El Misterio de Gólgota

Conferencia del Dr. Rudolf Steiner. Dada en Colonia el 2 de diciembre de 1906.

[A partir de notas abreviadas sin revisar por el conferenciante]

English version.

El misterio del Gólgota es uno de los secretos más profundos de la evolución del mundo. A fin de comprenderlo, debemos arrojar luz sobre la sabiduría oculta de hace miles de años, en un remoto pasado del desarrollo del mundo. No es un argumento convincente estar en contra de un conocimiento más penetrante del Misterio del Gólgota diciendo que la vida y la obra de Jesucristo deben ser accesibles a la mente más simple. De hecho este es el caso. Pero una comprensión que abarque por completo el evento más grande de la Tierra debe ser extraída de las profundidades de la sabiduría de los Misterios.

En esta conferencia vamos a penetrar en las profundidades de la sabiduría de los Misterios con el fin de entender cómo pudo tener lugar un evento como el Misterio del Gólgota. A este respecto hay que tener en cuenta que con la aparición de Jesucristo sobre la Tierra se produjo algo que dividió a la humanidad en dos partes. Podemos entenderlo mejor buscando una respuesta a la pregunta: ¿Quién fue Jesucristo?

Para el ocultista esta pregunta es doble: Pues hay que distinguir entre la personalidad que vivía en ese momento en Palestina y llegó a la edad de treinta años, y qué fue de él después. Cuando alcanzó los 30 años, Jesús se convirtió en Cristo.

En el caso de la gente común, sólo porciones insignificantes del cuerpo astral, del cuerpo etérico y del cuerpo físico se transforman en Manas, Buddhi y Atma, o en Yo Espiritual, Espíritu de Vida y Hombre Espíritu. Jesús de Nazaret era un Iniciado de tercer grado, y sus cuerpos estaban, por tanto, en un estado de alta purificación.

Cuando un Iniciado ha llegado a la purificación de sus tres cuerpos adquiere, en un determinado momento de su vida, la capacidad de sacrificarse. A la edad de 30 años, el Yo de Jesús dejó sus tres cuerpos y paso al mundo astral, por lo que los tres cuerpos santificados se quedaron en la Tierra, vacíos de su Yo, de tal forma que se creó un espacio para una individualidad superior. Cuando cumplió 30 años, el Yo de Jesús de Nazaret hizo el gran sacrificio de poner sus cuerpos purificados a disposición de la individualidad de Cristo. Cristo encarnó estos cuerpos. Es a partir de ese momento que hablamos de Cristo-Jesús, que vivió sobre la Tierra durante tres años y realizó todas sus grandes obras en el cuerpo de Jesús.

Con el fin de comprender el verdadero ser de Cristo tenemos que ir muy atrás en la historia del desarrollo de la Tierra y de la humanidad. Antes de que nuestro planeta actual se convirtiese en la Tierra, fue la Antigua Luna;  y la presente luna es sólo un fragmento de aquella Antigua Luna. Antes de que la Tierra fuese la Antigua Luna, fue el Antiguo Sol; y en una etapa aún más lejana fue Antiguo Saturno. Debemos tener en cuenta que miles de millones de años atrás existía en el espacio cósmico un cuerpo celeste, Saturno. También los planetas se desarrollan a través de diferentes encarnaciones: antes de que la Tierra fuese la TIERRA, existió como Antiguo Saturno, el Antiguo Sol y la Antigua Luna.

Ahora traten de situarse en el Antiguo Sol. Allí, los llamados Espíritus de Fuego tenían el mismo nivel que los seres humanos tienen ahora sobre la Tierra. Por supuesto, ellos no tenían la misma apariencia, no se parecían a los hombres de hoy en día; estas altas individualidades pasaron por la etapa humana en el Antiguo Sol en unas condiciones que eran muy diferentes a las de la actual condición humana. También, en la Antigua Luna, una gran cantidad de seres pasaron por la etapa de la humanidad, y después descendieron a la Tierra como seres superiores, como Pitris lunares o espíritus lunares, que habían llegado a una etapa superior a la del hombre sobre la Tierra. En el esoterismo cristiano se les llama Angeloi = Ángeles. Sólo sobre la Tierra el ser humano se ha hecho HOMBRE. Los Pitris Lunares son seres de un grado más alto que el hombre, y por encima de ellos están los Espíritus de Fuego, que son de un grado más alto que los Pitris lunares. Los Espíritus de Fuego han alcanzado un alto grado de desarrollo.

Ahora volvamos a la Tierra, a la raza Lemuriana que estaba situada en un continente entre la actual Asia, África y Australia. Allí, el hombre tomó su forma actual a través del hecho de que sobre la Tierra vivían seres altamente desarrollados, seres físicos, más evolucionados que los animales actuales pero menos desarrollados que el hombre actual. Aquellos seres físicos formaban una especie de concha, una especie de vivienda y habrían sido condenados a la decadencia si seres superiores no los hubieran fecundado. Sólo en aquel momento las almas humanas entraron en los cuerpos humanos físicos y comenzaron a crear la forma posterior del cuerpo humano. En el pasado, el alma humana era una parte integral de los seres espirituales superiores. Los cascarones físicos de los cuerpos humanos estaban sobre la Tierra, y hacia ellos fluían las almas de los seres superiores que venían de arriba, de los mundos espirituales. En el mundo espiritual las almas estaban conectadas como gotas de agua en un mar, que luego se vertía en una multitud de vasos.

Los seres que vertieron las almas desde arriba eran los que habían pasado por su etapa humana en la Luna, los Espíritus Lunares, cuya etapa de desarrollo estaba en un grado más alto que la del hombre, lo que les permitió verter una parte de su ser en la humanidad, permitir el desarrollo posterior y así pudo el hombre transformar progresivamente su organismo. Pudo erguirse por encima de la Tierra y mantenerse en pie, aprendió a caminar, a hablar y llegar a ser independiente.

Había una cierta relación entre todas estas almas porque procedían de un coro espiritual común. Todos los que habían recibido una gota del mismo ser, llegarían a parecerse mucho entre sí. Miembros, de la misma tribu tenían aquellas almas afines, después fueron los miembros de una raza o nación, por ejemplo, el pueblo egipcio o el pueblo judío. Tenían almas que procedían de una fuente común. De los Espíritus Lunares el hombre recibió el Yo Espiritual y esto le permitió convertirse en un ser independiente, un Yo.

Sin embargo, había algo que el hombre no podía obtener de los espíritus Lunares, sólo podía serle donado por un Ser todavía más elevado, común a todos los hombres, que ya hubiera completado su humanidad sobre el Antiguo Sol: un Espíritu de Fuego. Muchos Espíritus de Fuego se habían desarrollado en el Antiguo Sol y ejercieron su influencia sobre la Tierra, pues eran excelsos Espíritus. Uno de los Espíritus de Fuego fue llamado a derramar su Ser al conjunto de la Humanidad. Un Espíritu que perteneciera a toda la Tierra fue capaz de verter sobre la totalidad de la Humanidad y en cada una de sus partes el elemento del Sol o Espíritu de Fuego, el Buddhi o Espíritu de Vida. Pero en la Lemuria y en la época Atlante los seres humanos no estaban lo suficientemente maduros para recibir esto desde el Espíritu del Sol.

Cuando leemos la Crónica del Akasha (Ver el libro de Rudolf Steiner «La Crónica del Akasha») nos encontramos con que algo muy extraño ocurrió en aquel momento: Los seres humanos estaban constituidos de cuerpo físico, cuerpo etérico, cuerpo astral y un Yo Espiritual, pero este habitaba en ellos de una forma muy débil. El Buddhi o Espíritu de Vida se elevaba por encima de todo ser humano –así era percibido en los espacios del Akasha. En el espacio astral cada ser humano estaba rodeado por el Buddhi, pero quedaba fuera ya que no estaba lo suficientemente fuerte como para entrar en el hombre. Este Buddhi era parte del gran Espíritu de Fuego que había derramado sus gotas en los seres humanos, pero estas gotas no pudieron entrar en los seres humanos.

Fueron las obras de Cristo en la Tierra las que dieron al hombre la capacidad de absorber en su Manas lo que designamos como Buddhi.

Lo que Cristo cumplió en la Tierra, fue preparado por otros grandes maestros que le habían precedido, por Buda, por el último Zaratustra, por Pitágoras, que vivieron alrededor de 600 años antes de Cristo,  que eran hombres que ya habían absorbido muchísimo de lo que vivía en el entorno de hombre. Habían absorbido la chispa de Cristo. Moisés también  fue uno de aquellos hombres. Pero el Yo de los otros hombres todavía no había absorbido aquella chispa.

El cuerpo físico, etérico y Astral de Jesús de Nazaret acogió al Espíritu de Fuego, la fuente única de todas las chispas que vivían en los seres humanos. Este Espíritu de Fuego es el Cristo, el único Ser divino que vivió en la Tierra bajo esta forma. Entró en el cuerpo de Jesús de Nazaret y el resultado de aquello es que todos los que se sienten unidos a Cristo Jesús son capaces de absorber Buddhi. La posibilidad de absorber y tomar el Buddhi comienza con la aparición de Cristo Jesús. San Juan Evangelista lo designa como la Palabra Creativa Divina. El Espíritu de Fuego que vierte sus chispas en los hombres es esta Palabra Creadora Divina.

Como resultado, ocurrió lo siguiente: mientras que los Espíritus Lunares pueden crear tribus diferenciadas entre los hombres mediante el envío de sus gotas, Cristo es el Espíritu Unificador de toda la Tierra, y los seres humanos por lo tanto estan unidos como una familia en todo el mundo. Mientras que las diferencias entre los hombres fueron puestas en marcha por las gotas derramadas de los diferentes Espíritus Lunares, la unidad entre los hombres fue alcanzada por el Espíritu derramado por Cristo Jesús. Lo que une a los hombres bajó a la Tierra por medio de Cristo Jesús.

Cuando habla del juicio final, Cristo dice en su profecía: «Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria» (con esto quiere decir: cuando hayan entrado en los seres humanos las gotas de Cristo, cuando todos se hayan convertido en hermanos), «dirá a los de su derecha: venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo: porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber.» (San Mateo 25, 35). Entonces la única diferencia entre los hombres será la del bien y el mal.

Cristo dice a Sus discípulos: «Todo lo que hiciereis a cada uno de los más pequeños de estos mis hermanos, me lo hacéis a mí». Esto significa: Cristo Jesús indica el momento en el que las gotas derramadas por Él serán todas absorbidas, por lo que cuando un hombre se enfrente a otro, este derrame de Cristo en él se enfrentará a lo derramado por Cristo en el otro. El poder por el que el Buddhi pudo ser llamado a la vida en el hombre, este poder emergió de la luz de la vida de Cristo sobre la Tierra. Por tanto, debemos considerar a Cristo como el Espíritu Unificador de la Tierra.

Si pudiéramos mirar hacia abajo a la Tierra desde una estrella distante, en una época hace miles de años, nos encontraríamos con el momento en que Cristo estuvo activo en la Tierra, de modo que toda la sustancia astral de la Tierra estaba impregnada por el Cristo. Cristo es el Espíritu de la Tierra, y la Tierra es Su cuerpo. Todo lo que crece sobre la Tierra es Cristo. Vive en cada semilla, en cada árbol, en todo lo que crece sobre la Tierra. Por eso Cristo tomó el pan y dijo: «Esto es mi cuerpo». Y del jugo de la uva (en la ÚLTIMA CENA el vino que se compartía era jugo de uvas sin fermentar) dijo: «Esta es mi sangre», pues el zumo de los frutos de la Tierra es su sangre. En consecuencia la humanidad debe aparecer ante Él como seres que caminan sobre su cuerpo. Por eso le dijo a sus discípulos después de haber lavado los pies: «El que come pan conmigo, levanta su talón contra mí» (Deja sus huellas en mí). Esto debe ser tomado literalmente, en el sentido de que la Tierra es el cuerpo de Cristo Jesús. Debido a que tomó sobre Sí la evolución de la Tierra, un ser espiritual distante podría ver que más y más el Espíritu de Cristo fluye en los seres humanos; las gotas individuales de Cristo Jesús están penetrando en cada individualidad humana. Finalmente toda la Tierra estará poblada por hombres transformados, cristianizados, por hombres que han acogido la chispa divina donada por Cristo. Solo quienes no participen de esto, serán puestos a un lado como el mal; y deberán esperar a un momento posterior con el fin de seguir un curso de desarrollo que les conduzca a la bondad.

Todas las  naciones tenían sus Misterios, antes de que Cristo apareciera en la Tierra. Los Misterios revelaban lo que iba a tener lugar en el futuro. Después de un largo entrenamiento, los adeptos tuvieron que someterse a una preparación que consistía en un sepulcro. El hierofante era capaz de poner al adepto en un estado superior de conciencia que provocaba que su cuerpo inerte entrara en una especie de sueño profundo. En la antigüedad, la conciencia siempre tenía que ser disminuida con el fin de que la Esencia Divina pudiera entrar en el hombre. En ese estado bajo de conciencia, el alma se elevaba a través de las esferas del mundo espiritual y al cabo de tres días el hierofante llamaba al adepto de nuevo a la vida. A través de esta experiencia sentía que se había convertido en un hombre nuevo y se le daba un nuevo nombre. Era llamado Hijo de Dios. Todo este proceso se llevó a cabo en el plano físico cuando Cristo apareció en la Tierra y pasó por el del Misterio del Gólgota.

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 En las antiguas iniciaciones las gotas de la vida del espíritu de Cristo primero llamaban a los adeptos de nuevo a la vida y se les decía: «El que va a cristianizar a todos los hombres, aparecerá un día. Y Él será verdaderamente la Palabra encarnada. Sólo puedes experimentar esto durante tres días, cuando viajes a través de los reinos de los cielos; pero vendrá Uno, el que traerá los reinos de los cielos hasta el mundo físico».

El iniciado experimentó en el plano astral lo que Cristo vivió en el plano físico, es decir, que desde el principio existió una palabra divina que derramó sus gotas en los seres humanos; pero el yo de los hombres no pudo absorber esas gotas. San Juan, el heraldo del Yo humano cristianizado que ha absorbido al Cristo, o la Palabra, revela esto. San Juan habla de la Palabra que existía sobre la Tierra desde el principio:

“En el principio era la palabra y la palabra era con Dios y el Verbo era Dios.

Esta era en el principio con Dios.

Todas las cosas fueron hechas por él, y sin él no nada de lo que es hecho fue hecho.

En él estaba la vida y la vida era la luz de los hombres.

Luz resplandeció en las tinieblas, mas las tinieblas no la comprendieron.

Fue un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.

El vino para dar testimonio de la luz, para que todos creyesen por él.

No era la luz, sino un testigo de la luz.

Aquel era la luz verdadera que alumbra a todo hombre que viene a este mundo.

En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por él; y el mundo no le reconoció.

A los suyos vino, y los suyos no le recibieron.

Más a todos los que le recibieron, dioles potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre.

Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Y aquella Palabra fue hecha carne, y habito entre nosotros y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre lleno de gracia y de verdad.»

La palabra «gracia» en el versículo 14 por San Juan tiene el mismo significado que Buddhi; «Verdad» es Manas, el Yo espiritual.

«Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es del que yo decía: el que viene tras de mí, es anterior a mí, porque es primero que Yo.

Porque de su plenitud tomamos todos gracia sobre gracia.

Porque la ley fue dada por Moisés, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

Ningún hombre ha visto nunca con los ojos a Dios. El unigénito Hijo, que vivió en el seno del Padre Cósmico se ha convertido en nuestra guía en esta visión».

[Prestación del texto de Dr.Rudolf Steiner.]

Todas las iniciaciones de los Misterios del Espíritu señalaron la venida de Jesucristo. Esta iniciación se alcanzó en el sueño del yoga, en el sueño órfico, en el sueño de Hermes. Cuando el iniciado se despertaba de nuevo y volvía a su cuerpo, cuando podía volver a escuchar y hablar con sus sentidos físicos, pronunciaba las palabras que se representan como sigue en el idioma hebreo: «Eli, Eli, lama Sabathani». Los discípulos de los misterios se despertaban con las palabras: «¡Dios mío, Dios mío, como me has elevado!».

Esta fue la iniciación de la antigua época judía. Durante sus tres días de estancia en los mundos superiores, el iniciado experimentaba todo el curso del desarrollo futuro de la humanidad, todo lo que le esperaba al futuro desarrollo de la humanidad. Por regla general, estas futuras etapas del desarrollo humano no se percibían de una forma abstracta. Cada etapa se representaba por una personalidad. El vidente veía doce individualidades. Representaban las doce etapas del desarrollo del alma. Por lo tanto las fuerzas del alma aparecieron en la forma exterior de doce personas. En cierto momento, el iniciado veía una escena determinada: Su propia individualidad se transfiguraba ─la etapa que llegará a toda la humanidad cuando se llene de Buddhi, cuando se Cristianice. Se identificaba con Dios y tras El veía las doce fuerzas del alma. Juan estaba inmediatamente detrás, pues fue el último de los doce que anunció su cumplimiento. Y se veía a si mismo transfigurado, veía la escena que alcanzaría cuando llegase a la perfección; veía las fuerzas de su alma en la forma externa de personas, y percibía a San Juan, el heraldo de la etapa crística de desarrollo. Durante el Yoga-sueño, estas doce figuras se agrupaban a su alrededor, y surgió la escena que fue designada como la Mística Cena. Esta imagen tiene el siguiente significado: Cuando el iniciado se siente rodeado por sus fuerzas anímicas, se dice a sí mismo: Estos son uno conmigo; los que me han llevado a través del desarrollo de la Tierra; los pies de este apóstol me permitieron caminar en mi camino, las manos de ese apóstol me dieron el poder de trabajar. … La Santa Cena es la expresión de la comunión del hombre con las doce fuerzas del alma.

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La perfección humana consiste en el alejamiento de las fuerzas inferiores del alma, de manera que sólo permanezcan las fuerzas superiores; en el futuro, el hombre ya no tendrá las fuerzas inferiores;  por ejemplo, ya no tendrá la fuerza de la procreación. El poder del alma de Juan elevará esas fuerzas inferiores hacia un corazón henchido de amor. Las elevara a las corrientes del amor espiritual. El corazón es el órgano más poderoso, cuando Cristo vive en el hombre. Las fuerzas inferiores del alma son entonces elevadas de las regiones abdominales al corazón.

Cada iniciado experimentaba esto en los Misterios del Corazón. Se hacía eco de las palabras: «¡Dios mío, Dios mío, cómo me has levantado!». Con la aparición de Jesucristo, todo el Misterio, toda la experiencia, se hizo realidad en el plano físico. En aquellos días había hermandades en Palestina que se habían desarrollado a partir de la antigua orden de los Esenios. Entre sus instituciones, también tenían una comida que simbolizaba la mística Santa Cena. Pues «comer el Cordero de Pascua» era una expresión general para algo que tenía lugar en la Pascua. Jesús se sentó con los Doce e inauguró la Santa Cena con las palabras: «Al final de la evolución de la Tierra, todos los hombres habrán absorbido lo que traje a la Tierra, y las palabras: “Este es mi Cuerpo, esta es mi Sangre”, se harán entonces verdad». Después de esto dijo: «hay uno entre vosotros que me va a entregar». Esto se produce por el poder del egoísmo. Pero tan cierto como que este poder del egoísmo es la fuente de traición, como que con la misma seguridad esta fuerza menor del alma será la que se elevará a un nivel superior. Uno de los discípulos se recostó sobre el seno de Jesús y reposó sobre su corazón. Esto significa que todas las fuerzas inferiores, toda forma de egoísmo, serán elevadas al corazón. En este punto Jesús repitió a sus discípulos las palabras: «Eli, Eli, lama Sabathani»  ─«¡Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él!»

Lo que se ejercía en los antiguos Misterios era lo mismo que lo que ocurrió en el Gólgota. Bajo la Cruz se hallaba el Discípulo a quien el Señor amaba, que había estado sentado junto a Él en la Última Cena y se había recostado sobre su pecho. También están allí las figuras femeninas, su madre, la hermana de ésta, María, y María Magdalena. Juan no relata que la madre de Jesús se llamase María, sino que la hermana de su madre es llamada María. Su madre se llamaba «Sofía».

