Transformando la Memoria: de la Muerte al amor: El misterio de Micael en nuestro tiempo. PARTE I

Dos conferencias y un taller impartido por Adriana Koulias en Varsity Lakes Gold Coast, Australia. El 1 y 2 de septiembre de 2018.

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Traducido por Nicolás Martín y Gracia Muñoz

Rudolf Steiner nos dice en muchas conferencias, pero más prominentemente, en sus Cartas Micaélicas, cómo Micael era, en tiempos pasados, el regente o el administrador de la llamada Inteligencia Cósmica, y que sacrificó esta Inteligencia a la Humanidad. El desarrollo humano depende de nuestra capacidad para captar y entender esta Inteligencia de la manera correcta.

Pero, a fin de comprenderla, tenemos que conocer sus orígenes y su conexión no sólo con Micael, sino con la Divina Sophia y con Cristo. En estas próximas conferencias vamos a explorar cómo esta Inteligencia Cósmica entró en la Tierra con un enfoque particular en su relación con el pensamiento y la memoria. Vamos a explorar cómo nuestra tarea en el pasado fue el desarrollo de estas dos fuerzas, y cómo en el futuro hay que efectuar una transformación de la memoria, a través del pensamiento, en imaginación, como un camino hacia el amor. Esto, veremos, es la tarea principal de los Antropósofos Micaelitas y Rosacruces en la sociedad y en la escuela Micaélica, como representantes y precursores del futuro.

En el taller vamos a encontrar maneras de comenzar a trabajar en la práctica de esta transformación.

Así que comencemos con las dos fuerzas en cuestión y su conexión con lo que llamamos ‘inteligencia’, la Memoria y el Pensamiento. ¿Qué son y cómo se desarrollaron?

MEMORIA Y PENSAMIENTO (pensar)

Se hace evidente que nuestra memoria y nuestros pensamientos son esenciales para nuestra consciencia si tenemos en cuenta que todas las noches, cuando nuestros recuerdos y pensamientos se sosiegan y caemos dormidos; esto se traduce en una pérdida de la consciencia. La razón de esto radica en un hecho espiritual: el cuerpo necesario para la memoria y el pensamiento el cuerpo etérico, permanece en la cama con el cuerpo físico, mientras el cuerpo astral y el yo se elevan y entran en el mundo espiritual.

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Desde el momento en que nos quedamos dormidos hasta el momento en que nos despertamos, la única consciencia que tenemos surge en los sueños. Los sueños son una consciencia experimentada cuando el Yo y el cuerpo astral entran o salen del cuerpo etérico. Es por eso que los sueños a menudo están conectados con los recuerdos de experiencias y pensamientos que hemos tenido.

Los sueños son el cuerpo astral y el Yo entrando en el cuerpo etérico en la mañana o saliendo del cuerpo etérico en la noche, de algún modo conscientemente. Es, por decirlo así, la puerta de entrada al mundo espiritual.

Por lo tanto, no es demasiado difícil ver la conexión entre el cuerpo etérico y la imaginación, teniendo en cuenta que la imaginación es una forma de soñar consciente. Para decirlo más claramente: la imaginación es una conciencia plenamente consciente, controlada en esa parte del cuerpo etérico no conectada con el cuerpo físico.

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El pensamiento, o mejor dicho, el pensar abstracto, sin embargo, es algo que sólo se puede experimentar en nuestro estado de vigilia, dentro de nuestro cuerpo físico, ya que requiere el cerebro físico como reflector, y se conecta a la parte de nuestro cuerpo etérico que llamamos intelectual, o uno podría decir, el ‘asiento’ de la inteligencia humana. Necesitamos el cuerpo etérico conectado al cuerpo físico para pensar. Pero esto no fue siempre así.

La unión entre el cuerpo físico y el cuerpo etérico humanos no siempre fue tan estrecha. Este vínculo sólo se desarrolló gradualmente. Antes de eso, la consciencia humana era un estado de ensueño perpetuo, y lo que llamamos inteligencia humana pertenecía a los Dioses. Esta fue la Inteligencia Cósmica.

Antes que la Inteligencia Cósmica pudiera entrar en el alma humana, el cuerpo etérico humano tenía que ligarse más con el cuerpo físico. Los seres humanos tenían que conquistar un doble conocimiento:

  • El conocimiento del Mundo
  • El conocimiento del Ser (Yo)

En el primer caso los seres humanos tuvieron que desarrollar órganos capaces de percibir el mundo material objetivo. En el segundo caso tuvieron que desarrollar un órgano interno independiente capaz de reflejar una vida interior subjetiva.

  • Sentidos físicos – Percepción
  • Cerebro físico – Pensamiento

Pero la percepción no podría haberse desarrollado en la facultad del pensamiento sin memoria. La memoria es la que permite que una percepción sea recordada más tarde por el cerebro reflectante. La facultad de la memoria está a medio camino entre la percepción y el pensamiento.

INTELIGENCIA CÓSMICA

¿Qué es la Inteligencia cósmica?

Cuando hablamos de una inteligencia cósmica no estamos hablando de algo abstracto, en la forma en que hablamos de la ‘inteligencia’ en el mundo físico, tal como la capacidad de adquirir y aplicar el conocimiento y las habilidades, o una colección de información con fines militares. La Inteligencia Cósmica de la que Rudolf Steiner habla es una relación activa y obrante entre las Jerarquías, una comunicación y participación activas, que conduce a resultados. Podemos compararlo con la forma en que nuestra cabeza física y nuestros miembros deben trabajar activa y armoniosamente con el fin de que podamos tener una relación con el mundo que nos rodea y con los demás.

Hay siete Inteligencias Planetarias, siendo la más alta la Inteligencia Solar.

‘¿Qué es la inteligencia? Estas generalizaciones abstractas, en efecto, no existen en la realidad. ‘Inteligencia’ significa las mutuas relaciones de conducta entre las Jerarquías Superiores. Lo que hacen, cómo se relacionan la una, la otra, lo que son el uno para el otro,  —esta es la Inteligencia Cósmica. Y puesto que, como seres humanos, debemos tener en cuenta en primer lugar el reino que está más cerca de nosotros, hablando concretamente la Inteligencia Cósmica será para nosotros la suma total de los Seres de la Jerarquía de Ángeles. Si estamos hablando concretamente, no podemos decir ‘tanta inteligencia’, sino más bien ‘tantos Ángeles.’ Esta es la realidad”.[1]

La Jerarquía de los Ángeles obra como mensajero de esta Inteligencia.

¿Por qué es la más alta de las siete inteligencias la Inteligencia Solar, y cuál es su relación con la Inteligencia Cósmica?

 Es debido a que la ‘vida’ de la Inteligencia Solar está inextricablemente conectada con el ‘Ser’ del Cristo, al igual que nuestros corazones están íntimamente conectados a la sangre viviente que corre por nuestras venas y arterias. Por otra parte, Cristo, como el Yo Superior de nuestro sistema solar aporta, a través del Sol, esa vida que tiene influencia sobre las otras Inteligencias Planetarias de la misma manera que la sangre nutre a los otros órganos por medio del corazón.

Y  vemos la conexión entre la ‘percepción’, el ojo y el Yo, bien ilustrada en el signo del Cordero:

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‘Cuando miramos a una estrella, lo que se nos aparece físicamente no es más que el aspecto externo. En realidad, estamos conectados con una reunión de Seres Espirituales. Ahora bien, hay un cierto contraste. Desde el comienzo mismo de la evolución terrestre, este contraste ha existido. Es el contraste entre las Inteligencias de todos los planetas y la Inteligencia del Sol. En efecto, existe por un lado la Inteligencia Solar, mientras que por el otro están las Inteligencias de los otros planetas. Y siempre fue así que la Inteligencia Solar se yergue bajo el dominio de Micael, mientras que las otras Inteligencias Planetarias están sujetas a  los otros Arcángeles”[2].

 Entonces, ¿cómo el Sol se conectó con el Ser del Cristo? Para entender esto tenemos que retroceder a la evolución del Antiguo Sol y el gran evento que ocurrió allí.

Antiguo Sol

 Rudolf Steiner nos dice que la evolución de nuestra Tierra, en la que  se ha desarrollado la vida, fue precedida por tres condiciones:

  • Antiguo Saturno – Calor
  • Antiguo Sol – Luz
  • Antigua Luna – Agua
  • Tierra – Vida

También nos dice que en el Antiguo Sol, los Kyriotetes sacrificaron su sabiduría a los seres que entonces atravesaban su etapa humana, seres que en nuestro tiempo han alcanzado la fase de Arcángeles.

  • Antiguo Saturno – Arcai actuales estaban atravesando la etapa humana.
  • Antiguo Sol – Arcángeles actuales estaban atravesando la etapa humana.
  • Antigua Luna – Ángeles actuales estaban atravesando la etapa humana.
  • Tierra – nosotros estamos atravesando nuestra etapa humana.

 Los seres humanos sobre el Antiguo Sol (Arcángeles actuales) fueron capaces de tomar la sabiduría del Kyriótetes y devolver esta sabiduría en forma de luz. Este fue el cumplimiento de su tarea como humanidad en el Antiguo Sol, y también permitió la elaboración de nuestros propios cuerpos etéricos, así como el cuerpo etérico del mismo Sol  uno podría decir, al oscuro calor de Saturno se añadió la luz de la Sabiduría sobre el Sol. El cuerpo etérico es un cuerpo de luz.

A partir de ese momento en adelante, la luz ha sido sinónimo de sabiduría, con el cuerpo etérico a través de una relación desarrollada entre los Arcángeles y los Kyriótetes o Espíritus de la Sabiduría. En particular, el más alto Arcángel del Sol, Micael, y su relación con los más altos Kyriótetes o Espíritus de la Sabiduría, a quienes los antiguos llamaban la Divina Sophia.

Antiguo Sol = Sabiduría, Luz, cuerpo etérico humano / cuerpo etérico del Sol.

Micael era el más elevado de los seres humanos sobre el Antiguo Sol, porque era preeminentemente capaz de convertir la sabiduría en luz. Por esta razón él es llamado tanto el poderoso Arcángel Solar como el ‘Hijo de la Divina Sophía’ el más alto de los Espíritus de la Sabiduría (Kyriótetes) en el Sol, capaz de sabiduría.

  • Micael ser humano superior en el Sol, capaz de convertir la Sabiduría en Luz.
  • Divina Sophia  Kyriótetes superiores capaces de aceptar la Sabiduría como Luz de los Arcángeles.
  • Sophía recoge la Luz de la Sabiduría, y Micael, como el regente de esta Sabiduría, la administra.

Veamos ahora más de cerca la Inteligencia Solar y cómo se relaciona con el Ser del Cristo.

Rudolf Steiner nos dice que durante el Antiguo Sol, cuando los Arcángeles estaban elaborando el Yo microcósmico y tornando la Sabiduría en Luz, Cristo estaba elaborando su Yo macrocósmico. El nos dice que Cristo permaneció detrás en el Antiguo Sol, con el fin de lograr esto antes que todos los demás seres en nuestro sistema solar y, al realizarlo, se convirtió en la Inteligencia del Sol.

Pero todos los planetas están también relacionados con esta Inteligencia a través de los Espíritus de la Forma o Exusiai. Hay siete Exusiai y ellos formaron el cuerpo del Antiguo Sol. Eran las Siete Inteligencias Planetarias que vemos en el signo del Cordero. Ellos dirigen la Inteligencia Cósmica hacia los planetas.

Ahora, Cristo, siendo el segundo Logos, está relacionado con el ámbito de Aries o el Cordero, y es por eso que el signo de arriba se llama el Signo del Cordero. Se ve claramente que Cristo es la cabeza y los Exusiai de los planetas forman sus extremidades. Es por esta razón que los Exusiai son a veces llamados Logos Solar, y por qué Cristo es a veces considerado un Exusiai.

Si uno mira de esta manera, la Inteligencia Cósmica es nada menos que la relación de nuestro Cosmos con el Ser de Cristo. Esta Inteligencia no es sólo lo que perciben las Jerarquías de Él, sino también lo que entienden acerca de Él y lo que se comunican entre sí acerca de este entendimiento.

Pues debemos tener en mente que Cristo es exaltado por encima de todas las Jerarquías que han elaborado un Yo, porque Cristo ha perfeccionado su Yo Macrocósmico en el Antiguo Sol, y sólo entonces fue la luz capaz de llenar el cosmos, sólo entonces pudieron los Exusiai hacer brillar exteriormente la Luz visible de la Sabiduría, que fue creada por los Kyriotetes y Arcángeles obrando en conjunto para crear grandes imágenes y formas.

 “Entonces el Segundo Logos comenzó a fluir y tejió imágenes y formas en el aroma del mundo”[3]

Pero Cristo no solo desarrolló Su Yo Macrocósmico. También tuvo que desarrollar su Yo Espiritual Macrocósmico[4] (Espíritu Santo), un Espíritu de Vida Macrocósmico (Hijo) y un Hombre Espíritu Macrocósmico (Padre) para convertirse en miembro de la Trinidad. Porque la Trinidad es una en el mundo espiritual —solo están divididos en la Tierra.

‘Ahora, un Logos no funciona por sí mismo: los tres viven y se tejen completamente el uno en el otro para que cada uno de los tres también se exprese en los otros dos. Pero no podemos percibir los efectos de los tres igualmente bien, porque fluyen en diferentes momentos”.[5]

Y

“El Cristo, entonces, es un ser de cuatro miembros, incluido Su Yo macrocósmico, así como el hombre mismo es microcósmicamente un ser de cuatro miembros”[6].

Rudolf Steiner nos cuenta esto acerca de Cristo y el Yo Macrocósmico en oposición a aquellos seres que desarrollaron un Yo Microcósmico en la Tierra:

‘Él es un Ser que se quedó atrás no sólo durante la evolución de la Luna, al igual que los Espíritus Luciféricos, sino que, previendo la evolución de la Luna, en realidad permaneció atrás aun antes, es decir, durante la antigua evolución del Sol; y fue desde una cierta sabiduría asegurada, por encima de la humana, que Él permaneció atrás durante la antigua evolución Solar. No podemos considerar a este Ser como microcósmico en el sentido en que se aplica a los otros seres que hemos considerado; pues tenemos que considerar como seres microscósmicos a aquellos que estaban conectados con esta evolución de la Tierra desde su inicio. El Cristo no estaba conectado directamente con la evolución de la Tierra, sino con la evolución del Sol. Era un ser Macrocósmico desde el principio de la evolución de la Tierra, un Ser que fue expuesto a condiciones totalmente distintas de la evolución de aquellos seres microcósmicos[7]

Por lo tanto, podemos decir que la Divina Sophía, como el ser más alto en el rango de los Kyriotetes, recoge y armoniza la Inteligencia Solar del Cristo, que llega tan alto como la Trinidad y tan bajo como la Jerarquía de los Ángeles, y Micael la administra.

A través de la relación de Cristo, Sophia y Micael una conexión fue forjada entre el Sol etérico, el yo humano (Micael / Luz), el Yo Macrocósmico (Cristo / Inteligencia) y la Sabiduría (Kyriótetes). Y a partir de esto podemos ver cómo se formó una relación especial con los seres humanos terrestres en dos direcciones —la dirección del yo humano y la dirección del cuerpo etérico.

Al igual que los seres humanos de las etapas evolutivas anteriores de la Tierra, los seres humanos en la Tierra tienen una tarea, y está particular e intrínsecamente conectada a Cristo, Micael y Sophía. Durante las tres evoluciones planetarias anteriores, la elaboración del Yo, fue la obra culminante de los seres humanos, pero fueron obligados a desarrollar sus yoes, lo que significa que aunque pueden tener desarrollado el yo en diversos grados, esto lo hicieron de una manera que no era libre  —los seres humanos en la Tierra serían diferentes, tuvieron que desarrollar su yo en completa libertad.

¿Por qué esto es así?

Debemos considerar que el planeta Tierra forma el punto medio de siete etapas planetarias. Esta posición se podría decir que es equivalente a la edad media humana. Y al igual que el ser humano, el Cosmos hubiera tomado un curso descendente, si algo nuevo no se hubiera inyectado en esta etapa. Sólo un nuevo ‘impulso’ podría crear una tendencia ascendente, y este nuevo impulso fue la libertad y el ser humano terrenal era vital en este sentido.

Para que los seres humanos terrestres sean libres, tendrían que cortarse a sí mismos de los Dioses. Tendrían que cortarse a sí mismos de la Inteligencia Cósmica con el fin de desarrollar su propia inteligencia.

Este era el plan.

Una serie de cosas que tenían que pasar para realizar este plan:

  1. La Tierra tuvo que separarse del sol y de los otros planetas — Polar/Hiperbórea.
  2. La Tierra tuvo que separarse de la Luna — Lemuria.
  3. El séptimo Elohim tuvo que tomar su morada en la Luna para guiar a la Humanidad.
  4. Los Elohim tuvieron que sacrificar parte de su propia sustancia del yo a la humanidad para crear un yo rudimentario en los seres humanos.
  5. Lucifer tuvo que ser arrojado del mundo espiritual, confinado al mundo astral, —y por lo tanto al cuerpo astral de los seres humanos— por parte de Micael, con el fin de que Lucifer pudiera en esta forma tentar al Yo de los seres humanos a caer hacia la Tierra y los crear órganos de percepción sensiente.
  6. Ahriman tendría que ingresar en las almas humanas para estimular los primeros indicios rudimentarios del intelecto.
  7. Micael tuvo que sacrificar su regencia sobre la Inteligencia Cósmica y permitir que descendiera hacia la Tierra.
  8. La Hija de Sophia entro en el alma humana para ayudar a formar las tres facultades del alma: el Alma Sensible, el Alma Intelectual (Racional) y finalmente el Alma Consciente, como preparación para el ingreso de la Inteligencia Cósmica.
  9. Cristo tuvo que descender a la Tierra trayendo Su Yo Macrocósmico y, por lo tanto, no solo un reflejo sino el ser real de Su Inteligencia en las almas humanas.

Podemos ver las influencias y las contrainfluencias necesarias para separar a la Humanidad de los Dioses mientras que al mismo tiempo su Inteligencia entraba en la evolución de la Tierra para convertirse en Inteligencia Humana. Porque así como el Sol creó los ojos para que pudieran percibir el sol, la Inteligencia Cósmica o la comprensión de Cristo tuvieron que ser sacrificados por los dioses a la Tierra para que pudiera crearse un órgano de percepción capaz de percibir a Cristo.

A través de Cristo, los seres humanos tendrían el potencial de convertirse en soberanos de sus cuerpos físico, etérico y astral, así como Cristo era el soberano de los Seres de las Jerarquías.

INTELIGENCIA HUMANA

Veámoslo ahora desde la perspectiva del alma humana.

La inteligencia humana no hubiera sido posible si Cristo no hubiera hecho cuatro descensos de sacrificio a la Tierra. Estos fueron seguidos por Michael,[8] que sacrificó su Inteligencia Cósmica también en cuatro etapas, que corresponden a cuatro etapas de la conciencia.[9]

Evolución de la Tierra

A menudo pensamos en el ser espiritual como estando arriba, y abajo lo físico, pero en un sentido esto es maya. Rudolf Steiner da a entender con bastante frecuencia que el espacio pertenece sólo a la consciencia terrenal, y que arriba y abajo, dentro y fuera, delante y atrás, son una quimera cuando se trata del Espíritu. Está más cerca de la verdad si decimos que el Espíritu interpenetra en capas aquí en la Tierra. Se podría decir que todo lo que era Saturno, el Sol y la Luna se puede encontrar en la Tierra, y también todo lo que será Júpiter, Venus y Vulcano. La memoria del pasado y el futuro potencial tienen experiencia en diferentes capas de la consciencia, que en nuestro tiempo son sinónimo de consciencia de vigilia, consciencia onírica o gráfico-refleja, consciencia del dormir y consciencia mineral.

Voluntad – La primera etapa Polar/Hiperbórea:

En la primera etapa, los seres humanos eran uno con Seres de alma y espíritu. Un hombre no pensaba un pensamiento, sino que él percibía un Ser espiritual del Mundo Espiritual directamente a través del Yo, pensando un pensamiento dentro suyo. En todas partes el Yo ‘parecía’ percibir los pensamientos volitivos de Seres Espirituales, porque la consciencia penetró hasta la capa más alejada —uno podría llamar a esta capa, Devachán.

Aquellos Seres Espirituales fueron los grandes ‘Maestros’ de la humanidad, cuya sabiduría el ser humano se vio obligado a obedecer, porque su impulso movía la voluntad. En esta etapa, todo ‘estaba siendo’, todo era una consciencia, y la voluntad y el pensamiento eran uno. Pero, a causa de esta unidad, los seres humanos no eran libres —no tenían libre albedrío.

En esta etapa los planetas Saturno y Sol se separaron de la Tierra.

Consciencia en la Primera Etapa: Seres Espirituales en el Yo = percepción de la Luz Espiritual Luz y Seres Espirituales.

 

Sentir — La segunda etapa, Lemuria:

 En Lemuria los Seres Espirituales comenzaron a ocultarse, o más bien, el alma humana ya no podía penetrar en esa capa de la consciencia en la que estos Seres Espirituales se manifiestan, de modo que ya no podían percibir la Luz espiritual de los Seres, sino solo, uno podría decir, las fuerzas del alma de estos Seres, que penetraron dentro de la siguiente capa de la consciencia. Como pasar de la luz al color.

Se podría decir que la consciencia humana había penetrado al nivel del Mundo Astral a través de una elaboración del cuerpo astral. ¿Qué lo causó? ¿Recuerdan más arriba, donde hemos dicho que Micael arrojó a Lucifer desde el reino del Devachán al mundo astral? En el Mundo Astral, Lucifer fue capaz de tentar el cuerpo astral humano para introducir o ‘descender’ más hacia adentro del ámbito de lo físico y es por eso que es retratado como una ´Caída´.

La Luna se separa de la Tierra.

A través de la tentación de Lucifer, el Yo se separó de lo que era percibido, y la percepción conectó ahora la ‘imagen’ con las sensaciones o sentimientos de simpatía y antipatía interiores, percibidos como colores (complementos), que crearon una vida interior y exterior. Este es el principio de la libertad.

Imágenes externas percibidas engendraron sensaciones internas. Sin embargo, las dos todavía estaban conectados a través de la ‘vida’. El ser humano aún conectaba el espíritu y la materia a través de una memoria del Espíritu viviente.

Una forma de consciencia elástica era ahora experimentada, en otras palabras, las imágenes del mundo exterior no hacían aún una profunda impresión, pero fue el comienzo de la memoria — por lo tanto, Lucifer está conectado a la memoria.

Ahora llegamos a la conexión de la Hija de Sophía con Lucifer.

La tarea de preparar el alma para la Inteligencia Cósmica que desciende desde arriba, cayó sobre la Hija de Sophía o la parte ‘femenina’ de Adán / Eva, que fue separada antes de La Caída y llevada a la esfera del Sol. La Hija de Sophia descendió desde la esfera del Sol a las almas humanas para desarrollar el alma desde dentro[10]. Los griegos vieron a este ser como Perséfone, la hija de Démeter.

‘Antes que el hombre perdiera su consciencia clarividente, ellos vivían junto a lo que era, en su cuerpo astral, las fuerzas de Zeus, Perséfone. El hombre había traído este cuerpo astral, estrechamente asociado con las fuerzas de Zeus, desde la Luna. La vida del alma, que encontramos personificada por Perséfone, se desarrolló en él sobre la Tierra. Y eso es lo que era el hombre que vivía en los tiempos antiguos en la Tierra. Se sentía: ‘tengo en mi cuerpo astral… tengo dentro mío a Perséfone’. En tiempos antiguos, el hombre aún no podía hablar de un yo intelectual, como lo hacemos hoy, pero era consciente de algo que surgió en él como resultado de la cooperación de las fuerzas de Zeus en su cuerpo astral con las fuerzas Perséfone.[11]

Fue en tiempos de los egipcios (que son una recapitulación de Lemuria) que la hija de Sophia, según Rudolf Steiner, entró en el alma humana por primera vez, para transformar el don de Lucifer, el Alma Sensible, en una facultad capaz de entender a Dios — Teosofía. Esto era necesario porque Dios estaba ahora fuera del ser humano. Antes de esto no había necesidad para la Teosofía, ya que Dios y el Yo humano’ o Voluntad, eran uno.

Fue también en la época de Lemuria que Cristo hizo su primer sacrificio. Él emergió de la esfera de la Trinidad hacia dentro de la esfera del Sol, como una estrella con su Yo Macrocósmico, su Macrocósmico Hombre-Espíritu, Espíritu de Vida y Yo Espiritual[12].  Este sacrificio contribuyó a la relación ‘correcta’ del ser humano con los doce sentidos o el cuerpo del Sistema Nervioso / Astral, que había sido el resultado de la tentación Luciférica. El ser humano pudo erguirse.

Consciencia en la segunda etapa: imagen anímica en el cuerpo astral = consciencia del mundo astral y los Seres anímicos — color.

 

La Tercera Etapa: Pensar – Atlántida.

En esta etapa la percepción o consciencia humana descendió a una capa ‘más cercana’ de la capa física, y esto fue acompañado por una impronta más profunda de lo que se percibía en el cuerpo etérico— memoria de largo alcance.

En esta etapa las fuerzas del alma todavía tenían una cualidad de vida, pero que ya no se experimentaron en el presente, sino en una forma rudimentaria de ‘memoria’, es decir, que lo que era visto, fue impreso mucho más profundo y de una manera tal, que duraba mucho tiempo y podía evocarse  —al igual que una impresión se deja en cera. Pero esto todavía se consideraba algo vivo, algo que entraba desde el exterior y que creaba una imagen posterior o eco en el alma humana. Uno podría decir, un opuesto de lo que fue visto.

Imágenes externas y memorias internas todavía estaban conectadas por la memoria ‘viviente’ del Ser anímico. Uno podría comparar esta memoria con una forma de consciencia plástica, y un verdadero comienzo de la libertad y el pensamiento. Ahora podemos entender por qué durante una iniciación Celta, el acólito era llevado ante dos columnas, una plástica y otra elástica. Esta era la expresión física de una experiencia interior, que durante la época de los Celtas, ya no era una experiencia natural sino que tenía que ser trabajada y conquistada.

La capacidad de mirar hacia atrás en la impronta de lo contrario de lo que era visto, distanciaba la consciencia humana aún más de los ‘Seres de alma y espíritu’. Para comparar, lo que era visto en el pasado con lo que se ve en el presente, la humanidad podía nombrar y categorizar lo que fue visto y experimentado, y concebía lo que podría ser visto y experimentado en el futuro. Este es el principio del pensamiento. Más tarde, en tiempos Greco-romanos, la Hija de Sophía obró para elaborar esa parte del alma conectada a esa parte del cuerpo etérico capaz de convertirse en facultad de pensamiento —el Alma Racional. El producto de esto sería más tarde conocido como Filosofía —una comprensión del mundo[13] Antes de esto no había necesidad de Filosofía ya que el ser humano era uno con el mundo de la naturaleza.

Esta etapa también marca el segundo y tercer sacrificio del Cristo en la Atlántida. El segundo, cuando entró en el reino del Sol como planeta principal de siete planetas, dejando atrás a su Hombre-Espíritu. Lo hizo con el fin de redimir a los siete órganos humanos en relación con el órgano del habla.

El tercer sacrificio, en la segunda mitad de la Atlántida, hizo necesario que entrara en la esfera de la Luna —a la Jerarquía de los Arcángeles (cuyo máximo representante era Micael) para traer armonía al pensar, el sentir y la voluntad. El ser humano podía pensar.

Este tercer sacrificio era, por decirlo así, la culminación de todas las etapas anteriores: la primera etapa (Voluntad—Yo), la segunda etapa (Sentir-—Astral) y la tercera etapa (Pensamiento—Etérico).

Consciencia en la tercera etapa: imagen reflejo en el cuerpo etérico = consciencia del mundo etérico —luz anímica (en contraposición a la luz espiritual).

 

Las Cuatro Etapas del Pensar.

En la cuarta etapa el pensar surgió de la relación del cuerpo etérico con el cuerpo físico. En el cuerpo físico el pensar fue completamente despojado de vida, sólo las sombras de los Seres debían ser experimentados como reflejos desde el cerebro físico humano. El poder de la ‘Inteligencia’ había sido sacrificado por Micael y entró en el reino de Ahriman, que buscaría aprovechar esta Inteligencia para sí mismo. Esto hizo necesario un sacrificio más por parte de Cristo. El cuarto sacrificio de Cristo fue dejar su Espíritu de Vida detrás, en la esfera de la Luna, con el fin de entrar en el cuerpo de un ser humano con su Yo Macrocósmico y su Yo Espiritual.

‘Mientras todo esto de lo que he estado hablando estaba ocurriendo en el Oeste, el mismo Cristo, el Cristo que había bajado a la Tierra dejando su Hombre-Espíritu en el Sol y su Espíritu de Vida en la atmósfera alrededor de la Tierra, reduciendo su Yo y su Yo Espiritual.

Pero Cristo no podía entrar en Jesús de Nazaret con el Yo Espiritual, (este se mantuvo en la Tierra pero flotando por encima de Jesús, en la forma en que se sitúa por encima de los seres humanos en la actualidad). Él sólo podía entrar con su Yo Macrocósmico. Jesús solo se uniría con el Yo Espiritual del Cristo después del Misterio del Gólgota.

