GA232c3. Centros de Misterios

Dornach, 25 de Noviembre de 1923

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En la última conferencia os hablé de la manera en que el hombre está sujeto durante su vida a lo que, desde el punto de vista científico natural, estamos acostumbrados a llamar herencia. Hablé además de cómo el hombre está sujeto a las influencias del mundo exterior, a la adaptación al medio ambiente; cómo todo lo que está ligado a la herencia está conectado con la esfera ahrimánica, mientras que lo que, en el sentido más amplio, está comprendido en la adaptación al mundo externo, está conectado con el reino luciférico. Dije también cómo en el cosmos, es decir, dentro de la sustancia espiritual que se encuentra en la base del cosmos, se ha tomado cuidado de que la influencia luciférica y ahrimánica deben desempeñar su papel de la manera correcta en la vida humana. Añadiremos algunas cosas hoy a lo que se ha dicho, teniendo en cuenta, al mismo tiempo, lo que se explicó en la primera de estas conferencias.

Hemos visto cómo la memoria, todo en la naturaleza de la memoria, modela al hombre dentro del alma. En realidad, estamos formados como seres anímicos por nuestros recuerdos mucho más de lo que creemos. La forma en que nuestras experiencias se han convertido en recuerdos realmente ha formado nuestras almas; Somos un resultado de nuestra vida más de lo que pensamos, y el que puede ejercer incluso una pequeña auto-observación, hasta el punto de entrar en la vida de la memoria verá qué gran parte de las impresiones de la infancia influyen a través de toda la vida terrenal. La manera en que se pasó nuestra infancia, que en realidad no juega gran parte en la vida consciente, por ejemplo el tiempo, durante el cual aprendimos a hablar y caminar, durante el cual recibimos los primeros dientes heredados, las impresiones recibidas durante todo este período de desarrollo, desempeñan un papel importante en la vida del alma humana durante toda la vida en la Tierra. Muchas cosas que se elevan interiormente como pensamientos y que están conectadas con los recuerdos —y todo lo que captamos en el pensamiento que no es causado por impresiones externas está conectado con los recuerdos— todo lo que surge de esta manera nos llena de gozo o nos causa dolor interior (estos son generalmente delicados matices de placer y dolor que acompañan nuestros pensamientos cuando surgen libremente) toda nuestra vida de la memoria es llevada a cabo por nuestro cuerpo astral cuando pasamos a la condición de sueño. Si ahora con visión imaginativa podemos ver al hombre en el sueño como un ser espiritual psíquico, la materia se presenta de la siguiente manera. Imagínense durante el sueño los cuerpos etéricos y físicos que quedan dentro de la piel humana mientras el cuerpo astral está fuera (el yo lo consideraremos más adelante). Podemos entonces observar que el cuerpo astral, consiste realmente en recuerdos. También podemos ver cómo estos recuerdos que viven en el cuerpo astral  del hombre giran alrededor dentro y fuera de uno al otro. Experiencias que están muy lejanas en el tiempo y en el espacio también se unen, mientras que algunas cosas se dejan fuera de ciertas experiencias conjuntas. De esta manera toda la vida de la memoria se transforma durante el sueño. Si el hombre sueña, es precisamente porque esta vida transformada de la memoria aparece ante la conciencia y en la constitución del sueño pudiéndose percibir interiormente girando dentro y fuera, lo que, observado desde fuera, puede ser visto por la clarividencia imaginativa.

Pero otra cosa se presenta; aquello que al dormirse hasta despertarse figuran así como recuerdos, lo que forma el contenido principal de la vida del alma astral humana se une durante el sueño con las fuerzas que están detrás de los fenómenos de la naturaleza. Por lo tanto, podemos decir: Todo lo que vive como cuerpo astral en estos recuerdos forma una unión con las fuerzas que se encuentran detrás de los minerales, en realidad en el interior de los minerales, en el interior de las fuerzas de la planta, en las fuerzas que se encuentran detrás las nubes, y así sucesivamente.

A quien pueda percibir esta verdad le suena realmente terrible, debo decir, cuando la gente dice que detrás de los fenómenos de la naturaleza sólo hay átomos materiales. Nuestros recuerdos durante el sueño no se unen con los átomos materiales, sino con lo que realmente está detrás de los fenómenos de la naturaleza, son fuerzas espiritualmente activas. Es con estas fuerzas con las que nuestros recuerdos se unen durante el sueño. Nuestros recuerdos descansan en ellas durante el sueño.

Así podemos decir realmente: Durante el sueño nuestra alma con sus recuerdos se sumerge en el ser interior de la naturaleza, y no se dice nada falso, nada irreal si dice lo siguiente: “Cuando duermo, consigno mis recuerdos a los poderes que gobiernan espiritualmente en el cristal, en las plantas, en todos los fenómenos de la naturaleza”. Puedes ir a dar un paseo y ver por el camino flores amarillas, flores azules, hierba verde y brillantes y prometedoras espigas de maíz y puedes decirles: “Cuando paseo por el día te veo desde afuera, pero cuando me duermo hundo mis recuerdos en tu ser espiritual. Tomas lo que he transformado durante la vida empírica en recuerdos. Tú tomas esta memoria mía cuando me voy a dormir”.

Es quizás el más bello de todos los sentimientos por la naturaleza tener con el rosal no sólo una relación externa, sino también poder decir: “Me encanta el rosal, especialmente porque el rosal tiene esta peculiaridad (tengan en cuenta que el espacio no juega ninguna parte en estas cosas, no importa hasta qué punto la rosa se pueda quitar del espacio pues encontraremos nuestro camino a ella en el sueño) —el rosal tiene esta peculiaridad, que recibe los primeros recuerdos de nuestra infancia”. Esa es la razón por la que la gente ama tanto a las rosas sólo que no son conscientes de ello; pero aman las rosas porque son las receptoras de los primeros recuerdos de la infancia. Cuando éramos niños otras personas nos querían y nos hacían sonreír. Lo hemos olvidado pero forma parte de nuestra vida de sentimientos; y el rosal absorbe en su propio ser mientras dormimos por la noche los recuerdos que hemos olvidado.

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El hombre está mucho más unido de lo que se cree con el mundo exterior de la naturaleza, es decir, con el espíritu que rige en el mundo exterior. Estos recuerdos de los primeros años de la infancia son especialmente notables con respecto al sueño humano, porque en realidad, durante esos años y durante los años que se extienden hasta el cambio de dientes —es decir, hasta el séptimo año de vida—solo se toma el elemento anímico durante el sueño. En cuanto a los seres humanos, es el caso de que la parte espiritual interior de la naturaleza toma en sí misma de nuestra infancia sólo la parte del alma. Por supuesto, otras cosas también son buenas. El elemento anímico que desarrollamos durante nuestra primera infancia (por ejemplo, si fuimos niños crueles) permanece también en nosotros, pero esto es tomado por el cardo. Esto se dice a modo de comparación, pero sin embargo, apunta a una realidad significativa. Lo que no es tomado del niño por la parte interior de la naturaleza se hará inmediatamente evidente a partir de lo que sigue.

En los primeros siete años de vida se ha heredado todo lo que es de naturaleza corporal. Los primeros dientes son enteramente heredados; todo lo que tenemos de naturaleza material dentro de nosotros en los primeros siete años de vida es esencialmente heredado. Pero después de aproximadamente siete años toda la sustancia material se desprende; se desvanece formándose de nuevo. El hombre permanece como una forma,  como una forma espiritual, su parte material poco a poco se aleja. Después de siete u ocho años todo lo que estaba en su cuerpo siete u ocho años antes ha desaparecido. Es un hecho que cuando hemos alcanzado la edad de nueve años, todo nuestro ser ha sido renovado. Luego lo construimos de acuerdo con nuestras impresiones externas.

De hecho, es extremadamente importante, especialmente para el niño en los primeros períodos de la vida, que debe estar en condiciones de construir su nuevo cuerpo  —ya no es el cuerpo heredado sino un cuerpo desarrollado desde su ser interior— según las buenas impresiones de su entorno, y en una sana adaptación a su entorno. Mientras que el cuerpo que un niño tiene al llegar al mundo depende de si los impulsos heredados que ha recibido son buenos o malos, el cuerpo posterior que lleva del séptimo al decimocuarto año depende mucho de las impresiones que recibe de su ambiente.

Cada siete años construimos nuestro cuerpo de nuevo, pero es nuestro yo el que lo reconstruye. Aunque el yo no ha nacido aún en el mundo exterior en un niño de siete años (como saben, sólo nace más tarde), sin embargo, ya está trabajando, porque naturalmente está ligado al cuerpo, y es el yo el que está construyendo en él. Desarrolla las cosas de las que ya hemos hablado; construye lo que aparece como la fisonomía, los gestos, la revelación material externa del alma y el espíritu en el hombre. Es un hecho que un ser humano que tiene un interés activo en el mundo, que está interesado en muchas cosas, y debido a su interés activo por ellas reflexiona sobre ellas y las digiere interiormente, revela de manera material en la expresión externa de su semblante y en sus gestos lo que le ha interesado y absorbido. Sobre el rostro del ser humano que tiene un interés intensamente activo en el mundo exterior, que trabaja internamente sobre los frutos de este interés por las cosas externas, uno verá en cada arruga más tarde en la vida cómo se formó a sí mismo, y uno será capaz de leer mucho en su rostro, porque el yo se expresa en los gestos y en la fisonomía. Un hombre que pasa por el mundo apático o sin interés en el mundo exterior permanece a lo largo de toda su vida con un semblante sin cambios; las experiencias más finas no se imprimen en la fisonomía y los gestos. En muchos aspectos podemos leer toda una biografía; En muchos otros no podemos leer mucho más que el hecho de que él fue niño una vez —que no es algo muy especial.

De esta manera el hecho de que el hombre a través del cambio de su sustancia cada siete u ocho años moldea su propia apariencia externa significa mucho. Esta obra del hombre en su propia apariencia externa, en su fisonomía y gesto, es también algo que lleva en el sueño el ser interior de la naturaleza. Si uno mira al hombre con clarividencia imaginativa y observa al yo fuera de él como lo está durante el sueño, uno ve que realmente consiste en fisonomía y gesto. En aquellos seres humanos que expresan gran parte de su ser interior en su rostro, encontramos un yo radiante y brillante. Ahora bien, este gesto y fisonomía resultante se une también con las fuerzas del ser interior de la naturaleza. Si hemos sido amistosos y amables, la naturaleza está inclinada, tan pronto como esta bondad se ha convertido en una expresión facial, mostrada en el rostro, para tomar esto durante nuestro sueño en su propio ser. La naturaleza recoge nuestros recuerdos en sus fuerzas y en nuestra formación de gestos en su misma esencia, en los seres de la naturaleza.

El hombre está tan íntimamente conectado con la naturaleza exterior que lo que experimenta en su ser interior como recuerdos es de enorme importancia para ella, así como la forma en que expresa su vida interior en su fisonomía y sus gestos porque eso vive más allá en el ser interior de la naturaleza.

He mencionado a menudo un dicho de Goethe, que era realmente una crítica de una observación de Haller. Haller dijo: “En el ser interior de la naturaleza ningún espíritu creado puede entrar. Afortunado es el hombre al que revela incluso su cáscara externa”. A esto, Goethe contestó: “¡Pedante! Estamos en todas partes en el ser interior de la naturaleza. Nada está dentro de ella, nada está fuera de ella; Lo que está dentro está fuera, y lo que está fuera está dentro. Sólo pregúntate quién eres, ya sea el grano o la cáscara”. Goethe dice que oyó esta observación en los años sesenta y la maldijo en secreto; porque sintió (naturalmente no sabía entonces de la Ciencia Espiritual) que cuando alguien a quien sólo podía considerar como pedante decía: “En el ser interior de la naturaleza no puede entrar ningún espíritu creado”, no sabe nada del hecho de que el hombre, simplemente porque es un ser de recuerdos y un ser de fisonomía y de gesto, está entrando continuamente en el ser interior de la Naturaleza. No somos seres que están llamando a la puerta de la naturaleza y golpean en vano. Sólo a través de lo que es nuestro ser íntimo, estamos en la comunión más íntima con el ser interior de la naturaleza.

Debido a que el niño pequeño, hasta el séptimo año, tiene un cuerpo que es enteramente heredado, nada de su yo, de su fisonomía y gesto pasan al interior de la naturaleza. Sólo con el cambio de dientes comenzamos a desarrollar nuestro ser real. Por lo tanto, sólo después del cambio de los dientes nos hacemos gradualmente maduros para pensar en la naturaleza. Antes de ese tiempo surgen pensamientos en el niño más importantes, pensamientos que no tienen mucho que ver con la naturaleza, y por esa razón están tan llenos de encanto.

La mejor manera de acercarse a un niño es hacer poesía en su presencia, representar por ejemplo las estrellas como los ojos del cielo, que las cosas de las que hablamos con el niño estén lo más lejos posible de la realidad física externa.

Sólo a partir del cambio de los dientes en adelante el niño crece de tal manera que sus pensamientos pueden coincidir con los pensamientos de la naturaleza; fundamentalmente toda la vida, desde los siete hasta los catorce años, es tal que el niño crece en dirección hacia el interior, y luego lleva los recuerdos de su alma a la naturaleza, así como sus gestos y fisonomía, y esto continuara a lo largo de toda su vida. En cuanto a cualquier relación con el seres interiores de la naturaleza, nosotros, como seres individuales, sólo nacemos con el cambio de dientes. Por esta razón, los seres que he designado como espíritus elementales, los gnomos y las ondinas, escuchan tan ansiosamente cuando el hombre les relata algo de su vida infantil hasta el séptimo año, porque, en lo que se refiere a estos espíritus de la naturaleza, el hombre sólo nace con el cambio de dientes. El cambio de dientes es para ellos un fenómeno extremadamente interesante. Anterior a esta edad el hombre es para los gnomos y ondinas un ser  “del otro lado” y para ellos es un enigma que el hombre aparezca a esta edad que ya ha alcanzado una cierta perfección!

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Sería extraordinariamente inspirador para la fantasía pedagógica o educativa si un hombre, habiéndose embebido del conocimiento espiritual, pudiera realmente transponerse en estos diálogos con los espíritus de la naturaleza y entrar en el alma de los espíritus de la naturaleza para obtener sus opiniones sobre lo que él es capaz de contarles sobre los niños; Porque de esta manera surgen los más bellos cuentos de hadas. Cuando, en la antigüedad, los cuentos de hadas eran tan maravillosamente aptos y ricos en contenido, era porque los poetas que los componían podían conversar con los gnomos y ondinas, podían decirles algo y no simplemente escuchar algo de ellos.

Estos espíritus de la naturaleza suelen ser muy egoístas, se callan también si no se les dice algo de aquello de lo que están curiosos. Sus historias favoritas son sobre los hechos de los bebés. A cambio, uno puede oír muchas cosas de ellos que pueden entonces ser tejidas en la forma de cuentos de hadas.

Por lo tanto, para la vida espiritual práctica lo que hoy nos parece mucha fantasía puede llegar a ser extremadamente importante. En el caso que estos diálogos con los espíritus de la naturaleza, a causa de las condiciones que he mencionado, pueden ser extremadamente instructivas para ambos lados.

Por otro lado, lo que he dicho puede en cierto sentido causar ansiedad, porque mientras está dormido, el hombre crea continuamente imágenes de su ser más íntimo. Detrás de los fenómenos de la naturaleza, detrás de las flores del campo, y extendiéndose hasta el mundo etérico existen reproducciones de nuestros recuerdos, recuerdos buenos e inútiles; porque la Tierra está llena de lo que vive en las almas humanas, y en realidad la vida humana está muy íntimamente conectada con tales cosas.

Encontramos, pues, ante todo los espíritus de la naturaleza, esos seres en los que penetramos con nuestro mundo de gestos; Pero también encontramos el mundo de los Ángeles, Arcángeles y Arcai,  creciendo también en estos Seres. Entramos en ellos. Nos sumimos en los hechos de los ángeles a través de nuestros recuerdos. Entramos en los seres del mundo angélico a través de lo que hemos impreso en nosotros mismos como fisonomía y gesto. Esta penetración que tiene lugar durante el sueño es tal que podemos decir: “Cuando pasamos por encima de la vida en la naturaleza, el proceso es tal que cuanto más lejos salimos en línea directa, más entramos en las regiones de los Ángeles y Arcángeles y Arcai. Llegamos a la esfera de la tercera Jerarquía. Y cuando en el sueño nos zambullimos con nuestros recuerdos y nuestros gestos en un mar lleno de seres tejedores de Ángeles, Arcángeles y Arcai, entonces del otro lado viene otro flujo de seres espirituales, la segunda Jerarquía, Exusiai, Kyriótetes y Dynamis”.

Si queremos expresar en el mundo exterior lo que acabamos de describir, debemos decir: “Esta corriente fluye de tal manera que el curso del sol durante el día de este a oeste, marca el camino en que la segunda Jerarquía cruza la tercera Jerarquía. La tercera Jerarquía, los Ángeles, los Arcángeles y Arcai, están como flotando hacia arriba y hacia abajo “ofreciéndose unos a otros los cuencos de oro”. En esta entrega tenemos la segunda Jerarquía que va con el sol, por así decirlo, de este a oeste. Esto no es evidente, porque aquí la concepción copernicana del mundo no es válida, pero esta corriente realmente va de este a oeste, siguiendo el curso del sol durante el día.

Así vemos —es decir, si tenemos la capacidad de ver— cómo el hombre durante el sueño crece en la tercera Jerarquía; Pero esta tercera Jerarquía está continuamente siendo permeada graciosamente por otro lado por la segunda Jerarquía. Así, esta segunda Jerarquía también se hace sentir en nuestra vida anímica.

Señalé en la última conferencia, la importancia de transponerse vívidamente de nuevo a las experiencias de la juventud. A este respecto, se puede obtener una sensación muy impresionante si se ocupan de mis Dramas Misterio y leen, tal vez ahora con mayor comprensión de la que se tenía antes, lo que se representa allí con respecto a la aparición de la juventud de Johannes.

De hecho, el hombre puede vivificar su propia naturaleza interior y hacerla intensamente perceptible para sí mismo si regresa activamente a su juventud. Ya dije que podrían volver a mirar los viejos libros de la escuela y de los que tal vez habrán aprendido algo (¡o tal vez no!). Se sumergen en lo que aprendieron o no aprendieron. No importa si uno aprendió algo o no; El punto es que uno debe sumergirse intensamente en lo que vivió anteriormente en él. Porque así puede experimentarlo personalmente. Por ejemplo, para mí personalmente, hace unos años, era de inmenso significado transponerme a una situación así, perteneciente a mi propia juventud. Entonces necesitaba intensificar las fuerzas de la comprensión espiritual. Los siguientes acontecimientos me ocurrieron accidentalmente cuando tenía sólo once años de edad. Me dieron un libro en la escuela. Lo primero que  sucedió fue que, descuidadamente, alteré el tintero y dañé dos páginas, de modo que ya no podía leerlas. Ese fue un acontecimiento de hace muchos años, pero a menudo lo he revivido, ese libro de la escuela con las páginas manchadas y todo lo que experimenté con ello; porque ese libro tuvo que ser reemplazado por una familia pobre. Era algo terrible, todo lo que se podía experimentar a través de este libro de la escuela, con sus gigantescas manchas de tinta.

 Como he dicho, no se trata de haberse comportado bien en relación con la circunstancia que uno recuerda; es más bien una cuestión de haberlo experimentado con intensidad. Si ustedes intentan esto con toda la intensidad interior también experimentarán algo más. Pueden experimentar una verdadera visión de una escena que han vivido interiormente y es evocada en el alma. Cuando llegue la noche y todo este oscuro a su alrededor y están solos, experimentarán la situación como si estuviera extendida en el espacio, lo que antes habían experimentado en el tiempo. Supongamos, por ejemplo, que ustedes evocan ante su alma una escena que experimentaron una vez, digamos, a las 11 en punto. Después fueron a un lugar donde se sentaban entre otros seres humanos. Se sentaban y otras personas le rodeaban. Aquí han recordado algo que se experimenta interiormente. Lo que entonces estaba a su alrededor externamente ahora lo encuentran como una visión espacial. Sólo se necesita buscar tales conexiones y entonces se pueden hacer descubrimientos bastante importantes. Digamos, por ejemplo, que cuando tenían diecisiete años iban a comer a mediodía en una pensión donde los huéspedes estaban cambiando continuamente. Evoquen interiormente en su alma una de esas escenas que experimentaron. Recuérdenlo vívidamente. Más tarde, por la noche se encuentran sentados en la mesa. Alrededor de ustedes están sentadas, personas a quienes no ven a menudo, porque en esa pensión continuamente van y vienen. En un rostro reconoces: “Eso es algo que experimenté en ese momento”. El espacio exterior se agrega a la experiencia del alma, cuando ustedes activan la memoria de esta manera.

Esto significa en realidad que ustedes están viviendo en esa corriente que fluye de este a oeste; porque poco a poco se van sintiendo cada vez más fuertes: allí, en el mundo espiritual en el que entran en el sueño, la vida no consiste simplemente en fundirse con lo espiritual, sino que en lo espiritual transpira algo que se refleja externamente en el momento en que se sentaban alrededor de la mesa de la pensión con esos seres humanos. Lo han olvidado hace mucho tiempo pero todavía está allí. Tú lo contemplas como puedes ver aquellas cosas que a menudo se pueden ver inscritas en el Registro Akáshico. En el momento en que tengas esto ante ti, te has identificado con esta corriente que fluye de este a oeste, la corriente de la segunda Jerarquía. En esta corriente de la segunda Jerarquía vive algo que se refleja exteriormente durante el día.

Ahora los días varían en el curso del el año. En primavera el día es más largo, en otoño más corto; En verano es más largo, en invierno más corto. El día está sujeto a cambios durante el año. Esto es causado por la corriente que fluye de oeste a este, en contra de la corriente de este a oeste; Y esa es la corriente de la primera Jerarquía, de los Serafines, Querubines y Tronos. Observen por lo tanto cómo cambia el día en el transcurso del año. Si ustedes pasan del día al año entonces entran en contacto con lo que se encuentra durante  el sueño como la corriente opuesta. De hecho, es el caso de que vayamos adormilados en el mundo espiritual en línea recta, no en la dirección que va de oeste a este, ni en la dirección que va de este a oeste.

Si nos hacemos conscientes de esto, cuando recordamos algo vívidamente debemos colocar el invierno espacial ante nuestras almas.

Este es también el caso cuando tomamos conciencia de nuestra voluntad. Cuando somos conscientes de que nuestra voluntad es lo entra en nuestros gestos y nuestra fisonomía.

Lo que estoy diciendo debería tener cierta significación especialmente para los euritmistas, aunque, naturalmente, no hay ninguna intención en Euritmia de expresar lo que voy a decir. Es un hecho que el hombre modela su apariencia exterior desde su ser interior, que su yo se expresa cada vez más en su fisonomía y gestos, no sólo recibe la impresión del recordar vívidamente las experiencias interiores de la memoria a la visión espacial de las cosas exteriores. Experimenta una vez más lo que aprendió, digamos a la edad de diecisiete años y ve a las personas con las que se sentó en esa pensión. Las ve en forma de imagen, como en el Registro Akáshico. Esa es la experiencia del Día. Pero también puede experimentarse el año. Esto se hace poniendo atención a la forma en que la voluntad trabaja en nosotros y observando que es relativamente fácil traer la voluntad a la expresión cuando estamos realmente calientes, mientras que es difícil dejar que la voluntad fluya a través del cuerpo si tenemos mucho frío. Cualquiera que pueda experimentar de esta manera la relación entre la voluntad y el hecho de estar cálido o frío podrá gradualmente hablar de una voluntad de invierno y una voluntad de verano.

Encontramos que la mejor expresión de esta voluntad viene de las estaciones. Observemos, por ejemplo, la voluntad que lleva nuestros pensamientos hacia el cosmos. Ellos escapan, por así decirlo, de las puntas de los dedos, y sentimos que es fácil desarrollar la voluntad.

Si estamos ante un árbol, algo en la parte superior del árbol puede darnos un placer particular; Y si la voluntad se calienta en nosotros nuestros pensamientos son llevados a la cima del árbol. De hecho, a menudo van incluso a las estrellas, si en las noches de verano nos sentimos dotados de esta cálida voluntad.

