La evolución en el Antiguo Sol

Del libro Isis Sophia II – Willi Sucher

English version (pág.52.)

En primer lugar, los logros del antiguo Saturno tuvieron que recapitularse. Según nuestras explicaciones anteriores, podemos asociar este primer ciclo del Antiguo Sol con la constelación de Piscis. En Piscis vimos la etapa final del Antiguo Saturno, el momento cósmico en el que la imagen humana se desarrolló como una potencialidad, en la medida en que podría desarrollarse en ese momento. Hasta este punto, el pasado tuvo que recapitularse en el Antiguo Sol, y esta fue la primera “ronda” o “condición de vida” de ese universo.

Partiendo de este estadio, el desarrollo del Antiguo Sol cobró un nuevo giro. Aquellas imágenes calóricas del Antiguo Saturno que tuvieron que ser evocadas nuevamente, fueron permeadas con vida. La entidad suprasensible que es el fundamento de la vida en lo físico, se percibe mediante la percepción espiritual como un campo u organismo de fuerzas. También podemos decir que ahora, las imágenes físicas fueron permeadas por un cuerpo etérico.

Sabemos que los Espíritus de la Sabiduría o Kyriótetes, ya habían intentado impregnar con vida a la substancia volitiva proveniente de los Tronos, pero dicha substancia no se hallaba en condiciones de absorberla en aquel entonces. Ahora, en el Antiguo Sol, los Espíritus de la Sabiduría habían alcanzado un grado más elevado de su capacidad, y se vieron capacitados para realizar un sacrificio semejante al de los Tronos. De este modo fue como se creó el cuerpo etérico, que comenzó a impregnar las imágenes físicas humanas.

Este segundo aspecto de la primera ronda o ciclo de Antiguo Sol puede verse rememorado o impreso en la actual constelación de Virgo. Por ende, podemos percibir a este primer ciclo como un desarrollo que va desde Piscis a Virgo. Debe enfatizarse una vez más el hecho de considerar a los ciclos o revoluciones cósmicas recorriendo el zodíaco completo. Sus culminaciones hemos de buscarlas en las constelaciones correspondientes.

El símbolo tradicional para Virgo es (♍), pero ya fue sugerido previamente que puede leerse este signo de una manera nueva, como muestra la fig. 28-29. El símbolo de la figura 29 sugiere el nacimiento de un nuevo principio desde una entidad matriz, algo que vemos ocurrir ciertamente durante el primer ciclo del Antiguo Sol. A esto debemos añadir el símbolo de la constelación de Piscis.

fig.27

Las siete rondas del Antiguo Sol pueden contemplarse como representadas por las constelaciones de Virgo, Leo, Cáncer, Géminis, Sagitario, Escorpio y Libra. Ellas aportan un aspecto más interior, los puntos de vista de lo que sucedió con la criatura. En términos generales, las constelaciones que están en la parte opuesta del zodíaco presentan el aspecto cósmico de aquellos sucesos.

En este sentido, Piscis es el trasfondo de la impregnación vital de la criatura. Los Peces representan una polaridad (fig. 27) Pero se trata de una polaridad diferente a la de Géminis. Ellos representan el comienzo y el final, y de aquí que entre ellos se repita lo que de otro modo está desplegado en el espacio y en el tiempo. Son la clave de toda evolución, del destino del mundo. La divinidad que actúa por medio de ellos estableció una transformación constante (en términos terrestres, esto puede llamarse como muerte) cuya manifestación externa es la vida. En Virgo, los principios de comienzo y del final se unen. El Hijo, el futuro, yace en el vientre de la Madre.

¿Qué significa que un cuerpo etérico o vital fuera agregado a la imagen física humana? Podemos percibir las manifestaciones de la vida solamente en lo físico. Por ejemplo, vemos que una planta, un animal o un ser humano están vivos pero, hasta allí donde los sentidos pueden penetrar los objetos, no podemos hallar el principio que causa el crecimiento, etc. Este principio posee un carácter suprasensorial, que en cierto modo interfiere en las leyes químicas y físicas de la materia mineral. Obviamente, fuerza a la materia a desarrollarse contrariamente a la gravedad. Al menos durante el período de vida de un ser viviente, impide los procesos químicos entrópicos y demás.

En realidad, nos encontramos tan sólo dentro del reino de la manifestación de las fuerzas vitales. Por ejemplo, no es mayormente correcto decir que tenemos una planta viva frente a nosotros. Ciertamente percibimos una parte de ella, pero al instante siguiente ya ha modificado su forma, porque los procesos de crecimiento alteran constantemente su consistencia y su forma. Solamente si pudiéramos ver el ciclo total de la planta en un instante, de una semilla a la próxima, entonces podríamos hablar realmente sobre una percepción de la planta viva. Esta idea nos conduce hacia un aspecto interesante de las fuerzas vitales en la naturaleza.

La vida no puede manifestarse a sí misma a menos que tome posesión de la materia mineral. En términos generales, el espíritu está inherente en ella. El espíritu se expresa a sí mismo en la materia cristalina como una entidad formatriz geométrica. Aquí, el espíritu ha descendido hasta el nivel más inferior de la incorporación. Obviamente, ha llegado al final de una cierta actividad. El amalgamado de la pura materia y el espíritu a modo de ‘inteligencia geométrica’ queda sometido a las fuerzas vitales en el ser vivo. Es necesario un tipo de cualidad ‘caída’ para que las fuerzas suprasensibles superiores –fuerzas vitales en este caso- hallen la posibilidad de manifestar la vida.

Esto es lo que aconteció en el Antiguo Sol. Una parte de calor que surge al recapitularse los hechos del Antiguo Saturno, no fue capaz de adquirir un cuerpo vital. De un modo u otro se vio rechazada, y no pudo participar del curso normal de la evolución; quedó ‘rezagada’. Esto dio motivo al surgimiento de un segundo reino además del humano.

La humanidad del Antiguo Sol consistió parcialmente de una substancia calórica ‘rezagada’, pero esto permitió el surgimiento de otra cosa. Una parte del calor se densificó en aire o gas. Aquí vemos indicado el proceso de descenso o ‘caída’ desde la esencia espiritual original en la materia que fue mencionada previamente. Gracias a esto fue posible que un principio superior –el cuerpo vital o etérico- actuara desde el interior del hombre. Pudo hallar una base de acción. El éter sacrificado por los Espíritus de la Sabiduría consistía en luz o éter lumínico, en términos científico-espirituales. De aquí que se hable de un Antiguo Sol, porque desde los inicios en el Antiguo Saturno, aparece por primera vez un universo que brilla como si fuese un Sol.

Estos acontecimientos pueden resumirse en el siguiente diagrama:

d1

Ahora debemos imaginar a los Espíritus de la Sabiduría ubicados en el centro de aquel universo. Desde el Antiguo Saturno, sus capacidades y virtudes se habían desarrollado hasta un grado tal que les volvió capaces de irradiar luz interior. Esta luz compenetró la esfera del universo solar. Otros seres, de los cuales hablaremos más tarde, reflejaban esa luz hacia el centro. Originalmente, había sido irradiada por los Espíritus de la Sabiduría. Era parte de su esencia espiritual. Ahora, al verla reflejada luego de haberse separado de ellos, se convirtió en una entidad externa. Es en aquel momento que nace el espacio. Los rayos de luz sugieren el concepto de una dirección espacial, el principio del espacio.

Todoesto tuvo lugar mayormente durante el primer ciclo de la evolución del Antiguo Sol. Una contemplación por sobre estos detalles puede ayudarnos a investigar más profundamente el enigma de las fuerzas vitales. En aquella luz, que primeramente fue esencia espiritual de los Espíritus de la Sabiduría y luego fuera traspuesta externamente, tenemos obviamente a la imagen del actuar de las fuerzas etéricas cósmicas. Podemos explicar esto por medio del siguiente diagrama (fig. 30) Si consideramos la órbita de un planeta, entonces nos estamos confrontando con una entidad invisible en el cielo. El planeta visible describe solamente la órbita y va ocupando cada uno de los puntos en el curso del tiempo. Hemos tomado como ejemplo la órbita de Mercurio a lo largo de un año. Por supuesto que estamos al corriente de que lazos y demás representan sólo un aspecto puramente observatorio desde la Tierra.

f30

Estas órbitas existieron antes de que los planetas fueran visibles, de acuerdo con los hechos descritos por la ciencia espiritual. Los cuerpos planetarios fueron creados mucho más tarde. Luego siguieron las órbitas correspondientes, que indican la esfera espiritual de los planetas. En las esferas moran los seres jerárquicos que ponen en movimiento a los cuerpos celestes. Esto era reconocido en los tiempos griegos todavía, y la ciencia espiritual moderna los vuelve a considerar como un hecho.

La órbita de Mercurio (fig. 30) comprende el movimiento del planeta visible durante el curso de casi un año. Los lazos y la intervención de las conjunciones superiores indican una actividad respiratoria de la esfera, una alternancia entre contracción y expansión. Los varios estadios de la esfera, marcados por las posiciones del planeta año tras año, son imitados, por ejemplo, por los ciclos anuales de la existencia vegetal en la Tierra (leves modificaciones del ritmo planetario no precisan ser tomados en consideración aquí) Hasta cierto punto, los tres ritmos anuales de expansión y contracción de la esfera de Mercurio aparece reflejada en tres estadios del ciclo vegetal: 1) germinación y crecimiento, 2) floración y fructificación y 3) decline de la planta madre y el yacer de la simiente en el suelo.

En ambos casos, el del ciclo vegetal y el planetario, puede percibirse una manifestación del principio interior invisible del éter cósmico. Actúa dentro de la totalidad de la esfera celeste, cuya esfera individualizada es el planeta. Gracias a una densificación puntual en las esferas planetarias fue que los planetas se manifestaron, incluida la Tierra.

Así llegamos a la conclusión de que la esfera celeste, individualizada a partir de las esferas planetarias, es la fuente de la vida o fuerza etérica. Toda manifestación de la vida es una imitación de los ritmos y acontecimientos de la esfera. Pudo verse además a la esfera como arquetipo del espacio que se manifestó en el Antiguo Sol, cuando la dádiva luminosa de los Espíritus de la Sabiduría fue reflejada desde la periferia hacia el centro. Dicha luz de los Espíritus de la Sabiduría era vida creativa que tomó posesión de la ‘materia solar’ y la moldeó.

Todo esto tuvo lugar durante el primer ciclo del Antiguo Sol. Puede verse inscrito en la constelación de Virgo, que aparece descrita en los antiguos mapas estelares como una mujer sosteniendo una espiga de granos, indicando así su asociación con el crecimiento y la fructificación. En un sentido moderno, podemos interpretar a Virgo como la imaginación de la ‘mujer en el cielo’ mencionada en las Revelaciones de San Juan XII. Oímos que ella está ‘vestida de Sol, con la Luna a sus pies y en su cabeza lleva una corona de doce estrellas’. Ella es considerada como el alma del mundo que abarca a todo el cosmos, la esfera que es la fuente de las fuerzas vitales. ‘Y ella dio luz a un niño, quien gobernará todas las naciones’. A través de ella, la vida del cosmos es sacrificada para que la nueva vida se manifieste. Este aspecto de la constelación de Virgo representa al gran acto del fluir de las fuerzas vitales en el Antiguo Sol, apuntando hacia estadios evolutivos futuros similares, pero a un nivel superior. Según indicaciones en las antiguas representaciones egipcias de las constelaciones celestes, los egipcios habrían reconocido a Isis nutriendo a Horus en Virgo o en sus cercanías.

Desde otro ángulo, estos elevados misterios de la constelación de Virgo se corroboran vívidamente. Fue mencionado previamente que Virgo está conectado con la región intestinal, por debajo del diafragma. Esta es la región en donde el alimento finalmente se disuelve por completo. Aquí aparece como la parte del organismo que es fuente de energía. Esta disolución puede parecer contradictoria a los acontecimientos pasados de Virgo. Pero se trata de la creación de vida nueva a niveles superiores, es decir en el ámbito de la consciencia humana. Las substancias disueltas y eterizadas no desaparecen completamente; son elevadas hasta el nivel de las capacidades inteligentes inherentes al ser humano. Por medio de estos procesos, se da inicio a una nueva creación semejante a la del Antiguo Sol.

Durante el segundo gran ciclo del Antiguo Saturno, las Dynamis o Espíritus del Movimiento recomenzaron su actividad. Esta poderosa jerarquía ayudó a dirigir los movimientos de los planetas durante un estadio posterior de la evolución cósmica. Por medo de dichos movimientos, hicieron posible el contacto y el intercambio entre los cuerpos celestes individuales dentro de un universo ya altamente individualizado y emancipado. De este modo establecieron una compensación por el aislamiento que habían sufrido los objetos de la creación, como fue el caso de los planetas. Ahora bien, en el Antiguo Sol no existían planetas en el sentido actual ni la humanidad estaba realmente emancipada y aislada de su origen divino. Aún así, las Dynamis vivían dentro de sus poderosos impulsos de movimiento anímico interior y no fueron capaces de penetrar en la humanidad del Antiguo Sol. Su tiempo no había llegado todavía, puesto que los seres solares no eran aptos para desarrollar facultades anímicas. Ellos crearon en el ser solar un reflejo semejante a las impresiones de las actividades jerárquicas en el Antiguo Saturno.

Aquellos reflejos en el Antiguo Saturno habían creado los fundamentos de ciertos órganos fisiológicos. Por ejemplo, el impulso de individualización irradiado por los Espíritus de la Forma se reflejó en los principios de la simetría corporal. Tan pronto como el cuerpo etérico operó en la forma humana, como vemos que acontece en el Antiguo Sol, aquellos reflejos se manifestaron como una primera intimación de las funciones orgánicas. Fue de este modo como el reflejo de la actividad de los Espíritus del Movimiento puso en movimiento rítmico al organismo aéreo del cuerpo humano. Este cuerpo consistía en un manto de calor que envolvía a una especie de esqueleto térmico. Dentro de esa envoltura se encontraba el organismo aéreo. Aquella entidad física estaba permeada por un cuerpo etérico que sometía al aire a un movimiento rítmico regular, que semejaba a la circulación de la savia en los vegetales actuales. Los cuerpos etéricos individuales tuvieron su origen en el éter cósmico, representado por la esfera. Los Espíritus del Movimiento extendieron su actividad sobre dicha esfera, quedando impresas en el cuerpo físico.

La culminación de este segundo ciclo del Antiguo Sol puede verse inscrita en la constelación de Leo. Comenzando desde el punto de culminación precedente indicado en Virgo, nos hemos trasladado por el zodíaco hasta arribar a Leo.

Recordemos ahora lo dicho acerca del Misterium Magnum, sobre la estrecha relación que existe entre los ritmos respiratorios y circulatorios con ciertos ritmos cósmicos. Leo posee una cierta relación con la región por sobre el diafragma, donde están centradas la respiración y la circulación. Llamamos a Leo como la región arquetípica desde donde fue creada dicha parte del organismo humano. Es sabido que el ritmo respiratorio está relacionado con aquel del pulso cardíaco, según la proporción 1:4. El organismo humano inhala unas 17 veces por minuto en relación a 72 pulsos cardíacos aproximadamente. Esto es una perfecta imitación del gran ritmo solar del año platónico. Diecisiete respiraciones en un minuto suman 1.080 en una hora y 25.920 en 24 horas o un día. Sabemos que el punto vernal precisa 25.920 años para atravesar las doce constelaciones del zodíaco.

El punto vernal es el cruce del ecuador celeste y la eclíptica o trayecto del Sol. En la Primera Parte fue indicado que el movimiento circular del eje polar de la Tierra es provocado por la precesión. Por esta misma causa, los puntos de cruce entre el ecuador y la eclíptica se mueven por el zodíaco. Una revolución completa de uno de ambos puntos –el punto vernal- precisa de unos 25.920 años, según los cálculos modernos.

Este hecho del año platónico es bien conocido por el ocultismo, como también lo fue para los antiguos indios. Lo llamaban el Día de Brahma. Existe entonces una interesante conexión entre este gran ‘día’ del cosmos y el día humano; y este ritmo pareciera ser inherente a nuestra organización leonina.

El ritmo del año platónico no está grabado en nuestro sistema rítmico solamente. El total de nuestra vida está sujeto a esta impresión. El promedio de la duración de la vida humana siempre fue estimado en 72 años. Este lapso está relacionado con el año platónico de 25.920 años según la proporción 1:360 (72 x 360 = 25.920) Por lo tanto, el lapso de vida de un ser humano es análogo a un grado de la eclíptica por el que el Sol pasa en el curso deaproximadamente un día. De aquí que el promedio de vida humana se análogo a un día del año platónico (la diferencia entre 360 y 365 días en un año se debe a sutiles irregularidades en el movimiento anual del Sol)

Podemos ver que en el organismo humano, especialmente en la región de Leo, se hallan impresos ritmos cósmicos majestuosos. Como es sabido, la esfera de Leo en el cuerpo humano está estrechamente vinculada con la vida en general. En cierto sentido, el corazón y la circulación son considerados prácticamente como el vehículo de la vida. Recordando ahora lo dicho acerca de Leo y el segundo gran ciclo del Antiguo Sol, hallaremos una interesante corroboración. El ancestro del ser humano recibió un cuerpo vital o etérico. Gracias a esto, los Espíritus del Movimiento fueron capaces de actuar sobre la organización física desde la periferia y provocar aquellos movimientos aéreos que fueron mencionados. En ellos podemos ver una pre-configuración de la organización del corazón y pulmones actuales, que ya habían sido elaborados en el Antiguo Saturno. Por ende, podemos establecer una conexión certera entre los sucesos del Antiguo Sol con la constelación de Leo.

Utilizamos el símbolo (♌) para esta constelación, que da a entender los movimientos rítmicos en la organización de los seres solares. Eran reflejos o imitaciones de los movimientos físico-cósmicos de las Dynamis, cuya actividad podemos apreciar en Acuario, la constelación opuesta. El símbolo de Acuario indica las impresiones de la astralidad de los Dynamis sobre el éter cósmico (fig. 31) Hasta entonces, el ancestro de la humanidad no contaba con un marco corpóreo fijo y definido. Puede imaginarse que se encontraban en un movimiento incesante, en un cambio constante de su forma corpórea. Pensemos en algo semejante a las formaciones nubosas de la actualidad. Es en este momento cuando los Espíritus de la Forma o Exusiai retoman su influencia. Recordemos que ya habían contribuido con el desarrollo en el Antiguo Saturno. En aquel entonces habían podido generar solamente un reflejo externo de sus verdaderos impulsos. Incluso sobre el Sol fue imposible que los seres humanos fueran capaces de recibir sus dones. Fue sólo mucho más tarde –es decir durante la evolución terrestre actual- que se vieron capaces de otorgar un ego a la humanidad, siendo ésta su gran intención cósmica. Hasta entonces, los Espíritus de la Forma efectuaron varios cambios preparatorios en la organización humana, que constituyeron el camino hacia el paso final. Por medio de sus acciones se crearon ciertos fundamentos orgánicos en el ser humano.

f31y32

En el Antiguo Saturno efectivizaron la división del planeta en cuerpos individuales –los predecesores de nuestros cuerpos individuales en la actualidad. Ahora, en el Sol, hicieron posible que el cuerpo físico durase por intervalos más prolongados. Gracias a la influencia de los Espíritus de la Forma, la figura externa pudo preservarse por un período de tiempo.

Tal fue el tercer gran ciclo de la antigua evolución solar. Puede verse su culminación inscrita en la constelación de Cáncer. Aquí se nos llama la atención sobre otro desarrollo ocurrido durante la evolución del Antiguo Saturno, que también fue relacionado con Cáncer. Se trató de la quinta ronda de aquella evolución, durante la cual se generaron los primeros rudimentos de los órganos sensorios. Esto fue descrito como una interacción de seres y fuerzas, cuya labor puede reconocerse en la influencia dinámica de Capricornio y Cáncer. Además, fue indicado que por cuenta de esta interacción, el impacto de Cáncer tendió a generar el impulso inicial de la osificación posterior de cráneo (fig. 32) Resulta interesante que Cáncer esté conectado con la cosmovisión del materialismo filosófico, que es un discernimiento filosófico consciente sobre cierta tendencia de la actividad creativa de las jerarquías espirituales. El materialismo es uno entre los varios fundamentos de la creación divina. Si –como cosmovisión- el materialismo demandase ser el único aspecto existencial correcto, esto conduciría a una interpretación errónea de la verdad.

Se estila usar el símbolo (♋ ) para Cáncer. En este símbolo queda indicada la facultad de cierre. Las entidades flotantes y en constante cambio de (♌) y (♍) quedan ahora temporalmente enclaustradas dentro de una especie de cáscara que, en cierto modo, contiene y protege al ser.

En la constelación opuesta de (♑) podemos ver al trasfondo cósmico de las fuerzas espirituales que estimularon el desarrollo del hombre solar en Cáncer. La parte inferior del símbolo indica en suma las tendencias dinámicas de Cáncer. De aquí se obtiene que Capricornio represente al endurecimiento, al impacto cristalizador del cosmos que podemos atestiguar especialmente cuando el Sol ingresa en esta constelación, hacia el 15 de Enero. El hielo y la nieve de la estación invernal son una manifestación exterior de estas fuerzas.

Durante el cuarto gran ciclo de la evolución del Antiguo Sol, vemos a dos jerarquías ejerciendo sus influencias sobre el ancestro humano. La primera es la jerarquía de los Arcai o Espíritus de la Personalidad. Ya fueron vistos en el Antiguo Saturno, elaborando un reflejo o apariencia de independencia en el cuerpo humano físico-calórico. Ahora, en el Antiguo Sol, los Arcai alcanzan un grado superior de consciencia que la ciencia espiritual denomina percepción imaginativa. Gracias a esto fueron capaces de actuar sobre el cuerpo etérico, otorgándole una apariencia de personalidad e independencia. No es más que un reflejo de majestuosas imaginaciones cósmicas que ellos no son capaces de desarrollar por sí mismos. Esta es la razón por la cual el ser humano actual dispone de un cuerpo etérico individual. Al mismo tiempo, la exaltada jerarquía de los Serafines o Espíritus del Amor, combinan su actividad con la de los Arcai.

Fue de este modo que las imaginaciones de los Arcai cobraron gran poder y surgieron en el ser humano como una fuerza que, bajo las condiciones actuales, podemos llamar amor terrestre. Dicha influencia comenzó a modificar la naturaleza del ancestro humano. Los rudimentos germinales del sistema glandular actual surgen de aquí. Aparecen en una humanidad que debemos imaginar como algo semejante a un vegetal muy sutil, y son un primer atisbo de una reproducción de la especie misma. Por medio de esta capacidad, fueron capaces de segregar parte de su propio cuerpo. Estas segregaciones continuaron viviendo como criaturas independientes fuera de la entidad matriz.

Además de estos desarrollos, los Arcángeles comienzan también con sus actividades. Ahora se encuentran en un estadio de su evolución similar a la de los Arcai en el Antiguo Saturno. En otras palabras, atravesaron el equivalente al estadio humano actual de egoidad e independencia. Los seres humanos se habían desarrollado tanto que los Arcángeles fueron capaces de alcanzar su propia humanidad por medio de ellos. Ya en el Antiguo Saturno habían ayudado a crear los rudimentos arquetípicos de los órganos sensorios del hombre. Mantuvieron esta capacidad durante el Antiguo Sol, y esto permitió que dichos órganos se perfeccionasen.

A través de ciertos seres que no siguieron el curso normal de la evolución, se produjo una conexión entre el reino de los seres solares y el inferior, que ya fue mencionada con anterioridad. Aquellos órganos sensorios germinales fueron utilizados como canales de comunicación entre ambos reinos. El segundo de ellos consistía en calor que no pudo ser permeado por el cuerpo etérico. En consecuencia, conformó una especie de Antiguo Saturno renovado que puede ser considerado como un segundo cuerpo celeste aparte del Sol. Aquí puede verse los primeros inicios de una especie de sistema planetario con cuerpos divididos.

Podemos leer la culminación de este ciclo de Antiguo Sol en las propiedades dinámicas de la constelación de Géminis. Con respecto al Antiguo Saturno, pueden atestiguarse allí los impulsos cósmicos de la individualización representados por los Exusiai y los de la personalidad que resultaron de la evolución de los Arcai. Vemos este impulso de Géminis nuevamente en el Antiguo Sol. Los Arcai imprimieron una independencia dentro del cuerpo etérico humano. También puede verse aquí una refinada recapitulación de un proceso gigantesco de división arquetípica del Antiguo Saturno en cuerpos calóricos individuales. Ahora, en el Antiguo Sol, el ancestro del ser humano se vio capacitado de una reproducción. Esta es una actividad geminiana en el Antiguo Sol, semejante a la del Antiguo Saturno.

El símbolo tradicional de Géminis es (♊). De recordar ahora el hecho de que la humanidad atravesó por el estado vegetal durante el Antiguo Sol, entonces podría leerse un importante paso evolutivo en este signo de Géminis. Este fue el ciclo medio de la condición solar, y podemos imaginar que el ser humano comenzó entonces a parecer un vegetal, aunque bajo condiciones completamente diferentes a las presentes.

Hasta entonces, el ser humano puede haberse parecido más a una simiente o un brote, protegido todavía por una capa. Sin embargo, a partir de aquel momento actuaron fuerzas desde arriba y desde abajo sobre la humanidad. En estas fuerzas reconocemos a los Arcai junto a los Serafines por un lado y a los Arcángeles por otro. El retoño del ser humano germinó y se extendió, orientándose a sí mismo en el espacio entre las dos polaridades cósmicas (fig. 33) En este momento apareció un impulso, una tendencia hacia la multiplicación, los primeros indicios de una reproducción a modo de segmentación primitiva. Podría imaginarse a este organismo con dos hojas o pulmones arquetípicos (los pulmones tienen una cierta relación con el signo de Géminis).

f33

Por lo tanto, debemos considerar una preparación para el proceso de reproducción internamente, en el sentido de una división. Tal es el aspecto de Géminis. El impacto externo queda indicado por el símbolo de Sagitario ( )El ser se ve expuesto a una actividad polar del mundo jerárquico. Esto puede brindarnos una expresión de las ideas que condujeron a los antiguos pueblos a utilizar el símbolo ( ) indicando un arriba y un abajo, y al mismo tiempo una especie de dualidad horizontal. No debe perturbarnos la idea de que esta planta solar ‘nada’ en el aire. Recordemos que a forma arquetípica del vegetal es la hoja (véase Hombre y Materia, de E. Lehrs, pág. 80)

Hacia mediados del quinto ciclo de la evolución del Antiguo Sol, los Arcángeles maduraron tanto como para imprimir la capacidad reproductiva aún más profundamente en la organización del ser humano. Al mismo tiempo, los Ángeles ejercieron una cierta influencia sobre el cuerpo físico humano. Pudo vérseles en el Antiguo Saturno ayudando a establecer una especie arquetípica de metabolismo calórico, en cooperación con los exaltados Querubines. Ahora, en el Antiguo Sol, ambas jerarquías actuaron nuevamente en conjunto sobre el cuerpo humano. La capacidad de asimilar substancias desde el medio ambiente para luego transformarlas, continuó siendo desarrollada en el ser humano. Pero como mencionado previamente, en el segundo reino o inferior sólo existía el calor que conformaba el mundo ‘exterior’ del hombre. Este hecho, sumado a la tendencia de la densificación de calor en aire, puede ofrecernos una idea primaria sobre lo que aquel metabolismo era realmente. Por extraño que parezca, de aquí se genera el fundamento de la razón en el ser humano. Por medio de metabolismo solar humano, el organismo calórico inferior fue permeado por la luz, la luz-sabiduría proveniente de los Kyriótetes.

 Podemos ver la culminación de esta fase evolutiva en la constelación de Sagitario. De este modo, hemos atravesado el zodíaco desde Géminis hasta su parte opuesta. Es bastante complicado reconocer aquel quinto ciclo de Antiguo Sol en Sagitario, ya que nos confrontamos con una esfera profundamente velada. Por ejemplo, sabemos que se describe a Sagitario como un Centauro en los antiguos mapas estelares, mitad caballo y mitad humano. La raza de los centauros jugó un rol enorme en la mitología griega, tal como se recoge de las esculturas y frisos de los templos griegos. Allí se los representa como los grandes oponentes de los griegos. ¿Cuál era el significado de estas representaciones? Ellos pretendían describir un cierto estadio del desarrollo humano en el pasado. El caballo se manifestó en aquella época, pero la humanidad se mantuvo por detrás a un nivel superior. El caballo descendió al nivel de la existencia material; y la humanidad, libre de aquellas fuerzas, fue capaz de desarrollar la inteligencia. El centauro no había alcanzado este estado de emancipación. La naturaleza animal permaneció unida a su ser mientras que el ser humano inteligente pudo elaborar más tarde un pensar filosófico, gracias a haberse liberado. La humanidad quedó destinada a entrar en conflicto con esas fuerzas centaureas poderosísimas, puesto que aún conservaban aquel potencial indomable. De aquí surgieron los mitos sobre las luchas entre griegos y centauros.