Así, el Cristo entró en su curso terrenal en el sentido de que trajo al hombre del macrocosmos lo que el hombre habría de desarrollar microcósmicamente —sólo el Cristo lo trajo como principio macrocósmico. Entró en la evolución de la Tierra de tal manera que durante su curso Él no tendría un quinto, sexto y séptimo principio como su posesión personal, así como el hombre en su camino no los posee.

El Cristo es un Ser que había evolucionado macrocósmicamente hasta el cuarto principio, y la evolución de su cuarto principio en el transcurso de la Tierra consiste en conferir al hombre todo lo que le permitirá evolucionar su yo [14].

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En cuanto a este misterio desde el punto de vista del mundo superior nos puede traer profundos sentimientos de agradecimiento por los sacrificios que los seres superiores a sí mismos también fueron sometidos. Para el momento en que Cristo entró en el cuerpo de Jesús, la inteligencia Cósmica se convirtió en una ‘memoria’ a ‘Más allá de Inteligencia’ para ellos. En otras palabras perdieron Yo Macrocósmico de Cristo (presente) y sólo vieron lo que se reflejó de nuevo a ellos de su Hombre Espíritu, Espíritu de Vida y Yo Espiritual. En términos espirituales, Cristo ‘murió’ para ellos, dejando solo Su Memoria.

¿Por qué?

Porque cuando Cristo descendió a través de las capas de la consciencia hacia la Tierra, entró en un mundo físico cuyo aspecto material no puede ser penetrado por la percepción de los Seres Superiores.

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“La consecuencia es que llega un momento en la evolución del mundo, donde el Cosmos ya no vive por su presente, sino por su inteligencia pasada, mientras que la inteligencia presente está en la corriente de la evolución humana”[15].

Cristo vino libremente a la Tierra para traer Su Inteligencia a la actual corriente del tiempo, con el fin de crear las condiciones adecuadas para la libertad, pero la sombra de esta libertad es el ‘materialismo’ —la experiencia de la materia como un fin en sí mismo es la inspiración de Ahriman.

 ‘Desde ese reino del cual fue Micael mismo el sirviente, el Ser-Cristo desciende dentro de la esfera de la Tierra, para que esté al alcance cuando el poder de la Inteligencia haya sido traspasado completamente al individuo humano. Pues entonces vendrá el tiempo en que el impulso será más fuerte en el hombre, de entregarse en su totalidad a ese poder, que en todos los detalles y en la perfección consumada, se ha hecho a sí mismo el portador de la fuerza intelectual. Pero Cristo estará al alcance. A través de Su gran sacrificio Él vivirá en la misma esfera donde habita Ahriman. El hombre tendrá la posibilidad de elegir entre Cristo y Ahriman. El mundo será capaz en la evolución de la humanidad, de encontrar el camino de Cristo’. Rudolf Steiner [16]

Pensar ​​= sombras sin alma, sin vida, sin espíritu, reflejadas por el cerebro físico.

 

[1] GA237. 8 de agosto de 1924

[2] GA237. Dornach, 8 de agosto de 1924

[3] GA266. Berlín 18 de Diciembre de 1906

[4] También debemos tener en cuenta que el yo y el espíritu son “uno” como una espada dentro de una vaina. Por lo tanto, Rudolf Steiner dice que es un ser de cuatro miembros.

[5] GA266. Berlín 18 de Diciembre de 1906

[6] GA130. El Yo Cósmico y el Yo Humano. La naturaleza de Cristo resucitado

[7] GA130. El Yo Cósmico y el Yo Humano. La naturaleza de Cristo resucitado

[8] Ver las conferencias del autor sobre el alma de Nathan y los cuatro sacrificios de Cristo

[9] https://wn.rsarchive.org/Books/GA026/English/APC1956/GA026_c03.html

[10] Ver las conferencias del autor sobre antroposofía

[11] https://wn.rsarchive.org/Lectures/Dates/19110822p01.html

[12] https://wn.rsarchive.org/Lectures/GA240/English/RSP1975/19240827p01.html

[13] El hecho de que haya postulado que esta encarnación en el punto de inflexión en el tiempo por primera vez como la María del evangelio de Lucas de ninguna manera contradice su trabajo antes y después, en el alma humana.

[14] El Yo Cosmico y el Yo Humano. La naturaleza de Cristo Resucitado

[15] https://wn.rsarchive.org/Books/GA026/English/APC1956/GA026_c05.html

[16] https://wn.rsarchive.org/Books/GA026/English/APC1956/GA026_c05.html

GA191c4. Las influencias de Lucifer y Ahriman

Rudolf Steiner — Dornach, 15 de  noviembre de 1919

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Hemos escuchado que el alma humana estuvo dotada de una especie de sabiduría primigenia, sabiduría que se desvaneció poco a poco y que hoy ya no nos es accesible. En consecuencia, con respecto al conocimiento, la gente se siente inclinada cada vez más a lo que se les presenta por la existencia física. Por “conocimientos” no me refiero sólo a la ciencia en el sentido comúnmente aceptado, sino al conocimiento que se aplica conscientemente a los asuntos ordinarios de la vida.

La pregunta surge de forma natural: ¿en qué ha derivado esta antigua sabiduría? Aquí debo referirme a un nuevo aspecto de un asunto que a menudo hemos considerado desde otros ángulos.

Miremos de nuevo a la época en que los seres humanos comenzaron en el verdadero sentido a ser ciudadanos de la Tierra, cuando como seres de alma y espíritu bajaron a la Tierra, se rodearon de sus fuerzas y se convirtieron en los seres terrenales. Si los seres humanos simplemente hubieran descendido a la Tierra con las cualidades inherentes a su propia naturaleza, la evolución habría tomado un curso diferente a través de las distintas épocas culturales. Pero después de haber hecho el descenso, los seres humanos se vieron obligados a establecer una relación con el mundo que nos rodea, para adquirir conocimiento terrenal —no voy a decir a través de la clarividencia en el sentido propio— sino a través de los instintos imbuidos por un cierto grado de clarividencia. La adquisición de este conocimiento terrenal fue un proceso muy lento y gradual y durante siglos los seres humanos se  mantuvieron en un estadio infantil. Es verdad que habían logrado desarrollar una constitución del alma y del cuerpo compatibles con la humanidad, pero nunca habrían alcanzado las alturas espirituales que realmente han alcanzado. El que fueran capaces de lograr esta evolución de una forma que no fuera mediante el paso a través de todas las etapas de la infancia se debe a la intervención en la evolución terrenal de los seres luciféricos. Sabemos de conferencias recientes que la individualidad de Lucifer encarno en Asia en una cierta época de los tiempos pre-cristianos, y que la sabiduría pagana original de la que muchos datos históricos dan testimonio procedió de este ser. Pues los seres luciféricos desde el principio se asociaron de alguna manera con la evolución de la humanidad.

Les ruego encarecidamente que, —aunque sé que tales peticiones son de poca utilidad— no adopten una actitud filistea cuando se menciona a los seres luciféricos. Incluso entre los antropósofos todavía existe la tendencia a decir: “Eso es ciertamente luciférico. A toda costa lo evitamos, lo rechazamos!”. Pero estas cosas tienen que ser consideradas en muchos aspectos diferentes y siempre hay que recordar que toda la antigua sabiduría pagana emanó de una fuente luciférica. Es un tema que requiere un serio y profundo estudio.

Cuando más nos remontamos en la evolución de la humanidad, más nos encontramos ciertas individualidades que a través de las cualidades adquiridas en encarnaciones anteriores adquirieron la suficiente madurez como para aprehender los tesoros de la sabiduría que poseen los seres luciféricos. Pensemos, por ejemplo, de los siete santos Rishis de la antigua India. Cuando los hindúes interpretaron la sabiduría de los Santos Rishis, sabrían, si hubieran sido iniciados en estas cosas, que los maestros de los Rishis eran seres luciféricos. Por lo que los seres luciféricos trajeron a la evolución de la Tierra, sobre todo, el mundo del pensamiento, del pensamiento que impregna la cultura intelectualista, el mundo de la razón en el más alto sentido de la palabra —el mundo de la sabiduría. Y volviendo a los orígenes primitivos de la existencia humana, encontramos que las fuentes de la sabiduría pagana siempre se encuentran con los seres luciféricos.

Se podría preguntar: ¿Cómo es esto posible? Debemos saber que los seres humanos se habrían mantenido como niños si no hubieran recibido de los Centros de Misterios la constante instrucción que emanaba de los seres luciféricos. Aquellos que poseían el conocimiento y la sabiduría heredada y primitiva para fomentar el progreso y la educación de la humanidad no estaban —como el filisteo moderno— temerosos de recibir esta sabiduría de fuentes luciféricas. Ellos tomaron sobre sí la obligación que incumbe a todos aquellos a quienes los seres luciféricos imparten conocimiento de los reinos espirituales. La obligación —si así puede ser llamada, aunque tales palabras no siempre transmiten el significado exacto— era utilizar esta sabiduría cósmica luciférica, con razón, por el bien de la evolución terrestre. La diferencia entre la sabiduría “buena” y la sabiduría puramente luciférica —que en lo que se refiere al contenido es exactamente la misma— es que la sabiduría “buena” está en manos distintas de las de los seres luciféricos. Ese es el punto esencial. ¡No se trata de que haya una sola sabiduría que pueda ser cuidadosamente empacada en alguna cámara del alma y hacer a una persona virtuosa!

La sabiduría de los mundos es uniforme, la única diferencia es si está en manos de personas sabias que lo utilizan para el bien, ya sea en manos de los Ángeles o Arcángeles, o si está en manos de Lucifer y sus anfitriones. En los tiempos antiguos la sabiduría necesaria para el progreso de la humanidad sólo podía obtenerse de una fuente luciférica; De ahí que los iniciados estuvieran obligados a recibirla de esa fuente y, al mismo tiempo, a asumir la obligación de no ceder a las aspiraciones de los seres luciféricos.

La intención de Lucifer era transmitir la sabiduría a la humanidad de una manera tal que podría inducir a la gente a abandonar el camino de la evolución de la Tierra y tomar un camino que conduce a una esfera supraterrenal, una esfera distante de la Tierra. Los seres luciféricos inculcan su sabiduría en los seres humanos, pero su deseo es que se alejen de la Tierra, sin atravesar la evolución terrestre. Lucifer quiere abandonar la Tierra a su destino, llevar la humanidad a un reino ajeno al reino de Cristo.

Los sabios de antaño que recibieron la sabiduría primitiva de manos de Lucifer tenían, como dije, que comprometerse a no ceder a sus deseos sino a usar la sabiduría para el bien de la evolución de la tierra. Y eso, en esencia, fue lo que se logró a través de los Misterios pre-Cristianos. Si se pregunta qué fue lo que la humanidad recibió a través de estos Misterios, a través de la influencia de los seres luciféricos que, en los tiempos post Atlantes, todavía inspiraron a ciertas personalidades como los Rishis de la India y enviaron a sus mensajeros a la Tierra  —Recibieron los rudimentos de lo que se ha desarrollado en el curso de la evolución en las facultades de la palabra y del pensamiento. Hablar y pensar son, en sus orígenes, luciféricos, pero fueron alejados del dominio de Lucifer por los sabios de antaño. Si realmente estás decidido a huir, de Lucifer, entonces debes preparar tu mente para no pensar y ser mudo en el futuro!

Estas cosas son parte de la ciencia iniciática que gradualmente debe introducirse en la comprensión de la humanidad, aunque debido a la clase de educación que ahora está en curso desde hace siglos en el mundo civilizado, la gente se encoge ante tales verdades. La figura caricaturizada de Lucifer y Ahriman —el diablo medieval— está siempre delante de sus mentes y se les ha permitido crecer en este ambiente filisteo durante tanto tiempo que incluso hoy en día se estremecen ante la idea de acercarse a los tesoros de la sabiduría que están íntima y profundamente conectados con la evolución. Es mucho más agradable decir: “Si me protejo del diablo, si yo me entrego a Cristo con el sencillo corazón de un niño, seré bendito, y mi alma encontrará la salvación”. Pero en sus cimentaciones profundas, la vida humana no es de ninguna manera un asunto tan sencillo. Y es esencial para el futuro de la evolución humana que estas cosas que estamos discutiendo no se produzcan. Hay que saber que el arte de hablar y el arte del pensamiento se han convertido en parte de la evolución sólo porque se recibieron a través de la mediación de Lucifer. El elemento luciférico todavía se puede observar en el pensamiento. El habla, que desde tiempos se ha diferenciado y adaptado a las necesidades terrenales, ya ha sido asaltada por Ahriman. Él es quien ha provocado las diferentes lenguas de la Tierra. Mientras que la tendencia luciférica es siempre hacia la unificación, la tendencia fundamental del principio ahrimánico es la diferenciación. ¿Qué sería el pensar si no fuera luciférico?

Si el pensamiento no fuera luciférico, los seres humanos en la Tierra serían como aquel cuyo pensamiento era completamente no luciférico, a saber Goethe. Goethe fue uno de los que, en cierto sentido, deliberadamente se dispuso a enfrentar y desafiar a los poderes luciféricos. Eso, sin embargo, hace que sea esencial mantener el asimiento constante de la realidad concreta y particular. En el momento de generalizar o unificar —en ese momento estás acercándote al pensamiento luciférico. Si contemplasen cada individuo humano, cada planta, cada animal, cada piedra en sí sola, teniendo en cuenta el único objeto, no clasificándolo en géneros y especies, no generalizando en el pensamiento— entonces serían poco propensos al pensar luciférico. Pero cualquier persona que intentara tal cosa, incluso como un niño, nunca pasaría más allá de la clase primaria en cualquier escuela moderna.

El hecho es que el pensamiento universal implícito en la sabiduría pagana se ha agotado gradualmente. La constitución humana es tal que este principio luciférico de unificación ya no puede ser de mucho servicio real para la humanidad en la Tierra. Esto ha sido contrarrestado por el hecho de que la naturaleza del ser humano creada por Dios ha arraigado en la evolución de la Tierra, se ha relacionado con, aliado con la Tierra. Y porque esto es así, por su propia naturaleza inherente, la humanidad está menos aliada con el elemento luciférico que siempre tiende a alejarlos de la Tierra.

Pero ¡ay si la humanidad se dejara simplemente arrastrar desde el elemento luciferino sin poner algo diferente en su lugar. Eso nos traería el desastre. Pues entonces los seres humanos crecerían junto con la Tierra, es decir, con el territorio en particular de la Tierra en la que nacen; y la vida cultural se convertiría en algo completamente especializado y diferenciado. Ya podemos ver cómo se va desarrollando esta tendencia. Se han echado raíces más marcadamente desde principios del siglo XIX; pero la tendencia a dividirse en grupos más pequeños ha sido demasiado evidente como consecuencia de la catastrófica guerra mundial. El chovinismo está ganando cada vez más terreno hasta que finalmente llevará a la gente a dividirse hasta el punto de que por fin un grupo abarcará a un solo ser humano!. Las cosas podrían llegan al punto en que los seres humanos individuales estarían nuevamente divididos en derecha e izquierda, y estarían en guerra dentro de sí mismos; la izquierda estaría en desacuerdo con la derecha. Tales tendencias son aún hoy evidentes en la evolución de la humanidad. Para combatir esto, se debe crear un contrapeso; Y este contrapeso sólo puede ser creado si, como la antigua sabiduría inherente al paganismo, una nueva sabiduría, adquirida por la libre determinación y voluntad de los seres humanos, se infunde en la cultura terrena. Esta nueva sabiduría debe ser de nuevo la sabiduría de la Iniciación.

Y aquí llegamos a un capítulo del conocimiento moderno que no debe ser retenido. Si en el futuro las personas no hicieran nada por sí mismas para adquirir una nueva sabiduría, entonces, sin esa conciencia, toda la cultura se haría ahrimánica y sería fácil para las influencias que emanan de la encarnación de Ahriman el impregnar toda la civilización en la Tierra. Por lo tanto, deben tomarse precauciones con respecto a las corrientes por las que se fomenta la cultura ahrimánica. ¿Cuál sería el resultado si la gente siguiera la fuerte inclinación que tienen hoy de dejar que las cosas floten como están, sin entender y orientar por los canales correctos aquellas corrientes que conducen a una cultura ahrimánica? Tan pronto como Ahriman encarne en el tiempo destinado en Occidente, toda la cultura quedaría impregnada de sus fuerzas. ¿Qué más vendría en su séquito?. A través de ciertos actos estupendos traería a la humanidad todo el conocimiento clarividente que hasta entonces sólo podía ser adquirido a fuerza de intenso trabajo y esfuerzo. La humanidade podría vivir como materialistas, podrían comer y beber —¡tanto como pueda hacerse después de la guerra!— y no habría necesidad de ningún esfuerzo espiritual. Las corrientes ahrimánicas continuarán su curso sin obstáculos. Cuando Ahriman encarnase en Occidente en el tiempo señalado, establecería una gran escuela de ocultismo para la práctica de artes mágicas de la mayor grandeza, y lo que de otro modo sólo puede adquirirse con un esfuerzo extenuante sería derramado sobre la humanidad.

Que nunca se imaginen que Ahriman aparecerá como una especie de bufón, jugando maliciosos trucos sobre los seres humanos. ¡De hecho, no! Los amantes de lo fácil que se niegan a tener algo que ver con la ciencia espiritual caerían presos de su magia, pues mediante estas estupendas artes mágicas sería capaz de hacer de un gran número de seres humanos videntes —pero de tal manera que la clarividencia de cada individuo estaría estrictamente diferenciada. Lo que una persona vería, un segundo y un tercero no lo verían. Prevalecería la confusión y, a pesar de ser receptivos a la sabiduría clarividente, la gente inevitablemente caería en la lucha debido a la gran diversidad de sus visiones. En última instancia, sin embargo, todos estarían satisfechos con su propia visión particular, porque cada uno de ellos sería capaz de ver en el mundo espiritual. De esta manera toda la cultura en la Tierra caería presa de Ahriman.

Los seres humanos sucumbirían a Ahriman simplemente por no haber adquirido por sus propios esfuerzos lo que Ahriman está listo y dispuesto a darles. No se podía dar peor consejo que decir: “¡Quédate tal como eres!. Ahriman hará que todos ustedes sean clarividentes si así lo desean. Y lo desearán porque el poder de Ahriman será enorme”. Pero el resultado sería el establecimiento del reino de Ahriman en la Tierra y el derrocamiento de todo lo que hasta entonces ha alcanzado la cultura humana; todas las desastrosas tendencias inconscientemente apreciadas por la humanidad hoy en día surtirían efecto.

Nuestra preocupación es que la sabiduría del futuro —una sabiduría clarividente— se rescate de las garras de Ahriman. Una vez más déjenme repetir que sólo hay un libro de la sabiduría, no dos tipos de sabiduría. La cuestión es si esta sabiduría está en manos de Ahriman o de Cristo. No se puede entrar en las manos de Cristo a menos que la gente luche por ello. Y sólo pueden luchar por ello diciéndose que por sus propios esfuerzos deben asimilar el contenido de la ciencia espiritual antes del tiempo de la aparición Ahriman en la Tierra.

Esa es la tarea cósmica de la ciencia espiritual. Consiste en evitar que el conocimiento se convierta en —o permanezca ahrimánico. Una buena manera de jugar con las manos de Ahriman es excluir toda la naturaleza del conocimiento de la religión denominacional e insistir en que la fe simple es suficiente. Si la gente se aferra a esta fe simple, condenan su alma al estancamiento y entonces la sabiduría que debe ser rescatada de Ahriman no podrá encontrar la entrada. El punto no es si la gente tiene o no que recibir simplemente la sabiduría del futuro sino si trabajan en ella; y los que lo hacen tienen que asumir el solemne deber de salvar la cultura terrenal para Cristo, así como los antiguos Rishis e iniciados se comprometieron a no ceder a la condición de Lucifer de que la humanidad fuera llevada lejos de la Tierra.

La raíz de la cuestión es que para la sabiduría del futuro también es necesaria una lucha similar a la que libraron los antiguos iniciados a través de cuyos intermediarios fueron transmitidas a la humanidad las facultades de expresión y de pensamiento. De la misma manera que se transfirió a los iniciados de la sabiduría primitiva arrancar a Lucifer lo que se ha convertido en la razón humana, el intelecto humano, de modo que la intuición que se desarrollará en el futuro de la realidad interior de las cosas debe ser arrebatada de las potencias ahrimánicas. Tales son las cuestiones —y estos temas juegan fuertemente en la vida misma.

Hace poco leí algunas notas escritas poco antes de su muerte por alguien que era amigo del movimiento antroposófico. Había sido herido en la guerra y permaneció largo tiempo en el hospital, donde, en el transcurso de las operaciones que se le realizaban, tenía muchos vislumbres del mundo espiritual. Las últimas líneas que él escribió contienen un pasaje notable, describiendo una visión que le vino no mucho antes de su muerte. En esta última experiencia, el ambiente que lo rodeaba se convirtió, tal como él lo expresa, en denso granito, pesando sobre su alma. Tal impresión se puede entender a la luz del conocimiento que tenemos que luchar por la sabiduría del futuro; pues los poderes ahrimánicos no permiten que se les quite esta sabiduría sin lucha. Que no se crean que la sabiduría pueda ser alcanzada a través de visiones dichosas. La verdadera sabiduría tiene que ser adquirida “en el trabajo y en el sufrimiento”. Lo que acabo de decir sobre el moribundo es una muy buena imagen de ese sufrimiento, pues en esta lucha por la sabiduría del futuro, una de las experiencias más frecuentes es que el mundo está presionando sobre nosotros, como si el aire se hubiera congelado de repente en granito. Es posible saber por qué esto es así. Sólo tenemos que recordar que es el esfuerzo de los poderes ahrimánicos el reducir la Tierra a un estado de completa rigidización. Su victoria estaría ganada si consiguieran llevar la tierra, el agua y el aire a este estado rígido. Si esto sucediera, la Tierra no podría volver a adquirir el calor que procedió de Saturno y que debe ser recuperado en la época de Vulcano; evitando que este sea el objetivo de los poderes ahrimánicos.

Una tendencia que tiene una gran importancia en esto es la falta de entusiasmo en las almas humanas en la actualidad por el contenido de la ciencia espiritual. Si esta falta de entusiasmo persistiera, el primer impulso hacia la rigidización de la Tierra emanaría de las almas humanas mismas, de su apatía, de su indolencia y amor a la facilidad. Si piensan que esta rigidización es el objetivo de los poderes ahrimánicos no se sorprenderán que la compresión, la sensación de que la vida se está convirtiendo en granito, es una de las experiencias que se deben experimentar en la lucha por la sabiduría del futuro. Pero recuerden que la gente de hoy puede prepararse para mirar al mundo espiritual al aprehender con su sana razón humana lo que la ciencia espiritual tiene que ofrecer.  El esfuerzo aplicado en el estudio que se deja guiar por la razón humana sana puede ser parte de la lucha que conduce eventualmente a la visión del mundo espiritual. Muchas tendencias tendrán que ser superadas, pero para la gente de hoy la dificultad fundamental es que cuando quieren entender la ciencia espiritual tienen que luchar contra sus propios cráneos de granito.  Si el cráneo humano fuera menos duro, menos parecido al granito, la ciencia espiritual sería mucho más ampliamente aceptada en la actualidad.

Infinitamente más eficaz que cualquier evitación filistea de los poderes ahrimánicos sería luchar contra Ahriman a través de un estudio sincero y genuino del contenido de la ciencia espiritual. Pues entonces los seres humanos llegarían poco a poco a percibir espiritualmente el peligro que de otro modo debería caer sobre la tierra físicamente, de ser rigidizado en una densidad parecida al granito.

Por lo tanto, hay que subrayar que la sabiduría del futuro sólo puede alcanzarse mediante las privaciones, el trabajo y el dolor; debe lograrse soportando los sufrimientos del cuerpo y del alma por causa de la salvación de la evolución humana. Por lo tanto, el principio inquebrantable debe ser nunca dejarse disuadir por el sufrimiento en la búsqueda de esta sabiduría. En lo que respecta a la vida externa de la humanidad, lo que se necesita es que en el futuro se elimine de la Tierra el peligro de la rigidización congelada que, en principio, se manifestaría en la esfera moral. Pero esto sólo puede ocurrir si la gente piensa espiritualmente, siente interiormente y contraria a su voluntad, lo que de otro modo se convertiría en realidad física.

Y es por lo que debe hacerse hincapié en que la sabiduría del futuro sólo puede alcanzarse a través de privaciones, trabajo y dolor; que debe alcanzarse soportando los sufrimientos concomitantes de cuerpo y alma por el bien de la salvación de la evolución humana. Por lo tanto el principio inquebrantable debe ser nunca dejarse disuadidos por el sufrimiento en la búsqueda de esta sabiduría. Por lo que se refiere a la vida externa de la humanidad, lo que se necesita es que en el futuro, el peligro de la rigidización congelada deberá ser retirado de la Tierra —que, para empezar, se manifestaría en la esfera moral— será removido de la Tierra. Pero esto sólo puede ocurrir si la gente piensa espiritualmente, siente interiormente y contraataca con su voluntad, lo que de otro modo se convertiría en realidad física.

En el fondo, es simplemente debido a la debilidad de corazón que la gente hoy no está dispuesta a acercarse a la ciencia espiritual. No son conscientes de esto, pero lo es, sin embargo; Están temerosos de las dificultades que tendrán que encontrarse en todas partes. Cuando la gente llega a la ciencia espiritual, tan a menudo hablan de la necesidad de “elevación”. Con esto suelen significar una sensación de confort y bienestar interior. Pero eso no puede ofrecerse, porque simplemente los calmaría en el estupor y los alejaría de la luz que necesitan. Lo esencial es que, a partir de ahora, el conocimiento de las fuerzas motrices de la evolución no debe ser retenido de la humanidad. Debe entenderse que, en verdad, el ser humano está equilibrado entre las potencias luciférica y ahrimánica, y que el Cristo se ha convertido en un compañero de los seres humanos, conduciéndolos, primero lejos de la batalla con Lucifer, y luego en la batalla con Ahriman.

La evolución de la humanidad debe entenderse a la luz de estos hechos. Cuando uno presenta los secretos de la existencia cósmica de la manera que debe hacerse en la ciencia espiritual a menudo sufre la risa y el desprecio, por ejemplo sobre el uso del principio del número siete —como se encontrará en mi libro Teosofía. Pero se darán cuenta de que la gente no se ríe cuando el arco iris se describe como siete colores, o la escala —tónica, segunda, tercera, etc, hasta la octava que es una repetición de la tónica. En el mundo físico estas cosas son aceptadas, pero no cuando se trata de lo espiritual. Lo que hay que recuperar aquí es algo que estaba implícito en la antigua sabiduría pagana. Un último vistazo de esta sabiduría pagana con respecto a una cuestión como el principio del número siete se encuentra en la escuela pitagórica, —que en realidad era un Centro de Misterios. Ustedes pueden leer sobre Pitágoras hoy en cualquier libro de texto; pero nunca encontrarán ninguna comprensión de la razón por la que él basó el orden del mundo en números. La razón era porque en la sabiduría antigua todo estaba basado en el número. Y una última luz de penetración en la sabiduría contenida en los números todavía sobrevivió cuando Pitágoras fundó su escuela.

Otras ramas de la sabiduría antigua sobrevivieron mucho más tiempo, algunas hasta los siglos VI y VII de la era cristiana. Hasta ese momento se dicen muchas cosas verdaderas sobre los mundos superiores en la esfera de lo que se llama filosofía natural. Y luego, poco a poco, esta inteligencia primitiva de la humanidad se secó —si puedo usar esta expresión.

Imaginemos a un representante ortodoxo del aprendizaje moderno sentado en un rincón y diciendo: “¡Qué absurdo lo que estos antropósofos hablan! ¿Qué quieren decir con afirmar que la sabiduría primitiva se ha quedado seca? Se han logrado resultados maravillosos y de gran calidad, sobre todo durante los últimos siglos, y aún se están logrando. Puede haber habido un alto temporal en 1914, pero en todo caso hasta entonces se lograron maravillas!”

Pero si ustedes miran con franqueza y sin prejuicios a lo que se ha logrado más recientemente, llegarán a la siguiente conclusión. Es cierto que se han recogido masas de notas —masas de datos científicos e históricos. Este tipo de recogida se ha convertido en la moda. Se han hecho y descrito innumerables experimentos. Pero ahora pregúntense: ¿Hay ideas fundamentalmente nuevas en todo lo que esta era moderna ha producido?. Nuevas ideas, nuevas concepciones fueron dadas por espíritus individuales como Goethe pero a Goethe no se le ha entendido. Si ustedes estudian los descubrimientos recientes de la ciencia natural o la investigación histórica, estará claro para ustedes que, con respecto a las ideas, no hay nada nuevo. Ciertamente, Darwin hizo viajes, describió muchas cosas que vio en estos viajes y reunió todo en una idea. Pero si captan la idea de la evolución en sus detalles, como idea, la encontrarán en el filósofo griego Anaxágoras. Así también encontraréis los principios fundamentales de la ciencia natural moderna en Aristóteles, es decir, en la era pre-cristiana. Estas ideas son tesoros de la sabiduría primitiva —que surgen de una fuente luciférica. Pero la sabiduría primitiva se ha secado, y algo nuevo en la forma de discernimiento en el mundo espiritual debe ser alcanzado. Una cierta voluntad de parte de la humanidad es necesaria para emprender el trabajo que implican las ideas realmente nuevas. Y la humanidad de hoy necesita con urgencia nuevas ideas, especialmente en lo que concierne al reino y a la vida del alma. Fundamentalmente, todo lo que la ciencia nos dice respecto al alma equivale a nada más que una colección de palabras. Lo que se enseña en las aulas sobre el pensamiento, el sentimiento y el deseo es simplemente una cuestión de palabras lanzadas espasmódicamente. No es más que el sonido de las palabras. Casi no es el comienzo de un intento de tomar en serio cualquier cosa que sea realmente nueva.