Juan bautizó a Jesús en el Jordán. Allí descendió una paloma del cielo. En aquel momento se produjo el acto espiritual de la concepción. Pero, ¿quién es la madre de Jesús, qué concibió en aquel momento?.

El Iniciado Jesús de Nazaret, en el momento en que se desprende de su Yo, ve cómo su Manas ─altamente desarrollado─ es fertilizado por el Buddhi que ingresa en éste. El manas que ha concebido al Buddhi es Sabiduría─Sofía, la Madre que es fructificada por el Padre de Jesús. María, que equivale a Maya, tiene el significado general del «nombre de la Madre». El Evangelio relata: «Bienaventurada seas, tú piadosa, mira aquí que serás fértil y darás luz a un hijo. El Espíritu Santo vendrá sobre ti y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra». El Espíritu Santo es el Padre de Jesús; la paloma que desciende genera la concepción de la Sofía que vive en Jesús.

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El Evangelio ha de leerse entonces: «También estaba bajo la cruz la madre de Jesús, Sofía». A esta madre Jesús le dice: «Mira, mujer, he aquí tu hijo». Él le transfiere a Juan la Sofía que vivía en Él mismo. Lo convierte en el hijo de Sofía diciendo: «He aquí, tu madre».«A partir de ahora reconocerás a la divina sabiduría como tu madre y por ella sentirás devoción».

Lo que fue escrito por Juan trata sobre esa Sabiduría Divina; Sofía, encarna en el Evangelio de San Juan. El saber lo ha recibido a través de Jesús, y ha sido autorizado por el Cristo a transmitir la Sabiduría en el mundo.

El más alto Espíritu de la Tierra tuvo que encarnar en un cuerpo físico; este cuerpo tenía que morir, tenía que ser sacrificado y su sangre tenía que fluir.Un significado especial se adjunta a lo presente. Allí donde hay sangre, hay un Yo. El Ser arraigado en la sangre tenía que ser sacrificado con el fin de que las antiguas comunidades basadas en el Yo pudieran llegar a su fin. Las 11 formas individuales de egoísmo se alejan con la sangre del Cristo Crucificado. La sangre de las comunidades raciales se transforma en una sangre que es común a toda la Humanidad, porque la sangre de Cristo fue sacrificada en el momento en que colgaba de la cruz.

En este caso también se llevó a cabo algo que podría haber sido observado por cualquier observador de la atmósfera astral. Cuando Cristo murió en la cruz, toda la atmósfera astral se transformó, pues los acontecimientos que tuvieron lugar, nunca pudieron haberse llevado a cabo anteriormente. Esto solo ha sido posible con el derramamiento de la sangre que Cristo dio a la Humanidad, un Ser que es común a todos. En la sangre que fluía de las heridas de Cristo Jesús para toda la Humanidad un Yo es compartido por todos. Sus tres cuerpos quedaron colgados en la cruz y luego fueron restablecidos por el Cristo resucitado. Cuando Cristo abandonó su estructura física, los tres cuerpos eran tan fuertes que podían pronunciar las palabras de iniciación que siguen a la transfiguración: «¡Eli, Eli, lama Sabathani!».

Para todos los que conocen algo de las verdades de los Misterios, estas palabras deberían haberse revocado cuando un Misterio había sido promulgado. Una pequeña corrección en el texto hebreo, dio lugar a las palabras contenidas en el Evangelio: «!Sabathani Eli, Eli, lama!»«¡Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado!».

Traducido por Gracia Muñoz y revisado por Julián Ponce.

Horóscopos natales y de muerte

Artículo de Willi Sucher, Junio de 1938

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Al recordar cómo la gente del Medioevo contemplaba los cielos estelares, se genera la impresión de que los astros en aquella época aún hablaban en un lenguaje comprensible para los humanos. Sin embargo, el lenguaje de los astros se redujo lentamente hasta el silencio; mismo durante la Edad Media sucedía parcialmente así. La sublime sabiduría de los astros fue muriendo cada vez más en la mera tradición, la trasmisión de lo antiguo y hasta cierto punto, la añadidura de reglas nuevas. Hoy hemos alcanzado el punto de mayor silencio.

Por el otro lado, hemos podido ver cómo a través de las constelaciones del fallecimiento se ha podido explorar una nueva relación con  las estrellas. El ser humano porta consigo substancia espiritual fresca hacia el cosmos; en cierto sentido, el mundo estelar se rejuvenece. Multifacéticos, ricamente coloreados, completamente impregnados de la realidad terrestre, los destinos humanos se ven ahora inscritos en los cielos. Comenzamos entonces a hablarle a las estrellas –al menos eso intentamos– así como una vez lo hiciesen con nosotros. Este es el gran punto de inversión mundial a través del cual está pasando la humanidad, afectando a todos los aspectos de la vida humana. Debemos aprender a confrontarlo con claridad de consciencia.

El gran Hombre-Espíritu cósmico que se revela –en el espejo de las constelaciones del fallecimiento– cuando consideramos un período histórico completo, de la manera en que lo hicimos en el artículo previo, puesto que no queda allí en el cosmos exterior separado de nosotros aquí en la Tierra. Por el contrario, está íntimamente conectado. Además, gracias a los cambios de la humanidad en la Tierra, también se transforma el ser humano macrocósmico.

Esto sucede del siguiente modo: la substancia espiritual que fluye desde cada persona hacia el cosmos a través del horóscopo del fallecimiento, retorna una vez más a la humanidad en la Tierra a modo de cuestionamientos y problemáticas de la vida terrestre. Lo que períodos y generaciones previas portaron consigo hacia el cosmos exterior gracias a los horóscopos del fallecimiento, recobra vida ahora a través de los horóscopos natales en épocas posteriores. De por sí, una era sólo puede resolver las problemáticas de la vida terrena, consideradas como un todo, hasta un punto determinado. Las cosas no pueden finalizarse dentro de una sola vida terrestre. Cambios interminables y transmutaciones son el destino de la Tierra. Esto también se revela en la relación de uno mismo con los cielos. En los horóscopos natales de la humanidad que prosigue, vuelve a cobrar vida aquello que fue elaborado hasta cierto punto en épocas anteriores.

Un ejemplo histórico nos será de utilidad para ilustrar esto. Hallamos en la historia a la poderosa figura de Dante Aliguieri, quien causó gran impresión sobre la gente de la Edad Media con su poema La Divina Comedia. Consideraremos el horóscopo de su muerte (14 de Septiembre de 1321) para apreciar cómo se refleja el paso del destino.

La vida de Dante estuvo plena de drama; cortada al medio por cambios revolucionarios y sucesos. En el espacio oculto del tiempo, su vida puede compararse a una elipse con dos centros. Uno de ellos representa a su juventud, la cual describe en su poesía temprana Vita Nuova. De allí en adelante, así nos es narrado, su vida interior se vio centrada sobre aquel ser misterioso que él llama Beatrice. No fue posible establecer por medio de datos históricos quién fue esta doncella Beatrice, allí en Florencia donde vivía Dante. Algunos han llegado a creer que ella no existió en absoluto como ser terrenal, y si Beatrice sería más bien una figura alegórica que representa a algún tipo de experiencia interior.

Dante describe la abrumadora impresión que ella provocó en su vida interior. Cuando ella se le acercaba, él se veía movido por las más profundas emociones. Sobre todo, su temprana muerte se convirtió en un factor determinante en su desarrollo. Primeramente, le inspiró a narrar sus experiencias con ella en su Vita Nuova. Al final del poema él cuenta cómo el alma de la fallecida Beatrice apareció frente a él con maravillosa claridad y le prometió aparecérsele más seguido en el futuro. Aquí hemos sido llevados hasta el otro centro en la vida de Dante, el orígen y la creación de la Divina Comedia.

Entre ambos polos encontramos a la época en que trabajó para su ciudad natal y alcanzó un alto oficio. Pero las revoluciones políticas en Florencia alteraron el curso de su vida. Se vio obligado a partir, para nunca más volver. Pasó los últimos veinte años de su vida peregrinando sin cesar, de una ciudad o monasterio a la otra. Fue en esta época que la Divina Comedia alcanzó su dramática grandeza.

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Descubrimos la marca de estos dos polos en el horóscopo de la muerte de Dante (Fig.1), en la posición de Júpiter en Capricornio por un lado, y la de Marte en Leo por el otro, muy próximo a realizarse una oposición entre ambos. Los tránsitos previos de Saturno, descritos en el artículo anterior, sitúa a Júpiter en Capricornio como a la época en que se originó su Vita Nuova –el poema dedicado a Beatrice. Mientras que en cuadrante celeste opuesto –enfrentado a Júpiter– se halla inscrita la hora de nacimiento de la Divina Comedia, un Viernes Santo del año 1300. Ese día, Dante atravesó por una profunda experiencia interior. El nos narra sobre esto en el pasaje de apertura de la Divina Comedia, seguido inmediatamente por la asombrosa descripción de su viaje por el infierno, en donde presencia el dolor y la tortura de las almas condenadas al castigo eterno. Para empezar, Virgilio será su guía a través del reino de las sombras. Más tarde, tras haber hecho el largo peregrinaje a través de las esferas de la existencia post-mortem, le es permitido elevarse al cielo y es Beatriz quien aquí le sirve de guía. Vemos entonces cómo los núcleos de la vida de Dante citados anteriormente se pertenecen entre sí, y cómo ésto se refleja armoniosamente en las constelaciones al morir. Gracias a su amor por Beatriz, preservado en juvenil pureza, Dante es guiado desde las regiones del purgatorio y de la condena hacia la esfera de beatitud eterna.

Esta enorme y abarcante experiencia de Dante fue portada hacia el cosmos por Júpiter en Capricornio, pero no permaneció solamente allí. Fluyó nuevamente en la esfera terrestre con el fin de ser transmutada, y es maravilloso poder ver cómo emerge nuevamente en los horóscopos natales de aquellos nacidos más tarde, por ejemplo, en el de Michelangelo (6 de Marzo de 1475 – Fig. 2)

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En primer lugar, en el horóscopo natal de Michelangelo, Júpiter se ubica sobre el mismo lugar que al morir Dante, en la constelación de Capricornio. Este hecho pareciera ya sugerir una especie de reminiscencia cósmica, algo similar a un lazo oculto entre el poeta y el artista. Pero no solamente esto; se revelan conexiones más profundas cuando tomamos en consideración al horóscopo prenatal.

Marte, por ejemplo, se halla en Leo al comenzar la constelación prenatal y se ubica en el mismo sitio cósmico que al morir Dante. Luego transita hasta Capricornio, el lugar que ocupa Júpiter, en donde ambos planetas conjuncionan durante el noveno ciclo lunar prenatal. Además éste será más tarde el sitio del Ascendente natal. Ahora bien, como fuera indicado en artículos anteriores, los ciclos lunares prenatales han de ser referidos a los ritmos de las edades tempranas y al destino, y en este sentido hallamos a la conjunción prenatal entre Marte y Júpiter relacionada con el período de los años 1534-35 en la vida de Michelangelo. Esta es precisamente la época que arroja la mayor de las luces sobre la peculiar conexión entre Michelangelo y Dante. Ya que fue en estos años comenzó su labor sobre el gran fresco de la Capilla Sixtina, conocido como el Juicio Final. Si podemos recordar la imagen del drama arrobador de las almas ascendiendo al cielo, en contraste con aquellas que se precipitan a la condena, nos damos cuenta de que ha nacido completamente desde el mundo pensante de la Divina Comedia. Hermann Grimm, en su tan conocida Vida de Michelangelo, relata a pleno sobre esta conexión. Al contemplar el Juicio Final, le parece ver a Dante junto a Michelangelo mientras éste trabajaba, ‘insuflándole’ su espíritu. Para cualquiera que esté familiarizado con Dante, la obra de Michelangelo no puede presentarse de otro modo que no fuere como segunda inspiración de un mismo genio inspirador. La fluida corriente poética dentro de la cual vivía la fantasía del poeta, fue manifestada a modo de formas eternas por el pintor.

Vemos entonces cómo un cierto mundo de pensamientos, el empeño de toda una época por la esencia del ser espiritual de la humanidad, es portada a través de todo tipo de tempestades y obstáculos por un destino humano individual, fluye a través del horóscopo de su muerte hacia el cosmos. A continuación, nace nuevamente dentro de la vida terrena de una persona que pertenece a otra época y sufre una transmutación. Podemos sentir cómo una substancia espiritual tal, rebosante de vida espiritual de seres humanos individuales, crece aún más gracias a la transformación y, sin lugar a dudas, sobrepasando lejos a la limitación imaginativa de una época histórica particular, emergerá como la manifestación verdadera del mundo espiritual.

Sería muy valioso que veamos ahora cómo este impulso que habita en hombres tal como Dante y Michelangelo, el impulso de retomar la posta de la existencia post-mortem en toda su realidad, vive dentro de la humanidad.

En el caso de ambos, Júpiter en Capricornio fue la constelación importante y podemos rastrear su pista. En épocas más recientes vivió un hombre que en su vida y destino personal, experimentó la conexión entre vivos y muertos de un modo bastante nuevo. Nos referimos al poeta Novalis -seudónimo de Georg Friedrich von Hardenberg, nacido el 2 de Mayo de 1772. Una vez más, es el horóscopo prenatal quien más nos relata (Fig. 3). Durante el período prenatal, Júpiter atravesó Capricornio, mientras Marte inició su tránsito desde Leo. En líneas generales, se nos pide recordar nuevamente el horóscopo de la muerte de Dante. Ciertamente, existe una similitud impresionante entre los destinos de ambos hombres. Pareciera como si la tarea que Dante cargaba en su vida, con enorme grandeza pese a las limitaciones de la Edad Media, se convirtió en el motivo que subyacía a la vida terrena de Novalis, de un modo infinitamente más profundo y agraciado.

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Como mismo lo describe Dante, el amor celestial de Beatrice le instó a penetrar en las esferas de la existencia post-mortem. Fue Beatrice quien le guió hasta las más elevadas regiones. Un destino similar guió a Novalis.

Temprano en su vida, llegó a amar a una criatura. Ella fue un ser que causaba una impresión casi celestial a quienes la conocieron –Sophie von Kühn. Al joven poeta le pareció que ella fuese una aparición del mundo ideal de sus sueños poéticos. Siendo de naturaleza delicada y frágil, no pudo permanecer por mucho tiempo como para iluminarle el camino terrenal. Muere a los catorce años de edad, poco después de que Novalis la conociera, lo que le dejó en profunda desesperación. Tan grande fue su pena que deseó morir. Ciertamente, había decidido morir de inanición. Gradualmente, su pena abrumadora fue disolviéndose en un calmo matiz de resignación. Allí es donde se inicia para él un corto pero fertilísimo período de labor creativa, que culmina con su propia muerte temprana, el 25 de Marzo de 1801.

Lo primero que surge desde su desconsuelo fue el ciclo poético Himnos a la Noche. Comenzando con lamentos y el deseo de morir, el poema concluye a modo de apoteosis de la vida post-mortem, el único y verdadero reino de la existencia. Es como si el alma de Sophie, tras su muerte, le hubiese abierto un portal hacia el conocimiento, hacia la realidad del espíritu creativo. Una y otra vez, Novalis habló acerca del lazo absolutamente real que le unía a ella. Desde esta actitud, dio nacimiento a gran número de aforismos, pensamientos sobre todos los reinos de la existencia, la ciencia y la filosofía, probando que verdaderamente había alcanzado profundísima visión, incluso dentro de la esencia espiritual del mundo material que le rodeaba.

Su obra final fue la novela Enrique de Ofterdingen, sin poder concluírla antes de fallecer. De todos modos, en ella se encuentra un cuento de hadas y que es narrado por un personaje de nombre Klingsor, que equivale al mayor aporte por el cual se puede comprender al espíritu de Novalis. Las preciosas imágenes de este cuento proponen una perspectiva maravillosa sobre el futuro espiritual de la humanidad y de la Tierra. Así como Dante nos brinda una imagen asombrosa de la vida post-mortem, como Michelangelo retrató la pavorosa división de los caminos en su Juicio Final, también Novalis nos ofrece un cuadro abrumador a través de su cuento de hadas que, dentro de todo, es una imagen de la salvación.

Si reflexionamos acerca de la variabilidad con la que estos tres configuraron y trasmutaron a la misma constelación espiritual de Júpiter en Capricornio, dentro de las más amplias esferas históricas en las que vivieron, podemos atisbar cómo el gran Hombre-Espíritu es trasmutado una y otra vez y obtiene una delineación más y más clara a medida en que la humanidad avanza hacia el futuro.

Se genera ahora la pregunta: ¿cómo logra un impulso tal, portado como un Leiv motiv espiritual que atraviesa una vida en la Tierra, reaparecer bajo la luz cósmica en el horóscopo del deceso?. Alguien que mostró esta relación de un modo penetrante fue León Tolstoi, nacido el 9 de Septiembre de 1828 y falleció el 20 de Noviembre de 1910. Siéndonos más importante la constelación de la época prenatal para nuestro propósito, compararemos ésta con el horóscopo del deceso, abajo en la Fig. 4. Inmediatamente reconocemos la estrecha relación entre ambos cuadros en los cielos. Sobre todo, lo vemos al contemplar en dirección de Escorpio y de Libra.

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Recordando ahora lo dicho anteriormente acerca de la esencia del Zodíaco y su conexión con los horóscopos del deceso, recordando también cómo esta substancia espiritual desciende nuevamente y es rejuvenecida por medio de los destinos de otros individuos, diremos que el horóscopo prenatal de Tolstoi concentra a los planetas en Escorpio y en Libra, indicando cuán profundamente conectado estaba al empeño por el balance verdadero sobre el pasaje que va desde el mundo interior al exterior y además, cómo se ubicaba en el medio de un quiebre de las formas de vida obsoletas, teniendo que luchar en pos de las fuerzas de sostén del futuro.

Mucho ha sido publicado recientemente sobre la dramática vida de Tolstoi. Esto lo vemos indicado en alto grado dentro de su horóscopo prenatal. Por otro lado, el horóscopo de su muerte revela cómo logra asirse a estas tareas predestinadas durante su vida en la Tierra. Debemos considerar una vez más a los tránsitos previos de Saturno. Precisaremos considerar solamente a dos de los tránsitos, por ejemplo, y reconoceremos cuán elocuente es esta constelación.

En el año 1881, Saturno pasó por sobre la misma ubicación en el horóscopo del deceso; en 1865 pasó por el lugar en Libra sobre el cual se agrupan los planetas en el horóscopo del deceso. Luego de atravesar una juventud algo excéntrica, vemos que en el año 1865 contrae matrimonio y su vida se asienta y se ordena complacientemente. Desde esta esfera es que escribe su novela Guerra y Paz, la cual porta los aires de las amplias perspectivas y visiones del lenguaje ruso y del alma popular de este país. La calma interior, la tranquilidad casi física de esta obra es la expresión de uno de los aspectos del ser de Tolstoi.

Otro aspecto bastante distinto se manifiesta a través de las experiencias por las que atravesó en el año 1881. Fue una crisis interior abrumadora. Todo su pasado, los estándares religiosos y sociales que él había aceptado quedaron en ruinas. Emergió la actitud de Escorpio –la destrucción de lo obsoleto- mientras que al mismo tiempo, una nueva actitud surgía. Su camino se convirtió en una lucha por los nuevos conceptos religiosos y sociales de la humanidad. Este es un aspecto de su ser que se refleja en la posición de Saturno en Aries –el Aries que tanto tiene que ver con el verter impulsos frescos dentro de la evolución.

Podemos apreciar entonces cómo la problemática de Libra y de Escorpio que se indica en el horóscopo prenatal de Tolstoi y que corresponde a la gran crisis interior y la toma de decisiones en su vida, se ve finalmente trasmutada en un nuevo inicio –Saturno en Aries al fallecer.

Visto superficialmente, este inicio de la gran individualidad de Tolstoi se presenta sin dudas primitiva e ingenuamente, pero pese a ello semeja igualmente haber llegado más lejos del simple hecho de haber creado una bella literatura; desde el horóscopo de su muerte obtenemos la impresión de que los nuevos impulsos sociales propuestos por él, prosperarán y alcanzarán una manifestación en algún momento futuro.

