GA296. El nombre inexpresable. Espíritus del Espacio y del Tiempo – Venciendo el egoísmo.

Rudolf Steiner – Dornach, 17 de Agosto de 1919

English version

Las explicaciones que les di ayer sobre el camino que el intelecto humano tomará en el futuro, se basan en hechos bastante definidos, que salen a la luz a través del conocimiento científico-espiritual. Permítanme indicar algunos de estos hechos hoy. Deben entender que prácticamente cuando el ser humano está delante de uno, él es el que está siendo descrito en la Antroposofía. Es decir, primero tenemos ante nosotros (ustedes saben esto de mi “TEOSOFÍA”) un ser cuádruple. Tenemos ante nosotros el Yo, el llamado cuerpo astral, el cuerpo etérico y el cuerpo físico. El hecho de que cada vez que nos enfrentamos a un ser humano siempre tenemos ante nosotros estos cuatro miembros, implica que la manera ordinaria de mirar el mundo de hoy en realidad no nos permite conocer la verdadera esencia de la persona que se encuentra ante nosotros. Realmente no lo sabemos. Pensamos que la persona que vemos ante nosotros llena el espacio con su cuerpo físico y que vemos su cuerpo físico. Sin embargo, no podemos ver esta parte física como generalmente la vemos con nuestro ordinario poder de visión, si sólo se presentara ante nosotros como un cuerpo físico. Vemos el cuerpo físico con nuestros ojos ordinarios, como generalmente nos aparece, sólo porque está permeado por el cuerpo etérico, por el cuerpo astral y por el Yo. Puede sonar extraño si les digo que nuestro cuerpo físico es un cadáver, incluso durante la existencia entre el nacimiento y la muerte. Cuando vemos un cadáver humano, realmente tenemos ante nosotros el cuerpo físico del hombre. El cadáver es el cuerpo físico que no está permeado por el cuerpo etérico, por el cuerpo astral y por el Yo. Esta abandonado por estos cuerpos y entonces revela, por así decirlo, su verdadero ser. No tienes una concepción verdadera de ti mismo si piensas que estás llevando a través del espacio lo que te imaginas que es tu cuerpo físico. Tendrías una concepción mucho mejor de ti mismo si piensas en ti mismo como un cadáver, llevado a través del espacio por tu Yo, tu cuerpo astral y tu cuerpo etérico.

En la actualidad es cada vez más importante adquirir conciencia de la verdadera naturaleza del hombre. Las cosas no siempre fueron como son ahora, en la etapa actual del desarrollo humano, y como lo han sido desde hace algún tiempo. Por supuesto, lo que les digo ahora no puede ser averiguado con la ayuda de la ciencia ordinaria que trata del mundo físico externo, porque son hechos revelados por la Ciencia Espiritual.

Si volvemos al siglo VIII, AC., que es como ustedes saben, el comienzo de la 4ª época post-atlante, llegamos a la época egipcio-caldea del desarrollo de la Tierra. Allí, los cuerpos humanos tenían una constitución diferente a la actual. Los cuerpos humanos de antaño, las momias que ahora se pueden ver en los museos, no estaban constituidas en su esencia más fina, como los actuales cuerpos humanos. Estaban mucho más llenos de la vida vegetal, no estaban tan muertos, no estaban tan cadáveres como los cuerpos humanos de hoy. Estos cuerpos físicos eran, por decirlo así, mucho más similares a la naturaleza vegetal, mientras que el cuerpo físico del hombre moderno —y esto es ya el caso desde la época greco-latina— tiene un mayor parecido con el mundo mineral. Si por algún milagro cósmico fuéramos ahora dotados de los cuerpos de los pueblos caldeo-egipcios, todos estaríamos enfermos. Nos traerían enfermedades. Llevaríamos dentro de nuestros tejidos del cuerpo la tendencia hacia un crecimiento exuberante excesivo. Muchas enfermedades simplemente consisten en el hecho de que el cuerpo humano en parte se remonta a las condiciones que eran normales en la época egipcio-caldea. En la actualidad encontramos crecimientos ulcerosos en el cuerpo humano, que se deben simplemente al hecho de que en una o en otra persona una parte de su cuerpo tiende a convertirse en algo parecido a los cuerpos de la población egipcio-caldea.

Lo que le he dicho ahora, depende esencialmente del desarrollo de la humanidad. Nosotros los hombres modernos llevamos con nosotros un cadáver. Este no era el caso del egipcio: su conocimiento era diferente al nuestro, su inteligencia funcionaba de manera diferente a nuestra inteligencia.

Ahora consideremos cuidadosamente la siguiente pregunta: ¿Qué reconoce el ser humano con la ayuda de ese conocimiento que designa como ciencia moderna y del que se enorgullece tanto? ¡Sólo cosas sin vida! La ciencia enfatiza constantemente que la inteligencia ordinaria no puede captar la vida. Es cierto que algunos investigadores creen que si continúan experimentando, algún día podrán entender el juego alternante de la vida a través de complicadas combinaciones de átomos, moléculas y sus fuerzas alternas. Esto nunca ocurrirá. A lo largo del camino químico-físico, sólo podrán entender la sustancia mineral, sin vida; Es decir, sólo podrán captar la parte de la materia viva que ahora es un cadáver.

Pero esa parte en el hombre que es inteligente y ejercita las fuerzas conscientes, es sin embargo el cuerpo físico; Es decir, el cadáver. ¿Qué es lo que realmente hace el cadáver que llevamos con nosotros? Va más lejos de todo el largo del camino del conocimiento matemático-geométrico. Allí todo es transparente; pero cuando más nos alejamos de la esfera matemático-geométrica, las cosas devienen menos transparentes. Esto se debe a que el cadáver humano es hoy el verdadero instrumento de la cognición, y porque un instrumento sin vida sólo puede usarse para reconocer cosas sin vida. El cuerpo etérico, el cuerpo astral y el yo en el hombre no son instrumentos de cognición, pues permanecen, por decirlo así, en la oscuridad. Si el cuerpo etérico fuera capaz de reconocer, de la misma manera en que el cuerpo físico reconoce las cosas sin vida, reconocería lo primero la esencia viva del mundo vegetal.

Con su cuerpo físico vivo y semejante a una planta, los egipcios percibieron el mundo de las plantas de manera muy diferente de la forma en que ahora la percibimos. Muchos conocimientos instintivos sobre el mundo de las plantas pueden remontarse a la percepción egipcia, a lo que se encarnó con la cultura egipcia a través de una forma instintiva de cognición. Incluso ciertos hechos botánicos en la esfera médica están, en muchos aspectos, basados en las tradiciones de la antigua sabiduría egipcia. En efecto, para el juicio laico puede parecer de aficionados extraer de fuentes egipcias, lo que transmiten ciertas verdades que no parecen ser de gran valor. Ustedes saben que muchas de las llamadas logias, que no tienen un fundamento adecuado, se llaman “Logias Egipcias”. Esto es sólo porque en estos círculos todavía existen tradiciones de la sabiduría que se podría obtener a través de un cuerpo egipcio.

Podemos decir que con la transición gradual de la época egipcia a la época greco-latina, murió el cuerpo vegetal del hombre; Ya en la antigua Grecia, este cuerpo vivo parecido a una planta estaba más o menos muerto, o al menos estaba agonizando lentamente. Ahora ya tenemos un cuerpo físico que está muerto a un alto grado, y esta condición sin vida se aplica particularmente a la cabeza humana. Ya les expliqué que un iniciado científico espiritual puede percibir la cabeza humana como algo sin vida, como algo que está constantemente muriendo. La humanidad crecerá cada vez más consciente del hecho de que es un cadáver lo que usamos como instrumento de la cognición, y que este cadáver sólo puede captar cosas sin vida.

Cuanto más avanzamos hacia el futuro, más intenso será el anhelo de reconocer sólo lo que está vivo. Pero la inteligencia ordinaria, que está ligada al cuerpo sin vida, no puede percibir lo que está vivo. Muchas cosas serán necesarias para que el hombre, que ha perdido la posibilidad de penetrar en el mundo de una manera viva, pueda una vez más alcanzar esto. Debemos tener en cuenta todo lo que hemos perdido.

Cuando el ser humano pasó de la época Atlante a la post-atlante, era incapaz de hacer muchas de las cosas que se hacen ahora. Cada uno de ustedes, desde un cierto momento de su infancia hacia adelante, pudieron decir “yo” al referirse a uno mismo. Ahora se pronuncia esta palabra “yo” muy descuidadamente. Pero en el curso del desarrollo humano esta palabra no siempre fue pronunciada tan descuidadamente. Hubo épocas más antiguas en la evolución de la humanidad —aunque incluso en el antiguo Egipto, estos tiempos antiguos en gran medida ya había menguado— hubo épocas más antiguas en que el Yo estaba designado por un nombre, y si se pronunciaba ese nombre, aturdía a la gente. Por lo tanto, se evitó pronunciarlo. Si el nombre aplicable al Yo, que sólo era conocido por los iniciados, hubiera sido pronunciado en presencia de personas en los tiempos inmediatamente posteriores a la catástrofe atlante, el sonido de este nombre habría aturdido a toda la congregación; Toda la gente habría caído al suelo, tan fuerte habría sido el efecto del nombre aplicable al Yo.

Un eco de esto todavía puede encontrarse entre los antiguos hebreos, donde se habla del nombre indecible de Dios en el alma, un nombre que sólo podría ser pronunciado por los iniciados o mostrado a la congregación en gestos eurítmicos. Por lo tanto, el origen del nombre indecible de Dios puede verse en los hechos que se explican en este momento.

Pero poco a poco este nombre se perdió. Y con él se perdió el efecto profundo que irradia de tales cosas.

Durante la primera época post-atlante teníamos una profunda influencia procedente del Yo; Durante la segunda época posterior a la Atlántida, una profunda influencia procedente del cuerpo astral; Durante la tercera época post-atlante, una profunda influencia que salía del cuerpo etérico, pero que la gente podía soportar, porque, como les expliqué ayer, los puso en conexión con el universo, les hizo sentir su relación con el universo. En el tiempo presente, podemos pronunciar la palabra “yo”, podemos pronunciar todo tipo de cosas, pero no hacen ningún efecto sobre nosotros, porque ahora captamos el mundo a través de nuestro cuerpo sin vida. Es decir, sólo nos aferramos a la esencia mineral del mundo sin vida. Pero debemos nuevamente ascender y regresar a las regiones que nos permitan captar la vida. Mientras que desde la época grecolatina, desde el siglo VIII AC, hasta mediados del siglo XV DC, se atribuía el mayor valor a una adquisición cada vez mayor de conocimientos a través del cuerpo sin vida, nuestra inteligencia sigue ahora el camino que les describí ayer Pero debemos resistir la mera inteligencia. Debemos añadir algo a nuestra inteligencia.

Una característica que debemos tener en cuenta es que ahora debemos retraer el camino de una manera correcta; En el tiempo presente, en la quinta época post-atlante, debemos aprender de cierto modo a conocer el mundo vegetal; Durante la 6ª época deberemos aprender a conocer el reino animal, y sólo durante la 7ª época el reino real del hombre. Así, una de las tareas de la humanidad es trascender el mero conocimiento del mundo mineral y ascender al conocimiento del mundo vegetal.

Ahora que son capaces de entender esto sobre una base más profunda, consideren quién es la persona cuya principal característica es esta búsqueda del conocimiento del mundo vegetal. Este hombre es Goethe. Al acercarse a la vida desde la base de las cosas sin vida y al alcanzar, en oposición a la ciencia de sus días, la ley de la metamorfosis, el proceso vivo de las plantas, Goethe nos aparece como el representante de la 5ª epoca post-atlante, en sus primeros comienzos. Lean el pequeño folleto de Goethe, escrito en 1790, titulado “Una tentativa para explicar la metamorfosis de las plantas”, y allí encontrarán que Goethe trató incesantemente de captar la planta en su proceso de crecimiento, no como algo muerto y acabado, sino como algo en un proceso constante de crecimiento, pasando de hoja a hoja. Aquí pueden encontrar el comienzo del conocimiento que se debe buscar en la 5ª época post-Atlante.

El Goetheanismo por lo tanto nos da la nota fundamental para lo que debemos buscar durante esta 5ª época post-Atlante. La ciencia, por decirlo así, debería despertar al significado de Goethe y proceder del estudio de las cosas sin vida a la de los seres vivos. Esto es lo que quiero decir cuando continuamente enfatizo que debemos adquirir la capacidad de abandonar conceptos muertos y abstractos y penetrar en conceptos vivos y concretos. Las explicaciones que les di ayer y anteayer constituyen realmente el camino que conduce a estas regiones vivas y concretas del pensamiento.

Pero no será posible penetrar en tales pensamientos y conceptos a menos que nos tomemos la molestia de unir los elementos que forman nuestra concepción del mundo y nuestros puntos de vista sobre la vida. A través de la configuración especial de la civilización moderna, las diferentes corrientes de nuestra concepción del mundo están permitidas, por así decirlo, para correr inorgánicamente de lado a lado. ¡Consideren cuan inorgánicos y desunidos están en muchos casos los puntos de vista religiosos y científico-naturales de una persona! Muchas personas tienen conceptos religiosos y científicos, pero no lanzan un puente de uno a otro. De hecho, tienen cierta renuencia, un cierto temor a hacer esto. Sin embargo, debemos ser claramente conscientes de que las cosas no pueden permanecer como están.

Durante mi visita actual, le señalé cuan egoístamente desarrollan las personas modernas su concepción del mundo. Llamé la atención sobre el hecho de que hoy en día la gente está principalmente interesada en la vida del alma después de la muerte. Por puro egoísmo se interesan por la vida del alma después de la muerte. También les dije que ahora es necesario interesarse por la vida del alma desde el nacimiento, en la medida en que esta vida es una continuación de la vida antes del nacimiento o la concepción. Nuestra concepción del mundo sería mucho menos egoísta de lo que es hoy, si observáramos el desarrollo de un niño, la forma en que crece como continuación de su existencia anímico-espiritual prenatal,  con el mismo anhelo y el mismo interés con el que pensamos en la vida después de la muerte.

Este carácter egoísta de nuestra concepción del mundo moderno depende de muchas otras cosas además. Ahora llegamos a un punto que demuestra claramente que la gente moderna debe ser cada vez más consciente de los hechos reales que yacen en el fundamento de estas cosas. Durante la época que conduce hasta el presente, el elemento egoísta se ha desarrollado principalmente en el hombre; El yo ha permeado nuestra concepción del mundo y el yo también ha permeado la voluntad humana. No estamos presos de ninguna ilusión con respecto a esto.

Los más egoístas de todos se han convertido en religiones, credos religiosos, etc.. Incluso los hechos superficiales pueden mostrar que las creencias religiosas se han hecho egoístas. Consideren cuántos sacerdotes modernos deben contar con el egoísmo de la gente. Cuanto más se toma en cuenta el egoísmo humano, cuantas más promesas se hacen para la vida del alma después de la muerte, más fácilmente alcanza sus objetivos. A la gente moderna no les interesa mucho otra cosa, porque no les importa mucho la vida espiritual animica que se manifiesta tan maravillosamente después del nacimiento; Es decir, después de la concepción.

Un resultado de este interés egoísta en la vida después de la muerte es la manera en que la gente moderna piensa acerca de Dios en las diferentes religiones. Pensar en Dios como el Ser más elevado, no implica nada especial. En este sentido es necesario eliminar toda ilusión. ¿Qué implican la mayoría de las personas cuando hablan de “Dios”? Ya lo he mencionado antes. ¿Qué clase de Ser quieren decir cuando hablan de Dios? Es un Ángel, un Angelos –a su propio Ángel a quien llaman Dios! ¡No es nada más, queridos amigos! La gente todavía tiene alguna idea del hecho de que un espíritu guía los acompaña en la vida; A este espíritu guía levantan la vista, y es a este ser angélico a quien llaman Dios. Aunque no hablan de él como de un Ángel, aunque lo llamen “Dios”, sin embargo, sólo significan a su Ángel. La nota egoísta de las creencias religiosas es que su idea de Dios no va más allá del Ángel. Como consecuencia, los intereses humanos se han vuelto más estrechos, rasgo que puede verse claramente hoy en día en la vida pública.

¿Cuáles son las preguntas que la gente hace hoy? ¿Investigan los destinos generales de la humanidad? ¡Oh, en cierto sentido es muy doloroso hoy hablar con gente de destinos humanos generales! La gente tampoco tiene idea de cuántos cambios han tenido lugar en este sentido, incluso en un espacio de tiempo comparativamente corto. Ya ven, hoy podemos decirle a la gente que la guerra que se ha librado en la Tierra durante los últimos cuatro o cinco años será seguida por la más poderosa batalla espiritual jamás emprendida, una batalla que se extenderá por todo el mundo, que nunca existió antes en esta forma, batalla que es consecuencia del hecho de que el Occidente designa como maya o como ideología lo que el Oriente designa como realidad y que el Oriente designa como realidad la ideología del Occidente. Hoy podemos llamar la atención sobre este importante y pesado hecho, sin embargo, la gente ni siquiera se da cuenta de que si se hubiera dicho esto hace tan sólo cien años, habría agitado tanto a las almas que no habrían tenido paz.

El hecho más llamativo de todo es este cambio en la humanidad, esta indiferencia respecto a los grandes destinos de la existencia humana. Hoy en día nada penetra en las almas humanas, pues les rebota, por así decirlo. Los hechos más abarcadores, los más importantes e intensivos se toman ahora como hechos sensacionalistas. No sacuden suficientemente a las almas humanas. Esto sólo depende del hecho de que el egoísmo inteligente, en constante aumento, restringe los intereses humanos.

La gente puede ahora tener democracias o parlamentos —pueden reunirse en los parlamentos, pero los destinos de la humanidad no respiran a través de estos parlamentos, porque los hombres que son elegidos en el parlamento no están llenos del aliento de los destinos de la humanidad. Están llenos del aliento de los intereses egoístas. Cada persona tiene su propio interés egoísta. Semejanzas esquemáticas externas en estos intereses, a menudo debido a una profesión común, inducen a la gente a formar grupos. Y si estos grupos son suficientemente grandes, se convierten en mayorías. En ese caso, no son los destinos humanos los que pasan por el parlamento o a través de estos grupos representativos de personas, sino sólo el egoísmo humano, multiplicado por tantas personas.

Incluso las creencias religiosas han sido transferidas a la esfera del egoísmo, porque las almas humanas están llenas de intereses que sólo apelan a su egoísmo. Las creencias religiosas pasarán por la renovación que necesitan, cuando los intereses humanos se hayan ampliado, cuando hayan adquirido una forma que trascienda el destino puramente personal y ascienda al destino de la humanidad como tal, cuando la gente se agitará nuevamente al oír que en Occidente hay una civilización que difiere de la del Este, y que en el Centro hay una civilización que difiere de la de los dos polos de Oriente y Occidente; Una renovación religiosa vendrá cuando las almas humanas se despierten al oír que en Occidente se buscan los grandes objetivos de la humanidad (¡si, son absolutamente buscados!) recurriendo a las personas mediúmnicas, que en estado de trance son, por así decirlo, conscientemente llevadas a una conexión sub-terrenal con los mundos espirituales para que revelen, medianamente, algo sobre los grandes objetivos históricos.

En Europa, se podría explicar con tanta frecuencia, aunque la gente no lo crea, que realmente existen sociedades en los países angloamericanos donde las personas con facultades mediúmnicas son llevadas a una especie de trance, para descubrir a partir de ellas, mediante preguntas inteligentemente formuladas, algo sobre el gran destino objetivo de la humanidad.

La gente tampoco cree que los Orientales, también, obtienen información sobre los grandes fines de destino de la humanidad, no de forma mediúmnica sino mística. Esto es casi palpablemente evidente hoy en día, pues uno puede comprar en todas partes los hermosos discursos de Rabindranath Tagore, revelando a gran escala cómo piensa un oriental sobre los objetivos de la humanidad. La gente lee sus poemas, como si fueran los folletos de algún escritor barato, porque hoy ya no distinguen a los escritores baratos de hombres dotados de gran espiritualidad como Rabindranath Tagore. No se dan cuenta de que hoy en día las más diversas sustancias raciales viven, por así decirlo, de lado a lado. Ya les he explicado, en muchas conferencias, los puntos de vista que deben aplicarse a Europa Central, pero estas explicaciones no se tomaron como deberían haber sido tomadas.

Con estas palabras, queridos amigos, sólo deseo demostrar que es posible hacerse consciente de algo que trasciende los destinos humanos egoístas, algo que está conectado con el destino de grupos enteros de hombres, de modo que las diferenciaciones pueden hacerse en todo el mundo. Si elevamos los ojos del alma con comprensión a estos destinos de la humanidad en el mundo entero, si tomamos un interés profundo en este elemento que trasciende los destinos personales, sintonizamos nuestra alma para la comprensión de algo más alto y más real que el Ángel; a saber, el Arcángel. Los pensamientos que revelan la verdadera naturaleza del Arcángel no pueden llegar a nosotros si sólo nos movemos en esferas pertenecientes a intereses humanos personales puramente egoístas. Si los predicadores sólo se mueven en las regiones del egoísmo humano, sus sermones pueden estar llenos de palabras que tratan de lo Divino, pero sólo predicarán del Ángel. El hecho de que le den otro nombre constituye una falsedad, y no cambia nada. Sólo si empezamos a interesarnos por el destino humano que se extiende sobre amplios espacios, sintonizamos nuestra alma con la comprensión del Arcángel.

