GA212. El mundo elemental y el futuro de la Humanidad

Rudolf Steiner — Dornach, 28 de mayo de 1922

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Hoy quiero presentar ciertos asuntos que conciernen a la evolución de la Humanidad en la medida en que esta evolución depende de la relación del hombre con ciertos poderes espirituales en el futuro de la Tierra.

Hemos visto cómo es posible, a través de la observación exacta, comprender el hecho de que dentro del ser físico-anímico-espiritual del hombre se produce algo que, en cierto sentido, pertenece al mundo exterior, en la medida en que éste mundo consiste en fuerzas y seres del mundo etérico. El hombre reúne estas fuerzas para formar su cuerpo etérico mientras desciende a la vida terrenal. Vimos también que esta entidad, que consiste en fuerzas del mundo etérico externo, se une al efecto de las acciones terrenales del hombre, de todo lo que hizo que sucediera, en resumen, con su karma.

He mencionado a menudo que un nuevo flujo de espiritualidad está ahora listo para verterse en la existencia terrenal humana. El presente forma un eslabón en la evolución de la humanidad entre una época de desarrollo principalmente intelectual que comenzó en el primer tercio del siglo XV y que ahora prácticamente ya ha seguido su curso —y un futuro dedicado a lo espiritual. La tarea más importante para la humanidad en la era de la intelectualidad fue el desarrollo de la razón a través de la investigación de la naturaleza externa y el desarrollo de la tecnología.

En esta dirección se han logrado grandes e impresionantes resultados en los últimos siglos. Sin embargo, hay que decir que el intelecto ha comenzado a perder su creatividad, aunque todavía vivimos de su herencia. El período más creativo fue desde los tiempos de Copérnico, Galileo y Giordano Bruno hasta el siglo XIX. Especialmente en la civilización occidental se han conseguido los mayores logros intelectuales en los últimos siglos.

Es obvio, incluso para una observación externa imparcial, que el intelecto ha perdido parte de su poder creativo. En general, la humanidad ya no tiene el mismo entusiasmo por los logros intelectuales. Sin embargo, la práctica de los siglos continúa a través de una cierta inercia cultural. Los pensamientos corren a lo largo de los viejos surcos, pero el intelecto ya no trae nada nuevo de importancia real. Esto es particularmente notable en nuestros jóvenes. No hace mucho tiempo era un verdadero placer escuchar a un joven que había estudiado algún tema. Puede que no se hubiera aplicado a todos, pero ciertamente en aquellos que había logrado algo; uno estaba ansioso por escuchar lo que tenía que decir y era lo mismo en todos los círculos académicos occidentales. Pero se ha producido un cambio en las últimas décadas, cuando un joven recién llegado de la universidad habla, uno ya no tiene curiosidad por lo que este vaya a decir. Uno ya no tiene curiosidad porque ya lo sabe; sale automáticamente; es como si el propio cerebro hubiera perdido su vitalidad. Uno tiene la sensación de que la actividad del intelecto se ha deslizado de la cabeza a alguna región más profunda. Que la inteligencia humana se ha convertido en algo mecánico que ya no brota de la región de la cabeza debe ser evidente incluso para la observación externa. Esta situación ha ocurrido porque la inteligencia era originalmente una dotación natural que la humanidad estaba predestinada a desarrollar predominantemente entre los siglos XV y XIX.

Sin embargo, para fructificar este desarrollado intelecto, una corriente de espiritualidad de las regiones superiores de la existencia mundial busca ahora penetrar en la vida terrenal de la Humanidad. Que esto suceda depende de que el hombre abra su corazón y su alma a lo que así busca entrar, por muchas puertas, por así decirlo, del mundo espiritual al mundo terrenal. Será necesario que el hombre no sólo vuelva a ser consciente de lo espiritual que hay en la naturaleza, sino que sea capaz de percibirlo.

Consideren cómo en las antiguas civilizaciones la Humanidad en general percibió —en todos los reinos de la naturaleza, en cada estrella, en cada nube en movimiento, en el trueno y el relámpago— espíritu y alma. Y en el marco de esta conciencia general evolucionaron los ejercicios del yoga. Como expliqué ayer, el yogui trató de penetrar en sí mismo. A través de los ejercicios internos buscó alcanzar lo que hoy se da por sentado porque nacemos con ello: la conciencia del “yo”, el sentimiento de ser una individualidad. El yogui tuvo que desarrollarlo primero en sí mismo.

Pero, queridos amigos, sería un gran error comparar la conciencia ordinaria del yo que tenemos hoy con la del yogui. Si algo se logra a través del propio esfuerzo humano esto hace una diferencia de si uno simplemente lo tiene. Cuando, como en el caso del yogui, uno primero tuvo que luchar para alcanzar la conciencia de sí mismo, entonces, a través de ese esfuerzo interior, uno es transportado a las grandes Leyes Universales; uno se hace partícipe de los procesos mundiales. Este no es el caso cuando uno es simplemente colocado en la esfera de la auto-conciencia. Pertenecer a un nivel determinado de la evolución humana no es lo mismo que alcanzar ese nivel a través de ejercicios interiores.

Se darán cuenta por lo que se dijo ayer que la Humanidad debe gradualmente adquirir conocimientos de una manera diferente, —debe poner sus procesos de pensamiento libres del proceso de la respiración. Como he explicado ayer, esto tiene el efecto de que el pensamiento, al no estar ligado al sujeto, es capaz de unirse con el ritmo del cosmos exterior. Debemos nuestra reflexión salir fuera de nosotros mismos hacia el mundo, mientras que el yogui se deslizaba en su ser interior uniendo, por así decirlo, los sistemas de pensamiento y de la respiración. Al hacerlo, se identificó con lo que su naturaleza anímico-espiritual pudo experimentar en las ondas del ritmo interior de la respiración. Por el contrario, ahora debemos entregarnos al mundo para participar en todos los ritmos que atraviesan los mundos mineral, vegetal, animal y humano hasta el reino de las Jerarquías. Debemos entrar y vivir en del ritmo de la existencia externa. De esta manera, la Humanidad volverá a tener una visión de ese fundamento espiritual de la naturaleza que el conocimiento externo no alcanza.

Las ciencias de la física, la química y la biología que se persiguen hoy en día proporcionan a la humanidad una gran cantidad de información. Lo que realmente hacen es explicar cómo la observación sensorial, interpretada por el intelecto, ve el mundo. Pero ha llegado el momento en que la humanidad debe redescubrir lo que está detrás del conocimiento proporcionado por la observación externa y la interpretación intelectual.

Si uno tiene en mente cuando habla de los cuatro elementos de la tierra, el agua, el aire y el fuego sólo su aspecto físico, entonces no importa si uno usa estos términos o prefiere los más recientes de cuerpos y condiciones sólidas, líquidas y aeriformes de calor. Cuando se hace referencia a ellos, todo lo que uno tiene en mente es cómo las sustancias físicas se combinan o mezclan entre ellas, o bien se separan. Sin embargo, hay que subrayar que todo lo que es de  naturaleza sólida y terrena tiene como fundamento una espiritualidad elemental. La gente “iluminada” de hoy puede reírse cuando se les recuerda que las personas mayores solían ver gnomos en todo lo terrenal. Sin embargo, cuando el conocimiento ya no se obtiene mediante la combinación de pensamientos abstractos y lógicos, sino uniéndonos a través de nuestro pensamiento con el ritmo del mundo, entonces redescubriremos los seres elementales contenidos en todo lo que es la sólida naturaleza terrenal. La característica sobresaliente de estos elementales que comienzan a residir en la tierra sólida es inteligencia, astucia, astucia, —de hecho, un intelecto unilateralmente desarrollado.

Así, en el elemento sólido de la Tierra viven seres espirituales de tipo elemental que son mucho más inteligentes que los seres humanos. Incluso una persona de extremada astucia intelectual no sería rival para estos seres que, como entidades suprasensibles, viven en el reino de la Tierra sólida. Podría decirse que así como el hombre consiste en carne y sangre, así también estos seres consisten en inteligencia, en suprainteligencia. Otra de sus peculiaridades es que prefieren vivir en multitudes. Cuando uno está en posición de descubrir cuántos de estos seres astutos contiene un objeto terroso adecuado, entonces uno podría exprimirlos como si se tratara de una esponja —en un sentido espiritual, por supuesto— y fluyeran hacia fuera en un flujo sin fin.

Pero contar a estos seres-gnomos es una tarea difícil. Si uno trata de contarlos como si fueran cerezas u huevos —es decir, uno, dos, tres— uno pronto notaria que no pueden ser contados así. Cuando uno ha llegado a decir tres, entonces de repente hay muchos más. Así que contarlos como se haría en el plano físico no sirve para nada; ni hay otra forma de cálculo, porque inmediatamente te hacen trampas. Supongamos que uno pone dos en un lado y dos en el otro para decir que dos veces dos hacen cuatro. Uno se equivocaría, porque a través de su superastucia aparecerían como siete u ocho, diciendo que dos veces dos hace ocho, o algo así. Así, estos seres desafían ser contados. Debe reconocerse que el intelecto desarrollado por el hombre en los últimos tiempos es muy impresionante. Pero estos seres suprainteligentes muestran un dominio sobre el intelecto incluso cuando es meramente una cuestión de cálculo.

Los seres elementales que habitan en el elemento fluido —es decir, en el agua— han desarrollado particularmente lo que es, en el hombre, su vida de sentimiento o sensibilidad. En este sentido, los seres humanos estamos realmente atrasados comparados con estos seres. Podemos disfrutar de una rosa roja o sentirnos encantados cuando los árboles despliegan su follaje. Pero estos seres acompañan el fluido que como savia se levanta en el rosal y participan en el enrojecimiento de las flores. De una manera íntima comparten con sensibilidad los procesos del mundo. Nosotros con nuestra sensibilidad permanecemos fuera de las cosas, mientras que ellos están dentro del proceso y participan en él.

Los seres elementales del aire han desarrollado en alto grado lo que vive en la voluntad humana. Es espléndido que el químico analítico descubra el peso atómico del hidrógeno, el oxígeno y el nitrógeno, y descubra cómo el hidrógeno y el oxígeno se combinan en el agua para analizarse más o cómo se analiza el cloruro de cal, etc. Pero los seres espirituales elementales están activos detrás de todo esto, y es esencial que el hombre adquiera conocimiento de sus características. Durante el período en que el hombre desarrolló el intelecto –que, como ya se ha mencionado, fue desde el primer tercio del siglo XV hasta finales del siglo XIX— estos seres elementales fueron dejados de lado, por así decirlo. Mientras que el intelecto jugó un papel creativo en la vida cultural del hombre, no había mucho que pudieran hacer, y porque los seres elementales que vivían en lo sólido en cierto sentido, se mantuvieron a distancia y dejaron al hombre con su intelecto, también se retuvieron los seres del agua y del aire.