Por otro lado, si la voluntad se ha enfriado dentro de nosotros, es como si todos nuestros pensamientos fueran llevados a nuestra cabeza, como si no pudieran penetrar en los brazos o las piernas; todo entra en la cabeza. La cabeza lleva esta frialdad de la voluntad, y si la frialdad no llega a ser tan severa como para producir una sensación helada la cabeza se calienta por su propia reacción interna y después desarrolla pensamientos.

Así podemos decir: la voluntad del verano nos lleva a las extensiones del universo. La voluntad del Verano, la voluntad caliente lleva nuestros pensamientos a todas las direcciones. El invierno los lleva a la cabeza. Podemos así aprender a diferenciar nuestra voluntad, y entonces sentiremos que la voluntad que nos lleva a todas partes, al cosmos está relacionada con el curso del verano; Mientras que la voluntad que lleva a los pensamientos en nuestra cabeza los sentimos relacionados con el invierno. A través de la voluntad venimos a experimentar el año de la misma manera como lo hicimos anteriormente en el Día.

Existe la posibilidad de sentir como realidad las palabras que voy a escribir en la pizarra. Si un hombre experimenta el invierno en su voluntad humana puede percibirlo de tal manera que se dice:

inviernovoluntad

Estas palabras no son mera abstracción; Pues si un hombre siente su propia voluntad unida a la naturaleza, puede, al acercarse el invierno, sentir como si fuera de su espacio se le llevaran sus propias experiencias, experiencias que él mismo había dado a la naturaleza por primera vez. Puede percibir en las ondas de estas palabras sus propias experiencias que ya han pasado a la naturaleza.

Ese es el sentimiento de la voluntad de invierno; pero el hombre también puede sentir la voluntad de verano que expande nuestros pensamientos hacia el universo:

veranovoluntad

Esto significa que los pensamientos que se experimentan por primera vez en la cabeza pasan a todo el cuerpo. En primer lugar llenan el cuerpo y luego lo presionan hacia fuera del cuerpo. Estas palabras expresan la naturaleza de la voluntad de verano, la voluntad en nosotros que está relacionada con el verano. Podemos también decir: “He llamado desde mi ser interior a la memoria activa de algo experimentado hace mucho tiempo; el día con su noche me enfrenta con él completándolo en la percepción externa del espacio; y que corresponde a la corriente de este a oeste.

Podemos también decir: “En nosotros la voluntad del invierno cambia en voluntad de verano y la voluntad del verano en la voluntad de invierno”. Ya no estamos solo relacionados con el día con su intercambio de luz y oscuridad. Estamos relacionados con el año a través de nuestra voluntad, y por lo tanto identificados con la corriente que fluye de oeste a este, la corriente de la primera Jerarquía, los Serafines, los Querubines y los Tronos.

A medida que avanzamos veremos cómo el hombre se ve obstaculizado o ayudado a través de la herencia o adaptación al medio ambiente con referencia a esta relación con el ser interior de la naturaleza; Porque lo que he explicado hoy se refiere a la manera en que el hombre, si es obstaculizado lo menos posible por las fuerzas luciféricas y ahrimánicas, puede crecer de esta manera con su pensamiento y voluntad en el ser interior de la naturaleza y es recibido por las fuerzas del tiempo, las fuerzas del día y las fuerzas del año – la Tercera Jerarquía, la Segunda Jerarquía y la Primera Jerarquía. Pero las fuerzas Ahrimánicas que aparecen en la herencia y las fuerzas Luciféricas que aparecen en la adaptación al ambiente tienen una influencia esencial en todo esto. Este gran enigma nos ocupará la siguiente conferencia.

Traducido por Gracia Muñoz, Junio de 2017

GA232c1. Centros de Misterios

Conferencia I

Dornach, 23 de Noviembre de 1923

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Comenzaré hoy con la vida anímica del hombre, y seguiré desde ahí hasta penetrar en los secretos cósmicos.

Comencemos con algo de lo más simple. Consideremos la vida anímica de un ser humano tal y como se ve cuando lleva su meditación más allá del punto que tuve especialmente en cuenta cuando escribí los artículos en el semanario del Goetheanum sobre la Vida del Alma (GA 36 N.T.) Consideraremos la vida del alma más íntimamente de lo que se hizo en los artículos del semanario. Aquellos cuatro artículos sobre la vida del alma forman una especie de introducción, una preparación para aquello que vamos a considerar ahora.

Cuando meditamos de una manera amplia y exhaustiva, vemos cómo esta vida anímica puede elevarse hasta un nivel superior. Comenzamos por dejar que el mundo exterior actúe sobre nosotros –hacemos esto desde la niñez– y después nos vamos formando pensamientos sobre aquello que encontramos en ese mundo exterior. Somos realmente seres humanos cuando permitimos que las impresiones del mundo exterior continúen viviendo en nuestros pensamientos, elaborándolas interiormente, creando un mundo de imágenes mentales, que en cierto modo reflejen las impresiones realizadas sobre nosotros desde el exterior. No estamos haciendo nada especialmente útil para la vida anímica si simplemente nos formamos una serie de pensamientos sobre cómo el mundo exterior se refleja en nuestra alma, pues al actuar así sólo logramos lo que yo llamaría una imagen sombría del mundo de las ideas en nuestra alma. Realmente practicamos una mejor meditación si enfocamos nuestra atención más bien en la energía interior, en el intento de entrar vívidamente en el elemento del pensamiento, sin mirar al mundo exterior, y ahondamos en lo que nos ha llegado como impresiones procedentes del mundo exterior. Por tanto un hombre puede ser conducido, según su disposición, al mero pensamiento abstracto. Puede crear sistemas planetarios, o puede realizar esquemas sobre cualquier cosa imaginable en el mundo, etc. mientras otro puede reflexionar sobre las cosas que le han causado una impresión, mediante la prolongación de sus pensamientos más allá del período de la percepción, podría quizás desarrollar algún concepto incluso más imaginativo.

No entraremos más en la manera en que, según el temperamento o el carácter u otras influencias sobre un hombre, este pensamiento interno, esta meditación desprovista de impresiones externas, puede desarrollarse, pero reconoceremos el hecho de que es un asunto de especial importancia cuando nos retiramos respecto a nuestros sentidos del mundo exterior y vivimos en nuestros pensamientos e ideas, haciéndolos girar aún más lejos, a menudo tal vez en una dirección de solo meras posibilidades.

Mucha gente considera innecesario desarrollar esta vida del pensar, en la dirección de las meras posibilidades. Incluso en estos tiempos difíciles uno puede ver a la gente ocupada todo el día con sus asuntos (que por supuesto supone una actitud necesaria para la afrontar la vida exterior); posteriormente se reúnen en pequeños grupos, jugando a las cartas o al dominó o cosas similares, para, como se dice frecuentemente, pasar el tiempo. No sucede a menudo, sin embargo, que la gente se reúna en tales grupos para intercambiar pensamientos, por ejemplo, sobre las cosas en las que estuvieron ocupados durante el día, y considerar qué habría sucedido si esto o aquello hubiera sido diferente. No están tan interesados en esto como en jugar a las cartas, pero sería una prolongación de los pensamientos, y si conserváramos un sentido suficientemente sólido de la realidad, tal continuación de nuestros pensamientos no necesitarían convertirse en algo fantasioso.

Esta vida de pensamientos conduce finalmente a lo que ustedes encuentran si leen La Filosofía de la Libertad de la manera correcta. Si ustedes leen La Filosofía de la Libertad de la manera correcta deben familiarizarse con ese sentimiento de vivir en los pensamientos. La Filosofía de la Libertad se halla completamente extraída de la realidad, y al mismo tiempo procede enteramente del pensamiento real. Encontrarán por tanto una tonalidad fundamental en esta obra. La concebí en los años 80 y la escribí a comienzos de 1890, y ciertamente puedo decir que de todos aquellos que en aquel momento estuvieron en posición de conocer el núcleo de esta Filosofía de la Libertad, encontré por doquier incomprensión. Esta falta de entendimiento surge por una razón definida. Los seres humanos, incluso los llamados pensadores actuales, en realidad sólo llegan tan lejos en su pensamiento como para experimentar en este una imagen del mundo de los sentidos exterior; y luego dicen: quizás podría llegar al pensamiento del hombre algo del mundo suprasensible, pero tendría que entrar de la misma manera que lo hacen una silla o una mesa que está fuera de nosotros, y que nuestro pensamiento reconoce como algo que está fuera de nosotros. Así este pensamiento que vive en nuestro interior tendría que ser capaz de experimentar de una u otra manera algo suprasensible, exterior al hombre, de la misma forma que la mesa o la silla están fuera de nosotros y se pueden experimentar. De alguna forma parecida, Edward von Hartmann concibió esta actividad del pensamiento.

Este libro, La Filosofía de la Libertad llegó entonces a ser conocido. En este libro el pensamiento es tan experimentado que en la experiencia del pensamiento se llega a esta realidad, a saber que si un hombre realmente experimenta el pensamiento, vive, aunque al principio algo indefinidamente, en el cosmos, esta unión del hombre en su experiencia pensante más íntima con los secretos cósmicos es el nervio raíz de la Filosofía de la Libertad. Así, en este libro se encuentra la frase: “Al pensar, el hombre descubre un borde del velo del secreto cósmico”. Esto se expresa quizás simplemente, pero se supone que cuando un hombre realmente experimenta el pensamiento, ya no se siente fuera del secreto cósmico, sino dentro de él, ya no está fuera de la Esencia divina sino dentro de Ella. Cuando un hombre alcanza la realidad del pensar en sí mismo, alcanza lo Divino dentro de sí mismo.

Era este hecho el que no podía entenderse. Pues si un hombre realmente lo entiende, si realmente se ha tomado la molestia de adquirir esta experiencia de pensar, ya no descansa en el mundo en el que estaba antes, sino que vive en el mundo etérico. Está viviendo en un mundo que conoce: no está condicionado desde ninguna parte del espacio físico terrenal, sino por toda la esfera cósmica.

Ya no puede dudar del orden y de la realidad de la esfera cósmica etérica si han captado el pensamiento tal como está reflejado en la Filosofía de la Libertad. Así se llega a lo que puede llamarse experiencia etérica. Cuando un hombre entra en esta experiencia, realmente hace un notable paso adelante en la totalidad de su vida.

Puedo caracterizar este paso así: Si pensamos con la conciencia ordinaria, nos decimos: en esta habitación hay mesas, sillas, seres humanos, y así sucesivamente. Podemos pensar quizás en muchas más cosas también; pero pensamos en estas cosas como algo fuera de nosotros. Así comprendemos estas cosas en nuestro pensamiento –y hay diversas cosas fuera– desde el punto central de nuestro ser. Todo hombre es consciente de esto; quiere comprender las cosas del mundo con su pensamiento.

Si, sin embargo, hemos adquirido la experiencia del pensar que se acaba de caracterizar, ya no es el mundo lo que debemos comprender. El hombre no está tan atrapado, como yo diría, en su propio yo; sucede algo totalmente diferente. Tiene la sensación de que, con su pensamiento, ya no se limita a un solo lugar, puede captarlo todo interiormente. Siente que está contrayendo al hombre interior. Así como en su pensamiento ordinario extiende los sentidos espirituales hacia fuera, cuando experimenta el pensamiento dentro de él se extiende continuamente a su propio ser. El hombre mismo se convierte en el objeto.

Esta es una experiencia muy importante que cualquiera puede tener cuando se hace consciente de que: anteriormente tú siempre comprendías el mundo; ahora que tienes esta experiencia del pensamiento, debes comprenderte a ti mismo. El resultado de este proceso de intensa auto-comprensión es que él pasa más allá de su piel.

Y así como él interiormente se aferra a sí mismo, también se aferra desde dentro a todo el éter cósmico, no en sus detalles, naturalmente, pero gana la convicción de que este éter se extiende sobre la esfera cósmica dentro de la cual él existe junto con las estrellas, Sol y luna, etc.

Una segunda cosa que el hombre puede desarrollar en la vida interna de su alma es el poder de no ser estimulado inmediatamente en sus pensamientos desde el exterior, de no prolongar estos pensamientos y seguir entretejiéndolos, sino de entregarse a sus recuerdos. Si hace esto, y realmente hace de sus recuerdos una experiencia interior, entonces e resultado es una experiencia bastante definida. La experimentación ya descrita del pensamiento conduce al hombre hacia sí mismo, se comprende a sí mismo; y obtiene una cierta satisfacción en esta comprensión de su propio ser interior.

Cuando, sin embargo, pasa a la experiencia de la memoria, entonces, si se sobrelleva internamente de la manera correcta, acercarse a uno mismo finalmente no parece ser ya lo más importante. Esto es lo que sucede en la experiencia del pensamiento. Por eso uno encuentra en el pensamiento esa libertad que depende enteramente del elemento personal humano. Por tanto, una filosofía de la libertad debe comenzar por la experiencia del pensar, porque el hombre llega de ese modo a su propio ser; se encuentra a sí mismo como una personalidad libre. Esto no sucede con la experiencia de la memoria. En la experiencia de la memoria, si un hombre la sigue seriamente y se sumerge completamente en su memoria, adquirirá finalmente el sentimiento de hacerse libre de sí mismo, de alejarse de sí. Por tanto esos recuerdos que le permiten a uno olvidar el presente son de lo más satisfactorio. (No diré que es siempre lo mejor, pero es, en muchos casos, lo más satisfactorio).

Podemos obtener una idea del valor de la memoria si podemos concebir recuerdos que nos “saquen” al mundo, a pesar del hecho de que podamos estar completamente disconformes con el presente y nos gustaría alejarnos de él. Si podemos desarrollar recuerdos de tal naturaleza que nuestra vida de sentimiento se intensifique mientras nos entregamos a ellos, esto aporta lo que podría llamar una especie de preparación para lo que los recuerdos pueden llegar a ser cuando se hacen mucho más reales.

Ustedes pueden convertir en recuerdo en una experiencia real si recuerdan con el máximo realismo posible algo que realmente experimentaron digamos hace 10, 20 o 30 años. Solamente indicaré cómo puede hacerse. Supongan que repasan antiguos y queridos documentos y buscan, digamos, cartas antiguas que ustedes escribieron o que recibieron en alguna ocasión. Sitúen estas cartas ante ustedes, y por medio de ellas vivirán intensamente en el pasado. O quizás una manera mejor puede ser no tomar las cartas que ustedes han escrito, o que otras personas les han escrito, porque en esto entra demasiada subjetividad; sería mucho mejor, si son capaces de hacerlo, tomando sus antiguos libros de texto de la escuela y mirarlos como lo hicieron mucho tiempo atrás cuando realmente se sentaban frente a ellos cuando eran niños en la escuela, y de esta forma traen de vuelta a sus vidas algo que existió anteriormente. Esa es una experiencia realmente extraordinaria. Si llevan a cabo algo de esta naturaleza ustedes modifican completamente la actitud anímica  que poseen en el presente. Es muy extraordinario. Pero deben ser un poco ingeniosos en relación a esto, y hay toda una serie de cosas que pueden ayudarles. Una dama, por ejemplo, quizás pueda encontrar en algún rincón un vestido o alguna prenda que llevó hace 20 años; se lo pone y se transporta de ese modo a la posición en que estaba en aquel momento; o algo de naturaleza similar que pueda traer el pasado con la máxima realidad posible al presente. De esta manera ustedes serán capaces de separarse profundamente de su experiencia presente.

Cuando tenemos experiencias con nuestra consciencia actual en realidad permanecemos demasiado íntimamente en las experiencias, demasiado cerca para que de las experiencias resulte algo, por así decirlo. Debemos ser capaces de permanecer alejados. El hombre está más alejado de sí mismo cuando duerme que cuando está despierto; pues él se sitúa entonces fuera de sus cuerpos físico y etérico con su cuerpo astral y su yo. Cuando ustedes invocan realmente experiencias anteriores al presente, como acabo de describir, se acercan entonces al cuerpo astral que se sitúa fuera del cuerpo físico durante el sueño. Puede que al principio no crean que tal vivificación de las experiencias pasadas por medio de una antigua prenda pueda tener el poderoso efecto que he indicado, pero en realidad sólo se trata de que ustedes mismos experimenten con estos temas. Si ustedes realizan el experimento y realmente evocan en el presente lo que se experimentó en años pasados de tal forma que puedan vivir en ello y olvidar completamente el presente, verán que se acercan mucho a su cuerpo astral, a su cuerpo astral del sueño.

Ahora bien, si ustedes esperan que sólo sea necesario mirar a la derecha o a la izquierda para ver su cuerpo astral como una forma de nube, quedarán defraudados, pues esto no sucede de esa manera; deben prestar atención a lo que sucede realmente. Lo que sucede realmente es que, por ejemplo, después de un cierto tiempo, a través de tales experiencias, pueden gradualmente ver el amanecer de una nueva forma; pueden tener un nuevo sentimiento al ver un amanecer. Gradualmente, a lo largo de este camino llegarán a experimentar el calor del amanecer como algo de naturaleza profética, como si estuviera anunciando algo, como si el amanecer tuviera una fuerza profética natural en sí. Comenzarán a sentir el amanecer como algo espiritualmente poderoso, y serán capaces de relacionar el significado interior de esta fuerza profética, de forma que obtendrán un sentimiento, que al principio podrán confundir con una ilusión, de que el amanecer está relacionado con su propio ser.

amanecer

A través de experiencias como las que he descrito, se puede gradualmente llegar a una condición en la que se siente al ver el amanecer: “El amanecer no me deja solo. No está simplemente allí mientras yo estoy aquí; estoy interiormente unido a este amanecer; es una cualidad de mi propio sentimiento interior. Yo mismo soy el amanecer en este momento” Cuando se sientan así unidos con el amanecer de tal modo que se experimenten a ustedes mismos como el color, radiación y resplandor, la aparición del sol a partir de los colores y de la luz, de tal forma que en su propio corazón surja un sol, por así decirlo, a partir del fulgor de la mañana como un sentimiento viviente, entonces también sentirán como si estuvieran viajando con el sol sobre la cúpula del cielo; sentirán que el sol no les deja solos, el sol no está allí mientras ustedes están aquí, sino que sentirán que su existencia se extiende en cierto sentido hasta la existencia solar y que viajan con la luz a lo largo del día.

Si desarrollan este sentimiento que, como hemos dicho, no proviene del pensamiento –pues de esa manera sólo se puede llegar al hombre mismo– sino que pueden desarrollar a partir del recuerdo de la forma indicada, cuando desarrollan esta experiencia a partir de sus recuerdos, o mejor dicho a partir de las fuerzas del recuerdo, entonces las cosas que percibían anteriormente con sus sentidos físicos comienzan a tener un aspecto diferente; comenzarán a ser espiritual y psíquicamente transparentes. Cuando un hombre ha alcanzado este sentimiento de viajar con el sol, de obtener fuerzas del amanecer al acompañar al sol, observa todas las flores de la pradera con un aspecto diferente. Las flores no permanecen pasivas, mostrando los colores rojos o amarillos que tienen en su superficie sino que comienzan a hablar. Hablan a nuestros corazones de una manera espiritual. Las flores se vuelven transparentes. La parte espiritual de la planta se agita interiormente, y la floración se convierte en una especie de lenguaje. De esta manera el hombre une realmente su alma con la vida exterior de la naturaleza, y obtiene así la impresión de que existe algo detrás de la existencia de la naturaleza, de que la luz con la que se ha unido es portada por Seres espirituales, y en estos Seres espirituales él llega a reconocer gradualmente las características de aquello que ha sido presentado por la Antroposofía.

Consideremos ahora las dos etapas del sentimiento que he descrito. Tomemos el primer sentimiento que puede producirse a través del pensamiento como una experiencia interior; esta experiencia interior del pensamiento le lleva a uno lejos, y el sentimiento de estar en un espacio limitado desaparece completamente. La experiencia del hombre se amplía; siente con bastante claridad que en su ser interior hay un aspecto que se expande abarcando el cosmos completo, y que es de su misma sustancia. Se siente uno con el mundo entero, con la sustancialidad etérica del mundo; pero también siente que al estar sobre la Tierra, sus pies y piernas son atraídos por la gravedad. Siente que, con toda su naturaleza humana, se halla vinculado con este planeta. Pero en el momento en que el hombre tiene esta experiencia de pensamiento ya no se siente vinculado con la Tierra, sino que se siente dependiente de las vastedades de la esfera cósmica. Todo proviene del universo, ya no desde abajo, desde el centro terrestre, sino que todo proviene de las vastedades del espacio (de la periferia espacial). Uno siente que si ha de comprender al hombre, este sentimiento de fluir desde el espacio debe estar allí presente.

Esto se extiende incluso a la comprensión de la forma humana. Si quiero captar la forma humana, ya sea en la escultura o en la pintura, sólo puedo hacerlo en lo que respecta a la parte inferior de la forma pensando en algo procedente de la naturaleza corporal interna del hombre. No voy a traer el espíritu correcto a esto, a menos que pueda dibujar la parte superior de tal manera que piense en ella como traída desde afuera. Nuestra frente, la parte superior de nuestra cabeza, proviene del exterior, y realmente está colocada sobre el resto del cuerpo. Cualquiera que haya mirado con comprensión artística las pinturas de la cúpula pequeña del primer Goetheanum (actualmente destruido) habrá visto que la parte inferior del rostro siempre se representaba como habiendo crecido desde el interior del hombre, y la parte superior de la cabeza como algo dado desde el cosmos. Esto se sentía especialmente en las épocas en que los hombres tenían sensibilidad para estas cosas. Ustedes nunca comprenderán la forma de la cabeza de una verdadera escultura griega a menos que tengan esta sensibilidad, pues los griegos creaban bajo la inspiración de estos sentimientos.

Así el hombre se siente unido con el entorno por medio de su experiencia del pensar.

Ahora uno podría imaginarse que este proceso simplemente se llevara más lejos, y que uno llegara incluso más lejos cuando se pasa de la experiencia del pensamiento a la experiencia de la memoria; pero este no es el caso. Si desarrollan realmente esta experiencia del pensamiento en ustedes, obtendrán en último término una impresión de la Tercera Jerarquía, la de los Ángeles, Arcángeles y Arcai.

De la misma forma que ustedes pueden representarse la experiencia corporal del hombre aquí en la Tierra con las fuerzas de la gravedad y la transformación del alimento por medio de la digestión, también pueden formarse una idea de las condiciones en las que viven estos seres de la Tercera Jerarquía si, a través de esta experiencia del pensar, en vez de deambular por la Tierra, se sienten llevados por fuerzas que fluyen hacia ustedes desde las más alejadas regiones del Cosmos.

Ahora bien, cuando el hombre pasa de las experiencias del pensamiento a las del recuerdo, no es como si fuese el final de la esfera cósmica, el límite al que el hombre puede llegar. Podemos llegar a este límite cósmico si entramos realmente en la autenticidad de esta experiencia-pensamiento; pero entonces no vamos más allá; el asunto se presenta de manera diferente. Aquí, por ejemplo, podemos tener un objeto de alguna clase, un cristal, una flor o un animal; y si avanzamos desde la experiencia del pensar hasta todo lo que la experiencia del recuerdo nos puede aportar, entonces observamos justamente en el interior de ese objeto. La mirada que se ha extendido al universo puede, si es llevada más lejos a través de la experiencia del recuerdo, ver en las cosas. No es que ustedes se adentren en distancias abstractas indefinidas; la mirada que es fortalecida por el experiencia del recuerdo observa dentro  de las cosas y puede ver lo espiritual en todo. Ve, por ejemplo, en la luz, los seres espirituales activos en ella, etcétera. Ve en la oscuridad los seres espirituales activos en la oscuridad. Así que podemos decir: la experiencia del recuerdo nos conduce hasta la segunda Jerarquía.

