El horóscopo de la muerte

Articulo de Willi Sucher, Febrero de 1938

versión en inglés

Nuestro estudio sobre el horóscopo de nacimiento y las amplias perspectivas que se conectan con él han llegado a una cierta conclusión en los últimos artículos. Ahora vamos a tratar con otra perspectiva de nuestra relación con el mundo de las estrellas. Es el horóscopo de la constelación estelar en el momento de la muerte.

El horóscopo del momento de la muerte es algo completamente nuevo en la astrología e incluso podría parecer, en primer lugar, como un trabajo inactivo, pues lo que normalmente se espera de la astrología es un pronóstico, una previsión de las cosas que están a punto de suceder en el futuro. Sólo el horóscopo de nacimiento, que se produce en el comienzo de la vida terrenal, sería útil para este fin, mientras que el horóscopo de la muerte, que es del fin de la vida, obviamente no nos puede ayudar en el pronóstico de los acontecimientos de esta vida. Sin embargo, desde este horóscopo podemos desplegar otras perspectivas. En él se nos muestra la perspectiva de la vida y la evolución del alma en la existencia post-morten.

Este es el valor positivo del horóscopo de la muerte. La imagen  celeste del momento de la muerte es un punto de enfoque en el que la vida terrenal, que ha llegado a su final recoge sus frutos por un lado (incluso en el fruto se encuentra oculta la esencia interior de una planta), mientras que por otro lado esta constelación nos da el cuadro de un  nuevo comienzo, es decir, el paso del alma a través de los mundos cósmico-espirituales después de la muerte, y su dirección hacia una vida futura en la Tierra.

Por lo tanto, el estudio del horóscopo de la muerte no tiene nada que ofrecer a los motivos egoístas que tan frecuentemente inspiran interés en los horóscopos del nacimiento. Sin embargo, puede llevarnos a percibir y reconocer los frutos espirituales de la vida terrenal, que ya ha pasado. Recoge, a modo de cuadro cósmico, todo lo que uno ha hecho de sí mismo durante su vida en la Tierra y que ahora elaborara tomando decisiones y formando su futuro. El horóscopo de la muerte es como una pieza de educación cósmica para la gente de la Tierra. Se nos muestra cómo aparece en su aspecto cósmico el trabajo humano hecho en la Tierra, estando ya en el pasado, o como el juicio de los dioses. Nos enseña cómo podemos tratar de una manera más fructífera los problemas de nuestra vida pasada. Por lo tanto, incluso para una lectura del horóscopo del nacimiento, haremos bien en tomar muy en serio el horóscopo de la muerte. Esto lo veremos con mayor claridad a continuación.

napoleonmuerte

Para empezar, vamos a desarrollar con todo detalle las constelaciones de muerte de personajes históricos. Es muy interesante, por ejemplo, la imagen celeste de la muerte de Napoleón. Se nos dice que murió en la noche del 05 de mayo 1821 justo cuando el sol se ponía en el mar.

Napoleon muerte

En la creación de un horóscopo de muerte tenemos que lidiar con las mismas condiciones matemáticas y astronómicas que se aplican en un horóscopo de nacimiento. Además, tomando la imagen cósmica como un todo, tenemos que prever también aquí tres elementos distintos: el primero es el hecho del espacio terrenal, con lo que un aspecto de la imagen es precisamente fijo; el segundo, los planetas, con todas sus posiciones definidas en relación con este aspecto terrenal, ya sea por debajo o por encima del horizonte; en el este o en el hemisferio occidental del cielo y en tercer lugar la relación de los planetas y el espacio terrestre con el Zodiaco.

La constelación de la muerte de Napoleón presenta una imagen muy llamativa. El Sol, que se estaba poniendo, se encuentra en el hemisferio occidental. Cerca del Sol esta Venus. Aún más abajo del horizonte occidental hay un grupo de planetas en la constelación de Piscis, podemos ver a Saturno, Júpiter, Marte y Mercurio en estrecha conjunción. La Luna pasa de Tauro a Géminis. Por último, en Sagitario hay una conjunción –en realidad de importancia histórico-mundial– de los dos recientemente descubiertos planetas Urano y Neptuno. En esta conjunción vemos un evento cósmico de gran importancia histórica que ocurre rara vez dado el movimiento aparente tan lento de estos distantes planetas. La siguiente conjunción de Urano y Neptuno no tendrá lugar hasta finales del presente siglo.

