GA102c9. La influencia de las Jerarquías Espirituales en el Ser Humano

Rudolf Steiner — Berlín 13 de mayo de 1908

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En nuestra última conferencia nos aventuramos en un terreno bastante inusual, cuando dirigimos nuestra atención a ciertos seres que existen entre nosotros. Son seres espirituales que en cierto modo están fuera del curso regular de la evolución, y es precisamente este hecho el que les da su significado. Estamos teniendo en cuenta los seres elementales, cuya existencia naturalmente, para las mentes iluminadas de hoy en día son una superstición; pero que van a jugar un significativo papel en nuestra evolución espiritual en un tiempo no muy lejano, precisamente por la posición que ocupan en el Cosmos.

Hemos visto cómo estos seres elementales vienen a la existencia como una especie de piezas cortadas de forma irregular de las almas grupo. Sólo tenemos que recordar lo que se dijo al final de la ultima conferencia donde hemos ubicado la naturaleza de tales criaturas elementales ante nuestros ojos espirituales. Estamos teniendo en cuenta una de las últimas especies formadas de estos seres elementales. Hemos señalado el hecho de que cada forma animal, o por decirlo de otra manera, la totalidad de los animales de la misma especie está representada por un alma-grupo. Hemos dicho que las almas-grupo juegan el mismo papel en el mundo astral que el alma humana, en la medida en que está dotada de un Yo en el mundo físico.

El Yo humano es en realidad un Yo grupal que ha descendido del plano astral al plano físico, y por lo tanto se ha convertido en un yo individual. Los Yoes de los animales todavía están en el plano astral, y lo que vemos en el plano físico como animal individual posee sólo el cuerpo físico, el cuerpo etérico, y el cuerpo astral. El Yo esta en el mundo astral, los animales formados de manera similar pertenecen al Alma-grupo. Se puede comprender a partir de este hecho cómo el nacimiento y la muerte en la vida humana no tienen el mismo significado en la vida del animal. Porque cuando un animal muere, el alma del grupo o el yo del grupo sigue viva. Es lo mismo que si —en el supuesto de que fuera posible— un hombre perdiera una mano y fuese capaz de reemplazarla. Su Yo no diría: “He muerto a causa de la pérdida de mi mano”, pues siente que se ha renovado la extremidad. Así que el Yo del grupo de los leones renueva un miembro cuando un león muere y es reemplazado por otro. Así podemos entender que el nacimiento y la muerte de los animales vinculados al alma grupo, no tienen en absoluto la importancia que tiene para el ser humano en el presente ciclo de evolución. El alma-grupo de los animales sabe de los cambios, las metamorfosis; sabe, por así decirlo, la ruptura de los miembros que luego se extienden en el mundo físico, la pérdida de estos miembros y su renovación.

Hemos dicho, sin embargo, que hay ciertas formas animales que van demasiado lejos en el proceso de ruptura, que ya no están en condiciones de devolver al plano astral, lo que traen hasta el plano físico. Cuando un animal muere lo que se desprende debe estar totalmente agotado en el mundo que le rodea, mientras que la naturaleza del alma y el espíritu del animal vuelve a asumirse de nuevo en el alma del grupo, extenderse y crecer en un ser físico nuevo. Hay  ciertos animales que no pueden enviar todo de nuevo al alma grupo, y estas partes que se quedan sueltas, desprendidas del alma grupal pasan a una vida aislada, como seres elementales. Nuestra evolución ha pasado por los escenarios más variados y en cada etapa estos seres elementales han sido separados, por lo que se pueden imaginar que tenemos un número bastante grande de esos elementales que nos rodean en lo que llamamos el mundo suprasensible.

Cuando, por ejemplo, la persona ilustrada dice que la gente habla de los seres elementales llamándolos silfos, o lemures, pero que tales seres no existen, hay que responder que no ve estas cosas, porque no se ha preocupado de desarrollar los órganos del conocimiento que le permite reconocerlos. Pero que pregunten a las abejas, o más bien, al alma de la colmena. Ellos no podrían negar la existencia de silfos o Lemures! Pues los seres elementales que se denominan por estos nombres se encuentran en lugares muy definidos, es decir, donde hay un cierto contacto del reino animal con el reino vegetal. Esto no tiene una aplicación general, sin embargo, se encuentra sólo en lugares donde el contacto se lleva a cabo bajo ciertas circunstancias. Cuando el buey come hierba hay un contacto entre el reino animal y el reino vegetal, que crea un lugar común, un procedimiento normal, que se encuentra en el curso normal de la evolución. El contacto que ocurre entre la abeja y la flor se encuentra en una página bastante diferente de la evolución cósmica. Las abejas y las flores están mucho más separadas en su organización y se unen de nuevo de una manera especial —además, se desarrolla una fuerza bastante notable en su contacto. La peculiar envoltura áurica que siempre surge cuando una abeja o un insecto similar liba una flor pertenece a las observaciones “interesantes” de los mundos suprasensibles espirituales, si se puede usar la expresión, pues tenemos muy pocas expresiones apropiadas para estas cosas sutiles. La experiencia peculiar y única que tiene la pequeña abeja cuando liba la flor está presente no solo en los masticadores o en el cuerpo de la abeja, sino que el intercambio de sabor entre la abeja y la flor extiende una especie de aura etérica diminuta. Cada vez que la abeja liba se crea este aura, y siempre que surge algo como esto en el mundo suprasensible, los seres que lo necesitan llegan al lugar. Ellos se sienten atraídos por ella, porque allí encuentran su alimento —por expresarlo crudamente otra vez. Ya dije en otra ocasión que no debemos estar preocupados con la pregunta: ¿De dónde vienen todos los seres de los que hemos hablado? Dondequiera que se dé la oportunidad a estos seres que hemos definido siempre estarán ahí. Si una persona envía injustos, malos sentimientos, estos viven a su alrededor y atraen a los seres que están allí, esperando, como un ser físico espera la comida. En una ocasión se comparó con el hecho de que no hay moscas en una habitación limpia, y si  todo tipo de alimentos se mantienen en la habitación, entonces habrá moscas. Lo mismo sucede con los seres suprasensibles: sólo hay que darles los medios de alimentación. La abeja que chupa la flor, extiende algo de aura etérica y entonces se acercan, especialmente cuando un enjambre entero de abejas se posa sobre un árbol y luego se aleja con la sensación del gusto en el cuerpo. Entonces todo el enjambre está envuelto en este aura etérea y también completamente compenetrado por los seres espirituales que uno llama Silfos o Lemures. En las regiones fronterizas donde los diferentes reinos entran en contacto unos con otros, estos seres están presentes y realmente juegan un papel. De hecho, no solo se encuentran donde surge esta fina aura etérea, no solo se acercan para satisfacerse, sino que tienen hambre y hacen que el hambre se exprese guiando a las criaturas particulares hacia los lugares particulares. De cierta manera, son pequeños guías.

Así que vemos que los seres que, podemos decir, han cortado su conexión con otros mundos a los que antes estaban unidos, han tomado a cambio un papel extraño. Son seres que bien pueden usarse en otros mundos. En cualquier caso, cuando se usan así, se establece un tipo de organización,  donde ellos quedan bajo seres superiores.

Se dijo al comienzo de la conferencia de hoy que en un momento no muy lejano será totalmente necesario que la humanidad sepa de estas cosas. En un futuro no muy lejano, la ciencia tomará un curso extraordinario. La ciencia se volverá cada vez más materialista, se limitará simplemente a una descripción de hechos externos perceptibles con los sentidos físicos. La ciencia se limitará a lo crudamente material, aunque todavía prevalece un extraño estado de transición. Un tiempo de puro materialismo no diluido en la ciencia no está muy lejos de nosotros. Este materialismo crudo es, en la mayoría de los casos, una posibilidad para las personas con una perspectiva puramente amateur, aunque pocos pensadores se molestan en poner esto en su lugar. Vemos aparecer un gran número de teorías abstractas en las que se hace una referencia tímida a lo suprasensible, lo superfluo. El curso de los acontecimientos, sin embargo, y el poder de los hechos físicos externos derrocarán por completo estas teorías extrañas y fantásticas que son creadas por aquellos que no están satisfechos hoy con la ciencia física. Y un día los sabios se encontrarán en una situación peculiar con respecto a estas teorías.

Todo lo que han esparcido sobre el Todo-Ser y Toda-Exaltación de este o aquel mundo, todas sus especulaciones serán derrocadas y los hombres no tendrán nada más en la mano que simples hechos perceptibles por los sentidos en los campos de la geología, la biología, la astronomía, etc. Las teorías establecidas hoy serán muy efímeras, y para aquel que es capaz de observar el curso especial de la ciencia, se le presenta la desolación absoluta del horizonte puramente físico.

Entonces, sin embargo, también habrá llegado el momento en que un número bastante grande de representantes de la humanidad estará listo para reconocer los mundos suprasensibles de los que habla la concepción del mundo de la Ciencia Espiritual en la actualidad. Un fenómeno como el de la vida de las abejas en relación con lo que se puede conocer de los mundos suprasensibles ofrece una respuesta maravillosa al gran enigma de la existencia. Estas cosas son de gran importancia desde el otro lado. Será cada vez más indispensable captar la naturaleza de las almas grupales, y tal conocimiento jugará un gran papel incluso en la evolución puramente externa de la humanidad. Si retrocedemos miles y miles de años, encontramos al hombre mismo como un ser que todavía pertenecía al alma grupal. La evolución humana en nuestra Tierra va desde la naturaleza del alma grupal hasta el alma individual. El hombre avanza a través del descenso gradual de su alma dotada por el yo a las condiciones físicas, y tiene la oportunidad de convertirse en individuo. Podemos observar las diferentes etapas en la evolución de la humanidad y ver cómo el alma grupal se va volviendo gradualmente individual.

Volvamos al tiempo del primer tercio de la época de la cultura atlante. Allí la vida del hombre era bastante diferente; en los cuerpos en los que estábamos incorporados en ese momento nuestras almas tenían experiencias bastante diferentes. Hay una experiencia que desempeña un papel en la vida del hombre de hoy, —ya sea como individuo o como miembro de un grupo social—, que ha experimentado un gran cambio desde ese momento, es decir, la alternancia de la vigilia y el sueño.

En los antiguos tiempos de la Atlántida no se experimentaba la misma alternancia de vigilia y el sueño como la que existe hoy en día. ¿Cuál es entonces la diferencia característica en comparación con la humanidad actual?

Cuando los cuerpos físico y etérico están durmiendo, el cuerpo astral con el yo se elevan a lo que la conciencia moderna llama el hundirse en una oscuridad indefinida. Por la mañana, cuando el cuerpo astral y el yo atraen nuevamente a los otros miembros, hacen uso de los órganos físicos y se ilumina la conciencia. Esta condición diaria del despertar en la conciencia, y dormir todas las noches en la inconsciencia, no existía anteriormente. Cuando era de día y el hombre se hundía en su cuerpo físico, como era el caso, entonces, de ninguna manera veía seres físicos y los objetos con sus límites definidos como lo vemos hoy. Él veía todo con contornos vagos como ocurre cuando se camina por la calle en una noche brumosa y se ven las luces rodeadas de un aura de bruma. Esa era la forma en que el ser humano de aquellos tiempos lo veía todo.

