Transformando la Memoria: de la Muerte al amor: El misterio de Micael en nuestro tiempo. PARTE I

Dos conferencias y un taller impartido por Adriana Koulias en Varsity Lakes Gold Coast, Australia. El 1 y 2 de septiembre de 2018.

English version

 

Traducido por Nicolás Martín y Gracia Muñoz

Rudolf Steiner nos dice en muchas conferencias, pero más prominentemente, en sus Cartas Micaélicas, cómo Micael era, en tiempos pasados, el regente o el administrador de la llamada Inteligencia Cósmica, y que sacrificó esta Inteligencia a la Humanidad. El desarrollo humano depende de nuestra capacidad para captar y entender esta Inteligencia de la manera correcta.

Pero, a fin de comprenderla, tenemos que conocer sus orígenes y su conexión no sólo con Micael, sino con la Divina Sophia y con Cristo. En estas próximas conferencias vamos a explorar cómo esta Inteligencia Cósmica entró en la Tierra con un enfoque particular en su relación con el pensamiento y la memoria. Vamos a explorar cómo nuestra tarea en el pasado fue el desarrollo de estas dos fuerzas, y cómo en el futuro hay que efectuar una transformación de la memoria, a través del pensamiento, en imaginación, como un camino hacia el amor. Esto, veremos, es la tarea principal de los Antropósofos Micaelitas y Rosacruces en la sociedad y en la escuela Micaélica, como representantes y precursores del futuro.

En el taller vamos a encontrar maneras de comenzar a trabajar en la práctica de esta transformación.

Así que comencemos con las dos fuerzas en cuestión y su conexión con lo que llamamos ‘inteligencia’, la Memoria y el Pensamiento. ¿Qué son y cómo se desarrollaron?

MEMORIA Y PENSAMIENTO (pensar)

Se hace evidente que nuestra memoria y nuestros pensamientos son esenciales para nuestra consciencia si tenemos en cuenta que todas las noches, cuando nuestros recuerdos y pensamientos se sosiegan y caemos dormidos; esto se traduce en una pérdida de la consciencia. La razón de esto radica en un hecho espiritual: el cuerpo necesario para la memoria y el pensamiento el cuerpo etérico, permanece en la cama con el cuerpo físico, mientras el cuerpo astral y el yo se elevan y entran en el mundo espiritual.

f1p1

Desde el momento en que nos quedamos dormidos hasta el momento en que nos despertamos, la única consciencia que tenemos surge en los sueños. Los sueños son una consciencia experimentada cuando el Yo y el cuerpo astral entran o salen del cuerpo etérico. Es por eso que los sueños a menudo están conectados con los recuerdos de experiencias y pensamientos que hemos tenido.

Los sueños son el cuerpo astral y el Yo entrando en el cuerpo etérico en la mañana o saliendo del cuerpo etérico en la noche, de algún modo conscientemente. Es, por decirlo así, la puerta de entrada al mundo espiritual.

Por lo tanto, no es demasiado difícil ver la conexión entre el cuerpo etérico y la imaginación, teniendo en cuenta que la imaginación es una forma de soñar consciente. Para decirlo más claramente: la imaginación es una conciencia plenamente consciente, controlada en esa parte del cuerpo etérico no conectada con el cuerpo físico.

f2p1

El pensamiento, o mejor dicho, el pensar abstracto, sin embargo, es algo que sólo se puede experimentar en nuestro estado de vigilia, dentro de nuestro cuerpo físico, ya que requiere el cerebro físico como reflector, y se conecta a la parte de nuestro cuerpo etérico que llamamos intelectual, o uno podría decir, el ‘asiento’ de la inteligencia humana. Necesitamos el cuerpo etérico conectado al cuerpo físico para pensar. Pero esto no fue siempre así.

La unión entre el cuerpo físico y el cuerpo etérico humanos no siempre fue tan estrecha. Este vínculo sólo se desarrolló gradualmente. Antes de eso, la consciencia humana era un estado de ensueño perpetuo, y lo que llamamos inteligencia humana pertenecía a los Dioses. Esta fue la Inteligencia Cósmica.

Antes que la Inteligencia Cósmica pudiera entrar en el alma humana, el cuerpo etérico humano tenía que ligarse más con el cuerpo físico. Los seres humanos tenían que conquistar un doble conocimiento:

  • El conocimiento del Mundo
  • El conocimiento del Ser (Yo)

En el primer caso los seres humanos tuvieron que desarrollar órganos capaces de percibir el mundo material objetivo. En el segundo caso tuvieron que desarrollar un órgano interno independiente capaz de reflejar una vida interior subjetiva.

  • Sentidos físicos – Percepción
  • Cerebro físico – Pensamiento

Pero la percepción no podría haberse desarrollado en la facultad del pensamiento sin memoria. La memoria es la que permite que una percepción sea recordada más tarde por el cerebro reflectante. La facultad de la memoria está a medio camino entre la percepción y el pensamiento.

INTELIGENCIA CÓSMICA

¿Qué es la Inteligencia cósmica?

Cuando hablamos de una inteligencia cósmica no estamos hablando de algo abstracto, en la forma en que hablamos de la ‘inteligencia’ en el mundo físico, tal como la capacidad de adquirir y aplicar el conocimiento y las habilidades, o una colección de información con fines militares. La Inteligencia Cósmica de la que Rudolf Steiner habla es una relación activa y obrante entre las Jerarquías, una comunicación y participación activas, que conduce a resultados. Podemos compararlo con la forma en que nuestra cabeza física y nuestros miembros deben trabajar activa y armoniosamente con el fin de que podamos tener una relación con el mundo que nos rodea y con los demás.

Hay siete Inteligencias Planetarias, siendo la más alta la Inteligencia Solar.

‘¿Qué es la inteligencia? Estas generalizaciones abstractas, en efecto, no existen en la realidad. ‘Inteligencia’ significa las mutuas relaciones de conducta entre las Jerarquías Superiores. Lo que hacen, cómo se relacionan la una, la otra, lo que son el uno para el otro,  —esta es la Inteligencia Cósmica. Y puesto que, como seres humanos, debemos tener en cuenta en primer lugar el reino que está más cerca de nosotros, hablando concretamente la Inteligencia Cósmica será para nosotros la suma total de los Seres de la Jerarquía de Ángeles. Si estamos hablando concretamente, no podemos decir ‘tanta inteligencia’, sino más bien ‘tantos Ángeles.’ Esta es la realidad”.[1]

La Jerarquía de los Ángeles obra como mensajero de esta Inteligencia.

¿Por qué es la más alta de las siete inteligencias la Inteligencia Solar, y cuál es su relación con la Inteligencia Cósmica?

 Es debido a que la ‘vida’ de la Inteligencia Solar está inextricablemente conectada con el ‘Ser’ del Cristo, al igual que nuestros corazones están íntimamente conectados a la sangre viviente que corre por nuestras venas y arterias. Por otra parte, Cristo, como el Yo Superior de nuestro sistema solar aporta, a través del Sol, esa vida que tiene influencia sobre las otras Inteligencias Planetarias de la misma manera que la sangre nutre a los otros órganos por medio del corazón.

