, XI y XII, en el tiempo en que en otras partes de Europa prevalecían centros como la Escuela de Chartres, de la cual ya he dicho mucho. En España fue enseñado por los eruditos moros y sobre todo por una individualidad como Averroes, que la inteligencia domina en todas partes. El mundo entero, todo el cosmos está lleno de una Inteligencia omnipresente. Los seres humanos aquí en la Tierra tienen muchas propiedades diferentes, pero no poseen una inteligencia personal propia. Por el contrario, cada vez que un ser humano está activo en la Tierra, una gota de Inteligencia, un rayo de Inteligencia procede de la Inteligencia Universal, y desciende como si fuera a la cabeza, al cuerpo del ser humano individual.

De modo que el ser humano, mientras recorre la Tierra, comparte la Inteligencia Cósmica universal que es común a todos. Y cuando muere, cuando atraviesa el portal de la muerte, la Inteligencia Universal, regresa nuevamente. Así, todos los pensamientos, concepciones e ideas que el hombre posee en la vida entre el nacimiento y la muerte vuelven a fluir hacia el depósito común de la Inteligencia Universal. Por lo tanto, no se puede decir que lo que tiene un valor excepcional en el alma del hombre, es decir, su inteligencia, esté sujeto a la inmortalidad personal. De hecho, los estudiosos moros españoles enseñaron que el hombre no posee la inmortalidad personal. Es cierto, él vive, pero, dijeron estos estudiosos, lo más importante de él durante su vida es el hecho de que puede desplegar el conocimiento inteligente, y esto no permanece con su propio ser. Por lo tanto, no podemos decir que el ser inteligente posea inmortalidad personal. Verán, este fue el punto de furia en la batalla que libraron los escolásticos de la Orden dominica. Fue por mantener y apoyar la inmortalidad personal del hombre.

Y en ese momento, ese esfuerzo no podría aparecer de ninguna otra manera que cuando los dominicos declararon: el hombre es personalmente inmortal, y la enseñanza de Averroes sobre este tema es una herejía, una herejía absoluta. Hoy tendríamos que decirlo de otra manera, pero en ese tiempo uno puede entender que un hombre como Averroes en España, que no asumió la inmortalidad personal del hombre, fuera declarado hereje. Hoy tendríamos que estudiar el asunto en su realidad. Tendríamos que decir: en el sentido en que el hombre se ha vuelto inmortal, en cuanto a su Yo Espiritual, ciertamente ha alcanzado la inmortalidad, la conciencia continua de la personalidad después de atravesar el portal de la muerte, pero lo ha logrado solo desde el tiempo en que el Yo Espiritual tomó su morada en el hombre terrenal. Si, por lo tanto, le hubiéramos preguntado a Aristóteles o a Alejandro qué pensaban sobre la inmortalidad, ¿cuál habría sido su respuesta?

Las palabras, por supuesto, no son exactas. Pero si, al ser preguntados, hubieran respondido en nuestra terminología cristiana, habrían dicho: Nuestra alma es recibida por Micael y vivimos en comunión con Micael. O lo habrían expresado cosmológicamente. Sobre todo en una comunidad como la de Alejandro o Aristóteles, habrían hablado así en términos cósmicos, y de hecho hablaron así: el alma del hombre es inteligente en la Tierra, pero esta inteligencia es una gota de la plenitud de lo que Micael  derrama como una lluvia de Inteligencia que fluye sobre la humanidad. Esta lluvia procede del Sol, y el Sol recibe de nuevo al alma humana en su propio ser. El alma humana tal como existe entre el nacimiento y la muerte se irradia a la Tierra desde el Sol. Así, en el Sol habrían buscado el dominio de Micael, y esa habría sido su respuesta, cosmológicamente hablando.

Estas concepciones encontraron su camino en Asia, regresaron de Asia y florecieron entre los moros en España en el momento en que la filosofía escolástica se levantó en defensa de la inmortalidad personal. No debemos decir con los escolásticos que esta concepción fue un error, pero debemos decir: la evolución de la humanidad trajo consigo la inmortalidad personal e individual del hombre. Y fue por los maestros dominicos que esta inmortalidad personal se destacó por primera vez, mientras que, por otro lado, una verdad antigua — uno que ya no era cierta para esa época en la evolución de la raza humana—  fue presentada en las Academias conducidas por los moros en España. Porque hoy no solo debemos ser tolerantes con nuestros contemporáneos. Debemos ser tolerantes con aquellos que continuaron propagando las enseñanzas antiguas. Tal tolerancia no fue posible en ese momento. Por lo tanto, es importante que nos repitamos esto una y otra vez: la inmortalidad personal mantenida por los maestros dominicos solo ha sido verdadera desde el momento en que el Yo Espiritual entró lenta y gradualmente en la humanidad.

También podemos describir estas cosas en una forma totalmente imaginativa. Cuando un hombre muere en nuestro tiempo —un hombre que realmente haya sido capaz, durante su vida terrenal, de impregnar su alma con la verdadera Inteligencia— habiendo atravesado el portal de la muerte, mira hacia atrás a su pasada vida terrenal y la ve como una vida independiente en la Tierra. En siglos anteriores, el hombre que había pasado por la puerta de la muerte y miraba hacia atrás en su vida terrenal, veía cómo el cuerpo etérico se disolvía en el cosmos. Luego pasaba por el reino de las almas, viviendo de nuevo los acontecimientos en orden inverso. Después podía decirse a sí mismo: “Así, Micael, a través del Sol, administra lo que antes era mío.” Esta es la gran diferencia. Pero solo podemos entender tales desarrollos en la evolución cuando miramos detrás del escenario de la existencia, percibiendo lo Espiritual detrás de lo Material. Debemos ver los eventos externos en la humanidad incluso a medida que se   forman y conforman  fuera del mundo espiritual.

En este punto, mis queridos amigos, deben volver a entrar una vez más en todo lo que les he contado ahora. Recuerden que con el siglo IX DC. se logró la gran crisis: la Inteligencia Cósmica descendió entre los hombres de la Tierra. Este era el hecho objetivo, esta era la realidad que estaba teniendo lugar. Y ahora siéntense en la esfera solar, donde Micael y sus seguidores estaban dominando como he descrito. Pues habían percibido la partida de Cristo del Sol y Su paso a la Tierra en el Misterio del Gólgota, y después de eso, habían experimentado cómo la Inteligencia Cósmica descendía cada vez más, para convertirse en conocimiento humano individual. Ahora hubo un evento importante que causó una profunda impresión, sobre todo, en aquellos que pertenecen a Micael, —a quienes en nuestra última conferencia los denomine como “Micaelitas”. Fue un evento totalmente excepcional, que he descrito a menudo en otras conexiones, mostrando la parte que jugó en el despliegue de la civilización en la Tierra. Ahora, sin embargo, debemos describirlo tal como apareció desde el aspecto de los mismos Micaelitas, es decir, desde el Sol. Debemos describirlo como se ve desde esa perspectiva, cuando uno mira hacia abajo desde el reino de Micael hasta la Tierra.

Este evento más significativo tuvo lugar en el año 869 DC. en el Octavo Concilio Ecuménico celebrado ese año en Constantinopla, se declaró dogmáticamente que la antigua concepción de la Trinidad, que dice que el hombre consiste en cuerpo, alma y Espíritu, es herética. Fue declarado: El hombre solo tiene cuerpo y alma, salvo que su alma posee ciertas cualidades espirituales.

Mientras que en la esfera de las realidades objetivas se estaba logrando el paso de la Inteligencia a los seres humanos individuales, se decretó en la Tierra: la tricotomía es una herejía. Fue decretado en una forma tan definitiva y decisiva que nadie dentro de la civilización europea podía aventurarse a contradecirlo. De ahí en adelante, se prohibió decir que el hombre tiene cuerpo, alma y espíritu. Uno solo podía hablar de cuerpo y alma, atribuyendo cualidades y fuerzas espirituales al alma. Algo así había sucedido en la Tierra, del cual en los reinos de Micael solo podían decir: ahora entrará en las almas de los hombres la convicción de que lo espiritual no es más que una cualidad del alma, y ​​no lo Divino que domina en el gran proceso de la evolución de la humanidad ‘Mira hacia abajo sobre la Tierra’ —tal era el lenguaje de Micael— ‘Mira a la Tierra, mira cómo se desvanece la conciencia del Espíritu.’ Pero deben ver, mis queridos amigos, que esta desaparición de la conciencia del Espíritu estaba ligada al tema principal del que deseamos hablar hoy.

Como dije hace un momento, hasta ahora solo he descrito en términos abstractos cómo la evolución del reino de Michael ha tenido lugar detrás del escenario de la existencia de la Tierra. He dicho: la Inteligencia Cósmica se redujo a los hombres individuales Pero esto, mis queridos amigos, es solo una abstracción. Porque, ¿qué es la inteligencia?

Huelga decir que no debemos concebir que cuando ascendamos a las regiones más elevadas podremos apoderarnos de la Inteligencia allí como tomamos de los árboles y arbustos aquí en el mundo físico. ¿Qué es inteligencia?

Estas generalizaciones abstractas no existen, por supuesto, en la realidad. ‘Inteligencia’ significa las relaciones y conductas mutuas entre las Jerarquías superiores. Lo que hacen, cómo se relacionan entre sí, lo que son la una para la otra, —esta es la Inteligencia Cósmica. Y dado que como seres humanos debemos primero considerar el reino que está más cerca de nosotros, en términos concretos, la Inteligencia Cósmica será para nosotros la suma total de los Seres de la Jerarquía de los Ángeles. Si hablamos concretamente, no podemos decir “tanta inteligencia”, sino “tantos Ángeles”. Esta es la realidad.

Cuando los Padres de la Iglesia discutían en el año 869 DC si el hombre debía hablar en adelante del Espíritu, era una consecuencia del hecho de que varios Seres Angélicos se estaban separando del reino de Micael donde habían estado anteriormente, y estaban asumiendo que en lo sucesivo solamente tendrían que ver con los poderes terrenales —que la guía de los seres humanos se lograría a partir de ahora solo a través de los poderes terrenales. Deben ver claramente qué tipo de evento fue este. Los ángeles son los Seres que guían a los hombres de una vida terrenal a la siguiente. Son los Seres que están por encima de nosotros en el mundo espiritual, que nos guían a lo largo de nuestro camino en la vida entre la muerte y un nuevo nacimiento y nos muestran el camino hacia la vida terrenal que retorna. Hacen de nuestras diferentes vidas terrenales una cadena conectada, una totalidad de vida humana. Ahora una cantidad de estos Seres Angélicos —Seres que tienen esta tarea y que estaban unidos anteriormente con el reino de Michael— salieron y dejaron el reino de Micael.

Tal fue la conducta de estos Ángeles, el destino de los seres humanos no podía permanecer intacto. ¿Quién participa en primer lugar en el desarrollo del karma humano? —en la forma en que los pensamientos terrenales, los actos terrenales y los sentimientos terrenales se transforman y elaboran entre la muerte y un nuevo nacimiento?. Son los Ángeles. Si ahora estos Ángeles llegan a una posición completamente diferente en el cosmos —si, por así decirlo, dejan el reino del Sol y ya no son Ángeles celestiales sino terrestres— ¿qué puede pasar? Aquí encontramos un secreto que impregna toda la evolución y la historia de Europa, escondida detrás de los hechos externos. Ciertos Ángeles permanecieron en el reino de Michael. En esa gran escuela de principios del siglo XV, encontramos también a los Ángeles que pertenecen a los seres humanos que estaban entonces en el reino de Micael. A todas las almas de los seres humanos que vivieron en el reino de Micael, de las que les he hablado, pertenecen los Ángeles que han permanecido en el reino de Micael. Pero hubo otros que lo abandonaron y se identificaron con lo que era esencialmente terrenal.

Ahora dirán: ¿Cómo es posible que repentinamente se les ocurra a varios Ángeles de Micael abandonar el reino Micaélico? a los demás no se les ocurre irse.  Esto, mis queridos amigos, debo admitir, es una de las preguntas más difíciles que pueden plantearse en relación con la evolución de la humanidad. Es una pregunta tal que al entrar en ella entran en juego todas las fuerzas internas del ser humano. Es una cuestión íntima y profundamente relacionada con toda la vida del hombre. Para que vean, en la base de esto yace un hecho cósmico. Ya saben, de las conferencias que he dado aquí, que lo que comúnmente se conoce como un simple planeta físico es en realidad una reunión de Seres Espirituales. Cuando miramos hacia arriba a una estrella, lo que se nos aparece físicamente no es más que el aspecto externo. En realidad, tenemos que ver con una asamblea de Seres Espirituales. Ahora hay un cierto contraste. Este contraste ha existido desde el comienzo de la evolución terrenal. Es el contraste entre las Inteligencias de todos los planetas y la Inteligencia del Sol. De hecho, por un lado está la Inteligencia del Sol, mientras que por el otro están las Inteligencias de los diferentes planetas. Y siempre fue así, que la Inteligencia del Sol se mantuvo primordialmente bajo el dominio de Micael, mientras que las otras Inteligencias Planetarias estaban sujetas a los otros Arcángeles. Por lo tanto, podemos decir:

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Por otro lado, uno no podría decir Micael: administra solo la Inteligencia del Sol, sino más bien, Micael administra toda la Inteligencia Cósmica, diferenciada como está en la Inteligencia del Sol y las Inteligencias Planetarias, Mercurio, Venus, Marte, etc. Los diversos Seres de la Jerarquía de los Arcángeles participan en su administración. Pero sobre todos ellos juntos, Micael domina una y otra vez. Por lo tanto, toda la Inteligencia Cósmica es administrada por Micael. Ahora, por supuesto, todo ser humano era un ser humano incluso antes, cuando Micael administraba la Inteligencia Cósmica de la cual solo un rayo descendió al individuo. Y era debido al Sol que el hombre en la Tierra todavía podía sentirse como hombre; podía sentirse a sí mismo como un hombre individual y no como un mero vehículo de la Inteligencia Cósmica común. Toda la inteligencia humana proviene de Micael desde el Sol. Pero cuando se acercaron estos siglos —el siglo 8, el 9 y 10 DC—  sucedió que las Inteligencias Planetarias comenzaron a contar con el hecho de que la Tierra había cambiado, y que el Sol también había cambiado.

Mis queridos amigos, lo que sucede externamente, que los astrónomos describen, es después de todo solo el lado exterior. Saben que aproximadamente cada 11 años tenemos un período de manchas solares, cuando en el brillo del Sol en la Tierra ciertos lugares se oscurecen, cubiertos de manchas. Esto no siempre fue así. En tiempos muy antiguos, el Sol brillaba como un disco uniforme de luz. No había manchas solares. Además, después de algunos miles de años, el Sol tendrá muchas más manchas de las que tiene hoy. El Sol está decreciendo cada vez más. De nuevo, esta es la manifestación externa del hecho de que el Poder de Micael, el Poder Cósmico de la Inteligencia, está aún disminuyendo.

En el aumento de las manchas del Sol en el curso de la Evolución Cósmica se revela la decadencia del Sol; el Sol dentro del cosmos se vuelve cada vez más oscuro y viejo. Y a la aparición de un número suficientemente grande de manchas de Sol, las otras Inteligencias Planetarias reconocieron que ya no serían gobernadas por el Sol. Resolvieron no permitir más que la Tierra dependiera del Sol, sino hacerla dependiente de ahora en adelante directamente de todo el Cosmos. Esto tuvo lugar a través de los Consejos planetarios de los Arcángeles. Notablemente esta emancipación de las Inteligencias Planetarias de la Inteligencia del Sol tuvo lugar bajo el liderazgo de Oriphiel. Fue una separación total de los poderes cósmicos que hasta entonces habían permanecido juntos. La Inteligencia del Sol de Micael y las Inteligencias Planetarias gradualmente entraron en oposición cósmica una con la otra.

Sí, mis queridos amigos, aunque atribuimos un tipo completamente diferente de naturaleza interna  —de la facultad del alma y la condición del alma— a los Seres de la Jerarquía de los Ángeles, sin embargo, debemos atribuir decisiones, reflexiones de peso sobre lo que está teniendo lugar, incluso para ellos. Porque los seres humanos también tomamos nuestras decisiones de alguna manera. Observamos las cosas que están sucediendo externamente ante nosotros, dejamos que los hechos hablen por sí mismos y luego, bajo la influencia de los hechos, actuamos en consecuencia. Solo los factores determinantes para nosotros entre el nacimiento y la muerte son hechos terrenales, mientras que para los Seres de la Jerarquía de Ángeles son hechos cósmicos, como cuando ocurre una división en la vida planetaria.

Así, una hueste de Seres recurrió a la Inteligencia de la Tierra y con ella, al mismo tiempo a la Inteligencia Planetaria. La otra hueste se mantuvo fiel a la esfera de Micael con el fin de llevar al futuro lo que Micael administra como Eterno. Y esta es la pregunta decisiva de hoy. Ahora que todo el poder está entre los hombres, ¿será capaz Micael en su trabajo de llevar al futuro lo Eterno ahora que lo que aparece en el Sol físico se oscurece y desaparece lentamente?.

Así vemos, como resultado de los eventos cósmicos, una división entre los Ángeles que anteriormente estaban unidos a Micael. Pero estos Seres mismos participan en la evolución kármica. Consideren como ocurre todo esto en la vida entre la muerte y un nuevo nacimiento. Aquí ningún alma humana pueda seguir su curso sola, ni los Ángeles que guían al ser humano pueden seguir su curso solos, sino que la Jerarquía de los Ángeles trabaja en conjunto; y en su trabajo conjunto vive y se resuelve el karma. Si en una vida terrenal me conecto con otro ser humano y lo resolvemos kármicamente en nuestra próxima vida, entonces, huelga decirlo, el Ángel del ser humano debe unirse con el Ángel del otro. Debe tener lugar una cooperación  Pues en muchos casos esto fue lo que sucedió (y esta es una experiencia abrumadora y devastadora). En el Concilio Ecuménico que tuvo lugar en la Tierra en 869 DC., se dio la señal de un evento abrumador en el mundo espiritual de arriba. Casi se haría añicos, cuando uno se mantiene totalmente erguido con el verdadero uso de la Inteligencia Cósmica, cara a cara con relaciones tan abrumadoras. Es algo de un significado incalculable que ya ha sucedido y está ocurriendo cada vez más: el Ángel del  ser humano, de la individualidad humana que estaba conectada kármicamente con otra alma humana, no siguió con el Ángel de esa otra alma. De dos almas humanas unidas kármicamente entre sí, un Ángel se quedó con Micael mientras que el otro bajó a la Tierra.

