Astrologia II – Mirando a través del horóscopo natal

              Artículo de Willi Sucher – Agosto de 1937

 

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En el artículo precedente ha sido destacado que a la luz del conocimiento científico moderno, el considerar solamente al nacimiento como base para la investigación astrológica no es suficientemente sólido. Investigaciones en el campo de la embriología han demostrado que el desarrollo del germen, especialmente en los primeros estadios, posee una significancia mucho mayor que el nacimiento en sí. Por lo tanto, si la Astrología ha de tener un lugar dentro de los tiempos modernos, hemos de utilizar al horóscopo natal como punto de partida para poder adentrarnos en aquellos sucesos que ocurren en el cielo estelar durante el período prenatal.

La constelación natal es más bien la fisonomía del ser humano. Incluso la persona más inexperta puede percibir cuántas cosas se hallan presentes detrás de la faz; cosas de importancia que conciernen al carácter del ser humano, los destinos que ha sufrido, etc. La fisonomía humana puede ser percibida como un portal de acceso a la comprensión del individuo que se halla por detrás. Esto es la constelación natal. Hemos de atravesarla si deseamos obtener un conocimiento sobre el devenir existencial del ser humano durante la época prenatal. ¿Cómo podemos hacer esto?.

Existe una antigua regla que nos llega de los egipcios. Es la así llamada Regla Hermética. Surge mucho antes de la era cristiana, en los escritos casi míticos de los sacerdotes egipcios Nechepso y Petosiris. Esta regla aporta valiosas indicaciones sobre un concepto de la constelación natal más amplio y menos rígido, con lo que puede comprendérsela dentro de la conexión con los sucesos prenatales. Su focalización es la siguiente:

1- Si la Luna natal esta creciente, entonces al momento de la concepción —aproximadamente 273 días antes del nacimiento—la Luna se hallaba en el zodíaco en donde está el Ascendente del horóscopo natal (u horizonte Este).

2- Si la Luna natal esta menguante, entonces al momento de la concepción se hallaba en el zodíaco en donde está del Descendente del horóscopo natal (u horizonte Oeste). Este período de 273 días corresponde aproximadamente  a la duración normal del desarrollo embrionario, aunque en el caso de un embarazo anormalmente corto, como el de un niño sietemesino, sería correspondientemente más corto.

Cuando esta regla es aplicada en la Astrología práctica, surgen cuatro casos. Esto lo ilustraremos en cuatro gráficos.

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Estas son las cuatro condiciones posibles para un horóscopo natal.

En el primer ejemplo, la Luna está creciente y por encima del horizonte (designado por la línea horizontal que va del Descendente al Ascendente). Entonces, en la así llamada época, la Luna ha de haber estado en la parte de los cielos en donde se halla el Ascendente, en este caso en el signo de Libra. Desde allí, en aproximadamente 273 días, se ha movido hasta su lugar en el horóscopo, el cual está en Leo. No ha regresado por completo a su punto de partida en Libra. Para hacerlo le llevaría exactamente 273 días, ya que es el tiempo que corresponde a diez revoluciones lunares completas alrededor del zodíaco (10 veces 27,3 días). Por lo tanto. En el primer ejemplo la época es 4 días más corta que los 273 días; en suma, los cuatro días que requeriría para llegar de Leo a Libra.

En el segundo ejemplo, la Luna está creciente pero debajo del horizonte. Según la Regla Hermética, al momento de la concepción se hallaba en el lugar donde está el Ascendente natal –que es nuevamente Libra. Transcurridos los 273 días, ha regresado a Libra, pero el nacimiento tuvo lugar pocos días después, con lo cual en este caso el período de 273 días se ve extendido por lo días que le llevó a la Luna llegar desde Libra a Capricornio.

En el 3er y 4to gráfico, la Luna está menguante. Al momento de la concepción ha de haber estado en el lugar del zodíaco que corresponde al Descendente del horóscopo natal, el cual es Aries. En el 3er gráfico tenemos ahora a la Luna por encima del horizonte del horóscopo natal, y debemos asumir que le llevó un poco más de 273 días hasta llegar a Géminis. En el 4to caso, por otro lado, le llevó menos de 273 días, el número de días que le tomó para ir  desde Acuario hasta Aries.

Ahora se habrá entendido fácilmente que la época a la que está referida la Regla Hermética, indica un momento en el tiempo que se sitúa alrededor del período de la concepción. Se sobreentiende que en el caso de un sietemesino no debemos calcular 10 ciclos lunares (10 veces 27,3 = 273 días) sino 8 (8 veces 27,3 = 218 días) como promedio standard.

De todos modos, estos cálculos no nos dicen si el momento de la época coincide exactamente con el de la concepción física. Los múltiples procesos conectados a la concepción no son ciertamente tan tangibles dentro del estado actual del conocimiento científico ni es tampoco necesario que lo sean, visto desde un punto de vista astrológico. La Ciencia Espiritual contempla a la concepción como un foco o punto de irradiación de todo un mundo de sucesos cósmico-espirituales, y son éstos quienes se reflejan, se dibujan en un cierto sentido, durante la época. La concepción indica un punto físico preciso en la línea del desarrollo, mientras que la época se refiere a toda una esfera de sucesos –inclusive a una esfera temporal.

Que al momento de la concepción la Luna se ubique en el lugar del zodíaco donde se encuentra el Ascendente (o el Descendente) al nacer, es de lo más significativo. Significa que el Ascendente o el Descendente es como la imagen de un puente que conduce hacia dentro desde las regiones cósmicas en las que se hallaba la Luna, durante los inicios del desarrollo prenatal, un puente que une a todo lo correspondiente a la esfera lunar con la terrestre. Es claro que este tipo de imaginación astrológica no tiene por qué negar a las tradiciones clásicas, pero nos ayuda a penetrar en lo que quedó manifiesto en el horóscopo natal por medio de un conocimiento más activo. Pues el Ascendente o Descendente se nos presentará ahora como un paso por sobre el cual el ser humano es guiado: desde una fina condición etérea en  la esfera lunar, atravesando todo el desarrollo embriónico hasta el elemento más sólido de la Tierra –un proceso que alcanza una cierta culminación con el nacimiento. Dicho brevemente, el Ascendente o Descendente es un cuadro del camino por el cual el ser humano etérico, el así llamado cuerpo etérico, ingresa en el ser humano físico. De este modo se expande la noción astrológica sobre el Ascendente hasta un mundo de hechos más reales y concretos, al ser éste la entrada del ser humano a la vida. Esto será mostrado con la ayuda de ejemplos. Lo aplicaremos primero sobre un ejemplo histórico, en el horóscopo de Richard Wagner.

El nacimiento de Richard Wagner tuvo lugar el 22 de Mayo de 1813. En aquel momento se hallaba presente la siguiente constelación en el diagrama. En el gráfico, las así denominadas casas astrológicas han sido obviadas expresamente ya que el objetivo central de estos artículos es construir desde principios simples e ir comprendiendo según avancemos. Solo indicaremos la línea del horizonte como Ascendente.

A fin de comprender el lenguaje de esta constelación sin caer demasiado en la tradición, debemos mirar a través de él aquello que está actuando en el trasfondo, es decir las fuerzas que han sido las guías hasta el momento del nacimiento, hasta el punto de la culminación. Una vez más, es como si tratásemos de mirar a través de la fisonomía de un ser humano a los poderes formativos que están por debajo.

Primero trazaremos la época con la ayuda de la Regla Hermética. La Luna está menguando y por encima del horizonte; por lo tanto, viene a cuestión el 3er caso (véase arriba). Durante la época, la Luna ha de haber estado sobre el Descendente del horóscopo natal –en Sagitario. Si desde el nacimiento, estando la Luna en Acuario, retrocedemos 273 días, habremos seguido el curso de la Luna durante 10 revoluciones completas y retornaríamos a Acuario una vez más. Pero buscamos a la Luna en Sagitario, con lo cual deberemos retroceder un poco más de 273 días hasta el 15 de Agosto de 1812. Esto nos brinda el momento para la época -más correctamente- su inicio.

Allí se ubicaba una cierta constelación de planetas presentes en aquel instante. Durante el período subsecuente hasta la fecha de nacimiento el 22 de Mayo de 1813, la constelación atravesó por grandes cambios. Todos estos sucesos en el cosmos se aclararán en el siguiente gráfico.

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En este gráfico hemos añadido algo nuevo, en suma, al zodíaco real de las estrellas fijas – las constelaciones actuales del zodíaco visible del cielo estelar. Estas están indicadas en el círculo externo, y cada constelación se muestra mayor o menormente en su extensión actual. Sobre el zodíaco de la eclíptica, que está indicado en el círculo interior, este zodíaco de las estrellas fijas es una realidad distinta. El zodíaco de la eclíptica, como es bien sabido, tiene su inicio con el punto vernal (un punto determinado por el ritmo de las estaciones) y de allí divide el trayecto anual solar en doce sectores equivalentes. El punto vernal es conocido como Aries y de allí en adelante, los sectores que continúan son denominados según el orden  de los doce signos zodiacales. Ahora bien, el zodíaco de las estrellas fijas es hasta cierto punto independiente de este círculo eclíptico, ya que como resultado de la precesión de los equinoccios, las constelaciones reales no coinciden ya con los signos zodiacales eclípticos correspondientes, y lo harán cada vez menos en el futuro. Entonces, por ejemplo, cuando miramos hacia la porción de la órbita solar designada como Aries, la constelación que realmente vemos es a la de Piscis y no Aries. En la ciencia astrológica del futuro será necesario considerar a las constelaciones reales así como a los signos de la eclíptica.

En el diagrama, las posiciones de los planetas para el inicio de la época el 12 de Agosto de 1812, están indicadas en el círculo externo. Allí se produce una conjunción entre Júpiter y Venus hacia su transición desde Géminis a Cáncer. También se produce una conjunción entre el Sol y Marte en Leo, Mercurio está pasando de Leo a Virgo y Saturno se ubica en Sagitario. Durante el período del desarrollo prenatal hasta el 22 de Mayo de 1813 los planetas se avanzan por el zodíaco, y sus varios trayectos se muestran en el gráfico por medio de sus arcos circulares correspondientes, o de lazos en el caso de Júpiter y Saturno. Saturno se encuentra retrogradando al principio y al final, y Júpiter hacia mediados de la época prenatal. El trayecto de Marte es indicado por —–, el del Sol por ____, el de Venus por ……. y el de Mercurio por +++++.

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Procediendo de este modo, vemos formarse un cuadro multifacético. Todo el conjunto semeja a una gran marea de movimiento cósmico y lo vemos presentarse en una riqueza de fenómenos, mismo si sólo consideramos a las conjunciones planetarias dentro de todo el período. Tres cosas son las que habremos de considerar especialmente si deseamos sintetizar la imagen de este fluir y de este movimiento como un todo.

Tenemos a los movimientos de la Luna, del Sol y de Saturno durante este tiempo prenatal. Ya hemos visto que en el tiempo que va desde el 15 de Agosto de 1812 hasta el 22 de mayo de 1813, la Luna fue desde Sagitario (Sagitario eclíptico) hasta Acuario. Diez ciclos lunares se producen entre estas fechas más el pequeño trayecto adicional desde Sagitario a Acuario. Promedialmente, la Luna habrá pasado por sobre cada planeta alrededor de diez veces y en cada ocasión lo ha encontrado en otro punto del cosmos, ya que el planeta también se mueve. De las maneras más diversas, las fuerzas de los planetas son recogidas y reflejadas por la Luna hacia la esfera terrestre. Este es un punto  extremadamente importante y nos conducirá ahora hacia una visión más profunda.

Si consideramos al trayecto del Sol y a los trayectos contiguos de Venus y Mercurio, nos da la impresión de que no alcanzaron a cubrir una porción del zodíaco. Este permanece como una especie de espacio abierto en el cuadro. En el horóscopo de Richard Wagner esto se muestra como evidente y simple, pero en otros casos puede llegar a ser mucho más irregular. Venus, por ejemplo, puede llegar incluso a cerrar este espacio. Este hecho puede revelarnos también muchas cosas valiosas; está más conectado al ser humano como personalidad terrestre, incluso con nuestra apariencia externa. Por otro lado, la Luna y sus revoluciones prenatales grafica a todo el proceso de incorporación del ser humano suprasensible dentro del organismo físico. Saturno, en cierto sentido ayudado por Júpiter y Marte, se halla lejos en el trasfondo de todos estos eventos, no pasivamente pero si en gran calma cósmica. Saturno se mueve mucho más lentamente que los demás planetas y por sobre todo, Saturno trae consigo al gran drama del destino a nuestra existencia.

En los próximos artículos, enlazando a todo lo que hemos desarrollado hasta aquí, discerniremos los puntos focales en la biografía de Richard Wagner, para poder ver de este modo cómo su vida terrena se espejó en este cuadro cósmico. A tal fin nos fue necesario atravesar esta extensa preparación, puesto que deseamos conscientemente, por sobre todo, comprender a los hechos cósmicos y sus relaciones.

Traducido por Diego Milillo y editado por Gracia Muñoz.

 

 

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19ª Carta – La naturaleza del mundo Planetario: Mercurio

Del libro Isis Sophia I, de Willi Sucher

Octubre 1945

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Mercurio y su esfera

Contrariamente a la convocatoria de la carta 18, por ahora no vamos a analizar los nacimientos históricos con referencia al planeta Venus, pero vamos a continuar con la descripción de la actividad del planeta Mercurio y su esfera. Después podremos embarcarnos en la delineación de varios ejemplos históricos con referencia a la totalidad de los cinco planetas, junto con el Sol y la Luna, pues esto será mucho más satisfactorio que la consideración de las actividades aisladas de planetas individuales.

Algunos lectores pueden haber notado que la descripción de Venus en la carta 18ª no es lo que podríamos esperar de lo que respecta a la actividad esencial de este planeta, sino que nos hemos acercado mas al carácter que nos conecta con Mercurio. Hay una profunda razón interior  para esto. Hemos estado hablando de la esfera del planeta Venus, porque no lo estamos considerando desde el punto de vista de las posiciones fijas como la posición definitiva de Venus en un nacimiento, sino desde el aspecto del movimiento; por ejemplo, durante el desarrollo embrionario.

Tan pronto como tengamos en cuenta los movimientos de un planeta durante un cierto intervalo de tiempo, nos vamos fijando en la dinámica de su esfera, que está indicada por los gestos del planeta. Por lo tanto, podemos experimentar que el carácter de la esfera indicado por los gestos de Venus, tiene una naturaleza diferente de la del propio planeta. Lo mismo se aplica a Mercurio. Detrás de esto se esconde el hecho, que se conoce en el Ocultismo y es que las esferas de estos dos planetas interiores se intercambiaron en un determinado momento de la evolución humana. La esfera de Venus tiene realmente el carácter de Mercurio y la de Mercurio la dinámica de Venus.

Durante el período en que la humanidad perdió gradualmente la antigua sabiduría de las esferas observando únicamente a los planetas visibles, comenzó a elaborarse un velo ante estos misterios, que ya no pueden ser fácilmente levantados hoy en día. Muchos enigmas están, pues, aún sin resolver, y será la tarea de la futura astronomía espiritual traer  gradualmente la luz  sobre estos problemas. No es posible en estas cartas, que se ocupan principalmente de Astrosofía, exponer las muchas preguntas astronómicas relacionadas con este tema. Ahora vamos a tener que descubrir las leyes y los gestos fundamentales del planeta Mercurio a fin de encontrar el carácter de su esfera. A partir de un estudio de cualquier manual astronómico, podemos encontrar que este planeta hace tres bucles durante un año, y también que tiene tres conjunciones superiores con el Sol.

A partir de las descripciones anteriores en relación con Venus, sabemos que los planetas interiores hacen bucles (están entonces retrógrados) cuando en el curso de sus ritmos se paran  entre el Sol y la Tierra. Ellos están en conjunción superior cuando se mueven detrás del Sol y se colocan entre el Sol y la franja exterior de nuestro sistema solar. Así, con respecto a los gestos de Mercurio tenemos dos veces tres eventos que están relacionados entre sí. Si imaginamos que Mercurio, al igual que los otros planetas, se nos presenta desde la Tierra moviéndose en un círculo alrededor de la Tierra, más o menos por el círculo zodiacal, entonces tenemos la imagen que se produce en la Fig. 1.

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Recordemos ahora lo que dijimos en la carta anterior sobre el carácter de la esfera del planeta durante una conjunción inferior y una superior. La esfera invisible, de la cual el planeta es sólo el punto más denso, es presionada conjuntamente durante el tiempo de un bucle y no puede desplegar adecuadamente sus actividades con lo que también abarca a la Tierra. Durante la conjunción superior, que está bellamente expandida en el espacio cósmico. (Sólo tenemos que reemplazar Venus con Mercurio en el diagrama en la carta 18a con el fin de obtener la verdadera imagen de los movimientos de Mercurio).

Por lo tanto, durante el transcurso de un año tenemos un triángulo de conjunciones inferiores de Mercurio en el círculo zodiacal y otro triángulo de conjunciones superiores. El primero de ellos presenta el estado de ánimo más terrenal, más oscuro de la esfera planetaria y en el segundo una manifestación plena de luz cósmica. Sin embargo, esto no es del todo correcto, pues una observación cuidadosa a lo largo de varios años revela que estas conjunciones del planeta Mercurio no siempre se llevan a cabo en las mismas posiciones exactas del Zodíaco. Ellas retroceden. Por ejemplo, en noviembre/diciembre de 1945, nos encontraremos con una conjunción inferior o bucle de Mercurio en la constelación de Escorpio. El próximo año casi al mismo tiempo se producirá otro bucle en esta constelación, pero notarán que está más atrás en el zodiaco, en la constelación de Libra.

Nos daremos cuenta de que en el curso de los próximos años, este punto del triángulo (ver Fig. 2) deambulará lentamente a través de la eclíptica, y los demás puntos de los triángulos se moverán también hacia atrás. La estrella de seis puntas de la esfera indicada por el planeta Mercurio darán una vuelta por los espacios cósmicos y al igual que los gestos del planeta Venus revelaron una estrella de cinco puntas en su ámbito (véase la 13ª carta). En un período de unos siete años, un punto de los dos triángulos se moverá a la posición zodiacal en el que el punto anterior se situó 7 años antes. Además, después de un intervalo de tiempo de aproximadamente 20 años, cada uno de los puntos de los dos triángulos volverán a grandes rasgos a la misma posición que ocuparon aproximadamente 20 años antes. Estos ritmos ya revelan mucho sobre el carácter interno y la actividad de esta esfera.