Si esa era la condición del día, ¿cuál era la condición de la noche? Cuando el ser humano salía del cuerpo físico y etérico durante la noche, no le sobrevenía ninguna inconsciencia absoluta, era solo un cambio a un tipo diferente de conciencia. En ese momento, el hombre todavía era consciente de los procesos espirituales y de los seres espirituales a su alrededor, no clara y exactamente como en la verdadera clarividencia, sino como una última reliquia de la antigua visión clarividente.  El hombre vivía de día en un mundo de nebulosos contornos, en la noche vivía entre los seres espirituales que estaban a su alrededor como hoy tenemos los diversos objetos que nos rodean. Por lo tanto, no había una división tajante entre el día y la noche, y lo que está contenido en las sagas y los mitos no es una fantasía popular, sino recuerdos de las experiencias que el hombre primitivo tenia del mundo suprasensible en su estado de conciencia. Wotan, Zeus u otras divinidades espirituales suprasensibles que eran conocidas por los diferentes pueblos no son elaboraciones fantásticas como se afirma en la junta del consejo de la erudición. Tales afirmaciones solo pueden ser hechas por alguien que no sabe nada de la naturaleza de la fantasía popular. A los pueblos primitivos no se les ocurría en lo más mínimo personificarse de esa manera. Estas fueron experiencias en la antigüedad. Wotan y Thor eran seres con los que el hombre anduvo, como hoy va con sus semejantes, y los mitos y las sagas son recuerdos clarividentes de la antigüedad.

Sin embargo, debemos tener claro que algo más estaba unido con este vivir en los mundos espirituales suprasensibles. En estos mundos, el hombre se sentía no como un ser individual sino como una especie de miembro de los seres espirituales. Pertenecía a los seres espirituales superiores así como nuestras manos nos pertenecen. El débil sentimiento de individualidad que el hombre poseía en ese momento lo adquiría cuando se sumergía en su cuerpo físico y se emancipaba de la “danza” con los seres espirituales divinos. Ese fue el comienzo de su sentimiento de individualidad. En ese tiempo el hombre estaba absolutamente certero acerca de su alma grupal, se sentía inmerso en el alma grupal cuando dejaba su cuerpo físico y entraba en la conciencia suprasensible. Ese fue un tiempo antiguo en el que el ser humano tenía una conciencia vívida de pertenecer a un alma grupal, a un yo grupal.

Veamos una segunda etapa de la evolución humana —omitiremos las etapas intermedias— el escenario al que se hace referencia en la historia de los Patriarcas del Antiguo Testamento. Lo que realmente subyace a esto ya lo hemos relacionado. Hemos dado la razón por la cual los Patriarcas Adán, Noé, y demás, tuvieron un tiempo de vida tan largo. Fue porque la memoria de la humanidad primitiva era bastante diferente de la del hombre contemporáneo.

La memoria del hombre moderno también se ha vuelto individual. Él recuerda lo que ha experimentado desde su nacimiento —muchos en realidad desde un punto del tiempo mucho más tardío. Este no era el caso en la antigüedad. En ese momento, lo que el padre había experimentado entre el nacimiento y la muerte, lo que había experimentado el abuelo, el bisabuelo, era tanto un objeto de la memoria como las propias experiencias del hombre. Por extraño que parezca para el hombre moderno, hubo un momento en que la memoria iba más allá del individuo y volvía a través de la relación de la sangre. El signo externo de la existencia de tal memoria es precisamente nombres como Noé, Adán, etc. Estos nombres no denotan seres individuales entre el nacimiento y la muerte. Hoy se le da un nombre al individuo cuya memoria está encerrada entre el nacimiento y la muerte. Antiguamente, la entrega de un nombre llegaba tan lejos como la memoria se remontaba a las generaciones, en la medida en que la sangre fluía a través de las generaciones.

“Adam” es simplemente un nombre que duró mientras duró el recuerdo. Quien no sabe que dar nombres en otros tiempos era bastante diferente de lo que es hoy, no podrá entender la naturaleza de estas cosas en absoluto. En los tiempos antiguos existía una conciencia fundamental que mediaba de forma bastante diferente. Imaginen que un antepasado tuvo dos hijos, cada uno de estos, dos nuevamente, la siguiente generación nuevamente dos, y así sucesivamente. En todos ellos el recuerdo llegaba hasta el antepasado y se sintieron uno en la memoria que se encuentra arriba, por así decirlo, en un punto en común. La gente del Antiguo Testamento expresaba esto diciendo, y esto se aplica a cada adherente del Antiguo Testamento: “el Padre Abraham y Yo somos uno”. Cada individuo se sentía oculto en la conciencia del alma grupal, en el “Padre Abrahám”.

La conciencia con la que el Cristo ha dotado a la Humanidad sobrepasa eso. El yo a través de su conciencia está conectado directamente con el mundo espiritual, y esto se expresa en: “Antes que Abraham fuera, estaba el yo —o el yo soy”. Aquí, el impulso de estimular el “Yo soy” entra completamente en el individuo separado.

Entonces vemos una segunda etapa de la evolución de la humanidad: la época del alma grupal que encuentra su expresión externa en la relación de la sangre de las generaciones. Un pueblo que ha desarrollado particularmente esto tiene un valor muy especial en enfatizar continuamente: como pueblo, tenemos un alma grupal en común.   —Ese fue particularmente el caso para los hombres del Antiguo Testamento, y entre ellos los conservadores se opusieron fuertemente por lo tanto al énfasis del “Yo soy” del yo individual. Quien lea el Evangelio de San Juan puede captar con el tacto espiritual, por así decirlo, que eso es verdad. Basta leer la historia de la conversación de Jesús con la mujer de Samaria en el pozo. Aquí se señala expresamente que Cristo Jesús va también a aquellos que no están relacionados por la sangre. Lean lo notablemente indicado: “Porque los judíos no tenían trato con los samaritanos”. Quien pueda experimentar esto gradualmente, meditativamente, verá cómo la humanidad ha avanzado desde el alma grupal hacia el alma individual.

La historia se ha convertido en un asunto totalmente externo, en gran medida en una “fábula convenida”, ya que está escrita a partir de documentos. ¡Supongamos que algo tiene que escribirse hoy a partir de documentos y se pierden los documentos más importantes! Entonces, cualesquiera documentos que estén accidentalmente disponibles se juntan y se hacen informes. Para asuntos de realidad espiritual uno no necesita documentos; están inscritos en el Registro Akáshico, que es un registro fiel y no borra nada. Sin embargo, es difícil leer en el Registro Akáshico porque los documentos externos son incluso un obstáculo para el lector de “guiones” espirituales. Pero podemos ver cómo el avance del alma grupal al alma individual ha tenido lugar en tiempos muy cercanos al nuestro.

Quien observa la historia desde un aspecto espiritual tendrá que reconocer un período de tiempo muy importante a principios de la Edad Media. Anteriormente, el hombre todavía estaba encerrado en varios grupos, aunque desde fuera. En una medida mucho mayor de lo que sueña el hombre moderno, las personas al comienzo de la Edad Media todavía recibieron su significado y valor incluso en lo que respecta a su trabajo, a partir de las relaciones y otras conexiones. Era una consecuencia natural para el hijo hacer lo que hacia el padre. Luego llegó el momento de los grandes inventos y descubrimientos. El mundo comenzó a exigir más desde el dominio puramente personal, y el hombre fue cada vez más desgarrado de las antiguas conexiones. Podemos ver la expresión de esto a lo largo de la Edad Media cuando se fundaron ciudades del mismo tipo en toda Europa. Todavía podemos distinguir hoy las ciudades construidas en este tipo de aquellas construidas sobre otras fundaciones.

En la mitad de la Edad Media hubo nuevamente un avance del alma grupal al alma individual. Si miramos hacia el futuro debemos decir: cada vez más el hombre se emancipa del antiguo elemento  del alma grupal y se va individualizando. Si pudieran mirar atrás a las fases anteriores de la evolución del hombre, verían cómo esas culturas se fundieron en el mismo molde, como, por ejemplo, Egipto y Roma. Esto es solo cierto grado de verdad. La humanidad ahora ha descendido al punto donde no solo los modales y las costumbres son individuales sino también las opiniones y las creencias. Ya hay personas entre nosotros quienes consideran un ideal elevado el que cada uno tenga su propia religión. La idea flota ante un número bastante grande de que debe llegar un momento en el que haya tantas religiones y verdades como personas.

Este no será el curso de la evolución humana. Tomaría este curso si los hombres siguieran cultivando el impulso que viene hoy del materialismo. Eso llevaría a la falta de armonía, a la división de la humanidad en individuos separados. La humanidad, sin embargo, no tomará solo este curso si se acepta un movimiento espiritual como la Ciencia Espiritual. ¿Qué entrará entonces? La gran verdad, la gran ley, se comprenderá que las verdades más individuales, aquellas que se encuentran de la manera más interior, son al mismo tiempo las que se sostienen por todos.

Ya he comentado sobre el hecho de que hoy en día existe un acuerdo general sobre las verdades de las matemáticas solamente, ya que estas son las más triviales de todas. Nadie puede decir que encuentra verdades matemáticas a través de la experiencia externa; las encontramos a través de interiorizarlas. Si uno quiere mostrar que los tres ángulos de un triángulo forman 180°, entonces uno dibuja una línea a través del vértice que es paralelo a la base y establece los tres ángulos juntos en forma de abanico; luego, hace un ángulo a = d, b = e, c = sí mismo, y entonces los tres ángulos son iguales a una línea recta, es decir, 180°. Cualquiera que una vez haya captado esto sabe que es así, de una vez por todas, tal como uno sabe que 3 x 3 = 9 después de haber sido captado. No creo que uno esperara descubrir eso por inducción.

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Se trata de la más trivial de las verdades, la aritmética, la geometría, se encuentran en el interior, y sin embargo la gente no disputa acerca de ello. Están totalmente de acuerdo sobre ello, porque el hombre esta lo bastante avanzado como para comprenderlo. El acuerdo en la opinión prevalece sólo en la medida en que la pura verdad no está nublada por las pasiones, la simpatía o la antipatía. Un tiempo vendrá, aunque todavía está muy lejano, cuando la humanidad se unirá cada vez más por el verdadero conocimiento del mundo interior.

Entonces, a pesar de todo individualismo, a pesar de la verdad que se encuentra esparcida por todo el mundo hacia el interior, la armonía prevalecerá. Si las verdades matemáticas no fueran tan sencillas y obvias, entonces, las pasiones desatadas en el reconocimiento, darían lugar a muchas dificultades. Porque si entrara la codicia ahí entonces, tal vez muchas amas de casa determinarían que 2 x 2 = 5 y no 4. Estas cosas son tan obvias y simples que ya no pueden nublarse por la simpatía o la antipatía. Continuamente regiones más amplias serán captadas por esta forma de verdad y más paz podrá llegar a la humanidad si la verdad es captada de esta manera. El ser humano ha crecido fuera de la condición del alma grupal emancipándose de ella cada vez más. Si miramos a los grupos en lugar de las almas, tenemos conexiones familiares, conexiones de tribu y nación, y finalmente razas conectadas. La raza corresponde a un alma grupal. Todas estas conexiones grupales de la humanidad primitiva son lo que el hombre deja atrás y cuanto más avanzamos, más pierde su significado la concepción racial.

