GA346.c16. El libro de la Revelación

Rudolf Steiner, Dornach, 20 de septiembre de 1924

 

English versión

Voy a comenzar recordando algo de lo mencionado anteriormente, y que voy a tomar como punto de partida. Y es que llamé la atención al hecho notable de que en los deseos subconscientes de la gente hay una fuerte necesidad de espiritualidad, y también que lo que sucede superficialmente en las experiencias del plano físico es algo fundamentalmente diferente de lo que está realmente sucediendo en las almas humanas actualmente. Hay un sorprendente hecho que prueba esto. Hace unos días mencioné la forma extraordinaria en la que toma forma el contenido de mis conferencias a los trabajadores del Goetheanum, a través de las preguntas realizadas por los propios trabajadores[1]. Esto revela algo de los deseos que se están desarrollando. También destaqué cómo se puede hablar a la gente a partir del espíritu del Libro del Apocalipsis, solo si uno encuentra el tono correcto. Sin mencionar el Libro del Apocalipsis como tal, uno puede hablar con el espíritu de este Libro precisamente como lo estamos haciendo ahora mismo entre nosotros.

He decidido el contenido de la conferencia de hoy a partir del contexto global de lo que hemos estado estudiando. Entonces, sorprendentemente, esta mañana en mi conferencia a los trabajadores se planteó una pregunta que hizo necesario explicar las mismas materias científicas que pretendía explicar aquí. Podéis ver qué efectos están actuando bajo la superficie; algo verdaderamente espiritual está sucediendo en el sentido de que las conferencias que estoy dando aquí provocan deseos en aquel otro grupo de personas, deseos que de lo contrario no tendrían. Nunca se me hubiera pedido dar aquella conferencia allí, si no estuviera hablando aquí sobre el Libro del Apocalipsis. Di aquella conferencia en respuesta a una pregunta que fue planteada, pero que no se entendía externamente. Tales cosas muestran cómo nuestro tiempo está siendo tocado por una vida espiritual que está transcurriendo principalmente por debajo de la superficie de la consciencia, una vida espiritual que es la mayor preocupación del sacerdote, que ha de tratar de encontrar el grado hasta el cual las almas están inclinadas a entrar en asuntos espirituales.

Llevaremos a cabo nuestras consideraciones aquí de una forma que les permita ser guiados por el espíritu del Libro del Apocalipsis. Esta es la situación dada aquí, pero esta mañana tuve que tratar el mismo asunto desde un ángulo completamente distinto en respuesta a una pregunta. Tales cosas deben tomarse muy en serio, pues son muy significativas.

Debemos ahora preguntarnos a nosotros mismos, queridos amigos, de qué manera la terminología del escritor del Apocalipsis es incluso más íntima. Si consideráis todo lo que he dicho, comprenderéis que cuando el escritor del Apocalipsis está hablando sobre cómo el ser humano permanece en el centro del universo entero, tiene ante él una unicidad del mundo estelar y del mundo terrenal, de manera que vincula la esencia del ser humano tanto con el mundo estelar como con el mundo terrenal. Debemos también señalar de manera realista lo que quiere decir cuando habla de bestias, de la bestia de siete cabezas y de dos cuernos. (Apocalipsis 13).

Hasta ahora hemos estado hablando solo sobre lo que el ser humano puede experimentar interiormente. Encontraréis, sin embargo, que dondequiera que el escritor del Apocalipsis habla de estrellas fijas está hablando del espíritu divino de la manera en que aún se hablaba de ello durante la Edad Media. Cuando habla de planetas está hablando de Inteligencias angélicas, de Inteligencias que son angélicas o jerárquicas en su carácter. Y cuando habla de bestias él se refiere a algo igualmente específico. En nuestro ser más interno nos deja participar tanto en los cielos de cristal como en los cielos de las estrellas fijas y planetas, pero también en lo que está fundamentado sobre el carácter animal en la forma completa en que ha evolucionado, sobre estas bestias que siguen jugando un papel en el Libro del Apocalipsis. ¿Qué son estas bestias cuando se llega a la realidad externa física del mundo?

Dondequiera que el escritor del Apocalipsis hable de la bestia, se está refiriendo realmente a los poderes y efectos de los cometas. Sólo cuando estéis familiarizados con esta terminología comprenderéis también lo que el escritor del Apocalipsis sabía sobre la naturaleza de los cometas, conocimiento que posteriormente fue completamente sepultado. Así pues examinemos ahora la naturaleza de los cometas a la luz de lo que el Libro del Apocalipsis nos cuenta. Tomad el sistema Copernicano como se enseña en las escuelas hoy en día: Sol, Mercurio, Venus, Tierra, Marte, después Júpiter y Saturno, y podríais también agregar Urano y Neptuno

cometabiela

Los movimientos de todos estos planetas son calculables en tanto en cuanto evitéis cometer grandes errores y si tenéis en cuenta los ajustes que siempre han sido necesarios. Sólo tenéis que apuntar vuestro telescopio al punto que habéis calculado y allí encontraréis al planeta. Estas son las cosas calculables. Pero dentro de este sistema planetario también tenemos las trayectorias de los cometas. Muchas trayectorias de cometas son también calculables, y estos cálculos conducen a resultados bastante extraordinarios, que pueden dar lugar a mucho entusiasmo si son tomados simplemente de la manera que aparecen de acuerdo a los cálculos astronómicos de hoy en día. Utilizaré sólo uno de éstos como mi punto de partida.