Pero ahora vivimos en un momento en que el intelecto ha comenzado a declinar dentro del mundo civilizado; está entrando en la decadencia. Si la humanidad no se vuelve receptiva a lo que fluye hacia ella desde el mundo espiritual, entonces el resultado de esta opacidad por parte del hombre será —y hay signos de que esto ya sucede— que estos seres elementales se reunirán para formar una especie de unión y colocarse bajo la dirección del supremo poder intelectual: Ahriman.

Si ocurriera que los seres elementales se pusieran bajo la guía de Ahriman con la clara intención de oponerse a la evolución humana, entonces la Humanidad sería incapaz de progresar más. Podría surgir la posibilidad de que los poderes ahrimánicos en unión con los seres elementales desviarían la Tierra de su rumbo deseado. La Tierra no seguiría lo que se describe en mi Ciencia Oculta: Un Esquema como la evolución de Saturno-Sol-Luna-Tierra. La Tierra sólo puede convertirse en lo que originalmente se pretendía hacer si el hombre, en cada época, aborda correctamente su tarea.

Ya se puede ver cómo están las cosas. Aquellos que han alcanzado una cierta edad saben que anteriormente uno conseguía penetrar en pensamientos y sentimientos internos de otro ser humano simplemente a través de una conversación normal e intercambio de ideas. Uno daba por hecho que la razón e intelecto de la persona residía en su cabeza, y que lo que estaba en su cabeza sería transmitido a través de la palabra hablada. Hoy en día hay muchas personas que ya no dan por sentado que la razón se encuentre en la cabeza de muchos de sus contemporáneos; más bien se supone que se ha deslizado más abajo. Así que en lugar de escuchar ahora analizan. Este es sólo un ejemplo de un aspecto mal entendido de todo el problema. Pero yo diría que cuando uno comienza a psicoanalizar a las personas en lugar de simplemente dejarlas hablar, entonces es de hecho una admisión de que la razón ya no reside en la cabeza. Se supone que se ha deslizado hacia las regiones más profundas de la naturaleza humana y debe ser psicoanalizado para poder ser llevado de nuevo a la conciencia. En esta época de un intelecto en declive hay gente que ya no le gusta que uno apele a su inteligencia; prefieren ser analizados. Esto es porque no quieren participar con la cabeza en lo que su alma trae a la luz.

Nada se logra mirando estas cosas meramente desde un punto de vista externo. Para ver claramente lo que está implicado deben ser considerados —como acabamos de hacer— en el contexto más amplio de la evolución mundial. Ciertos aspectos del psicoanálisis pueden ser sanadores. Hay condiciones que antes eran simplemente aceptadas, pero ya no pueden ser toleradas y deben ser curadas. Sin embargo, como se necesita tanta terapia, las físicas ya no son suficientes, así que se recurre a las psicológicas. Por qué esto debe ser así debe ser visto en un contexto más amplio.

Superficialmente juzgado, no tiene sentido objetar todas las buenas razones y argumentos seductores presentados por los psicoanalistas, ni siquiera desde el punto de vista más amplio de la evolución mundial. La gente quiere evitar ver las cosas en su contexto más amplio, aunque les llevaría al reconocimiento de que una corriente espiritual está buscando entrar en nuestra civilización actual para reemplazar al intelecto en declive.

Lo que hemos considerado hasta ahora es un aspecto de lo que en el futuro amenaza a la humanidad. Hay otro aspecto —así como los elementos inferiores de la tierra, el agua y el aire están habitados por seres elementales, así lo están los elementos superiores del éter de la luz, el éter químico y el éter de la vida. Sin embargo, estos seres de los elementos superiores difieren considerablemente de los inferiores. Los seres de luz, y particularmente los de la vida, no pretenden convertirse en multitudes. Los que más se esfuerzan por convertirse en multitudes son los seres del elemento tierra. Los seres del elemento etérico se esfuerzan más bien hacia la unidad. Es difícil diferenciarlos unos de otros; no expresan ninguna individualidad y más bien se esfuerzan por fusionarse. Ciertos iniciados en tiempos antiguos, a través de los cuales se originaron ciertas enseñanzas del Antiguo Testamento, volvieron su atención particularmente hacia los elementos etéricos. La fuerte tendencia de estos elementos hacia la unificación creó una influencia que resultó en el estricto monoteísmo del judaísmo.

La religión que se basa en la adoración de Jehová se originó principalmente de una visión espiritual del reino de los éteres. En este reino viven seres espirituales que no se esfuerzan por separarse unos de otros y llegar a ser muchos individuos. Más bien se esfuerzan por crecer juntos y desaparecer unos en otros; buscan convertirse en una unidad.

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Si estos seres son ignorados por el hombre, es decir, si él no se dirige al conocimiento espiritual y la comprensión de que lo que existe en el cielo no es sólo el sol físico, sino que con el calor del sol y la luz los seres etéricos fluyen a la Tierra; si la comprensión del hombre se detiene en el aspecto material externo, entonces existe la posibilidad de que estos seres se unan con los poderes ahrimánicos. Para que la Tierra se convierta en lo que originalmente se pretendía hacer, el hombre debe despertar ante los peligros que amenazan de ambos lados, por un lado, el peligro de que aquellos seres que viven en los elementos inferiores se unan a los poderes ahrimánicos y el por otro, que los poderes ahrimánicos se unan con los de los elementos superiores en su lucha por la unidad.

La importancia del conocimiento espiritual para el destino terrenal del hombre no puede enfatizarse demasiado. A menos que el hombre se acerque a la realidad espiritual algo completamente diferente de lo que debería suceder le ocurrirá a la Tierra. No importa cuán lejos o cuán profundamente nuestras sofisticadas ciencias de la física y la química investiguen el mundo material que nos rodea, el hecho es que lo que se investiga desaparecerá con la existencia de la Tierra misma. En última instancia, la química y la física no tienen valor alguno fuera de la Tierra.

Cuando la evolución de la Tierra llegue a su fin, todas las sustancias minerales se convertirán en polvo y se disolverán en el cosmos. Sólo lo que pertenece al mundo vegetal, animal y humano pasará a la existencia de Júpiter. Por lo tanto, todos los magníficos logros de estas ciencias están relacionados sólo con lo que es transitorio. Es esencial que se alcance el conocimiento de lo que perdurara más allá de la Tierra.

Como ya se ha mencionado, cualesquiera que sean las leyes físicas que se descubran, todo lo que se investiga con respecto al peso atómico de los elementos individuales o cualesquiera fórmulas químicas que se produzcan, todas estas cosas se refieren sólo a lo que tiene un significado meramente transitorio. El hombre debe crecer más allá de la existencia terrestre a través del conocimiento del tipo de cosas que he explicado. Estas son cuestiones de gran importancia y significado.

Traducido por Gracia Muñoz en Septiembre de 2017.

 

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GA193c3. Las Influencias de Lucifer y Ahriman

Rudolf Steiner — Berna, 4 de  noviembre de 1919

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La fase de la evolución que comienza en nuestro propio tiempo tiene un carácter muy especial. Lo mismo puede decirse, por supuesto, de cada época, pero en todos los casos se trata de definir las características particulares. La fase actual de la evolución puede caracterizarse de manera general diciendo que todas las experiencias que enfrenta la Humanidad en el mundo físico durante la existencia posterior de la Tierra representarán un declive, un retroceso. El tiempo en que el progreso humano fue posible gracias al constante refinamiento de las fuerzas físicas ya ha terminado. En el futuro, también, la Humanidad progresará, pero sólo a través del desarrollo espiritual, a través del desarrollo a un nivel superior al de los procesos del plano físico. Las personas que dependen enteramente de los procesos del plano físico no encontrarán en ello ninguna fuente de satisfacción.

La indicación dada en la Ciencia Espiritual hace mucho tiempo, en el curso de conferencias sobre el Apocalipsis, es decir, que nos dirigimos a la “guerra de todos contra todos”, debe ser capturada a partir de ahora en todo su significado y gravedad; Sus implicaciones no deben permanecer en el ámbito de la teoría, sino que también se deben manifestar en las acciones, en el comportamiento de los seres humanos.

El hecho de que —por decirlo coloquialmente— la gente en el futuro no vaya a divertirse mucho con el desarrollo en el plano físico les llevara a comprender que la evolución posterior debe proceder de las fuerzas espirituales.

Esto sólo puede entenderse examinando un largo período de evolución y aplicando lo que se descubre en experiencias que se harán más y más generales en el futuro. La tendencia de las fuerzas que se manifiestan en el inicio casi rítmico de la guerra y la destrucción —procesos de los cuales la catástrofe actual no es más que el comienzo— se hará demasiado evidente. Es infantil creer que cualquier cosa relacionada con esta guerra puede traer una era permanente de paz para la Humanidad en el plano físico. Eso no será así. Lo que debe ocurrir en la Tierra es el desarrollo espiritual. Su dirección y propósito estarán claros para nosotros si, después de examinar la época comparativamente larga que precede al Misterio del Gólgota, tenemos en mente algo del significado del Misterio del Gólgota y entonces tratamos de prever el impulso de ese evento que trabaja en la futura evolución de la Humanidad.

Hemos estudiado el Misterio del Gólgota desde muchos puntos de vista diferentes y lo haremos de nuevo hoy mismo, caracterizando muy brevemente la civilización que le precedió, —digamos desde el tercer milenio AC—  y que luego continuó por un tiempo como cultura pagana en el período del desarrollo cristiano mismo. Dentro de esta cultura pagana, se arraigó la cultura hebreo-judía completamente diferente, teniendo al cristianismo como su descendencia.

La naturaleza de la cultura pagana se puede entender mejor si nos damos cuenta de que fue el resultado del conocimiento, la visión y la acción nacidos de fuerzas mucho más amplias que las que pertenecen a la presente existencia terrenal. Fue en realidad a través de la cultura hebraica que se inculcó primero el elemento moral en la Humanidad. En el paganismo el elemento moral no ocupaba un lugar separado y aparte; Esta cultura pagana era tal que las personas se sentían miembros de todo el Cosmos.

Esto es algo que debemos tener particularmente en cuenta. Los seres humanos que vivían en la Tierra dentro del antiguo mundo pagano se sentían miembros de todo el Cosmos. Sintieron cómo las fuerzas que actúan en los movimientos de las estrellas se extendían a su propia acción o, mejor dicho, a las fuerzas que surtían efecto en sus acciones. Lo que más tarde pasó por la astrología, y lo hace todavía, no es más que un reflejo —y muy engañoso— de la antigua sabiduría que se obtenía de la contemplación del curso de las estrellas y luego se utilizaba como base para los preceptos que regían la acción humana.

