GA57. Isis y Madonna

Rudolf Steiner — Berlín, 29 de Abril de 1909

 

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Goethe señalo en repetidas ocasiones que el hombre que se acerca a los secretos de la naturaleza anhela el más digno exponente de sus secretos, el Arte. Y durante toda su vida mostró en sus creaciones como el Arte era para él el intérprete de la Verdad. Se puede decir que en esta concepción de Goethe se ilumina algo que ha sido una convicción fundamental, un tema básico, a lo largo de todos los tiempos y épocas de la evolución humana.

En las diferentes artes, más o menos conscientemente, se nos presenta en diferentes lenguajes algo que da expresión a ciertas verdades que viven en el alma humana. A menudo son las verdades más secretas, el conocimiento más secreto, que no puede ser fácilmente reducido a conceptos rígidos, ni vestido de fórmulas abstractas, sino que buscan una expresión artística.

Hoy nuestra atención elaborará una Verdad secreta de este tipo, que durante siglos se ha esforzado por encontrar expresión en el arte, es cierto que esto siempre ha encontrado su formulación científica en ciertos círculos estrechos, pero para un público más amplio sólo tomara su importancia en el conocimiento popular del futuro a través de la Ciencia Espiritual.

Goethe fue capaz en su alma de acercarse a esta verdad desde ángulos muy diversos. En una de mis conferencias aquí en el Goetheanum señalé un momento significativo en su vida, que es un ejemplo de este tipo de experiencia. En la segunda de las conferencias sobre Fausto hable de cómo Goethe leyendo al escritor romano Plutarco se encontró con la extraordinaria historia de Nicias, que quiso someter de nuevo a los romanos en un cierto pueblo de Sicilia perteneciente a los cartagineses, y por eso estaba siendo perseguido. En su huida y fingiendo locura, lanzó su extraño grito: “¡Las madres, me están persiguiendo las madres”, se reconoció que esta locura no era de tipo ordinario. Porque en esa región existía un denominado “Templo de las Madres”, creado en el marco de los antiguos Centros de Misterios, por lo que se sabía lo que esa expresión significaba. Cuando Goethe fue capaz de dejar que el significado de la expresión “las Madres” se hundiera en su alma, se dio cuenta de que si quería llegar al punto más alto de la imponente belleza de una de las escenas de la segunda parte de su Fausto, no podía expresarlo mejor que mediante el envío de Fausto a las Madres.

 Ahora, ¿qué significa este viaje a las Madres para Fausto? Hemos hecho una breve mención de esto en la conferencia mencionada. Mefistófeles mismo no puede entrar en el reino donde las madres se entronizan a pesar de que le da la clave a Fausto. Mefistófeles es el espíritu del materialismo, el espíritu contenido en las fuerzas y los poderes de la existencia material del hombre. Para él, el reino de las Madres es el reino de la Nada. Fausto, el ser humano espiritual, con su inclinación hacia el espíritu es capaz de responder: “En tu Nada espero encontrar el Todo”. Luego sigue la descripción altamente notable y significativa del reino de las Madres, y se nos dice cómo tejen y viven en una esfera en la que trabajan dando las formas al mundo visible; Cómo el hombre, si quiere penetrar en el reino de las Madres, debe elevarse por encima de todo lo que vive en el espacio y en el tiempo. Formación, transformación, ésta es la esencia de su reino. Son misteriosas diosas que mantienen el dominio de un reino espiritual detrás de la realidad de los sentidos. Fausto debe penetrarlo si quiere obtener conocimiento de todo lo que trasciende lo sensorial y lo físico. Sólo mediante la ampliación de su alma a este reino de las madres puede Fausto unirse dignamente a Helen; lo eterno con lo temporal. En esa conferencia sobre Fausto indique que Goethe entiende completamente cómo en este reino de las Madres uno tiene que ver con una esfera en la que el hombre es capaz de penetrar si es capaz de despertar las fuerzas espirituales dormidas en su alma. Esto es para él el gran momento en el que se le revelan los seres espirituales y sus hechos que están siempre a nuestro alrededor, pero que con los ojos de los sentidos vemos tan poco como el ciego ve el color y la luz. Es el momento en que los ojos y oídos espirituales se abren al mundo que está detrás del mundo físico. La entrada a este reino es interpretado por el viaje a las Madres.

En esas conferencias se indicó repetidamente que cuando el hombre practica ciertos ejercicios internos en su alma, ciertos métodos minuciosamente prescritos para hundirse profundamente en el mundo de sus conceptos, sentimientos y voluntad, entonces se abren sus ojos y oídos espirituales y nuevos reinos se despliegan a su alrededor. También se demostró que quien entra en este reino se siente confundido por todas las impresiones que trabajan sobre él. Mientras que en el mundo físico percibimos objetos en contornos afilados de los cuales tomamos nuestras orientaciones, en el mundo espiritual tenemos un confuso sentimiento de interconexión, a modo de vuelo, tal como Goethe lo describe en la segunda parte de Fausto.

Pero es de este reino de las Madres que nace todo lo que se da a nuestros sentidos, así como en las montañas el metal nace del mineral madre. Y porque este reino misterioso, el reino de la Madre de todo lo terrenal y físico, el reino que contiene, por así decirlo, la sustancia divina de todas las cosas —porque este misterioso reino resuena en Goethe— la expresión “las Madres” trabaja con una fascinación y belleza impresionantes. Así, cuando leyó en Plutarco que alguien gritó “Las Madres, las Madres”, reconoció que no era una visión loca en un mundo insano e irreal, sino una visión en un mundo de realidad espiritual. El problema de la Madre del Mundo se detuvo ante Goethe mientras estaba leyendo a Plutarco, y con la forma que fue elaborándose, insertó este problema como el Misterio de las Madres en la segunda parte de su Fausto.

virgen de durero

Ahora bien, cualquiera que quiera entrar en este reino de las Madres, el reino del mundo espiritual, ha tenido en todo momento que emprender, además de otros ejercicios que pueden encontrarse en el libro “Como se adquiere el Conocimiento de los Mundos Superiores”, lo que invariablemente se ha llamado la purificación preparatoria, la catarsis del alma. Debe prepararse de tal modo que su alma, de la cual derivan las fuerzas espirituales superiores, esté libre de todo impulso y pasión por el mundo ordinario de los sentidos. El alma debe ser purificada de todas aquellas cosas que tienen atracción sensual y proporcionan alimento a los sentidos y que mantienen el entendimiento cautivo en el cuerpo físico. El alma debe ser libre, entonces podrá despertar dentro de sí la visión espiritual y penetrar en su reino. La llamada alma purificada, el alma que ha pasado por la catarsis y ya no se dirige hacia el mundo físico de los sentidos, siempre que ha existido el conocimiento de este misterio ha sido llamada el Yo Superior del hombre, ese Ser interior del cual se ha dicho que no se origina en nada que los ojos físicos puedan investigar, sino en fuentes de un alma superior y de una naturaleza espiritual; No tiene un hogar terrenal sino un hogar celestial. Se pensaba que el alma ennoblecida y purificada estaba conectada con ese verdadero origen del hombre, pues lo que ha sido la ciencia espiritual a través de los siglos nunca ha podido hablar de una evolución puramente material, de una perfección o imperfección de acuerdo con los sentidos. La Ciencia Espiritual no condena como erróneo lo que hoy se llama la evolución, el ascenso desde el ser físico más bajo al más perfecto vagando sobre la faz de la Tierra, a saber, el hombre físico. Como ya he enfatizado muchas veces, eso está plenamente reconocido. La teoría científica de la evolución y la descendencia es algo plenamente reconocido por la Ciencia Espiritual, pero al mismo tiempo se señala que todo el ser al que llamamos hombre no está incluido en esta evolución, que sólo se aplica al lado externo del desarrollo del hombre. Ahora, cuando remontamos al hombre a través de todos los cambios en el transcurso del tiempo, encontramos que cuanto más nos remontamos a formas físicas cada vez más imperfectas, más nos encontramos con el origen del hombre como un ser anímico espiritual.

A menudo nos hemos trasladado a un tiempo de la evolución humana donde el ser que ahora llamamos hombre todavía no tenía ninguna clase de existencia física y estaba firmemente resguardado en una existencia anímico espiritual. Se ha señalado repetidamente cómo, en el sentido de la Ciencia Espiritual, consideramos la forma material, el cuerpo físico del hombre, como una densificación del Ser que una vez fue sólo espíritu y alma. Este Ser de espíritu y alma se ha densificado, por así decirlo, en el hombre de hoy, como el agua se solidifica en el hielo. Esta imagen utiliza a menudo, cuando se dice: Imaginemos una cantidad de agua que se va condensando en hielo de modo que finalmente nos quedamos con cierta cantidad de agua junto con la parte que se ha convertido en hielo. Ahí tenemos una imagen del origen del hombre. En el hombre que  una vez fue sólo alma y espíritu, todavía no existía nada de la naturaleza corporal física y material que hoy es perceptible a los ojos y tangible para las manos. El hombre paulatinamente ha devenido más físico, hasta llegar a su forma actual. La época a la que la ciencia ortodoxa puede mirar hacia atrás solo puede revelar de hecho al hombre en la forma física que vemos hoy. Pero la Ciencia Espiritual se remonta a un pasado primordial cuando el hombre nació del mundo espiritual y todavía era de naturaleza anímico espiritual. Cuando contemplamos el alma del hombre hoy podemos decir que ese elemento anímico es el último remanente, por así decirlo, de la naturaleza espiritual y anímica que alguna vez fue suya. Miramos la naturaleza interior del hombre, aprendiendo a conocer su ser anímico espiritual y comprendemos que así como él es en su ser interior, así lo fue hace mucho tiempo cuando nació del vientre del mundo espiritual. Este ser anímico está envuelto desde fuera en los elementos inferiores del mundo de los sentidos, pero puede ser purificado y limpiado puede elevarse a una percepción libre de los sentidos, recobrando así la espiritualidad de la cual nació.

Este es el proceso del conocimiento espiritual que pasa por la catarsis, por la purificación. Así, en espíritu, contemplamos el ser anímico del hombre, y hablando no sólo en imágenes sino de la realidad, decimos: Conociendo este alma en su verdad, percibimos que el ser no es de este mundo. En el fondo de este ser anímico vemos un mundo espiritual divino del que nació.

Ahora vamos a tratar de convertir lo que se ha dicho en una imagen física. Preguntémonos: ¿No poseemos una imagen física de lo que se ha descrito, en el mundo espiritual representado por las formaciones de nubes desde las cuales lo espiritual nace en forma de cabezas de ángeles que retratan el alma humana? ¿No vemos en la figura de la Virgen en la Madonna Sixtina de Rafael, una imagen del nacimiento en el mundo divino espiritual?.

madona sixtina

Vamos a preguntar: ¿Qué sucede con un hombre cuya alma se ha limpiado y purificado, que ha ascendido al conocimiento superior y ha desplegado ante su alma esas imágenes espirituales que dan vida dentro de él a lo divino, que vive y tejed en el mundo?. Este ser humano que da a luz en el hombre al hombre superior, a un hombre que representa un pequeño mundo en el gran mundo, que de su alma purificada saca al verdadero hombre superior —¿qué es? No puede ser descrito de otro modo que por la palabra clarividente. Si tratamos de hacer una imagen en el alma que dé a luz al hombre superior, fuera del universo espiritual, basta recordar la imagen de la Madonna Sixtina, la Virgen con el maravilloso Niño en sus brazos.

Así, en la Madonna Sixtina tenemos una imagen del alma humana nacida del universo espiritual y que brota de esta alma lo más alto que un ser humano puede producir —el propio nacimiento espiritual del hombre— lo que en él es un nuevo engendramiento de la actividad creativa cósmica .

Intentemos experimentar en nuestro sentimiento lo que hace la conciencia clarividente. Hubo un tiempo en que la estructura del mundo se fundamentó en la espiritualidad divina; pues sería absurdo buscar en el mundo el Espíritu si este Espíritu no hubiera construido originalmente el mundo. Todo lo que nos rodea en el mundo ha surgido del Espíritu que buscamos en el Alma. Así, el alma ha surgido del Espíritu Divino del Padre, viviendo y tejiendo en todo el universo, portando al Hijo de la Sabiduría que es semejante a este Espíritu del Padre, de quien Él es una repetición.

Entendemos ahora la forma en que Goethe abordó este problema en todo su significado místico cuando trató de reunir todo el contenido de Fausto en el “Coro Místico”, donde habla del alma humana como el “eterno femenino” que nos atrae hacia el espíritu universal del mundo. Esta fue la actitud de Goethe respecto a su enigma con la Madonna al final de Fausto. De la figura que ha asumido la representación de la Virgen, todavía hoy es difícil reconocer plenamente lo que ahí se expresa como una imagen que sin embargo se basa en una verdad profunda. Sin embargo, si remitimos este problema de Madonna a su origen, nos daremos cuenta de que, en verdad, el más poderoso problema humano, a pesar de estar muy oculto, nos confronta en la figura de la Virgen. Es cierto que estas Madonas han cambiado mucho de la simple figura de las catacumbas en los primeros siglos cristianos, donde encontramos Madonas con el Niño cobijados en el pecho de la madre. De esta primera figura sencilla, que poco tiene que ver con el arte, hay un largo camino hacia el siglo XV donde a Miguel Ángel y Rafael,  después de muchas transformaciones del Niño y la Virgen le han dado en el sentido moderno algo mucho más acorde con el Arte, — de acuerdo con el Arte de la pintura. Es, sin embargo, como si estos supremos artistas procedieran de un conocimiento no muy completo, sino de un sentimiento definido de la verdad más profunda del enigma de la Madonna. Se nos presentan experiencias muy hermosas cuando nos encontramos ante la llamada Piedad de Miguel Ángel en San Pedro en Roma, donde la Virgen está sentada con el cadáver de su Hijo sobre sus rodillas —ahí la Virgen debería estar en la edad en que Cristo ya había pasado por la muerte pero es retratada con toda la belleza de la juventud. En la época de Miguel Ángel fue algo muy discutido el  por qué a su edad había dado a la Virgen esta belleza juvenil. Cuando se le preguntó acerca de ello, él respondió como es bien sabido que las Vírgenes preservan la frescura de la juventud —y esto no es una mera creencia, sino un conocimiento derivado espiritualmente. Así, ¿por qué no tenía razón al representar a la Madre de Dios en esa edad con toda la frescura de la juventud? ¡Es una concepción notable lo aquí expresado por Miguel Ángel! A pesar de que esto no es expresado abiertamente por Rafael, sin embargo sentimos que está allí en sus cuadros. Podemos, sin embargo, comprender esta concepción sólo remontándonos a los tiempos en que lo que nos encontramos en las Madonas como arte inconsciente todavía estaba viviendo exteriormente. Podríamos ir muy lejos, y realmente seguiríamos encontrando el enigma de la Madonna en todo el mundo. Podríamos ir a la India y encontrar allí a la diosa con el niño Krishna en su pecho; en el culto chino podríamos encontrar imágenes similares.

 Sin embargo, no volveremos a estas regiones lejanas, pero mantendremos las representaciones repetidas tan impresionantemente en los tiempos antiguos y que se nos vuelven a dar con tanta belleza en la Virgen. Volveremos a las representaciones de Isis con el niño Horus. Estas representaciones que han crecido enteramente fuera de la sabiduría egipcia pueden en cierto sentido ser la llave para la comprensión correcta de la representación de la Virgen. Aquí, es cierto, debemos dirigir nuestra atención a la naturaleza de la sabiduría que llevó a esta notable figura de la Diosa egipcia, fijando nuestra atención en lo que esta sabiduría, expresada en la saga de Isis y Osiris, significa para nosotros. Porque cuando lo entendemos bien, esta saga nos lleva profundamente al problema real de la Humanidad. Dondequiera que miremos en la religión de Egipto, la saga de Osiris es aun lo más significativo y lleno de contenido —este Rey que en los tiempos primordiales gobernó en una edad de oro entre los hombres, y se casó con su hermana, Isis, trayendo la felicidad y bendición a la Humanidad. Se colocó frente a los ojos del antiguo Egipto como un Rey humano con poder divino y virtud divina; y gobernó hasta que fue asesinado por Set, su malvado hermano. Fue asesinado de una manera extraña. En un banquete, el malvado Set, en tiempos posteriores llamado Tifón, mando construir un cofre y con astucia, indujo a Osiris a tumbarse en él, cerrando la tapa rápidamente. El cofre fue arrojado al agua y llevado a un lugar desconocido. Su triste cónyuge Isis busco por todas partes a su marido, y después de mucho tiempo buscando, finalmente lo descubre en Asia. Ella lo trae de regreso a Egipto, donde es desmembrado por su malvado hermano Set, y sus fragmentos fueron enterrados en muchas tumbas. De ahí el gran número de tumbas de Osiris en Egipto. Osiris ahora se convierte en el rey de los muertos, como antes fue el rey de hombres vivos en la Tierra. Desde ese otro mundo un rayo atraviesa la cabeza de Isis y da a luz a Horus que se convierte en el gobernante de este mundo.

Según la leyenda egipcia Horus es el hijo póstumo de Osiris. Horus, que ha nacido como resultado de la impregnación del mundo del más allá, es el gobernante del mundo terrenal de los sentidos; Osiris es el gobernante del reino de los muertos. Mientras que el alma encerrada en un cuerpo está sujeta a la regencia de Horus, cuando abandona el cuerpo —así el Libro de los Muertos egipcio testifica que el que entra en el reino de Osiris, se convierte en un Osiris. El libro egipcio de los muertos describe en qué forma tan impresionante el alma es presentada ante el tribunal con estas palabras: “Y tú, Oh Osiris, ¿qué has hecho?” Así el alma al pasar por la puerta de la muerte misma se convierte en un Osiris.

De acuerdo con los antiguos egipcios, entonces, miramos hacia dos reinos, el reino percibido por los sentidos, el reino de Horus, y el ámbito en el que el alma entra después de la muerte donde domina Osiris. Pero al mismo tiempo sabemos que de acuerdo con la época de los iniciados egipcios, el iniciado que había adquirido la facultad de la clarividencia ya en vida entraba en la misma región que de otro modo sólo se puede hacerse después de la muerte —donde podía unirse a Osiris. El iniciado por lo tanto se convirtió en Osiris. Él se despojó de lo físico, renunció a todos los hábitos del plano físico, a todas las pasiones y deseos, se limpió de lo físico, se convirtió en un alma purificada y como tal, se unió a Osiris.

Ahora, ¿qué significa esta leyenda? Es una idea pueril sostener que esta leyenda se supone que representa el curso anual del sol alrededor del planeta. El consejo de los sabios de la Tierra ha creado la leyenda de que Osiris es el Sol, cuya desaparición significa su conquista por los poderes de la naturaleza invernal, que se dice Set, el malvado hermano Tifón. Y en Isis tenemos la representación de la Luna que busca el sol para ser irradiada por su luz. Sólo aquellos que hilvanan mitos teóricos acerca de la naturaleza de su propia mente pueden hacer tales afirmaciones. Pues la verdad es que esta es la expresión externa, gráfica de una verdad mucho más profunda.

¿Cuál fue esa época cuando Osiris gobernaba sobre los hombres? Era el tiempo en que los hombres todavía eran seres de alma y espíritu que habitaban en el mundo anímico espiritual entre seres que también tenían su ser anímico espiritual. Por lo tanto, cuando se habla del reino de Osiris, no se trata del reino físico, sino de un reino pasado en el que el hombre se mantenía como un ser de alma y espíritu. Y el hermano, enemigo de Osiris, es ese ser que envolvió al hombre en un cuerpo físico, que densificó parte de esa alma espiritual en el cuerpo físico. Ahora vemos cómo Osiris, puramente espiritual, fue colocado en un cofre. Este cofre es simplemente el cuerpo físico humano. Pero debido a que Osiris es un ser que, de acuerdo con su naturaleza, no puede descender tanto como al mundo físico, que está destinado a permanecer en el mundo espiritual divino, su colocación en el cofre, el cuerpo humano, tiene para él el mismo significado que la muerte.

Aquí, vemos representado en un sentido más amplio el paso del reino del alma y del espíritu por las diferentes épocas evolutivas físicas de la Humanidad. Osiris no podía entrar en este mundo físico, murió con el mundo físico externo y se convirtió en rey del reino anímico donde entran las almas al dejar el mundo físico de los sentidos, o cuando desarrolla los poderes de la clarividencia. De ahí que el iniciado esté en su alma unido con Osiris.

