GA137c4. El hombre a la luz del ocultismo, la teosofía y la filosofía

Christiania, 6  de junio de 1912

English version

Mis queridos amigos,

Ahora vamos a considerar la tercera experiencia en el mundo suprasensible, la conciencia que se vive allí. Pero antes de poder hacerlo, primero debemos tomar conciencia de algo que todo el mundo posee, pero que no todo el mundo se toma la molestia de observar, a saber, la conciencia ordinaria de este mundo, la conciencia, que se centra en el hecho de que el hombre toma conciencia de su yo, se hace consciente de sí mismo como un ser auto-existente que tiene conocimiento de los objetos y los seres que le rodean.

Esta conciencia es un elemento en nuestra vida que tenemos que examinar con especial cuidado y precisión, cuando se está pensando en el ocultismo. Porque es cierto que esta conciencia, que podemos llamarla “conciencia del yo”, es para el ocultista ese elemento en su vida que  está en el mayor peligro de perder cuando pasa por los mundos suprasensibles. Un hombre que quiere penetrar en los mundos suprasensibles tiene que tener mucho cuidado con este dato, ya que la pérdida de esta conciencia del yo, el cese y la supresión de la misma, es tan peligrosa como necesaria!. Aquí, como podemos ver, hemos llegado de nuevo a una contradicción, pero ya he dicho que en este campo son inevitables las contradicciones.

Si reflexionamos un poco sobre la conciencia del yo, vemos que en realidad es el fundamento de la existencia en sí misma, por el hecho de que tienes una conciencia del yo, estás en tu alma autocontenida. Cuando no estás usando tus sentidos, entonces, excepto cuando duermes, siempre debes estar como tú en tu conciencia. La conciencia sólo se hunde en la oscuridad cuando caemos dormidos.

Ahora bien, no requiere mucho pensamiento percibir que lo que estamos acostumbrados a llamar la Divinidad, o el Fundamento Unitario e Indivisible de los Mundos, no puede considerarse como parte de esta conciencia, ya que el hombre pierde esa conciencia todas las noches cuando se va a dormir y encuentra el contenido de nuevo cada mañana. Todo lo que tiene en él por la noche cuando se duerme se mantiene, y es capaz de despertar y retomar los hilos de su vida interior, donde los dejó cuando se quedó dormido. Todo ha quedado como estaba, sólo que el hombre no ha tenido conocimiento de sí mismo mientras dormía. El Fundamento Uno e Indivisible de los mundos que mantiene todo, debe por tanto, mantener también la conciencia del hombre mientras duerme. Debe vigilar la naturaleza del hombre, tanto cuando despierta como cuando duerme.

A partir de esto será evidente que el hombre debe necesariamente pensar en el Fundamento Divino de los Mundos como algo fuera de la conciencia de la Tierra dentro de la cual él mismo se encuentra. En consecuencia, el hombre no puede, por medio de su propia conciencia, tener conocimiento alguno del  Fundamento Divino de los Mundos. Esto significa que desde la conciencia ordinaria de la Tierra el hombre es incapaz de acercarse por sus propios esfuerzos a las cosas que pertenecen al Fundamento de los Mundos, estas cosas han tenido que venirle por medio de lo que se llama “revelación”. Las revelaciones, y particularmente las revelaciones de la religión, siempre se han dado al hombre, por la sencilla razón de que el no puede encontrarlas dentro de su propia conciencia, en la medida en que es la conciencia de la Tierra. Si se quiere establecer una relación con el Fundamento de los Mundos, si quiere informarse de la naturaleza y el ser del Fundamento y origen de la existencia, debe recibirlo por revelación. Y la revelación nos ha llegado, como sabemos, una y otra vez, a lo largo de la evolución de la humanidad. Cuando retrocedemos a los antiguos tiempos precristianos, nos encontramos con muchos grandes maestros religiosos, —como por ejemplo se denomina en el lenguaje de Buda a los Bodhisattvas; otros pueblos los conocen por otros nombres. Estos grandes maestros estuvieron entre los hombres y les comunicaron lo que los hombres eran incapaces de descubrir por medio de su conciencia  terrestre.

La pregunta es: ¿cómo estos maestros religiosos pueden obtener el conocimiento de las cosas que están detrás de la conciencia humana?. Sabemos que siempre ha habido en el mundo lo que llamamos “Iniciación”, y todos los grandes maestros religiosos han tenido que someterse en última instancia a cualquier forma de iniciación, para ascender por sí mismos el camino oculto, o para recibir la enseñanza de los iniciados que han ascendido  al sendero oculto y han llegado a una comprensión de lo Divino, no con su conciencia terrenal, sino con una conciencia que va más allá de la conciencia de la Tierra.

Este fue el origen de las religiones de la antigüedad. Todas las comunicaciones y revelaciones que los hombres recibieron en tiempos pre-cristianos de los grandes maestros de la humanidad nos llevan en última instancia a los fundadores de la religión, iniciados que habían experimentado en condiciones suprafísicas lo que comunicaban a la humanidad. Y en consecuencia, la relación de un hombre religioso con su Dios es siempre tal que concibe a su Dios como un Ser fuera de su mundo, un Ser que está más allá y de quien puede por medios especiales recibir una revelación.

A menos que el hombre se eleve a la iniciación, debe mantener necesariamente esta actitud. Debe sentirse a sí mismo de pie aquí en la Tierra, examinando con su conciencia las cosas de la Tierra y recibiendo de los fundadores de la religión el conocimiento de las cosas que están fuera del mundo de los sentidos y fuera del mundo del entendimiento, en una palabra, fuera del mundo de la conciencia humana. Así es como ha sido con todas las religiones, y en cierto sentido podemos decir que todavía.  Sabemos, por ejemplo, que el budismo se remonta a su gran fundador Buda. Y cada vez que se habla de la fundación del budismo siempre se declara expresamente que el Buda alcanzó la iniciación y la visión superior, mientras meditaba bajo el árbol Bodhi, que es sólo una forma particular de expresar el hecho de que en el año 29º de su vida se hizo capaz de mirar el mundo espiritual y revelar lo que ahí vio y aprendió.

Lo que se revela exactamente no es para nosotros de gran importancia. Varía según la necesidad y la capacidad de recibir del hombre. Tomemos, por ejemplo, la antigua Grecia. En la medida en que la antigua Grecia recibió sus ideas religiosas a través de la enseñanza de Pitágoras, volvemos a encontrar aquí que la conciencia de Pitágoras ha sufrido una iniciación y, por consiguiente, ha podido sacar de los mundos espirituales e incorporar a la conciencia humana lo que veía correcto y necesario para los hombres que estaban en la Tierra en ese momento.

Tal es entonces la relación del hombre religioso con el mundo espiritual; no podemos imaginarlo de otra manera. El hombre y el mundo divino se enfrentan uno a otro. Si en ese mundo se contempla una pluralidad de Seres o una unidad, si es enseñado el politeísmo o el monoteísmo, no tiene que preocuparnos aquí. Lo importante es que el hombre se encuentra de pie frente a un mundo divino, que le debe ser revelado.

Esta es también la razón por la cual la teología ha llegado al punto de no dar lugar a las ideas religiosas para el conocimiento que el hombre adquiere por sí mismo. Tal conocimiento sólo puede alcanzarse por el desarrollo interior y el ascenso a los mundos espirituales. Implicaría así una penetración en regiones que la teología —no la religión como tal, sino la teología—- está más atenta de excluir cualquier influencia sobre las concepciones religiosas de la humanidad. De ahí el cuidado que se toma en Teología para advertir al hombre de dos caminos equivocados que deben ser evitados. Uno de ellos está en el camino que conduce a la Teosofía, donde el hombre busca desarrollarse para elevarse a su Dios,  estar frente  a su Dios como un hombre, y el otro, según dicen los teólogos, es el camino de la mística , —a pesar de que no es raro que los teólogos mismos hagan pequeños desvíos a las regiones tanto de la teosofía como del misticismo—. Pero las personas religiosas, las personas que son pura y simplemente religiosas, han de distinguirse no sólo de los teósofos, sino también de los místicos, porque la mística es también muy diferente del hombre religioso. El hombre religioso es esencialmente alguien que está aquí en la Tierra y establece una relación con un Dios que está más allá de su conciencia.

Ahora bien, como ustedes saben, hay otras cosas en el alma del hombre, además de lo que ya hemos hablado. En el alma del hombre está la vida del pensamiento, que hace uso del instrumento del cerebro. En la medida en que el hombre está en su conciencia ordinaria, tiene por supuesto, su cerebro y su mundo de pensamientos. La conciencia no puede estar ahí sin ellos. Interactuando con lo que podemos llamar conciencia humana, tenemos los pensamientos, las experiencias que el hombre tiene cuando hace uso del instrumento del cerebro. Por consiguiente, las religiones han contenido siempre pensamientos que emplean el instrumento del cerebro, ya que quien es un revelador, un fundador de una religión, puede vestir las revelaciones divinas en formas que los hombres entenderán haciendo uso del instrumento del cerebro. La religión sin embargo, puede estar también revestida de las ideas que hacen uso del instrumento del corazón. Ninguna religión en particular, por lo tanto, puede hablar, ya más en el cerebro o más al corazón del hombre. Si hacemos la comparación entre las distintas religiones del mundo, nos encontramos con que algunas hablan más a la comprensión, a las experiencias de los hombres que están conectadas con el cerebro, mientras que otras hablan más bien a las ideas y los sentimientos del corazón, apelando a la vida de la percepción interna y al sentimiento. Esta diferencia puede ser fácilmente observada en las diversas religiones. Todas las religiones tienen, sin embargo, la característica común de que el hombre mantiene intacta la conciencia del yo, que permanece consciente en cuanto hombre. Aquí en la Tierra funciona la conciencia del yo, y sobre ella desde fuera funciona lo que pertenece a la naturaleza del mundo divino suprasensible.

Todo esto cambia cuando el hombre se convierte en un místico. Porque cuando el hombre se convierte en místico, entonces todo lo relacionado con la conciencia de la Tierra ordinaria se evapora. Lo que está muy bien resguardado en la religión, siempre y cuando se mantenga la religión pura y simple,  a saber, que un hombre se sienta sobre sus propios pies y se enfrenta el mundo divino con plena conciencia— se descompone en el misticismo. Los místicos, precristianos así como los cristianos, siempre han hecho todo lo posible para romper la conciencia humana. Su preocupación ha sido siempre tomar el camino hacia arriba a los mundos suprasensibles, es decir, trascender la conciencia ordinaria humana en la Tierra. Esa es la característica del misticismo. Se establecen en él para superar la conciencia ordinaria y vivir su camino en un estado donde sobreviene el olvido de sí. Y luego, si el místico puede llegar tan lejos, como para olvidarse de sí mismo pasa a la autoaniquilación, a la autoextinción. Los estados esencialmente místicos del éxtasis, tienen todos ellos este fin, acabar con las limitaciones de la conciencia de la Tierra, para crecer más allá de ellas hacia una conciencia superior.

Es difícil formarse una concepción de la naturaleza del misticismo, ya que se manifiesta en muchas formas diferentes. Será bueno si en este momento tenemos en cuenta algunos ejemplos individuales.

Imaginemos que un místico, de acuerdo con lo que acabo de explicar, se siente llamado a suprimir su conciencia ordinaria del yo, a romperla y a superarla. Por supuesto habrá abandonado las otras experiencias del alma, las experiencias que el hombre tiene por el uso del cerebro y el corazón. El místico intenta extinguirlas de su conciencia, pero no necesariamente extingue también las experiencias del cerebro y del corazón al mismo tiempo. Como ven aquí se abre el camino para muchos matices diferentes de misticismo. Consideremos qué variedades son posibles.

Un místico puede tener experiencias del cerebro y del corazón, mientras que la conciencia se extingue. Entonces podemos decir que él sale de sí mismo en el éxtasis, pero que reconoce los pensamientos y sentimientos que aún tiene, que no ha borrado lo que pensaba y sentía por el uso de cerebro y del corazón. Para descubrir a los místicos que en verdad se pueden contar en esta categoría tenemos que ir más lejos en la historia. Podemos encontrarlos entre aquellos que, después de la fundación del cristianismo, se esforzaron por ascender al Yo divino con la ayuda de la filosofía de Platón,  —neoplatónicos, es decir, como Iamblico y Plotino. A esta clase también pertenece Escoto Erigena, y si uno no se aferra estrictamente a la definición, pero admite a un místico en quien el cerebro se experimenta más que las experiencias del corazón, entonces podemos incluir también al Maestro Eckhart, estos pasan a formar la clase A; místicos que todavía admiten experiencias del cerebro y del corazón.

Un segundo tipo de místico es aquel que no sólo apaga su conciencia, sino que además experimenta su cerebro, reteniendo sólo las ideas y concepciones que se adquieren mediante el uso del instrumento del corazón. Generalmente encontramos que los místicos de este orden no tienen amor por nada de lo que se piensa. Quieren excluir tanto el pensamiento como la conciencia. Todo lo que se permitirá utilizar para su desarrollo es lo que el corazón pueda lograr. Esos místicos, aunque su empeño es superar la conciencia humana, ir más allá de ella en éxtasis, conservan una conexión con sus semejantes a través del hecho de que basan su relación con el mundo circundante en las experiencias del corazón.

Imagínense a ustedes mismos un místico de este tipo, —un extático cuyo deseo y objetivo es salir de sí mismo—, que ama estar en un estado en el que esta totalmente libre de sí mismo! Tal místico rechazará de inmediato cualquier cosa que se propongan comunicarle, y que le obligue a usar su cerebro. No querrá saber nada de eso. Si lo que usted tiene que decir se refiere a los mundos superiores o al mundo de la naturaleza externa, no hace ninguna diferencia; en cualquier caso responderá que no hay necesidad de saber todo eso.

Un místico que está conectado de esta manera con su entorno a través del corazón solo es capaz de hacer un buen servicio para la humanidad. Pero puesto que de todas las experiencias del alma humana solo deja hablar a las experiencias del corazón, él no encontrará fácilmente accesibles las complicadas ideas que se adquieren en el camino del ocultismo; pues para recibir estas uno tiene que hacer en todo caso un proceso de pensamiento!

Fue un místico de esta clase quien, cuando le preguntaron si no le gustaría tener un Libro de Salmos —porque nunca leyó las Sagradas Escrituras— respondió: “Si un hombre usa un Libro de Salmos pronto, querrá un libro más grande, y no se puede decir qué más querrá él cuando empiece a desear después el conocimiento en forma de pensamientos”. El mismo místico no deseaba tener pensamientos ni siquiera sobre la Naturaleza. Solía decir: “El hombre no puede saber nada de lo que no sabe”. Con este gesto expuso todo su conocimiento. Aquí tenemos entonces un místico con solo experiencias del corazón, perteneciendo a nuestra segunda categoría, clase B.

Ahora, en el caso de tal místico, encontrarán que hay una especie de economía de sus fuerzas anímicas. En la medida en que no hace uso de su entendimiento y su poder de pensamiento, en tal medida sus fuerzas anímicas están, por así decirlo, maniatadas. La conciencia también la deja fuera de uso. Todo esto tiene un resultado interesante. Porque cuando él está en sus estados de éxtasis, con la conciencia humana de la Tierra cerrada, pero todavía percibe a su alrededor todo lo que puede ver con sus ojos y oír con sus oídos y así sucesivamente, y sin embargo no quiere comprender su entorno, pensando que no hay alguna necesidad de hacerlo, tal místico tendrá grandes fuerzas que le permitirán sentirse aún más en la naturaleza circundante.

Como místico, uno puede protegerse por completo de la Teología, pero la Naturaleza rodea a todos los místicos. Sin embargo un místico de este tipo, no tendrá nada que ver con el conocimiento, incluso sobre la naturaleza. De esta manera se ahorra hasta las fuerzas que de otra manera usarían para reflexionar sobre la naturaleza con el pensamiento. Rechaza todos los estudios de la Ciencia de la Naturaleza. Pero las fuerzas del corazón, —estas las usa, y es capaz de desarrollarlas con más fuerza. Él sentirá a través del instrumento del corazón todo lo que el Ser de la Naturaleza puede decirle, y lo sentirá más poderosamente que el hombre que usa sus fuerzas anímicas con su intelecto y su autoconciencia. Por lo tanto vamos a esperar encontrar en un místico de este tipo una idea de la naturaleza que es muy positiva y muy concreta. Esa persona, en el pasado, vistió su sentimiento por la Naturaleza en los siguientes versos, que les leeré aquí, para que vean cómo, para un místico de este tipo, la vida misma se convierte en un sentimiento para la Naturaleza.

Altísimo, omnipotente, buen Señor,
tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición.

A ti solo, Altísimo, corresponden,
y ningún hombre es digno de hacer de ti mención.

Loado seas, mi Señor, con todas tus criaturas,
especialmente el señor hermano sol,
el cual es día, y por el cual nos alumbras.

Y él es bello y radiante con gran esplendor,
de ti, Altísimo, lleva significación.

Loado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas,
en el cielo las has formado luminosas y preciosas y bellas.

Loado seas, mi Señor, por el hermano viento,
y por el aire y el nublado y el sereno y todo tiempo,
por el cual a tus criaturas das sustento.

Loado seas, mi Señor, por la hermana agua,
la cual es muy útil y humilde y preciosa y casta.

Loado seas, mi Señor, por el hermano fuego,
por el cual alumbras la noche,
y él es bello y alegre y robusto y fuerte.

Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la madre tierra,
la cual nos sustenta y gobierna,
y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba.

Tenemos aquí, como veis, un éxodo total del alma consciente de sí misma, una especie de embriaguez del corazón. Todo se siente. El poema está saturado de algo que el ojo no puede percibir (pues el escritor es un místico), pero el alma puede sentirlo. Tengan en cuenta sin embargo, que es lo que el alma siente cuando todavía no ha ido tan lejos como para entrar en la experiencia de lo divino en la naturaleza. Cuando esto se convierte también en una parte de la experiencia del alma, entonces no puede surgir esa sensación de la naturaleza que está tan hermosamente expresada por Goethe en su Fausto:

“Spirit sublime, thou gav’st me, gav’st me all

  For which I prayed. Not unto me in vain

  Hast thou thy countenance revealed in fire.

  Thou gav’st me Nature as a kingdom grand,

  With power to feel and to enjoy it.

  Thou Not only cold, amazed acquaintance yield’st,

  But grantest, that in her profoundest breast

  I gaze, as in the bosom of a friend.

  The ranks of living creatures thou dost lead

  Before me, teaching me to know my brothers

  In air and water and the silent wood.”*

  • From Bayard Taylor’s Translation.

Aquí tenemos un eco del mismo sentimiento, y su misterio ha sido resuelto. Cuando miramos la figura de Fausto, podemos ver cómo esta experiencia se convierte en una parte de su vida anímica.

Para volver al himno citado. Es el himno de un místico en el que este aspecto de la experiencia humana eclipsa a todo lo demás. Él está en una relación tan íntima con la naturaleza que el Sol es su hermano y su hermana la Luna, al agua también, la llama hermana, al fuego, el hermano, y la Tierra misma su madre. Así es como se siente la naturaleza espiritual. Aquí tienen un místico que va más allá de la conciencia humana ordinaria, pero al mismo tiempo que conserva todas las experiencias anímicas que se adquieren a través del instrumento del corazón. Es un místico a quien todos ustedes conocen bien, —Francisco de Asís.

San Francisco

En San Francisco de Asís tenemos un ejemplo notable de un místico del que en realidad podemos afirmar que en esa encarnación él rechazó toda la teología y todo el conocimiento, incluso de las cosas suprasensibles. Por otro lado nos encontramos con que en este relato fue capaz de vivir en una intimidad extraordinaria con el espíritu de la Naturaleza. Esta fue realmente una característica destacada de su vida.

En San Francisco no tenemos el mero panteísmo vago del espíritu, —que tiene siempre un rastro de afectación al respecto. Él no sólo canta con entusiasmo al Espíritu universal de la Naturaleza, sino que canta definidos sentimientos positivos que llenan su alma cuando se encuentra con los seres de la naturaleza, —filial, fraternal, sentimientos fraternales.

Ahora debemos pasar a una tercera clase de los místicos, la clase C. Estos son los místicos que se dedicaron a experimentar el éxtasis —es decir, la pérdida o el oscurecimiento de la autoconciencia— y bajo ciertas condiciones a excluir también las experiencias anímicas que hacen uso del corazón, mientras que por otro lado retienen los pensamientos, o experiencias del cerebro. Estos hombres a menudo no se describen en el lenguaje ordinario como místicos en absoluto, ya que generalmente se espera de un místico que sus experiencias se impregnen de sentimiento. Y es fácil ver por qué. Piensen en un hombre que ha expulsado de su alma, toda su experiencia personal, la autoconciencia. Esto significa que no está ausente en él la misma cosa que la mayoría de la gente encuentra interesante en sus semejantes, —a saber, la personalidad. La gente está interesada en los demás a causa de su personalidad. Ahora las experiencias del corazón tienen todavía mucho de personal impregnado en ellas —por ejemplo, en San Francisco de Asís— que ejercen todavía una influencia tan convincente en lo que hay de humano en nosotros, que nos mantiene despiertos en nuestra conciencia y nos volvemos a esa persona con interés, —aunque en verdad no tan fácilmente con la voluntad. Y eso también es muy adecuado para la vida ordinaria, especialmente en la actualidad; ¡No podemos ser todos como San Francisco de Asís! La universalidad del corazón, cuando se manifiesta como lo hizo en San Francisco, tiene una poderosa influencia sobre las personas, incluso cuando el elemento esencialmente personal es entorpecido y oscurecido. Esta supresión y extinción de la conciencia conduce, por un lado, en un místico como San Francisco, como ustedes saben, a una especie de radicalismo en la vida, que incluso cuando se despierta el interés la gente se abstiene de imitarlo. Porque como regla general, las personas no están en absoluto deseosas de salir de su conciencia,  tienen miedo a perder el suelo bajo sus pies.