Y  vemos la conexión entre la ‘percepción’, el ojo y el Yo, bien ilustrada en el signo del Cordero:

f1c11

 

‘Cuando miramos a una estrella, lo que se nos aparece físicamente no es más que el aspecto externo. En realidad, estamos conectados con una reunión de Seres Espirituales. Ahora bien, hay un cierto contraste. Desde el comienzo mismo de la evolución terrestre, este contraste ha existido. Es el contraste entre las Inteligencias de todos los planetas y la Inteligencia del Sol. En efecto, existe por un lado la Inteligencia Solar, mientras que por el otro están las Inteligencias de los otros planetas. Y siempre fue así que la Inteligencia Solar se yergue bajo el dominio de Micael, mientras que las otras Inteligencias Planetarias están sujetas a  los otros Arcángeles”[2].

 Entonces, ¿cómo el Sol se conectó con el Ser del Cristo? Para entender esto tenemos que retroceder a la evolución del Antiguo Sol y el gran evento que ocurrió allí.

Antiguo Sol

 Rudolf Steiner nos dice que la evolución de nuestra Tierra, en la que  se ha desarrollado la vida, fue precedida por tres condiciones:

  • Antiguo Saturno – Calor
  • Antiguo Sol – Luz
  • Antigua Luna – Agua
  • Tierra – Vida

También nos dice que en el Antiguo Sol, los Kyriotetes sacrificaron su sabiduría a los seres que entonces atravesaban su etapa humana, seres que en nuestro tiempo han alcanzado la fase de Arcángeles.

  • Antiguo Saturno – Arcai actuales estaban atravesando la etapa humana.
  • Antiguo Sol – Arcángeles actuales estaban atravesando la etapa humana.
  • Antigua Luna – Ángeles actuales estaban atravesando la etapa humana.
  • Tierra – nosotros estamos atravesando nuestra etapa humana.

 Los seres humanos sobre el Antiguo Sol (Arcángeles actuales) fueron capaces de tomar la sabiduría del Kyriótetes y devolver esta sabiduría en forma de luz. Este fue el cumplimiento de su tarea como humanidad en el Antiguo Sol, y también permitió la elaboración de nuestros propios cuerpos etéricos, así como el cuerpo etérico del mismo Sol  uno podría decir, al oscuro calor de Saturno se añadió la luz de la Sabiduría sobre el Sol. El cuerpo etérico es un cuerpo de luz.

A partir de ese momento en adelante, la luz ha sido sinónimo de sabiduría, con el cuerpo etérico a través de una relación desarrollada entre los Arcángeles y los Kyriótetes o Espíritus de la Sabiduría. En particular, el más alto Arcángel del Sol, Micael, y su relación con los más altos Kyriótetes o Espíritus de la Sabiduría, a quienes los antiguos llamaban la Divina Sophia.

Antiguo Sol = Sabiduría, Luz, cuerpo etérico humano / cuerpo etérico del Sol.

Micael era el más elevado de los seres humanos sobre el Antiguo Sol, porque era preeminentemente capaz de convertir la sabiduría en luz. Por esta razón él es llamado tanto el poderoso Arcángel Solar como el ‘Hijo de la Divina Sophía’ el más alto de los Espíritus de la Sabiduría (Kyriótetes) en el Sol, capaz de sabiduría.

  • Micael ser humano superior en el Sol, capaz de convertir la Sabiduría en Luz.
  • Divina Sophia  Kyriótetes superiores capaces de aceptar la Sabiduría como Luz de los Arcángeles.
  • Sophía recoge la Luz de la Sabiduría, y Micael, como el regente de esta Sabiduría, la administra.

Veamos ahora más de cerca la Inteligencia Solar y cómo se relaciona con el Ser del Cristo.

Rudolf Steiner nos dice que durante el Antiguo Sol, cuando los Arcángeles estaban elaborando el Yo microcósmico y tornando la Sabiduría en Luz, Cristo estaba elaborando su Yo macrocósmico. El nos dice que Cristo permaneció detrás en el Antiguo Sol, con el fin de lograr esto antes que todos los demás seres en nuestro sistema solar y, al realizarlo, se convirtió en la Inteligencia del Sol.

Pero todos los planetas están también relacionados con esta Inteligencia a través de los Espíritus de la Forma o Exusiai. Hay siete Exusiai y ellos formaron el cuerpo del Antiguo Sol. Eran las Siete Inteligencias Planetarias que vemos en el signo del Cordero. Ellos dirigen la Inteligencia Cósmica hacia los planetas.

Ahora, Cristo, siendo el segundo Logos, está relacionado con el ámbito de Aries o el Cordero, y es por eso que el signo de arriba se llama el Signo del Cordero. Se ve claramente que Cristo es la cabeza y los Exusiai de los planetas forman sus extremidades. Es por esta razón que los Exusiai son a veces llamados Logos Solar, y por qué Cristo es a veces considerado un Exusiai.

Si uno mira de esta manera, la Inteligencia Cósmica es nada menos que la relación de nuestro Cosmos con el Ser de Cristo. Esta Inteligencia no es sólo lo que perciben las Jerarquías de Él, sino también lo que entienden acerca de Él y lo que se comunican entre sí acerca de este entendimiento.

Pues debemos tener en mente que Cristo es exaltado por encima de todas las Jerarquías que han elaborado un Yo, porque Cristo ha perfeccionado su Yo Macrocósmico en el Antiguo Sol, y sólo entonces fue la luz capaz de llenar el cosmos, sólo entonces pudieron los Exusiai hacer brillar exteriormente la Luz visible de la Sabiduría, que fue creada por los Kyriotetes y Arcángeles obrando en conjunto para crear grandes imágenes y formas.

 “Entonces el Segundo Logos comenzó a fluir y tejió imágenes y formas en el aroma del mundo”[3]

Pero Cristo no solo desarrolló Su Yo Macrocósmico. También tuvo que desarrollar su Yo Espiritual Macrocósmico[4] (Espíritu Santo), un Espíritu de Vida Macrocósmico (Hijo) y un Hombre Espíritu Macrocósmico (Padre) para convertirse en miembro de la Trinidad. Porque la Trinidad es una en el mundo espiritual —solo están divididos en la Tierra.

‘Ahora, un Logos no funciona por sí mismo: los tres viven y se tejen completamente el uno en el otro para que cada uno de los tres también se exprese en los otros dos. Pero no podemos percibir los efectos de los tres igualmente bien, porque fluyen en diferentes momentos”.[5]

Y

“El Cristo, entonces, es un ser de cuatro miembros, incluido Su Yo macrocósmico, así como el hombre mismo es microcósmicamente un ser de cuatro miembros”[6].

Rudolf Steiner nos cuenta esto acerca de Cristo y el Yo Macrocósmico en oposición a aquellos seres que desarrollaron un Yo Microcósmico en la Tierra:

‘Él es un Ser que se quedó atrás no sólo durante la evolución de la Luna, al igual que los Espíritus Luciféricos, sino que, previendo la evolución de la Luna, en realidad permaneció atrás aun antes, es decir, durante la antigua evolución del Sol; y fue desde una cierta sabiduría asegurada, por encima de la humana, que Él permaneció atrás durante la antigua evolución Solar. No podemos considerar a este Ser como microcósmico en el sentido en que se aplica a los otros seres que hemos considerado; pues tenemos que considerar como seres microscósmicos a aquellos que estaban conectados con esta evolución de la Tierra desde su inicio. El Cristo no estaba conectado directamente con la evolución de la Tierra, sino con la evolución del Sol. Era un ser Macrocósmico desde el principio de la evolución de la Tierra, un Ser que fue expuesto a condiciones totalmente distintas de la evolución de aquellos seres microcósmicos[7]

Por lo tanto, podemos decir que la Divina Sophía, como el ser más alto en el rango de los Kyriotetes, recoge y armoniza la Inteligencia Solar del Cristo, que llega tan alto como la Trinidad y tan bajo como la Jerarquía de los Ángeles, y Micael la administra.