¿Qué ha quedado para el hombre de ese reino del alma y del espíritu, al hombre que no se retiró como Osiris del mundo de los sentidos físicos sino que entró en él? ¿Qué le ha quedado? Es su alma, su ser anímico espiritual que siempre le llevará a la fuente anímico espiritual original —a Osiris. Es el alma humana que mora en nosotros, Isis, en cierto sentido, el eterno femenino que nos lleva hacia el reino donde nacimos.

Isis, cuando está purificada y ha dejado a un lado todo lo que ha recibido de lo físico, está impregnada del mundo espiritual y da a luz a Horus, el Yo Superior, que debe salir victorioso sobre el ser humano inferior. Así vemos a Isis como la representante del alma humana, como la que en nosotros, como seres divino espirituales, nace del Padre universal y permanece en nosotros, buscando a Osiris y encontrándolo sólo a través de la iniciación o de la muerte. Al conjurar esta saga de Osiris e Isis como en una panorámica ante nuestra alma estamos contemplando el reino que se encuentra detrás del mundo físico de los sentidos, en el momento en que el hombre todavía estaba entre las Madres, los fundamentos primordiales de la existencia, cuando Isis no estaba encerrada en el cuerpo físico y estaba unida con su esposo Osiris en la edad de oro.

Entonces se nos revela la más bella flor de la Humanidad, el ideal humano más elevado, que nace del cuerpo humano impregnado por el mundo eterno del Espíritu. Por lo tanto, ¿cómo podría ser otro que el ideal más sublime, el pico más alto de la Humanidad, el mismo Cristo, que es el ideal de lo que representan? ¿Quién entraría naturalmente en el reino de las Madres? En el Fausto de Goethe nos encontramos con tres madres sentadas en trípodes de oro: tres madres. El alma humana ha pasado por una evolución desde los tiempos en que aún no estaba en un cuerpo humano. Lo que hoy tenemos como concepción humana y nacimiento humano nos aparece sólo como emblema final y símbolo de la forma anterior de la misma fuente. En la Madre física vemos la última forma física de la Madre espiritual que está detrás de ella; Y vemos que la impregnación de esta Madre espiritual no ocurre de la manera que sucede en la Tierra hoy, sino desde el Cosmos mismo, así como en el conocimiento superior nuestras almas son fructificadas desde fuera del cosmos. Miramos hacia atrás a formas cada vez más espirituales de fructificación y reproducción.

Por lo tanto, en el verdadero sentido de la Ciencia Espiritual no hablamos solamente de una Madre sino de las Madres, haciéndonos conscientes de que lo que tenemos hoy como la madre física es el último desarrollo de la figura anímico espiritual fuera del reino espiritual. De hecho, hay imágenes de Isis representando no una madre, sino a tres madres. En frente tenemos la figura, Isis con el niño de Horus en su pecho, parecido a las representaciones más antiguas de la Madonna. Pero detrás de esta figura en ciertas representaciones egipcias tenemos otra figura, una Isis, que lleva sobre su cabeza los dos familiares cuernos de vaca y las alas del halcón, ofreciendo la “crux ansata” al Niño.

isis

 

Vemos que lo que es físico, humano, en la figura más importante esta aquí más espiritualizado. Detrás hay todavía una tercera figura, con una cabeza de león y representando la tercera etapa del alma humana. Es así como estas tres figuras de Isis aparecen, una detrás  de la otra. Es un hecho real que el alma humana tiene en sí tres naturalezas —una naturaleza volitiva que se encuentra en lo más profundo de su ser, una naturaleza de sentimiento y una naturaleza de sabiduría. Estas son las tres almas Madre y nos encontramos con ellas en las tres figuras de la egipcia Isis.

Que detrás de la Madre física que tenemos a la Madre suprafísica, la Madre espiritual, la Isis de la antigüedad espiritual, con las alas del halcón, los cuernos de vaca con el globo del mundo entre ellos en la cabeza de Isis —este es un simbolismo profundo. Los que entienden algo de la antigua llamada teoría de los números siempre han dicho —y esto se corresponde con una profunda verdad— que el sagrado número tres representa lo divino masculino en el cosmos. Este sagrado número tres está expresado gráficamente por el globo del mundo y dos cuernos de vaca que son, si se quiere, una especie de imagen de la media luna de la Virgen, pero en realidad representa el trabajo fructífero de las fuerzas de la naturaleza.

El globo representa la actividad creativa del cosmos. Tendría que hablar durante horas para dar una imagen del elemento masculino en el mundo. Así, detrás de la Isis física está su representante la Isis suprafísica, que no está impregnada por uno de su propia especie, sino por lo divino masculino viviendo y tejiendo en el mundo. El proceso de fructificación todavía se retrata como algo similar al proceso de la cognición. La conciencia de que el proceso de cognición es una especie de fructificación todavía vivía en la antigüedad. Ustedes pueden leer en la Biblia: “Adán conoció a su esposa y ella dio a luz…”  Lo que hoy recibimos como espíritu da nacimiento a lo espiritual en el alma; Es algo que representa un último remanente del antiguo modo de fructificación.  Lo que viene a expresarse aquí nos muestra cómo hoy estamos fructificados por el espíritu del mundo recibiendo este espíritu en el alma humana como espíritu del mundo para adquirir el conocimiento humano, el sentimiento humano y la voluntad humana.

Esto es lo que se representa en Isis. Ella es fructificada por el divino elemento masculino, de modo que la cabeza es fructificada; Y no es la sustancia material la que se ofrece al niño, como en el caso de la Isis física, sino la “cruz ansata” que es el signo de la vida. Mientras que aquí desde lo físico, Isis ofrece la sustancia física de la vida, también ofrece el espíritu de la vida en su símbolo. Detrás de la Madre física de la vida aparece la Madre espiritual de la vida; y detrás de ella de nuevo la fuerza primitiva de toda vida, representada con la fuerza vital, así como la voluntad habita detrás de todo lo todavía espiritual en el lejano pasado. Aquí tenemos a las tres Madres, y también la forma en que en el cosmos estas tres Madres imparten la fuerza vitalizadora al sol. Aquí tenemos lo que no es una mera expresión artística, sino una expresión simbólica de una profunda verdad cósmica. Lo que se mantuvo a lo largo de la evolución egipcia como el símbolo de Isis fue recibido en tiempos más recientes y transformado de acuerdo con el progreso hecho por la Humanidad como resultado de la aparición de Cristo Jesús en la Tierra; porque en Cristo Jesús tenemos el gran prototipo de todo lo que el alma humana está destinada a sacar de sí misma. El alma humana en su fructificación por el espíritu del mundo se da forma tangible en la Virgen. En la Madonna nos encontramos, por así decirlo, con la Isis renacida y mejorada, transfigurada.

Lo que podría ser retratado en las imágenes al comienzo de la conferencia ahora viene ante nuestras almas como vinculadas con la evolución de la humanidad, que fluye de la antigüedad arcaica, transfigurada artísticamente y dada en nueva forma en las imágenes modernas presentadas en todo el mundo a las almas humanas sedientas de arte.

Aquí vemos cómo el verdadero arte, como resuena en las palabras de Goethe, se convierte en el exponente de la Verdad. Vemos cómo en realidad cuando nuestra mirada cae sobre la Madonna, cuando esta mirada está impregnada de profundo sentimiento, el alma participa en cierto conocimiento del poderoso enigma del mundo. Nos percatamos de que en tal entrega nuestra alma, buscando en sí misma lo eterno femenino, está anhelando al divino Padre-Espíritu nacido del cosmos, a quien como el Sol damos a luz en nuestra propia alma. Lo que somos como hombres y como hombres relacionados con el Universo, esto es lo que nos encontramos en las imágenes de la Virgen. Por eso las imágenes de la Virgen son cosas tan sagradas, aparte de cualquier corriente religiosa, de cualquier dogma religioso. Por lo tanto, podemos sentirlo como algo nacido del cosmos cuando de las nebulosas nubes se forman las cabezas de los ángeles, y de la totalidad surge el Representante del alma humana. La Madonna también incluye lo que puede nacer del alma humana, el verdadero Yo superior que duerme en cada ser humano, todo lo que es lo mejor en el hombre, lo que fluye del espíritu y teje por el mundo. Goethe también sintió esto cuando dio forma final a su Fausto conduciéndolo a través de las diferentes etapas hasta el conocimiento superior y la vida superior. Es por eso que hace que Fausto vaya a las Madres y por qué el nombre de “Madres” le suena a Fausto tan impresionante y tan hermoso, inculcando en él un sentimiento por la sabiduría que resuena desde la antigüedad. Así Goethe sintió que debía enviar a Fausto a las Madres, que sólo allí podría Fausto buscar y encontrar lo eterno y a través del cual Euforio puede llegar a ser. Porque el alma humana le pareció representada por la Madonna Goethe dio expresión al enigma del alma en las palabras del Coro Mysticus: “El eterno femenino nos eleva hacia arriba”.

Sea lo que sea que los tiempos modernos puedan tener que decir, esta es la razón por la que Rafael en su maravilloso cuadro de la Virgen, tuvo tanto éxito en llevarnos de nuevo a los reinos a los que pertenecen las antiguas figuras de Isis. De lo que es espiritual, de lo que ya no se puede expresar en una figura humana porque sería demasiado material, de esa Isis cuya fuerza sólo puede representarse simbólicamente por la cabeza del león, descendemos a la Isis humana que transmite su fuerza a Horus a través de la sustancia física. Raphael inconscientemente lo expresó en su Madonna Sixtina. Pero la Ciencia Espiritual conducirá al hombre consciente de vuelta al reino espiritual del que ha descendido. En dos conferencias que se han dado aquí se proporcionan ejemplos de cómo el hombre ha descendido de las alturas espirituales y subirá de nuevo a esta existencia superior. Ambas conferencias (01/05/1909 no está traducida. 06/05/1909, ver Trimestral Antroposófica , IV, 3.), impartidas entre el 1 de mayo y del 6 de mayo de 1909, nos mostrarán en un sentido estrictamente científico como estas imágenes y representaciones de Isis y Madonna son de hecho mucho y definitivamente exponentes artísticos de los secretos más profundos de la Naturaleza y del Espíritu, y cómo en realidad no son más que una transcripción de las sublimes palabras de Platón: “”Una vez el hombre fue un ser espiritual; Él descendió a la Tierra solo porque sus alas espirituales le fueron robadas y fue envuelto en un cuerpo físico. Él luchará de nuevo desde este cuerpo físico y volverá a ascender al mundo anímico espiritual”. Esto fue anunciado por el filósofo Platón. Las imágenes de la Madona proclaman lo mismo, porque en el más bello sentido son lo que Goethe quiso expresar en las palabras: “El arte es el exponente más digno de los misterios reconocidos del mundo”. El hombre no tiene por qué temer que el arte se vuelva abstracto o totalmente alegórico si una vez más es obligado, repito obligado, a reconocer las realidades espirituales más altas; ni necesita temer que se vuelva rígido y sin vida cuando se encuentre incapaz de seguir usando modelos físicos externos y toscos.

Debido a que el hombre ha olvidado lo espiritual, el arte se ha ligado a los sentidos exteriores. Pero cuando los hombres encuentren el camino de regreso a las alturas espirituales y al conocimiento espiritual, entonces se sabran que la realidad verdadera está en el mundo espiritual, y que aquellos que perciben esta realidad crearán vivamente, sin estar esclavizadamente ligados a modelos físicos. Goethe sólo se entenderá cuando se reconozca más ampliamente que el arte y la sabiduría van de la mano, cuando el arte vuelva a ser una representación de lo espiritual. Entonces la ciencia y el arte volverán a ser uno; En su unión se convertirán en religión, porque la voluntad espiritual trabajará en esta forma como divinidad una vez más en el corazón del hombre, y dará a luz lo que Goethe llamó la verdadera y genuina piedad. “Un hombre que tiene ciencia y arte también tiene religión”, dice Goethe. “Si alguien no posee estos dos entonces que tenga religión “.

En verdad, quienquiera que tenga conocimiento de los secretos espirituales del mundo y sepa lo que habla a través de Isis y Madonna ve en ellos algo de vida primitiva, algo mucho más vivo que todo lo que es posible expresar en cualquier imitación servil de un modelo humano físico. Un hombre de este tipo, cuya mirada penetra a través de un velo a través de la cualidad viva que estas Madonas representan y que contempla lo espiritual detrás de ellas, puede, libre de todo dogma y prejuicio, volver a sentir piedad en completa libertad espiritual. Él unirá en su alma la ciencia o la sabiduría con el arte y dará nuevo nacimiento a un auténtico sentimiento religioso libre —a la genuina piedad.

Traducido por Gracia Muñoz en Agosto de 2017.

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GA193c3. Las Influencias de Lucifer y Ahriman

Rudolf Steiner — Berna, 4 de  noviembre de 1919

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La fase de la evolución que comienza en nuestro propio tiempo tiene un carácter muy especial. Lo mismo puede decirse, por supuesto, de cada época, pero en todos los casos se trata de definir las características particulares. La fase actual de la evolución puede caracterizarse de manera general diciendo que todas las experiencias que enfrenta la Humanidad en el mundo físico durante la existencia posterior de la Tierra representarán un declive, un retroceso. El tiempo en que el progreso humano fue posible gracias al constante refinamiento de las fuerzas físicas ya ha terminado. En el futuro, también, la Humanidad progresará, pero sólo a través del desarrollo espiritual, a través del desarrollo a un nivel superior al de los procesos del plano físico. Las personas que dependen enteramente de los procesos del plano físico no encontrarán en ello ninguna fuente de satisfacción.

La indicación dada en la Ciencia Espiritual hace mucho tiempo, en el curso de conferencias sobre el Apocalipsis, es decir, que nos dirigimos a la “guerra de todos contra todos”, debe ser capturada a partir de ahora en todo su significado y gravedad; Sus implicaciones no deben permanecer en el ámbito de la teoría, sino que también se deben manifestar en las acciones, en el comportamiento de los seres humanos.

El hecho de que —por decirlo coloquialmente— la gente en el futuro no vaya a divertirse mucho con el desarrollo en el plano físico les llevara a comprender que la evolución posterior debe proceder de las fuerzas espirituales.

Esto sólo puede entenderse examinando un largo período de evolución y aplicando lo que se descubre en experiencias que se harán más y más generales en el futuro. La tendencia de las fuerzas que se manifiestan en el inicio casi rítmico de la guerra y la destrucción —procesos de los cuales la catástrofe actual no es más que el comienzo— se hará demasiado evidente. Es infantil creer que cualquier cosa relacionada con esta guerra puede traer una era permanente de paz para la Humanidad en el plano físico. Eso no será así. Lo que debe ocurrir en la Tierra es el desarrollo espiritual. Su dirección y propósito estarán claros para nosotros si, después de examinar la época comparativamente larga que precede al Misterio del Gólgota, tenemos en mente algo del significado del Misterio del Gólgota y entonces tratamos de prever el impulso de ese evento que trabaja en la futura evolución de la Humanidad.

Hemos estudiado el Misterio del Gólgota desde muchos puntos de vista diferentes y lo haremos de nuevo hoy mismo, caracterizando muy brevemente la civilización que le precedió, —digamos desde el tercer milenio AC—  y que luego continuó por un tiempo como cultura pagana en el período del desarrollo cristiano mismo. Dentro de esta cultura pagana, se arraigó la cultura hebreo-judía completamente diferente, teniendo al cristianismo como su descendencia.

La naturaleza de la cultura pagana se puede entender mejor si nos damos cuenta de que fue el resultado del conocimiento, la visión y la acción nacidos de fuerzas mucho más amplias que las que pertenecen a la presente existencia terrenal. Fue en realidad a través de la cultura hebraica que se inculcó primero el elemento moral en la Humanidad. En el paganismo el elemento moral no ocupaba un lugar separado y aparte; Esta cultura pagana era tal que las personas se sentían miembros de todo el Cosmos.

Esto es algo que debemos tener particularmente en cuenta. Los seres humanos que vivían en la Tierra dentro del antiguo mundo pagano se sentían miembros de todo el Cosmos. Sintieron cómo las fuerzas que actúan en los movimientos de las estrellas se extendían a su propia acción o, mejor dicho, a las fuerzas que surtían efecto en sus acciones. Lo que más tarde pasó por la astrología, y lo hace todavía, no es más que un reflejo —y muy engañoso— de la antigua sabiduría que se obtenía de la contemplación del curso de las estrellas y luego se utilizaba como base para los preceptos que regían la acción humana.

Estas civilizaciones antiguas sólo pueden entenderse si la Ciencia Espiritual arroja la luz sobre la evolución humana en su aspecto exterior unos cuatro o cinco mil años antes de Cristo.

Estamos dispuestos a hablar de una manera más bien práctica de la segunda o primera época posterior a la Atlántida, pero nos equivocamos si imaginamos la existencia humana en la Tierra en el quinto, sexto o séptimo milenio AC. como si hubieran sido similares a nuestra existencia actual. Es muy cierto que la gente que vivía en la Tierra en aquellos tiempos antiguos tenía una especie de vida anímica instintiva, en cierto sentido más afín a la vida del alma de los animales que a la de los seres humanos actuales. Pero es un concepto muy unilateral de la vida humana decir que en aquellos tiempos antiguos la gente era más como animal. En tenor del alma, el ser humano que se movía entonces alrededor de la Tierra era, es verdad, más parecido al animal; Pero esos cuerpos humanos-animales eran utilizados por seres de anímico espirituales que se sentían miembros de los mundos suprasensibles, sobre todo de los mundos cósmicos. Y siempre que vayamos lo suficientemente lejos, digamos al quinto milenio pre-cristiano, se puede decir que la gente hacia uso de cuerpos animales como instrumentos en lugar de sentirse dentro de esos cuerpos. Para caracterizar a estas personas con precisión, habría que decir que cuando estaban despiertos, se movían con una vida anímica instintiva como la de los animales, pero en esta vida instintiva del alma brillaba algo como sueños de su estado durmiente, sueños despiertos. Y en estos sueños despiertos percibían cómo habían descendido, usando los cuerpos animales simplemente como instrumentos.

Este tenor interior y fundamental del alma humana se expresó entonces como un rito religioso, en el culto de Mitras, con su símbolo principal del Dios Mitras montado en un toro, sobre él los cielos estrellados a los que pertenece, y debajo de él la Tierra a la que pertenece el toro. Este símbolo no era, estrictamente hablando, un mero símbolo para estas personas de antaño; era una visión de la realidad. Todo el tenor del alma de la gente les hizo decirse a sí mismos: Cuando estoy fuera de mi cuerpo por la noche pertenezco a las fuerzas del cosmos, de los cielos estrellados; cuando me despierto por la mañana hago uso de instintos animales en un cuerpo animal.

mitras

 

Entonces la evolución humana pasó, figurativamente hablando, a un período de crepúsculo. Una cierta oscuridad, un cierto letargo, se extendió sobre la vida de la Humanidad; los sueños cósmicos retrocedieron y el instinto ganó ventaja.

La actitud del alma prevaleciente en los seres humanos fue preservada a través de los Centros de Misterios, principalmente a través de los Misterios Asiáticos. Pero en el cuarto milenio AC. y hasta el comienzo del tercero, la Humanidad en general —no influenciada por la sabiduría de los Centros de Misterios— vivió una existencia impregnada por una conciencia más o menos tenue y crepuscular. En Asia y el entonces mundo conocido, se puede decir que durante el cuarto y el principio del tercer milenio antes del Misterio del Gólgota, la vida anímica de la población era tenue e instintiva. Pero los Centros de Misterios estaban allí, en los cuales, a través de los poderosos ritos y ceremonias, los mundos espirituales fueron capaces de penetrar. Y fue en estos Centros de Misterios donde los seres humanos recibieron iluminación.

A principios del tercer milenio tuvo lugar un acontecimiento trascendental. La causa fundamental de esta vida débil y más instintiva puede caracterizarse diciendo que como seres de espíritu y alma, la gente todavía no podía en ese momento hacer uso de los órganos humanos del intelecto. Estos órganos ya estaban dentro de ellos, habían tomado forma en su constitución física, pero el ser anímico espiritual no podía hacer uso de ellos. Así, los seres humanos no podían adquirir conocimiento a través de su propio pensamiento, a través de sus propios poderes de discernimiento intelectual. Dependían de lo que les era impartido de los Centros de Misterios. Y entonces, hacia el comienzo del tercer milenio, tuvo lugar un acontecimiento trascendental en el este de Asia.