El Centauro/Sagitario es una imagen de aquel gran conflicto de la humanidad por volverse humano, gracias a la emancipación de sus inclinaciones animales. La quinta ronda del Antiguo Sol representa uno de los obstáculos a salvar para alcanzar este objetivo. Esto puede asociarse con Sagitario. En otro sentido, también puede verse aquí una imagen de aquella sutil relación entre la humanidad y los reinos naturales inferiores. La elevación de la humanidad hacia estados superiores de consciencia fue la causa de los seres por debajo de ella. Ciertamente estamos en deuda con ellos, ya que sin su sacrificio no podríamos haber avanzado. En alguna instancia futura deberemos saldar las deudas redimiendo dichos reinos inferiores.

Esta relación entre la humanidad y los reinos inferiores que se inició en el Antiguo Sol, queda expresada en Sagitario. Este es el cuadro de la humanidad que se eleva hacia la inteligencia, mientras deja tras sí al caballo como especie inferior en el nivel del reino animal. El símbolo tradicional de Sagitario es (♐). Indica la capacidad de extenderse entre dos focos. De introducir esta tendencia en la imagen del vegetal-humano del Antiguo Sol, llegaremos a conclusiones muy interesantes.

Algo semejante a un tallo se desarrolla ahora en aquel vegetal solar arquetípico. Posee la cualidad inherente a Sagitario ( ♐). Este es el resultado de impactos cósmicos externos provenientes de abajo y de arriba, representados por el signo opuesto a Sagitario, Géminis (♊ ).

Gracias a las fuerzas combinadas de Géminis y Sagitario es formado otro órgano, según lo que era posible lograr en el Antiguo Sol. Es el predecesor de la espina dorsal humana actual. Recordemos que, de acuerdo con el Misterium Magnum, la espina dorsal como cerebro del ser humano medio, está relacionado con Géminis (fig. 34).

El sexto ciclo del Antiguo Sol puede reconocerse en la constelación de Escorpio. Debe considerarse el hecho de que antaño, esta constelación era percibida como un águila. La Imaginación del Águila congenia mejor con esta gran fase del Antiguo Sol. Toda la evolución solar estuvo bajo la fuerte impresión de la creación del cuerpo etérico humano. Este cuerpo etérico es el gran arquitecto de nuestro cuerpo físico, durante el lapso en que moramos en la Tierra. Como pudo verse, fue creado por la luz de la sabiduría de los Kyriótetes y, por ende, porta consigo las intenciones plenas de sabiduría de la divinidad, semejante a una especie de memoria viva. El cuerpo etérico imprime todo esto en el físico, manteniendo así al organismo alineado con los grandes aspectos y objetivos de la creación divina. De este modo, el cuerpo etérico también puede actuar en contra de las fuerzas destructivas y la decadencia de los márgenes físicos del ser humano.

En las condiciones actuales, los seres humanos no disponen generalmente de una consciencia sobre el actuar de este cuerpo etérico o vital. Se les presenta como un impacto de fuerzas naturales, sobre las cuales no tienen control alguno. La gran misión de la humanidad en el proceso de la evolución cósmica, consiste en adquirir conscientemente los potenciales inherentes del total de su organización. Un día futuro, la humanidad obtendrá el manejo consciente de sus fuerzas etéricas, una vez que el ego haya adquirido el poder y la madurez necesarios.

Consecuentemente, en el futuro transformaremos nuestro principio etérico en un miembro de nuestra organización, cuyas facultades emplearemos conscientemente. La ciencia espiritual denomina a este nuevo principio como Espíritu de Vida. En la terminología esotérica oriental se le conoce como Buddhi. Existe de por sí en estado germinal y fue otorgado por exaltados seres espirituales durante aquel sexto ciclo del Antiguo Sol. Una vez que hayamos adquirido plena consciencia de las capacidades del Espíritu de Vida, entonces seremos capaces no sólo de contemplar a los seres del mundo divino gracias a una percepción suprasensible, sino que seremos creadores dentro del mundo espiritual (véase La crónica del Akasha, de Rudolf Steiner).

Puede decirse que estos hechos están inscritos en la crónica cósmica, especialmente en la constelación de Escorpio/Águila. Aquí tocamos los más elevados aspectos de la evolución cósmica, con lo cual será necesario tomar en cuenta la antigua Imaginación del Águila. En un momento determinado, esta constelación ‘cae’ y deviene Escorpio. Sobre esto se hablará más detalladamente en otra oportunidad.

El símbolo de Escorpio es (♏). En un cierto sentido, volvemos a encontrar a Sagitario en él (♐). Pero en el símbolo (♏ ) hay algo oculto por detrás de tres velos. Ciertamente, profundos misterios están relacionados a él. Tienen que ver con los poderes reproductivos humanos tras la Caída y su redención en el futuro.

Introduciremos ahora este aspecto de Escorpio o (♏) en nuestra imagen de la planta solar que, como el lector habrá advertido, mantiene una cierta relación con el organismo medio o rítmico del ser humano. Entonces imaginemos que luego de que las hojas se contrajeran en el tallo, tuvo lugar una nueva expansión. En cierto modo, la planta solar recibió desde las alturas un preciado obsequio, una especie de premonición de la flor (fig. 35). Puede imaginarse a esta flor procedente desde las más altas esferas de la divinidad. Aquí puede verse reflejado algo del Buddhi en su estado germinal, como se mencionó previamente.

El aspecto cósmico de esta circunstancia en Escorpio/Águila queda representado por Tauro. Esto conduce a una idea interesante. Como dicho antes, Tauro está relacionado con la laringe. Puede considerarse al ciclo de Escorpio en el Antiguo Sol como el momento en que el organismo de la laringe fue desarrollado hasta cierto grado de su potencial espiritual (Tauro está opuesto a Escorpio). Gracias a la ciencia espiritual, sabemos que este órgano está todavía lejos de alcanzar su propósito. En el futuro, la humanidad desarrollará el poder del habla que hoy en día se muestra débil en comparación a su potencial creativo. Lo que la ciencia espiritual tiene para decir sobre el principio del Buddhi, sigue esta misma dirección. La Palabra-Espíritu de la divinidad creó el universo, y algo de esa creatividad fue introducida en el ser humano durante el ciclo Escorpio/Tauro de Antiguo Sol.

Durante el séptimo gran ciclo del Antiguo Sol, el ancestro humano alcanzó el grado más alto de perfección posible para entonces. Se habían convertido en algo semejante a un vegetal, pero bajo condiciones de vida de aquel universo totalmente diferente. En su apariencia externa, finalmente llegaron a semejarse al ser humano actual. Pero su posición en el espacio estaba ahora invertida. La parte que tendía a convertirse en una cabeza se orientaba hacia el ‘suelo’ de Sol, tal como las raíces del vegetal actual se dirigen hacia el centro de la Tierra. El polo opuesto, que disponía de la potencialidad de convertirse en brazos y piernas, se orientó hacia la luz –similar a como lo hace la flor del vegetal actual.

Este es el ser que la ciencia oculta denomina ‘mónada viviente’, que se encontraba en un estado de perfecto balance entre las alturas y las profundidades del antiguo planeta solar. Por un lado, la parte de la raíz mantenía una conexión con el segundo reino o inferior, que permitió experimentar los primeros rasgos de una simpatía y antipatía hacia el medio circundante. Por el otro, imitaba y demostraba por medio de su ser que crecía, los acontecimientos del cosmos solar. Al igual que el vegetal actual es un reflejo de las condiciones climáticas, atmosféricas y cósmicas, también el ser humano solar en el Antiguo Sol era un espejo de las alturas.

La condición de vida que fue lograda durante la séptima ronda, queda bellamente expresada en la imagen de la constelación de Libra. La calma, el balance entre arriba y abajo, al igual que la división entre las partes luminosas y oscuras del zodíaco es inherente a Libra, a modo de Imaginación perfecta del ser humano del Antiguo Sol.

En la Primera Parte ya fue indicado que, por ejemplo, los antiguos Acadios percibían esta constelación como al Altar Sagrado (Tulku). Esta Imaginación es una descripción aún más bella de los antiguos ancestros solares. Ellos todavía existían en un estado de inocencia, pero eran completamente inconscientes de que eran un altar viviente donde el mundo divino llevaba a cabo sus grandes actos consacrales.

El símbolo de Libra es (♎). Previamente fue sugerida una alteración semejante a un Sol poniente. Se intentó ver en esta constelación al foco central del último ciclo del Antiguo Sol. Puede comprenderse esto como una gigantesca puesta de Sol.

Durante aquel ciclo, los seres solares alcanzaron el nivel más alto de perfección posible, manifestando al universo circundante gracias a su organización vegetal. Con su organización floral respondía a las alturas y también mantenía una relación definida con el mundo inferior. Podemos Imaginar esto como rudimentos de raíces extendiéndose por el reino inferior (fig. 36).

f34.35

La organización floral serían más bien los miembros de los seres solares, mientras que la raíz mostraría una primera indicación sutil de una cabeza. Podría incluso llamársele de cerebro arquetípico, tal como se mencionó antes. El tallo, como espina dorsal arquetípica, conectaba los miembros con la cabeza, los gemelos asimétricos. Luego fueron puestos en equilibrio armónico; de este modo puede quedar establecida, desde otro ángulo, una justificación para el reconocimiento de este último ciclo del Antiguo Sol bajo el signo de la constelación de la Balanza o Libra (véase Aries también).

Traducido por Diego Milillo en Marzo de 2018.

Capítulo IV. ¿Dónde nos encontramos?

Willi Sucher— Del libro Isis Sophia III

English version

Los capítulos anteriores han demostrado que se está configurando un nuevo tipo de relación entre el cosmos estrellado y el ser humano. Ahora surge la pregunta: ¿cómo puede una relación tan nueva entrar en nuestra vida práctica, día tras día, además de la acumulación intelectual de los hechos descritos como simple conocimiento?

Para la astrología tradicional ortodoxa, la respuesta parece ser comparativamente simple. Se supone que, la composición y el destino de los seres humanos están determinados por el curso de las estrellas en el momento de su encarnación. Por lo tanto, la suposición general es que, al estudiar el nacimiento de las personas, uno es capaz de trazar sus destinos. Esta parece ser una conclusión práctica, y la práctica de la astrología parece tener una función más o menos social. También han aflorado, con el tiempo, los defectos de esta suposición: la pérdida gradual de la antigua capacidad de leer el guion de las estrellas y la comprensión de que en el marco de estas conexiones cósmicas había muy poco alcance para la libertad espiritual, o ninguno en absoluto, etc. La relación que describimos es, sin embargo, de una marca diferente. Por ejemplo, los hechos que presentamos en el Capítulo I muestran claramente que no estamos destinados únicamente por el curso de las estrellas. Somos, con respecto a nuestros pensamientos y acciones, una parte integral del cosmos. Mucho depende de nuestras propias decisiones, y el mundo de las estrellas nos presenta sólo la reflexión aumentada, por así decirlo, de nuestra moral espiritual.

Además, el carácter y la función del asterograma de la muerte nos confronta con un aspecto de la relación humana con las estrellas que simplemente no va de la mano con la presunción astrológica clásica de poder pronosticar el destino de un ser humano. ¿Dónde, entonces, está su valor “práctico” más allá de los hechos, que en sí mismos pueden parecer lo suficientemente interesantes y valer la pena conocer?

Una respuesta posible es que tal estudio puede imbuirle a uno con un sentido de responsabilidad cósmica y conciencia, que a su vez puede realzar la dignidad espiritual de uno mismo. Ver nuestros propios actos y pensamientos magnificados y contemplar nuestro destino como algo propio, nos hará más conscientes del peso de nuestras propias actividades y nos impulsará a buscar fuentes espirituales más perfectas con ideas y acciones con visión de futuro. Nos daremos cuenta de que caminar torpemente hacia el futuro sin convicciones internas firmes —un manejo casual y arbitrario de los asuntos grandes y pequeños de la vida terrenal— puede conducir al desastre.

Podemos aprender que la condición presente de la humanidad exige constante vigilancia espiritual y preparación para la acción a partir de la actividad espiritual libre, en busca de nuevos caminos y enfoques fuera de los desgastados caminos convencionales y tradicionales. Incluso puede aclararnos para impregnar la tradición y la costumbre con una comprensión nueva y libre, eliminando así los peligros que surgen especialmente del manejo de aquellos elementos que no estén todavía dominados, por la capacidad de segregar y ordenar, propia de la mente humana. Así, los hechos cosmológicos como los descritos en el Capítulo I pueden convertirse en grandes maestros de la humanidad. Esta es una forma de hacer realidad su valor práctico.

El aspecto del asterograma de la muerte circunscribe aún otra conexión del ser humano con el mundo de las estrellas. Allí, la responsabilidad del ser humano se vuelve evidente en un fuerte sentido individual. En el Capítulo II, describimos la penetración del cosmos por la organización de la vida de un alma, por la sustancia viva de la memoria que proviene de la vida terrenal de un ser humano. Es bastante obvio que, a este respecto, la calidad moral de esta sustancia vital debe ser de naturaleza decisiva para el cosmos. En el caso de Tycho Brahe, vemos las buenas cualidades y las elevadas aspiraciones de un ser humano impresas en el cosmos de los planetas.

Sin embargo, también podemos imaginar que estas huellas que impregnan el universo a través de la disolución de las fuerzas de la vida o etéricas del alma, no siempre son de una naturaleza tan magnífica. Por ejemplo, si tomamos el asterograma de la muerte de Lenin, encontramos las huellas también muy claramente marcadas en el cosmos. La sustancia vital de Lenin también impregnaba hasta cierto punto el universo de las estrellas: el crecimiento de este revolucionario; la revolución bolchevique, en parte; las acciones siniestras que siguen a raíz de esos eventos en Rusia. Podemos imaginar su repercusión como recintos oscuros e indigeribles en el cosmos, existiendo como centros de retención y enfermedad en el espacio. Sin embargo, cuán diferente el resonar de esta sustancia de la memoria, a través del espacio cósmico, en el caso de Tycho Brahe.

De este modo, podemos encontrar, mediante la investigación empírica, toda clase de sustancia de memoria viva en el cosmos planetario que se origina en las acciones terrenales de la humanidad. La calidad de esta sustancia es muy importante para el cosmos. Nuestra responsabilidad se aumenta por ella en un grado que no muchas personas son conscientes en el momento presente de la historia. Veremos más adelante que esta sustancia de la memoria, que la humanidad implanta en el cosmos de las estrellas después de la muerte, no solo concierne al mundo estelar, sino también a la humanidad. La humanidad constantemente está llamada a purificar y desarrollar la sustancia que fluye en el cosmos a través de sus miembros individuales. No podemos evitar la necesidad de ser responsables, en conjunto, de los actos y pensamientos de nuestros hermanos, con los que el universo de las estrellas está impregnado. Una cosmología espiritual, tal como intentamos representarla aquí, puede proporcionar una base para una comprensión sólida y sana de estos hechos, y posiblemente ayudar a la humanidad en el camino de su evolución y ayudarla a superar la esclavitud de la ilusión y la falsedad.

En el Capítulo III, hemos descrito la comprensión de la memoria cósmica, presente en el zodíaco y en los planetas, a través de la vida de un ser humano individual. Por ejemplo, el hecho de que Marte permaneciera en Leo en el momento de la muerte de Tycho Brahe, dirigió nuestra atención a las etapas más antiguas de la evolución cósmica. Los vimos, como habiéndose manifestado y expresado en la vida de Tycho Brahe, en su fuerte relación con el universo de las estrellas. Sin embargo, de ninguna manera fue esta relación simplemente una caída hacia atrás en el pasado. Tycho Brahe había llevado a la Tierra esas imágenes de memoria del Antiguo Saturno, Antiguo Sol y Antigua Luna en la medida en que están inscritas en Leo. Los había ajustado a las condiciones de su tiempo, a los hechos con los que se enfrenta un ser humano encarnado en la Tierra. Por lo tanto, se puede decir que el gran cosmos de la memoria de la evolución pasada se despertó en la conciencia de un solo ser humano. Había resucitado a través del yo de un hombre, y un alma tan noble como Tycho Brahe incluso fue capaz de transformarla en imágenes de “futuro cósmico”.

El individuo parece ser como un puente del pasado hacia el futuro: en la vida consciente presente de uno, despiertan las imágenes de la creación divina pasada; estas imágenes están entretejidas en los patrones de nuestro pensamiento, sentimiento y voluntad; y, aunque somos más o menos perfectos, se elevan al nivel del yo y, por lo tanto, el viejo cosmos se eleva a una nueva existencia cósmica en el reino de la imaginación moral. Uno puede incluso hablar de un rescate de la esencia moral del cosmos anterior creado por Dios y su preservación para futuros ciclos de evolución.

Todos los seres humanos están involucrados en este proceso cósmico. Estamos llamados a actuar como medios de transformación entre el pasado cósmico y el futuro cósmico. Sin embargo, hay muy pocas personas que puedan darse cuenta de esto en la etapa actual de la evolución. En cierto sentido, incluso tenía que estar escondido de la conciencia de la humanidad moderna, no sea que nos abrumemos por aspectos de la existencia humana que evocan tanta grandeza y responsabilidad. Es una necesidad imperiosa que nuestro yo crezca lo suficientemente fuerte y universal antes de que podamos comprender tales ideas.

La tarea de una cosmología espiritual es preparar las próximas edades de la historia, cuando la humanidad sea capaz de captar conscientemente su posición en la existencia cósmica. La enseñanza de la ciencia espiritual moderna es una ayuda esencial e indispensable en tales esfuerzos.

La presentación e interpretación del asterograma de la muerte, como lo intentamos en el capítulo III, puede aclararnos nuestra verdadera posición dentro del cosmos. Al estudiar cartas históricas como la de Tycho Brahe —de hecho, por naturaleza, todas deben ser históricas— podemos desarrollar gradualmente órganos internos de percepción para las tareas de transformación que se nos exigen mientras estamos encarnados en la Tierra. Aquí, también, aprendemos a ver la cosmología espiritual como un maestro que nos ayuda a encontrar nuestro verdadero Ser.

Todavía existe otro aspecto del asterograma de la muerte que concierne al ser humano aún más directamente. El ejemplo de Tycho Brahe nos muestra que la sustancia de la vida fluye hacia el cosmos planetario después de la muerte y, en cierta medida, cambia el carácter del universo, por ejemplo, la calidad dinámica de las constelaciones. Ahora vamos a explicar esto.

Podemos preguntar: ¿Qué le sucede a esta sustancia? La experiencia ha demostrado que no está perdida, sino que perdura. Las almas que descienden al encarnarse en la Tierra lo hacen atravesando las esferas de los planetas y reúnen allí lo que necesitan para su futura existencia terrenal, de acuerdo con sus capacidades previamente alcanzadas. Se encuentran también con la sustancia viva de la memoria de los demás, que dejaron atrás las huellas de sus actos terrenales y luchas después de que se habían ido de nuestro planeta. Esta sustancia de la memoria es asumida por las almas encarnadas en la medida en que su disposición lo hace posible. Lo traen de vuelta a la Tierra y lo desarrollan aún más. Por lo tanto, los impulsos de aquellos que han fallecido antes que nosotros, se perfeccionan cada vez más. Las ideas y los impulsos de épocas anteriores que no pudieron lograrse, debido a las condiciones de aquellos tiempos o las incapacidades de sus portadores, se acercan a la realización y el refinamiento de esta manera. Incluso puede ser que las tendencias, que en un momento dado no encajaron positivamente en la corriente de la evolución humana, se redimen y purifican por intentos siempre nuevos de almas en tiempos posteriores.

La experiencia nos ha enseñado que la sustancia de la memoria anterior de este tipo también puede deteriorarse y llevar al desastre, si aquellos que la tomaron antes de encarnar no están suficientemente despiertos a los hechos de los que estamos hablando aquí. Justo antes de entrar en el reino terrenal a través del nacimiento, se cierra el telón ante nuestras experiencias prenatales. Las olvidamos durante nuestra conciencia de vigilia diurna; solo en las profundidades de nuestras regiones inconscientes están presentes e incluso pueden convertirse en la causa de todo tipo de trastornos y disturbios psicológicos. Entonces los peligros asedian al ser humano por todos lados. Los poderes de desviación pueden entrar en el alma, si no somos conscientes, hasta cierto punto, de esos hechos en nosotros mismos.

La humanidad se está moviendo rápidamente hacia situaciones en las que estos peligros se vuelven cada vez más agudos, porque los antiguos medios de seguridad a través del instinto han desaparecido casi por completo. La humanidad de la edad presente, y aún más la del futuro, debe alcanzar una conciencia de aquellos hechos ocultos concernientes a la vida prenatal y las experiencias en las esferas de los planetas. Una nueva cosmología espiritual puede preparar el camino para una comprensión de estas conexiones del alma con su existencia prenatal, cuando todavía era un habitante de las regiones estelares

Explicaremos tales conexiones por un ejemplo histórico. Para este propósito tomamos el asterograma de la muerte del famoso pintor italiano Rafael Santi (1483 – 1520 DC). Murió el 6 de abril de 1520 en Roma. En la Fig. 9, damos los aspectos del cielo en el momento de su muerte, en líneas similares a las empleadas en relación con Tycho Brahe en la anterior Fig. 3.

f9

En primer lugar, nos gustaría dar un breve resumen de la biografía de Rafael. Su padre era pintor en Urbino, que era la residencia de los duques de Montefeltro. Rafael también nació allí. Sus  padres murieron cuando él era aún un niño. Su maestro fue el pintor Perugino.

En 1504, Rafael llegó a Florencia, que se había convertido en uno de los grandes centros del arte italiano, gracias a la generosidad y la comprensión de la familia de los Medici, y de allí en adelante se hizo famoso, sobre todo por sus muchas representaciones de la Virgen, la Madonna. Fue llamado a Roma en 1507 por el Papa Julio II. Desde 1508 hasta 1517, llevó a cabo sus famosas pinturas en el palacio del Vaticano, la “Disputa”, la “Escuela de Atenas”, el “Parnaso”, y así sucesivamente. En 1514, también se convirtió en director de la reconstrucción de la catedral de San Pedro en Roma. Alrededor de 1515/16, llegaron los bocetos de los tapices de la Capilla Sixtina que también se han hecho famosos, y de los cuales se puede ver una parte en el Museo Victoria-Albert de Londres. En 1519, completó las pinturas en Villa Chigi y en las Logias del Vaticano en Roma. Justo después de haber terminado su última gran pintura, la “Transfiguración”, murió el 6 de abril de 1520, a la edad de 37 años.

Como en el caso de Tycho Brahe, también podemos encontrar la biografía de Rafael Santi impresa en su asterograma de la muerte. No vamos a entrar en detalles ahora, sino que tomamos en consideración solo un punto especial. El 6 de abril de 1520, el día de la muerte de Rafael, vemos a la Luna y a Júpiter en la constelación de Escorpio (véase la figura 9). Saturno había ocupado estos lugares en 1514 y 1515. Por lo tanto, estas posiciones de Saturno son tránsitos previos o anteriores (véase el comienzo del Capítulo III), y concluimos que los eventos de 1514/15 quedaron impresos en Júpiter y la Luna después de la muerte de Rafael.

Ya hemos mencionado algunos eventos relacionados con los años 1514-15 en la vida de Rafael, pero sobre todo nos gustaría dirigir nuestra atención a la “Madona Sixtina” de Raphael, que pintó alrededor de 1515. Esta pintura es probablemente la obra más conocida del artista. Vemos en ella la culminación de todas sus imágenes de Madonas. Logró una simplicidad de presentación con la cual superó todas sus pinturas previas, aunque maravillosas, de la Virgen divina, y sin embargo expresa la majestad suprema e incluso cósmica de la Virgen, de una manera que ningún pintor antes o después de él logró. Mientras que Rafael presentó a la Virgen María en escenarios y paisajes terrestres parcialmente realistas en imágenes anteriores, la “Madona Sixtina” solo toca el globo terráqueo bajo sus pies. Solo las dos figuras, a derecha e izquierda debajo de ella, nos recuerdan la realidad terrenal. La figura de la Virgen misma se eleva desde la Tierra al espacio cósmico donde aparecen innumerables seres de aspecto angelical. Y, sin embargo, aquí faltan todos los atributos de la “Reina celestial”, que tan a menudo usaban los pintores, como la corona y el atuendo real. Parece ser esta simplicidad que teje alrededor de la Virgen un manto invisible de majestad cósmica e inigualable. Rafael, de hecho, elevó a dimensiones cósmicas, la imaginación de la Divina Virgen, el Alma del Mundo.

Este evento en la vida de Rafael, entre otros, imaginamos que fue impreso en esos planetas en Escorpión. Fluyó al cosmos como un nuevo mensaje que proviene del reino de alguien que se esfuerza una vez más por comprender los misterios de la Divinidad. Si contemplamos este hecho, podemos incluso permitirnos hablar de este evento como una “revalorización” de la constelación de Escorpio. Por supuesto, puede ser sólo una de una larga serie de incidentes en la historia humana que apuntan a una transformación de Escorpio. Incluso es posible encontrar una “historia” de esta corriente de transformación.

En la Parte Tres de Isis Sophia II, hemos descrito a Escorpio como la imagen de la memoria cósmica de la gran crisis durante la evolución de la Antigua Luna. Detrás de esto, en una capa más profunda de Escorpio, vimos una etapa muy profunda de la evolución del Antiguo Sol. Esto se perdió en el tiempo y el aspecto cósmicamente crítico de la Antigua Luna-Escorpio se mantuvo en alto grado. Ahora estamos llamados a transformar este aspecto en el curso del dar y recibir, que ocurre en nuestra relación con el cosmos estelar. Muchos eventos históricos han tenido lugar, que atestiguan por sus aspectos cósmicos, este impulso de transformación en la humanidad.

Esos eventos en la vida de Rafael, la elevación y la glorificación de la femineidad eterna, en un sentido universal, fueron de hecho impresos en el cosmos por los tránsitos anteriores de Saturno sobre los lugares de Júpiter y la Luna. Podemos mencionar aquí otro hecho que amplifica lo que dijimos. En 1515, el año en que nació la “Madonna Sixtina”, Júpiter se mudó a la constelación de Tauro, opuesto a Escorpio.

Por lo tanto, también podemos hablar de un tránsito anterior de Júpiter, a pesar de que imprimió este evento en la parte opuesta del zodíaco. Sería erróneo suponer que sólo Saturno elabora una especie de biografía cósmica de un ser humano por sus tránsitos anteriores. El asterograma de la muerte es más complicado en realidad y consiste en “capas” de tránsitos anteriores realizados por Júpiter, Marte, etc. Pintan la biografía en detalles minuciosos.

La huella de la “Madona Sixtina” en el cosmos no se perdió. Perdura, y las almas que descendieron más tarde a la encarnación, la absorbían hasta donde tenían la capacidad de hacerlo. Para demostrar esto, seleccionamos un ejemplo histórico, el filósofo ruso Vladimir Soloviev (nacido el 28 de enero de 1853, fallecido el 13 de agosto de 1900, New Style). Cuando se preparó para la encarnación, Júpiter se estaba moviendo de Libra a Escorpio. Esto sucedió durante el tiempo de su gestación, y vemos por ellouna indicación de que estuvo especialmente conectado con Júpiter y Escorpio durante su estadía en el mundo espiritual antes del nacimiento.

Antes de nada, me gustaría dar cuenta de la vida de esta personalidad. A la edad de 14 años, ya pasó por una crisis religiosa, y destruyó a sus iconos e imágenes de contenido religioso, y fijó su objetivo en el estudio de la filosofía materialista y la ciencia, únicamente. Pero seis años después, lo vemos asistiendo a conferencias en la academia teológica de un monasterio en Moscú, y al año siguiente escribió sobre la “Crisis de la filosofía occidental”, repudiando el materialismo filosófico. Fue a Londres en 1875 para estudiar en el Museo Británico. Durante ese año, tuvo dos experiencias internas de gran alcance de las que hablaremos más adelante. Regresó a Rusia en 1876 pero encontró poco aprecio por sus puntos de vista filosóficos y religiosos entre la gente de la iglesia, y comenzó como un conferenciante independiente con mucho éxito. En 1881, tuvo que abandonar sus conferencias públicas y dedicó sus energías durante los años siguientes a un gran ideal. Sintió que su tarea era lograr la unificación de las iglesias cristianas en una Iglesia Universal. Contactó con la Iglesia Católica Romana en relación con este asunto, pero en ninguna parte pudo encontrar una respuesta a su gran ideal.