Pero ahora consideren cómo podría ser un místico que excluye toda conciencia personal y además todas las experiencias del corazón. Tal místico no daría a los hombres nada más que pensamientos puros, —pensamientos e ideas que hacen solo uso del cerebro. Nadie podrá fácilmente llevar su vida en tal condición. Un hombre puede ser tan San Francisco como quiera, porque las experiencias del corazón pueden ser útiles para la humanidad en general. Pero un místico que suprime no sólo su conciencia del yo personal, sino también su corazón y experimenta y vive sólo en pensamientos —pensamientos que están vinculados al cerebro— tendrá que limitar su devoción a este camino a determinados momentos solemnes de su vida. Pues la vida siempre nos llama y devuelve, una y otra vez, al elemento personal en la Tierra, y cualquiera que viviera solo de pensamientos y sólo usara su cerebro no sería capaz de realizar ninguna actividad ordinaria de la Tierra. Por consiguiente, sólo puede ocuparse de esta manera durante periodos muy cortos; nadie puede utilizar el cerebro exclusivamente por más momentos a la vez. Y en cuanto a sus semejantes, y su relación con ellos, simplemente no se preocuparan por él,  sino que todos le evitaran. Porque lo que más interesa a la gente es la experiencia personal; y esto se suprime. Y las experiencias del corazón, que trabajan tan poderosamente sobre la gente, a estas también renuncia. La consecuencia es que la gente se alejará de él por completo, no tendrán el menor deseo de acercarse a él.

El filósofo Hegel es un místico de este tipo en el verdadero sentido de la palabra. Lo que da en su filosofía expresa la intención de excluir cualquier punto de vista personal y también todas las experiencias del corazón. Se propone ser la pura contemplación en el pensamiento, y podemos por consiguiente tomar a Hegel como un ejemplo eminente de un místico sólo con experiencias cerebrales. Tal hombre nos lleva a las alturas más puras del pensamiento. Mientras que en la vida ordinaria el hombre está acostumbrado a tener pensamientos que están arraigados y basados en el interés personal y en la autoconciencia, estos son los mismos pensamientos que en un místico filosófico de este tipo están prohibidos. Y se excluye también lo que hace de lo espiritual atractivo y deseable, es decir, su interacción con las experiencias del corazón. Él se dedica a la renuncia de lo majestuoso siguiendo el curso de las experiencias del cerebro y solamente éstas. De todo lo que el alma humana puede experimentar, sólo le quedan pensamientos.

Es por ello que tantas personas se quejan de Hegel, no hay nada que recuerde las experiencias del corazón, todo lo que presenta es única y exclusivamente imágenes mentales. La mayoría de las personas sienten que se quedan desoladas y se enfrían, cuando encuentran lo que ellos mismos aman con su corazón, cristalizado en el frío pensamiento. Y la conciencia del yo, en la cual la personalidad está arraigada y por la cual el hombre se mantiene firme en la vida terrenal, —Hegel lo tiene sólo como un pensamiento. Por supuesto que toma en consideración al yo, porque para él es la idea de una experiencia particularmente importante. Esto lo hace. Pero sigue siendo no más que una imagen del pensamiento, para él, la personalidad humana no se dispara con esa cualidad viva y directa que brota de la autoconciencia.

Todavía tenemos otro tipo posible de místico. Sería el místico que excluye a los tres, —la conciencia de la Tierra, las experiencias del corazón y las experiencias cerebrales. Entonces tendríamos la clase D, místicos que aniquilan del alma todas las experiencias de la Tierra. Como pueden imaginar, tal cosa es extraordinariamente difícil de lograr. Para un ocultista, es algo muy natural; en las próximas conferencias profundizaremos en ello. Un ocultista se eleva a los estados donde silencia todo lo que está conectado con el cerebro, así como con el corazón, en la medida en que éstos se componen de fuerzas de la Tierra y en la medida en que hacen uso de la consciencia. Un ocultista práctico que ascienda a los mundos superiores considerará este paso como obvio. Pero en este punto el ocultista comienza a vivir y experimentar en el mundo suprasensible, y durante el tiempo que está aislado de todo lo relacionado con el mundo que rodea al hombre en la Tierra, tiene a su alrededor el mundo superior. El salta de una cosa a la otra. El místico, por el contrario, cierra estas tres experiencias que hacen uso de los instrumentos de la Tierra, no dejando entrar nada que pudiera llenar su conciencia. Él, por supuesto, no entra en la nada, porque mas allá de nuestra conciencia esta como sabemos, el mundo divino espiritual suprasensible. Pero él no entra en este mundo como el ocultista, a quien se revela entonces la palabra tácita y la luz suprasensible; no, el suprime su conciencia, suprime todos los poderes que están en ella y sólo siente al fin, después de suprimir todas estas experiencias humanas, un sentido de estar unido con algo, de estar dentro de algo. Allí comienza para él una experiencia que tiene la impresión, después de la extinción de la conciencia y de todas las experiencias de la Tierra, de un matrimonio con algo que se siente y se percibe en una especie de intoxicación. El místico se une a él en arrebato y éxtasis, pero no puede hacer ninguna comunicación al respecto, porque no se experimenta de manera definida, no tiene impresiones concretas de las que pueda hablar.

Veremos, cuando sigamos hablando más del ocultismo, en qué situación desesperada devendría un hombre que erradicó los tres tipos de experiencia: —experiencias de corazón, cerebro y conciencia. Se convertiría en un místico sometido a la llamada unión mística, pero fue, en el éxtasis, como un hombre dormido, unido a lo Divino en el sueño y sin saber nada de él, sin siquiera tener el sentimiento de que se ha unido con lo divino. Si el místico debe conservar cualquier grado de sentimiento vivo de su unión con lo Divino, debe, de cualquier modo, borrar estas variadas experiencias personales sucesivamente.

Ahora, tenemos un ejemplo de tal místico, una persona que realmente anduvo por este camino y en sus escritos llegó incluso a recomendárselo a otros. En primer lugar, se esforzó enérgicamente en superar la autoconciencia personal, suprimirla y extinguirla por completo. Allí quedaban todavía activos dentro de ella los poderes del corazón y del intelecto. El siguiente paso fue la conquista del poder del entendimiento. Por último, ella superó los poderes del corazón. El hecho de que los poderes del corazón permanecieran en sus largos relatos de la extraordinaria fuerza e intensidad con que experimentó la entrada en el mundo que está más allá de la conciencia. Las tres cosas fueron superadas en este orden; Primero la consciencia, luego las experiencias del cerebro y por último todas las experiencias del corazón.

Es característico que la persona que realizó esta hazaña con notable orden y regularidad fue una mujer. Como ustedes saben, estas cosas deben ser consideradas con bastante objetividad; Y al hablar con teósofos no necesito temer ser mal interpretado cuando digo que este camino es más fácil para una mujer. Pues, como llegaremos a entender también por otras conexiones, es una peculiaridad de la naturaleza de la mujer que le es menos difícil conquistar todas sus experiencias anímicas. La mujer cuya experiencia del misticismo siguió el camino que hemos descrito —extinguiendo y eliminando una tras otra las experiencias relacionadas con el cerebro y el corazón y luego experimentando una unión con el Espíritu Divino como si fuera un matrimonio, como un abrazo— fue Santa Teresa.

Santa Teresa

Si estudiáis la vida de Santa Teresa a la luz de nuestras consideraciones de hoy, estaréis dispuestos a admitir que sólo en casos muy excepcionales puede llegar un místico por este camino. Mucho más usualmente sucederá que las diferentes experiencias del alma no sean vencidas con tanta pureza y poder como en el caso de Santa Teresa, pues sólo se conquistan parcialmente, de modo que una parte de ellas permanece.

Esto nos da, de hecho, tres tipos más de místicos. Tenemos a aquellos que quieren superar todas las experiencias del alma, pero en quienes permanecen sin extinguir las experiencias ligadas al cerebro. Tales místicos son, por regla general, personas que pueden ser descritas como sabias y prácticas en el mejor sentido de la palabra, que conocen su camino en la vida, porque hacen buen uso de su cerebro y que, habiendo suprimido en gran medida lo personal, son en su carácter impersonal recibidos con simpatía por sus semejantes.

Luego hay místicos que también tratan de superar todas sus experiencias del alma, pero sólo tienen un éxito parcial con las del corazón. Marca bien la diferencia entre un místico de este tipo y un místico como San Francisco de Asís. San Francisco de Asís no intentó superar las experiencias del corazón; por el contrario, las conservó en su totalidad, y la consecuencia fue que los conservó en perfecta salud. Eso es lo más grandioso y majestuoso de Francisco de Asís; alargó su corazón hasta cubrir toda su alma. No estoy hablando de místicos de este tipo, que no se esfuerzan por superar las experiencias del corazón. Estoy hablando de místicos que hacen grandes esfuerzos, que luchan con todas sus fuerzas en esta dirección, pero no tienen éxito.

En el caso de estos místicos, no encontramos ese maravilloso tipo de matrimonio con lo suprasensible y lo espiritual que encontramos en Santa Teresa. Cuando un místico se esfuerza por liberarse de todo lo que es personal, humano y terrenal, sin embargo, todavía conserva en forma visible las experiencias relacionadas con el corazón, entonces algo de la naturaleza de las limitaciones humanas interfiere en su esfuerzo. Y en realidad puede ocurrir que este matrimonio, este abrazo de lo Divino espiritual, se vuelva muy parecido a los sentimientos e instintos del amor humano en la vida ordinaria.

Los místicos de este tipo abundan pues por así decirlo, aman a su Dios y su mundo divino de la misma manera que ama el hombre en la vida humana. Miren a través de las historias de los santos y los relatos de monjes y monjas, y encontrarán un gran número de este tipo de místico. Están “enamorados” de la Virgen con una pasión completamente humana. Ella es para ellos un sustituto de una mujer humana. O  se encuentran monjas que están enamoradas de Cristo como su Novio, que tienen para Él todos los sentimientos del amor humano terrenal. Hemos llegado aquí a un capítulo muy interesante desde el punto de vista psicológico, —quizás más interesante que atractivo—, místicos religiosos que se esforzaron por lo que hemos descrito, pero que no pudieron alcanzarlo porque la naturaleza humana los retuvo.

Encontramos místicos —como, por ejemplo, Santa Hildegarda— que tienen impulsos buenos y hermosos pero que también tienen una considerable medida de instinto y deseo terrenales ordinarios, lo que perjudica sus sentimientos y percepciones místicas. Llegan a una experiencia que es muy parecida a una experiencia erótica, entran en una especie de erotismo místico, que encontrarán si estudian la historia de los místicos. Las efusiones de su corazón hablan de la “Novia de su alma”, o de su amor apasionado por el “Esposo Jesús”, y así sucesivamente.

Estamos más dispuestos a soportar a los místicos de este tipo, si han conservado bastante buena parte de la conciencia humana ordinaria, y son capaces, por así decirlo, de apartarse de su personalidad humana y mirar su propia experiencia mística. Pues, al hacer esto y ver que realmente no han ganado la victoria, que todavía tienen algo muy humano en ellos, un rastro de humor e ironía a menudo entrará en su conciencia. Esto da un toque personal a todo el asunto, y no nos desagradan tanto; Incluso comenzamos a sentir un interés simpático por su conquista de las experiencias del corazón. De lo contrario repelen; todo sabe a fingimiento e hipocresía. Pues el místico se propone compensar el fracaso de superar lo que vive en los impulsos e instintos humanos ordinarios de una manera indirecta con el ascetismo.

Si, sin embargo, este rasgo de humor e ironía está presente, si la persona en cuestión tiene momentos en que utiliza su conciencia humana ordinaria, se autoanaliza y se dice la verdad desde el punto de vista humano ordinario, intercalando así sus momentos místicos con momentos en que se dice a sí mismo la pura verdad, entonces podemos sentir cierta simpatía por ellos —como lo hacemos, por ejemplo, cuando estudiamos a una mística como Matilde de Magdeburgo.

Pues esta diferencia entre Matilde de Magdeburgo y los místicos que son como ella en otros aspectos, que mientras ella también manifiesta pasión erótica por lo Divino y Espiritual, y habla de su Amante Divino en los mismos términos que los hombres hablan de amor humano, ella se expresa siempre con cierto toque de humor. Ella no utiliza un lenguaje de altos vuelos, pero habla de tal manera que siempre podemos detectar un rastro de ironía en sus palabras.

La diferencia es muy marcada entre una mística tal como Hildegarda, que tampoco ha logrado superar la conciencia personal humana, y Matilde de Magdeburgo, que se siente apasionadamente movida a llegar al límite de lo Divino, pero que se expresa con honesta veracidad y no llama a aquello que todavía contiene la pasión erótica del corazón por el nombre engañoso de “arrebato religioso”, sino que lo llama claramente “amor religioso”, y habla constantemente de su Amado, su Esposo Divino.

Como pueden ver, hay todo tipo de matices de misticismo! E incluso ahora, no hemos tocado tanto el misticismo griego antiguo que encontraráb descrito en mi libro El cristianismo como hecho místico. Tendremos que hablar de eso más tarde. Una cosa que habrán podido aprender de los tipos de misticismo que hemos estudiado hoy; Es el esfuerzo de todos los místicos de salir de la consciencia personal ordinaria, de eliminar esta conciencia, pero que en realidad, si el hombre no pierde el suelo bajo sus pies, debe surgir otra conciencia. Es de la naturaleza del misticismo llegar a la frontera de lo espiritual, experimentar lo Divino y lo Espiritual como una especie de matrimonio, pero no entrar en el mundo de lo Divino y Espiritual. El místico se despoja de la conciencia que requiere un objeto externo. Su intento es deshacerse por completo de esta conciencia. Lo que el místico quiere es ir más allá de sí mismo. Sin embargo, si un hombre quiere experimentar conscientemente la palabra tácita y la luz no manifestada, debe obviamente experimentarlas en una conciencia nueva y diferente. En otras palabras, si el místico quiere convertirse en ocultista, no debe limitarse a emprender un esfuerzo negativo, sino centrar también su atención en el desarrollo de una conciencia nueva y superior, a saber, la conciencia sin un objeto de conocimiento. Hablaremos mañana sobre esta conciencia superior en la cual el ocultista tiene que entrar.

Traducido por Gracia Muñoz

 

GA130. Buda y Cristo – La Esfera de los Bodhisattvas

Rudolf Steiner – Milán, 21 de septiembre de 1911

English version

En esta conferencia quiero hablar sobre ciertos hechos que pertenecen esencialmente al dominio ético y moral y nos ayudarán a comprender la misión de la ciencia espiritual en nuestro tiempo.

Estamos profundamente convencidos de la gran verdad de la reencarnación, de las vidas terrenales consecutivas, y deberíamos saber que esta repetición tiene su propio propósito en la evolución de la Tierra. A la pregunta: “¿Por qué  reencarnamos?”. La investigación oculta da la respuesta de que nuestras experiencias son diferentes en cada una de las épocas en las que volvemos a nacer en la Tierra. En las encarnaciones inmediatas a la catástrofe atlante, las experiencias del alma humana eran completamente diferentes de las obtenidas en épocas pre-cristianas posteriores así como en nuestro propio tiempo.

Basta con mencionar brevemente que en los tiempos inmediatamente después de la catástrofe atlante, las almas estaban dotadas de una cierta clarividencia elemental proveniente de los cuerpos que entonces habitaban. Esta clarividencia, que una vez fue una facultad natural en el hombre, se fue perdiendo gradualmente, principalmente como resultado de las condiciones culturales imperantes en la época greco-romana. Desde entonces, el hombre se ha desarrollado de tal manera que ha logrado un gran progreso en el plano físico y durante el curso de la presente época post-atlante irá recuperando gradualmente la clarividencia.

Estamos viviendo en la quinta época cultural post-Atlante; la primera época cultural se denomina la Antigua India, la segunda la antigua Persia, la tercera la Babilonia-caldea y la cuarta la Greco-romana; a nuestra quinta época cultural le seguirán la sexta y la séptima. Después otra gran catástrofe caerá sobre la Tierra y la Humanidad, como ocurrió hacia el final de la época Atlante.

La investigación oculta es capaz de indicar la tendencia característica de la evolución humana en cada una de estas épocas de la civilización post-atlante –incluyendo la quinta, sexta y séptima–. La característica esencial de nuestra presente quinta época es el desarrollo de la inteligencia, de la razón. La característica principal de la sexta época será el desarrollo  de un sentimiento muy definido en las almas humanas,  con respecto a lo que es moral y lo que es inmoral. Delicados sentimientos de simpatía se despertarán por hechos amables y compasivos y sentimientos de antipatía por acciones maliciosas. Ningún ser humano que vive en la actualidad puede tener la menor idea de la intensidad de estos sentimientos.

La sexta época será seguida por la séptima, donde se profundizará aún más la vida moral. Mientras que en la sexta época el hombre sentirá placer ante las acciones buenas y nobles, en la séptima época el resultado natural de tal placer será el impulso moral , es decir, habrá una firme resolución de hacer lo que es moral. Hay una gran diferencia entre sentir placer ante una acción moral y el ejecutarla. Por lo tanto, podemos decir: nuestra época es la época del intelectualismo; la característica esencial de la época siguiente será el placer estético en el bien y el disgusto estético ante el mal; y la séptima se caracterizara por una vida moral activa.

En la actualidad sólo las simientes de lo que pasará a formar parte de la Humanidad en épocas futuras están contenidas en el alma humana, y se puede decir que todas estas aptitudes o predisposiciones en el hombre –aptitudes intelectuales, predisposiciones que conducen a los sentimientos de simpatía o antipatía que despiertan ciertas acciones, e impulsos morales– todo esto se relaciona con los mundos superiores. Cada acción moral tiene una relación clara con los mundos superiores. Nuestras aptitudes intelectuales tienen una conexión suprasensible con el plano astral. Nuestras simpatías y antipatías para el bien o el mal están conectadas con la esfera del Devacán inferior; y el dominio de los impulsos morales en el alma está conectado con el Devacán superior. Por lo tanto, también podemos decir: en nuestra época actual son principalmente  las fuerzas del mundo astral  las que penetran e ingresan  con vigor en el alma humana; en la sexta época serán las fuerzas de  Devacán inferior las que penetrarán más profundamente en el alma; y en la séptima, las fuerzas del Devacán superior actuarán con especial fuerza en la Humanidad.

A partir de esto, es comprensible que en la cuarta época post-atlante previa (greco-romana) fueran las fuerzas del plano físico las que ejercieron la influencia más fuerte en el alma del hombre. Es por ello que la cultura griega fue capaz de producir ese tipo de esculturas maravillosas, a través de las cuales se le otorgó a la forma humana tan magnífica expresión en el plano físico. Por lo tanto, las condiciones en aquella época eran especialmente adecuadas para que los hombres experimentaran al Cristo en el plano físico dentro de un cuerpo físico. En nuestra quinta época, que durará hasta el cuarto milenio, las almas se volverán gradualmente capaces –a partir del siglo XX en adelante– de experimentar al Ser de Cristo en una forma etérea en el plano astral, al igual que en la cuarta época el Cristo fue visible en el plano físico dentro de una forma física.

Con el fin de comprender la naturaleza del desarrollo de la sexta época cultural, es bueno considerar lo que serán las cualidades características del alma en futuras encarnaciones. Hoy en día, en nuestra época intelectual, la intelectualidad y la moralidad conforman esferas  prácticamente separadas en la vida del alma. Hoy en día es factible que un hombre sea muy inteligente y al mismo tiempo inmoral, o viceversa –ser profundamente moral y cualquier cosa menos inteligente–.

En la cuarta época, la futura yuxtaposición de la moralidad y la intelectualidad fue proféticamente prevista por un pueblo, a saber, el hebreo. Ellos se esforzaron por lograr la armonía artificial entre la moralidad y la intelectualidad, mientras que entre los griegos tal armonía era más una cuestión natural, por supuesto. Hoy en día podemos aprender de la Crónica Akáshica cómo los líderes del antiguo pueblo hebreo se esforzaron por establecer esta armonía entre la intelectualidad y la moral. Ellos portaban símbolos consigo, de los cuales el resto no tenía tan profundo entendimiento, en los que concentraban la mirada para volverse receptivos a sus influencias, así podían establecer una cierta armonía entre lo que era bueno en un sentido moral y lo que era conveniente. Los sacerdotes del antiguo pueblo hebreo usaban estos símbolos sobre su vestimenta. El símbolo de la moralidad fue llamado Urim, el símbolo de la sabiduría, Tumim.

[ De acuerdo con la nota al pie en el texto alemán de esta conferencia, Urim = Glanz (Resplandor o Lustre) y Tumim = Wahrheit (Verdad). La mayoría de los libros en inglés de referencia dan “luces” y “perfecciones”, como las interpretaciones, al tiempo que reconoce la incertidumbre. La Septuaginta los traduce como “manifestación” y “verdad”. No hay unanimidad en cuanto a si los objetos en cuestión se pueden identificar de forma fiable, pero las referencias bíblicas sugieren que eran piedras preciosas. Algunos estudiosos suponen que eran las doce piedras del pectoral del Sumo Sacerdote. Lo que parece ser cierto es que en estos objetos fueron grabados los nombres de las doce tribus, y que el sumo sacerdote las utilizaba como un oráculo con el fin de determinar la voluntad de Dios. (Véase entre otras referencias bíblicas: Éxodo 28, 9-30 ; Levítico 8, 8 .) Robertson Smith escribió en el Antiguo Testamento en la Iglesia judía: “En la antigüedad, el oráculo sacerdotal de Urim y Tumim era muy sagrado; en I Sam. XIV: 41 . el texto verdadero, ya que todavía se puede restaurar desde la LXX, Saul hace rezar, si la maldad sea en mí o Jonathan, dar Urim; pero si es en Israel, dar Tumim. Este lote sagrado estaba conectado con el efod, que en el tiempo de los jueces era algo muy parecido a un ídolo “. Véase en la traducción Moffatt de la Biblia I Sam. xiv. 18-43 . – Nota de DSO y MK ]

Si un sacerdote hebreo quería descubrir si una determinada acción era a la vez buena y sabia, se volvía receptivo a las fuerzas del Urim y Tumim; el resultado era la inducción de una cierta armonía entre la moralidad y la intelectualidad. Efectos mágicos se producían por medio de estos símbolos y de este modo se establecía un vínculo mágico con el mundo espiritual.

urim-y-tumim

Nuestra tarea consiste ahora en lograr en futuras encarnaciones, a través del desarrollo anímico interior, el sentido que en épocas anteriores se producía por medio de estos símbolos.