A través de la relación de Cristo, Sophia y Micael una conexión fue forjada entre el Sol etérico, el yo humano (Micael / Luz), el Yo Macrocósmico (Cristo / Inteligencia) y la Sabiduría (Kyriótetes). Y a partir de esto podemos ver cómo se formó una relación especial con los seres humanos terrestres en dos direcciones —la dirección del yo humano y la dirección del cuerpo etérico.

Al igual que los seres humanos de las etapas evolutivas anteriores de la Tierra, los seres humanos en la Tierra tienen una tarea, y está particular e intrínsecamente conectada a Cristo, Micael y Sophía. Durante las tres evoluciones planetarias anteriores, la elaboración del Yo, fue la obra culminante de los seres humanos, pero fueron obligados a desarrollar sus yoes, lo que significa que aunque pueden tener desarrollado el yo en diversos grados, esto lo hicieron de una manera que no era libre  —los seres humanos en la Tierra serían diferentes, tuvieron que desarrollar su yo en completa libertad.

¿Por qué esto es así?

Debemos considerar que el planeta Tierra forma el punto medio de siete etapas planetarias. Esta posición se podría decir que es equivalente a la edad media humana. Y al igual que el ser humano, el Cosmos hubiera tomado un curso descendente, si algo nuevo no se hubiera inyectado en esta etapa. Sólo un nuevo ‘impulso’ podría crear una tendencia ascendente, y este nuevo impulso fue la libertad y el ser humano terrenal era vital en este sentido.

Para que los seres humanos terrestres sean libres, tendrían que cortarse a sí mismos de los Dioses. Tendrían que cortarse a sí mismos de la Inteligencia Cósmica con el fin de desarrollar su propia inteligencia.

Este era el plan.

Una serie de cosas que tenían que pasar para realizar este plan:

  1. La Tierra tuvo que separarse del sol y de los otros planetas — Polar/Hiperbórea.
  2. La Tierra tuvo que separarse de la Luna — Lemuria.
  3. El séptimo Elohim tuvo que tomar su morada en la Luna para guiar a la Humanidad.
  4. Los Elohim tuvieron que sacrificar parte de su propia sustancia del yo a la humanidad para crear un yo rudimentario en los seres humanos.
  5. Lucifer tuvo que ser arrojado del mundo espiritual, confinado al mundo astral, —y por lo tanto al cuerpo astral de los seres humanos— por parte de Micael, con el fin de que Lucifer pudiera en esta forma tentar al Yo de los seres humanos a caer hacia la Tierra y los crear órganos de percepción sensiente.
  6. Ahriman tendría que ingresar en las almas humanas para estimular los primeros indicios rudimentarios del intelecto.
  7. Micael tuvo que sacrificar su regencia sobre la Inteligencia Cósmica y permitir que descendiera hacia la Tierra.
  8. La Hija de Sophia entro en el alma humana para ayudar a formar las tres facultades del alma: el Alma Sensible, el Alma Intelectual (Racional) y finalmente el Alma Consciente, como preparación para el ingreso de la Inteligencia Cósmica.
  9. Cristo tuvo que descender a la Tierra trayendo Su Yo Macrocósmico y, por lo tanto, no solo un reflejo sino el ser real de Su Inteligencia en las almas humanas.

Podemos ver las influencias y las contrainfluencias necesarias para separar a la Humanidad de los Dioses mientras que al mismo tiempo su Inteligencia entraba en la evolución de la Tierra para convertirse en Inteligencia Humana. Porque así como el Sol creó los ojos para que pudieran percibir el sol, la Inteligencia Cósmica o la comprensión de Cristo tuvieron que ser sacrificados por los dioses a la Tierra para que pudiera crearse un órgano de percepción capaz de percibir a Cristo.

A través de Cristo, los seres humanos tendrían el potencial de convertirse en soberanos de sus cuerpos físico, etérico y astral, así como Cristo era el soberano de los Seres de las Jerarquías.

INTELIGENCIA HUMANA

Veámoslo ahora desde la perspectiva del alma humana.

La inteligencia humana no hubiera sido posible si Cristo no hubiera hecho cuatro descensos de sacrificio a la Tierra. Estos fueron seguidos por Michael,[8] que sacrificó su Inteligencia Cósmica también en cuatro etapas, que corresponden a cuatro etapas de la conciencia.[9]

Evolución de la Tierra

A menudo pensamos en el ser espiritual como estando arriba, y abajo lo físico, pero en un sentido esto es maya. Rudolf Steiner da a entender con bastante frecuencia que el espacio pertenece sólo a la consciencia terrenal, y que arriba y abajo, dentro y fuera, delante y atrás, son una quimera cuando se trata del Espíritu. Está más cerca de la verdad si decimos que el Espíritu interpenetra en capas aquí en la Tierra. Se podría decir que todo lo que era Saturno, el Sol y la Luna se puede encontrar en la Tierra, y también todo lo que será Júpiter, Venus y Vulcano. La memoria del pasado y el futuro potencial tienen experiencia en diferentes capas de la consciencia, que en nuestro tiempo son sinónimo de consciencia de vigilia, consciencia onírica o gráfico-refleja, consciencia del dormir y consciencia mineral.

Voluntad – La primera etapa Polar/Hiperbórea:

En la primera etapa, los seres humanos eran uno con Seres de alma y espíritu. Un hombre no pensaba un pensamiento, sino que él percibía un Ser espiritual del Mundo Espiritual directamente a través del Yo, pensando un pensamiento dentro suyo. En todas partes el Yo ‘parecía’ percibir los pensamientos volitivos de Seres Espirituales, porque la consciencia penetró hasta la capa más alejada —uno podría llamar a esta capa, Devachán.

Aquellos Seres Espirituales fueron los grandes ‘Maestros’ de la humanidad, cuya sabiduría el ser humano se vio obligado a obedecer, porque su impulso movía la voluntad. En esta etapa, todo ‘estaba siendo’, todo era una consciencia, y la voluntad y el pensamiento eran uno. Pero, a causa de esta unidad, los seres humanos no eran libres —no tenían libre albedrío.

En esta etapa los planetas Saturno y Sol se separaron de la Tierra.

Consciencia en la Primera Etapa: Seres Espirituales en el Yo = percepción de la Luz Espiritual Luz y Seres Espirituales.

 

Sentir — La segunda etapa, Lemuria:

 En Lemuria los Seres Espirituales comenzaron a ocultarse, o más bien, el alma humana ya no podía penetrar en esa capa de la consciencia en la que estos Seres Espirituales se manifiestan, de modo que ya no podían percibir la Luz espiritual de los Seres, sino solo, uno podría decir, las fuerzas del alma de estos Seres, que penetraron dentro de la siguiente capa de la consciencia. Como pasar de la luz al color.