En París en 1773 se anunció que Lalande, el famoso astrónomo, iba a dar una conferencia sobre cometas en la Academia[1]. Había rumores de que iba a demostrar la colisión inminente entre un cometa y la Tierra en ese mismo año, pues los cálculos sobre la trayectoria del cometa se decía que mostraban que cruzaría la órbita de la Tierra y causaría así la colisión[2]. Imaginad la reacción de la población en aquel tiempo. El rumor provocó que cundiera el pánico en todo París, especialmente cuando se anunció que la policía, que siempre actúa correctamente, no tenía nada mejor que hacer que prohibir la conferencia sobre la base de que era peligrosa. ¡Hubo un gran número de abortos y nacimientos prematuros, la gente seriamente enferma moría, y los sacerdotes católicos hicieron un próspero negocio vendiendo absoluciones porque todos acudían apresuradamente a confesarse y querían recibir los sacramentos antes del fin del mundo!

Como la conferencia no tuvo lugar, pasó bastante tiempo hasta que la gente averiguó lo que Lalande había querido decir realmente. Los cálculos de Lalande eran bastante correctos y mostraban ciertamente que cierto cometa cruzaría la órbita de la Tierra, y si hubiera colisionado con la Tierra hubiera provocado con toda certeza que grandes masas de agua del océano en el ecuador inundaran los continentes entre el Polo Norte y el Polo Sur. Este terrible acontecimiento no sucedió, aunque el cálculo era correcto.

Podemos averiguar lo que estaba en la raíz de todo esto, queridos amigos, al considerar la situación con otro cometa, el famoso cometa de Biela. En 1832 la gente prestó, muy correctamente, gran atención a la trayectoria del cometa de Biela y todo lo que se pudo prever matemáticamente como resultado de esa trayectoria. Cuando apareció el cometa se comportó exactamente como habían predicho los cálculos. Se acercó tanto a la Tierra que la gente dijo: cada vez que aparece se acerca más a la Tierra, así que llegará un momento en que será peligroso. Como el cometa de Biela se acerca a la órbita de la Tierra cada 6 o 7 años, se prestó gran atención sobre él en los años 1840, cuando los cálculos mostraban que se acercaría tanto a la órbita de la Tierra que estaría trece veces más cerca de la Tierra que la Luna. ¡Las cosas pintaban mal entonces!. Según el cometa continuaba acercándose cada vez más a la órbita de la Tierra, los astrónomos notaron que se oscurecía cuanto más se acercaba. Cuando se acercó peligrosamente a la Tierra de nuevo en 1846 observaron que no sólo era más oscuro, sino que se había dividido en dos.

En los años 1860 las condiciones no eran favorables para la observación, así que la curiosidad de la gente creció en torno a su próxima aparición esperada en 1872. Si los cálculos eran tan correctos como lo habían sido los de Lalande para el cometa en 1773, se pensaba que era muy probable el desastre. Sólo era un niño en 1872, pero recuerdo claramente que se distribuyeron panfletos donde yo vivía, y por supuesto fueron distribuidos por otras partes también, afirmando: El mundo está llegando a su fin. Todo el mundo hablaba y escribía sobre ello. Había mucha ansiedad, ¡aunque en este caso no puedo daros ninguna estadística sobre abortos, muertes o absoluciones! Recuerdo muy bien la agitada anticipación según se acercaba el día; ¿pero qué ocurrió? El cometa no apareció. En vez de ello hubo la lluvia de meteoritos más hermosa y maravillosa, como si estuviera cayendo fuego a la Tierra desde el cielo nocturno en miríadas de pequeñas chispas que se desvanecían. Al haberse dividido en dos, el cometa entonces procedió a desintegrarse en pequeños fragmentos que la atmósfera de la Tierra fue capaz de absorber y que se unieron con el ser de la Tierra. Eligió el camino de ser absorbido por la Tierra.

En 1832 un conocido astrónomo, Littrow, publicó un tratado que era muy interesante[3]. Aún puedo recomendar estudiarlo, incluso hoy; es de lo más interesante y sus complicados cálculos son completamente correctos. Ahí había alguien que sabía de lo que hablaba. Hizo un cálculo que tuvo en cuenta todas las posibilidades. Determinó que en 1832 no hubiera podido haber aún una calamidad provocada por una colisión, pero dijo que si todo hubiera seguido como había sido cuando la trayectoria del cometa fue determinada y el cometa era aún un único cuerpo y aún no se había dividido, entonces hubiera ocurrido definitivamente una calamidad en 1933; pues 1933 es lo que dijo. Así pues si el cometa hubiera permanecido como estaba, entonces hubiera habido definitivamente una catástrofe en 1933, en la que todos los océanos se hubieran arrojado sobre la Tierra en gigantescas inundaciones, haciendo que desapareciera la vida sobre la Tierra. En vez de ello el cometa se había desintegrado en pequeñas partículas que habían sido absorbidas por la Tierra, y la Tierra se había nutrido de esta sustancia cósmica. Así que en vez de una colisión en 1933 –ese año no está muy alejado ahora– lo que la Tierra ha absorbido es espiritualizado por otras sustancias, y lo espiritual se subleva. La Tierra digiere el cometa y algo espiritual se subleva. Queridos amigos, la sustancia espiritualizada de los cometas se subleva ciertamente de vez en cuando de esta manera.