Estas civilizaciones antiguas sólo pueden entenderse si la Ciencia Espiritual arroja la luz sobre la evolución humana en su aspecto exterior unos cuatro o cinco mil años antes de Cristo.

Estamos dispuestos a hablar de una manera más bien práctica de la segunda o primera época posterior a la Atlántida, pero nos equivocamos si imaginamos la existencia humana en la Tierra en el quinto, sexto o séptimo milenio AC. como si hubieran sido similares a nuestra existencia actual. Es muy cierto que la gente que vivía en la Tierra en aquellos tiempos antiguos tenía una especie de vida anímica instintiva, en cierto sentido más afín a la vida del alma de los animales que a la de los seres humanos actuales. Pero es un concepto muy unilateral de la vida humana decir que en aquellos tiempos antiguos la gente era más como animal. En tenor del alma, el ser humano que se movía entonces alrededor de la Tierra era, es verdad, más parecido al animal; Pero esos cuerpos humanos-animales eran utilizados por seres de anímico espirituales que se sentían miembros de los mundos suprasensibles, sobre todo de los mundos cósmicos. Y siempre que vayamos lo suficientemente lejos, digamos al quinto milenio pre-cristiano, se puede decir que la gente hacia uso de cuerpos animales como instrumentos en lugar de sentirse dentro de esos cuerpos. Para caracterizar a estas personas con precisión, habría que decir que cuando estaban despiertos, se movían con una vida anímica instintiva como la de los animales, pero en esta vida instintiva del alma brillaba algo como sueños de su estado durmiente, sueños despiertos. Y en estos sueños despiertos percibían cómo habían descendido, usando los cuerpos animales simplemente como instrumentos.

Este tenor interior y fundamental del alma humana se expresó entonces como un rito religioso, en el culto de Mitras, con su símbolo principal del Dios Mitras montado en un toro, sobre él los cielos estrellados a los que pertenece, y debajo de él la Tierra a la que pertenece el toro. Este símbolo no era, estrictamente hablando, un mero símbolo para estas personas de antaño; era una visión de la realidad. Todo el tenor del alma de la gente les hizo decirse a sí mismos: Cuando estoy fuera de mi cuerpo por la noche pertenezco a las fuerzas del cosmos, de los cielos estrellados; cuando me despierto por la mañana hago uso de instintos animales en un cuerpo animal.

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Entonces la evolución humana pasó, figurativamente hablando, a un período de crepúsculo. Una cierta oscuridad, un cierto letargo, se extendió sobre la vida de la Humanidad; los sueños cósmicos retrocedieron y el instinto ganó ventaja.

La actitud del alma prevaleciente en los seres humanos fue preservada a través de los Centros de Misterios, principalmente a través de los Misterios Asiáticos. Pero en el cuarto milenio AC. y hasta el comienzo del tercero, la Humanidad en general —no influenciada por la sabiduría de los Centros de Misterios— vivió una existencia impregnada por una conciencia más o menos tenue y crepuscular. En Asia y el entonces mundo conocido, se puede decir que durante el cuarto y el principio del tercer milenio antes del Misterio del Gólgota, la vida anímica de la población era tenue e instintiva. Pero los Centros de Misterios estaban allí, en los cuales, a través de los poderosos ritos y ceremonias, los mundos espirituales fueron capaces de penetrar. Y fue en estos Centros de Misterios donde los seres humanos recibieron iluminación.

A principios del tercer milenio tuvo lugar un acontecimiento trascendental. La causa fundamental de esta vida débil y más instintiva puede caracterizarse diciendo que como seres de espíritu y alma, la gente todavía no podía en ese momento hacer uso de los órganos humanos del intelecto. Estos órganos ya estaban dentro de ellos, habían tomado forma en su constitución física, pero el ser anímico espiritual no podía hacer uso de ellos. Así, los seres humanos no podían adquirir conocimiento a través de su propio pensamiento, a través de sus propios poderes de discernimiento intelectual. Dependían de lo que les era impartido de los Centros de Misterios. Y entonces, hacia el comienzo del tercer milenio, tuvo lugar un acontecimiento trascendental en el este de Asia.

A un niño de una distinguida familia asiática de la época se le permitió crecer en los recintos de las ceremonias de los Centros de Misterio. Las circunstancias eran tales que a este niño se le permitía participar en las ceremonias, sin duda porque los sacerdotes que llevaban a cabo los ritos en los Misterios sentían como una inspiración el que un niño así pudiera participar. Y cuando el ser encarnado en ese niño alcanzo la edad de unos cuarenta años, aproximadamente esa edad, algo muy notable salió a la luz. Se hizo evidente —y no hay duda de que los sacerdotes de los Misterios habían previsto el acontecimiento proféticamente— se hizo evidente que este hombre que se había permitido crecer en los recintos de uno de los centros de Misterio en Asia Oriental, comenzó de repente, a la edad de unos cuarenta años, a captar a través de la facultad del intelecto humano mismo lo que antes había llegado a los Misterios a través de la revelación, y sólo a través de la revelación. Era como si fuera el primero en hacer uso de los órganos del intelecto humano, pero aún en asociación con los Misterios.

Al traducir en términos de nuestra lengua actual cómo los sacerdotes de los Misterios hablaron de este asunto, debemos decir: En este hombre, Lucifer mismo se encarnó —¡ni más ni menos que eso! Es un hecho significativo y trascendental que en el tercer milenio antes de Cristo la encarnación física de Lucifer realmente tuvo lugar en el este de Asia. Y de esta encarnación de Lucifer —porque este ser se convirtió en un maestro— salió lo que se describe como la cultura pre-cristiana, pagana que todavía sobrevivió en la Gnosis de los primeros siglos cristianos.

Sería un error aprobar un juicio despectivo sobre esta cultura luciférica. Pues toda la belleza producida por la civilización griega, incluso la intuición que todavía está viva en la antigua filosofía griega y en las tragedias de Esquilo habrían sido imposibles sin esta encarnación de Lucifer.

La influencia de la encarnación de Lucifer seguía siendo poderosa en el sur de Europa, en el norte de África y en Asia Menor durante los primeros siglos de la cristiandad. Y cuando el Misterio del Gólgota tuvo lugar en la Tierra, fue esencialmente a través de la sabiduría luciférica donde podía entenderse. La Gnosis, que se dedicaba a la tarea de captar la importancia del Misterio del Gólgota, estaba impregnada completamente con la sabiduría luciférica. Por lo tanto, hay que destacar, en primer lugar, que a principios del tercer milenio AC. hubo una encarnación china de Lucifer; Al comienzo de nuestra era, tuvo lugar la encarnación de Cristo. Y para empezar, el significado de la encarnación de Cristo fue captado porque el poder de la encarnación de Lucifer todavía sobrevivía en ese tiempo. Este poder no se desvaneció realmente de la facultad humana de comprensión hasta el siglo IV DC; e incluso entonces, tuvo sus consecuencias, sus ramificaciones.

A estas dos encarnaciones, la encarnación de Lucifer en los tiempos antiguos y la encarnación del Cristo que da a la Tierra su significado, una tercera encarnación se añadirá en un futuro no muy lejano. Y los acontecimientos de la época actual ya se están moviendo de tal manera que se preparan para ello.

De la encarnación de Lucifer a principios del tercer milenio AC. debemos decir: a través de Lucifer, los seres humanos han adquirido la facultad de utilizar los órganos de su intelecto, su poder de discernimiento intelectual. Fue Lucifer mismo, en un cuerpo humano, el primero en captar a través del poder del intelecto lo que antes podía ser impartido a la Humanidad sólo a través de la revelación, a saber, del contenido de los Centros de Misterios.

Lo que ahora está en preparación y definitivamente llegará a pasar en la Tierra en un futuro no muy lejano es una encarnación real de Ahriman.

Como ustedes saben, desde mediados del siglo XV hemos estado viviendo en una época en la que corresponde a la Humanidad llegar cada vez más a la posesión del pleno poder de la conciencia. Es de la mayor importancia que la gente se acerque a la encarnación de Ahriman con plena conciencia de este acontecimiento. La encarnación de Lucifer sólo podía ser reconocida por la visión profética de los sacerdotes de los Misterios. La gente también era muy inconsciente de lo que realmente significaba la encarnación de Cristo y el acontecimiento del Gólgota. Pero deben seguir viviendo hacia la encarnación de Ahriman con plena conciencia en medio de los acontecimientos quebrantadores que ocurrirán en el plano físico. En medio de las tensiones perpetuas de la guerra y otras tribulaciones del futuro inmediato, la mente humana se volverá muy inventiva en el ámbito de la vida física. Y a través de este mismo crecimiento de la inventiva en la vida física —que no se puede evitar de ninguna manera ni por ningún medio— la existencia corporal de una individualidad humana en la que Ahriman podrá encarnarse será posible e inevitable.

Desde el mundo espiritual, este poder ahrimánico se está preparando para encarnarse en la Tierra, esforzándose de cualquier manera concebible para hacer tal preparación que la encarnación de Ahriman en forma humana pueda engañar y corromper a la Humanidad en la Tierra hasta el extremo. Una tarea de la Humanidad durante la siguiente fase de la civilización será vivir hacia la encarnación de Ahriman con tal conciencia alerta que esta encarnación pueda realmente servir para promover un desarrollo espiritual superior, ya que a través de Ahriman mismo la Humanidad se dará cuenta de lo que puede, o digamos, no puede lograrse solo por la vida física. Pero la gente debe avanzar con plena conciencia hacia esta encarnación de Ahriman y estar cada vez más alerta en cada dominio, para reconocer con mayor claridad las tendencias de la vida que conducen a esta encarnación ahrimánica. La gente debe aprender de la Ciencia Espiritual para encontrar la clave de la vida y así ser capaz de reconocer y aprender a controlar las corrientes que conducen hacia la encarnación de Ahriman. Hay que saber que Ahriman vivirá entre la gente de la Tierra, pero que al enfrentarse con él, las personas determinarán lo que pueden aprender de él, lo que pueden recibir de él. Esto, sin embargo, no serán capaces de hacerlo a menos que, a partir de ahora, tomen el control de ciertas corrientes espirituales y también no espirituales que son usadas por Ahriman con el propósito de dejar a la Humanidad tan profundamente inconsciente como sea posible de su venida; Entonces, un día, será capaz de aparecer en la Tierra y abrumar a la gente tentándolos y atrayéndolos a repudiar la evolución de la Tierra, impidiéndole así alcanzar su meta. Para comprender todo el proceso del que he estado hablando, es esencial reconocer el carácter de ciertas corrientes e influencias —espirituales o inversas.