Sabemos cuán profundamente se inscribe el ritmo de siete años en la organización humana. Está conectado con el desarrollo de las capacidades y cualidades ocultas en las personas. Transporta los impulsos que llegan a la vida anímica de una persona a través de las etapas del crecimiento natural y se van desarrollando hacia su realización. Esto se expresa aún más claramente en el ritmo de 20 o 21 años. Es el ritmo del desarrollo anímico de una persona, de los impulsos hacia la realización de su vocación. Por lo tanto, este ámbito se expresa en la voluntad del ser humano. Vimos a la Luna conectada con la cabeza, por lo que las fuerzas de la cabeza y las posibilidades de su desarrollo son experimentadas en el reino del pensamiento. Vimos que Venus se manifiesta en el sistema medio o rítmico de la organización humana, la vida que se refleja en la vida de los sentimientos. Ahora vemos a Mercurio activo en la profundidad de la voluntad humana.

Con el fin de encontrar la cualidad espiritual de Mercurio y su ámbito, debemos dar un paso adelante. En la esfera de la Luna nos encontramos con la actividad de la Jerarquía de los Ángeles. En el ámbito que se indica por los gestos del planeta Venus, vimos una expresión del trabajo de los Arcángeles. La esfera de la cual el planeta Mercurio es el punto de densificación visible es el reino de la jerarquía de los Arcai o Espíritus del Tiempo. Por lo tanto, si recordamos la biografía espiritual de los Arcai, vamos a ser capaces de encontrar los rastros de su actividad en la presencia de este planeta en nuestro universo. Dentro del ciclo de la evolución cósmica que llamamos Antiguo Saturno, los Arcai pasaron por la etapa de su evolución que corresponde en cierto modo al desarrollo del ser humano durante la actual evolución de la Tierra. Alcanzaron una conciencia del “Yo” igual a la de los seres humanos. Ahora debemos imaginar que hasta el momento de su actividad dentro del ciclo del Antiguo Saturno, sólo existía una sustancia primigenia que había sido dividida por la influencia de los Espíritus de la Forma en muchas entidades individuales, las bases de los cuerpos físicos de la Humanidad, y los seres de los otros reinos de la naturaleza. Ahora, durante las siguientes etapas de esta evolución cósmica, los Arcai empezaron su actividad. Ellos irradiaban “personalidad” a los espacios cósmicos, pero la sustancia planetaria no fue capaz de mantener estas fuerzas de la experiencia de la personalidad. Ellas fueron reflejadas en el ambiente espiritual del planeta. Así, los Arcai o Espíritus de la Personalidad alcanzaron el conocimiento de su propia personalidad, y este evento trajo un cambio en la cualidad de la sustancia planetaria primitiva. Se separó un paso más allá de su origen divino; se convirtió en calidez o calor. Incluso podemos experimentarlo como el primer paso decisivo de la separación desde el origen.

La experiencia del “yo”, que es el paso evolutivo de los Arcai, lleva en sí la tendencia a convertirse en una entidad o de convertirse en un centro de la existencia distinto y separado de su entorno. El reflejo de esta experiencia del Arcai (como hemos dicho, la sustancia planetaria sólo podía sostener la “reflexión”) apareció como la transformación de la sustancia primigenia de Voluntad Divina, en calor. Por lo tanto, la sustancia de calor se convirtió en el “espejo” a través del cual la jerarquía de los Arcai experimentaron la personalidad. Esta primera evolución de estos seres espirituales esta aún hoy, fundamentalmente, impresa en la esfera indicada por Mercurio. Se manifiesta en la Tierra donde se puede establecer una conexión con la creación de las personas y los seres en los reinos de la naturaleza.

Por lo tanto, se hace visible en la naturaleza del calor humano que es inherente a nuestra esfera volitiva. El estudio de Mercurio y sus movimientos durante el desarrollo prenatal revela la propia incorporación individual en la esfera de la voluntad; revela, por así decirlo, la “temperatura” psíquica de la vida volitiva. Esta temperatura es la base de la experiencia de una persona de sí misma como un Yo. Sabemos, por ejemplo, cómo el calor de la sangre está relacionado con el desarrollo del ego o del “Yo”, pero también se puede encontrar en el individuo y la forma característica en que los seres humanos mueven sus extremidades, ya que están activos en la vida y hacen frente a sus problemas prácticos. En esto podemos experimentar los últimos vestigios de la herencia que los Arcai o los Espíritus de la Personalidad han impreso en la esfera que pertenece al planeta Mercurio.

En la siguiente etapa de la evolución cósmica, que llamamos el ciclo o la evolución del Antiguo Sol, los Arcai avanzaron a un plano superior de conciencia, a la capacidad de la cognición imaginativa. Fue entonces que ya no era necesario que experimentaran y supieran de su propio ser a través de la reflexión de los cuerpos de calor como en el Antiguo Saturno. Nuestro antepasado humano, mientras tanto, había evolucionado a la etapa de ser capaz de acoger y ser penetrados por un cuerpo etérico o de vida. En este cuerpo de vida los Arcai no podían trabajar. Y fueron ayudados los Seres Jerárquicos muy elevados, los Serafines.

Los Arcai penetraron estos cuerpos de vida con las imaginaciones recibidas de los Serafines o Espíritus del Amor. Así, fue creado un tipo de propagación primigenia en nuestro ancestro humano, y esta propagación consistía en el poder donar un poco de su propia sustancia de la que podría llegar a existir una nueva “hija-ser”. Junto con esto fueron creados los primeros gérmenes de los órganos glandulares que observamos en las personas hoy en día. Aquí tenemos una preciosa indicación de las fuerzas que se encuentran, como una antigua inscripción en la esfera que pertenece al planeta Mercurio, y que se ponen de manifiesto en la actividad de este planeta, dentro de una persona cuando se crea su cuerpo durante el desarrollo embrionario.

Una vez más podemos detectar aquí el regalo de la actividad creativa, que a la vez revela dos partes diferentes de su tendencia primordial. Por un lado vemos aquí el mundo de los secretos de la actividad glandular en la propia organización, no sólo en relación con la propagación sino también con respecto a la función de las glándulas en su sentido más amplio. Estas glándulas finalmente establecen el equilibrio de la formación corporal y el crecimiento. Hacen del cuerpo una imagen armonizada y hermosa del arquetipo humano. También hacen posible que el ser humano pueda hacer de sí mismo, de la productividad artística de todo tipo, una imagen de lo cósmico, el arquetipo de la humanidad, el cual se extiende hasta lejanos futuros, que no solo será capaz de permitir que las fuerzas naturales produzcan el arquetipo tanto físico como espiritual del ser humano sino que será asimismo capaz de ser él mismo un creador en el espacio cósmico.

También podemos encontrar la manifestación de las fuerzas de Mercurio y su ámbito si nos fijamos en los gestos de este planeta durante el desarrollo embrionario del individuo. Ellos se manifiestan en la vida en la Tierra después de su nacimiento, y piden de cada persona su propia satisfacción. El siguiente ciclo de evolución, el universo de la Antigua Luna, trajo de nuevo un mayor desarrollo de las actividades de los Espíritus de la Personalidad. Luego alcanzaron la conciencia de inspiración. Hasta ahora habían percibido los acontecimientos del universo en poderosas imágenes interiores. Ahora podían oír la Palabra, los sonidos del lenguaje interior que era inherente como el impulso en movimiento de toda la Creación.

Así también fueron capaces de trabajar en el cuerpo anímico del ancestro humano y despertar en él la tendencia hacia la independencia. Sabemos por las descripciones anteriores que durante la evolución del Antiguo Saturno se creó nuestro cuerpo físico, y dentro de la evolución del Antiguo Sol este cuerpo físico se impregno con las fuerzas de la vida. Debemos imaginar este universo del antiguo Sol, que aún no estaba condensado en un sistema de estrellas visibles, moviéndose de manera que sus órbitas se pudieron calcular. Nada de un mundo estrellado era entonces existente. Pero las leyes del movimiento, que hoy parecen congeladas en la aparente rigidez del mundo estrellado, existían en el universo del antiguo Sol como el mundo psíquico de los Dioses.

Por ejemplo, aquello que podemos percibir hoy como el bucle de un planeta, entonces podría haber sido sólo un movimiento anímico que expresaba la percepción interna de un evento o tal vez la resolución de un ser espiritual. Puede que haya sido el impulso de transformar algo en una forma de existencia, que este ser no había asumido hasta ahora. En nuestro ancestro humano del Antiguo Sol, estuvo presente una reflexión de esta calidad en constante transmutación en el universo, y esto provocó la transmutación de los procesos en su propio cuerpo durante un período de tiempo. Por lo tanto, estaba dotado de vida. Dentro de la evolución de la Antigua Luna este cuerpo fue penetrado por un tercer principio, el alma o cuerpo astral.

Una parte interior, moviéndose en el mundo anímico que dirige el curso del mundo desde las experiencias interiores entró también en este ancestro humano. Ahora era capaz de tener una conciencia de lo que sucede dentro y alrededor de él. En si mismo se hallaba presente una imagen de aquello que aporto movimiento en el universo desde los impulsos psíquicos, emociones y reflejos. En esta alma o cuerpo astral, los Espíritus de Personalidad vertieron los impulsos de la independencia y el carácter de la personalidad.

Así sucedió que este impulso esta aún hoy escrito en la esfera de los seres jerárquicos pertenecientes al planeta Mercurio. En el movimiento y los gestos de este planeta, podemos experimentar la revelación de lo que vive en nosotros como el microcosmos, como nuestro mundo anímico personal que se manifiesta en las intenciones, emociones e impulsos. Podemos percibir la disposición de este pequeño universo anímico interior en nosotros, en las simpatías y antipatías que actúan como los eventos en un universo estrellado y crear las armonías o tal vez las discordias de la vida anímica humana. Así como las estrellas tienen sus ritmos, pueden hacerse invisibles en determinados momentos a nuestros ojos, a causa de sus posiciones en el cielo, o pueden estar en posiciones fuertes o débiles, también la vida del alma humana tiene sus ritmos. Podemos tener largos períodos de pasividad que alternan con periodos de fuerte actividad. Períodos de interés y dirección anímica que pueden desaparecer y ser reemplazados por nuevos intereses y flujos. Todos estos intervalos más largos de las direcciones psíquicas de los intereses de un ser humano se indican en cierta manera en los gestos prenatales de este planeta; por ejemplo, si un ser humano tiene, en un momento determinado de la vida, una inclinación hacia una concepción del mundo materialista o idealista se puede ver en los movimientos de Mercurio.

La evolución de los Espíritus de Personalidad dentro del ciclo de la Tierra trajo también un nuevo aspecto en la actividad, que hoy se manifiesta en los movimientos del planeta Mercurio y la relación de su esfera con los seres humanos. Dentro de la evolución Antigua Luna, esta jerarquía de seres espirituales implantó el impulso para desarrollar la independencia en la humanidad, es el más alto principio, el alma, o cuerpo astral. Este impulso fue necesario debido a que estaba destinado por los Dioses el convertirse en portadores autoconscientes de la astrología divina en el futuro.

Este desarrollo incluye también el peligro de ser demasiado independiente a través de la separación completa del mundo del alma cósmica y de la auto-satisfacción en el reino psíquico microcósmico de nuestro propio ser. Este peligro se escribe en la esfera del planeta Mercurio. Por ejemplo, podemos encontrar a través de la escritura del Mercurio en el nacimiento y sus antecedentes prenatales el posible sobre-énfasis del alma a la independencia, que a su vez se constituye en un intelectualismo que le separa del mundo de la realidad y le encierra en su propio universo anímico.

Pero la independencia en este ámbito también es una ilusión, porque no podemos romper los lazos con el alma y el espíritu del mundo del universo, ya que hemos nacido fuera de ese ámbito. Así también podemos ver el otro peligro que es el resultado de la ilusión del intelectualismo, la exposición de una persona a los poderes incontrolados de las pasiones y emociones que habitan profundamente en el reino del subconsciente. Ahora podemos ver que la imagen de los gestos del planeta Mercurio como dos triángulos en intersección es también una realidad interior (ver Fig. 1 y 2).

Uno de los triángulos apunta hacia la Tierra y está formado por las conjunciones inferiores cerca a la Tierra. Significa el peligro de la caída de las capacidades mercuriales de una persona a la tumba de la intelectualidad con destino al cerebro. El otro triángulo vuelto hacia el cielo muestra el peligro de caer en las profundidades de emociones y pasiones incalculables e incontrolables.

 También hay otro aspecto de este planeta y de su esfera. Los maestros espirituales de esta esfera, los Espíritus de Personalidad, avanzaron dentro de la evolución de la Tierra a la conciencia de la Intuición. Esto también se escribe en este ámbito planetario. Por lo tanto, podemos desarrollar estas fuerzas a medida que se encarnan en nuestro propio ser. Y en lugar de encerrarnos en nuestro propio mundo aislado, podemos experimentar a través del desarrollo anímico interior, la presencia de los seres espirituales reales dentro de nosotros.

Viven y trabajan en nuestro cuerpo astral, porque lo tomamos del mundo en el que estos Seres tienen su morada. Sin embargo, si no los reconocemos, si vivimos sólo en el ámbito de nuestro intelectualismo abstracto-distanciado del mundo, entonces estos Seres se convertirán en los amos incontrolados de nuestra alma. Por lo tanto, si nos fijamos en la posición y los gestos de Mercurio en un nacimiento, normalmente no es correcto considerar esto como una indicación clara de las peculiaridades del destino humano, en el sentido de pronóstico astrológico.

Esto se puede decir no sólo de Mercurio, sino de todos los planetas. Tenemos que aprender a mirarlos como grandes preguntas cósmicas cuyas respuestas solo podemos encontrarlas en la evolución de las facultades psíquicas y espirituales ocultas del ser humano. Sólo entonces podrá descender de nuevo la Astrosofía e incorporarse a una nueva Astrología Cristianizada.

Los acontecimientos en el Cielo

El cielo estrellado durante el mes de octubre es muy interesante. Podemos encontrar dos grupos de eventos:   el 1 de octubre se llevará a cabo una conjunción entre el Sol y Júpiter, y en el mismo día también se producirá una conjunción entre Mercurio y Júpiter. Esto sugiere que Mercurio debe estar también muy cerca del Sol (visto desde la Tierra), y de hecho podemos encontrar que el 2 de octubre habrá una conjunción superior de Mercurio con el Sol. En este caso, el planeta Mercurio se mantendrá detrás del Sol, entre el Sol y Júpiter. Por lo tanto vamos a tener el raro caso del Sol, Mercurio y Júpiter alineados uno detrás de otro.

Durante todo el tiempo el planeta Neptuno estará muy cerca de los tres cuerpos celestes que acabamos de mencionar; o ponerlo de otra manera, si fuéramos a extender una línea recta desde la Tierra a través del Sol, Mercurio y Júpiter en el espacio detrás de ellos, entonces nos acercamos al barrio de Neptuno. De hecho, las conjunciones del Sol, Mercurio y Júpiter con Neptuno han tenido lugar en los últimos días de septiembre; la del Sol y Neptuno en el Día de San Miguel, 29 de Septiembre.

Podemos ver que este grupo de eventos cósmicos está fuertemente relacionado con el tiempo de San Miguel de este año. Todos ellos tendrán lugar en la constelación de Virgo, en la parte superior de esta constelación, se puede distinguir en el cielo como la figura de un ser humanoide pero con alas, como un ángel. No podremos, sin embargo, ver estos eventos, porque el Sol está tan cerca que sus manchas de luz ciegan cualquier visión de estas estrellas. Se producirá una conjunción entre Marte y Saturno en la constelación de Géminis el 26 de octubre, casi en la frontera entre Géminis y Cáncer. Esto también es un evento muy importante, porque va a inaugurar un largo período durante el cual ambos planetas se pondrán retrógrados y realizarán dos conjunciones más. El último de ellos se producirá el 20 de marzo de 1946.

Por lo tanto, tenemos dos grupos de eventos: uno que está en la constelación de Virgo, el otro en Géminis. Este último incluso podemos observarlo en las primeras horas de la mañana, entre la medianoche y el amanecer, alrededor de 26 de octubre. Si tratamos de imaginar estos eventos, entonces oscuros recuerdos de largos tiempos pasados y las condiciones culturales pueden sonar de lo más profundo de nuestro ser como los sonidos del mar en constante movimiento. ¿De dónde vienen estos fragmentos de recuerdos y qué es lo que quieren decir o pedirnos? El conocimiento de la precesión, que es el movimiento del punto vernal  a través de las constelaciones del Zodíaco, podría llevarnos de vuelta al oscuro pasado cuando el gran Zaratustra fundó la antigua cultura persa, alrededor de 6000 AC. Saturno, el gran guardián de la memoria cósmica, puede abrir esta página en los registros cósmicos de la historia del mundo, y se nos permite leer en esta página la gran historia de Zaratustra y cómo fue capaz de experimentar, en o detrás de las estrellas, seres espirituales de los órdenes jerárquicos que trabajan en el planeta Tierra.

Podríamos deducir una imaginación débil de lo que vio en los eventos en la Tierra, en el cambio de las estaciones, en los acontecimientos de la vida humana y de la historia, y en la lucha entre el bien y el mal, el reflejo de estos poderosos eventos y constelaciones del gran universo. Vivía con los grandes seres espirituales del universo, que están más cerca de la Tierra y sus condiciones, sus necesidades y su futuro que otras personas de su tiempo, porque él vivió y podría unirse con el origen de todo lo que era y que estaba por venir.

Cuando nos preguntamos: ¿De dónde vino este gigantesco guía del conocimiento?, entonces podemos mirar a los otros eventos que tienen lugar en la constelación de Virgo. Si volvemos a la orientación de la precesión, el movimiento del punto vernal, nos puede llevar aún más atrás, a un pasado aún más remoto. Podemos llegar a una época anterior a la gran inundación atlante que destruyó el continente de la Atlántida. Podemos llegar a personas que tenían un conocimiento del universo estrellado, que excede a todo lo que podemos imaginar hoy.

Ellos fueron llamados los acadios. Ellos organizaron y ordenaron todo en la vida social de la Tierra según el gran fin de prototipos, que percibían en o detrás del universo estrellado. Ellos experimentaron en la multitud de estrellas la escritura de las huestes celestiales de seres excelsos, y en la lectura de este guión y actuar de acuerdo a ella, tuvieron la cierta experiencia que sus asuntos terrenales se dispusieron de la mejor manera posible.

Estos son los sonidos que podemos oír si tratamos de escuchar con nuestros oídos internos los eventos estelares de los que hemos hablado. Podemos escuchar mucho más por lo que hay que estar en silencio hasta que ha llegado el momento. Pero entre todo esto podemos percibir un sonido profundo, solemne, y podemos llegar a ser conscientes de que es la voz de ese Ser cuya fiesta celebramos en estos días. Él puede querer recordarnos a través de esas imágenes de un pasado remoto lo que la Humanidad ha perdido y tiene que recuperar de una forma completamente nueva. No podemos ahora mirar a las estrellas como los guías de nuestra vida en la Tierra.

