GA171c7. Enrique VIII y Sir Thomas Moore (Tomás Moro). La educación del hombre a través de la concepción materialista.

Del ciclo: Los impulsos internos de la evolución

Rudolf Steiner — Dornach, 1 de octubre de 1916

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En nuestros estudios previos he tratado de mostrar que existe un significado, una guía plena de sabiduría, en la evolución histórica de la humanidad, que sólo puede descubrirse cuando uno profundiza en los fundamentos espirituales. Me esforcé por traer esto especialmente ante ustedes ayer, y durante algunas semanas he tratado de presentarlo con varios ejemplos concretos. La gente en general vive dentro de su época de tal forma que deja que los sucesos vengan sobre ellos, provocando felicidad o tristeza, gozo o pena; obtienen sus experiencias internas de los impulsos de la época. En cierto modo, ellos también se reflejan sobre las cosas. Pero su meditación sobre lo que ocurre no significa mucho porque el desarrollo espiritual de nuestra época no es adecuado para una completa penetración de las causas que rigen espiritualmente tras los fenómenos.

Ahora bien, como les he señalado, aquel que profundiza en los sucesos del tiempo debería tener en cuenta constantemente que con el pensamiento y el sentimiento de la llamada humanidad civilizada del presente, el orden social sólo puede mantenerse durante unas pocas décadas más. Es esencial para la humanidad una reorganización del sentimiento y del pensamiento, una transformación de muchas ideas, percepciones, sentimientos e impulsos volitivos; la ciencia espiritual está preparada para contribuir con su aportación hacia la comprensión de tal renovación.

La historia oficial hoy en día, resulta de poca ayuda para hacer comprender al hombre por qué las cosas suceden a su alrededor como lo hacen. En su mayor parte, la historia oficial no desea observar el crecimiento interior de las cosas, sino registrar lo que sucede exteriormente y, en lo que podría llamarse la manera más simple y conveniente, siempre considera lo que ha sucedido anteriormente como la causa de lo que le sigue. Pero cuando uno determina el origen de las cosas hasta sus causas de la manera simple y fácil que la historia moderna utiliza frecuentemente, uno llega a completos absurdos. En último término, uno tendría que llegar a la opinión de que la mayor parte —sí, quizás incluso la parte más extendida de lo que sucede— debe su existencia no a la razón, sino al absurdo. Si se examinasen lógicamente las consecuencias de las opiniones que la gente es tan propensa a sostener en nuestro tiempo, uno tendría que admitir que no hay razón, sino disparates en la historia. Tomemos un ejemplo que cualquiera que estudie historia ordinaria puede ver por sí mismo.

Consideremos, por ejemplo, el origen de la confesión inglesa ortodoxa, la Iglesia Anglicana, a la que mucha gente pertenece; busquemos su origen histórico externo. Bien, encontraremos que Enrique VIII reinó desde 1509 hasta 1547, y que tuvo seis esposas. La primera, Catalina de Aragón, se divorció de él y, considerándolo de una manera bastante externa, este divorcio jugó un importantísimo papel histórico. A la segunda, Ana Bolena, la decapitó. La tercera, Jane Seymour, murió. La cuarta, se divorció de ella. A la quinta, Katherine Howard, también la decapitó. Sólo la sexta le sobrevivió y, si uno investiga la historia, ¡se descubrirá que se debió realmente a una especie de error! Estaba planeado para ella un destino diferente, también. Me refiero a esta historia matrimonial algo complicada de Enrique VIII, quien, como se ha dicho, reinó de 1509 a 1547, no tanto por su contenido histórico como para llegar a una consideración de su carácter. Se puede realmente obtener alguna idea acerca del carácter de una persona si uno sabe que hizo decapitar a dos esposas, se divorció de algunas de ellas, etcétera.

Ahora bien, considerándolo de una manera puramente histórica, el divorcio de la primera, Catalina de Aragón, jugó un papel definitivamente significativo; sólo es necesario considerar dos sucesos para comprobarlo. El primero fue que Enrique VIII, el Defensor de la Fe, como él mismo se llamaba, es decir, de la fe Católica emanada de Roma, se convirtió en adversario del Papa porque éste rehusó anular su matrimonio. Enrique se convirtió en enemigo del Papa, de la Iglesia Católica que emitía sus órdenes desde Roma, y simplemente por su propia autoridad y poder separó la Iglesia Inglesa de la Iglesia Católica Romana. Así, tuvo lugar una especie de Reforma de naturaleza bastante individualista, ya que las antiguas costumbres, ceremonias y rituales se preservaron. La causa no fue, como en el caso de los Protestantes, que se buscara una renovación desde una verdadera base espiritual y desde una fuerza espiritual. Todo lo que tenía naturaleza eclesial se preservó, pero la Iglesia de Inglaterra se cercenó de la Iglesia Católica Romana simplemente porque el Papa se negó a sancionar el divorcio de Enrique VIII. Así, para obtener una esposa diferente, este hombre fundó una nueva iglesia para su pueblo, que ha existido desde entonces.

¡Así tenemos el hecho histórico externo de que muchos millones de personas han vivido a lo largo de un gran período de tiempo en una comunión religiosa porque el divorcio de un rey sólo podía producirse mediante la creación de este cuerpo religioso! Este es un hecho de la historia externa. ¿No es absurdo? Cuando uno examina el asunto con mayor atención, encontramos otro absurdo, un verdadero absurdo interior, porque no puede negarse que muchos miles de personas, desde el divorcio de Enrique VIII y la fundación de la Iglesia Inglesa, han hallado una vida religiosa interior verdaderamente profunda dentro de la comunión que se originó de una manera tan cuestionable. Esto implica que puede surgir algo en la historia a través de un procedimiento de lo más cuestionable, y que los consiguientes frutos pueden traer —y en verdad lo han traído— la mayor curación interior del alma a muchos miles de personas. Uno debe sólo seguir las cosas hasta una cierta conclusión. Como regla, uno examina superficialmente el desarrollo de las cosas pero si se observaran sus consecuencias, quedaría claro que, cuando observamos los hechos desde el punto de vista que se mantiene hoy día, llegamos a toda clase de absurdos.

He hablado de un hecho que sucedió, pero debemos registrar aún otro, la ejecución de Sir Thomas Moore, el más importante y dotado discípulo de Pico della Mirandola. Él fue quien escribió Utopia, una maravillosa obra en la que, a partir de una especie de percepción visionaria, creó la idea de una relación social entre los hombres. No puedo extenderme sobre esto ahora pero podrá continuarse con ello en otra ocasión. Uno ve cómo este discípulo de Pico della Mirandola, Thomas Moore, creó en su libro, a partir de una cierta clarividencia atávica, una imagen del orden social. Dejemos que la gente que es tan inteligente piense, como pensará, en la viabilidad de esta imagen; ingenuidad e impulsos geniales subyacen en ella.

Aunque tal imagen no es inmediatamente practicable en el mundo exterior, precisamente por tales imágenes, las palabras de Johann Gottlieb Fichte siguen vigentes en lo relativo a los ideales sociales y demás que se han establecido para la humanidad. Él observó cómo una y otra vez la gente decía: “Bien, aquí vienen los pensadores, predicando toda clase de ideales, pero no son hombres prácticos; ¡uno no puede hacer uso de sus ideales!” En respuesta a tales objeciones, Fichte dijo: “Nosotros también sabemos que esos ideales no son directamente aplicables a la vida real, igual que aquellos que plantean tales objeciones, quizás lo sepamos mejor. Pero también sabemos que, si la vida ha de avanzar verdaderamente, debe ser continuamente modelada de acuerdo con tales ideales. La gente que no quiere saber nada de tales ideales demuestra que no se puede contar con ellos en la evolución de la humanidad. ¡Que el buen Dios les de lluvia y sol en el momento correcto y, si es posible, comida y bebida y una buena digestión también, y si puede ser, buenos pensamientos también, de vez en cuando!” Así habla Johann Gottlieb Fichte, y con justicia. Después de todo, son los ideales de la humanidad los que encuentran realización en el mundo, aunque otras fuerzas e impulsos actúen junto a ellos; los ideales no siempre obran directamente, sino indirectamente.

A través de la influencia de Enrique VIII, sin embargo, se presentaron muchos cargos contra Thomas Moore, siendo ejecutado. Es precisamente en tal ejecución y en la creación de la Iglesia Inglesa, que podemos ver dos sucesos que deben ser observados con mayor atención si deseamos conocerlos en su significado más profundo. Uno puede comprender por qué ésta determinada evolución tomó el curso que tomó, sólo cuando se consideran las individualidades destacadas que aparecieron en los años siguientes al tiempo de Enrique VIII y sus acciones.

Consideremos primero el hecho de que se creó un cuerpo religioso para dar lugar a un divorcio. Como ya se ha dicho, eso no necesita tener ninguna consecuencia particular para el individuo si éste tiene inclinaciones religiosas. Puede encontrar su salvación, y muchos lo han hecho, incluso dentro de una iglesia así fundada. Pero en lo que atañe a la cuestión religiosa en la evolución histórica desde aquel momento, vemos, en realidad, que a través de esta creación exterior de una comunidad religiosa, se ha producido algo bastante extraordinario. Para comprender esto, debemos notar lo que ha provenido, por medio del impulso espiritual, de la civilización en la que se ha situado este cuerpo religioso. Observando las cosas objetivamente, debemos tener claro que después de que las influencias espirituales provenientes del suroeste comenzaran a declinar, las influencias culturales provenientes de Inglaterra aumentaban continuamente. La influencia de la cultura espiritual inglesa se hizo cada vez más fuerte, primero en el oeste y después en el continente europeo completo. Si uno desea hablar de las influencias más poderosas obrando en un sentido espiritual en los siglos XVIII y XIX en Europa, se deben tener en mente naturalmente los impulsos procedentes de Inglaterra. Aparecen ciertas personas dentro de la civilización inglesa que están inspiradas por este impulso cultural; también aparecen personas en Francia en los que viven estos impulsos espirituales.

Así en Inglaterra surgió, por ejemplo, el filósofo extraordinariamente influyente, Locke. Hoy, es cierto que no mucha gente sabe algo sobre él, pero las influencias de tales hombres corren no obstante a través de miles de canales culturales desconocidos para la vida exterior. Locke tuvo una inmensa influencia sobre Voltaire, el cual influyó enormemente el pensamiento europeo. Esta influencia tiene su origen en Locke. ¡Cuánto ha llegado a suceder directamente bajo lo que podemos llamar la influencia Locke-Voltaire! Cuántos pensamientos no se hubieran propagado sobre Europa si esta influencia Locke-Voltaire nunca hubiera existido. Qué papel tan diferente hubiera jugado la vida política y social en Europa si el alma europea no se hubiera alimentado de tales pensamientos. En Francia, por ejemplo, vemos estos mismos impulsos perdurando en el inmensamente influyente Montesquieu. Si observamos entonces las influencias intelectuales más amplias del continente, observamos cómo a través de Hume y posteriormente de Darwin, el pensamiento humano se revoluciona. De nuevo vemos, cómo a través de Locke y Voltaire, y también a través de Hume y Darwin, se ejerce una gran influencia. Y está Karl Marx, el fundador del socialismo moderno, cuya influencia no puede aún ser evaluada por las personas que se autodenominan “cultas” porque está muy extendida. Cuando Marx comenzó a estudiar y a escribir su obra fundamental, El Capital, fue a Inglaterra. Con seguridad, el Hegelismo vivía en Marx, pero era un Hegelismo coloreado de Darwinismo. Cualquiera que estudie las constituciones de los diversos países europeos en el siglo XIX y sus conflictos constitucionales, se dará cuenta de cuán profunda fue la influencia de los impulsos culturales provenientes de Inglaterra. Todo esto tan sólo puede indicarse aquí.

No obstante, si dirigimos nuestra mirada hacia las destacadas personalidades que dan a Europa una determinada configuración, encontramos en todas ellas un pensamiento abstracto racionalista desarrollado especialmente, que hace de ellos un excelente instrumento para la investigación, y para aprender a conocer y tratar, el mundo físico. En Locke y Voltaire, en Montesquieu y también en Hume y en Darwin, en todo lo que depende de ellos, vive una facultad que se transmite al pensamiento y sentimiento europeos, de tal modo que incluso aquellos que la desconocen, están sin embargo profundamente influenciados por ella. Esta facultad crea una clase de pensamiento que es peculiarmente adecuada para comprender y tratar con las relaciones materiales del mundo, y para crear órdenes sociales que surgen de las relaciones materiales.

Ahora vemos un determinado fenómeno concomitante que aparece en todos estos pensadores y que tiene una importancia incuestionable. Ellos son aplicados y a veces brillantes pensadores, mentes penetrantes en relación a los asuntos materiales, pero son todos ellos pensadores que asumen una postura peculiar hacia la evolución religiosa del hombre, rehusando categóricamente aplicar el pensamiento a la esfera de la vida religiosa. Ni uno sólo de ellos —ni Locke, ni Hume, ni Darwin, ni Montesquieu— desean aplicar el pensamiento a lo que consideran asuntos de la vida religiosa. Pero tampoco cuestionan esta vida religiosa. La aceptan en la forma en que se ha desarrollado históricamente. Para ellos, se aceptaba comúnmente que uno era católico o protestante igual que uno es francés o inglés. Esto significa que se acepta como algo que está allí; no se critica; uno se adapta a ello y lo deja estar. Pero tampoco se permite que el pensamiento aborde el asunto. Pensadores tan enérgicos y aplicados como Hume y Montesquieu sienten que la vida religiosa debería estar y reconocerse en la vida exterior, pero a la discriminación, que uno emplea plenamente en las cosas materiales, no se le debería permitir entrar en asuntos que conciernen a la esfera espiritual.

Esta es una consecuencia histórica directa de la cruel organización de la religión de Inglaterra por Enrique VIII. Ese es el significado histórico del asunto. Esta actitud, que se vierte sobre innumerables impulsos europeos, depende del hecho de que se creó un determinado cuerpo religioso porque un hombre deseaba divorciarse, un asunto indiferente para cualquiera. Un asunto indiferente, el deseo de un hombre de divorciarse, está en el origen y da como resultado una actitud en la que uno no se involucra con estos asuntos, sino que los deja estar durante generaciones, siglos. Esta forma de pensamiento sobre los asuntos religiosos sólo pudo haber surgido a través de tal suceso histórico. Sólo cuando uno observa las cosas desde el aspecto interno se halla la conexión correcta.

Ahora en lo que respecta al otro suceso, la ejecución de Thomas Moore que tuvo lugar en 1535. Aquí, por diversos motivos, se ejecutó a un hombre que veía en el mundo espiritual, aunque de una forma distorsionada, caricaturizada. Se le ejecuta. No puedo entrar en los motivos internos ahora, pero exteriormente es porque no se une a aquellos que hacen el Juramento de Supremacía; esto es, no reconoce la separación de la Iglesia Inglesa de Roma. Este hombre cruza así al mundo espiritual. Su alma abandonó así el cuerpo físico después de haber tenido ya, mientras permanecía en el cuerpo físico, profundos conocimientos del mundo espiritual. Esto es lo que queda; continúa viviendo en el mundo como causa. Lo que Thomas Moore percibió del mundo espiritual mientras estuvo en el cuerpo físico permanece tan íntimamente unido a él cuando pasa con su alma a través del portal de la muerte, que él puede, a través de esta circunstancia, ejercer una gran influencia sobre la época que sigue a la suya.

Así estas dos corrientes actúan unidas. Una exterior, que ya he descrito, que es apática hacia la vida religiosa, aunque está llena de un reconocimiento aparentemente ortodoxo hacia la misma. Fluyó dentro de la otra atmósfera espiritual que describí hace unos 8 días (conferencia VI). La atmósfera espiritual entre los siglos XIV y XIX también está, como sabemos, impregnada por los impulsos que han surgido a raíz de la persecución y muerte de los Caballeros Templarios.

Fundada en 1119, la Orden de los Caballeros Templarios estuvo activa por primera vez en las Cruzadas. Entonces se extendieron hacia Europa, y debido a circunstancias especiales, muchos de ellos cayeron víctimas de la avaricia, de la avaricia de oro de Felipe el Hermoso. Ya les he descrito esto, pero veamos una vez más cómo fueron sacrificados estos Caballeros. Dirijamos nuestra atención de nuevo a lo que presentamos desde el curso real de los sucesos, es decir, que muchos de estos Caballeros fueron torturados después de haber experimentado una iniciación Cristiana debido a los principios e impulsos que vivían en la Orden del Temple. Dejemos que las calumnias afirmen las infamias que les plazcan acerca de los Caballeros Templarios. Que estas infamias no fueron ciertas puede demostrarse por la historia. Siempre hay excepciones, por supuesto, pero en esencia las calumnias no son ciertas. Lo que se inculcaba en la Orden del Temple era lo siguiente, que cada miembro de la Orden debía asumir que su sangre no le pertenecía a sí mismo, sino a la tarea de familiarizar a la humanidad occidental —y hasta cierto grado también a la oriental— con el Misterio del Gólgota en el sentido espiritual. Lo que esta actitud devocional hacia el Misterio del Gólgota hacía fluir en los Caballeros se convirtió gradualmente en una especie de iniciación cristiana, de tal forma que un gran número de ellos podía realmente ver hasta cierto grado en los mundos espirituales. Sin embargo, a través de este poder, quedaron expuestos a un peligro bastante especial cuando su consciencia estaba amortiguada por la agonía de la tortura, como sucedió en cientos de casos. Su consciencia se ensombreció por medio de la tortura; su consciencia de vigilia quedó lisiada y surgió una subconsciencia. Todas las tentaciones, a las que está expuesto alguien que se esfuerza por alcanzar tales alturas espirituales, surgieron en el potro de tortura. Así, sucedió como Felipe el Hermoso había previsto; a su manera tenía un toque genial, inspirado por la avaricia y la codicia, como he descrito. Sucedió que un gran número de Caballeros admitió, en un estado subconsciente, no sólo el increíble cargo de negar la religión Cristiana y el Misterio del Gólgota, una admisión que, al surgir de sus tentaciones, era comprensible, sino que también se acusaron de otros crímenes. Algunos después se retractaron cuando les liberaron del potro y su consciencia regresó; otros no pudieron retractarse. En suma, cincuenta y cuatro de ellos encontraron una cruel muerte, incluyendo al Gran Maestre de la Orden, Jacques de Molay.

Así, atravesaron las puertas de la muerte almas que no sólo habían contemplado en el mundo espiritual progresivo en la consciencia de vigilia al haber logrado una iniciación Cristiana, y contemplaron los secretos del Misterio del Gólgota, sino que también sabían algo acerca de la evolución y pudieron actuar sobre ella al haber aprendido a conocer aquellas fuerzas que se oponen al esfuerzo humano y que hablaron por sus labios en el potro cuando ellos, siendo inocentes, se habían acusado de los crímenes. Estas horribles y terribles experiencias asumieron una forma apropiada cuando estas almas estuvieron en el mundo espiritual. Ya he relatado cómo, después de que estas almas hubieran atravesado el portal de la muerte, surgieron de ellas impulsos que siguen actuando en los impulsos suprasensibles desde el siglo XV hasta nuestro tiempo. La inspiración que habita en diferentes personalidades con talento proviene, si uno observa su verdadera causa, del hecho de que hubo almas que, antes de morir, sufrieron la tortura a la que les sometió Felipe el Hermoso y ascendieron al mundo espiritual una vez muertos.

Todo esto ha sido una preparación para el tiempo en que vivimos ahora. Estas causas, y muchas otras, tendrían primero que describirse si uno comprendiera plenamente entre qué pensamientos esta situado el hombre que nace desde entonces. Lo que surgió de los sucesos que he narrado vivía en todo; uno puede demostrarlo con la historia real. Me referiré tan solo a un ejemplo, pero podría señalar muchos. En la época de la que hablo, se publicó un libro educativo poderosamente efectivo, Robinson Crusoe. Uno sólo necesita pensar cómo los niños en la más tierna infancia se familiarizaban con las ideas que viven en este libro. Este libro no sólo ha tenido cientos de ediciones en su versión original y ha sido traducido a todos los idiomas, sino que se ha recreado en todo idioma posible. No sólo está traducido al checo, húngaro, español, francés, alemán, polaco y ruso, sino también a otros idiomas. En todos estos idiomas hay nuevas creaciones del espíritu de Defoe. Lo que vive en ello, cómo moldea las almas, nunca se considera generalmente. Todo lo relativo a Robinson Crusoe hubiera sido impensable si no hubiera sido precedido por aquellos sucesos que he relatado.

Todas estas cosas tienen sus conexiones interiores, y esto es cierto hasta el último detalle. Hoy, un hombre camina ocupado con algún que otro asunto desde una calle de la ciudad hasta otra. En la mayoría de los casos, si es que siquiera piensa en ello, sólo piensa en la causa inmediata. El hecho de que no daría ese paseo, ni estaría ocupado con ese asunto, si todo lo que acabo de mencionar no se hubiera producido antes, no se considera en absoluto. En general, las conexiones interiores son poco observadas. A menudo he llamado la atención sobre cuán raramente la gente tiende a dirigir sus mentes hacia las conexiones interiores. Por ejemplo, un hombre que mira las cosas muy externamente puede, quizás a veces, preguntarse quién construyó el túnel de San Gotardo. Los túneles hoy en día no se construyen a menos que se hagan ciertos cálculos por medio del cálculo diferencial. El San Gotardo no fue construido sólo por aquellos que ponen piedra sobre piedra, sino que sin el cálculo no hubiera sido construido en absoluto. El solitario pensador Leibniz, ideó el cálculo diferencial; así, colaboró en la construcción. Todo esto es parte de ello. Sólo estoy diciendo esto con el propósito de aclarar la cuestión; el ejemplo en sí mismo no nos dice mucho; sólo es para aclarar las cosas.

Nuestra época está bajo estas influencias —el pensamiento y la configuración completa de nuestra época— que he tratado de caracterizar. Ahora ha de destacarse una peculiaridad evidente para esta época. De acuerdo a la creencia prevaleciente, está dentro de la realidad, no sólo con ambos pies, sino también con las manos y, en realidad, con todo el cuerpo. Es el orgullo, por no hablar de la arrogancia, de nuestra época que la gente crea que se halla profundamente inmersa en la realidad. Están inmensamente orgullosos de ello. Pero como una época posterior demostrará, en lo que concierne al pensamiento, nuestra época no está enraizada en absoluto en la realidad; lo está aún menos de lo que lo estuvo en una época anterior. ¿Qué nos enseñará una época posterior? Bien, naturalmente no negará que nuestra época ha producido grandes pensamientos y logros. Hace su aparición la concepción copernicana del mundo; Galileo crea la física moderna; Kepler la astronomía moderna; aparece la electricidad galvánica, voltaica, con todo lo que surge de ello; tenemos la máquina de vapor, etc. Así, los pensamientos que se han formado en esta época son sorprendentes; son extraordinarios. Una y otra vez la gente recalca, aunque no lo expresen con las mismas palabras, cuán conscientes son de que hemos hecho tan extraordinarios progresos, en contraste con las estúpidas supersticiones de las personas de épocas anteriores. En definitiva, los hombres están completamente convencidos de que Copérnico, por ejemplo, estableció finalmente el hecho de que el sol permanece inmóvil, o quizás que tiene un movimiento propio. En cualquier caso, no se mueve alrededor de la tierra cada 24 horas, sino que la Tierra misma gira sobre su eje, y también se mueve alrededor del sol en el transcurso del año, etc. Estas cosas son bien sabidas. Se entienden hoy como si el hombre hubiera desechado finalmente las antiguas supersticiones de la concepción ptoloméica del mundo y hubiera establecido la verdad en el lugar del error anterior. La anterior humanidad creía en todo tipo de estupideces porque confiaba en sus sentidos. Los hombres de tiempos más recientes, sin embargo, finalmente han llegado a ver que el sol está en el centro y Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter y Saturno se mueven a su alrededor en elipses, estando Urano y Neptuno más alejados. Al final, uno sabe esto. Al final, uno sabe que durante el curso del año la Tierra gira alrededor del sol, etc. En realidad, ¡se han hecho progresos maravillosamente extraordinarios!

Ya no estamos muy lejos del momento en que comprenderemos lo que todo esto significa. La verdadera realidad no tenía consecuencia alguna para los Poderes espirituales de los que dependían Copérnico, Kepler y Galileo; se trataba más bien de aportar determinadas facultades al intelecto humano. Lo que importa es la educación de la humanidad a través de la escuela de la Tierra.

Así, la humanidad estuvo obligada durante un tiempo a pensar de esta forma sobre el cosmos para ser educada de determinada forma a través de los pensamientos. Es de esto de lo que se ocupa la sabia Dirección del mundo. Si uno comenzase a observar espiritualmente la materia —no externamente, matemáticamente o físicamente como han hecho Copérnico, Kepler, Galileo y especialmente sus sucesores— uno llegaría a otras conclusiones extraordinarias. Alguien dirá: “Bien, ahora tenemos un sistema cósmico físico; cuando lo estudiamos debemos, como sabemos, calcularlo y tratarlo geométricamente, tal y como se enseña hoy en prácticamente todas las escuelas.” Pero espiritualmente las cosas son diferentes. Ustedes ven, para un observador capaz de contemplar lo espiritual, se presenta lo siguiente, por ejemplo. Llega a un cierto movimiento del sol; el sol sigue este curso (Figura 1).  Observado desde cierto punto de vista, es el curso del sol; pero cuando dibujo esta línea aquí y traigo al sol de nuevo, el punto no coincide exactamente con el punto anterior; está algo por encima. Este es un verdadero movimiento del sol que puede percibirse espiritualmente (Figura 2)

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Pero la Tierra, también, describe determinados movimientos en el curso de un año. Observada espiritualmente, describe esta órbita (Figura 3).  Deben imaginárselo en tres dimensiones. Si se imaginan la órbita del sol en un plano, entonces la órbita de la tierra está en este plano, visto, esto es, desde un lado. Si aquí está la órbita del sol dibujada como una línea, la órbita de la Tierra es así (Figura 4).

Pero, como ustedes observan aquí, hay un punto en el cosmos, donde el sol y la Tierra están juntos, pero no al mismo tiempo. Cuando el sol está en su camino, o más bien ha dejado atrás este punto a una distancia de ¼ de su curso, la Tierra comienza su movimiento en el punto que el Sol ha abandonado. Después de cierto tiempo estamos, en realidad, en el punto del espacio cósmico en el que ha estado el Sol; seguimos el curso del sol, lo cruzamos y estamos, en un determinado momento del año, en el mismo lugar que ha estado el Sol. Entonces el Sol y la Tierra siguen adelante y después de un tiempo la Tierra se halla de nuevo prácticamente en el punto en que estuvo el Sol anteriormente. Nosotros junto con la Tierra, pasamos realmente en el espacio a través del punto en el que ha estado el Sol. Navegamos a través de él. No sólo navegamos a través de él, sin embargo, porque el Sol deja atrás los resultados de sus actividades en el espacio que ha atravesado, así la Tierra entra en las cualidades dejadas atrás por el sol y las cruza, las cruza realmente. El espacio tiene un contenido vivo, un contenido espiritual, y la Tierra entra y cruza, navega a través de lo que el Sol ha creado.

Ustedes ven, así es como se ve la materia espiritualmente. Espiritualmente uno debe trazar líneas como estas cuando uno piensa en las órbitas de la Tierra y el Sol. Existe una relación similar con los demás planetas. En determinados momentos estamos aproximadamente en el lugar en que estuvo Mercurio, etc. Los planetas llevan a cabo movimientos bastante complicados en el espacio universal, y entran en las cualidades de los demás. Ahora tenemos la imagen exterior, la imagen puramente geométrica. Se añadirá la otra imagen, y sólo a partir de una combinación de ambas, la humanidad posterior alcanzará el concepto que debe adquirir.

Ya ven, ahora les estoy diciendo estas cosas, pero imaginen por un momento que les relatan lo que he dicho a un astrónomo. Él diría “alguien ha perdido el juicio, se ha vuelto loco, al presentar tales cosas. Son impensables.” Pero no hace mucho que los miembros de una famosa Academia de Ciencia también dijeron, cuando se hablaba de meteoritos que caían a la Tierra, “¡Esa es una afirmación sin sentido!”. Esto sucedió no hace mucho; se podrían hacer constar muchas cosas similares. Hoy, en la física ortodoxa, uno reconoce la llamada ley de conservación de la energía como algo fundamental. El primero en hablar de ella, Julius Robert Mayer, fue confinado en un manicomio. Uno podría relatar, por supuesto, cientos de historias similares. Pero lo importante es esto, que ustedes pueden ver en lo que yo les he dicho —lo he dado sólo como un ejemplo— cómo la naturaleza del pensamiento en el campo astronómico, ese pensamiento tan maravillosamente efectivo entre los siglos XVI y XIX, ha tenido más bien la facultad de alejar a los hombres de la realidad. Los hombres no están, como ellos creen, con los pies, las manos y el cuerpo en la realidad, sino que se entregan a las más fantásticas ideas e imaginan que estas son la realidad. Los hombres debían ser educados de esta manera en los siglos presentes. Tenían que entregarse a fantasiosas ideas sobre la naturaleza exterior para que no pudieran sumergirse en los sucesos externos de la forma antigua, sino para que, en virtud de estas fantásticas ideas, pudieran obtener sobre todo, un sentimiento interno del yo. Este sentimiento se ha intensificado enormemente en los hombres durante los últimos siglos precisamente gracias a estas ideas materialistas fantasiosas. Esto tenía que suceder; el sentimiento del yo tenía que engendrarse en algún momento del desarrollo de la historia de la humanidad. He escogido un ejemplo astronómico, pero podría mostrarse en cada ámbito cómo la evolución humana siguió un curso, durante los últimos siglos, que alejó al hombre de la verdadera realidad.

Ahora ustedes preguntarán si los hombres han sabido cosas tales como esta, que junto con la Tierra, entramos en el recorrido solar, que dos veces al año estamos situados en el punto donde el sol ha estado obrando en el espacio. ¿Han sabido algo de esto los hombres alguna vez? Sí, lo han sabido antes, y se puede demostrar fácilmente de una manera histórica que lo sabían. Imaginen que un hombre sabe, realmente sabe, que en un determinado momento del curso del año, la Tierra en su recorrido atraviesa el recorrido del Sol, que la Tierra entra en el recorrido del sol y lo sigue. Sucede lo contrario cuando la Tierra vuelve de nuevo hacia el otro lado. La primera vez es como si el sol descendiera por debajo del recorrido de la Tierra, y la segunda, como si el sol ascendiera y el recorrido de la Tierra estuviese por debajo. La primera vez, el ser humano asciende con la Tierra por encima del recorrido del sol, encontrando las huellas del sol al ascender, la segunda vez, desciende y atraviesa por debajo la trayectoria del sol. ¿Qué puede afirmar el hombre que conoce esto y que también posee los recursos para confirmarlo? Es capaz de saber que ahora, en el punto en que la trayectoria terrestre cruza el recorrido solar, está pasando a través del lugar donde ha estado el sol. ¿Qué podría decir tal hombre? Podría decir que este es un momento especialmente importante para nosotros porque estamos en el lugar donde el sol ha estado. Esto se expresa en la atmósfera espiritual y uno se encuentra la imagen que el sol ha dejado atrás en el etérico. Aquí, en este punto del tiempo, ¡se establece un festival! Los antiguos misterios celebraban así dos festivales de los que no quedan sino débiles reminiscencias en las festividades de hoy en día, aunque la relación ya no se conoce. Por favor no entiendan esto como si deseara dar el verdadero punto del tiempo, pero en los antiguos misterios se sabía cuándo cruzamos el recorrido del sol y encontramos en el plano etérico el contenido espiritual solar que ha quedado atrás. En el tiempo de tales conocimientos era correcto que se estableciesen festivales especiales en momentos definidos del año.

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Con el conocimiento actual los hombres se hallan separados de estas conexiones. Ni respetarán mucho estas cosas cuando dicen, “Bueno, ¿qué bien me puede hacer que yo conozca que estoy en el mismo punto en el que ha estado el sol? ¿Qué utilidad tiene eso para mí? Así es como el hombre moderno hablaría. Pero los antiguos egipcios, por ejemplo, no hablaban de esa forma en sus Misterios. El día 15 de ese mes cuando sabían que la Tierra está pasando a través del punto que ha dejado atrás el sol, interrogaban a la sacerdotisa de Isis, que se había estado preparando en la sacralidad del Templo. Sabían que a través de la especial preparación espiritual a la que esta sacerdotisa podía someterse, podía traer a la luz lo que puede experimentarse cuando uno pasa a través del aura del sol, y los sacerdotes podían escribir lo que habían escuchado pronunciar a la sacerdotisa, por ejemplo, “Año lluvioso, sembrad semillas en tal y cual fecha…” En definitiva, ellos eran puramente prácticos; es decir, se registraban las cosas que eran importantes para orientar la vida en el año siguiente. Vivían de acuerdo con estas indicaciones porque sabían cómo los cielos actúan sobre la Tierra.

Esto es lo que ellos investigaban. Ya era un tiempo de decadencia cuando esta ciencia fue traicionada por los adversarios al culto de Isis-Osiris. La única forma en que podían protegerse —este suceso externo tiene relación con la saga de Isis-Osiris— fue impartir, desde ese momento en adelante, en catorce templos diferentes, lo que anteriormente, en el antiguo Egipto, había sido el secreto de un solo templo. Este fue el arte de vivir con el curso del año e investigar espiritualmente las influencias espirituales cósmicas sobre la Tierra.