Traducido por Diego Milillo y editado por Gracia Muñoz.

20ª Carta. Nuestra conexión con las estrellas. Un ejemplo: Tycho de Brahe

 

Noviembre de 1945

 

English version

 

Ahora que nuestra descripción de la naturaleza de los planetas ha llegado a su conclusión, comenzaremos con la delineación de algunas natividades históricas [mayormente la de Tycho de Brahe]. A tal propósito nos serviremos preponderantemente del conocimiento que hemos adquirido en las primeras diecinueve Cartas, y también habremos de desarrollar algunos puntos de vista nuevos, en pos de lograr nuestra tarea.

La natividad sobre la que quisiéramos trabajar es la de TYCHO DE BRAHE, el famoso astrónomo dinamarqués; nació el 14 de Diciembre de 1546 [calendario juliano], en Knudstorp, en el condado de Shonen (sur de Suecia) a las 10:00 AM. Descendía de una familia de la nobleza sueca.

Ahora requeriremos trabajar sobre la posición del cielo en ese preciso momento, en relación al lugar de nacimiento y la hora. Esto se hará con la ayuda del conocimiento astronómico sobre los ritmos planetarios, etc. No es para nada una tarea fácil con respecto a la fecha histórica, porque los ritmos planetarios no son tan simples como esperamos que sean; numerosos detalles y los así llamados “disturbios astronómicos”, deberán ser tomados en consideración. Con lo cual no podremos detenernos aquí en los detalles de estos cálculos astronómicos (para las fechas modernas podemos utilizar las tablas modernas como lo son las efemérides, que brindan las posiciones de los planetas y demás detalles).

Al nacer Tycho de Brahe, la constelación de Sagitario había emergido a pleno por el Este, y le continúo Capricornio durante las horas posteriores al nacimiento. Así que las constelaciones de Sagitario, Escorpio, Libra, Virgo, Leo y Cáncer se hallaban por encima del horizonte; desde el lugar de nacimiento se vería al sudoeste. Cáncer estaba emplazado en el Oeste, y Géminis ya se había puesto. En ese momento del día, el Sol se ubicaba al sudeste del cielo. Al producirse su nacimiento en invierno dentro de una latitud norte elevada, el Sol se encontraba muy bajo, justo por encima del horizonte en Sagitario. Detrás de este se ubicaba Mercurio, en conjunción superior, y Saturno por detrás de ambos. La Luna ingresaba justo en la constelación de Virgo, probablemente apenas visible aun, en la parte sudoeste del cielo. Los planetas restantes se hallaban en ese momento por debajo del horizonte este. Júpiter y Venus se ubicaban en la constelación de Capricornio, y Marte en la de Piscis.

En pos de hallar la proporción correcta de la natividad dentro de la complejidad de las conexiones humanas con el universo estelar, debemos considerar ahora un instante, el significado del nacimiento con respecto a la totalidad de la existencia humana. Al momento de nacer, la criatura es separada del organismo materno. Se le deja a sí mismo con la condición particular del cuerpo que ha adquirido hasta ese momento. Todos los procesos creativos que se dieron durante el desarrollo embrionario llegaron a su fin en ese instante, y si bien continuamos observando un crecimiento y un desarrollo luego del nacimiento, esto dependerá en cierto modo de la forma en que se arribo a la limitación rígida en el instante del nacimiento. Así como este momento remarcable en la vida de un ser humano se genera a causa de la separación de la criatura de su madre, también se genera un momento similar cuando el ser humano es separado de su Madre celestial, cuyos rasgos externos se ven grabados en el cielo estelar; antes de nacer, el embrión humano estaba inmerso en el vientre de la Madre celeste, en los movimientos de las estrellas en el cielo, y especialmente en los de la Luna, así como el embrión físico estaba rodeado y protegido por el vientre de la madre física. Al nacer, esta Madre celeste se retira y muestra en un último cuadro fijo, todo lo que ha creado previamente al nacimiento. Esta es la natividad. Consiguientemente, debemos ver en la natividad algo semejante a la marca de cierre del desarrollo prenatal.

Y lo vemos en su proporción real si lo consideramos como una clave de los eventos prenatales. Pero es la clave justa solo si el nacimiento no ha sido forzado a perseguir propósitos egoístas, lo cual es una práctica bastante usual hoy en día; el caso es diferente en donde la vida de la madre o de la criatura se ve en peligro y cuando se hace necesaria la ayuda médica.

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Si ahora consideramos el cuadro de la natividad de Tycho de Brahe con respecto a la coordinación espacial, entonces tendremos una imagen real del bebe con sus peculiaridades etéreas e inclusive las físicas.

Imaginemos la rotación cotidiana del cielo de Este a Oeste del hemisferio por encima del horizonte; por supuesto que en la región polar es distinto -debajo del horizonte, esta rotación cotidiana va de Oeste a Este. Más aun, imaginemos a un embrión humano deviniendo a la existencia sobre el globo terrestre. La esfera sobre el plano del horizonte, en donde el movimiento se da de Este a Oeste, nos recuerda a la bóveda del cráneo humano. Desde esta esfera provienen aquellas fuerzas concernientes a la formación de la cabeza durante el desarrollo embrionario, justo cuando las estrellas surgen por el Este y tocan -digamos- a la Tierra en su movimiento cotidiano hacia el Oeste, la cabeza es la parte predominante del embrión y a partir de ella se generan en dirección contraria el cuerpo y los miembros. De todos modos, no podemos ver a las estrellas que están por debajo del horizonte; si somos buenos matemáticos, podemos calcular sus posiciones para un determinado momento y situarlas en la dirección en la que deben estar por debajo de la Tierra, así como nuestros miembros apuntan más o menos hacia el centro del globo. En consecuencia, esta esfera está conectada con la creación de los miembros. Entre estas dos esferas, en la dirección del plano del horizonte, debemos buscar a las fuerzas que se manifiestan a sí mismas en la creación del sistema rítmico. Entonces debemos buscar la coordinación del espacio terrestre y celeste que encuentra su expresión en la natividad, la cual brinda la imagen fija del ondular constante de la forma corpórea durante los nueve meses del desarrollo embrionario, llegando hasta el cuadro que hemos dado arriba.

Cuando nace Tycho de Brahe, la constelación de Capricornio se elevaba por el Este; podemos ver esto como un cuadro fijo de aquellas fuerzas que han formado la cabeza de este ser humano durante el estado embrionario; luego, cuando las estrellas  se mueven hacia el Oeste y descienden por debajo del horizonte, indican cómo -desde la cabeza- se fueron formando hacia abajo los sistemas rítmico y metabólico. Así es como llegamos a tener el cuadro del embrión completo. Si a este cuadro le agregamos los movimientos de los planetas durante el desarrollo embrionario, obtendremos una ilustración muy iluminativa de la conexión de Tycho de Brahe con el mundo estelar y de cómo su destino estaba reflejado allí.

Ahora consideraremos los movimientos y gestos de los planetas dentro de este cuadro. Miraremos primero al Sol. Pocos días antes del nacimiento ingreso en la constelación de Sagitario, si bien según su propia orbita, justamente ha ingresado en el signo de la eclíptica de Capricornio (desafortunadamente, estas divisiones de la eclíptica llevan los mismos nombres y símbolos que los del zodiaco de las estrellas fijas; deberían tener nombres diferentes, porque poseen una calidad diferente y se podría evitar mucha confusión. Hemos tratado esta diferenciación entre signos y constelaciones en la 13ª Carta). El Sol en el signo de Capricornio nos da una imagen de la constitución física de Tycho. Como ya hemos señalado en la Carta 13ª,  Capricornio está relacionado con la formación de las rodillas, pero también existe una estrecha relación entre las rodillas y el ojo en el cuerpo humano; si tomamos a la posición del Sol con respecto  a la imagen de este cuerpo humano en el diagrama de arriba, percibiremos rápidamente que este Sol en Capricornio está fuertemente relacionado con su cabeza. Por lo tanto, en este caso la constitución ha de haber estado eminentemente organizada hacia la manifestación de las “fuerza de las rodillas” en la cabeza, que no son otra cosa que los ojos.

Si consideramos ahora el hecho de que Tycho de Brahe fue un astrónomo en la época que el telescopio no había sido inventado aun, y fue -ni más ni menos- el primero en realizar un número considerable de observaciones respecto de las posiciones y particularidades de las estrellas, nos vemos forzados a sacar la conclusión de que fue realmente capaz en un modo extraordinario, de utilizar todo su cuerpo como si fuese un ojo; él ha debido ser capaz de subordinar su organismo completo bajo la acción de sus ojos. Esto requirió una actitud  y una disciplina corporal totalmente diferente a la de nuestros días. Esta extraordinaria capacidad de Tycho de Brahe está indicada por el Sol en el signo de Capricornio, en conjunción con Mercurio y Saturno.

Otro aspecto que podemos considerar de esta posición del Sol, es aquella del “espacio abierto” que hemos descrito en la 15ª Carta. También hemos mencionado a Tycho de Brahe allí, con lo que no hará falta reiterarlo. De todos modos, podemos agregar que el planeta Tierra aparece en el espacio abierto iluminado por Júpiter. De haber podido mirar por sobre la Tierra desde el espacio cósmico, mientras estuvo en esa parte de la eclíptica que no fue tocada por el Sol durante el periodo prenatal de Tycho, hubiéramos observado al planeta Júpiter detrás de la Tierra, en la constelación de Capricornio. Esto indica que en lo profundo del sistema rítmico de Tycho, en su corazón, estaba asentada la búsqueda de ese cáliz del cosmos, dentro del cual debe afluir la substancia espiritual de la Tierra como la Santa Hostia del universo. Estaba tan hondamente anclada en su ser, que pudo volverse realidad solamente en su vida post-mortem, cuando esta gran imaginación ya no estuvo sujeta por las fuerzas de su cuerpo; en el hecho de que Júpiter se hallase por detrás de la Tierra, tenemos a la revelación de que esta Tierra realmente pertenece de un modo secreto al más lejano futuro de nuestro planeta, casi podríamos decir al “futuro Júpiter” de nuestro planeta Tierra, cuando la Tierra se transforme en el nuevo “anfitrión solar”, en el Santo Grial de un nuevo universo. Más adelante diremos más acerca de este Júpiter en esta natividad.

La Luna se ubicaba en la constelación de Virgo al nacer Tycho de Brahe; en la posición del Sol hemos visto  las indicaciones sobre esas fuerzas etéreas universales que construyen el marco físico de un ser humano, entonces en la posición de la Luna podremos experimentar la imagen del “otro lado” del éter cósmico que labora en el organismo y finalmente lo prepara para ser el instrumento de la consciencia,  para el Alma Consciente. Hemos detallado esto en las Cartas 16ª y 17ª. En este caso, la Luna estaba en la parte superior de la Virgen cósmica; aquí tenemos una indicación de que Tycho de Brahe era capaz de ingresar en el reino de los secretos de la creación gracias a las fuerzas de su consciencia. Estas estrellas en Virgo fueron percibidas de distintas maneras en la antigüedad. Una de las maneras era percibir al Padre y Madre cósmicos como unidos en un ser; otra imaginación era la de un gigantesco atelier o laboratorio en donde los poderosos seres jerárquicos dieron los impulsos iniciales de los numerosos pasos evolutivos. Como sea, esta imaginación varía según  las regiones de esta constelación. La imaginación de este misterio de Virgo fue implantado en el ser de Tycho, desde el aspecto de las “fuerzas de la cabeza” que representan la esencia espiritual del mundo estelar.

Debemos recordar que la mujer que es descrita en el capítulo 12º de la revelación de San Juan, lleva una corona de doce estrellas sobre su cabeza. Es el reino de la manifestación de las jerarquías, a través de las estrellas visibles. Entonces podemos ver cuán profundamente conectado estaba Tycho de Brahe con el mundo estelar; ya desde los 13 años, consideró a la ciencia estelar como la revelación de lo divino.

La Luna al momento de nacer es, desde otro punto de vista, un portal para las fuerzas del Alma Consciente o, podríamos decir, el reino del pensar. En la Carta 14ª, hemos descrito los nodos lunares y sus ritmos (ver diagrama correspondiente); allí también hemos desarrollado el hecho de que los nodos lunares se mueven a través del punto en donde se halla el Sol durante el nacimiento, sea un tiempo antes o después del nacimiento.

Del mismo modo, podemos considerar el hecho de que los nodos lunares se mueven a través del punto en el zodiaco en el que se ubica la Luna en la natividad. Esto también puede ocurrir un tiempo antes o después del nacimiento, sin requerir que coincida con este. Como ya hemos señalado en la Carta XIV, estos nodos lunares son los portales entre las esferas solar y lunar. Si ahora relacionamos estos portales con la Luna de la natividad, entonces ganaremos un cuadro que nos muestre como las fuerzas superiores de la esfera solar despiertan en la esfera de la Luna -o en su reflejo humano- a la actividad del pensar. En otras palabras, tenemos la descripción de la influencia de los pensamientos de los Dioses que habitan en la esfera solar y más allá, en el pensar humano.

Como el pensar de los Dioses emerge en la gente como su propio pensar, a modo de filosofía propia, puede hallarse en la distribución individual de los planetas en el zodiaco en el momento en que esos portales -los nodos lunares- se mueven a través de la posición en que se ubico la Luna en la natividad.

Le debemos este descubrimiento a ciertos indicaciones que Rudolf Steiner dio en su ciclo de conferencias “El pensamiento humano  y el pensamiento cósmico ” (en donde  define estas filosofías y matices); allí habla acerca del hecho de que aparte de la natividad en sí, puede hallarse otra “natividad espiritual” que muestra la filosofía de un ser humano y que puede ser inclusive de mayor importancia que la natividad física.

Investigaciones en conexión a personalidades históricas han conducido a la confirmación del hecho de que esta natividad espiritual, es aquella que surge cuando los nodos lunares se mueven a través de la Luna de la natividad. La pregunta es: ¿Cómo podemos leerle a esta natividad espiritual su filosofía individual?. Esto fue indicado claramente por Rudolf Steiner; describió como podemos distinguir entre los temples hacia las tendencias filosóficas. Estas son:

  • GNOSIS: la más alta forma del temple hacia la concepción filosófica, que brilla como una capacidad supra-pensante en el alma humana. En el cielo estelar, corresponde a Saturno.
  • LOGISMO: la tendencia de comprender al universo por medio del pensamiento lógico, filosófico. Su contraparte cósmica es Júpiter.
  • VOLUNTARISMO: el temple filosófico que se empeña en comprender al universo como el resultado de las actividades de las fuerzas volitivas. En el cosmos se relaciona a Marte.
  • EMPIRISMO: el temple filosófico de aprender la verdad a través de la experiencia sensoria y la experimentación. Su origen cósmico es el Sol.
  • MISTICISMO: el empeño de llegar a la verdad filosófica por medio de la contemplación mística. Esta filosofía corresponde cósmicamente a Venus.
  • TRANSCENDENTALISMO: un temple que toma en cuenta la existencia de un mundo mas allá de los sentidos, a manera de mundo metafísico. Se relaciona a Mercurio.
  • OCULTISMO: considera al mundo “oculto” como al verdadero. Su imagen cósmica es la Luna.

Cada uno de estos siete temples filosóficos puede aparecer bajo doce “matices” diferentes, así como los planetas se mueven a través de doce constelaciones  del zodiaco. Estos doce matices filosóficos son:

  1. IDEALISMO: experimenta al universo sobre el trasfondo de ideas divinas activas; esto se encuentra relacionado con la constelación de Aries.
  2. RACIONALISMO: un matiz que percibe la presencia de ideas en el universo, no como entidades activas sino como conceptos que han sido colocados en los objetos existentes mucho antes y que no pueden seguir evolucionando. Su equivalente cósmico es Tauro.
  3. MATEMATICISMO: el experimentar del universo como la expresión de grandes leyes matemáticas, como si hubiesen sido creadas por un gran matemático. Su reflejo cósmico es Géminis.
  4. MATERIALISMO: considera que el universo consiste solo de materia que puede ser pesada, medida, y contada. Cáncer se relaciona a este concepto del mundo en el cosmos.
  5. SENSUALISMO: comprende al universo como si existiese solamente dentro del campo marcado por el compás de los sentidos. En el zodiaco corresponde a Leo.
  6. FENOMENALISMO: acoge a los “fenómenos” en el universo como las bases esenciales de un aspecto filosófico del mundo. Su contraparte es Virgo.
  7. REALISMO: se esfuerza por lograr el matiz de la comprensión de lo real como cimiento de cualquier tendencia filosófica. Su origen cósmico es Libra.
  8. DINAMISMO: un matiz filosófico que porta el concepto fundamental de los poderes o fuerzas, pero sin ser aun seres espirituales individuales, de cualquiera de las siete tendencias espirituales. Su manifestación cósmica es Escorpio.
  9. MONADISMO: acoge al mundo de seres espirituales individuales (las monadas) que están más allá de los lazos del ser humano. Estas monadas son aun incomprensibles, con lo cual este mundo de seres monádicos es todavía una realidad abstracta. Su manifestación cósmica es Sagitario.
  10. ESPIRITUALISMO: toma al universo como la labor y manifestación de los seres espirituales individuales de un orden jerárquico definido. El carácter y la actitud de estos seres jerárquicos pueden ser distinguidos y reconocidos. Su manifestación cósmica es Capricornio.
  11. PNEUMATISMO: reconoce al espíritu como la base del universo, si bien aun no distingue entre seres espirituales individuales. El espíritu es según esta visión, una unidad mayor o menormente indivisa. Corresponde a Acuario.
  12. PSIQUISMO: un matiz que no reconoce al espíritu como base del universo, pero en cambio, propone algo semejante a un alma del mundo como la esencia de la existencia universal. Está relacionado a Piscis.

concepciones del mundo

Traducido por Diego Milillo y editado por Gracia Muñoz

 

17ª Carta – La naturaleza del mundo Planetario : la Luna (continuación).

Del libro Isis Sophia I, de Willi Sucher

Agosto de 1945

English version

 

En la evolución de la Tierra, tuvo lugar nuevamente una condensación de la substancia. Esta vez, una parte de la substancia derivada de los ciclos evolutivos previos se densifico en materia solida, formando el reino mineral. De todos modos, los Ángeles retuvieron su actividad en la esfera de las substancias liquidas; podían trabajar en el mundo material, pero solo si estaba conectado con el medio liquido. Así que su actividad aparece en todos lados a través del mediar de la Luna, donde la materia solida esta disuelta en agua o toma contacto con ella. La Tierra seria un seco desierto sin el agua; pero a través del agua, la materia solida puede ser transformada con la ayuda de múltiples seres del reino animal y vegetal.

 Lo mismo sucede con nuestra digestión; no podemos comer comida seca, debe estar penetrada por agua. Cuando las fuerzas del agua se conectan con la materia solida, pueden incluso crear materia, como lo han probado los experimentos de Herzeele. Ya que solo la semilla que es penetrada por el agua puede germinar y así crear materia. La materia seca no puede hacer esto.

Las fuerzas lunares, que se revelan a sí mismas en las fases lunares, pueden trabajar a través del agua. Es la herencia espiritual de las experiencias de los Ángeles en la Antigua Luna.

Una gran parte del cuerpo humano está conformada por agua. El balance del agua en nuestro interior es la base de nuestra vida anímica consciente. No podríamos hacer uso de nuestro cerebro si no “flotase” en el fluido cerebral. Por medio de este hecho, que está conectado a la ley de flotabilidad gracias al desplazamiento, el sistema circulatorio del cerebro es mantenido en orden, de modo tal que lo podemos utilizar como órgano de percepción y de la concepción del mundo a nuestro alrededor. Fue el agua la que transformo al cuerpo humano durante los largos periodos  de la evolución humana, en un instrumento apto para la vida de la consciencia anímica; con esto podemos hacernos conscientes de la labor de la esfera lunar o de los Ángeles. Ellos encienden la chispa de nuestro miembro anímico que la Ciencia Espiritual denomina Alma Consciente.