Están muertos para nosotros; años luz e hipótesis espectro-analíticas los han desterrado de nosotros, pero podemos plantear la voluntad en nuestro lisiado pensamiento y restablecerlo con el fin de encontrar una nueva revelación de las estrellas. Podemos descubrir en ellas el gran recuerdo de toda la evolución pasada del mundo y de la Humanidad desde el principio. A partir de este conocimiento todo terrenal y del cerebro atado, superando la memoria cósmica, podemos obtener la sabiduría con la que ahora podemos empezar a ser seres humanos. A saber, seres que, de las profundidades insondables de la inteligencia cósmica, conocen las necesidades y la meta de la Humanidad, de la Tierra, y de todo el cosmos y que actúan libremente fuera este conocimiento en y para el futuro de nuestro universo.

Esto tal vez podría ser una parte del mensaje de San Miguel de este año que suena a través de los espacios cósmicos y quiere ser escuchado por el oído humano… Es sólo una representación general de estos eventos cósmicos que hemos tratado de describir. Puede que tengamos que decir mucho más acerca de ellos en el futuro.

Traducido por Diego Milillo y editado por Gracia Muñoz.

MERCURIO (Venus Oculto) en relación con VENUS (Mercurio Oculto)

Del libro CURSO DE COSMOLOGÍA – de  WILI SUCHER – 25 de Marzo de 1955

English version

Hoy hemos de concluir la discusión sobre los siete planetas con la descripción del planeta que en la astronomía moderna se llama Mercurio. Nosotros tal vez deberíamos tratar de comprender todo este problema del intercambio de Mercurio y Venus, y debo decir que es un problema muy difícil y de muy largo alcance. Pero creo que puedo darles algunos puntos que pueden hacer que sea más fácil, en primer lugar, daros cuenta de la razón del cambio, y luego también cómo este complejo puede ponerse en consonancia con las concepciones modernas, así como ciertas concepciones que encontramos en la llamada astrología y así sucesivamente.

Cuando hablamos de Venus, o lo que llamamos Mercurio Oculto, o el Mercurio de los Misterios, señalé que Mercurio oculto está trabajando en una lemniscata de posición horizontal. Tal vez deberíamos hacer un diagrama de esto.

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Tenemos aquí el ser humano y la lemniscata de Mercurio oculto estaría aquí, expandiéndose hacia el mundo. (Vamos a llamar a esta línea verde Movimiento de Mercurio, o el Mercurio de los Misterios y a la amarilla el Movimiento de Venus). Una mitad —un lazo de la lemniscata—estaría dentro del ser humano y especialmente conectada con el sistema rítmico, que en realidad es la base fisiológica del sentir, que alcanza al mundo. Sin embargo, tienen que imaginar que no es sólo una simple lemniscata. Es más bien una lemniscata que puede expandirse en todas las direcciones, porque tenemos muchas conexiones con el mundo exterior y especialmente con los otros seres humanos.

La otra mitad de la lemniscata se extiende hacia ese objeto o persona con la que estamos hablando, por ejemplo, o con los que tenemos una cierta conexión. Ahora, incluso esto, es un punto de vista muy primitivo, porque esta lemniscata realmente debería ser imaginada no como algo espacial, sino como puntos de conexiones dinámicas.

Ciertamente podemos ver el foco de esta lemniscata, de todo este mundo de nuestras conexiones y relaciones con el mundo exterior, que se centran aquí en el sistema rítmico, pero también trabaja simultáneamente hacia la cabeza y hacia las extremidades.

Por ejemplo, en la cabeza continuaría irradiando algo de aquello que tiene una cualidad respiratoria a la cual está conectada aquí con el sistema rítmico, y con ello la respiración se produce en el campo de los sentidos. Entonces podemos hablar realmente de una actividad respiratoria en el reino de los sentidos, y es así como trabaja Mercurio oculto en dirección ascendente hacia la cabeza del ser humano. Esto es lo que queremos decir si nos imaginamos esta lemniscata que se centra en el sistema rítmico del ser humano.

Ahora bien, Mercurio oculto trabaja en esta lemniscata verde, que está orientada en la dirección horizontal, y entonces Venus oculto trabajaría en esta lemniscata amarilla en una dirección vertical. Ya ven que no he añadido la mitad inferior de la lemniscata amarilla, pero ustedes comprenderán que realmente corresponde allí. Esta sería la Venus de los Misterios.

Esta lemniscata de Venus oculto está en vertical, y los dos focos están casi dibujados en la organización humana. Sin duda, no están operando solo en las funciones del cuerpo físico, sino que van mucho más allá de las funciones del cuerpo físico. También pueden trabajar en el cuerpo etérico y el cuerpo astral. Podemos ver de inmediato lo que Venus oculto hace en el ser humano, cómo se incorpora, por así decirlo, en la organización humana.

Vemos que la parte superior está conectada con todo lo que se refiere al intelecto y a la actividad del cerebro, de la cabeza por completo, lo que significa la inteligencia en el sentido más amplio, más que solamente intelecto. El intelecto es sólo una especie de reflejo sombrío de lo que el trasfondo es esta actividad. Piensen en lo que fue en un tiempo la inteligencia cósmica trabajando en el ser humano y creando nuestra organización del pensamiento. Provocó el pensamiento, que en cierto sentido era bastante pasivo, porque los pensamientos del mundo divino, la inteligencia cósmica, fluía en el ser humano sin que uno pudiera detenerlo. El ser humano experimentaba esa inteligencia cósmica en poderosas visiones, en imaginaciones, pero era algo que se introducía en los seres humanos desde el mundo exterior.

Luego, más tarde, esta inteligencia se separo de la inteligencia cósmica deviniendo en la inteligencia humana. Sobre todo, —no todo,  pero sobre todo— en la época de la civilización greco-romana. En ese momento la inteligencia, que una vez fue una inteligencia cósmica, se convirtió en una inteligencia humana, devino en la propia inteligencia del ser humano. Poco a poco se separó de la inteligencia cósmica. Todo ello está contenido principalmente en las Cartas de Micael de Rudolf Steiner (Cartas a los Miembros), aunque también en muchos otros ciclos de conferencias.

Esta tragedia, por así decirlo, de la propia humanidad apartándose de la conexión con la inteligencia cósmica y deteniéndose por completo en su propia inteligencia fue, como sabemos, tomada por Ahriman. Ahora nos encontramos con la lucha de la Humanidad para alcanzar de nuevo a la inteligencia cósmica. Micael se ha convertido en el guardián de esa inteligencia cósmica, manteniéndola y protegiéndola por encima de nosotros, por así decirlo, y es nuestra responsabilidad el alcanzarla y retomarla. Esta es la gran batalla entre las fuerzas de Micael y de las fuerzas del dragón, de Ahriman. Micael quiere posibilitar la apertura de nuestro ser hacia la inteligencia cósmica, mientras que Ahriman nos quiere alejar al máximo, uniéndonos en una especie de inteligencia robótica que nos ate a la Tierra. Este es un lado del lazo de Venus oculto.

El otro lado, como podemos ver, va hacia abajo, al sistema de las extremidades y al sistema metabólico del ser humano. Ahí está conectado y trabajando con esas profundidades misteriosas que solemos llamar la voluntad, un reino que está completamente sumergido en la inconsciencia. No sabemos qué es lo que está pasando en ese reino de la voluntad. No sabemos lo que está pasando cuando levantamos el brazo. Desde luego, podemos tomar la decisión desde el ámbito de la inteligencia, en la cabeza, de levantar el brazo, pero no sabemos lo que está ocurriendo a partir de esa idea de levantar el brazo, del movimiento del brazo. Estos son misterios de una profundidad tremenda. Aparte de esto, están los misterios del metabolismo, la misteriosa transformación de las sustancias que tomamos como alimento en nuestro organismo y que después se diluye y transforma. Se sabe muy poco acerca de esa transformación, y es una bendición, porque los seres humanos de este tiempo que se vive en su totalidad en nuestro pragmatismo moderno, intelectual, lo usarían totalmente para comerciar con ello, lo que traería terribles disturbios a este reino de la organización de la voluntad inconsciente del ser humano. Esa es la otra polaridad de Venus oculto. Por ejemplo, es realmente el Venusberg que se describe en el Tannhäuser de Richard Wagner, y también en otros  ejemplos.

¿Qué pasó cuando los dos planetas se intercambiaron?. ¿Qué pasó entonces?. Los iniciados llegaron a la conclusión de que esta esfera hasta aquí tenía que ser velada, o cerrada, hacerse inaccesible para la cada vez más agudizada inteligencia de la raza humana. Si el intelecto moderno, que se basa enteramente en la realización del yo consiguiera desvelar los profundos misterios de la organización de la voluntad y la integridad física de la humanidad, ocurrirían cataclismos similares a los que produjeron el final de la Atlántida, tal vez mucho más graves. Sabemos por las descripciones del Dr. Steiner que la antigua Atlántida se hundió por cataclismos que fueron causados por el mal uso de las fuerzas ocultas. Los seres humanos aún no habían alcanzado la plena conciencia del yo, y por lo tanto estaban dirigidos, por así decirlo, por las fuerzas adversas del exterior, sin embargo, esos poderes ocultos fueron mal utilizados, y habría un peligro aún mayor hoy en día si las fuerzas volitivas de naturaleza inconsciente, crearían una terrible destrucción, si el intelectualismo moderno se apoderara de ellas. Por lo tanto se creó la necesidad en un determinado momento, —que ni siquiera podría decir cuándo sucedió, ya que puede haber ocurrido mucho tiempo antes de Cristo— cuando las Jerarquías llegaron a la conclusión de que este misterioso reino tenía que ser cerrado.

¿Cómo cerrar ese reino?. Se trataba de eliminar, por así decirlo, de la conciencia de la raza humana esta mitad inferior de la lemniscata. ¿Cómo se podría hacer eso?, En primer lugar, ya no se habló de lemniscatas, o por decirlo de otro modo, del hecho de que estos movimientos lemniscatorios se deben a que las esferas están trabajando una en la otra. Por lo tanto, siempre están las dos esferas trabajando juntas. Por ejemplo, con respecto a la lemniscata de Mercurio oculto, hay una esfera que es definitivamente la esfera del individuo, y la otra esfera viene del mundo exterior y la alcanza. Ahora bien, estas dos esferas se encuentran, o se interpenetran, y es de este modo como llegan a generarse las lemniscatas. Por supuesto que son lemniscatas invisibles, y lo mismo se refiere a todas las lemniscatas o esferas.

Así, en primer lugar, todas las esferas fueron olvidadas, y podemos encontrar muy claramente en la historia, que sucedió durante la civilización griega. Hubo algunos astrónomos en tiempos de los griegos, los sucesores de la Escuela de Pitágoras, que todavía hablaban de las esferas de los planetas. Ptolomeo, que vivió unos 100 años después de Cristo, ya no hablaba de las esferas de los planetas, el asunto se había convertido en algo sin importancia. Ahora bien, estas cosas no suceden por casualidad. Por supuesto que ello está conectado con el desarrollo de la inteligencia humana, pero también hay una guía detrás de estos acontecimientos. La orientación era que, en primer lugar, se olvidaran las esferas espirituales—las regiones o reinos de las Jerarquías Espirituales—, y solo quedasen los planetas que vemos en el cielo. En segundo lugar, se olvidaron estas polaridades en el ser humano, ya que no se tenía ya ninguna necesidad de pensar siquiera en lemniscatas en el ser humano. Entonces fue bastante fácil olvidarse del polo de la voluntad del Venus oculto que trabaja en el ser humano.

Esta acción de las jerarquías hizo que la humanidad se olvidase de ello, y al olvidarlo, fue posible cerrar la puerta a los misterios de ese reino de las profundidades de los seres humanos mismos. Sin embargo, algo había que hacerse con estos dos planetas, ya no tenía sentido tener a Venus, Mercurio oculto aquí, ya que no se hablaba del Mercurio de los Misterios. No había necesidad de ello, y simplemente se desplazan —se puede ver así todo el asunto—un desplazamiento de planetas. ¿Y qué pasa entonces si hacemos eso?. Bueno, si hacemos esto, cambiamos Mercurio oculto a la cabeza, y entonces tenemos aquí al planeta Mercurio, y luego cambiamos Venus oculto hasta el polo de Venus (lazo inferior), y tendremos al planeta Venus aquí (en el pecho). Así que ya ven, nos perdemos una de las tres funciones de ese templo que es el cuerpo humano. Podemos hacer eso y ni siquiera herir las cualidades de los planetas. Uno puede pensar que si estos planetas han cambiado, entonces todo lo que la astrología tradicional dice acerca de los planetas debe estar equivocado. No esta mal, ya que Venus aquí (ver primer dibujo y los planetas a la izquierda, después del cambio),  ahora lo que se llama Venus en el cielo, en realidad es el planeta que está detrás de los Misterios de Mercurio. En él se describen por sus movimientos la esfera de Mercurio oculto. Todavía está conectado, incluso en las descripciones que encontramos en algunos libros de astrología, con la esfera de las relaciones y el contacto con el mundo exterior.

Si estudiamos el carácter de eso llamado Venus en los libros tradicionales, entonces encontraremos que lo que describe, no es la voluntad de la naturaleza del ser humano, sino sólo lo que está sintiendo. El mundo de los sentimientos es lo que se describe aquí, el sentido de la belleza en el ser humano y en especial en relación con otros seres humanos. Fue llamado el planeta del amor, pero por supuesto que es sólo un aspecto de la conexión del reino del sentir con el mundo exterior, con los seres humanos, y así sucesivamente.

Y también Mercurio aquí, si estudiamos la descripción de Mercurio, que nos ha llegado a través de los siglos, a través de los últimos 2.000 años, en los libros tradicionales sobre la ciencia de las estrellas, nos encontraremos con que Mercurio es enteramente un asunto de las capacidades intelectuales en el ser humano. Bueno, ahí estamos, es sólo la otra mitad de lo que en otro tiempo era llamado el  Venus de los Misterios. Por lo tanto, no hay necesidad de cambiar cualitativamente, pero lo que se ha logrado a través de este cambio es el cierre de este reino, allá en lo profundo, en el que la naturaleza del ser humano está dormida.

Ahora vamos a tener que hablar de este Venus oculto, cuyo ámbito es descrito por el planeta, que encontramos en los almanaques modernos y en los modernos libros sobre astronomía, llamado Mercurio. ¿Qué hacer?. Bueno, hemos descrito hasta ahora lo que hace en el ser humano: la inteligencia y la voluntad y la interacción entre los dos polos. Por supuesto que hemos entrado en una era en que tenemos que saber estas cosas de nuevo, como el hecho de este cambio, que tuvo lugar en algún momento en el pasado, y por lo tanto yo creo que Rudolf Steiner también se refirió a este intercambio.

Tenemos que aprender a conocer la verdad, porque lo que había sido cerrado temporalmente será abierto, en tanto que como seres humanos debemos aprender a emplear las fuerzas morales para crear una moral individualizada. En la medida en que uno desarrolla las fuerzas morales individualizadas, en esa medida podrá ser enviado, por así decirlo, a ese reino de la naturaleza de la voluntad.

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¿Qué hace este planeta en el cielo?. Si tomamos sólo un esbozo del Zodiaco, sólo para orientarnos, podemos observar que el planeta, al que nos limitaremos a llamar Venus oculto, describe una figura alrededor de la Tierra en el curso de un año que se asemeja a un hexágono. Por ejemplo, este año hemos tenido un ciclo de Venus oculto cerca de esta posición (Capricornio), donde el planeta estaba delante del Sol, haciendo una conjunción inferior. Cuando decimos lazo, nos referimos a un movimiento retrógrado, es decir, el planeta, como se ve desde el punto de vista de la Tierra, llega a pararse y va hacia atrás, para después de cierto tiempo volverse directo.

Este lazo será seguido por una conjunción superior hacia finales de abril, en la constelación de Aries. Entonces el Sol estará aquí y el planeta aquí detrás del Sol. Esto será seguido por un lazo aquí en Géminis, con el Sol y el planeta aquí de nuevo frente a él. Entonces sale, y en la constelación de Cáncer se volverá a colocar detrás del Sol. El lazo siguiente sería en Virgo, y después una conjunción superior en Escorpio. Asíchasta regresar más o menos a unos pocos grados de donde comenzó. Ahora podemos ver en las conjunciones superiores casi un triángulo equilátero, y también a los lazos o bucles formando otro triángulo. Si consideramos ahora las distancias, los bucles se presentarían como un triángulo interior en esta figura (izquierda), pero si no consideramos las distancias, simplemente tendríamos un hexágono (derecha).

Ahora recuerden que cuando hablábamos de Mercurio oculto dibujamos una estrella de cinco puntas o pentágono, y si ustedes recuerdan, vimos  en mercurio el patrón de una actividad determinada en el ser humano. Esa es la actividad y la presencia del chakra de diez pétalos, en el ser humano. Aquí también tenemos un chakra cósmico creado alrededor de la Tierra en el transcurso del año.

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Pongamos la Tierra aquí, en el centro, entonces tendríamos tres pétalos aquí, y aquí, aparte, tenemos unos pétalos más grandes (ver figura arriba). Así que tenemos un loto de seis pétalos, y esto está relacionado de nuevo con el loto de seis pétalos en el ser humano. ¿Qué hace el loto de seis pétalos?. ¿En que concierne al ser humano?

Es necesario desarrollar la flor de loto de seis pétalos con el fin de tener, en cierta etapa de nuestro desarrollo interno, las relaciones con los seres de los mundos superiores. Sólo si este chakra se desarrolla correctamente podemos tener una experiencia de los seres de las Jerarquías y de los Seres Espirituales en el cosmos. Ahora bien, para ello, con el fin de desarrollar este chakra seis pétalos, debemos establecer un equilibrio absoluto con respecto a nuestro ser tripartito.

Cuando vimos el diagrama anterior con la lemniscata en posición vertical pueden haber pensado que en esta lemniscata ya está contenida una especie de trinidad del ser humano: el sistema rítmico, en el entrecruzamiento de la lemniscata, y a continuación, la otra mitad de la lemniscata en las extremidades de la naturaleza del ser humano. Esta triplicidad debe ser llevada a un equilibrio absoluto, pues sólo entonces podremos avanzar en el camino hacia el conocimiento de los mundos superiores.