Existe algo todavía en la vida anímica humana que va más allá de la memoria. Aclaremos lo que es. La memoria aporta a nuestra alma su colorido. Podemos saber con bastante exactitud, cuando nos acercamos a un hombre que lo juzga todo con desaprobación, que emana su agria atmósfera sobre todo, un hombre que, si se le dice algo hermoso inmediatamente responde con algo desagradable, etcétera, podemos saber con certeza que todo esto se haya relacionado con su memoria. La memoria da su colorido al alma. Podemos conocer a un hombre que siempre muestra una mueca irónica en la boca, especialmente si le decimos algo; o puede fruncir el ceño o poner una cara trágica. Otro hombre puede mirarnos de una manera amistosa, de tal forma que nos sentimos animados no sólo por lo que dice sino por la forma en que nos mira. Ciertamente es interesante, al pronunciar algunas afirmaciones especiales en una conferencia, contemplar los rostros del público, ver la expresión de la boca, o mirar las frentes o las expresiones en blanco en muchos rostros, o la nobleza de muchos otros, etc. En lo que ven se expresa no sólo lo que ha quedado como recuerdo en el alma y le ha aportado un cierto colorido, sino que se expresa algo que ha pasado de la memoria hasta la fisionomía, hasta el gesto, hasta la completa actitud humana.

También es característico si un hombre no ha acogido nada, si en su rostro se muestra que no ha aprendido nada de lo que ha experimentado como pena, dolor o gozo. Si su rostro se ha quedado demasiado suave, eso es tan característico como si expresara con profundas arrugas la tragedia o la seriedad de su vida, o incluso quizás sus múltiples satisfacciones. Aquello que queda en el alma como resultado del poder del recuerdo, pasa al cuerpo físico y lo moldea; y esto tiene lugar tan marcadamente que posteriormente el hombre realmente extrae de ello su fisionomía exterior y sus gestos, e interiormente su temperamento, pues no siempre tenemos el mismo temperamento en la vejez que en la niñez. El temperamento en la vejez a menudo es resultado de lo que hemos experimentado en la vida, y que se ha convertido interiormente en recuerdo, en el seno del alma.

Aquello que penetra interiormente al hombre de esta manera puede ser llevado a la realidad, aunque esto es más difícil. Es aún mucho más fácil traer ante la visión de nuestra alma las cosas que experimentamos en la niñez o, hace muchos años, para desarrollar la memoria hasta un cierto grado, pero es más difícil transponerse uno mismo al temperamento que se tuvo en la niñez, al temperamento anterior que uno experimentó. Pero la práctica de tal ejercicio puede ser de gran importancia para nosotros, y se logra más realmente cuando podemos hacer esto interiormente en las profundidades del alma que si lo hacemos exteriormente.

Un hombre ya logra realmente algo si, a los cuarenta o cincuenta años de edad, juega a un juego de niños, o salta como lo hacía cuando era niño o trata de poner la cara que ponía cuando una tía le daba un bombón cuando tenía ocho años de edad, y cosas por el estilo.

Transponerse uno nuevamente hasta el mismo gesto, hasta la misma actitud, trae algo a nuestra vida que conduce convincentemente al sentimiento de que el mundo exterior es el mundo interior, y el mundo interior es el mundo exterior.

Entonces entramos con todo nuestro ser, por ejemplo, en la flor, y tenemos además de la experiencia-pensamiento y la experiencia-recuerdo lo que podría llamarse la experiencia del gesto, en el sentido más verdadero de la palabra. A partir de esto se obtiene una idea de cómo lo espiritual obra por doquiera, sin impedimentos en el mundo físico.

Ustedes no podrán aprehender interiormentecon plena conciencia su comportamiento de hace, digamos, veinte años, en lo que concierne a sus gestos ante cualquier ocasión, si no toman conciencia de la unión de lo espiritual y lo físico en todas las cosas; es decir, si ustedes no penetran hasta las profundidades de este asunto con toda seriedad y energía. Entonces habrán llegado a la experiencia de la primera Jerarquía.

  • Experiencia-pensamiento: Tercera Jerarquía.
  • Experiencia-recuerdo: Segunda Jerarquía.
  • Experiencia-gesto: Primera Jerarquía.

La experiencia-recuerdo nos conduce a identificarnos con el amanecer cuando nos hallamos ante el fulgor del alba. Nos permite sentir interiormente, experimentar interiormente todo el calor del amanecer; pero cuando nos elevamos a la experiencia del gesto, entonces aquello que se nos aproxima en el amanecer se une con todo lo que puede experimentarse objetivamente como color o tono.

Cuando contemplamos los objetos a nuestro alrededor, iluminados por el sol y simplemente los vemos tal como aparecen ante nosotros, los vemos en la luz. Pero no vemos el amanecer de esta forma, especialmente cuando pasamos gradualmente de la experiencia-memoria a la experiencia del gesto; entonces todo lo que se experimenta como color se separa gradualmente de toda la existencia material. La experiencia del color se hace viva, se hace psíquica, espiritual. Renuncia al espacio en que el amanecer externo se manifiesta. El amanecer comienza a hablarnos entonces del secreto de la relación del Sol con la Tierra; y aprendemos cómo actúan los Seres de la Primera Jerarquía. Cuando dirigimos de nuevo nuestra mirada al amanecer y aparece ante nosotros casi como se hacía anteriormente en la mera experiencia del recuerdo, comenzamos a reconocer a los Tronos. Entonces el amanecer se disuelve. El color se hace vivo, se hace psíquico, espiritual, se convierte en un Ser, y nos habla de la relación del Sol con la Tierra tal como existió durante el período del Antiguo Sol; nos habla de tal manera que aprendemos lo que son los Querubines. Y entonces, cuando llenos de entusiasmo y veneración somos trasportados por esta doble revelación del amanecer, la Revelación de los Tronos y la de los Querubines, y seguimos viviendo dentro del alma, entonces se abre el camino hacia nuestro propio ser interior, desde el Ser viviente en que se ha convertido el amanecer ahora, a aquello que constituye la naturaleza de los Serafines.

Todo lo que les he descrito hoy, lo he hecho simplemente para señalarles cómo, con el simple seguimiento del alma desde el pensamiento hasta el gesto que está pleno de pensamiento y se haya impregnado por el alma, el hombre puede adquirir para sí un sentimiento (pues, para empezar, sólo tiene sentimientos) sobre los fundamentos espirituales del Cosmos, justo hasta la esfera de los Serafines.

Quería aportarles esto como una especie de introducción a los estudios que nos van a conducir desde la vida anímica hasta las vastedades del cosmos espiritual.

Traducido por Gracia Muñoz en Junio de 2017

 

El perfil del siglo XX

Curso de conferencias no revisadas por WILLI SUCHER del 14 al 21 de julio de 1966 en Hawkwood College, Stroud

(Los dibujos en estas conferencias no fueron dibujados por Willi)

1ª) 14 de julio de 1966 – Antecedentes

English version

2907 AC (Egipto) -747 AC (Grecia-Roma) -1413 DC (Edad Moderna)

 

En estas conferencias, vamos a intentar orientarnos en el contexto del siglo XX para poder encontrar la profunda relación entre el mundo cósmico y nuestro planeta. Por lo cual y para poder guiarnos, consideraremos los ritmos cósmicos desde varios aspectos.

Para ello, primero trataremos sobre la precesión de los equinoccios. Sabemos que el vértice, o equinoccio, indica el comienzo de la primavera alrededor del 21 de marzo, cuando el Sol está relacionado especialmente con una de las constelaciones del Zodiaco de las estrellas fijas. Estas estrellas fijas, situadas en las doce constelaciones del Zodiaco, son una característica estable en los cielos.

Recordemos que el Sol, en su recorrido alrededor de la eclíptica, vuelve a la misma posición cada 365 días, y cuando miramos hacia el Sol, vemos como telón de fondo el mundo de las estrellas fijas en el espacio solar. El Sol va haciendo el recorrido gradualmente de una constelación a otra cada 2,160 años aproximadamente, y a esto se le llama precesión, a la trayectoria del Sol alrededor de la eclíptica (ver Fig. 1). Incidentalmente, nos acercamos a esto desde el punto de vista ptolemaico, en el que, con la Tierra como centro, no tenemos el sentido del movimiento de la Tierra, sino sólo el del movimiento aparente del Sol alrededor de la Tierra sobre la cual nos hallamos.

f2

Hoy tomaré el movimiento del equinoccio de Otoño en lugar del equinoccio de primavera, que es el punto de vista opuesto, como vemos en la Fiesta de Micael. En Primavera, las fuerzas cósmicas caen sobre nuestra Tierra, pero en el Otoño tenemos una especie de recesión o retirada, dejando sola a la Humanidad. Es entonces el momento en el que podemos y debemos esforzarnos por conservar nuestra integridad y desarrollar nuestra propia conciencia con renovada fuerza interior. Me gustaría que observaran particularmente las constelaciones de Virgo, Libra y Escorpio. Recuerden también que en el tiempo de Cristo el equinoccio de otoño pasó de Libra a Virgo. A esto se le puede llamar una gran transición. En los antiguos templos de misterios, el neófito experimentaba las grandes fuerzas que fluían del sistema solar, ya fuera a través de la meditación profunda o de la intuición, que se puede describir como el elemento Libra o el de equilibrio. Los símbolos abreviados que se asignaron a las constelaciones proporcionan una visión aún más profunda.

En Egipto, Libra se elevaba ante Osiris en el tiempo en que las almas de los muertos le fueran llevadas por Annubis, el de cabeza de perro y se pesaban contra una pluma, para que pudieran considerarse dignas de elevarse al más alto reino espiritual. La constelación de Libra todavía podemos experimentarla como un reino conectado con la libertad condicional y la purificación, con lo cual uno puede evolucionar y ascender interiormente a etapas superiores de experiencia y existencia. Este es el aspecto de Libra en Otoño o la Fiesta de Micael.

Hace más de dos mil años, esto también fue experimentado por el pueblo judío después del Éxodo, cuando se les dio su verdadera tarea en la historia narrada por Moisés. Este fue un tiempo de prueba para ellos, cuando se prepararon para la venida de Cristo a través de diversas vicisitudes, como los cuarenta años en el desierto, hasta su exilio de Palestina. Estas fueron algunas de las tremendas pruebas de la humanidad.

El equinoccio de Otoño está conectado con el elemento de interiorización del alma humana, mientras que el equinoccio de Primavera está conectado con su contraparte cósmica. Por lo tanto, debemos comparar Libra en Otoño con Aries en Primavera. Con el equinoccio de Primavera en la constelación opuesta de Aries, encontramos la indicación al pueblo judío de su preparación para recibir a Cristo. En el Éxodo se les dio el símbolo del Cordero de la Pascua, Aries, cargado simbólicamente con los pecados del mundo entero o del pueblo y empujado al abismo. ¿Por qué un carnero? Juan el Bautista explicó: “He aquí el Cordero de Dios, que quita los pecados del mundo”. Esta era una imaginación preparada anualmente ante el pueblo judío. La Imaginación del Cristo fue reconocida por Juan el Bautista como el más alto iniciado de la Jerarquía Espiritual de los Kyriótetes, a quien llamaba El Cordero de Dios. Rudolf Steiner se refiere a los Kyriótetes como los Espíritus de la Sabiduría, que donaron a los seres el poder de la vida y Cristo fue su Cabeza.

Ahora, vamos a seguir el movimiento del punto equinoccial a Piscis (Primavera) y a Virgo (Otoño). Hemos visto a Libra como un reino de libertad condicional, aunque ésta es sólo una faceta de la historia cósmica. Rudolf Steiner sugirió que el símbolo de Virgo representaba tres portales, que parecen estar flanqueados por una serpiente. A medida que nos movemos en la dirección de Virgo nos acercamos hacia los grandes misterios cósmicos, no necesariamente los más importantes, sino los que nos conducen a nuestros orígenes cósmicos y los del mundo. Por lo tanto, parece que la iniciación sigue a la libertad condicional, ya que el neófito egipcio fue cuidadosamente preparado y purificado para luego pasar por los tres portales, o etapas de imaginación, inspiración e intuición. Finalmente, el neófito experimentó las etapas de la evolución.

Esta es la experiencia de Otoño de la Era actual y es por ello que la elegimos como nuestro fondo. Rudolf Steiner nos trajo la Ciencia Oculta como un mensaje vital, porque debemos aprender a reconocer la sabiduría de la serpiente cósmica y comprender también la sabiduría cósmica de la Antropo-Sofía.

El equinoccio de Primavera, frente al del Otoño, está en Piscis. En Piscis, los dos mundos parece que se encuentran, mientras que en Géminis se apartan, y el mundos cósmico y el humano están separados en lugar de unidos (véase más adelante). Pero en Piscis se encuentran uno al lado del otro, están unidos, y aquí encontramos el símbolo de la fraternidad cósmica. Debemos aprender nuevamente en esta Era a permanecer en el cosmos, no como entidades separadas, sino para encontrar el mundo espiritual en nuestro propio nivel y elevarnos en una comunión establecida.

f3

El equinoccio otoñal se trasladará a Leo dentro de unos 500 años, pues Piscis es más extenso. El cosmos da el impulso, pero la inercia de la Tierra es mucho más lenta en su realización. ¿Cuál es la expectativa de Otoño para la humanidad?

El símbolo de Leo parece representar la cabeza de un león con una cola larga y sin cuerpo. Sin embargo, el círculo siempre indica una entidad que ha llegado a ser, una entidad que se ha encontrado a sí misma. La dificultad humana actual es encontrarnos en nuestro ser íntimo y encontrar nuestra propia integridad. Una vez logrado esto, debemos ir a la periferia, hacia el infinito, y ganar una nueva relación con el cosmos. La edad futura del punto otoñal en Leo, con Acuario como punto vernal, indica una relación totalmente nueva para la Humanidad.

Cuando el Sol entre en el punto vernal de Acuario, podemos hacernos conscientes de dos ondas que representan tanto la altura como la profundidad —un movimiento rítmico— tanto arriba, como abajo. Cuando hayamos encontrado nuestro yo en el cosmos como seres egóicos, podemos ir con seguridad a la periferia por primera vez. Nos perderíamos si nuestro yo no fuera lo suficientemente fuerte, pero a través de nuestro fortalecimiento podemos realizar los ritmos cósmicos en libertad, porque habremos trabajado con los ritmos naturales del pasado. En el futuro, se nos requerirá trabajar con ritmos y fuerzas cósmicas y conservar sin embargo nuestra identidad

La E rade Leo / Acuario traerá a la humanidad la necesidad de vivir con ritmos cósmicos. Ya conocemos los ritmos del año y los de la Luna, pero éstos son sólo una fracción de los ritmos cósmicos. Si aprendemos a trabajar con ellos, podremos lograr milagros. Por ejemplo, los ritmos de la mañana y de la noche relacionados con la meditación y los medicamentos: el Dr. Hauschka ha demostrado que estos últimos pueden ser preservados sin alcohol durante años, sólo con la exposición al sol naciente y poniente por períodos cortos a la vez. Debemos aprender a trabajar conscientemente con tales ritmos, y para ello necesitaremos la cualidad de la fiesta de San Miguel de retener nuestra identidad mientras somos capaces de salir al cosmos.

Cuando miramos nuevamente a los puntos de Tauro (Primavera) y Escorpio (Otoño), encontramos que estamos de vuelta a la civilización egipcio-caldea. Nos hacemos conscientes de que hay un misterio y una verdad tremendos en sus símbolos, pero ya no se comprenden. A veces el Escorpión se representa con la picadura apuntando hacia abajo y otras hacia arriba. Podemos compararlo con Virgo, porque también tiene tres portales a la vida cósmica. Pero ahora en nuestro tiempo nos dirigimos hacia abajo para encontrar los nuevos secretos.

Hemos anotado antes que en Libra nos movemos a través de los portales de los misterios. En Virgo comenzamos a penetrar en los misterios cósmicos. A través de Escorpio nos movemos hacia los misterios menores: Isis es la Diosa que representa las fuerzas del alma ante los seres humanos. En Escorpio, Sagitario, etc., podemos ahora entrar en los misterios menores del alma humana y su desarrollo, de la gente y de los principios superiores que se manifiestan en ellos. A Escorpio se le asocia con la muerte —muerte cósmica en el alma humana— en todas las mitologías, incluso en la indio-americana, mientras que Virgo está asociada con la vida cósmica. No sólo el enigma de la muerte es el símbolo del Escorpión, sino también el misterio de la resurrección y el rejuvenecimiento humanos. Por lo tanto, es significativo si su aguijón apunta sólo a la muerte, o si apunta hacia arriba, hacia la resurrección a través de los tres portales. Este impulso hacia arriba es también de lanza y nos recuerda la historia de Parsifal, en la que la lanza había causado tanta desolación y enfermedad. El misterio de la muerte desempeñó un papel importante en los misterios egipcios inspirados por Isis, el ser del alma del cosmos y el gran enigma del alma humana.

Tauro es el opuesto en el equinoccio vernal. Esto da una imagen tremendamente exaltada del cosmos: Aries como el Cordero de Dios y el símbolo Tauro como el Logos. El Dios Ptah fue el gran inspirador de todos los artistas, el Dios guardián de todos los artesanos. Él fue el arquitecto del cosmos, y todo fue creado por Su palabra. Todos los edificios y templos egipcios fueron construidos sobre este principio.

Sin embargo, la puerta del cosmos se cerró lentamente, y la gente dejó de aprender lo que estaba más allá de sus creaciones. Necesitamos estos antecedentes para nuestro futuro trabajo nocturno, especialmente en la perspectiva actual de Virgo y  Piscis. Debemos vivir esta situación, invocada por el Mundo Divino, para atravesar los misterios de la vida cósmica (ver La Ciencia Oculta). También, surge en la humanidad un fuerte impulso espiritual para crear posteriormente la fraternidad en las condiciones externas, pero esta primero debe realizarse espiritualmente. Debemos comenzar con las condiciones sociales humanas. El presente problema que se teje a través de nuestra vida social acerca de qué hacer con el problema racial y los órdenes sociales jerárquicos, con muchos intentos infelices de solución. Esto sólo puede hacerse sobre una base espiritual, estableciendo como fondo a Virgo —nuestros orígenes y futuro—. Esto debe ser recreado de nuevo, a partir de una sabiduría cósmica. Y sólo esto puede resolver el problema de la Era de Piscis.

Traducido por Gracia Muñoz y revisado por Diego Milillo.

GA346.c16. El libro de la Revelación

Rudolf Steiner, Dornach, 20 de septiembre de 1924

 

English versión

Voy a comenzar recordando algo de lo mencionado anteriormente, y que voy a tomar como punto de partida. Y es que llamé la atención al hecho notable de que en los deseos subconscientes de la gente hay una fuerte necesidad de espiritualidad, y también que lo que sucede superficialmente en las experiencias del plano físico es algo fundamentalmente diferente de lo que está realmente sucediendo en las almas humanas actualmente. Hay un sorprendente hecho que prueba esto. Hace unos días mencioné la forma extraordinaria en la que toma forma el contenido de mis conferencias a los trabajadores del Goetheanum, a través de las preguntas realizadas por los propios trabajadores[1]. Esto revela algo de los deseos que se están desarrollando. También destaqué cómo se puede hablar a la gente a partir del espíritu del Libro del Apocalipsis, solo si uno encuentra el tono correcto. Sin mencionar el Libro del Apocalipsis como tal, uno puede hablar con el espíritu de este Libro precisamente como lo estamos haciendo ahora mismo entre nosotros.

He decidido el contenido de la conferencia de hoy a partir del contexto global de lo que hemos estado estudiando. Entonces, sorprendentemente, esta mañana en mi conferencia a los trabajadores se planteó una pregunta que hizo necesario explicar las mismas materias científicas que pretendía explicar aquí. Podéis ver qué efectos están actuando bajo la superficie; algo verdaderamente espiritual está sucediendo en el sentido de que las conferencias que estoy dando aquí provocan deseos en aquel otro grupo de personas, deseos que de lo contrario no tendrían. Nunca se me hubiera pedido dar aquella conferencia allí, si no estuviera hablando aquí sobre el Libro del Apocalipsis. Di aquella conferencia en respuesta a una pregunta que fue planteada, pero que no se entendía externamente. Tales cosas muestran cómo nuestro tiempo está siendo tocado por una vida espiritual que está transcurriendo principalmente por debajo de la superficie de la consciencia, una vida espiritual que es la mayor preocupación del sacerdote, que ha de tratar de encontrar el grado hasta el cual las almas están inclinadas a entrar en asuntos espirituales.

Llevaremos a cabo nuestras consideraciones aquí de una forma que les permita ser guiados por el espíritu del Libro del Apocalipsis. Esta es la situación dada aquí, pero esta mañana tuve que tratar el mismo asunto desde un ángulo completamente distinto en respuesta a una pregunta. Tales cosas deben tomarse muy en serio, pues son muy significativas.

Debemos ahora preguntarnos a nosotros mismos, queridos amigos, de qué manera la terminología del escritor del Apocalipsis es incluso más íntima. Si consideráis todo lo que he dicho, comprenderéis que cuando el escritor del Apocalipsis está hablando sobre cómo el ser humano permanece en el centro del universo entero, tiene ante él una unicidad del mundo estelar y del mundo terrenal, de manera que vincula la esencia del ser humano tanto con el mundo estelar como con el mundo terrenal. Debemos también señalar de manera realista lo que quiere decir cuando habla de bestias, de la bestia de siete cabezas y de dos cuernos. (Apocalipsis 13).

Hasta ahora hemos estado hablando solo sobre lo que el ser humano puede experimentar interiormente. Encontraréis, sin embargo, que dondequiera que el escritor del Apocalipsis habla de estrellas fijas está hablando del espíritu divino de la manera en que aún se hablaba de ello durante la Edad Media. Cuando habla de planetas está hablando de Inteligencias angélicas, de Inteligencias que son angélicas o jerárquicas en su carácter. Y cuando habla de bestias él se refiere a algo igualmente específico. En nuestro ser más interno nos deja participar tanto en los cielos de cristal como en los cielos de las estrellas fijas y planetas, pero también en lo que está fundamentado sobre el carácter animal en la forma completa en que ha evolucionado, sobre estas bestias que siguen jugando un papel en el Libro del Apocalipsis. ¿Qué son estas bestias cuando se llega a la realidad externa física del mundo?

Dondequiera que el escritor del Apocalipsis hable de la bestia, se está refiriendo realmente a los poderes y efectos de los cometas. Sólo cuando estéis familiarizados con esta terminología comprenderéis también lo que el escritor del Apocalipsis sabía sobre la naturaleza de los cometas, conocimiento que posteriormente fue completamente sepultado. Así pues examinemos ahora la naturaleza de los cometas a la luz de lo que el Libro del Apocalipsis nos cuenta. Tomad el sistema Copernicano como se enseña en las escuelas hoy en día: Sol, Mercurio, Venus, Tierra, Marte, después Júpiter y Saturno, y podríais también agregar Urano y Neptuno

cometabiela

Los movimientos de todos estos planetas son calculables en tanto en cuanto evitéis cometer grandes errores y si tenéis en cuenta los ajustes que siempre han sido necesarios. Sólo tenéis que apuntar vuestro telescopio al punto que habéis calculado y allí encontraréis al planeta. Estas son las cosas calculables. Pero dentro de este sistema planetario también tenemos las trayectorias de los cometas. Muchas trayectorias de cometas son también calculables, y estos cálculos conducen a resultados bastante extraordinarios, que pueden dar lugar a mucho entusiasmo si son tomados simplemente de la manera que aparecen de acuerdo a los cálculos astronómicos de hoy en día. Utilizaré sólo uno de éstos como mi punto de partida.

En París en 1773 se anunció que Lalande, el famoso astrónomo, iba a dar una conferencia sobre cometas en la Academia[1]. Había rumores de que iba a demostrar la colisión inminente entre un cometa y la Tierra en ese mismo año, pues los cálculos sobre la trayectoria del cometa se decía que mostraban que cruzaría la órbita de la Tierra y causaría así la colisión[2]. Imaginad la reacción de la población en aquel tiempo. El rumor provocó que cundiera el pánico en todo París, especialmente cuando se anunció que la policía, que siempre actúa correctamente, no tenía nada mejor que hacer que prohibir la conferencia sobre la base de que era peligrosa. ¡Hubo un gran número de abortos y nacimientos prematuros, la gente seriamente enferma moría, y los sacerdotes católicos hicieron un próspero negocio vendiendo absoluciones porque todos acudían apresuradamente a confesarse y querían recibir los sacramentos antes del fin del mundo!