La gente está directamente conectada con las fuerzas de la Luna a través del alma consciente. Rudolf Steiner dice lo siguiente sobre ello en su “Teosofía”:

“El centro de la consciencia humana, es decir, el alma dentro del alma, es lo que significa el Alma Consciente. Se distingue por lo tanto como un miembro diferente del alma, del Alma Racional, que aun se ve enredada en las sensaciones, los impulsos, las pasiones, etc. Todos saben como en principio la gente acepta como verdad lo que haya preferencia en sus sentimientos y demás. Sin embargo, solo es permanente la verdad que se libera a si misma de todo matiz sentimental de simpatía y antipatía. La parte del alma en que habita esta verdad, será denominada Alma Consciente”.

El Alma Consciente tiene una doble naturaleza; se halla entre el mundo de los sentidos y el del Espíritu. Toma noción del mundo de los sentidos si el cerebro es capaz de reflejar un cuadro coherente del mismo. Ella apunta absolutamente hacia la percepción objetiva, pero también apunta hacia la cognición de los fenómenos del mundo de los sentidos como una manifestación del Espíritu.

 Si las fuerzas del Alma Consciente han de ser realmente desarrolladas por la humanidad, así como por el ser humano individual, entonces debe ser establecido un puente entre los dos mundos. Para lograr que la percepción sensoria objetiva sea tan transparente como para que la luz del Espíritu brille a través de ella, requiere de la transformación del Alma Consciente en lo que podemos denominar “Alma Imaginativa”.

Así es como también estamos conectados a la Luna a través de nuestras propias natividades; las fuerzas de la Luna nos dotan de cuerpos que deberían ser un espejo coherente del mundo de los sentidos. Mientras habitamos la Tierra, nuestra tarea es lograr que los fenómenos sensorios sean tan transparentes, que los pueda penetrar la luz del Espíritu. Debemos crear imaginaciones, ya que es lo que las fuerzas lunares esperan de nosotros. Por lo tanto, la Luna posee dos caras -como de hecho las tienen todos los planetas- ella da y también recibe. Si percibimos a la Luna en una determinada constelación del zodiaco, siempre podremos encontrar estos dos aspectos: uno que muestra como emana el sustento cósmico desde las fuerzas lunares, y otro que demanda imaginación creativa por nuestra parte.

Por ejemplo, si vemos a la Luna en la constelación de Aries, encontramos que ella dota al ser humano con fuerzas de tremenda memoria cósmica, la cual puede aparecer bajo la vestimenta del poder del pensar, en conexión con la purificación de la percepción. Si tratamos de alcanzar un conocimiento sobre la Luna en esta posición por medio de la cognición interior, en una primera instancia quizás no percibiríamos más que poderosos cuernos alzándose por el espacio universal, a manera de espirales.

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Pueden semejar a órganos perceptivos de toda la sabiduría que se halla incorporada en el universo; todavía es posible percibir que esos gigantescos órganos etéreos, cósmicos, han sido apresados en la sepultura del cráneo. Una vez pudieron moverse libremente por el espacio universal; ahora están fijos, y a través de esa fijación y aprisionamiento, hacen que uno corra el peligro de verse preso en ellos como en un laberinto. En el curso de la evolución, el cerebro que tanto admiramos hoy sufre este drama. Pese a todo, también podemos evolucionar más allá del uso de nuestro cerebro físico.

 A través del alcance de conocimientos superiores, podemos desarrollar una imaginación que no esté ligada solamente a la función cerebral. Entonces podremos vivenciar a los “cuernos” etéreos creciendo desde la tumba del cráneo hacia el espacio universal, y de este modo podremos aprender a “nombrar” cosas y seres por sus nombres eternos, creados por la verdadera imaginación.

De lograr esto por medio de la percepción suprasensible, el vellón del Carnero comienza a irradiar con brillante luz.

Swedenborg y Novalis estaban conectados con Aries, brillando a través de la Luna en sus natividades. Nos da la impresión de que Swedenborg, quien fuera un prominente científico durante la etapa temprana de su vida y un maestro espiritual y religioso en la etapa tardía, no estableció por completo el puente entre sus percepciones científicas sobre el mundo sensorio y el mundo visionario que se desarrollo a partir de su experiencia anímica. Hay una fisura entre esos dos mundos. Con lo cual el mundo de sus visiones no logro generar la redención del pensamiento, que aun está sepultado en la tumba del cráneo. El caso de Novalis es diferente; en sus escritos, tenemos la impresión de que el si construye un puente entre el mundo del pensar científico y la cognición imaginativa.

Si vemos a la Luna en Tauro, en principio solo percibiríamos a las fuerzas animadas del poderoso toro, vertiéndose en el cáliz de la Luna. Esto está conectado con la percepción de todo lo que depende de las fuerzas hereditarias de los progenitores físicos. Como fuere, si a través del desarrollo de nuestras fuerzas interiores nos volvemos capaces de transformar  esa imaginación original de Tauro, percibiremos que la cabeza y los poderosos cuernos del toro se metamorfosean en la figura de un cáliz o medialuna, en el que aparece el disco brillante del Sol dorado. El aspecto unilateral de la descendencia hereditaria se transforma entonces en la imaginación de la verdadera relación entre la herencia física y el origen cósmico de su naturaleza espiritual.

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Una consciencia de este hecho aun persistía en tiempos medievales, pero se perdió gradualmente. La ciencia espiritual revela nuevamente la naturaleza espiritual del ser humano. Personalidades como Dante, Mirandola, Kepler y Haeckel estaban conectados a Tauro a través de la Luna, y podemos apreciar en sus vidas una ilustración de estos poderes de Tauro.

A través de la Luna en Géminis podemos experimentar a las poderosas fuerzas en el universo que alguna vez, hace mucho tiempo atrás, separaron a la unidad del cosmos en los mundos espiritual y físico. De esas fuerzas podemos aprender la causa de la luz y la oscuridad, por ejemplo, así como de toda polaridad en el mundo. Estas son las causas reales del dualismo en la vida religiosa y filosófica de la humanidad moderna. Si transformamos nuevamente esta imaginación por medio de nuestras capacidades anímicas, percibiremos que repentinamente se abre paso una tercera figura entre la luz  —siempre brillante en las alturas cósmicas— que no puede penetrar a la oscuridad, y la oscuridad que genera el temor del aislamiento y la soledad. Vemos a esta tercera figura poniendo a raya a las otras dos fuerzas, protegiendo al alma de ser superada por el conflicto entre ambas. Podemos vivenciar como este Ser puede nacer en nosotros realmente.

De entre muchas, ella se ve magníficamente expresada en la hermosa imaginación de Albrecht Dürer, quien recibió a las fuerzas de Géminis gracias al cáliz lunar en su natividad y, entre otros cuadros de carácter semejante, creo el conocido grabado “El caballero, la muerte y el villano”. Es una de las más bellas expresiones imaginativas del tercer poder, del coraje infalible del alma, manteniendo el balance entre estos dos poderosos oponentes.

Si volvemos nuestros ojos hacia Cáncer, al estar en comunión con el cáliz de la Luna, en un principio obtenemos la imagen de un cangrejo visto desde el frente, por así decirlo. Vemos al poderoso par de pinzas y a la criatura que se oculta en el caparazón. En esta imaginación percibimos en el mundo que han llevado a la evolución un paso más adelante, luego de que el poder geminiano genero la división entre los mundos físico y espiritual. Vemos la imagen del materialismo que ha cortado el hilo que todavía conectaba a los dos mundos, con esas afiladas pinzas del pensar amarrado a los sentidos y se ha retirado en la tumba rocosa del cráneo. Pero si transformamos esa imagen, observaremos como se ha convertido en un cáliz colmado con los frutos del empeño moral humano. Pese a la experiencia de la separación temporal con el mundo espiritual durante la vida terrena, este cáliz puede ser el portador de un alimento substancial para un tiempo futuro distante. Personalidades tales como Edward Geo, Bulwer-Lytten, R.W.Emerson, y John Ruskin están conectadas a esta constelación de Cáncer a través de la Luna.

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Cuando la Luna se ubica en la constelación de Leo, podemos obtener la imaginación de la cabeza de un león mirando a través nuestro como si fuéramos transparentes, avizorando mas allá de nosotros hacia una distancia lejana. En él vemos el cuadro de la acumulación espiritual de los alcances y logros humanos en la Tierra a través de las épocas. Es la imagen del coraje, del emprendimiento y del orgullo. Para quien desenvuelve sus capacidades anímicas, se torna en la imagen en donde la naturaleza animal es sometida por las embestidas del destino, hasta que las cualidades egoístas son transmutadas en actitud de aceptación por el desafío del destino. En esta batalla entre la naturaleza egoísta y  los poderes directrices mundiales del destino, podemos desarrollar una cognición suprasensible sobre los planes sobrehumanos y de los poderes que guían espiritualmente a la humanidad. Entonces podemos reconocer a los seres espirituales que laboran por detrás de los movimientos del cielo estelar y que forman al destino del ser humano y del mundo. Esto no puede ser obtenido fácilmente en nuestra época. Muy a menudo, la fuerza anímica de los individuos fracasa en esta batalla.

lunaleo

Benjamin Disraeli estaba conectado con Leo a través de la Luna en su natividad, al igual que Leo Tolstoy; la ex-emperatriz Carlota de México tiene a la Luna en la misma posición al nacer; Ella fue la esposa del infeliz emperador Maximiliano de México, quien fue muerto por los insurgentes mexicanos, volviéndose loca tras la muerte de su esposo.

La Luna en Virgo se nos presenta como la imagen de la Madre celestial de toda existencia, que conoce los secretos de la creación; en los días de la antigüedad, la gente veían a este ser sosteniendo una gavilla de granos en sus manos, el símbolo de la madurez. El Cristianismo esotérico puede desenvolverse hasta tal punto en donde no solo podemos ver a la Madre-Virgen celeste, sino también al Hijo del universo que crece como radiante Sol espiritual, alcanzando los más remotos espacios del cosmos. Los poderes de la imaginación que fluyen hacia el mundo desde lo más intimo del alma de los individuos, provenientes de la Luna, generan hechos de la más grande importancia histórica, si bien no se hallan nunca sobre la superficie de los sucesos terrestres. Ellos permanecen ocultos en los trasfondos de las corrientes evolutivas de la humanidad. Si bien estos hechos son raramente reconocidos por sus contemporáneos, su influencia es más que fuerte y se prolonga en el futuro lejano, aun cuando los portadores de estos impulsos, los impulsos del “Hijo”, ya no están vivos. Dentro de este grupo podemos mencionar a personalidades como Juana de Arco, Tycho de Brahe y Rudolf Steiner.

La Luna en la constelación de Libra nos guía hasta la imaginación de la balanza del juicio cósmico, como la percibió la gente en los tiempos antiguos. Nostradamus, el famoso astrologo que al nacer tiene a la Luna en Libra, vivenció este juicio cósmico al escribir sus profecías, las cuales sobrepasaban a su propia época. Estas son imaginaciones veladas sobre el destino de las poblaciones europeas, y que se volvieron realidad mucho después de su muerte. De todas maneras, la clarividencia cristiana puede experimentar la transformación de esta imagen en otra impresión; la balanza se torna en dos manos que, suave e invisiblemente, trabajan en el mundo a modo de poderes curativos y equilibrantes. Ellas logran nivelar el paso para la revelación del Espíritu en el mundo. Esta imaginación se manifestó en la vida de Rafael Santi; aun podemos percibir en sus pinturas al poder mágico de esas manos curadoras.

La constelación de Escorpio no puede ser penetrada fácilmente cuando sus fuerzas están vertidas en el cáliz de la Luna, porque de hecho, son tres imaginaciones diferentes las que allí se ocultan. En los antiguos tiempos, la gente percibía estas fuerzas en la imaginación del águila, que penetraba en las alturas luminosas y plenas de calor de la atmosfera, lejos de donde habitaban los seres humanos en la Tierra. Poderosas y dominantes eran esas fuerzas del águila en el alma humana; ellas  dotaban a la gente con gran capacidad de mando espiritual. Pero luego, este Espíritu se distancio más y más de la Tierra. Podía dirigir a la Tierra solamente desde las alturas, pero no la redimió. Con lo cual estas fuerzas se deterioraron y por muchas eras, la gente ha podido conservarlas tan solo en la imagen del escorpión con su aguijón mortal.

 El famoso filosofo alemán Nietzsche vivió esta tragedia, luego de que su glorioso vuelo pensante en su “Así hablo Zaratustra”, concluyera en una caída fatal en el abismo de la insanidad. Así es como la imagen del águila se transformo en la imaginación del escorpión, y podríamos mostrar tantos ejemplos que llevan la impronta de la caída del pensar humano idealista pero ilusorio, en el abismo de la insanidad. Igualmente, la actividad espiritual puede guiar a las personas hasta un punto de la evolución interior en donde pueden transformar la imaginación del escorpión en la de la Paloma, justamente la paloma del Espíritu Santo, que labora en la humanidad como la fuerza gentil del poder creador espiritual.

Esto se manifestó en el filosofo Friedrich Wilhelm Schelling, quien al nacer tenia la Luna en Escorpio. Su “Filosofía de la revelación” es la realización de esta nueva imaginación; también el compositor Wolfgang A. Mozart estaba dotado de estas fuerzas. Su música respira el suave poder mágico de la Paloma, y también se manifestó en su brillante carácter.

La Luna en la constelación de Sagitario puede aparecérsenos en la imaginación de una flecha que descansa sobre la cuerda tensa de un arco. En ella podemos ver a la expresión de grandes poderes que pueden vivenciarse en el alma humana, a modo de fuerzas de empuje en favor de cierto objetivo, inclusive objetivos sobrehumanos. Pero la verdadera consciencia cristiana debe transformar la imagen de la flecha, del poder de arrojo, en poderes de auto-perfeccionamiento moral; entonces la flecha se transformara en la imaginación de un estrecho paso serpentíneo que conduce por las laderas de una montaña hasta el reino de la luz. De este modo ha de convertirse en un empeño para el Espíritu en el alma humana.

Esto pudo ser realizado por el pastor Oberlin con bella perfección. Fue pastor en Steinhal en Alsacia, un pueblecito pobre de montaña de los Vosgos. Gracias a la energía de Oberlin, el pueblo creció en prosperidad remarcable, aunque detrás de esto hay otro hecho. La esposa del pastor muere prematuramente, y Oberlin permaneció fuertemente conectado a ella tras su muerte. A través del hermoso contacto de las dos almas, el pudo tomar parte de las experiencias de ella en la vida post-mortem. De hecho, prácticamente la congregación entera de Steinhal vivió junto a su pastor  estas experiencias, porque él le comunico a sus feligreses los secretos de su vida anímica; aquí, el empeño humano en este pueblo tuvo un objetivo determinado, y el paso que lo condujo a él lo guio hasta el mundo espiritual; que obviamente resulto en beneficio de toda la congregación de Steinhal.

La constelación de Capricornio, por medio de la luz lunar, se muestra como la imagen de la cabra. Fue vivenciada así desde tiempos antiguos, pero en lugar de patas posee una cola de pez. Es el cuadro de una actitud anímica que se empeña por lo más alto en el mundo. El peligro que encierra es el no hallarse muy firmemente sobre el suelo de las realidades terrestres y puede perder pie de un momento a otro. Como fuere, la evolución verdadera puede transformar esta imaginación en el cuadro de algo semejante a un brillante castillo que se encuentra en la cima de una alta montaña. Esto no es concebido como una realidad terrestre, sino espiritual. Richard Wagner, cuya Luna estaba ubicada en la constelación de Capricornio al nacer, realizo esta imaginación en la belleza de su drama musical Parsifal, que fue la ultima creación de su vida. Parsifal, tras  largos y vanos esfuerzos, arriba al castillo del Grial, radiante sobre la cima de Montsalvat, en el cual se guardaba al curativo y nutriente cáliz del Santo Grial; el castillo del Grial es una realidad espiritual, no puede ser hallado en la realidad sensoria.

Acuario en la imagen de la Luna surge como el gran aguador cósmico que vierte el contenido de su  cántaro en el espacio cósmico. Es la imaginación de fuerzas anímicas que fácilmente pueden perderse a sí mismas  en una especie de pasividad o de altruismo desequilibrado; el alma debe encontrarse a sí misma como si hubiese sido dejada sola sobre un océano infinito o puede sentirse como tragada por un oscuro torrente; si esto es transformado en su verdadera imagen, entonces el agua se volverá el mar de fuerzas etéreas donantes de vida, que fluyen desde las esferas cósmicas hasta los reinos terrestres, generando el milagro de las formas vivientes. Goethe estaba dotado con este misterio de la Luna, y podemos decir que la realidad de las fuerzas etéreas que trabajan en la naturaleza y en la humanidad, fue para él una experiencia interior. Podemos comprobar esto de las más variadas maneras.

La Luna en la constelación de Piscis crea la imaginación de dos peces que nadan en las aguas de Acuario. Los peces son como islas en el mar, cimentadas sobre la existencia humana individual. Piscis es el cuadro de los individuos que han realizado al Espíritu en sí mismos, por medio del desarrollo de los más altos principios de todo su ser; esta gente se halla ahora en el final de un ciclo de evolución, o más bien, ellos nadan en el mar de las fuerzas creativas. Tales individuos se preparan a sí mismos para ser maestros de las fuerzas creadoras del éter, para que a través de su ayuda puedan realizarse logros de los cuales, en muestra época, solo podemos tener un vago concepto. Por lo tanto, los frutos de los logros que pueden madurar a la luz de esta imaginación, permanecen en una región del alma que no está aún bajo el control consciente del Yo. Tenemos a esta posición de la Luna en Piscis, en personalidades como Gustavo Adolfo de Suecia, Ignacio de Loyola, Hahnemann -el fundador de la homeopatía- y Tomas Moro.

Esto son solo esbozos de la actividad de la fuerza lunar en las constelaciones del zodiaco, y su transformación a través de las capacidades del Alma Consciente. Por supuesto que no hemos de generalizar en el caso de las natividades; allí deben considerarse los aspectos de los demás planetas con la Luna, así como muchos otros detalles, pero nuestro objetivo  fue mostrar como estas fuerzas pueden actuar y desarrollarse bajo circunstancias ideales.

LOS EVENTOS EN EL CIELO

El 6 de Julio, tuvo lugar una conjunción entre el Sol y Saturno en la constelación de Géminis. La conjunción entre estos dos cuerpos celestes ocurre una vez al año, y siempre se produce alrededor de medio mes después de la del año precedente. Por ejemplo, en 1946 ocurrirá el 21 de Julio, pero ambos habrán ingresado ya en la constelación de Cáncer.

Así es que  este evento anual muestra una evolución progresiva a través del zodiaco. En el transcurso de 30 años, encontraremos 30 conjunciones que tienen lugar sucesivamente en las doce constelaciones del zodiaco. Cerca de dos o tres de las conjunciones ocurren en cada una de las constelaciones. La conjunción de este año y de los dos siguientes es especialmente importante, porque se va moviendo gradualmente hacia el planeta Plutón, que fue descubierto en el año 1930 (hasta el momento, Plutón es el planeta más alejado del centro de nuestro sistema solar; su órbita esta mas allá de la de Neptuno y precisa unos 250 años para completar su órbita).

Por lo tanto, nos confrontamos con  los siguientes hechos: en 1945 la conjunción entre el Sol y Saturno tuvo lugar en Géminis, en 1946 será en Cáncer, y en 1947 también ocurrirá en Cáncer, combinado con una conjunción a Plutón. Si pudiésemos observar este evento por medio de un telescopio, veríamos sobre el trasfondo del firmamento de las estrellas fijas, a las tenues estrellas de Cáncer y frente a ellas, al Sol; ligeramente por encima del Sol aparecería Saturno en las lejanías del universo. Considerablemente más arriba, pero casi en línea recta con el Sol, detectaríamos al planeta Plutón, el cual -por supuesto- solo podría ser divisado por los grandes telescopios modernos.

Los tiempos y las zonas de estas conjunciones combinadas son muy importantes, y puede que sea necesario llamar la atención de la gente acerca de este evento, que siente una fuerte responsabilidad espiritual frente al desenvolvimiento cultural de nuestra época.

Alrededor de 33 años es el lapso entre una conjunción de Saturno con Plutón a la otra; por lo tanto, su ultima conjunción ha de haber tenido lugar en el año 1914.