Se podría decir que la consciencia humana había penetrado al nivel del Mundo Astral a través de una elaboración del cuerpo astral. ¿Qué lo causó? ¿Recuerdan más arriba, donde hemos dicho que Micael arrojó a Lucifer desde el reino del Devachán al mundo astral? En el Mundo Astral, Lucifer fue capaz de tentar el cuerpo astral humano para introducir o ‘descender’ más hacia adentro del ámbito de lo físico y es por eso que es retratado como una ´Caída´.

La Luna se separa de la Tierra.

A través de la tentación de Lucifer, el Yo se separó de lo que era percibido, y la percepción conectó ahora la ‘imagen’ con las sensaciones o sentimientos de simpatía y antipatía interiores, percibidos como colores (complementos), que crearon una vida interior y exterior. Este es el principio de la libertad.

Imágenes externas percibidas engendraron sensaciones internas. Sin embargo, las dos todavía estaban conectados a través de la ‘vida’. El ser humano aún conectaba el espíritu y la materia a través de una memoria del Espíritu viviente.

Una forma de consciencia elástica era ahora experimentada, en otras palabras, las imágenes del mundo exterior no hacían aún una profunda impresión, pero fue el comienzo de la memoria — por lo tanto, Lucifer está conectado a la memoria.

Ahora llegamos a la conexión de la Hija de Sophía con Lucifer.

La tarea de preparar el alma para la Inteligencia Cósmica que desciende desde arriba, cayó sobre la Hija de Sophía o la parte ‘femenina’ de Adán / Eva, que fue separada antes de La Caída y llevada a la esfera del Sol. La Hija de Sophia descendió desde la esfera del Sol a las almas humanas para desarrollar el alma desde dentro[10]. Los griegos vieron a este ser como Perséfone, la hija de Démeter.

‘Antes que el hombre perdiera su consciencia clarividente, ellos vivían junto a lo que era, en su cuerpo astral, las fuerzas de Zeus, Perséfone. El hombre había traído este cuerpo astral, estrechamente asociado con las fuerzas de Zeus, desde la Luna. La vida del alma, que encontramos personificada por Perséfone, se desarrolló en él sobre la Tierra. Y eso es lo que era el hombre que vivía en los tiempos antiguos en la Tierra. Se sentía: ‘tengo en mi cuerpo astral… tengo dentro mío a Perséfone’. En tiempos antiguos, el hombre aún no podía hablar de un yo intelectual, como lo hacemos hoy, pero era consciente de algo que surgió en él como resultado de la cooperación de las fuerzas de Zeus en su cuerpo astral con las fuerzas Perséfone.[11]

Fue en tiempos de los egipcios (que son una recapitulación de Lemuria) que la hija de Sophia, según Rudolf Steiner, entró en el alma humana por primera vez, para transformar el don de Lucifer, el Alma Sensible, en una facultad capaz de entender a Dios — Teosofía. Esto era necesario porque Dios estaba ahora fuera del ser humano. Antes de esto no había necesidad para la Teosofía, ya que Dios y el Yo humano’ o Voluntad, eran uno.

Fue también en la época de Lemuria que Cristo hizo su primer sacrificio. Él emergió de la esfera de la Trinidad hacia dentro de la esfera del Sol, como una estrella con su Yo Macrocósmico, su Macrocósmico Hombre-Espíritu, Espíritu de Vida y Yo Espiritual[12].  Este sacrificio contribuyó a la relación ‘correcta’ del ser humano con los doce sentidos o el cuerpo del Sistema Nervioso / Astral, que había sido el resultado de la tentación Luciférica. El ser humano pudo erguirse.

Consciencia en la segunda etapa: imagen anímica en el cuerpo astral = consciencia del mundo astral y los Seres anímicos — color.

 

La Tercera Etapa: Pensar – Atlántida.

En esta etapa la percepción o consciencia humana descendió a una capa ‘más cercana’ de la capa física, y esto fue acompañado por una impronta más profunda de lo que se percibía en el cuerpo etérico— memoria de largo alcance.

En esta etapa las fuerzas del alma todavía tenían una cualidad de vida, pero que ya no se experimentaron en el presente, sino en una forma rudimentaria de ‘memoria’, es decir, que lo que era visto, fue impreso mucho más profundo y de una manera tal, que duraba mucho tiempo y podía evocarse  —al igual que una impresión se deja en cera. Pero esto todavía se consideraba algo vivo, algo que entraba desde el exterior y que creaba una imagen posterior o eco en el alma humana. Uno podría decir, un opuesto de lo que fue visto.

Imágenes externas y memorias internas todavía estaban conectadas por la memoria ‘viviente’ del Ser anímico. Uno podría comparar esta memoria con una forma de consciencia plástica, y un verdadero comienzo de la libertad y el pensamiento. Ahora podemos entender por qué durante una iniciación Celta, el acólito era llevado ante dos columnas, una plástica y otra elástica. Esta era la expresión física de una experiencia interior, que durante la época de los Celtas, ya no era una experiencia natural sino que tenía que ser trabajada y conquistada.

La capacidad de mirar hacia atrás en la impronta de lo contrario de lo que era visto, distanciaba la consciencia humana aún más de los ‘Seres de alma y espíritu’. Para comparar, lo que era visto en el pasado con lo que se ve en el presente, la humanidad podía nombrar y categorizar lo que fue visto y experimentado, y concebía lo que podría ser visto y experimentado en el futuro. Este es el principio del pensamiento. Más tarde, en tiempos Greco-romanos, la Hija de Sophía obró para elaborar esa parte del alma conectada a esa parte del cuerpo etérico capaz de convertirse en facultad de pensamiento —el Alma Racional. El producto de esto sería más tarde conocido como Filosofía —una comprensión del mundo[13] Antes de esto no había necesidad de Filosofía ya que el ser humano era uno con el mundo de la naturaleza.

Esta etapa también marca el segundo y tercer sacrificio del Cristo en la Atlántida. El segundo, cuando entró en el reino del Sol como planeta principal de siete planetas, dejando atrás a su Hombre-Espíritu. Lo hizo con el fin de redimir a los siete órganos humanos en relación con el órgano del habla.

El tercer sacrificio, en la segunda mitad de la Atlántida, hizo necesario que entrara en la esfera de la Luna —a la Jerarquía de los Arcángeles (cuyo máximo representante era Micael) para traer armonía al pensar, el sentir y la voluntad. El ser humano podía pensar.

Este tercer sacrificio era, por decirlo así, la culminación de todas las etapas anteriores: la primera etapa (Voluntad—Yo), la segunda etapa (Sentir-—Astral) y la tercera etapa (Pensamiento—Etérico).

Consciencia en la tercera etapa: imagen reflejo en el cuerpo etérico = consciencia del mundo etérico —luz anímica (en contraposición a la luz espiritual).

 

Las Cuatro Etapas del Pensar.

