El Zodíaco

Artículo de Willi Sucher, Abril de 1938

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En la fase presente de la evolución humana, la antigua sabiduría estelar tradicional se pierde más y más, y nos vemos en la necesidad de hallar nuevos medios para el conocimiento que corresponde a nuestra relación con los astros. El estudio de las constelaciones de la muerte puede resultar una ayuda muy grande en esta dirección. Casi se podría decir que los fallecidos, que permanecen conectados a la constelación celeste al ocurrir su deceso, son los verdaderos astrólogos de nuestro tiempo. Si los vivos establecen la relación correcta con los muertos, entonces podrán ganar un conocimiento nuevo y fructífero acerca de lo cósmico.

Este aspecto será desarrollado más en detalle en este ensayo. Sobre todo, pretendemos ganar una visión renovada sobre la naturaleza del zodíaco y su segmentación en doce partes. Debemos alcanzar de algún modo un punto de ventaja más amplio; por lo tanto, consideraremos una suma de figuras históricas para ver en el horóscopo de su muerte  cómo se relacionaron con el universo de los astros. Ningún horóscopo puede abarcar el carácter dodecamórfico completamente. El horóscopo de la muerte de Napoleón enfatiza –principalmente– tan sólo una constelación, la de Piscis. Es por esta razón que debemos estudiar varios horóscopos, teniendo en cuenta cómo los planetas superiores –aquellos más allá del Sol: Marte, Júpiter y Saturno– se ven relacionados con las constelaciones de las estrellas fijas.

Comenzaremos retrocediendo lejos en la historia occidental hasta la época medieval y la era de la alta Escolástica. Santo Tomás de Aquino, sin lugar a dudas una de las más grandes figuras del movimiento escolástico, falleció el 6 de Marzo de 1274. La constelación de los astros para ese día nos brindará una imagen sobre la relación de su labor en la Tierra con el cielo estelar. Es un cuadro realmente impresionante. El Sol en Piscis entre medio de Júpiter en Acuario por un lado y Marte en Aries por el otro. Júpiter se ve acompañado por Venus, la Luna también se ubica en esta región, mientras que sobre el otro lado está Mercurio cercano a Marte. Semeja a una pintura en el cosmos, armoniosa en su composición, balanceada y centrada en las fuerzas del Sol. Ahora bien, en esta imagen el Sol presenta otro aspecto, Saturno se halla en Virgo y opuesto a éste.

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Esto le otorga al horóscopo un aspecto peculiarmente dualista, y veremos que esta dualidad permea la obra completa de Santo Tomas durante su vida en la Tierra. Por un lado, él representa a la corriente escolástica en su más fina esencia. Al intentar aprehender la esencia más íntima de esta importante época de nuestra historia espiritual, quizás debamos recurrir a la imagen histórica creada durante esta misma era, la arquitectura de la catedral gótica que alcanza su más alta perfección en aquella de Chartres. En el fuerte énfasis por la línea vertical, con su aspirar por lo celeste, el ánimo espiritual de la gente de aquella época halla aquí su expresión característica.

Por medio de un pensamiento fino y sutil, disciplinado gracias a una inconmensurable devoción por el Espíritu y desarrollando una técnica elaborada para la formación de conceptos puros, la gente de esta época buscó y encontró el contacto con lo divino y espiritual –a menudo se trató de un contacto muy real y asequible. Al igual que el alzarse hacia el infinito del universo de los chapiteles empinados de sus catedrales, ellos disponían aún de un delicado lazo que los unía al mundo divino espiritual de manera muy directa, por medio de un orientarse a sí mismos ascendentemente. Puesto que alzaban su pensamiento receptivamente hacia el mundo espiritual, sentían que las revelaciones divinas se iluminaban en ellos. El más puro y poderoso exponente de ello, Tomás de Aquino, surge en la escena histórica. La gente de su época le apodó Doctor Angelicus. Por sobre todo, él estaba imbuido de aquel ser anímico virginal , capaz de abrirse en su pensar a lo divino en un grado sin paralelismos. De este modo se convirtió en una de las figuras espirituales más grandes de su época. Lo que existe de sus obras, las así llamadas Summae, son un testimonio de su grandeza.

