Transformando la Memoria: de la Muerte al amor: El misterio de Micael en nuestro tiempo. PARTE I

Dos conferencias y un taller impartido por Adriana Koulias en Varsity Lakes Gold Coast, Australia. El 1 y 2 de septiembre de 2018.

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Traducido por Nicolás Martín y Gracia Muñoz

Rudolf Steiner nos dice en muchas conferencias, pero más prominentemente, en sus Cartas Micaélicas, cómo Micael era, en tiempos pasados, el regente o el administrador de la llamada Inteligencia Cósmica, y que sacrificó esta Inteligencia a la Humanidad. El desarrollo humano depende de nuestra capacidad para captar y entender esta Inteligencia de la manera correcta.

Pero, a fin de comprenderla, tenemos que conocer sus orígenes y su conexión no sólo con Micael, sino con la Divina Sophia y con Cristo. En estas próximas conferencias vamos a explorar cómo esta Inteligencia Cósmica entró en la Tierra con un enfoque particular en su relación con el pensamiento y la memoria. Vamos a explorar cómo nuestra tarea en el pasado fue el desarrollo de estas dos fuerzas, y cómo en el futuro hay que efectuar una transformación de la memoria, a través del pensamiento, en imaginación, como un camino hacia el amor. Esto, veremos, es la tarea principal de los Antropósofos Micaelitas y Rosacruces en la sociedad y en la escuela Micaélica, como representantes y precursores del futuro.

En el taller vamos a encontrar maneras de comenzar a trabajar en la práctica de esta transformación.

Así que comencemos con las dos fuerzas en cuestión y su conexión con lo que llamamos ‘inteligencia’, la Memoria y el Pensamiento. ¿Qué son y cómo se desarrollaron?

MEMORIA Y PENSAMIENTO (pensar)

Se hace evidente que nuestra memoria y nuestros pensamientos son esenciales para nuestra consciencia si tenemos en cuenta que todas las noches, cuando nuestros recuerdos y pensamientos se sosiegan y caemos dormidos; esto se traduce en una pérdida de la consciencia. La razón de esto radica en un hecho espiritual: el cuerpo necesario para la memoria y el pensamiento el cuerpo etérico, permanece en la cama con el cuerpo físico, mientras el cuerpo astral y el yo se elevan y entran en el mundo espiritual.

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Desde el momento en que nos quedamos dormidos hasta el momento en que nos despertamos, la única consciencia que tenemos surge en los sueños. Los sueños son una consciencia experimentada cuando el Yo y el cuerpo astral entran o salen del cuerpo etérico. Es por eso que los sueños a menudo están conectados con los recuerdos de experiencias y pensamientos que hemos tenido.

Los sueños son el cuerpo astral y el Yo entrando en el cuerpo etérico en la mañana o saliendo del cuerpo etérico en la noche, de algún modo conscientemente. Es, por decirlo así, la puerta de entrada al mundo espiritual.

Por lo tanto, no es demasiado difícil ver la conexión entre el cuerpo etérico y la imaginación, teniendo en cuenta que la imaginación es una forma de soñar consciente. Para decirlo más claramente: la imaginación es una conciencia plenamente consciente, controlada en esa parte del cuerpo etérico no conectada con el cuerpo físico.

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El pensamiento, o mejor dicho, el pensar abstracto, sin embargo, es algo que sólo se puede experimentar en nuestro estado de vigilia, dentro de nuestro cuerpo físico, ya que requiere el cerebro físico como reflector, y se conecta a la parte de nuestro cuerpo etérico que llamamos intelectual, o uno podría decir, el ‘asiento’ de la inteligencia humana. Necesitamos el cuerpo etérico conectado al cuerpo físico para pensar. Pero esto no fue siempre así.

La unión entre el cuerpo físico y el cuerpo etérico humanos no siempre fue tan estrecha. Este vínculo sólo se desarrolló gradualmente. Antes de eso, la consciencia humana era un estado de ensueño perpetuo, y lo que llamamos inteligencia humana pertenecía a los Dioses. Esta fue la Inteligencia Cósmica.

Antes que la Inteligencia Cósmica pudiera entrar en el alma humana, el cuerpo etérico humano tenía que ligarse más con el cuerpo físico. Los seres humanos tenían que conquistar un doble conocimiento:

  • El conocimiento del Mundo
  • El conocimiento del Ser (Yo)

En el primer caso los seres humanos tuvieron que desarrollar órganos capaces de percibir el mundo material objetivo. En el segundo caso tuvieron que desarrollar un órgano interno independiente capaz de reflejar una vida interior subjetiva.

  • Sentidos físicos – Percepción
  • Cerebro físico – Pensamiento

Pero la percepción no podría haberse desarrollado en la facultad del pensamiento sin memoria. La memoria es la que permite que una percepción sea recordada más tarde por el cerebro reflectante. La facultad de la memoria está a medio camino entre la percepción y el pensamiento.

INTELIGENCIA CÓSMICA

¿Qué es la Inteligencia cósmica?

Cuando hablamos de una inteligencia cósmica no estamos hablando de algo abstracto, en la forma en que hablamos de la ‘inteligencia’ en el mundo físico, tal como la capacidad de adquirir y aplicar el conocimiento y las habilidades, o una colección de información con fines militares. La Inteligencia Cósmica de la que Rudolf Steiner habla es una relación activa y obrante entre las Jerarquías, una comunicación y participación activas, que conduce a resultados. Podemos compararlo con la forma en que nuestra cabeza física y nuestros miembros deben trabajar activa y armoniosamente con el fin de que podamos tener una relación con el mundo que nos rodea y con los demás.

Hay siete Inteligencias Planetarias, siendo la más alta la Inteligencia Solar.

‘¿Qué es la inteligencia? Estas generalizaciones abstractas, en efecto, no existen en la realidad. ‘Inteligencia’ significa las mutuas relaciones de conducta entre las Jerarquías Superiores. Lo que hacen, cómo se relacionan la una, la otra, lo que son el uno para el otro,  —esta es la Inteligencia Cósmica. Y puesto que, como seres humanos, debemos tener en cuenta en primer lugar el reino que está más cerca de nosotros, hablando concretamente la Inteligencia Cósmica será para nosotros la suma total de los Seres de la Jerarquía de Ángeles. Si estamos hablando concretamente, no podemos decir ‘tanta inteligencia’, sino más bien ‘tantos Ángeles.’ Esta es la realidad”.[1]

La Jerarquía de los Ángeles obra como mensajero de esta Inteligencia.

¿Por qué es la más alta de las siete inteligencias la Inteligencia Solar, y cuál es su relación con la Inteligencia Cósmica?

 Es debido a que la ‘vida’ de la Inteligencia Solar está inextricablemente conectada con el ‘Ser’ del Cristo, al igual que nuestros corazones están íntimamente conectados a la sangre viviente que corre por nuestras venas y arterias. Por otra parte, Cristo, como el Yo Superior de nuestro sistema solar aporta, a través del Sol, esa vida que tiene influencia sobre las otras Inteligencias Planetarias de la misma manera que la sangre nutre a los otros órganos por medio del corazón.

Y  vemos la conexión entre la ‘percepción’, el ojo y el Yo, bien ilustrada en el signo del Cordero:

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‘Cuando miramos a una estrella, lo que se nos aparece físicamente no es más que el aspecto externo. En realidad, estamos conectados con una reunión de Seres Espirituales. Ahora bien, hay un cierto contraste. Desde el comienzo mismo de la evolución terrestre, este contraste ha existido. Es el contraste entre las Inteligencias de todos los planetas y la Inteligencia del Sol. En efecto, existe por un lado la Inteligencia Solar, mientras que por el otro están las Inteligencias de los otros planetas. Y siempre fue así que la Inteligencia Solar se yergue bajo el dominio de Micael, mientras que las otras Inteligencias Planetarias están sujetas a  los otros Arcángeles”[2].

 Entonces, ¿cómo el Sol se conectó con el Ser del Cristo? Para entender esto tenemos que retroceder a la evolución del Antiguo Sol y el gran evento que ocurrió allí.

Antiguo Sol

 Rudolf Steiner nos dice que la evolución de nuestra Tierra, en la que  se ha desarrollado la vida, fue precedida por tres condiciones:

  • Antiguo Saturno – Calor
  • Antiguo Sol – Luz
  • Antigua Luna – Agua
  • Tierra – Vida

También nos dice que en el Antiguo Sol, los Kyriotetes sacrificaron su sabiduría a los seres que entonces atravesaban su etapa humana, seres que en nuestro tiempo han alcanzado la fase de Arcángeles.

  • Antiguo Saturno – Arcai actuales estaban atravesando la etapa humana.
  • Antiguo Sol – Arcángeles actuales estaban atravesando la etapa humana.
  • Antigua Luna – Ángeles actuales estaban atravesando la etapa humana.
  • Tierra – nosotros estamos atravesando nuestra etapa humana.

 Los seres humanos sobre el Antiguo Sol (Arcángeles actuales) fueron capaces de tomar la sabiduría del Kyriótetes y devolver esta sabiduría en forma de luz. Este fue el cumplimiento de su tarea como humanidad en el Antiguo Sol, y también permitió la elaboración de nuestros propios cuerpos etéricos, así como el cuerpo etérico del mismo Sol  uno podría decir, al oscuro calor de Saturno se añadió la luz de la Sabiduría sobre el Sol. El cuerpo etérico es un cuerpo de luz.

A partir de ese momento en adelante, la luz ha sido sinónimo de sabiduría, con el cuerpo etérico a través de una relación desarrollada entre los Arcángeles y los Kyriótetes o Espíritus de la Sabiduría. En particular, el más alto Arcángel del Sol, Micael, y su relación con los más altos Kyriótetes o Espíritus de la Sabiduría, a quienes los antiguos llamaban la Divina Sophia.

Antiguo Sol = Sabiduría, Luz, cuerpo etérico humano / cuerpo etérico del Sol.