¡A este respecto uno puede tener experiencias curiosas! Hace algún tiempo fui invitado a hablar a una “Sociedad Schopenhauer” en Dresde. Pensé para mí mismo: Sí —una sociedad Schopenhauer— que seguramente debe ser algo fuera de lo común!. Así que traté de mostrar cómo el contraste entre dormir y despertar, entre despertarse e irse a dormir, debe entenderse en el sentido psicológico, cómo el alma está involucrada. Hablé de algo que ya he mencionado recientemente, es decir, que existe un punto cero en los momentos de dormirse y despertar, que el sueño no es meramente una cesación del estado de vigilia, sino que guarda la misma relación con el estado de vigilia que las deudas con los bienes.

Si tuvieran que buscar a través de la psicología moderna no encontrarían el menor rastro de cualquier intento de llegar a la raíz de estos asuntos de gran alcance. Después de la conferencia, en un “debate” como se le llamaba, ciertos miembros eruditos de la audiencia se levantaron para hablar. Uno de estos filósofos hizo una declaración realmente espléndida, con el siguiente efecto. Él dijo: “Lo que hemos estado oyendo no podría ser una preocupación de la ciencia seria. La ciencia seria tiene otros asuntos muy diferentes con los cuales ocuparse. No podemos saber nada de lo que se nos ha presentado tan plausiblemente; Nada de eso es una preocupación de la cognición humana. Por otra parte, todo esto lo sabemos desde hace mucho tiempo”. En otras palabras, por lo tanto: ¡lo que no podemos saber es algo con lo que hace tiempo que ya estamos familiarizados!.

Ahora existen contradicciones, ¡pero contradicciones de este tipo sólo existen en las cabezas de los estudiosos actuales! Si alguien dice que ciertas cosas no pueden ser conocidas, que no son objeto de la cognición humana —vale, bien, esa es su opinión. Pero si dice al mismo tiempo que ya sabe todo sobre ello desde hace mucho tiempo, entonces hay una contradicción obvia. Los eruditos becarios de hoy a menudo tienen el hábito de colocar dos opiniones diametralmente opuestas de lado a lado de esta manera.

Este tipo de pensamiento tiene mucho que ver con la situación actual. Un individuo —gracias a los Poderes Divinos y también, recordemos, a Lucifer y Ahriman— es a menudo capaz de formar un juicio bastante sólido de estas cosas; Pero cuando se trata de presentarlos al mundo, eso es otra cosa. Muchas personas están dispuestas a embarcarse en el estudio de la ciencia espiritual, siempre que encuentren una sociedad de tendencias sectarias en las que puedan refugiarse. Pero cuando tienen que enfrentarse el mundo y presentar algo de lo que el mundo mismo posee evidencia, todo tiende a esfumarse y se convierten en verdaderos filisteos. Y así se fomenta  y acelera el progreso de Ahriman.

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Traducido por Gracia Muñoz en Julio de 2017.

 

GA194c3. El pensamiento de Micael. El conocimiento del hombre como un ser suprasensible. El sendero de Micael y los más profundos impulsos de la cuestión social

Rudolf Steiner —Dornach, 23 de noviembre de 1919

English version

Antes de ayer les hablé sobre el hecho de que nosotros, como miembros de la raza humana, vivimos en una esfera que podemos designar como la cuarta esfera de la evolución. Sabemos que la evolución terrestre se ha desarrollado gradualmente de la evolución de Saturno; que la evolución de Saturno fue seguida por la evolución Solar, y ésta a su vez por la evolución Lunar, de la cual, finalmente llegamos a la evolución de la Tierra.

  Si mantenemos en la mente estas cuatro formaciones secuenciales del planeta Tierra a las cuales por supuesto, pertenece la humanidad como tal, debemos considerar únicamente al hombre en la medida en que es un ser cefálico. Haciendo esto debemos saber que la denominación “la cabeza del hombre” es la expresión simbólica de todo lo que pertenece a la percepción sensorial humana, a la inteligencia humana, de todo lo que a su vez fluye en la vida social a través de la percepción sensorial humana, como ser inteligente, debe ser incluida en esta expresión simbólica. Así, si digo: “el hombre es un ser con cabeza”, esto es dicho simbólicamente y se refiere a todo lo que acabo de mencionar.

 Hablamos ligeramente del hecho de que nosotros, como seres humanos físicos, vivimos en la atmósfera que nos rodea. Debemos darnos cuenta de que esta atmósfera nos pertenece. Ya que, ¿no es cierto que el aire que está ahora dentro de nosotros estaba hace un momento fuera de nosotros? No somos concebibles como seres humanos fuera de esta atmósfera. Pues nos hemos habituado a creer que los hombres de períodos anteriores hablaban sobre materias como el aire de la misma manera que la humanidad actual habla sobre ellas. Esto, sin embargo, no fue así. Encontramos extraño decir que igual que caminamos en el aire, también caminamos en una esfera que contiene las condiciones para nuestra existencia como seres sensibles, seres inteligentes, resumiendo, que poseemos todo aquello que puede ser expresado simbólicamente, como se ha afirmado, por virtud de nuestra existencia como seres de cabeza. Ahora, les he dicho que esta es sólo una de las esferas en las que existimos, ya que vivimos en varias esferas. Avancemos en nuestras consideraciones a una esfera de significado práctico para la humanidad y enfoquemos nuestra atención sobre la cuarta esfera en la que ahora vivimos a causa de los tres estados de evolución que han precedido a nuestra Tierra.

 Representemos esto con este plano circular (el Doctor Steiner hace un dibujo en la pizarra) en el que vivimos como nuestra cuarta esfera de evolución. Además de esto, vivimos aún en otra esfera en evolución a través del hecho de que esta otra esfera pertenece a los seres espirituales que son nuestros creadores, igual que esta cuarta esfera nos pertenece. Si hacemos caso omiso del ser humano por un momento y consideramos aquellos seres que siempre hemos llamado, en el orden de las jerarquías por encima de nosotros, los Espíritus de la Forma, los Seres Creativos de la Forma, entonces tendremos que decir que nosotros, como seres humanos, sólo alcanzaremos la esfera que atribuimos a nuestros Seres Creadores Divinos cuando la Tierra haya pasado a través de tres etapas más de evolución, que encontrarán designadas en mi “Ciencia Oculta” como las fases de Júpiter, la de Venus y la de Vulcano, y hayamos alcanzado la octava fase. Así estos Espíritus Creadores están en la etapa que los seres humanos habrán alcanzado después de la evolución de Vulcano. Esta es la esfera que les pertenece así como la cuarta esfera nos pertenece. Pero debemos pensar en estas esferas como estando insertadas una dentro de otra, como interpenetrándose una a otra. Así, si yo designo la esfera de la cual acabo de hablar como la octava esfera, nosotros no sólo vivimos en la cuarta sino también en esta octava esfera por el hecho de que nuestros Creadores Divinos viven en esta esfera junto con nosotros.

 Si ahora mantenemos esta octava esfera a la vista, encontramos viviendo allí no solo a nuestros Divinos Creadores, sino también a los seres Ahrimánicos. Así al vivir en el entorno de la octava esfera vivimos junto con los seres Ahrimánicos. En la cuarta esfera, los seres Luciféricos viven junto con nosotros. Esta es la situación en lo que concierne a la distribución de estos seres espirituales. Somos capaces de entrar en detalles considerando estas cosas solo si sabemos como estamos relacionados nosotros mismos con el entorno correspondiente de esta esfera.

 Así, se revela a la percepción de la ciencia espiritual que somos seres inteligentes y perceptivos a causa de nuestra vida en la cuarta esfera de nuestra evolución. Pero nunca debemos olvidar que el poder Luciférico influyó esta inteligencia en la que debemos siempre incluir las percepciones sensoriales. Este poder Luciférico está íntimamente conectado con la clase especial de inteligencia que el ser humano hoy considera suya propia y la cual prefiere emplear. Aún así, el hombre fue dotado con esta inteligencia sólo a través del hecho de que aquel ser superior del que ya les he hablado como el ser de Micael ha arrojado a los seres Luciféricos abajo a la esfera de los hombres, a la cuarta esfera, la de los hombres. A través de esto  surgió en los seres humanos el impulso de la inteligencia.

Ustedes pueden sentir lo que este impulso de inteligencia significa en la humanidad si dirigen su atención al elemento impersonal de la inteligencia humana de hoy en día. Ustedes saben que nosotros los seres humanos tenemos muchos intereses personales, y que estamos individualizados respecto a ellos. Pero esta individualización se para ante la inteligencia. Hasta donde concierne a la inteligencia y la lógica, todos los seres humanos poseen lo mismo; contamos con esta posesión común. No tendríamos esta posesión común si la influencia luciférica, obtenida por mediación de Micael, no hubiera sido ejercida sobre la humanidad.

 Nos comprendemos unos a otros de esta sencilla manera sólo a causa de tener esta inteligencia en común que se origina en la espiritualidad luciférica. Esta espiritualidad luciférica surgió a través de Micael que impregnó e influyó a los seres humanos con el ser de Lucifer. Estas influencias se desarrollaron posteriormente en la evolución histórica humana. Al lado de ellas, mucho más ha sido desarrollado en el ser humano. Pero hoy esta espiritualidad luciférica que nosotros llamamos nuestra inteligencia es aún considerada por mucha gente la facultad más distinguida del hombre.

 Ustedes deben, para llegar a una mayor claridad en esta materia, dirigir la mirada anímica sobre algo más que puede unir a los seres humanos sobre toda la Tierra una vez que se haya extendido. Este es el impulso de Cristo. Pero el impulso Crístico es algo diferente del impulso de la inteligencia. El impulso de la inteligencia es de naturaleza coercitiva. Ustedes no pueden hacer de la inteligencia de la humanidad su asunto personal. Ustedes no pueden de repente resolver decidir de una manera personal lo que tiene que ser decidido por la inteligencia sin parecer demente dentro de las relaciones de la vida social. Aún así, por otro lado, no pueden adquirir ninguna relación con el impulso Crístico que no sea personal. Nadie puede interferir con la manera de relacionarse con el Cristo de otra persona. Esto es un asunto completamente personal. Pero a través del hecho de que el Cristo ha pasado por el Misterio del Gólgota y se ha unido con la evolución de la Tierra la situación se ha vuelto tal que, a pesar de cuántos seres humanos, independientemente unos de otros, hacen del impulso Crístico su asunto personal: el impulso Crístico, a través de su propia naturaleza, se volverá el mismo para todos. Eso significa, que los seres humanos se unen a través de algo que todos ellos hacen su propio asunto, no coercitivamente como en el caso de la inteligencia, sino a través del hecho de que precisamente a través del impulso Crístico mismo la relación de todo ser humano con el Cristo se forma ella misma de tal manera que es la misma en cada ser humano. Esto, ustedes ven, es la diferencia entre el impulso de la inteligencia y el impulso Crístico. El impulso Crístico puede ser el mismo para toda la humanidad y aún así un asunto personal para cada ser humano individual. La inteligencia no es un asunto personal.

 Ahora, ¿cual era la situación en la cual entró el impulso Crístico? Podemos responder a esta pregunta con las indicaciones que ya he dado. Sabemos que la evolución de la cabeza es regresiva. Con respecto a su cabeza el ser humano se encuentra en un proceso moribundo. Podemos así señalar el siguiente hecho cósmico: Micael ha empujado a las huestes de Lucifer hacia abajo al reino de la humanidad; ellos asumieron su morada en la cabeza humana, pero en la cabeza humana en su estado de muerte gradual.

 Estos seres Luciféricos comenzaron a luchar contra esta muerte de la cabeza humana. Y aquí tocamos un conocido secreto de la naturaleza humana, un secreto conocido en las más diversas formas, pero que está casi completamente oculto para el hombre moderno. Con respecto a esta evolución divina, el hombre lleva en su cabeza un proceso continuo de muerte ; pero en paralelo con este continuo proceso de muerte hay un prendimiento de vida por parte de Lucifer. Es el constante esfuerzo de Lucifer de hacer nuestra cabeza tan viva como el resto de nuestro organismo. Visto desde el punto de vista orgánico, Lucifer apartaría a la humanidad de su dirección divina, si él tuviera éxito en hacer la cabeza humana tan viva como el resto del organismo.

 Esto es precisamente a lo que la dirección divina de la evolución humana se tiene que oponer. El hombre debe permanecer unido con la evolución de la Tierra de tal forma que pueda continuar a través de las evoluciones de Júpiter, Venus y Vulcano. Si Lucifer alcanzara su meta, el hombre no continuaría por su sendero destinado; por el contrario, se haría parte de un cosmos que es inteligente por completo.

Fisiológicamente hablando, es el esfuerzo constante de Lucifer de emitir las fuerzas vitales del resto del organismo a nuestra cabeza. Psíquicamente hablando, Lucifer está constantemente esforzándose en dar al contenido de nuestra inteligencia que meramente comprende pensamientos e imágenes el carácter de sustancia.

Lo que he afirmado antes desde el punto de vista psíquico ahora lo afirmo desde el punto de vista del alma cuando digo que Lucifer tiene la tendencia constante a dar un contenido sustancial real a aquello que nosotros formamos como una imagen en nuestro espíritu –algo de una forma artística, por ejemplo; es decir, tiene la tendencia a impregnar los contenidos de nuestro pensamiento con la realidad terrestre ordinaria. Si él tuviera éxito ocasionaría que nosotros como seres humanos abandonaríamos la realidad y sobrevolaríamos una realidad del pensamiento que sería realidad y no simples pensamientos.

Esta tendencia de permitir que nuestras fantasías se conviertan en realidad está conectada con nuestra naturaleza humana, y los mayores esfuerzos imaginables son hechos para convertir nuestras fantasías humanas en realidades.

Ahora, todo lo que existe en la humanidad como causas de enfermedades internas está conectado con esta tendencia luciférica. Llevar a cabo el trabajo de Lucifer en relación con la conducción de las fuerzas vitales a las fuerzas moribundas de la cabeza humana significa, en realidad, ser capaz de diagnosticar todas las enfermedades internas. El desarrollo científico-mental debe esforzarse por construir su conocimiento sobre este elemento luciférico. Dar este impulso pertenece a las tendencias de la influencia de Micael entrando en nuestra evolución humana.

 La influencia Ahrimánica es el reverso de la tendencia Luciférica. Se hace sentir desde la octava esfera fuera de la cual es creado el resto de nuestro organismo, exceptuando la cabeza,; este organismo está lleno de vitalidad a través de su misma naturaleza. Dentro de estas fuerzas de vitalidad los poderes Ahrimánicos se esfuerzan en enviar las fuerzas de la muerte que debidamente, en el divino proceso de evolución, pertenecen a la cabeza. Así, desde la octava esfera las fuerzas de la muerte vienen a nosotros a través de Ahriman como intermediario. Esto, de nuevo, hablando desde el aspecto físico.

 Hablando desde el aspecto del alma, tendría que decir: todo lo que siente su influencia dentro de nosotros desde la octava esfera actúa sobre la voluntad humana, no sobre la inteligencia. El deseo subyace en la voluntad humana; toda voluntad contiene una cierta cantidad de deseo. Es el esfuerzo constante de Ahriman introducir el elemento personal dentro de la naturaleza desiderativa que subyace en la voluntad; y a través del hecho de que el elemento personal está oculto en nuestra naturaleza desiderativa, nuestra voluntad humana lleva la impronta de nuestra aproximación gradual al momento de la muerte. En lugar de permitirnos ser impregnados por los ideales divinos y dejarlos entrar en nuestros deseos y, por tanto, en nuestra voluntad, el elemento personal se introduce en nuestro deseo, en nuestra voluntad.

 Así estamos realmente en una situación de equilibrio entre el elemento Luciférico y el Ahrimánico. El elemento Luciférico-Ahrimánico nos entrega a la enfermedad y a la muerte en lo físico; en la esfera del alma desarrolla el engaño en la medida en que consideramos una realidad algo que pertenece simplemente al mundo del pensamiento, de la fantasía. En cuanto a la esfera espiritual, el deseo egoísta penetra en nuestra naturaleza humana por este camino.

 Así nosotros vemos esta dualidad –Lucifer-Ahriman– conectada con la naturaleza humana, y ya les he mostrado mediante “el Paraíso Perdido” de Milton, “el Mesías” de Klopstock, y el “Fausto” de Goethe cómo la humanidad civilizada moderna se engaña a sí misma, puede engañarse a sí misma, respecto a esta dualidad. Ahora tenemos que tener en mente que la humanidad en su desarrollo ha pasado más allá del punto medio de la evolución de la Tierra.

La evolución de la humanidad fue, en primer lugar, una ascendente; entonces alcanzó su clímax y ahora está en el camino descendente. Por determinadas razones que no necesitamos discutir hoy hubo un estado de equilibrio en el período Greco-Latino hasta el siglo XV. Desde entonces, sin embargo, la evolución de la humanidad en la tierra está en el camino descendente. La evolución física de la tierra ha entrado en el camino descendente en un período mucho más temprano; ya en el tiempo que precedió a nuestra última edad del hielo; es decir, anterior a la catástrofe de la Atlántida, la evolución de la Tierra comenzó a descender en un aspecto físico.

 Este es un hecho que los antropósofos no necesitan anunciar al mundo; ya que ya es conocido por la geología, como he mencionado frecuentemente, que cuando caminamos sobre la tierra en numerosas regiones caminamos ya sobre la corteza terrestre en estado de deterioro. Sólo necesitan leer las descripciones de la evolución de la Tierra en buenos libros de geología de nuestro tiempo y encontrarán que la ciencia física ha llegado a la conclusión de que la tierra está en la etapa descendente de su evolución. Pero nosotros los seres humanos, también, estamos en la etapa descendente de la evolución. No debemos esperar que ninguna tendencia ascendente surja en nuestro desarrollo corporal. Debemos asumir el control de la tendencia ascendente considerando aquello que conduce al ser humano más allá de la evolución de la Tierra hacia sus formas evolucionarias subsiguientes. Debemos aprender a considerar al ser humano del futuro. Esto significa pensar en el sentido de Micael, tener los pensamientos de Micael.

 Caracterizaré con más precisión lo que significa pensar en el sentido de Micael, pensar Micaélicamente.

 Ya ven, queridos amigos, si afrontan a su prójimo hoy, realmente le afrontan con una conciencia completamente materialista. Ustedes se dicen a sí mismos, incluso aunque no lo digan en voz alta ni incluso lo piensen, pero se lo dicen a ustedes mismos en lo más recóndito e íntimo de su consciencia: Este es un hombre de carne y hueso; este es un hombre de sustancia terrestre. Ustedes dicen lo mismo en el caso del animal, lo mismo en el caso de la planta. Pero lo que ustedes así se dicen a ustedes mismos cuando afrontan a un hombre, un animal o una planta, ustedes están justificados al decirlo sólo en lo que respecta a la naturaleza mineral.

 Tratemos inmediatamente con el caso más extremo, con el hombre. Consideremos al hombre en relación con su forma externa. Aquello que constituye su forma externa ustedes no la ven realmente, no lo afrontan en absoluto con su capacidad física de observación, ya que está formada en más de un noventa por ciento de fluido, de agua. Aquello que constituye la forma como sustancia mineral es lo que ven con sus ojos físicos. Aquello que el hombre une consigo mismo de este mundo mineral exterior es lo que ustedes ven; el ser humano que hace la unión no lo ven. Hablan correctamente sólo si se dicen a sí mismos: lo que afronto aquí son las partículas de materia que la forma espiritual humana acumula en sí misma; esto hace que el ser invisible que está aquí ante mí sea visible. Todos ustedes aquí sentados son invisibles a los sentidos físicos. Un cierto número de formas están sentadas aquí; tienen, a través de un cierto poder interno de atracción partículas acumuladas de materia. Estas partículas de materia son lo que nosotros vemos; nosotros simplemente vemos el mineral. Los seres humanos reales que están sentados aquí son invisibles, son suprasensibles. Decirse esto a uno mismo con plena consciencia en todo momento de la vida de vigilia constituye el modo Micaélico de pensar; dejar de concebir al ser humano como un conglomerado de partículas minerales que él tan solo organiza de una cierta manera, como es también asumido de los animales y las plantas y de los que sólo los minerales están exentos, y llegar a ser consciente del hecho de que caminamos entre seres humanos invisibles –esto significa pensar Micaélicamente.

 Nosotros hablamos de seres Luciféricos y Ahrimánicos, hablamos de los seres de la jerarquía de los Ángeles, Arcángeles Arcai y así sucesivamente. Estos son seres invisibles. Aprendemos a conocerlos por sus efectos. Hemos discutido muchos de estos efectos, incluso durante los últimos días. Aprendemos a conocer a estos seres por sus actos. Bien, ¿es el asunto diferente con el ser humano? Aprendemos a conocer al ser humano –que es invisible– aquí en el mundo físico a través del hecho de que organiza partículas minerales en una forma humanoide. Pero esto es sólo una actividad del ser humano, un efecto de su naturaleza. El hecho de que tenemos que aclararnos sobre los efectos de Ahriman y Lucifer, de los Ángeles, Arcángeles, Arcai, y así sucesivamente, de otra forma significa simplemente que tenemos que aprender a conocerlos de una manera diferente. Pero en relación con el carácter suprasensible de estos seres no hay diferencia entre ellos y los seres humanos si empleamos la razón en nuestro pensamiento sobre el ser del hombre.

 Comprender que no somos diferentes en nuestro ser esencial de los seres suprasensibles significa pensar en el espíritu de Micael. La humanidad fue capaz de progresar sin este entendimiento siempre que aún recibiera algo del mundo mineral. Pero como el mundo mineral está en una evolución declinante, el ser humano debe gradualmente adquirir una concepción espiritual de sí mismo y del mundo.

  Desde los años setenta del siglo XIX él es capaz, en cada vez mayor medida, de encontrar la fortaleza interna para desarrollar la consciencia de que el hombre no es una ordenada conglomeración de partículas de materia sino que es un ser suprasensible, y que estas partículas de materia son sólo un gesto del mundo externo mineral, indicando: aquí hay un ser humano. Sólo a causa de las influencias Ahrimánicas que he caracterizado en una reciente conferencia [Conferencia del 15 de noviembre de 1919, Dornach] el ser humano elude esta consciencia interior, trata de evitarla. Una cosa está conectada con la otra en la vida humana. Y así como trabajamos bajo el engaño de que el hombre es un ser sensual y no suprasensible, así trabajamos también bajo otros engaños. Hablamos de evolución e imaginamos que una cosa procede de otra en un desarrollo continuo progresivo. Ustedes saben que no fue posible seguir tal pensamiento al representar la evolución artísticamente en nuestro Edificio. [Ver Rudolf Steiner, Der Baugedanke des Goetheanum, con 104 fotografías del primer Goetheanum]. Cuando desarrollé las formas para las mayúsculas, tuve que mostrar la primera, segunda y tercera mayúscula en una evolución ascendente, la cuarta permanecía en el medio, la quinta comenzando la evolución descendente, la sexta era aún más simple, la séptima la más simple. Tuve que añadir a la evolución ascendente la evolución descendente.

 Nuestra cabeza está en esta evolución descendente, mientras que el resto de nuestro organismo está en la evolución ascendente. Si creemos que evolución significa una subida continua abandonamos la verdadera realidad. Nosotros entonces mantenemos el punto de vista de Haeckel, quien, bajo la influencia de un cierto engaño, mantenía que hay, primero, seres simples, al avanzar la evolución, hay seres más y más complejos, seres más y más perfectos, y así sucesivamente, ad infinitum. Esto es una tontería.

 Toda evolución que progresa también retrocede y degenera. Todo ascenso es seguido por un descenso; todo ascenso conlleva en sí mismo el germen del descenso. está entre los más insidiosos engaños de la humanidad moderna que es inconsciente de la conexión entre evolución e involución, entre desarrollo progresivo y desarrollo regresivo. Pues de toda evolución ascendente debe resultar la disposición para la evolución regresiva.

 En el momento en que la evolución progresiva comienza a convertirse en regresiva, lo físico pasa por alto en la evolución espiritual. Pues tan pronto como lo físico comienza a convertirse en regresivo, hay lugar para el desarrollo espiritual. En nuestra cabeza hay lugar para el desarrollo espiritual porque el desarrollo físico está en el sendero regresivo. Sólo cuando estamos en posición de ver las cosas a la luz adecuada, es decir, sólo cuando vemos la conexión de nuestra inteligencia con el desarrollo Luciférico comprenderemos realmente el ser del hombre y de ese modo el mundo. Pues entonces evaluaremos estas cosas correctamente y sabremos que nuestra inteligencia necesita un nuevo impulso si es para conducir al hombre a su meta. A través del principio Crístico se debe impedir a Lucifer que haga que el ser humano abandone su rumbo divino predestinado.

 Antes dije: Una cosa está conectada con otra. Los seres humanos están hoy bajo la influencia del mismo engaño que atribuía a los poderes divinos ciertas cualidades Luciféricas. El mismo engaño crea hoy la inclinación en los seres humanos a ver un ideal en su representación parcial, de lo hermoso, por ejemplo. Para asegurarnos, es posible representar lo hermoso como tal. Pero debemos ser conscientes del hecho de que si nosotros como seres humanos nos rindiéramos a lo hermoso, cultivaríamos aquellas fuerzas en nosotros que conducen a canales Luciféricos. Así como no hay una evaluación progresiva parcial en el mundo real, sino que la evolución es seguida por la involución, así también no existe una belleza parcial en el mundo real.

 Lo meramente hermoso utilizado por Lucifer para fascinar y cegar a los seres humanos liberaría a los seres humanos de la evolución de la Tierra; cortaría su conexión con ella. Así como hay una interacción de la evolución y la involución, así tenemos en realidad que hacer con una interacción de la belleza y la fealdad; en realidad, hay una dura batalla entre la belleza y la fealdad. Y si realmente deseamos comprender el arte nunca debemos olvidar que lo máximo en arte en el mundo es la interacción de lo hermoso y lo feo, la presentación de la batalla de lo hermoso con lo feo. Ya que sólo considerando el estado de equilibrio entre lo hermoso y lo feo permanecemos en la realidad; entonces nosotros no existimos en una realidad parcial Luciférica o Ahrimánica que no nos pertenece, en la cual, sin embargo, Lucifer y Ahriman luchan por ponernos. Es muy necesario que tales ideas como las que acabo de exponer entren en la evolución cultural humana.

 Ustedes saben que les he hablado a menudo con gran entusiasmo sobre la cultura Griega, aún así, en la antigua Grecia aún era posible dedicarse uno mismo parcialmente a cultivar la belleza, pues la humanidad de aquella época aún no había tomado el control por la regresión de la evolución de la Tierra, al menos no los Griegos. Desde aquel tiempo, sin embargo, el hombre no debe volver a darse el gusto en el cultivo de lo meramente bello. Esto sería un vuelo desde la realidad. Él debe, audazmente y con coraje, enfrentar la batalla real entre la belleza y la fealdad. Él debe ser capaz de sentir, y experimentar las disonancias en su batalla con las consonancias del mundo.

 Esto dará fuerza a la evolución de la humanidad, y de esta fuerza brotará la posibilidad de lograr aquella condición interna de consciencia que nos eleva por encima del engaño de que el ser humano consiste en su verdadera esencia de materia amontonada, de partículas minerales de sustancia que ha juntado en sí mismo. Incluso desde el aspecto físico puede ser dicho hoy que el hombre no lleva en su ser la firma de la naturaleza mineral, de la naturaleza física externa.

  El mineral exterior es pesado. Pero aquello que nos da, por ejemplo, la posibilidad de desarrollar el elemento alma –no me refiero aquí a la inteligencia– aquello que nos hace capaces de desarrollar cualidades del alma no está vinculado a la gravedad sino a su opuesto, a lo que es llamado la ligereza de los fluidos. Les he descrito en otras ocasiones cómo nuestro cerebro nada en el fluido cerebral. Si no fuera así, los corpúsculos de la sangre contenidos en él serían aplastados. Ustedes saben por sus lecciones de física que Arquímedes, sentado en su bañera, descubrió que se volvía más ligero, y estaba tan contento sobre esto que gritó su famoso “¡Eureka!”.

 En lo que respecta a nuestra alma, no vivimos por ser atraídos hacia abajo, sino por ser elevados hacia arriba. No es por ser nuestro cerebro pesado, sino por ser nuestro cerebro más ligero por estar flotando en el fluido cerebral que vivimos físicamente. Vivimos por medio de lo que nos aleja de la tierra. Esto puede ser afirmado hoy incluso desde el aspecto físico.

 Sin embargo, lo que quería indicarles en las presentes conferencias era y es que, al enfrentarnos a la vida moderna, necesitamos una condición del alma que, en todo momento de la vida vigílica, sea consciente de lo suprasensible en el entorno inmediato, y que no se rinda al engaño de que el ser humano es real porque puede ser visto, y los espíritus no son reales porque no pueden ser vistos. Pues lo cierto es que tampoco vemos a los seres humanos. Este es precisamente el engaño, que creemos que vemos a los seres humanos. No diferimos en absoluto de los seres de las jerarquías superiores. Aprender a comprender la similitud entre los seres de las jerarquías superiores y nosotros mismos, e incluso los animales y las plantas, es la tarea planteada a la humanidad moderna.