Esto es lo que vemos, simplemente por los fenómenos en los cielos. Todos los planetas, excepto Urano y Neptuno están en el hemisferio occidental, en el descendente, en su relación con el espacio terrenal. Sumado a esto está la congestión peculiar de planetas en Aries y Piscis. Para empezar, no tenemos más que estos fenómenos para trabajar, en agudo contraste con la astrología de nacimiento no existen experiencias tradicionales o reglas para ayudarnos.

¿Con qué, pues, podemos relacionar estos fenómenos?. Primero vamos a dirigir nuestra atención a todo lo que está determinado por la relación Este-Oeste del espacio terrestre con el cosmos. Debajo del horizonte en el oeste vemos una barricada regular de planetas. Da la impresión casi de un puño cerrado. Aquí vemos una imagen del carácter extraordinario de Napoleón, apareciendo así como un cometa en su día y generando algo totalmente inesperado incalculable en sus efectos. El poder apretado y congestionado cae por debajo del horizonte occidental, es como llegar cansado volviendo en la tarde de un día, que ha traído muchos acontecimientos terribles y difíciles.

En el momento del nacimiento, así como en el de la muerte, estas direcciones espaciales tienen un significado aún más profundo. El ascendente de la natalidad es una imagen de la entrada del ser humano desde la esfera lunar a la esfera terrestre. Así también en la muerte, la dirección Este (el ascendente) podemos decir que es una imagen de su salida a la esfera lunar, alejándose de la Tierra. En las hermandades ocultas hasta el día de hoy, cuando las almas pasan por el Portal de la Muerte, se habla de ellos como que se han marchado “al eterno Oriente”. El camino hacia el este muestra el futuro del ser humano en la vida después de la muerte y viceversa, la dirección oeste indicaría lo que ya ha pasado.

Si esto es así, entonces Napoleón por la dirección de su entrada en la esfera Lunar después de la muerte es hacia Libra. En la imagen de la balanza tenemos una indicación de su personaje como un hombre que está constantemente oscilando entre los poderes de la Luz y la Oscuridad, y de hecho no puede entenderse en absoluto como la de un hombre terrenal común y corriente. Condiciones muy distintas de balance o equilibrio prevalecen en él a las del alma humana normal en la Tierra.

Frente a esto, el pasado se indica en el Oeste, es decir, lo que está dejando atrás. Aquí, pues, tenemos la congestión notable de muchos planetas. Para resumirlo en una sola imagen, quizá podamos verlo de la siguiente manera: él sale por el signo de la balanza, Libra, buscando el equilibrio de su propio ser, ya que en su parte posterior se encuentra la pesada carga manifestada en el cielo occidental, la realidad cósmica de todos los resultados terribles de su camino de violencia a través del escenario de la historia occidental, cayendo como una pesada carga de culpa sobre sus hombros.

Podría parecer, al principio, como si esta forma de ver las constelaciones de muerte fueran más bien subjetivas. Sin embargo, tras muchos años de trabajo con este tipo de horóscopos se revela la presencia de relaciones aún más profundas que por fin confirman lo que se ha dicho. Esta confirmación se debe, sobre todo, al guión cósmico del paso de Saturno a través del zodíaco.

Vamos a considerar una vez más la congestión de los planetas en Piscis en el horóscopo de la muerte de Napoleón. Esta es sin duda la característica más importante. Veremos que unos 30 años antes, alrededor de 1791-4, Saturno ocupaba los lugares en el zodiaco que en el momento de la muerte están ocupados por este grupo de planetas. Pues Saturno tarda unos 30 años en dar la vuelta al zodíaco. Además, encontraremos los siguientes datos: en el año 1796 Saturno estaba en el lugar donde se encuentra la Luna en el horóscopo de la muerte. Luego, alrededor de 1800 Saturno estaba en el punto culminante del Zodiaco, en la constelación de Leo. En 1805 pasó a través de Libra, el ascendente de la hora de la muerte, y finalmente en 1812 se encontraba en Sagitario, donde tenían su conjunción en 1821 Urano y Neptuno. Estos son los tránsitos de Saturno en el tiempo pasado. Es lo contrario de lo que es en el horóscopo de nacimiento, a dónde vamos adelante en el tiempo a medida que estudiamos los tránsitos de Saturno y otros planetas a través de los puntos esenciales del horóscopo. Estos últimos tránsitos que Saturno ejecuta referidos al momento de la muerte, dará lugar a datos muy individuales para cada vida humana.