El 13 de Junio de 1914, se produjo una conjunción entre el Sol y Saturno; Plutón estaba al menos en la cercanía de donde se encontraban los dos planetas. Así que aquí tenemos que ver con un evento similar al que se producirá en 1947, pero que ocurrirá en Tauro. Recordemos que el 28 de Junio de 1914 se produjo el asesinato del archiduque Fernando en Sarajevo, generando la 1ª Guerra Mundial.

El lugar en donde se producirá la conjunción en 1947 está fuertemente conectado con la tragedia del filosofo alemán Nietzsche, quien enloquece en 1888, también está conectado con el hombre que forzó a Alemania a esta 2ª Guerra Mundial y la llevo a su destrucción. La idea megalómana del Gran Imperio Germano cobro impulso a más tardar cuando Saturno estaba conjunto al planeta Neptuno (descubierto en 1846). Esto sucedió en 1917, en la constelación de Cáncer.

En 1947, Saturno estará conjunto a Plutón alrededor de esa misma posición, pero significara una “exaltación” porque Plutón está más alejado, es decir que pertenece a una esfera “superior”.

¿Cómo se reflejara este evento en lo terrenal?, ¿podemos atrevernos a conocer los aspectos inscritos en él?. Ciertamente estará conectado con la lucha de poderes malignos y el poder de la evolución cósmica  en el universo. Con lo cual mucho es puesto en manos de la Humanidad; el balance de la moral humana y de los logros espirituales sobre la Tierra decidirá en suma el surgimiento de estos eventos.

Si en 1914, cuando la conjunción combinada entre el Sol, Saturno y Plutón que tuvo lugar en Tauro, la construcción de la ciencia espiritual hubiese sido concluida —el Goetheanum en Dornach, la “Casa de la Palabra”— los eventos de ese año podrían haber tomado otro curso.

Los eventos conectados a los sucesos celestes del próximo año pueden ser dirigidos hacia el bien y el progreso de la humanidad, si un cierto número de personas desarrolla y carga consigo una moral fuerte e impulsos espirituales que urgen a nuestra época.

¿Cómo podemos leer y comprender el lenguaje de estos eventos?

La Palabra, la que podemos oír sonar desde el Sol durante esta conjunción, pronuncia que ha llegado el tiempo de la “realización” para ciertos impulsos, y que ciertas cosas han de ser hechas, o ciertas posibilidades desaparecerán para la Humanidad, Saturno revelara que una vez más ha llegado el tiempo en el que muchos deberían reconocer el hecho de que “el reino de los cielos esta cerca”, y que muchos más que hasta el momento deberían penetrar en la experiencia del “reino de los cielos” por medio de la cognición de los principios superiores de la organización humana. De otro modo, muchos serán desplazados por las contra-fuerzas del Yo Superior.

Plutón está profundamente oculto tras los velos del misterio. Nos habla de fuerzas que el individuo humano no puede alcanzar, ni naciones, ni continentes, solo pueden ser alcanzadas por la Humanidad como verdadera y todo-abarcante comunidad cristiana. Los pueblos de la Tierra pueden volverse un solo cuerpo en el Espíritu Santo. En su contra están las fuerzas de la destrucción total, de la aniquilación, incluso de la raza humana.

Estos eventos en el cielo iniciaran una era en la cual la humanidad tendrá que decidir entre una de las dos fuerzas.

(Traducido por  Diego Milillo y editado por Gracia Muñoz)

GA346.c16. El libro de la Revelación

Rudolf Steiner, Dornach, 20 de septiembre de 1924

 

English versión

Voy a comenzar recordando algo de lo mencionado anteriormente, y que voy a tomar como punto de partida. Y es que llamé la atención al hecho notable de que en los deseos subconscientes de la gente hay una fuerte necesidad de espiritualidad, y también que lo que sucede superficialmente en las experiencias del plano físico es algo fundamentalmente diferente de lo que está realmente sucediendo en las almas humanas actualmente. Hay un sorprendente hecho que prueba esto. Hace unos días mencioné la forma extraordinaria en la que toma forma el contenido de mis conferencias a los trabajadores del Goetheanum, a través de las preguntas realizadas por los propios trabajadores[1]. Esto revela algo de los deseos que se están desarrollando. También destaqué cómo se puede hablar a la gente a partir del espíritu del Libro del Apocalipsis, solo si uno encuentra el tono correcto. Sin mencionar el Libro del Apocalipsis como tal, uno puede hablar con el espíritu de este Libro precisamente como lo estamos haciendo ahora mismo entre nosotros.

He decidido el contenido de la conferencia de hoy a partir del contexto global de lo que hemos estado estudiando. Entonces, sorprendentemente, esta mañana en mi conferencia a los trabajadores se planteó una pregunta que hizo necesario explicar las mismas materias científicas que pretendía explicar aquí. Podéis ver qué efectos están actuando bajo la superficie; algo verdaderamente espiritual está sucediendo en el sentido de que las conferencias que estoy dando aquí provocan deseos en aquel otro grupo de personas, deseos que de lo contrario no tendrían. Nunca se me hubiera pedido dar aquella conferencia allí, si no estuviera hablando aquí sobre el Libro del Apocalipsis. Di aquella conferencia en respuesta a una pregunta que fue planteada, pero que no se entendía externamente. Tales cosas muestran cómo nuestro tiempo está siendo tocado por una vida espiritual que está transcurriendo principalmente por debajo de la superficie de la consciencia, una vida espiritual que es la mayor preocupación del sacerdote, que ha de tratar de encontrar el grado hasta el cual las almas están inclinadas a entrar en asuntos espirituales.

Llevaremos a cabo nuestras consideraciones aquí de una forma que les permita ser guiados por el espíritu del Libro del Apocalipsis. Esta es la situación dada aquí, pero esta mañana tuve que tratar el mismo asunto desde un ángulo completamente distinto en respuesta a una pregunta. Tales cosas deben tomarse muy en serio, pues son muy significativas.

Debemos ahora preguntarnos a nosotros mismos, queridos amigos, de qué manera la terminología del escritor del Apocalipsis es incluso más íntima. Si consideráis todo lo que he dicho, comprenderéis que cuando el escritor del Apocalipsis está hablando sobre cómo el ser humano permanece en el centro del universo entero, tiene ante él una unicidad del mundo estelar y del mundo terrenal, de manera que vincula la esencia del ser humano tanto con el mundo estelar como con el mundo terrenal. Debemos también señalar de manera realista lo que quiere decir cuando habla de bestias, de la bestia de siete cabezas y de dos cuernos. (Apocalipsis 13).

Hasta ahora hemos estado hablando solo sobre lo que el ser humano puede experimentar interiormente. Encontraréis, sin embargo, que dondequiera que el escritor del Apocalipsis habla de estrellas fijas está hablando del espíritu divino de la manera en que aún se hablaba de ello durante la Edad Media. Cuando habla de planetas está hablando de Inteligencias angélicas, de Inteligencias que son angélicas o jerárquicas en su carácter. Y cuando habla de bestias él se refiere a algo igualmente específico. En nuestro ser más interno nos deja participar tanto en los cielos de cristal como en los cielos de las estrellas fijas y planetas, pero también en lo que está fundamentado sobre el carácter animal en la forma completa en que ha evolucionado, sobre estas bestias que siguen jugando un papel en el Libro del Apocalipsis. ¿Qué son estas bestias cuando se llega a la realidad externa física del mundo?

Dondequiera que el escritor del Apocalipsis hable de la bestia, se está refiriendo realmente a los poderes y efectos de los cometas. Sólo cuando estéis familiarizados con esta terminología comprenderéis también lo que el escritor del Apocalipsis sabía sobre la naturaleza de los cometas, conocimiento que posteriormente fue completamente sepultado. Así pues examinemos ahora la naturaleza de los cometas a la luz de lo que el Libro del Apocalipsis nos cuenta. Tomad el sistema Copernicano como se enseña en las escuelas hoy en día: Sol, Mercurio, Venus, Tierra, Marte, después Júpiter y Saturno, y podríais también agregar Urano y Neptuno

cometabiela

Los movimientos de todos estos planetas son calculables en tanto en cuanto evitéis cometer grandes errores y si tenéis en cuenta los ajustes que siempre han sido necesarios. Sólo tenéis que apuntar vuestro telescopio al punto que habéis calculado y allí encontraréis al planeta. Estas son las cosas calculables. Pero dentro de este sistema planetario también tenemos las trayectorias de los cometas. Muchas trayectorias de cometas son también calculables, y estos cálculos conducen a resultados bastante extraordinarios, que pueden dar lugar a mucho entusiasmo si son tomados simplemente de la manera que aparecen de acuerdo a los cálculos astronómicos de hoy en día. Utilizaré sólo uno de éstos como mi punto de partida.

En París en 1773 se anunció que Lalande, el famoso astrónomo, iba a dar una conferencia sobre cometas en la Academia[1]. Había rumores de que iba a demostrar la colisión inminente entre un cometa y la Tierra en ese mismo año, pues los cálculos sobre la trayectoria del cometa se decía que mostraban que cruzaría la órbita de la Tierra y causaría así la colisión[2]. Imaginad la reacción de la población en aquel tiempo. El rumor provocó que cundiera el pánico en todo París, especialmente cuando se anunció que la policía, que siempre actúa correctamente, no tenía nada mejor que hacer que prohibir la conferencia sobre la base de que era peligrosa. ¡Hubo un gran número de abortos y nacimientos prematuros, la gente seriamente enferma moría, y los sacerdotes católicos hicieron un próspero negocio vendiendo absoluciones porque todos acudían apresuradamente a confesarse y querían recibir los sacramentos antes del fin del mundo!

Como la conferencia no tuvo lugar, pasó bastante tiempo hasta que la gente averiguó lo que Lalande había querido decir realmente. Los cálculos de Lalande eran bastante correctos y mostraban ciertamente que cierto cometa cruzaría la órbita de la Tierra, y si hubiera colisionado con la Tierra hubiera provocado con toda certeza que grandes masas de agua del océano en el ecuador inundaran los continentes entre el Polo Norte y el Polo Sur. Este terrible acontecimiento no sucedió, aunque el cálculo era correcto.

Podemos averiguar lo que estaba en la raíz de todo esto, queridos amigos, al considerar la situación con otro cometa, el famoso cometa de Biela. En 1832 la gente prestó, muy correctamente, gran atención a la trayectoria del cometa de Biela y todo lo que se pudo prever matemáticamente como resultado de esa trayectoria. Cuando apareció el cometa se comportó exactamente como habían predicho los cálculos. Se acercó tanto a la Tierra que la gente dijo: cada vez que aparece se acerca más a la Tierra, así que llegará un momento en que será peligroso. Como el cometa de Biela se acerca a la órbita de la Tierra cada 6 o 7 años, se prestó gran atención sobre él en los años 1840, cuando los cálculos mostraban que se acercaría tanto a la órbita de la Tierra que estaría trece veces más cerca de la Tierra que la Luna. ¡Las cosas pintaban mal entonces!. Según el cometa continuaba acercándose cada vez más a la órbita de la Tierra, los astrónomos notaron que se oscurecía cuanto más se acercaba. Cuando se acercó peligrosamente a la Tierra de nuevo en 1846 observaron que no sólo era más oscuro, sino que se había dividido en dos.

En los años 1860 las condiciones no eran favorables para la observación, así que la curiosidad de la gente creció en torno a su próxima aparición esperada en 1872. Si los cálculos eran tan correctos como lo habían sido los de Lalande para el cometa en 1773, se pensaba que era muy probable el desastre. Sólo era un niño en 1872, pero recuerdo claramente que se distribuyeron panfletos donde yo vivía, y por supuesto fueron distribuidos por otras partes también, afirmando: El mundo está llegando a su fin. Todo el mundo hablaba y escribía sobre ello. Había mucha ansiedad, ¡aunque en este caso no puedo daros ninguna estadística sobre abortos, muertes o absoluciones! Recuerdo muy bien la agitada anticipación según se acercaba el día; ¿pero qué ocurrió? El cometa no apareció. En vez de ello hubo la lluvia de meteoritos más hermosa y maravillosa, como si estuviera cayendo fuego a la Tierra desde el cielo nocturno en miríadas de pequeñas chispas que se desvanecían. Al haberse dividido en dos, el cometa entonces procedió a desintegrarse en pequeños fragmentos que la atmósfera de la Tierra fue capaz de absorber y que se unieron con el ser de la Tierra. Eligió el camino de ser absorbido por la Tierra.

En 1832 un conocido astrónomo, Littrow, publicó un tratado que era muy interesante[3]. Aún puedo recomendar estudiarlo, incluso hoy; es de lo más interesante y sus complicados cálculos son completamente correctos. Ahí había alguien que sabía de lo que hablaba. Hizo un cálculo que tuvo en cuenta todas las posibilidades. Determinó que en 1832 no hubiera podido haber aún una calamidad provocada por una colisión, pero dijo que si todo hubiera seguido como había sido cuando la trayectoria del cometa fue determinada y el cometa era aún un único cuerpo y aún no se había dividido, entonces hubiera ocurrido definitivamente una calamidad en 1933; pues 1933 es lo que dijo. Así pues si el cometa hubiera permanecido como estaba, entonces hubiera habido definitivamente una catástrofe en 1933, en la que todos los océanos se hubieran arrojado sobre la Tierra en gigantescas inundaciones, haciendo que desapareciera la vida sobre la Tierra. En vez de ello el cometa se había desintegrado en pequeñas partículas que habían sido absorbidas por la Tierra, y la Tierra se había nutrido de esta sustancia cósmica. Así que en vez de una colisión en 1933 –ese año no está muy alejado ahora– lo que la Tierra ha absorbido es espiritualizado por otras sustancias, y lo espiritual se subleva. La Tierra digiere el cometa y algo espiritual se subleva. Queridos amigos, la sustancia espiritualizada de los cometas se subleva ciertamente de vez en cuando de esta manera.

Dejadme deciros el propósito de esto, pues hay un profundo propósito cósmico. He mencionado a menudo algunas cosas bastante grotescas que sucedieron cuando se construyeron por primera vez los ferrocarriles. Una de ellas fue que cuando se estaba discutiendo la construcción de un ferrocarril, el ministro de correos en Berlín[4] replicó que él mandaba dos coches de caballos con correo cada semana y no había pasajeros en ellos, así que ese no sería el argumento para construir un ferrocarril. Otra cosa que sucedió fue que cuando se pidió una opinión experta sobre la construcción de un ferrocarril desde Nuremberg hasta Fürth, una comisión de médicos en Nuremberg recomendó desistir de hacer tal cosa, ya que los nervios de la gente sufrirían terriblemente como consecuencia; no deberían estar expuestos a ello, pues sufrirían daños corporales y anímicos; pero si se creía necesario ceder a este insensato impulso, entonces sería recomendable al menos construir altos muros de tablones a cada lado de la línea férrea para evitar que los granjeros sufrieran daños cerebrales[5]. Esta fue la opinión científica dada por la comisión de médicos de Nuremberg. Hoy nos burlamos de la estrechez de miras de tales personas. Pero como digo a menudo, no puedo reírme de la misma forma porque ellos tenían razón de acuerdo con el conocimiento científico de su época. Según lo que se sabía en aquel tiempo se tenía que decir que la gente sufriría de los nervios si viajaran en tren, y hasta cierto grado esto es verdaderamente cierto. Si se comparan los nervios de la gente de hoy con los nervios de aquellos que vivían hace algún tiempo descubriréis una pequeña pista que hasta cierto grado, exonera a los médicos de Nuremberg. Lo que la ciencia decía era, en efecto, que los seres humanos no serían capaces de tolerar las exigencias planteadas a su cuerpo físico a través del cuerpo astral, si el cuerpo astral, la parte animal del ser humano, no recibiera constantemente una corrección, una terapia, por medio de aquello que, de las sustancias absorbidas de los cometas, irradia de vuelta hacia arriba hasta la superficie de la Tierra, ejerciendo un efecto equilibrador sobre las capacidades humanas.

Así que aquí tenemos al ser humano situado en el universo de una manera extraordinaria. Aquí está el cometa de Biela en 1872. Cae fuego del cielo; la Tierra lo absorbe de tal modo que alguien con visión espiritual puede ver cómo regresa e influye al cuerpo astral humano, ya sea favorable o desfavorablemente. Hay cometas que influyen sobre los seres humanos de la forma que he descrito al equilibrar terapéuticamente su nerviosismo, y hay otros que dejan libres salvajes fuerzas astrales cuando suben de nuevo la superficie de la Tierra, tras haber sido absorbidos. Así es como el escritor del Apocalipsis contempla las apariciones de cometas. Cuando describe a las bestias también describe las apariciones de cometas, las sitúa unidas porque pueden ser vistas como fenómenos paralelos; él traza un paralelismo con la bestia de siete cabezas porque en aquel momento tales cosas estaban mucho más íntimamente vinculadas con el mundo físico completo y porque hubo un cometa entonces que se había dividido en siete partes, expresando así de una manera celestial lo que estaba sucediendo en la Tierra.

Similarmente la bestia de dos cabezas que mencioné está vinculado con un cometa, un cometa con dos colas.

Queridos amigos, las supersticiones salvajes se han visto vinculadas con los cometas y éstos han evitado que se considere su importancia con la luz correcta; sus trayectorias han sido simplemente calculadas y la gente se ha irritado por su comportamiento caprichoso.

Al menos una vez en algún tiempo algún pensador inteligente como Hegel ha consentido en dirigir la atención a diferentes tipos de vínculos entre la naturaleza de los cometas y la naturaleza de la Tierra[6]. Hegel, que no era contrario a tomarse ocasionalmente un vaso de vino espumoso, hizo la observación completamente correcta de que los años buenos y malos para el vino están relacionados con los cometas.

Consideremos ahora todo este asunto a una escala cósmica, queridos amigos. La Tierra se imbuye de sustancia de los cometas, y posteriormente la emite de nuevo en una forma espiritualizada; ésta entonces se une con los cuerpos astrales de los seres humanos de una manera buena o mala. Cuando vemos un cometa en el cielo en un momento determinado, ¿dónde está después de ese momento? En una conferencia que pronuncié en París en 1906 destaqué el hecho de que la sustancia de los cometas contiene cianuro, compuestos de carbono y nitrógeno[7]. Transcurrió mucho tiempo antes de que la ciencia externa comenzara a mencionar esto, pero posteriormente fue demostrado por el análisis espectral. El hecho de que hay cianuro en los cometas es de la mayor importancia, pues distribuido sobre la Tierra en pequeñas cantidades esta sustancia es necesaria para la purificación de los cuerpos astrales. Un doctor cósmico inmensamente grande está actuando en el cosmos constantemente atareado en administrar terapias como éstas. Simplemente pensad: Lo que vemos sobre nosotros como un cometa en el cielo en un período, se atomiza después como he descrito; baja desde el cielo en forma de lluvia de fuego; más tarde penetra en el suelo y más tarde aún pasa del suelo a las plantas, a sus raíces, tallos, hojas y flores. Nosotros ingerimos el depósito cometario, la levadura cometaria que es dada a la Tierra por el cosmos, nos la comemos con nuestro mismo pan. Cuando el escritor del Apocalipsis contempla este fenómeno ve efectos favorables de un cometa y efectos desfavorables de otro surgiendo ante su visión espiritual. La Bestia será liberada de su confinamiento en la Tierra; eso es el significado del cometa en el sentido cósmico. Que la Bestia será liberada es importante para el desarrollo de los seres humanos. Tales cosas son realidades extremadamente poderosas, puntos extraordinarios y significativos en la evolución de la humanidad y de la Tierra.

En 1933, queridos amigos, había una posibilidad de que la Tierra y todo lo que en ella vive hubiera perecido, si no hubiera existido también otra sabia disposición que no puede ser calculada. Una vez que los cometas han asumido otras formas, los cálculos ya no pueden ser exactos. Lo que necesita decirse en el sentido del escritor del Apocalipsis es: Antes de que el Cristo Etérico pueda ser comprendido por los seres humanos de una forma correcta, la humanidad debe primero arreglárselas en el encuentro con la Bestia que se sublevará en 1933. Esto es lo que el lenguaje apocalíptico nos dice. Aquí se unen una visión del espíritu con una visión de la naturaleza. Lo que está allí en el cosmos se vuelve claro para nosotros en su carácter fundamental espiritual. Considerad la forma en que los campesinos describieron lo que vieron en 1872 cuando observaron la lluvia de luz, y añadir a ello lo que el espíritu nos dice como he descrito, y comparad esto con muchas de las descripciones del Libro del Apocalipsis, y veréis que incluso las mismas palabras usadas coinciden unas con otras. Veréis que el Libro del Apocalipsis está hablando de sucesos naturales reales.

