GA102c9. La influencia de las Jerarquías Espirituales en el Ser Humano

Rudolf Steiner — Berlín 13 de mayo de 1908

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En nuestra última conferencia nos aventuramos en un terreno bastante inusual, cuando dirigimos nuestra atención a ciertos seres que existen entre nosotros. Son seres espirituales que en cierto modo están fuera del curso regular de la evolución, y es precisamente este hecho el que les da su significado. Estamos teniendo en cuenta los seres elementales, cuya existencia naturalmente, para las mentes iluminadas de hoy en día son una superstición; pero que van a jugar un significativo papel en nuestra evolución espiritual en un tiempo no muy lejano, precisamente por la posición que ocupan en el Cosmos.

Hemos visto cómo estos seres elementales vienen a la existencia como una especie de piezas cortadas de forma irregular de las almas grupo. Sólo tenemos que recordar lo que se dijo al final de la ultima conferencia donde hemos ubicado la naturaleza de tales criaturas elementales ante nuestros ojos espirituales. Estamos teniendo en cuenta una de las últimas especies formadas de estos seres elementales. Hemos señalado el hecho de que cada forma animal, o por decirlo de otra manera, la totalidad de los animales de la misma especie está representada por un alma-grupo. Hemos dicho que las almas-grupo juegan el mismo papel en el mundo astral que el alma humana, en la medida en que está dotada de un Yo en el mundo físico.

El Yo humano es en realidad un Yo grupal que ha descendido del plano astral al plano físico, y por lo tanto se ha convertido en un yo individual. Los Yoes de los animales todavía están en el plano astral, y lo que vemos en el plano físico como animal individual posee sólo el cuerpo físico, el cuerpo etérico, y el cuerpo astral. El Yo esta en el mundo astral, los animales formados de manera similar pertenecen al Alma-grupo. Se puede comprender a partir de este hecho cómo el nacimiento y la muerte en la vida humana no tienen el mismo significado en la vida del animal. Porque cuando un animal muere, el alma del grupo o el yo del grupo sigue viva. Es lo mismo que si —en el supuesto de que fuera posible— un hombre perdiera una mano y fuese capaz de reemplazarla. Su Yo no diría: “He muerto a causa de la pérdida de mi mano”, pues siente que se ha renovado la extremidad. Así que el Yo del grupo de los leones renueva un miembro cuando un león muere y es reemplazado por otro. Así podemos entender que el nacimiento y la muerte de los animales vinculados al alma grupo, no tienen en absoluto la importancia que tiene para el ser humano en el presente ciclo de evolución. El alma-grupo de los animales sabe de los cambios, las metamorfosis; sabe, por así decirlo, la ruptura de los miembros que luego se extienden en el mundo físico, la pérdida de estos miembros y su renovación.

Hemos dicho, sin embargo, que hay ciertas formas animales que van demasiado lejos en el proceso de ruptura, que ya no están en condiciones de devolver al plano astral, lo que traen hasta el plano físico. Cuando un animal muere lo que se desprende debe estar totalmente agotado en el mundo que le rodea, mientras que la naturaleza del alma y el espíritu del animal vuelve a asumirse de nuevo en el alma del grupo, extenderse y crecer en un ser físico nuevo. Hay  ciertos animales que no pueden enviar todo de nuevo al alma grupo, y estas partes que se quedan sueltas, desprendidas del alma grupal pasan a una vida aislada, como seres elementales. Nuestra evolución ha pasado por los escenarios más variados y en cada etapa estos seres elementales han sido separados, por lo que se pueden imaginar que tenemos un número bastante grande de esos elementales que nos rodean en lo que llamamos el mundo suprasensible.

Cuando, por ejemplo, la persona ilustrada dice que la gente habla de los seres elementales llamándolos silfos, o lemures, pero que tales seres no existen, hay que responder que no ve estas cosas, porque no se ha preocupado de desarrollar los órganos del conocimiento que le permite reconocerlos. Pero que pregunten a las abejas, o más bien, al alma de la colmena. Ellos no podrían negar la existencia de silfos o Lemures! Pues los seres elementales que se denominan por estos nombres se encuentran en lugares muy definidos, es decir, donde hay un cierto contacto del reino animal con el reino vegetal. Esto no tiene una aplicación general, sin embargo, se encuentra sólo en lugares donde el contacto se lleva a cabo bajo ciertas circunstancias. Cuando el buey come hierba hay un contacto entre el reino animal y el reino vegetal, que crea un lugar común, un procedimiento normal, que se encuentra en el curso normal de la evolución. El contacto que ocurre entre la abeja y la flor se encuentra en una página bastante diferente de la evolución cósmica. Las abejas y las flores están mucho más separadas en su organización y se unen de nuevo de una manera especial —además, se desarrolla una fuerza bastante notable en su contacto. La peculiar envoltura áurica que siempre surge cuando una abeja o un insecto similar liba una flor pertenece a las observaciones “interesantes” de los mundos suprasensibles espirituales, si se puede usar la expresión, pues tenemos muy pocas expresiones apropiadas para estas cosas sutiles. La experiencia peculiar y única que tiene la pequeña abeja cuando liba la flor está presente no solo en los masticadores o en el cuerpo de la abeja, sino que el intercambio de sabor entre la abeja y la flor extiende una especie de aura etérica diminuta. Cada vez que la abeja liba se crea este aura, y siempre que surge algo como esto en el mundo suprasensible, los seres que lo necesitan llegan al lugar. Ellos se sienten atraídos por ella, porque allí encuentran su alimento —por expresarlo crudamente otra vez. Ya dije en otra ocasión que no debemos estar preocupados con la pregunta: ¿De dónde vienen todos los seres de los que hemos hablado? Dondequiera que se dé la oportunidad a estos seres que hemos definido siempre estarán ahí. Si una persona envía injustos, malos sentimientos, estos viven a su alrededor y atraen a los seres que están allí, esperando, como un ser físico espera la comida. En una ocasión se comparó con el hecho de que no hay moscas en una habitación limpia, y si  todo tipo de alimentos se mantienen en la habitación, entonces habrá moscas. Lo mismo sucede con los seres suprasensibles: sólo hay que darles los medios de alimentación. La abeja que chupa la flor, extiende algo de aura etérica y entonces se acercan, especialmente cuando un enjambre entero de abejas se posa sobre un árbol y luego se aleja con la sensación del gusto en el cuerpo. Entonces todo el enjambre está envuelto en este aura etérea y también completamente compenetrado por los seres espirituales que uno llama Silfos o Lemures. En las regiones fronterizas donde los diferentes reinos entran en contacto unos con otros, estos seres están presentes y realmente juegan un papel. De hecho, no solo se encuentran donde surge esta fina aura etérea, no solo se acercan para satisfacerse, sino que tienen hambre y hacen que el hambre se exprese guiando a las criaturas particulares hacia los lugares particulares. De cierta manera, son pequeños guías.

Así que vemos que los seres que, podemos decir, han cortado su conexión con otros mundos a los que antes estaban unidos, han tomado a cambio un papel extraño. Son seres que bien pueden usarse en otros mundos. En cualquier caso, cuando se usan así, se establece un tipo de organización,  donde ellos quedan bajo seres superiores.

Se dijo al comienzo de la conferencia de hoy que en un momento no muy lejano será totalmente necesario que la humanidad sepa de estas cosas. En un futuro no muy lejano, la ciencia tomará un curso extraordinario. La ciencia se volverá cada vez más materialista, se limitará simplemente a una descripción de hechos externos perceptibles con los sentidos físicos. La ciencia se limitará a lo crudamente material, aunque todavía prevalece un extraño estado de transición. Un tiempo de puro materialismo no diluido en la ciencia no está muy lejos de nosotros. Este materialismo crudo es, en la mayoría de los casos, una posibilidad para las personas con una perspectiva puramente amateur, aunque pocos pensadores se molestan en poner esto en su lugar. Vemos aparecer un gran número de teorías abstractas en las que se hace una referencia tímida a lo suprasensible, lo superfluo. El curso de los acontecimientos, sin embargo, y el poder de los hechos físicos externos derrocarán por completo estas teorías extrañas y fantásticas que son creadas por aquellos que no están satisfechos hoy con la ciencia física. Y un día los sabios se encontrarán en una situación peculiar con respecto a estas teorías.

Todo lo que han esparcido sobre el Todo-Ser y Toda-Exaltación de este o aquel mundo, todas sus especulaciones serán derrocadas y los hombres no tendrán nada más en la mano que simples hechos perceptibles por los sentidos en los campos de la geología, la biología, la astronomía, etc. Las teorías establecidas hoy serán muy efímeras, y para aquel que es capaz de observar el curso especial de la ciencia, se le presenta la desolación absoluta del horizonte puramente físico.

Entonces, sin embargo, también habrá llegado el momento en que un número bastante grande de representantes de la humanidad estará listo para reconocer los mundos suprasensibles de los que habla la concepción del mundo de la Ciencia Espiritual en la actualidad. Un fenómeno como el de la vida de las abejas en relación con lo que se puede conocer de los mundos suprasensibles ofrece una respuesta maravillosa al gran enigma de la existencia. Estas cosas son de gran importancia desde el otro lado. Será cada vez más indispensable captar la naturaleza de las almas grupales, y tal conocimiento jugará un gran papel incluso en la evolución puramente externa de la humanidad. Si retrocedemos miles y miles de años, encontramos al hombre mismo como un ser que todavía pertenecía al alma grupal. La evolución humana en nuestra Tierra va desde la naturaleza del alma grupal hasta el alma individual. El hombre avanza a través del descenso gradual de su alma dotada por el yo a las condiciones físicas, y tiene la oportunidad de convertirse en individuo. Podemos observar las diferentes etapas en la evolución de la humanidad y ver cómo el alma grupal se va volviendo gradualmente individual.

Volvamos al tiempo del primer tercio de la época de la cultura atlante. Allí la vida del hombre era bastante diferente; en los cuerpos en los que estábamos incorporados en ese momento nuestras almas tenían experiencias bastante diferentes. Hay una experiencia que desempeña un papel en la vida del hombre de hoy, —ya sea como individuo o como miembro de un grupo social—, que ha experimentado un gran cambio desde ese momento, es decir, la alternancia de la vigilia y el sueño.

En los antiguos tiempos de la Atlántida no se experimentaba la misma alternancia de vigilia y el sueño como la que existe hoy en día. ¿Cuál es entonces la diferencia característica en comparación con la humanidad actual?

Cuando los cuerpos físico y etérico están durmiendo, el cuerpo astral con el yo se elevan a lo que la conciencia moderna llama el hundirse en una oscuridad indefinida. Por la mañana, cuando el cuerpo astral y el yo atraen nuevamente a los otros miembros, hacen uso de los órganos físicos y se ilumina la conciencia. Esta condición diaria del despertar en la conciencia, y dormir todas las noches en la inconsciencia, no existía anteriormente. Cuando era de día y el hombre se hundía en su cuerpo físico, como era el caso, entonces, de ninguna manera veía seres físicos y los objetos con sus límites definidos como lo vemos hoy. Él veía todo con contornos vagos como ocurre cuando se camina por la calle en una noche brumosa y se ven las luces rodeadas de un aura de bruma. Esa era la forma en que el ser humano de aquellos tiempos lo veía todo.

Si esa era la condición del día, ¿cuál era la condición de la noche? Cuando el ser humano salía del cuerpo físico y etérico durante la noche, no le sobrevenía ninguna inconsciencia absoluta, era solo un cambio a un tipo diferente de conciencia. En ese momento, el hombre todavía era consciente de los procesos espirituales y de los seres espirituales a su alrededor, no clara y exactamente como en la verdadera clarividencia, sino como una última reliquia de la antigua visión clarividente.  El hombre vivía de día en un mundo de nebulosos contornos, en la noche vivía entre los seres espirituales que estaban a su alrededor como hoy tenemos los diversos objetos que nos rodean. Por lo tanto, no había una división tajante entre el día y la noche, y lo que está contenido en las sagas y los mitos no es una fantasía popular, sino recuerdos de las experiencias que el hombre primitivo tenia del mundo suprasensible en su estado de conciencia. Wotan, Zeus u otras divinidades espirituales suprasensibles que eran conocidas por los diferentes pueblos no son elaboraciones fantásticas como se afirma en la junta del consejo de la erudición. Tales afirmaciones solo pueden ser hechas por alguien que no sabe nada de la naturaleza de la fantasía popular. A los pueblos primitivos no se les ocurría en lo más mínimo personificarse de esa manera. Estas fueron experiencias en la antigüedad. Wotan y Thor eran seres con los que el hombre anduvo, como hoy va con sus semejantes, y los mitos y las sagas son recuerdos clarividentes de la antigüedad.

Sin embargo, debemos tener claro que algo más estaba unido con este vivir en los mundos espirituales suprasensibles. En estos mundos, el hombre se sentía no como un ser individual sino como una especie de miembro de los seres espirituales. Pertenecía a los seres espirituales superiores así como nuestras manos nos pertenecen. El débil sentimiento de individualidad que el hombre poseía en ese momento lo adquiría cuando se sumergía en su cuerpo físico y se emancipaba de la “danza” con los seres espirituales divinos. Ese fue el comienzo de su sentimiento de individualidad. En ese tiempo el hombre estaba absolutamente certero acerca de su alma grupal, se sentía inmerso en el alma grupal cuando dejaba su cuerpo físico y entraba en la conciencia suprasensible. Ese fue un tiempo antiguo en el que el ser humano tenía una conciencia vívida de pertenecer a un alma grupal, a un yo grupal.

Veamos una segunda etapa de la evolución humana —omitiremos las etapas intermedias— el escenario al que se hace referencia en la historia de los Patriarcas del Antiguo Testamento. Lo que realmente subyace a esto ya lo hemos relacionado. Hemos dado la razón por la cual los Patriarcas Adán, Noé, y demás, tuvieron un tiempo de vida tan largo. Fue porque la memoria de la humanidad primitiva era bastante diferente de la del hombre contemporáneo.

La memoria del hombre moderno también se ha vuelto individual. Él recuerda lo que ha experimentado desde su nacimiento —muchos en realidad desde un punto del tiempo mucho más tardío. Este no era el caso en la antigüedad. En ese momento, lo que el padre había experimentado entre el nacimiento y la muerte, lo que había experimentado el abuelo, el bisabuelo, era tanto un objeto de la memoria como las propias experiencias del hombre. Por extraño que parezca para el hombre moderno, hubo un momento en que la memoria iba más allá del individuo y volvía a través de la relación de la sangre. El signo externo de la existencia de tal memoria es precisamente nombres como Noé, Adán, etc. Estos nombres no denotan seres individuales entre el nacimiento y la muerte. Hoy se le da un nombre al individuo cuya memoria está encerrada entre el nacimiento y la muerte. Antiguamente, la entrega de un nombre llegaba tan lejos como la memoria se remontaba a las generaciones, en la medida en que la sangre fluía a través de las generaciones.

“Adam” es simplemente un nombre que duró mientras duró el recuerdo. Quien no sabe que dar nombres en otros tiempos era bastante diferente de lo que es hoy, no podrá entender la naturaleza de estas cosas en absoluto. En los tiempos antiguos existía una conciencia fundamental que mediaba de forma bastante diferente. Imaginen que un antepasado tuvo dos hijos, cada uno de estos, dos nuevamente, la siguiente generación nuevamente dos, y así sucesivamente. En todos ellos el recuerdo llegaba hasta el antepasado y se sintieron uno en la memoria que se encuentra arriba, por así decirlo, en un punto en común. La gente del Antiguo Testamento expresaba esto diciendo, y esto se aplica a cada adherente del Antiguo Testamento: “el Padre Abraham y Yo somos uno”. Cada individuo se sentía oculto en la conciencia del alma grupal, en el “Padre Abrahám”.

La conciencia con la que el Cristo ha dotado a la Humanidad sobrepasa eso. El yo a través de su conciencia está conectado directamente con el mundo espiritual, y esto se expresa en: “Antes que Abraham fuera, estaba el yo —o el yo soy”. Aquí, el impulso de estimular el “Yo soy” entra completamente en el individuo separado.

Entonces vemos una segunda etapa de la evolución de la humanidad: la época del alma grupal que encuentra su expresión externa en la relación de la sangre de las generaciones. Un pueblo que ha desarrollado particularmente esto tiene un valor muy especial en enfatizar continuamente: como pueblo, tenemos un alma grupal en común.   —Ese fue particularmente el caso para los hombres del Antiguo Testamento, y entre ellos los conservadores se opusieron fuertemente por lo tanto al énfasis del “Yo soy” del yo individual. Quien lea el Evangelio de San Juan puede captar con el tacto espiritual, por así decirlo, que eso es verdad. Basta leer la historia de la conversación de Jesús con la mujer de Samaria en el pozo. Aquí se señala expresamente que Cristo Jesús va también a aquellos que no están relacionados por la sangre. Lean lo notablemente indicado: “Porque los judíos no tenían trato con los samaritanos”. Quien pueda experimentar esto gradualmente, meditativamente, verá cómo la humanidad ha avanzado desde el alma grupal hacia el alma individual.

La historia se ha convertido en un asunto totalmente externo, en gran medida en una “fábula convenida”, ya que está escrita a partir de documentos. ¡Supongamos que algo tiene que escribirse hoy a partir de documentos y se pierden los documentos más importantes! Entonces, cualesquiera documentos que estén accidentalmente disponibles se juntan y se hacen informes. Para asuntos de realidad espiritual uno no necesita documentos; están inscritos en el Registro Akáshico, que es un registro fiel y no borra nada. Sin embargo, es difícil leer en el Registro Akáshico porque los documentos externos son incluso un obstáculo para el lector de “guiones” espirituales. Pero podemos ver cómo el avance del alma grupal al alma individual ha tenido lugar en tiempos muy cercanos al nuestro.

Quien observa la historia desde un aspecto espiritual tendrá que reconocer un período de tiempo muy importante a principios de la Edad Media. Anteriormente, el hombre todavía estaba encerrado en varios grupos, aunque desde fuera. En una medida mucho mayor de lo que sueña el hombre moderno, las personas al comienzo de la Edad Media todavía recibieron su significado y valor incluso en lo que respecta a su trabajo, a partir de las relaciones y otras conexiones. Era una consecuencia natural para el hijo hacer lo que hacia el padre. Luego llegó el momento de los grandes inventos y descubrimientos. El mundo comenzó a exigir más desde el dominio puramente personal, y el hombre fue cada vez más desgarrado de las antiguas conexiones. Podemos ver la expresión de esto a lo largo de la Edad Media cuando se fundaron ciudades del mismo tipo en toda Europa. Todavía podemos distinguir hoy las ciudades construidas en este tipo de aquellas construidas sobre otras fundaciones.

En la mitad de la Edad Media hubo nuevamente un avance del alma grupal al alma individual. Si miramos hacia el futuro debemos decir: cada vez más el hombre se emancipa del antiguo elemento  del alma grupal y se va individualizando. Si pudieran mirar atrás a las fases anteriores de la evolución del hombre, verían cómo esas culturas se fundieron en el mismo molde, como, por ejemplo, Egipto y Roma. Esto es solo cierto grado de verdad. La humanidad ahora ha descendido al punto donde no solo los modales y las costumbres son individuales sino también las opiniones y las creencias. Ya hay personas entre nosotros quienes consideran un ideal elevado el que cada uno tenga su propia religión. La idea flota ante un número bastante grande de que debe llegar un momento en el que haya tantas religiones y verdades como personas.

Este no será el curso de la evolución humana. Tomaría este curso si los hombres siguieran cultivando el impulso que viene hoy del materialismo. Eso llevaría a la falta de armonía, a la división de la humanidad en individuos separados. La humanidad, sin embargo, no tomará solo este curso si se acepta un movimiento espiritual como la Ciencia Espiritual. ¿Qué entrará entonces? La gran verdad, la gran ley, se comprenderá que las verdades más individuales, aquellas que se encuentran de la manera más interior, son al mismo tiempo las que se sostienen por todos.