Nos encontramos hoy en un punto de transición; la raza desaparecerá gradualmente y algo más tomará su lugar. Aquellos que volverán a captar la verdad espiritual como se ha descrito serán guiados juntos por su propia voluntad. Esas serán las conexiones de una era posterior. Los seres humanos de épocas anteriores nacieron con conexiones, nacieron en la tribu, en la raza. Más adelante viviremos en las conexiones y asociaciones que los hombres crearan por sí mismos, uniéndose en grupos con aquellos de ideas similares mientras conservan su total libertad e individualidad. Comprender esto es necesario para una correcta comprensión de algo como la Sociedad Antroposófica. La Sociedad Antroposófica pretende ser el primer ejemplo de asociación voluntaria de este tipo, aunque podemos ser conscientes de que aún no ha llegado demasiado lejos.

Hubo el intento de crear un grupo en el que los hombres se encuentren sin la diferenciación de la naturaleza del antiguo alma grupal, y habrá muchas asociaciones similares en el futuro. Entonces ya no tendremos que hablar de conexiones raciales sino de aspectos intelectuales-éticos-morales con respecto a las asociaciones que se forman. Los individuos que voluntariamente permiten que sus sentimientos fluyan juntos causan nuevamente la formación de algo que va más allá del hombre meramente emancipado. Un ser humano emancipado posee su alma individual que nunca pierde cuando se ha alcanzado una vez. Pero cuando los hombres se encuentran en asociaciones voluntarias se agrupan alrededor de un centro. Los sentimientos transmitidos de esta manera a un centro una vez más le dan a los seres la oportunidad de trabajar como una especie de alma grupal, aunque en un sentido completamente diferente de las almas grupales anteriores. Todas las almas grupales anteriores fueron seres que liberaron al hombre. Estos nuevos seres, sin embargo, son compatibles con la completa libertad e individualidad del hombre. De hecho, en cierto sentido podemos decir que mantienen su existencia en la armonía humana; residirán en las almas de los hombres, ya sea que den o no la mayor cantidad posible a tales almas superiores la oportunidad de descender al hombre. Cuanto más divididos estén los hombres, menos almas nobles descenderán a la esfera humana. Cuanto más asociaciones se formen donde los sentimientos de compañerismo se desarrollen con total libertad, los seres más elevados descenderán y más rápidamente se espiritualizará el planeta terrenal.

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Entonces, vemos que si el hombre tiene que adquirir alguna idea de la evolución futura, debe tener una comprensión profunda del carácter del elemento del alma grupal. De lo contrario, si su alma individual se mantiene distante demasiado tiempo en la Tierra, y no encuentra el vínculo de la compañía, podría suceder que deje pasar la oportunidad de la unión. Entonces se convertiría en una especie de ser elemental, y los seres elementales que se originan en el hombre serán de una naturaleza bastante malvada. Mientras que aquellos que han surgido de los reinos anteriores son muy útiles para nuestro curso ordenado de la naturaleza, los seres elementales humanos de ninguna manera poseerán esta cualidad.

Hemos visto que tales seres separados surgen en ciertas regiones fronterizas, y surgen también en el límite hecho por la transición de la naturaleza del alma grupal a las asociaciones grupales independientes donde las conexiones son de carácter estético, moral e intelectual. Dondequiera que surjan tales conexiones, los seres grupales están allí.

Si pudieran observar ciertos puntos, como, por ejemplo, los manantiales donde debajo hay una piedra cubierta de musgo, formando una especie de división entre la planta y la piedra, y luego el agua goteando sobre ella —eso también es esencial— entonces verían que lo que se llaman Ninfas y Ondinas son muy reales, son una realidad. De nuevo, donde los metales entran en contacto con el resto del reino terrenal, allí se encuentran haces completos de los seres que llamamos Gnomos. Una cuarta especie son las Salamandras que forman, por así decirlo, la generación más joven en las categorías de seres elementales. Sin embargo, existen en grandes cantidades. En gran medida, deben su existencia a un proceso de separación de las almas grupos de los animales. Estos seres también buscan oportunidades para encontrar alimento, y lo encuentran en particular donde a veces existen relaciones no del todo normales entre los reinos humano y animal. Aquellos que saben algo sobre estas cosas son conscientes de que los seres elementales —y definitivamente buenos seres— se desarrollan a través de la relación íntima del jinete y su corcel.

A través de la cálida conexión de ciertos hombres con grupos de animales, surgen sentimientos, pensamientos e impulsos que proporcionan una buena nutrición para estos seres elementales de naturaleza salamandra. Esto se puede observar particularmente en la vida unida del pastor y su rebaño, en el caso de los pastores en general que viven en estrecha relación con sus animales. Ciertos seres elementales tipo salamandra pueden encontrar su alimento en los sentimientos que se desarrollan a través de esta intimidad entre el hombre y el animal y permanecen donde se encuentra este alimento. También son bastante astutas, llenas de una sabiduría natural. Las facultades que se desarrollan en el pastor a través del cual estos seres elementales pueden susurrarle lo que saben, y muchas de las recetas o prescripciones provenientes de tales fuentes se han originado de esta manera. Un hombre entre tales condiciones puede estar rodeado por hermosos seres espirituales que le proporcionan un conocimiento del que nuestros intelectuales modernos no tienen la menor idea. Todas estas cosas se basan en buenas razones y definitivamente se pueden observar a través de los métodos que la sabiduría oculta puede perfeccionar.

Quisiera concluir señalando otro fenómeno más que puede mostrar cómo ciertas cosas que se explican de forma bastante abstracta hoy en día a menudo han surgido de una profunda sabiduría. Ya he hablado de los tiempos de la Atlántida y de cómo cuando los hombres dejaban sus cuerpos en la noche, vivían entre los seres espirituales a quienes llamaban los Dioses. Estos hombres estaban descendiendo más profundamente en una corporeidad física; pero los seres a quienes veneraron como dioses, es decir, Zeus, Wotan, están en otro camino de evolución. No descienden tan lejos como el cuerpo físico, no tocan el mundo físico. Pero incluso allí encontramos ciertos estados de transición. El hombre ha llegado a la existencia a través de la totalidad de su alma y espíritu habiendo sido curtido en su cuerpo físico. En el caso del hombre, las almas grupales en su totalidad han bajado al plano físico, y el cuerpo físico del hombre se ha convertido en una huella del alma grupal. Supongamos que un ser como Zeus —quien es una realidad positiva— ha contactado un poco con el plano físico, solo proyectado muy poco en él. Eso es más bien como si sumerges una pelota en el agua y  se moja por debajo. De la misma manera, ciertos seres en tiempos de la Atlántida solo han sido apacentados por el mundo físico. Los ojos físicos no ven lo que queda en el mundo espiritual como etérico-astral. Solo la parte que se proyecta en el mundo físico es visible. De tales proyecciones surgió el simbolismo en la mitología. Si Zeus tiene el águila como símbolo es porque su naturaleza de águila es la pequeña proyección donde un ser de los mundos superiores toca el mundo físico. Una gran parte del mundo de las aves está dividida en partes de tales seres evolutivos del mundo suprasensible. Al igual que con los cuervos de Wotan y el águila de Zeus, es en todas partes donde el simbolismo se remonta a hechos ocultos. Todo se hará mucho será más claro si toman en cuenta así la naturaleza, la actividad y la evolución de las almas grupales en los más variados campos.

 

Traducido por Gracia Muñoz en febrero de 2018.

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GA232c2. Centros de Misterios

24 de Noviembre de 1923

 

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Si buscamos continuar el estudio de la naturaleza anímica, a la que dedicamos nuestra atención en la conferencia de ayer e investigar la actividad de la naturaleza anímica en el hombre físico en relación con aquellas cosas que también hablamos ayer, podemos seguir dos direcciones. La memoria indica al alma las experiencias pasadas; el pensamiento conduce al alma, como ayer expliqué, a la existencia etérica. Aquello que puede aferrarse al hombre, incluso con más fuerza que el recuerdo, tan fuerte que los impulsos interiores penetran hasta su sustancialidad corporal, lo denominé el gesto. Al observar el gesto y su naturaleza hemos avanzado hasta la revelación del alma y el espíritu en lo físico.

La entrada completa del hombre en la vida física terrenal es una toma de posesión de lo físico mediante el alma y el espíritu y si para empezar, limitamos nuestras consideraciones a la memoria, encontramos que esto consiste en que lo experimentado a una edad temprana es portado hasta años posteriores. Ahora, cuando la memoria señala a cosas del curso pasado de la vida terrenal, surge la pregunta, ¿hay algo en la vida humana que nos señale aún más hacia el pasado? ¿Podemos remontar la mirada hasta aquello que existe antes de la entrada del hombre en la vida terrenal?

Aquí llegamos a dos cosas, es decir, aquello que el hombre ha experimentado espiritual y psíquicamente en la existencia pre-terrenal (que dejaremos para una posterior consideración) y algo relacionado con la naturaleza física corporal que el hombre como ser individual porta en ella. Me refiero a todo aquello que estamos acostumbrados a designar como la herencia debido a nuestras ideas científico-naturales. El hombre porta consigo justo en las tendencias de su propio temperamento aquellos impulsos, aquellas características, que juegan un papel tan importante en el alma, y que están relacionadas con lo que era característico de sus antepasados físicos.

Por supuesto nuestra humanidad moderna trata tales asuntos con superficialidad, con insensatez. Por ejemplo, esta misma mañana leí un libro que trata de un regente de una conocida casa real, ahora extinta. Este libro se entrega a la cuestión de la herencia en esa familia. Se mencionan cualidades que se remontan hereditariamente hasta el siglo XVII. En ese libro que trata de la herencia encontramos una frase peculiar, que dice aproximadamente: “En esta casa real hay miembros que muestran claramente una tendencia hacia la extravagancia, hacia lo absurdo de la vida, hacia los excesos, etc. Aunque hay también miembros de esta casa que no tienen ninguna de estas tendencias”. Como ustedes ven, esta es una clase de pensamiento peculiar, pues uno podría realmente suponer que un escritor que hace una afirmación de esta índole tendría que admitir que no se pueden extraer conclusiones de tales circunstancias. Pero si examinan muchas de las cosas que en la actualidad conducen a lo que se llaman opiniones bien fundadas encontrarán muchas cosas de esta naturaleza.

Incluso aunque los puntos de vista imperantes sobre la herencia puedan parecer algo superficiales uno debe admitir que el hombre porta consigo características heredadas. Ese es un aspecto; el hombre a menudo tiene que luchar contra estas características heredadas. Debe, por así decirlo, desprenderse de ellas para alcanzar aquello para lo que estaba preparado mediante el proceso de la vida prenatal.

El otro aspecto que atrae nuestra atención es aquello que el hombre adquiere a través de la educación, a través del intercambio con sus prójimos, y también a través del intercambio con la naturaleza exterior. A los hábitos adquiridos a través de la observación de los reinos inferiores de la naturaleza, se les llama la adaptación del hombre a las condiciones que le rodean. Como ustedes saben, nuestra ciencia natural moderna considera estos dos impulsos de la herencia y adaptación como las influencias más importantes sobre los seres vivos.

Cuando penetramos en estos hechos sentimos, si los contemplamos sin prejuicios, que a menos que un hombre encuentre su camino hacia el mundo espiritual, no podrá llegar a conclusión alguna sobre tales cosas. Por tanto hoy consideraremos a la luz del conocimiento espiritual, las cosas que hallamos en cualquier momento de la vida.