¿Qué podía a suceder como resultado? En el tiempo transcurrido entre la fundación del cristianismo y la época del Yo espiritual, que se destaca sobre todo en el siglo IX y el año 869 DC., el karma de los seres humanos entró en desorden. Esto es como pronunciar una de las palabras más profundas e importantes que pueden ser pronunciadas con respecto a la historia moderna de la humanidad. El desorden entró en el karma de la humanidad actual. En las siguientes vidas en la Tierra, las experiencias de los hombres ya no estaban todas correctamente coordinadas con su karma. Este es el elemento caótico en la historia de los últimos tiempos. Esto ha traído a la historia de los últimos tiempos más y más caos social, caos de la civilización; y el desorden al que ha llegado el karma humano no puede tener fin. Porque ha tenido lugar una división en la Jerarquía de los Ángeles que pertenecen a Micael.

Y ahora podemos expresar algo que está profundamente conectado con el karma de la Sociedad Antroposófica. Es una cosa de inmensa importancia, y, si puedo decirlo, es solo aquí que llegamos al matiz correcto del sentimiento. Porque con todo lo que podemos describir al elegir comparaciones de las condiciones que nos rodean, no podemos caracterizar de forma exhaustiva lo que ocurre detrás del escenario en los mundos espirituales. Cualesquiera que sean los pensamientos que podamos seleccionar de las condiciones terrenales que nos rodean, son apagados y débiles. Habiendo realizado todos estos preparativos, debemos recurrir a la descripción pura de las cosas espirituales.

Por lo tanto, debemos decir: Todo lo que ha llevado a las almas a unirse a la Sociedad Antroposófica, todo lo que les ha traído a esta comunidad a través de un impulso sincero y profundo de sus almas, es válido, no hace falta decirlo. Sin embargo, ¿cómo se produce? ¿Cómo están realmente las fuerzas que conducen a estos seres humanos en nuestro tiempo a encontrar el camino juntos bajo principios puramente espirituales, cuando en la vida ordinaria son completamente extraños el uno para el otro? ¿Dónde están las fuerzas que los llevan a estar juntos?. Mis queridos amigos, estas fuerzas subyacen en esto: a través de la entrada de la regencia de Micael en la época de Micael en la que vivimos —con la penetración de Michael en la regencia terrenal, reemplazando la regencia de Gabriel— Micael mismo está trayendo el poder que llevará nuevamente el orden al karma de aquellos que siguen unidos a él. Por lo tanto, podemos decir: ¿Cuál es el último resorte que une a los miembros de la Sociedad Antroposófica? Es que deben ordenar nuevamente a su karma. Esto les une. Y si alguno de ellos nota en el curso de su vida que está entrando aquí o allá en relaciones que no se ajustan a su impulso más íntimo —unas relaciones, que quizás, divergen de una manera u otra de lo que podemos llamar la verdadera armonía en el hombre como entre el bien y el mal —si tienen esto por un lado, mientras que por otro lado tienen un impulso constante de seguir adelante en la vida Antroposófica— el hecho es que ese hombre está luchando para ordenar su karma real. Él está luchando para vivir y expresar su karma real. Este es el rayo cósmico que fluye a través del Movimiento Antroposófico, claramente perceptible para el que sabe. Es la restauración de la verdad en el karma.

En este sentido, podemos comprender mucho, tanto del destino de los individuos en la Sociedad Antroposófica como del destino de toda la Sociedad. Para esto, por supuesto, deben mancomunarse el uno con el otro.

También debemos darnos cuenta de lo siguiente: para los seres humanos que están conectados con aquellos Seres de la Jerarquía de Ángeles que permanecieron en el reino de Micael, es difícil encontrar las formas de Inteligencia adecuadas a lo que ahora deben comprender. Se esfuerzan por mantener incluso la Inteligencia personal de acuerdo con la verdadera reverencia por Michael. Estas almas, que como les dije, participaron en esas preparaciones espirituales en los siglos XV y XIX, bajan a la Tierra, dedicadas todavía, con su esfuerzo interior más profundo, a Micael y a su esfera. Y, sin embargo, de acuerdo con los principios de la evolución humana, deben recibir la Inteligencia personal e individual. El resultado es una división, una división que sin embargo deben resolver por el desarrollo espiritual. Ellos, en su afinidad individual, deben unirse a lo que los mundos espirituales les están transmitiendo en la época actual de la Inteligencia. Aquellos por otro lado cuyos Ángeles cayeron (que está, por supuesto, conectado con su karma, porque el Ángel cae si está conectado con un karma humano que está de acuerdo con esto) reciben su Inteligencia personal como una cuestión completa, por supuesto. Esto significa que trabaja en ellos automáticamente, a través de su naturaleza corporal. Trabaja de tal manera que piensan, piensan inteligentemente, pero no están plena, profundamente y humanamente interesados ​​en lo que piensan. Este fue de hecho el gran conflicto que duró tanto tiempo, entre los dominicos y los franciscanos. Los dominicos no podían evolucionar el principio de Inteligencia personal de otra manera que con la mayor fidelidad posible a la esfera de Micael. Pero los franciscanos, los seguidores de Duns Scotus (no Scotus Erigena) se convirtieron en Nominalistas completos. Dijeron: la inteligencia en cualquier caso es solo una palabra. Todo lo que sucedió en estos debates y argumentaciones entre los hombres fue en realidad una imagen de poderosos conflictos que tuvieron lugar entre una hueste angélica y la otra.

Verán, es así, que los Seres de la Jerarquía de Ángeles que ahora se han unido con el principio de la Tierra, han estado viviendo en la Tierra, por así decirlo, desde aproximadamente el siglo IX o X. Esta es nuevamente una tragedia devastadora, mis queridos amigos. Aquí en la Tierra, el materialismo está aumentando. Los seres humanos —y sobre todo los más avanzados, los más inteligentes de ellos— son de tal clase que niegan lo espiritual. Comienzan a reírse con desprecio ante la idea de que los Seres Espirituales deberían estar en su entorno no menos que los seres humanos físicos. Durante este tiempo en que el materialismo se ha estado expandiendo en la Tierra, más y más Ángeles están descendiendo y viviendo en la Tierra. Ellos mismos se unen; porque fueron ellos quienes en ciertos momentos, cuando la conciencia humana se volvió deteriorada y aburrida, se incorporaron y trabajaron en la Tierra. Una gran cantidad de Seres Angelicales se abstuvieron y se mantuvieron apartados; pero aquellos que por su karma como Ángeles están más cerca de los poderes Ahrimánicos, no se detienen; en ciertos momentos se incorporan en los hombres; se sumergen en los seres humanos.

Luego surge lo que describí en nuestra última conferencia, cuando dije: “Aquí ahora hay un hombre así en la Tierra”. Tiene un gran talento humano, inteligencia humana, que se expresa, tal vez, con genio. Pero durante un cierto tiempo cuando su conciencia se oscureció, una Inteligencia Angélico-Ahrimánica tomo su morada en él. En un momento así, esto puede ocurrir: este ser humano; parece como si fuera un ser humano ordinario, escribiendo esto o aquello fuera de su propia humanidad. (Ahora Ahriman puede acercarse al ser humano más fácilmente a través de las mismas cosas que los hombres de hoy reciben en las formas de Inteligencia. Uno debe afirmar plenamente su personalidad, si no quiere ser absorbido hoy en todas las cosas que he indicado en el curso de las últimas conferencias). Por lo tanto, es que Ahriman puede aparecer como autor. Él hace uso, por supuesto, de un Ser Angelical. Él puede escribir como un autor. Y como estamos unidos en el signo de nuestra Asamblea de la Fundación de Navidad, no guardaremos silencio sobre estas cosas. Por lo tanto, ahora agregaré lo siguiente.

Una actitud muy diferente fue posible para uno de los autores más brillantes de los últimos tiempos, uno de los mejores autores: una actitud muy diferente era posible antes de que aparecieran sus últimos trabajos. Cuando escribí mi libro “Nietzsche, un luchador de su tiempo”, todo lo que había llegado ante el público fue Nietzsche, el escritor brillante, un hombre que había llevado las facultades humanas al más alto punto de eminencia. Fue solo después que uno se familiarizó con lo que Nietzsche escribió en el período de su decadencia. Hay sobre todo las dos obras El Anti-Cristo y Ecce Homo. Estas dos obras fueron escritas por Ahriman y no por Nietzsche. Es un espíritu Ahrimánico incorporado en Nietzsche. Aquí fue, por primera vez, que Ahriman apareció como un autor sobre la Tierra. Él continuará haciéndolo. Nietzsche se derrumbó por eso. Él se hizo pedazos. Debemos comprender la verdadera naturaleza de los impulsos a los que nos enfrentamos cuando nos encontramos cara a cara con las ideas que vivieron en Nietzsche en el momento en que escribió las brillantes pero diabólicas obras El Anti-Cristo y Ecce Homo —obras inteligentes en verdad.

He hablado de la gran inteligencia global de Ahriman. Por grandeza, majestad y brillantez, no censuramos un trabajo al llamarlo Ahrimánico. Solo los simplones podrían pensarlo, quienes no conocen la grandeza que puede haber en Ahriman. No culpamos cuando hablamos de Ahriman. Mucho en la Tierra depende de él. Verdaderamente puedo decir que en mi alma sangré, cuando por primera vez leí los escritos de Nietzsche sobre la “Voluntad de Poder”, que luego se publicaron de tal manera que los hombres no pudieron obtener una concepción correcta de ello. Pero si al mismo tiempo uno es capaz de mirar aquellos reinos que desde el dominio de Micael, desde los años ochenta del siglo pasado, fueron cortados por la más delgada de las finas paredes del reino terrenal; si uno sabe cuán inmediatamente este reino linda con lo físico, podemos decir: ‘Es un reino similar al que el hombre pasa después de su muerte’; si uno puede contemplar estas cosas y ver cuán grandes son los esfuerzos en esta dirección, entonces uno también sabe con qué poder impulsivo están llegando a la expresión en algo como el Ecce Homo y el Anticristo. Solo necesitamos considerar cuan Ahrimánicos son los comentarios que ocurren en el Anticristo. No sé si el pasaje sigue en la misma forma en las ediciones más recientes. Hay un pasaje donde está escribiendo sobre Jesús. (No estoy citando textualmente). Él dice: Renan describe a Jesús como un genio. Nietzsche no lo ve como un genio, porque continúa diciendo: Hablando con la estricta precisión de un psicólogo deberíamos usar una palabra muy diferente… En mi edición de las obras de Nietzsche hay tres matices en este punto. No sé si es así en las nuevas ediciones también, pero en el manuscrito se encuentra en este punto la palabra “idiota”, escrita en su totalidad. Que Jesús es descrito como un “idiota”, esta es la mano de Ahriman. Y muchas otras cosas de este tipo están escritas allí. Debemos recordar que en el momento mismo en que escribía estas cosas, había tendencias en el alma de Nietzsche hacia el catolicismo. No debemos olvidar que estas cosas fueron paralelas entre sí. ¿Quién, sabiendo esto, podría dejar de pensar que allí yace oculto un enigma profundo ? ¿Y cuáles son las palabras finales del Anticristo? Son algo así como sigue, aunque una vez más no estoy citando textualmente: “Me gustaría escribirlo en cada pared y tengo los materiales para escribirlo en letras radiantes que brillan a lo largo y ancho; Me gustaría escribir lo que es el cristianismo. Es la mayor maldición de la humanidad’ —Así termina el libro. Sin duda, aquí hay un problema. De hecho, debemos ver cómo ese reino que estaba separado solo por un delgado muro  del nuestro, y donde todas las batallas espirituales tuvieron lugar hacia el final y un poco más allá del final de Kali Yuga— debemos ver cómo ese reino se está esforzando por penetrar en el dominio físico de la Tierra.

A estas cosas debemos mirar si entendemos cuál puede ser la posición de la humanidad hoy en día, hacia las cosas que deben emerger en la civilización desde el comienzo de la época de Micael. En la transición del Kali Yuga —la transición de la edad oscura a la luz— uno tendría que ver las cosas claramente, gráficamente, en lo espiritual y en lo físico juntos, si uno describiera (como lo hice en la Introducción a mi “Misticismo en el origen de la vida espiritual moderna”) el sentimiento necesario en este momento hacia lo espiritual y lo material. Desde todas las direcciones, uno quisiera reunir los medios de expresión para describir la poderosa transición que tiene lugar en los albores de la época de Micael. Y con todo lo que es el Movimiento Antroposófico, debemos sentirnos dentro de estas cosas. Pues todos estos hechos poderosos y abrumadores, se expresan desde el principio en el karma humano que ahora ha entrado en desorden. Debemos pensar en la gran verdad universal que yace inherente en las relaciones kármicas. Sin embargo, el mundo de hoy es tal que incluso en estas leyes y relaciones kármicas generales, las excepciones podrían entrar a través de muchos siglos. Y ahora el requisito es devolver estas excepciones cósmicas a su verdadero curso. Si pensamos en estas cosas —porque esta es la tarea, la misión del Movimiento Antroposófico—, sentiremos algo de la gran importancia de este Movimiento.

Esto, mis queridos amigos,  descansará ahora en sus almas. Deben decirse a sí mismos: Aquellos que de estas grandes decisiones sienten en sí mismos el impulso de llegar a la vida antroposófica hoy, serán llamados nuevamente a fines del siglo XX, cuando será alcanzado el punto culminante de la mayor expansión posible del movimiento Antroposófico. Pero solo sucederá si estas cosas realmente pueden vivir en nosotros, si puede vivir en nosotros la percepción de lo que penetra cósmicamente, espiritualmente, en el dominio físico terrenal. Sólo será así si penetra incluso en la Inteligencia terrenal, en las percepciones de los hombres, el conocimiento del significado de Micael.

Este impulso debe ser el alma de nuestro esfuerzo antroposófico. El alma en sí debe tener la voluntad de estar completamente en medio del Movimiento Antroposófico. Por lo tanto, mis queridos amigos, nos resultará posible que llegue un tiempo determinado, para llevar en nuestras almas pensamientos de una naturaleza de gran alcance. Pero no solo los preservaremos, los haremos vivir en nuestras almas. Y a través de estos pensamientos, nuestras almas crecerán y se desarrollarán antroposóficamente, de modo que el alma se convertirá en lo que se pretendía que fuera a través de su propio impulso inconsciente de llegar a la antroposofía. Repito: para que la misión de la Antroposofía pueda llegar al alma. Estas últimas palabras las he pronunciado en esta última hora, para que puedan dejar que trabajen en ustedes en la quietud y el silencio durante un tiempo: que la misión de la antroposofía realmente asirá al alma. Continuaremos con estas conferencias cuando volvamos a unirnos, eso será en los primeros días de septiembre. Para el tiempo intermedio, me gustaría haber puesto sobre vuestros corazones lo que he tenido que decir esta tarde en relación con el karma de los antropósofos individuales y de la Sociedad Antroposófica.

Las veintisiete conferencias impartidas por el Dr. Steiner en Inglaterra (del 11 al 30 de agosto) fueron las siguientes:

  • En Torquay: caminos verdaderos y falsos en la investigación espiritual. Un curso de once conferencias publicado en traducción al inglés bajo este título: publicado en alemán bajo el título, Das Initiaten-Bewusstsein.
  • Curso de siete conferencias sobre Educación.
  • Tres conferencias para miembros de la Sociedad Antroposófica, publicadas en traducción al inglés, junto con las que se dieron en Londres, en el volumen titulado, Cristianismo Cósmico: Karma en la vida de los Individuos, y en la Evolución del Mundo.
  • En Londres: tres conferencias para los miembros (ver arriba).
  • Dos conferencias para médicos y estudiantes de medicina: El Arte de la Sanación desde el punto de vista de la Ciencia Espiritual.
  • Conferencia pública sobre Educación (organizada por la Unión Educativa para la Realización de Valores Espirituales).

 

 

 

Traducido por Gracia Muñoz en septiembre de 2018.

GA266.De los Contenidos de las Clases Esotéricas

Rudolf Steiner – Berlín 18 de Diciembre de 1906

English version

Hoy intentaremos acercarnos un poco más a la naturaleza de los tres Logos. Muchos teósofos hablan de estas cosas antes de conocer suficiente teosofía. Y esto sólo puede traer confusión y daño. Si la conciencia superior no es despertada en el hombre, no puede realmente formarse una idea acerca de los tres Logos. Y sin embargo uno puede preparar el alma para la visión correcta en el futuro componiendo las imágenes correctas. Todas las cosas espirituales dejan también una huella en el mundo físico. Así que vamos a observar las cosas del mundo físico que corresponden a estas elevadas fuerzas. La gente suele decir que el hombre tiene cinco sentidos. El ocultismo sólo nombra tres: el olfato, la vista y el oído. El sentido del gusto y el sentido del calor se encuentran entre estos.

Cuando huelo algo tomo partículas muy finas de esa sustancia particular en mi nariz. Por lo tanto, al oler, percibo la materia misma. Pero cuando miro con mis ojos sólo percibo una imagen del objeto que se produce por un proceso químico del ojo. El gusto es un sentido entre el olfato y la vista. Aunque tomo partes del objeto en mí mismo cuando lo pruebo, no percibo estas partes directamente como con el olor, porque primero debo someterlas a un proceso químico para probarlas.

Al oír, percibo vibraciones del aire y no objetos. También percibo oscilaciones particulares cuando siento calor, pero entonces es todo mi cuerpo el que percibe, mientras que al oír la percepción de las oscilaciones tiene lugar en un órgano especialmente desarrollado para ello. Los tres Logos están relacionados con estos tres sentidos. El tercer Logos es tan desinteresado que deja que su ser resuene a través del mundo. El segundo se reproduce en imágenes. El primer Logos deja salir su propio cuerpo. Ése es el grado más alto de desinterés, cuando uno puede dejar fluir su propia esencia.

Al principio del mundo el primer Logos comenzó a dejar fluir su ser; un espacio mundial lleno de fragancias. Dejo que el aroma del mundo fuera el Primer Logos. Toda la materia procede de su cuerpo. Él es el aroma del mundo. Seguidamente  comenzó a fluir el Segundo Logos y tejió en el aroma del mundo las imágenes y formas. Y el mundo empezó a tomar forma; luces y colores iluminados. Entonces el Tercer Logos resonó a través del desarrollo del mundo. El aroma del mundo fluía en el espacio, las maravillosas formas se iluminaban, y los sonidos del Tercer Logos saltaban en ese mundo fragante y brillante. Así podemos contemplar el mundo que nos rodea como una efusión de los tres Logos y avanzar gradualmente hacia su verdadera naturaleza. Ahora, un Logos no funciona por sí mismo —los tres viven y tejen completamente uno en el otro de modo que cada uno de los tres también se expresa en los otros dos. Pero no podemos percibir los efectos de los tres con la misma objetividad, porque ellos fluyen en diferentes momentos.

