GA102c3. La influencia de los seres espirituales en el hombre

Rudolf Steiner — Berlín 15 de febrero de 1908

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El propósito de estas conferencias es llevar conceptos aún más elevados a aquellos estudiantes de teosofía más avanzados que ya estan familiarizados durante algún tiempo con su concepción del mundo y que, —lo que es mucho más importante—, se han hecho propios en su forma de pensar y sentir. Esto hará que sea más difícil de seguir para los que vienen después; tal vez ellos sean capaces de seguir con su comprensión, pero será cada vez más difícil para ellos considerar como sensato y razonable lo que se adelanta desde las secciones superiores de la teosofía. Por lo tanto, se requerirá mucha buena voluntad de los recién llegados para seguir estas conferencias grupales con la comprensión de los sentimientos y la percepción. Sin embargo, no deberíamos avanzar si no tuviéramos la oportunidad de arrojar luz sobre los reinos superiores de la existencia espiritual también. Ese es el objetivo de estas conferencias.

Ahora, en la última conferencia les di una imagen de la evolución de todo nuestro sistema planetario. Antes de eso, habíamos considerado el sistema planetario en sí mismo en la medida en que los diversos planetas están poblados por seres que tienen una influencia en nuestro cuerpo humano. Lo que se presentará hoy se vinculará a estos dos estudios previos. Extenderemos aún más nuestra imagen del sistema planetario y aprenderemos algunos de los misterios de nuestra existencia cósmica desde un aspecto espiritual.

En las numerosas versiones populares del origen de nuestro sistema planetario, uno es llevado primero a una especie de niebla original, a una vasta estructura similar a una neblina, una nebulosa, de la cual nuestro sol y sus planetas se han aglomerado de alguna manera aunque para la fuerza impulsora en este proceso solo se tienen en cuenta las fuerzas físicas, como regla general. Esto se llama la “teoría de Kant-Laplace”, aunque se modificó un poco hoy, y aquellos que han llegado a una comprensión intelectual de la aglomeración gradual de los diferentes planetas desde la nebulosa original hasta la condición actual en la que existimos, están muy orgullosos de su inteligencia. Continuamente enfatizan que están muy poco de acuerdo con el importante avance de la ciencia al hablar de fuerzas espirituales y seres espirituales en esta separación de los cuerpos celestiales de la nebulosa. Varios libros populares, también, describen tales declaraciones como completamente atrasadas y supersticiosas.

Ahora la inteligencia de un estudiante de teosofía sería suficiente para comprender lo que se presenta de esta manera. Porque él va un poco más allá. Está claro para él que las fuerzas físicas de atracción y repulsión no pueden ser suficientes. Está claro que todo tipo de cosas jugaron un papel. La teosofía todavía tiene que soportar el hecho de ser proclamada completamente densa y estúpida y con una terrible superstición por la ciencia oficial popular, que podría llamarse “antisofía”. Pero estamos viviendo en una época que de una manera notable está llena de esperanza para el teósofo. Podría decirse que las teorías, opiniones y conocimientos que la ciencia popular moderna forma a partir de sus propios hechos parecen criaturas diminutas, jadeantes y enanas que corren resoplando y soplando a una distancia considerable detrás de los hechos. Los hechos de la ciencia moderna están muy, muy por delante de la “creencia” de la ciencia moderna, solo que eso no se reconoce. Solo quisiera recordarles cómo a menudo hemos hablado aquí de la actividad del cuerpo astral durante la noche, de cómo el cuerpo astral en la noche trabaja en la edificación de los cuerpos físico y etérico, liberándolos de la sustancia de fatiga que han adquirido durante el día. Expresar la oración de esta forma simplemente golpearía a la ciencia moderna como algo no apto para la sociedad educada. Pero los hechos hablan un lenguaje sencillo. Cuando, por ejemplo, podemos leer hoy en un periódico estadounidense que un investigador ha establecido la teoría de que la actividad del sueño en el hombre es constructiva, mientras que, por otro lado, la actividad de vigilia es destructiva, ustedes tienen una vez más una prueba de cómo la ciencia moderna va después de los hechos, como pequeños enanos que no pueden mantenerse al día. En la concepción del mundo de la teosofía, tienen las grandes visiones iluminadoras que se derivan de una concepción espiritual del mundo.

Cuando consideramos el origen de nuestro sistema solar actual teosóficamente, no necesitamos de ninguna manera —ni en otros campos— contradecir directamente lo que propone la ciencia física. La teosofía no tiene objeciones a hacer con respecto a lo que la ciencia física se esfuerza por saber, es decir, lo que los ojos podrían haber visto en las sucesivas fases de la evolución.  Si en el momento de la nebulosa original alguien hubiera colocado una silla en el espacio universal, se hubiese sentado en ella durante un tiempo de vida lo suficientemente largo y hubiera observado cómo las diferentes esferas se iban agrupando en bolas y separando, con los ojos físicos, no habrían visto nada más que lo que la ciencia física ha afirmado. Pero eso sería exactamente lo mismo que si dos observadores informaran que un hombre le dio a otro un golpe en la oreja y uno de ellos dijera: “El hombre estaba furiosamente enojado con el otro y eso le hizo darle un puñetazo en la oreja”. El segundo observador podría decir: “No vi nada de enojo o pasión, solo vi la mano moverse e infligir el golpe”. Esa es la descripción externa y materialista, el método empleado por la ciencia moderna; no contradice el examen espiritual de los hechos. Sin embargo, el hombre que cree que esta descripción materialista es la única, naturalmente siente que su eminencia científica es muy superior a todo lo que propone la investigación espiritual. La teoría modificada de Kant-Laplace definitivamente puede ser válida como un evento externo, pero dentro de toda la formación de globos, dentro de esta cristalización completa de los globos cósmicos separados, están trabajando las fuerzas espirituales y los seres espirituales.

El experimentador nos muestra hoy de una manera hermosa cómo puede proceder esta teoría de Kant-Laplace. Basta con tomar una pequeña bola de aceite que nada en el agua. Entonces uno fácilmente puede poner un pequeño disco de cartón como el plano del ecuador a través de esta bola y pasar una aguja por el centro. Ahora uno hace girar la aguja muy rápidamente, pequeñas bolas de aceite se separan, y es fácil imaginar un sistema cósmico en miniatura y mostrar cómo un sistema cósmico se ha separado en globos en el espacio. El experimentador solo ha olvidado una cosa. Se olvida de que él mismo estaba allí, que hizo la preparación necesaria, que luego rotó la aguja y que lo que no puede ir por sí solo en una escala en miniatura no puede ir por sí mismo en el universo. Pues ahí se supone que debe ir por sí mismo. Las cosas no son en absoluto muy difíciles de comprender, pero los principios físicos correctos están tan desgastados que aquellos que no quieren verlos realmente no necesitan verlos. Entonces, las fuerzas espirituales y los seres espirituales estuvieron activos en todo este proceso de formación planetaria y ahora aprenderemos algo al respecto.

Debo recordarles el hecho repetido frecuentemente  de que antes de que nuestra Tierra se convirtiera en “Tierra” ha pasado por encarnaciones anteriores, por otras condiciones planetarias, las condiciones de Saturno, Sol y Luna, y solo entonces avanzó a su condición actual de Tierra. Ahora imagínese vívidamente al antiguo Saturno, flotando en el espacio en el pasado lejano, la primera encarnación de nuestra Tierra. Dentro de todo el ser de Saturno no había nada de lo que hoy vemos a nuestro alrededor como nuestras plantas, minerales o animales. Saturno consistía en el comienzo de nada más que los primeros rudimentos de la Humanidad. Hablamos del antiguo Saturno como nada más que una especie de conglomerado de seres humanos. El hombre existió en ese momento solo en los primeros rudimentos de su cuerpo físico. El antiguo Saturno estaba compuesto simplemente por cuerpos humanos físicos individuales, algo así como una frambuesa o mora que no está compuesta de nada más que de pequeñas bayas. Estaba rodeado de una atmósfera, como hoy nuestra Tierra está rodeada de aire, pero en relación con lo que hoy conocemos como atmósfera, era espiritual. Era completamente de naturaleza espiritual y dentro de la evolución de Saturno el hombre comenzó su primer desarrollo.

Luego llegó un momento en que Saturno pasó por un estado similar a la condición del hombre entre la muerte y el renacimiento en el Devacán. Uno llama a este estado del cuerpo cósmico, Pralaya. Así, Saturno atravesó una especie de estado devacánico y cuando volvió a entrar en una especie de existencia externamente perceptible, emergió como la segunda etapa planetaria de nuestra Tierra, como el Sol. Esta condición del Sol portaba al ser humano de nuevo. Ciertos seres que se habían quedado atrás ahora emergieron al lado del reino humano, de modo que hubo entonces dos reinos en el Sol. Luego vino otra Pralaya, otra condición devacánica, después de la cual todo el planeta se transformó en la condición de la Luna; y así continuó, nuevamente un Pralaya, hasta que de la condición  lunar se pasó a nuestra Tierra.

Cuando nuestra Tierra salió del estado devacánico puramente espiritual y recibió por primera vez un tipo de existencia externamente perceptible, no era como lo es hoy. De hecho, vista externamente, realmente podría representarse como una especie de gran nebulosa primordial, como lo describe nuestra ciencia física. Solo debemos pensar en esta bruma primordial como inmensa, mucho más grande que la tierra presente, extendiéndose mucho más allá de los planetas más externos que ahora pertenecen a nuestro sistema solar, mucho más allá de Urano. Para la ciencia espiritual, lo que se ve surgir de esta condición espiritual no es simplemente una especie de niebla física. Pues describirlo como una especie de niebla y nada más es tan sensato como si un hombre que ha visto a otro y debe responder a una pregunta sobre lo que vio contesta: “vi los músculos que están unidos a los huesos y la sangre” simplemente describiendo el aspecto físico. Porque en la niebla primordial había una multitud de fuerzas espirituales y seres espirituales. Le pertenecían y lo que sucedió en esta niebla primordial fue una consecuencia de las hazañas de los seres espirituales. Todo lo que el físico ve cuando se coloca una silla en el espacio cósmico y observa el proceso, lo describe como el observador que negó la pasión y la ira y describió solo la mano en movimiento. En realidad, lo que ocurrió allí —la separación de cuerpos y globos cósmicos— fue un acto de los seres espirituales; en la niebla primordial, por lo tanto, debemos ver la vestimenta, la manifestación externa, de una multitud de seres espirituales.

Son seres espirituales en etapas de evolución muy variadas. No surgen de la nada, tienen un pasado detrás de ellos. Tienen a Saturno, al Sol y el pasado lunar detrás de ellos. Han pasado por todo esto y ahora están preparándose para la tarea de convertir en hechos todo lo que han experimentado. Deben “hacer” lo que han aprendido en Saturno, Sol y Luna, y se encuentran en las más diversas alturas del desarrollo. Entre ellos hay seres que estaban tan avanzados en el antiguo Saturno como el hombre en la Tierra actualmente. Estos ya pasaron por su etapa humana en Saturno y por lo tanto están muy por encima del hombre al comienzo de la evolución de la Tierra. También están allí otros seres que pasaron por su etapa humana en el Sol, otros que lo hicieron en la Luna. El ser humano esperó para atravesar su etapa humana en la Tierra. Incluso si consideramos solo esta cuádruple jerarquía, tenemos una serie de seres diferentes en diferentes etapas evolutivas.

Llamamos a los seres que pasaron por su etapa humana en el Sol, los “Espíritus del Fuego”, pero no deben imaginar que eran externamente como los hombres de hoy. Pasaron por su etapa humana en una forma externa diferente. El antiguo planeta Sol tenía una sustancia ligera extraordinariamente fina, mucho más ligera que nuestra sustancia presente. En ese momento no había ningún tipo de sólido o fluido, solo existía el elemento gaseoso, y los cuerpos de los Espíritus del Fuego, a pesar de ser de rango humano, eran cuerpos gaseosos. Uno puede atravesar la etapa humana en la evolución cósmica en las formas más variadas. Solo el hombre de la Tierra lo atraviesa en carne y hueso. Los seres que tenían rango humano en la Luna y que ya estaban en una etapa más avanzada que el hombre lo atravesaron en una especie de condición acuosa.

