Observaciones Preliminares

Del ciclo : Profundos secretos de la historia humana a la luz del Evangelio de San Mateo. GA117

El siguiente pasaje, tomado de La historia de mi vida, de Rudolf Steiner, puede servir a modo de adecuada introducción para la publicación de esta serie de conferencias, difundidas originalmente en forma privada, por voluntad expresa de los miembros de la Sociedad Antroposófica, y que brindamos ahora al público en forma de libro: De mis trabajos dedicados a la antroposofía se han desprendido dos frutos: primero, los libros editados para el público del mundo y, segundo, una gran cantidad de conferencias que en un primer momento sólo estuvieron destinadas a la edición privada, a la venta para los miembros, exclusivamente, de la Sociedad Teosófica (más tarde Antroposófica). Se trata de verdaderos apuntes de las conferencias, más o menos ajustados, que yo, por falta de tiempo, no pude corregir. A mi juicio, lo mejor hubiera sido que las palabras pronunciadas no hubieran perdido el carácter de tales para imprimirse sobre el papel. Pero los miembros de la Sociedad reclamaron su publicación y así fue como se editaron. Si hubiera dispuesto, entonces, del tiempo necesario para corregir los apuntes, no hubiera sido necesaria la restricción para miembros solamente, restricción mantenida durante más de un año. A esta altura de la historia de mi vida se hace necesario explicar, ante todo, cómo estos dos objetos —mis libros publicados y la difusión privada de estos apuntes— se combinan para formar las bases de la antroposofía. Todo aquel que desee interiorizarse de mi lucha y esfuerzos íntimos para colocar a la antroposofía ante los ojos de la época actual, deberá hacerlo sobre la base de mis escritos destinados a una circulación general. Me he explicado en ellos, haciendo referencia a todo lo que se halla presente en el esfuerzo de la edad contemporánea por la obtención de conocimientos. Condensé allí lo que había ido cobrando forma en mi ser a manera de percepción espiritual, hasta convertirse en la estructura de la antroposofía, pero de modo por cierto incompleto, desde muchos puntos de vista. Junto con el propósito de echar los cimientos de la antroposofía y de servir, de este modo, sólo a los fines que resultan cuando se dispone de conocimientos provenientes del mundo del espíritu para brindarlos al mundo moderno de la cultura, se hizo presente también una nueva exigencia, a saber, la de encarar abiertamente lo que en los miembros de la sociedad se manifestaba como una necesidad de sus almas, como un irreprimible anhelo del espíritu. Existía, ante todo, una fuerte tendencia a escuchar los Evangelios y, en general, los escritos bíblicos, tendencia puesta de manifiesto en aquello que comenzaba a desarrollarse como la nueva concepción antroposófica. La gente demostraba interés por las conferencias dedicadas a estas revelaciones entregadas a la humanidad. En tanto que se desarrollaban los cursos privados para satisfacer los deseos antes aludidos, se abrieron a la sociedad, como consecuencia, nuevas perspectivas. Sólo los miembros asistían a estos cursos. Se hallaban aquellos familiarizados con los conocimientos elementales de la antroposofía y era posible, entonces, dirigirse al auditorio como a individuos iniciados en el reino de la antroposofía. El carácter de estas conferencias privadas no era el indicado, en consecuencia, para una difusión más amplia, destinada al público en general. En los grupos de iniciados me atreví a hablar de ciertos problemas en una forma que jamás hubiera empleado, de haber estado mis palabras dirigidas a un público más vasto. De este modo, tanto en mis escritos públicos como en los privados, existía realmente un material derivado de dos fuentes distintas. En los escritos públicos he condensado todo lo que es fruto de mi lucha y esfuerzo personal; en los apuntes de mis conferencias privadas, la propia Sociedad desempeña un importante papel en dicha lucha. No ignoro los esfuerzos de la vida espiritual de los miembros y a través de éste mi vivir en torno a lo que así conozco, queda determinada la naturaleza del curso.

Debido a estos trabajos provenientes de la realidad de las necesidades espirituales de los miembros, estos apuntes deben ser juzgados con criterio distinto, sin aplicarles los mismos cánones que a la otra obra destinada a una difusión más general. El contenido de los primeros estaba destinado, en su origen, a la comunicación verbal, no a la impresa; lo que en aquella oportunidad se declaró, fue el resultado de la estrecha observación, prolongada a lo largo del tiempo, de las necesidades espirituales de los miembros. El material de que constan los escritos publicados se adapta a las exigencias de la antroposofía como tal; la forma en que fueron desarrollados los apuntes guarda relación, en cambio, con la configuración del alma, de la Sociedad como un todo único.

[1] Extractadas de “La historia de mi vida”, de Rudolf Steiner

Recogido de la Biblioteca Upasika

 

 

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