GA193. El engaño ahrimánico

Rudolf Steiner – Zúrich, 27 de octubre de 1919

Traducido por Nicolás Martin

English version

La presente conferencia fue dada en Zúrich, el 27 de octubre de 1919. En la edición de la obra de Rudolf Steiner, el volumen que contiene el texto alemán es titulado: El aspecto interno del problema social, pasado luciférico, futuro ahrimánico, GA193.

Al dirigirse hoy a una audiencia pública en la cuestión más importante de nuestro tiempo, hay una gran diferencia si uno habla desde un conocimiento de las profundas fuerzas de la evolución histórica del mundo, esto es, desde la ciencia del espíritu, o si uno habla sin tal conocimiento. Es relativamente fácil hablar acerca de preguntas actuales si uno se basa en los datos del conocimiento exterior, que es considerado científico, práctico, etc.

Es, sin embargo, extraordinariamente difícil hablar acerca de estas preguntas desde el punto de vista de la ciencia espiritual – desde la que en realidad se deriva todo a lo que tenemos que enfrentarnos en este tipo de reuniones como la de hoy. Pues aquel que habla desde este punto de vista acerca de los problemas de este tiempo, sabe que se opone no sólo a las casuales, subjetivas opiniones de aquellos a los que les habla. Sabe también que una gran parte de la humanidad actual está ya bajo el control, de un lado u otro, de fuerzas Ahrimánicas de naturaleza cósmica que están creciendo cada vez con más fuerza. Para explicar lo que quiero decir, debo darles una especie de reconocimiento histórico de un periodo bastante largo de la historia de la humanidad.

Desde varias declaraciones que se han hecho aquí y que ustedes también encontrarán en algunos de mis ciclos de conferencias, sabrán que tenemos que ubicar el inicio de nuestra época moderna en la mitad del siglo XV. Siempre hemos llamado a este periodo –del cual en realidad estamos sólo al comienzo– la Quinta Época Postatlante. Ha reemplazado a la Época Greco-Latina, que ubicamos desde la mitad del siglo VIII AC. hasta la mitad del siglo XV DC.; y aún más atrás, tenemos la Época Egipcio-Caldea. Indico esto meramente para que ustedes puedan recordar dónde, en la evolución humana como un todo, ubicamos la época en la que nos sentimos a nosotros mismos como hombres modernos.

Ahora, ustedes saben que hacia el final del primer tercio de la Época Greco-Latina, tuvo lugar el Misterio del Gólgota. Y desde muchos aspectos diferentes hemos caracterizado lo que realmente se produjo para la evolución humana a través del Misterio del Gólgota, de hecho para toda la evolución de la Tierra. Hoy, dentro de este reconocimiento histórico general, vamos a colocar varias cuestiones concernientes a la humanidad que están conectadas con este Misterio.

Con esto presente, permitámonos mirar hacia atrás a tiempos primigenios, podríamos decir, dentro del tiempo alrededor del comienzo del tercer milenio antes de Cristo. Ustedes están al tanto de cuan poco se dice en la tradición histórica externa, acerca de esta temprana evolución de la raza humana en la Tierra. Ustedes saben, también, cómo los documentos externos apuntan hacia Asia, hacia el Oriente. Desde muchas fuentes antroposóficas, ustedes sabrán que cuanto más retrocedemos en la evolución humana, más vamos encontrando una constitución anímica diferente dotada de algo como una antigua sabiduría original que subyace en toda la evolución de la humanidad. Saben, además, que ciertas tradiciones de esa antigua sabiduría de la humanidad fueron preservadas en círculos secretos, cerrados, justo en el siglo XIX. Incluso han sido preservados en nuestro tiempo –pero no en absoluto, en su mayoría, de manera fiel.

Cuando el hombre de hoy aprende a conocer algo de esta sabiduría original, es sorprendido por la profundidad de las realidades hacia las que señala. Aún en los ciclos de estudios que hemos sostenido por muchos años, se ha mostrado que esta extensa enseñanza de la sabiduría de tiempos antiguos debe siempre ser contrastada con el entendimiento de la vida y del mundo que estaba en posesión del antiguo pueblo Hebreo y que tenía un carácter completamente diferente. Con cierta justicia, la extendida sabiduría original es descrita como el elemento oculto, el elemento pagano, y a esto se opone el elemento Hebreo, Judío. De tradiciones y literatura exterior, ustedes están al tanto cómo el elemento Cristiano surge entonces del judío.

Ustedes pueden ya reunir de estos hechos externos algo que les ruego tengan en mente, y es que fue esencial en la evolución humana el confrontar el antiguo elemento pagano y su sabiduría con el elemento Judío desde el cual el Cristianismo en todo caso evolucionó parcialmente. El paganismo primordial o sabiduría pagana no estaba destinado a ser la única influencia en la evolución de la humanidad. Y ahora surge la pregunta: ¿por qué tiene la antigua sabiduría pagana, que es en tantos aspectos tan maravillosa, que experimentar una nueva forma, una transformación, a través del Judaísmo y del Cristianismo? Esta cuestión se eleva inevitablemente.

