3ª Conferencia – 11 de Enero de 1956

Cuatro conferencias y dibujos impartidas por Willi Sucher en el Circulo Experimental Biodinámico en Peredur, East Grinstead, Sussex, el 9 hasta el 12 de enero de 1956

English version

 

Queridos amigos, ayer hablamos sobre el Zodíaco, y me gustaría recordar lo que trabajamos la primera noche cuando hablamos sobre la estructura y la función de nuestro Universo Solar.

Recordarán que llegamos a la conclusión de que el Sol introduce corrientes de sustancia zodiacal o energía en nuestro Universo Solar, que es un “agujero en el espacio”, una especie de supervacío. Y sugerí que sería bueno imaginar esas corrientes de sustancia zodiacal no solo como líneas rectas o rayos rectos, sino, y quizás más apropiadamente, como ondas que se precipitan en el espacio de nuestro sistema solar desde la periferia del Universo Solar. Estas ondas que comienzan en la periferia se elevan a cierta altura (Fig.1a), forman una cresta, luego se rompen en la Tierra y avanzan hacia el centro del Universo Solar. Imaginemos aún más los planetas que sirven como indicadores para toda su esfera. Este planeta retoma la corriente según sus capacidades y habilidades. Piensen en Saturno. Saturno digiere y prepara, por así decirlo, la corriente de esencia cósmica según su propia naturaleza.

fig1abc

Comenzamos con Saturno, omitiendo por el momento los planetas descubiertos durante los últimos doscientos años: Urano, Neptuno y Plutón. Estos tres planetas tienen una posición y una función bastante especiales en el Universo Solar. Plutón, que se descubrió en 1930, parece revelar, al menos hasta cierto punto, la naturaleza de estos planetas recién descubiertos, ya que Plutón se mueve en una elipse cuyos dos focos están muy separados (Fig.1b). Esto sugiere, de acuerdo con ciertas observaciones hechas por Rudolf Steiner, que estos planetas eran originalmente cometas. Los cometas entran a nuestro sistema solar a lo largo de curvas parabólicas. Cuando vemos un cometa, lo percibimos moviéndose a través de un extremo de dicha curva, y la otra parte está fuera del sistema solar. Decimos, por lo tanto, que se mueve en una elipse (Fig.1c). Esto es correcto con respecto a ciertos cometas, pero no se aplica a todos ellos. Es muy posible que los planetas Urano, Neptuno y Plutón fueran originalmente cometas y que fueran “atrapados” por nuestro sistema solar, se mantuvieran firmes y finalmente se establecieran como planetas. Eso explicaría la observación de Rudolf Steiner de que originalmente no pertenecían, sino que se unieron a nuestro Universo Solar en una etapa posterior. “Siesindzugeflogen (Ellos se acoplaron)”, dice.

Por lo tanto, estos planetas tienen una naturaleza bastante peculiar y especial, y no debemos mezclarlos con los planetas más antiguos del sistema solar. En este sentido, Saturno es el planeta más externo. El siguiente, a través del cual pasarían las corrientes cósmicas, es Júpiter y su esfera. Luego viene Marte, y luego llegamos a la cresta de la ola, donde debemos imaginar que será la Tierra. En las conferencias que estamos leyendo, aprendemos que el asunto que encontramos en la Tierra es espíritu “descompuesto”. Entonces, podemos imaginarnos que en la cresta de la ola, la esencia cósmica está siendo “dividida” en materia.

La Tierra está rodeada por la órbita de la Luna (Fig.1a posiciones x e y). A la derecha, está el Sol, que es la causa del movimiento ondulatorio. La Luna en la posición x recibe la luz completa del Sol, como podemos ver, y está en la fase de Luna llena, mientras que en la posición y es la fase de Luna nueva. En la posición y, la parte que se ilumina se aleja de la Tierra para que no podamos verla; la Luna gira su lado oscuro hacia nosotros, y la parte que se ilumina muestra su cara completa a la Tierra.

La siguiente parada, a lo largo del retroceso de la ola, está ocupada por el planeta Venus (el que en astronomía se llama Venus). El último hito hacia el Sol está indicado por la órbita del planeta Mercurio.

Así, la Fig.1a nos da más o menos las posiciones de todos los planetas en un momento dado, o al menos sus esferas pueden ser imaginadas en ese orden. Los planetas se mueven en sus órbitas y cambian constantemente de posición. Rara vez aparecen alineados como en la Fig.1a, pero sus esferas siempre están en ese orden. Cualquier planeta podría, por ejemplo, estar detrás del Sol en un momento dado (a la derecha de la Fig.1a), pero esto tendría poco efecto en la posición de su esfera.

Las esferas planetarias son, de hecho, una cuestión muy compleja y de ninguna manera tan simple como se pueda pensar. Sin embargo, hay una cosa que debemos visualizar muy claramente, algo que ya está indicado en la idea de una ola. Los tres planetas, Saturno, Júpiter y Marte, o más bien sus esferas, están situados lejos de la Tierra y hacia el zodiaco. Luego tenemos los planetas cuyas esferas se encuentran entre el Sol y la Tierra: Venus y Mercurio. La esfera de la Luna alterna entre las dos mientras la Luna gira alrededor de la Tierra. Así tenemos dos conjuntos distintos de esferas: la que contiene los planetas Marte, Júpiter y Saturno (llamados los planetas superiores o exteriores) y la otra que contiene los planetas Venus y Mercurio (llamados los planetas inferiores o interiores). La naturaleza de estos últimos es totalmente diferente a la de aquellos del lado ascendente de la ola.

Ahora vamos a resolverlo en detalle. Hemos concebido el Sol como un “agujero en el espacio”, y hemos llegado a la conclusión de que puede ser comparado con el yo humano o ego, excepto que el Yo-Sol es de magnitud espiritual y cósmica. También hemos tratado de definir el propósito del movimiento o actividad de las olas que se dirigen hacia el Sol como un proceso diseñado para llevar algo que es de naturaleza más o menos no individualizada desde más allá del Zodiaco, a través de una experiencia interior de individualización. En este concepto, creo que está contenido el propósito de toda la evolución terrenal en la cuarta etapa o encarnación de la Tierra. (Ver el capítulo sobre Evolución Cósmica y Humana en la Ciencia Oculta, un Esquema de Rudolf Steiner GA13).

Veamos primero el movimiento que se origina en el lado izquierdo de la Tierra. Este es el lado nocturno, alejado del sol. Recibe el impacto de la corriente que asciende hasta la cresta de la ola. Culmina en materialismo, como dijimos. Entonces, ¿qué tenemos a la derecha? Primero, obviamente hay un “romperse”, el proceso de “separación” del espíritu en materia de la Tierra. Luego, más a la derecha, esperaríamos una continuación del proceso de separación. ¿No sería esto una ruptura de la materia, una diferenciación y finalmente una espiritualización de la materia en la dirección hacia el Sol? En otras palabras, aquí en este reino entre el Sol y la Tierra es donde tendría lugar la evolución real de la Tierra, la encarnación real de la Tierra. Aquí en la Tierra (izquierda), podemos imaginar un tipo de precipitación en la materia, y luego a la derecha, una disolución de esa materia que conduce a la diferenciación y la espiritualización. Podemos imaginarlo como un despertar en un nivel superior de algo previamente “dividido” en materia.

Esta mañana escuchamos cómo la Imaginación, la Inspiración y la Intuición surgen de lo que es el camino inevitable de la decadencia y el declive, por ejemplo, en el momento de la muerte (ver la conferencia V en El mundo de los sentidos y el mundo del Espíritu). Imaginaciones, Inspiraciones e Intuiciones surgen de la experiencia de la muerte y de todos los demás procesos en decadencia de la Tierra. Pero debemos darnos cuenta de que este asunto, que ahora está “dividido” y espiritualizado, ha sido imbuido de las cualidades de la Tierra. Ha experimentado la vivencia del yo en el ser humano. Este es el punto importante. El significado completo de la evolución de la Tierra está contenido en él. El espíritu se precipita en la materia. Es experimentado por la persona dotada de Yo y experimenta una transformación en el curso de esa experiencia. Luego se disuelve de nuevo, y de la disolución surgen Imaginaciones, Inspiraciones e Intuiciones humanizadas. La sustancia espiritual original ya no es la misma; ha cambiado y evolucionado. Por lo tanto, podemos decir que la evolución real de la Tierra -la evolución en el nivel de “conciencia”- tiene lugar entre el Sol y la Tierra (lado derecho de la Fig.1a).

Ahora queremos saber más sobre la naturaleza de los planetas individuales. Rudolf Steiner nos dice que los planetas superiores de Saturno, Júpiter y Marte son hitos, por así decirlo, de etapas de evolución o formas de la Tierra mucho más tempranas. En su libro “la Ciencia Oculta, un Esquema”, leemos sobre las condiciones del Antiguo Saturno, el Antiguo Sol y la Antigua Luna, que fueron seguidas por nuestra evolución de la Tierra donde se produjo la precipitación de la materia. En las “Notas Suplementarias” finales de “la Ciencia Oculta, un Esquema”, aprendemos que el actual Saturno es una especie de réplica del Antiguo Saturno. Este planeta y su esfera incluyen actividades y eventos que representan una repetición de las condiciones del Antiguo Saturno. Esta es la razón por la que el planeta se llamaba Saturno en la antigüedad. Cuando los iniciados y los grandes sabios de los Misterios miraron a Saturno, se dieron cuenta de que este planeta recapitulaba al Antiguo Saturno.

¿Qué ocurrió en el Antiguo Saturno? En el libro, descubrimos que el Antiguo Saturno era un planeta que consistía enteramente en calidez. Solo calidez; nada más existió todavía. Este calor había llegado a existir a través del gran sacrificio de una cierta jerarquía divina, los Tronos. Estaba inactivo y aún sin vida. Era como una especie de espejo o pizarra en la que las jerarquías espirituales escribían sus pensamientos, a través de los cuales expresaban sus sentimientos y sus impulsos de voluntad. El antiguo Saturno era un planeta que consistía inicialmente en la Voluntad cósmica que los Tronos habían sacrificado. Durante su período medio, esta Voluntad se densificó en calidez, y en ese calor inactivo parecido a un espejo se escribieron las grandes Ideas, Imaginaciones, Inspiraciones e Intuiciones del mundo divino, todo lo que las jerarquías divinas intentaron traer a la existencia durante el curso de la evolución que entonces estaba comenzando.

Entonces, debemos asumir que el presente Saturno es un planeta que recuerda la encarnación de la Tierra del Antiguo Saturno en una especie de gran imagen de la memoria cósmica. Principalmente está conectado con la calidez y la función del calor en el universo. Sin embargo, esta calidez no es simplemente lo que llamamos calor en la Tierra. Más bien es un elemento creativo, impregnado de grandes imaginaciones, con excelentes imágenes y recuerdos de las condiciones pasadas que leemos en “la Ciencia Oculta, un Esquema”. Es un calor viviente, impregnado de Imaginaciones cósmicas o Divinas.

Hasta cierto punto, las características externas de los planetas traicionan su biografía. ¿Cómo se nos aparece el semblante de Saturno a través del telescopio? Allá en el espacio vemos un globo rodeado por un anillo, o más bien por una serie de anillos concéntricos. En cierto sentido, esta es una imagen perfecta del Antiguo Saturno. En “la Ciencia Oculta, un Esquema”, leemos que el Antiguo Saturno era un globo de calor rodeado por un anillo o un enorme círculo de Jerarquías Divinas. Ese círculo espiritual alrededor de Saturno, esa comunidad de seres divinos, es la base y los primeros comienzos del presente Zodiaco. Por lo tanto, podemos decir que en sus características externas, los planetas que vemos en el cielo de alguna manera se parecen y “recuerdan” las condiciones antiguas.