¿No ven ustedes el número cada vez mayor de personas en el tiempo presente que no quieren ninguna ciencia del espíritu, ningún conocimiento de lo espiritual? ¿No ven cuán numerosas son las personas a las que las antiguas fuerzas de la religión ya no dan ningún estímulo interior? Ya sea que vayan a la iglesia o no es una cuestión de completa indiferencia para un gran número de seres humanos en la actualidad. Los antiguos impulsos religiosos no significan nada para ellos. Pero tampoco se darán a pensar en lo que puede fluir en nuestra civilización como nueva vida espiritual. Ellos se resisten, lo rechazan, lo consideran como locura, como algo inconveniente; no se permitirán tener nada que ver con ello. Pero, vean ustedes, los seres humanos tal como vivimos en la Tierra somos verdaderamente una unidad. Nuestra naturaleza espiritual no puede separarse de nuestra naturaleza física; Ambas trabajan juntas como una unidad entre el nacimiento y la muerte. Y aun si los seres humanos no reciben lo espiritual a través de sus facultades de alma, lo espiritual sin embargo se hace efectivo. Desde el último tercio del siglo XIX, el mundo espiritual esta fluyendo a nuestro alrededor; Está fluyendo hacia la evolución terrenal. Lo espiritual está allí en verdad, —sólo que las personas no están dispuestas a recibirlo.

Pero incluso si no aceptan lo espiritual, ¡está ahí! ¿Y qué pasa con ello? Por paradójico que parezca, pues mucho de lo que es cierto parece paradójico para la mente moderna, en aquellas personas que rechazan lo espiritual y les gusta comer y beber lo mejor de todas las cosas en la vida, las corrientes espirituales, inconscientemente, entran en los procesos del comer y la digestión. Este es el secreto de esa marcha hacia el materialismo que comenzó alrededor del año 1840, o más bien que estaba preparándose activamente. Aquellos que no reciben lo espiritual a través de sus almas, lo reciben hoy sin embargo: al comer y beber comen y beben el espíritu.

Ellos son “comilones” del alma y el espíritu. Y de esta manera el espíritu que fluye en la evolución de la Tierra pasa hacia el elemento luciférico, se transmite a Lucifer. Por lo tanto, el poder luciférico, puede entonces ser de ayuda al poder ahrimánico para su encarnación posterior, y está constantemente fortalecido. Esto debe llegar al conocimiento de aquellos que admiten el hecho de que en el futuro las personas recibirán conscientemente el conocimiento espiritual o consumirán el espíritu inconscientemente, entregándolo así a las manos de los poderes luciféricos.

Ahriman anima particularmente este flujo de consumo de alma y espíritu, porque de esta manera puede acallar a la Humanidad en una mayor y mayor somnolencia, de modo que entonces, a través de su encarnación, podrá venir entre las personas y caer sobre ellas desprevenidas porque no lo enfrentan conscientemente.

Pero Ahriman también puede prepararse directamente para su encarnación, y lo hace. Ciertamente, las personas de nuestros días también tienen una vida espiritual, pero es puramente intelectual, sin relación con el mundo espiritual. Esta vida puramente intelectual se está extendiendo cada vez más; Al principio tuvo efecto principalmente en las ciencias, pero ahora también está conduciendo a malicias de todo tipo en la vida social. ¿Cuál es el carácter esencial de esta vida intelectual?.

¡Esta vida intelectual tiene muy poco que ver con los verdaderos intereses de los seres humanos! Les pregunto: ¿cuántos maestros no ven ustedes hoy, pasando dentro y fuera de las instituciones educativas más altas y bajas sin traer ningún entusiasmo interior a su ciencia sino perseguirla meramente como un medio de subsistencia? En tales casos, el interés del alma no está directamente relacionado con la persecución real. Lo mismo sucede incluso en la escuela. Piensen cuánto se aprende en las diversas etapas de la vida sin ningún entusiasmo o interés real, en que se está convirtiendo la vida intelectual externa para mucha gente que se dedica a ella! ¡Y cuántos son hoy los que se ven obligados a producir una masa de material intelectual que luego se conserva en las bibliotecas y, como vida espiritual, no está realmente viva!.

Todo lo que se desarrolla como vida intelectual sin ser absorbido por el calor del alma, sin ser acelerado por el entusiasmo, favorece directamente la encarnación de Ahriman de una manera que después es su propio corazón. Acobarda a la gente adormeciéndola de la manera que he descrito, con unos resultados muy ventajosos para Ahriman.

Existen muchas otras corrientes en la vida espiritual o no espiritual que Ahriman puede aprovechar. Ustedes han oído últimamente —y todavía lo están escuchando— que los estados nacionales, los imperios nacionales deben ser fundados. Mucho se dice acerca de la “libertad de los pueblos individuales”. Pero el tiempo para fundar imperios basados en relaciones de sangre y raza esta mas que pasado en la evolución de la Humanidad. Si hoy se hace una apelación a las relaciones nacionales, raciales y similares, a las relaciones que surgen del intelecto y no del espíritu, entonces se intensificará la desarmonía entre la Humanidad. Y es esta desarmonía entre la Humanidad a la que el poder ahrimánico puede dar un uso especial. Chauvinismo, patriotismo pervertido en todas sus formas —este es el material con el cual Ahriman construirá justo lo que necesita.

Pero hay otras cosas también. En todas partes hoy vemos partidos que se forman para un objetivo u otro. Hoy en día la gente no tiene discernimiento, ni quiere tenerlo en las opiniones partidarias y los programas de partidos. Con ingenio intelectual, se puede proporcionar la prueba en apoyo de las teorías más radicalmente opuestas. Se pueden usar argumentos muy inteligentes para probar la solidez del leninismo, pero lo mismo se puede aplicar a los principios directamente contrarios y también a lo que está entre los dos extremos. Una excelente validez se puede hacer para cada programa de partido: pero el que establece la validez del programa opuesto es igualmente correcto. El intelectualismo prevaleciente entre la gente de hoy no es capaz de demostrar las potencialidades internas y los valores de nada. Pueden proporcionar pruebas; pero lo que se demuestra intelectualmente no debe considerarse como de verdadero valor o eficacia en la vida. Las personas se oponen unas a otras en los partidos porque la solidez de cada opinión del partido —en todo caso las opiniones principales del partido— pueden probarse con la misma justificación. Nuestro intelecto permanece en la capa superficial de la comprensión y no penetra hasta la capa más profunda donde está la verdad. Esto debe entenderse fundamental y completamente.

La gente hoy prefiere dejar que su intelecto permanezca en la superficie y no penetre con sus fuerzas más profundas en esos niveles donde se revela la naturaleza esencial de las cosas. Sólo es necesario mirar un poco, porque aun cuando toma su forma más externa, la vida a menudo revela las trampas de las predilecciones actuales. A la gente le gustan los números y las cifras de la ciencia, pero también aman a las figuras sociales. La ciencia social consiste casi enteramente en estadísticas. Y de las estadísticas, es decir de las cifras, se alcanzan las conclusiones más importantes. Bueno, con cifras también, cualquier cosa puede ser probada y cualquier cosa creída; pero las figuras no son un medio por el cual se pueda probar la realidad esencial de las cosas, —son simplemente una forma de engaño. Cada vez que uno no puede mirar más allá de las cifras hacia lo cualitativo, estas pueden ser totalmente engañosas.

El siguiente es un ejemplo obvio. Hay, o por lo menos solía haber, mucha discusión sobre la nacionalidad de los macedonios. La vida política de la península balcánica, dependía mucho de las estadísticas allí compiladas. Las cifras tienen tanto valor como las contenidas en otras estadísticas. Si en Macedonia se compilan estadísticas sobre la producción de trigo y centeno, o sobre el número de ciudadanos griegos, serbios o búlgaros, en lo que respecta a lo que puede probarse por estos medios da igual. De las cifras citadas para los griegos, para los búlgaros y para los serbios, se pueden extraer conclusiones muy plausibles. Pero uno puede también tener una visión para el elemento cualitativo, y entonces a menudo se encuentra registrado que el padre es griego, un hijo es búlgaro, otro es serbio. Lo que está en la parte de atrás puede romperse por sí mismo! Estas estadísticas se toman como autoritativas, mientras que en este caso fueron compiladas únicamente en apoyo de los objetivos del partido. Es lógico que si el padre es realmente un griego, los dos hijos sean también griegos. Pero el procedimiento adoptado allí es sólo un ejemplo de muchas otras cosas que se hacen con cifras. Ahriman puede lograr mucho mediante cifras y números usados ​​de esta manera como evidencia de la prueba.

Otro medio del cual Ahriman puede valerse es de nuevo uno que parecerá paradójico. Como ustedes saben, nos hemos preocupado en nuestro movimiento de estudiar los Evangelios a la luz de la Ciencia Espiritual. Pero estas interpretaciones más profundas de los Evangelios, cada vez más necesarias en nuestro tiempo, son rechazadas por todos lados, así como la Ciencia Espiritual como un todo es rechazada.

Las personas que a menudo profesan humildad en estos asuntos —e insisten en ello— son en realidad las más arrogantes de todas. Más y más generalmente se dice que la gente debe empeñarse en la simplicidad misma de los Evangelios y no intentar comprender el Misterio del Gólgota entrando en las complejidades de la Ciencia Espiritual. Aquellos que fingen despretensión en su estudio de los Evangelios son los más arrogantes de todos, porque desprecian la búsqueda honesta del conocimiento exigido en la Ciencia Espiritual. Tan arrogantes son ellos que creen que las revelaciones más altas del mundo espiritual pueden ser obtenidas sin esfuerzo, simplemente explorando la simplicidad de los Evangelios. Lo que dice ser “humilde” o “simple” hoy en día es a menudo la suprema arrogancia. En las sectas, en las confesiones religiosas —es allí donde se encuentran las personas más arrogantes:

Debe recordarse que los Evangelios surgieron en un tiempo en que la sabiduría luciférica todavía sobrevivía. En los primeros siglos de la cristiandad, la comprensión de la gente de los Evangelios fue muy diferente de lo que ha llegado a ser en los últimos tiempos. Hoy en día, las personas que no pueden profundizar sus mentes a través de la Ciencia Espiritual simplemente pretenden entender los Evangelios. En realidad, ni siquiera tienen idea del significado original de las palabras; Porque las traducciones que se han hecho en las diferentes lenguas no son reproducciones fieles de los Evangelios; A menudo apenas recuerdan el significado original de las palabras en que se componían los Evangelios.