La humanidad de nuestra época tuvo que romper completamente con tal relación con los cielos porque tenía la tarea de encontrar el sendero que se aleja de la ambigüedad de los impulsos e instintos, y formar el puro yo. El yo no actuaba con fuerza en el tiempo en que los hombres se hicieron meros instrumentos de las actividades celestiales, ni actuaba con fuerza en las épocas en que el sacerdote enseñaba a sus discípulos, “Allí están las Pléyades. Cuando están allí, debemos comenzar el Día de Isis; entonces debemos ver que lo que aprendemos proféticamente es la mejor forma de proceder en el año por venir.” Estaban situados tan plenamente dentro del curso del universo como lo está una célula en nuestro organismo. La humanidad sólo podía individualizarse, personalizarse, si en una determinada época se la apartaba de esta conexión, si todas estas facultades  espirituales humanas que mediaban en tales conexiones pasaban a un estado de sueño. Así se preparó un sueño en lo relativo a lo espiritual, y la humanidad ha seguido durmiendo con la mayor profundidad en lo que respecta a los asuntos espirituales desde el siglo XIV. Ha sido una cultura durmiente pero ahora ha llegado el momento del despertar.

No digan, “Quiero criticar la Creación y al Creador; ¿por qué me ha dejado dormir?” Esto sería situarse con el propio intelecto por encima de la Sabiduría cósmica. Durante el curso del Estado Tierra, la evolución humana debe atravesar sus períodos de sueño igual que el hombre individual debe dormir en el transcurso de 24 horas. Las facultades espirituales, o lo que es lo mismo, la concepción del mundo en el sentido de estas facultades, duerme profundamente durante los siglos mencionados. Por otra parte, el hombre soñó líneas geométricas en el espacio; soñó el sueño de la concepción copernicana del mundo, junto a Galileo y Darwin. El hombre necesitaba este sueño, este entrenamiento, incluso la ilusión de experimentar una realidad especial a través del sueño. En último término, sucede lo mismo con nuestro sueño. Por la noche estamos cansados y nos vamos a dormir. Entonces nos despertamos refrescados con un sentimiento interior de realidad. Si la humanidad hubiera seguido desarrollando las antiguas facultades espirituales, si estas no hubieran dormido, los hombres estarían exhaustos y no hubieran alcanzado la realidad. Llegaron a la realidad precisamente porque en su pensamiento y reflexión, y también en sus organizaciones sociales, habían abandonado la realidad. Gracias a que estas capacidades dormían, los siglos pasados han traído renovación y refresco a la humanidad. En cierto modo, la humanidad incluso ha llegado a ser más libre de lo que lo fue en siglos anteriores, y tendrá que recuperar el conocimiento espiritual —y posteriormente el poder espiritual— para seguir progresando por el sendero de la libertad.

¡Tales cosas pueden ser conocidas! Pero de nuevo el verdadero materialista de hoy en día dirá, “Bien, ¡y qué si son conocidas!” Yo he encontrado, de hecho, materialistas que dicen “¡Dios mío!, ¿por qué debo pensar sobre la vida del alma tras la muerte? Ya veré todo eso cuando llegue la hora de la muerte. ¿Por qué necesito molestarme ahora, estando en un cuerpo físico, sobre esta vida tras la muerte?” Parece bastante plausible esta idea de que sería realmente innecesario, estando aquí en el cuerpo físico, preocuparse sobre la vida suprasensible. Pero esto no es cierto; esto era cierto sólo en épocas anteriores cuando el hombre no estaba aún preparado para la libertad. Hoy día, la situación es tal que determinados pensamientos sólo pueden ser comprendidos por las Jerarquías suprasensibles si los hombres los comprenden durante la existencia terrenal. Los dioses sólo piensan determinados pensamientos si estos viven en cuerpos humanos. Estos pensamientos deben ser llevados al mundo espiritual a través del portal de la muerte; sólo entonces pueden permanecer activos. Esto es así verdaderamente; alguien que no piense en lo suprasensible es como un granjero que le dice a su vecino, “Eres tonto. Cada año apartas una cierta parte de grano para sembrarlo. Yo acabo de hacerme granjero este año, pero no soy tan tonto como tú. Lo moleré todo, lo comeré y esperaré tranquilamente. El grano ciertamente crecerá de nuevo por sí mismo.” Tal granjero se asemeja a una persona que no está dispuesta a oír que, así como consumimos lo que experimentamos en el mundo, también debemos apartar ciertas semillas en el alma para guiarla a lo largo de su camino en los mundos espirituales. En la medida en que buscamos la Ciencia Espiritual, estamos creando las semillas correctas para el tiempo actual. Y debe buscarse la Ciencia Espiritual.

Ustedes ven, a partir de esto ,que nuestra época puede hacérsenos cada vez más clara a través de la comprensión espiritual de su carácter y naturaleza fundamentales. Nos debemos esforzar en profundizar en nuestras facultades internas  para poder llegar a una astronomía más real, por ejemplo, también para poder llegar a un pensamiento social. En lo que respecta a nuestro pensamiento, nosotros —o en cualquier caso, la mayoría de nosotros— nos hemos quedado dormidos y estamos soñando sobre la vida exterior en la misma medida que concierne a la astronomía, que yo escogí como ejemplo. En los siglos pasados, y justo hasta hoy, mucho ha quedado velado a la humanidad. No aparecerá de nuevo lo que antes estaba presente, por ejemplo, las investigaciones a través de una sacerdotisa de Isis, o a través de los misterios druídicos Celtas en los que actuaba una sacerdotisa similar. No se podrá volver a buscar de esa manera el conocimiento sobre la acción presente de lo espiritual; se encontrarán formas mucho más interiores, formas mucho más adecuadas a la humanidad del futuro. Pero deben encontrarse.

Ahora, relacionemos esto con algo que ya indiqué ayer. Recuerden que el devoto de Osiris preparaba a la sacerdotisa de Isis antes del día 15 de determinado mes del año para obtener de ella ciertas palabras proféticas cuando atravesaba el espacio solar con su alma. ¿Qué sucedía a través de este culto de Isis? Lo que sucedía era que se investigaba el tiempo real, no el tiempo abstracto, del que soñamos hoy, sino el tiempo real. El tiempo del año, el punto del tiempo era, de hecho, un punto especialmente importante, y el punto en el camino de retorno era también importante. Cómo funciona el tiempo —el tiempo concreto, real— se expresaba a través del contenido de lo que pronunciaba la sacerdotisa de Isis. Entonces, ¿no podría leerse en la inscripción de la imagen de Isis, “Yo soy el Pasado, el Presente y el Futuro”? Este es el orden del tiempo. Pero sólo cuando tal investigación profética estaba penetrada de una actitud noble semejante a la actitud de una virgen, cuando acercarse a Isis se simbolizaba con el hecho de que Isis llevaba puesto un velo, sólo entonces podía uno llevar a cabo lo que era necesario. Todo debía estar impregnado en la sacralidad, en la atmósfera de sacrificio.

No se imaginen que la sabiduría no estaba relacionada con la vida práctica en aquellos remotos tiempos. Lo que se llamaba sabiduría estaba plenamente unido con las cosas prácticas. Todo tenía una dirección práctica. Se investigaba la voz de los dioses en los templos egipcios, pero las investigaciones se efectuaban para saber de la manera correcta qué días u horas eran las más apropiadas para la siembra. Todo estaba relacionado con la vida práctica. Se investigaba la acción de los dioses en la vida práctica, y se era consciente de cómo la compenetraban. Ciertamente, era necesario que este servicio del templo se mantuviera sagrado. ¡Cuántos males podrían haberse cometido si no se hubiera tratado de una forma sagrada! Nunca debe afirmarse que estos asuntos relacionadas con épocas pasadas surgirán de nuevo de la misma forma. Surgirán de una forma bastante diferente. Pero se obtendrá de nuevo un conocimiento para la humanidad que será completamente adecuado para llevarlo a la vida práctica. Aparecerá de nuevo un conocimiento espiritual —y sólo porque es espiritual, es un conocimiento práctico— por medio del cual se llegará a dominar completamente las cosas a nuestro alrededor. No aparecerá un culto de Isis ni un culto de Osiris. Surgirá algo más que portará los vestigios de nuestro paso a través de los siglos, desde que existió el culto de Isis y Osiris. Mostrará que la nueva ciencia espiritual debe buscarse con plena consciencia y en libertad. Pero las cosas que han tenido lugar deben ser probadas un poco en su realidad. La historia debe ser diferente de lo que es tan a menudo hoy en día, cuando la gente meramente hace investigaciones en documentos y registros.

Uno llega, no obstante, a todo tipo de peculiares explicaciones, como la que ya he dado en relación a Isis. Cuando había una inscripción en su imagen, “Yo soy el Pasado, el Presente y el Futuro”, el que estaba iniciado sabía que esto se refería a la realidad concreta y que el velo sólo expresaba una cierta actitud mental. Hoy, la gente dice que la imagen velada de Isis en Sais significa que no se puede penetrar  en la Sabiduría, que nunca se podrá conocer quién es realmente Isis. Pero cuando está ahí la inscripción “Yo soy el Pasado, el Presente y el Futuro, ningún mortal ha levantado aún mi velo”, uno debe explicar su significando diciendo que el velo no se levanta porque uno sólo se acerca a su santidad cuando está velado como una monja, y no porque haya algo detrás de él que no se puede conocer ni comunicarse a nadie. Si la explicación que la gente normalmente obtiene fuese correcta, entonces debería compararse realmente con la trivial afirmación, “Me llamo Hans Muller, pero nunca sabrás mi nombre”. Ella ciertamente dice quién es —Yo soy el Pasado, el Presente y el Futuro— y esto implica que es su labor impartir los Misterios del Tiempo, mientras que lo que afluye del Tiempo al Espacio ha de ser mediado por el sacerdote de Osiris. Él ha de llevar lo temporal a lo espacial y ha de recibir en el pensamiento lo que proviene del alma, es decir, la revelación de Isis que está incorporada en el devenir del universo.

Hoy la Ciencia Espiritual aún se contempla en gran medida como una insensatez. Pero cuando se haya comprendido realmente, se verá que contiene una ciencia mucho más real que el sueño científico de los últimos siglos. Operaciones prácticas bastante diferentes, el dominio práctico del mundo exterior, saldrán a la luz cuando llegue el momento. Aún no ha llegado el momento todavía; la humanidad debe primero tener conocimientos y conocer el espíritu de la ciencia espiritual antes de que pueda actuar desde su espíritu (de la ciencia espiritual).

Quería profundizar aquí para señalar, precisamente en este momento, cómo sólo a través de una verdadera comprensión de lo que ya ha sucedido, se puede también alcanzar un conocimiento de lo que tiene que suceder. En el futuro, la humanidad deberá ser guiada más allá de muchas cosas cuyo karma le supone una pesada carga en nuestro penoso y doloroso tiempo actual. Hoy la humanidad está “cargada” con el karma de la vida de sueño de los pasados siglos. Este misterio debe primero comprenderse en profundidad; entonces será más fácil comprender nuestro afligido presente y también cómo la humanidad debe prepararse gradualmente un karma diferente para el futuro.

 

Traducido por Luis Javier Jiménez Ordas

 

 

GA171c6. Los Antiguos Impulsos Culturales Espiritualizados en Goethe. El Conocimiento Cósmico de los Caballeros Templarios.

Del ciclo: Los impulsos internos de la evolución

Rudolf Steiner — Dornach, 25 de septiembre de 1916

English version

Hemos estado ocupados mostrando cómo aquellas fuerzas espirituales que llamamos luciféricas y ahrimánicas juegan su papel en el crecimiento histórico de la humanidad. Hemos visto cómo lo que ha de ser trasladado de una época a otra en el curso de la evolución del mundo, es trasladado a través de tales poderes, y nos hemos esforzado por mostrar cómo en los deseos, instintos y esfuerzos por alcanzar el conocimiento, también en los impulsos de la vida social humana, existe algo que sólo puede ser entendido concretamente cuando uno reconoce aquellas fuerzas suprasensibles que subyacen a la evolución histórica del Mundo. Hemos visto cómo lo que debe manifestarse en nuestra quinta época post-Atlante, ha estado en preparación desde el siglo XV. Hemos visto qué nuevas facultades de la humanidad han evolucionado en la vida cultural europea completa desde ese momento.

Si deseamos encontrar un espíritu que haya traído a expresión de la manera más concentrada y clara lo que deberían ser los impulsos de nuestro tiempo, entonces podemos dirigir nuestra mirada a Goethe. Ya hemos observado que en su concepción de la naturaleza así como en su mundo imaginativo, Goethe expresó algo que puede conformar el comienzo de la quinta época post-Atlante. Debo recordarles hoy día, como he señalado a menudo, que Goethe expresó de forma íntima en su Cuento de la Serpiente Verde y la Bella Azucena lo que él contemplaba como los impulsos correctos de la cultura, del conocimiento, del sentimiento y de la voluntad; es decir, lo que él se hallaba obligado a considerar como necesario para la actividad del hombre en el futuro. Él ocultó en su cuento de hadas lo que sabía de las fuerzas espirituales activas y ocultas que intervienen sobre la humanidad desde el siglo XV, y que seguirán actuando durante unos dos mil años más. Ustedes también conocen cómo en nuestros Dramas Misterio hemos pretendido traer a la vida, con todo el detalle posible, lo que Goethe contempló cuando compuso su “Cuento de la Serpiente Verde y de la Bella Azucena”. La intención fue traer a expresión, en la medida en que pudiera ser manifestado de nuevo hoy en día, cien años después, lo que inspiró a Goethe y ha de inspirar a la quinta cultura post-Atlante entera como el más elevado tesoro espiritual. Tales profundidades del alma como las que subyacen a una obra tan excepcional y poderosa como “el Cuento de la Serpiente Verde y de la Bella Azucena”, a pesar de su carácter simbólico, y los impulsos tan extraordinarios que subyacen al Fausto de Goethe como un poema genéricamente humano, señalan una y otra vez a fuerzas que residen profundamente bajo la superficie de la consciencia. Todo esto actuaba en aquella alma a partir de las profundidades de antiguos impulsos culturales. Hoy me gustaría hablar un poco sobre tales impulsos culturales en relación con la conferencia de ayer, y de cómo atravesaron una especie de proceso de espiritualización en el caso de Goethe.

Debemos regresar a aquella época en que los impulsos para la quinta época post-Atlante fueron sembrados por primera vez de forma germinal, debemos remontarnos antes del siglo XV porque las cosas que han de desarrollarse espiritualmente deben prepararse con mucha antelación. Uno sólo puede reconocer cómo, en la vida anímica europea, así como en la vida social europea, en el esfuerzo por alcanzar el Bien, la Verdad y la Belleza;  las fuerzas divino-espirituales  progresivas se entremezclan en nuestra época con los poderes luciférico-ahrimánicos cuando uno se retrotrae al tiempo en que aparecieron los primeros impulsos. Aprendimos algo sobre estos primeros impulsos de épocas anteriores ayer. Hoy, aprenderemos algo sobre un impulso similar, que se manifiesta desde mediados de los tiempos medievales, y llegaremos a conocer cómo nacieron ciertas tendencias espirituales a partir de la evolución humana. Al hacerlo, no haremos sino indicar el trasfondo histórico, ya que hoy en día uno puede leer sobre ello en cualquier enciclopedia.

Para poder describir la configuración de los impulsos culturales que experimentaron una cierta espiritualización en Goethe, debo referirme a la época en que surgió, de la voluntad europea, el impulso de las Cruzadas: surgió, en realidad, de los impulsos cristianos de la voluntad europea. En la época en que se originó la voluntad de visitar los Santos Lugares en los habitantes civilizados de Europa, hubo allí enconados conflictos entre lo que llamamos los poderes luciféricos y ahrimánicos. Es decir, sobre los impulsos progresivos, positivos, verdaderamente cristianos, actuaron otros poderes, por así decirlo; desde la dirección que se describió ayer. Actuaron en la forma que les permite la Sabia Dirección del Mundo. Así, lo que sucede en esta Guía espiritual puede ser debidamente influenciado por otros impulsos actuando desde el pasado e interpenetrando los impulsos del presente de la manera que hemos descrito.

Cuando lo consideramos, entre muchas cosas que regocijan al alma, entre muchas cosas que sucedieron poco después de que los Cruzados lograran sus primeros éxitos, vemos la fundación de la Orden de los Caballeros Templarios en el año 1119. Cinco caballeros franceses se unieron bajo el liderazgo de Hugo de Payens y, en el Santo Lugar donde sucedió el Misterio del Gólgota, fundaron una orden dedicada enteramente al Misterio del Gólgota. Su primera residencia importante estuvo cerca del lugar donde se halló una vez el Templo de Salomón, de tal forma que la sagrada sabiduría de los tiempos más remotos y la sabiduría de Salomón pudieron actuar unidas para el Cristianismo en este punto, junto con todos los sentimientos que han surgido de la devoción plena y sagrada hacia el Misterio del Gólgota y su Portador. Además de los votos religiosos de obediencia a sus superiores espirituales, habituales en la época, los primeros Caballeros Templarios también juraron actuar unidos de la manera más intensa para poner bajo control europeo el lugar en que sucedieron los eventos del Misterio del Golgota.

Las normas escritas y no escritas de la Orden eran tales que los Caballeros no debían pensar en otra cosa que en cómo podían llenar por completo el corazón y el alma con el sagrado Misterio del Gólgota, y cómo podían, con hasta la última gota de su sangre, ayudar a poner los Santos Lugares bajo la esfera de influencia de las autoridades europeas. En cada momento de su vida, debían pensar y sentirse entregados con todas sus fuerzas a esta única tarea, sin rehuir nada para poder realizarla. Su sangre ya no era suya sino que estaba entregada únicamente a la tarea que hemos indicado. Si se encontraban un poder tres veces superior a ellos mismos, las órdenes eran no huir sino permanecer firmes. En cada momento de sus vidas debían pensar que la sangre que corría por sus venas no les pertenecía a ellos sino a su gran misión espiritual. Cualquier riqueza que pudiesen adquirir no pertenecía al individuo aislado, sino a la Orden. Si un miembro de la Orden era asesinado, no habría botín alguno para el enemigo excepto el cordón de cáñamo que ceñía su cintura. Este cordón era el símbolo de su trabajo, que era emprendido libremente por lo que entonces se consideraba la sanación del espíritu europeo. Se estableció una extraordinaria e imponente tarea, más para el sentimiento profundo que para el pensamiento, que pretendía fortalecer la vida anímica como algo individual y personal con la intención de que pudiera ser enteramente absorbida en la corriente progresiva de la evolución cristiana.

Esta fue la estrella, por así decirlo, que iba a brillar ante los Caballeros Templarios en todo lo que pensaran, sintieran y comprendieran. Con esto se dio un impulso, que en su actividad más amplia —en la más amplia extensión de la Orden Templaria desde Jerusalén hasta los países de Europa— debería haber conducido a una cierta penetración del espíritu Cristiano en la vida europea. Con respecto al inconmensurable celo que existió en las almas de aquellos Caballeros, los poderes que tuvieron que retrasar la evolución, conduciendo a las almas a separarse de la Tierra y ser alejadas de ella a un planeta especial, dejando la Tierra deshabitada, aquellos poderes que deseaban esto, se pusieron a trabajar muy especialmente sobre las almas que sentían y actuaban como lo hacían los caballeros Templarios. Ellos deseaban entregarse enteramente al espíritu y podían ser fácilmente atacados por aquellas fuerzas que deseaban alejar lo espiritual de la Tierra. Estas fuerzas no quieren que lo espiritual se extienda por la Tierra para impregnar la existencia terrestre. Ciertamente, siempre está cercano el peligro de que las almas puedan ser alejadas de la Tierra, se cansen de la Tierra, y que la humanidad terrenal pueda ser mecanizada.

Ahí tenemos una vida que aspira poderosamente a lo espiritual y podemos asumir que la tentación luciférica se le acercará fácilmente; aquí se le ofrece un punto de apoyo. Después también tenemos, sin embargo, al mismo tiempo que se extiende la Orden Templaria por los diversos países de  Europa, la posibilidad de una aguda intrusión de los poderes ahrimánicos en Europa Occidental. A finales del siglo XIII y comienzos del XIV, cuando la Orden Templaria —no los Caballeros individuales sino la Orden— había alcanzado un gran prestigio y riqueza por medio de su actividad y se había extendido por Europa occidental, tenemos una personalidad humana gobernando el Oeste de la que puede realmente decirse que experimentó en su alma una especie de inspiración a través del poder espiritual del oro. Fue un hombre que pudo definitivamente utilizar para su inspiración la sabiduría materializada proveniente del oro. Recuerden el Cuento de la Serpiente Verde y la Hermosa Azucena en el que el Rey Dorado se convirtió en el representante de la sabiduría. Como también existen fuerzas espirituales en las diversas sustancias, que no son más que maya, con fuerzas espirituales detrás que el materialista no puede percibir, es absolutamente posible que el oro se convierta en un inspirador.

Una personalidad excepcionalmente dotada, Felipe el Hermoso, que disponía de un extraordinario grado de astucia y la sabiduría ahrimánica más maligna, tuvo acceso a esta inspiración por medio del oro. Se puede decir realmente que Felipe IV, que reinó en Francia desde 1285 hasta 1314, tuvo un don para la avaricia. Sintió el impulso instintivo de no reconocer nada más en el mundo que lo que podía comprarse con oro, y no estaba dispuesto a conceder poder sobre el oro a nadie más que a sí mismo. Deseó controlar por la fuerza todo el poder que puede ejercerse por medio del oro. Esto creció en él y llegó a ser una inmensa pasión que se ha hecho famosa en la historia. Cuando el Papa Bonifacio prohibió al clero francés que pagara impuestos al Estado, este hecho, que en sí mismo no es demasiado importante, condujo a Felipe a prohibir que nadie sacase oro y plata de Francia. Todo el oro y la plata debían quedarse en Francia, tal fue su voluntad, y sólo él tendría control sobre ello. Se podía decir que esta fue su idiosincrasia. Quiso quedarse el oro y la plata para sí, y dio una moneda devaluada a sus súbditos y a otros. Las protestas y el resentimiento entre el pueblo no pudo evitar que llevara a cabo esta política, de tal forma que, cuando hizo un último intento de mezclar tan poco oro y plata como fuera posible en la acuñación, tuvo que huir, a causa de un levantamiento popular, al Templo de los Caballeros Templarios. Obligado a hacerlo debido a sus severas regulaciones, hizo que depositara sus tesoros con los Caballeros Templarios para mantenerlos seguros. Se quedó atónito al ver cuán rápidamente los Caballeros calmaron la protesta popular. Al mismo tiempo se llenó de temor porque había visto cuán grande era el poder moral de los caballeros sobre el pueblo, y qué poca valía tenía él, que estaba inspirado sólo por el oro, a su lado. Los caballeros, también, habían adquirido por aquel tiempo grandes tesoros y eran inmensamente ricos, pero según sus reglas, estaban obligados a situar todas las riquezas de la Orden al servicio de la actividad espiritual y el trabajo creador.

Cuando una pasión es tan grande como lo fue la avaricia de Felipe el Hermoso, extrae poderosas fuerzas del alma que tienen una gran influencia en el desarrollo de la voluntad hacia otros hombres. Para la nación, Felipe significó poco, pero significó mucho para aquellos que fueron sus vasallos, y estos constituían una gran multitud. También comprendió cómo utilizar su poder. Como el Papa Bonifacio se había opuesto una vez a su deseo de hacer que el clero en Francia pagara todo lo que pudiera, Felipe tramó un complot contra él. Bonifacio fue liberado por sus seguidores pero murió de pena poco después. Esto sucedió en el momento en que Felipe se propuso poner a la Iglesia entera completamente bajo su control, haciendo de ese modo que los cargos de la Iglesia fueran meros peones del poder del monarca, sobre el que gobernaba el oro. Acto seguido provocó el traslado del Papa a Aviñón, lo que marcó el comienzo de lo que a menudo se conoce en historia como la “Cautividad Babilónica” del papado. Esta duró desde el año 1309 hasta el 1377.

El Papa Clemente V, anterior Obispo de Burdeos, residió en Aviñón y fue por completo una herramienta en manos de Felipe. Gradualmente, bajo la acción de la poderosa voluntad de Felipe, llegó un momento en que ya no tuvo voluntad propia, sino que utilizaba su poder eclesial sólo para servir a Felipe, llevando a cabo todo lo que él deseaba. Felipe estaba lleno de un apasionado deseo de hacerse dueño de toda la riqueza entonces disponible. Después de haber visto el diferente significado que el oro podía tener en otras manos, no es de extrañar que deseara, por encima de todas las cosas, exterminar a aquellas otras manos, los Caballeros Templarios, para poder así confiscar su oro y poseer su tesoro. Ahora bien, he dicho que tal pasión, suscitada de forma materialista y actuando con tal intensidad, crea poderosas fuerzas en el alma. Al mismo tiempo, crea conocimiento, aunque de naturaleza ahrimánica. Así pudo surgir, en el alma de Felipe, un determinado tipo de conocimiento de segunda mano de los métodos que hemos visto llamear de la manera más violenta y horrible en los misterios mejicanos. Surgió en Felipe el conocimiento de lo que puede provocarse al asesinar de la manera correcta, aunque en forma diferente e indirecta a la de los iniciados mejicanos. Como surgiendo de profundos impulsos subconscientes, encontró el medio de incorporar tales impulsos en la evolución de la humanidad mediante el asesinato de personas. Para ello, necesitaba víctimas. De una manera bastante extraordinaria, este demoníaco instinto de Felipe armonizó con lo que se desarrolló necesariamente en el seno de los Caballeros, resultado de la dedicación de sus vidas a las cosas que ya he indicado.

Naturalmente, donde surge algo extraordinario y noble, como sucedió entre los Caballeros Templarios, muchas cosas que se le oponen —quizás incluso la inmoralidad— se ven sujetas a aquella grandeza y nobleza. Hubo por supuesto, Caballeros a los que se les podía reprochar toda clase de cosas; eso no puede negarse. Pero no hubo nada de esta naturaleza en el espíritu de la fundación de la Orden, pues lo que los Caballeros habían obtenido para Jerusalén era lo primero, y después venía lo que pudo lograrse para la Cristificación de toda la cultura europea. Gradualmente los Caballeros se extendieron en sociedades altamente influyentes por Inglaterra, Francia, España, parte de Italia y Europa central. Se extendieron por todas partes. En cada Caballero estaba desarrollada hasta el más alto grado esta completa penetración del alma con el sentimiento y la experiencia del Misterio del Gólgota y todo lo relacionado con el Impulso de Cristo. La fuerza de esta unión con el Cristo era fuerte e intensa. Aquel que era un verdadero Caballero Templario, ya no sabía nada de sí mismo, sino que cuando sentía, dejaba que el Cristo sintiera en él, cuando pensaba, dejaba el que Cristo pensara en él, cuando estaba lleno de entusiasmo, dejaba que el Cristo en él se entusiasmara. Hubo quizás unos pocos en los que este ideal obró una completa transformación, una metamorfosis de la vida anímica, y que realmente a menudo extraían su alma del cuerpo y permitían que viviera en el mundo espiritual, pero en lo que respecta a la Orden completa fueron un número considerable. Entró así algo bastante extraordinario y poderoso en el círculo de la Orden Templaria sin que conocieran las reglas de la iniciación Cristiana más que a través del servicio en sacrificio. Al principio en las Cruzadas, después en su obrar espiritual en Europa, sus almas estuvieron tan inspiradas por la intensa devoción al impulso de Cristo y al Misterio del Gólgota que como consecuencia muchos Caballeros experimentaron una iniciación Cristiana. Tenemos ante nosotros el siguiente suceso histórico mundial: sobre la base histórica de la experiencia de un número de hombres, la iniciación Cristiana, que consiste en la percepción de aquellos mundos espirituales que están accesibles a los hombres a través de la iniciación Cristiana, surge desde las profundidades fundamentales del desarrollo humano.

Tales sucesos siempre convocan a fuerzas Opositoras, las cuales ciertamente, en aquellos tiempos, estaban abundantemente a mano. Lo que así entra en el mundo no es sólo amado; también es excesivamente odiado. En Felipe, sin embargo, había menos odio que deseo de librar al mundo de tal Sociedad y robarle el tesoro que había fluido tan abundantemente hacia ella y que se utilizaba sólo al servicio del espíritu.

Ahora bien, en una iniciación tal como la que experimentaron un cierto número de Caballeros, siempre hay la posibilidad de percibir no sólo lo benéfico, lo divino, sino también las fuerzas luciféricas y ahrimánicas. Todo lo que atrae a los hombres hacia abajo al mundo ahrimánico y hacia arriba al luciférico, aparece ante el hombre que pasa a través de tal iniciación, junto con el conocimiento de los mundos normales. El que es así iniciado se enfrenta con todo el sufrimiento, tentaciones y pruebas que le sobrevienen al hombre a través de los poderes hostiles al Bien. Tiene momentos en que el mundo espiritual del Bien desaparece ante su mirada espiritual, la mirada de su alma, y se ve como aprisionado por lo que trata de obtener poder sobre él. Se ve en las manos de las fuerzas luciférico-ahrimánicas que desean apoderarse de él para obtener el control de su voluntad, sentimiento, pensamiento y percepción sensorial. Estas, ciertamente, son pruebas espirituales bien conocidas por las descripciones de aquellos que han visto en el mundo espiritual.

Hubo muchos, en el círculo de los Caballeros Templarios, que pudieron obtener un profundo conocimiento del Misterio del Gólgota y su significado, así como del simbolismo cristiano tal y como había tomado forma a través del desarrollo de la Última Cena. Contemplaron asimismo el profundo trasfondo de este simbolismo. Más de uno que, como consecuencia de su iniciación Cristiana, pudo mirar en los impulsos Cristianos que discurrieron a través de la evolución histórica de los pueblos europeos, también vio algo más; lo experimentó en su propia alma, por así decirlo, ya que siempre le sobrevenía como una tentación. Reconociendo las capacidades inconscientes del alma humana, superaba repetidamente la tentación que se le aparecía. El iniciado se hacía consciente así de ella y buscaba superar lo que de otro modo permanecía en el subconsciente. Muchos Caballeros aprendieron a conocer el impulso demoníaco que toma posesión de la voluntad y del sentimiento para envilecer el Misterio del Gólgota. En las imágenes oníricas que atormentan a muchos iniciados, aparecía en la visión lo contrario, por decirlo así, de la veneración del símbolo del crucifijo. Esto fue posible debido a la manera en que se había producido la iniciación, y particularmente debido a que las fuerzas luciféricas habían permanecido cerca de su tentación. Contemplaba en su visión cómo el alma humana podía ser capaz de deshonrar el símbolo de la Cruz y el sagrado ritual de la Consagración de la Hostia. Veía aquellas fuerzas humanas que impulsan a los hombres a regresar al antiguo paganismo, a adorar lo que los paganos adoraban y a despreciar el avance hacia el Cristianismo. Estos hombres sabían cómo el alma humana podía sucumbir a tal tentación ya que ellos la habían llegado a superar conscientemente.

Se hallan ustedes observando aquí, una vida anímica de la que la historia exterior no relata nada. Felipe el Hermoso, por medo de su iniciación ahrimánica del oro, poseía también un correcto conocimiento de estos hechos de la vida anímica, incluso aunque sólo fuera instintivamente. Sabía lo suficiente sobre ello, sin embargo, como para ser capaz de comunicárselo a sus vasallos. Ahora, después de pergeñar (amañar) un cruel proceso judicial que involucró todo tipo de investigaciones, comenzó un curso de acción, decidido de antemano. Se urdieron complots, instigados por Felipe junto con sus vasallos, a los que se les había pedido que hicieran investigaciones contra los Caballeros. Aunque eran inocentes, fueron acusados de cualquier vicio imaginable. Un día, en Francia, fueron repentinamente atacados y encarcelados. Durante su confinamiento sus tesoros fueron confiscados.

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Se organizaron juicios en los que, enteramente bajo la influencia de Felipe, se empleó intensivamente la tortura. Todo Caballero detenido fue sometido a la más severa tortura. Aquí, por tanto, se empleó también la tortura para asesinar, el significado de dicha tortura ya han aprendido a conocerlo. La intención de Felipe era poner en el potro de tortura a tantas personas como fuera posible, y se aplicaba la tortura de la forma más cruel para que muchos de los acosados Caballeros perdieran la consciencia. Felipe sabía que las imágenes de las tentaciones emergían cuando, en la terrible agonía del potro, su consciencia se nublaba. ¡Él lo sabía: surgían las imágenes de las tentaciones! Bajo su instigación se redactó una lista de preguntas, en la que siempre se sugerían las respuestas en la forma en que se planteaban las preguntas. Las respuestas de los Caballeros se daban, por supuesto, en un estado de consciencia embotado por la tortura. Se les preguntaba, “¿Has negado la Hostia y te has abstenido de pronunciar las palabras de la Consagración?” En su consciencia embotada, los Caballeros reconocían estas cosas. Los poderes opositores hablaban a partir de su visión y, mientras que en su vida consciente ellos profesaban la más profunda reverencia al símbolo de la Cruz y al Crucifijo, se acusaban ahora de escupir sobre ella; se acusaron de los más atroces crímenes, que normalmente vivían en su subconsciente como tentaciones. Así a partir de las confesiones hechas por los torturados Caballeros, se fabricó la historia de que habían adorado a un ídolo en vez de a Cristo, un ídolo de cabeza humana y ojos luminosos; que en su entrada a la Orden eran sometidos a repulsivos procedimientos sexuales de la naturaleza más vil; que no oficiaban la Transubstanciación de la manera correcta; que cometían los peores delitos sexuales; que incluso en su entrada a la Orden renegaban del Misterio del Gólgota. El interrogatorio había sido tan bien organizado que incluso se torturó al Gran Maestre de la orden (Jacques de Molay) para que hiciera estas confesiones subconscientes.