Cuando nuestra cadena planetaria vio por primera vez la luz, comenzó a fluir la corriente que salía del Tercer Logos. Y su sonido sólo se extinguirá cuando nuestra cadena planetaria haya llegado al final de su desarrollo. Pero las olas de los otros dos Logos no entraron por primera vez en el comienzo de nuestra cadena mundial, nos fueron dadas como herencia de las evoluciones anteriores del Mundo. Las corrientes de ondas que fluyen de los dos tienen una duración más larga que las del tercer Logos. Pero antes de que nuestra cadena planetaria alcanzara su meta en el Antiguo Sol, la transmisión del segundo Logos se había terminado iniciándose un nuevo flujo. Este nuevo flujo es el que realmente pertenece a nuestro sistema planetario en el que también estamos trabajando.

Mucho antes de que la nueva radiación del segundo Logos se hubiera completado y dispersado se prepararon las corrientes religiosas que  Buda, Zoroastro, Hermes y otros fundadores llevaron al mundo. Cuando la luz del segundo Logos brilló de manera preparatoria por última vez, se hizo la más radiante, y eso ocurrió en Cristo Jesús. Cuando vuelve a brillar ahora, es el segundo Logos quien irradia su nuevo ser.

La onda de flujo del primer Logos es incluso más larga que la del segundo. Cuando el segundo Logos ya esta fluyendo durante algún tiempo, la radiación del primero se completa y muere, comenzando su nueva explosión, que sólo entonces realmente pertenecerá a nuestra cadena planetaria. Así, el tercer Logos se convierte en el más claramente perceptible para nosotros. Suena fuerte y claro, y si queremos caracterizar su naturaleza decimos que tiene un sonido claro y vocálico: A.

El primer y el segundo Logos también resuenan en el tercer Logos, el primer y el tercer Logos irradian sus imágenes en el segundo Logos, y el segundo y tercer Logos desembocan su aroma en el primer Logos. Pero para empezar, sólo las interacciones del primer y segundo Logos son discernibles para nosotros a través del tercer Logos. Ahora bien, si podemos oír el A, alto y claro del tercer Logos, el sonido del segundo Logos también se puede escuchar allí.

Dado que nuestro segundo Logos aún está en desarrollo, su tono aún suena aburrido y, sin embargo, vocalmente lleno, como U. Nuestro primer Logos que surgirá en el futuro suena como un zumbido silencioso, bajo el tono como una débil consonante: M. Así tenemos el sonido de los poderes más sublimes expresados en AUM. Ese es el objetivo hacia el cual todos nos esforzamos: participar en la esencia de estas fuerzas del mundo sagrado. El alma humana sólo tiene valor para la evolución del mundo en la medida en que participa en estos poderes: AUM.

Primer Logos Segundo Logos Tercer Logos
Aroma Visión Sonido
Sustancia Imagen Movimiento
Antigua Luna Antiguo Sol Antiguo Saturno

HOMBRE TRIPARTITO

 

 

El sonido del tercer Logos, está totalmente en el plano físico. Podemos generar y emitir sonidos. Más tarde el hombre será capaz de colocar las imágenes del mundo exterior que recibe a través de sus ojos, de nuevo como formas a través de su glándula pineal y la sangre que luego tendrá bajo control. Él mismo generará oxígeno y convertirá la sangre azul que va al corazón en sangre roja sin usar el aire del exterior. Y donará la creación de imágenes y formas. Y cuando se vuelva más desinteresado, podrá dar su propia sustancia y crear seres a través de la glándula pituitaria colocándolos fuera.

Traducido por Gracia Muñoz en Julio de 2017.

Transformando la Memoria: de la Muerte al amor: El misterio de Micael en nuestro tiempo. PARTE I

Dos conferencias y un taller impartido por Adriana Koulias en Varsity Lakes Gold Coast, Australia. El 1 y 2 de septiembre de 2018.

English version

 

Traducido por Nicolás Martín y Gracia Muñoz

Rudolf Steiner nos dice en muchas conferencias, pero más prominentemente, en sus Cartas Micaélicas, cómo Micael era, en tiempos pasados, el regente o el administrador de la llamada Inteligencia Cósmica, y que sacrificó esta Inteligencia a la Humanidad. El desarrollo humano depende de nuestra capacidad para captar y entender esta Inteligencia de la manera correcta.

Pero, a fin de comprenderla, tenemos que conocer sus orígenes y su conexión no sólo con Micael, sino con la Divina Sophia y con Cristo. En estas próximas conferencias vamos a explorar cómo esta Inteligencia Cósmica entró en la Tierra con un enfoque particular en su relación con el pensamiento y la memoria. Vamos a explorar cómo nuestra tarea en el pasado fue el desarrollo de estas dos fuerzas, y cómo en el futuro hay que efectuar una transformación de la memoria, a través del pensamiento, en imaginación, como un camino hacia el amor. Esto, veremos, es la tarea principal de los Antropósofos Micaelitas y Rosacruces en la sociedad y en la escuela Micaélica, como representantes y precursores del futuro.

En el taller vamos a encontrar maneras de comenzar a trabajar en la práctica de esta transformación.

Así que comencemos con las dos fuerzas en cuestión y su conexión con lo que llamamos ‘inteligencia’, la Memoria y el Pensamiento. ¿Qué son y cómo se desarrollaron?

MEMORIA Y PENSAMIENTO (pensar)

Se hace evidente que nuestra memoria y nuestros pensamientos son esenciales para nuestra consciencia si tenemos en cuenta que todas las noches, cuando nuestros recuerdos y pensamientos se sosiegan y caemos dormidos; esto se traduce en una pérdida de la consciencia. La razón de esto radica en un hecho espiritual: el cuerpo necesario para la memoria y el pensamiento el cuerpo etérico, permanece en la cama con el cuerpo físico, mientras el cuerpo astral y el yo se elevan y entran en el mundo espiritual.

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Desde el momento en que nos quedamos dormidos hasta el momento en que nos despertamos, la única consciencia que tenemos surge en los sueños. Los sueños son una consciencia experimentada cuando el Yo y el cuerpo astral entran o salen del cuerpo etérico. Es por eso que los sueños a menudo están conectados con los recuerdos de experiencias y pensamientos que hemos tenido.

Los sueños son el cuerpo astral y el Yo entrando en el cuerpo etérico en la mañana o saliendo del cuerpo etérico en la noche, de algún modo conscientemente. Es, por decirlo así, la puerta de entrada al mundo espiritual.

Por lo tanto, no es demasiado difícil ver la conexión entre el cuerpo etérico y la imaginación, teniendo en cuenta que la imaginación es una forma de soñar consciente. Para decirlo más claramente: la imaginación es una conciencia plenamente consciente, controlada en esa parte del cuerpo etérico no conectada con el cuerpo físico.

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El pensamiento, o mejor dicho, el pensar abstracto, sin embargo, es algo que sólo se puede experimentar en nuestro estado de vigilia, dentro de nuestro cuerpo físico, ya que requiere el cerebro físico como reflector, y se conecta a la parte de nuestro cuerpo etérico que llamamos intelectual, o uno podría decir, el ‘asiento’ de la inteligencia humana. Necesitamos el cuerpo etérico conectado al cuerpo físico para pensar. Pero esto no fue siempre así.

La unión entre el cuerpo físico y el cuerpo etérico humanos no siempre fue tan estrecha. Este vínculo sólo se desarrolló gradualmente. Antes de eso, la consciencia humana era un estado de ensueño perpetuo, y lo que llamamos inteligencia humana pertenecía a los Dioses. Esta fue la Inteligencia Cósmica.

Antes que la Inteligencia Cósmica pudiera entrar en el alma humana, el cuerpo etérico humano tenía que ligarse más con el cuerpo físico. Los seres humanos tenían que conquistar un doble conocimiento:

  • El conocimiento del Mundo
  • El conocimiento del Ser (Yo)

En el primer caso los seres humanos tuvieron que desarrollar órganos capaces de percibir el mundo material objetivo. En el segundo caso tuvieron que desarrollar un órgano interno independiente capaz de reflejar una vida interior subjetiva.

  • Sentidos físicos – Percepción
  • Cerebro físico – Pensamiento

Pero la percepción no podría haberse desarrollado en la facultad del pensamiento sin memoria. La memoria es la que permite que una percepción sea recordada más tarde por el cerebro reflectante. La facultad de la memoria está a medio camino entre la percepción y el pensamiento.

INTELIGENCIA CÓSMICA

¿Qué es la Inteligencia cósmica?

Cuando hablamos de una inteligencia cósmica no estamos hablando de algo abstracto, en la forma en que hablamos de la ‘inteligencia’ en el mundo físico, tal como la capacidad de adquirir y aplicar el conocimiento y las habilidades, o una colección de información con fines militares. La Inteligencia Cósmica de la que Rudolf Steiner habla es una relación activa y obrante entre las Jerarquías, una comunicación y participación activas, que conduce a resultados. Podemos compararlo con la forma en que nuestra cabeza física y nuestros miembros deben trabajar activa y armoniosamente con el fin de que podamos tener una relación con el mundo que nos rodea y con los demás.

Hay siete Inteligencias Planetarias, siendo la más alta la Inteligencia Solar.

‘¿Qué es la inteligencia? Estas generalizaciones abstractas, en efecto, no existen en la realidad. ‘Inteligencia’ significa las mutuas relaciones de conducta entre las Jerarquías Superiores. Lo que hacen, cómo se relacionan la una, la otra, lo que son el uno para el otro,  —esta es la Inteligencia Cósmica. Y puesto que, como seres humanos, debemos tener en cuenta en primer lugar el reino que está más cerca de nosotros, hablando concretamente la Inteligencia Cósmica será para nosotros la suma total de los Seres de la Jerarquía de Ángeles. Si estamos hablando concretamente, no podemos decir ‘tanta inteligencia’, sino más bien ‘tantos Ángeles.’ Esta es la realidad”.[1]

La Jerarquía de los Ángeles obra como mensajero de esta Inteligencia.

¿Por qué es la más alta de las siete inteligencias la Inteligencia Solar, y cuál es su relación con la Inteligencia Cósmica?

 Es debido a que la ‘vida’ de la Inteligencia Solar está inextricablemente conectada con el ‘Ser’ del Cristo, al igual que nuestros corazones están íntimamente conectados a la sangre viviente que corre por nuestras venas y arterias. Por otra parte, Cristo, como el Yo Superior de nuestro sistema solar aporta, a través del Sol, esa vida que tiene influencia sobre las otras Inteligencias Planetarias de la misma manera que la sangre nutre a los otros órganos por medio del corazón.

Y  vemos la conexión entre la ‘percepción’, el ojo y el Yo, bien ilustrada en el signo del Cordero:

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‘Cuando miramos a una estrella, lo que se nos aparece físicamente no es más que el aspecto externo. En realidad, estamos conectados con una reunión de Seres Espirituales. Ahora bien, hay un cierto contraste. Desde el comienzo mismo de la evolución terrestre, este contraste ha existido. Es el contraste entre las Inteligencias de todos los planetas y la Inteligencia del Sol. En efecto, existe por un lado la Inteligencia Solar, mientras que por el otro están las Inteligencias de los otros planetas. Y siempre fue así que la Inteligencia Solar se yergue bajo el dominio de Micael, mientras que las otras Inteligencias Planetarias están sujetas a  los otros Arcángeles”[2].

 Entonces, ¿cómo el Sol se conectó con el Ser del Cristo? Para entender esto tenemos que retroceder a la evolución del Antiguo Sol y el gran evento que ocurrió allí.

Antiguo Sol

 Rudolf Steiner nos dice que la evolución de nuestra Tierra, en la que  se ha desarrollado la vida, fue precedida por tres condiciones:

  • Antiguo Saturno – Calor
  • Antiguo Sol – Luz
  • Antigua Luna – Agua
  • Tierra – Vida

También nos dice que en el Antiguo Sol, los Kyriotetes sacrificaron su sabiduría a los seres que entonces atravesaban su etapa humana, seres que en nuestro tiempo han alcanzado la fase de Arcángeles.

  • Antiguo Saturno – Arcai actuales estaban atravesando la etapa humana.
  • Antiguo Sol – Arcángeles actuales estaban atravesando la etapa humana.
  • Antigua Luna – Ángeles actuales estaban atravesando la etapa humana.
  • Tierra – nosotros estamos atravesando nuestra etapa humana.

 Los seres humanos sobre el Antiguo Sol (Arcángeles actuales) fueron capaces de tomar la sabiduría del Kyriótetes y devolver esta sabiduría en forma de luz. Este fue el cumplimiento de su tarea como humanidad en el Antiguo Sol, y también permitió la elaboración de nuestros propios cuerpos etéricos, así como el cuerpo etérico del mismo Sol  uno podría decir, al oscuro calor de Saturno se añadió la luz de la Sabiduría sobre el Sol. El cuerpo etérico es un cuerpo de luz.

A partir de ese momento en adelante, la luz ha sido sinónimo de sabiduría, con el cuerpo etérico a través de una relación desarrollada entre los Arcángeles y los Kyriótetes o Espíritus de la Sabiduría. En particular, el más alto Arcángel del Sol, Micael, y su relación con los más altos Kyriótetes o Espíritus de la Sabiduría, a quienes los antiguos llamaban la Divina Sophia.

Antiguo Sol = Sabiduría, Luz, cuerpo etérico humano / cuerpo etérico del Sol.

Micael era el más elevado de los seres humanos sobre el Antiguo Sol, porque era preeminentemente capaz de convertir la sabiduría en luz. Por esta razón él es llamado tanto el poderoso Arcángel Solar como el ‘Hijo de la Divina Sophía’ el más alto de los Espíritus de la Sabiduría (Kyriótetes) en el Sol, capaz de sabiduría.

  • Micael ser humano superior en el Sol, capaz de convertir la Sabiduría en Luz.
  • Divina Sophia  Kyriótetes superiores capaces de aceptar la Sabiduría como Luz de los Arcángeles.
  • Sophía recoge la Luz de la Sabiduría, y Micael, como el regente de esta Sabiduría, la administra.

Veamos ahora más de cerca la Inteligencia Solar y cómo se relaciona con el Ser del Cristo.

Rudolf Steiner nos dice que durante el Antiguo Sol, cuando los Arcángeles estaban elaborando el Yo microcósmico y tornando la Sabiduría en Luz, Cristo estaba elaborando su Yo macrocósmico. El nos dice que Cristo permaneció detrás en el Antiguo Sol, con el fin de lograr esto antes que todos los demás seres en nuestro sistema solar y, al realizarlo, se convirtió en la Inteligencia del Sol.

Pero todos los planetas están también relacionados con esta Inteligencia a través de los Espíritus de la Forma o Exusiai. Hay siete Exusiai y ellos formaron el cuerpo del Antiguo Sol. Eran las Siete Inteligencias Planetarias que vemos en el signo del Cordero. Ellos dirigen la Inteligencia Cósmica hacia los planetas.

Ahora, Cristo, siendo el segundo Logos, está relacionado con el ámbito de Aries o el Cordero, y es por eso que el signo de arriba se llama el Signo del Cordero. Se ve claramente que Cristo es la cabeza y los Exusiai de los planetas forman sus extremidades. Es por esta razón que los Exusiai son a veces llamados Logos Solar, y por qué Cristo es a veces considerado un Exusiai.

Si uno mira de esta manera, la Inteligencia Cósmica es nada menos que la relación de nuestro Cosmos con el Ser de Cristo. Esta Inteligencia no es sólo lo que perciben las Jerarquías de Él, sino también lo que entienden acerca de Él y lo que se comunican entre sí acerca de este entendimiento.

Pues debemos tener en mente que Cristo es exaltado por encima de todas las Jerarquías que han elaborado un Yo, porque Cristo ha perfeccionado su Yo Macrocósmico en el Antiguo Sol, y sólo entonces fue la luz capaz de llenar el cosmos, sólo entonces pudieron los Exusiai hacer brillar exteriormente la Luz visible de la Sabiduría, que fue creada por los Kyriotetes y Arcángeles obrando en conjunto para crear grandes imágenes y formas.

 “Entonces el Segundo Logos comenzó a fluir y tejió imágenes y formas en el aroma del mundo”[3]

Pero Cristo no solo desarrolló Su Yo Macrocósmico. También tuvo que desarrollar su Yo Espiritual Macrocósmico[4] (Espíritu Santo), un Espíritu de Vida Macrocósmico (Hijo) y un Hombre Espíritu Macrocósmico (Padre) para convertirse en miembro de la Trinidad. Porque la Trinidad es una en el mundo espiritual —solo están divididos en la Tierra.

‘Ahora, un Logos no funciona por sí mismo: los tres viven y se tejen completamente el uno en el otro para que cada uno de los tres también se exprese en los otros dos. Pero no podemos percibir los efectos de los tres igualmente bien, porque fluyen en diferentes momentos”.[5]

Y

“El Cristo, entonces, es un ser de cuatro miembros, incluido Su Yo macrocósmico, así como el hombre mismo es microcósmicamente un ser de cuatro miembros”[6].

Rudolf Steiner nos cuenta esto acerca de Cristo y el Yo Macrocósmico en oposición a aquellos seres que desarrollaron un Yo Microcósmico en la Tierra:

‘Él es un Ser que se quedó atrás no sólo durante la evolución de la Luna, al igual que los Espíritus Luciféricos, sino que, previendo la evolución de la Luna, en realidad permaneció atrás aun antes, es decir, durante la antigua evolución del Sol; y fue desde una cierta sabiduría asegurada, por encima de la humana, que Él permaneció atrás durante la antigua evolución Solar. No podemos considerar a este Ser como microcósmico en el sentido en que se aplica a los otros seres que hemos considerado; pues tenemos que considerar como seres microscósmicos a aquellos que estaban conectados con esta evolución de la Tierra desde su inicio. El Cristo no estaba conectado directamente con la evolución de la Tierra, sino con la evolución del Sol. Era un ser Macrocósmico desde el principio de la evolución de la Tierra, un Ser que fue expuesto a condiciones totalmente distintas de la evolución de aquellos seres microcósmicos[7]

Por lo tanto, podemos decir que la Divina Sophía, como el ser más alto en el rango de los Kyriotetes, recoge y armoniza la Inteligencia Solar del Cristo, que llega tan alto como la Trinidad y tan bajo como la Jerarquía de los Ángeles, y Micael la administra.