Pensemos una vez más acerca de  las fases de la evolución que van a través del quinto, sexto y séptimo periodo cultural post-atlante, con el fin de comprender cómo la intelectualidad, la estética y la moral se expresarán en la vida anímica de los hombres.

Mientras que en la presente quinta época, la intelectualidad puede permanecer intacta incluso si no se siente placer ante las acciones morales, en la sexta época será bastante diferente. En la sexta época, es decir, partiendo del el tercer milenio en adelante, la inmoralidad tendrá un efecto paralizante sobre la intelectualidad. Las facultades mentales de un hombre que es intelectual y, al mismo tiempo inmoral sin duda se deteriorarán y esta condición se hará más y más pronunciada en la evolución futura de la Humanidad. Un hombre que no tiene moral será despojado de su poder intelectual pues esto dependerá enteramente de sus acciones morales; y en la séptima época, la inteligencia sin moral será inexistente.

En este punto correspondería tener en cuenta la naturaleza de las fuerzas morales en las almas individuales en sus encarnaciones actuales. ¿Cómo es posible que en nuestra fase de la evolución un ser humano puede llegar a ser inmoral?. Se debe a que en sus sucesivas encarnaciones, el hombre ha descendido más y más profundamente en el mundo físico y por lo tanto, se ha visto impulsado cada vez en más hacia el mundo de los sentidos.

Tanto más intensamente actúen las fuerzas correspondientes a la fase descendente de la evolución sobre un alma, tanto más fuerte será la tendencia a ser inmoral. Este hecho es confirmado por un hallazgo muy interesante de la investigación oculta. Es sabido que cuando un hombre pasa por el umbral de la muerte, deja a un lado sus cuerpos  físico y etérico y por un breve tiempo, tiene una visión retrospectiva de su vida pasada en la tierra. Sigue una especie de sueño y después de unos meses, o quizás años, se despierta en el plano astral, en el Kamaloka. Luego continúa  la vida en el Kamaloka,  en donde se vivencia de manera inversa la vida terrenal, tres veces más velozmente.

Al comienzo de la vida en el Kamaloca, a cada individuo le sobreviene una experiencia muy significativa. En el caso de la mayoría de los europeos o, en general, de los hombres que pertenecen a la civilización moderna, esta experiencia se muestra de la siguiente forma. Al comienzo de la vida en el Kamaloka, una individualidad espiritual nos muestra todo lo que hemos hecho por motivos egoístas en la última vida; nos muestra un tipo de registro de todas nuestras transgresiones. Cuanto más concretamente se lleguen a imaginar esta experiencia, mejor. Al comienzo del período del Kamaloka, en realidad es como si una figura se nos  presentara con el registro de nuestra vida física. El hecho importante –para lo cual, naturalmente, no se puede ofrecer ninguna prueba, puesto que sólo puede ser confirmado por la experiencia oculta– es que la mayoría de los hombres que pertenecen a la civilización europea reconocen a Moisés en esta figura. Este hecho se ha conocido siempre en la investigación Rosacruz desde la Edad Media y en los últimos años ha sido confirmado por investigaciones de un carácter muy sutil.

Se puede deducir de esto que al principio de su vida en el Kamaloka, el hombre siente una gran responsabilidad hacia las potencias pre-cristianas por haberse permitido caer, y es un hecho real en la vida oculta que es la individualidad de Moisés la que exige el ajuste de cuentas por los errores cometidos en nuestro tiempo.

Los potencias y las fuerzas que elevan al hombre nuevamente hacia el mundo espiritual, se dividen en dos categorías: las que impulsan al hombre hacia el camino de la sabiduría, y aquellas que lo llevan por el camino de la moral. Las fuerzas a las que se debe principalmente el progreso intelectual proceden del impulso brindado por una gran individualidad de la cuarta época post-atlante, que es conocido por todos como el Gautama Buda. Es un notable descubrimiento de la investigación espiritual que los pensamientos más penetrantes, más significativos que fueron  concebidos en nuestra época actual, hayan procedido de Gautama Buda. Esto es tanto más notable por cuanto hasta los días de Schopenhauer –Por lo tanto, no hace mucho tiempo– el nombre de Gautama Buda era casi desconocido en Occidente. Esto es muy comprensible, ya que cuando Gautama Buda nació como el hijo del rey Suddhodana, se elevó de Bodhisattva a Buda, y llegar a ser un Buda significa que la individualidad en mención no encarnará de nuevo en la Tierra en un cuerpo físico.

El Bodhisattva que se convirtió en Buda cinco o seis siglos antes del comienzo de la era cristiana, no ha encarnado más debido a  que ya no puede encarnar en un cuerpo físico.Pero en su lugar, logra que sus fuerzas desciendan desde los mundos superiores, desde los mundos suprasensibles, e inspira a todos los portadores de la cultura que aún no están permeados por el Impulso de Cristo. La conciencia de esta verdad se demostró en una hermosa leyenda escrita por Juan de Damasco en el siglo VIII y fue bien conocida en toda Europa en la Edad Media. Es la leyenda de Barlaam y Josafat, que relata cómo el que se había convertido en el sucesor de Buda (Josafat es una variación fonética de ‘Bodhisattva’) recibió las enseñanzas de Barlaam sobre el Impulso de Cristo. La leyenda, que fue posteriormente olvidada, nos dice que el Bodhisattva que sucedió a Buda Gautama fue instruido por Barlaam y que su alma fue encendida por el impulso cristiano. Este es el segundo impulso que, además del de Buda, continúa trabajando en la evolución de la Humanidad. Es el Impulso de Cristo y está conectado con el futuro ascenso hacia la Moralidad de la Humanidad. Aunque la enseñanza de Buda es en sentido particular  una  enseñanza moral, el Impulso de Cristo no es una enseñanza, sino un poder real que actúa como tal y que, en grado creciente, impregna a la humanidad de fuerza moral. [ I Cor IV, 20 . ]

En la cuarta época post-atlante,  el Ser de Cristo  que desciende desde las alturas cósmicas tenía primero que aparecer en un cuerpo físico. En nuestra quinta época, la intensa consolidación de las fuerzas intelectuales hará posible que el hombre contemple al Cristo como una figura etérea. Esto tiene su inicio  incluso en nuestro siglo. A partir de los años treinta a los años cuarenta del siglo XX en adelante, van a surgir personas que se habrán desarrollado de un modo tal que serán capaces de ver la forma etérica de Cristo, así como en la época de Jesús de Nazaret pudieron ver al Cristo físico. Y durante los próximos tres mil años, el número de personas capaces de contemplar al Cristo etérico aumentará constantemente, hasta que en unos tres mil años, contando desde el momento presente, habrá un número suficiente de seres humanos en la Tierra que no necesitarán evangelios u otros registros, porque tendrán la visión real del Cristo dentro de su propia alma.

luz_do_mundo.jpg

Por lo tanto, debemos entender claramente que en la cuarta época post-Atlante los hombres sólo fueron capaces de contemplar al Cristo físico; consecuentemente, hubo de habitar en un cuerpo físico. En nuestra propia época y en el tercer milenio, la humanidad se tornará gradualmente capaz de contemplar al Cristo etérico. Nunca más regresará en un cuerpo físico.

Si tenemos en cuenta el hecho de que cuando un hombre de la época actual logra unirse cada vez más profundamente con el Impulso de Cristo, pasa al Kamaloca y ve llamar su atención por una figura que personifica una fuerza moral –por Moisés– entenderemos cómo puede llevarse a cabo una transformación de la figura de Moisés. Porque ¿qué es lo que Moisés nos muestra cuando nos confronta con el registro de nuestros pecados y transgresiones?. Nos muestra lo que se interpone en el deber de nuestro karma. Para un alma de nuestra época es de gran importancia que, a través de la inspiración del Buda, sea comprendida  la doctrina del karma, puesto que la realidad del trabajo del karma después de la muerte se nos revela por la figura del Antiguo Testamento de Moisés.

A medida que las influencias del Cristo suprasensible impregnan las almas de los hombres en una medida cada vez mayor, la figura de Moisés se transforma después de la muerte en la de Cristo Jesús. Esto significa que nuestro karma está vinculado con Cristo, que Cristo se une con nuestro karma.

Es interesante cobrar la noción de que en las enseñanzas de Buda, el karma es una cuestión abstracta, que tiene un carácter impersonal. En las futuras encarnaciones de los hombres, como Cristo entra en conexión cada vez más estrecha con el karma, éste adquirirá la calidad de existencialidad, de vida potencial.

Nuestras primeras etapas de la evolución, la vida en el pasado, pueden estar relacionadas con las palabras: Ex Deo Nascimur. Si dirigimos nuestro desarrollo de tal manera que después de la muerte, en lugar de Moisés encontramos a quien se unificará con nuestro karma, a Cristo, esto queda expresado en el Cristianismo Rosacruz –que existe desde el siglo XIII– por medio de las palabras: In Christo Morimur .

Del mismo modo que el grado de Buda sólo se puede alcanzar en el plano físico, la calificación para el encuentro con Cristo en la muerte, puede ser adquirida por el alma humana sólo en el plano físico. Un Buda es primero un Bodhisattva, pero se eleva al rango de Buda durante una encarnación física y entonces ya no le es necesario volver a la Tierra. La comprensión de Cristo, en el sentido que acabamos de explicar, se puede adquirir sólo en el plano físico. Por lo tanto, durante los próximos tres mil años  los hombres tendrán que adquirir en el mundo físico el poder de contemplar al Cristo suprasensible, y es la misión del Movimiento Antroposófico crear, en primer lugar, las condiciones para lograr que la comprensión de Cristo sea posible en el plano físico, para después adquirir la capacidad de contemplarle.

En la época en la que Cristo trabaja en el mundo de los hombres como el Cristo Etérico, no importa si estamos viviendo en un cuerpo físico o nos hallamos entre la muerte y un nuevo nacimiento, si en el plano físico hemos adquirido el poder para verle. Supongamos, por ejemplo, que a causa de su muerte un hombre no tuvo en principio la oportunidad de contemplar a Cristo en su forma etérica actual. No obstante, si durante su vida en el mundo físico tal hombre había adquirido el conocimiento necesario, la visión del Cristo será posible para él entre la muerte y el nuevo nacimiento. Un hombre que se mantiene apartado de la vida espiritual y no adquiere la comprensión de Cristo, permanecerá sin tal conocimiento hasta que pueda adquirirlo en su próxima encarnación.

Lo que se acaba de decir pretende indicar que a medida que la Humanidad vaya pasando por  la Quinta, Sexta y Séptima Épocas de la Civilización, el Impulso de Cristo va a ganar cada vez más peso en la Tierra. Habéis oído que en la Sexta Época, la intelectualidad se verá perjudicada por la inmoralidad. El otro aspecto es que un hombre que ha paralizado su facultad intelectual como resultado de la inmoralidad debe volverse a Cristo con  la mayor de sus fuerzas, con el fin de que Cristo lo pueda conducir a la moral e impregnarlo con ella.

Lo que he dicho, ha sido investigado de cerca sobre todo por los Rosacruces desde el siglo XIII, pero es una verdad que es conocida por muchos ocultistas en todo momento.

Si se llegara a afirmar que podría haber una segunda aparición de Cristo en la Tierra en un cuerpo físico, de acuerdo con el ocultismo sería equivalente a decir que una balanza funcionaría  de manera más eficiente si se la apoya sobre dos puntos en lugar de en uno. En verdad, los tres años de duración de la vida de Cristo en la Tierra en el cuerpo de Jesús de Nazaret, constituyen el punto de apoyo de la evolución de la Tierra; y así como no puede haber más que sólo un punto en el que está fijado el fiel de una balanza, solamente  puede haber un único punto de apoyo de la evolución de la Tierra.

cristo-redentor

La enseñanza del desarrollo moral no es lo mismo que el impulso para su desarrollo. Antes del Evento del Gólgota, el Bodhisattva que sería el sucesor de Buda estaba presente en la Tierra con el fin de prepararse para ese evento y brindar sus enseñanzas a los que le rodeaban. Él encarnó en la personalidad de Yeshu ben Pandira [Ver Yeshu ben Pandira , dos conferencias dadas por Rudolf Steiner en Leipzig, el 4 y 5 de noviembre de 1911, y las referencias en su posterior ciclo sobre  El Evangelio de San Mateo], un siglo antes el nacimiento de Jesús de Nazaret. Por lo tanto hay que distinguir entre el Yeshu ben Pandira, encarnación del Bodhisattva que es el sucesor de Gautama Buda, y la encarnación de Jesús de Nazaret al comienzo de nuestra era, que durante tres años de su vida fue impregnado por el Ser Cósmico que llamamos el Cristo.

El Bodhisattva que encarnó en Yeshu ben Pandira y también en otras personalidades, volverá una y otra vez, hasta que en unos tres mil años a partir de ahora, alcanzará el grado de Buda y atravesará su encarnación final como el Maitreya Buda. La individualidad de Cristo que moró en la Tierra en el cuerpo de Jesús de Nazaret durante tres años ya no volverá a tomar  un cuerpo físico; en la quinta época post-atlante reaparecerá en un cuerpo etérico, en la sexta época en un cuerpo astral, y en la séptima lo hará a modo de un poderoso Yo cósmico que representará el gran Alma–Grupo de la Humanidad.

Cuando un ser humano muere, sus cuerpos físico, etérico y astral se desprenden de él y su Yo pasa a la siguiente encarnación. Sucede exactamente lo mismo con el planeta Tierra. Lo que es físico en nuestra Tierra decaerá a finales del período  terrestre, y las almas humanas en su totalidad pasaran a reubicarse en la condición de Júpiter, la próxima manifestación  planetaria de la Tierra. Y al igual que en el caso de un ser humano individual, su Yo es el centro de su evolución posterior,  el conjunto de la humanidad futura conformará el Yo de Cristo en los cuerpos astrales y etéricos de los hombres, y pasará a ser parte de la vida existencial de Júpiter. Por lo tanto, podemos ver cómo a partir de hombre físico en la Tierra, el Cristo evoluciona gradualmente desde Cristo etérico, luego como Cristo astral hasta llegar a ser finalmente el Cristo-Yo, siendo éste el Espíritu de la Tierra que luego se irá elevando a etapas más altas, junto con toda la Humanidad.

¿Qué es lo que hacemos  cuando enseñamos la ciencia espiritual?. Estamos enseñando lo que la sabiduría oriental proclamaba tan claramente, cuando el Bodhisattva que entonces fuera  el hijo del rey Suddhodana, alcanzó el grado de  Buda. En esas enseñanzas orientales se expresó la idea de lo que sería la tarea del próximo Bodhisattva –que con el tiempo se convertirá en un Buda– el divulgar por la Tierra el conocimiento que revelaría a Cristo a los hombres  en su verdadera luz. Así, el Bodhisattva que encarnó en Yeshu ben Pandira y demás, se convirtió en el Gran Maestro del Impulso de Cristo. Esto se indica muy claramente en la leyenda de Barlaam y Josafat, que cuenta cómo Josafat (es decir, el Bodhisattva) es instruido por Barlaam, el maestro cristiano. Las enseñanzas ocultas orientales llaman a este Bodhisattva el “Portador de lo Bueno” –Maitreya Buda–. Y sabemos gracias a  las investigaciones ocultas que en este Buda Maitreya está presente la concepción del poder de la Palabra en un grado que los hombres de la actualidad no pueden imaginar todavía. Hoy en día es posible gracias a una mayor percepción clarividente del proceso de evolución mundo descubrir cómo el Maitreya Buda enseñará al cabo de tres mil años. Gran parte de su enseñanza también puede expresarse en formas simbólicas. Pero hoy –debido a que la Humanidad no está lo suficientemente madura– todavía no le es posible pronunciar palabras como las que surgirán de los labios del Maitreya Buda.

En la trayectoria del óctuple sendero, el Buda Gautama brindó las grandes enseñanzas espirituales sobre el correcto hablar, el correcto pensar, el correcto actuar y así sucesivamente. Las palabras pronunciadas por el Buda Maitreya contendrán un poder mágico que se convertirán en impulsos morales en los hombres que las escuchen. Y si debería haber un  Evangelio revelador  del Buda Maitreya, el escritor tendría que usar unas palabras que difieren de las utilizadas por Cristo en el Evangelio de San Juan: “Y la Palabra se hizo carne”. El evangelista del Buda Maitreya tendría que declarar: “Y la carne fue hecha Palabra”. Las declaraciones del Maitreya Buda se impregnarán de una manera milagrosa con el poder de Cristo. Investigaciones ocultas nos muestran hoy en día que en cierto modo,  incluso la vida externa del Buda Maitreya será un reflejo de la vida de Cristo.

En los tiempos antiguos, cuando una gran Individualidad aparecía y debía convertirse en un Maestro de la humanidad, los signos que indicaban esto se mostraban en la temprana juventud del niño en cuestión, en talentos y cualidades especiales del alma. Sin embargo, existe un tipo diferente de desarrollo en el curso del cual se hace evidente un cambio completo en la personalidad en un cierto punto de su vida. Sucede así que cuando este ser humano ha llegado a una cierta edad, su Yo se libera de sus envolturas corporales y un Yo diferente ingresa en su cuerpo. El mejor ejemplo de esto es el del mismo Jesús, quien en su trigésimo año de vida cedió su cuerpo a la individualidad de Cristo. Todas las encarnaciones del Bodhisattva que se convertirá en el Buda Maitreya  indican  que su vida semejará a la de Cristo en este sentido.

En ninguna de las encarnaciones del Bodhisattva se sabrá, ya sea en su infancia o en su juventud, que se convertirá en un Bodhisattva. Cada vez que un Bodhisattva se convierte en Buda existe evidencia de que a la edad de 30 o 31, otra individualidad toma posesión de su cuerpo. El Bodhisattva nunca se revelará a sí mismo como tal en su primera juventud, pero en su trigésimo o trigésimo primer año de vida manifestará cualidades muy diferentes, porque otro Ser tomara posesión de su cuerpo. Individualidades que tomaron posesión de la personalidad de un ser humano de esta manera y no atravesaron por una niñez son, por ejemplo, las individualidades como Moisés, Abraham, Ezequiel.

Lo mismo sucederá en nuestro siglo presente en el caso del Bodhisattva que más adelante, al cabo de tres mil años, se convertirá en el Maitreya Buda. Sería diletantismo oculto afirmar que este Ser será reconocible en sus primeros años como Bodhisattva. Es entre los 30-31 años donde se revelará a sí mismo a través de su propio poder, sin tener que ser proclamado por otros. Él  convencerá  al mundo a través de su propio poder y  éste será el modo de reconocer que, si el Bodhisattva fuese anunciado en algunos sectores o pretendiera revelarse a sí mismo por medio un ser humano de menos de treinta años de edad, ese mismo hecho sería una prueba de la falsedad de tales declaraciones. Con frecuencia se han hecho afirmaciones de este tipo. Por ejemplo, en el siglo XVII un determinado individuo se proclamó como la encarnación del Mesías, de Cristo. Su nombre era Sabbati Zewi y representantes de toda Europa, desde España, Italia y Francia, peregrinaron a Esmirna para conocerle.

Es cierto que en nuestro tiempo se ha arraigado una falta de inclinación por reconocer el genio en los seres humanos. Pero por otro lado, dado que la pereza mental es muy prevalente, se genera el resultado de que las personas están más que dispuestas a reconocer a un individuo como un gran alma por el mero peso de la autoridad. Es importante para la Antroposofía que se presente de una manera tal que se base en el menor grado posible sobre la creencia en la autoridad.

Mucho de lo que hoy he dicho solo puede ser justificado por medio de la investigación oculta. Sin embargo, yo ruego que no se otorgue crédito a estas cosas sólo porque yo las diga, sino para ponerlas a prueba por medio de todo lo conocido  a través de  la historia –sobre todo por lo que se puede aprender desde la propia experiencia– y estoy absolutamente seguro de que cuanto más cerca lo examinen, más fácilmente encontraran la confirmación. En esta era de intelectualismo, no apelo a la creencia en la autoridad, sino a la capacidad de examinar inteligentemente. El Bodhisattva del siglo XX no dependerá de ningún heraldo que le anuncie como el Maitreya Buda, sino será el poder de sus propias palabras; el permanecerá, por sus propios pies en el mundo.

Lo que se ha dicho en esta conferencia puede quizás resumirse de la siguiente manera.

En nuestro período de evolución, están trabajando dos corrientes de vida espiritual; una de ellas es la corriente de la Sabiduría, o la corriente de Buda, que contiene la enseñanza más sublime de la sabiduría, la bondad del corazón y de la paz en la Tierra. Para habilitar esta enseñanza del Buda e impregnar el corazón de todos los hombres, es indispensable el Impulso de Cristo. La segunda corriente es la corriente del propio Cristo que conducirá a la Humanidad desde la intelectualidad, por medio del sentir y el contemplar estético, hasta lo moral.

Y el más grande Maestro del Impulso de Cristo será en todas las épocas el sucesor de ese Bodhisattva que encarna una y otra vez y que, en tres mil años a partir de ahora, se convertirá en el Maitreya Buda. Pues la declaración contenida en las crónicas orientales es cierta: que exactamente cinco mil años después de que el Gautama Buda alcanzara la iluminación bajo el árbol Bodhi, el Maitreya Buda encarnará en la Tierra por última vez.

Como tal, la sucesión de los Bodhisattvas y Budas no tiene relación con el Ser Cósmico que llamamos Cristo; fue un Bodhisattva –no el Cristo– el que encarnó en el cuerpo de Yeshu ben Pandira. Cristo encarnó en un cuerpo físico una vez y sólo una vez por un período de tres años. El Bodhisattva aparece en cada siglo hasta alcanzar el grado de Maitreya Buda.

La misión de la Antroposofía es llegar a ser una síntesis de las religiones. Podemos concebir una forma de religión que esté  comprendida en el Budismo, otra forma dentro del Cristianismo, y en la medida en que la evolución avance, tanto más estrecha será la unión entre las diferentes religiones, de la misma forma en que el Buda y Cristo  están unidos en nuestros corazones.