Es uno de los capítulos más tristes de la historia humana, pero sólo puede comprenderse si uno ve claramente que, tras el velo de lo que la historia relata, hay fuerzas activas, y que la vida humana es ciertamente un campo de batalla. A causa de la falta de tiempo, omitiré todo lo que podría decirse sobre este asunto, pero sería fácil mostrarles cómo hubo todo tipo de razones ostensibles para condenar a los Caballeros Templarios. Muchos respaldaron sus confesiones, muchos huyeron; la mayoría fue condenada y, como se ha afirmado, incluso el Gran Maestre, Jacques de Molay, fue obligado, bajo tortura, a hablar de la manera descrita. Así sucedió que Felipe el Hermoso, Felipe IV de Francia, fue capaz de convencer a su vasallo, el Papa Clemente V —no fue difícil— de que los Caballeros habían cometido los más vergonzosos crímenes, de que eran los herejes más impíos. Todo esto lo sancionó el Papa con su bendición, y la Orden de los Templarios fue disuelta. Cincuenta y cuatro Caballeros, incluido Jacques de Molay, fueron quemados en la hoguera. Poco después, en otros países europeos —Inglaterra, España, después en Centroeuropa e Italia— también se tomaron acciones contra ellos.

Así vemos cómo la interpretación del Misterio del Gólgota y su influencia penetraron en medio de la evolución cultural europea a través de la Orden de los Templarios. En un sentido más profundo, sin embargo, estas cosas deben ser consideradas como determinadas por una cierta necesidad. La humanidad aún no estaba madura para recibir el impulso de sabiduría, belleza y fuerza de la forma que deseaban los Caballeros. Además, se hallaba establecido sobre motivos que aún tenemos que aprender, motivos que residen en el desarrollo espiritual completo de Europa, que el mundo espiritual no debía ser alcanzado de la forma en que los Templarios entraron en él. Se había obtenido demasiado rápido, que es la manera luciférica. En realidad podemos contemplar aquí un importantísimo ataque doble de las fuerzas de Lucifer y Ahriman: Lucifer impulsando a los Caballeros, conduciéndoles al infortunio, y Ahriman obrando activamente a través de la inspiración de Felipe el Hermoso. Vemos aquí un significativo ataque efectuado en el marco de la historia mundial.

Pero lo que vivió y obró en los Caballeros Templarios no podía ser erradicado. La vida espiritual no puede ser arrancada; sigue viviendo y obrando. Con los Caballeros, particularmente con los cincuenta y cuatro que habían sido quemados en la hoguera a través de la actuación de Felipe, más de un alma fue ciertamente atraída hacia arriba al mundo espiritual, almas que todavía habrían trabajado mucho sobre la Tierra con el espíritu de la Orden Templaria, y que también habrían atraído discípulos para trabajar con el mismo espíritu. Pero tenía que resultar de otro modo. En el mundo espiritual estas almas vivieron esas experiencias que habían sufrido en las más terribles agonías, que fueron provocadas bajo la influencia de las confesiones alucinatorias extraídas bajo tortura. Sus impulsos, que ahora, entre su muerte y un nuevo nacimiento, fluyen hacia almas que han descendido desde entonces, y también hacia las almas que aún están arriba esperando la encarnación, deben ser transformados a partir del carácter de la actividad del mundo físico terrenal en actividad espiritual. Lo que ahora surgía de las almas de los Caballeros, que habían sido asesinados de esta lamentable manera y que antes de su muerte en la hoguera hubieron de sufrir la más aterradora experiencia que un hombre pueda sufrir, iba a convertirse para otros muchos en un principio de inspiración. Poderosos impulsos iban a fluir descendiendo sobre la humanidad. Podemos demostrar esto en el caso de muchas almas humanas.

Hoy, sin embargo, nos mantendremos más en la esfera del conocimiento y del intelecto como hemos hecho también en los otros ejemplos dados en los últimos días. La inspiración desde el conocimiento cósmico de los Caballeros Templarios, esto siempre fue dado. El hecho de que en último término la gente llegara a considerar a los Templarios como herejes después de haber sido quemados en la hoguera no es algo de extrañar; ni es de extrañar que la gente también creyera que habían cometido toda clase de infames crímenes. Alguien podría sentirse complacido de condenar como especialmente herética la obra del Diablo, que acaba de ser representada aquí[1], en la que Mefistófeles, los Lemures y los Demonios aparecen, quizás —no lo sé— innumerables personas en la nación también considerarían eso como algo herético. Los métodos de Felipe el Hermoso, sin embargo, ya no se emplean en el presente como se emplearon en tiempos más lamentables. La sabiduría cósmica que los Caballeros poseyeron ha penetrado en muchas almas. Se podrían citar muchos ejemplos de cómo la inspiración de los Caballeros Templarios ha entrado en las almas. Les leeré un pasaje del poema “Ahasverus” [El Judío Errante, N. del T.] de Julius Mosen, que apareció en 1838. Como pueden leer en los ciclos de conferencias, me he referido a menudo a Julius Mosen, el autor del profundo poema “Ritter Wahn” (Caballero Quimera). En el primerísimo canto de la tercera sección de “Ahasverus”, Mosen conduce a su héroe a aquellas partes de la Tierra donde, en Ceilán y en las islas vecinas, se debe buscar lo que describimos en la cosmología de nuestra ciencia espiritual como la localización aproximada de la evolución Lemúrica. Esta región de la Tierra está distinguida de una manera especial. Ustedes saben que el polo norte magnético está situado en un punto diferente del polo norte geográfico. Las agujas magnéticas apuntan siempre hacia el polo norte magnético y uno puede dibujar meridianos magnéticos que van a encontrarse en ese punto. Arriba en Norteamérica, donde se encuentra el polo norte magnético, estos meridianos magnéticos circundan a la tierra en líneas rectas. Extraordinariamente, sin embargo, en la región Lemúrica los meridianos magnéticos se convierten en líneas serpentinas. Las fuerzas magnéticas están retorcidas en forma serpentina en esta región. La gente se da cuenta de estas cosas demasiado poco hoy en día. Alguien que ve la Tierra viviente, sin embargo, sabe que el magnetismo es como una fuerza que vivifica la Tierra;

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En el norte va recta, y en la región de la antigua Lemuria va en una tortuosa línea serpenteante. Piensen cuán profundamente habla Julius Mosen cuando envía a su Ahasverus hacia esta región en el primer canto de la tercera época —está dividido en épocas— del poema:

 

En línea directa y recta desde el Polo Sur

Toma la Línea Magnética su curso escogido,

Cuando repentinamente se enrosca en curva de serpiente

Allí ante la India y sus islas vecinas

Ante la mazmorra donde en la más profunda congoja

Se sienta la Madre Eterna siempre atada.

En forma de círculo la Línea retrocedió su longitud,

Y enroscándose rápida y secretamente sobre sí misma

Con un solo hundimiento en un vórtice veloz cayó.

Allí el Gran Espíritu en un primer abrazo

Sostuvo a la pobre esposa, y de su ardiente fuego

Nacieron instantáneamente a la vida los demonios de la Tierra.

Cuando la primera creación llegó así a la nada,

El Gran Espíritu Innombrable en su cólera

Aplastó con el pie el lecho nupcial bajo el mar.

 

Y así continúa. Vemos surgir la inspiración junto a un conocimiento maravillosamente intuitivo. Sigue viva la sabiduría que sólo pudo penetrar en el mundo entre sufrimientos, torturas, persecuciones y los más aterradores crímenes. No obstante, sigue viva en forma espiritualizada.

Cuando buscamos las más bellas formas de esta sabiduría que ha entrado en el desarrollo de Europa, como hemos descrito, la encontramos entonces precisamente en todo lo que obra y vive en las poderosas imaginaciones de Goethe. Goethe conoció el secreto de los Templarios. No sin razón utilizó el oro como lo hizo en su Cuento de “la Serpiente Verde y la Bella Azucena, en el que hizo que la serpiente consumiera el oro y se sacrificara. Mediante este acto el oro es arrancado de los poderes con los que Goethe sabía ciertamente que no podía permanecer. El oro, naturalmente aquí se refería también a todo  aquello de lo que el oro es un símbolo real. Lean una vez más este Cuento y traten de sentir cómo Goethe conocía el secreto del oro, cómo, por la manera en que deja que el oro fluya a través de la obra, está remontando su mirada a tiempos pretéritos. Quizás pueda añadir aquí la confesión personal de que cuando por primera vez en los años 80 del siglo XIX, me enfrenté a la cuestión del oro en el cuento de Goethe, el significado de la historia emergió para mí a través del desarrollo del oro en ella.

Por la manera en que Goethe permite que fluya el oro a través de su cuento, muestra cómo mira hacia el pasado, el tiempo en que la sabiduría —que es lo que también significa el oro, de ahí el “Rey Dorado de la Sabiduría”— fue sometida a las persecuciones que se han descrito. Ahora él quería mostrar el pasado, el presente y el futuro. Goethe observó instintivamente en el futuro de la civilización europea oriental. Puedo ver cuán injustificable es la manera en la que obraba aquí el problema del pecado y de la muerte. Si deseáramos designar, quizás muy adecuadamente, la nacionalidad del hombre que es entonces conducido al Templo y a la Bella Azucena, que aparece al principio como sin fuerzas, como herida, entonces, a partir de lo que hemos tenido que decir recientemente sobre la cultura del Este europeo y de Rusia, no considerarán irrazonable considerar que este hombre es ruso. Al hacerlo, casi con toda certeza estarán siguiendo la línea inspirativa de Goethe. El secreto de la evolución europea en la quinta época post-Atlante se halla oculto en este cuento de hadas, con la misma certeza con que Goethe fue capaz de ocultarlo en su Fausto, especialmente en la segunda parte, como sabemos por sus propias afirmaciones. Se puede ver claramente en Goethe —ya lo hemos mostrado en varios aspectos; después puede mostrarse en otros— que él comienza a contemplar al mundo y a sentirse en él, de acuerdo con la demanda fundamental de la quinta época post-Atlante.

En Goethe tenemos una verdadera continuación de la vida de los Caballeros Templarios pero, como he dicho, de una manera espiritualizada. Este Goetheanismo, sin embargo, sólo podrá entrar lenta y gradualmente en la comprensión humana. Ya he mostrado en ciertos aspectos cómo el impulso para todo lo que es de naturaleza científico espiritual reside en el Goetheanismo. Toda la ciencia espiritual puede desarrollarse a partir de Goethe. He mostrado en una conferencia pública (Berlín, 15 de abril de 1916) que pronuncié hace poco, cómo el primer fundamento científico elemental para la doctrina de la reencarnación, de las  vidas terrenales repetidas, vive en la teoría de la metamorfosis de Goethe. Comienza su enseñanza mostrando cómo la hoja se transforma en flor, cómo un mismo órgano va apareciendo en diferentes formas. Cuando uno profundiza en su estudio, yace implícito lo que a menudo he explicado aquí; es decir, la cabeza del hombre es el cuerpo transformado, y el resto del cuerpo es una cabeza humana aún por transformar. He aquí la metamorfosis en último grado, que para la ciencia se desarrollará en un conocimiento directo de la reencarnación, de las vidas terrenales repetidas. Pero Goethe aún es muy poco comprendido; nos debemos familiarizar primero con él en la vida cultural de la humanidad. No se necesitarán siglos, sino milenios para desentrañar lo que subyace en Goethe. En realidad, incluso hoy día, no existe un fundamento para un estudio de su obra, tal como podría proporcionarlo una biografía, que pudiera ser creada realmente con su estilo.

Veamos qué se ha hecho en determinadas instancias de la cultura moderna hacia la comprensión de la personalidad de Goethe. Podemos, por supuesto, citar sólo algunos ejemplos. Herman Grimm, ha dicho, sin embargo, muy correctamente, “Un tal señor Lewes ha escrito un libro, que fue durante algún tiempo el libro más famoso sobre Goethe; uno podría decir incluso el mejor. Es un libro que trata de una personalidad que se supone que nació en Frankfurt-am-Main en 1749, y que su padre fue un concejal de Frankfurt. Entonces se desarrolló y creció de tal modo que la juventud de Goethe se le puede atribuir a él, junto con todo tipo de cosas tomadas de Goethe. Las obras de Goethe se le atribuyeron a él; también viajó a Italia en el mismo año que Goethe, y murió en mismo año en que Goethe lo hizo. Esta persona, sin embargo, no es Goethe, sino una fantasía del señor Lewes.”

Después tenemos también un libro relativamente bueno en el que la vida y el trabajo creativo de Goethe son descritos con inmensa diligencia y mejor que muchos otros libros sobre él. Está lleno, sin embargo, desde la primera hasta la última página, de odio y aversión. Este libro es el del jesuita Baumgartner. Es un libro excelente pero en realidad es un libro jesuita; antagonista a Goethe. Al menos está mejor escrito que cualquiera de los innumerables libros sobre Goethe que han aparecido a lo largo del siglo XIX y a principios del siglo XX. Un gran número de estos libros son “intragables”. Uno estornuda continuamente por el polvo de la biblioteca y el profesor se le mete a uno en la nariz. Han sido escritos por pedantes que lo llaman Goethe. A menudo se han escrito con un orgullo pedante, pero también están mohosos por el polvo de la biblioteca o el aire que uno debe respirar cuando se pregunta cuán a menudo el hombre que está escribiendo sobre el Fausto, por ejemplo, ha abierto el libro de Grimm o cualquier otro glosario, para descifrar una palabra o pasaje, etcétera. Uno podría decir: ¡Oh qué horrible, lo que se ha escrito en este campo!

Un libro, sin embargo, destaca de una manera bastante inusual. Son las conferencias de Herman Grimm sobre Goethe pronunciadas en los años 70 (del siglo XIX N. del T.) en la Universidad de Berlín. Grimm fue, como podemos ver, un espíritu que tuvo la mejor voluntad y las tradiciones mas maravillosas para ayudarle a familiarizarse con Goethe. Su libro es inteligente y excelente, se desarrolló justo en la atmósfera de Goethe. Grimm creció en la época en que aún había tradiciones goetheanas, pero este libro muestra algo bastante extraordinario. En realidad, en cierto aspecto no es en absoluto un libro que se ha desarrollado a partir de las tradiciones goetheanas; es tanto goetheano como no-goetheano. Pues Herman Grimm no escribe en un estilo goetheano sino, extrañamente, en un estilo que le conduce a uno a decir que el libro fue escrito por un americano, ¡un germano-americano! Uno puede decir que las conferencias de Grimm constituyen un libro escrito por un americano, pero en alemán. En el estilo es americano, un estilo en el que Grimm se ha educado. Como uno de los más entusiastas seguidores de Emerson, lo ha estudiado, leído, asimilado, traducido, se ha familiarizado bastante con él. Ahora, Grimm encuentra su camino en este estilo americano-Emmersoniano de tal forma que ahora es un completo maestro en él; al mismo tiempo se entusiasma cada vez más con él. Uno puede ver inmediatamente al leer su novela, Poderes Invencibles, cómo es capaz de permitir que todo lo americano viva en él. El entusiasmo por lo americano y al mismo tiempo un maravilloso sentimiento de internacionalismo se vierte en las conferencias de Grimm sobre Goethe.

¡A pesar de todo esto, mucho, muchísimo debe surgir en la vida espiritual del hombre, antes de que Goethe y otros espíritus similares sean comprendidos! Si alguna vez son correctamente comprendidos, debe ser de una manera bastante diferente a la de Herman Grimm. Una vez, en una conversación con él, deseé hacer sólo unas pocas referencias al sendero por el cual uno puede entrar gradualmente en el mundo espiritual. Nunca olvidaré el movimiento de su brazo derecho —un gesto de rechazo; quería alejar eso. Él creó un Goethe que simplemente es agradable de ver desde el exterior, pero no se mira en su corazón. Este Goethe de Grimm, según se abre camino a través del desarrollo histórico, según permanece allí, según se mueve y entra en relación con la gente, según fluyen en sus obras las relaciones humanas, según el concepto contemporáneo del mundo fluye en sus obras, este Goethe pasa ante el ojo de nuestra mente como un fantasma que revolotea a través del mundo, invisible a los vivos. Goethe sólo será comprendido cuando uno haya profundizado el goetheanismo para convertirlo en ciencia espiritual. Entonces, emergerá mucho de Goethe que él mismo no pudo expresar. Goethe, conocido verdaderamente, conduce, en realidad, a la ciencia espiritual, que es el goetheanismo realmente desarrollado.

Desde el principio Goethe también comprendió que el Cristianismo es algo vivo. Cuánto deseó una posible expresión para la Cristificación de la concepción moderna del mundo. En su tiempo no fue posible encontrarla, pero en la nueva época la ciencia espiritual está obrando ya para lograrlo. Tomemos este poema, “Los Misterios” (Die Geheimnisse), en el que el Hermano Mark es guiado al Templo donde hay una Rosa Cruz en la puerta, y miremos la imagen completa. Veremos que la actitud cristiana se haya presente en este fragmento, “Los Misterios”, ¡la actitud nacida en el sentimiento de que el símbolo de la Cruz se convierte en una imagen de vida a través de las rosas vivas que se entrelazan en ella! Entonces también Goethe permite que su Fausto finalice con una concepción Cristiana; habló de ello con Eckermann en su vejez. Llegará un tiempo en que en un sentido más activo e intenso, uno relacionará con el Cristianismo los pensamientos que resuenan a través de la conclusión del Fausto, aunque Goethe, que era interiormente modesto en tales cosas, estuvo lejos de hacerlo él mismo. Estuvo, en realidad, en el camino que le hizo tomar a su Hermano Mark, hacia la Cruz circundada de rosas. En esto reside, en último término, todo lo que ha de fluir de tal sabiduría, ese fue el esfuerzo de los Caballeros Templarios. (Su esfuerzo fue demasiado “rápido e inoportuno” para la evolución física).

Se abrió paso gradualmente un anhelo para la plena Cristificación de los tesoros de la sabiduría relativos al cosmos y la evolución terrenal, un anhelo para la plena Cristificación de la vida terrenal de tal forma que el sufrimiento, el dolor y la pena apareciesen como la Cruz de la Tierra, que entonces encuentra su consuelo, su elevación, su salvación en el símbolo de la Rosa del Crucifijo. De manera repetida en hombres así inspirados, en los que continuó vivo lo que se creyó destruido al quemar a los Templarios en la hoguera, en estos hombres inspirados vivió para siempre el ideal de que en el lugar donde surge la disputa y el desacuerdo debe aparecer algo que aporte el bien a la Tierra, y este bien puede ser representado en el símbolo de la Cruz en conjunción con las rosas.

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El libro Ruinas (Shutt), de Anastasius Grün, me ha sido entregado hoy por uno de nuestros miembros. Tengo aquí de nuevo los mismos versos que les leí hace algún tiempo para confirmar el hecho de que este misterio, que este poema también expresa, no es meramente algo expuesto por nosotros, sino que viene a la vida una y otra vez. Anastasius Grün, el poeta austriaco, compuso estos poemas; la octava edición apareció en 1847. A su manera escribió sobre el progreso de la humanidad, y leeré de nuevo hoy el pasaje que leí hace años como prueba del papel jugado por la imagen de la Rosa Cruz en la evolución de la humanidad; es decir, entre aquellos que están encarnados en la nueva era. Anastasius Grün dirige su mirada hacia Palestina y otras regiones después de haber descrito cuánto se han extendido por la Tierra las confusas luchas y las disputas. Después de haber visto y descrito mucho de lo que produce la lucha y la disputa él, que es un gran vidente en cierta manera, se dirige a una región de la Tierra que describe así. No puedo leerlo todo ya que llevaría mucho tiempo, pero la mirada del lector es primero dirigida a una zona de la Tierra donde se utiliza la reja del arado.

 

Cuando una vez unos niños cavaban en un prado

Sacaron un objeto de hierro informe a la luz,

Parecía demasiado recto, demasiado pesado para ser una hoz,

Para ser un arado era demasiado delgado y ligero.

 

Con gran esfuerzo lo arrastraron a casa como un nuevo tesoro;

Los ancianos lo vieron, aunque no lo conocían;

Llamaron a los vecinos alrededor del círculo,

Los vecinos lo vieron, aunque no lo conocían.

 

Hay un anciano de barba gris, pálido y cetrino,

Cuya vida persiste como el relato olvidado

En el mundo actual de atareadas relaciones,

Se lo muestran a él, pero no lo conoce.

 

Bien por todos ellos, que no lo hayan conocido jamás,

Pero deben llorar, y aún debe ser deplorada

La locura de sus padres, hace mucho enterrados,

¡Pues lo que todos desconocían era una espada!

 

De ahora en adelante no hará sino rasgar la tierra como la reja de un arado;

Señalará el camino de la semilla de maíz hacia la tierra,

Los nuevos actos heroicos de la espada son cantados

Cuando los aires llenos de sol resuenan con la canción de la alondra.

 

Una vez más sucedió, que al arar

El granjero golpeó lo que parecía una piedra.

Y su espada liberó las capas de tierra,

Una estructura de maravillosa forma se mostró.

 

Llamó a los vecinos alrededor del círculo;

Miraron el objeto pero no lo conocieron.

Tú sabio y anciano, ¿seguramente nos lo dirás?

El anciano de barba gris lo miró, pero no lo conoció.

 

Así, al arar, algo fue sacado de la tierra e incluso el anciano no lo reconoció.

 

Aunque desconocida por todos, aunque con su eterna bendición

Eterna en su pecho se levantaba derecha,

Esparce sus semillas alrededor por todos los caminos;

¡Era una Cruz, extraña a su vista!

 

Ellos no vieron la lucha, ni su símbolo manchado de sangre.

Ellos sólo ven la victoria y la corona,

No vieron la tormenta, ni la tempestad que azota

Solo ven el reluciente brillo del arco iris.

 

La Cruz siempre será conocida, incluso en una región donde ya estaba enterrada y es extraída de la tierra como una cruz de piedra, donde la civilización se ha retirado tanto que una desconocida cultura no cristiana se ha desarrollado. Allí, Anastasius Grün desea decir, es encontrada una cruz y los hombre la conocen en lo más profundo de sus corazones, incluso aunque el más anciano de ellos no logre reconocerla por medio de la tradición.

 

Aunque desconocida por todos, aunque con su eterna bendición

Eterna en su pecho se levantaba erguida,

Esparce sus semillas alrededor por todos los caminos;

¡Era una Cruz, extraña a su vista!

 

Ellos no vieron la lucha, ni su símbolo manchado de sangre.

Ellos sólo ven la victoria y la corona,

No vieron la tormenta, ni la tempestad que azota

Solo ven el reluciente brillo del arco iris.

 

Pusieron la Cruz de piedra en el jardín;

Una venerable reliquia, extraña y antigua,

Flores de todas las especies crecen por encima de ella,

Mientras las rosas crecen altas y la abrazan.

 

Así permanece la pesada Cruz con solemne significado

Sobre el Gólgota, en medio de un brillo resplandeciente;

Oculta desde hace mucho por la abundancia de rosas;

Ya no puede verse, por las rosas, la Cruz.

 

¡Pero está allí! ¡Allí está la Cruz! ¡Allí están las rosas! Uno sólo aprende el significado de la historia cuando dirige su mirada a lo que vive en el espíritu y permea la evolución humana, cuando, también, uno dirigirá su atención a lo que nos muestra bajo qué auspicios, bajo qué símbolos penetran las cosas en la historia del mundo. Creo que uno puede sentir la conexión más profunda entre lo que he caracterizado últimamente en el ideal de los Caballeros Templarios y su destino en el mundo a principios del siglo XIV.

 

 

Traducido por Luis Javier Jiménez Ordas

 

[1] Presumiblemente había tenido lugar poco antes una representación del Fausto.

 

GA171c5. Los Impulsos Atlantes en los Misterios Mejicanos. El Problema de los Instintos e Impulsos Naturales, el Problema de la Muerte.

Del ciclo: Los impulsos internos de la evolución

Rudolf Steiner — Dornach, 24 de septiembre de 1916

English version

Como continuación de la conferencia de ayer, hay que decir algunas cosas que están relacionadas con los temas de los que hablé aquí hace una semana. Como hay aquí un número de amigos para una reunión especial, que no estaban presentes entonces, repetiré ciertos asuntos en las próximas conferencias. Esto puede ser útil, porque a partir de las observaciones que se me han hecho, es obvio que los puntos importantes se han entendido mal.

En un principio vamos a dejar muy claro que el curso de la evolución que hemos aprendido a conocer en relación con los grandes acontecimientos cósmicos, avanza tanto en estos grandes fenómenos cósmicos como en los fenómenos del desarrollo histórico humano. La llamada cuarta época post-Atlante, durante la cual la cultura greco-romana desarrolló y alcanzó su grandeza, debe ser de particular interés para nosotros en la actualidad. Como ustedes saben, desde el punto de vista de la ciencia espiritual, esta cuarta época duró hasta principios del siglo XV. En los albores de este siglo, se comenzaron a manifestar en la cultura europea las tendencias que hemos escuchado, por ejemplo, en la conferencia de ayer.

Cuando nos imaginamos la naturaleza de la época greco-romana, nos parece como una especie de repetición de lo que se extendió sobre la Tierra como cultura humana durante el período de la Atlántida. A menudo se ha dicho que los pensamientos, las percepciones, y también la vida social de los griegos se hacen inteligibles cuando consideramos esta cuarta época cultural post-Atlante, aunque la cultura de la Atlántida fue, por supuesto, mucho más elemental e instintiva. Asumió una forma más espiritualizada durante las culturas de Grecia y Roma. Lo que había sido una experiencia directa en la Atlántida fue adaptado a la realidad en Grecia a través de la fantasía, la imaginación y los pensamientos, y por la voluntad, que, a su vez, estaba inspirada, por la fantasía y la imaginación. Debemos darnos cuenta de que esta cultura greco-romana constituyó una profunda desilusión de los poderes luciféricos y ahrimánicos. Los poderes luciféricos y ahrimánicos de la jerarquía más cercana a la jerarquía humana, deseaban que la cultura de la Atlántida, tal y como había sido en la Atlántida, simplemente reapareciera en la cuarta época post-Atlante. En otras palabras, la intención de los poderes luciféricos y ahrimánicos era que todo lo que había constituido la esencia de la cultura de la Atlántida simplemente se repitiera durante la edad greco-romana. (Ustedes pueden leer acerca de esto en Ciencia Oculta (GA 13) o en el libro Memoria Cósmica (GA 11).)

Este plan se frustró en la medida en que la humanidad se elevó a un estadio superior, en consonancia con la época post-Atlante. Lo que fue esencialmente nuevo e importante en la cultura griega y romana constituyó una desilusión espiritual para los poderes luciféricos y ahrimánicos. A través de sus diferentes influencias estos poderes deseaban educar a los griegos y así desarrollar su capacidad de fantasía para que las almas de los hombres poco a poco se cansaran de la Tierra, para que perdieran su inclinación a encarnar sobre ella, y que tendieran a retirarse, como almas, de la Tierra, a fin de encontrar un reino y  un planeta propios. El efecto de esta influencia fue anulada por el liderazgo de aquellos poderes que nosotros llamamos las jerarquías Regulares, por lo que la cualidad de  imaginación y fantasía de los griegos, que también influyó en su vida social, se transformó en gozo en el medio terrenal. Los griegos recibieron en su naturaleza una alegría por la vida de la Tierra y de los sentidos tal, que no tenían ningún deseo de vivir simplemente en el mundo de la imaginación, donde su alma se alienaría de la existencia terrena, sino que se inclinaron más bien a la actitud expresada en las bien conocidas palabras: “Es mejor ser un mendigo en la Tierra, que un rey en el reino de las sombras” Esta alegría de vivir entre el nacimiento y la muerte permitió a los poderes Regulares evitar a los griegos el peligro inherente en el plan de los poderes luciféricos, es decir, alejar las almas de los hombres para que los cuerpos aún por nacer en la esfera terrenal hubieran permanecido sin yoidad, y las almas hubieran partido a un planeta especial propio.

En la cultura romana, por otra parte, el objetivo de Ahriman era ayudar a Lucifer modelando el Imperio Romano y lo que le siguió, de tal manera que se habría convertido en un gran mecanismo terrenal para los seres humanos sin yoidad. De este modo, habría resultado de gran ayuda a Lucifer. Mientras que el deseo de Lucifer era extraer el zumo de los limones para sí mismo, por así decirlo, Ahriman, actuando en el Imperio Romano, se propuso exprimir minuciosamente los limones y crear una organización estatal completamente mecanizada. Así es como Ahriman y Lucifer colaboran entre sí. El plan fue frustrado por el desarrollo, en un sentido eminentemente egoísta, en el pueblo del Imperio Romano de la noción de Civis, el ciudadano. El egoísmo humano, como se recordará, sólo puede desarrollarse durante la existencia física terrenal. De esta forma el plan de Ahriman para convertir a los hombres en seres sin yoidad quedó frustrado. Fue precisamente la desolación, la falta de fantasía en la cultura romana, el egoísmo en la política romana y en el sistema de derechos, lo que frustró el plan de Ahriman.

Las épocas griega y romana fueron una gran desilusión para Ahriman y Lucifer. Una vez más no habían alcanzado su objetivo. El destino de Ahriman y Lucifer es trabajar con sus fuerzas en la evolución de la Tierra y repetidamente hacer los mayores esfuerzos para detener el progreso más amplio de la evolución, tratan de establecer un reino para sí mismos, y tienen una y otra vez que sufrir la desilusión. Como dije anteriormente, preguntar por qué Lucifer y Ahriman son incapaces de percibir que sus anhelos, en última instancia, no servirán de nada es juzgar lo espiritual según los estándares humanos. Lucifer y Ahriman tienen una facultad de juicio diferente a la del hombre. No podemos juzgar desde el punto de vista humano lo que se observa en el mundo espiritual. Si lo hiciésemos, pronto nos estaríamos considerando mucho más inteligentes que un dios o un ser que pertenece a un orden jerárquico superior. Como sabemos, Lucifer y Ahriman, aunque son espíritus retardados, pertenecen a un orden jerárquico superior al humano. Por tanto, es comprensible que estén desilusionados en repetidas ocasiones, pero sus esfuerzos comienzan siempre de nuevo.

Luego vino la quinta época post-Atlante, que tiene tareas definidas en la corriente de la evolución espiritual progresiva. Mientras que la vida griega de fantasía, y el egoísmo de Roma iban a desarrollarse en la cuarta época post-Atlante, la tarea de la quinta época era desarrollar el don de la percepción material. He caracterizado esto al llamar al ideal de la percepción material, en el sentido del “fenómeno primordial” de Goethe, la percepción pura, la pura contemplación de la realidad externa. Esta facultad no podía actuar en tiempos anteriores, porque entonces la percepción de la realidad material estaba invariablemente mezclada con lo que provenía de la clarividencia atávica. Los hombres no veían el fenómeno puro, y no vieron la pura existencia externa material como tal. Veían la existencia externa velada en la fantasmagoría de la clarividencia visionaria. Si la gente pudiera observar con más detenimiento, se daría cuenta de que, incluso en la historia, esto es así. Platón no consideraba la vista una facultad tan pasiva como la consideramos durante la quinta época post-Atlante. Platón, el griego, dice expresamente: “La vista consiste en una especie de fuego saliendo del ojo a los objetos”. Platón, por lo tanto, aún sabía algo acerca de la actividad de la vista. Esta actividad tuvo que ser dejada de lado, olvidada, perdida, a fin de que una facultad diferente, perteneciente a la quinta época, pudiera surgir. Esta facultad de la quinta época, que dura desde el principio del siglo XV hasta el cuarto milenio, consiste en el desarrollo del don de la imaginación libre que surge en la completa libertad interior. Por un lado, el fenómeno primordial, por otro, la imaginación libre.

Goethe habló del fenómeno primordial y también de la imaginación libre. Se ha hecho referencia en muchas ocasiones a lo que dice en el Fausto. Aquí tenemos el comienzo de lo que debe incorporarse a la evolución durante la quinta época post-Atlánte. La quinta época recibirá de ese modo su sello. Pero en esta misma época, los seres humanos tendrán que luchar contra los ataques de los poderes luciféricos y ahrimánicos, que serán más fuertes que los que pusieron en marcha en los días de la cultura griega y romana. De nuevo en esta época posterior el objetivo de los poderes luciféricos y ahrimánicos es alejar las almas de los hombres de la vida terrenal por un lado, y por el otro mecanizar la vida terrenal misma, para que su forma externa devenga tan plenamente mecanizada, que sea imposible para el yo humano vivir en el orden social terrestre. Por lo tanto, se alejaría de la Tierra para entrar en una vida aparte, en un planeta separado.

Cuando hablamos de los ataques de los poderes luciféricos y ahrimánicos, las cosas que están siendo aquí indicadas estaban preparadas de antemano. Estos ataques comienzan realmente a actuar por primera vez durante el siglo cuarto o quinto de la quinta época post-Atlante, pero en el trasfondo de la historia del mundo, incluso antes del comienzo de esta quinta época, los poderes luciféricos y ahrimánicos hicieron una completa e intensa preparación. Su plan era dominar todas las facultades y las fuerzas de la voluntad humanas bajo el anhelo de estar alejados de la Tierra, para abandonarla y construir un cuerpo planetario separado, mientras que la Tierra iba a ser abandonada y desolada. Como digo, se han emprendido los ataques más poderosos. Piensen en lo que confirió a la cultura su tono básico en la época de la Atlántida. Lucifer y Ahriman desean, durante el período post-Atlante, interponer la antigua cultura atlante en todas partes para que las facultades impartidas por los poderes Progresistas se vuelvan primitivas para la quinta época post-Atlante y los seres humanos deseen partir. El intento, por lo tanto, consistió en poner al servicio de un mundo más allá de la Tierra todo lo que se desarrolló, como he señalado. Así, desde ambas partes, desde Lucifer y desde Ahriman, el espíritu que reinó en la antigua vida de la Atlántida iba a ser revivido con el fin de que los impulsos relacionados con aquella vida antigua pudieran entrar en la evolución de la quinta época post-Atlante.