El carácter anímico, sutilmente desarrollado, altamente entrenado y aún así directamente abierto a lo espiritual, se ve bien expresado por la posición de Saturno en Virgo al momento en que él atravesó el umbral de la muerte. Saturno, el más elevado de los siete planetas, se ubica en la virginal constelación. Hasta esta constelación alcanza este aspecto del ser de Santo Tomás, gracias a por el cual fue tan capaz de recibir en su alma a las revelaciones espirituales. Esto se vuelve aún más evidente cuando ponemos atención sobre los tránsitos pasados de Saturno, ya que entonces reconocemos cuál de los períodos de su vida, digamos, es el que reluce en esta constelación. Es alrededor del año 1244-5. Un año antes, Aquino había sido aceptado en la orden de los Dominicanos. En 1245 fue llamado a Paris por la escuela de Alberto Magno. Saturno en Virgo en el horóscopo del deceso es por tanto una imagen de su surgimiento, del paso esencial que él dio y que lo condujo hacia el horizonte espiritual de su era. Virgo se destaca en los horóscopos de otros representantes de aquel tiempo. Alberto Magno, maestro y amigo de Santo Tomás, tuvo a Júpiter en Virgo al morir (15 de Noviembre de 1280), en el mismo lugar donde se ubicó Saturno al fallecer Santo Tomás. Al morir DunsScotus –Doctor Subtilis, como se habituaba llamarle– Marte se hallaba en Virgo (8 de Noviembre de 1308).

Un mundo muy diferente a éste, tan tierna e íntimamente devoto a la experiencia de lo divino y lo espiritual, es el que está inscrito en las constelaciones de Acuario, Piscis y Aries del horóscopo de la muerte de Santo Tomás. Dentro de lo temporal –es decir, respecto a los tránsitos de Saturno– esto representa al período en la vida de Aquino en el que ya era una personalidad famosamente reconocida en la Universidad de Paris y dentro de todo el Cristianismo occidental. Ahora debemos mirar más profundamente. Fue la época en la que se vio bregar con las tendencias que él consideraba un detrimento a la verdadera evolución de la humanidad. Estas tendencias estaban concentradas, sobre todo, en las ideas del filósofo moro Averroes. El conflicto, una vez más, ocurría en la esfera de vida dentro de la cual la gente de aquella época debía entablar una lucha con las grandes verdades espirituales –el elemento del pensamiento. Como punto de partida esencial para el disciplinar de su pensamiento, se basaron en la filosofía de Aristóteles. Pero detrás de esto se libraba una batalla mayor. El tema candente era la realidad y la substancia espiritual del ser eterno en el ser humano.

Aristóteles había vivido y actuado en el S. IV AC, pero su filosofía había permanecido viva inclusive hasta la Edad Media. En principio, sus obras habían sido trasmitidas por las escuelas griegas de los filósofos. En los primeros siglos del Cristianismo, cuando estas antiguas escuelas de sabiduría fueron duramente reprimidas y perseguidas, incluso aniquiladas, las obras de Aristóteles hallaron su camino hacia las civilizaciones de Siria, Mesopotamia y Asia occidental. Traducidas a los idiomas orientales, sufrieron numerosas distorsiones. Una de tales traducciones cayó en manos del filósofo moro Averroes. Fiel al carácter del alma arábiga, Averroes interpretó la filosofía de Aristóteles a criterio propio. Desde su descripción, uno puede llegar fácilmente a la conclusión de que a los ojos del maestro griego, una persona no porta consigo un núcleo espiritual e inmortal. Sólo lleva encendida una chispa de lo divino dentro suyo, que se funde con el océano de seres divinos luego de morir, sin que tenga una continuación de su existencia personal. Tomás de Aquino debía refutar esta interpretación, ya que no correspondía a la línea del desarrollo espiritual normal del mundo occidental. En contra de los latinos averroístas, propuso una nueva traducción sobre ciertas partes de las obras de Aristóteles a partir del griego original y escribió voluminosos comentarios. Esta fue la época en la cual se hallaba trabajando como Magister en la Universidad de Paris y, notablemente, la época de su estadía en la corte del Papa Urbano IV, 1261-4. Es el período que se ve inscrito por los tránsitos de Saturno en las constelaciones de Acuario, Piscis y Aries. La altura de este trabajo fue registrado, sobre todo, por el Sol en Piscis; ciertamente, fue durante el tiempo en que fue de Paris a la corte papal –en cierto sentido, se le reconoció como líder espiritual del Cristianismo occidental.