Estas son las cosas que justifican que al Libro del Apocalipsis se le llame el libro de los siete sellos. Tienen que ser desveladas de esta forma para descubrir lo que significan realmente. Cuando la gente pregunta por qué el escritor del Apocalipsis nos da un libro que está sellado no encuentro esta pregunta mucho más inteligente que cuando alguien pregunta por qué sellamos nuestras cartas cuando las enviamos en sobres cerrados. Las sellamos para que no sean leídas por aquellos a los que no van dirigidas. Lo mismo sucede con el escritor del Apocalipsis. Quería que el Libro del Apocalipsis fuera leído sólo por aquellos llamados a leerlo. Nadie sabrá cómo abrir los sellos si no ha recibido antes, se podría decir, el abrecartas apropiado de los poderes espirituales.

Queridos amigos, en 1872, cuando se suponía que aquel cometa iba a regresar, hubo en vez de ello una lluvia de luz. Esto significa que todo era ya mucho más espiritual que cuando este cometa hizo sus anteriores apariciones. Este cometa ahora sólo aparecerá en la forma de una lluvia de rayos de luz, en vez de caer a la Tierra. Lo que sucedió a finales de los años 1870 fue que la regencia de Micael bajó a la Tierra con aquella lluvia de luz dorada.

Así tenemos sucesos naturales que son sucesos espirituales reales, y sucesos espirituales que tienen el poder de ser sucesos naturales. Sólo cuando podáis penetrar en el mundo con una intensidad que convierta todos los sucesos naturales en espirituales, y que dé a todos los sucesos espirituales la intensidad de los sucesos naturales, sólo entonces obtendréis verdaderamente el conocimiento de la formación del mundo. Entonces lo moral y lo natural se unirán en una única evolución, y surgirá la inclinación de considerar el conocimiento como el contenido de la vida religiosa. Entonces ya no habrá ninguna necesidad de caer en la excusa de que sólo la fe, pero no el conocimiento, deberían proporcionar el contenido de la vida religiosa. Esto es lo que podéis obtener a través de un acercamiento más profundo al Libro del Apocalipsis. Espero que seamos capaces de finalizar estas consideraciones mañana o pasado mañana.

Traductor desconocido.  Editado y corregido por Gracia Muñoz en base a su versión inglesa.

[1] Joseph Jerome de Lalande (1732-1807), abogado y astrónomo, fue profesor de astronomía en la Universidad de Francia en 1761 y director del Observatorio de Paris en 1768. Principales obras: Traité d’astronomie, Paris 1784 y Bibliographic astronomique, Paris 1803. Conferencias sobre el Apocalipsis (del 5 al 22 de septiembre 1924)Rudolf Steiner

[2] R. Wolf, Handbuch der Astronomic, ihrer Geschichte und Litteratur, Zurich 1892 (Libro III, Sección 578),contiene la siguiente descripción: ‘En la primavera de 1773, el anuncio de que Lalande, de la Academia, iba a dar una conferencia sobre “Cometas que podrían acercarse a la Tierra” provocó un gran revuelo. Debido a que había un excesivo número de otros conferenciantes en aquella sesión, la conferencia de Lalande tuvo que ser cancelada. Como consecuencia –no se sabe si por estupidez o por una intención maligna- se propagó el rumor de que pretendía anunciar el fin del mundo para el 12 de mayo debido a la colisión de la Tierra con un planeta, pero que la policía había evitado que lo hiciera. Sólo el rumor bastó para extender tal pánico y terror que todo Paris se lamentó ya que al acercarse el día los bebés nacían prematuramente y la gente moría del shock, mientras clérigos sin escrúpulos ejercían un exuberante comercio vendiendo absoluciones por sumas exorbitantes. La precipitada publicación de la conferencia de Lalande y varios intentos, algunos humorísticos, otros serios, de rectificar el malentendido hicieron poco para calmar la situación. Hasta que no hubo transcurrido el terrible día sin incidentes de ninguna clase la gente no regresó a su estado mental normal.”Conferencias sobre el Apocalipsis (del 5 al 22 de septiembre 1924) Rudolf Steiner

[3] Johann Joseph von Littrow (1781-1840), profesor de astronomía en Cracovia y desde 1819 en Viena, donde también era director del Observatorio. En este tratado Über den gefürchteten Kometen des gegenwärtigen,Jahres 1832 and über Kometen überhaupt, Viena 1832, afirmó lo siguiente sobre el cometa de Biela:“Este año (1832) el cometa alcanzará el 29 de octubre un punto de la órbita de la Tierra distante a sólo 2 veces yun tercio del diámetro de la Tierra, aunque no de la Tierra misma. Para que eso suceda, la Tierra misma tendríaque estar en este punto de su órbita el 29 de octubre. Sin embargo, en esa fecha la Tierra estará muy alejada delpunto de su órbita que la acercaría tanto al cometa como para ser un motivo de preocupación… Sería diferente siel cometa, que estará más cerca del sol el 27 de noviembre, no alcanzara su máximo acercamiento al sol hasta el28 de diciembre. Si este fuera el caso, el cometa ciertamente se acercaría tanto a la Tierra como he señaladoarriba… Esto no va a suceder en todo este siglo. No será hasta 1933 que el cometa alcanzará su acercamientomáximo al sol a finales… de diciembre, es decir, si continúa su órbita actual de una duración de 6 años y ¾. Sinembargo, las variaciones de su órbita que provocarán los planetas, en particular Júpiter, durante este largoperíodo provocarán tantos cambios en su órbita que para entonces probablemente ya no planteará ningún peligroen absoluto para la Tierra.”

[4] Karl Ferdinand Friedrich von Nagler (1770-1846), Director General de Correos de Berlín.

[5] Ver R. Hagen, Die erste deutsche Eisenbahn, 1885, y M. Kemmerich Kulturkuriosa, Munich 1909.Conferencias sobre el Apocalipsis (del 5 al 22 de septiembre 1924)Rudolf Steiner

[6]Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831) en Encyklopädie der philosophischen Wissenschaften im Grundrisse, ed. C. Michelet, Berlin 1847, Parte 2

[7] Rudolf Steiner pronunció conferencias en París desde el 25 de mayo hasta el 14 de junio de 1906. Losresúmenes de Edouard Schuré de estas conferencias están incluidos en el volumen Kosmogonie, Dornach 1987.Sin embargo, Schuré no registró lo que Rudolf Steiner dijo sobre este punto. El hecho de que el análisis espectral muestra que hay cianuro presente en la sustancia de los cometas se hizo público alrededor de 1910 en relación con una aparición del cometa Halley. Los astrónomos han sido conscientes de esto a finales del siglo XIX.Conferencias sobre el Apocalipsis (del 5 al 22 de septiembre 1924

[1] Ver conferencia 5.Conferencias sobre el Apocalipsis (del 5 al 22 de septiembre 1924) Rudolf Steiner

Puntos de inflexión en la Historia – I

Este capitulo forma parte del libro de Willi Sucher, “El Cristianismo cósmico y el rostro cambiante de la Cosmología“. Parte I.

English version

Los dos últimos capítulos se dedicarán a la evaluación de la situación en la que nos encontramos actualmente. Para empezar, tomaremos en consideración las perspectivas históricas más alejadas, de hace muchos siglos, incluso milenios. En el último capítulo trataremos del siglo XX y la preparación para el futuro, cuando el punto vernal entre en la constelación de Acuario.

Un método bastante simple, si bien un poco audaz, consiste en comparar las épocas de la evolución precristiana con las fases correspondientes de los tiempos cristianos. A este fin tomaremos el Misterio del Gólgota como el punto central de la historia. Si, a partir del año 33 (en que Cristo fue crucificado en el Gólgota) volvemos 2.000 años hacia atrás (Fig.7.1) o, más exactamente,  1967 años atrás, más o menos a la época de Abraham, llegamos al año 1934 antes de Cristo.

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Ahora nos dirigimos a 1967 de la era cristiana y si le añadimos 33 años, llegamos al año 2.000, que es el punto exacto del reflejo de la época de Abraham. Hablando desde un punto de vista histórico, ¿qué papel representó Abraham? Vivió en Mesopotamia, más exactamente, en Ur. Lo más seguro es que no sea la misma ciudad de Ur descubierta hace unos años, sin embargo formaba parte de una de las grandes civilizaciones de la Antigüedad, establecidas entre los valles del Eúfrates y el Tigris. Dichas civilizaciones se basaron principalmente en la sabiduría de las estrellas, que era la que prevalecía en aquellos tiempos. En esos valles aún se pueden admirar, hoy en día, los zigurats o pirámides escalonadas de distintas alturas, generalmente con 7 terrazas, construidas una sobre la otra (Fig. 7.2) Por regla general, se podía acceder a través de escaleras a la última, sobre la que se había construido un pequeño santuario el cual, según parece, se utilizaba como observatorio astronómico. Por supuesto que las observaciones astronómicas de aquel entonces, aunque muy precisas, eran distintas que las nuestras. Los caldeos poseían un gran conocimiento de los ritmos cósmicos, por lo cual aquellas civilizaciones urbanas eran dirigidas siguiendo la sabiduría de los astros, cultivada hasta muy alto grado. Poco a poco fue reduciéndose,  por su utilización con fines banales para acabar sirviendo, finalmente,  a los deseos humanos. En ese momento nació la astrología predictiva tal como se usa en la actualidad, cada vez más utilizada con fines egoístas. Ésta  afirmaba que el ser humano dependía de las estrellas, que la configuración de las estrellas y los astros en el momento del nacimiento era la expresión de nuestro destino. Así pues, al estudiar los ritmos, movimientos y posiciones de los astros y estrellas, se podía obtener información sobre los sucesos a los que tendríamos que enfrentarnos a lo largo de nuestra vida. En sus orígenes, este conocimiento de las estrellas se suponía que servía par desvelar su destino a toda la comunidad. Hay documentos de aquellas épocas que dan testimonio de uno de los reyes de entonces que declaró: “Hoy me he dirigido al templo de Ishtar (es decir, Venus) que me ha dado las indicaciones e inspiraciones para hacer ciertas cosas por el bien de la ciudad.”

Esas torres formaban parte integral de los templos, de los Centros de Misterios de los tiempos antiguos. Abraham abandonó aquellos lugares: percibió, ya en aquella época, que estaba cerca la decadencia de la antigua alianza del mundo estelar con la humanidad,  y que aquellas civilizaciones no estaban siguiendo una sana evolución. Él comprendió que su misión divina consistía en preparar una Humanidad diferente de la que existía en aquellos grandes valles. Dicha decadencia no dejaba lugar, en las ciudades, a una evolución hacia la libertad del ser humano, y finalmente hacia la libertad  espiritual. Se consideraba a los hombres como dominados por las estrellas, por eso era absurdo, en dicho contexto,  hablar de  libertad humana, ni de evolución y desarrollo de iniciativas espirituales, pues el ser humano sólo podía ejecutar y manifestar lo que le venía impuesto desde el exterior. Así pues, aquella sabiduría de las estrellas, que un día perteneció a los grados más elevados de los Misterios, fue lentamente rebajándose, siendo utilizada para fines egoístas, para encadenar al ser humano a su “destino”. Por esa razón, respondiendo  a las necesidades y condiciones de la Humanidad moderna, la nueva sabiduría de las estrellas debe ser precisa y prudente al máximo grado. Por eso la hacemos tan difícil y la “colocamos tan arriba como las estrellas”, para que no pueda ser rebajada por las distorsiones y degradaciones terrenales.

Así pues, Abraham dejó aquella parte del mundo, (Génesis, XII). Su misión era construir una Humanidad que debería poderse mantener en pié por sí misma. Una de las primeras etapas en esta dirección fue el desarrollo del pensar y del intelecto, ligados al cerebro. Abraham se dirigió, al principio, a Canáan y desde allí, a Egipto, pero aquí las cosas no fueron del todo bien (Génesis XII). Regresó a lo que llamamos Palestina, fundando allí la nueva línea, la nueva Humanidad. Egipto y Caldea ya no servían a este nuevo impulso que iba a nacer. Sólo sería posible en una región entre ambos.

En la actualidad estamos viviendo en una especie de reflejo de aquel periodo y, hablando de manera figurada, podríamos decir que Abraham tendría que ‘volver ahora a Ur’, a una nueva Ur, una nueva sabiduría crística de las estrellas, la cual sólo podrá desarrollarse en base a la consciencia moderna de la Humanidad, una Humanidad que haya comprendido el significado de, por ejemplo, La Filosofía de la Libertad, el libro que Rudolf Steiner publicó en 1893. Tenemos a nuestra disposición los caminos y los medios para alcanzar este futuro humano que encontrará de nuevo las estrellas en base a la libertad y el amor. Y volveremos a vivir, pero ahora con plena consciencia, con nuestros compañeros estelares que se encuentran a nuestro lado, y comprenderemos por nosotros mismos que somos seres libres, que no estamos sometidos a las disposiciones de los astros. A fin de cuentas, en el futuro tendremos que llegar a ser libres colaboradores de las estrellas. Rudolf Steiner dio el primer paso hacia la realización de este propósito, en especial al final de su vida, cuando escribió acerca de la nueva colaboración creadora de los seres humanos con los astros y sobre estos cimientos deberemos ir edificando nuestro destino a medida que nos vayamos dirigiendo hacia el futuro.

Así pues podemos recorrer la historia de los tiempos precristianos y encontrar los reflejos correspondientes en los tiempos cristianos. Por ejemplo, Gautama Buda murió el año 544 a.C. (según los budistas ceilandeses), es decir, 438 años antes de Cristo. Esto se refleja en los años 516-577 después de Cristo que vieron la exaltación del cristianismo celta, tal como fue representado por San Colombano y otros.

Al margen de estos reflejos históricos, ciertos ritmos cósmicos son importantes para formarse los conceptos precisos sobre la interrelación de la historia humana con los cielos. Uno de estos sucesos pone en juego un ritmo muy largo, creado por la conjunción de Plutón con Urano. Plutón fue descubierto en los años treinta del siglo XX, y emplea 250 años en dar la vuelta a todo el Zodiaco. Su órbita es muy elíptica, por ello en una parte del Zodiaco se desplaza muy lentamente mientras que en la otra lo hace con rapidez. Urano es casi tres veces más rápido y emplea 84 años y pico en hacer su revolución,  (por esta razón coincide  con el ritmo de los 7 años: 12 x 7=84), es decir, tarda 7 años en pasar de una constelación a otra del Zodiaco. Naturalmente, a causa de sus lentos movimientos y de sus diferentes velocidades, estos dos planetas coinciden muy raras veces. De hecho sus conjunciones sólo tienen lugar en dos puntos del Zodiaco. Ahora bien, los puntos de encuentro, así como los puntos de oposición, son muy esclarecedores respecto a la cronología y la Historia. Por lo general sólo los estudiamos en relación a las épocas después de Cristo, pues los datos relativos a la órbita de Plutón son todavía un poco vagos desde un punto de vista astronómico.

 Dos puntos del Zodiaco fueron puestos en actividad por estos dos planetas, durante el siglo XX. (Fig. 7.3) A principios del siglo XX, hacia el 8 de Febrero de 1902, tuvo lugar una oposición entre ellos. Plutón estaba entonces en la constelación sideral de Tauro. (El símbolo utilizado para Plutón es una combinación de las letras P y L (♇) que no existía en las épocas clásicas y mitológicas, por lo cual hubo que inventar un símbolo. Urano todavía conserva la letra H (♅) como símbolo, inicial de Herschel, que fue quien le descubrió). En 1902 Urano se encontraba en el Escorpio sideral (Fig.7.3). A continuación, hace algunos años – exactamente el 6 de Enero de 1966 – ambos planetas formaron una conjunción en la constelación de Leo sideral.

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Vamos a ver ahora cómo se traduce lo anterior en sentido histórico. Para encontrar las pistas, hemos de volver hacia atrás, desde  la  posición que ocupaban en 1901-1902, hasta las conjunciones y oposiciones precedentes de los dos planetas. Una conjunción tuvo lugar en 1850, en Aries sideral. A partir de entonces, podemos retroceder más aún en la historia y descubrir correlaciones interesantes. Tenemos entonces de hecho dos líneas de conjunción-oposición, siempre a intervalos de unos 253-254 años.

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 (Una segunda serie de conjunciones y oposiciones convergen en otras partes del Zodiaco, como veremos más adelante)

Todos estos datos ilustran con claridad las evoluciones históricas de la Humanidad que, de hecho, están relacionadas con el cristianismo esotérico que al final se ha convertido en el cristianismo rosacruz. Vamos a remontarnos directamente a los alrededores del año 330 y observaremos que en esa época tuvieron lugar unos sucesos remarcables, íntimamente ligados al cristianismo esotérico. Tuvo que ser en esa época, cuando tuvo lugar lo que R. Steiner describió como “el encuentro del Mar Negro”. En el siglo anterior vivió y actuó el gran Mani, fundador del maniqueismo, que extendió sus enseñanzas hasta  muy lejos, tanto hacia el este como hacia el oeste, sufriendo la terrible experiencia de sufrir el martirio en Persia. Durante los siglos siguientes, estando ya liberado de su cuerpo físico, en la existencia espiritual reunió a los grandes Maestros Iniciados, guías de la Humanidad, en un encuentro decisivo. Entre ellos, se encontraba el Buda Gautama, que ya no se volvió a encarnar nunca más desde que alcanzó el estado de Buda. También se encontraban presentes Escitiano, el gran iniciado del oeste y Zaratustra, el gran iniciado del Este. Trataron de la situación en que se encontraba la Humanidad de aquellos tiempos y decidieron lo que tendría que suceder para preservar a la Humanidad y conducirla hacia una sana evolución en el futuro. El año 333 es exactamente el punto central de la quinta Era post-atlante, que había comenzado durante la antigua civilización de la India y que durará hasta la séptima época, cuando terminará esta Era durante la “guerra de todos contra todos”(alrededor del año 7893) De aquel encuentro surgieron los Misterios cristianos de la Rosacruz, o rosicrucianismo medieval. En la Edad Media era bien conocido, sobre todo por la gente involucrada en ella, que la corriente rosacruz había surgido de los grandes sucesos del Mar Negro acaecidos en siglo IV.

La conjunción del año 583 estuvo ligada al cristianismo celta, sublime manifestación del cristianismo esotérico. En el 837 tuvo lugar una nueva conjunción y unos 50 años después, en 889, una oposición. Ambas fueron asociadas al desarrollo del cristianismo esotérico del Grial. Ese fue el siglo de Perceval. Todo lo anterior estaba ligado a las grandes decisiones que fueron tomadas durante el s.IV por los grandes Maestros de la Humanidad. La conjunción de 1091 fue seguida, al poco tiempo, de la fundación de la Orden del Temple, en 1119. En sentido espiritual, los Templarios fueron los descendientes directos de los Caballeros del Grial.

Otra conjunción tuvo lugar en 1344, acompañada de una oposición, 50 años más tarde, en 1395. Fue un periodo de grandes decisiones espirituales. A principios del siglo XIV, la Orden de los Templarios fue exterminada a través de unos sucesos considerados como los más crueles y atroces de la Historia. El último gran Maestre, Jacques de Morlay, fue quemado en la hoguera el año 1314. Ese fue el fin de una cierta corriente de los Misterios cristianos. En el mundo espiritual  tuvieron que tomar medidas para asegurar la continuación de la corriente del cristianismo esotérico. Y así, hacia el año 1378 del s.XIV, justo entre la conjunción y oposición de ambos planetas, nació el misterioso personaje que sólo conocemos como Christian Rosacruz. Vivió muchos años, según se dice tendría más de 100 años cuando murió hacia finales del s. XV. Fue quien tomó sobre sí la misión de llevar adelante el cristianismo esotérico, y proseguirla, fundando la Comunidad de los Rosacruces, que tuvo gran actividad espiritual durante los siglos posteriores.