Ustedes recordarán que en tiempos de la Atlántida los impulsos en las almas de los hombres estaban dirigidos hacia el Gran Espíritu, que era designado por una palabra o sonido del que aún existe un eco en el Tao chino. Tal fue la designación del Gran Espíritu en el momento de la Atlántida. El empeño luciférico y ahrimánico consistió esencialmente en poner, lo que había llegado tardíamente y lo que aún estaba por llegar, al servicio del Tao, al servicio del Gran Espíritu. Este no era, por supuesto, el Gran Espíritu que había reinado en la Atlántida, sino un ser que había llegado después de él, una especie de hijo pequeño. Lucifer y Ahriman trataron de resucitar los impulsos de la Atlántida contando, no con los poderes Regulares de la quinta época post-Atlante, sino con los impulsos que habían quedado atrás al servicio del Gran Espíritu Tao. La única posibilidad de lograr este fin era la transferencia de los impulsos que habían actuado en la cultura de la ahora sumergida Atlántida, a las regiones que habían emergido después de la inundación de la Atlántida. Así, una parte de lo que había logrado el Gran Espíritu pasó a Oriente, a Asia, por así decirlo, donde se fueron estableciendo ciertos cultos de misterios durante los siglos X, XI y XII.

Estos cultos mistéricos asumieron un determinado carácter en la medida en que supusieron una renovación, un renacimiento, del antiguo culto de Tao en su forma original, no en la forma en la que todavía existe entre los chinos decadentes que lo han intelectualizado. Estos cultos de Misterios en Asia fueron un renacimiento de aquella clase de iniciación que llevó a una percepción real de lo elemental espiritual, viviendo y obrando bajo del mundo material de los sentidos, y llevó también a la percepción real del Gran Espíritu. Algunos sacerdotes de estos Misterios de Asia se iniciaron en el antiguo culto Atlante, que naturalmente les condujo a engaños, porque no era adecuado para esta época posterior. Uno de estos sacerdotes había alcanzado una etapa tan avanzada en su iniciación asiática que poseía pleno conocimiento de la naturaleza de los impulsos de la Atlántida y fue capaz de mantener conversaciones reales con el sucesor, el sucesor ilegítimo, del Gran Espíritu Tao. Fue él quien, en Asia, transmitió la inspiración que había recibido a través del Gran Espíritu, a un poder externo, mundano, a un discípulo que entonces se hizo conocido en la historia como Gengis Khan.

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Genghis Khan fue el discípulo de un sacerdote que había sido iniciado en los Misterios de Asia, e inculcó en Genghis Khan lo siguiente: “Ha llegado el tiempo de que la Justicia divina recorra la Tierra. Se te ha asignado la tarea de  poner en funcionamiento esta Justicia divina, y debes ahora colocarte a la cabeza de todos esos hombres que, partiendo de Asia, pueden promulgarla por toda la Tierra.” Intentos similares que tomaron como modelo la campaña de los hunos, etc., habían fracasado, pero ahora, esencialmente a través del impulso dado por este sacerdocio de Asia, la campaña mongol se puso en marcha. Esta campaña estaba destinada a llevar a la cultura europea influencias que hubieran provocado que las almas de los hombres creyeran en la Justicia divina, que cayeran bajo su dominio, y poco a poco abandonaran la Tierra sin ninguna inclinación a volver. Así  la cultura terrenal habría sido destruida. Este fue el propósito interno de los ataques mongoles que se extendieron desde Asia, y que, como ustedes saben, no fueron derrotados por los hechos físicos.

Sorprendentemente, en la batalla de Liegnitz en el siglo XIII, los mongoles no fueron vencidos, sino que siguieron siendo los vencedores. Entonces, de forma inexplicable, retrocedieron hacia Asia, dejando de adentrarse en Europa. Así pues aquí también hay evidencias externas reales de que se puso en funcionamiento un contragolpe manifestándose de forma espiritual. Como se ha dicho, los europeos no vencieron a los mongoles en Silesia, los europeos fueron derrotados. Aunque los mongoles fueron los vencedores, regresaron a Asia. Pero, en cierto sentido, como la arremetida puramente externa no llegó a pasar, o no llegó muy lejos, los impulsos permanecieron en Europa, en un estado de destilación en el que tendrían que actuar en la quinta época post-Atlante. Así, en los impulsos culturales que vinieron de Oriente es evidente, aunque aún no se perciba, lo que iba a ser llevado a Europa como consecuencia de los misterios del Gran Espíritu.

Otra parte de la cultura de misterios de la antigua Atlántida se abrió camino, no hacia el Este, sino hacia el Oeste, hacia las tierras de América, descubiertas posteriormente por los europeos. Allí vivió la parte más ahrimánica de la cultura post-atlante irregular  (retardataria). Mientras que la parte luciférica vivió predominantemente en Asia, la parte ahrimánica actuó más en América. Dentro de América iban a surgir impulsos que luego podrían instilarse desde Occidente. Como aquellos otros impulsos podían actuar desde el Este, estos impulsos pudieron infiltrarse desde el Oeste con el fin de que pudiera llevarse a cabo el ataque ahrimánico durante la quinta época post-Atlante.

Por lo tanto, en el oeste, se promulgó el lado más ahrimánico de la cultura superviviente de Misterios de la Atlántida. Esto condujo a la creación de Misterios que, inevitablemente, provoca la más repugnante impresión a aquellos que han crecido en la sensible cultura de los tiempos modernos, y no les gusta escuchar la verdad, sino sólo la bienaventuranza, como se suele decir. Estos misterios post-Atlantes se desarrollaron especialmente en el suelo de México. Los misterios se establecieron allí, pero se extendieron sobre una gran parte de América que los europeos todavía no habían descubierto. Si los impulsos e influencias de estos misterios hubieran salido victoriosos, estos se habrían llevado las almas de la Tierra. Por este medio, el servicio prestado por Ahriman, el de exprimir los limones, habría sido efectivo. La Tierra poco a poco se habría convertido en un desierto, teniendo sobre ella únicamente las fuerzas de la muerte, mientras que todas las almas vivas se habrían ido a fundar otro planeta bajo el liderazgo de Lucifer y Ahriman.

Para llevar a cabo la parte ahrimánica de esta tarea, era necesario que los sacerdotes de los misterios ahrimánicos de la Atlántida adquirieran facultades que permitían poseer los más altos grados de control y dominio sobre todas las fuerzas de la muerte en el obrar terrenal. Estas fuerzas hubieran hecho de la Tierra, junto con el hombre físico —pues las almas iban a partir— una esfera puramente mecanicista, un gran reino muerto en el que ningún yo podría tener lugar. Estas facultades habrían tenido que estar relacionadas también con el dominio del elemento mecánico en todo lo vivo, del elemento mecánico en toda vida. Por esta razón, estos misterios tuvieron que instituirse en una forma verdaderamente diabólica, porque las fuerzas que hubieran sido necesarias para los poderosos objetivos de Ahriman sólo podían surgir cuando se alcanzaban iniciaciones de un tipo especial. Así fueron estas iniciaciones de la era ahrimánica post-Atlante en América. Todo el que iba a lograr un cierto grado de conocimiento debía darse cuenta de que este conocimiento se adquiría a través de ciertas facultades de percepción que sólo pueden generarse a través de un acto de asesinato. Así, nadie que no hubiera cometido un asesinato, era admitido a un cierto grado de esta iniciación. El asesinato se realizaba bajo circunstancias especiales. Los escalones conducían a una especie de catafalco, una estructura similar a un cadalso. Se ataba a esta estructura al que iba a ser asesinado y su cuerpo estaba arqueado de tal manera que su estómago podía ser extirpado con un solo corte. Esta operación, la extirpación del estómago, tenía que realizarse con gran destreza. Ciertas experiencias surgían del hecho de haber cortado el organismo vivo con una habilidad tan consumada y bajo unas condiciones tan especiales. Había que adquirir estas experiencias, y a través de ellas podía obtenerse entonces un cierto grado de conocimiento sobre la mecanización de la Tierra. Cada vez que se iban a alcanzar etapas superiores de iniciación, más asesinatos habían de cometerse.

Este culto estaba dedicado al sucesor, al hijo del Gran Espíritu, en la forma que había asumido en América, y que era designado por un sonido que se aproxima a Taotl. Taotl es una distorsión ahrimánica del sucesor de Tao. Este ser, Taotl no apareció en un cuerpo físico, sino sólo en una forma etérica. Sus artes, que eran esencialmente los impulsos para la mecanización de la cultura terrenal y de toda la vida terrenal, se adquirían a través de estas iniciaciones que les he descrito a ustedes.

Ahora bien, estas iniciaciones tenían un propósito definido. Como se ha dicho, el iniciado adquiría poderes reales de magia negra, cuya aplicación habría dado lugar a la mecanización de la cultura terrestre y a la expulsión de todos los yoes, de modo que los organismos nacidos ya no hubieran sido capaces de portar un yo. Pero a medida que las fuerzas en el mundo se encuentran en interacción constante, el que poseía tales poderes también habría llegado a estar encadenado a la Tierra, el iniciado mismo habría estado permanentemente encadenado a las fuerzas de la Tierra. Su acto le unía a fuerzas de las cuales ustedes podrán aprender algo mañana en la representación de la escena del Fausto, si ustedes siguen con atención lo que representan los lemures. Mediante estas prácticas, el iniciado se unía con las fuerzas de la Tierra y con todo lo que causa la muerte. De esta manera, él mismo habría perdido su alma. Se salvó de este destino al provocar que, como resultado de la extirpación del estómago, el alma de aquel a quien él asesinaba perdiera su deseo de volver de nuevo a la Tierra, y también al alma de la víctima se le permitía, a través de la intención del asesino, atraer el alma del asesino al reino que iba a ser fundado más allá de la tierra. El alma del asesino iniciado iba a ser así también atraída al reino de Lucifer y Ahriman.

Se fundaron muchas sectas opuestas con el objeto de contrarrestar este culto diabólico. Una de tales sectas fue la de Tezcatlipoca. Él también fue un ser que no apareció en un cuerpo físico, pero que fue conocido por muchos de los iniciados de México, a pesar del hecho de que vivió únicamente en un cuerpo etérico. Tezcatlipoca fue un ser semejante a Yahvé o Jehová. El objetivo de su culto, actuando en oposición a los cultos a Taotl, era fundar una religión a Yahvé adaptada a las terribles condiciones prevalecientes en México. Tezcatlipoca fue un espíritu parecido a Yahvé.

Otra secta veneraba a Quetzalcoatl. Él también fue un ser que sólo vivió en un cuerpo etérico. Quetzalcoatl fue un ser del que podemos decir que estaba conectado con las fuerzas de Mercurio. Estaba vinculado con el arte de la medicina que tenía un cierto carácter. Estos seres son siempre descritos, por los que pueden percibirlos a través de la clarividencia, de tal manera que la descripción transmite una impresión de la verdadera realidad. Cuando Quetzalcoatl es descrito como una figura con un cuerpo de serpiente, como una serpiente emplumada verde, esto indica a aquellos que comprenden estas cuestiones que él era un ser real, pero que sólo aparece en un cuerpo etérico. Este culto continuó a través de muchos milenios. Era una práctica muy extendida, no en público, sino dentro de los recintos de ciertos Misterios de México, a fin de que los necesarios impulsos culturales post-Atlantes pudieran desarrollarse en secreto de una forma ahrimánica.

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Un tercer movimiento se desarrolló también en esas regiones. Los movimientos contrarios eran necesarios, y si no hubiera habido ninguno, las influencias de estas fuerzas sobre la cultura de Grecia y Roma, y posteriormente sobre la cultura de la quinta época post-Atlante, poco a poco se habrían vuelto tan fuertes que habrían sido invencibles a los poderes progresivos. Así, se desarrolló un movimiento más en contra, como resultado del nacimiento de un ser que vivió en un cuerpo físico, en contraste con aquellos seres que sólo se manifestaban en cuerpos etéricos. El nombre dado a este Ser puede expresarse por una combinación de sílabas que se acerca a Vitzliputzli. Vitzliputzli fue un ser humano, un ser que apareció en un cuerpo físico. En Vitzliputzli vivió la individualidad espiritual que, dentro de un cuerpo humano, asumió la lucha contra los misterios que he estado describiendo. Entre los mexicanos se decía de Vitzliputzli que nació de una virgen que había concebido por la influencia celestial de un ave que se había acercado a ella. Si por medios ocultos, en la medida de lo posible, se investiga la vida de Vitzliputzli en el Hemisferio Occidental, se encuentra este hecho notable. Vivió en la época en que, en el hemisferio oriental, estaba teniendo lugar el Misterio del Gólgota, es decir, entre los años 1 y 33 DC. Este es el hecho notable. Vitzliputzli fue capaz de rechazar de plano a los iniciados más importantes de los Misterios de México contra los que libró una violenta guerra.

Fue un ser humano, un iniciado, no uno de los tres espíritus, sino un iniciado, contra el que luchó Vitzliputzli. Vitzliputzli, un ser suprasensible pero con forma humana, luchó con todos los medios a su alcance en contra del iniciado que había sido responsable del mayor número de asesinatos, que había alcanzado el máximo poder, y de quien se puede decir que si su objetivo se hubiera realizado, habría presagiado la victoria de esta cultura ahrimánica post-Atlante. Vitzliputzli luchó contra él y —como ya he dicho, esto sólo puede descubrirse por medios ocultos— en el año 33 AD logró que este poderosísimo mago negro fuera crucificado. Así, en el otro hemisferio de la Tierra, tuvo lugar un evento paralelo al Misterio del Gólgota, ya que el mago negro más poderoso de todos, fue crucificado por la acción de Vitzliputzli, que había aparecido en la Tierra con este propósito. Como resultado, el poder de estos misterios fue así desarticulado, en la medida que concierne a la cuarta época post-Atlante. Posteriormente fue revivido, sin embargo, y la historia narra el destino sufrido por muchos europeos que fueron a América después del descubrimiento de ese continente. Muchos europeos encontraron la muerte a manos de sacerdotes mejicanos iniciados, que les ataban a estructuras como de patíbulos y extirpaban sus estómagos con experta habilidad. Esta es una cuestión de conocimiento histórico, y fue una secuela de lo que he estado describiéndoles a ustedes.

De esta manera se inculcó el impulso ahrimánico en la naturaleza etérica del mundo occidental. Como ya he dicho, este impulso durante la cuarta época se interrumpió como resultado de la crucifixión del gran mago negro iniciado, gracias a Vitzliputzli. Sin embargo, quedó tanta fuerza que podría haberse hecho un nuevo ataque sobre la quinta época, teniendo como objetivo la mecanización de la Tierra, de tal forma que la cultura resultante, no sólo habría culminado en una masa de artefactos puramente mecánicos, sino que hubiera convertido a los seres humanos en unos homúnculos tan puros que sus yoes se hubieran ido. Los europeos estaban destinados a adquirir conocimientos de este mundo, y de hecho la edad moderna comienza con el pueblo de Europa acercándose a América. Mientras que, por un lado, las campañas de Gengis Khan y sus sucesores iban a ejecutarse como si fueran la Justicia divina, por otro lado, se había preparado una atmósfera de fuerzas elementales salvajes, ahrimánicas, en la que los europeos iban a entrar. En estas cuestiones tiene lugar una plena cooperación entre Ahriman y Lucifer. Por ejemplo, los europeos no iban a ir a ese otro mundo con sentimientos desinteresados y generosos, sino con ansia y codicia de algo que dio paso a todo tipo de engaños. Más tarde fue posible embrutecer lo que al principio estaba revestido de maravillosa fantasía, ya que el descubrimiento por los europeos de la riqueza de la naturaleza exterior de América, dio un intenso impulso a sus ansias y codicia. Pero para empezar, esto iba a tomar una forma más idealista. Por lo tanto, aquí tenemos de nuevo un ejemplo de cooperación entre las fuerzas luciféricas y ahrimánicas que siempre trabajan de la mano.

Un sucesor de Genghis Khan, Kublai Khan, se había establecido en China como gobernante después de que los mongoles hubieran atacado Europa. Desde Europa, un veneciano, Marco Polo, se presentó ante Kublai Khan en China. Marco Polo recibió unas influencias profundas y fundamentales en la corte de Kublai Khan, al estar éste bajo la influencia de la iniciación que les he descrito anteriormente. Él escribió un libro de una naturaleza específica para excitar la imaginación de los europeos sobre el Hemisferio Occidental. Los Viajes de Marco Polo hablaban de una tierra mágica en Occidente, lo que despertó anhelos por descubrirla. Fue este libro el que indujo a Cristóbal Colón a emprender su viaje a América. Así ven ustedes cómo la codicia fue orientada hacia un mundo de fantasía. Las cosas actúan juntas con una previsión extraordinariamente inteligente. Deben darse cuenta que no hay plan en la historia del mundo en el que los poderes del mal no entren también en juego, y que los métodos con que la historia se estudia hoy en día sólo nos permiten observar la vida histórica desde el aspecto exterior. La única posibilidad de adquirir un conocimiento real es relacionar los hechos correctos a la luz de la ciencia espiritual, como el descubrimiento de América en un punto definido del tiempo, y el estímulo del deseo de una tierra de fantasía, siendo este deseo, a su vez, un impulso capaz de alejar a las almas de la Tierra.

El estado de ánimo adecuado para el descubrimiento de América en una época determinada, se creó mediante la descripción de esta tierra de fantasía junto con la incitación al deseo. Se trata de un estado de ánimo que actuó especialmente sobre las fuerzas subconscientes en las almas humanas, y fue capaz de seguir actuando en la vida cultural. Debemos pensar en Marco Polo y su libro como relacionados, sin duda, con lo que motivó a Cristobal Colón a viajar hacia Occidente. Es bien sabido que su deseo era descubrir la tierra mágica, de hecho, esto se menciona en la historia común.

He descrito aquí cómo actúan los impulsos ahrimánicos y luciféricos a fin de efectuar sus ataques sobre la quinta época post-Atlante. Ahora bien, esta quinta época es tal que los seres humanos viven en una esfera intermedia de la vida anímica. La vida anímica del hombre en la quinta época post-Atlante debe protegerse de la percepción directa de las fuerzas ahrimánicas. Es cierto que el hombre debe aprender, a través de la ciencia espiritual, a entrar en sus dominios, pero la vida externa debe ser protegida para que los poderes que se mencionaron ayer y hoy se puedan desarrollar. Estas fuerzas que se han traído a la Tierra en la forma concreta que se ha descrito, actúan bajo el nivel de conciencia ordinaria. El conocimiento de la vida anímica humana no se alcanza por decir, de una forma unitaria: existe un reino de la consciencia, y otro de la subconsciencia y los deseos e impulsos naturales actúan hacia arriba a partir del subconsciente. Es necesario conocer cómo estos deseos e impulsos son traídos a su manifestación sobre la Tierra, y entender los hechos concretos. En la quinta época post-Atlante vemos, en muchos ámbitos, secuelas en la consciencia, que es desarrollada por el alma humana. Podemos imaginar las fuerzas ahrimánicas, que se originaron en la forma descrita, actuando, por bajo del umbral de la consciencia ordinaria, como la lava, como las fuerzas volcánicas bajo el suelo, que emiten humo si se quema un papel por encima. Esto muestra que bajo el suelo hay fuerzas aterradoras que brotan de todas las aberturas bajo tales circunstancias. Lo mismo ocurre con las fuerzas del alma. Por debajo de lo que la consciencia conoce, existen fuerzas que han sido influenciadas por lo que he descrito. Entonces se abren camino hacia arriba. A veces, se revelan sólo un poco, pero en otras ocasiones se abren camino hacia arriba por la fuerza. En la supra-consciencia, las fuerzas luciféricas descargan en el alma igual que el relámpago y el trueno descargan cuando el aire ha de purificarse. Hay poca consciencia de estas fuerzas luciféricas en la quinta época post-Atlante, durante esta época la consciencia del hombre actúa en un reino intermedio.

Las investigaciones sobre lo que está así actuando en el subconsciente, revelan que los ataques ahrimánicos y luciféricos provienen de dos direcciones, y que la cultura se crea realmente por la interacción entre las jerarquías Regulares y las fuerzas luciféricas y ahrimánicas. Ahora, como la cultura adquiere de esta manera un carácter específico, los seres humanos en las diversas regiones de la Tierra son conducidos de diferentes maneras hacia los grandes problemas de la vida. Voy a hablar con mayor amplitud sobre el aspecto del conocimiento, y de sus consecuencias en la esfera de la vida social.

Podemos suponer que algunas fuerzas ahrimánicas fluyen en el seno de la cultura europea desde el reino del subconsciente, a raíz de los impulsos, que hemos hablado. Estas fuerzas ahrimánicas reorientan, en una dirección definida, impulsos que, a su vez, proceden desde las Potencias progresistas del Bien. Se puede decir que han surgido dos clases de problemáticas, dos clases de búsqueda del conocimiento. Pero no debemos decir que la vida humana ha tomado un determinado cariz como resultado solamente de las fuerzas ahrimánicas, porque ha tenido lugar una interacción entre las fuerzas ahrimánicas y las fuerzas normales progresivas. Las mentes de los hombres fueron dirigidas principalmente hacia dos problemas. En primer lugar, el problema de los impulsos e instintos naturales y en segundo lugar, el problema del nacimiento. Estas expresiones se derivan, por supuesto, de los fenómenos más evidentes. Estos problemas abarcan muchos aspectos, pero voy a hablar sólo de ciertos asuntos.

Pensemos en el problema de los impulsos e instintos naturales. Bajo la influencia de las fuerzas que he descrito, la contemplación y el esfuerzo humanos se dirigen a una percepción, a una experimentación, de los impulsos e instintos naturales del hombre. La mente se dirige a estos impulsos y se desarrolla paulatinamente una determinada visión de la vida. El problema de los impulsos e instintos naturales se transforma en el problema de la prosperidad, que asume un carácter predominante. Por tanto, en la quinta época post-Atlante, especialmente en la cultura occidental, ustedes encontrarán anhelos en relación con el problema de la prosperidad, aspiraciones dirigidas a la creación de prosperidad en la vida. Tal esfuerzo se ve influido por las fuerzas que he descrito. Se han hecho investigaciones, por ejemplo, en lo que se puede hacer para que la vida de los seres humanos sobre la Tierra pueda ser tan feliz y próspera como sea posible. La creación de la prosperidad terrenal se convierte en un ideal. Yo no digo que las fuerzas ahrimánicas sean las únicas actuando aquí, las fuerzas progresistas del Bien se hayan también presentes.

El pensamiento acerca de la felicidad y la prosperidad está, por supuesto, del todo justificado. Pero bajo la influencia de Ahriman, ha asumido un cierto carácter como resultado de un principio realmente diabólico. Este principio define el bien de tal manera, que dice que el bien se manifiesta realmente a través de la prosperidad. A través de la prosperidad, de hecho, del mayor número de personas, y relacionado con ello está la miseria de la minoría, como si uno tuviera que describir un organismo sugiriendo que se desarrolla sólo hasta las rodillas y muere a partir de ese límite hacia abajo. En esa identificación de la felicidad con el bien, con la virtud, subyace un impulso ahrimánico. Los griegos, representados por sus más extraordinarias individualidades, fueron impermeables a esta identificación del concepto de prosperidad con el del bien. Pero las influencias ahrimánicas produjeron, en la humanidad de la quinta época post-Atlante, una mentalidad que busca el bien en la prosperidad, en la felicidad. Es desde este punto de vista desde el que deben ustedes estudiar la filosofía de Saint-Simón, y los diversos esfuerzos para descubrir los principios de la economía nacional, especialmente en Europa occidental, y sólo así serán capaces de entenderlos. Incluso el pensamiento de Rousseau no está exento de este impulso. Estas cuestiones deben ser estudiadas de manera concreta y objetiva.

Junto con el problema de los impulsos e instintos naturales está el de la existencia sensorial, la existencia en el mundo material de los sentidos. En la quinta época post-Atlante, la cultura resultante de la existencia sensorial debería, en realidad, ennoblecerse, pero los poderes ahrimánicos deseaban poner esta cultura bajo su propio control. De ahí, por lo tanto, su objetivo de producir una mentalidad que considere que la verdad se encuentra sólo en la existencia sensorial. En este sentido los impulsos ahrimánicos actúan en todo lo que está comprendido en el problema de la existencia sensorial, de la existencia en el mundo de los sentidos. Este problema de la existencia sensorial se encuentra estrechamente relacionado con el problema del nacimiento, así como los de la felicidad y prosperidad están relacionado con el problema de los impulsos e instintos naturales. Con el fin de reivindicar la existencia sensorial y hacer que los hombres, a través del instinto, considerasen el conjunto de la evolución como un proceso material, la génesis del ser humano en el nacimiento se relacionó directamente con la evolución de los animales. Ahí se puede ver el hilo conductor sobre el problema del nacimiento. Los pensadores y buscadores de la quinta época desde el siglo XV, han estado profundamente concentrados en la cuestión de los procesos del nacimiento del ser humano. Aquellos que entienden las conexiones conocen las implicaciones del problema: “¿Cómo entra el hombre en la Tierra?” El pensamiento se ha dirigido a la cuestión de si el alma pasa al niño a través del alma del padre y de la madre, o si el alma es implantada por Poderes superiores. Abordar el problema del nacimiento, en el sentido más amplio, es tarea de la época post-Atlante, es un problema que se presenta en plena conformidad con el progreso normal y regular, pero se ahrimanizó al hacerse materialista, ya que el hombre se puso en la cúspide del mundo animal y, en comparación con la importancia atribuida a la existencia sensorial, el alma ha quedado fuera de consideración.

Vemos, pues, fluyendo desde un lado, impulsos que tratan de distorsionar el problema de los instintos naturales, y convertirlo en el problema de la prosperidad, de una forma que no se haya concorde a las fuerzas del Bien y la moralidad. Convertir el problema de los impulsos naturales en el problema del Bien y la moralidad, sería actuar en la dirección de las Fuerzas regulares de progreso, pues el desarrollo del Bien y de la moralidad en su totalidad, a partir de la problemática de los impulsos naturales sería descubrir cómo espiritualizar este ámbito en el hombre. Esa es la tarea normal de la quinta época post-Atlante. Debería trabajarse correctamente en grandes imaginaciones, de las cuales hallamos ejemplos en el Fausto de Goethe. Asimismo, como resultado de las influencias ahrimánicas, el problema del nacimiento fue desviado al estudio de la evolución en el mundo sensorial únicamente. El problema de los impulsos naturales se desvió hacia el problema de la prosperidad material, y el problema del nacimiento hacia la evolución en la existencia sensorial.

Teniendo todo esto en mente, podemos ver cómo los poderes ahrimánicos fluyen en la cultura de la quinta época post-Atlante. Ya he dicho que debido a que las fuerzas ahrimánicas se infiltran por un lado, y las fuerzas luciféricas por el otro, los esfuerzos de los hombres se han visto especializados. Si las cosas hubieran sucedido de otro modo, cuatro grandes problemas hubieran llenado los sentimientos de los hombres en todo su trabajo y actividad productiva, incluso hasta la misma labranza de la tierra. El primero de estos problemas es el de los impulsos e instintos naturales, el segundo el problema del nacimiento, el tercero el problema de la muerte, que se ocupa no sólo de cómo el ser humano llega a la Tierra a través del nacimiento, sino también de cómo sale de ella a través del  portal de la muerte. El cuarto es el problema del Mal.

El que la preocupación del hombre respecto a estos cuatro problemas, no haya estado distribuida equitativamente a lo largo de la quinta época, se debe al hecho de que, por un lado, Ahriman ha desviado el problema de los impulsos naturales hacia el de la prosperidad, y el problema del nacimiento hacia el de la existencia material en el mundo de los sentidos, evitando así la verdadera solución de estos problemas. Una vez más, por otro lado, Lucifer ha dirigido el pensamiento de la cultura que es más oriental en su caracterización, hacia el problema de la muerte y el problema del mal. Ustedes pueden ver cuán fundamentalmente la totalidad de la vida espiritual de Rusia está dominada por los problemas de la muerte y del mal, al igual que la vida espiritual de Occidente está dominada por los problemas de los impulsos naturales y del nacimiento. En los escritos de Soloviev, el pensador ruso más poderoso de los tiempos modernos, se evidencia por doquier que su mente se ocupa, por un lado con el problema de la muerte, y por otro, con el problema del mal. Así como el problema de los impulsos naturales se convierte en el de la prosperidad, del mismo modo al examinar el problema del mal, el pensamiento del hombre se dirige a la cuestión del pecado, de la vida pecaminosa. Por lo tanto el problema del pecado, de la redención, de la purificación del pecado, no se ha abordado en ninguna parte de manera tan profunda como se ha abordado en Oriente. Pero, al mismo tiempo, los esfuerzos realizados para resolver este problema han sido algo irregulares. El problema del mal y el problema del pecado han sido utilizados por los poderes luciféricos a fin de que, al dirigir el pensamiento al pecado y al pecar en la vida del cuerpo carnal, las almas pudieran ser alejadas de la vida terrestre.

En tanto que en Occidente, Ahriman hace todo lo posible para encadenar al hombre a la existencia sensorial en la Tierra, para fundar un reino donde se piense que el bien reside en la prosperidad, y donde los impulsos naturales de los hombres encuentren por tanto satisfacción, desde Oriente viene el aborrecimiento del pecado, como resultado de lo cual las almas se desviarán de la Tierra, alienadas de ella por Lucifer. Desde Oriente la atención se dirige al problema del pecado y el problema de la muerte. Por lo tanto, en Oriente, hay mucho pensamiento contemplativo dirigido a cómo se vence a la muerte a través de lo que aconteció en Cristo mismo. Se buscan impulsos para la vida en la Resurrección. Implícito en lo que dije hace una semana, que el Oriente se dirige más a Cristo y el Occidente más a Jesús, hay esta verdad: que el Oriente tiene necesidad del Resucitado, el Espíritu que no se manifiesta en la existencia material, pero que supera la existencia material. Este es el problema de la muerte. En un tratado que es probablemente uno de los más bellos escritos de Soloviev, dice que si la muerte como fenómeno físico, como hecho físico, significara el final de la vida humana, el hombre se asemejaría a todos los demás animales, no sería un hombre en absoluto, sería un animal. A través de la muerte del ser humano se asemeja a los animales. A través de la maldad de la que es capaz, se vuelve aún peor que los animales. Esta es una indicación directa de que el pensamiento de Soloviev se ve influido por el problema de la muerte, y por el problema del pecado y del mal. Pero nos encontramos en todas partes reflexiones acerca del conocimiento relativo al alma, como por ejemplo, cómo el alma no se ve afectada por la muerte, y la vida externa está organizada de manera tal que, incluso en sus expresiones justificables, tiende a tomar un camino que la aleja de la Tierra. Por eso, en Oriente hay tantas sectas que someten y mortifican la naturaleza corporal, que inundan el cuerpo de muerte, por decirlo así, esforzándose por llevar al absurdo la vida de los impulsos naturales y el acto del nacimiento, a través de tendencias al sacrificio y similares.

En Occidente existe el peligro de encadenarse dentro la vida de los sentidos, mediante lo cual esta vida se convertiría en una vida sin la presencia del yo. Porque si sólo la prosperidad se estableciese sobre la Tierra, el yo nunca habitaría en ella. Si el Bien sólo pudiera establecerse mediante la extensión de la prosperidad, surgiría un estado de cosas como lo que sucedió en la antigua Atlántida. En el período intermedio de la cultura atlante, también, se dieron grandes impulsos que habrían conducido a un estado de prosperidad en su curso ulterior. En la forma y en los efectos de lo que los hombres sintieron primero como un impulso del Bien, percibieron un panorama de prosperidad, y así se entregaron a la prosperidad, se dieron por entero a ella. La Tierra tuvo que ser purgada de la cultura atlante, porque, del Bien, los hombres sólo habían conservado el elemento de la prosperidad. En la era post-Atlante, Ahriman se esfuerza por medios directos para instituir una cultura de la mera prosperidad. ¡Esto sería exprimir el limón, acabar con él! Los yoes humanos ya no serían capaces de vivir si la prosperidad fuera el único objetivo perseguido por la cultura. En resumen, la prosperidad, el Bien, y la Virtud no son conceptos que puedan ser intercambiables.

Estamos contemplando aquí profundos secretos de la vida. Un elemento justificado en la fundación de la cultura, un elemento que conduce inevitablemente a una cierta forma de prosperidad entre los hombres, se haya tan distorsionado que la prosperidad por sí se establece como meta. Y una cultura que sin duda permitiera que el alma humana, incluso en la vida, se elevara y conociese tanto la muerte como el mal, está distorsionada de tal manera que se evita desde el principio el contacto con lo que puede producir la muerte y el mal, y la naturaleza corporal es rechazada. Esto fue para satisfacer los objetivos de Lucifer.

De esta forma tenemos que esforzarnos por entender cómo las fuerzas reales y concretas actúan en la existencia humana, y qué es lo que está actuando por debajo y por encima de la vida consciente del alma en la cultura de la quinta época post-Atlante. Si ustedes reconocen este tema central serán capaces de entender muchas cosas. Sólo que no deben dar paso al engaño de que todo lo luciférico y todo lo ahrimánico debe evitarse por estas razones. ¡Esa sería la manera perfecta de sucumbir a estas fuerzas! Toda persona que convive con la humanidad debe darse cuenta de que a Lucifer y Ahriman se les han concedido sus lugares en el mundo. Si no pudiera haber lugar a errores, el ser humano nunca alcanzaría la libertad interior, la libertad nunca podría llegar al hombre si fuera incapaz de formarse la concepción errónea de que la prosperidad y el bien son idénticos, entonces no tendría ninguna oportunidad de superar este error. Si el hombre fuese incapaz de vivir bajo el engaño de que a través de la subyugación de la vida terrenal exterior, puede arrebatarse la victoria a la muerte y al mal, en realidad nunca vencería a la muerte y al pecado. Es necesario que estas cosas sucedan en la vida humana.