En la cuarta etapa el pensar surgió de la relación del cuerpo etérico con el cuerpo físico. En el cuerpo físico el pensar fue completamente despojado de vida, sólo las sombras de los Seres debían ser experimentados como reflejos desde el cerebro físico humano. El poder de la ‘Inteligencia’ había sido sacrificado por Micael y entró en el reino de Ahriman, que buscaría aprovechar esta Inteligencia para sí mismo. Esto hizo necesario un sacrificio más por parte de Cristo. El cuarto sacrificio de Cristo fue dejar su Espíritu de Vida detrás, en la esfera de la Luna, con el fin de entrar en el cuerpo de un ser humano con su Yo Macrocósmico y su Yo Espiritual.

‘Mientras todo esto de lo que he estado hablando estaba ocurriendo en el Oeste, el mismo Cristo, el Cristo que había bajado a la Tierra dejando su Hombre-Espíritu en el Sol y su Espíritu de Vida en la atmósfera alrededor de la Tierra, reduciendo su Yo y su Yo Espiritual.

Pero Cristo no podía entrar en Jesús de Nazaret con el Yo Espiritual, (este se mantuvo en la Tierra pero flotando por encima de Jesús, en la forma en que se sitúa por encima de los seres humanos en la actualidad). Él sólo podía entrar con su Yo Macrocósmico. Jesús solo se uniría con el Yo Espiritual del Cristo después del Misterio del Gólgota.

Así, el Cristo entró en su curso terrenal en el sentido de que trajo al hombre del macrocosmos lo que el hombre habría de desarrollar microcósmicamente —sólo el Cristo lo trajo como principio macrocósmico. Entró en la evolución de la Tierra de tal manera que durante su curso Él no tendría un quinto, sexto y séptimo principio como su posesión personal, así como el hombre en su camino no los posee.

El Cristo es un Ser que había evolucionado macrocósmicamente hasta el cuarto principio, y la evolución de su cuarto principio en el transcurso de la Tierra consiste en conferir al hombre todo lo que le permitirá evolucionar su yo [14].

 f4p1

 

En cuanto a este misterio desde el punto de vista del mundo superior nos puede traer profundos sentimientos de agradecimiento por los sacrificios que los seres superiores a sí mismos también fueron sometidos. Para el momento en que Cristo entró en el cuerpo de Jesús, la inteligencia Cósmica se convirtió en una ‘memoria’ a ‘Más allá de Inteligencia’ para ellos. En otras palabras perdieron Yo Macrocósmico de Cristo (presente) y sólo vieron lo que se reflejó de nuevo a ellos de su Hombre Espíritu, Espíritu de Vida y Yo Espiritual. En términos espirituales, Cristo ‘murió’ para ellos, dejando solo Su Memoria.

¿Por qué?

Porque cuando Cristo descendió a través de las capas de la consciencia hacia la Tierra, entró en un mundo físico cuyo aspecto material no puede ser penetrado por la percepción de los Seres Superiores.

f5p1

“La consecuencia es que llega un momento en la evolución del mundo, donde el Cosmos ya no vive por su presente, sino por su inteligencia pasada, mientras que la inteligencia presente está en la corriente de la evolución humana”[15].

Cristo vino libremente a la Tierra para traer Su Inteligencia a la actual corriente del tiempo, con el fin de crear las condiciones adecuadas para la libertad, pero la sombra de esta libertad es el ‘materialismo’ —la experiencia de la materia como un fin en sí mismo es la inspiración de Ahriman.

 ‘Desde ese reino del cual fue Micael mismo el sirviente, el Ser-Cristo desciende dentro de la esfera de la Tierra, para que esté al alcance cuando el poder de la Inteligencia haya sido traspasado completamente al individuo humano. Pues entonces vendrá el tiempo en que el impulso será más fuerte en el hombre, de entregarse en su totalidad a ese poder, que en todos los detalles y en la perfección consumada, se ha hecho a sí mismo el portador de la fuerza intelectual. Pero Cristo estará al alcance. A través de Su gran sacrificio Él vivirá en la misma esfera donde habita Ahriman. El hombre tendrá la posibilidad de elegir entre Cristo y Ahriman. El mundo será capaz en la evolución de la humanidad, de encontrar el camino de Cristo’. Rudolf Steiner [16]

Pensar ​​= sombras sin alma, sin vida, sin espíritu, reflejadas por el cerebro físico.

 

[1] GA237. 8 de agosto de 1924

[2] GA237. Dornach, 8 de agosto de 1924

[3] GA266. Berlín 18 de Diciembre de 1906

[4] También debemos tener en cuenta que el yo y el espíritu son “uno” como una espada dentro de una vaina. Por lo tanto, Rudolf Steiner dice que es un ser de cuatro miembros.

[5] GA266. Berlín 18 de Diciembre de 1906

[6] GA130. El Yo Cósmico y el Yo Humano. La naturaleza de Cristo resucitado

[7] GA130. El Yo Cósmico y el Yo Humano. La naturaleza de Cristo resucitado

[8] Ver las conferencias del autor sobre el alma de Nathan y los cuatro sacrificios de Cristo

[9] https://wn.rsarchive.org/Books/GA026/English/APC1956/GA026_c03.html

[10] Ver las conferencias del autor sobre antroposofía

[11] https://wn.rsarchive.org/Lectures/Dates/19110822p01.html

[12] https://wn.rsarchive.org/Lectures/GA240/English/RSP1975/19240827p01.html

[13] El hecho de que haya postulado que esta encarnación en el punto de inflexión en el tiempo por primera vez como la María del evangelio de Lucas de ninguna manera contradice su trabajo antes y después, en el alma humana.

[14] El Yo Cosmico y el Yo Humano. La naturaleza de Cristo Resucitado

[15] https://wn.rsarchive.org/Books/GA026/English/APC1956/GA026_c05.html

[16] https://wn.rsarchive.org/Books/GA026/English/APC1956/GA026_c05.html

Construyendo el Templo interior y exterior. Segunda Parte

Adriana Koulias — Dos Conferencias y talleres impartidos en la Costa Dorada, Nueva Gales del Sur el 24 y 25 de abril de 2015

English version

En el próximo Taller vamos a trabajar alguna experiencia práctica.

Audiencia espiritual – Construyendo el templo exterior – Aprendiendo a entrar en el abismo – Rocío espiritual.

 

Discusión.

  • ¿Cuáles son los impulsos en el reino de la voluntad?
  • ¿Qué sientes?
  • ¿Qué surge en tu pensamiento?
  • ¿Ha cambiado tu imagen de ayer esta mañana?
  • Imagina nuevamente tu intención para hoy.

 

Comenzamos con un gesto en nuestras almas de asombro, apertura y presencia. Reconocemos a los muertos que están con nosotros y sus sacrificios y hacemos la intención de dedicar todo lo que aprendemos aquí al mundo para su bien:

Oh espíritu cósmico, estamos completamente llenos del espíritu que surge de la Ciencia Espiritual; para que no dejemos de arrebatarles a Ahriman y Lucifer lo que puede ser de ayuda para la Tierra, para su salvación y su progreso.

En la última conferencia y taller obtuvimos una comprensión de las imágenes y cómo las estamos creando siempre como espejos del mundo material, convirtiéndolas en recuerdos y conceptos (imágenes carentes de vida) y cómo están conectadas en cierto sentido con las imágenes que traemos con nosotros de nuestra vida prenatal.

Discutamos cómo lo que aprendimos ayer se relaciona con este mantra:

Jachin:

  • En el pensamiento puro, encontrarás el yo que puede experimentarse a sí mismo.
  • Si conviertes estos pensamientos en una imagen, experimentarás la sabiduría creativa.