Esta visión por sobre la evolución espiritual de la Humanidad nos permite además tomar consciencia acerca de la necesidad del impulso de la Antroposofía, como una preparación para comprender el progreso de la cultura y de los sucesos en el gran proceso de la evolución.

Traducido por Gracia Muñoz y revisado por Diego Milillo.

El Misterio de Gólgota

Conferencia del Dr. Rudolf Steiner. Dada en Colonia el 2 de diciembre de 1906.

[A partir de notas abreviadas sin revisar por el conferenciante]

English version.

El misterio del Gólgota es uno de los secretos más profundos de la evolución del mundo. A fin de comprenderlo, debemos arrojar luz sobre la sabiduría oculta de hace miles de años, en un remoto pasado del desarrollo del mundo. No es un argumento convincente estar en contra de un conocimiento más penetrante del Misterio del Gólgota diciendo que la vida y la obra de Jesucristo deben ser accesibles a la mente más simple. De hecho este es el caso. Pero una comprensión que abarque por completo el evento más grande de la Tierra debe ser extraída de las profundidades de la sabiduría de los Misterios.

En esta conferencia vamos a penetrar en las profundidades de la sabiduría de los Misterios con el fin de entender cómo pudo tener lugar un evento como el Misterio del Gólgota. A este respecto hay que tener en cuenta que con la aparición de Jesucristo sobre la Tierra se produjo algo que dividió a la humanidad en dos partes. Podemos entenderlo mejor buscando una respuesta a la pregunta: ¿Quién fue Jesucristo?

Para el ocultista esta pregunta es doble: Pues hay que distinguir entre la personalidad que vivía en ese momento en Palestina y llegó a la edad de treinta años, y qué fue de él después. Cuando alcanzó los 30 años, Jesús se convirtió en Cristo.

En el caso de la gente común, sólo porciones insignificantes del cuerpo astral, del cuerpo etérico y del cuerpo físico se transforman en Manas, Buddhi y Atma, o en Yo Espiritual, Espíritu de Vida y Hombre Espíritu. Jesús de Nazaret era un Iniciado de tercer grado, y sus cuerpos estaban, por tanto, en un estado de alta purificación.

Cuando un Iniciado ha llegado a la purificación de sus tres cuerpos adquiere, en un determinado momento de su vida, la capacidad de sacrificarse. A la edad de 30 años, el Yo de Jesús dejó sus tres cuerpos y paso al mundo astral, por lo que los tres cuerpos santificados se quedaron en la Tierra, vacíos de su Yo, de tal forma que se creó un espacio para una individualidad superior. Cuando cumplió 30 años, el Yo de Jesús de Nazaret hizo el gran sacrificio de poner sus cuerpos purificados a disposición de la individualidad de Cristo. Cristo encarnó estos cuerpos. Es a partir de ese momento que hablamos de Cristo-Jesús, que vivió sobre la Tierra durante tres años y realizó todas sus grandes obras en el cuerpo de Jesús.

Con el fin de comprender el verdadero ser de Cristo tenemos que ir muy atrás en la historia del desarrollo de la Tierra y de la humanidad. Antes de que nuestro planeta actual se convirtiese en la Tierra, fue la Antigua Luna;  y la presente luna es sólo un fragmento de aquella Antigua Luna. Antes de que la Tierra fuese la Antigua Luna, fue el Antiguo Sol; y en una etapa aún más lejana fue Antiguo Saturno. Debemos tener en cuenta que miles de millones de años atrás existía en el espacio cósmico un cuerpo celeste, Saturno. También los planetas se desarrollan a través de diferentes encarnaciones: antes de que la Tierra fuese la TIERRA, existió como Antiguo Saturno, el Antiguo Sol y la Antigua Luna.

Ahora traten de situarse en el Antiguo Sol. Allí, los llamados Espíritus de Fuego tenían el mismo nivel que los seres humanos tienen ahora sobre la Tierra. Por supuesto, ellos no tenían la misma apariencia, no se parecían a los hombres de hoy en día; estas altas individualidades pasaron por la etapa humana en el Antiguo Sol en unas condiciones que eran muy diferentes a las de la actual condición humana. También, en la Antigua Luna, una gran cantidad de seres pasaron por la etapa de la humanidad, y después descendieron a la Tierra como seres superiores, como Pitris lunares o espíritus lunares, que habían llegado a una etapa superior a la del hombre sobre la Tierra. En el esoterismo cristiano se les llama Angeloi = Ángeles. Sólo sobre la Tierra el ser humano se ha hecho HOMBRE. Los Pitris Lunares son seres de un grado más alto que el hombre, y por encima de ellos están los Espíritus de Fuego, que son de un grado más alto que los Pitris lunares. Los Espíritus de Fuego han alcanzado un alto grado de desarrollo.

Ahora volvamos a la Tierra, a la raza Lemuriana que estaba situada en un continente entre la actual Asia, África y Australia. Allí, el hombre tomó su forma actual a través del hecho de que sobre la Tierra vivían seres altamente desarrollados, seres físicos, más evolucionados que los animales actuales pero menos desarrollados que el hombre actual. Aquellos seres físicos formaban una especie de concha, una especie de vivienda y habrían sido condenados a la decadencia si seres superiores no los hubieran fecundado. Sólo en aquel momento las almas humanas entraron en los cuerpos humanos físicos y comenzaron a crear la forma posterior del cuerpo humano. En el pasado, el alma humana era una parte integral de los seres espirituales superiores. Los cascarones físicos de los cuerpos humanos estaban sobre la Tierra, y hacia ellos fluían las almas de los seres superiores que venían de arriba, de los mundos espirituales. En el mundo espiritual las almas estaban conectadas como gotas de agua en un mar, que luego se vertía en una multitud de vasos.

Los seres que vertieron las almas desde arriba eran los que habían pasado por su etapa humana en la Luna, los Espíritus Lunares, cuya etapa de desarrollo estaba en un grado más alto que la del hombre, lo que les permitió verter una parte de su ser en la humanidad, permitir el desarrollo posterior y así pudo el hombre transformar progresivamente su organismo. Pudo erguirse por encima de la Tierra y mantenerse en pie, aprendió a caminar, a hablar y llegar a ser independiente.

Había una cierta relación entre todas estas almas porque procedían de un coro espiritual común. Todos los que habían recibido una gota del mismo ser, llegarían a parecerse mucho entre sí. Miembros, de la misma tribu tenían aquellas almas afines, después fueron los miembros de una raza o nación, por ejemplo, el pueblo egipcio o el pueblo judío. Tenían almas que procedían de una fuente común. De los Espíritus Lunares el hombre recibió el Yo Espiritual y esto le permitió convertirse en un ser independiente, un Yo.

Sin embargo, había algo que el hombre no podía obtener de los espíritus Lunares, sólo podía serle donado por un Ser todavía más elevado, común a todos los hombres, que ya hubiera completado su humanidad sobre el Antiguo Sol: un Espíritu de Fuego. Muchos Espíritus de Fuego se habían desarrollado en el Antiguo Sol y ejercieron su influencia sobre la Tierra, pues eran excelsos Espíritus. Uno de los Espíritus de Fuego fue llamado a derramar su Ser al conjunto de la Humanidad. Un Espíritu que perteneciera a toda la Tierra fue capaz de verter sobre la totalidad de la Humanidad y en cada una de sus partes el elemento del Sol o Espíritu de Fuego, el Buddhi o Espíritu de Vida. Pero en la Lemuria y en la época Atlante los seres humanos no estaban lo suficientemente maduros para recibir esto desde el Espíritu del Sol.

Cuando leemos la Crónica del Akasha (Ver el libro de Rudolf Steiner «La Crónica del Akasha») nos encontramos con que algo muy extraño ocurrió en aquel momento: Los seres humanos estaban constituidos de cuerpo físico, cuerpo etérico, cuerpo astral y un Yo Espiritual, pero este habitaba en ellos de una forma muy débil. El Buddhi o Espíritu de Vida se elevaba por encima de todo ser humano –así era percibido en los espacios del Akasha. En el espacio astral cada ser humano estaba rodeado por el Buddhi, pero quedaba fuera ya que no estaba lo suficientemente fuerte como para entrar en el hombre. Este Buddhi era parte del gran Espíritu de Fuego que había derramado sus gotas en los seres humanos, pero estas gotas no pudieron entrar en los seres humanos.

Fueron las obras de Cristo en la Tierra las que dieron al hombre la capacidad de absorber en su Manas lo que designamos como Buddhi.

Lo que Cristo cumplió en la Tierra, fue preparado por otros grandes maestros que le habían precedido, por Buda, por el último Zaratustra, por Pitágoras, que vivieron alrededor de 600 años antes de Cristo,  que eran hombres que ya habían absorbido muchísimo de lo que vivía en el entorno de hombre. Habían absorbido la chispa de Cristo. Moisés también  fue uno de aquellos hombres. Pero el Yo de los otros hombres todavía no había absorbido aquella chispa.

El cuerpo físico, etérico y Astral de Jesús de Nazaret acogió al Espíritu de Fuego, la fuente única de todas las chispas que vivían en los seres humanos. Este Espíritu de Fuego es el Cristo, el único Ser divino que vivió en la Tierra bajo esta forma. Entró en el cuerpo de Jesús de Nazaret y el resultado de aquello es que todos los que se sienten unidos a Cristo Jesús son capaces de absorber Buddhi. La posibilidad de absorber y tomar el Buddhi comienza con la aparición de Cristo Jesús. San Juan Evangelista lo designa como la Palabra Creativa Divina. El Espíritu de Fuego que vierte sus chispas en los hombres es esta Palabra Creadora Divina.

Como resultado, ocurrió lo siguiente: mientras que los Espíritus Lunares pueden crear tribus diferenciadas entre los hombres mediante el envío de sus gotas, Cristo es el Espíritu Unificador de toda la Tierra, y los seres humanos por lo tanto estan unidos como una familia en todo el mundo. Mientras que las diferencias entre los hombres fueron puestas en marcha por las gotas derramadas de los diferentes Espíritus Lunares, la unidad entre los hombres fue alcanzada por el Espíritu derramado por Cristo Jesús. Lo que une a los hombres bajó a la Tierra por medio de Cristo Jesús.

Cuando habla del juicio final, Cristo dice en su profecía: «Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria» (con esto quiere decir: cuando hayan entrado en los seres humanos las gotas de Cristo, cuando todos se hayan convertido en hermanos), «dirá a los de su derecha: venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo: porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber.» (San Mateo 25, 35). Entonces la única diferencia entre los hombres será la del bien y el mal.

Cristo dice a Sus discípulos: «Todo lo que hiciereis a cada uno de los más pequeños de estos mis hermanos, me lo hacéis a mí». Esto significa: Cristo Jesús indica el momento en el que las gotas derramadas por Él serán todas absorbidas, por lo que cuando un hombre se enfrente a otro, este derrame de Cristo en él se enfrentará a lo derramado por Cristo en el otro. El poder por el que el Buddhi pudo ser llamado a la vida en el hombre, este poder emergió de la luz de la vida de Cristo sobre la Tierra. Por tanto, debemos considerar a Cristo como el Espíritu Unificador de la Tierra.

Si pudiéramos mirar hacia abajo a la Tierra desde una estrella distante, en una época hace miles de años, nos encontraríamos con el momento en que Cristo estuvo activo en la Tierra, de modo que toda la sustancia astral de la Tierra estaba impregnada por el Cristo. Cristo es el Espíritu de la Tierra, y la Tierra es Su cuerpo. Todo lo que crece sobre la Tierra es Cristo. Vive en cada semilla, en cada árbol, en todo lo que crece sobre la Tierra. Por eso Cristo tomó el pan y dijo: «Esto es mi cuerpo». Y del jugo de la uva (en la ÚLTIMA CENA el vino que se compartía era jugo de uvas sin fermentar) dijo: «Esta es mi sangre», pues el zumo de los frutos de la Tierra es su sangre. En consecuencia la humanidad debe aparecer ante Él como seres que caminan sobre su cuerpo. Por eso le dijo a sus discípulos después de haber lavado los pies: «El que come pan conmigo, levanta su talón contra mí» (Deja sus huellas en mí). Esto debe ser tomado literalmente, en el sentido de que la Tierra es el cuerpo de Cristo Jesús. Debido a que tomó sobre Sí la evolución de la Tierra, un ser espiritual distante podría ver que más y más el Espíritu de Cristo fluye en los seres humanos; las gotas individuales de Cristo Jesús están penetrando en cada individualidad humana. Finalmente toda la Tierra estará poblada por hombres transformados, cristianizados, por hombres que han acogido la chispa divina donada por Cristo. Solo quienes no participen de esto, serán puestos a un lado como el mal; y deberán esperar a un momento posterior con el fin de seguir un curso de desarrollo que les conduzca a la bondad.

Todas las  naciones tenían sus Misterios, antes de que Cristo apareciera en la Tierra. Los Misterios revelaban lo que iba a tener lugar en el futuro. Después de un largo entrenamiento, los adeptos tuvieron que someterse a una preparación que consistía en un sepulcro. El hierofante era capaz de poner al adepto en un estado superior de conciencia que provocaba que su cuerpo inerte entrara en una especie de sueño profundo. En la antigüedad, la conciencia siempre tenía que ser disminuida con el fin de que la Esencia Divina pudiera entrar en el hombre. En ese estado bajo de conciencia, el alma se elevaba a través de las esferas del mundo espiritual y al cabo de tres días el hierofante llamaba al adepto de nuevo a la vida. A través de esta experiencia sentía que se había convertido en un hombre nuevo y se le daba un nuevo nombre. Era llamado Hijo de Dios. Todo este proceso se llevó a cabo en el plano físico cuando Cristo apareció en la Tierra y pasó por el del Misterio del Gólgota.

osterwort_mit_rosenkreuz

 En las antiguas iniciaciones las gotas de la vida del espíritu de Cristo primero llamaban a los adeptos de nuevo a la vida y se les decía: «El que va a cristianizar a todos los hombres, aparecerá un día. Y Él será verdaderamente la Palabra encarnada. Sólo puedes experimentar esto durante tres días, cuando viajes a través de los reinos de los cielos; pero vendrá Uno, el que traerá los reinos de los cielos hasta el mundo físico».

El iniciado experimentó en el plano astral lo que Cristo vivió en el plano físico, es decir, que desde el principio existió una palabra divina que derramó sus gotas en los seres humanos; pero el yo de los hombres no pudo absorber esas gotas. San Juan, el heraldo del Yo humano cristianizado que ha absorbido al Cristo, o la Palabra, revela esto. San Juan habla de la Palabra que existía sobre la Tierra desde el principio:

“En el principio era la palabra y la palabra era con Dios y el Verbo era Dios.

Esta era en el principio con Dios.

Todas las cosas fueron hechas por él, y sin él no nada de lo que es hecho fue hecho.

En él estaba la vida y la vida era la luz de los hombres.

Luz resplandeció en las tinieblas, mas las tinieblas no la comprendieron.

Fue un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.

El vino para dar testimonio de la luz, para que todos creyesen por él.

No era la luz, sino un testigo de la luz.

Aquel era la luz verdadera que alumbra a todo hombre que viene a este mundo.

En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por él; y el mundo no le reconoció.

A los suyos vino, y los suyos no le recibieron.

Más a todos los que le recibieron, dioles potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre.

Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Y aquella Palabra fue hecha carne, y habito entre nosotros y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre lleno de gracia y de verdad.»

La palabra «gracia» en el versículo 14 por San Juan tiene el mismo significado que Buddhi; «Verdad» es Manas, el Yo espiritual.

«Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es del que yo decía: el que viene tras de mí, es anterior a mí, porque es primero que Yo.

Porque de su plenitud tomamos todos gracia sobre gracia.

Porque la ley fue dada por Moisés, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

Ningún hombre ha visto nunca con los ojos a Dios. El unigénito Hijo, que vivió en el seno del Padre Cósmico se ha convertido en nuestra guía en esta visión».

[Prestación del texto de Dr.Rudolf Steiner.]

Todas las iniciaciones de los Misterios del Espíritu señalaron la venida de Jesucristo. Esta iniciación se alcanzó en el sueño del yoga, en el sueño órfico, en el sueño de Hermes. Cuando el iniciado se despertaba de nuevo y volvía a su cuerpo, cuando podía volver a escuchar y hablar con sus sentidos físicos, pronunciaba las palabras que se representan como sigue en el idioma hebreo: «Eli, Eli, lama Sabathani». Los discípulos de los misterios se despertaban con las palabras: «¡Dios mío, Dios mío, como me has elevado!».

Esta fue la iniciación de la antigua época judía. Durante sus tres días de estancia en los mundos superiores, el iniciado experimentaba todo el curso del desarrollo futuro de la humanidad, todo lo que le esperaba al futuro desarrollo de la humanidad. Por regla general, estas futuras etapas del desarrollo humano no se percibían de una forma abstracta. Cada etapa se representaba por una personalidad. El vidente veía doce individualidades. Representaban las doce etapas del desarrollo del alma. Por lo tanto las fuerzas del alma aparecieron en la forma exterior de doce personas. En cierto momento, el iniciado veía una escena determinada: Su propia individualidad se transfiguraba ─la etapa que llegará a toda la humanidad cuando se llene de Buddhi, cuando se Cristianice. Se identificaba con Dios y tras El veía las doce fuerzas del alma. Juan estaba inmediatamente detrás, pues fue el último de los doce que anunció su cumplimiento. Y se veía a si mismo transfigurado, veía la escena que alcanzaría cuando llegase a la perfección; veía las fuerzas de su alma en la forma externa de personas, y percibía a San Juan, el heraldo de la etapa crística de desarrollo. Durante el Yoga-sueño, estas doce figuras se agrupaban a su alrededor, y surgió la escena que fue designada como la Mística Cena. Esta imagen tiene el siguiente significado: Cuando el iniciado se siente rodeado por sus fuerzas anímicas, se dice a sí mismo: Estos son uno conmigo; los que me han llevado a través del desarrollo de la Tierra; los pies de este apóstol me permitieron caminar en mi camino, las manos de ese apóstol me dieron el poder de trabajar. … La Santa Cena es la expresión de la comunión del hombre con las doce fuerzas del alma.

la ultima cena

La perfección humana consiste en el alejamiento de las fuerzas inferiores del alma, de manera que sólo permanezcan las fuerzas superiores; en el futuro, el hombre ya no tendrá las fuerzas inferiores;  por ejemplo, ya no tendrá la fuerza de la procreación. El poder del alma de Juan elevará esas fuerzas inferiores hacia un corazón henchido de amor. Las elevara a las corrientes del amor espiritual. El corazón es el órgano más poderoso, cuando Cristo vive en el hombre. Las fuerzas inferiores del alma son entonces elevadas de las regiones abdominales al corazón.

Cada iniciado experimentaba esto en los Misterios del Corazón. Se hacía eco de las palabras: «¡Dios mío, Dios mío, cómo me has levantado!». Con la aparición de Jesucristo, todo el Misterio, toda la experiencia, se hizo realidad en el plano físico. En aquellos días había hermandades en Palestina que se habían desarrollado a partir de la antigua orden de los Esenios. Entre sus instituciones, también tenían una comida que simbolizaba la mística Santa Cena. Pues «comer el Cordero de Pascua» era una expresión general para algo que tenía lugar en la Pascua. Jesús se sentó con los Doce e inauguró la Santa Cena con las palabras: «Al final de la evolución de la Tierra, todos los hombres habrán absorbido lo que traje a la Tierra, y las palabras: “Este es mi Cuerpo, esta es mi Sangre”, se harán entonces verdad». Después de esto dijo: «hay uno entre vosotros que me va a entregar». Esto se produce por el poder del egoísmo. Pero tan cierto como que este poder del egoísmo es la fuente de traición, como que con la misma seguridad esta fuerza menor del alma será la que se elevará a un nivel superior. Uno de los discípulos se recostó sobre el seno de Jesús y reposó sobre su corazón. Esto significa que todas las fuerzas inferiores, toda forma de egoísmo, serán elevadas al corazón. En este punto Jesús repitió a sus discípulos las palabras: «Eli, Eli, lama Sabathani»  ─«¡Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él!»

Lo que se ejercía en los antiguos Misterios era lo mismo que lo que ocurrió en el Gólgota. Bajo la Cruz se hallaba el Discípulo a quien el Señor amaba, que había estado sentado junto a Él en la Última Cena y se había recostado sobre su pecho. También están allí las figuras femeninas, su madre, la hermana de ésta, María, y María Magdalena. Juan no relata que la madre de Jesús se llamase María, sino que la hermana de su madre es llamada María. Su madre se llamaba «Sofía».

Juan bautizó a Jesús en el Jordán. Allí descendió una paloma del cielo. En aquel momento se produjo el acto espiritual de la concepción. Pero, ¿quién es la madre de Jesús, qué concibió en aquel momento?.

El Iniciado Jesús de Nazaret, en el momento en que se desprende de su Yo, ve cómo su Manas ─altamente desarrollado─ es fertilizado por el Buddhi que ingresa en éste. El manas que ha concebido al Buddhi es Sabiduría─Sofía, la Madre que es fructificada por el Padre de Jesús. María, que equivale a Maya, tiene el significado general del «nombre de la Madre». El Evangelio relata: «Bienaventurada seas, tú piadosa, mira aquí que serás fértil y darás luz a un hijo. El Espíritu Santo vendrá sobre ti y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra». El Espíritu Santo es el Padre de Jesús; la paloma que desciende genera la concepción de la Sofía que vive en Jesús.

bautismo

El Evangelio ha de leerse entonces: «También estaba bajo la cruz la madre de Jesús, Sofía». A esta madre Jesús le dice: «Mira, mujer, he aquí tu hijo». Él le transfiere a Juan la Sofía que vivía en Él mismo. Lo convierte en el hijo de Sofía diciendo: «He aquí, tu madre».«A partir de ahora reconocerás a la divina sabiduría como tu madre y por ella sentirás devoción».

Lo que fue escrito por Juan trata sobre esa Sabiduría Divina; Sofía, encarna en el Evangelio de San Juan. El saber lo ha recibido a través de Jesús, y ha sido autorizado por el Cristo a transmitir la Sabiduría en el mundo.