La respuesta viene dada por la ciencia espiritual sólo a través de un hecho muy, muy contundente, a través de un evento que tuvo lugar lejos en Asia en el comienzo del tercer milenio de la era precristiana. La visión clarividente encuentra al mirar hacia atrás que tuvo lugar allí la encarnación de un Ser suprasensible en un ser humano, al igual que en el Hecho del Gólgota la encarnación del Cristo suprasensible tuvo lugar en el hombre Jesús de Nazaret. La encarnación que tuvo lugar en el comienzo del tercer milenio antes de Cristo, es extraordinariamente difícil de seguir, incluso con la ciencia clarividente de la Iniciación. Le dio a la humanidad algo de un inmenso brillo, que tuvo un incisivo efecto. Lo que dio a la humanidad, de hecho, fue la sabiduría primordial.

Visto exteriormente, uno puede decir que fue una sabiduría que penetró profundamente en la realidad; fría, basada puramente en ideas, poco permeada por el sentir. La actual naturaleza interna de esta sabiduría puede ser juzgada sólo al ir hacia atrás hacia aquella encarnación que tuvo lugar en Asia al comienzo del tercer milenio precristiano. Se revela a la mirada retrospectiva clarividente que esta fue una encarnación humana real del Poder Luciférico.

Y esta encarnación de Lucifer en la humanidad, que en cierta manera ha sido conquistada, es el origen de la ampliamente extendida sabiduría antigua basada en la Tercera Civilización Postatlante.

Hubo aún un efecto posterior, incluso en los tiempos Griegos, de este esparcido impulso cultural que se deriva de este ser humano asiático, Luciférico. La sabiduría luciférica fue del mayor beneficio para el hombre en aquella época de la evolución – brillante en cierto sentido, graduada de acuerdo con los diferentes pueblos y razas entre las que se dispersó. Fue plenamente reconocible a través de toda Asia, luego en la civilización Egipcia, la Babilónica e incluso en la cultura Griega. Todo lo que fue posible para la humanidad de aquel tiempo en el pensamiento, en el reino de la poesía, en obras, fue en cierta manera determinado a través de la entrada de este impulso Luciférico dentro de la civilización humana.

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Sería, por supuesto, extraordinariamente filisteo desear decir: ¡aquella fue una encarnación de Lucifer, por lo tanto debemos huir de ella! Tal filisteísmo puede hacer que uno huya también de la belleza y la grandeza que vinieron a la humanidad con la corriente Luciférica, pues los frutos de la cultura Griega con toda su belleza, proceden, como ya se ha dicho, de esta corriente de la evolución. La totalidad del pensamiento gnóstico existente en el tiempo del Misterio del Gólgota, una impresionante sabiduría derramando luz en lo profundo de las realidades cósmicas –todo este conocimiento gnóstico fue inspirado por el impulso proveniente de las fuerzas luciféricas. Uno no debe decir que el pensamiento gnóstico es por lo tanto falso; simplemente se le está caracterizando al decir que está permeado por las fuerzas luciféricas.

Entonces, considerablemente más de dos mil años después de la encarnación Luciférica, vino el Misterio del Gólgota. Puede decirse que los hombres entre los que se esparció el Impulso de este Misterio, estaban aún plenamente imbuidos en su pensamiento y su sentimiento con lo que había venido del Impulso de Lucifer. Y ahora allí entra dentro de la evolución de la humanidad civilizada un Impulso enteramente diferente, el Impulso procedente del Cristo. Hemos hablado a menudo de qué significa este Impulso del Cristo dentro de la humanidad civilizada. El Impulso de Cristo –sólo tocaré esto hoy– fue tomado por los corazones y las mentes que recién he caracterizado. Uno podría decir que resplandeció en todo lo mejor que vino al hombre desde Lucifer. Y en los primeros siglos cristianos, el hombre entendió al Cristo a través de lo que habían recibido de Lucifer. Estas cosas deben enfrentarse sin prejuicio; de otra forma, no es realmente posible entender la manera particular en la que el Impulso del Cristo fue recibido en las primeras centurias de nuestra era.

Como el Impulso Luciférico comenzó a apagarse más y más, el hombre también fue cada vez más incapaz de absorber el Impulso de Cristo de la forma correcta. Consideren cuánto se ha vuelto materialista en el curso de los tiempos modernos. Pero si se preguntan a ustedes mismos qué en particular se ha vuelto materialista, deben acoger la respuesta: una gran parte de la teología Cristiana moderna. Pues es simplemente al más rígido materialismo a lo que una gran parte de la teología Cristiana moderna ha sucumbido cuando ya no ve al Cristo en el hombre Jesús de Nazaret. Ve sólo al ser humano, el simple hombre de Nazaret, el hombre a quien uno puede entender sólo si se eleva a sí mismo hacia una especie de entendimiento superior. Cuanto más es considerado el hombre Jesús de Nazaret como un hombre ordinario,  perteneciente al rango de otras notorias personalidades humanas, tanto mejor se satisface una cierta tendencia materialista de la moderna teología. Del elemento suprasensible del Evento del Gólgota, la teología moderna está dispuesta a reconocer poco, muy poco.