Dejadme deciros el propósito de esto, pues hay un profundo propósito cósmico. He mencionado a menudo algunas cosas bastante grotescas que sucedieron cuando se construyeron por primera vez los ferrocarriles. Una de ellas fue que cuando se estaba discutiendo la construcción de un ferrocarril, el ministro de correos en Berlín[4] replicó que él mandaba dos coches de caballos con correo cada semana y no había pasajeros en ellos, así que ese no sería el argumento para construir un ferrocarril. Otra cosa que sucedió fue que cuando se pidió una opinión experta sobre la construcción de un ferrocarril desde Nuremberg hasta Fürth, una comisión de médicos en Nuremberg recomendó desistir de hacer tal cosa, ya que los nervios de la gente sufrirían terriblemente como consecuencia; no deberían estar expuestos a ello, pues sufrirían daños corporales y anímicos; pero si se creía necesario ceder a este insensato impulso, entonces sería recomendable al menos construir altos muros de tablones a cada lado de la línea férrea para evitar que los granjeros sufrieran daños cerebrales[5]. Esta fue la opinión científica dada por la comisión de médicos de Nuremberg. Hoy nos burlamos de la estrechez de miras de tales personas. Pero como digo a menudo, no puedo reírme de la misma forma porque ellos tenían razón de acuerdo con el conocimiento científico de su época. Según lo que se sabía en aquel tiempo se tenía que decir que la gente sufriría de los nervios si viajaran en tren, y hasta cierto grado esto es verdaderamente cierto. Si se comparan los nervios de la gente de hoy con los nervios de aquellos que vivían hace algún tiempo descubriréis una pequeña pista que hasta cierto grado, exonera a los médicos de Nuremberg. Lo que la ciencia decía era, en efecto, que los seres humanos no serían capaces de tolerar las exigencias planteadas a su cuerpo físico a través del cuerpo astral, si el cuerpo astral, la parte animal del ser humano, no recibiera constantemente una corrección, una terapia, por medio de aquello que, de las sustancias absorbidas de los cometas, irradia de vuelta hacia arriba hasta la superficie de la Tierra, ejerciendo un efecto equilibrador sobre las capacidades humanas.

Así que aquí tenemos al ser humano situado en el universo de una manera extraordinaria. Aquí está el cometa de Biela en 1872. Cae fuego del cielo; la Tierra lo absorbe de tal modo que alguien con visión espiritual puede ver cómo regresa e influye al cuerpo astral humano, ya sea favorable o desfavorablemente. Hay cometas que influyen sobre los seres humanos de la forma que he descrito al equilibrar terapéuticamente su nerviosismo, y hay otros que dejan libres salvajes fuerzas astrales cuando suben de nuevo la superficie de la Tierra, tras haber sido absorbidos. Así es como el escritor del Apocalipsis contempla las apariciones de cometas. Cuando describe a las bestias también describe las apariciones de cometas, las sitúa unidas porque pueden ser vistas como fenómenos paralelos; él traza un paralelismo con la bestia de siete cabezas porque en aquel momento tales cosas estaban mucho más íntimamente vinculadas con el mundo físico completo y porque hubo un cometa entonces que se había dividido en siete partes, expresando así de una manera celestial lo que estaba sucediendo en la Tierra.

Similarmente la bestia de dos cabezas que mencioné está vinculado con un cometa, un cometa con dos colas.

Queridos amigos, las supersticiones salvajes se han visto vinculadas con los cometas y éstos han evitado que se considere su importancia con la luz correcta; sus trayectorias han sido simplemente calculadas y la gente se ha irritado por su comportamiento caprichoso.

Al menos una vez en algún tiempo algún pensador inteligente como Hegel ha consentido en dirigir la atención a diferentes tipos de vínculos entre la naturaleza de los cometas y la naturaleza de la Tierra[6]. Hegel, que no era contrario a tomarse ocasionalmente un vaso de vino espumoso, hizo la observación completamente correcta de que los años buenos y malos para el vino están relacionados con los cometas.

Consideremos ahora todo este asunto a una escala cósmica, queridos amigos. La Tierra se imbuye de sustancia de los cometas, y posteriormente la emite de nuevo en una forma espiritualizada; ésta entonces se une con los cuerpos astrales de los seres humanos de una manera buena o mala. Cuando vemos un cometa en el cielo en un momento determinado, ¿dónde está después de ese momento? En una conferencia que pronuncié en París en 1906 destaqué el hecho de que la sustancia de los cometas contiene cianuro, compuestos de carbono y nitrógeno[7]. Transcurrió mucho tiempo antes de que la ciencia externa comenzara a mencionar esto, pero posteriormente fue demostrado por el análisis espectral. El hecho de que hay cianuro en los cometas es de la mayor importancia, pues distribuido sobre la Tierra en pequeñas cantidades esta sustancia es necesaria para la purificación de los cuerpos astrales. Un doctor cósmico inmensamente grande está actuando en el cosmos constantemente atareado en administrar terapias como éstas. Simplemente pensad: Lo que vemos sobre nosotros como un cometa en el cielo en un período, se atomiza después como he descrito; baja desde el cielo en forma de lluvia de fuego; más tarde penetra en el suelo y más tarde aún pasa del suelo a las plantas, a sus raíces, tallos, hojas y flores. Nosotros ingerimos el depósito cometario, la levadura cometaria que es dada a la Tierra por el cosmos, nos la comemos con nuestro mismo pan. Cuando el escritor del Apocalipsis contempla este fenómeno ve efectos favorables de un cometa y efectos desfavorables de otro surgiendo ante su visión espiritual. La Bestia será liberada de su confinamiento en la Tierra; eso es el significado del cometa en el sentido cósmico. Que la Bestia será liberada es importante para el desarrollo de los seres humanos. Tales cosas son realidades extremadamente poderosas, puntos extraordinarios y significativos en la evolución de la humanidad y de la Tierra.