A un niño de una distinguida familia asiática de la época se le permitió crecer en los recintos de las ceremonias de los Centros de Misterio. Las circunstancias eran tales que a este niño se le permitía participar en las ceremonias, sin duda porque los sacerdotes que llevaban a cabo los ritos en los Misterios sentían como una inspiración el que un niño así pudiera participar. Y cuando el ser encarnado en ese niño alcanzo la edad de unos cuarenta años, aproximadamente esa edad, algo muy notable salió a la luz. Se hizo evidente —y no hay duda de que los sacerdotes de los Misterios habían previsto el acontecimiento proféticamente— se hizo evidente que este hombre que se había permitido crecer en los recintos de uno de los centros de Misterio en Asia Oriental, comenzó de repente, a la edad de unos cuarenta años, a captar a través de la facultad del intelecto humano mismo lo que antes había llegado a los Misterios a través de la revelación, y sólo a través de la revelación. Era como si fuera el primero en hacer uso de los órganos del intelecto humano, pero aún en asociación con los Misterios.

Al traducir en términos de nuestra lengua actual cómo los sacerdotes de los Misterios hablaron de este asunto, debemos decir: En este hombre, Lucifer mismo se encarnó —¡ni más ni menos que eso! Es un hecho significativo y trascendental que en el tercer milenio antes de Cristo la encarnación física de Lucifer realmente tuvo lugar en el este de Asia. Y de esta encarnación de Lucifer —porque este ser se convirtió en un maestro— salió lo que se describe como la cultura pre-cristiana, pagana que todavía sobrevivió en la Gnosis de los primeros siglos cristianos.

Sería un error aprobar un juicio despectivo sobre esta cultura luciférica. Pues toda la belleza producida por la civilización griega, incluso la intuición que todavía está viva en la antigua filosofía griega y en las tragedias de Esquilo habrían sido imposibles sin esta encarnación de Lucifer.

La influencia de la encarnación de Lucifer seguía siendo poderosa en el sur de Europa, en el norte de África y en Asia Menor durante los primeros siglos de la cristiandad. Y cuando el Misterio del Gólgota tuvo lugar en la Tierra, fue esencialmente a través de la sabiduría luciférica donde podía entenderse. La Gnosis, que se dedicaba a la tarea de captar la importancia del Misterio del Gólgota, estaba impregnada completamente con la sabiduría luciférica. Por lo tanto, hay que destacar, en primer lugar, que a principios del tercer milenio AC. hubo una encarnación china de Lucifer; Al comienzo de nuestra era, tuvo lugar la encarnación de Cristo. Y para empezar, el significado de la encarnación de Cristo fue captado porque el poder de la encarnación de Lucifer todavía sobrevivía en ese tiempo. Este poder no se desvaneció realmente de la facultad humana de comprensión hasta el siglo IV DC; e incluso entonces, tuvo sus consecuencias, sus ramificaciones.

A estas dos encarnaciones, la encarnación de Lucifer en los tiempos antiguos y la encarnación del Cristo que da a la Tierra su significado, una tercera encarnación se añadirá en un futuro no muy lejano. Y los acontecimientos de la época actual ya se están moviendo de tal manera que se preparan para ello.

De la encarnación de Lucifer a principios del tercer milenio AC. debemos decir: a través de Lucifer, los seres humanos han adquirido la facultad de utilizar los órganos de su intelecto, su poder de discernimiento intelectual. Fue Lucifer mismo, en un cuerpo humano, el primero en captar a través del poder del intelecto lo que antes podía ser impartido a la Humanidad sólo a través de la revelación, a saber, del contenido de los Centros de Misterios.

Lo que ahora está en preparación y definitivamente llegará a pasar en la Tierra en un futuro no muy lejano es una encarnación real de Ahriman.

Como ustedes saben, desde mediados del siglo XV hemos estado viviendo en una época en la que corresponde a la Humanidad llegar cada vez más a la posesión del pleno poder de la conciencia. Es de la mayor importancia que la gente se acerque a la encarnación de Ahriman con plena conciencia de este acontecimiento. La encarnación de Lucifer sólo podía ser reconocida por la visión profética de los sacerdotes de los Misterios. La gente también era muy inconsciente de lo que realmente significaba la encarnación de Cristo y el acontecimiento del Gólgota. Pero deben seguir viviendo hacia la encarnación de Ahriman con plena conciencia en medio de los acontecimientos quebrantadores que ocurrirán en el plano físico. En medio de las tensiones perpetuas de la guerra y otras tribulaciones del futuro inmediato, la mente humana se volverá muy inventiva en el ámbito de la vida física. Y a través de este mismo crecimiento de la inventiva en la vida física —que no se puede evitar de ninguna manera ni por ningún medio— la existencia corporal de una individualidad humana en la que Ahriman podrá encarnarse será posible e inevitable.

Desde el mundo espiritual, este poder ahrimánico se está preparando para encarnarse en la Tierra, esforzándose de cualquier manera concebible para hacer tal preparación que la encarnación de Ahriman en forma humana pueda engañar y corromper a la Humanidad en la Tierra hasta el extremo. Una tarea de la Humanidad durante la siguiente fase de la civilización será vivir hacia la encarnación de Ahriman con tal conciencia alerta que esta encarnación pueda realmente servir para promover un desarrollo espiritual superior, ya que a través de Ahriman mismo la Humanidad se dará cuenta de lo que puede, o digamos, no puede lograrse solo por la vida física. Pero la gente debe avanzar con plena conciencia hacia esta encarnación de Ahriman y estar cada vez más alerta en cada dominio, para reconocer con mayor claridad las tendencias de la vida que conducen a esta encarnación ahrimánica. La gente debe aprender de la Ciencia Espiritual para encontrar la clave de la vida y así ser capaz de reconocer y aprender a controlar las corrientes que conducen hacia la encarnación de Ahriman. Hay que saber que Ahriman vivirá entre la gente de la Tierra, pero que al enfrentarse con él, las personas determinarán lo que pueden aprender de él, lo que pueden recibir de él. Esto, sin embargo, no serán capaces de hacerlo a menos que, a partir de ahora, tomen el control de ciertas corrientes espirituales y también no espirituales que son usadas por Ahriman con el propósito de dejar a la Humanidad tan profundamente inconsciente como sea posible de su venida; Entonces, un día, será capaz de aparecer en la Tierra y abrumar a la gente tentándolos y atrayéndolos a repudiar la evolución de la Tierra, impidiéndole así alcanzar su meta. Para comprender todo el proceso del que he estado hablando, es esencial reconocer el carácter de ciertas corrientes e influencias —espirituales o inversas.

¿No ven ustedes el número cada vez mayor de personas en el tiempo presente que no quieren ninguna ciencia del espíritu, ningún conocimiento de lo espiritual? ¿No ven cuán numerosas son las personas a las que las antiguas fuerzas de la religión ya no dan ningún estímulo interior? Ya sea que vayan a la iglesia o no es una cuestión de completa indiferencia para un gran número de seres humanos en la actualidad. Los antiguos impulsos religiosos no significan nada para ellos. Pero tampoco se darán a pensar en lo que puede fluir en nuestra civilización como nueva vida espiritual. Ellos se resisten, lo rechazan, lo consideran como locura, como algo inconveniente; no se permitirán tener nada que ver con ello. Pero, vean ustedes, los seres humanos tal como vivimos en la Tierra somos verdaderamente una unidad. Nuestra naturaleza espiritual no puede separarse de nuestra naturaleza física; Ambas trabajan juntas como una unidad entre el nacimiento y la muerte. Y aun si los seres humanos no reciben lo espiritual a través de sus facultades de alma, lo espiritual sin embargo se hace efectivo. Desde el último tercio del siglo XIX, el mundo espiritual esta fluyendo a nuestro alrededor; Está fluyendo hacia la evolución terrenal. Lo espiritual está allí en verdad, —sólo que las personas no están dispuestas a recibirlo.

Pero incluso si no aceptan lo espiritual, ¡está ahí! ¿Y qué pasa con ello? Por paradójico que parezca, pues mucho de lo que es cierto parece paradójico para la mente moderna, en aquellas personas que rechazan lo espiritual y les gusta comer y beber lo mejor de todas las cosas en la vida, las corrientes espirituales, inconscientemente, entran en los procesos del comer y la digestión. Este es el secreto de esa marcha hacia el materialismo que comenzó alrededor del año 1840, o más bien que estaba preparándose activamente. Aquellos que no reciben lo espiritual a través de sus almas, lo reciben hoy sin embargo: al comer y beber comen y beben el espíritu.

Ellos son “comilones” del alma y el espíritu. Y de esta manera el espíritu que fluye en la evolución de la Tierra pasa hacia el elemento luciférico, se transmite a Lucifer. Por lo tanto, el poder luciférico, puede entonces ser de ayuda al poder ahrimánico para su encarnación posterior, y está constantemente fortalecido. Esto debe llegar al conocimiento de aquellos que admiten el hecho de que en el futuro las personas recibirán conscientemente el conocimiento espiritual o consumirán el espíritu inconscientemente, entregándolo así a las manos de los poderes luciféricos.

Ahriman anima particularmente este flujo de consumo de alma y espíritu, porque de esta manera puede acallar a la Humanidad en una mayor y mayor somnolencia, de modo que entonces, a través de su encarnación, podrá venir entre las personas y caer sobre ellas desprevenidas porque no lo enfrentan conscientemente.

Pero Ahriman también puede prepararse directamente para su encarnación, y lo hace. Ciertamente, las personas de nuestros días también tienen una vida espiritual, pero es puramente intelectual, sin relación con el mundo espiritual. Esta vida puramente intelectual se está extendiendo cada vez más; Al principio tuvo efecto principalmente en las ciencias, pero ahora también está conduciendo a malicias de todo tipo en la vida social. ¿Cuál es el carácter esencial de esta vida intelectual?.

¡Esta vida intelectual tiene muy poco que ver con los verdaderos intereses de los seres humanos! Les pregunto: ¿cuántos maestros no ven ustedes hoy, pasando dentro y fuera de las instituciones educativas más altas y bajas sin traer ningún entusiasmo interior a su ciencia sino perseguirla meramente como un medio de subsistencia? En tales casos, el interés del alma no está directamente relacionado con la persecución real. Lo mismo sucede incluso en la escuela. Piensen cuánto se aprende en las diversas etapas de la vida sin ningún entusiasmo o interés real, en que se está convirtiendo la vida intelectual externa para mucha gente que se dedica a ella! ¡Y cuántos son hoy los que se ven obligados a producir una masa de material intelectual que luego se conserva en las bibliotecas y, como vida espiritual, no está realmente viva!.

Todo lo que se desarrolla como vida intelectual sin ser absorbido por el calor del alma, sin ser acelerado por el entusiasmo, favorece directamente la encarnación de Ahriman de una manera que después es su propio corazón. Acobarda a la gente adormeciéndola de la manera que he descrito, con unos resultados muy ventajosos para Ahriman.

Existen muchas otras corrientes en la vida espiritual o no espiritual que Ahriman puede aprovechar. Ustedes han oído últimamente —y todavía lo están escuchando— que los estados nacionales, los imperios nacionales deben ser fundados. Mucho se dice acerca de la “libertad de los pueblos individuales”. Pero el tiempo para fundar imperios basados en relaciones de sangre y raza esta mas que pasado en la evolución de la Humanidad. Si hoy se hace una apelación a las relaciones nacionales, raciales y similares, a las relaciones que surgen del intelecto y no del espíritu, entonces se intensificará la desarmonía entre la Humanidad. Y es esta desarmonía entre la Humanidad a la que el poder ahrimánico puede dar un uso especial. Chauvinismo, patriotismo pervertido en todas sus formas —este es el material con el cual Ahriman construirá justo lo que necesita.

Pero hay otras cosas también. En todas partes hoy vemos partidos que se forman para un objetivo u otro. Hoy en día la gente no tiene discernimiento, ni quiere tenerlo en las opiniones partidarias y los programas de partidos. Con ingenio intelectual, se puede proporcionar la prueba en apoyo de las teorías más radicalmente opuestas. Se pueden usar argumentos muy inteligentes para probar la solidez del leninismo, pero lo mismo se puede aplicar a los principios directamente contrarios y también a lo que está entre los dos extremos. Una excelente validez se puede hacer para cada programa de partido: pero el que establece la validez del programa opuesto es igualmente correcto. El intelectualismo prevaleciente entre la gente de hoy no es capaz de demostrar las potencialidades internas y los valores de nada. Pueden proporcionar pruebas; pero lo que se demuestra intelectualmente no debe considerarse como de verdadero valor o eficacia en la vida. Las personas se oponen unas a otras en los partidos porque la solidez de cada opinión del partido —en todo caso las opiniones principales del partido— pueden probarse con la misma justificación. Nuestro intelecto permanece en la capa superficial de la comprensión y no penetra hasta la capa más profunda donde está la verdad. Esto debe entenderse fundamental y completamente.

La gente hoy prefiere dejar que su intelecto permanezca en la superficie y no penetre con sus fuerzas más profundas en esos niveles donde se revela la naturaleza esencial de las cosas. Sólo es necesario mirar un poco, porque aun cuando toma su forma más externa, la vida a menudo revela las trampas de las predilecciones actuales. A la gente le gustan los números y las cifras de la ciencia, pero también aman a las figuras sociales. La ciencia social consiste casi enteramente en estadísticas. Y de las estadísticas, es decir de las cifras, se alcanzan las conclusiones más importantes. Bueno, con cifras también, cualquier cosa puede ser probada y cualquier cosa creída; pero las figuras no son un medio por el cual se pueda probar la realidad esencial de las cosas, —son simplemente una forma de engaño. Cada vez que uno no puede mirar más allá de las cifras hacia lo cualitativo, estas pueden ser totalmente engañosas.

El siguiente es un ejemplo obvio. Hay, o por lo menos solía haber, mucha discusión sobre la nacionalidad de los macedonios. La vida política de la península balcánica, dependía mucho de las estadísticas allí compiladas. Las cifras tienen tanto valor como las contenidas en otras estadísticas. Si en Macedonia se compilan estadísticas sobre la producción de trigo y centeno, o sobre el número de ciudadanos griegos, serbios o búlgaros, en lo que respecta a lo que puede probarse por estos medios da igual. De las cifras citadas para los griegos, para los búlgaros y para los serbios, se pueden extraer conclusiones muy plausibles. Pero uno puede también tener una visión para el elemento cualitativo, y entonces a menudo se encuentra registrado que el padre es griego, un hijo es búlgaro, otro es serbio. Lo que está en la parte de atrás puede romperse por sí mismo! Estas estadísticas se toman como autoritativas, mientras que en este caso fueron compiladas únicamente en apoyo de los objetivos del partido. Es lógico que si el padre es realmente un griego, los dos hijos sean también griegos. Pero el procedimiento adoptado allí es sólo un ejemplo de muchas otras cosas que se hacen con cifras. Ahriman puede lograr mucho mediante cifras y números usados ​​de esta manera como evidencia de la prueba.

Otro medio del cual Ahriman puede valerse es de nuevo uno que parecerá paradójico. Como ustedes saben, nos hemos preocupado en nuestro movimiento de estudiar los Evangelios a la luz de la Ciencia Espiritual. Pero estas interpretaciones más profundas de los Evangelios, cada vez más necesarias en nuestro tiempo, son rechazadas por todos lados, así como la Ciencia Espiritual como un todo es rechazada.

Las personas que a menudo profesan humildad en estos asuntos —e insisten en ello— son en realidad las más arrogantes de todas. Más y más generalmente se dice que la gente debe empeñarse en la simplicidad misma de los Evangelios y no intentar comprender el Misterio del Gólgota entrando en las complejidades de la Ciencia Espiritual. Aquellos que fingen despretensión en su estudio de los Evangelios son los más arrogantes de todos, porque desprecian la búsqueda honesta del conocimiento exigido en la Ciencia Espiritual. Tan arrogantes son ellos que creen que las revelaciones más altas del mundo espiritual pueden ser obtenidas sin esfuerzo, simplemente explorando la simplicidad de los Evangelios. Lo que dice ser “humilde” o “simple” hoy en día es a menudo la suprema arrogancia. En las sectas, en las confesiones religiosas —es allí donde se encuentran las personas más arrogantes:

Debe recordarse que los Evangelios surgieron en un tiempo en que la sabiduría luciférica todavía sobrevivía. En los primeros siglos de la cristiandad, la comprensión de la gente de los Evangelios fue muy diferente de lo que ha llegado a ser en los últimos tiempos. Hoy en día, las personas que no pueden profundizar sus mentes a través de la Ciencia Espiritual simplemente pretenden entender los Evangelios. En realidad, ni siquiera tienen idea del significado original de las palabras; Porque las traducciones que se han hecho en las diferentes lenguas no son reproducciones fieles de los Evangelios; A menudo apenas recuerdan el significado original de las palabras en que se componían los Evangelios.

La comprensión real de la intervención del ser de Cristo en la evolución terrenal es posible sólo hoy a través de la Ciencia Espiritual. Aquellos que quieren estudiar o actualizar los estudios de los Evangelios “sin pretensión” —como dice el refrán— no pueden llegar a ninguna realización interior del ser de Cristo como él realmente es, sino sólo a un cuadro ilusorio o, a lo sumo, una visión o alucinación del ser de Cristo. Ninguna conexión real con el impulso de Cristo puede ser alcanzada hoy por la simple lectura de los Evangelios, sino sólo una imagen alucinante del Cristo. De ahí la prevalencia de la visión teológica de que el Cristo no estaba presente en el hombre Jesús de Nazaret, que era simplemente una figura histórica como Sócrates o Platón u otros, aunque posiblemente más exaltado. El “hombre sencillo de Nazaret” es un ideal incluso para los teólogos. Y muy pocos de ellos pueden hacer nada de un acontecimiento como el de la visión de Pablo en la puerta de Damasco, porque sin el conocimiento profundizado cedido por la Ciencia Espiritual los Evangelios pueden dar lugar sólo a una alucinación del Cristo, no a la visión del Cristo real. Y así la visión de Pablo en Damasco también se considera una alucinación.

Una comprensión más profunda de los Evangelios a la luz de la Ciencia Espiritual es esencial hoy en día, porque la apatía que se apodera de las personas que se contentan con vivir simplemente dentro de los brazos de las denominaciones será utilizada por Ahriman para alcanzar su meta —que es que su encarnación atrape a la gente desprevenida. Y aquellos que creen que son verdaderamente cristianos al rechazar cualquier desarrollo de la concepción del misterio de Cristo, son, en su arrogancia, los que más están promoviendo los objetivos de Ahriman. Las denominaciones y las sectas son positivamente esferas de estímulo, campos de cultivo para Ahriman. Es inútil acabar con estas cosas con ilusiones. Del mismo modo que la actitud materialista, rechazando todo lo espiritual y sosteniendo que el ser humano es producto de lo que la gente come y bebe, favorece los objetivos de Ahriman, así también lo son los rechazos obstinados de todo lo espiritual y la adhesión a la literal “simple” concepción de los Evangelios.

Una barrera que impide que los Evangelios únicos circunscriban indebidamente la mente humana se ha erigido a través del hecho de que el acontecimiento del Gólgota se describe en los Evangelios desde cuatro lados aparentemente contradictorios. Sólo una pequeña reflexión demostrará que se trata de una protección contra una concepción demasiado literal. En las sectas, sin embargo, donde un solo Evangelio se toma como la base de la enseñanza —y tales sectas son muy numerosas— se generan trampas, estupefacción y alucinación. En su día, los Evangelios fueron dados como un contrapeso necesario a la gnosis luciférica; pero si no se intenta desarrollar la comprensión de su contenido, se fomentan los objetivos de Ahriman, no el progreso de la Humanidad. En el sentido absoluto, nada es bueno o malo en sí mismo, pero siempre es bueno o malo de acuerdo con el uso que se le da. Lo mejor puede ser lo peor si se usa incorrectamente. Por sublimes que sean, los Evangelios también pueden tener el efecto contrario si la gente es demasiado vaga para buscar una comprensión más profunda basada en la Ciencia Espiritual.