Los impulsos entrantes en la humanidad desde la fuente Luciférica se hundieron lentamente en el alma. Por otro lado, otro impulso, que nosotros llamamos el Ahrimánico, está creciendo más y más fuerte en los tiempos modernos. Se volverá cada vez más fuerte en el futuro cercano y más aun en épocas futuras. El Impulso Ahrimánico procede de un Ser suprasensible diferente al Ser del Cristo o de Lucifer. Igualmente que ´suprasensible´ uno podría decir ´subsensible´, pero este no es el punto aquí. La influencia de este Ser se vuelve especialmente poderosa en la Quinta Época Postatlante. Si miramos hacia las confusas condiciones de los recientes años, encontraremos que el hombre ha sido arrastrado a esas caóticas condiciones mayormente a través de los poderes Ahrimánicos.

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Así como hubo una encarnación de Lucifer en el comienzo del tercer milenio precristiano, y hubo la encarnación del Cristo en el tiempo del Misterio del Gólgota, así habrá una encarnación Occidental del Ser Ahriman algún tiempo después de nuestra presente existencia terrestre, de hecho, en el tercer milenio postcristiano. Para formarse una correcta concepción de la evolución histórica de la humanidad durante los próximos 6000 años aproximadamente, uno debe comprender que en un polo se erige la encarnación Luciférica, en el centro, la encarnación del Cristo, y en el otro polo la encarnación Ahrimánica. Lucifer es el poder que suscita en el hombre todo fanatismo, toda fuerza mística falsa, todo lo que fisiológicamente tiende a desordenar la sangre y así elevar al hombre por encima y por fuera de sí mismo. Ahriman es el poder que hace al hombre seco, prosaico, filisteo –que lo osifica y lo trae hacia la superstición del materialismo. Y la verdadera naturaleza y ser del hombre es esencialmente el esfuerzo por sostener el equilibrio entre los poderes de Lucifer y Ahriman; el Impulso del Cristo ayuda a la humanidad del presente a establecer este equilibrio.

Esos dos polos –el Luciférico y el Ahrimánico– están continuamente presentes en el hombre. Visto históricamente, encontramos que lo Luciférico prepondera en ciertas corrientes de desarrollo cultural de los tiempos precristianos, y continúan hasta los primeros siglos de nuestra era. Por otro lado, la influencia Ahrimánica ha estado trabajando desde la mitad del siglo XV y se incrementará con fuerza hasta que una real encarnación de Ahriman tenga lugar entre la humanidad del Oeste (Occidente).

Ahora, es una característica de estas cosas que sean preparadas con mucha antelación. Los poderes Ahrimánicos preparan la evolución de la humanidad en tal forma que pueda caer presa de Ahriman cuando aparezca en forma humana en la civilización Occidental –difícilmente llamada entonces ´civilización´ en nuestro sentido– como una vez apareció Lucifer en forma humana en China, y como apareció el Cristo en forma humana en Asia Menor. No sirve de nada que uno se haga ilusiones hoy acerca de estas cosas. Ahriman aparecerá en forma humana y la única cuestión es cómo encontrará preparada a la humanidad. Podrán sus preparaciones asegurarle como seguidores a toda la humanidad que hoy se llama civilizada, o encontrará una humanidad que ofrezca resistencia. No ayuda en absoluto que uno se haga ilusiones. La gente en estos días huye de la verdad, y uno no puede darles la verdad en una forma sin barnizar porque la ridiculizarían, se burlarían y mofarían. Pero si uno les da la esta verdad a través del “Aspecto ternario del Organismo Social” como ahora tratamos de hacer, entonces ellos no la tendrán – al menos no la mayoría. El hecho de que la gente rechace estas cosas es justo uno de los medios que los poderes Ahrimánicos pueden usar y que le darán a Ahriman los más grandes seguidores posibles cuando él aparezca en forma humana en la Tierra. Esta desconsideración de las verdades de más peso es precisamente lo que construirá para Ahriman el mejor puente hacia el éxito de su encarnación. Y nada nos ayudará a encontrar la recta posición al respecto del rol que Ahriman juega en la evolución humana excepto un estudio sin prejuicios de las fuerzas a través de las que trabaja la influencia Ahrimánica, así como aprender a conocer las fuerzas con las que la humanidad puede armarse a sí misma contra la tentación y el extravío. Por esta razón vamos a mirar hoy brevemente a varias cosas que fomentan el actuar de Ahriman y con las que los poderes Ahrimánicos, trabajando desde los mundos suprasensibles a través de las mentes humanas aquí abajo, trabajarán particularmente empleándolas en orden de hacer a sus seguidores lo más numerosos posible.