Así es como en su horóscopo del deceso se revelan dos tendencias, concentradas respectivamente en las constelaciones de Piscis y Virgo. A Virgo pertenece el calmo porte interior del alma, prestando atención a la voz del conocimiento sobre los secretos divinos de la creación del mundo y de la humanidad; conocimiento que puede emerger en las regiones más profundas del alma si somos lo suficientemente serenos como para oírle. Asimismo, la constelación de Virgo está asociada con el ingresar en la vida interior, espiritual de la naturaleza. Piscis, el opuesto de Virgo, está asociado a las grandes batallas espirituales de la humanidad. En el horóscopo de la muerte de Santo Tomás vemos de un modo distinto a como lo hicimos con el de Napoleón. Ahora reconoceremos la tremenda diferencia entre los dos horóscopos. Enormes como fueron las batallas de la Escolástica, Tomás de Aquino las inscribió con serena armonía en la esfera de Piscis a través de su vida y su labor. En su horóscopo del deceso, esta región semeja a una imagen en donde el pasado y el futuro del mundo están unidos muy armoniosamente; los planetas según sus numerosas posiciones son guiados desde Aries, a través del Sol en Piscis hasta Acuario. Por el otro lado, en el horóscopo de Napoleón encontramos a Piscis bloqueado por la conjunción de Saturno, Júpiter, Marte y Mercurio. Aquí también nos confrontamos a una de las grandes batallas de la humanidad. Comenzando con la Revolución Francesa, empuja como un puño apretado hacia el mundo occidental.

Mirado bajo la luz cósmica, tal como se muestran estos horóscopos del deceso, los sucesos de la época de Napoleón se muestran más enmarañados y convulsivos, resueltos nada armoniosamente en comparación a la obra de Santo Tomás, en donde Piscis se ve irradiado por el Sol. Esta vez es el Sol quien aporta su carácter a la constelación de Piscis, viéndose colmado por los prototipos de las batallas espirituales.

Existe un cuadro de Santo Tomás de Aquino realizado por Gozzoli, donde esto se ilustra muy bien. Desde su corazón irradia un Sol, a sus pies se acuclilla Averroes, a quien ha conquistado, mientras que desde lo alto por encima de él está el Cristo diciendo: bene scriptisi de me, Thomma!. Es un hecho de lo más impresionante que en el propio horóscopo de la muerte de Averroes (12 de Diciembre de 1198), el planeta Marte se ubica en el mismo lugar que el Sol de Aquino, una vez más en Piscis. El Sol en el corazón de Santo Tomás ensombrece a los impulsos marcianos de Averroes.

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La era en que tuvieron lugar estos desarrollos fue un gran giro en la vida espiritual de occidente. Puesto bajo la luz cósmica, tuvo lugar a lo largo de la línea que va de Virgo a Piscis. Las fuerzas de Virgo, los impulsos hacia una profundización de la vida interior del alma, perteneciente a la constelación de la Virgen, combatían por su existencia contra aquellas otras fuerzas que cobraban forma en Piscis. Piscis mismo se vió transformado, así como el mundo virginal del pensamiento puro también atravesó por un cambio esencial. El escolasticismo fue aún capaz –por medio de un severo disciplinar del pensamiento– de ascender  hasta lo divino y espiritual –los secretos de la Divina Revelación. Ahora, al ocurrir este giro de la evolución humana, esta facultad fue desapareciendo lentamente. Esto queda revelado por un suceso de esta época –me refiero a la destrucción de la Orden de los Caballeros Templarios, durante los siete años que van de 1307 a 1314.