En 1933, queridos amigos, había una posibilidad de que la Tierra y todo lo que en ella vive hubiera perecido, si no hubiera existido también otra sabia disposición que no puede ser calculada. Una vez que los cometas han asumido otras formas, los cálculos ya no pueden ser exactos. Lo que necesita decirse en el sentido del escritor del Apocalipsis es: Antes de que el Cristo Etérico pueda ser comprendido por los seres humanos de una forma correcta, la humanidad debe primero arreglárselas en el encuentro con la Bestia que se sublevará en 1933. Esto es lo que el lenguaje apocalíptico nos dice. Aquí se unen una visión del espíritu con una visión de la naturaleza. Lo que está allí en el cosmos se vuelve claro para nosotros en su carácter fundamental espiritual. Considerad la forma en que los campesinos describieron lo que vieron en 1872 cuando observaron la lluvia de luz, y añadir a ello lo que el espíritu nos dice como he descrito, y comparad esto con muchas de las descripciones del Libro del Apocalipsis, y veréis que incluso las mismas palabras usadas coinciden unas con otras. Veréis que el Libro del Apocalipsis está hablando de sucesos naturales reales.

Estas son las cosas que justifican que al Libro del Apocalipsis se le llame el libro de los siete sellos. Tienen que ser desveladas de esta forma para descubrir lo que significan realmente. Cuando la gente pregunta por qué el escritor del Apocalipsis nos da un libro que está sellado no encuentro esta pregunta mucho más inteligente que cuando alguien pregunta por qué sellamos nuestras cartas cuando las enviamos en sobres cerrados. Las sellamos para que no sean leídas por aquellos a los que no van dirigidas. Lo mismo sucede con el escritor del Apocalipsis. Quería que el Libro del Apocalipsis fuera leído sólo por aquellos llamados a leerlo. Nadie sabrá cómo abrir los sellos si no ha recibido antes, se podría decir, el abrecartas apropiado de los poderes espirituales.

Queridos amigos, en 1872, cuando se suponía que aquel cometa iba a regresar, hubo en vez de ello una lluvia de luz. Esto significa que todo era ya mucho más espiritual que cuando este cometa hizo sus anteriores apariciones. Este cometa ahora sólo aparecerá en la forma de una lluvia de rayos de luz, en vez de caer a la Tierra. Lo que sucedió a finales de los años 1870 fue que la regencia de Micael bajó a la Tierra con aquella lluvia de luz dorada.

Así tenemos sucesos naturales que son sucesos espirituales reales, y sucesos espirituales que tienen el poder de ser sucesos naturales. Sólo cuando podáis penetrar en el mundo con una intensidad que convierta todos los sucesos naturales en espirituales, y que dé a todos los sucesos espirituales la intensidad de los sucesos naturales, sólo entonces obtendréis verdaderamente el conocimiento de la formación del mundo. Entonces lo moral y lo natural se unirán en una única evolución, y surgirá la inclinación de considerar el conocimiento como el contenido de la vida religiosa. Entonces ya no habrá ninguna necesidad de caer en la excusa de que sólo la fe, pero no el conocimiento, deberían proporcionar el contenido de la vida religiosa. Esto es lo que podéis obtener a través de un acercamiento más profundo al Libro del Apocalipsis. Espero que seamos capaces de finalizar estas consideraciones mañana o pasado mañana.

Traductor desconocido.  Editado y corregido por Gracia Muñoz en base a su versión inglesa.

[1] Joseph Jerome de Lalande (1732-1807), abogado y astrónomo, fue profesor de astronomía en la Universidad de Francia en 1761 y director del Observatorio de Paris en 1768. Principales obras: Traité d’astronomie, Paris 1784 y Bibliographic astronomique, Paris 1803. Conferencias sobre el Apocalipsis (del 5 al 22 de septiembre 1924)Rudolf Steiner

[2] R. Wolf, Handbuch der Astronomic, ihrer Geschichte und Litteratur, Zurich 1892 (Libro III, Sección 578),contiene la siguiente descripción: ‘En la primavera de 1773, el anuncio de que Lalande, de la Academia, iba a dar una conferencia sobre “Cometas que podrían acercarse a la Tierra” provocó un gran revuelo. Debido a que había un excesivo número de otros conferenciantes en aquella sesión, la conferencia de Lalande tuvo que ser cancelada. Como consecuencia –no se sabe si por estupidez o por una intención maligna- se propagó el rumor de que pretendía anunciar el fin del mundo para el 12 de mayo debido a la colisión de la Tierra con un planeta, pero que la policía había evitado que lo hiciera. Sólo el rumor bastó para extender tal pánico y terror que todo Paris se lamentó ya que al acercarse el día los bebés nacían prematuramente y la gente moría del shock, mientras clérigos sin escrúpulos ejercían un exuberante comercio vendiendo absoluciones por sumas exorbitantes. La precipitada publicación de la conferencia de Lalande y varios intentos, algunos humorísticos, otros serios, de rectificar el malentendido hicieron poco para calmar la situación. Hasta que no hubo transcurrido el terrible día sin incidentes de ninguna clase la gente no regresó a su estado mental normal.”Conferencias sobre el Apocalipsis (del 5 al 22 de septiembre 1924) Rudolf Steiner