Micael era el más elevado de los seres humanos sobre el Antiguo Sol, porque era preeminentemente capaz de convertir la sabiduría en luz. Por esta razón él es llamado tanto el poderoso Arcángel Solar como el ‘Hijo de la Divina Sophía’ el más alto de los Espíritus de la Sabiduría (Kyriótetes) en el Sol, capaz de sabiduría.

  • Micael ser humano superior en el Sol, capaz de convertir la Sabiduría en Luz.
  • Divina Sophia  Kyriótetes superiores capaces de aceptar la Sabiduría como Luz de los Arcángeles.
  • Sophía recoge la Luz de la Sabiduría, y Micael, como el regente de esta Sabiduría, la administra.

Veamos ahora más de cerca la Inteligencia Solar y cómo se relaciona con el Ser del Cristo.

Rudolf Steiner nos dice que durante el Antiguo Sol, cuando los Arcángeles estaban elaborando el Yo microcósmico y tornando la Sabiduría en Luz, Cristo estaba elaborando su Yo macrocósmico. El nos dice que Cristo permaneció detrás en el Antiguo Sol, con el fin de lograr esto antes que todos los demás seres en nuestro sistema solar y, al realizarlo, se convirtió en la Inteligencia del Sol.

Pero todos los planetas están también relacionados con esta Inteligencia a través de los Espíritus de la Forma o Exusiai. Hay siete Exusiai y ellos formaron el cuerpo del Antiguo Sol. Eran las Siete Inteligencias Planetarias que vemos en el signo del Cordero. Ellos dirigen la Inteligencia Cósmica hacia los planetas.

Ahora, Cristo, siendo el segundo Logos, está relacionado con el ámbito de Aries o el Cordero, y es por eso que el signo de arriba se llama el Signo del Cordero. Se ve claramente que Cristo es la cabeza y los Exusiai de los planetas forman sus extremidades. Es por esta razón que los Exusiai son a veces llamados Logos Solar, y por qué Cristo es a veces considerado un Exusiai.

Si uno mira de esta manera, la Inteligencia Cósmica es nada menos que la relación de nuestro Cosmos con el Ser de Cristo. Esta Inteligencia no es sólo lo que perciben las Jerarquías de Él, sino también lo que entienden acerca de Él y lo que se comunican entre sí acerca de este entendimiento.

Pues debemos tener en mente que Cristo es exaltado por encima de todas las Jerarquías que han elaborado un Yo, porque Cristo ha perfeccionado su Yo Macrocósmico en el Antiguo Sol, y sólo entonces fue la luz capaz de llenar el cosmos, sólo entonces pudieron los Exusiai hacer brillar exteriormente la Luz visible de la Sabiduría, que fue creada por los Kyriotetes y Arcángeles obrando en conjunto para crear grandes imágenes y formas.

 “Entonces el Segundo Logos comenzó a fluir y tejió imágenes y formas en el aroma del mundo”[3]

Pero Cristo no solo desarrolló Su Yo Macrocósmico. También tuvo que desarrollar su Yo Espiritual Macrocósmico[4] (Espíritu Santo), un Espíritu de Vida Macrocósmico (Hijo) y un Hombre Espíritu Macrocósmico (Padre) para convertirse en miembro de la Trinidad. Porque la Trinidad es una en el mundo espiritual —solo están divididos en la Tierra.

‘Ahora, un Logos no funciona por sí mismo: los tres viven y se tejen completamente el uno en el otro para que cada uno de los tres también se exprese en los otros dos. Pero no podemos percibir los efectos de los tres igualmente bien, porque fluyen en diferentes momentos”.[5]

Y

“El Cristo, entonces, es un ser de cuatro miembros, incluido Su Yo macrocósmico, así como el hombre mismo es microcósmicamente un ser de cuatro miembros”[6].

Rudolf Steiner nos cuenta esto acerca de Cristo y el Yo Macrocósmico en oposición a aquellos seres que desarrollaron un Yo Microcósmico en la Tierra:

‘Él es un Ser que se quedó atrás no sólo durante la evolución de la Luna, al igual que los Espíritus Luciféricos, sino que, previendo la evolución de la Luna, en realidad permaneció atrás aun antes, es decir, durante la antigua evolución del Sol; y fue desde una cierta sabiduría asegurada, por encima de la humana, que Él permaneció atrás durante la antigua evolución Solar. No podemos considerar a este Ser como microcósmico en el sentido en que se aplica a los otros seres que hemos considerado; pues tenemos que considerar como seres microscósmicos a aquellos que estaban conectados con esta evolución de la Tierra desde su inicio. El Cristo no estaba conectado directamente con la evolución de la Tierra, sino con la evolución del Sol. Era un ser Macrocósmico desde el principio de la evolución de la Tierra, un Ser que fue expuesto a condiciones totalmente distintas de la evolución de aquellos seres microcósmicos[7]

Por lo tanto, podemos decir que la Divina Sophía, como el ser más alto en el rango de los Kyriotetes, recoge y armoniza la Inteligencia Solar del Cristo, que llega tan alto como la Trinidad y tan bajo como la Jerarquía de los Ángeles, y Micael la administra.

A través de la relación de Cristo, Sophia y Micael una conexión fue forjada entre el Sol etérico, el yo humano (Micael / Luz), el Yo Macrocósmico (Cristo / Inteligencia) y la Sabiduría (Kyriótetes). Y a partir de esto podemos ver cómo se formó una relación especial con los seres humanos terrestres en dos direcciones —la dirección del yo humano y la dirección del cuerpo etérico.

Al igual que los seres humanos de las etapas evolutivas anteriores de la Tierra, los seres humanos en la Tierra tienen una tarea, y está particular e intrínsecamente conectada a Cristo, Micael y Sophía. Durante las tres evoluciones planetarias anteriores, la elaboración del Yo, fue la obra culminante de los seres humanos, pero fueron obligados a desarrollar sus yoes, lo que significa que aunque pueden tener desarrollado el yo en diversos grados, esto lo hicieron de una manera que no era libre  —los seres humanos en la Tierra serían diferentes, tuvieron que desarrollar su yo en completa libertad.

¿Por qué esto es así?

Debemos considerar que el planeta Tierra forma el punto medio de siete etapas planetarias. Esta posición se podría decir que es equivalente a la edad media humana. Y al igual que el ser humano, el Cosmos hubiera tomado un curso descendente, si algo nuevo no se hubiera inyectado en esta etapa. Sólo un nuevo ‘impulso’ podría crear una tendencia ascendente, y este nuevo impulso fue la libertad y el ser humano terrenal era vital en este sentido.

Para que los seres humanos terrestres sean libres, tendrían que cortarse a sí mismos de los Dioses. Tendrían que cortarse a sí mismos de la Inteligencia Cósmica con el fin de desarrollar su propia inteligencia.

Este era el plan.

Una serie de cosas que tenían que pasar para realizar este plan:

  1. La Tierra tuvo que separarse del sol y de los otros planetas — Polar/Hiperbórea.
  2. La Tierra tuvo que separarse de la Luna — Lemuria.
  3. El séptimo Elohim tuvo que tomar su morada en la Luna para guiar a la Humanidad.
  4. Los Elohim tuvieron que sacrificar parte de su propia sustancia del yo a la humanidad para crear un yo rudimentario en los seres humanos.
  5. Lucifer tuvo que ser arrojado del mundo espiritual, confinado al mundo astral, —y por lo tanto al cuerpo astral de los seres humanos— por parte de Micael, con el fin de que Lucifer pudiera en esta forma tentar al Yo de los seres humanos a caer hacia la Tierra y los crear órganos de percepción sensiente.
  6. Ahriman tendría que ingresar en las almas humanas para estimular los primeros indicios rudimentarios del intelecto.
  7. Micael tuvo que sacrificar su regencia sobre la Inteligencia Cósmica y permitir que descendiera hacia la Tierra.
  8. La Hija de Sophia entro en el alma humana para ayudar a formar las tres facultades del alma: el Alma Sensible, el Alma Intelectual (Racional) y finalmente el Alma Consciente, como preparación para el ingreso de la Inteligencia Cósmica.
  9. Cristo tuvo que descender a la Tierra trayendo Su Yo Macrocósmico y, por lo tanto, no solo un reflejo sino el ser real de Su Inteligencia en las almas humanas.

Podemos ver las influencias y las contrainfluencias necesarias para separar a la Humanidad de los Dioses mientras que al mismo tiempo su Inteligencia entraba en la evolución de la Tierra para convertirse en Inteligencia Humana. Porque así como el Sol creó los ojos para que pudieran percibir el sol, la Inteligencia Cósmica o la comprensión de Cristo tuvieron que ser sacrificados por los dioses a la Tierra para que pudiera crearse un órgano de percepción capaz de percibir a Cristo.

A través de Cristo, los seres humanos tendrían el potencial de convertirse en soberanos de sus cuerpos físico, etérico y astral, así como Cristo era el soberano de los Seres de las Jerarquías.

INTELIGENCIA HUMANA

Veámoslo ahora desde la perspectiva del alma humana.

La inteligencia humana no hubiera sido posible si Cristo no hubiera hecho cuatro descensos de sacrificio a la Tierra. Estos fueron seguidos por Michael,[8] que sacrificó su Inteligencia Cósmica también en cuatro etapas, que corresponden a cuatro etapas de la conciencia.[9]

Evolución de la Tierra

A menudo pensamos en el ser espiritual como estando arriba, y abajo lo físico, pero en un sentido esto es maya. Rudolf Steiner da a entender con bastante frecuencia que el espacio pertenece sólo a la consciencia terrenal, y que arriba y abajo, dentro y fuera, delante y atrás, son una quimera cuando se trata del Espíritu. Está más cerca de la verdad si decimos que el Espíritu interpenetra en capas aquí en la Tierra. Se podría decir que todo lo que era Saturno, el Sol y la Luna se puede encontrar en la Tierra, y también todo lo que será Júpiter, Venus y Vulcano. La memoria del pasado y el futuro potencial tienen experiencia en diferentes capas de la consciencia, que en nuestro tiempo son sinónimo de consciencia de vigilia, consciencia onírica o gráfico-refleja, consciencia del dormir y consciencia mineral.