Pasemos ahora a Júpiter. ¿Cuál es la tarea de Júpiter en el universo? Primero veamos a Júpiter. A través del telescopio no podemos detectar una superficie sólida; solo vemos una bola o globo de nubes. En el pasado, ni siquiera se sabía con certeza si el planeta tenía su propia fuente de luz debajo de las nubes o si la luz del Sol se reflejaba en ellas, del mismo modo que se dice que la luz solar se refleja desde la Luna. Esto nuevamente nos recuerda las condiciones prevalecientes en el Antiguo Sol, como se describe en “la Ciencia Oculta, un Esquema”. ¿Qué pasó durante esa encarnación de la Tierra? Primero hubo una repetición de las condiciones del Antiguo Saturno, cuando el calor comenzó a existir (Fig.2a). Luego, este calor fue retrocediendo, por así decirlo, a la periferia, y se creó un Sol en el interior del globo. Entonces se produjo una especie de interacción entre la luz del sol y la calidez. Esa luz del sol no se puede comparar con lo que ahora llamamos luz. Luz, calor y aire existieron. La luz y el aire se añadieron al calor, y el calor y el aire se interpenetraron entre sí.

fig2ab

Debemos imaginar que el Antiguo Sol es similar a nuestro Sol precedente, que consiste en un vacío en el que moran las Jerarquías Divinas. En cierto sentido, respiraron ese aire, que no se puede comparar con nuestro aire presente. Le hablaron con la Palabra Divina y crearon fuerzas móviles que, al menos para empezar, cambiaban constantemente su apariencia externa. Si hubiéramos podido ver esas formas, se habrían parecido a nuestras plantas actuales, pero de forma gigantesca y consistiendo únicamente en una especie de mezcla de calor y aire.

Esas formas de plantas en el Sol Antiguo fueron los antepasados de la raza humana. Nuestro Júpiter actual expresa externamente ese elemento de aire y formaciones de luz en forma de nube. “Recuerda” los eventos del Antiguo Sol y la presencia del aire viviente. Lo que llamamos aire hoy no está vivo, porque es, en cierto sentido, es demasiado químico y sin vida. Debemos imaginar un aire que estuvo constantemente impregnado por el sonido de la Palabra Divina creando esas formas. Este proceso, donde el aire viviente está impregnado por la Palabra Divina, puede llamarse Inspiración Cósmica. “Inspirar” significa que con el habla profunda penetra en el espacio, una reminiscencia del poderoso proceso divino de Inspiración cósmica que todavía funciona en la esfera de nuestro Júpiter actual.

Ahora podemos imaginar la corriente de esencia zodiacal que pasa a través de estas esferas. Inicialmente es engendrado, por así decirlo, por la calidez de Saturno que lleva la huella de las Imaginaciones cósmicas. La sustancia zodiacal es luego llevada a su primera etapa de manifestación en el mundo del espacio. Entonces Júpiter lo toma, y entra en la etapa de las formaciones de aire impregnadas por la memoria de la Inspiración cósmica. Por lo tanto, tiene lugar una densificación adicional de la corriente u onda (Fig.1a).

Entonces llegamos a Marte. Este planeta es de nuevo una especie de “hito” de la antigua evolución cósmica, la evolución de la Antigua Luna sobre la que leemos en “La Ciencia Oculta, un Esquema”. ¿Qué pasó en la Antigua Luna? Es bastante complicado pero, en términos generales, tuvo lugar una densificación adicional. Parte del aire que había existido en el Antiguo Sol se condensó en el agua. Este agua de la Antigua Luna no se puede comparar con nuestro actual agua. Era mucho más poderoso en consistencia y capacidad. Una impresión de cómo era ese agua es dada por nuestro presente Marte visto a través del telescopio. Parece tener una capacidad de geometrización. Como se ve a través del telescopio, Marte muestra líneas peculiares que cruzan la superficie del planeta (Fig.2b). Las líneas están interconectadas, y aparecen nudos o nodos en los puntos de cruce. Es como si un gran geómetra cósmico hubiera tomado su regla y utilizara la superficie del planeta como una pizarra para experimentos y ejercicios geométricos. A veces incluso parece borrar lo que ha dibujado. Estas líneas o “canales” a veces aparecen dobles, formando paralelos que pueden desaparecer nuevamente después de un tiempo.

Esto puede recordarnos los eventos que tuvieron lugar en la Antigua Luna. Hacia la mitad de la evolución de la Antigua Luna se produjo una separación. Por un lado, un Sol —el predecesor de nuestro Sol actual— surgió como la morada de seres jerárquicos que no estaban dispuestos a soportar la densificación en el agua que estaba teniendo lugar en parte de la Antigua Luna. La parte condensada quedó atrás como la antigua Luna real, que entonces estaba en una condición acuosa. En este agua, la sustancia espiritual original que se había originado en la Voluntad de los Tronos, o los Espíritus de la Voluntad, había entrado en una nueva fase de condensación en objetos físicos. Los rudimentos de los reinos actuales de la naturaleza ya estaban apareciendo. Era un mundo que ya no mostraba la respuesta espontánea al mundo espiritual que habían mostrado las criaturas del Antiguo Sol. Las formas de los reinos de la Antigua Luna eran muy fijas y ya no eran tan flexibles como lo habían sido anteriormente. Los cuerpos físicos de las criaturas habían caído tan lejos de su origen que el poder creativo del espíritu no fue capaz de penetrar lo suficiente como para permitirles cambiar sus formas en respuesta a los impulsos espontáneos del mundo divino. El espíritu se estaba sumergiendo por completo en el mundo físico y los objetos del mundo físico se estaban convirtiendo en manifestaciones de la precipitación del espíritu en la sustancia. El rostro del espíritu todavía se revelaba en ellos, pero se volvían cada vez más inflexibles. Se convirtieron en estatuas que representan la realidad del mundo espiritual. Es solo en este sentido que podemos hablar de esta etapa como una etapa cósmica de la Intuición.

Nuestro presente Marte recapitula la precipitación del espíritu en la materia. Esto puede ser corroborado por las experiencias que tenemos en la esfera de Marte después de la muerte. Nos encontramos con los arquetipos, los seres pensantes, de todo lo que nos ha rodeado en el mundo físico en la Tierra, de todos los objetos que encontramos en el mundo físico. Por lo tanto, hay una entrada en la esfera de Marte donde la corriente u onda que viene de la periferia se prepara para caer en el mundo de la multitud de objetos físicos.

Finalmente, tenemos la cresta de la ola en la Tierra. La precipitación en la materia, la ruptura final del espíritu en materia, tiene lugar allí. Vemos, por lo tanto, que los tres pasos de Saturno, Júpiter y Marte son esenciales. Son pasos sucesivos de la condensación de la esencia zodiacal en la materia de la Tierra.

Ahora vamos a la Luna. ¿Qué está haciendo la Luna? Primero que nada notamos que la Luna puede estar llena, o puede ser una Luna nueva. Por supuesto, también hay fases de creciente y decreciente en el medio. Podemos decir que la Luna tiene un doble aspecto. La Luna llena en la fig.1ª en la posición x es como un receptáculo para lo que fluye desde la periferia. Parecería recibir esta corriente en la fase creciente. De hecho, es esta Luna creciente que se mueve hacia la posición de Luna llena que se usa en la agricultura para sembrar y plantar. Entonces, ¿qué hacen los agricultores y jardineros cuando toman nota de la fase creciente de la Luna para sus tareas prácticas? Están tratando de aprovechar la oportunidad única que se produce cuando la Luna recibe el impacto total de la esencia que se ha preparado paso a paso. Originalmente, la esencia provenía del Zodíaco como fuerzas arquetípicas. Podríamos llamarlas fuerzas espirituales-astrales. Al moverse a través de las esferas de los planetas exteriores, se condensan gradualmente, y ahora la Luna puede recibirlos, reflejarlos y pasarlos a la Tierra.

¿Cómo las imparte la Luna a la Tierra? En astronomía se nos dice que la Luna es una “ceniza” cósmica, un mundo sin vida. No tiene agua ni aire. Donde no hay agua, no puede haber vegetación como la conocemos en la Tierra. Del mismo modo, donde no hay aire, no puede haber vida consciente. Entonces la Luna es un completo desierto y no puede recibir nada de las fuerzas cósmicas para su propio consumo, por así decirlo. Es como un espejo, un espejo plateado. Recibe los impactos cósmicos, pero tiene que revelarlos al reflejarlos.

Por lo tanto, la Luna es realmente una paradoja. Es, en cierto sentido, un cuerpo muerto, y sin embargo, es el creador de la plenitud de la vida cósmica de la Tierra. El Sol, por cierto, es otra paradoja en el cosmos. Es una entidad no espacial, pero crea espacio por medio de la “succión” que ejerce sobre el entorno. Es porque esta al revés del espacio que puede mantener el espacio solar en conjunto. Esto muestra cuán complejo es el cosmos y cómo debemos estar preparados para pensar en paradojas a fin de descubrir la verdad.

¿Qué hay de la Luna en la posición “y” (fig1a)? Es una Luna nueva. Vista desde la Tierra, está enfrente del Sol, y solo se ilumina el lado que se aleja de la Tierra. Normalmente no podemos verlo, excepto en el caso de un eclipse de Sol, cuando la superficie de la Luna aparece como un disco completamente negro. ¿Qué tipo de efecto tiene la Luna nueva en la Tierra? Las observaciones sobre los estados de ánimo que prevalecen durante la Luna llena o nueva pueden ayudarnos a sacar algunas conclusiones. En el momento de la Luna llena, encontramos que hay una abundancia de vida y vitalidad en el mundo. Las personas suelen estar más ocupadas con impresiones provenientes del mundo exterior de lo que estarían de otra manera. Se sienten animadas. Esto se debe a que, en la medida en que somos seres corporales, participamos más plenamente en la corriente que entra en el cielo nocturno de la Tierra cuando la Luna llena está realmente allí. En el momento de la Luna nueva, encontramos lo opuesto. Las personas suelen estar mucho más tranquilas, más retraídas, y la animación y la vitalidad se suprimen hasta cierto punto; entonces puede surgirla conciencia.

Por lo tanto, en relación con la Luna nueva, tenemos una disminución de la afluencia de vitalidad cósmica. La Luna nueva obviamente no está completamente dentro de la corriente de energías y esencias que entran desde el cosmos. De hecho, parece ser lo contrario. La esencia cósmica que ha sido “dividida” en materia está en camino de desaparecer, por así decirlo. Vemos que las fuerzas del crecimiento y la vitalidad están siendo retenidas hasta cierto punto, pero que al mismo tiempo la conciencia se está potenciando. Esta es la clave que necesitamos para el entendimiento.

La Luna nueva está presente en esa parte del Universo Solar donde imaginamos que la ola retrocede. El espíritu que ha sido “dividido” en materia está entrando en una fase diferente de desarrollo. Esto resulta en el surgimiento de un impulso hacia la diferenciación de la materia, con el objetivo final de disolverla. Al mismo tiempo, parece que se produce una mejora de la conciencia. Finalmente, el movimiento cósmico en el lado derecho de la Fig.1a facilitará una armonización de las Imaginaciones, Inspiraciones e Intuiciones que devolvemos al cosmos cuando atravesamos el portal de la muerte.