El más alto Espíritu de la Tierra tuvo que encarnar en un cuerpo físico; este cuerpo tenía que morir, tenía que ser sacrificado y su sangre tenía que fluir.Un significado especial se adjunta a lo presente. Allí donde hay sangre, hay un Yo. El Ser arraigado en la sangre tenía que ser sacrificado con el fin de que las antiguas comunidades basadas en el Yo pudieran llegar a su fin. Las 11 formas individuales de egoísmo se alejan con la sangre del Cristo Crucificado. La sangre de las comunidades raciales se transforma en una sangre que es común a toda la Humanidad, porque la sangre de Cristo fue sacrificada en el momento en que colgaba de la cruz.

En este caso también se llevó a cabo algo que podría haber sido observado por cualquier observador de la atmósfera astral. Cuando Cristo murió en la cruz, toda la atmósfera astral se transformó, pues los acontecimientos que tuvieron lugar, nunca pudieron haberse llevado a cabo anteriormente. Esto solo ha sido posible con el derramamiento de la sangre que Cristo dio a la Humanidad, un Ser que es común a todos. En la sangre que fluía de las heridas de Cristo Jesús para toda la Humanidad un Yo es compartido por todos. Sus tres cuerpos quedaron colgados en la cruz y luego fueron restablecidos por el Cristo resucitado. Cuando Cristo abandonó su estructura física, los tres cuerpos eran tan fuertes que podían pronunciar las palabras de iniciación que siguen a la transfiguración: «¡Eli, Eli, lama Sabathani!».

Para todos los que conocen algo de las verdades de los Misterios, estas palabras deberían haberse revocado cuando un Misterio había sido promulgado. Una pequeña corrección en el texto hebreo, dio lugar a las palabras contenidas en el Evangelio: «!Sabathani Eli, Eli, lama!»«¡Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado!».

Traducido por Gracia Muñoz y revisado por Julián Ponce.

PASTORES – Libertad Espiritual

Willi Sucher – 31 de diciembre 1954

Incluido en Cosmología Curso I, publicado por el Centro de Investigación Astrosófica

English version

Hoy me gustaría hablar de la corriente de los Pastores y su reflejo en los ritmos cósmicos. La última vez, hablé de las tres corrientes y sus representantes en la humanidad. Uno puede imaginar estas tres diferentes corrientes como el pensamiento, el sentimiento y la voluntad. Son las tres corrientes que podemos ver en el triángulo formado a partir de las conjunciones entre Júpiter y Saturno que tienen lugar en intervalos de 20 años en tres lugares diferentes del zodiaco. La última vez hemos trabajado sobre cómo las conjunciones siguen adelante, volviendo a los mismos tres lugares cada 60 años. Esta estrella triangular no es visible, sólo puede encontrarse a través del cálculo de las conjunciones. No es fija, sino que gira alrededor de la Tierra incluyéndola en sí misma, por así decirlo.

triangulo

Hoy nos ocuparemos principalmente con la conjunción del año 7 AC y la que le sigue 60 años después en Piscis. En la repetición de estas Grandes Conjunciones, podemos leer algo que asemeja aun reflejo de las experiencias, del destino de la corriente -en este caso- de los Pastores. Es difícil dar una fecha exacta del nacimiento de Jesús, pero mucho es lo registrado en el Evangelio de San Lucas. Los Pastores a los que se hace referencia en el Evangelio de San Lucas, están relacionados con el nacimiento en un sentido especial. ¿Quiénes son los Pastores?. Lo que se reproduce en las obras navideñas, expresa la actitud de los Pastores. En toda obra navideña se reproduce a los Pastores como seres humanos humildes, fuertemente conectados con la Tierra, con lo que es natural y con lo que da de comer a sus ovejas. Incluso están acostados en el suelo entre sus ovejas cuando escuchan el mensaje de los Ángeles. Después, llegan a la cueva con gran devoción. Tienen una gran humildad y una lealtad profunda a la Tierra. El peligro es que tienen una cierta estrechez de mente, y también tienen una tendencia a volverse fácilmente materialistas. Y con estas virtudes y estos peligros, se mueven, por así decirlo, como sus representantes a través de la historia humana, a través de la historia cristiana. Estos Pastores, con toda su humildad y lealtad a la Tierra, están conectados con lo que ocurrió mucho antes de los acontecimientos en Palestina, también estaban conectados con Buda. Esto ha sido descrito por Rudolf Steiner en muchos de sus ciclos de conferencias. Los Pastores se llenaron de preocupaciones, ansiedades, de desgracias cotidianas, y de todo lo que está en conexión con la Tierra, etc., pero también tienen una especie de esperanza divina, alimentan e intuyen la gran esperanza y la Gran Promesa a la Humanidad. Así, los que están preparados son “llamados” a presenciar al Niño en el establo.

Esta “llamada” a la corriente se lleva a cabo por ciertos grupos de la humanidad. Ellos representan a una parte de la humanidad que puede hablar de las fuerzas que se introducen en ella a través de Cristo. Es una especie de vivencia de las fuerzas que ingresarona través de Cristo. Es de hecho el impulso espiritual del corazón, ya que ha de existir en el corazón humano. Esta parte de la humanidad pasó por una evolución, y las etapas de esta evolución interior se pueden leer a través de la Gran Conjunción a medida que se mueve alrededor del Zodíaco. Al momento en que nace Jesús, se encontraba en Piscis. Una rotación completa de la estrella triangular tarda unos 2.600 años. Este punto de la estrella triangular se encuentra actualmente en la constelación de Sagitario, y dentro de unos 600 años, estará de regreso en Piscis. La próxima conjunción de este punto de la estrella se llevará a cabo en 1961, y ocurrirá en el signo de Capricornio.

En cuanto a la conjunción en Piscis, podemos pensar en ella como algo que se lleva a cabo ya sea en la Tierra o en el cosmos. Los planetas son la expresión de intervalos de tiempo. Las oposiciones tienen lugar en la misma dirección, y son similares a las conjunciones. Son marcas de tiempo, expresiones de los mismos Seres Divinos. Estas conjunciones y oposiciones son como señales de los seres del mundo espiritual por las cuales anuncian qué cosas hay que hacer y algunas cosas que han sucedido. A causa de estos eventos que han sucedido, se tiene que llegar a algunas resoluciones con respecto al futuro. Si utilizamos nuestras capacidades internas y penetramos con una mayor percepción, podríamos entrar en la mansión cósmica en la que habitan los mismos Seres Divinos.

La constelación de Piscis es la constelación que aparentemente está al final del Zodíaco. Es el final, pero en cierto sentido también es un comienzo. Uno de los peces nada hacia Aries, el otro hacia Acuario. Ambos se mantienen unidos por una cinta de estrellas, por lo que juntos mantienen el principio y el fin: “Yo soy  el Alfa y el Omega”. Encontramos al signo de Piscis en las catacumbas. Es lo que los Pastores presenciaron, el principio y el fin, y son ellos los que están llamados a sostener el principio y el fin. Ahí podemos ver el gran drama en su primer acto, el gran drama de la encarnación de Cristo.

Alrededor del comienzo del siglo segundo, este ángulo se trasladó a Aries, donde toma un gesto diferente. Aries es el comienzo del zodiaco, pero la cabeza de Aries está mirando hacia el pasado. La transmisión de fuerzas desde Aries, después de millones de años, acumuló lo que hoy aparece como la organización de la cabeza humana. Los seres Aries que se mueven hacia el futuro son, de alguna manera, brillantes e irradian luz. Representan en el Cristianismo a personalidades como San Juan el Divino, y aquellos que le siguieron y que hallan aquí su expresión, puesto que son seres progresivos. También hay algunos que miran hacia atrás y que aún viven en la tradición. Estos se expresan en ese Aries que mira hacia atrás, hacia el pasado, por ejemplo, cuando el cristianismo mira de nuevo hacia las glorias del pasado, y que lo vemos manifestarse en el mundo romano o en los filósofos griegos. El cristianismo se encuentra con la civilización ariana del pasado, y tenemos entonces un movimiento cristiano como los gnósticos, avanzando, pero también tenemos allí a las persecuciones. Así, las fuerzas de Aries generan una oposición y se inician las persecuciones. Las persecuciones, sin embargo, siguen más a los ritmos de las  conjunciones de la corriente de los Reyes, de la que hablaremos la próxima vez.

Cerca del año 292, hacia el final del siglo tercero, la conjunción de la corriente de los Pastores ingresó en la constelación de Tauro, lo que la condujo a un estado de ánimo diferente. En Aries se encuentra todavía en una especie de reino filosófico. En Tauro se expresa el deseo de ampliarse o extenderse, pero en este deseo también pueden existir peligros referidos a la tentación de ambicionar el poder. Una vez más, habría que distinguir entre aquellos seres que trabajan de manera progresiva y aquellos otros que son seres retardatarios o que se rezagan.

292

En el año 324 el cristianismo se convirtió en la religión del Estado a través de Constantino el Grande. San Agustín nació en ese momento, al producirse una Gran Oposición en Tauro. Ambrosio era el obispo de Milán, estableciendo la supremacía y el poder político sobre el año 380-86, lo que significó el inicio del poder papal. Nuevamente se produjo otra oposición de Saturno y Júpiter, que expresaba la tentación por el poder. El cristianismo se estaba expandiendo por la Tierra, lo cual es típico de Tauro.

A finales del siglo quinto la Gran Conjunción ingresó en Géminis. Hay polaridad y división en los Gemelos. La labor de los seres allí es crear situaciones que requieren de decisiones —por ejemplo, para seguir hacia “adelante” con el impulso de una división potencial en el mundo. Ellos pueden cortar el hilo, por así decirlo. El cristianismo romano no fue el único grupo que representaba al cristianismo espiritual. También hubo luchas tremendas que se empeñaron en destruir al cristianismo gnóstico y celta. San Agustín desembarcó en las islas británicas cuando se estaba produciendo una Gran Conjunción en Géminis. Uno de los gemelos, que se desarrolló en Roma, es el gemelo terrestre. Sin embargo, es también el momento histórico en que fueron colocadas las primeras semillas del cristianismo esotérico.

472

No hubo una conjunción en Cáncer, sólo una oposición. Está profundamente marcada con la corriente de los Pastores. Es como su primer descenso, entrando en una especie de crisis.

El Gran Conjunción ingresó en Leo en el año 828-9. Desde Leo están trabajando los Seres Divinos que pertenecen a la Logia Solar. Son seres que dirigen el desarrollo en el sistema solar desde el Sol, tienen gran influencia en la Historia, pero por una vía más oculta. El cristianismo romano se había desarrollado hasta un cierto punto. Luego vino el Concilio de Constantinopla, que tuvo lugar en el año 868-9, en donde se eliminó al Espíritu. En ese momento el cristianismo entró en una cierta oscuridad, sin embargo, fue también el momento en el que se introdujo el Santo Grial y la historia de Parsifal. Poderosos impulsos Solares entraron en una humanidad enferma. Amfortas estaba enfermo, pero no podía morir. Ciertas declaraciones en la historia de Amfortas sitúan a Saturno en Cáncer cuando la enfermedad estaba en su apogeo. Su enfermedad sólo podía ser curada a través de la pregunta de Parsifal. Saturno en Cáncer nos habla de la enfermedad de la Humanidad-Amfortas. La Gran Conjunción de Leo es la inauguración del Cristianismo Cósmico, que probablemente tuvo lugar durante el la época de Parsifal.

829

La Gran Conjunción en la constelación de Virgo (signo de Libra-NT) tiene una expresión muy sutil en el desarrollo espiritual del Cristianismo de los Pastores. Expresa su evolución en la historia en el movimiento de los Cátaros, que se originó desde un cristianismo muy esotérico, por ejemplo, en el movimiento maniqueo y el Grial. Este sutil cristianismo no era solamente para la élite, sino que era realmente un Cristianismo, en cierto sentido, para la gente común. Era un desarrollo del Cristianismo de los Pastores y se inspiró de lo que provenía de Virgo. Sin embargo, también existe un gran peligro, porque la Hydra está debajo de Virgo. Los cátaros fueron destruidos con gran crueldad. La Gran Conjunción tuvo lugar cuando la fortaleza de Montségur fue destruida en 1246.

1246

En Libra están los Seres que trabajan para establecer el equilibrio en el mundo. Fue también cuando los Templarios fueron destruidos (1.305-6) y cuando se produjo la destrucción de la Antigua Sabiduría. A través de esta destrucción, comenzó la Era Actual, en la que la Humanidad ha de sostenerse por sí misma. Los hechos tuvieron lugar cuando la conjunción estaba en Libra en 1414. Este fue el comienzo de la nueva era de la ciencia y el conocimiento, que fue y sigue siendo el anhelo de liberarse de los lazos ancestrales. Esto continuó y se hizo aún más intenso cuando la Gran Conjunción entró en Escorpión.

En Escorpio trabajan Seres de una naturaleza muy elevada, pero también los hay con fuertes impulsos marciales. Se convirtió en una cuestión de cómo preservar a la Humanidad de estos dos peligros de Escorpio: las fuerzas atávicas antiguas y las fuerzas marciales. Era particularmente importante que los impulsos marciales fueran revisados. Entonces se le ordeno a Buda a entrar en la esfera ‘marcial’ de Marte con su capacidad de sanación, en 1603, cuando se produjo un Gran Conjunción en Escorpio. En aquel momento se hallaba gente, como Copérnico, Kepler, etc., relacionada con Escorpio. Fue un momento de gran peligro para la Humanidad, un momento en que la libertad entró en el mundo, pero también el peligro del pensamiento destructivo. Así, podemos ver que la Gran Conjunción de 1603, perteneciente a la corriente de los Pastores, está conectada con Buda. Es la punta del año 7 AC de Buda, de la estrella triangular, que está conectada con el nacimiento sobre el cual leemos en el Evangelio de San Lucas.

1603

Vemos ingresar a esta Gran Conjunción en Sagitario, está ahí ahora, y entrará Capricornio en el próximo siglo. ¿Qué clase de espíritus están trabajando a partir de allí?. Es importante imaginar la imagen de los antiguos, el centauro con el arco y la flecha, mitad animal y mitad humano. El objetivo de Sagitario es desarrollar a la humanización, al Yoísmo. La naturaleza animal se opone a esto, y proviene de esa naturaleza antigua que está conectada con el cosmos. Hay una cierta polaridad aquí que está conectada con Géminis. El anhelo de “libertad espiritual” también pertenece al Cristianismo. Esta humanidad “pastoril” entró en un estado de contradicción. Cada vez que una conjunción tiene lugar en Sagitario, hay acontecimientos decisivos que tienen lugar en la historia. Por ejemplo, la Enciclopedia se creó en 1751 durante una Gran Oposición.

A través de la Enciclopedia, el conocimiento se abrió a todos los seres humanos, fue un paso hacia la libertad. Sin embargo, la Enciclopedia no sólo afecta a la humanidad que lucha por la libertad, sino que también trae consigo ciertas tradiciones en el mundo que carecen de libertad. Aunque la libertad también significa estar libre de las ataduras de la ignorancia,  también puede producir revoluciones. Hay una conexión, en este sentido, con la Revolución Francesa en particular. Sagitario representa al centauro y su poderoso cuerpo equino puede generar oposiciones, incluso revoluciones. Así tenemos en este Sagitario al desarrollo de los Pastores conectados con la Conjunción. El centauro desea convertirse en un ser humano moderno en cuanto al conocimiento, la ciencia, la tecnología y todo lo que está relacionado con ella, pero adjuntamente a él se halla ese poderoso apéndice equino, ya en reposo, ya retorciéndose, provocando poderosas emociones y revoluciones.

1663

La próxima conjunción será en la constelación de Capricornio, lo que cambiará muchas cosas. Capricornio es la imagen de la cabra montesa. Sus cuernos alcanzan el calor y la luz, pero tiene una cola de pez que se inclina profundamente hacia la Tierra. Esto podría implicar revoluciones, por ejemplo, el uso de la tecnología cósmica o la cosmología. Pero existe la parte del pez, y salvo que la humanidad sea consciente de esto,  existe un gran peligro en este elemento acuoso de la Tierra. Se plantea la cuestión de si la Humanidad aprenderá a reconocer la naturaleza de su humanización, de aquello que se ha convertido en lo representativo del Cristo.

1961

Uno tiene la impresión de que por mucho que la humanidad moderna intente llegar a las fuerzas cósmicas o a mejorías de todo tipo, especialmente en los ámbitos tecnológicos y científicos, tanto más nos alejamos de nuestra envoltura humana real, de aquello que ha sido representado a través de los Hechos del Cristo. La cuestión consiste en si la humanidad moderna reconoce esto. Si no lo hacemos, puede convertirse en una especie de cocodrilo. Capricornio a veces está representado por un cocodrilo. Estamos siendo testigos de la actividad del nacimiento del mundo espiritual en el alma de la humanidad a modo de curación. Me gustaría decir una vez más que ser un Pastor no sólo corresponde a una parte de la humanidad. Cada uno de nosotros debe portar las tres partes consigo. Tenemos que aprender a amalgamar al Pastor en nosotros, así como a los otros dos restantes. Podemos vislumbrar que la humanidad se encuentra en el momento presente, sobre todo en la víspera de Año Nuevo, haciendo balance por sobre dónde estamos y cuál es el futuro que esperamos.

2021

[Ed. Nota: En el momento de la Gran Conjunción geocéntrica de 1901 en Sagitario, que pertenece a esta corriente, Rudolf Steiner habló por primera vez acerca de la verdadera naturaleza del Cristo Cósmico. Brindó las conferencias que se publicaron en “El Cristianismo como hecho Místico”. En un cierto momento previo a la conjunción heliocéntrica correspondiente, fue publicado su libro “Misticismo en los albores de la Edad Moderna”. La introducción es una obra maestra acerca de la libertad, por lo que la incluimos al final de esta publicación].

 

Traducido por Gracia Muñoz y revisado por Diego Milillo.

 

18ª Carta – La naturaleza del mundo Planetario: Venus

Del libro Isis Sophia I, de Willi Sucher

 

Septiembre 1945

English version

La esfera del planeta Venus

Un estudio de la naturaleza astronómica de los planetas Venus y Mercurio implica tremendos problemas que aún no han sido resueltos. Vamos a tratar de dar una imagen esquemática de los movimientos de Venus en el marco de la lemniscata Sol-Tierra. Hay que destacar que esta no es la solución definitiva, pero podemos considerarla como una posibilidad, un camino imaginativo, de acuerdo a las indicaciones dadas por Rudolf Steiner. Sin embargo, a pesar de que estas indicaciones dejan abierta la duda, esperemos que un día sea posible demostrar la totalidad de la nueva concepción del sistema planetario de una manera verdadera y completa.

Podemos imaginar que la lemniscata, o mejor el cuerpo-lemniscatorio de la trayectoria de Sol-Tierra, ha llegado a existir a través de dos polaridades en el universo: una actividad radiante del Sol que tiene la tendencia a dejar un “agujero” hacia el centro y la actividad de contracción de la Tierra que tiende a “abombarse”, por así decirlo, en el agujero.

Un día podríamos incluso ser capaces de ver en la oposición de estas dos fuerzas la causa de la forma lemniscatoria en el universo. En el cuerpo humano estas dos fuerzas se manifiestan en la polaridad de las actividades que forman la cabeza y el cuerpo: la cabeza, una contracción, una entidad de mineralización y el cuerpo, una energía radiante y de dispersión. Sin embargo, cada uno penetra al otro. El poder adjudicador también está presente en el cuerpo y del mismo modo la actividad de dispersión funciona en la cabeza, a pesar de que se ve considerablemente obstaculizada en estas regiones. El resultado es la forma de lemniscata, que de múltiples maneras está escrita en la organización humana.

Ahora tenemos que imaginar los planetas Venus y Mercurio como moviéndose en pequeñas lemniscatas, tal vez fijados por sus puntos de cruce sobre la lemniscata Sol-Tierra, pero con la posibilidad de movimiento desde la parte derecha del Sol a la izquierda y también a la inversa. Así encontramos una razón al hecho de que el planeta Venus este a veces  delante del Sol (visto desde la Tierra) y en movimiento en contra de la dirección del movimiento del Sol (es decir, retrograda o realizando un bucle), y en otro momento (unos 10 meses más tarde) estará detrás del Sol o en conjunción superior (ver la posición b en el diagrama).

c18f1

Los planetas Venus y Mercurio están fuertemente relacionados con el Sol; Están íntimamente cercanos, por lo tanto, también participan en la tendencia radiante del Sol. Si nos fijamos ahora en las posiciones A y B en el diagrama, podemos ver al mismo tiempo que tiene que haber una gran diferencia entre la condición de la esfera de Venus durante una conjunción inferior o bucle y una conjunción superior (b). En la posición (a), la esfera radiante de Venus, donde debemos imaginar el planeta y el espacio que penetra hasta la Tierra, se presiona en el espacio que está más o menos lleno de la actividad de contracción de la Tierra. Podemos imaginar que las fuerzas de la esfera de Venus tienen que luchar duro para mantener su posición en contra de las fuerzas de la Tierra.

La actividad radiante de Venus se ve entonces forzada en ese reino del universo que se manifiesta en el ser humano como las facultades organizativas de la cabeza; por lo tanto, las fuerzas de Venus pueden debilitarse en esta posición.

En caso contrario, la conjunción superior indicada por la posición b en el diagrama, las fuerzas de Venus parecen estar más en su propio elemento, en el entorno de radiación de la esfera Solar, por lo que las fuerzas de la esfera de Venus están relativamente fortalecidas en el momento de una conjunción superior. Sin embargo, el universo ha proporcionado un equilibrio para esto. En el artículo, “los acontecimientos en el Cielo” en la carta 13ª, ya se ha señalado que cada bucle o conjunción inferior de Venus esta seguida por una conjunción superior en la misma posición zodiacal cuatro años más tarde. Por lo tanto la influencia de debilitamiento, que está conectada con la conjunción inferior siempre se restablece de nuevo por el fortalecimiento de la conjunción superior en la misma posición. Estos ritmos de Venus, sobre todo el ritmo de cuatro años, pueden en el futuro ser de gran importancia para el trabajo de investigación científica; por ejemplo, en relación con las metamorfosis de los insectos y escarabajos y también en otros ámbitos.