La comprensión real de la intervención del ser de Cristo en la evolución terrenal es posible sólo hoy a través de la Ciencia Espiritual. Aquellos que quieren estudiar o actualizar los estudios de los Evangelios “sin pretensión” —como dice el refrán— no pueden llegar a ninguna realización interior del ser de Cristo como él realmente es, sino sólo a un cuadro ilusorio o, a lo sumo, una visión o alucinación del ser de Cristo. Ninguna conexión real con el impulso de Cristo puede ser alcanzada hoy por la simple lectura de los Evangelios, sino sólo una imagen alucinante del Cristo. De ahí la prevalencia de la visión teológica de que el Cristo no estaba presente en el hombre Jesús de Nazaret, que era simplemente una figura histórica como Sócrates o Platón u otros, aunque posiblemente más exaltado. El “hombre sencillo de Nazaret” es un ideal incluso para los teólogos. Y muy pocos de ellos pueden hacer nada de un acontecimiento como el de la visión de Pablo en la puerta de Damasco, porque sin el conocimiento profundizado cedido por la Ciencia Espiritual los Evangelios pueden dar lugar sólo a una alucinación del Cristo, no a la visión del Cristo real. Y así la visión de Pablo en Damasco también se considera una alucinación.

Una comprensión más profunda de los Evangelios a la luz de la Ciencia Espiritual es esencial hoy en día, porque la apatía que se apodera de las personas que se contentan con vivir simplemente dentro de los brazos de las denominaciones será utilizada por Ahriman para alcanzar su meta —que es que su encarnación atrape a la gente desprevenida. Y aquellos que creen que son verdaderamente cristianos al rechazar cualquier desarrollo de la concepción del misterio de Cristo, son, en su arrogancia, los que más están promoviendo los objetivos de Ahriman. Las denominaciones y las sectas son positivamente esferas de estímulo, campos de cultivo para Ahriman. Es inútil acabar con estas cosas con ilusiones. Del mismo modo que la actitud materialista, rechazando todo lo espiritual y sosteniendo que el ser humano es producto de lo que la gente come y bebe, favorece los objetivos de Ahriman, así también lo son los rechazos obstinados de todo lo espiritual y la adhesión a la literal “simple” concepción de los Evangelios.

Una barrera que impide que los Evangelios únicos circunscriban indebidamente la mente humana se ha erigido a través del hecho de que el acontecimiento del Gólgota se describe en los Evangelios desde cuatro lados aparentemente contradictorios. Sólo una pequeña reflexión demostrará que se trata de una protección contra una concepción demasiado literal. En las sectas, sin embargo, donde un solo Evangelio se toma como la base de la enseñanza —y tales sectas son muy numerosas— se generan trampas, estupefacción y alucinación. En su día, los Evangelios fueron dados como un contrapeso necesario a la gnosis luciférica; pero si no se intenta desarrollar la comprensión de su contenido, se fomentan los objetivos de Ahriman, no el progreso de la Humanidad. En el sentido absoluto, nada es bueno o malo en sí mismo, pero siempre es bueno o malo de acuerdo con el uso que se le da. Lo mejor puede ser lo peor si se usa incorrectamente. Por sublimes que sean, los Evangelios también pueden tener el efecto contrario si la gente es demasiado vaga para buscar una comprensión más profunda basada en la Ciencia Espiritual.

Por lo tanto, hay mucho en las corrientes espirituales y no espirituales de la época presente, de las cuales la gente debe estar agudamente consciente y determinar en consecuencia su actitud anímica. Sobre la capacidad y la voluntad de penetrar en las raíces de tales asuntos dependerá el efecto que la encarnación de Ahriman pueda tener sobre los seres humanos, si esta encarnación les llevará a impedir que la Tierra alcance su meta, o les traerá el significado muy limitado de la vida intelectual, no espiritual. Si las personas toman correctamente las corrientes que conducen a Ahriman, entonces, simplemente a través de su encarnación en la vida terrenal, reconocerán la influencia ahrimánica por un lado y por el otro su opuesto polar: la influencia luciférica. Y entonces el contraste mismo entre lo ahrimánico y lo luciférico les permitirá percibir la tercera realidad. Los seres humanos deben luchar conscientemente para comprender esta trinidad del impulso cristiano, las influencias ahrimánicas y las influencias luciféricas; pues sin esta conciencia no podrán avanzar hacia el futuro con la perspectiva de alcanzar la meta de la existencia terrena.

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La Ciencia Espiritual debe tomarse con profunda seriedad, porque sólo así puede ser entendida correctamente. No es el resultado de ningún capricho sectario sino algo que ha procedido de las necesidades fundamentales de la evolución humana. Aquellos que reconocen estas necesidades no pueden elegir si quieren o no tratar de fomentar la Ciencia Espiritual. Por el contrario, se dirán a sí mismos: ¡Toda la vida física y espiritual de los seres humanos debe ser iluminada e impregnada por las concepciones de la Ciencia Espiritual!

Así como una vez en el Oriente hubo una encarnación de Lucifer, y luego, en el punto medio, por así decirlo, de la evolución del mundo, la encarnación de Cristo, así en Occidente habrá una encarnación de Ahriman.

Esta encarnación ahrimánica no puede ser evitada; Es inevitable, porque la Humanidad debe enfrentarse cara a cara con Ahriman. Será la individualidad la que tendrá que aclararse qué indescriptible inteligencia puede desarrollarse si piden ayuda a todo lo que las fuerzas terrestres pueden hacer para mejorar la inteligencia y el ingenio. En las catástrofes que afectarán a la Humanidad en un futuro próximo, la gente se volverá muy inventiva; Muchas cosas descubiertas en las fuerzas y sustancias del universo serán usadas para proveer alimento humano. Pero estos descubrimientos al mismo tiempo harán evidente que la materia está conectada con los órganos del intelecto, no con los órganos del espíritu, sino con el intelecto.

La gente aprenderá qué comer y beber para ser realmente inteligente. Comer y beber no puede hacerlos espirituales, pero inteligentes y astutos, sí. La Humanidad todavía no tiene conocimiento de estas cosas; Pero no sólo se esforzará por ellas, sino que será el resultado inevitable de las catástrofes que se avecinan en el futuro cercano. Y ciertas sociedades secretas  —cuando los preparativos ya estén en marcha—  aplicarán estas cosas de tal manera que se puedan establecer las condiciones necesarias para una encarnación real de Ahriman en la Tierra. Esta encarnación no puede ser evitada, pues la gente debe darse cuenta durante el tiempo de la existencia de la Tierra cuánto puede proceder de procesos puramente materiales. Debemos aprender a poner bajo nuestro control aquellas corrientes espirituales o no espirituales que conducen a Ahriman.

Una vez que se compruebe que los programas de partidos contradictorios pueden demostrarse igualmente correctos, nuestra actitud de alma será que no nos proponemos probar cosas, sino experimentarlas. Porque experimentar algo es algo muy diferente de intentar probarlo intelectualmente.

Igualmente estaremos convencidos de que es necesaria una penetración más profunda de los Evangelios a través de la Ciencia Espiritual. La aceptación literal, palabra por palabra, de los Evangelios, que todavía es tan frecuente hoy en día, promueve la cultura ahrimánica. Incluso por razones externas es obvio que una aceptación estrictamente literal de los Evangelios es injustificada. Porque como ustedes saben, lo que es bueno y correcto por un tiempo no es lo correcto para otro momento. Lo que es correcto para una época se convierte en luciférico o ahrimánico cuando se practica en una época posterior. La mera lectura de los textos evangélicos ha tenido su día. Lo esencial ahora es adquirir una comprensión espiritual del Misterio del Gólgota a la luz de las verdades consagradas en los Evangelios. Muchas personas, por supuesto, encuentran estas cosas inquietantes; Pero aquellos cuyo interés les lleva a la antroposofía deben aprender a darse cuenta de que los niveles de cultura, acumulándose gradualmente uno encima del otro, han creado el caos y que la luz debe penetrar de nuevo en este caos.

Es interesante hoy en día escuchar a alguien cuyas opiniones se han vuelto muy extremas, o leer sobre alguna pregunta candente del día, y luego escuchar sermones sobre el mismo tema dado por un sacerdote de alguna denominación que todavía está empapado en la forma del pensamiento actual en épocas pasadas. Allí enfrentas dos mundos que no puedes confundir a menos que evites todos los intentos de llegar a la raíz de estas cosas. Escuchar a un socialista moderno hablando sobre cuestiones sociales y luego, inmediatamente después, a un predicador católico que habla sobre las mismas cuestiones. Es muy interesante encontrar dos niveles de cultura existentes lado a lado pero usando las palabras en un sentido totalmente diferente. La misma palabra tiene un significado completamente diferente en cada caso.

Estas cosas deben ser vistas en la luz que amanecerá si se toma en serio el espíritu que he estado tratando de transmitir. Las personas pertenecientes a religiones definidas también llegan, al final, a largo tiempo en su camino a la profundización espiritual. No es en modo alguno significativo que un hombre tan eminentemente espiritual como el cardenal Newman, aunque fuera ardiente católico, dijera en su investidura en Roma que no podía ver ninguna salvación para el cristianismo si no fuera a través de una nueva revelación.

En efecto, lo que el cardenal Newman dijo es que no podía ver ninguna salvación para el cristianismo si no hubiera una nueva revelación. Pero no tuvo el valor de tomar en serio una nueva revelación espiritual. Y así sucede con muchos otros. Hoy se pueden leer innumerables tratados sobre lo que se necesita en la vida social. Otro libro ha aparecido recientemente: Socialismo, de Robert Wilbrandt, el hijo del poeta. En él se discute la cuestión social sobre el fundamento de un conocimiento preciso y detallado. Y finalmente se afirma que sin el espíritu nada se logra, que el curso mismo de los acontecimientos demuestra que el espíritu es necesario. Sí, pero ¿qué es lo que el hombre realmente consigue? Llega a pronunciar la palabra «espíritu», pronuncia de manera abstracta la palabra «espíritu», pero se niega a aceptar, en realidad rechaza, cualquier esfuerzo por hacer que el espíritu sea realmente efectivo.

Para ello, es esencial ante todo ser consciente de que revolcarse en las abstracciones, por muy alto que sea el grito para el espíritu, no es todavía espiritual, ¡aún no es espíritu! La charla vaga y abstracta sobre el espíritu no debe confundirse nunca con la búsqueda activa del contenido del mundo espiritual perseguido en la ciencia antroposófica.

Hoy en día se habla mucho del espíritu. Pero ustedes que aceptan la Ciencia Espiritual no deben dejarse engañar por tales parloteos; Deben percibir la diferencia entre ello y las descripciones del mundo espiritual intentadas en la antroposofía, donde el mundo espiritual es descrito tan objetivamente como el mundo físico. Deberían investigar estas diferencias, recordándoles repetidamente que la conversación abstracta del espíritu es una desviación del esfuerzo sincero por el espíritu y que, con su propia charla, la gente se está apartando del espíritu. La alusión puramente intelectual al espíritu no conduce a ninguna parte. ¿Cuál es entonces la inteligencia? ¿Cuál es el contenido de nuestra inteligencia humana? La mejor manera en que puedo explicar esto es la siguiente.