Y así llegamos a la conjunción de 1598, seguida de la oposición de los dos planetas en 1648. Estos 50 años parecen estar ligados al comienzo de la misión que Buda había aceptado en relación a la esfera del planeta Marte. Rudolf  Steiner reveló que Buda fue gran amigo de Christian Rosacruz, el cual era consciente del gran peligro que amenazaba a la Humanidad a causa de la decadencia que había alcanzado la esfera de Marte. Incesantes y terribles batallas habían hecho mella en Marte, esfera que las almas tienen que atravesar cuando descienden hacia una nueva encarnación. Si esta situación hubiera perdurado se habría producido una gran escisión en la Humanidad: una parte de ésta se habría retirado a una existencia puramente espiritual, como ermitaños totalmente extraños a la Tierra.  Otra parte de la Humanidad se habría sumergido en el desarrollo del materialismo.  A fin de evitar esta separación Christian Rosacruz rogó a Buda que se acercara a Marte para “cristianizar”, pacificar y armonizar ese planeta, para reconducirle, podríamos decir, por el buen camino como lo había previsto el mundo espiritual. Por supuesto que en nuestra época, aparentemente no vemos grandes resultados de esta acción. La ciencia materialista y la tecnología que se deriva de ella parecen ser más fuertes que nunca, en especial en estos últimos años. Sin embargo, no debemos olvidar que hace falta mucho, muchísimo tiempo para que un impulso de esa naturaleza,  pueda llevarse a cabo. El propio cristianismo es un ejemplo: hace 2.000 años que se implantó el cristianismo en nuestro planeta y, sin embargo, no parece que hayamos obtenido grandes resultados. Por otra parte, durante el último tercio del siglo veinte, parece que está empezando a tomar forma una ola ascendente contra el materialismo imperante, si bien con frecuencia ha sido mal comprendida y controvertida.

Finalmente llegamos a la conjunción de 1850 y la oposición de 1902. Durante este periodo se tomó otra gran decisión: esta vez fue Rudolf Steiner quien tomó sobre sí la tarea de fundar una Ciencia del Espíritu, la Antroposofía, entregando a la Humanidad los medios necesarios para dirigirse hacia el futuro, hacia la realización del cristianismo de manera práctica y, sin embargo, espiritual y  cósmica.

A continuación vamos a tomar en consideración la segunda corriente de sucesos, asociada a la conjunción de 1966. Las precedentes conjunciones y oposición se produjeron como sigue:

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Tras una serie de sucesos anteriores que no podemos abordar en esta obra, llegamos a la conjunción de 1202. Los años cercanos a éste están marcados por dos sucesos totalmente diferentes. En realidad es como si las conjunciones de esta serie vayan acompañadas, en general, por sucesos históricos contradictorios. El año 1202 vio la culminación del movimiento de los trovadores: fue la época de Wolfram von Eschenbach, de Robert de Boron, así como de otros trovadores que escribieron sobre el Santo Grial, llevándolo, al hacerlo, al conocimiento de la Humanidad posterior. Llegamos así a la conjunción de 1456. Apenas dos años más tarde, en 1459 apareció el libro “Las bodas químicas de Christian Rosacruz”, uno de los escritos fundamentales del movimiento rosacruz medieval. El documento en el que se menciona por primera vez lleva la anotación “Año 1459”. Por otro lado se produjeron cosas muy distintas. Hacia 1206, muy cerca de la primera conjunción (tenemos que tener en cuenta, por supuesto, que estos planetas se desplazan muy lentamente y permanecen cercano uno del otro durante un largo periodo) tuvieron lugar ciertos cambios en el interior de Asia: fueron los tiempos en que Temuchin fue elegido por el Kurultai (Asamblea de los Nobles de su territorio) como Gengis Khan, el perfecto guerrero y Maestro del Universo. En Europa, los trovadores, en lugares escondidos, reunían y preservaban la historia del Santo Grial, de Perceval y del Cristianismo esotérico. En el Este se preparaba la respuesta. Bajo la dirección de Gengis Khan y de sus sucesores, los mongoles conquistaron una gran parte de Asia, llegando incluso al centro de Europa: Llegaron hasta Liegnitz, en Silesia. La armada europea que les hizo frente fue totalmente abatida en 1241, durante la batalla de Liegnitz, dejando abierta la puerta a los mongoles para la conquista de Europa central y occidental. Entonces sucedió algo que la historia realmente no puede explicar. Los invasores retrocedieron, desapareciendo hacia el Este. Una hipótesis dice que el Khan, sucesor de Gengis Khan, que reinaba entonces en el Este, murió por entonces y era preciso elegir un nuevo Khan. Una explicación legendaria habla de que a pesar de haber sido vencidos los ejércitos europeos, sin posibilidad de oponer ningún tipo de resistencia, unos monjes se pusieron a meditar en un monasterio, pidiendo con gran fervor, erigiendo un muro de resistencia espiritual contra el invasor. Poco antes de la conjunción de 1456, en  1453, hubo una nueva invasión del Este hacia el interior de Europa: los turcos tomaron entonces Constantinopla y establecieron su ley en Europa. Ya antes, alrededor de los siglos siete y ocho, sucedió algo parecido. En 711, poco después de la conjunción de 695, los moros musulmanes partiendo de Africa atravesaron el estrecho de Gibraltar y acabaron con los visigodos en España, tomando posesión, poco a poco, de la Península ibérica.

Vemos pues que hubo incesantes tentativas de destruir la integridad europea, viniendo desde el continente asiático y después desde el viejo mundo. En el caso de los Mongoles, fueron los más antiguos y sombríos vestigios de la Atlántida los que se manifestaron a través de ese pueblo. Del mundo musulmán llegó la primera incursión en Europa, a través de España, vía norte de África. Varios siglos más tarde, en 1453 llegaron los ataques sobre el flanco oriental, vía Asia Menor, con la toma de Constantinopla y la mayor parte de la península de los Balcanes.

En 1711-12 se produjo la penúltima de las grandes conjunciones, acompañada en la historia por el nacimiento de Jean J. Rousseau (28 de junio de 1712) Por otra parte también está profundamente ligada a Johann W. Goethe, nacido 37 años después de ese suceso, el 28 de agosto de 1749. Treinta y siete años corresponden a dos ciclos de nodos lunares, es decir, que vuelven por segunda vez a los lugares en que habían estado en 1711-12. El hecho de que Goethe estaba profundamente unido a 1711, cuando no había nacido todavía, se demuestra en los sucesos de su vida 82 años después, en 1793 cuando tiene lugar la oposición de Urano y Plutón que siguió. Durante ese periodo Goethe escribió “El cuento de la serpiente verde”. En esencia se trata de una leyenda rosacruz. Goethe se sentía profundamente unido al impulso rosacruz, como se demuestra con claridad en su poema Los Misterios.  El cuento habla de un puente que hay que construir entre el país de la bella Lilia y los mortales que viven al otro lado del río, en el plano físico. Al final el puente se construye con el sacrificio de la serpiente verde. Construyendo el  puente sobre el río, uniendo los dos reinos gracias a su propio cuerpo, la serpiente verde crea el lazo que une el país del Espíritu con el reino de la Tierra. De esa manera los hombres pueden encontrar de nuevo el acceso al mundo espiritual, descripción auténticamente rosacruz. Esto ya se expresaba en “Las bodas químicas de Christian Rosacruz – Año 1459”. En un sentido más profundo se trata de la descripción de la manera en que la Humanidad de occidente puede encontrar de nuevo el camino hacia el conocimiento directo del mundo del espíritu. El principal “símbolo” rosacruz, la Rosa Cruz, da testimonio de ello y sería el “panel indicativo” hacia la realización de este conocimiento.  La cruz negra se alza como la marca de todo lo que pertenece al mundo físico-material, mundo en el que todos nosotros, los seres humanos, y todo lo que vemos en la Naturaleza, pasamos por la experiencia de la muerte y  la desintegración. Pero la muerte puede ser, y debe serlo, la puerta de la resurrección. Ésta y su poder están representados en las deslumbrantes rosas rojas sobre la cruz: son el símbolo de la vida, y más aún, de la vida eterna. El rosicrucianismo es, realmente, el  cristianismo esotérico. Goethe consideraba que su misión era despertar a la humanidad a través de una especie de cuento de hadas, describiendo así la importante misión y responsabilidad que incumbe a la Humanidad moderna: construir de nuevo los puentes entre el mundo visible y el mundo invisible, así como hacia el conocimiento y la auténtica realidad del mundo espiritual. Los sucesos que tuvieron lugar en la vida de Goethe alrededor de 1793 son realmente el resultado de otros sucesos anteriores que estuvieron acompañados por Urano y Plutón entre 1711 y 1456-59.

Llegamos ahora a los tiempos modernos, a la conjunción de 1966, que será seguida de una oposición que tendrá lugar hacia 2.047. Esto pasará durante el 12º periodo septenal a partir de 1966. Cabe pensar que la llegada de estos sucesos se corresponda con un momento crucial, cosa que podemos confirmar por las experiencias y pruebas que tenemos hasta el momento. Evidentemente nuestra pregunta debería ser: ¿La conjunción de 1966 tuvo algo que ver con el impulso rosacruz?. Nuestra impresión es que marcó de nuevo un paso adelante decisivo en la preparación de la Humanidad del futuro, así como en la preparación de la era de Acuario que, en nuestra opinión, aún no ha llegado. Justamente en este contexto, Rudolf Steiner pintó sobre la cúpula pequeña del primer Goetheanum una figura que da testimonio de lo anterior: en la parte inferior observamos una representación de la Humanidad eslava[1] que conducirá a la civilización de la Era de Acuario. Al lado y un poco más arriba se puede ver una “Rosa Cruz” un poco modificada: las 7 rosas están reemplazadas por 7 estrellas de 5 puntas. ¿Qué quiere decir esto?

La rosa se construye sobre la base de los 5 pétalos, o múltiplos de 5, formando un pentágono como se representa, aquí abajo, en la figura 7.4. El pentágono, así como el pentagrama, es un símbolo cósmico, ligado a los movimientos y al ritmo de Venus, planeta del amor y la compasión: las conjunciones de Venus con el Sol dibujan un pentagrama en el espacio alrededor de la Tierra (ver capítulo 1º) En realidad, Venus está relacionada con Gautama Buda que trajo a los hombres la enseñanza del amor y de la compasión con vistas a preparar el advenimiento del Cristo sobre la Tierra. Esto se puede verificar con una cosmografía histórica.

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El simbolismo de las rosas de la ‘Rosacruz’ es el signo de resurrección, como acabamos de ver. Ellas reemplazan el cuerpo sobre la cruz y por eso conducen, después de los sucesos del Viernes Santo hasta la mañana del domingo de Pascua, a la experiencia de la Resurrección. (En este contexto es esencial estudiar la detallada descripción que hizo Rudolf Steiner sobre este tema en su libro ‘La Ciencia Oculta’, cap. V) La cruz en forma de pentagrama puede elevar esta experiencia al más alto nivel. La planta – en ese caso, la rosa – es una representación pura de las fuerzas cósmicas que actúan sobre la Tierra. Con un poco de imaginación podríamos decir: el gran ideal de la rosa es el planeta Venus, o más bien, su esfera, que actúa en el cosmos sobre la base del pentágono-pentagrama. Tenemos la impresión de que Rudolf Steiner reemplazó las siete rosas, en esta  pintura, por estrellas de cinco puntas porque quería dejar claro que la Humanidad del futuro, hasta la de la era de Acuario, debe elevarse hacia esta cruz en forma de pentagrama de manera que pueda llevar a término el impulso cósmico del amor y la compasión del Gólgota  al plano social. En el meollo de los sucesos del último tercio del siglo XX  da la impresión que hemos tomado consciencia que aquel desarrollo dramático forma parte de nosotros mismos, en las profundidades y secretos más íntimos de la esencia humana moderna. Pero bien es verdad que no nos damos cuenta que las potencias adversarias hacen todo lo posible para que ese impulso no forme parte del estado de consciencia de los hombres. Será necesaria una gran fuerza espiritual  y mucha perseverancia a la individualidad que decida tomar parte a lo que, ahora, parece ser una nueva etapa hacia el futuro, iniciada por un auténtico rosicrucianismo. Esto implica, de hecho, que no nos tenemos que tomar por criaturas impotentes, constantemente sumisas y dominadas por los astros. Podemos aprender a llegar a ser “cooperadores” del cosmos,  espiritualmente libres. Una de las últimas tareas de Rudolf Steiner fue indicar los caminos y medios a través de los cuales podamos avanzar hacia el futuro, durante el cual tendremos que tomar los grandiosos elementos del Cosmos, llenarlos espiritualmente  con nuestras experiencias durante la vida terrenal, y devolverlos a continuación al Cosmos, enriquecidos y renovados. La Humanidad, vista a través de un largo periodo de evolución cósmica, contribuirá finalmente a construir un nuevo Cosmos. Y parece ser que los hombres de hoy día tendrán que entrar a formar parte de las primerísimas etapas de esta toma de responsabilidades.

Hacia tal grado de realización deberían elevarse la Cosmología y Cosmografía modernas.

 


 [1] Willi Sucher impartió este curso de conferencia en Agosto de 1969.

Traducido del francés por Maribel Garcia Polo y editado por Gracia Muñoz.

 

Conferencia VI. Embriología y evolución del mundo

6 conferencias impartidas por el Dr. Karl König

Traducido del alemán por Diego Milillo

Primero que todo, hoy intentaremos hacer brevemente un repaso de los temas tocados ayer por la mañana y por la tarde. Luego continuaremos hasta concluir con este particular periodo del desarrollo embrionario que ha sido el objeto de nuestro encuentro. Para empezar, permitámonos visualizar otra vez a manera de cuadro, tan precisamente como nos sea posible, cómo el desarrollo de las capas germinales ciertamente continua irradiando, emergiendo, tomando forma desde los cuatro principios arquetípicos que menciona Rudolf Steiner: Águila, León, Toro y Hombre. Al decir esto, inmediatamente vemos el zodiaco y reconocemos que es desde el zodiaco que estos cuatro principios se vierten, en cuatro direcciones diferentes, en la Tierra: formando, moldeando, configurando al ser humano. Podéis ver como esto es revelado una vez más en esta fase del desarrollo.

Pero a medida que el desarrollo avanza, que el embrión crece, desarrollándose de embrión a feto, y de feto a infante, poco quedara de estos sucesos que en un comienzo al ser tantos, nos permitió describirlos.

Ahora podríamos preguntarnos en qué lugar del crecimiento completo del ser humano se halla este cuadruple aspecto, que hemos sido capaces de discutir hasta cierto detalle. Y solo hay una respuesta: este cuadruple aspecto aún persiste en cada uno de nosotros en lo que llamamos GRUPOS SANGUINEOS. En cada uno de los grupos sanguíneos -no quiero entrar en detalles- un remanente de lo que una vez fue Águila, León, Toro y Hombre aun está trabajando. Se ha oscurecido, pero se puso en manifiesto en aquellas formas y figuras que fueron descritas ayer. Tan solo pensad lo que significa que ahora somos capaces de percibir las verdaderas fuerzas del Águila-ectodermo desarrollándose del modo simétrico lateral,  de ver a las fuerzas del León-mesodermo laborando a medida que se despliega el metamerismo y a las fuerzas del Toro-endodermo, en la polaridad delante-detrás. Así, amigos, es como es elaborado el ser humano a través de cuatro capas germinales y sus animales arquetípicos. Se podría decir que en este momento uno es su propia esfinge. Esto ya es decir mucho. Cada cosa que discutimos en esa ocasión previa, cuando describimos a la evolución del mundo como es dada por el Génesis y el desarrollo de las membranas, llegando luego al momento donde la Caída coincide con el desarrollo de la cavidad primitiva, con el ego, el Yo, como un dedo que toma forma a modo de vara central de todo el desarrollo del hombre -todo esto es presentado al hombre en el 3er periodo post-atlante de su desarrollo cultural en la imagen de la esfinge, para que los hombres pudieran ver, al menos simbólicamente, de que se trata todo esto.

Quizás pueda indicar algo entre paréntesis. En la actualidad, la esfinge ha sido puesta una vez más frente a los ojos de aquellos preparados para ver, en una nueva forma arquitectónica. Esta cerca de Basilea, donde estaba el Goetheanum; por debajo del Goetheanum estaba esa extraña forma de la caldera. No se cuantos de vosotros podéis recordarla, pero si miráis esa caldera con la laringe abriéndose y los dos senos curvándose hacia adelante y atrás, entonces no veréis otra cosa que una metamorfosis moderna de lo que en antiguos tiempos egipcios fuera la esfinge. Esto se vuelve perceptible -y tocaremos esto más tarde- cuando uno realmente a puesto su mente en ello y ha ingresado en el modo en que se manifiestan las formas, se configuran, en el embrión que crece y se desarrolla.

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Pero ahora arribamos a uno de los temas mayores del día, así que consideremos lo siguiente: amigos míos, todo lo que sucede hasta el 17mo día se produce sola y exclusivamente a través de la interacción del germen físico provisto por los padres y la entidad que, siguiendo la descripción dada por Rudolf Steiner, he llamado germen espiritual. Este germen espiritual no es otra cosa que el arquetipo de la forma humana. Este arquetipo de la forma humana, si recordáis, deviene en existencia a la medianoche entre muerte y nuevo nacimiento, cuando es entretejido al punto central de la individualidad preparándose para la encarnación. Las Jerarquías, el alma humana enlazada a esa individualidad, ángeles y arcángeles -ellos comienzan a tejer, alcanzando incluso los extremos del universo, tejiendo el destino del individuo a modo de poderoso tapiz, una carpeta de vida y de karma, tejiendo el germen espiritual. Proviniendo desde vastedades todo abarcantes del universo, volviéndose mas y mas pequeño a su paso por las esferas de los planetas, constituyéndose a sí mismo a través de Saturno, Sol, Mercurio y Venus, ataviado con el cuerpo astral y el germen espiritual, el ego o Yo entra en la esfera de la Luna. Y allí, al momento de la fertilización física, el germen espiritual se desprende del cuerpo astral y del ego. Esto genera un vacuum y genera que otro grupo de seres, los Maestros originales de la Humanidad que habitan en la Luna, teja un cuerpo etéreo para ese ser humano, formándolo desde la luz y el calor, sonido y vida.

Ahora podemos visualizar lo siguiente: allí debajo en la Tierra, en el vientre materno, los gérmenes físico y espiritual están interactuando. La constelación del germen espiritual es tal que porta la imagen, no de lo individual, pero sí de la forma humana general. Esta imagen es implantada en el germen físico como forma física espiritual, no material, pero entretejida físicamente con substancia espiritual. Esto ocurre dentro de la organización materna, y las substancias terrenas conjuntamente con las substancias celestes del Hombre, recapitulan ahora el génesis del hombre deviniendo en existencia en la Tierra. Al mismo tiempo que esto está sucediendo en el útero, el órgano lunar de la mujer, otro proceso se produce en la esfera lunar del universo: con ayuda de la colonia de Maestros en la Luna, el cuerpo etéreo, el Yo y el cuerpo astral son reunidos durante esos 17 días santos -podemos llamarlos así- de nuestra existencia, estos días que son como una gran obertura al inicio de cada vida humana sobre la Tierra. Y en el momento en que se ha alcanzado el sexto día de la creación dentro de la recapitulación y se escucha el llamado: “hagamos al Hombre”, en ese momento el ser humano mismo, moldeado por el Yo, el cuerpo astral y etéreo, desciende a la Tierra.