Uno de los medios es este: que no se comprende cuál es el significado real para el hombre de ciertos tipos de pensamiento y concepción que predominan en los tiempos modernos. Ya saben, la gran diferencia que existe entre la forma en que el hombre se sintió dentro de todo el cosmos en la era egipcia, digamos, e incluso en el tiempo de Grecia, y cómo se siente desde el comienzo de la edad moderna, desde el final de la Edad Media. Imagínense a un antiguo egipcio bien instruido. Sabía que su cuerpo estaba constituido no solo por los elementos que existen aquí en la Tierra y están encarnados en el reino animal, reino vegetal y reino mineral. Sabía que las fuerzas que veía arriba, en las estrellas trabajaban en su ser como hombre; se sentía miembro de todo el cosmos. Sentía que el cosmos no solo estaba lleno de vida, sino que estaba animado e imbuido de espíritu; en su conciencia vivía algo de los seres espirituales del cosmos, de la naturaleza anímica del cosmos y de su vida. Todo esto se ha perdido en el curso posterior de la historia humana. Hoy el hombre mira desde la Tierra hacia el mundo estelar y para él está lleno de estrellas fijas, soles, planetas, cometas, etc. Pero, ¿con qué medios examina todo lo que le parece fuera en el espacio cósmico? Lo examina con las matemáticas, con la ciencia de la mecánica. Lo que se encuentra alrededor de la Tierra es despojado de espíritu, robado de alma, incluso de vida. De hecho, es un gran mecanismo para ser captado por la ayuda de leyes matemáticas y mecanicistas. ¡Con la ayuda de estas leyes matemáticas y mecanicistas lo captamos magníficamente! El estudiante de ciencia espiritual es sin duda el único que valora los logros de un Galileo, un Kepler y otros, pero lo que penetra el entendimiento y la conciencia humana a través de los principios de estos grandes espíritus en la evolución humana simplemente muestra el universo como un gran mecanismo.

Lo que esto significa solo se revela a alguien que es capaz de comprender al hombre en toda su naturaleza. Está muy bien para los astrónomos y astrofísicos presentar el universo como un mecanismo que puede ser entendido y calculado mediante fórmulas matemáticas. Esto es lo que el hombre creerá en el tiempo desde que se despierta por la mañana hasta que se va a dormir otra vez por la noche. Pero en esas profundidades inconscientes que no alcanza con su conciencia despierta pero que pertenecen a su existencia y en las que vive entre el dormir y el despertar, algo completamente diferente en relación con el universo fluye en su alma. Vive en el alma humana un conocimiento que, aunque desconocido para la conciencia despierta, aún está presente en las profundidades y moldea el alma —un conocimiento del espíritu, de la vida del alma, de la vida del cosmos. Y aunque con su conciencia despierta el hombre no sabe nada de lo que sucede allí en comunión con el espíritu, el alma y la vida del universo mientras duerme— en el alma, las cosas están allí; viven dentro de ella. Y gran parte de la gran disonancia que siente el hombre moderno se deriva de la falta de armonía entre lo que el alma experimenta y lo que la conciencia despierta reconoce como su concepción del mundo.

¿Y qué dice todo el espíritu y el significado de la ciencia espiritual antroposófica sobre tales cosas?.  Dice: Lo que las ideas de Galileo, Copérnico, han aportado a la humanidad es grandioso y poderoso, pero no una verdad absoluta, de ninguna manera una verdad absoluta. Es un aspecto del universo, un lado desde un cierto punto de vista. Es solo a través de la arrogancia del hombre moderno que la gente dice hoy:  “El Sistema mundial ptolemaico: es infantilismo; eso es lo que los hombres tenían cuando todavía eran niños. Hemos hecho grandes avances, directamente a las estrellas, y eso es lo que ahora tomamos como absoluto “.  Es tan poco un absoluto como el sistema Ptolemaico fue un absoluto, es un aspecto. La única visión correcta —según la ciencia espiritual— es darse cuenta de que todo lo que se acepta por medio de la mera matemática mundial, el mero esquematismo del mundo de un orden mecánico, no proporciona al hombre una verdad absoluta sobre el universo, sino ilusiones. Las ilusiones son necesarias porque la humanidad pasa por diversas formas de educación en sus diferentes etapas de evolución. Para la educación moderna necesitamos estas ilusiones de naturaleza matemática sobre el universo, debemos adquirirlas, pero debemos saber que son ilusiones. Y, sobre todo, son ilusiones cuando los transponemos a nuestro entorno cotidiano, cuando, de acuerdo con las teorías atómicas o moleculares, incluso nos esforzamos por crear una especie de astronomía para las sustancias de la Tierra. Una actitud correcta con respecto a la totalidad de la ciencia moderna, en la medida en que piense de esta manera, es reconocer que su conocimiento es ilusión.

Ahora, para que su encarnación pueda tomar la forma más rentable, Ahriman tiene el mayor interés en que la gente se perfeccione a sí misma en toda nuestra ciencia moderna ilusoria, pero que no sepan que es una ilusión. Ahriman tiene el mayor interés posible en instruir a los hombres en matemáticas, pero no en instruirlos en que los conceptos matemático-mecanicistas del universo son meramente ilusiones. Él está intensamente interesado en llevar a los hombres a la química, la física, la biología, etc., tal como se presentan hoy en todos sus notables efectos, pero le interesa hacer creer a los hombres que son verdades absolutas, no que solo sean puntos de vista, como la imagen tomada desde un lado. Si fotografían un árbol desde una perspectiva, puede ser una imagen correcta, pero no da la imagen de la totalidad del árbol. Si lo fotografían por los cuatro ángulos, pueden hacerse en algún caso, una idea de ello. Pues ocultarle a la humanidad que la ciencia intelectual moderna y racionalista con su suplemento de cierto empirismo supersticioso, se trata de una gran ilusión, de una decepción  —que los hombres no puedan reconocer que esto es del mayor interés posible para Ahriman. Sería una experiencia triunfal para él si la superstición científica se apoderara de todos los círculos actuales y en base a ella que los hombres quisieran organizar su ciencia social, prevaleciendo en el tercer milenio. Tendría el mayor éxito si pudiera entrar como un ser humano en la civilización occidental y encontrarse con esa superstición científica.