Estructura poligonal de las órbitas de Mercurio y Venus

Ahora tenemos que tratar de crear un conocimiento de la calidad espiritual de las fuerzas que emanan de la esfera de Venus. En las cartas anteriores, hemos desarrollado el tema de que la esfera de la Luna es la esfera de los Ángeles. La esfera que tiene su “centro” en el planeta Venus es el reino de los Arcángeles; por lo tanto, la “biografía” espiritual de los Arcángeles se manifiesta todavía hoy en la influencia de esta esfera, cuyas condiciones siempre cambiantes se indican en los movimientos y gestos del planeta.

Dentro de la evolución del Antiguo Saturno, los Arcángeles estaban en un estado de conciencia que podría compararse con la del reino animal actual. En este estado recibieron la colaboración de los elevados Espíritus del Amor, que sacrificaron sus majestuosas visiones sobre los acontecimientos del Antiguo Saturno. Así juntos crearon los primeros gérmenes etéreos de los órganos de los sentidos en nuestro ancestro humano. Los Arcángeles durante la evolución del Antiguo Sol alcanzaron el estado de conciencia que el ser humano ha adquirido sólo con la evolución de la Tierra. El precursor de la humanidad en el Antiguo Sol tenía un cuerpo que se dividió en dos partes. Consistía en una parte avanzada compuesta de sustancias que se habían condensado a la condición de “aire”, y otra parte de esta sustancia corporal no había evolucionado más allá del estado alcanzado en el planeta Antiguo Saturno. Constaba de calidez o de calor que rodeaba la parte de aire como una funda y también penetrándolo como si fuera un esqueleto.

 Los Arcángeles trabajaron entonces dentro de este elemento de calor aportando los gérmenes de los órganos sensoriales humanos en un paso más hacia la perfección. Cuando la evolución de la Antigua Luna hubo alcanzado una cierta etapa de su desarrollo, los Arcángeles habían alcanzado la capacidad de la cognición imaginativa. Así fueron capaces de participar activamente en el cuerpo etéreo del antepasado de la humanidad. Ellos estuvieron activos en las funciones de la vida interior que encontraba su expresión física en la circulación de los fluidos dentro del cuerpo de la humanidad y también en los fenómenos del crecimiento.

Se produjo un tipo de actividad, que estaba entre la nutrición y la respiración. Por otro lado, los Arcángeles seguían conectados con el desarrollo de los órganos de los sentidos humanos, que utilizaban como órganos para su propia percepción. Dentro de la evolución de la Tierra, los Arcángeles llegaron a la etapa de la conciencia que la Ciencia Espiritual llama “Inspiración”. Estuvieron especialmente relacionados con ese período de la evolución de la Tierra durante la cual la sustancia se condensó de nuevo en aire o  luz. Esto fue una especie de recuerdo, o recapitulación de los acontecimientos realizados durante la evolución del Antiguo Sol. También se manifestaron en la parte aérea del cuerpo humano y la Humanidad lo experimentó como un ajuste psíquico. La humanidad se hizo consciente de ello en el alma racional-intelectual, que fue preparada para convertirse en el futuro en el “alma de Inspiración”.

Ahora podemos entender que los Arcángeles están conectados con la Humanidad de una doble manera. Anteriormente se manifestaron en la creación y el desarrollo de los órganos de los sentidos humanos. En esas etapas anteriores de la evolución, los órganos de los sentidos eran algo muy distinto de lo que son actualmente. Eran mucho más sutiles y etéreos. Poco a poco su actividad se fue retirando cada vez más, por así decirlo, a la vida del alma de la Humanidad, sobre todo en el alma racional, de la que Rudolf Steiner dice en el capítulo I de la Teosofía: “El hombre forma pensamientos acerca de sus sensaciones. Por lo tanto se ilumina a sí mismo en relación con el mundo exterior. El niño que se ha quemado piensa y alcanza el pensamiento ‘el fuego quema’. También el hombre no sigue ciegamente sus impulsos, instintos y pasiones; su pensamiento acerca de ellos provoca la oportunidad a través de la cual puede satisfacerlos. Lo que se llama la civilización material se mueve en su totalidad en esta dirección… También se podría llamar pensamiento del alma emocional”.

Por otro lado, los Arcángeles están conectados con ciertos procesos en el sistema rítmico de la humanidad. Por ejemplo, un día podremos ser capaces de demostrar que la esfera marcada por el planeta Venus, muestra el estado de los órganos respiratorios del organismo humano a través de los movimientos y gestos del desarrollo embrionario, pero debemos diferenciar estrictamente la Esfera de Venus, de la forma física del planeta y no confundir su influencia sobre el desarrollo prenatal con su efecto sobre la vida humana después del nacimiento. Estos hechos no se pueden desarrollar aquí en detalle. Ellos son un tema para la investigación médica y esto es más allá del alcance previsto de estas cartas.

Así pues, tenemos dos movimientos o actividades en la Humanidad como la expresión de las actividades de la esfera Venus-Arcangélica. Una tiende más hacia la consecución de capacidades racionales en relación con la función de los sentidos, y la otra se encuentra, por así decirlo, en las funciones corporales del sistema rítmico y respiratorio que están más allá del umbral de la conciencia diurna del ser humano. Si ahora nos imaginamos una evolución de la conciencia humana por la que se pudiera contemplar las facultades más profundas del alma racional, entonces el alma intelectiva se transformaría en el alma de la Inspiración, que sería capaz de “inhalar” o incluso de “comer”, por así decirlo, el lenguaje oculto de los objetos y de los seres espirituales. Sería una especie de evolución de la “percepción sensorial” de la que la percepción por los sentidos físicos es sólo una sombra. Por ejemplo, al igual que se habla de la audición en el mundo físico, también podemos hablar de un estado de “audición” en el mundo espiritual, donde los seres espirituales se revelan en su propio “lenguaje”, y este es el estado que la Ciencia Oculta llama Inspiración.

Con el fin de comprender el carácter de la esfera del planeta Venus, ya que esta penetrado por las diferentes regiones del Zodiaco, tendremos que concentrarnos un poco más en los eventos de la segunda gran etapa de la evolución cósmica, el llamado Antiguo Sol. Fue dentro de este gran ciclo de la evolución donde los Arcángeles adquirieron una condición igual a la actual conciencia del Yo humano. Por lo tanto, es más esclarecedor estudiar este período en relación con los seres de los Arcángeles. Como ya hemos indicado, el cuerpo de los antepasados de la humanidad dentro de la evolución del Antiguo Sol consistía en dos sustancias diferentes. Allí estaba “rezagada” la sustancia de calor, como un “residuo” de la evolución del Antiguo Saturno, y formó una especie de “capa” en torno a la otra sustancia —el aire— en la que se había densificado una parte del calor. En los cuerpos de los antepasados de la humanidad, también había calor rezagado alrededor, como una especie de segundo reino de la naturaleza. Los Arcángeles trabajaron en los órganos primitivos de los sentidos de la humanidad que se construyeron en la parte de calor de los cuerpos, y de ese modo se creó la posibilidad de una conexión entre este segundo reino, más bajo y el de la humanidad.

Esta actividad de mediación de los Arcángeles es una de sus características más destacadas. Ahora debemos imaginar que los acontecimientos de la evolución del Antiguo Saturno fueron impresos en la parte de calor. Llevaban, por así decirlo, la fisonomía de los siete grandes estados de la evolución planetaria del Antiguo Saturno que hemos esbozado en las cartas 3ª, 4ª  y 5ª.

La parte aérea mostraba la huella de las siete grandes rondas de la evolución del Antiguo Sol, de las que hemos hablado hasta ahora, sin entrar en detalle, pero que se describe en el libro “La Ciencia Oculta, un esquema” de Rudolf Steiner. Los órganos de los sentidos primigenios que fueron creados por los Arcángeles actuaron como mediadores entre los dos mundos: el del calor y el del aire. Así, se manifestaron los contornos, las imágenes etéreas, de los doce sentidos y después fueron apareciendo con más y más claridad en los ciclos posteriores de la evolución cósmica.

Cuando describimos las siete grandes rondas de la evolución de Antiguo Saturno, fuimos capaces de relacionarlas con las doce constelaciones del Zodíaco que percibimos hoy en el cielo. Podríamos hacer lo mismo con respecto a la evolución del Antiguo Sol. Si decimos que la fisonomía de aquellos rasgos del Antiguo Saturno fue impresa en las sustancias de calor rezagado y que esta sustancia de calor era el fundamento de los órganos de los sentidos, entonces podemos suponer que los sentidos mediante sus órganos también deben tener una relación con las constelaciones del Zodíaco.  Ahora vamos a desarrollar esto en más detalle. Los siete grandes pasos de la evolución del Antiguo Saturno fueron los siguientes:

  • El poderoso “Verbo de Dios” fue expresado en el Antiguo Saturno. El planeta en sí, que todavía estaba en estado inerte, no pudo asumir esto. Sólo descansó sobre él una reflexión y esta es la imagen primigenia de Aries.
  • La fuerza del alma cósmica, la expresión más alta de lo que es el Pensamiento Divino, trato de penetrar en el planeta, pero tampoco pudo asumirlo, sólo pudo reflejarse. Este fue el origen de Tauro.
  • El reflejo de las fuerzas cósmicas portadoras del “YO SOY” crearon la división de la sustancia planetaria en muchos cuerpos individuales. Este es el poder primigenio que está detrás de Géminis.
  • Los órganos de calor individualizados se convirtieron en espejos del impulso hacia la Personalidad. Esta fue la profecía de Sagitario.
  • Dentro de los cuerpos de calor se crearon los gérmenes etéreos de los órganos de los sentidos. Esto formó el fondo espiritual de Capricornio.
  • Una especie de calidez, de metabolismo se estableció dentro de ellos, esta es la expresión de Acuario.
  • Ahora apareció el Hombre-Autómata como una imagen absoluta de las Intenciones de los Dioses y que actuaba precisamente de acuerdo a los impulsos que venían del entorno espiritual. Esto tuvo lugar en la región de

Estas diferentes etapas de desarrollo se imprimen de nuevo sobre la sustancia de calor rezagada en el Antiguo Sol, y como los órganos de los sentidos, que un día fueron dignos de reflejar el mundo, fueron llevados un paso más hacia la perfección; estuvieron preparados para contemplar estas impresiones. Así, la actividad de los sentidos que son las fuerzas formativas dentro de los órganos de los sentidos originaron esos acontecimientos en la evolución del Antiguo Saturno en Géminis, o las fuerzas que se encuentran detrás de Géminis, que dan el poder de evolucionar en la capacidad de percepción de los sentidos que, en la etapa de la evolución de la Tierra seria contemplado como “yo”— el sentido de la percepción del “yo”. De Tauro vino la capacidad de percibir el pensamiento. Las fuerzas espirituales de Aries dotaron a la humanidad con el sentido de la percepción de la Palabra. En Piscis se creó la posibilidad de la percepción a través del sentido de sonido absoluta receptividad que es la condición fundamental para el funcionamiento de este sentido. Acuario y su fondo espiritual dieron la posibilidad de la percepción de calor. En Capricornio se creó el sentido de la vista, a pesar de que la creación de los órganos de los sentidos en general está relacionada con éste área. En el sentido de la vista vive la herencia del sacrificio de sus visiones entregadas por los Espíritus de Amor en el planeta Antiguo Saturno.

De Sagitario viene el sentido del gusto. Esto es muy difícil de entender desde el punto de vista del cuarto ciclo de evolución del Antiguo Saturno, pero encontraremos una base más amplia para la comprensión de este hecho más adelante. Por supuesto, no podemos decir que estos sentidos ya estaban allí dentro de la evolución del Antiguo Sol, pero existían entonces sus imágenes cósmicas. En las sustancias aéreas de los antepasados de la humanidad, durante el ciclo de evolución del Antiguo Sol fue impreso lo que reflejaron previamente como sustancia de calor. Estos ciclos aparecen también en relación con las constelaciones del Zodíaco, pero no podemos ahora desarrollar esto en detalle. Sólo podemos describir los efectos que tenían sobre la formación de los sentidos.

El orden que se da aquí no corresponde, sin embargo, a la secuencia de los acontecimientos dentro de esa evolución planetaria. Los eventos que se reflejaron en Géminis desarrollaron una especie de propagación primitiva. El ser derivaba su existencia de una “madre-ser” a través de un simple acto de separación. De allí más tarde evolucionó el sentido de percepción del “hermano-ser”; una nueva evolución del sentido de la percepción del “Yo”. Cáncer está conectado con los eventos del ser dotado con una forma fija temporalmente dentro de una especie de piel sentando las bases para el posterior desarrollo del sentido del tacto. Leo es la imagen del paso en la evolución donde experimentó en su propio organismo el reflejo de los movimientos y las actividades anímicas de la circunferencia cósmica. Estas experiencias fueron el origen del sentido para la percepción de la vida.

Virgo es la constelación en la que los eventos grabados dentro la evolución del Antiguo Sol efectúan un cambio fundamental en la naturaleza humana. Dentro del planeta Antiguo Saturno los cuerpos de calor aún estaban sin vida, pero ahora en las etapas iniciales de la nueva evolución planetaria se les doto de fuerzas vitales. Esta fue la base para una futura comprensión y percepción dentro del ser mismo, de su propio movimiento. Libra refleja el estado de evolución donde el ser entró en una condición de completo equilibrio interior con respecto a su entorno de forma que incluso podía expresar sus experiencias en una especie de “lenguaje primitivo”. Este fue el origen primigenio del sentido del equilibrio.

Escorpio preserva la imaginación de un evento que podemos llamar un proceso de “desmaterialización”. A través de la disolución de la forma física, las fuerzas de la vida llegan a ser libres, y crean el germen del órgano para el conocimiento de las conexiones de la vida con la sabiduría cósmica que se incorpora en las formas físicas. El sentido del olfato no es más que una imagen débil y distorsionada de la capacidad original relacionada con Escorpio.

Por último, Sagitario recuerda acontecimientos dentro de esta etapa de la evolución, donde se implantaron los gigantescos procesos cósmicos del metabolismo y de la transubstanciación en la organización humana. Aquí nos acercamos al hecho de que el sentido del gusto está conectado con Sagitario, aunque no hay que olvidar que la capacidad original pasó por muchas metamorfosis antes de que se manifestara como lo que hoy llamamos el sentido del gusto. Entre el Antiguo Sol y la evolución de la Tierra, ocurrió la evolución de la Antigua Luna, que trajo un mayor desarrollo. De hecho, esto es cierto para todos los sentidos.

Vemos pues, en la creación primigenia de los órganos de los sentidos la actividad de los Arcángeles. Los órganos de los sentidos son la expresión de la existencia de los sentidos internos, y los sentidos también participan en la actividad de los Arcángeles. Además, esta conexión también debe estar escrita en la esfera cósmica de esta Jerarquía, la esfera que tiene su indicador visible en los movimientos del planeta Venus, y de hecho podemos encontrarlo allí. Esto se ha comprobado en un gran número de casos de los llamados niños deficientes mentales; Sin embargo, no es posible hablar de estos casos aquí. Vamos a desarrollar estos hechos en la siguiente carta en relación con ejemplos históricos.

Traducido por Gracia Muñoz y revisado por Diego Milillo.

MERCURIO (Venus Oculto) en relación con VENUS (Mercurio Oculto)

Del libro CURSO DE COSMOLOGÍA – de  WILI SUCHER – 25 de Marzo de 1955

English version

Hoy hemos de concluir la discusión sobre los siete planetas con la descripción del planeta que en la astronomía moderna se llama Mercurio. Nosotros tal vez deberíamos tratar de comprender todo este problema del intercambio de Mercurio y Venus, y debo decir que es un problema muy difícil y de muy largo alcance. Pero creo que puedo darles algunos puntos que pueden hacer que sea más fácil, en primer lugar, daros cuenta de la razón del cambio, y luego también cómo este complejo puede ponerse en consonancia con las concepciones modernas, así como ciertas concepciones que encontramos en la llamada astrología y así sucesivamente.

Cuando hablamos de Venus, o lo que llamamos Mercurio Oculto, o el Mercurio de los Misterios, señalé que Mercurio oculto está trabajando en una lemniscata de posición horizontal. Tal vez deberíamos hacer un diagrama de esto.

merc

Tenemos aquí el ser humano y la lemniscata de Mercurio oculto estaría aquí, expandiéndose hacia el mundo. (Vamos a llamar a esta línea verde Movimiento de Mercurio, o el Mercurio de los Misterios y a la amarilla el Movimiento de Venus). Una mitad —un lazo de la lemniscata—estaría dentro del ser humano y especialmente conectada con el sistema rítmico, que en realidad es la base fisiológica del sentir, que alcanza al mundo. Sin embargo, tienen que imaginar que no es sólo una simple lemniscata. Es más bien una lemniscata que puede expandirse en todas las direcciones, porque tenemos muchas conexiones con el mundo exterior y especialmente con los otros seres humanos.

La otra mitad de la lemniscata se extiende hacia ese objeto o persona con la que estamos hablando, por ejemplo, o con los que tenemos una cierta conexión. Ahora, incluso esto, es un punto de vista muy primitivo, porque esta lemniscata realmente debería ser imaginada no como algo espacial, sino como puntos de conexiones dinámicas.

Ciertamente podemos ver el foco de esta lemniscata, de todo este mundo de nuestras conexiones y relaciones con el mundo exterior, que se centran aquí en el sistema rítmico, pero también trabaja simultáneamente hacia la cabeza y hacia las extremidades.

Por ejemplo, en la cabeza continuaría irradiando algo de aquello que tiene una cualidad respiratoria a la cual está conectada aquí con el sistema rítmico, y con ello la respiración se produce en el campo de los sentidos. Entonces podemos hablar realmente de una actividad respiratoria en el reino de los sentidos, y es así como trabaja Mercurio oculto en dirección ascendente hacia la cabeza del ser humano. Esto es lo que queremos decir si nos imaginamos esta lemniscata que se centra en el sistema rítmico del ser humano.

Ahora bien, Mercurio oculto trabaja en esta lemniscata verde, que está orientada en la dirección horizontal, y entonces Venus oculto trabajaría en esta lemniscata amarilla en una dirección vertical. Ya ven que no he añadido la mitad inferior de la lemniscata amarilla, pero ustedes comprenderán que realmente corresponde allí. Esta sería la Venus de los Misterios.

Esta lemniscata de Venus oculto está en vertical, y los dos focos están casi dibujados en la organización humana. Sin duda, no están operando solo en las funciones del cuerpo físico, sino que van mucho más allá de las funciones del cuerpo físico. También pueden trabajar en el cuerpo etérico y el cuerpo astral. Podemos ver de inmediato lo que Venus oculto hace en el ser humano, cómo se incorpora, por así decirlo, en la organización humana.

Vemos que la parte superior está conectada con todo lo que se refiere al intelecto y a la actividad del cerebro, de la cabeza por completo, lo que significa la inteligencia en el sentido más amplio, más que solamente intelecto. El intelecto es sólo una especie de reflejo sombrío de lo que el trasfondo es esta actividad. Piensen en lo que fue en un tiempo la inteligencia cósmica trabajando en el ser humano y creando nuestra organización del pensamiento. Provocó el pensamiento, que en cierto sentido era bastante pasivo, porque los pensamientos del mundo divino, la inteligencia cósmica, fluía en el ser humano sin que uno pudiera detenerlo. El ser humano experimentaba esa inteligencia cósmica en poderosas visiones, en imaginaciones, pero era algo que se introducía en los seres humanos desde el mundo exterior.

Luego, más tarde, esta inteligencia se separo de la inteligencia cósmica deviniendo en la inteligencia humana. Sobre todo, —no todo,  pero sobre todo— en la época de la civilización greco-romana. En ese momento la inteligencia, que una vez fue una inteligencia cósmica, se convirtió en una inteligencia humana, devino en la propia inteligencia del ser humano. Poco a poco se separó de la inteligencia cósmica. Todo ello está contenido principalmente en las Cartas de Micael de Rudolf Steiner (Cartas a los Miembros), aunque también en muchos otros ciclos de conferencias.

Esta tragedia, por así decirlo, de la propia humanidad apartándose de la conexión con la inteligencia cósmica y deteniéndose por completo en su propia inteligencia fue, como sabemos, tomada por Ahriman. Ahora nos encontramos con la lucha de la Humanidad para alcanzar de nuevo a la inteligencia cósmica. Micael se ha convertido en el guardián de esa inteligencia cósmica, manteniéndola y protegiéndola por encima de nosotros, por así decirlo, y es nuestra responsabilidad el alcanzarla y retomarla. Esta es la gran batalla entre las fuerzas de Micael y de las fuerzas del dragón, de Ahriman. Micael quiere posibilitar la apertura de nuestro ser hacia la inteligencia cósmica, mientras que Ahriman nos quiere alejar al máximo, uniéndonos en una especie de inteligencia robótica que nos ate a la Tierra. Este es un lado del lazo de Venus oculto.

El otro lado, como podemos ver, va hacia abajo, al sistema de las extremidades y al sistema metabólico del ser humano. Ahí está conectado y trabajando con esas profundidades misteriosas que solemos llamar la voluntad, un reino que está completamente sumergido en la inconsciencia. No sabemos qué es lo que está pasando en ese reino de la voluntad. No sabemos lo que está pasando cuando levantamos el brazo. Desde luego, podemos tomar la decisión desde el ámbito de la inteligencia, en la cabeza, de levantar el brazo, pero no sabemos lo que está ocurriendo a partir de esa idea de levantar el brazo, del movimiento del brazo. Estos son misterios de una profundidad tremenda. Aparte de esto, están los misterios del metabolismo, la misteriosa transformación de las sustancias que tomamos como alimento en nuestro organismo y que después se diluye y transforma. Se sabe muy poco acerca de esa transformación, y es una bendición, porque los seres humanos de este tiempo que se vive en su totalidad en nuestro pragmatismo moderno, intelectual, lo usarían totalmente para comerciar con ello, lo que traería terribles disturbios a este reino de la organización de la voluntad inconsciente del ser humano. Esa es la otra polaridad de Venus oculto. Por ejemplo, es realmente el Venusberg que se describe en el Tannhäuser de Richard Wagner, y también en otros  ejemplos.