Como la conferencia no tuvo lugar, pasó bastante tiempo hasta que la gente averiguó lo que Lalande había querido decir realmente. Los cálculos de Lalande eran bastante correctos y mostraban ciertamente que cierto cometa cruzaría la órbita de la Tierra, y si hubiera colisionado con la Tierra hubiera provocado con toda certeza que grandes masas de agua del océano en el ecuador inundaran los continentes entre el Polo Norte y el Polo Sur. Este terrible acontecimiento no sucedió, aunque el cálculo era correcto.

Podemos averiguar lo que estaba en la raíz de todo esto, queridos amigos, al considerar la situación con otro cometa, el famoso cometa de Biela. En 1832 la gente prestó, muy correctamente, gran atención a la trayectoria del cometa de Biela y todo lo que se pudo prever matemáticamente como resultado de esa trayectoria. Cuando apareció el cometa se comportó exactamente como habían predicho los cálculos. Se acercó tanto a la Tierra que la gente dijo: cada vez que aparece se acerca más a la Tierra, así que llegará un momento en que será peligroso. Como el cometa de Biela se acerca a la órbita de la Tierra cada 6 o 7 años, se prestó gran atención sobre él en los años 1840, cuando los cálculos mostraban que se acercaría tanto a la órbita de la Tierra que estaría trece veces más cerca de la Tierra que la Luna. ¡Las cosas pintaban mal entonces!. Según el cometa continuaba acercándose cada vez más a la órbita de la Tierra, los astrónomos notaron que se oscurecía cuanto más se acercaba. Cuando se acercó peligrosamente a la Tierra de nuevo en 1846 observaron que no sólo era más oscuro, sino que se había dividido en dos.

En los años 1860 las condiciones no eran favorables para la observación, así que la curiosidad de la gente creció en torno a su próxima aparición esperada en 1872. Si los cálculos eran tan correctos como lo habían sido los de Lalande para el cometa en 1773, se pensaba que era muy probable el desastre. Sólo era un niño en 1872, pero recuerdo claramente que se distribuyeron panfletos donde yo vivía, y por supuesto fueron distribuidos por otras partes también, afirmando: El mundo está llegando a su fin. Todo el mundo hablaba y escribía sobre ello. Había mucha ansiedad, ¡aunque en este caso no puedo daros ninguna estadística sobre abortos, muertes o absoluciones! Recuerdo muy bien la agitada anticipación según se acercaba el día; ¿pero qué ocurrió? El cometa no apareció. En vez de ello hubo la lluvia de meteoritos más hermosa y maravillosa, como si estuviera cayendo fuego a la Tierra desde el cielo nocturno en miríadas de pequeñas chispas que se desvanecían. Al haberse dividido en dos, el cometa entonces procedió a desintegrarse en pequeños fragmentos que la atmósfera de la Tierra fue capaz de absorber y que se unieron con el ser de la Tierra. Eligió el camino de ser absorbido por la Tierra.

En 1832 un conocido astrónomo, Littrow, publicó un tratado que era muy interesante[3]. Aún puedo recomendar estudiarlo, incluso hoy; es de lo más interesante y sus complicados cálculos son completamente correctos. Ahí había alguien que sabía de lo que hablaba. Hizo un cálculo que tuvo en cuenta todas las posibilidades. Determinó que en 1832 no hubiera podido haber aún una calamidad provocada por una colisión, pero dijo que si todo hubiera seguido como había sido cuando la trayectoria del cometa fue determinada y el cometa era aún un único cuerpo y aún no se había dividido, entonces hubiera ocurrido definitivamente una calamidad en 1933; pues 1933 es lo que dijo. Así pues si el cometa hubiera permanecido como estaba, entonces hubiera habido definitivamente una catástrofe en 1933, en la que todos los océanos se hubieran arrojado sobre la Tierra en gigantescas inundaciones, haciendo que desapareciera la vida sobre la Tierra. En vez de ello el cometa se había desintegrado en pequeñas partículas que habían sido absorbidas por la Tierra, y la Tierra se había nutrido de esta sustancia cósmica. Así que en vez de una colisión en 1933 –ese año no está muy alejado ahora– lo que la Tierra ha absorbido es espiritualizado por otras sustancias, y lo espiritual se subleva. La Tierra digiere el cometa y algo espiritual se subleva. Queridos amigos, la sustancia espiritualizada de los cometas se subleva ciertamente de vez en cuando de esta manera.

Dejadme deciros el propósito de esto, pues hay un profundo propósito cósmico. He mencionado a menudo algunas cosas bastante grotescas que sucedieron cuando se construyeron por primera vez los ferrocarriles. Una de ellas fue que cuando se estaba discutiendo la construcción de un ferrocarril, el ministro de correos en Berlín[4] replicó que él mandaba dos coches de caballos con correo cada semana y no había pasajeros en ellos, así que ese no sería el argumento para construir un ferrocarril. Otra cosa que sucedió fue que cuando se pidió una opinión experta sobre la construcción de un ferrocarril desde Nuremberg hasta Fürth, una comisión de médicos en Nuremberg recomendó desistir de hacer tal cosa, ya que los nervios de la gente sufrirían terriblemente como consecuencia; no deberían estar expuestos a ello, pues sufrirían daños corporales y anímicos; pero si se creía necesario ceder a este insensato impulso, entonces sería recomendable al menos construir altos muros de tablones a cada lado de la línea férrea para evitar que los granjeros sufrieran daños cerebrales[5]. Esta fue la opinión científica dada por la comisión de médicos de Nuremberg. Hoy nos burlamos de la estrechez de miras de tales personas. Pero como digo a menudo, no puedo reírme de la misma forma porque ellos tenían razón de acuerdo con el conocimiento científico de su época. Según lo que se sabía en aquel tiempo se tenía que decir que la gente sufriría de los nervios si viajaran en tren, y hasta cierto grado esto es verdaderamente cierto. Si se comparan los nervios de la gente de hoy con los nervios de aquellos que vivían hace algún tiempo descubriréis una pequeña pista que hasta cierto grado, exonera a los médicos de Nuremberg. Lo que la ciencia decía era, en efecto, que los seres humanos no serían capaces de tolerar las exigencias planteadas a su cuerpo físico a través del cuerpo astral, si el cuerpo astral, la parte animal del ser humano, no recibiera constantemente una corrección, una terapia, por medio de aquello que, de las sustancias absorbidas de los cometas, irradia de vuelta hacia arriba hasta la superficie de la Tierra, ejerciendo un efecto equilibrador sobre las capacidades humanas.

Así que aquí tenemos al ser humano situado en el universo de una manera extraordinaria. Aquí está el cometa de Biela en 1872. Cae fuego del cielo; la Tierra lo absorbe de tal modo que alguien con visión espiritual puede ver cómo regresa e influye al cuerpo astral humano, ya sea favorable o desfavorablemente. Hay cometas que influyen sobre los seres humanos de la forma que he descrito al equilibrar terapéuticamente su nerviosismo, y hay otros que dejan libres salvajes fuerzas astrales cuando suben de nuevo la superficie de la Tierra, tras haber sido absorbidos. Así es como el escritor del Apocalipsis contempla las apariciones de cometas. Cuando describe a las bestias también describe las apariciones de cometas, las sitúa unidas porque pueden ser vistas como fenómenos paralelos; él traza un paralelismo con la bestia de siete cabezas porque en aquel momento tales cosas estaban mucho más íntimamente vinculadas con el mundo físico completo y porque hubo un cometa entonces que se había dividido en siete partes, expresando así de una manera celestial lo que estaba sucediendo en la Tierra.

Similarmente la bestia de dos cabezas que mencioné está vinculado con un cometa, un cometa con dos colas.

Queridos amigos, las supersticiones salvajes se han visto vinculadas con los cometas y éstos han evitado que se considere su importancia con la luz correcta; sus trayectorias han sido simplemente calculadas y la gente se ha irritado por su comportamiento caprichoso.

Al menos una vez en algún tiempo algún pensador inteligente como Hegel ha consentido en dirigir la atención a diferentes tipos de vínculos entre la naturaleza de los cometas y la naturaleza de la Tierra[6]. Hegel, que no era contrario a tomarse ocasionalmente un vaso de vino espumoso, hizo la observación completamente correcta de que los años buenos y malos para el vino están relacionados con los cometas.

Consideremos ahora todo este asunto a una escala cósmica, queridos amigos. La Tierra se imbuye de sustancia de los cometas, y posteriormente la emite de nuevo en una forma espiritualizada; ésta entonces se une con los cuerpos astrales de los seres humanos de una manera buena o mala. Cuando vemos un cometa en el cielo en un momento determinado, ¿dónde está después de ese momento? En una conferencia que pronuncié en París en 1906 destaqué el hecho de que la sustancia de los cometas contiene cianuro, compuestos de carbono y nitrógeno[7]. Transcurrió mucho tiempo antes de que la ciencia externa comenzara a mencionar esto, pero posteriormente fue demostrado por el análisis espectral. El hecho de que hay cianuro en los cometas es de la mayor importancia, pues distribuido sobre la Tierra en pequeñas cantidades esta sustancia es necesaria para la purificación de los cuerpos astrales. Un doctor cósmico inmensamente grande está actuando en el cosmos constantemente atareado en administrar terapias como éstas. Simplemente pensad: Lo que vemos sobre nosotros como un cometa en el cielo en un período, se atomiza después como he descrito; baja desde el cielo en forma de lluvia de fuego; más tarde penetra en el suelo y más tarde aún pasa del suelo a las plantas, a sus raíces, tallos, hojas y flores. Nosotros ingerimos el depósito cometario, la levadura cometaria que es dada a la Tierra por el cosmos, nos la comemos con nuestro mismo pan. Cuando el escritor del Apocalipsis contempla este fenómeno ve efectos favorables de un cometa y efectos desfavorables de otro surgiendo ante su visión espiritual. La Bestia será liberada de su confinamiento en la Tierra; eso es el significado del cometa en el sentido cósmico. Que la Bestia será liberada es importante para el desarrollo de los seres humanos. Tales cosas son realidades extremadamente poderosas, puntos extraordinarios y significativos en la evolución de la humanidad y de la Tierra.

En 1933, queridos amigos, había una posibilidad de que la Tierra y todo lo que en ella vive hubiera perecido, si no hubiera existido también otra sabia disposición que no puede ser calculada. Una vez que los cometas han asumido otras formas, los cálculos ya no pueden ser exactos. Lo que necesita decirse en el sentido del escritor del Apocalipsis es: Antes de que el Cristo Etérico pueda ser comprendido por los seres humanos de una forma correcta, la humanidad debe primero arreglárselas en el encuentro con la Bestia que se sublevará en 1933. Esto es lo que el lenguaje apocalíptico nos dice. Aquí se unen una visión del espíritu con una visión de la naturaleza. Lo que está allí en el cosmos se vuelve claro para nosotros en su carácter fundamental espiritual. Considerad la forma en que los campesinos describieron lo que vieron en 1872 cuando observaron la lluvia de luz, y añadir a ello lo que el espíritu nos dice como he descrito, y comparad esto con muchas de las descripciones del Libro del Apocalipsis, y veréis que incluso las mismas palabras usadas coinciden unas con otras. Veréis que el Libro del Apocalipsis está hablando de sucesos naturales reales.

Estas son las cosas que justifican que al Libro del Apocalipsis se le llame el libro de los siete sellos. Tienen que ser desveladas de esta forma para descubrir lo que significan realmente. Cuando la gente pregunta por qué el escritor del Apocalipsis nos da un libro que está sellado no encuentro esta pregunta mucho más inteligente que cuando alguien pregunta por qué sellamos nuestras cartas cuando las enviamos en sobres cerrados. Las sellamos para que no sean leídas por aquellos a los que no van dirigidas. Lo mismo sucede con el escritor del Apocalipsis. Quería que el Libro del Apocalipsis fuera leído sólo por aquellos llamados a leerlo. Nadie sabrá cómo abrir los sellos si no ha recibido antes, se podría decir, el abrecartas apropiado de los poderes espirituales.

Queridos amigos, en 1872, cuando se suponía que aquel cometa iba a regresar, hubo en vez de ello una lluvia de luz. Esto significa que todo era ya mucho más espiritual que cuando este cometa hizo sus anteriores apariciones. Este cometa ahora sólo aparecerá en la forma de una lluvia de rayos de luz, en vez de caer a la Tierra. Lo que sucedió a finales de los años 1870 fue que la regencia de Micael bajó a la Tierra con aquella lluvia de luz dorada.

Así tenemos sucesos naturales que son sucesos espirituales reales, y sucesos espirituales que tienen el poder de ser sucesos naturales. Sólo cuando podáis penetrar en el mundo con una intensidad que convierta todos los sucesos naturales en espirituales, y que dé a todos los sucesos espirituales la intensidad de los sucesos naturales, sólo entonces obtendréis verdaderamente el conocimiento de la formación del mundo. Entonces lo moral y lo natural se unirán en una única evolución, y surgirá la inclinación de considerar el conocimiento como el contenido de la vida religiosa. Entonces ya no habrá ninguna necesidad de caer en la excusa de que sólo la fe, pero no el conocimiento, deberían proporcionar el contenido de la vida religiosa. Esto es lo que podéis obtener a través de un acercamiento más profundo al Libro del Apocalipsis. Espero que seamos capaces de finalizar estas consideraciones mañana o pasado mañana.

Traductor desconocido.  Editado y corregido por Gracia Muñoz en base a su versión inglesa.

[1] Joseph Jerome de Lalande (1732-1807), abogado y astrónomo, fue profesor de astronomía en la Universidad de Francia en 1761 y director del Observatorio de Paris en 1768. Principales obras: Traité d’astronomie, Paris 1784 y Bibliographic astronomique, Paris 1803. Conferencias sobre el Apocalipsis (del 5 al 22 de septiembre 1924)Rudolf Steiner

[2] R. Wolf, Handbuch der Astronomic, ihrer Geschichte und Litteratur, Zurich 1892 (Libro III, Sección 578),contiene la siguiente descripción: ‘En la primavera de 1773, el anuncio de que Lalande, de la Academia, iba a dar una conferencia sobre “Cometas que podrían acercarse a la Tierra” provocó un gran revuelo. Debido a que había un excesivo número de otros conferenciantes en aquella sesión, la conferencia de Lalande tuvo que ser cancelada. Como consecuencia –no se sabe si por estupidez o por una intención maligna- se propagó el rumor de que pretendía anunciar el fin del mundo para el 12 de mayo debido a la colisión de la Tierra con un planeta, pero que la policía había evitado que lo hiciera. Sólo el rumor bastó para extender tal pánico y terror que todo Paris se lamentó ya que al acercarse el día los bebés nacían prematuramente y la gente moría del shock, mientras clérigos sin escrúpulos ejercían un exuberante comercio vendiendo absoluciones por sumas exorbitantes. La precipitada publicación de la conferencia de Lalande y varios intentos, algunos humorísticos, otros serios, de rectificar el malentendido hicieron poco para calmar la situación. Hasta que no hubo transcurrido el terrible día sin incidentes de ninguna clase la gente no regresó a su estado mental normal.”Conferencias sobre el Apocalipsis (del 5 al 22 de septiembre 1924) Rudolf Steiner

[3] Johann Joseph von Littrow (1781-1840), profesor de astronomía en Cracovia y desde 1819 en Viena, donde también era director del Observatorio. En este tratado Über den gefürchteten Kometen des gegenwärtigen,Jahres 1832 and über Kometen überhaupt, Viena 1832, afirmó lo siguiente sobre el cometa de Biela:“Este año (1832) el cometa alcanzará el 29 de octubre un punto de la órbita de la Tierra distante a sólo 2 veces yun tercio del diámetro de la Tierra, aunque no de la Tierra misma. Para que eso suceda, la Tierra misma tendríaque estar en este punto de su órbita el 29 de octubre. Sin embargo, en esa fecha la Tierra estará muy alejada delpunto de su órbita que la acercaría tanto al cometa como para ser un motivo de preocupación… Sería diferente siel cometa, que estará más cerca del sol el 27 de noviembre, no alcanzara su máximo acercamiento al sol hasta el28 de diciembre. Si este fuera el caso, el cometa ciertamente se acercaría tanto a la Tierra como he señaladoarriba… Esto no va a suceder en todo este siglo. No será hasta 1933 que el cometa alcanzará su acercamientomáximo al sol a finales… de diciembre, es decir, si continúa su órbita actual de una duración de 6 años y ¾. Sinembargo, las variaciones de su órbita que provocarán los planetas, en particular Júpiter, durante este largoperíodo provocarán tantos cambios en su órbita que para entonces probablemente ya no planteará ningún peligroen absoluto para la Tierra.”

[4] Karl Ferdinand Friedrich von Nagler (1770-1846), Director General de Correos de Berlín.

[5] Ver R. Hagen, Die erste deutsche Eisenbahn, 1885, y M. Kemmerich Kulturkuriosa, Munich 1909.Conferencias sobre el Apocalipsis (del 5 al 22 de septiembre 1924)Rudolf Steiner

[6]Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831) en Encyklopädie der philosophischen Wissenschaften im Grundrisse, ed. C. Michelet, Berlin 1847, Parte 2

[7] Rudolf Steiner pronunció conferencias en París desde el 25 de mayo hasta el 14 de junio de 1906. Losresúmenes de Edouard Schuré de estas conferencias están incluidos en el volumen Kosmogonie, Dornach 1987.Sin embargo, Schuré no registró lo que Rudolf Steiner dijo sobre este punto. El hecho de que el análisis espectral muestra que hay cianuro presente en la sustancia de los cometas se hizo público alrededor de 1910 en relación con una aparición del cometa Halley. Los astrónomos han sido conscientes de esto a finales del siglo XIX.Conferencias sobre el Apocalipsis (del 5 al 22 de septiembre 1924

[1] Ver conferencia 5.Conferencias sobre el Apocalipsis (del 5 al 22 de septiembre 1924) Rudolf Steiner

GA204 – Una imagen de la Tierra – La evolución en el futuro

 

Una conferencia pronunciada por Rudolf Steiner en Dornach el 13 de mayo de 1921

[A partir de un informe taquigráfico, no revisado por el profesor. Publicado con permiso de la Rudolf Steiner-Nachlassverwaltung, Dornach, Suiza.]

English versión

Vivimos un tiempo en el que se está dedicando mucha atención al «espacio exterior», que promueven los científicos, a la manera de ciencia-ficción. Se especula desde varios niveles sobre visitantes de otros mundos. Detrás de todo ello puede haber un sentimiento instintivo -verdadero en sí mismo, aunque a menudo distorsionado en su expresión- de que el aislamiento aparente del hombre sobre la Tierra no es definitivo; que el hombre no está solo en el Universo. Por eso vamos a volver a presentar una conferencia (publicada por primera vez en inglés en el trimestral, «Antroposofía», en la Pascua de 1933, y que estaba fuera de impresión) en la que Rudolf Steiner habló, breve y enigmáticamente, de la necesidad de reconocer y acoger a ciertos seres, «de orden no humano», que desde los años setenta del siglo pasado han descendido de las esferas cósmicas al ámbito de la existencia terrestre, trayendo con ellos «la sustancia y el contenido de la Ciencia Espiritual».

Los editores.

Aurora Boreal

Las conferencias que se han impartido recientemente sobre la naturaleza de los colores [Tres conferencias sobre Das Wesen der Farben, en Dornach, del 6 al 8 de mayo de 1921. Publicado en Inglés como libro titulado «Color». Nueva edición en preparación] pueden haber contribuido a mostrarles que podemos empezar a comprender al Hombre en su verdadero Ser solo cuando lo relacionamos con la totalidad del Universo. Si nos preguntamos: ¿Qué es el hombre en su verdadera naturaleza? −Entonces debemos aprender a mirar hacia arriba de la Tierra, a lo que está más allá de la Tierra. Esta es una capacidad que necesitamos desarrollar, sobre todo en nuestro tiempo. El intelecto humano se está volviendo más y más sombrío y, como resultado de ciertos acontecimientos que tuvieron lugar en el siglo XIX, ya no está arraigado en la realidad.

Esto nos indica, inequívocamente, que es el momento de que el hombre empiece a descubrir la manera de poder recibir un nuevo impulso en su vida anímica; por lo que ahora vamos a centrar nuestra atención en ciertos grandes acontecimientos cósmicos con los que ya estamos familiarizados desde otros puntos de vista.

La mayoría de ustedes han leído el libro «la Ciencia Oculta, un esquema», y saben que uno de los grandes acontecimientos de la evolución terrestre fue la separación de la Luna de la Tierra. La Luna, tal y como la vemos hoy en día, brillando desde el espacio cósmico, estuvo una vez unida a la Tierra. Después se separó y ahora orbita a su alrededor como su satélite. Sabemos qué profundos cambios de alcance global en la evolución están conectados con la separación de la Luna de la Tierra. Tendríamos que ir muy lejos en el tiempo, antes del diluvio Atlante, para encontrar la época en la que la Luna se separó del cuerpo de la Tierra.

Hoy vamos a limitar nuestra atención a lo que aconteció en la Tierra en relación con el ser humano y los reinos de la naturaleza que le rodean, como consecuencia de la separación de la Luna. A partir de las conferencias sobre los colores hemos aprendido que los minerales −es decir, las sustancias minerales con color− en realidad derivan sus diferentes tonalidades de esta relación de la Luna con la Tierra. El reconocimiento de este hecho nos permite hacer de estos eventos cósmicos parte de una concepción artística de la existencia.

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Imagen: Tim Murray

Pero aquí, entran en consideración otros asuntos de la mayor importancia. El ser humano es el producto de las metamorfosis anteriores de la existencia terrestre −a saber, los períodos de evolución del Antiguo Saturno, el Antiguo Sol y la Antigua Luna, en los que no existía el reino mineral. El reino mineral, tal como lo conocemos hoy en día, apareció por primera vez durante el período de la Tierra. La sustancia mineral, por lo tanto, solo llegó a formar parte del ser humano durante esta evolución de la Tierra. Durante las etapas del Antiguo Saturno, el Antiguo Sol y la Antigua Luna, el hombre no tenía absolutamente nada mineral en él. Tampoco su constitución estaba adaptada para la existencia en la Tierra. En su propia naturaleza era un ser del cosmos. Antes de la separación de la Luna, y antes de que las sustancias minerales con su gama de colores llegaran a existir, el hombre no estaba adaptado a la existencia terrestre.

Déjenme describirlo de manera siguiente. Llegó a ser algo muy crucial para los Seres Espirituales que guían la evolución terrestre qué debía suceder con el hombre. ¿Debería ser enviado a la Tierra o habría que dejarle pasar su existencia en un reino más allá de la Tierra? Verdaderamente se puede decir que la separación de la Luna, con los consiguientes cambios en la Tierra y en el ser humano, fue el resultado de la decisión que tomaron los Seres Espirituales que guían y dirigen la evolución de la Humanidad. Que el organismo del hombre pudiera desarrollarse de tal manera que le fuera posible convertirse en un ser terrenal fue debido a que esta sustancia lunar fue alejada de la Tierra. A través de este evento −la separación de la Luna y la incorporación del reino mineral en la Tierra– el hombre se ha convertido en un ser terrenal, viniendo a la existencia en el ámbito de la gravedad terrestre. Sin la gravedad terrestre jamás podría haberse convertido en un ser capaz de alcanzar la libertad. Antes de la separación de la Luna no era, en el sentido real, una personalidad. Fue capaz de convertirse en una personalidad debido a la concentración de fuerzas que iban a construir su cuerpo. Y esta concentración de fuerzas fue el resultado de la separación de la Luna y la incorporación del reino mineral en la existencia terrenal. Así el hombre se convirtió en una personalidad, donde la libertad se puso a su alcance.

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La evolución del hombre sobre la Tierra, después de la separación de la Luna, ha continuado a través de muchas etapas diferentes. Y podemos decir que si no hubiera sucedido nada más, excepto esta salida de la Luna de la Tierra, todavía habría sido posible para el hombre extraer de su organismo, de su cuerpo y de su alma, imágenes tal como surgían en la antigua visión clarividente. Tampoco se le privó al hombre de esta facultad con la separación de la Luna. Todavía podía ver el mundo en imágenes de forma que si nada más hubiera sucedido estaría, incluso hoy, viviendo en un mundo de imágenes. Pero la evolución continuó. El hombre no permaneció encadenado a la Tierra. Recibió un impulso para la evolución en la otra dirección −un impulso que en realidad alcanzó su punto culminante en el siglo XIX.