Pero les pido que no saquen falsas conclusiones de lo que acabo de decir. Sería una conclusión falsa el evitar la ciencia actual; esa es la conclusión más falsa que podría extraerse. Debemos conocer la ciencia; debemos obtener un conocimiento exacto de todo lo que proviene de esta dirección —pero siendo plenamente conscientes de que estamos recibiendo un aspecto ilusorio, una ilusión necesaria para nuestra educación como hombres. No nos salvaguardamos contra Ahriman evitando la ciencia moderna, sino aprendiendo a conocer su carácter. Porque la ciencia moderna nos da una ilusión externa del universo, y necesitamos esta ilusión. No imaginen que no la necesitamos. Solo que debemos completarla desde el otro lado, con la realidad obtenida a través de la investigación espiritual, debemos elevarnos del carácter ilusorio a la verdadera realidad. Encontrarán referencias en muchos de mis cursos de conferencias sobre lo que les estoy diciendo hoy, y verán cómo en todas partes se ha buscado entrar completamente en la ciencia de nuestro tiempo, para elevarla a la esfera donde uno pueda ver su valor real. ¡No puedes desear deshacerte del arcoíris porque sabes que es una ilusión de luz y color! No lo entenderás si no te das cuenta de su carácter ilusorio. Pero es lo mismo con todo lo que la ciencia moderna te da para tu imaginación del universo, solo da ilusiones y eso debe ser reconocido. Es al educarse a través de estas ilusiones que uno llega a la realidad.

Esto, entonces, representa uno de los medios utilizados por Ahriman para hacer que su encarnación sea lo más efectiva posible: esta retención del hombre en la superstición científica.

El segundo medio que emplea es despertar todas las emociones que dividen a los hombres en pequeños grupos —grupos que se atacan mutuamente. Solo necesitan mirar a todos los lugares en conflicto que existen hoy, y si no tienen prejuicios, reconocerán que la explicación no se encuentra meramente en la naturaleza humana. Si los hombres honestamente intentan explicar esta llamada Guerra Mundial a través de disarmonías humanas, se darán cuenta de que no pueden explicarlo con lo que encuentran en la humanidad física. Es precisamente aquí donde los poderes “suprasensibles”, los poderes ahrimánicos, han estado trabajando.

Estos poderes Ahrimánicos trabajan, de hecho, dondequiera que surjan disarmonías entre grupos de hombres. Ahora surge la pregunta sobre en qué se basa la mayoría de lo que estamos considerando.

Vamos a partir de un ejemplo muy característico. El proletariado moderno ha tenido a Karl Marx. Observen de cerca cómo las doctrinas de Karl Marx se han difundido entre el proletariado, y la literatura marxista ha alcanzado proporciones prácticamente inconmensurables. Encontrarán todos los métodos de nuestra ciencia actual utilizados en sus libros; todo está estrictamente probado, tan estrictamente probado que muchas personas, de las cuales uno nunca lo hubiera supuesto, han sido víctimas del marxismo. ¿Cuál fue el verdadero destino del marxismo? Se difundió al principio, como saben, entre el proletariado y fue rechazado firmemente por la ciencia universitaria. Hoy en día ya hay una cantidad de científicos universitarios que se han desviado al reconocer la lógica marxista. Se adhieren a ella porque su literatura ha demostrado que sus conclusiones están en excelente acuerdo, que desde el punto de vista de la ciencia moderna, el marxismo puede ser completamente probado. Los círculos de la clase media lamentablemente no tuvieron un Karl Marx que pudiese haber demostrado lo contrario para ellos; porque así como uno puede probar el carácter ideológico del derecho, la moralidad, etc., la teoría de la plusvalía y la investigación histórica materialista desde el punto de vista marxista, también es posible demostrar su opuesto exacto. Un Marx burgués de clase media sería completamente capaz de demostrar exactamente lo contrario por el mismo método estricto. No hay ningún tipo de estafa o engaño al respecto; la prueba funcionaría bien.