Pasemos ahora a otra cosa. Tratemos de desarrollar un sentimiento de los impulsos sucesivos en la evolución de la humanidad, indicados en recientes conferencias. Consideremos el hecho de que un gran número de nuestros hombres principales reciben una educación clásica durante los años en que el alma humana todavía puede ser conformada y moldeada; Se enseña en escuelas que no son el producto de la civilización moderna, sino de una cultura pasada, de la época greco-latina. Si los griegos y los romanos hubieran hecho lo mismo que estamos haciendo ahora, habrían establecido escuelas egipcio-caldeas. Pero ellos evitaron esto. Tomaron su tema de instrucción de la vida misma. Lo tomaron de la época precedente y entrenaron a los seres humanos en consecuencia. Esto tiene una gran importancia en la vida humana, pero no lo hemos reconocido. Si hubiéramos reconocido la importancia de este hecho, el movimiento feminista habría dado una nota diferente, expresando la siguiente verdad: “Los hombres que están aprendiendo a usar sus poderes intelectuales ahora, están siendo entrenados en escuelas anticuadas. Esto endurece su cerebro. Las mujeres afortunadamente no fuimos admitidas en esas escuelas (los “gimnasios” del continente). Desarrollemos nuestros poderes intelectuales más originalmente; demostrémonos cómo pueden desplegarse en el tiempo presente, si no están embotados en los años de juventud por una educación grecolatina”.

Pero el movimiento feminista no alcanzó esa nota. Por el contrario, a menudo avanzan con la siguiente afirmación: “Los hombres se han educado bajo la educación greco-latina, vamos ahora las mujeres también a educarnos en ella. Vamos a permitirnos tener un entrenamiento de gimnasio nosotras también”.

Por lo tanto, pueden ver, mis queridos amigos, cómo no existe la comprensión de las cosas que realmente son necesarias. Debemos saber que en la actualidad no estamos siendo educados de acuerdo con las exigencias modernas, sino de acuerdo con las normas relativas a la cultura greco-latina. En consecuencia, esta cultura greco-latina llena la vida moderna. Debemos ser conscientes de ello. Deberíamos sentir los ingredientes greco-latinos de la cultura en las principales personalidades de nuestros días, en la llamada “intelligensia”, entre los intelectuales; Este es un estrato que existe en el tiempo presente. Toda nuestra cultura espiritual está permeada por ella. No leemos ningún periódico que no contenga rastros de la cultura greco-latina, pues escribimos en un estilo greco-latino, aunque escribamos en nuestro propio idioma.

Como ya se ha explicado, nuestros puntos de vista jurídicos están inmersos en el pensamiento romano —que es a la vez algo obsoleto y anticuado. La vida romana llena la ley moderna. A veces la antigua ley nativa entra en conflicto con el derecho romano, pero no puede afirmarse. Esto también debe ser sentido: que lo que llamamos justicia o injusticia en la vida pública está empapado de los impulsos de una época pasada.

Sólo en la esfera económica vivimos realmente en el presente. Es un hecho significativo que sólo vivimos el presente en la esfera económica. Por lo tanto, algunas cosas tendrán que ser modificadas. Permítanme decir entre paréntesis que muchas mujeres recogen conceptos modernos sólo con respecto a la cocina; Es decir, en la economía doméstica, pues allí son verdaderamente modernas; Pero para todo lo demás esta anticuada; Es algo que injertamos en el presente. No digo que esto sea una cosa especialmente deseable —en cualquier caso, lo otro tampoco es del todo deseable; a saber, que en el tiempo presente incluso las almas de las mujeres vuelven a las culturas anticuadas.

Cuando examinamos nuestro entorno cultural, no encontramos en él sólo lo que está activo en el espacio, sino también los impulsos que vienen de tiempos muy remotos. Y si adquirimos un sentimiento por tales cosas, descubriremos no sólo la influencia del pasado, sino también la del futuro. De hecho, es nuestra tarea introducir en el presente estos impulsos del futuro. Pues, queridos amigos, si no viviera en cada uno de nosotros una especie de rebeldía contra el pasado, oponiéndose al carácter griego de nuestra cultura y al carácter romano de la legislación moderna, si el futuro no viera su luz en estas esferas, nuestro destino sería una pena.

En cuanto a la cultura moderna, debemos considerar, además del espacio, también el tiempo; Lo que penetra en el presente, en la historia de nuestro tiempo, desde un pasado remoto y desde el futuro. Como personas modernas, debemos saber que, de la misma manera en que América, Inglaterra, Asia, China e India existen en el tiempo presente, así el pasado y el presente existen en el alma humana y envían sus influencias hacia ella, en cuanto que somos europeos, pues el pasado y el presente representan los dos polos de Oriente y Occidente. Así tenemos dentro de nosotros a la antigua Grecia, a la antigua Roma y el futuro. Y si nos tomamos la molestia de contemplar este hecho, si nos hacemos conscientes de que el pasado y el futuro, o las cosas por venir, viven en nuestra alma, estaremos llenándonos de un nuevo sentimiento, que puede trascender el egoísmo en el destino humano; Es un sentimiento que difiere del de una mera contemplación espacial de la vida.

Sólo si desarrollamos este estado de ánimo en nuestra alma, adquiriremos la posibilidad de desarrollar pensamientos sobre la esfera de los Espíritus del Tiempo, o los Arcai. Es decir, llegamos al tercer Elemento Divino en el orden jerárquico. Es bueno concebir estas tres Jerarquías en pensamientos y conceptos, con la ayuda de los medios que acabamos de explicar. Pues los Espíritus de la Forma, que vienen después de los Arcai, son mucho más difíciles de entender. Pero para las personas modernas bastaría con intentar trascender el egoísmo y penetrar en la esfera no egoísta; Deben repetir este intento una y otra vez y ocupar sus mentes con las cosas que se acaban de caracterizar!.

Esto debería ser particularmente el caso de los profesores (permítanme enfatizar esto). Lo que le he explicado ahora debe ser tenido en cuenta especialmente en la formación de los profesores. Los maestros no deben tener el derecho de educar y entrenar a los niños a menos que adquieran un concepto de ese egoísmo que sólo alcanza hasta la Divinidad más cercana; es decir, el Ángel, y a menos que adquieran un concepto de los poderes no egoístas que determinan el destino y que existen espacialmente lado a lado aquí en la Tierra; Es decir, los Arcángeles. Y también deben adquirir un concepto de las influencias del pasado y del futuro en la cultura moderna —el carácter romano del derecho, la sustancia espiritual griega— y de la indefinida rebelión futura del hombre, que podría rescatarlo.

En la actualidad, sin embargo, la gente no está muy inclinada a penetrar en tales cosas. Hace poco tiempo, enfatizo una y otra vez en mis conferencias que una de las tareas sociales de la actualidad es extraer nuestra sustancia educativa para los años que los jóvenes pasan ahora en las escuelas, desde el presente, para hacer lo mismo que los antiguos griegos también hicieron: extraer nuestra sustancia educativa del presente.

En el mismo lugar en que repetidamente hablé de este asunto como uno de los problemas sociales más importantes, apareció poco tiempo después de mis conferencias: no deseo construir una conexión casual; esto es indiferente, pero es sintomático! —un gran número de anuncios en todos los periódicos locales haciendo propaganda para un local “gimnasio”. Di charlas en las que caracterizaba, como lo he hecho ahora, el clásico gimnasio en la educación y al mismo tiempo aparecieron anuncios de alabanza a un gimnasio en la educación, exponiendo todo lo que la juventud de Alemania debe a sus gimnasios para el “fortalecimiento de la conciencia nacional”, de la “fuerza nacional”, etc., etc. ¡Y esto, unas pocas semanas antes de la Paz de Versalles! Estos anuncios fueron firmados por las celebridades locales de la escuela, etc. Lo que uno tiene que decir hoy para una base verdaderamente objetiva de la evolución humana siempre rebota, vuelve de nuevo. La gente lo rechaza —no toca a las profundidades de sus almas.

Esto explica la dificultad de actuar con respecto a la cuestión social. Pues la actitud superficial con la que la gente se aproxima a la cuestión social nunca será de ninguna utilidad. La cuestión social es profundamente significativa; Es un problema que no puede ser resuelto a menos que uno esté dispuesto a mirar las profundidades del ser humano y del universo. Este mismo hecho debe ser capaz de mostrarnos lo necesario que es establecer ciertas verdades contenidas en la triple estructura del organismo social.

Pero debemos adquirir un órgano capaz de captar lo que nuestro tiempo actual realmente necesita. Será difícil adquirir este órgano en la esfera espiritual, pues la sustancia espiritual en la educación, gradualmente asimilada por el cuerpo gobernante, el Estado, sacó del ser humano toda fuerza activa, todo verdadero esfuerzo, transformándolo así en un miembro “resignado” dentro de la estructura del estado. Ya les he hablado aquí, creo, de la pregunta: ¿Cómo vive realmente la gran mayoría de la gente? (Por supuesto, siempre se tienen en cuenta las excepciones). Hasta el sexto año de su vida se permite al ser humano vivir libremente, porque es todavía demasiado mugriento para el estado! El Estado no quiere asumir las tareas que implica el cuidado de los niños pequeños; El Estado deja, pues, al ser humano al cuidado de los poderes fuera de su propia esfera. Pero después lo reclama y entonces lo entrena para que pueda encajar en la economía del estado, en el modelo estereotipado; Dejando de ser un ser humano real y se convirtiendose en algo que lleva la huella del Estado. En ese caso puede ser “de uso” para el estado. Él se esfuerza por esto, porque es inculcado a ello; en ese caso, el Estado no sólo cuida de él mientras trabaja, sino también cuando deja de trabajar, al concederle una pensión hasta que se muere. Para muchas personas una posición que implica el derecho a una pensión es un gran “ideal”!. ¡Y las religiones hablan de una especie de pensión para el tiempo después de la muerte!. El alma obtiene una pensión; sin ningún esfuerzo por su parte obtiene la vida eterna a través de la misma iglesia. ¡La iglesia se encarga de esto!. Es incómodo oír que la salvación sólo puede ser alcanzada por un esfuerzo espiritual libre, independientemente del Estado, y que el Estado debe limitarse a la esfera jurídica. ¡Y el derecho a tener una pensión NO existiría en un estado jurídico! Esta es para muchas personas una razón… para rechazarlo! Uno puede ver esto una y otra vez.

Y en cuanto a la vida más íntima del espíritu, debemos decir que la vida religiosa requerirá, ciertamente, una concepción del mundo válida para el futuro; Debe exigir al hombre que trabaje por su inmortalidad, para que actúe en su alma, de modo que pueda tomar el impulso divino, el Impulso de Cristo, a través de su propia actividad.

Durante mi vida recibí innumerables cartas de la gente de la iglesia declarando que la Antroposofía es una cosa buena, pero que contradice la  “simple fe cristiana” de la salvación del alma a través de Cristo, de la vida eterna alcanzada a través de Cristo, sin tener que hacer nada por ello “La fe en la salvación por medio de Cristo” es algo que ellos no pueden abandonar. Cuando las personas escriben o dicen tales cosas, piensan que son especialmente piadosas. Pero son simplemente egoístas, completamente interesadas y egoístas, porque no desean hacer ningún esfuerzo en su alma, desean dejarlo todo a Dios, que llevará su alma a salvo a través del portal de la muerte y lo acogerá.

Estos asuntos no estarán tan cómodos en la concepción del mundo que creará la sustancia religiosa en el futuro. Tendremos que comprender que la esencia divina dentro de nosotros debe desarrollarse dentro del alma. Entonces ya no será posible someterse pasivamente a las iglesias que prometen llevar las almas humanas con seguridad a través de la muerte… una costumbre censurable por lo menos ha cesado ahora; A saber, hacer esto a cambio de dinero, pero en secreto esto todavía desempeña un cierto papel, incluso en lo que respecta a la consecución de la vida eterna. Esta transición a una etapa de la actividad interior, de modo que miremos hacia un mundo al que pertenecemos, es un requisito urgente, sin embargo, no atrae a la humanidad en gran medida.

Para adquirir un sentimiento hacia las exigencias en este ámbito, debemos contemplar los hechos expuestos hoy: la metamorfosis de la humanidad desde los tiempos del antiguo Egipto, donde incluso el cuerpo tenía un carácter más vegetal. Pero si volviera a caer en esta condición parecida a una planta, tomaría crecimientos ulcerosos, etc., así como el hecho de que llevamos realmente un cadáver con nosotros, que es el verdadero instrumento de la cognición. Estas verdades nos permiten tener un sentimiento para las exigencias de la humanidad, mostrándonos cómo avanzar en la dirección correcta, cómo poder avanzar ahora en la cuestión social. Ya no deberíamos contentarnos con considerar una cuestión tan importante como la cuestión social de la manera más sencilla posible.

Esta es la extraordinaria dificultad del tiempo presente, y deben tener en cuenta que a la gente moderna le gusta escuchar explicaciones sobre los hechos más importantes de la vida en unas pocas frases abstractas. Cuando un libro como los “Puntos Fundamentales de la Cuestión Social” contiene más que unas pocas frases abstractas, cuando tal libro contiene los resultados de una observación de la vida misma, entonces la gente dice que no puede entenderlo y parece confundida con ellos. Pero es la desgracia de la actualidad que a la gente no le gusta penetrar en las cosas que deberían penetrar. Pues las frases abstractas que son muy transparentes, sólo tratan de cosas sin vida; pero la esfera social es una esfera viviente. Aquí debemos aplicar concepciones elásticas, oraciones elásticas, formas elásticas. Por lo tanto, es necesario, como he explicado con frecuencia, considerar no sólo la transformación de las cosas, sino también aprender a pensar de manera diferente con respecto a la estructura más íntima de nuestros pensamientos y reflexiones.

Al despedirme de nuevo por un par de semanas, queridos amigos, quería hablar de todo esto, porque ahora debemos sentir que estamos bajo el signo de la cooperación en nuestro movimiento antroposófico o social. Quisiera que ustedes se llenaran cada vez más con el entendimiento de que si algo se quiere lograr en el ámbito social, la ciencia espiritual de la Antroposofía debe fluir hacia las almas humanas. Permítanme recomendarles una cosa, aunque la repita una y otra vez. Es esencial que las verdades antroposóficas que podemos obtener para nosotros mismos sean reconocidas como la verdadera regla de conducta para nuestras actividades y para nuestro esfuerzo en el tiempo presente; debemos tener el coraje y la voluntad de impulsarnos con verdades antroposóficas. Lo peor de todo es que la gente moderna no tiene el coraje de empujar con algo que realmente se necesita. Permiten quebrar las mejores fuerzas de su voluntad; no están dispuestos a llevarlas a cabo, aunque esto sea tan necesario.

Ya ven, queridos amigos, aprendan a soportar valientemente el hecho de que las personas que se interesan por el edificio representativo de nuestros esfuerzos espirituales, el Goetheanum, sean bien aceptadas por ustedes; Alegraos por cada persona que no muestra más que un grado de entendimiento, y vayan hacia ella, pero no pongan atención al hecho de que la gente trae mala voluntad, o lo que es más frecuente hoy en día, una falta de comprensión hacia la antroposofía —limítense a rechazar esto de una manera correspondiente. Lo esencial es el coraje para avanzar con estas cosas. Considerémonos como ese pequeño grupo de hombres cuyo destino es conocer y comunicar al mundo las cosas que más necesita. Que la gente se burle de nosotros, que digan que es vanidad pensar esto; Sin embargo, es cierto. Decirnos a nosotros mismos que «sin embargo es cierto», decir esto sinceramente, para que toda nuestra alma se llene de ello, exige un coraje interior que debemos tener. Que este valor llene nuestra alma de sustancia antroposófica. Esto nos permitirá hacer lo que cada uno debe hacer en el lugar donde está. Esto es lo que quiero decirles hoy.

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Realmente podemos decir que estamos dando la bienvenida a cada día que nos acerca a la meta (que ahora encuentra los mayores obstáculos) de trabajar en el mundo a través de nuestro Edificio. Pues este edificio es, después de todo, el único que tiene en cuenta, incluso en sus formas arquitectónicas, los grandes destinos de la Humanidad. Y es bueno que la gente comience ya a tomar nota del Goetheanum. Pero se necesita otra cosa para una actividad progresiva respecto a la cuestión social; A saber, que por un medio como el Goetheanum, con sus formas más potentes que cualquier otra forma arquitectónica del presente, debe ejercerse una influencia sobre el mejoramiento espiritual de las fuerzas humanas; La gente debe volver a hacerse accesible a las verdades que deben ser conocidas, para que puedan elevarse no sólo a la esfera del mundo Angélico, sino también a la esfera del mundo Arcangélico y a la del Espíritu del Tiempo.

Traducido por Gracia Muñoz en Julio de 2017.

GA232.c6. Los Misterios Efesios de Artemisa (3)

templo de diana en efeso

Rudolf Steiner. Dornach, 2 de diciembre de 1923.

English version

Cuando hoy el hombre habla de la “palabra” para él significa, por regla general, sólo la débil palabra humana, la cual, en presencia de la majestad del Universo, tiene poco significado. Pero sabemos que el Evangelio de Juan comienza con las palabras profundamente significativas: “En el Principio Primordial estaba la Palabra, el Logos. Y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios”.

Cualquiera que medite en este significativo comienzo del Evangelio de Juan debe preguntarse: ¿Qué se indica en realidad cuando la Palabra se coloca al principio de todas las cosas? ¿Qué significa realmente este Logos, esta Palabra? ¿Y cómo se relaciona este significado con nuestra palabra humana, tan insignificante en presencia de la majestad del Universo?

El nombre de Juan está relacionado con la ciudad de Éfeso, y el que, equipado con una visión imaginativa de la historia del mundo, enfrenta estas significativas palabras: “En el Principio era el Logos. Y el Logos estaba con Dios. Y el Logos era Dios”, se remite continuamente a lo largo del sendero interior al antiguo Templo de Diana en Éfeso. Para aquel que es iniciado hasta cierto punto en los misterios cósmicos, lo que suena como un enigma en los primeros versos del Evangelio de Juan señala los Misterios del Templo de Artemisa o Diana en Éfeso; por lo que puede parecerle que a través de la investigación de los Misterios de Éfeso se podría obtener algo que le condujera a la comprensión del comienzo del evangelio de Juan.

Por lo tanto, equipados hoy con lo que se ha traído ante nuestras almas en las dos últimas conferencias, busquemos durante un momento los Misterios del Templo de Diana (Artemisa) en Éfeso. Miremos hacia atrás en un tiempo de seis o siete siglos o incluso antes de la era cristiana, para ver lo que se hizo en este santuario tan sagrado para los antiguos. Encontramos que la instrucción dada en los Misterios de Éfeso se centraba en primer lugar en lo que emana del habla humana. Aprendemos lo que ocurrió en esos Misterios Efesios no de ninguna presentación histórica (porque la barbarie humana ha tomado suficiente cuidado para la destrucción de los registros históricos), pero lo aprendemos del Registro Akáshico, esa Crónica del pensamiento etérico accesible a la cognición espiritual, donde están inscritos los acontecimientos de la historia del mundo.

En este Registro viene una y otra vez a nuestra percepción la manera en que el alumno fue dirigido por el maestro para concentrarse en el habla humana. Una y otra vez el alumno fue instado de la siguiente manera: “Aprende a sentir en tu propio instrumento de expresión lo que realmente ocurre cuando hablas”.

Los procesos que tienen lugar cuando un hombre habla no pueden ser aprehendidos por percepciones toscas, porque estos procesos son delicados e íntimos. Consideremos primero el lado exterior del habla, pues fue con este lado externo de la palabra que comenzó la instrucción dada en los Misterios de Éfeso.

La atención del pupilo se dirigió primero a la manera en que la palabra suena de la boca. Se le dijo una y otra vez: “Nota lo que sientes cuando la palabra suena en tu boca”. El alumno debía primero notar cómo, en cierta medida, algo de la palabra ascendía para tomar en sí el pensamiento de la cabeza; y después, cómo algo de la misma palabra descendía para experimentar interiormente el contenido del sentimiento.

Una y otra vez se instaba al discípulo a dirigir el mayor rango posible de hablar por su garganta, y al mismo tiempo observar el ascenso y el descenso, que se percibe en la palabra que empuja de la garganta. Tuvo que hacer una afirmación positiva y negativa: “Yo soy, yo no soy.” Esto tuvo que forzarlo de la manera más articulada posible a través de su garganta y luego tenía que observar cómo, en las palabras “Yo soy” es predominante el sentimiento de lo que sube mientras que en las palabras “yo no soy” prevalece el sentimiento de lo que desciende.

La atención del alumno fue entonces dirigida a acercarse aún más al íntimo sentimiento interior y a las experiencias personales de la palabra. Tuvo que experimentar lo siguiente: De la palabra se eleva hacia la cabeza algo como el calor y ese calor, ese fuego, se apodera del pensamiento. Y hacia abajo fluye algo como un elemento acuoso, éste se derrama, como se derrama la secreción glandular en el hombre. A los discípulos de los Misterios de Éfeso se les hizo ver que el hombre hace uso del aire para hacer resonar la palabra. Pero al hablar, el aire se transforma en el siguiente elemento, en el fuego, en el calor, arrastrando y envolviendo el pensamiento a las alturas de la cabeza.

Una vez más, debido a que surge una condición alterna  —este envío de fuego hacia arriba y el envío hacia abajo de lo que está encarnado en la palabra— el aire, que gotea hacia abajo como agua, como un elemento fluido como una secreción glandular. Y mediante este último proceso la palabra se vuelve interiormente perceptible, el hombre puede sentirla interiormente. La palabra fluye hacia abajo como un elemento fluido.