Fundada con el declarado objetivo de proteger los lugares sagrados de la Cristiandad en Palestina contra los mahometanos que regían sobre la Tierra Santa, la Orden de los Caballeros Templarios albergaba una razón más profunda. Actuaba con el fin de preservar profundos secretos que se cultivaban antaño en los antiguos centros de los Misterios del Este y que brindaban luz por sobre la evolución espiritual del mundo y de la humanidad. La tarea esotérica de la Orden consistía en trasladar los antiguos tesoros de la sabiduría oriental y unirlos con todo aquello que había surgido en el Oeste, a partir de la corriente cristiana. Hasta cierto punto, esto fue un malentendido por parte del mundo exterior, al imaginar que el tesoro secreto de la Orden eran grandes cantidades de oro, lo que eventualmente condujo a su destrucción.

Felipe el Hermoso de Francia fue el protagonista. Codicioso y envidioso del oro templario, quiso destruirlos. En 1307 ordenó el arresto de los líderes templarios en Francia. Hacia esa época, Saturno se hallaba en la constelación de Libra, Júpiter transitaba hacia Escorpio y Marte se ubicaba en Sagitario. Dentro de todo, estos sucesos no fueron más que el preludio de los siete años de terribles conflictos y que ahora sobrevenía. Horrendos reproches anti-cristianos fueron argumentados contra los Templarios, se obtuvieron falsos testimonios mediante tortura. Una cosa siguió a la otra. En el año 1310, cincuenta y cuatro de los Caballeros Templarios fueron quemados vivos. Finalmente, el Maestro de la Orden, Jacques de Molay, muere en la hoguera. Esto sucedió el 11 de Marzo de 1314. La destrucción de la Orden había sido completada.

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Extrañas fueron las constelaciones para estas fechas. En 1310, al acontecer la destrucción de los 54 templarios, Saturno ingresaba en la constelación de Sagitario, Júpiter se hallaba en Piscis y Marte en Géminis. Luego, al morir Jacques de Molay, Saturno pasaba de Sagitario a Capricornio, mientras que Júpiter y Marte hacían conjunción en Géminis. Aquí vemos a una cierta línea que se demarca claramente en el cielo. Al comienzo, en 1307, Saturno se halla en Libra pero proviniendo recientemente desde la dirección de Virgo y Piscis que está asociada a los conflictos del Escolasticismo. Al ocurrir la aniquilación final de la Orden –entre la muerte de los 54 Caballeros y el martirio del Gran Maestre de la Orden– Saturno atravesaba Sagitario. Al mismo tiempo, la constelación de Géminis se ve muy fuertemente implicada en estos dos momentos históricos, como se muestra en el diagrama (fig.2). Es así como la dirección en el cosmos que va desde Géminis a Sagitario está conectada especialmente con la destrucción de la Orden de los Templarios y del mismo modo, la constelación anterior – que va de Virgo a Piscis, juega un cierto rol.

Semeja a una cruz cósmica en la cual se hallan inscritos los sucesos espirituales de esta época. El Escolasticismo luchaba por el Espíritu, empeñándose por encontrar una conexión con la revelación Divina a través de la pureza del pensar. Pero dentro de las consecuencias, esta conexión estaba precisamente destinada a perderse. Todo esto tuvo lugar a lo largo de la línea que va de Virgo a Piscis. Mientras tanto, la Orden de los Caballeros Templarios buscó brindar una continuidad a los tesoros de sabiduría de los antiguos Misterios. La orden fue destruida; su aniquilación se ve asociada a la línea cósmica que va de Sagitario a Géminis. Aquí se manifiesta el giro del tiempo cósmico en el cual estaba involucrada la humanidad del S. XIII. En los siglos sucesivos surgió una nueva modalidad de pensamiento, paulatinamente primero para luego acelerarse, más bien dirigida hacia el mundo exterior. Las profundas corrientes espirituales tomaron ahora un curso más oculto en los trasfondos de la historia exotérica.