Voluntad – La primera etapa Polar/Hiperbórea:

En la primera etapa, los seres humanos eran uno con Seres de alma y espíritu. Un hombre no pensaba un pensamiento, sino que él percibía un Ser espiritual del Mundo Espiritual directamente a través del Yo, pensando un pensamiento dentro suyo. En todas partes el Yo ‘parecía’ percibir los pensamientos volitivos de Seres Espirituales, porque la consciencia penetró hasta la capa más alejada —uno podría llamar a esta capa, Devachán.

Aquellos Seres Espirituales fueron los grandes ‘Maestros’ de la humanidad, cuya sabiduría el ser humano se vio obligado a obedecer, porque su impulso movía la voluntad. En esta etapa, todo ‘estaba siendo’, todo era una consciencia, y la voluntad y el pensamiento eran uno. Pero, a causa de esta unidad, los seres humanos no eran libres —no tenían libre albedrío.

En esta etapa los planetas Saturno y Sol se separaron de la Tierra.

Consciencia en la Primera Etapa: Seres Espirituales en el Yo = percepción de la Luz Espiritual Luz y Seres Espirituales.

 

Sentir — La segunda etapa, Lemuria:

 En Lemuria los Seres Espirituales comenzaron a ocultarse, o más bien, el alma humana ya no podía penetrar en esa capa de la consciencia en la que estos Seres Espirituales se manifiestan, de modo que ya no podían percibir la Luz espiritual de los Seres, sino solo, uno podría decir, las fuerzas del alma de estos Seres, que penetraron dentro de la siguiente capa de la consciencia. Como pasar de la luz al color.

Se podría decir que la consciencia humana había penetrado al nivel del Mundo Astral a través de una elaboración del cuerpo astral. ¿Qué lo causó? ¿Recuerdan más arriba, donde hemos dicho que Micael arrojó a Lucifer desde el reino del Devachán al mundo astral? En el Mundo Astral, Lucifer fue capaz de tentar el cuerpo astral humano para introducir o ‘descender’ más hacia adentro del ámbito de lo físico y es por eso que es retratado como una ´Caída´.

La Luna se separa de la Tierra.

A través de la tentación de Lucifer, el Yo se separó de lo que era percibido, y la percepción conectó ahora la ‘imagen’ con las sensaciones o sentimientos de simpatía y antipatía interiores, percibidos como colores (complementos), que crearon una vida interior y exterior. Este es el principio de la libertad.

Imágenes externas percibidas engendraron sensaciones internas. Sin embargo, las dos todavía estaban conectados a través de la ‘vida’. El ser humano aún conectaba el espíritu y la materia a través de una memoria del Espíritu viviente.

Una forma de consciencia elástica era ahora experimentada, en otras palabras, las imágenes del mundo exterior no hacían aún una profunda impresión, pero fue el comienzo de la memoria — por lo tanto, Lucifer está conectado a la memoria.

Ahora llegamos a la conexión de la Hija de Sophía con Lucifer.

La tarea de preparar el alma para la Inteligencia Cósmica que desciende desde arriba, cayó sobre la Hija de Sophía o la parte ‘femenina’ de Adán / Eva, que fue separada antes de La Caída y llevada a la esfera del Sol. La Hija de Sophia descendió desde la esfera del Sol a las almas humanas para desarrollar el alma desde dentro[10]. Los griegos vieron a este ser como Perséfone, la hija de Démeter.

‘Antes que el hombre perdiera su consciencia clarividente, ellos vivían junto a lo que era, en su cuerpo astral, las fuerzas de Zeus, Perséfone. El hombre había traído este cuerpo astral, estrechamente asociado con las fuerzas de Zeus, desde la Luna. La vida del alma, que encontramos personificada por Perséfone, se desarrolló en él sobre la Tierra. Y eso es lo que era el hombre que vivía en los tiempos antiguos en la Tierra. Se sentía: ‘tengo en mi cuerpo astral… tengo dentro mío a Perséfone’. En tiempos antiguos, el hombre aún no podía hablar de un yo intelectual, como lo hacemos hoy, pero era consciente de algo que surgió en él como resultado de la cooperación de las fuerzas de Zeus en su cuerpo astral con las fuerzas Perséfone.[11]

Fue en tiempos de los egipcios (que son una recapitulación de Lemuria) que la hija de Sophia, según Rudolf Steiner, entró en el alma humana por primera vez, para transformar el don de Lucifer, el Alma Sensible, en una facultad capaz de entender a Dios — Teosofía. Esto era necesario porque Dios estaba ahora fuera del ser humano. Antes de esto no había necesidad para la Teosofía, ya que Dios y el Yo humano’ o Voluntad, eran uno.

Fue también en la época de Lemuria que Cristo hizo su primer sacrificio. Él emergió de la esfera de la Trinidad hacia dentro de la esfera del Sol, como una estrella con su Yo Macrocósmico, su Macrocósmico Hombre-Espíritu, Espíritu de Vida y Yo Espiritual[12].  Este sacrificio contribuyó a la relación ‘correcta’ del ser humano con los doce sentidos o el cuerpo del Sistema Nervioso / Astral, que había sido el resultado de la tentación Luciférica. El ser humano pudo erguirse.

Consciencia en la segunda etapa: imagen anímica en el cuerpo astral = consciencia del mundo astral y los Seres anímicos — color.

 

La Tercera Etapa: Pensar – Atlántida.

En esta etapa la percepción o consciencia humana descendió a una capa ‘más cercana’ de la capa física, y esto fue acompañado por una impronta más profunda de lo que se percibía en el cuerpo etérico— memoria de largo alcance.

En esta etapa las fuerzas del alma todavía tenían una cualidad de vida, pero que ya no se experimentaron en el presente, sino en una forma rudimentaria de ‘memoria’, es decir, que lo que era visto, fue impreso mucho más profundo y de una manera tal, que duraba mucho tiempo y podía evocarse  —al igual que una impresión se deja en cera. Pero esto todavía se consideraba algo vivo, algo que entraba desde el exterior y que creaba una imagen posterior o eco en el alma humana. Uno podría decir, un opuesto de lo que fue visto.

Imágenes externas y memorias internas todavía estaban conectadas por la memoria ‘viviente’ del Ser anímico. Uno podría comparar esta memoria con una forma de consciencia plástica, y un verdadero comienzo de la libertad y el pensamiento. Ahora podemos entender por qué durante una iniciación Celta, el acólito era llevado ante dos columnas, una plástica y otra elástica. Esta era la expresión física de una experiencia interior, que durante la época de los Celtas, ya no era una experiencia natural sino que tenía que ser trabajada y conquistada.

La capacidad de mirar hacia atrás en la impronta de lo contrario de lo que era visto, distanciaba la consciencia humana aún más de los ‘Seres de alma y espíritu’. Para comparar, lo que era visto en el pasado con lo que se ve en el presente, la humanidad podía nombrar y categorizar lo que fue visto y experimentado, y concebía lo que podría ser visto y experimentado en el futuro. Este es el principio del pensamiento. Más tarde, en tiempos Greco-romanos, la Hija de Sophía obró para elaborar esa parte del alma conectada a esa parte del cuerpo etérico capaz de convertirse en facultad de pensamiento —el Alma Racional. El producto de esto sería más tarde conocido como Filosofía —una comprensión del mundo[13] Antes de esto no había necesidad de Filosofía ya que el ser humano era uno con el mundo de la naturaleza.

Esta etapa también marca el segundo y tercer sacrificio del Cristo en la Atlántida. El segundo, cuando entró en el reino del Sol como planeta principal de siete planetas, dejando atrás a su Hombre-Espíritu. Lo hizo con el fin de redimir a los siete órganos humanos en relación con el órgano del habla.

El tercer sacrificio, en la segunda mitad de la Atlántida, hizo necesario que entrara en la esfera de la Luna —a la Jerarquía de los Arcángeles (cuyo máximo representante era Micael) para traer armonía al pensar, el sentir y la voluntad. El ser humano podía pensar.

Este tercer sacrificio era, por decirlo así, la culminación de todas las etapas anteriores: la primera etapa (Voluntad—Yo), la segunda etapa (Sentir-—Astral) y la tercera etapa (Pensamiento—Etérico).

Consciencia en la tercera etapa: imagen reflejo en el cuerpo etérico = consciencia del mundo etérico —luz anímica (en contraposición a la luz espiritual).

 

Las Cuatro Etapas del Pensar.

En la cuarta etapa el pensar surgió de la relación del cuerpo etérico con el cuerpo físico. En el cuerpo físico el pensar fue completamente despojado de vida, sólo las sombras de los Seres debían ser experimentados como reflejos desde el cerebro físico humano. El poder de la ‘Inteligencia’ había sido sacrificado por Micael y entró en el reino de Ahriman, que buscaría aprovechar esta Inteligencia para sí mismo. Esto hizo necesario un sacrificio más por parte de Cristo. El cuarto sacrificio de Cristo fue dejar su Espíritu de Vida detrás, en la esfera de la Luna, con el fin de entrar en el cuerpo de un ser humano con su Yo Macrocósmico y su Yo Espiritual.

‘Mientras todo esto de lo que he estado hablando estaba ocurriendo en el Oeste, el mismo Cristo, el Cristo que había bajado a la Tierra dejando su Hombre-Espíritu en el Sol y su Espíritu de Vida en la atmósfera alrededor de la Tierra, reduciendo su Yo y su Yo Espiritual.

Pero Cristo no podía entrar en Jesús de Nazaret con el Yo Espiritual, (este se mantuvo en la Tierra pero flotando por encima de Jesús, en la forma en que se sitúa por encima de los seres humanos en la actualidad). Él sólo podía entrar con su Yo Macrocósmico. Jesús solo se uniría con el Yo Espiritual del Cristo después del Misterio del Gólgota.