Por lo tanto, estos espíritus y una gran cantidad de otros se unieron con la niebla primordial que se encuentra en el punto de partida de nuestro sistema solar. Así, por ejemplo, pueden comprender fácilmente que lo que comenzó para el hombre sobre Saturno comenzó de alguna manera para otros seres sobre el sol. Al igual que en Saturno, comenzaron los primeros rudimentos del cuerpo físico, así que en el Sol siguieron otros seres, al igual que en las escuelas, diferentes alumnos de primaria siempre lo siguen. Estos seres solo han avanzado hasta el punto de ser incorporados físicamente en nuestros animales contemporáneos. En la Luna siguieron seres que están presentes en nuestras plantas contemporáneas, y nuestros minerales actuales solo se han agregado a la Tierra. Estos son nuestros compañeros más jóvenes en la evolución, cuyos dolores y alegrías les describí en una conferencia anterior. Así, en la niebla original no solo había seres avanzados sino también aquellos que aún no habían alcanzado el escenario humano.

Ahora debemos agregar a aquellos que ya he enumerado, los seres de los que he hablado como rezagados en ciertas etapas de la evolución cósmica. Vamos a tomar a los espíritus del fuego. Ya habían alcanzado su etapa humana en el Sol, y ahora, en la Tierra, son seres altamente exaltados, dos etapas por encima del hombre. Están tan avanzados que hasta que el hombre haya ascendido a través de la existencia de Júpiter y Venus a la existencia de Vulcano, no estará maduro para una existencia como la de los elevados Espíritus del Sol al comienzo del desarrollo de la Tierra. Pero tambien había seres que se habían quedado atrás, que deberían haber progresado en el Sol hasta los Espíritus del Fuego, pero que por ciertas razones se quedaron atrás. No pudieron desarrollarse a la altura máxima alcanzada por los espíritus de fuego cuando la Tierra estaba en el comienzo de su evolución.

Todos recordarán que en el comienzo de su evolución, la Tierra todavía era un cuerpo con el sol y la luna, y esto se puede combinar fácilmente con la teoría de la niebla o nebulosa original. Si fueran, por lo tanto, a unir los tres cuerpos celestiales, la tierra, el sol, la luna, en un gigantesco caldero cósmico, obtendrían un cuerpo que existió en un tiempo. Luego llegó el momento en que el Sol salió, dejando la Tierra y la Luna, a lo que siguió un tiempo en que la Luna también se retiró y dejó nuestra Tierra como lo está hoy con el Sol por un lado y la luna por otro. Ahora nos preguntamos cómo sucedió para que surgieran tres cuerpos de uno. Verán fácilmente por qué sucedió eso cuando recuerden que los seres altamente evolucionados, dos etapas por encima del hombre, estaban presentes en la niebla primordial, unificados con su existencia externa. No habrían tenido nada que ver directamente con un cuerpo tan cósmico como nuestro planeta actual, necesitaban un lugar de residencia con características bastante diferentes. Por otro lado, el ser humano habría sido consumido en una existencia unida con el sol. Él necesitaba una existencia debilitada y más suave. Era esencial entonces que, a través de la acción de los espíritus del fuego, el Sol se retirara de la Tierra y se convirtiera en su escenario de acción. No fue un evento meramente físico: debemos entenderlo como la escritura de los Espíritus del Fuego. Sacaron su morada y todo lo que necesitaban como sustancias de la Tierra e hicieron que el Sol fuera su escenario, pues en virtud de su naturaleza, pueden soportar esa inmensa velocidad de desarrollo. Si el ser humano estuviera expuesto a tal velocidad, entonces apenas sería joven cuando envejecería de una vez. Toda la evolución continuaba a un ritmo furioso. Solo aquellos seres que se encontraban dos etapas por encima del hombre podían soportar la existencia solar. Se alejaron junto con el Sol y dejaron atrás la Tierra con la Luna.

Ahora podemos responder también la pregunta de por qué la Luna tuvo que separarse de la Tierra. Si la Luna hubiera permanecido unida a la Tierra, entonces el hombre no podría haber sostenido su existencia. La luna tuvo que ser expulsada, porque habría momificado el desarrollo completo del hombre. Los hombres no habrían experimentado un desarrollo tan rápido como lo hubieran hecho si el Sol hubiera permanecido, pero habrían sido carbonizados, secados como momias; su evolución habría sido tan lenta que se habrían momificado. Para producir exactamente el grado de desarrollo útil para el hombre, la Luna con sus fuerzas y sus seres subordinados tuvo que ser expulsada. Y así también unidos con la Luna estaban aquellos seres que describí como que permanecen en un momento de la vida comparable al alcanzado hoy en la tierra por un niño de siete años. Como solo pasaron por una existencia como la existencia humana hasta la edad de siete años, cuando solo se desarrolla el cuerpo físico, necesitaban un lugar de residencia como la Luna. Cuando agreguen el hecho de que no solo estos diversos seres se unieron con la nebulosa original, sino toda una serie más, en etapas muy variadas de la evolución, entonces comprenderán que no solo estos cuerpos cósmicos, la Tierra, el Sol y la Luna, se separaron desde la nebulosa, sino también otros cuerpos cósmicos. De hecho, todos se aglomeraron como globos separados porque tuvieron que encontrarse escenaios de acción para las diferentes etapas de evolución de los diferentes seres.

Por lo tanto, había seres en el comienzo de nuestra Tierra que apenas estaban preparados para participar en un desarrollo posterior, que todavía eran tan jóvenes en toda su evolución que cualquier paso posterior los habría destruido. Debían recibir una esfera de acción, por así decirlo, sobre la cual pudieran preservar su completa juventud. Todos los otros campos de acción existían para dar lugar de residencia a aquellos que ya estaban más avanzados. Para los seres que se quedaron los últimos durante la existencia de la Luna, y que por lo tanto se habían quedado atrás en una etapa evolutiva muy temprana, hubo que separar otros campos de acción. Este escenario de acción fue el cuerpo cósmico que llamamos “Urano” y que, por lo tanto, tiene una conexión muy pequeña con nuestra existencia terrenal. Urano se ha convertido en el teatro de los seres que deben permanecer en una etapa muy atrasada.

Entonces la evolución prosiguió. Además de Urano, todo lo que forma nuestro universo estaba contenido en una masa original similar a una papilla. La mitología griega llama a esta condición “Caos”. Luego, Urano se separó, y el resto permaneció en el Caos. Dentro de él había seres que en su desarrollo se encontraban precisamente en la etapa en la que estábamos los seres humanos cuando nuestra Tierra atravesaba la condición de Saturno. Y para estos seres se creó un escenario especial, “Saturno”, ya que en ese momento, apenas estaba comenzando su existencia, no podían compartir todo lo que vendría después. Así se separó un segundo cuerpo cósmico, el Saturno, que hoy ven en los cielos hoy. Surgió por el hecho de que había seres que estaban en la misma etapa que el hombre en el tiempo de Saturno de la Tierra. Mientras que Saturno surgió como un cuerpo cósmico separado, todo lo demás que pertenece a nuestro sistema planetario actual, la Tierra con todos sus seres, todavía estaba en esa masa original parecida a una papilla. Solo Urano y Saturno salieron fuera.

Lo siguiente que sucedió fue la separación de otro planeta que tuvo que convertirse en escenario de otra determinada etapa de desarrollo. Ese fue el planeta Júpiter, el tercero en separarse de la masa brumosa que para nosotros es en realidad la Tierra. En el momento de la separación de Júpiter, el Sol, la Luna, así como todos los otros planetas de nuestro sistema, todavía estaban unidos con la Tierra. Cuando Júpiter se separó, surgieron gradualmente los precursores de la humanidad contemporánea. Es decir, nuestros seres humanos presentes surgieron de nuevo justo cuando una nueva planta salió de la semilla. Las semillas humanas se habían formado gradualmente durante las condiciones del antiguo Saturno, el Sol y la Luna, y ahora, mientras el Sol todavía estaba vinculado con la Tierra, estas semillas humanas volvieron a brotar.

Pero ahora los seres humanos no habrían podido evolucionar más, no podrían soportar el tiempo mientras el Sol permaneciera en la Tierra. Entonces surgió algo que podemos comprender bien cuando tenemos claro que los seres que hemos llamado los Espíritus del Fuego tomaron su escenario de acción lejos de la Tierra. El Sol salió y ahora tenemos el sol, por un lado y la Tierra y la Luna unidas. Durante ese tiempo, Marte —de una manera que tomaría demasiado tiempo relatar ahora en detalle— nuevamente había formado un escenario para sus seres particulares, y en su avance posterior, Marte atravesó la Tierra y la Luna dejando atrás lo que hoy día conocemos como hierro De ahí que Marte fue la causa de las partículas de hierro depositadas en los seres vivos, es decir, en la sangre. Ahora alguien podría decir: Eso no es tan notable, el hierro está en todas partes. Porque así como otros cuerpos estaban en la niebla primordial, también lo estaba Marte con el hierro que dejó atrás. ¡El hierro también está en todos los otros planetas! La ciencia de hoy, sin embargo, confirma maravillosamente lo que se da aquí desde la enseñanza de la Ciencia Espiritual. Recordarán que una vez les mostré cómo se pasa simbólicamente de la savia verde de la planta, la clorofila, a la sangre del hombre. Las plantas surgieron en el período anterior a este paso de Marte y han conservado su característica. Luego el hierro se depositó en los seres más altamente organizados que las plantas, impregnando la sangre roja. Por lo tanto, lo que se ha encontrado recientemente en un laboratorio de Zúrich está en completo acuerdo con estos hechos científico-espirituales, a saber, que la sangre no se puede comparar con la clorofila, simplemente porque se depositó más tarde. No debemos imaginarnos que la sangre dependa de algún modo de la sustancialidad del elemento químico “hierro”. Lo digo especialmente, porque alguien podría decir que no se puede hablar de ninguna conexión de la clorofila con la sangre. Hoy la ciencia hace el descubrimiento de que la sangre se remonta al elemento “hierro”, mientras que la clorofila no contiene hierro. Sin embargo, está en la más completa armonía con lo que la Ciencia Espiritual tiene que decir, es solo cuestión de mirar las cosas en la luz correcta.

Luego, por las razones que ya hemos mencionado, la Luna se separó y ahora tenemos la Tierra por sí misma y la Luna actual como su satélite. Con el Sol se retiraron todos los seres de un orden esencialmente superior al hombre, a quien hemos llamado los Espíritus del Fuego. Pero había ciertos seres que no habían ascendido lo suficientemente como para poder realmente soportar la existencia solar. Debe quedar claro que fueron seres exaltados muy por encima del hombre, pero aún no tan avanzados como para poder vivir, como los Espíritus del Fuego del Sol. Tenían que crearse las moradas para ellos. Ninguno de los otros espacios podría haberles servido, porque aquellos eran para seres de otra naturaleza, que de ninguna manera habían alcanzado la gran etapa de los seres que, aunque pertenecían a los Espíritus del Fuego, no se habían mantenido a esa altura de la Evolución Cósmica. En general, había dos especies de seres que se habían quedado atrás, y para ellos se formaron dos esferas especiales a través de la separación de Mercurio y Venus del Sol. Mercurio y Venus son dos planetas  que se han separado como los centros para aquellos Espíritus del Fuego que están exaltados muy por encima de la existencia humana, pero que sin embargo, no podrían haber soportado la existencia en el Sol. Entonces, tienes a Mercurio en el vecindario del sol como esfera para aquellos seres que no pudieron vivir con los espíritus del fuego en el sol, y Venus como esfera para seres que en cierto sentido se habían quedado detrás de los seres de Mercurio, pero que no obstante estaba muy por encima del hombre.