Debemos velar por que la lamentable doctrina, “¡Ah! eso es luciférico y debe ser evitado, eso es ahrimánico y debe ser evitado”, no nos obsesione, sino que nos confrontemos a estos poderes de la manera correcta sabiendo que no debemos alejarnos de Lucifer, sino conquistar sus fuerzas para la cultura humana progresiva. Tampoco debemos simplemente mantenernos al margen de Ahriman, sino conquistar las fuerzas de Ahriman para la cultura progresiva de la humanidad. Pues en nuestra cultura deben recibirse estas fuerzas. La batalla se encuentra en el hecho de que el objetivo de Ahriman es llevarse lejos las almas. La tarea de la humanidad es recibir a Ahriman junto con sus poderosas fuerzas —todas esas fuerzas del intelecto, por ejemplo, que son por excelencia las fuerzas del intelecto, pero que también pueden adoptar una forma que es más afín al sentimiento— todas esas fuerzas que se han aplicado, por ejemplo, al problema de cómo se funda un estado. Piensen en el número de personas que han luchado con este problema, algunos de una manera más teórica, otros de una manera más práctica. Se han hecho los esfuerzos más intensos para resolver este problema. Esas fuerzas deben ser arrebatadas para emplearlas al servicio del Bien de la humanidad, y no deben ahrimanizarse al resolver que no tienen nada que ver con Ahriman, o al no preocuparse de lo que, en la problemática social, por ejemplo, se alega que procede de Ahriman. Ello no conduciría a nada.

Lo mismo sucede en lo que se refiere a Lucifer. El impulso de la percepción, del sentimiento, que nos ha dado la ciencia espiritual, debe ayudarnos a enfrentar de manera adecuada las fuerzas que están realmente presentes en el mundo. Los que no están dispuestos a hacer esto son como un hombre que dice, “¡Elementos del mal! ¡Oh, no, no me gustan, no me gustan nada!” Por supuesto, ambas actitudes son unilaterales, pero debemos recordar que el trabajo conjunto del Bien y del Mal, la unión de la maldad y de la bondad, tornan fructíferos los elementos, en el estado de equilibrio que debemos lograr en la vida, al aprender a ser dueños de las fuerzas ahrimánicas y luciféricas. En este estado de equilibrio se haya el impulso que debe compenetrar la existencia, y que es tarea de la ciencia espiritual transmitir. En la medida de lo posible, hablaremos de estas cosas de nuevo mañana.

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Traducido por Luis Javier Jiménez Ordas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

GA171c4. El Surgimiento del espiritismo. La Necesidad del Espíritu para la Ciencia

Del ciclo: Los impulsos internos de la evolución

Rudolf Steiner — Dornach, 23 de septiembre de 1916

English version

Como nuestros amigos que están presentes para el encuentro de la Building Association (Asociación de Constructores) no han escuchado las recientes conferencias pronunciadas aquí, hoy no continuaré con el asunto que nos ha ocupado hasta ahora durante algún tiempo. En vez de ello, haré una disgresión y hablaré durante estos días de cosas que puedan contribuir a una más amplia comprensión de lo que ya se ha presentado, pero que también pueda comprenderse hasta cierto grado por sí mismo. Quiero tratar muy brevemente un pensamiento importante que se ha presentado. Es, efectivamente, algo comprensible desde el carácter completo de la ciencia espiritual, pero se ve profundizado cuando uno añade a su comprensión los hechos que se han presentado en nuestros recientes estudios. Este pensamiento puede expresarse como sigue. La historia humana sólo puede considerarse en su verdadera realidad cuando se aprende a conocer las formas individuales de los poderes espirituales actuantes que hay tras ella, igual que uno sólo puede llegar a conocer la naturaleza cuando uno conoce en su verdadera forma lo que actúa y vive detrás de las percepciones sensoriales.

Hemos recalcado frecuentemente que la ciencia espiritual se haya muy relacionada con lo que comúnmente hoy día se llama ciencia, de la siguiente manera; la ciencia moderna, que la humanidad ha buscado –correctamente y por buenas razones- durante los tres o cuatro últimos siglos, se asemeja a una descripción de letras sueltas que están impresas sobre una hoja de papel. En el mejor de los casos, se asemeja a las reglas fonéticas o gramaticales por las que estas letras se agrupan en palabras o se unen para formar frases. Lo que denominamos leyes de la naturaleza puede compararse con las reglas gramaticales. Así, si examinásemos una página impresa y dijésemos que podemos ver primero un trazo hacia arriba a la derecha, un trazo bajando hacia la izquierda, etc., y después describiéramos las demás letras y quizás incluso las reglas gramaticales pertinentes, esta forma de relacionarnos con una hoja impresa se asemejaría a lo que correctamente se llama hoy ciencia. Pero si no hiciéramos nada más que observar de esta forma, nuestra relación con la hoja impresa sería completamente inadecuada porque también podemos leer. Aquí, avanzamos desde la mera observación y descripción de lo que hay en la página hasta el significado de las palabras. Sólo podemos aprender a conocer este significado cuando avanzamos de la descripción de lo que ven nuestros ojos a lo que nuestras facultades –nuestra mente y su poder- pueden hacer con ello. Mediante esto, nos unimos con el espíritu que rige y actúa en el seno de “estos pequeños seres” que llamamos letras.

En contraste con la ciencia ordinaria, la ciencia espiritual busca leer los hechos del mundo, no describir meramente lo que se ve. Cuando hemos aprendido a hacerlo, los hechos de la naturaleza y de la historia, en la medida en que se nos muestran primero en formas que podemos describir por medio de leyes internas son, figuradamente hablando, como letras que pueden leerse. En este dominio se revela el significado de la existencia, es decir, el significado de la vida y de toda actividad humana en la medida en que la revelación es necesaria para el hombre. También buscamos de esta manera el significado de la evolución histórica y las fuerzas concretas que actúan tras ella, conjurándolo a partir de sí mismo, como si dijéramos, igual que un escritor conjura a partir de sus pensamientos lo que después leemos a partir de los caracteres muertos escritos en la página impresa.

Ahora, hemos tratado de estudiar el significado fundamental de esta época moderna, que describimos como la quinta época cultural post-Atlante. Sabemos que comienza aproximadamente en el período que también es descrito por la historia externa como el período de transición de la Edad Media a los tiempos modernos. Con la excepción quizás de sus últimos siglos, pero incluyendo el XIV y quizás parte del XV, consideramos este período de la Edad Media como perteneciente a la cuarta época cultural post-Atlante, llamándola Greco-latina en concordancia con el carácter fundamental de su vida espiritual y expresión material. Comienza en el siglo VIII antes del suceso del Misterio del Gólgota.

Si consideramos la evolución de la humanidad sólo en la forma que lo hace la historia ordinaria —se ha hablado también de esto aquí y en otras ocasiones— llegamos entonces fácilmente a la idea de que la evolución humana, en la medida en que puede hablarse de ella, siempre ha consistido en el hombre como lo conocemos hoy y siempre ha progresado más o menos de la misma forma. Cuando uno mira hacia atrás, se imagina que se ve la evolución histórica de tal forma que el ser humano permanece inalterado y más o menos exactamente igual. Tal visión no se mantiene ante una verdadera observación espiritual de la historia, como sabemos. La verdad es que la humanidad cambia considerablemente según pasa el tiempo. El hombre de los siglos X o XII de la era cristiana difería más radicalmente del hombre de la actualidad de lo que se cree hoy día, cuando la gente se haya tan poco inclinada a investigar la evolución de la humanidad. Si uno considera la configuración completa de la vida social del alma, la forma de pensamiento y el modo de vida mismo, entonces esta diferencia se hace manifiesta no sólo entre los sabios para los que los problemas de la concepción del mundo, la ciencia y el conocimiento juegan un papel, sino que también se ve en los hombres más simples y primitivos. Aunque el mundo sabe poco sobre ello, el más simple granjero actual es, en su configuración anímica completa, un ser esencialmente diferente  a nivel interior, del hombre de los siglos VIII, IX y X de nuestra Era.

De nuevo, podemos afirmar también de la época moderna que, según ha evolucionado desde los siglos XV y XVI, porta esencialmente el carácter del presente, que completó el primer segmento pequeño de su curso aproximadamente a mediados del siglo XIX. Como hemos mencionado a menudo, este es un punto importante en el tiempo. A menudo he llamado la atención a un dicho que se utiliza incesantemente, aunque es completamente falso cuando se comprende de la manera que se utiliza habitualmente. La naturaleza, dice, no conoce saltos. En realidad, sin embargo, vemos cómo la vida da saltos por doquier. Realmente sólo progresa a saltos. Hablando en el sentido goetheano, es un salto cuando a través de la metamorfosis, la hoja de una planta se desarrolla a partir de la raíz, el pétalo se desarrolla de la flor, de la hoja, y los órganos del fruto se desarrollan del pétalo. Es, sin embargo, convenientemente perjudicial creer que la historia humana procede sin saltos. Tal no es el caso. La historia humana avanza en grandes oleadas que no se continúan simplemente la una a la otra. Más bien, en ciertos momentos lo que viene después de sitúa abruptamente al lado de lo anterior. Los hombres, sin embargo, no están acostumbrados a observar las cosas exactamente o les sorprendería que en la esfera de la evolución se observen poderosas fuerzas que por medio de pausas y períodos, con depresiones y elevaciones ondulatorias, llevan adelante la evolución.

Se podría decir que la conclusión de un particular proceso evolutivo se alcanzó en el año 1840, esto es, a mediados del siglo XIX. En el período desde el siglo XV hasta mediados del siglo XIX, la humanidad estuvo evolucionando facultades bastante diferentes que no estuvieron presentes de la misma forma durante un período anterior. Uno se equivoca completamente si cree, por ejemplo, que la concepción copernicana del mundo o el arte de la imprenta pudieron haber aparecido igualmente en la evolución humana en un siglo anterior al que lo hicieron. El progreso de la evolución genérica humana es tan orgánico como el desarrollo humano individual. Igual que el niño de 12 o 13 años carece de la capacidad de hacer cosas en el mundo que podrían realizar un hombre o una mujer de 35, igual que las facultades deben evolucionar en la vida de un individuo en consonancia con su edad, sucede lo mismo con la humanidad. Las facultades especiales que entraron en acción a través de Copérnico, Galileo y Kepler; y posteriormente con los científicos de los siglos XVIII y XIX, no existieron con anterioridad. En realidad, corresponden a un determinado período de la evolución humana que entra dentro de esos siglos. Los griegos o los romanos no hubieran podido contemplar el mundo en forma similar porque las facultades para hacerlo simplemente no existían en su tiempo. El ser humano individual no se perfeccionaría si no evolucionase gradualmente, desarrollando facultades adecuadas a cada período de la vida; tampoco la humanidad se haría completa a su manera si las facultades, cuyos fundamentos ya existen en la naturaleza genérica humana, no emergieran gradualmente. Que estas facultades se desarrollen, que la humanidad gradualmente desarrolle lo que yace potencialmente en su ser, es el hecho fundamental de la evolución humana.

Ahora bien, ¿Cual es la naturaleza de estas facultades especiales que evolucionaron en el hombre desde el siglo XV hasta el XIX? Son principalmente las fuerzas que hicieron posible una comprensión intelectual del mundo por medio de la razón. Hoy en día, la gente en general cree que la concepción ptoloméica del mundo perteneció a la Edad Media. Después vino la copernicana. Creemos que hemos hecho un maravilloso progreso. Aquellas gentes de la Edad Media eran lo bastante estúpidas como para aceptar algo tan imperfecto como la concepción del mundo ptoloméica y ahora nosotros tenemos, al fin, el verdadero punto de vista.

En realidad, esas personas piensan en tan poca consonancia con la realidad, que no están en disposición de admitir que cuando estemos tan alejados en el tiempo de Copérnico como Copérnico lo estuvo de Ptolomeo, los hombres tendrán de nuevo un concepto diferente de los cielos. El desarrollo de la humanidad está en constante cambio y en ese momento, el sistema de Copérnico se considerará como el sistema de Ptolomeo fue considerado por los copernicanos. Aunque da la impresión hoy en día de ser un absurdo cuando se afirma que otra concepción del mundo, que diferirá en mucho a la de Copérnico, como la de Copérnico difiere de la de Ptolomeo, sustituirá a la concepción del mundo copernicano en el futuro, sin embargo, esta verdad es evidente para aquellos que tienen una comprensión interior de lo que vive y teje en el crecimiento de la humanidad. El método especial de aplicación del intelecto exclusivamente a los fenómenos naturales, que ha creado las ciencias naturales de los últimos tres o cuatro siglos, representa la facultad que pertenece a estos siglos. Es claro para aquellos que saben cómo avanza la humanidad, que ella estuvo en realidad madura, a partir de mediados del siglo XIX en adelante, para el desarrollo gradual de otras facultades. Pero el hombre debe tomar cada vez más las riendas de sus propios asuntos. Más que en cualquier época anterior se le da la tarea hoy de hacer algo para agregar nuevas facultades a las obtenidas en los últimos tres o cuatro siglos ¿Por qué han surgido estas facultades que pueden viva, penetrante y, lógicamente, llegar a dominar la superficie exterior de los fenómenos de modo que puede expresarse entonces en leyes naturales?¿Con qué propósito han aparecido estas facultades que penetran tan poco bajo la superficie de las cosas, y sin embargo, observan de manera tan meticulosa y científica todo lo que está en la superficie?. Han aparecido porque sólo por medio de ellas el hombre puede atravesar una cierta etapa de su desarrollo.

En las primeras edades del hombre existían otras facultades. Cuando retrocedemos en la evolución histórica, nos encontramos que cuanto más lejos lleguemos más posible es que el hombre examinara el mundo espiritual. Pero las facultades que entonces tenía eran tales que no podían utilizarse en libertad. Eran más o menos involuntarias. La fuerza que le permitía alcanzar un cierto conocimiento le sobrevino al hombre en épocas anteriores en forma similar a como el deseo de dormir se apodera de un hombre. Fue, sin embargo, una fuerza que penetró en el mundo espiritual. Para que el hombre diera un paso adelante hacia el logro de la facultad de tomar decisiones libres y el desarrollo de la libertad, tuvo que ser separado de las fuerzas que, en épocas anteriores, lo acercaba más al mundo espiritual, pero que también le permitía una menor libertad. El hombre tuvo que atravesar un período de desarrollo en el que estuvo aislado como por un velo respecto al mundo espiritual para que pudiera crecer en libertad. Sin duda, este desarrollo está lejos de ser completado, pero una primera etapa llegó a su término a mediados del siglo XIX. Los que conocen algo de la vida espiritual, como trasfondo de la vida sensorial, reconocen que desde entonces es una necesidad creciente que se agreguen otras fuerzas a las de la observación y el conocimiento basadas en el simple intelecto. Estas otras fuerzas dormitan en el alma humana y deben ser desarrolladas, incluso como han evolucionado las fuerzas que han llevado a la humanidad a lograr los grandes avances de los últimos tres o cuatro siglos.

Por lo tanto, es por el bien de la libertad que la humanidad haya pasado por el desarrollo intelectual de los últimos tres o cuatro siglos. Este desarrollo intelectual ha llevado a una concepción del mundo que es materialista en un amplio sentido. Es una concepción materialista, que está todavía en pleno vigor dondequiera que una concepción del mundo penetre extensiva o intensivamente en los asuntos mundiales. Por mucho que se pueda decir en los círculos científicos que el materialismo ya ha disminuido, los que se imaginan que ha retrocedido a menudo no tienen la menor idea de lo profunda y firmemente que ellos mismos se siguen manteniendo en los conceptos materialistas. La perspectiva materialista, que es a su manera admirable, ha surgido en los últimos tres o cuatro siglos. No se trata de criticarlo, porque el hombre tiene necesidad de ello, pero no puede, sin embargo, avanzar más allá de una comprensión de lo muerto e inerte. Si sólo predominase la concepción intelectual del mundo en la evolución humana terrenal, el hombre sólo entendería lo muerto e inerte. Toda comprensión de la vida y de lo viviente, por no decir nada de lo espiritual, se perdería. Sólo lo inerte puede ser objeto del tipo de estudio científico que ha hecho progresos tan magníficos en los últimos tres o cuatro siglos. Aquellos individuos, sin embargo, que saben lo que es necesario para la humanidad han disminuido gradualmente durante este tiempo. Ellos entienden por qué ha surgido desde mediados del siglo XIX cierto anhelo, como a través de algún proceso interno en el hombre, de saber algo acerca de los mundos espirituales. Lo curioso es que este anhelo toma una forma que estaba en armonía con el sentimiento materialista de la época. El hombre quería aprender a conocer el espíritu de un modo materialista, ya que los hábitos se han perdido mucho menos rápidamente que los anhelos. Fue a lo largo de las líneas materialistas como el hombre deseaba encontrar el espíritu, y este conocimiento materialista del espíritu estuvo a menudo fomentado y generosamente concedido incluso por aquellos que realmente saben lo que es necesario para la humanidad. De ahí que surgieran las diferentes ramas de la ciencia materialista que se propusieron demostrar que la actividad espiritual subyace detrás del mundo de los sentidos. Todo lo que se ha puesto en marcha a fin de llegar al conocimiento de lo espiritual a través del elemento hipnótico, por medio de la sugestión, e incluso a través del espiritismo, como se le llama, no es sino un intento de investigar el espíritu mediante medios materialistas.

La humanidad se había acostumbrado a reconocer como verdadero solamente lo que había sido verificado por medio de la investigación en un laboratorio o clínica. Ahora, del mismo modo, a través de operaciones externas que siguen precisamente el patrón del método científico natural, se elaboró un método que debería dar pruebas manifiestas del espíritu. Se han alcanzado sin duda resultados importantes en este camino. Además, por supuesto, ha habido una buena cantidad de charlatanería y estafa. En efecto, sabemos que algunos sabios y científicos, que deben ser tomados en serio, se han dedicado a estas cuestiones porque consideraron necesario mostrar al hombre, que de otra manera caería en el materialismo, que existe un mundo espiritual, que nos rodea tal como lo hace lo que vemos con nuestros ojos y asimos con nuestras manos. Así, en el curso de la evolución humana a partir de mediados del siglo XIX, tenemos estos esfuerzos para hacer entender a los hombres que hay un mundo espiritual que nos rodea al igual que hay un mundo que percibimos con nuestros sentidos.

Hemos hablado muchas veces del valor de los conocimientos que se obtienen por medio del embotamiento de las fuerzas de la mente y del alma que son correctas para nuestra época, de tal forma que el hombre se convierte en un instrumento en forma de médium para dejar entrar al mundo de los sentidos todo tipo de realidades y hechos espirituales. Como digo, en repetidas ocasiones hemos hablado del valor —o falta de él— de estos métodos. Hoy quiero dejar claro cuál es el significado que tuvo para la evolución histórica de los hombres el deseo de matar y lisiar justo lo que es lo correcto que posean en este momento, es decir, la visión plena y consciente en el mundo espiritual, y, apartándose de ello, convertirse en un instrumento mediante el cual surge en el mundo físico lo que realmente está a nuestro alrededor espiritualmente.

Corresponde a una necesidad profunda de la evolución histórica, porque el pensamiento consciente, a través de lo que tenía que haber llegado a ser en los últimos tres o cuatro siglos, había sido unilateral en su desarrollo. El pensamiento se había atenuado y, por consiguiente también se había tornado impotente porque tuvo que detenerse en la superficie de las cosas a fin de crear la libertad humana. Pero por esta razón el pensamiento fue bastante incapaz de penetrar bajo la superficie.

La intención era expulsar el pensamiento y orientar el alma humana de nuevo a su constitución primigenia, resolviendo de esta manera la dificultad del pensamiento que se había tornado impotente en la nueva era y no podía encontrar la fuerza para penetrar en el mundo espiritual. Como resultado, surgió algo que está mucho más extendido de lo que la gente común se imagina, es decir, la búsqueda del espíritu a lo largo de senderos materialistas. Con la expulsión del conocimiento consciente en el que los hombres habían perdido la confianza en relación con el mundo espiritual, los hombres desearon sumergirse en el mundo espiritual a través de una forma de conocimiento subconsciente y una disminución de la consciencia. Siempre hubo, sin embargo, otras personas que no llegaron a entrar en este fenómeno de la época sólo instintivamente, como lo hicieron los científicos comunes y la mayoría de los espiritistas, sino que sabían, sin embargo, lo que estaba pasando. Estas personas han existido siempre. Ellos habían depositado grandes esperanzas en el movimiento que acabamos de describir. En general, se puede decir que aquellas personas que han conservado un conocimiento exacto del mundo espiritual durante los últimos tres o cuatro siglos, e incluso hasta hoy, se dividen en diferentes grupos. Estaban aquellas que no esperaban nada de esa forma materialista de investigar el mundo espiritual; pero estaban también aquellas que esperaban que a partir de dicha forma de investigación, los hombres llegaran a la convicción de que no existe un mundo espiritual en nuestro medio. Sin embargo, ningún miembro de este grupo era lo suficientemente sabio como para poder comprobar porqué este enfoque es baldío.

Los estudiantes de la ciencia espiritual que no esperaban nada de este enfoque materialista tenían buenas razones para ello, que se han justificado por las consecuencias que han surgido de esta entrada  —más bien, esta esperanza de poder entrar— en el mundo espiritual. Tomen todo lo que se ha producido en este camino, examinen todo lo que ha salido a la luz desde los orígenes más primitivos de los médiums aficionados y de sus sesiones a los más sutiles frutos que algunos estudiosos han producido en este ámbito —examinen todo esto y hallarán que, con mucho, la mayor parte de lo que ha ocurrido consiste en la reunión de experiencias que aquellos, a través de los que lograron tales experiencias, dijeron que habían recibido de los espíritus de los muertos. De lejos el mayor número de las experiencias fueron descritas como procedentes de espíritus humanos fallecidos. Poco se puede encontrar que no se haya descrito como originado de esta forma. Esta fue sin duda una gran sorpresa para aquellos familiarizados con el conocimiento espiritual que habían considerado este desarrollo con buena voluntad. Que los médiums dijeran que lo que sacaban a la luz se obtenía desde los espíritus de los muertos es algo que debe haber causado la mayor sorpresa porque era la última cosa que uno esperaría cuando se considera realmente la evolución de la humanidad. Se habría esperado algo muy diferente.

Lo que se podía esperar era que por estos medios surgiera un conocimiento del mundo espiritual que, en el momento presente, nos rodea mientras estamos vivos. Eso es lo que uno podría haber esperado encontrar haciendo experimentos, por ejemplo, de cómo un hombre afecta a otro, cómo los hombres del presente están unidos entre sí por hilos secretos invisibles a la ciencia normal, cómo surgen en un alma cosas que se originan en otra alma. En realidad, se establece una red de conexiones espirituales de alma a alma. En la medida en que nos encontramos en el mundo, si, por ejemplo, nos encontramos aquí, entonces no nos limitamos a ver la luz, el entorno, la gente como son externa y físicamente, sino que en la medida en que estamos en el mundo, pasan en todo momento de alma a alma corrientes espirituales de la manera más variada. No se llega a ninguna parte si se habla en términos generales de algún tipo de conexión entre las almas que sea distinguible por los sentidos. La solución se encuentra pensando en lazos individuales entre las diferentes almas. En realidad, estamos rodeados de un mundo espiritual, igual que estamos rodeados de uno físico. Que surgiera esto es lo que podría haberse esperado, pero en realidad poco ha salido sobre esto. A lo largo de los sesenta o setenta años en los que se tratado de entrar en el mundo espiritual por medios materialistas, no se ha aprendido nada sobre los vínculos vivientes que unen a los hombres entre sí. Las manifestaciones y revelaciones de los médiums se han referido siempre a los espíritus de los difuntos. Tampoco, en verdad, podría suceder cualquier otra cosa por este método. ¿Por qué? ¿Qué había estado entonces, ocurriendo en realidad a través de este intento de penetrar en el mundo espiritual?

Como cuestión de hecho, nada se ha logrado que no sea el conocimiento de lo que sale a la luz si se expulsan las mejores cualidades de la nueva época de la consciencia humana y se conduce al hombre a épocas anteriores, a las condiciones subconscientes del alma. Los restos de esta condición subconsciente que se había trasladado a la nueva época estaban ahora al descubierto. Esto fue lo que se reveló. Sólo consideren, entonces, que se había preparado y desarrollado en los últimos tres siglos una consciencia bastante clara. Esta consciencia había velado el mundo espiritual y, al hacerlo, se había llevado el poder de la conexión directa con dicho mundo espiritual. Pero nada se había hecho hacia el desarrollo de nuevas fuerzas para nuevas conexiones con el mundo espiritual. Nada había surgido sino las antiguas conexiones, que discurrían en el sentido de aquello a lo que habían estado vinculados anteriormente. No se unieron con lo que estaba vivo en el medio ambiente contemporáneo, sino con la muerte, con lo inerte. Esto fue así porque la dirección de la evolución del hombre en los últimos tres o cuatro siglos y más, ha determinado tanto el carácter de su alma que en realidad está particularmente adaptado para el conocimiento de los muertos y lo inerte. Aquí en el mundo material, a través de la clase de conocimiento que pertenece a los tiempos modernos, uno aprende sobre lo inerte. A través de las fuerzas que uno extrae desde el subsuelo profundo del alma, no se sabe acerca de la vida, sino de los muertos. Por lo tanto, todos estos experimentos no abrieron a los hombres vivos un camino hacia lo espiritual, sino hacia lo que está muerto, hacia lo que se considera como muerto en el mundo espiritual.

¿Cuál es la naturaleza de este elemento muerto? No se trata de seres humanos, es decir, de las almas que, hablando espiritualmente, son nuestros contemporáneos. Así, si tomamos un experimento de la naturaleza que se ha descrito, realizado en 1870, digamos, no habría dado, al poner al descubierto las fuerzas inconscientes del alma, una conexión con el presente vivo. De hecho, no se habría producido una conexión con las almas encarnadas en 1870, sino solamente con los aspectos que se habían quedado atrás de estas almas en evolución: en otras palabras, con los restos sueltos que se desintegran poco a poco en la existencia terrenal, pero que aún se encontraban activos. Sin duda, los médiums siempre interpretaban las cosas de tal manera que decían tener relación con los muertos que estaban espiritualmente aún con vida. Esa fue, sin embargo, una interpretación errónea. En realidad, no era un asunto de las almas como estaban entonces, sino de lo que habían sido en épocas pasadas, o, respectivamente, de aquello en que se habían convertido después de que estos restos se hubieran soltado hace tiempo de las almas. Recuerden cómo he explicado lo que Goethe representa en la escena de los Lemures y sabrán que mucho de lo que se libera del alma en la muerte sigue existiendo. Sólo con lo que realmente está muerto y ya no vive con el alma viviente, es con lo que uno puede conectarse en el mundo espiritual a través de esa vía materialista.

Si, a través de la ciencia contemporánea, se llegaba a un conocimiento de lo material, de lo inerte, de lo muerto, así también a través de este anhelo espiritual que tuvo que ser satisfecho por los senderos materialistas se llegaba nada más que a un conocimiento de lo muerto aunque, claro está, era un conocimiento de lo suprasensible. La ciencia materialista contemporánea, sólo encontró la muerte externa. Esta ciencia, aparentemente espiritual, pero en realidad materialista por sus métodos, encontró lo muerto en su dimensión suprasensible. De ahí que podamos aprender algo inmensamente importante, que a mediados del siglo XIX una época se había cerrado, que la humanidad necesitaba nuevas fuerzas de desarrollo si iba a entrar en lo verdaderamente vivo, que por un período de tiempo sólo las fuerzas que conducen a la muerte, que conducen en todos los campos a lo inerte y al conocimiento y adoración de lo inerte, habían llegado a su cenit.

Uno sólo da a tales cosas el lugar que les corresponde si no se limita a dejarlas actuar en el alma de manera abstracta e intelectual, sino cuando uno las recibe en su profunda importancia moral y las permite ejercer una especie de impresión moral en el alma. De hecho, se nos muestra que, aunque estas facultades intelectuales por medio de las cuales el hombre ha hecho progresos tan espléndidos le han llevado a la cúspide de las metas. Sin embargo, sólo son adecuadas para acercarse a lo muerto. El contenido de la vida anímica humana sólo podía dirigirse gradualmente a lo que está muerto. Para aquel que puede percibir el curso de la evolución del hombre, está incuestionablemente claro de qué manera las más destacadas corrientes del pensamiento moderno conducen más o menos directamente a un culto y adoración de lo muerto, el obrar que se siente en relación con el orden natural material exterior donde se han hecho maravillosos progresos no es sino un culto y adoración de lo muerto. ¿Por qué la gente se haya tan absorbida por los últimos cantos del homúnculo de Hamerling? Porque, después de que Hamerling haya demostrado cómo la humanidad moderna está realmente acelerando hacia una especie de época humanoide, muestra lo que significa para el hombre, respecto a los grandes misterios cósmicos, tratar de elevarse por encima de la gravitación a través de fuerzas puramente mecánicas. Su último canto nos muestra el dirigible, el zepelín antes de que existiera, y todo eso se hallaba todavía en el futuro. Al mismo tiempo, nos hace conscientes de lo que está relacionado con esta mecanización extrema, es decir, el asesinato, la deshumanización de la vida durante el curso del desarrollo civilizatorio humano.

El conocimiento espiritual, sin embargo, nunca se ha extinguido, está siempre salvaguardado en algún lugar, y hay personas de todas las edades que son capaces de conseguirlo. Se protegió incluso durante el período en el que menos contó, desde el siglo XV al siglo XIX, siendo preservado como un fino hilo. Aquellos de los que dije que no tenían expectativas del camino materialista en el mundo espiritual percibieron algo más también. Eran de la opinión de que nuestra moderna manera de sentir y pensar, como se ha desarrollado en los últimos siglos, puede entrenarse y desarrollarse más, de manera que fuera de los lúcidos métodos materialistas se pueda desarrollar poco a poco un conocimiento que puede incluso actuar de una manera lo suficientemente penetrante como para alcanzar bajo la superficie de las cosas y hasta el espíritu. Eso es lo que el verdadero método de la ciencia espiritual debería ser: penetrar en el mundo espiritual por el mismo sendero utilizado por el hombre para penetrar en la naturaleza exterior durante los últimos tres o cuatro siglos. Todo lo que se necesita es un mayor desarrollo de los hábitos científicos que la humanidad ha evolucionado en este periodo. El punto es que de un modo correspondiente, a través de un verdadero esfuerzo y empeño, evitando la indolencia, el hombre tiene que desarrollar aún más los hábitos de pensamiento ya evolucionados.

Pero ahora cabe preguntarse por qué hay tantos que, a pesar de saber algo del mundo espiritual, han guardado silencio al respecto. Debe enfatizarse repetidamente que el conocimiento espiritual siempre estuvo ahí. A pesar de que tuvo que ser desarrollado de diferentes maneras en diferentes épocas, siempre ha existido. ¿Por qué, entonces, muchas personas han tenido miedo de transmitir este conocimiento espiritual? Se ha difundido en nuestro círculo, porque el reconocimiento de la necesidad de hacerlo supera todo. De hecho, sin embargo, sólo ciertas partes del conocimiento espiritual pueden ser impartidas, como ustedes saben, y eso sólo por motivos muy definidos. Ustedes ven, el conocimiento espiritual también existió de otra manera más inconsciente antes del Misterio del Gólgota. Entonces, el hombre se hallaba relacionado con el mundo espiritual de una manera más instintiva de lo que le es posible hoy sin producirle daños. Por otra parte, un gran sector de la humanidad fue omitida porque el sendero hacia el mundo espiritual sólo estaba abierto a los que recibieran la preparación adecuada. Estos individuos fueron preparados de una forma que no se le ocurriría a los que hablan de una preparación para la ciencia que consiste en el conocimiento intelectual.

Hoy en día los hombres son de la opinión de que las cualidades morales de alguien que va a recibir la instrucción son de importancia secundaria y que el conocimiento no depende de las cualidades morales. En tiempos antiguos esto era absolutamente diferente. Entonces, cuando el conocimiento se comunicaba a través de los misterios, se impartía solamente a aquellos que se habían sometido a una disciplina moral especial y estricta. Sin someterse a una estricta disciplina moral, no se podía alcanzar nada más que, como máximo, conocimientos matemáticos, con los que uno puede hacer poco daño, o conocimientos literarios. Sólo se impartían conocimientos a los que se consideraban aptos para ello después de haber experimentado una especie de severa prueba moral. Primero venía la formación hacia la virtud y después la comunicación de la sabiduría. Formación en la virtud y, en particular, la formación del coraje moral eran necesidades absolutas y se consideraban de suma importancia. Debido a la falta de tiempo, no puedo extenderme sobre esto hoy, pero existía la convicción de que el conocimiento sólo puede beneficiar al mundo cuando lo que puede hacer un hombre que sabe, lo hace sólo uno que es bueno. Por improbable que parezca a la gente que considera las épocas anteriores como bárbaras y cree que hoy hemos hecho progresos tan maravillosos —tan maravillosos, de hecho, que miles de personas se bañan en sangre cada semana— en aquellas antiguas épocas existía la convicción de que nadie se debía permitir hacer uso de los conocimientos en lo que hacían, hasta que se hubieran sometido a la disciplina moral más estricta. Aquellos que no lo hubieran hecho iban a vivir simplemente por instinto, dirigidos por los que habían seguido la formación moral y la disciplina espiritual adecuadas.