Así, el Cristo entró en su curso terrenal en el sentido de que trajo al hombre del macrocosmos lo que el hombre habría de desarrollar microcósmicamente —sólo el Cristo lo trajo como principio macrocósmico. Entró en la evolución de la Tierra de tal manera que durante su curso Él no tendría un quinto, sexto y séptimo principio como su posesión personal, así como el hombre en su camino no los posee.

El Cristo es un Ser que había evolucionado macrocósmicamente hasta el cuarto principio, y la evolución de su cuarto principio en el transcurso de la Tierra consiste en conferir al hombre todo lo que le permitirá evolucionar su yo [14].

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En cuanto a este misterio desde el punto de vista del mundo superior nos puede traer profundos sentimientos de agradecimiento por los sacrificios que los seres superiores a sí mismos también fueron sometidos. Para el momento en que Cristo entró en el cuerpo de Jesús, la inteligencia Cósmica se convirtió en una ‘memoria’ a ‘Más allá de Inteligencia’ para ellos. En otras palabras perdieron Yo Macrocósmico de Cristo (presente) y sólo vieron lo que se reflejó de nuevo a ellos de su Hombre Espíritu, Espíritu de Vida y Yo Espiritual. En términos espirituales, Cristo ‘murió’ para ellos, dejando solo Su Memoria.

¿Por qué?

Porque cuando Cristo descendió a través de las capas de la consciencia hacia la Tierra, entró en un mundo físico cuyo aspecto material no puede ser penetrado por la percepción de los Seres Superiores.

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“La consecuencia es que llega un momento en la evolución del mundo, donde el Cosmos ya no vive por su presente, sino por su inteligencia pasada, mientras que la inteligencia presente está en la corriente de la evolución humana”[15].

Cristo vino libremente a la Tierra para traer Su Inteligencia a la actual corriente del tiempo, con el fin de crear las condiciones adecuadas para la libertad, pero la sombra de esta libertad es el ‘materialismo’ —la experiencia de la materia como un fin en sí mismo es la inspiración de Ahriman.

 ‘Desde ese reino del cual fue Micael mismo el sirviente, el Ser-Cristo desciende dentro de la esfera de la Tierra, para que esté al alcance cuando el poder de la Inteligencia haya sido traspasado completamente al individuo humano. Pues entonces vendrá el tiempo en que el impulso será más fuerte en el hombre, de entregarse en su totalidad a ese poder, que en todos los detalles y en la perfección consumada, se ha hecho a sí mismo el portador de la fuerza intelectual. Pero Cristo estará al alcance. A través de Su gran sacrificio Él vivirá en la misma esfera donde habita Ahriman. El hombre tendrá la posibilidad de elegir entre Cristo y Ahriman. El mundo será capaz en la evolución de la humanidad, de encontrar el camino de Cristo’. Rudolf Steiner [16]

Pensar ​​= sombras sin alma, sin vida, sin espíritu, reflejadas por el cerebro físico.

 

[1] GA237. 8 de agosto de 1924

[2] GA237. Dornach, 8 de agosto de 1924

[3] GA266. Berlín 18 de Diciembre de 1906

[4] También debemos tener en cuenta que el yo y el espíritu son “uno” como una espada dentro de una vaina. Por lo tanto, Rudolf Steiner dice que es un ser de cuatro miembros.

[5] GA266. Berlín 18 de Diciembre de 1906

[6] GA130. El Yo Cósmico y el Yo Humano. La naturaleza de Cristo resucitado

[7] GA130. El Yo Cósmico y el Yo Humano. La naturaleza de Cristo resucitado

[8] Ver las conferencias del autor sobre el alma de Nathan y los cuatro sacrificios de Cristo

[9] https://wn.rsarchive.org/Books/GA026/English/APC1956/GA026_c03.html

[10] Ver las conferencias del autor sobre antroposofía

[11] https://wn.rsarchive.org/Lectures/Dates/19110822p01.html

[12] https://wn.rsarchive.org/Lectures/GA240/English/RSP1975/19240827p01.html

[13] El hecho de que haya postulado que esta encarnación en el punto de inflexión en el tiempo por primera vez como la María del evangelio de Lucas de ninguna manera contradice su trabajo antes y después, en el alma humana.

[14] El Yo Cosmico y el Yo Humano. La naturaleza de Cristo Resucitado

[15] https://wn.rsarchive.org/Books/GA026/English/APC1956/GA026_c05.html

[16] https://wn.rsarchive.org/Books/GA026/English/APC1956/GA026_c05.html

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GA107c9. Evolución, Involución y Creación de la Nada

Del ciclo: El ser del hombre y su evolución futura.

 Rudolf Steiner — Berlín 17 de Junio de 1909

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Hoy tengo la intención de agregar algo para completar los muchos hechos y puntos de vista que hemos estado estudiando aquí durante este invierno. Hemos enfatizado a menudo la forma en que la Ciencia Espiritual debería apoderarse de la vida humana, para convertirse en vida, acción y transferencia. Hoy, sin embargo, quiero dar algunos aspectos finales sobre el tema de los grandes procesos evolutivos del Cosmos, ya que estos se expresan en el hombre. Y para empezar, me gustaría llamar su atención sobre un hecho que puede decirnos mucho sobre la naturaleza de la evolución cósmica, solo si podemos prepararnos para observarlo de la manera correcta.

Para empezar consideren, de manera puramente externa, la diferencia entre la evolución del animal y la del hombre. Solo necesitan pronunciar una palabra y mantener el concepto ante ustedes, y pronto notarán la diferencia entre la idea de evolución animal y evolución humana. Piensen en la palabra ‘educación’. La educación real es imposible en el mundo animal. Hasta cierto punto, puedes entrenar al animal para que haga cosas que son extrañas a sus instintos naturales y a su modo de vida innato. Pero solo un amante de los perros extremadamente entusiasta querría negar que existe una diferencia radical entre la educación de un ser humano y lo que se puede emprender con los animales. Simplemente tenemos que tener en mente la visión antroposófica particular y comprenderemos la base de este hecho aparentemente superficial.

Sabemos que el desarrollo del hombre es un proceso gradual y muy complicado. Hemos enfatizado repetidamente que en los primeros siete años de su vida, hasta el cambio de dientes, el hombre se desarrolla de una manera bastante diferente del período posterior hasta los catorce, y nuevamente del decimocuarto hasta el vigésimo primer año. Digo esto ahora, porque ya lo conocen. Según la Ciencia Espiritual, el hombre pasa por varias encarnaciones. El ser humano nace en el mundo físico cuando abandona el cuerpo de su madre y se libera de la envoltura física materna. Pero sabemos que cuando esto sucede, todavía está encerrado en una segunda envoltura, la envoltura etérica materna. Durante los primeros siete años de su vida, el cuerpo etérico del niño está completamente envuelto en corrientes etéricas que provienen del mundo exterior, así como el cuerpo físico se envuelve hasta el nacimiento en la envoltura física materna. Con el cambio de dientes, esta envoltura etérica es eliminada, y no hasta ahora, a la edad de siete años, nace el cuerpo etérico. Entretanto el cuerpo astral todavía está encerrado en la envoltura astral materna  de la que se libera en la pubertad. Después de esto, se desarrolla libremente el cuerpo astral hasta el vigésimo primer o el vigésimo segundo año, que es el momento en que, estrictamente hablando, nace el yo real del hombre. No es hasta entonces que el ser humano despierta a su intensidad interna completa y se libera el yo que ha evolucionado a través del curso de sus encarnaciones anteriores.

Para la conciencia clarividente, un hecho muy especial se vuelve aparente aquí. Si observan a un niño muy pequeño durante varias semanas o meses, verán la cabeza del niño rodeada de corrientes y fuerzas etéricas y astrales. Sin embargo, estas corrientes y fuerzas gradualmente se vuelven menos distintas y desaparecen después de un tiempo. ¿Qué está pasando realmente allí? En realidad pueden descubrir lo que está sucediendo, incluso sin visión clarividente, aunque la visión clarividente confirma lo que voy a decir. Inmediatamente después del nacimiento del ser humano, su cerebro no es el mismo que unas semanas o meses después. El niño ya percibe el mundo exterior, por supuesto, pero su cerebro aún no es un instrumento capaz de conectar las impresiones externas de una manera definida. Mediante la conexión de los nervios que van de una parte del cerebro a otra, el ser humano aprende gradualmente a vincular en el pensamiento lo que percibe en el mundo externo, pero estos hilos nerviosos de conexión se desarrollan solo después del nacimiento. Un niño oirá y verá una campana, por ejemplo, pero la impresión del sonido y la visión de la campana no se combinan inmediatamente para formar la idea de que la campana suena. El niño aprende esto solo de manera gradual, porque la parte del cerebro que es el instrumento para la percepción del sonido y la parte que es el instrumento para la percepción visual se conectan solo en el curso de la vida. Y cuando esto suceda, es posible que el niño llegue a la conclusión: “Lo que veo es lo mismo que está produciendo el sonido”. Los hilos de conexión como este se desarrollan en el cerebro y las fuerzas que desarrollan estos hilos pueden ser vistas por el clarividente en las primeras semanas del desarrollo del niño como una cobertura extra alrededor del cerebro. Pero esta envoltura pasa al cerebro y pasando posteriormente a vivir dentro de el, ya no trabaja desde afuera sino desde dentro. Lo que trabaja desde el exterior durante las primeras semanas del desarrollo del niño no podría seguir trabajando en el desarrollo integral del ser humano en crecimiento si no estuviera protegido por las diversas envolturas. Porque cuando lo que ha estado trabajando desde el exterior pasando al cerebro, se desarrolla bajo la cobertura protectora primero del cuerpo etérico y luego del cuerpo astral y solo cuando se alcanza el vigésimo segundo año, se activa lo que empezó primero a trabajar desde el exterior hasta el interior. Lo que estuvo fuera del ser humano durante los primeros meses de su existencia y luego se desliza hacia dentro, se activa por primera vez independientemente de las envolturas entre el vigésimo y al vigésimo segundo año; luego se libera y despierta a una actividad intensa.