El discípulo fue entonces llevado al misterio real del habla; y este misterio está conectado con el misterio del hombre. Este misterio del hombre está hoy barrado para los científicos, pues la ciencia coloca como coronación de todo pensamiento la caricatura más increíble de una verdad, a saber, la llamada ley de la conservación de la energía y de la materia. En el hombre la materia se transforma continuamente. No permanece. El aire que es expulsado de la garganta se transforma a medida que pasa, alternativamente en el siguiente elemento superior, en el elemento de calor o fuego, y de nuevo al elemento del agua, Fuego-Agua-Fuego-Agua.

El discípulo de Éfeso se hizo consciente de que cuando hablaba, una serie de ondas brotaban de su boca; Fuego-agua-fuego-agua; pero esto no era ni más ni menos que el esfuerzo de la palabra hacia arriba hacia el pensamiento, y el hundimiento de la palabra hacia el sentimiento. Así, en el discurso del hombre, el pensamiento y el sentimiento se están entretejiendo, y por este vivo movimiento ondulante del habla el aire se enrarece en el fuego por una parte y por otra se condensa en agua, y así sucesivamente.

Cuando en los Misterios de Éfeso esta gran verdad fue llevada ante el alma del discípulo por medio de su propio discurso, se pensó que su sentimiento debía decir lo siguiente:

“Habla, oh hombre! Y revelaras por ti mismo la evolución del mundo”.

En Éfeso, cuando el alumno entraba en el umbral del Templo, siempre se le exhortaba con estas palabras:

“Habla hombre! Y revela por ti mismo la evolución del mundo”.

Y cuando salía del  umbral del Templo le fue hecha esta declaración en otra forma:

“La evolución del mundo se revela a través de ti, oh hombre! cuando hablas”.

El discípulo se sentía como si su propio cuerpo fuera un velo sobre los misterios cósmicos que resonaban en su pecho viviendo en su discurso, como si con su propio cuerpo estuviera encerrando estos misterios del cosmos.

Esto fue realizado como preparación para un misterio realmente más profundo, pues a través de esta preparación el alumno se hizo consciente de que el ser humano individual estaba íntimamente conectado con los misterios del cosmos. El dicho “Conócete a ti mismo” ganó un significado sagrado porque fue proferido no sólo teóricamente, sino porque interiormente fue solemnemente sentido y experimentado.

Cuando el discípulo en cierta medida había ennoblecido y elevado su propia naturaleza humana, en cuanto la consideraba como un velo que cubría el misterio del cosmos, podía ser llevado aún más lejos hacia aquello que extiende el misterio sobre las vastedades cósmicas. Recordemos aquí lo que se dijo en la última conferencia.

Os he representado una condición en la evolución de la Tierra en la que ocurrió lo siguiente. Sabemos que en la antigua condición de la Tierra existía como sustancia esencial para su evolución en esa etapa toda esa arcilla sin pretensiones que tenemos también en las montañas del Jura. En los depósitos calcáreos, en las rocas calizas de la Tierra tenemos lo que queremos considerar ahora. Debemos pensar en la Tierra rodeada de aquello que en la última conferencia llamé albúmina fluida. Sabemos que las fuerzas cósmicas trabajaron en este fluido albuminico de tal manera que se coagularon en formas definidas. Y también escucharon que mientras existió esta condición de la Tierra todo ocurrió en una sustancia más densa, en un grado realzado de lo que tenemos hoy con el levantamiento de la niebla y la caída de la lluvia. El elemento calcáreo se eleva hacia arriba, impregnando lo que se había condensado en el fluido albuminico, llenándolo de arcilla para que pudiera adquirir formaciones óseas, y de esta manera en el curso de la evolución de la Tierra se desarrollaron los animales. Los animales fueron arrancados de la atmósfera todavía albuminosa por aquello que vive espiritualmente en el elemento de la arcilla.

arcilla

 

También dije que cuando el hombre se une a los metales de la Tierra, siente todo lo que sucedió entonces como parte de su propio ser; es como si un recuerdo se levantara en él. En cuanto a esta etapa de la evolución, no se siente como un hombre diminuto encerrado en una piel; se siente como abrazando a todo el planeta Tierra. Para expresar esto de una manera algo grotesca, debo decir: El hombre siente esencialmente que su cabeza abarca todo el planeta Tierra.

En los procesos que explique en la última conferencia, el hombre siente que todo esto tiene lugar dentro de sí mismo. Pero, ¿cómo siente esto dentro de él? Todo lo que os he representado como el surgimiento de la arcilla, la unión de esta arcilla con la albúmina coagulada, su descenso y la extracción de los animales a la Tierra, es experimentado por el hombre que lo escucha. Lo experimenta internamente. Sólo deben concebirlo como experiencia interior. Él lo oye. Esta creación que surge cuando la arcilla llena la albúmina coagulada y la hace gruesa y huesuda, lo que se forma es algo que se oye y se siente como a través del oído. Se oye el Misterio del Mundo.

De hecho, el hombre experimenta en la memoria, a través del recuerdo producido por los metales, el pasado de la Tierra, como si uno oyera resonar lo que he descrito y que en esta resonancia se sintiera el vivir y tejer de los acontecimientos del mundo.

¿Qué es lo que el hombre oye? Estos sucesos del mundo, ¿en qué forma se revelan? Se revelan como la Palabra Cósmica, como el Logos. En este ascenso y caída de la arcilla resuena el Logos, la Palabra Macrocósmica. Y cuando el hombre es capaz de oír este discurso dentro de sí, percibe algo más. Lo siguiente es realmente posible.

Pongamonos ante un esqueleto humano o animal. Lo que la ciencia de la anatomía tiene que decir acerca de estas formas es muy superficial, en realidad es vergonzosamente superficial. ¿Qué podemos decir cuando, conectando interiormente con su ser natural y espiritual, miramos un esqueleto? Nosotros decimos: No se limiten a mirarlo. Es espantoso mirar simplemente las formas: la columna vertebral con sus vértebras maravillosamente moldeadas apiladas una sobre otra, con las costillas procedentes de ella que se doblan y se curvan al frente y se articulan tan maravillosamente; la forma en que las vértebras se cambian en los huesos del cráneo, cuya articulación es todavía más difícil de percibir; cómo las costillas arqueadas encierran la cavidad del pecho; cómo se forman las articulaciones en forma de bola para los huesos del brazo y los huesos de la pierna. Frente a este misterio del esqueleto no podemos hacer otra cosa que decir algo claramente definido. Debemos decirnos a nosotros mismos: “No mires simplemente todo esto sino escúchalo; Escucha cómo un hueso cambia en otro. Aquí hay un discurso real”.

Si en este punto puedo hacer una observación personal es ésta: Algo muy maravilloso nos precede si con un sentimiento para estas cosas, entramos en un museo de historia natural, porque allí tenemos una maravillosa colección de instrumentos musicales, formando una poderosa orquesta, que resuena en la más  maravillosa sinfonía. He experimentado esto muy fuertemente cuando visité el museo en Trieste. Allí, debido a un arreglo muy especial de los esqueletos animales (que se hizo instintivamente) el efecto fue que de un extremo del animal resonaban los misterios de la luna y del otro los misterios del Sol. El conjunto estaba como impregnado por soles y planetas resonando. Allí se podía sentir la conexión entre este sistema óseo compuesto de arcilla, el esqueleto, y lo que una vez llamó al hombre del universo en el que tejía, cuando él mismo era uno con el Universo, cuando resonando como el misterio del Mundo, resonó en el hombre al mismo tiempo que su propio misterio.

Las criaturas que surgieron entonces, en primer lugar, las criaturas animales, revelaron así su ser esencial, para el Ser del reino animal vivido en el Logos, en el resonante misterio cósmico. Lo que uno percibía no eran dos cosas separadas. No se perciben los animales, y luego de alguna otra manera el Ser de los animales; lo que hablaba era el surgimiento y desarrollo de los animales mismos en su propio Ser.

El discípulo de los Misterios de Éfeso podía tomar en su corazón y en su alma de la manera correcta para esa época lo que entonces podría hacerse claro en él acerca del Principio Primordial, cuando la Palabra, el Logos estaba activo como la esencia y el ser de todas las cosas. El alumno fue capaz de recibir este misterio porque se había preparado para ello ennobleciendo y elevando su naturaleza humana, ya que había sido capaz de sentirse a sí mismo como una capa o un velo del diminuto reflejo de este misterio cósmico que vivía en la resonancia de su propia palabra.

Intentemos ahora sentir cómo este desarrollo de la Tierra pasó de un nivel a otro. Consideremos esto. En el elemento de la arcilla tenemos algo que en ese momento era todavía fluido; la arcilla ascendía como vapor y caía de nuevo en gotas como lluvia. La arcilla era de naturaleza fluida. Al ascender, se transformaba en aire; y cuando descendía se transformaba en sustancia sólida. Fue en una etapa más temprana que la imagen del hombre, donde tenemos el aire que se transforma en calor y en agua. En esa condición primitiva el elemento del agua estaba activo, es decir, la arcilla, el fluido se enrarecía en el aire y se condensaba en sustancia sólida; así como en nuestras gargantas hoy el aire rarificado se calienta o se condensa en agua. Lo que vivía en el mundo se elevaba del agua al aire. En tiempos primitivos se vivía en lo fluido, se enrarecía en el aire y se condensaba en sustancia sólida.

Por lo tanto, es posible para nosotros seres humanos comprender este misterio del mundo en miniatura. Cuando este misterio era el maya grande y poderoso del mundo fue una etapa más anterior. La Tierra condensaba todo. La arcilla se volvió más densa, etc. Los seres humanos no habríamos podido admitir esta tendencia densificante en nuestro propio ser interior, aunque hubiera llegado a nosotros en miniatura. Sólo podíamos admitirlo cuando subiera un nivel más alto, desde el agua hasta el aire, y con ello en su elevación hacia arriba en el elemento del calor o hacia abajo en el agua, que ahora era el elemento más denso.

 Así, el Gran Mundo, el Misterio Macrocósmico se convirtió en el Misterio microcósmico del habla humana, y es a este Misterio Cósmico, la traducción en maya, del Gran Mundo, a lo que señala el comienzo del Evangelio de Juan:

“En el Principio estaba el Logos; Y el Logos estaba con Dios, y el Logos era Dios”.

Esto fue lo que aún vivía y estaba activo en la tradición de Éfeso, también lo que el evangelista, el escritor del Evangelio de Juan podía leer en el Registro Akáshico acerca de Éfeso, del cual tenía sed su corazón, la forma correcta de expresar lo que quería comunicar a la humanidad del misterio del comienzo del mundo. Ahora podemos dar un paso más allá.

Podemos recordar lo que se dijo la última vez, que, antes de la arcilla, estaba la sílice, que ahora aparece en el cuarzo. En esta sílice aparecieron las formas vegetales, aquellas formaciones parecidas a nubes que verdecían  y se desvanecían. Y si, como dije, un hombre en ese momento hubiera podido mirar hacia las extensiones del cosmos, habría visto el surgimiento de la creación animal y aquellas plantas primitivas que verdecían y después desaparecían. Todo esto fue percibido por el hombre como una experiencia interior. Lo percibió como parte de su propio ser. Además de oír lo que resonaba en la creación animal como algo que vivía dentro de sí mismo, el hombre podía en cierto sentido acompañar interiormente lo que oía sonar, como en su propia cabeza, en el pecho y la cabeza humanos puede ascender con palabras a través del calor para captar el pensamiento. Podía así acompañar lo que oía resonar en la creación de los animales después de lo que había experimentado en el surgimiento de las plantas.

tiza,silice, cuarzo

 

 Esto fue lo notable: el hombre experimentó el proceso del desarrollo de los animales en la arcilla vaporizante y descendente. Y cuando trazó más allá de lo que estaba en la sílice, mientras los seres vegetales se volvían verdes y se desvanecían, la Palabra Cósmica se hizo Pensamiento Cósmico y las plantas que vivían en el elemento silíceo agregaron el Pensamiento a la Palabra Resonante.

Uno daba como un paso hacia arriba, y al Logos retumbante se agregaba el Pensamiento Cósmico; Al igual que hoy, en la palabra sonora en el habla, en las olas del habla (fuego-agua-fuego-agua) el pensamiento es aferrado en el fuego.

Si estudian ciertas enfermedades de los órganos sensoriales de la cabeza o de los órganos de los sentidos en general, podrán observar los efectos curativos del ácido silícico. El ácido silícico aparece entonces entre los secretos del cosmos como el elemento del pensamiento en la creación primitiva original de la planta, y podría incluso decirse que ésta es la percepción sensorial de la Tierra con respecto a la estructura del cosmos. De una manera maravillosa se expresa realmente microcósmicamente en el hombre de hoy lo que una vez fue macrocósmico, lo que fue el surgimiento y la evolución, el trabajo y el tejido del mundo.

Sólo piensen por un momento cómo el hombre vivió entonces, todavía uno con el cosmos, en unidad con el cosmos. Hoy, cuando el hombre piensa, tiene que pensar aislándose en su cabeza. Dentro están sus pensamientos y salen sus palabras. El Universo está fuera. Las palabras sólo pueden indicar el Universo. Los pensamientos sólo pueden reflejar el Universo. Cuando el hombre seguía siendo uno con el macrocosmos, no era así, pues entonces experimentaba el universo como si estuviera en sí mismo. La Palabra era al mismo tiempo su entorno. El pensamiento era lo que permeaba y fluía a través de su ambiente. El hombre escuchaba y lo que oía era Mundo. El hombre alzó la mirada hacia lo que oía, pero levantaba la visión desde su interior. La Palabra fue en primer lugar sonido. La Palabra era algo que luchaba como para ser resuelto como un enigma; en el surgimiento de la creación animal se reveló algo que pugnaba por una solución. Como una pregunta, el reino animal surgió dentro de la arcilla. El hombre miró el ácido silícico, y la creación vegetal respondió con lo que había sido tomado como la naturaleza sensible de la Tierra, y resolvió los enigmas que la creación animal presentaba. Estos mismos seres respondieron mutuamente las preguntas del otro. Un ser, en este caso el animal, plantea una pregunta: los otros seres, en este caso las plantas, proporcionan la respuesta. El mundo entero se convierte en lenguaje.

Y ahora podemos decir: esta es la realidad del comienzo del Evangelio de Juan. Nos remiten al principio primordial de todo lo que ahora existe. En este Principio Primordial, en este Principio, estaba la Palabra. Y el Verbo estaba con Dios. Y el Verbo era Dios, porque era el Ser creador de todo.

Es realmente el caso que lo que se enseñó a los alumnos en los Misterios de Éfeso con respecto a la Palabra es la que llevó a las oraciones iniciales del Evangelio de Juan. En efecto, es muy apropiado que los antropósofos vuelvan hoy su atención a estos secretos que descansan en el tiempo; pues en cierto sentido, en un sentido muy particular, lo que estaba aquí en la colina de Dornach, ya que el Goetheanum se había convertido en el centro de la actividad antroposófica. El dolor que sentimos hoy debe seguir siendo dolor, y lo será en todos los que fueron capaces de sentir lo que el Goetheanum estaba destinado a ser. Pero para aquel que se esfuerza en elevarse en su conocimiento hacia lo espiritual todo lo que tiene lugar en el mundo físico debe ser al mismo tiempo para él una manifestación exterior, una imagen de lo espiritual que está detrás de ella. Y si, por un lado, tenemos que aceptar este dolor, por otro lado, nosotros como seres humanos que luchamos por el conocimiento espiritual debemos ser capaces de convertir lo que ha causado este dolor en una oportunidad para mirar espiritualmente una revelación que nos lleva a profundidades cada vez mayores. Este Goetheanum habría sido un lugar en el que uno esperaba haber hablado y en el que hemos hablado una y otra vez de las cosas que están relacionadas con las primeras palabras del Evangelio de Juan:

“En el Principio estaba la Palabra —el Logos— y la Palabra estaba con Dios, y Dios era la Palabra”.

Entonces el Goetheanum fue destruido por el fuego. Esta imagen terrible del Goetheanum ardiente surge ante nosotros. El dolor puede dar origen a la convocatoria para mirar cada vez más profundamente lo que vive en el poder de nuestro pensamiento, en este ardiente Goetheanum de Nochevieja. Es una experiencia, aunque dolorosa, que nos lleva a profundidades cada vez mayores. Lo que quisiéramos haber fundado en este Goetheanum, que como he dicho está relacionado con el Evangelio de Juan, éstas ya forman un recinto dentro de estas llamas ardientes que consumen. Y es un impulso importante que podemos captar: Que estas llamas sean para nosotros la ocasión de mirar a través de ellas a otras llamas, esas llamas que una vez hace mucho consumieron el Templo de Éfeso. Considerémoslo como una invocación para intentar comprender lo que está al principio del Evangelio de Juan. Impulsados por este hecho dolorosamente sagrado, llevemos la mirada desde el Evangelio de Juan al Templo de Éfeso —que una vez fue quemado— y luego a las llamas del Goetheanum, que nos hablan tan dolorosamente, y recibiremos una monición de lo que fluye en el Akasha con las llamas ardientes del templo de Éfeso.

Aún hoy, si miramos hacia atrás a esa desgraciad noche, a esas fieras llamas de la conflagración de Goetheanum, ¿no encontramos en ellas todavía los metales fundidos los instrumentos musicales que hablan una lengua tan pura y santa? ¿No encontramos en estos metales fundidos aquellos instrumentos musicales que conjuran en las llamas esos maravillosos colores —diversos colores— que están estrechamente relacionados con los metales? A través de la conexión con los metales surge algo como la memoria en la sustancia de la Tierra. Este recuerdo que tenemos de lo que fue consumido con el Templo de Éfeso. Y así como estas dos conflagraciones pueden estar conectadas, también el anhelo de investigar el significado de “En el Principio era la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y Dios era la Palabra” Puede estar ligada un poco a las palabras que una y otra vez quedaron claras para el discípulo de Éfeso: “Estudia el misterio del hombre en la pequeña palabra, en el micrologos; Así maduraras para experimentar en ti el Misterio del Macrologos”.

El hombre es el microcosmos en contraste con el macrocosmos, pero también lleva dentro de él los misterios del cosmos, y podemos descifrar el misterio cósmico contenido en los tres primeros versículos del Evangelio de Juan si tenemos en cuenta en el correcto sentido en el que, como en muchas otras cosas también, las llamas del Goetheanum se condensaron, como si se tratara de caracteres escritos:

“He aquí el Logos

En el fuego ardiente

Procura la solución

En el Templo de Diana”.

El Registro Akáshico del fuego de la víspera del Año Nuevo habla estas palabras muy claramente, junto con muchas otras; y nos dan la exigencia de establecer en el microcosmos el micrologos, para que el hombre pueda adquirir la comprensión de aquello de lo cual se ha formado todo su ser —el macrocosmos— a través del macrologos.

ruinas de efeso

Traducido por Gracia Muñoz en junio de 2017.

 

GA232C4. Los Misterios Efesios de Artemisa

Dornach, 30 de noviembre de 1923

English version

La continuación de los estudios que hicimos aquí en la última ocasión nos conducen hoy ante algo que servirá de preparación para las próximas dos conferencias. Nos lleva a mirar la conexión del hombre y de hecho del hombre en su totalidad, con nuestra Tierra. A menudo he dicho en varios encuentros que el hombre está sujeto a una especie de engaño si se atribuye a sí mismo una existencia totalmente separada, si se atribuye a sí mismo, como ser humano físico, una existencia separada e independiente. Él es de hecho independiente e individual como un ser psíquico y espiritual; pero como hombre físico de la Tierra pertenece a la Tierra en su totalidad orgánica, y esto también se aplica en cierto sentido a su cuerpo etérico.

Os describiré hoy cómo esta conexión del hombre con la existencia terrenal puede aparecer a la visión suprasensible, y lo haré en una forma más narrativa como preparación para las dos conferencias que seguirán a esta. Supongamos que alguien que posee la conciencia imaginativa  —que he descrito a menudo— emprende un viaje por los Alpes primitivos, entre aquellas rocas y piedras que consisten principalmente en cuarzo, es decir, en rocas que contienen silicatos y otros minerales similares. Cuando entramos en esta región montañosa primitiva, caminamos sobre las rocas más duras de la Tierra, las cuales, cuando aparecen en su propia forma característica, tienen algo virgen en ellas, podría decirse, algo que no ha sido tocado por la vida cotidiana ordinaria de la Tierra. De hecho, podemos comprender bien a Goethe cuando, en una de las hermosas declaraciones que hemos citado aquí, habla de su experiencia entre estas montañas primitivas. Habla de la soledad que sentía al sentarse entre estas montañas de granito recibiendo impresiones de aquellas rocas duras y severas que se elevaban desde la Tierra. Goethe se dirige al granito como “el eterno hijo de la Tierra”, el granito que consiste en cuarzo, es decir en silicatos, en mica y feldespato.

tiza,silice, cuarzo

Ahora bien, cuando un hombre se acerca a estas rocas primitivas con su conciencia ordinaria, puede admirarlas desde fuera. Puede quedarse impresionado por sus formas, por el maravilloso arte plástico primitivo, que es, sin embargo, extraordinariamente elocuente. Cuando, sin embargo, se acerca a estas rocas, las más duras de la Tierra, con la conciencia imaginativa, penetra por sus medios directamente en las profundidades del reino mineral. Entonces él es capaz de crecer junto con la roca como ser pensante. Podría decirse que su ser anímico se extiende por todas partes en las profundidades de la roca, y realmente entra en espíritu como en un santuario de los dioses. La naturaleza interna de estas rocas se revela como permeable a la cognición Imaginativa, mientras que las superficies exteriores aparecen como las paredes del templo de los dioses. Pero al mismo tiempo tiene el conocimiento de que dentro de esta roca vive un reflejo interior de todo lo que está en el cosmos. Una vez más el mundo de las estrellas se coloca ante el alma del hombre reflejado en esta dura roca. Finalmente, recibe la impresión de que en cada una de estas rocas de cuarzo hay algo como un ojo de la Tierra para todo el cosmos.