 Decimos que a través del Misterio del Gólgota el impulso Crístico ha entrado en la evolución de la Tierra, ha entrado en la evolución de la humanidad, en primer lugar, y está de ahora en adelante unida con ella. La gente dice: No lo vemos. Efectivamente, no lo verán mientras se engañen a sí mismo sobre el hombre mismo, mientras consideren al hombre como algo bastante diferente de lo que realmente es. El momento en que esto deje de ser una teoría sino una realidad del alma sentida vívidamente que nos permite ver en el hombre un ser suprasensible, cultivamos dentro de nosotros la facultad de percibir el impulso Crístico entre nosotros, en todas partes, y de ser capaces de decir con plena convicción: no le buscamos a Él en manifestación externa; Él está entre vosotros por todas partes. Pero la humanidad tendría que desarrollar la fe, la modestia y la humildad, cuesta un gran esfuerzo cultivar la consciencia que, justo desde el comienzo, ve en el hombre un ser suprasensible. Pues si hacemos esto sólo en teoría no sirve de nada. Sólo si no creemos realmente que lo que se nos enfrenta físicamente sea el ser humano real, sólo si sentimos que esto es un absurdo, habremos adquirido el estado del alma al que me estoy refiriendo.

 Mis queridos amigos, si ustedes salieran al terreno de nuestro edificio y recogieran toda clase de basura que hay por allí y a través de una inteligente manipulación de esta chatarra fueran capaces de sujetarla delante de ustedes de tal forma que una persona que les encontrara no pudiera verles sino sólo los pedazos de madera o ladrillos – ustedes no mantendrían que estos pedazos de ladrillos y madera son el ser humano. Pero el asunto no es diferente en ningún aspecto en lo que concierne a las sustancias minerales con las que se enfrentan a sus prójimos, dispuestas en una determinada forma. ¡Aún así ustedes dicen: estas sustancias minerales – ya que sus ojos físicos las ven – son el ser humano!. En realidad son sólo el gesto que apunta al ser humano real.

 Si echamos la vista atrás a los tiempos pre-Cristianos encontraremos que el Mensajero de Dios bajó a la Tierra, visiblemente, por así decirlo, revelándose y haciéndose entender por el ser humano. El mayor Mensajero de Dios Que bajó a la tierra, el Cristo, era a la vez El Que era capaz de revelarse a Si mismo en el mayor suceso de la tierra así como el último de aquellos que podían revelarse a sí mismos sin la ayuda del ser humano. Ahora vivimos en la era de la Revelación de Micael. Existe como las otras revelaciones. Pero no se revela por la fuerza al ser humano porque el hombre ha entrado en su evolución de libertad. Debemos salir para encontrar la revelación de Micael, debemos prepararnos de tal modo que él nos envíe las más poderosas fuerzas y nos hagamos conscientes de lo suprasensible en el entorno inmediato de la tierra. No fracasemos en reconocer lo que esta revelación de Micael significaría para los hombres del presente y del futuro si los hombres se aproximaran a ella en libertad. No fracasemos en reconocer que los hombres de hoy se esfuerzan por obtener una solución de la cuestión social a partir de los vestigios de los antiguos estados de consciencia.

 Todos los problemas que podían ser resueltos con los antiguos estados de consciencia humana han sido resueltos. La tierra está en la fase descendente de su evolución. Las demandas que surgen hoy no pueden ser resueltas con el pensamiento del pasado. Sólo pueden ser resueltas por una humanidad con una nueva constitución del alma. Es nuestra tarea pues dirigir nuestra actividad para que pueda ayudar al surgimiento de esta nueva constitución del alma en la humanidad. El hecho de que los seres humanos no puedan liberarse de los conceptos que han sido fomentados durante milenios oprime nuestras almas como una terrible pesadilla. Vemos hoy cómo los resultados de estos conceptos anticuados que están despojados de todo contenido y no son más que meros cascarones que siguen su curso casi automáticamente. En todas partes se habla sobre los ideales humanos. Pero estos ideales no tienen contenido real, son meramente palabras sonantes, pues la humanidad necesita una nueva constitución del alma.

 Érase una vez la llamada resonó a la humanidad que, traducido a nuestro idioma, dice: “¡Cambia tu forma de pensar, porque el tiempo ha llegado!” En aquel tiempo, sin embargo, los seres humanos eran aún capaces de cambiar su forma de pensar de su antigua constitución del alma. Ahora esto posiblemente ha cesado; si lo que en aquel tiempo fue empezado tuviera que ser cumplido hoy, sería cumplido con una nueva constitución del alma. Micael trasmitió a los seres humanos la tradición de Yahvé, la influencia de Yahvé.

Desde el final de los años setenta del siglo XIX él está ocupado – sólo si vamos a su encuentro – en transmitir la comprensión del impulso Crístico en el verdadero sentido de la palabra. Pero debemos ir a su encuentro. Y salimos a su encuentro si cumplimos dos condiciones.

 En lo que respecta a la constitución de nuestra alma podemos decirnos a nosotros mismos: Tenemos que superar un cierto error. No deseo cargarles excesivamente con limitadas abstracciones y concepciones filosóficas del mundo, pero debo atraer su atención a un síntoma tal de la evolución moderna humana como el filósofo Cartesius (Descartes) que vivió en el amanecer de la era moderna. Él aún sabía algo de lo espiritual que juega a través del moribundo sistema nervioso del hombre. Pero hizo al mismo tiempo la afirmación: “Pienso, luego existo”. Eso es lo opuesto de la verdad. Cuando pensamos no somos; pues al pensar tenemos meramente la imagen de la realidad. Pensar no tendría ninguna consecuencia para nosotros si existiéramos dentro de la realidad con nuestro pensamiento, si pensar no fuera meramente una imagen.

 Debemos ser conscientes del espejo de la personalidad de nuestro mundo de imágenes mentales, de nuestro mundo de pensamientos. El momento que seamos conscientes de este espejo de la personalidad apelaremos a un origen diferente de la realidad dentro de nosotros. De esto, Micael desea hablarnos. Eso significa, que debemos tratar de reconocer nuestro mundo de pensamientos en el espejo de la personalidad; entonces trabajaremos contra la evolución Luciférica. Pues esta última está enormemente interesada en verter sustancia en  nuestro pensamiento, en tratar de engañarnos con la errónea creencia de que el pensamiento está impregnado de sustancia. El pensamiento no contiene sustancia, sino simplemente imagen.

 Nosotros obtendremos sustancia de otros niveles más profundos de nuestra consciencia. Esa es la condición. Sólo necesitamos ser conscientes de que nuestros pensamientos nos debilitan, entonces apelaremos a la fuerza de Micael; pues él va a ser el espíritu que nos señale aquello que es más fuerte en nosotros que el pensamiento, en tanto que hemos aprendido a través de la moderna civilización principalmente a considerar el pensamiento, y al hacer eso nos hemos vuelto seres humanos débiles porque hemos considerado al pensamiento mismo como algo real. Podemos imaginar que estamos dando vueltas siempre tan alejados de la mera inteligencia abstracta, pero esto es una ilusión; ya que los seres humanos modernos estamos en la esclavitud de la inteligencia y no emitimos de los más profundos niveles de nuestro ser a los pensamientos mismos aquello que debería haber en ellos.

 La segunda condición es que introducimos en nuestros deseos, y por tanto en nuestra voluntad, aquello que resulta de una realidad que debemos reconocer como suprasensible. El hecho de que el Misterio del Gólgota en su carácter suprasensible no ha sido tomado absolutamente en serio ha tenido graves consecuencias. Lo he mencionado a menudo aquí. He atraído, por ejemplo, su atención a las opiniones del teólogo liberal, Adolf Harnack. Hay muchos teólogos liberales que confiesan abiertamente: a través de los documentos históricos no puede encontrarse ninguna prueba de la existencia de Cesar o de Napoleón. ¿Por qué? Porque en el Misterio del Gólgota un suceso iba a ser puesto delante de la humanidad para el cual sólo se tendría acceso suprasensible. No se iba a tener acceso a él a través de los sentidos. Para que la humanidad pueda aprender, precisamente a través del Misterio del Gólgota, a alzarse hacia lo suprasensible, no debía haber ninguna prueba externa, sensible, histórica.

 Hemos así indicado dos cosas hacia las que nos debemos esforzar. Primero, reconocer lo suprasensible en el mundo sensorio inmediato, esto es, en el mundo del hombre, del animal y de la planta: este es el camino de Micael. Y su continuación es encontrar en el mundo que nosotros mismos reconocemos como suprasensible, el impulso Crístico.

 Al describirles esto, estoy describiéndoles al mismo tiempo los más profundos impulsos de la cuestión social. Ya que  la abstracta Liga de Naciones no resolverá el problema internacional. Tales abstracciones no unen a la gente por toda la tierra. Pero los espíritus que guían a los seres humanos a lo suprasensible, y de los cuales hemos hablado durante estos días, unirán a la gente.

 Externamente, la humanidad se acerca hoy a graves batallas. En lo que respecta a estas serias batallas que sólo están en su comienzo – lo he mencionado a menudo aquí – y que conducirán los antiguos impulsos de la evolución de la Tierra ad absurdum, no hay remedios políticos, económicos o espirituales que puedan ser tomados de la farmacia de la evolución histórica pasada. Ya que desde estos tiempos pasados vienen los elementos de fermentación que primero, han llevado a Europa al borde del abismo, que enfrentarán a Asia y a América la una contra la otra, y que están preparando una batalla por todo el mundo. Esta dirección ad absurdum de la evolución humana puede ser contrarrestada sólo por aquello que conduce a los hombres por el camino hacia lo espiritual: el camino de Micael que encuentra su continuación en el camino del Cristo.

 

Traductor desconocido.

 

El Ser de la Navidad

Conferencia no Revisada de Willi Sucher – Rudolf Steiner Hall, 30 de Diciembre de 1955

English version

Señoras y señores, creo que se puede decir que la conciencia de la imagen de la Navidad ha crecido enormemente durante las últimas décadas. Incluso las tarjetas de Navidad tradicionales han cambiado de alguna manera, y ahora se puede ver en las felicitaciones copias de las antiguas pinturas de los pintores medievales sobre la Virgen y el Niño. Creo, por lo tanto, que está justificado contemplar esta imagen universal de la Virgen y el Niño, que queremos hacer esta noche.

Hay, por supuesto, algunos obstáculos en el cristianismo moderno que no permiten que la realidad del evento de Navidad, de la gran visión de la Navidad, llegue a una realidad completa. Creo que eso se debe principalmente a la incertidumbre sobre la historicidad del nacimiento de Jesús, que en cierto sentido ha sido creada por la investigación histórica moderna y también por la teología. La fecha tradicional del 25 de diciembre se introdujo durante los primeros siglos del cristianismo, y hoy en día no se sabe con certeza si esa fecha tradicional del 25 de diciembre fue realmente la fecha del nacimiento de Jesús,  de quien leemos en el Evangelio de San Lucas.

Hay opiniones que dicen más o menos que esos días, que ahora llamamos las 12 noches santas, coincidieron en la antigüedad con ciertas fiestas paganas que se referían a la salida del sol. Los Misterios del Sol estaban de alguna manera relacionados con esas festividades antiguas, y a veces se escucha la opinión de que el cristianismo primitivo tomó el control, o trató de hacerse cargo de esas fiestas y las revisó mediante el Misterio, la imagen o la visión del nacimiento de Jesús.

Ahora, esos Misterios del Sol, la salida del sol, que es algo tremendo a lo largo del año, jugaron un gran papel en la vida de aquellos que vivieron en la antigüedad.  En el transcurso del año vemos que el sol se levanta; comenzando desde el 21 de diciembre en adelante, vemos que el arco del Sol se eleva y se hace más y más grande hasta que llegamos al tiempo del pleno verano, cuando vemos el Sol en su punto más alto en el cielo. Luego, después del 23 de junio, el Sol desciende nuevamente; la “marca” diaria del Sol se hace cada vez más pequeña, y hacia el 21 de diciembre el Sol ha alcanzado nuevamente su punto más bajo. Así, en el transcurso del año, este momento en que el Sol volvía a subir e indicaba que la vida, el calor y la luz estaban renaciendo —que era la esperanza de que la oscuridad reinante de los días invernales se superaría algún día—era de enorme importancia y significado para la gente de la antigüedad. Por lo tanto, aquellos días en los que se veían los primeros signos de que el Sol estaba en realidad subiendo, comenzando el 25 de diciembre, esos 12 días se consideraban como el momento más significativo en el transcurso del año.

Estamos hablando aquí desde el punto de vista de la investigación antroposófica con respecto a ciertos hechos espirituales concernientes a la humanidad y la evolución del mundo. Desde este punto de vista, no podemos dejar de ver en los eventos de Cristo, que tuvieron lugar hace unos 2.000 años, eventos que conciernen a la evolución completa de este planeta en el sentido más profundo. También podemos imaginar, no debería ser demasiado difícil de aceptar, el hecho de que todos esos Acontecimientos, que están en el centro de la evolución total de nuestro planeta, se coordinaron con respecto a los eventos cósmicos.

Este es un hecho que ha sido elaborado por la ciencia del espíritu, que de hecho ha confirmado que esos eventos, que tuvieron lugar hace 2.000 años, estaban en total conformidad con los eventos en el cosmos. Espero más tarde tener la oportunidad de explicar de por qué fue así. Por lo tanto, podemos imaginarnos que el nacimiento de Jesús efectivamente tuvo lugar, al menos ese nacimiento del que escuchamos en el Evangelio de San Lucas, durante ese tiempo. Esto significa que el nacimiento de esa nueva Esperanza de la Humanidad, de esa Esperanza concentrada con respecto al futuro de nuestro planeta, en realidad tuvo lugar en conformidad con ese gran símbolo en el cielo, el del Sol naciente: el Sol que en el curso del año se aleja de la oscuridad llegando a las alturas del verano. Sin embargo, hay otro aspecto del que también debemos hablar.

Lo primero de todo es que celebramos la Navidad todos los años en recuerdo del día del nacimiento de Jesús. Por supuesto, esto se ha convertido más o menos en una tradición. Si uno solo toma el nacimiento de Jesús en el día tradicional del 25 de diciembre, como una especie de fecha adoptada y no como la fecha verdadera, la cual no podemos saber, entonces este evento anual tiene una base débil. Sin embargo, si podemos aceptar que los Eventos que tuvieron lugar hace 2.000 años estuvieron en conformidad con los eventos cósmicos, entonces nuestra celebración de Navidad tiene un significado mucho más profundo. Además, cada año volvería a coincidir con el gran símbolo cósmico del sol naciente.

Ahora, hay más en eso. ¿Por qué celebramos la Navidad como un evento que se refiere a algo más que esa misma noche del 24 al 25 de diciembre? ¿Por qué incluimos un intervalo de tiempo de 12 días, o más bien, como estamos acostumbrados a decir, 12 noches en la celebración de este festival?

El concepto de 12 noches es bastante lógico si piensan que a menudo hablamos, cuando se trata de intervalos de tiempo, no de días sino de noches. Hablamos, por ejemplo, de una quincena; o, en algunas Obras de Navidad, escuchamos “sennight”, que son siete noches —no siete días o 12 días o catorce días, sino que hablamos de una semana o quince días. Por lo tanto, lo que cuenta es el elemento de la noche. ¿Por qué entonces celebramos 12 días? ¿Son esos 12 días tan importantes? Aquí nuevamente, a este respecto, podemos revivir nuevamente la experiencia y la importancia de esos 12 días en nuestro tiempo fuera del conocimiento espiritual. Volvemos otra vez al misterio del Sol. Tal como lo tenemos en el momento del Sol naciente, después de su punto más bajo en el transcurso del año, también tenemos un misterio del sol escondido detrás del concepto de esos 12 días, detrás de la imagen de esos 12 días.

Imaginemos que el Sol está en el cosmos brillando en el espacio cósmico. Aquí tenemos la Tierra en la que vivimos. También sabemos que lo más cercano a la Tierra es nuestra compañera la Luna, que viaja alrededor de la Tierra. La Luna, al igual que la Tierra, tiene cierta relación con el Sol. Como cuestión de hecho, si uno investiga la naturaleza del Sol sobre la base de una ciencia espiritual, uno llega a concepciones bastante diferentes con respecto al Sol. Uno llega a la imagen real del Sol como la entidad central en nuestro universo solar, el que mantiene nuestro universo e incluso el creador de todo el universo solar. En nuestro tiempo, mucho después de la existencia del universo solar, este mismo Sol todavía mantiene ese universo solar, lo anima y lo hace trabajar y funcionar, en cierto sentido.

La Luna está viajando alrededor de la Tierra, y sabemos que en ciertos momentos esta Luna entra en una relación bastante definida, bastante específica al Sol, y ese es el tiempo de la Luna Llena. En tiempos de Luna llena tenemos el reflejo completo, como decimos, de la luz del Sol, que la Luna recibe en su superficie. Ahora es un hecho que esto sucede dentro de un cierto ritmo, y ese ritmo es de aproximadamente 29.5 días —es entre 29 y 30 días, que es, por supuesto, un mes. El concepto del mes en nuestro calendario se deriva de la Luna. Mes realmente significa el intervalo de una Luna— es decir, de luna llena a luna llena.

Si nos tomamos el tiempo de manera muy exacta, al observar las Lunas llenas en el transcurso del año, llegaremos a la conclusión de que hay 12 Lunas llenas en un año. A veces, bajo circunstancias muy específicas, es posible que haya trece Lunas llenas, pero eso es excepcional. Si tomamos el ritmo de la Luna —29.5 días— y lo multiplicamos por 12, llegamos a un tiempo de 354 días. Así tenemos en el curso de un año 12 Lunas llenas, que se agrupan alrededor de la Tierra de tal manera que tenemos una especie de progresión. Por lo tanto, llegamos a 12 Lunas llenas en el transcurso de un año. Sin embargo, como podemos ver, queda algo. El intervalo de tiempo de 354 días no cubre todo el año, porque sabemos muy bien que el año contiene 365 días, en realidad 365 y ¼ de un día. Esta cuarta parte de un día después se suma cada 4 años para producir un día bisiesto completo. Tenemos, pues, un año bisiesto cada cuatro años en nuestro calendario, dejando un tiempo sobrante de 11 a 12 días.

Ahora, durante el transcurso de un año, como sabemos, todo está en movimiento. Para demostrar este movimiento exactamente, tendría que mover la Tierra y también tendría que mover el Sol, y sólo entonces podríamos ver que hay un movimiento constante de ese ciclo de la Luna Llena en el transcurso del año. El Sol se mueve demasiado, pues bien, como decimos, está aparentemente en movimiento alrededor de la Tierra. Hemos aprendido en la escuela que es la Tierra la que se mueve alrededor del Sol, pero esto no debe preocuparnos tanto ahora. El Sol está aparentemente en movimiento alrededor de la Tierra, al igual que las lunas llenas se mueven alrededor de la Tierra, sólo que el Sol sería mucho más lejos. Por lo tanto, en 365,25 días el Sol se volverá exactamente a la estrella fija mismo donde estaba un año antes. Si pudiéramos ver el Sol después de 365 días, veríamos el Sol cerca de esa estrella fija mismo donde lo vimos el año anterior. Así tenemos este excedente de 11 a 12 días más allá de los 354 días de los 12 meses lunares.

Ahora, en el transcurso de un año, como sabemos, todo está en movimiento. Para mostrar este movimiento exactamente, tendría que mover la Tierra y también tendría que mover el Sol; y solo entonces podríamos ver que hay un movimiento constante de ese ciclo de Luna Llena durante el transcurso del año. El Sol también se está moviendo; bueno, como decimos, aparentemente se está moviendo alrededor de la Tierra. Hemos aprendido en la escuela que es la Tierra la que se mueve alrededor del Sol, pero esto no tiene por qué preocuparnos mucho ahora.   El Sol aparentemente se está moviendo alrededor de la Tierra, justo cuando esas Lunas llenas se mueven alrededor de la Tierra; solo que el Sol está mucho más lejos. Por lo tanto, en 365.25 días el Sol volvería exactamente a la misma estrella fija donde estaba un año antes. Si pudiéramos ver el Sol después de 365 días, veríamos al Sol cerca de la misma estrella fija donde lo vimos el año anterior. Por lo tanto, tenemos este excedente de 11 a 12 días más allá de los 354 días de los 12 meses de la Luna.

Este excedente está contenido en el hecho de las 12 noches santas. Las 12 noches santas son, por así decirlo, el excedente del sol en el año lunar, que claramente no se hace al azar. Como cuestión de hecho, en la antigüedad se encuentra que las personas organizaron su calendario de acuerdo con el ciclo de la Luna. ¿Por qué? Bueno, antes que nada, podían observar la Luna Llena y podían ver cuándo se desarrollaba la Luna Llena. Era un evento en el cosmos que podían observar y según el cual podían organizar su calendario. Eso fue algo que tuvo lugar visiblemente. Hubiera sido mucho más difícil para ellos descubrir el momento en que el Sol regresa a la misma estrella fija. Por lo tanto, el año lunar era mucho más ameno; pero, ya ven, estaba el problema de que ese año lunar de las 12 Lunas llenas hacia un año de solo 354 días, y esto no encajaba con el año de las estaciones.

En aquellas culturas cuyos años fueron calculados por el año lunar, que encontramos, por ejemplo, en el antiguo calendario hebreo y también en muchos otros calendarios de origen oriental, siempre había una diferencia de 11 a 12 días. Por lo tanto, tuvieron que insertar un mes bisiesto completo cada dos o tres años, como se hace incluso hoy en el calendario judío y también en otros calendarios. Ahora, ¿por qué es esto tan importante? ¿Qué podemos ver en este evento de las 12 noches santas que tiene lugar cada año y que también nos concierne? ¿Por qué deberíamos pensar que este evento anual es de tanta importancia con respecto a la celebración de la Navidad? Si tomamos la Navidad no solo como un evento de conmemoración (que por supuesto lo es) sino como un evento que tiene lugar, sobre todo, en el alma humana, entonces debemos de alguna manera crear un concepto apropiado de esta diferencia entre  el año lunar y el año solar.

La Luna —y esto se puede verificar de varias maneras— es un cuerpo, una entidad en el cosmos que trabaja en la Tierra;  No hay duda sobre eso. Eso puede ser investigado y confirmado. La Luna, en la Tierra, trabaja principalmente en la dirección de todo lo que concierne a la necesidad en nuestro planeta; por ejemplo, el crecimiento, como el crecimiento de las plantas, y muchas otras cosas también están conectadas con este influjo de la Luna en la esfera de la Tierra. En la Luna podemos ver un vehículo de fuerzas cósmicas que trabajan en la dirección de la “necesidad” y también funcionan, en cierto sentido, en la dirección de lo que incluso llamamos destino. La “necesidad” es aquello que simplemente no podemos circunnavegar mientras tengamos que vivir en un cuerpo en la Tierra.

El Sol es un vehículo de fuerzas bastante diferentes. Una vez más, debo decir que se puede demostrar muy bien por los medios, que han sido dados por la ciencia espiritual, que las fuerzas que usan el Sol como su vehículo de operación trabajan mucho más en la dirección de la libertad espiritual. El Sol: Bien, pueden imaginar un día de verano muy caluroso, no en nuestra latitud, sino ir más al sur, es decir al ecuador, e imaginar que el Sol estuviera brillando todo el día, todos los días. ¿Qué pasaría?.  La vida física se destruiría. Realmente eso sucede en las partes de la Tierra cercanas al ecuador. ¿Qué está trabajando ahí? Está operando un elemento que, en el extremo, demuestra lo que haría el Sol si estuviera solo en el cosmos. Disolvería externamente todo lo que está ligado a la existencia física y material. Desde un punto externo, las plantas morirían, los seres humanos no podrían vivir, y los animales se extinguirían. Estamos siendo testigos de un elemento que, por sí mismo, eliminaría la incorporación terrenal; es decir, el acto mismo de ser bajado a la tumba de la existencia física y material y de todo lo terrenal que generaría un valor espiritual, que solo se produce por el equilibrio entre el Sol y la Luna. Este es solo un ejemplo extremo. El Sol trabaja sobre la Tierra, y las fuerzas que usa el Sol como vehículo de su operación están funcionando todo el tiempo, incluso si el Sol no está brillando, o si está debajo del horizonte. Incluso entonces, el Sol está funcionando, porque la Tierra como un organismo integrado recibe el impacto del Sol desde el otro lado. Todo el tiempo el Sol está trabajando sobre la Tierra en la dirección de la creación de la libertad, del surgimiento de la libertad espiritual.  Es solo esa actividad de las fuerzas del Sol, que es contrarrestada por el elemento que proviene de la Luna que siempre tiende a guardar la vida en la existencia material. Por lo tanto, se establece en el cosmos un equilibrio perfecto que varía según las fases de la Luna y también según la posición del Sol. La posición relativa del Sol varía, pero sin embargo hay una especie de equilibrio establecido entre los dos: la Luna y el Sol. Pero durante la época navideña, cuando el año lunar ha finalizado y la siguiente Luna Llena debe ser contada en el año próximo, la Luna “se retira”, por así decirlo, de ese año.

Entonces las fuerzas del Sol, a través de la superposición natural y cósmica, predominan durante 11 a 12 días. Tenemos pues un funcionamiento puro del Sol en el elemento de la Tierra. Es durante este tiempo, durante esas 12 noches santas, que realmente podemos experimentar un momento en el año durante el cual podemos despertar en nosotros mismos si nos preparamos adecuadamente, por ejemplo, tomando el tiempo de Adviento como preparación  para  una realidad.

Entonces podemos experimentar realmente un elemento en la Tierra que puede ayudarnos a experimentar, a realizar, un Sol espiritual. Es posible que experimentemos algo que nos pueda guiar, algo que nos brinde una plataforma sobre la cual apoyarnos, o que pueda indicar una puerta, un camino hacia la realización de la libertad espiritual. Por lo tanto, la Navidad no es solo un evento que quiere referirnos al pasado, a lo que ha sido, a lo que tal vez tuvo lugar hace unos 2.000 años. Es también un evento que puede renovarse y convertirse en una experiencia real en nuestra alma. Si nos preparamos y tomamos precauciones, nuestra vida anímica no estará demasiado comprimida por los impactos de la civilización, que nos rodea en la época actual, de una manera casi aterradora. En un sentido cósmico, podemos ver todo esto, como imagen renovada de esa gran visión la Virgen y el Niño: la imagen que alcanzó su punto culminante, en cuanto a la representación pictórica, es la Madonna Sixtina de Rafael Santi. En todo esto que hemos estado diciendo hasta ahora, está escondido el secreto de la Virgen y el Niño, aunque puede no haber sido aparente.

¿Qué es lo que tenemos aquí en las fuerzas lunares? En todo lo que se necesita en la existencia de la Tierra?  No podríamos vivir en este planeta sin la Luna. Sin la Luna no habría vida; ni siquiera habría agua en este planeta, en cuyo caso no podría haber vida en la Tierra. Muy a menudo hablamos de la Luna como una ceniza cósmica, algo que está completamente seco, un desierto completo, y que el crecimiento de la vegetación no es posible en ese planeta. Seguramente eso es así, pero solo en este mismo hecho —que la Luna aparece allí en el cosmos como una tremenda ceniza, como un tremendo desierto— ahí yace el tremendo sacrificio que han realizado las fuerzas que están conectadas con la Luna, que usan la Luna como su vehículo. Han sacrificado todo lo que está conectado con el agua, con el elemento líquido, con el elemento fluido en la Tierra; y por lo tanto, la Luna puede trabajar aún más en lo que ha regalado, en lo que ha dejado atrás, incluso, en la Tierra. Por lo tanto, la Luna es un elemento de fructificación, en lo que respecta a nuestra Tierra, un elemento de éter constantemente vivificante. Si tomamos el camino de la órbita de la Luna alrededor de la Tierra como una realidad, entonces encontraríamos en ese espacio que rodea a la Tierra, el cielo azul. Y en ese cielo azul se encuentra algo así como el gentil manto de fuerzas que son similares, en un sentido cósmico, a lo que se ve en la imagen como la del manto azul en la Virgen Sixtina. Necesitamos esto, porque no podría haber vida en la Tierra si no tuviéramos ese elemento lunar. Por lo tanto, es un elemento Maternal, en cierto sentido, que le da a la existencia de la Tierra la posibilidad de vivir, de existir y de crecer en el transcurso del año. En todo lo que tenemos a través de la Luna, también hay un elemento Maternal, en el más verdadero sentido, contenido en las fuerzas de la Luna.

madona sixtina

¿Y qué hay del Sol? Como dije antes, en el Sol tenemos un elemento que nos lleva a otro principio en el cosmos, que se opone, o parece oponerse a lo que es el elemento contenido en la Luna. El Sol quiere llevarnos a la libertad espiritual, y conectado con ese Ser del Sol (hay, por supuesto, grandes misterios conectados con el Sol, pero no creo que podamos enumerarlos todos esta noche) son fuerzas que quieren guiar al universo hacia la libertad espiritual, hacia lo que en realidad es la superación de la muerte mediante la disolución de la materia. En un sentido externo, habría decadencia; por ejemplo, si las fuerzas del Sol funcionaran solas, habría algo así como un proceso de contracción. Por otro lado sin embargo, tenemos la posibilidad de un nacimiento espiritual, de salir de la prisión de la existencia material, y eso es lo que hace el Sol y las fuerzas que usan el Sol como vehículo. Así podemos ver que así como en la Luna está contenido ese elemento Maternal de preservar la vida, de crear vida, de traer esa fuerza de brote alrededor del tiempo de la Luna Llena de Primavera (porque siempre la Luna Llena está conectada con el brote de vida en la Tierra), así hay un elemento disolviéndose en el elemento espiritual del Sol.  No es tanto lo que llamamos el Sol en el cielo sino lo que se destaca como fuerzas espirituales detrás de esa entidad cósmica. Ahí tenemos un elemento que nos llevará a la libertad espiritual, a un nacimiento en el espíritu. Así, podemos encontrar de nuevo, desde una dirección diferente, lo que es el Niño, a saber, el Niño de la Esperanza, la Esperanza de la evolución, del futuro progresivo de lo que finalmente encontramos en el impulso Crístico.