A través de la relación de Cristo, Sophia y Micael una conexión fue forjada entre el Sol etérico, el yo humano (Micael / Luz), el Yo Macrocósmico (Cristo / Inteligencia) y la Sabiduría (Kyriótetes). Y a partir de esto podemos ver cómo se formó una relación especial con los seres humanos terrestres en dos direcciones —la dirección del yo humano y la dirección del cuerpo etérico.

Al igual que los seres humanos de las etapas evolutivas anteriores de la Tierra, los seres humanos en la Tierra tienen una tarea, y está particular e intrínsecamente conectada a Cristo, Micael y Sophía. Durante las tres evoluciones planetarias anteriores, la elaboración del Yo, fue la obra culminante de los seres humanos, pero fueron obligados a desarrollar sus yoes, lo que significa que aunque pueden tener desarrollado el yo en diversos grados, esto lo hicieron de una manera que no era libre  —los seres humanos en la Tierra serían diferentes, tuvieron que desarrollar su yo en completa libertad.

¿Por qué esto es así?

Debemos considerar que el planeta Tierra forma el punto medio de siete etapas planetarias. Esta posición se podría decir que es equivalente a la edad media humana. Y al igual que el ser humano, el Cosmos hubiera tomado un curso descendente, si algo nuevo no se hubiera inyectado en esta etapa. Sólo un nuevo ‘impulso’ podría crear una tendencia ascendente, y este nuevo impulso fue la libertad y el ser humano terrenal era vital en este sentido.

Para que los seres humanos terrestres sean libres, tendrían que cortarse a sí mismos de los Dioses. Tendrían que cortarse a sí mismos de la Inteligencia Cósmica con el fin de desarrollar su propia inteligencia.

Este era el plan.

Una serie de cosas que tenían que pasar para realizar este plan:

  1. La Tierra tuvo que separarse del sol y de los otros planetas — Polar/Hiperbórea.
  2. La Tierra tuvo que separarse de la Luna — Lemuria.
  3. El séptimo Elohim tuvo que tomar su morada en la Luna para guiar a la Humanidad.
  4. Los Elohim tuvieron que sacrificar parte de su propia sustancia del yo a la humanidad para crear un yo rudimentario en los seres humanos.
  5. Lucifer tuvo que ser arrojado del mundo espiritual, confinado al mundo astral, —y por lo tanto al cuerpo astral de los seres humanos— por parte de Micael, con el fin de que Lucifer pudiera en esta forma tentar al Yo de los seres humanos a caer hacia la Tierra y los crear órganos de percepción sensiente.
  6. Ahriman tendría que ingresar en las almas humanas para estimular los primeros indicios rudimentarios del intelecto.
  7. Micael tuvo que sacrificar su regencia sobre la Inteligencia Cósmica y permitir que descendiera hacia la Tierra.
  8. La Hija de Sophia entro en el alma humana para ayudar a formar las tres facultades del alma: el Alma Sensible, el Alma Intelectual (Racional) y finalmente el Alma Consciente, como preparación para el ingreso de la Inteligencia Cósmica.
  9. Cristo tuvo que descender a la Tierra trayendo Su Yo Macrocósmico y, por lo tanto, no solo un reflejo sino el ser real de Su Inteligencia en las almas humanas.

Podemos ver las influencias y las contrainfluencias necesarias para separar a la Humanidad de los Dioses mientras que al mismo tiempo su Inteligencia entraba en la evolución de la Tierra para convertirse en Inteligencia Humana. Porque así como el Sol creó los ojos para que pudieran percibir el sol, la Inteligencia Cósmica o la comprensión de Cristo tuvieron que ser sacrificados por los dioses a la Tierra para que pudiera crearse un órgano de percepción capaz de percibir a Cristo.

A través de Cristo, los seres humanos tendrían el potencial de convertirse en soberanos de sus cuerpos físico, etérico y astral, así como Cristo era el soberano de los Seres de las Jerarquías.

INTELIGENCIA HUMANA

Veámoslo ahora desde la perspectiva del alma humana.

La inteligencia humana no hubiera sido posible si Cristo no hubiera hecho cuatro descensos de sacrificio a la Tierra. Estos fueron seguidos por Michael,[8] que sacrificó su Inteligencia Cósmica también en cuatro etapas, que corresponden a cuatro etapas de la conciencia.[9]

Evolución de la Tierra

A menudo pensamos en el ser espiritual como estando arriba, y abajo lo físico, pero en un sentido esto es maya. Rudolf Steiner da a entender con bastante frecuencia que el espacio pertenece sólo a la consciencia terrenal, y que arriba y abajo, dentro y fuera, delante y atrás, son una quimera cuando se trata del Espíritu. Está más cerca de la verdad si decimos que el Espíritu interpenetra en capas aquí en la Tierra. Se podría decir que todo lo que era Saturno, el Sol y la Luna se puede encontrar en la Tierra, y también todo lo que será Júpiter, Venus y Vulcano. La memoria del pasado y el futuro potencial tienen experiencia en diferentes capas de la consciencia, que en nuestro tiempo son sinónimo de consciencia de vigilia, consciencia onírica o gráfico-refleja, consciencia del dormir y consciencia mineral.

Voluntad – La primera etapa Polar/Hiperbórea:

En la primera etapa, los seres humanos eran uno con Seres de alma y espíritu. Un hombre no pensaba un pensamiento, sino que él percibía un Ser espiritual del Mundo Espiritual directamente a través del Yo, pensando un pensamiento dentro suyo. En todas partes el Yo ‘parecía’ percibir los pensamientos volitivos de Seres Espirituales, porque la consciencia penetró hasta la capa más alejada —uno podría llamar a esta capa, Devachán.

Aquellos Seres Espirituales fueron los grandes ‘Maestros’ de la humanidad, cuya sabiduría el ser humano se vio obligado a obedecer, porque su impulso movía la voluntad. En esta etapa, todo ‘estaba siendo’, todo era una consciencia, y la voluntad y el pensamiento eran uno. Pero, a causa de esta unidad, los seres humanos no eran libres —no tenían libre albedrío.

En esta etapa los planetas Saturno y Sol se separaron de la Tierra.

Consciencia en la Primera Etapa: Seres Espirituales en el Yo = percepción de la Luz Espiritual Luz y Seres Espirituales.

 

Sentir — La segunda etapa, Lemuria:

 En Lemuria los Seres Espirituales comenzaron a ocultarse, o más bien, el alma humana ya no podía penetrar en esa capa de la consciencia en la que estos Seres Espirituales se manifiestan, de modo que ya no podían percibir la Luz espiritual de los Seres, sino solo, uno podría decir, las fuerzas del alma de estos Seres, que penetraron dentro de la siguiente capa de la consciencia. Como pasar de la luz al color.

Se podría decir que la consciencia humana había penetrado al nivel del Mundo Astral a través de una elaboración del cuerpo astral. ¿Qué lo causó? ¿Recuerdan más arriba, donde hemos dicho que Micael arrojó a Lucifer desde el reino del Devachán al mundo astral? En el Mundo Astral, Lucifer fue capaz de tentar el cuerpo astral humano para introducir o ‘descender’ más hacia adentro del ámbito de lo físico y es por eso que es retratado como una ´Caída´.

La Luna se separa de la Tierra.

A través de la tentación de Lucifer, el Yo se separó de lo que era percibido, y la percepción conectó ahora la ‘imagen’ con las sensaciones o sentimientos de simpatía y antipatía interiores, percibidos como colores (complementos), que crearon una vida interior y exterior. Este es el principio de la libertad.

Imágenes externas percibidas engendraron sensaciones internas. Sin embargo, las dos todavía estaban conectados a través de la ‘vida’. El ser humano aún conectaba el espíritu y la materia a través de una memoria del Espíritu viviente.

Una forma de consciencia elástica era ahora experimentada, en otras palabras, las imágenes del mundo exterior no hacían aún una profunda impresión, pero fue el comienzo de la memoria — por lo tanto, Lucifer está conectado a la memoria.

Ahora llegamos a la conexión de la Hija de Sophía con Lucifer.

La tarea de preparar el alma para la Inteligencia Cósmica que desciende desde arriba, cayó sobre la Hija de Sophía o la parte ‘femenina’ de Adán / Eva, que fue separada antes de La Caída y llevada a la esfera del Sol. La Hija de Sophia descendió desde la esfera del Sol a las almas humanas para desarrollar el alma desde dentro[10]. Los griegos vieron a este ser como Perséfone, la hija de Démeter.

‘Antes que el hombre perdiera su consciencia clarividente, ellos vivían junto a lo que era, en su cuerpo astral, las fuerzas de Zeus, Perséfone. El hombre había traído este cuerpo astral, estrechamente asociado con las fuerzas de Zeus, desde la Luna. La vida del alma, que encontramos personificada por Perséfone, se desarrolló en él sobre la Tierra. Y eso es lo que era el hombre que vivía en los tiempos antiguos en la Tierra. Se sentía: ‘tengo en mi cuerpo astral… tengo dentro mío a Perséfone’. En tiempos antiguos, el hombre aún no podía hablar de un yo intelectual, como lo hacemos hoy, pero era consciente de algo que surgió en él como resultado de la cooperación de las fuerzas de Zeus en su cuerpo astral con las fuerzas Perséfone.[11]

Fue en tiempos de los egipcios (que son una recapitulación de Lemuria) que la hija de Sophia, según Rudolf Steiner, entró en el alma humana por primera vez, para transformar el don de Lucifer, el Alma Sensible, en una facultad capaz de entender a Dios — Teosofía. Esto era necesario porque Dios estaba ahora fuera del ser humano. Antes de esto no había necesidad para la Teosofía, ya que Dios y el Yo humano’ o Voluntad, eran uno.

Fue también en la época de Lemuria que Cristo hizo su primer sacrificio. Él emergió de la esfera de la Trinidad hacia dentro de la esfera del Sol, como una estrella con su Yo Macrocósmico, su Macrocósmico Hombre-Espíritu, Espíritu de Vida y Yo Espiritual[12].  Este sacrificio contribuyó a la relación ‘correcta’ del ser humano con los doce sentidos o el cuerpo del Sistema Nervioso / Astral, que había sido el resultado de la tentación Luciférica. El ser humano pudo erguirse.

Consciencia en la segunda etapa: imagen anímica en el cuerpo astral = consciencia del mundo astral y los Seres anímicos — color.

 

La Tercera Etapa: Pensar – Atlántida.

En esta etapa la percepción o consciencia humana descendió a una capa ‘más cercana’ de la capa física, y esto fue acompañado por una impronta más profunda de lo que se percibía en el cuerpo etérico— memoria de largo alcance.

En esta etapa las fuerzas del alma todavía tenían una cualidad de vida, pero que ya no se experimentaron en el presente, sino en una forma rudimentaria de ‘memoria’, es decir, que lo que era visto, fue impreso mucho más profundo y de una manera tal, que duraba mucho tiempo y podía evocarse  —al igual que una impresión se deja en cera. Pero esto todavía se consideraba algo vivo, algo que entraba desde el exterior y que creaba una imagen posterior o eco en el alma humana. Uno podría decir, un opuesto de lo que fue visto.

Imágenes externas y memorias internas todavía estaban conectadas por la memoria ‘viviente’ del Ser anímico. Uno podría comparar esta memoria con una forma de consciencia plástica, y un verdadero comienzo de la libertad y el pensamiento. Ahora podemos entender por qué durante una iniciación Celta, el acólito era llevado ante dos columnas, una plástica y otra elástica. Esta era la expresión física de una experiencia interior, que durante la época de los Celtas, ya no era una experiencia natural sino que tenía que ser trabajada y conquistada.

La capacidad de mirar hacia atrás en la impronta de lo contrario de lo que era visto, distanciaba la consciencia humana aún más de los ‘Seres de alma y espíritu’. Para comparar, lo que era visto en el pasado con lo que se ve en el presente, la humanidad podía nombrar y categorizar lo que fue visto y experimentado, y concebía lo que podría ser visto y experimentado en el futuro. Este es el principio del pensamiento. Más tarde, en tiempos Greco-romanos, la Hija de Sophía obró para elaborar esa parte del alma conectada a esa parte del cuerpo etérico capaz de convertirse en facultad de pensamiento —el Alma Racional. El producto de esto sería más tarde conocido como Filosofía —una comprensión del mundo[13] Antes de esto no había necesidad de Filosofía ya que el ser humano era uno con el mundo de la naturaleza.

Esta etapa también marca el segundo y tercer sacrificio del Cristo en la Atlántida. El segundo, cuando entró en el reino del Sol como planeta principal de siete planetas, dejando atrás a su Hombre-Espíritu. Lo hizo con el fin de redimir a los siete órganos humanos en relación con el órgano del habla.

El tercer sacrificio, en la segunda mitad de la Atlántida, hizo necesario que entrara en la esfera de la Luna —a la Jerarquía de los Arcángeles (cuyo máximo representante era Micael) para traer armonía al pensar, el sentir y la voluntad. El ser humano podía pensar.

Este tercer sacrificio era, por decirlo así, la culminación de todas las etapas anteriores: la primera etapa (Voluntad—Yo), la segunda etapa (Sentir-—Astral) y la tercera etapa (Pensamiento—Etérico).

Consciencia en la tercera etapa: imagen reflejo en el cuerpo etérico = consciencia del mundo etérico —luz anímica (en contraposición a la luz espiritual).

 

Las Cuatro Etapas del Pensar.

En la cuarta etapa el pensar surgió de la relación del cuerpo etérico con el cuerpo físico. En el cuerpo físico el pensar fue completamente despojado de vida, sólo las sombras de los Seres debían ser experimentados como reflejos desde el cerebro físico humano. El poder de la ‘Inteligencia’ había sido sacrificado por Micael y entró en el reino de Ahriman, que buscaría aprovechar esta Inteligencia para sí mismo. Esto hizo necesario un sacrificio más por parte de Cristo. El cuarto sacrificio de Cristo fue dejar su Espíritu de Vida detrás, en la esfera de la Luna, con el fin de entrar en el cuerpo de un ser humano con su Yo Macrocósmico y su Yo Espiritual.

‘Mientras todo esto de lo que he estado hablando estaba ocurriendo en el Oeste, el mismo Cristo, el Cristo que había bajado a la Tierra dejando su Hombre-Espíritu en el Sol y su Espíritu de Vida en la atmósfera alrededor de la Tierra, reduciendo su Yo y su Yo Espiritual.

Pero Cristo no podía entrar en Jesús de Nazaret con el Yo Espiritual, (este se mantuvo en la Tierra pero flotando por encima de Jesús, en la forma en que se sitúa por encima de los seres humanos en la actualidad). Él sólo podía entrar con su Yo Macrocósmico. Jesús solo se uniría con el Yo Espiritual del Cristo después del Misterio del Gólgota.

Así, el Cristo entró en su curso terrenal en el sentido de que trajo al hombre del macrocosmos lo que el hombre habría de desarrollar microcósmicamente —sólo el Cristo lo trajo como principio macrocósmico. Entró en la evolución de la Tierra de tal manera que durante su curso Él no tendría un quinto, sexto y séptimo principio como su posesión personal, así como el hombre en su camino no los posee.

El Cristo es un Ser que había evolucionado macrocósmicamente hasta el cuarto principio, y la evolución de su cuarto principio en el transcurso de la Tierra consiste en conferir al hombre todo lo que le permitirá evolucionar su yo [14].

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En cuanto a este misterio desde el punto de vista del mundo superior nos puede traer profundos sentimientos de agradecimiento por los sacrificios que los seres superiores a sí mismos también fueron sometidos. Para el momento en que Cristo entró en el cuerpo de Jesús, la inteligencia Cósmica se convirtió en una ‘memoria’ a ‘Más allá de Inteligencia’ para ellos. En otras palabras perdieron Yo Macrocósmico de Cristo (presente) y sólo vieron lo que se reflejó de nuevo a ellos de su Hombre Espíritu, Espíritu de Vida y Yo Espiritual. En términos espirituales, Cristo ‘murió’ para ellos, dejando solo Su Memoria.

¿Por qué?

Porque cuando Cristo descendió a través de las capas de la consciencia hacia la Tierra, entró en un mundo físico cuyo aspecto material no puede ser penetrado por la percepción de los Seres Superiores.

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“La consecuencia es que llega un momento en la evolución del mundo, donde el Cosmos ya no vive por su presente, sino por su inteligencia pasada, mientras que la inteligencia presente está en la corriente de la evolución humana”[15].

Cristo vino libremente a la Tierra para traer Su Inteligencia a la actual corriente del tiempo, con el fin de crear las condiciones adecuadas para la libertad, pero la sombra de esta libertad es el ‘materialismo’ —la experiencia de la materia como un fin en sí mismo es la inspiración de Ahriman.

 ‘Desde ese reino del cual fue Micael mismo el sirviente, el Ser-Cristo desciende dentro de la esfera de la Tierra, para que esté al alcance cuando el poder de la Inteligencia haya sido traspasado completamente al individuo humano. Pues entonces vendrá el tiempo en que el impulso será más fuerte en el hombre, de entregarse en su totalidad a ese poder, que en todos los detalles y en la perfección consumada, se ha hecho a sí mismo el portador de la fuerza intelectual. Pero Cristo estará al alcance. A través de Su gran sacrificio Él vivirá en la misma esfera donde habita Ahriman. El hombre tendrá la posibilidad de elegir entre Cristo y Ahriman. El mundo será capaz en la evolución de la humanidad, de encontrar el camino de Cristo’. Rudolf Steiner [16]

Pensar ​​= sombras sin alma, sin vida, sin espíritu, reflejadas por el cerebro físico.

 

[1] GA237. 8 de agosto de 1924

[2] GA237. Dornach, 8 de agosto de 1924

[3] GA266. Berlín 18 de Diciembre de 1906

[4] También debemos tener en cuenta que el yo y el espíritu son “uno” como una espada dentro de una vaina. Por lo tanto, Rudolf Steiner dice que es un ser de cuatro miembros.

[5] GA266. Berlín 18 de Diciembre de 1906

[6] GA130. El Yo Cósmico y el Yo Humano. La naturaleza de Cristo resucitado

[7] GA130. El Yo Cósmico y el Yo Humano. La naturaleza de Cristo resucitado

[8] Ver las conferencias del autor sobre el alma de Nathan y los cuatro sacrificios de Cristo

[9] https://wn.rsarchive.org/Books/GA026/English/APC1956/GA026_c03.html

[10] Ver las conferencias del autor sobre antroposofía

[11] https://wn.rsarchive.org/Lectures/Dates/19110822p01.html

[12] https://wn.rsarchive.org/Lectures/GA240/English/RSP1975/19240827p01.html

[13] El hecho de que haya postulado que esta encarnación en el punto de inflexión en el tiempo por primera vez como la María del evangelio de Lucas de ninguna manera contradice su trabajo antes y después, en el alma humana.