Incluso cuando hace muchísimo tiempo el ser humano, como ‘hombre metabólico’, quedó sujeto a la fuerza de gravedad terrestre, se fue adaptando como ‘hombre cefálico’ para la existencia cósmica. En efecto, el intelecto comenzó a evolucionar. Las antiguas imágenes clarividentes se densificaron en forma de conciencia intelectual, hasta la época del siglo IV después de Cristo. Fue entonces cuando por primera vez el intelecto humano comenzó a sumergirse en la penumbra. Este proceso ha ido acelerándose cada vez más rápido desde el siglo XV, y hoy en día, aunque el intelecto es una facultad totalmente espiritual en el hombre, su existencia ya no tiene sus raíces en la realidad. Sólo tiene una imagen-existencial. Cuando el hombre de hoy piensa con su intelecto y con la facultad de la razón, sus pensamientos no están en absoluto enraizados en la realidad. Cada vez se mueve más en una existencia sombría, que alcanzó su punto culminante durante el siglo XIX. Hoy en día el hombre carece totalmente del sentido de la realidad. Vive dentro de un elemento espiritual, pero al mismo tiempo es un materialista. Sus pensamientos −que son espirituales, pero que aún no son más que sombras del verdadero pensamiento− se dirigen exclusivamente a la existencia material.

Así, el segundo gran proceso o evento fue que el hombre devino más espiritual. Pero una sustancia espiritual que se derivaba de la materia, ya no del alma. Su naturaleza se ha vuelto más espiritual, pero con sus facultades espirituales sólo piensa en la existencia material.

Ustedes saben que un día la Luna se unirá de nuevo con la Tierra. Para los astrónomos y geólogos, que viven en su mundo de abstracciones, esta unión de la Luna con la Tierra se sitúa en miles y miles de años por delante. Pero esto es una mera ilusión. En realidad no se trata de ninguna manera de algo muy lejano. La humanidad se está haciendo cada vez más joven. Los seres humanos están llegando a un punto en su desarrollo físico y anímico que culminará a una cierta edad en la vida. En el momento de la muerte de Cristo, el Evento del Gólgota, los seres humanos en general eran capaces de desarrollarse en cuerpo y alma hasta los 33 años de vida. Hoy en día este desarrollo es posible hasta los 27 años. Llegará un tiempo en el cuarto milenio en que los hombres serán capaces de desarrollarse sólo hasta los 21 años. En el séptimo milenio la naturaleza corporal será capaz de desarrollarse sólo hasta los 14 años. Las mujeres entonces serán estériles. Se dará una reproducción completamente diferente en la vida terrenal. Esta es la época en la que la Luna volverá a acercarse a la Tierra y será parte de ella.

Ya es el momento de que el hombre ponga atención a este tipo de poderosos eventos del reino de la existencia más allá de la Tierra. No se puede seguir soñando, de una forma vaga y abstracta, sobre la Divinidad, tiene que empezar a despertar ante los grandes acontecimientos que están conectados con su evolución. Debe comprender lo que significa que la Luna una vez se separó de la Tierra y que otra vez volverá a unirse con ella.

Del mismo modo que la separación de la Luna fue un acontecimiento decisivo, también lo será su reingreso. Es cierto que como seres humanos habitaremos todavía la Tierra, aunque el nacimiento ya no sucederá de la forma actual. Estaremos conectados con la Tierra por otros medios que no serán por nacimiento. Debemos, sin embargo, desarrollar un cierto respeto por ese tiempo. Y tenemos que aprender a conectar lo que está sucediendo hoy en día −me refiero al hecho de que el intelecto se está volviendo más y más sombrío− con lo que un día será un gran acontecimiento en la evolución terrestre −la reintroducción de la Luna en la sustancia de la Tierra.

Si el intelecto continúa desarrollándose de la manera tan espectral como lo está haciendo ahora, si los hombres no toman la decisión de recibir en su ser lo que ahora fluye desde los mundos espirituales, entonces forzosamente se verán absorbidos en la penumbra grisácea de su vida intelectual.

¿Qué es este intelecto sombrío? Con él no se puede entender la verdadera naturaleza y el ser del hombre. El único reino que este intelecto humano es capaz de entender, hasta cierto punto, es el mundo mineral. Incluso la vida de la planta le sigue siendo enigmática; y más aún la vida del animal; quedando la vida humana en su conjunto más allá del alcance de la mente. Y así el hombre sigue su camino, desarrollando imágenes existenciales que en realidad no son más que un gran cuestionamiento sobre el mundo. Su intelecto no puede comprender la verdadera naturaleza de la planta o del animal, y mucho menos la del ser humano. Este estado de cosas continuará si el hombre no puede escuchar lo que se le está dando en la forma de nuevas Imaginaciones, en las que se le representa la existencia cósmica. La sabiduría viviente que la Ciencia Espiritual es capaz de impartir debe ser recibida en sus  pensamientos y conceptos intelectuales, porque sólo así podrá llenarse de vida la sombría imaginación  del intelecto.

Este llenar de vida las imágenes-sombrías del intelecto no es algo que sucede sólo en el ser humano, sino que es un acontecimiento cósmico. Recuerden el pasaje del libro La Ciencia Oculta donde se habla del momento en el que las almas humanas ascendieron a otros planetas y después descendieron de nuevo a la existencia terrestre. Expuse cómo los hombres de Marte, los hombres de Júpiter y los otros, descendieron de nuevo a la Tierra. Ahora, a finales de los años setenta del siglo pasado, ha acontecido un evento de suma importancia. Es un evento que puede ser descrito sólo a la luz de los hechos que nos son revelados en el mundo espiritual.

Mientras que en los días de la antigua Atlántida los seres humanos llegaron a la Tierra desde Saturno, Júpiter, Marte, y así sucesivamente −es decir, seres dotados con alma se vieron envueltos en el reino de la existencia terrestre−, desde finales de los años setenta del siglo pasado, otros seres −de orden no humano− han ido descendiendo a la Tierra con el objetivo de su ulterior desarrollo. Vienen a la Tierra desde los reinos cósmicos más allá de la Tierra y entran en una relación muy determinada con los seres humanos. Desde los años ochenta del siglo XIX, estos seres supra-terrestres han estado tratando de entrar en la esfera de la existencia terrestre. Del mismo modo que los hombres de Vulcano fueron los últimos en descender a la Tierra, ahora, en realidad, estos seres de Vulcano están entrando en el reino de la existencia terrenal. Seres supra-terrestres que ya están aquí, y el hecho de que seamos capaces de que nuestro cuerpo esté todo el día conectado con la Ciencia Espiritual se debe a la circunstancia de que los seres de más allá de la Tierra están trayendo los mensajes del mundo espiritual hacia la existencia terrestre.

Pero, hablando en términos generales, ¿cuál es la actitud adoptada por la raza humana?.  La raza humana se comporta, si se me permite decirlo así, de una manera muy mezquina ante estos seres que están apareciendo desde el cosmos y que bajan −lenta y paulatinamente, es cierto− a la Tierra. La raza humana no se preocupa por ellos; ignora su existencia. Y esto es lo que va a llevar a la Tierra a unas condiciones trágicas, ya que en el transcurso de los próximos siglos más y más Seres Espirituales estarán entre nosotros −Seres cuyo idioma debemos comprender. Y esto sólo es posible si tratamos de conocer lo que ellos nos traen: a saber, la sustancia y el contenido de la Ciencia Espiritual. Ellos quieren darnos y quieren que actuemos en el sentido de la Ciencia Espiritual. Su deseo es que la Ciencia Espiritual se introduzca en el comportamiento y en los actos sociales en la Tierra.

Repito, pues, que desde el último tercio del siglo XIX estos Seres Espirituales están viniendo desde el cosmos a nuestra esfera de existencia. Su hogar es la esfera que se encuentra entre la Luna y Mercurio, pero ellos ya están ejerciendo presión para entrar en el reino de la existencia terrestre y procurando encontrar un lugar aquí. Y serán capaces de encontrarlo si los seres humanos se impregnan con la idea de su existencia. Esto también puede expresarse como lo hice hace un momento, al decir que nuestro sombrío entendimiento debe ser revitalizado con las imágenes de la Ciencia Espiritual. Estamos hablando de un hecho concreto cuando decimos que existen Seres Espirituales que están tratando de descender a la existencia terrenal −y deben ser calurosamente recibidos. Se producirá catástrofe tras catástrofe y la vida en la Tierra caerá en el caos social si se mantiene esta oposición en la existencia humana ante el advenimiento de estos Seres. Ellos no desean otra cosa que ser una especie de custodios de la evolución ante lo que sucederá en la existencia de la Tierra cuando la Luna se vuelva a unir con ella.

Hoy las personas pueden considerar que es relativamente inofensivo elaborar los pensamientos automáticos y muertos que surgen en relación con el mundo mineral y la naturaleza mineral de las plantas, los animales y el hombre. Los materialistas se deleitan con este tipo de pensamientos que son –además– solo pensamientos y nada más. Pero traten de imaginar lo que sucedería si los hombres siguen sin desplegar ningún otro tipo de pensamientos hasta el momento en que, en el octavo milenio, la existencia lunar se una de nuevo con la Tierra. Estos seres de los que he hablado irán llegando poco a poco a la Tierra. Seres de Vulcano, ‘superhombres’ de Vulcano, ‘superhombres’ de Venus, de Mercurio, del Sol, se unirán con la existencia terrestre. Pero, si los seres humanos persisten en su incredulidad u oposición a ellos, la existencia en la Tierra se hundirá en el caos en el transcurso de los próximos mil años.

Es muy posible que los hombres de la Tierra, si así lo desean, puedan desarrollar una forma de intelecto cada vez más y más automática —cosa que también puede ocurrir en medio de condiciones de barbarie. Sin embargo la madurez plena y completa no puede llegar a su expresión en una forma de inteligencia tal, y los hombres no podrán relacionarse con los Seres que desean contactar con ellos en la existencia terrestre. Y todos esos seres, de quienes los hombres tienen una concepción errónea porque su entendimiento sombrío sólo puede captar la naturaleza mineral, la naturaleza crudamente material de los minerales, plantas y animales, o incluso del reino humano en sí, todos estos pensamientos que no tienen ninguna realidad, van a convertirse en realidades sustanciales en el instante en que la Luna se una de nuevo con la Tierra. Y a partir de la Tierra brotará una terrible raza de seres, una camada de autómatas de un orden existencial que se extiende entre los reinos mineral y vegetal, y será poseedor de un abrumador poder intelectual.

red

Este enjambre que tenderá a apoderarse de la Tierra se extenderá sobre la misma como una red de criaturas fantasmales, en forma de araña, y serán de un orden inferior a la existencia de la planta, pero poseerán una sabiduría abrumadora. Estas criaturas-araña estarán todas entrelazadas unas con otras, y en sus movimientos exteriores imitaran los pensamientos que los hombres han tejido en su intelecto de sombras que no han permitido que fueran vivificados por la nueva forma del conocimiento imaginativo de la Ciencia Espiritual. Entonces todos los pensamientos que carecen de sustancia y realidad serán dotados de ser.

seraraña

La Tierra estará rodeada −como lo está ahora con el aire y a veces con enjambres de langostas− con una camada de terribles criaturas en forma de araña, mitad minerales, mitad plantas, que entretejerán con inteligencia magistral, cierto, pero con propósitos intensamente malignos. Y en la medida en que el hombre no ha permitido que sus sombríos conceptos intelectuales puedan ser llenados de vida, su existencia se unirá no con los seres que han estado tratando de descender desde el último tercio del siglo XIX, sino con esta camada espantosa de criaturas mitad minerales, mitad plantas. Él tendrá que convivir con estas criaturas en forma de araña y continuar su existencia cósmica dentro del orden de la evolución en la que entrará entonces esta camada.

Este es un destino que muy ostentosamente forma parte de la evolución humana sobre la Tierra, y en la actualidad es muy conocido por muchos de aquellos que tratan de mantener a la humanidad de espaldas al conocimiento de la Ciencia Espiritual. Porque hay hombres que en realidad son aliados conscientes de este proceso de enredo de la existencia terrestre. Ya no debemos permitir que se nos sorprenda con descripciones de este tipo. Tales hechos son el telón de fondo de lo que se dice a menudo hoy en día por las personas que todavía tienen alguna conciencia de antiguas tradiciones de estas cosas y que luego se consideró adecuado rodearlas con un velo de misterio. Pero este velo del misterio ya no es correcto para el proceso de la evolución terrestre de la humanidad. Por grande que sea la resistencia, estas cosas hay que decirlas, pues, como repito constantemente, la aceptación o el rechazo del conocimiento científico-espiritual es un asunto serio para toda la Humanidad.

Aquí, la cuestión no tiene que ver con obtener conclusiones a partir de lo que esté relacionado con una simpatía o antipatía imparcial, sino con algo que está ligado a todo el contexto del cosmos, tiene que ver con la toma de decisión por parte de la Humanidad de ponerse a la altura de lo que los Espíritus del Bien le aportan desde el Cosmos en la actualidad, o si la humanidad pretenderá buscar la existencia cósmica desde el propio enmarañamiento de sus ensombrecidos pensamientos. Hoy no es suficiente hablar en términos abstractos de la necesidad de la Ciencia Espiritual. Lo único que podemos hacer es mostrar cómo los pensamientos se convierten en realidades. Terribles teorías abstractas son arrojadas a los hombres de hoy, como, por ejemplo, «Los pensamientos se convierten en cosas», o frases similares. Declaraciones abstractas de este tipo no transmiten la realidad completa y concreta. Y la realidad concreta es que los pensamientos intelectuales evolucionados hacia el interior de los hombres de hoy, el día de mañana fluirán sobre la Tierra como una tela de araña en la que se enredarán los seres humanos, si no pueden llegar a un mundo que esté más allá y por encima de sus pensamientos y conceptos sombríos.

Tenemos que aprender a tomar con profunda seriedad los asuntos que indiqué al final de mis conferencias sobre la naturaleza de los colores, cuando dije que la ciencia del color debe ser llevada fuera del ámbito de la física abstracta, a una región donde la fantasía creativa y el sentimiento del artista que entiende la verdadera naturaleza del color debe ir de la mano de una concepción del mundo basada en la Ciencia Espiritual. Hemos visto cómo se puede entender la naturaleza del color y cómo la física moderna, con sus gráficos sin imaginación, la ha enterrado en un mundo Ahrimánico, pero que puede elevarse a la esfera del arte, de forma que se pueda fundamentar una teoría de los colores, que por otro lado, estando muy alejada de los principios de la ciencia moderna, es capaz de proporcionar un verdadero fundamento a la creación artística, si el hombre se deja permear por ella.

Y hay otro pensamiento, también, que debe ser tomado muy en serio. ¿Qué encontramos extendido actualmente en el mundo civilizado? Los jóvenes estudiantes entran en los hospitales o universidades para estudiar la ciencia, donde se les explica la constitución del ser humano. Al estudiar el cadáver aprenden acerca de los huesos y del resto del organismo. Por una serie de pensamientos abstractos se supone que deben ser capaces de tomar conocimiento de la naturaleza del ser humano. Pero con este método sólo es posible aprender algo sobre la parte mineral del organismo humano. Con este tipo de ciencia sólo podemos aprender sobre la parte del ser humano que tiene importancia desde el momento de la separación de la Luna hasta su regreso, cuando los pensamientos sombríos de los tiempos modernos se convertirán en criaturas-araña que tendrán una existencia concreta.

Debe desarrollarse una forma de conocimiento que aporte una concepción diferente del ser humano, y esto podrá ser desarrollado sólo elevando la ciencia al nivel de la percepción artística. Entonces nos daremos cuenta de que la ciencia, tal como es en la actualidad, solo es capaz de captar la naturaleza mineral, ya sea en el propio reino mineral o en los reinos de las plantas, los animales y el hombre. Incluso cuando se aplica al reino vegetal, la ciencia debe convertirse en una forma de arte, y más aún en el caso del reino animal. Pero no tiene sentido pensar que la forma y estructura de un animal pueda entenderse con los medios empleados por los anatomistas y fisiólogos. Y mientras no nos demos cuenta de que no tiene sentido, el intelecto de sombras no podrá ser transformado en una verdadera comprensión espiritual y viva del mundo. Lo que se enseña a los jóvenes estudiantes en la actualidad, bajo una forma tan abstracta en las universidades, debe ser transformado y debe conducir a una verdadera concepción artística del mundo. Porque la propia naturaleza del mundo ya crea como un artista. Y hasta que no nos demos cuenta de que la Naturaleza es un mundo de arte creativo que solo puede ser entendida a través de la sensibilidad artística, nuestra imagen del mundo no tendrá un efecto sanador.

En las cámaras de tortura de los castillos medievales, las personas fueron encerradas en lo que se llamó la «virgen de hierro», donde se les clavaba lentamente con púas de hierro. Este fue un procedimiento físico y más tangible que el que los estudiantes de nuestros días tienen que ver cuando se les enseña la anatomía y la fisiología, y se les dice que de esta manera están adquiriendo el conocimiento de la naturaleza del hombre, pero fundamentalmente se trata del mismo tipo de procedimiento. Todo lo que se puede entender de la naturaleza del hombre por tales métodos se deriva de una actitud de la mente que no es diferente a la actitud de los que estaban a favor de las torturas en la Edad Media.

No. A partir de elementos de tortura anímicos y espirituales el estudiante no aprende nada. El hombre mineral y desmembrado, eso que un día será una tela de araña sobre la Tierra, eso es lo único que aprende.

Es un destino duro que el poder tenga que estar en manos de hombres que consideran los pensamientos más verdaderos como absurdos y que desprecian los impulsos que están vinculados más hacia lo interior e íntimamente ligados con la salvación de la evolución humana, con la misión de la humanidad en el mundo. Es trágico, uno debe poner ante sí esta tragedia. En efecto, sólo cuando se pone ante el alma esta tragedia, se hace posible un despertar de tal manera que los hombres puedan decidir, en la medida que les sea posible, ayudar a que el intelecto sombrío encuentre la posibilidad de acoger lo que el mundo espiritual que viene de lo alto, trae, a fin de que este intelecto pueda adaptarse a las diversas condiciones de los tiempos futuros. No es adecuado que este intelecto de sombras sea conducido hacia abajo, a un orden de existencia inferior al de las plantas, en el de la generación de criaturas-araña que se extenderán sobre la Tierra, sino que el hombre necesita elevarlo a un nivel superior de existencia, cuando llegue el octavo milenio y la Luna se una de nuevo con la Tierra. Entonces lo terrestre quedará atrás, de forma que lo dirigirá y controlará desde el exterior como algo que no tiene por qué llevar con él en la existencia cósmica.

El hombre deberá prepararse de manera que no tendrá por qué estar involucrado en lo que inevitablemente se desarrollará sobre la superficie de la Tierra.

Porque así como el hombre dejó su existencia pre-terrenal y descendió a esta vida terrestre; así como su forma de nacer a través de la mujer comenzó con la salida de la Luna, siendo esta fase de nacimiento físico solo un episodio pasajero en la magnitud de la evolución cósmica que será reemplazada por una etapa en la que el ser humano no nacerá de mujer, esta fase actual está destinada a traer al hombre el sentimiento y la conciencia de la libertad, la autorrealización de la individualidad y la personalidad. Es una fase que de ninguna manera debe ser infravalorada. Es necesaria en la totalidad del proceso cósmico, pero no debe permanecer para siempre, sin transformación. El hombre no debe permitirse el camino fácil de asumir la existencia de un Dios abstracto, tiene que atreverse a mirar, concretamente, los eventos que están conectados con su evolución. Pero su ser anímico-espiritual sólo puede ser estimulado interiormente cuando él entiende de verdad la naturaleza de las realidades concretas relacionadas con la gran época hacia la que le están conduciendo sus sucesivas vidas terrenales.

Eso es lo que una verdadera Ciencia Espiritual nos dice hoy. La voluntad humana está en peligro de ser privada de los impulsos espirituales y de involucrarse en la red de araña que va a deslizarse sobre la Tierra. Hay hombres en existencia que se imaginan que van a lograr sus fines mediante la promoción de su propio desarrollo espiritual y dejando al resto de sus semejantes en un estado de ignorancia. Sin embargo, la gran mayoría vive inconsciente del terrible destino que les espera si se prestan a lo que una antigua forma de conocimiento espiritual llamaba «los dieciséis caminos hacia la corrupción». Porque así como hay muchos caminos por los que puede transitar el intelecto sombrío en su dirección a los impulsos y conocimientos que vienen del mundo espiritual, naturalmente, hay muchos caminos por los que las variedades del intelecto-sombra serán capaces de unirse con los seres-araña que extenderán su red sobre la Tierra en los tiempos por venir. Entonces el intelecto será objetivado en las mismas extremidades y tentáculos de estas criaturas-araña que, en sus maravillosos y entretejidos tejidos y circunvoluciones a modo de caduceo, presentarán una increíble red de intrincadas formas.

Sólo mediante el desarrollo de una comprensión interna de lo que es verdaderamente artístico es como el hombre será capaz de entender el reino que está por encima de la existencia de los minerales, ese reino del que vemos una expresión en la configuración real y la forma de las superficies de las cosas en el mundo.

La teoría de la metamorfosis de Goethe fue un descubrimiento muy significativo. Los pedantes de su época lo consideraron como diletantismo, y es la misma opinión que prevalece en la actualidad. Pero en Goethe, la claridad de visión y la inteligencia se combinaron con una facultad para percibir la naturaleza en sí misma como una expresión activa de creación artística. Sin embargo, en relación con el mundo animal, Goethe sólo alcanzó el punto de aplicación de este principio de la metamorfosis en las formas de las vértebras y los huesos craneales. Pero el proceso por el cual las formas de una existencia anterior se transforman, de forma que el cuerpo de la vida anterior se transforma en la cabeza de la vida posterior, esto solo es posible gracias a una comprensión interior de esta maravillosa transformación artística de los huesos radiales en esféricos, y que realmente podemos percibir en la diferencia entre la cabeza y el resto de la estructura humana. Sin este conocimiento no podemos percibir la conexión interna, orgánica, entre la cabeza y el resto del cuerpo humano.

Pero esta es una forma de arte que es al mismo tiempo ciencia. Siempre que la ciencia no pueda convertirse en arte, degenera en un sofisma, en una forma de conocimiento que precipita a la humanidad en el desastre en cuanto a su existencia cósmica se refiere. Vemos, por tanto, cómo una verdadera Ciencia Espiritual apunta a la necesidad de una intuición y percepción artística. Esta facultad ya estaba viva en el alma de Goethe y llegó a expresarla en su himno en prosa titulado Naturaleza, escrito hacia el año 1780, que comienza así: «¡Naturaleza! Estamos rodeados y abrazados por ella…». Las ideas se entrelazan tan maravillosamente que el himno es como la expresión del deseo de recibir el Espíritu desde la totalidad del cosmos.

Se puede decir verdaderamente que el desarrollo de las ideas contenidas en el himno de Goethe a la naturaleza proporcionaría una morada a los seres que descenderán del cosmos a la Tierra. Pero los conceptos estériles de la fisiología y la biología, la sistematización de la vida vegetal y las teorías que se han ido desarrollando durante el siglo XIX −todos los pensamientos que, como he mostrado en las conferencias sobre el color no tienen realmente nada que ver con la verdadera naturaleza de las plantas− no pueden despertar un conocimiento real, ni pueden decir nada sobre el ser del hombre. Por lo tanto, el conjunto de conocimientos que se considera hoy en día como ciencia es esencialmente un producto de Ahriman, que lleva al hombre en dirección a la destrucción terrenal y que le impide entrar en la esfera que los seres de más allá de la Tierra han estado tratando de poner a su alcance desde el último tercio del siglo XIX.

Cultivar la Ciencia Espiritual no es una búsqueda abstracta. Cultivar la Ciencia Espiritual significa abrir las puertas a esas influencias de más allá de la Tierra, que están procurando bajar a la Tierra desde el último tercio del siglo XIX. El cultivo de la Ciencia Espiritual es en verdad un evento cósmico del que deberíamos ser plenamente conscientes.