Así han visto que estos diversos cuerpos cósmicos se originan de la bruma primordial a partir de causas internas, de actividades inspiradas espiritualmente. Si uno se mantiene solo en lo físico, las cosas siguen su curso de la forma en que lo describe la ciencia moderna, pero el punto es aprender a conocer las causas espirituales por las cuales las cosas se han convertido en lo que son. Dentro de la niebla primordial, los seres mismos han creado los lugares de residencia en los que poder vivir. Ahora bien, estos diversos seres que estaban, por así decirlo, conviviendo armoniosamente antes de separarse, no permanecieron sin conexión. Por el contrario, trabajan unos con otros en todas partes. La influencia de los seres de Mercurio y Venus en la Tierra es de un interés bastante especial. Vuélvanse al tiempo en que el Sol y la Luna se liberaron de la Tierra y el hombre comenzó su existencia en su forma presente. Él ha adquirido esta existencia en la forma presente a través del hecho de que uno de los espíritus del Sol se abstuvo —si puedo expresarlo así— de continuar su existencia en el Sol, uniéndose a la Luna. De esta manera surgió un noble regente en la luna. Había seres de un orden inferior en la luna, pero uno de los Espíritus del Sol se unió a la existencia lunar. Este Espíritu Solar que, por lo tanto, es un Espíritu del Sol desplazado en el universo es, como divinidad el ser espiritual Iahvé, Jehová, el regente de la Luna. Veremos por qué sucedió eso si consideramos lo siguiente.

Hemos visto que si el Sol hubiera permanecido unido a la Tierra, el hombre hubiera sido consumido por el rápido curso del desarrollo, y si la Luna y sus fuerzas hubieran trabajado sobre el hombre, él se habría momificado. Precisamente a través de la armonización de las fuerzas del Sol y la Luna surgió el equilibrio que mantiene al hombre en el tiempo actual de la evolución. Cuando la Tierra devino de la Antigua Luna el hombre tenía su cuerpo físico de Saturno, su cuerpo etérico del Sol y su cuerpo astral de la Luna. Pero debido a que tenía los tres cuerpos y la semilla con los tres cuerpos comenzó ahora a desarrollarse, él tenía una forma muy diferente. Abrirían los ojos con asombro si se lo describiera, porque la presente forma humana ha surgido muy lenta y gradualmente desde el momento de la separación lunar. Pues la base, las fuerzas lunares inferiores no podrían haberle dado al hombre su forma actual. Ciertamente podrían haberle dado una forma, pero una forma inferior. Si las fuerzas de la Luna se hubieran quedado con la Tierra, lo habrían retenido rápido en una forma. Las fuerzas que dan la forma deben proceder de la Luna, mientras que las fuerzas que continuamente alteran la forma proceden del Sol. Pero para que surja la forma humana presente, un moldeador, un modelador de la forma, debe trabajar desde la Luna; no era posible de otra manera. En ese momento, por lo tanto, comenzó el desarrollo del yo humano. El cuarto miembro de la entidad humana se levantó y Iahvé le dio al ser humano el núcleo de una forma que le permitiría convertirse en un portador del yo.

Ahora el hombre aún no era capaz de llevar a cabo el trabajo que les he contado. He explicado que el yo del hombre trabaja sobre sus cuerpos astral, etérico y físico. Pero solo puede comenzar este trabajo gradualmente. Como un niño necesita maestros, entonces cuando el hombre ya estaba preparado para convertirse en un portador del yo, necesitaba un estímulo en la Tierra que le permitiera avanzar, y había dos “estimulantes”. Pueden pensar desde toda la evolución cósmica, de dónde vinieron Ellos.

Los seres que parecían más cercanos al hombre eran los seres de Venus y Mercurio. Hasta que, al final de la Era Atlante, el hombre pudo hacer los primeros débiles esfuerzos para trabajar independientemente con su yo en los tres cuerpos, porque eso solo fue posible al final de la Era Atlante, tenía que tener maestros. Estos maestros eran los seres de Venus y Mercurio, que continuaron trabajando mucho más allá de la Era de la Atlántida. Pero no deben mirarse como miramos a nuestros maestros actuales; los seres de Venus deben ser considerados como aquellos que dotaron al hombre de su intelectualidad. Los hombres no sabían nada de esto; así como los diferentes fluidos humanos actúan sobre el hombre, también lo hicieron las fuerzas de estos seres hasta que él pudo trabajar sobre sus cuerpos de forma independiente. Lo que encontramos hoy en el hombre como inteligencia fue mediado por él a través de los espíritus que se quedaron en Venus como espíritus de fuego de un orden menor. Además de estos había otros maestros y, de hecho, fueron percibidos conscientemente como maestros por los hombres que alcanzaron la clarividencia, los maestros de los grandes Misterios de la Antigüedad. En el pasado remoto no solo existía esa influencia omniabarcante de los Espíritus de Venus que trabajaban más o menos en la Humanidad como un todo, también había centros de Misterio donde los seres humanos más avanzados recibían instrucción espiritual de los Espíritus del Fuego. Los Espíritus de fuego exaltados de Mercurio instruían en los Misterios; allí aparecían —si podemos decirlo— como una encarnación espiritual y fueron los maestros de los primeros iniciados. Así como los primeros iniciados se convirtieron en los maestros de las grandes masas de la humanidad, también lo hicieron los seres de Mercurio que trabajaron como maestros de los primeros iniciados. De esto puede darse cuenta de que los seres de otras estrellas tienen una influencia sobre el hombre, pero la  muy complicada naturaleza de esta influencia se puede ver a partir de lo siguiente.

Recuerden que en mi Teosofía dividimos aproximadamente al ser humano al decir que consiste en cuerpo físico, cuerpo etérico, cuerpo astral, yo, yo espiritual, espíritu de vida, espíritu-hombre. La división más correcta, como saben, es físico, etéreo, cuerpo astral, y luego las tres fuerzas del alma de las que emerge el yo: alma sensible, alma racional o mental, alma consciente, y que solo entonces tenemos el Yo espiritual o Manas, Espíritu de vida o Budhi, Hombre espíritu o Atma. Así, el elemento alma se inserta como alma sensible, alma racional y alma consciente. Si seguimos la evolución del hombre en la Tierra podemos decir que a los tres componentes traídos desde la Luna, el primer desarrollo que se agregó fue el alma sensible, luego surgió el alma racional y no hasta el final de los tiempos de la Atlántida, cuando el hombre aprendió por primera vez a decirse “yo” a sí mismo, surgió el alma consciente. Desde entonces, el hombre puede comenzar a trabajar conscientemente desde dentro sobre los miembros de su ser. Si dividimos al hombre así en cuerpo, alma, y espíritu, entonces tenemos que dividir el alma nuevamente en alma sensible, alma racional, y alma consciente. Estos evolucionaron gradualmente, y el alma consciente todavía no podía influir, ya que surgió solo como la última. Por lo tanto, estos miembros tenían que encenderse desde fuera, y los seres externos estaban activos. Marte, de hecho, trabajó en el alma sensible, el Mercurio ya separado con sus seres trabajó en el origen del alma racional, y Júpiter, que llevaba mas tiempo en la existencia, trabajó en el origen del alma consciente.

Así, en la naturaleza anímica del hombre tenemos el trabajo de los tres cuerpos cósmicos, de Marte en el alma sensible, Mercurio en el alma racional, Júpiter en el alma consciente y, en la medida en que el Yo espiritual presiona desde el alma consciente, Venus está activo con su ser . Mercurio también estuvo activo con respecto a los primeros iniciados, de modo que los seres de Mercurio ejercieron una doble actividad, la cual era completamente inconsciente para el hombre en la medida en que desarrollaba su alma racional para después ser los primeros maestros de los iniciados cuando trabajaron de una manera totalmente consciente. Por lo tanto, los seres de Mercurio tenían una doble actividad continua, al igual que muchos maestros de escuela del país instruyen a los niños y cultivan la tierra que se les asigna. Los seres de Mercurio tuvieron que desarrollar el alma racional y además de eso tuvieron que ser los grandes maestros  de los grandes iniciados. Todas estas cosas también pueden ser captadas por la lógica pura.

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Ahora quizás puedan preguntar por qué Júpiter debiera trabajar en el alma consciente, dado que es un planeta tan lejano. Pero estas cosas no se investigan por motivos lógicos, sino investigando los hechos de los mundos espirituales. Allí percibirían como un hecho que el alma consciente está encendida por los seres de Júpiter, a cuya ayuda llegan, por otro lado, los seres rezagados de Venus. Las cosas no pueden ajustarse a un esquema externo en la actividad del cosmos; uno debe darse cuenta de que cuando un planeta ya ha cumplido una tarea, sus seres pueden después asumir otra tarea también. En el curso de la segunda raza de la humanidad, los seres de Júpiter cooperaron en el perfeccionamiento del cuerpo etérico; luego ellos mismos avanzaron de escenario y cuando el ser humano estuvo lo suficientemente avanzado para que su alma consciente se desarrollara, tuvieron que intervenir nuevamente y ayudar en su desarrollo. Lo que funciona en el espacio entra en actividad conjunta de la manera más variada; uno no puede pasar de una actividad a otra en ningún tipo de forma esquemática.

Entonces, ven cómo el físico, cuando mira hacia el Universo, ve solo los cuerpos externos de los organismos espirituales, y cómo la Ciencia Espiritual nos conduce a los cimientos espirituales que producen lo que el físico ve. No nos hemos entregado a la ilusión del hombre que toma la pequeña bola de aceite y olvida que él mismo la mueve. Hemos buscado a los seres que a su vez extrajeron las esferas de los planetas que percibimos. No hemos caído en la ilusión de pensar que si no estamos allí, todo el asunto no continúa. Hemos buscado al “revólver”, el que se queda atrás como el ser real espiritualmente activo, de modo que siempre se puede encontrar un acuerdo total entre lo que dice la Ciencia Espiritual y lo que descubre la ciencia oficial. Solo ustedes nunca pueden derivar lo que dice la Ciencia Espiritual de los hechos de la ciencia. En la mayoría de los casos, tendrían una analogía. Si, por otro lado, los hechos espirituales se han encontrado por medios ocultos, entonces, si se ignora lo que la ciencia oficial aún no ha encontrado, siempre estarán de acuerdo con lo que el físico también tiene que decir. Entonces el teósofo puede apoyar al físico. Él sabe muy bien que una ocurrencia en el ámbito físico puede ser exactamente lo que el físico describe, pero además siempre existe el proceso espiritual. Esto no impide que muchos científicos se sientan muy superiores y consideren al teósofo como un pobre tonto o algo peor. Pero el teósofo puede mirar con bastante calma. Será muy diferente dentro de cincuenta años, ya que la continuación de la ciencia meramente materialista dañaría mucho la salud y el bienestar de los hombres si las cosas permanecieran como están hoy, y si la ciencia espiritual no estuviera para combatirlas.

 

Traducido por Gracia Muñoz en Enero de 2018

 

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Las doce noches santas

Conferencia no revisada por Willi Sucher, Albrighton Hall, 6 de enero de 1953

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Ya han pasado las 12 Noches Santas y los símbolos del árbol de Navidad han desaparecido. En la 13ª noche nos alejamos del recuerdo de las estrellas, y traemos del cosmos la Imaginación de los Tres Reyes y Epifanía, cuando Cristo ingresó en la Tierra.

Existe una costumbre durante la Epifanía, en la cual los Tres Reyes vienen a limpiar el árbol de Navidad, y se lo llevan. Ellos, que eran los maestros de la antigua sabiduría de las estrellas, tenían que quitar los símbolos de las estrellas para que regresáramos a la Tierra.

Ahora hablaremos de Venus Oculto, la estrella de los Hechos. Este Venus Oculto es la verdadera estrella de seis puntas, que se dibuja por medio de los movimientos del planeta que llamamos Mercurio. Y así como la estrella de cinco puntas nos recuerda la compasión y sanación de los pastores, la estrella de seis puntas de Venus Oculto nos recuerda a la verdadera estrella de los Reyes Magos. Es la estrella de las Escrituras.

Y aquí tenemos una dificultad, ya que en la astronomía moderna este planeta se llama Mercurio. Si tomamos la posición de Venus Oculto visto desde la Tierra, encontraremos que a veces se encuentra por detrás del Sol y a veces delante de él, ya que siempre permanece alrededor del Sol. Los lazos y las conjunciones describen una estrella de seis puntas, que no podemos ver, pero que en el transcurso de 40 años, estas conjunciones van  girando alrededor del zodiaco, llegando a un grado o así de su punto de partida anterior. Las conjunciones inferiores son compresiones o contracciones y las conjunciones superiores son más ligeras o expansiones.