Recuerden los ojos de los insectos, esos ojos de muchas facetas que dividen todo lo que se les acerca desde fuera en muchas partes separadas. Uno quisiera imaginar, y de hecho no puede dejar de hacerlo, que hay un sinnúmero de cuarzos y formaciones similares en la superficie de la Tierra que son tantos ojos de la Tierra, para que el ambiente cósmico pueda ser reflejado y la Tierra pueda percibirlo interiormente. Poco a poco se adquiere el conocimiento de que cada forma cristalina existente en la Tierra es un órgano sensorial cósmico de la Tierra.

Éste es el hecho maravilloso, majestuoso, de la cubierta de nieve, y aún más de la caída de los copos de nieve, donde en cada uno de estos copos hay un reflejo de gran parte del cosmos, que con la cristalización del agua reflexionan en la Tierra partes de los cielos estrellados. No necesito mencionar que las estrellas también están allí durante el día solamente que la luz del sol es por supuesto demasiado fuerte para que las percibamos. Las estrellas nos se ven durante el día, pero si tienen en cualquier momento la oportunidad de bajar a una bodega profunda sobre la cual haya una torre abierta en la cima, entonces, porque están mirando fuera desde la oscuridad y la luz del sol no les confunde, pueden ver las estrellas incluso por el día. Hay una cierta torre en Jena, por ejemplo, desde la cual uno puede ver las estrellas durante el día. Sólo menciono esto de pasada para dejar claro que este reflejo de las estrellas en los copos de nieve y por lo general, en todos los cristales está por supuesto presente también durante el día. Y no es una reflexión física sino espiritual. La impresión que uno recibe de esto es comunicada interiormente.

Pero esto no es todo. Del sentimiento espiritual, de la impresión que se recibe así, surge en el alma el sentimiento de que así como vivimos imaginativamente en la cubierta cristalina de la Tierra, así crecemos junto con todo lo que la Tierra experimenta del cosmos en esta cubierta cristalina.

De esta manera, extendemos nuestro propio ser hacia el cosmos. Nos sentimos uno con el cosmos. Y sobre todo lo que ahora se convierte en una verdad, una verdad profunda para el observador imaginativo, que lo que llamamos el cuerpo de la Tierra con todas sus diversidades fue una vez en el curso del tiempo nacido del cosmos; entonces la relación de la Tierra con el cosmos aparece más intensamente ante los ojos del alma. Así, a través de esta experiencia de vivir nosotros mismos en los millones de ojos cristalinos de la Tierra, nos preparamos para sentir toda la relación interior de la Tierra con el cosmos, experimentándola en el Alma Sensible.

montañas del jura

De este modo, nos sentimos como hombres más unidos a la Tierra —explicaré este punto más adelante. Porque este proceso de la Tierra que nace del cosmos tuvo lugar cuando el hombre mismo era todavía un ser primordial, no un ser físico sino un ser espiritual. Pero el proceso por el que pasó entonces la Tierra después de salir del cuerpo cósmico, el hombre mismo lo vivió en su propio ser junto con la Tierra. Es realmente el caso de que la Tierra una vez en un tiempo tenía la misma relación interna con el cosmos vecino que lo rodea como el embrión humano lo tiene al cuerpo de su madre antes del nacimiento. Más tarde, sin embargo, el niño comienza a ser independiente. De modo similar, la Tierra misma desarrolló la independencia, mientras que en el primer período del Antiguo Saturno estuvo más unida con el cosmos. Este proceso de independizarse fue compartido por el hombre de tal manera que aprendió a decir: “El dedo que llevo sobre mí es un dedo sólo mientras sea parte de mi organismo; en el momento en que lo corte ya no es un dedo, se descompone”. De la misma manera, si imaginamos al hombre como cuerpo físico separado a pocas millas del cuerpo de la Tierra, se pudriría como lo hace el dedo cuando es cortado del cuerpo del hombre. El engaño del hombre de que como un ser físico es independiente de la Tierra surge sólo del hecho de que puede moverse libremente sobre su superficie, mientras que el dedo no puede moverse sobre el resto del organismo. Si el dedo pudiera caminar sobre el resto del cuerpo, se engañaría con respecto al hombre como él, como un ser físico, se engaña con respecto a la Tierra. Es sólo a través del conocimiento superior donde la conexión del hombre físico con la Tierra queda clara.

Ese es el primer conocimiento que el hombre adquiere por medio de la cognición imaginativa cuando se aplica a la parte más dura de la superficie terrestre.

Podemos avanzar más en este conocimiento si entramos más profundamente en la Tierra y aprendemos a conocer todo lo que está en su interior como venas o vetas de metal, o cualquier cosa de naturaleza metálica en general. Aquí penetramos bajo la superficie de la Tierra; pero aquí, cuando encontramos lo metálico, llegamos a algo muy especial, a una existencia separada del resto de la Tierra. Los metales tienen algo de una naturaleza independiente en ellos, pueden ser experimentados como algo independiente; y esta experiencia tiene mucho, mucho que ver con el hombre.

Incluso aquel que ya ha alcanzado un cierto conocimiento superior por medio de la visión imaginativa todavía no está muy cerca cuando experimenta el cuarzo y otras rocas de las montañas de tal manera que al convertirse en uno con el millón de ojos de la Tierra él mismo vive, siente y se proyecta en la totalidad cósmica. Cuando, sin embargo, ese hombre se acerca al interior de la Tierra, llegan a él los primeros impulsos que acompañan una experiencia tan maravillosa y profunda como la que puede tener en el estímulo que se puede alcanzar en una mina. Sin embargo, una vez que estos impulsos han llegado a él, sólo requiere visión espiritual para poder en todo lugar entrar en relación con lo que es metálico, incluso si no baja a los pozos mineros.

Pero el sentimiento del que estoy hablando puede adquirirse con especial intensidad en las minas de metal. Incluso los mineros de metal (aunque esto no es tanto el caso como lo fue hace unas décadas) que han crecido interiormente con su llamada demuestran algo de lo que podríamos llamar un profundo sentido del elemento espiritual de los metales; porque los metales no sólo perciben el ambiente del cosmos, sino que hablan. Hablan espiritualmente. Relacionan cosas, nos hablan. Y hablan de tal manera que este lenguaje que pronuncian es muy parecido al que se recibe como una impresión propia.

Cuando conseguimos establecer una conexión psíquica con los seres humanos que están pasando por el desarrollo entre la muerte y el renacimiento (he mencionado a menudo este punto antes) necesitamos para ello un lenguaje especial. Los enunciados de los espiritistas son realmente infantiles en este dominio por la razón de que los muertos no hablan el lenguaje del hombre terrenal. Los espiritistas creen que los muertos hablan de tal manera que uno puede escribir lo que dicen, tal como uno puede recibir una carta de un contemporáneo, viviendo aquí en la Tierra. En su mayor parte eso es una extravagancia que proviene de las sesiones espiritistas, porque incluso entre nuestros contemporáneos que viven en la Tierra también se escriben cosas altisonantes. Pero esa no es la cuestión. La primera necesidad es encontrar el enfoque correcto del lenguaje que hablan los muertos, que no tiene semejanza con ningún idioma en la Tierra. Ciertamente tiene un carácter vocal-consonántico, pero no como el del habla terrenal. Este lenguaje que sólo puede ser percibido por los oídos espirituales es también utilizado por los metales en el interior de la Tierra. Y este lenguaje a través de la cual el hombre puede acercarse a las almas que viven entre la muerte y el renacimiento nos relata los recuerdos de la Tierra, las cosas que la Tierra ha experimentado en su paso por Saturno, Sol y Luna. Debemos dejar que los metales nos relaten cuáles fueron las experiencias de la Tierra. Las experiencias de todo el sistema planetario (ya he hablado de esto) nos son contadas por lo que Saturno tiene que comunicar al sistema cósmico planetario en el que vivimos. Lo que la Tierra ha sufrido en el proceso, de esto hablan los metales de la Tierra.

La lengua hablada por los metales de la Tierra puede asumir dos formas diferentes. Cuando este lenguaje tiene la forma ordinaria, por así decirlo, aparece ante nosotros lo que la Tierra ha atravesado durante la evolución que comenzó en el período de Antiguo Saturno. Lo que encuentran en mi  libro “La Ciencia Oculta, un Esquema” en relación con esta evolución se originó en su mayor parte, de la manera que he descrito a menudo, a través de la percepción espiritual directa de los acontecimientos. Ese es un modo de adquirir conocimiento de estos procesos de la Tierra que es algo diferente del modo al que me estoy refiriendo ahora. Pues los metales hablan más —si puedo expresarme así; es, por supuesto, algo extrañamente expresado— los metales hablan más de las experiencias personales de la Tierra. Hablan de lo que la Tierra ha experimentado como una personalidad cósmica. Así, si tuviera en cuenta las narraciones de los metales, a los cuales se puede escuchar penetrando espiritualmente en la parte interior de la Tierra, tendría que añadir muchos detalles a lo que he escrito sobre los períodos de Antiguo Saturno, el Antiguo Sol y la Antigua Luna etc.

Lo primero, por ejemplo, sería que esas formas de Antiguo Saturno que encontraréis descritas en mi libro “La Ciencia Oculta, un Esquema” como formas que consisten en diferenciaciones de calor, aparecerían como poderosos seres gigantescos consistentes en calor; Seres de calor que, incluso en el período del antiguo Saturno, habían alcanzado una cierta densidad. Si tal cosa pudiera ser (por supuesto, es imposible, pero supongamos que podría suceder) que un hombre terrenal fuera a encontrarse con estos seres, podría tomar conciencia de ellos, sería capaz de apoderarse de ellos. En cierto momento, a mediados de este período de Saturno, estos seres no eran meramente seres espirituales, sino que también mostraban una existencia física; si el hombre los hubiese tocado, se habría llenado de ampollas. Sin embargo, sería un error suponer que estos seres tenían una temperatura de millones de grados de calor. Ese no es el caso, pero tenían una temperatura interior tal que si se pudiera tocarlas el contacto habría causado ampollas.

En lo que respecta al período solar, deberíamos relacionar cómo en estas formaciones descritas en mi “Ciencia Oculta” como presentes en el período del Antiguo Sol aparecen otros seres que muestran transformaciones maravillosas, metamorfosis maravillosas. De la observación de estos seres auto-transformadores se da la impresión, por ejemplo, de que las metamorfosis descritas por autores clásicos como Ovidio tienen algo que ver con estas comunicaciones que nos imparten, indirectamente, los metales. Ovidio ciertamente no era capaz de comprender directamente el lenguaje de los metales, y lo que describe en sus Metamorfosis no se corresponde perfectamente con la impresión que uno recibe; pero en cierto sentido transmite la correspondencia.

Paracelso de nuevo era una personalidad que vivió mucho más tarde que aquellos a los que acabo de referirme. Lo más importante que Paracelso quería aprender no lo aprendió en la Universidad. No puedo decir que Paracelso no asistió a la Universidad, porque lo hizo y no voy a presentar objeciones contra ir a la Universidad, pero Paracelso no fue allí para aprender las cosas más importantes que quería saber. Se fue por todas partes donde los hombres le podían contar cosas más importantes; se dirigió a hombres como los mineros del metal, por ejemplo, y de esta manera adquirió gran parte de su conocimiento.

Ahora bien, cualquiera que conozca la forma correcta de adquirir conocimiento por sí mismo, sabe lo extremadamente esclarecedoras que son las sencillas observaciones del agricultor por ejemplo, un hombre que tiene que sembrar y cosechar y  hacer todo lo que está relacionado con ese tipo de trabajo. Usted dirá, sí, pero él no entiende la importancia de lo que está diciendo. A usted no le importa si el hablante entiende o no, siempre y cuando usted mismo entienda cuando le escucha. Eso es lo importante. Ciertamente en muy pocos casos el propio hombre entenderá lo que dice; habla por instinto. Y aún más cosas fundamentales se pueden experimentar en el caso de aquellos seres que no entienden nada de lo que nos dicen —de los escarabajos y mariposas, de los pájaros, y así sucesivamente.

Lo que se podía aprender en las minas de Asia Menor a través del lenguaje de los metales fue estudiado muy profundamente por Pitágoras, por ejemplo, en sus peregrinaciones, y desde allí muy penetrado en lo que se convirtió en la civilización griega y romana. Luego aparece en forma debilitada en escritos como las Metamorfosis de Ovidio. Que entonces es una forma del lenguaje de los metales en el interior de la Tierra.

La otra forma  —suena como grotesca, pero sin embargo es cierto— la otra forma es aquella en la que este discurso de los metales comienza a desarrollar la poesía cósmica, cuando pasa a la forma poética. En realidad en el lenguaje de los metales aparece la fantasía cósmica. Entonces resuena de esta poesía cósmica lo que constituye las relaciones más íntimas entre los metales y el hombre. Estas relaciones íntimas entre el hombre y los metales existen. Las relaciones ordinarias de las que la fisiología es consciente sólo se refieren a unos pocos metales. Se sabe, por ejemplo, que el hierro juega un papel importante en la sangre humana; pero el hierro es el único metal de este tipo que hace esto. Un cierto número metales, como el potasio, el calcio, el sodio, el magnesio, también desempeñan un papel determinado, pero un mayor número de metales importantes, importantes para la estructura y el funcionamiento de la Tierra, no desempeñan aparentemente ninguna función en el organismo humano, para la observación superficial. Pero esto es sólo aparentemente. Cuando bajamos a la Tierra y aprendemos a conocer el color de los metales también aprendemos que los metales no están de ninguna manera confinados al interior de la Tierra, sino que están en todas partes en los alrededores de la Tierra, aunque ciertamente en un ambiente extremadamente diluido —debo usar aquí la expresión— en una dilución superhomeopática que se distribuye por todas partes en el medio ambiente de la Tierra.

En términos generales, no podemos tener plomo en nosotros, pero hablando con mayor precisión, no podemos existir sin el plomo. ¿Qué sería del hombre si el plomo no operara desde el cosmos, desde la atmósfera; si en un estado infinitamente dividido, el propio plomo no penetrara por el ojo con el rayo nervioso; si el plomo no penetrara en el cuerpo a través de la respiración y en un estado infinitamente finamente dividido entrar en nosotros a través de la comida? ¿Qué sería el hombre si el plomo no funcionara en él?.

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De hecho, el hombre podría tener percepciones sensoriales sin plomo. Percibiría colores, percibiría sonidos; pero en sus percepciones de colores y sonidos sería como si, con cada percepción, se volviera ligeramente inconsciente. No sería capaz de retirarse de sus percepciones y reflexionar en el pensamiento, ni formarse conceptos de lo que ha percibido. Si no tomamos plomo, como ya he dicho, en la dilución súper homeopática en nuestro sistema nervioso y, sobre todo, en nuestro cerebro, abandonaríamos completamente nuestras percepciones de los sentidos como algo exterior a nosotros. No seriamos capaces de meditar sobre nuestras percepciones sensoriales, ni podríamos conservarlas en la memoria. Esta capacidad nos es dada por el plomo finamente diluido en nuestro cerebro. Si el plomo se introduce en el cuerpo humano en grandes cantidades resulta en el terrible envenenamiento por plomo. Pero el que conoce la conexión puede ver de este envenenamiento por plomo que, mientras que el plomo cuando se introduce en el cuerpo del hombre en grandes cantidades produce un daño excesivo, en esta fina dilución súper homeopática es algo que causa un morir en cada momento como es necesario para que pueda llegar a ser un ser consciente, y no sufrir inconsciencia a través del continuo crecimiento, brotar y crecer. Porque en la germinación y brotación, en la sobrepresión de las fuerzas puras del crecimiento, el hombre se vuelve impotente.

Es así que el hombre está conectado con todos los metales, incluso con aquellos sobre los cuales nuestra fisiología grosera no habla. El conocimiento de estas conexiones es la base para una auténtica y verdadera terapia; pero la instrucción acerca de estas conexiones entre los metales y el hombre sólo puede darse en ese lenguaje que es el discurso poético de los metales en la Tierra. Así puede decirse que, respecto a las experiencias pasadas de la Tierra misma, el lenguaje ordinario de los metales instruye al hombre; pero los metales instruyen al hombre acerca de sus propiedades curativas cuando se vuelven poéticos, cuando su lenguaje se convierte en poesía.

Esto es ciertamente una conexión notable. Desde el aspecto cósmico, la medicina es la poesía cósmica; indicando cuántos secretos del mundo están contenidos en el hecho de que algo que en un nivel del mundo es dañino y provoca la enfermedad, en otro nivel es el más beneficioso, el más perfecto, el más hermoso. Esto se nos muestra cuando la cognición inspirada penetra en las venas de metal en la Tierra y en todo lo que es metálico en la Tierra.

Podemos entrar en otra relación con los metales, esa relación que se hace evidente cuando se someten a las fuerzas de la naturaleza, por ejemplo, al fuego o fuerzas naturales similares. Observen la notable forma asumida en la Tierra por el antimonio, un metal. Se compone de picos individuales, lo que demuestra que cuando se está formando sigue ciertas direcciones de fuerza que operan en el cosmos.

antimonio

 

Este antimonio gris tiene también la propiedad de que si se calienta y se esparce sobre el vidrio se forma un espejo. El antimonio tiene también otras características, por ejemplo, la de explotar si se trata eléctricamente de una cierta manera y después se lleva al cátodo (el polo negativo). Todas estas características del antimonio muestran la relación de tal sustancia metálica con las fuerzas de la Tierra y su entorno. Esto sin embargo, se puede observar en el caso de todos los metales. Podemos observar todos los metales cuando son sometidos al fuego, y vemos cómo, si alguna vez se desarrolla una temperatura más alta, pasan a esa condición súper homeopática y en esta alta temperatura toman una forma completamente diferente. En este sentido, las ideas de nuestros físicos modernos son las más limitadas que uno pueda imaginar. Por ejemplo, se imaginan que cuando se derrite el plomo se vuelve más y más suave, y por supuesto que es bastante correcto en esa medida. Se hace más suave a medida que la temperatura aumenta; El plomo se vuelve más y más caliente. Se vuelve más líquido hasta que emite vapores de plomo. Pero todo el tiempo algo está siendo lanzado ya que no va más allá de una cierta temperatura. Esto no lo saben. Es precisamente esta parte superior, esa parte súper homeopática del plomo que pasa continuamente a lo que yo llamo la vida invisible universal, y esto es algo que actúa sobre el hombre.

El asunto puede presentarse así. Abajo, en la Tierra hay varios metales, pero estos metales también existen en un estado finamente dividido por todas partes. Puedo decir que son metales vaporizados. Allá abajo en la Tierra tenemos los metales con sus contornos afilados, con sus formas rígidas, y aún más abajo estarán ciertamente en una condición fluida ardiente. Pero también existen en el ambiente de la Tierra en ese estado finamente dividido; Allí se revelan en continuas radiaciones, de modo que una radiación constante sale al cosmos. Los metales entran en el espacio; Pero hay una cierta elasticidad en este espacio cósmico, y las fuerzas que salen de esta manera no irradian sin límite al espacio como los físicos imaginan ser el caso con los rayos de luz. Proceden a una determinada frontera y luego regresan. Se puede observar esta parte trasera radiante de los metales que vuelven en todas direcciones desde la periferia del cosmos como si vinieran de todas partes. Se nota que estas fuerzas de retroceso actúan en esa esfera de la vida humana que es realmente la más maravillosa y bella, es decir, cuando, en los primeros años de su vida, un niño aprende a caminar, a hablar y a pensar. La forma en que un niño se levanta de la posición de arrastramiento hasta conseguir su orientación en el mundo es realmente lo más maravilloso que podemos observar en la vida terrenal —esta realización de sí mismo como ser humano. En el interior, en estas fuerzas que he descrito tan a menudo trabajan las fuerzas de retroceso de los metales. Mientras el niño aprende a levantarse verticalmente desde su posición de arrastre horizontal, es permeado por estas fuerzas metálicas que vuelven como reflejo. Son estas fuerzas las que realmente elevan al niño. Si uno puede interiormente percibir y comprender esta conexión, entonces al mismo tiempo se tiene otra experiencia. Uno aprende en sus acciones y en su ser la conexión del hombre como él vive aquí en la Tierra con sus vidas anteriores de la Tierra.

Se requiere la misma capacidad de percibir el funcionamiento de los metales en el cosmos como lo hace para percibir la conexión kármica de sucesivas vidas terrenales. Estas capacidades son las mismas, la una surge con la otra, y la una no existe sin la otra. Por esta razón dije en una conexión diferente que en el poder de la orientación, el levantarse del niño del arrastrarse al caminar a pie, en aprender a hablar y en aprender a pensar la posición que viene de las vidas terrenales anteriores. Cualquiera que tenga un sentimiento por estas cosas puede ver en la forma en que un niño da sus primeros pasos, en la forma en que camina, si tiene la inclinación de presionar más sobre los dedos o el talón, si dobla las rodillas más o menos fuerte —en todo esto cualquiera que tenga ojo para estas cosas puede ver una tendencia kármica de una anterior vida terrenal. Esto se revela principalmente en el andar y ahora se puede percibir porque la capacidad de ver las fuerzas de retroceso de los metales y el poder de observar la conexión del hombre con su vida anterior de la Tierra se pertenecen.