Escribió gran cantidad de libros de los que solo algunos de ellos se han traducido. Entre ellos se encuentran: Tratado de Dios-hecho hombre, Historia y Futuro de la Teocracia, Rusia y la Iglesia Universal. Durante los últimos diez años de su vida, escribió: El significado del amor, La justificación del bien y uno de sus últimos escritos es una vívida descripción de la venida y derrota del Anticristo, tal como él lo imaginaba.

¿Cuál fue el fundamento interno sobre el cual descansó esta alma y con lo que trabajó en el mundo? Podemos entender esto solo si estamos preparados para prestar oído a lo que dijo acerca de sus experiencias interiores en 1875, que mencionamos anteriormente. Está contenido en un poema (Tres encuentros) que escribió poco antes de su muerte. Allí describió sus encuentros espirituales con Hagia Sophia, la Sabiduría Divina, la Gloria Divina del Cosmos.

A la edad de 9 años, en el Día de la Ascensión de 1862, tuvo la visión de Santa Sofía mientras asistía al Servicio Divino en una catedral de Moscú. Fue a Londres en 1875 para estudiar todo lo que podía conocer sobre la Divina Sofía, la Sabiduría de Dios. Fue allí con un profundo anhelo interno de que la visión de su juventud volviese, y un día, cuando estaba sentado en la sala de lectura del Museo Británico, ella se le reveló. En su anhelo dijo estas palabras (citadas aquí a partir de una traducción del Sr. George Adams): “‘Flor de Dios, siento tu presencia aquí. ¿Por qué no apareciste desde los días dela niñez a mis ojos? Y apenas había pensado estas palabras, cuando de repente el espacio se llenó de un azul celeste dorado, y una vez más ella brilló delante de mí.ç

¡Era su semblante solo, su semblante! … Le dije: ‘Tu semblante has revelado, pero todo deseo ver. Lo que para el niño no escatimaste en mostrar, a la juventud plena, seguro que no lo negarás.” … En Egipto será ‘, la voz interior resonó”.

Describe entonces cómo fue a Egipto, a El Cairo, donde esperó la visión prometida hasta que un día, “en una hora silenciosa por la noche… como una fresca brisa de céfiro, sentí su voz: ‘Fuera, en el desierto,  búscame…’ allí estoy “. Así que se fue a pie al desierto, con el abrigo negro del estudiante de teología y el sombrero de copa demasiado alto. Apenas escapó de la muerte cuando algunos beduinos confundieron su extraña figura con la del diablo. Cuando llegó la noche, se acostó en el suelo e intentó dormir a pesar del frío glacial y el aullido de los chacales a su alrededor.

“Largo tiempo me postré así en ansioso duermevela. Entonces, de repente, las palabras me llegaron: “¡Duerme, duerme, pobre amigo!” Me quedé dormido, y cuando por fin me desperté, la fragancia de rosas llenó toda la Tierra y el Cielo, y en la luz Éter de la gloria del Cielo, Tus ojos, inundados de fuego azul, resplandecieron como el primer rayo del día eterno. Todo lo que es, todo lo que fue y todo lo que será a través de las épocas… todo, todo fue uno dentro de Tu mirada silenciosa. En la luz azul debajo de mí, los mares y ríos brillaban; luego bosques lejanos, las alturas nevadas de las montañas. Lo contemplé todo, y todo era Uno… Una inmensa imagen de la más bella Femineidad. Lo ilimitado estaba dentro de sus límites… delante de mí y dentro de mí… todo eras Tú. ¡O luz de la Gloria del amanecer!  No me engañaste, porque en el desierto Te vi al completo. Ni nunca en mi alma se marchitarán estas rosas, donde sea que las olas de la vida puedan llevarme. Un instante solamente, y la visión se cerró. El disco del Sol se elevó en el horizonte. ¡El silencio del desierto y mi alma en oración, llena de la canción de bendición, sin fin! “Regresó a El Cairo con el estómago vacío y grandes agujeros en los zapatos, pero su alma se llenó con el eco de la gran experiencia.

Vemos aquí a un ser humano que tuvo visiones de un ser espiritual. El carácter del poema sugiere que fueron experiencias interiores reales, no especulaciones. En sus escritos, describe a este ser como “el universo transfigurado y reintegrado que aparece ante él en su esplendor y gloria original”. Uno de sus biógrafos dice: “Soloviev estaba convencido de que la creencia en un Dios personal implica que el cosmos también tiene una personalidad; a esta personalidad le dio el nombre de Hagia Sophia, o la Sabiduría Divina, que respondió por un acto libre de su propio amor al amor creativo de su Hacedor”.

¿De dónde vino esta experiencia aparentemente extraña de Soloviev? A partir de un estudio de las implicaciones cosmológicas sugerimos que él tomó en el momento de su descenso a la encarnación una parte de la sustancia de la memoria de Raphael Santi, la imagen eterna de la “Virgen Sixtina”, que había sido elevada a las alturas cósmicas. Esto está indicado por la posición de Júpiter en Escorpio cuando Soloviev encarnó. Nos recuerda al Júpiter en Escorpio en el asterograma de la muerte de Rafael.

Sin embargo, notamos que la descripción de Santa Sofía en “tres encuentros” tiene características inconfundibles de la Diosa del Antiguo Egipto, Isis. Las palabras que usó como “Todo lo que es, todo lo que fue y será, a través de las épocas…” confirman esto. ¿Cómo se concilia esto con la imagen indudablemente cristiana de la “Virgen Sixtina”? Para resolver este problema, debemos penetrar un poco más en el fondo misterioso de la imagen cristiana de la Virgen Madre. La Isis egipcia era, por así decirlo, una profecía precristiana de los eventos que iban a tener lugar físicamente en Palestina al comienzo de nuestra era. Lo que se percibía en los misterios egipcios como una verdad eterna, el Alma pura del universo que da a luz al espíritu-niño en la humanidad de la Tierra, se esperaba que se convirtiera en realidad externa y visible. Este fue el gran mensaje de los misterios egipcios de Isis, y consecuentemente el cristianismo primitivo, que aún tenía un atisbo del trasfondo espiritual de los eventos físicos, se dio cuenta de la conexión entre la gran Isis y la Virgen Madre. Así vivió en la veneración de la Virgen, la conciencia del hecho de que sobre la María terrena descansaba el reflejo divino de la diosa Isis. (Hemos encontrado numerosas estatuas de origen egipcio antiguo que muestran a Isis sosteniendo al niño Horus en su regazo).

Este conocimiento se perdió cada vez más en tiempos más tardíos del cristianismo, pero parece que Rafael todavía lo había vislumbrado. En su última imagen de la “Madonna Sixtina”, logró presentar la antigua profecía de Isis, mezclada con el evento de imagen cristiana de la Virgen María. Queda como una pregunta abierta si esto lo hizo de forma consciente o surgiera de las profundidades insondables de la “memoria inconsciente”.

Por lo tanto, vemos la sustancia de la memoria viviente y creativa de un ser humano que se entrega a otro después de haber pasado por una transformación cósmica. Soloviev no era pintor. No tenía a mano los medios que tenía Rafael. Sin embargo, su descripción de Santa Sofía es un testimonio del hecho innegable de la evolución progresiva de la humanidad. Alguien puede tener una idea o un impulso que se lleva a los reinos cósmicos después de la muerte. Entonces, la idea o la acción pueden aparecer sumergidos en la corriente de la historia, hasta que un día otros seres humanos la vuelvan a tomar y la transforman de acuerdo con sus capacidades y disposiciones. Ciertamente no es entonces solo una repetición de lo que había sido en el pasado; ha evolucionado mientras tanto y trae un nuevo mensaje a la humanidad.

Ciertamente, la conexión indicada entre Raphael y Soloviev no es la única. Hubo otras almas que tomaron las imaginaciones que Raphael había impreso en el cosmos. Las transformaron según sus propias capacidades.

Para nuestros estudios, este ejemplo puede convertirse en otra prueba del significado de una nueva cosmología espiritual. Es solo uno de los muchos aspectos que nos pueden enseñar acerca de las conexiones más íntimas entre los seres humanos del pasado y del presente. Aprendiendo de él podemos prepararnos para ayudar a traer luz al alma. ¿Con qué frecuencia sucede que nos paramos y nos preguntamos ante las expresiones de la vida del alma de un ser humano, sin poder comprender las fuentes de ella? ¿Y con qué frecuencia ocurre que nos enfrentamos con extraños estados de ánimo e impulsos del alma, en nosotros mismos o en otra persona, que parecen surgir de la nada? Para traer comprensión e, incluso en ciertos casos, orden curativo a la vida del alma de la humanidad, necesitaremos cada vez más conocimiento de nuestra conexión real con el mundo espiritual, con los muertos, con nuestras propias experiencias antes del nacimiento y después de la muerte. La cosmología espiritual puede convertirse en un faro guía en el camino hacia la verdad espiritual concerniente a nuestro Ser superior.

 

 

Traducido por Carmen Ibañez Berbel en febrero de 2018.

C4p2. Antecedentes de las ideas de la humanidad – Descubrimientos – Invenciones – Historia de la Ciencia

Segunda parte del libro “El Drama de Universo” de Willi Sucher — 1958

 

El capítulo anterior podría fácilmente dar la impresión de que un bloqueo de las líneas nodales de los planetas, particularmente el de Neptuno, debe conducir inevitablemente al desastre. El hecho es que esos acontecimientos en la esfera social y política que hemos tenido en cuenta, aunque pueden multiplicarse, son en parte aspectos de un proceso histórico en la humanidad moderna que está mucho más arraigado. Ahora produciremos una serie de gráficos que mostrarán la coincidencia entre los sucesos cósmicos y las etapas en el desarrollo del conocimiento moderno, la ciencia y la tecnología en general. Probarán que la interrelación de los planetas y su coordinación con los nodos no tiene, de ninguna manera, resultados desastrosos. Solo si los resultados del progreso científico, en particular los tecnológicos, se llevan a la práctica demasiado rápido o si la humanidad no puede ponerse al día en lo moral con los cambios, pueden surgir grandes dificultades. Es, como siempre, una cuestión de control y disciplina por parte de la inteligencia consciente de los seres humanos.

Debe parecer obvio que, para lograr cualquier progreso material en el campo del descubrimiento y la invención, estamos obligados a utilizar los impactos de solidificación y materialización de los planetas como cuerpos. Pero para tener ideas, debemos emplear igualmente ese elemento que ingresa desde las esferas de los planetas a través de los nodos. El punto principal es que una comprensión mental, en la medida de lo posible los problemas más importantes involucrados, debe interponerse entre los dos factores cósmicos para lograr un equilibrio saludable.

El diagrama 22 es el aspecto de los cielos en el momento del descubrimiento de América. El 12 de octubre de 1492, a las 2:00 a.m., la tripulación de la pequeña flota de Cristóbal Colón divisó la tierra. Más tarde se llamó San Salvador y ahora se identifica con la Isla Watling. Este fue el comienzo de décadas de descubrimientos que cambiaron fundamentalmente el semblante de la humanidad moderna.

Es bien sabido que Colón tuvo que luchar durante años hasta que pudo encontrar un patrón para sus planes aventureros. La idea de llegar a Asia navegando hacia el oeste entró en su mente años antes, posiblemente alrededor de 1478. Existe la posibilidad de que tuviera algún conocimiento de los marineros que habían llegado o se suponía que habían llegado a un continente misterioso en el límite occidental del Océano Atlántico.

El gráfico es muy interesante: durante los siguientes días, tuvo lugar una conjunción de Júpiter y Marte, después de lo cual, se trasladaron a la línea nodal de Neptuno. Se opusieron a Urano durante los días anteriores al avistamiento de tierras. Mercurio se movió a esta línea de oposición.

Urano estaba cerca de la línea nodal de Neptuno. Llegó allí unos dos años después. Saturno había estado en el nodo descendente de Neptuno unos trece meses antes. Este fue el momento de la lucha desesperada final del descubridor para encontrar apoyo en la corte española para su empresa. Plutón estaba en la línea del nodo descendente de Mercurio. Casi enfrente estaban la Tierra y Venus.

Parecen ser de gran importancia los eventos en la línea nodal de Neptuno. Las cuestiones relacionadas con el desarrollo de la humanidad hacia estándares modernos de individualismo deben haber estado involucradas en ese momento. El descubrimiento y la posterior colonización del continente americano fue una expresión particular de este impulso cultural. Ofreció, en cierto sentido, una salida para el creciente individualismo en Europa. Muchos de los primeros colonos en América del Norte que, debido a su individualismo se desviaron de los puntos de vista dogmáticos que predominaban en sus países de origen, buscaron la libertad de algún tipo en el Nuevo Mundo.

Hemos conocido sucesos planetarios anteriormente en las líneas nodales de Neptuno. No siempre estuvieron conectados con eventos felices en la historia. Aquí, comenzando con el descubrimiento de América, encontramos que esto no tiene por qué ser la regla. Lo que anteriormente llamamos un bloqueo de un nodo por un planeta bien puede materializarse como un impulso y una capacidad de logro externo y consolidación. El elemento conservador y materializador del mundo planetario puede combinarse con el efecto inspirador que proviene de la esfera. Por supuesto, el éxito y la calidad del logro depende siempre del poder y la disciplina de la individualidad que respalda la concepción y ejecución de una idea. Más adelante veremos que tales combinaciones de planeta y esfera a menudo afectaron las grandes etapas científicas y tecnológicas del progreso.

d22

Mientras vivimos en este planeta, parece ser nuestra tarea imprimir la idea, el Espíritu, en la materia. Ni siquiera podemos encontrar suficiente subsistencia, por regla general, si no obedecemos esta ley. Por lo tanto, parece que estamos empleando, en la actualidad de manera inconsciente, tanto los impactos del mundo de los cuerpos planetarios como las esferas. Obviamente no se trata de dar preferencia a uno de los dos; El problema es colocarse como tercer factor entre ellos y fusionarlos sanamente. Por esta razón, uno debería pensar que mejoraríamos nuestra dignidad si nos pusiéramos en plena conciencia como administradores, por así decirlo, entre los impactos cósmicos.

Otro detalle interesante de la tabla de 1492 es la posición de Plutón. Estaba en Escalas o Libra, casi exactamente por encima de la línea nodal de Mercurio. Plutón, dijimos antes, es un foco de impulsos extrasolares, que pueden ser particularmente dominantes en la voluntad. En el presente caso, el planeta indicaría una fuerte tendencia hacia la materialización. La esfera de Mercurio, representada por el nodo, puede manifestarse, entre muchas otras posibilidades, en nuestra voluntad individual. Si Plutón bloquea este nodo, sugeriría una posibilidad extrema de condensar este elemento de voluntad en un grado antes desconocido. Una expresión de esto parece haber sido la apertura del continente americano, que a menudo era considerado por la mente europea como un mundo de expansión ilimitada y sin precedentes. Estas vistas, al parecer, ya estaban contenidas en la tabla del descubrimiento. Teóricamente, uno podría haber leído en él lo que cabría esperar de esa ampliación del horizonte del Viejo Mundo. Esto fue, por supuesto, solo un aspecto de los posibles efectos del descubrimiento. Nos encontraremos nuevamente con Plutón cerca de las líneas nodales de Mercurio y Marte junto con etapas decisivas en el desarrollo de la ciencia y la tecnología modernas.

d23

El diagrama 23 ofrece algunos detalles cósmicos sobre el desarrollo de la idea y la perfección práctica de la máquina de vapor. Nos hemos abstenido deliberadamente de incluir más que las posiciones de los planetas exteriores para evitar que la imagen sea demasiado compleja.

La idea de la máquina de vapor ya aparece en los escritos de Heron of Alexandria (alrededor del 130 AC.). A principios del siglo XVII, se retomó la misma concepción. De Caus, quien durante un tiempo se consideró el inventor de la máquina de vapor, describió un aparato en 1615 que se acercó a esa idea de Heron. En 1629, J. Branca construyó un motor primitivo sobre principios similares. Durante esos años Plutón estuvo entre Aries y Tauro. Se movió a través de las líneas nodales de Mercurio y Marte, lo que sugiere que hubo impulsos operativos similares a los que describimos en relación con el descubrimiento de América. La diferencia es que Plutón estaba en Aries a principios del siglo XVII, en el que leemos influjos en forma de ideas (Aries o Júpiter-Ammón, el inspirador de la Idea). Esos primeros aparatos, por supuesto, aún no eran máquinas de valor práctico, sino más bien las precondiciones ideológicas del progreso posterior.

La primera máquina de vapor, que se empleó para fines industriales, fue la de Thomas Savery. Fue patentada en 1698. Plutón se situó entonces en la línea nodal de Neptuno: el enfoque cósmico para la realización de la voluntad del recién nacido de “domesticar la naturaleza” (Plutón) combinado con esas igualmente nuevas tendencias individualistas y emancipadoras de la humanidad (Cáncer). Hacia 1705 se habían hecho nuevos progresos: Newcomen y Cawley construyeron un motor que fue una mejora definitiva de la idea. Urano se trasladó durante esos años a la línea nodal de Neptuno. Este motor se utilizó para bombear minas. Para 1725 era de uso común en las minas

En el transcurso de los años, se lograron muchas perfecciones y adiciones menores. Por ejemplo, Fitzgerald intentó transferir el movimiento primitivo temprano de la palanca de equilibrio al eje de un volante. Eso fue en 1758. Por esa época, Neptuno estaba en su propio nodo ascendente en Cáncer.

Sin embargo, la terminación más decisiva de la máquina de vapor fue realizada por James Watt. Ya en 1763, cuando tuvo que reparar un modelo del motor de Newcomen, concibió algunas mejoras. Saturno había entrado entonces en Aries. Tenía una idea que debía remediar ciertos desechos del modelo convencional de la máquina de vapor. Para 1768/9 había llegado tan lejos con sus experimentos que pudo patentar sus mejoras. En 1769 tuvo otra idea, ejecutada en 1778, que significó un paso esencial hacia la perfección del motor de expansión. Urano estuvo en Aries en 1768/9. Vemos nuevamente una indicación que sugiere una afluencia y condensación de ideas. Por mucho que Plutón esté asociado con impactos de voluntad extrasolares inusuales, Urano está conectado con ideas de un orden similar, promoviendo cambios novedosos y revolucionarios.

El empleo de la máquina de vapor se había vuelto universal a través de estas mejoras. Desde la época de Watt en adelante, fueron utilizados no solo por la industria minera, sino que también se habían abierto camino en otros oficios. Desde aproximadamente 1776 en adelante, se fabricaron en una base comercial. Durante esos años, Plutón entró en la constelación de Capricornio. Alrededor de 1782, se movió a través de la línea nodal de Neptuno. Vemos el primer paso hacia el empleo industrial realizado por Savery en 1698, indicado por Plutón en el nodo ascendente de Neptuno, reemplazado y universalizado simultáneamente con un Plutón en la parte opuesta del zodíaco.

d24

El desarrollo de la ciencia de la electricidad y el magnetismo ofrece una imagen similar. El diagrama 24 presenta las etapas principales del proceso histórico. En 1600, William Gilbert, médico de la reina Isabel, publicó un libro sobre magnetismo en el que describía el poder de atracción que el ámbar y algunas otras sustancias ejercen sobre los objetos ligeros. Llamó al poder “vis eléctrica”, usando la palabra griega para ámbar. Así se sentaron las bases para el concepto de electricidad.

Alrededor de 1600, los planetas de movimiento lento Plutón y Urano entraron en la constelación de Aries, mientras que Saturno estaba en oposición a Plutón. Vemos aquí un impacto de la región de ideas que también jugaron en la historia de la máquina de vapor. Aparte de esto, Júpiter había estado en la línea nodal de Neptuno aproximadamente un año antes de la publicación del tratado de Gilbert. El planeta Neptuno estaba en su nodo en 1590, cuando Gilbert estaba comprometido con sus experimentos. Aquí, también, nos damos cuenta del impacto que subyace a la evolución de la humanidad moderna, en un sentido general.

La oposición de Plutón y Saturno en 1600 se repitió de manera inversa en 1733. Saturno luego entró en Aries, y Plutón estaba en la parte opuesta del cielo. Esto fue más o menos cuando Dufay descubrió dos tipos de electricidad, positiva y negativa. Las posiciones de Urano y Neptuno en 1733 proporcionan una clave para el trasfondo cósmico de la historia de la electricidad y el magnetismo. El primero fue en Escorpión, el segundo en Tauro. En 1737 estaban en oposición exacta en los puntos de transición de Tauro a Géminis, respectivamente Escorpión a Sagitario. Esta línea de oposición está estrechamente asociada con las etapas más importantes de desarrollo en este campo de la ciencia. En electricidad y magnetismo parece haber llegado a expresar un posible aspecto de la polaridad cósmica inherente a la constelación de géminis.

Anteriormente, alrededor de 1700, se inventaron las primeras máquinas eléctricas de fricción. En 1709 se describe uno con el que se obtuvieron chispas eléctricas. Durante esos años, Urano estuvo en géminis. Para 1707 se había trasladado a la línea nodal de Neptuno.

En 1745 se descubrió el principio del frasco de Leyden. Neptuno se había mudado a géminis. Urano había entrado en Capricornio y estaba cerca del nodo descendente de Neptuno.

Benjamin Franklin hizo su famoso experimento en 1752, mediante el cual demostró que la electricidad estaba contenida en las nubes de tormenta, y se comportó como la electricidad ordinaria. Neptuno había entrado en la constelación de Cáncer y estaba en su propio nodo. Este fue también, desde muchos otros aspectos, un momento decisivo en el desarrollo material de la humanidad moderna.

En 1775, Volta inventó el electróforo, que puede usarse para cargar un conductor por inducción. Plutón estaba a punto de entrar en Capricornio, que está muy cerca del nodo descendente de Neptuno. Urano estaba al mismo tiempo en Tauro.

El año 1780 trajo otro paso de desarrollo. Galvani estaba estudiando los nervios de las ranas. Una rana había sido disecada y puesta sobre una mesa cerca de una máquina eléctrica. Se dio cuenta de que cada vez que los nervios de la rana se tocaban con un bisturí y, al mismo tiempo, se producía una chispa de la máquina, las patas de la rana se convulsionaban. El mismo fenómeno se vio afectado por los relámpagos. Así, se descubrió el llamado Galvanismo. Sucedió el 6 de noviembre de 1780. Más tarde, estos experimentos fueron llevados aún más lejos por Galvani y Volta.

Durante ese año, Urano entró en géminis. Plutón estaba muy cerca de la línea nodal de Neptuno en Capricornio. Venus estaba en Géminis el 6 de noviembre y Mercurio en oposición en Sagitario. La posición de la Tierra también es interesante. Estaba aproximadamente en una línea desde la Medusa de estrella fija en Perseo, por encima del zodíaco, hasta Alpha Ceti debajo, como se ve desde el Sol en perspectiva contra el fondo del cielo de las estrellas fijas. Esta es la misma Tierra que nos hemos encontrado en repetidas ocasiones en relación con eventos revolucionarios en la historia de la humanidad moderna. Se situó entonces entre las dos imágenes de criaturas malvadas, según antiguas concepciones mitológicas. Esto muestra que las “revoluciones” también pueden ocurrir en campos no políticos.

En 1820 se hizo un descubrimiento de primera magnitud. Hans Christian Ørsted encontró el electromagnetismo. Descubrió que un cable que lleva una carga eléctrica ejerce una fuerza sobre un imán o produce un campo magnético. Durante ese año, los planetas Urano y Neptuno se acercaron a una conjunción en la sección del zodiaco de Sagitario. Esta constelación esta opuesta a Géminis. Está estrechamente asociado con la polaridad inherente a este último. Por lo tanto, debemos esperar, en ese momento de la conjunción, una gran inspiración de esta naturaleza. En este caso, fue el descubrimiento del electromagnetismo, lo que despertó a muchos científicos para investigar el tema.

Faraday fue uno de los que asumió el desafío del descubrimiento de Ørsted. En octubre de 1831, atrapó un pez muy grande. Descubrió la posibilidad de inducción. Una bobina de alambre, que estaba unida a un galvanómetro, se enrollaba alrededor de un cilindro de papel. Cada vez que se introducía un imán en el espacio hueco del cilindro, la aguja del galvanómetro se desviaba. Estaba claro que el movimiento del imán, o el cilindro, producía una corriente eléctrica. Trabajó más a lo largo de este principio y construyó un aparato desde este punto de vista que fue, de hecho, el primer dinamo o generador eléctrico.

Urano se había mudado a Capricornio en octubre de 1831. Todavía estaba en la vecindad inmediata de la línea nodal de Neptuno. El planeta Neptuno estaba a punto de entrar en Capricornio, la sección en la que se encuentra su nodo descendente. Esto fue, por así decirlo, el sobrante de la conjunción en 1820. Los dos planetas estaban en estrecha asociación con una de las grandes líneas de vida cósmicas de la humanidad moderna, y podemos imaginar que las inspiraciones científicas y tecnológicas decisivas estaban entrando desde el cosmos.

En vista de los tremendos desarrollos en la esfera de la electricidad y el magnetismo, estos ejemplos podrían teóricamente extenderse indefinidamente. Sin embargo, esta es una rama de investigación especializada en la que no podemos embarcarnos aquí. Solo podemos dar secciones transversales que indiquen la multitud de enfoques posibles con respecto a la relación entre las ideas y tendencias humanas y los sucesos en el cosmos.

d25

A este respecto, es interesante echar un vistazo a los gráficos de dos descubrimientos asociados: el descubrimiento de los rayos X y la actividad de radio, que ocurrió entre finales de 1895 y febrero de 1896. El diagrama 25 muestra el movimiento de los planetas desde 1 de diciembre de 1895 al 10 de febrero de 1896.

Reconocemos a la vez características familiares. Júpiter había entrado en Cangrejo, y se dirigía a la línea nodal de Neptuno. Saturno estaba en Escalas en diciembre de 1895, muy cerca de las líneas nodales de Mercurio y Marte. El planeta Marte se había unido a él en conjunción. Con estos aspectos particulares, el descubrimiento de rayos X por Roentgen parece estar conectado. Si el descubrimiento estuviera más cerca a principios de diciembre de ese año, entonces Venus en conjunción con Júpiter y Mercurio en conjunción con Saturno y Marte habrían encajado.

Las asociaciones con las líneas nodales de Neptuno en Cáncer y las de Mercurio y Marte en Libra indican que este descubrimiento estuvo de acuerdo con las tendencias generales de la evolución humana durante la era actual. Dijimos que la dirección hacia el cáncer estaba particularmente asociada con el desarrollo del individualismo. ¿Dónde vemos la conexión con ese descubrimiento? En la antigüedad, cuando la religión y los misterios todavía estaban en su pureza original, se suponía que la participación en el sacrificio de Dionisos permitía a la humanidad obtener perspicacia y previsión, en otras palabras, la clarividencia.

La individualidad moderna no está dispuesta a aceptar esto como una factibilidad. Sin embargo, seguramente muchos tienen el deseo de tener la ventaja de tal capacidad. Aceptarían, por lo tanto, cualquier cosa que ofreciera un logro más fácil que las viejas formas de disciplina interna severa, y generalmente buscarían obtenerlo por medios físicos y tecnológicos. Al buscar acceso a estos, mantendrían los ojos abiertos a las cosas e instalaciones que prometen los resultados deseados. Fuera de tal actitud, posiblemente sin darse cuenta conscientemente del impulso inspirador, pueden ocurrir descubrimientos como el de los rayos X. No puede haber ninguna duda de que proporciona una medida de “clarividencia”. (Algunas personas prefieren llamarlo una caricatura de clarividencia).

El descubrimiento de la actividad de radio va en una dirección algo diferente. Tuvo lugar alrededor de febrero de 1896. Marte ya se había mudado a Escorpio y se había opuesto a Plutón y un poco más tarde a Neptuno. Los tres planetas estaban cerca de las líneas nodales de Venus y Urano. Por estas y otras razones, este descubrimiento parece estar especialmente asociado con la inspiración proveniente de la dirección de Tauro y Escorpio, aparte de Cáncer y Libra.

Ahora sabemos un poco más sobre el carácter y las inclinaciones de los descendientes del descubrimiento de la actividad de radio. Hemos visto las energías inimaginables que ha liberado la física moderna. Las posibilidades que se revelaban hicieron temblar incluso a sus descubridores. Los seres humanos parecían ser capaces de realizar, en algún momento futuro, acciones de una magnitud cósmica que solo los dioses, hasta ahora, supuestamente podían realizar.

Todo esto está asociado con Tauro y, por supuesto, también con Escorpio. Sin embargo, para comprender esto, debemos traducir la mitología de estas constelaciones a la terminología moderna. Tauro, particularmente Orión debajo de él, está conectado con la Muerte de Osiris, según la antigua concepción. Osiris era la inteligencia que trabajaba en el fondo del poder del sol. Después de haber sido asesinado por la traición de su hermano Set, su viuda, Isis, recogió sus restos y los enterró en varios lugares en los que se erigieron templos más adelante. El poder del Sol se retiró a la materia, porque se había convertido en la tumba de Osiris. Estaba escondido en toda la naturaleza.