La época moderna no se encuentra adaptada para la aplicación directa de dicho principio. Simplemente imagínense cómo podría hacerse realidad tal principio hoy, cuando cada uno dice lo que sabe tan pronto como puede —o incluso lo publica— y nadie puede evitarlo. Sería ilusorio pensar que cualquier institución social o lo que sea podría detenerlo. Hoy día es el tiempo de la publicidad. ¿Qué debería, entonces, reemplazar este antiguo principio de permitir alcanzar el Conocimiento sólo a aquellos hombres que habían recibido una disciplina moral? Debería ser sustituido por la garantía de que los conocimientos impartidos por sí mismos deben contener una cierta fuerza que produce verdadera y realmente el bien en sí, para crear por sí mismo lo que es bueno.

La totalidad del movimiento científico-espiritual debe aspirar a lograr este objetivo. Todo el conocimiento que entra en el mundo a través de la ciencia espiritual debe estar tan ordenado que engendre el bien por sí mismo y a partir de su propia fuerza. Ustedes dirán que los esfuerzos que se han hecho en los tiempos modernos con los tesoros del conocimiento inherentes a la ciencia espiritual no han alcanzado completamente este objetivo. No, porque todo tiene que abrirse camino a través de sus diversos obstáculos. El sentimiento oculto del bien en la ciencia espiritual, sin embargo, ha sido la razón por la que se ha luchado, no sólo con la lógica, sino también con el odio. Ustedes se preguntarán, “¿Pero no todas las personas razonables desean realmente el bien?” Como se entiende en general hoy en día, uno podría decir: “Sí, todas las personas razonables desean el bien.” Pero lo que realmente importa no es que alguien piense que le gustaría el bien o que lo desea, sino que lo quiere, que lo tendrá absolutamente. Ese es el punto. Si uno considera los logros de la civilización moderna, desde el punto de vista de sus defectos morales, los defectos morales que trabajan en lo muerto, uno encontrará que el mundo necesita una sabiduría que, además de ser sabiduría, también produzca el bien. La ciencia materialista, sin embargo, es indiferente al bien y al mal. Utiliza lo que crea a partir de la materia igualmente para el bien como para el mal, sirviendo tan de buen grado a un fin como al otro.

Aquí, de nuevo, tenemos un punto en que, si nos fijamos en el mundo como un todo y en su curso de desarrollo, tal vez podamos entrever la necesidad de la ciencia espiritual. No es suficiente con encerrarnos lejos en un pequeño círculo y formar una concepción del mundo. Los círculos más pequeños están rodeados por todos lados por la gran red de la evolución humana. Echemos un vistazo a los resultados manifiestos de la civilización europea en los últimos tres años. Si no seguimos una política del avestruz sino que con el corazón palpitante de verdad entramos amorosamente en nuestro entorno, vamos a ver estos resultados y entender lo que nos traen. Debido a que algunos de nosotros estemos protegidos de lo que está furioso contra Europa hoy, no es motivo para alejarse de la terrible situación a la que la civilización moderna ha sido lanzada. Está allí, como una realidad presente.

Puede ser útil en este momento hacer comentarios sobre una nueva publicación. Se ha estado escribiendo últimamente un libro, bueno en su categoría, que se esfuerza en juzgar, desde la perspectiva del sentimiento humano y la percepción moral, los problemas que han agitado el mundo durante los últimos dos años. Es un buen libro, recientemente publicado, que trata de mostrar con un exhaustivo estudio cómo el hombre puede escapar de la malvada red de la sangre y el odio en la que la civilización moderna se encuentra. Fue escrito por un autor chino que mencioné a algunos de nuestros amigos hace cuatro o cinco años como una personalidad importante, cuando se publicó su primer libro sobre las condiciones europeas. Este nuevo libro de Ku Hung Ming, un gran sabio chino, es bueno y tiene mucho de objetivo. Revela a un hombre que evita los errores que muchos hacen, un hombre que está al margen de estos errores.

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Muchas personas tienen opiniones hoy, muchos dan rienda suelta a una u otra opinión sobre las condiciones de nuestra época. La mayor parte de lo que se presenta, sin embargo, no se dice con el fin de dar expresión a lo que la gente realmente piensa, sino para hacer oídos sordos a lo que realmente existe. Vemos las corrientes de odio fluir en el mundo. ¿Por qué se ponen en movimiento? ¿Por qué se dice esto o aquello? ¿Creen ustedes que los que dicen: “El Papa debería excomulgar a toda una nación”, y lo demandan enérgicamente, creen que realmente han llegado a esta conclusión a partir de hechos objetivos? ¿Creen ustedes que estas personas poseen la calma de un conocimiento objetivo? Lo dicen para acallarse a sí mismos, para no tener que admitir ante sí mismos lo que debe admitirse. Una gran parte de lo que se dice hoy en día está pensado para cerrar los oídos. Algunas personas no admitirán ante sí mismos lo que realmente deberían admitir. Dicen una cosa u otra sólo para evitar decir lo que deben decir.

Este chino, Ku Hung Ming, no procede de esta manera. Él dice: “Cuando uno ve lo que se ha desarrollado en Europa, lo que ha ocurrido y las fuerzas que están en acción, uno no puede hacer otra cosa que admitir que las cosas tenían que producirse como lo han hecho. En su cultivo unilateral, el materialismo que se desarrolló en el siglo XIX, estaba obligado a llegar a estas consecuencias, y está obligado a llegar aún más lejos, terminando en la caída final de la cultura europea”.  Ku Hung Ming está muy convencido de que la cultura europea debe irse a pique si los europeos se niegan a ser como los chinos y si las condiciones chinas no se extienden por Europa. La única salvación para la cultura europea, por lo que dice, es que los europeos se conviertan en chinos, es decir, convertirse en chinos en sus almas. Gran parte de lo que dice es muy impresionante. Uno no debe tomar a la ligera que un sabio actual no encuentre otra manera de salir de la cultura europea que no sea finalmente la fusión de todo —todo lo que ha llevado al absurdo— en buenos principios chinos. No voy a elaborar las ideas de Ku Hung Ming sobre los métodos para hacer una Europa china. Por supuesto, debemos ver inmediatamente que no podemos convertirnos en chinos o regresar a la posición de la cultura china, pero si no hubiera otra salida que la que Ku Hung Ming ve, entonces eso sería mejor que seguir en el camino que la cultura europea ha tomado. Definitivamente sería mejor. Sería mejor convertirse en chinos que seguir avanzando en el curso que la civilización materialista ha seguido hasta ahora, porque la desintegración sería inevitable. No crean, sin embargo, que se puede prevenir por cualquiera de los antiguos medios y métodos.

Como cuestión de hecho, la ciencia espiritual ha estado siempre un poco de acuerdo con las afirmaciones de Ku Hung Ming, no sobre la civilización china, sino más bien sobre la primera parte de su declaración. Promueve por tanto, como su gran ideal, extraer el conocimiento del mundo espiritual que nos lleve de vuelta a él, y que también pueda hacer a los hombres buenos a través de su propio esfuerzo, es decir, un conocimiento actuando moralmente a través de su propia fuerza y generando impulsos morales. Así, como científicos espirituales nuestra respuesta no sería, como Ku Hung Ming propone, “convertirse en chinos”, sino más bien buscar por los senderos de la ciencia espiritual como lograr la fructificación de la cultura europea, puesto que es en realidad la única manera en que puede lograrse. Este esfuerzo hacia nuevas fuentes de conocimiento y actividad humanas es absolutamente necesario para la humanidad europea. Se pueden derramar las más amargas lágrimas sobre gran parte de lo que uno se encuentra hoy en día cuando se lee un libro como el de Ku Hung Ming, pues los tiempos que vivimos son más graves de lo que muchos creen. Hay muchas cosas en la vida humana que separan al hombre del hombre, y es a partir de esta separación de las almas de donde vienen todas las terribles condiciones que estamos viviendo. Esta separación sólo podrá superarse a través de un conocimiento que concibe al ser humano más allá de toda división, a través de un conocimiento que es para cada ser humano. Todas esas divisiones sobre las que los hombres construyen sus sentimientos hoy, en realidad, sólo son válidas aquí en el mundo físico. Cuando uno ve la simpatía y la antipatía vertidas hoy, y cuando observa que sólo provienen de lo no espiritual, entonces en todo esta efusión de simpatía y antipatía reconoce también la negación del espíritu.

Todo el odio racial, por ejemplo, en realidad es también una lucha contra el espíritu. Debido a que esta época nuestra se encuentra tan fuertemente inclinada a luchar contra el espíritu, posee por lo tanto el talento para el odio racial. Aquí está uno de los secretos más profundos de nuestra cultura espiritual actual, la única salida es a través de la captación viva del espíritu.

Basta pensar cómo, en el momento en que nos quedamos dormidos, y nuestro yo y cuerpo astral dejan atrás nuestros cuerpos físico y etérico, estamos en un mundo donde todo lo que lleva a la simpatía y la antipatía, simplemente no existe. En el momento inmediatamente posterior a quedar dormidos, estamos unidos con aquellos a quienes consideramos desde la consciencia de nuestro tiempo con la más profunda antipatía. Tenemos que pasar a través de sus almas en el reino de interpenetrabilidad. Podemos rabiar todo lo que queramos y lanzar diatribas de odio contra este hombre o aquel, pero tan pronto como nos dormimos y entramos en el reino donde todo se entrelaza, debemos pasar a través de las almas de aquellos a quienes odiamos. Los hechos relativos a esas verdaderas realidades deben ahora darse a conocer. Lo que acabo de decir es elemental, pero si uno ahonda en el conocimiento de la verdadera realidad, entonces la misma entrada posee la fuerza para crear el impulso del bien. Uno sólo aprende a conocer el verdadero significado del odio y la antipatía infundadas en el mundo, cuando uno comprueba sus efectos en el mundo espiritual. El que sabe lo que es el odio en el mundo espiritual deja de odiar, a menos que se ponga directamente al servicio de determinados poderes del mal.

Dado que un mayor número de amigos que de costumbre se reunieron aquí para la reunión de la Asociación de la Construcción, yo sobre todo quería hoy hablar seriamente sobre estas cuestiones. Los que han escuchado mis últimas conferencias serán capaces de relacionar lo que ya se ha dicho con lo que hemos estudiado anteriormente. Incluso si no ha sido más que una disgresión, no obstante, puede arrojar luz sobre muchos impulsos que se están adoptando en la evolución histórica del mundo en la época actual.

 

 

Traducido por Luis Javier Jiménez Ordas

 

GA171c3. Los Efectos de los Misterios atlantes en América y Asia

Del ciclo: Los impulsos internos de la evolución

Rudolf Steiner — Dornach, 18 de septiembre de 1916

English version

Es extraordinariamente difícil hablar de las condiciones a las que se aludió en conferencias previas porque, en los tiempos más recientes, en nuestra época de pensamiento materialista, se carece en gran parte de las ideas y conceptos para hacerlo. Deben adquirirse primero a través de la ciencia espiritual. La información que puede ofrecerse se encuentra por lo tanto, más en el ámbito de las indicaciones. Además, hay una razón más, que está determinada por el desarrollo completo de nuestra cultura moderna. Esta razón adicional, que provoca ciertas dificultades al tratar las condiciones que permanecen ocultas al hombre moderno tras el umbral del conocimiento es que, en general, el hombre moderno se ha vuelto algo carente de coraje. Si se desea evitar realmente utilizar la palabra cobarde, no se puede decir de otra manera. Se ha vuelto débil de coraje. La persona moderna prefiere con mucho que su conocimiento le proporcione sentimientos hermosos y placenteros, pero eso no es siempre posible. El conocimiento puede llenarnos de satisfacción interior incluso cuando no transmite exactamente cuestiones placenteras, porque, bien, estas cosas desagradables corresponden a la verdad. En todo caso uno debería encontrar satisfacción en la verdad ya que incluso al contemplar las verdades más terribles uno pueda experimentar una especie de sentimiento de elevación. Como he dicho, no obstante, el hombre moderno es demasiado débil de coraje para eso; quiere sentirse elevado a su manera. Esto, también, se encuentra relacionado con los secretos de la existencia moderna que se harán más claros durante el curso de estudios como los emprendidos ahora.

Las facultades particulares de las que hemos hablado, es decir, el desarrollo de imaginaciones libres en nuestros pensamientos y actos, y una actitud hacia el mundo basada en el fenómeno primordial, sólo pueden ser adquiridas por el hombre moderno cuando se corre un velo sobre ciertos procesos que están sucediendo, cuando no se revelan fácilmente. Así, es también una parte necesaria de la evolución de la quinta época post-atlante, que el hombre no comprenda ciertas cosas que penetran en nuestro mundo sensorio desde los planos infra y suprasensibles. Los sucesos más importantes que se representan a nuestro alrededor ante nuestros propios ojos, en realidad, no son comprendidos en absoluto por el hombre moderno. En cierto modo, está protegido de comprenderlos porque sólo puede desarrollar adecuadamente las dos facultades mencionadas anteriormente bajo esta protección. Los fundamentos para su comprensión de estos sucesos, sin embargo, han comenzado a establecerse. Han progresado tanto, que la evolución no puede seguir avanzando sin que se haga referencia, con cierto cuidado y precaución, a estos asuntos.

El hombre moderno, con su experiencia de lo que sucede a su alrededor y de lo que él mismo hace y pone en marcha, no tiene sino débiles reflejos de lo que está avanzando y surgiendo en su propia naturaleza infrasensoria. En el mejor de los casos, emerge de vez en cuando en forma de imágenes oníricas aterradoras pero ellas, también, son débiles. Lo que está sucediendo en lo infrasensible es desconocido para el hombre actual, y en circunstancias normales conoce poco de lo infrasensible. Por debajo de lo que nosotros, las personas modernas, experimentamos en el alma, se encuentra algo que uno sólo puede describir como fuerzas de erupción. Puede compararse precisamente con el mundo que uno experimenta cuando está sobre terreno volcánico; ustedes sólo tienen que prender fuego a un papel para que se extienda el humo por doquier. Si a través del humo pudieran ver lo que está remolineando y bullendo abajo, se darían entonces cuenta de sobre en qué clase de terreno se sitúan realmente.

Lo mismo sucede con la vida moderna. Observamos que Ernest Renan escribe su Vida de Jesús, y la vemos como vemos una fumarola o paisaje volcánico. Vemos lo que David Friedrich Strauss escribe, y lo describimos como tranquilo y pacífico. Vemos lo que Soloviev escribe y lo describimos también como tranquilo y pacífico. Todo esto se haya escrito tranquilamente como si aún no hubiéramos prendido un trozo de papel para ver los impulsos eruptivos de la humanidad viviendo y actuando bajo el “suelo”.

Se ha dicho bastante realmente con estas pocas palabras. Sólo se necesita un concienzudo pensamiento sistemático para que vean que esto es así. Lo que describimos al final de nuestras observaciones de ayer, vemos que es como vivir sobre un volcán. Está, sin embargo, completamente de acuerdo con el propósito de la evolución el ver las cosas tan pacífica e inofensivamente. Eso es bueno porque debajo de esta paz e inofensividad se están desarrollando las facultades que necesitamos en la quinta época post-atlante. En la mayoría de la gente no se desarrollan conscientemente, aunque en la ciencia espiritual debe hacerse el esfuerzo para que sea así. Por ello, se hace necesario de vez en cuando indicar con cuidado y precaución las cosas de las que uno se hace consciente cuando prende fuego a un pedacito de papel. ¿Por qué es así todo esto? En primer lugar, porque los poderes ahrimánicos tienen algo bastante distinto in mente para esta quinta época. Durante la cuarta cultura post-atlante se quedaron enormemente desilusionados por la evolución romana, como describimos en las dos últimas conferencias. No alcanzaron su meta y por tanto han preparado ataques aún peores para nuestra quinta cultura, pues pretenden lograr de nuevo su propósito.

Ahora bien, ya he mencionado que hay algo que está viniendo a expresión desde dos lados, incluso geográficamente, que estallará como una tormenta en nuestra tranquila y pacífica evolución en esta quinta época post-atlante, predispuesta como lo está a la calma y la paz. Señalé una de estas direcciones cuando les conté cómo Genghis Khan fue inspirado por el sacerdote que había visto a un descendiente del “Gran Espíritu” de la antigua Atlántida. También indiqué cómo se lanzó un determinado ataque ahrimánico desde el Oeste a través de todo lo que siguió al descubrimiento de América. Ha sido superado en cierto aspecto pero continúa viviendo en ello como una fuerza opositora. Uno no debe pensar que las cosas que no se ven no están ahí. Porque lo que las fuerzas ahrimánicas tomaron bajo su control en el Hemisferio Occidental no surgió a la realidad física terrenal exterior, nuestra quinta época post-atlante se ha salvado de los primeros ataques. Pero continúa viviendo en una especie de forma espectral. Está allí y se imprime en los impulsos de los hombres. La gente no sabe nada de ello, sin embargo, y no son conscientes de que vive y se introduce en sus impulsos. Ahora es sólo por medio de situar imágenes paralelas como puedo realmente establecer los fundamentos para los conceptos que ustedes deben crearse y formarse gradualmente, para trabajarlos en meditación. No sería fácil encontrar conceptos en el acervo actual de ideas para explicar lo que vive realmente en los impulsos por debajo del umbral. Ellos ascienden, con total seguridad, hasta la vida anímica ordinaria, pero normalmente permanecen ocultos y no se perciben en la vida cotidiana.

Sobre el suelo del Hemisferio Occidental, que ahora se ha hollado, gracias al descubrimiento de América, han estado tomando forma gradualmente en el curso de los siglos pasados unas condiciones bastante especiales. La población que habitaba esas regiones estaba lejos de alcanzar las cualidades que se habían desarrollado mientras tanto en el Hemisferio Oriental de Europa y Asia. En Occidente vivía un pueblo que estuvo bastante alejado de las capacidades intelectuales que habían evolucionado en el Hemisferio Oriental, pero entre ellos existía un gran número de individuos que habían sido iniciados en ciertos Misterios. Antes del descubrimiento de América, había misterios de las más variadas clases en el Hemisferio Occidental y las enseñanzas que provenían de ellos tuvieron un gran seguimiento. Como un poder central único al que todos seguían y obedecían, se reverenciaba a una especie de espíritu espectral, un descendiente del “Gran Espíritu” de la Atlántida. Este espíritu había asumido gradualmente un carácter ahrimánico porque aún trabajaba con fuerzas que habían sido correctas en la Atlántida o que ya eran ahrimánicas allí.

Cuando el Atlante hablaba de su “Gran Espíritu”, lo expresaba, como hemos visto, en una palabra que sonaba algo así como la palabra “Tao”, que aún se preserva en China. Una contraparte ahrimánica, caricaturizada, apareció en Occidente como adversario del “Gran Espíritu Tao”, pero se hallaba todavía conectado con él. Actuó de tal forma que sólo podía hacerse visible por medio de la videncia atávica, pero dondequiera que desearan su presencia, siempre se mostraba a aquellas personas relacionadas con los extendidos misterios de este culto, para que pudieran recibir sus instrucciones y órdenes. Este espíritu era llamado con un nombre que sonaba algo así como Taotl. Taotl fue así una distorsión ahrimánica del “Gran Espíritu”, un poderoso ser que no descendió a la encarnación física. Muchísimos hombres fueron iniciados en los Misterios de Taotl, pero la iniciación era de un carácter completamente ahrimánico. Tenía un propósito y metas bastante definidas, que eran mecanizar y petrificar toda expresión de vida terrenal, incluyendo la humana, hasta tal grado que pudiera fundarse, por encima de la vida terrenal, un planeta especial luciférico, al que ya nos hemos referido anteriormente. Las almas de los hombres podrían ser extraídas hacia él, mediante la fuerza y la presión.

Como describimos ayer, lo que los poderes ahrimánicos se esforzaron en alcanzar en la civilización de Roma fue sólo un débil eco de lo que aquellos que, bajo el liderazgo de Taotl, se propusieron lograr, y esto en la más amplia y plena medida por medio de las más aterradoras artes mágicas. La meta que aspiraban lograr era hacer de la Tierra entera un reino de muerte, en el que se hiciera todo lo posible por erradicar la independencia y todo impulso interior del alma. En los Misterios de Taotl se iban a adquirir fuerzas que permitirían a los hombres establecer un reino terrenal completamente mecanizado. Con este fin, uno debía, por encima de todo, conocer los grandes secretos cósmicos que se relacionan con lo que obra y vive en el universo y revela sus actividades en la existencia terrenal. Ustedes ven, esta sabiduría del cosmos es, fundamentalmente en su redacción, siempre la misma, porque la verdad es siempre la misma. El punto es, no obstante, si se recibe o no de tal manera que se emplee correctamente.

Ahora esta sabiduría cósmica, que no era maligna intrínsecamente, pero que tenía sagrados secretos en su interior, fue ocultada cuidadosamente por los iniciados de Taotl. No se comunicó a nadie que no hubiera sido iniciado correctamente por el método Taotl. Cuando un candidato había sido iniciado de la manera correcta, las enseñanzas concernientes a los secretos del cosmos le eran impartidas. Ahora bien, era necesario que recibiera estos secretos a través de la iniciación con una actitud anímica muy definida. Tenía que sentir en sí mismo la inclinación y el deseo de aplicarlos sobre la Tierra de tal forma que establecieran ese reino de muerte, mecánico y petrificado. Era así como tenía que recibir los secretos. No se comunicaban excepto bajo una condición especial. No se impartía la sabiduría a nadie que no hubiera cometido previamente un asesinato de una manera determinada. Además, sólo se comunicaban ciertos secretos al candidato después del primer asesinato, pero se le impartían más secretos y más elevados después de cometer más asesinatos.

Estos asesinatos, sin embargo, habían de cometerse bajo condiciones bastante definidas. La víctima que iba a ser asesinada era situada sobre una estructura a la que se llegaba subiendo uno o dos escalones que había a cada lado. Esta estructura como de patíbulo, una especie de catafalco, estaba redondeada por arriba, y cuando la víctima era situada sobre ella, su espalda se arqueaba pronunciadamente. Esta especial manera de permanecer atado al catafalco (altar) proyectaba su estómago hacia el exterior de tal forma que con un corte, que el iniciado estaba preparado para realizar, podía ser destripado.

Esta clase de asesinato engendraba unos sentimientos definidos en el iniciado. Surgían sensaciones que le hacían capaz de utilizar la sabiduría, que se le impartía posteriormente, de la manera indicada anteriormente. Cuando el estómago había sido extirpado, era ofrendado al dios Taotl, de nuevo siguiendo unas ceremonias especiales. El hecho de que los iniciados de estos misterios vivieran para el propósito bastante específico que les he indicado, confería una dirección definida a sus sentimientos. Cuando los candidatos a ser iniciados habían madurado en este camino y habían llegado a experimentar su significado interno, aprendían entonces la naturaleza de la interacción mutua entre el que había sido asesinado y el que había sido iniciado. A través del asesinato, la víctima iba a ser preparada en su alma para luchar por ascender al reino luciférico, mientras que el candidato para la iniciación iba a obtener la sabiduría para moldear este mundo terrenal de tal forma que las almas fueran expulsadas de él. A través del hecho de que se formaba una conexión entre el asesinado y el iniciado –uno no puede decir “asesino” sino “iniciado”- era posible para el iniciado ser llevado con la otra alma; es decir, el iniciado podía abandonar la Tierra en el momento correcto.

Estos misterios, como ustedes admitirán de buena gana, son de una naturaleza de lo más repugnante. Ciertamente, están de acuerdo sólo con una concepción que puede llamarse ahrimánica en su más pleno sentido. No obstante, se iban a crear ciertos sentimientos y experiencias sobre la Tierra por medio de esto. Ahora bien, naturalmente la evolución terrestre no continuaría si, sobre una parte considerable de su superficie, la humanidad y sus ideales se extinguiera completamente. Los ideales en la humanidad, sin embargo, no se extinguieron lo bastante incluso allí porque se fundaron otros misterios diferentes que estaban diseñados para contrarrestar los excesos de los Misterios de Taotl. Estos eran misterios en los que vivía un ser, que no descendió a la encarnación física, pero que también podía ser percibido por hombres dotados de una cierta clarividencia atávica cuando estuvieran preparados. Este ser era Tezcatlipoca. Ese fue el nombre dado al ser que, aunque perteneciente a una jerarquía muy inferior a Jehová, estaba parcialmente conectado a través de sus cualidades con este dios. Actuó en el Hemisferio Occidental contra esos espeluznantes misterios de los que hemos hablado.

Las enseñanzas de Tezcatlipoca pronto escaparon de los misterios y se propagaron exotéricamente. Así, en aquellas regiones de la Tierra, las enseñanzas de Tezcatlipoca fueron en realidad las más exotéricas, mientras que las de Taotl fueron las más esotéricas, ya que se obtenían únicamente de la manera descrita anteriormente. Los poderes ahrimánicos querían “salvar” a la humanidad, sin embargo –estoy ahora hablando según lo pensaba Ahriman- del dios Tezcatlipoca. Se erigió contra él otro espíritu que, para el Hemisferio Occidental, tenía mucho en común con el espíritu que Goethe describió como Mefistófeles. Era ciertamente afín a él. Este espíritu fue designado con una palabra que sonaba como Quetzalcoatl. Fue un espíritu que, para este tiempo y esta parte de la Tierra, fue similar a Mefistófeles, aunque Mefistófeles manifestaba una naturaleza mucho más anímica. Quetzalcoatl tampoco apareció jamás directamente encarnado. Su símbolo era similar al caduceo de Mercurio que se encuentra en el Hemisferio Oriental, y fue, para el Hemisferio Occidental, el espíritu que podía diseminar enfermedades malignas a través de determinadas fuerzas mágicas. Podía inflingirlas sobre aquellos a los que deseara herir para separarlos del dios relativamente bueno Tezcatlipoca. Se prepararon así los poderosos ataques en Occidente que iban a efectuarse sobre el mundo de los impulsos humanos.

Ahora bien, en un determinado momento, nació un ser en Centroamérica que se impuso una tarea definida dentro de esta cultura. Los habitantes antiguos, originales, de México vincularon la existencia de este ser con una idea o imagen definida. Dijeron que había entrado en el mundo como el hijo de una virgen que le había concebido a través de poderes supraterrenales, en la medida en que fue un ser emplumado de los cielos el que la impregnó. Cuando uno hace investigaciones con los sentidos ocultos a su disposición, encuentra que el ser al que los antiguos mejicanos atribuían un nacimiento virginal nació en el año 1 DC. y vivió hasta los 33 años de edad. Estos hechos emergen cuando, como se ha afirmado, uno examina el asunto mediante medios ocultos. Este ser se impuso una tarea bastante específica.

Durante este mismo tiempo en Centroamérica nació otro hombre que estaba destinado por nacimiento a convertirse en un alto iniciado de Taotl. Este hombre había sido iniciado en sus encarnaciones terrenales previas como se ha descrito anteriormente, y a través del hecho de que había repetido muchas, muchas veces el procedimiento que involucraba la extirpación del estómago, que se les ha descrito y que no hay necesidad de repetir, se había equipado gradualmente con un elevado conocimiento terrenal y supraterrenal. Este fue uno de los mayores magos negros, si no el mayor que jamás pisó la tierra; poseía los mayores secretos que se pueden adquirir en este sendero. Se enfrentaba directamente a una decisión trascendental según se acercaba el año 30 d.C., es decir si, como un ser humano individual, iba o no a hacerse tan poderoso a través de la iniciación continua que llegara a conocer un determinado secreto básico. A través del conocimiento de este secreto hubiera sido capaz de dar un corte y un ímpetu a la evolución venidera del hombre sobre la Tierra, que la humanidad en la cuarta y quinta épocas post-atlantes hubiera sido arrojada a una terrible oscuridad, con el resultado de que la meta que los poderes ahrimánicos se habían estado esforzando por lograr en estas épocas, hubiera venido a la existencia.

Entonces comenzó un conflicto entre este supramago y el ser al que se le atribuyó un nacimiento virginal, y uno encuentra en su investigación que dicho conflicto duró 3 años. El ser del nacimiento virgen tenía un nombre que, cuando tratamos de trasladarlo a nuestra pronunciación, se aproxima a Vitzliputzli. Él fue un ser humano que, al contrario que todos los seres que sólo se movían en forma espiritual y que sólo podían percibirse a través de la clarividencia atávica, en realidad se hizo hombre, así continúa la historia, a través de su nacimiento virgen. El conflicto de tres años acabó cuando Vitzliputzli fue capaz de crucificar al gran mago, y lo crucificó no sólo para aniquilar su cuerpo, sino también para desterrar su alma, haciendo de este modo que sus actividades y su conocimiento fueran impotentes. Así el conocimiento asimilado por el gran mago de Taotl fue erradicado. De esta manera Vitzliputzli fue capaz de ganar de nuevo para la vida terrenal a todas aquellas almas que, como se ha indicado, ya habían recibido el impulso de seguir a Lucifer y abandonar la Tierra. A través de la poderosa victoria que obtuvo sobre el poderoso mago negro, Vitzliputli fue capaz de imbuir de nuevo a los hombres el deseo de la existencia terrenal y las encarnaciones sucesivas.

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Nada sobrevivió en estas regiones de aquello que podría haber seguido viviendo si los misterios de Taotl hubieran fructificado. Las fuerzas que quedaron del impulso que vivió en estos misterios sobrevivieron sólo en el mundo etérico. Aún existen infra-sensiblemente, correspondiendo a lo que puede verse si, en la esfera del espíritu, uno pudiera quemar un papel sobre una fumarola. Las fuerzas están allí bajo la apariencia de la vida ordinaria, que es como la corteza superficial de un volcán.

Así, entraron en la formación de la quinta época post-atlante, por una parte, lo que provino del inspirador de Genghis Khan y, por otra parte, lo que siguió actuando como el espectro de los sucesos que habían tenido lugar en el Hemisferio Occidental. No quedaba más que un débil eco de esto cuando los europeos descubrieron América. Pero incluso en la historia ordinaria se conoce que muchos europeos que pisaron suelo Mejicano-Americano fueron asesinados por el sacerdocio decadente, que, aunque ya no tan maligno como en tiempos anteriores, aún extirpaba el estómago, como he descrito. Este fue el destino de muchos europeos que pisaron suelo mejicano tras el descubrimiento de América, y el hecho es conocido incluso para la historia.

La gente reverenciaba en Vitzliputzli a un ser Solar que nació de una virgen, como he dicho. Cuando uno lo investiga ocultamente, encuentra que fue el contemporáneo desconocido en el Hemisferio Occidental del Misterio del Gólgota. Uno puede, ciertamente, describir estas cosas superficialmente como gusta a la gente moderna para evitar producir dolor. Si, a pesar de todo, uno desea el verdadero conocimiento, debe echar un fugaz vistazo sobre estos hechos concretos del pasado, como lo hemos hecho hoy. Sí, cuando contemplamos el alma humana moderna, vemos cómo hacia abajo, en la dirección de lo infrasensible, y cómo hacia arriba, en la dirección de lo suprasensible, está expuesta a extraordinarios y serios peligros, y cómo las fuerzas actuantes permanecen ocultas. Aunque es bueno que sigan siendo desconocidas porque sólo de esta forma puede desarrollarse la quinta época post-atlante. Ahora debe levantarse el velo para que se le pueda añadir consciencia a lo que aún permanece inconsciente, porque ya ha pasado el tiempo suficiente desde que se descubrió América. De lo contrario, si la consciencia no entra gradualmente, estas fuerzas lograrían crecer en importancia, y las condiciones relativamente benéficas del tiempo de inconsciencia se invertirían y se convertirían en la maldición de la humanidad. Después de todo, muchas cosas, que en la forma en que han hecho su aparición han demostrado ser un beneficio, portan en sí la tendencia inherente a convertirse en una maldición para la humanidad.

Deseaba indicarles por medio de esta descripción la clase de cosas que están surgiendo y bullendo bajo la superficie. Ahora abandonemos esta región sub-terrenal y consideremos de nuevo la terrenal, pero sin tratar de hacer ninguna conexión inmediata con el pensamiento entre ambos reinos; podemos hacerlo posteriormente. Consideremos la cuestión de cómo esa extraordinaria y brillante Vida de Jesús de Ernest Renan, fue escrita de tal forma que Jesús es representado como un hombre que vagó sobre la Tierra como he descrito. Una personalidad tan dotada como Renan no fue consciente del trasfondo sobre el que escribió precisamente esta vida de Jesús. Tal trabajo fue escrito a partir de impulsos bastante definidos pero que permanecen en el inconsciente. Los impulsos a partir de los cuales se escribió este libro pueden considerarse colectivamente como un impulso o instinto fundamental que hasta ahora ha producido sólo lo que es bueno –dentro de ciertos límites, relativamente bueno- porque es un excelente trabajo en su clase. Muchas otras cosas se han hecho a partir de este mismo impulso. Sólo he escogido este ejemplo en la esfera del conocimiento, pero uno podría también escoger ejemplos de la vida. Aquí, sin embargo, uno entraría en esferas en las que la gente se irrita fácilmente.

El libro de Renan está escrito a partir de un impulso fundamental que trata de alcanzar un objetivo específico, es decir, observar de una manera puramente externa lo que conocemos como hombre, verle únicamente como es cuando se sitúa fuera en el mundo. He escogido este ejemplo de la vida de Jesús porque, impulsado por este instinto, Renan se aproxima aquí a la personalidad más sagrada de la humanidad y Le describe de tal forma que se sitúa ante nosotros sólo como mera personalidad exterior. Si continuase incrementando indefinidamente, ¿hacia dónde nos conduciría eventualmente este impulso natural? Nos conduciría a un punto en que los hombres ya no se sentirían inclinados a mirar en sus propias almas cuando observasen el mundo. Renan ha llegado tan lejos que ya no confía en sí mismo para mirar en su propio yo cuando habla de Cristo Jesús. Habla sólo de la figura histórica y se esfuerza en percibirla exteriormente. Esto proviene del instinto de perderse gradualmente en la humanidad, llegando así a ver a cada personalidad sólo exteriormente, no respondiendo ya a lo que se refleja en el alma propia desde otro ser humano.