 

Hoy nos concentraremos en la segunda parte del Mantra:

Boaz:

  • Si condensas el sentimiento en luz, revelarás la fuerza de la formación.
  • Si concretizas la voluntad de ser, crearás en la existencia del mundo.

 

En los antiguos misterios, lo que venía a los seres humanos de forma pasiva, como las imágenes posteriores y los colores complementarios, siempre estaba relacionado con la oscuridad de la voluntad —o la noche.

 

Nostoc:

La palabra griega Nostos: regresar – está conectada a la palabra Nostoc que los iniciados de la antigüedad dieron a las imágenes conectadas a la Luna, las fuerzas del pasado y la noche.

En la noche, los iniciados dijeron a sus acólitos, el Nostoc celestial entra al mundo y solo permanece por un corto tiempo en la Tierra porque el Sol lo destruye. Este es el rocío o conocimiento espiritual que ingresa en el ser humano a partir de la estancia nocturna en los mundos espirituales que se eleva al pensamiento en el día y lo encontramos de manera soñadora o inconsciente.

Es lo que vemos cuando desarrollamos una conciencia del ‘ser’ espiritual del mundo, que entra en nosotros con cada percepción.

Si tuviéramos que tomar este rocío como la realidad espiritual, estaríamos cayendo en una ilusión pasiva de ensueño creada por Lucifer para nosotros. Es por eso que el espíritu de todo lo que vemos se “destruye” en la oscuridad de la sangre y se eleva de nuevo como concepto y memoria para permitir que el pensamiento nos mantenga libres. Como exploramos ayer, esta imagen y complemento es una especie de cruce inconsciente del umbral. La tarea de nuestro tiempo es volvernos creativos en este reino en el que vive Lucifer y usar tanto la apariencia (pensamiento) de Ahriman como el ser (de Lucifer) para volvernos creativos.

Tenemos que ser conscientes del Nostoc —el rocío— sin hacernos esclavos de ello. Esto era conocido por los antiguos iniciados, en particular los rosicrucianos que idearon ejercicios imaginativos para evitar esta esclavitud. Llamaron al producto de estos ejercicios Los.

 

Los:

Los es la imagen creativa que construye la conciencia que entra en el reino del sueño con total vigilia. En la meditación nos convertimos en los que escribimos con luz astral sobre nuestros cuerpos etéricos y al hacerlo podemos devolver el ser a la realidad que sentimos, a las cosas que hemos percibido. Podemos hacer esto en libertad solo porque hemos sido separados de las realidades[1]. Sin esta separación nuestras creaciones morales no hubieran sido posibles.

“Pero cuando se trata de crear realidades, es correcto que vivamos en un mundo de imágenes; porque aunque las imágenes no tienen realidad, podemos conferirles realidad»[2].

Cuando reunimos las imágenes del mundo con el ser del espíritu, es un acto moral. Es un acto moral consciente porque recupera la semejanza con el ser, aporta realidad a las imágenes para crear algo para el futuro que tiene un elemento eterno en él.

Este Los está conectado por lo tanto con nuestra voluntad, con la semilla del futuro.

“Los seres humanos pueden desarrollar lo moral porque ellos mismos pueden introducir impulsos morales en el mundo; un mundo que de otro modo es solo un mundo de reflejos… ahí obtiene creación ex nihilo, creación de la nada a través de las ideas, que en realidad son solo imágenes, solo irrealidad”[3].

Por la noche, cuando nos dormimos, nuestro cuerpo astral (alma) y yo (espíritu) abandonan el cuerpo físico, el cuerpo etérico y el mundo temporal. Se desprenden de los sentidos físicos, que perciben imágenes muertas y del cerebro físico que las refleja —el Semblante, si no hemos creado una consciencia en nuestro cuerpo astral que pueda captar al ser y este no pueda ser reflejado por nuestro cuerpo etérico en la mañana.

Sin embargo, al hacer ejercicios como los que hicimos ayer, podemos adquirir la capacidad de encontrar el ser eterno en medio de la vida cotidiana, —luego en la medida en que esto sea posible, el mundo del espíritu nos despierta en el sueño y entonces podemos traer  con nosotros un recuerdo de los impulsos eternos, los impulsos morales—seres de sustancia que traemos a nuestra voluntad y con los cuales podemos crear en el mundo cuando despertamos.

Entonces es en nuestras meditaciones que podemos, usando la luz, el color y la calidez del pensamiento y la voluntad, construir no solo el Templo interior del presente en el alma humana, sino a través de él, el Templo Social exterior del futuro.

Pero encontraremos una gran resistencia en el mundo exterior desde dos direcciones: por un lado estamos rodeados de imágenes (cine, televisión, carteleras, carteles, revistas) que no están relacionadas con la naturaleza y por esta razón inspiran un pensamiento que incluso elimina las imágenes internas, dejando solo pensamientos abstractos que solo usan el lenguaje.

En el pasado, el mundo de las imágenes que nos rodeaba provenía del reino de la naturaleza y, aunque estas imágenes eran mayas o cadáveres, eran cadáveres de seres superiores. Por esta razón, ingerir inconscientemente estas imágenes no era saludable, sino que era simplemente el camino por el cual los seres humanos podían liberarse y encontrar otra vez el camino hacia lo eterno. La luz y los colores, la apariencia y el ser engendrados en el alma por los seres del alma de la naturaleza, fueron utilizados por los Querubines para traer luz al orden mundial. En la oscuridad de nuestra voluntad, nuestra actividad moral fue utilizada por los Serafines para dar calidez al orden mundial.

En nuestro tiempo, sin embargo, las imágenes del reino de la sub-naturaleza están suplantando a las de la naturaleza y en la sub-naturaleza encontramos un reino de imágenes que no tienen una naturaleza esencial superior, sino más bien las inferiores —estas son oscuras y frías y no pueden ser utilizadas por seres superiores a menos que podamos crear algo que viva en ellas.

Pero la mayoría de los seres humanos se enfrentan a dos tentaciones diferentes: la primera es tomar la impresión de los seres inferiores que entran en el alma (Lucifer) como la única realidad, y la segunda es tomar la apariencia del mundo material exterior como la única realidad (Ahriman).

Incluso en su época, Goethe pudo ver lo que venía y supo caracterizar este futuro, nuestro futuro, en su Fausto. El Fausto de Goethe hace un juramento de que entregará su alma a Mefistófeles (Lucifer y Ahriman) si hacen que el “hermoso momento permanezca eternamente” en otras palabras, si las imágenes luciféricas del mundo pueden hacerse eternas en el alma para poder crear pensamientos que no tienen realidad —Ahriman.

Si miramos la obra desde este punto de vista, muchas cosas se volverán comprensibles. Cuando Fausto ve el hermoso momento, cae muerto. ¿Por qué? Porque el reino donde se hacen las imágenes y los complementos es el umbral entre la vida y la muerte, y este es el secreto ancestral que Isis guardó en sus Templos.