 

Por lo tanto, todos los años, debido a que existe una justificación de los hechos cósmicos, es necesario celebrar ese momento cuando las fuerzas de la Luna entran en un segundo plano y donde las fuerzas del Sol pueden trabajar sin obstáculos en el cosmos. Es un momento en el año en el que realmente podemos celebrar el nacimiento de ese nuevo impulso de libertad espiritual, el impulso de Cristo, donde podemos celebrar el nacimiento de ese impulso y hacerlo realidad incluso en la vida diaria, llegando directamente a los hechos prácticos. Creo que el futuro de la civilización humana, mucho dependerá de la comprensión de estos hechos que están relacionados con las estaciones del año, como por ejemplo la Navidad. Mucho dependerá de la realización de esos hechos, porque necesitamos esa orientación, necesitamos esa experiencia interior, esa toma de conciencia de lo que ocurre con respecto a todo el organismo de la Tierra y con respecto al cosmos que nos rodea.

Sin embargo, también hay un tercer aspecto, un gran aspecto cósmico que nos puede acercar a la realidad de la conexión entre la Madre y el Niño, acerca de esa gran visión presentada a la humanidad por los pintores medievales.   Este tercer aspecto es la relación entre lo que uno podría llamar, en un sentido cósmico, la relación entre Sophia y el Cristo. Esto es algo de lo que tenemos una gran necesidad en nuestro tiempo. El cristianismo, en la medida en que descansa en los pilares de la tradición y principalmente en los pilares de esa tradición contenida en los Evangelios, ha entrado en una crisis tremenda. Los mismos soportes del cristianismo parecen desmoronarse. Podemos visitar muchos lugares y naciones en toda la Tierra, y encontraremos en todas partes el mismo cuadro: la humanidad cristiana ha perdido gradualmente la comprensión del contenido de los Evangelios. El desarrollo de las ciencias naturales modernas ha tenido un gran impacto en la comprensión de la humanidad moderna, incluso en nuestro enfoque de lo que contienen los Evangelios. Piensen en el Evangelio de San Juan donde habla de las siete grandes obras, las Siete Señales. ¿Quién puede aceptar, sobre una base científica, tal cosa como una de las Siete Señales, por ejemplo, la alimentación de los cinco mil o la resurrección de Lázaro o cualquiera de los otros siete signos? ¿Quién puede aceptar esto? La humanidad cristiana está en una posición deplorable. Solo puede aceptar con fe ciega lo que se presenta en los Evangelios, y solo si ignora por completo todo lo que viene desde el ángulo del materialismo en la conciencia moderna, como los hechos que la ciencia natural moderna ha descubierto. Las preguntas son: “¿Cómo va a continuar esto? ¿Podemos encontrar alguna solución, o el cristianismo está condenado a desaparecer de este mundo? Creo que debemos encontrar nuevas bases para comprender lo que está contenido en los Evangelios; y aquí nuevamente debo decir que la ciencia del espíritu, o antroposofía, puede dar una base sólida para la comprensión de los eventos que se describen en los Evangelios. Además, me gustaría hablar hoy de algo más que está realmente relacionado con esto, y esa es la relación de Sophia, o Isis, como la llamaban en la antigüedad, con el Cristo.

 

Encontramos en Egipto —en el Egipto actual— la visión, la imagen de la Virgen con el Niño. Existen estatuas que muestran a la Diosa Isis con el Niño, el bebé Horus, en su regazo. Podemos preguntar: “¿Cómo es posible? ¿Qué significa que estas cosas existan mucho antes de que ocurrieran los eventos en Palestina?”. Sobre la base de la ciencia espiritual, quizás pueda decir, en el momento, que esas imágenes en tiempos precristianos son en realidad una especie de previsión de lo que vendrá. ¿Por qué es así? Isis, la antigua diosa de la mitología egipcia, también fue llamada la Reina del Cielo; y, por supuesto, en varias naciones ella tenía diferentes nombres. Ustedes ven en representaciones antiguas, por ejemplo, la diosa que se extiende por el cielo. Ella está parada en un extremo del mundo; el mundo se imagina, por supuesto, algo así como un disco plano. Ella se para en un extremo del mundo y llega al otro extremo. Se inclina sobre la Tierra y su cuerpo lleva las estrellas. Ella es en realidad el Ser, el Ser del Alma de las estrellas, lo que vive detrás de las estrellas.

Luego llegó el momento en que los misterios antiguos, toda esa gran y maravillosa sabiduría de la antigüedad, de la que ahora tenemos poco conocimiento, llegaron a su fin. Se acercó el tiempo donde la humanidad gradualmente perdió toda esa conexión instintiva y contacto con el mundo espiritual divino. Así también se perdió el conocimiento de la Divina Isis del mundo divino. Esta pérdida fue en realidad una pérdida para la humanidad, ya que los dioses nunca pueden morir; por lo tanto, debemos darnos cuenta de que Isis nunca murió. Lo que murió fue algo en el corazón de la humanidad, haciéndole incapaz de alcanzar a Isis, de tener una verdadera experiencia interna del ser de Isis. Esto fue comprimido, por así decirlo, en la leyenda de Osiris, que tal vez conozcan.

 

También hay una leyenda de la muerte de Isis. Ella fue asesinada por un oponente de la evolución normal, a quien hoy llamamos Lucifer. Lucifer mató a Isis. Su esposo, Osiris, fue asesinado antes, y Osiris fue bajado a la tumba de la Tierra; en realidad, su cuerpo fue cortado y las piezas fueron enterradas en toda la Tierra. Isis también fue asesinada, pero por Lucifer, y colocada en la Tumba de los Cielos. Ahora debemos aprender a entender esta maravillosa leyenda. ¿Qué quiere decirnos? Quiere decirnos que hay un Ser, hay un poder trabajando en la Tierra —en el alma de la humanidad— que quiere permitirnos usar nuestros sentidos para ver solo lo que es visible. Por ejemplo, el Sol visible, las estrellas visibles, todo lo que se nos aparece y que podemos percibir a través de nuestros sentidos. Ese poder de Lucifer quiere hacer o formar nuestra constitución en una constitución que está dirigida solo hacia lo que nos aparece como el mundo visible. Así, esta leyenda habla de una tendencia en nosotros que está dirigida solo y exclusivamente hacia el mundo de los sentidos. Esa fuerza, por supuesto, mataría algo en nosotros, eliminaría algo de lo que la antigua humanidad era instintivamente consciente, y ese es el hecho de que detrás de lo visible hay fuerzas espirituales invisibles. Hay fuerzas espirituales y seres espirituales trabajando, quienes en primer lugar crearon el mundo cósmico, ese mundo de las estrellas y aquello que lo dirige. Por lo tanto, Lucifer intentó e incluso logró, hasta cierto punto, matar algo en nosotros que originalmente era capaz de percibir el Ser de Isis detrás del mundo de las estrellas visibles. Miren a su alrededor: tenemos una astronomía moderna, hemos acumulado un tremendo conocimiento sobre el mundo cósmico, hemos llegado a conclusiones fantásticas con respecto al tamaño del Universo, hemos calculado sus distancias, las hemos medido, e incluso hemos intentado pesarlas. Hemos tratado todo el cosmos en la astronomía moderna como una máquina y nada más que una máquina. Ya no hay vida en este cosmos. Ha habido una tendencia en el trabajo en la humanidad, que ha creado paso a paso y muy lentamente, una capacidad unilateral que es una certeza altamente cultivada pero dirigida solo hacia lo que se puede ver.

 

Imaginen por un momento, todo lo que se ha hecho y todo lo que se ha logrado en la astronomía moderna se ha construido exclusivamente con el sentido de la vista. Saben que uno habla generalmente de cinco sentidos —la ciencia espiritual incluso habla de 12 sentidos— y de todo ese cosmos de sentidos, hemos escogido para la base de nuestra información en astronomía ese único sentido: el sentido de la vista. Ciertamente, el astrónomo moderno preguntaría: “¿Qué otra cosa podríamos hacer?” Pero hemos distinguido el sentido de la vista y lo hemos convertido en el único espectador en el mundo de las estrellas. Por lo tanto, Isis fue asesinada; pero los Dioses nunca pueden morir, solo pueden morir en la conciencia humana, y eso es lo que ha sucedido. Lo que necesitamos es un nuevo despertar de esas fuerzas.

 

Como dije antes, Isis fue experimentada en la antigüedad como una fuerza maternal en el cosmos. La gente en la antigüedad se dio cuenta de que habían nacido de la totalidad del cosmos, y la ciencia espiritual moderna, trabajando realmente con medios que pueden probar estos hechos, ha encontrado de nuevo esta verdad: que nacemos de la totalidad del Cosmos. En realidad, todo lo que existe en este planeta: mineral, vegetal, animal, seres humanos, con respecto a las fuerzas espirituales, y los elementos espirituales que trabajan en la materia, provienen del cosmos, provienen del mundo de las estrellas. Como ven, Isis no ha muerto, todavía está dando a luz a todo lo que existe en este planeta; solo nosotros debemos aprender a reconocerla y a experimentarla de nuevo. Si hacemos esto, entonces podemos encontrar una imagen mucho más amplia: podemos encontrar la glorificación del cuadro que fue pintado por Rafael. Entonces podemos encontrar que el gran cosmos en el que vivimos, el mundo de las estrellas, realmente nos está dando la existencia que necesitamos en nuestro planeta. Es desde el elemento de la Luna, pero de una manera cósmica expandida y magnificada. Recibimos esta existencia en nuestro planeta Tierra para desarrollar nuestras facultades espirituales: todo lo contenido en la vida de nuestra alma y en las capacidades que podemos desarrollar en el curso de nuestra estadía en este planeta. Piensen en todos los logros culturales de la humanidad, incluidos los logros tecnológicos.

 

Tomando todo en conjunto, habla un lenguaje majestuoso de las capacidades que están ocultas en el ser humano, y lo que se ha logrado es solo una partícula de lo que está escondido en nosotros como capacidades, como facultades que podemos desarrollar, que podemos elevar la existencia a alturas de las cuales, en su mayoría, ni siquiera podemos imaginar hoy. Así que allí tenemos de nuevo la gran imagen de haber nacido como humanidad, como miembros del planeta Tierra que nace de la gran Madre cósmica que es el mundo de las estrellas. Eso es solo un lado. También debemos reconocer el hecho de que recibimos esta existencia para manifestar lo que está escondido en nuestro ser como nuestras capacidades y facultades. Esto se puede realizar en todos los sentidos. Dije que el cristianismo moderno se encuentra en una posición muy difícil, que los documentos antiguos están en su mayoría destruidos.

 

Deberíamos tomar la imagen de la Madre y el Niño muy en serio en un verdadero sentido cósmico. Podemos hacerlo; se puede hacer. Por supuesto, no hay tiempo hoy para entrar en grandes detalles, pero hay una posibilidad, incluso hay muchas posibilidades. Durante esos tres años del ministerio de Cristo, los últimos y decisivos tres años después del Bautismo en el río Jordán, el Cristo caminó por este planeta y ejecutó las obras que escuchamos en los Evangelios. Él habló las palabras de las cuales escuchamos; Mientras tanto, en el cosmos, las entidades cósmicas —los planetas, el sol— se movían en sus cursos.

 

Existe una intima relación entre lo que sucedió en la Tierra hace 2.000 años y lo que sucedió al mismo tiempo en el cosmos. Si estudiáramos los cursos de las entidades celestiales durante esos tres años, encontraríamos algo así como un reflejo, como un espejo, y veríamos lo que sucedió en la Tierra. ¿Por qué es así? ¿Por qué podemos hablar de esto? Bueno, ¿quién era el Cristo? Esa es una de las cosas que un cristianismo moderno no puede entender fácilmente. ¿Quién era el Cristo? La teología, principalmente del siglo pasado y el comienzo de este siglo, llegó a la conclusión de que Cristo era un simple ser humano, el hombre simple de Nazaret, nada especial. Luego, otras religiones de Oriente preguntaron: “¿Por qué deberíamos aceptar a esta persona sencilla? Hay otros: profetas, Buda y otros, ¿por qué no deberían ser ellos también los elegidos y por qué no deberían ser también luces de guía en la humanidad? “. En esto se reveló el hecho de que la cristiandad moderna no podía entender la naturaleza de Cristo. En la ciencia espiritual, la antroposofía habla de que el Ser Crístico vino del cosmos, en realidad descendió del Sol. Cristo fue la guía en los tiempos precristianos, , en cierto sentido el Creador de ese Sol que vemos en el cosmos. Por lo tanto, Él fue el Creador de todo el Universo Solar en el que vivimos.

 

Todo esto se puede resolver en un sentido filosófico estricto e incluso en un sentido matemático, si se investigan las propiedades del sol. El Cristo descendió de ese Sol a la Tierra. Si Cristo fue el Espíritu Guía de ese Sol, que fue y que todavía es el vehículo de la creación, el vehículo que mantiene e ilumina todo el sistema solar, entonces debe haber en el Cristo, un Ser que es el Espíritu del universo entero en el que vivimos; y como tal, descendió a la Tierra. Por lo tanto, durante esos tres años mientras Cristo caminó sobre la Tierra, Su Corte, si me permiten esta expresión (en realidad hay una oración celta que habla de la Corte de Cristo como las Estrellas, que es Su manto y que era Su vestidura en tiempos precristianos, cuando aún no había nacido en la Tierra, cuando todavía moraba en el vientre de la gran Madre cósmica, la Virgen), esta Corte de Cristo se adapto alrededor de todo lo que el Cristo hizo en la Tierra. Ciertamente no fue que ninguna de las obras de Cristo estuviera determinada por lo que sucedió en el cosmos. No, era más bien que el cosmos seguía como la corte de un Rey siguiendo los movimientos, los deseos y las peticiones de un Rey. Así tenemos allá afuera en el cosmos en ese manto azul de la Divina Sophia-Divina Isis en un sentido antiguo el elemento de la gran Madre, y en la Tierra tenemos esas acciones que toman lugar inauguradas por el Cristo.

 

Si podemos leer y volver a despertar al conocimiento o la sabiduría que está detrás o se revela en los movimientos de las estrellas, entonces tendremos una luz de sabiduría. En realidad, a Sophia también se la llama Sabiduría divina en las Iglesias orientales. Siempre se supo que Isis era la Sabiduría Divina de las estrellas. Si volvemos a despertar nuestra capacidad de leer, experimentar y tomar conciencia de lo que funcionó como sabiduría divina detrás de los movimientos de las estrellas durante los tres años del ministerio de Cristo, entonces tendremos algo dentro de nosotros como una Luz de Sabiduría que puede brillar en todo lo que ocurrió hace 2.000 años.

 

Aquí en la Tierra tenemos algo que nos ha llegado a través de la tradición en lo que está contenido en los Evangelios. La humanidad cristiana, como un todo, ha perdido ese enfoque o lo está perdiendo rápidamente hoy. Lo que necesitamos es una Luz de la Sabiduría que nuevamente arroje luz, pero desde una dirección completamente diferente a lo que ocurrió hace 2.000 años. Necesitamos, en cierto sentido, no tanto el Cristo, porque Él se ha unido a la Tierra, pero lo que necesitamos ahora es la Sabiduría que finalmente se encuentra en la comprensión de los movimientos, los ritmos y los gestos del estrellas como una expresión externa de la divina Sophia. Si tenemos eso, entonces la luz puede caer sobre el Ser de Cristo. Por ejemplo, si tuviéramos tiempo para estudiar el Ser del Sol —todo lo que podemos reconciliar, en cierto sentido, con lo que la astronomía moderna ha encontrado con respecto al Sol— y descubrir qué es el Ser del Sol, encontraríamos la luz que arrojaríamos sobre la gran pregunta: ¿Quién es el Cristo y cómo se ha unido el Cristo con la Tierra desde el Misterio del Gólgota? Si tomáramos los eventos en el cosmos estrellado durante esos tres años del ministerio de Cristo, si siguiéramos los gestos de Saturno, Júpiter, Marte, y leyéramos en ellos la vida o la expresión del cosmos (tal como podemos leer en la expresión de un semblante humano la vida interior de ese ser), si pudiéramos leer en los movimientos y gestos externos de los planetas la vida interior de la Divina Sofía, que fue asesinada en tiempos precristianos por Lucifer (a través de ese elemento que quería llevar todo a un nivel materialista), si pudiéramos leer esos movimientos y esos gestos de los planetas durante esos tres años, aprenderíamos de nuevo a comprender lo que ocurrió hace 2000 años. Así habríamos magnificado a dimensiones cósmicas la imagen de la Virgen y el Niño de una manera que, quizás, no solo tendría un atractivo para una especie de conciencia sentimental y experimental del hecho de la Navidad, sino que podría reconciliarse por completo con todo lo que vive en nosotros como el esfuerzo, como el anhelo de un conocimiento de estas cosas. No solo es necesario que la imagen de la Virgen y el Niño sea algo que apele al sentimiento del ser humano, a lo que sin duda y de manera justificada puede traer calor y luz interior al alma humana en el momento de Navidad, pues esta gran imagen, esta gran visión de la Virgen y el Niño podría elevarse al nivel en que lo que puede ser representado por medios artísticos puede reconciliarse por completo, y no solo reconciliarse sino verificarse con lo que podemos encontrar a nivel científico.

 

Este es el mensaje que creo debería sonar en una humanidad moderna, especialmente en la humanidad cristiana moderna. Tal imagen aparentemente simple, como la de la visión navideña, no tiene por qué ser algo meramente empujado a un rincón de la existencia humana por el impacto de la civilización moderna, solo para ser sacado de esa esquina y utilizado como una especie de refrescante y calentamiento de los sentimientos de los seres humanos durante unos días. Más bien, esta gran visión puede mantenerse en medio de la existencia humana, incluso de una existencia humana moderna que está tan interesada en la tecnología, en la ciencia natural y demás. Se puede hacer; y de esto, creo, tenemos que hablar en esta ocasión sobre la base de la ciencia espiritual antroposófica.

 

Traducido por Gracia Muñoz en Diciembre de 2017

 

 

3ª Conferencia – 11 de Enero de 1956

Cuatro conferencias y dibujos impartidas por Willi Sucher en el Circulo Experimental Biodinámico en Peredur, East Grinstead, Sussex, el 9 hasta el 12 de enero de 1956

English version

 

Queridos amigos, ayer hablamos sobre el Zodíaco, y me gustaría recordar lo que trabajamos la primera noche cuando hablamos sobre la estructura y la función de nuestro Universo Solar.

Recordarán que llegamos a la conclusión de que el Sol introduce corrientes de sustancia zodiacal o energía en nuestro Universo Solar, que es un “agujero en el espacio”, una especie de supervacío. Y sugerí que sería bueno imaginar esas corrientes de sustancia zodiacal no solo como líneas rectas o rayos rectos, sino, y quizás más apropiadamente, como ondas que se precipitan en el espacio de nuestro sistema solar desde la periferia del Universo Solar. Estas ondas que comienzan en la periferia se elevan a cierta altura (Fig.1a), forman una cresta, luego se rompen en la Tierra y avanzan hacia el centro del Universo Solar. Imaginemos aún más los planetas que sirven como indicadores para toda su esfera. Este planeta retoma la corriente según sus capacidades y habilidades. Piensen en Saturno. Saturno digiere y prepara, por así decirlo, la corriente de esencia cósmica según su propia naturaleza.

fig1abc

Comenzamos con Saturno, omitiendo por el momento los planetas descubiertos durante los últimos doscientos años: Urano, Neptuno y Plutón. Estos tres planetas tienen una posición y una función bastante especiales en el Universo Solar. Plutón, que se descubrió en 1930, parece revelar, al menos hasta cierto punto, la naturaleza de estos planetas recién descubiertos, ya que Plutón se mueve en una elipse cuyos dos focos están muy separados (Fig.1b). Esto sugiere, de acuerdo con ciertas observaciones hechas por Rudolf Steiner, que estos planetas eran originalmente cometas. Los cometas entran a nuestro sistema solar a lo largo de curvas parabólicas. Cuando vemos un cometa, lo percibimos moviéndose a través de un extremo de dicha curva, y la otra parte está fuera del sistema solar. Decimos, por lo tanto, que se mueve en una elipse (Fig.1c). Esto es correcto con respecto a ciertos cometas, pero no se aplica a todos ellos. Es muy posible que los planetas Urano, Neptuno y Plutón fueran originalmente cometas y que fueran “atrapados” por nuestro sistema solar, se mantuvieran firmes y finalmente se establecieran como planetas. Eso explicaría la observación de Rudolf Steiner de que originalmente no pertenecían, sino que se unieron a nuestro Universo Solar en una etapa posterior. “Siesindzugeflogen (Ellos se acoplaron)”, dice.

Por lo tanto, estos planetas tienen una naturaleza bastante peculiar y especial, y no debemos mezclarlos con los planetas más antiguos del sistema solar. En este sentido, Saturno es el planeta más externo. El siguiente, a través del cual pasarían las corrientes cósmicas, es Júpiter y su esfera. Luego viene Marte, y luego llegamos a la cresta de la ola, donde debemos imaginar que será la Tierra. En las conferencias que estamos leyendo, aprendemos que el asunto que encontramos en la Tierra es espíritu “descompuesto”. Entonces, podemos imaginarnos que en la cresta de la ola, la esencia cósmica está siendo “dividida” en materia.

La Tierra está rodeada por la órbita de la Luna (Fig.1a posiciones x e y). A la derecha, está el Sol, que es la causa del movimiento ondulatorio. La Luna en la posición x recibe la luz completa del Sol, como podemos ver, y está en la fase de Luna llena, mientras que en la posición y es la fase de Luna nueva. En la posición y, la parte que se ilumina se aleja de la Tierra para que no podamos verla; la Luna gira su lado oscuro hacia nosotros, y la parte que se ilumina muestra su cara completa a la Tierra.

La siguiente parada, a lo largo del retroceso de la ola, está ocupada por el planeta Venus (el que en astronomía se llama Venus). El último hito hacia el Sol está indicado por la órbita del planeta Mercurio.

Así, la Fig.1a nos da más o menos las posiciones de todos los planetas en un momento dado, o al menos sus esferas pueden ser imaginadas en ese orden. Los planetas se mueven en sus órbitas y cambian constantemente de posición. Rara vez aparecen alineados como en la Fig.1a, pero sus esferas siempre están en ese orden. Cualquier planeta podría, por ejemplo, estar detrás del Sol en un momento dado (a la derecha de la Fig.1a), pero esto tendría poco efecto en la posición de su esfera.

Las esferas planetarias son, de hecho, una cuestión muy compleja y de ninguna manera tan simple como se pueda pensar. Sin embargo, hay una cosa que debemos visualizar muy claramente, algo que ya está indicado en la idea de una ola. Los tres planetas, Saturno, Júpiter y Marte, o más bien sus esferas, están situados lejos de la Tierra y hacia el zodiaco. Luego tenemos los planetas cuyas esferas se encuentran entre el Sol y la Tierra: Venus y Mercurio. La esfera de la Luna alterna entre las dos mientras la Luna gira alrededor de la Tierra. Así tenemos dos conjuntos distintos de esferas: la que contiene los planetas Marte, Júpiter y Saturno (llamados los planetas superiores o exteriores) y la otra que contiene los planetas Venus y Mercurio (llamados los planetas inferiores o interiores). La naturaleza de estos últimos es totalmente diferente a la de aquellos del lado ascendente de la ola.

Ahora vamos a resolverlo en detalle. Hemos concebido el Sol como un “agujero en el espacio”, y hemos llegado a la conclusión de que puede ser comparado con el yo humano o ego, excepto que el Yo-Sol es de magnitud espiritual y cósmica. También hemos tratado de definir el propósito del movimiento o actividad de las olas que se dirigen hacia el Sol como un proceso diseñado para llevar algo que es de naturaleza más o menos no individualizada desde más allá del Zodiaco, a través de una experiencia interior de individualización. En este concepto, creo que está contenido el propósito de toda la evolución terrenal en la cuarta etapa o encarnación de la Tierra. (Ver el capítulo sobre Evolución Cósmica y Humana en la Ciencia Oculta, un Esquema de Rudolf Steiner GA13).

Veamos primero el movimiento que se origina en el lado izquierdo de la Tierra. Este es el lado nocturno, alejado del sol. Recibe el impacto de la corriente que asciende hasta la cresta de la ola. Culmina en materialismo, como dijimos. Entonces, ¿qué tenemos a la derecha? Primero, obviamente hay un “romperse”, el proceso de “separación” del espíritu en materia de la Tierra. Luego, más a la derecha, esperaríamos una continuación del proceso de separación. ¿No sería esto una ruptura de la materia, una diferenciación y finalmente una espiritualización de la materia en la dirección hacia el Sol? En otras palabras, aquí en este reino entre el Sol y la Tierra es donde tendría lugar la evolución real de la Tierra, la encarnación real de la Tierra. Aquí en la Tierra (izquierda), podemos imaginar un tipo de precipitación en la materia, y luego a la derecha, una disolución de esa materia que conduce a la diferenciación y la espiritualización. Podemos imaginarlo como un despertar en un nivel superior de algo previamente “dividido” en materia.

Esta mañana escuchamos cómo la Imaginación, la Inspiración y la Intuición surgen de lo que es el camino inevitable de la decadencia y el declive, por ejemplo, en el momento de la muerte (ver la conferencia V en El mundo de los sentidos y el mundo del Espíritu). Imaginaciones, Inspiraciones e Intuiciones surgen de la experiencia de la muerte y de todos los demás procesos en decadencia de la Tierra. Pero debemos darnos cuenta de que este asunto, que ahora está “dividido” y espiritualizado, ha sido imbuido de las cualidades de la Tierra. Ha experimentado la vivencia del yo en el ser humano. Este es el punto importante. El significado completo de la evolución de la Tierra está contenido en él. El espíritu se precipita en la materia. Es experimentado por la persona dotada de Yo y experimenta una transformación en el curso de esa experiencia. Luego se disuelve de nuevo, y de la disolución surgen Imaginaciones, Inspiraciones e Intuiciones humanizadas. La sustancia espiritual original ya no es la misma; ha cambiado y evolucionado. Por lo tanto, podemos decir que la evolución real de la Tierra -la evolución en el nivel de “conciencia”- tiene lugar entre el Sol y la Tierra (lado derecho de la Fig.1a).

Ahora queremos saber más sobre la naturaleza de los planetas individuales. Rudolf Steiner nos dice que los planetas superiores de Saturno, Júpiter y Marte son hitos, por así decirlo, de etapas de evolución o formas de la Tierra mucho más tempranas. En su libro “la Ciencia Oculta, un Esquema”, leemos sobre las condiciones del Antiguo Saturno, el Antiguo Sol y la Antigua Luna, que fueron seguidas por nuestra evolución de la Tierra donde se produjo la precipitación de la materia. En las “Notas Suplementarias” finales de “la Ciencia Oculta, un Esquema”, aprendemos que el actual Saturno es una especie de réplica del Antiguo Saturno. Este planeta y su esfera incluyen actividades y eventos que representan una repetición de las condiciones del Antiguo Saturno. Esta es la razón por la que el planeta se llamaba Saturno en la antigüedad. Cuando los iniciados y los grandes sabios de los Misterios miraron a Saturno, se dieron cuenta de que este planeta recapitulaba al Antiguo Saturno.

¿Qué ocurrió en el Antiguo Saturno? En el libro, descubrimos que el Antiguo Saturno era un planeta que consistía enteramente en calidez. Solo calidez; nada más existió todavía. Este calor había llegado a existir a través del gran sacrificio de una cierta jerarquía divina, los Tronos. Estaba inactivo y aún sin vida. Era como una especie de espejo o pizarra en la que las jerarquías espirituales escribían sus pensamientos, a través de los cuales expresaban sus sentimientos y sus impulsos de voluntad. El antiguo Saturno era un planeta que consistía inicialmente en la Voluntad cósmica que los Tronos habían sacrificado. Durante su período medio, esta Voluntad se densificó en calidez, y en ese calor inactivo parecido a un espejo se escribieron las grandes Ideas, Imaginaciones, Inspiraciones e Intuiciones del mundo divino, todo lo que las jerarquías divinas intentaron traer a la existencia durante el curso de la evolución que entonces estaba comenzando.

Entonces, debemos asumir que el presente Saturno es un planeta que recuerda la encarnación de la Tierra del Antiguo Saturno en una especie de gran imagen de la memoria cósmica. Principalmente está conectado con la calidez y la función del calor en el universo. Sin embargo, esta calidez no es simplemente lo que llamamos calor en la Tierra. Más bien es un elemento creativo, impregnado de grandes imaginaciones, con excelentes imágenes y recuerdos de las condiciones pasadas que leemos en “la Ciencia Oculta, un Esquema”. Es un calor viviente, impregnado de Imaginaciones cósmicas o Divinas.