El mito no se refiere a la crianza de Osiris, aunque deberíamos esperar que esto fuera esencial. Sin embargo, en términos modernos, deberíamos inclinarnos a decir que el poder del Sol estaba enterrado en la materia. Además, debemos esperar que ciertas inspiraciones, originarias de la región de Tauro, sugieran a la humanidad que libere ese poder del Sol enterrado en la materia. Esto es lo que ha estado sucediendo. El descubrimiento de la actividad de radio fue el primer paso, en un momento en que Plutón y Neptuno estaban juntos en Tauro y Marte en oposición. Los dos grandes rebeldes cósmicos, Plutón y Marte, se unieron para llegar a Neptuno, que guarda los secretos de la estructura arquitectónica de la materia.

El diagrama 26 es el cuadro de uno de los niños más pequeños de esta familia, la primera bomba atómica, que se lanzó sobre Hiroshima el 6 de agosto de 1945. Fue precedida por el primer experimento el 16 de julio de 1945, [cuando fue detonado en el desierto de nuevo México].

Las características más llamativas son las posiciones de Urano en su propio nodo (el 16 de julio cerca de la conjunción exacta) y Plutón en la línea nodal de Neptuno. Se confirma lo que dijimos sobre el descubrimiento de la actividad de radio, en relación con las líneas nodales de Urano, Venus y Neptuno. Mercurio entró, el 16 de julio, en su propio nodo descendente en Libra. Hubo una conjunción de Neptuno con Júpiter. Casi se podría decir que en ese momento la coordinación de toda la raza humana dentro del entorno completo del cosmos estaba en un estado de suspenso. La conjunción (en cierto sentido, un “eclipse”) estaba en Virgo, la imaginación cósmica de la humanidad. Saturno estaba cerca de la línea nodal de Plutón. También es muy interesante que, durante el intervalo entre el primer experimento y el lanzamiento de la bomba, la Tierra se movió a través de la línea de oposición a Plutón. (La oposición real, medida en la eclíptica, fue tres días antes de Hiroshima).

d26

Una imagen muy esclarecedora es la historia de la astronomía moderna. El diagrama 27 contiene las posiciones de los nuevos planetas en el momento de las etapas principales.

Mientras Copérnico estudiaba en Italia, entró en contacto con puntos de vista revueltos de Pitágoras sobre la cosmología. Los pitagóricos consideraban que la Tierra se movía en círculo alrededor de un fuego central. Una de las maestras de Copérnico, María de Novara de Bolonia, se opuso al sistema ptolemaico, porque lo encontraba demasiado torpe. En este contexto, en Copérnico maduró la firme convicción de que el universo se construyó sobre principios heliocéntricos. Durante esos años de estudio, desde aproximadamente 1496 hasta 1505, Urano se había mudado del vecindario del extremo descendente de la línea nodal de Neptuno a su posición de afelio en Acuario. En 1505, Copérnico regresó a Alemania, donde permaneció en Hellsberg hasta 1512. Durante ese tiempo, elaboró ​​los principios de sus puntos de vista sobre el sistema solar. Simultáneamente, Neptuno se movió de 296 ° a 311 ° a través de su propio nodo descendente, que entonces estaba en aproximadamente 306°. Tenemos aquí la imagen de una entrega de Urano a Neptuno, en la vecindad de la línea nodal de Neptuno, lo que anteriormente llamamos una de las principales líneas de vida cósmica de la humanidad moderna. Urano representaría la realización de la nueva idea, contrario a los puntos de vista sobre el orden cósmico sostenidos por la humanidad hasta entonces. Neptuno sería la fuente inspiradora para organizar la idea en una concepción coherente.

d27

En 1530, Copérnico publicó, con algunas dudas, su primer tratado sobre sus puntos de vista. Plutón había entrado en Capricornio y estaba cerca de la línea nodal de Neptuno. La gran revolución que siguió a la concepción mundial copernicana, preparó su curso. Luego llegó el momento en que Kepler realizó estudios astronómicos decisivos, después de la muerte de Tycho Brahe en 1601. En 1609 publicó su Astronomía nova, que se basó en la concepción copernicana y contenía las dos primeras de las famosas tres leyes de Kepler, la Ley de las órbitas elípticas de los planetas y de las áreas iguales. Durante esos años Neptuno se movió a través de León. Se situó frente a la posición de Urano durante los años cruciales del estudio de la cosmología de Copérnico en Italia. Neptuno “recordó” eso, por así decirlo, e inspiró un mayor progreso.

En junio de 1609, Galileo se enteró de la invención del telescopio. Inmediatamente hizo construir uno para sí mismo, con el que descubrió las lunas de Júpiter, etc. En ese momento y un poco más tarde, Urano se movió a través de la constelación de Tauro. Veremos que este es un punto importante con respecto al descubrimiento posterior de este planeta.

Isaac Newton agregó a las ideas de Kepler el principio de gravitación que rige los movimientos de los planetas en sus órbitas. Estuvo involucrado en el tema incluso en 1665, pero luego lo dejó de lado por alguna razón. Lo retomó nuevamente hacia 1685, estimulado por el astrónomo Halley. El resultado fue la publicación de los Principia, que contiene los principios de la gravitación. En 1665, Urano estaba en Capricornio / Acuario, es decir, la región donde había estado durante la época de los estudios astronómicos de Copérnico en Italia. Más tarde, en 1685, Neptuno estaba en esa misma posición en Acuario. Por lo tanto, observamos el fondo cósmico de estas inspiraciones. Parecen operar como una especie de “memoria” cósmica de eventos anteriores. Al mismo tiempo, Plutón estaba en la constelación de Géminis, probablemente cerca de su propio nodo ascendente. (Todas estas posiciones se calculan a partir de los elementos de las órbitas de estos planetas, que se conocieron, por supuesto, solo después de su descubrimiento. Naturalmente, los planetas mismos no se observaron entonces).

Ahora procedemos a las fechas del descubrimiento de Urano, Neptuno y Plutón. El astrónomo Herschel observó a Urano a través del telescopio el 13 de marzo de 1781. El planeta se encontraba a unos 88° de la eclíptica. Esto estaba muy cerca de la posición calculada de Urano en 1609 y más tarde, cuando Galileo empleó el telescopio por primera vez en la historia de la astronomía. Neptuno fue descubierto en septiembre de 1846 por Galle en Berlín. Señalamos anteriormente que su posición se calculó primero sobre la base de la ley de gravitación de Newton. Fue encontrado en los cielos en aproximadamente 328° de la eclíptica. Este era casi el mismo punto en el que debía haber estado, según el cálculo, en el momento en que Newton finalmente estableció sus principios de gravitación. Lo mismo se aplica a Plutón. Se observó en enero de 1930, después de que su posición se hubiera calculado de acuerdo con la gravitación. Fue entonces en aproximadamente 109°, algo así como la computación lo ubica en 1685, el año que vio los pasos finales hacia la publicación de la ley de gravitación.

Uno casi se inclina a decir que Neptuno y Plutón inspiraron la ley de la gravitación para que luego pudieran ser descubiertos para su empleo, además de los muchos otros aspectos e implicaciones que esta ley conllevaba. Urano parece haber inspirado el telescopio como un medio de su propio descubrimiento, aunque, por supuesto, Urano fue solo una pequeña faceta del cúmulo de descubrimientos que facilitó el telescopio.

Sería un error esperar que de los acontecimientos cósmicos, como los que se discuten aquí, solo surjan inspiraciones de ideas e impulsos que eventualmente podrían condensarse en descubrimientos e inventos. La experiencia ha demostrado que también las derrotas, no solo las “victorias”, en ese ámbito del esfuerzo humano parecen constituir reflejos de los grandes concursos en el cosmos. Producimos en las siguientes páginas algunas tablas de sucesos en los cielos que coinciden con las catástrofes de la civilización, causadas principalmente por fallas técnicas. Fueron seleccionados de una gran colección de eventos similares. También en estos casos, preferimos presentar los aspectos heliocéntricos, en parte porque las coordenadas geocéntricas correspondientes de los planetas no traicionan ninguna conexión con la magnitud de los incidentes en discusión.

El diagrama 28 muestra las posiciones de los planetas simultáneamente al gran incendio de Chicago el 8 de octubre de 1871. Fue causado por una lámpara de parafina que caía. Durante los días siguientes, 17.450 edificios fueron destruidos, 100.000 personas quedaron sin hogar y 250 perdieron la vida.

Los aspectos cósmicos son más dramáticos: Júpiter todavía estaba en oposición a Saturno. Marte se había movido hacia la línea entre los planetas opuestos. Todo esto sucedió en o cerca de las líneas nodales de Júpiter y Plutón. Venus estaba en conjunción exacta con Neptuno. La Tierra también estaba bastante cerca. Mercurio estaba en línea con Urano. Plutón se había colocado en una posición debajo de las líneas nodales de Mercurio y Marte. Particularmente el último aspecto es interesante, porque ya lo encontramos en la historia de los grandes descubrimientos e inventos. El aspecto geocéntrico no ofrece puntos de vista convincentes.

Uno podría inclinarse a pensar que catástrofes como esta se deben a la falta de desarrollo tecnológico suficiente y de medidas cautelares. Sin embargo, no podemos escapar de la impresión, particularmente reforzada por los últimos incidentes en la esfera tecnológica, de que cada paso de avance trae necesariamente una serie de posibles fallas a su paso. Parecen aumentar en magnitud.

d28

Otra coincidencia muy interesante entre los acontecimientos cósmicos y terrestres es el “gran incendio” de Londres el 2 de septiembre de 1666 (s.s.). Plutón estaba entonces en aproximadamente 89° de la eclíptica, correspondiente a la constelación de Géminis. Marte y Venus estaban parados en oposición a este último, en la constelación de Sagitario, y Mercurio también estaba cerca de la línea de esta oposición. La Tierra estaba casi en conjunción con Júpiter en 354° de la eclíptica. Así, todos los planetas, excepto Urano, estaban involucrados. (Saturno y Neptuno también estaban en conjunción).

En el momento de otro gran incendio en Londres, el 25 de marzo de 1748 (o.s.), Marte estaba nuevamente en oposición a Plutón (60 ° – 241 °). Esto confirma lo que dijimos anteriormente, que a veces uno puede descubrir una especie de “similitud familiar” en la repetición de eventos, en lo que respecta a la misma región geográfica.

Los desastres técnicos de cierta magnitud presentan características similares. El diagrama 29 presenta la contraparte cósmica de un accidente ferroviario el 22 de mayo de 1915, en Quintinshill, cerca de Gretna, Escocia. Un tren de tropas y dos trenes de pasajeros colisionaron, matando a 227. El gráfico muestra al planeta Plutón en una conjunción cercana con Saturno en la línea de los lados de Saturno (extremo del perihelio de su órbita). Esto tuvo lugar, por supuesto, durante mucho tiempo, pero ese día fue particularmente incitado por la relación rectangular con Marte. Venus todavía estaba en conjunción con Júpiter, mientras que Mercurio se opuso a él. Urano todavía estaba cerca de la línea nodal de Neptuno. Saturno se mudó a una relación pentagonal (144°) con él. La Tierra también se encontraba en un ángulo del pentágono (144°) con respecto a Saturno, lo que significa que también había un ángulo de 72° entre nuestro planeta y Urano.

d29 y 30

La posición de Saturno en ese momento es particularmente indicativa. Como estaba en su propio perihelio, parece haber estado de ánimo pasivo. Aparte de esto, fue paralizado por Plutón que, como exponente de una voluntad extrasolar, tiene un carácter fundamentalmente diferente del de Saturno conservador y conservador de la ley. No es suficiente con esto, también fue acorralado por los ángulos pentagonales a la Tierra y Urano.

 Una colección de cartas de accidentes ferroviarios siempre muestra relaciones angulares agudas entre los planetas, el bloqueo de nodos, etc., pero rara vez se puede detectar una similitud absoluta. Esto podría estar relacionado con la gran variedad de causas de tales accidentes.

 Los diagramas 30 y 31 representan los aspectos planetarios en el momento de dos accidentes mineros. El primero ocurrió en la mina de carbón Hartley (Northumberland) el 16 de enero de 1862. Una de las vigas de hierro, de unas 12 toneladas de peso, en la boca del pozo de ventilación se rompió y cayó. Destruyó el malcriado, dividió el pozo y derribó suficiente madera para matar a dos hombres que ascendían por el pozo y enterró a 202 personas vivas.

Hubo una fuerte oposición entre Plutón y Marte cerca de los nodos de Mercurio y Marte. Venus estaba en una aguda relación rectangular con Neptuno. Mercurio se movió hacia la línea nodal de Neptuno. Urano estaba en su propio nodo y Júpiter estaba en conjunción con Saturno.

d31 y 32

El diagrama 31 es la imagen de un desastre en Oaks Colliery, Hoyle-Mill, cerca de Barnsley, el 12 de diciembre de 1866. Una explosión mató a 360 mineros. Al día siguiente, un grupo de búsqueda de 28 personas fue asesinado por otra explosión. Plutón casi se había movido a la línea nodal de Mercurio. Poco antes del desastre, Saturno estaba en oposición exacta a Plutón. Marte y Urano estaban en conjunción en la línea nodal de Júpiter. Mercurio no estaba muy lejos. Los tres estaban bastante cerca de una relación rectangular con Neptuno. Además, la Tierra estaba en conjunción con Venus cerca de la línea nodal de Venus, mientras que Júpiter se movió a través de la línea nodal de Neptuno.

La acumulación de información sobre accidentes de aviación también es muy interesante. El diagrama 32 es del 7 de junio de 1957, un día de cinco accidentes aéreos, tres en Inglaterra y dos en los Estados Unidos. Ese día, la Tierra estaba en el extremo descendente de la línea nodal de Venus. Saturno no estaba muy lejos de él. Urano y Marte se movieron a través de la línea nodal de Neptuno, Marte estaba exactamente por encima. Venus bloqueó el nodo de Saturno. Además, en este caso, los aspectos geocéntricos no son muy concluyentes.

El diagrama 33 presenta los aspectos del cielo entre el 9 y el 15 de agosto de 1958, durante el cual ocurrieron siete accidentes aéreos en diferentes partes del mundo, entre ellos la catástrofe de un avión holandés en la costa atlántica de Irlanda en el que murieron 99 personas. La pérdida total de vidas humanas en estos choques fue de 209 muertos.

Hemos llegado a la impresión de que en esos momentos las capas muy sensibles del aura de la Tierra están irritadas por las batallas y concursos en los cielos. Si esto se combina con fallas técnicas o breves apagones de la conciencia humana, pueden ocurrir accidentes. Los tiempos de ascenso y establecimiento (también culminación) de los planetas involucrados en un territorio particular de la Tierra a menudo están relacionados con desastres, etc., causando, por así decirlo, momentos definidos de peligro.

d33

 

Traducción revisada por Gracia Muñoz en noviembre de 2019

C3p2. La Historia y el Cosmos

Segunda parte del libro “El Drama de Universo” de Willi Sucher — 1958

 

   Todos los reinos de la naturaleza están entretejidos en la polaridad de los planetas y el mundo de sus esferas. Nadie puede escapar de ella, ni siquiera el reino mineral, que parece ser más duradero y atrapado en la conservación. Desde un punto de vista de largo alcance, sin embargo, también cambiará. También pertenecemos a la naturaleza con una parte de nuestro ser; por lo tanto, compartimos su destino. Incluso en el ámbito de nuestras emociones, inclinaciones, afinidades, etc., funciona esta dualidad cósmica. Sin embargo, en nosotros hay un tercer elemento que no se puede detectar fácilmente en el Cosmos. Podemos mirar a nuestro ser natural como si fuera un objeto externo a nosotros mismos, y podemos reflexionar sobre el en nuestro pensamiento. Esto es algo único en la naturaleza. Se puede demostrar que el animal no tiene esta capacidad.

Esta posición que tenemos nos permite formar una relación con la Naturaleza y con el Universo que lleva en sí la semilla de un elemento totalmente nuevo en el Cosmos. A través de nuestro cuerpo y las funciones que contiene, debemos compartir la interacción entre el Cosmos y la Tierra; pero en ese ámbito de la individualidad donde podemos desapegar nuestra propia conciencia del entorno, podemos liberarnos, incluso de los impactos del Cosmos. Este no es un hecho que nos es dado; solo podemos esperar alcanzarlo mediante la disciplina interna.

Cada uno de nosotros nace en la interacción entre el Cosmos y la Tierra. La vida es el camino que nos ofrece la oportunidad de estar plenamente conscientes, en medio de todo lo que sucede a nuestro alrededor y mantenernos distantes. Por lo tanto, podemos alcanzar esa libertad interior, que no es una negación ascética del mundo, sino una experiencia en un nivel más elevado que la conciencia ordinaria. Sin embargo, es inútil fingir que todavía hemos hecho un progreso espectacular hacia este posible objetivo de la humanidad. Estamos muy en el camino y, obviamente, solo al comienzo de la empresa. La Historia es el panorama de la lucha, de las todavía escasas victorias de la humanidad y también de sus derrotas.

Ahora veremos un evento particular en la historia que parece haber sido un símbolo, al menos, de una de las etapas de la batalla de la humanidad por la libertad. Fue el momento en que Martin Lutero publicó sus 95 Tesis, contra el abuso de las indulgencias, en la puerta de la Iglesia del Castillo en Wittenberg, el 31 de octubre de 1517 (diagrama 13). No tenemos la intención de sugerir que fue el único evento de este tipo, aunque este fue el comienzo de la Reforma en Alemania. Ciertamente hubo cientos de ocasiones que demostraron las decisiones de la humanidad moderna, a menudo medio consciente, de abrirse paso a nuevos campos de libertad interior.

­­­d13

Aquí, también, preferimos presentar los aspectos heliocéntricos en el cielo. Seguramente es una imagen muy interesante. Plutón estaba en la constelación de Sagitario y cerca de su propio nodo descendente. Saturno también estaba muy cerca de allí. Unos meses después, había alcanzado a Plutón y estaba en conjunción con él. También Venus y Mercurio habían entrado en esa sección de la eclíptica. Habían estado en conjunción unos días antes. Todo esto sucedió cerca de las líneas nodales de Júpiter, Plutón y Saturno. Marte también se acercó a la sección de Sagitario, aunque en la fecha en cuestión todavía estaba en Libra y en oposición exacta a Urano.

Obviamente, aquí hay una indicación de tremendos argumentos en los cielos. La acumulación de planetas en el sector eclíptico de Sagitario hablaría de tendencias sustanciales bastante complicadas de resistencia y conservación en el Cosmos. Parecen haber dirigido su atención a los impulsos inherentes a las esferas de los planetas Júpiter, Plutón y Saturno, cuyos nodos fueron bloqueados por los cuerpos de los planetas.

Ahora intentaremos también dibujar las implicaciones de las constelaciones del zodíaco en la imagen. Uno podría estar tentado a considerarlas solo desde el ángulo del simbolismo mitológico. Sin embargo, hemos llegado a la conclusión de que su impacto es real. Podemos imaginar que las esferas de energía que comienzan en el Sol se extienden hacia el espacio y entran en contacto incluso con las estrellas fijas, infundiendo así ingredientes de estrellas fijas, por así decirlo, en el sistema solar por medio de la capacidad de atracción de nuestro Sol. Estos ingredientes en el camino pasarían por los planetas, coloreándolos con tintes zodiacales. Sabemos que a la mente moderna le resultará difícil aceptar esa idea, particularmente debido a las distancias gigantescas entre las estrellas fijas y el sistema solar. Así, por ejemplo, se considera que Sagitario está compuesto de estrellas fijas individuales a lo largo de una línea recta inimaginablemente larga en el espacio. Sin embargo, incluso esta imagen no necesita desviarnos de la idea de que las estrellas, en una línea supuestamente infinita, pueden combinarse en un rayo de impacto que ingresa al sistema solar. Una hipótesis moderna en cosmología (ver La hipótesis de la nube de polvo, de Fred L. Whipple, en New Astronomy, Simon and Schuster, Nueva York) incluso habla de la presión de la luz proveniente del fondo de la estrella fija, que podría haber presionado el polvo primitivo dándole forma. Si esto es correcto, confirmaría que la idea de las influencias de las estrellas fijas distantes que ingresan al Sistema Solar en realidad no es tan remota.

Anteriormente, nos referimos a Sagitario que aparece en los antiguos mapas estelares como la imagen de un centauro, particularmente el centauro Nessus que estuvo involucrado en la muerte de Hércules. Apunta a Escorpión y, por lo tanto, indica que sus esfuerzos están dirigidos hacia la superación de la ley universal de la muerte. ¿Cómo se puede hacer esto? En el ámbito de la materia y la masa, es inútil intentarlo; en el ámbito del espíritu, el peligro parece ser que el espíritu individual (en la humanidad) está sumergido en un mar de fuerzas cósmicas superpuestas. Solo el aumento en la efectividad del yo humano puede evitar que caigamos en el olvido. El Centauro Nessus está preparado para esta batalla. La constelación en el cielo es una expresión de fuerzas en el Cosmos que nos incitan a emplear todos los recursos posibles para liberarnos de las tendencias que niegan la individualidad en la sociedad, como la raza, la nación, incluso la familia, etc. Nosotros, como todos los seres de la naturaleza, somos producto de un Cosmos que, en sí mismo, comenzó a partir de una condición indiferenciada. La diferenciación es un elemento que se le infundió en el tiempo. Está presente en el Universo en miles de potencialidades. Una faceta altamente evolucionada es nuestro ímpetu para desarrollar la individualidad.

La situación en el Universo, insinuada el 31 de octubre de 1517 por la acumulación en Sagitario, sería la siguiente: los nodos de Júpiter, Plutón y Saturno representan los contactos entre la Tierra y las esferas de esos planetas. Representarían el elemento cósmico dinámico, teñido por el impacto de Sagitario. Este color particular no es muy antiguo. Estos nodos han entrado en Sagitario, provenientes de Capricornio, relativamente tarde. El de Júpiter entró ya alrededor del año 2000 AC; la relación del movimiento de los nodos de Plutón es aún demasiado incierta. Por lo tanto, estos impulsos son bastante jóvenes. El desarrollo de la individualidad y el anhelo de libertad interior están directamente asociados con ellos.

Esto fue evidente en el momento de la protesta de Lutero en su 95 Tesis. Puede que no haya tenido la intención de producir el efecto que tuvieron, pero había más en ellos en un sentido más profundo. No fue solo una rebelión contra ciertos abusos en la Iglesia romana. Fue una ocasión de muchas en las que la humanidad, después de haber entrado en la era moderna de la ciencia y la tecnología, trató de deshacerse de los antiguos lazos de instituciones y dogmas religiosos, concepciones medievales y del mundo anterior, condiciones sociales e ideales convencionales. Los impulsos de este tipo habían estado operativos durante mucho tiempo en la historia. Ya podemos detectarlos en las civilizaciones precristianas de Asia Menor; pero durante los siglos XV y XVI golpearon con toda su fuerza.

Contra estos impulsos, que conducen a la humanidad al peligro constante de ahogarse en inundaciones de calor emocional e ilusión, en ese momento decisivo de la historia, había un fuerte cuerpo de tendencias conservadoras y esterilizadoras. Esto es obviamente inherente a esa poderosa acumulación de planetas en Sagitario. En la historia no necesitamos ir muy lejos para encontrar sus canales humanos.

Existe un paralelo interesante a una parte del cielo en 1517. En el momento de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, el 4 de julio de 1776, Marte estaba en conjunción exacta con Urano, aunque en la constelación de Tauro. En 1517 los dos estaban en oposición en Aries. Obviamente, hay una relación interna entre los dos eventos. Aunque ocurrieron en niveles totalmente diferentes, sin embargo, fueron escalones de la humanidad en el camino hacia la realización de esos impulsos de Sagitario. La conexión con Sagitario se indicó claramente en la imagen del cielo en 1776 y en los eventos resultantes, aparte de esa relación entre Urano y Marte.

Para lograr una interpretación más precisa de un aspecto del cielo, como el que discutimos aquí, necesitamos una diferenciación más específica de los planetas y sus esferas. El esquema provisional que presentamos anteriormente, en relación con los eventos en la naturaleza, es obviamente insuficiente para los propósitos actuales. Tan pronto como el Cosmos se refleja en la historia, nos enfrentamos a diferentes dinámicas. Nuestras capacidades mentales nos han emancipado más que a cualquier otra criatura de la naturaleza; por lo tanto, los impactos de las estrellas también se experimentan y modulan más dentro de nuestra órbita mental.

La experiencia demuestra que existen muchas formas que conducen a una caracterización de la influencia diferenciada de los planetas en los asuntos humanos. Adoptaremos un método simplificado, porque nuestro objetivo aquí es principalmente establecer los contornos de dicho enfoque.

En el bosquejo dos, ya hemos introducido en forma esquemática una clasificación de los planetas que también usaremos aquí. La experiencia ha demostrado que la división en los dos grupos de planetas exteriores e interiores, que se empleó en la antigüedad, sigue siendo de valor práctico —aunque aquí veremos las cosas desde el aspecto heliocéntrico. Los planetas exteriores son Saturno, Júpiter y Marte; los planetas interiores son Mercurio y Venus, a los cuales agregamos la Tierra con su Luna. Una tercera tríada está formada por Urano, Neptuno y Plutón. Fueron descubiertos tarde y obviamente eran desconocidos para los antiguos. Estos mundos de planetas recién descubiertos representan un reino de intención cósmica y voluntad que está por encima de los impactos más racionales de los antiguos planetas en los reinos de la naturaleza y en la humanidad, como lo ha demostrado la experiencia. En astrología, generalmente están relacionados con el ocultismo y el esoterismo. Con respecto a la historia, podemos ver en ellos los focos y las esferas de los impulsos que parecen estar en principio fuera de nuestra órbita mental.  Entran en nosotros de una manera que parece ser inexplicable, al menos sobre una base racional. Así, estos impulsos se manifiestan en lo incalculable e inesperado en la historia y en el ser humano. Sin embargo, antes de embarcarnos en una caracterización de estos planetas, nos ocuparemos de las dos primeras tríadas.

La triple existencia que sugerimos, con respecto a los planetas, es una ley fundamental que rige en muchas esferas de la naturaleza. También está presente en la humanidad de muchas maneras. Solo necesitamos mencionar la triple existencia de pensamiento, sentimiento y voluntad. Aparentemente, esto es un reflejo de la tríada cósmica en la humanidad. En la antigüedad, tales divisiones eran una cuestión natural, por ejemplo, el Trimurti indio de Brahma, Visnú y Shiva, que era reconocido como el trasfondo arquetípico de innumerables triadas terrenales, hasta la constitución social. La reflexión fisiológica era la tríada de cabeza, corazón y extremidades, por supuesto, con una amplia gama de variaciones.

Saturno es la cabeza o el planeta principal de la tríada externa o superior del antiguo orden de los planetas (sin Urano, Neptuno y Plutón). Según nuestra sugerencia en el diagrama 12, estos tres pertenecen, por así decirlo, a la parte ascendente de la ola de condensación y materialización cósmica. Por lo tanto, imaginamos que están, más que los demás, conectados con la consolidación y estandarización de toda la existencia “natural” dentro del Universo solar. La esfera de Saturno está al pie de la ola creciente, por así decirlo, lo que sugeriría que ambos, planeta y esfera, son focos de inteligencia cósmica que trabajan en y para el establecimiento y mantenimiento de los cimientos esqueléticos de esa existencia natural. Sería la base de los impulsos de planificación y recordación que esbozaron las formas de evolución en el sistema solar y ajustaron estos planes a las limitaciones de tiempo y espacio. Por lo tanto, también trabajaría en la interacción entre el mundo externo y los sentidos humanos, por lo que parece ser una esfera de experiencia de la existencia natural más confiable y permanente que cualquier otra capacidad humana. El planeta decididamente más conservador, Saturno, insiste en un respeto inquebrantable por las formas y hechos antiguos y aprobados en el Universo. Es más bien retractor y no progresivo, porque mantiene que, en el pasado primitivo, cuya memoria conserva, se establecieron las principales leyes y objetivos de toda evolución. Por lo tanto, siempre está inclinado a llevar el pasado al presente.