Ya he comentado sobre el hecho de que hoy en día existe un acuerdo general sobre las verdades de las matemáticas solamente, ya que estas son las más triviales de todas. Nadie puede decir que encuentra verdades matemáticas a través de la experiencia externa; las encontramos a través de interiorizarlas. Si uno quiere mostrar que los tres ángulos de un triángulo forman 180°, entonces uno dibuja una línea a través del vértice que es paralelo a la base y establece los tres ángulos juntos en forma de abanico; luego, hace un ángulo a = d, b = e, c = sí mismo, y entonces los tres ángulos son iguales a una línea recta, es decir, 180°. Cualquiera que una vez haya captado esto sabe que es así, de una vez por todas, tal como uno sabe que 3 x 3 = 9 después de haber sido captado. No creo que uno esperara descubrir eso por inducción.

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Se trata de la más trivial de las verdades, la aritmética, la geometría, se encuentran en el interior, y sin embargo la gente no disputa acerca de ello. Están totalmente de acuerdo sobre ello, porque el hombre esta lo bastante avanzado como para comprenderlo. El acuerdo en la opinión prevalece sólo en la medida en que la pura verdad no está nublada por las pasiones, la simpatía o la antipatía. Un tiempo vendrá, aunque todavía está muy lejano, cuando la humanidad se unirá cada vez más por el verdadero conocimiento del mundo interior.

Entonces, a pesar de todo individualismo, a pesar de la verdad que se encuentra esparcida por todo el mundo hacia el interior, la armonía prevalecerá. Si las verdades matemáticas no fueran tan sencillas y obvias, entonces, las pasiones desatadas en el reconocimiento, darían lugar a muchas dificultades. Porque si entrara la codicia ahí entonces, tal vez muchas amas de casa determinarían que 2 x 2 = 5 y no 4. Estas cosas son tan obvias y simples que ya no pueden nublarse por la simpatía o la antipatía. Continuamente regiones más amplias serán captadas por esta forma de verdad y más paz podrá llegar a la humanidad si la verdad es captada de esta manera. El ser humano ha crecido fuera de la condición del alma grupal emancipándose de ella cada vez más. Si miramos a los grupos en lugar de las almas, tenemos conexiones familiares, conexiones de tribu y nación, y finalmente razas conectadas. La raza corresponde a un alma grupal. Todas estas conexiones grupales de la humanidad primitiva son lo que el hombre deja atrás y cuanto más avanzamos, más pierde su significado la concepción racial.

Nos encontramos hoy en un punto de transición; la raza desaparecerá gradualmente y algo más tomará su lugar. Aquellos que volverán a captar la verdad espiritual como se ha descrito serán guiados juntos por su propia voluntad. Esas serán las conexiones de una era posterior. Los seres humanos de épocas anteriores nacieron con conexiones, nacieron en la tribu, en la raza. Más adelante viviremos en las conexiones y asociaciones que los hombres crearan por sí mismos, uniéndose en grupos con aquellos de ideas similares mientras conservan su total libertad e individualidad. Comprender esto es necesario para una correcta comprensión de algo como la Sociedad Antroposófica. La Sociedad Antroposófica pretende ser el primer ejemplo de asociación voluntaria de este tipo, aunque podemos ser conscientes de que aún no ha llegado demasiado lejos.

Hubo el intento de crear un grupo en el que los hombres se encuentren sin la diferenciación de la naturaleza del antiguo alma grupal, y habrá muchas asociaciones similares en el futuro. Entonces ya no tendremos que hablar de conexiones raciales sino de aspectos intelectuales-éticos-morales con respecto a las asociaciones que se forman. Los individuos que voluntariamente permiten que sus sentimientos fluyan juntos causan nuevamente la formación de algo que va más allá del hombre meramente emancipado. Un ser humano emancipado posee su alma individual que nunca pierde cuando se ha alcanzado una vez. Pero cuando los hombres se encuentran en asociaciones voluntarias se agrupan alrededor de un centro. Los sentimientos transmitidos de esta manera a un centro una vez más le dan a los seres la oportunidad de trabajar como una especie de alma grupal, aunque en un sentido completamente diferente de las almas grupales anteriores. Todas las almas grupales anteriores fueron seres que liberaron al hombre. Estos nuevos seres, sin embargo, son compatibles con la completa libertad e individualidad del hombre. De hecho, en cierto sentido podemos decir que mantienen su existencia en la armonía humana; residirán en las almas de los hombres, ya sea que den o no la mayor cantidad posible a tales almas superiores la oportunidad de descender al hombre. Cuanto más divididos estén los hombres, menos almas nobles descenderán a la esfera humana. Cuanto más asociaciones se formen donde los sentimientos de compañerismo se desarrollen con total libertad, los seres más elevados descenderán y más rápidamente se espiritualizará el planeta terrenal.

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Entonces, vemos que si el hombre tiene que adquirir alguna idea de la evolución futura, debe tener una comprensión profunda del carácter del elemento del alma grupal. De lo contrario, si su alma individual se mantiene distante demasiado tiempo en la Tierra, y no encuentra el vínculo de la compañía, podría suceder que deje pasar la oportunidad de la unión. Entonces se convertiría en una especie de ser elemental, y los seres elementales que se originan en el hombre serán de una naturaleza bastante malvada. Mientras que aquellos que han surgido de los reinos anteriores son muy útiles para nuestro curso ordenado de la naturaleza, los seres elementales humanos de ninguna manera poseerán esta cualidad.

Hemos visto que tales seres separados surgen en ciertas regiones fronterizas, y surgen también en el límite hecho por la transición de la naturaleza del alma grupal a las asociaciones grupales independientes donde las conexiones son de carácter estético, moral e intelectual. Dondequiera que surjan tales conexiones, los seres grupales están allí.

Si pudieran observar ciertos puntos, como, por ejemplo, los manantiales donde debajo hay una piedra cubierta de musgo, formando una especie de división entre la planta y la piedra, y luego el agua goteando sobre ella —eso también es esencial— entonces verían que lo que se llaman Ninfas y Ondinas son muy reales, son una realidad. De nuevo, donde los metales entran en contacto con el resto del reino terrenal, allí se encuentran haces completos de los seres que llamamos Gnomos. Una cuarta especie son las Salamandras que forman, por así decirlo, la generación más joven en las categorías de seres elementales. Sin embargo, existen en grandes cantidades. En gran medida, deben su existencia a un proceso de separación de las almas grupos de los animales. Estos seres también buscan oportunidades para encontrar alimento, y lo encuentran en particular donde a veces existen relaciones no del todo normales entre los reinos humano y animal. Aquellos que saben algo sobre estas cosas son conscientes de que los seres elementales —y definitivamente buenos seres— se desarrollan a través de la relación íntima del jinete y su corcel.

A través de la cálida conexión de ciertos hombres con grupos de animales, surgen sentimientos, pensamientos e impulsos que proporcionan una buena nutrición para estos seres elementales de naturaleza salamandra. Esto se puede observar particularmente en la vida unida del pastor y su rebaño, en el caso de los pastores en general que viven en estrecha relación con sus animales. Ciertos seres elementales tipo salamandra pueden encontrar su alimento en los sentimientos que se desarrollan a través de esta intimidad entre el hombre y el animal y permanecen donde se encuentra este alimento. También son bastante astutas, llenas de una sabiduría natural. Las facultades que se desarrollan en el pastor a través del cual estos seres elementales pueden susurrarle lo que saben, y muchas de las recetas o prescripciones provenientes de tales fuentes se han originado de esta manera. Un hombre entre tales condiciones puede estar rodeado por hermosos seres espirituales que le proporcionan un conocimiento del que nuestros intelectuales modernos no tienen la menor idea. Todas estas cosas se basan en buenas razones y definitivamente se pueden observar a través de los métodos que la sabiduría oculta puede perfeccionar.

Quisiera concluir señalando otro fenómeno más que puede mostrar cómo ciertas cosas que se explican de forma bastante abstracta hoy en día a menudo han surgido de una profunda sabiduría. Ya he hablado de los tiempos de la Atlántida y de cómo cuando los hombres dejaban sus cuerpos en la noche, vivían entre los seres espirituales a quienes llamaban los Dioses. Estos hombres estaban descendiendo más profundamente en una corporeidad física; pero los seres a quienes veneraron como dioses, es decir, Zeus, Wotan, están en otro camino de evolución. No descienden tan lejos como el cuerpo físico, no tocan el mundo físico. Pero incluso allí encontramos ciertos estados de transición. El hombre ha llegado a la existencia a través de la totalidad de su alma y espíritu habiendo sido curtido en su cuerpo físico. En el caso del hombre, las almas grupales en su totalidad han bajado al plano físico, y el cuerpo físico del hombre se ha convertido en una huella del alma grupal. Supongamos que un ser como Zeus —quien es una realidad positiva— ha contactado un poco con el plano físico, solo proyectado muy poco en él. Eso es más bien como si sumerges una pelota en el agua y  se moja por debajo. De la misma manera, ciertos seres en tiempos de la Atlántida solo han sido apacentados por el mundo físico. Los ojos físicos no ven lo que queda en el mundo espiritual como etérico-astral. Solo la parte que se proyecta en el mundo físico es visible. De tales proyecciones surgió el simbolismo en la mitología. Si Zeus tiene el águila como símbolo es porque su naturaleza de águila es la pequeña proyección donde un ser de los mundos superiores toca el mundo físico. Una gran parte del mundo de las aves está dividida en partes de tales seres evolutivos del mundo suprasensible. Al igual que con los cuervos de Wotan y el águila de Zeus, es en todas partes donde el simbolismo se remonta a hechos ocultos. Todo se hará mucho será más claro si toman en cuenta así la naturaleza, la actividad y la evolución de las almas grupales en los más variados campos.

 

Traducido por Gracia Muñoz en febrero de 2018.

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GA102c6. La influencia de las Jerarquías Espirituales en el Ser Humano

Rudolf Steiner — Berlín 24 de marzo de 1908

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Si de los que estuvisteis presentes en la última conferencia dada aquí han pensado cuidadosamente y recordado cómo ciertas etapas ya pasadas se recapitulan en una etapa posterior, como, por ejemplo, en nuestra Tierra las etapas del Antiguo Saturno, del Antiguo Sol y la Antigua Luna, surgen y se desarrollan poco a poco hasta completar nuestra condición terrena, se podría sentir instado a hacer las siguientes observaciones.

Podría decir: en varias conferencias anteriores se ha afirmado que en Saturno los primeros rudimentos físicos del hombre pasaron por algo así como una especie de sistema sensorial, como si los primeros rudimentos de Saturno hubieran consistido en primitivos órganos de los sentidos; luego en el Sol se desarrolló un sistema glandular: en la Luna un sistema nervioso y en nuestra Tierra todo esto fue recapitulado. Pero, ¿cómo concuerda eso con lo que se dijo en la última conferencia, es decir, que los primeros en aparecer en la Tierra fueron los primeros rudimentos del sistema sanguíneo, una especie de hombre calórico? Luego se dijo que hubo una condensación hacia un estado de aire y que surgió la luz, por un lado se agregó una especie de sistema de aire que luego se convirtió en nuestro sistema de respiración actual, mientras que el sistema de calor se transformó en el posterior sistema sanguíneo, y bajo la influencia de la luz se formó una especie de sistema nervioso percibido interiormente. Se describió además cómo todo eso estaba aún en una condición etérea enrarecida, luego se rellenó con una especie de albúmina que, bajo la influencia del sonido y el tono cósmicos, se organizó en las diferentes sustancias.

Si admito —podría decir el objetor— que el sistema glandular sólo comenzó con el depósito de esta sustancia orgánica, entonces la primera cosa en la Tierra sería una especie de sistema del calor que formó los rudimentos del sistema de la sangre y una especie de sistema nervioso presente en las finas líneas etéricas de fuerza, a continuación se plantearía, el sistema glandular que, en cierto sentido ya estaba sustanciado orgánicamente, y por último se deposito el elemento mineral como se ha descrito en la última conferencia. Si las condiciones sucesivas de Saturno, el Sol, la Luna han reaparecido y en estas condiciones se recapitula en la Tierra, es extraño que el sistema de los sentidos no sea el primero en volver a aparecer, después el sistema glandular, el sistema nervioso y finalmente un sistema de la sangre. Sin embargo, la última vez se describió todo lo contrario: primero, la sangre, a continuación, los nervios, las glándulas y, finalmente, los depósitos sólidos que, como se puso de relieve, en primer lugar abrieron los sentidos hacia el mundo exterior. El objetor podría decir: Este principio de recapitulación funciona muy mal ya que el orden que se ha dado es exactamente el inverso de lo que uno esperaría si tuviera lugar una repetición literal.

Debe admitirse que si alguien deseaba describir las condiciones siguientes como una simple repetición de lo anterior, probablemente daría una descripción que fuera exactamente lo contrario de lo que realmente ha existido. Pues el intelecto concluiría que, de manera automática, la Tierra primero recapitularía lo que sucedió en Saturno, luego lo que sucedió en el Sol, después en la Luna, y que solo entonces surgiría el sistema sanguíneo.

A menudo he enfatizado que como regla en el ocultismo, uno siempre sale mal y puede cometer terribles errores a menos que describa los hechos ocultos y no confíe en el mero intelecto o cualquier conclusión puramente lógica. Porque si uno sigue la evolución de Saturno, Sol, Luna en el Registro Akáshico, es un hecho que uno debe decir que se planeó una especie de sistema de sentidos en Saturno, un sistema glandular en el Sol, un sistema nervioso en la Luna, y con la Tierra, se agregó la sangre. Si uno profundiza en los hechos ocultos aún más, entonces uno encuentra que en realidad en la Tierra aparece primero un tipo de sistema sanguíneo, luego un sistema glandular, un sistema nervioso, y solo entonces surge lo que aparece como el sistema de sentidos en la forma adecuada a las condiciones de la Tierra. Por lo tanto, si uno habla de recapitulaciones, de acuerdo con los hechos reales, debe hablarse de una recapitulación invertida. Lo que se ha demostrado en conferencias anteriores y lo que se demostró en las últimas fuentes no es ninguna especulación, sino los hechos reales y estos muestran tal inversión, lo que hace que la recapitulación sea aún más complicada.

Sin embargo, no debemos contentarnos con la idea de que tenemos que ver con una mera reversión. Así el sistema sanguíneo en sus primeros rudimentos apareció en la Tierra como una especie de hombre de calor, como lo describí la vez pasada, pero al mismo tiempo era realmente una especie de sistema sensorial. De hecho, era un sistema de calidez y percepción. El ser humano era, por así decirlo, totalmente un hombre de sangre o calor. No estaba impregnado de la sustancia de la sangre, pero las líneas etéreas de calor penetraron en él, y estas líneas etéreas de fuerza calórica de las que surgió posteriormente el sistema sanguíneo fueron, en sus primeros rudimentos, claramente una especie de sistema sensorial. Fueron los primeros rudimentos de un sistema sensorial, y el sistema de nervios y luz fue al principio una especie de sistema glandular, y el último sistema glandular que se organizó realmente solo pudo surgir debido a que los otros sistemas, el de la sangre y el sistema nervioso, ahora incorporados, avanzaron en su desarrollo. Este avance se produjo de la siguiente manera: mientras que el sistema nervioso se desarrolló como una especie de sistema glandular, algo de la sangre quedó atrás como sus últimos rudimentos. Pero también durante la segunda etapa el sistema sanguíneo en sí cambió a una especie de sistema nervioso; y cuando eso se logró y, en la tercera etapa, se incorporó el sistema glandular, los dos sistemas anteriores cambiaron nuevamente, de modo que, de hecho, el sistema sanguíneo avanzó un grado y el sistema nervioso también un grado. Cambios y transformaciones están teniendo lugar continuamente. La evolución es muy complicada y uno no puede estar satisfecho con la idea de la recapitulación invertida. Porque la “inversión” es solo parcial: el sistema sanguíneo es un sistema sensorial que se transforma más tarde, y es lo mismo con el sistema nervioso, y así sucesivamente.

Así que podemos hacer un recorrido que nos permita observar como hemos llegado a nuestra altura actual, ciertamente no es un asunto fácil si nos empeñamos en elaborarlo con el intelecto. La cuestión está en que con paciencia y perseverancia nos familiaricemos con este complicado curso de la evolución. Sin embargo, esto no es más que una especie de introducción que he querido dar a aquellos que han estado estudiando y vivenciando lo que se dijo en la última conferencia.

Una tarea muy diferente nos preocupa hoy —la de considerar al hombre y su evolución en la Tierra desde un punto de vista totalmente diferente, por lo que el ser humano debe aparecer ante nosotros con una claridad cada vez mayor. Si, con esto en mente, miramos hacia atrás una vez más a la encarnación anterior de nuestra Tierra, a la antigua Luna, recordamos que el ser humano tiene un cuerpo físico, un cuerpo etérico y un cuerpo astral, pero todavía no tiene un yo personal como el que actualmente posee en la Tierra. Si examinamos ahora la conciencia de este hombre lunar nos encontramos con que era radicalmente diferente al ser humano de hoy. La conciencia del hombre de hoy se expresa realmente en lo que se podría llamar “personalidad”. Con esta palabra se dice mucho en la caracterización del hombre de la Tierra, ya que no había “personalidad” en la antigua Luna. Hemos visto cómo esta personalidad se ha ido formando gradualmente en la Tierra y cómo en la antigüedad el hombre aún se sentía mucho más como miembro de un gran número de otros que se pertenecían mutuamemte. Incluso si no retrocedemos demasiado en las regiones donde vivimos nosotros mismos, sí, incluso si regresamos a los primeros siglos cristianos, todavía encontraremos allí los últimos ecos de una conciencia antigua. El antiguo miembro de los Cherusci, los Sugambri, Heruli, Bructeri, no se sentía en la misma medida una personalidad como lo es el hombre de hoy, se sentía uno de su tribu. Y cuando decía “yo”, eso significaba algo completamente diferente de lo que significa hoy. Si un hombre moderno dice “yo”, se refiere a la entidad de su personalidad, la que, por así decirlo, está encerrada dentro de su piel. En ese momento los hombres se sentían con respecto a su tribu como una extremidad se siente en nuestro organismo. Se sentía en primer lugar como miembro de los Sugambri, Heruli, Bructeri, Cherusci y, en segundo lugar, un “yo” personal. Tendrán una mejor comprensión de muchas condiciones antiguas si tienen en cuenta esta alteración radical en la personalidad, si se dan cuenta, por ejemplo, de que ciertas formas de venganza familiar, venganza tribal, deben ser explicadas completamente por la conciencia común de la tribu, una especie de conciencia de alma grupal.

Y si nos remontamos aún más atrás al tiempo clásico del Antiguo Testamento, el tiempo del pueblo judío, sabemos que el judío individual se sentía absolutamente un miembro de todo el pueblo judío. Sabemos que cuando decía “yo” no lo sentía como representante de su ser, sino que sentía la sangre de todo el pueblo tal como había fluido en las generaciones desde el Padre Abraham: “el Padre Abraham y yo somos uno”. Cada miembro de la raza sentía que esto era lo que le daba su valor y posición. Sentía en el alma grupal, por la sangre, directamente al Padre Abraham. Y si retrocedemos aún más, a las épocas más tempranas de la Tierra, encontramos que el elemento de alma grupal aún se expresaba más claramente. El individuo tenía un recuerdo de lo que sus antepasados habían hecho, volvían al primer antepasado. El recuerdo de los descendientes se remonta a cientos de años. En nuestros días, en circunstancias normales, un hombre ya no recuerda lo que su padre hizo, a menos que lo haya visto. Ya no recuerda lo que sus antepasados han experimentado. En la antigüedad, el hombre tenía un recuerdo no solo de lo que él mismo había experimentado, sino también de las experiencias de los antepasados con los que tenia la sangre en común, no porque él lo supiera, sino porque la memoria continuaba más allá del nacimiento. Y sabemos que la gran edad atribuida a los Patriarcas, a Adán y los antecesores posteriores del pueblo judío, originalmente significaba nada más que la longitud de la memoria, cuán lejos se recordaba en el árbol ancestral.  ¿Por qué vivió Adán tanto tiempo? ¿Por qué los otros Patriarcas vivieron tanto tiempo? Porque uno no designaba a la personalidad individual, sino que recordaba las generaciones pasadas como uno recuerda la juventud actual. Eso fue denotado por una expresión común, la personalidad no se puso en duda en absoluto. El hombre recordaba no solo lo que había pasado en la infancia, sino lo que su padre, su abuelo habían experimentado en la infancia, y demás a través de los siglos, y comprimió los contenidos de esta memoria en una unidad a la que llamó —déjenme decir— “Adán” o “Noé”, y así sucesivamente. En las epocas primitivas, la personalidad separada no tenía nada del valor que tiene ahora; la memoria llegaba más allá del padre, la madre, el abuelo, etc., y en la medida en que le llegaba a uno, usaba un nombre común. Eso parece torpe y fantástico para la concepción materialista del mundo actual, pero debe ser afirmado desde el fondo de los hechos con una psicología fundamental que sabe cómo contar los hechos.