Para ello debemos regresar a algo que hemos tratado repetidamente en estudios anteriores. A menudo hemos tenido que referirnos a la salida de la luna del planeta Tierra, y hemos mostrado que la luna estuvo anteriormente unida con la Tierra, y en un determinado punto del tiempo abandonó esta para influenciar sobre ella desde fuera. También he señalado que hay una causa espiritual para esta salida de la luna. Les he contado cómo hubo una vez sobre la Tierra seres sobrehumanos viviendo, que fueron los primeros grandes Maestros de la humanidad, y de los que procede lo que basándose en nuestro pensamiento humano terrenal podría designarse como Sabiduría Primigenia, que se encuentra por doquier como una trama, que es de profunda importancia y suscita reverencia incluso en la forma de restos fragmentarios en que existe hoy en día. Esta sabiduría fue una vez el contenido de las enseñanzas de estos grandes Maestros sobrehumanos en el punto de partida de la evolución terrenal humana.

Estos Seres encontraron su camino en la existencia lunar y allí están hoy, unidos a la luna. Pertenecen a la población de la luna, por así decirlo. Ahora lo importante es que cuando el hombre atraviesa el portal de la muerte, viaja a través de una serie de etapas por el reino del mundo planetario que pertenece a nuestra Tierra. Ya hemos considerado cómo, después de pasar a través de la existencia terrenal, el hombre entra primero en la esfera de actividad de la luna, después en la esfera de actuación de Venus, Mercurio, Sol, etc. Hoy puede interesarnos aprender cómo entra en la esfera de acción de la luna.

Ya he indicado cómo la vida del hombre puede seguirse con la visión Imaginativa más allá del portal de la muerte y que aquello que el hombre es como espíritu aparece después de haber desechado el cuerpo físico, que es entregado a los elementos terrenales, y después de haber visto su cuerpo etérico asumido por la esfera etérica que está unida con la Tierra; aún permanece allí la parte espiritual y anímica del hombre, el yo y el cuerpo astral.

Si, con la visión Imaginativa, seguimos lo que así atraviesa el portal de la muerte, siempre se presenta en una determinada forma. Esa es la forma espiritual que modela la sustancia física que el hombre porta en sí. Esta forma, comparada con el robusto cuerpo físico, no es sino una especie de imagen imprecisa, pero ejerce una profunda e intensa impresión en el sentimiento y percepción del alma. En esta forma la cabeza del hombre aparece débilmente a la mirada del alma. El resto de la forma es robusta, y gradualmente al pasar entre la muerte y un nuevo nacimiento esta forma se transforma en la cabeza de la siguiente encarnación.

Debemos aquí decir algo sobre esta forma que puede observarse con la visión Imaginativa después de que el hombre ha atravesado el portal de la muerte. Lleva una verdadera expresión fisionómica. En cierto sentido es una verdadera imagen de la forma en que el hombre aquí en su vida físico-terrenal fue bueno o malvado. Aquí en la vida terrenal un hombre puede ocultar el hecho de si el bien o el mal prevalecen en su alma, pero tras su muerte ya no puede ocultarlo. Cuando por tanto miramos la forma espiritual que queda tras la muerte vemos que lleva la expresión fisionómica moral de lo que el hombre fue sobre la Tierra.

Alguien que lleve a través del portal de la muerte aquello que es moralmente malo unido a su alma, tiene una expresión fisionómica mediante la cual se hace exteriormente similar, si se puede decir así, a las formas ahrimánicas. Es absolutamente un hecho que, durante el primer período tras la muerte, el sentimiento y percepción completa del hombre está condicionado por aquello que puede reproducir en sí mismo. Si él tiene la fisionomía de Ahriman, porque ha portado el mal moral en su alma, al atravesar el portal de la muerte, sólo puede reproducir, lo que significa percibir, lo que se asemeja a Ahriman. En cierto sentido esta psíquicamente ciego ante aquellas almas humanas que han atravesado el portal de la muerte teniendo una buena disposición moral. Ciertamente, es el más severo juicio que el hombre puede sufrir tras atravesar el portal de la muerte, que en la medida en que él mismo es malvado sólo es capaz de ver a aquellos seres que son como él mismo, porque sólo puede reproducir en sí aquello que forma la fisionomía de los seres humanos malvados.

Habiendo atravesado el portal de la muerte él entra ahora en la esfera lunar. Allí entra en la presencia de seres suprasensibles y suprafísicos, pero siempre en la medida en que son similares fisionómicamente a él mismo; así aquel que porta el mal a través del portal de la muerte entra en contacto con formas ahrimánicas. Este paso a través de un mundo ahrimánico, posee en el caso de ciertos seres humanos un significado bastante definido en la conexión completa de los sucesos cósmicos; y comprenderemos lo que sucede allí realmente si tenemos en cuenta el verdadero propósito del viaje de los sabios Guías humanos de la antigüedad a la colonia lunar del cosmos.

Además de los Seres de las Jerarquías superiores a los que habitualmente llamamos ángeles, arcángeles, etc., existen también, vinculados con la totalidad de la evolución cósmica aquellos Seres que pertenecen a los reinos de Lucifer y Ahriman. Estos Seres actúan en la conexión cósmica igual que lo hacen aquellos que se desarrollan normalmente. Los seres Luciféricos actúan de forma tal que buscan alejar de la materialidad física aquello que tiene la tendencia en sí de sumergirse en aquella. En la esfera de la humanidad los seres Luciféricos actúan de tal forma que utilizan cualquier oportunidad para alejar al hombre de su cuerpo físico. Los seres Luciféricos se afanan en hacer del hombre un ser etérico psíquico puramente espiritual. Las formas Ahrimánicas sin embargo se afanan en separar del hombre todo aquello que pueda desarrollarse hacia una naturaleza psíquica y espiritual, naturaleza que debería desarrollarse ahora en la humanidad. Les gustaría cambiar lo sub-humano –aquello que reside en los impulsos, instintos y demás, y que se expresa en el cuerpo– y transformarlo en lo espiritual. Transformar al hombre en un ser espiritual es la tendencia tanto de los seres Luciféricos como de los Ahrimánicos.

O Baron Arild Rosenkrantz10

 

Lucifer busca extraer del hombre el espíritu y el alma de tal forma que ya no se preocupe de las encarnaciones terrenales sino que desee vivir únicamente como un ser anímico-espiritual. Los seres Ahrimánicos por el contrario prefieren no preocuparse en absoluto por el alma y el espíritu del hombre; sino que buscan separar y llevarse a su propio mundo aquello que le es dado al hombre como una envoltura, como una vestidura, como un instrumento, es decir, el cuerpo físico y etérico.

El hombre encara por un lado a los Seres de las Jerarquías que se desarrollan normalmente, pero como está entretejido en la existencia completa, encara también las formas luciféricas y ahrimánicas.

El hecho es que cada vez que las formas luciféricas hacen esfuerzos para acercarse al hombre, su objetivo es alejarle de la Tierra. Por otra parte, cuando las formas ahrimánicas se esfuerzan por dominarle, buscan hacerlo más y más terrenal, aunque también desean espiritualizar la Tierra en una densa sustancia espiritual e impregnarla de condensadas fuerzas espirituales.

Cuando hablamos sobre asuntos espirituales hemos de utilizar expresiones que quizás puedan parecer grotescas, pero debemos utilizar el lenguaje humano. Por tanto permítanme utilizar palabras humanas habituales para algo que tiene lugar puramente en el espíritu; ustedes me comprenderán. Tendrán que elevar lo que debo expresar de esta manera a lo espiritual.

Los mismos seres que, como grandes Maestros trajeron al hombre aquella antigua sabiduría al comienzo de la existencia terrenal, se retiraron a la Luna para, en la medida de sus poderes, poner a los elementos Luciféricos y Ahrimánicos en la relación correcta con la vida humana. ¿Por qué fue esto necesario? ¿Por qué seres tan elevados como estos grandes Maestros Primigenios decidieron abandonar la esfera terrenal en la que habían actuado durante un tiempo, y marcharon a la esfera lunar fuera de la Tierra, para en la medida de lo posible situar a los elementos Luciféricos y Ahrimánicos en la correcta relación con el hombre?

Cuando el hombre, como ser anímico y espiritual, desciende a la esfera terrenal desde su existencia preterrenal, atraviesa aquel sendero que he descrito recientemente en el ciclo de conferencias sobre “Cosmología, Filosofía y Religión”. Él tiene una existencia psíquico-espiritual definida. El hombre une esto con lo que le es dado con la pura línea hereditaria a través de sus padres en la existencia física embrionaria. Estas dos, la existencia física embrionaria y la espiritual se interpenetran la una con la otra. Se unen entre sí; y de esta manera el hombre deviene a la existencia terrenal. Pero en aquello que vive en la línea hereditaria, en lo que desciende de los ancestros en forma de características heredadas, está contenido aquello que da a los seres ahrimánicos su punto de incisión sobre la naturaleza humana. Las fuerzas ahrimánicas moran en las fuerzas de la herencia, y cuando el hombre porta en sí muchos de estos impulsos heredados, tiene una naturaleza corporal en la que el yo no puede entrar plenamente. Ciertamente el secreto de muchos seres humanos es que tienen dentro de sí demasiados impulsos heredados. Esto se llama actualmente “estar cargado con la herencia”. La consecuencia de esto es que el yo no puede penetrar completamente en el cuerpo; no puede rellenar completamente todos los órganos individuales del cuerpo. Así el cuerpo en cierto sentido desarrolla una actividad propia paralela a los impulsos del yo al que realmente pertenece ese cuerpo. Así estos poderes ahrimánicos, al esforzarse por incidir lo máximo posible en la herencia, logran de este modo que el yo encaje con demasiada holgura en el ser humano; ese es el asunto.

El hombre está sin embargo sujeto también a la influencia de condiciones externas. Ustedes pueden darse cuenta de con cuánta fuerza el hombre está sujeto a estas condiciones  si consideran toda la influencia que las condiciones climáticas o geográficas tienen sobre él. Esta influencia del entorno puramente natural es ciertamente de extraordinaria importancia para el hombre. Hubo incluso momentos en que esta influencia del entorno natural se utilizó de una forma especial en la guía de los sabios líderes de la humanidad.

Por ejemplo, vamos a considerar algo muy extraordinario en la Antigua Grecia, la distinción entre espartanos y atenienses, debemos afirmar que esta diferencia, que se describe de una manera muy superficial en nuestros libros ordinarios de historia, reside sobre algo que se remonta a las regulaciones de los antiguos Misterios, que actuaron de tal forma que produjeron diferentes resultados para los espartanos y los atenienses.

En la antigua Grecia se prestaba mucha atención a la gimnasia como el principal factor en la educación del niño; pues de acuerdo con el método griego, al actuar sobre el cuerpo de una determinada forma también se actuaba indirectamente sobre el alma y el espíritu. Pero esto tuvo lugar de una forma para los espartanos y de otra diferente para los atenienses. Para los espartanos, se consideraba necesario por encima de todo permitir que los chicos se desarrollasen de tal forma que a través de sus ejercicios gimnásticos adquirieran en la medida de lo posible aquello que actuaba interiormente sobre el cuerpo, sólo por medio del cuerpo. Por tanto el muchacho espartano era impulsado a realizar sus ejercicios gimnásticos sin importar el clima.