Júpiter es la antítesis de Saturno. Según el diagrama 12, esta esfera está más bien en el camino de la rodadura y agitación de la ola, en un sentido metafórico. Esto coincide con la evidencia de que infunde el elemento de flujo y el impulso de desarrollo en el Universo. Se podría llamar vida cósmica, que impregna toda existencia con el principio del ritmo y el cambio. La inteligencia de Júpiter se expande y se “materializa”, en el tiempo y en etapas sucesivas de evolución, lo que de otro modo podría ser la idea suprema del proceso cósmico, que existe más allá del tiempo y el espacio en la más alta inteligencia divina. La inteligencia de Júpiter sostiene que el desarrollo solo puede juzgarse por el logro final; pero para llegar allí, es necesaria la evolución en etapas. Aquí está la antítesis de Saturno, que insiste en la estricta obediencia al propósito divino establecido de una vez por todas en el pasado. Júpiter se arriesga a la posibilidad de desviarse para dar color y alcance a la creatividad individual en ese camino hacia el logro. Es el arquitecto flexible e ingenioso que ejecutó los planos del edificio cósmico. El cuerpo planetario, distinto de la esfera, tiende a hundirse nuevamente en el estancamiento, la prosperidad o la tendencia al esplendor en las dimensiones cósmicas. Estas son las formas de conservar sus tendencias.

Marte está en la cresta de la ola en el diagrama. Según esta imagen, aquí es donde las corrientes de ingredientes siderales, procedentes de la periferia, alcanzan su punto culminante de condensación y compresión. Suben, metafóricamente hablando, a su nivel de precipitación antes de caer en el tipo de materialización que sabemos que tiene lugar en la Tierra. Por lo tanto, las imaginaciones que se centran en Marte como el Señor de la Guerra, etc., son correctas. La inteligencia cósmica de esta categoría debe funcionar de manera catalítica para inaugurar esa precipitación. En cierto sentido, se trata de una guerra cósmica, porque aquí se deben romper los últimos rastros de la integración original en el Cosmos. La multitud de objetos y criaturas individuales toman forma en un torbellino de emancipación. En la humanidad, por ejemplo, este tipo de inteligencia parece funcionar en esos grados más instintivos de conciencia obstinada que son las fuentes del egoísmo. Así, Marte es un rebelde en el Cosmos, el otro extremo de Saturno. Quiere “seguir con el trabajo” de la evolución y, por lo tanto, se inclina a favorecer la aceleración de la emancipación de cualquier tipo. Por ejemplo, el tipo de entusiasmo que inspiró las ciencias naturales clásicas es esencialmente un impulso de la inteligencia de Marte. La esfera de Marte, por lo tanto, ayudaría indirectamente a mejorar las perspectivas de la libertad interior del Drama del Universo al inspirar el egoísmo, mientras que el planeta podría deslizarse fácilmente hacia una revolución de algún tipo y, en última instancia, podría verse obligado a volverse contra su propio propósito.

La tríada de Tierra-Luna, Venus y Mercurio pertenecen a la ruptura de la onda cósmica. La Tierra está involucrada en esto en la medida en que la materia en su mayor grado de densidad y compresión ha llegado al punto de inicio de esa disolución y “atomización”, que parece llegar a su conclusión en la superficie del Sol. Esto sugeriría que los otros dos planetas constituyen etapas intermedias hacia ese fin. Todo el proceso puede aparecer como un desperdicio sin sentido de energía cósmica. Sin embargo, una mirada más cercana promueve una visión diferente. El hecho de una reacción química en la Tierra, que funciona como descomposición, despierta la conciencia; aunque de ninguna manera podemos hablar de conciencia en un sentido estricto con respecto a los reinos mineral y vegetal. En la humanidad se confirma, por una observación objetiva del hecho, que un alto grado de vitalidad natural disminuye la calidad de la conciencia y el control. El cerebro no puede funcionar satisfactoriamente, según los estándares contemporáneos de la civilización, si está invadido por demasiada vitalidad. Además, la tranquilidad fisiológica necesaria para la observación y el pensamiento objetivos depende de ese desapego del mundo de los objetos, que es el resultado de que la “materia” haya llegado al final de su carrera. Esto sugiere que la Tierra (junto con su Luna) es un punto en el sistema solar donde la inteligencia de la creación natural en el Cosmos se puede convertir en el poder del pensamiento y la imaginación individuales. Esto se confirma muy bien con respecto a la influencia de la Tierra-Luna. A partir de investigaciones que abarcaron muchos cientos de casos históricos, nos hemos convencido de que la Luna tiene una influencia en el cerebro humano como instrumento para la percepción objetiva. También tiene una influencia dominante en el desarrollo embrionario en general, en la medida en que este es un proceso de recapitulación de la forma típicamente humana. Esto es esencialmente una transformación de las actividades de Saturno en el Cosmos y en la Tierra.

La inteligencia de la esfera y el planeta de Venus lleva a cabo, según nuestra experiencia, una transmutación de la influencia de Júpiter en el proceso cósmico. Promueve la relación y coordinación de los ingredientes que han sido arrojados por la inteligencia de Marte a una condición de existencia emancipada e individualizada. Por lo tanto, domina el sentimiento humano como un medio para relacionar a los individuos con el medio ambiente en cualquier sentido y para coordinarlos en cualquier tipo de asociación, sociedad humana o naturaleza. Por supuesto, también puede activar impulsos más disruptivos de simpatía y antipatía selectivas. Este es particularmente el impacto del planeta. Hay algo en el hecho de que, en la historia de las estrellas, Venus se ha asociado con asuntos amorosos, etc. Los impactos provenientes de la esfera pueden ayudarnos a controlar los sentimientos y las relaciones, y nos llevan a una evaluación consciente de los méritos de la relación y la afiliación. Por lo tanto, esta inteligencia planetaria infundiría virtud, —o lo contrario. En otras palabras, puede crear un elemento de responsabilidad en la agitación de la individualización.

La inteligencia de Mercurio recoge los resultados de la actividad de Marte en el Cosmos y los lleva a otro paso de disolución. Por lo tanto, tiene cierta similitud con Marte, porque retoma el hilo de la actividad catalítica y lo lleva más allá de la materialización al otro extremo de la avenida, que es la desintegración. Uno podría llamarlo “oxidación” universal, hablando metafóricamente. Sin embargo, en el curso de estos procesos, en la medida en que aparecen reflejados en la existencia de la Tierra, también se puede obtener una mayor mejora de la conciencia. Aparecen en la humanidad como la potencialidad de desarrollar inteligencia personal combinada con fuerza de voluntad. Además, esta esfera ofrece una amplia gama de posibilidades, desde la inteligencia universal capaz de comprender y aplicar las implicaciones más amplias de los aspectos cósmicos de la evolución, hasta el aislamiento total en el egoísmo.

Por supuesto, esta es solo una descripción muy abreviada de las cualidades y propiedades dinámicas de las Inteligencias planetarias. Sería tan inútil intentar una delineación absolutamente completa de la complejidad de estas entidades celestes como sería dar, dentro de la órbita de la inteligencia humana manejable, una imagen completa de la complejidad de la Tierra como planeta. Sin embargo, los escasos aspectos que hemos desarrollado serán suficientes para llevar a cabo las investigaciones que pretendemos aquí.

Los planetas Urano, Neptuno y Plutón son canales desde el mundo extrasolar hacia el sistema solar. Como una tríada en sí misma, constituye una triple condición similar a la contenida en los otros dos grupos, excepto que puede correr, en ciertos casos, contra la “ley y el orden” en el sistema solar. Por lo tanto, Urano está conectado con “ideas” o impulsos del mundo extrasolar que al principio podrían perturbar la “paz” del Universo solar hasta que fueran asimilados. Por lo tanto, Urano podría sentirse, más que cualquiera de los antiguos planetas, en eventos e impactos repentinos e inesperados. El planeta opera generalmente como un agente catalítico para incidentes explosivos repentinos en el nivel externo, a menudo en combinación con Plutón. Las inteligencias de la esfera ejercen una influencia armonizadora y organizadora en el sistema solar para que pueda vivir como un cuerpo integrado de función con un propósito.

Neptuno es un portal para la inteligencia de “enlace” con el mundo extrasolar. Sabemos lo importante y saludable que es para nosotros experimentar el mundo que nos rodea y hacer contactos. Del mismo modo, el Universo solar debe coordinarse en la configuración del Cosmos mayor. Las inteligencias de Neptuno consideran esto como su tarea. Los impactos del cuerpo del planeta pueden parecer caóticos, incluso perjudiciales. Los de la esfera, si se asimilan adecuadamente en el tiempo, pueden imbuir al mundo solar con nuevas y más altas posibilidades de evolución. En comparación con las de Urano, estas influencias son más de un carácter de largo alcance. Bajo las condiciones actuales en la Tierra, están trabajando en la naturaleza a menudo de manera subterránea y en asuntos culturales en condiciones de catacumba, por así decirlo.

Plutón es el equivalente del elemento voluntad en esa tríada, representando el puente hacia el Cosmos extrasolar. Anteriormente, comentamos su comportamiento errático con respecto a su perihelio y afelio, así como a la inclinación de su órbita. Esta es una expresión de su naturaleza interior, incluso de su inteligencia. Es iniciativa y voluntad, pero de un tipo que puede sacudir los cimientos de la familia solar. La lista de terremotos muestra que está involucrado principalmente en incidentes de este tipo. Es, en cierto sentido, una octava más alta de Marte y Mercurio, y parece que le disgusta ­todo lo que se pretende construir para la eternidad material. La diferencia entre esfera y planeta, como con Urano y Neptuno, es comparable a la diferencia entre impulso y ejecución.

Equipados con estos esquemas, aunque escasos, volvemos a los aspectos del 31 de octubre de 1517 (diagrama 13). Los impulsos provenientes de las esferas de Saturno y Júpiter estaban decisivamente en el primer plano de esta batalla cósmica. Leemos esto en la acumulación de planetas cerca de los nodos de las esferas correspondientes. Obviamente, fue un momento en la historia que se refería a los grandes principios de la evolución cósmica. Desde el punto de vista de Saturno, parece que era más una cuestión de los principales planes e intenciones cósmicas que se contemplaban. La inteligencia de Júpiter estaba preocupada por los métodos para alcanzar esos objetivos en el curso de la evolución paso a paso. Fundamentalmente, involucró el impulso de Sagitario, uno de los problemas de largo alcance de la humanidad más reciente, como la necesidad de abrirse paso hacia la independencia y la libertad. Está constantemente en peligro de ser invadido por pasiones y emociones que pueden vencer el mismo propósito —el Centauro es mitad animal.

El planeta Saturno (la imagen de los impulsos de conservación y la adhesión a los principios de la antigua gloria que se suponía que se había establecido de una vez y para siempre) bloqueó la esfera (nodo) de Júpiter. Por lo tanto, debemos suponer que, en ese momento histórico, las tendencias de este tipo intentaron obstruir un desarrollo que estaba a punto de dar un paso decisivo hacia el logro de la libertad. La opinión de Saturno, por así decirlo, era que solo las instituciones establecidas eran confiables y que todas las nuevas perspectivas eran inseguras, incluso peligrosas. Mercurio estaba casi exactamente en la línea nodal de Saturno. Las estrechas tendencias de voluntad, inclinadas a conducir a limitaciones egocéntricas de perspectiva, intentaron lanzarse en el camino contra los objetivos preestablecidos de la evolución cósmica. Venus estaba casi en conjunción con Plutón; En el ámbito de la relación humana, ciertos poderes intentaron oponerse a un mundo que tiende al individualismo. Sin embargo, los impulsos culturales del terremoto que se combinaban con el poder cósmico de ejecución estaban a punto de entrar en el mundo, empeñados en mover estándares anticuados. Todo esto se vio aún más agravado por la oposición de Urano y Marte. La naturaleza explosiva de las “ideas” extrasolares de Urano había entrado en tensión con el catalítico Marte, el “materializador”. Las cosas simplemente sucedieron, como se dice.

Tratemos de imaginar al monje, Martín Lutero, en esta situación. Seguramente estaba impregnado de una profunda devoción por su vocación, pero también era un niño de su edad. En él debe haber vivido, como en muchos otros, el anhelo de romper nuevos estándares de libertad de conciencia. Había pasado por muchas decepciones, particularmente cuando había estado en Roma en algún momento antes de 1517. No podía ver, en las instituciones existentes, un terreno en el que pudieran florecer los vagos sentimientos de libertad interior e independencia. Los aspectos jerárquicos de los asuntos culturales que habían gobernado a la humanidad durante miles de años ya no parecían estar en sintonía con esas conmociones en la naturaleza humana. Finalmente, el abuso de las indulgencias hizo que Lutero escribiera esas 95 Tesis, y de ese modo se había convertido en el instrumento de una revolución cultural. Ciertamente no sabía de los eventos en los cielos, pero su mente, decidida a servir a la causa de la humanidad en su pequeño rincón de la vida, sin embargo, había participado en esa fase particular de la Gran Batalla. Había hecho su elección, y la historia se había convertido una vez más en un reflejo de los acontecimientos cósmicos.

Ciertamente, no podemos leer en los aspectos de los cielos en el momento el hecho de la publicación de esas 95 Tesis. Todo lo que podemos ver —quizás es mejor decir, todo lo que necesitamos ver— es el hecho de que la humanidad estaba parada involuntariamente en medio de tremendos eventos cósmicos. Una persona actuó por un impulso de conciencia —un tercer elemento en el alboroto de las fuerzas cósmicas opuestas— y ganó una victoria, por pequeña que parezca en comparación con la grandeza del Cosmos.

La publicación de las 95 Tesis fue una etapa definitiva en un largo camino, ni un comienzo ni un final. Podemos estar bastante seguros de que los problemas más importantes que estuvieron involucrados no se resolverán mientras los estándares mundiales materiales actuales persistan y continúen, bajo miles de disfraces, para luchar por su autoconservación. Porque ya debe haberse hecho evidente que los sucesos relativamente pequeños en la historia humana son una expresión de la batalla que luchan las Fuerzas e Inteligencias cósmicas en interés de los principios mundiales, que solo la humanidad actual comprende débilmente.

d14

Es interesante observar la continuación de la batalla particular que comenzó con el avance de Lutero. (No es del todo correcto decir esto, porque en realidad comenzó antes). Aproximadamente cien años después de la rebelión luterana, estalló la Guerra de los Treinta Años. Las disputas entre los católicos romanos y los protestantes en el tiempo transcurrido llegaron a tal punto que la guerra se hizo inevitable. Finalmente fueron los protestantes bohemios quienes encendieron el fuego. En sus negociaciones con la corte católica romana en Viena, se enfurecieron tanto que tomaron a dos consejeros imperiales con su secretaria, quienes se habían sentado con ellos en conferencia, por el cuello y los arrojaron por una ventana. Afortunadamente para ellos, cayeron sobre un montón de estiércol en el foso del castillo en Praga. Esta fue, sin embargo, la señal para el comienzo de la guerra, que comenzó el 23 de mayo de 1618. El diagrama 14 representa la posición cósmica de ese momento. Agregamos la contraimagen de la paz de Westfalia, que puso fin a esa guerra el 24 de octubre de 1648 (diagrama 15) pero no produjo resultados decisivos.

Es sorprendente encontrar en la imagen de 1618, los motivos principales de 1517 nuevamente: una acumulación de planetas frente a Plutón, aunque en una parte diferente del zodíaco. Esta vez, Saturno ya había pasado la conjunción con Plutón, pero Marte logró estar aún más cerca de Plutón que en 1517. También Venus y Mercurio todavía estaban en las cercanías de Saturno y Plutón. (Mercurio había estado en conjunción con Saturno solo una semana antes). Sin embargo, todo fue empujado a la sección del zodiaco de Aries y Tauro. Junto con esto, apareció otro aspecto durante los siguientes meses —una relación rectangular entre Júpiter y Saturno.

Plutón bloqueó la línea nodal de Mercurio. Suponemos, por lo tanto, que hubo un extraño impulso de Plutón trabajando desde el Cosmos en ese momento de la historia, que había decidido frustrar ciertas tendencias que promueven y facilitan el desarrollo de la personalidad libre. Este impulso combinado con Marte, el Señor de la Guerra. Todo esto sucedió en la constelación de Aries, que está míticamente conectada con las batallas de la generación divina de Zeus con los Titanes mayores por la supremacía.

Mirar la situación cósmica nos da una idea de lo que la atmósfera psicológica, basada en el Cosmos, debe haber sido en ese momento. Podemos entender que existía una inmensa tensión que era altamente inflamable. Y en un momento de exasperación, los bohemios tomarían a sus oponentes y los arrojarían por la ventana, particularmente porque esta era la moda tradicional bohemia de expresar desprecio

Marte estaba cerca de su propio nodo, lo que indicaría que las propiedades más groseras del cuerpo del planeta frustraron los impulsos progresivos de la esfera. Las propiedades del curso no son exclusivamente agresivas, como las del planeta, aunque tienden a acelerar los eventos y colapsar por estancamiento. Saturno ya estaba en el sector de Tauro. Anteriormente señalamos que vemos en la constelación de Orión, debajo de Tauro, el trasfondo cosmológico o el mito del destino de Osiris. (Tauro se encuentra frente a Escorpión, la “constelación de la Muerte”.) En otras palabras, tenemos la siguiente imagen en el Cosmos de 1618: Saturno, el planeta inclinado a la conservación y el retraso, quedó bajo la impresión de la “Muerte de Osiris”. Ciertos poderes en el mundo habían decidido perpetuar el destino de Osiris, por así decirlo. En palabras simples, para eliminar en la humanidad moderna el esfuerzo de “levantar a Osiris de su tumba” y romper con nuevos estándares de conciencia que se espera que sean congruentes con el impulso de la libertad interior.

Venus había llegado a su propio nodo, que casi coincidía con la línea nodal de Urano. Esto indicaría que existía una situación en la atmósfera psicológica, por así decirlo, que era adversa al razonamiento objetivo entre los seres humanos, a menos que prevaleciera la mayor precaución. La esfera de Venus, cuyo impacto en la Tierra leemos en la posición de la línea nodal, quiere promover una relación sana y coordinación en la esfera social humana. Sin embargo, si el cuerpo del planeta bloquea el nodo, existe el peligro de frustración de la mente por explosiones emocionales; en otras palabras, el juicio de los asuntos puede ser dominado por la simpatía subjetiva o la antipatía. Esto estaba —y todavía lo está— agravado aún más por el hecho de que las líneas nodales de Urano y Venus estaban conjuntas. El bloqueo del nodo de Urano puede causar una afluencia de ideas irracionales y explosivas. Mercurio estaba en conjunción con Urano muy cerca de la línea nodal de Plutón. Sugeriría que este momento histórico no fue particularmente bendecido con una capacidad de contemplación tranquila a largo plazo de los asuntos de la evolución. Los dos planetas estaban en una relación angular pentagonal (144°) con Júpiter, lo que insinuaba la posibilidad de una miopía extrema en asuntos de política.

Todo esto puede provocar la impresión de que los enemigos de las condiciones saludables en la humanidad son abrumadores en número e inteligencia. Si así fuera, el primer paso hacia la mejora sería un conocimiento serio de los hechos. Sin embargo, no debemos olvidar que estamos tratando de presentar aquí casos extremos y demostrativos de acumulación en todos los aspectos. También hay momentos de relativa paz en el Cosmos.

La imagen de los cielos en el momento del Tratado de Paz de Westfalia, 24 de octubre de 1648 (diagrama 15), revela los aspectos más dramáticos que tienen una fuerte conexión con los anteriores. Saturno estaba nuevamente en conjunción con Plutón. Como sabemos, dentro de 30 años, Saturno se mueve una vez a través de su órbita. Mientras tanto, Plutón avanzó hacia Tauro, donde los dos se encontraron en 1648. En realidad, solo estaban separados aproximadamente 1°, medidos de acuerdo con distancias eclípticas. Así que ya encontramos aquí una relación con 1618 y 1517, que, por supuesto, uno esperaría. Sin embargo, el momento fue aún más dramatizado por la conjunción pendiente de Urano con Neptuno en Escorpión. Un poco más tarde también hubo una oposición de Saturno a los dos. (Las conjunciones y oposiciones de Urano y Neptuno son raras. De hecho, suceden una vez en unos 170 años. Lo que es más notable es que este casi coincidió con la oposición a Plutón y más tarde a Saturno). Todo esto ocurrió cerca de las líneas nodales de Venus y Urano. Marte no estaba muy lejos del lugar de este gran drama. Ya había entrado en la constelación de Géminis y estaba de pie entre las líneas nodales de Júpiter y Plutón. Mercurio estaba en su propio nodo descendente y el de Marte, mientras que Venus estaba en la vecindad inmediata. Fue solo cuestión de días antes de que los dos se movieran a través de la línea de esa gran oposición en Escorpión / Tauro.

d15

La paz de Westfalia ciertamente había puesto fin a una guerra que se había llevado a cabo con gran crueldad y con poca consideración por la existencia de la persona común. Grandes extensiones de tierra estaban desiertas, y la población fue diezmada hasta un punto más allá de la imaginación. Pero los resultados políticos y particularmente el Tratado de Paz, de ninguna manera justificaron los sacrificios gigantescos durante la guerra. Ninguna de las partes beligerantes originales había obtenido la victoria. La situación tanto del protestantismo como del catolicismo se había mantenido igual que antes. Solo las potencias extranjeras, principalmente Francia y Suecia, habían logrado avances en la lucha.

Fue uno de esos tratados de paz que parecen convertirse cada vez más en la regla en los tiempos modernos. Los objetivos de las guerras modernas nunca se logran, y los resultados de los siguientes tratados de paz son a menudo peores que los efectos de las guerras mismas. La Guerra de los Treinta Años pertenece a esta categoría. Los aspectos de los cielos en el momento del tratado lo confirman.

La combinación de oposición inusual combinada en Tauro-Escorpión bloqueó los nodos de Venus y Urano. Los impulsos que tenían haber entrado desde la esfera de Venus fueron obstruidos. Se refiere, como hemos señalado repetidamente, a la coordinación de la familia humana, es decir, sus condiciones sociales. Sin embargo, los cambios fundamentales de conciencia, que han ocurrido desde los siglos XIV y XV, con métodos totalmente nuevos y nuevos facultades en este ámbito.

El cambio se indicó claramente en los cielos: la línea nodal de Venus coincidió con la de Urano a mediados del siglo XIV. Esto hablaría por la apertura de nuevos enfoques con respecto a la esfera de la relación humana. Existe la indicación de que debe venir a través de la asistencia del esoterismo. Esto está implícito en la esfera de Urano. Sin embargo, cualquier desarrollo de este tipo indicado en los cielos, también provoca de inmediato la reacción de las fuerzas de retardo. Pueden llegar a un punto de apoyo si los planetas en cuestión se encuentran en conjunción, en este caso Venus y Urano, en su línea nodal, que tuvieron en común durante el siglo XIV. Tal situación realmente existía el 25 de febrero de 1314, es decir, Venus probablemente eclipsó a Urano, visto desde el punto de vista del Sol. En cualquier caso, ambos planetas bloquearon sus nodos. Lanzaron impulsos de retraso y obstrucción contra las influencias evolutivas provenientes de las esferas. Pocos días después, el 18 de marzo de 1314, el último Gran Maestro de la Orden de los Caballeros Templarios fue quemado en la hoguera. Se habían formulado acusaciones fantásticas contra los templarios, para lo cual la historia no ha encontrado pruebas. Vinieron principalmente del rey Philip le Bel de Francia, pero otras instituciones también intervinieron. Philip estaba poseído por una inmensa codicia por los tesoros de oro supuestamente tremendos de la Orden (sus propias arcas solían estar vacías). Así, los Caballeros Templarios fueron destruidos.

Este ejemplo, que podría multiplicarse, muestra dónde se encuentran los enemigos de una evolución social saludable. Hay una manifestación habitual en el partidismo del orden social jerárquico de épocas pasadas contra el impulso de la fraternidad. La Orden de los Caballeros Templarios fue, en cierto sentido, un precursor de la economía moderna de la unión mundial, pero actuaron desde un trasfondo de profunda espiritualidad y esoterismo. Después de su destrucción, otros se hicieron cargo. Por lo general, se vieron obligados a trabajar en gran secreto, por ejemplo, el movimiento medieval que se centró en Christian Rosenkreutz. Avanzaron en momentos de necesidad, tratando de instar a la humanidad a practicar nuevas ideas con respecto a la reconstrucción social. Tales intentos se habían hecho durante las décadas anteriores a la Guerra de los Treinta Años. Pronto fueron contrarrestados y ridiculizados por los exponentes de la dominación jerárquica en los asuntos sociales y espirituales de la humanidad. Esos poderes cósmicos, que estaban detrás de ellos, también encontraron herramientas humanas que, por ejemplo, concluyeron un tratado de paz que postulaba solo lo que había sucedido mucho antes. Ciertamente no fue constructivo sino, más bien, el reconocimiento de la derrota. El protestantismo había comenzado en Alemania a partir del clamor por la “Libertad del cristiano” (“Freiheit des Christenmenschen”). El catolicismo no logró destruir el protestantismo durante la Guerra de los Treinta Años. No era necesario, porque el protestantismo había abandonado mucho antes el impulso original. La verdadera “libertad” interior se había sacrificado al creciente absolutismo de los príncipes europeos. Francia fue un brillante ejemplo de esto en primer lugar.

Una vez más se intentó mantener a Osiris en su tumba por un tiempo indefinido. El momento fue bien elegido por los anti-poderes: el Toro-Orión y el Escorpión, el campo de la catarsis, fueron bien bloqueados por los planetas más exteriores en 1648. Pero la historia no termina allí. Tuvo una continuación de unos 140 años después. El siguiente diagrama representa el cielo en el momento de la Caída de la Bastilla, el 14 de julio de 1789, el comienzo real de la Revolución Francesa. Hubo algunos aspectos agudos: Júpiter todavía estaba muy cerca de Urano en Cáncer (la conjunción exacta tuvo lugar menos de dos meses antes). También hubo una relación rectangular entre Júpiter y Marte. Venus, que había estado en conjunción con Júpiter unos días antes del 14 de julio, se había opuesto a Plutón. Mercurio se movía en una conjunción con la Tierra, casi exactamente en la línea nodal de Saturno. Ambos estaban al mismo tiempo en una posición angular de 90° con respecto a Neptuno. Todos los planetas estaban involucrados de alguna manera, incluso Saturno estaba en una relación pentagonal (144 °) con Neptuno. Sobre todo, encontramos aquí una nueva característica: Júpiter estaba exactamente en la línea nodal de Neptuno, mientras que Urano se mudó a él después de aproximadamente un año. Esta es una de las claves más importantes.

d16

Podemos entender bien que la situación cósmica provocó la revolución en ese momento. Durante décadas, prácticamente desde la época de Richelieu y Mazarino —los ganadores de la Guerra de los Treinta Años, se habían acumulado muchos explosivos en las condiciones sociales de Francia. Particularmente esa línea nodal de Neptuno jugó un papel importante en el deterioro de la estructura social. Solo es necesario seguir los tránsitos de los planetas exteriores sobre esta línea para presenciar el derrumbe de Francia paso a paso. La Guerra de los Treinta Años, que, estrictamente hablando, se había originado en un movimiento por la libertad interior de la humanidad cristiana, se había deteriorado en una guerra de dinastías, con Francia como la primera en la carrera. Los tribunales de Europa buscaron asegurar ese impulso de libertad exclusivamente para ellos, a costa de sus pueblos. “L’Etat c’est moi” como se supone que dijo el “Roi soleil”, Louis XIV. Era, sin embargo, una empresa muy miope según las lecciones de la historia. Las personas de la era casi moderna no se dejaron engañar por la búsqueda de esa libertad. La Revolución Francesa fue una de las reacciones lógicamente inevitables.

La coincidencia de los dos ángulos rectos en el cielo del 14 de julio de 1789, uno entre Júpiter y Marte y el otro hecho por Neptuno y la Tierra-Mercurio, así como la oposición entre Plutón y Venus, indican que todo en los cielos era en propósitos cruzados. Los poderes conservadores y retardadores en el Cosmos no estaban unidos en opinión y propósito. Tal momento de irritación probablemente se convertiría en el suelo de la siguiente agitación.

La Revolución Francesa no tuvo éxito con su objetivo declarado, a saber, crear el estado perfecto. Sabemos que se deterioró en lo contrario. ¿Por qué sucedió?

La clave de la respuesta está contenida en la relación de Júpiter (y Urano) con la dirección nodal de Neptuno. Nos encontraremos con esta línea una y otra vez en nuestras investigaciones posteriores. Es el punto de contacto entre la Tierra y la esfera de Neptuno. Esta esfera es la intermedia entre la de Urano y Plutón. Por lo tanto, actúa como mediador entre la voluntad de Plutón y el elemento de organización de ideas más allá de los límites del Universo solar introducido por Urano. Este elemento mediador funciona en la historia, por ejemplo, como la lenta evolución de los impulsos que ganan terreno solo durante largos períodos de tiempo, debido a su naturaleza completamente no ortodoxa.