Por lo tanto, hay mucho en las corrientes espirituales y no espirituales de la época presente, de las cuales la gente debe estar agudamente consciente y determinar en consecuencia su actitud anímica. Sobre la capacidad y la voluntad de penetrar en las raíces de tales asuntos dependerá el efecto que la encarnación de Ahriman pueda tener sobre los seres humanos, si esta encarnación les llevará a impedir que la Tierra alcance su meta, o les traerá el significado muy limitado de la vida intelectual, no espiritual. Si las personas toman correctamente las corrientes que conducen a Ahriman, entonces, simplemente a través de su encarnación en la vida terrenal, reconocerán la influencia ahrimánica por un lado y por el otro su opuesto polar: la influencia luciférica. Y entonces el contraste mismo entre lo ahrimánico y lo luciférico les permitirá percibir la tercera realidad. Los seres humanos deben luchar conscientemente para comprender esta trinidad del impulso cristiano, las influencias ahrimánicas y las influencias luciféricas; pues sin esta conciencia no podrán avanzar hacia el futuro con la perspectiva de alcanzar la meta de la existencia terrena.

golgota

 

La Ciencia Espiritual debe tomarse con profunda seriedad, porque sólo así puede ser entendida correctamente. No es el resultado de ningún capricho sectario sino algo que ha procedido de las necesidades fundamentales de la evolución humana. Aquellos que reconocen estas necesidades no pueden elegir si quieren o no tratar de fomentar la Ciencia Espiritual. Por el contrario, se dirán a sí mismos: ¡Toda la vida física y espiritual de los seres humanos debe ser iluminada e impregnada por las concepciones de la Ciencia Espiritual!

Así como una vez en el Oriente hubo una encarnación de Lucifer, y luego, en el punto medio, por así decirlo, de la evolución del mundo, la encarnación de Cristo, así en Occidente habrá una encarnación de Ahriman.

Esta encarnación ahrimánica no puede ser evitada; Es inevitable, porque la Humanidad debe enfrentarse cara a cara con Ahriman. Será la individualidad la que tendrá que aclararse qué indescriptible inteligencia puede desarrollarse si piden ayuda a todo lo que las fuerzas terrestres pueden hacer para mejorar la inteligencia y el ingenio. En las catástrofes que afectarán a la Humanidad en un futuro próximo, la gente se volverá muy inventiva; Muchas cosas descubiertas en las fuerzas y sustancias del universo serán usadas para proveer alimento humano. Pero estos descubrimientos al mismo tiempo harán evidente que la materia está conectada con los órganos del intelecto, no con los órganos del espíritu, sino con el intelecto.

La gente aprenderá qué comer y beber para ser realmente inteligente. Comer y beber no puede hacerlos espirituales, pero inteligentes y astutos, sí. La Humanidad todavía no tiene conocimiento de estas cosas; Pero no sólo se esforzará por ellas, sino que será el resultado inevitable de las catástrofes que se avecinan en el futuro cercano. Y ciertas sociedades secretas  —cuando los preparativos ya estén en marcha—  aplicarán estas cosas de tal manera que se puedan establecer las condiciones necesarias para una encarnación real de Ahriman en la Tierra. Esta encarnación no puede ser evitada, pues la gente debe darse cuenta durante el tiempo de la existencia de la Tierra cuánto puede proceder de procesos puramente materiales. Debemos aprender a poner bajo nuestro control aquellas corrientes espirituales o no espirituales que conducen a Ahriman.

Una vez que se compruebe que los programas de partidos contradictorios pueden demostrarse igualmente correctos, nuestra actitud de alma será que no nos proponemos probar cosas, sino experimentarlas. Porque experimentar algo es algo muy diferente de intentar probarlo intelectualmente.

Igualmente estaremos convencidos de que es necesaria una penetración más profunda de los Evangelios a través de la Ciencia Espiritual. La aceptación literal, palabra por palabra, de los Evangelios, que todavía es tan frecuente hoy en día, promueve la cultura ahrimánica. Incluso por razones externas es obvio que una aceptación estrictamente literal de los Evangelios es injustificada. Porque como ustedes saben, lo que es bueno y correcto por un tiempo no es lo correcto para otro momento. Lo que es correcto para una época se convierte en luciférico o ahrimánico cuando se practica en una época posterior. La mera lectura de los textos evangélicos ha tenido su día. Lo esencial ahora es adquirir una comprensión espiritual del Misterio del Gólgota a la luz de las verdades consagradas en los Evangelios. Muchas personas, por supuesto, encuentran estas cosas inquietantes; Pero aquellos cuyo interés les lleva a la antroposofía deben aprender a darse cuenta de que los niveles de cultura, acumulándose gradualmente uno encima del otro, han creado el caos y que la luz debe penetrar de nuevo en este caos.

Es interesante hoy en día escuchar a alguien cuyas opiniones se han vuelto muy extremas, o leer sobre alguna pregunta candente del día, y luego escuchar sermones sobre el mismo tema dado por un sacerdote de alguna denominación que todavía está empapado en la forma del pensamiento actual en épocas pasadas. Allí enfrentas dos mundos que no puedes confundir a menos que evites todos los intentos de llegar a la raíz de estas cosas. Escuchar a un socialista moderno hablando sobre cuestiones sociales y luego, inmediatamente después, a un predicador católico que habla sobre las mismas cuestiones. Es muy interesante encontrar dos niveles de cultura existentes lado a lado pero usando las palabras en un sentido totalmente diferente. La misma palabra tiene un significado completamente diferente en cada caso.

Estas cosas deben ser vistas en la luz que amanecerá si se toma en serio el espíritu que he estado tratando de transmitir. Las personas pertenecientes a religiones definidas también llegan, al final, a largo tiempo en su camino a la profundización espiritual. No es en modo alguno significativo que un hombre tan eminentemente espiritual como el cardenal Newman, aunque fuera ardiente católico, dijera en su investidura en Roma que no podía ver ninguna salvación para el cristianismo si no fuera a través de una nueva revelación.

En efecto, lo que el cardenal Newman dijo es que no podía ver ninguna salvación para el cristianismo si no hubiera una nueva revelación. Pero no tuvo el valor de tomar en serio una nueva revelación espiritual. Y así sucede con muchos otros. Hoy se pueden leer innumerables tratados sobre lo que se necesita en la vida social. Otro libro ha aparecido recientemente: Socialismo, de Robert Wilbrandt, el hijo del poeta. En él se discute la cuestión social sobre el fundamento de un conocimiento preciso y detallado. Y finalmente se afirma que sin el espíritu nada se logra, que el curso mismo de los acontecimientos demuestra que el espíritu es necesario. Sí, pero ¿qué es lo que el hombre realmente consigue? Llega a pronunciar la palabra «espíritu», pronuncia de manera abstracta la palabra «espíritu», pero se niega a aceptar, en realidad rechaza, cualquier esfuerzo por hacer que el espíritu sea realmente efectivo.

Para ello, es esencial ante todo ser consciente de que revolcarse en las abstracciones, por muy alto que sea el grito para el espíritu, no es todavía espiritual, ¡aún no es espíritu! La charla vaga y abstracta sobre el espíritu no debe confundirse nunca con la búsqueda activa del contenido del mundo espiritual perseguido en la ciencia antroposófica.

Hoy en día se habla mucho del espíritu. Pero ustedes que aceptan la Ciencia Espiritual no deben dejarse engañar por tales parloteos; Deben percibir la diferencia entre ello y las descripciones del mundo espiritual intentadas en la antroposofía, donde el mundo espiritual es descrito tan objetivamente como el mundo físico. Deberían investigar estas diferencias, recordándoles repetidamente que la conversación abstracta del espíritu es una desviación del esfuerzo sincero por el espíritu y que, con su propia charla, la gente se está apartando del espíritu. La alusión puramente intelectual al espíritu no conduce a ninguna parte. ¿Cuál es entonces la inteligencia? ¿Cuál es el contenido de nuestra inteligencia humana? La mejor manera en que puedo explicar esto es la siguiente.

Imagínese —y esto será mejor entendido por las muchas damas presentes!— imagínense de pie mirándose frente a un espejo. La imagen que les presenta el espejo son ustedes, pero no tiene realidad en absoluto. No es más que un reflejo. Toda la inteligencia dentro del alma, todo el contenido intelectual, es sólo una imagen especular; No tiene realidad. Y así como su imagen reflejada se ve a través del espejo, lo que se refleja de sí mismo como inteligencia se refleja en la existencia a través del aparato físico del cuerpo, a través del cerebro. Eres inteligente sólo porque tu cuerpo está ahí. Y tan poco como puedas tocarte al estirar tu mano hacia tu imagen reflejada, tan poco puedes agarrarte al espíritu si te vuelves sólo un intelectual, —¡porque el espíritu no está allí!. Lo que se capta a través del intelecto, por ingenioso que sea, nunca contiene el espíritu mismo, sino sólo una imagen del espíritu. No puedes experimentar verdaderamente el espíritu si no vas más allá de la mera inteligencia. La razón por la que la inteligencia es tan seductora es que da una imagen, una imagen reflejada del espíritu, pero no el espíritu mismo. Parece innecesario ir a la inconveniencia de penetrar en el espíritu, porque está ahí —o al menos, se imagina. Porque en realidad es sólo una imagen reflejada— pero por todo eso, no es difícil hablar del espíritu.

Eso es lo que quería decirles hoy para intensificar la seriedad que debe impregnar toda nuestra actitud hacia la vida espiritual concebida por la Antroposofía. Porque la evolución de la Humanidad en el futuro dependerá de la verdadera actitud adoptada por la gente de hoy. Si lo que he caracterizado en esta conferencia continúa ofreciendo la recepción que todavía hoy le ofrece la gran mayoría de la gente en la Tierra, entonces Ahriman será un mal huésped cuando venga. Pero si las personas son capaces de despertarse para tomar conciencia de lo que hemos estado estudiando, si son capaces de guiarlo para que la Humanidad pueda enfrentar libremente la influencia ahrimánica, entonces, cuando Ahriman aparezca, los seres humanos adquirirán, precisamente a través de él, el poder de darse cuenta de que aunque la Tierra debe entrar inevitablemente en su declive, la Humanidad se elevara por encima de la existencia terrenal por este mismo hecho. Cuando los seres humanos han alcanzado cierta edad en la vida física, el cuerpo comienza a declinar, pero si son sensatos no se quejan, sabiendo que junto con el alma se están acercando a una vida que no va paralela a este declive físico. Vive en la Humanidad algo que no está vinculado con el ya prevaleciente declive de la Tierra física, sino que se vuelve más y más espiritual sólo por este declive físico.

Aprendamos a decir con franqueza: Sí, la Tierra está en su decadencia, y la vida humana también, con respecto a su manifestación física; Pero sólo porque es así, reunimos la fuerza para atraer a nuestra civilización ese elemento que, brotando de la misma Humanidad, vivirá mientras la Tierra decae, como el fruto inmortal de la evolución de la Tierra.

Traducido por Gracia Muñoz en Julio de 2017.

GA296. El nombre inexpresable. Espíritus del Espacio y del Tiempo – Venciendo el egoísmo.

Rudolf Steiner – Dornach, 17 de Agosto de 1919

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Las explicaciones que les di ayer sobre el camino que el intelecto humano tomará en el futuro, se basan en hechos bastante definidos, que salen a la luz a través del conocimiento científico-espiritual. Permítanme indicar algunos de estos hechos hoy. Deben entender que prácticamente cuando el ser humano está delante de uno, él es el que está siendo descrito en la Antroposofía. Es decir, primero tenemos ante nosotros (ustedes saben esto de mi “TEOSOFÍA”) un ser cuádruple. Tenemos ante nosotros el Yo, el llamado cuerpo astral, el cuerpo etérico y el cuerpo físico. El hecho de que cada vez que nos enfrentamos a un ser humano siempre tenemos ante nosotros estos cuatro miembros, implica que la manera ordinaria de mirar el mundo de hoy en realidad no nos permite conocer la verdadera esencia de la persona que se encuentra ante nosotros. Realmente no lo sabemos. Pensamos que la persona que vemos ante nosotros llena el espacio con su cuerpo físico y que vemos su cuerpo físico. Sin embargo, no podemos ver esta parte física como generalmente la vemos con nuestro ordinario poder de visión, si sólo se presentara ante nosotros como un cuerpo físico. Vemos el cuerpo físico con nuestros ojos ordinarios, como generalmente nos aparece, sólo porque está permeado por el cuerpo etérico, por el cuerpo astral y por el Yo. Puede sonar extraño si les digo que nuestro cuerpo físico es un cadáver, incluso durante la existencia entre el nacimiento y la muerte. Cuando vemos un cadáver humano, realmente tenemos ante nosotros el cuerpo físico del hombre. El cadáver es el cuerpo físico que no está permeado por el cuerpo etérico, por el cuerpo astral y por el Yo. Esta abandonado por estos cuerpos y entonces revela, por así decirlo, su verdadero ser. No tienes una concepción verdadera de ti mismo si piensas que estás llevando a través del espacio lo que te imaginas que es tu cuerpo físico. Tendrías una concepción mucho mejor de ti mismo si piensas en ti mismo como un cadáver, llevado a través del espacio por tu Yo, tu cuerpo astral y tu cuerpo etérico.

En la actualidad es cada vez más importante adquirir conciencia de la verdadera naturaleza del hombre. Las cosas no siempre fueron como son ahora, en la etapa actual del desarrollo humano, y como lo han sido desde hace algún tiempo. Por supuesto, lo que les digo ahora no puede ser averiguado con la ayuda de la ciencia ordinaria que trata del mundo físico externo, porque son hechos revelados por la Ciencia Espiritual.

Si volvemos al siglo VIII, AC., que es como ustedes saben, el comienzo de la 4ª época post-atlante, llegamos a la época egipcio-caldea del desarrollo de la Tierra. Allí, los cuerpos humanos tenían una constitución diferente a la actual. Los cuerpos humanos de antaño, las momias que ahora se pueden ver en los museos, no estaban constituidas en su esencia más fina, como los actuales cuerpos humanos. Estaban mucho más llenos de la vida vegetal, no estaban tan muertos, no estaban tan cadáveres como los cuerpos humanos de hoy. Estos cuerpos físicos eran, por decirlo así, mucho más similares a la naturaleza vegetal, mientras que el cuerpo físico del hombre moderno —y esto es ya el caso desde la época greco-latina— tiene un mayor parecido con el mundo mineral. Si por algún milagro cósmico fuéramos ahora dotados de los cuerpos de los pueblos caldeo-egipcios, todos estaríamos enfermos. Nos traerían enfermedades. Llevaríamos dentro de nuestros tejidos del cuerpo la tendencia hacia un crecimiento exuberante excesivo. Muchas enfermedades simplemente consisten en el hecho de que el cuerpo humano en parte se remonta a las condiciones que eran normales en la época egipcio-caldea. En la actualidad encontramos crecimientos ulcerosos en el cuerpo humano, que se deben simplemente al hecho de que en una o en otra persona una parte de su cuerpo tiende a convertirse en algo parecido a los cuerpos de la población egipcio-caldea.

Lo que le he dicho ahora, depende esencialmente del desarrollo de la humanidad. Nosotros los hombres modernos llevamos con nosotros un cadáver. Este no era el caso del egipcio: su conocimiento era diferente al nuestro, su inteligencia funcionaba de manera diferente a nuestra inteligencia.

Ahora consideremos cuidadosamente la siguiente pregunta: ¿Qué reconoce el ser humano con la ayuda de ese conocimiento que designa como ciencia moderna y del que se enorgullece tanto? ¡Sólo cosas sin vida! La ciencia enfatiza constantemente que la inteligencia ordinaria no puede captar la vida. Es cierto que algunos investigadores creen que si continúan experimentando, algún día podrán entender el juego alternante de la vida a través de complicadas combinaciones de átomos, moléculas y sus fuerzas alternas. Esto nunca ocurrirá. A lo largo del camino químico-físico, sólo podrán entender la sustancia mineral, sin vida; Es decir, sólo podrán captar la parte de la materia viva que ahora es un cadáver.

Pero esa parte en el hombre que es inteligente y ejercita las fuerzas conscientes, es sin embargo el cuerpo físico; Es decir, el cadáver. ¿Qué es lo que realmente hace el cadáver que llevamos con nosotros? Va más lejos de todo el largo del camino del conocimiento matemático-geométrico. Allí todo es transparente; pero cuando más nos alejamos de la esfera matemático-geométrica, las cosas devienen menos transparentes. Esto se debe a que el cadáver humano es hoy el verdadero instrumento de la cognición, y porque un instrumento sin vida sólo puede usarse para reconocer cosas sin vida. El cuerpo etérico, el cuerpo astral y el yo en el hombre no son instrumentos de cognición, pues permanecen, por decirlo así, en la oscuridad. Si el cuerpo etérico fuera capaz de reconocer, de la misma manera en que el cuerpo físico reconoce las cosas sin vida, reconocería lo primero la esencia viva del mundo vegetal.

Con su cuerpo físico vivo y semejante a una planta, los egipcios percibieron el mundo de las plantas de manera muy diferente de la forma en que ahora la percibimos. Muchos conocimientos instintivos sobre el mundo de las plantas pueden remontarse a la percepción egipcia, a lo que se encarnó con la cultura egipcia a través de una forma instintiva de cognición. Incluso ciertos hechos botánicos en la esfera médica están, en muchos aspectos, basados en las tradiciones de la antigua sabiduría egipcia. En efecto, para el juicio laico puede parecer de aficionados extraer de fuentes egipcias, lo que transmiten ciertas verdades que no parecen ser de gran valor. Ustedes saben que muchas de las llamadas logias, que no tienen un fundamento adecuado, se llaman “Logias Egipcias”. Esto es sólo porque en estos círculos todavía existen tradiciones de la sabiduría que se podría obtener a través de un cuerpo egipcio.

Podemos decir que con la transición gradual de la época egipcia a la época greco-latina, murió el cuerpo vegetal del hombre; Ya en la antigua Grecia, este cuerpo vivo parecido a una planta estaba más o menos muerto, o al menos estaba agonizando lentamente. Ahora ya tenemos un cuerpo físico que está muerto a un alto grado, y esta condición sin vida se aplica particularmente a la cabeza humana. Ya les expliqué que un iniciado científico espiritual puede percibir la cabeza humana como algo sin vida, como algo que está constantemente muriendo. La humanidad crecerá cada vez más consciente del hecho de que es un cadáver lo que usamos como instrumento de la cognición, y que este cadáver sólo puede captar cosas sin vida.

Cuanto más avanzamos hacia el futuro, más intenso será el anhelo de reconocer sólo lo que está vivo. Pero la inteligencia ordinaria, que está ligada al cuerpo sin vida, no puede percibir lo que está vivo. Muchas cosas serán necesarias para que el hombre, que ha perdido la posibilidad de penetrar en el mundo de una manera viva, pueda una vez más alcanzar esto. Debemos tener en cuenta todo lo que hemos perdido.

Cuando el ser humano pasó de la época Atlante a la post-atlante, era incapaz de hacer muchas de las cosas que se hacen ahora. Cada uno de ustedes, desde un cierto momento de su infancia hacia adelante, pudieron decir “yo” al referirse a uno mismo. Ahora se pronuncia esta palabra “yo” muy descuidadamente. Pero en el curso del desarrollo humano esta palabra no siempre fue pronunciada tan descuidadamente. Hubo épocas más antiguas en la evolución de la humanidad —aunque incluso en el antiguo Egipto, estos tiempos antiguos en gran medida ya había menguado— hubo épocas más antiguas en que el Yo estaba designado por un nombre, y si se pronunciaba ese nombre, aturdía a la gente. Por lo tanto, se evitó pronunciarlo. Si el nombre aplicable al Yo, que sólo era conocido por los iniciados, hubiera sido pronunciado en presencia de personas en los tiempos inmediatamente posteriores a la catástrofe atlante, el sonido de este nombre habría aturdido a toda la congregación; Toda la gente habría caído al suelo, tan fuerte habría sido el efecto del nombre aplicable al Yo.

Un eco de esto todavía puede encontrarse entre los antiguos hebreos, donde se habla del nombre indecible de Dios en el alma, un nombre que sólo podría ser pronunciado por los iniciados o mostrado a la congregación en gestos eurítmicos. Por lo tanto, el origen del nombre indecible de Dios puede verse en los hechos que se explican en este momento.

Pero poco a poco este nombre se perdió. Y con él se perdió el efecto profundo que irradia de tales cosas.