Este giro histórico espiritual puede vivenciarse de un modo bastante íntimo y humano. En esto consistió la Mística germana, representada por el Maestro Eckhardt. Educado en la disciplina del pensar escolástico, formaba parte de aquellos que ya eludían la antigua facultad, es decir aquel buscar la conexión con lo divino-espiritual por el solo medio de pensar. Ahora pudo solamente encontrarla por debajo de la región de la consciencia plena, a través de la experiencia mística que brinda la vida purificada del sentir. Partiendo de este estado de ánimo, pudo desarrollar un pensamiento que reza: “Lo que fuere que el hombre es capaz de pensar sobre Dios, no es Dios. Lo que Dios es en Sí mismo, ningún hombre es capaz de alcanzar a menos que sea llevado hasta la Luz que es Dios”. Este tipo de experiencia espiritual se presentaba como nueva para aquella época; ocurrió así que la Iglesia no estuvo a la altura de aceptarla. Deseaba preservar el método escolástico solamente. Llevado a juicio por herejía, las consideraciones del Maestro Eckhardt fueron condenadas. Muere mismo durante el juicio en el año 1327.

Es considerable que en  el horóscopo de su muerte (Figura 3; la fecha exacta se desconoce) surge nuevamente el eje de Sagitario-Géminis, puesto que Saturno se ubicaba en Géminis aquel año, Marte estaba en Tauro y Júpiter en Cáncer. Es la contraparte cósmica de lo sucedido en la época en que fueron destruidos los Caballeros Templarios. Esta vez vemos al mismo eje  desde el otro lado, desde Géminis.

De este modo ganamos un cuadro más completo de la cruz cósmica: Virgo y Piscis – Sagitario y Géminis. Sobre todo, la naturaleza esencial del Zodíaco se torna más real y substancial de esta manera, tanto humana como espiritualmente. Nos volvemos capaces de vivenciarlo como algo cercano a nuestra humanidad, no permanece en la esfera de lo inalcanzable y en mano de los poderes inexorables del destino.

Traducido por Diego Milillo y editado por Gracia Muñoz

Astrología III. La significancia de los sucesos prenatales entre los astros

Artículo por Willi Sucher, Septiembre de 1937

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Con la ayuda de la Regla Hermética, descubrimos en los artículos anteriores cómo es posible hallar una cierta constelación —es más, un sistema vivo de constelaciones que se relacionan todas entre sí—. Nuestra tarea consistirá ahora en conectar estos hechos cósmicos con la vida terrena de un ser humano.

Comenzaremos con el caso de Richard Wagner. Entre el 15 de Agosto de 1812 (constelación de la época prenatal) y el 22 de Mayo de 1813 (su fecha de nacimiento), la Luna completó diez revoluciones alrededor del zodíaco y recorrió el pequeño espacio que dista desde Sagitario hasta Acuario. También tomamos en consideración al trayecto de los planetas y del Sol. Aquí es donde encontramos la llave necesaria que nos posibilita ingresar en estas relaciones de un modo real.

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La experiencia en sí misma mostró que los ciclos lunares en esta época prenatal son como cuadros reflejados –digamos– que nos anticipan los ritmos subsecuentes de nuestra vida terrestre. Tomemos como ejemplo nuevamente a Richard Wagner. En la constelación prenatal del 15 de Agosto de 1812, la Luna partió desde el signo de Sagitario, detrás de la cual se halla la constelación real de Escorpio. Siguiendo a la Luna en su trayecto de 27,3 días, arribamos nuevamente a Sagitario. Este primer ciclo lunar prenatal está relacionado a la vida temprana de Richard Wagner, desde su primer al séptimo año de edad. El ciclo lunar siguiente, transcurridos una vez más los 27,3 días hasta arribar al punto de partida en Sagitario, es un reflejo del período de vida que va desde los siete a los catorce años de edad. Cada uno de los ciclos lunares consecuentes, de este modo, representa a un ciclo contíguo de siete años. En los aproximadamente diez ciclos lunares prenatales tenemos 70 años preconfigurados (10 veces 7). Setenta años representan un cierto promedio ideal de la duración de la vida humana.