Llegamos así a la siguiente imagen:

Si ahora comparamos la biografía de Napoleón con el panorama en el tiempo en que nos han llevado estos últimos tránsitos de Saturno, descubriremos que por la escritura de Saturno en el cielo podemos comprobar los hechos más importantes de su vida. En el momento de la muerte los planetas encuentran su camino en todos los lugares en los cielos, donde Saturno se situó en los hechos sobresalientes de la vida del hombre.

En las constelaciones del momento de la muerte se hace manifiesta una imagen poderosa del tiempo cósmico. Al igual que las páginas abiertas de una Meath Chronicle, las estrellas contienen la historia de la vida de la persona que acaba de pasar por el Portal de la Muerte.

Pasemos ahora a considerar el horóscopo de la muerte de Napoleón desde este punto de vista. En el dibujo del horóscopo por encima de los últimos tránsitos de Saturno y su secuencia en el tiempo se indican en el círculo más externo. En primer lugar tenemos a los tránsitos más allá de las posiciones esenciales en Piscis y Aries, en los años 1791-4. Es el tiempo de las condiciones caóticas de la Revolución Francesa. El poderoso impulso social que fue el fondo de la fuerza impulsora de estos hechos sufrió un contratiempo grave, de una manera que sucede a menudo. Del caos un solo hombre se abrió camino a una posición de poder absoluto. Fue Napoleón quien se levantó de un comienzo modesto y en el año 1796, el tiempo de tránsito de Saturno por el lugar de la Luna en la muerte, ya estaba al mando de la campaña de Italia. La victoria que consiguió allí fue una etapa importante en su fenomenal ascenso. Saturno se inscribe en el fondo cósmico poderoso de Tauro. A la vuelta del siglo, tenemos el paso de Saturno a través del punto culminante del Zodiaco, Leo, la imagen de la fuerza y el poder. Napoleón estaba en el apogeo de su poder continental de su elección forzada como Primer Cónsul de la República en 1799, para su coronación como emperador y la aplastante derrota de Prusia y Austria en 1804. Después de esto, Saturno se sitúa en el lugar del cielo que está por debajo del horizonte oriental en el horóscopo de la muerte, una perdida le cuestiona a partir de la infeliz campaña rusa de 1812. Esto está relacionado con el tránsito de Saturno, más allá de la conjunción Urano-Neptuno en el horóscopo de la muerte.

Los poderes del destino entran aquí y provocan la caída de este espíritu absolutista que alcanzó con su sed de poder a todo un continente. En esta conjunción de Urano y Neptuno, se revelan profundas relaciones espirituales como el aumento de meteoros como si este extraño ser que, con todo su ímpetu destructivo, sin embargo, trajo involuntariamente muchos impulsos para el bien de la evolución del mundo occidental, el escozor y la agitación en la vida activa de muchas fuerzas latentes tanto en individuos y naciones se despiertan en ese momento.

Finalmente vemos el retorno de Saturno a su punto de partida en Piscis y, en relación con esto, la prolongada enfermedad de Napoleón y la muerte en la isla solitaria. Se repite una vez más lo que ya hemos indicado, las constelaciones en el cielo occidental en este horóscopo de la muerte nos lleva de nuevo al punto de partida, el tiempo de la Revolución Francesa. El impulso hacia una mejor vida social se transformó en su contrario, en el dominio por la pura violencia. A medida que Saturno regresa de nuevo a Piscis –habiendo recorrido el Zodiaco- la vida de este hombre se extingue y en la cama con el dolor de la enfermedad pone fin a una trayectoria de destino tratando de realizar planes gigantescos y ambiciosos, pero sembrado de innumerables casos de dolor y sufrimiento humanos. Pensemos, por ejemplo, en la retirada del gran ejército desde el interior de Rusia. Estas cosas caen pesadamente sobre la culpabilidad del ser de Napoleón. Esta culpa está escrita en gran medida por la posición de los planetas en el cielo occidental en el momento de su muerte. Vemos pues el punto de partida de su carrera de la que podríamos imaginar, que si hubiera seguido los impulsos espirituales verdaderos que subyacen a la Revolución Francesa en sus inicios, podría haber tomado un camino menos cargado de culpa.