Durante la primera época post-atlante teníamos una profunda influencia procedente del Yo; Durante la segunda época posterior a la Atlántida, una profunda influencia procedente del cuerpo astral; Durante la tercera época post-atlante, una profunda influencia que salía del cuerpo etérico, pero que la gente podía soportar, porque, como les expliqué ayer, los puso en conexión con el universo, les hizo sentir su relación con el universo. En el tiempo presente, podemos pronunciar la palabra “yo”, podemos pronunciar todo tipo de cosas, pero no hacen ningún efecto sobre nosotros, porque ahora captamos el mundo a través de nuestro cuerpo sin vida. Es decir, sólo nos aferramos a la esencia mineral del mundo sin vida. Pero debemos nuevamente ascender y regresar a las regiones que nos permitan captar la vida. Mientras que desde la época grecolatina, desde el siglo VIII AC, hasta mediados del siglo XV DC, se atribuía el mayor valor a una adquisición cada vez mayor de conocimientos a través del cuerpo sin vida, nuestra inteligencia sigue ahora el camino que les describí ayer Pero debemos resistir la mera inteligencia. Debemos añadir algo a nuestra inteligencia.

Una característica que debemos tener en cuenta es que ahora debemos retraer el camino de una manera correcta; En el tiempo presente, en la quinta época post-atlante, debemos aprender de cierto modo a conocer el mundo vegetal; Durante la 6ª época deberemos aprender a conocer el reino animal, y sólo durante la 7ª época el reino real del hombre. Así, una de las tareas de la humanidad es trascender el mero conocimiento del mundo mineral y ascender al conocimiento del mundo vegetal.

Ahora que son capaces de entender esto sobre una base más profunda, consideren quién es la persona cuya principal característica es esta búsqueda del conocimiento del mundo vegetal. Este hombre es Goethe. Al acercarse a la vida desde la base de las cosas sin vida y al alcanzar, en oposición a la ciencia de sus días, la ley de la metamorfosis, el proceso vivo de las plantas, Goethe nos aparece como el representante de la 5ª epoca post-atlante, en sus primeros comienzos. Lean el pequeño folleto de Goethe, escrito en 1790, titulado “Una tentativa para explicar la metamorfosis de las plantas”, y allí encontrarán que Goethe trató incesantemente de captar la planta en su proceso de crecimiento, no como algo muerto y acabado, sino como algo en un proceso constante de crecimiento, pasando de hoja a hoja. Aquí pueden encontrar el comienzo del conocimiento que se debe buscar en la 5ª época post-Atlante.

El Goetheanismo por lo tanto nos da la nota fundamental para lo que debemos buscar durante esta 5ª época post-Atlante. La ciencia, por decirlo así, debería despertar al significado de Goethe y proceder del estudio de las cosas sin vida a la de los seres vivos. Esto es lo que quiero decir cuando continuamente enfatizo que debemos adquirir la capacidad de abandonar conceptos muertos y abstractos y penetrar en conceptos vivos y concretos. Las explicaciones que les di ayer y anteayer constituyen realmente el camino que conduce a estas regiones vivas y concretas del pensamiento.

Pero no será posible penetrar en tales pensamientos y conceptos a menos que nos tomemos la molestia de unir los elementos que forman nuestra concepción del mundo y nuestros puntos de vista sobre la vida. A través de la configuración especial de la civilización moderna, las diferentes corrientes de nuestra concepción del mundo están permitidas, por así decirlo, para correr inorgánicamente de lado a lado. ¡Consideren cuan inorgánicos y desunidos están en muchos casos los puntos de vista religiosos y científico-naturales de una persona! Muchas personas tienen conceptos religiosos y científicos, pero no lanzan un puente de uno a otro. De hecho, tienen cierta renuencia, un cierto temor a hacer esto. Sin embargo, debemos ser claramente conscientes de que las cosas no pueden permanecer como están.

Durante mi visita actual, le señalé cuan egoístamente desarrollan las personas modernas su concepción del mundo. Llamé la atención sobre el hecho de que hoy en día la gente está principalmente interesada en la vida del alma después de la muerte. Por puro egoísmo se interesan por la vida del alma después de la muerte. También les dije que ahora es necesario interesarse por la vida del alma desde el nacimiento, en la medida en que esta vida es una continuación de la vida antes del nacimiento o la concepción. Nuestra concepción del mundo sería mucho menos egoísta de lo que es hoy, si observáramos el desarrollo de un niño, la forma en que crece como continuación de su existencia anímico-espiritual prenatal,  con el mismo anhelo y el mismo interés con el que pensamos en la vida después de la muerte.

Este carácter egoísta de nuestra concepción del mundo moderno depende de muchas otras cosas además. Ahora llegamos a un punto que demuestra claramente que la gente moderna debe ser cada vez más consciente de los hechos reales que yacen en el fundamento de estas cosas. Durante la época que conduce hasta el presente, el elemento egoísta se ha desarrollado principalmente en el hombre; El yo ha permeado nuestra concepción del mundo y el yo también ha permeado la voluntad humana. No estamos presos de ninguna ilusión con respecto a esto.

Los más egoístas de todos se han convertido en religiones, credos religiosos, etc.. Incluso los hechos superficiales pueden mostrar que las creencias religiosas se han hecho egoístas. Consideren cuántos sacerdotes modernos deben contar con el egoísmo de la gente. Cuanto más se toma en cuenta el egoísmo humano, cuantas más promesas se hacen para la vida del alma después de la muerte, más fácilmente alcanza sus objetivos. A la gente moderna no les interesa mucho otra cosa, porque no les importa mucho la vida espiritual animica que se manifiesta tan maravillosamente después del nacimiento; Es decir, después de la concepción.

Un resultado de este interés egoísta en la vida después de la muerte es la manera en que la gente moderna piensa acerca de Dios en las diferentes religiones. Pensar en Dios como el Ser más elevado, no implica nada especial. En este sentido es necesario eliminar toda ilusión. ¿Qué implican la mayoría de las personas cuando hablan de “Dios”? Ya lo he mencionado antes. ¿Qué clase de Ser quieren decir cuando hablan de Dios? Es un Ángel, un Angelos –a su propio Ángel a quien llaman Dios! ¡No es nada más, queridos amigos! La gente todavía tiene alguna idea del hecho de que un espíritu guía los acompaña en la vida; A este espíritu guía levantan la vista, y es a este ser angélico a quien llaman Dios. Aunque no hablan de él como de un Ángel, aunque lo llamen “Dios”, sin embargo, sólo significan a su Ángel. La nota egoísta de las creencias religiosas es que su idea de Dios no va más allá del Ángel. Como consecuencia, los intereses humanos se han vuelto más estrechos, rasgo que puede verse claramente hoy en día en la vida pública.

¿Cuáles son las preguntas que la gente hace hoy? ¿Investigan los destinos generales de la humanidad? ¡Oh, en cierto sentido es muy doloroso hoy hablar con gente de destinos humanos generales! La gente tampoco tiene idea de cuántos cambios han tenido lugar en este sentido, incluso en un espacio de tiempo comparativamente corto. Ya ven, hoy podemos decirle a la gente que la guerra que se ha librado en la Tierra durante los últimos cuatro o cinco años será seguida por la más poderosa batalla espiritual jamás emprendida, una batalla que se extenderá por todo el mundo, que nunca existió antes en esta forma, batalla que es consecuencia del hecho de que el Occidente designa como maya o como ideología lo que el Oriente designa como realidad y que el Oriente designa como realidad la ideología del Occidente. Hoy podemos llamar la atención sobre este importante y pesado hecho, sin embargo, la gente ni siquiera se da cuenta de que si se hubiera dicho esto hace tan sólo cien años, habría agitado tanto a las almas que no habrían tenido paz.

El hecho más llamativo de todo es este cambio en la humanidad, esta indiferencia respecto a los grandes destinos de la existencia humana. Hoy en día nada penetra en las almas humanas, pues les rebota, por así decirlo. Los hechos más abarcadores, los más importantes e intensivos se toman ahora como hechos sensacionalistas. No sacuden suficientemente a las almas humanas. Esto sólo depende del hecho de que el egoísmo inteligente, en constante aumento, restringe los intereses humanos.

La gente puede ahora tener democracias o parlamentos —pueden reunirse en los parlamentos, pero los destinos de la humanidad no respiran a través de estos parlamentos, porque los hombres que son elegidos en el parlamento no están llenos del aliento de los destinos de la humanidad. Están llenos del aliento de los intereses egoístas. Cada persona tiene su propio interés egoísta. Semejanzas esquemáticas externas en estos intereses, a menudo debido a una profesión común, inducen a la gente a formar grupos. Y si estos grupos son suficientemente grandes, se convierten en mayorías. En ese caso, no son los destinos humanos los que pasan por el parlamento o a través de estos grupos representativos de personas, sino sólo el egoísmo humano, multiplicado por tantas personas.

Incluso las creencias religiosas han sido transferidas a la esfera del egoísmo, porque las almas humanas están llenas de intereses que sólo apelan a su egoísmo. Las creencias religiosas pasarán por la renovación que necesitan, cuando los intereses humanos se hayan ampliado, cuando hayan adquirido una forma que trascienda el destino puramente personal y ascienda al destino de la humanidad como tal, cuando la gente se agitará nuevamente al oír que en Occidente hay una civilización que difiere de la del Este, y que en el Centro hay una civilización que difiere de la de los dos polos de Oriente y Occidente; Una renovación religiosa vendrá cuando las almas humanas se despierten al oír que en Occidente se buscan los grandes objetivos de la humanidad (¡si, son absolutamente buscados!) recurriendo a las personas mediúmnicas, que en estado de trance son, por así decirlo, conscientemente llevadas a una conexión sub-terrenal con los mundos espirituales para que revelen, medianamente, algo sobre los grandes objetivos históricos.

En Europa, se podría explicar con tanta frecuencia, aunque la gente no lo crea, que realmente existen sociedades en los países angloamericanos donde las personas con facultades mediúmnicas son llevadas a una especie de trance, para descubrir a partir de ellas, mediante preguntas inteligentemente formuladas, algo sobre el gran destino objetivo de la humanidad.

La gente tampoco cree que los Orientales, también, obtienen información sobre los grandes fines de destino de la humanidad, no de forma mediúmnica sino mística. Esto es casi palpablemente evidente hoy en día, pues uno puede comprar en todas partes los hermosos discursos de Rabindranath Tagore, revelando a gran escala cómo piensa un oriental sobre los objetivos de la humanidad. La gente lee sus poemas, como si fueran los folletos de algún escritor barato, porque hoy ya no distinguen a los escritores baratos de hombres dotados de gran espiritualidad como Rabindranath Tagore. No se dan cuenta de que hoy en día las más diversas sustancias raciales viven, por así decirlo, de lado a lado. Ya les he explicado, en muchas conferencias, los puntos de vista que deben aplicarse a Europa Central, pero estas explicaciones no se tomaron como deberían haber sido tomadas.

Con estas palabras, queridos amigos, sólo deseo demostrar que es posible hacerse consciente de algo que trasciende los destinos humanos egoístas, algo que está conectado con el destino de grupos enteros de hombres, de modo que las diferenciaciones pueden hacerse en todo el mundo. Si elevamos los ojos del alma con comprensión a estos destinos de la humanidad en el mundo entero, si tomamos un interés profundo en este elemento que trasciende los destinos personales, sintonizamos nuestra alma para la comprensión de algo más alto y más real que el Ángel; a saber, el Arcángel. Los pensamientos que revelan la verdadera naturaleza del Arcángel no pueden llegar a nosotros si sólo nos movemos en esferas pertenecientes a intereses humanos personales puramente egoístas. Si los predicadores sólo se mueven en las regiones del egoísmo humano, sus sermones pueden estar llenos de palabras que tratan de lo Divino, pero sólo predicarán del Ángel. El hecho de que le den otro nombre constituye una falsedad, y no cambia nada. Sólo si empezamos a interesarnos por el destino humano que se extiende sobre amplios espacios, sintonizamos nuestra alma con la comprensión del Arcángel.

Pasemos ahora a otra cosa. Tratemos de desarrollar un sentimiento de los impulsos sucesivos en la evolución de la humanidad, indicados en recientes conferencias. Consideremos el hecho de que un gran número de nuestros hombres principales reciben una educación clásica durante los años en que el alma humana todavía puede ser conformada y moldeada; Se enseña en escuelas que no son el producto de la civilización moderna, sino de una cultura pasada, de la época greco-latina. Si los griegos y los romanos hubieran hecho lo mismo que estamos haciendo ahora, habrían establecido escuelas egipcio-caldeas. Pero ellos evitaron esto. Tomaron su tema de instrucción de la vida misma. Lo tomaron de la época precedente y entrenaron a los seres humanos en consecuencia. Esto tiene una gran importancia en la vida humana, pero no lo hemos reconocido. Si hubiéramos reconocido la importancia de este hecho, el movimiento feminista habría dado una nota diferente, expresando la siguiente verdad: “Los hombres que están aprendiendo a usar sus poderes intelectuales ahora, están siendo entrenados en escuelas anticuadas. Esto endurece su cerebro. Las mujeres afortunadamente no fuimos admitidas en esas escuelas (los “gimnasios” del continente). Desarrollemos nuestros poderes intelectuales más originalmente; demostrémonos cómo pueden desplegarse en el tiempo presente, si no están embotados en los años de juventud por una educación grecolatina”.

Pero el movimiento feminista no alcanzó esa nota. Por el contrario, a menudo avanzan con la siguiente afirmación: “Los hombres se han educado bajo la educación greco-latina, vamos ahora las mujeres también a educarnos en ella. Vamos a permitirnos tener un entrenamiento de gimnasio nosotras también”.

Por lo tanto, pueden ver, mis queridos amigos, cómo no existe la comprensión de las cosas que realmente son necesarias. Debemos saber que en la actualidad no estamos siendo educados de acuerdo con las exigencias modernas, sino de acuerdo con las normas relativas a la cultura greco-latina. En consecuencia, esta cultura greco-latina llena la vida moderna. Debemos ser conscientes de ello. Deberíamos sentir los ingredientes greco-latinos de la cultura en las principales personalidades de nuestros días, en la llamada “intelligensia”, entre los intelectuales; Este es un estrato que existe en el tiempo presente. Toda nuestra cultura espiritual está permeada por ella. No leemos ningún periódico que no contenga rastros de la cultura greco-latina, pues escribimos en un estilo greco-latino, aunque escribamos en nuestro propio idioma.

Como ya se ha explicado, nuestros puntos de vista jurídicos están inmersos en el pensamiento romano —que es a la vez algo obsoleto y anticuado. La vida romana llena la ley moderna. A veces la antigua ley nativa entra en conflicto con el derecho romano, pero no puede afirmarse. Esto también debe ser sentido: que lo que llamamos justicia o injusticia en la vida pública está empapado de los impulsos de una época pasada.

Sólo en la esfera económica vivimos realmente en el presente. Es un hecho significativo que sólo vivimos el presente en la esfera económica. Por lo tanto, algunas cosas tendrán que ser modificadas. Permítanme decir entre paréntesis que muchas mujeres recogen conceptos modernos sólo con respecto a la cocina; Es decir, en la economía doméstica, pues allí son verdaderamente modernas; Pero para todo lo demás esta anticuada; Es algo que injertamos en el presente. No digo que esto sea una cosa especialmente deseable —en cualquier caso, lo otro tampoco es del todo deseable; a saber, que en el tiempo presente incluso las almas de las mujeres vuelven a las culturas anticuadas.

Cuando examinamos nuestro entorno cultural, no encontramos en él sólo lo que está activo en el espacio, sino también los impulsos que vienen de tiempos muy remotos. Y si adquirimos un sentimiento por tales cosas, descubriremos no sólo la influencia del pasado, sino también la del futuro. De hecho, es nuestra tarea introducir en el presente estos impulsos del futuro. Pues, queridos amigos, si no viviera en cada uno de nosotros una especie de rebeldía contra el pasado, oponiéndose al carácter griego de nuestra cultura y al carácter romano de la legislación moderna, si el futuro no viera su luz en estas esferas, nuestro destino sería una pena.

En cuanto a la cultura moderna, debemos considerar, además del espacio, también el tiempo; Lo que penetra en el presente, en la historia de nuestro tiempo, desde un pasado remoto y desde el futuro. Como personas modernas, debemos saber que, de la misma manera en que América, Inglaterra, Asia, China e India existen en el tiempo presente, así el pasado y el presente existen en el alma humana y envían sus influencias hacia ella, en cuanto que somos europeos, pues el pasado y el presente representan los dos polos de Oriente y Occidente. Así tenemos dentro de nosotros a la antigua Grecia, a la antigua Roma y el futuro. Y si nos tomamos la molestia de contemplar este hecho, si nos hacemos conscientes de que el pasado y el futuro, o las cosas por venir, viven en nuestra alma, estaremos llenándonos de un nuevo sentimiento, que puede trascender el egoísmo en el destino humano; Es un sentimiento que difiere del de una mera contemplación espacial de la vida.

Sólo si desarrollamos este estado de ánimo en nuestra alma, adquiriremos la posibilidad de desarrollar pensamientos sobre la esfera de los Espíritus del Tiempo, o los Arcai. Es decir, llegamos al tercer Elemento Divino en el orden jerárquico. Es bueno concebir estas tres Jerarquías en pensamientos y conceptos, con la ayuda de los medios que acabamos de explicar. Pues los Espíritus de la Forma, que vienen después de los Arcai, son mucho más difíciles de entender. Pero para las personas modernas bastaría con intentar trascender el egoísmo y penetrar en la esfera no egoísta; Deben repetir este intento una y otra vez y ocupar sus mentes con las cosas que se acaban de caracterizar!.

Esto debería ser particularmente el caso de los profesores (permítanme enfatizar esto). Lo que le he explicado ahora debe ser tenido en cuenta especialmente en la formación de los profesores. Los maestros no deben tener el derecho de educar y entrenar a los niños a menos que adquieran un concepto de ese egoísmo que sólo alcanza hasta la Divinidad más cercana; es decir, el Ángel, y a menos que adquieran un concepto de los poderes no egoístas que determinan el destino y que existen espacialmente lado a lado aquí en la Tierra; Es decir, los Arcángeles. Y también deben adquirir un concepto de las influencias del pasado y del futuro en la cultura moderna —el carácter romano del derecho, la sustancia espiritual griega— y de la indefinida rebelión futura del hombre, que podría rescatarlo.

En la actualidad, sin embargo, la gente no está muy inclinada a penetrar en tales cosas. Hace poco tiempo, enfatizo una y otra vez en mis conferencias que una de las tareas sociales de la actualidad es extraer nuestra sustancia educativa para los años que los jóvenes pasan ahora en las escuelas, desde el presente, para hacer lo mismo que los antiguos griegos también hicieron: extraer nuestra sustancia educativa del presente.

En el mismo lugar en que repetidamente hablé de este asunto como uno de los problemas sociales más importantes, apareció poco tiempo después de mis conferencias: no deseo construir una conexión casual; esto es indiferente, pero es sintomático! —un gran número de anuncios en todos los periódicos locales haciendo propaganda para un local “gimnasio”. Di charlas en las que caracterizaba, como lo he hecho ahora, el clásico gimnasio en la educación y al mismo tiempo aparecieron anuncios de alabanza a un gimnasio en la educación, exponiendo todo lo que la juventud de Alemania debe a sus gimnasios para el “fortalecimiento de la conciencia nacional”, de la “fuerza nacional”, etc., etc. ¡Y esto, unas pocas semanas antes de la Paz de Versalles! Estos anuncios fueron firmados por las celebridades locales de la escuela, etc. Lo que uno tiene que decir hoy para una base verdaderamente objetiva de la evolución humana siempre rebota, vuelve de nuevo. La gente lo rechaza —no toca a las profundidades de sus almas.

Esto explica la dificultad de actuar con respecto a la cuestión social. Pues la actitud superficial con la que la gente se aproxima a la cuestión social nunca será de ninguna utilidad. La cuestión social es profundamente significativa; Es un problema que no puede ser resuelto a menos que uno esté dispuesto a mirar las profundidades del ser humano y del universo. Este mismo hecho debe ser capaz de mostrarnos lo necesario que es establecer ciertas verdades contenidas en la triple estructura del organismo social.