Esto era diferente para los atenienses. Estos ponían gran énfasis en que sus ejercicios gimnásticos estuvieran adaptados a las condiciones climáticas. Ellos tuvieron mucho cuidado de que el chico que efectuaba sus ejercicios estuviera expuesto a la luz solar de la manera correcta. Para los espartanos era indiferente que los ejercicios se efectuasen bajo la lluvia o a la luz del sol, pero los atenienses exigían que las condiciones climáticas, especialmente los efectos solares, actuaran como un estímulo para ellos. El muchacho espartano era tratado de tal modo que su piel se hacía impermeable, de forma que todo lo que desarrollase en sí mismo proviniera de la corporalidad interior. La piel del muchacho ateniense no era masajeada con arena y aceite, sino que estaba expuesta a la acción del sol. Aquello que puede entrar en el hombre desde el exterior, a partir de los efectos del sol, pasaba así al interior de los muchachos atenienses. El muchacho ateniense era animado a ser elocuente, a expresarse con hermosas palabras. El muchacho espartano, por otra parte, era encerrado en sí mismo por medio de todo tipo de masajes con aceite; ciertamente al masajear la piel con arena y aceite se le entrenaba para desarrollar todo en sí mismo independientemente de la naturaleza exterior. Se le obligaba así a llevar a su naturaleza interna todas las fuerzas que la naturaleza humana puede desarrollar y no exteriorizarlas. Así, no llegó a ser elocuente como el muchacho ateniense, pero de esta manera se consiguió que fuera reticente, que hablara muy poco, que permaneciera silencioso. Si decía algo tenía que ser significativo. Tenía que tener contenido. Los discursos espartanos, que se escuchaban raras veces, se distinguían por el peso de su contenido. Los discursos atenienses se distinguían por la belleza de su lenguaje. Todo esto se hallaba relacionado con la adaptación del hombre a su entorno por medio del sistema de educación correspondiente.

Ustedes también pueden ver en otros lugares esta relación mantenida entre el hombre y su entorno. Los hombres de las regiones del sur, sobre los que actúan los efectos exteriores del sol, son más prolíficos en gestos; también son más habladores. Se desarrolla en ellos un lenguaje que tiene melodía porque en su desarrollo del calor interior están conectados con el calor exterior. Los hombres de las regiones del norte, por otro lado, se desarrollan de tal modo que no son habladores, porque tienen que retener en ellos su calor corporal como impulso. Consideren a los hombres del norte. Son conocidos por su silencio. Pueden sentarse juntos durante toda la noche sin sentirse obligados a pronunciar muchas palabras. Un hombre puede hacer una pregunta. El otro tal vez le responda con un “no” o “sí” después de dos horas, o tal vez la noche siguiente. Esto se haya relacionado con el hecho de que estos hombres del norte están obligados a tener en su interior un impulso más fuerte para la creación de calor interior, porque en ellos no penetra calor desde el exterior.

Aquí tenemos algo que podríamos llamar la adaptación del hombre a las condiciones naturales exteriores. Observen pues cómo todo esto se encuentra activo en la educación y en la vida anímico-espiritual general. Ahora bien, igual que los seres ahrimánicos poseen una influencia esencial sobre lo basado en la herencia, del mismo modo los seres luciféricos tienen una influencia esencial sobre la adaptación. Aquí pueden llegar al hombre cuando está desarrollando su relación con el mundo exterior. Enredan el yo humano en el mundo exterior; y al hacerlo a menudo confunden a este en el ámbito del karma.

Así mientras los seres ahrimánicos pueden poner al hombre en un estado de confusión en lo referente a su yo y sus impulsos físicos, los seres luciféricos le confunden en lo que respecta a su karma; pues aquello que proviene del mundo exterior no siempre se basa en el karma, sino que ha de ser tejido primero en el karma del hombre por medio de muchos hilos y conexiones de forma que su karma pueda residir en el futuro.

De esta forma las influencias Luciféricas y Ahrimánicas están íntimamente conectadas con la vida humana y han de ser reguladas. Deben ser reguladas a lo largo de la evolución del hombre. Por esa razón se hizo necesario que estos Maestros Primigenios de la Humanidad abandonasen la Tierra —en la que no podrían haber emprendido esta regulación porque no se puede emprender durante la vida terrena del hombre, y el hombre, cuando sale de su vida terrenal ya no está en la Tierra— por tanto estos antiguos Maestros de la humanidad tuvieron que retirarse de la Tierra, y proseguir su existencia en la Luna. Aquí estoy obligado a revestir con el discurso humano algo para lo que uno realmente requiere otras palabras-imagen. Después de que estos antiguos Maestros de la humanidad (Protomaestros) se hubieran retirado a la Luna tuvieron que buscar, durante su existencia lunar, un acuerdo con los poderes Ahrimánicos y Luciféricos. Ahora la aparición de los poderes Ahrimánicos sería especialmente perjudicial para el hombre en su existencia tras la muerte si, durante esa existencia, pudieran ejercer su influencia sobre él; pues si el hombre atraviesa el portal de la muerte llevando las secuelas de algo malvado en su alma, entonces, como ya les he explicado se encuentra completamente en un entorno Ahrimánico, ciertamente, incluso tiene una apariencia ahrimánica. Él mismo tiene un aspecto ahrimánico y sólo percibe a aquellos seres humanos que también poseen una fisonomía ahrimánica. Eso debe seguir siendo una experiencia puramente psíquica en su alma. Si Ahriman pudiera intervenir ahora, si pudiera ahora influir sobre el cuerpo astral, esto se convertiría en una fuerza que Ahriman enviaría al hombre y que no podría equilibrarse kármicamente, sino que pondría al hombre y a la Tierra en una relación muy cercana. Esto es lo que los poderes Ahrimánicos se afanan por lograr. Ellos desean, tras la muerte, mientras el hombre en su forma espiritual aún se parece a su forma terrenal, desean introducirse en aquellos seres humanos en los que les es posible introducirse, gracias a los impulsos malignos que portan al atravesar el portal de la muerte. Ellos desean impregnar gradualmente esta forma espiritual en tantos seres como sea posible con sus propias fuerzas, atraerlos hacia abajo a la existencia terrenal y establecer una humanidad Ahrimánica terrenal.

Por tanto los antiguos y sabios Maestros de la humanidad que ahora habitan la luna hicieron un pacto con los poderes Ahrimánicos, que tuvo que ser firmado por esos poderes por razones que explicaré más tarde, según las cuales permitían que los poderes Ahrimánicos influyeran en el más pleno sentido de la palabra sobre la vida del hombre antes de descender a la vida terrenal.

Así, cuando el hombre, en su descenso a la vida terrenal, atraviesa de nuevo la esfera lunar, entonces, según el acuerdo hecho entre los sabios y antiguos Maestros de la humanidad y los poderes Ahrimánicos, estos tienen una influencia definida sobre él. Esta influencia se manifiesta en el hecho de la herencia. Como contrapartida, ya que gracias a los esfuerzos de los antiguos sabios Maestros de la humanidad, esta esfera de la herencia había sido asignada a los seres Ahrimánicos, estos renunciaban a tomar parte en lo que vive en la evolución del hombre tras la muerte.

De manera inversa se concluyó un acuerdo con los seres Luciféricos mediante el cual estos seres sólo tendrían una influencia sobre el hombre después de que hubiera atravesado el portal de la muerte, y no antes de que descendiera a la existencia terrenal.

De ese modo, a través de los antiguos sabios Maestros de la humanidad, surgió una regulación de las influencias de los seres Ahrimánicos y Luciféricos ejercidas fuera de la Tierra. Ya hemos visto y sólo necesitamos considerar el asunto cuando se hace inmediatamente claro que el hombre es puesto bajo la influencia de la naturaleza gracias a que los seres ahrimánicos son capaces de actuar sobre él. Antes de su descenso a la Tierra el hombre se haya expuesto a las influencias de la herencia. A través de las influencias de los seres Luciféricos está expuesto a aquellos impulsos que subyacen en su entorno físico, en el clima y demás, también en los impulsos que subyacen en su entorno psíquico, espiritual y social a través de la educación, etc. El hombre entra así en relación con su entorno natural, y en este entorno pueden actuar tanto las influencias Ahrimánicas como las Luciféricas.

Ahora me gustaría hablar de otro aspecto relativo a la existencia de estos seres Luciféricos y Ahrimánicos en este ambiente natural. Ya he tocado estas cosas al discutir el enigma de Michael, pero ahora trataré de aclararlo más.

Imagínense el cambio que tiene lugar en nuestro entorno natural en el fenómeno de una niebla creciente. Las exhalaciones acuosas de la Tierra ascienden. Vivimos dentro de la atmósfera, que se satura con este ascenso de los vapores acuosos terrenales. Alguien que ha desarrollado la visión espiritual descubre que en este fenómeno natural puede vivir algo que transporta el elemento terrenal hacia arriba en una dirección centrífuga.

niebla

No sin razón los hombres que viven en zonas con niebla suelen ser melancólicos, pues hay algo en experimentar la niebla que aplasta nuestra voluntad. Experimentamos un aplastamiento de nuestra voluntad con la niebla.

Ahora mediante ciertos ejercicios puede uno desarrollar su imaginación de forma que pueda aplastar su propia voluntad. Se puede hacer por medio de ejercicios que consisten en que el hombre se concentre interiormente en ciertos órganos del cuerpo, y produciendo una especie de sentimiento interior de los músculos (cuando una persona camina y siente sus músculos es diferente que contraer un músculo mediante la concentración cuando está en reposo). Cuando este ejercicio se practica regularmente como los ejercicios descritos en “Cómo se Alcanza el Conocimiento de los Mundos Superiores” entonces sobrecarga su voluntad a través de su propia actividad. Entonces comienza a ver lo que está presente en la niebla, que puede volver a las personas taciturnas y melancólicas. Él entonces ve, espiritual y psíquicamente, que en la niebla, viven ciertos espíritus ahrimánicos. Debe decirse entonces con cognición espiritual: En la niebla surgen desde la Tierra hacia el espacio cósmico espíritus ahrimánicos que extienden así su existencia más allá de esta.

De nuevo, es distinto cuando, aquí en la región del Goetheanum donde el hermoso entorno ofrece tantas oportunidades, dirigimos nuestra mirada por la tarde y por la mañana al cielo, y vemos las nubes sobre las que se posa la luz del sol. Hace unos días pudieron ver por la tarde una especie de luz solar rojizo-dorada incorporada en las nubes, que producía las más hermosas formas de una manera maravillosa. En la noche de ese mismo día la luna brilló con especial intensidad. Pero pueden ver por doquier las nubes con esta iluminación desplegando sobre ellas un hermoso juego de colores. Esto puede verse en cualquier lugar; estoy hablando simplemente de algo que puede ser especialmente hermoso aquí.

En esa radiante luz que se despliega en la atmósfera sobre las nubes, viven los espíritus luciféricos, igual que los espíritus Ahrimánicos viven en la niebla. En realidad, para alguien que puede ver los eventos de la naturaleza de la manera correcta, conscientemente, con imaginación, permitiendo que sus pensamientos ordinarios salgan y acompañen a las formas y los colores de las cambiantes nubes, dando juego a sus pensamientos en vez de fijarlas en contornos afilados, y que es capaz de cambiarlos o transformarlos cuando los pensamientos mismos se expanden o contraen al salir con estos cúmulos y acompañarlos en su forma y color, entonces él realmente comienza a contemplar el juego del color en las nubes, especialmente por la tarde o por la mañana, como un océano de color en el que se mueven las formas Luciféricas. Y mientras que, a través de la niebla surgen sentimientos melancólicos en el hombre, es ahora cuando sus pensamientos y al mismo tiempo hasta cierto grado sus sentimientos aprenden a respirar como en una libertad sobrehumana al ver este fluyente océano luciférico de luz. Esa es una relación especial con su entorno que el hombre puede cultivar, pues él puede entonces realmente elevarse hasta el sentimiento de que su pensamiento es como una respiración de luz. El hombre siente entonces su pensamiento, lo siente como una respiración de luz.

luz del amanecer

Si emprenden voluntariamente estos ejercicios, entonces comprenderán mejor esa parte de mis Dramas Misterio donde hablo de los Seres que respiran luz. El hombre puede incluso ahora obtener una premonición de lo que son esos Seres que respiran luz, si emprende los ejercicios que acabo de describir.