¿Qué pasó cuando los dos planetas se intercambiaron?. ¿Qué pasó entonces?. Los iniciados llegaron a la conclusión de que esta esfera hasta aquí tenía que ser velada, o cerrada, hacerse inaccesible para la cada vez más agudizada inteligencia de la raza humana. Si el intelecto moderno, que se basa enteramente en la realización del yo consiguiera desvelar los profundos misterios de la organización de la voluntad y la integridad física de la humanidad, ocurrirían cataclismos similares a los que produjeron el final de la Atlántida, tal vez mucho más graves. Sabemos por las descripciones del Dr. Steiner que la antigua Atlántida se hundió por cataclismos que fueron causados por el mal uso de las fuerzas ocultas. Los seres humanos aún no habían alcanzado la plena conciencia del yo, y por lo tanto estaban dirigidos, por así decirlo, por las fuerzas adversas del exterior, sin embargo, esos poderes ocultos fueron mal utilizados, y habría un peligro aún mayor hoy en día si las fuerzas volitivas de naturaleza inconsciente, crearían una terrible destrucción, si el intelectualismo moderno se apoderara de ellas. Por lo tanto se creó la necesidad en un determinado momento, —que ni siquiera podría decir cuándo sucedió, ya que puede haber ocurrido mucho tiempo antes de Cristo— cuando las Jerarquías llegaron a la conclusión de que este misterioso reino tenía que ser cerrado.

¿Cómo cerrar ese reino?. Se trataba de eliminar, por así decirlo, de la conciencia de la raza humana esta mitad inferior de la lemniscata. ¿Cómo se podría hacer eso?, En primer lugar, ya no se habló de lemniscatas, o por decirlo de otro modo, del hecho de que estos movimientos lemniscatorios se deben a que las esferas están trabajando una en la otra. Por lo tanto, siempre están las dos esferas trabajando juntas. Por ejemplo, con respecto a la lemniscata de Mercurio oculto, hay una esfera que es definitivamente la esfera del individuo, y la otra esfera viene del mundo exterior y la alcanza. Ahora bien, estas dos esferas se encuentran, o se interpenetran, y es de este modo como llegan a generarse las lemniscatas. Por supuesto que son lemniscatas invisibles, y lo mismo se refiere a todas las lemniscatas o esferas.

Así, en primer lugar, todas las esferas fueron olvidadas, y podemos encontrar muy claramente en la historia, que sucedió durante la civilización griega. Hubo algunos astrónomos en tiempos de los griegos, los sucesores de la Escuela de Pitágoras, que todavía hablaban de las esferas de los planetas. Ptolomeo, que vivió unos 100 años después de Cristo, ya no hablaba de las esferas de los planetas, el asunto se había convertido en algo sin importancia. Ahora bien, estas cosas no suceden por casualidad. Por supuesto que ello está conectado con el desarrollo de la inteligencia humana, pero también hay una guía detrás de estos acontecimientos. La orientación era que, en primer lugar, se olvidaran las esferas espirituales—las regiones o reinos de las Jerarquías Espirituales—, y solo quedasen los planetas que vemos en el cielo. En segundo lugar, se olvidaron estas polaridades en el ser humano, ya que no se tenía ya ninguna necesidad de pensar siquiera en lemniscatas en el ser humano. Entonces fue bastante fácil olvidarse del polo de la voluntad del Venus oculto que trabaja en el ser humano.

Esta acción de las jerarquías hizo que la humanidad se olvidase de ello, y al olvidarlo, fue posible cerrar la puerta a los misterios de ese reino de las profundidades de los seres humanos mismos. Sin embargo, algo había que hacerse con estos dos planetas, ya no tenía sentido tener a Venus, Mercurio oculto aquí, ya que no se hablaba del Mercurio de los Misterios. No había necesidad de ello, y simplemente se desplazan —se puede ver así todo el asunto—un desplazamiento de planetas. ¿Y qué pasa entonces si hacemos eso?. Bueno, si hacemos esto, cambiamos Mercurio oculto a la cabeza, y entonces tenemos aquí al planeta Mercurio, y luego cambiamos Venus oculto hasta el polo de Venus (lazo inferior), y tendremos al planeta Venus aquí (en el pecho). Así que ya ven, nos perdemos una de las tres funciones de ese templo que es el cuerpo humano. Podemos hacer eso y ni siquiera herir las cualidades de los planetas. Uno puede pensar que si estos planetas han cambiado, entonces todo lo que la astrología tradicional dice acerca de los planetas debe estar equivocado. No esta mal, ya que Venus aquí (ver primer dibujo y los planetas a la izquierda, después del cambio),  ahora lo que se llama Venus en el cielo, en realidad es el planeta que está detrás de los Misterios de Mercurio. En él se describen por sus movimientos la esfera de Mercurio oculto. Todavía está conectado, incluso en las descripciones que encontramos en algunos libros de astrología, con la esfera de las relaciones y el contacto con el mundo exterior.

Si estudiamos el carácter de eso llamado Venus en los libros tradicionales, entonces encontraremos que lo que describe, no es la voluntad de la naturaleza del ser humano, sino sólo lo que está sintiendo. El mundo de los sentimientos es lo que se describe aquí, el sentido de la belleza en el ser humano y en especial en relación con otros seres humanos. Fue llamado el planeta del amor, pero por supuesto que es sólo un aspecto de la conexión del reino del sentir con el mundo exterior, con los seres humanos, y así sucesivamente.

Y también Mercurio aquí, si estudiamos la descripción de Mercurio, que nos ha llegado a través de los siglos, a través de los últimos 2.000 años, en los libros tradicionales sobre la ciencia de las estrellas, nos encontraremos con que Mercurio es enteramente un asunto de las capacidades intelectuales en el ser humano. Bueno, ahí estamos, es sólo la otra mitad de lo que en otro tiempo era llamado el  Venus de los Misterios. Por lo tanto, no hay necesidad de cambiar cualitativamente, pero lo que se ha logrado a través de este cambio es el cierre de este reino, allá en lo profundo, en el que la naturaleza del ser humano está dormida.

Ahora vamos a tener que hablar de este Venus oculto, cuyo ámbito es descrito por el planeta, que encontramos en los almanaques modernos y en los modernos libros sobre astronomía, llamado Mercurio. ¿Qué hacer?. Bueno, hemos descrito hasta ahora lo que hace en el ser humano: la inteligencia y la voluntad y la interacción entre los dos polos. Por supuesto que hemos entrado en una era en que tenemos que saber estas cosas de nuevo, como el hecho de este cambio, que tuvo lugar en algún momento en el pasado, y por lo tanto yo creo que Rudolf Steiner también se refirió a este intercambio.

Tenemos que aprender a conocer la verdad, porque lo que había sido cerrado temporalmente será abierto, en tanto que como seres humanos debemos aprender a emplear las fuerzas morales para crear una moral individualizada. En la medida en que uno desarrolla las fuerzas morales individualizadas, en esa medida podrá ser enviado, por así decirlo, a ese reino de la naturaleza de la voluntad.

f2

¿Qué hace este planeta en el cielo?. Si tomamos sólo un esbozo del Zodiaco, sólo para orientarnos, podemos observar que el planeta, al que nos limitaremos a llamar Venus oculto, describe una figura alrededor de la Tierra en el curso de un año que se asemeja a un hexágono. Por ejemplo, este año hemos tenido un ciclo de Venus oculto cerca de esta posición (Capricornio), donde el planeta estaba delante del Sol, haciendo una conjunción inferior. Cuando decimos lazo, nos referimos a un movimiento retrógrado, es decir, el planeta, como se ve desde el punto de vista de la Tierra, llega a pararse y va hacia atrás, para después de cierto tiempo volverse directo.

Este lazo será seguido por una conjunción superior hacia finales de abril, en la constelación de Aries. Entonces el Sol estará aquí y el planeta aquí detrás del Sol. Esto será seguido por un lazo aquí en Géminis, con el Sol y el planeta aquí de nuevo frente a él. Entonces sale, y en la constelación de Cáncer se volverá a colocar detrás del Sol. El lazo siguiente sería en Virgo, y después una conjunción superior en Escorpio. Asíchasta regresar más o menos a unos pocos grados de donde comenzó. Ahora podemos ver en las conjunciones superiores casi un triángulo equilátero, y también a los lazos o bucles formando otro triángulo. Si consideramos ahora las distancias, los bucles se presentarían como un triángulo interior en esta figura (izquierda), pero si no consideramos las distancias, simplemente tendríamos un hexágono (derecha).

Ahora recuerden que cuando hablábamos de Mercurio oculto dibujamos una estrella de cinco puntas o pentágono, y si ustedes recuerdan, vimos  en mercurio el patrón de una actividad determinada en el ser humano. Esa es la actividad y la presencia del chakra de diez pétalos, en el ser humano. Aquí también tenemos un chakra cósmico creado alrededor de la Tierra en el transcurso del año.

f3

Pongamos la Tierra aquí, en el centro, entonces tendríamos tres pétalos aquí, y aquí, aparte, tenemos unos pétalos más grandes (ver figura arriba). Así que tenemos un loto de seis pétalos, y esto está relacionado de nuevo con el loto de seis pétalos en el ser humano. ¿Qué hace el loto de seis pétalos?. ¿En que concierne al ser humano?

Es necesario desarrollar la flor de loto de seis pétalos con el fin de tener, en cierta etapa de nuestro desarrollo interno, las relaciones con los seres de los mundos superiores. Sólo si este chakra se desarrolla correctamente podemos tener una experiencia de los seres de las Jerarquías y de los Seres Espirituales en el cosmos. Ahora bien, para ello, con el fin de desarrollar este chakra seis pétalos, debemos establecer un equilibrio absoluto con respecto a nuestro ser tripartito.

Cuando vimos el diagrama anterior con la lemniscata en posición vertical pueden haber pensado que en esta lemniscata ya está contenida una especie de trinidad del ser humano: el sistema rítmico, en el entrecruzamiento de la lemniscata, y a continuación, la otra mitad de la lemniscata en las extremidades de la naturaleza del ser humano. Esta triplicidad debe ser llevada a un equilibrio absoluto, pues sólo entonces podremos avanzar en el camino hacia el conocimiento de los mundos superiores.

Rudolf Steiner no dice mucho sobre el desarrollo de la flor de loto de seis pétalos, pero debemos tener en cuenta que tres de los pétalos ya se han desarrollado en tiempos muy antiguos, mientras que los tres restantes se deben desarrollar ahora.

Las funciones del cuerpo, las inclinaciones y pasiones del alma así como los pensamientos e ideas espirituales deben estar sintonizadas en perfecta armonía. Debe establecerse un equilibrio, especialmente respecto a lo que los iniciados tuvieron que cerrar por un tiempo, a saber, ese reino de la voluntad. A menos que un individuo pueda establecer el unísono absoluto, como dice el Dr. Steiner, y establecer el equilibrio absoluto entre las tres regiones del cuerpo, alma y espíritu —pensamiento, sentimiento y voluntad— el individuo no alcanzará el camino de una mayor percepción. Entraríamos en una confusión terrible si nos convertimos en unas víctimas de los poderes espirituales que trabajan en lo oculto y que quieren mantener al ser humano alejado de cualquier aproximación al mundo espiritual.

Este chakra de seis pétalos ha sido re-instituido, incluso santificado, durante los acontecimientos de Palestina, que tuvieron lugar hace unos 2.000 años. Surgió cuando hablamos sobre el chakra de diez pétalos, es decir, los movimientos de Mercurio oculto, cuando nos referimos a la época de Cristo. He intentado mostrar cómo, durante los tres años, o el recorrido durante los tres años, se llevaron a cabo cinco grandes eventos a través de los cuales Cristo  trajo las fuerzas cósmicas que se unieron con la Tierra y que están presentes en ella. Cristo es el Maestro de las fuerzas de la Tierra. A través de esta incorporación del espíritu de Mercurio oculto en la Tierra, se nos ha posibilitado desarrollar, por ejemplo, el loto de diez pétalos. Ya les describí los cinco eventos que tuvieron lugar. El primero está relacionado con las tentaciones, el segundo con la decapitación de San Juan Bautista, etc.

f4

Veamos ahora lo que Venus oculto hizo durante esos tres años. En primer lugar vamos a establecer un punto de vista del movimiento desde fuera de un bucle en una conjunción superior y de nuevo en un bucle que es realmente el ciclo de Venus oculto. Venus gira alrededor del sol. Entonces sería simplemente hacer un movimiento circular (arriba a la izquierda), dejando que el Sol permanezca estacionario. Sin embargo, al imaginar un Sol que sigue avanzando, se obtiene con toda naturalidad un movimiento, exactamente lo que vemos aquí (arriba a la derecha). El bucle es creado por el continuo pasar del Sol, haciendo que la órbita del planeta se aparte, por así decirlo, y a esto lo llamaríamos un ciclo del planeta. Durante los tres años, tuvieron lugar siete ciclos de este tipo. Los llamados tres años no fueron en realidad tres años completos, sino que fueron alrededor de dos años y un tercio.

En un año tenemos tres ciclos de este tipo, por lo que en dos años tendríamos seis, y el último tercio constituiría el séptimo. Por lo tanto durante la vida de Cristo en el cuerpo de Jesús, tuvieron lugar siete ciclos de este tipo, y esos ciclos están estrechamente relacionados con los siete signos del Evangelio de San Juan.

Leemos en el Evangelio de San Juan siete señales: las bodas de Canaán, la curación del hijo de un noble de Cafarnaúm, la curación del enfermo en el estanque de Betsaida, la alimentación de los cinco mil, el caminar en el mar, la curación del ciego de nacimiento, y la resurrección de Lázaro.

http://cnastrologia.org.br/wp-content/uploads/2016/05/MotionMercurioRxOK.gif

Como vemos, Venus oculto no se mueve muy lejos del Sol, por lo que si el Sol se encuentra aquí en la Pascua sobre esta posición, podemos estar seguros de que Venus oculto no estará muy lejos de ahí. Por lo tanto uno puede juzgar —es relativamente fácil juzgar a causa de esos tres eventos: bodas, alimentación y resurrección de Lázaro— como la conexión de estos tres ciclos ajustándose a los tres eventos. Los otros están en el medio.

Ahora vamos a ver lo que sucedió allí. Ciertamente, podría pensarse que debe haber una relación con este establecimiento del equilibrio entre cuerpo, alma y espíritu. Es decir, en las descripciones de estos hechos o signos, tiene que haber un elemento de contenido dentro de ellos que contribuyan a la sanación, por así decirlo, de la trinidad del ser humano. Esto lo podemos detectar si realmente leemos y estudiamos estos signos o hechos.

f5

Hablamos una vez, hace tiempo, sobre la distinción entre los signos y las constelaciones de la eclíptica, y cómo en la actualidad la constelación de Piscis se encuentra detrás del signo de Aries. Si nos remontamos al tiempo en el que coincidían, nos encontraríamos con que coincidieron en el tiempo de Cristo. Ese primer ciclo (marrón en el dibujo) es el tiempo después del Bautismo, y que puede haber tenido lugar en la época de Navidad. Todo comenzó en la época del retiro de Cristo en el desierto, y puede haber coincidido con una conjunción superior de Venus oculto en Acuario.

Entonces tenemos un bucle que tuvo lugar en el momento de la Pascua (Pésaj) en Aries. En ese ciclo, leemos acerca de las bodas de Caná. Fue la transformación del agua en vino. Tenemos aquí un gesto de recoger, por decirlo así, las fuerzas cósmicas de Acuario y llevarlas hacia abajo para la preparación de la fiesta de la Pascua a través de Aries. Si nos limitamos a pensar en la imaginación de Acuario, —el hombre con la ambrosía que vierte el agua divina, que fructificando la creación del agua de vida del cosmos, la vierte en el espacio cósmico— si meditamos en eso, entonces nos acercaremos al fondo de ese hecho o signo de Cristo. Cristo recogió las fuerzas del cosmos, llevando el agua cósmica, el agua de las fuerzas de vida de Acuario, haciéndolas descender a la Tierra. Era tan poderoso que pudo transformar el agua en vino. ¿Qué significa la transformación del agua en vino?. El agua es sin duda un elemento dador de vida, pero el vino en realidad se introdujo en la antigüedad en la humanidad a fin de dar paso al nacimiento del Yo en el ser humano, el alcohol dio un golpe de efecto al Yo, por así decirlo. Ahora el agua toma el lugar del alcohol con el nacimiento del “YO SOY”, del Cristo en el alma humana. Esto se produce durante el ciclo de Aries (el nuevo comienzo), en el momento poco antes de la fiesta de la Pascua. En el Evangelio de San Juan leemos que las bodas de Canaán tuvieron lugar pocos días antes de la Pascua.

Después tenemos el siguiente elemento, que es la curación del hijo de un noble de Cafarnaúm. Esto lo podemos ver con Venus oculto saliendo de ese bucle, con una conjunción superior en Géminis, y entrando en otro ciclo aquí en Leo.

Luego tenemos el tercer evento que culmina en una conjunción superior en Libra seguida por un bucle en Sagitario. Esa es la curación de aquel hombre que estaba enfermo, como se dice en el evangelio, desde hacia 38 años. Aquí tenemos una descripción perfecta de cómo el equilibrio del cuerpo—el triple cuerpo, el cuerpo físico, el cuerpo etérico y el cuerpo astral— fue establecido por Cristo, El trajo a la Tierra las fuerzas cósmicas de Venus oculto. La transformación del agua en el vino es hacer descender el poder de fortalecer las fuerzas del yo en el cuerpo físico, de crear, por así decirlo, un lugar para el yo en el cuerpo físico. Eso es inherente a esta señal.

La segunda está relacionada con la enfermedad de un niño, podemos imaginar que está conectado con la curación del cuerpo etérico. Por supuesto, el cuerpo etérico no necesita curación, pero necesitaba una corrección con el fin de ser capaz de portar, por así decirlo, al Yo. Las siete señales son realmente preparaciones que tenían que ser realizadas con el fin de hacer al ser humano capaz de recibir el YO SOY, el Yo superior.

Luego, en la tercera señal, nos enteramos de un hombre que estaba enfermo desde hacía 38 años, lo que es claramente una referencia a las fuerzas astrales, porque 38 años en realidad se refiere a los ciclos de los nodos de la Luna. Ustedes pueden recordar que hace algún tiempo hablamos sobre el nodo Lunar y dijimos que el ritmo o la revolución del nodo Lunar, se lleva a cabo en un plazo de dieciocho años y siete meses. El nodo Lunar está conectado con las fuerzas astrales en el cosmos y con ciertas fuerzas que dan sus frutos en el cuerpo astral. Ese hombre estuvo enfermo el doble del tiempo, de aproximadamente 19 años, que son 38 años, y después fue sanado por Cristo. Podemos encontrar, si leemos el capítulo, que habla de la curación, que todos los datos apuntan al hecho de que tenía que establecerse un equilibrio entre las fuerzas cósmicas astrales y el cuerpo astral de los seres humanos en la Tierra, para que pudieran estar en una posición en la que pudieran recibir el poder del YO SOY también en el cuerpo astral.

Después llegamos al siguiente lazo (rojo en el dibujo). Una vez más tenemos una conjunción superior en Acuario, un poco más atrás porque este hexágono, o este chakra cósmico de Venus oculto, gira hacia atrás unos cuantos grados cada vez. Estos chakras giran también en el cuerpo astral humano una vez que el ser humano ha desarrollado su capacidad interior, es decir, una vez que ha llegado a una cierta etapa en el camino oculto. De este Acuario, Cristo trajo de nuevo  las fuerzas cósmicas que tienen que ver con Acuario como la comida para los cinco mil. Acuario está realmente conectado con el alimento, el alimento cósmico que, por ejemplo, en tiempos de los griegos llamaban néctar y ambrosía. Es tanto el alimento líquido como el sólido. Ahora bien, esta vez fue el pan, el pan cósmico que se trajo a la Tierra. Este evento, que conocemos por las descripciones del Dr. Steiner en uno de los ciclos de conferencias sobre los Evangelios, no fue un evento que se llevó a cabo en el plano físico, sino que tuvo lugar en el reino etérico. Fue un alimento para las almas de los que viven ahora en la quinta edad de la época post-Atlante. Fueron alimentados con la alimentación de los cinco mil. Se trataba claramente de una comida de las almas, una preparación de almas que, como se ve desde ese momento, tendrán que vivir en el futuro. Se refería a la disposición del alma de la Humanidad con el fin de hacer del alma del ser del futuro, el ser del alma consciente, capaz de recibir el impulso del YO SOY dentro de su ser.

Escuchamos en el Evangelio de San Juan el evento que tuvo lugar inmediatamente después, y que fue el caminar sobre las aguas. Ahora que es, por supuesto, inmediatamente después, y hubiera caído en este mismo ciclo, pero sin embargo está conectado con el siguiente ciclo de Venus oculto. Venus oculto salió de este bucle y se mudó a una conjunción aquí en Tauro para descender en otro bucle en Cáncer. Este es el andar sobre el mar.

Ahora podía leerse en relación con Tauro como una expresión de las revoltosas fuerzas astrales, que pueden ser algo rebeldes y violentas, incluso en el plano astral, pero ahora vemos aquí la sanación de ese reino. ¿Qué sucede realmente? Oímos hablar de los apóstoles sentados en una barca. Cristo no está con ellos, luchan por llegar al otro lado del mar, pero tienen el viento que está en contra, con unas olas terribles, no pueden seguir adelante, y temen que pueden ahogarse. Entonces en un momento determinado durante la noche, Cristo vino a través del mar, y tuvieron miedo, porque Cristo no apareció en la carne. Apareció, por así decirlo, en una forma más elevada, como una luz tremenda. Sin embargo, acogieron a Cristo en la barca, y el mar se calmó de inmediato.

Ahora, ¿qué significa?. Es sólo una descripción de esas violentas fuerzas cósmicas astrales. Para calmarlos, los apóstoles deben tener en su barco, es decir, en su “Yo”, el Ser más elevado de Cristo, el mayor YO SOY. Con el fin de dominar y transformar el cuerpo astral, es decir, aquello de lo que hemos escuchado en relación con el hombre que había estado enfermo durante 38 años, deben tener el Yo más elevado en su ser, en su barco. Realmente significa que hemos entrado en el reino del espíritu con respecto a las señales.