Pero debemos adquirir un órgano capaz de captar lo que nuestro tiempo actual realmente necesita. Será difícil adquirir este órgano en la esfera espiritual, pues la sustancia espiritual en la educación, gradualmente asimilada por el cuerpo gobernante, el Estado, sacó del ser humano toda fuerza activa, todo verdadero esfuerzo, transformándolo así en un miembro “resignado” dentro de la estructura del estado. Ya les he hablado aquí, creo, de la pregunta: ¿Cómo vive realmente la gran mayoría de la gente? (Por supuesto, siempre se tienen en cuenta las excepciones). Hasta el sexto año de su vida se permite al ser humano vivir libremente, porque es todavía demasiado mugriento para el estado! El Estado no quiere asumir las tareas que implica el cuidado de los niños pequeños; El Estado deja, pues, al ser humano al cuidado de los poderes fuera de su propia esfera. Pero después lo reclama y entonces lo entrena para que pueda encajar en la economía del estado, en el modelo estereotipado; Dejando de ser un ser humano real y se convirtiendose en algo que lleva la huella del Estado. En ese caso puede ser “de uso” para el estado. Él se esfuerza por esto, porque es inculcado a ello; en ese caso, el Estado no sólo cuida de él mientras trabaja, sino también cuando deja de trabajar, al concederle una pensión hasta que se muere. Para muchas personas una posición que implica el derecho a una pensión es un gran “ideal”!. ¡Y las religiones hablan de una especie de pensión para el tiempo después de la muerte!. El alma obtiene una pensión; sin ningún esfuerzo por su parte obtiene la vida eterna a través de la misma iglesia. ¡La iglesia se encarga de esto!. Es incómodo oír que la salvación sólo puede ser alcanzada por un esfuerzo espiritual libre, independientemente del Estado, y que el Estado debe limitarse a la esfera jurídica. ¡Y el derecho a tener una pensión NO existiría en un estado jurídico! Esta es para muchas personas una razón… para rechazarlo! Uno puede ver esto una y otra vez.

Y en cuanto a la vida más íntima del espíritu, debemos decir que la vida religiosa requerirá, ciertamente, una concepción del mundo válida para el futuro; Debe exigir al hombre que trabaje por su inmortalidad, para que actúe en su alma, de modo que pueda tomar el impulso divino, el Impulso de Cristo, a través de su propia actividad.

Durante mi vida recibí innumerables cartas de la gente de la iglesia declarando que la Antroposofía es una cosa buena, pero que contradice la  “simple fe cristiana” de la salvación del alma a través de Cristo, de la vida eterna alcanzada a través de Cristo, sin tener que hacer nada por ello “La fe en la salvación por medio de Cristo” es algo que ellos no pueden abandonar. Cuando las personas escriben o dicen tales cosas, piensan que son especialmente piadosas. Pero son simplemente egoístas, completamente interesadas y egoístas, porque no desean hacer ningún esfuerzo en su alma, desean dejarlo todo a Dios, que llevará su alma a salvo a través del portal de la muerte y lo acogerá.

Estos asuntos no estarán tan cómodos en la concepción del mundo que creará la sustancia religiosa en el futuro. Tendremos que comprender que la esencia divina dentro de nosotros debe desarrollarse dentro del alma. Entonces ya no será posible someterse pasivamente a las iglesias que prometen llevar las almas humanas con seguridad a través de la muerte… una costumbre censurable por lo menos ha cesado ahora; A saber, hacer esto a cambio de dinero, pero en secreto esto todavía desempeña un cierto papel, incluso en lo que respecta a la consecución de la vida eterna. Esta transición a una etapa de la actividad interior, de modo que miremos hacia un mundo al que pertenecemos, es un requisito urgente, sin embargo, no atrae a la humanidad en gran medida.

Para adquirir un sentimiento hacia las exigencias en este ámbito, debemos contemplar los hechos expuestos hoy: la metamorfosis de la humanidad desde los tiempos del antiguo Egipto, donde incluso el cuerpo tenía un carácter más vegetal. Pero si volviera a caer en esta condición parecida a una planta, tomaría crecimientos ulcerosos, etc., así como el hecho de que llevamos realmente un cadáver con nosotros, que es el verdadero instrumento de la cognición. Estas verdades nos permiten tener un sentimiento para las exigencias de la humanidad, mostrándonos cómo avanzar en la dirección correcta, cómo poder avanzar ahora en la cuestión social. Ya no deberíamos contentarnos con considerar una cuestión tan importante como la cuestión social de la manera más sencilla posible.

Esta es la extraordinaria dificultad del tiempo presente, y deben tener en cuenta que a la gente moderna le gusta escuchar explicaciones sobre los hechos más importantes de la vida en unas pocas frases abstractas. Cuando un libro como los “Puntos Fundamentales de la Cuestión Social” contiene más que unas pocas frases abstractas, cuando tal libro contiene los resultados de una observación de la vida misma, entonces la gente dice que no puede entenderlo y parece confundida con ellos. Pero es la desgracia de la actualidad que a la gente no le gusta penetrar en las cosas que deberían penetrar. Pues las frases abstractas que son muy transparentes, sólo tratan de cosas sin vida; pero la esfera social es una esfera viviente. Aquí debemos aplicar concepciones elásticas, oraciones elásticas, formas elásticas. Por lo tanto, es necesario, como he explicado con frecuencia, considerar no sólo la transformación de las cosas, sino también aprender a pensar de manera diferente con respecto a la estructura más íntima de nuestros pensamientos y reflexiones.

Al despedirme de nuevo por un par de semanas, queridos amigos, quería hablar de todo esto, porque ahora debemos sentir que estamos bajo el signo de la cooperación en nuestro movimiento antroposófico o social. Quisiera que ustedes se llenaran cada vez más con el entendimiento de que si algo se quiere lograr en el ámbito social, la ciencia espiritual de la Antroposofía debe fluir hacia las almas humanas. Permítanme recomendarles una cosa, aunque la repita una y otra vez. Es esencial que las verdades antroposóficas que podemos obtener para nosotros mismos sean reconocidas como la verdadera regla de conducta para nuestras actividades y para nuestro esfuerzo en el tiempo presente; debemos tener el coraje y la voluntad de impulsarnos con verdades antroposóficas. Lo peor de todo es que la gente moderna no tiene el coraje de empujar con algo que realmente se necesita. Permiten quebrar las mejores fuerzas de su voluntad; no están dispuestos a llevarlas a cabo, aunque esto sea tan necesario.

Ya ven, queridos amigos, aprendan a soportar valientemente el hecho de que las personas que se interesan por el edificio representativo de nuestros esfuerzos espirituales, el Goetheanum, sean bien aceptadas por ustedes; Alegraos por cada persona que no muestra más que un grado de entendimiento, y vayan hacia ella, pero no pongan atención al hecho de que la gente trae mala voluntad, o lo que es más frecuente hoy en día, una falta de comprensión hacia la antroposofía —limítense a rechazar esto de una manera correspondiente. Lo esencial es el coraje para avanzar con estas cosas. Considerémonos como ese pequeño grupo de hombres cuyo destino es conocer y comunicar al mundo las cosas que más necesita. Que la gente se burle de nosotros, que digan que es vanidad pensar esto; Sin embargo, es cierto. Decirnos a nosotros mismos que «sin embargo es cierto», decir esto sinceramente, para que toda nuestra alma se llene de ello, exige un coraje interior que debemos tener. Que este valor llene nuestra alma de sustancia antroposófica. Esto nos permitirá hacer lo que cada uno debe hacer en el lugar donde está. Esto es lo que quiero decirles hoy.

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Realmente podemos decir que estamos dando la bienvenida a cada día que nos acerca a la meta (que ahora encuentra los mayores obstáculos) de trabajar en el mundo a través de nuestro Edificio. Pues este edificio es, después de todo, el único que tiene en cuenta, incluso en sus formas arquitectónicas, los grandes destinos de la Humanidad. Y es bueno que la gente comience ya a tomar nota del Goetheanum. Pero se necesita otra cosa para una actividad progresiva respecto a la cuestión social; A saber, que por un medio como el Goetheanum, con sus formas más potentes que cualquier otra forma arquitectónica del presente, debe ejercerse una influencia sobre el mejoramiento espiritual de las fuerzas humanas; La gente debe volver a hacerse accesible a las verdades que deben ser conocidas, para que puedan elevarse no sólo a la esfera del mundo Angélico, sino también a la esfera del mundo Arcangélico y a la del Espíritu del Tiempo.

Traducido por Gracia Muñoz en Julio de 2017.

GA171c8. Los Templarios.

GA171. Los impulsos interiores del desarrollo de la humanidad. Goethe y la crisis del siglo XIX . Historia Cósmica y Humana. Volumen II

Rudolf Steiner — Dornach, 2 de octubre de 1916

English version

En las conferencias ofrecidas aquí durante un tiempo mi tarea ha sido dirigir la atención hacia determinados impulsos, ciertas fuerzas que actúan en las almas de los hombres y de ese modo en todo lo que esas almas expresan en la vida terrenal. He destacado cómo estos impulsos y fuerzas se desarrollaron en el amanecer de la vida espiritual moderna. Hoy, debido a que quiero llamar su atención hacia una particular clase de esfuerzo espiritual moderno, consideraremos, una vez más, un importante punto de partida para la vida espiritual que ya hemos considerado pero que es una de las más importantes y esenciales de todas. Cuando investigamos las fuerzas que actúan en las almas, nos sentimos obligados a reconocer la importancia y significado de este suceso de la historia. Me refiero al destino y desarrollo de la Orden de los Caballeros Templarios.

Me gustaría, pues, exponer ante ustedes una vez más, la imagen de la Orden de los Caballeros Templarios para mostrarles cómo lo que provino de esta Orden actuó en corrientes más amplias que fluyen incluso hasta en los sentimientos y percepciones de la Humanidad actual.

Sabemos que la Orden de los Templarios fue fundada en relación con las Cruzadas. Fue, por así decirlo, un importante fenómeno que acompañó a aquel gran suceso de la historia, mediante el cual los pueblos de Europa buscaron, a su manera, acercarse más al Misterio del Gólgota de lo que anteriormente habían podido. La Orden de los Templarios se fundó casi en el comienzo mismo de las Cruzadas. Dejando a un lado todo lo que se conoce exteriormente sobre la fundación de la Orden y el posterior curso de sus actividades –ustedes pueden leerlo fácilmente en los libros de historia— encontramos que esta Orden de los Caballeros Templarios, interiormente considerada, expresa especialmente un profundo acercamiento al Misterio del Gólgota por parte de la Humanidad moderna. Primero, un pequeño número de almas que eran fieles y devotos seguidores del Cristianismo se reunieron en un lugar que estaba cerca del antiguo Templo de Salomón en Jerusalén y establecieron allí una especie de Orden espiritual. Como ya hemos dicho, no consideraremos ahora el aspecto más exterior de los sucesos, sino que lo observaremos desde un punto de vista espiritual dirigiendo nuestra atención a aquello que gradualmente comenzó a vivir en las almas de los Templarios.

En su sangre, como representante de aquello que distingue al hombre terrenal, en su yo, pero también en todos sus sentimientos y pensamientos, en su ser y existencia mismos, estas almas iban a olvidar, en cierto sentido, su conexión con la existencia física sensible; iban a vivir únicamente en lo que fluye del Misterio del Gólgota, y luchar por la continuidad de los más vigorosos impulsos que están relacionados con el Misterio del Gólgota.

La sangre de los Templarios pertenecía a Jesucristo —todos ellos sabían esto— su sangre no pertenecía a nadie más sobre la Tierra que a Jesucristo. Cada momento de sus vidas iba a estar permeado con la consciencia continua de cómo en sus propias almas moraba, en palabras de Pablo, “No yo, sino Cristo en mí”. Y en sangrientos y encarnizados combates, en el trabajo devoto tal como exigían las Cruzadas, los Templarios vivieron en la práctica aquello que habían decidido espiritualmente. Las palabras se ven incapaces de describir lo que vivía en las almas de estos hombres que nunca flaqueaban en su deber, quienes, incluso si una fuerza tres veces superior se enfrentaba a ellos en el plano físico, nunca huían, sino que esperaban la muerte tranquilamente, la muerte que estaban preparados a asumir para establecer con mayor firmeza en la existencia terrenal el impulso que provenía del Misterio del Gólgota. Era una intensa vida de unión completa del ser humano con el Misterio del Gólgota.

Y ahora, cuando una vida tan intensa se vive con los ritmos correctos, de tal modo que pueda ocupar su lugar en la corriente de las fuerzas terrenales y cósmicas, entonces se desarrolla algo de verdadera importancia a partir de una vida así. Digo “de verdadera importancia” deliberadamente. Pues cuando una consciencia como esta se sitúa interiormente, místicamente, y con un determinado ritmo, en todo lo que sucede en el mundo exterior, entonces el hombre puede experimentar una y otra vez cómo su propio ser interior entra en conexión con lo divino y lo espiritual. Pero se desarrolla algo más, algo que tiene aún mayor efecto cuando esta experiencia interior se une con el curso de la historia exterior y se pone al servicio del curso de los sucesos. Y se pretendía que lo que vivía conscientemente en las almas de los Caballeros Templarios estuviera en armonía con lo que había de hacerse para intentar recuperar el control del sagrado sepulcro. Se desarrolló de esta manera una vida profundamente mística entre aquellos que pertenecían a esta llamada Orden Espiritual, una Orden que en este mismo aspecto podría hacer más por el mundo que otras Órdenes Espirituales. Pues cuando se vive de esta manera una vida mística, que también está en conexión con la vida que transcurre en el mundo circundante, entonces lo que se experimenta místicamente fluye en las fuerzas invisibles y suprasensibles del mundo circundante de ese ser humano. Se hace objetivo, no meramente dentro de su propia alma, sino que continúa actuando en el curso de la historia. A través de un misticismo de esta clase, resulta que una experiencia del alma no surge simplemente para el ser humano individual, sino que se convierte en fuerzas objetivas, que anteriormente no estaban allí, en la corriente espiritual que transporta y mantiene a la Humanidad. Estas fuerzas nacen y están ahí. Cuando una persona realiza sus tareas diarias con sus manos o con herramientas, introduce en el mundo alguna cosa material externa. Con un misticismo como el que desarrollaron los Caballeros Templarios, se agrega algo espiritual a los “efectos” espirituales del mundo. Y en la medida en que esto tuvo lugar, la Humanidad realmente avanzó una etapa en su evolución. A través de esta experiencia de los Templarios, se comprendió y también se experimentó el Misterio del Gólgota, en un nivel superior al de antes. Había ahora algo presente en el mundo, en relación a este Misterio del Gólgota, que anteriormente no estaba allí.

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Sin embargo, las almas de los Templarios habían logrado al mismo tiempo algo más. A través de su intensa penetración interior en el Misterio del Gólgota, habían alcanzado realmente el poder de lograr la iniciación Cristiana por medio del suceso histórico. La iniciación Cristiana puede alcanzarse en la manera descrita en nuestros libros, pero en este caso se alcanzó de la siguiente manera. Sus actos exteriores y el entusiasmo que vivió en estos actos, hizo salir a las almas de los Templarios fuera de sus cuerpos, de tal forma que estas almas, separadas del cuerpo, fuera del cuerpo, vivieron con el progreso espiritual de la Humanidad y penetraron en alma y espíritu en los secretos del Misterio del Gólgota. Vivenciaron entonces muchas experiencias profundas, y no sólo para el alma individual, sino para toda la Humanidad.

Entonces, como sabemos, la Orden de los Caballeros Templarios creció y se extendió, y además de la influencia inmensamente poderosa que poseía espiritualmente –más bien en forma suprasensible que a través de canales exteriores– adquirió grandes riquezas. Y ya he descrito cómo llegó un momento en que estos tesoros exteriores, que los Caballeros Templarios acumulaban cada vez en mayor grado, se convirtieron en un poder temporal. Les he contado cómo, a través de una especie de iniciación con el principio maligno del oro, Felipe el Hermoso fue elegido como instrumento de oposición a los Templarios. Es decir, él quería en primer lugar poseer sus tesoros. Pero Felipe el Hermoso sabía más que la mayoría de los hombres del mundo. A través de lo que había experimentado conocía muchos de los secretos del alma humana. Y así sucedió que Felipe el Hermoso pudo ser un instrumento apropiado al servicio de los poderes Mefistofélicos-Ahrimánicos cuyo objetivo y objeto era inutilizar el Movimiento Templario en la forma que había asumido al principio.

Felipe el Hermoso era, como hemos dicho, el instrumento de otros poderes espirituales Mefistofélicos-Ahrimánicos. Bajo la inspiración de estos poderes Felipe el Hermoso sabía lo que hubiera significado si, en las corrientes espirituales que fluyen a través del mundo de una manera tan real como lo hacen los sucesos visibles exteriores, si en estas corrientes se hubiera permitido que fluyera  lo que los Templarios habían obtenido como conocimientos del Misterio del Gólgota y como sentimientos e impulsos de la voluntad conectados con ese Misterio. Lo que así se había desarrollado debía por tanto ser arrancado de los poderes divino-espirituales progresivos normales; debía ser encauzado por otros caminos. Con este objetivo tenía que conseguirse también que algo que sólo podía vivir en las almas de los Templarios fuera arrancado de las individualidades de los Templarios mismos. Del mismo modo que aquello que los Templarios habían vivenciado en relación con el Misterio del Gólgota no permanecía en ellos como individuos, sino que se situaba en la evolución general de la Humanidad, igualmente ahora se iba a quitar algo más, por así decirlo, de la individualidad e iba a ser encarnado en la corriente espiritual objetiva. Y esto sólo podía lograrse por medio de un acto particularmente cruel, por medio de un terrible acto de crueldad.

Los Templarios fueron sometidos a juicio. No sólo fueron acusados de crímenes exteriores, de los que eran inocentes a ciencia cierta –como puede demostrarse con fundamentos históricos, si uno está dispuesto a ver la verdad– sino que fueron acusados sobre todo de blasfemia contra el Cristianismo, de blasfemia contra el Misterio del Gólgota mismo, de adorar ídolos, de introducir el paganismo en el Misterio del Gólgota, de no utilizar la fórmula correcta en el acto de consagración en la Transubstanciación,  incluso de profanar la Cruz. Los Templarios fueron acusados de toda clase de crímenes, incluso antinaturales. Y cientos y cientos de ellos fueron sometidos a la más cruel tortura del potro.

Aquellos que los sometieron a juicio sabían lo que significaba esta tortura en el potro. La consciencia ordinaria diurna de aquellos que soportaron esta tortura fue eliminada, de tal forma que durante la tortura olvidaron, en su consciencia superficial, su conexión con el Misterio del Gólgota. Pero se habían familiarizado –y esto es lo que sucede con alguien que ve verdaderamente en el mundo espiritual– se habían familiarizado con todas las pruebas y tentaciones que acosan a una persona cuando se acerca realmente a los poderes divinos espirituales del bien. Con todos los enemigos que salen de los reinos espirituales inferiores y que quieren hacer caer al hombre y conducirlo al mal, que son capaces de actuar sobre los impulsos, deseos y pasiones, y especialmente en el odio, la burla y la ironía contra el Bien, con todo esto se habían familiarizado los Templarios. En muchas horas que para ellos eran horas sagradas de sus vidas, habían logrado aquellas victorias interiores que el hombre sólo puede lograr cuando abre los ojos a través de los mundos que están más allá del umbral del mundo de los sentidos; pues estos mundos deben ser superados antes de que el hombre pueda entrar con fuerzas redobladas en los mundos espirituales a los que justamente pertenece.

Durante su tortura, la visión de los Templarios, que podía mirar en estos mundos espirituales a los que ellos pertenecían, se hizo turbia y vaga; su consciencia superficial fue adormecida, y su mirada interior se dirigió única y exclusivamente a lo que habían experimentado como algo a superar, fue dirigida a las tentaciones sobre las que habían obtenido victoria tras victoria. Y así sucedió que, durante los momentos en que estaban siendo torturados en el potro, olvidaron su conexión con el Misterio del Gólgota, olvidaron cómo vivían con sus almas en los mundos espirituales y eternos. Y las pruebas que habían resistido y superado se presentaron ante ellos, como en una visión, mientras estaban en el potro descoyuntados, y reconocieron lo mismo que cada uno de ellos había superado por sí mismo; confesión que era costumbre dentro de la Orden. Se confesaron culpables de justo aquello sobre lo que habían salido victoriosos una y otra vez. Cada uno de estos Templarios fue obligado a parecer ser el hombre sobre el que habían obtenido interiormente la victoria, sobre el que habían tenido que obtener la victoria antes de que, con fuerzas más elevadas, pudieran llegar a lo más elevado y sagrado de todo. (Hablo de todos los verdaderos Templarios, por supuesto pueden encontrarse abusos por doquier).

Todo esto lo sabían los adversarios. Sabían que, igual que por una parte el Misterio del Gólgota había sido situado en la evolución de la Humanidad como una influencia para el bien, del mismo modo ahora, debido a que la consciencia ordinaria estaba adormecida, lo que vivía por tanto en esta consciencia maligna salía de esta manera al exterior, se objetivaba y se encarnaba en la evolución de la Humanidad. Se había convertido en un factor de la historia.