Al ser hipnotizado por el ser Luciférico o la luz y el color material hecho eterno en el alma, el ser humano (Fausto) volvería a las antiguas condiciones atlantes cuando el recuerdo del “ser” del mundo era una experiencia pasiva. El ser humano se convertiría en un ángel instantáneo, pero no habría adquirido la libertad y, por lo tanto, nunca podría volver a encontrar el YO SOY, solo una ilusión de él. Tal ser humano se convierte en la fuente de la oscuridad en el orden mundial.

Por el contrario, al ser tomado por la oscuridad Ahrimánica, es decir, los pensamientos abstractos que no tienen realidad verdadera (Ahriman es el padre de las mentiras) pues son cadáveres muertos, el alma crea cada vez más irrealidad desprovista de ser, fantasmas y se mueve aún más y más lejos de los dioses y en la materia para que el orden moral del mundo, la esencia eterna del verdadero Ser, el YO SOY, el yo eterno, se pierda para ellos. Tales seres humanos se convierten en la fuente de frialdad en el orden mundial.[4]

La tarea es vencer las Tentaciones Luciféricas y Ahrimánicas usando a Lucifer y Ahriman para encontrar la verdadera naturaleza de nuestra conciencia, nuestro YO SOY.

 

Creación del Semblante (Ahriman) y del Ser (Lucifer):

Boaz:

  • Si condensas el sentimiento a la luz, revelarás la fuerza de formación.

Ahora, al igual que experimentamos nuestra individualidad o yo en nuestra cognición y sentimiento pensante, también lo experimentamos en nuestras acciones. Cuando nuestras percepciones y sentimientos penetran más profundamente y mueren en el reino de la oscuridad, el ser es sacrificado. En la oscuridad, creamos un recuerdo de la imagen reflejada (concepto) que conduce al pensamiento, al pensamiento o a la apariencia, y este pensamiento conduce luego a la acción.

Las acciones a las que nos vemos obligados desde el mundo exterior no son libres. Se levantan de la vida interior en respuesta a una impresión externa. Los impulsos que provienen de lo que vemos y sentimos sobre lo que vemos surgen como pensamientos desde el reino debajo del sentimiento (sueño), desde el reino de la voluntad (dormir).

¡Nuestro pensamiento ordinario es incapaz de penetrar más allá de la imagen posterior y complementarse porque este es el reino donde el pensamiento mismo es creado! Pero si podemos entrar aquí con una conciencia superior a través de la meditación, como vimos ayer, podemos observar el morir o ‘matar’ lejos de ser o sentir, y podemos desarrollar una conciencia para el momento y el lugar intermedio. Aquí en el reino u oscuridad, si la muerte se está moviendo hacia la vida, hemos aprendido a leer el guión o los reflejos del cuerpo Astral en el cuerpo etérico y obtener cierto control. Nos dimos cuenta de que este es el ámbito donde nos encontramos con El Guardián del Umbral y si pasamos las pruebas que nos presentan podemos volvernos creativos, no pasivamente como en el caso de “matar” sentimientos[5] y crear recuerdos (conceptos) cadáveres que son pensamientos[6], sino activamente creando pensamientos con luz astral en la oscuridad etérica.

Ahora tenemos que hacer lo que dice el mantra:

Si condensas el sentimiento a la luz, revelarás la fuerza de formación.

Rudolf Steiner llama a este tipo de meditación, la que condensa el sentimiento a la luz, una Meditación Rosacruz. En la meditación Rosacruz, entramos en el reino donde las huellas de todo lo que vemos están hechas, pero trabajamos en la oscuridad no pasivamente o incluso de forma algo activa en el cambio como lo hicimos ayer.

Aquí, en la oscuridad, creamos una imagen en el cuerpo etérico, el cuerpo de la vida, la sangre, usando la luz de nuestro cuerpo Astral (condensando la sensación en luz). De esta manera usamos Semblanza y Ser. Pero tenemos que crear algo que no existe en el mundo real y que sin embargo es objetivo —tenemos que usar la fantasía como hablamos ayer en el taller.

Por ejemplo, el recuerdo de la madera muerta como recuerdo y el recuerdo de las rosas rojas germinadas. Cuando los ponemos juntos tenemos la Meditación Rosa Cruz.

Esta forma de creación ocurre en nuestro ‘Refugio’ en el cuerpo etérico y usa a los seres elementales de todo lo que hemos visto.

 

¿Qué significa esto realmente?

 Cada vez que vemos algo, nuestro cuerpo Astral hace una gran cantidad de movimientos que inscriben todo lo que vemos en nuestro cuerpo Etérico. La memoria es una serie de movimientos —de la misma manera que cuando escribimos algo, nuestra escritura se produce a través de una serie de movimientos. En cierto sentido, podemos llamar a esta escritura una forma de discurso y está relacionada con las consonantes y las vocales. Cuando las estrellas y los planetas hablan, también hacen tales movimientos.

‘Ahora imagínense el Zodíaco, la representación de las estrellas fijas. El hombre está expuesto a su influencia al descender de la vida anímico espiritual a la vida terrenal. Si sus efectos deben designarse de acuerdo con su ser real, debemos decir que son música cósmica, son consonantes. Y la formación de consonantes en el cuerpo físico es el eco de lo que resuena de las formaciones individuales del Zodíaco, mientras que la formación de vocales dentro de la música de las esferas ocurre a través de los movimientos planetarios. Esto está impreso en el cuerpo etérico. Por lo tanto, en nuestro cuerpo físico inconscientemente llevamos un reflejo de las consonantes cósmicas, mientras que en nuestro cuerpo etéreo tenemos un reflejo de las vocales cósmicas. Esto se mantiene, uno podría decir, en el silencio del subconsciente.[7]

¡Cuando creamos interiormente estamos usando seres!

Es por eso que se dice que Salomón usó seres elementales para traer el plan o ‘idea’ para el Templo. En cierto sentido, todos los Grimorios son un recuerdo de esta capacidad de usar seres espirituales inferiores al hombre. Pero es el signo Tau hecho por Hiram, el constructor del Templo, lo que indica que solo él puede invocar a los seres elementales de la naturaleza para crear y construir en el mundo mineral. También es la razón por la cual la Reina de Saba elige a Hiram y no a Salomón por esposo. Salomón puede ver pasivamente el ser elemental del mundo y crear interiormente con él, pero solo Hiram puede crearlo exteriormente.

Una Meditación Rosacruz es una Meditación de Hiram[8]. Crea en el cuerpo etérico —el mar fundido. Es una meditación creativa activa, que usa lo que ofrece Salomón pero lo lleva a un nivel superior para crear en el mundo.

Tal meditación, creada con suficiente fuerza en el cuerpo etérico, puede revelar la fuerza de formación que se esconde detrás del espejo de la memoria en la voluntad.

‘Si el alumno ha abierto su alma a todos los sentimientos e imágenes que pueden hacer que la Cruz con rosas sea un verdadero símbolo para él; si no se limita a decir que colocó la Rosa Cruz ante su visión interior, sino que con dolor y lucha ha obtenido una mayor experiencia de su esencia, sabrá que esta imagen, o similares, requieren algo en su alma —no solo la pequeña chispa, sino un nuevo poder de cognición que le permita mirar el mundo de una nueva manera. Por lo tanto, no se ha mantenido como antes, sino que ha elevado su alma a una etapa posterior de desarrollo. Y si lo hace una y otra vez, finalmente alcanzará la Imaginación, lo que le muestra que en el mundo exterior hay más de lo que se ve a simple vista[9]“.