Rudolf Steiner no dice mucho sobre el desarrollo de la flor de loto de seis pétalos, pero debemos tener en cuenta que tres de los pétalos ya se han desarrollado en tiempos muy antiguos, mientras que los tres restantes se deben desarrollar ahora.

Las funciones del cuerpo, las inclinaciones y pasiones del alma así como los pensamientos e ideas espirituales deben estar sintonizadas en perfecta armonía. Debe establecerse un equilibrio, especialmente respecto a lo que los iniciados tuvieron que cerrar por un tiempo, a saber, ese reino de la voluntad. A menos que un individuo pueda establecer el unísono absoluto, como dice el Dr. Steiner, y establecer el equilibrio absoluto entre las tres regiones del cuerpo, alma y espíritu —pensamiento, sentimiento y voluntad— el individuo no alcanzará el camino de una mayor percepción. Entraríamos en una confusión terrible si nos convertimos en unas víctimas de los poderes espirituales que trabajan en lo oculto y que quieren mantener al ser humano alejado de cualquier aproximación al mundo espiritual.

Este chakra de seis pétalos ha sido re-instituido, incluso santificado, durante los acontecimientos de Palestina, que tuvieron lugar hace unos 2.000 años. Surgió cuando hablamos sobre el chakra de diez pétalos, es decir, los movimientos de Mercurio oculto, cuando nos referimos a la época de Cristo. He intentado mostrar cómo, durante los tres años, o el recorrido durante los tres años, se llevaron a cabo cinco grandes eventos a través de los cuales Cristo  trajo las fuerzas cósmicas que se unieron con la Tierra y que están presentes en ella. Cristo es el Maestro de las fuerzas de la Tierra. A través de esta incorporación del espíritu de Mercurio oculto en la Tierra, se nos ha posibilitado desarrollar, por ejemplo, el loto de diez pétalos. Ya les describí los cinco eventos que tuvieron lugar. El primero está relacionado con las tentaciones, el segundo con la decapitación de San Juan Bautista, etc.

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Veamos ahora lo que Venus oculto hizo durante esos tres años. En primer lugar vamos a establecer un punto de vista del movimiento desde fuera de un bucle en una conjunción superior y de nuevo en un bucle que es realmente el ciclo de Venus oculto. Venus gira alrededor del sol. Entonces sería simplemente hacer un movimiento circular (arriba a la izquierda), dejando que el Sol permanezca estacionario. Sin embargo, al imaginar un Sol que sigue avanzando, se obtiene con toda naturalidad un movimiento, exactamente lo que vemos aquí (arriba a la derecha). El bucle es creado por el continuo pasar del Sol, haciendo que la órbita del planeta se aparte, por así decirlo, y a esto lo llamaríamos un ciclo del planeta. Durante los tres años, tuvieron lugar siete ciclos de este tipo. Los llamados tres años no fueron en realidad tres años completos, sino que fueron alrededor de dos años y un tercio.

En un año tenemos tres ciclos de este tipo, por lo que en dos años tendríamos seis, y el último tercio constituiría el séptimo. Por lo tanto durante la vida de Cristo en el cuerpo de Jesús, tuvieron lugar siete ciclos de este tipo, y esos ciclos están estrechamente relacionados con los siete signos del Evangelio de San Juan.

Leemos en el Evangelio de San Juan siete señales: las bodas de Canaán, la curación del hijo de un noble de Cafarnaúm, la curación del enfermo en el estanque de Betsaida, la alimentación de los cinco mil, el caminar en el mar, la curación del ciego de nacimiento, y la resurrección de Lázaro.

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Como vemos, Venus oculto no se mueve muy lejos del Sol, por lo que si el Sol se encuentra aquí en la Pascua sobre esta posición, podemos estar seguros de que Venus oculto no estará muy lejos de ahí. Por lo tanto uno puede juzgar —es relativamente fácil juzgar a causa de esos tres eventos: bodas, alimentación y resurrección de Lázaro— como la conexión de estos tres ciclos ajustándose a los tres eventos. Los otros están en el medio.

Ahora vamos a ver lo que sucedió allí. Ciertamente, podría pensarse que debe haber una relación con este establecimiento del equilibrio entre cuerpo, alma y espíritu. Es decir, en las descripciones de estos hechos o signos, tiene que haber un elemento de contenido dentro de ellos que contribuyan a la sanación, por así decirlo, de la trinidad del ser humano. Esto lo podemos detectar si realmente leemos y estudiamos estos signos o hechos.

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Hablamos una vez, hace tiempo, sobre la distinción entre los signos y las constelaciones de la eclíptica, y cómo en la actualidad la constelación de Piscis se encuentra detrás del signo de Aries. Si nos remontamos al tiempo en el que coincidían, nos encontraríamos con que coincidieron en el tiempo de Cristo. Ese primer ciclo (marrón en el dibujo) es el tiempo después del Bautismo, y que puede haber tenido lugar en la época de Navidad. Todo comenzó en la época del retiro de Cristo en el desierto, y puede haber coincidido con una conjunción superior de Venus oculto en Acuario.

Entonces tenemos un bucle que tuvo lugar en el momento de la Pascua (Pésaj) en Aries. En ese ciclo, leemos acerca de las bodas de Caná. Fue la transformación del agua en vino. Tenemos aquí un gesto de recoger, por decirlo así, las fuerzas cósmicas de Acuario y llevarlas hacia abajo para la preparación de la fiesta de la Pascua a través de Aries. Si nos limitamos a pensar en la imaginación de Acuario, —el hombre con la ambrosía que vierte el agua divina, que fructificando la creación del agua de vida del cosmos, la vierte en el espacio cósmico— si meditamos en eso, entonces nos acercaremos al fondo de ese hecho o signo de Cristo. Cristo recogió las fuerzas del cosmos, llevando el agua cósmica, el agua de las fuerzas de vida de Acuario, haciéndolas descender a la Tierra. Era tan poderoso que pudo transformar el agua en vino. ¿Qué significa la transformación del agua en vino?. El agua es sin duda un elemento dador de vida, pero el vino en realidad se introdujo en la antigüedad en la humanidad a fin de dar paso al nacimiento del Yo en el ser humano, el alcohol dio un golpe de efecto al Yo, por así decirlo. Ahora el agua toma el lugar del alcohol con el nacimiento del “YO SOY”, del Cristo en el alma humana. Esto se produce durante el ciclo de Aries (el nuevo comienzo), en el momento poco antes de la fiesta de la Pascua. En el Evangelio de San Juan leemos que las bodas de Canaán tuvieron lugar pocos días antes de la Pascua.

Después tenemos el siguiente elemento, que es la curación del hijo de un noble de Cafarnaúm. Esto lo podemos ver con Venus oculto saliendo de ese bucle, con una conjunción superior en Géminis, y entrando en otro ciclo aquí en Leo.

Luego tenemos el tercer evento que culmina en una conjunción superior en Libra seguida por un bucle en Sagitario. Esa es la curación de aquel hombre que estaba enfermo, como se dice en el evangelio, desde hacia 38 años. Aquí tenemos una descripción perfecta de cómo el equilibrio del cuerpo—el triple cuerpo, el cuerpo físico, el cuerpo etérico y el cuerpo astral— fue establecido por Cristo, El trajo a la Tierra las fuerzas cósmicas de Venus oculto. La transformación del agua en el vino es hacer descender el poder de fortalecer las fuerzas del yo en el cuerpo físico, de crear, por así decirlo, un lugar para el yo en el cuerpo físico. Eso es inherente a esta señal.

La segunda está relacionada con la enfermedad de un niño, podemos imaginar que está conectado con la curación del cuerpo etérico. Por supuesto, el cuerpo etérico no necesita curación, pero necesitaba una corrección con el fin de ser capaz de portar, por así decirlo, al Yo. Las siete señales son realmente preparaciones que tenían que ser realizadas con el fin de hacer al ser humano capaz de recibir el YO SOY, el Yo superior.

Luego, en la tercera señal, nos enteramos de un hombre que estaba enfermo desde hacía 38 años, lo que es claramente una referencia a las fuerzas astrales, porque 38 años en realidad se refiere a los ciclos de los nodos de la Luna. Ustedes pueden recordar que hace algún tiempo hablamos sobre el nodo Lunar y dijimos que el ritmo o la revolución del nodo Lunar, se lleva a cabo en un plazo de dieciocho años y siete meses. El nodo Lunar está conectado con las fuerzas astrales en el cosmos y con ciertas fuerzas que dan sus frutos en el cuerpo astral. Ese hombre estuvo enfermo el doble del tiempo, de aproximadamente 19 años, que son 38 años, y después fue sanado por Cristo. Podemos encontrar, si leemos el capítulo, que habla de la curación, que todos los datos apuntan al hecho de que tenía que establecerse un equilibrio entre las fuerzas cósmicas astrales y el cuerpo astral de los seres humanos en la Tierra, para que pudieran estar en una posición en la que pudieran recibir el poder del YO SOY también en el cuerpo astral.

Después llegamos al siguiente lazo (rojo en el dibujo). Una vez más tenemos una conjunción superior en Acuario, un poco más atrás porque este hexágono, o este chakra cósmico de Venus oculto, gira hacia atrás unos cuantos grados cada vez. Estos chakras giran también en el cuerpo astral humano una vez que el ser humano ha desarrollado su capacidad interior, es decir, una vez que ha llegado a una cierta etapa en el camino oculto. De este Acuario, Cristo trajo de nuevo  las fuerzas cósmicas que tienen que ver con Acuario como la comida para los cinco mil. Acuario está realmente conectado con el alimento, el alimento cósmico que, por ejemplo, en tiempos de los griegos llamaban néctar y ambrosía. Es tanto el alimento líquido como el sólido. Ahora bien, esta vez fue el pan, el pan cósmico que se trajo a la Tierra. Este evento, que conocemos por las descripciones del Dr. Steiner en uno de los ciclos de conferencias sobre los Evangelios, no fue un evento que se llevó a cabo en el plano físico, sino que tuvo lugar en el reino etérico. Fue un alimento para las almas de los que viven ahora en la quinta edad de la época post-Atlante. Fueron alimentados con la alimentación de los cinco mil. Se trataba claramente de una comida de las almas, una preparación de almas que, como se ve desde ese momento, tendrán que vivir en el futuro. Se refería a la disposición del alma de la Humanidad con el fin de hacer del alma del ser del futuro, el ser del alma consciente, capaz de recibir el impulso del YO SOY dentro de su ser.

Escuchamos en el Evangelio de San Juan el evento que tuvo lugar inmediatamente después, y que fue el caminar sobre las aguas. Ahora que es, por supuesto, inmediatamente después, y hubiera caído en este mismo ciclo, pero sin embargo está conectado con el siguiente ciclo de Venus oculto. Venus oculto salió de este bucle y se mudó a una conjunción aquí en Tauro para descender en otro bucle en Cáncer. Este es el andar sobre el mar.

Ahora podía leerse en relación con Tauro como una expresión de las revoltosas fuerzas astrales, que pueden ser algo rebeldes y violentas, incluso en el plano astral, pero ahora vemos aquí la sanación de ese reino. ¿Qué sucede realmente? Oímos hablar de los apóstoles sentados en una barca. Cristo no está con ellos, luchan por llegar al otro lado del mar, pero tienen el viento que está en contra, con unas olas terribles, no pueden seguir adelante, y temen que pueden ahogarse. Entonces en un momento determinado durante la noche, Cristo vino a través del mar, y tuvieron miedo, porque Cristo no apareció en la carne. Apareció, por así decirlo, en una forma más elevada, como una luz tremenda. Sin embargo, acogieron a Cristo en la barca, y el mar se calmó de inmediato.

Ahora, ¿qué significa?. Es sólo una descripción de esas violentas fuerzas cósmicas astrales. Para calmarlos, los apóstoles deben tener en su barco, es decir, en su “Yo”, el Ser más elevado de Cristo, el mayor YO SOY. Con el fin de dominar y transformar el cuerpo astral, es decir, aquello de lo que hemos escuchado en relación con el hombre que había estado enfermo durante 38 años, deben tener el Yo más elevado en su ser, en su barco. Realmente significa que hemos entrado en el reino del espíritu con respecto a las señales.

El espíritu del ser humano, o lo que el Dr. Steiner se refiere a como el Yo Espiritual, es el cuerpo astral transformado. El Yo espiritual debe estar impregnado por el poder de Cristo, por el poder del YO SOY del mundo, y sólo entonces podrá ser domesticada y transformada la violencia que puede haber en la indómita naturaleza astral en la primera etapa del enfoque del mundo espiritual. El Yo espiritual significa realmente, que nosotros mismos nos hacemos conscientes a través del Yo Espiritual como miembros del mundo espiritual, es decir, cuando nos damos cuenta del mundo espiritual en la medida en que este se relaciona con nosotros.

A esto le sigue el siguiente ciclo, que saliendo de este bucle de Cáncer, entra en conjunción superior en Virgo —como ven,  retrocediendo considerablemente— y haciendo un bucle en Escorpio. Ahora esto se conecta con la sexta señal del Evangelio de San Juan, que es la curación del hombre que había nacido ciego. Bueno, de nuevo, recomendamos leer la historia.

¿Qué significa realmente?. Lo que realmente significa es el despertar del sentido interior, el desarrollo de la capacidad interna para distinguir los seres en el mundo espiritual. Con el Yo Espiritual, sin duda entramos en el mundo espiritual, pero todavía no podemos distinguir a los seres individuales en ese mundo espiritual. Con el fin de distinguir los seres individuales debemos desarrollar la inspiración. El desarrollo de la inspiración realmente significa entrar en el mundo espiritual y el reconocimiento de los seres individuales en ese mundo espiritual. El ciego de nacimiento, y es muy claro en la descripción, se despertó en su propio ser para que pudiera percibir el Yo Soy del mundo detrás de quien se ubican todas las Jerarquías del mundo espiritual. Estaba dispuesto a recibir en su Espíritu de Vida el poder, la capacidad de percibir el Cristo, el YO SOY del mundo. Él era ciego por esta causa antes de ser preparado para ver.

Ahora llegamos al último ciclo (verde en el dibujo). Se culminó en una conjunción superior en la constelación de Capricornio, y esto fue seguido por un bucle en Piscis. Esta es la última señal del Evangelio de San Juan, la resurrección de Lázaro. Nuevamente Cristo tomó las fuerzas concentradas de la constelación de Capricornio y las trajo en este acto que debió haber sucedido en algún momento antes de la Pascua.

Ahora, Capricornio es conocido en toda la mitología antigua como la Puerta de los Dioses, es decir, es la puerta al mundo espiritual. Piensen en esa imagen maravillosa de Lázaro cuando resucitó, de pie en la puerta de la tumba, que estaba cavada en la roca. Se pone de pie en la puerta, que había ido al otro lado del umbral y había regresado al mundo físico, habiendo pasado por una iniciación.

“Resurrección-de-Lázaro”-por-Giotto-di-Bondone

Ahora bien, este es un evento por el cual Cristo estableció la posibilidad de que el impulso del YO SOY pueda ser recibido en el principio más elevado del ser humano, es decir, en el Alma, en el Hombre-Espíritu, ya que nos encontramos con que Lázaro está conectado con el escritor del Evangelio de San Juan y el Apocalipsis de San Juan el Divino. ¿Qué es lo que describió?.

 Él realmente describe al Hombre-Espíritu en el Apocalipsis. Se trata de los acontecimientos del pasado de la Tierra y también del futuro de la Tierra, lo que lleva a la encarnación futura de la Tierra. Es la descripción del Ser Superior del ser humano, es el ser humano cósmico superior lo que estaba presente en Cristo.

Cuando el escritor del Apocalipsis escribe acerca de la evolución, en realidad él escribe acerca de Cristo de quien habla ya en el primer capítulo como quien habla de sí mismo como el Alfa y Omega, es decir, aquello que comprende toda la evolución del mundo. Eso es el Hombre-Espíritu, es el principio más alto que sólo estará plenamente desarrollado para el conjunto de la Humanidad en Vulcano. Sin embargo, si se desarrolla ahora, es la realización de lo Humano Cósmico, de aquel que comprende, por así decir, la totalidad de ese universo solar, las doce constelaciones del zodíaco, y de quien contiene el espacio y el tiempo en su ser —es decir, lo que ocurre en el espacio y en el tiempo de la evolución terrestre, incluso en la evolución pre-terrenal.

Por lo tanto estas son las siete manifestaciones de las fuerzas cósmicas de Venus oculto a través de Cristo. Cristo las ha implantado en la Tierra, y a través de esta implantación en la esfera de la Tierra, podemos utilizar esas fuerzas para nuestro desarrollo interior. Podemos desarrollar, por ejemplo, el chakra de los seis pétalos —es decir, establecer el equilibrio entre cuerpo, alma y espíritu. Esto fue establecido por Cristo, y el que participa en el misterio del Gólgota, en un sentido espiritual, puede participar en estas fuerzas que fueron traídas a la Tierra por Cristo, como el fortalecimiento de aquello que en nosotros son las fuerzas de Venus oculto.

Traducido por Gracia Muñoz, revisado por Diego Milillo.

Puntos de inflexión en la Historia – I

Este capitulo forma parte del libro de Willi Sucher, “El Cristianismo cósmico y el rostro cambiante de la Cosmología“. Parte I.

English version

Los dos últimos capítulos se dedicarán a la evaluación de la situación en la que nos encontramos actualmente. Para empezar, tomaremos en consideración las perspectivas históricas más alejadas, de hace muchos siglos, incluso milenios. En el último capítulo trataremos del siglo XX y la preparación para el futuro, cuando el punto vernal entre en la constelación de Acuario.

Un método bastante simple, si bien un poco audaz, consiste en comparar las épocas de la evolución precristiana con las fases correspondientes de los tiempos cristianos. A este fin tomaremos el Misterio del Gólgota como el punto central de la historia. Si, a partir del año 33 (en que Cristo fue crucificado en el Gólgota) volvemos 2.000 años hacia atrás (Fig.7.1) o, más exactamente,  1967 años atrás, más o menos a la época de Abraham, llegamos al año 1934 antes de Cristo.