En nuestra Tierra, por lo tanto, el hombre tenía una especie de conciencia grupal conectada con su alma grupal. Si tuviéramos que regresar a la antigua Luna donde el ser humano no tenía un yo restringido de este tipo incrustado en la conciencia grupal, pues no tenía yo en absoluto, donde todavía consistía de cuerpo físico, cuerpo etérico y cuerpo astral, deberíamos encontrar que esta antigua conciencia Lunar no era más pequeña, sino que abarcaba grupos inmensamente grandes; que, de hecho, las almas grupales integradas fueron la base de la raza humana en la Luna. Estas almas grupales que, por así decirlo, establecían los hombres lunares individuales en la Luna simplemente como sus miembros, eran almas sabias. Como saben, también hemos descrito las almas grupo de los animales en la Tierra y también hemos encontrado la sabiduría como su característica sobresaliente. Estas almas grupales de la Luna implantaron en la encarnación previa de nuestro planeta la sabiduría que conocemos hoy y de la que tanto nos maravillamos y admiramos. Y cuando hoy nos sorprende cómo cada hueso, corazón y cerebro, cómo cada hoja de la planta está impregnada e imbuida de sabiduría, entonces sabemos que la sabiduría de las almas grupales cayó de la atmósfera de la antigua Luna —como hoy las nubes dejan que la lluvia gotee— y se hizo miembro de todos los seres. Estos lo recibieron como una propensión y lo sacaron de nuevo cuando aparecieron en la Tierra después de la Pralaya. Por lo tanto, en la Antigua Luna estaban las almas grupales omnipresentes llenas de sabiduría.

Ahora bien, si buscáramos en la Antigua Luna una cualidad que encontramos hoy en la Tierra en una medida cada vez mayor a medida que avanza la evolución, no la encontraríamos en los seres de la Luna. Esta cualidad es el amor, el impulso que nos conduce a unirnos a otros seres por la propia voluntad. El amor es la misión de nuestro planeta terrenal. Por eso en el ocultismo llamamos a la Luna el “Cosmos de la Sabiduría” y a la Tierra el “Cosmos del Amor”. Así como hoy, en la Tierra, nos maravillamos de la sabiduría incrustada en ella, así un día los seres de Júpiter serán seres en los que el amor fluirá hacia ellos como una fragancia. Así como la sabiduría brilla hacia nosotros en la Tierra, así en Júpiter vendrá como fragancia hacia los seres de Júpiter lo que está evolucionando aquí en la Tierra como amor, desde el amor puramente sexual hasta el “Amor Divino” de Spinoza. Enviará su perfume como las plantas envían sus diversos aromas. Por lo tanto, los grados de amor fluirán como el perfume ascendiendo del cosmos al que, como sucesor de nuestra Tierra, hemos llamado Júpiter. Así, en el curso de la evolución, las condiciones se alteran, y cada vez que ocurre un avance en la evolución, los seres también avanzan; aquellos que están unidos con las etapas de la evolución planetaria están siempre avanzando hacia etapas más altas. Los seres humanos que viven en la Tierra hoy son los instrumentos de la evolución del amor. Porque el reino animal ha desarrollado formas de amor que se han quedado atrás como formas rezagadas; y en la medida en que el amor aparece entre los animales, una simple reflexión mostrará que todo es pre-etapa del amor humano, del amor que continuamente se espiritualiza. Como el hombre es el instrumento para la evolución del amor en la Tierra, cuando haya evolucionado a Júpiter será capaz de recibir una calidad aún mayor. Así también los seres que “derramaron” sabiduría desde la periferia de la Luna se volvieron capaces de una mayor evolución cuando la Luna se convirtió en Tierra; ellos ascendieron más alto. Los seres que en ese momento fueron capaces de dejar que la sabiduría se infiltrara en los seres lunares fueron en realidad aquellos que estaban tan avanzados en el momento en que el Sol se retiró de la Tierra que salieron con el Sol y lo convirtieron en su escenario de acción. Los seres que en la Luna fueron espíritus de la sabiduría —la sabiduría que se derramó— no fueron los Espíritus de la Sabiduría que han sido llamados así en relación con Saturno, estos espíritus, o al menos un gran número de ellos, eligieron el sol como su escenario. Solo el Ser que designamos como Iahvé o Jehová, que había alcanzado la plena madurez en la Antigua Luna, se convirtió en el Espíritu de la Forma de la Tierra, el Regente de las fuerzas de la Luna. Pero ya hemos hablado de otros seres que no completaron su desarrollo en la Luna, que permanecieron, por así decirlo, a medio camino entre la existencia humana y la divina. Los hemos caracterizado de muchas maneras. Hemos indicado que el Sol en una determinada etapa de su evolución expulso a Venus y a Mercurio de sí mismo para dar a estos seres un escenario que se adaptara a ellos. También hemos hablado de seres que han participado en el desarrollo progresivo del hombre y que, como seres de Venus y Mercurio, han sido los grandes maestros de la humanidad en los Misterios.

Hoy ampliaremos esta imagen desde otro punto de vista.

Ya hemos señalado que si las fuerzas y los seres que dejaron la Tierra cuando el Sol se retiró se hubieran mantenido unidos a la Tierra como estaban originalmente, entonces el hombre se habría visto obligado a desarrollarse a un ritmo demasiado rápido como para soportarlo. Él nunca habría alcanzado su evolución si los Espíritus de la Sabiduría hubieran estado ligados a la Tierra como lo estuvieron en la Luna. Tuvieron que alejarse a cierta distancia y trabajar desde fuera para que el hombre tuviera la velocidad adecuada en su desarrollo. De lo contrario, tan pronto como naciera, habría envejecido,  pasaría por su desarrollo a un ritmo demasiado rápido. Puedo aclararlo de otra manera.

Los espíritus que han evolucionado hasta la existencia del Sol no están interesados en absoluto en el desarrollo gradual y lento del hombre de su naturaleza espiritual durante su existencia corporal, durante la infancia, la juventud, la madurez y la vejez. Solo tienen interés en el desarrollo perfeccionado de la espiritualidad. Si hubieran permanecido en conexión con la Tierra, los cuerpos humanos en cierta manera habrían quedado atrofiados, quemados. Sin madurar los frutos obtenidos de una existencia terrenal, el espíritu habría ido hacia una evolución rápida y el ser humano habría perdido todo lo que podía aprender sobre la Tierra. Sobre todo, la impronta del Amor en la evolución cósmica habría permanecido oculta. Para que el amor pueda desarrollarse en la Tierra, el cuerpo primero debe desarrollarse en una etapa primitiva. El amor tuvo que ser inaugurado en la forma más baja como el amor sexual, para elevarse a través de las diversas etapas y, finalmente, cuando la Tierra perfeccionada alcance sus últimas etapas, pueda imprimirse en el hombre como amor puro y espiritual. Todo amor inferior es la educación para el amor superior. El hombre terrestre debe desarrollar el amor en sí mismo, para que al final de su evolución pueda devolverlo a la Tierra, ya que todo lo que se desarrolla en el microcosmos se vierte al final en el macrocosmos. La sabiduría que fluyó en el hombre de la Luna brilla hacia el hombre de la Tierra como la sabiduría que impregna su estructura. El amor que, por grados, se va implantado en el hombre durante el período de la Tierra fluirá como fragancia hacia los seres de Júpiter, en todo el reino de Júpiter. Este es el camino que deben tomar las diversas fuerzas cósmicas.

Por lo tanto, el punto de partida de la misión de nuestra Tierra, la impresión del Amor, estaba de alguna manera enfrentando las dos tendencias siguientes. Los Espíritus de la Sabiduría, los creadores de la sabiduría, quienes en la Luna habían vertido la sabiduría en los reinos de la Tierra, estaban en la Tierra, como tal, desinteresados en la naturaleza física corporal del hombre. Como Espíritus de la Sabiduría no estaban interesados en ello, y al estar interesados solo en la sabiduría, delegaron la misión especial de la Tierra a los “Espíritus del Amor”. Estos son de otro rango y, como Espíritus de Amor, ellos también pudieron atravesar su propia evolución durante un tiempo en el Antiguo Sol. De esta manera, tenemos una doble tendencia en la evolución de la Tierra: una corriente de amor que, por así decirlo, aparece por primera vez, y una transmisión de sabiduría que trabaja desde fuera, ya que los espíritus que se interesan de manera preeminente por la sabiduría se han retirado al Sol. Es muy importante comprender correctamente esta cooperación de los Espíritus de la Sabiduría y los Espíritus del Amor, ya que expresa un contraste infinitamente importante. Si ahora trato de poner en lenguaje humano lo que expresa este contraste, es que los Espíritus de la Sabiduría delegaron por completo el hombre a los Espíritus del Amor entre el nacimiento y la muerte y la forma en que se desarrolla, y tomaron para sí el control de la “individualidad” que atraviesa las diversas “personalidades” en el curso de las reencarnaciones. Si imaginan al hombre en su totalidad, tienen aquí el análisis que muestra bajo qué dos poderes se encuentra en la regencia cósmica. Lo que el hombre es entre el nacimiento y la muerte, lo que desarrolla en sí mismo mientras vive en el cuerpo, lo que realmente le hace a él, por así decirlo, una entidad que está con sus dos pies sobre la Tierra, está bajo la autoridad de los Espíritus del Amor. Lo que se entrelaza a través de las personalidades como la individualidad duradera, nace con el hombre, muere, nace de nuevo, muere otra vez, etc., se encuentra en cierto sentido bajo la regencia de los Espíritus de la Sabiduría. Pero no deben tratar esto mecánicamente y decir: Entonces afirma que la individualidad humana está bajo la influencia de los Espíritus de la Sabiduría y la personalidad humana bajo la influencia de los Espíritus del Amor. Si tuviéramos que estereotipar estas cosas, eso solo nos llevaría a tonterías. Los conceptos solo son válidos si los entendemos en su relatividad y sabemos que cada concepto tiene dos lados. Solo si tuvieran la opinión de que esta vida entre el nacimiento y la muerte carece de significado para todas las vidas siguientes, entonces podrían estereotiparlo de esa manera. Pero deben tener en mente lo que siempre he enfatizado, es decir, que los frutos de cada vida terrenal separada, los frutos de todo lo que se ha ganado bajo la influencia de los Espíritus del Amor fluyen en toda la evolución e igualmente en lo que es guiado por los Espíritus de la Sabiduría.

Por otro lado, deben tener claro que todo en el cuerpo humano, hasta el cuerpo astral (ya hemos descrito cómo las experiencias hechas en la Tierra deben ser transformadas) procede bajo el poder de los Espíritus de la Sabiduría, así que de nuevo los espíritus de la sabiduría trabajan en el ser del hombre ya que tiene un cuerpo físico, un cuerpo etérico y astral. Y porque todo lo que el hombre como personalidad desarrolla bajo el elemento del amor perdura para su individualidad, los Espíritus del Amor trabajan nuevamente en lo que se desarrolla en una vida humana a través de los Espíritus de la Sabiduría. Por lo tanto, trabajan juntos. Entonces la regencia de estos Espíritus está nuevamente dividida en tanto que todo lo que es personalidad está directamente bajo el control del amor, y todo lo que sucede entre el nacimiento y la muerte está indirectamente bajo el elemento de la sabiduría.

Así vemos cómo la personalidad del hombre y su individualidad está dentro de dos tendencias y corrientes diferentes. Eso es importante por la siguiente razón. Si los Espíritus de la Sabiduría que se significan ahora, por así decirlo, se arrogaran la autoridad a ellos mismos, entonces habría surgido ese desarrollo vigoroso y exuberante que también se podría describir al decir que el hombre en una encarnación única habría pasado, todos los posibles perfeccionamientos de todas las encarnaciones. Lo que los Espíritus de la Sabiduría debían dar, sin embargo, fue distribuido entre las sucesivas encarnaciones terrenales del hombre. Esto se expresa en el ocultismo de manera muy definitiva al decir: Si los Espíritus de la Sabiduría permanecieran en la evolución, el hombre rápidamente se habría desarrollado a la espiritualidad, abrasándose a sí mismo a lo largo de la evolución corporal. Pero los Espíritus de la Sabiduría se abstuvieron de llevar al hombre a un desarrollo tan violento. Se alejaron de la Tierra para rodearla, con el fin de regular y modificar los períodos de tiempo que de otro modo habrían pasado tan vehementemente. Por lo tanto, uno dice en ocultismo que estos Espíritus de la Sabiduría se convirtieron en los “Espíritus de la Rotación del Tiempo”. Las sucesivas encarnaciones del hombre fueron reguladas en las sucesivas revoluciones del tiempo, que fueron nuevamente reguladas a través del curso de las estrellas. Los Espíritus de la Sabiduría se convirtieron en Espíritus de la Rotación del Tiempo. Habrían podido alejar al hombre de la Tierra con su poder lleno de sabiduría, pero luego habrían tenido que renunciar a la maduración de los frutos que solo puede tener lugar en el transcurso del tiempo. Los frutos del amor, de la experiencia terrenal, no habrían sido ganados. Esos secretos que los seres deben poseer y guardar en sus corazones para madurar los frutos del amor, de la experiencia de la Tierra, fueron ocultados desde estos Espíritus de la Rotación del Tiempo. Por lo tanto, se ha registrado: “Ellos velaron sus rostros ante el Cordero Místico”. Porque el “Cordero Místico” es el Espíritu Solar que tiene el secreto no solo de levantar a los espíritus de la Tierra, sino de redimirlos, espiritualizándolos, después de atravesar muchas encarnaciones. El poseedor del Misterio del Amor es el Espíritu Solar al que llamamos el Cristo, y como tiene un interés no solo en la individualidad, sino directamente en cada personalidad de la Tierra, lo llamamos el “Gran Sacrificio de la Tierra” o el “Cordero Místico”.

Así, ciertos Espíritus se convirtieron en los Espíritus de la Rotación del Tiempo y regularon las sucesivas encarnaciones. El Cristo se convirtió en el centro, el foco, en la medida en que las personalidades individuales debían ser santificadas y purificadas.  Todo lo que el hombre puede traer como fruto de la personalidad individual en la individualidad lo logra a través de tener una conexión con el Ser Crístico. Mirar hacia adelante, sintiéndose unido con Cristo, purifica y ennoblece la personalidad. Si la evolución de la Tierra hubiera seguido su curso sin la aparición del Cristo, entonces el cuerpo humano —si hablamos en un sentido integral— habría permanecido malvado; habría tenido que unirse con la Tierra y caer presa de la materialidad para siempre.

Sin embargo, si los Espíritus de la Sabiduría no hubieran renunciado a la espiritualización inmediata del hombre al comienzo de la evolución de la Tierra, podría haber tomado uno de los siguientes dos cursos: o los Espíritus de la Sabiduría, al comienzo de la evolución terrenal —en la edad lemuriana—habrían arrancado al hombre del cuerpo, lo habrían llevado a una rápida evolución espiritual y consumido rápidamente su cuerpo, en cuyo caso la Tierra nunca podría cumplir su misión; o, por otro lado, podrían haber dicho: no deseamos eso, queremos que el cuerpo humano se desarrolle completamente, pero nosotros mismos no tenemos ningún interés en ello. Por lo tanto, renunciaremos al Nacido-Tardío, a Jehová; él es el Señor de la Forma —y el hombre se habría secado, momificado. El cuerpo del hombre habría permanecido unido a la Tierra, nunca habría sido espiritualizado.

Ninguno de estos caminos fue elegido, pero a fin de formar un equilibrio entre los Espíritus de la Sabiduría y el Último Nacido de la antigua Luna, el Señor de la Forma, que fue el punto de partida para la creación de la luna presente, fue creada una situación central. Esta solución intermedia fue preparada para la aparición de Cristo quien es exaltado por encima de la Sabiduría, ante quien los Espíritus de la Sabiduría cubren su rostro con humildad, y quien redimirá a los hombres si se impregnan cada vez más con Su Espíritu. Y cuando la Tierra misma alcance el punto en que el hombre se habrá espiritualizado completamente, entonces no caerá de la evolución una bola seca, pues a través de lo que ha podido extraer de la evolución, el hombre llevará su forma humana cada vez más ennoblecida a la completa espiritualización. Y vemos cómo los seres humanos son espiritualizados. Si tuviéramos que ver los cuerpos humanos originales de la Edad Lemuriana, que nunca describiría en una conferencia pública, encontraríamos que representaban el límite extremo de la fealdad, y los hombres se volvían más ennoblecidos a medida que el amor los purificaba cada vez más. Pero el hombre evolucionará incluso más allá del rostro humano actual. Hoy estamos en la quinta raza. En la sexta raza, la fisonomía externa del semblante del hombre mostrará su bondad interior, el estado interior de su alma. El hombre tendrá entonces una fisonomía bastante diferente; por la forma externa uno reconocerá cuán bueno, cuán noble es, uno verá por su semblante qué cualidades se encuentran dentro de su alma. La fisonomía recibirá cada vez más la impronta de la nobleza y la bondad contenidas en el alma, hasta que al final de la condición de la Tierra la naturaleza corporal del hombre estará totalmente impregnada de espíritu y se destacará totalmente aliviada de aquellos que han permanecido apegados a la materialidad y que llevarán la imagen del mal en sus semblantes. Esto es lo que vendrá. Se llama la “última crisis” y debe describirse como “espiritualización” o, como se le llama popularmente, “la resurrección de la carne”. Uno debe entender estas cosas solo en el verdadero sentido dado por el ocultismo, entonces no podrá ser atacado.  Los círculos ilustrados no podrán en ningún caso comprender que la materia algún día podría llegar a ser muy diferente de lo material. Lo que podría llamarse en el mejor sentido de la palabra “locura de la materialidad” nunca será capaz de imaginar que la materia podrá algún día ser espiritualizada, es decir, que algún día surgirá algo que uno llama espiritualización, la Resurrección del Cuerpo, de la carne.

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Pero así son las cosas, y este es el curso de la evolución terrenal, y así surge el significado de la evolución terrenal y el lugar de Cristo dentro de esa evolución. Si fuéramos simplemente a mirar todo lo que hemos estado considerando hoy, entonces deberíamos tener una imagen peculiar de la evolución de nuestra Tierra. Tal imagen mostrará que se sostuvo el equilibrio entre los Espíritus de la Forma y los Espíritus que se convirtieron en los Espíritus de la Rotación del Tiempo, los actuales Espíritus de Luz. Por el hecho de que el Cristo desde el momento del Misterio del Gólgota, guía la evolución terrenal, los mantiene en la posición de equilibrio y cuyo resultado será un ascenso continuo. Pero el asunto nuevamente no es tan simple. Sabemos que hay seres espirituales se han quedado atrás: espíritus que no alcanzaron la plena madurez del desarrollo de la sabiduría y que, por lo tanto, no tenían interés en renunciar a su autoridad por la transmisión del amor. Estos espíritus querían trabajar dejando que la sabiduría continuara fluyendo. Lo hicieron y, por lo tanto, su trabajo en la Tierra no ha sido del todo infructuoso. Han llevado a los hombres a la liberación. Si el Principio de Cristo ha traído el amor, también lo han hecho estos Espíritus, a quienes llamamos Espíritus Luciféricos, trajeron a los hombres la libertad, la libertad de la personalidad. Incluso el quedarse atrás de ciertos Espíritus tiene su lado bueno, y todo, ya sea por adelantarse o por permanecer atrás, es de naturaleza divina. Así que había Espíritus de la Rotación del Tiempo que guiaban las encarnaciones progresivas, aquello que pasa como individualidad a través de todas las diferentes encarnaciones; y había Espíritus de Amor bajo la guía del Principio de Cristo que preparaban así a esta individualidad para que la personalidad pudiera acercarse poco a poco a un Reino de Amor. Si caracterizáramos el gran ideal que se cierne ante nosotros como un Reino de Amor, podemos hacerlo de la siguiente manera.