Se permitió así que discurrieran dos corrientes en la historia moderna: lo que los Templarios vivenciaron en sus momentos más sagrados, lo que habían trabajado y desarrollado dentro de la corriente espiritual progresista de la Humanidad, pero también lo que Ahriman-Mefistófeles les había arrancado, extraído de su consciencia para hacerlo objetivo, para darle forma objetiva y hacerlo efectivo en el progreso posterior de los siglos.

En este punto, una persona ingenua podría fácilmente plantear la pregunta: ¿Por qué los poderes divinos espirituales de la providencia permiten que tales cosas sucedan? ¿Por qué no guían a la Humanidad a través del curso de la historia sin que el hombre tenga que sobrellevar pruebas tan dolorosas? Tal pensamiento es “humano, demasiado humano”. Surge en la mente de alguien que puede creer que el mundo sería mejor si hubiera sido hecho, no por los Dioses, sino por los hombres. Mucha gente piensa esto; pensar que, con su intelecto, pueden criticar la sabiduría que trabaja y teje en el mundo. Pero tal forma de pensamiento conduce también al extremo mismo del orgullo intelectual.

Nosotros, seres humanos, estamos llamados a penetrar en los secretos de la existencia, no a criticar la guía llena de sabiduría del mundo. Debemos por tanto también obtener conocimientos del lugar y de la importancia de las corrientes del mal que la sabia dirección del mundo permite. Pues si sólo se permitiera el bien, si sólo los impulsos del bien actuaran en la historia, los seres humanos nunca serían guiados en su evolución histórica de forma que pudieran desarrollar la libertad. Sólo gracias al hecho de que el mal predomina en el curso espiritual de la historia humana, la Humanidad puede desarrollarse hacia la libertad. Y si los Dioses alejaran la mirada del hombre del mal, tendría que ser un autómata para siempre,  nunca llegaría a ser libre. Las cosas ciertamente están ordenadas de tal modo en el progreso de la Humanidad, que incluso aquello que produce la aflicción más profunda, es conducido finalmente hacia el bien. El dolor sólo es algo temporal, aunque no por ello es menos grande y profundo. No debemos engañarnos en cuanto al dolor y caer presas de algún misticismo barato que no vea el dolor; debemos estar dispuestos a participar de él, dispuestos a sumergirnos en él, dispuestos a verterlo sobre nuestra propia alma. Pero, al mismo tiempo, sin criticar el propósito espiritual y la voluntad de la existencia, también debemos aprender a comprender cómo los más variados impulsos de naturaleza positiva y negativa se introducen en la evolución de la Humanidad para que los seres humanos puedan llegar a ser no sólo buenos, sino también libres y dueños de sus propios impulsos.

Y así, en la evolución y destino de los Templarios vemos un impulso que es importante para todos los siglos posteriores de los tiempos modernos. Si hubiera sido posible que el propósito de la Orden hubiera seguido viviendo con la intensidad y fuerza con que fue vivida por los grandes Templarios, la Humanidad posterior no hubiera sido capaz de soportarlo. La velocidad de la evolución tenía que ser contenida, por así decirlo; la corriente debía ser reprimida. Pero de esta manera se hizo más interior. Y así vemos cómo, en las dos corrientes que hemos indicado en la historia moderna, se desarrolló una profunda interioridad de la vida junto con el materialismo externo. Pues el impulso que Mefistófeles-Ahriman alargó por la fuerza utilizando como instrumento a Felipe el Hermoso, continuó vivo. Continuó vivo, junto con otras muchas cosas, en los pensamientos y sentimientos materialistas de los hombres y en todos los impulsos materialistas que aparecieron entre la Humanidad entre los siglos XV al XIX. De ahí que lo que conocemos como materialismo se haya extendido tan ampliamente sobre el alma y el espíritu del hombre y sobre su vida social, y haya preparado el terreno para el karma de nuestro propio tiempo.

Si las cosas no hubieran sucedido de esta manera, si a la corriente del materialismo no se le hubiera permitido extenderse tan ampliamente, nuestra conexión con el mundo espiritual, por otra parte, tampoco podría haber llegado a ser tan profunda e íntima. Pues ciertamente, lo que los Templarios lograron al entrar en un sentido espiritual y vivo en el Misterio del Gólgota, no se perdió. Continuó vivo. Y las almas de los Templarios –después de sus terribles experiencias en el potro, cincuenta y cuatro de ellos fueron ejecutados– las almas de los Templarios que habían pasado, en estas circunstancias, a través del portal de la muerte, eran ahora capaces de enviar desde el mundo espiritual corrientes de vida espiritual para aquellos que vivieron en siglos posteriores.

Cincuenta y cuatro Templarios fueron quemados en la hoguera en 1312. Cincuenta y cuatro almas se elevaron a los mundos espirituales. Y desde ese momento en adelante, de manera suprasensible e invisible, sin ser exteriormente perceptible para los hechos de la historia, comenzó en la Humanidad europea un desarrollo espiritual que debió su origen al hecho de que había almas individuales que estaban siendo continuamente inspiradas desde el mundo espiritual con aquello que estas cincuenta y cuatro almas llevaron consigo a través del portal de la muerte hasta el mundo espiritual.

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Permítanme darles un ejemplo de esto. Es un ejemplo que ya he mencionado antes, pero ahora lo trataré en mayor detalle desde otro punto de vista.

Antes de que la tragedia cayera sobre la Orden de los Templarios –un siglo antes del año 1312– Wolfram von Eschenbach compuso su poema Parsifal. Trabajando solo, o en un círculo muy pequeño, Wolfram von Eschenbach produjo este canto sobre un alma que se esfuerza, por medio de la purificación interior, por alcanzar la vida que los Caballeros Templarios tuvieron continuamente ante ellos como su meta última. Con una gran riqueza de imágenes y con maravillosas imaginaciones, Wolfram von Eschenbach despliega ante nuestra visión la vida interior de Parsifal, que fue para él el representante del ideal Templario. Ahora preguntémonos: ¿Vemos algún resultado exterior importante de Parsifal –que para él fue el representante del ideal Templario- en el desarrollo histórico de los tiempos posteriores? La respuesta es no. En la historia posterior de la Humanidad europea fue Richard Wagner, como sabemos, quien primero introdujo a Parsifal de nuevo,  y lo hizo de una manera bastante diferente. Pero el poder espiritual, el impulso espiritual que fue capaz de fluir en el alma de Wolfram von Eschenbach –en ese momento aún desde la Tierra– se convirtió en siglos posteriores en una inspiración desde el mundo espiritual para muchos otros. Y alguien que es capaz de percibir las misteriosas relaciones entre la vida sobre la Tierra y la vida espiritual, sabe que los impulsos que fueron llevados al mundo espiritual mediante el destino de los Templarios fluyeron también en el alma de Goethe. No sin razón Goethe comenzó en los 80 un poema que jamás terminó. Es importante que lo comenzara, e igualmente significativo que incluso él no fuera lo bastante fuerte como para plasmar realmente el poderoso pensamiento de este poema. Me refiero al poema Los Misterios, donde el Hermano Mark (Marcos) va al solitario castillo de los Rosacruces y entra en el círculo de los Doce. Goethe captó, por supuesto a su manera, el pensamiento fundamental que está también contenido en Parsifal, pero no fue capaz de completarlo; y podemos ver en ese hecho una indicación de cómo todos nosotros estamos dentro del mismo desarrollo espiritual que Goethe experimentó en sus comienzos, y en el que debemos trabajar y trabajar y trabajar para que seamos capaces de dar forma a estos comienzos y progresar más y más en la penetración del mundo espiritual. Goethe dedicó a los primeros comienzos de su desarrollo espiritual las mejores fuerzas de su existencia; las dejó fluir en su Fausto, donde se propuso representar la relación del hombre con las fuerzas del espíritu, que para él incluyen las fuerzas Ahrimánicas-Mefistofélicas.

Quien observe la historia concretamente en su desarrollo espiritual puede ver con bastante claridad que en el alma de Goethe entró desde el mundo espiritual lo que los Templarios –cuya muerte fue tan cruel y tan significativa– habían portado hasta los mundos espirituales; y, justo porque habían atravesado el portal de la muerte de esta manera, pudieron derramarlo como imaginaciones sobre las almas de los hombres. Se vertió, muy significativamente sobre el alma de Goethe, pero no sólo sobre su alma, sino sobre la de muchos otros; y sigue vivo, aunque los seres humanos apenas lo noten. ¡El elemento espiritual en Fausto aún se escapa a nuestra atención en el mundo exterior! Sin embargo sigue vivo, y está avanzando hacia una vida cada vez más plena, y tendrá que ser más y más fructífera si la Humanidad debe evitar caer en la decadencia en vez de evolucionar en una dirección ascendente. Pero esto depende de nuestra propia elección. En nuestra época se le entrega al hombre a sus propias manos. Se le plantea la elección –y cada vez será más y más definida– de si caerá en la decadencia y continuará aferrándose al materialismo, o se esforzará por elevarse hasta los mundos espirituales.

Pues nosotros los seres humanos, cuando vivimos en la Tierra, vivimos una vida relacionada con la Tierra sólo en nuestro cuerpo físico. El cuerpo que está tejido de luz, sonido y vida y que está dentro de este cuerpo físico –el llamado cuerpo etérico– participa no sólo de la vida de la Tierra, sino de la vida del cosmos. Y cuando un alma humana desciende desde los mundos espirituales para entrar en la existencia a través del nacimiento, entonces, ya antes del suceso, hay fuerzas en el cosmos dirigidas de una manera correcta para el desarrollo del organismo etérico del ser humano, incluso mientras el cuerpo físico del hombre se desarrolla a partir de las fuerzas y sustancias físicas de la Tierra.

En las ideas más simples del hombre viven el orgullo y la arrogancia y esto es especialmente cierto en nuestra época materialista. En esta época materialista, los padres creen realmente que ellos solos traen a sus hijos a la existencia. Y según se extienda el materialismo, cada vez estará más extendida la creencia de que son los padres únicamente los que traen a los niños a la existencia. Visto desde una perspectiva espiritual el asunto es distinto. Los seres humanos aquí en la Tierra sólo proporcionan la oportunidad para que algo espiritual baje hasta ellos. El papel que desempeña un ser humano consiste únicamente en esto, puede preparar el lugar por medio del cual un cuerpo etérico, que se está preparando desde fuera de los confines del cosmos, sea capaz de bajar a la Tierra. Este organismo etérico del ser humano es una entidad organizada en la misma medida que lo esta el organismo físico. El organismo físico –vemos cómo tiene cabeza, brazos, manos, tronco y todas las partes que el anatomista y el fisiólogo descubren– para la visión espiritual, está compenetrado y rebosante del organismo etérico. El organismo físico inhala aire y exhala aire. El organismo etérico exhala luz, y nos da esta luz. Y cuando exhala luz y la confiere sobre nosotros, vivimos por medio de su luz. Y también inhala luz. Igual que inhalamos y exhalamos aire, del mismo modo el cuerpo etérico inhala y exhala. Y cuando inhala luz, consume la luz, igual que consumimos el aire físicamente. (Pueden ustedes leer acerca de esto en un pasaje de mis Dramas Misterio, donde este secreto del mundo etérico se desarrolla dramáticamente). El cuerpo etérico inhala luz, agota la luz y la torna oscuridad, y en esta oscuridad puede entonces recibir el sonido de los mundos que vive en la Armonía de las Esferas, puede recibir en esa oscuridad los impulsos de la vida. Igual que recibimos el alimento físico, de igual forma el ser etérico que vive en nosotros inhala y exhala luz. Según consumimos el oxígeno del aire y exhalamos ácido carbónico gaseoso, del mismo modo el cuerpo etérico consume la luz, exhalándola junto con la oscuridad, de tal forma que aparece en colores, de tal forma que el cuerpo etérico se muestra a la visión clarividente en ondas de color. Y mientras el cuerpo etérico prepara la luz para la oscuridad y de ese modo lleva a cabo un trabajo de respiración interior, vive al recibir este sonido de los mundos transformandolo en la vida de los mundos.

Pero lo que recibimos de esta manera como nuestro cuerpo etérico, baja hasta nosotros desde las anchas vastedades del cosmos, y viene en determinados momentos, desde los lejanos confines del cosmos. Hoy aún no es posible mostrar en todo detalle cómo el cuerpo etérico humano desciende por los senderos de luz cuando estos senderos están orientados de una determinada manera a través de la constelación estelar de ese momento. Para que eso sea posible, los seres humanos tendrán que elevarse hasta un nivel más elevado de moralidad. Pues hoy, este misterio del recorrido de los cuerpos etéricos humanos por los senderos de la luz y los senderos del sonido de la Armonía de las Esferas, sería empleado por los seres humanos de la manera más horrible. Pues el conocimiento de este misterio daría, a las personas de bajos impulsos el querer dar un poder ilimitado a los padres sobre la totalidad de sus descendientes. Ustedes comprenderán por consiguiente que este misterio de cómo vienen los cuerpos etéricos a los seres humanos que están encarnando –de cómo vienen por los senderos de luz y los senderos del sonido desde la Armonía de las Esferas– tendrá que seguir siendo un misterio durante mucho tiempo aún. Sólo bajo determinadas condiciones muy definidas se puede aprender algo de este misterio. Pues el no cumplir estas condiciones significaría, como he dicho, que los padres podrían obtener un poder desconocido hasta ahora sobre su descendencia, que se vería completamente privada de cualquier independencia, de toda personalidad e individualidad y la voluntad de sus padres se impondría sobre ellos. Este misterio está sabiamente oculto para la Humanidad en el inconsciente y sigue su curso en el inconsciente de una manera legítima y saludable, obrando a través de la voluntad de la sabia dirección del mundo.

Nuestro cuerpo etérico sigue un camino diferente al de nuestro cuerpo físico. Después de atravesar el portal de la muerte, aún llevamos, como ustedes saben, este cuerpo etérico durante unos pocos días; despues tenemos que devolverlo al cosmos. En el mundo espiritual, en el cosmos, nuestro cuerpo etérico permanece sólo como una imagen para nuestra ulterior vida entre la muerte y un nuevo nacimiento. Se incorpora al cosmos de las maneras más diversas: en el caso de personas que mueren prematuramente a causa de algún accidente o similar es diferente al caso de aquellos que alcanzan la madurez. Pero cuando uno mira en el mundo que está más allá del umbral, uno sabe que ambos –el que murió pronto y el que murió más tarde– tienen mucha importancia en las relaciones cósmicas completas. Pues el cuerpo etérico que nosotros entregamos continúa actuando espiritualmente.

Fundamentalmente hablando, visto desde un aspecto más profundo, todos envejecemos. Físicamente, uno muere antes y otro después; visto desde una perspectiva espiritual, todos envejecemos por igual. Si morimos pronto, nuestro cuerpo físico llega a su fin pronto, pero nuestro cuerpo etérico continúa viviendo para el cosmos, y sólo porque hemos muerto pronto, nuestro cuerpo etérico tiene otras funciones en el cosmos que si hubiéramos muerto más tarde. Cuando calculamos los años que vivimos en el cuerpo físico y etérico como seres humanos –tenemos los actos realizados sobre la Tierra que cumplimos con el cuerpo físico, y tenemos lo que logramos en el cuerpo etérico también tras la muerte, y la vida que vivimos allí no para nosotros mismos, sino para los demás, para el mundo– cuando sumamos todo esto en sus años, encontramos que todos vivimos aproximadamente hasta la misma edad.

Pero ahora, cuando tiene lugar un suceso como el que tuvo lugar con los Templarios, de nuevo se produce algo distinto a cuando se trata sólo de las vidas individuales. La vida que llevamos como individuos permanece dentro de nuestra propia persona; pero está también la vida que puede ser objetivamente separada de nosotros, como en el caso de los Templarios. Por una parte, lo que fueron capaces de hacer por la continuación y propagación del Misterio del Gólgota y, por otra parte, lo que sucedió a través de la acción de las fuerzas Mefistofélico-Ahrimánicas para el impulso del materialismo moderno, todo esto también continúa vivo como fragmentos del cuerpo etérico. Pero es incorporado en el proceso completo de la historia. De esa forma parte de la vida que el hombre vive en su cuerpo etérico continúa viviendo con la individualidad humana, mientras que otra parte se incorpora al curso de la historia, cuando ha sido arrancada del ser humano de la manera descrita. Y el cuerpo etérico es el medio a través del cual, aquello que una persona vive en su alma de una forma objetiva, puede salir de su alma –por medio de lo cual puede tener, por así decirlo, algo que preservar para su vida ulterior– es el cuerpo etérico el que logra esto.

Lo que fluyó al mundo etérico a partir de los impulsos espirituales de los Templarios siguió vivo etéricamente, y a través de esta continuada vida etérica muchas almas se prepararon para recibir las inspiraciones que he descrito como provenientes del mundo espiritual desde las almas de los Templarios mismos. Eso es lo que ha estado sucediendo realmente en los tiempos modernos.

En aquello que manó de las almas de los Templarios, sin embargo, comenzó a entrar progresivamente aquello que fluye desde los impulsos Mefistofélico-Ahrimánicos y está impregnado en el elemento Mefistofélico, y comenzó en los potros en que los Templarios fueron torturados, ya que fueron forzados a mentir sobre ellos mismos bajo tortura. Este hecho –como uno de los fundamentos espirituales del materialismo moderno– debe comprenderse si uno quiere obtener una comprensión interior de la evolución materialista moderna.

Y así sucedió que en los tiempos modernos, mientras determinados individuos estuvieron inspirados por elevadas verdades espirituales, la cultura general adquirió un carácter cada vez más materialista; y el ojo del alma se fue quedando ciego ante lo que nos rodea espiritualmente y ante el lugar al que vamos cuando atravesamos el portal de la muerte y del que venimos cuando atravesamos el portal del nacimiento. La mirada del hombre se alejó cada vez más de la contemplación de lo espiritual, y esto fue cierto en todas las esferas de la vida: la esfera espiritual, la religiosa, la social. La mirada se dirigía cada vez más hacia el mundo material tal y como se muestra a los sentidos. Y el resultado ha sido que, desde el amanecer de los tiempos modernos, la Humanidad ha caído en muchos y graves errores.

Déjenme decir de nuevo, que no estoy criticando el hecho, no estoy juzgándolo. Debido al hecho de que los errores entraron en la evolución humana, los seres humanos han de experimentar estos errores, y gradualmente llegarán a verlos; y, al superarlos, obtendrán fuerzas más poderosas de las que podrían haber obtenido si se hubiera implantado en ellos el camino hasta su meta automáticamente. Y ahora ha llegado el momento en que debe desarrollarse este conocimiento y los seres humanos deben ahora ver cómo, en todo lo que es material, viven los impulsos a errar. Hoy el hombre es llamado una y otra vez a preparar su mente para ver a través de los errores y superarlos.

No es nuestra intención culpar de algo que haya sucedido en la historia, lo que queremos hacer es mirarla objetivamente. Los sucesos de los tiempos modernos han ocasionado que los pensamientos y sentimientos del hombre sigan su curso sólo en concordancia con la realidad física externa, sólo en consonancia con los que el hombre experimenta entre el nacimiento y la muerte. Incluso la vida religiosa ha ido asumiendo gradualmente un carácter personal, en la medida en que aspira meramente a poner en las manos del hombre un medio mediante el cual pueda encontrar bienaventuranza en su propia alma. La vida religiosa de los tiempos modernos, que aleja más y más la mirada del hombre del mundo espiritual concreto, está realmente impregnada con el punto de vista materialista. Como se ha dicho, no tenemos intención de difamar cualquier suceso de la historia; los sucesos de la historia deben, sin embargo, ser descritos de manera tal que puedan ser correctamente comprendidos, si no se quiere que la próxima generación caiga en la decadencia sino que dé un giro, y se eleve.