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Ahora nos dirigimos a 1967 de la era cristiana y si le añadimos 33 años, llegamos al año 2.000, que es el punto exacto del reflejo de la época de Abraham. Hablando desde un punto de vista histórico, ¿qué papel representó Abraham? Vivió en Mesopotamia, más exactamente, en Ur. Lo más seguro es que no sea la misma ciudad de Ur descubierta hace unos años, sin embargo formaba parte de una de las grandes civilizaciones de la Antigüedad, establecidas entre los valles del Eúfrates y el Tigris. Dichas civilizaciones se basaron principalmente en la sabiduría de las estrellas, que era la que prevalecía en aquellos tiempos. En esos valles aún se pueden admirar, hoy en día, los zigurats o pirámides escalonadas de distintas alturas, generalmente con 7 terrazas, construidas una sobre la otra (Fig. 7.2) Por regla general, se podía acceder a través de escaleras a la última, sobre la que se había construido un pequeño santuario el cual, según parece, se utilizaba como observatorio astronómico. Por supuesto que las observaciones astronómicas de aquel entonces, aunque muy precisas, eran distintas que las nuestras. Los caldeos poseían un gran conocimiento de los ritmos cósmicos, por lo cual aquellas civilizaciones urbanas eran dirigidas siguiendo la sabiduría de los astros, cultivada hasta muy alto grado. Poco a poco fue reduciéndose,  por su utilización con fines banales para acabar sirviendo, finalmente,  a los deseos humanos. En ese momento nació la astrología predictiva tal como se usa en la actualidad, cada vez más utilizada con fines egoístas. Ésta  afirmaba que el ser humano dependía de las estrellas, que la configuración de las estrellas y los astros en el momento del nacimiento era la expresión de nuestro destino. Así pues, al estudiar los ritmos, movimientos y posiciones de los astros y estrellas, se podía obtener información sobre los sucesos a los que tendríamos que enfrentarnos a lo largo de nuestra vida. En sus orígenes, este conocimiento de las estrellas se suponía que servía par desvelar su destino a toda la comunidad. Hay documentos de aquellas épocas que dan testimonio de uno de los reyes de entonces que declaró: “Hoy me he dirigido al templo de Ishtar (es decir, Venus) que me ha dado las indicaciones e inspiraciones para hacer ciertas cosas por el bien de la ciudad.”

Esas torres formaban parte integral de los templos, de los Centros de Misterios de los tiempos antiguos. Abraham abandonó aquellos lugares: percibió, ya en aquella época, que estaba cerca la decadencia de la antigua alianza del mundo estelar con la humanidad,  y que aquellas civilizaciones no estaban siguiendo una sana evolución. Él comprendió que su misión divina consistía en preparar una Humanidad diferente de la que existía en aquellos grandes valles. Dicha decadencia no dejaba lugar, en las ciudades, a una evolución hacia la libertad del ser humano, y finalmente hacia la libertad  espiritual. Se consideraba a los hombres como dominados por las estrellas, por eso era absurdo, en dicho contexto,  hablar de  libertad humana, ni de evolución y desarrollo de iniciativas espirituales, pues el ser humano sólo podía ejecutar y manifestar lo que le venía impuesto desde el exterior. Así pues, aquella sabiduría de las estrellas, que un día perteneció a los grados más elevados de los Misterios, fue lentamente rebajándose, siendo utilizada para fines egoístas, para encadenar al ser humano a su “destino”. Por esa razón, respondiendo  a las necesidades y condiciones de la Humanidad moderna, la nueva sabiduría de las estrellas debe ser precisa y prudente al máximo grado. Por eso la hacemos tan difícil y la “colocamos tan arriba como las estrellas”, para que no pueda ser rebajada por las distorsiones y degradaciones terrenales.

Así pues, Abraham dejó aquella parte del mundo, (Génesis, XII). Su misión era construir una Humanidad que debería poderse mantener en pié por sí misma. Una de las primeras etapas en esta dirección fue el desarrollo del pensar y del intelecto, ligados al cerebro. Abraham se dirigió, al principio, a Canáan y desde allí, a Egipto, pero aquí las cosas no fueron del todo bien (Génesis XII). Regresó a lo que llamamos Palestina, fundando allí la nueva línea, la nueva Humanidad. Egipto y Caldea ya no servían a este nuevo impulso que iba a nacer. Sólo sería posible en una región entre ambos.

En la actualidad estamos viviendo en una especie de reflejo de aquel periodo y, hablando de manera figurada, podríamos decir que Abraham tendría que ‘volver ahora a Ur’, a una nueva Ur, una nueva sabiduría crística de las estrellas, la cual sólo podrá desarrollarse en base a la consciencia moderna de la Humanidad, una Humanidad que haya comprendido el significado de, por ejemplo, La Filosofía de la Libertad, el libro que Rudolf Steiner publicó en 1893. Tenemos a nuestra disposición los caminos y los medios para alcanzar este futuro humano que encontrará de nuevo las estrellas en base a la libertad y el amor. Y volveremos a vivir, pero ahora con plena consciencia, con nuestros compañeros estelares que se encuentran a nuestro lado, y comprenderemos por nosotros mismos que somos seres libres, que no estamos sometidos a las disposiciones de los astros. A fin de cuentas, en el futuro tendremos que llegar a ser libres colaboradores de las estrellas. Rudolf Steiner dio el primer paso hacia la realización de este propósito, en especial al final de su vida, cuando escribió acerca de la nueva colaboración creadora de los seres humanos con los astros y sobre estos cimientos deberemos ir edificando nuestro destino a medida que nos vayamos dirigiendo hacia el futuro.

Así pues podemos recorrer la historia de los tiempos precristianos y encontrar los reflejos correspondientes en los tiempos cristianos. Por ejemplo, Gautama Buda murió el año 544 a.C. (según los budistas ceilandeses), es decir, 438 años antes de Cristo. Esto se refleja en los años 516-577 después de Cristo que vieron la exaltación del cristianismo celta, tal como fue representado por San Colombano y otros.

Al margen de estos reflejos históricos, ciertos ritmos cósmicos son importantes para formarse los conceptos precisos sobre la interrelación de la historia humana con los cielos. Uno de estos sucesos pone en juego un ritmo muy largo, creado por la conjunción de Plutón con Urano. Plutón fue descubierto en los años treinta del siglo XX, y emplea 250 años en dar la vuelta a todo el Zodiaco. Su órbita es muy elíptica, por ello en una parte del Zodiaco se desplaza muy lentamente mientras que en la otra lo hace con rapidez. Urano es casi tres veces más rápido y emplea 84 años y pico en hacer su revolución,  (por esta razón coincide  con el ritmo de los 7 años: 12 x 7=84), es decir, tarda 7 años en pasar de una constelación a otra del Zodiaco. Naturalmente, a causa de sus lentos movimientos y de sus diferentes velocidades, estos dos planetas coinciden muy raras veces. De hecho sus conjunciones sólo tienen lugar en dos puntos del Zodiaco. Ahora bien, los puntos de encuentro, así como los puntos de oposición, son muy esclarecedores respecto a la cronología y la Historia. Por lo general sólo los estudiamos en relación a las épocas después de Cristo, pues los datos relativos a la órbita de Plutón son todavía un poco vagos desde un punto de vista astronómico.

 Dos puntos del Zodiaco fueron puestos en actividad por estos dos planetas, durante el siglo XX. (Fig. 7.3) A principios del siglo XX, hacia el 8 de Febrero de 1902, tuvo lugar una oposición entre ellos. Plutón estaba entonces en la constelación sideral de Tauro. (El símbolo utilizado para Plutón es una combinación de las letras P y L (♇) que no existía en las épocas clásicas y mitológicas, por lo cual hubo que inventar un símbolo. Urano todavía conserva la letra H (♅) como símbolo, inicial de Herschel, que fue quien le descubrió). En 1902 Urano se encontraba en el Escorpio sideral (Fig.7.3). A continuación, hace algunos años – exactamente el 6 de Enero de 1966 – ambos planetas formaron una conjunción en la constelación de Leo sideral.

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Vamos a ver ahora cómo se traduce lo anterior en sentido histórico. Para encontrar las pistas, hemos de volver hacia atrás, desde  la  posición que ocupaban en 1901-1902, hasta las conjunciones y oposiciones precedentes de los dos planetas. Una conjunción tuvo lugar en 1850, en Aries sideral. A partir de entonces, podemos retroceder más aún en la historia y descubrir correlaciones interesantes. Tenemos entonces de hecho dos líneas de conjunción-oposición, siempre a intervalos de unos 253-254 años.

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 (Una segunda serie de conjunciones y oposiciones convergen en otras partes del Zodiaco, como veremos más adelante)

Todos estos datos ilustran con claridad las evoluciones históricas de la Humanidad que, de hecho, están relacionadas con el cristianismo esotérico que al final se ha convertido en el cristianismo rosacruz. Vamos a remontarnos directamente a los alrededores del año 330 y observaremos que en esa época tuvieron lugar unos sucesos remarcables, íntimamente ligados al cristianismo esotérico. Tuvo que ser en esa época, cuando tuvo lugar lo que R. Steiner describió como “el encuentro del Mar Negro”. En el siglo anterior vivió y actuó el gran Mani, fundador del maniqueismo, que extendió sus enseñanzas hasta  muy lejos, tanto hacia el este como hacia el oeste, sufriendo la terrible experiencia de sufrir el martirio en Persia. Durante los siglos siguientes, estando ya liberado de su cuerpo físico, en la existencia espiritual reunió a los grandes Maestros Iniciados, guías de la Humanidad, en un encuentro decisivo. Entre ellos, se encontraba el Buda Gautama, que ya no se volvió a encarnar nunca más desde que alcanzó el estado de Buda. También se encontraban presentes Escitiano, el gran iniciado del oeste y Zaratustra, el gran iniciado del Este. Trataron de la situación en que se encontraba la Humanidad de aquellos tiempos y decidieron lo que tendría que suceder para preservar a la Humanidad y conducirla hacia una sana evolución en el futuro. El año 333 es exactamente el punto central de la quinta Era post-atlante, que había comenzado durante la antigua civilización de la India y que durará hasta la séptima época, cuando terminará esta Era durante la “guerra de todos contra todos”(alrededor del año 7893) De aquel encuentro surgieron los Misterios cristianos de la Rosacruz, o rosicrucianismo medieval. En la Edad Media era bien conocido, sobre todo por la gente involucrada en ella, que la corriente rosacruz había surgido de los grandes sucesos del Mar Negro acaecidos en siglo IV.

La conjunción del año 583 estuvo ligada al cristianismo celta, sublime manifestación del cristianismo esotérico. En el 837 tuvo lugar una nueva conjunción y unos 50 años después, en 889, una oposición. Ambas fueron asociadas al desarrollo del cristianismo esotérico del Grial. Ese fue el siglo de Perceval. Todo lo anterior estaba ligado a las grandes decisiones que fueron tomadas durante el s.IV por los grandes Maestros de la Humanidad. La conjunción de 1091 fue seguida, al poco tiempo, de la fundación de la Orden del Temple, en 1119. En sentido espiritual, los Templarios fueron los descendientes directos de los Caballeros del Grial.

Otra conjunción tuvo lugar en 1344, acompañada de una oposición, 50 años más tarde, en 1395. Fue un periodo de grandes decisiones espirituales. A principios del siglo XIV, la Orden de los Templarios fue exterminada a través de unos sucesos considerados como los más crueles y atroces de la Historia. El último gran Maestre, Jacques de Morlay, fue quemado en la hoguera el año 1314. Ese fue el fin de una cierta corriente de los Misterios cristianos. En el mundo espiritual  tuvieron que tomar medidas para asegurar la continuación de la corriente del cristianismo esotérico. Y así, hacia el año 1378 del s.XIV, justo entre la conjunción y oposición de ambos planetas, nació el misterioso personaje que sólo conocemos como Christian Rosacruz. Vivió muchos años, según se dice tendría más de 100 años cuando murió hacia finales del s. XV. Fue quien tomó sobre sí la misión de llevar adelante el cristianismo esotérico, y proseguirla, fundando la Comunidad de los Rosacruces, que tuvo gran actividad espiritual durante los siglos posteriores.

Y así llegamos a la conjunción de 1598, seguida de la oposición de los dos planetas en 1648. Estos 50 años parecen estar ligados al comienzo de la misión que Buda había aceptado en relación a la esfera del planeta Marte. Rudolf  Steiner reveló que Buda fue gran amigo de Christian Rosacruz, el cual era consciente del gran peligro que amenazaba a la Humanidad a causa de la decadencia que había alcanzado la esfera de Marte. Incesantes y terribles batallas habían hecho mella en Marte, esfera que las almas tienen que atravesar cuando descienden hacia una nueva encarnación. Si esta situación hubiera perdurado se habría producido una gran escisión en la Humanidad: una parte de ésta se habría retirado a una existencia puramente espiritual, como ermitaños totalmente extraños a la Tierra.  Otra parte de la Humanidad se habría sumergido en el desarrollo del materialismo.  A fin de evitar esta separación Christian Rosacruz rogó a Buda que se acercara a Marte para “cristianizar”, pacificar y armonizar ese planeta, para reconducirle, podríamos decir, por el buen camino como lo había previsto el mundo espiritual. Por supuesto que en nuestra época, aparentemente no vemos grandes resultados de esta acción. La ciencia materialista y la tecnología que se deriva de ella parecen ser más fuertes que nunca, en especial en estos últimos años. Sin embargo, no debemos olvidar que hace falta mucho, muchísimo tiempo para que un impulso de esa naturaleza,  pueda llevarse a cabo. El propio cristianismo es un ejemplo: hace 2.000 años que se implantó el cristianismo en nuestro planeta y, sin embargo, no parece que hayamos obtenido grandes resultados. Por otra parte, durante el último tercio del siglo veinte, parece que está empezando a tomar forma una ola ascendente contra el materialismo imperante, si bien con frecuencia ha sido mal comprendida y controvertida.

Finalmente llegamos a la conjunción de 1850 y la oposición de 1902. Durante este periodo se tomó otra gran decisión: esta vez fue Rudolf Steiner quien tomó sobre sí la tarea de fundar una Ciencia del Espíritu, la Antroposofía, entregando a la Humanidad los medios necesarios para dirigirse hacia el futuro, hacia la realización del cristianismo de manera práctica y, sin embargo, espiritual y  cósmica.

A continuación vamos a tomar en consideración la segunda corriente de sucesos, asociada a la conjunción de 1966. Las precedentes conjunciones y oposición se produjeron como sigue:

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Tras una serie de sucesos anteriores que no podemos abordar en esta obra, llegamos a la conjunción de 1202. Los años cercanos a éste están marcados por dos sucesos totalmente diferentes. En realidad es como si las conjunciones de esta serie vayan acompañadas, en general, por sucesos históricos contradictorios. El año 1202 vio la culminación del movimiento de los trovadores: fue la época de Wolfram von Eschenbach, de Robert de Boron, así como de otros trovadores que escribieron sobre el Santo Grial, llevándolo, al hacerlo, al conocimiento de la Humanidad posterior. Llegamos así a la conjunción de 1456. Apenas dos años más tarde, en 1459 apareció el libro “Las bodas químicas de Christian Rosacruz”, uno de los escritos fundamentales del movimiento rosacruz medieval. El documento en el que se menciona por primera vez lleva la anotación “Año 1459”. Por otro lado se produjeron cosas muy distintas. Hacia 1206, muy cerca de la primera conjunción (tenemos que tener en cuenta, por supuesto, que estos planetas se desplazan muy lentamente y permanecen cercano uno del otro durante un largo periodo) tuvieron lugar ciertos cambios en el interior de Asia: fueron los tiempos en que Temuchin fue elegido por el Kurultai (Asamblea de los Nobles de su territorio) como Gengis Khan, el perfecto guerrero y Maestro del Universo. En Europa, los trovadores, en lugares escondidos, reunían y preservaban la historia del Santo Grial, de Perceval y del Cristianismo esotérico. En el Este se preparaba la respuesta. Bajo la dirección de Gengis Khan y de sus sucesores, los mongoles conquistaron una gran parte de Asia, llegando incluso al centro de Europa: Llegaron hasta Liegnitz, en Silesia. La armada europea que les hizo frente fue totalmente abatida en 1241, durante la batalla de Liegnitz, dejando abierta la puerta a los mongoles para la conquista de Europa central y occidental. Entonces sucedió algo que la historia realmente no puede explicar. Los invasores retrocedieron, desapareciendo hacia el Este. Una hipótesis dice que el Khan, sucesor de Gengis Khan, que reinaba entonces en el Este, murió por entonces y era preciso elegir un nuevo Khan. Una explicación legendaria habla de que a pesar de haber sido vencidos los ejércitos europeos, sin posibilidad de oponer ningún tipo de resistencia, unos monjes se pusieron a meditar en un monasterio, pidiendo con gran fervor, erigiendo un muro de resistencia espiritual contra el invasor. Poco antes de la conjunción de 1456, en  1453, hubo una nueva invasión del Este hacia el interior de Europa: los turcos tomaron entonces Constantinopla y establecieron su ley en Europa. Ya antes, alrededor de los siglos siete y ocho, sucedió algo parecido. En 711, poco después de la conjunción de 695, los moros musulmanes partiendo de Africa atravesaron el estrecho de Gibraltar y acabaron con los visigodos en España, tomando posesión, poco a poco, de la Península ibérica.

Vemos pues que hubo incesantes tentativas de destruir la integridad europea, viniendo desde el continente asiático y después desde el viejo mundo. En el caso de los Mongoles, fueron los más antiguos y sombríos vestigios de la Atlántida los que se manifestaron a través de ese pueblo. Del mundo musulmán llegó la primera incursión en Europa, a través de España, vía norte de África. Varios siglos más tarde, en 1453 llegaron los ataques sobre el flanco oriental, vía Asia Menor, con la toma de Constantinopla y la mayor parte de la península de los Balcanes.

En 1711-12 se produjo la penúltima de las grandes conjunciones, acompañada en la historia por el nacimiento de Jean J. Rousseau (28 de junio de 1712) Por otra parte también está profundamente ligada a Johann W. Goethe, nacido 37 años después de ese suceso, el 28 de agosto de 1749. Treinta y siete años corresponden a dos ciclos de nodos lunares, es decir, que vuelven por segunda vez a los lugares en que habían estado en 1711-12. El hecho de que Goethe estaba profundamente unido a 1711, cuando no había nacido todavía, se demuestra en los sucesos de su vida 82 años después, en 1793 cuando tiene lugar la oposición de Urano y Plutón que siguió. Durante ese periodo Goethe escribió “El cuento de la serpiente verde”. En esencia se trata de una leyenda rosacruz. Goethe se sentía profundamente unido al impulso rosacruz, como se demuestra con claridad en su poema Los Misterios.  El cuento habla de un puente que hay que construir entre el país de la bella Lilia y los mortales que viven al otro lado del río, en el plano físico. Al final el puente se construye con el sacrificio de la serpiente verde. Construyendo el  puente sobre el río, uniendo los dos reinos gracias a su propio cuerpo, la serpiente verde crea el lazo que une el país del Espíritu con el reino de la Tierra. De esa manera los hombres pueden encontrar de nuevo el acceso al mundo espiritual, descripción auténticamente rosacruz. Esto ya se expresaba en “Las bodas químicas de Christian Rosacruz – Año 1459”. En un sentido más profundo se trata de la descripción de la manera en que la Humanidad de occidente puede encontrar de nuevo el camino hacia el conocimiento directo del mundo del espíritu. El principal “símbolo” rosacruz, la Rosa Cruz, da testimonio de ello y sería el “panel indicativo” hacia la realización de este conocimiento.  La cruz negra se alza como la marca de todo lo que pertenece al mundo físico-material, mundo en el que todos nosotros, los seres humanos, y todo lo que vemos en la Naturaleza, pasamos por la experiencia de la muerte y  la desintegración. Pero la muerte puede ser, y debe serlo, la puerta de la resurrección. Ésta y su poder están representados en las deslumbrantes rosas rojas sobre la cruz: son el símbolo de la vida, y más aún, de la vida eterna. El rosicrucianismo es, realmente, el  cristianismo esotérico. Goethe consideraba que su misión era despertar a la humanidad a través de una especie de cuento de hadas, describiendo así la importante misión y responsabilidad que incumbe a la Humanidad moderna: construir de nuevo los puentes entre el mundo visible y el mundo invisible, así como hacia el conocimiento y la auténtica realidad del mundo espiritual. Los sucesos que tuvieron lugar en la vida de Goethe alrededor de 1793 son realmente el resultado de otros sucesos anteriores que estuvieron acompañados por Urano y Plutón entre 1711 y 1456-59.