Hoy, en los círculos más amplios, circula el error radical de que el bienestar de una sola personalidad es posible sin el bienestar de todos los demás en la Tierra. Aunque los hombres pueden no admitirlo directamente, en la práctica nuestra vida moderna se basa en el hecho de que el individuo vive a costa de otros y existe una creencia generalizada de que el bienestar de uno es independiente del bienestar de los demás. La evolución futura traerá la comunidad completa del espíritu, es decir, en Júpiter comenzará a prevalecer la creencia de que no habrá salud y felicidad individual sin la salud y la felicidad de todos los demás, y de hecho en igual medida. El cristianismo prepara esta concepción y está ahí para prepararla. Al principio surgió a través del amor en las comunidades que estaban ligadas por la sangre, y de esta manera se superó el puro egoísmo. La misión del cristianismo ahora es encender en el hombre el amor que ya no está ligado a la sangre, es decir, que los hombres aprendan a encontrar el amor puro, donde el bienestar de uno no pueda ser concebido sin el bienestar del otro. Cualquier otra cosa no es un verdadero cristianismo. De esta manera, podemos caracterizar la evolución del hombre a una etapa superior. Pero el avance de la evolución hacia tal etapa ocurre en ciclos, no es una continuidad. Pueden ver estos ciclos ustedes mismos a través de una simple reflexión.

Ustedes saben cómo surge en la primera época de la Era Post-Atlante, una civilización que alcanza su culminación y debe volver a declinar, cómo alcanza su punto más alto en la evasión de la materialidad, pero cómo debe retroceder porque ha buscado su cultura sobre la base del no reconocimiento de la materia. Entonces ven cómo entra un nuevo ciclo con la antigua civilización persa, cómo conquista la Tierra a través del reconocimiento de la materia, en todo caso como un poder luchando contra el hombre, y que el hombre somete a través de su trabajo; nuevamente, esta cultura alcanza su culminación y se hunde en la decadencia. Pero una nueva civilización asciende, la egipcio-caldeo-asirio-babilónico, que ya no solo reconoce la materia, sino que la penetra con inteligencia humana, donde se investigan las órbitas de las estrellas, donde se edifican edificios de acuerdo con la sabiduría de las estrellas, de acuerdo con las leyes de la geometría. La materia ya no es un poder opuesto, sino que se refunde y se transforma, espiritualizándose. Y después de que la cultura egipcia-caldea-asiria-babilónica entra en decadencia, vamos más allá de la cultura greco-latina, donde en el arte griego el hombre ha transformado la materia de tal manera que ha formado su propia imagen en ella. Nunca antes había sido el caso, como en la escultura griega, la arquitectura griega y el drama, el ser humano imprimió su propia imagen en la materia. Y con la civilización romana vemos que se agrega la idea legal de la personalidad. Es solo una erudición bastante pervertida el decir que el concepto legal ya había existido antes; un hombre racional puede verlo a simple vista. El Libro de La Ley de Hammurabi es completamente diferente de lo que se creó en Roma como jurisprudencia. Esta es un producto romano genuino, porque la jurisprudencia surgió donde la personalidad creó también su imagen en la ley; en la ley, el hombre se coloca completamente en su propia personalidad. Uno debe estudiar y comparar el testamento de la Ley Romana con lo que se encuentra en el Libro de La Ley de Hammurabi, donde la personalidad del hombre tiene definitivamente su lugar en una teocracia. El “ciudadano romano” fue un nuevo elemento en el ciclo evolutivo de la humanidad. Y habrá un nuevo ciclo cuando los hombres hayan captado por completo lo que se presenta hoy como Teosofía. Vemos cómo cada ciclo en la civilización alcanza su máximo y vuelve a declinar y cómo cada nuevo ciclo tiene la tarea de llevar a la civilización más allá.

La firme posición de equilibrio le da al hombre la certeza de que puede ser redimido de la Tierra, en el esfuerzo por elevarse y luchar por la libertad real, que los Espíritus Luciféricos han impreso en la Humanidad. Así, el Principio de Cristo y los Espíritus Luciféricos trabajan juntos en la evolución del mundo y determinan las condiciones de la civilización. No tiene importancia que en los primeros siglos cristianos el principio luciférico fuera excluido y los hombres fueran referidos solo al Principio de Cristo. La humanidad seguramente conseguirá su logro de la libertad mediante la devoción completa al Principio de Cristo; porque el Principio de Cristo es tan omnipresente que solo puede captarlo el que busca abarcarlo en el nivel de la sabiduría más elevada. Echemos una mirada a los tiempos precristianos. Encontramos que las religiones existen allí como preparación para el cristianismo. Vemos religiones, es cierto, entre los hindúes y los persas, pero religiones adecuadas para las personas particulares del lugar donde han nacido. Son religiones nacionales, tribales, raciales, que aparecen con la coloración de la que han surgido, limitadas interiormente, porque de alguna manera todavía proceden de las almas grupales y están ligadas a ellas. Con la religión cristiana, entró un elemento en la evolución de la humanidad, que es el verdadero elemento de la evolución de la Tierra. Desde el principio, el cristianismo rompió todos los principios de las religiones anteriores. Se opuso abruptamente a la frase “el Padre Abraham y Yo somos uno”. Se opuso en primer lugar a la idea de que uno puede sentirse una unidad con algo que es solo un grupo humano. Por otro lado, el alma que mora en cada personalidad debe ser capaz de sentirse una con el eterno Fundamento del Mundo a quien llamamos el “Padre” y quien habita en cada alma, y esto se expresa en la oración: ” el Padre y Yo somos uno”. Y en contraste con el Antiguo Testamento que comienza con las palabras: “En el principio era la Luz”, el cristianismo establece las palabras del Nuevo Testamento: “En el principio primordial era la Palabra”. Con esto se dio uno de los mayores avances en la evolución a la Humanidad. Porque al referirse a la luz que surgió, uno habla, en la medida en que uno puede hablar de luz, de algo externamente visible. Los registros antiguos contienen un Génesis que establece lo físico como una manifestación de la luz. La “Palabra”, sin embargo, es lo que surge de la naturaleza interna del ser, y antes de que apareciera alguna manifestación de luz existía en el hombre “lo que era, lo que es y lo que está por venir”, es decir, el ser más íntimo del hombre. En el Principio Primordial no era la Luz, sino la Palabra. El Evangelio de San Juan no es un documento que pueda colocarse junto a los demás; expande a los otros de lo temporal a lo eterno.

Así que el cristianismo se encuentra allí, no como una religión que podría ser una religión nacional, sino, si se entiende correctamente, como una religión de la Humanidad. En eso el cristiano se siente uno con el “Padre” y el alma se confronta al alma, sin importar a qué pueblo o nación pertenece. Todas las divisiones deben desaparecer bajo las influencias del cristianismo, y la condición de Júpiter debe prepararse bajo la influencia de este principio.  El cristianismo, por lo tanto, ha comenzado como una religión, porque la humanidad se fundó en la religión. Sin embargo, la religión debe ser reemplazada por la sabiduría, por el conocimiento.

En la medida en que la religión descansa sobre la fe y no se inflama con el fuego del conocimiento pleno, es algo que debe ser reemplazado en el curso del progreso de la humanidad. Y mientras que anteriormente el hombre tenía que creer antes de poder llegar al conocimiento, en el futuro el pleno conocimiento brillará con luz y el hombre lo sabrá y desde allí ascenderá al reconocimiento de los mundos espirituales más elevados. Desde la religión, la humanidad evoluciona hacia la sabiduría, resplandeciente por el amor. Primero la sabiduría, luego el amor, después la sabiduría resplandeciendo a través del amor.

Ahora podemos preguntar: si la religión se fusiona con el conocimiento, si el hombre ya no recibe la religión según la forma antigua, es decir, si de acuerdo con su fe, se dirige a la sabiduría que guía la evolución ¿entonces el cristianismo tampoco existirá?. No habrá religión fundada en la mera fe. El cristianismo permanecerá; en sus orígenes era religión ¡pero el cristianismo es más grande que toda religión!. Esa es la sabiduría rosacruz. El principio religioso del cristianismo, tal como se originó, es más abarcador que el principio religioso de cualquier otra religión. Pero el cristianismo es aún más grande que el principio religioso en sí mismo. Cuando las capas exteriores de la fe caigan, brotarán en forma de sabiduría. Pueden despojarse por completo las envolturas de la fe y convertirse en sabiduría religiosa y la ciencia espiritual ayudará a preparar a los hombres para esto. Los hombres podrán vivir sin las antiguas formas de religión y fe, pero no podrán vivir sin el cristianismo, porque el cristianismo es más grande que toda religión. El cristianismo existe con el propósito de romper todas las formas de religión, y lo que llena a los hombres como cristianismo todavía existirá cuando las almas humanas hayan crecido más allá de toda mera vida religiosa.

 

Traducido por Gracia Muñoz en Enero de 2018.

3ª Conferencia – 11 de Enero de 1956

Cuatro conferencias y dibujos impartidas por Willi Sucher en el Circulo Experimental Biodinámico en Peredur, East Grinstead, Sussex, el 9 hasta el 12 de enero de 1956

English version

 

Queridos amigos, ayer hablamos sobre el Zodíaco, y me gustaría recordar lo que trabajamos la primera noche cuando hablamos sobre la estructura y la función de nuestro Universo Solar.

Recordarán que llegamos a la conclusión de que el Sol introduce corrientes de sustancia zodiacal o energía en nuestro Universo Solar, que es un “agujero en el espacio”, una especie de supervacío. Y sugerí que sería bueno imaginar esas corrientes de sustancia zodiacal no solo como líneas rectas o rayos rectos, sino, y quizás más apropiadamente, como ondas que se precipitan en el espacio de nuestro sistema solar desde la periferia del Universo Solar. Estas ondas que comienzan en la periferia se elevan a cierta altura (Fig.1a), forman una cresta, luego se rompen en la Tierra y avanzan hacia el centro del Universo Solar. Imaginemos aún más los planetas que sirven como indicadores para toda su esfera. Este planeta retoma la corriente según sus capacidades y habilidades. Piensen en Saturno. Saturno digiere y prepara, por así decirlo, la corriente de esencia cósmica según su propia naturaleza.

fig1abc

Comenzamos con Saturno, omitiendo por el momento los planetas descubiertos durante los últimos doscientos años: Urano, Neptuno y Plutón. Estos tres planetas tienen una posición y una función bastante especiales en el Universo Solar. Plutón, que se descubrió en 1930, parece revelar, al menos hasta cierto punto, la naturaleza de estos planetas recién descubiertos, ya que Plutón se mueve en una elipse cuyos dos focos están muy separados (Fig.1b). Esto sugiere, de acuerdo con ciertas observaciones hechas por Rudolf Steiner, que estos planetas eran originalmente cometas. Los cometas entran a nuestro sistema solar a lo largo de curvas parabólicas. Cuando vemos un cometa, lo percibimos moviéndose a través de un extremo de dicha curva, y la otra parte está fuera del sistema solar. Decimos, por lo tanto, que se mueve en una elipse (Fig.1c). Esto es correcto con respecto a ciertos cometas, pero no se aplica a todos ellos. Es muy posible que los planetas Urano, Neptuno y Plutón fueran originalmente cometas y que fueran “atrapados” por nuestro sistema solar, se mantuvieran firmes y finalmente se establecieran como planetas. Eso explicaría la observación de Rudolf Steiner de que originalmente no pertenecían, sino que se unieron a nuestro Universo Solar en una etapa posterior. “Siesindzugeflogen (Ellos se acoplaron)”, dice.

Por lo tanto, estos planetas tienen una naturaleza bastante peculiar y especial, y no debemos mezclarlos con los planetas más antiguos del sistema solar. En este sentido, Saturno es el planeta más externo. El siguiente, a través del cual pasarían las corrientes cósmicas, es Júpiter y su esfera. Luego viene Marte, y luego llegamos a la cresta de la ola, donde debemos imaginar que será la Tierra. En las conferencias que estamos leyendo, aprendemos que el asunto que encontramos en la Tierra es espíritu “descompuesto”. Entonces, podemos imaginarnos que en la cresta de la ola, la esencia cósmica está siendo “dividida” en materia.

La Tierra está rodeada por la órbita de la Luna (Fig.1a posiciones x e y). A la derecha, está el Sol, que es la causa del movimiento ondulatorio. La Luna en la posición x recibe la luz completa del Sol, como podemos ver, y está en la fase de Luna llena, mientras que en la posición y es la fase de Luna nueva. En la posición y, la parte que se ilumina se aleja de la Tierra para que no podamos verla; la Luna gira su lado oscuro hacia nosotros, y la parte que se ilumina muestra su cara completa a la Tierra.

La siguiente parada, a lo largo del retroceso de la ola, está ocupada por el planeta Venus (el que en astronomía se llama Venus). El último hito hacia el Sol está indicado por la órbita del planeta Mercurio.

Así, la Fig.1a nos da más o menos las posiciones de todos los planetas en un momento dado, o al menos sus esferas pueden ser imaginadas en ese orden. Los planetas se mueven en sus órbitas y cambian constantemente de posición. Rara vez aparecen alineados como en la Fig.1a, pero sus esferas siempre están en ese orden. Cualquier planeta podría, por ejemplo, estar detrás del Sol en un momento dado (a la derecha de la Fig.1a), pero esto tendría poco efecto en la posición de su esfera.

Las esferas planetarias son, de hecho, una cuestión muy compleja y de ninguna manera tan simple como se pueda pensar. Sin embargo, hay una cosa que debemos visualizar muy claramente, algo que ya está indicado en la idea de una ola. Los tres planetas, Saturno, Júpiter y Marte, o más bien sus esferas, están situados lejos de la Tierra y hacia el zodiaco. Luego tenemos los planetas cuyas esferas se encuentran entre el Sol y la Tierra: Venus y Mercurio. La esfera de la Luna alterna entre las dos mientras la Luna gira alrededor de la Tierra. Así tenemos dos conjuntos distintos de esferas: la que contiene los planetas Marte, Júpiter y Saturno (llamados los planetas superiores o exteriores) y la otra que contiene los planetas Venus y Mercurio (llamados los planetas inferiores o interiores). La naturaleza de estos últimos es totalmente diferente a la de aquellos del lado ascendente de la ola.

Ahora vamos a resolverlo en detalle. Hemos concebido el Sol como un “agujero en el espacio”, y hemos llegado a la conclusión de que puede ser comparado con el yo humano o ego, excepto que el Yo-Sol es de magnitud espiritual y cósmica. También hemos tratado de definir el propósito del movimiento o actividad de las olas que se dirigen hacia el Sol como un proceso diseñado para llevar algo que es de naturaleza más o menos no individualizada desde más allá del Zodiaco, a través de una experiencia interior de individualización. En este concepto, creo que está contenido el propósito de toda la evolución terrenal en la cuarta etapa o encarnación de la Tierra. (Ver el capítulo sobre Evolución Cósmica y Humana en la Ciencia Oculta, un Esquema de Rudolf Steiner GA13).

Veamos primero el movimiento que se origina en el lado izquierdo de la Tierra. Este es el lado nocturno, alejado del sol. Recibe el impacto de la corriente que asciende hasta la cresta de la ola. Culmina en materialismo, como dijimos. Entonces, ¿qué tenemos a la derecha? Primero, obviamente hay un “romperse”, el proceso de “separación” del espíritu en materia de la Tierra. Luego, más a la derecha, esperaríamos una continuación del proceso de separación. ¿No sería esto una ruptura de la materia, una diferenciación y finalmente una espiritualización de la materia en la dirección hacia el Sol? En otras palabras, aquí en este reino entre el Sol y la Tierra es donde tendría lugar la evolución real de la Tierra, la encarnación real de la Tierra. Aquí en la Tierra (izquierda), podemos imaginar un tipo de precipitación en la materia, y luego a la derecha, una disolución de esa materia que conduce a la diferenciación y la espiritualización. Podemos imaginarlo como un despertar en un nivel superior de algo previamente “dividido” en materia.

Esta mañana escuchamos cómo la Imaginación, la Inspiración y la Intuición surgen de lo que es el camino inevitable de la decadencia y el declive, por ejemplo, en el momento de la muerte (ver la conferencia V en El mundo de los sentidos y el mundo del Espíritu). Imaginaciones, Inspiraciones e Intuiciones surgen de la experiencia de la muerte y de todos los demás procesos en decadencia de la Tierra. Pero debemos darnos cuenta de que este asunto, que ahora está “dividido” y espiritualizado, ha sido imbuido de las cualidades de la Tierra. Ha experimentado la vivencia del yo en el ser humano. Este es el punto importante. El significado completo de la evolución de la Tierra está contenido en él. El espíritu se precipita en la materia. Es experimentado por la persona dotada de Yo y experimenta una transformación en el curso de esa experiencia. Luego se disuelve de nuevo, y de la disolución surgen Imaginaciones, Inspiraciones e Intuiciones humanizadas. La sustancia espiritual original ya no es la misma; ha cambiado y evolucionado. Por lo tanto, podemos decir que la evolución real de la Tierra -la evolución en el nivel de “conciencia”- tiene lugar entre el Sol y la Tierra (lado derecho de la Fig.1a).

Ahora queremos saber más sobre la naturaleza de los planetas individuales. Rudolf Steiner nos dice que los planetas superiores de Saturno, Júpiter y Marte son hitos, por así decirlo, de etapas de evolución o formas de la Tierra mucho más tempranas. En su libro “la Ciencia Oculta, un Esquema”, leemos sobre las condiciones del Antiguo Saturno, el Antiguo Sol y la Antigua Luna, que fueron seguidas por nuestra evolución de la Tierra donde se produjo la precipitación de la materia. En las “Notas Suplementarias” finales de “la Ciencia Oculta, un Esquema”, aprendemos que el actual Saturno es una especie de réplica del Antiguo Saturno. Este planeta y su esfera incluyen actividades y eventos que representan una repetición de las condiciones del Antiguo Saturno. Esta es la razón por la que el planeta se llamaba Saturno en la antigüedad. Cuando los iniciados y los grandes sabios de los Misterios miraron a Saturno, se dieron cuenta de que este planeta recapitulaba al Antiguo Saturno.

¿Qué ocurrió en el Antiguo Saturno? En el libro, descubrimos que el Antiguo Saturno era un planeta que consistía enteramente en calidez. Solo calidez; nada más existió todavía. Este calor había llegado a existir a través del gran sacrificio de una cierta jerarquía divina, los Tronos. Estaba inactivo y aún sin vida. Era como una especie de espejo o pizarra en la que las jerarquías espirituales escribían sus pensamientos, a través de los cuales expresaban sus sentimientos y sus impulsos de voluntad. El antiguo Saturno era un planeta que consistía inicialmente en la Voluntad cósmica que los Tronos habían sacrificado. Durante su período medio, esta Voluntad se densificó en calidez, y en ese calor inactivo parecido a un espejo se escribieron las grandes Ideas, Imaginaciones, Inspiraciones e Intuiciones del mundo divino, todo lo que las jerarquías divinas intentaron traer a la existencia durante el curso de la evolución que entonces estaba comenzando.

Entonces, debemos asumir que el presente Saturno es un planeta que recuerda la encarnación de la Tierra del Antiguo Saturno en una especie de gran imagen de la memoria cósmica. Principalmente está conectado con la calidez y la función del calor en el universo. Sin embargo, esta calidez no es simplemente lo que llamamos calor en la Tierra. Más bien es un elemento creativo, impregnado de grandes imaginaciones, con excelentes imágenes y recuerdos de las condiciones pasadas que leemos en “la Ciencia Oculta, un Esquema”. Es un calor viviente, impregnado de Imaginaciones cósmicas o Divinas.