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Cuando  Mercurio Oculto cruzó el Sol, frente a la Tierra, surgió la raza negra —luz y oscuridad. Los guardianes, responsables de ayudar a crear las diferentes razas, ocultaron este significado. La Sabiduría de los Magos tiene de hecho poderes mágicos. Uno de los Reyes Magos vino de Persia, donde cultivaban el suelo. Los siete signos de Cristo son como una especie de arquetipo sanador. Los Tres Años no están realmente completos, son 2¼ años. Tenemos siete signos durante los cuales ocurren las conjunciones inferiores de Venus Oculto con el Sol. Cristo había tomado las fuerzas de la luz procedentes de las anteriores conjunciones superiores de Venus Oculto con el Sol y las manifestó a través de Signos durante las conjunciones inferiores que le siguieron.

Los siete ciclos de Venus Oculto en estos 2 años y medio corresponden a los siete Signos dados por Cristo y que se encuentran en el Evangelio de San Juan. A esto también le hemos unido la siete división heptagesimal de los planetas, y también podemos ver cómo se asocian con los días de la semana.

Podemos ver a Saturno en la Primera Señal, las bodas de Canaán. Aquí es donde Cristo dio un paso adelante a través de Jesús, por así decirlo; era el principio del Servicio, por el cual el “Yo” ahora hizo vino del agua, ahora tomó el lugar el vino.

El Segundo Signo, la curación del hijo del Noble de Cafarnaúm, reveló el Misterio del Sol. La curación tuvo lugar en la 7ª hora, al mediodía a mediados de verano.

El tercer signo fue la curación del hombre que estuvo enfermo durante 38 años en el estanque de Bethesda, revelando el misterio de la Luna. Las aguas de la fuente eran movidas a veces por un ángel, y el que entraba primero era sanado, pero no había nadie para ayudar al enfermo a  entrar en la fuente a tiempo. El Cristo le pregunta al enfermo si quiere ser sanado, luego le ordenó que tomara su cama y se fuera a casa. La curación ocurrió  en el día de reposo en el 31DC. El nodo de la Luna tiene un ritmo de unos 38 años, y el hombre había estado enfermo durante 38 años.

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Los planetas no se mueven exactamente en el mismo plano. El plano de la Luna está ligeramente inclinado al de la Tierra, y por lo tanto el plano orbital de la Luna cruza el de la Tierra en un punto o nodo descendente, y un punto o nodo ascendente. Estos nodos giran alrededor del plano de la Tierra. Una vuelta completa del nodo de la Luna toma cerca de 18 años y 7 meses. Dos vueltas de nodo lunar son 37 años y 3 meses, y 31 años a partir de 38 llega al año 7 AC, cuando hubo tremendos eventos en el cielo. Sucesos majestuosos, como el primero en el año 7 aC., anunciando la inminente encarnación de Cristo, cuando hubo un tremendo eclipse. Ese hombre cayó enfermo en ese momento, como un reflejo de la Gran Caída en el cosmos (ver Antigua Luna III). Este hombre no pudo recibir el mensaje del Sol y tuvo que esperar 38 años. Entonces vino el Ser Solar y sanó el misterio de la Luna, con el Sol descendiendo hacia la ella; Es decir, el Sol volviendo y entrando nuevamente en la Luna.

Mirando hacia atrás de estos acontecimientos podemos traer a la luz el significado de Cristo. Las estrellas están avanzando; El Cristo se ha unido con la Tierra. Júpiter en Aries-Kyriótetes; El Cordero de Dios. Tales eventos ocurren sólo una vez. Una vez, las fuerzas de Júpiter en Aries fueron llevadas a la Tierra; Ahora podemos mirar hacia la Tierra y visualizar en imágenes vívidas el gran cosmos y el líder espiritual de los Kyriótetes. Esto se refiere al universo entero.

(1) Saturno / Sábado: La boda en Cana.

(2) Domingo / Domingo: La curación del hijo del Noble de Cafarnaúm.

(3) Luna / Lunes: La curación del hombre que estaba enfermo 38 años.

(4) Marte / Martes (uniendo el Sol y la Luna) -La Alimentación de los 5000. Marte, que estuvo activo durante la primera mitad de la evolución de la Tierra, ahora se convierte en el servidor, el Pan. En este Cuarto Signo, la estrella de Venus Oculto señala efectivamente el futuro lejano. Júpiter también señala el futuro. Nuestros pensamientos se convertirán en la sustancia del futuro Júpiter. Contemplaremos el espíritu. Venus Oculto será capaz de crear el Espíritu. Mercurio (Venus oculto) llega al lugar donde tuvo lugar la alimentación de los 5.000. Y aquí podemos  experimentar vívidamente la alimentación de los 5.000. En un futuro lejano, la humanidad podrá hacer mayores obras.

(5) Mercurio Oculto / Miércoles: Cristo camina sobre el Mar: Mercurio es el planeta de la paz. Tal y como se ve desde la Tierra, Venus conjunta al Sol y luego esta Mercurio justo antes de hacer conjunción con el Sol, y Júpiter está en Tauro. Las cuatro de la madrugada en el reloj. Antes del amanecer, los discípulos estaban atrapados en los elementos, luego el Sol se elevó. Cristo calmó el mar con las fuerzas de Mercurio.

(6) Júpiter / Jueves: La curación del hombre que era ciego desde el nacimiento: se trataba de un  despertar de las fuerzas de Júpiter. Preparación para el futuro mientras duren los días. “Yo Soy la Luz del mundo y del Cosmos”. Cristo da su propia sustancia -símbolo del choque entre la oscuridad del pasado y la luz del futuro.

(7) Venus Oculto / Viernes: La Resurrección de Lázaro  —Hubo una conjunción superior en Capricornio / Cabra: “Yo Soy la Puerta” (San Juan, Capítulo 10) y una conjunción inferior, un lazo, en Piscis. En Venus Oculto tenemos a los Misterios, y en el séptimo ciclo, los Misterios se manifiestan en la Resurrección de Lázaro (San Juan, Capítulo 11).

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Traducido por Gracia Muñoz y revisado por Diego Milillo.

Marte y el Óctuple Sendero

(Curso de Cosmología – Conferencia a los miembros de la Rudolf Steiner House, London, England)

de 1 de Octubre de 1954 al 1 de Abril de 1955)

Todos los dibujos son de Willi Sucher – Conferencia no revisada por el autor

25 de Febrero de 1955

English version

En el último encuentro hablamos de Marte y de sus gestos. Voy a repetir muy brevemente lo que dijimos. Hablamos de los movimientos de Marte en el transcurso de este año en el que formará una conjunción  con el Sol, lo que significa que Marte está situado en el espacio cósmico, más o menos detrás del sol. En el círculo exterior señalé las conjunciones, (dibujo del círculo pequeño con el trazo) es decir, cuando Marte se posiciona detrás del Sol; y dibuje el bucle para representar una oposición de Marte con el Sol, es decir, cuando la Tierra está entre ellos. Ahora lo interesante es ver lo que ha estado haciendo Marte en el transcurso de los años.

Empecemos con el año 1938 cuando se produjo una conjunción de Marte con el Sol en Cáncer. Al año siguiente, hizo una oposición o bucle que se llevó a cabo casi en oposición, en la transición de Sagitario a Capricornio. Y así podemos seguirlo a través de los años hasta el ciclo del pasado verano en 1954.

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En estas ocasiones, cuando Marte se acerca mucho a la Tierra, los astrónomos están especialmente ansiosos por observar sus canales y todos los enigmas de su superficie. Recordarán que también se dijo que en el transcurso de unos dieciséis años, se habían llevado a cabo ocho conjunciones y ocho bucles u oposiciones de Marte al Sol, con un total de dieciséis. Y en ellas reconocemos el patrón cósmico que se nos aparece como la flor de loto de dieciséis pétalos o chakra, como se le llama en la sabiduría oriental, y lo más interesante es que en realidad ya tenemos interiorizados ocho pétalos. Sabemos que la flor de loto es una flor, por así decirlo, con anillos concéntricos de pétalos. Contamos con ocho pétalos interiores y ocho pétalos exteriores, es decir exactamente como se describen en el ocultismo. El chakra de Marte, que está situado en la región de la laringe, tiene dieciséis pétalos: ocho ya se han desarrollado inconscientemente en el pasado y los otros ocho debemos desarrollarlos ahora. Y este desarrollo de los ocho pétalos de la flor de loto de dieciséis pétalos, fue enseñado por Gautama Buda en el óctuple sendero. El óctuple sendero es el método que se debe utilizar para desarrollar y preparar ese órgano en la región de la laringe, que debe servir en un determinado momento para la percepción suprasensible.

Me gustaría indicar cómo Rudolf Steiner ha transformado y modificado el óctuple sendero de acuerdo a las necesidades actuales de la Humanidad. El antiguo óctuple sendero de Buda consistió en desarrollar o alcanzar: la justa opinión, el pensamiento correcto, la palabra correcta, la conducta correcta en la vida, que significa el derecho a los medios de vida, el recto esfuerzo, el control mental y la recta meditación. La octava regla comprende a todas las demás, o dicho de otra manera, corona a las siete anteriores.

Ahora vamos a ver cómo describe Rudolf Steiner este sendero óctuple. El habla de ocho funciones que han de ser realizadas por el ser humano. Las he tomado del libro, “Como se adquiere el Conocimiento de los Mundos Superiores”.

  • El primero se refiere a la forma en que se adquieren las ideas y los conceptos.
  • La segunda de estas funciones se refieren al control de las Resoluciones.
  • La tercera a la función del habla. El estudiante no debe pronunciar ninguna palabra que carezca de sentido y significado, ya que todo hablar por hablar nos aleja del camino, y así sucesivamente.
  • La cuarta es la regulación de la acción exterior. Como discípulos, intentaremos ajustar nuestras acciones de tal manera que armonicen con las acciones de los demás y con los acontecimientos de nuestro entorno.
  • La quinta función incluye la gestión de la totalidad de la vida. En el modo oriental se expresa como los medios adecuados de subsistencia. (Podemos ver que los conceptos que figuran en Como se adquiere el Conocimiento de los Mundos Superiores son mucho más amplios y exhaustivos.) Los esfuerzos de los estudiantes para vivir en conformidad con la naturaleza y el espíritu, nunca se debe apresurar demasiado, pero tampoco ser indolente, uno debe esforzarse por no ser ni excesivamente activo, ni excesivamente perezoso, y así sucesivamente.
  • El sexto se refiere a la actividad humana. Ponemos a prueba nuestra capacidad y competencia y la llevaremos a cabo a la luz de tal auto-conocimiento; no intentaremos nada que esté más allá de nuestras posibilidades, y no trataremos de omitir nada de lo que esté a nuestro alcance, y así sucesivamente.
  • La séptima nos ofrece el esfuerzo de aprender todo lo posible de la vida. Que nada pase por delante nuestro sin que nos dé la oportunidad de acumular la experiencia de qué es lo que tiene valor para nosotros.
  • La octava es que de vez en cuando tomemos un tiempo para hacer una mirada introspectiva en nosotros mismos, hundiéndonos en nuestro ser, dedicándonos con cuidado a tal tarea, dando forma y probación a los principios fundamentales de nuestra vida, acogiendo en nuestros pensamientos la suma total de nuestro conocimiento, sopesar nuestros deberes, reflexionar sobre el contenido y el objetivo de nuestra vida, y así sucesivamente. (Esto se llama Meditación en la versión oriental, y es, por supuesto una meditación-contemplación).

Este es el óctuple sendero. Es el desarrollo, por así decirlo, de los ocho pétalos interiores del chakra de Marte. Nuestra tarea es encontrar una clara imagen Macrocósmica de este chakra que aparece en el ser humano. Por supuesto, debemos imaginar que no es sólo una cuestión de comparar lo que ocurre y lo que existe en el ser humano, con lo que tenemos aquí, que es una imagen de los movimientos de Marte. Una cosa es cierta: hemos descendido desde el mundo cósmico entre la muerte y el nuevo nacimiento, y cada vez que entramos a la vida en la Tierra traemos la herencia de nuestras experiencias en el cosmos. Sabemos que nuestro cuerpo se construye con lo que hemos aprendido y experimentado en las esferas planetarias e incluso más allá. Se puede decir que los planetas están en nosotros, en cierto sentido, están presentes en nosotros. En nosotros está Saturno, está Júpiter, y está Marte; están modificados, pero modificados de tal manera que tienen la posibilidad de ser espiritualizados. Después de todo, ¿que significado tiene el que los seres humanos se encarnen constantemente trayendo a la Tierra la herencia de sus experiencias en las esferas planetarias y, en el momento de la muerte, se las lleven de nuevo? El ser humano es el medio, por así decirlo, por el cual el mundo divino transforma lo que está en el mundo Macrocósmico, que es el Universo.