 ¿De dónde viene esto? Viene del hecho de que el pensamiento humano presente, el intelecto presente, se encuentra en un estrato del ser donde no llega a las realidades. Por lo tanto, uno puede probar algo de manera bastante estricta y también demostrar lo contrario. Hoy es posible probar el espiritismo por un lado y el materialismo por el otro. Y las personas pueden luchar entre sí desde puntos de vista igualmente buenos porque el intelectualismo actual se encuentra en una capa superior de la realidad y no desciende a las profundidades del ser. Y es lo mismo con las opiniones de los partidos. Un hombre que no mira más profundo sino que simplemente se permite ser aceptado en el círculo de un partido determinado, en razón de su educación, herencia, circunstancias de la vida y estado honestamente cree —o eso piensa él— en la posibilidad de probar los principios del partido en el que se ha afiliado, como él dice. Y luego – ¡luchar contra otro que se ha afiliado a otro partido!. Y el uno es tan bueno como el otro. Esto provoca un caos y confusión sobre la humanidad que poco a poco se irá haciendo cada vez más grande a menos que los hombres vean a través de ello. Ahriman hace uso de esta confusión para preparar el triunfo de su encarnación y conducir a los hombres con fuerza creciente a lo que les resulta tan difícil de comprender, es decir, que mediante el razonamiento científico intelectual o moderno actual, uno puede probar cualquier cosa y probar igualmente bien la opuesta. El punto es que reconozcamos que todo puede ser probado y por esa razón examinar las pruebas presentadas hoy por la ciencia. Es solo en las ciencias naturales que la realidad es mostrada por los hechos; en ningún otro campo se pueden considerar validas las pruebas intelectuales. La única manera de escapar del peligro que amenaza si uno acepta las atracciones de Ahriman y su deseo de conducir a los hombres más y más profundamente en estas cosas, es hacerse consciente a través de la ciencia espiritual antroposófica de que el conocimiento humano debe buscarse en un estrato más profundo desde el cual pueda surgir la validez de nuestras pruebas. Y así, para crear discordias, Ahriman también hace uso de lo que se desarrolla a partir de las antiguas condiciones de herencia que el hombre realmente ha superado en la Quinta Época Postatlante. Las potencias ahrimánicas usan todo lo que se deriva de antiguas circunstancias heredadas para poner a los hombres unos contra otros, en grupos en conflicto. Todo lo que proviene de antiguas diferencias de familia, raza, tribu, pueblos, es utilizado por Ahriman para crear confusión. “Libertad para cada nación, incluso la más pequeña…” Estas son palabras que suenan bien. Pero los poderes hostiles al hombre siempre usan palabras bonitas para traer confusión y para alcanzar las cosas que Ahriman desea alcanzar para su encarnación.

Si preguntamos: ¿Quién suscita las naciones unas contra otras? ¿Quién plantea las preguntas que están dirigiendo a la humanidad hoy? – la respuesta es: el engaño ahrimánico que actúa en la vida humana. Y en este campo los hombres se dejan engañar muy fácilmente. No están dispuestos a descender a los estratos inferiores donde se encuentra la realidad. Porque, como ven, Ahriman prepara hábilmente su objetivo de antemano; desde la Reforma y el Renacimiento, lo económico ha estado emergiendo en la civilización moderna como el tipo de gobierno representativo. Ese es un hecho histórico real. Si vuelven a la antigüedad, incluso a aquella que he caracterizado como Luciférica, ¿quiénes eran los gobernantes? Los Iniciados. Los faraones egipcios, los gobernantes de Babilonia, los gobernantes asiáticos, fueron iniciados. Entonces surgió el tipo sacerdotal como gobernante y el tipo sacerdotal fue realmente el gobernante hasta la Reforma y el Renacimiento. Desde ese momento, la economía ha tomado el mando. Los gobernantes son, de hecho, simplemente los prácticos, los atrapadores de la economía. Uno no debe imaginar que los gobernantes de los tiempos modernos sean cualquier cosa que los atrapadores de la economía. Y todo lo que ha resultado por ley y justicia, debe ser estudiado cuidadosamente, pues es simplemente una consecuencia de lo que han pensado los hombres con orientación económica. En el siglo XIX, el hombre “económico” es reemplazado por primera vez por el hombre que piensa en términos de banca, y en el siglo diecinueve se crea por primera vez la organización de las finanzas que empantana cualquier otra relación. Uno solo debe ser capaz de ver estas cosas y seguirlas empírica y prácticamente. Todo lo que dije en la segunda conferencia pública aquí (El futuro social, 25 de octubre de 1919)  es profundamente cierto. Uno solo podría desear que la siguiera en todos los detalles; entonces se vería cuán fundamentalmente verdaderas son estas cosas.  Pero solo porque ha surgido esta gobernación del mero ‘símbolo de los bienes sólidos’ (es decir, dinero – cita de la conferencia) se le ha dado a Ahriman otro medio esencial para el engaño de la humanidad. Si los hombres no se dan cuenta de que el estado de los derechos y el organismo del Espíritu deben contraponerse al orden económico convocado por los economistas y los bancos, Ahriman encontrará un instrumento importante para preparar su encarnación. Su encarnación, sin duda, viene, y esta falta de perspicacia le permitirá prepararla triunfalmente.

Tales medios pueden ser usados por Ahriman para cierta clase de hombres. Pero hay otra clase – ciertamente las dos están mezcladas en una sola personalidad – y esto también, desde una dirección diferente, provee a Ahriman con un fácil medio de éxito.

Ahora, es un hecho que en la vida real, las mentiras totales no son tan dañinos como las medias verdades. Las mentiras totales son percibidas rápidamente, mientras que las verdades a medias o a cuartos engañan a las personas.