Hasta cierto punto, las características externas de los planetas traicionan su biografía. ¿Cómo se nos aparece el semblante de Saturno a través del telescopio? Allá en el espacio vemos un globo rodeado por un anillo, o más bien por una serie de anillos concéntricos. En cierto sentido, esta es una imagen perfecta del Antiguo Saturno. En “la Ciencia Oculta, un Esquema”, leemos que el Antiguo Saturno era un globo de calor rodeado por un anillo o un enorme círculo de Jerarquías Divinas. Ese círculo espiritual alrededor de Saturno, esa comunidad de seres divinos, es la base y los primeros comienzos del presente Zodiaco. Por lo tanto, podemos decir que en sus características externas, los planetas que vemos en el cielo de alguna manera se parecen y “recuerdan” las condiciones antiguas.

Pasemos ahora a Júpiter. ¿Cuál es la tarea de Júpiter en el universo? Primero veamos a Júpiter. A través del telescopio no podemos detectar una superficie sólida; solo vemos una bola o globo de nubes. En el pasado, ni siquiera se sabía con certeza si el planeta tenía su propia fuente de luz debajo de las nubes o si la luz del Sol se reflejaba en ellas, del mismo modo que se dice que la luz solar se refleja desde la Luna. Esto nuevamente nos recuerda las condiciones prevalecientes en el Antiguo Sol, como se describe en “la Ciencia Oculta, un Esquema”. ¿Qué pasó durante esa encarnación de la Tierra? Primero hubo una repetición de las condiciones del Antiguo Saturno, cuando el calor comenzó a existir (Fig.2a). Luego, este calor fue retrocediendo, por así decirlo, a la periferia, y se creó un Sol en el interior del globo. Entonces se produjo una especie de interacción entre la luz del sol y la calidez. Esa luz del sol no se puede comparar con lo que ahora llamamos luz. Luz, calor y aire existieron. La luz y el aire se añadieron al calor, y el calor y el aire se interpenetraron entre sí.

fig2ab

Debemos imaginar que el Antiguo Sol es similar a nuestro Sol precedente, que consiste en un vacío en el que moran las Jerarquías Divinas. En cierto sentido, respiraron ese aire, que no se puede comparar con nuestro aire presente. Le hablaron con la Palabra Divina y crearon fuerzas móviles que, al menos para empezar, cambiaban constantemente su apariencia externa. Si hubiéramos podido ver esas formas, se habrían parecido a nuestras plantas actuales, pero de forma gigantesca y consistiendo únicamente en una especie de mezcla de calor y aire.

Esas formas de plantas en el Sol Antiguo fueron los antepasados de la raza humana. Nuestro Júpiter actual expresa externamente ese elemento de aire y formaciones de luz en forma de nube. “Recuerda” los eventos del Antiguo Sol y la presencia del aire viviente. Lo que llamamos aire hoy no está vivo, porque es, en cierto sentido, es demasiado químico y sin vida. Debemos imaginar un aire que estuvo constantemente impregnado por el sonido de la Palabra Divina creando esas formas. Este proceso, donde el aire viviente está impregnado por la Palabra Divina, puede llamarse Inspiración Cósmica. “Inspirar” significa que con el habla profunda penetra en el espacio, una reminiscencia del poderoso proceso divino de Inspiración cósmica que todavía funciona en la esfera de nuestro Júpiter actual.

Ahora podemos imaginar la corriente de esencia zodiacal que pasa a través de estas esferas. Inicialmente es engendrado, por así decirlo, por la calidez de Saturno que lleva la huella de las Imaginaciones cósmicas. La sustancia zodiacal es luego llevada a su primera etapa de manifestación en el mundo del espacio. Entonces Júpiter lo toma, y entra en la etapa de las formaciones de aire impregnadas por la memoria de la Inspiración cósmica. Por lo tanto, tiene lugar una densificación adicional de la corriente u onda (Fig.1a).

Entonces llegamos a Marte. Este planeta es de nuevo una especie de “hito” de la antigua evolución cósmica, la evolución de la Antigua Luna sobre la que leemos en “La Ciencia Oculta, un Esquema”. ¿Qué pasó en la Antigua Luna? Es bastante complicado pero, en términos generales, tuvo lugar una densificación adicional. Parte del aire que había existido en el Antiguo Sol se condensó en el agua. Este agua de la Antigua Luna no se puede comparar con nuestro actual agua. Era mucho más poderoso en consistencia y capacidad. Una impresión de cómo era ese agua es dada por nuestro presente Marte visto a través del telescopio. Parece tener una capacidad de geometrización. Como se ve a través del telescopio, Marte muestra líneas peculiares que cruzan la superficie del planeta (Fig.2b). Las líneas están interconectadas, y aparecen nudos o nodos en los puntos de cruce. Es como si un gran geómetra cósmico hubiera tomado su regla y utilizara la superficie del planeta como una pizarra para experimentos y ejercicios geométricos. A veces incluso parece borrar lo que ha dibujado. Estas líneas o “canales” a veces aparecen dobles, formando paralelos que pueden desaparecer nuevamente después de un tiempo.

Esto puede recordarnos los eventos que tuvieron lugar en la Antigua Luna. Hacia la mitad de la evolución de la Antigua Luna se produjo una separación. Por un lado, un Sol —el predecesor de nuestro Sol actual— surgió como la morada de seres jerárquicos que no estaban dispuestos a soportar la densificación en el agua que estaba teniendo lugar en parte de la Antigua Luna. La parte condensada quedó atrás como la antigua Luna real, que entonces estaba en una condición acuosa. En este agua, la sustancia espiritual original que se había originado en la Voluntad de los Tronos, o los Espíritus de la Voluntad, había entrado en una nueva fase de condensación en objetos físicos. Los rudimentos de los reinos actuales de la naturaleza ya estaban apareciendo. Era un mundo que ya no mostraba la respuesta espontánea al mundo espiritual que habían mostrado las criaturas del Antiguo Sol. Las formas de los reinos de la Antigua Luna eran muy fijas y ya no eran tan flexibles como lo habían sido anteriormente. Los cuerpos físicos de las criaturas habían caído tan lejos de su origen que el poder creativo del espíritu no fue capaz de penetrar lo suficiente como para permitirles cambiar sus formas en respuesta a los impulsos espontáneos del mundo divino. El espíritu se estaba sumergiendo por completo en el mundo físico y los objetos del mundo físico se estaban convirtiendo en manifestaciones de la precipitación del espíritu en la sustancia. El rostro del espíritu todavía se revelaba en ellos, pero se volvían cada vez más inflexibles. Se convirtieron en estatuas que representan la realidad del mundo espiritual. Es solo en este sentido que podemos hablar de esta etapa como una etapa cósmica de la Intuición.

Nuestro presente Marte recapitula la precipitación del espíritu en la materia. Esto puede ser corroborado por las experiencias que tenemos en la esfera de Marte después de la muerte. Nos encontramos con los arquetipos, los seres pensantes, de todo lo que nos ha rodeado en el mundo físico en la Tierra, de todos los objetos que encontramos en el mundo físico. Por lo tanto, hay una entrada en la esfera de Marte donde la corriente u onda que viene de la periferia se prepara para caer en el mundo de la multitud de objetos físicos.

Finalmente, tenemos la cresta de la ola en la Tierra. La precipitación en la materia, la ruptura final del espíritu en materia, tiene lugar allí. Vemos, por lo tanto, que los tres pasos de Saturno, Júpiter y Marte son esenciales. Son pasos sucesivos de la condensación de la esencia zodiacal en la materia de la Tierra.

Ahora vamos a la Luna. ¿Qué está haciendo la Luna? Primero que nada notamos que la Luna puede estar llena, o puede ser una Luna nueva. Por supuesto, también hay fases de creciente y decreciente en el medio. Podemos decir que la Luna tiene un doble aspecto. La Luna llena en la fig.1ª en la posición x es como un receptáculo para lo que fluye desde la periferia. Parecería recibir esta corriente en la fase creciente. De hecho, es esta Luna creciente que se mueve hacia la posición de Luna llena que se usa en la agricultura para sembrar y plantar. Entonces, ¿qué hacen los agricultores y jardineros cuando toman nota de la fase creciente de la Luna para sus tareas prácticas? Están tratando de aprovechar la oportunidad única que se produce cuando la Luna recibe el impacto total de la esencia que se ha preparado paso a paso. Originalmente, la esencia provenía del Zodíaco como fuerzas arquetípicas. Podríamos llamarlas fuerzas espirituales-astrales. Al moverse a través de las esferas de los planetas exteriores, se condensan gradualmente, y ahora la Luna puede recibirlos, reflejarlos y pasarlos a la Tierra.

¿Cómo las imparte la Luna a la Tierra? En astronomía se nos dice que la Luna es una “ceniza” cósmica, un mundo sin vida. No tiene agua ni aire. Donde no hay agua, no puede haber vegetación como la conocemos en la Tierra. Del mismo modo, donde no hay aire, no puede haber vida consciente. Entonces la Luna es un completo desierto y no puede recibir nada de las fuerzas cósmicas para su propio consumo, por así decirlo. Es como un espejo, un espejo plateado. Recibe los impactos cósmicos, pero tiene que revelarlos al reflejarlos.

Por lo tanto, la Luna es realmente una paradoja. Es, en cierto sentido, un cuerpo muerto, y sin embargo, es el creador de la plenitud de la vida cósmica de la Tierra. El Sol, por cierto, es otra paradoja en el cosmos. Es una entidad no espacial, pero crea espacio por medio de la “succión” que ejerce sobre el entorno. Es porque esta al revés del espacio que puede mantener el espacio solar en conjunto. Esto muestra cuán complejo es el cosmos y cómo debemos estar preparados para pensar en paradojas a fin de descubrir la verdad.

¿Qué hay de la Luna en la posición “y” (fig1a)? Es una Luna nueva. Vista desde la Tierra, está enfrente del Sol, y solo se ilumina el lado que se aleja de la Tierra. Normalmente no podemos verlo, excepto en el caso de un eclipse de Sol, cuando la superficie de la Luna aparece como un disco completamente negro. ¿Qué tipo de efecto tiene la Luna nueva en la Tierra? Las observaciones sobre los estados de ánimo que prevalecen durante la Luna llena o nueva pueden ayudarnos a sacar algunas conclusiones. En el momento de la Luna llena, encontramos que hay una abundancia de vida y vitalidad en el mundo. Las personas suelen estar más ocupadas con impresiones provenientes del mundo exterior de lo que estarían de otra manera. Se sienten animadas. Esto se debe a que, en la medida en que somos seres corporales, participamos más plenamente en la corriente que entra en el cielo nocturno de la Tierra cuando la Luna llena está realmente allí. En el momento de la Luna nueva, encontramos lo opuesto. Las personas suelen estar mucho más tranquilas, más retraídas, y la animación y la vitalidad se suprimen hasta cierto punto; entonces puede surgirla conciencia.

Por lo tanto, en relación con la Luna nueva, tenemos una disminución de la afluencia de vitalidad cósmica. La Luna nueva obviamente no está completamente dentro de la corriente de energías y esencias que entran desde el cosmos. De hecho, parece ser lo contrario. La esencia cósmica que ha sido “dividida” en materia está en camino de desaparecer, por así decirlo. Vemos que las fuerzas del crecimiento y la vitalidad están siendo retenidas hasta cierto punto, pero que al mismo tiempo la conciencia se está potenciando. Esta es la clave que necesitamos para el entendimiento.

La Luna nueva está presente en esa parte del Universo Solar donde imaginamos que la ola retrocede. El espíritu que ha sido “dividido” en materia está entrando en una fase diferente de desarrollo. Esto resulta en el surgimiento de un impulso hacia la diferenciación de la materia, con el objetivo final de disolverla. Al mismo tiempo, parece que se produce una mejora de la conciencia. Finalmente, el movimiento cósmico en el lado derecho de la Fig.1a facilitará una armonización de las Imaginaciones, Inspiraciones e Intuiciones que devolvemos al cosmos cuando atravesamos el portal de la muerte.

En todo este proceso ya es evidente un gran orden cósmico. En el lado izquierdo de la Fig.1a está Marte, que dijimos que era la última etapa donde la esencia zodiacal se está preparando para precipitarse en la materia. Está surgiendo una tendencia para que “caiga” en los objetos del mundo físico. Es allí donde encontramos los arquetipos de pensamiento de los objetos físicos, que la luna creciente toma y pasa a la Tierra. Por otro lado, la Luna menguante se retira del proceso iniciado en la esfera de Marte. Por lo tanto, la Luna tiene una cierta conexión con Marte.

Hemos estado hablando de Marte como una especie de entidad cósmica que recapitula la evolución de la Antigua Luna. Marte se encuentra actualmente en una condición acuosa. Pero esta es agua que está lista para recibir la Intuición Cósmica, es decir, el espíritu que se manifiesta en los objetos físicos que han perdido su momento original de unión con el mundo espiritual. Es, por así decirlo, una recapitulación de la Antigua Luna. Nuestra luna actual refleja el lado interno de la antigua Luna en sus ritmos. Por ejemplo, refleja lo que los antepasados ​​de la raza humana experimentaron en la antigua Luna. Metafóricamente hablando, Marte es el exterior y la Luna el interior de la antigua Luna. Es la Luna la que finalmente teje la esencia cósmica en objetos terrenales y los diferencia. Es por eso que la Luna está tan fuertemente conectada con el desarrollo embrionario, también con la germinación y el crecimiento en general. Pero en el lado menguante de la Luna, estas fuerzas también pueden abrir el camino a una mejora de la conciencia. Si tomamos estas posibilidades a través de nuestros propios esfuerzos, podemos desarrollar la conciencia de la Imaginación.

Del mismo modo, Venus puede considerarse como el “interior” de la esfera de Júpiter, como una recapitulación del Antiguo Sol, en el que se había producido la densificación del calor en el aire. Era un aire a través del cual las Inspiraciones cósmicas estaban resonando y creando. En el reino de Venus, por lo tanto, encontramos una recapitulación de lo que había experimentado interiormente un ser en el Antiguo Sol. Al mismo tiempo, se está iniciando una “ruptura” en la diferenciación. Esta es la contribución de Venus a los procesos dentro del Universo Solar. ¿Cómo podemos imaginar esto en un sentido práctico?

Hemos dicho que, en cierto sentido, tanto Júpiter como Venus están conectados con el Antiguo Sol. En Júpiter hay una recapitulación del aire y luz permeados por Inspiración del Antiguo Sol. En esta capacidad, el presente Júpiter está preparando la corriente de esencia cósmica que viene desde la periferia del Zodiaco y se mueve hacia la Tierra. Venus también está conectado con ese aspecto de la luz y el aire, pero en este caso ya está en camino de desaparecer, por así decirlo. Venus está ayudando a “romper” el aire a través de la diferenciación, etc. En cierto sentido, es aire sin vida, en comparación con el representado por Júpiter. Es lo que realmente llamamos “aire” (y también “luz”) aquí en la Tierra. Por lo tanto, el funcionamiento de Venus en el Universo Solar está especialmente relacionado con los eventos en la atmósfera meteorológica de la Tierra.

Esto realmente podría corroborarse si se llevaran a cabo investigaciones sobre los ritmos atmosféricos y los cambios inesperados de estos ritmos en toda la superficie de la Tierra. Por ejemplo, en 1943, la India sufrió una terrible hambruna: las inundaciones habían destruido el arroz temprano, luego los monzones no llegaron y siguió la sequía. Una situación similar amenazó a la India en 1951, ocho años después. En ambos casos, ciertos ritmos en la atmósfera de la Tierra como un todo, se rompieron. Los cambios pudieron haber sido observados de antemano por un estudio del movimiento y los gestos del planeta Venus, junto con otros hechos cósmicos. Sin embargo, se habría necesitado una consideración de toda la esfera de Venus.

Me gustaría dar otro ejemplo de cómo funcionan estas fuerzas y cómo pueden llegar a ser de importancia práctica en nuestro trabajo. (Más tarde hablaré sobre Mercurio, pero como hemos llegado hasta ahora, puede ser deseable hacer las cosas un poco más realistas.) El planeta Júpiter está actualmente en la constelación de Leo (Fig.3). Recordaréis que anoche estuvimos hablando de Leo. A una distancia de 90°, en la constelación de Escorpió, encontramos el planeta Saturno, y Venus se encuentra en la constelación de Acuario. Por lo tanto, los tres planetas ocupan los tres extremos del haz de una cruz cuyo punto de cruce sería el centro de la Tierra. Además, en solo unos pocos días, Marte estará en conjunción exacta con Saturno en Escorpio. Ya está bastante cerca, tal vez solo a un grado o dos de distancia de Saturno, por lo que está realmente en conjunción.

¿Qué leemos en esto? Bueno, consideremos primero a Saturno. Hemos dicho que Saturno está conectado con la condición de calor del Antiguo Saturno. Esto fue, desde un punto de vista, una calidez que estaba impregnada de Imaginaciones cósmicas. Sin embargo, Saturno está en la constelación de Escorpio. Representa un punto de crisis. Es una etapa en el zodiaco que significa el momento en que un ser o una evolución se enfrenta con la cuestión de ascender a nuevas alturas. Se deben realizar tres pasos difíciles de disciplina interna para ingresar al santuario de la acción efectiva, de lo contrario, el Escorpión significa muerte y destrucción. Es una constelación que pronuncia las palabras “¡hazlo o muere!”. Así, la advertencia contenida en el cifrado “Saturno en Escorpión” es que la calidez, el calor cósmico lleno del poder de la imaginación divina, puede haber entrado en una etapa de crisis.

Antes de entrar en la constelación de Escorpión, Saturno estaba en Libra. Esto ya era una indicación de que algo se estaba volviendo crítico, estaba en la balanza. Pero con Saturno en Escorpio, se ha vuelto obvio que hay algún tipo de crisis en la esfera del calor. Al menos, hay una indicación. Para comprenderlo completamente, deberíamos estudiar los eventos atmosféricos y meteorológicos de los últimos 30 años. Durante este período, Saturno se movió de Escorpión a través de todo el zodiaco y regresó a la misma constelación.

Solo tenemos que mirar alrededor y hacer un balance de las tremendas variaciones y cambios en la temperatura que estamos experimentando en la actualidad. Algo parece estar en desorden, y no solo aquí en las Islas Británicas. Estamos constantemente leyendo que otros continentes que bordean el Atlántico Norte también están sufriendo extremos meteorológicos violentos. América del Norte ha experimentado tremendos cambios de temperatura. Incluso en Florida, que es famosa por su temperatura de invierno de 70°, las temperaturas han bajado a 45°, lo cual es bastante inusual. Entonces tenemos una especie de deterioro, una ruptura, que tiene lugar en la esfera del calor. (Durante el último evento climático extremadamente frío, las estaciones meteorológicas nos recordaban constantemente el hecho de que las condiciones actuales son similares a las del invierno de 1928/29. Saturno estaba entonces en la cola de la constelación del Escorpión). Este efecto de Saturno se acelera a medida que Marte se acerca a la conjunción mencionada anteriormente. El tiempo real del evento no es necesariamente significativo. Es el enfoque de Marte y su alejamiento es lo importante.

¿Qué aporta Marte durante el evento de la conjunción? Marte está conectado con el “agua viva” de la Luna antigua. Entonces tenemos una combinación de dos fuerzas, posiblemente una especie de lucha, tal vez incluso una especie de parálisis: un colapso en la esfera del calor se combina con eventos en la esfera del agua.

Todo esto se puede resolver de forma precisa y detallada; por ejemplo, podemos tener en cuenta las posiciones de los planetas en relación con el Sol. Estos y otros detalles aumentan la impresión de que el presente no es un momento muy bueno para las corrientes de esencia zodiacal que entran aquí. Desde el principio tienen una tendencia unilateral y desviada.

Júpiter está en la constelación de Leo. Hemos dicho que este planeta parece estar conectado con el “aire viviente” y la “luz” del Antiguo Sol , que fue un vehículo de tremendas Inspiraciones cósmicas. Parecía estar impregnado de fuerzas provenientes de Leo. El problema con Leo es: ¿cuál de los dos principios predomina, el central o el periférico? Hay una especie de situación indecisa, casi una irritación, un movimiento del centro a la periferia, de la periferia al centro. Esto puede provocar un tipo de desorden, una especie de gran excitación en la esfera aérea, en el manto aireado de la Tierra. (Aquí se nos recuerda los ciclones y anticiclones de la terminología meteorológica).