El espíritu del ser humano, o lo que el Dr. Steiner se refiere a como el Yo Espiritual, es el cuerpo astral transformado. El Yo espiritual debe estar impregnado por el poder de Cristo, por el poder del YO SOY del mundo, y sólo entonces podrá ser domesticada y transformada la violencia que puede haber en la indómita naturaleza astral en la primera etapa del enfoque del mundo espiritual. El Yo espiritual significa realmente, que nosotros mismos nos hacemos conscientes a través del Yo Espiritual como miembros del mundo espiritual, es decir, cuando nos damos cuenta del mundo espiritual en la medida en que este se relaciona con nosotros.

A esto le sigue el siguiente ciclo, que saliendo de este bucle de Cáncer, entra en conjunción superior en Virgo —como ven,  retrocediendo considerablemente— y haciendo un bucle en Escorpio. Ahora esto se conecta con la sexta señal del Evangelio de San Juan, que es la curación del hombre que había nacido ciego. Bueno, de nuevo, recomendamos leer la historia.

¿Qué significa realmente?. Lo que realmente significa es el despertar del sentido interior, el desarrollo de la capacidad interna para distinguir los seres en el mundo espiritual. Con el Yo Espiritual, sin duda entramos en el mundo espiritual, pero todavía no podemos distinguir a los seres individuales en ese mundo espiritual. Con el fin de distinguir los seres individuales debemos desarrollar la inspiración. El desarrollo de la inspiración realmente significa entrar en el mundo espiritual y el reconocimiento de los seres individuales en ese mundo espiritual. El ciego de nacimiento, y es muy claro en la descripción, se despertó en su propio ser para que pudiera percibir el Yo Soy del mundo detrás de quien se ubican todas las Jerarquías del mundo espiritual. Estaba dispuesto a recibir en su Espíritu de Vida el poder, la capacidad de percibir el Cristo, el YO SOY del mundo. Él era ciego por esta causa antes de ser preparado para ver.

Ahora llegamos al último ciclo (verde en el dibujo). Se culminó en una conjunción superior en la constelación de Capricornio, y esto fue seguido por un bucle en Piscis. Esta es la última señal del Evangelio de San Juan, la resurrección de Lázaro. Nuevamente Cristo tomó las fuerzas concentradas de la constelación de Capricornio y las trajo en este acto que debió haber sucedido en algún momento antes de la Pascua.

Ahora, Capricornio es conocido en toda la mitología antigua como la Puerta de los Dioses, es decir, es la puerta al mundo espiritual. Piensen en esa imagen maravillosa de Lázaro cuando resucitó, de pie en la puerta de la tumba, que estaba cavada en la roca. Se pone de pie en la puerta, que había ido al otro lado del umbral y había regresado al mundo físico, habiendo pasado por una iniciación.

“Resurrección-de-Lázaro”-por-Giotto-di-Bondone

Ahora bien, este es un evento por el cual Cristo estableció la posibilidad de que el impulso del YO SOY pueda ser recibido en el principio más elevado del ser humano, es decir, en el Alma, en el Hombre-Espíritu, ya que nos encontramos con que Lázaro está conectado con el escritor del Evangelio de San Juan y el Apocalipsis de San Juan el Divino. ¿Qué es lo que describió?.

 Él realmente describe al Hombre-Espíritu en el Apocalipsis. Se trata de los acontecimientos del pasado de la Tierra y también del futuro de la Tierra, lo que lleva a la encarnación futura de la Tierra. Es la descripción del Ser Superior del ser humano, es el ser humano cósmico superior lo que estaba presente en Cristo.

Cuando el escritor del Apocalipsis escribe acerca de la evolución, en realidad él escribe acerca de Cristo de quien habla ya en el primer capítulo como quien habla de sí mismo como el Alfa y Omega, es decir, aquello que comprende toda la evolución del mundo. Eso es el Hombre-Espíritu, es el principio más alto que sólo estará plenamente desarrollado para el conjunto de la Humanidad en Vulcano. Sin embargo, si se desarrolla ahora, es la realización de lo Humano Cósmico, de aquel que comprende, por así decir, la totalidad de ese universo solar, las doce constelaciones del zodíaco, y de quien contiene el espacio y el tiempo en su ser —es decir, lo que ocurre en el espacio y en el tiempo de la evolución terrestre, incluso en la evolución pre-terrenal.

Por lo tanto estas son las siete manifestaciones de las fuerzas cósmicas de Venus oculto a través de Cristo. Cristo las ha implantado en la Tierra, y a través de esta implantación en la esfera de la Tierra, podemos utilizar esas fuerzas para nuestro desarrollo interior. Podemos desarrollar, por ejemplo, el chakra de los seis pétalos —es decir, establecer el equilibrio entre cuerpo, alma y espíritu. Esto fue establecido por Cristo, y el que participa en el misterio del Gólgota, en un sentido espiritual, puede participar en estas fuerzas que fueron traídas a la Tierra por Cristo, como el fortalecimiento de aquello que en nosotros son las fuerzas de Venus oculto.

Traducido por Gracia Muñoz, revisado por Diego Milillo.

El portal de la Luna

(La mística moderna y la opinión de la ciencia) –  Artículo de Willi Sucher

Diciembre de 1937

English versión

Lo que hemos logrado en el curso de estos estudios, de hecho, ha sido nada menos que penetrar en el trasfondo espiritual del ascendente de nacimiento. Porque como ya vimos en la elaboración del horóscopo prenatal de Richard Wagner, el ascendente en el nacimiento, o el descendiente según sea el caso, indica el lugar en el que se sitúa la Luna en el comienzo del evento prenatal cósmico que estamos considerando.

Ahora también debemos ser capaces de mirar el asunto desde otro lado, con el fin de percibir lo que es espiritualmente importante. Poco antes del nacimiento, el alma humana se somete a la fase final del descenso al mundo terrenal. Y se reviste con los tres cuerpos o vehículos. Este es el hecho esencial del pasaje a través de la esfera de la Luna –inmediatamente antes de la entrada real en la esfera terrestre. Para empezar, está el alma pura y el espíritu del ser humano, el Yo esencial que ya se revistió de un cuerpo de fuerzas anímicas, generalmente llamado el cuerpo astral. Luego, en un momento determinado el alma busca la conexión con el germen físico proporcionado por los padres. Entonces tiene lugar la concepción. Por este tiempo el alma humana –que sólo tiene una parte– entra en contacto con la forma embrionaria para hacerse con un cuerpo etérico extrayéndolo del éter cósmico circundante, tal como nos revela la investigación suprasensible moderna. Todos estos eventos están muy relacionados con la Luna.

El alma debe esperar hasta el momento en que la Luna esté en un lugar determinado del Zodíaco, respondiendo a las exigencias internas del propio alma. Sólo entonces puede encontrar su camino hacia la esfera terrestre, reuniendo para sí el cuerpo etérico que necesita.

Este momento coincide con el comienzo de la constelación prenatal –en el caso de Richard Wagner es el 15 de agosto 1812–. Desde allí se desarrolla todo el curso de los acontecimientos prenatales entre las estrellas, dominado por la Luna a través de diez vueltas circulares del Zodiaco. Esta es la imagen cósmica arquetípica del cuerpo etérico que se está apoderando del embrión físico, formándose en él y a través de él, haciéndose el portador de una biografía que se irá desarrollando en el tiempo.

Una y otra vez debemos poner énfasis en el hecho de que el punto desde el cual la Luna comienza en este horóscopo prenatal progresivo se convertirá en el ascendente o descendente en el momento del nacimiento. Tomemos el caso de Wagner una vez más. El 15 de agosto de 1812, la Luna se sitúa en el comienzo de la constelación de Escorpio, alrededor de un grado en el signo de Sagitario.

En el momento del nacimiento este punto está en el descendente, que es el lugar donde se encuentra el horizonte occidental en el Zodíaco. El punto opuesto, es la constelación de Tauro, que por lo tanto, esta ascendiendo en el nacimiento. Ahora bien, en astrología al ascendente se le atribuye la mayor importancia. Al estimar el horóscopo de un ser humano, se depende de ello. De este modo, se aplican una serie de reglas; reglas que han crecido más y más hasta ser voluminosas en el curso del tiempo. A menudo se recurre a reglas externas, basadas en bastante información empírica, pero entonces nos perdemos en las reglas y ya nos volvemos realmente incapaces de ver a través de los hechos espirituales subyacentes del ser humano, la conexión con el cosmos. Queda poco más que una suma aritmética a través de la que es más que probable que se reduzca la posibilidad de elevarse.

Por sobre todo, hay que tener en cuenta que el hogar esencial de la astrología está en el Este, que se originó en un período de tiempo en que todavía existía una clarividencia instintiva, de ensueño que, dentro de ciertos límites, aún puede hallarse todavía en el Este. Este poder de la percepción onírica, en su mejor momento, ciertamente no necesitaba compendios de normas destinadas a ayudar a desentrañar el guión cósmico cuando se miraba hacia el cielo estrellado. Misteriosamente, las estrellas impartían sus verdades a la humanidad de antaño. El portal a este tipo de conocimiento está en su mayor parte cerrado a la humanidad occidental. Hemos de seguir otras vías para penetrar de nuevo en el mundo espiritual. Afianzando nuestro camino por medio de toda la disciplina del pensamiento científico, debemos finalmente dirigirlo hacia las realidades del mundo espiritual que están detrás de los hechos y fenómenos externos.

Hemos tratado aquí de dar al menos un pequeño paso en este camino. Al hacerlo, hemos visto que detrás del ascendente o descendente al nacer está el lugar donde la Luna se situó en el inicio del horóscopo prenatal, y que a partir de entonces se despliega una imagen múltiple y muy valiosa de los ciclos lunares prenatales, lo que a su vez nos da un reflejo por adelantado de toda la corriente de la vida y del destino que se desarrollará en el tiempo.

Así, el alcance y concepto del ascendente natal se muestra pleno de realidad cualitativa, teniendo su origen en el gran universo; una imagen plástica ampliamente extendida de afinidades espirituales de una persona, que ahora podemos aprender a comprender conscientemente. Es muy cierto que algunas de nuestras descripciones son poco más que un boceto o esquema al desnudo, pero en el curso posterior será posible complementarlos, al redondear la imagen y hacerla más real.

Ahora, al igual que podemos penetrar en la esencia espiritual del ascendente natal de esta forma, también nos será posible hacerlo con respecto a los otros componentes del horóscopo de nacimiento. La posición de la Luna en el cielo en el momento del nacimiento es una clave, más aún, una puerta de entrada a los secretos de nuestra propia naturaleza anímica. Que esto es así, ya se indicó en nuestro primer artículo y ahora se explicará con mayor detalle.

Veamos a continuación, una vez más el horóscopo de nacimiento de Richard Wagner. La Luna está en la constelación de Capricornio, o a 15,5° en el signo de Acuario. Para entender lo que significa esta posición de la Luna, debemos en cierto sentido pasar por el portal de entrada de la Luna. Lo hacemos teniendo en cuenta la relación entre el nodo lunar y la Luna en el nacimiento. El nodo lunar, muy abstractamente hablando, es el punto de intersección de las órbitas solar y lunar. Hay, pues, dos nodos en posiciones opuestas en el cielo: un nodo ascendente, generalmente representado por el signo y un nodo descendente con el signo .

En efecto, las órbitas solares y lunares no se hallan en un mismo plano sino en distintos que forman un cierto ángulo. Así es cómo surgen los dos puntos opuestos de intersección.

f1

 La peculiaridad de estos dos puntos de intersección es que no están quietos sino que se mueven lentamente. El plano de la trayectoria lunar gira en relación al plano de la trayectoria solar, de modo que los dos nodos se mueven alrededor. Se mueven alrededor del zodíaco en dirección contraria a la rotación de los planetas, es decir, hacia atrás desde Aries a través de Piscis, Acuario, etc. Una revolución completa de un nodo lunar tiene lugar en 18 años y 7 meses, después de este tiempo, por lo tanto, el nodo –el nodo ascendente, por ejemplo– está de nuevo en la misma posición en el zodiaco a como lo estaba antes. El nodo ascendente es, por lo tanto, el punto matemático donde (en un momento dado y de nuevo después de 18 años y 7 meses) la órbita lunar se eleva por encima de la órbita solar, mientras que en el punto opuesto el nodo descendiente se ubica por debajo de ésta. Tendremos más para decir dentro de lo que sigue en relación a este hecho, detrás del cual yace oculta una realidad espiritual muy importante.

En el caso de Richard Wagner, la Luna al nacer estaba a 15,5 ° en el signo de Acuario. Al mismo tiempo, el nodo descendente estaba en 14 grados 12 minutos del mismo signo. Puesto que el nodo se desplaza hacia atrás a través del Zodiaco, podemos ver que estuvo en 15.5° de Acuario (la posición de la Luna en el momento del nacimiento) poco antes del nacimiento, es decir, alrededor de finales de abril de 1813. En ese momento había una constelación determinada en los cielos de gran importancia para Richard Wagner. Venus entró en la constelación de Aries, mientras que Marte, acercándose a la esfera de Capricornio, estaba al mismo tiempo en cuadratura a Venus. En el dibujo de arriba, esta constelación está registrada en el círculo exterior. Marte y Venus fueron de una importancia especial en la vida de Wagner, por lo que podemos dejar de lado los otros planetas por ahora.

f2

La pregunta ahora es: ¿Qué puede decirnos esta constelación acerca del ser humano? Ya hemos indicado que esto tiene que ver con la formación de nuestra concepción del mundo, nuestra filosofía de la vida. En los símbolos espirituales del zodiaco y del mundo planetario, tenemos que buscar su relación con las múltiples filosofías que son posibles a la humanidad en la Tierra. Rudolf Steiner lo hizo en su notable ciclo de conferencias sobre “El pensamiento humano y el pensamiento cósmico”, en el que describió las siguientes relaciones: Las doce tendencias indicadas aquí pueden llamarse las diferentes clases de filosofía o tonos de perspectiva filosófica. Pero también hay siete estados de ánimo-filosóficos -cualidades anímicas- relacionados a los siete planetas: Saturno=Gnosis, Logismo=Júpiter, Marte=Voluntarismo, Empirismo=Sol, Misticismo=Venus, Trascendentalismo=Mercurio, Ocultismo=Luna.

Es posible, por ejemplo, para un ser humano en una vida terrenal el desarrollar muy fuertemente el Espiritualismo en el estado de ánimo gnóstico. (No hará falta mencionar que se trata del Espiritualismo en el sentido filosófico de la palabra, no en el sentido de espiritismo moderno). En términos cósmicos, diremos entonces que para este ser humano Saturno está en Capricornio. Tal será pues la natividad espiritual de esta persona, frente a la natividad de la astrología ordinaria. En las descripciones de Rudolf Steiner no está directamente indicado ni puede incluso reconocerse si esta constelación de la filosofía cósmica tiene alguna relación con el horóscopo de nacimiento en sí. Todo lo que se revela a primera vista es que los horóscopos de nacimiento no parecen indicar tal conexión. Por otra parte, Rudolf Steiner indicó expresamente que esta constelación de la filosofía cósmica podría suceder en algún momento antes o incluso después del nacimiento. Fue sólo después de largas investigaciones empíricas que surgió la verdad, a saber, que este nacimiento espiritual está conectado no sólo con los acontecimientos actuales en el cosmos externo, sino también con el horóscopo de nacimiento del individuo, conectado en la forma en que se ha indicado en el ejemplo de Richard Wagner.

f3

Este descubrimiento, junto con todos los hechos de la constelación prenatal, nos lleva por fin a un cuadro armonioso y total de las conexiones del ser humano como un todo integrado al Universo. En el horóscopo de nacimiento tenemos el equivalente cósmico de la entrada en el mundo físico. En la constelación prenatal u horóscopo prenatal tenemos la imagen cósmica de la organización etérica, durante el recorrido en el que se apodera de la forma física. Sin embargo, la constelación de la filosofía cósmica nos da una idea de lo astral, de la estructura psicológica o psíquico-corporal, que se expresa sobre todo en la tendencia innata y la dirección de la propia filosofía. En esta forma también tenemos en la astrología un camino de triple acceso a su verdadera esencia suprasensible, la naturaleza corporal del ser humano: los cuerpos físico, etérico, astral tal y como se conoce en el ocultismo.

Cuando el nodo lunar (que puede ser el nodo ascendente o el descendente) se encuentra en el lugar en el zodíaco donde se encuentra la Luna en el nacimiento, este es precisamente el momento en que la constelación filosófica está presente en los cielos. Puede ser antes o después del nacimiento, dentro de un rango probable de 18 años y 7 meses. En el caso de Richard Wagner estuvo muy cercano al alumbramiento, sólo un mes antes del nacimiento el nodo lunar descendiente se encontraba en el lugar en el que la Luna misma se encontraba en el momento del nacimiento. A continuación, el nacimiento espiritual de Richard Wagner fue retratado en los cielos. Bien podría haber sido que hubiéramos tenido que buscar este nacimiento espiritual en el momento en que el nodo ascendente pasó por el lugar donde la Luna se situó en el nacimiento. Esto habría sido aproximadamente nueve años y tres meses antes o luego del momento en que se ha fijado como a finales de abril de 1813. Vemos, pues, que las variaciones son posibles —en este caso son tres— y debemos estar bien familiarizados con la psicología de la persona y su carácter espiritual a fin de elegir correctamente entre las posibles alternativas. Aquí hay de hecho un elemento de liberación. Este horóscopo espiritual no puede ser calculado simplemente, aún prevalece una cualidad de libertad. Así se abre el camino hacia una clase de astrología en la que ya no será posible buscar las conexiones de las personas con el cosmos a fuerza de mero cálculo; será necesario desarrollar una sensibilidad interior para profundizar en el carácter de la persona en cuestión. En el caso de Richard Wagner, tenemos en la constelación de la filosofía cósmica a Venus en Aries y a Marte pasando de Sagitario a Capricornio. La tendencia filosófica así indicada sería: El Idealismo en el estado de ánimo del Misticismo, y el Espiritualismo en el estado de ánimo de Voluntarismo. (La experiencia con estas constelaciones ha demostrado que para los estados de ánimo filosóficos son más importantes las constelaciones reales que los signos de la eclíptica). Estos dos aspectos están relacionados por una cuadratura entre sí. Al juzgar los horóscopos de nacimiento, la cuadratura es más bien conocida como obstaculizadora, como un factor perturbador, pero en los procesos que estamos tratando aquí las condiciones se invierten. En el horóscopo espiritual los aspectos malos son buenos, mientras que los aspectos buenos a menudo son obstaculizantes. Esto también fue indicado por Rudolf Steiner y la experiencia lo confirma.

De una manera maravillosamente clara, se revelan los aspectos anteriores en la creación espiritual de Wagner en la tendencia general de su concepción del mundo. Ya en una fase temprana, comienza a tomar los temas mitológicos de las leyendas nórdica y germánica. Hay una adivinación de esto incluso en su Tannhaeuser. Con un asombroso crecimiento de la experiencia mística interior él avanza a lo largo de esa línea. A menudo los poemas dramáticos están ahí desde hace mucho tiempo y sólo mucho más tarde se añade la música que les pertenece. Así él va avanzando —por indicarlo muy brevemente— a través de la experiencia del mito de Sigfrido en el Anillo de los Nibelungos; a través de la muerte de amor de Tristán e Isolda, que tiene sus raíces en la esfera espiritual celta; a la más alta, la experiencia de la salvación en Parsifal. Experimentando interiormente la mística de su propio destino vital, surge en su alma el drama del “Holandés errante”, en busca de su hogar y de su salvación. En el drama de Sigfrido tenemos una imagen de la batalla del despertar de la conciencia del “Yo” con los poderes amenazantes de la oscuridad. En Parsifal tenemos el despliegue —tenuemente sentido como perteneciente a un futuro más lejano— de la voluntad de sanación que se encuentra oculta en las profundidades de su propio ser. En las profundidades místicas, Wagner descubre los poderes cósmicos formativos y creativos del universo, incluso mientras están trabajando en su propio destino; las ideas arquetípicas llegan incluso hasta la vida del individuo. Él les da forma en su obra de arte. En sus creaciones se vive la esencia del Misticismo (íntimamente relacionados, ya que es la mitología), coloreada por el Idealismo. Así pues, en la forma de ideas cósmicas retrata los poderes universales trabajando en sí mismos los destinos personales e históricos.

Aquí también obtenemos un acceso al otro aspecto, la constelación de Marte en Capricornio —Voluntarismo en el Espiritualismo— se encuentra en el carácter total del alma y el espíritu de Wagner, introduciéndose en toda su obra donde se siente el proceso universal como un ente volitivo, que vive y se mueve en una esfera espiritual sometiéndose a la transmutación en los reinos de las jerarquías espirituales. Pese a que también tenía dificultades para hacerle frente, de manera que esta imagen del mundo no se desenvolvió más que como un sentimiento dominante en su alma, aún vivió en él y que representó el estado de ánimo fundamental de su trabajo artístico. Es, por supuesto, muy difícil cuando se habla en este sentido de tendencias filosóficas y concepciones del mundo el formular estas cosas de una manera fácil y concisa. Pues la concepción del Idealismo o del Espiritualismo, por ejemplo, deben ser tomados de la filosofía pura, y no de las muchas variaciones populares o significados convencionales. Hay una diferencia muy grande entre lo que comúnmente se llama idealismo en la vida diaria y lo que se entiende por el idealismo filosófico. En la mencionada conferencia del ciclo “El Pensamiento humano y el pensamiento cósmico”, se elaboran y representan estos conceptos puramente filosóficos, sobre todo, en su secuencia (como van evolucionando uno a otro) siguiendo el curso dinámico del Zodiaco. No es posible describir todo esto en detalle aquí. De lo poco que se ha dicho acerca de la constelación de la filosofía cósmica, ya se puede reconocer el tremendo significado que este horóscopo espiritual habrá de tener para nosotros. Porque, en efecto, representa la motivación dominante de nuestra alma y espíritu, motivación que regirá en un alto grado el curso y el carácter de nuestra vida. De hecho, en algunos aspectos es incluso más importante que el horóscopo de nacimiento.

Traducido por Gracia Muñoz y revisado por Diego Milillo.