Llegamos ahora a los tiempos modernos, a la conjunción de 1966, que será seguida de una oposición que tendrá lugar hacia 2.047. Esto pasará durante el 12º periodo septenal a partir de 1966. Cabe pensar que la llegada de estos sucesos se corresponda con un momento crucial, cosa que podemos confirmar por las experiencias y pruebas que tenemos hasta el momento. Evidentemente nuestra pregunta debería ser: ¿La conjunción de 1966 tuvo algo que ver con el impulso rosacruz?. Nuestra impresión es que marcó de nuevo un paso adelante decisivo en la preparación de la Humanidad del futuro, así como en la preparación de la era de Acuario que, en nuestra opinión, aún no ha llegado. Justamente en este contexto, Rudolf Steiner pintó sobre la cúpula pequeña del primer Goetheanum una figura que da testimonio de lo anterior: en la parte inferior observamos una representación de la Humanidad eslava[1] que conducirá a la civilización de la Era de Acuario. Al lado y un poco más arriba se puede ver una “Rosa Cruz” un poco modificada: las 7 rosas están reemplazadas por 7 estrellas de 5 puntas. ¿Qué quiere decir esto?

La rosa se construye sobre la base de los 5 pétalos, o múltiplos de 5, formando un pentágono como se representa, aquí abajo, en la figura 7.4. El pentágono, así como el pentagrama, es un símbolo cósmico, ligado a los movimientos y al ritmo de Venus, planeta del amor y la compasión: las conjunciones de Venus con el Sol dibujan un pentagrama en el espacio alrededor de la Tierra (ver capítulo 1º) En realidad, Venus está relacionada con Gautama Buda que trajo a los hombres la enseñanza del amor y de la compasión con vistas a preparar el advenimiento del Cristo sobre la Tierra. Esto se puede verificar con una cosmografía histórica.

fig7.4

El simbolismo de las rosas de la ‘Rosacruz’ es el signo de resurrección, como acabamos de ver. Ellas reemplazan el cuerpo sobre la cruz y por eso conducen, después de los sucesos del Viernes Santo hasta la mañana del domingo de Pascua, a la experiencia de la Resurrección. (En este contexto es esencial estudiar la detallada descripción que hizo Rudolf Steiner sobre este tema en su libro ‘La Ciencia Oculta’, cap. V) La cruz en forma de pentagrama puede elevar esta experiencia al más alto nivel. La planta – en ese caso, la rosa – es una representación pura de las fuerzas cósmicas que actúan sobre la Tierra. Con un poco de imaginación podríamos decir: el gran ideal de la rosa es el planeta Venus, o más bien, su esfera, que actúa en el cosmos sobre la base del pentágono-pentagrama. Tenemos la impresión de que Rudolf Steiner reemplazó las siete rosas, en esta  pintura, por estrellas de cinco puntas porque quería dejar claro que la Humanidad del futuro, hasta la de la era de Acuario, debe elevarse hacia esta cruz en forma de pentagrama de manera que pueda llevar a término el impulso cósmico del amor y la compasión del Gólgota  al plano social. En el meollo de los sucesos del último tercio del siglo XX  da la impresión que hemos tomado consciencia que aquel desarrollo dramático forma parte de nosotros mismos, en las profundidades y secretos más íntimos de la esencia humana moderna. Pero bien es verdad que no nos damos cuenta que las potencias adversarias hacen todo lo posible para que ese impulso no forme parte del estado de consciencia de los hombres. Será necesaria una gran fuerza espiritual  y mucha perseverancia a la individualidad que decida tomar parte a lo que, ahora, parece ser una nueva etapa hacia el futuro, iniciada por un auténtico rosicrucianismo. Esto implica, de hecho, que no nos tenemos que tomar por criaturas impotentes, constantemente sumisas y dominadas por los astros. Podemos aprender a llegar a ser “cooperadores” del cosmos,  espiritualmente libres. Una de las últimas tareas de Rudolf Steiner fue indicar los caminos y medios a través de los cuales podamos avanzar hacia el futuro, durante el cual tendremos que tomar los grandiosos elementos del Cosmos, llenarlos espiritualmente  con nuestras experiencias durante la vida terrenal, y devolverlos a continuación al Cosmos, enriquecidos y renovados. La Humanidad, vista a través de un largo periodo de evolución cósmica, contribuirá finalmente a construir un nuevo Cosmos. Y parece ser que los hombres de hoy día tendrán que entrar a formar parte de las primerísimas etapas de esta toma de responsabilidades.

Hacia tal grado de realización deberían elevarse la Cosmología y Cosmografía modernas.

 


 [1] Willi Sucher impartió este curso de conferencia en Agosto de 1969.

Traducido del francés por Maribel Garcia Polo y editado por Gracia Muñoz.

 

La evolución de los planetas y la tierra

(Edouard Schuré – del libro “Tratado de Cosmogonía)

 

DECIMO QUINTA LECCION

Para poder dar una idea de esta evolución, nos es necesario recurrir, no a meras abstracciones sino a imágenes, porque la imagen tiene una virtud vivificante y creadora, de que carece la idea pura. Siendo simbólica en un mundo, corresponde a una realidad en un mundo superior.

Sabemos que nuestra tierra, antes de llegar al estado que se encuentra actualmente, atravesó por una fase denominada Período Lunar o Luna. Pero esta antigua Luna, que fue una etapa precedente de nuestra Tierra actual, se refiere a algo muy distinto de nuestro satélite contemporáneo y tampoco tiene nada que ver con cualquier otro planeta que la Astronomía pudiera descubrir. Los cuerpos celestes que el hombre puede ver actualmente son aquellos que se han mineralizado. Nuestros ojos no pueden ver más que los objetos que contienen minerales y que reflejan la luz, es decir, que posean cuerpo físico. Cuando el Ocultista habla del Reino Mineral, no se refiere a las piedras sino al medio en el cual se desenvuelve la conciencia del hombre actual. Muchos sabios consideran el ser viviente como una simple máquina y rechazan toda idea de una fuerza vital. Esta actitud mental es debida a que nuestro organismo no puede contemplar la vida directamente. Por este motivo el Ocultista dice que el hombre vive en el Mundo Mineral.

Estudiemos el ojo. Es un aparato complicado, una especie de cámara oscura, cuya ventana es la pupila y cuyo lente es el cristalino. El cuerpo entero está así formado por una serie de aparatos físicos muy complicados y delicados. El oído es como un laúd, cuyas fibras ocupan el lugar de las cuerdas, y sucede otro tanto con cada órgano sensible.

La conciencia del hombre moderno no está despierta más que en relación con su cuerpo físico o mineral. Pero esto no significa que no deba irse despertando paulatinamente en relación con todos los demás principios constituyentes del ser humano, en el dominio constituido por las fuerzas vitales (naturaleza vegetal del hombre), y finalmente en la naturaleza humana propiamente dicha.

Actualmente el hombre no conoce más que lo que es mineral en el Universo. El instinto y la sensibilidad del animal, el crecimiento de las plantas, no lo conoce según sus leyes propias, sino solamente de acuerdo con su expresión física. Si nos imaginamos que una planta subsiste en un ser suprasensible, perdiendo toda sustancia mineral, tendremos que se nos vuelve invisible.

El hombre conoce por ahora solamente el mineral y lo tiene en su poder lo trabaja, modela, funde, combina. Esculpe de nuevo toda la superficie de la tierra. Todavía no es capaz de trabajar esta faz más que por medios puramente mecánicos. Si nos remontamos a los tiempos prehistóricos, en que ningún ser humano había aún tocado la Tierra, la encontramos tal como había salido de manos de los dioses. Pero después que el hombre tomó posesión del Reino Mineral, comenzó a cambiar y puede ya preverse un tiempo en que toda su faz habrá recibido la impresión de la mano del hombre, después de haber recibido la de los dioses.

En el principio los dioses habían prescrito una forma determinada para cada cosa. Este poder de formar paso de los dioses al hombre en relación con el Reino Mineral. De acuerdo con las antiguas tradiciones vemos que este trabajo de metamorfosear la tierra lo debía ejecutar el hombre con el triple objetivo de realizar la Belleza, la Sabiduría y la Virtud. Sobre este triple fundamento debe elevar el hombre sobre la tierra, su Templo.

Entonces, otros seres que aparecerán en la Evolución más tarde que el hombre contemplarán esta obra humana como nosotros contemplamos el Mundo Mineral surgido de la mano de los dioses. Las catedrales y las máquinas no habrán sido construidas en vano. El cristal que hoy extraemos de la tierra fue formado por los dioses en la misma forma que nosotros construimos nuestros monumentos o fabricamos nuestras máquinas. Fue así como, en el pasado, de una masa caótica formaron el mundo mineral, de la misma manera que nuestras catedrales, nuestras invenciones todas, incluyendo hasta nuestras instituciones, son los gérmenes de los que surgirá el mundo del futuro.

Después de haber transformado el Mundo Mineral, el hombre aprenderá a transformar el de las plantas, el Reino Vegetal. Es un grado de poder superior. Así como el hombre hoy construye edificios, mañana podrá crear y modelar plantas obrando sobre la sustancia vegetal. Luego el hombre avanzará un paso más, y adquirirá el poder deformar seres vivientes, y más tarde aun seres conscientes y su poder se ejercerá sobre el Reino Animal. Cuando esté en condiciones de reproducirse por el sólo poder de su voluntad consciente, entonces alcanzará un estadio superior al que se encuentra ahora en el mundo Mineral y Sensible.

El germen de este poder de reproducirse a si mismo, desprovisto de toda sensualidad, es el verbo, la palabra. La primera conciencia le llevó al hombre con el primer soplo que aspiró. La conciencia llegará a su perfección cuando sea capaz de infundir en su palabra el mismo poder creador de que hoy está dotado su pensamiento. Actualmente el hombre sólo confía al aire sus palabras, pero cuando se haya elevado a una conciencia creadora superior, entonces podrá transmitir al aire sus imágenes. La palabra será entonces una “imaginación” o “imagen” completamente viviente. Al dar cuerpo a estas imágenes, dará cuerpo a la palabra portadora de la imagen misma.

Cuando no encarnemos más simplemente nuestros pensamientos en los objetos, como en la fabricación de un reloj, por ejemplo, entonces daremos “cuerpo” a las imágenes y éstas se volverán vivientes. El reloj, por ejemplo, viviría como una planta. En cuanto el hombre sepa cómo conferir la vida a lo que constituye lo más elevado quehay en él. Estas imágenes gozarán de una existencia propia, real, comparable a la existencia animal. Entonces recién es cuando el hombre podrá reproducirse a sí mismo.

Al terminar la transformación terrestre, la atmósfera entera resonará con la fuerza del verbo. Es así como el hombre debe evolucionar hasta ser capaz de modelar su medioambiente a la imagen de su ser interior. El Iniciado no hace más que precederlo en esta vía. Es evidente que actualmente la piedra misma no puede todavía producir cuerpos humanos como los que habrá al final de la Evolución. En ese tiempo los cuerpos estarán en condiciones de servir de expresión a ese ser a quien llamamos el Logos. El único que ha manifestado en su cuerpo humano semejante al nuestro ese poder del Logos, el Logos mismo hecho carne, fue el Cristo. Y El intervino a mitad de nuestra Evolución para indicarnos la meta.

Nos preguntaremos ahora en qué forma vivía el espíritu humano antes de haber entrado en nosotros por medio de la respiración. La Tierra misma es la reencarnación de un planeta precedente que el Ocultismo llama la Luna. En esa Luna, el Mineral puro no existía todavía: estaba formada por una sustancia análoga a la madera, intermedia entre lo mineral y lo vegetal. Su superficie carecía de la dureza mineral y a lo sumo podríamos compararla a la turba. Sobre ella vivían unos seres mitad plantas y mitad moluscos y también un tercer reino intermediario entre el hombre y el animal actual.

Estos seres eran precisamente aquellos que estaban dotados de una conciencia de ensueño, imaginativa. Podemos representarnos la materia de que estaban compuestos comparándola con la masa que compone los ganglios nerviosos. Y en realidad la densificación de esta materia es la que ha darlo lugar a la sustancia cerebral actual. Pero si bien entonces podía vivir en la Luna en estado gelatinoso, en la Tierra ha sido necesario que se revistiera de una capa ósea protectora, tal como el cráneo o la caparazón de los crustáceos. Así es como todas las sustancias que nos constituyen han sido extraídas del macrocosmos y esta preparación universal fue necesaria para que el yo pudiera descender al hombre.

Ya hemos visto que el hombre no estuvo en estado de recibir el germen de su yo hasta que una vez en la Tierra, pudo respirar el aire ambiente. ¿Qué respiraba en la Luna?

Cuando más nos remontamos retrospectivamente en la Evolución, tanto más se eleva la temperatura. En la Atlántida, todo estaba bañado por vapores calientes. El aire, en estados anteriores, era puramente calor, y antes aun, Fuego. Observando detenidamente estos estados precedentes, vemos que el Fuego ocupaba el lugar del aire. Los Lemures llegaron a respirar Fuego. Y es por este motivo que los escritos Ocultos hablan de que los primeros hombres habían sido instruidos por los espíritus del Fuego. Cuando el hombre físico hizo pie en la Tierra, el aire se convirtió en su elemento vital. Pero este aire es alterado y transformado por el hombre que lo convierte en ácido carbónico por el proceso respiratorio a fin de hacer descender un grado aún la materialización de nuestro globo. La acción de las plantas establece el equilibrio.

De todas maneras, es evidente que en razón de que el cuerpo tiene necesidad de similarse el oxígeno del aire, el ácido carbónico va aumentando en la superficie del globo, motivo por el cual el cuerpo humano se va anemiando. Un tiempo llegará en que el cuerpo físico habrá desaparecido y en que tanto el hombre como la tierra serán de naturaleza astral, porque la naturaleza física se destruye por sí misma. Pero antes de que se realice esta metamorfosis se interpondrá una Noche Cósmica, análoga a la que marcó el pasaje de la Antigua Luna a nuestra Tierra actual.

La atmósfera de la Luna contenía ázoe, en la misma forma en que la atmósfera terrestre actual contiene oxígeno, y fue precisamente el predominio del ázoe lo que produjo el fin del período Lunar y el comienzo de la Noche Cósmica. Lo que en la Tierra recuerda las condiciones existentes en el período Lunar son precisamente las combinaciones azoadas, los cianuros. De ahí que su acción en la tierra sea destructiva, porque estos compuestos de ázoe no están en su lugar; son recuerdos deletéreos de las condiciones de vida que existían en otra edad. La combinación, en la Luna, del carbono con el ázoe tenían poco más o menos el mismo efecto que sobre la Tierra las del carbono con el oxígeno.

El hombre animal que vivía en la Luna era, pues, el antecesor del hombre físico terrestre, así como los espíritus del fuego de esa época lunar, fueron los generadores del espíritu humano actual. Aquello que en la Luna estaba encarnado en el fuego, en la Tierra se encarna en el aire. Pero, ¿dónde podremos encontrar en el hombre actual algún recuerdo de la acción de esos espíritus del fuego? En la Luna los seres vivientes no tenían sangre caliente. ¿Qué es lo que ha cansado el calor de la sangre y, por consiguiente, la vida de las pasiones? Es el fuego que los seres respiraban en la Luna y que revivió luego en su sangre sobre la Tierra. Y el espíritu del aire rodea hoy de un ligero vestido sensible ese cuerpo que encierra la herencia de la fase lunar: el calor de la sangre, el cerebro, la médula espinal y los nervios. Estos ejemplos nos muestran que es necesario estudiar muy de cerca la transformación de las sustancias, para comprender una metamorfosis como la que se ha ido cumpliendo en el curso de las fases anteriores de la tierra. Si nos remontamos más allá, veríamos que nuestro planeta había tenido precedentemente un cuerpo puramente gaseoso, y más anteriormente aun, un cuerpo desustancia sonora. En ese sonido que es el Verbo Universal, es donde tiene su punto departida el desenvolvimiento humano, siguiendo en seguida hacia la luz, el fuego y el aire. En este cuarto estado es donde el Espíritu Humano se torna consciente. A partir de este punto, la orientación que le había dado el Verbo surge de su interior y su concienciase convierte en su propio guía. Su ser primordial se realiza en el “yo”. La aparición consciente del “yo” es la realización en el hombre del principio de Cristo.

Si nos remontamos a la primera forma elemental, nos veríamos absorbidos por el “Verbo”, el sonido fluyente. Con la segunda forma elemental nos veríamos atravesados por la luz irradiante. La tercera forma elemental compenetraría de calor. En fin, con la cuarta forma elemental y la atmósfera terrestre veríamos aparecer la conciencia, que permite al hombre decir “yo”.

5ª CARTA – La naturaleza espiritual de las estrellas fijas del zodiaco (continuación)

Del libro Isis Sophia I de Willi Sucher.

English version

Agosto 1944

En las Cartas anteriores hemos desarrollado algunas de las doce constelaciones del Zodiaco en relación con los acontecimientos evolutivos del Antiguo Saturno. Ahora finalizaremos esta imagen describiendo el séptimo gran ciclo de esta existencia planetaria de nuestro universo.

Durante los seis ciclos anteriores se creó un ser consistente en calor, que tiene la apariencia de la vida, de animación, de individualización y que muestra los primeros vestigios de una vida interior. Ahora, en el último y séptimo ciclo, este ser parece haber llegado a una cierta finalización de la gran ronda de la evolución.