Así podemos estudiar todo el lapso del tiempo que va desde la separación hasta el regreso de la Luna. Una Luna, que, como se dice, refleja la luz del sol hacia nosotros, y que está en verdad profundamente conectada con nuestra existencia. Se separó de la Tierra con el fin de que el hombre pudiera llegar a ser libre. Pero este período de tiempo debe ser utilizado por el hombre de tal manera que no prepare el material que, con la reintroducción de la Luna en la esfera terrestre, se combinaría con la sustancia lunar para producir ese nuevo reino del que he tratado de dar una imagen gráfica.

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De vez en cuando surge entre los seres humanos de nuestro tiempo una especie de presagio de lo que vendrá en el futuro. No sé qué significado se ha leído en el capítulo de Así habló Zaratustra, donde Nietzsche escribe sobre el «hombre horrible» en el «valle de la muerte».  Es un pasaje en movimiento trágico. Nietzsche, por supuesto, no tenía una percepción concreta del valle de la muerte en el que se transformará la existencia cuando la generación de arañas de las que he hablado se propague sobre la Tierra. Sin embargo, en el cuadro de este valle de la muerte en la imaginación de Nietzsche, había una visión subconsciente del futuro, y dentro de este valle de la muerte, colocó la figura del «hombre horroroso». Era una especie de premonición de lo que sucederá si los hombres siguen cultivando pensamientos oscuros. Pues en su destino estará ser capturados de una forma horrible por las fuerzas de la existencia Lunar, que solo se limitan a la esfera de la Tierra, y se unirán a la raza de criaturas-araña de la que he estado hablando.

¿Qué objeto tendrá hoy en día mantener estas cosas en secreto como muchas personas desean? Mantenerlas en secreto sería como arrojar arena a los ojos de los hombres.“Mucho de lo que hoy se extiende en el mundo bajo el nombre de enseñanza espiritual no es más que un proceso de arrojar arena a los ojos de los hombres, para que ni un solo caso pueda ser entendido en la historia como lo que realmente es. ¿Cuántas personas son conscientes hoy en día de la importancia trascendental de los acontecimientos que se están llevando a cabo? Ya he hablado de estas cosas. ¿Cuántas personas se preparan realmente para tratar sobre ellas? La gente prefiere cerrar los ojos a lo que está sucediendo y pensar que, después de todo, los eventos realmente no son de tanta importancia. Sin embargo, los signos de los tiempos son inconfundibles y deben ser entendidos.

Esto es lo que quería decir, queridos amigos, como continuación a las consideraciones expresadas sobre el mundo del color y en relación con la manera en que el ser humano está conectado con el cosmos. Continuaremos estas reflexiones en el futuro.

Traducida y elaborada por Gracia Muñoz, Julián Ponce, Diego Milillo y Linda R. Gámez.

Simbología y Cosmología

Este capitulo forma parte del libro de Willi Sucher, “El Cristianismo cósmico y el rostro cambiante de la Cosmología“. Parte I.

 

Ahora vamos a tratar de comprender los símbolos que han sido utilizados desde los tiempos más remotos para designar los signos y las constelaciones del Zodiaco. Se formaron a partir de conocimientos muy profundos: no se eligieron al azar. Algunos de ellos tienen cierto parecido con las imaginaciones que están detrás de las constelaciones, otros por el contrario parecen más oscuros. Incluso tendríamos que modificar alguno de ellos para adaptarlos mejor a nuestra época. Esto nos conducirá a comprender la manera en que la Humanidad ya ha transformado estas constelaciones del Zodiaco a lo largo de la Historia. Sin saberlo, hemos contribuido así a cumplir con la tarea ético-espiritual en relación a las estrellas, en el sentido sugerido por Rudolf Steiner: “En otros tiempos las estrellas hablaron a los hombres. Después quedaron mudas y su silencio es la fuente de un profundo sufrimiento. Pero en la quietud del silencio estamos llamados a “hablar a las estrellas”[1]. Haciéndolo así podremos realizar nuestra naturaleza espiritual como seres humanos.

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El primer símbolo es el de Aries (Fig.5.1ª) En esta imagen podemos apreciar los cuernos del carnero, sin embargo parece una explicación demasiado superficial. Además no nos ayuda a encontrar la explicación en cuanto a la cualidad de esta constelación. La constelación de Aries está ligada al arquetipo cósmico de la cabeza humana. Se trata, en cierto sentido, de la esencia raíz, del comienzo del Zodiaco. En las descripciones y representaciones de la Edad Media, Aries estaba representado tumbado en el suelo, mirando hacia atrás, a la muchedumbre que le seguía, constituida por Tauro, Géminis, Cáncer y todos los demás. Por tanto, Aries es el leader de las huestes del Zodiaco. Contemplando su asociación con la cabeza humana nos preguntamos: ¿Eso es todo? ¿No hay otro desarrollo posible? En función de su forma y de su función, la cabeza humana da la impresión de estar fija y fijada para siempre. ¿No podría haber otra utilidad más elevada en el futuro, escondida en esta cabeza humana? Hasta ahora, su papel era servir de lugar donde se concentran en el cuerpo humano todos los principales órganos de los sentidos: la vista, el oído, el gusto, el olfato. En ese lugar se encuentra igualmente el cerebro, el órgano del pensar intelectual, del pensar “estadístico” que reposa en las percepciones sensoriales.

Ahora podríamos preguntarnos: ¿y que significa todo esto? ¿Cómo  ha ocurrido todo esto? Intentando encontrar alguna indicación para poder responder a estas preguntas, vamos a dirigirnos al mundo de las plantas. La planta puede ser considerada como una “hermana” del hombre, que fue dejada de lado por la raza humana en algún lugar de su camino evolutivo hacia la realización de su condición como ser humano. Por ello la planta puede enseñarnos algo sobre la evolución de la forma humana. La planta está organizada de manera diametralmente opuesta al cuerpo del ser humano. Ella hace penetrar sus raíces en el suelo. Podemos concebir este organismo-raíz como el equivalente a la cabeza humana. Sus miembros – las hojas con sus tallos y flores – están orientados hacia el cielo, recibiendo lo que viene de él y aportándolo al ser de la planta. De esta forma las semillas que sirven a la reproducción llegan finalmente a  madurar. El ser humano, por el contrario, está de pié sobre la tierra, con sus miembros, y todo el conjunto de su sistema metabólico, orientados hacia la Tierra. La cabeza, en cambio, se vuelve hacia el cielo aunque esté completamente encerrada en la caja craneal. Sin embargo hay indicaciones que demuestran que nuestro ser tiene sus raíces en el cosmos. Por ejemplo, el Moisés de Miguel Ángel aparece con dos ‘cuernos’, o dos rayos, que parten de su frente. Miguel Ángel quiso demostrar con esto que, según la antigua sabiduría, Moisés había desarrollado algo más que una simple relación con el Cosmos: se trata de un órgano de percepción espiritual. En Oriente se llama ‘la flor de loto de dos pétalos’ y está situada entre los dos ojos, cerca de la glándula pituitaria. Aunque esto se refiere a estadios pasados de la historia, también podemos ver en ello un anticipo de la cabeza humana del futuro. Moisés inauguró la corriente que finalmente desembocó en la intelectualidad, en la posibilidad de percibir el mundo de manera objetiva. Fue una preparación necesaria para estudiar objetivamente los sucesos de Palestina durante los tres años del ministerio del Cristo sobre la Tierra. Al margen de esto, este ‘órgano’ de Aries indica también la posibilidad de una nueva relación con el Universo, del desarrollo de los órganos de percepción que van más allá que los órganos de los sentidos físicos. Estas flores de loto, conocidas también con el nombre oriental de ‘chakras’ pueden ser desarrollados por cada ser humano que se esfuerce en seguir una disciplina meditativa y contemplativa. Rudolf Steiner dio muchas indicaciones a este respecto. Gracias a dicho desarrollo interior podemos entrar de nuevo en relación con el Espíritu del Cosmos y desarrollar nuestra cabeza, o nuestro ‘órgano de Aries’ para que se convierta en un ser-raíz, en un sentido completamente nuevo.

Naturalmente la realización de esto es una de las cosas más difíciles que le espera a la Humanidad. Algunas personalidades históricas aisladas, tales como Emerson[2] o Grünewald[3] el pintor de la Edad Media, empezaron a tomar ese camino. En particular el Retablo de Issenheim, de Grünewald que muestra el Nacimiento, la Crucifixión y también la Resurrección es, en cierto sentido, una representación de lo que puede llegar a ser Aries en el futuro, gracias a los hombres. A la muerte de Grünewald (1528) y de Emerson (1882) Saturno se encontraba en la constelación de Aries. Contrariamente al cielo en el momento del nacimiento, vemos en la posición de los planetas en el momento de la muerte una imagen de los resultados de una vida humana, de sus éxitos y, por supuesto, también de sus fracasos. Saturno ilustra mejor lo que está en juego con las preocupaciones de la Humanidad, lo asimilado por una consciencia histórica con vistas a la perfección o redención en el futuro.

Otros dos personajes importantes murieron cuando Saturno entraba en la constelación de Aries: se trata de Dostoïevski[4] (✝1881) y Shelley[5] (✝1822), Podemos decir, por tanto, que esta constelación, considerada como arquetipo de la cabeza humana, es una imagen de la Creación (en el sentido del Génesis). Este aspecto está en cierto modo ilustrado por el símbolo tradicional que se utiliza y que indica un flujo desde lo alto hacia abajo (Ver Fig. 5.1a) Pero esta representación tendrá que ser transformada para los tiempos modernos y, sobre todo, para el futuro. Ahora esto recae completamente  en las facultades de la Imaginación ética y de la creación intuitiva de cada individuo. Para ir en esta dirección el símbolo de Aries tendría que darse la vuelta (Fig. 5.1b) de manera que indicara como una floración, una abertura activa hacia las alturas del espíritu, hacia lo que representa la inmensa imagen cósmica de nuestro ser.

f5.2

Tauro (el Toro) está representado con el símbolo de la figura 5.2a que proviene de los tiempos antiguos. En los cuernos de la parte exterior del círculo se puede ver como una especie de cuerno de la abundancia, conteniendo todo el Cosmos, que ha encontrado apoyo en el mundo de abajo, el mundo de la materia. En efecto, antiguamente el Toro estaba íntimamente ligado a la creación del mundo físico material a partir del poder y del ser del Logos en el Universo. Por ello se asociaba igualmente el Toro (Tauro) a la palabra. En el principio fue el Verbo cósmico quien creó el mundo. Ahora también podríamos preguntarnos qué podría ser transformado a este respecto: tendría que ver con la comprensión del origen espiritual de este mundo de la materia. Además tendría también que ver con el desarrollo de las facultades creativas en el sentido de la palabra y el sonido. Podemos encontrar pruebas de ello, por ejemplo, en Ferdinand Meyer[6] uno de los más grandes poetas y novelistas suizos, ‘maestros del verbo’, que murió en 1898 cuando Marte, la Tierra, Neptuno y Plutón se encontraban en Tauro (desde el punto de vista heliocéntrico). En el momento de la muerte de Tennyson[7] Venus, Neptuno y Plutón estaban en el Tauro sideral – Neptuno y Plutón muy próximos. El filósofo alemán Schelling[8] murió (en 1854) cuando Saturno y Venus se encontraban en Tauro. Al principio Schelling se interesó por una “filosofía de la Naturaleza” pero terminó por escribir y dejar a sus contemporáneos una “Filosofía de la Revelación”. Es decir, que partiendo de una contemplación filosófica de la Naturaleza, se volvió hacia el conocimiento de la actividad del espíritu tanto en el seno de la Naturaleza como del ser humano. Por otro lado, Tomás Kempis[9] murió (en 1471) cuando Saturno estaba en Tauro. Fue, posiblemente, el autor de La imitación de Cristo, libro muy conocido de la Edad Media, traducido a más de 50 idiomas y re-editado con más de 6000 ediciones.

Encontramos a Urano en Tauro en el asterograma de muerte de dos grandes personalidades. El primero Gotthilf Heinrich Schubert[10] filósofo alemán muerto en 1860, que fue además científico y, en lenguaje moderno, un buen psicólogo. Además de todo eso fue un eminente cosmólogo, habiendo escrito varios libros sobre la interrelación del microcosmos con el macrocosmos en los cuales trató de describir los secretos espirituales de la Creación a partir del Cosmos, en un estilo muy marcado por la influencia de Tauro. El segundo personaje fue Tomás de Aquino[11] el gran maestro de la escolástica medieval del s. XIII. Murió en 1274 cuando Urano se encontraba en la constelación de Tauro. Estos personajes estaban verdaderamente anclados en la realidad material pero trataron de encontrar los aspectos espirituales del Logos detrás de la existencia materialista exterior. A partir de estas reflexiones nos gustaría modificar ligeramente el símbolo de Tauro (Fig. 5.2b): arriba un inmenso mundo cósmico impregnando, abajo, el mundo físico.

La constelación de Géminis nos recuerda a las Jerarquías bajo diversos aspectos: las grandiosas Jerarquías en la Naturaleza, en el Cielo y sobre la Tierra y, en sentido espiritual, las Jerarquías divinas. También podemos concebir una Jerarquía en sentido social, en particular en las Fundaciones y Órdenes sociales de la antigüedad, construidas de manera jerárquica, por ejemplo en Asia, antes de la venida de Cristo, que sobrevivieron hasta mucho tiempo después. Se trata de un principio que actuaba y sigue actuando siempre en contra del progreso y que es el responsable de la mayoría de los problemas actuales en Asia. Géminis tiene que transformarse: el elemento vertical – arriba y abajo – expresado en el antiguo símbolo de los Gemelos (Fig. 5.3a) tiene que combinarse con el elemento horizontal, el que va de parte a parte, de derecha a izquierda. En la medida que eso concierne a una comunidad quiere decir el establecimiento de la fraternidad. Podemos tratar de expresarlo sustituyendo el antiguo símbolo de los Gemelos por uno nuevo que sería como una cruz (Fig. 5.3b). Con esto se indica que son “dos” pero de tal manera que lo horizontal se combina armoniosamente con lo vertical. Entre las personas que murieron cuando su Saturno estaba en Géminis encontramos a Beethoven (✝1827). Estudiando su vida se puede tener la impresión que él mantenía una especie de relación de “fraternidad” con el mundo espiritual. A partir de esta “proximidad en un sentido horizontal” pudo crear sus grandiosas composiciones. William Blake[12] murió cuando su Saturno estaba en Géminis (en 1827). Él tenía una relación muy especial, “fraternal”, con el mundo invisible de los Cielos. Según parece este mundo invisible se le abrió después de la muerte de su hermano, con el que había estado muy unido durante su vida. Tenían una relación muy entrañable, siempre “uno al lado del otro”, apoyándose, como lo expresa el símbolo horizontal de Géminis. Después de que su hermano entró en el mundo invisible, a través de la muerte, se añadió el aspecto vertical a su relación, expresión de uno que estaba “arriba” en el cielo y el otro “abajo” en la Tierra. Blake fue capaz de expresarlo así tanto en sus pinturas como en sus poemas.

A continuación encontramos el extraño fenómeno de la personalidad del americano Edgar Cayce (1877-1945) que también murió cuando Saturno estaba en Géminis. Era un hombre sencillo, sin ninguna educación superior especial. En cierto momento de su vida descubrió que podía entrar en un profundo trance cuando le venía en gana. Un libro publicado acerca de él le calificaba como “profeta durmiente”. En  estado de trance podía contar cosas llenas de verdad. Muchos enfermos se acercaron a él y en  estado de sueño profundo era capaz de sugerir no sólo diagnósticos, sino terapias realmente eficaces, que aún hoy en día son utilizadas por numerosos médicos en los Estados Unidos. Cuando despertaba del trance, no recordaba lo que había contado entonces. Fue un caso único y singular que no se puede repetir por casualidad. Pero como fenómeno indica el posible potencial de la constelación de Géminis.

Rembrandt[13] también murió cuando Júpiter estaba en Géminis (✝1669). En sus pinturas más conocidas trató de manera muy creativa la problemática de la obscuridad y la luz. Esta es también una “propuesta” de Géminis: conseguir mantenerse una al lado de la otra, la luz y la oscuridad, dejando que una sirva de soporte a la otra.

f5.3

Ahora llegamos a la constelación de Cáncer, para la que se utiliza el símbolo de las dos espirales separadas (Fig. 5.4a). Entre los dos principios se ha introducido un desgarro o un corte. En sentido general se puede entender que uno se refiere a la involución y el otro a la evolución. Entre los dos, un gran abismo. Esto se refiere al antiguo Cáncer del que habla la mitología escandinava, representando el puente Bifrost que antaño permitía la unión de Asgard y Midgard. Este mito expresa que en un pasado muy lejano los habitantes de Midgard tenían acceso al reino del espíritu, a los dioses. Este puente fue destruido en el transcurso de una gran batalla conocida como el “Crepúsculo de los Dioses” que señala la pérdida de la Humanidad de la visión del mundo espiritual. Fue una gran batalla entre los dioses y las fuerzas opositoras conducidas por Loki, el dios del Mal. En mi libro Cristianismo cósmico[14]hemos descrito cómo esta gran ruptura fue superada y reparada por el acontecimiento del Cristo. Juan el Bautista así lo reconoció cuando dijo: “Arrepentíos, porque el Reino de los Cielos está cerca” (Mat. 3,2) El “Sermón de la montaña” revela estos profundos misterios con todo detalle (Mat. 5-7) Esta construcción de “nuevos puentes”, que tiene que ver con Cáncer, necesita una transformación del símbolo antiguo. Por ejemplo, podríamos imaginarnos los dos flancos de una montaña y un profundo abismo entre ellos (Fig. 5.4b) Algo así como un puente uniendo los dos flancos. Evidentemente sólo se trata  de una propuesta. Sin duda en tiempos venideros podremos encontrar nuevos símbolos auténticos para el símbolo de Cáncer. Sin embargo, incluso esta “construcción de puentes” comprende perspectivas concretas.

f5.4

Cuando Cristóbal Colón murió (en 1506) Saturno se encontraba en la constelación de Cáncer y Leo. Él puso las piedras de fundación del puente que va del viejo al nuevo continente. Él sufrió durante años, decenios, antes de alcanzar su meta, descripción viva de lo que Cáncer puede hacer en sentido muy concreto.

 A la muerte de Miguel-Ángel (✝1564) no sólo estaba Saturno en Cáncer, sino también Júpiter, como si el pasado y el futuro de la evolución estuvieran implicados, en ese momento, en una conferencia cósmica. Miguel Ángel empleó para sus obras artísticas el material más duro que pudo encontrar sobre la Tierra, el mármol, transformándolo en maravillosas obras de arte, en especial las que se relacionan con la vida de Cristo. Con ellas edificó puentes por encima del abismo. En su trabajo, el abismo era el duro material que utilizaba, las rocas de la Tierra, lo que cayó más profundamente en el interior de la Tierra, alejándose así lo más posible del espíritu. Él lo transformó en las maravillosas representaciones del Hecho de Cristo en el Gólgota.

El poeta alemán Novalis[15] murió cuando Júpiter estaba en Cáncer (1801). Entre sus obras hay por lo menos tres volúmenes que parecen calendarios en los que habla prácticamente de todo lo que el hombre puede encontrar sobre la Tierra en el terreno de las ciencias, el arte y la religión. Con sólo unas pocas palabras es capaz de dar una visión de gran inspiración de esas esferas, construyendo así los puentes para un mejor conocimiento.

Paracelso murió estando Marte en Cáncer (✝1541). Este gran médico de la Edad Media dedicó toda su vida a construir un puente entre lo que se producía sobre la Tierra como fenómenos de las enfermedades humanas, y lo que trabaja como fuerzas de construcción y de creación en el Cosmos. Lo hizo con ánimo de encontrar remedios eficaces para la curación. En uno de sus libros dijo, por ejemplo: “Esta ciencia que es capaz de aportar las fuerzas del cielo a una substancia intermediaria y ponerlas en actividad en la misma ocasión, es verdaderamente mágica”. Y también: “Es posible que un hombre pueda abrazar y aferrar el conjunto del Universo con su comprensión, con todos sus fundamentos, percibiendo con claridad su perfecta totalidad.”[16]  De esta manera trató de construir un puente entre el Cosmos y el mundo terrenal.

f5.5

    Para la constelación de Leo utilizamos el símbolo de la figura 5.5a. En los tiempos antiguos éste simbolizaba el hecho de salir de la Tierra hacia la periferia y finalmente hacia el Cosmos. También este símbolo tiene que ser modificado en la época presente y todavía será más necesario en el futuro. De momento podemos pensar únicamente en invertir su dinámica. Tenemos que imaginarnos tomando el camino desde la periferia hacia el centro (Fig. 5.5b) directamente hacia el corazón humano. Para llegar a ser verdaderamente humanos tenemos que llegar a una comprensión más profunda que la que podíamos alcanzar hasta ahora, de la actividad de las fuerzas cósmicas, así como desarrollar una cierta facultad para utilizarlas de manea constructiva de manera que el ser humano pueda alcanzar su verdadera cualidad como Hombre sobre este planeta. Encontramos en la historia un ejemplo verdaderamente esclarecedor: cuando murió Goethe (en 1832) Saturno se encontraba en la constelación de Leo. La universalidad del gran poeta, así como la aportación de esta universalidad o “periferia”, a la experiencia de la vida terrenal es la expresión de este nuevo motivo de Leo, al menos en forma de germen. Otro personaje que trató de encontrar la comprensión de la cosmología, de descubrir cómo actuaba el cosmos sobre las substancias terrestres fue Culpeper (1616-1654)  el famoso herborista inglés que también murió cuando Saturno estaba en Leo. Durante su relativamente corta carrera vital, de sólo 38 años, se esforzó en descubrir la acción de los planetas sobre las plantas que se utilizaban con fines medicinales. Publicó numerosos libros ilustrados que describían los nombres de numerosas plantas medicinales. Al mismo tiempo daba, en cada caso, lo que él consideraba que era la relación correspondiente con el mundo planetario.

 Otra extraña personalidad histórica fue el médico Nostradamus (1503-156) que murió igualmente cuando Saturno estaba en Leo. El suyo fue un destino bastante difícil. Recibió formación como médico y cumplió bien su trabajo, sin embargo llegó a ser célebre gracias a sus profecías, que escribió en forma de versos, conocidas como “Centurias”, extrañamente veladas, habiendo sido numerosas las personas que han tratado de descifrar estos poemas. En ciertos casos sólo han sido comprendidas después que tuvieron lugar ciertos acontecimientos. Uno de estos sucesos fue el gran incendió de Londres en 1666. Después de tener lugar alguien comprendió de repente que Nostradamus lo había predicho un siglo antes. Profetizó muchas otras cosas, siempre en el mismo estilo velado que, en el tiempo en que fueron escritas y publicadas, fueron consideradas verdaderos enigmas. Parece ser que él recibía estas profecías de manera extraña. Se dice que vivía en una casa con un patio interior en el que se sentaba, durante la noche, después que su sirvienta se había acostado, y meditaba sobre los reflejos de las estrellas sobre las aguas del estanque que había en el patio. La luz de las estrellas se rompía en el reflejo y en este fenómeno de ruptura él recibía las extrañas revelaciones conocidas como sus profecías.