Cuando la gente dice que la antroposofía no se puede demostrar que cualquier aserción realmente no tiene fundamento. La gente está acostumbrada a probar las cosas de tal manera que la percepción de los sentidos siempre tiene que presentarse como prueba. Eso es como si alguien dijera: Si me dices que la Tierra se mueve en el espacio cósmico sin apoyo es imposible; La Tierra debe tener algo para descansar, de lo contrario se caería. Ahora los cuerpos cósmicos se apoyan mutuamente, y sólo con respecto a las cosas de la Tierra se puede decir que todo debe tener algo sobre lo que descansar. Para las verdades que conciernen a la conciencia cotidiana exigimos pruebas. Las verdades que se relacionan con el espíritu se apoyan mutuamente. Pero uno debe ser capaz de rastrear este apoyo mutuo.

Hace unas semanas dije cómo, observando la manera en que un niño o un hombre camina —si primero levanta los dedos de los pies o el talón, si pisa ligera o firmemente, si dobla las rodillas o las sostiene tiesamente, etc.— que en todas estas cosas se puede ver la realización de su karma como el resultado de su vida anterior en la Tierra. Hoy les he mostrado cómo las fuerzas reflejadas de los metales permiten reconocer cómo las varias vidas en la Tierra están conectadas entre sí.

Aquí percibimos dos verdades que se apoyan mutuamente. Siempre es el caso que debemos primero oír una verdad, entonces intervienen otras cosas, y volvemos a oírs de nuevo la misma verdad desde un punto de vista diferente, quizás una tercera vez. Así las verdades de la Antroposofía se apoyan unas a otras, como los cuerpos celestes en el cosmos se sostienen y se apoyan mutuamente. Esto debe ser así cuando ascendemos de las verdades que son válidas para la conciencia ordinaria a aquellas verdades que subsisten por sí mismas en el cosmos. Y el auto-subsistir en el cosmos es aquello que debe ser comprendido a través del conocimiento dado por la Antroposofía.

Así que debemos reunir todas las verdades que se han dado en diferentes momentos, verdades que realmente se apoyan unas a otras, se atraen unas a otras y algunas veces también se repelen, mostrando así la vida interior del conocimiento antroposófico; porque el conocimiento antroposófico vive de su propia inspiración. Otros sistemas que se obtienen hoy en día dependen de los soportes sobre los que descansan, pero el conocimiento antroposófico es autosuficiente.

Traducido por Gracia Muñoz en Junio de 2017.

 

GA137c4. El hombre a la luz del ocultismo, la teosofía y la filosofía

Christiania, 6  de junio de 1912

English version

Mis queridos amigos,

Ahora vamos a considerar la tercera experiencia en el mundo suprasensible, la conciencia que se vive allí. Pero antes de poder hacerlo, primero debemos tomar conciencia de algo que todo el mundo posee, pero que no todo el mundo se toma la molestia de observar, a saber, la conciencia ordinaria de este mundo, la conciencia, que se centra en el hecho de que el hombre toma conciencia de su yo, se hace consciente de sí mismo como un ser auto-existente que tiene conocimiento de los objetos y los seres que le rodean.

Esta conciencia es un elemento en nuestra vida que tenemos que examinar con especial cuidado y precisión, cuando se está pensando en el ocultismo. Porque es cierto que esta conciencia, que podemos llamarla “conciencia del yo”, es para el ocultista ese elemento en su vida que  está en el mayor peligro de perder cuando pasa por los mundos suprasensibles. Un hombre que quiere penetrar en los mundos suprasensibles tiene que tener mucho cuidado con este dato, ya que la pérdida de esta conciencia del yo, el cese y la supresión de la misma, es tan peligrosa como necesaria!. Aquí, como podemos ver, hemos llegado de nuevo a una contradicción, pero ya he dicho que en este campo son inevitables las contradicciones.

Si reflexionamos un poco sobre la conciencia del yo, vemos que en realidad es el fundamento de la existencia en sí misma, por el hecho de que tienes una conciencia del yo, estás en tu alma autocontenida. Cuando no estás usando tus sentidos, entonces, excepto cuando duermes, siempre debes estar como tú en tu conciencia. La conciencia sólo se hunde en la oscuridad cuando caemos dormidos.

Ahora bien, no requiere mucho pensamiento percibir que lo que estamos acostumbrados a llamar la Divinidad, o el Fundamento Unitario e Indivisible de los Mundos, no puede considerarse como parte de esta conciencia, ya que el hombre pierde esa conciencia todas las noches cuando se va a dormir y encuentra el contenido de nuevo cada mañana. Todo lo que tiene en él por la noche cuando se duerme se mantiene, y es capaz de despertar y retomar los hilos de su vida interior, donde los dejó cuando se quedó dormido. Todo ha quedado como estaba, sólo que el hombre no ha tenido conocimiento de sí mismo mientras dormía. El Fundamento Uno e Indivisible de los mundos que mantiene todo, debe por tanto, mantener también la conciencia del hombre mientras duerme. Debe vigilar la naturaleza del hombre, tanto cuando despierta como cuando duerme.

A partir de esto será evidente que el hombre debe necesariamente pensar en el Fundamento Divino de los Mundos como algo fuera de la conciencia de la Tierra dentro de la cual él mismo se encuentra. En consecuencia, el hombre no puede, por medio de su propia conciencia, tener conocimiento alguno del  Fundamento Divino de los Mundos. Esto significa que desde la conciencia ordinaria de la Tierra el hombre es incapaz de acercarse por sus propios esfuerzos a las cosas que pertenecen al Fundamento de los Mundos, estas cosas han tenido que venirle por medio de lo que se llama “revelación”. Las revelaciones, y particularmente las revelaciones de la religión, siempre se han dado al hombre, por la sencilla razón de que el no puede encontrarlas dentro de su propia conciencia, en la medida en que es la conciencia de la Tierra. Si se quiere establecer una relación con el Fundamento de los Mundos, si quiere informarse de la naturaleza y el ser del Fundamento y origen de la existencia, debe recibirlo por revelación. Y la revelación nos ha llegado, como sabemos, una y otra vez, a lo largo de la evolución de la humanidad. Cuando retrocedemos a los antiguos tiempos precristianos, nos encontramos con muchos grandes maestros religiosos, —como por ejemplo se denomina en el lenguaje de Buda a los Bodhisattvas; otros pueblos los conocen por otros nombres. Estos grandes maestros estuvieron entre los hombres y les comunicaron lo que los hombres eran incapaces de descubrir por medio de su conciencia  terrestre.

La pregunta es: ¿cómo estos maestros religiosos pueden obtener el conocimiento de las cosas que están detrás de la conciencia humana?. Sabemos que siempre ha habido en el mundo lo que llamamos “Iniciación”, y todos los grandes maestros religiosos han tenido que someterse en última instancia a cualquier forma de iniciación, para ascender por sí mismos el camino oculto, o para recibir la enseñanza de los iniciados que han ascendido  al sendero oculto y han llegado a una comprensión de lo Divino, no con su conciencia terrenal, sino con una conciencia que va más allá de la conciencia de la Tierra.

Este fue el origen de las religiones de la antigüedad. Todas las comunicaciones y revelaciones que los hombres recibieron en tiempos pre-cristianos de los grandes maestros de la humanidad nos llevan en última instancia a los fundadores de la religión, iniciados que habían experimentado en condiciones suprafísicas lo que comunicaban a la humanidad. Y en consecuencia, la relación de un hombre religioso con su Dios es siempre tal que concibe a su Dios como un Ser fuera de su mundo, un Ser que está más allá y de quien puede por medios especiales recibir una revelación.

A menos que el hombre se eleve a la iniciación, debe mantener necesariamente esta actitud. Debe sentirse a sí mismo de pie aquí en la Tierra, examinando con su conciencia las cosas de la Tierra y recibiendo de los fundadores de la religión el conocimiento de las cosas que están fuera del mundo de los sentidos y fuera del mundo del entendimiento, en una palabra, fuera del mundo de la conciencia humana. Así es como ha sido con todas las religiones, y en cierto sentido podemos decir que todavía.  Sabemos, por ejemplo, que el budismo se remonta a su gran fundador Buda. Y cada vez que se habla de la fundación del budismo siempre se declara expresamente que el Buda alcanzó la iniciación y la visión superior, mientras meditaba bajo el árbol Bodhi, que es sólo una forma particular de expresar el hecho de que en el año 29º de su vida se hizo capaz de mirar el mundo espiritual y revelar lo que ahí vio y aprendió.

Lo que se revela exactamente no es para nosotros de gran importancia. Varía según la necesidad y la capacidad de recibir del hombre. Tomemos, por ejemplo, la antigua Grecia. En la medida en que la antigua Grecia recibió sus ideas religiosas a través de la enseñanza de Pitágoras, volvemos a encontrar aquí que la conciencia de Pitágoras ha sufrido una iniciación y, por consiguiente, ha podido sacar de los mundos espirituales e incorporar a la conciencia humana lo que veía correcto y necesario para los hombres que estaban en la Tierra en ese momento.

Tal es entonces la relación del hombre religioso con el mundo espiritual; no podemos imaginarlo de otra manera. El hombre y el mundo divino se enfrentan uno a otro. Si en ese mundo se contempla una pluralidad de Seres o una unidad, si es enseñado el politeísmo o el monoteísmo, no tiene que preocuparnos aquí. Lo importante es que el hombre se encuentra de pie frente a un mundo divino, que le debe ser revelado.

Esta es también la razón por la cual la teología ha llegado al punto de no dar lugar a las ideas religiosas para el conocimiento que el hombre adquiere por sí mismo. Tal conocimiento sólo puede alcanzarse por el desarrollo interior y el ascenso a los mundos espirituales. Implicaría así una penetración en regiones que la teología —no la religión como tal, sino la teología—- está más atenta de excluir cualquier influencia sobre las concepciones religiosas de la humanidad. De ahí el cuidado que se toma en Teología para advertir al hombre de dos caminos equivocados que deben ser evitados. Uno de ellos está en el camino que conduce a la Teosofía, donde el hombre busca desarrollarse para elevarse a su Dios,  estar frente  a su Dios como un hombre, y el otro, según dicen los teólogos, es el camino de la mística , —a pesar de que no es raro que los teólogos mismos hagan pequeños desvíos a las regiones tanto de la teosofía como del misticismo—. Pero las personas religiosas, las personas que son pura y simplemente religiosas, han de distinguirse no sólo de los teósofos, sino también de los místicos, porque la mística es también muy diferente del hombre religioso. El hombre religioso es esencialmente alguien que está aquí en la Tierra y establece una relación con un Dios que está más allá de su conciencia.

Ahora bien, como ustedes saben, hay otras cosas en el alma del hombre, además de lo que ya hemos hablado. En el alma del hombre está la vida del pensamiento, que hace uso del instrumento del cerebro. En la medida en que el hombre está en su conciencia ordinaria, tiene por supuesto, su cerebro y su mundo de pensamientos. La conciencia no puede estar ahí sin ellos. Interactuando con lo que podemos llamar conciencia humana, tenemos los pensamientos, las experiencias que el hombre tiene cuando hace uso del instrumento del cerebro. Por consiguiente, las religiones han contenido siempre pensamientos que emplean el instrumento del cerebro, ya que quien es un revelador, un fundador de una religión, puede vestir las revelaciones divinas en formas que los hombres entenderán haciendo uso del instrumento del cerebro. La religión sin embargo, puede estar también revestida de las ideas que hacen uso del instrumento del corazón. Ninguna religión en particular, por lo tanto, puede hablar, ya más en el cerebro o más al corazón del hombre. Si hacemos la comparación entre las distintas religiones del mundo, nos encontramos con que algunas hablan más a la comprensión, a las experiencias de los hombres que están conectadas con el cerebro, mientras que otras hablan más bien a las ideas y los sentimientos del corazón, apelando a la vida de la percepción interna y al sentimiento. Esta diferencia puede ser fácilmente observada en las diversas religiones. Todas las religiones tienen, sin embargo, la característica común de que el hombre mantiene intacta la conciencia del yo, que permanece consciente en cuanto hombre. Aquí en la Tierra funciona la conciencia del yo, y sobre ella desde fuera funciona lo que pertenece a la naturaleza del mundo divino suprasensible.

Todo esto cambia cuando el hombre se convierte en un místico. Porque cuando el hombre se convierte en místico, entonces todo lo relacionado con la conciencia de la Tierra ordinaria se evapora. Lo que está muy bien resguardado en la religión, siempre y cuando se mantenga la religión pura y simple,  a saber, que un hombre se sienta sobre sus propios pies y se enfrenta el mundo divino con plena conciencia— se descompone en el misticismo. Los místicos, precristianos así como los cristianos, siempre han hecho todo lo posible para romper la conciencia humana. Su preocupación ha sido siempre tomar el camino hacia arriba a los mundos suprasensibles, es decir, trascender la conciencia ordinaria humana en la Tierra. Esa es la característica del misticismo. Se establecen en él para superar la conciencia ordinaria y vivir su camino en un estado donde sobreviene el olvido de sí. Y luego, si el místico puede llegar tan lejos, como para olvidarse de sí mismo pasa a la autoaniquilación, a la autoextinción. Los estados esencialmente místicos del éxtasis, tienen todos ellos este fin, acabar con las limitaciones de la conciencia de la Tierra, para crecer más allá de ellas hacia una conciencia superior.

Es difícil formarse una concepción de la naturaleza del misticismo, ya que se manifiesta en muchas formas diferentes. Será bueno si en este momento tenemos en cuenta algunos ejemplos individuales.

Imaginemos que un místico, de acuerdo con lo que acabo de explicar, se siente llamado a suprimir su conciencia ordinaria del yo, a romperla y a superarla. Por supuesto habrá abandonado las otras experiencias del alma, las experiencias que el hombre tiene por el uso del cerebro y el corazón. El místico intenta extinguirlas de su conciencia, pero no necesariamente extingue también las experiencias del cerebro y del corazón al mismo tiempo. Como ven aquí se abre el camino para muchos matices diferentes de misticismo. Consideremos qué variedades son posibles.

Un místico puede tener experiencias del cerebro y del corazón, mientras que la conciencia se extingue. Entonces podemos decir que él sale de sí mismo en el éxtasis, pero que reconoce los pensamientos y sentimientos que aún tiene, que no ha borrado lo que pensaba y sentía por el uso de cerebro y del corazón. Para descubrir a los místicos que en verdad se pueden contar en esta categoría tenemos que ir más lejos en la historia. Podemos encontrarlos entre aquellos que, después de la fundación del cristianismo, se esforzaron por ascender al Yo divino con la ayuda de la filosofía de Platón,  —neoplatónicos, es decir, como Iamblico y Plotino. A esta clase también pertenece Escoto Erigena, y si uno no se aferra estrictamente a la definición, pero admite a un místico en quien el cerebro se experimenta más que las experiencias del corazón, entonces podemos incluir también al Maestro Eckhart, estos pasan a formar la clase A; místicos que todavía admiten experiencias del cerebro y del corazón.

Un segundo tipo de místico es aquel que no sólo apaga su conciencia, sino que además experimenta su cerebro, reteniendo sólo las ideas y concepciones que se adquieren mediante el uso del instrumento del corazón. Generalmente encontramos que los místicos de este orden no tienen amor por nada de lo que se piensa. Quieren excluir tanto el pensamiento como la conciencia. Todo lo que se permitirá utilizar para su desarrollo es lo que el corazón pueda lograr. Esos místicos, aunque su empeño es superar la conciencia humana, ir más allá de ella en éxtasis, conservan una conexión con sus semejantes a través del hecho de que basan su relación con el mundo circundante en las experiencias del corazón.

Imagínense a ustedes mismos un místico de este tipo, —un extático cuyo deseo y objetivo es salir de sí mismo—, que ama estar en un estado en el que esta totalmente libre de sí mismo! Tal místico rechazará de inmediato cualquier cosa que se propongan comunicarle, y que le obligue a usar su cerebro. No querrá saber nada de eso. Si lo que usted tiene que decir se refiere a los mundos superiores o al mundo de la naturaleza externa, no hace ninguna diferencia; en cualquier caso responderá que no hay necesidad de saber todo eso.

Un místico que está conectado de esta manera con su entorno a través del corazón solo es capaz de hacer un buen servicio para la humanidad. Pero puesto que de todas las experiencias del alma humana solo deja hablar a las experiencias del corazón, él no encontrará fácilmente accesibles las complicadas ideas que se adquieren en el camino del ocultismo; pues para recibir estas uno tiene que hacer en todo caso un proceso de pensamiento!

Fue un místico de esta clase quien, cuando le preguntaron si no le gustaría tener un Libro de Salmos —porque nunca leyó las Sagradas Escrituras— respondió: “Si un hombre usa un Libro de Salmos pronto, querrá un libro más grande, y no se puede decir qué más querrá él cuando empiece a desear después el conocimiento en forma de pensamientos”. El mismo místico no deseaba tener pensamientos ni siquiera sobre la Naturaleza. Solía decir: “El hombre no puede saber nada de lo que no sabe”. Con este gesto expuso todo su conocimiento. Aquí tenemos entonces un místico con solo experiencias del corazón, perteneciendo a nuestra segunda categoría, clase B.

Ahora, en el caso de tal místico, encontrarán que hay una especie de economía de sus fuerzas anímicas. En la medida en que no hace uso de su entendimiento y su poder de pensamiento, en tal medida sus fuerzas anímicas están, por así decirlo, maniatadas. La conciencia también la deja fuera de uso. Todo esto tiene un resultado interesante. Porque cuando él está en sus estados de éxtasis, con la conciencia humana de la Tierra cerrada, pero todavía percibe a su alrededor todo lo que puede ver con sus ojos y oír con sus oídos y así sucesivamente, y sin embargo no quiere comprender su entorno, pensando que no hay alguna necesidad de hacerlo, tal místico tendrá grandes fuerzas que le permitirán sentirse aún más en la naturaleza circundante.

Como místico, uno puede protegerse por completo de la Teología, pero la Naturaleza rodea a todos los místicos. Sin embargo un místico de este tipo, no tendrá nada que ver con el conocimiento, incluso sobre la naturaleza. De esta manera se ahorra hasta las fuerzas que de otra manera usarían para reflexionar sobre la naturaleza con el pensamiento. Rechaza todos los estudios de la Ciencia de la Naturaleza. Pero las fuerzas del corazón, —estas las usa, y es capaz de desarrollarlas con más fuerza. Él sentirá a través del instrumento del corazón todo lo que el Ser de la Naturaleza puede decirle, y lo sentirá más poderosamente que el hombre que usa sus fuerzas anímicas con su intelecto y su autoconciencia. Por lo tanto vamos a esperar encontrar en un místico de este tipo una idea de la naturaleza que es muy positiva y muy concreta. Esa persona, en el pasado, vistió su sentimiento por la Naturaleza en los siguientes versos, que les leeré aquí, para que vean cómo, para un místico de este tipo, la vida misma se convierte en un sentimiento para la Naturaleza.

Altísimo, omnipotente, buen Señor,
tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición.

A ti solo, Altísimo, corresponden,
y ningún hombre es digno de hacer de ti mención.

Loado seas, mi Señor, con todas tus criaturas,
especialmente el señor hermano sol,
el cual es día, y por el cual nos alumbras.

Y él es bello y radiante con gran esplendor,
de ti, Altísimo, lleva significación.

Loado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas,
en el cielo las has formado luminosas y preciosas y bellas.

Loado seas, mi Señor, por el hermano viento,
y por el aire y el nublado y el sereno y todo tiempo,
por el cual a tus criaturas das sustento.

Loado seas, mi Señor, por la hermana agua,
la cual es muy útil y humilde y preciosa y casta.

Loado seas, mi Señor, por el hermano fuego,
por el cual alumbras la noche,
y él es bello y alegre y robusto y fuerte.

Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la madre tierra,
la cual nos sustenta y gobierna,
y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba.

Tenemos aquí, como veis, un éxodo total del alma consciente de sí misma, una especie de embriaguez del corazón. Todo se siente. El poema está saturado de algo que el ojo no puede percibir (pues el escritor es un místico), pero el alma puede sentirlo. Tengan en cuenta sin embargo, que es lo que el alma siente cuando todavía no ha ido tan lejos como para entrar en la experiencia de lo divino en la naturaleza. Cuando esto se convierte también en una parte de la experiencia del alma, entonces no puede surgir esa sensación de la naturaleza que está tan hermosamente expresada por Goethe en su Fausto:

“Spirit sublime, thou gav’st me, gav’st me all

  For which I prayed. Not unto me in vain

  Hast thou thy countenance revealed in fire.

  Thou gav’st me Nature as a kingdom grand,

  With power to feel and to enjoy it.

  Thou Not only cold, amazed acquaintance yield’st,

  But grantest, that in her profoundest breast

  I gaze, as in the bosom of a friend.

  The ranks of living creatures thou dost lead

  Before me, teaching me to know my brothers

  In air and water and the silent wood.”*

  • From Bayard Taylor’s Translation.

Aquí tenemos un eco del mismo sentimiento, y su misterio ha sido resuelto. Cuando miramos la figura de Fausto, podemos ver cómo esta experiencia se convierte en una parte de su vida anímica.

Para volver al himno citado. Es el himno de un místico en el que este aspecto de la experiencia humana eclipsa a todo lo demás. Él está en una relación tan íntima con la naturaleza que el Sol es su hermano y su hermana la Luna, al agua también, la llama hermana, al fuego, el hermano, y la Tierra misma su madre. Así es como se siente la naturaleza espiritual. Aquí tienen un místico que va más allá de la conciencia humana ordinaria, pero al mismo tiempo que conserva todas las experiencias anímicas que se adquieren a través del instrumento del corazón. Es un místico a quien todos ustedes conocen bien, —Francisco de Asís.