Todas las funciones de los seres humanos, incluso el comer y digerir, están realmente diseñadas para ser sacrificadas, son un tipo de servicio para todo el Universo, para todo el Cosmos. Esto, por supuesto, no lo reconocemos ahora. En su mayor parte, los seres humanos tienen que alimentarse, ya que deben existir. Para muchos no importa lo que tiene lugar dentro de la esfera de la digestión, y de todos modos, con los medios de cognición actuales no se puede comprender lo que se lleva a cabo, por ejemplo, en el estómago, en los intestinos, en el conjunto del sistema metabólico. No sabemos estas cosas, y tal vez sea mejor así, no lo sé, porque entonces no interferiremos con él, ya que es una región sagrada. Es allí donde se produce la gran transformación de lo que tiene lugar ahí fuera, en el cosmos. Se transforma, tiene la oportunidad de transformarse en algo espiritual. Tal vez en el futuro, la Humanidad reconocerá esto —lo que realmente sucede dentro del cuerpo.

Así también tenemos que pensar en las fuerzas de Marte como algo que nos ha sido donado en un momento determinado, y cada vez que encarnamos, traemos esas fuerzas con nosotros de nuevo a la Tierra. Cuando volvemos al mundo espiritual después de la muerte, llevamos también, por supuesto, los frutos de nuestra vida, por decirlo así, los frutos de lo que hemos transformado en nuestra propia individualidad marciana. Los llevamos de regreso al mundo espiritual, y podemos imaginar que luego llega el gran momento cuando este fruto, nuestro fruto personal marcial, será probado, digamos, en la esfera de Marte ante las expectativas del mundo cósmico, ante esos seres que viven en Marte. Entonces, quedara por ver si como individuos hemos cumplido con las expectativas del cosmos. Si no es así, por supuesto, seguiremos trabajándolo durante la vida entre la muerte y el nuevo nacimiento, y surgirá del deseo de encarnar de nuevo con el fin de poder hacerlo mejor.  Así, se implanta Marte en el ser humano, y la manifestación más sublime de Marte, la huella más sutil procedente de la esfera de Marte, figura en ese órgano supra-sensible, que es el órgano espiritual del chakra de dieciséis pétalos o loto.

Ahora bien, si tomamos estas ocho funciones del óctuple sendero de Buda, que están expuestas en el libro “Como se adquiere el conocimiento de los Mundos Superiores“, entonces muy pronto entenderemos que es un camino hacia una sana confrontación con el mundo externo. Es un camino, es una función, sus reglas nos dan la oportunidad de enfrentarnos al mundo externo, físico, de una manera saludable y que puede sentar las bases para la existencia física en este planeta. Estas ocho reglas son realmente un consejo muy práctico, si leemos a través de ellas. Son consejos casi de sentido común, y sin embargo son de gran importancia. ¿Qué se incluye en estas ocho verdades?. Ustedes saben que aquí estamos hablando de las siete entidades celestes, el Sol, la Luna y los cinco planetas. Por supuesto, todos somos muy conscientes de los otros tres planetas que han sido descubiertos, y de los que podremos hablar un poco más tarde, pero desde el punto de vista de lo que está contenido dentro del marco físico del ser humano, tenemos que hablar de las siete entidades celestiales en cuanto a su función se refiere. También podemos ver ocho funciones en este sendero de ocho etapas, es decir, podemos ver algo que también está conectado con la vida orgánica del cuerpo humano.

Estos siete planetas por supuesto, no están aislados. Sabemos, si nos fijamos en el cuerpo humano, que no se puede tomar, por ejemplo, el hígado o el corazón, como algo que está, por así decirlo, en su propio terreno totalmente independiente de cualquier otro órgano. Sabemos perfectamente lo mucho que el hígado depende de la circulación, y el corazón depende de lo que hacen los pulmones, y así sucesivamente. Podemos ver que en el cuerpo humano existe una estrecha interrelación entre los órganos, y estos órganos son, como se sabe, nada más que lo que se ha individualizado en un sentido corporal y traído del ámbito de los planetas. El hígado no es otra cosa que la individualización —por supuesto corporalmente individualizada— de Júpiter, y así sucesivamente. Existe una interrelación íntima entre los planetas, entre los siete cuerpos celestes, y esta interrelación se refleja en el mismo planeta. Por ejemplo, estamos hablando de Marte. En Marte se reflejan los otros siete planetas, que están ahí, como siete reflexiones. Así, podemos hablar por ejemplo de Saturno en el lenguaje, en la modulación de Marte. Así también podemos hablar de la función de Júpiter en la esfera de Marte, etc.

Hay una cierta similitud con los siete grandes Arcángeles. Los siete grandes Arcángeles que en realidad pertenecen a los Arkai, a los Espíritus de la Personalidad, aunque se les llame Arcángeles. Pero sabemos que los siete en sí mismos, a pesar de que pertenecen a una jerarquía, reflejan en sí mismos también la totalidad de los coros de las jerarquías, los siete o nueve coros de las Jerarquías. Aquí tenemos ocho conjunciones y ocho bucles de Marte en el transcurso de 16 años, una especie de gigantesco loto cósmico o chakra de Marte, ahora podemos imaginar, y uno puede ponerse a resolverlo en todos los detalles, que siete de los ocho están conectados con los planetas.

Tomemos la primera de las funciones. La primera se refiere al modo en que se adquirieren las ideas y concepciones. Con un poco de imaginación, podemos ver que no es más que Saturno, el reflejo de Saturno en la esfera de Marte. Saturno por sí solo nunca podría ir más allá de una cierta clase de formaciones etéricas, nunca podría ir más allá de lo que tiene lugar a lo largo de la frontera entre la esfera astral y la esfera etérica. Con el fin de poder llevarlo hasta lo físico, incluso al mundo material, Saturno necesita a Marte, y Saturno aparece en esa esfera de Marte como una función, y esa es la función o la capacidad de adquirir las ideas y los conceptos de la manera correcta. Podemos ver con toda claridad, que es una regla muy práctica, pero al mismo tiempo se trata de una norma que se refiere a las ideas y concepciones, algo de naturaleza psicológica, sin embargo, nos acercamos a ellas desde el nivel físico, desde el nivel de viabilidad físico. Estos son los siete, y el octavo es, por así decirlo, el resumen. Resumiendo, tomando en conjunto, y también la función de poner un orden en el siete, un orden interior

No quiero entrar demasiado en detalles esta noche, por ejemplo, de cómo las conjunciones y los bucles están conectados con los siete planetas y la forma en que se resumen es la octava etapa. Como cuestión de hecho, podemos empezar en cualquier lugar, podemos empezar, por ejemplo, en el año 1955 y esperemos que este evento tenga lugar el 17 de agosto cuando Marte estará detrás del Sol en conjunción superior; si miramos hacia el Sol, entonces podemos imaginar que detrás del Sol esta Marte en conjunción. Empecemos con eso, y entonces podemos, por ejemplo, retroceder y preguntarnos si puede aparecer también un ritmo de siete en algún lugar. Si nos remontamos siete años al pasado, llegamos a un bucle en el año 1948 (véase el diagrama anterior) que en realidad tuvo lugar justo en la misma posición del Zodíaco. El circuito estaba en realidad casi exactamente en la misma posición en Leo donde, ahora se llevará a cabo esta conjunción en el transcurso del año.

Ya hemos aprendido a encontrar ciertos ritmos significativos en el cosmos, tales como el ritmo de 18 años y 7 meses, que es el movimiento del nodo lunar, el ritmo de los 12 años que se expresa en el movimiento de Júpiter, el ritmo de 30 años en el movimiento de Saturno, también tenemos el movimiento de 27 ó 28 días de la Luna en el curso del mes, y así sucesivamente. Pero el ritmo de siete años es una realidad que sabes de ti mismo, y puedes haber experimentado en tu propia vida que el ritmo de siete años es algo muy dramático y muy real en la vida humana. Sin embargo, hasta donde yo sé, el ritmo de siete años, sólo está indicada en estos movimientos de Marte.

Ahora bien, podemos ir más allá, y es muy interesante seguir con esto. Desde 1948, el siguiente sería el 49, se ve que vamos por aquí (Piscis), y así hasta el ’55. En cierto sentido, el círculo está cerrado, sólo la mitad del círculo consiste en bucles y la otra mitad en conjunciones, sin embargo, el círculo se cierra. Por cierto, no es exactamente siete años, ya que se apoya en la octava etapa. Esta tuvo lugar en el comienzo del año 48, y esto tiene lugar en la segunda mitad del año 1955, por lo que hay un espacio de aproximadamente la mitad de un año, siete y medio. El último año de los siete que ya nos lleva al período de los próximos siete años. Podemos ver este 8 en el 55 que ya se encuentra en el siguiente ciclo, pues comienza, por así decirlo, en el mismo lugar donde comenzó nuestro recorrido en el 48. Si investigamos este ritmo marcial de siete años, nos encontraremos con que los otros planetas se alternan en algún lugar en estos gestos.

La pregunta es, ¿qué significa? Para responder a esta la pregunta necesitamos dos cosas: primero, el planeta y sus gestos. Veamos ahora al planeta Marte con su chakra cósmico. Sabemos que tiene que ver con el habla porque es el órgano espiritual que de hecho, está situado en la laringe, Marte está conectado con el habla en un alto grado. Asimismo, encontramos que este planeta, obviamente, tiene que ver con las cosas prácticas, con los pies bien asentados en la Tierra que se incluye, por ejemplo, en el consejo del óctuple sendero. Ese es el planeta Marte, y ahora vamos a añadir el gesto de Marte.

Hemos hablado antes acerca de la posición de Marte cuando está en conjunción detrás del sol. Ahora el Sol, como se sabe, es un lugar en el cosmos que es justo lo contrario de la Tierra, lo opuesto en todo sentido. Es en ese punto donde el espacio realmente desaparece y donde entramos en el no-espacio, etc.  El Sol es también, como tal vez recordéis ya que hablamos de ello el año pasado, el portal al mundo espiritual, al mundo de los muertos. Si hay un mundo no-espacial, entonces es muy lógico pensar que en ese mundo no-espacial se introducen las almas que pasan el umbral. Ahora tenemos la imagen que es algo así como una enorme cortina (línea vertical en el diagrama), una frontera entre la Tierra y el Sol, aquí (Tierra) tenemos el espacio o el espacio tridimensional, y este otro (Sol) es negativo o no-espacio.

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Ahora, ¿qué pensaríamos si Marte se alejara más allá de Sol? ¿Qué clase de Marte seria ese? Se trata de un Marte que está muy cerca de algo?; ¿qué? Bueno, en cualquier caso, no está cerca de la Tierra, en la medida de lo posible esta lo más lejano de la Tierra. ¿Con qué clase de mundo podría conectar Marte?. Ya hemos dado una respuesta, que estaría conectado con el mundo de los muertos, por ejemplo. Los muertos viven en las esferas de los planetas. Ellos no apreciarían mucho esta posición (lazo-oposición) de Marte. Eso les recuerda demasiado al mundo terrenal. Lo que ellos prefieren, donde ellos pueden vivir y respirar, donde pueden experimentar a Marte en su propio ser es la posición en la que Marte se muestra y descansa es la esfera de los arquetipos espirituales de la existencia física. Lo contrario es cuando Marte se acerca a la Tierra, ayudando y promoviendo la incorporación de los arquetipos del mundo físico al mundo terrenal. Es un proceso de incorporación, pero aquí en este evento, que tendremos que enfrentar en el verano, tenemos todo lo contrario. Fundamentalmente se trata de un evento que nos remite a un reino donde viven los muertos, donde viven los seres del mundo espiritual, donde moran los arquetipos del mundo físico, y así sucesivamente. Tendríamos que ampliar esto mas, por supuesto, pero por ahora es el único punto que debemos tener en cuenta.