En todo este proceso ya es evidente un gran orden cósmico. En el lado izquierdo de la Fig.1a está Marte, que dijimos que era la última etapa donde la esencia zodiacal se está preparando para precipitarse en la materia. Está surgiendo una tendencia para que “caiga” en los objetos del mundo físico. Es allí donde encontramos los arquetipos de pensamiento de los objetos físicos, que la luna creciente toma y pasa a la Tierra. Por otro lado, la Luna menguante se retira del proceso iniciado en la esfera de Marte. Por lo tanto, la Luna tiene una cierta conexión con Marte.

Hemos estado hablando de Marte como una especie de entidad cósmica que recapitula la evolución de la Antigua Luna. Marte se encuentra actualmente en una condición acuosa. Pero esta es agua que está lista para recibir la Intuición Cósmica, es decir, el espíritu que se manifiesta en los objetos físicos que han perdido su momento original de unión con el mundo espiritual. Es, por así decirlo, una recapitulación de la Antigua Luna. Nuestra luna actual refleja el lado interno de la antigua Luna en sus ritmos. Por ejemplo, refleja lo que los antepasados ​​de la raza humana experimentaron en la antigua Luna. Metafóricamente hablando, Marte es el exterior y la Luna el interior de la antigua Luna. Es la Luna la que finalmente teje la esencia cósmica en objetos terrenales y los diferencia. Es por eso que la Luna está tan fuertemente conectada con el desarrollo embrionario, también con la germinación y el crecimiento en general. Pero en el lado menguante de la Luna, estas fuerzas también pueden abrir el camino a una mejora de la conciencia. Si tomamos estas posibilidades a través de nuestros propios esfuerzos, podemos desarrollar la conciencia de la Imaginación.

Del mismo modo, Venus puede considerarse como el “interior” de la esfera de Júpiter, como una recapitulación del Antiguo Sol, en el que se había producido la densificación del calor en el aire. Era un aire a través del cual las Inspiraciones cósmicas estaban resonando y creando. En el reino de Venus, por lo tanto, encontramos una recapitulación de lo que había experimentado interiormente un ser en el Antiguo Sol. Al mismo tiempo, se está iniciando una “ruptura” en la diferenciación. Esta es la contribución de Venus a los procesos dentro del Universo Solar. ¿Cómo podemos imaginar esto en un sentido práctico?

Hemos dicho que, en cierto sentido, tanto Júpiter como Venus están conectados con el Antiguo Sol. En Júpiter hay una recapitulación del aire y luz permeados por Inspiración del Antiguo Sol. En esta capacidad, el presente Júpiter está preparando la corriente de esencia cósmica que viene desde la periferia del Zodiaco y se mueve hacia la Tierra. Venus también está conectado con ese aspecto de la luz y el aire, pero en este caso ya está en camino de desaparecer, por así decirlo. Venus está ayudando a “romper” el aire a través de la diferenciación, etc. En cierto sentido, es aire sin vida, en comparación con el representado por Júpiter. Es lo que realmente llamamos “aire” (y también “luz”) aquí en la Tierra. Por lo tanto, el funcionamiento de Venus en el Universo Solar está especialmente relacionado con los eventos en la atmósfera meteorológica de la Tierra.

Esto realmente podría corroborarse si se llevaran a cabo investigaciones sobre los ritmos atmosféricos y los cambios inesperados de estos ritmos en toda la superficie de la Tierra. Por ejemplo, en 1943, la India sufrió una terrible hambruna: las inundaciones habían destruido el arroz temprano, luego los monzones no llegaron y siguió la sequía. Una situación similar amenazó a la India en 1951, ocho años después. En ambos casos, ciertos ritmos en la atmósfera de la Tierra como un todo, se rompieron. Los cambios pudieron haber sido observados de antemano por un estudio del movimiento y los gestos del planeta Venus, junto con otros hechos cósmicos. Sin embargo, se habría necesitado una consideración de toda la esfera de Venus.

Me gustaría dar otro ejemplo de cómo funcionan estas fuerzas y cómo pueden llegar a ser de importancia práctica en nuestro trabajo. (Más tarde hablaré sobre Mercurio, pero como hemos llegado hasta ahora, puede ser deseable hacer las cosas un poco más realistas.) El planeta Júpiter está actualmente en la constelación de Leo (Fig.3). Recordaréis que anoche estuvimos hablando de Leo. A una distancia de 90°, en la constelación de Escorpió, encontramos el planeta Saturno, y Venus se encuentra en la constelación de Acuario. Por lo tanto, los tres planetas ocupan los tres extremos del haz de una cruz cuyo punto de cruce sería el centro de la Tierra. Además, en solo unos pocos días, Marte estará en conjunción exacta con Saturno en Escorpio. Ya está bastante cerca, tal vez solo a un grado o dos de distancia de Saturno, por lo que está realmente en conjunción.

¿Qué leemos en esto? Bueno, consideremos primero a Saturno. Hemos dicho que Saturno está conectado con la condición de calor del Antiguo Saturno. Esto fue, desde un punto de vista, una calidez que estaba impregnada de Imaginaciones cósmicas. Sin embargo, Saturno está en la constelación de Escorpio. Representa un punto de crisis. Es una etapa en el zodiaco que significa el momento en que un ser o una evolución se enfrenta con la cuestión de ascender a nuevas alturas. Se deben realizar tres pasos difíciles de disciplina interna para ingresar al santuario de la acción efectiva, de lo contrario, el Escorpión significa muerte y destrucción. Es una constelación que pronuncia las palabras “¡hazlo o muere!”. Así, la advertencia contenida en el cifrado “Saturno en Escorpión” es que la calidez, el calor cósmico lleno del poder de la imaginación divina, puede haber entrado en una etapa de crisis.

Antes de entrar en la constelación de Escorpión, Saturno estaba en Libra. Esto ya era una indicación de que algo se estaba volviendo crítico, estaba en la balanza. Pero con Saturno en Escorpio, se ha vuelto obvio que hay algún tipo de crisis en la esfera del calor. Al menos, hay una indicación. Para comprenderlo completamente, deberíamos estudiar los eventos atmosféricos y meteorológicos de los últimos 30 años. Durante este período, Saturno se movió de Escorpión a través de todo el zodiaco y regresó a la misma constelación.

Solo tenemos que mirar alrededor y hacer un balance de las tremendas variaciones y cambios en la temperatura que estamos experimentando en la actualidad. Algo parece estar en desorden, y no solo aquí en las Islas Británicas. Estamos constantemente leyendo que otros continentes que bordean el Atlántico Norte también están sufriendo extremos meteorológicos violentos. América del Norte ha experimentado tremendos cambios de temperatura. Incluso en Florida, que es famosa por su temperatura de invierno de 70°, las temperaturas han bajado a 45°, lo cual es bastante inusual. Entonces tenemos una especie de deterioro, una ruptura, que tiene lugar en la esfera del calor. (Durante el último evento climático extremadamente frío, las estaciones meteorológicas nos recordaban constantemente el hecho de que las condiciones actuales son similares a las del invierno de 1928/29. Saturno estaba entonces en la cola de la constelación del Escorpión). Este efecto de Saturno se acelera a medida que Marte se acerca a la conjunción mencionada anteriormente. El tiempo real del evento no es necesariamente significativo. Es el enfoque de Marte y su alejamiento es lo importante.

¿Qué aporta Marte durante el evento de la conjunción? Marte está conectado con el “agua viva” de la Luna antigua. Entonces tenemos una combinación de dos fuerzas, posiblemente una especie de lucha, tal vez incluso una especie de parálisis: un colapso en la esfera del calor se combina con eventos en la esfera del agua.

Todo esto se puede resolver de forma precisa y detallada; por ejemplo, podemos tener en cuenta las posiciones de los planetas en relación con el Sol. Estos y otros detalles aumentan la impresión de que el presente no es un momento muy bueno para las corrientes de esencia zodiacal que entran aquí. Desde el principio tienen una tendencia unilateral y desviada.

Júpiter está en la constelación de Leo. Hemos dicho que este planeta parece estar conectado con el “aire viviente” y la “luz” del Antiguo Sol , que fue un vehículo de tremendas Inspiraciones cósmicas. Parecía estar impregnado de fuerzas provenientes de Leo. El problema con Leo es: ¿cuál de los dos principios predomina, el central o el periférico? Hay una especie de situación indecisa, casi una irritación, un movimiento del centro a la periferia, de la periferia al centro. Esto puede provocar un tipo de desorden, una especie de gran excitación en la esfera aérea, en el manto aireado de la Tierra. (Aquí se nos recuerda los ciclones y anticiclones de la terminología meteorológica).

Todo esto se dibuja de algún modo en un estado de tensión, como lo indica el hecho de que Venus está en oposición a Júpiter. Venus, como hemos dicho, también está conectado con el elemento aire, pero con un aire diferenciado que ha llegado al final de su carrera evolutiva. Por lo tanto, esperaríamos cambios y cambios inusuales en la atmósfera de la Tierra.

Por lo tanto, aprendemos a leer las condiciones que pueden prevalecer en la Tierra en un momento determinado. Podemos hacer un inventario de las fuerzas cósmicas que están afectando a la Tierra. Sería posible desarrollar un tipo de balance, con las fuerzas provenientes del cosmos por un lado y las que están condicionadas por el otro. Por supuesto, lo que acabamos de hacer todavía es muy crudo, sin embargo, se puede cultivar, y se debe comenzar en alguna parte. Además, debemos tener en cuenta el ritmo de la evolución humana. Este cultivo del conocimiento cósmico no puede avanzar sin el desarrollo de las capacidades de Imaginación, Inspiración e Intuición mencionadas anteriormente. Creo que tal sabiduría cósmica no puede ser efectiva a menos que nosotros mismos desarrollemos el calor interno y la luz interior, etc. En eras anteriores de la evolución de la Tierra, los ritmos de los reinos de la naturaleza fueron representados y guiados por seres divinos. Sabemos que en la Edad Media aún existía una conciencia de este hecho. Pero esta guía ha cesado en gran medida. En el futuro, seremos llamados cada vez más a convertirnos en un maestro sabio y benéfico de estas fuerzas en la naturaleza y el cosmos. Si la humanidad futura no responde a esta llamada o si hacemos un mal uso de nuestra tarea con fines egoístas, entonces estas fuerzas se ejecutarán. Llevarán a la destrucción y posiblemente a la eliminación de la humanidad y nuestro planeta.

Todavía tenemos que hablar sobre Mercurio, que desde cierto punto de vista está estrechamente relacionado con Saturno. Saturno, como un acto de memoria cósmica, recuerda el lado externo de la evolución del Antiguo Saturno. Mercurio, sin embargo, está conectado con el aspecto interno del calor del Antiguo Saturno. Desde cierto punto de vista, Mercurio refleja lo que las jerarquías espirituales de los Arcai experimentaron en esa calidez.

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Por lo tanto, Mercurio está conectado con la calidez, pero obviamente está trabajando principalmente en el ámbito de la diferenciación y la individualización (fig.1a). ¿Cómo se representa esto? Con respecto al ser humano, esto es comparativamente fácil de ver. Mercurio ayuda a construir el organismo durante el desarrollo embrionario de tal manera que durante su vida puede convertirse en el recipiente de una personalidad inteligente; esto es obviamente un movimiento hacia la diferenciación y la individualización. En el mundo vegetal, actúa imprimiendo la forma de la planta arquetípica a la planta única. Intenta diferenciar y forzar la materia en esa forma de planta invisible a través de las etapas de la metamorfosis de la vida vegetal, en la sístole y la diástole. Mercurio puede hacer esto porque está conectado con la calidez cuyo elemento las jerarquías divinas reflejaron en sus grandes Imaginaciones en el Antiguo Saturno. Por supuesto, este es solo un aspecto del Antiguo Saturno.