Ahora consideremos el desarrollo gradual del ser humano y comparémoslo con el de la planta. Sabemos que la planta solo tiene su cuerpo físico y etérico aquí en el mundo físico, mientras que su cuerpo astral está fuera; solo el cuerpo físico y etérico están dentro de ella. La planta emerge de la semilla, forma su cuerpo físico, y luego el cuerpo etérico se va desarrollando gradualmente. Y este cuerpo etérico es todo lo que la planta tiene. Ahora hemos visto que el cuerpo etérico del hombre todavía está envuelto en el cuerpo astral hasta la pubertad, y que el cuerpo astral del hombre en realidad no nace hasta entonces. Pero la planta, después de llegar a la pubertad, no puede dar a luz un cuerpo astral, ya que no tiene ninguno. Por lo tanto, la planta no tiene nada más que desarrollar después de la pubertad. Ha cumplido su tarea en el mundo físico cuando ocurre la pubertad, y después de ser fertilizada, se marchita. Incluso pueden observar algo similar en ciertos animales inferiores. En estos animales inferiores, el cuerpo astral evidentemente no ha penetrado en el cuerpo físico en la misma medida que en los animales superiores. Los animales inferiores se caracterizan por el hecho mismo de que su cuerpo astral aún no está completamente dentro de su cuerpo físico. Tomen la mosca de mayo; nace, vive hasta que se fertiliza y luego muere. ¿Por qué? Porque es una criatura que, como la planta, tiene su cuerpo astral en su mayor parte fuera de ella, y por lo tanto no tiene nada más que desarrollar cuando llega a la pubertad.

En cierto aspecto, el hombre, el animal y la planta se desarrollan de manera similar hasta la pubertad. Entonces la planta no tiene nada más que desarrollar en el mundo físico, y por lo tanto muere. El animal todavía tiene un cuerpo astral, pero no un yo. Por lo tanto, después de la pubertad, permanecen en él ciertas posibilidades de desarrollo. El cuerpo astral se libera, y mientras se desarrolle libremente y permanezcan las posibilidades de desarrollo, el desarrollo posterior continuará en el animal superior después de la pubertad. Pero el cuerpo astral del animal no tiene el yo dentro del mundo físico. El yo del animal es un yo grupal; abarca a todo un grupo y existe como yo grupal en el mundo astral, donde sus posibilidades de desarrollo son bastante diferentes de las del animal individual aquí en el mundo físico. Lo que el animal posee como cuerpo astral tiene una posibilidad limitada de desarrollo, y el animal ya tiene esta posibilidad dentro de él como una tendencia natural cuando llega al mundo. El león tiene algo en su cuerpo astral que se expresa como una suma de impulsos, instintos y pasiones. Y esta tendencia continuará viviendo en plenitud hasta que nazca un yo; pero el yo no está allí, está en el plano astral. Por lo tanto, cuando el animal acaba de alcanzar la etapa en que el hombre alcanza su vigésimo primer año, sus posibilidades de desarrollo se agotan. La duración de la vida varía según las circunstancias, por supuesto, ya que no todos los animales viven hasta los veintiún años. Pero hasta la edad de veintiún años, cuando el yo nace en el hombre, su desarrollo es comparable al del animal. Esto no debe llevar a la conclusión de que el desarrollo humano hasta la edad de veintiún años es idéntico al de un animal, porque ese no es el caso. El yo ya está dentro del ser humano desde el principio, desde la concepción, y ahora se ha liberado. Por lo tanto, debido a que hay algo dentro del hombre desde el principio que se libera a la edad de veintiún años, desde el principio no es animal, ya que el yo, aunque no es libre, está trabajando en él desde el principio. Y es esencialmente este yo el que puede ser educado. Porque es este yo, junto con lo que ha logrado en los cuerpos astral, etérico y físico, el que pasa de una encarnación a otra. Si este yo no recibiera nada nuevo en una nueva encarnación, el hombre no podría llevarse nada con él en su muerte física, desde su última vida entre el nacimiento y la muerte. Y si no puede llevar nada con él, estará exactamente en la misma etapa de la vida siguiente que en la anterior. Al ver que el hombre atraviesa un desarrollo en la vida y adquiere lo que el animal no puede adquirir, porque las posibilidades de desarrollo del animal no van más allá de sus capacidades innatas, el hombre enriquece constantemente su yo y alcanza niveles más elevados de una encarnación a otra. Es porque el hombre lleva dentro de sí un yo que ya ha estado trabajando, aunque solo se libere en su vigésimo primer año, que la educación es practicable, y que se puede hacer  con él algo más allá de sus posibilidades originales. El león trae consigo su naturaleza de león y la vive. El hombre no solo trae consigo su naturaleza como miembro de la especie humana general, sino también lo que ha logrado como yo en su encarnación anterior. Esto puede ser transformado cada vez más por la educación y la vida, y habrá adquirido un nuevo ímpetu en el momento en que el hombre atraviese el portal de la muerte y tenga que prepararse para una nueva encarnación. El punto es que el hombre adquiere nuevos factores de desarrollo que constantemente agrega a su archivo.

Ahora preguntémonos qué sucede realmente cuando el hombre agrega a su archivo algo desde fuera. Para responder a esto debemos llegar a tres conceptos muy importantes y bastante difíciles. Pero como hemos estado trabajando durante algunos años en este grupo, podemos ser capaces de entenderlos. Comencemos por tomar una planta completamente desarrollada, por ejemplo, un lirio de los valles. Aquí tienen la planta delante en otra forma, como una pequeña semilla. Imaginen que tienen la semilla; allí tienen una estructura diminuta. Cuando la colocas ante ti, puedes decir: Todo lo que veré después como raíz, tallo, hojas y flores está contenido en esta semilla. Entonces aquí tengo la planta frente a mí como una semilla y allí como una planta completamente crecida. Pero no podría tener la semilla frente de mí si no hubiera sido producida por el anterior lirio de los valles. El caso es diferente para la conciencia clarividente. Cuando la conciencia clarividente observa el lirio del valle completamente desarrollado, ve la planta física henchida de un cuerpo etéreo, un cuerpo que consiste en corrientes de luz que la impregnan de arriba a abajo. En el lirio del valle, sin embargo, el cuerpo etérico no se extiende mucho más allá del cuerpo físico de la planta y no difiere mucho de él. Pero si toman la pequeña semilla del lirio de los valles, encontrarán que, aunque la semilla física es pequeña, está impregnada de un cuerpo etéreo maravillosamente hermoso que se extiende alrededor de tal manera que la semilla está situada en un extremo del cuerpo etérico como un cometa con la cola. La semilla física es realmente solo un punto más denso en la luz o cuerpo etérico del lirio del valle. Cuando un científico espiritual tiene el lirio del valles completamente crecido frente a él, entonces, para él, se ha desarrolla el ser que estaba escondido al empezar. Cuando tiene la semilla frente a él, donde la parte física es muy pequeña y solo la parte espiritual es grande, dice: el ser real del lirio del valle está enrollado en la semilla física. Entonces, cuando miramos el lirio del valle, debemos distinguir dos estados diferentes. Un estado es donde todo el ser del lirio del valle está en involución: la semilla contiene el ser enrollado, involucrado. Cuando surge, pasa a la evolución, y entonces todo el ser del lirio del valle se desliza más hacia la semilla recién desarrollada. Así la evolución y la involución se alternan en los estados sucesivos de la planta. Durante la evolución, lo espiritual desaparece cada vez más y lo físico crece exitósamente, mientras que en la involución la voluntad física desaparecerá cada vez más y lo espiritual se hará cada vez más grande.

En cierto sentido, podemos hablar de una evolución e involución que se alternan en el hombre en una medida aún mayor. En el ser humano, entre el nacimiento y la muerte, un cuerpo físico y un cuerpo etérico se compenetran para formar lo físico, y lo espiritual también los interpenetra de cierta manera, como un ser terrenal que está en evolución. Pero cuando clarividentemente se ve al hombre pasar  por el portal de la muerte, no deja atrás en la vida física tanto como el lirio del valle deja en la semilla; lo físico desaparece tan completamente que ya no lo ves, todo está enrollado en lo espiritual. Entonces el hombre pasa por el Devacán, donde está en involución con respecto a su ser terrenal. Para este ser terrenal del hombre, la evolución se da entre el nacimiento y la muerte y la involución entre la muerte y un nuevo nacimiento. Sin embargo, hay una tremenda diferencia entre el hombre y la planta. En la planta podemos hablar de involución y evolución, pero en el caso del hombre debemos hablar de un tercer factor. Si no habláramos de un tercer factor, no podríamos abarcar todo el desarrollo humano. Debido a que la planta siempre pasa por la involución y la evolución, cada nueva planta es una repetición exacta de la última. El ser del lirio del valles está volviendo perpetuamente a la semilla una y otra vez. Pero, ¿qué pasa en el caso del hombre?.

Acabamos de entender que el hombre recibe nuevas posibilidades de desarrollo durante su vida entre el nacimiento y la muerte. Él las agrega a su archivo. Por lo tanto, no es lo mismo con el hombre que con la planta. Cada evolución del hombre en la Tierra no es una mera repetición de lo anterior, sino un progreso de su existencia a un nivel superior. Lo que él toma en sí mismo entre el nacimiento y la muerte se agrega a lo que ya estaba allí anteriormente. Es por eso que no se produce una mera repetición, ya que lo que está evolucionando aparece en una etapa superior. ¿De dónde viene realmente este nuevo elemento? ¿De qué manera debemos entender el hecho de que el hombre recibe y asimila algo nuevo?. Les ruego que me sigan muy de cerca ahora, porque estamos llegando al concepto más importante y más difícil. Y no sin razón digo esto en una de las últimas sesiones, ya que tendrán todo el verano para reflexionar sobre ello. Deberíamos reflexionar sobre estos conceptos durante meses, si no años, y gradualmente empezaremos a hacernos conscientes de su profundidad. ¿De dónde viene todo lo que se agrega constantemente al hombre? Vamos a hacer esto comprensible tomando un ejemplo simple.