Sus acciones son automáticas y acordes con los eventos y actividades que tienen lugar en su entorno. Una vez más, diferentes Seres Espirituales tienen la posibilidad de penetrar con sus fuerzas en estos seres de calor.

Estos son los Espíritus de la Voluntad que ya hemos mencionado en relación con el inicio de la evolución del Antiguo Saturno. En el principio sacrificaron su sustancia-Voluntad, y esta sustancia volitiva se convirtió en la base de las actividades de los otros Seres Espirituales. Esta sustancia se convirtió en el fundamento de la sustancia física de calor creada en el Antiguo Saturno. De hecho, es el origen de todas las sustancias físicas creadas en las etapas posteriores de la creación.

Después de que esta sustancia-Voluntad se transmutara en calor, los Espíritus de la Voluntad fueron capaces de trabajar en estos seres de calor, origen del cuerpo físico humano actual.

De esta forma el inicio de esta gran ronda cósmica de la creación está conectado con su finalización, y, por lo tanto, los acontecimientos revelan el significado interior de toda la existencia del mundo en medio del cual nos encontramos. Durante el último ciclo del Antiguo Saturno, los Espíritus de la Voluntad crean, dentro de estos cuerpos de calor, las capacidades que incluso actualmente el ser humano no puede desarrollar conscientemente, ya que están dormidas y tendrán que esperar a un futuro lejano de la evolución cósmica. Para describir esto, tenemos que empezar desde el otro extremo.

Hemos descrito esta fase de la evolución en las cartas 3ª y 4ª, tal y como podemos leerlas en relación con las constelaciones de Aries, Tauro, Géminis, Sagitario, Capricornio y Acuario, con Cáncer y Leo en el trasfondo. Encontramos además sus huellas en la forma humana, en la cabeza o el cerebro, la laringe o los órganos del habla y el sonido, y en la parte superior del brazo, el codo y el antebrazo.

Así llegamos de nuevo al principio del Antiguo Saturno, donde encontramos escrito el sacrificio de los Espíritus de la Voluntad, y ahora nos reencontramos con su actividad en Piscis durante el último ciclo indicado.

En la forma humana, Piscis está representado en las manos. Las manos son una imagen de los dos peces que nadan en el cielo en direcciones opuestas, y que sin embargo, están conectados por una cinta de tenues estrellas.

Con nuestras manos trabajamos en el mundo. Todos los logros del arte, la ciencia, la construcción, así como millones y millones de pequeñas acciones que hacen que sea posible la vida humana en la Tierra, en última instancia, son hechas por las manos. Estas fuerzas han estado y están constantemente fluyendo de la cabeza a las manos.

Si tratamos de imaginar la gran cantidad de trabajo humano de todo tipo que se ha hecho en el pasado y que se hará en el futuro, podemos mirar con admiración y reverencia la mano humana.

Sin embargo, no sabemos cómo es que nuestros pensamientos se realizan mediante nuestras manos o cómo es posible que podamos manejar la sartén o la pala. Eso todavía está oculto a nuestra conciencia diurna. Pero podríamos imaginar una condición futura del ser humano en la que fuésemos conscientes de lo que sucede cuando movemos los brazos, las extremidades y trabajamos con nuestras manos. Incluso podemos imaginar que en algún momento el ser humano será capaz de utilizar las facultades ocultas de las manos para irradiar las fuerzas que hoy sólo se indican por la forma de las manos.

De hecho, encontramos el destino con nuestras manos. Las manos son la parte del organismo con las que constantemente nos confrontamos con el mundo. Enfrentar al mundo con el trabajo de nuestras manos es encontrarnos con el destino. El destino es lo que a la mayoría de los seres humanos se les aparece como algo que se cierne sobre ellos, y que, ajeno a ellos, les lleva por sorpresa, de una dirección a otra. Lo experimentamos como una poderosa voluntad sobrehumana. El poder de la Voluntad.

Así como hemos encontrado la conexión entre las manos y Piscis, y hemos leído tras Piscis los hechos de los Espíritus de la Voluntad, ahora podemos ver tras Piscis, también en nuestras manos, las fuerzas cósmicas de la Voluntad cósmica que llamamos las fuerzas del destino. En la forma en la que hoy experimentamos esa fuerza de Voluntad se oculta el último rastro, a modo de espejo, de las fuerzas de Voluntad de nuestro Antiguo Saturno, tal como se describió anteriormente.

También podemos imaginar que un día, en un futuro muy lejano, seremos capaces de ser uno con las fuerzas de Voluntad que todavía nos son extrañas e incompresibles; y que, con plena consciencia, podremos cumplir con lo que la Voluntad cósmica desea hacer a través nuestro. Entonces seriamos «como Dios». Queremos estar unidos con la Voluntad del Dios-Padre. Esta capacidad, que sólo puede madurar en nosotros en el futuro, se depositó como una semilla espiritual en aquellos seres calóricos de Saturno por la actividad de los Espíritus de Voluntad. Rudolf Steiner lo llama el germen del Yo Espiritual u Hombre Espíritu.

Esto lo podemos encontrar escrito en la constelación de Piscis: la sustancia-Voluntad de los Espíritus de la Voluntad al comienzo de la evolución del mundo, su cristalización en “Tierra” y “destino” que experimentamos más directamente con nuestras manos y el germen de la unión con la Voluntad del Padre de una manera plenamente consciente y activa.

Ahora hemos encontrado la imagen etérea de la humanidad, creada por los dioses y su conexión con el universo estelar. Es una imagen del ser humano superior, la cabeza con el cerebro, la organización del habla y el sonido, y los brazos —bajando hacia las manos. Es también una imagen del destino del mundo y del ser humano (como la Voluntad de las jerarquías cuando se creó el mundo), del pensamiento y del testimonio de los pensamientos de los Dioses en todo lo que nos rodea y su realización en la existencia terrestre hasta que la Voluntad del Padre se despierte y active en la voluntad del ser humano.

Esta imagen etérea de la parte superior del humano es una imagen de nuestro Ser Superior. No entra, en realidad, en el ser corporal, sólo crea una apariencia dentro del cuerpo. En la Edad Media aún se podía vivenciar de esta manera como el ser humano experimentaba débilmente a los seres angélicos en el mundo espiritual; Seres sólo con cabeza, sin cuerpo, y con alas en lugar de brazos. Raphael Santi, por ejemplo, los pintó así en su Madonna Sixtina. Es una imagen de cómo será la voluntad de los seres humanos en el futuro, cuando se hayan adquirido formas más sutiles y etéreas de existencia.

Como se muestra a continuación, hemos logrado una imagen de la relación entre el ser humano, el universo estrellado, y la evolución del mundo:

 

ANTIGUO SATURNO

 

I       Reflejo de la vida                                                                Aries                  Cabeza—Cerebro

II     Reflejo de la animación                                                    Tauro                Habla—Sonido

III   Reflejo de la individualización y la Personalidad     Géminis            Brazos—simetría

IV    Antepasados de los seres humanos                             Sagitario           Parte superior de los brazos

V     Órganos sensoriales primigenio de los Sentidos    Capricornio      Codos

VI    Metabolismo primigenio                                               Acuario              Antebrazos

VII   Voluntad                                                                              Piscis                  Manos

 

La pregunta que surge es: ¿qué ha pasado con las otras cinco constelaciones del Zodiaco: Cáncer, Leo, Virgo, Libra y Escorpio?.

 Como ya hemos visto en relación con la creación de los órganos de los sentidos y del metabolismo primigenio, con la ayuda de los Ángeles y Arcángeles, estas constelaciones son una imagen de la «vida interior», pero, ya que sólo hay una apariencia de vida dentro de esos cuerpos de calor en Antiguo Saturno, las cinco constelaciones de Cáncer a Escorpio siguen estando, por así decirlo, en segundo plano. Están veladas en las nubes de los ciclos de la evolución que siguen al Antiguo Saturno. Se manifestarán más tarde, cuando el ser humano sea capaz de adquirir vida y animación. Debemos imaginar que están «en el trasfondo» de los acontecimientos del Antiguo Saturno, revelando los más altos motivos y las experiencias más íntimas de los Dioses.

En la siguiente descripción de las características de las doce constelaciones del Zodíaco, según la evolución del Antiguo Saturno, debemos, sin embargo, comprometernos a describir estas cinco constelaciones «perdidas» con el fin de que podamos tener una imagen más o menos completa. En las siguientes cartas se darán las explicaciones.

Las constelaciones del zodiaco son la crónica o la memoria de la creación. Las impresiones que se han plasmado en esas esferas del universo todavía trabajan a través de las constelaciones visibles. El destino del mundo se muestra allí, en la forma en que los planetas se mueven ante las constelaciones. El ser humano puede ser testigo de lo que es la expresión externa de la Voluntad del mundo, así al tratar de entender y comprender esa voluntad, o, si no se quiere llegar a ser testigo, se convierten en objeto del significado de la Voluntad, sujetos a las fuerzas del destino.

Tratar de entender y comprender la Voluntad del mundo significa dar un paso en el camino que conduce hacia la libertad. Por lo tanto, será cada vez más necesario escuchar el lenguaje de las estrellas con el fin de escuchar la voluntad del mundo, la Voluntad del Padre, que tiene su expresión visible en los movimientos de los astros. De esta manera no vamos a escuchar nuestro «destino» o nuestro destino inmutable, sino que vamos a escuchar nuestras tareas espirituales en la Tierra. Consecuentemente podemos percibirlas en el ámbito de un pensamiento activo o actividad espiritual. Es el ámbito en el que podemos alcanzar la libertad, o «freehood», en nuestro tiempo actual de civilización.

Trataremos de leer la escritura de las estrellas en la medida en que los planetas van moviéndose a través de las constelaciones del zodiaco. Por supuesto, sólo podemos encontrar indicaciones generales ya que los planetas no siempre tienen la misma «lectura» cuando van pasando delante de las constelaciones. Cada uno de los planetas modifica su carácter dependiendo del carácter y la actividad especial del planeta que está ante una determinada constelación.

Constelación de Aries

Si algo pasa por la constelación de Aries —si uno o varios planetas están en esta constelación—, significa que un nuevo impulso quiere venir al mundo. Se nos recuerda que abramos los ojos a algo nuevo, a una nueva era de la humanidad, nuevos aspectos de la vida, o tal vez nuevos inventos que traerán un cambio a nuestra vida terrenal. Todavía pueden estar ocultos y puede que tengamos que buscarlos, pero podemos tomarlo como un mensaje del mundo espiritual a los seres de la Tierra para que estemos atentos a nuevas condiciones, para hacernos nuevas preguntas y emprender nuevas tareas. Esto, por ejemplo, sucedió en los tiempos anteriores al nacimiento de Cristo, cuando los profetas del pueblo hebreo hablaron de la venida de Cristo. En los siglos VIII-IX AC, cuando el profeta Elías vivió como el gran precursor del acontecimiento de Cristo, el punto vernal estaba en el centro de Aries.

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Constelación de Tauro

Los acontecimientos en Tauro hablan, por así decirlo, de una «animación» cósmica. En su mayoría son un recordatorio de que tenemos que romper las paredes de la tradición y la rutina que podemos haber acumulado en tiempos anteriores. Los nuevos impulsos y aspectos, que pueden haber nacido en el silencio y la soledad humana, pugnan por llevarse a la realidad. Es como si las vocales y consonantes de un nuevo lenguaje, que hasta ahora no se conocían, tienen que ser aprendidas y practicadas en la vida. Si la humanidad o el ser humano no responden a la llamada de Tauro, entonces las fuerzas cósmicas «animaran» la evolución por medio de catástrofes; por ejemplo, la Guerra de los Treinta Años comenzó cuando Saturno estaba en la constelación de Tauro, y finalizó cuando Saturno retornó de nuevo allí. En aquellos tiempos, incluso todavía hoy, la humanidad tenía que hacer una cierta tarea y no lo quiso entender, y el resultado fue la Guerra de los Treinta Años. Acerca de esta tarea especial hablaremos más tarde.

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Constelación de Géminis

Los acontecimientos estelares en Géminis indican que la humanidad debe despertar para tareas y misiones en relación con el desarrollo de las fuerzas del Yo. Cuando Jesús nació ([medianoche] del 24 de diciembre, 1 AC), Saturno estaba en Géminis, y 30 años después, en el momento del Bautismo en el Jordán cuando el «YO SOY» encarnó en el cuerpo de Jesús, Saturno retornó de nuevo a Géminis. Entonces la tarea de la humanidad fue ser testigo de la vida de Cristo en la Tierra. Sólo unos pocos lo hicieron, pero fueron suficientes como para llevar adelante la corriente de la evolución humana.

Justo en estos días (agosto de 1944) Saturno ha entrado de nuevo en la constelación de Géminis. Una vez más la humanidad se enfrenta a la tarea de la percepción del «YO SOY del mundo», a un nivel superior. Esperemos que suficientes seres humanos escuchen la llamada del mundo espiritual.

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Constelación de Cáncer

En las descripciones anteriores hemos visto que Cáncer está conectado con la creación de los órganos de los sentidos dentro de la evolución del Antiguo Saturno. Fue una interacción entre los Espíritus del Amor y los Arcángeles, o en el lenguaje de las estrellas, de Cáncer y Capricornio. Así los eventos en Cáncer están reclamando «la vida en los sentidos». Luego se nos pide que dirijamos nuestra atención hacia lo que podemos percibir con nuestros sentidos en el mundo de la materia. Si podemos hacer esto sin ningún prejuicio, podremos ser capaces de percibir los misterios más profundos del universo. Podremos percibir el misterio de la muerte y del renacimiento en todas las esferas de la vida.

Esto sucedió en el tiempo en el que Cristo vivió en la Tierra. En ese momento, incluso en el momento del Misterio del Gólgota, Saturno estaba en la constelación de Cáncer. Allí, el Reino de los Cielos estaba abierto al mundo de los sentidos humanos, porque Dios estaba presente en un cuerpo físico, visible a los ojos, y la Palabra de Dios se podía escuchar con los oídos —la Deidad podía ser abordada no sólo desde el mundo espiritual. De este modo, con el misterio de la muerte y la resurrección en el Gólgota, pudo ser percibido el rejuvenecimiento de todo el universo por algunos que estaban despiertos. Los que no estaban despiertos en sus sentidos sólo pudieron ver la muerte y la destrucción. Esto sucede si no se escucha la llamada de Cáncer, tal como ocurrió en el caso de la destrucción de Jerusalén (70 dC) cuando Marte estaba en Cáncer.

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Constelación de Leo

Los eventos en Leo piden la apertura del corazón humano hacia el lenguaje del universo. Encontramos a Leo relacionado con el metabolismo primigenio en el Antiguo Saturno, donde los Espíritus de Armonía junto a los Ángeles establecieron la digestión del calor en aquellos seres de calor. Eran como corazones cósmicos a través del cual los Dioses podían percibir las armonías de los mundos.

Hoy en día, Leo sigue actuando de esa manera. Insta al ser humano a que se trasforme en un gran corazón, en una especie de instrumento musical cósmico a través del cual pueda fluir la corriente de la existencia universal y crear una nueva armonía de las esferas. Este es el lenguaje de Leo: que todos los seres existentes quieran ser despertados y renacer en el «órgano de percepción del corazón» humano.

Muchas grandes individualidades en la historia espiritual de la humanidad, cada una a su manera, respondieron a esta llamada con la que se conectaron a Leo por su nacimiento. Entre ellos se encuentran el famoso poeta Novalis, H.P. Blavatsky y Rudolf Steiner. Todos ellos tienen a Saturno en Leo en el momento de su nacimiento.

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Constelación de Virgo

Virgo se encuentra frente a la constelación de Piscis. El sacrificio de la sustancia-volitiva por los Espíritus de la Voluntad, que fue el fundamento de toda la materia física, está conectado con Piscis. Por lo tanto, si nos fijamos en la constelación de Piscis —y más aún en Virgo— entramos en el portal de los misterios de la sustancia y la materia. En la medida que estos misterios no están aún al alcance del ser humano, los acontecimientos en Virgo exigen mucho de los seres humanos. Piden la mayor devoción y amor hacia el mundo espiritual y al mundo de la existencia física. Allí tiene que desarrollarse una actitud interior; por ejemplo, la que tenía Goethe cuando miraba el mundo que se presentaba a los sentidos y que le permitieron experimentar el «Urpflanze» —la protoplanta. Debemos encontrar la actitud correcta, como la que desenvolvemos en la meditación o en los sacramentos religiosos. De este modo podemos encontrar el misterio de la sustancia y la transubstanciación. Los misterios de la transubstanciación, que se llevan a cabo con el funcionamiento de los poderes del destino, pueden revelarse si el ser humano cultiva las capacidades ocultas del alma.

La Última Cena tuvo lugar cuando la Luna estaba en Virgo. Esto no quiere decir que las obras de Cristo dependan de las constelaciones o de las estrellas, pero revela la nueva actitud hacia las estrellas que viene al mundo por medio de Cristo. Hoy todavía estamos lejos de esta actitud; sólo podemos aprender paso a paso.

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Nuestro universo estrellado se ha convertido en un mecanismo, cuyos movimientos podemos calcular como la estructura y movimientos de una máquina. Sin embargo, cuando Cristo anduvo en la Tierra escribió obras y palabras en los acontecimientos de este universo mecánico de tal manera que los rejuveneció. Así, Cristo dejó impreso en esta posición de la Luna en Virgo, el nuevo misterio de la transubstanciación que fue fundado por Cristo para el bien del futuro de la humanidad. Desde entonces, la Luna puede haber pasado miles de veces por esta Constelación y puede que no haya sucedido nada importante en la familia humana. Sin embargo, el que haya ocurrido una vez puede dar a la humanidad del futuro la posibilidad de llenar esta Constelación con un nuevo contenido espiritual de una voluntad que no será producto de un cálculo sino el resultado de la imaginación moral de las acciones humanas.

En las anteriores descripciones de las constelaciones del Zodíaco, se han mencionado algunos planetas ─Saturno, Marte, Luna─. Esto sólo debe considerarse como ejemplos. El significado y las actividades de los planetas todavía han de ser resueltos en las siguientes Cartas. Hasta el momento, sólo deben tomarse como indicadores, como las manecillas del gran reloj de nuestro universo. Ellos están actuando como mediadores entre el zodíaco y la Tierra.

El carácter de cómo influye el zodiaco se modifica de acuerdo a los diferentes planetas que se encuentran en estas constelaciones. Saturno tiene un poder de modificación muy diferente que, por ejemplo, Marte o la Luna. Pero estas modificaciones aún tenemos que elaborarlas en detalle.