Esta capacidad también se refleja en los movimientos y gestos de Mercurio durante el transcurso de un solo año, visto desde el punto de vista de la Tierra. Aquí en el centro está la Tierra (Fig.4). En el transcurso del año, el Sol parece moverse en un círculo alrededor de la Tierra. El movimiento de Mercurio está cerca del Sol, pero en el interior está frente al Sol (realizando un llamado asa), y en otros momentos está detrás del Sol. Una triplicidad está indicada en el camino de Mercurio (Fig.4): tres veces al año está delante del Sol y tres veces al año detrás de él, describiendo un triple movimiento cósmico de sístole y diástole en el transcurso de las estaciones. Esto está relacionado con la muy antigua división del año en tres estaciones, un hecho mencionado por Rudolf Steiner en el ciclo de conferencias de Torquay “Senderos Verdaderos y Falsos en la Investigación Espiritual”, 11 de agosto de 1924, GA243. También refleja tres etapas de crecimiento y manifestación en el espacio. Parece estar naturalmente conectado con la trinidad en los reinos de la naturaleza y en la humanidad.

De nuevo, tenemos aquí un medio para medir, por así decirlo, las condiciones particulares que prevalecen en el cosmos en ciertos momentos. Por supuesto, todavía tenemos mucho que aprender; experimentar por sí solo no es suficiente, debe estar acompañado por el desarrollo de Imaginación, Inspiración e Intuición. Porque la suma total de los hechos cósmicos que hemos discutido hasta ahora es demasiado compleja para ser comprendida solo por el intelecto.

Lo que hemos estado intentando durante estos pocos días no ha sido más que un esbozo del funcionamiento del cosmos en las sustancias terrestres. Se necesitaría mucho más tiempo y preparación para entrar en mayor detalle. Sin embargo, tal vez hemos logrado arrojar algo de luz sobre el camino que todavía tenemos que recorrer. Una medida práctica que podemos visualizar para el futuro es un calendario que contiene información y eventos en el cielo de acuerdo con los aspectos y métodos que hemos estado tratando de aplicar. Necesitamos un conocimiento preciso de la naturaleza siempre cambiante de las fuerzas cósmicas que fluyen desde el cosmos y se fusionan con la Tierra; de lo contrario, todas las conversaciones sobre la interacción entre la Tierra y el cosmos seguirán siendo vagas y no podrán contribuir mucho al logro práctico.

fig.5

Para concluir, me gustaría dibujar la imagen de la Fig. 1a desde una perspectiva diferente girando los diagramas 90° en la Fig.5. Saturno está ahora en la parte inferior. Pero en esta etapa, ya sea “arriba” o “abajo” no es esencial. Júpiter sigue más arriba y Marte más alto aún. La Tierra con la Luna aparece en la posición central y encima de ella están situadas las órbitas de Venus y Mercurio. Finalmente, el Sol concluye la imagen. Esto les recordará un dialogo que probablemente conozca muy bien, a saber, el boceto contenido en el Curso de Agricultura, conferencias de Rudolf Steiner, 10 de junio de 1924, GA327 (Véase la Lección II). Entonces, lo que realmente hemos estado haciendo durante estas noches ha sido intentar un acercamiento a las sugerencias dadas a los agricultores por Rudolf Steiner.

Solo hemos resuelto algunos hechos y aspectos aislados. El futuro tendrá que mostrar si se trata de una idea viable y una forma que promete el éxito. El punto principal es que seguimos moviéndonos. Las correcciones que puedan ser necesarias vendrán en el curso de un trabajo sincero.

 

Traducido por Gracia Muñoz y revisado por Diego Milillo en Noviembre de 2017.

 

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GA171c8. Los Templarios.

GA171. Los impulsos interiores del desarrollo de la humanidad. Goethe y la crisis del siglo XIX . Historia Cósmica y Humana. Volumen II

Rudolf Steiner — Dornach, 2 de octubre de 1916

English version

En las conferencias ofrecidas aquí durante un tiempo mi tarea ha sido dirigir la atención hacia determinados impulsos, ciertas fuerzas que actúan en las almas de los hombres y de ese modo en todo lo que esas almas expresan en la vida terrenal. He destacado cómo estos impulsos y fuerzas se desarrollaron en el amanecer de la vida espiritual moderna. Hoy, debido a que quiero llamar su atención hacia una particular clase de esfuerzo espiritual moderno, consideraremos, una vez más, un importante punto de partida para la vida espiritual que ya hemos considerado pero que es una de las más importantes y esenciales de todas. Cuando investigamos las fuerzas que actúan en las almas, nos sentimos obligados a reconocer la importancia y significado de este suceso de la historia. Me refiero al destino y desarrollo de la Orden de los Caballeros Templarios.

Me gustaría, pues, exponer ante ustedes una vez más, la imagen de la Orden de los Caballeros Templarios para mostrarles cómo lo que provino de esta Orden actuó en corrientes más amplias que fluyen incluso hasta en los sentimientos y percepciones de la Humanidad actual.

Sabemos que la Orden de los Templarios fue fundada en relación con las Cruzadas. Fue, por así decirlo, un importante fenómeno que acompañó a aquel gran suceso de la historia, mediante el cual los pueblos de Europa buscaron, a su manera, acercarse más al Misterio del Gólgota de lo que anteriormente habían podido. La Orden de los Templarios se fundó casi en el comienzo mismo de las Cruzadas. Dejando a un lado todo lo que se conoce exteriormente sobre la fundación de la Orden y el posterior curso de sus actividades –ustedes pueden leerlo fácilmente en los libros de historia— encontramos que esta Orden de los Caballeros Templarios, interiormente considerada, expresa especialmente un profundo acercamiento al Misterio del Gólgota por parte de la Humanidad moderna. Primero, un pequeño número de almas que eran fieles y devotos seguidores del Cristianismo se reunieron en un lugar que estaba cerca del antiguo Templo de Salomón en Jerusalén y establecieron allí una especie de Orden espiritual. Como ya hemos dicho, no consideraremos ahora el aspecto más exterior de los sucesos, sino que lo observaremos desde un punto de vista espiritual dirigiendo nuestra atención a aquello que gradualmente comenzó a vivir en las almas de los Templarios.

En su sangre, como representante de aquello que distingue al hombre terrenal, en su yo, pero también en todos sus sentimientos y pensamientos, en su ser y existencia mismos, estas almas iban a olvidar, en cierto sentido, su conexión con la existencia física sensible; iban a vivir únicamente en lo que fluye del Misterio del Gólgota, y luchar por la continuidad de los más vigorosos impulsos que están relacionados con el Misterio del Gólgota.

La sangre de los Templarios pertenecía a Jesucristo —todos ellos sabían esto— su sangre no pertenecía a nadie más sobre la Tierra que a Jesucristo. Cada momento de sus vidas iba a estar permeado con la consciencia continua de cómo en sus propias almas moraba, en palabras de Pablo, “No yo, sino Cristo en mí”. Y en sangrientos y encarnizados combates, en el trabajo devoto tal como exigían las Cruzadas, los Templarios vivieron en la práctica aquello que habían decidido espiritualmente. Las palabras se ven incapaces de describir lo que vivía en las almas de estos hombres que nunca flaqueaban en su deber, quienes, incluso si una fuerza tres veces superior se enfrentaba a ellos en el plano físico, nunca huían, sino que esperaban la muerte tranquilamente, la muerte que estaban preparados a asumir para establecer con mayor firmeza en la existencia terrenal el impulso que provenía del Misterio del Gólgota. Era una intensa vida de unión completa del ser humano con el Misterio del Gólgota.

Y ahora, cuando una vida tan intensa se vive con los ritmos correctos, de tal modo que pueda ocupar su lugar en la corriente de las fuerzas terrenales y cósmicas, entonces se desarrolla algo de verdadera importancia a partir de una vida así. Digo “de verdadera importancia” deliberadamente. Pues cuando una consciencia como esta se sitúa interiormente, místicamente, y con un determinado ritmo, en todo lo que sucede en el mundo exterior, entonces el hombre puede experimentar una y otra vez cómo su propio ser interior entra en conexión con lo divino y lo espiritual. Pero se desarrolla algo más, algo que tiene aún mayor efecto cuando esta experiencia interior se une con el curso de la historia exterior y se pone al servicio del curso de los sucesos. Y se pretendía que lo que vivía conscientemente en las almas de los Caballeros Templarios estuviera en armonía con lo que había de hacerse para intentar recuperar el control del sagrado sepulcro. Se desarrolló de esta manera una vida profundamente mística entre aquellos que pertenecían a esta llamada Orden Espiritual, una Orden que en este mismo aspecto podría hacer más por el mundo que otras Órdenes Espirituales. Pues cuando se vive de esta manera una vida mística, que también está en conexión con la vida que transcurre en el mundo circundante, entonces lo que se experimenta místicamente fluye en las fuerzas invisibles y suprasensibles del mundo circundante de ese ser humano. Se hace objetivo, no meramente dentro de su propia alma, sino que continúa actuando en el curso de la historia. A través de un misticismo de esta clase, resulta que una experiencia del alma no surge simplemente para el ser humano individual, sino que se convierte en fuerzas objetivas, que anteriormente no estaban allí, en la corriente espiritual que transporta y mantiene a la Humanidad. Estas fuerzas nacen y están ahí. Cuando una persona realiza sus tareas diarias con sus manos o con herramientas, introduce en el mundo alguna cosa material externa. Con un misticismo como el que desarrollaron los Caballeros Templarios, se agrega algo espiritual a los “efectos” espirituales del mundo. Y en la medida en que esto tuvo lugar, la Humanidad realmente avanzó una etapa en su evolución. A través de esta experiencia de los Templarios, se comprendió y también se experimentó el Misterio del Gólgota, en un nivel superior al de antes. Había ahora algo presente en el mundo, en relación a este Misterio del Gólgota, que anteriormente no estaba allí.

padrenuestro

Sin embargo, las almas de los Templarios habían logrado al mismo tiempo algo más. A través de su intensa penetración interior en el Misterio del Gólgota, habían alcanzado realmente el poder de lograr la iniciación Cristiana por medio del suceso histórico. La iniciación Cristiana puede alcanzarse en la manera descrita en nuestros libros, pero en este caso se alcanzó de la siguiente manera. Sus actos exteriores y el entusiasmo que vivió en estos actos, hizo salir a las almas de los Templarios fuera de sus cuerpos, de tal forma que estas almas, separadas del cuerpo, fuera del cuerpo, vivieron con el progreso espiritual de la Humanidad y penetraron en alma y espíritu en los secretos del Misterio del Gólgota. Vivenciaron entonces muchas experiencias profundas, y no sólo para el alma individual, sino para toda la Humanidad.

Entonces, como sabemos, la Orden de los Caballeros Templarios creció y se extendió, y además de la influencia inmensamente poderosa que poseía espiritualmente –más bien en forma suprasensible que a través de canales exteriores– adquirió grandes riquezas. Y ya he descrito cómo llegó un momento en que estos tesoros exteriores, que los Caballeros Templarios acumulaban cada vez en mayor grado, se convirtieron en un poder temporal. Les he contado cómo, a través de una especie de iniciación con el principio maligno del oro, Felipe el Hermoso fue elegido como instrumento de oposición a los Templarios. Es decir, él quería en primer lugar poseer sus tesoros. Pero Felipe el Hermoso sabía más que la mayoría de los hombres del mundo. A través de lo que había experimentado conocía muchos de los secretos del alma humana. Y así sucedió que Felipe el Hermoso pudo ser un instrumento apropiado al servicio de los poderes Mefistofélicos-Ahrimánicos cuyo objetivo y objeto era inutilizar el Movimiento Templario en la forma que había asumido al principio.