Imagínese —y esto será mejor entendido por las muchas damas presentes!— imagínense de pie mirándose frente a un espejo. La imagen que les presenta el espejo son ustedes, pero no tiene realidad en absoluto. No es más que un reflejo. Toda la inteligencia dentro del alma, todo el contenido intelectual, es sólo una imagen especular; No tiene realidad. Y así como su imagen reflejada se ve a través del espejo, lo que se refleja de sí mismo como inteligencia se refleja en la existencia a través del aparato físico del cuerpo, a través del cerebro. Eres inteligente sólo porque tu cuerpo está ahí. Y tan poco como puedas tocarte al estirar tu mano hacia tu imagen reflejada, tan poco puedes agarrarte al espíritu si te vuelves sólo un intelectual, —¡porque el espíritu no está allí!. Lo que se capta a través del intelecto, por ingenioso que sea, nunca contiene el espíritu mismo, sino sólo una imagen del espíritu. No puedes experimentar verdaderamente el espíritu si no vas más allá de la mera inteligencia. La razón por la que la inteligencia es tan seductora es que da una imagen, una imagen reflejada del espíritu, pero no el espíritu mismo. Parece innecesario ir a la inconveniencia de penetrar en el espíritu, porque está ahí —o al menos, se imagina. Porque en realidad es sólo una imagen reflejada— pero por todo eso, no es difícil hablar del espíritu.

Eso es lo que quería decirles hoy para intensificar la seriedad que debe impregnar toda nuestra actitud hacia la vida espiritual concebida por la Antroposofía. Porque la evolución de la Humanidad en el futuro dependerá de la verdadera actitud adoptada por la gente de hoy. Si lo que he caracterizado en esta conferencia continúa ofreciendo la recepción que todavía hoy le ofrece la gran mayoría de la gente en la Tierra, entonces Ahriman será un mal huésped cuando venga. Pero si las personas son capaces de despertarse para tomar conciencia de lo que hemos estado estudiando, si son capaces de guiarlo para que la Humanidad pueda enfrentar libremente la influencia ahrimánica, entonces, cuando Ahriman aparezca, los seres humanos adquirirán, precisamente a través de él, el poder de darse cuenta de que aunque la Tierra debe entrar inevitablemente en su declive, la Humanidad se elevara por encima de la existencia terrenal por este mismo hecho. Cuando los seres humanos han alcanzado cierta edad en la vida física, el cuerpo comienza a declinar, pero si son sensatos no se quejan, sabiendo que junto con el alma se están acercando a una vida que no va paralela a este declive físico. Vive en la Humanidad algo que no está vinculado con el ya prevaleciente declive de la Tierra física, sino que se vuelve más y más espiritual sólo por este declive físico.

Aprendamos a decir con franqueza: Sí, la Tierra está en su decadencia, y la vida humana también, con respecto a su manifestación física; Pero sólo porque es así, reunimos la fuerza para atraer a nuestra civilización ese elemento que, brotando de la misma Humanidad, vivirá mientras la Tierra decae, como el fruto inmortal de la evolución de la Tierra.

Traducido por Gracia Muñoz en Julio de 2017.

GA191c11/15. Las Influencias de Lucifer y Ahriman

Rudolf Steiner — Dornach, 1 de  noviembre de 1919

English version

Cuando se debaten las cuestiones sociales desde el punto de vista científico espiritual, no se hace por ningún motivo o impulso subjetivo. Todo se basa en la observación de la evolución de la humanidad y de lo que las fuerzas que subyacen en esa evolución nos están exigiendo ahora y en el futuro inmediato.

Revelar los impulsos más profundos que actúan en este tiempo no es una tarea agradable, pues hay muy poca inclinación para entrar en tales asuntos con verdadera seriedad. Pero nuestra época exige esta seriedad en todos los asuntos de la humanidad, y sobre todo el descarte de prejuicios y preconceptos. Hoy, por tanto, les presentaré algunos aspectos más profundos de las cuestiones a las que a menudo se ha hecho referencia.

Una vez más, es necesario examinar un período bastante largo en la vida de la humanidad. Como ustedes saben, distinguimos la época actual de otras épocas, calculando que la actual comenzó a mediados del siglo XV DC. Hablamos de ella como de la quinta época post-atlante, distinguiéndola de la época anterior que comenzó en el siglo VIII AC. y que a los pueblos responsables de su cultura los denominamos la época grecolatina. Esta fue precedida por la civilización de la época egipcio-caldea.

Cuando consideramos la época egipcio-caldea encontramos que los registros de la historia ordinaria se empiezan a descomponer. Incluso con la ayuda accesible de la tradición egipcio-caldea, la evidencia externa no nos lleva mucho más lejos en la historia de la humanidad.

Pero no es posible comprender lo que es importante para el presente, a menos que comprendamos las características intrínsecas de esa tercera época cultural post-atlante.

Ustedes ciertamente saben que en la historia ordinaria de aquel tiempo antiguo, a toda la civilización, a toda la cultura del entonces mundo conocido, se le llama el paganismo. Y como un oasis en medio de ella surge la cultura hebraica como una preparación para el cristianismo. Pero ignorando por el momento esta cultura judía, que difiere tan fundamentalmente de las otras formas de vida civilizada precristiana, volvamos nuestra atención al paganismo. Su característica especial puede decirse que radica en su sabiduría, en su profunda comprensión de las cosas y los procesos del mundo. El conocimiento contenido en el paganismo tuvo su origen en los Antiguos Misterios y aunque según la erudición moderna tiene un carácter mítico y pictórico, hay que destacar que toda la imaginería, todas las imágenes que han descendido a la posteridad de este antiguo paganismo son el fruto de una profunda comprensión.

Recordando los muchos tesoros de esta sabiduría suprasensible que hemos estado tratando de sacar a la luz, será obvio que aquí tengamos que ver con una sabiduría primigenia, una sabiduría que subyace a todo el pensamiento, a todas las percepciones y sentimientos de aquellos antiguos pueblos. Una especie de eco de esta sabiduría, una tradición de lo que fue consagrado, sobrevivió aquí y allá en las sociedades secretas, en realidad en una forma sana, hasta finales del siglo XVIII y principios del XIX. En el siglo XIX, la fuente se secó y los vestigios que quedaban pasaron a manos de grupos aislados pertenecientes a ciertas nacionalidades. Y lo que está en posesión de las sociedades secretas ordinarias hoy en día ya no puede considerarse como saludable o como una auténtica tradición de la antigua sabiduría pagana.

Ahora bien, esta antigua sabiduría tiene una característica particular que nunca debe perderse de vista. Tiene una característica a causa de la cual el judaísmo, la corriente más pequeña entonces que preparaba el camino para el cristianismo tuvo que ser introducido como una especie de oasis.

Si este antiguo paganismo se entiende correctamente, se encontrará que contiene una sabiduría sublime, profundamente penetrante, pero que no contiene impulsos morales para la acción humana. Estos impulsos no eran realmente esenciales para la humanidad, ya que a diferencia de lo que vive ahora como conocimiento humano, como discernimiento humano, esta antigua sabiduría pagana nos daba el sentimiento de ser miembro de todo el Cosmos. Las personas que se movían alrededor de la Tierra no sólo se sentían compuestos de las sustancias y fuerzas presentes en ella, en los reinos mineral, vegetal y animal, sino que sentían que las fuerzas que operan, por ejemplo, en los movimientos de las estrellas y del sol también estaban actuando en ellos. Este sentimiento de ser un miembro de la totalidad cósmica no era una mera abstracción, ya que recibían las directrices de los Centros de Misterios que basaban sus acciones y conducta en la vida en las leyes de las estrellas. Esta antigua sabiduría estelar no se parecía en nada a la astronomía aritmética que a veces se considera valiosa hoy en día, pues era una sabiduría expresada por los Iniciados de tal manera que los impulsos para la acción y conducta individual salían de los Centros de Misterios. No sólo los seres humanos se sentían seguros dentro de la sabiduría predominante del cosmos, sino que aquellos a quienes se reconocía como los iniciados de los Misterios impartieron esta sabiduría en directivas para sus acciones desde la mañana hasta la noche en determinados días del año. Sin embargo, ni la sabiduría caldea ni la sabiduría egipcia contenían un solo impulso moral de lo que había sido impartido por los iniciados de esta manera. El impulso moral en su sentido real fue preparado por el judaísmo y luego se desarrolló en el cristianismo.

Inevitablemente surge la pregunta: ¿Por qué esta sublime sabiduría pagana, aunque no contenía impulsos morales, fue capaz, por ejemplo, en la antigua Grecia, de florecer en tanta belleza de arte y de grandeza en la filosofía?.

Si tuviéramos que ir mucho más allá, a un tiempo de más de tres mil años antes de la era cristiana, podemos encontrar que junto con los impulsos de la sabiduría llegó un impulso moral, pues los principios morales, la ética necesaria para estas personas de la antigüedad estaban contenidas en esta sabiduría. Pero el carácter distintivo específico, el impulso moral específico que vino con el cristianismo no era una parte integral del paganismo. ¿Por qué fue esto? Fue porque a través de los milenios que precedieron directamente al cristianismo, esta sabiduría pagana fue inspirada desde un lugar muy lejano en Asia, por un Ser notable que se encarno en el lejano Oriente en el tercer milenio antes de Cristo, —a saber, Lucifer.

A las muchas cosas que hemos aprendido acerca de la evolución de la humanidad, también hay que añadir este conocimiento: que así como tuvo lugar la encarnación que culminó en el Gólgota, la encarnación de Cristo en el hombre Jesús de Nazaret, hubo una encarnación real de Lucifer en la lejana Asia, en el tercer milenio antes de Cristo y la fuente de inspiración de aquella antigua cultura fue lo que sólo puede describirse como una encarnación terrenal de Lucifer en un hombre de carne y hueso. Incluso el cristianismo, incluso el Misterio del Gólgota, tal como fue promulgado entre los seres humanos, fue comprendido al principio por los únicos medios entonces disponibles, a saber, la antigua sabiduría luciférica. La unilateralidad de la gnosis, con toda su asombrosa profundidad, deriva de la influencia que se había extendido de esta encarnación de Lucifer sobre todo el mundo antiguo. El significado del Misterio del Gólgota no puede ser plenamente comprendido sin el conocimiento de que tres mil años antes había tenido lugar la encarnación de Lucifer.

Para que la inspiración luciférica pudiera ser sacada de su unilateralidad, vino la encarnación de Cristo y con ella el impulso para la educación y desarrollo de la civilización europea y su ramificación americana. Pero desde mediados del siglo XV, donde ha entrado en acción el impulso para el desarrollo de la individualidad, de la personalidad, esta fase de la evolución contiene también dentro de sí ciertas fuerzas por las que se prepara la encarnación de otro Ser suprasensible. Así como hubo una encarnación física de Lucifer y una encarnación física de Cristo, así, antes de que transcurra una parte del tercer milenio de la era post-cristiana, habrá, en Occidente, una encarnación real de Ahriman: un Ahriman físico. La humanidad de la Tierra no podrá escapar de esta encarnación de Ahriman. Llegará inevitablemente. Pero lo que ahora importa es que la gente encuentre el punto de vista adecuado desde el cual poder confrontarlo.