Aquí, el impulso natural de la percepción del fenómeno primordial es llevado a un extremo: el mundo exterior va a percibirse sin perturbar la vida interior en modo alguno. El perfeccionamiento unilateral de este impulso apunta a una sociedad humana en que las personas sólo se observan exteriormente entre sí cuando se encuentran. En muchos aspectos el presente inmediato nos muestra lo lejos que ha llegado el impulso, porque ya está asumido actualmente, que la gente ha de ser entendida cada vez menos a partir de sus cualidades anímicas interiores y cada vez más de una forma puramente externa. El falso cultivo de la idea de “nación”, en particular, etiqueta a un hombre con la nacionalidad, una condición externa cuando se compara con la naturaleza anímica interna. Entonces es juzgado en relación con su nacionalidad y es de ese modo moldeado en la vida de tal manera que llega a ser contemplado sólo como alguien perteneciente a una determinada nación más que por su propio carácter y cualidades individuales. Esta es una de las fuerzas que rinde un gran servicio a su impulso natural. Mediante este impulso la humanidad terrenal tendería a encerrarse cada vez más dentro de fronteras nacionales, que se harían infranqueables en el futuro. Así, a partir de este primer impulso, surge la imagen de cada ser humano individual permaneciendo de una forma meramente externa en el mundo.

Ahora observemos el otro impulso. Sería tal que a través suyo solamente consideraría las experiencias interiores, sin prestar ninguna atención al hombre exterior y percibiendo sólo aquello que puede vivenciarse interiormente, lo que puede percibirse directamente en el alma. Si uno hace de este impulso un criterio de conocimiento en lo relativo a la figura de Cristo Jesús, entonces el interés en Su figura decaería naturalmente y se centraría solamente en el Ser de Cristo. Si este impulso se extendiese, no habría ningún interés en Jesús como figura histórica, sino solamente en el estudio del Ser del Cristo. Es el opuesto del otro impulso y él, también, está ahora luchando por generalizarse en la humanidad terrenal. Si lo lograra, la gente pasaría unos al lado de otros, meditando cada uno sobre sí mismo en el seno de una rica vida anímica. Pasarían unos al lado de otros sin sentir siquiera la necesidad de comprender el carácter individual de aquellos que les rodean. Todos desearían únicamente vivir en el hogar de su propia alma, por así decirlo. En la esfera del conocimiento este impulso inspiró a Soloviev en su tratamiento del Ser más sagrado de la humanidad. Él tuvo interés sólo en el Cristo y no en el Jesús histórico.

Ustedes pueden observar ambos extremos a los que el hombre moderno está tendiendo. Uno es el impulso, el instinto, de ver solamente el mundo desde el exterior, de llevar el fenómeno primordial hasta un extremo. El otro es concebir el mundo sólo interiormente en forma de imaginaciones libres. Todo esto se encuentra en sus comienzos y hasta el presente se ha desarrollado en formas admirables y benéficas, pero también tiene una fuerte tendencia a invertirse. Igual que La Vida de Jesús de Renan es una obra maestra de la descripción externa, del mismo modo las representaciones de Soloviev sobre el Ser de Cristo son las más elevadas que podían haberse creado en esta esfera en la actualidad. Son impulsos sanos. Sin embargo, representan el impulso que, en su cultivo unilateral, haría retroceder a cada hombre a su propio “hogar”.

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En contraste, debe surgir un conocimiento a través de la ciencia del espíritu, un conocimiento que puede resumirse en dos frases; que me gustaría especialmente inscribir en sus almas hoy. La primera es: Un hombre nunca puede llegar a una vida interior personal realmente positiva, honrada y fuerte sin desarrollar el interés más afectuoso hacia otros hombres. Toda vida interior que busquemos será falsa y seductora si no va acompañada de un bondadoso interés por el carácter y cualidades de las otras personas. Deberíamos dar por hecho inmediatamente que nos encontramos interiormente como hombres cuando tomamos interés por las cualidades ajenas. Entrar amorosamente en las individualidades de otras personas, que se haya unido a veces con una profunda experiencia de la tragedia de la vida, es lo que puede llevarnos al autoconocimiento. El autoconocimiento que busquemos solamente por medio de la profundización en nosotros mismos, nunca será verdadero. Profundizamos en nuestra propia naturaleza interior al conocer a otras personas con un pleno interés. Pero esta afirmación como se ha expresado aquí ahora, implica algo que no puede llevarse a efecto directamente porque debe interactuar con la otra frase.

La otra frase es: nunca obtendremos un verdadero conocimiento del mundo exterior si no nos decidimos examinar lo universalmente humano en nosotros mismos y aprendemos a conocerlo. Por tanto, toda la ciencia natural de los tiempos modernos será una ciencia y un conocimiento puramente mecánicos, no verdaderos sino falsos, invertidos, a menos que se basen en el auténtico conocimiento del hombre. En la ciencia que fue descrita por mí como “ciencia oculta” en el libro La Ciencia Oculta, se buscaba el conocimiento del mundo exterior junto al conocimiento del ser humano. Encontramos lo interior a través de lo exterior, y lo exterior a través de lo interior.

Presentaré la próxima vez lo que queda por decir en relación con ciertos fenómenos actuales, según salen a la luz en otras obras como la llamada Vida de Jesús de David Friedrich Strauss. Hoy, sólo me gustaría añadir que cuando, hace dos septenios, comenzó a actuar nuestro impulso de formar un movimiento teosófico –el movimiento se convirtió posteriormente en antroposófico- la intención era que toda la actividad que transcurriera en este movimiento estuviera fundamentada sobre estos dos principios: Lo exterior debería encender el autoconocimiento; lo interior debería enseñar el conocimiento del mundo. En estas dos frases, o más bien en su realización en el mundo, reside el verdadero conocimiento espiritual de la existencia y el impulso para el verdadero amor humano, hacia un amor pleno de conocimiento. Debería buscarse la realización de lo que subyace en estas frases a través de nuestra Sociedad. Si en estos dos septenios hubiera llegado a suceder todo aquello por lo que se ha luchado, si los poderes opositores de nuestro tiempo, no hubieran sido tan fuertes como para entorpecer muchas cosas, entonces hoy yo hubiera sido capaz de hablar de ciertos secretos de la existencia de una forma bastante diferente de la que es posible hacerlo. Entonces esta Sociedad hubiera madurado lo suficiente para que se dijeran cosas hoy día en su interior que no podrían decirse en ningún otro lugar.

En ese caso, también existiría una garantía de que estos secretos de la existencia se hubieran salvaguardado en la forma correcta. Lo que ha sucedido en nuestra Sociedad ha demostrado, sin embargo, que es precisamente en el ámbito de salvaguardar cosas en lo que falla, falla a través de todo tipo de intereses contrarios que han atacado al movimiento. Realmente ya no existe hoy una protección, al menos, no una salvaguarda profunda de que lo que se diga entre nosotros no sea utilizado, y, como ha sucedido frecuentemente, revestido por muchas personas con tales sentimientos, de cualquier manera, que les plazca en el mundo exterior. Como esto es así, cuando examinamos la Sociedad, encontramos que, al mirar hacia atrás dos septenios, en muchos aspectos se ha quedado atrás. Tal introspección no debería conducir a una pérdida de coraje, sino conducirnos a estar descontentos por la complacencia en la posesión de un determinado grado de conocimiento, y también a desarrollar esa profunda seriedad en la vida que nos conducirá a aceptar la verdad en la forma en que debe comunicarse en nuestra época. Cuando es posible, para destacados miembros de nuestro movimiento que son escritores, pensar de la manera revelada recientemente, entonces está claro que deben ahora despertar en las almas de aquellos que se encuentran en nuestra Sociedad impulsos diferentes y más profundos que los que se han despertado hasta ahora. No nos unimos meramente para poseer agradables hechos del conocimiento. Más adecuado sería que nos uniésemos para desempeñar un sagrado servicio a la verdad en interés de la evolución de la humanidad. Entonces, ciertamente, el conocimiento correcto vendrá a nosotros. Entonces estos hechos no se verán retenidos por toda clase de prejuicios.

En cualquier caso, recibamos al menos en nuestros corazones este ideal de que incluso, quizás pueda surgir tal Sociedad, que es necesaria en el ancho mundo de prejuicios, una Sociedad que impregne y compenetre nuestros tiempos. Lo que estoy diciendo naturalmente no está dirigido en lo más mínimo hacia nadie en particular, ni hacia una sola alma entre nosotros. Su intención es únicamente recalcar el ideal de conocimiento en nuestra época, el ideal del servicio a la humanidad que deberíamos reconocer como necesario. Con el mismo calor con el que hablé aquí hace unos ocho días. Me gustaría de nuevo enfatizar lo que no debe olvidarse en nuestro círculo, es decir, ¡que es esencial para la humanidad moderna que exista un grupo de personas, a los que les sea posible hablar de la manera más abierta y sincera del contenido completo de la verdad que necesita revelarse hoy, sin excitar emociones perjudiciales! Debemos aceptar como nuestro Karma que la enemistad ha levantado su cabeza en nuestro círculo, enemistad desde sentimientos, ideas y costumbres poco inteligentes, de la época. No deberíamos engañarnos ni un solo momento: este es nuestro karma. Entonces, a partir del conocimiento mismo de ello, surgirá el impulso hacia lo correcto. En particular, no debemos olvidar, tan a menudo y tan rápidamente, lo que recibimos, ni dejar que tanto de lo que es expresado en frases concisas abarcando verdades explicadas separadamente, simplemente pase por encima de nosotros. Preservemos más bien todo ello en nuestros corazones. En nuestro círculo el anhelo de olvidar a menudo lo más importante de todo, se encuentra ampliamente difundido. Así que aún no nos hemos convertido en la Sociedad orgánica viviente que necesitamos, o mejor dicho que la humanidad necesita. Para lograr esto es necesario, por encima de todo, que adquiramos una memoria para lo que podamos aprender a través de la vida en la Sociedad (Antroposófica).

Traducido por Luis Javier Jiménez Ordas

 

GA177c11. Reconociendo al ser humano interior

Del ciclo: La caída de los espíritus en la Oscuridad

Rudolf Steiner — Dornach, 21 de octubre de 1917

English version

El objetivo de estas conferencias ha sido, y debe seguir siendo, mostrar a partir de todo tipo de diferentes aspectos cómo la gente de hoy y en el futuro cercano se está moviendo hacia un período de civilización que hará demandas especiales en diferentes ámbitos de la vida. Hablando de procesos profundos en la vida del espíritu, he tratado de mostrar lo que está sucediendo hoy de manera suprasensible, pero de todos modos con un efecto poderoso especialmente en el tiempo presente y que influenciará la vida humana en su totalidad, toda la cultura y toda la esfera social. Hemos podido deducir de estas consideraciones que la naturaleza del alma humana se volverá esencialmente más interna.

Cuando se dice que la naturaleza del alma humana se volverá más interna, no debemos dejar de entender de que esta creciente interioridad, en muchos casos, irá de la mano de personas que se vuelven más superficiales en su intelecto, por ejemplo, con respecto a las ciencias. Esto se deberá a las circunstancias que ya hemos considerado y otras que aún deben considerarse. Realmente se debe tener en cuenta que, en realidad, la evolución nunca es tan consistente como les gustaría a los que presentan las teorías científicas modernas de la evolución. Sus ideas no son incorrectas; sin embargo, las ideas que son parciales, incluso si son correctas, a menudo causarán una mayor confusión que las ideas completamente equivocadas.

Suponen una evolución lineal simple desde formas de vida incompletas hasta el ser humano. No es así, sin embargo, porque en la evolución de la humanidad y también del mundo exterior al ser humano, una corriente más externa siempre se complementa con una interna.  Por lo tanto, podemos decir: si una corriente particular continúa durante algún tiempo en el mundo exterior, una corriente interna corre paralela a ella (véase la Fig. 11a).  Esta corriente puede ser más material o materialista en el exterior, mientras que interiormente es más espiritual o espiritualista. Luego, una corriente más espiritualista sale a la superficie y la corriente materialista o material desciende a las profundidades ocultas de la naturaleza humana. Y después la situación se invierte de nuevo: la línea más espiritual va hacia adentro y la material o materialista sale a la superficie. Esto es algo que debemos tener en cuenta. Debemos estar preparados para enfrentar el peligro que pronto estará presente en la evolución de la civilización y proteger nuestra más santa realidad interna humana contra las influencias de los poderes ahrimánicos.

Los problemas educativos serán particularmente importantes en el futuro inmediato. La introspección del alma humana será más significativa durante la infancia y la juventud en el futuro cercano. Tal vez sea difícil creerlo hoy, pero hace mucho tiempo que llegamos a decir que los niños y jóvenes que vemos no muestran su verdadera naturaleza en lo que vemos en el exterior. Vemos aquí la línea roja (ver Fig. 11a), pero junto a ella corre la azul, una vida interna oculta a la que debemos prestar verdadera atención. Los maestros deben prestarle atención, no sea que lo entreguen a los poderes ahrimánicos. La educación y la capacitación tendrán que cambiar por completo en muchos aspectos en el futuro cercano.

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Consideremos el origen de los principios en nuestro sistema actual de educación y entrenamiento. Ciertas cosas siempre se quedan atrás en el orden cósmico. La “Ilustración”, como se le llamaba, era una característica especial del siglo XVIII. La gente incluso quería establecer una especie de religión racional basada únicamente en la reflexión humana, en el hambre de las ciencias, como he dicho en mis conferencias públicas en Basilea[1]. La forma en que las personas sienten que deben comportarse con los niños y jóvenes en crecimiento en la educación y la capacitación ha surgido por completo de esta corriente de racionalidad: haciendo siempre todo de manera que el niño pueda comprender de inmediato; los niños nunca deben experimentar nada más profundo de lo que son capaces de entender.

Deberán darse cuenta de que esta es la peor forma posible de proporcionar para la vida de un ser humano, ya que nos lleva a un extremo verdaderamente desastroso en la vida humana.  Simplemente consideren esto: si hacemos todo lo posible para dar a los niños solo las cosas que están de acuerdo con su nivel de comprensión, las cosas que pueden captar, no les damos nada para la vida posterior cuando se supone que deben tener una comprensión más profunda. Se tiene cuidado, por así decirlo, de garantizar que durante toda su vida no tengan más que la comprensión de un niño.

¡Este enfoque ya ha dado sus frutos, y los frutos son lo que esperarían Gran parte del pensamiento en nuestro mundo civilizado actual, donde la gente se considera tan sabia e ilustrada, permanece en un nivel infantil! Nadie en el mundo de los periódicos, por supuesto, va a admitir que el pensamiento en su mundo es en gran parte infantil, pero sin embargo es cierto. Esencialmente, esto está relacionado con el hecho de que solo se aborda la comprensión del niño. Esto sigue siendo lo mismo durante toda la vida. Habrá que hacer algo bastante diferente: debemos llenar nuestras almas, especialmente si somos educadores, con la conciencia interna, la conciencia, de que una misteriosa interioridad reina en el niño y debemos presentar al corazón y la mente del niño todo lo que pueda solo ser entendido más adelante en la vida, no en la infancia. Más tarde en la vida pueden recordar estas cosas de memoria y decirse a sí mismos: esto es algo que escucharon o aprendieron en esa ocasión; ahora por fin eres capaz de entender muchas de estas cosas. Nada será mejor para la solidez de la vida humana en el futuro que para los individuos recordar cosas que se les dijo en la infancia, y luego ser capaces de entenderlas.

Cuando las personas puedan vivir consigo mismas de tal manera que recuerden de memoria las cosas que antes no podían entender, esta será la fuente de una vida interior sana. La gente se librará del vacío interior que entra en tantos corazones y almas hoy, y hace que terminen en instituciones. Allí, las almas que han permanecido vacías y estériles en su interior porque la educación no les ha dado nada que pueda recordarse más adelante en la vida, se les puede ofrecer algo desde el exterior.

Algo más debe ser considerado en este contexto. Debido a las circunstancias de las que he hablado en los últimos tiempos, las personas de nuestra época actual han perdido la conciencia de la estrecha conexión entre los seres humanos y el universo. La gente de hoy cree que no son más que trozos de carne que caminan en esta Tierra o viajan en un vagón de tren. No siempre admitirán esto, por supuesto, pero esto es, de hecho, lo que tienen en mente. No es cierto, sin embargo. Los seres humanos están estrechamente vinculados con todo el universo. Y es bueno recordar esto nuevamente teniendo en cuenta lo siguiente.

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Consideren la Tierra y la luna moviéndose alrededor de ella; digamos que esta es la órbita de la Luna (ver Fig. 11b). La Tierra es, por supuesto, cualquier cosa menos la entidad mineral abstracta imaginada por los mineralogistas, geólogos y físicos modernos. Está muy viva, y podemos observar muchas formas de existencia en conexión con la Tierra. Por el momento, consideremos simplemente las corrientes que se mueven alrededor de la Tierra todo el tiempo. Se mueven alrededor de ella en todo tipo de direcciones. Son etéricas y espirituales por naturaleza y tienen un efecto real y sustancial. Algo está siempre presente en estas corrientes.

Es bueno considerar la fuente y el origen de estas corrientes. Vamos a entrar en más detalles a medida que pase el tiempo; por hoy solo quiero hacer algunas declaraciones preliminares. Si leen mi Ciencia Oculta, encontrarán que, en tiempos muy remotos, la Tierra y el Sol estaban unidos. Nuestra Tierra actual ha sido eliminada del Sol. Estas corrientes son remanentes de la vida del sol; La vida solar todavía está presente en la Tierra.

Sin embargo, la Luna también fue una con la Tierra en el pasado. Y la Luna que orbita la Tierra hoy también tiene corrientes dentro de ella. Esas corrientes son remanentes de un tiempo posterior, de la evolución lunar.

Por lo tanto, tenemos dos tipos de corrientes y podemos llamarlas corrientes solares y corrientes lunares. Toman un curso bastante diferente, y son una realidad viviente. Supongamos que una criatura que camina por esta Tierra de alguna manera tiene corrientes solares que la atraviesan; estas pasan fácilmente. Supongamos que otra criatura está constituida de una manera diferente, de modo que las corrientes del Sol pasan a través de ella desde un lado y las corrientes de la Luna desde el otro.  Las corrientes solares no están limitadas a lugares específicos y la realidad pasa a través de todo; por lo tanto, pueden pasar a través de esta criatura en una dirección. Así, puede haber criaturas en la Tierra que solo tengan la corriente del Sol que las atraviesa en una dirección, y puede haber otras que tengan la corriente del Sol atravesándolas en una dirección y la corriente de la Luna en otra.

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Los animales son criaturas que solo pueden tener la corriente del Sol atravesándolos. Imaginen un animal de cuatro patas: mientras camina, su columna vertebral es esencialmente paralela a la superficie de la Tierra. La corriente del Sol, que ahora se ha convertido en una corriente de la Tierra, puede pasar continuamente a través de esta red troncal. Esta criatura, entonces, está relacionada con la Tierra.

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Es diferente con los seres humanos. En el cuerpo humano vivo, solo la cabeza tiene la posición como los animales. Piensen en una línea dibujada desde la parte posterior de la cabeza a la frente —es la dirección de la columna vertebral del animal, y la misma corriente de Sol pasa a través de la cabeza. La columna vertebral humana, por otro lado, se levanta de las corrientes que corren paralelas a la Tierra, incluida la corriente del Sol que se ha convertido en la corriente de la Tierra. Al ser sacados, los seres humanos están en una posición (esto depende, por supuesto, de la latitud geográfica y demás, pero también es lo que hace que las personas sean diferentes) donde bajo ciertas condiciones la corriente de la Luna les atraviesa; sin embargo no a través de la cabeza, sino a través de la columna vertebral.

La diferencia entre animales y humanos es tremenda. La corriente cósmica que pasa a través de la columna vertebral del animal pasa a través de la cabeza humana; la corriente de la antigua Luna, que no se relaciona con nada en el animal, pasa a través de la columna vertebral humana. La columna vertebral humana incluso refleja su relación con la corriente lunar en su composición, ya que los seres humanos tienen aproximadamente tantas vértebras como días en un mes, entre 28 y 31 vértebras. La razón por la cual la figura es solo aproximada se considerará en un momento posterior. Toda la vida de la columna vertebral humana, y de hecho del pecho humano, está íntimamente ligada a la vida de la Luna.  Escondida debajo de la vida del Sol, que se relaciona con el dormir y despertarse y toma 24 horas, se encuentra la vida rítmica de la Luna.

Esta es una reflexión básica sobre la relación entre el ser humano y todo el Universo. Porque, así como las corrientes que pasan a través de la columna vertebral humana son parte de la corriente que se relaciona con la vida de la Luna, otras corrientes en el ser humano se relacionan con los otros planetas de nuestro sistema solar. Todas estas cosas son completamente reales. En la ciencia moderna han sido completamente abandonadas, y nadie se atreve a considerar estas relaciones. En consecuencia, los científicos no son capaces de apreciar que la vida humana consciente que es aparente aquí en la Tierra va de la mano con una vida inconsciente que está conectada con el pecho humano y surge de misteriosas profundidades interiores. Esto debe tenerse especialmente en cuenta en momentos como los que tenemos por delante; debe tenerse especialmente en cuenta en la esfera de la educación, ya que, de lo contrario, los poderes ahrimánicos adversarios se apoderarán de la vida inconsciente. Sería completamente desastroso si la gente dejara de notar esa parte de su vida interior, la parte que está en proceso de volverse más interior —la línea azul en el diagrama— está en peligro de caer presa de los poderes ahrimánicos, a menos que se tome en plena conciencia y se profundice a través de las percepciones de una ciencia espiritual en la que se toma valor para decir algo sobre realidades que la ciencia exterior no puede descubrir.

Debemos ver esto en términos completamente concretos.  Consideren la forma en que se desarrolla la ciencia exterior. Entra en todo tipo de abstracciones y, de hecho, es más útil cuando entra en todo tipo de abstracciones. La gente necesitará esta ciencia para su vida externa; debe convertirse en parte de la civilización humana. Usar la cultura científica externa, como lo es ahora, en educación será particularmente perjudicial en el futuro inmediato. Enseñar a los niños nociones abstractas de la naturaleza y las leyes de la naturaleza que la gente necesita saber se convertirá en un absurdo en el futuro cercano.

Por otro lado, será importante —siempre puedo dar ejemplos— considerar las vidas de los animales de una manera amorosa, con sus condiciones especiales de vida descritas para dar a los niños una imagen real de cómo se comportan las hormigas en sus comunidades, cómo viven en comunidad, etc. Como saben, los comienzos de esto se encuentran en La vida animal de Brehm[2], aunque no están completamente desarrollados. Esas historias simbolizadas de vida en el mundo animal deben desarrollarse cada vez más. Las historias individuales se deben contar de una manera verdaderamente reflexiva, en lugar de compartir la zoología elemental con los niños de la manera terrible en que se hace ahora. Debemos contarles las cosas especiales que hace el león, y el zorro, la hormiga, la mariquita, y así sucesivamente. No es real si los detalles están realmente sucediendo o no; lo que importa es que son reflexivos y provienen del corazón. El tipo de extracto de la historia natural que está integrado en los niños de hoy debe venir solo en años posteriores; que representan aspectos individuales en la vida de los animales.

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Será particularmente importante considerar la vida vegetal de tal manera que uno tenga muchas historias para contar sobre la relación de la rosa con la violeta, de los arbustos con las malas hierbas que crecen a su alrededor, y largas historias sobre los espíritus saltando por encima de las flores como uno camina a través de un prado, y similares. Esta es la botánica que se les debe contar a los niños. Y se les debe decir cómo ciertos cristales de color verde que habitan en la Tierra se comportan con los cristales incoloros, o un cristal cúbico con uno octaédrico. En lugar de la cristalografía abstracta que se distribuye a los niños que todavía son bastante jóvenes, en su perjuicio, deberíamos tener una presentación simbólica de la vida de los cristales en la Tierra. Nuestros puntos de vista sobre todo lo que sucede en las profundidades de la Tierra solo pueden ser fructíferos si los hacemos fructíferos con las descripciones que se dan en nuestra literatura antroposófica. No será suficiente solo para enumerar los artículos; estas cosas deben ser el estímulo y darnos ideas, para que podamos contar muchas historias sobre la vida compartida por diamantes y zafiros, y así sucesivamente. Piénsenlo y sabrán a qué me refiero.

De manera similar, será importante no ensuciar esas horribles abstracciones que se enseñan como historia hoy, sino volver a traer vida al curso de la historia humana y ayudar a los niños a desarrollar un sentimiento de la experiencia humana del corazón y las mentes en el curso de la evolución humana. Las conversaciones que no tuvieron lugar en el mundo físico tendrán que ser inventadas, una conversación entre un griego antiguo y alguien que vive en la quinta época postatlante a la Atlántida, por ejemplo. Permitir que esas figuras humanas vivas aparezcan ante la mente de los niños será mucho más útil que todas las abstracciones históricas que se les presentan hoy.

Pueden ver a dónde lleva esto. El objetivo es llenar las almas de los niños con ideas vivas para que se pueda alcanzar la misteriosa corriente subterránea oculta en ellos. Entonces verán una vida interior que es menos árida e infértil y también estarán menos nerviosos más adelante en la vida, porque podrán recordar historias que fueron contadas a partir de una visión de las leyes cósmicas. También estarán familiarizados con las leyes de la naturaleza y podrán establecer la armonía entre lo que se les dio en una forma viva y vital y las leyes de la naturaleza. Sus mentes solo pueden volverse estériles si reciben las leyes abstractas de la naturaleza. Estos son algunos pensamientos que quería exponerles con referencia especial al campo de la educación.

Por supuesto, es mucho más fácil reunirse en todo tipo de asociaciones hoy y proclamar una y otra vez “La educación debe ser individualizada” y otras formulaciones abstractas de este tipo. Por supuesto, esto es más fácil que hacer lo que ahora se necesita, que las personas interesadas en la educación deben entrar en el espíritu de la evolución natural y humana encontrando cuentos imaginativos que permitan que la vida del espíritu sea concretamente captada en la forma exacta que tomará en el futuro inmediato.

Siempre, y en cada campo, necesitaremos el estímulo de la Ciencia Espiritual. Solo así podrán dejar que surja una nueva vida a partir de las formas moribundas de la mente y el intelecto. Una nueva vida que puede actuar como un estimulante en la forma que he descrito, especialmente para las mentes de los niños. Sin el estímulo de la Ciencia Espiritual, uno será un maestro de escuela seco que secará también las mentes de los niños. Lo peor de todo es que las personas tendrán cada vez más la idea, especialmente con respecto a la educación de los jóvenes, de que lo mejor que podemos hacer con todo lo que aprendemos es olvidarlo nuevamente lo más rápido posible. Si se crea una situación en la que en la vida posterior la gente no quiere perderse ninguna de las cosas que se les dio en su infancia, esto no solo será un placer, sino una fuente, una verdadera fuente de vida humana. Les pediría que se tomen esto en serio.

La ciencia misma también necesita nuevos estímulos. Ayer hablé de lo difícil que es cerrar la brecha entre la ciencia espiritual en general y los campos especiales en los que las personas se dedican a la vida científica. Sin embargo, esto es absolutamente una de las cosas más esenciales en el futuro. Deben darse cuenta, a partir de algunas de las cosas aquí y en todas partes, de que la escasez y el empobrecimiento de conceptos e ideas han conducido a las condiciones que tenemos hoy.

Lo he dicho en mi conferencia pública en Basilea y también lo he repetido aquí, que las personas que se consideraban competentes creían cuando comenzó esta guerra que no duraría más de cuatro meses. Pensaron que habían estudiado la estructura social y económica y formaron la idea sobre esa base. Sus ideas de este tipo no se relacionaban con la realidad, y la realidad ha demostrado que están equivocadas. Es extraño lo poco que la gente está preparada para aprender de los eventos. Alguien que había llegado a tal idea sobre la base de su propia comprensión científica seguramente debería decirse a sí mismo ahora: “Las premisas en las que basé mis conclusiones está claro que fueron bastante inadecuadas”. Seguramente, ahora debería estar inclinado a aprender algo. Pero él duerme, sacando conclusiones adicionales de esas mismas premisas, que solo han cambiado un poco bajo la presión de la experiencia, porque no quieren considerar las conexiones internas. Por supuesto, cualquiera que desee considerar las conexiones internas en la vida tendrá que tomar este obstáculo, que es un problema, especialmente para las personas que están involucradas en cuestiones científicas.  Lo último que quieren es molestarse en el campo limitado en el que están activos; no quieren establecer enlaces con campos relacionados.

Este tipo de especialización fue bastante bueno por un tiempo. Si continúa, y si nuestros estudiantes universitarios continúan arruinándose por el sesgo que viene con la especialización, las calamidades que resultan cuando las ideas de las personas están divorciadas de la realidad empeorarán cada vez más. Tendremos personas en cuerpos representativos municipales, rurales y nacionales que simplemente no tienen un conocimiento real de los asuntos que se supone que deben regular de acuerdo con la ley, porque sus ideas son demasiado limitadas para abarcar la realidad. La realidad es mucho más rica que esas ideas.

No puede haber duda, entonces, de inclinarse a dejar áreas especializadas en la medida de lo posible a “expertos”, ni de usar la Antroposofía para satisfacer necesidades subjetivas y egoístas. Tiene que ser una cuestión de saber cómo unir estos dos opuestos y dejar que uno resulte fructífero para el otro.

Algo que encontramos una y otra vez —también lo encontrarían así si enfocaran su atención en estas cosas— es que, si hablas de áreas temáticas especiales para personas que sinceramente se dedican a la Antroposofía, encuentran el asunto bastante tedioso.  La solicitud siempre es hablar sobre cuestiones centrales —alma, inmortalidad, Dios, y así sucesivamente. Esto, por supuesto, dará satisfacción a sus necesidades religiosas egoístas inmediatas, pero no deja oportunidad de darles lo que se necesita más que nada para el próximo futuro, es decir, que las personas sean una parte real de esta vida real. Es por eso que debemos tomar nota cuando alguien busca establecer una conexión real entre los impulsos de mirar las cosas sobre la base de la ciencia espiritual y las áreas especializadas.

Anteriormente he llamado la atención aquí[3] al importante libro de nuestro amigo el Dr. Boos[4] ha escrito sobre el Acuerdo Colectivo[5]. El libro ahora está disponible en general y me gustaría llamar su atención sobre él, ya que es un ejemplo perfecto de construir puentes entre el enfoque general utilizado en la Antroposofía y todo un campo especializado, la esfera del derecho. La cuestión es que nuestros amigos, espero, no considerarán las investigaciones especiales de este tipo como algo que está fuera de su esfera, sino que les prestarán atención, ya que en el tiempo que les espera, la vida misma tendrá que ser objeto de consideración antroposófica. Si leen el libro detenidamente y lo resuelven, verán que los aspectos de la vida cotidiana se toman de manera viviente, y de modo que uno también puede ver dos cosas que entran en juego aquí: primero, los impulsos de considerar la vida en una forma verdaderamente integral, impulsos completamente sintonizados con las leyes cósmicas, y también con las grandes perspectivas históricas. Desear encontrar infinitamente útil considerar la diferencia entre los contratos y acuerdos romance por un lado y la cohesión social germana por el otro.  La relación de la naturaleza humana romance con la germánica se presenta de una manera muy profunda en ese campo especializado particular. Y es importante, especialmente con este libro especializado del Dr. Roman Boos, abrirse camino hacia el futuro desde el punto de vista de la ciencia espiritual —para cerrar la brecha entre la vida que se presenta a los sentidos y en la que establecemos nuestras condiciones sociales y la vida que fluye desde el mundo espiritual y permite que el Espíritu palpite a través de nuestras formas de existencia.

También les recomiendo que lean el nuevo número de Wissen und Leben[6], que tiene un artículo del Dr. Boos sobre los temas clave de la política nacional suiza[7]. Descubrirán que los problemas políticos actuales también pueden considerarse desde un punto de vista diferente al periodismo de diario —si no les importa que lo diga. La conciencia de la relación entre las diferentes formas de cultura, como las diferentes formas de arte, por ejemplo, y las formas políticas, se ponen de manifiesto de manera muy hermosa en este ensayo.

Después de leer el artículo del Dr. Boos, que examina seriamente la política nacional suiza y está realmente en el espíritu antroposófico, pueden echar un vistazo al primer ensayo de la revista, que trata del significado de la Reforma y fue escrito por Adolf Keller[8]. Es un ensayo en el antiguo estilo, incluso si se piensa que tiene un estilo muy nuevo. Es una y la misma cuestión, por lo tanto, ustedes tienen un trabajo justificado verdaderamente moderno junto con las cosas más anticuadas. Las personas que escriben esas cosas anticuadas, por supuesto, creen que son particularmente inteligentes y lógicas, con pensamientos penetrantes. El significado de la Reforma se discute desde diferentes puntos de vista en términos elevados que no son más que abstracciones vacías e insípidas.

Después de leer el artículo de Adolf Keller, que es decente y bien intencionado y uno de los mejores trabajos en este campo, uno está cansado de ser arrojado de aquí para allá entre lo que una y otra vez son las mismas abstracciones: la Reforma creó la libertad de iniciativa; la libertad de iniciativa surgió a través de la Reforma; cuando la Reforma estaba en progreso, la iniciativa libre cobró vida. Uno es arrojado de un lado a otro a la manera típica de todas las abstracciones que no saben más que regodearse en algunas nociones empobrecidas, que no tienen nada que ver con el mundo real. Aquí tienen una instancia típica de la manera abstracta de pensar que debe superarse, cuando las personas viven con nociones que tienen poco pensamiento real, pero se relajan los labios con placer porque imaginan que están diciendo algo realmente sobresaliente cuando lo enumeran de una manera particularmente abstracta.