Me gustaría hablar de otra cosa que es notable con respecto a los eventos durante el verano. Marte no es el único que está detrás del Sol, en ese reino que se aleja de la Tierra —el mundo de los arquetipos espirituales, el mundo del alma y del espíritu, como se le denomina en el libro Teosofía— todos los planetas están ahora detrás del Sol, con la excepción quizás de Saturno, que está demasiado lejos y esta por aquí en alguna parte (Libra). Aquí, en la constelación de Cáncer y Leo contamos con todos los planetas que están situados detrás del Sol: Marte, Júpiter, también Venus y Mercurio. Por lo tanto, esto nos recuerda que no estamos solos en nuestro propio mundo físico, que tendremos que tomar en consideración el mundo celestial. Esta posición unitaria de los planetas contiene algo así como un toque de clarín desde el cosmos: “Ensancha tu conciencia, piensa en nosotros, piensa en el cosmos, mira las cosas que experimentas en la Tierra también desde el punto de vista del cosmos, de los que han atravesado el umbral”.

Sin embargo, hasta ahora todo esto es sólo la característica de Marte. Lo que tenemos que añadir a esto con el fin de dar un color o un estado de ánimo, por así decirlo, a este Marte, es la constelación en la que tiene lugar el evento, y que es Leo. La última vez hablamos de las doce constelaciones en relación con los símbolos, que se han utilizado desde tiempos muy antiguos. Hemos tenido que modificar algunos de los símbolos, pero siempre podemos reconocer el símbolo original. Quiero darles una idea de cómo esto puede encajar muy bien en un budismo cristianizado, espiritualizado, porque hemos estado hablando sobre el óctuple sendero, y aquí tenemos algo como una contraparte cósmica del óctuple sendero de Buda.

Podemos ver que el Zodíaco era conocido en el budismo, así como era conocido lo que aparece en los seres humanos como el microcósmico chakra de Marte también relacionado con el mundo de Marte que está en el cosmos. Así también era conocida la conexión entre el ser humano, el mundo, y las doce constelaciones, que están contenidas en los doce Nidanas del budismo. ¿Cuáles son los doce Nidanas?. El budismo habla de la Rueda de la Vida, que tiene doce rayos, y estos son los doce Nidanas. ¿Qué es eso? No es otra cosa sino la concepción microcósmica del Zodíaco. Si leemos acerca de estos doce Nidanas del budismo, por supuesto, es un poco difícil porque no siempre se puede confiar en las traducciones, pero siempre hay algo que lo atraviesa brillando, nos damos cuenta de inmediato que no es más que una descripción similar a la que hicimos en relación con los símbolos. Por cierto, quiero asegurarles que no tomé los doce Nidanas del budismo con el fin de elaborar los símbolos. Esto es algo de lo que me hice consciente a posteriori.

El primero, por ejemplo, es la Existencia, ciega y sin conocimiento en el principio. Lo llamamos el principio Aries, (filosóficamente conectado con el Idealismo). A continuación, Resolución, Formación, y Organización: lo llevamos un paso más en el descenso a la Realización, en realidad la Manifestación (Tauro, filosóficamente conectado con el Racionalismo). Después la Conciencia que engendra Organismos: esto es Géminis, que da un paso más allá, y tenemos entonces el mundo superior y el mundo inferior más los flujos comunicantes entre los dos (filosóficamente conectado con el Matematismo). A continuación, el cuarto de los Nidanas, que se llama en el budismo los Seis Campos (Cáncer). El quinto es los Cinco Sentidos (Leo), y el sexto es la Mente (Virgo). Los tomé de una sola vez, ya que están realmente relacionados entre sí. ¿Que son estos seis campos?.

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Estos seis campos son en realidad el mundo que percibimos a través de los sentidos, y los Cinco Sentido es el quinto. Ahora vamos a ver cómo funciona. Digamos que aquí está el ojo (diagrama) y por ahí en el espacio estamos viendo una vela. Los cinco sentidos son una cosa, pero en este caso es el sentido de la vista, pero el objeto que está ahí, pertenece al sexto campo. Voy a explicarlo un poco más. El ser humano tiene cinco sentidos y el budista suele combinar con ellos la mente, lo que llamamos la mente. Es muy difícil traducir estos conceptos del budismo al idioma moderno. Pero el budismo combina la mente con los cinco sentidos, y entonces tenemos seis. Seis campos, los sentidos de percepción. El organismo de los sentidos de la humanidad está incrustado en estos seis campos. Así que sería Cáncer, el mundo de los objetos de la percepción sensorial. Es realmente el mundo material, que es Cáncer. Por cierto, Cáncer está relacionado con el Materialismo en un sentido filosófico. Leo son los cinco sentidos, y está conectado con el Sensualismo en un sentido filosófico. Virgo, la Mente, está conectado con el Fenomenalismo filosófico.

Así, nos vamos encontrando con los doce. Es interesante que en el séptimo, que es Libra, entramos en contacto con las cosas —el tacto, filosóficamente conectado con el Realismo. En el octavo, que es Escorpión, es la Sensación, la que arrastra, por decirlo así, a los seres humanos y los introduce en el mundo físico  —es casi la tentación y está conectado filosóficamente con el Dinamismo. En el noveno, el principio de Individualización, que sería Sagitario (filosóficamente conectado con el Monadismo). No puede estar equivocado; las doce Nidanas son, por así decirlo, el reflejo microcósmico en el mundo humano de las doce grandes constelaciones del Zodíaco. Así que estamos en algún lugar en tierra firme cuando estamos hablando de lo que se refiere a Leo. Leo puede darnos el motivo fundamental y el estado de ánimo de ese evento que tendrá lugar en verano de este año 1955. La última vez que hablé de Leo dije que el símbolo es algo así como algo que viene de la periferia y establece aquí un tipo de centro, un ser un tanto emancipado e independiente. Eso es ciertamente lo que funciona en la Humanidad y que nos lleva a ese mundo donde nos encontramos y vivimos con nuestros cinco sentidos. Esta es la quinta parte de los Nidanas del budismo.

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No hemos recibido todo esto desde el cosmos para sentarnos y descansar tranquilamente en el. Lo hemos recibido con el fin de evolucionar y contribuir a la evolución. Es la parábola de los talentos en el Nuevo Testamento. No se nos dan los talentos con el fin de enterrarlos para que los ladrones y otros se los lleven, se supone que debemos usar esos talentos y aumentarlos, y ¡ay si no lo hacemos!. Entonces, incluso lo que se nos ha dado nos será arrebatado. Por lo tanto, no podemos quedarnos sentados y decir: “Sí, está bien, Leo es obviamente lo que viene de la periferia y se establece en el centro, en el corazón”. Es muy posible que se nos pida, y sobre todo si ahondamos en el camino del desarrollo oculto, que regresemos con todo lo que hemos desarrollado en el centro  de Leo y lo llevemos a la periferia como un mensaje. Quizás esa sea la tarea.

Como pueden ver, queridos amigos, lo que realmente estoy manejando es esto: No van a preguntar: “¿Qué significa eso?” No vamos a llegar a ninguna parte si nos preguntamos “¿Qué significa esta conjunción de Marte?” pues podríaos obtener, por supuesto, cientos de respuestas. Hay muchos almanaques en el mundo que nos dicen todas las cosas relacionadas con esta conjunción de Marte con el Sol. También hay pretensiones de dar el pronóstico del tiempo durante esos momentos y todo eso, pero simplemente no es suficiente. Por lo general, nos encontramos engañados. Nos deja vacíos. Le quitamos algo de nuestra dignidad cósmica, porque nuestra dignidad cósmica es “hacer” algo en un momento así,  aportar algo al mundo en un momento así, aunque sea de una manera muy pequeña. Tampoco tiene que ser justo en ese momento. Yo creo que estas influencias son más poderosas cuando trabajamos con ellas. El trabajo hasta tal conjunción seria el momento en que podemos desarrollar pensamientos e ideas que puedan ser fructíferas para el cosmos. ¿Cuáles serian estas? ¿Qué quiere decir, ir hasta tal conjunción? ¿Cómo podemos hacerlo? Sólo es palabrería si decimos: “De acuerdo, vamos a partir de lo que sentimos y con lo que desarrollemos en nosotros, salimos a la periferia de nuevo.” ¿Qué significado tiene esto?

Leo también está conectado con los cinco sentidos. Por decirlo en pocas palabras, diría que lo que necesitamos en un momento como este es que seamos conscientes y ejercitemos, meditemos, por así decirlo, en esta idea de tratar de establecer, controlar, y sobre todo utilizar los cinco sentidos –es decir, el sentido de la vista o del oído– con plena consciencia y tener la conciencia de que no vemos y escuchamos al mundo para nuestros propios fines.

Creo que es algo muy común la noción de que el mundo existe para el ser humano y no al revés. Sin embargo, llegara paulatinamente el momento –y creo que la sombra, o más bien, la luz del futuro ya está irradiando en el presente– que lo que vemos y oímos en el mundo no debemos quedárnoslo sólo para nosotros, sino que debemos practicarlo, mantenerlo e incluso ofrecerlo, por así decirlo, a aquellos que están más allá del umbral, viviendo entre los muertos así como a las Jerarquías del mundo espiritual. Debido a que no tienen ojos, ni tienen oídos, no pueden saber lo que pasa en este mundo que experimentamos con los órganos de los sentidos. Ellos no lo saben, y están esperando que los humanos les informemos de lo que es lo que está ocurriendo aquí, en este mundo. En estos momentos –y me refiero al momento en un sentido más amplio, en un sentido histórico– el ser humano entrara cada vez más en una especie de soledad angustiosa. Los seres humanos pueden estar uno al lado del otro, y sin embargo, sentirse terriblemente solos. Esto se debe a muchos factores relacionados con la vida humana, pero una de ellas es que tenemos que aprender de nuevo a vivir para los demás. Será necesario, que pongamos mucha atención en alimentar al mundo espiritual con lo que experimentamos en este mundo.

Queridos amigos, tenemos en estos días muchas razones para la queja, para la amargura, para la ansiedad, incluso para el miedo a las cosas por venir, y nos encontramos con muy pocos seres humanos con los que poder hablar, con los que podamos comunicar estas inquietudes, pero hay una posibilidad, que consiste en comunicarnos con los seres que están más allá del umbral. Entonces puede suceder algo maravilloso, porque perderemos todos esos temores y ansiedades y no solo eso, sino que nos daremos cuenta de que más allá del umbral, en el mundo espiritual, sin ninguna duda están ansiosos de escuchar, en un sentido espiritual, lo que el ser humano experimenta en el mundo físico. Sin embargo, ellos lo ven desde diferentes aspectos, desde aspectos más globales, más cósmicos que aquellos que tenemos aquí en la Tierra.

Así, con este tipo de cooperación creciente puede entrar en nuestra vida una especie de consuelo del cual, los seres humanos ni siquiera sueñan en la actualidad, –una especie de comunión directa con el mundo espiritual. Este tipo de eventos son, por supuesto, algo así como focos en la distancia. Esta conjunción se producirá en pocos meses, sin embargo es un foco. Podemos imaginar que el sendero para llegar al fin, tiene ciertas etapas, pero una vez que uno ha vislumbrado el foco, por así decirlo, aunque sea en la distancia, puede saber cuántas etapas contiene, que es lo que en realidad está demandando cada etapa y que es lo que se debe conservar, en cierto sentido, y que es lo que debe ser transformado con el fin de llegar hasta allí.

Me gustaría simplemente mencionar que Marte en la actualidad está en Aries, donde ingresó hace unos días. Unos pocos días antes,  estaba en oposición a otro planeta, que no pertenece a los siete que hemos mencionado antes. Es uno de los planetas recientemente descubiertos, el planeta Neptuno (ver diagrama I). Al mismo tiempo, Urano esta también aquí —otro de los planetas recién descubiertos. Si tuviéramos, por así decirlo, que utilizar una regla cósmica tan grande como el cosmos, podría haber dibujado una forma geométrica cósmica. En astrología se conoce como una cuadratura. No podemos entretenernos mucho tiempo en esto, traten de resolverlo por si mismos. Hemos experimentado lo que ha estado ocurriendo durante los últimos días, hemos leído y escuchado sobre las catástrofes que tienen lugar en todo el hemisferio norte y las inundaciones en el hemisferio sur. Estas catástrofes naturales en todo el globo están relacionadas con esto. Estas catástrofes son sólo posibles porque se ha creado un vacío en el mundo humano. Algo cede y se crea un vacío, y en ese vacío existen corrientes de fuerzas salvajes de la naturaleza que crean estragos. Estas catástrofes son un recordatorio de las exigencias sobre el desarrollo interior del que hemos estado hablando.