[3] Johann Joseph von Littrow (1781-1840), profesor de astronomía en Cracovia y desde 1819 en Viena, donde también era director del Observatorio. En este tratado Über den gefürchteten Kometen des gegenwärtigen,Jahres 1832 and über Kometen überhaupt, Viena 1832, afirmó lo siguiente sobre el cometa de Biela:“Este año (1832) el cometa alcanzará el 29 de octubre un punto de la órbita de la Tierra distante a sólo 2 veces yun tercio del diámetro de la Tierra, aunque no de la Tierra misma. Para que eso suceda, la Tierra misma tendríaque estar en este punto de su órbita el 29 de octubre. Sin embargo, en esa fecha la Tierra estará muy alejada delpunto de su órbita que la acercaría tanto al cometa como para ser un motivo de preocupación… Sería diferente siel cometa, que estará más cerca del sol el 27 de noviembre, no alcanzara su máximo acercamiento al sol hasta el28 de diciembre. Si este fuera el caso, el cometa ciertamente se acercaría tanto a la Tierra como he señaladoarriba… Esto no va a suceder en todo este siglo. No será hasta 1933 que el cometa alcanzará su acercamientomáximo al sol a finales… de diciembre, es decir, si continúa su órbita actual de una duración de 6 años y ¾. Sinembargo, las variaciones de su órbita que provocarán los planetas, en particular Júpiter, durante este largoperíodo provocarán tantos cambios en su órbita que para entonces probablemente ya no planteará ningún peligroen absoluto para la Tierra.”

[4] Karl Ferdinand Friedrich von Nagler (1770-1846), Director General de Correos de Berlín.

[5] Ver R. Hagen, Die erste deutsche Eisenbahn, 1885, y M. Kemmerich Kulturkuriosa, Munich 1909.Conferencias sobre el Apocalipsis (del 5 al 22 de septiembre 1924)Rudolf Steiner

[6]Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831) en Encyklopädie der philosophischen Wissenschaften im Grundrisse, ed. C. Michelet, Berlin 1847, Parte 2

[7] Rudolf Steiner pronunció conferencias en París desde el 25 de mayo hasta el 14 de junio de 1906. Losresúmenes de Edouard Schuré de estas conferencias están incluidos en el volumen Kosmogonie, Dornach 1987.Sin embargo, Schuré no registró lo que Rudolf Steiner dijo sobre este punto. El hecho de que el análisis espectral muestra que hay cianuro presente en la sustancia de los cometas se hizo público alrededor de 1910 en relación con una aparición del cometa Halley. Los astrónomos han sido conscientes de esto a finales del siglo XIX.Conferencias sobre el Apocalipsis (del 5 al 22 de septiembre 1924

[1] Ver conferencia 5.Conferencias sobre el Apocalipsis (del 5 al 22 de septiembre 1924) Rudolf Steiner

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1er. Informe: Antroposofía y Astronomía

Cartas de Astronomía – Septiembre 1927

Dra. Elizabeth Vreede

English version

La Ciencia Espiritual de Rudolf Steiner nos ha legado una cosmología del Espíritu, que da al hombre un lugar dentro del contexto universal y que vincula Cielo y Tierra  como una unidad. Al mismo tiempo, el objetivo de Rudolf Steiner era construir un puente desde este conocimiento de la Astronomía tal y como se cultiva en la ciencia moderna. Que tal puente es necesario se deriva del principio fundamental de todo conocimiento espiritual: el mundo exterior de los sentidos es maya, ilusión, en tanto que la ciencia espiritual penetra en la realidad subyacente detrás de este mundo exterior. ¿Cómo y en qué punto se encuentran maya y realidad?. Este es el gran problema del que Rudolf Steiner habla en el año 1912 en su curso de conferencias en Helsingfors: Las Jerarquías Espirituales en los cuerpos celestes y en los Reinos de la Naturaleza [Curso N º XXI. Antroposófica Publishing Co., de Londres].

El estudio detallado de estas conferencias señala el camino del maya exterior a la realidad espiritual interior. Nos orientaremos más rápido si descubrimos lo que corresponde a la realidad.

 “El universo de los cuerpos celestes físicos, representa lo que ha quedado de las acciones pasadas de las jerarquías de Seres, cuyas influencias posteriores han perdurado en nuestro tiempo presente.”

En este sentido, el mundo de las estrellas, así como el resto de la naturaleza ¡es maya del pasado!. Detrás de este velo de maya las estrellas se revelan como “colonias de seres espirituales”. Esto nos lleva a un estudio de la naturaleza de las Jerarquías más elevadas, que se extienden en nueve etapas por encima del hombre y a todo lo ligado de alguna manera al mundo de las estrellas o de su evolución cosmológica. En  “La Ciencia Oculta, un  Bosquejo”,  Rudolf Steiner, nos describe a estas Jerarquías en mayor detalle.

El primer reino por encima del hombre es el de los seres angélicos, los Ángeles. Son los Espíritus Guardianes del hombre y lo guían de encarnación en encarnación. Su hogar es la esfera de la Luna, aunque para empezar, no pueden  desplegar su actividad en la propia Luna. Para esto son necesarios aún mayores poderes; poderes que poseen los Arcángeles y Arkáis, (Poderes Primordiales). Estos Seres, que junto con los Ángeles constituyen la tercera jerarquía del mundo espiritual, guían y dirigen a los pueblos y las grandes épocas  de la Tierra. Los Arcángeles son los Espíritus del Pueblo, y los Arkai los Espíritus del Tiempo. Estas jerarquías –cuyo campo de acción es la esfera de la Luna- se ocupan  esencialmente de la vida histórica de los seres humanos individuales y de los pueblos.

En la  esfera del Sol moran los seres de la Segunda Jerarquía: Espíritus de la Forma, Espíritus del Movimiento y Espíritus de la Sabiduría. Rudolf Steiner hablo de estos Seres en su conferencia titulada “El Misterio del Gólgota” [Una traducción completa de esta conferencia apareció en Antroposofía , vol. I., Pascua de 1926.] impartida  en Manchester College Chapel, Oxford, agosto, 1922.