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Siempre que se están preparando encarnaciones de este carácter, debemos estar atentos a ciertas tendencias indicativas en la evolución. Un Ser como Ahriman, que se encarnará en Occidente en el tiempo por venir, se prepara de antemano para esta encarnación. Con vistas a su encarnación en la Tierra, Ahriman guía ciertas fuerzas a la evolución de tal manera que puedan ser de la mayor ventaja posible para él. Y el mal resultaría si la gente viviera en un estado de insensibilidad soñolienta, incapaz de reconocer ciertos fenómenos en la vida como preparativos para la encarnación física de Ahriman. Sólo puede tomarse la postura correcta reconociendo en una u otra serie de acontecimientos la preparación que está haciendo Ahriman para su existencia terrenal. Y ahora ha llegado el momento de que los seres humanos individuales sepan qué tendencias y acontecimientos a su alrededor son maquinaciones de Ahriman, ayudándole a prepararse para su inminente encarnación.

Sin duda, sería de gran beneficio para Ahriman si pudiera evitar que la gran mayoría de la gente percibiera lo que está preparando para su verdadero bienestar, si la vasta mayoría de la gente considerara estos preparativos para la encarnación de Ahriman como progresivos y buenos para la evolución. Si Ahriman es capaz de introducirse en una humanidad que no sabe de su venida, eso le alegraría sobre todo. Es por esta razón que los acontecimientos y las tendencias en las cuales Ahriman está trabajando para su encarnación futura deben ser llevados a la luz.

Uno de los desarrollos en los que el impulso de Ahriman es claramente evidente es la difusión de la creencia de que las concepciones mecanicistas y matemáticas inauguradas por Galileo, Copérnico y otros, explican lo que está sucediendo en el Cosmos. Es por eso que la ciencia espiritual antroposófica pone tal énfasis en el hecho de que el espíritu y el alma deben ser discernidos en el cosmos, y no solo las leyes matemáticas y mecanicistas propuestas por Galileo y Copérnico como si el cosmos fuera una enorme máquina. Sería un augurio para las tentaciones de Ahriman si persistieran en calcular las revoluciones de los cuerpos celestes, estudiando la astrofísica con el único propósito de determinar la composición material de los planetas, un logro del cual el mundo moderno esta tan orgulloso. Pero, ¡ay! Ocurre que este copernicanismo no se enfrenta con el conocimiento de que el cosmos está impregnado de alma y espíritu. Es este conocimiento que Ahriman, al preparar su encarnación terrena, quiere retener. Le gustaría mantener a las personas tan obtusas que sólo puedan captar el aspecto matemático de la astronomía. Por lo tanto, él tienta a muchas personas para llevar a efecto su repugnancia al conocimiento sobre el alma y el espíritu del cosmos. Esa es sólo una de las fuerzas de corrupción vertidas por Ahriman en las almas humanas. Otro medio de tentación vinculado con su encarnación —él también trabaja en cooperación con las fuerzas luciféricas— otro de sus esfuerzos es preservar la actitud ya extendida que para el bienestar público es suficiente si son proporcionadas las necesidades económicas y materiales de la humanidad. Aquí llegamos a un punto que no está dispuesto a enfrentarse en la vida moderna. La ciencia oficial no contribuye hoy en nada al conocimiento real del alma y del espíritu, pues los métodos adoptados en las ciencias ortodoxas sólo tienen valor para aprehender la naturaleza externa, incluida la constitución humana externa. Basta con pensar con qué desprecio los ciudadanos de hoy en día consideran todo lo que parece idealista, todo lo que parece ser un camino que conduce de alguna manera a lo espiritual. En el fondo, siempre preguntan: ¿Qué es lo bueno? ¿Cómo me ayudará a adquirir los bienes de este mundo? Ellos envían a sus hijos a una escuela privada, quizás a uno de ellos; Los envían a una universidad o instituto de estudios avanzados. Pero todo esto se hace sólo con el fin de sentar las bases para una carrera, es decir, para proporcionar los medios materiales de subsistencia.

Y ahora piensen en las consecuencias de esto. ¡Cuántas personas hay hoy en día que ya no valoran el espíritu por el bien del espíritu o del alma por el bien del alma! Se trata de absorber de la vida cultural sólo lo que se considera “útil”. Este es un factor significativo y misterioso en la vida de la humanidad moderna y que debe ser llevado a la plena luz de la conciencia. Los ciudadanos medios, que trabajan asiduamente en sus oficinas desde la mañana hasta la noche y luego pasan por la habitual rutina nocturna, no se dejan mezclar con lo que llaman las “bobadas” que se encuentran en la antroposofía. Les parece totalmente redundante, porque piensan: ¡eso es algo que a uno no le da de comer! Finalmente se llega a esto —aunque la gente no lo admite— que en la vida ordinaria nada en el camino del conocimiento se considera realmente útil a menos que ayude a poner la comida en la boca!.

En este sentido, la gente de hoy ha sucumbido a una extraña falacia. Ellos no creen que el espíritu puede ser tomado, y sin embargo los mismos que dicen esto, comen el espíritu! A pesar de que pueden negarse a aceptar cualquier cosa espiritual, sin embargo, con cada bocado que pasa de la boca al estómago están devorando lo espiritual, pero lo despachan por un camino que no es el camino que conduce al verdadero bienestar de la humanidad.

Creo que muchos europeos piensan que es un honor para su civilización poder decir: ¡No somos caníbales! Pero estos europeos y sus afines americanos son, sin embargo, devoradores de alma y espíritu!. Los devoradores sin alma del alimento material se dirigen al rastreo lateral del espíritu. Es difícil decir estas cosas hoy en día, ya que a la luz de tal conocimiento sólo piensen lo que habría que decir de una gran parte de la cultura moderna!. Mantener a la gente en ese estado de ser devoradores del alma y del espíritu es uno de los impulsos de Ahriman en la preparación para su encarnación. En la medida en que las personas pueden ser despertadas en la conducción de sus asuntos, no solo para fines materiales sino en la consideración de una vida espiritual libre e independiente, así como una vida económica, como parte integral del organismo social —en la misma medida la encarnación de Ahriman será esperada con una actitud digna de la Humanidad.

Otra tendencia en la vida moderna que beneficia a Ahriman en la preparación para su encarnación es todo lo que está claramente en evidencia en el nacionalismo. Todo lo que puede separar a las personas en grupos, todo lo que puede alienarlos de la comprensión mutua del mundo y conduciendo la cuña entre ellos, fortalece el impulso de Ahriman. En realidad, deberíamos reconocer la voz de Ahriman en lo que hoy se proclama con frecuencia como un nuevo ideal: “La libertad de los pueblos, incluso del más pequeño” y así sucesivamente. Pero la relación sanguínea ha dejado de ser un factor decisivo y si esta desgastada idea persiste, estaremos jugando directamente con las manos de Ahriman. Sus intereses son promovidos, también, por el hecho de que la gente se ocupa de los más divergentes matices de las opiniones de los partidos, los cuales pueden tan fácilmente justificar una cosa como otra. Un programa del partido socialista y un programa antisocialista pueden estar apoyados por argumentos de igual validez. Y si la gente no se da cuenta de que este tipo de “matices” se encuentra tan completamente en la superficie que el No y el Sí pueden ser igualmente justificados con nuestra inteligencia moderna —útil como es para las ciencias naturales, pero no para un tipo diferente de conocimiento— Si la gente no se da cuenta de que esta inteligencia está enteramente en la superficie a pesar de servir a la vida económica tan eficazmente, continuará aplicándola independientemente a la vida social y espiritual. Un grupo demostrará una cosa, otro exactamente lo contrario, y como ambas pruebas pueden demostrarse igualmente lógicas, el odio y la amargura —de las cuales hay más que suficiente en el mundo— se intensificarán. Estas tendencias también son explotadas por Ahriman en la preparación para su encarnación terrenal.

Y algo más que será de particular ventaja para él es la visión, corta y estrecha del Evangelio que es tan frecuente hoy en día. Ustedes saben lo necesario que es en nuestro tiempo profundizar en la comprensión de los Evangelios a través de la ciencia espiritual. Pero también saben cuán generalizado está el movimiento que alega que esto no es apropiado, que es reprochable traer algún conocimiento real del espíritu o del cosmos a los Evangelios; se dice que los Evangelios deben ser tomados “en toda su sencillez”, tal como están. No voy a plantear la cuestión de que ya no poseemos los verdaderos Evangelios. Las traducciones no son reproducciones fieles de los Evangelios auténticos, pero no me propongo entrar en esta cuestión ahora. Me limitaré a exponerles el hecho más profundo, a saber, que no se puede alcanzar una verdadera comprensión de Cristo con la sencilla y fácil lectura de los Evangelios amados por la mayoría de las denominaciones religiosas y sectas de hoy. En el tiempo del Misterio del Gólgota y durante algunos siglos después, todavía era posible una concepción real del Cristo, porque los relatos de la tradición podían entenderse con la ayuda de la sabiduría pagana y luciférica. Esta sabiduría ha desaparecido, y lo que las sectas y denominaciones encuentran en los Evangelios no conduce a la gente al Cristo real que buscamos a través de la ciencia espiritual, sino a un cuadro ilusorio, como máximo a una sublimada alucinación de Cristo.

Los Evangelios no pueden conducir al Cristo verdadero a menos que sean iluminados por la ciencia espiritual. A falta de esta iluminación, los Evangelios, tal como están, dan lugar a lo que no es más que una alucinación de la aparición de Cristo en la historia del mundo. Esto se hace muy evidente en la teología de nuestro tiempo. ¿Por qué la teología moderna tanto quiere hablar del «hombre sencillo de Nazaret» e identificar al Cristo con Jesús de Nazaret, a quien considera un hombre un poco más exaltado que otras grandes figuras de la historia? Es porque la posibilidad de encontrar al Cristo real se ha perdido, y porque lo que la gente recoge de los Evangelios conduce a una alucinación, a una especie de ilusión. Una concepción ilusoria de Cristo es todo lo que puede ser recogido a través de la forma en que se leen hoy los Evangelios, —no la realidad de Cristo. En cierto sentido esto ha llegado a los teólogos y muchos de ellos describen ahora la experiencia de Pablo en el camino a Damasco como una “visión”. Han llegado al punto de darse cuenta de que su manera de estudiar los Evangelios sólo puede conducir a una visión, a una alucinación. No estoy diciendo que esta visión sea falsa o ficticia, sino que es simplemente una experiencia interna, sin conexión con la realidad del ser de Cristo. Yo no uso la palabra “ilusión” con la implicación literal de la falsedad, pues sólo deseo subrayar que el Ser Crístico es aquí una experiencia subjetiva, interior, del mismo carácter que una alucinación. Si en ese momento las personas pudieran detenerse, no buscando al Cristo real sino contentándose con una alucinación de Cristo, los objetivos de Ahriman serían inmensamente fomentados.