[14] El Yo Cosmico y el Yo Humano. La naturaleza de Cristo Resucitado

[15] https://wn.rsarchive.org/Books/GA026/English/APC1956/GA026_c05.html

[16] https://wn.rsarchive.org/Books/GA026/English/APC1956/GA026_c05.html

GA148c5. El Quinto Evangelio.

Rudolf Steiner — Christiania, 6 de Octubre de 1913

English version

En la conferencia anterior hemos echado una mirada sobre la vida de Jesús de Nazareth, desde los doce hasta cerca de los treinta años de edad. Por lo que he comunicado se comprenderá, seguramente, que durante dicho período sucedieron muchas cosas de suma importancia para el alma de Jesús, pero también de profundo significado para toda la evolución de la humanidad. Por la ciencia espiritual sabemos que todos los hechos de esta evolución se relacionan entre sí; de modo que lo experimentado por el alma de Jesús, que atañe en muchos sentidos a toda la humanidad, también ha de ser de suma importancia para la evolución terrestre. De la más variada manera aprendemos a conocer el significado del acontecimiento de Gólgota; y en este ciclo de conferencias se trata de conocerlo por la contemplación de la vida de Cristo Jesús mismo. Por lo tanto vamos a dirigir la mirada, con que ayer hemos considerado dicho período, una vez más sobre el alma de Jesús de Nazareth, para contemplar lo que ella habrá sentido después de haber experimentado, hasta la edad de veintiocho, veintinueve años, los significativos acontecimientos a que en la conferencia anterior me he referido.

Para poder sentir lo que entonces vivió en el alma de Jesús, voy a relatar un suceso que tuvo lugar hacia fines del tercer decenio de la vida de Jesús de Nazareth. Se trata de un diálogo que él sostuvo con su madre, es decir con la que desde que se habían unido en una sola las dos familias, había llegado a ser su madre. Con ella siempre se había entendido perfecta e íntimamente, mucho mejor que con todos los demás miembros de la familia; o bien, él se entendía con todos, mas ellos no se entendían lo mismo con él. Anteriormente, Jesús ya había conversado con su madre sobre diversas impresiones que en su alma se habían formado; pero en el citado momento tuvo lugar un diálogo sumamente importante, que nos deja mirar en lo profundo de su alma. Por las experiencias que hemos caracterizado, Jesús había llegado a ser sabio, de modo que su rostro reflejaba infinita sabiduría. Pero también se había formado en su interior cierta tristeza: la sabiduría le había dado el fruto de que su mirada hacia los hombres en torno suyo, verdaderamente le causaba mucha tristeza. A esto se sumó el que hacia fines del tercer decenio de su vida, cada vez más, en sus horas de quietud, recordaba un determinado acontecer: traía a la memoria el hecho de que a los doce años se había producido el importante cambio, la revolución en su alma por el traspaso a su ser del alma de Zaratustra.

En los primeros tiempos después del penetrar en su ser el alma de Zaratustra, en cierto modo sólo había sentido en sí mismo el infinito enriquecimiento interior. Al final de su tercer decenio aún no sabía que él era Zaratustra reencarnado, mas sí sabía que a los doce años se había producido en su alma un profundo cambio. Y ahora, muchas veces le surgió el sentimiento: ¡Cuán diferente había sido mi vida antes de aquel cambio! A menudo recordó el infinito calor anímico de entonces. En su infancia había estado ensimismado, con caluroso afecto en todo lo que de la Naturaleza habla al hombre, y con amor a todo lo sublime en ella. Pero había poseído poca disposición para adquirir los tesoros del saber humano. Poco le había interesado lo que se aprende por la educación escolar. Sería totalmente erróneo creer que hasta los doce años este niño Jesús hubiese tenido dotes especiales en sentido exterior. Había poseído ternura de corazón, profunda comprensión por lo humano y viviente sensibilidad, ánimo benigno angelical.

A los doce años, todo esto pareció haberle abandonado súbitamente; y ahora recordó y sintió como, antes de la edad de doce años; había estado vinculado a todo lo profundo del espíritu del mundo y que su alma había estado abierta a las infinitas vastedades espirituales; y cómo, a partir de los doce años, se sintió en su alma apto para apropiarse la erudición hebrea, la que espontáneamente acogió como de sí mismo; como, viajando, llegó a conocer los cultos paganos; que tuvo ante el alma el saber y la religiosidad del paganismo; y, además, que entre los dieciocho y veinticuatro años de edad, vivió con las conquistas civilizadoras de la humanidad; y que, aproximadamente a la edad de veinticuatro años, ingresó en la comunidad de los esenios, donde conoció a una doctrina oculta y a hombres dedicados a ella, Todo esto lo recordó muchas veces. Pero también fue consciente de que con ello, en el fondo, no reunió en el alma sino lo que desde la antigüedad el hombre había acumulado en sí mismo; vivió con lo que se ofrecía como tesoros humanos de sabiduría, de cultura, de conquistas morales. También recordó, muchas veces, su vida anterior a los doce años, cuando él se había sentido vinculado al origen divino de la existencia, cuando todo en él se había basado en lo elemental y lo primitivo, cuando todo surgió de su ánimo rebosante, caluroso y lleno de amor, en íntima consonancia con las demás fuerzas del alma humana.

Estos sentimientos condujeron entonces a un bien definido diálogo con su madre. Ella le amaba inmensamente y a menudo había hablado con él sobre todo lo hermoso y grandioso que en él se había formado desde sus doce años de edad. Al principio, él no había confesado a su madre la disonancia que ello había suscitado en su interior, de modo que ella sólo había visto lo hermoso y grandioso y, por lo tanto, ignoraba mucho de lo que, cual una confesión general, con este diálogo fue dado; pero lo acogió íntimamente y de todo corazón. Hubo en ella una íntima comprensión del sentimiento de Jesús y de que él añoraba lo que antes de los doce años había poseído. Trató de consolarle, destacando todo lo hermoso y sublime que desde entonces había aparecido en él. Le recordó el resurgimiento de las grandes doctrinas, la sabiduría y el tesoro de las leyes del judaísmo y todo cuanto por él se había manifestado. Con el corazón oprimido, Jesús escuchó a la madre apreciar lo que él consideró como algo superado, y le respondió; Todo esto será cierto; empero ¿qué importancia puede tener para la humanidad, si por mí o por otro se hicieran resurgir todos los antiguos magníficos tesoros espirituales del judaísmo? En el fondo, carece de importancia lo que de tal manera pudiera manifestarse. Ciertamente, si ahora en torno nuestro existiera una humanidad que tuviese oídos para oír el lenguaje de los profetas antiguos, entonces sí sería provechoso hacer resurgir los antiguos tesoros de sabiduría. Incluso si hoy viniera Elías -así habló Jesús- para enunciar lo mejor que él había experimentado en las vastedades celestes; no existen los hombres que tendrían oídos para oír la sabiduría de Elías, ni de los profetas anteriores, ni de Moisés, ni de los demás, hasta llegar a Abraham. Hoy no sería posible enunciar lo que ellos habían dado; el viento se llevaría sus palabras. Para el mundo de hoy, no tiene ningún valor lo que yo creía haber adquirido.

Así habló Jesús de Nazareth y se refirió a que, hacía poco, las palabras de un gran maestro habían quedado perdidas. Si bien no fue un maestro de la altura de los profetas antiguos, fue, no obstante, un importante y profundo maestro, el bondadoso Hil-lel, el Viejo (75 a. de J.C. – 4 d. de J.C.). Jesús sabía muy bien que Hil-­lel, el Viejo, aún en los tiempos de Herodes en que no era fácil ganar prestigio, era muy apreciado dentro del judaísmo; también sabía que Hil-lel había pronunciado fervorosas palabras. De él se había dicho: en el pueblo judío, la Tora desapareció, pero Hil-lel la restableció. Para los que le comprendieron, Hil-lel apareció como renovador de la primitiva sabiduría judía. El anduvo de lugar en lugar como uno de los maestros de la sabiduría; cual un nuevo mesías anduvo por territorio del pueblo judío. Era de carácter muy apacible. Todo esto se relata incluso en el Talmud, y también lo verifica la erudición exterior. La gente le elogiaba con entusiasmo y decía que era un hombre que hacía mucho bien. Sólo puedo citar algunos ejemplos para caracterizar cómo Jesús de Nazareth habló a su madre aludiendo al estado anímico de Hil-lel. Los relatos le caracterizan como hombre bondadoso y apacible que por su benevolencia y amor hacía muchísimo bien.

Se conserva un relato profundamente significativo que demuestra la gran paciencia y complacencia de Hil-lel. Dos personas hacían una apuesta sobre la posibilidad de encolerizar a Hil-lel; pues era sabido que éste de ningún modo podría enfurecerse. Uno de los dos que ha­cían la apuesta decía: haré todo lo posible para conse­guir que Hil-lel se encolerice. En el momento en que éste estaba sumamente ocupado con los trabajos prepa­ratorios para el sábado, aquel hombre de la apuesta llamó a la puerta de Hil-lel y le dijo, no en tono cortés ni dándole el tratamiento de rigor -ya que Hil-lel era presidente de la suprema autoridad religiosa sino que simplemente llamó: “¡Hil-lel, rápido, ven afuera!” El, poniéndose una prenda, salió pacientemente. El hombre, en tono vehemente, dijo: “Tengo que preguntarte algo”. Hil-lel respondió: “Mi querido ¿qué pregunta tienes?” El otro: “Tengo que preguntarte ¿por qué los babilonios tienen la cabeza tan delgada?” Hil-lel, en tono suave, le contesta: “Pues, mi querido, los babilonios tienen la cabeza tan delgada porque tienen parteras de poca habilidad”. El otro se retiró. Hil-lel se había mantenido apacible. Después de unos minutos, el otro volvió y llamó con tono brusco: ” ¡Hil-lel, ven afuera, tengo que preguntarte algo!” Hil-lel, poniéndose el abrigo, salió y le dijo: “Pues, mi querido ¿qué pregunta tienes ahora?” Responde aquél: “Tengo que preguntarte, ¿por qué los árabes tienen los ojos tan chiquitos?” Hil-lel, afablemente le respondió: “El desierto es tan grande; los ojos se achican al mirar el enorme desierto”. El hombre de la apuesta se atemorizó. Hil-lel volvió a su trabajo, y después de unos minutos, el otro llamó por tercera vez, en tono brusco: ” ¡Hil-lel, ven afuera, tengo que preguntarte algo!” Hil-lel se puso el abrigo, salió y preguntó afablemente: “Ahora ¿qué tienes que preguntar?” “Tengo que preguntarte; ¿por qué los egipcios tienen los pies tan planos?” “Porque el territorio es tan pantanoso”, respondió Hil-lel y volvió a su trabajo. Después de pocos minutos aquél volvió y dijo que ahora no quería preguntar nada, pero que había hecho la apuesta de conseguir enfurecerle y que no sabía cómo hacerlo. Y Hil-lel le dijo apaciblemente: “Mi querido, es preferible que tú pierdas la apuesta a que Hil-lel se encolerice”.

Esta leyenda atestigua la paciencia de HiI-lel, paciencia con cada uno que le molestaba. En cierto sentido, semejante hombre se parece a un antiguo profeta; así lo explicó Jesús a su madre. Muchas palabras que de Hil-lel conocemos, suenan como una renovación de la era de los antiguos profetas. Jesús citó algunas hermosas palabras de Hil-lel, y luego dijo: “Mira, querida madre, de Hil-lel dicen que él es como un antiguo profeta resurgido. Yo pienso que todo mi saber no proviene únicamente del judaísmo”. Ciertamente Hil-lel había nacido en Babilonia, y sólo más tarde había sido trasladado al territorio judío. Pero era descendiente de la estirpe de David; de tiempos remotos venía su parentesco con la estirpe de David, de la que también provenían Jesús y los suyos. Y dijo Jesús: “Por más que yo hablara como había hablado ese gran hombre, Hil-lel, como hijo de David, hoy no existen los hombres que podrían oírlo”; semejantes palabras resultan ahora fuera de lugar; en los tiempos remotos eran adecuadas. Ya no existen los que tendrían oídos para oír. Todo lo que de esta manera se dijese, resultaría fútil e inútil. Como resumiendo lo que en este sentido tenía que decir, Jesús de Nazareth dijo a la madre: “Ya no es apropiado a esta tierra lo enunciado por el antiguo judaísmo, pues no están más los antiguos judíos. Hay que considerarlo como algo sin valor en nuestra Tierra”. De un modo poco común la madre oyó hablarle de la futilidad de lo que para ella era lo más sagrado; pero le amaba de todo corazón, y sólo sintió infinito amor.

Debido a ello se suscitó en la madre algo como una íntima comprensión de lo que él quiso decirle. Jesús siguió hablando y pasó a relatar lo que había experimentado en los lugares del culto pagano. Recordó en espíritu que se había caído junto al altar pagano, y que había oído la voz cambiada de la Bath-Kol. Y se encendió en él la luz cual una renovación de la antigua sabiduría de Zaratustra. Aún no sabía claramente que en sí mismo portaba el alma de Zaratustra, pero mientras hablaba, surgieron en él la sabiduría y el impulso de Zaratustra. En comunidad con su madre, vivió en él el grandioso impulso de Zaratustra. En su alma surgió todo lo hermoso y grandioso de la antigua sabiduría solar. Recordó las palabras de la Bath-Kol y las pronunció para la madre:

AUM, Amén.

Impera el Mal,

testigo de yoidad que se desenlaza,

deuda del propio ser, por otros acarreada,

vivida en el pan de cada día,

en el que no domina la voluntad de los cielos,

porque el hombre se separó de vuestro reino

Y olvidó vuestro nombre,

Vosotros, Padres en los cielos.

Con estas palabras, todo lo grandioso, incluso del culto de Mitra, vivió en su alma como por genialidad interior. Habló con su madre sobre la grandeza y la gloria del culto pagano, y sobre lo que vivía en los Misterios de los pueblos antiguos; mucho de lo cual se había unido en los Misterios del Asia Occidental y del Sur de Europa. Pero en su alma también vivió el sentimiento de que paso a paso ese culto, al caer bajo la influencia de potencias demoníacas, había sufrido una transformación, lo que él mismo había experimentado aproximadamente a la edad de veinticuatro años. Todo eso lo recordó, y entonces, también la sabiduría de Zaratustra le apareció como algo para lo cual ya no era apto el hombre de entonces. Lo expresó con estas palabras significativas: “Por más que se aunasen todos los Misterios con todo lo grandioso de los tiempos pasados, los hombres ya no existen, para oírlo. Todo eso es inútil. Si yo saliera para enunciar a los hombres lo que oí como la voz cambiada de la Bath Kol, si yo hablara del secreto por qué el hombre en su cuerpo físico ya no puede vivir en comunidad con los Misterios, no existen los hombres que pudieran comprenderlo; todo se pervertiría en fuerza demoníaca. No existirían oídos para comprender mis palabras. Los hombres han perdido la capacidad para oír lo que antaño se había enunciado y escuchado”.

Porque ahora Jesús sabía que aquello que él había oído como la transformada voz de la Bath-Kol, fue una antiquísima sabiduría sagrada, una oración que pertenecía al tesoro espiritual de todos los Misterios, oración que había caído en el olvido, pero que en él surgió al haberse caído junto al altar pagano. Pero también vio, y lo expresó en aquel diálogo, que ya no había posibilidad para hacerlo comprender. Continuando el diálogo, Jesús contó a su madre lo que conoció en la comunidad de los esenios; habló de lo hermoso, grandioso y de la gloria de la enseñanza de los esenios, de su benevolencia y de su afabilidad. Y entonces agregó, como tercera palabra significativa, lo que habla llegado a comprender en su diálogo visionario con el Buda: no todos los hombres pueden convertirse en esenios. Cuán acertadas fueron las pa­labras de Hil-lel: no te separes de la comunidad, antes bien, trabaja y actúa dentro del conjunto de todos. Pues, ¿qué soy si me quedo solo? Pero así proceden los esenios: se apartan de los demás, los que de este modo se vuelven desafortunados.

Después contó a la madre lo que en la conferencia anterior he relatado: “Cuando un día salí, después de un íntimo e importante diálogo con los esenios, percibí en la puerta que Lucifer y Ahriman huían; y desde entonces sé, mi querida madre, que por su vida y su doctrina oculta, los esenios se protegen a sí mismos de tal manera que de sus puertas deben huir Lucifer y Ahriman. Pero con esto los esenios envían a Lucifer y Ahriman a los demás, para hacerse afortunados a sí mismos”. Esta palabra impresionó profundamente al alma afectuosa de la madre; y se sintió a sí misma como transformada y en armonía con Jesús. Pero Jesús de Nazareth tuvo la sensación como si con este diálogo todo lo que poseía en su interior se hubiese retirado de él. Lo vio, y la madre lo vio. Cuanto más hablaba con la madre, cuanto más ella le escuchaba, tanto más la madre supo cuánta sabiduría había vivido en él, desde la edad de doce años. Mas todo resultó como desvanecido; en cierto modo, Jesús había colocado en el corazón de la madre todo lo vivido y lo experimentado por él. Con ese diálogo él también fue transformado, y esto de tal manera que a los hermanastros y los demás parientes les pareció que él había perdido la lucidez mental. Cómo lo lamentamos, decían ellos, ya que él fue tan sabio; siempre estuvo muy callado, pero ahora ya no está en su juicio. Y le consideraban como hombre perdido.

Efectivamente, días enteros anduvo como en estado de somnolencia: el yo de Zaratustra estuvo a punto de abandonar el cuerpo de Jesús de Nazareth. Y finalmente surgió en él la decisión que le condujo, como movido mecánicamente, al ya conocido Juan el Bautista. Aconteció entonces el bautismo en el Jordán a que muchas veces me he referido. Con el diálogo con la madre se había retirado el yo de Zaratustra, y con ello hubo nuevamente lo que había existido hasta la edad de doce años, pero acrecentado, más grandioso.

Con el bautismo en el Jordán se sumergió en este cuerpo el Cristo; y en el mismo instante en que ocurrió el bautismo, la madre sintió algo como el fin de aquella transformación. Tenía entonces cuarenta y cinco a cuarenta y seis años, y se sintió a sí misma como compenetrada del alma de la madre que había muerto, la del niño Jesús que a los doce años había recibido el yo de Zaratustra. El espíritu de la otra madre descendió y se unió con la madre con la cual Jesús había sostenido aquel diálogo; y ésta se sintió como aquella joven madre, la del niño Jesús del Evangelio de Lucas.