Todo esto se dibuja de algún modo en un estado de tensión, como lo indica el hecho de que Venus está en oposición a Júpiter. Venus, como hemos dicho, también está conectado con el elemento aire, pero con un aire diferenciado que ha llegado al final de su carrera evolutiva. Por lo tanto, esperaríamos cambios y cambios inusuales en la atmósfera de la Tierra.

Por lo tanto, aprendemos a leer las condiciones que pueden prevalecer en la Tierra en un momento determinado. Podemos hacer un inventario de las fuerzas cósmicas que están afectando a la Tierra. Sería posible desarrollar un tipo de balance, con las fuerzas provenientes del cosmos por un lado y las que están condicionadas por el otro. Por supuesto, lo que acabamos de hacer todavía es muy crudo, sin embargo, se puede cultivar, y se debe comenzar en alguna parte. Además, debemos tener en cuenta el ritmo de la evolución humana. Este cultivo del conocimiento cósmico no puede avanzar sin el desarrollo de las capacidades de Imaginación, Inspiración e Intuición mencionadas anteriormente. Creo que tal sabiduría cósmica no puede ser efectiva a menos que nosotros mismos desarrollemos el calor interno y la luz interior, etc. En eras anteriores de la evolución de la Tierra, los ritmos de los reinos de la naturaleza fueron representados y guiados por seres divinos. Sabemos que en la Edad Media aún existía una conciencia de este hecho. Pero esta guía ha cesado en gran medida. En el futuro, seremos llamados cada vez más a convertirnos en un maestro sabio y benéfico de estas fuerzas en la naturaleza y el cosmos. Si la humanidad futura no responde a esta llamada o si hacemos un mal uso de nuestra tarea con fines egoístas, entonces estas fuerzas se ejecutarán. Llevarán a la destrucción y posiblemente a la eliminación de la humanidad y nuestro planeta.

Todavía tenemos que hablar sobre Mercurio, que desde cierto punto de vista está estrechamente relacionado con Saturno. Saturno, como un acto de memoria cósmica, recuerda el lado externo de la evolución del Antiguo Saturno. Mercurio, sin embargo, está conectado con el aspecto interno del calor del Antiguo Saturno. Desde cierto punto de vista, Mercurio refleja lo que las jerarquías espirituales de los Arcai experimentaron en esa calidez.

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Por lo tanto, Mercurio está conectado con la calidez, pero obviamente está trabajando principalmente en el ámbito de la diferenciación y la individualización (fig.1a). ¿Cómo se representa esto? Con respecto al ser humano, esto es comparativamente fácil de ver. Mercurio ayuda a construir el organismo durante el desarrollo embrionario de tal manera que durante su vida puede convertirse en el recipiente de una personalidad inteligente; esto es obviamente un movimiento hacia la diferenciación y la individualización. En el mundo vegetal, actúa imprimiendo la forma de la planta arquetípica a la planta única. Intenta diferenciar y forzar la materia en esa forma de planta invisible a través de las etapas de la metamorfosis de la vida vegetal, en la sístole y la diástole. Mercurio puede hacer esto porque está conectado con la calidez cuyo elemento las jerarquías divinas reflejaron en sus grandes Imaginaciones en el Antiguo Saturno. Por supuesto, este es solo un aspecto del Antiguo Saturno.

Esta capacidad también se refleja en los movimientos y gestos de Mercurio durante el transcurso de un solo año, visto desde el punto de vista de la Tierra. Aquí en el centro está la Tierra (Fig.4). En el transcurso del año, el Sol parece moverse en un círculo alrededor de la Tierra. El movimiento de Mercurio está cerca del Sol, pero en el interior está frente al Sol (realizando un llamado asa), y en otros momentos está detrás del Sol. Una triplicidad está indicada en el camino de Mercurio (Fig.4): tres veces al año está delante del Sol y tres veces al año detrás de él, describiendo un triple movimiento cósmico de sístole y diástole en el transcurso de las estaciones. Esto está relacionado con la muy antigua división del año en tres estaciones, un hecho mencionado por Rudolf Steiner en el ciclo de conferencias de Torquay “Senderos Verdaderos y Falsos en la Investigación Espiritual”, 11 de agosto de 1924, GA243. También refleja tres etapas de crecimiento y manifestación en el espacio. Parece estar naturalmente conectado con la trinidad en los reinos de la naturaleza y en la humanidad.

De nuevo, tenemos aquí un medio para medir, por así decirlo, las condiciones particulares que prevalecen en el cosmos en ciertos momentos. Por supuesto, todavía tenemos mucho que aprender; experimentar por sí solo no es suficiente, debe estar acompañado por el desarrollo de Imaginación, Inspiración e Intuición. Porque la suma total de los hechos cósmicos que hemos discutido hasta ahora es demasiado compleja para ser comprendida solo por el intelecto.

Lo que hemos estado intentando durante estos pocos días no ha sido más que un esbozo del funcionamiento del cosmos en las sustancias terrestres. Se necesitaría mucho más tiempo y preparación para entrar en mayor detalle. Sin embargo, tal vez hemos logrado arrojar algo de luz sobre el camino que todavía tenemos que recorrer. Una medida práctica que podemos visualizar para el futuro es un calendario que contiene información y eventos en el cielo de acuerdo con los aspectos y métodos que hemos estado tratando de aplicar. Necesitamos un conocimiento preciso de la naturaleza siempre cambiante de las fuerzas cósmicas que fluyen desde el cosmos y se fusionan con la Tierra; de lo contrario, todas las conversaciones sobre la interacción entre la Tierra y el cosmos seguirán siendo vagas y no podrán contribuir mucho al logro práctico.

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Para concluir, me gustaría dibujar la imagen de la Fig. 1a desde una perspectiva diferente girando los diagramas 90° en la Fig.5. Saturno está ahora en la parte inferior. Pero en esta etapa, ya sea “arriba” o “abajo” no es esencial. Júpiter sigue más arriba y Marte más alto aún. La Tierra con la Luna aparece en la posición central y encima de ella están situadas las órbitas de Venus y Mercurio. Finalmente, el Sol concluye la imagen. Esto les recordará un dialogo que probablemente conozca muy bien, a saber, el boceto contenido en el Curso de Agricultura, conferencias de Rudolf Steiner, 10 de junio de 1924, GA327 (Véase la Lección II). Entonces, lo que realmente hemos estado haciendo durante estas noches ha sido intentar un acercamiento a las sugerencias dadas a los agricultores por Rudolf Steiner.

Solo hemos resuelto algunos hechos y aspectos aislados. El futuro tendrá que mostrar si se trata de una idea viable y una forma que promete el éxito. El punto principal es que seguimos moviéndonos. Las correcciones que puedan ser necesarias vendrán en el curso de un trabajo sincero.

 

Traducido por Gracia Muñoz y revisado por Diego Milillo en Noviembre de 2017.

 

Las doce noches santas

Conferencia no revisada por Willi Sucher, Albrighton Hall, 6 de enero de 1953

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Ya han pasado las 12 Noches Santas y los símbolos del árbol de Navidad han desaparecido. En la 13ª noche nos alejamos del recuerdo de las estrellas, y traemos del cosmos la Imaginación de los Tres Reyes y Epifanía, cuando Cristo ingresó en la Tierra.

Existe una costumbre durante la Epifanía, en la cual los Tres Reyes vienen a limpiar el árbol de Navidad, y se lo llevan. Ellos, que eran los maestros de la antigua sabiduría de las estrellas, tenían que quitar los símbolos de las estrellas para que regresáramos a la Tierra.

Ahora hablaremos de Venus Oculto, la estrella de los Hechos. Este Venus Oculto es la verdadera estrella de seis puntas, que se dibuja por medio de los movimientos del planeta que llamamos Mercurio. Y así como la estrella de cinco puntas nos recuerda la compasión y sanación de los pastores, la estrella de seis puntas de Venus Oculto nos recuerda a la verdadera estrella de los Reyes Magos. Es la estrella de las Escrituras.

Y aquí tenemos una dificultad, ya que en la astronomía moderna este planeta se llama Mercurio. Si tomamos la posición de Venus Oculto visto desde la Tierra, encontraremos que a veces se encuentra por detrás del Sol y a veces delante de él, ya que siempre permanece alrededor del Sol. Los lazos y las conjunciones describen una estrella de seis puntas, que no podemos ver, pero que en el transcurso de 40 años, estas conjunciones van  girando alrededor del zodiaco, llegando a un grado o así de su punto de partida anterior. Las conjunciones inferiores son compresiones o contracciones y las conjunciones superiores son más ligeras o expansiones.

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Cuando  Mercurio Oculto cruzó el Sol, frente a la Tierra, surgió la raza negra —luz y oscuridad. Los guardianes, responsables de ayudar a crear las diferentes razas, ocultaron este significado. La Sabiduría de los Magos tiene de hecho poderes mágicos. Uno de los Reyes Magos vino de Persia, donde cultivaban el suelo. Los siete signos de Cristo son como una especie de arquetipo sanador. Los Tres Años no están realmente completos, son 2¼ años. Tenemos siete signos durante los cuales ocurren las conjunciones inferiores de Venus Oculto con el Sol. Cristo había tomado las fuerzas de la luz procedentes de las anteriores conjunciones superiores de Venus Oculto con el Sol y las manifestó a través de Signos durante las conjunciones inferiores que le siguieron.

Los siete ciclos de Venus Oculto en estos 2 años y medio corresponden a los siete Signos dados por Cristo y que se encuentran en el Evangelio de San Juan. A esto también le hemos unido la siete división heptagesimal de los planetas, y también podemos ver cómo se asocian con los días de la semana.

Podemos ver a Saturno en la Primera Señal, las bodas de Canaán. Aquí es donde Cristo dio un paso adelante a través de Jesús, por así decirlo; era el principio del Servicio, por el cual el “Yo” ahora hizo vino del agua, ahora tomó el lugar el vino.

El Segundo Signo, la curación del hijo del Noble de Cafarnaúm, reveló el Misterio del Sol. La curación tuvo lugar en la 7ª hora, al mediodía a mediados de verano.

El tercer signo fue la curación del hombre que estuvo enfermo durante 38 años en el estanque de Bethesda, revelando el misterio de la Luna. Las aguas de la fuente eran movidas a veces por un ángel, y el que entraba primero era sanado, pero no había nadie para ayudar al enfermo a  entrar en la fuente a tiempo. El Cristo le pregunta al enfermo si quiere ser sanado, luego le ordenó que tomara su cama y se fuera a casa. La curación ocurrió  en el día de reposo en el 31DC. El nodo de la Luna tiene un ritmo de unos 38 años, y el hombre había estado enfermo durante 38 años.

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Los planetas no se mueven exactamente en el mismo plano. El plano de la Luna está ligeramente inclinado al de la Tierra, y por lo tanto el plano orbital de la Luna cruza el de la Tierra en un punto o nodo descendente, y un punto o nodo ascendente. Estos nodos giran alrededor del plano de la Tierra. Una vuelta completa del nodo de la Luna toma cerca de 18 años y 7 meses. Dos vueltas de nodo lunar son 37 años y 3 meses, y 31 años a partir de 38 llega al año 7 AC, cuando hubo tremendos eventos en el cielo. Sucesos majestuosos, como el primero en el año 7 aC., anunciando la inminente encarnación de Cristo, cuando hubo un tremendo eclipse. Ese hombre cayó enfermo en ese momento, como un reflejo de la Gran Caída en el cosmos (ver Antigua Luna III). Este hombre no pudo recibir el mensaje del Sol y tuvo que esperar 38 años. Entonces vino el Ser Solar y sanó el misterio de la Luna, con el Sol descendiendo hacia la ella; Es decir, el Sol volviendo y entrando nuevamente en la Luna.

Mirando hacia atrás de estos acontecimientos podemos traer a la luz el significado de Cristo. Las estrellas están avanzando; El Cristo se ha unido con la Tierra. Júpiter en Aries-Kyriótetes; El Cordero de Dios. Tales eventos ocurren sólo una vez. Una vez, las fuerzas de Júpiter en Aries fueron llevadas a la Tierra; Ahora podemos mirar hacia la Tierra y visualizar en imágenes vívidas el gran cosmos y el líder espiritual de los Kyriótetes. Esto se refiere al universo entero.

(1) Saturno / Sábado: La boda en Cana.

(2) Domingo / Domingo: La curación del hijo del Noble de Cafarnaúm.

(3) Luna / Lunes: La curación del hombre que estaba enfermo 38 años.

(4) Marte / Martes (uniendo el Sol y la Luna) -La Alimentación de los 5000. Marte, que estuvo activo durante la primera mitad de la evolución de la Tierra, ahora se convierte en el servidor, el Pan. En este Cuarto Signo, la estrella de Venus Oculto señala efectivamente el futuro lejano. Júpiter también señala el futuro. Nuestros pensamientos se convertirán en la sustancia del futuro Júpiter. Contemplaremos el espíritu. Venus Oculto será capaz de crear el Espíritu. Mercurio (Venus oculto) llega al lugar donde tuvo lugar la alimentación de los 5.000. Y aquí podemos  experimentar vívidamente la alimentación de los 5.000. En un futuro lejano, la humanidad podrá hacer mayores obras.

(5) Mercurio Oculto / Miércoles: Cristo camina sobre el Mar: Mercurio es el planeta de la paz. Tal y como se ve desde la Tierra, Venus conjunta al Sol y luego esta Mercurio justo antes de hacer conjunción con el Sol, y Júpiter está en Tauro. Las cuatro de la madrugada en el reloj. Antes del amanecer, los discípulos estaban atrapados en los elementos, luego el Sol se elevó. Cristo calmó el mar con las fuerzas de Mercurio.

(6) Júpiter / Jueves: La curación del hombre que era ciego desde el nacimiento: se trataba de un  despertar de las fuerzas de Júpiter. Preparación para el futuro mientras duren los días. “Yo Soy la Luz del mundo y del Cosmos”. Cristo da su propia sustancia -símbolo del choque entre la oscuridad del pasado y la luz del futuro.

(7) Venus Oculto / Viernes: La Resurrección de Lázaro  —Hubo una conjunción superior en Capricornio / Cabra: “Yo Soy la Puerta” (San Juan, Capítulo 10) y una conjunción inferior, un lazo, en Piscis. En Venus Oculto tenemos a los Misterios, y en el séptimo ciclo, los Misterios se manifiestan en la Resurrección de Lázaro (San Juan, Capítulo 11).

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Traducido por Gracia Muñoz y revisado por Diego Milillo.

La Renovación de los Antiguos Misterios Persas

Willi Sucher – 17 de julio de 1966

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Rudolf Steiner habló acerca de de la importancia de la cronología persa, y debemos hacer un gran esfuerzo para conseguir ver por detrás de sus palabras. La antigua relación persa era que 12 meses era igual a un mes de 28/29, 30, 31 días. Ésta era la base de la astrología persa en la era de Géminis.

¿Qué se obtiene de esto?, Cronos (Saturno) se ve referido al tiempo, siendo un tipo de medida. Sabemos que cada día consiste en 24 horas, o una rotación de la Tierra alrededor de su eje. Un mes es la rotación del calendario lunar. Estas lunaciones (órbita sinódica) progresan de Luna Nueva a Luna Nueva, lo que toma 29,5 días. Un año es cronometrado por la trayectoria aparente del Sol alrededor de la Tierra, volviendo a la misma posición en 365 días.

Estos son todos los estándares cósmicos, y son la base de todas nuestras mediciones de tiempo (dibujo). Una órbita es el camino de la rotación de la Tierra alrededor de su eje. El Sol, la Luna y los planetas transitan a través de sus propias órbitas.

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También sabemos que en la prospección de la Tierra se utiliza un punto fijo para evaluar el tamaño de un espacio de tierra particular. Se  proyecta un estándar minimizado del espacio en un espacio más grande, o un tiempo minimizado en un tiempo más grande, con respecto a la medida del espacio y del tiempo. Esto se llama progresión; Por ejemplo, un día es esencialmente lo mismo que un año, aunque toma menos tiempo. Representa simbólicamente una rotación más grande. Esto puede usarse como un medio para descubrir el tiempo. Un día -o grado-  solar  después del nacimiento puede representar un año de vida. Si el Sol se mueve diez grados después del nacimiento, esto se refleja en el décimo año de la vida. Hay todo tipo de progresiones que demuestran que la parte refleja el todo, y el todo refleja la parte. Hoy tomaremos tales proyecciones, por ejemplo, el estándar de la lunación.

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Cuando un lado de la Luna está iluminado por el Sol, tenemos una Luna Nueva en la Tierra, y esta Luna regresa al mismo lugar después de 27,3 días, pero el Sol se habrá movido a otra posición que la Luna debe seguir. Así que añadimos dos días, y este es el mes sinódico. Durante un año, hay doce lunaciones, con una brecha de unos días excedentes, o 12,37 días. Experimenten donde vuelve el mes sinódico, recordando que tenemos que esperar que 29,5 días sean similares a los 365 días.

Los persas usaron esto en los Misterios con una plena conciencia de sus implicaciones, por lo que debemos tratar de penetrar  en la obra de los persas. Digamos que estamos viviendo en el año 2907 AC, al comienzo de la Era de Tauro y en el tiempo de Zaratustra, y que decidimos tener una “vista previa” del año 747 AC, que representa el comienzo de la Era de Aries.

Restando 747 de 2907, llegamos a 2160, que es la longitud de tiempo de cada Era de la civilización. Las fuerzas cósmicas fluían hacia abajo desde Aries, lo que nos lleva a la civilización del tiempo de Cristo. Pero primero investigaremos esa época egipcio-caldea del año 2907, la cual estaba impregnada por las fuerzas de Tauro.

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En el 2907 AC, al final de la Era de Géminis y de la Época Persa, el gran iniciado Zaratustra había pronosticado la futura salvación. Esto lo hizo en un momento en que la humanidad se deslizaba por el abismo más profundo. Sabía entonces que debía venir el momento de la Resurrección, y que el punto más profundo en el que podría tener lugar sería en el Misterio del Gólgota. Tales Iniciados debían guiar a su pueblo, y por lo tanto fueron llamados Reyes. Por ejemplo, el rey Arturo, en la tradición celta, es realmente un grado de iniciación. Aconsejaron a su gente en la economía, en la agricultura y espiritualmente. Todos los reyes eran iniciados, al igual que los faraones; Por lo tanto, se veían obligados a mirar hacia el futuro para sus visiones y cálculos. Los Reyes Magos tenían un don especial para leer las profecías de la estrellas. Las estrellas pueden dar un recuerdo de la realidad espiritual, que se puede experimentar en el propio ser.

Tomemos el año 2687 AC, que es 220 años después del comienzo de la Era de Tauro. En ese tiempo, Júpiter y Saturno estaban en una Gran Conjunción en Piscis, y los persas sabían calcular tales cosas de antemano. Ahora debemos transmutar estos 220 años en lunaciones. Para ello, tenemos que multiplicar 220 años por el número de lunaciones en un año —12,37—para llegar al número de lunaciones de 29,5 días cada uno, lo que ocurre en un año de 365 días. Estamos mirando a partir del 2907 hacia el 2687-Equivalentes a un año solar (un año lunar equivalente a un año solar). Esto nos deja un balance de 33 años, a través de la transformación de estas lunaciones en años solares.

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¿Qué vieron entonces estos sabios? Ellos vieron esta Gran Conjunción de Saturno y Júpiter en Piscis, que se refiere a la Gran Conjunción del año 6 AC. que siguieron los Tres Reyes, y que fue el tiempo de su Encarnación Espiritual. Este era su faro guía en los cielos, llevándolos al lugar donde había tenido lugar el Nacimiento. De hecho, esperaban con ansia el momento en que el gran cumplimiento se llevase  a cabo, algo que Zaratustra había predicho a través de sus cálculos como la Gran Redención. Piscis, como sabemos, es un símbolo de cumplimiento. La obra retrata este hecho espiritual, por su símbolo: ♓ o (“lado a lado” o “dos mundos”), sugiriendo que después de una larga lucha, dos mundos entrarían en un estado de comunión que exige sufrimiento y curación para su cumplimiento. De esta manera, los Iniciados, en virtud de la cronología, fueron capaces de calcular el tiempo del acontecimiento en el año 33 DC. La gente moderna podría llamarlo coincidencia. Los antiguos, sin embargo, no eran tan primitivos como para ser incapaces de corroborar esto por otro método de progresión—por la transmutación del tiempo.