Gotthilf Heirich Shubert del que ya hemos hablado antes, también murió cuando Saturno se encontraba en Leo. Nos referimos a él en relación a Urano en Tauro. También Jacob Boehme, el célebre místico y teósofo alemán (1575-1624) murió cuando Saturno se encontraba en Leo. Fue una notoria personalidad entre todos los teósofos y místicos de la Edad Media: a pesar de su simple profesión de zapatero, escribió los libros más profundos sobre cuestiones místicas y espirituales. Consiguió unir a la perfección la “periferia” espiritual del ser humano con el mundo terrenal en el que tenía que vivir y que viene indicado en el símbolo de Leo en el pequeño circulito.

f5.6

Para Virgo habitualmente se utiliza el símbolo representado en la figura 5.6a. ¿Cuál es su significado? Es algo extraño. Podemos tratar de entenderlo si lo estudiamos junto al de Escorpio (Fig. 5.8a) Evidentemente entre ambos se encuentra Libra (la Balanza) Las dos representaciones de Virgo y Escorpio parecen ser modificaciones de la letra “m” pero nosotros sugerimos transformarlas en la imagen de tres puertas sucesivas que hay que franquear para alcanzar la Iniciación. De esta forma, en el caso del símbolo de Virgo renovado (Fig. 5.6b) indicamos que finalmente lo que podemos alcanzar es la sabiduría cósmica, lo que viene evocado en la imagen de la serpiente de la sabiduría y de la vida. Sabiduría y vida son dos aspectos del mismo elemento cósmico. Un buen representante de esos dos aspectos es Leonardo da Vinci, que murió cuando Saturno estaba en la constelación de Virgo (1519). El estudio de su vida y sus trabajos puede convencernos de que siempre buscó desentrañar los misterios de la vida en todo lo que hacía. Tomemos por ejemplo su cuadro más conocido: la “Última Cena”.  El estudio de las posturas de los 12 discípulos es una revelación en sí mismo: sus posiciones son una representación de las 12 constelaciones del Zodiaco. En particular los gestos de las manos revelan que Leonardo poseía un profundo conocimiento de los misterios cósmicos y de la sabiduría contenida en las constelaciones. Podríamos citar muchos más personajes que murieron cuando Saturno se encontraba en Virgo, en especial,  uno de los más conocidos: el filósofo griego Platón, muerto en el año 348.

f5.7

Para la constelación de Libra se utiliza como símbolo una balanza con dos platillos (Fig. 5.7a) Podríamos sugerir un nuevo símbolo que sería algo así como un amanecer o un anochecer (Fig. 5.7b) cuando el Sol se encuentra en equilibrio entre la luz y la oscuridad. En la medida que el ser humano está ligado a esta constelación, en efecto podemos encontrarla asociada con todo lo que se relaciona con la decisión y la “acción de pesar”. A título de ejemplo, las configuraciones en el momento de la muerte de tres grandes astrónomos de la Edad Media muestran a Saturno en Libra. El primero es Copérnico[17](✝1543). Introdujo el sistema que lleva su nombre. Le sigue Tycho Brahe[18](✝1601) que no pudo aceptar el punto de vista de Copérnico por razones éticas y espirituales. Saturno también se encontraba en Libra el día de la muerte de Kepler (✝1630). Durante los últimos meses de su vida Tycho Brahe trabajó con Kepler, pero después de la muerte de Brahe, Kepler se sintió obligado a seguir adelante con el sistema copernicano. Con estos tres casos de Saturno en Libra tenemos la imagen de una terrible batalla histórica: Copérnico dudó mucho antes de introducir el sistema heliocéntrico. Tycho de Brahe no lo adoptó porque no podía aceptar que la Tierra fuera destronada de su posición central. Kepler siguió más adelante las indicaciones de Copérnico porque veía en ellas una necesidad para la posterior evolución de la Humanidad moderna. En tiempo mucho más cercano podemos mencionar a Rudolf Steiner[19] fallecido en 1925 cuando Saturno acababa de entrar en la constelación de Libra. En este caso nos encontramos ante una fase totalmente nueva, pues se trataba de una nueva perspectiva de Libra. Ésta está asociada a la apertura de ‘puertas’ de una manera totalmente nueva: se trata de la renovación de los antiguos Misterios cultivados en los templos sagrados. Steiner preparó el camino ofreciendo a la humanidad actual un medio de desarrollo interior y de transformación de uno mismo, de manera que los que decidan seguirlo podrán alcanzar de nuevo el conocimiento del mundo espiritual, llegando a percibir la realidad de ese mundo del espíritu. De esta forma podemos comprender que la constelación de Libra sería como el punto de equilibrio entre Virgo y Escorpio. A través de las puertas de Virgo entramos en los misterios de la sabiduría cósmica y de la vida.

f5.8

Escorpio presenta igualmente tres puertas, pero cuando uno las franquea se encuentra algo diferente de lo que sucede con las puertas de la constelación de Virgo. En Escorpio podemos alcanzar los misterios del alma eterna a condición de que hayamos aceptado considerar la muerte como la puerta de la resurrección (Fig. 5.8b)  Personalidades históricas  muy ligadas a Escorpio tomaron ese camino. Uno de ellos, de quien ya hemos hablado, es Vladimir Soloviev. A su muerte, en 1900, Júpiter se encontraba en Escorpio, que ya estaba en esa posición el día de su nacimiento en 1853. En su carta natal  podemos descubrir una gran  afinidad con la Divina Sofía, la Hagia Sophia, de la que tuvo una experiencia en tres ocasiones a lo largo de su vida. A su muerte este mismo Júpiter, inspirado por los actos realizados durante su vida, hizo visible desde los cielos la nueva imagen de Escorpio. A partir de entonces, desprovisto de su aguijón mortal, como aparecía en el antiguo signo, se representa como el símbolo del paso del alma humana al mundo de las realidades espirituales, vividas como la Divina Sofía.

Otros que también fallecieron cuando Júpiter se encontraba en Escorpio son Bernard de Clairvaux (✝1153) y Rafael (✝1520) el célebre pintor del Renacimiento. Como creemos que estos personajes son bien conocidos del público en general pensamos que no es preciso hacer más comentarios sobre ellos.

f5.9

En la figura de Sagitario (Fig. 5.9a) se expresa un dinamismo preciso: la flecha que el arquero envía hacia el espacio cósmico. Nosotros sugerimos añadir un pequeño círculo en el lugar de donde sale la flecha. ¿Qué queremos indicar con ello? En las antiguas cartas estelares se representaba a Sagitario con la forma de un centauro, mitad inferior animal (caballo), mitad anterior y superior, con forma humana. Volvamos ahora a la forma Centauro-Sagitario de manera que la cabeza sea la Tierra y el cuerpo del caballo se mueva en el firmamento. En otras palabras,  Sagitario se “encarna” en el mundo cósmico en su totalidad, el Zodiaco, así como en las esferas planetarias. Él quiere elevar esta incorporación – evidentemente todavía inconsciente – a la consciencia terrenal totalmente despierta y a la capacidad creativa. Por otra parte, sabemos que Soloviev murió en el momento que Saturno se encontraba en Sagitario y que Júpiter también estaba en la misma constelación en el momento del fallecimiento de Rudolf Steiner. Júpiter también está ligado al nacimiento de la Antroposofía en los años 1900-1901/1902, como pueden dar testimonio diversos hechos bien conocidos.

f5.10

El símbolo tradicional de Capricornio es algo oscuro (Fig. 5.10a) En la antigüedad esta constelación se consideraba como la puerta de los dioses. Se expresa claramente en las asociaciones formadas por los hombres con Capricornio en el momento de su entrada en el mundo espiritual. Es muy significativo el hecho de San Francisco de Asís[20] que murió en 1226 en el momento en que  no solamente Saturno, sino también Júpiter estaban en Capricornio (desde el punto de vista heliocéntrico) San Francisco no sólo tenía conocimiento del mundo espiritual, sino que estaba muy unido a él: basta pensar en la visión que tuvo de un Serafín crucificado que imprimió los estigmas en todo su cuerpo.

El poeta alemán Christian Morgenstern  también falleció cuando Júpiter se encontraba en Capricornio en 1914. Estudiando su vida, ligada a la Antroposofía, y sus poemas, uno se convence que tenía un lazo nada superficial con el mundo espiritual y con la realidad del espíritu.

Swdenborg, el místico y teósofo sueco, (1688-1772) también murió cuando Júpiter y Marte estaban en Capricornio (heliocéntricamente). Hahnemann, (1755-1843), médico alemán fundador de la Homeopatía, falleció cuando Júpiter y Mercurio estaban en Capricornio (heliocéntricamente). Hahnemann sostenía que reduciendo al máximo la sustancia material, gracias a la dilución según el proceso homeopático, podían ser liberadas las fuerzas espirituales y, según él, podían entonces actuar con más fuerza y hacer más efectivos los tratamientos. Demostración de su estrecha relación con el mundo del espíritu.

f5.11

Para Acuario utilizamos el símbolo de la figura 5.11a que muestra con toda evidencia el agua que corre. Pero se trata del “agua” estelar, de las fuerzas etéreas del cielo. Estas últimas constelaciones: Capricornio, Acuario y, en cierta medida, también Sagitario están “reservadas” para el futuro. Nosotros, los seres humanos, todavía no estamos preparados para dominarlas ya que el punto vernal sólo las alcanzará en un futuro muy lejano. Sin embargo tenemos algunos ejemplos aislados que muestran en qué dirección podría ir la evolución. En el momento de la muerte de Culpeper, ya mencionado en relación a Saturno en la constelación de Leo, Júpiter se encontraba en Acuario. Su interés por el mundo de las plantas y sus propiedades terapéuticas atestigua su comprensión del mundo etéreo, es decir, de las fuerzas de vida. Goethe murió en 1823, cuando Júpiter también estaba en Acuario (heliocéntricamente) Su concepto, o mejor, su imaginación de la “proto-planta” nos confirma que también tenía un profundo conocimiento de esta esfera de las fuerzas de vida del Universo. Para terminar mencionaremos a Thomas Vaughan[21] alquimista galés que tenía a Júpiter en Acuario en su carta de muerte, en 1666. Sus estudios alquímicos demuestran que había conquistado el acceso a las fuerzas formatrices y creadoras de la Naturaleza, es decir, del mundo etéreo.

La constelación de Piscis tiene mucho que ver con nuestra Humanidad actual pues, a pesar de lo que dicen ciertas personas, el punto vernal (equinoccio de primavera) todavía se encuentra en el signo de Piscis, si bien es cierto que, de manera segura y cierta las aguas de Acuario se están aproximando al punto vernal. En otras palabras nos dirigimos hacia una doble propuesta en relación a este último. Esta constelación crea un puente estelar entre Aries y Acuario. Aries representa el pasado, cuya misión fue alcanzar las capacidades del intelecto y del cerebro. Acuario es el futuro que exigirá de nosotros la facultad de dominar las fuerzas de origen cósmico de manera correcta. Entre ambos se encuentra la Humanidad actual, llamada a encontrar el justo equilibrio, sin el cual tendría que hacer frente a un desastre total. Eso se expresa con facilidad si completamos el símbolo de la figura 5.12a, para mostrar dos mundos unidos horizontalmente (Fig. 5.12b) La constelación de Piscis se corresponde también con la región arquetípica de los pies y las manos en lo que se refiere a la figura humana, que son los instrumentos para llegar a la independencia y la emancipación, si comparamos la forma humana con la de la planta. Y es esta independencia y libertad espiritual, alejada de cualquier forma de tradición y dogmas, la que necesita conquistar la Humanidad moderna para prepararse para las exigencias del futuro.

f5.12

Uno de los medios para alcanzar la libertad espiritual fue el desarrollo de las ciencias naturales, aunque dicho desarrollo contiene en su interior el peligro de dirigir a la Humanidad hacia la no-libertad y hacia unas ataduras que, a menudo, se nos muestran más terroríficas que las del pasado. Ahora podemos comprender que en las configuraciones de nacimiento de muchos de los científicos modernos  más conocidos, se encuentran ciertos aspectos muy ligados a  Piscis. En el momento del nacimiento encontramos en el cielo los grandes desafíos que se perfilan para el ser humano, que provienen de las potencias que trabajan en relación a la conducta espiritual de la Humanidad. Por supuesto no tenemos ninguna garantía de que el hombre en cuestión responderá a dichos desafíos, porque eso se le deja a su libre voluntad. De los que vamos a hablar a continuación no siempre consiguieron tener éxito al hacerlo. Kepler, del que ya hemos hablado en relación a Copérnico y Tycho de Brahe, nació cuando Júpiter estaba en Piscis (en 1571). Isaac Newton, el físico y matemático inglés, nació en 1642 cuando Júpiter y Saturno estaban a su vez, en Piscis (poco antes de su conjunción heliocéntrica). Faraday[22], inventor de la dynamo eléctrica, vino al mundo en 1791 cuando Saturno estaba en Piscis y Júpiter, en el lado opuesto, en Virgo. Darwin[23] nació en 1809, cuando Júpiter estaba en Piscis.

Aquí nos encontramos con una visión de primera fila de la gran batalla que hace furor en nuestra época. Evidentemente se trata de una lucha por la liberación de los antiguos conceptos y las viejas prácticas. Pero sólo podremos conseguir el éxito si nos preparamos para poder  identificar nuestra propia existencia con libertad de conocimiento, con los motivos cósmicos de la existencia, es decir, con la dinámica de Acuario. Si no nuestra propia integridad estará en peligro y, posiblemente, nos destruiremos a nosotros mismos, lo que parece cada vez más evidente en estos últimos tiempos.

[1] Alusión al poema de Rudolf Steiner del 25 de diciembre de 1922 (ver página 30) y Solsticios y Equinoccios.

[2] Ralph Waldo Emmerson (1803-1882), escritor, poeta y filósofo americano. Se le atribuye la siguiente frase: “tenemos que enganchar nuestro carruaje a las estrellas.”

[3]  Matthias Grünewald (1475-1528), pintor alemán

[4]  Fedor Dostoïevski (1821-1881), escritor ruso

[5] Percy Shelley (1792-1822) poeta inglés considerado como una de las figuras más emblemáticas del  Romanticismo.

[6]  Ferdinand Meyer (1825-1898) escritor suizo.

[7]  Alfred Tennyson (1809-1892) poeta y escritor inglés.

[8]  Friedrich Wilhem Schelling (1775-1854), filósofo alemán

[9]  Thomas a Kempis (ha.1379-1471) monje y escritor alemán.

[10]  Gotthilf Heinrich  Schubert (1780-1860) autor en especial de un libro sobre el simbolismo de los sueños.

[11]  Tomás de Aquino (1228-1274) filósofo y teólogo lombardo.

[12]  William Blake (1757-1827) poeta, escritor y pintor inglés.

[13] Rembrandt van Ryn (1606-1669) pintor holandés.

[14]  Cristianismo cósmico. Willi Sucher.  Editorial Rudolf Steiner, Madrid.

[15]  Friedrich von Hardenberg, llamado Novalis (1772-1801), poeta alemán

[16]  Astronomia Magna, Paracelso, pseudónimo de Theophrastus Philippus Aureolous (1493-1541), médico y alquimista alemán.

[17] Nicolás Copérnico (1476-1543), clérigo, teólogo, médico, matemático y astrónomo polaco.

[18] Tycho Brahe (1543-1601) astrónomo danés.

[19] Rudolf Steiner (1861-1925) filósofo austríaco y fundador de la Antroposofía o Ciencia del Espíritu.

[20] Giovanni Francesco Bernardone (1182-1226), monje y místico italiano, fundador de la Orden Franciscana.

[21] Thomas Vaughan (1622-1666), posiblemente el traductor inglés de Fama Fraternitatis y de Confessio Fraternitatis

[22] Michael Faraday, 1791-1867, físico y químico inglés, conocido por sus trabajos sobre la Electricidad y el Magnetismo.

[23] Charles Darwin, 1809-1882, naturalista inglés, autor de la Teoría de la Evolución que lleva su nombre.

Traducido del francés por Maribel Garcia Polo y editado por Gracia Muñoz

Marte y el Óctuple Sendero

(Curso de Cosmología – Conferencia a los miembros de la Rudolf Steiner House, London, England)

de 1 de Octubre de 1954 al 1 de Abril de 1955)

Todos los dibujos son de Willi Sucher – Conferencia no revisada por el autor

25 de Febrero de 1955

English version

En el último encuentro hablamos de Marte y de sus gestos. Voy a repetir muy brevemente lo que dijimos. Hablamos de los movimientos de Marte en el transcurso de este año en el que formará una conjunción  con el Sol, lo que significa que Marte está situado en el espacio cósmico, más o menos detrás del sol. En el círculo exterior señalé las conjunciones, (dibujo del círculo pequeño con el trazo) es decir, cuando Marte se posiciona detrás del Sol; y dibuje el bucle para representar una oposición de Marte con el Sol, es decir, cuando la Tierra está entre ellos. Ahora lo interesante es ver lo que ha estado haciendo Marte en el transcurso de los años.

Empecemos con el año 1938 cuando se produjo una conjunción de Marte con el Sol en Cáncer. Al año siguiente, hizo una oposición o bucle que se llevó a cabo casi en oposición, en la transición de Sagitario a Capricornio. Y así podemos seguirlo a través de los años hasta el ciclo del pasado verano en 1954.

marte

En estas ocasiones, cuando Marte se acerca mucho a la Tierra, los astrónomos están especialmente ansiosos por observar sus canales y todos los enigmas de su superficie. Recordarán que también se dijo que en el transcurso de unos dieciséis años, se habían llevado a cabo ocho conjunciones y ocho bucles u oposiciones de Marte al Sol, con un total de dieciséis. Y en ellas reconocemos el patrón cósmico que se nos aparece como la flor de loto de dieciséis pétalos o chakra, como se le llama en la sabiduría oriental, y lo más interesante es que en realidad ya tenemos interiorizados ocho pétalos. Sabemos que la flor de loto es una flor, por así decirlo, con anillos concéntricos de pétalos. Contamos con ocho pétalos interiores y ocho pétalos exteriores, es decir exactamente como se describen en el ocultismo. El chakra de Marte, que está situado en la región de la laringe, tiene dieciséis pétalos: ocho ya se han desarrollado inconscientemente en el pasado y los otros ocho debemos desarrollarlos ahora. Y este desarrollo de los ocho pétalos de la flor de loto de dieciséis pétalos, fue enseñado por Gautama Buda en el óctuple sendero. El óctuple sendero es el método que se debe utilizar para desarrollar y preparar ese órgano en la región de la laringe, que debe servir en un determinado momento para la percepción suprasensible.

Me gustaría indicar cómo Rudolf Steiner ha transformado y modificado el óctuple sendero de acuerdo a las necesidades actuales de la Humanidad. El antiguo óctuple sendero de Buda consistió en desarrollar o alcanzar: la justa opinión, el pensamiento correcto, la palabra correcta, la conducta correcta en la vida, que significa el derecho a los medios de vida, el recto esfuerzo, el control mental y la recta meditación. La octava regla comprende a todas las demás, o dicho de otra manera, corona a las siete anteriores.

Ahora vamos a ver cómo describe Rudolf Steiner este sendero óctuple. El habla de ocho funciones que han de ser realizadas por el ser humano. Las he tomado del libro, “Como se adquiere el Conocimiento de los Mundos Superiores”.

  • El primero se refiere a la forma en que se adquieren las ideas y los conceptos.
  • La segunda de estas funciones se refieren al control de las Resoluciones.
  • La tercera a la función del habla. El estudiante no debe pronunciar ninguna palabra que carezca de sentido y significado, ya que todo hablar por hablar nos aleja del camino, y así sucesivamente.
  • La cuarta es la regulación de la acción exterior. Como discípulos, intentaremos ajustar nuestras acciones de tal manera que armonicen con las acciones de los demás y con los acontecimientos de nuestro entorno.
  • La quinta función incluye la gestión de la totalidad de la vida. En el modo oriental se expresa como los medios adecuados de subsistencia. (Podemos ver que los conceptos que figuran en Como se adquiere el Conocimiento de los Mundos Superiores son mucho más amplios y exhaustivos.) Los esfuerzos de los estudiantes para vivir en conformidad con la naturaleza y el espíritu, nunca se debe apresurar demasiado, pero tampoco ser indolente, uno debe esforzarse por no ser ni excesivamente activo, ni excesivamente perezoso, y así sucesivamente.
  • El sexto se refiere a la actividad humana. Ponemos a prueba nuestra capacidad y competencia y la llevaremos a cabo a la luz de tal auto-conocimiento; no intentaremos nada que esté más allá de nuestras posibilidades, y no trataremos de omitir nada de lo que esté a nuestro alcance, y así sucesivamente.
  • La séptima nos ofrece el esfuerzo de aprender todo lo posible de la vida. Que nada pase por delante nuestro sin que nos dé la oportunidad de acumular la experiencia de qué es lo que tiene valor para nosotros.
  • La octava es que de vez en cuando tomemos un tiempo para hacer una mirada introspectiva en nosotros mismos, hundiéndonos en nuestro ser, dedicándonos con cuidado a tal tarea, dando forma y probación a los principios fundamentales de nuestra vida, acogiendo en nuestros pensamientos la suma total de nuestro conocimiento, sopesar nuestros deberes, reflexionar sobre el contenido y el objetivo de nuestra vida, y así sucesivamente. (Esto se llama Meditación en la versión oriental, y es, por supuesto una meditación-contemplación).

Este es el óctuple sendero. Es el desarrollo, por así decirlo, de los ocho pétalos interiores del chakra de Marte. Nuestra tarea es encontrar una clara imagen Macrocósmica de este chakra que aparece en el ser humano. Por supuesto, debemos imaginar que no es sólo una cuestión de comparar lo que ocurre y lo que existe en el ser humano, con lo que tenemos aquí, que es una imagen de los movimientos de Marte. Una cosa es cierta: hemos descendido desde el mundo cósmico entre la muerte y el nuevo nacimiento, y cada vez que entramos a la vida en la Tierra traemos la herencia de nuestras experiencias en el cosmos. Sabemos que nuestro cuerpo se construye con lo que hemos aprendido y experimentado en las esferas planetarias e incluso más allá. Se puede decir que los planetas están en nosotros, en cierto sentido, están presentes en nosotros. En nosotros está Saturno, está Júpiter, y está Marte; están modificados, pero modificados de tal manera que tienen la posibilidad de ser espiritualizados. Después de todo, ¿que significado tiene el que los seres humanos se encarnen constantemente trayendo a la Tierra la herencia de sus experiencias en las esferas planetarias y, en el momento de la muerte, se las lleven de nuevo? El ser humano es el medio, por así decirlo, por el cual el mundo divino transforma lo que está en el mundo Macrocósmico, que es el Universo.

Todas las funciones de los seres humanos, incluso el comer y digerir, están realmente diseñadas para ser sacrificadas, son un tipo de servicio para todo el Universo, para todo el Cosmos. Esto, por supuesto, no lo reconocemos ahora. En su mayor parte, los seres humanos tienen que alimentarse, ya que deben existir. Para muchos no importa lo que tiene lugar dentro de la esfera de la digestión, y de todos modos, con los medios de cognición actuales no se puede comprender lo que se lleva a cabo, por ejemplo, en el estómago, en los intestinos, en el conjunto del sistema metabólico. No sabemos estas cosas, y tal vez sea mejor así, no lo sé, porque entonces no interferiremos con él, ya que es una región sagrada. Es allí donde se produce la gran transformación de lo que tiene lugar ahí fuera, en el cosmos. Se transforma, tiene la oportunidad de transformarse en algo espiritual. Tal vez en el futuro, la Humanidad reconocerá esto —lo que realmente sucede dentro del cuerpo.

Así también tenemos que pensar en las fuerzas de Marte como algo que nos ha sido donado en un momento determinado, y cada vez que encarnamos, traemos esas fuerzas con nosotros de nuevo a la Tierra. Cuando volvemos al mundo espiritual después de la muerte, llevamos también, por supuesto, los frutos de nuestra vida, por decirlo así, los frutos de lo que hemos transformado en nuestra propia individualidad marciana. Los llevamos de regreso al mundo espiritual, y podemos imaginar que luego llega el gran momento cuando este fruto, nuestro fruto personal marcial, será probado, digamos, en la esfera de Marte ante las expectativas del mundo cósmico, ante esos seres que viven en Marte. Entonces, quedara por ver si como individuos hemos cumplido con las expectativas del cosmos. Si no es así, por supuesto, seguiremos trabajándolo durante la vida entre la muerte y el nuevo nacimiento, y surgirá del deseo de encarnar de nuevo con el fin de poder hacerlo mejor.  Así, se implanta Marte en el ser humano, y la manifestación más sublime de Marte, la huella más sutil procedente de la esfera de Marte, figura en ese órgano supra-sensible, que es el órgano espiritual del chakra de dieciséis pétalos o loto.