 Representémonos de la justa manera la infinita importancia de aquel acontecimiento, y tratemos de sentir el significado de que con ello vivió en la Tierra un ser singular: el Cristo en un cuerpo humano, una entidad que jamás había vivido en un cuerpo humano; que hasta entonces no había conocido ninguna vida terrenal, sino únicamente los reinos espirituales. De lo terrenal sólo supo lo que en cierto modo se había acumulado en los cuerpos físico, etéreo y astral de Jesús de Nazareth. El Cristo descendió a estos tres cuerpos, como ellos habían devenido a través de los treinta años de vida que hemos descripto. Libre de todo, el Cristo vivió lo que entonces le tocó experimentar.

La Crónica del Akasha y el Quinto Evangelio nos indican que el Cristo primero fue conducido a la soledad. Jesús de Nazareth, en cuyo cuerpo ahora estaba el Cristo, se había privado de todo lo que le había vinculado con el mundo; y el Cristo, que sólo ahora había arribado a la Tierra, ante todo fue atraído por lo que, debido a las impresiones conservadas en la memoria, firmemente se había grabado en el cuerpo astral. En cierto modo, el Cristo se decía a sí mismo: este es el cuerpo que había visto que Ahriman y Lucifer huyeron, y que había sentido que los esenios, en su aspirar, empujan hacia los demás a Ahriman y Lucifer. Hacia estos dos, el Cristo se sintió atraído, pues son ellos con quienes los hombres deben luchar. A la soledad, para luchar con Ahriman y Lucifer, fue atraído el Cristo, que por primera vez vivió en un cuerpo humano. Creo que en gran medida es verdadera la escena que ahora voy a relatar. Observar semejantes cosas en la Crónica del Akasha es muy difícil, por lo que advierto expresamente que ciertos pormenores posiblemente haya que modificarlos en forma insignificante; pero lo esencial está. Muchas veces me he referido a que la escena de la tentación, los Evangelios la relatan según distintos aspectos. Me he esforzado en investigarla, y voy a contar imparcialmente como ella realmente fue.

En la soledad, el Cristo en el cuerpo de Jesús de Nazareth, primero encontró a Lucifer, la entidad que se aproxima al hombre presuntuoso, falto de humildad y conciencia del propio ser. Lucifer se dirige al falso orgullo y a la altanería del hombre. Lucifer se enfrentó al Cristo, diciéndole, aproximadamente, lo que también figura en los otros Evangelios: ¡Mírame! Los reinos en que el hombre ha sido colocado, fundados por los antiguos dioses, ya son anticuados. Yo voy a fundar un nuevo reino y te daré todo lo que de belleza y gloria en los antiguos reinos existe, si tú entras en mi reino. Pero debes separarte de los otros dioses y reconocerme a mí. Lucifer le describió toda la belleza de su propio mundo, y todo lo que hablaría al alma humana, si ella tuviera un poco de orgullo. Pero como Cristo había venido de los mundos espirituales, sabía quién es Lucifer y a qué debe atenerse el alma para no ceder a la tentación. Cristo no conocía la tentación de Lucifer, pero El sabía cómo se  está al servicio de los dioses, y poseía la fuerza para rechazar a Lucifer.

Para un segundo ataque, Lucifer llamó a Arimán para que éste le ayudase; y ambos se dirigieron al Cristo. Uno trató de incitarle al orgullo: Lucifer; el otro habló a su miedo: Arimán. De esta manera, aquél le dijo: Con mi espiritualidad, con lo que yo puedo darte, no te hará falta lo que ahora necesitas por haber adoptado, como Cristo, un cuerpo humano. ‘Este cuerpo te subyuga, te obliga a reconocer las leyes de la gravitación. Si yo te arrojo al abismo, el cuerpo humano te impide quebrantar la ley de gravitación. Pero si tú me reconoces a mí, yo voy a anular las consecuencias de la caída, y nada te pasará. Arimán le dijo: yo voy a librarte del miedo, ¡arrójate! Ambos le acosaron, pero como en su acosamiento en cierto modo se equilibraron, el Cristo pudo librarse de ellos; El encontró la fuerza que en la Tierra el hombre debe encontrar para elevarse sobre Lucifer y Arimán. Arimán dijo entonces a Lucifer: tu presencia me estorba; en vez de aumentar mis fuerzas, las disminuiste. El último ataque lo emprendió Arimán solo, diciendo al Cristo lo que encuentra su expresión en el Evangelio de Mateo: Haz que lo mineral se convierta en pan; si te jactas de poseer fuerzas divinas, di que estas piedras se hagan pan. Mas el Cristo respondió: no sólo de pan vivirá el hombre, sino de lo espiritual que proviene de los mundos espirituales. Esto lo sabía muy bien el Cristo, porque acababa de descender de los mundos espirituales.

Pero Arimán le respondió: por más que tú tengas razón, realmente esto no me impide tenerte sujeto, en cierto sentido. Tú únicamente sabes lo que hace el espíritu que desciende de las alturas; jamás estuviste en el mundo humano. Aquí abajo, en el mundo humano, viven hombres que verdaderamente necesitan que las piedras se hagan pan, pues no les es posible nutrirse de espíritu solamente. Este fue el momento en que Arimán decía al Cristo algo que en la Tierra se podía saber, pero que el Dios que en aquel momento había descendido, desconocía. El no sabía que aquí abajo hacía falta convertir en pan el mineral, el metal. Y Arimán respondió que aquí abajo el hombre se ve en la necesidad de nutrirse con el dinero. He aquí el punto en que Arimán todavía tenía poder. Y él dijo entonces: ¡Voy a valerme de este poder! Esto es el verdadero relato de la tentación. En ella quedó un punto sin resolver. Los problemas no encontraron solución definitiva. Los problemas concernientes a Lucifer se resolvieron, por cierto, no así los referentes a Arimán. Para ello hace falta algo más [1].

Al salir de la soledad, el Cristo Jesús se sintió llevado más allá de todo lo vivido y aprendido a partir de los doce años; sintió reunido el Espíritu-Cristo con lo que en Jesús había vivido antes de la edad de doce años. En verdad, ya no se sintió vinculado a lo que en la humanidad había quedado envejecido y árido. Hasta el lenguaje que en su mundo se hablaba, le dejó indiferente y al principio, incluso quedó callado. Anduvo por las cercanías de Nazareth y algo más allá; visitó muchos de los lugares, por los que ya como Jesús de Nazareth había pasado, y entonces sucedió algo sumamente notable. Téngase bien presente que relato lo que pertenece al Quinto Evangelio, y no vendría al caso que alguien quisiera descubrir contradicciones con respecto a los otros cuatro Evangelios. Me atengo al contenido del Quinto Evangelio.

Muy callado, como no teniendo nada en común con su mundo circundante, el Cristo anduvo, al principio, de albergue en albergue, trabajando con la gente en los respectivos lugares. Lo vivido con lo que Arimán le había dicho sobre el pan, le había dejado profundamente impresionado. En todas partes, en los lugares donde antes había trabajado, volvió a encontrar gente conocida. Esos hombres se acordaron de El, y allí realmente encontró la gente a la cual Arimán debe tener acceso, porque para ella es imprescindible que las piedras se hagan pan o, lo que es lo mismo, convertir en pan el dinero, el metal. No hacía falta ir a la gente que observaba las máximas morales de Hil-lel o de otros; pero entró en las moradas de aquellos que en los otros Evangelios son llamados los publicanos y pecadores, porque para ellos era necesario que las piedras se hicieran pan. A ellos principalmente los visitó. Pero ahora se había llegado a algo nuevo. Muchos de esos hombres le conocían de antes de sus treinta años, pues ya como Jesús de Nazareth había estado con ellos, quienes habían conocido su naturaleza apacible, su amor y sabiduría. En cada casa, en cada albergue se le había amado profundamente. Este amor había quedado, y mucho se habló del amor de ese hombre, Jesús de Nazareth, que había estado en aquellas casas y en esos lugares. Y como por efecto de leyes cósmicas sucedió lo siguiente: me refiero a escenas muchas veces repetidas, reveladas por la investigación clarividente.

Los miembros de familias, donde Jesús de Nazareth había trabajado, se habían reunido después de la puesta del sol, hablando entonces del amor y la caridad de ese hombre que como Jesús de Nazareth había estado en sus casas, como asimismo de los calurosos sentimientos que él había suscitado en sus almas. Y muchas veces había sucedido que, después de horas enteras de semejantes reuniones, entraba en la habitación, como por una visión común de todos los miembros de la familia, la imagen de Jesús de Nazareth. Efectivamente, él los visitaba en espíritu, o también, ellos se creaban su imagen espiritual. Podemos imaginarnos los sentimientos que surgieron en el seno de semejantes familias, que antes habían tenido esa visión en común, cuando, después del bautismo en el Jordán, El volvió. Ellos le reconocieron por su semblanza exterior, sólo que ahora el brillo de los ojos era más intenso. Vieron el rostro resplandeciente que otrora los había mirado con tanto amor; vieron al hombre que en espíritu había estado con ellos. Podemos imaginarnos lo extraordinario que ahora sucedió en esas familias y en los pecadores y publicanos, quienes, debido a su karma, estaban expuestos a todos los seres demoníacos de aquel tiempo. Ahora se puso de manifiesto la naturaleza cambiada de Cristo Jesús; principalmente en semejantes hombres se hizo evidente lo que por el habitar del Cristo en Jesús de Nazareth; éste había llegado a ser. Antes, esos hombres habían sentido su amor, su bondad y su naturaleza apacible; pero ahora emanó de El un poder mágico. Si antes ellos sólo se habían sentido confortados, ahora se sintieron curados.

También llamaron a sus vecinos, si éstos también estaban oprimidos. De tal manera sucedió que, después de haber vencido a Lucifer, y cuando de Arimán sólo le quedaba el aguijón, Cristo Jesús pudo hacer, para los hombres sumidos al dominio de Arimán, lo que en la Biblia se describe como la expulsión de los demonios. Muchos de aquellos demonios que él había visto cuando había caído junto al altar pagano, ahora se retiraron, cuando El, como Cristo Jesús, estuvo frente a esos hombres. Los demonios percibieron a su adversario. Cuando ahora anduvo por la campiña, el comportamiento de los demonios en las almas humanas, le hizo recordar que había caído junto al altar del sacrificio, donde en lugar de los dioses estaban los demonios, y que él no podía celebrar el culto. También se acordó de la Bath-Kol que le había enunciado la oración de los antiguos Misterios; principalmente tuvo en mente la palabra: “vivida en el pan de cada día”.

Los hombres a quienes visitó ahora, debían de las piedras hacer pan. Muchos de ellos pertenecían a los que sólo de pan deben vivir. Y la palabra de la antigua oración pagana: “vivida en el pan de cada día” la sintió en lo profundo del alma; sintió lo que significa la incorporación del ser humano en el mundo físico, y que, en el curso de la evolución de la humanidad, debido a esa necesidad, la incorporación física del hombre había conducido a que los hombres olvidasen los nombres de los Padres en los cielos, los nombres de los seres espirituales de las jerarquías superiores. Además, sintió que no había hombres capaces de oír la voz de los antiguos profetas. Ahora supo que la vida basada en el pan de cada día separó al hombre de los reinos celestes, y que esta vida hace brotar el egoísmo y conduce al hombre hacia Arimán. Cuando, entregado a semejantes pensamientos, Cristo Jesús caminaba por las distintas comarcas, aconteció que se convirtieron en sus discípulos y le siguieron, los que más profundamente sintieron la transformación que en Jesús de Nazareth se había producido. De diversos albergues llevó consigo a este o aquel que le siguió, movido por el profundo sentimiento a que me refiero. De modo que pronto hubo en torno de El un grupo de discípulos; hombres que en cierto sentido habían adquirido un nuevo estado de su alma, hombres que por la fuerza del Cristo habían llegado a distinguirse de los que – como lo había dicho a su madre – ya no eran capaces de oír lo antiguo. Y en El se encendió la experiencia terrenal del Dios: tengo que enseñar a la humanidad, no como los dioses condujeron al hombre de lo espiritual a la Tierra, sino como él ha de encontrar el camino de la Tierra al espíritu.

Nuevamente recordó la voz de la Bath-Kol y ahora supo que habría que renovar las fórmulas y oraciones de los tiempos antiguos, y que el hombre deberá buscar el camino desde abajo hacia los mundos espirituales. Las últimas palabras de la oración las cambió, dándoles sentido inverso, adecuado al hombre del tiempo nuevo, y porque había que ponerlas en relación no con todo el coro de las entidades espirituales de las jerarquías, sino con el ser espiritual único: “Padre nuestro en el cielo”. Y las palabras que El había oído como en penúltimo lugar de la oración de los Misterios: “y olvidó vuestro nombre”, las cambió para adecuarlas a la humanidad del tiempo nuevo: “santificado sea tu nombre” y las palabras en el antepenúltimo lugar que decían: “porque el hombre se separó de vuestro reino”, las invirtió: “venga tu reino a nosotros”. Las palabras “en que no domina la voluntad de los cielos”, también las invirtió, dándoles el sentido adecuado a cómo ahora los hombres pudiesen oírlas, ya que ahora no había nadie que pudiera oír la fórmula antigua. Un total cambio del camino a los mundos espirituales debía producirse, por lo cual las invirtió: “sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la Tierra”. El misterio del pan, o sea, de la incorporación en el cuerpo físico, el secreto de todo lo que ahora, por el aguijón de Arimán se le había revelado, lo transformó de tal manera que el hombre pudiese sentir que el mundo físico también proviene del mundo espiritual, aunque el hombre no lo reconozca espontáneamente. Por eso, las palabras acerca del pan de cada día las transformó en el ruego: “danos hoy nuestro pan de cada día”. Las palabras “deuda del propio ser, por otros acarreada” las cambió así: “perdónanos nuestras deudas como también nosotros perdonamos a nuestros deudores”. Y las palabras que en la oración de los antiguos Misterios resonaban en el segundo lugar: “testigo de yoidad que se desenlaza”, las invirtió así: “mas líbranos”, y las primeras: “Impera el Mal”, las transformó, agregando “del Mal. Amén.”

Por la inversión de la transformada voz de la Bath-Kol, que Jesús de Nazareth había oído al haberse caído junto al altar, el Padrenuestro del cristianismo se nos presenta como la oración de los nuevos Misterios que el Cristo Jesús nos ha dado. De un modo similar aparte de mucho que aún habrá que exponer también fue dado el sermón del monte y otras cosas más que Cristo Jesús enseñó a sus discípulos. El Cristo Jesús influyó en sus discípulos de un modo singular. Hay que tener presente que simplemente estoy describiendo lo que se lee en el Quinto Evangelio.

Cuando el Cristo andaba por las distintas comarcas, ejercía un efecto extraordinario sobre los demás. Estaba, por cierto, en comunidad con los apóstoles; empero, como El era el Cristo, fue como si no solamente estuviese en su cuerpo; sino que en los lugares por donde andaba, sucedía que uno u otro tenía la sensación de que en sí mismo estuviese presente el Cristo. Tenía la sensación de que en el alma propia estaba la entidad perteneciente” al Cristo Jesús: y tal hombre empezaba a expresar las palabras que en realidad sólo el Cristo Jesús hubiera podido decir. Al encontrarse con la gente El y sus discípulos, sucedía entonces que quien hablaba no era en todos los casos el Cristo Jesús mismo, sino que también hablaba uno u otro de los discípulos; pues El tenía con los discípulos todo en común, inclusive la sabiduría. Francamente, me sorprendió sobremanera el percatarme que en el diálogo con los saduceos a que se refiere el Evangelio de Marcos, el Cristo Jesús no habló a través del cuerpo de Jesús, sino de la boca de uno de los discípulos. También sucedía que, cuando a veces el Cristo Jesús dejaba a sus discípulos, estaba, no obstante, entre ellos; ya sea que entonces caminaba con ellos en espíritu, o bien, estando lejos, aparecía a ellos en su cuerpo etéreo. Su cuerpo etéreo o estaba con ellos, o andaba por la campiña; y muchas veces no era posible distinguir si El, por decirlo así, llevaba el cuerpo físico consigo, o si se trataba de la aparición del cuerpo etéreo. Así fue el vínculo con los discípulos y con otros hombres cuando Jesús de Nazareth había devenido Cristo Jesús; pero El mismo experimentó lo que ya he mencionado: mientras que en los primeros tiempos la entidad de Cristo se hallaba relativamente independiente del cuerpo de Jesús de Nazareth, debió, cada vez más, asemejarse a este cuerpo. A medida que corría el tiempo iba intensificándose la atadura al cuerpo de Jesús de Nazareth; y en el último año apareció un profundo dolor debido a esta atadura al cuerpo, ya bastante debilitado, de Jesús de Nazareth. No obstante, aún sucedía que Cristo iba de lugar en lugar, acompañado de un ya bastante numeroso grupo.

Cuando en este o aquel lugar uno de ellos hablaba, podía creerse que era el Cristo mismo quien hablaba, pues El hablaba por la boca de todos. Hubo, por ejemplo, un diálogo entre los escribas. Ellos decían: para aborrecimiento del pueblo se podría prender y matar a cualquiera de ellos, pero se tomaría, quizás, a Uno por otro, pues todos hablan de igual modo. Por lo tanto, esto no resuelve nada, ya que posiblemente el verdadero Cristo Jesús sobreviviría. Es preciso prender al Cristo mismo. Sólo los discípulos mismos fueron capaces de hacer la distinción; pero ellos, naturalmente, no iban a decir al enemigo quién era el verdadero Cristo. Pero ahora, Arimán había adquirido fuerza suficiente con respecto a la pregunta que había quedado sin resolver, pregunta que el Cristo no pudo decidir en los mundos espirituales, sino únicamente en la Tierra. Por el hecho más grave tuvo que conocer lo que significa hacer pan de las piedras. Pues Arimán recurrió a la complicidad de Judas Iscariote. Por la manera de cómo el Cristo obraba, no hubiera existido ningún recurso espiritual para descubrir quién, en medio de los que le veneraban, era el Cristo. Pues donde el espíritu, incluso lo supremo de la fuerza persuasiva, ejercía su influencia no fue posible apoderarse de El. Únicamente se logró aprehenderle donde actuaba quien empleaba el medio desconocido al Cristo y que El no llegó a conocer sino por el acto más grave sobre la Tierra. Por ningún otro medio hubiera sido posible reconocerle sino únicamente porque intervino quien se puso al servicio de Arimán, quien efectivamente sólo por el dinero llegó a cometer la traición. El vínculo de Cristo con Judas consistía en que en la escena de la tentación había tenido lugar lo que es comprensible en el Dios: El no sabía que sólo para el cielo es cierto que para el pan no se necesitan piedras. La traición se hizo porque Arimán había retenido el aguijón. Además, el Cristo debió someterse al dominio de la muerte, por cuanto que Arimán tiene poder sobre ésta.”He aquí el vínculo de la escena de la tentación y del Misterio de Gólgota con la traición de Judas.