Hace unos días me enviaron un tratado sobre cuestiones teosóficas profundas que, de hecho, era meramente un tratado sobre el “algo”; solo se ocupó del ‘algo’ —el “algo no mejorado” y el “algo mejorado”, y cómo lo mejorado se apropia de lo no mejorado, y cómo el “algo mejorado” tiene prioridad sobre el “algo no mejorado”. Y así: ‘algo’ consciente e inconsciente, ‘algo’ mejorado y no mejorado —yendo de un lado y luego al otro, aquí de nuevo, allí de nuevo; y en última instancia no tienes más que esta extraña forma moderna de trabajar en abstracto —aunque aquí se aplica a las cosas del espíritu— que le gusta verse a sí mismo en lo abstracto y en realidad está huyendo de la realidad y ya no tiene nada que ver con ningún tipo de realidad. Esto tiene, por supuesto, consecuencias bastante específicas. Las ideas limitadas de las personas los hacen incapaces de seguir su camino a través de la corriente de la vida. Sus ideas son demasiado limitadas para abarcar la realidad de la vida. Como resultado, uno lee cosas como las siguientes, por ejemplo, está de la página 51 del ensayo de Adolf Keller:

Sin embargo, aunque esta experiencia hace que las fuentes más profundas del corazón y la mente se abran, es aún más que un mero aumento de los sentimientos. Los elementos divinos y humanos no están mezclados en esto. La conciencia se ocupa de que esto no suceda. Mantiene la distancia y mantiene la reverencia. El hombre sigue siendo hombre y Dios sigue siendo Dios. La Reforma y el misticismo tienen en común que la relación con Dios se establece a través de una experiencia personal; lo que los separa es que la experiencia de la Reforma no viene en medio de una ardiente ebullición de emociones en las profundidades del alma, como en el caso del misticismo, sino de una conciencia perturbada y moralmente elevada. Cualquier cosa que sea necesaria, una demanda absoluta, tiene el mayor poder en la vida interior. El hombre solo puede resistir esto con la ayuda divina que se experimenta internamente.

Nada más que abstracciones, y somos empujados de aquí para allá entre ellas. Luego sigue las palabras: ‘Este es el evangelio, Jesucristo’.

El caballero ha llegado tan lejos en su pensamiento abstracto que identifica el mensaje de Jesucristo con Jesucristo mismo. Esto es lo que se obtiene cuando la abstracción se lleva a su extremo. Lo que sigue es realmente extraño. Él ha rechazado el misticismo. Con sus ideas limitadas, él dice que la Reforma no tiene nada que ver con el misticismo, sino que crea una vida sana. Como si el misticismo no fuera exactamente una experiencia tan viviente. Pero ya ven, sus ideas limitadas no pueden abarcar la realidad. Por lo tanto, se utilizan para decir exactamente lo mismo sobre cosas completamente opuestas. Por lo tanto, rechaza el “hervir y agitarse” como algo que los verdaderos seguidores de la Reforma no deberían tener, porque si lo hicieran serían místicos.

Adolf Keller continúa diciendo:

Esta ayuda no se presenta simplemente de manera externa, histórica o en los sacramentos. Pues solo puede crecer fuerte si está internamente hecha por uno mismo. No actúa desde el exterior, por arte de magia, sino solo en la medida en que se convierte en parte de nuestros sentimientos y voluntad internos, y pueda iluminar el alma.

Por lo tanto, la Reforma no debe ser una “ebullición y agitación” en las profundidades del alma, sin embargo, esta misma Reforma solo puede estar activa en el alma si es capaz de encender el alma, es decir, hacerla calentarse y hervir. Pueden estudiar todo el ensayo de esta manera, y en ninguna parte su pobreza de espíritu es adecuada para entrar en la realidad. Sin embargo, escrituras como estas se leen hoy con verdadera pasión. La gente las considera de lo más eruditas. No se dan cuenta de que solo tienen que leer dos o tres líneas más y se confunden en sus mentes, ya que las mismas ideas deben usarse para cosas muy diferentes, y hay tal escasez de ideas.

Si, por otro lado, estudian el bello ensayo de Roman Boos sobre los temas clave en la política nacional suiza —Lo recomiendo, porque les mostrará cómo se pueden establecer conexiones entre la vida política y otras formas de cultura, y cómo nuestras ideas pueden activarse y enriquecer la vida de las ideas, cómo pueden encontrar aquí un estudio ejemplar sobre el futuro de la política suiza— pueden comparar esto con las divagaciones vacías del ensayo de Adolf Keller en el mismo número de la revista. Al gastar solo una pequeña suma, pueden tener la oportunidad de tener lo antiguo y lo nuevo absolutamente uno al lado del otro y ver realmente por sí mismos.

A veces tengo que tomar en cuenta asuntos actuales que están en total oposición, porque la Antroposofía no existe para la autocomplacencia a niveles exaltados, sino para hacer exactamente las observaciones que nos llevan verdaderamente al presente, a las intenciones y propósitos del momento presente.

Traducción revisada por Gracia Muñoz en noviembre de 2017.

[1] Conferencias impartidas en Basilea los días 18 y 19 de octubre de 1917. Ver Nota 8, conferencia 10.

[2]  Alfred Edmund Brehm (1829-1884) escribió Vida Animal Ilustrada, y la segunda edición de 10 volúmenes apareció en 1876-1879. Las ediciones posteriores fueron revisadas por otros autores, y la narración fue dada a Rudolf Steiner. Muchas otras historias naturales se han basado en el trabajo de Brehm.

[3] En una adición a una conferencia dada el 6 de agosto de 1916 (GA 170). El apéndice no se ha publicado hasta ahora en alemán o en inglés.

[4] Dr. Roman Boos (1889-1952), científico social, escritor y conferenciante; representó la antroposofía y más tarde la idea de Rudolf Steiner del triple orden social; fue director de una asociación de ciencias sociales en el Goetheanum en Dornach.

[5] El contrato colectivo de trabajo bajo la ley suiza, Munich y Leipzig 1916.

[6]  Wissen und Leben (se traduce como “Conocimiento y vida”), una revista suiza quincenal editada por Alb. Baur, que apareció entre 1907 y 1925. La publicación en cuestión estaba fechada el 15 de octubre de 1917.

[7] ‘Die Kermfragen der Schweizer-Politik’, más tarde reimpreso en Boos ‘Michael gegen Michel, Basilea 1926, pp. 36-47.

[8] Adolf Keller (nacido en 1872), teólogo protestante suizo, profesor en Ginebra y Zurich.

GA177c9. La batalla entre Michael y ‘El Dragón’

Del ciclo. La caída de los espíritus en la Oscuridad

Rudolf Steiner — Dornach, 14 de octubre de 1917

English version

Es necesario dejar que ciertas verdades fundamentales del conocimiento espiritual vengan a la mente cada vez que vamos adquiriendo algo consistente, como podemos llamarlo, a modo de nuevo conocimiento o similar, porque esto nos permitirá penetrar con profundidad en esas verdades fundamentales. En los últimos días hemos considerado todo tipo de ideas que pueden explicar los eventos de nuestro tiempo, al menos hasta cierto punto. Por lo tanto, hemos adquirido una serie de conceptos sobre el actual desarrollo de los acontecimientos. Podemos unirlos con las verdades fundamentales que ya conocemos desde otros puntos de vista, pero que pueden penetrar con más profundidad si nos acercamos nuevamente a ellas después de haber adquirido una mayor preparación.

Con frecuencia he hablado de la importante ruptura que se produjo en el desarrollo espiritual de los pueblos de Europa y América a mediados del siglo XIX, y especialmente en la década de 1840. He señalado que este fue el momento en que el punto de vista materialista llegó a su culminación, a un punto de lo que podemos llamar una forma de captar los hechos muertos y externos con el intelecto, negándonos a entrar en la realidad viviente.

Las fuentes más profundas de tales eventos —y hoy estamos muy involucrados en sus secuelas que continuarán teniendo influencia durante mucho tiempo por venir— deben buscarse en el mundo del espíritu.  Y si investigamos los procesos en ese mundo que han llegado a la expresión exterior en el caso del que acabo de hablar, tenemos que señalar una lucha, una batalla real en ese mundo, que comenzó entonces y llegó a una cierta conclusión para el mundo del espíritu en el otoño de 1879. Para tener la idea correcta de estas cosas, deben visualizar una batalla que continuó durante décadas en los mundos espirituales, desde la década de 1840 hasta el otoño de 1879.

Esto se puede llamar una batalla que los espíritus que siguen al Ser que pertenece a la jerarquía de Arcángeles a quien podemos llamar Michael lucharon contra ciertos poderes ahrimánicos. Por favor, consideren que esta batalla se inició, en primer lugar, en el mundo espiritual. Todo a lo que me refiero en este momento se relaciona con esa batalla librada por Michael y sus seguidores contra ciertos poderes ahrimánicos. Una buena manera de fortalecer esta idea, especialmente si desea que sea fructífera para la vida presente, es tener en mente que las almas humanas que nacieron exactamente en la quinta década del siglo XIX en realidad tomaron parte en esa batalla entre los seguidores de Michael y los poderes ahrimánicos cuando estaban en el mundo espiritual. Si piensan en esto, les dará una gran comprensión del destino externo e interno experimentado por estos individuos, y sobre todo de su constitución interna. La batalla tuvo lugar en los años 40, 50, 60 y 70 y llegó a una conclusión en el otoño de 1879, cuando Michael y sus seguidores obtuvieron la victoria sobre ciertos poderes ahrimánicos.

¿Qué significa esto? Para ver algo así de la manera correcta, siempre podemos recurrir a una imagen que la humanidad ha conocido a lo largo de su evolución. La lucha entre Michael y el dragón. Esta imagen ha surgido una y otra vez en el curso de la evolución. Podemos caracterizarlo diciendo que cada batalla entre Michael y el dragón es similar a la de la década de 1840, pero se trata de cosas diferentes: cosas dañinas y nocivas. Podemos decir que una gran cantidad de espíritus ahrimánicos buscan una y otra vez traer algo a la evolución del mundo, pero siempre son superados. Y así también perdieron la batalla en el otoño de 1879, y, como dije, esto ocurrió en el mundo espiritual.

Pero, ¿qué significa que los poderes del dragón, esta multitud de espíritus ahrimánicos, desciendan a los reinos humanos, desterrados como si dijéramos del cielo a la Tierra? Perder la batalla significa que ya no se encuentran en los cielos, por usar el término bíblico. En su lugar, se encuentran en los reinos humanos, lo que significa que a finales de la década de 1870 fue un momento particular cuando las almas humanas se convirtieron en sujetos de poderes ahrimánicos con respecto a ciertos poderes de percepción. Antes de esto, estos poderes estaban activos en los reinos espirituales y por lo tanto dejaban a los seres humanos más en paz; cuando fueron expulsados de los reinos espirituales encontraron a los seres humanos.  Y si indagamos en la naturaleza de los poderes ahrimánicos que entraron en los seres humanos cuando tuvieron que abandonar los reinos del espíritu, la respuesta es, la visión materialista ahrimánica con su sesgo personal —marquen esto bien— su sesgo personal.

El materialismo, por supuesto, alcanzó su apogeo en la década de 1840, pero en aquellos días sus impulsos eran más instintivos en los humanos, ya que la multitud de espíritus ahrimánicos aún enviaba sus impulsos del mundo espiritual a los instintos humanos. Desde el otoño de 1879 en adelante, estos impulsos ahrimánicos —poderes de percepción y de voluntad— se convirtieron en propiedad personal de los seres humanos. Antes de esto, eran más una propiedad general, ahora fueron trasplantados para convertirse en propiedad personal. Así podemos decir que debido a la presencia de estos poderes ahrimánicos desde 1879 en adelante, las ambiciones e inclinaciones personales para interpretar el mundo en términos materialistas llegaron a existir en el ámbito humano. Solo tienen que rastrear algunos de los eventos que han surgido debido a inclinaciones personales desde entonces, para entender el resultado cuando el Arcángel Micael condujo al dragón, esa multitud de espíritus ahrimánicos, de los reinos del espíritu, de los cielos, a la Tierra.

Este evento tiene un significado profundo. Las personas del siglo diecinueve y de nuestro tiempo no están inclinadas a prestar atención a tales eventos en el mundo espiritual y a la forma en que se relacionan con el mundo físico.

Sin embargo, las razones últimas y los impulsos finales para los eventos en la Tierra solo se pueden encontrar si uno conoce el trasfondo espiritual. Hay que decir que se necesita una buena cantidad de materialismo, incluso disfrazado de idealismo, para decir: ‘En términos de eternidad, ¿qué importa si eso es así y tantas más toneladas de materia orgánica perecerán a medida que se permita continuar la guerra?’. Uno tiene que sentir hasta qué punto esa visión tiene sus raíces en el ahrimanismo, ya que sus raíces están verdaderamente en el ámbito de la respuesta interna. La filosofía de Henri Lichtenberger[1] de “toneladas de materia orgánica” es uno de los muchos ejemplos que pueden citarse para mostrar las formas específicas tomadas por la forma de pensar ahrimánica.

El impulso más profundo que ha estado viviendo en muchas almas humanas desde 1879 es, por lo tanto, uno que fue arrojado a los reinos humanos; antes de eso, vivió como poder ahrimánico en el mundo del espíritu. Es útil buscar otras formas de fortalecer la idea en nuestras mentes usando conceptos del mundo material, utilizándolos esencialmente como imágenes simbólicas. Lo que sucede hoy más en el nivel anímico espiritual tuvo un sesgo más material en los primeros tiempos. El mundo de la materia también es espiritual; es simplemente una forma diferente de espiritualidad.

Si tuvieran que volver a tiempos muy tempranos en la evolución, encontrarían una batalla similar a la que acabo de describir. Como ya he mencionado que estas batallas se repiten una y otra vez, pero siempre con diferentes problemas. En el pasado distante, la multitud de espíritus ahrimánicos también fueron arrojados de los mundos espirituales al reino terrenal cuando perdieron esa batalla. Verán que volvieron al ataque una y otra vez. Después de una de estas batallas, por ejemplo, la multitud de espíritus ahrimánicos poblaron la Tierra con unas formas de vida terrenal que la profesión médica ahora llama bacilos. Todo lo que tiene el poder de actuar como un bacilo, todo lo que involucra a los bacilos, es el resultado de una multitud de espíritus ahrimánicos arrojados del cielo a la Tierra en el momento en que el dragón fue vencido. De la misma manera, la forma de pensar ahrimánica y mefistofélica se ha extendido desde finales de la década de 1870 como resultado de tal victoria. Por lo tanto, podemos decir que las enfermedades tuberculares y bacilares provienen de una fuente similar al materialismo que se ha apoderado de las mentes humanas.

También podemos comparar los eventos del siglo pasado con algo más. Podemos señalar algo que ya saben por La Ciencia Oculta[2] la retirada de la Luna de la esfera de la evolución de la Tierra. La Luna fue una vez parte de la Tierra; fue expulsada de la Tierra. Como resultado, ciertas influencias de la Luna entraron en vigor en la Tierra, y esto también siguió a una victoria ganada por Michael sobre el dragón. Por lo tanto, también podemos decir que todo lo relacionado con ciertos efectos relacionados con las fases de la Luna y todos los impulsos que llegan a la Tierra desde la Luna tienen su origen en una batalla similar entre Michael y el dragón.

Estas cosas realmente se pertenecen de alguna manera, y es extremadamente útil considerar esto, ya que tiene un significado profundo. Algunas personas desarrollan un anhelo irresistible por el materialismo intelectual que surge de estar en alianza con el Ahriman caído. Poco a poco llegan a amar los impulsos que Ahriman plantea en sus almas y, de hecho, los consideran una forma de pensar particularmente noble y sublime. Una vez más, es necesario estar plena y claramente consciente de estas cosas. A menos que estén en nuestra conciencia y tengamos una visión clara, no podremos hacer cabeza o cola de los eventos. El peligro inherente en todo esto debe ser visto con un ojo frío, por así decirlo, y un corazón tranquilo. Tenemos que enfrentarlos con calma. Sin embargo, solo lo haremos si tenemos muy claro el hecho de que amenaza cierto peligro a los seres humanos desde esta dirección. Este es el peligro de preservar lo que no debe ser preservado. Todo lo que sucede dentro del gran esquema de las cosas también tiene su lado bueno. Es porque los poderes ahrimánicos entraron en nosotros cuando Michael ganó su victoria que estamos ganando en libertad humana. Todo está conectado con esto, con la multitud de espíritus ahrimánicos que se ha introducido en todos nosotros. Ganamos en libertad humana, debemos ser conscientes de esto. Pero no deberíamos permitir que los poderes ahrimánicos obtengan la ventaja, por así decirlo, y no deberíamos enamorarnos de ellos.

Esto es tremendamente importante. Siempre existe el peligro de que la gente continúe en el materialismo, en la forma de pensar materialista, ahrimánica, y la lleve al tiempo en que, de acuerdo con el plan de cosas, debería haber sido superado. Las personas que no se apartan de la forma de pensar ahrimánica y materialista y quieren conservarla, están entonces aliadas con todo lo que ha sucedido gracias a las victorias similares ganadas por Michael sobre el dragón. Por lo tanto, no se unirían con el progreso espiritual en la evolución humana, sino con el progreso material. Y llegará un momento en la sexta época postatlante en la que lo único que les agradara será vivir en algo que haya sido provocado por bacilos, esos microscopios enemigos de la humanidad.

Algo más necesita ser entendido también. Exactamente debido a su consistencia lógica y, de hecho, a su grandeza, la forma científica de pensar corre también un gran peligro de caer en la forma de pensar ahrimánica. Consideren cómo algunos científicos están pensando hoy en el campo de la geología, por ejemplo. Estudian la formación de la superficie de la Tierra y los residuos, etc., para determinar cómo viven o han vivido ciertos animales en los diferentes estratos. Los datos empíricos se establecen para ciertos períodos. Los científicos las usan como base para sus puntos de vista sobre cómo se veía la Tierra hace miles y millones de años, llegando, por ejemplo, a la hipótesis nebular de Kant y Laplace[3]. También desarrollan ideas sobre la evolución futura de la Tierra, y desde el punto de vista físico son bastante correctas. A menudo son completamente brillantes, pero se basan en un método donde la evolución de la Tierra se observa por un tiempo y luego se sacan conclusiones: millones de años antes y millones de años después.

¿Qué se está haciendo realmente en este caso? Es lo mismo que si observáramos a un niño cuando tiene siete, ocho o nueve años, tomando nota de cómo sus órganos cambian gradualmente, o cambian parcialmente, y calculamos cuánto cambiaran estos órganos humanos en un período de dos o tres años. Luego multiplicamos esto para calcular cuánto cambiaran estos órganos durante un período de siglos. Para que podamos descifrar cómo era este niño hace cien años, y yendo en la otra dirección, también podemos determinar cómo será en ciento cincuenta años. Es un método que puede ser bastante brillante y, de hecho, es el método utilizado hoy por los geólogos para resolver las condiciones primigenias de la Tierra; también se usó para producir la hipótesis de Laplace. Exactamente el mismo método se utiliza para visualizar cómo será el mundo de acuerdo con las leyes físicas que ahora se pueden observar. Pero creo que admitirán que tales leyes no significan mucho cuando se aplican a un ser humano, por ejemplo. Hace cien años el niño no existía como un ser humano físico; y tampoco existirá como un ser humano físico dentro de ciento cincuenta años.

Lo mismo se aplica a la Tierra con referencia a la escala de tiempo utilizada por los geólogos. La Tierra surgió más tarde de lo que Tyndall, Huxley, Haeckel[4] y otros reconocen. Antes de que llegue el momento en que puedan simplemente pintar las paredes de una habitación con proteínas y tener suficiente luz para leer, la Tierra no será más que un cadáver. Es bastante fácil pensar que algún día será posible usar medios físicos para poner proteína en una pared donde brillará como la luz eléctrica, de modo que uno pueda leer el papel. Esto seguramente sucederá como parte de los cambios físicos, sin duda. Pero, de hecho, el tiempo nunca llegará, así como nunca sucederá que dentro de ciento cincuenta años el niño muestre los cambios calculados a partir de los cambios sucesivos observados en su estómago e hígado en el transcurso de dos o tres años entre los siete y nueve años.

Aquí se pueden hacer una idea de algunas cosas muy extrañas que tenemos hoy. Pueden ver cómo chocan. Piensen en un científico convencional escuchando lo que acabo de decir. Él dirá que esto es pura tontería. Y luego piensen en un científico espiritual; él considerará las cosas que el científico convencional declara, como pura tontería. Todas las muchas hipótesis concernientes al principio y al fin de la Tierra no son más que tonterías, a pesar de que las personas han estado completamente brillantes al establecerlas.

A partir de esto, pueden ver cómo inconscientemente los seres humanos son guiados, de hecho. Pero ahora estamos en una época en la que tales cosas deben ser percibidas y entendidas. Es necesario vincular tal idea con lo que hemos caracterizado hoy. Llegará un momento en que tendremos que haber transformado nuestras ideas materialistas a tal punto que podamos progresar a una forma más espiritual de existencia, pero para entonces la Tierra hace mucho tiempo que se habrá convertido en cadáver. Ya no podrá apoyarnos y las encarnaciones físicas tal como las hacemos hoy ya no serán buscadas. Pero las personas que se han atado tanto a la forma de pensar materialista que no pueden abandonarla, se acercarán sigilosamente a esa Tierra y encontrarán formas de involucrarse en las actividades de los bacilos —el bacilo tuberculoso y otros—  entidades bacilares que rebuscarán en cada parte del cadáver de la Tierra. Los bacilos de hoy son simplemente los profetas, digamos, de lo que le sucederá a toda la Tierra en el futuro. Entonces llegará el momento en que aquellos que se aferren a la forma de pensar materialista se unirán con los poderes de la Luna y rodearán la Tierra, que será un cadáver en ascuas, junto con la Luna. Porque lo único que quieren es aferrarse a la vida de la Tierra y permanecer unidos a ella; ellos no quieren tomar el camino correcto, que es progresar desde el cadáver de la Tierra a lo que será el alma y el espíritu del futuro de la Tierra.

En nuestro tiempo particularmente, todas estas cosas están teniendo un efecto sobre muchas ideas brillantes e impulsos morales muy admirados —las personas hoy en día bautizan todo como ‘impulso moral’—  en el que viven los poderes ahrimánicos y materialistas. Éstos tienen la capacidad de convertirse en impulsos que actúan como numerosos vínculos para mantener a los seres humanos en la Tierra, por su propia voluntad. Es importante, por lo tanto, dirigir nuestra atención a estas cosas. Y es realmente más necesario prestar total atención a algunos elementos muy respetados que se toman como una cuestión de curso hoy en día, como ciertas leyes de la naturaleza. Cualquiera que no las acepte será llamado aficionado e idiota. Ciertas aspiraciones morales y políticas se toman como una cuestión en curso. Grandes wilsoniadas son proclamadas con respecto a ellas. Todas estas cosas tienen el potencial de convertirse en algo que se puede caracterizar de la manera que acabo de hacer.

Tenía mis razones para decir que las personas que tuvieron parte en el comienzo de la batalla en la década de 1840 estaban en una posición especial. Fueron colocados en la Tierra en ese momento. Y podemos comprender una gran parte de la vida interior de estas personas, especialmente aquellos que estaban activos en alma y espíritu, y en sus dudas y batallas internas, si consideramos el impulso que trajeron de la vida espiritual en la década de 1840, en la segunda mitad del siglo XIX y principios del siglo XX.

Algo más se relaciona también con esto, algo que hoy no debe pasarse por alto, pero que a menudo ocurre. Es la creencia de que las entidades espirituales y sus actividades no tienen parte en los asuntos humanos. A la gente no le gusta hablar de eventos en los asuntos humanos que tienen causas espirituales. Sin embargo, cualquiera que conozca la situación real es consciente de que las influencias psíquicas o espirituales del mundo espiritual sobre los seres humanos aquí en el mundo físico son, de hecho, particularmente poderosas actualmente. No es raro encontrar gente hoy que te diga que un sueño, o algo así como un sueño —normalmente no entienden lo que está sucediendo, pero estos siempre son elementos no físicos— los condujo a un curso particular de eventos. Las influencias psíquicas de este tipo desempeñan un papel mucho mayor hoy de lo que los materialistas están dispuestos a creer. Cualquiera que tenga la oportunidad de entrar en tales experiencias las encontrará en todo momento. Si toman las obras publicadas por los mejores poetas actuales y hacen un análisis estadístico de cuántos poemas han surgido de una manera para la cual hay una explicación racional y cuántos por inspiración —una influencia espiritual definida del otro mundo, con el poeta experimentándolo en un sueño o algo similar— se sorprendería cuán grande es el porcentaje de influencias directas del mundo espiritual. Las personas están influenciadas por el mundo espiritual en una medida mucho mayor de lo que están dispuestas a admitir. Y las acciones humanas realizadas bajo la influencia del mundo espiritual son de hecho significativas.

De vez en cuando surge la pregunta: ‘¿Por qué se comenzó un periódico en particular?’ ‘El individuo que lo inició tuvo un impulso particular del mundo espiritual. Y si confía en ti lo suficiente como para hablar abiertamente sobre sus impulsos, te hablará de un sueño cuando le preguntes sobre el origen real. Es por eso que hace algún tiempo tuve que decir aquí que cuando los historiadores discutan en el futuro el estallido de esta guerra y usen los documentos de nuestra civilización de la misma manera que Ranke[5] y otros historiadores que se basaron en los documentos, nunca escribirán sobre el evento más importante, que es algo que sucedió bajo la influencia del mundo espiritual en 1914.

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Las cosas van por ciclos o períodos. Todo lo que sucede en el mundo físico es realmente una especie de proyección, o sombra, de lo que sucede en el mundo espiritual, excepto que hubiera sucedido antes en el mundo espiritual. Supongamos que esta línea aquí (figura 9a) es la línea o plano que separa el mundo espiritual del físico. Lo que acabo de decir podría caracterizarse de la siguiente manera: supongamos que un evento, —por ejemplo, la batalla entre Micael y el dragón— ocurre ante todo en el mundo espiritual. En la Tierra, entonces, el ciclo se completa después de un intervalo de tiempo que es aproximadamente igual al tiempo transcurrido entre el comienzo de la batalla en el mundo espiritual y el momento en que el dragón es derribado. Podríamos decir: El amanecer, el comienzo de esta batalla entre Micael y el dragón, fue en 1841. Las cosas se volvieron particularmente animadas en 1845. Son treinta y cuatro años desde 1845 hasta 1879, y si pasamos treinta y cuatro años después de 1879 llegamos al evento espejo: obtenemos 1913, el año anterior a 1914. Vean ustedes, los desarrollos que comenzaron en el mundo físico en 1913 son la imagen especular de las principales razones para la batalla espiritual. ¡Y ahora consideren 1841 – 1879 – 1917! 1841 fueron años cruciales en el siglo XIX —1917 es su imagen especular. Si uno se hace consciente de que los esfuerzos de la multitud de espíritus ahrimánicos en 1841, cuando el dragón comenzó a luchar contra Michael en el mundo espiritual, se reflejan en este momento en 1917, mucho de lo que está sucediendo ahora realmente no es una sorpresa. Los eventos en el mundo físico solo pueden entenderse realmente si uno sabe que se han estado preparando en los mundos espirituales.

No se dicen estas cosas para preocupar a las personas ni crearles nociones extrañas en la cabeza; están destinadas como un desafío para ver las cosas con claridad, para resolver hacer el esfuerzo de mirar el mundo espiritual y no aletargarse a través de los eventos. Es por eso que ha sido necesario en el campo del desarrollo antroposófico decir una y otra vez que hay que estar atentos, tomar nota de lo que está sucediendo y no dejar que los acontecimientos pasen desapercibidos.

A veces solo es posible decir lo que quiero señalar con una analogía. Ayer hablé de la forma en que las personas de Europa del Este sacan conclusiones de tales eventos. Si nosotros aquí en Occidente queremos descubrir qué es lo que realmente vive en el alma de Europa del Este, la mejor manera es estudiar las obras del filósofo Soloviev[6], aunque existen límites serios a lo que podemos aprender de esta manera. Solo se puede obtener una visión real de lo que se ha dicho durante muchos años en conferencias y cursos de conferencias impartidos dentro del movimiento antroposófico sobre el destino y la verdadera naturaleza del espíritu ruso. Pero al dirigir nuestra atención al filósofo Soloviev, es posible expresar por medio de una analogía lo que realmente se quiere decir en este caso. Como saben, Soloviev murió a finales del siglo XVIII al siglo XIX y, por lo tanto, lleva muerto mucho tiempo. Los occidentales no se molestaron mucho con su filosofía. Tuvieron poca oportunidad de conocerlo y se hicieron pocos esfuerzos para estudiar a Soloviev como representante de Europa del Este. En el mejor de los casos, tenemos la situación del profesor que hace algunos años se le ocurrió que no era exactamente correcto que un profesor de filosofía no supiera nada sobre Soloviev: ya conocen la historia. Así que dejó que alguien escribiera una disertación doctoral y se dijo a sí mismo: pueden estudiar el trabajo de Soloviev y yo puedo leer su disertación.

Simplemente quiero utilizar el punto en cuestión como una analogía, por lo tanto me gustaría ponerlo así. Si tuviéramos que decir que, hipotéticamente, Soloviev estuviera vivo hoy y hubiese conocido esta guerra y los acontecimientos que tienen lugar en Rusia, ¿qué hubiera hecho él, un ruso? La respuesta puede, por supuesto, ser hipotética, pero es razonable suponer que Soloviev habría encontrado una forma de eliminar todo lo que había escrito antes de la guerra y habría escrito unas obras nuevas. Se habría dado cuenta de que era necesario revisar sus puntos de vista por completo, ya que sus puntos de vista se basaban en el momento en que se escribieron. Por lo tanto, habría llegado a la misma conclusión que toda Europa del Este.

Parece paradójico decir algo como esto. Pero si uno lee a Soloviev hoy, es mejor que tengan claro que poco tendría la aprobación absoluta de Soloviev hoy. Sería un signo de estar completamente despierto el hacer una revisión fundamental de las ideas que tenían el mayor peso en el momento, pero que desde entonces han sido reducidas al absurdo. 2 + 2 = 4 seguirán siendo 2 + 2 = 4, pero otras cosas ciertamente deben ser revisadas. Y solo estamos despiertos en nuestro tiempo si somos conscientes de esta necesidad de revisión.

En este año de 1917 —treinta y ocho años después de 1879, con 1879 treinta y ocho años después de 1841—  algo importante se le está pidiendo a la humanidad. Lo que importa hoy no es lo que hicieron las personas en 1914, sino como salir de esta situación. Este es el problema que tenemos que enfrentar ahora. Y al menos que la gente se dé cuenta de que las antiguas ideas no nos sacarán de ello y que se necesitan nuevas ideas, el resultado será un fracaso. Cualquiera que piense que saldremos de esto con las antiguas ideas está ladrando al árbol equivocado. Se debe hacer el esfuerzo de obtener nuevas ideas, y esto solo es posible con una visión espiritual del mundo.

Hoy he tenido la intención de darles algo del trasfondo de mucho de lo que he estado diciendo en los últimos días. Verán, si uno trata con la vida espiritual en términos concretos, no es suficiente tener el doblez general que es tan popular entre las personas que creen en el panteísmo y filosofías similares, que hay un mundo espiritual, que el espíritu está detrás de todas las cosas físicas. Hablar del espíritu en vagos términos generales no llevará a ninguna parte. Debemos considerar eventos espirituales específicos y entidades espirituales que están más allá del umbral. Los eventos en este mundo no son meramente generales sino muy específicos, y son concretos y específicos en el otro mundo. No creo que haya muchos que, cuando se levantan por la mañana, piensen: ‘Si salgo por la puerta principal, estaré en el mundo’. No dirían esto, pero tendrán ideas sobre algo específico que van a encontrar. De la misma manera, solo podremos manejar las fuentes más profundas de la evolución humana y del mundo si somos capaces de visualizar las cosas que están más allá del umbral de una manera específica y concreta y no solo referirnos a ellas en términos generales, como ‘universal’, ‘providencia’ y similares.

Mucho, mucho se puede sentir cuando vemos las figuras 1841 y 1917 en el diagrama (ver Fig. 9a). Pero nuestra respuesta interior a esto tiene que vivificarse en nosotros si queremos comprender lo que realmente está sucediendo.

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Traducción revisada por Gracia Muñoz en mayo de 2018.

 

 

[1]  Henri Lichtenberger (1864–1941).

[2] Los ejemplos son el capítulo sobre la evolución del mundo y del ser humano en la Ciencia Oculta. Un bosquejo y el capítulo sobre nuestros antepasados atlantes en Memoria Cósmica.

[3] Immanuel Kant (1724-1804), filósofo alemán, escribió un ensayo sobre la cosmología newtoniana en 1755 en el que anticipó la hipótesis nebular de Simon Pierre Laplace (1749-1827). La hipótesis es que los planetas se condensaron de una nebulosa que finalmente se contrajo en el Sol primitivo.

[4] John Tyndall (1820-1893), físico irlandés. Thomas Henry Huxley (1825-1895), biólogo inglés, amigo de Darwin y uno de los principales protagonistas del darwinismo. Ernst Haeckel, ver la Nota 1 de la conferencia 2.

[5]  Leopold von Ranke (1795-1886), historiador alemán. Su obra más conocida en inglés es su Historia de los Papas en los siglos XVI y XVII (1834-1837, traducida al inglés por Sarah Austin, 1846). Escribió muchas obras históricas hasta el final de su vida.

[6] Vladimir Soloviev (1853-1900), filósofo y poeta ruso. Sus trabajos seleccionados fueron traducidos al alemán por Harry Koehler, con el primer volumen publicado en Jena en 1914. Su Justificación del Bien se tradujo por primera vez al inglés en 1918.