Hasta cierto punto, las características externas de los planetas traicionan su biografía. ¿Cómo se nos aparece el semblante de Saturno a través del telescopio? Allá en el espacio vemos un globo rodeado por un anillo, o más bien por una serie de anillos concéntricos. En cierto sentido, esta es una imagen perfecta del Antiguo Saturno. En “la Ciencia Oculta, un Esquema”, leemos que el Antiguo Saturno era un globo de calor rodeado por un anillo o un enorme círculo de Jerarquías Divinas. Ese círculo espiritual alrededor de Saturno, esa comunidad de seres divinos, es la base y los primeros comienzos del presente Zodiaco. Por lo tanto, podemos decir que en sus características externas, los planetas que vemos en el cielo de alguna manera se parecen y “recuerdan” las condiciones antiguas.

Pasemos ahora a Júpiter. ¿Cuál es la tarea de Júpiter en el universo? Primero veamos a Júpiter. A través del telescopio no podemos detectar una superficie sólida; solo vemos una bola o globo de nubes. En el pasado, ni siquiera se sabía con certeza si el planeta tenía su propia fuente de luz debajo de las nubes o si la luz del Sol se reflejaba en ellas, del mismo modo que se dice que la luz solar se refleja desde la Luna. Esto nuevamente nos recuerda las condiciones prevalecientes en el Antiguo Sol, como se describe en “la Ciencia Oculta, un Esquema”. ¿Qué pasó durante esa encarnación de la Tierra? Primero hubo una repetición de las condiciones del Antiguo Saturno, cuando el calor comenzó a existir (Fig.2a). Luego, este calor fue retrocediendo, por así decirlo, a la periferia, y se creó un Sol en el interior del globo. Entonces se produjo una especie de interacción entre la luz del sol y la calidez. Esa luz del sol no se puede comparar con lo que ahora llamamos luz. Luz, calor y aire existieron. La luz y el aire se añadieron al calor, y el calor y el aire se interpenetraron entre sí.

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Debemos imaginar que el Antiguo Sol es similar a nuestro Sol precedente, que consiste en un vacío en el que moran las Jerarquías Divinas. En cierto sentido, respiraron ese aire, que no se puede comparar con nuestro aire presente. Le hablaron con la Palabra Divina y crearon fuerzas móviles que, al menos para empezar, cambiaban constantemente su apariencia externa. Si hubiéramos podido ver esas formas, se habrían parecido a nuestras plantas actuales, pero de forma gigantesca y consistiendo únicamente en una especie de mezcla de calor y aire.

Esas formas de plantas en el Sol Antiguo fueron los antepasados de la raza humana. Nuestro Júpiter actual expresa externamente ese elemento de aire y formaciones de luz en forma de nube. “Recuerda” los eventos del Antiguo Sol y la presencia del aire viviente. Lo que llamamos aire hoy no está vivo, porque es, en cierto sentido, es demasiado químico y sin vida. Debemos imaginar un aire que estuvo constantemente impregnado por el sonido de la Palabra Divina creando esas formas. Este proceso, donde el aire viviente está impregnado por la Palabra Divina, puede llamarse Inspiración Cósmica. “Inspirar” significa que con el habla profunda penetra en el espacio, una reminiscencia del poderoso proceso divino de Inspiración cósmica que todavía funciona en la esfera de nuestro Júpiter actual.

Ahora podemos imaginar la corriente de esencia zodiacal que pasa a través de estas esferas. Inicialmente es engendrado, por así decirlo, por la calidez de Saturno que lleva la huella de las Imaginaciones cósmicas. La sustancia zodiacal es luego llevada a su primera etapa de manifestación en el mundo del espacio. Entonces Júpiter lo toma, y entra en la etapa de las formaciones de aire impregnadas por la memoria de la Inspiración cósmica. Por lo tanto, tiene lugar una densificación adicional de la corriente u onda (Fig.1a).

Entonces llegamos a Marte. Este planeta es de nuevo una especie de “hito” de la antigua evolución cósmica, la evolución de la Antigua Luna sobre la que leemos en “La Ciencia Oculta, un Esquema”. ¿Qué pasó en la Antigua Luna? Es bastante complicado pero, en términos generales, tuvo lugar una densificación adicional. Parte del aire que había existido en el Antiguo Sol se condensó en el agua. Este agua de la Antigua Luna no se puede comparar con nuestro actual agua. Era mucho más poderoso en consistencia y capacidad. Una impresión de cómo era ese agua es dada por nuestro presente Marte visto a través del telescopio. Parece tener una capacidad de geometrización. Como se ve a través del telescopio, Marte muestra líneas peculiares que cruzan la superficie del planeta (Fig.2b). Las líneas están interconectadas, y aparecen nudos o nodos en los puntos de cruce. Es como si un gran geómetra cósmico hubiera tomado su regla y utilizara la superficie del planeta como una pizarra para experimentos y ejercicios geométricos. A veces incluso parece borrar lo que ha dibujado. Estas líneas o “canales” a veces aparecen dobles, formando paralelos que pueden desaparecer nuevamente después de un tiempo.

Esto puede recordarnos los eventos que tuvieron lugar en la Antigua Luna. Hacia la mitad de la evolución de la Antigua Luna se produjo una separación. Por un lado, un Sol —el predecesor de nuestro Sol actual— surgió como la morada de seres jerárquicos que no estaban dispuestos a soportar la densificación en el agua que estaba teniendo lugar en parte de la Antigua Luna. La parte condensada quedó atrás como la antigua Luna real, que entonces estaba en una condición acuosa. En este agua, la sustancia espiritual original que se había originado en la Voluntad de los Tronos, o los Espíritus de la Voluntad, había entrado en una nueva fase de condensación en objetos físicos. Los rudimentos de los reinos actuales de la naturaleza ya estaban apareciendo. Era un mundo que ya no mostraba la respuesta espontánea al mundo espiritual que habían mostrado las criaturas del Antiguo Sol. Las formas de los reinos de la Antigua Luna eran muy fijas y ya no eran tan flexibles como lo habían sido anteriormente. Los cuerpos físicos de las criaturas habían caído tan lejos de su origen que el poder creativo del espíritu no fue capaz de penetrar lo suficiente como para permitirles cambiar sus formas en respuesta a los impulsos espontáneos del mundo divino. El espíritu se estaba sumergiendo por completo en el mundo físico y los objetos del mundo físico se estaban convirtiendo en manifestaciones de la precipitación del espíritu en la sustancia. El rostro del espíritu todavía se revelaba en ellos, pero se volvían cada vez más inflexibles. Se convirtieron en estatuas que representan la realidad del mundo espiritual. Es solo en este sentido que podemos hablar de esta etapa como una etapa cósmica de la Intuición.

Nuestro presente Marte recapitula la precipitación del espíritu en la materia. Esto puede ser corroborado por las experiencias que tenemos en la esfera de Marte después de la muerte. Nos encontramos con los arquetipos, los seres pensantes, de todo lo que nos ha rodeado en el mundo físico en la Tierra, de todos los objetos que encontramos en el mundo físico. Por lo tanto, hay una entrada en la esfera de Marte donde la corriente u onda que viene de la periferia se prepara para caer en el mundo de la multitud de objetos físicos.

Finalmente, tenemos la cresta de la ola en la Tierra. La precipitación en la materia, la ruptura final del espíritu en materia, tiene lugar allí. Vemos, por lo tanto, que los tres pasos de Saturno, Júpiter y Marte son esenciales. Son pasos sucesivos de la condensación de la esencia zodiacal en la materia de la Tierra.

Ahora vamos a la Luna. ¿Qué está haciendo la Luna? Primero que nada notamos que la Luna puede estar llena, o puede ser una Luna nueva. Por supuesto, también hay fases de creciente y decreciente en el medio. Podemos decir que la Luna tiene un doble aspecto. La Luna llena en la fig.1ª en la posición x es como un receptáculo para lo que fluye desde la periferia. Parecería recibir esta corriente en la fase creciente. De hecho, es esta Luna creciente que se mueve hacia la posición de Luna llena que se usa en la agricultura para sembrar y plantar. Entonces, ¿qué hacen los agricultores y jardineros cuando toman nota de la fase creciente de la Luna para sus tareas prácticas? Están tratando de aprovechar la oportunidad única que se produce cuando la Luna recibe el impacto total de la esencia que se ha preparado paso a paso. Originalmente, la esencia provenía del Zodíaco como fuerzas arquetípicas. Podríamos llamarlas fuerzas espirituales-astrales. Al moverse a través de las esferas de los planetas exteriores, se condensan gradualmente, y ahora la Luna puede recibirlos, reflejarlos y pasarlos a la Tierra.

¿Cómo las imparte la Luna a la Tierra? En astronomía se nos dice que la Luna es una “ceniza” cósmica, un mundo sin vida. No tiene agua ni aire. Donde no hay agua, no puede haber vegetación como la conocemos en la Tierra. Del mismo modo, donde no hay aire, no puede haber vida consciente. Entonces la Luna es un completo desierto y no puede recibir nada de las fuerzas cósmicas para su propio consumo, por así decirlo. Es como un espejo, un espejo plateado. Recibe los impactos cósmicos, pero tiene que revelarlos al reflejarlos.

Por lo tanto, la Luna es realmente una paradoja. Es, en cierto sentido, un cuerpo muerto, y sin embargo, es el creador de la plenitud de la vida cósmica de la Tierra. El Sol, por cierto, es otra paradoja en el cosmos. Es una entidad no espacial, pero crea espacio por medio de la “succión” que ejerce sobre el entorno. Es porque esta al revés del espacio que puede mantener el espacio solar en conjunto. Esto muestra cuán complejo es el cosmos y cómo debemos estar preparados para pensar en paradojas a fin de descubrir la verdad.

¿Qué hay de la Luna en la posición “y” (fig1a)? Es una Luna nueva. Vista desde la Tierra, está enfrente del Sol, y solo se ilumina el lado que se aleja de la Tierra. Normalmente no podemos verlo, excepto en el caso de un eclipse de Sol, cuando la superficie de la Luna aparece como un disco completamente negro. ¿Qué tipo de efecto tiene la Luna nueva en la Tierra? Las observaciones sobre los estados de ánimo que prevalecen durante la Luna llena o nueva pueden ayudarnos a sacar algunas conclusiones. En el momento de la Luna llena, encontramos que hay una abundancia de vida y vitalidad en el mundo. Las personas suelen estar más ocupadas con impresiones provenientes del mundo exterior de lo que estarían de otra manera. Se sienten animadas. Esto se debe a que, en la medida en que somos seres corporales, participamos más plenamente en la corriente que entra en el cielo nocturno de la Tierra cuando la Luna llena está realmente allí. En el momento de la Luna nueva, encontramos lo opuesto. Las personas suelen estar mucho más tranquilas, más retraídas, y la animación y la vitalidad se suprimen hasta cierto punto; entonces puede surgirla conciencia.

Por lo tanto, en relación con la Luna nueva, tenemos una disminución de la afluencia de vitalidad cósmica. La Luna nueva obviamente no está completamente dentro de la corriente de energías y esencias que entran desde el cosmos. De hecho, parece ser lo contrario. La esencia cósmica que ha sido “dividida” en materia está en camino de desaparecer, por así decirlo. Vemos que las fuerzas del crecimiento y la vitalidad están siendo retenidas hasta cierto punto, pero que al mismo tiempo la conciencia se está potenciando. Esta es la clave que necesitamos para el entendimiento.

La Luna nueva está presente en esa parte del Universo Solar donde imaginamos que la ola retrocede. El espíritu que ha sido “dividido” en materia está entrando en una fase diferente de desarrollo. Esto resulta en el surgimiento de un impulso hacia la diferenciación de la materia, con el objetivo final de disolverla. Al mismo tiempo, parece que se produce una mejora de la conciencia. Finalmente, el movimiento cósmico en el lado derecho de la Fig.1a facilitará una armonización de las Imaginaciones, Inspiraciones e Intuiciones que devolvemos al cosmos cuando atravesamos el portal de la muerte.

En todo este proceso ya es evidente un gran orden cósmico. En el lado izquierdo de la Fig.1a está Marte, que dijimos que era la última etapa donde la esencia zodiacal se está preparando para precipitarse en la materia. Está surgiendo una tendencia para que “caiga” en los objetos del mundo físico. Es allí donde encontramos los arquetipos de pensamiento de los objetos físicos, que la luna creciente toma y pasa a la Tierra. Por otro lado, la Luna menguante se retira del proceso iniciado en la esfera de Marte. Por lo tanto, la Luna tiene una cierta conexión con Marte.

Hemos estado hablando de Marte como una especie de entidad cósmica que recapitula la evolución de la Antigua Luna. Marte se encuentra actualmente en una condición acuosa. Pero esta es agua que está lista para recibir la Intuición Cósmica, es decir, el espíritu que se manifiesta en los objetos físicos que han perdido su momento original de unión con el mundo espiritual. Es, por así decirlo, una recapitulación de la Antigua Luna. Nuestra luna actual refleja el lado interno de la antigua Luna en sus ritmos. Por ejemplo, refleja lo que los antepasados ​​de la raza humana experimentaron en la antigua Luna. Metafóricamente hablando, Marte es el exterior y la Luna el interior de la antigua Luna. Es la Luna la que finalmente teje la esencia cósmica en objetos terrenales y los diferencia. Es por eso que la Luna está tan fuertemente conectada con el desarrollo embrionario, también con la germinación y el crecimiento en general. Pero en el lado menguante de la Luna, estas fuerzas también pueden abrir el camino a una mejora de la conciencia. Si tomamos estas posibilidades a través de nuestros propios esfuerzos, podemos desarrollar la conciencia de la Imaginación.

Del mismo modo, Venus puede considerarse como el “interior” de la esfera de Júpiter, como una recapitulación del Antiguo Sol, en el que se había producido la densificación del calor en el aire. Era un aire a través del cual las Inspiraciones cósmicas estaban resonando y creando. En el reino de Venus, por lo tanto, encontramos una recapitulación de lo que había experimentado interiormente un ser en el Antiguo Sol. Al mismo tiempo, se está iniciando una “ruptura” en la diferenciación. Esta es la contribución de Venus a los procesos dentro del Universo Solar. ¿Cómo podemos imaginar esto en un sentido práctico?

Hemos dicho que, en cierto sentido, tanto Júpiter como Venus están conectados con el Antiguo Sol. En Júpiter hay una recapitulación del aire y luz permeados por Inspiración del Antiguo Sol. En esta capacidad, el presente Júpiter está preparando la corriente de esencia cósmica que viene desde la periferia del Zodiaco y se mueve hacia la Tierra. Venus también está conectado con ese aspecto de la luz y el aire, pero en este caso ya está en camino de desaparecer, por así decirlo. Venus está ayudando a “romper” el aire a través de la diferenciación, etc. En cierto sentido, es aire sin vida, en comparación con el representado por Júpiter. Es lo que realmente llamamos “aire” (y también “luz”) aquí en la Tierra. Por lo tanto, el funcionamiento de Venus en el Universo Solar está especialmente relacionado con los eventos en la atmósfera meteorológica de la Tierra.

Esto realmente podría corroborarse si se llevaran a cabo investigaciones sobre los ritmos atmosféricos y los cambios inesperados de estos ritmos en toda la superficie de la Tierra. Por ejemplo, en 1943, la India sufrió una terrible hambruna: las inundaciones habían destruido el arroz temprano, luego los monzones no llegaron y siguió la sequía. Una situación similar amenazó a la India en 1951, ocho años después. En ambos casos, ciertos ritmos en la atmósfera de la Tierra como un todo, se rompieron. Los cambios pudieron haber sido observados de antemano por un estudio del movimiento y los gestos del planeta Venus, junto con otros hechos cósmicos. Sin embargo, se habría necesitado una consideración de toda la esfera de Venus.

Me gustaría dar otro ejemplo de cómo funcionan estas fuerzas y cómo pueden llegar a ser de importancia práctica en nuestro trabajo. (Más tarde hablaré sobre Mercurio, pero como hemos llegado hasta ahora, puede ser deseable hacer las cosas un poco más realistas.) El planeta Júpiter está actualmente en la constelación de Leo (Fig.3). Recordaréis que anoche estuvimos hablando de Leo. A una distancia de 90°, en la constelación de Escorpió, encontramos el planeta Saturno, y Venus se encuentra en la constelación de Acuario. Por lo tanto, los tres planetas ocupan los tres extremos del haz de una cruz cuyo punto de cruce sería el centro de la Tierra. Además, en solo unos pocos días, Marte estará en conjunción exacta con Saturno en Escorpio. Ya está bastante cerca, tal vez solo a un grado o dos de distancia de Saturno, por lo que está realmente en conjunción.

¿Qué leemos en esto? Bueno, consideremos primero a Saturno. Hemos dicho que Saturno está conectado con la condición de calor del Antiguo Saturno. Esto fue, desde un punto de vista, una calidez que estaba impregnada de Imaginaciones cósmicas. Sin embargo, Saturno está en la constelación de Escorpio. Representa un punto de crisis. Es una etapa en el zodiaco que significa el momento en que un ser o una evolución se enfrenta con la cuestión de ascender a nuevas alturas. Se deben realizar tres pasos difíciles de disciplina interna para ingresar al santuario de la acción efectiva, de lo contrario, el Escorpión significa muerte y destrucción. Es una constelación que pronuncia las palabras “¡hazlo o muere!”. Así, la advertencia contenida en el cifrado “Saturno en Escorpión” es que la calidez, el calor cósmico lleno del poder de la imaginación divina, puede haber entrado en una etapa de crisis.

Antes de entrar en la constelación de Escorpión, Saturno estaba en Libra. Esto ya era una indicación de que algo se estaba volviendo crítico, estaba en la balanza. Pero con Saturno en Escorpio, se ha vuelto obvio que hay algún tipo de crisis en la esfera del calor. Al menos, hay una indicación. Para comprenderlo completamente, deberíamos estudiar los eventos atmosféricos y meteorológicos de los últimos 30 años. Durante este período, Saturno se movió de Escorpión a través de todo el zodiaco y regresó a la misma constelación.

Solo tenemos que mirar alrededor y hacer un balance de las tremendas variaciones y cambios en la temperatura que estamos experimentando en la actualidad. Algo parece estar en desorden, y no solo aquí en las Islas Británicas. Estamos constantemente leyendo que otros continentes que bordean el Atlántico Norte también están sufriendo extremos meteorológicos violentos. América del Norte ha experimentado tremendos cambios de temperatura. Incluso en Florida, que es famosa por su temperatura de invierno de 70°, las temperaturas han bajado a 45°, lo cual es bastante inusual. Entonces tenemos una especie de deterioro, una ruptura, que tiene lugar en la esfera del calor. (Durante el último evento climático extremadamente frío, las estaciones meteorológicas nos recordaban constantemente el hecho de que las condiciones actuales son similares a las del invierno de 1928/29. Saturno estaba entonces en la cola de la constelación del Escorpión). Este efecto de Saturno se acelera a medida que Marte se acerca a la conjunción mencionada anteriormente. El tiempo real del evento no es necesariamente significativo. Es el enfoque de Marte y su alejamiento es lo importante.

¿Qué aporta Marte durante el evento de la conjunción? Marte está conectado con el “agua viva” de la Luna antigua. Entonces tenemos una combinación de dos fuerzas, posiblemente una especie de lucha, tal vez incluso una especie de parálisis: un colapso en la esfera del calor se combina con eventos en la esfera del agua.

Todo esto se puede resolver de forma precisa y detallada; por ejemplo, podemos tener en cuenta las posiciones de los planetas en relación con el Sol. Estos y otros detalles aumentan la impresión de que el presente no es un momento muy bueno para las corrientes de esencia zodiacal que entran aquí. Desde el principio tienen una tendencia unilateral y desviada.

Júpiter está en la constelación de Leo. Hemos dicho que este planeta parece estar conectado con el “aire viviente” y la “luz” del Antiguo Sol , que fue un vehículo de tremendas Inspiraciones cósmicas. Parecía estar impregnado de fuerzas provenientes de Leo. El problema con Leo es: ¿cuál de los dos principios predomina, el central o el periférico? Hay una especie de situación indecisa, casi una irritación, un movimiento del centro a la periferia, de la periferia al centro. Esto puede provocar un tipo de desorden, una especie de gran excitación en la esfera aérea, en el manto aireado de la Tierra. (Aquí se nos recuerda los ciclones y anticiclones de la terminología meteorológica).

Todo esto se dibuja de algún modo en un estado de tensión, como lo indica el hecho de que Venus está en oposición a Júpiter. Venus, como hemos dicho, también está conectado con el elemento aire, pero con un aire diferenciado que ha llegado al final de su carrera evolutiva. Por lo tanto, esperaríamos cambios y cambios inusuales en la atmósfera de la Tierra.

Por lo tanto, aprendemos a leer las condiciones que pueden prevalecer en la Tierra en un momento determinado. Podemos hacer un inventario de las fuerzas cósmicas que están afectando a la Tierra. Sería posible desarrollar un tipo de balance, con las fuerzas provenientes del cosmos por un lado y las que están condicionadas por el otro. Por supuesto, lo que acabamos de hacer todavía es muy crudo, sin embargo, se puede cultivar, y se debe comenzar en alguna parte. Además, debemos tener en cuenta el ritmo de la evolución humana. Este cultivo del conocimiento cósmico no puede avanzar sin el desarrollo de las capacidades de Imaginación, Inspiración e Intuición mencionadas anteriormente. Creo que tal sabiduría cósmica no puede ser efectiva a menos que nosotros mismos desarrollemos el calor interno y la luz interior, etc. En eras anteriores de la evolución de la Tierra, los ritmos de los reinos de la naturaleza fueron representados y guiados por seres divinos. Sabemos que en la Edad Media aún existía una conciencia de este hecho. Pero esta guía ha cesado en gran medida. En el futuro, seremos llamados cada vez más a convertirnos en un maestro sabio y benéfico de estas fuerzas en la naturaleza y el cosmos. Si la humanidad futura no responde a esta llamada o si hacemos un mal uso de nuestra tarea con fines egoístas, entonces estas fuerzas se ejecutarán. Llevarán a la destrucción y posiblemente a la eliminación de la humanidad y nuestro planeta.

Todavía tenemos que hablar sobre Mercurio, que desde cierto punto de vista está estrechamente relacionado con Saturno. Saturno, como un acto de memoria cósmica, recuerda el lado externo de la evolución del Antiguo Saturno. Mercurio, sin embargo, está conectado con el aspecto interno del calor del Antiguo Saturno. Desde cierto punto de vista, Mercurio refleja lo que las jerarquías espirituales de los Arcai experimentaron en esa calidez.

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Por lo tanto, Mercurio está conectado con la calidez, pero obviamente está trabajando principalmente en el ámbito de la diferenciación y la individualización (fig.1a). ¿Cómo se representa esto? Con respecto al ser humano, esto es comparativamente fácil de ver. Mercurio ayuda a construir el organismo durante el desarrollo embrionario de tal manera que durante su vida puede convertirse en el recipiente de una personalidad inteligente; esto es obviamente un movimiento hacia la diferenciación y la individualización. En el mundo vegetal, actúa imprimiendo la forma de la planta arquetípica a la planta única. Intenta diferenciar y forzar la materia en esa forma de planta invisible a través de las etapas de la metamorfosis de la vida vegetal, en la sístole y la diástole. Mercurio puede hacer esto porque está conectado con la calidez cuyo elemento las jerarquías divinas reflejaron en sus grandes Imaginaciones en el Antiguo Saturno. Por supuesto, este es solo un aspecto del Antiguo Saturno.

Esta capacidad también se refleja en los movimientos y gestos de Mercurio durante el transcurso de un solo año, visto desde el punto de vista de la Tierra. Aquí en el centro está la Tierra (Fig.4). En el transcurso del año, el Sol parece moverse en un círculo alrededor de la Tierra. El movimiento de Mercurio está cerca del Sol, pero en el interior está frente al Sol (realizando un llamado asa), y en otros momentos está detrás del Sol. Una triplicidad está indicada en el camino de Mercurio (Fig.4): tres veces al año está delante del Sol y tres veces al año detrás de él, describiendo un triple movimiento cósmico de sístole y diástole en el transcurso de las estaciones. Esto está relacionado con la muy antigua división del año en tres estaciones, un hecho mencionado por Rudolf Steiner en el ciclo de conferencias de Torquay “Senderos Verdaderos y Falsos en la Investigación Espiritual”, 11 de agosto de 1924, GA243. También refleja tres etapas de crecimiento y manifestación en el espacio. Parece estar naturalmente conectado con la trinidad en los reinos de la naturaleza y en la humanidad.

De nuevo, tenemos aquí un medio para medir, por así decirlo, las condiciones particulares que prevalecen en el cosmos en ciertos momentos. Por supuesto, todavía tenemos mucho que aprender; experimentar por sí solo no es suficiente, debe estar acompañado por el desarrollo de Imaginación, Inspiración e Intuición. Porque la suma total de los hechos cósmicos que hemos discutido hasta ahora es demasiado compleja para ser comprendida solo por el intelecto.

Lo que hemos estado intentando durante estos pocos días no ha sido más que un esbozo del funcionamiento del cosmos en las sustancias terrestres. Se necesitaría mucho más tiempo y preparación para entrar en mayor detalle. Sin embargo, tal vez hemos logrado arrojar algo de luz sobre el camino que todavía tenemos que recorrer. Una medida práctica que podemos visualizar para el futuro es un calendario que contiene información y eventos en el cielo de acuerdo con los aspectos y métodos que hemos estado tratando de aplicar. Necesitamos un conocimiento preciso de la naturaleza siempre cambiante de las fuerzas cósmicas que fluyen desde el cosmos y se fusionan con la Tierra; de lo contrario, todas las conversaciones sobre la interacción entre la Tierra y el cosmos seguirán siendo vagas y no podrán contribuir mucho al logro práctico.

fig.5

Para concluir, me gustaría dibujar la imagen de la Fig. 1a desde una perspectiva diferente girando los diagramas 90° en la Fig.5. Saturno está ahora en la parte inferior. Pero en esta etapa, ya sea “arriba” o “abajo” no es esencial. Júpiter sigue más arriba y Marte más alto aún. La Tierra con la Luna aparece en la posición central y encima de ella están situadas las órbitas de Venus y Mercurio. Finalmente, el Sol concluye la imagen. Esto les recordará un dialogo que probablemente conozca muy bien, a saber, el boceto contenido en el Curso de Agricultura, conferencias de Rudolf Steiner, 10 de junio de 1924, GA327 (Véase la Lección II). Entonces, lo que realmente hemos estado haciendo durante estas noches ha sido intentar un acercamiento a las sugerencias dadas a los agricultores por Rudolf Steiner.

Solo hemos resuelto algunos hechos y aspectos aislados. El futuro tendrá que mostrar si se trata de una idea viable y una forma que promete el éxito. El punto principal es que seguimos moviéndonos. Las correcciones que puedan ser necesarias vendrán en el curso de un trabajo sincero.

 

Traducido por Gracia Muñoz y revisado por Diego Milillo en Noviembre de 2017.

 

GA158c2. El equilibrio en el mundo y el hombre, Lucifer y Ahriman

Rudolf Steiner — Dornach, 21 de  noviembre de 1914

English version

En la conferencia sobre el Kalevala[1] hice una declaración que probablemente no haya sido fácil de entender. Ustedes recordarán que hablé de un “ser” que se extiende por Europa de Oeste a Este; y hablé de ello como de tres miembros que se extienden en dirección Este. Dije que para los antiguos pueblos finlandeses estos tres miembros eran conocidos como Wainamoinen, Ilmarinen y Lemminkainen, y que eran lo que hoy, en nuestro lenguaje más materialista, llamamos los golfos de Riga, Finlandia y Bothnia. Probablemente se habrán preguntado cómo podría decir que estos golfos tengan algo que ver con un ser, cuando obviamente no son nada más que extensiones de la superficie del mar. No hay nadie; ¿cómo entonces puede ser posible hablar de un Ser?.

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Puedo imaginar que esta dificultad podría surgir en sus mentes y es típico. Porque una y otra vez descubrirán que las verdades que vienen del mundo espiritual se abren a la acusación de ser contradictorias. El hecho de que lo hagan es significativo y es como debe ser; y la única manera de llegar a una solución satisfactoria de la contradicción es en todos los casos hacer un estudio aún más profundo del tema en cuestión. Y esto quiero hacer hoy en relación con ciertos problemas del conocimiento espiritual. Pero primero déjenme hacer un preámbulo de lo que tengo que decir, con algunas palabras introductorias.

Examinaremos, en primer lugar, algunos de los prejuicios relativos a la naturaleza del hombre que prevalecen en el pensamiento materialista de nuestro tiempo. Tomemos un ejemplo. En el hombre se encuentran diferentes procesos físicos, entre otros los procesos del cerebro y del sistema nervioso; y es de conocimiento común que cuando estos procesos tienen lugar, los mismos también ocurren en el alma. Y se concluye que estos procesos anímicos no son más que la expresión de los procesos físicos. El materialista estudia lo que ocurre en el cuerpo del ser humano y encuentra allí, —o más bien lo supone hipotéticamente— delicados procesos nerviosos, y dice: “En realidad, los procesos de pensamiento, de sentimiento y de voluntad sólo acompañan a los fenómenos de lo que sucede en todo momento como procesos físicos”. Este punto de vista es bastante común hoy en día y sin duda será una raíz más y más profunda en el pensamiento materialista del futuro cercano. Desde el punto de vista de la lógica, es tan inteligente como lo siguiente. Supongamos que alguien va andando por un camino y descubre huellas en él, —aquí, surcos paralelos, y aquí de nuevo, marcas como las plantas de los pies humanos. Piensa sobre ello y se dice: “El material con el que esta hecho el camino ha sufrido ciertos cambios e influencias, con el resultado de que en algunos lugares se han empacado para formar surcos, mientras que en otros lugares ha sido succionado hacia abajo y vemos en la superficie lo que parece la huella de un pie humano”.