Aquí ya no estamos en el mundo físico y tampoco aún en el mundo espiritual, estamos observando ese lugar intermedio y de acuerdo con nuestro esfuerzo llegamos a ver el espíritu, no pasivamente, ya que entra en nosotros con cada percepción, pero podemos encender esta luz que está dirigida hacia el mundo exterior y encontrar los seres espirituales, los arquetipos de todas las cosas en el mundo espiritual.

“La imagen se presenta ante nosotros de tal manera que no conduce directamente ni al mundo exterior ni al mundo interior, pero trabaja como una fuerza. Si la colocamos ante nuestra alma en meditación, se crea un nuevo ojo espiritual, y entonces podemos ver en un mundo espiritual, que anteriormente no podíamos encontrar, ni en el mundo interior ni en el exterior. Y luego podemos discernir que lo que yace en la base del mundo externo y que ahora se puede experimentar a través de la cognición imaginativa, es idéntico a lo que se puede encontrar en nuestro propio ser interior”.

Sabemos que tenemos que permitir que la imagen que hemos creado se vaya, confrontamos lo que hemos creado y lo digerimos, nos sumergimos en ella y se desvanece, porque ahora es una con nosotros. Pero de nuevo debemos esperar en la oscuridad hasta que el creador de las imágenes salga a nuestro encuentro desde los extensos campos que tenemos ante nosotros:

“Si ahora ascendemos a la etapa de Inspiración, tenemos que despojarnos del contenido de nuestra imagen simbólica. Tenemos que hacer algo muy similar al procedimiento del místico que toma el camino hacia adentro. Tenemos que olvidarnos de la rosa y la cruz, para desterrar por completo la imagen de nuestra mente. Por difícil que sea, tiene que hacerse. Para traernos internamente la comparación simbólica entre la planta y el hombre, nuestra alma tuvo que ejercitarse. Ahora tenemos que concentrar nuestra atención en esta actividad, en lo que el alma tuvo que hacer para llamar la imagen de la cruz negra como un símbolo de lo que debe superarse en el hombre. Cuando nos profundizamos así místicamente en la experiencia del alma durante esta actividad, llegamos a la Inspiración o cognición inspiradora.

El despertar de esta nueva facultad no solo trae la apariencia de la pequeña chispa en nuestro ser interior: la vemos iluminarse como una poderosa fuerza de cognición, y a través de ella experimentamos algo que se revela íntimamente relacionado con nuestro ser interior y, sin embargo, totalmente independiente. Porque hemos visto cómo nuestra actividad anímica no es solo un proceso interno sino que se ha ejercitado en algo externo. Entonces tenemos aquí un conocimiento de nuestro ser interno, como un residuo de misticismo, que también es conocimiento del mundo exterior”.

Así es como en el abismo podemos encontrar al verdadero creador de la imagen —nuestro YO SOY.

‘… veremos que nos quedamos con algo que sabemos con certeza que es completamente independiente de nuestra propia experiencia interna y no tiene coloración subjetiva, y sin embargo muestra por su objetivo que es similar al centro del ser humano, el Yo. Por lo tanto, para alcanzar el conocimiento intuitivo, salimos de nosotros mismos y, sin embargo, llegamos a algo que está estrechamente relacionado con nuestro ser interno. Así que nos elevamos desde nuestra propia experiencia interior hacia lo espiritual, que ya no experimentamos dentro de nosotros mismos sino en el mundo externo.’

Ahora entendemos por qué destruimos los complementos y las imágenes posteriores en nuestra sangre y la tentación de Lucifer se hace evidente: moriríamos y nos convertiríamos en ángeles prematuros porque en nuestra etapa de desarrollo no podemos traer estas fuerzas a nuestros cuerpos físicos sin destruir nuestra vida en ese cuerpo según Rudolf Steiner. Por esta razón, por lo general, solo se experimentan como formas oscuras en pensamientos y conceptos[10]. Solo podemos experimentarlos porque un ser superior nos permite percibirlo a través de él —nuestro ángel.

“Habiendo penetrado, por así decirlo, en las esferas cósmicas donde el cuerpo etérico, el cuerpo de las fuerzas formativas, se hace perceptible para nosotros, reconocemos al entrar en este mundo de imágenes fluidas que estas revelan manifestaciones de los Seres de la tercera Jerarquía, Ángeles, Arcángeles y Arcai. Ahí estamos entre los Seres que no están con nosotros en el mundo físico de los sentidos. La presencia de estos Seres se nos revela por medio de cualidades similares a las que percibimos también a través de nuestros sentidos en el mundo físico[11]“.

Es como la segunda vez que volteamos para vernos a nosotros mismos. Nuestra voluntad se convierte en un ojo espiritual a través del cual nuestro ‘yo’ inferior percibe lo que ‘se parece’ a él, en el mundo externo —nuestro eterno YO SOY, el espíritu en el mundo.

 

Trabajando con Ser:

En el mundo espiritual hay una gran cantidad de seres, seres elementales y seres superiores, un número múltiple en el que encontramos todas las permutaciones de ‘seres’, es decir: Consciencia.

Hablando en términos generales, podríamos decir que la luz y el color son las manifestaciones de un ser, que el calor es la expresión de la vida de otro ser y al igual que en el mundo no podemos ser considerados verdaderamente vivos si no tenemos consciencia, la ‘chispa’ o la consciencia es la ‘vida’ o espíritu de un ser en el mundo espiritual. El yo o espíritu, es la fuerza que se forma.

Y así, en cierto sentido, habremos revelado la fuerza formadora, el ‘yo’ en el cuerpo etérico.

  • Destello / Vida = ‘yo’
  • Calor = expresión de la vida del ‘yo’
  • Luz = manifestación de la expresión de la vida del “yo” —fuerza de formación.

 

En el último taller hemos aprendido cómo ingresar para encontrar el mundo, y esta tarde aprenderemos cómo movernos para encontrarnos a nosotros mismos y, al hacerlo, esperamos llegar a una comprensión práctica del mantra de Boaz:

 

  • Si condensas el sentimiento a la luz, revelarás la fuerza de formación.
  • Si concretizas la voluntad de ser, crearás en la existencia del mundo.

 

 

Traducido por Gracia Muñoz en Junio de 2018.

 

[1] Rudolf Steiner, Cosmosofía Dornach, 23 de Septiembre de 1921

http://wn.rsarchive.org/Lectures/GA207/English/AP1985/19210923p02.html#sthash.aHrxJwiN.dpuf

[2] Ibid.

[3] Ibid.

[4] Ibid.

[5] Rudolf Steiner también llama a estos dos procesos separación – tomar el ser de la percepción; y reflexión – manteniendo solo la imagen reflejada. Rudolf Steiner: Visión Interior, Audición Interior, página 123

[6] Ibid.

[7] Rudolf Steiner Conferencia del 18 de diciembre de 1921

[8] Una encarnación de Christian Rosencreutz.

[9] Rudolf Steiner, Metamorfosis del Alma – conferencia 3

https://wn.rsarchive.org/GA/GA0059/19100210p01.html

 

[10] Rudolf Steiner, Visión Interior, Audición Interior pag. 33.

 

[11] Rudolf Steiner – Conferencia del 22 de Abril de 1923.