Vemos que la corriente del materialismo sigue fluyendo y, junto a ella, la corriente oculta paralela; y entonces a finales del siglo XVIII llegamos a un tremendo suceso, cuya influencia se sintió a lo largo de todo el siglo XIX y late en la actualidad. A finales del siglo XVIII vemos la Revolución Francesa extendiendo su influencia a lo largo y ancho de la civilización europea. Muchas cosas siguieron su curso en la Revolución Francesa tal como lo han descrito los historiadores. Pero además de la comprensión que ya se tiene de la Revolución Francesa, además del impulso que se reconoce como procedente de ella y actuando en la historia europea, debemos también comprender los efectos espirituales de los impulsos materialistas Mefistofélicos-Ahrimánicos. La Revolución Francesa se esforzó por alcanzar un ideal muy elevado. (Como he dicho antes, no nos ocupamos de encontrar errores sino de comprender los sucesos de la historia). y lo hizo en un tiempo en el que aún se sentía la sombra del suceso que he descrito hoy, el suceso que permitió que Mefistófeles-Ahriman propagara poderosamente en la vida europea el impulso del materialismo. Y podemos decir de los mejores de aquellos que fueron responsables de la Revolución Francesa, que sólo creían en el plano físico. Puede que en sus consciencias pensaran que creían en algo más. Lo que la gente expresa con palabras sin embargo tiene poca importancia; lo importante es tener una consciencia viva en el alma de lo que está realmente obrando en el mundo; y aquellos que fueron responsables de la Revolución Francesa sólo fueron conscientes del plano físico.

Se esforzaron, es cierto, por un elevado ideal, pero no sabían nada de la trinidad en el hombre, el cuerpo que actúa por medio del principio etérico en el ser humano, el alma que obra a través del principio astral, y el espíritu que actúa en el hombre a través del yo.

A finales del siglo XVIII, se contemplaba al hombre de la manera que lo contempla –para su duradero perjuicio y pérdida– la fisiología y biología materialistas modernas. Es decir, incluso si de una manera religiosa los hombres tuvieran alguna noción de una vida espiritual y quizás también hablaran sobre ella, su mirada estaría dirigida realmente sólo a lo que se vive aquí en el mundo físico entre el nacimiento y la muerte, a lo que se vive aquí fuera, a lo que uno puede comprender. (Incluso eso por supuesto no se comprende completamente; no obstante uno puede comprenderlo cuando dirige su atención únicamente al cuerpo físico externo). Lo que vive en el ser humano completo, eso sólo puede comprenderse cuando se sabe que con el cuerpo físico externo están unidos un principio etérico, un principio astral y un principio de yo. Pues incluso mientras estamos aquí en el mundo físico, hay viviendo en nosotros algo que es anímico y espiritual y que pertenece al mundo espiritual. Aquí somos cuerpo, alma y espíritu.

Y cuando atravesemos la puerta de la muerte, seremos de nuevo seres triformados, sólo que con otro cuerpo espiritual. Así que cualquiera que observe y estudie al hombre viviendo su vida física como un hombre físico entre el nacimiento y la muerte, no está estudiando al ser humano completo, y está abocado al error en lo que respecta al ser humano en su totalidad.

Los acontecimientos que ocurren en el mundo no deben considerarse erróneos en sí mismos. Lo que se manifiesta en el mundo es verdad; Pero la forma en que el hombre la considera y la convierte en acto y acción a menudo causa confusión. Y la confusión surgió en las mentes de los hombres de finales del siglo XVIII, porque todo se aplicaba al cuerpo, y se aspiraba a ideales, que sólo pueden tener significado cuando el hombre es visto como una Trinidad, y se aspiraba a los ideales para una “unicidad” puramente física. Y así sucedió que en los labios de todos había elevados y hermosos ideales en un tiempo en que los hombres no fueron capaces de entenderlos, sino sólo de confundirlos y falsificarlos, porque trataron de comprenderlos todos juntos, creyendo como creían solo en la realidad del cuerpo físico.

Pero en lo verdadero del ideal triformado, Fraternidad, Libertad e Igualdad, la Fraternidad es lo único que tiene vigencia para el cuerpo físico del hombre. La Libertad sólo tiene sentido cuando está referida al alma humana, y la Igualdad cuando se refiere al espíritu que vive en el hombre, en el yo.

Sólo cuando se sabe que el hombre consiste en cuerpo, alma y espíritu, y que las tres ideas de finales del siglo XVIII se reparten: la Fraternidad para el cuerpo, la Libertad para el alma y la Igualdad para el yo, sólo entonces se podrá hablar en el sentido que está de acuerdo con el significado interior del mundo espiritual.

La Fraternidad la podemos desarrollar en la medida en que somos seres humanos físicos portando cuerpos físicos de la Tierra; y cuando aceptamos la Fraternidad en nuestro orden social, entonces el orden social sobre el plano físico, la Fraternidad es algo correcto y verdadero.

La Libertad sólo puede adquirirla el hombre en su alma, en la medida en que es con el alma con lo que encarna en la Tierra. Y para que  la Libertad prevalezca sobre la Tierra, sólo será posible cuando abarque a las almas de los hombres que viven en ella en sus diferentes órdenes sociales, a fin de que puedan adquirir la facultad de mantener el equilibrio entre las fuerzas inferiores y las superiores.

Cuando somos capaces, como seres humanos, de mantener el equilibrio entre las fuerzas inferiores y las superiores en el alma humana, entonces desarrollamos las fuerzas que pueden vivir aquí entre el nacimiento y la muerte, y las fuerzas que también necesitaremos cuando pasemos por la puerta de la muerte. Para que, junto al orden social, sea necesario un orden del alma en la tierra, en el que las almas de los hombres puedan ocupar sus lugares individualmente y ser capaces de desarrollar las fuerzas de la libertad, que puedan llevar consigo a través de la puerta de la muerte, pero que sólo podrán hacerlo si, ya en esta vida, se preparan para la vida después de la muerte.

Que se establezca en la Tierra una verdadera relación entre las almas, que las almas sean capaces de desarrollar las fuerzas de la libertad, que todos los acontecimientos humanos, grandes o pequeños, y todos los intentos de dar forma a la creación y la actividad humana tendrán como objetivo, al Hombre sosteniendo el equilibrio en su alma con respecto a lo que vive y trabaja espiritualmente —esto debe llegar a ser un ideal.

El hombre se hace libre cuando está en posición de adquirir estas fuerzas anímicas en el mundo físico exterior, como puede adquirirlas, por ejemplo, cuando es capaz de seguir las hermosas formas que viven en el arte que tiene realmente su origen y principios en el espíritu.

El hombre se hace libre, cuando consigue un intercambio y comunión con otras almas de una naturaleza tal que el alma es capaz de seguir a las otras con una comprensión y amor siempre crecientes.

Y cuando se trata de los cuerpos de los hombres de los que nos preocupamos, entonces entra en consideración la Fraternidad;

Si se trata de una cuestión del alma, entonces debemos buscar el forjar los delicados y sutiles vínculos que surgen entre alma y alma, y que deben encontrar su camino en la estructura de nuestra vida en la tierra y que siempre deben trabajar en la dirección de engendrar el interés —un profundo interés de un alma por el otro. Porque solo de esta manera las almas pueden llegar a ser libres, y sólo las almas pueden llegar a ser libres.

La Igualdad aplicada al mundo físico exterior es una tontería; pues la igualdad sería uniformidad. Todo lo que existe en el mundo experimenta cambios, todo lo que hay en el mundo está obligado a estar expresado en cantidades; todo lo que hay en el mundo está obligado a expresarse en la multiplicidad y la variedad. Con este mismo fin está ahí el mundo físico, para que lo espiritual pueda atravesar una multitud de formas.

Pero en toda la múltiple vida del hombre, sólo una cosa permanece igual, porque está aún en sus comienzos. El resto de nuestra naturaleza humana la hemos llevado en nosotros desde los tiempos de Antiguo Saturno, Antiguo Sol y Antigua Luna; el yo lo tenemos por primera vez en esta vida de la Tierra. El yo está sólo en sus comienzos. Durante toda nuestra vida entre el nacimiento y la muerte no llegamos más lejos en lo espiritual que decirnos a nosotros mismos “yo”, y tomar conocimiento de este yo.

Sólo podemos contemplar el yo, ya sea a través de la iniciación cuando estamos fuera del cuerpo aquí entre el nacimiento y la muerte, o cuando hemos atravesado el portal de la muerte y se nos concede mirar atrás en el recuerdo de nuestro cuerpo terrenal y contemplar el Yo espiritualmente.

A través de este Yo se expresa toda posible diversidad aquí sobre la Tierra. Y nuestra vida sobre la Tierra debe ser construida de tal forma que posibilite el que pueda expresarse toda la variedad que pueda entrar en la vida terrenal en la individualidad humana. Un ser humano manifiesta una individualidad, un segundo ser humano manifiesta otra, y un tercer ser humano manifiesta otra diferente. Todas estas individualidades en sus diversas actuaciones están enfocadas en un punto, el punto del yo. Ahí somos iguales, y a través de este punto focal donde somos iguales puede pasar todo lo que nos comunicamos entre nosotros como espíritus. El hecho de que todos nosotros tengamos este punto del yo donde somos iguales, da la posibilidad de que la Humanidad desarrolle una vida comunitaria. Aquello que es diferente en todos nosotros pasa a través de lo que es igual.

yo

En consecuencia, no es el establecimiento de lo que es aportado por un solo individuo humano a toda la corriente de la evolución espiritual cósmica que se logra la Igualdad espiritual; más bien es así, porque lo que nos ha colocado a cada uno en un tipo diferente de vida pasa a través de nuestro Yo, y a través de lo espiritual en nosotros, se convierte en algo que puede ser compartido por todos, fluye como un bien común en la corriente de la evolución cósmica. La igualdad pertenece propiamente al espíritu.

Ninguna generación comprenderá cómo los tres ideales de Fraternidad, Libertad e Igualdad pueden llegar a realizarse en la vida de la Humanidad, a menos que comprendan que el hombre lleva en él esta Triformación de cuerpo, alma y espíritu. El que la gente fuera incapaz en el siglo XVIII, y siga siendo  incapaz a lo largo del XIX, de comprender esto, fue el resultado de la fuerza de la corriente Ahrimánico-Mefistofélica que entró en la evolución moderna de la manera que he descrito. El siglo XVIII mezcló la Igualdad, la Libertad y la Fraternidad, y las aplicó todas ellas a la vida física exterior. De la forma en que se ha comprendido en el siglo XIX, sólo puede significar el caos social. Y la Humanidad tendrá que ir a la deriva más y más por este caos, si no recibe la ciencia y la vida espirituales, que conducen a una comprensión del hombre como una trinidad y a una reconstrucción de la vida terrenal para el Hombre Triformado.

El hombre tuvo que pasar a través del materialismo. Sus fuerzas hubieran sido demasiado débiles para los tiempos posteriores, si no hubiera atravesado el materialismo. Pues la evolución de la Humanidad es extraña y sorprendente. Consideremos un momento un suceso de la época Lemúrica. Encontramos allí en un cierto momento de la evolución –miles y miles de años atrás– cuando la Humanidad de la Tierra era bastante diferente de lo que lo es ahora. Sabrán por las descripciones que he dado en mi Ciencia Oculta de la evolución humana sobre la Tierra que los diversos impulsos entraron en el hombre sólo gradualmente. Hubo un momento en la evolución en que lo que hoy llamamos fuerzas magnéticas y eléctricas se establecieron dentro del hombre. Pues las fuerzas magnéticas y eléctricas viven en nosotros de una manera misteriosa. Antes de ese momento, el hombre vivía sobre la Tierra sin las fuerzas magnéticas y eléctricas que se han desarrollado desde entonces, espiritualmente, entre la acción de los nervios y la sangre. Se incorporaron al hombre en aquel momento. Las fuerzas del magnetismo las dejaremos fuera de consideración, y una parte de las fuerzas de la electricidad también. Pero las fuerzas que distinguiré como las fuerzas eléctricas del galvanismo, voltaje, etc. –fuerzas que han entrado profundamente en la cultura y civilización de nuestro tiempo– estas fuerzas encontraron su entrada en aquel distante momento en el organismo humano y se unieron a la vida humana; y este mismo hecho hizo posible que permanecieran desconocidas para la consciencia humana durante un largo tiempo.

El hombre las llevaba dentro de sí, y por esa misma razón permanecieron desconocidas para él externamente. Las fuerzas del magnetismo y las demás fuerzas eléctricas aprendimos a conocerlas antes. El galvanismo, la electricidad del contacto, que tiene una influencia determinante mucho más profunda en el karma de nuestra época de lo que generalmente se reconoce, sólo fue descubierta, como ustedes saben, a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, por Galvani y Volta. La gente dedica pocos pensamientos a hechos como estos. ¡Considérenlo sólo un momento! Este Galvani estaba ocupado con la pata de una rana. “Por casualidad”, como decimos, la ató a la ventana, y entró en contacto con el hierro, y se movió. Ese fue el comienzo de todos los descubrimientos que gobiernan la Tierra hoy por medio de la corriente eléctrica. ¡Y sucedió hace tan poco tiempo! La gente generalmente no se para a pensar cómo es que la Humanidad no llegó a este conocimiento antes. De repente este pensamiento emerge en un ser humano, de una manera perfectamente milagrosa; tropieza con ello, por así decirlo, por necesidad. En esta época nuestra materialista, naturalmente nunca nos detenemos a pensar sobre tales cosas. Y esta es la razón por la que no podemos comprender absolutamente nada del verdadero devenir de la Tierra. La verdad del asunto es como sigue:

Después de que la Humanidad hubiera pasado por el momento en la época Lemúrica en que se implantaron en ella, o recibió implantadas en ella, las fuerzas que van a través de los cables hoy en la electricidad y actúan de una forma invisible en el hombre mismo, después de que este momento hubiera pasado, la electricidad vivió dentro del ser humano. Ahora bien, la evolución no procede en la forma simple y directa en la que la gente se siente inclinada a imaginar. Imaginan que el tiempo va siempre hacia adelante hasta el infinito. Eso es una concepción completamente abstracta. La verdad es que el tiempo se mueve y gira de tal forma que la evolución se invierte y va hacia atrás continuamente. No es sólo en el espacio donde encontramos movimientos en curvas como en una lemniscata, sino también en el tiempo.

Durante la época Lemúrica, el hombre estaba en el punto de cruce del movimiento de lemniscata, y ese fue el momento en que se le implantó el principio de la fuerza eléctrica. Recorrió el camino de regreso en el tiempo atlante y, en relación con ciertas fuerzas, en la época post-Atlante, y llegó a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX exactamente al punto de la evolución de los mundos en que estaba en el antiguo tiempo Lemúrico cuando se le implantó desde el cosmos el principio de la electricidad.

Ahí tienen la explicación de por qué Galvani descubrió la electricidad en ese determinado momento. El hombre siempre regresa de nuevo en tiempos posteriores a lo que experimentó anteriormente. La vida sigue su curso en ciclos, en ritmos. En la mitad de la época materialista que se ha estado desarrollando desde el siglo XIV-XV, la Humanidad estaba en aquel punto en el mundo. El hombre había pasado hace mucho tiempo a través de todo esto en la época Lemúrica. Y la Humanidad como un todo recordó en aquel momento la entrada de la electricidad en el ser humano, y por lo tanto como resultado de este recuerdo impregnó toda su civilización de electricidad. El alma y el espíritu del hombre encontraron de nuevo lo que habían experimentado hace mucho tiempo.

Las verdades como esta deben ser claramente imaginadas de nuevo, pues sólo con verdades como esta escaparemos a la decadencia en el futuro.

Bajo la influencia de las inspiraciones de las que he estado hablándoles hoy, ciertas mentes llegaron a tales verdades. Pues el hecho de que le gente siguiera tales caminos fue el resultado del hecho de que hay muchas y diferentes corrientes actuando en la evolución humana. Si, por ejemplo, lo que los Templarios quisieron alcanzar hubiera sido la única influencia actuando en la historia, hubiera resultado una evolución bastante diferente para el hombre.

Debido al hecho de que la otra corriente también –la Mefistofélica– ha estado entremezclada con ella (la corriente Mefistofélica estaba también allí desde el principio, por supuesto, pero se le dieron nuevas fuerzas con el destino de los Templarios) el hombre ha sido llevado, en nuestro tiempo, al materialismo de la forma que ha sucedido realmente. Estas fuerzas Mefistofélicas-Ahrimánicas son necesarias en la evolución de la Humanidad. Y, como he dicho, ciertas mentes extraordinarias fueron conducidas por la inspiración que proviene de los Templos Rosacruces y que tiene su origen en el mundo espiritual, para reconocer este principio del que estoy hablando aquí.

¡No se crean que un gran poeta, un poeta realmente excepcional que crea a partir del mundo espiritual, reúne sus palabras de una manera superficial, la gente a menudo cree que el poeta tiene la libertad de escoger las palabras de manera superficial! No, un poeta como Goethe, por ejemplo, sabe lo que está contenido e implícito en el Verbo; él sabe que en el Verbo tenemos algo que permite que el espíritu resuene a través de la persona que habla. ¿”Persona”, dije? Aquí debemos recordarnos que “persona” es una palabra que proviene del latín y se refiere a la máscara que el actor lleva y a través de la cual suena su voz. “Personare” significa sonar, sonar “a través de”. Todo esto está estrechamente relacionado con la evolución del Verbo. “En el principio fue el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios”. El Verbo no estuvo en el Hombre, no obstante la personalidad humana está estrechamente relacionada con él.

La evolución completa, como hemos dicho, avanza hacia delante en la medida en que no sólo actúan las fuerzas del bien, sino que también hay otras fuerzas actuando. Y un hombre como Goethe escribió en su Fausto –incluso aunque en parte inconscientemente, no obstante bajo inspiración– notables y grandes verdades. Cuando el Señor está conversando con Mefistófeles en el Prólogo en el Cielo, al final dice a Mefistófeles que Él no tiene objeción a su trabajo e influencias. Le reconoce y le permite su lugar en la evolución de los mundos. Es debido a él que hay incentivos e influencias que deben crear lo que es maligno. Pero entonces el Señor se vuelve y dirige sus palabras hacia los verdaderos y genuinos Hijos de los Dioses que llevan adelante la evolución normal, y con cuyo trabajo está unida la actuación de la otra corriente. ¿Y qué les dice Él a estos verdaderos Hijos de los Dioses?

¡Pero vosotros, verdaderos Hijos de Dios, regocijaos!

En la espléndida belleza viviente.

Que lo evolutivo que perpetuamente obra y vive,

Os circunde con dulces barreras de amor,

Y a lo que se cierne en el aire cual flotante aparición,

Dadle fijeza con pensamientos duraderos.

¡El Señor les da a Sus Hijos la orden directa de fijar en los lugares del mundo pensamientos duraderos! Un pensamiento duradero de tal naturaleza se situó en el mundo cuando el principio de la electricidad se implantó en el hombre, y el hombre fue conducido de vuelta al pensamiento duradero cuando descubrió el principio de la electricidad y lo implantó en su civilización materialista. De una profundidad inconmensurable es el pensamiento expresado en estas líneas:

Que lo evolutivo que perpetuamente obra y vive,

Os circunde con dulces barreras de amor,

Y a lo que se cierne en el aire cual flotante aparición,

Dadle fijeza con pensamientos duraderos.

Y significa una profunda experiencia para el alma, sentir ese misterio de los “pensamientos duraderos”. Pues entonces sentimos cómo en el mundo aquí y allí lo Eterno descansa en la forma de un pensamiento duradero, y nosotros que pertenecemos al mundo del movimiento estamos pasando a través de lo que está siendo fijado en apariciones flotantes como pensamientos duraderos, cómo la belleza que teje y obra perpetuamente, se revela para que podamos comprenderla cuando llegue el momento adecuado.

Y que llegue también un momento adecuado para la Humanidad en el futuro cercano, incluso aunque esté predestinado a venir si la Humanidad ha de evitar caer en la decadencia. Que el hombre comprenda que tiene que pasar a través del próximo punto, que invierte el materialismo en su opuesto, el punto en que el gran pensamiento del mundo espiritual pueda irradiar a la Humanidad. Aquellos cuyo karma les ha permitido llegar hasta la Ciencia Espiritual están ya preparándose para esto. Y será la tarea continuamente recurrente de la Ciencia Espiritual dirigir su trabajo en esta dirección. Pues a la época materialista que ha encontrado el pensamiento duradero que en su forma más nueva Ahriman-Mefistófeles ha situado en la evolución moderna, a esta época materialista debe agregarse lo que puede experimentarse al pasar a través de un pensamiento duradero espiritual. La Ciencia Espiritual debe encargarse de que la Humanidad no omita la comprensión de este pensamiento espiritual. Por tanto no debemos cansarnos de alertar al hombre una y otra vez, no sea que el momento para la comprensión de la Ciencia Espiritual pase y se pierda.

Traductor desconocido, editado y revisado por Gracia Muñoz.