“Las almas de tiempos antiguos, mirando el entorno físico, veían en las estrellas las imágenes del mundo de los Seres espirituales que habían dejado atrás cuando descendieron a esta vida a través del nacimiento. En el flagor del sol, vieron la radiante sabiduría en la que habían habitado, y que había sido su aliento de vida. En el mismo sol, vieron los coros de las Jerarquías Divinas, aquellas por los que habían sido enviados a la Tierra. “

Es cierto que la morada de esos Seres está en el Sol, y desde allí trabajan sobre los planetas, enviando también sus energías desde los planetas a la Tierra. La forma y la configuración de cada planeta es impartida por los Espíritus de la Forma.

Los Espíritus de Movimiento generan la movilidad interna del planeta –no su movimiento en el espacio, sino los cambios producidos en el curso de cientos y miles de años por el flujo y reflujo, los terremotos, la actividad volcánica y influencias meteorológicas y  climáticas.

En cierto modo es diferente cuando hablamos de los Espíritus de la Sabiduría, que trabajan desde la propia esfera del Sol, derramando fuerzas solares por el sistema planetario. Mientras que la configuración interna y la movilidad interior de cada planeta es diferente según la operación de los Espíritus de la Forma o del Movimiento, la acción de los Espíritus de la Sabiduría es uniforme para todos los planetas.

Esta uniformidad en la acción de los Espíritus de la Sabiduría es fácil de observar en el mundo vegetal. Hay gran variedad de formas en las plantas, la posición de sus hojas, zarcillos, etc., revelando diferentes proporciones en espiral, y en estas formas, están reflejadas las fuerzas que emanan desde un Espíritu de la Forma o un Espíritu del Movimiento trabajando desde la perspectiva de un planeta en particular.

Sin embargo una cosa, es común a todas las plantas; la dirección perpendicular del tallo, alejándose de la Tierra y dirigiéndose hacia el sol. Aquí tenemos una expresión del trabajo uniforme de los Espíritus de la Sabiduría en todas las plantas. Una especie de conciencia general, rudimentaria,  de todo el sistema planetario, está funcionando aquí, algo así existe en todos los seres humanos; como elementos comunes de sentimientos e impulsos que pueden surgir del subconsciente. Los Espíritus de la Sabiduría tienen su hogar, no sólo en el Sol, sino en todas las estrellas fijas, de manera que el primer y básico principio común de todas las estrellas fijas se encuentra en estos Espíritus de la Sabiduría.

En la Primera Jerarquía tenemos los Seres más sublimes del Cosmos: los Tronos, Querubines y Serafines, como fueron nominados por la antigua sabiduría esotérica. Los Tronos o Espíritus de Voluntad  gobiernan el movimiento de los planetas en el espacio; los Querubines armonizan los diferentes movimientos y logran un “entendimiento” entre un planeta y otro. Ellos son los Mensajeros Planetarios, así como los Ángeles son los mensajeros del mundo de los hombres. Los Serafines tienen a su vez la misma tarea en  respecto al mundo de las estrellas, producen  una mutua comprensión entre el Sol y las otras estrellas, de estrella fija a estrella fija, engarzando el Cosmos entero en una gran unidad.

Así tenemos:

 

SERAFINES – QUERUBINES Cometas
TRONOS  – ESPIRITUS DE LA SABIDURIA (KYRIOTETES) Estrellas fijas
ESPIRITUS DEL MOVIMIENTO –ESPIRITUS DE LA FORMA (EXUSIA) Planetas
PODERES PRIMORDIALES (ARCHAI) – ARCANGELES (ARCHANGELOI) Luna
ANGELES (ANGELOI) –  HOMBRE Tierra

 

De los cometas, hay que decir que son particularmente el campo de acción de los Serafines y Querubines. Tal vez cause sorpresa el que atribuyamos los cometas –los rebeldes en el ámbito de la ley cósmica- a los más altos Seres que hemos considerado hasta ahora. Para entender esto debemos tratar de penetrar con más profundidad en la relación entre  realidad y maya.

El plan divino es recibido por los Seres de las Jerarquías (especialmente de la Primera Jerarquía) del Espíritu Cósmico y lo llevan a cabo en el curso de la evolución. Pero en esta evolución han ocurrido muchas cosas que han cambiado la realidad espiritual en el maya que percibimos a través de los sentidos y con el que vivimos hoy en día. Los movimientos de los planetas y las estrellas fijas (también los llamados movimientos “aparentes”) se llevan a cabo con tanta regularidad que el hombre de nuestra época se pregunta: “¿Queda algo entonces para que los Tronos sigan regulando los movimientos exteriores de los planetas?. Todos ellos proceden de acuerdo con estrictas leyes mecánicas.

Pero esto no ha sido siempre así, ni tampoco lo es hoy en día. Los cometas son una excepción, y quizás esto es lo que nos conduce a suponer que sus  movimientos deben ser dirigidos por los Seres más sublimes de todos. En este punto debemos tener en cuenta que el universo ha pasado por diferentes etapas, que Rudolf Steiner describe en “La Ciencia Oculta un Bosquejo”, como los períodos evolutivos del Antiguo Saturno, Antiguo Sol, Antigua Luna y Tierra.