En la actualidad, esta línea nodal se encuentra en la constelación de Cáncer. Señalamos anteriormente la conexión de Cáncer con el trasfondo mitológico de Dionysos Zagreus, el Dios despedazado y presente en cada ser humano individual. Esta es la clave que necesitamos para comprender el fracaso de la Revolución Francesa. El idealismo de sus figuras principales pretendía crear un edificio social perfecto. Esto, sin embargo, requiere realismo y la transformación de nuestro egoísmo, que es capaz de aislarnos del mundo, en la capacidad de inspiración que comprende el mundo. Sin embargo, los líderes de la Revolución también habían comido, por así decirlo, del cuerpo del dios Dionisos. Tenían que actuar como individualistas. Muy a menudo fueron guiados por su egoísmo emocional o su poder de juicio obtuso y limitado. Así, sus actos de individualismo egocéntrico, de los que no podían escapar, socavaron el mismo edificio que querían erigir.

Este es uno de los problemas fundamentales que enfrenta la humanidad moderna con respecto a su evolución social. Allí podemos ver el impacto proveniente de la esfera de Neptuno, y continuará durante mucho tiempo entrando desde la dirección de Cáncer-Dionisos. De hecho, el clímax no se ha alcanzado de ninguna manera. El peligro más grave es que, si estos impactos no encuentran soluciones humanas, la humanidad se desgarrará como Dionisos había sido desgarrado. Somos los únicos seres en la Tierra que pueden responder al enigma de la Esfinge cósmica. Si no transformamos el egoísmo en una individualidad transmitida por el amor, perpetuaremos solo el “desgarro” en la relación humana y en nosotros mismos.

En el momento del comienzo de la Revolución Francesa, Júpiter estaba bloqueando la línea nodal de Neptuno. Urano lo siguió un poco más tarde. Esto es una indicación de que, desde el principio, el peligro era que las ideas e ideales no encajan en ninguna parte en la acción práctica. Por lo tanto, parecía que los líderes de la Revolución “fueron constructores de teorías para un mundo imaginario”, como dijo Talleyrand. Los nuevos ideales inspiradores, como los de Libertad, Igualdad y Fraternidad, se transmitían —y siguen entrando— a través de la puerta de enlace del nodo de Neptuno. Sin embargo, no podían madurar en practicabilidad realista. Había una fuerte obstrucción insinuada en la conjunción Urano-Júpiter en esa línea nodal. El cuerpo planetario de Urano lleva fácilmente un elemento de explosividad y confusión al ámbito de la función social. Júpiter puede frustrar el pensamiento constructivo y su ejecución.

Esta era la situación cósmica-psicológica. Sin embargo, uno no debe imaginar que estamos sujetos a tales situaciones en todas las circunstancias. Nuestra dignidad consiste precisamente en luchar contra las condiciones adversas y prevalecer contra ellas. Sin embargo, podemos esperar que hagamos esto solo a partir del conocimiento exacto de nuestra relación con el Cosmos.

d17

Una investigación de las etapas de la Revolución Francesa a la luz del Cosmos es muy esclarecedora. Solo podemos dar un ejemplo más, esa es la imagen del cielo el 9 de noviembre de 1799, cuando Napoleón se convirtió en Primer Cónsul en 18e Brumaire [Brumaire es el segundo mes, del 22 de octubre al 20 de noviembre, del Calendario Revolucionario Francés, adoptado por la Primera República en 1793]. Este fue el momento en que la Revolución comenzó a revertir a su opuesto: el primer paso de Napoleón en la escalera hacia el gobierno autocrático.

Nos recuerda de inmediato la imagen de la Caída de la Bastilla: Saturno había entrado en el lugar de Urano de 1789, cerca de la línea nodal de Neptuno. Unos meses más tarde estaba en la posición en que se encontraba Júpiter en 1789. Anteriormente dijimos que Saturno, como planeta, es muy conservador y retractor. Casi se puede escuchar su argumento en 1799: esas ideas revolucionarias ahora han tenido la oportunidad de demostrar su eficacia. Han fallado; Han creado un caos total. Yo (Saturno) podría haberte dicho que se abortarían, ya que solo las formas antiguas y aprobadas de la sociedad son practicables: el gobierno de la mano fuerte y de uno solo.

Júpiter había sido empujado hacia Urano en posición rectangular. En 1789, los dos permanecieron cerca, en una línea. Ahora se había convertido en un secreto a voces que nunca encajaron, como dijimos anteriormente. Venus, que estaba en oposición a Plutón en 1789, ahora se estaba moviendo en una relación rectangular con él. Por lo tanto, en ambos casos deberíamos esperar un clima desfavorable, con respecto a los asuntos de relación y coordinación humana —esferas que están conectadas con Venus. Este impacto de la inteligencia cósmica se dio cuenta muy pronto en las medidas de reconstrucción dictatorial de Napoleón y en sus ambiciones políticas.

Una de las diferencias más llamativas entre 1789 y 1799 fue el intercambio de Marte frente a Neptuno por la Tierra frente a Neptuno. Esto es muy interesante, porque esa oposición ocurrió en o cerca de las líneas nodales de Mercurio y Marte. Fue, hasta donde podemos ver, el primero de una serie de eventos el 9 de noviembre, o por ahí: por ejemplo, el 7 de noviembre de 1917 (revolución bolchevique rusa), del 3 al 11 de noviembre de 1918 (revolución alemana), y 8 de noviembre de 1923 (llamado Golpe de estado de Hitler). La Tierra siempre estaba en o cerca de esas líneas nodales. Por lo tanto, debemos esperar que nuestro planeta se vea inundado por los impactos de las esferas de Mercurio y Marte, lo que puede significar un énfasis en una voluntad inconsciente y en la inteligencia egoísta. Sin embargo, la situación cósmica en 1799 fue particularmente precaria: Neptuno en Libra estaba en su posición de afelio, es decir, había alcanzado su mayor distancia del Sol. Aunque la diferencia de perihelio y afelio es relativamente pequeña en el caso de Neptuno, el afelio es, sin embargo, una indicación de la tendencia del planeta a una mayor independencia de los estándares inherentes del Universo solar. Neptuno está conectado con la inteligencia extrasolar, que puede poner en peligro el equilibrio saludable de los estratos de la sociedad humana. Esto sugiere que la Tierra se apoderó del 9 de noviembre de 1799 por una inteligencia de Neptuno que externamente parecía, en cierto sentido, ingeniosa y desconcertante  pero era al mismo tiempo un peligro tremendo, al menos en lo que respecta al futuro cultural de la humanidad. Esta inteligencia parecía operar como una fuerza que venía más allá de la órbita de la naturaleza y estaba más allá del alcance de la inteligencia humana normal.

d18

Dijimos anteriormente que la humanidad moderna se enfrenta cada vez más con el problema de controlar los impactos que ingresan a la Tierra a través de los nodos de Neptuno. Nuestro desafío parece ser la necesidad de humanizar estos impulsos, y cualquier falla en lograrlo parece tener consecuencias fatales. Esto se ve confirmado por los aspectos cósmicos al comienzo de la guerra de 1914-1918. Comenzó con el asesinato del archiduque Franz Ferdinand en Sarajevo, 28 de junio de 1914 (diagrama 18). En ese momento, Urano estaba en el extremo descendente de la línea nodal de Neptuno, frente al Urano de la caída de la Bastilla.

Este Urano recuerda el problema de individualidad de la humanidad moderna que discutimos en relación con la Revolución Francesa. Su verdadero fondo es el complejo Dionisos-Cáncer, aunque parece modificado en 1914. La antigua monarquía de Austria y Hungría había llegado por completo a un punto muerto político. Un número de naciones se conglomeraron en algo que se suponía que era un organismo homogéneo pero que era una monstruosidad de conflictos internos incesantes. Uno simplemente se había olvidado de ajustar la herencia de la monarquía de los Habsburgo a los estándares modernos. Quizás no se tuvo el coraje de hacerlo. Una gestión parlamentaria de los asuntos de esta comunidad variopinta a lo largo de líneas democráticas era imposible. Mark Twain da en sus escritos relatos tragicómicos de las sesiones grotescas del parlamento austríaco.

Si no es posible integrar una multiplicidad de voluntades individuales (de naciones o seres humanos individuales), entonces las hordas de fuerzas demoníacas se hacen cargo en cierto punto y llenan el vacío que la inteligencia humana no pudo cerrar. Esto sucedió en la monarquía de los Habsburgo anterior a la guerra. Los asuntos culturales y humanos de las muchas naciones dentro del imperio austriaco no pudieron ser amalgamados satisfactoriamente. También estaban mezclados con problemas económicos. Los grupos insatisfechos dentro del estado lucharon por la independencia, que no se podía otorgar sin romper la monarquía. El resultado fue un odio cada vez mayor que se vio obligado principalmente a vivir en las catacumbas de la vida política. Estalló en acontecimientos como el asesinato del 28 de junio de 1914.

Es fácil reconocer aquí el impacto de Urano bloqueando la puerta nodal de Neptuno en Capricornio. Describimos la constelación de Capricornio como la Puerta de los Dioses, según la mitología sideral. Es la fuente cósmica incesante de toda civilización y cultura humana. Si no recibimos y hacemos uso de estas inspiraciones, pueden convertirse fácilmente en impactos obstructivos y confusos. Tal desarrollo sería facilitado, por ejemplo, por un bloqueo de Capricornio por parte de Urano. Ciertamente, el deterioro de la monarquía austriaca no fue causado por Urano; fue acelerado por la inteligencia adversa, que encuentra su expresión en este planeta. Las fases anteriores de decadencia del imperio también se asociaron con tránsitos de los planetas exteriores sobre la línea nodal de Neptuno. La debilidad humana parece haber estado demasiado abierta a estas influencias cósmicas.

Este Urano, de 1914, no estaba muy de acuerdo con los otros planetas. Por ejemplo, Júpiter estaba en conjunción con él. Además, Plutón, que había entrado en la constelación de geminis, estaba en una relación pentagonal (144°) con Urano. Esto nos invita a echar un vistazo más de cerca a Plutón. Estaba en una posición rectangular con Venus y Marte, pero su afinidad con los gemelos es particularmente esclarecedora.

Hacia el final del siglo XIX, Plutón había estado en conjunción con Neptuno en la constelación de Tauro, cerca de los nodos de Urano y Venus. Ahora, en 1914, Saturno se había acercado mucho a Plutón. Entre marzo y abril de 1915, los dos estaban en conjunción. Todo esto sucedió en la región del segundo rincón del gran pentágono zodiacal que encontramos asociado con la muerte de Osiris, de Baldur, de Dionisos. De hecho, podemos detectar que el final del siglo pasado y las primeras décadas del presente trajeron la caída de muchos valores, que fueron faros brillantes para la humanidad de las edades anteriores. Esta fue la verdadera causa de la Primera Guerra Mundial. La humanidad se dividió en dos campos: una parte todavía quería aferrarse a conceptos e ideas desgastados, particularmente en el campo de las condiciones sociales. Otra parte siguió adelante con la voluntad de encontrar nuevos horizontes de la humanidad sin tener una idea muy clara de lo que realmente querían o cómo lograr sus ideales. Las revoluciones que siguieron a raíz de la guerra, particularmente en Europa oriental y central, demostraron la existencia de este callejón sin salida. Era realmente una situación “gemela” que se había derrumbado, sin embargo, en condiciones retardantes e inhumanas. Allí podemos detectar la obstrucción de los cuerpos planetarios. Pueden evitar que lleguen los impulsos de las constelaciones. Neptuno había entrado en Cáncer, lo que encaja bien en la imagen. Anunció grandes desarrollos, de los cuales escucharemos más adelante.

Otro hecho esclarecedor es la conexión de los aspectos del cielo de 1914 con el estallido de la Guerra de los Treinta Años. En 1914 encontramos a Marte en relación rectangular con Plutón. En 1618 los dos estaban en conjunción casi exacta. Vemos en esto una expresión de impulsos sedientos de guerra, ya que ambos planetas son exponentes de enormes fuerzas de voluntad en el Cosmos. En 1914, Venus también se vio envuelta en el conflicto entre Marte y Plutón. Además, Júpiter estaba en la misma región zodiacal en 1914 que en 1618. Uno debería esperar que la Carta del llamado Tratado de Paz de Versalles, del 28 de junio de 1919, tuviera alguna conexión con la del comienzo de la guerra. Este fue el caso, pero también contenía un recordatorio de la paz de Westfalia. El diagrama 19 presenta los aspectos del armisticio (11 de noviembre de 1918) y del propio tratado de paz.

d19

En ambos casos, Venus estaba en casi la misma posición que en 1648 (diagrama 15). Al mismo tiempo, bloqueó los nodos de Mercurio y Marte. Uno se inclina a pensar que ciertos canales de inteligencia, si no el sentido común y la buena voluntad, fueron bloqueados, particularmente si se contemplan las consecuencias históricas de esos tratados.

Sin embargo, el punto principal es obviamente el hecho de que Neptuno se mudó a su propio nodo ascendente. En 1914, Urano estaba en el nodo descendente. Aquí nos enfrentamos a una situación similar en 1918 y 1919. La formulación del Tratado de Paz fue dictada, en gran medida, por los requisitos del individualismo en la humanidad moderna. ¿Cómo podrían integrarse muchas naciones individuales, tanto las antiguas como las recién nacidas, en una voluntad para la pacificación y la cooperación? ¿En quién se puede confiar después de los acontecimientos en Rusia y en otros lugares? La confianza sacudió en todas partes las raíces de la existencia. En el pasado, en la Edad Media y antes, la humanidad parecía haber sido menos complicada. Ahora, en la humanidad moderna, el principio del individualismo parecía haber hecho del ser humano una criatura totalmente inestable e incalculable. Era el mito de los “desgarrados Dionisos”, el Cáncer, traducido a términos modernos. Neptuno bloqueó su propio nodo en esa constelación. La realización y solución de los ardientes problemas sociales de la humanidad moderna se había visto frustrada por el misterioso factor desconocido “Humano, el individualista”, cuyas profundidades, la tradición no podía comprender. Así, se creó un Tratado de Paz muy complejo que trató de resolver estos problemas con concepciones inadecuadas y anticuadas de la humanidad. Los resultados no fueron sorprendentes para una mente objetiva.

Sería fácil decir que, debido a que Neptuno bloqueó su propio nodo, no había otra solución posible. Sin embargo, tal capitulación ante el Cosmos sería en realidad una renuncia a la dignidad humana por completo. La existencia de la humanidad tiene lugar en una repisa muy estrecha dentro de un Cosmos que es, hasta cierto punto, indiferente u hostil para los humanos. Solo podemos mantenernos mediante una lucha constante contra los poderes adversos que nos rodean y dentro de nosotros. Nuestra única alternativa es saber y actuar desde el conocimiento. Solo entonces podemos esperar encontrar aliados invisibles de Inteligencia en el Cosmos que apoyen nuestra lucha y le den un significado universal. Primero debemos demostrar nuestra dignidad mediante el valor espiritual antes de que podamos esperar ser dignos del apoyo de esas Inteligencias. No podemos esperarlo como algo natural, al menos no desde los albores de la era moderna. (Véase también el Capítulo VII.)

Plutón no se movió mucho más lejos en 1918/19 de donde estaba en 1914; por lo tanto, lo que dijimos sobre el Plutón de 1914, se aplica a este Plutón de 1918. Se ajusta muy bien a la imagen del impacto de Neptuno. Desde todos los lados resonaba el mismo desafío: los valores e ideales convencionales, los “dioses antiguos” en términos mitológicos, se habían vuelto obsoletos, uno tras otro. La necesidad de nuevos ideales y facultades era, y es aún más imperativa.

La paralización de lo “viejo” había sido íntimamente clara a través del bloqueo de Géminis: Primero, en el momento del Armisticio, Júpiter estaba en conjunción con Plutón. El Tratado de Paz se concluyó en un momento en que la Tierra, cerca de su afelio, se oponía a ese mismo Plutón. Marte también se estaba moviendo en conjunción con Plutón.

El diagrama 20 muestra el cielo el 30 de enero de 1933, el día en que el Partido Nacional Socialista asumió el poder en Alemania. Permitiéndonos una libertad no totalmente injustificada en este caso, lo llamaremos el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Desde un punto de vista cósmico, hay bastante apoyo para esto: el cielo de 1933 estaba íntimamente conectado con los eventos de 1914 y 1919.

Nos encontramos aquí de inmediato con un viejo conocido: un bloqueo de la línea nodal de Neptuno. Esta vez fue Saturno el que estaba en el nodo descendente de Neptuno. La Tierra, que estaba en oposición a Saturno (exactamente tres días antes), estaba en el nodo ascendente. También hubo una cruz espacial ese día: Plutón todavía estaba en el punto de transición de Géminis a Cáncer, en la línea nodal de Saturno y en oposición a Mercurio. Los dos estaban en posición rectangular a Urano.

Conocimos a este Saturno en la línea nodal de Neptuno anteriormente. Estaba en la lista de 18 Brumaire 1799, el día en que Napoleón se convirtió en el primer cónsul, aunque en Cáncer, en el lado opuesto. Sin embargo, la situación en 1933 fue algo similar. Alemania había pasado, después de la llamada revolución de 1918, a través de un largo tiempo de experimentos infructuosos con respecto a sus asuntos sociales. Finalmente, colapsó económicamente en la zanja de la recesión mundial que había comenzado en 1929. Ahora, en 1933, apareció de nuevo un Saturno que proclamaba: fue toda la manipulación de esas ideas sociales supuestamente novedosas (Cáncer), que os han llevado a este desastre. Solo el regreso a los métodos aprobados de antaño, los estándares de sus antepasados (Saturno) resolverán las cosas para ustedes.

Esta vez Saturno bloqueó a Capricornio. Dijimos que era la puerta de entrada a los dioses en la mitología antigua. En términos modernos, deberíamos llamarlo la puerta del ingenio y la inspiración. Requiere nuevas facultades, hasta ahora raras, justo lo que el planeta Saturno (distinto de la esfera) desaprueba. ¿Qué sugeriría Saturno si no encuentra a nadie que lo resista? Los métodos y estándares más antiguos de convivencia, principios raciales de formación comunitaria —construido en lazos de sangre, discriminación racial y egoísmo, subordinación del individuo al misticismo nacionalista, hasta el punto de extinción del yo.

d20

Plutón y Mercurio estaban en la línea nodal de Saturno. A través de esta puerta de entrada, debería entrar la iluminación, con respecto a las mayores intenciones de la inteligencia cósmica de toda la evolución del Universo. Sin embargo, esta puerta estaba bloqueada, lo que significaba que existía el peligro de renunciar a esa fuente de inspiración. En cambio, apareció en primer plano la combinación más absurda de crudas ideas materialistas sobre la humanidad y el Universo, mezclada con conceptos mitológicos antiguos, en su mayoría mal entendidos. Este último impacto está claramente presente en el cielo, en Urano en la constelación de piscis —la “saga” de la antigua mitología nórdica que también fueron crónicas de las naciones nórdicas.

Estos no fueron eventos que promovieran la evolución de la dignidad del individuo, que tan maravillosamente se proclama en la constelación de León, con Bootes y Ursa Mayor arriba, y la Hidra abajo, la imaginación de la humanidad en sus tres esferas de vida. Una sección de la humanidad había llegado al poder político y fue víctima del bloqueo de Leo por los tres planetas, Neptuno, Júpiter y Marte, que estaban juntos.

La imagen no estaría completa sin una mirada a la historia de la Revolución Rusa en 1917. Los bolcheviques se hicieron cargo el 7 de noviembre de 1917, pero también es aconsejable incluir el tiempo después de la abdicación del zar. Hemos elegido (diagrama 21) el aspecto cósmico del viaje de Lenin a Rusia del 13 de abril al 7 de noviembre de 1917.

d21

De un vistazo, vemos la línea de vida de la humanidad moderna afectada: Saturno se movió durante esos siete meses hacia la línea nodal de Neptuno. En el camino tenía una conjunción con el planeta Neptuno, que tampoco estaba lejos de su nodo. La conjunción exacta tuvo lugar a fines de julio, principios de agosto de 1917.

Saturno nos recuerda el cuadro de 18 Brumaire 1799, cuando Napoleón se convirtió en Primer Cónsul (diagrama 17). Consideramos que Saturno es una expresión de una voluntad que se inclina por el retraso y el empleo de los medios de gobierno más conservadores. Esto ahora fue combinado y reforzado por la conjunción con Neptuno. El objeto era obviamente el bloqueo del nodo de Neptuno, la puerta de entrada de los impulsos que encontraron su reflejo en los problemas sociales de la humanidad moderna.

En el momento de la conjunción de los dos planetas, Rusia estaba alborotada. Anteriormente, Lenin había regresado del exilio. Los bolcheviques intentaron enérgicamente obtener el poder absoluto. El gobierno provisional bajo Kerensky tomó represalias. El 19 de julio dio órdenes de arrestar a Lenin y sus asociados. Sin embargo, el gobierno no fue lo suficientemente consistente y no tuvo el coraje de hacerlo (según la propia opinión de los bolcheviques). Lenin y los demás escaparon para regresar más tarde y provocar la llamada Revolución de Octubre. Ese bloqueo del nodo de Neptuno había encontrado sus herramientas humanas. La falta de corazón y de conocimiento de los problemas reales preparó el camino para que ocurriera uno de los mayores desastres en la humanidad moderna.

Dijimos anteriormente que había una similitud con el ascenso de Napoleón al poder. ¿Cómo se puede corroborar esto? El nodo de Neptuno en Cáncer está asociado, como discutimos anteriormente, con el problema que plantea el individualismo con respecto a los requisitos sociales. La humanidad tiene dos posibilidades para enfrentar esta situación: se deben realizar esfuerzos extenuantes y probablemente muy exigentes para encontrar soluciones que garanticen el desarrollo del individualismo junto con la creación de estándares e instituciones satisfactorias, con respecto a la convivencia de los seres humanos en la comunidad, o uno puede tratar de erradicar ese elemento incómodo en la humanidad, el individualismo, que ha aumentado considerablemente durante los últimos siglos. Esto es lo que se suponía que era la solución napoleónica a la Revolución Francesa. Fue, y sigue siendo, la solución que la Revolución de Octubre rusa pretendía infundir en la humanidad moderna: con todos los medios disponibles y concebibles de dictadura y terrorismo para eliminar la individualidad calificándola de “impostura burguesa” y, por lo tanto, despreciable. en el organismo social. Se suponía que la subyugación absoluta del individuo bajo la regla del partido y la doctrina del partido era la solución de la cuestión social. Allí vemos lo más antiguo de lo viejo, la respuesta más conservadora a esos impulsos de Cáncer. Se ha practicado en la antigüedad y todavía se practica en muchas partes del mundo.

Sin embargo, todo este impacto de Saturno fue fortalecido por el planeta Neptuno. Estaba en su propia línea nodal alrededor de 1919. Esto se refiere a otro aspecto del trabajo de Lenin, que se llevó a cabo sin piedad y sin tener en cuenta las consecuencias: la omnipotencia del evangelio del materialismo dialéctico y del ateísmo absoluto hasta el punto de su declaración como “religión” estatal. ¿Por qué debería haberse combinado esto con los principios de la Revolución Rusa?

Los combatientes en una guerra total por la erradicación del individualismo deben, por consiguiente, eliminar cualquier rastro de conciencia de un Ser o Individualidad superior, de cualquier Inteligencia Divina o similar. Cualquier conciencia de ese tipo en la mente de las personas debe convertirse con el tiempo en un enemigo peligroso de los intentos de crear una humanidad de masas antiindividual. Este es uno de los impulsos que diseminaría un Neptuno en su propio nodo.

Hay muchas pruebas de este hecho. El materialismo, en un sentido filosófico y teórico moderno, tiene sus raíces en las concepciones que nacieron durante los siglos XVI-XVII, sobre la epoca de Francis Bacon. Su nacimiento coincidió con eventos en la línea nodal de Neptuno. En el momento del nacimiento de Thomas Hobbes, el 5 de abril de 1588, el planeta Neptuno se estaba acercando a esa línea. Más tarde, cuando los materialistas franceses, Diderot, Holbach, d’Alembert y otros, se pusieron a trabajar para compilar la Dictionnaire Encyclopédie (1751-72), el planeta Neptuno estaba nuevamente en su nodo en Cáncer (finales de 1753) y también en Conjunción con Júpiter. Seguía siendo un materialismo filosófico (jupiterino). Gran parte de ella vivió en los padres y líderes de la Revolución Francesa.

A finales de 1917, Marte también se trasladó a la línea nodal de Neptuno. Menos de un mes después de la revolución estaba en línea con Saturno, casi exactamente en el nodo de Neptuno. Entró un nuevo elemento marciano que apoyó los impulsos combinados de los planetas Neptuno y Saturno. Fue el comienzo del terror organizado, inmediatamente después de la toma del poder. “Ese fue el período”, dice Trotsky, “cuando Lenin, en cada oportunidad, seguía martillando en nuestras cabezas que el terror era inevitable”.

Anteriormente señalamos que la Tierra en la constelación de Aries, como el 7 de noviembre de 1917, cerca de las líneas nodales de Mercurio y Marte, a menudo se asociaba con revoluciones. Aquí vemos un poco más profundo en el fondo de esta posición. Júpiter estaba allí cuando Lenin llegó a Petrogrado (más tarde llamado Leningrado) el 16 de abril de 1917. Luego se mudó a una relación rectangular con Urano. Uno debería esperar, desde un punto de vista ingenuo, que un Júpiter en Aries (la constelación de Zeus) sugiera una abundancia de ideas. El hecho es que un apagón total debe haber existido en la mente de ciertas personas. Lenin vivía en el exilio en Suiza. A medida que avanzaba la Primera Guerra Mundial, ciertos círculos líderes en Alemania —posiblemente en un momento de negra desesperación— concibió la idea de transportar a Lenin a través de Alemania a Rusia para instigar una revolución allí. Se esperaba que causaría una parálisis de los esfuerzos de guerra rusos al socavar y envenenar la moral del ejército ruso. Esto llevaría a una desintegración del frente oriental y permitiría a Alemania lanzar todos sus recursos militares a la lucha en su flanco occidental. Las negociaciones condujeron al transporte de Lenin y otros en un autocar sellado a través de Alemania, Suecia y Finlandia hasta Rusia. Así, personas prominentes de la llamada burguesía, ellos mismos, administraron esta obra maestra de la ceguera política absoluta. Júpiter bloqueó la línea nodal de Mercurio, la puerta de entrada de los impulsos cósmicos que están diseñados para despertar en la inteligencia humana.

El cielo de abril de 1917 es notable también en otra dirección. El día 13, cuando Lenin ya estaba en camino a través de Suecia, Mercurio estaba en conjunción con Plutón. Unos días antes, que probablemente vio las negociaciones finales para la importación de Lenin a Rusia, Venus estaba en conjunción con Marte, ambos en relación rectangular con Plutón. Discutimos anteriormente el impacto que viene de Plutón. La posición en Géminis serían pasos íntimos a lo largo del camino hacia el traicionero asesinato de Baldur, el Dios de la Luz, expresado en lenguaje mitológico. De hecho, somos testigos aquí, en esta coyuntura de la historia, de cómo una humanidad ciega de Hodur cooperó en una concordia casi satánica con las fuerzas de Loki para lograr una etapa decisiva en la guerra de destrucción contra todos los valores humanos e ideales de la humanidad. En la antigüedad, los ideales de ese rango se experimentaban como los buenos Dioses que guiaban a la humanidad.

Después de estas deliberaciones, uno puede preguntarse si la humanidad puede esperar emanciparse de participar involuntaria e involuntariamente en las grandes batallas en el Cosmos. La imagen que hemos dado hasta ahora es solo una exigua sección transversal a través de una serie de eventos históricos. Podría extenderse indefinidamente, dando lugar a resultados similares.

En lugar de una respuesta, planteamos otra pregunta: ¿puede la humanidad alguna vez esperar liberarse de algo que no sabe? Uno tiene la impresión de que, a la mayoría de las personas de la era actual, particularmente a aquellos que tienen que asumir la responsabilidad, no les importaría mucho el conocimiento de los acontecimientos en el cielo del tipo que tratamos de describir aquí.

Otra pregunta es: ¿Qué se entiende por libertad? Si se trata de querer salir de toda la configuración del Universo, entonces el siguiente problema sería: ¿A dónde? Mientras formemos parte del Universo solar, debemos aceptar la existencia en las condiciones generales de este Cosmos. Sin embargo, la imagen se ve totalmente diferente tan pronto como la existencia humana se convierte en una cuestión de participar conscientemente, incluso autoconscientemente, en el proceso cósmico. Visto desde este ángulo, la libertad podría definirse como la decisión de integrarse en el propósito final del proceso solar, que incluso puede estar fuera de la órbita absoluta del Universo solar actual. Lo contrario —dependencia— sería la identificación del Ser con el proceso, no con el propósito, del sistema solar. Seguiría siendo dependencia, incluso si uno reconociera la inteligencia o las “Inteligencias” como la causa del proceso.