Entonces descubrimos cómo los seres Luciféricos y Ahrimánicos están incorporados en los fenómenos de la naturaleza exterior. Cuando estudiamos los fenómenos de la herencia y la adaptación al entorno en el ser humano nos damos cuenta de que en estos el hombre lleva su alma y su espíritu a la naturaleza. Si observamos los fenómenos de la naturaleza como la niebla y las nubes bañadas en luz vemos cómo los seres Ahrimánicos y Luciféricos se unen a la naturaleza. Pero el acercamiento del alma y del espíritu humano a la naturaleza a través de la herencia y la adaptación al entorno es también, como he mostrado hoy, sólo un acercamiento a lo Luciférico y Ahrimánico.

Así, cuando contemplamos la naturaleza del hombre encontramos en ella las influencias Luciféricas y Ahrimánicas; y en esos fenómenos de la naturaleza que tienen lugar dentro de ella y de los que el físico no se preocupa, encontramos de nuevo los elementos luciféricos y ahrimánicos. Ese es el punto de partida desde el cual podemos observar una actividad de la naturaleza sobre el hombre que se extiende más allá de la existencia terrenal.

Fijemos esto firmemente hoy en nuestras mentes. Encontramos a Ahriman y a Lucifer en la herencia y en la adaptación al entorno. Encontramos a Ahriman y a Lucifer en la niebla y en la luz que se vierte sobre las nubes y es retenida por ellas; y encontramos en el hombre el esfuerzo por crear un ritmo y un equilibrio entre la herencia y la adaptación al entorno. Pero también encontramos fuera en la naturaleza el esfuerzo de crear el ritmo entre los dos poderes cuya existencia en la naturaleza he mostrado, el Luciférico y el Ahrimánico.

Si siguen el proceso completo fuera en la naturaleza, tienen un hermoso drama. Observen la niebla y vean cómo en ella los espíritus ahrimánicos se afanan por salir al espacio cósmico. En el momento en que la niebla forma nubes, estos seres han de cejar en su empeño y regresar de nuevo a la Tierra. En las nubes el presuntuoso esfuerzo de Ahriman encuentra sus límites. En las nubes la niebla cesa, y con ella la morada de Ahriman; en las nubes comienza la posibilidad de que la luz repose sobre ella, Lucifer reposa sobre las nubes.

Capten el significado completo de esto. Imaginen la niebla creciente con formas ahrimánicas amarillo-grisáceas transformándose en nubes; mientras en aquello que se forma en la luz que fluye sobre las nubes las formas luciféricas se afanan por descender, y tendrán la imagen de lo Ahrimánico y lo Luciférico en la naturaleza.

Entonces comprenderán los tiempos en que había un sentimiento por lo que reside al otro lado del Umbral, por aquello que teje y vive en las brillantes nubes, por aquello que teje y vive en la niebla que asciende; de forma que en aquellos días los pintores, por ejemplo, estaban en una posición bastante diferente de la que asumieron después. Entonces el color, que para ellos era de naturaleza espiritual, asumió su lugar correcto en el lienzo. El poeta, consciente entonces de que lo Divino, el Espíritu, hablaba en él, podía decir: “Canta, Musa, la cólera de Aquiles”, o “Cántame, Musa, la historia del hombre que recorre muchos senderos”. Así comienzan los poemas de Homero. Klopstock, que vivió en una época en que el sentido por lo divino-espiritual ya no estaba vivo, escribe en su lugar: “Canta, Alma Inmortal, acerca de la redención de los hombres pecadores”. A menudo he hablado de esto. Igual que los poetas de tiempos antiguos podían hablar así, del mismo modo los antiguos pintores, incluso en la época de Rafael o de Leonardo, podían decirlo, porque ellos también lo sentían a su modo: “Pinta para mí, oh Musa. Pinta para mí, oh Divino Poder. Dirige mis manos, lleva mi alma a mis manos, para que Tú puedas guiar el pincel en ellas”.

Realmente se trata de comprender esta unión del hombre con lo espiritual en todas las situaciones de la vida, y la mayoría de ellas en las más importantes.

Así que tengamos esto claro, que por un lado, en la herencia y en la adaptación al entorno, llevamos al ser humano hacia Lucifer y Ahriman; mientras que, por otra parte, en una verdadera comprensión de la naturaleza, llevamos los elementos luciférico y ahrimánico hacia la naturaleza exterior. Desde este punto de vista continuaremos nuestras observaciones en la próxima conferencia.

Traducido por Gracia Muñoz. Junio de 2017

 

GA137c2. El hombre a la luz del ocultismo, la teosofía y la filosofía.

Christiania, 4 de Junio de 1912.

English version

Mis queridos amigos,

Vamos a considerar al hombre desde los tres puntos de vista: el ocultismo, la teosofía y la filosofía, y será necesario hablar primero del punto de vista oculto. Y podemos hacerlo mejor si empezamos por dar una descripción de cómo en la historia de la evolución de la humanidad uno u otro ser humano ha logrado incrementar por sí mismo la visión oculta del mundo.

Como hemos dicho en la conferencia introductoria, solo unos pocos  se encuentran maduros para tomar parte en todo lo que sucedía en los Misterios y lugares de enseñanza y la educación oculta. Por lo tanto, tendremos que hablar del desarrollo de estos pocos.

Sin embargo, también hemos aclarado en muchas otras conferencias que nos encontramos ahora en un momento en el que a través de la popularización del conocimiento teosófico más y más gente tendrá que participar en la vida oculta, en lugar de los muy pocos que lo hicieron en el pasado. Así que lo que tenemos que considerar hoy en día concierne a todos los que se interesan por la teosofía y saben que el conocimiento oculto —el conocimiento, es decir, los aspectos ocultos de la existencia —ya no deben permanecer en secreto, sino que deben extenderse más y más, de acuerdo con las exigencias de una humanidad en continuo desarrollo.

El hombre que se propone alcanzar el conocimiento oculto tendrá en primer lugar que apartar su mirada del mundo exterior y dirigirla a las fuerzas de su propia alma. Sin embargo, al mismo tiempo, debe seguir siendo un hombre de acción en el mundo, su desarrollo oculto será, por así decirlo, su propio asunto, una cuestión que solo le atañe a él, en el mundo seguirá siendo un hombre entre los hombres, con todos los deberes que la vida le ha traído. Este hecho encuentra su notable expresión en el primer paso que tiene que tomar para el desarrollo de las fuerzas de su alma. Lo primero que el alumno tiene que hacer puede ser descrito con las siguientes palabras: tiene que resignarse con su karma en relación a todo lo concerniente a su voluntad. Reconciliación con el karma (o destino) es lo primero que se le pide a un hombre que está en la fase del desarrollo oculto.

Por favor, no imaginen que tal reconciliación con el karma exija la formación de una teoría completa sobre el karma, lo que se entiende es mucho más un tipo particular de cultura y educación de la vida del sentimiento. Piensen en lo que ocurre con el hombre que está empezando un camino de desarrollo oculto. Antes de este momento en que se hace con este principio, ha vivido en el mundo como un hombre entre los hombres. Si ha adquirido una cierta posición en la vida, él mismo se ha hecho dueño de ciertos pensamientos que le permiten llevar a cabo satisfactoriamente las acciones exteriores que se le demandan. También ha llegado a reconocer ciertos deberes u obligaciones que la costumbre y la sociedad han puesto sobre él. Se puede suponer desde el principio que cualquier hombre que no ha respondido a lo que el mundo exige de él, cualquier hombre, que no quiere desempeñar lealmente sus obligaciones para con el mundo a su alrededor, nunca tendrá la necesidad de someterse al desarrollo oculto De hecho, como regla general, los que podrían ser llamados al desarrollo oculto son hombres que muestran gran habilidad en las posiciones en las que la vida los ha colocado y que también están deseosos de estar en todos los aspectos, igual que con las obligaciones establecidas en ellos por la costumbre y la sociedad. Las capacidades y facultades que un hombre muestra en su posición en la vida, la ronda de los derechos que él reconoce que le corresponden, – éstas son las mismas cosas que constituyen el karma en el sentido positivo. Aquí el karma de un hombre llega a la máxima expresión. Y la primera exigencia formulada en el momento en que un hombre se dispone a salir de los límites de su posición en la vida como tal y entrar en una investigación sobre el mundo espiritual, es que él no debe de ninguna manera apartarse de su karma de vida, tiene que mantenerse intacto. Esto significa que él se hizo una promesa, a sí mismo y a los que le estaban ayudando para penetrar en el mundo de lo oculto, no hacer uso de su posición externa en la vida en todo lo que debe ser adquirido en el campo de la investigación oculta. Su voluntad y la acción tiene que ser tan ordenada que las personas que lo están observando no deben estar al tanto de cualquier diferencia marcada en el comportamiento cotidiano vida desde que ha comenzado a dar pasos en el camino de  la investigación oculta. El poder que se le ha dado en la investigación oculta no debe permitirse que interfiera en la vida externa del plano físico. Esto es lo que se entiende por “la reconciliación con el karma”. El alumno renuncia a todas las ventajas que podrían obtenerse por medios ocultos de su posición en la vida.

Veremos que un correcto y regular seguimiento de la ruta de acceso tiende, como cuestión de hecho a conducir a menudo a una cierta mejora en la posición externa del alumno en la vida. Esto, sin embargo, no tiene nada que ver con la obligación que tiene que ser deliberadamente realizada, y que se establece en el camino oculto. “No trata de hacer cualquier uso de su desarrollo oculto para adquirir una ventaja sobre aquellos que le acompañan en la vida, sino que debe dirigir su vida de acuerdo con las mismas reglas que ha seguido hasta ahora.” Tal fue la orden constantemente dada a los que se sometieron al desarrollo oculto. Es la primera renuncia que se ven obligados a hacer,  a renunciar a todas las aplicaciones para un fin egoísta de los medios adquiridos por la vida oculta. Lo que se acaba de decir está diseñado para ser tomado muy exacta y literalmente, por favor reciban estas palabras tal como son, ni más ni menos. Observarán que tiene que ver con lo que el alumno está en condiciones de hacer, o tiene la obligación de hacer, en el mundo exterior a causa del karma que se coloca sobre él.