Felipe el Hermoso era, como hemos dicho, el instrumento de otros poderes espirituales Mefistofélicos-Ahrimánicos. Bajo la inspiración de estos poderes Felipe el Hermoso sabía lo que hubiera significado si, en las corrientes espirituales que fluyen a través del mundo de una manera tan real como lo hacen los sucesos visibles exteriores, si en estas corrientes se hubiera permitido que fluyera  lo que los Templarios habían obtenido como conocimientos del Misterio del Gólgota y como sentimientos e impulsos de la voluntad conectados con ese Misterio. Lo que así se había desarrollado debía por tanto ser arrancado de los poderes divino-espirituales progresivos normales; debía ser encauzado por otros caminos. Con este objetivo tenía que conseguirse también que algo que sólo podía vivir en las almas de los Templarios fuera arrancado de las individualidades de los Templarios mismos. Del mismo modo que aquello que los Templarios habían vivenciado en relación con el Misterio del Gólgota no permanecía en ellos como individuos, sino que se situaba en la evolución general de la Humanidad, igualmente ahora se iba a quitar algo más, por así decirlo, de la individualidad e iba a ser encarnado en la corriente espiritual objetiva. Y esto sólo podía lograrse por medio de un acto particularmente cruel, por medio de un terrible acto de crueldad.

Los Templarios fueron sometidos a juicio. No sólo fueron acusados de crímenes exteriores, de los que eran inocentes a ciencia cierta –como puede demostrarse con fundamentos históricos, si uno está dispuesto a ver la verdad– sino que fueron acusados sobre todo de blasfemia contra el Cristianismo, de blasfemia contra el Misterio del Gólgota mismo, de adorar ídolos, de introducir el paganismo en el Misterio del Gólgota, de no utilizar la fórmula correcta en el acto de consagración en la Transubstanciación,  incluso de profanar la Cruz. Los Templarios fueron acusados de toda clase de crímenes, incluso antinaturales. Y cientos y cientos de ellos fueron sometidos a la más cruel tortura del potro.

Aquellos que los sometieron a juicio sabían lo que significaba esta tortura en el potro. La consciencia ordinaria diurna de aquellos que soportaron esta tortura fue eliminada, de tal forma que durante la tortura olvidaron, en su consciencia superficial, su conexión con el Misterio del Gólgota. Pero se habían familiarizado –y esto es lo que sucede con alguien que ve verdaderamente en el mundo espiritual– se habían familiarizado con todas las pruebas y tentaciones que acosan a una persona cuando se acerca realmente a los poderes divinos espirituales del bien. Con todos los enemigos que salen de los reinos espirituales inferiores y que quieren hacer caer al hombre y conducirlo al mal, que son capaces de actuar sobre los impulsos, deseos y pasiones, y especialmente en el odio, la burla y la ironía contra el Bien, con todo esto se habían familiarizado los Templarios. En muchas horas que para ellos eran horas sagradas de sus vidas, habían logrado aquellas victorias interiores que el hombre sólo puede lograr cuando abre los ojos a través de los mundos que están más allá del umbral del mundo de los sentidos; pues estos mundos deben ser superados antes de que el hombre pueda entrar con fuerzas redobladas en los mundos espirituales a los que justamente pertenece.

Durante su tortura, la visión de los Templarios, que podía mirar en estos mundos espirituales a los que ellos pertenecían, se hizo turbia y vaga; su consciencia superficial fue adormecida, y su mirada interior se dirigió única y exclusivamente a lo que habían experimentado como algo a superar, fue dirigida a las tentaciones sobre las que habían obtenido victoria tras victoria. Y así sucedió que, durante los momentos en que estaban siendo torturados en el potro, olvidaron su conexión con el Misterio del Gólgota, olvidaron cómo vivían con sus almas en los mundos espirituales y eternos. Y las pruebas que habían resistido y superado se presentaron ante ellos, como en una visión, mientras estaban en el potro descoyuntados, y reconocieron lo mismo que cada uno de ellos había superado por sí mismo; confesión que era costumbre dentro de la Orden. Se confesaron culpables de justo aquello sobre lo que habían salido victoriosos una y otra vez. Cada uno de estos Templarios fue obligado a parecer ser el hombre sobre el que habían obtenido interiormente la victoria, sobre el que habían tenido que obtener la victoria antes de que, con fuerzas más elevadas, pudieran llegar a lo más elevado y sagrado de todo. (Hablo de todos los verdaderos Templarios, por supuesto pueden encontrarse abusos por doquier).

Todo esto lo sabían los adversarios. Sabían que, igual que por una parte el Misterio del Gólgota había sido situado en la evolución de la Humanidad como una influencia para el bien, del mismo modo ahora, debido a que la consciencia ordinaria estaba adormecida, lo que vivía por tanto en esta consciencia maligna salía de esta manera al exterior, se objetivaba y se encarnaba en la evolución de la Humanidad. Se había convertido en un factor de la historia.

Se permitió así que discurrieran dos corrientes en la historia moderna: lo que los Templarios vivenciaron en sus momentos más sagrados, lo que habían trabajado y desarrollado dentro de la corriente espiritual progresista de la Humanidad, pero también lo que Ahriman-Mefistófeles les había arrancado, extraído de su consciencia para hacerlo objetivo, para darle forma objetiva y hacerlo efectivo en el progreso posterior de los siglos.

En este punto, una persona ingenua podría fácilmente plantear la pregunta: ¿Por qué los poderes divinos espirituales de la providencia permiten que tales cosas sucedan? ¿Por qué no guían a la Humanidad a través del curso de la historia sin que el hombre tenga que sobrellevar pruebas tan dolorosas? Tal pensamiento es “humano, demasiado humano”. Surge en la mente de alguien que puede creer que el mundo sería mejor si hubiera sido hecho, no por los Dioses, sino por los hombres. Mucha gente piensa esto; pensar que, con su intelecto, pueden criticar la sabiduría que trabaja y teje en el mundo. Pero tal forma de pensamiento conduce también al extremo mismo del orgullo intelectual.

Nosotros, seres humanos, estamos llamados a penetrar en los secretos de la existencia, no a criticar la guía llena de sabiduría del mundo. Debemos por tanto también obtener conocimientos del lugar y de la importancia de las corrientes del mal que la sabia dirección del mundo permite. Pues si sólo se permitiera el bien, si sólo los impulsos del bien actuaran en la historia, los seres humanos nunca serían guiados en su evolución histórica de forma que pudieran desarrollar la libertad. Sólo gracias al hecho de que el mal predomina en el curso espiritual de la historia humana, la Humanidad puede desarrollarse hacia la libertad. Y si los Dioses alejaran la mirada del hombre del mal, tendría que ser un autómata para siempre,  nunca llegaría a ser libre. Las cosas ciertamente están ordenadas de tal modo en el progreso de la Humanidad, que incluso aquello que produce la aflicción más profunda, es conducido finalmente hacia el bien. El dolor sólo es algo temporal, aunque no por ello es menos grande y profundo. No debemos engañarnos en cuanto al dolor y caer presas de algún misticismo barato que no vea el dolor; debemos estar dispuestos a participar de él, dispuestos a sumergirnos en él, dispuestos a verterlo sobre nuestra propia alma. Pero, al mismo tiempo, sin criticar el propósito espiritual y la voluntad de la existencia, también debemos aprender a comprender cómo los más variados impulsos de naturaleza positiva y negativa se introducen en la evolución de la Humanidad para que los seres humanos puedan llegar a ser no sólo buenos, sino también libres y dueños de sus propios impulsos.

Y así, en la evolución y destino de los Templarios vemos un impulso que es importante para todos los siglos posteriores de los tiempos modernos. Si hubiera sido posible que el propósito de la Orden hubiera seguido viviendo con la intensidad y fuerza con que fue vivida por los grandes Templarios, la Humanidad posterior no hubiera sido capaz de soportarlo. La velocidad de la evolución tenía que ser contenida, por así decirlo; la corriente debía ser reprimida. Pero de esta manera se hizo más interior. Y así vemos cómo, en las dos corrientes que hemos indicado en la historia moderna, se desarrolló una profunda interioridad de la vida junto con el materialismo externo. Pues el impulso que Mefistófeles-Ahriman alargó por la fuerza utilizando como instrumento a Felipe el Hermoso, continuó vivo. Continuó vivo, junto con otras muchas cosas, en los pensamientos y sentimientos materialistas de los hombres y en todos los impulsos materialistas que aparecieron entre la Humanidad entre los siglos XV al XIX. De ahí que lo que conocemos como materialismo se haya extendido tan ampliamente sobre el alma y el espíritu del hombre y sobre su vida social, y haya preparado el terreno para el karma de nuestro propio tiempo.

Si las cosas no hubieran sucedido de esta manera, si a la corriente del materialismo no se le hubiera permitido extenderse tan ampliamente, nuestra conexión con el mundo espiritual, por otra parte, tampoco podría haber llegado a ser tan profunda e íntima. Pues ciertamente, lo que los Templarios lograron al entrar en un sentido espiritual y vivo en el Misterio del Gólgota, no se perdió. Continuó vivo. Y las almas de los Templarios –después de sus terribles experiencias en el potro, cincuenta y cuatro de ellos fueron ejecutados– las almas de los Templarios que habían pasado, en estas circunstancias, a través del portal de la muerte, eran ahora capaces de enviar desde el mundo espiritual corrientes de vida espiritual para aquellos que vivieron en siglos posteriores.

Cincuenta y cuatro Templarios fueron quemados en la hoguera en 1312. Cincuenta y cuatro almas se elevaron a los mundos espirituales. Y desde ese momento en adelante, de manera suprasensible e invisible, sin ser exteriormente perceptible para los hechos de la historia, comenzó en la Humanidad europea un desarrollo espiritual que debió su origen al hecho de que había almas individuales que estaban siendo continuamente inspiradas desde el mundo espiritual con aquello que estas cincuenta y cuatro almas llevaron consigo a través del portal de la muerte hasta el mundo espiritual.

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Permítanme darles un ejemplo de esto. Es un ejemplo que ya he mencionado antes, pero ahora lo trataré en mayor detalle desde otro punto de vista.