San Francisco

En San Francisco de Asís tenemos un ejemplo notable de un místico del que en realidad podemos afirmar que en esa encarnación él rechazó toda la teología y todo el conocimiento, incluso de las cosas suprasensibles. Por otro lado nos encontramos con que en este relato fue capaz de vivir en una intimidad extraordinaria con el espíritu de la Naturaleza. Esta fue realmente una característica destacada de su vida.

En San Francisco no tenemos el mero panteísmo vago del espíritu, —que tiene siempre un rastro de afectación al respecto. Él no sólo canta con entusiasmo al Espíritu universal de la Naturaleza, sino que canta definidos sentimientos positivos que llenan su alma cuando se encuentra con los seres de la naturaleza, —filial, fraternal, sentimientos fraternales.

Ahora debemos pasar a una tercera clase de los místicos, la clase C. Estos son los místicos que se dedicaron a experimentar el éxtasis —es decir, la pérdida o el oscurecimiento de la autoconciencia— y bajo ciertas condiciones a excluir también las experiencias anímicas que hacen uso del corazón, mientras que por otro lado retienen los pensamientos, o experiencias del cerebro. Estos hombres a menudo no se describen en el lenguaje ordinario como místicos en absoluto, ya que generalmente se espera de un místico que sus experiencias se impregnen de sentimiento. Y es fácil ver por qué. Piensen en un hombre que ha expulsado de su alma, toda su experiencia personal, la autoconciencia. Esto significa que no está ausente en él la misma cosa que la mayoría de la gente encuentra interesante en sus semejantes, —a saber, la personalidad. La gente está interesada en los demás a causa de su personalidad. Ahora las experiencias del corazón tienen todavía mucho de personal impregnado en ellas —por ejemplo, en San Francisco de Asís— que ejercen todavía una influencia tan convincente en lo que hay de humano en nosotros, que nos mantiene despiertos en nuestra conciencia y nos volvemos a esa persona con interés, —aunque en verdad no tan fácilmente con la voluntad. Y eso también es muy adecuado para la vida ordinaria, especialmente en la actualidad; ¡No podemos ser todos como San Francisco de Asís! La universalidad del corazón, cuando se manifiesta como lo hizo en San Francisco, tiene una poderosa influencia sobre las personas, incluso cuando el elemento esencialmente personal es entorpecido y oscurecido. Esta supresión y extinción de la conciencia conduce, por un lado, en un místico como San Francisco, como ustedes saben, a una especie de radicalismo en la vida, que incluso cuando se despierta el interés la gente se abstiene de imitarlo. Porque como regla general, las personas no están en absoluto deseosas de salir de su conciencia,  tienen miedo a perder el suelo bajo sus pies.

Pero ahora consideren cómo podría ser un místico que excluye toda conciencia personal y además todas las experiencias del corazón. Tal místico no daría a los hombres nada más que pensamientos puros, —pensamientos e ideas que hacen solo uso del cerebro. Nadie podrá fácilmente llevar su vida en tal condición. Un hombre puede ser tan San Francisco como quiera, porque las experiencias del corazón pueden ser útiles para la humanidad en general. Pero un místico que suprime no sólo su conciencia del yo personal, sino también su corazón y experimenta y vive sólo en pensamientos —pensamientos que están vinculados al cerebro— tendrá que limitar su devoción a este camino a determinados momentos solemnes de su vida. Pues la vida siempre nos llama y devuelve, una y otra vez, al elemento personal en la Tierra, y cualquiera que viviera solo de pensamientos y sólo usara su cerebro no sería capaz de realizar ninguna actividad ordinaria de la Tierra. Por consiguiente, sólo puede ocuparse de esta manera durante periodos muy cortos; nadie puede utilizar el cerebro exclusivamente por más momentos a la vez. Y en cuanto a sus semejantes, y su relación con ellos, simplemente no se preocuparan por él,  sino que todos le evitaran. Porque lo que más interesa a la gente es la experiencia personal; y esto se suprime. Y las experiencias del corazón, que trabajan tan poderosamente sobre la gente, a estas también renuncia. La consecuencia es que la gente se alejará de él por completo, no tendrán el menor deseo de acercarse a él.

El filósofo Hegel es un místico de este tipo en el verdadero sentido de la palabra. Lo que da en su filosofía expresa la intención de excluir cualquier punto de vista personal y también todas las experiencias del corazón. Se propone ser la pura contemplación en el pensamiento, y podemos por consiguiente tomar a Hegel como un ejemplo eminente de un místico sólo con experiencias cerebrales. Tal hombre nos lleva a las alturas más puras del pensamiento. Mientras que en la vida ordinaria el hombre está acostumbrado a tener pensamientos que están arraigados y basados en el interés personal y en la autoconciencia, estos son los mismos pensamientos que en un místico filosófico de este tipo están prohibidos. Y se excluye también lo que hace de lo espiritual atractivo y deseable, es decir, su interacción con las experiencias del corazón. Él se dedica a la renuncia de lo majestuoso siguiendo el curso de las experiencias del cerebro y solamente éstas. De todo lo que el alma humana puede experimentar, sólo le quedan pensamientos.

Es por ello que tantas personas se quejan de Hegel, no hay nada que recuerde las experiencias del corazón, todo lo que presenta es única y exclusivamente imágenes mentales. La mayoría de las personas sienten que se quedan desoladas y se enfrían, cuando encuentran lo que ellos mismos aman con su corazón, cristalizado en el frío pensamiento. Y la conciencia del yo, en la cual la personalidad está arraigada y por la cual el hombre se mantiene firme en la vida terrenal, —Hegel lo tiene sólo como un pensamiento. Por supuesto que toma en consideración al yo, porque para él es la idea de una experiencia particularmente importante. Esto lo hace. Pero sigue siendo no más que una imagen del pensamiento, para él, la personalidad humana no se dispara con esa cualidad viva y directa que brota de la autoconciencia.

Todavía tenemos otro tipo posible de místico. Sería el místico que excluye a los tres, —la conciencia de la Tierra, las experiencias del corazón y las experiencias cerebrales. Entonces tendríamos la clase D, místicos que aniquilan del alma todas las experiencias de la Tierra. Como pueden imaginar, tal cosa es extraordinariamente difícil de lograr. Para un ocultista, es algo muy natural; en las próximas conferencias profundizaremos en ello. Un ocultista se eleva a los estados donde silencia todo lo que está conectado con el cerebro, así como con el corazón, en la medida en que éstos se componen de fuerzas de la Tierra y en la medida en que hacen uso de la consciencia. Un ocultista práctico que ascienda a los mundos superiores considerará este paso como obvio. Pero en este punto el ocultista comienza a vivir y experimentar en el mundo suprasensible, y durante el tiempo que está aislado de todo lo relacionado con el mundo que rodea al hombre en la Tierra, tiene a su alrededor el mundo superior. El salta de una cosa a la otra. El místico, por el contrario, cierra estas tres experiencias que hacen uso de los instrumentos de la Tierra, no dejando entrar nada que pudiera llenar su conciencia. Él, por supuesto, no entra en la nada, porque mas allá de nuestra conciencia esta como sabemos, el mundo divino espiritual suprasensible. Pero él no entra en este mundo como el ocultista, a quien se revela entonces la palabra tácita y la luz suprasensible; no, el suprime su conciencia, suprime todos los poderes que están en ella y sólo siente al fin, después de suprimir todas estas experiencias humanas, un sentido de estar unido con algo, de estar dentro de algo. Allí comienza para él una experiencia que tiene la impresión, después de la extinción de la conciencia y de todas las experiencias de la Tierra, de un matrimonio con algo que se siente y se percibe en una especie de intoxicación. El místico se une a él en arrebato y éxtasis, pero no puede hacer ninguna comunicación al respecto, porque no se experimenta de manera definida, no tiene impresiones concretas de las que pueda hablar.

Veremos, cuando sigamos hablando más del ocultismo, en qué situación desesperada devendría un hombre que erradicó los tres tipos de experiencia: —experiencias de corazón, cerebro y conciencia. Se convertiría en un místico sometido a la llamada unión mística, pero fue, en el éxtasis, como un hombre dormido, unido a lo Divino en el sueño y sin saber nada de él, sin siquiera tener el sentimiento de que se ha unido con lo divino. Si el místico debe conservar cualquier grado de sentimiento vivo de su unión con lo Divino, debe, de cualquier modo, borrar estas variadas experiencias personales sucesivamente.

Ahora, tenemos un ejemplo de tal místico, una persona que realmente anduvo por este camino y en sus escritos llegó incluso a recomendárselo a otros. En primer lugar, se esforzó enérgicamente en superar la autoconciencia personal, suprimirla y extinguirla por completo. Allí quedaban todavía activos dentro de ella los poderes del corazón y del intelecto. El siguiente paso fue la conquista del poder del entendimiento. Por último, ella superó los poderes del corazón. El hecho de que los poderes del corazón permanecieran en sus largos relatos de la extraordinaria fuerza e intensidad con que experimentó la entrada en el mundo que está más allá de la conciencia. Las tres cosas fueron superadas en este orden; Primero la consciencia, luego las experiencias del cerebro y por último todas las experiencias del corazón.

Es característico que la persona que realizó esta hazaña con notable orden y regularidad fue una mujer. Como ustedes saben, estas cosas deben ser consideradas con bastante objetividad; Y al hablar con teósofos no necesito temer ser mal interpretado cuando digo que este camino es más fácil para una mujer. Pues, como llegaremos a entender también por otras conexiones, es una peculiaridad de la naturaleza de la mujer que le es menos difícil conquistar todas sus experiencias anímicas. La mujer cuya experiencia del misticismo siguió el camino que hemos descrito —extinguiendo y eliminando una tras otra las experiencias relacionadas con el cerebro y el corazón y luego experimentando una unión con el Espíritu Divino como si fuera un matrimonio, como un abrazo— fue Santa Teresa.

Santa Teresa

Si estudiáis la vida de Santa Teresa a la luz de nuestras consideraciones de hoy, estaréis dispuestos a admitir que sólo en casos muy excepcionales puede llegar un místico por este camino. Mucho más usualmente sucederá que las diferentes experiencias del alma no sean vencidas con tanta pureza y poder como en el caso de Santa Teresa, pues sólo se conquistan parcialmente, de modo que una parte de ellas permanece.

Esto nos da, de hecho, tres tipos más de místicos. Tenemos a aquellos que quieren superar todas las experiencias del alma, pero en quienes permanecen sin extinguir las experiencias ligadas al cerebro. Tales místicos son, por regla general, personas que pueden ser descritas como sabias y prácticas en el mejor sentido de la palabra, que conocen su camino en la vida, porque hacen buen uso de su cerebro y que, habiendo suprimido en gran medida lo personal, son en su carácter impersonal recibidos con simpatía por sus semejantes.

Luego hay místicos que también tratan de superar todas sus experiencias del alma, pero sólo tienen un éxito parcial con las del corazón. Marca bien la diferencia entre un místico de este tipo y un místico como San Francisco de Asís. San Francisco de Asís no intentó superar las experiencias del corazón; por el contrario, las conservó en su totalidad, y la consecuencia fue que los conservó en perfecta salud. Eso es lo más grandioso y majestuoso de Francisco de Asís; alargó su corazón hasta cubrir toda su alma. No estoy hablando de místicos de este tipo, que no se esfuerzan por superar las experiencias del corazón. Estoy hablando de místicos que hacen grandes esfuerzos, que luchan con todas sus fuerzas en esta dirección, pero no tienen éxito.

En el caso de estos místicos, no encontramos ese maravilloso tipo de matrimonio con lo suprasensible y lo espiritual que encontramos en Santa Teresa. Cuando un místico se esfuerza por liberarse de todo lo que es personal, humano y terrenal, sin embargo, todavía conserva en forma visible las experiencias relacionadas con el corazón, entonces algo de la naturaleza de las limitaciones humanas interfiere en su esfuerzo. Y en realidad puede ocurrir que este matrimonio, este abrazo de lo Divino espiritual, se vuelva muy parecido a los sentimientos e instintos del amor humano en la vida ordinaria.

Los místicos de este tipo abundan pues por así decirlo, aman a su Dios y su mundo divino de la misma manera que ama el hombre en la vida humana. Miren a través de las historias de los santos y los relatos de monjes y monjas, y encontrarán un gran número de este tipo de místico. Están “enamorados” de la Virgen con una pasión completamente humana. Ella es para ellos un sustituto de una mujer humana. O  se encuentran monjas que están enamoradas de Cristo como su Novio, que tienen para Él todos los sentimientos del amor humano terrenal. Hemos llegado aquí a un capítulo muy interesante desde el punto de vista psicológico, —quizás más interesante que atractivo—, místicos religiosos que se esforzaron por lo que hemos descrito, pero que no pudieron alcanzarlo porque la naturaleza humana los retuvo.

Encontramos místicos —como, por ejemplo, Santa Hildegarda— que tienen impulsos buenos y hermosos pero que también tienen una considerable medida de instinto y deseo terrenales ordinarios, lo que perjudica sus sentimientos y percepciones místicas. Llegan a una experiencia que es muy parecida a una experiencia erótica, entran en una especie de erotismo místico, que encontrarán si estudian la historia de los místicos. Las efusiones de su corazón hablan de la “Novia de su alma”, o de su amor apasionado por el “Esposo Jesús”, y así sucesivamente.

Estamos más dispuestos a soportar a los místicos de este tipo, si han conservado bastante buena parte de la conciencia humana ordinaria, y son capaces, por así decirlo, de apartarse de su personalidad humana y mirar su propia experiencia mística. Pues, al hacer esto y ver que realmente no han ganado la victoria, que todavía tienen algo muy humano en ellos, un rastro de humor e ironía a menudo entrará en su conciencia. Esto da un toque personal a todo el asunto, y no nos desagradan tanto; Incluso comenzamos a sentir un interés simpático por su conquista de las experiencias del corazón. De lo contrario repelen; todo sabe a fingimiento e hipocresía. Pues el místico se propone compensar el fracaso de superar lo que vive en los impulsos e instintos humanos ordinarios de una manera indirecta con el ascetismo.

Si, sin embargo, este rasgo de humor e ironía está presente, si la persona en cuestión tiene momentos en que utiliza su conciencia humana ordinaria, se autoanaliza y se dice la verdad desde el punto de vista humano ordinario, intercalando así sus momentos místicos con momentos en que se dice a sí mismo la pura verdad, entonces podemos sentir cierta simpatía por ellos —como lo hacemos, por ejemplo, cuando estudiamos a una mística como Matilde de Magdeburgo.

Pues esta diferencia entre Matilde de Magdeburgo y los místicos que son como ella en otros aspectos, que mientras ella también manifiesta pasión erótica por lo Divino y Espiritual, y habla de su Amante Divino en los mismos términos que los hombres hablan de amor humano, ella se expresa siempre con cierto toque de humor. Ella no utiliza un lenguaje de altos vuelos, pero habla de tal manera que siempre podemos detectar un rastro de ironía en sus palabras.

La diferencia es muy marcada entre una mística tal como Hildegarda, que tampoco ha logrado superar la conciencia personal humana, y Matilde de Magdeburgo, que se siente apasionadamente movida a llegar al límite de lo Divino, pero que se expresa con honesta veracidad y no llama a aquello que todavía contiene la pasión erótica del corazón por el nombre engañoso de “arrebato religioso”, sino que lo llama claramente “amor religioso”, y habla constantemente de su Amado, su Esposo Divino.

Como pueden ver, hay todo tipo de matices de misticismo! E incluso ahora, no hemos tocado tanto el misticismo griego antiguo que encontraráb descrito en mi libro El cristianismo como hecho místico. Tendremos que hablar de eso más tarde. Una cosa que habrán podido aprender de los tipos de misticismo que hemos estudiado hoy; Es el esfuerzo de todos los místicos de salir de la consciencia personal ordinaria, de eliminar esta conciencia, pero que en realidad, si el hombre no pierde el suelo bajo sus pies, debe surgir otra conciencia. Es de la naturaleza del misticismo llegar a la frontera de lo espiritual, experimentar lo Divino y lo Espiritual como una especie de matrimonio, pero no entrar en el mundo de lo Divino y Espiritual. El místico se despoja de la conciencia que requiere un objeto externo. Su intento es deshacerse por completo de esta conciencia. Lo que el místico quiere es ir más allá de sí mismo. Sin embargo, si un hombre quiere experimentar conscientemente la palabra tácita y la luz no manifestada, debe obviamente experimentarlas en una conciencia nueva y diferente. En otras palabras, si el místico quiere convertirse en ocultista, no debe limitarse a emprender un esfuerzo negativo, sino centrar también su atención en el desarrollo de una conciencia nueva y superior, a saber, la conciencia sin un objeto de conocimiento. Hablaremos mañana sobre esta conciencia superior en la cual el ocultista tiene que entrar.

Traducido por Gracia Muñoz

 

GA137c2. El hombre a la luz del ocultismo, la teosofía y la filosofía.

Christiania, 4 de Junio de 1912.

English version

Mis queridos amigos,

Vamos a considerar al hombre desde los tres puntos de vista: el ocultismo, la teosofía y la filosofía, y será necesario hablar primero del punto de vista oculto. Y podemos hacerlo mejor si empezamos por dar una descripción de cómo en la historia de la evolución de la humanidad uno u otro ser humano ha logrado incrementar por sí mismo la visión oculta del mundo.

Como hemos dicho en la conferencia introductoria, solo unos pocos  se encuentran maduros para tomar parte en todo lo que sucedía en los Misterios y lugares de enseñanza y la educación oculta. Por lo tanto, tendremos que hablar del desarrollo de estos pocos.

Sin embargo, también hemos aclarado en muchas otras conferencias que nos encontramos ahora en un momento en el que a través de la popularización del conocimiento teosófico más y más gente tendrá que participar en la vida oculta, en lugar de los muy pocos que lo hicieron en el pasado. Así que lo que tenemos que considerar hoy en día concierne a todos los que se interesan por la teosofía y saben que el conocimiento oculto —el conocimiento, es decir, los aspectos ocultos de la existencia —ya no deben permanecer en secreto, sino que deben extenderse más y más, de acuerdo con las exigencias de una humanidad en continuo desarrollo.

El hombre que se propone alcanzar el conocimiento oculto tendrá en primer lugar que apartar su mirada del mundo exterior y dirigirla a las fuerzas de su propia alma. Sin embargo, al mismo tiempo, debe seguir siendo un hombre de acción en el mundo, su desarrollo oculto será, por así decirlo, su propio asunto, una cuestión que solo le atañe a él, en el mundo seguirá siendo un hombre entre los hombres, con todos los deberes que la vida le ha traído. Este hecho encuentra su notable expresión en el primer paso que tiene que tomar para el desarrollo de las fuerzas de su alma. Lo primero que el alumno tiene que hacer puede ser descrito con las siguientes palabras: tiene que resignarse con su karma en relación a todo lo concerniente a su voluntad. Reconciliación con el karma (o destino) es lo primero que se le pide a un hombre que está en la fase del desarrollo oculto.

Por favor, no imaginen que tal reconciliación con el karma exija la formación de una teoría completa sobre el karma, lo que se entiende es mucho más un tipo particular de cultura y educación de la vida del sentimiento. Piensen en lo que ocurre con el hombre que está empezando un camino de desarrollo oculto. Antes de este momento en que se hace con este principio, ha vivido en el mundo como un hombre entre los hombres. Si ha adquirido una cierta posición en la vida, él mismo se ha hecho dueño de ciertos pensamientos que le permiten llevar a cabo satisfactoriamente las acciones exteriores que se le demandan. También ha llegado a reconocer ciertos deberes u obligaciones que la costumbre y la sociedad han puesto sobre él. Se puede suponer desde el principio que cualquier hombre que no ha respondido a lo que el mundo exige de él, cualquier hombre, que no quiere desempeñar lealmente sus obligaciones para con el mundo a su alrededor, nunca tendrá la necesidad de someterse al desarrollo oculto De hecho, como regla general, los que podrían ser llamados al desarrollo oculto son hombres que muestran gran habilidad en las posiciones en las que la vida los ha colocado y que también están deseosos de estar en todos los aspectos, igual que con las obligaciones establecidas en ellos por la costumbre y la sociedad. Las capacidades y facultades que un hombre muestra en su posición en la vida, la ronda de los derechos que él reconoce que le corresponden, – éstas son las mismas cosas que constituyen el karma en el sentido positivo. Aquí el karma de un hombre llega a la máxima expresión. Y la primera exigencia formulada en el momento en que un hombre se dispone a salir de los límites de su posición en la vida como tal y entrar en una investigación sobre el mundo espiritual, es que él no debe de ninguna manera apartarse de su karma de vida, tiene que mantenerse intacto. Esto significa que él se hizo una promesa, a sí mismo y a los que le estaban ayudando para penetrar en el mundo de lo oculto, no hacer uso de su posición externa en la vida en todo lo que debe ser adquirido en el campo de la investigación oculta. Su voluntad y la acción tiene que ser tan ordenada que las personas que lo están observando no deben estar al tanto de cualquier diferencia marcada en el comportamiento cotidiano vida desde que ha comenzado a dar pasos en el camino de  la investigación oculta. El poder que se le ha dado en la investigación oculta no debe permitirse que interfiera en la vida externa del plano físico. Esto es lo que se entiende por “la reconciliación con el karma”. El alumno renuncia a todas las ventajas que podrían obtenerse por medios ocultos de su posición en la vida.