LA TENTACION

Mucho más habría que enunciar concerniente al Quinto Evangelio; pero las demás partes del mismo seguramente se darán a conocer en el curso de la evolución de la humanidad. Por los relatos escogidos he tratado de dar una idea de cómo es este Evangelio. Y ahora, al final de estas conferencias, siento nuevamente, en lo profundo del alma, lo expresado en la primera conferencia, es decir, que son las necesidades de nuestro tiempo las que exigen hablar del Quinto Evangelio. Y lo expuesto en esta oportunidad también requiere que sea acogido en concordancia con estas condiciones.

Sabemos que la ciencia espiritual y nuestro movimiento antroposófico tienen muchos enemigos, y que ellos proceden de una manera bastante extraña. Desde hace un tiempo, hay personas que dicen que nuestra ciencia espiritual está contaminada de un estrecho cristianismo e incluso de jesuitismo. Pero también ocurre que en forma increíble se procede a falsificar nuestra ciencia. Un hombre que venía de América la acogió dentro de cierto tiempo, tomó apuntes y luego, en forma desfigurada, la llevó consigo a Norteamérica, donde creó y publicó, en base a lo aquí acogido, una “Teosofía Rosacruz”. Admite haber aprendido de nosotros muchas cosas, pero que después ha sido llamado por los maestros quienes le en­señaron mucho más. Sin embargo, negó haber aprendido de nosotros, lo profundo que él había sacado de nuestros ciclos de conferencias (en aquel entonces aún no publicadas). Ante lo que ocurre en Norteamérica podemos mantenernos apacibles, igual que Hil-lel, el Viejo; sin embargo, reproduciendo lo exteriorizado por otros, se ha dicho que también en Europa existe una cosmovisión rosacruz, pero de característica estrecha y jesuítica, y que aquella nueva ciencia, ¡sólo ha podido prosperar en la atmósfera pura de California! Así proceden nuestros adversarios. Podemos contemplarlo con indulgencia y hasta con compasión, pero no hay que cerrar los ojos ante semejantes hechos. Preferiría no hablar de estas cosas, pero al servicio de la verdad es necesario hacerlo, pues hay que mirar las cosas con claridad. Hay gentes que justamente no toleran lo que es de índole del Quinto Evangelio; y quizás no hay odio más sincero que aquel que se ponía de manifiesto en las críticas con respecto al misterio, también perteneciente al Quinto Evangelio, de los dos niños Jesús. El verdadero antropósofo observará la justa actitud ante este Quinto Evangelio que se ha dado de buena fe, y que no debe ser tra­tado irrespetuosamente.

Con semejantes verdades que se basan en la investigación clarividente, tan necesaria para nuestro tiempo, nos hallamos ante el dominio de la civilización de la época. Puede decirse que, en el fondo, en nuestro tiempo existe un genuino anhelo de espíritu; pero la gente es demasiado arrogante o de capacidad insuficiente como para interesarse por el verdadero espíritu. Ante todo hace falta suscitar el amor a la verdad para poder oír el anunciamiento del espíritu. En la actual cultura no existe tal grado de veracidad y, lo que es peor, la gente no se da cuenta de ello. Mucho se habla hoy de espíritu sin tener idea de su realidad. Existe, por ejemplo, un hombre que ha ganado mucho prestigio, justamente porque siempre habla del espíritu. Me refiero a Rudolf Eucken. Quien lea sus libros encontrará que allí siempre se insiste en ¡espíritu, espíritu, espíritu! Es así como hoy se habla del espíritu porque se es demasiado cómodo o demasiado altanero para penetrar hasta las fuentes mismas del espíritu. Sin embargo, estos hombres gozan de mucho prestigio; y en nuestra época será difícil hacerse comprender con relatos como los del Quinto Evangelio, tan concretamente tomados de lo espiritual. Esto requiere seriedad y veracidad interior. Uno de los últimos libros de Eucken se titula: “¿Todavía podemos ser cristianos?” Se compone de una larga serie de distintos capítulos donde se habla, a través de muchos tomos, de alma y espíritu, espíritu y alma. Pues se adquiere prestigio y fama, si se da la impresión de saber algo de espíritu, y la gente ni se da cuenta de la falta de veracidad. Hay un pasaje en que se dice que la humanidad, ya no cree en demonios, y que ya no se puede esperar que exista quien pueda creerlo. Y en otro pasaje del mismo libro se da con la extraña frase: “Donde se tocan lo divino y lo humano, se producen potencias demoníacas.” De modo que aquí habla de demonios, después de haber expresado, en el mismo libro, lo que primero he citado. Debería rechazarse semejante ciencia del espíritu que tan groseramente falta a la verdad. Sin embargo, parece que nuestros contemporáneos no se dan cuenta de esta falsedad. Es preciso tenerlo en mente para comprender que debemos preparar nuestro corazón, si queremos ser partícipes del anunciamiento de lo espiritual y de la nueva vida espiritual que la humanidad debe encontrar.

Si por la ciencia espiritual tratamos de unir el alma humana con el Cristo, hay poca esperanza de tener éxito frente a la cultura de la época, si ella se contenta con ideas que todos los sabios filósofos y teólogos difunden: la creencia que ya antes de la venida del Cristo haya existido un cristianismo. Ellos demuestran que el culto e incluso ciertos relatos típicos ya antes, en Oriente, habían existido en forma igual; y por ello esos teólogos afirman que el cristianismo no es otra cosa que la continuación de lo que ya había existido. Nuestros contemporáneos dan mucha importancia a la literatura respectiva, sin saber cómo las cosas se relacionan entre sí. Si se habla de la entidad espiritual del Cristo que ha descendido a la Tierra y que es venerada dentro de los mismos cultos en que otrora han sido venerados los dioses paganos y si, además, este hecho se emplea para negar en absoluto la realidad del Cristo, se está aplicando una lógica que se basa en lo siguiente: puesto que el Cristo en cierto sentido empleó la vestimenta exterior de los antiguos cultos, la gente no llega a reconocer que en realidad el Cristo sólo se la ha puesto como una vestidura, y que es el Cristo mismo el que se presenta en el marco de los cultos antiguos. Tomemos entonces la suma de las bibliotecas y de las actuales consideraciones científicas monistas: todo esto son pruebas, e incluso pruebas veraces, del vestido exterior de la entidad de Cristo. Y toda esta ciencia se acepta como profunda sabiduría. Debemos tener presente este cuadro si queremos acoger, no solamente con el intelecto sino con el sentimiento, lo que como Quinto Evangelio se ha expuesto. Este Evangelio nos quiere decir que con nuestra verdad debiéramos sentirnos situados de la justa manera en nuestro tiempo, para ver que no es posible hacer comprender al tiempo antiguo lo que como nuevo mensaje debe venir. Según la palabra del Evangelio hemos de decir: Con el pensar que hoy impera en la humanidad, no es posible seguir la evolución espiritual. Por ello es menester arrepentirse y cambiar el modo de pensar. Quienes no tengan claramente presente lo que existe y lo que debe venir, no servirán debidamente a lo que a la humanidad hace falta como ciencia espiritual.

(Para terminar este ciclo de conferencias, Rudolf Steiner se despidió del auditorio con las siguientes palabras:) Dar este Quinto Evangelio ha sido para mí un sagrado deber. Y al despedirme de vuestro corazón y de vuestra alma, expreso el deseo que el lazo que nos une haya quedado estrechado por la investigación espiritual sobre el Quinto Evangelio al que me siento íntimamente vinculado. Apelando al más caluroso sentimiento de vuestro corazón y vuestra alma, os digo: aunque físicamente tengamos que estar separados por algún tiempo, quedaremos unidos y sentiremos conjuntamente lo que tenemos que trabajar y lo que nos exige el deber que en nuestro tiempo el espíritu impone al alma humana. Aquello a que aspiramos progresará de la justa manera por el trabajo de cada uno de vosotros. Con este deseo me despido de vosotros, al concluir este ciclo de conferencias.

 

Traducido por Francisco Schneider

Fuente: Upasika

 

[1] N. del Tr. Lo aquí expuesto alude a la necesidad de crear en el mundo un nuevo orden social.  Los problemas de convivencia hu­mana, desde todos los tiempos, y ahora en forma más pronuncia­da, en gran parte tienen su origen en el concepto que se tiene del dinero y en el uso que del mismo se hace, contrario a las leyes que desde un punto de vista espiritual le son inmanentes. Naturalmente, se trata de un tema que requiere un estudio exhaustivo.

 

 

 

 

GA148c4. El Quinto Evangelio.

Rudolf Steiner — Christiania, 5 de Octubre de 1913

English version

Las últimas palabras del Evangelio de Juan resultan, en cierto modo, conciliantes con lo que en esta confe­rencia me propongo comunicar, como parte del Quin­to Evangelio. Recordemos que allí se dice que con re­lación a Cristo Jesús hay otras muchas cosas, aparte de lo relatado en los Evangelios, y que, para darlo todo, en el mundo no cabrían los libros que se habrían de escribir. De modo que nadie pondrá en duda que apar­te de lo registrado en los libros, muchas cosas pueden haber sucedido.

Con el fin de hacer comprensible lo que en este ciclo de conferencias quiero exponer, como con­tenido del Quinto Evangelio, comenzaré ahora a dar re­latos de la vida de Jesús de Nazareth, a partir aproximadamente, del momento al que ya me he referido en otras conferencias en que se han comunicado pequeñas partes del Quinto Evangelio. Voy a relatar algunos pormenores de la vida de Jesús, a partir de los doce años de edad. Fue esta la edad en que, como ya sabemos, por un acto místico, el yo de Zoroastro, que se había incorporado en uno de los dos niños Jesús que en aquel tiempo habían nacido, pasó al otro niño Jesús, o sea, al que principalmente en los primeros capítulos del Evangelio de Lucas se describe. Comenzaremos pues nuestro relato con el instante de la Vida de Jesús de Nazareth en que el niño Jesús del Evan­gelio de Lucas había acogido en sí mismo el yo de Zo­roastro.

Sabemos que en el Evangelio se alude a este instante de la vida de Jesús de Nazareth, por el relato de que, en oportunidad de un viaje a Jerusalén, para la fies­ta de Pascua se había extraviado el niño Jesús del Evangelio de Lucas y al ser hallado, estuvo sentado en medio  de los doctores, y todos se pasmaban de sus poderosas respuestas. También sabemos que esas grandiosas respuestas se debían a que en el yo de Zoroastro todo cuanto le surgía como por recuerdo espiritualmente revelado, se traducía en las sorprendentes respuestas de Je­sús de Nazareth. Sabemos, además, que por la muerte de la madre, por un lado, y del padre, por el otro lado, se unieron las dos familias en una sola, en la cual siguió vi­viendo el niño Jesús fecundado por el yo de Zoroastro. En los años siguientes —esto resulta del contenido del Quinto Evangelio— tuvo lugar un singular cambio en su desarrollo.

Al principio, los que rodeaban al joven Jesús de Nazareth habían quedado profundamente impresio­nados, precisamente por aquellas grandiosas respuestas que había dado en el Templo; habían puesto grandes es­peranzas en él, y en cierto modo ya le habían considera­do como futuro doctor de la ley, de un extraordinario nivel de erudición. La gente había empezado a captar ca­da palabra que él pronunciara. Pero Jesús de Nazareth se puso cada vez más callado, al punto de resultar antipáti­co para con los demás, mientras él sostenía una vehe­mente lucha interior. Esta lucha interior la sostuvo entre los doce y dieciocho años de edad. En su alma hubo un despertar de tesoros de sabiduría, yacentes en su inte­rior; como si a través de la erudición judía hubiera irra­diado el sol de la antigua sabiduría de Zaratustra.

Al principio le había parecido que debía prestar ínti­ma atención y también responder a las palabras de los numerosos escribas que venían a su casa; e incluso quedaban asombrados los doctores quienes allí aparecían y le admiraban como niño prodigioso. Pero después se pu­so cada vez más callado y se limitó a escuchar lo que de­cían los demás. No obstante, en aquellos años siempre se suscitaron en el alma propia de Jesús grandes ideas, máximas de moralidad y, principalmente, importantes impulsos morales. Las palabras de los escribas reunidos en su casa, le causaban cierta impresión, pero una impre­sión que a menudo le producía amargura, porque tenía la sensación —nótese bien: ya tan joven— de que mucho era bastante dudoso, tendiente a errores, en lo que los doctores pronunciaban con respecto a las viejas tradicio­nes y los Libros del Antiguo Testamento. Estaba con el alma oprimida cada vez que se le decía que en tiempos antiguos el espíritu había inspirado a los profetas y que Dios mismo los había inspirado, pero que ahora la inspi­ración se ha retirado de las nuevas generaciones. Mas escuchó profundamente impresionado cuando a veces los doctores se referían a algo que él mismo iba a experi­mentar: ciertamente, ya no habla más el alto y poderoso espíritu que, por ejemplo, había inspirado a Elías; pero todavía está hablando —y algunos de los escribas creían haberlo experimentado, como inspiración desde las altu­ras espirituales— una voz más débil, pero algo que algunos creen oír, y que el espíritu de Iahvé mismo les da. Bath-­Kol se llamaba esa extraña voz, una voz inspiradora más débil, por cierto, de categoría inferior al espíritu que ha­bía inspirado a los antiguos profetas, pero de todos mo­dos una cosa parecida.

En escritos judíos posteriores también se habla de esta Bath-Kol. Ahora he de insertar algo que en rigor no pertenece al Quinto Evangelio, pero que puede conducirnos a la ex­plicación de la Bath-Kol: Un poco más tarde hubo una controversia entre dos Escuelas rabínicas: el célebre rabino Elieser ben Hirkano sostenía una determinada doctrina para cuyo testimonio alegaba —esto también figura en el Talmud— que él era capaz de hacer milagros. Este rabino hizo desarraigarse y volver a plantarse a cien va­ras de distancia un algarrobo; mandó a un río fluir hacia atrás; y como tercera prueba invocó una voz del cielo de que su doctrina había de quedar revelada. A pesar de ello, la Escuela rabínica opositora no le prestó fe. El ra­bino Josué respondió: “Por más que el rabino Elieser ha­ga algarrobos trasplantarse de un sitio a otro; por más que mande ríos fluir hacia arriba, o que invoque la Bath­-Kol, la Ley estipula que las leyes eternas de la existencia deben expresarse por la boca del hombre y encontrarse en el corazón humano. Si el rabino Elieser quiere persua­dirnos: que no invoque la Bath-Kol sino que apele a lo que el corazón humano es capaz de concebir”.

Doy este relato porque nos hace ver que en ciertas Escuelas rabí­nicas, ya poco tiempo después de la fundación del cris­tianismo, la Bath-Kol gozaba de poca autoridad; pero en cierto modo había florecido, entre rabinos y escribas, como voz inspiradora. Al escuchar y sentir todo aquello, el joven Jesús mis­mo recibió la inspiración por la Bath-Kol. Lo notable fue que por la fecundación de su alma con el yo de Zo­roastro, Jesús de Nazareth efectivamente fue capaz de apropiarse rápidamente de todo cuanto sabían los que le rodeaban. No solamente que a los doce años de edad había dado las grandiosas respuestas a los doctores de la ley, sino que también pudo percibir en el alma propia la voz de la Bath-Kol. Pero precisamente este hecho, la ins­piración por la Bath-Kol, influyó en Jesús, a la edad de dieciséis, diecisiete años, de tal manera que le causó amargas y profundas luchas interiores. Pues la Bath-Kol le reveló, y él estaba seguro de percibirlo, que en lo suce­sivo, dentro de la corriente del Antiguo Testamento, ya no hablará el mismo espíritu, el que antes había hablado a los antiguos maestros judíos.

Y llegó el día en que, pa­ra espanto de su alma, Jesús tuvo la impresión de que la Bath-Kol le revelase: no llego más a las alturas donde el espíritu realmente podría revelarme la verdad sobre el ulterior camino del pueblo judío. Fue un momento horrible, un tremendo impulso, cuando parecía que la Bath-Kol le reveló que él mismo no podía continuar obrando según la antigua revelación; que en cierto modo tendría que considerarse a sí mismo inapto para continuar el antiguo judaísmo. Así le pare­ció haber perdido todo fundamento, y hubo momentos en que se decía; Todas las fuerzas de mi alma con las que me consideraba agraciado, sólo me conducen a comprender que en la substancia evolutiva del judaísmo ya no existe el poder para ascender a las revelaciones del es­píritu divino.

Pongámonos por un instante en el espíritu, en el alma del joven Jesús de Nazareth que tuvo que pasar por se­mejantes experiencias anímicas. En aquel tiempo, de los dieciséis a dieciocho años, él hacía también viajes, en parte a raíz de su oficio, o por otros motivos. Estos via­jes le conducían a diversas regiones de Palestina y distin­tos lugares fuera del país. En aquel tiempo —la visión clarividente de la Crónica del Akasha lo evidencia con toda claridad— se extendía sobre los territorios del Asia Occi­dental, e incluso de Europa, un culto asiático, un culto mezclado con diversos otros cultos, pero que principal­mente representaba el culto de Mithra. En muchos lugares de los más diversos territorios había templos del culto de Mithra. En algunos lugares se asemejaba al cul­to de Atis, pero esencialmente era de Mithra. Había tem­plos y otros lugares en que se cumplían sacrificios a Mithra y a Atis. En cierto sentido eran cultos paganos, pero compenetrados de ritos y ceremonias de Mithra y Atis. Cuán extendido era este culto, lo muestra el ejem­plo de que la Basílica de San Pedro en Roma se halla en el mismo sitio en que otrora existía semejante templo; e incluso hay que decir, lo que a muchos católicos po­dría parecer una blasfemia: la forma exterior del cere­monial de la Basílica de San Pedro y todo cuanto de él se deriva, no se diferencia en mucho del antiguo rito de Atis, en cuyo antiguo sitio se halla ahora dicha Basílica. Y en muchos sentidos el culto actual de ésta, es una con­tinuación del antiguo culto de Mithra.