Antes de que la tragedia cayera sobre la Orden de los Templarios –un siglo antes del año 1312– Wolfram von Eschenbach compuso su poema Parsifal. Trabajando solo, o en un círculo muy pequeño, Wolfram von Eschenbach produjo este canto sobre un alma que se esfuerza, por medio de la purificación interior, por alcanzar la vida que los Caballeros Templarios tuvieron continuamente ante ellos como su meta última. Con una gran riqueza de imágenes y con maravillosas imaginaciones, Wolfram von Eschenbach despliega ante nuestra visión la vida interior de Parsifal, que fue para él el representante del ideal Templario. Ahora preguntémonos: ¿Vemos algún resultado exterior importante de Parsifal –que para él fue el representante del ideal Templario- en el desarrollo histórico de los tiempos posteriores? La respuesta es no. En la historia posterior de la Humanidad europea fue Richard Wagner, como sabemos, quien primero introdujo a Parsifal de nuevo,  y lo hizo de una manera bastante diferente. Pero el poder espiritual, el impulso espiritual que fue capaz de fluir en el alma de Wolfram von Eschenbach –en ese momento aún desde la Tierra– se convirtió en siglos posteriores en una inspiración desde el mundo espiritual para muchos otros. Y alguien que es capaz de percibir las misteriosas relaciones entre la vida sobre la Tierra y la vida espiritual, sabe que los impulsos que fueron llevados al mundo espiritual mediante el destino de los Templarios fluyeron también en el alma de Goethe. No sin razón Goethe comenzó en los 80 un poema que jamás terminó. Es importante que lo comenzara, e igualmente significativo que incluso él no fuera lo bastante fuerte como para plasmar realmente el poderoso pensamiento de este poema. Me refiero al poema Los Misterios, donde el Hermano Mark (Marcos) va al solitario castillo de los Rosacruces y entra en el círculo de los Doce. Goethe captó, por supuesto a su manera, el pensamiento fundamental que está también contenido en Parsifal, pero no fue capaz de completarlo; y podemos ver en ese hecho una indicación de cómo todos nosotros estamos dentro del mismo desarrollo espiritual que Goethe experimentó en sus comienzos, y en el que debemos trabajar y trabajar y trabajar para que seamos capaces de dar forma a estos comienzos y progresar más y más en la penetración del mundo espiritual. Goethe dedicó a los primeros comienzos de su desarrollo espiritual las mejores fuerzas de su existencia; las dejó fluir en su Fausto, donde se propuso representar la relación del hombre con las fuerzas del espíritu, que para él incluyen las fuerzas Ahrimánicas-Mefistofélicas.

Quien observe la historia concretamente en su desarrollo espiritual puede ver con bastante claridad que en el alma de Goethe entró desde el mundo espiritual lo que los Templarios –cuya muerte fue tan cruel y tan significativa– habían portado hasta los mundos espirituales; y, justo porque habían atravesado el portal de la muerte de esta manera, pudieron derramarlo como imaginaciones sobre las almas de los hombres. Se vertió, muy significativamente sobre el alma de Goethe, pero no sólo sobre su alma, sino sobre la de muchos otros; y sigue vivo, aunque los seres humanos apenas lo noten. ¡El elemento espiritual en Fausto aún se escapa a nuestra atención en el mundo exterior! Sin embargo sigue vivo, y está avanzando hacia una vida cada vez más plena, y tendrá que ser más y más fructífera si la Humanidad debe evitar caer en la decadencia en vez de evolucionar en una dirección ascendente. Pero esto depende de nuestra propia elección. En nuestra época se le entrega al hombre a sus propias manos. Se le plantea la elección –y cada vez será más y más definida– de si caerá en la decadencia y continuará aferrándose al materialismo, o se esforzará por elevarse hasta los mundos espirituales.

Pues nosotros los seres humanos, cuando vivimos en la Tierra, vivimos una vida relacionada con la Tierra sólo en nuestro cuerpo físico. El cuerpo que está tejido de luz, sonido y vida y que está dentro de este cuerpo físico –el llamado cuerpo etérico– participa no sólo de la vida de la Tierra, sino de la vida del cosmos. Y cuando un alma humana desciende desde los mundos espirituales para entrar en la existencia a través del nacimiento, entonces, ya antes del suceso, hay fuerzas en el cosmos dirigidas de una manera correcta para el desarrollo del organismo etérico del ser humano, incluso mientras el cuerpo físico del hombre se desarrolla a partir de las fuerzas y sustancias físicas de la Tierra.

En las ideas más simples del hombre viven el orgullo y la arrogancia y esto es especialmente cierto en nuestra época materialista. En esta época materialista, los padres creen realmente que ellos solos traen a sus hijos a la existencia. Y según se extienda el materialismo, cada vez estará más extendida la creencia de que son los padres únicamente los que traen a los niños a la existencia. Visto desde una perspectiva espiritual el asunto es distinto. Los seres humanos aquí en la Tierra sólo proporcionan la oportunidad para que algo espiritual baje hasta ellos. El papel que desempeña un ser humano consiste únicamente en esto, puede preparar el lugar por medio del cual un cuerpo etérico, que se está preparando desde fuera de los confines del cosmos, sea capaz de bajar a la Tierra. Este organismo etérico del ser humano es una entidad organizada en la misma medida que lo esta el organismo físico. El organismo físico –vemos cómo tiene cabeza, brazos, manos, tronco y todas las partes que el anatomista y el fisiólogo descubren– para la visión espiritual, está compenetrado y rebosante del organismo etérico. El organismo físico inhala aire y exhala aire. El organismo etérico exhala luz, y nos da esta luz. Y cuando exhala luz y la confiere sobre nosotros, vivimos por medio de su luz. Y también inhala luz. Igual que inhalamos y exhalamos aire, del mismo modo el cuerpo etérico inhala y exhala. Y cuando inhala luz, consume la luz, igual que consumimos el aire físicamente. (Pueden ustedes leer acerca de esto en un pasaje de mis Dramas Misterio, donde este secreto del mundo etérico se desarrolla dramáticamente). El cuerpo etérico inhala luz, agota la luz y la torna oscuridad, y en esta oscuridad puede entonces recibir el sonido de los mundos que vive en la Armonía de las Esferas, puede recibir en esa oscuridad los impulsos de la vida. Igual que recibimos el alimento físico, de igual forma el ser etérico que vive en nosotros inhala y exhala luz. Según consumimos el oxígeno del aire y exhalamos ácido carbónico gaseoso, del mismo modo el cuerpo etérico consume la luz, exhalándola junto con la oscuridad, de tal forma que aparece en colores, de tal forma que el cuerpo etérico se muestra a la visión clarividente en ondas de color. Y mientras el cuerpo etérico prepara la luz para la oscuridad y de ese modo lleva a cabo un trabajo de respiración interior, vive al recibir este sonido de los mundos transformandolo en la vida de los mundos.

Pero lo que recibimos de esta manera como nuestro cuerpo etérico, baja hasta nosotros desde las anchas vastedades del cosmos, y viene en determinados momentos, desde los lejanos confines del cosmos. Hoy aún no es posible mostrar en todo detalle cómo el cuerpo etérico humano desciende por los senderos de luz cuando estos senderos están orientados de una determinada manera a través de la constelación estelar de ese momento. Para que eso sea posible, los seres humanos tendrán que elevarse hasta un nivel más elevado de moralidad. Pues hoy, este misterio del recorrido de los cuerpos etéricos humanos por los senderos de la luz y los senderos del sonido de la Armonía de las Esferas, sería empleado por los seres humanos de la manera más horrible. Pues el conocimiento de este misterio daría, a las personas de bajos impulsos el querer dar un poder ilimitado a los padres sobre la totalidad de sus descendientes. Ustedes comprenderán por consiguiente que este misterio de cómo vienen los cuerpos etéricos a los seres humanos que están encarnando –de cómo vienen por los senderos de luz y los senderos del sonido desde la Armonía de las Esferas– tendrá que seguir siendo un misterio durante mucho tiempo aún. Sólo bajo determinadas condiciones muy definidas se puede aprender algo de este misterio. Pues el no cumplir estas condiciones significaría, como he dicho, que los padres podrían obtener un poder desconocido hasta ahora sobre su descendencia, que se vería completamente privada de cualquier independencia, de toda personalidad e individualidad y la voluntad de sus padres se impondría sobre ellos. Este misterio está sabiamente oculto para la Humanidad en el inconsciente y sigue su curso en el inconsciente de una manera legítima y saludable, obrando a través de la voluntad de la sabia dirección del mundo.

Nuestro cuerpo etérico sigue un camino diferente al de nuestro cuerpo físico. Después de atravesar el portal de la muerte, aún llevamos, como ustedes saben, este cuerpo etérico durante unos pocos días; despues tenemos que devolverlo al cosmos. En el mundo espiritual, en el cosmos, nuestro cuerpo etérico permanece sólo como una imagen para nuestra ulterior vida entre la muerte y un nuevo nacimiento. Se incorpora al cosmos de las maneras más diversas: en el caso de personas que mueren prematuramente a causa de algún accidente o similar es diferente al caso de aquellos que alcanzan la madurez. Pero cuando uno mira en el mundo que está más allá del umbral, uno sabe que ambos –el que murió pronto y el que murió más tarde– tienen mucha importancia en las relaciones cósmicas completas. Pues el cuerpo etérico que nosotros entregamos continúa actuando espiritualmente.

Fundamentalmente hablando, visto desde un aspecto más profundo, todos envejecemos. Físicamente, uno muere antes y otro después; visto desde una perspectiva espiritual, todos envejecemos por igual. Si morimos pronto, nuestro cuerpo físico llega a su fin pronto, pero nuestro cuerpo etérico continúa viviendo para el cosmos, y sólo porque hemos muerto pronto, nuestro cuerpo etérico tiene otras funciones en el cosmos que si hubiéramos muerto más tarde. Cuando calculamos los años que vivimos en el cuerpo físico y etérico como seres humanos –tenemos los actos realizados sobre la Tierra que cumplimos con el cuerpo físico, y tenemos lo que logramos en el cuerpo etérico también tras la muerte, y la vida que vivimos allí no para nosotros mismos, sino para los demás, para el mundo– cuando sumamos todo esto en sus años, encontramos que todos vivimos aproximadamente hasta la misma edad.

Pero ahora, cuando tiene lugar un suceso como el que tuvo lugar con los Templarios, de nuevo se produce algo distinto a cuando se trata sólo de las vidas individuales. La vida que llevamos como individuos permanece dentro de nuestra propia persona; pero está también la vida que puede ser objetivamente separada de nosotros, como en el caso de los Templarios. Por una parte, lo que fueron capaces de hacer por la continuación y propagación del Misterio del Gólgota y, por otra parte, lo que sucedió a través de la acción de las fuerzas Mefistofélico-Ahrimánicas para el impulso del materialismo moderno, todo esto también continúa vivo como fragmentos del cuerpo etérico. Pero es incorporado en el proceso completo de la historia. De esa forma parte de la vida que el hombre vive en su cuerpo etérico continúa viviendo con la individualidad humana, mientras que otra parte se incorpora al curso de la historia, cuando ha sido arrancada del ser humano de la manera descrita. Y el cuerpo etérico es el medio a través del cual, aquello que una persona vive en su alma de una forma objetiva, puede salir de su alma –por medio de lo cual puede tener, por así decirlo, algo que preservar para su vida ulterior– es el cuerpo etérico el que logra esto.

Lo que fluyó al mundo etérico a partir de los impulsos espirituales de los Templarios siguió vivo etéricamente, y a través de esta continuada vida etérica muchas almas se prepararon para recibir las inspiraciones que he descrito como provenientes del mundo espiritual desde las almas de los Templarios mismos. Eso es lo que ha estado sucediendo realmente en los tiempos modernos.

En aquello que manó de las almas de los Templarios, sin embargo, comenzó a entrar progresivamente aquello que fluye desde los impulsos Mefistofélico-Ahrimánicos y está impregnado en el elemento Mefistofélico, y comenzó en los potros en que los Templarios fueron torturados, ya que fueron forzados a mentir sobre ellos mismos bajo tortura. Este hecho –como uno de los fundamentos espirituales del materialismo moderno– debe comprenderse si uno quiere obtener una comprensión interior de la evolución materialista moderna.

Y así sucedió que en los tiempos modernos, mientras determinados individuos estuvieron inspirados por elevadas verdades espirituales, la cultura general adquirió un carácter cada vez más materialista; y el ojo del alma se fue quedando ciego ante lo que nos rodea espiritualmente y ante el lugar al que vamos cuando atravesamos el portal de la muerte y del que venimos cuando atravesamos el portal del nacimiento. La mirada del hombre se alejó cada vez más de la contemplación de lo espiritual, y esto fue cierto en todas las esferas de la vida: la esfera espiritual, la religiosa, la social. La mirada se dirigía cada vez más hacia el mundo material tal y como se muestra a los sentidos. Y el resultado ha sido que, desde el amanecer de los tiempos modernos, la Humanidad ha caído en muchos y graves errores.