Veremos que un correcto y regular seguimiento de la ruta de acceso tiende, como cuestión de hecho a conducir a menudo a una cierta mejora en la posición externa del alumno en la vida. Esto, sin embargo, no tiene nada que ver con la obligación que tiene que ser deliberadamente realizada, y que se establece en el camino oculto. “No trata de hacer cualquier uso de su desarrollo oculto para adquirir una ventaja sobre aquellos que le acompañan en la vida, sino que debe dirigir su vida de acuerdo con las mismas reglas que ha seguido hasta ahora.” Tal fue la orden constantemente dada a los que se sometieron al desarrollo oculto. Es la primera renuncia que se ven obligados a hacer,  a renunciar a todas las aplicaciones para un fin egoísta de los medios adquiridos por la vida oculta. Lo que se acaba de decir está diseñado para ser tomado muy exacta y literalmente, por favor reciban estas palabras tal como son, ni más ni menos. Observarán que tiene que ver con lo que el alumno está en condiciones de hacer, o tiene la obligación de hacer, en el mundo exterior a causa del karma que se coloca sobre él.

Desde el principio la voluntad egoísta del hombre está, pues, consciente y deliberadamente excluida de todo esfuerzo oculto. Este factor por sí solo produce un cambio en el estado total de ánimo y el carácter del alumno. Si reflexionamos por un momento, veremos que esto debe ser así. Hasta ahora la ronda de los deberes que le incumben en su posición externa en la vida ha sido el único mundo en el que vivía y al que se dedicó. Ahora él toma sobre sí la obligación de seguir viviendo en este mundo de acuerdo con las mismas reglas que ha seguido hasta ahora, y, sin embargo, al mismo tiempo tiene fuerzas de sobra para hacer otra cosa muy diferente. Esto significa que se establece en él un límite entre las dos regiones en las cuales está activo. Un mundo se abre ante él del que nunca antes se hizo idea. Eso es un hecho de extraordinaria importancia. Para el hombre verdaderamente comienza un nuevo capítulo en su vida, cuando nuevos intereses entran de repente y se hacen valer con fuerza y persistentemente.

Esto es lo que sucede en el comienzo mismo del desarrollo oculto, la sensación entera de un hombre y el interés son reclamados por un mundo nuevo, un mundo del que no había tenido antes ni parte ni lugar. El alumno tiene que tener estricta vigilancia, especialmente en los misterios más antiguos y las escuelas de desarrollo oculto, para no caer en cualquier falta de armonía con sus círculos de intereses externos. Se requiere  firmeza para cumplir con sus deberes en el sentido más amplio en relación con las demandas hechas por su vocación o por su relación con la forma de estado o de otro tipo de comunidad. Los que hicieron cualquier muestra de no estar dispuestos a hacer esto o de rebelarse contra los deberes de la vida exterior no fueron admitidos en los centros de instrucción de lo oculto. Estoy aquí simplemente sobre los hechos. Estudien la historia del desarrollo de lo oculto, y encontrarán que los que en la vida externa se mostraron rebeldes en una dirección u otra en contra del orden de toda la vida en que vivían no eran miembros de ninguna escuela oculta o lugar de instrucción de misterios.

La segunda cosa que se requiere del pupilo es mucho más difícil de lograr. Consideremos el caso de un hombre que se ha hecho a sí mismo y a sus maestros la promesa de la que hemos hablado. Ha tenido que declarar: “No voy a sufrir para entrar en mi voluntad, ya que se hace sentir en el plano físico, todo lo que ha venido a mí como resultado de la investigación oculta” Él lleva con él la investigacion en el reino de lo oculto con todas las fuerzas de su alma, con la excepción de la voluntad. La voluntad es retenida en conformidad con su promesa, pero todos los otros maestros que tiene a su disposición en el plano físico – el juicio, la fantasía y la imaginación, la memoria, las emociones, – todas estas fuerzas y facultades del alma con las que antes estaba activo en el plano físico, todavía se pueden aplicar activamente en ese plano.

Tome el intelecto o la comprensión, la capacidad del alma, que nos permite discriminar y formar juicios sobre los hechos de la vida. No podríamos vivir sin ello en la vida ordinaria, hay que aplicarlo a cada paso. Ahora supongamos que nos convertimos en un miembro de una sociedad o escuela oculta. Alcanzamos ciertos resultados en la investigación oculta, adquirimos, digamos, el conocimiento de lo que hacemos en nuestra posición externa en la vida. No se nos permite aplicar este conocimiento a nuestra voluntad. Pero para empezar, no hay nada que nos impida pedir ayuda de todos los medios más altos que tenemos de la investigación oculta a fin de  disponer de una observación inteligente de las cosas y las personas que nos encontramos en el plano físico. Por lo tanto, no podemos permitir que los resultados de la investigación oculta fluyan en nuestra acción o en que se resuelva a nuestra voluntad, pero la investigación oculta puede permitir que su influencia sobre la forma en que construimos nuestros pensamientos y conclusiones sobre los reinos de la naturaleza, así como en nuestros semejantes, -en efecto, en todo el camino en el que nos encontramos en el mundo ordinario con nuestro intelecto.

Observará que será necesaria una rígida autodisciplina. ¿Qué es más fácil para un hombre que cumple con los demás hombres y tiene que tomar parte activa en sus vidas que aplicar lo que sabe?.  Supongamos, por ejemplo, que es capaz con la ayuda de su inteligencia percibir lo que tiene que ver con una persona moralmente inferior, nada es más fácil por lo que se debe actuar en consecuencia. Sería lo más natural y obvio hacerlo.

El ocultista, sin embargo, no puede tomar esta línea. Por medio de lo que la investigación oculta le da, puede, ciertamente, dar alas a su inteligencia y de tener una visión más clara de lo que antes podía en el carácter de un semejante, quizá podemos reconocer que es una persona moralmente inferior, pero también puede regular en consecuencia lo que hace a esta persona, porque él no ha aceptado ninguna obligación en relación con sus semejantes, sino sólo en lo que respecta a su propia posición en la vida. Él no tiene la necesidad de abstenerse de aplicar su voluntad en relación con lo que hace a la otra persona. Lo que hace, sin embargo, en su propio nombre, él tiene la obligación de reconciliarse con su karma y no hacer uso del conocimiento que se le acumula cuando aplica su inteligencia, reforzado con los medios de la investigación oculta.

Supongamos un caso real de un hombre que está en la etapa de la cual estamos hablando. ¿Acaso no se había convertido en un ocultista, que quizá habría conocido a la otra persona y no lo reconociera como moralmente inferior, – con el resultado que se habría permitido dejarse engañar por él. Es obvio que tales cosas pueden suceder y suceden en el mundo, como todos ustedes estarán dispuestos a admitir. Uno puede estar equivocado y tener a un hombre como mejor que él, y luego encontrarse a sí mismo engañado.

El ocultista tiene aquí la ventaja de que es capaz de reconocer la inferioridad moral de la persona en cuestión. Pero no tiene por el momento -por favor tengan en cuenta estas palabras- ponerse bajo la obligación de no aplicar este conocimiento oculto con su voluntad, es decir, no aplicarlo a su propia posición en la vida. Él tiene que saber que el otro es un hombre moralmente inferior, y al mismo tiempo, comportarse exactamente igual que antes, tiene que respetar todos los caminos del otro como si nunca hubiera adquirido conocimiento oculto acerca de él.

Aquí tenéis un ejemplo notable de la rígida abnegación que un principiante en el ocultismo tiene que practicar. Se debe trazar una línea clara de distinción entre lo que él puede saber si no se investiga lo oculto y lo que le viene a través de la investigación oculta, que podría darle una ventaja injusta en la vida. El que tiene la fortuna – o bien ser bendecido con talentos naturales o con condiciones especialmente favorables de la vida – como para reconocer, sin ser un ocultista, la inferioridad moral de la otra persona, se inclina a considerar al ocultista un tonto, porque renuncia a cualquier ventaja de que podría asignarse a sí mismo a partir del conocimiento. Y esto sucede con frecuencia. Otras personas a través de alguna buena fortuna o de otra índole son capaces de percibir lo que el ocultista también percibe, pero no actúan en consecuencia, al no estar bajo la obligación de abstenerse de hacerlo. Ustedes siempre encontrarán que esto ocurre, – como también encontrarán a uno u otro que han hecho la promesa de no mantenerlo. Esto es, sin embargo, su propio asunto! Podemos, si queremos, tomar al ocultista como un tonto, porque permite que alguien más tenga la misma ventaja que él, pero no debemos dejar que eso nos lleve a concluir que no tiene medios para percibir el carácter de los hombres.

Tenemos, pues, esta segunda etapa: la renuncia al uso de la voluntad para nuestros propios fines egoístas, al aplicar nuestro conocimiento en el mundo físico externo. Los maestros ocultos de los tiempos antiguos permitieron a sus alumnos permanecer más tiempo en esta etapa. Durante mucho tiempo los alumnos tenían que ir por el mundo aprendiendo a observar más profundamente y con la penetración cada vez mayor y la penetración no sólo de sus semejantes, sino también de los otros reinos de la naturaleza, y sin embargo todo el tiempo seguían caminando por la vida ordinaria exactamente de la misma manera que antes. Esto significaba que tenían que practicar una muy severa autodisciplina, ya que nunca debemos aprender a poner al servicio del egoísmo las ventajas que la mente y el espíritu les da. Esto no fue todo; toda la experiencia los llevó un paso más en otra dirección.

Cuando, después de que el intelecto se ha manifestado, la voluntad viene detrás y agrega la acción que es la secuencia natural de lo que el intelecto ha dicho, esta inteligencia no evoluciona tanto como cuando se utiliza por sí sola, completamente aislada de la esfera de la voluntad. Si un hombre se excluye como un ser de voluntad y egoísmo de un reino en el que se entra por la aplicación de su inteligencia y la comprensión de todo el mundo circundante, entonces se vuelve cada vez más capaz de detectar diferencias sutiles. Su comprensión crece sutil y delicadamente. Su facultad de juicio y discriminación va creciendo con más fuerza.

El alumno ha llegado a la segunda etapa del desarrollo oculto, la etapa que podríamos llamar el “cultivo de la comprensión de la voluntad emancipada”, y está listo para pasar a la siguiente.

Al tener mucho tiempo para aplicar el entendimiento con toda la agudeza y perspicacia, el alumno debe entonces empezar a renunciar incluso a la utilización de este conocimiento. Este paso es muy difícil. El alumno tiene que comprender y juzgar como lo hizo antes de que él se convirtiera en un ocultista. En cuanto a los objetos del plano físico externo debe utilizar sólo el poder de la comprensión y el juicio que tenía con anterioridad. Todo lo que él ha adquirido en el camino oculto, en el camino de una comprensión más profunda y que le ha traído incalculables bienes y ha supuesto un avance definitivo para su espíritu, todo esto tiene que dejarlo ahora fuera de su actividad espiritual, tiene que manejar los asuntos del conocimiento común. Lo que se ha esforzado después de tan profundamente y con energía durante mucho tiempo, a saber, el fortalecimiento de su entendimiento, debe dejarse a un lado, es absolutamente necesario que lo erradique de su alma, en la medida en que pueda aplicarlo de manera consciente y decirse a sí mismo: Como hago con mi vida para cumplir en el plano físico, tengo que pensar y juzgar y discriminar como lo hice antes de mi desarrollo oculto, utilizando sólo el grado de inteligencia que había alcanzado entonces. El alumno, por así decirlo, ha de obligarse a sí mismo a volver a ser tan estúpido como era antes de que se agudizara su entendimiento.

¿Qué pasa con el entendimiento al que se ha renunciado?. Ahora no tiene que aplicarlo. Lo ha hecho durante mucho tiempo, pero ahora no puede hacerlo más. ¿Qué pasa en cualquier caso, con los resultados de nuestra capacidad de juicio y comprensión cuando nos abstenemos de darles un uso directo?.  Pasan a la memoria . Este es el siguiente paso. Todo el conocimiento adquirido por la agudización de la potencia del intelecto viene a convertirse en memoria. El alumno no debe avanzar más en el cultivo de su intelecto, sino que también debe abstenerse de aplicar su intelecto fortalecido, no debe desear ganar con su intelecto ningún conocimiento acerca de las conexiones del mundo. Lo que él ya ha adquirido por medio de su comprensión reforzada, lo debe buscar en su memoria, una y otra vez tiene que elevarse a la memoria. Se esforzará por lograr que el conocimiento que ha obtenido se vuelva como los pensamientos que había tenido, digamos, diez o veinte años, -pensamientos que ya no crean,  pero recuerda.

En las Escuelas de Ocultismo como la de Pitágoras en los tiempos antiguos, y en las Escuelas de Misterios de Asia Menor, la selección de los alumnos era muy estricta. Sólo los que fueron considerados maduros, en los que se podía confiar que mantendrían la promesa de no dejar fluir en su egoísmo los resultados del cultivo del intelecto. Ellos fueron educados a continuación durante un tiempo muy largo en el cultivo del intelecto. En todas las formas posibles se mostraba en primer lugar la forma de distinguir las cosas y luego la forma de combinarlas y conectarlas de nuevo, desarrollando un sentido más agudo de la discriminación, de lo que es posible alcanzar en la vida ordinaria. En las escuelas de los tiempos antiguos y medievales daban la mayor importancia el llevar a caboeste cultivo de la facultad de juzgar a través de largos períodos de tiempo.

A continuación, en segundo lugar el alumno tenía que renunciar a algo más. Él tenia que prometerse a sí mismo y a su maestro que dejaria de juzgar las cosas que ve en el plano físico, dejaría de emplear en lo que se refiere a ellas el poder del juicio que ha adquirido con su comprensión. Tampoco puede caer en una actitud crítica a las enseñanzas que le sean impartidas. Todo lo que puede hacer es comparar lo que recibe de su maestro con lo que él mismo ha adquirido previamente a través de su propio poder de juicio. Él no debe hacer ninguna crítica, solo debe ser un oyente que compara lo que ahora escucha con lo que él mismo ha adquirido con su afilada inteligencia. Tal es la exigencia de la siguiente etapa de desarrollo oculto, se le permitirá seguir jugando  con lo que podría llamarse la fantasía y la imaginación pero tenían que “eliminar el poder de la inteligencia afilada y restringir la vida interior del alma a la memoria” la cual podría reproducirse en las ideas y opiniones al recordar en símbolos o en imágenes imaginativas.

Memoria y fantasía -estas dos potencias del alma vienen por así decirlo, a su propio ser, siendo capaces de manifestarse en toda su eficacia. Por el momento se queda solo, formando como una destilación pura el resto de su vida anímica, en lugar de estar perpetuamente influido y asesorado por el juicio del intelecto.

Con ello el alumno habrá dado un paso más en el desarrollo de lo oculto. El tiempo que tuvo que pasar en esta etapa se gastó por lo general en las comunicaciones que recibía, en forma de ideas, de las verdades reconocidas del ocultismo a medida en que se estaba convertido en una Teosofía. Los alumnos se quedaban con esas fuerzas, ya que las habían adquirido mediante el ejercicio de su facultad de juicio, recordando lo que habían aprendido y al mismo tiempo se abrieron a la influencia de lo que les fue impartido por sus profesores.

No hace falta decir que la duración del tiempo pasado en esta etapa de desarrollo variaba mucho en las diferentes escuelas de misterio, según se creía necesario para los requisitos generales de la evolución humana el impartir más o menos los secretos ocultos a los que fueron sometidos en el desarrollo con el fin de ajustarlos a convertirlos en líderes de la humanidad. En su mayor parte, sin embargo, esta etapa de desarrollo tomó un tiempo considerable.

La siguiente tarea a la que el alumno oculto tuvo que hacer frente fue hacer acopio de todas sus fuerzas para extinguir y eliminar de la conciencia, incluso los recuerdos y las pinturas simbólicas de la fantasía, así como también las ideas que había adquirido por sus propios esfuerzos. Esto era en verdad una tarea de  una dificultad bastante peculiar, y es que, generalmente hablando, es imposible concebir cómo un alumno puede asumir con éxito esa tarea. Va a ser el más capaz el que pueda imaginar que un alumno pueda dominar esta tarea – es decir, derramar el olvido total sobre todo lo que él había adquirido por sus propias fuerzas- si se toma en cuenta que estos alumnos ya habían aprendido a controlar y restringir su voluntad, ya habían practicado la severa auto-disciplina que hemos descrito. Para cuando, en lugar de permitir que jugara el libre albedrío, se vieron obligados a mantenerlo bajo estricta sujeción, adquirieron grandes fuerzas que reservaron en el testamento. Fue literalmente así. Para que un hombre se haga más y más fuerte en su alma, cuando de esta manera está obligado a frenar su voluntad hacia el exterior y permitir que ninguno de los resultados del desarrollo espiritual puediera fluir en ella. Lo hace tan fuerte que al final se convierte en un ser capaz de tomar la gran decisión de reprimir y borrar de la conciencia todo lo que ha adquirido en su formación oculta y hasta ahora ha estado llevando a cabo en el recuerdo. A medida que se borra una idea de la que no se puede hacer uso de la vida, así también debe ser borrada. Tal fue la demanda incondicional.

Ustedes podrán pensar que los alumnos ocultos en este sentido, se convirtieron en seguidores ciegos de sus maestros, recibiendo como autoridad todo lo que se les impartía. Este no era el caso en absoluto. Es fácil que los creyentes en la autoridad sean generalmente también los que en una especie de luz pasajera aplican a la vez una inteligencia perfectamente normal para pronunciar un juicio sobre lo que escuchan. Pero aquellos que han agudizado su primera facultad de juzgar y, a continuación, mantienen sólo en el recuerdo lo que han adquirido por ello, han dejado el trabajo de instrucción oculto en ellos por medio de la memoria y la fantasía, con toda seguridad no serán fáciles creyentes en la autoridad, y no van a recibir lo que imparte la enseñanza oculta de la misma manera como recibimos lo que nos dicta la Naturaleza. Esa será la actitud del alumno oculto ante la instrucción que se le dará ahora, después de haber pasado por las etapas anteriores.

Los propios maestros también se ocuparan de que sus palabras deban trabajar de la misma forma en que funciona la naturaleza, no había en consecuencia necesidad de dar a conocer a sus alumnos su opinión sobre tal o cual o el pensamiento. En realidad, era para que los alumnos, después de todo lo que habían experimentado en el desarrollo de sus facultades de comprensión y  discriminación, se reunieran con las palabras de sus maestros como cuando nos reunimos, diría yo, con un amanecer o con un mar azotado por el viento o algún otro fenómeno natural, que se observa con el deseo de aprender todo lo que se pueda sobre ello, no se acercan de manera crítica, porque entonces nunca desarrollaran la familiarización con ello. Lo conocerann por lo menos con toda la fuerza interior y la fuerza del fenómeno de la naturaleza al que se acercan con simpatía o antipatía. De la misma manera en que se observa la misma naturaleza el alumno oculto podrá ya observar lo que le fue dado en la instrucción de lo oculto.

Cuando los alumnos han vivido esta experiencia por un tiempo, permitiendo que sólo la memoria y la fantasía se activen dentro de ellos, aplicando sus conocimientos a su vocación en la vida externa por sí sola, llega un momento en que tienen que entrar en un período de tranquilidad y descanso interior. Tienen que olvidarse de sus propias fuerzas y destruir sus propios logros. Para que sólo puedan alcanzar el reposo absoluto en el interior del alma, que incluso los recuerdos y la imaginación que han adquirido durante su formación oculta sean borrados de la conciencia.

El alma tiene que quedarse vacía, y luego, cuando este vacía, cuando la voluntad egoísta y la comprensión egoísta, y también la memoria egoísta y la fantasía egoísta sean expulsadas, a continuación, se inaugura ante el alma un mundo absolutamente nuevo.  Primero tiene que vaciarse con el fin de que el nuevo mundo pueda encontrar la entrada en el alma.

Ustedes deben familiarizarse con el hecho de que real y verdaderamente se trata de un nuevo mundo, que penetra en el alma vacía, un mundo totalmente nuevo!. Por lo tanto, no se sorprendan si este mundo tiene cualidades y características extrañas. ¿Pero qué queremos decir con extrañas?. Decimos que una cosa es extraña cuando nos encontramos con que contradice nuestra experiencia previa. Miren a su alrededor en el mundo de hoy y con frecuencia se encontraran con que se hace alguna declaración y la gente lo rechaza de inmediato. ¿Qué razón dan?. Ellos dicen: “Esa declaración es contradictoria”. Lo que quieren decir es que de acuerdo a la capacidad de juicio que hasta ahora han sido capaces de alcanzar, encuentran que la declaración está en contradicción con todo lo que los demás saben y a continuación, llegan a la conclusión de que han superado un punto al hombre que ha presentado la declaración, sólo porque pueden encontrar una contradicción en ello.

Es un hecho que cuando uno empieza a hablar abiertamente de estas cosas, siempre tiene como resultado que los usuarios señalan las contradicciones y declaran que lo que se ha dicho debe ser necesariamente falso, porque contiene una contradicción. Tenemos que reconocer que en este camino de hecho se daran las contradicciones, ya que se acerca a algo que no puede tener alguna similitud con el mundo que nos ha tocado hasta ahora, tendremos que resignarnos a las contradicciones total y absolutas, cuando este nuevo mundo se acerca a nosotros, porque sólo se puede describir en ideas que por necesidad se nos aparecen como contradictorias. Es inevitable que esto sea así, el nuevo mundo no sería un mundo nuevo si estuviera en completa armonía con el viejo y nunca se contradijera de ninguna manera!

No debe sorprendernos por tanto, que cuando llegamos a describir el mundo en el que entra el hombre cuando alcanza la paz del alma que sigue a la etapa del olvido, la primera característica que se puede dar es decir que, desde el punto de vista del mundo a que estamos acostumbrados, son directamente contradictorias.