Supongamos que ven a un hombre frente a otras dos personas. Tomemos en consideración todo lo que pertenece a la evolución. Tomemos al que está observando a los otros dos, y pensemos que él ha pasado por encarnaciones anteriores y ha desarrollado lo que ha sido plantado en él en estas encarnaciones previas. Lo mismo aplica a las otras dos personas. Entonces supongamos que el primer hombre piensa para sí: esa persona se ve espléndida al lado de la otra. Le complace ver a estas dos personas juntas. Otra persona puede no sentir esta satisfacción. La satisfacción que siente el hombre al ver que los dos están uno al lado del otro no tiene nada que ver con las posibilidades de desarrollo de los otros dos, ya que no han hecho nada que merezca el placer que le brinda su posición conjunta. Es algo bastante diferente, y depende completamente del hecho de que es él, en particular, el que se encuentra frente a las dos personas. El punto es que el hombre desarrolla una sensación de alegría ante los dos hombres que están juntos frente a él. Este sentimiento no es causado por nada que tenga que ver con el desarrollo. Hay cosas como esta en el mundo que surgen simplemente por casualidad. No se trata de que los dos hombres estén conectados kármicamente. Nuestra ocupación es la alegría que siente el hombre porque le gusta ver a las dos personas juntas.

Tomemos otro ejemplo. Imaginen a un hombre aquí en cierto punto de la Tierra y contemplando el cielo. Él ve una constelación particular de estrellas. Si estuviese a cinco pasos de distancia, vería algo más. Esta mirada al cielo crea en él una sensación de alegría que es algo completamente nuevo. El hombre experimenta una cantidad de cosas totalmente nuevas que no tienen nada que ver con su desarrollo anterior. Todo lo que aparece en el lirio del valle está determinado por su desarrollo anterior; pero este no es el caso para lo que trabaja en el alma humana sobre el medio ambiente. El hombre se preocupa por muchos asuntos que no tienen nada que ver con ningún desarrollo previo, pero que están ahí porque varias circunstancias lo ponen en contacto con el mundo exterior. Sin embargo, debido a que siente alegría, esto se convierte para él en una experiencia. Algo ha surgido en el alma humana que no está determinado por nada que lo preceda, sino que ha surgido de la nada. Tales creaciones de la nada surgen constantemente en el alma humana. Estas son experiencias del alma que no se experimentan a través de las circunstancias dadas, sino a través de las relaciones que nosotros mismos creamos conectando unas circunstancias con otras. Quiero que distingan entre las experiencias producidas por circunstancias dadas y las producidas por las relaciones entre las diferentes circunstancias.

La vida realmente se divide en dos partes, sin una línea divisoria entre ellas: aquellas experiencias estrictamente determinadas por causas anteriores, por el karma, y aquellas no determinadas por el karma pero que aparecen en nuestro horizonte por primera vez. Hay áreas enteras en la vida humana que se incluyen bajo estos títulos. Supongamos que escuchan que en algún lugar alguien ha robado algo. Lo que ha sucedido es, por supuesto, determinado por algo kármico. Pero supongamos que solo saben algo sobre el robo y nada del ladrón; por lo tanto, hay una persona en particular en el mundo objetivo que ha cometido un robo, pero usted no sabe nada de él. Sin embargo, el ladrón no va a acudir a usted diciéndole: “Enciérreme, he cometido un robo”, por el contrario, le corresponde a usted alinear los hechos para obtener pruebas sobre quién es el ladrón. Las ideas que acumulan no tienen nada que ver con los hechos objetivos. Dependen de cosas bastante diferentes, incluso de si eres inteligente o no. La línea argumental no convierte a una persona en un ladrón, es un proceso que tiene lugar completamente dentro de uno y se asocia con lo que esta fuera. Estrictamente hablando, cualquier tipo de lógica es algo agregado a cosas externas. Y todas las opiniones sobre el gusto, así como los juicios que hacemos sobre la belleza, son adiciones. Así, el hombre enriquece constantemente su vida con cosas que no están determinadas por causas anteriores, sino que las experimenta al relacionarse con las cosas.

Si hacemos un estudio rápido de la vida humana y visualizamos el desarrollo del hombre a través del Antiguo Saturno, el Antiguo Sol y la Antigua Luna en cuanto a nuestra evolución de la Tierra, encontramos que en el Antiguo Saturno no podría haber cuestión de que el hombre pueda relacionarse con las cosas de esta manera. Todo era pura necesidad entonces. Fue lo mismo en el Antiguo Sol y también en la antigua Luna, y los animales actualmente están en la situación  que estaba el hombre en la Antigua Luna. El animal solo experimenta lo que está determinado por causas precedentes. Solo el hombre tiene experiencias completamente nuevas, independientes de causas anteriores. Por lo tanto, en el verdadero sentido de la palabra, solo el hombre es capaz de educarse; solo el hombre puede agregar continuamente algo nuevo a lo que está determinado por el karma. Solo en la Tierra el hombre alcanza la posibilidad de agregar algo nuevo. En la Antigua Luna, su desarrollo no había llegado al punto en que hubiera sido capaz de agregar algo nuevo a sus capacidades innatas. Aunque no era un animal, estaba en la etapa de desarrollo animal. Sus acciones fueron determinadas por causas externas. Hasta cierto punto esto sigue siéndolo hoy, porque esas experiencias que son experiencias libres solo lentamente están abriéndose paso en el ser humano. Y aparecen en mayor medida cuanto mayor es el nivel en que se encuentra el hombre. Imaginen a un perro parado frente a una pintura de Rafael. Vería lo que hay en la imagen misma, en la medida en que es un objeto sensorial. Pero si un hombre se para frente a la imagen, vería algo muy diferente en ella; Vería lo que es capaz de crear a través del hecho de que ya se ha ido desarrollando en encarnaciones anteriores. Y ahora imaginen un genio como Goethe; vería aún más, y sabría la importancia de por qué una cosa está pintada así y la otra así. Cuanto más desarrollado es un hombre, más lo ve. Y cuanto más ha enriquecido su alma, mayor es su capacidad para agregarle las experiencias del alma, las relaciones del alma. Estas se convierten en propiedad de su alma y se almacenan dentro de ella. Todo esto, sin embargo, solo ha sido posible para la humanidad desde que comenzó la evolución de la Tierra. Pero ahora tiene lugar lo siguiente.

El hombre se desarrollará a su manera a través de las siguientes épocas. Sabemos que la Tierra será reemplazada por Júpiter, Venus y Vulcano. Durante esta evolución, la suma de las experiencias del hombre por encima de las vividas por causas anteriores será cada vez mayor, y su ser interior se hará más copioso y rico. Lo que trajo consigo de causas antiguas, de las etapas de Saturno, Sol y Luna, tendrá cada vez menos significado. Él está desarrollando su camino para salir de causas anteriores y superarlas. Y cuando, junto con la Tierra, el hombre haya alcanzado Vulcano, se habrá despojado de todo lo que recibió durante la evolución del Antiguo Saturno, Sol y Luna. Él lo habrá arrojado todo.

Ahora llegamos a un concepto difícil que se dejará en claro por una analogía. Imaginen que están sentados en un carruaje que les ha sido entregado o legado. Ustedes están dando un paseo en este carro cuando una rueda se daña, por lo que la reemplaza por otra nueva. Ahora tienen un carro viejo pero una rueda nueva. Supongamos que después de un tiempo una segunda rueda se vuelve defectuosa. Usted lo reemplaza, y ahora tiene el carro viejo y dos ruedas nuevas. De forma similar, son reemplazas las ruedas tercera y cuarta, y así sucesivamente, hasta que puedan imaginar fácilmente que algún día en realidad no tendrán nada del antiguo carruaje, pues lo habrán reemplazado con piezas nuevas. No les quedará nada de lo que recibieron como regalo o herencia; todavía conducirán con él, pero estrictamente hablando será un vehículo completamente nuevo.

Y ahora transfieran esta idea a la evolución humana. Durante el período de Saturno, el hombre recibió los rudimentos de su cuerpo físico, en el Sol su cuerpo etérico, en la Luna su cuerpo astral y en la Tierra su yo, y ha estado desarrollando gradualmente estos principios. Pero dentro del yo está trayendo cada vez más experiencias de un nuevo tipo y despojándose de lo que heredó, lo que recibió en Saturno, el Sol y la Luna. Y llegará un momento —en la evolución de Venus— cuando el hombre habrá abandonado todo lo que los dioses le dieron durante la evolución de la Luna, el Sol y Saturno y la primera mitad de la evolución de la Tierra. Habrá descartado todo esto, al igual que en nuestra analogía, las partes individuales del carruaje fueron descartadas. Y él habrá reemplazado gradualmente todo esto por algo que ha conquistado por sí mismo de las relaciones, algo previamente inexistente. Por lo tanto, al llegar a Venus, el hombre no podrá decir: todo lo de la evolución de Saturno, el Sol y de la Luna todavía está en mí, porque para entonces ya se habrá despojado de todo. Y al final de su evolución, llevará dentro de sí solo lo que ha adquirido a través de sus propios esfuerzos, no lo que le fue dado, sino lo que ha creado de la nada. Aquí tienen la tercera cosa además de la evolución y la involución: la creación de la nada. La evolución, la involución y la creación de la nada es lo que debemos tener en cuenta si queremos representar toda la magnitud y majestuosidad de la evolución humana. Así podemos entender cómo los dioses nos han dado primero nuestros tres cuerpos como vehículos, y cómo ellos construyeron estos vehículos etapa por etapa, y luego nos dotaron con la capacidad de superarlos de nuevo etapa por etapa. Podemos entender cómo podemos ir desechando, pieza por pieza, porque los dioses desean hacernos miembro por miembro a su imagen, para que podamos decir: Me dieron los rudimentos de lo que voy a llegar a ser, y con ellos he creado un nuevo ser.