Hay personas hoy que no se dan cuenta de la unilateralidad de la concepción Copernicana del mundo, o que al menos no ven su carácter ilusorio, o son demasiado cómodos como para examinarla. Acabamos de mostrar cuan erróneo es eso. Pero también hay personas hoy en día, innúmeras personas que reconocen una media verdad, una muy significativa media verdad, y que no se adentran en el problema de la pura justificación hipotética del mismo. Extraño como pueda parecer para muchos, es tan unilateralidad ver el mundo únicamente a través del Evangelio y rechazar otra búsqueda de la verdadera realidad, como lo es el ver al mundo desde el punto de vista de Galileo y Copérnico, o desde la ciencia materialista universitaria en general.

El Evangelio fue dado a aquellos que vivieron en las primeras centurias del Cristianismo, y creer hoy que el Evangelio puede dar todo del Cristianismo es simplemente una media verdad. Es por lo tanto también un medio error que nubla a las personas y así provee a Ahriman con los mejores medios de alcanzar su meta y el triunfo de su encarnación.

Cuan numerosos son aquellos que creen que están hablando de la humildad Cristiana, pero en realidad hablan desde una terrible arrogancia, cuando dicen: “¡Oh, no necesitamos ninguna ciencia espiritual! La humildad, la sencillez de los Evangelios nos guía hacia lo que el hombre necesita de lo eterno”. Una espantosa arrogancia se expresa, para la mayor parte, en esta aparente humildad, que puede muy bien ser usada por Ahriman en el sentido en que lo he indicado. Pues no olviden lo que he explicado al comienzo de la conferencia de hoy, cómo en el tiempo en que el Evangelio llega, el hombre aún está permeado por el impulso Luciférico en su pensar, en su sentir y en su mirada cotidiana, y que podían entender el Evangelio por cierta Gnosis Luciférica. Pero la comprensión del Evangelio en este antiguo sentido no es posible hoy. Ninguna real comprensión del Cristo puede ser conquistada si uno confía meramente en el Evangelio, especialmente en la forma en que ha sido transmitido. No existe en ningún lado hoy una comprensión menor del Cristo que en las variadas confesiones y fes religiosas.

El Evangelio debe ser profundizado con la Ciencia Espiritual si deseamos alcanzar una real comprensión del Cristo. Es entonces interesante examinar los Evangelios por separado y llegar a su real contenido. El aceptar el Evangelio como es y como innúmeras personas aceptan hoy, y particularmente como es pensado en la actualidad, no es un camino hacia el Cristo. Por eso las confesiones se mueven más y más lejos del Cristo. ¿A qué clase de comprensión del Cristo llega un hombre que acepta el Evangelio y sólo el Evangelio, sin la profundidad dada por la Ciencia Espiritual? En última instancia llega a un Cristo – pero no es lo máximo que puede alcanzar a través solo del Evangelio. No es la realidad del Cristo, pues actualmente sólo la Ciencia Espiritual puede conducir a ello. A lo que el Evangelio conduce es a una alucinación del Cristo, una real imagen interior o visión, sin embargo sólo una visión. El Evangelio hoy provee aquel camino hacia una visión del Cristo, pero no hacia la realidad del Cristo. Esa es justamente la razón por la cual la teología moderna se ha vuelta tan materialista. Los comentaristas y expositores teológicos del Evangelio deben preguntarse a sí mismos: ¿qué debe realizarse con el Evangelio? Ellos deciden por fin que en su mirada el resultado es similar a lo que uno obtiene cuando examina el caso de Pablo en Damasco. Y luego estos teólogos, que se supone que deben confirmar el Cristianismo, pero que en realidad lo socavan, dicen: Pablo estaba simplemente enfermo, sufriendo de los nervios y tuvo una visión antes de Damasco. El punto es que sólo a través del Evangelio uno puede llegar a alucinaciones, a visiones, pero no a realidades; el Evangelio no nos da al verdadero Cristo, sino sólo una alucinación del Cristo. El verdadero Cristo debe ser buscado hoy a través de todo lo que puede ser conquistado desde un conocimiento espiritual del mundo.

Estas mismas personas que juran por el Evangelio solamente, y rechazan toda clase de real conocimiento espiritual, forman el inicio de una manada para cuando Ahriman aparezca en su forma humana en la civilización moderna. Desde estos círculos, desde estos miembros de las confesiones y sectas que repelen el conocimiento concreto traído por el esfuerzo espiritual, huéspedes completos se desarrollarán como adherentes de Ahriman. Ahora todo esto está comenzado a suceder. Esta allí, es un trabajo en la humanidad del presente, y aquel que habla al hombre hoy con el conocimiento de la Ciencia Espiritual, habla de ello, no importa se está hablando de cuestiones sociales o de otras cuestiones. Él sabe dónde yacen los poderes hostiles, que viven suprasensiblemente y que los hombres son sus pobres mal guiadas víctimas. Este es el llamado a la humanidad: “¡Libérense a sí mismos de todas estas cosas que forma una tentación tan grande de contribuir al triunfo de Ahriman!”.