Déjenme decir de nuevo, que no estoy criticando el hecho, no estoy juzgándolo. Debido al hecho de que los errores entraron en la evolución humana, los seres humanos han de experimentar estos errores, y gradualmente llegarán a verlos; y, al superarlos, obtendrán fuerzas más poderosas de las que podrían haber obtenido si se hubiera implantado en ellos el camino hasta su meta automáticamente. Y ahora ha llegado el momento en que debe desarrollarse este conocimiento y los seres humanos deben ahora ver cómo, en todo lo que es material, viven los impulsos a errar. Hoy el hombre es llamado una y otra vez a preparar su mente para ver a través de los errores y superarlos.

No es nuestra intención culpar de algo que haya sucedido en la historia, lo que queremos hacer es mirarla objetivamente. Los sucesos de los tiempos modernos han ocasionado que los pensamientos y sentimientos del hombre sigan su curso sólo en concordancia con la realidad física externa, sólo en consonancia con los que el hombre experimenta entre el nacimiento y la muerte. Incluso la vida religiosa ha ido asumiendo gradualmente un carácter personal, en la medida en que aspira meramente a poner en las manos del hombre un medio mediante el cual pueda encontrar bienaventuranza en su propia alma. La vida religiosa de los tiempos modernos, que aleja más y más la mirada del hombre del mundo espiritual concreto, está realmente impregnada con el punto de vista materialista. Como se ha dicho, no tenemos intención de difamar cualquier suceso de la historia; los sucesos de la historia deben, sin embargo, ser descritos de manera tal que puedan ser correctamente comprendidos, si no se quiere que la próxima generación caiga en la decadencia sino que dé un giro, y se eleve.

Vemos que la corriente del materialismo sigue fluyendo y, junto a ella, la corriente oculta paralela; y entonces a finales del siglo XVIII llegamos a un tremendo suceso, cuya influencia se sintió a lo largo de todo el siglo XIX y late en la actualidad. A finales del siglo XVIII vemos la Revolución Francesa extendiendo su influencia a lo largo y ancho de la civilización europea. Muchas cosas siguieron su curso en la Revolución Francesa tal como lo han descrito los historiadores. Pero además de la comprensión que ya se tiene de la Revolución Francesa, además del impulso que se reconoce como procedente de ella y actuando en la historia europea, debemos también comprender los efectos espirituales de los impulsos materialistas Mefistofélicos-Ahrimánicos. La Revolución Francesa se esforzó por alcanzar un ideal muy elevado. (Como he dicho antes, no nos ocupamos de encontrar errores sino de comprender los sucesos de la historia). y lo hizo en un tiempo en el que aún se sentía la sombra del suceso que he descrito hoy, el suceso que permitió que Mefistófeles-Ahriman propagara poderosamente en la vida europea el impulso del materialismo. Y podemos decir de los mejores de aquellos que fueron responsables de la Revolución Francesa, que sólo creían en el plano físico. Puede que en sus consciencias pensaran que creían en algo más. Lo que la gente expresa con palabras sin embargo tiene poca importancia; lo importante es tener una consciencia viva en el alma de lo que está realmente obrando en el mundo; y aquellos que fueron responsables de la Revolución Francesa sólo fueron conscientes del plano físico.

Se esforzaron, es cierto, por un elevado ideal, pero no sabían nada de la trinidad en el hombre, el cuerpo que actúa por medio del principio etérico en el ser humano, el alma que obra a través del principio astral, y el espíritu que actúa en el hombre a través del yo.

A finales del siglo XVIII, se contemplaba al hombre de la manera que lo contempla –para su duradero perjuicio y pérdida– la fisiología y biología materialistas modernas. Es decir, incluso si de una manera religiosa los hombres tuvieran alguna noción de una vida espiritual y quizás también hablaran sobre ella, su mirada estaría dirigida realmente sólo a lo que se vive aquí en el mundo físico entre el nacimiento y la muerte, a lo que se vive aquí fuera, a lo que uno puede comprender. (Incluso eso por supuesto no se comprende completamente; no obstante uno puede comprenderlo cuando dirige su atención únicamente al cuerpo físico externo). Lo que vive en el ser humano completo, eso sólo puede comprenderse cuando se sabe que con el cuerpo físico externo están unidos un principio etérico, un principio astral y un principio de yo. Pues incluso mientras estamos aquí en el mundo físico, hay viviendo en nosotros algo que es anímico y espiritual y que pertenece al mundo espiritual. Aquí somos cuerpo, alma y espíritu.

Y cuando atravesemos la puerta de la muerte, seremos de nuevo seres triformados, sólo que con otro cuerpo espiritual. Así que cualquiera que observe y estudie al hombre viviendo su vida física como un hombre físico entre el nacimiento y la muerte, no está estudiando al ser humano completo, y está abocado al error en lo que respecta al ser humano en su totalidad.

Los acontecimientos que ocurren en el mundo no deben considerarse erróneos en sí mismos. Lo que se manifiesta en el mundo es verdad; Pero la forma en que el hombre la considera y la convierte en acto y acción a menudo causa confusión. Y la confusión surgió en las mentes de los hombres de finales del siglo XVIII, porque todo se aplicaba al cuerpo, y se aspiraba a ideales, que sólo pueden tener significado cuando el hombre es visto como una Trinidad, y se aspiraba a los ideales para una “unicidad” puramente física. Y así sucedió que en los labios de todos había elevados y hermosos ideales en un tiempo en que los hombres no fueron capaces de entenderlos, sino sólo de confundirlos y falsificarlos, porque trataron de comprenderlos todos juntos, creyendo como creían solo en la realidad del cuerpo físico.

Pero en lo verdadero del ideal triformado, Fraternidad, Libertad e Igualdad, la Fraternidad es lo único que tiene vigencia para el cuerpo físico del hombre. La Libertad sólo tiene sentido cuando está referida al alma humana, y la Igualdad cuando se refiere al espíritu que vive en el hombre, en el yo.

Sólo cuando se sabe que el hombre consiste en cuerpo, alma y espíritu, y que las tres ideas de finales del siglo XVIII se reparten: la Fraternidad para el cuerpo, la Libertad para el alma y la Igualdad para el yo, sólo entonces se podrá hablar en el sentido que está de acuerdo con el significado interior del mundo espiritual.

La Fraternidad la podemos desarrollar en la medida en que somos seres humanos físicos portando cuerpos físicos de la Tierra; y cuando aceptamos la Fraternidad en nuestro orden social, entonces el orden social sobre el plano físico, la Fraternidad es algo correcto y verdadero.

La Libertad sólo puede adquirirla el hombre en su alma, en la medida en que es con el alma con lo que encarna en la Tierra. Y para que  la Libertad prevalezca sobre la Tierra, sólo será posible cuando abarque a las almas de los hombres que viven en ella en sus diferentes órdenes sociales, a fin de que puedan adquirir la facultad de mantener el equilibrio entre las fuerzas inferiores y las superiores.

Cuando somos capaces, como seres humanos, de mantener el equilibrio entre las fuerzas inferiores y las superiores en el alma humana, entonces desarrollamos las fuerzas que pueden vivir aquí entre el nacimiento y la muerte, y las fuerzas que también necesitaremos cuando pasemos por la puerta de la muerte. Para que, junto al orden social, sea necesario un orden del alma en la tierra, en el que las almas de los hombres puedan ocupar sus lugares individualmente y ser capaces de desarrollar las fuerzas de la libertad, que puedan llevar consigo a través de la puerta de la muerte, pero que sólo podrán hacerlo si, ya en esta vida, se preparan para la vida después de la muerte.

Que se establezca en la Tierra una verdadera relación entre las almas, que las almas sean capaces de desarrollar las fuerzas de la libertad, que todos los acontecimientos humanos, grandes o pequeños, y todos los intentos de dar forma a la creación y la actividad humana tendrán como objetivo, al Hombre sosteniendo el equilibrio en su alma con respecto a lo que vive y trabaja espiritualmente —esto debe llegar a ser un ideal.

El hombre se hace libre cuando está en posición de adquirir estas fuerzas anímicas en el mundo físico exterior, como puede adquirirlas, por ejemplo, cuando es capaz de seguir las hermosas formas que viven en el arte que tiene realmente su origen y principios en el espíritu.

El hombre se hace libre, cuando consigue un intercambio y comunión con otras almas de una naturaleza tal que el alma es capaz de seguir a las otras con una comprensión y amor siempre crecientes.

Y cuando se trata de los cuerpos de los hombres de los que nos preocupamos, entonces entra en consideración la Fraternidad;

Si se trata de una cuestión del alma, entonces debemos buscar el forjar los delicados y sutiles vínculos que surgen entre alma y alma, y que deben encontrar su camino en la estructura de nuestra vida en la tierra y que siempre deben trabajar en la dirección de engendrar el interés —un profundo interés de un alma por el otro. Porque solo de esta manera las almas pueden llegar a ser libres, y sólo las almas pueden llegar a ser libres.

La Igualdad aplicada al mundo físico exterior es una tontería; pues la igualdad sería uniformidad. Todo lo que existe en el mundo experimenta cambios, todo lo que hay en el mundo está obligado a estar expresado en cantidades; todo lo que hay en el mundo está obligado a expresarse en la multiplicidad y la variedad. Con este mismo fin está ahí el mundo físico, para que lo espiritual pueda atravesar una multitud de formas.

Pero en toda la múltiple vida del hombre, sólo una cosa permanece igual, porque está aún en sus comienzos. El resto de nuestra naturaleza humana la hemos llevado en nosotros desde los tiempos de Antiguo Saturno, Antiguo Sol y Antigua Luna; el yo lo tenemos por primera vez en esta vida de la Tierra. El yo está sólo en sus comienzos. Durante toda nuestra vida entre el nacimiento y la muerte no llegamos más lejos en lo espiritual que decirnos a nosotros mismos “yo”, y tomar conocimiento de este yo.

Sólo podemos contemplar el yo, ya sea a través de la iniciación cuando estamos fuera del cuerpo aquí entre el nacimiento y la muerte, o cuando hemos atravesado el portal de la muerte y se nos concede mirar atrás en el recuerdo de nuestro cuerpo terrenal y contemplar el Yo espiritualmente.

A través de este Yo se expresa toda posible diversidad aquí sobre la Tierra. Y nuestra vida sobre la Tierra debe ser construida de tal forma que posibilite el que pueda expresarse toda la variedad que pueda entrar en la vida terrenal en la individualidad humana. Un ser humano manifiesta una individualidad, un segundo ser humano manifiesta otra, y un tercer ser humano manifiesta otra diferente. Todas estas individualidades en sus diversas actuaciones están enfocadas en un punto, el punto del yo. Ahí somos iguales, y a través de este punto focal donde somos iguales puede pasar todo lo que nos comunicamos entre nosotros como espíritus. El hecho de que todos nosotros tengamos este punto del yo donde somos iguales, da la posibilidad de que la Humanidad desarrolle una vida comunitaria. Aquello que es diferente en todos nosotros pasa a través de lo que es igual.

yo

En consecuencia, no es el establecimiento de lo que es aportado por un solo individuo humano a toda la corriente de la evolución espiritual cósmica que se logra la Igualdad espiritual; más bien es así, porque lo que nos ha colocado a cada uno en un tipo diferente de vida pasa a través de nuestro Yo, y a través de lo espiritual en nosotros, se convierte en algo que puede ser compartido por todos, fluye como un bien común en la corriente de la evolución cósmica. La igualdad pertenece propiamente al espíritu.