Desde el principio la voluntad egoísta del hombre está, pues, consciente y deliberadamente excluida de todo esfuerzo oculto. Este factor por sí solo produce un cambio en el estado total de ánimo y el carácter del alumno. Si reflexionamos por un momento, veremos que esto debe ser así. Hasta ahora la ronda de los deberes que le incumben en su posición externa en la vida ha sido el único mundo en el que vivía y al que se dedicó. Ahora él toma sobre sí la obligación de seguir viviendo en este mundo de acuerdo con las mismas reglas que ha seguido hasta ahora, y, sin embargo, al mismo tiempo tiene fuerzas de sobra para hacer otra cosa muy diferente. Esto significa que se establece en él un límite entre las dos regiones en las cuales está activo. Un mundo se abre ante él del que nunca antes se hizo idea. Eso es un hecho de extraordinaria importancia. Para el hombre verdaderamente comienza un nuevo capítulo en su vida, cuando nuevos intereses entran de repente y se hacen valer con fuerza y persistentemente.

Esto es lo que sucede en el comienzo mismo del desarrollo oculto, la sensación entera de un hombre y el interés son reclamados por un mundo nuevo, un mundo del que no había tenido antes ni parte ni lugar. El alumno tiene que tener estricta vigilancia, especialmente en los misterios más antiguos y las escuelas de desarrollo oculto, para no caer en cualquier falta de armonía con sus círculos de intereses externos. Se requiere  firmeza para cumplir con sus deberes en el sentido más amplio en relación con las demandas hechas por su vocación o por su relación con la forma de estado o de otro tipo de comunidad. Los que hicieron cualquier muestra de no estar dispuestos a hacer esto o de rebelarse contra los deberes de la vida exterior no fueron admitidos en los centros de instrucción de lo oculto. Estoy aquí simplemente sobre los hechos. Estudien la historia del desarrollo de lo oculto, y encontrarán que los que en la vida externa se mostraron rebeldes en una dirección u otra en contra del orden de toda la vida en que vivían no eran miembros de ninguna escuela oculta o lugar de instrucción de misterios.

La segunda cosa que se requiere del pupilo es mucho más difícil de lograr. Consideremos el caso de un hombre que se ha hecho a sí mismo y a sus maestros la promesa de la que hemos hablado. Ha tenido que declarar: “No voy a sufrir para entrar en mi voluntad, ya que se hace sentir en el plano físico, todo lo que ha venido a mí como resultado de la investigación oculta” Él lleva con él la investigacion en el reino de lo oculto con todas las fuerzas de su alma, con la excepción de la voluntad. La voluntad es retenida en conformidad con su promesa, pero todos los otros maestros que tiene a su disposición en el plano físico – el juicio, la fantasía y la imaginación, la memoria, las emociones, – todas estas fuerzas y facultades del alma con las que antes estaba activo en el plano físico, todavía se pueden aplicar activamente en ese plano.

Tome el intelecto o la comprensión, la capacidad del alma, que nos permite discriminar y formar juicios sobre los hechos de la vida. No podríamos vivir sin ello en la vida ordinaria, hay que aplicarlo a cada paso. Ahora supongamos que nos convertimos en un miembro de una sociedad o escuela oculta. Alcanzamos ciertos resultados en la investigación oculta, adquirimos, digamos, el conocimiento de lo que hacemos en nuestra posición externa en la vida. No se nos permite aplicar este conocimiento a nuestra voluntad. Pero para empezar, no hay nada que nos impida pedir ayuda de todos los medios más altos que tenemos de la investigación oculta a fin de  disponer de una observación inteligente de las cosas y las personas que nos encontramos en el plano físico. Por lo tanto, no podemos permitir que los resultados de la investigación oculta fluyan en nuestra acción o en que se resuelva a nuestra voluntad, pero la investigación oculta puede permitir que su influencia sobre la forma en que construimos nuestros pensamientos y conclusiones sobre los reinos de la naturaleza, así como en nuestros semejantes, -en efecto, en todo el camino en el que nos encontramos en el mundo ordinario con nuestro intelecto.

Observará que será necesaria una rígida autodisciplina. ¿Qué es más fácil para un hombre que cumple con los demás hombres y tiene que tomar parte activa en sus vidas que aplicar lo que sabe?.  Supongamos, por ejemplo, que es capaz con la ayuda de su inteligencia percibir lo que tiene que ver con una persona moralmente inferior, nada es más fácil por lo que se debe actuar en consecuencia. Sería lo más natural y obvio hacerlo.

El ocultista, sin embargo, no puede tomar esta línea. Por medio de lo que la investigación oculta le da, puede, ciertamente, dar alas a su inteligencia y de tener una visión más clara de lo que antes podía en el carácter de un semejante, quizá podemos reconocer que es una persona moralmente inferior, pero también puede regular en consecuencia lo que hace a esta persona, porque él no ha aceptado ninguna obligación en relación con sus semejantes, sino sólo en lo que respecta a su propia posición en la vida. Él no tiene la necesidad de abstenerse de aplicar su voluntad en relación con lo que hace a la otra persona. Lo que hace, sin embargo, en su propio nombre, él tiene la obligación de reconciliarse con su karma y no hacer uso del conocimiento que se le acumula cuando aplica su inteligencia, reforzado con los medios de la investigación oculta.

Supongamos un caso real de un hombre que está en la etapa de la cual estamos hablando. ¿Acaso no se había convertido en un ocultista, que quizá habría conocido a la otra persona y no lo reconociera como moralmente inferior, – con el resultado que se habría permitido dejarse engañar por él. Es obvio que tales cosas pueden suceder y suceden en el mundo, como todos ustedes estarán dispuestos a admitir. Uno puede estar equivocado y tener a un hombre como mejor que él, y luego encontrarse a sí mismo engañado.

El ocultista tiene aquí la ventaja de que es capaz de reconocer la inferioridad moral de la persona en cuestión. Pero no tiene por el momento -por favor tengan en cuenta estas palabras- ponerse bajo la obligación de no aplicar este conocimiento oculto con su voluntad, es decir, no aplicarlo a su propia posición en la vida. Él tiene que saber que el otro es un hombre moralmente inferior, y al mismo tiempo, comportarse exactamente igual que antes, tiene que respetar todos los caminos del otro como si nunca hubiera adquirido conocimiento oculto acerca de él.

Aquí tenéis un ejemplo notable de la rígida abnegación que un principiante en el ocultismo tiene que practicar. Se debe trazar una línea clara de distinción entre lo que él puede saber si no se investiga lo oculto y lo que le viene a través de la investigación oculta, que podría darle una ventaja injusta en la vida. El que tiene la fortuna – o bien ser bendecido con talentos naturales o con condiciones especialmente favorables de la vida – como para reconocer, sin ser un ocultista, la inferioridad moral de la otra persona, se inclina a considerar al ocultista un tonto, porque renuncia a cualquier ventaja de que podría asignarse a sí mismo a partir del conocimiento. Y esto sucede con frecuencia. Otras personas a través de alguna buena fortuna o de otra índole son capaces de percibir lo que el ocultista también percibe, pero no actúan en consecuencia, al no estar bajo la obligación de abstenerse de hacerlo. Ustedes siempre encontrarán que esto ocurre, – como también encontrarán a uno u otro que han hecho la promesa de no mantenerlo. Esto es, sin embargo, su propio asunto! Podemos, si queremos, tomar al ocultista como un tonto, porque permite que alguien más tenga la misma ventaja que él, pero no debemos dejar que eso nos lleve a concluir que no tiene medios para percibir el carácter de los hombres.

Tenemos, pues, esta segunda etapa: la renuncia al uso de la voluntad para nuestros propios fines egoístas, al aplicar nuestro conocimiento en el mundo físico externo. Los maestros ocultos de los tiempos antiguos permitieron a sus alumnos permanecer más tiempo en esta etapa. Durante mucho tiempo los alumnos tenían que ir por el mundo aprendiendo a observar más profundamente y con la penetración cada vez mayor y la penetración no sólo de sus semejantes, sino también de los otros reinos de la naturaleza, y sin embargo todo el tiempo seguían caminando por la vida ordinaria exactamente de la misma manera que antes. Esto significaba que tenían que practicar una muy severa autodisciplina, ya que nunca debemos aprender a poner al servicio del egoísmo las ventajas que la mente y el espíritu les da. Esto no fue todo; toda la experiencia los llevó un paso más en otra dirección.

Cuando, después de que el intelecto se ha manifestado, la voluntad viene detrás y agrega la acción que es la secuencia natural de lo que el intelecto ha dicho, esta inteligencia no evoluciona tanto como cuando se utiliza por sí sola, completamente aislada de la esfera de la voluntad. Si un hombre se excluye como un ser de voluntad y egoísmo de un reino en el que se entra por la aplicación de su inteligencia y la comprensión de todo el mundo circundante, entonces se vuelve cada vez más capaz de detectar diferencias sutiles. Su comprensión crece sutil y delicadamente. Su facultad de juicio y discriminación va creciendo con más fuerza.

El alumno ha llegado a la segunda etapa del desarrollo oculto, la etapa que podríamos llamar el “cultivo de la comprensión de la voluntad emancipada”, y está listo para pasar a la siguiente.

Al tener mucho tiempo para aplicar el entendimiento con toda la agudeza y perspicacia, el alumno debe entonces empezar a renunciar incluso a la utilización de este conocimiento. Este paso es muy difícil. El alumno tiene que comprender y juzgar como lo hizo antes de que él se convirtiera en un ocultista. En cuanto a los objetos del plano físico externo debe utilizar sólo el poder de la comprensión y el juicio que tenía con anterioridad. Todo lo que él ha adquirido en el camino oculto, en el camino de una comprensión más profunda y que le ha traído incalculables bienes y ha supuesto un avance definitivo para su espíritu, todo esto tiene que dejarlo ahora fuera de su actividad espiritual, tiene que manejar los asuntos del conocimiento común. Lo que se ha esforzado después de tan profundamente y con energía durante mucho tiempo, a saber, el fortalecimiento de su entendimiento, debe dejarse a un lado, es absolutamente necesario que lo erradique de su alma, en la medida en que pueda aplicarlo de manera consciente y decirse a sí mismo: Como hago con mi vida para cumplir en el plano físico, tengo que pensar y juzgar y discriminar como lo hice antes de mi desarrollo oculto, utilizando sólo el grado de inteligencia que había alcanzado entonces. El alumno, por así decirlo, ha de obligarse a sí mismo a volver a ser tan estúpido como era antes de que se agudizara su entendimiento.

¿Qué pasa con el entendimiento al que se ha renunciado?. Ahora no tiene que aplicarlo. Lo ha hecho durante mucho tiempo, pero ahora no puede hacerlo más. ¿Qué pasa en cualquier caso, con los resultados de nuestra capacidad de juicio y comprensión cuando nos abstenemos de darles un uso directo?.  Pasan a la memoria . Este es el siguiente paso. Todo el conocimiento adquirido por la agudización de la potencia del intelecto viene a convertirse en memoria. El alumno no debe avanzar más en el cultivo de su intelecto, sino que también debe abstenerse de aplicar su intelecto fortalecido, no debe desear ganar con su intelecto ningún conocimiento acerca de las conexiones del mundo. Lo que él ya ha adquirido por medio de su comprensión reforzada, lo debe buscar en su memoria, una y otra vez tiene que elevarse a la memoria. Se esforzará por lograr que el conocimiento que ha obtenido se vuelva como los pensamientos que había tenido, digamos, diez o veinte años, -pensamientos que ya no crean,  pero recuerda.