Hay tres cosas que el hombre encuentra cuando se ha llegado a la etapa que hemos descrito, – tres cosas que sólo pueden ser caracterizadas por la utilización de expresiones que son en sí mismas contradictorias cuando se consideran desde el punto de vista de lo que el hombre sabe del mundo exterior. Tres cosas que el  hombre aprende a conocer cuando entra realmente en lo que podríamos llamar el mundo suprasensible.

La primera es la luz de lo no manifiesto. Mira a tu alrededor en el mundo! ¿No puedes ver la luz en todas partes? Es de la misma naturaleza de la luz revelarse y manifestarse. Y, sin embargo el hombre lo primero que aprende a conocer en el mundo suprasensible es la luz que es inmanifiesta y no revelada,  la luz que es oscura y no brilla.

La segunda cosa que el hombre aprende a conocer en el mundo suprasensible es la palabra no dicha. En el mundo común una palabra que es inexpresada no es una palabra. Tenemos por lo tanto, una vez más una contradicción en términos, cuando decimos que el hombre lo segundo que aprende a conocer en el mundo suprasensible es la palabra no dicha.

La tercera es la conciencia sin ningún tipo de objeto conocido. Reflexionar cómo, cuando se desarrolla una conciencia, cuando se sabe, debe tener siempre un objeto de conocimiento. Pero la conciencia que se encuentra en la tercera cosa que se reunió al entrar en el mundo suprasensible, es una conciencia sin objeto.

Estas son entonces las tres cosas que el alumno encuentra cuando, después de haber sido objeto de la preparación que hemos descrito, entra de lleno en el reino del ocultismo. Estas son las tres primeras cosas ocultas reales que aprende a saber: La luz no manifiesta, la palabra no dicha y la conciencia sin el conocimiento de un objeto.

Es un momento de gran importancia para el alumno de lo oculto cuando puede aprender a unirse en un sentido con lo que parece estar en contradicción completa con todo lo que ha conocido hasta ahora.

Cuando sea capaz de unir algo de su propia experiencia interna, con las tres ideas de “la luz no manifiesta”, “la palabra no dicha” y “la conciencia sin el conocimiento de un objeto”, puede entonces convertirse en un ocultista, en alumno del ocultismo que realmente ha comenzado a recorrer el camino del conocimiento oculto.

Traducido por Gracia Muñoz

El perfil del siglo XX

Curso de conferencias no revisadas por WILLI SUCHER del 14 al 21 de julio de 1966 en Hawkwood College, Stroud

(Los dibujos en estas conferencias no fueron dibujados por Willi)

1ª) 14 de julio de 1966 – Antecedentes

English version

2907 AC (Egipto) -747 AC (Grecia-Roma) -1413 DC (Edad Moderna)

 

En estas conferencias, vamos a intentar orientarnos en el contexto del siglo XX para poder encontrar la profunda relación entre el mundo cósmico y nuestro planeta. Por lo cual y para poder guiarnos, consideraremos los ritmos cósmicos desde varios aspectos.

Para ello, primero trataremos sobre la precesión de los equinoccios. Sabemos que el vértice, o equinoccio, indica el comienzo de la primavera alrededor del 21 de marzo, cuando el Sol está relacionado especialmente con una de las constelaciones del Zodiaco de las estrellas fijas. Estas estrellas fijas, situadas en las doce constelaciones del Zodiaco, son una característica estable en los cielos.

Recordemos que el Sol, en su recorrido alrededor de la eclíptica, vuelve a la misma posición cada 365 días, y cuando miramos hacia el Sol, vemos como telón de fondo el mundo de las estrellas fijas en el espacio solar. El Sol va haciendo el recorrido gradualmente de una constelación a otra cada 2,160 años aproximadamente, y a esto se le llama precesión, a la trayectoria del Sol alrededor de la eclíptica (ver Fig. 1). Incidentalmente, nos acercamos a esto desde el punto de vista ptolemaico, en el que, con la Tierra como centro, no tenemos el sentido del movimiento de la Tierra, sino sólo el del movimiento aparente del Sol alrededor de la Tierra sobre la cual nos hallamos.

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Hoy tomaré el movimiento del equinoccio de Otoño en lugar del equinoccio de primavera, que es el punto de vista opuesto, como vemos en la Fiesta de Micael. En Primavera, las fuerzas cósmicas caen sobre nuestra Tierra, pero en el Otoño tenemos una especie de recesión o retirada, dejando sola a la Humanidad. Es entonces el momento en el que podemos y debemos esforzarnos por conservar nuestra integridad y desarrollar nuestra propia conciencia con renovada fuerza interior. Me gustaría que observaran particularmente las constelaciones de Virgo, Libra y Escorpio. Recuerden también que en el tiempo de Cristo el equinoccio de otoño pasó de Libra a Virgo. A esto se le puede llamar una gran transición. En los antiguos templos de misterios, el neófito experimentaba las grandes fuerzas que fluían del sistema solar, ya fuera a través de la meditación profunda o de la intuición, que se puede describir como el elemento Libra o el de equilibrio. Los símbolos abreviados que se asignaron a las constelaciones proporcionan una visión aún más profunda.

En Egipto, Libra se elevaba ante Osiris en el tiempo en que las almas de los muertos le fueran llevadas por Annubis, el de cabeza de perro y se pesaban contra una pluma, para que pudieran considerarse dignas de elevarse al más alto reino espiritual. La constelación de Libra todavía podemos experimentarla como un reino conectado con la libertad condicional y la purificación, con lo cual uno puede evolucionar y ascender interiormente a etapas superiores de experiencia y existencia. Este es el aspecto de Libra en Otoño o la Fiesta de Micael.

Hace más de dos mil años, esto también fue experimentado por el pueblo judío después del Éxodo, cuando se les dio su verdadera tarea en la historia narrada por Moisés. Este fue un tiempo de prueba para ellos, cuando se prepararon para la venida de Cristo a través de diversas vicisitudes, como los cuarenta años en el desierto, hasta su exilio de Palestina. Estas fueron algunas de las tremendas pruebas de la humanidad.

El equinoccio de Otoño está conectado con el elemento de interiorización del alma humana, mientras que el equinoccio de Primavera está conectado con su contraparte cósmica. Por lo tanto, debemos comparar Libra en Otoño con Aries en Primavera. Con el equinoccio de Primavera en la constelación opuesta de Aries, encontramos la indicación al pueblo judío de su preparación para recibir a Cristo. En el Éxodo se les dio el símbolo del Cordero de la Pascua, Aries, cargado simbólicamente con los pecados del mundo entero o del pueblo y empujado al abismo. ¿Por qué un carnero? Juan el Bautista explicó: “He aquí el Cordero de Dios, que quita los pecados del mundo”. Esta era una imaginación preparada anualmente ante el pueblo judío. La Imaginación del Cristo fue reconocida por Juan el Bautista como el más alto iniciado de la Jerarquía Espiritual de los Kyriótetes, a quien llamaba El Cordero de Dios. Rudolf Steiner se refiere a los Kyriótetes como los Espíritus de la Sabiduría, que donaron a los seres el poder de la vida y Cristo fue su Cabeza.

Ahora, vamos a seguir el movimiento del punto equinoccial a Piscis (Primavera) y a Virgo (Otoño). Hemos visto a Libra como un reino de libertad condicional, aunque ésta es sólo una faceta de la historia cósmica. Rudolf Steiner sugirió que el símbolo de Virgo representaba tres portales, que parecen estar flanqueados por una serpiente. A medida que nos movemos en la dirección de Virgo nos acercamos hacia los grandes misterios cósmicos, no necesariamente los más importantes, sino los que nos conducen a nuestros orígenes cósmicos y los del mundo. Por lo tanto, parece que la iniciación sigue a la libertad condicional, ya que el neófito egipcio fue cuidadosamente preparado y purificado para luego pasar por los tres portales, o etapas de imaginación, inspiración e intuición. Finalmente, el neófito experimentó las etapas de la evolución.

Esta es la experiencia de Otoño de la Era actual y es por ello que la elegimos como nuestro fondo. Rudolf Steiner nos trajo la Ciencia Oculta como un mensaje vital, porque debemos aprender a reconocer la sabiduría de la serpiente cósmica y comprender también la sabiduría cósmica de la Antropo-Sofía.

El equinoccio de Primavera, frente al del Otoño, está en Piscis. En Piscis, los dos mundos parece que se encuentran, mientras que en Géminis se apartan, y el mundos cósmico y el humano están separados en lugar de unidos (véase más adelante). Pero en Piscis se encuentran uno al lado del otro, están unidos, y aquí encontramos el símbolo de la fraternidad cósmica. Debemos aprender nuevamente en esta Era a permanecer en el cosmos, no como entidades separadas, sino para encontrar el mundo espiritual en nuestro propio nivel y elevarnos en una comunión establecida.

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El equinoccio otoñal se trasladará a Leo dentro de unos 500 años, pues Piscis es más extenso. El cosmos da el impulso, pero la inercia de la Tierra es mucho más lenta en su realización. ¿Cuál es la expectativa de Otoño para la humanidad?

El símbolo de Leo parece representar la cabeza de un león con una cola larga y sin cuerpo. Sin embargo, el círculo siempre indica una entidad que ha llegado a ser, una entidad que se ha encontrado a sí misma. La dificultad humana actual es encontrarnos en nuestro ser íntimo y encontrar nuestra propia integridad. Una vez logrado esto, debemos ir a la periferia, hacia el infinito, y ganar una nueva relación con el cosmos. La edad futura del punto otoñal en Leo, con Acuario como punto vernal, indica una relación totalmente nueva para la Humanidad.

Cuando el Sol entre en el punto vernal de Acuario, podemos hacernos conscientes de dos ondas que representan tanto la altura como la profundidad —un movimiento rítmico— tanto arriba, como abajo. Cuando hayamos encontrado nuestro yo en el cosmos como seres egóicos, podemos ir con seguridad a la periferia por primera vez. Nos perderíamos si nuestro yo no fuera lo suficientemente fuerte, pero a través de nuestro fortalecimiento podemos realizar los ritmos cósmicos en libertad, porque habremos trabajado con los ritmos naturales del pasado. En el futuro, se nos requerirá trabajar con ritmos y fuerzas cósmicas y conservar sin embargo nuestra identidad

La E rade Leo / Acuario traerá a la humanidad la necesidad de vivir con ritmos cósmicos. Ya conocemos los ritmos del año y los de la Luna, pero éstos son sólo una fracción de los ritmos cósmicos. Si aprendemos a trabajar con ellos, podremos lograr milagros. Por ejemplo, los ritmos de la mañana y de la noche relacionados con la meditación y los medicamentos: el Dr. Hauschka ha demostrado que estos últimos pueden ser preservados sin alcohol durante años, sólo con la exposición al sol naciente y poniente por períodos cortos a la vez. Debemos aprender a trabajar conscientemente con tales ritmos, y para ello necesitaremos la cualidad de la fiesta de San Miguel de retener nuestra identidad mientras somos capaces de salir al cosmos.

Cuando miramos nuevamente a los puntos de Tauro (Primavera) y Escorpio (Otoño), encontramos que estamos de vuelta a la civilización egipcio-caldea. Nos hacemos conscientes de que hay un misterio y una verdad tremendos en sus símbolos, pero ya no se comprenden. A veces el Escorpión se representa con la picadura apuntando hacia abajo y otras hacia arriba. Podemos compararlo con Virgo, porque también tiene tres portales a la vida cósmica. Pero ahora en nuestro tiempo nos dirigimos hacia abajo para encontrar los nuevos secretos.

Hemos anotado antes que en Libra nos movemos a través de los portales de los misterios. En Virgo comenzamos a penetrar en los misterios cósmicos. A través de Escorpio nos movemos hacia los misterios menores: Isis es la Diosa que representa las fuerzas del alma ante los seres humanos. En Escorpio, Sagitario, etc., podemos ahora entrar en los misterios menores del alma humana y su desarrollo, de la gente y de los principios superiores que se manifiestan en ellos. A Escorpio se le asocia con la muerte —muerte cósmica en el alma humana— en todas las mitologías, incluso en la indio-americana, mientras que Virgo está asociada con la vida cósmica. No sólo el enigma de la muerte es el símbolo del Escorpión, sino también el misterio de la resurrección y el rejuvenecimiento humanos. Por lo tanto, es significativo si su aguijón apunta sólo a la muerte, o si apunta hacia arriba, hacia la resurrección a través de los tres portales. Este impulso hacia arriba es también de lanza y nos recuerda la historia de Parsifal, en la que la lanza había causado tanta desolación y enfermedad. El misterio de la muerte desempeñó un papel importante en los misterios egipcios inspirados por Isis, el ser del alma del cosmos y el gran enigma del alma humana.

Tauro es el opuesto en el equinoccio vernal. Esto da una imagen tremendamente exaltada del cosmos: Aries como el Cordero de Dios y el símbolo Tauro como el Logos. El Dios Ptah fue el gran inspirador de todos los artistas, el Dios guardián de todos los artesanos. Él fue el arquitecto del cosmos, y todo fue creado por Su palabra. Todos los edificios y templos egipcios fueron construidos sobre este principio.

Sin embargo, la puerta del cosmos se cerró lentamente, y la gente dejó de aprender lo que estaba más allá de sus creaciones. Necesitamos estos antecedentes para nuestro futuro trabajo nocturno, especialmente en la perspectiva actual de Virgo y  Piscis. Debemos vivir esta situación, invocada por el Mundo Divino, para atravesar los misterios de la vida cósmica (ver La Ciencia Oculta). También, surge en la humanidad un fuerte impulso espiritual para crear posteriormente la fraternidad en las condiciones externas, pero esta primero debe realizarse espiritualmente. Debemos comenzar con las condiciones sociales humanas. El presente problema que se teje a través de nuestra vida social acerca de qué hacer con el problema racial y los órdenes sociales jerárquicos, con muchos intentos infelices de solución. Esto sólo puede hacerse sobre una base espiritual, estableciendo como fondo a Virgo —nuestros orígenes y futuro—. Esto debe ser recreado de nuevo, a partir de una sabiduría cósmica. Y sólo esto puede resolver el problema de la Era de Piscis.

Traducido por Gracia Muñoz y revisado por Diego Milillo.

Las doce noches santas

Conferencia no revisada por Willi Sucher, Albrighton Hall, 6 de enero de 1953

English version

Ya han pasado las 12 Noches Santas y los símbolos del árbol de Navidad han desaparecido. En la 13va noche nos alejamos del recuerdo de las estrellas, y traemos del cosmos la Imaginación de los Tres Reyes y Epifanía, cuando Cristo ingresó en la Tierra.

Existe una costumbre durante la Epifanía, en la cual los Tres Reyes vienen a limpiar el árbol de Navidad, y se lo llevan. Ellos, que eran los maestros de la antigua sabiduría de las estrellas, tenían que quitar los símbolos de las estrellas para que regresáramos a la Tierra.

Ahora hablaremos de Venus Oculto, la estrella de los Hechos. Este Venus Oculto es la verdadera estrella de seis puntas, que se dibuja por medio de los movimientos del planeta que llamamos Mercurio. Y así como la estrella de cinco puntas nos recuerda la compasión y sanación de los pastores, la estrella de seis puntas de Venus Oculto nos recuerda a la verdadera estrella de los Reyes Magos. Es la estrella de las Escrituras.

Y aquí tenemos una dificultad, ya que en la astronomía moderna este planeta se llama Mercurio. Si tomamos la posición de Venus Oculto visto desde la Tierra, encontraremos que a veces se encuentra por detrás del Sol y a veces delante de él, ya que siempre permanece alrededor del Sol. Los lazos y las conjunciones describen una estrella de seis puntas, que no podemos ver, pero que en el transcurso de 40 años, estas conjunciones van  girando alrededor del zodiaco, llegando a un grado o así de su punto de partida anterior. Las conjunciones inferiores son compresiones o contracciones y las conjunciones superiores son más ligeras o expansiones.

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Cuando  Mercurio Oculto cruzó el Sol, frente a la Tierra, surgió la raza negra —luz y oscuridad. Los guardianes, responsables de ayudar a crear las diferentes razas, ocultaron este significado. La Sabiduría de los Magos tiene de hecho poderes mágicos. Uno de los Reyes Magos vino de Persia, donde cultivaban el suelo. Los siete signos de Cristo son como una especie de arquetipo sanador. Los Tres Años no están realmente completos, son 2¼ años. Tenemos siete signos durante los cuales ocurren las conjunciones inferiores de Venus Oculto con el Sol. Cristo había tomado las fuerzas de la luz procedentes de las anteriores conjunciones superiores de Venus Oculto con el Sol y las manifestó a través de Signos durante las conjunciones inferiores que le siguieron.

Los siete ciclos de Venus Oculto en estos 2 años y medio corresponden a los siete Signos dados por Cristo y que se encuentran en el Evangelio de San Juan. A esto también le hemos unido la siete división heptagesimal de los planetas, y también podemos ver cómo se asocian con los días de la semana.

Podemos ver a Saturno en la Primera Señal, las bodas de Canaán. Aquí es donde Cristo dio un paso adelante a través de Jesús, por así decirlo; era el principio del Servicio, por el cual el “Yo” ahora hizo vino del agua, ahora tomó el lugar el vino.

El Segundo Signo, la curación del hijo del Noble de Cafarnaúm, reveló el Misterio del Sol. La curación tuvo lugar en la 7ª hora, al mediodía a mediados de verano.

El tercer signo fue la curación del hombre que estuvo enfermo durante 38 años en el estanque de Bethesda, revelando el misterio de la Luna. Las aguas de la fuente eran movidas a veces por un ángel, y el que entraba primero era sanado, pero no había nadie para ayudar al enfermo a  entrar en la fuente a tiempo. El Cristo le pregunta al enfermo si quiere ser sanado, luego le ordenó que tomara su cama y se fuera a casa. La curación ocurrió  en el día de reposo en el 31DC. El nodo de la Luna tiene un ritmo de unos 38 años, y el hombre había estado enfermo durante 38 años.

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Los planetas no se mueven exactamente en el mismo plano. El plano de la Luna está ligeramente inclinado al de la Tierra, y por lo tanto el plano orbital de la Luna cruza el de la Tierra en un punto o nodo descendente, y un punto o nodo ascendente. Estos nodos giran alrededor del plano de la Tierra. Una vuelta completa del nodo de la Luna toma cerca de 18 años y 7 meses. Dos vueltas de nodo lunar son 37 años y 3 meses, y 31 años a partir de 38 llega al año 7 AC, cuando hubo tremendos eventos en el cielo. Sucesos majestuosos, como el primero en el año 7 aC., anunciando la inminente encarnación de Cristo, cuando hubo un tremendo eclipse. Ese hombre cayó enfermo en ese momento, como un reflejo de la Gran Caída en el cosmos (ver Antigua Luna III). Este hombre no pudo recibir el mensaje del Sol y tuvo que esperar 38 años. Entonces vino el Ser Solar y sanó el misterio de la Luna, con el Sol descendiendo hacia la ella; Es decir, el Sol volviendo y entrando nuevamente en la Luna.

Mirando hacia atrás de estos acontecimientos podemos traer a la luz el significado de Cristo. Las estrellas están avanzando; El Cristo se ha unido con la Tierra. Júpiter en Aries-Kyriótetes; El Cordero de Dios. Tales eventos ocurren sólo una vez. Una vez, las fuerzas de Júpiter en Aries fueron llevadas a la Tierra; Ahora podemos mirar hacia la Tierra y visualizar en imágenes vívidas el gran cosmos y el líder espiritual de los Kyriótetes. Esto se refiere al universo entero.

(1) Saturno / Sábado: La boda en Cana.

(2) Domingo / Domingo: La curación del hijo del Noble de Cafarnaúm.

(3) Luna / Lunes: La curación del hombre que estaba enfermo 38 años.

(4) Marte / Martes (uniendo el Sol y la Luna) -La Alimentación de los 5000. Marte, que estuvo activo durante la primera mitad de la evolución de la Tierra, ahora se convierte en el servidor, el Pan. En este Cuarto Signo, la estrella de Venus Oculto señala efectivamente el futuro lejano. Júpiter también señala el futuro. Nuestros pensamientos se convertirán en la sustancia del futuro Júpiter. Contemplaremos el espíritu. Venus Oculto será capaz de crear el Espíritu. Mercurio (Venus oculto) llega al lugar donde tuvo lugar la alimentación de los 5.000. Y aquí podemos  experimentar vívidamente la alimentación de los 5.000. En un futuro lejano, la humanidad podrá hacer mayores obras.

(5) Mercurio Oculto / Miércoles: Cristo camina sobre el Mar: Mercurio es el planeta de la paz. Tal y como se ve desde la Tierra, Venus conjunta al Sol y luego esta Mercurio justo antes de hacer conjunción con el Sol, y Júpiter está en Tauro. Las cuatro de la madrugada en el reloj. Antes del amanecer, los discípulos estaban atrapados en los elementos, luego el Sol se elevó. Cristo calmó el mar con las fuerzas de Mercurio.

(6) Júpiter / Jueves: La curación del hombre que era ciego desde el nacimiento: se trataba de un  despertar de las fuerzas de Júpiter. Preparación para el futuro mientras duren los días. “Yo Soy la Luz del mundo y del Cosmos”. Cristo da su propia sustancia -símbolo del choque entre la oscuridad del pasado y la luz del futuro.

(7) Venus Oculto / Viernes: La Resurrección de Lázaro  —Hubo una conjunción superior en Capricornio / Cabra: “Yo Soy la Puerta” (San Juan, Capítulo 10) y una conjunción inferior, un lazo, en Piscis. En Venus Oculto tenemos a los Misterios, y en el séptimo ciclo, los Misterios se manifiestan en la Resurrección de Lázaro (San Juan, Capítulo 11).

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Traducido por Gracia Muñoz y revisado por Diego Milillo.