Sabemos que Saturno tarda 29,458 años en recorrer su órbita y volver a la misma estrella fija. Esta es una revolución sideral. De acuerdo con la citada ley de Progresión, esto equivale a un año del Sol que atraviesa su órbita, de modo que un año Solar equivale a un año de Saturno. Por lo tanto, si tomamos un año de Sol como equivalente a un año de Saturno de 29,458 años, encontraremos que los persas usaron este cálculo y llegaron al año 2806 AC. Esto fue aproximadamente 100 años después del comienzo de la Era de Tauro, y 120 años (dos Grandes Conjunciones) antes de 2687 AC, cuando se produjo  otra Gran Conjunción entre Saturno y Júpiter en Piscis:

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Los cronistas persas vieron a través de las perspectivas del tiempo. Tales comparaciones calculadas, aunque sin la rigidez de una computadora, nos dan una base segura y correcta sobre la cual establecer una astrología espiritualizada, y también otorgan la espina dorsal a nuestra visión en el mundo espiritual.

Si retrocedemos  ahora al año 747 AC, hasta el comienzo de la Era de Aries, un cosmólogo entrenado en los misterios podría llegar  nuevamente  a un resultado similar de ese predecesor de la Gran Conjunción en Piscis de 6 AC. Trabajando con esta ecuación del tiempo, uno se encontraría de nuevo en el tiempo de Cristo, y volvería a encontrar la profecía. Para probar esto, sólo tenemos que escoger algunos ejemplos como un punto de vista general. Se podría incluso verificar tales cálculos con respecto a las posiciones geográficas.

¿Qué vamos a hacer con este aspecto pre-cristiano? Para hacer frente a la edad moderna, se exige una recreación de la astrología a través de un rejuvenecimiento de la cronología persa por el Impulso de Cristo.

Pero hoy me gustaría hablar de la proyección del tiempo desde el propio Gólgota. En el año 1910, Rudolf Steiner habló en Estocolmo sobre la Segunda Venida. La ciudad entonces sostuvo una rama de la Sociedad Teosófica, cuyo líder imploró a Steiner que no diera clases debido a unas configuraciones planetarias adversas. Se producía lo que se llama una “cruz” en los cielos formada por cuatro planetas en cuadratura y las cuadraturas son mortales para el astrólogo. Sin embargo, el Dr. Steiner insistió en hablar de la Segunda Venida tal como se muestra en Hechos I. Este es un ejemplo de lo que debemos hacer cuando nos enfrentamos a las estrellas, no sucumbir al miedo, sino desarrollar acciones espirituales positivas.

Tomemos ahora la ecuación de un año Solar a un año de Saturno. Rudolf Steiner señaló que a partir de los años 1933-5-7 hasta un futuro lejano —durante los próximos 3000 años— se nos daría la oportunidad de experimentar la Presencia de Cristo en el Cuerpo Etérico. Tomaremos un año lunar, que equivale a 12,37 lunaciones, iguales a un año Solar. Por lo tanto, un año solar representa 12,37 años en la Historia. En una lunación (un mes), Saturno mueve un grado de su órbita, llegando a 12° al año.

A partir de 1933 DC (la Segunda Venida), restamos 33 (el ritmo de Cristo Jesús), dándonos 1900 años, o 1900 grados de Saturno. Esto es cinco ciclos de Saturno, más 100 grados (5 x 360 grados = 1800 + 100 grados) = 1900.

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¿Qué podemos ver con esto? En el año 188 DC Saturno había pasado por 1900 grados de su órbita desde el 33 DC. En ese año 33 DC, Júpiter estaba en su nodo ascendente en géminis, recordándonos el Gólgota; mientras que Saturno, entrando en el nodo de Júpiter en el año 30 DC, nos recuerda el bautismo.

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Saturno está conectado con el Padre y Júpiter con el Hijo. Urano entró en el nodo ascendente de Júpiter en el año 188 dC, lo que indica que tuvo lugar una especie de acontecimiento equivalente del bautismo en un nivel superior. De esta manera, podemos progresar con Saturno a través de la historia

Cuando se crearon las pinturas de la Capilla Sixtina de Miguel Ángel, Saturno estaba en este nodo ascendente de Júpiter. Aquí se hace eco otra vez de la voz del Padre, como diciendo: “Será”, así como San Juan Bautista oyó las palabras: “Este es mi Hijo Amado, en quien yo me doy como Yo” -como el Yo Cósmico. En el tiempo del Gólgota, Júpiter entró en su propio nodo, pues Júpiter está conectado con las fuerzas del Hijo, que preparan el futuro. Dentro de la esfera de Júpiter, se realizan hechos que se preparan para el futuro de este cosmos solar. El Hijo se ha hecho cargo de la jurisdicción, y ésta es la semilla de toda evolución futura. Seguramente es una cuestión de llevar el pasado hacia el futuro.

En el año 188 DC, Urano se ubicó sobre este nodo planetario de Júpiter. Urano representa una octava superior, porque proviene de un sistema extra- solar, y está conectado con Manas, un principio superior de nuestro ser. Esto demuestra que algo tal como la Segunda Venida, puede llegar a trascender la existencia meramente física. Con respecto al 188 DC, hemos estado tratando con ritmos puramente temporales que apuntan a un tiempo de crisis invisible, de la cual no hay evidencia documental.

Esta es una indicación de una cronología de los Misterios Persas que pueden ser revividos. Sin embargo, nuestras investigaciones deben estar impregnadas de la esencia del Cristianismo y de ese impulso de Cristo que conduce a perspectivas tan grandiosas del futuro -como el Apocalipsis.

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Traducido por Gracia Muñoz y revisado por Diego Milillo.

 

 

El Zodiaco (continuación)

Artículo de Willi Sucher, Mayo de 1938

English versión

En el artículo del mes pasado, intentamos mostrar un momento de profundo significado en la evolución espiritual de la humanidad –el giro de los siglos XIII y XIV– que fue incorporado en la escritura de los astros. Esta época está grabada en los cielos estelares por medio de una gran cruz cósmica. Por un lado se produjo la retirada de la antigua sabiduría hacia el oscuro y oculto trasfondo de la historia exterior, mostrado en el trágico drama de la destrucción de los Caballeros Templarios y grabado en la constelación de Sagitario, y por el otro lado tenemos el florecimiento de la Escolástica medieval, relacionada a las constelaciones de Virgo y de Piscis. Finalmente, tenemos el surgimiento de la Mística en la figura del Maestro Eckhardt, cuyo destino está inscrito en Géminis.

La cruz cósmica –Sagitario/Géminis y Virgo/Piscis– representa en su aspecto histórico-mundial un momento decisivo en la evolución de la humanidad  como un todo. Las fuerzas de la consciencia que restan de antaño se extinguen y un nuevo inicio alborea en el horizonte. Ciertamente, es significativo ver cómo la evolución del mundo occidental, a partir de aquel entonces hasta el día presente, queda revelada a la luz del actuar del cosmos. Con una continuidad remarcable, esta evolución de la humanidad que va desde la Edad Media en adelante, está representada en el cosmos.

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Esta vez, partamos desde Aries. Podremos ver cómo las principales figuras de la evolución espiritual se relacionaron con el Zodiaco a través del horóscopo de sus muertes. Para comenzar, tenemos a San Bernardo de Clairvaux, quien falleció el 20 de Agosto de 1153. Marte se hallaba en la constelación de Aries. ¿Qué significa esta ubicación de Marte?. Los tránsitos pasados de Saturno, explicados en una entrega anterior, nos capacitarán para encontrar la respuesta. Es en la fundación y el desempeño del monasterio de Clairvaux en donde San Bernardo jugó un rol decisivo y es lo que se encuentra inscrito aquí por el planeta Marte. En Aries se halla inscrito un suceso que proviene de un impulso importantísimo, surgido de la ardiente experiencia mística de un hombre que sería el inspirador de la Segunda Cruzada. En estos eventos alborea el paso al cual estaría destinada la humanidad medieval, desde las últimas reliquias de la antigua sabiduría de los Misterios hasta el tipo de experiencia mística que alcanza su mayor expresión en el Maestro Eckhardt.

Esta nueva incisión en los esfuerzos espirituales de la humanidad tocó de cerca a los seres humanos de la edad Media una y otra vez, y desde diversos aspectos. Pasando ahora a la esfera de Tauro, encontramos a Raimundo Lullio, y Marte se ubicó en esta constelación al fallecer éste. El fue el conocido originador del ‘arte lulliano’, como se le llamaba algunas veces, que intenta desarrollar nuevos tipos de cuestionamientos y respuestas, a partir de combinaciones sutiles sobre conceptos filosóficos ya conocidos por la humanidad. Su modo de pensar influyó a muchos otros, inclusive en épocas posteriores –a Giordano Bruno, por ejemplo.

Raimundo Lullio nació en Mallorca. Paso su juventud dedicado exclusivamente a las impresiones de los sentidos. Repentinamente tiene una vivencia visionaria que cambia el curso de su vida. A partir de allí  se dedicó con toda su alma al estudio espiritual y a las grandes cuestiones religiosas de su época. Este fue un suceso decisivo en su vida, y fue inscrito en Tauro por Marte.

En Aries vimos reflejado un suceso humano surgiendo desde un impulso profundamente interior, una misión completamente absorbente. En Tauro tenemos a la imagen de una conversión, una transformación debido a una experiencia profunda en el espíritu. Una incisión poderosa proporciona con suficiencia un nuevo giro a la tendencia que preexiste en la vida. Esta cualidad de Tauro podrá encontrarse también en otros horóscopos de muerte.

Ahora llevemos al aspecto cósmico de la historia humana hasta la esfera de Géminis, en donde aparece una profunda hendidura entre el mundo interno y el externo. Ya nos hemos confrontado a este tipo de vivencias del alma en el Maestro Eckhardt. La Mística, con su profunda orientación hacia el interior se coloca en un conflicto con la Iglesia. Géminis, los hermanos gemelos que luchan entre sí en cada alma humana, se revela aquí; estereotipada en el empeño dentro del individuo mismo por la luz interior y, en la poderosa institución eclesiástica, deseando adherirse a la tradición del pasado.

Ahora, la evolución emprendió su curso de un modo tal que las antiguas facultades cognitivas fueron muriendo gradualmente hasta la característica experiencia mística del Medioevo. A través de sus mejores exponentes, la Escolástica mantuvo aún un balance por medio de una aguda disciplina del pensar. En el pensamiento, la vida interior consciente del ser humano buscó retener la conexión con el alto mundo de la Revelación Divina. Esta facultad se fue extinguiendo más y más.

Significativamente, vemos cómo sucede esto en alguien como Nicolás de Cusa, quien muere el 11 de Agosto de 1464. Nacido entre los siglos XIV y XV, fue educado en la disciplina del pensamiento escolástico; pero su experiencia interior lo llevó por otro camino. Mientras viajaba por mar, tuvo una experiencia mística que lo hizo sentirse como bañado por el océano eterno del Espíritu, de un modo tal que la experiencia no llegó ya a alcanzar el reino del pensamiento. ‘Docta ignorancia’ fue como él llamó a esta experiencia de lo divino; así lo describe pues en su libro ‘De Docta Ignorantia’. Al momento de fallecer, ocurre una conjunción entre Saturno y Júpiter en la constelación de Acuario. Aquí vemos su conexión con el Escolasticismo. Por el otro lado, Marte y Venus se encuentran en la región de Cáncer y Leo. Esta es la imagen cósmica de su paso más interior hacia la esfera de la docta ignorancia. Entre las dos constelaciones, su experiencia marítima quedó inscrita en Aries.

Por lo tanto, en la constelación de Cáncer vemos indicada la tendencia en el desarrollo espiritual del ser humano a retraerse dentro de la vida interior del alma. Esto se expresa aún más fuertemente en los horóscopos en Leo. Consiguientemente, en los horóscopos del deceso de un significativo número de místicos de la Edad Media tardía y en los albores de la época moderna, vemos ingresar a los planetas en la región de Leo. Uno de los que se destaca entre ellos es Johannes Tauler, discípulo del Maestro Eckhardt. Al fallecer en Junio de 1361, Saturno, Marte y Venus se hallaban en Leo. Una experiencia de carácter único quedó grabada en esta constelación. Nos referimos a la así llamada conversión del Amigo de Dios de Oberland, un hombre cuya influencia se extendía a lo largo y ancho de los alrededores de Basilea por aquel entonces. El Amigo de Dios es ciertamente una figura misteriosa en la Historia. No existe evidencia histórica concreta acerca de quién era o de dónde venía, solamente quedan las historias contadas por aquellos que le rodeaban que se refieren a él como un ser maravilloso que poseía una influencia espiritual profunda y extensa. Lo mismo sucede con la historia de la ‘conversión’ de Tauler. A través de su encuentro con el Amigo de Dios, atraviesa por profundas experiencias internas, y a partir de allí su influencia y su elocuencia se vieron realzadas de un modo maravilloso.

Mientras que la constelación de Leo está conectada con la búsqueda de la verdad espiritual en lo más hondo del alma humana, Virgo corresponde a la paz interior, el calmo equilibrio del alma dentro del ser espiritual de la naturaleza y de la vida humana. Esto ya fue indicado en relación al Escolasticismo en el artículo previo. Pasando desapercibidas por el mundo exterior, en silencio interno y la serenidad del alma, las experiencias cobran forma en la esfera de Virgo preparándose para manifestar cambios esenciales en el desarrollo de la consciencia. En la constelación de Virgo tenemos consecuentemente a alguien que muestra vigorosamente este rasgo: Paracelso, el famoso alquimista y médico, quien murió el 23 de Septiembre de 1541. Al fallecer, Júpiter se hallaba en Leo mientras que Marte y Saturno, junto con el Sol y los dos planetas interiores Mercurio y Venus, se ubicaban en Virgo. Saturno se hallaba más bien al límite entre Virgo y Libra. Todo esto corresponde al lugar peculiar que ocupa esta gran individualidad en la vida espiritual de su época. Ya que por un lado, Paracelso como alquimista vivía dentro de la corriente espiritual que buscaba penetrar hasta la comprensión de lo divino y lo espiritual atravesando un sendero místico más interior; pero por el otro lado ya era alguien que se había volcado conscientemente hacia el mundo exterior, buscando encontrar las verdaderas raíces de ser de la naturaleza. Esto lo vemos por el modo en que aporta una concepción nueva sobre la naturaleza humana y hasta cierto punto, una nueva ciencia médica. Paracelso es un representante muy vital de la transición que va desde la humanidad medieval –cuya experiencia sobre lo espiritual se iba desvaneciendo dentro del Misticismo– hasta la nueva tendencia del alma que dio nacimiento a la ciencia moderna. Dentro de esta corriente científica, la consciencia sobre la realidad del mundo espiritual se hallaba y está verdaderamente en peligro de ser sofocada por completo; como fuere, este desarrollo también estaba destinado a ser llevado a cabo y era por tanto inevitable; es una fase necesaria de nuestra evolución, puesto que nos situó sobre el camino que conduce a la libertad espiritual. Este giro en la evolución de la humanidad se ve expresado potencialmente en la constelación de Libra.

Hallamos a Saturno en Libra dentro de los horóscopos de la muerte de tres grandes hombres –inauguradores de la era científica: Copérnico, el fundador de una nueva Astronomía (fallece el 24 de Mayo de 1543); Tycho Brahe, el famoso astrónomo danés (fallece el 24 de Octubre de 1601); y Johannes Kepler, el gran astrónomo y matemático alemán (fallece el 15 de Noviembre de 1630).  La transición de la humanidad hacia la nueva visión sobre la naturaleza, se retrata de un modo impresionante a través de la relación de estos tres.

Copérnico estableció las bases de una nueva sistematización del mundo, exclusivamente por medio de la observación exterior y la experimentación matemática. Tycho Brahe incursionó una línea muy distinta. Como astrónomo, también él se dedicó encarecidamente a la observación del cielo estelar, pero en lo profundo de su alma prevalecía la memoria de una vida pasada en la Tierra, durante la cual había estado unido a la sabiduría de los antiguos Misterios de manera aún más íntima. De aquí que se rebelara contra la idea central del sistema copernicano, que consistía en situar al Sol en el centro de nuestro sistema solar. El desarrolló un sistema propio, por el cual intentó otorgarle el rol central a la Tierra una vez más.

Luego surge Kepler, quien trabaja junto a él como su asistente. Cuando Tycho presintió su final, rogó a Kepler que basase su trabajo futuro en su sistema, el tychoniano, y no en el copernicano. Pero Kepler no siguió tal consejo y basó su labor subsiguiente en la idea copernicana.

Vemos conectado a la constelación de Libra uno de los más grandes giros en la evolución espiritual. La cosmovisión de los antiguos, como por ejemplo el sistema ptolemaico, es sustituida por el punto de vista moderno de la investigación científica y el experimento. Ahora, los hombres se hallan dedicados al exámen de la naturaleza visible externa.

Arribamos ahora a la constelación de Escorpio. Allí tenemos a Marte, tanto en el horóscopo de muerte de Kepler como en el de Galileo (8 de Enero de 1642). En el Marte de Kepler se ve inscrito el giro hacia el sistema copernicano tras la muerte de Tycho Brahe; en el de Galileo señala el período de su vida en donde lo vemos llevar a cabo importantes investigaciones en Padua. Además, en la vida posterior de Galileo representa el momento en el que defendía valerosamente al sistema copernicano frente a la Inquisición. Consecuentemente, a Escorpio le corresponde la transformación profunda de la cosmovisión dentro de la humanidad. Kepler, Galileo y muchos otros confrontan a las viejas ideas con las bases de un método de investigación completamente nuevo. Escorpio está ligado a la destrucción de las tradiciones vetustas y a su vez, con la transmutación y el progreso.

El ciclo evolutivo nos conduce ahora hacia la esfera de Sagitario. Esta esfera  está conectada al surgimiento y la caída de las corrientes espirituales dentro de la evolución, como ya hemos visto a través de la destrucción de la Orden de los Caballeros Templarios. Existe una batalla por la continuidad espiritual en el progreso humano. El horóscopo de la muerte de Martín Lutero, por ejemplo (18 de febrero de 1546) se ve penetrado de manera decisiva por esta constelación. Saturno y Marte se hallan en Sagitario mientras que Júpiter ingresa a Capricornio desde allí. Saturno en Sagitario representa a la época en que Lutero clavó sus tesis en las puertas del palacio de Wittenberg, marcó la incisión en el camino que conduciría a la separación de la Iglesia romana. También en el horóscopo de la muerte de Leonardo da Vinci (2 de Mayo de 1519), Saturno estaba en Sagitario. Esta es una imagen de las dificultades que debieron atravesar los grandes maestros en pos de alcanzar nuevos puntos de vista sobre todo el terreno de las artes y la ciencia. Cierto es que sus fuerzas, al verse confrontados con lo viejo, no son aún lo suficientemente fuertes y muchos de sus intentos ven esquivar el éxito inmediato. Pero tanto en Leonardo como en Lutero, el empeño sincero por el progreso de la humanidad, por la realización de nuevas formas de vida, se manifiesta vigorosamente. Este es el temple de Sagitario.

La constelación siguiente, Capricornio, se ve plena de destinos humanos en donde lo esencial consiste en alcanzar una rápida realización de una tarea o misión. Podrían darse muchos ejemplos. Uno que expresó esto del más bello modo fue el gran pintor Rafael. A su muerte, un Viernes Santo de 1520, Saturno se hallaba en Capricornio. Esta posición de Saturno corresponde a los sucesos ocurridos en la juventud temprana de Rafael, al morir su madre para luego ser tomado como aprendiz en el taller de su padre. Fue un momento importante del destino cuando este ser amable y delicado se vio privado de la protección materna y se lo situó en una corriente que lo condujo con gran rapidez hacia las más grandes alturas de su creación. En los 30 años que siguieron, con un toque de increíble facilidad y liviandad, dio a luz a las verdades espirituales más profundas mediante su arte y las ofreció a la humanidad. Esta manera de llevar un impulso espiritual a  la concreción, casi sin resistencia, es el verdadero temple de Capricornio.