3ª CARTA – La naturaleza espiritual de las estrellas fijas del zodiaco

Del libro Isis Sophia I, de Willi Sucher

English version

 

 Junio de 1944

El universo de nuestro sistema solar con sus planetas girando alrededor de un centro común es un organismo bastante complicado. De acuerdo con la opinión de Ptolomeo, la Tierra está en el centro de este organismo; de acuerdo con Copérnico, el Sol está en el centro y ejerce un firme control para que los planetas no se desvíen de sus órbitas. (Rudolf Steiner ha indicado el movimiento lemniscatorio como base de la futura concepción del universo planetario. Tengo la intención de volver a estos temas a su debido tiempo, sobre todo cuando tengamos que hacer frente a la naturaleza de los planetas).

El sistema ptolemaico y copernicano del universo tiene la forma de un plano circular, con las órbitas de los planetas dentro del mismo como los anillos concéntricos de un disco. Este plano circular está rodeado por un cinturón de doce constelaciones de estrellas fijas, que identificamos como las constelaciones del zodiaco. Los nombres de estas doce constelaciones se han dado en la primera Carta.

Ahora vamos a hablar de la naturaleza de estas doce constelaciones del zodiaco. Forman el mundo «externo» de nuestro sistema solar, y se relacionan con él asi como nuestro mundo exterior se relaciona con nosotros.

¿Cómo nos relacionamos con nuestro mundo exterior? Encontramos a nuestro alrededor sustancias sólidas, líquidas, gaseosas y calor. Todo esto también lo encontramos en la forma humana, pero en condiciones transformadas. El origen de estas sustancias lo encontramos en nuestro entorno. Son la base de nuestra existencia física. Las llevamos dentro, y las tomamos continuamente durante nuestra vida en la Tierra, al respirar y al comer. Al observar estas sustancias y encontrarlas de nuevo en una condición transmutada en nuestro cuerpo, podemos leer la historia de la creación y organización del ser humano. Por supuesto, no sólo tenemos que mirar estas sustancias desde el punto de vista del pensamiento materialista para aprender la historia de la creación de nuestro cuerpo, sino también será necesario encontrar sus cualidades espirituales.

Podemos imaginar que la relación entre las estrellas fijas del zodiaco y el mundo solar se constituye de una forma similar. Nuestro sistema solar tiene que haber llegado a existir en un tiempo que no podemos juzgar de acuerdo a las condiciones terrestres. ¿De dónde procede? Del mismo modo que las sustancias que encontramos en el cuerpo humano, en algún momento han sido parte del mundo que nos rodea, el ser esencial de nuestro universo pudo haber tenido origen en el mundo circundante de las estrellas fijas. Así tendríamos que considerar este mundo de las estrellas fijas, no sólo desde un punto de vista puramente cuantitativo, sino también desde un aspecto cualitativo.

Si aceptamos esto, entonces podemos mirar a las estrellas fijas, y entre ellas especialmente a las estrellas fijas del Zodíaco, como el reino donde podemos aprender algo sobre el origen y la creación de nuestro universo solar.

Buceando en las huellas de la creación puede sernos revelada la naturaleza interna del Zodíaco. Rudolf Steiner nos ha dado la clave para la comprensión de la evolución de nuestro universo en su libro «La Ciencia Oculta». Allí se describen las diversas etapas de la creación hasta el universo en el que actualmente vivimos y percibimos con nuestros sentidos. Describe este proceso, tal como se presenta a la percepción espiritual del clarividente que ha recorrido el camino de la iniciación occidental moderna. Podemos seguir sus explicaciones, en el libro mencionado anteriormente, porque también da los métodos para la obtención de la clarividencia moderna.

Lo que dice acerca de la evolución del mundo no es una hipótesis que no pueda ser probada; cualquier persona puede obtenerla si está dispuesta a seguir el camino de la iniciación tal como se describe. De esta manera, el Dr. Steiner describe tres grandes etapas de la evolución de nuestro universo, que a su vez conducen a una cuarta etapa, a la creación del mundo en el que vivimos.

Estas tres grandes etapas de la evolución, según la tradición oculta, se denominan: evolución del Antiguo Saturno, evolución del Antiguo Sol y evolución de la Antigua Luna. La cuarta etapa se llama la evolución de la Tierra, que en realidad significa la evolución de nuestro universo solar actual. Estas cuatro etapas de la evolución representan la condensación de algo en la materia sólida con todos sus estados intermedios y que en su origen es de carácter puramente psíquico; indicios que todavía se encuentran en la naturaleza como sustancias gaseosas, líquidas y sólidas. (La idea de la materialización de los «pensamientos» como un proceso de evolución se ha considerado incluso por la ciencia natural moderna).

La etapa de la evolución que denominamos como Antiguo Saturno es el estado en el que el ser psíquico puro (en el sentido de la ciencia natural moderna, el «pensamiento») se condensó en calor. Así se alcanzó el primer paso de la creación de la sustancia física. (Puede ser que, de acuerdo con la ciencia moderna, el calor no se considere fácilmente como sustancia física sino como un estado bajo el que se presenta la sustancia física. Más adelante hablaremos de esto).

La evolución del Antiguo Sol es el estado en el que la sustancia calórica creada anteriormente se condensa hasta el estado gaseoso. Continuando el ciclo evolutivo, llegamos a la etapa de la Antigua Luna, donde las sustancias gaseosas anteriormente creadas se condensan hasta el estado líquido; y en la cuarta etapa, ya en la evolución de la Tierra, tiene lugar una nueva condensación, donde las sustancias líquidas se transforman en materia sólida.

Esto es, por supuesto, sólo una muy breve reseña de estas cuatro etapas de la evolución, y ahora nuestra tarea será la de dar una explicación más detallada y encontrar la conexión con las estrellas fijas del zodiaco.

La Evolución en el Antiguo Saturno

Si nos remontamos a los inicios de la creación, por medio del conocimiento de la iniciación moderna, no encontraríamos ninguna sustancia física. Todo se hallaba en una condición psíquica y espiritual. Así como no se puede, por ejemplo, imaginar pensamientos que no estén conectados con la existencia psíquica individual del ser humano, solo encontraremos este estado psíquico del universo existiendo en la vida interior, no física, sino de seres espirituales.

Y así como podemos distinguir en el ámbito de la vida del pensamiento humano entre seres humanos que tienen la capacidad de crear ideas y otros que son capaces de realizarlas y ponerlas en práctica, también podemos distinguir entre las jerarquías de seres espirituales las que tienen diferentes capacidades para materializar lo psíquico, la sustancia arquetipica creada por ellos mismos.

Por lo tanto, en el inicio encontraríamos a los seres espirituales que, en un momento determinado de su evolución intemporal interior, habían alcanzado la capacidad de derramar la sustancia psíquica original; la «idea» o el «pensamiento» o sea lo que fuere. Aquella sustancia, a su vez, pudo ser asumida por otros seres.

Si nada existía en un sentido físico, lo primero que emergió fue la «voluntad (física) de existir» y así sucedió. Excelsos seres espirituales, a los que el Dr. Steiner llama Espíritus de la Voluntad, alcanzaron la capacidad de derramar Voluntad como una sustancia psíquica. Esta voluntad se convirtió en el fundamento de todo lo que, en el curso de la evolución, se transformaría en algo físico. Estos Espíritus de Voluntad sólo fueron capaces de transmitir su sustancia volitiva después de una larga evolución interior.

Lo que supuso aquel principio, desde el punto de vista de la creación de nuestro universo, para estos Espíritus tuvo que haber significado el final de un desarrollo interior. Este primer acto de la creación es una conclusión y a la vez un nuevo comienzo.

¿Puede la «Madre Tierra» de nuestro universo solar, las estrellas fijas del Zodiaco, contarnos algo acerca de aquel evento, como si contuviera un tipo de memoria cósmica? Podemos encontrarlo escrito en la constelación de Piscis, tal como se presenta hoy en el cielo. (Rudolf Steiner, en «La Ciencia Oculta» no indicó ninguna conexión entre los acontecimientos durante las diversas etapas de la evolución de nuestro universo y las constelaciones del zodíaco, como lo haremos aquí. El cómo se describe en estas Cartas, es totalmente la responsabilidad del autor).

Piscis, como lo vemos hoy en día de acuerdo a la imaginación de nuestros antepasados, se compone de dos peces nadando en direcciones opuestas, y sin embargo están unidos por una especie de cinta de estrellas. Piscis está entre Acuario y Aries. Forma la duodécima constelación zodiacal. Ahí finaliza el zodiaco y comienza de nuevo la constelación de Aries. Así Piscis es la imagen del final de una evolución que tuvo lugar en el ser de los Espíritus de la Voluntad, antes de que fueran capaces de derramar la sustancia original de nuestro universo, y también la imagen del comienzo de nuestro ciclo evolutivo.

La constelación de Piscis está nadando en el agua que Acuario vierte en el universo. En ese agua podemos percibir, con los órganos del conocimiento superior, la imagen de la sustancia creativa de todo el universo espiritual el torrente sanguíneo creador del mundo espiritual. Que tiene todas las posibilidades de manifestarse en sí mismo. Los arquetipos de todas las cosas existentes en el mundo físico y anímico están como disueltas en esa corriente. Ni siquiera han llegado a una forma psíquica aún, pero ahora, en este agua celestial, aparece Piscis. Surgen las primeras huellas de una solidificación psíquica de objetos individuales. Los arquetipos de la voluntad como fundamento de la existencia física se consolidan en un mar de posibilidades creativas.

En ese momento, una vez creada la sustancia primigenia, comienza la evolución del Antiguo Saturno. Otros Seres espirituales desplegaron su actividad y la dirigieron hacia esa sustancia volitiva primigenia. El Dr. Steiner los llama Espíritus de la Sabiduría. Para entonces ya han alcanzado otra capacidad. Son capaces de derramar Fuerzas de Vida, y dirigen estas fuerzas hacia este «planeta de Voluntad», que ha llegado a la existencia. Este planeta, que ahora llamamos Antiguo Saturno, no es capaz de recibir la vida. No ha avanzado hasta el punto de volverse vivo.

Aún es como una sustancia inerte que sólo puede reflejar lo que está pasando en su entorno, por lo que solo irradia fuerzas vitales que proceden de los Espíritus de la Sabiduría. La vida reflejada es sabiduría, porque la naturaleza interior de la vida es sabiduría. Así, sucedió que estas fuerzas cósmicas de sabiduría formaron algo así como una esfera en el medio ambiente del planeta.

Podemos encontrar el recuerdo de esta etapa de la evolución, por así decirlo, en la constelación de Aries. Aries lleva un velo blanco. La cabeza de la imagen del animal está coronada con cuernos enrollados como dos espirales invertidas.

Este proceso cósmico puede experimentarse como un gigantesco desarrollo embrionario de nuestro universo. En sí mismo lleva la imagen arquetípica de todo lo que es un proceso embrionario en las distintas etapas de la evolución, y también dentro de los seres individuales de este universo; por ejemplo, el desarrollo embrionario del ser humano. Sabemos por la ciencia de la embriología que durante las primeras etapas de la condición embrionaria, la cabeza es predominante, y el tronco y las extremidades son apenas una especie de apéndice con la cabeza.

Incluso se podría decir que durante las primeras semanas, cuando el cerebro del embrión todavía no se ha desarrollado en detalle, todo el organismo embrionario se asemeja a un cerebro, ya que esta enrollado como una espiral. Fuera de él, las restantes partes del organismo van creciendo paulatinamente.

La primera etapa de la evolución del Antiguo Saturno es la creación del arquetipo del cerebro. Actualmente, el cerebro humano no es más que una débil copia de aquel cerebro cósmico; y sin embargo, aún conserva las huellas de su forma espiritual. Tiene que estar inanimado en un alto grado ―sin sangre―, porque sólo así puede funcionar. Opera de tal manera que la vida en el entorno del ser humano se refleja en él. Esta reflexión, siendo sólo una sombra de la verdadera vida, es capaz de producir el pensamiento y el conocimiento de los objetos del mundo exterior.

Así podemos encontrar en la imagen del Carnero en reposo, mostrando la etapa en la que los Espíritus de la Sabiduría entraron en actividad, la sustancia volitiva aún sin vida, la reflexión (expresada en la cabeza del Carnero, que se vuelve mirando por encima de sus hombros), y la creación de la lana blanca de la Sabiduría. Incluso, en los cuernos del Carnero podemos ver la imagen de las curvas del cerebro, o la espiral del embrión, como un «cerebro» primigenio, que refleja y reproduce la forma como en un acto recordatorio.

La siguiente etapa de la evolución del Antiguo Saturno está conectada con una afluencia en el planeta de fuerzas anímicas o fuerzas de conciencia. Estas fuerzas provienen de los Seres a los que el Dr. Steiner llama «Espíritus del Movimiento».

Ellos son capaces de derramar las fuerzas del movimiento interior, el movimiento del alma. Así pudo ser animada la sustancia del planeta, pero al no ser capaz de recibir la vida de los Espíritus de la Sabiduría, estaba aún menos preparado para ser animado. Por lo tanto, aquellas fuerzas solo pudieron ser reflejadas en el medio ambiente del Antiguo Saturno, y como reflejo, penetraron la esfera de Sabiduría representando el reflejo de la vida emanada previamente por los Espíritus de la Sabiduría. Así pudieron las fuerzas de animación ―del alma consciente― penetrar en el halo de la Sabiduría que rodeaba Saturno.

Se trataba de un proceso de alguna manera similar a lo que sucede cuando en la vida anímica del ser humano se refleja el mundo objetivo por la función del cerebro penetrado por las fuerzas de la conciencia; así creamos los conceptos del mundo que nos rodea. Por ejemplo, el hecho del desvanecimiento de la luz del día, percibido por nuestros sentidos, reflejado por nuestro cerebro, y penetrado por la conciencia, puede crear el concepto de la noche. Este proceso es el fundamento del lenguaje humano.

De hecho, hoy en día, el ser humano expresa los mismos hechos con diferentes sonidos y palabras de acuerdo a los diferentes idiomas, pero hubo un tiempo muy lejano en el que el ser humano a través de sonidos y palabras pudo expresar e indicar la verdadera naturaleza interna de los objetos.

Podemos experimentar algo similar en aquel período de la evolución del Antiguo Saturno pero en una escala gigantesca y mucho más potente. Por la interpenetración de las fuerzas de la Sabiduría con las fuerzas del alma, que se originaban por la actividad de los Espíritus de Movimiento, se crearon los conceptos arquetípicos, los sonidos arquetípicos y las palabras, aunque no como la naturaleza pasiva y reflexiva del lenguaje humano actual. Un tipo de lenguaje cósmico arquetípico entró en la existencia, que es creativo en su naturaleza y es un poder mágico en el universo. Es la Palabra de Dios, a través de la cual fueron creadas todas las cosas.

Podemos encontrar esta etapa de la evolución escrita en la constelación de Tauro. Se puede encontrar entre las constelaciones de Perseo (arriba) y Orión (abajo). Solo se ve la parte frontal del cuerpo del toro, pero en conjunto se asemeja a un animal de gran fuerza; el símbolo de la fertilidad. Este proceso primitivo de la evolución también ha dejado su huella en el organismo humano. Si nos fijamos en la constelación como está mayormente representada, sólo con la cabeza del toro y unos cuernos enormes que salen hacia el espacio universal, entonces tenemos una imagen de la laringe humana y el oído interno. La cabeza es la laringe, y los cuernos son los canales de conexión que conducen al oído medio, donde los pequeños huesecillos conectan la parte externa con las partes más internas del oído.

Durante el siguiente periodo evolutivo del Antiguo Saturno, inician su actividad los Seres Espirituales denominados «Espíritus de la Forma». Ellos irradian fuerzas en el universo que desean dividir e individualizar lo que todavía está unido en un solo gran cuerpo planetario. Sin embargo, el planeta es incapaz de tomar estas fuerzas. Sólo puede reflejarlas. Esta reflexión afecta al planeta de una manera tal que la sustancia se divide en muchos cuerpos individuales, y el planeta, que hasta ese momento era un solo cuerpo, aparece como una enorme mora.

Como resultado de la influencia individualizadora que emana de los Espíritus de la Forma, las pequeñas bayas no pueden lograr la individualización interior durante este período de la evolución, solo reproducen una especie de imagen externa; la división en organismos individuales. Estos cuerpos individuales se convierten en la formación de toda la posterior multiplicidad de seres de nuestro universo; en todos los diferentes reinos de la existencia. Podemos encontrar este acontecimiento evocado en la constelación de Géminis, que se encuentra en el cielo al este de Tauro y encima del pequeño perro de Orión. Muestra dos seres, similares a los seres humanos, que están estrechamente relacionados entre sí y sin embargo, son seres individuales.

Este proceso de división dentro de la evolución del Antiguo Saturno también lo podemos encontrar como una especie de recuerdo aún hoy en día en la naturaleza. Es el proceso de la división celular. Sabemos que es la base física del crecimiento.

En primer lugar nos encontramos con la célula original. Tan pronto como es alcanzada por las fuerzas del crecimiento, se divide en dos.

La unidad es destruida; sin embargo, se crea una dualidad y ahí tenemos la imagen de Géminis.

Entonces, por supuesto, esta dualidad se divide en cuatro como proceso de crecimiento, y así sucesivamente. De este modo se creó esta multiplicidad que también toma la apariencia de una mora, después de algún tiempo.

Este evento se recuerda también en la forma humana, pero de una manera muy peculiar. Está presente en la simetría de la forma humana. El que nuestro cuerpo tenga dos lados, dos oídos, dos ojos, dos manos, dos pies, y así sucesivamente, se debe a esta influencia.

Esta dualidad nos separa del resto del mundo. Hace que sea posible que existamos en un cuerpo que es la base de la individualidad. Esta simetría muestra los últimos vestigios de una larga evolución, en la que la forma humana se separó de las formas vecinas para que en ella pudiera habitar una individualidad. También los otros gemelos –la cabeza y los pies separados de la forma humana, ya que una está por encima y otro por abajo. Esto también era necesario para el libre desarrollo de la individualidad.

Hemos llegado a la mitad de la evolución de Antiguo Saturno, donde tienen lugar importantes cambios y mutaciones. Hasta ahora todo Saturno se encuentra aun en una condición más o menos psíquica. Hemos estado hablando de la sustancia, pero esta sustancia es la Voluntad emanada por los Espíritus de la Voluntad. La Voluntad se encuentra todavía en una condición psíquica. En la siguiente Carta veremos cómo se transmuta esta sustancia psíquica en sustancia física en el período medio de la evolución del Antiguo Saturno.

Traducido al español y elaborado por Linda R. Gámez, Julián Ponce y Gracia Muñoz.