En las Escuelas de Ocultismo como la de Pitágoras en los tiempos antiguos, y en las Escuelas de Misterios de Asia Menor, la selección de los alumnos era muy estricta. Sólo los que fueron considerados maduros, en los que se podía confiar que mantendrían la promesa de no dejar fluir en su egoísmo los resultados del cultivo del intelecto. Ellos fueron educados a continuación durante un tiempo muy largo en el cultivo del intelecto. En todas las formas posibles se mostraba en primer lugar la forma de distinguir las cosas y luego la forma de combinarlas y conectarlas de nuevo, desarrollando un sentido más agudo de la discriminación, de lo que es posible alcanzar en la vida ordinaria. En las escuelas de los tiempos antiguos y medievales daban la mayor importancia el llevar a caboeste cultivo de la facultad de juzgar a través de largos períodos de tiempo.

A continuación, en segundo lugar el alumno tenía que renunciar a algo más. Él tenia que prometerse a sí mismo y a su maestro que dejaria de juzgar las cosas que ve en el plano físico, dejaría de emplear en lo que se refiere a ellas el poder del juicio que ha adquirido con su comprensión. Tampoco puede caer en una actitud crítica a las enseñanzas que le sean impartidas. Todo lo que puede hacer es comparar lo que recibe de su maestro con lo que él mismo ha adquirido previamente a través de su propio poder de juicio. Él no debe hacer ninguna crítica, solo debe ser un oyente que compara lo que ahora escucha con lo que él mismo ha adquirido con su afilada inteligencia. Tal es la exigencia de la siguiente etapa de desarrollo oculto, se le permitirá seguir jugando  con lo que podría llamarse la fantasía y la imaginación pero tenían que “eliminar el poder de la inteligencia afilada y restringir la vida interior del alma a la memoria” la cual podría reproducirse en las ideas y opiniones al recordar en símbolos o en imágenes imaginativas.

Memoria y fantasía -estas dos potencias del alma vienen por así decirlo, a su propio ser, siendo capaces de manifestarse en toda su eficacia. Por el momento se queda solo, formando como una destilación pura el resto de su vida anímica, en lugar de estar perpetuamente influido y asesorado por el juicio del intelecto.

Con ello el alumno habrá dado un paso más en el desarrollo de lo oculto. El tiempo que tuvo que pasar en esta etapa se gastó por lo general en las comunicaciones que recibía, en forma de ideas, de las verdades reconocidas del ocultismo a medida en que se estaba convertido en una Teosofía. Los alumnos se quedaban con esas fuerzas, ya que las habían adquirido mediante el ejercicio de su facultad de juicio, recordando lo que habían aprendido y al mismo tiempo se abrieron a la influencia de lo que les fue impartido por sus profesores.

No hace falta decir que la duración del tiempo pasado en esta etapa de desarrollo variaba mucho en las diferentes escuelas de misterio, según se creía necesario para los requisitos generales de la evolución humana el impartir más o menos los secretos ocultos a los que fueron sometidos en el desarrollo con el fin de ajustarlos a convertirlos en líderes de la humanidad. En su mayor parte, sin embargo, esta etapa de desarrollo tomó un tiempo considerable.

La siguiente tarea a la que el alumno oculto tuvo que hacer frente fue hacer acopio de todas sus fuerzas para extinguir y eliminar de la conciencia, incluso los recuerdos y las pinturas simbólicas de la fantasía, así como también las ideas que había adquirido por sus propios esfuerzos. Esto era en verdad una tarea de  una dificultad bastante peculiar, y es que, generalmente hablando, es imposible concebir cómo un alumno puede asumir con éxito esa tarea. Va a ser el más capaz el que pueda imaginar que un alumno pueda dominar esta tarea – es decir, derramar el olvido total sobre todo lo que él había adquirido por sus propias fuerzas- si se toma en cuenta que estos alumnos ya habían aprendido a controlar y restringir su voluntad, ya habían practicado la severa auto-disciplina que hemos descrito. Para cuando, en lugar de permitir que jugara el libre albedrío, se vieron obligados a mantenerlo bajo estricta sujeción, adquirieron grandes fuerzas que reservaron en el testamento. Fue literalmente así. Para que un hombre se haga más y más fuerte en su alma, cuando de esta manera está obligado a frenar su voluntad hacia el exterior y permitir que ninguno de los resultados del desarrollo espiritual puediera fluir en ella. Lo hace tan fuerte que al final se convierte en un ser capaz de tomar la gran decisión de reprimir y borrar de la conciencia todo lo que ha adquirido en su formación oculta y hasta ahora ha estado llevando a cabo en el recuerdo. A medida que se borra una idea de la que no se puede hacer uso de la vida, así también debe ser borrada. Tal fue la demanda incondicional.

Ustedes podrán pensar que los alumnos ocultos en este sentido, se convirtieron en seguidores ciegos de sus maestros, recibiendo como autoridad todo lo que se les impartía. Este no era el caso en absoluto. Es fácil que los creyentes en la autoridad sean generalmente también los que en una especie de luz pasajera aplican a la vez una inteligencia perfectamente normal para pronunciar un juicio sobre lo que escuchan. Pero aquellos que han agudizado su primera facultad de juzgar y, a continuación, mantienen sólo en el recuerdo lo que han adquirido por ello, han dejado el trabajo de instrucción oculto en ellos por medio de la memoria y la fantasía, con toda seguridad no serán fáciles creyentes en la autoridad, y no van a recibir lo que imparte la enseñanza oculta de la misma manera como recibimos lo que nos dicta la Naturaleza. Esa será la actitud del alumno oculto ante la instrucción que se le dará ahora, después de haber pasado por las etapas anteriores.

Los propios maestros también se ocuparan de que sus palabras deban trabajar de la misma forma en que funciona la naturaleza, no había en consecuencia necesidad de dar a conocer a sus alumnos su opinión sobre tal o cual o el pensamiento. En realidad, era para que los alumnos, después de todo lo que habían experimentado en el desarrollo de sus facultades de comprensión y  discriminación, se reunieran con las palabras de sus maestros como cuando nos reunimos, diría yo, con un amanecer o con un mar azotado por el viento o algún otro fenómeno natural, que se observa con el deseo de aprender todo lo que se pueda sobre ello, no se acercan de manera crítica, porque entonces nunca desarrollaran la familiarización con ello. Lo conocerann por lo menos con toda la fuerza interior y la fuerza del fenómeno de la naturaleza al que se acercan con simpatía o antipatía. De la misma manera en que se observa la misma naturaleza el alumno oculto podrá ya observar lo que le fue dado en la instrucción de lo oculto.

Cuando los alumnos han vivido esta experiencia por un tiempo, permitiendo que sólo la memoria y la fantasía se activen dentro de ellos, aplicando sus conocimientos a su vocación en la vida externa por sí sola, llega un momento en que tienen que entrar en un período de tranquilidad y descanso interior. Tienen que olvidarse de sus propias fuerzas y destruir sus propios logros. Para que sólo puedan alcanzar el reposo absoluto en el interior del alma, que incluso los recuerdos y la imaginación que han adquirido durante su formación oculta sean borrados de la conciencia.

El alma tiene que quedarse vacía, y luego, cuando este vacía, cuando la voluntad egoísta y la comprensión egoísta, y también la memoria egoísta y la fantasía egoísta sean expulsadas, a continuación, se inaugura ante el alma un mundo absolutamente nuevo.  Primero tiene que vaciarse con el fin de que el nuevo mundo pueda encontrar la entrada en el alma.

Ustedes deben familiarizarse con el hecho de que real y verdaderamente se trata de un nuevo mundo, que penetra en el alma vacía, un mundo totalmente nuevo!. Por lo tanto, no se sorprendan si este mundo tiene cualidades y características extrañas. ¿Pero qué queremos decir con extrañas?. Decimos que una cosa es extraña cuando nos encontramos con que contradice nuestra experiencia previa. Miren a su alrededor en el mundo de hoy y con frecuencia se encontraran con que se hace alguna declaración y la gente lo rechaza de inmediato. ¿Qué razón dan?. Ellos dicen: “Esa declaración es contradictoria”. Lo que quieren decir es que de acuerdo a la capacidad de juicio que hasta ahora han sido capaces de alcanzar, encuentran que la declaración está en contradicción con todo lo que los demás saben y a continuación, llegan a la conclusión de que han superado un punto al hombre que ha presentado la declaración, sólo porque pueden encontrar una contradicción en ello.

Es un hecho que cuando uno empieza a hablar abiertamente de estas cosas, siempre tiene como resultado que los usuarios señalan las contradicciones y declaran que lo que se ha dicho debe ser necesariamente falso, porque contiene una contradicción. Tenemos que reconocer que en este camino de hecho se daran las contradicciones, ya que se acerca a algo que no puede tener alguna similitud con el mundo que nos ha tocado hasta ahora, tendremos que resignarnos a las contradicciones total y absolutas, cuando este nuevo mundo se acerca a nosotros, porque sólo se puede describir en ideas que por necesidad se nos aparecen como contradictorias. Es inevitable que esto sea así, el nuevo mundo no sería un mundo nuevo si estuviera en completa armonía con el viejo y nunca se contradijera de ninguna manera!

No debe sorprendernos por tanto, que cuando llegamos a describir el mundo en el que entra el hombre cuando alcanza la paz del alma que sigue a la etapa del olvido, la primera característica que se puede dar es decir que, desde el punto de vista del mundo a que estamos acostumbrados, son directamente contradictorias.

Hay tres cosas que el hombre encuentra cuando se ha llegado a la etapa que hemos descrito, – tres cosas que sólo pueden ser caracterizadas por la utilización de expresiones que son en sí mismas contradictorias cuando se consideran desde el punto de vista de lo que el hombre sabe del mundo exterior. Tres cosas que el  hombre aprende a conocer cuando entra realmente en lo que podríamos llamar el mundo suprasensible.

La primera es la luz de lo no manifiesto. Mira a tu alrededor en el mundo! ¿No puedes ver la luz en todas partes? Es de la misma naturaleza de la luz revelarse y manifestarse. Y, sin embargo el hombre lo primero que aprende a conocer en el mundo suprasensible es la luz que es inmanifiesta y no revelada,  la luz que es oscura y no brilla.

La segunda cosa que el hombre aprende a conocer en el mundo suprasensible es la palabra no dicha. En el mundo común una palabra que es inexpresada no es una palabra. Tenemos por lo tanto, una vez más una contradicción en términos, cuando decimos que el hombre lo segundo que aprende a conocer en el mundo suprasensible es la palabra no dicha.

La tercera es la conciencia sin ningún tipo de objeto conocido. Reflexionar cómo, cuando se desarrolla una conciencia, cuando se sabe, debe tener siempre un objeto de conocimiento. Pero la conciencia que se encuentra en la tercera cosa que se reunió al entrar en el mundo suprasensible, es una conciencia sin objeto.

Estas son entonces las tres cosas que el alumno encuentra cuando, después de haber sido objeto de la preparación que hemos descrito, entra de lleno en el reino del ocultismo. Estas son las tres primeras cosas ocultas reales que aprende a saber: La luz no manifiesta, la palabra no dicha y la conciencia sin el conocimiento de un objeto.

Es un momento de gran importancia para el alumno de lo oculto cuando puede aprender a unirse en un sentido con lo que parece estar en contradicción completa con todo lo que ha conocido hasta ahora.

Cuando sea capaz de unir algo de su propia experiencia interna, con las tres ideas de “la luz no manifiesta”, “la palabra no dicha” y “la conciencia sin el conocimiento de un objeto”, puede entonces convertirse en un ocultista, en alumno del ocultismo que realmente ha comenzado a recorrer el camino del conocimiento oculto.

Traducido por Gracia Muñoz