Así, lo que el hombre ve ante él como un gran y maravilloso ideal en un futuro lejano, de tener no solo una conciencia de sí mismo sino la conciencia de haberse creado a sí mismo, ya fue desarrollado en tiempos anteriores por espíritus poderosos en un nivel más elevado que el hombre. Y ciertos espíritus ya comprometidos en el pasado en nuestra evolución están desarrollando en este momento lo que el hombre experimentará solo en un futuro distante. Hemos dicho que durante la evolución de Saturno los Tronos derramaron lo que llamamos la sustancia de la humanidad, y que en esta sustancia humana los Espíritus de la Personalidad vierten lo que llamamos las fuerzas de la personalidad. Pero los Espíritus de la Personalidad, que en ese momento eran lo suficientemente poderosos para permitir que el carácter de su personalidad fluyera en esta sustancia derramada por los Tronos, han ascendido desde entonces más y más alto. Hoy han llegado al punto en que ya no necesitan ninguna sustancia física para su posterior desarrollo. En Saturno, para poder vivir, necesitaban la sustancia física de Saturno, que era al mismo tiempo el rudimento de la sustancia humana; en el Sol necesitaban la sustancia etérica que brotaba del cuerpo etérico del hombre; en la Luna necesitaban la sustancia astral, y aquí en la Tierra necesitan nuestro yo. De ahora en adelante, sin embargo, necesitarán lo que está formado por el yo mismo, la nueva creación del hombre a partir de relaciones puras, que ya no son físicas, etéricas o astrales o incluso del yo como tal, sino lo que el yo produce a partir de sí mismo. Esto lo usarán los Espíritus de la Personalidad, y ya lo están usando para vivir actualmente. En el antiguo Saturno vivieron en lo que ahora es nuestro cuerpo físico, en el Sol en lo que ahora es nuestro cuerpo etérico, en la Luna en lo que ahora es nuestro cuerpo astral. Desde mediados de los tiempos de la Atlántida, han comenzado a vivir en los elementos superiores que el hombre puede desarrollar desde su yo.

¿Cuáles son estos elementos superiores que el hombre produce a partir de su yo? Son de tres tipos. Primero, lo que llamamos el pensar de acuerdo con la ley, nuestro pensamiento lógico. Esto es algo que el hombre agrega a las cosas. Si el hombre no mira simplemente al mundo externo o simplemente lo observa, o simplemente persigue al ladrón para encontrarlo, sino que observa de tal manera que ve la ley inherente a la observación, valiéndose de pensamientos que no tienen nada que ver con el ladrón y sin embargo lo atrapa, entonces el hombre está viviendo en la lógica, la lógica pura. Esta lógica es algo que el hombre agrega a las cosas. Cuando el hombre se dedica a esta lógica pura, el yo crea algo más allá de sí mismo.

En segundo lugar, el yo crea más allá de sí mismo cuando desarrolla placer o desagrado en lo bello, lo exaltado, lo jocoso, lo cómico; en resumen, en todo lo que el hombre mismo produce. Digamos que ven algo en el mundo que les parece tonto, y se ríen de ello. Esta risa no tiene nada que ver con el karma. Puede aparecer una persona estúpida, y la única cosa de la que te estás riendo podría parecerle inteligente. Eso es algo que surge de uno en esa situación particular. O, digamos, ves a gente atacando a un hombre valiente que por un tiempo se mantiene, pero finalmente llega a un final trágico. Lo que presencias fue determinado por el karma, pero el sentimiento de tragedia que tienes sobre ello es algo nuevo.

Aunque la necesidad es lo primero, el placer y el desagrado lo segundo y lo tercero es la forma en que sientes la necesidad de actuar bajo las influencias de las relaciones. Incluso la forma en que te sientes obligado a actuar no está determinada únicamente por el karma, sino por tu manera de relacionarte con el asunto. Supongamos que dos personas están, por un lado tan situadas con respecto a su relación entre ellas, que están kármicamente destinadas a pagar algo juntas, pero, al mismo tiempo, una está más avanzada en su desarrollo que la otra. La más avanzada pagará, la otra lo retendrá para un pago posterior. Uno desarrollará bondad de corazón, los sentimientos de la otra no serán tocados. Eso es algo nuevo que entra en la evolución. No deben considerar todo como determinado, sino que depende de si permitimos que nuestras acciones se guíen por las leyes de justicia y equidad. Nuevas cosas se agregan constantemente a nuestra moralidad, a la manera en que hacemos nuestro trabajo y a nuestro juicio moral. Particularmente en nuestro juicio moral se encuentra el tercer elemento mediante el cual el hombre va más allá de sí mismo y avanza cada vez más. El yo lo coloca en nuestro mundo, y lo que se coloca así en el mundo no muere. Lo que los hombres han introducido en el mundo de época en época, de edad en edad, como resultado del pensamiento lógico, del juicio estético o el cumplimiento del deber, forma una corriente continua y proporciona la sustancia en la que, en su fase de evolución, los Espíritus de la Personalidad toman su morada. Esa es la forma en que viven y evolucionan. Y mientras estás evolucionando, los Espíritus de la Personalidad te miran sin cesar, preguntando continuamente: ¿Me darás algo que también pueda usar para mi desarrollo? Y cuanto más desarrolla el hombre su contenido de pensamiento, sus tesoros de pensamiento, cuanto más trata de refinar su juicio estético, y lleva a cabo su deber más allá de los requisitos del karma, más nutrición tiene para los Espíritus de la Personalidad;  cuanto más les ofrecemos, más sustanciales se vuelven estos Espíritus de la Personalidad. ¿Qué representan estos Espíritus de la Personalidad? Algo que, desde el punto de vista de nuestra concepción del mundo humano, llamamos abstractamente: el Espíritu de la Época, el espíritu de las diversas épocas. Para los antropósofos, este espíritu de la época es un ser real.

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Los Espíritus de la Época, que en realidad son los espíritus de la personalidad, se mueven a través de las edades. Cuando miramos hacia atrás en los tiempos antiguos, los tiempos de los hindúes, los persas, los caldeos-babilonios, los greco-latinos y hasta nuestro propio tiempo, encontramos que, aparte de las naciones y aparte de todas las otras diferencias entre los hombres, lo que llamamos el Espíritu de la Época siempre está cambiando. La gente pensaba y sentía de manera muy diferente hace cinco mil años que hace tres mil años y de la forma en que lo hacen hoy. Y son los Espíritus de la Época o, según la Ciencia Espiritual, los Espíritus de la Personalidad, los que cambian. Estos espíritus de la personalidad están pasando por su evolución en el mundo suprasensible al igual que la raza humana está pasando por su evolución en el mundo de los sentidos. Pero todo lo que la raza humana desarrolla de una naturaleza suprasensible es comida y bebida para estos Espíritus de la Personalidad, y se benefician de ello. Si hubiera una época en la que los hombres pasaran la vida sin desarrollar ningún tesoro de pensamiento, sin placer o desagrado, ni ningún sentimiento de deber más allá de los límites del karma, en esa época los Espíritus de la Personalidad no tendrían alimento y quedarían debilitados. Tal es nuestra conexión con los seres que están invisiblemente entrelazados con nuestra vida.

Como dije, el hombre agrega algo nuevo al desarrollo, crea algo de la nada además de la involución y la evolución. Sin embargo, no podría crear nada de la nada si no hubiera recibido previamente las causas en las que se ha colocado como en un vehículo. Este vehículo se le dio durante la evolución del Antiguo Saturno, y poco a poco lo va descartando y desarrollando el futuro. Sin embargo, tenía que recibir los cimientos para esto, y si los Dioses no le hubiesen proporcionado esta base en primer lugar, no habrían podido realizar ninguna acción que pudiera crearse de la nada. Que las relaciones con el mundo que nos rodea nos afecten de tal manera que realmente ayuden a nuestro desarrollo posterior se debe a esta colocación de una buena base.

Por lo que ha sido posible a través del hecho de que el hombre puede crear algo nuevo a partir de las relaciones, y que puede hacer uso de las conexiones en las que se encuentra para formar la base de algo nuevo que él mismo crea. ¿Y qué significa que el hombre se haya vuelto capaz de extender sus pensamientos más allá de las cosas que experimenta en el mundo circundante, y sentir más que lo que está objetivamente allí frente a él? ¿Qué ha sucedido como resultado de que el hombre pueda trabajar más allá de los dictados del karma, y vivir en busca de la verdad, la justicia y la bondad de corazón?.

Al ser capaz de pensar lógicamente, de desarrollar el pensamiento de acuerdo con su necesidad, ha creado la posibilidad de error. Debido al placer que el hombre puede tener por lo que es bello, también se ha creado la posibilidad de introducir el elemento de la fealdad y la impureza en la evolución del mundo. Debido a que el hombre es capaz tanto de establecer en sí mismo el concepto del deber como de cumplirlo más allá del alcance del karma, se ha creado la posibilidad del mal y de la resistencia al deber. Entonces, es esta misma posibilidad de poder crear únicamente de las relaciones lo que ha colocado al hombre en un mundo en el que también puede trabajar en su propia parte espiritual, de modo que se llene de error, fealdad y maldad. Y no solo tiene la posibilidad de ser provisto para crear a partir de estas relaciones, sino que se tiene la posibilidad de darse, a fuerza de luchar y esforzarse gradualmente para crear a partir de ellas lo que es correcto, lo que es bello y esas virtudes que realmente impulsan su evolución.