La influencia de los Evangelios también conduce a alucinaciones cuando un solo Evangelio es tomado como la base de la creencia. A decir verdad, este principio ha sido impedido por el hecho de que se nos han dado cuatro Evangelios, representando cuatro aspectos diferentes, y no es necesario tomar cada uno de los Evangelios palabra por palabra por sí solo, cuando exteriormente hay contradicciones evidentes. Tomar un solo evangelio palabra por palabra e ignorar los otros tres es realmente peligroso. Lo que se encuentra en las sectas cuyos adherentes juran por el contenido literal del Evangelio de San Lucas solo o sólo de San Juan es una concepción ilusoria surgida de un cierto oscurecimiento de la conciencia. Con el oscurecimiento de la conciencia que inevitablemente ocurre cuando el contenido más profundo de los Evangelios no se revela, la gente caería completamente al servicio de Ahriman, ayudando de una manera muy efectiva a prepararle para su encarnación y adoptando hacia él la misma actitud que él desea.

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¡Y ahora otra verdad incómoda para la humanidad hoy!. Viviendo en los brazos de sus denominaciones, la gente dice: “No necesitamos la antroposofía ni nada parecido; Estamos contentos con los Evangelios en toda su sencillez”. Insisten en que esto se dice por “humildad”. ¡En realidad, sin embargo, es la mayor arrogancia!. Porque significa que tales personas, haciendo uso de las ideas que se les han presentado por medio de su nacimiento y surgieron de su sangre, se dignan a descartar los tesoros más profundos de la sabiduría que se descubrirán en los Evangelios. Estos “más humildes” de los seres humanos son generalmente los más arrogantes de todos, especialmente en las sectas y denominaciones. El punto a recordar es, sin embargo, que las personas que hacen más para prepararse para la encarnación de Ahriman son aquellos que constantemente predican: “Todo lo que se requiere es leer los Evangelios palabra por palabra, ¡nada más que eso!”.

Es extraño decir que, a pesar de sus diferencias radicales, los dos partidos juegan mano a mano: a los que llamé “devoradores del alma y del espíritu” y a los que exigen “la lectura literal y palabra por palabra de los Evangelios”. Cada parte juega en las manos del otro, promoviendo la preparación de la encarnación de Ahriman. Porque si la perspectiva de los “devoradores del alma y del espíritu” por un lado y la de los profesos cristianos que se niegan a entrar en las verdades más profundas de los Evangelios por el otro es mantenerse al día, entonces Ahriman será capaz de hacer suyos a todos los seres humanos en la Tierra. Una buena parte de lo que se está difundiendo en el cristianismo externo hoy en día es una preparación para la encarnación de Ahriman. Y en muchas cosas que arrogantemente pretenden representar como la verdadera creencia, debemos reconocer la preparación para la obra de Ahriman.

Las palabras de hoy en día no transmiten realmente la realidad más profunda de las cosas. Como muchas veces he dicho, demasiadas cosas se ponen en las palabras, porque las palabras necesariamente no conducen a esa realidad; Hoy en día es más bien una cuestión de palabras lo que separa a la gente de la naturaleza real de las cosas en el mundo. Y esto lo hacen sobre todo cuando la gente acepta los registros antiguos como los Evangelios con el “simple entendimiento” —como dice el refrán. Pero hay una simplicidad mucho más verdadera tratando de penetrar en el espíritu que mora en las cosas y de comprender los propios Evangelios desde la posición ventajosa del espíritu.

Como ya dije, Ahriman y Lucifer siempre trabajan mano a mano. La única pregunta es cuál de los dos predomina en la conciencia humana en una época particular del tiempo. Fue una cultura preeminentemente luciférica la que persistió hasta después del Misterio del Gólgota —una cultura inspirada en la encarnación de Lucifer en China en el tercer milenio AC. Muchas influencias de esta encarnación continúan irradiando y eran todavía poderosas en los primeros siglos cristianos; De hecho, siguen trabajando hasta el día de hoy.

Pero ahora que nos enfrentamos a la encarnación de Ahriman en el tercer milenio después de Cristo, las huellas de Lucifer se están volviendo menos visibles, y las actividades de Ahriman en tales tendencias, que he indicado, están ganando prominencia. Ahriman ha hecho una especie de pacto con Lucifer, cuya importancia puede expresarse de la siguiente manera. Ahriman, hablando con Lucifer, dice: “Yo, Ahriman, considero ventajoso hacer uso de ‘conservar los frascos’. A ti dejo el estómago de la gente, si tú me los dejas dormidos, es decir, acallar su conciencia para que duerman en lo que concierne a sus estómagos”.

Deben entender lo que quiero decir con esto. La conciencia de aquellos seres humanos a los que he llamado devoradores de alma y espíritu está en una condición de oscuridad en lo que se refiere a sus estómagos, porque, al no aceptar lo espiritual en su naturaleza humana, conducen directamente a la corriente luciférica todo lo que introducen en sus estómagos. ¡Lo que la gente come y bebe sin espiritualidad va directo a Lucifer!.

¿Qué quiero decir con “conservar los frascos”? Me refiero a bibliotecas o instituciones de un tipo similar, donde se conservan las diversas ciencias perseguidas por los seres humanos sin realmente despertar su interés; Estas ciencias no están realmente vivas en ellas, sino que simplemente se conservan en los libros de las estanterías de las bibliotecas. Todo ese conocimiento ha sido separado de los seres humanos. ¡En todas partes hay libros, libros, libros! Ellos mismos los estudiantes, cuando terminan el doctorado, tienen que escribir una tesis de lo aprendido que se coloca entonces en tantas bibliotecas como sea posible. Cuando los estudiantes quieren ocupar un puesto en particular, ¡otra vez deben escribir una tesis!. Además de esto, la gente está escribiendo siempre, aunque sólo una muy pequeña proporción de lo que escriben se suele leer. Sólo cuando hay que hacer algún tipo de preparación especial, las personas recurren a lo que se está desbordando en las bibliotecas. Estos “recipientes de conservación” de la sabiduría son un medio particularmente favorable para promover los objetivos de Ahriman.

Este tipo de cosas continúa por todas partes. Podría servir solamente para algún propósito si la gente tomara un interés realmente vivo en él, pero no lo hacen, su existencia está enteramente separada y aparte. Piensen que si uno estuviera tan dispuesto podría desesperarse, sólo piensen, por ejemplo, en una demanda en la que un abogado tiene que ser contratado para alegar en un caso. Llega el momento en que uno tiene que discutir el asunto. ¡Los documentos se acumulan! El abogado los tiene todos allí en un expediente, pero cuando uno comienza a hablar, este abogado no tiene ni idea de las circunstancias. Los papeles se pasan y se pasan sin llegar a ninguna parte; El abogado no tiene conexión alguna con los documentos. Aquí hay una cartera llena de ellos, ahí otra. El número de documentos crece y crece, pero el interés en ellos —es simplemente inexistente!. Las personas profesionales se desesperan cuando tienen que tratar con ellos; Ellos realmente no saben nada sobre el asunto en cuestión, no tienen conexión con él, porque todo queda en los documentos. Estos son los pequeños frascos conservadores y las bibliotecas son los grandes frascos conservadores del alma y el espíritu. Todo se conserva en ellos, pero los seres humanos no quieren conectarse con ellos para impregnarlo con su interés. Y finalmente surge el estado de ánimo que no quiere que la cabeza desempeñe ningún papel en una visión declarada del mundo. ¡Pero después de todo, la cabeza, o algún elemento de la cabeza, es necesario para cualquier entendimiento!. Lo que la gente quiere es basar su fe religiosa, su visión del mundo, solo en el corazón. El corazón debe desempeñar un papel, por supuesto; pero la manera en que la gente de hoy habla a menudo de su religión me recuerda a un dicho muy citado en el distrito donde pase mi juventud. Fue en este sentido: “Hay algo muy especial en el amor. Si lo compras, compra sólo el corazón y la cabeza se lanza gratis”. Esta es más o menos la actitud que la gente hoy quiere adoptar en su visión de la vida; Les gustaría tomar todo en el corazón, como dicen, sin ejercer la cabeza en absoluto. El corazón no puede latir sin la cabeza, pero el corazón es capaz de tomar las cosas, si por “corazón” aquí uno realmente entiende estómago! Y entonces, lo que se debe lograr a través de la cabeza se supone que se le dará gratis, especialmente en lo que se refiere a las cosas más importantes en la vida. Es muy importante prestar atención a estos asuntos, porque al observarlos se pone de manifiesto la seriedad que se debe aplicar a la vida en esta coyuntura, lo necesario es aprender de las ilusiones a las que incluso los Evangelios pueden dar lugar, y cómo ama la humanidad hoy en día esas ilusiones.

La verdad está fuera del alcance del tipo de conocimiento que la gente aspira hoy. Se sienten en un terreno seguro cuando pueden contar con cifras, cuando pueden probar las cosas por medio de estadísticas. Con estadísticas y cifras Ahriman tiene un juego fácil; Le conviene admirablemente cuando un sabio erudito señala, por ejemplo, que las condiciones en los Balcanes se deben al hecho de que la población de Macedonia consiste en tantos griegos, tantos serbios, tantos búlgaros. Nada puede resistir a las cifras debido a la fe que se deposita en ellas; Y Ahriman está demasiado listo para explotar las cifras para sus propósitos. ¡Pero más adelante uno comienza a ver apenas cómo tales figuras son de “confiables”!. Es cierto que las cifras son a veces un medio de prueba, pero si uno va más allá de ellas e investiga más de cerca, a menudo se notan cosas como las siguientes. En las estadísticas de Macedonia, por ejemplo, un padre puede ser puesto como griego, un hijo como serbio, otro hijo como búlgaro; Así que el padre es contado con los griegos, un hijo con los serbios, y el otro con los búlgaros. Lo que realmente ayudaría a uno a llegar a la verdad, sin embargo, sería descubrir cómo ha sucedido que en la misma familia se diga que uno es griego, otro serbio y otro búlgaro, y cómo esto afecta a las cifras —en lugar de simplemente aceptar las cifras que la gente encuentra tan satisfactorias hoy en día. Si el padre es griego entonces naturalmente los hijos son griegos también. Las figuras son medios por los cuales la gente es conducida erróneamente en una dirección favorable a Ahriman para su encarnación futura en el tercer milenio DC.

Hablaremos de estas cosas otra vez en la conferencia de mañana.

 

 

Traducido por Gracia Muñoz en Julio de 2007.