Ahora bien, si tomamos estas ocho funciones del óctuple sendero de Buda, que están expuestas en el libro “Como se adquiere el conocimiento de los Mundos Superiores“, entonces muy pronto entenderemos que es un camino hacia una sana confrontación con el mundo externo. Es un camino, es una función, sus reglas nos dan la oportunidad de enfrentarnos al mundo externo, físico, de una manera saludable y que puede sentar las bases para la existencia física en este planeta. Estas ocho reglas son realmente un consejo muy práctico, si leemos a través de ellas. Son consejos casi de sentido común, y sin embargo son de gran importancia. ¿Qué se incluye en estas ocho verdades?. Ustedes saben que aquí estamos hablando de las siete entidades celestes, el Sol, la Luna y los cinco planetas. Por supuesto, todos somos muy conscientes de los otros tres planetas que han sido descubiertos, y de los que podremos hablar un poco más tarde, pero desde el punto de vista de lo que está contenido dentro del marco físico del ser humano, tenemos que hablar de las siete entidades celestiales en cuanto a su función se refiere. También podemos ver ocho funciones en este sendero de ocho etapas, es decir, podemos ver algo que también está conectado con la vida orgánica del cuerpo humano.

Estos siete planetas por supuesto, no están aislados. Sabemos, si nos fijamos en el cuerpo humano, que no se puede tomar, por ejemplo, el hígado o el corazón, como algo que está, por así decirlo, en su propio terreno totalmente independiente de cualquier otro órgano. Sabemos perfectamente lo mucho que el hígado depende de la circulación, y el corazón depende de lo que hacen los pulmones, y así sucesivamente. Podemos ver que en el cuerpo humano existe una estrecha interrelación entre los órganos, y estos órganos son, como se sabe, nada más que lo que se ha individualizado en un sentido corporal y traído del ámbito de los planetas. El hígado no es otra cosa que la individualización —por supuesto corporalmente individualizada— de Júpiter, y así sucesivamente. Existe una interrelación íntima entre los planetas, entre los siete cuerpos celestes, y esta interrelación se refleja en el mismo planeta. Por ejemplo, estamos hablando de Marte. En Marte se reflejan los otros siete planetas, que están ahí, como siete reflexiones. Así, podemos hablar por ejemplo de Saturno en el lenguaje, en la modulación de Marte. Así también podemos hablar de la función de Júpiter en la esfera de Marte, etc.

Hay una cierta similitud con los siete grandes Arcángeles. Los siete grandes Arcángeles que en realidad pertenecen a los Arkai, a los Espíritus de la Personalidad, aunque se les llame Arcángeles. Pero sabemos que los siete en sí mismos, a pesar de que pertenecen a una jerarquía, reflejan en sí mismos también la totalidad de los coros de las jerarquías, los siete o nueve coros de las Jerarquías. Aquí tenemos ocho conjunciones y ocho bucles de Marte en el transcurso de 16 años, una especie de gigantesco loto cósmico o chakra de Marte, ahora podemos imaginar, y uno puede ponerse a resolverlo en todos los detalles, que siete de los ocho están conectados con los planetas.

Tomemos la primera de las funciones. La primera se refiere al modo en que se adquirieren las ideas y concepciones. Con un poco de imaginación, podemos ver que no es más que Saturno, el reflejo de Saturno en la esfera de Marte. Saturno por sí solo nunca podría ir más allá de una cierta clase de formaciones etéricas, nunca podría ir más allá de lo que tiene lugar a lo largo de la frontera entre la esfera astral y la esfera etérica. Con el fin de poder llevarlo hasta lo físico, incluso al mundo material, Saturno necesita a Marte, y Saturno aparece en esa esfera de Marte como una función, y esa es la función o la capacidad de adquirir las ideas y los conceptos de la manera correcta. Podemos ver con toda claridad, que es una regla muy práctica, pero al mismo tiempo se trata de una norma que se refiere a las ideas y concepciones, algo de naturaleza psicológica, sin embargo, nos acercamos a ellas desde el nivel físico, desde el nivel de viabilidad físico. Estos son los siete, y el octavo es, por así decirlo, el resumen. Resumiendo, tomando en conjunto, y también la función de poner un orden en el siete, un orden interior

No quiero entrar demasiado en detalles esta noche, por ejemplo, de cómo las conjunciones y los bucles están conectados con los siete planetas y la forma en que se resumen es la octava etapa. Como cuestión de hecho, podemos empezar en cualquier lugar, podemos empezar, por ejemplo, en el año 1955 y esperemos que este evento tenga lugar el 17 de agosto cuando Marte estará detrás del Sol en conjunción superior; si miramos hacia el Sol, entonces podemos imaginar que detrás del Sol esta Marte en conjunción. Empecemos con eso, y entonces podemos, por ejemplo, retroceder y preguntarnos si puede aparecer también un ritmo de siete en algún lugar. Si nos remontamos siete años al pasado, llegamos a un bucle en el año 1948 (véase el diagrama anterior) que en realidad tuvo lugar justo en la misma posición del Zodíaco. El circuito estaba en realidad casi exactamente en la misma posición en Leo donde, ahora se llevará a cabo esta conjunción en el transcurso del año.

Ya hemos aprendido a encontrar ciertos ritmos significativos en el cosmos, tales como el ritmo de 18 años y 7 meses, que es el movimiento del nodo lunar, el ritmo de los 12 años que se expresa en el movimiento de Júpiter, el ritmo de 30 años en el movimiento de Saturno, también tenemos el movimiento de 27 ó 28 días de la Luna en el curso del mes, y así sucesivamente. Pero el ritmo de siete años es una realidad que sabes de ti mismo, y puedes haber experimentado en tu propia vida que el ritmo de siete años es algo muy dramático y muy real en la vida humana. Sin embargo, hasta donde yo sé, el ritmo de siete años, sólo está indicada en estos movimientos de Marte.

Ahora bien, podemos ir más allá, y es muy interesante seguir con esto. Desde 1948, el siguiente sería el 49, se ve que vamos por aquí (Piscis), y así hasta el ’55. En cierto sentido, el círculo está cerrado, sólo la mitad del círculo consiste en bucles y la otra mitad en conjunciones, sin embargo, el círculo se cierra. Por cierto, no es exactamente siete años, ya que se apoya en la octava etapa. Esta tuvo lugar en el comienzo del año 48, y esto tiene lugar en la segunda mitad del año 1955, por lo que hay un espacio de aproximadamente la mitad de un año, siete y medio. El último año de los siete que ya nos lleva al período de los próximos siete años. Podemos ver este 8 en el 55 que ya se encuentra en el siguiente ciclo, pues comienza, por así decirlo, en el mismo lugar donde comenzó nuestro recorrido en el 48. Si investigamos este ritmo marcial de siete años, nos encontraremos con que los otros planetas se alternan en algún lugar en estos gestos.

La pregunta es, ¿qué significa? Para responder a esta la pregunta necesitamos dos cosas: primero, el planeta y sus gestos. Veamos ahora al planeta Marte con su chakra cósmico. Sabemos que tiene que ver con el habla porque es el órgano espiritual que de hecho, está situado en la laringe, Marte está conectado con el habla en un alto grado. Asimismo, encontramos que este planeta, obviamente, tiene que ver con las cosas prácticas, con los pies bien asentados en la Tierra que se incluye, por ejemplo, en el consejo del óctuple sendero. Ese es el planeta Marte, y ahora vamos a añadir el gesto de Marte.

Hemos hablado antes acerca de la posición de Marte cuando está en conjunción detrás del sol. Ahora el Sol, como se sabe, es un lugar en el cosmos que es justo lo contrario de la Tierra, lo opuesto en todo sentido. Es en ese punto donde el espacio realmente desaparece y donde entramos en el no-espacio, etc.  El Sol es también, como tal vez recordéis ya que hablamos de ello el año pasado, el portal al mundo espiritual, al mundo de los muertos. Si hay un mundo no-espacial, entonces es muy lógico pensar que en ese mundo no-espacial se introducen las almas que pasan el umbral. Ahora tenemos la imagen que es algo así como una enorme cortina (línea vertical en el diagrama), una frontera entre la Tierra y el Sol, aquí (Tierra) tenemos el espacio o el espacio tridimensional, y este otro (Sol) es negativo o no-espacio.

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Ahora, ¿qué pensaríamos si Marte se alejara más allá de Sol? ¿Qué clase de Marte seria ese? Se trata de un Marte que está muy cerca de algo?; ¿qué? Bueno, en cualquier caso, no está cerca de la Tierra, en la medida de lo posible esta lo más lejano de la Tierra. ¿Con qué clase de mundo podría conectar Marte?. Ya hemos dado una respuesta, que estaría conectado con el mundo de los muertos, por ejemplo. Los muertos viven en las esferas de los planetas. Ellos no apreciarían mucho esta posición (lazo-oposición) de Marte. Eso les recuerda demasiado al mundo terrenal. Lo que ellos prefieren, donde ellos pueden vivir y respirar, donde pueden experimentar a Marte en su propio ser es la posición en la que Marte se muestra y descansa es la esfera de los arquetipos espirituales de la existencia física. Lo contrario es cuando Marte se acerca a la Tierra, ayudando y promoviendo la incorporación de los arquetipos del mundo físico al mundo terrenal. Es un proceso de incorporación, pero aquí en este evento, que tendremos que enfrentar en el verano, tenemos todo lo contrario. Fundamentalmente se trata de un evento que nos remite a un reino donde viven los muertos, donde viven los seres del mundo espiritual, donde moran los arquetipos del mundo físico, y así sucesivamente. Tendríamos que ampliar esto mas, por supuesto, pero por ahora es el único punto que debemos tener en cuenta.

Me gustaría hablar de otra cosa que es notable con respecto a los eventos durante el verano. Marte no es el único que está detrás del Sol, en ese reino que se aleja de la Tierra —el mundo de los arquetipos espirituales, el mundo del alma y del espíritu, como se le denomina en el libro Teosofía— todos los planetas están ahora detrás del Sol, con la excepción quizás de Saturno, que está demasiado lejos y esta por aquí en alguna parte (Libra). Aquí, en la constelación de Cáncer y Leo contamos con todos los planetas que están situados detrás del Sol: Marte, Júpiter, también Venus y Mercurio. Por lo tanto, esto nos recuerda que no estamos solos en nuestro propio mundo físico, que tendremos que tomar en consideración el mundo celestial. Esta posición unitaria de los planetas contiene algo así como un toque de clarín desde el cosmos: “Ensancha tu conciencia, piensa en nosotros, piensa en el cosmos, mira las cosas que experimentas en la Tierra también desde el punto de vista del cosmos, de los que han atravesado el umbral”.

Sin embargo, hasta ahora todo esto es sólo la característica de Marte. Lo que tenemos que añadir a esto con el fin de dar un color o un estado de ánimo, por así decirlo, a este Marte, es la constelación en la que tiene lugar el evento, y que es Leo. La última vez hablamos de las doce constelaciones en relación con los símbolos, que se han utilizado desde tiempos muy antiguos. Hemos tenido que modificar algunos de los símbolos, pero siempre podemos reconocer el símbolo original. Quiero darles una idea de cómo esto puede encajar muy bien en un budismo cristianizado, espiritualizado, porque hemos estado hablando sobre el óctuple sendero, y aquí tenemos algo como una contraparte cósmica del óctuple sendero de Buda.

Podemos ver que el Zodíaco era conocido en el budismo, así como era conocido lo que aparece en los seres humanos como el microcósmico chakra de Marte también relacionado con el mundo de Marte que está en el cosmos. Así también era conocida la conexión entre el ser humano, el mundo, y las doce constelaciones, que están contenidas en los doce Nidanas del budismo. ¿Cuáles son los doce Nidanas?. El budismo habla de la Rueda de la Vida, que tiene doce rayos, y estos son los doce Nidanas. ¿Qué es eso? No es otra cosa sino la concepción microcósmica del Zodíaco. Si leemos acerca de estos doce Nidanas del budismo, por supuesto, es un poco difícil porque no siempre se puede confiar en las traducciones, pero siempre hay algo que lo atraviesa brillando, nos damos cuenta de inmediato que no es más que una descripción similar a la que hicimos en relación con los símbolos. Por cierto, quiero asegurarles que no tomé los doce Nidanas del budismo con el fin de elaborar los símbolos. Esto es algo de lo que me hice consciente a posteriori.

El primero, por ejemplo, es la Existencia, ciega y sin conocimiento en el principio. Lo llamamos el principio Aries, (filosóficamente conectado con el Idealismo). A continuación, Resolución, Formación, y Organización: lo llevamos un paso más en el descenso a la Realización, en realidad la Manifestación (Tauro, filosóficamente conectado con el Racionalismo). Después la Conciencia que engendra Organismos: esto es Géminis, que da un paso más allá, y tenemos entonces el mundo superior y el mundo inferior más los flujos comunicantes entre los dos (filosóficamente conectado con el Matematismo). A continuación, el cuarto de los Nidanas, que se llama en el budismo los Seis Campos (Cáncer). El quinto es los Cinco Sentidos (Leo), y el sexto es la Mente (Virgo). Los tomé de una sola vez, ya que están realmente relacionados entre sí. ¿Que son estos seis campos?.

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Estos seis campos son en realidad el mundo que percibimos a través de los sentidos, y los Cinco Sentido es el quinto. Ahora vamos a ver cómo funciona. Digamos que aquí está el ojo (diagrama) y por ahí en el espacio estamos viendo una vela. Los cinco sentidos son una cosa, pero en este caso es el sentido de la vista, pero el objeto que está ahí, pertenece al sexto campo. Voy a explicarlo un poco más. El ser humano tiene cinco sentidos y el budista suele combinar con ellos la mente, lo que llamamos la mente. Es muy difícil traducir estos conceptos del budismo al idioma moderno. Pero el budismo combina la mente con los cinco sentidos, y entonces tenemos seis. Seis campos, los sentidos de percepción. El organismo de los sentidos de la humanidad está incrustado en estos seis campos. Así que sería Cáncer, el mundo de los objetos de la percepción sensorial. Es realmente el mundo material, que es Cáncer. Por cierto, Cáncer está relacionado con el Materialismo en un sentido filosófico. Leo son los cinco sentidos, y está conectado con el Sensualismo en un sentido filosófico. Virgo, la Mente, está conectado con el Fenomenalismo filosófico.

Así, nos vamos encontrando con los doce. Es interesante que en el séptimo, que es Libra, entramos en contacto con las cosas —el tacto, filosóficamente conectado con el Realismo. En el octavo, que es Escorpión, es la Sensación, la que arrastra, por decirlo así, a los seres humanos y los introduce en el mundo físico  —es casi la tentación y está conectado filosóficamente con el Dinamismo. En el noveno, el principio de Individualización, que sería Sagitario (filosóficamente conectado con el Monadismo). No puede estar equivocado; las doce Nidanas son, por así decirlo, el reflejo microcósmico en el mundo humano de las doce grandes constelaciones del Zodíaco. Así que estamos en algún lugar en tierra firme cuando estamos hablando de lo que se refiere a Leo. Leo puede darnos el motivo fundamental y el estado de ánimo de ese evento que tendrá lugar en verano de este año 1955. La última vez que hablé de Leo dije que el símbolo es algo así como algo que viene de la periferia y establece aquí un tipo de centro, un ser un tanto emancipado e independiente. Eso es ciertamente lo que funciona en la Humanidad y que nos lleva a ese mundo donde nos encontramos y vivimos con nuestros cinco sentidos. Esta es la quinta parte de los Nidanas del budismo.

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No hemos recibido todo esto desde el cosmos para sentarnos y descansar tranquilamente en el. Lo hemos recibido con el fin de evolucionar y contribuir a la evolución. Es la parábola de los talentos en el Nuevo Testamento. No se nos dan los talentos con el fin de enterrarlos para que los ladrones y otros se los lleven, se supone que debemos usar esos talentos y aumentarlos, y ¡ay si no lo hacemos!. Entonces, incluso lo que se nos ha dado nos será arrebatado. Por lo tanto, no podemos quedarnos sentados y decir: “Sí, está bien, Leo es obviamente lo que viene de la periferia y se establece en el centro, en el corazón”. Es muy posible que se nos pida, y sobre todo si ahondamos en el camino del desarrollo oculto, que regresemos con todo lo que hemos desarrollado en el centro  de Leo y lo llevemos a la periferia como un mensaje. Quizás esa sea la tarea.

Como pueden ver, queridos amigos, lo que realmente estoy manejando es esto: No van a preguntar: “¿Qué significa eso?” No vamos a llegar a ninguna parte si nos preguntamos “¿Qué significa esta conjunción de Marte?” pues podríaos obtener, por supuesto, cientos de respuestas. Hay muchos almanaques en el mundo que nos dicen todas las cosas relacionadas con esta conjunción de Marte con el Sol. También hay pretensiones de dar el pronóstico del tiempo durante esos momentos y todo eso, pero simplemente no es suficiente. Por lo general, nos encontramos engañados. Nos deja vacíos. Le quitamos algo de nuestra dignidad cósmica, porque nuestra dignidad cósmica es “hacer” algo en un momento así,  aportar algo al mundo en un momento así, aunque sea de una manera muy pequeña. Tampoco tiene que ser justo en ese momento. Yo creo que estas influencias son más poderosas cuando trabajamos con ellas. El trabajo hasta tal conjunción seria el momento en que podemos desarrollar pensamientos e ideas que puedan ser fructíferas para el cosmos. ¿Cuáles serian estas? ¿Qué quiere decir, ir hasta tal conjunción? ¿Cómo podemos hacerlo? Sólo es palabrería si decimos: “De acuerdo, vamos a partir de lo que sentimos y con lo que desarrollemos en nosotros, salimos a la periferia de nuevo.” ¿Qué significado tiene esto?

Leo también está conectado con los cinco sentidos. Por decirlo en pocas palabras, diría que lo que necesitamos en un momento como este es que seamos conscientes y ejercitemos, meditemos, por así decirlo, en esta idea de tratar de establecer, controlar, y sobre todo utilizar los cinco sentidos –es decir, el sentido de la vista o del oído– con plena consciencia y tener la conciencia de que no vemos y escuchamos al mundo para nuestros propios fines.

Creo que es algo muy común la noción de que el mundo existe para el ser humano y no al revés. Sin embargo, llegara paulatinamente el momento –y creo que la sombra, o más bien, la luz del futuro ya está irradiando en el presente– que lo que vemos y oímos en el mundo no debemos quedárnoslo sólo para nosotros, sino que debemos practicarlo, mantenerlo e incluso ofrecerlo, por así decirlo, a aquellos que están más allá del umbral, viviendo entre los muertos así como a las Jerarquías del mundo espiritual. Debido a que no tienen ojos, ni tienen oídos, no pueden saber lo que pasa en este mundo que experimentamos con los órganos de los sentidos. Ellos no lo saben, y están esperando que los humanos les informemos de lo que es lo que está ocurriendo aquí, en este mundo. En estos momentos –y me refiero al momento en un sentido más amplio, en un sentido histórico– el ser humano entrara cada vez más en una especie de soledad angustiosa. Los seres humanos pueden estar uno al lado del otro, y sin embargo, sentirse terriblemente solos. Esto se debe a muchos factores relacionados con la vida humana, pero una de ellas es que tenemos que aprender de nuevo a vivir para los demás. Será necesario, que pongamos mucha atención en alimentar al mundo espiritual con lo que experimentamos en este mundo.

Queridos amigos, tenemos en estos días muchas razones para la queja, para la amargura, para la ansiedad, incluso para el miedo a las cosas por venir, y nos encontramos con muy pocos seres humanos con los que poder hablar, con los que podamos comunicar estas inquietudes, pero hay una posibilidad, que consiste en comunicarnos con los seres que están más allá del umbral. Entonces puede suceder algo maravilloso, porque perderemos todos esos temores y ansiedades y no solo eso, sino que nos daremos cuenta de que más allá del umbral, en el mundo espiritual, sin ninguna duda están ansiosos de escuchar, en un sentido espiritual, lo que el ser humano experimenta en el mundo físico. Sin embargo, ellos lo ven desde diferentes aspectos, desde aspectos más globales, más cósmicos que aquellos que tenemos aquí en la Tierra.

Así, con este tipo de cooperación creciente puede entrar en nuestra vida una especie de consuelo del cual, los seres humanos ni siquiera sueñan en la actualidad, –una especie de comunión directa con el mundo espiritual. Este tipo de eventos son, por supuesto, algo así como focos en la distancia. Esta conjunción se producirá en pocos meses, sin embargo es un foco. Podemos imaginar que el sendero para llegar al fin, tiene ciertas etapas, pero una vez que uno ha vislumbrado el foco, por así decirlo, aunque sea en la distancia, puede saber cuántas etapas contiene, que es lo que en realidad está demandando cada etapa y que es lo que se debe conservar, en cierto sentido, y que es lo que debe ser transformado con el fin de llegar hasta allí.

Me gustaría simplemente mencionar que Marte en la actualidad está en Aries, donde ingresó hace unos días. Unos pocos días antes,  estaba en oposición a otro planeta, que no pertenece a los siete que hemos mencionado antes. Es uno de los planetas recientemente descubiertos, el planeta Neptuno (ver diagrama I). Al mismo tiempo, Urano esta también aquí —otro de los planetas recién descubiertos. Si tuviéramos, por así decirlo, que utilizar una regla cósmica tan grande como el cosmos, podría haber dibujado una forma geométrica cósmica. En astrología se conoce como una cuadratura. No podemos entretenernos mucho tiempo en esto, traten de resolverlo por si mismos. Hemos experimentado lo que ha estado ocurriendo durante los últimos días, hemos leído y escuchado sobre las catástrofes que tienen lugar en todo el hemisferio norte y las inundaciones en el hemisferio sur. Estas catástrofes naturales en todo el globo están relacionadas con esto. Estas catástrofes son sólo posibles porque se ha creado un vacío en el mundo humano. Algo cede y se crea un vacío, y en ese vacío existen corrientes de fuerzas salvajes de la naturaleza que crean estragos. Estas catástrofes son un recordatorio de las exigencias sobre el desarrollo interior del que hemos estado hablando.

Por lo tanto, llegará justo ese tiempo, un poco antes, de que Marte se mueva aquí a esta posición y entrará en conjunción con Urano, luego tendremos de nuevo la cuadratura. La interacción de estos planetas que se ponen directos y luego retroceden está agravando una situación que para contrarrestarla debemos llenar con fuerzas positivas. Traten de hacer el ejercicio. Realmente verán esto como si tomamos un pedazo de arcilla, como algo que podemos moldear, algo que se espera de nosotros, que espera que fructifique desde un desarrollo interior por nuestra parte para llenar ese vacío. Creo que estas son las cosas que debemos afrontar en esta época. Yo no creo que sea de mucha utilidad perder el tiempo hablando o  buscando la respuesta a lo que las cosas significan, porque el significado está en nosotros. Incluso si no lo logramos, y con respecto a muchos de estos eventos en el cosmos vamos a fallar, porque ni siquiera hemos dado el primer paso en el camino hacia ellos, aún así, tenemos que aprender a hacerlo. Creo que esto es lo que la nueva cosmología realmente exige de nosotros.

En un par de semanas nos reuniremos de nuevo y continuaremos con nuestro trabajo.

Respuestas a las preguntas:

¿Podría hablar sobre el aspecto de cuadratura de Urano y Neptuno?

Podemos rastrear el deterioro del clima de hace dos años, cuando Urano y Neptuno entraron en una relación de cuadratura. Estos dos planetas forman una combinación de dos fuerzas espirituales. Representan, en un aspecto, a Lucifer y Ahriman. Neptuno ha estado muy conectado con los acontecimientos de los últimos tres años, y Urano está en la constelación de géminis, que también representa a estas dos fuerzas opuestas. Tenemos que transformar esto en una Trinidad, hay que llenar el “vacío” con el tercer elemento, como en la gran estatua de Rudolf Steiner, en la que Cristo mantiene el equilibrio  interponiéndose entre los dos. Si esto no se hace se producirá el vacío en el alma humana, donde los “otros” dos pueden hacer travesuras. Esto es lo que vive en esa cuadratura, pues todos los eventos celestiales expresan hechos espirituales.

¿Ayuda leer a los muertos?

¡Sí! Una manera sería leer a los muertos. Tenemos que trabajar no sólo para nosotros sino también para los difuntos. Cada uno puede encontrar su enfoque individual. Uno puede mejorar la talla de la humanidad a grados desconocidos hasta ahora, porque debemos recordar que los poderes de Marte entran tanto en nuestra vida cotidiana como en nuestra manera de hablar.

Traducido por Gracia Muñoz, revisado por Diego Milillo.

 

©Astrosophy Research Center 2012 – ISBN – 1888686-11-1
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