Muchas personas han sentido algo de esta índole. Pero no existe todavía el coraje en ningún lugar de llegar a un entendimiento del impulso histórico del Cristo, Lucifer y Ahriman en la manera urgente que es necesaria y que es enfatizada por la Antroposofía. Incluso aquellos que tienen una

idea de lo que es necesario no irán demasiado lejos. Por ejemplo, miren los casos en donde se eleva algún conocimiento de que la ciencia secular materialista con su carácter Ahrimánico deba ser permeada con el Impulso del Cristo, y cómo, por otro lado, el Evangelio debe ser iluminado a través de explicaciones de la Ciencia Espiritual. Consideren cómo muchas personas luchan hasta el punto de realmente derramar luz en alguna de estas direcciones por los medios del conocimiento científico espiritual. Sin embargo la humanidad sólo adquirirá la actitud correcta hacia la encarnación de Ahriman si ve a través de estas cosas y tiene el coraje, voluntad y energía de iluminar ambos, la ciencia secular y el Evangelio, con el Espíritu. De otra forma el resultado es siempre superficialidades. Piensen, por ejemplo, en cómo el Cardenal Newman –quien, después de todo, fue un hombre iluminado, uno que siguió el desarrollo religioso moderno– en el tiempo de su investidura como Cardenal en Roma declaró abiertamente en sus disertaciones que si la enseñanza Católica Cristiana debe sobrevivir, una nueva revelación era necesaria. No tenemos necesidad, sin embargo, de una nueva revelación; el tiempo de las revelaciones en el sentido antiguo ha terminado. Necesitamos una nueva ciencia, una que sea iluminada por el Espíritu. Pero los hombres deben tener el coraje para tal nueva ciencia.

Piensen en un fenómeno literario como el movimiento Lux Mundi que originado con ciertos eminentes teólogos, miembros de la Alta Iglesia Inglesa, al final de los ´80 y principios de los ´90 del último siglo. Consiste en una serie de estudios, imbuidos con el esfuerzo de construir un puente desde la ciencia secular hacia los contenidos del dogma. Uno podría llamarlo un forcejeo de aquí para allá, nunca un audaz entendimiento de la ciencia secular, nunca una iluminación de ésta con el espíritu. No hubo ninguna examinación desprejuiciada del Evangelio con el conocimiento que el Evangelio por sí mismo no es suficiente hoy, que debe ser elucidado e iluminado. Pero la humanidad debe ser valiente en ambas direcciones y decir: la ciencia secular por sí misma lleva a la ilusión, el Evangelio por sí mismo lleva a la alucinación. El camino medio entre la ilusión y la alucinación es encontrado sólo comprendiendo la realidad a través del Espíritu. Este es el punto.

Debemos ver a través de estas cosas hoy. Ciencia puramente mundana hace al hombre enteramente sujeto a la ilusión; de hecho, en última instancia ellos cometerían sólo locuras. Suficiente locura es perpetuada hoy ya, pues seguramente ¡la catástrofe de la Guerra Mundial fue una gran locura! Sin embargo mucha gente que estuvo envuelta en ella fue completamente saturada con la ciencia oficial secular de nuestro tiempo. Y si ustedes notan que fenómeno psicológico remarcable al mismo tiempo surgió cuando algunas sectas ubican uno de los cuatro Evangelios en primer plano, entonces entenderán más fácilmente lo que he estado diciendo acerca de los Evangelios hoy. Vean cuán fuertemente inclinados a toda suerte de alucinaciones están las sectas que prestan atención sólo al Evangelio de Juan, o sólo al Evangelio de Lucas. Afortunadamente hay cuatro Evangelios, con exteriormente se contradicen, y esto hasta ahora ha prevenido el gran daño que la unilateralidad puede causar. Al ser enfrentadas con cuatro Evangelios, las personas no van demasiado lejos en una sola dirección, sino que tienen los otros al lado. Un Evangelio es leído en voz alta un Domingo y otro en otro Domingo y así el poder ilusorio de uno es contrabalanceado por el del otro. Una gran sabiduría yace en el hecho de que estos cuatro Evangelios han llegado al mundo civilizado. De esta manera el hombre es protegido de ser atrapado por alguna única corriente, que tomaría posesión de él –como en el caso de tantos miembros de sectas– si es influenciado por un Evangelio sólo. Cuando únicamente un Evangelio trabaja sobre él es particularmente claro cómo esto conduce al menos a la alucinación.

De hecho, es esencial hoy sacrificar mucho de la propia inclinación subjetiva, mucho a lo que uno está atado y piensa como piadoso e inteligente. La humanidad debe sobre todo buscar universalidad y coraje para mirar las cosas desde todos los lados.

Deseé hoy decirles esto para que puedan darse cuenta que lo que uno intenta ahora traer a la humanidad tiene bases verdaderamente más profundas que alguna suerte de prejuicio subjetivo. De hecho, uno puede decir que es leído de los signos de los tiempos y que debe ser comunicado.

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Esta entrada fue publicada en Planetas.

2 comentarios el “GA193. El engaño ahrimánico

  1. […] GA193. El engaño ahrimánico; Zúrich, 27 de octubre de 1919 […]

  2. Hugo Jaramillo Tobar dice:

    Muchas Gracias. Saludos. Hugo

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