La creación de relaciones se llama en el esoterismo cristiano ‘crear a partir del espíritu’. Y crear relaciones de lo correcto, lo bello y virtuoso se llama en el esoterismo cristiano ‘El Espíritu Santo’. Cuando un hombre es capaz de crear de la nada lo correcto o verdadero, lo bello y lo bueno, el Espíritu Santo lo llena de bienaventuranza. Pero para que el hombre pueda crear en el sentido del Espíritu Santo, primero se le debe dar el fundamento, como es el caso para toda la creación de la nada. Este fundamento se le dio a través de la venida de Cristo en nuestra evolución. Al experimentar el evento de Cristo en la Tierra, el hombre pudo ascender a la creación en el Espíritu Santo. Por lo tanto, es Cristo mismo quien crea el fundamento más grande y profundo. Si el hombre llega a ser tal que se mantiene firme sobre la base de la experiencia de Cristo, y la experiencia de Cristo es el transporte al que se une para su progreso evolutivo, entonces el Cristo le envía el Espíritu Santo, y el hombre se vuelve capaz de crear lo Verdadero, lo Bello y lo Bueno en el curso de su evolución posterior.

Entonces vemos la venida del Cristo a la Tierra como un cumplimiento, como lo fue todo lo que se puso en el hombre a través del Antiguo Saturno, el Sol y la Luna. Y el evento de Cristo le ha dado al hombre lo máximo posible, el poder que le hace capaz de vivir en las perspectivas del futuro y de crear cada vez más relaciones, de todo lo que no está predeterminado, sino de cómo se relaciona el hombre con los hechos del mundo a su alrededor, que es en el sentido más amplio el del Espíritu Santo. Esto nuevamente es un aspecto del esoterismo cristiano. El esoterismo cristiano está conectado con el pensamiento más profundo de toda nuestra evolución, el pensamiento de la creación a partir de la nada.

Por lo tanto, ninguna teoría verdadera de la evolución podrá dejar de pensar en la creación a partir de la nada. Suponiendo que solo hubiera evolución e involución, habría una repetición eterna como la que existe en la planta, y a Vulcano llegaría solo lo que se originó en Saturno. Pero en la mitad de nuestro desarrollo, la creación de la nada se agrego a la evolución y la involución. Después de que Saturno, el Sol y la Luna hubieran fallecido, Cristo vino a la Tierra como el fermento enriquecedor que asegura que algo muy nuevo estará allí en Vulcano, algo que aún no estaba presente en Saturno. Quien habla solo de evolución e involución, hablará del desarrollo como si todo fuera una mera repetición en círculos. Pero tales círculos nunca pueden realmente explicar la evolución del mundo. Solo cuando agreguemos a la evolución e involución esta creación de la nada, eso que agrega algo nuevo a las relaciones existentes, llegaremos a una comprensión real del mundo.

Los seres de un orden inferior no muestran más que un rastro de lo que llamamos creación de la nada. Un lirio del valle siempre será un lirio del valle; a lo sumo, el jardinero podría agregar algo desde fuera, lo cual el lirio del valle nunca hubiera logrado. Entonces habría algo que con respecto a la naturaleza del lirio de los valles sería una creación de la nada. El hombre, sin embargo, es capaz de incluir en su ser esta creación de la nada. Pero solo llega a ser capaz de hacerlo y avanzar hacia la libertad de la creatividad individual a través de la mayor de todo su obrar libre y  que puede servirle como ejemplo. ¿Cuál es esta gran obra de libertad?.  Es que el Verbo lleno de  sabiduría y creatividad de nuestro sistema solar mismo decidió entrar en un cuerpo humano y tomar parte en la evolución de la Tierra a través de una acción ajena a cualquier karma previo. No había karma precedente que obligara al Cristo a su resolución de entrar en un cuerpo humano; se comprometió a hacerlo como un acto libre basado enteramente en prever la evolución futura de la Humanidad. Esta acción no tenía precedentes, teniendo su origen en Él como un pensamiento de la nada, fuera de toda previsión. Este es un concepto difícil, pero siempre estará incluido en el esoterismo cristiano, y todo depende de que podamos agregar el pensamiento de la creación de la nada a los de la evolución y la involución.

Cuando podamos hacer esto, adquiriremos grandes ideales que, aunque no se extiendan a lo que pueden llamarse dimensiones cósmicas, están esencialmente conectados con la pregunta: ¿Por qué, por ejemplo, nos unimos a una Sociedad Antroposófica? Para comprender el propósito de una Sociedad Antroposófica debemos volver al pensamiento de que estamos trabajando para los Espíritus de la Personalidad, para los Espíritus de la Época. Cuando un ser humano llega al mundo en el momento del nacimiento, para empezar, es educado por todo tipo de circunstancias; estas le influencian y forman el primer paso de su propia actividad creativa. Si tan solo pudiera entenderse claramente que el lugar donde nace un hombre es solo el primer paso, y que las circunstancias prevalecientes actúan sobre él con un abrumador poder sugestivo. Tratemos de imaginar cuán diferentes serían las circunstancias de un hombre si naciera en Roma o Frankfurt en lugar de en Constantinopla. A través de su nacimiento, él sería colocado en diferentes circunstancias, en diferentes afiliaciones religiosas. Bajo estas influencias, podría desarrollarse en él cierto fanatismo por el catolicismo o el protestantismo. Si, a través de una pequeña vuelta de rueda en las conexiones kármicas, hubiera nacido en Constantinopla, ¿no podría haber resultado ser un buen turco? Aquí tienen una ilustración de la fuerza sugestiva con que las condiciones ambientales afectan al hombre. Pero el hombre es capaz de liberarse de la naturaleza puramente sugestiva de las condiciones y unirse con otras personas de acuerdo con los principios que él mismo elige y reconoce. Luego puede decir: “Ahora sé por qué estoy trabajando con otras personas”. De esta manera surgen de la conciencia humana aquellos grupos sociales en los que se crea el material para los Espíritus de la Época, los Espíritus de la Personalidad. Y la Sociedad Antroposófica es un grupo de este tipo en el que  se crea esta conexión sobre la base de la hermandad. Esto significa que cada individuo esté activo en el grupo de tal manera que adquiera en sí todas las buenas cualidades que le hacen la imagen de toda la Sociedad. De este modo, todos los pensamientos, la riqueza de los sentimientos y virtudes que desarrolla a través de la Sociedad los otorga como alimento a los Espíritus de la Personalidad. Por lo tanto, en una sociedad como esta, todo lo que crea vida comunitaria es inseparable del principio de individualidad. Cada miembro se vuelve capaz a través de dicha sociedad de ofrecer lo que él mismo produce como sacrificio a los Espíritus de la Personalidad. Y cada individuo se prepara para alcanzar el nivel de aquellos que son los más avanzados, y que, como resultado del entrenamiento espiritual, han progresado hasta el punto en que tienen el siguiente ideal: “Cuando pienso, no lo hago para mi propia satisfacción, sino con el fin de crear alimento para los Espíritus de la Personalidad. Pongo sobre el altar de los espíritus de la personalidad mis más altos y hermosos pensamientos; y lo que siento no es provocado por el egoísmo, lo siento porque es alimento para los Espíritus de la Personalidad. Y lo que puedo practicar en el camino de la virtud, no lo practico por ganar influencia para mí, sino para donarlo como un sacrificio que proporcione alimento a los Espíritus de la Personalidad”. Aquí vemos  ante nosotros presentado como nuestro ideal a aquellos a quienes llamamos los Maestros de la Sabiduría y los Maestros de la Armonía y el Sentimiento. Porque así piensan y se preparan para el desarrollo que acercará cada vez más al hombre al punto en que siempre creará lo nuevo hasta que finalmente desarrolle un mundo en el que el funcionamiento de las antiguas causas habrá desaparecido, y de las cuales fluirá nueva luz hacia el futuro. El mundo no está sujeto a la metamorfosis perpetua en formas diferentes, sino que lo viejo se perfecciona y se convierte en el vehículo de lo nuevo. Entonces, incluso esto será expulsado y desaparecerá en la nada, para que de esta nada surja algo nuevo. Esta es la formidable idea del progreso, que nuevas cosas pueden surgir perpetuamente.

Pero los mundos son completos en sí mismos, y habrán visto en el ejemplo dado que no podemos hablar de nada que realmente llegue a su fin. Se ha demostrado cómo, por un lado, los Espíritus de la Personalidad pierden su influencia sobre el hombre, pero, por otro, cómo persiguen de nuevo su propia evolución. Así, el nuestro es un mundo que constantemente está siendo rejuvenecido por nuevas creaciones, pero también es cierto que lo que se destruye obstaculiza el progreso, y se transmite para que otros puedan progresar por su parte. Nadie debería creer que se debe permitir que algo se hunda en la nada, ya que se nos ha dado la posibilidad de crear de la nada. Lo que en Vulcano demostrará ser algo nuevo, construirá continuamente nuevas formas y descartará lo viejo, y lo que se arroje buscará su propio camino.

La evolución, la involución y la creación de la nada son los tres conceptos que debemos aplicar para comprender la evolución de los fenómenos mundiales tal como son. Solo de esta manera llegaremos a conceptos precisos que iluminen al hombre sobre el mundo y engendren en él una calidez interior de sentimiento. Si el hombre tuviera que admitir su incapacidad para hacer cualquier cosa que no fuera crear de acuerdo con los impulsos implantados en él, esto no reforzaría su voluntad ni encendería sus esperanzas en la misma medida en que podría decir: “Puedo crear mis propios valores de vida y constantemente agrego algo nuevo a lo que me ha sido dado como base. Mi herencia milenaria de ninguna manera me impedirá crear nuevas flores y frutos que vivirán en el futuro”. Esto, sin embargo, es parte de lo que podemos describir al decir que la concepción antroposófica del mundo le da al hombre fuerza, esperanza y confianza en la vida, porque le muestra que puede, en el futuro, participar en el trabajo de creaciones que hoy, no solo se encuentran en el útero de la causalidad sino en la nada. Le muestra la perspectiva de que, a través de sus propios esfuerzos, está trabajando en el verdadero sentido de la palabra, pasando de ser una “criatura” a ser un “creador”.

 

Traducido por Gracia Muñoz en enero de 2018.