Sin embargo, aún no hemos llegado a conclusiones con respecto a un posible Propósito final del proceso cósmico. Para tener una idea de eso, obviamente debemos profundizar en la relación entre el Cosmos, la Tierra y nosotros mismos.

Traducción revisada por Gracia Muñoz en noviembre de 2019

C2p2. La interacción entre el Cosmos y la Tierra. Los planetas y sus esferas

Segunda parte del libro “El Drama de Universo” de Willi Sucher — 1958

 

Una de las mayores dificultades para juzgar la interacción entre el cosmos y la Tierra es la imagen de esas distancias gigantescas entre los cuerpos celestes de los que la habla la astronomía moderna. Parece ser simplemente imposible y absurdo esperar, de acuerdo con estas concepciones del espacio y el tiempo, una influencia notable del planeta Plutón, por ejemplo, en la Tierra. La razón de esto es que uno imagina que cualquier ejercicio de influencia depende de la masa y la proximidad de ese planeta. Sin embargo, Plutón está tan lejos que se discute, que ninguna impresión directa en la Tierra parezca factible.

Podríamos comenzar mejor si observamos el centro del sistema, el Sol. Este foco central del universo solar obviamente tiene una poderosa influencia en todos los reinos de la Tierra. Causa una impresión no solo en nuestro planeta sino en todo el sistema planetario. Estamos acostumbrados en la astronomía moderna a hablar de la atracción gravitacional del Sol como lo que mantiene unido el sistema. No es necesario que nos interese aquí si esta es la interpretación correcta, pero ciertamente hay algún tipo de fuerza que trabaja desde el Sol hacia el espacio cósmico. Esta fuerza no puede ser del mismo grado en todas partes a su alrededor. Debe graduarse de acuerdo con la distancia desde el foco central. No hay absolutamente ninguna necesidad de pensar, de inmediato, en una disminución solo de acuerdo con la escala de distancias.

Por lo tanto, tenemos en el sistema solar un foco central, e irradiando de él, fuerzas que variarían con respecto a su poder y carácter, de acuerdo con la distancia desde el centro. Sin dificultad, hemos llegado al concepto de esferas (posiblemente concéntricas) en las que está envuelto el Sol. A esto, se puede agregar la idea de que los planetas se mueven en el borde de estos campos o esferas de energía, de acuerdo con su afinidad con esas fuerzas variables que provienen del Sol.

La primera dificultad importante en esta imagen es la constancia más o menos rígida de los movimientos de los planetas. Como es bien sabido, la aparición de los planetas a menudo se ha imaginado de la siguiente manera: originalmente existía un cuerpo central unificado, una especie de Sol primitivo. Esto fue puesto en rotación por algún factor desconocido. A través de la consiguiente acción centrífuga, partes del cuerpo central fueron expulsadas hacia la periferia en el espacio circundante. Estas partes evacuadas se concentraron en globos y desde entonces han estado moviéndose alrededor del Sol como los planetas. Otra versión es que un gran cuerpo cósmico de poderosa atracción pasó cerca del Sol y arrancó piezas que luego se condensaron en planetas. (Otra idea ha sido sugerida últimamente, la llamada “Teoría de la nube de polvo”. Ver Fred L. Whipple en The New Astronomy, publicado por Simon & Schuster, NY. Sugiere que el universo solar surgió por la presión de la luz, desde el espacio exterior, sobre nubes de polvo cósmico de distribución muy fina en el lugar de nuestro sistema actual).

Estas imágenes presentan enormes dificultades. Surgen tales preguntas como: ¿Quién causó la rotación del cuerpo central, o quién hizo que el segundo cuerpo se acercara al Sol primigenio? y asi uno puede seguir preguntando indefinidamente. El científico generalmente rechaza estas preguntas por sus propios motivos como pertenecientes a la esfera de la metafísica. Otra pregunta es: ¿por qué los planetas no se han separado del Sistema? Se puede responder que el poder de atracción del Sol se hizo tan poderoso que obligó a los planetas a permanecer en sus órbitas. Pero entonces uno se inclina a preguntar de nuevo: ¿Por qué los planetas no han sido arrastrados hacia el Sol? Se han hecho sugerencias de soluciones, pero a menudo solo empujan el problema real a otro nivel de complejidad inexplicable.

Si uno está preparado para aceptar provisionalmente la imagen de arriba de un universo de esferas de energía que se origina en la actividad del Sol, uno puede concebir la siguiente idea: Los planetas se convirtieron en antigüedades del Sol por algún acto cósmico de desarrollo. Descubrir cómo sucedió eso no puede ser nuestra tarea aquí. La expresión de su resistencia al Sol es el poder de la acción centrífuga similar a la que encontramos en la Tierra. En contra de esto, se estableció una fuerza similar a la que podríamos concebir como actividad centrípeta que irradia del Sol a las esferas. Esto requeriría que el equilibrio entre las tendencias centrífugas y centrípetas en el caso de cada planeta individual tuviera que estabilizarse con mucho cuidado. Tal equilibrio permitiría a los planetas mantener sus caminos ordenados y otras condiciones resultantes durante mucho tiempo. Esto también explicaría las fluctuaciones existentes.

Este equilibrio solo puede concebirse como construido sobre leyes matemáticas extremadamente complejas. Sin embargo, siempre que encontremos evidencia de matemáticas, debemos sospechar que la “inteligencia” es un factor motivador en el fondo. Por supuesto, se puede argumentar que esta “inteligencia” es solo una constelación particular de electrones, neutrones, etc., en la materia misma. Sin embargo, este argumento lleva a una confusión desesperada. El concepto “materia inteligente” es una contradicción en sí misma y parece destruir la idea fundamental de la naturaleza misma de la materia.

Las condiciones relativas, particularmente las irregularidades de las órbitas de los planetas, sugieren que el equilibrio recíproco entre las fuerzas centrífugas y centrípetas no es uniforme. Principalmente, nos ocupamos aquí solo de aquellas irregularidades que se expresan en las distancias variables de los planetas desde la entidad central y, también, por las inclinaciones variables de sus órbitas contra el plano de movimiento común idealmente concebido. Uno puede imaginar que estas características proporcionarían un medio para estudiar la individualidad, o la voluntad de los planetas que se oponen a la tendencia del Sol a suavizar todas las irregularidades, en última instancia, incluso eliminar la existencia de planetas.

Uno puede tener dudas sobre lo que debería considerarse como la norma, por ejemplo, con respecto a las distancias de los planetas al Sol (perihelio o afelio). La idea del equilibrio entre las fuerzas centrífugas y centrípetas, sin embargo, ayudará a resolver este problema sin dificultad. Simplemente significaría que el planeta en posición de afelio se resiste a las riendas de la acción centrípeta que se origina en el Sol. Por lo tanto, está en un estado de ánimo más individualista. Un planeta en una posición de perihelio, más bien, da paso a la atracción del Sol y, por lo tanto, es más plácido. Con respecto a los nodos de los planetas, hemos acordado anteriormente considerar el plano del movimiento anual de la Tierra como el plano común. Nos sentimos justificados al hacer esto, porque estamos viendo los acontecimientos en el cosmos desde el ángulo de su impacto en nuestro propio planeta.

Además, sugerimos considerar los nodos de los planetas como puntos de posible comunicación entre la individualidad del planeta único y la individualidad de la Tierra. Las órbitas de los miembros de la familia solar, incluida la de la Tierra, son expresiones de su voluntad de vida y movimiento. Como sugerimos anteriormente, surgieron por la acción de la fuerza centrípeta dependiente del Sol y fuerzas centrífugas relacionadas con el planeta. La Tierra participa en todo lo que existe en el Universo Solar como vida planetaria y voluntad de movimiento, porque está incrustada en los diversos planos y esferas que se penetran entre sí. Por lo tanto, uno puede imaginar que los efectos de la expresión de la vida cósmica se pueden encontrar en la Tierra, particularmente en relación con los nodos. Estos nodos, especialmente las líneas nodales, están situadas en el plano de la eclíptica, que también se puede concebir como el “plano de voluntad” de la Tierra. Por lo tanto, la Tierra, de alguna forma, tomaría parte en lo que sucede en las órbitas de los planetas y reaccionaría a ella.

Desde este punto de vista, es posible pensar que también tendría un efecto en la Tierra si un planeta se encuentra cerca de los nodos de otro de sus colegas. Lo mismo es posible si un planeta se encuentra no solo en su propio perihelio o afelio sino en el de otro. Sin embargo, uno esperaría el efecto más notorio de los planetas que están en relación angular entre sí. Luego podrían combinarse bajo el impacto de una constelación particular del zodíaco, como es el caso en una posición angular de 0° o conjunción, mientras que en todas las demás coordinaciones angulares —90° o “cuadratura”, 120° o “trígono”, 60° o “sextil” y así sucesivamente— deberíamos tener un elemento de cooperación u obstrucción desde diferentes puntos de vista. Incluso si, por ejemplo, las conjunciones no son exactas, lo que significa que si un planeta no cubre al que está más alejado como se ve desde el Sol, todavía podemos concebir esto como la indicación de una tendencia.

Todavía es necesario elaborar una distinción entre el planeta real y el plano de su órbita o esfera, como lo llamaremos en el futuro por simplicidad. Ya está contenido en principio en lo que sugerimos anteriormente. Las esferas se extienden desde la superficie del Sol hacia el espacio como campos de energía. Podemos considerarlas, con todas las reservas necesarias, como “capas” extendidas de la entidad central del sistema solar. Por otro lado, podemos estar de acuerdo en un aspecto, independientemente de lo que pensemos sobre la naturaleza del Sol y su interior: en su superficie, se producen poderosas transformaciones de sustancias, que nosotros en la Tierra experimentamos en los hechos de luz y calor, etc. Estos procesos distinguen al Sol de los planetas, que obviamente están inclinados a acumular y conservar sustancia o materia.

Esta capacidad del Sol para transformar, posiblemente eliminar, la sustancia es similar a la que encontramos indicada simplemente por el hecho mismo de la presencia de esferas. Son solo campos de algún tipo de energía y son invisibles. Todavía podrían existir incluso si no hubiera planetas para rodearlos. Por lo tanto, son, en cierto sentido, antimateria.

De los planetas, tenemos que esperar que se aparten del sistema solar si no fueran retenidos por el Sol. Ya dijimos que parecen estar inclinados a retener materia o sustancia. El caso de la Tierra con su Luna es una prueba parcial de esto. Los procesos de desintegración son mucho menos violentos que en el Sol. Uno debería esperar que defiendan la materia y la sustancia contra la voluntad del Sol para disolverlas.

Por lo tanto, podemos imaginar que un planeta en su propio nodo o cerca de la línea nodal de otro es una indicación de una pelea o argumento cósmico. El planeta visible podría insistir en la conservación de los ingredientes cósmicos que le conciernen. La esfera, originada en el Sol, podría querer seguir un curso de disolución o al menos de transformación. El resultado bien podría ser una amplia gama de acontecimientos, desde la conservación a través del compromiso hasta la disolución. Naturalmente, se expresarían en la Tierra ya sea como consolidación y condensación o como disolución y ruptura en eventos de la naturaleza, con una gran escala de posibilidades en el medio. La coordinación angular entre planetas de 0°, o conjunciones, puede significar un clímax de impulsos conservadores; mientras que las oposiciones o las relaciones rectangulares pueden encender la contradicción y actuar con propósitos cruzados, aunque todavía dentro de la órbita de la conservación. Todos estos acontecimientos se comunicarían también a la Tierra y crearían repercusiones. Es posible un número casi insondable de combinaciones. Es dudoso si alguna vez podrían estar fijados en reglas, etc. Imaginamos que, en lugar de reglas duras y rápidas, una imaginación y un pensamiento flexibles tendrían que operar para desarrollar una percepción de las acciones de la inteligencia cósmica y una estimación de los posibles efectos.

Una de las principales preguntas que nos hacemos es si podemos diferenciar el efecto de los planetas. De varios aspectos hemos llegado a la conclusión, simplemente por empirismo, de que las esferas de los planetas como campos de energía solar se reflejan en la estructura dinámica de la Tierra. En otras palabras, tenemos la impresión de que la Tierra está construida de acuerdo con el patrón que, en cualquier caso, existe en el cosmos solar. Esto concierne a la atmósfera y al interior de nuestro planeta. De ninguna manera es una concepción absurda, porque sabemos muy bien que las ocurrencias en las capas del Sol, así como entre los planetas, ejercen una fuerte influencia en los campos atmosféricos y magnéticos de la Tierra. Esto no podría ser si no existiera un parentesco entre las capas de la Tierra las del Sol, respectivamente y las esferas del cosmos.

La experiencia ha demostrado que las esferas de los planetas se invierten en su “reflejo” en la Tierra (ver el boceto A del diagrama 12). La superficie de la Tierra es en cualquier caso tierra. Está circunnavegado por un reflejo de la Luna, que está conectada con el elemento líquido como se muestra por su efecto en las mareas. Según esta idea, las capas de la atmósfera que, en parte, aún no se han investigado, estarían impregnadas de reflejos de Venus, Mercurio, el Sol y, en lo que respecta a la humedad del aire, también de la Luna. La corteza y el núcleo de la Tierra tendrían entonces reflejos de los planetas sobre la Tierra, es decir, aquellos fuera de su órbita. Es imposible demarcar bruscamente las esferas de influencia, porque de manera similar a la estructura del cosmos, se interpenetran entre sí.

Otro aspecto que puede darnos una pista, con respecto a la diferenciación del impacto planetario, es la siguiente idea: El Sol ejerce atracción sobre el espacio que le rodea. Por lo tanto, es posible pensar que atrae algún tipo de sustancia libre hacia su superficie donde se desintegraría. Los planetas resistirían esta tendencia, como dijimos anteriormente. Sacarían tanto como pudieran de esa corriente de sustancia que fluye hacia la superficie del Sol. Sin embargo, deberíamos imaginar que los planetas lo asimilan de acuerdo con sus capacidades e inclinaciones individuales. Aun así, uno esperaría que este proceso ocurra de acuerdo con ciertas leyes, posiblemente similares a la Ley Bode de distancias medias y otras que prevalecen en el cosmos planetario. Una posibilidad es un aumento gradual en este proceso de asimilación hacia el interior del sistema solar, que culmina cerca de la órbita de la Tierra y luego se descompone entre la Tierra y el Sol. Para facilitar la imaginación, elegimos la imagen de la acción de una ola en el océano (diagrama 12). Por supuesto, esta “ola” entraría desde la periferia en forma de vórtice, pero donde impactaría al planeta produciendo una preservación temporal de la sustancia. Dentro de la órbita de la Tierra, la desintegración o descomposición de la ola, inaugurada por el Sol, se establecería después.

d12

Esta idea no pretende de ninguna manera ser tomada como una imagen dificil y rápida. Solo debería ayudarnos a imaginar la interacción entre los planetas y el Sol. La idea de que la cresta de la ola esté cerca o en la órbita de la Tierra parece estar respaldada por el peso relativo de volúmenes similares de sustancia en los diversos planetas, que se supone que alcanzarán un clímax en nuestro planeta, proveniente de la periferia del sistema solar disminuye nuevamente al introducirse, entre la Tierra y el Sol. Entonces tendríamos un mínimo de acumulación temporal de sustancia por parte de Urano, Neptuno y Plutón, un aumento gradual de esta acción cerca de Saturno, Júpiter y Marte, el máximo o culminación (y la ruptura) de esta tendencia conservadora en la Tierra, y hacia el Sol una desintegración gradual. Esto clasificaría los planetas como pertenecientes a tres grupos (ver el boceto B diagrama 12).

Esto haría que el primer bosquejo fuera más inteligible, y explicaría por qué los planetas Venus y Mercurio, y el Sol aparecen, con respecto a su reflejo en la Tierra, más conectados relativamente con el elemento de luz y aire que, en cualquier caso, disminuye hacia las capas externas del aura de la Tierra.

Después de estos preliminares, podemos volver a los ejemplos dados en el Capítulo I. Ahora es comprensible por qué los planetas Venus y Mercurio siempre están en posiciones muy prominentes en las cartas de tormentas y ciclones. En primer lugar, se activan por cambios y desarrollos en las capas atmosféricas de la Tierra, que relacionamos con las esferas de estos planetas. Así encontramos a Júpiter, en los diagramas 5 y 6 de los desastres de enero de 1953 y noviembre de 1703), en o cerca de la línea nodal de Mercurio (y de Marte). La relación rectangular entre Júpiter y Plutón parece haber sido un factor exasperante adicional. Además, las posiciones de Venus fueron similares en ambos casos. Todavía estaban bastante cerca del nodo de Venus. En 1864 (diagrama 7), Mercurio y Venus estaban en oposición (Venus en conjunción con Júpiter). Marte y particularmente Plutón estaban cerca del nodo de Mercurio. Lo mismo se repitió en 1872 (diagrama 8), donde los dos estaban muy cerca de los nodos de Marte y Mercurio, pero el planeta Mercurio también estaba muy cerca de su propio nodo descendente. La lista de eventos meteorológicos similares (siguiendo el diagrama 8) agrega más evidencia. Es muy interesante ver cómo Venus fue dibujada en la imagen del desastre del 2 de septiembre de 1806 (diagrama 9). Se situó en la misma porción del zodiaco que en 1953 y 1703. La catástrofe se aceleró por las condiciones meteorológicas del momento. La lluvia incesante durante semanas había suavizado las capas inferiores de las laderas de las montañas.

La diferencia entre acontecimientos meteorológicos y terremotos parece estar indicada por cruces espaciales más nítidas en las cartas de este último. La imagen del terremoto de Lisboa, el 1 de noviembre de 1755 (diagrama 10), es un ejemplo excepcionalmente sorprendente. Había dos cruces espaciales perfectas contenidas en él. Los brazos de ambos estaban ocupados por planetas, si se considera que Júpiter estaba en el cuarto brazo unos 6 meses antes. También la lista de terremotos mayores muestra que estuvieron involucrados al menos uno o dos aspectos angulares de 90°, a veces incluso tres o cuatro. Las cruces espaciales, o ángulos de 90°, indicarían que en ese momento había impulsos cósmicos definidos que tenían propósitos cruzados. Parecen indicar enormes batallas en el cosmos a favor y en contra de la evolución. A medida que la Tierra es atraída hacia ellos, los elementos de nuestra Tierra también se irritan. En cualquier batalla, debemos tener en cuenta las bajas. Por lo tanto, la Tierra no puede reclamar exención; El precio que se paga por la evolución parece ser un desastre en la naturaleza. Encontraremos esto verificado en hechos producidos en capítulos posteriores.

¿Por qué debería haber combates en el cosmos? También podemos preguntar: ¿Por qué debería haber combates en el mundo humano? Sabemos que la razón de esto es la diferencia de opinión sobre asuntos vitales de la humanidad. ¿Existen también diferencias de opinión en el cosmos? Deberíamos tener que imaginarlos a una escala gigantesca, y la interacción entre las tendencias centrífugas y centrípetas, de las que hablamos anteriormente, parece ser una afirmación. El punto es que esto podría ser un medio, ya sea que les guste el método o no, de llevar la evolución a la calma. Entonces deberíamos esperar que la lucha cósmica que se reflejó, por ejemplo, en el terremoto de Lisboa, también tuviera algo que ver con los asuntos humanos. De hecho, lo hizo. El terremoto ocurrió en el momento en que Portugal estaba, de hecho, bajo el gobierno del marqués de Pombal, un estadista muy capaz. Sin embargo, estuvo involucrado en una tremenda pelea con la Orden de los Jesuitas, que tuvo repercusiones en América del Sur. Terminó con la expulsión de los jesuitas de Portugal.

En la imagen correspondiente al terremoto de Messina, el 28 de diciembre de 1908 (diagrama 11), había, aparte de los otros aspectos agudos, una relación angular de 120° entre Marte más Venus y Plutón. Tal ángulo indica cooperación de algún tipo. Parece, por lo tanto, como si Plutón y Marte (ambos un poco rebeldes en la familia solar) hubieran aceptado insultar a Venus. Un aspecto como el que está en cuestión puede indicar frustración.

Por lo tanto, parece obvio que la Tierra y sus habitantes están participando en la vida de un cosmos mayor que mantiene su propia existencia en una batalla constante por el equilibrio entre las fuerzas opuestas. Esas fuerzas parecen ser la expresión de una actividad inteligente, porque las leyes de un orden matemático están involucradas en sus operaciones. A juzgar por los resultados en los asuntos terrenales, nos damos cuenta de que la coordinación angular de los planetas y la relación entre planetas y nodos hablan de una posible combinación de fuerzas, de contradicción y diferencia de opinión, e incluso de frustración y obstrucción. Todo esto, repetimos, surge de la consideración de los acontecimientos según las concepciones heliocéntricas.

La polaridad principal, entre la cual todo parece moverse en el cosmos solar, es la diferencia del planeta como cuerpo y la esfera como campo de energía. El planeta es el representante del mundo de masa, peso, tamaño, etc. Podemos acercarnos a este mundo a través de nuestros sentidos. Las esferas no se pueden ver ni tocar; solo pueden calcularse, lo cual es una actividad puramente mental. Pero ni siquiera deberíamos poder calcularlos si los planetas no nos dieran los cimientos y los elementos de sus órbitas. Por lo tanto, los planetas y las esferas están unidos, aunque parecen ser polaridades. Uno se ha hecho dependiente del otro.

A través de esta interacción, la vida de un estándar definido ha sido posible en el sistema solar. No sabemos qué forma toma en otros planetas, si es que tiene alguna, pero desde nuestra Tierra sabemos que respalda la existencia de los reinos de la naturaleza. La esfera hace posible la evolución, porque proporciona el elemento mismo del movimiento planetario, que es la base del tiempo. La evolución necesariamente implica cambios constantes, incluso destrucción y eliminación. El comienzo del Universo fue totalmente diferente de lo que es ahora, y al final nuevamente presentará una imagen que no tendrá semejanza con el presente. Este proceso probablemente se aceleraría a un grado inimaginablemente rápido si el planeta de masa y peso no ofreciera resistencia. Le gusta conservar y perpetuar el presente. En términos humanos de tiempo, proporciona un lugar donde los objetos creados tienen, al menos, una cantidad limitada de permanencia.

Como miembros de la raza humana, debemos estar agradecidos de que existan los dos extremos. Como para todas las criaturas de la naturaleza, también nos dan la base de una existencia física, que dura en promedio un tiempo bastante largo. También nos brindan la posibilidad de llegar más lejos, es decir, de llegar a un cierre de la existencia terrenal después de haber tenido nuestra parte de experiencias. Sin embargo, ninguno de los dos tomados aisladamente sería ideal bajo los estándares actuales. Un énfasis excesivo en el elemento de energía esférica nos arrojaría a un torbellino de desarrollo impresionante y tormentas interminables de cambio y transformación. Es muy probable que no podamos mantener el estándar de un ser humano integrado. Deberíamos perdernos a nosotros mismos. Tenemos una idea de qué velocidades, etc., sin obstáculos por la inercia de nuestra Tierra, nos tendrían reservadas si pensamos en los esfuerzos y experimentos, en ciertos lugares, de hacer que alguien sea apto para el viaje espacial. Por otro lado, no podemos imaginar que el extremo opuesto, si opera solo, apoyaría la integración humana. El mundo de la materia, el peso, etc., insistiría en la conservación absoluta. Para lograr este fin, todas las tendencias dinámicas tendrían que ser eliminadas de tal cosmos, porque esto constituye la causa del cambio y la transformación. Además, con ellos, la inteligencia humana, que obviamente es un elemento perturbador para cualquier intento de conservación, también debería desaparecer. La inteligencia humana hace posible el progreso, pero ese progreso se compra al precio de cambiar o eliminar constantemente lo existente. Sin embargo, con la expulsión de la inteligencia humana, el yo también se desintegraría.

La humanidad parece ocupar un borde muy estrecho entre los dos grandes principios cósmicos, y sin embargo no puede prescindir de ellos. Incluso debemos esperar que cada uno de ellos mantenga el equilibrio frente al otro, porque allí, para nosotros, en las condiciones actuales, se encuentra la garantía de existencia estándar en este planeta. Aun así, podríamos preguntarnos: ¿qué podemos ganar de una existencia tan precaria entre esas poderosas fuerzas? La solución solo puede estar en la experiencia que un yo humano reúne en medio del mundo mantenido por esas fuerzas. A menos que podamos asignar importancia y permanencia a ese mundo, que madura a través de la humanidad como civilización y cultura, todo el proceso del cosmos se vuelve sin sentido en términos de inteligencia humana, aunque podría ser un evento magnífico y grandioso en sí mismo.

Traducción revisada por Gracia Muñoz en noviembre de 2019

 

 

C1p2. Eventos en la Naturaleza y en el Cosmos

Segunda parte del libro “El Drama de Universo” de Willi Sucher — 1958

 

 

La tarea que nos hemos propuesto es doble. Primero, queremos demostrar que el cosmos tiene influencia en la naturaleza. Como no aceptamos ninguna creencia o afirmación tradicional, todo lo que podemos hacer es colocar los eventos notables uno al lado del otro, como eventos meteorológicos, terremotos, etc., con los eventos correspondientes en el cielo. La segunda pregunta se refiere a cómo el cosmos ejerce una influencia en la Tierra y por qué. Allí tampoco podemos confiar en la tradición, sino que tenemos que encontrar nuevas formas.

Durante los últimos días de enero de 1953, se desarrolló una gran catástrofe en la región geográfica del Mar del Norte, principalmente al norte del Canal. Una depresión extremadamente poderosa se movió durante esos días desde el vecindario de Islandia en dirección este y finalmente en dirección sureste hacia las Islas Británicas. (Por lo general, estas depresiones tienen su base en el consorcio meteorológico de Terranova). Pasó el extremo norte de Escocia, causando vientos de alta velocidad que causaron grandes daños en Escocia, particularmente en áreas boscosas. Para el sábado, el centro llegó al Mar del Norte y corrió hacia el sur, entre la costa este de Inglaterra, Holanda, Alemania y Dinamarca. Causó vientos del noroeste excepcionalmente fuertes. Esto coincidió con una alta marea de primavera, y ambos factores crearon un aumento inusual en el espacio entre Inglaterra y Holanda. El resultado fue una catástrofe de escala gigantesca. A lo largo de la costa este de Inglaterra y a lo largo de la costa holandesa, los diques se rompieron en muchos lugares, causando inundaciones tremendas y pérdida de vidas.

f5

En el diagrama 5, tenemos la situación cósmica correspondiente, particularmente las posiciones de los planetas. Para facilitar la lectura de este y los siguientes cuadros de eventos cósmicos similares, primero presentamos nuestro enfoque, los símbolos, etc., que usamos.

 Los círculos concéntricos representan las órbitas de los planetas similares al diagrama 1. Por supuesto, no podemos adoptar sus diámetros relativos en estos diagramas. El círculo de la Tierra está dividido en 360 grados, comenzando desde el punto vernal. Todas las posiciones de los planetas se dan en relación con este círculo de la eclíptica. En el círculo exterior se indican las direcciones en las que se pueden encontrar las constelaciones del zodíaco.

Los símbolos ☊ ☋ son los signos reconocidos para los nodos de los planetas; por ejemplo (en la imagen -F5- en el círculo rojo) indicaría el nodo ascendente o descendente de Plutón. Para las constelaciones del zodíaco, usamos los símbolos tradicionales, aunque las divisiones en nuestras cartas no deben confundirse con las particiones astrológicas de la eclíptica:

t5

Estas constelaciones están avanzando sus posiciones con respecto al punto vernal de la eclíptica (ver sección en la Tierra). En la siguiente tabla, damos los grados aproximados a sus puntos centrales, relacionados con la eclíptica desde la Edad Media. Estos puntos deben ajustarse en cada caso individual a las divisiones (en grados) en la órbita de la Tierra en cualquier momento dado:

f6

Otro punto importante de nuestro enfoque es que todos los gráficos empleados aquí se toman desde el punto de vista heliocéntrico. Los estudiantes de astrología tradicional pueden tener dificultades para conciliar esto con las doctrinas convencionales. Sin embargo, hemos dicho repetidamente que renunciamos deliberadamente a las consideraciones tradicionales y abordamos el tema desde el simple empirismo. Otro aspecto importante para nuestra decisión fue el hecho de que encontramos en nuestras investigaciones el punto de vista heliocéntrico mucho más útil que el geocéntrico. Sin embargo, de vez en cuando nos referiremos también al enfoque geocéntrico.