Así que el horóscopo de la muerte se revela una especie de resumen de la vida terrenal, que ya ha pasado. Así se nos presenta un cuadro cósmico imponente, de los momentos más importantes que se inscriben en la vida del ser humano. Pero también hay otra cosa conectada con esto.  La investigación espiritual dice -y las personas que han regresado a la vida después de haber estado en peligro inminente de muerte por ahogamiento o por otros medios lo confirman- que en el primer período después de la muerte el alma humana experimenta un fuerte cuadro de memoria de la vida terrenal pasada, en el que están contenidos todos los puntos importantes de esta vida. Esto no es otro que el cuerpo etérico de ser humano, liberado de sus funciones físicas y ahora se revela en su verdadero carácter como un cuerpo-de-tiempo como el que tuvimos que hacer en nuestros estudios del horóscopo prenatal. El cuerpo etéreo se convierte ahora en un cuadro en el tiempo, con todos los recuerdos de la vida. Es este cuerpo del ser humano el que está más íntimamente relacionado con el horóscopo de la muerte.

Además, es Saturno, el que ahora traza este cuadro cósmico. Saturno, en efecto, tiene que ver con la grabación de la historia, es el cronista cósmico, grabando todo lo que sucede en la vida de las personas y de la humanidad. Saturno también  registra lo que sucedió en los tiempos aciagos de la Revolución Francesa (1792-4), la aparición de Napoleón y el desenvolvimiento de su vida en los años siguientes. Todo esto fue registrado silenciosamente y con imparcialidad por el planeta Saturno en la crónica cósmica. Saturno ha registrado las  diferentes entradas en  los diferentes lugares en el cosmos, dados por Napoleón en el recorrido de la vida en la Tierra.

Lo principal es la acción humana, en nuestra forma de trabajar y actuar que esta decididamente dentro de la esfera de la libertad moral. Sin embargo, si alguna vez hacemos que nuestras decisiones se lleven a cabo en nuestra vida, habremos creado para nosotros mismos un destino que trabajara en el futuro. Así también Saturno hace sus entradas, trabajando con la fuerza del destino, de tal manera que la muerte de la persona se produce cuando los planetas están en los lugares del zodiaco en el que los acontecimientos destacados de la vida han sido grabados por Saturno. Así, en los años de la Revolución Francesa, Napoleón sufrió ciertas decisiones internas que llegaron a ser importantes para el resto de su vida terrenal. Saturno las grabo en la constelación de Piscis. Esto llegó a ser tan importante para su destino ulterior que la muerte de  Napoleón tuvo que producirse en un momento en que ciertos planetas estaban en Piscis, como de hecho vemos en su horóscopo de muerte.

Así, la vida terrenal de un ser humano se refleja dos veces en la memoria cósmica. Por un lado tal como aparece en el cuerpo etérico o cuerpo de fuerzas formativas. La memoria, que se mantiene firme allí, se libera en el momento de la muerte para convertirse en el gran cuadro de la toda la experiencia vital. Pero en el gran cosmos también se imprime en ese momento la memoria del cuadro de la vida terrenal pasada. Es una conexión profundamente significativa. El cosmos espera que le llevemos el registro de las vidas terrenales. El cosmos espera que fluyan a través de los cuerpos etéricos humanos una memoria espiritual impregnada de hechos y experiencias terrenales.

Porque el hecho es que muy poco después de la muerte el cuerpo etérico humano se disuelve completamente en el cosmos, por lo tanto, la constelación de las estrellas en el momento de la muerte se adaptan al cuadro que existe en el cuerpo etérico de la persona que ha fallecido  y la muerte se produce en un momento en que los dos están en perfecta armonía. El horóscopo de la muerte es, por así decirlo, un negativo, un molde, una forma hueca, que responde a las condiciones del cuerpo etérico del individuo y se adapta armoniosamente para recibirlo. Para su existencia en el más allá, el cosmos tiene esta sustancia etérica que viene de la humanidad en la Tierra. Nuestro estudio revela estos hechos espirituales en una luz aún más completa.

Traducido por Gracia Muñoz.

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