En cada una de estas etapas, el mundo de las estrellas, también era diferente. En la etapa del Antiguo Saturno, solo había Seres –Esos seres de los cuales ya hemos hablado. Hasta entonces, sin embargo, no se expresan en los mundo estrellados, de los cuales, ciertamente, no había nada más que la más rudimentaria indicación

Durante la etapa de la evolución del Antiguo Sol, las estrellas eran las manifestaciones de los seres espirituales. En sus movimientos, las estrellas eran una expresión directa de la permanencia de Seres espirituales, en el mismo sentido que el cuerpo humano se dirige, en sus movimientos y expresiones, por el Espíritu que mora en él.

En la siguiente etapa -la de la antigua Luna- sólo les fue posible a los Seres Espirituales  enviar sus impulsos a los cuerpos celestes, pero su verdadero Ser llego a ser más y más remoto.

Con el fin de dejar estas cosas un poco más claras, consideraremos brevemente el curso de la evolución terrestre, desde este punto de vista.

La tierra representa la cuarta etapa –denominada por Rudolf Steiner el mundo del “trabajo terminado”- un mundo que cumple con la descripción citada al comienzo de este ensayo. Sin embargo, en las épocas históricas, el hombre recapituló en su conciencia las primeras etapas evolutivas. En la época de la antigua India, por ejemplo, no se prestó atención al mundo de las estrellas como tales, sino sólo a los Seres espirituales en sí. (Estamos hablando aquí de una época anterior a la de los Vedas).

En la antigua época Persa, la esencia del ser-Solar fue revelada a Zaratustra. El movimiento del sol mismo, por supuesto, estaba sujeto a la misma ley de hoy en día, mientras que durante el período de la evolución del Antiguo Sol era la expresión directa del Espíritu del Sol. En la época de la antigua civilización persa, el hombre experimentó esta condición previa. Los antiguos caldeos y los egipcios tenían la experiencia viva de las actividades de los Seres espirituales en los cuerpos celestes; de ello emanaba su Astrología -que era maravillosa, en esos tiempos, aunque no debe ser aplicada de la misma forma en nuestros días-. La Época Egipcio-Caldea fue, en cierto sentido, una recapitulación de la evolución de la Antigua Luna. El hombre veía los Seres relacionados con el sol y la luna, planetas y estrellas, pero no se puede decir que estos Seres pertenecen a las jerarquías propias, sino que son sus descendientes  –Seres que se han separado de las jerarquías-. Llevan a cabo, por así decirlo, una actividad de la cual, sus Creadores, las Jerarquías propias, se retiraron una vez establecido el plan que subyacía en los movimientos del sistema planetario. Muchas de estas órdenes de dioses menores están activas en el Cosmos y los egipcios y caldeos, especialmente de la última época, quienes ya no podían ascender a la esfera real de los dioses estelares, observaban la actividad de estos seres subordinados. Estos “descendientes” de las jerarquías son los responsables de los fenómenos que hoy en día  se cree que son producidos “por si  solos”.

Para que el hombre pudiera desarrollar la libertad, era necesario que los Seres superiores se retirasen del mundo de las estrellas y de la naturaleza y dejarlos abandonados a las leyes aparentemente mecánicas, sin espíritu. Sin embargo, en este mecanismo, como en todos los fenómenos naturales, seres espirituales, “descendientes” de las jerarquías superiores  siguen trabajando. El hecho de que en la primavera las plantas broten de la tierra, que flor y fruto aparezcan, que las plantas se marchiten en otoño y también el hecho de que, cuando aquí tenemos el otoño, la primavera comience su proceso  en el otro lado de la Tierra -todo esto es provocado por los espíritus de la naturaleza, los gnomos, ondinas y silfos (los descendientes de la tercera jerarquía), junto con las salamandras, que se han separado de los Espíritus de la Forma. Estos seres subordinados realizan el trabajo bajo la tutela de los Espíritus de las Estaciones” o “Espíritus de la Rotación”, quienes les orientan sobre la Tierra. La acción  de algunos de estos Espíritus de la Rotación hace que  la Tierra gire alrededor de su eje, mientras que otros llevan a la Tierra y a los planetas en sus órbitas regulares alrededor del sol. Estos Seres son los descendientes de las más altas jerarquías – los Serafines y Querubines.

Los Espíritus de Movimiento, de la Sabiduría y la Voluntad también tienen descendientes, siendo estos las “almas-grupo” de los animales, plantas y minerales.

Todos estos seres son de un orden inferior al de sus progenitores, son los que –en virtud de mandamiento divino, por así decirlo- han dado lugar a la separación del orden natural y el orden moral del mundo, que en cierto modo presentan una dualidad a la observación externa. Por lo tanto, ocurre que en la Naturaleza y en el Cosmos nos enfrentamos a un maya donde las fuerzas de la naturaleza aparecen como una huella de las actividades de los espíritus de la naturaleza. Y en lugar del poderoso trabajo directo de las Jerarquías, ahora tenemos las leyes de la naturaleza como la impresión de los Espíritus de la Rotación en el mundo de maya.

Todos estos procesos siguen su curso conforme a la ley que necesariamente se obtiene en el mundo exterior a fin de permitir que el hombre desarrolle la experiencia de la libertad interior. Los cometas representan un elemento que no entra por completo en este ámbito de la ley. A pesar de que los llamados cometas periódicos se someten más o menos a las leyes del sistema planetario, con la aparición de nuevos cometas (incluso Kepler dijo que los cometas son tan numerosos como los peces en el mar), estas leyes siempre se rompen. Los cometas todavía contienen un vestigio del trabajo directo del poder espiritual, de los más elevados Seres –los Serafines y Querubines-. Antes de que las leyes comunes puedan romperse, es necesaria una visión y poder espiritual mas elevado. Los cometas, son agentes de una naturaleza muy especial en nuestro sistema planetario, su antítesis, su polaridad, son las lunas. Así como las lunas son una especie de cadáver que el sistema planetario  va arrastrando con él, podemos hablar de los cometas como de constantes purificadores de la atmósfera espiritual dentro del sistema solar. En la antigüedad los hombres veían en ellos los “carroñeros de Dios”, y existen muchas supersticiones  alrededor de los mismos. Desde el punto de vista del Espíritu, la misión de los cometas es expulsar perpetuamente las impuras fuerzas astrales del Cosmos para introducir nuevos impulsos.