Ninguna generación comprenderá cómo los tres ideales de Fraternidad, Libertad e Igualdad pueden llegar a realizarse en la vida de la Humanidad, a menos que comprendan que el hombre lleva en él esta Triformación de cuerpo, alma y espíritu. El que la gente fuera incapaz en el siglo XVIII, y siga siendo  incapaz a lo largo del XIX, de comprender esto, fue el resultado de la fuerza de la corriente Ahrimánico-Mefistofélica que entró en la evolución moderna de la manera que he descrito. El siglo XVIII mezcló la Igualdad, la Libertad y la Fraternidad, y las aplicó todas ellas a la vida física exterior. De la forma en que se ha comprendido en el siglo XIX, sólo puede significar el caos social. Y la Humanidad tendrá que ir a la deriva más y más por este caos, si no recibe la ciencia y la vida espirituales, que conducen a una comprensión del hombre como una trinidad y a una reconstrucción de la vida terrenal para el Hombre Triformado.

El hombre tuvo que pasar a través del materialismo. Sus fuerzas hubieran sido demasiado débiles para los tiempos posteriores, si no hubiera atravesado el materialismo. Pues la evolución de la Humanidad es extraña y sorprendente. Consideremos un momento un suceso de la época Lemúrica. Encontramos allí en un cierto momento de la evolución –miles y miles de años atrás– cuando la Humanidad de la Tierra era bastante diferente de lo que lo es ahora. Sabrán por las descripciones que he dado en mi Ciencia Oculta de la evolución humana sobre la Tierra que los diversos impulsos entraron en el hombre sólo gradualmente. Hubo un momento en la evolución en que lo que hoy llamamos fuerzas magnéticas y eléctricas se establecieron dentro del hombre. Pues las fuerzas magnéticas y eléctricas viven en nosotros de una manera misteriosa. Antes de ese momento, el hombre vivía sobre la Tierra sin las fuerzas magnéticas y eléctricas que se han desarrollado desde entonces, espiritualmente, entre la acción de los nervios y la sangre. Se incorporaron al hombre en aquel momento. Las fuerzas del magnetismo las dejaremos fuera de consideración, y una parte de las fuerzas de la electricidad también. Pero las fuerzas que distinguiré como las fuerzas eléctricas del galvanismo, voltaje, etc. –fuerzas que han entrado profundamente en la cultura y civilización de nuestro tiempo– estas fuerzas encontraron su entrada en aquel distante momento en el organismo humano y se unieron a la vida humana; y este mismo hecho hizo posible que permanecieran desconocidas para la consciencia humana durante un largo tiempo.

El hombre las llevaba dentro de sí, y por esa misma razón permanecieron desconocidas para él externamente. Las fuerzas del magnetismo y las demás fuerzas eléctricas aprendimos a conocerlas antes. El galvanismo, la electricidad del contacto, que tiene una influencia determinante mucho más profunda en el karma de nuestra época de lo que generalmente se reconoce, sólo fue descubierta, como ustedes saben, a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, por Galvani y Volta. La gente dedica pocos pensamientos a hechos como estos. ¡Considérenlo sólo un momento! Este Galvani estaba ocupado con la pata de una rana. “Por casualidad”, como decimos, la ató a la ventana, y entró en contacto con el hierro, y se movió. Ese fue el comienzo de todos los descubrimientos que gobiernan la Tierra hoy por medio de la corriente eléctrica. ¡Y sucedió hace tan poco tiempo! La gente generalmente no se para a pensar cómo es que la Humanidad no llegó a este conocimiento antes. De repente este pensamiento emerge en un ser humano, de una manera perfectamente milagrosa; tropieza con ello, por así decirlo, por necesidad. En esta época nuestra materialista, naturalmente nunca nos detenemos a pensar sobre tales cosas. Y esta es la razón por la que no podemos comprender absolutamente nada del verdadero devenir de la Tierra. La verdad del asunto es como sigue:

Después de que la Humanidad hubiera pasado por el momento en la época Lemúrica en que se implantaron en ella, o recibió implantadas en ella, las fuerzas que van a través de los cables hoy en la electricidad y actúan de una forma invisible en el hombre mismo, después de que este momento hubiera pasado, la electricidad vivió dentro del ser humano. Ahora bien, la evolución no procede en la forma simple y directa en la que la gente se siente inclinada a imaginar. Imaginan que el tiempo va siempre hacia adelante hasta el infinito. Eso es una concepción completamente abstracta. La verdad es que el tiempo se mueve y gira de tal forma que la evolución se invierte y va hacia atrás continuamente. No es sólo en el espacio donde encontramos movimientos en curvas como en una lemniscata, sino también en el tiempo.

Durante la época Lemúrica, el hombre estaba en el punto de cruce del movimiento de lemniscata, y ese fue el momento en que se le implantó el principio de la fuerza eléctrica. Recorrió el camino de regreso en el tiempo atlante y, en relación con ciertas fuerzas, en la época post-Atlante, y llegó a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX exactamente al punto de la evolución de los mundos en que estaba en el antiguo tiempo Lemúrico cuando se le implantó desde el cosmos el principio de la electricidad.

Ahí tienen la explicación de por qué Galvani descubrió la electricidad en ese determinado momento. El hombre siempre regresa de nuevo en tiempos posteriores a lo que experimentó anteriormente. La vida sigue su curso en ciclos, en ritmos. En la mitad de la época materialista que se ha estado desarrollando desde el siglo XIV-XV, la Humanidad estaba en aquel punto en el mundo. El hombre había pasado hace mucho tiempo a través de todo esto en la época Lemúrica. Y la Humanidad como un todo recordó en aquel momento la entrada de la electricidad en el ser humano, y por lo tanto como resultado de este recuerdo impregnó toda su civilización de electricidad. El alma y el espíritu del hombre encontraron de nuevo lo que habían experimentado hace mucho tiempo.

Las verdades como esta deben ser claramente imaginadas de nuevo, pues sólo con verdades como esta escaparemos a la decadencia en el futuro.

Bajo la influencia de las inspiraciones de las que he estado hablándoles hoy, ciertas mentes llegaron a tales verdades. Pues el hecho de que le gente siguiera tales caminos fue el resultado del hecho de que hay muchas y diferentes corrientes actuando en la evolución humana. Si, por ejemplo, lo que los Templarios quisieron alcanzar hubiera sido la única influencia actuando en la historia, hubiera resultado una evolución bastante diferente para el hombre.

Debido al hecho de que la otra corriente también –la Mefistofélica– ha estado entremezclada con ella (la corriente Mefistofélica estaba también allí desde el principio, por supuesto, pero se le dieron nuevas fuerzas con el destino de los Templarios) el hombre ha sido llevado, en nuestro tiempo, al materialismo de la forma que ha sucedido realmente. Estas fuerzas Mefistofélicas-Ahrimánicas son necesarias en la evolución de la Humanidad. Y, como he dicho, ciertas mentes extraordinarias fueron conducidas por la inspiración que proviene de los Templos Rosacruces y que tiene su origen en el mundo espiritual, para reconocer este principio del que estoy hablando aquí.

¡No se crean que un gran poeta, un poeta realmente excepcional que crea a partir del mundo espiritual, reúne sus palabras de una manera superficial, la gente a menudo cree que el poeta tiene la libertad de escoger las palabras de manera superficial! No, un poeta como Goethe, por ejemplo, sabe lo que está contenido e implícito en el Verbo; él sabe que en el Verbo tenemos algo que permite que el espíritu resuene a través de la persona que habla. ¿”Persona”, dije? Aquí debemos recordarnos que “persona” es una palabra que proviene del latín y se refiere a la máscara que el actor lleva y a través de la cual suena su voz. “Personare” significa sonar, sonar “a través de”. Todo esto está estrechamente relacionado con la evolución del Verbo. “En el principio fue el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios”. El Verbo no estuvo en el Hombre, no obstante la personalidad humana está estrechamente relacionada con él.

La evolución completa, como hemos dicho, avanza hacia delante en la medida en que no sólo actúan las fuerzas del bien, sino que también hay otras fuerzas actuando. Y un hombre como Goethe escribió en su Fausto –incluso aunque en parte inconscientemente, no obstante bajo inspiración– notables y grandes verdades. Cuando el Señor está conversando con Mefistófeles en el Prólogo en el Cielo, al final dice a Mefistófeles que Él no tiene objeción a su trabajo e influencias. Le reconoce y le permite su lugar en la evolución de los mundos. Es debido a él que hay incentivos e influencias que deben crear lo que es maligno. Pero entonces el Señor se vuelve y dirige sus palabras hacia los verdaderos y genuinos Hijos de los Dioses que llevan adelante la evolución normal, y con cuyo trabajo está unida la actuación de la otra corriente. ¿Y qué les dice Él a estos verdaderos Hijos de los Dioses?

¡Pero vosotros, verdaderos Hijos de Dios, regocijaos!

En la espléndida belleza viviente.

Que lo evolutivo que perpetuamente obra y vive,

Os circunde con dulces barreras de amor,

Y a lo que se cierne en el aire cual flotante aparición,

Dadle fijeza con pensamientos duraderos.

¡El Señor les da a Sus Hijos la orden directa de fijar en los lugares del mundo pensamientos duraderos! Un pensamiento duradero de tal naturaleza se situó en el mundo cuando el principio de la electricidad se implantó en el hombre, y el hombre fue conducido de vuelta al pensamiento duradero cuando descubrió el principio de la electricidad y lo implantó en su civilización materialista. De una profundidad inconmensurable es el pensamiento expresado en estas líneas:

Que lo evolutivo que perpetuamente obra y vive,

Os circunde con dulces barreras de amor,

Y a lo que se cierne en el aire cual flotante aparición,

Dadle fijeza con pensamientos duraderos.

Y significa una profunda experiencia para el alma, sentir ese misterio de los “pensamientos duraderos”. Pues entonces sentimos cómo en el mundo aquí y allí lo Eterno descansa en la forma de un pensamiento duradero, y nosotros que pertenecemos al mundo del movimiento estamos pasando a través de lo que está siendo fijado en apariciones flotantes como pensamientos duraderos, cómo la belleza que teje y obra perpetuamente, se revela para que podamos comprenderla cuando llegue el momento adecuado.

Y que llegue también un momento adecuado para la Humanidad en el futuro cercano, incluso aunque esté predestinado a venir si la Humanidad ha de evitar caer en la decadencia. Que el hombre comprenda que tiene que pasar a través del próximo punto, que invierte el materialismo en su opuesto, el punto en que el gran pensamiento del mundo espiritual pueda irradiar a la Humanidad. Aquellos cuyo karma les ha permitido llegar hasta la Ciencia Espiritual están ya preparándose para esto. Y será la tarea continuamente recurrente de la Ciencia Espiritual dirigir su trabajo en esta dirección. Pues a la época materialista que ha encontrado el pensamiento duradero que en su forma más nueva Ahriman-Mefistófeles ha situado en la evolución moderna, a esta época materialista debe agregarse lo que puede experimentarse al pasar a través de un pensamiento duradero espiritual. La Ciencia Espiritual debe encargarse de que la Humanidad no omita la comprensión de este pensamiento espiritual. Por tanto no debemos cansarnos de alertar al hombre una y otra vez, no sea que el momento para la comprensión de la Ciencia Espiritual pase y se pierda.

Traductor desconocido, editado y revisado por Gracia Muñoz.