Por lo tanto, llegará justo ese tiempo, un poco antes, de que Marte se mueva aquí a esta posición y entrará en conjunción con Urano, luego tendremos de nuevo la cuadratura. La interacción de estos planetas que se ponen directos y luego retroceden está agravando una situación que para contrarrestarla debemos llenar con fuerzas positivas. Traten de hacer el ejercicio. Realmente verán esto como si tomamos un pedazo de arcilla, como algo que podemos moldear, algo que se espera de nosotros, que espera que fructifique desde un desarrollo interior por nuestra parte para llenar ese vacío. Creo que estas son las cosas que debemos afrontar en esta época. Yo no creo que sea de mucha utilidad perder el tiempo hablando o  buscando la respuesta a lo que las cosas significan, porque el significado está en nosotros. Incluso si no lo logramos, y con respecto a muchos de estos eventos en el cosmos vamos a fallar, porque ni siquiera hemos dado el primer paso en el camino hacia ellos, aún así, tenemos que aprender a hacerlo. Creo que esto es lo que la nueva cosmología realmente exige de nosotros.

En un par de semanas nos reuniremos de nuevo y continuaremos con nuestro trabajo.

Respuestas a las preguntas:

¿Podría hablar sobre el aspecto de cuadratura de Urano y Neptuno?

Podemos rastrear el deterioro del clima de hace dos años, cuando Urano y Neptuno entraron en una relación de cuadratura. Estos dos planetas forman una combinación de dos fuerzas espirituales. Representan, en un aspecto, a Lucifer y Ahriman. Neptuno ha estado muy conectado con los acontecimientos de los últimos tres años, y Urano está en la constelación de géminis, que también representa a estas dos fuerzas opuestas. Tenemos que transformar esto en una Trinidad, hay que llenar el “vacío” con el tercer elemento, como en la gran estatua de Rudolf Steiner, en la que Cristo mantiene el equilibrio  interponiéndose entre los dos. Si esto no se hace se producirá el vacío en el alma humana, donde los “otros” dos pueden hacer travesuras. Esto es lo que vive en esa cuadratura, pues todos los eventos celestiales expresan hechos espirituales.

¿Ayuda leer a los muertos?

¡Sí! Una manera sería leer a los muertos. Tenemos que trabajar no sólo para nosotros sino también para los difuntos. Cada uno puede encontrar su enfoque individual. Uno puede mejorar la talla de la humanidad a grados desconocidos hasta ahora, porque debemos recordar que los poderes de Marte entran tanto en nuestra vida cotidiana como en nuestra manera de hablar.

Traducido por Gracia Muñoz, revisado por Diego Milillo.

 

©Astrosophy Research Center 2012 – ISBN – 1888686-11-1
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8ª Carta. La naturaleza del mundo Planetario

Del libro Isis Sophia I de Willi Sucher.

 

noviembre 1944

English version

Hasta ahora hemos tratado de crear el conocimiento del Zodiaco. En este y en los siguientes temas  nuestra tarea será sentar las bases para la comprensión del mundo planetario.

El mundo de las estrellas fijas, que rodea nuestro sistema solar, se concentra en el círculo zodiacal. Hay muchas constelaciones aparte de las estrellas fijas del zodiaco, pero todos estos grupos de estrellas de alguna manera están profundamente relacionados con las doce constelaciones que nos rodean. Encontramos, por ejemplo, por encima de las constelaciones de Aries y Piscis, las de Perseo, Andrómeda, Cefeo, Casiopea, y muchas otras. Si penetramos más profundamente en el fondo espiritual de los mitos relacionados con estas constelaciones, nos encontramos con que son una expresión de los mismos hechos que aparecen en las constelaciones de Aries, Piscis, etc. Si atravesamos el Zodiaco y miramos las constelaciones por encima y por debajo de las imágenes familiares de Tauro, Géminis y Cáncer, encontramos en ellas una especie de “comentario” cósmico de las doce envolturas Zodiacales.

Así, el mundo de las estrellas fijas está representado por las doce constelaciones del zodiaco. Estas doce envolturas son la manifestación del espacio. Allí nos encontramos con los hechos que llevaron a la creación de nuestro universo, así como a la imagen arquetípica de la forma humana, que en la Tierra, se manifiesta en el espacio. En las Cartas anteriores describimos la creación de este universo espacial, como la evolución del Antiguo Saturno.

Todavía no hemos descrito aquellas etapas de la evolución en las que este universo, que se extiende en el espacio, fue penetrado por las fuerzas de la vida y las fuerzas de la conciencia. Esto queda por hacer en los próximos números. Hemos establecido una perspectiva de la creación de nuestro universo desde el punto de vista del espacio, y esto nos conecta con las doce envolturas del Zodiaco.

Si ahora nos fijamos en el universo planetario entraremos en un mundo muy diferente. Nos enfrentamos a una relación de siete. En la antigüedad los seres humanos contaban con los cinco planetas además del Sol y la Luna. Este es el mundo planetario que puede ser percibido a simple vista. Hoy en día ya no parecen ser siete, porque con la ayuda del telescopio moderno hemos detectado más planetas, Urano, Neptuno y Plutón. Puede suceder que en el futuro, con unos telescopios aún más potentes y fuertes, serán detectados muchos más planetas que pertenecen a nuestro universo. Aún así, hay que tener en cuenta que todos estos planetas, que encontramos con la ayuda del telescopio, están más allá del reino del universo humano, ya que no pueden ser vistos por el organismo humano sin ayuda.

Ellos sólo pueden ser vistos a través de instrumentos, a través de un mecanismo —el telescopio— que como máquina esta “más allá” de la naturaleza humana y pertenece a un mundo diferente. Como aquí estamos hablando acerca de la relación entre el ser humano y las estrellas, vamos a limitar nuestra perspectiva estrictamente a las limitaciones de la organización humana, sin ayuda. Esto no nos impide aprender de la naturaleza de los planetas recién descubiertos, pero para obtener tal conocimiento tendríamos que entrar en el mundo de lo sobrehumano. En ediciones posteriores podremos tener la oportunidad de hacerlo, pero ahora vamos a mantenernos dentro de los límites del reino humano.

Nos encontramos con un mundo planetario  en conexión con el ser humano. Para los sentidos humanos normalmente desarrollados, sin medios artificiales, son accesibles estos siete cuerpos celestes de nuestro universo solar, los planetas: Saturno, Júpiter, Marte, Venus, Mercurio,  además de los cuerpos del Sol y la Luna. Todo lo que aparece en el universo en relación con el número siete, es una imagen del tiempo.

El movimiento en el tiempo es la evolución, es decir, la creación por etapas o intervalos. Cuando tuvimos que describir la evolución del Antiguo Saturno, nos vimos obligados a presentarla en un aspecto de siete (los siete ciclos del Antiguo Saturno), porque lo que se crea sólo se puede hacer “en el tiempo”. Sin embargo, la esencia de esta evolución, la imagen arquetípica de la forma humana, aparece en el “espacio”, en las doce envolturas del Zodiaco.

El siete, como una imagen del tiempo, también se manifiesta en los siete días de la semana. Es una imaginación de toda nuestra evolución mundial, no sólo del Antiguo Saturno, sino también del pasado y de las etapas futuras.

¿Por qué es el siete la imagen del tiempo?. El hecho de que el doce, representado por el zodiaco, esté conectado con el espacio puede ser comprendido desde un punto de vista geométrico, porque el círculo es la forma que ha llegado a un reposo y contiene potencialmente las otras formas geométricas de espacio bidimensional dentro de él.

Debemos encontrar la ley fundamental del siete. Una vez que la hayamos encontrado, tendremos una base para la comprensión de la secuencia interna de los siete pasos. Si, por ejemplo, nos fijamos en todo lo que existe en nuestro entorno, nos encontramos con que todo tiene un pasado y un futuro. Entre el pasado y el futuro, existe el momento presente. Si nos fijamos en las flores de nuestra mesa, sabemos que en el pasado estaban creciendo y que decaerán o se marchitaran en el futuro, pero entre estas dos etapas estamos aquí, en el momento actual. Así que no sólo existen en el espacio sino también en el tiempo.

En cuanto a los objetos de la naturaleza que existen en el tiempo, podemos observar tres pasos: pasado, presente y futuro.

Estos tres pasos son algo más que un siete simplificado. Encontramos que los tres primeros pasos siempre se dibujan juntos en lo que llamamos “el pasado”. En realidad, todo lo que pertenece al pasado, lleva siempre la marca de tres etapas de desarrollo. Si observamos en profundidad, nos encontramos con esto en todas partes como una ley fundamental. Y también, lo que llamamos “el futuro” se revela como una triplicidad.

En medio de estos dos, pasado y futuro, se encuentra el presente como un momento único en el tiempo. Así pues, la evolución o el desarrollo en el tiempo se revela como el siete.

Por otra parte, si nuestras observaciones se hacen más exactamente y con cuidado, nos encontramos con que los tres pasos a cada lado de la balanza del pasado y del futuro tienen una relación interna entre sí. Así, la primera etapa del pasado parece estar conectada con la última de los tres pasos en el lado del futuro. La primera etapa de la secuencia de siete veces de cualquier evolución está relacionada con la séptima etapa, la segunda con la sexta, la tercera con la quinta, y en el medio se encuentra la cuarta, que como presente enlaza el pasado con el futuro.

candelabro

Si tratamos de entender esto como una imaginación, empezamos a formar una imagen similar al “candelabro séptuple” del Antiguo Testamento, y nos damos cuenta de que el candelabro, que se situó en el altar del Tabernáculo, era una imagen de lo que el pueblo hebreo tuvo que desarrollar en el tiempo. Moisés, el fundador de la nación hebrea, conocía esta tarea. Los hebreos tuvieron que crear un organismo capaz de servir como un verdadero cáliz para la descendencia del Ser de Cristo. Esto sólo podía llevarse a cabo en el transcurso del tiempo. Por lo tanto, Moisés creó la imagen del tiempo en el candelabro séptuple como una luz reconfortante en el largo y cansado camino de su pueblo.

Si pudiéramos actualizar hoy en día, esta ley fundamental del tiempo, quizás nuestra vida cultural y personal estaría menos caótica y perturbada. En muchas circunstancias nos escapamos de la búsqueda espiritual con la excusa de que “no tenemos tiempo”, o si tenemos un impulso, muy a menudo nos volvemos impacientes y queremos realizarlo de una vez. No solemos reconocer que desde el momento de su concepción, hasta su realización, todo tiene que desarrollarse paso a paso hasta que ya está listo para su cumplimiento; de lo contrario, esta semilla puede estropearse por un nacimiento prematuro. A veces nos olvidamos de que es posible que tengamos que esperar siete años, o tres veces siete años, o incluso un intervalo más largo hasta que nuestros impulsos e ideas puedan realizarse.

Deberíamos aprender nuevamente las leyes secretas del tiempo con el fin de tener una vida anímica más saludable, incluso en nuestro cuerpo. El siete es la ley fundamental del tiempo, pero hay ciertos misterios del tiempo de los que, por ahora, no podemos hablar.

Esta ley se puede encontrar en todos los lugares de nuestro universo, pues revela la esencia del ritmo dinámico interno en la vida del ser humano. Si nos fijamos en la vida de un ser humano adulto, también podemos distinguir entre su pasado, presente y futuro.

El pasado de cada uno de nosotros es nuestra juventud, que incluye la infancia, y hasta la vida embrionaria prenatal. Cuanto más nos remontamos al pasado más encontramos una dependencia de las potencias protectoras que nos rodean. Todavía no somos nuestro propio maestro; otros seres tienen que cuidar de nosotros. Sin embargo, a medida que recorremos la vida, nos vamos haciendo gradualmente independientes. Independientemente de la edad que hayamos alcanzado en la actualidad, nos encontramos con que hasta cierto punto nos hemos liberado de algún poder protector. El bebé recién nacido acaba de ser separado del cuerpo de su madre. Más tarde como personas, ya completamente crecidas, nos vamos separando de muchas otras conexiones.