Jesús de Nazareth, a los dieciséis, diecisiete, dieciocho años, después de haber comenzado su peregrinación, llegó a conocer lo que entonces existía en semejantes lugares de culto y continuó viajando. De esta manera conoció por su propia experiencia exterior, el alma de los paganos. Por el grandioso proceso del haber pasado a su alma el yo de Zoroastro, se había desarrollado en él, de una manera natural y en alto grado, lo que otros sólo adquieren por penoso esfuerzo: una gran fuerza clarividente. Y debido a ello experimentó en esos cultos muchas cosas que otros no experimentan: tuvo experiencias conmovedoras. Por fabuloso que parezca, debo decir que Jesús de Nazareth, al observar que ante altares paganos el sacerdote hacía el sacrificio, percibió que por el mismo acto eran atraídos diversos seres demoníacos.

Además, descubrió que ciertos ídolos que allí se adoraban eran imágenes, no de entidades de las jerarquías espirituales, sino de potencias demoníacas; e incluso observó que a veces estas potencias demoníacas penetraban en los fieles que participaban de los actos. Por razones muy comprensibles, estos hechos no figuran en los otros Evangelios y, en el fondo, sólo en el seno de nuestro movimiento espiritual es posible hablar de semejantes hechos, puesto que sólo en nuestro tiempo el alma humana puede verdaderamente comprender aquellas profundas y grandiosas experiencias que en el joven Jesús de Nazareth tuvieron lugar.

Las peregrinaciones prosiguieron hasta los veinte, veintidós, veinticuatro años de edad, y en el alma siempre sentía amargura, cuando Jesús observaba el obrar de los demonios, en cierto modo engendrados por Lucifer y Arimán, y al darse cuenta de que el paganismo había llegado al extremo de tener por dioses a los demonios, y más aún, de representar en los ídolos, imágenes de las potencias demoníacas atraídas por las ceremonias, demonios que penetraban y se posesionaban de las gentes que allí oraban. Las amargas experiencias que Jesús tuvo que sufrir, condujeron entonces a un acontecimiento final. Aproximadamente a los veinticuatro años de la vida de Jesús de Nazareth aconteció lo que, después de la decepción sufrida a raíz de lo experimentado con la Bath-Kol, fue otra grave experiencia. Tengo que describirla, si bien hasta ahora no me ha sido posible escudriñar en qué punto de su viaje tuvo lugar; pero he podido descifrar, en alto grado, la escena misma.

Creo —sin estar seguro de ello— que fue en un lugar fuera de Palestina. A la edad de veinticuatro años, Jesús de Nazareth llegó al lugar de un culto pagano, donde se hacía ofrenda a determinada divinidad. Allí había únicamente gente triste, afectada por toda clase de pavorosas enfermedades psíquicas que se manifestaban hasta en lo corpóreo. Los sacerdotes, desde hacía tiempo, habían abandonado el lugar; y Jesús oyó a la gente lamentarse de que los sacerdotes la habían abandonado, que ahora carecía de la bendición del sacrificio y que sufría de lepra y otras enfermedades, precisamente porque los sacerdotes la habían abandonado.

El sufrimiento de esa gente le causó a Jesús profundo pesar, y en su alma se encendió inmensa caridad para con esos oprimidos. Parece que ellos, abandonados por los sacerdotes, como asimismo, como creían, por su Dios, en cierto modo se dieron cuenta y quedaron profundamente impresionados por el amor que en el alma de Jesús se había suscitado. En el corazón de la mayoría de ellos, repentinamente surgió algo que encontró su expresión en que esa gente, percibiendo en el rostro de Jesús el reflejo de su inmenso amor, le dijo: Tú eres el nuevo sacerdote que nos ha sido enviado. Le obligaron a colocarse en el altar pagano, y le pidieron hacer el sacrificio para procurarles la bendición de Dios.

Al realizarse todo esto sucedió que Jesús cayó como si hubiera muerto; su alma quedó como enajenada, y la gente que había creído que su Dios había vuelto, percibió lo horrible de que cayó como si hubiera muerto, aquel a quien habían tenido por su nuevo sacerdote, enviado del cielo. Pero el alma enajenada de Jesús de Nazareth se sintió elevada como a reinos espirituales, como a la esfera del Sol. Y como resonando desde las esferas del Sol, oyó ahora palabras como, por la Bath-Kol, muchas veces las había percibido. Pero la Bath-Kol estaba ahora transformada, convertida en algo totalmente distinto. Además, la voz le llegó de otra dirección; y lo que ahora Jesús de Nazareth[1] percibió, traducido a nuestro idioma puede sintetizarse en las palabras, que por primera vez he podido enunciar cuando, hace poco, se colocara la piedra fundamental de nuestra sede central en Dornach[2]. Existen, por cierto, deberes ocultos. Obedeciendo a semejante deber oculto tuve que enunciar entonces lo que, por la transformada voz de la Bath-Kol, Jesús de Nazareth había percibido al realizarse lo que acabo de relatar. Estas son las palabras que Jesús percibió:

AUM, Amén.

Impera el Mal,

testigo de yoidad que se desenlaza,

deuda del propio ser, por otros acarreada,

vivida en el pan de cada día,

en que no domina la voluntad de los cielos,

porque el hombre se separó de vuestro reino

Y olvidó vuestro nombre,

Vosotros, Padres en los cielos.

Únicamente así puedo traducir a nuestro idioma lo que en aquel momento, cual la transformada voz de la Bath-Kol, Jesús de Nazareth había percibido. ¡No es po­sible traducirlo de otro modo! Con estas palabras se expresa lo que vivió en el alma de Jesús de Nazareth, al despertar del desmayo que le había causado el enajenamiento de su alma. Cuando, al haberse despertado, Jesús quiso volver los ojos a la multitud de los afligidos y oprimidos que le habían puesto en el altar, todos habían huido. Y al dirigir la mirada clarividente hacia la lejanía, sólo percibió unas cuantas potencias demoníacas, seres demoníacos vinculados con esa gente.

Este fue el segundo acontecimiento importante, al terminar los distintos períodos de la vida de Jesús de Nazareth, desde la edad de doce años. Ciertamente, no fueron acontecimientos placenteros, ni dichosos los que más impresionaron al alma del joven Jesús de Nazareth, sino que antes de llegar al bautismo en el Jordán, esta alma debió conocer los abismos de la naturaleza humana.

Después de esta peregrinación Jesús de Nazareth volvió a casa. Fue aproximadamente a la edad de veinticuatro años, en el tiempo en que murió el padre, quien había quedado en casa. El alma de Jesús estaba entonces impregnada de la viviente y poderosa impresión de los efectos demoníacos que habían penetrado en elementos de la antigua religión pagana. Pero así como determinados grados del conocimiento superior sólo se alcanzan después de conocer los abismos de la vida, así también fue que Jesús de Nazareth, alrededor de los veinticuatro años, debido a que tan hondamente había mirado en las almas humanas en las cuales, en cierto modo se había concentrado toda la desolación anímica de la humanidad de aquel tiempo, había llegado a profundizar la sabiduría, la que, en verdad, penetra el alma cual hierro candente, pero también la conduce a la clarividencia, al punto de percibir la luz de las vastedades del espíritu. De tal modo, esta alma, más bien joven, había llegado a poseer el tranquilo y penetrante ojo capaz de leer lo espiritual.

Jesús de Nazareth habíase convertido en un hombre capaz de percibir los profundos secretos de la vida, de percibirlos más profundamente que nadie hasta entonces los había percibido, porque nadie en la Tierra había observado hasta qué grado el infortunio humano puede acrecentarse. Ciertamente, había visto miseria concentrada, había visto que como por magia, por medio de ceremonias religiosas, se atrae a toda clase de seres demoníacos. Nadie en esta Tierra sino Jesús de Nazareth, había observado tan profundamente la desolación humana; y nadie sino él había experimentado en el alma tan inmenso y profundo sentimiento ante esa gente posesionada por los demonios. Nadie estaba tan hondamente preparado para preguntarse: ¿Cómo puede contrarrestarse la extensión de tanta miseria en la Tierra?. De esta manera, Jesús de Nazareth no sólo estuvo do­tado de profunda sabiduría, sino que, en cierto modo, la vida misma le había convertido en iniciado. Y llegaron a tener conocimiento de ello hombres que en aquel tiempo se habían reunido en la orden conocida en todo el mundo como Orden de los Esenios.

Los esenios eran hombres que en determinados lugares de Palestina cultivaban una especie de enseñanza oculta; una orden de severas observancias. Para ingresar en esta orden había que pasar por una rigurosa etapa preparatoria de por lo menos un año; casi siempre, de más tiempo. A través de la conducta, los modales, el servicio para con las supremas potencias espirituales, el amor a la justicia y la igualdad de hombre a hombre, como asimismo por el renunciamiento a los bienes exteriores, etc., el pretendiente debía mostrar que era digno de ser iniciado. Después había distintos grados de ascender a la vida esenia destinada a acercarse al mundo espiritual; dentro de cierto aislamiento del mundo de los demás, de severa disciplina monástica y ciertas reglas de castidad, con el fin de alejar todo lo corporal y anímicamente indigno. Esto también se expresa en ciertas leyes simbólicas de la orden de los esenios.

En la Crónica del Akasha se ha podido descifrar que el nombre “esenio” se deriva o, al menos, se relaciona con la palabra judía “essin”, o “assin” que significa algo así como pala, palita; porque los esenios llevaban consigo, como distintivo, una palita, costumbre que hasta en nuestros días se conserva en algunas comunidades monásticas. Los principios esenios también se expresan en ciertas costumbres simbólicas: de no llevar monedas consigo, de no pasar por un portal cubierto de pinturas, o cerca del cual había cuadros. Y puesto que la orden de los esenios gozaba entonces de cierto reconocimiento exterior, se habían construido en Jerusalén puertas sin pinturas, de modo que también los esenios podían ir a la ciudad. Cuando un esenio llegaba a una puerta con pinturas, siempre debía volver atrás. Dentro de la orden misma existían antiguas Escrituras y tradiciones sobre cuyo contenido los miembros de la orden observaban absoluta discreción. Sólo podían enseñar lo que dentro de la orden habían aprendido. Quien ingresaba a la orden, debía traspasarle su fortuna: En aquel tiempo había cuatro o cinco mil esenios; de todas partes del mundo de entonces llegaban hombres que se sometían a las severas reglas de la orden. Muchos que poseían una casa en algún lugar lejano, en Asia Menor, o más distante, la regalaban a la orden de los esenios, de modo que por todas partes ésta obtenía propiedades: casas, jardines, campos, etc. No se admitía a nadie, si no ingresaba todos sus bienes al bien común de la orden. Todo era bien común; el individuo no poseía nada. Una ley muy severa, comparada con las condiciones de ahora, disponía que con la fortuna de la orden el esenio podía ayudar a toda gente necesitada o con sobrecarga, menos a los de la propia familia.

A raíz de una donación hubo en Nazareth una colonia de la orden de los esenios, por lo que Jesús de Nazareth justamente entró en la esfera de aquella. En el centro de la orden se tuvo conocimiento de la profunda sabiduría que, de la manera descrita, se había inculcado en el alma de Jesús; y precisamente entre los más prominentes de los esenios se produjo cierto estado de ánimo. Ellos se habían formado una concepción que podríamos caracterizar como profética: De entre los hombres de este mundo habría de surgir un alma nueva que obraría como un mesías. Por ello habían buscado si se encontrarían almas particularmente sabias; y habían quedado profundamente impresionados al tener conocimiento de lo que se había desarrollado en el alma de Jesús de Nazareth. De ahí se explica que los esenios admitieran a Jesús, sin que él tuviese que pasar por la prueba de los grados inferiores. Le admitieron en la comunidad como externo —no digo en la orden misma— e incluso los más sabios de los ese­nios, frente a este sabio hombre joven, se tornaron confiados y comunicativos en cuanto a sus secretos. Efectivamente, en esta orden de los esenios, Jesús llegó a conocer secretos antiguos mucho más profundos que los recibidos de parte de los escribas.

También oyó muchas cosas que él mismo, a través de la Bath-Kol había conocido como por iluminación de su alma. En fin, hubo un vivo cambio de ideas entre Jesús de Nazareth y los esenios. De esta manera, él llegó a conocer, a los 25, 26, 27, 28 años y hasta más allá, casi todo cuanto la orden de los esenios poseía. Pues, lo que no se le comunicaba con palabras, lo recibió por medio de las más diversas impresiones clarividentes. Jesús tuvo importantes impresiones clarividentes, ya sea dentro de la comunidad de los esenios, o bien más tarde en su casa en Nazareth donde, en el marco de una vida contemplativa, él acogió en su alma lo que provenía de fuerzas que a los esenios eran ajenas, pero que él recibió en su alma.

Hemos de destacar particularmente una de esas impresiones interiores, porque ella puede iluminarnos todo el curso de la evolución de la humanidad. Como fruto de su cambio de ideas con los esenios, Jesús de Nazareth tuvo una visión muy importante, por la cual, como por enajenamiento, le apareció el Buda como realmente presente.

Puede decirse que en aquel tiempo tuvo lugar un diálogo espiritual entre Jesús y Buda. Es preciso, en nuestro tiempo, hablar de estos importantes secretos de la evolución de la humanidad. En aquel diálogo espiritual, el Buda dirigió a Jesús palabras como estas: Si mi enseñanza se realizara como ella se ha dado, todos los hombres tendrían que convertirse en esenios. Pero esto no puede ser. Este fue el error de mi enseñanza. También los esenios sólo pueden progresar en su desarrollo si apartan de los demás; para ellos tiene que haber almas distintas de las demás. Realizándose mi enseñanza, todos los hombres llegarían a ser esenios; y esto no puede ser. Para Jesús de Nazareth, este diálogo fue un acontecer de suma importancia como resultado de su relación con los esenios.

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Otra experiencia consistió en que Jesús llegó a conocer a otro hombre, también joven, casi de la misma edad, quien había entrado en relación, si bien de una manera bien distinta de la de Jesús, con la orden de los esenios, pero quien tampoco fue verdaderamente esenio: Juan el Bautista, quien vivió diríamos, como lego dentro de la comunidad de los esenios. Vestía como los esenios quienes en invierno se ponían vestimenta de pelo de camello. Pero jamás pudo cambiar para sí mismo la doctrina judía por la enseñanza de los esenios. No obstante, como esta sabiduría y toda la manera de vivir de los esenios, le causaban profunda impresión, él también vivía, como lego, de esta manera; cada vez más, se dejaba inspirar y, paso a paso, iba llegando a lo que en los Evangelios se relata, con respecto a Juan el Bautista. Muchas veces conversó Jesús de Nazareth con Juan el Bautista. Y cierto día ocurrió —sé lo que significa hablar de estas cosas, sin embargo es preciso hacerlo— sucedió que, conversando Jesús con Juan el Bautista, desapareció ante la vista de aquél la corporalidad física del Bautista y Jesús tuvo la visión de Elías. He aquí el segundo importante acontecer en el alma de Jesús, dentro de la comunidad de los esenios.

Pero hubo también otros acontecimientos. Desde hacía algún tiempo, Jesús había observado lo siguiente. Cuando llegaba a sitios donde había puertas de los esenios, las que no tenían pinturas, no podía pasar por semejantes puertas sin sufrir amargas experiencias. Veía esas puertas sin pinturas, pero para él había en ellas imágenes espirituales: a ambos lados siempre aparecía lo que en la ciencia espiritual conocemos con los nombres de Arimán y Lucifer. Y con el tiempo se le había formado en el alma la firme impresión de que la aversión de los esenios a las pinturas en las puertas tenía que ver con la atracción mágica de semejantes seres, y que para los esenios tales pinturas eran como trasuntos de Lucifer y Arimán. Esto lo había advertido unas cuantas veces. El alma que las experimenta no se inclina a reflexionar mucho sobre estas cosas, porque son demasiado conmovedoras, y pronto llega a sentir que el pensamiento humano no basta para ahondar en ellas, no es capaz de compenetrarlas. Pero las impresiones no sólo se impregnan en lo profundo del alma, sino que se convierten en una parte de la vida anímica misma. Uno se siente vinculado a la parte del alma en que se acumulan esas experiencias e incluso a las experiencias mismas, que nos acompañan por el resto de la vida. De este modo, Jesús de Nazareth siguió llevando en el alma las dos imágenes, la de Lucifer y la de Arimán que él había visto en las puertas de los esenios. Al principio, esto no le había causado otro efecto sino el de darse cuenta de algún vínculo misterioso entre estos seres espirituales y los esenios.

Después de lo experimentado en el alma de Jesús, también resultó difícil entenderse mutuamente, puesto que en su alma vivía algo que él no pudo mencionar al hablar con los esenios, ya que cada vez, lo experimentado en las puertas de los esenios, le impedía proseguir. Después de una conversación sumamente importante, en que se había hablado de lo sublime espiritual, al salir por la puerta del edificio principal de los esenios, Jesús de Nazareth dio con las figuras de las cuales él sabía que eran Lucifer y Arimán. Entonces él vio que los dos huían de la puerta del convento de los esenios; y en su alma surgió una pregunta. No que él mismo preguntara, sino que con inmensa fuerza elemental surgió en su alma la pregunta: ¿A dónde huyen ellos; a dónde huyen Lucifer y Arimán? Sabía que lo sagrado del convento de los esenios los había ahuyentado; pero en su alma quedó impregnada la pregunta: ¿A dónde huyen?

Esta pregunta no la pudo arrancar de su alma; esta pregunta encendió su alma, y con ella vivió de hora en hora, de minuto en minuto, durante las semanas siguientes. Después del diálogo espiritual, al haber pasado por la puerta del edificio principal de los esenios, ardía en su alma la pregunta: ¿A dónde huyen Lucifer y Arimán? En la próxima conferencia hablaremos de lo que Jesús siguió haciendo bajo la impresión de esta pregunta que se había impregnado en su alma y, además, de lo que él había oído como la voz cambiada de la Bath-Kol, al haberse caído junto al altar del culto pagano; y finalmente, del significado de lo que acabo de relatar.

Traducido por Francisco Schneider

[1] N. d. T. “traducido a nuestro idioma”: debido a la responsabi­lidad que la traducción de esta oración involucra, insertamos el texto original alemán:

AUM. Amen!

Es walten die Ubel,

Zeugen sich losender Ichheit,

Von andern erschuldete Selbstheitschuld,

Erlebet im taglichen Brote,

In dem nicht waltet der Himmel Wille,

Da der Mensch sich schied von Eurem Reich

Und vergass Euren Namen.

Ihr Vater in den Himmeln.

[2] La colocación de la piedra fundamental del primer Goethe­anum en Dornach (Suiza), sede central de la Sociedad Antropo­sófica General, había tenido lugar el 20 de septiembre de 1913; dos semanas antes de esta conferencia.