Tal conclusión es, por supuesto, una equivocación grosera, la verdad es que ha pasado un carro y ha hecho las dos canaladuras con las ruedas, y un hombre también ha estado caminando e imprimió las otras huellas con sus pies. No la naturaleza de la Tierra, sino el hombre y el carro son los responsables de las pistas.

El caso no es diferente con los procesos que continúan en nuestro sistema nervioso! Siempre que pensamos o sentimos o deseamos, estamos estableciendo procesos que son de naturaleza anímico espiritual. Y mientras vivamos en el mundo físico, estos procesos se unen con el cuerpo físico, dejan sus huellas en él, justo como el carro y el hombre dejan sus huellas en el camino. Pero estas huellas en el cuerpo no tienen más que ver con el material del que está hecho el cuerpo que las huellas del camino con los materiales de que se construye la carretera. En realidad, los procesos que tienen lugar en la materia del cerebro y en la materia de los nervios no tienen nada que ver con los procesos reales del pensamiento. La relación entre ellos no es más cercana que la relación entre lo que el hombre y el carro están haciendo y lo que está sucediendo en la superficie de la tierra sobre la cual se están moviendo. Es realmente muy importante hacer el esfuerzo de considerar el asunto en esta luz. Pues le revela a uno que el anatomista o fisiólogo que investiga solamente los procesos físicos en el organismo es como un ser espiritual que se mueve bajo la tierra sin llegar nunca a la superficie y que nunca ha visto hombres o vagones. Todo lo que puede hacer es observar desde abajo las irregularidades que ocurren en la superficie de la tierra; nunca se acerca a ellos, y los ve siempre desde el otro lado. Investigándolos de esta manera limitada, imagina que la propia tierra les ha dado origen por su propia actividad. En el momento en que ese espíritu saliera a la superficie, conocería el verdadero estado de las cosas. Esto es exactamente lo que ocurre con el anatomista y el fisiólogo que trabajan desde el punto de vista materialista. Están siempre debajo de la tierra, porque  no saber nada de la ciencia espiritual es estar “bajo la tierra”. Lo que investigan son los procesos materiales, y éstos no tienen nada que ver con lo que está ocurriendo arriba en el reino del alma y del espíritu. Será tarea del hombre en un futuro próximo liberarse de este pensamiento anatómico y fisiológico y trabajar a través de un pensamiento científico espiritual. Entonces se sentirá como un diablillo subterráneo se podría sentir si de repente se levanta por encima de la tierra y ve por primera vez cómo las huellas que había observado desde abajo ocurrieron realmente. Diablillos excavando debajo de la tierra —que es lo que son los científicos, que tienen en cuenta sólo lo espiritual que está bajo la tierra— ¡incluso lo material es espiritual! Y la humanidad tendrá que experimentar la gran conmoción que debe inevitablemente ocurrir cuando estos demonios subterráneos salgan hacia la luz, hacia el reino del alma y el espíritu.

Estas palabras introductorias fueron necesarias para prepararles para el tema de la conferencia de hoy, donde creo que encontrarán ayuda para resolver la contradicción de la que estábamos hablando —que los golfos de Bothnia, Finlandia y Riga son obviamente superficies, y sin embargo hablé de ellos como si fueran un ser, o más bien miembros de un poderoso ser que se extiende de Oeste a Este.

Estamos acostumbrados a hablar de nosotros mismos como seres del espacio y tenemos razón; como seres humanos somos seres espaciales. Cuando, sin embargo, llegamos a considerar lo que somos en realidad, eso es otra cosa. El hecho es que el hombre es en realidad algo completamente diferente de lo que imaginamos que es cuando lo miramos sólo en el maya exteriores, en la fantasmagoría de la apariencia externa. Allí aparece, por supuesto, como un ser del espacio, espacialmente encerrado dentro de su piel. Pero si tratamos de profundizar un poco más el pensamiento, nos enfrentamos a tres grandes problemas o enigmas con respecto a la forma humana.

El primero de estos enigmas se esconde bajo toda clase de ilusiones desconcertantes y mistificadoras. Porque el maya externo de la apariencia nos engaña una y otra vez con respecto a nuestra propia existencia; y se pueden encontrar huellas de este engaño en la ciencia de nuestros días, particularmente en ciertos puntos en los que la ciencia está muy perdida y se ha visto obligada a construir todo tipo de hipótesis. Por ejemplo, estas hipótesis han sido constantemente presentadas para explicar el hecho de que el hombre tiene dos ojos y dos oídos y no ve ni oye doble. ¿Cómo es que estos órganos están dispuestos simétricamente?. ¿Cómo es que están presentes no solos, sino en parejas? Este simple hecho ofrece a la ciencia una dura tuerca por girar y sólo tienen que echar un vistazo a la literatura sobre el tema para encontrar qué gran cosa se ha escrito sobre esta cuestión de por qué vemos con dos ojos y oímos con dos oídos.

El hombre está muy organizado; a veces podemos encontrar pruebas de esto en la misma forma en que hablamos. ¡Porque en realidad tenemos también dos narices! Sólo que crecen juntas y no son tan obvias como los dos ojos y las dos orejas. Por lo tanto no hablamos de dos narices, sino de una nariz; tal como estamos organizados nunca descubrimos que tenemos dos! Sin embargo, es cierto que en toda percepción humana llega a la expresión una simetría, una simetría derecha e izquierda. Si no tuviera dos oídos, dos ojos y dos narices, el hombre no alcanzaría la percepción de su yo.

Correspondientemente, el hombre necesita también para la experiencia del yo dos manos. Cuando juntamos las manos y sentimos la una con la otra, inmediatamente obtenemos algo de una experiencia del yo. Y es realmente un proceso similar, cuando unimos en un todo las percepciones de dos ojos o dos oídos. Cada vez que hacemos una percepción sensorial, percibimos el mundo desde dos lados, desde la izquierda y desde la derecha. Y al hecho de que tengamos estas dos direcciones de la percepción izquierda y derecha, y juntarlas, a este hecho debemos nuestra naturaleza del yo como seres humanos. De lo contrario, no seríamos un yo. Si, por ejemplo, nuestros ojos estuvieran situados cerca de nuestros oídos y no tuviéramos la posibilidad de combinar las líneas de visión, seríamos siempre seres que están involucrados en un Alma Grupo. Para ser un yo debemos hacer que la derecha y la izquierda se encuentren. A lo largo de todo el reino de la percepción humana siempre está este cruce de derecha e izquierda en el medio. Miren esta línea vertical en la pizarra. Imaginen que un avión se proyecta aquí desde la pizarra a lo largo de esta línea. Todo viene, de izquierda y derecha, hasta esta línea de incisión. Nosotros, mis queridos amigos, estamos realmente en este plano. No estamos en el espacio, estamos sólo en esta superficie, en este plano. No somos seres extendidos en el espacio, somos seres de superficie, que surgen por el cruce del impulso de la izquierda con el impulso de la derecha. Y si a la pregunta: ¿Dónde estás? usted quiere encontrar una respuesta, no de acuerdo con Maya, sino de acuerdo con la realidad, entonces usted no debe señalar el espacio donde está su cuerpo y decir: “Estoy aquí”, pues usted tendría que decir: “Yo estoy en el lugar donde se encuentran mi hombre izquierdo y mi hombre derecho”. En realidad, usted está allí, y sólo allí. Así como teníamos superficies en el caso del ser de quien hablé antes, las superficies donde el aire y el agua se encuentran, así en el hombre tenemos la mitad izquierda y la mitad derecha. En ese ser las dos mitades eran diferentes, en el hombre son iguales; pero el hombre es también un ser superficial, el hombre es un plano. Es Maya que lo vemos como teniendo forma y figura.

¿De dónde tiene entonces el hombre esta forma y figura? Lo tiene porque está en medio de una batalla. Un ser de la izquierda está luchando en el hombre con un ser de la derecha. Si pudiéramos estar enteramente dentro de nuestra mitad izquierda, tendríamos una poderosa percepción del ser uno, y si estuviéramos en nuestra mitad derecha tendríamos la percepción correspondiente del otro ser. Nuestra existencia como ser doble surge del hecho de que el ser luciférico está luchando en nosotros desde la izquierda y el ahrimánico desde la derecha.

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Tratemos de hacer una imagen de ello en nuestras mentes. Desde la izquierda, el ser luciférico se abre paso y rebota, por así decir, sus defensas, y desde la derecha Ahriman se abre paso y levanta sus fortificaciones. Y todo lo que puedes hacer es estar en medio entre los dos. La parte izquierda de ustedes, su hombre izquierdo, por así decirlo, es la fortificación establecida por Lucifer, y su hombre derecho es la fortificación establecida por Ahriman. Y todo el arte de la vida consiste en encontrar el verdadero equilibrio entre ellos. Lo hacemos inconscientemente cada vez que percibimos con los sentidos. Cuando oímos con el oído izquierdo y con el oído derecho, y luego unimos en una sola percepción los impulsos que nos llegan de esta manera, o cuando nos sentimos con la mano izquierda y con la mano derecha y unimos las dos percepciones, estamos poniéndonos en la superficie que se encuentra en el límite del conflicto entre Lucifer y Ahriman. Tan estrecha como —no, más estrecha que— la hoja de un cuchillo es el espacio que nos queda en el medio, donde tenemos que desempeñar nuestra parte. Nuestro organismo no nos pertenece; somos un campo de batalla para los poderes luciféricos y ahrimánicos, y para otros poderes también, de naturaleza semejante a ellos, pero en ese tema no podemos entrar ahora.

¡Los hombres somos, pues, en realidad seres colocados entre dos entidades que no nos conciernen! Nuestro hombre izquierdo no nos concierne, tampoco nuestro hombre derecho: lo que nos concierne es el proceso que se desarrolla entre los dos.

Y ahora podemos desarrollar un poco más la comparación de la que hice uso antes. Porque, como todos reconocemos, hay procesos bajo la tierra que están perpetuamente sucediendo; pero no son éstos los que hacen las huellas en el camino. De manera similar, lo que sucede en la mitad derecha e izquierda de tu organismo, en todos los procesos que tienen lugar entre Lucifer y Ahriman, no tiene nada que ver con la experiencia que tienes en tu alma. Lo que sucede por debajo de la superficie de la Tierra —los gusanos que se arrastran, los cambios de temperatura de acuerdo con las estaciones del año y demás—, todo esto no tiene relación con las vías que han llegado al camino, estas huellas que son comparables con lo que ocurre en el organismo del hombre. Nuestras investigaciones en fisiología y anatomía nos revelan la lucha que se libra dentro de nosotros entre Lucifer y Ahriman, pero no nos obligan a darnos a la superstición de que la vida del alma debe su origen a estos procesos que se desarrollan entre Lucifer y Ahriman. Eso es un error completo; la vida del alma toma su curso dentro del alma misma, es decir, en la superficie, en el plano, no en el organismo espacial en absoluto.

Ahora bien, el trabajo de Lucifer y Ahriman no es el mismo en todas las partes del organismo humano, y es interesante observar su gradación. Comenzando desde la cabeza, encontramos que allí Lucifer y Ahriman han lanzado fortificaciones bastante iguales; las mitades izquierda y derecha de la cabeza son muy similares. Esto significa que las fuerzas de izquierda y derecha que se tienen en la cabeza no dan mucha posibilidad de interacción y la superficie entre ellas se queda relativamente inalterada. Allí en el centro está la superficie, con Lucifer a la izquierda y Ahriman a la derecha; y debido a que las mitades izquierda y derecha de la cabeza son tan similares en forma, Lucifer y Ahriman se van hacia atrás unos de otros, y entre ellos el hombre es capaz de desarrollar una actividad de superficie tranquila. El pensar, el puro pensamiento como tal, es muy poco perturbado por Lucifer y Ahriman; porque en la cabeza ambos retroceden.

Cuando, sin embargo, seguimos la forma del hombre más abajo, encontramos un cambio. Por un lado Lucifer trabaja poderosamente y construye el estómago, en el otro lado Ahriman hace lo mismo y edifica el hígado. El estómago es el medio con el que Lucifer lucha de izquierda a derecha; y no se puede comprender verdaderamente la relación entre el estómago y el hígado, hasta que vemos cómo Lucifer ha construido el estómago como una especie de arma de defensa, y Ahriman el hígado. Estos dos —el estómago y el hígado— están perpetuamente guerreando uno contra el otro, y la fisiología haría bien en estudiar el conflicto. Y si el corazón del hombre tiende a inclinarse un poco hacia la izquierda, entonces eso es una expresión del hecho de que Lucifer de un lado y Ahriman desde el otro están tratando de captar algo para sí mismos. Toda la relación de izquierda y derecha es una expresión de la lucha que se libra en el hombre entre Lucifer y Ahriman. Dijimos que en el caso del hombre, lo que está a cada lado de la superficie media es, en términos generales, igual. Sin embargo, ya hemos visto que esto es cierto sólo para la parte superior del hombre; cuando seguimos la forma del hombre hacia abajo, la similitud desaparece gradualmente. En el caso del ser de quien hablé antes, con los tres miembros extendidos —Lemminkäinen, Ilmarinen y Wainämöinen— la mitad es aire y la otra agua; las dos mitades son totalmente diferentes en especie. E incluso en el hombre, cuando alcanzamos el conocimiento clarividente, nos queda claro que hay dos mitades distintas. Pues apenas hemos sugerido alejar el cuerpo físico y dirigir nuestra atención al cuerpo etérico, nos encontramos con que la mitad izquierda crece más brillante y más clara que la mitad derecha. La mitad izquierda es toda brillante y reluciente con luz radiante, y la mitad derecha está envuelta en penumbra y oscuridad. Sí, eso es realmente como es el ser humano de izquierda-derecha.

Hay, sin embargo, otras direcciones según las cuales el hombre toma su posición en el mundo del espacio. Expresado en el lenguaje del ocultismo, esto no significa nada más que se coloca de otras maneras en medio de la lucha entre Lucifer y Ahriman. Continuemos, entonces considerando cómo se encuentra el hombre en el espacio con una orientación hacia adelante y hacia atrás, mirando hacia adelante o hacia atrás. En lugar de observarlo como un ser de izquierda y derecha, ahora dirigiremos nuestros pensamientos al frente y atrás de la forma humana. De este aspecto también encontramos que el hombre no es el ser del espacio que parece ser. Porque desde la izquierda y desde la derecha, Lucifer y Ahriman luchan entre sí a través del hombre, y lo que se muestra en el espacio realmente son sólo las barricadas que ponen uno contra el otro, así también por detrás Ahriman está luchando y de frente Lucifer. Por detrás Ahriman empuja hacia adelante su actividad, y por delante Lucifer en oposición empuja hacia adelante su actividad. El hombre está en medio de ellos. En conexión, sin embargo, con la dirección hacia adelante y hacia atrás en el hombre descubrimos que Lucifer y Ahriman no consiguen acercarse tanto uno al otro que no dejan más que una superficie entre ellos. Encontramos aquí un estado de cosas algo diferente. Ahriman llega tan lejos en el plano que se puede traer a través de la columna vertebral, y Lucifer hasta el plano que puede ser atraído a través del hueso del pecho, donde las costillas terminan y se encuentran. Entre estos dos planos se encuentra un espacio que separa a Lucifer de Ahriman, donde los efectos de su trabajo se confunden. Allí se enfrentan y luchan —no de cerca, sino como si se dispararan entre sí a través del espacio intermedio. Y allí estamos nosotros en medio de la lucha. Así, con respecto a la dirección anterior y posterior, el hombre es un ser que tiene espacio.

En la dirección izquierda-derecha la lucha entre Lucifer y Ahriman se libra principalmente en la esfera del pensamiento. Los pensamientos giran a través de la izquierda y la derecha y se encuentran en la superficie en el medio. Los pensamientos cósmicos y las formas cósmicas del pensamiento se topan entre sí aquí en la superficie humana en el medio. En la dirección anterior y posterior, Lucifer y Ahriman luchan más en el reino de los sentimientos. Y puesto que aquí las fuerzas opuestas no se acercan tanto, en el espacio que queda entre ellas, nosotros mismos tenemos un espacio para estar junto con nuestros propios sentimientos. Cuando tenemos pensamientos que se oponen unos a otros desde la izquierda y desde la derecha, entonces tenemos la sensación de que estos pensamientos pertenecen al mundo. Con nuestros pensamientos pensamos los objetos que están en el mundo exterior. Cuando hacemos nuestros propios pensamientos, entonces estos pensamientos son una mera fantasmagoría; ya no pertenecen al mundo. En nuestros sentimientos, por otra parte, nos pertenecemos a nosotros mismos; porque allí Lucifer y Ahriman no se encuentran completamente, allí tenemos espacio para estar activos entre ellos. Esta es la razón por la cual en nuestros sentimientos estamos tan esencialmente dentro de nosotros mismos.

Nosotros los seres humanos somos criaturas de los seres de las jerarquías superiores y nos han creado de acuerdo con su manera de trabajo. Somos seres de superficie entre la izquierda y la derecha porque los seres superiores nos han hecho así y nos han colocado así en el espacio. Son ellos, los Dioses, los que no sufren a Lucifer y Ahriman al unirse en el hombre. Somos en este sentido criaturas de los Dioses buenos. Los buenos dioses, trabajando en sus pensamientos y propósitos creativos, tomaron esta resolución. “Se está produciendo un conflicto —dijeron— entre Ahriman y Lucifer. Debemos establecer un muro y levantar una región en la que no puedan entrar, donde no puedan acercar más sus luchas”. Nosotros, los seres humanos, hemos sido así colocados en la lucha entre Lucifer y Ahriman como criaturas de los buenos Dioses y cuanto mejor nos situemos ante esa lucha, más verdaderamente seremos las criaturas de los Dioses buenos.

Con respecto al anterior y a lo posterior, allí los Dioses buenos no permiten que Lucifer entre en nosotros; crearon una barricada en el lugar donde las costillas se encuentran en el esternón. Y la torre maravillosamente construida que encierra la columna vertebral y el cerebro es una fortificación que los Dioses buenos han erigido contra Ahriman. Ahriman no puede pasar esa línea; todo lo que puede hacer es enviar sus flechas de sentimiento hacia Lucifer. Allí, en el espacio entre nosotros, se separan los unos de los otros.

Todavía hay una tercera dirección en el hombre, la dirección de arriba y abajo. Aquí también tenemos que hacer el descubrimiento de que el verdadero estado de cosas no es lo que parece en la apariencia exterior. Porque de abajo hacia arriba obra Ahriman, y de arriba hacia abajo Lucifer. Nuevamente encontramos que los Dioses buenos han levantado una barrera contra Lucifer; en cierto plano su influencia en el hombre se mantiene en jaque. Ustedes encontrarán el nivel tomando el esqueleto y quitando de él el cráneo. Allí donde el cráneo descansa sobre las vértebras cervicales, imaginen una superficie horizontal. Esta superficie horizontal invisible es la barrera, donde el hombre puede tomar su posición y mantener la influencia luciférica que viene de arriba. Lucifer no puede ir más allá, sólo puede disparar sus flechas desde ahí hacia abajo en el hombre. Y sus flechas son ahora flechas de la voluntad. De izquierda a derecha flechas de pensamiento, de delante a atrás flechas de sentimiento y de arriba abajo, así como de abajo hacia arriba, flechas de voluntad.

Aquí también nos hemos dejado un campo de acción intermedio. Pues alrededor de la línea del diafragma, tienen la superficie que actúa como una barricada contra la presión ascendente de Ahriman. Ahriman sólo puede llegar hasta el diafragma con sus misiles de voluntad, no puede ir más lejos con su voluntad, con su ser esencial; y entre los dos planos está nuestro propio campo de acción.

¡Vean lo complicado que es el ser humano! Tomen cualquier porción de la figura humana —por ejemplo, el lado izquierdo de la cara. Como un ser de pensamiento, Lucifer puede llenar completamente este lado izquierdo del rostro humano; como un ser de sentimiento, también puede penetrarlo hasta un punto; y como un ser de voluntad puede entrar directamente a través de él desde arriba. Y pueden seguir descubriendo para cada parte del cuerpo cómo Lucifer y Ahriman trabajan en el espacio del ser humano por medio de impulsos cósmicos de pensamiento, sentimiento y voluntad, recordando siempre que como seres de pensamiento en realidad sólo somos seres superficiales, mientras que como hombres de sentimiento tenemos un espacio entre delante y detrás donde podemos desplegar una actividad propia, y de nuevo como hombres de voluntad tenemos un campo de actividad entre arriba y lo inferior, entre la superficie que imaginamos dibujada a través de la parte superior de las vértebras cervicales y la superficie del diafragma. Vean, primero tienen que abstraer todas esas partes que no pertenecen al hombre en absoluto, antes de que puedan construir una idea verdadera de la forma humana. Entonces, y sólo entonces, estarán en una posición para hacerlo.

La verdad es que toda la forma del hombre ha sido unida por fuerzas que trabajan desde afuera. Recibe su carácter distintivo desde fuera de sí mismo y no entendemos la forma del hombre mientras lo consideremos meramente como parece a primera vista; sólo lo entendemos cuando sabemos cómo está conectado con todo el cosmos del espacio, cuando podemos ver cómo desde la derecha y la izquierda, desde arriba y abajo, desde delante y detrás, las fuerzas de Lucifer y Ahriman están soportando sobre el hombre, dándole el carácter de un ser del espacio.

Y ahora, queridos amigos, esta es también la forma en que debéis acercaros a otra cosa que ha sido moldeada y formada de acuerdo con el verdadero funcionamiento cósmico en el mundo. Quiero decir nuestro edificio aquí en Dornach. Si ustedes mira el Goetheanum [El primer edificio, destruido por el fuego en Nochevieja, 1922/23. ] sólo en su apariencia exterior, podrían estar dispuestos a pensar que el edificio real en sí, el espacio ocupado por la madera, es la parte más importante. Sin embargo, esto no es cierto. La parte más importante es lo que, a juzgar por las apariencias, no existe! Tomen cualquiera de las formas; la parte esencial de esa forma no es la madera tallada y esculpida, sino que es donde no hay nada —donde el aire limita la madera. La forma de obtener el verdadero y real Goetheanum sería tomar un inmenso montículo de cera y hacer un modelo del interior del edificio, y luego estudiar este modelo o impresión. Lo que ustedes cuando entran en el edificio, lo que está dentro y no se puede ver, pero se puede sentir —eso es lo que importa. Dije una vez en una ocasión anterior que nuestro edificio se basa en el principio de un “Gugelhopf” [Un pastel que se hace en Viena. Nota del traductor] un molde de la torta. Imaginen que tienen un molde de hojalata y hornean su pastel en ella ¿Qué es el más importante, el molde o el pastel? Obviamente el pastel. Lo que importa es que la torta debe recibir la forma adecuada “Gugelhopf”. En cuanto al molde, todo lo que importa es que la mezcla, cuando se vierte en el molde y se hornee, se convierta en una torta de la forma deseada. Del mismo modo, en nuestro edificio no son las paredes circundantes lo que tiene de importancia, es lo que está encerrado dentro de los muros circundantes. Y dentro de las paredes estarán los sentimientos y pensamientos de las personas que están en el edificio. Estos se desarrollarán correctamente si los que están en el edificio giran sus ojos a sus límites, sienten las formas y luego llenan estas formas con formas de pensamiento. Lo que está dentro del edificio sería como el pastel, y lo que construimos es el molde que sostiene y da forma al pastel. Y el molde tiene que ser de tal tipo que conduzca al desarrollo de pensamientos y sentimientos correctos. Este es el principio que subyace al arte nuevo en contradicción con el arte de los tiempos antiguos. En el arte de los tiempos antiguos lo esencial era lo que está fuera en el espacio; pero en el nuevo arte cuenta algo más. Lo que está fuera no es más que el molde, y lo esencial no puede ser realmente creado por el artista en absoluto, pues es lo que está dentro.

Tampoco es cierto sólo para las formas plásticas. Lo mismo sucede con la pintura. Lo importante es, no lo que está pintado. ¡La pintura no es más que el molde de la torta!

La verdad es que, queridos amigos, hemos tocado aquí el corazón y el núcleo del momento evolutivo en el que estamos. Este es el paso en la evolución que ahora tiene que ser dado, el paso de, y perdonen la comparación trivial, – desde el molde hasta el pastel.

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El pastel es en este caso el mundo Espiritual; entrar en el mundo del Espíritu —esa es la dirección en la cual ahora todo nuestro esfuerzo debe establecerse. Si no reconocemos este hecho, nunca podremos evaluar correctamente lo que estamos tratando de hacer aquí en el arte. Pues si miramos este arte desde el punto de vista antiguo, podemos exclamar muy fácilmente: “¡Pero no veo nada hermoso en él!” Queremos decir, no veo un hermoso molde de pastel —sin sospechar que el molde no es lo que importa, sino el pastel que debe estar dentro de él. Cuando una vez comprendamos este principio en el arte, queridos amigos, estaremos muy cerca de comprender todo el sentido y significado del paso adelante en la evolución espiritual que debe hacerse a través de la Ciencia Espiritual. A través de la Ciencia Espiritual el hombre debe aprender a trabajar su salida del molde “Gugelhopf” al “Gugelhopf” en sí. Debe, por ejemplo, liberarse de la superstición de que el origen del pensamiento está en los procesos cerebrales, cuando de hecho en los procesos que se desarrollan en el cerebro son los procesos cósmicos lo que están en funcionamiento y se están librando conflictos entre Lucifer y Ahriman. El hombre debe aprender a ver que los pensamientos y los sentimientos del alma humana son huellas grabadas en las distorsiones y giros de estos conflictos y no tienen nada que ver con los procesos materiales , pero que aprenderemos a conocer de una manera mucho más completa y más amplia a través de la Ciencia Espiritual. Un tiempo vendrá en el futuro cuando los hombres dirán: “En la Biblia se nos dice el aliento de Jehová que fue inhalado en el hombre. Pero, ¿en qué parte del hombre respiraba el aliento?en otras palabras, con los procesos Luciférico y Ahrimánico.

Permítanme hacer otra comparación. Supongamos que tuviéramos que entrar en un hermoso jardín —muy bonito en particular, en todo el arreglo y disposición de los macizos— y quisiéramos pronunciar una opinión sobre este hermoso jardín. Y supongamos que pudiéramos mirar por un agujero en la tierra y espiar allí a un pequeño diablillo subterráneo que nos dice: “Te diré cómo es que aquí hay rosas y encima hay violetas, y por qué encuentras un arbusto en un lugar y flores en otro. Pues me arrastran todo el tiempo bajo la superficie, y puedo ver la tierra y el suelo que ha causado que todas estas flores —violetas, rosas y el resto— broten”. Podríamos responder: “Sí, usted describe estos procesos muy amablemente; todo lo que me dices es muy cierto y necesariamente debe suceder. Pero para que el jardín entre en existencia como yo lo veo, se requiere algo más —los jardineros deben haber estado trabajando allí. Trabajan, sin embargo, en una región que nunca habéis visto, y sobre la cual jamás os habéis preocupado en absoluto”.

De la misma manera, debemos aprender a decir al anatomista y fisiólogo: “Yo encuentro tu actividad cuando miro hacia abajo a través de un agujero en la tierra. Allí se están arrastrando y descubriendo procesos que sin duda tienen que ocurrir, pero que no tienen nada que ver con lo que tiene lugar en el alma y el espíritu sobre la tierra. Y sólo será capaz de interpretar correctamente lo que ocurre abajo, al estudiar las relaciones que mantienen el equilibrio entre los mundos luciférico y ahrimánico y las otras jerarquías que traen a Lucifer y Ahriman en equilibrio.

Aquí hay que referirse a otro hecho de la evolución humana, que hasta ahora sólo ha tenido influencia en la concepción del Yo por el hombre, pero que aprenderemos a conocer de una manera mucho más completa y más amplia a través de la Ciencia Espiritual. Un tiempo vendrá en el futuro cuando los hombres dirán: “En la Biblia se nos dice que el aliento de Jehová fue inhalado en el hombre. Pero, ¿en qué parte del hombre inhalo su el aliento?

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Si recuerdan todo lo que he dicho en esta conferencia, podrán ver que la región en la que se inhalo la respiración es la región intermedia que se encuentra entre los inicios de delante y detrás y de arriba y abajo —allí, en el medio, donde Jehová creó al hombre, como si fuera un cubo. Allí estaba él tan llenó al hombre de Su propio ser, con Su propio aliento mágico, que la influencia de este aliento mágico fue capaz de extenderse en las regiones del resto del hombre que pertenecen a Lucifer y Ahriman. Aquí en medio, delimitado por encima y por debajo, por delante y por detrás, hay un espacio intermedio donde el aliento de Jehová entra directamente en el ser humano espacial.

Lo que les he estado diciendo en esta conferencia lo he dicho con respecto al ser humano en el espacio físico. Como ustedes ven, incluso aquí podemos ampliar nuestra perspectiva y aprender a ver al hombre como está dentro del cosmos. Pero también hay aspectos morales y espirituales de lo que es aparentemente externo y espacial. Y en estos aspectos también, en lo que al trabajo del alma humana se refiere —si no de manera tan llamativa como en el caso del hombre espacial—,  pero aquí también, lo que nos encontramos al principio se encuentra que no es una realidad,  sino sólo una fantasmagoría. En lo moral, en la lógica y en toda la actividad del alma, Lucifer y Ahriman están trabajando uno sobre el otro, y el hombre está en la frontera entre ellos. De este capítulo más importante y significativo en la comprensión del ser humano hablaremos mañana.