 Cualquiera que sea el “presente” de una vida humana, siempre es la manifestación de un ser que se ha liberado de una condición precedente de existencia. Este ser, habiéndose convertido en independiente de las condiciones anteriores, es el poder determinante de su propio tercer paso de la evolución, el futuro. En tanto que como ser único se ha convertido en independiente en su “presente”, será capaz de manifestarse en el futuro como una individualidad, en el contexto de las condiciones de las que se ha emancipado. Por lo tanto, la vida humana revela tres pasos de la evolución en el tiempo:

Pasado: La dependencia de muchas otras condiciones y seres.

Presente: Emancipación e independencia.

Futuro: Manifestación y  actividad como ser individual.

De esta manera, hemos encontrado el carácter fundamental de los tres pasos del pasado, el presente y el futuro a medida que se van revelando a través de nuestra vida. Como es siete veces el tiempo, ahora debemos encontrar el carácter fundamental de los tres pasos del pasado y los del futuro, y entre ellos, la etapa del presente. Si tenemos éxito en encontrar el carácter de este siete, no sólo vamos a resolver el enigma de una de las leyes del tiempo, sino que también seremos capaces de leer el carácter y la capacidad de los cinco planetas, mas el Sol y la Luna. Finalmente llegamos a la razón por la que hemos emprendido esta tarea aparentemente seca y árida de descubrir la ley del siete del tiempo.

La esencia de la evolución es la emancipación. Algunos seres que hasta ahora estaban sumergidos en el océano de la existencia general, se mueven hacia la existencia individual. Con el fin de iniciar nuestras observaciones, tomemos al bebé recién nacido en su fase actual y luego miremos hacia atrás, a su pasado. Encontramos en primer lugar, el momento de la concepción en la que entró en la existencia a través de sus padres. Las Poderosas Potencias, que llamamos destino, entraron en la vida de los padres. A través de estos poderes se abrió la puerta de entrada a la existencia física del alma del bebé. Este fue el primer paso, pero esto no habría sido suficiente. Las fuerzas de la vida, penetraron en ese germen del cuerpo físico y lo llevaron progresivamente a la forma humana hasta el nacimiento. Incluso fue necesario un tercer paso para que el organismo, a partir de un determinado momento en adelante, pudiera tener sensaciones y sentir el dolor o la satisfacción a través de sus propias necesidades corporales.

Acabamos de describir las tres etapas de la creación durante las cuales los Poderes del Universo, más allá del control del ser humano, ayudan a traer un ser a la existencia:

  • Primero: poderosas potencias provocan la existencia física. Se crea el germen del cuerpo individual.
  • Segundo: este germen individual se impregna de fuerzas vitales, que moldean el germen a la imagen de sus padres.
  • Tercero: el germen que se va moldeando a la imagen de los padres, se impregna también de las fuerzas anímicas y las fuerzas de la conciencia.

Con la descripción de estas tres etapas, hemos descrito también las características y las capacidades de los tres planetas superiores Saturno, Júpiter y Marte.

Saturno aparece siempre como la manifestación de esas fuerzas del universo que crean el germen de la existencia individual a todo tipo de seres que requieren un cuerpo físico; piedras, plantas, animales o seres humanos para su presencia terrenal. Poderosas fuerzas emanan de esos Seres de Saturno.

Desde Júpiter, el flujo del poder de la vida dotan a los gérmenes de la existencia física individual con la fuerzas de la vitalidad. Aquí, sin embargo, nos encontramos con una dificultad. Podemos percibir que la planta está siendo penetrada por las fuerzas de la vida, pero no podemos ver esto en el mineral. Tenemos que reconocer que los minerales no pueden ser vivificados por las fuerzas de Júpiter, aunque reflejen estas fuerzas. La segunda etapa de la evolución del siete trabaja de una manera diferente dentro del reino mineral. Las formas cristalinas de los minerales surgieron de la reflexión de las fuerzas de Júpiter en ciclos anteriores de la evolución, y revelan la magnífica sabiduría del cosmos. Más adelante veremos también cómo estas fuerzas de sabiduría cósmica están conectadas con Júpiter.

Marte es el dador de las fuerzas del alma. Por las fuerzas del alma nos referimos a los poderes que permiten a las criaturas tener sensaciones y emociones que se despiertan ya sea por los acontecimientos del mundo exterior o por la actividad desde el interior. Estas percepciones pueden despertar ya sea simpatía o antipatía. Así, por ejemplo, el bebé recién nacido es capaz de experimentar cualquier impresión del mundo que le rodea, ya sea como dolorosa o confortable.

Una aguja que te perfora la piel puede explicarse simplemente como un hecho mecánico, pero esto no explica el hecho de que el bebé comience a llorar. El daño causado se experimenta cualitativamente en una esfera diferente de la del mero acontecimiento fisiológico.

La capacidad para la experiencia anímica ya está ahí en el recién nacido, pero ¿qué pasa con las sustancias inertes y las plantas?. No podemos decir que las capacidades del alma sean innatas en estos objetos, son las fuerzas de Marte las que trabajan sobre todo lo que viene a la existencia. Las sustancias inertes, como los minerales y los seres vivos más simples, como las plantas, tienen sólo una “reflexión” de ellos. Las fuerzas del alma se reflejan en las propiedades químicas de estos objetos. Si miro la pluma en mi mano, yo desde luego no puedo decir que tenga algo como sensaciones, pero cuando todavía estaba en ciernes, antes de que llegara a mis manos, la semilla de la desintegración ya estaba implantada en ella. Este destino, que trae la desintegración inevitable, parece en un primer momento como una negación de la vida, sin embargo, tenemos que lidiar con eso. Aquí la naturaleza agresiva de Marte parece que en última instancia, destruye lo que se ha creado. También encontramos que Marte crea capacidades del alma que siembra la semilla de la desintegración, así, debido a que las fuerzas del alma y las emociones de placer y dolor, finalmente destruyen el cuerpo de un ser humano. Estas fuerzas fluyen hacia todos los seres creados antes de entrar en la fase de su existencia actual.

Las fuerzas del Sol crean o causan el estado presente del ser en todos los objetos de la creación. En la época actual también causan la emancipación y la lucha hacia la independencia. Volvamos al bebé recién nacido. Acaba de nacer, eso significa que se ha separado del cuerpo de su madre, de la que ha sido fisiológicamente parte antes de nacer. Ahora está físicamente separado, y a medida que va creciendo se esfuerza hacia la independencia. Esto también se demuestra por el hecho de que uno de los primeros actos que se hace con el niño es dotarle de un nombre propio. Se le reconoce como un ser individual. Con nuestros sentidos podemos observar que tiene su propio cuerpo, y tenemos la esperanza de que este cuerpo crecerá más y más independiente de las necesidades de la vida en la que está involucrado durante su primera infancia y la niñez.

No podemos hablar de un impulso de individualización dentro de los reinos inferiores de la naturaleza de la misma manera como lo hacemos con la humanidad, aunque el impulso solar también está trabajando allí. La luz del sol trae los objetos existentes en la naturaleza a la esfera de nuestra experiencia sensible. La luz del sol los hace visibles a nuestros ojos; percibimos sus contornos y sus colores. Pensemos en la construcción de la primera máquina de vapor.

En primer lugar, la idea surgió del inventor; esta sería la etapa de Saturno. Después el inventor tuvo que reflexionar sobre su idea y considerarla en relación con las leyes mecánicas y físicas, con los logros técnicos de su época. Tuvo que entrar en el mundo de la sabiduría universal, en lo que le fue revelado a la humanidad; este es el escenario de Júpiter en la fabricación de la máquina de vapor. Entonces, el inventor va más lejos en la realización de su plan, tiene que utilizar las sustancias terrenales, como el hierro y el acero, en el que ya se implantaron las reacciones químicas que determinan la estabilidad del metal, considerar las reacciones del vapor, etc. Estos hechos más adelante pueden ser causa del fracaso o la impopularidad de su máquina; este sería el período de Marte de la máquina de vapor. Hasta que un día el motor se ha completado. Podrá ser visto como una entidad y todo el mundo percibirá cómo se mueve y trabaja. Ahora, es una máquina que ha entrado en la fase de su “estado actual de ser”. También ha entrado en el reino de la percepción empírica; este es el trabajo de las fuerzas de sol. Ellas crean el reino del “empirismo”, que brilla como la luz del sol sobre el objeto individualizado.

Hemos descrito el trabajo de las fuerzas de Saturno, Júpiter y Marte como procesos en el tiempo. Estas fuerzas, a través de las cuales todos los seres que entran en la existencia deben pasar, están conectadas con la “fabricación” de los objetos en el universo. Representan el pasado. Las tres etapas del pasado pueden, sin embargo, diferir en gran medida en el tiempo de acuerdo a la naturaleza del objeto. Pueden tener una duración de tiempo “astronómica”, o también pueden reducirse a un par de segundos, pero siempre lo podemos encontrar.

Ahora pensemos en las tres últimas etapas del ciclo séptuple de la evolución. El cuarto paso es la emancipación de la criatura de su origen. En las siguientes etapas el ser individualizado se esfuerza en función de sus capacidades, en manifestarse como un ser libre, y en la manifestación de sí mismo, que sólo es posible si en el camino hacia el futuro, se puede revelar y liberar de todo lo que nació durante las primeras etapas del pasado. Por ejemplo, cuando el bebé crece se vuelve más y más activo en la vida. Sin embargo, a medida que el ser humano se convierte en activo, aparecen en el fondo de su actividad todas las fuerzas anímicas que ya fueron implantadas en él antes de nacer: sus gustos y disgustos; su capacidad innata para las reacciones dolorosas o alegres, bien fomentando u obstaculizando sus acciones; y como la vida sigue, su actividad se convierte en una especie de maestro y redentor de esas cualidades innatas del alma. Muy a menudo, este profesor en el ámbito de nuestra actividad es más sabio que nosotros mismos, y se convierte en nuestro guía espiritual, dotado con la autoridad del destino.

Estas fuerzas vienen del planeta que en la astronomía se llama Mercurio. Así Mercurio es el redentor de las fuerzas de Marte que describimos anteriormente. Los caminos del destino, a lo largo del cual el espíritu de Mercurio conduce al ser humano hacia su redención, son a menudo extraños e incomprensibles. Sólo si nos esforzamos en la comprensión espiritual de nuestro propio destino podremos encontrar una conexión consciente con el espíritu de Mercurio que representa la quinta etapa en la ley séptuple del tiempo.

El planeta llamado Venus en la astronomía representa el sexto paso. El sexto paso está relacionado con el segundo, con Júpiter. Y así como Júpiter es el dador de las fuerzas de la Vida y la Sabiduría, Venus se relaciona con el desarrollo de estas fuerzas de la creación de la vida por el ser humano. Sin embargo, el ser humano actual está lejos de ser capaz de crear vida dentro de la esfera de la Tierra, aunque en la inconsciencia profunda realmente lo estamos haciendo.

Hay actividades en las profundidades inconscientes de nuestro organismo, que no sólo destruyen la vida, sino que también la crean; sin embargo, todavía no tenemos ningún control sobre esto.

En un lejano futuro, la humanidad será capaz de desarrollar actividades similares conscientemente, y entonces podrá crear no sólo objetos como máquinas inertes, sino también seres vivos, como las plantas. Así trabaja  Venus en las profundidades del organismo humano. El arte humano es un tenue resplandor del amanecer de esas fuerzas que un día estarán completamente despiertas en la humanidad.

El séptimo paso es provocado por la Luna. Aunque la Luna está cerca de la Tierra, las capacidades que están conectadas con su esfera están muy alejadas de la conciencia de la humanidad. El séptimo paso, la Luna, está relacionado con el primer paso, Saturno. Saturno aparece conectado con esa etapa de toda la evolución en un impulso o un ser anímico, penetrado por poderosas potencias sobrenaturales, entra en el reino físico y crea por sí mismo un vaso corporal. Ahora, después de haber pasado por todas las etapas de la creación y la individualización, en la séptima etapa ha llegado a la perfección, como ser individual que puede dotar a la pura existencia anímica con la existencia física.

En los seres humanos de la actualidad vive solamente un tenue reflejo de esta capacidad. Sólo es una profecía de lo que un día, en el tiempo futuro, será una actividad plenamente desarrollada y conscientemente controlada. Es la capacidad de “re-producción”, profundamente arraigada en nuestro organismo y guiado por seres espirituales. Este  poder hoy es sólo una imagen muy tenue de su contraparte espiritual real.

 

(Traducido al español por Gracia Muñoz)

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