Ahora considerad esto: es preparado un hogar, un primer lugar habitable para un ser que en curso normal de los eventos ha vivido cientos de años, si contamos a la manera terrestre, en un mundo que no conoce tiempo ni espacio. Allí no hay arriba ni abajo, ni derecha ni izquierda, ni delante ni detrás de la manera en que conocemos. Allí todo es cambio constante, un breve momento semeja eternidades, y allí tienen su existencia los elementos etéricos, anímicos y espirituales. Pero ahora algo que es substancia terrenal deviene en existencia aquí debajo y esos dos aspectos, el celeste y el terrestre -y esto es de por si tremendo- ha de ser reunido. Amigos, que hoy por hoy seamos capaces de hablar, de caminar, de pensar, que actuemos y hagamos o no todo lo que la Tierra demande -nada de esto sería posible de no ser por los eventos que suceden entre el 17mo y 40mo día del desarrollo embrionario, en el segundo acto de nuestro drama. Veréis, aquí no hay necesidad de diagramar al Yo. Cabe dentro de esta periferia externa del hogar provisto por la madre. Esto es el corion. Y desde el corion se desarrollo paso a paso la estructura que llamamos placenta. Si pudiéramos ingresar en el, podríamos poner en claro como esta placenta es, de hecho, una imagen del sol. Allí dentro, la entidad egóica de la individualidad que encarna está trabajando y posee su ser. Considerad, amigos míos, lo que significaría si mas y mas personas fueran capaces de acoger nuevamente estas imágenes: el Yo o ego de mi niño en crecimiento, de todos los niños que devienen en existencia en el Sol de la placenta durante el embarazo, vive como en una esfera de fuego. Si habéis visto las ventanas del primer Goetheanum, recordareis esta figura. Allí todo está presentado y delineado.

El cuerpo astral habita en los ritmos del amnión -y no estoy diciendo el fluido en si mismo- digo en donde los ritmos del liquido amniótico deviene y vuelve a desaparecer, entrelaza al Yo en el Sol de la placenta, sin que ni el uno ni el otro posean substancia material. El Yo en el lugar ocupado por la placenta, sin involucrarse en su actividad física, pero en el calor, en el fuego que irradia de ella como si fuese un Sol; el cuerpo astral en los ritmos del liquido amniótico, flotando constantemente alrededor de la forma del embrión. Al mismo tiempo, el cuerpo etéreo se involucra en todo lo concerniente a la formación de las capas germinales.

Mis amigos, aquí es dad la primer oportunidad de convertir paso a paso existencia cósmica en memorias terrestres. Veréis, ayer hice gran hincapié sobre el arriba-abajo, izquierda-derecha, delante-detrás; porque ahora puede ser experimentado el espacio, comenzando con el cuerpo etéreo. Este cuerpo etéreo comienza a colocarse en la orientación arriba-abajo  del mesodermo, sin embargo aun no hay un arriba-abajo, pero adivinando lo que ha de ser, comienza a colocarse en la orientación delante-detrás que el endodermo producirá algún día, y comienza a tomar la simetría, de alguna manera vaga aun, del ectodermo. Uno debe intentar sentir, experimentar esto, como estas fuerzas de desarrollo formadas por luz, calor, sonido y vida, se ajustan a las substancias; como la luz llega a experimentar la oscuridad y surge la simetría; como el sonido experimenta al movimiento, su sombra; como la vida se confronta a la muerte de las substancias; y como todo esto se reúne en delante-detrás, arriba-abajo, izquierda-derecha. Veis, así es como el cuerpo etéreo ingresa, paso a paso. A todo lo que deriva del devenir en existencia de la substancia, de los poderes de rememoración de la evolución de la Tierra y de la Humanidad, a todo lo que es agregado por las jerarquías, y por el León, el águila, el Toro y el Hombre, a todo esto ha de ajustarse sumisamente un cuerpo etéreo que se ha individualizado. Debe colarse, debe volverse una forma espacial en la Tierra. Esto es obligatorio.

Y el cuerpo astral, un cuerpo estelar, en principio expandido por todo el universo, luego inhalado al descender, empequeñeciéndose, ahora comienza a experimentar en los ritmos, lo que es tener un sentido del tiempo; no del hoy y de mañana, no de un año y un día, sino de la función básica que atraviesa todo lo que conocemos como tiempo: ritmo. Al devenir el liquido amniótico y volver a desaparecer, al fluir las aguas alrededor del embrión y dentro de él, en el cerebro y en la medula espinal, el liquido mengua y fluye -no es el agua sino el ritmo a través del cual el cuerpo astral ingresa en el proceso del tiempo. Y luego, amigos, reflejando la experiencia del espacio desde el cuerpo etéreo y la experiencia del tiempo desde el astral, el ego, el Yo, se alista a las lecciones en la escuela de la Tierra ha planeado para él.

Ayer os mostré un esquema de  los segmentos. ¿Tenéis una idea de lo que significa, cuando comenzamos a mirar estos cubos con creciente percepción, tales bloques de la manera en que se hallan uno detrás del otro, en nuestro propio cuerpo físico?.

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Aquí tenéis finalmente la forma terrestre, y dejadme deciros, es un tremendo esfuerzo para el mesodermo adquirir tales formas. Estos son los verdaderos bloques con los que más adelante juegan los niños. El Yo lo experimenta por primera vez. O bien el Yo experimenta como desde los primeros inicios del pulmón se desarrolla gradualmente la circunferencia exterior, y comienza a obtener la experiencia de centro y periferia. Y cuando se desarrolla el cerebro también experimenta la simetría a medida que cobra forma. Ahora no estamos mirando a través del microscopio, lo hacemos con el ojo del Yo que permanece en la placenta. Y encontramos que: aquí se generan experiencias para el Yo, y es gracias a estas experiencias -crepusculares, oníricas- que el mundo del Espíritu se acerca al Yo. La luz que hemos conocido dentro del mundo espiritual, los encuentros que hemos tenido allí, las poderosas impresiones que nos rodeaban, todo esto debe caer, alejarse, perecer, de modo tal que el ser humano se vuelva parte de la Tierra.

Solamente a través del estudio de embriología, amigos míos, es cómo podemos llegar a obtener el sentir de tales experiencias. Nos hacen descender a la Tierra. Ahora que he tratado de describiros esto, seréis capaces de comprender lo que diré a continuación. Básicamente, y aquí retrotraigo lo dicho por mí al comienzo de este curso en Octubre, nosotros podríamos ser músicos, podríamos ser arquitectos, euritmistas, geómetras, matemáticos, si somos capaces realmente de comprender todo lo que sucede durante esos pocos días, esos 23 días en que se desarrollan las capas germinales y los órganos devienen. Y cuando esto ha pasado, al 40mo día, aun no llegamos a tener al ser humano. Lo que obtuvimos fue al ancestro del Hombre, el se ha desarrollado. Pero este ancestro del Hombre está formado por la música del universo, por la arquitectura del universo, por la euritmia, el logos, la matemática, la geometría del universo; y mirad, la fuerza de la alfarería labora en la forma del embrión, ya que es un trabajo de alfarero el que ha sido practicado en la formación de la laringe, por ejemplo, o produce una vesícula biliar en el disco del alfarero del hígado, o recorta las copas y los cálices de la pelvis renal. Ahora bien, la alfarería no es la única fuerza, también hay un tejer. El tejido cartilaginoso es producido, substancia ósea es tejida, tejido conectivo es extendido como una carpeta. Todos los poderes están representados. Debemos darnos cuenta mas y mas  de esto; solamente entonces percibiremos como en esos 23 días se introdujeron en el ser humano los cimientos para toda actividad futura.

Amigos, no podríamos dar forma a la más simple jarra, ni tejer la más pequeña carpeta, tallar madera, configurar cualquier material, si todo esto no hubiera sido puesto en nosotros. Encontrareis un reflejo de esto en el Libro del Genesis, en donde entre los descendientes de Caín son descritos los tres hijos y la hija de Lamech: uno es el instructor de todo artefacto en bronce o hierro, otro es el padre de quienes manejan el arpa y el órgano y el tercero es el padre de quienes habitan en tiendas y que poseen ganado. Y no quiere decir que estos tempranos ancestros hayan conducido al hombre a generar estas actividades; todo esto se halla dentro del embrión.

Por lo tanto, la forma del ancestro del Hombre aparece. Permitidme que os lo diagrame. Si miramos al embrión hacia el final del segundo acto de este drama, se ve algo como esto: aquí tenemos una cabeza gigantesca, una frente poderosa. Realmente, la cosa entera es cabeza, para empezar. Aquí corre la espina dorsal, concluyendo en una pequeña cola. Aquí tenéis los segmentos, creciendo ya hacia el centro y tomando forma -tejido óseo, tejido muscular, formando 50 o 60 de estas estructuras simétricas, metaméricas. Todavía no hay rostro. Y luego aquí, por debajo, encontramos un enorme bulto. Si lo miramos desde fuera, si estuviéramos por abrirlo, entonces veríamos algo muy extraño, serpentíneo, algo así -solo estoy esbozando porque es realmente complicado, y veríais sangre fluyendo a través de esta estructura. Este es el corazón.

Luego viene otra tremenda formación: el hígado. El cordón umbilical se adentra (por favor recordad, esto es solo un esbozo; un embriólogo podría mostrarles numerosos errores que he cometido; por ejemplo, el cordón umbilical debería ir aquí). Ahora entonces, dentro tenemos vida en ciernes, brotando. Los receptáculos sanguíneos comienzan a desarrollarse allí, por todos lados, en el cerebro, en torno al corazón, a través de todo el hígado, a lo largo del cordón espinal. Pero, veis, también podemos decir que aquí tenemos a los tres animales: el endodermo -el Toro; el mesodermo-el León, en el corazón; el ectodermo-el Águila, en esta forma.

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Amigos míos, aquí veis los mismos principios, la misma tendencia formatriz que encontramos en el amnión, donde el amnión se vuelve mas y mas grande y donde de un modo u otro se traga al saco vitelino y al alantoides. Aquí veis como el ectodermo, que pertenece al amnión, se desarrolla poderosamente, produciendo algo que apenas si deja espacio al corazón y al hígado. ¿Qué significa esto?. Significa que sucede lo siguiente. Aquí, esbozado tan solo burdamente, esta la placenta. Aquí el ego, el Yo, tiene su asiento. Ningún animal, ni uno solo, posee una placenta semejante, ni los simios. Los simios tienen dos placentas, por ejemplo, una de  cada lado. Animales de presa poseen lo que se llama placenta-anillo, naturalmente, porque ellos son animales intermedios. Se requeriría un estudio especial completo para describir las diferentes formas que la placenta toma en los mamíferos. Pero aquí, en la placenta solar, se asienta el Yo, y los cuerpos astral y etéreo le comunican las primeras experiencias crepusculares de la Tierra.

Aquí el ectodermo se arquea. Amigos, aquí veis como la forma que deviene en existencia apunta al proceso de reencarnación. Rudolf Steiner ha demostrado esto bien claramente: el tronco y los miembros -no la cabeza- de una encarnación son transformados, metamorfoseados, se vuelve la cabeza que deviene. Esta tremenda cabeza se desarrolla desde todo lo hereditario que el Yo trae conmigo, que yo mismo he presionado en mi cuerpo etéreo en la esfera de la Luna, cuando mi complejo hereditario fue puesto en el. Y para comenzar, no soy más que cabeza. Pero por supuesto, la Tierra tendrá su parte. Y así agrega un corazón, forma un hígado y aquí, en estos dos lugares, los primeros rudimentos de los miembros, como aletas, se van desarrollando. Esta es la dirección que intenta seguir el desarrollo desde las capas germinales. Lo que el cuerpo etéreo ha traído desde la Luna, está trabajando aquí. Ya que ahora podéis ver en varios lugares en la forma humana a Aries, a Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis. El Yo ha de experimentar mas, otras cosas.

Hemos tratado, amigos míos, de compartir las experiencias del ser que encarna, de la manera en que ha de confrontarse con esas formas, de cómo debe concordar con las tendencias formatrices que nacieron durante el segundo acto del desarrollo embrionario. Significa que nuestro ser -y cuando digo “ser” me refiero al Yo, y al cuerpo astral y etéreo- ha de concordar con todo lo que tras el nacimiento se volverán experiencias en el tiempo y espacio en la Tierra. Ahora mismo, en este proceso de encarnación, el ser experimenta todo sin luz, sin luz que provenga del exterior, a través de ojos y piel. Pero la luz del Espíritu esta allí en la célula del vientre. No experimenta la respiración sino al flotar aun, al ser absorbido y expulsado nuevamente por sí mismo; tampoco conoce aun la gravedad. Gravedad, la fuerza que activa a la voluntad, aun no está presente; el embrión flota en el útero como un astronauta en su capsula espacial. No hay gran diferencia. No respira, por lo tanto el sentir no está activo. No está iluminado por una luz exterior, así que el pensar todavía duerme aquí. Lo que  ocurre es un tejer, un organizar, un mirar atrás en la memoria por sobre los eventos cósmicos del pasado. Pero estas estructuras de las que os he hablado, borran ahora la memoria del pasado, de la existencia en el mundo espiritual. Y no solamente ha de descubrir al tiempo en el ritmo, y la experiencia del espacio en las dimensiones; la Tierra como estrella, como planeta, debe ser experimentada por adelantado. ¿Cómo se logra esto?  ¿qué es la Tierra en sí?. Nosotros experimentamos a la Tierra al permitir que la gravedad sea experimentada por los miembros, el menguar y fluir de la respiración por el pecho, y la luz por la cabeza. Esto no puede suceder en el útero.

Pero otra cosa sucede, y quisiera daros una idea sobre esto, porque es por demás una parte del alcance completo de experiencias a ser ganadas entre el 17mo y el 40mo día. Por lo que no debemos mirar a las formas como si se desplegasen mecánicamente, sino considerando que el ser que encarna debe concordar con los procesos formativos. Para eso diagramare una vez más a ese ectodermo-Águila, y todo el mesodermo entretejiéndose (solo es un esbozo, para que tengáis una idea -el corazón no se ve así, aun no tiene cuatro cámaras),y aquí está el hígado y allí el intestino, y aquí comienzan a desarrollarse los pulmones. Allí hay una triada. Y, amigos míos, aquí está la Tierra. Ya que todo el sistema nervioso, cerebro y cordón espinal están predominantemente permeados por una actividad interna formativo-luminosa.

Si uno sigue las descripciones de Rudolf Steiner sobre la base de las propias experiencias internas, hay entonces una adecuada justificación para una declaración como esta: pese a que una vez que el sistema nervioso, al estar completamente formado, se vuelve una simiente de muerte en nosotros, la luz del verano habita ahora aquí. Todo se expande, reluce, titila , lo que crece madura; el verano brilla aquí por sobre toda la Tierra. Y podemos decir: en el ectodermo no solo experimentamos derecha e izquierda, no solo simetría, sino también a la TIERRA EN VERANO. En el norte y sur del globo es al revés, pero esto no importa. Ahora tomemos al mesodermo: siempre se ha podido discernir una cierta dicotomía en el. Por un lado se conecta con el sistema de los miembros, pero también es soporte del endodermo. Configura al corazón, los receptáculos sanguíneos; asimismo contiene todo lo conectado al sistema sexual. Es realmente la organización que retiene  la memoria más fuerte y perdurable de la Caída. Este mesodermo experimenta con el corazón, o les hace llegar a las experiencias hechas por los miembros y todo el resto, a la PRIMAVERA Y EL OTOÑO.Y ahora no es difícil de enlazar a la parte remanente, al endodermo, con el INVIERNO.

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Esto hará surgir una enorme cantidad de preguntas, pero solo me atendré a un solo aspecto ahora. No es posible discutir completamente todo en un curso, pero quiero daros tan solo una idea, para que la semilla pueda crecer y conducir a un estudio posterior. Veréis, se puede decir que el verano, portando toda esa configuración zodiacal, rodea a la primavera y al otoño que alcanzan la vida en el mesodermo; y directamente dentro tenemos al invierno del endodermo. ¿Qué quiero decir con el invierno del endodermo?.El conjunto del endodermo es un aparato para la transformación de la substancia. El conjunto del endodermo se ha consagrado, digamos, a la transformación de cuál sea la substancia, sea el hígado, el intestino o cualquier otra parte del sistema digestivo. Y esto es lo que sucede en invierno, cuando el color y la substancia cambian, cuando las semillas de las plantas fructifican la Tierra. La Tierra es la Madre y en ella, cada cosa que cae en la Tierra se transforma en invierno. Esta experiencia invernal es experimentada en la estructura endodérmica que se halla dentro de nosotros desde la boca al ano. Este es el punto del aspecto completo del desarrollo.

Amigos, el tubo gástrico que primeramente se desarrolla en la superficie del saco vitelino, por ejemplo, no tiene en principio una boca ni tampoco tiene un ano. Ved como este desarrollo es bien lo opuesto de la gástrula que os mostré ayer, en donde la abertura, siendo boca y ano al mismo tiempo, es la primer cosa. Aquí se está configurando un sistema de transformación de substancia. Esto es lo que hace. Luego hay un proceso secundario a modo de preparación de lo que sucederá cuando el niño sea traído a este mundo, digamos, que una boca abra hacia fuera, es decir hacia el amnión, y que un ano abra también hacia afuera, hacia el amnión. Pero eso es un proceso secundario, porque de acuerdo a la divina concepción de su devenir en existencia, el hombre no estaba en absoluto designado a ingerir y eliminar substancia alimenticia, porque al comienzo de Lemuria toda ingesta era al mismo tiempo un proceso respiratorio que ocurría sin esos orificios en el cuerpo. ¿Comprendéis lo que quiero decir?. Sería un despropósito lingüístico o un concepto erróneo pensar que ese hombre es un glotón. Se volvió uno solamente porque se convirtió a sí mismo en uno. No fue pensado para serlo. El hombre ni siquiera debería hablar. Debería escuchar, gesticular, respirar, es decir, debería vivir dentro de las esferas de luz y sonido de la existencia, aportando, tejiendo tonos y colores. Las cosas se tornaron diferentes porque intervino la serpiente que portamos con nosotros, el tubo gástrico se abrió y dio lugar a la boca y al ano. Pero el intestino, el hígado, el pulmón, todos los órganos digestivos, son procesos que transforman substancia, trabajando a la manera del invierno. Y eso es lo que experimentamos al ingresar en esa forma embrionaria. Y también experimentamos primavera y otoño en el mesodermo, entre arriba y abajo en el metamerismo que se está desarrollando, con los músculos brotando como en primavera. Pero entretanto, el musculo del corazón es transformación que conduce a la forma de la cruz, con lo cual también portamos a la muerte con nosotros. Y del mismo modo experimentamos  el descenso de arriba hacia abajo en el desarrollo de los riñones. Entonces llega el otoño.

Amigos míos, el Dr. Hillringhaus hablo sobre las experiencias internas conectadas con el riñón. Quizás pueda agregar algo a esto: en nuestro tiempo, cuarenta años atrás, pocos poemas fueron escritos en primavera, casi siempre en otoño. El otoño se volvió una tremenda experiencia. Todo esto emerge desde los riñones. Sucede porque ellos ofrecen la posibilidad de un despertar interior. Luz emerge en el hombre mientras oscuridad se acumula fuera. Pero asimismo la dicotomía, ya que se desarrolla la soledad. Al mismo tiempo emerge también la posibilidad de ser pleno en Espíritu. Y regresamos al Espíritu del otoño, digamos, a Micael, porque en la instancia final reconocemos al mundo como sabiduría, viviendo en todo lo que es endodermo.

Si queremos agregar algo mas a esto, podríamos tomar la descripción de Rudolf Steiner y en base a esto decir: la Tierra es el ciclo de verano a invierno, de primavera a otoño, creado por seres arcangélicos que rodean la Tierra. Podemos experimentarlo como URIEL-AGUILA, RAFAEL-HOMBRE, MICAEL-LEON, GABRIEL-TORO. Estas son nuestras experiencias al momento, ya que al reconocer a las estaciones en nuestras capas germinales, comenzamos a experimentar a los cuatro Arcángeles que influencian nuestras vidas. Al mismo tiempo experimentamos lo siguiente, lo cual sucede actualmente y que os mencione ayer: experimentamos como desciende el riñón y por el otro lado, como asciende el pulmón, y que el riñón que llevamos con nosotros es el resultado de la actividad de Lucifer, y lo que el pulmón logra con la contraparte de Jehová, se eleva, se alza. Y en lugar de tener al riñón arriba y al pulmón debajo, portamos con nosotros a través del diafragma -como consecuencia de la Caída- esa inversión que conducirá mas adelante -nunca antes (mi último diagrama debía de haber mostrado más bien un tubo, con sangre fluyendo a través)- a que el corazón desarrolle las cuatro cámaras. Surge la Cruz de la Tierra, suspendida como os he descrito ayer, desde arriba, a la derecha y atrás hacia abajo a la izquierda y al frente, integrando armoniosamente el espacio y determinando nuestro destino en nosotros.

Vídeo resumen de la gestación humana en 4 minutos.