Traducido por Gracia Muñoz en Septiembre de 2017.

[1] 14 de noviembre de 1914. Todavía no se ha publicado en inglés.

GA191c1. Las Influencias de Lucifer y Ahriman

Rudolf Steiner — Dornach, 1 de  noviembre de 1919

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Cuando se debaten las cuestiones sociales desde el punto de vista científico espiritual, no se hace por ningún motivo o impulso subjetivo. Todo se basa en la observación de la evolución de la humanidad y de lo que las fuerzas que subyacen en esa evolución nos están exigiendo ahora y en el futuro inmediato.

Revelar los impulsos más profundos que actúan en este tiempo no es una tarea agradable, pues hay muy poca inclinación para entrar en tales asuntos con verdadera seriedad. Pero nuestra época exige esta seriedad en todos los asuntos de la humanidad, y sobre todo el descarte de prejuicios y preconceptos. Hoy, por tanto, les presentaré algunos aspectos más profundos de las cuestiones a las que a menudo se ha hecho referencia.

Una vez más, es necesario examinar un período bastante largo en la vida de la humanidad. Como ustedes saben, distinguimos la época actual de otras épocas, calculando que la actual comenzó a mediados del siglo XV DC. Hablamos de ella como de la quinta época post-atlante, distinguiéndola de la época anterior que comenzó en el siglo VIII AC. y que a los pueblos responsables de su cultura los denominamos la época grecolatina. Esta fue precedida por la civilización de la época egipcio-caldea.

Cuando consideramos la época egipcio-caldea encontramos que los registros de la historia ordinaria se empiezan a descomponer. Incluso con la ayuda accesible de la tradición egipcio-caldea, la evidencia externa no nos lleva mucho más lejos en la historia de la humanidad.

Pero no es posible comprender lo que es importante para el presente, a menos que comprendamos las características intrínsecas de esa tercera época cultural post-atlante.

Ustedes ciertamente saben que en la historia ordinaria de aquel tiempo antiguo, a toda la civilización, a toda la cultura del entonces mundo conocido, se le llama el paganismo. Y como un oasis en medio de ella surge la cultura hebraica como una preparación para el cristianismo. Pero ignorando por el momento esta cultura judía, que difiere tan fundamentalmente de las otras formas de vida civilizada precristiana, volvamos nuestra atención al paganismo. Su característica especial puede decirse que radica en su sabiduría, en su profunda comprensión de las cosas y los procesos del mundo. El conocimiento contenido en el paganismo tuvo su origen en los Antiguos Misterios y aunque según la erudición moderna tiene un carácter mítico y pictórico, hay que destacar que toda la imaginería, todas las imágenes que han descendido a la posteridad de este antiguo paganismo son el fruto de una profunda comprensión.

Recordando los muchos tesoros de esta sabiduría suprasensible que hemos estado tratando de sacar a la luz, será obvio que aquí tengamos que ver con una sabiduría primigenia, una sabiduría que subyace a todo el pensamiento, a todas las percepciones y sentimientos de aquellos antiguos pueblos. Una especie de eco de esta sabiduría, una tradición de lo que fue consagrado, sobrevivió aquí y allá en las sociedades secretas, en realidad en una forma sana, hasta finales del siglo XVIII y principios del XIX. En el siglo XIX, la fuente se secó y los vestigios que quedaban pasaron a manos de grupos aislados pertenecientes a ciertas nacionalidades. Y lo que está en posesión de las sociedades secretas ordinarias hoy en día ya no puede considerarse como saludable o como una auténtica tradición de la antigua sabiduría pagana.

Ahora bien, esta antigua sabiduría tiene una característica particular que nunca debe perderse de vista. Tiene una característica a causa de la cual el judaísmo, la corriente más pequeña entonces que preparaba el camino para el cristianismo tuvo que ser introducido como una especie de oasis.

Si este antiguo paganismo se entiende correctamente, se encontrará que contiene una sabiduría sublime, profundamente penetrante, pero que no contiene impulsos morales para la acción humana. Estos impulsos no eran realmente esenciales para la humanidad, ya que a diferencia de lo que vive ahora como conocimiento humano, como discernimiento humano, esta antigua sabiduría pagana nos daba el sentimiento de ser miembro de todo el Cosmos. Las personas que se movían alrededor de la Tierra no sólo se sentían compuestos de las sustancias y fuerzas presentes en ella, en los reinos mineral, vegetal y animal, sino que sentían que las fuerzas que operan, por ejemplo, en los movimientos de las estrellas y del sol también estaban actuando en ellos. Este sentimiento de ser un miembro de la totalidad cósmica no era una mera abstracción, ya que recibían las directrices de los Centros de Misterios que basaban sus acciones y conducta en la vida en las leyes de las estrellas. Esta antigua sabiduría estelar no se parecía en nada a la astronomía aritmética que a veces se considera valiosa hoy en día, pues era una sabiduría expresada por los Iniciados de tal manera que los impulsos para la acción y conducta individual salían de los Centros de Misterios. No sólo los seres humanos se sentían seguros dentro de la sabiduría predominante del cosmos, sino que aquellos a quienes se reconocía como los iniciados de los Misterios impartieron esta sabiduría en directivas para sus acciones desde la mañana hasta la noche en determinados días del año. Sin embargo, ni la sabiduría caldea ni la sabiduría egipcia contenían un solo impulso moral de lo que había sido impartido por los iniciados de esta manera. El impulso moral en su sentido real fue preparado por el judaísmo y luego se desarrolló en el cristianismo.

Inevitablemente surge la pregunta: ¿Por qué esta sublime sabiduría pagana, aunque no contenía impulsos morales, fue capaz, por ejemplo, en la antigua Grecia, de florecer en tanta belleza de arte y de grandeza en la filosofía?.

Si tuviéramos que ir mucho más allá, a un tiempo de más de tres mil años antes de la era cristiana, podemos encontrar que junto con los impulsos de la sabiduría llegó un impulso moral, pues los principios morales, la ética necesaria para estas personas de la antigüedad estaban contenidas en esta sabiduría. Pero el carácter distintivo específico, el impulso moral específico que vino con el cristianismo no era una parte integral del paganismo. ¿Por qué fue esto? Fue porque a través de los milenios que precedieron directamente al cristianismo, esta sabiduría pagana fue inspirada desde un lugar muy lejano en Asia, por un Ser notable que se encarno en el lejano Oriente en el tercer milenio antes de Cristo, —a saber, Lucifer.

A las muchas cosas que hemos aprendido acerca de la evolución de la humanidad, también hay que añadir este conocimiento: que así como tuvo lugar la encarnación que culminó en el Gólgota, la encarnación de Cristo en el hombre Jesús de Nazaret, hubo una encarnación real de Lucifer en la lejana Asia, en el tercer milenio antes de Cristo y la fuente de inspiración de aquella antigua cultura fue lo que sólo puede describirse como una encarnación terrenal de Lucifer en un hombre de carne y hueso. Incluso el cristianismo, incluso el Misterio del Gólgota, tal como fue promulgado entre los seres humanos, fue comprendido al principio por los únicos medios entonces disponibles, a saber, la antigua sabiduría luciférica. La unilateralidad de la gnosis, con toda su asombrosa profundidad, deriva de la influencia que se había extendido de esta encarnación de Lucifer sobre todo el mundo antiguo. El significado del Misterio del Gólgota no puede ser plenamente comprendido sin el conocimiento de que tres mil años antes había tenido lugar la encarnación de Lucifer.

Para que la inspiración luciférica pudiera ser sacada de su unilateralidad, vino la encarnación de Cristo y con ella el impulso para la educación y desarrollo de la civilización europea y su ramificación americana. Pero desde mediados del siglo XV, donde ha entrado en acción el impulso para el desarrollo de la individualidad, de la personalidad, esta fase de la evolución contiene también dentro de sí ciertas fuerzas por las que se prepara la encarnación de otro Ser suprasensible. Así como hubo una encarnación física de Lucifer y una encarnación física de Cristo, así, antes de que transcurra una parte del tercer milenio de la era post-cristiana, habrá, en Occidente, una encarnación real de Ahriman: un Ahriman físico. La humanidad de la Tierra no podrá escapar de esta encarnación de Ahriman. Llegará inevitablemente. Pero lo que ahora importa es que la gente encuentre el punto de vista adecuado desde el cual poder confrontarlo.

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Siempre que se están preparando encarnaciones de este carácter, debemos estar atentos a ciertas tendencias indicativas en la evolución. Un Ser como Ahriman, que se encarnará en Occidente en el tiempo por venir, se prepara de antemano para esta encarnación. Con vistas a su encarnación en la Tierra, Ahriman guía ciertas fuerzas a la evolución de tal manera que puedan ser de la mayor ventaja posible para él. Y el mal resultaría si la gente viviera en un estado de insensibilidad soñolienta, incapaz de reconocer ciertos fenómenos en la vida como preparativos para la encarnación física de Ahriman. Sólo puede tomarse la postura correcta reconociendo en una u otra serie de acontecimientos la preparación que está haciendo Ahriman para su existencia terrenal. Y ahora ha llegado el momento de que los seres humanos individuales sepan qué tendencias y acontecimientos a su alrededor son maquinaciones de Ahriman, ayudándole a prepararse para su inminente encarnación.

Sin duda, sería de gran beneficio para Ahriman si pudiera evitar que la gran mayoría de la gente percibiera lo que está preparando para su verdadero bienestar, si la vasta mayoría de la gente considerara estos preparativos para la encarnación de Ahriman como progresivos y buenos para la evolución. Si Ahriman es capaz de introducirse en una humanidad que no sabe de su venida, eso le alegraría sobre todo. Es por esta razón que los acontecimientos y las tendencias en las cuales Ahriman está trabajando para su encarnación futura deben ser llevados a la luz.

Uno de los desarrollos en los que el impulso de Ahriman es claramente evidente es la difusión de la creencia de que las concepciones mecanicistas y matemáticas inauguradas por Galileo, Copérnico y otros, explican lo que está sucediendo en el Cosmos. Es por eso que la ciencia espiritual antroposófica pone tal énfasis en el hecho de que el espíritu y el alma deben ser discernidos en el cosmos, y no solo las leyes matemáticas y mecanicistas propuestas por Galileo y Copérnico como si el cosmos fuera una enorme máquina. Sería un augurio para las tentaciones de Ahriman si persistieran en calcular las revoluciones de los cuerpos celestes, estudiando la astrofísica con el único propósito de determinar la composición material de los planetas, un logro del cual el mundo moderno esta tan orgulloso. Pero, ¡ay! Ocurre que este copernicanismo no se enfrenta con el conocimiento de que el cosmos está impregnado de alma y espíritu. Es este conocimiento que Ahriman, al preparar su encarnación terrena, quiere retener. Le gustaría mantener a las personas tan obtusas que sólo puedan captar el aspecto matemático de la astronomía. Por lo tanto, él tienta a muchas personas para llevar a efecto su repugnancia al conocimiento sobre el alma y el espíritu del cosmos. Esa es sólo una de las fuerzas de corrupción vertidas por Ahriman en las almas humanas. Otro medio de tentación vinculado con su encarnación —él también trabaja en cooperación con las fuerzas luciféricas— otro de sus esfuerzos es preservar la actitud ya extendida que para el bienestar público es suficiente si son proporcionadas las necesidades económicas y materiales de la humanidad. Aquí llegamos a un punto que no está dispuesto a enfrentarse en la vida moderna. La ciencia oficial no contribuye hoy en nada al conocimiento real del alma y del espíritu, pues los métodos adoptados en las ciencias ortodoxas sólo tienen valor para aprehender la naturaleza externa, incluida la constitución humana externa. Basta con pensar con qué desprecio los ciudadanos de hoy en día consideran todo lo que parece idealista, todo lo que parece ser un camino que conduce de alguna manera a lo espiritual. En el fondo, siempre preguntan: ¿Qué es lo bueno? ¿Cómo me ayudará a adquirir los bienes de este mundo? Ellos envían a sus hijos a una escuela privada, quizás a uno de ellos; Los envían a una universidad o instituto de estudios avanzados. Pero todo esto se hace sólo con el fin de sentar las bases para una carrera, es decir, para proporcionar los medios materiales de subsistencia.

Y ahora piensen en las consecuencias de esto. ¡Cuántas personas hay hoy en día que ya no valoran el espíritu por el bien del espíritu o del alma por el bien del alma! Se trata de absorber de la vida cultural sólo lo que se considera “útil”. Este es un factor significativo y misterioso en la vida de la humanidad moderna y que debe ser llevado a la plena luz de la conciencia. Los ciudadanos medios, que trabajan asiduamente en sus oficinas desde la mañana hasta la noche y luego pasan por la habitual rutina nocturna, no se dejan mezclar con lo que llaman las “bobadas” que se encuentran en la antroposofía. Les parece totalmente redundante, porque piensan: ¡eso es algo que a uno no le da de comer! Finalmente se llega a esto —aunque la gente no lo admite— que en la vida ordinaria nada en el camino del conocimiento se considera realmente útil a menos que ayude a poner la comida en la boca!.

En este sentido, la gente de hoy ha sucumbido a una extraña falacia. Ellos no creen que el espíritu puede ser tomado, y sin embargo los mismos que dicen esto, comen el espíritu! A pesar de que pueden negarse a aceptar cualquier cosa espiritual, sin embargo, con cada bocado que pasa de la boca al estómago están devorando lo espiritual, pero lo despachan por un camino que no es el camino que conduce al verdadero bienestar de la humanidad.

Creo que muchos europeos piensan que es un honor para su civilización poder decir: ¡No somos caníbales! Pero estos europeos y sus afines americanos son, sin embargo, devoradores de alma y espíritu!. Los devoradores sin alma del alimento material se dirigen al rastreo lateral del espíritu. Es difícil decir estas cosas hoy en día, ya que a la luz de tal conocimiento sólo piensen lo que habría que decir de una gran parte de la cultura moderna!. Mantener a la gente en ese estado de ser devoradores del alma y del espíritu es uno de los impulsos de Ahriman en la preparación para su encarnación. En la medida en que las personas pueden ser despertadas en la conducción de sus asuntos, no solo para fines materiales sino en la consideración de una vida espiritual libre e independiente, así como una vida económica, como parte integral del organismo social —en la misma medida la encarnación de Ahriman será esperada con una actitud digna de la Humanidad.

Otra tendencia en la vida moderna que beneficia a Ahriman en la preparación para su encarnación es todo lo que está claramente en evidencia en el nacionalismo. Todo lo que puede separar a las personas en grupos, todo lo que puede alienarlos de la comprensión mutua del mundo y conduciendo la cuña entre ellos, fortalece el impulso de Ahriman. En realidad, deberíamos reconocer la voz de Ahriman en lo que hoy se proclama con frecuencia como un nuevo ideal: “La libertad de los pueblos, incluso del más pequeño” y así sucesivamente. Pero la relación sanguínea ha dejado de ser un factor decisivo y si esta desgastada idea persiste, estaremos jugando directamente con las manos de Ahriman. Sus intereses son promovidos, también, por el hecho de que la gente se ocupa de los más divergentes matices de las opiniones de los partidos, los cuales pueden tan fácilmente justificar una cosa como otra. Un programa del partido socialista y un programa antisocialista pueden estar apoyados por argumentos de igual validez. Y si la gente no se da cuenta de que este tipo de “matices” se encuentra tan completamente en la superficie que el No y el Sí pueden ser igualmente justificados con nuestra inteligencia moderna —útil como es para las ciencias naturales, pero no para un tipo diferente de conocimiento— Si la gente no se da cuenta de que esta inteligencia está enteramente en la superficie a pesar de servir a la vida económica tan eficazmente, continuará aplicándola independientemente a la vida social y espiritual. Un grupo demostrará una cosa, otro exactamente lo contrario, y como ambas pruebas pueden demostrarse igualmente lógicas, el odio y la amargura —de las cuales hay más que suficiente en el mundo— se intensificarán. Estas tendencias también son explotadas por Ahriman en la preparación para su encarnación terrenal.

Y algo más que será de particular ventaja para él es la visión, corta y estrecha del Evangelio que es tan frecuente hoy en día. Ustedes saben lo necesario que es en nuestro tiempo profundizar en la comprensión de los Evangelios a través de la ciencia espiritual. Pero también saben cuán generalizado está el movimiento que alega que esto no es apropiado, que es reprochable traer algún conocimiento real del espíritu o del cosmos a los Evangelios; se dice que los Evangelios deben ser tomados “en toda su sencillez”, tal como están. No voy a plantear la cuestión de que ya no poseemos los verdaderos Evangelios. Las traducciones no son reproducciones fieles de los Evangelios auténticos, pero no me propongo entrar en esta cuestión ahora. Me limitaré a exponerles el hecho más profundo, a saber, que no se puede alcanzar una verdadera comprensión de Cristo con la sencilla y fácil lectura de los Evangelios amados por la mayoría de las denominaciones religiosas y sectas de hoy. En el tiempo del Misterio del Gólgota y durante algunos siglos después, todavía era posible una concepción real del Cristo, porque los relatos de la tradición podían entenderse con la ayuda de la sabiduría pagana y luciférica. Esta sabiduría ha desaparecido, y lo que las sectas y denominaciones encuentran en los Evangelios no conduce a la gente al Cristo real que buscamos a través de la ciencia espiritual, sino a un cuadro ilusorio, como máximo a una sublimada alucinación de Cristo.

Los Evangelios no pueden conducir al Cristo verdadero a menos que sean iluminados por la ciencia espiritual. A falta de esta iluminación, los Evangelios, tal como están, dan lugar a lo que no es más que una alucinación de la aparición de Cristo en la historia del mundo. Esto se hace muy evidente en la teología de nuestro tiempo. ¿Por qué la teología moderna tanto quiere hablar del «hombre sencillo de Nazaret» e identificar al Cristo con Jesús de Nazaret, a quien considera un hombre un poco más exaltado que otras grandes figuras de la historia? Es porque la posibilidad de encontrar al Cristo real se ha perdido, y porque lo que la gente recoge de los Evangelios conduce a una alucinación, a una especie de ilusión. Una concepción ilusoria de Cristo es todo lo que puede ser recogido a través de la forma en que se leen hoy los Evangelios, —no la realidad de Cristo. En cierto sentido esto ha llegado a los teólogos y muchos de ellos describen ahora la experiencia de Pablo en el camino a Damasco como una “visión”. Han llegado al punto de darse cuenta de que su manera de estudiar los Evangelios sólo puede conducir a una visión, a una alucinación. No estoy diciendo que esta visión sea falsa o ficticia, sino que es simplemente una experiencia interna, sin conexión con la realidad del ser de Cristo. Yo no uso la palabra “ilusión” con la implicación literal de la falsedad, pues sólo deseo subrayar que el Ser Crístico es aquí una experiencia subjetiva, interior, del mismo carácter que una alucinación. Si en ese momento las personas pudieran detenerse, no buscando al Cristo real sino contentándose con una alucinación de Cristo, los objetivos de Ahriman serían inmensamente fomentados.

La influencia de los Evangelios también conduce a alucinaciones cuando un solo Evangelio es tomado como la base de la creencia. A decir verdad, este principio ha sido impedido por el hecho de que se nos han dado cuatro Evangelios, representando cuatro aspectos diferentes, y no es necesario tomar cada uno de los Evangelios palabra por palabra por sí solo, cuando exteriormente hay contradicciones evidentes. Tomar un solo evangelio palabra por palabra e ignorar los otros tres es realmente peligroso. Lo que se encuentra en las sectas cuyos adherentes juran por el contenido literal del Evangelio de San Lucas solo o sólo de San Juan es una concepción ilusoria surgida de un cierto oscurecimiento de la conciencia. Con el oscurecimiento de la conciencia que inevitablemente ocurre cuando el contenido más profundo de los Evangelios no se revela, la gente caería completamente al servicio de Ahriman, ayudando de una manera muy efectiva a prepararle para su encarnación y adoptando hacia él la misma actitud que él desea.

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¡Y ahora otra verdad incómoda para la humanidad hoy!. Viviendo en los brazos de sus denominaciones, la gente dice: “No necesitamos la antroposofía ni nada parecido; Estamos contentos con los Evangelios en toda su sencillez”. Insisten en que esto se dice por “humildad”. ¡En realidad, sin embargo, es la mayor arrogancia!. Porque significa que tales personas, haciendo uso de las ideas que se les han presentado por medio de su nacimiento y surgieron de su sangre, se dignan a descartar los tesoros más profundos de la sabiduría que se descubrirán en los Evangelios. Estos “más humildes” de los seres humanos son generalmente los más arrogantes de todos, especialmente en las sectas y denominaciones. El punto a recordar es, sin embargo, que las personas que hacen más para prepararse para la encarnación de Ahriman son aquellos que constantemente predican: “Todo lo que se requiere es leer los Evangelios palabra por palabra, ¡nada más que eso!”.

Es extraño decir que, a pesar de sus diferencias radicales, los dos partidos juegan mano a mano: a los que llamé “devoradores del alma y del espíritu” y a los que exigen “la lectura literal y palabra por palabra de los Evangelios”. Cada parte juega en las manos del otro, promoviendo la preparación de la encarnación de Ahriman. Porque si la perspectiva de los “devoradores del alma y del espíritu” por un lado y la de los profesos cristianos que se niegan a entrar en las verdades más profundas de los Evangelios por el otro es mantenerse al día, entonces Ahriman será capaz de hacer suyos a todos los seres humanos en la Tierra. Una buena parte de lo que se está difundiendo en el cristianismo externo hoy en día es una preparación para la encarnación de Ahriman. Y en muchas cosas que arrogantemente pretenden representar como la verdadera creencia, debemos reconocer la preparación para la obra de Ahriman.

Las palabras de hoy en día no transmiten realmente la realidad más profunda de las cosas. Como muchas veces he dicho, demasiadas cosas se ponen en las palabras, porque las palabras necesariamente no conducen a esa realidad; Hoy en día es más bien una cuestión de palabras lo que separa a la gente de la naturaleza real de las cosas en el mundo. Y esto lo hacen sobre todo cuando la gente acepta los registros antiguos como los Evangelios con el “simple entendimiento” —como dice el refrán. Pero hay una simplicidad mucho más verdadera tratando de penetrar en el espíritu que mora en las cosas y de comprender los propios Evangelios desde la posición ventajosa del espíritu.

Como ya dije, Ahriman y Lucifer siempre trabajan mano a mano. La única pregunta es cuál de los dos predomina en la conciencia humana en una época particular del tiempo. Fue una cultura preeminentemente luciférica la que persistió hasta después del Misterio del Gólgota —una cultura inspirada en la encarnación de Lucifer en China en el tercer milenio AC. Muchas influencias de esta encarnación continúan irradiando y eran todavía poderosas en los primeros siglos cristianos; De hecho, siguen trabajando hasta el día de hoy.

Pero ahora que nos enfrentamos a la encarnación de Ahriman en el tercer milenio después de Cristo, las huellas de Lucifer se están volviendo menos visibles, y las actividades de Ahriman en tales tendencias, que he indicado, están ganando prominencia. Ahriman ha hecho una especie de pacto con Lucifer, cuya importancia puede expresarse de la siguiente manera. Ahriman, hablando con Lucifer, dice: “Yo, Ahriman, considero ventajoso hacer uso de ‘conservar los frascos’. A ti dejo el estómago de la gente, si tú me los dejas dormidos, es decir, acallar su conciencia para que duerman en lo que concierne a sus estómagos”.

Deben entender lo que quiero decir con esto. La conciencia de aquellos seres humanos a los que he llamado devoradores de alma y espíritu está en una condición de oscuridad en lo que se refiere a sus estómagos, porque, al no aceptar lo espiritual en su naturaleza humana, conducen directamente a la corriente luciférica todo lo que introducen en sus estómagos. ¡Lo que la gente come y bebe sin espiritualidad va directo a Lucifer!.

¿Qué quiero decir con “conservar los frascos”? Me refiero a bibliotecas o instituciones de un tipo similar, donde se conservan las diversas ciencias perseguidas por los seres humanos sin realmente despertar su interés; Estas ciencias no están realmente vivas en ellas, sino que simplemente se conservan en los libros de las estanterías de las bibliotecas. Todo ese conocimiento ha sido separado de los seres humanos. ¡En todas partes hay libros, libros, libros! Ellos mismos los estudiantes, cuando terminan el doctorado, tienen que escribir una tesis de lo aprendido que se coloca entonces en tantas bibliotecas como sea posible. Cuando los estudiantes quieren ocupar un puesto en particular, ¡otra vez deben escribir una tesis!. Además de esto, la gente está escribiendo siempre, aunque sólo una muy pequeña proporción de lo que escriben se suele leer. Sólo cuando hay que hacer algún tipo de preparación especial, las personas recurren a lo que se está desbordando en las bibliotecas. Estos “recipientes de conservación” de la sabiduría son un medio particularmente favorable para promover los objetivos de Ahriman.

Este tipo de cosas continúa por todas partes. Podría servir solamente para algún propósito si la gente tomara un interés realmente vivo en él, pero no lo hacen, su existencia está enteramente separada y aparte. Piensen que si uno estuviera tan dispuesto podría desesperarse, sólo piensen, por ejemplo, en una demanda en la que un abogado tiene que ser contratado para alegar en un caso. Llega el momento en que uno tiene que discutir el asunto. ¡Los documentos se acumulan! El abogado los tiene todos allí en un expediente, pero cuando uno comienza a hablar, este abogado no tiene ni idea de las circunstancias. Los papeles se pasan y se pasan sin llegar a ninguna parte; El abogado no tiene conexión alguna con los documentos. Aquí hay una cartera llena de ellos, ahí otra. El número de documentos crece y crece, pero el interés en ellos —es simplemente inexistente!. Las personas profesionales se desesperan cuando tienen que tratar con ellos; Ellos realmente no saben nada sobre el asunto en cuestión, no tienen conexión con él, porque todo queda en los documentos. Estos son los pequeños frascos conservadores y las bibliotecas son los grandes frascos conservadores del alma y el espíritu. Todo se conserva en ellos, pero los seres humanos no quieren conectarse con ellos para impregnarlo con su interés. Y finalmente surge el estado de ánimo que no quiere que la cabeza desempeñe ningún papel en una visión declarada del mundo. ¡Pero después de todo, la cabeza, o algún elemento de la cabeza, es necesario para cualquier entendimiento!. Lo que la gente quiere es basar su fe religiosa, su visión del mundo, solo en el corazón. El corazón debe desempeñar un papel, por supuesto; pero la manera en que la gente de hoy habla a menudo de su religión me recuerda a un dicho muy citado en el distrito donde pase mi juventud. Fue en este sentido: “Hay algo muy especial en el amor. Si lo compras, compra sólo el corazón y la cabeza se lanza gratis”. Esta es más o menos la actitud que la gente hoy quiere adoptar en su visión de la vida; Les gustaría tomar todo en el corazón, como dicen, sin ejercer la cabeza en absoluto. El corazón no puede latir sin la cabeza, pero el corazón es capaz de tomar las cosas, si por “corazón” aquí uno realmente entiende estómago! Y entonces, lo que se debe lograr a través de la cabeza se supone que se le dará gratis, especialmente en lo que se refiere a las cosas más importantes en la vida. Es muy importante prestar atención a estos asuntos, porque al observarlos se pone de manifiesto la seriedad que se debe aplicar a la vida en esta coyuntura, lo necesario es aprender de las ilusiones a las que incluso los Evangelios pueden dar lugar, y cómo ama la humanidad hoy en día esas ilusiones.

La verdad está fuera del alcance del tipo de conocimiento que la gente aspira hoy. Se sienten en un terreno seguro cuando pueden contar con cifras, cuando pueden probar las cosas por medio de estadísticas. Con estadísticas y cifras Ahriman tiene un juego fácil; Le conviene admirablemente cuando un sabio erudito señala, por ejemplo, que las condiciones en los Balcanes se deben al hecho de que la población de Macedonia consiste en tantos griegos, tantos serbios, tantos búlgaros. Nada puede resistir a las cifras debido a la fe que se deposita en ellas; Y Ahriman está demasiado listo para explotar las cifras para sus propósitos. ¡Pero más adelante uno comienza a ver apenas cómo tales figuras son de “confiables”!. Es cierto que las cifras son a veces un medio de prueba, pero si uno va más allá de ellas e investiga más de cerca, a menudo se notan cosas como las siguientes. En las estadísticas de Macedonia, por ejemplo, un padre puede ser puesto como griego, un hijo como serbio, otro hijo como búlgaro; Así que el padre es contado con los griegos, un hijo con los serbios, y el otro con los búlgaros. Lo que realmente ayudaría a uno a llegar a la verdad, sin embargo, sería descubrir cómo ha sucedido que en la misma familia se diga que uno es griego, otro serbio y otro búlgaro, y cómo esto afecta a las cifras —en lugar de simplemente aceptar las cifras que la gente encuentra tan satisfactorias hoy en día. Si el padre es griego entonces naturalmente los hijos son griegos también. Las figuras son medios por los cuales la gente es conducida erróneamente en una dirección favorable a Ahriman para su encarnación futura en el tercer milenio DC.

Hablaremos de estas cosas otra vez en la conferencia de mañana.

 

 

Traducido por Gracia Muñoz en Julio de 2007.