Esto no significa que consideremos que el punto de vista geocéntrico, que es el terreno común de la astrología tradicional, está desactualizado. Creemos que aún puede ser de gran importancia si se ve desde una perspectiva adecuada. En nuestras investigaciones, que se han extendido durante muchos años y han investigado una gran cantidad de eventos, hemos llegado a la conclusión de que la vista geocéntrica es como el escenario y la actuación en un escenario, mientras que el aspecto heliocéntrico proporciona una buena visión del fondo y la técnica de la actuación. Como nos hemos propuesto investigar si existe o no “inteligencia” trabajando en la relación entre el cosmos y la Tierra, debemos necesariamente tener en cuenta ese trasfondo y la técnica de actuar en el cosmos. Para un campo diferente de investigación, uno podría tener que adoptar el enfoque geocéntrico. (Véanse también las publicaciones del autor sobre el aspecto geocéntrico: Isis Sophia II – Esquema de una nueva sabiduría estelar e Isis Sophia III – Nuestra relación con las estrellas).

Volvamos ahora al diagrama 5. Las características más llamativas son las posiciones de Saturno, Neptuno y Marte. Saturno estaba casi exactamente en conjunción con Neptuno, Marte estaba, igualmente, exactamente en oposición a ellos; eso significa que ocupaba el extremo opuesto de una línea recta que pasaba por el Sol. Aparte de esto, es notable que Júpiter y Plutón estuvieran en ángulo recto. Además, la Tierra estaba posicionada casi en la línea que conectaba los nodos ascendentes y descendentes de Neptuno. Urano estaba a punto de moverse en la línea recta que conecta los nodos de Plutón.

Para evaluar la relación de los planetas con los nodos en un momento dado, es esencial tomar el punto de vista heliocéntrico. El aspecto geocéntrico no puede servir para el mismo propósito. Según el geocéntrico, los planetas parecen estar parados principalmente en lugares diferentes de sus posiciones heliocéntricas, causados por el cambio de las coordenadas planetarias. Tenemos necesariamente una perspectiva diferente de los objetos en el espacio desde dos posiciones diferentes, como la del Sol o la de la Tierra.

Además de la relación con los nodos, hemos llegado a la conclusión de que las posiciones angulares de los planetas entre sí también son muy importantes. Esto parece haber sido corroborado en otros campos de investigación. Algunos científicos estadounidenses investigaron las variaciones de las influencias planetarias en la Tierra hace algún tiempo. Los investigadores estaban principalmente ocupados con los efectos de la interrelación planetaria en el comportamiento de la señal de radio. Desde hace tiempo se sabe que los ciclos de Sunspot están conectados con variaciones transatlánticas de señal de onda corta, y que en momentos de máximos de Sunspot es de esperar tormentas eléctricas. Sin embargo, las investigaciones sistemáticas revelaron que estos ciclos de manchas solares son responsables de las perturbaciones de la señal de radio solo en cierta medida. La sugerencia fue, por lo tanto, que los fenómenos cósmicos distintos de las manchas solares deben ser estudiados. Por lo tanto, las relaciones angulares heliocéntricas de los planetas se observaron durante mucho tiempo en relación con el análisis diario de señales de radio, y parece que, por lo tanto, se obtuvieron resultados alentadores. Se utilizaron ángulos de 0° (conjunción), 90° (ángulo recto), 180° (oposición) y 270° (ángulo recto).

Las posiciones de los planetas el 30 de enero de 1953, según la concepción geocéntrica, tal como se veían desde la Tierra, eran aproximadamente: 310° – Sol, 142° – Plutón, 204° – Neptuno, 106° – Urano, 208° – Saturno, 43° Júpiter, 354° – Marte, 357° – Venus, y 308° – Mercurio.

Neptuno y Saturno estaban juntos como en la imagen heliocéntrica. La conjunción de Marte y Venus había sucedido antes. Mercurio estaba en conjunción con el Sol, que apareció en el aspecto heliocéntrico como una oposición de Mercurio a la Tierra. En general, la relación geocéntrica interplanetaria no es tan espectacular como para dar cuenta de la magnitud de los eventos en la naturaleza. Sin embargo, la configuración heliocéntrica también mostró una situación que duró días, excepto que Marte estuvo en oposición exacta a Saturno durante la noche del 29 al 30 de enero. Esto por sí solo no explicaría completamente la secuencia cronológica de la catástrofe. La causa, o podría decirse la ignición, de los eventos en el Mar del Norte fue provocada por un eclipse de Luna que tuvo lugar durante la noche del 29 de enero al 30 de enero. Por lo tanto, hubo un caso único de que la Luna y la Tierra estaban paradas en la línea desde el Sol hasta el nodo ascendente de Neptuno. La Luna habría sido una Luna Llena si no hubiera estado a la sombra de la Tierra.

Se sabe que el centro de la tormenta ya se encontraba al sur de Islandia el jueves 29 de enero al mediodía. Consideramos que, en cualquier caso, estaba irritado, por así decirlo, por la situación cósmica (que se muestra en el diagrama 5), pero que finalmente se vio afectado por el impacto del eclipse de Luna. Se combina con la marea alta de primavera. Sabemos que las mareas altas ocurren junto con la Luna Nueva o la Luna Llena. La luna eclipsada era una luna llena oscura, como dijimos. La combinación de los diversos factores causó la catástrofe, que debe haber sido similar en ferocidad a las que separaron Inglaterra del continente europeo.

Tales eventos en el cosmos, como el de finales de enero de 1953, parecen tener una especie de ascendencia. Hemos observado esto en varias ocasiones. Un ejemplo es la imagen dada en el diagrama 6. Esta es la llamada Gran Tormenta que, similar a la de 1953, causó daños inimaginables y la pérdida de vidas en las costas holandesas e inglesas del este. El clímax parece haber sido durante la noche del 26 al 27 de noviembre de 1703. Se dice que unas 8000 personas perecieron en el transporte marítimo y en las inundaciones en todas partes. Flotas enteras de barcos desaparecieron a la vista de la costa. Innumerables árboles fueron desarraigados —solo en el condado de Kent había 17,000.

f7

Encontramos que los dos diagramas (5 y 6) tienen una sorprendente similitud. Cronológicamente, un intervalo de aproximadamente 250 años se encuentra entre los dos eventos, que es casi igual a una revolución de Plutón. Por lo tanto, en 1703 encontramos a Plutón en Leo, como en 1953. Esto es notable porque las dos tormentas fueron similares a todo un conjunto de eventos similares en la historia que fueron particularmente catastróficos para los bajos Países Bajos. Habían alcanzado un tono especialmente alto hacia fines del siglo XIII, cuando una serie de tormentas finalmente conectaron el Zuider Zee, que era más o menos un lago interior antes de esa época, con el mar abierto. El hecho es que entre los años 1280 y 1300, Plutón estuvo en la porción de la eclíptica opuesta a la de 1703 y 1953. Esto parece haber sido la señal de una secuencia completa de desastres similares.

Lo extraño es que otras características en 1703 reaparecieron también en 1953. Por ejemplo, Júpiter también estaba en una relación rectangular con Plutón en 1703. Esta vez, Júpiter estaba exactamente debajo del nodo ascendente de Marte. (Más adelante veremos que estos nodos son casi tan importantes como los planetas mismos).

Otra similitud conspicua estaba contenida en la interrelación entre Marte, Saturno y Neptuno. En 1703, Marte también se opuso a Saturno; al menos estaban cerca de un ángulo de 180°. Neptuno había estado en conjunción con Saturno antes, pero todavía estaba lo suficientemente cerca como para recordarnos la similitud con 1953. La diferencia fundamental es la posición relativa de los tres planetas en la eclíptica. Se invierte 180 grados en comparación con 1953.

Este cuadro también indica una situación cósmica que debe haber durado un tiempo considerable. No tenemos características individuales en él, hasta ahora, que uno pueda asociar con la situación geográfica o con la ocurrencia del evento en términos de días definidos o incluso horas. La Luna no estaba en una posición similar a su lugar en 1953; No hubo eclipse. Los únicos aspectos en la imagen geocéntrica son una conjunción de la Luna con Venus y una oposición entre Mercurio y Júpiter. No son muy convincentes, considerando la magnitud de la catástrofe. Sin embargo, hemos experimentado que la causa final del evento generalmente se puede encontrar a través del estudio de las circunstancias del punto de levantamiento, puesta o culminación de la Luna u otro planeta en relación con el área geográfica y el tiempo en cuestión. Sabemos que las mareas están influenciadas por hechos similares. Esto exige información muy precisa, que no siempre está disponible. Por ejemplo, en el caso de 1703, no hace falta decir que uno no puede esperar obtener detalles meteorológicos sobre el origen de la tormenta, etc., después de más de 250 años.

Sería un error esperar que todos los eventos de este tipo sigan patrones similares de aspectos cósmicos. Hemos investigado una gran cantidad de tormentas y otros sucesos en la naturaleza desde la Edad Media. Hemos encontrado las imágenes para mostrar más dramáticas en el cielo, pero eran de gran variedad. Ya no se trata de si hay un fondo cósmico. Siempre hay una interrelación entre las estrellas y los principales eventos de la naturaleza. Más bien se ha convertido en una cuestión de las características individuales de las influencias cósmicas en cuestión. Un hecho que ha surgido ya lo hemos mencionado: el parentesco de los aspectos cósmicos de fechas variables con respecto a las recurrencias territoriales definidas. En los diagramas 7 y 8 producimos dos diagramas más que pertenecen a esta categoría.

El diagrama 7 representa la contraparte cósmica de un ciclón en Calcuta y en Bengala el 5 de octubre de 1864. Esta tormenta coincidió también con una marea de primavera, un “agujero”. Se dice que el nivel del agua en el río Hooghly aumentó en 30 pies. Aproximadamente 60,000 personas perecieron en esa catástrofe. Los hechos más conspicuos de la situación cósmica fueron:

  1. Una conjunción bastante cercana entre Marte y Plutón. Plutón mismo estaba cerca de la línea de los nodos de Marte.
  2. La Tierra se movió en oposición a Saturno.
  3. Todavía había una leve sombra de oposición entre Saturno y Neptuno. Nos recuerda la conjunción de los dos en 1703 y 1953.
  4. Entre Venus y Júpiter había una conjunción muy estrecha, y ambos planetas estaban en oposición a Mercurio.

Vemos que todos los planetas excepto Urano estaban involucrados. La imagen geocéntrica muestra casi ningún aspecto apreciable en ese momento. Comparamos esto con el 1 de mayo de 1872 (diagrama 8), la imagen coincide con un ciclón cerca de Madrás. La única similitud con 1864 es la conjunción de Marte con Plutón, que sin embargo es muy reveladora. Esta vez, Marte estaba casi exactamente en su propio nodo ascendente. Saturno tampoco estaba muy lejos de su nodo descendente. Aparte de esto, estaba en una relación angular de 120° con Marte y Plutón, que también es importante. Esta vez, Júpiter no estaba en conjunción con Venus, sino casi en línea con Urano. El único aspecto significativo en la imagen geocéntrica de ese día fue una relación rectangular entre Venus y Saturno.

diagrama7y8

La siguiente lista ofrece los aspectos principales de algunas tormentas más características, etc., de varias fuentes de información.

f8

No creemos que ayudaría mucho si aumentamos el número de ejemplos en esta etapa. En primer lugar, debemos tratar de encontrar algunas pautas en toda la situación. Sin embargo, nos gustaría enfatizar una vez más que se ha investigado una gran cantidad de datos de eventos similares. Los resultados han demostrado que existe una relación íntima entre los aspectos planetarios y los hechos meteorológicos. Las meras estadísticas no llevarían muy lejos debido a las innumerables posibilidades de combinación; más bien, esperamos resultados prácticos por un estudio del carácter dinámico de los planetas. De esto hablaremos en el Capítulo II.

Con respecto a las condiciones climáticas, etc., esta relación entre el cosmos y el mundo terrestre parece bastante lógica. Si ya se ha demostrado que las fases y posiciones de la Luna ejercen una influencia sobre las mareas, entonces no es demasiado difícil imaginar que la totalidad del mundo planetario también afecta la atmósfera flexible y muy sensible de la Tierra, tal vez incluso a través del sol. Nuestro siguiente problema es si estos impactos no son más profundos que solo la atmósfera. Los hechos han demostrado que este es el caso. Incluso las capas sólidas de la corteza terrestre están influenciadas.

Primero tomaremos (diagrama 9) la fecha del 2 de septiembre de 1806, el día del llamado tobogán de montaña (Bergsturz) o avalancha de montaña de Goldau. Este pueblo en Suiza está situado cerca de una de las carreteras muy antiguas que conectaban el norte de Europa con el sur a través del Paso de San Gotardo. Se encuentra en el valle entre la montaña Rigi y el Rossberg. Mucho tiempo antes del desastre, uno notó cambios y movimientos en las laderas del Rossberg. Aun así, nadie había esperado lo que sucedió el 2 de septiembre. Las capas debajo de la cubierta superior de la montaña se habían suavizado por la lluvia incesante, y toda la pendiente, casi hasta la cima, se soltó y se arrojó al valle. Una avalancha gigantesca de rocas con bloques tan grandes como casas de viviendas cayó sobre el pueblo, destruyendo todo a su paso. Todo el pueblo fue enterrado bajo una capa profunda de rocas y escombros. Se perdieron las vidas de 457 personas.

La contraimagen cósmica fue significativa: en primer lugar, la Tierra se movió en conjunción con Plutón. Además, Mercurio estaba casi frente a la Tierra y se estaba preparando también para una conjunción con Plutón, que siguió unos dos o tres días después. Este último es un aspecto importante con respecto a los eventos del tipo que ahora estamos discutiendo.

d9

Saturno todavía estaba muy cerca de Urano. La conjunción exacta había tenido lugar unos 7 meses antes. Marte estaba cerca de las líneas formadas por los nodos de Urano y Venus, mientras que Venus estaba cerca de esta región. Júpiter estaba casi exactamente en su propio nodo. Discutiremos las implicaciones de este cuadro en el siguiente capítulo. Finalmente, producimos la contraparte cósmica de dos terremotos que son bien conocidos. En el diagrama 10 tenemos la situación cósmica en el momento del terremoto de Lisboa, el 1 de noviembre de 1755. Dos tercios de la ciudad fueron destruidos y 30,000 personas perdieron la vida. Las conmociones se sintieron en toda Europa y también en el norte de África.

d10

El diagrama muestra que el acompañamiento de este desastre en el cosmos fue muy dramático. Había una cruz espacial perfecta en ese día cuyos brazos estaban ocupados por planetas. La Tierra estaba en oposición a Venus, Neptuno en oposición a Mercurio. Este conjunto de planetas estaba, por lo tanto, en una relación angular de 90 °, que en astrología convencional se conoce como la cuadratura. Además, Neptuno estaba casi exactamente en su propio nodo ascendente. Lógicamente, Mercurio estaba en línea con el nodo descendente de Neptuno. Venus y la Tierra estaban muy cerca de las líneas nodales de Mercurio y Marte. Como dijimos anteriormente, estas relaciones de los planetas con los nodos son al menos tan significativas como las posiciones de los planetas mismos.

Además de todo esto, todavía hay otra cruz espacial contenida en este gráfico. Aunque no era exacto en ese momento, lo fue, sin embargo, en proceso. Plutón estaba en el extremo de la cola, más bien el aguijón, de Escorpión. Estaba a menos de 7° de la línea nodal de Urano. Esto indicaría que existía una relación entre los dos planetas, íntima en el ángulo recto que formaron. Urano estaba en Acuario, donde no solo había alcanzado el punto “más bajo” de su carrera alrededor del Sol, sino también su mayor distancia desde este último (afelio). (El punto más bajo de su carrera significa la mayor desviación de su órbita desde el plano eclíptico, que, sin embargo, estaba solo 0.77° hacia el sur). El tercer brazo de esta cruz espacial no estaba ocupado entonces, pero Marte se movió hacia esta posición en menos de un mes.

Saturno todavía estaba muy cerca de su nodo descendente. Solo Júpiter parece haber estado desinteresado en los acontecimientos. Un examen más detallado muestra que se estaba moviendo hacia su afelio, que también es significativo.

Lisboa había recibido terremotos ya en los siglos anteriores. Una de las peores parece haber sido en 1344. (Hasta ahora, no hemos podido determinar la fecha exacta). Una investigación superficial reveló que existía una apariencia de relación entre las dos fechas, en lo que respecta a los planetas Marte, Urano y Plutón estaban preocupados. Urano se movió hacia una conjunción con Plutón en 1344 (posiciones el 1 de enero: Urano aproximadamente 11°, Plutón aproximadamente 20°). A principios de ese año, Marte estaba en una relación casi rectangular con los dos y hacia el final se opuso a ellos. (Compare esto con la cruz espacial de Plutón, Urano y Marte en 1755). Muy interesante es la conjunción de Saturno y Neptuno a principios de 1344, que tuvo lugar muy cerca de la línea nodal de Neptuno. Esto también tiene una relación extraña con las posiciones relativas de Neptuno y Saturno en 1755. Además, Júpiter estaba en ángulo recto con Urano y Plutón durante 1344. Esto también parece ser un aspecto importante en comparación con el último desastre, porque durante 1755 se había movido a través del cuarto brazo hecho por la cruz espacial entre Plutón, Urano y Marte. Parece existir algo así como “individualidades de aspecto” en la cronología de los eventos cósmicos que regresan con aspectos cambiados en conjunción con ocurrencias similares en el reino de la naturaleza.

Uno de los terremotos más destructivos en la historia moderna fue el ocurrido el 28 de diciembre de 1908, en Messina en Sicilia. La ciudad fue completamente destruida y 84,000 personas perecieron en el desastre.

d11

Los aspectos de los cielos en ese día también fueron muy dramáticos (diagrama 11). Urano y Neptuno estaban en oposición cerca de las líneas nodales de Plutón, Júpiter y Saturno. Esto, sin embargo, es un aspecto que carece de relación individual con un evento particular en la naturaleza, porque dura mucho tiempo. Aun así, parece haber sido activado por el veloz Mercurio, que entró en esa línea de oposición ese día. La Tierra tampoco estaba muy lejos de ella. Al mismo tiempo, nuestro planeta estaba cerca de su propio perihelio. Venus se movió en conjunción exacta con Marte y los dos estaban en un ángulo de 120 ° con respecto a Plutón. Estas relaciones angulares de 120°, 60° o 72° también son bastante reveladoras, como lo ha demostrado la experiencia. Por ejemplo, Saturno y Júpiter se acercaban a un ángulo de 72 ° con respecto a Plutón. Así, los tres juntos dibujaron dos lados de un pentágono equilátero en el zodiaco. (Anteriormente mencionamos la importancia de la relación pentagonal en eclíptica y zodiaco). Además, Saturno se acercaba a una posición rectangular a Neptuno. Esto tiene una cierta similitud con los cruces espaciales entre los dos en 1755 y 1344. Por lo tanto, en el momento del desastre, todos los planetas estaban comprometidos de alguna manera similar al terremoto de Lisboa.

Las posiciones de Plutón parecen ser de gran importancia en relación con tales y similares eventos en la naturaleza. Por ejemplo, en el momento de los choques en Lisboa, 9h 40m y 10:00 am (hora de Lisboa) el 1 de noviembre de 1755, Plutón estaba en el proceso de elevarse por encima del horizonte. El 28 de diciembre de 1908, Plutón estaba parado sobre el nodo de la órbita de la Luna con el camino de la Tierra, es decir, tal como apareció desde el punto de vista de la Tierra. (También el camino de la Luna tiene una posición angular hacia la de la Tierra y, por lo tanto, también sus nodos. También son muy significativos, pero están fuera del alcance de este libro). Estos son hechos que le dan al impacto de los acontecimientos cósmicos en la Tierra un carácter más individual, con respecto al momento y la posición geográfica de los sucesos.

En conjunto, el punto de elevación en el momento en cuestión y el área geográfica particular parece dar el ímpetu final. Por ejemplo, tanto en el caso de Lisboa como de Mesina, Escorpión estaba subiendo o había subido. En Lisboa, esto fue reforzado por Plutón en la misma constelación. Sin embargo, los fenómenos de este tipo en Escorpión no pueden interpretarse como las únicas indicaciones con respecto a la inminencia de los terremotos. Existen puntos más sensibles de implicaciones similares en la eclíptica.

También en este campo, hemos realizado extensas investigaciones. Es muy difícil encontrar similitud absoluta. El presente método de enfoque consiste en estudiar y tratar de detectar la potencialidad dinámica contenida en los eventos cósmicos calculados de acuerdo con las concepciones heliocéntricas. Esto, esperamos, en última instancia, proporcionará un medio para medir la situación cósmica con respecto a las potencialidades inherentes y las posibles repercusiones en la Tierra.

En la siguiente lista damos detalles de una serie de terremotos. Parecen existir relaciones interesantes entre los planetas inferiores (Mercurio y / o Venus) y los planetas más externos (Urano, Neptuno y Plutón) en el momento de su aparición.

t7

Las posiciones heliocéntricas de todos los planetas, excepto Plutón y Mercurio, se dan según los grados eclípticos y por intervalos de 10 días en coordenadas planetarias, para los años 1940 a 1960 y 1800 a 1940 (agotado). Preparado por H. M. Oficina de Almanaque Náutico. Publicado por la oficina estacionaria de Su Majestad. Las posiciones diarias de Mercurio están contenidas en el Almanaque Náutico, publicado por la Oficina Estacionaria de Su Majestad para cada año.

Para investigaciones históricas, las posiciones heliocéntricas de los planetas clásicos (Saturno, Júpiter, Marte, Venus, Mercurio y la Tierra) se pueden calcular para el tiempo desde 4000 AC hasta 1999 DC de acuerdo con las tablas astronómicas contenidas en: PV Neugebauer, Tafeln für Sonne, Planeten y Mond. Tafeln zur astronomischen Chronologie II. Leipzig, J. C. inrichs’sche Buchhandlung, 1914. Los cálculos permiten una precisión de dos decimales de grado, pero son complicados y exigen trabajar con logaritmos.

  Se logra un menor grado de precisión (un decimal de un grado) Planetentafeln für Jedermann, por Karl Schoch (difícil de obtener), Editores: Linser Verlag G. m. si. H., Berlín-Pankow 1927, para el tiempo de 3400 AC a 2599 DC. Este método es comparativamente simple. La precisión es suficiente para investigaciones del tipo contenido en el presente libro).

Traducción revisada por Gracia Muñoz en noviembre de 2019

C2. El mundo de las estrellas fijas – La mitología del Quinto Grupo

Del libro “El Drama de Universo” de Willi Sucher — 1958

 

Las constelaciones del quinto y último grupo enfatizan el aspecto que acabamos de discutir. El centro del grupo está en Capricornio, que en la mitología griega se consideraba el portal al reino de los Dioses (Cáncer, que es lo opuesto, era el portal al nacimiento en la Tierra). A través de esta puerta, por ejemplo, Hércules habría entrado en el mundo cósmico después de su muerte. Esto se confirma, en cierto sentido, por las implicaciones de la constelación posterior de Acuario. Acuario se asoció con Hebe, la Diosa de la eterna juventud. Ella era la copera de los olímpicos y les proporcionaba el néctar y la ambrosía. Esto fue más inspirador que la imagen tradicional de Acuario vertiendo agua de su cántaro en el espacio cósmico. Por supuesto, esa agua estaba destinada a significar la esencia eternamente sostenible y rejuvenecedora.

Hércules se casó con Hebe después de su ascenso al cielo. Esto tiene la intención de transmitirnos que después de la muerte recibió esos regalos que nos da la vida eterna. Es la Inteligencia Divina cósmica de la cual la materia es solo una manifestación fraccional. En la mitología india, esto se expresa mediante la asociación de Acuario con Varuna, claramente el Cielo que todo lo crea y todo lo sostiene (en Grecia, Urano el Cielo, el esposo de Gea la Tierra). Capricornio era su caballo milagroso que estaba en casa en la Tierra, en el agua y en el aire.

 Después de que Hércules se casara con Hebe, Zeus tuvo que buscar otro copero. Se eligió un mortal, Ganímedes, hijo de un rey de Troya. Fue llevado al Olimpo por la famosa águila de Zeus. Lo encontramos en los cielos como la constelación del Aquila, o el Águila, sobre Capricornio. Este parece ser el aspecto más importante: un mortal es reconocido como alguien que puede convertirse en el administrador del alimento cósmico que otorga la eternidad. Una persona se realiza como un ser capaz de ofrecer regalos. Quizás podríamos concebirlo como la riqueza de la experiencia interna en las luchas de la vida, que se supone que prevalece más allá de la existencia material.

f3c5

Esto también se expresa en la constelación de la Lira con la estrella fija Vega, sobre el Águila. Primero escuchamos que esta Lira fue hecha por Mercurio a partir de una concha. Más tarde se le otorgó a Apolo. Es el instrumento en el que suenan las eternas Armonías de las Esferas. Apolo se lo pasó a su hijo Orfeo. Nuevamente, un mortal toma posesión de un “instrumento” que es esencialmente un elemento del mundo divino. Los seres humanos, como Orfeo, pueden alcanzar el poder del Sonido y la Palabra creativos que pueden apaciguar a los animales más salvajes, incluso ablandar el corazón del siniestro Príncipe del Inframundo.

El cisne, al este del águila, era el dios mismo, disfrazado. Zeus visitó a Leda en forma de cisne, y ella se convirtió en la madre de los gemelos divinos, Castor y Pólux, y de Helena.

Finalmente, las implicaciones contenidas en Pegaso nos conducen a las constelaciones del primer grupo. Está por encima de Acuario y Piscis. Era el caballo alado que había creado Neptuno a partir de la espuma del mar. Por lo tanto, asciende al cielo desde el reino acuoso debajo de esa parte del zodiaco en el que nada el pez del sur (Fomalhaut), así como Cetus la ballena.

Las representaciones mitológicas en relación con el caballo casi siempre apuntan a alguna forma de inteligencia. Pegasus es, en este sentido, “inteligencia alada”, lo que significa no la inteligencia temporal y ligada a la materia, sino aquella que puede elevarse por encima de las limitaciones terrenales. Así se le describe como el favorito de las Musas divinas, las inauguradores de las siete capacidades divinas en la humanidad. Vive en su bosque sagrado donde, con sus pezuñas, había abierto el pozo de inspiración del cual todos deben beber si quieren ser verdaderamente creativos

Todos podemos participar en estos regalos, con una condición. Esto también se expresa claramente en el cielo. Pegaso y Andrómeda tienen una estrella en común. Está en la frente de esta última. Asociamos a Andrómeda con el primer grupo de los cinco. Ella representaba a ese tipo de ser humano que está abrumado y amenazado por los espectros de la antigüedad. ¿En qué consiste lo viejo? Es lo que en cada momento de la vida se vuelve pasado. (Ciertamente, hay grados de lo antiguo y lo pasado).

 Perseo rescata a Andrómeda simplemente petrificando a los fantasmas del pasado con sus propios parientes. Sin embargo, en el momento en que las cadenas caen de las manos de Andrómeda (así es como se la representa en los mapas estelares antiguos), el Caballo Alado se levanta de su frente. ¿Cómo podemos llegar a la “inteligencia alada”?

 La respuesta es: al estar preparado en cualquier momento para nuevas experiencias y nuevas ideas, incluso si exigen la eliminación de hábitos preciados y patrones de pensamiento bien conservados. Fueron las sombras del pasado las que amenazaron a Andrómeda y con las que Perseo tuvo que luchar. De todos modos, esta es la receta más sólida para cualquier nuevo comienzo: hacer un balance de su herencia mental y enterrar con reverencia lo que ha cumplido su propósito.

Este es el final de nuestro intento de encontrar líneas guía con respecto a las cualidades dinámicas del mundo de las estrellas fijas. Es, por supuesto, de ninguna manera completa, pero será suficiente para nuestros propósitos. La práctica debe demostrar su utilidad y corrección.

Queda una pregunta: ¿por qué recurrimos a la mitología antigua? ¿No es solo una llamada de los fantasmas del pasado? La respuesta es otra pregunta: ¿nos proporciona el conocimiento moderno los medios que necesitamos? Sabemos mucho sobre la profundidad del espacio y el mundo de las estrellas fijas. Este universo se ve totalmente diferente al de nuestros antepasados. Sin embargo, hasta ahora hay muy pocos medios de distinción entre estrellas fijas individuales o grupos enteros de ellas. Todavía puede venir, pero aún no está allí.

 Las concepciones mitológicas de los antiguos pueden sonar primitivas, pero revelan un semblante diferente si uno realmente hace el esfuerzo de penetrar en su significado eterno. Son eternos, en un sentido similar, como las funciones orgánicas de un cuerpo humano son eternas, al menos mientras exista una raza humana. Una sección de la psicología moderna se ha dado cuenta de eso y ha tratado de utilizar la terminología y las concepciones de la mitología antigua para sus propósitos prácticos. Detrás de esto puede estar la comprensión de que esta órbita de experiencia es una realidad eterna en el alma de la humanidad más allá de su aparente carácter efímero como mitología de épocas pasadas.

Traducción revisada por Gracia Muñoz en noviembre de 2019