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El Cosmos no sólo contiene los seres y fuerzas de las que hemos estado hablando hasta ahora. Si esto fuera así, todo el Cosmos consistiría únicamente de Ser, sin sustancia. Los cuerpos celestes no serían visibles ni tendrían sustancia tangible. Con el fin de comprender plenamente el maya, también tenemos que recordar que hay  otras órdenes de Seres – Luciféricos y Ahrimánicos como se les llama en La Ciencia Oculta, que han intervenido en la evolución y en ella están jugando su papel. Son seres que pertenecen a las jerarquías superiores que no pasan por el mismo desarrollo que las demás, que quedan rezagados, mientras que los espíritus jerárquicos normales ascienden a etapas cada vez más altas. Tenemos, por ejemplo, un número de los Espíritus de la Forma, que en el curso normal serían Espíritus de Movimiento, pero que se han quedado en la etapa de los Espíritus de la Forma.

Las esferas etéreas de Saturno o Júpiter, están formadas por los Espíritus de la Forma, su movilidad interna es el trabajo de los Espíritus del Movimiento. Los Espíritus de la Forma rebeldes se oponen y, en lugar de trabajar en armonía con los Espíritus del  Movimiento Planetario, crean una forma, en un punto definido en el ámbito etéreo como resultado de la congestión. ¡Esta forma son los planetas que vemos en los cielos!. La esfera planetaria sigue siendo una estructura etérea en la que trabajan las fuerzas astrales, mientras que el planeta en sí se mueve alrededor de la periferia de esta esfera etérea.

Otros seres Luciféricos aparecen en la escena y, desde el planeta existente, reflejan la luz que irradia espiritualmente del sol para que el planeta sea visible hacia el exterior. Más tarde, los seres Ahrimánicos imparten la sustancia sólida de la Tierra, generando así el denso velo de maya que se presenta en el mundo exterior de los sentidos. Por lo tanto todo lo que puede ser objeto de la investigación externa contiene de alguna manera un  elemento Luciférico –la  esencia exterior de la luz- y el elemento Ahrimánico – la pesadez o gravedad-. Esto también es parte de la maya que se extiende sobre la realidad espiritual.

Podemos seguir la misma línea de estudio en referencia a otros fenómenos cósmicos, los meteoros,  también están relacionados con los cometas. Los cometas son formaciones espirituales enviadas al Cosmos por los más altos y sublimes Espíritus, que en el transcurso de su actividad como purificadores de la atmósfera astral, reúnen hacia sí diversas sustancias, gases, etc. Ahora otras formaciones cósmicas, generadas por los “rezagados” Espíritus del reino de los Tronos –Seres que deberían  haberse convertido en Serafines y Querubines, pero que han permanecido en la etapa de los Tronos- se arrojan en el camino de los meteoros y trabajan con una potencia prodigiosa adquirida al haber permanecido en un nivel inferior. Los Tronos son los creadores de las almas-grupo de los minerales y los Tronos rezagados, aquellos que se han quedado atrás, generan formaciones minerales sólidas en el Cosmos, en los meteoritos que a menudo acompañan a los cometas o aparecen a intervalos más o menos regulares de tiempo en la atmósfera de la Tierra. Y así, en estas formaciones -retiradas como están en cierto sentido de las leyes ordinarias en el sistema planetario- tenemos la más alta espiritualidad unida  con la más densa materialidad.

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El comportamiento mismo de los cometas puede recordarnos que los procesos que tienen lugar en el sistema solar no pueden ser exhaustivamente explicados por la teoría Newtoniana de la gravitación. En el caso de los otros cuerpos celestes, también hay algo que siempre se puede detectar, lo cual, cuando la observación se realiza durante largos períodos de tiempo, se ve que es una expresión del trabajo de los Seres espirituales que no han acabado en totalidad su  “Trabajo final”. Es en los cometas y los meteoritos donde se hace manifiesto lo “incalculable”, la arbitrariedad. El factor inconmensurable en los movimientos de los otros cuerpos celestes muestra que debemos basar nuestra observación de sus movimientos en algo que va más allá que la teoría de la gravitación, que es válido y real para la Tierra.

Ritmo y la periodicidad viven en los movimientos planetarios y constituyen sus leyes primarias; así como la ley de la gravedad mantiene su dominio en el entorno inmediato de la Tierra. (La Tierra, por supuesto, como uno de los cuerpos celestes también participa en las leyes cósmicas del ritmo y la periodicidad). Estas leyes son las mismas con las que el hombre y los demás reinos de la naturaleza han sido moldeados. Por lo tanto el hombre y el universo vuelven a ser uno, nuevamente la religión se une al mundo de las estrellas. Las estrellas portan y nos muestran las huellas de los hechos de los Dioses, que nos llevan a través de las Jerarquías  a las fronteras de la Divinidad misma. Y en este sentido, Rudolf Steiner fue capaz de decir a sus oyentes, cuando los conducía desde la Antroposofía a la Astronomía:

“Cuando observamos la vida del mundo de las estrellas, estamos contemplando los cuerpos de los dioses y, en última instancia, de la Divinidad. “