A través de la constelación de Acuario, las corrientes espirituales cósmicas se manifiestan a sí mismas en el fluir de la historia humana en la Tierra. Como representante de esta tipología podemos mencionar una vez más al cardenal Nicolás de Cusa, quien en el horóscopo de su muerte mostraba a Júpiter conjunto a Saturno en Acuario. Por sobre todo, esto estaba conectado con el curso que había tomado el Concilio de Basilea durante la década de 1430. Nicolás de Cusa tuvo mucho que ver con este Concilio. Quienes se habían reunido allí intentaban realmente de entablar términos sobre un evento el cual –en el terreno de lo espiritual– se mostraba ya como un hecho. Esto fue la creciente rebelión de la humanidad en contra de los viejos principios jerárquicos representados por la Iglesia romana. La tendencia y el propósito de la nueva era que alboreaba, consistía en congregar a toda la humanidad  por medio de un espíritu unificado, pese a la inmensidad de sus diferencias. El mismo Nicolás había atravesado por experiencias espirituales de las cuales había aprendido que las más diversas –inclusive las creencias religiosas no cristianas– podían llegar a entablar una comprensión pacífica entre sí. Que un sentimiento tal pudiera surgir en el alma humana, así como en el seno de la Reforma, provocó que se creasen poderosos movimientos opositores al principio autoritario de la Iglesia Católica. Todo esto se debió a que la transformación en una nueva era ya había tenido lugar en el mundo espiritual. Los seres humanos sobre la Tierra –como por ejemplo aquellos que tomaron parte del Concilio de Basilea– vivenciaron este hecho que se reflejaba en lo profundo de sus almas, e intentaron por todos los medios comprenderlo y asimilarlo. Esta vivencia humana fue inscrita en Acuario gracias a horóscopos del deceso como lo fue el caso de Nicolás de Cusa.

De allí nos vemos dirigidos hasta la constelación de Piscis, en donde se ven configuradas las grandes batallas libradas a causa de la cosmovisión y las formas de vida en la humanidad, tal como explicamos al tratar la Escolástica. Tales batallas pueden extenderse a lo largo de los siglos, pero aún así se focalizan sobre individualidades particulares y lograron inscribirse en esta constelación a través de sus horóscopos.

De este modo es como podemos reconocer el trayecto continuo de la humanidad occidental a través de la totalidad del Zodiaco. Alrededor de los siglos XII y XIII se produce una especie de nudo, un punto nodal en la evolución. Por un lado se iban extinguiendo las reliquias de las antiguas facultades cognitivas, todavía en conexión más directa con el mundo espiritual real, pero el Escolasticismo fue aún capaz de mantener un sutil lazo entre ambos gracias a heroicos esfuerzos del pensar. Esto se perdió en última instancia al concluir el Misticismo medieval, con su ansiar profundo por una experiencia de lo divino, ya no le era posible lograr que tal experiencia se vivenciara con la plena consciencia. Como consecuencia, la humanidad se volcó más y más a la observación y experimentación sobre la naturaleza externa. A su modo, esto fue el comienzo de una evolución que se extiende lejos hacia el futuro, una evolución que busca por un lado el liberarse de reglas y tradiciones antiguas, mientras que por el otro lado, la gente se esforzó desde lo profundo de su alma por alcanzar un nuevo conocimiento sobre las relaciones espirituales entre la Tierra y el cosmos, conocimiento que nacía desde la libertad. Puede admitirse que en nuestra época, este rasgo marcante de la evolución moderna se malentiende a menudo o incluso se lo niega. Pese a todo, a través de la oscura noche del vacío espiritual reinante, una nueva especie de ser humano está a la búsqueda de la luz. Los delineamientos de este ser humano futuro se hallan escritos en el cosmos del modo en que hemos intentado indicar, si bien resumidamente.

No debemos contemplar solamente las secciones parciales o las perspectivas azarosas de la historia exterior, su unilateralidad e imperfecciones, debemos intentar ver el todo. Esto se ve representado en la imagen cósmica, y lo maravilloso aquí es ver cómo las tendencias más opuestas se ubican –a pesar de todo- armoniosamente dentro del cosmos, en los lugares cósmicos que les corresponde según sus numerosas virtudes e inspiraciones. De este modo, ellas hallan su lugar en este empeño hacia el ser humano perfecto; un empeño escrito en el universo por medio de los horóscopos del deceso, trascendiendo al ser humano individual y convocándonos una y otra vez a elevarnos por encima de nuestra unilateralidad hacia el todo.

Este ser espiritual compuesto por doce partes puede vivenciarse en el Zodíaco, puesto que en el Zodíaco se halla la verdadera imagen arquetípica de la forma humana. Comenzamos por Aries que representa a la esfera directriz y que equivale a la cabeza del cuerpo terrestre; de allí irradia a través del cuerpo espiritual viviente, pasando por la introspección profunda y emergiendo nuevamente desde la esfera del movimiento y la actividad comparable a los miembros en el cuerpo terrestre. Así es como se ven conectadas las numerosas constelaciones del Zodíaco a  los esfuerzos espirituales de los seres humanos:

Aries: los impulsos espirituales son vertidos en la evolución.

Tauro: los impulsos intentan encarnar en realidades terrestres; se confrontan con resistencias pero son capaces de lograr transmutaciones.

Géminis: el hermano luminoso y el oscuro; el impulso espiritual lucha contra las dos aberraciones del alma humana: la liviandad del ser y el materialismo.

Cáncer: la introspección hacia el silencio interior.

Leo: la búsqueda por la fuente del Espíritu en las profundidades del propio ser.

Virgo: el Portal hacia el interior de todos los seres.

Libra: desde la vida interior, se genera nuevamente el giro hacia el exterior; de aquí la cuestión del balance –los momentos decisivos del Espíritu.

Escorpio: viejas conexiones son destruidas y han de ser creadas nuevas por medio de propósitos y buena voluntad.

Sagitario: la alternancia de grandes corrientes espirituales en la historia humana.

Capricornio: el lograr con éxito tareas del destino dentro de la esfera terrestre.

Acuario:  las corrientes de la vida espiritual en la Tierra, a modo de imágenes de corrientes cósmicas.

Piscis: la lucha de las corrientes espirituales en la humanidad  por el futuro del mundo.

Como podrá revelarse en el curso de trabajos futuros, el ser humano espiritual macrocósmico es una realidad en cada uno de sus detalles.

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Traducido por Diego Milillo y editado por Gracia Muñoz.

La Cosmología a la luz del Santo Grial

Hawkwood College, Stroud, 15-21 July 1966

WILLI SUCHER

English version

 

La penetración de la Antigua Sabiduría Estelar por el Impulso de Cristo

Es esencial que la Humanidad logre una nueva conexión con el mundo de las estrellas. Estamos trabajando las conferencias de  Rudolf Steiner “Cristo y el mundo espiritual, la búsqueda del Santo Grial” (curso de seis conferencias impartidas en Leipzig, del 28 diciembre de 1913 al 2 de enero de 1914-GA 149) como base para este curso. En la cuarta conferencia, sugiere claramente un punto de vista definido que nos lleva a una nueva Astrología Cristianizada. Este concepto está lleno de  dificultades, pero trabajando con la contribución única de Rudolf Steiner, puede ser muy positivo y constructivo.

Rudolf Steiner habla de los grandes Hechos de Cristo en los tiempos antes de su venida a la Tierra, que ayudaron a la Humanidad a desarrollar sus facultades a través de la evolución. El tiempo transcurrido entre la Atlántida y el Gólgota se dedicó a la preparación de este Gran Evento. Rudolf Steiner habla de tres grandes etapas de la vida espiritual de la Humanidad en el tiempo antes de Cristo. Hoy vamos a trabajar con el concepto del candelabro de siete brazos, que utilizaremos para mostrar cómo la evolución anterior se refleja en la siguiente, pero vamos a visualizarlo desde un aspecto diferente (más adelante lo veremos).

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En el pasado lejano, la Civilización Persa no tenía una Astrología. Era más bien, un Ser Espiritual “Cronológico”, que inauguró la civilización con Zaratustra. En aquel tiempo no se contemplaban los planetas individuales como punto de referencia, se estudiaban los ritmos y los movimientos planetarios  como un medio para indicar algo más profundo. Por ejemplo, el ritmo de Saturno tarda un poco más de 29 años en recorrer el zodiaco. Esto está relacionado con el Tiempo, con la Cronología. El ritmo de Saturno era, por lo tanto, de gran importancia para ellos.

La Civilización que siguió a los antiguos persas, la Egipcio-Caldea, se ocupó de la capacidad de la astrología para ver el elemento espiritual, la expresión de la divinidad detrás de los movimientos planetarios. Uno de sus reyes, dijo: “Fui al templo de Ishtar (Venus) y se me instruyó.” El Templo era entonces un zigurat, construido con muchas plataformas y el templo, como tal estaba situado en la cumbre, allí, el sacerdote, leía la Voluntad de la Divinidad estudiando las estrellas. El rey, por lo tanto, obtenía información de los planetas a través de los sacerdotes y recibía sus instrucciones. Sabían que el planeta Venus “describía”, en sus conjunciones con el Sol, un pentágono de cinco puntas en el Universo Celeste. De acuerdo con el rítmico sonido de las cinco puntas del Pentágono, la Humanidad sabía qué tenía que hacer.

Con el despertar de la conciencia del Yo, en el camino hacia una Conciencia Universal del Yo (no egoísta), la Humanidad tendrá la posibilidad de leer la voluntad de la Divinidad. Por desgracia, la astrología moderna, se ha convertido en una cuestión de satisfacer la curiosidad y preocupación personal.

En la Civilización Griega, se desarrolló el interés por la meteorología. En el Santuario de Delfos, Apolo se manifestaba en los vapores de las profundidades de  la Tierra como una imaginación del Dragón. Las estrellas se concebían como algo más del entorno meteorológico de la Tierra. Fue el tiempo de la inauguración de las fiestas de las Estaciones. La introducción de estos Grandes Festivales está profundamente asociada con los eventos atmosféricos de la Tierra.

Con la Civilización Judía llegó la Geología y el tiempo del descenso del Logos. Este comenzó antes del Éxodo, en la época de Abraham en Ur, Caldea, donde los sacerdotes gobernaban la comunidad a través de la Sabiduría de las Estrellas. También es el caso de los pueblos celtas. De la misma manera que Abraham dejo Ur para dirigirse hacia Canaán y encontrar su equilibrio geográfico. Jacob se trasladó a Egipto, donde la suerte de los Hebreos se hizo tan insoportable, que Moisés inauguró el Éxodo de Egipto, preparándose para la encarnación de Cristo. Caminaron durante 40 años por el desierto, incluso los nombres de los lugares revelan secretos geográficos de la mitología. Finalmente se establecieron en Palestina. La revelación fundamental del pueblo hebreo fue el rechazo de todo lo anterior, incluyendo la astrología, para concentrarse en la tierra de Palestina donde iba a tener lugar la Encarnación. La manera en que  se asentaron geográficamente las Doce Tribus, expresan el Nombre hebreo de Jehová. De este modo, escribieron el poder de la aproximación de Cristo en el suelo.

Penosamente, los hebreos llevaron adelante la corriente hereditaria para producir el cuerpo selecto, o la envoltura, del Cristo. Pero a pesar de milenios de trabajo, sólo unos pocos del pueblo hebreo supieron de ello. Probablemente sólo unos 500 participaron conscientemente. Es fácil olvidar que estos grandes acontecimientos pasaron desapercibidos. En el Evento de Cristo, tenemos el Gran Arquetipo de la futura evolución de la Humanidad. Esta es una gran lección, ya que nos  aflige ver como la Antroposofía es rechazada. El progreso será lento. Pues no va a venir por un movimiento de masas, sino por el esfuerzo individual.

Encontramos un reflejo de las manifestaciones anteriores de la civilización en el lado opuesto del candelabro (a la derecha). El cultivo de las fiestas cristianas puede ser considerado como un contrapeso a la meteorología. Por ejemplo, las fiestas de Pascua y Navidad, se introdujeron en el primer milenio.

En el siglo noveno, hubo casi una repetición cósmica del Evento del Cristo. Se introdujo en la historia un acto de memoria cósmica que puede llevar a la astrología tradicional hacia adelante por un nuevo camino. Rudolf Steiner habló sobre el Grial en un ciclo de conferencias que es la base de este curso. Él describe cómo, a través de sus propias investigaciones  fue capaz de experimentar en la Piedad de Miguel Ángel, algo que le condujo a un reconocimiento de la imagen del Santo Grial. También se dio cuenta de que el nombre de Parsifal está escrito en el cáliz de la Luna. Así, podremos y debemos lograr un renacimiento de la Astrología sobre una base Cristiana.

El  futuro —o incluso ahora, ya que se está iniciando en nuestro tiempo presente— se enmarca en la cronología, sobre todo en el ámbito de los ritmos cósmicos. Nosotros sabemos vagamente de la sabiduría de los Reyes Magos siguiendo a la Estrella, una historia aparentemente ingenua, pero se puede demostrar científicamente que tenían un gran conocimiento de los ritmos cósmicos. Existen documentos que indican que esto era conocido en Persia. Los sabios sabían que debían observar ciertos eventos rectores del cielo. Los Reyes de Oriente fueron los últimos de una larga secuencia de Iniciados, cuyas raíces se fundamentaron en la sabiduría persa, que podían calcular de acuerdo con los ritmos cósmicos, —en particular las conjunciones de Saturno y Júpiter.

Júpiter alcanza periódicamente a Saturno, ya que su ritmo orbital es de aproximadamente 12 años y el ritmo de Saturno de 30 años aproximadamente. En esos momentos de conjunción entre Júpiter y Saturno, tiene lugar una especie de Asamblea Cósmica sobre las medidas ante los acontecimientos que devienen. No se pueden repetir épocas anteriores, pues ello solo nos podría llevar a la decadencia, y ahí encontraríamos claramente la mano de los adversarios que quieren encubrir y obstruir el avance de la Humanidad hacia una Cronología Cristianizada.

La transformación de la sabiduría es posible a través de los ritmos cósmicos. Por ejemplo, el Dr. Hauschka dio un primer paso importante en esta dirección. En breve, los ritmos de la Luna y los otros planetas seguirán al descubrimiento de los ritmos de sol, y nacerá una nueva ciencia de la ritmología o ritmosofía que superará a la cronología. Sabemos que el ritmo Lunar puede afectar al agua envasada bajo ciertas condiciones, llevándola a la subida y el desbordamiento (dinamización). El ritmo de la Luna está conectado con los ritmos fluidos de los humanos, animales y plantas, las mareas de la Tierra y la savia. Los campesinos medievales sembraban y cosechaban según las fases lunares. La Luna creciente promueve el crecimiento de la savia, mientras que la Luna menguante retira los niveles de agua.

La Humanidad tendrá que aprender a distinguir entre los ritmos este-oeste y los ritmos norte-sur; —entre el punto ascendente y su culminación a lo largo del Meridiano (el círculo que desde el sur, atraviesa el cenit, hacia el norte, etc.).  Ambos puntos de salida y puesta (amanecer y ocaso), tienen perspectivas de sanación. Las fuerzas conectadas con el ocaso son más mecánicas y se emplearán en relación con las fuerzas rítmicas, para la construcción de máquinas. El combustible se agotara algún día y la Humanidad necesitará este conocimiento cristiano para tender una mano a una nueva fuente de energía cósmica y para ello tendrá que entender primero el funcionamiento de los planetas y los ritmos planetarios.

Todo esto ha sido impreso en la Tierra a través del Impulso de Cristo. En San Marcos I, leemos: “Por la noche, después del atardecer, le trajeron muchos enfermos, y los sanó, y por la mañana, antes del amanecer, se fue a un lugar desierto y oró.” Cristo escribió en la Tierra algo que la nueva Humanidad tiene que descubrir. Esta fue la Escritura más práctica para toda la Tierra. Al amanecer Cristo reúne las fuerzas cósmicas en Su Ser y al anochecer vierte estas fuerzas en la sanación. Incluso seleccionaba a sus discípulos a mediodía, pues tales fuerzas también se pueden usar para fines distintos de la sanación. Debe venir una nueva ritmología, y estamos en un punto de avance que traerá a la Humanidad un renacimiento consciente de las antiguas capacidades a través del Impulso de Cristo.

En los siglos IX y X, hubo una repetición cósmica del Evento de Cristo en el Gólgota en el año 33 DC. Justo después del Gólgota, Urano estaba cercano del Sol —en su perihelio— y Júpiter se encontraba en su propio nodo ascendente. Estos puntos son muy importantes en el recorrido de un planeta. Pero con Urano cercano del Sol, en su perihelio, se cristalizó una revelación apocalíptica. A medida que la Humanidad se va elevando a la plena consciencia, Urano exige inspiración, mientras que Júpiter en fase creciente también alcanza su máximo nivel; Júpiter está asociado con la transición del gobierno del Mundo Espiritual del Padre al Hijo. Los cielos acompañan este evento, un evento muy raro, de modo que Júpiter y Urano están sincronizados. Esto es bastante inusual, pues suele ocurrir cada 1.000 años. Se repitió en el tiempo de Parsifal, en el siglo noveno. Aunque Júpiter gira alrededor del zodiaco cada 12 años, Urano se mueve mucho más lentamente.

En 1882 ocurrió esto otra vez, fue el momento en que el Dr. Steiner se reunió con Schröer. Wagner estaba también trabajando en Parsifal, a través de la lucha por su propia cristianización, que podemos ver claramente en sus óperas. Después en Pentecostés de 1966, se repitió el mismo evento y se abrió la puerta a una especie de recapitulación de la cronología sobre una base rítmica. Ahora podemos seguir adelante con confianza y de forma individual. Esta Cosmología Cristianizada será necesaria para la humanidad futura, que no será capaz de vivir sin ella.

Todo esto se puede resumir en el impulso del Grial, como se puede ver en las conferencias de Rudolf Steiner “Cristo y el Mundo Espiritual”. El Grial es una Imaginación tan vasta y esotérica que puede ser aceptada por toda la Humanidad. El Cristianismo ha sido, lamentablemente, maniobrado a la posición de una religión mas entre las religiones. Se deben comprender todas las religiones. La Ciencia del Santo Grial une a la Humanidad espiritualmente. Es consciente de los acontecimientos que tuvieron lugar en el Gólgota, —de Cristo Jesús y del misterio del Santo Grial. Jesús era el cuerpo, el Cáliz. Rudolf Steiner habla de los tremendos treinta años que llevaron a la preparación de la corporeidad presentada al Ser de Cristo como un Cáliz para la Encarnación. La corriente de la herencia de los evangelios representa el elemento Lunar. El elemento altamente cultivado de la Evolución de la Luna que es Jehová. En el Bautismo, el Espíritu del Sol entra en esta vasija de la Luna. (Ver La Piedad—la Virgen con el Hijo en el regazo).

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Esta es la Gran Imagen y el principal Arquetipo que debemos y podemos llevar a toda la Humanidad futura. La naturaleza es el recipiente, también, donde debemos encarnar el espíritu a través de nuestro propio trabajo interior. Sólo entonces podremos permear la Tierra y la humanidad con el Cristo y el Impulso de Cristo será conducido al futuro.

¿Cómo podemos relacionar esto con la astrología?. Los ritmos cósmicos son el recipiente, pero la humanidad no está lo suficiente abierta para recibirlos. Nosotros, a través del trabajo interior,  debemos introducir la ritmología en nuestras vidas a través del estudio y la evolución de las capacidades espirituales. De esta manera podemos llenar este recipiente y  embarcarnos en una Astrología Cristianizada, o Astrosofía. Recibimos los dones celestiales de la encarnación y la excarnación, y en ellos hay que verter todo lo que hemos evolucionado y manifestarlo a través de la Imaginación, Inspiración y la Intuición.

Traducido por Gracia Muñoz.

 

©Astrosophy Research Center 2012 – ISBN – 1888686-11-1
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