Esta relación de los ciclos lunares prenatales con los períodos heptagesimales de la vida terrena subsiguiente, es un concepto completamente nuevo en Astrología. Como fuere, no estamos intentando suplantar a otras relaciones que estén consideradas en la Astrología clásica. Las así llamadas direcciones astrológicas, por ejemplo, representa a otra manera de relacionar a los sucesos en el cielo estelar con el curso de la vida en el tiempo. Descripciones posteriores mostrarán que este punto de vista también es justificable, como también será posible reconocerle un profundo trasfondo espiritual.

Esta correspondencia del período prenatal con los subsecuentes ritmos temporales logra que emerja un cuadro expresivo del drama de la vida humana. En el caso de Richard Wagner, al inicio de cada nuevo ciclo, la Luna arriba nuevamente a la constelación de Escorpio. De esto podemos conjeturar que esta personalidad, al inicio de cada nuevo período heptagesimal de vida –por ejemplo, a las edades de 21, 28 y 35 años– habrá de atravesar tiempos difíciles en su vida; Escorpio es ciertamente difícil. Hasta cierto punto, podremos confirmar esto cuando consideremos su biografía.

Como tales, los ritmos lunares en sí mismos sólo nos aportarían indicaciones de algo que se repite monótonamente alrededor de diez veces –aburrida e invariablemente. Es gracias a los otros planetas que esto no sea así. También ellos tienen sus encuentros dramáticos y relaciones entre sí durante todo el tiempo previo al nacimiento; consiguientemente, los ritmos repetidos de los ciclos lunares adquieren un carácter más individual.

Por ejemplo, tomemos el comienzo del sexto ciclo lunar en la constelación prenatal de Richard Wagner, el 30 de Diciembre de 1812. Hasta ese momento, la Luna – comenzando en Sagitario el 15 de Agosto de 1812– dio cinco vueltas completas alrededor del zodíaco y está a punto de comenzar el sexto ciclo lunar. Pocos días después, el 2 de Enero de 1813, es Luna nueva –es decir que la Luna pasa por delante del Sol, quien se halla en ese momento en el signo de Capricornio. Al mismo tiempo, el Sol está conjunto a Saturno, con lo que obtenemos el siguiente cuadro en el cosmos: la Luna, el Sol y Saturno se hallan uno por detrás del otro, todos ellos en el signo de Capricornio, siendo Sagitario la constelación real.

Por lo tanto, en ese momento ocurre algo individualizado y único en el desarrollo prenatal, y sucediendo ésto al comienzo del sexto ciclo lunar, se producirá un reflejo de estos eventos en la vida de Richard Wagner durante el cambio del quinto al sexto período heptagesimal. Esto podremos confirmarlo, pero primero consideraremos de esta misma manera a un par más de estos sucesos que tuvieron lugar en el cielo estelar durante el período prenatal.

Al comienzo del séptimo ciclo lunar, el 27 de Enero de 1813, se produjo una conjunción entre el Sol y Mercurio. Esto estaría relacionado a la edad de 42-43 años en la vida de Richard Wagner. Unos pocos días después, el 3 de Febrero de 1813, Venus pasa por delante de Saturno. Para aquel entonces, la Luna ya se había alejado de su punto de partida en Sagitario, hallándose ahora en Piscis y habiendo completado 2/7 de un nuevo ciclo lunar. Por lo tanto, el tiempo de vida que obtenemos como resultado será 42 + 2 años = 44 años. El significado dramático de este momento está indicado por la conjunción entre Venus y Saturno en Capricornio. Finalmente, no mucho antes del nacimiento –el 20 de Abril de 1813– se produjo una conjunción entre Marte y Saturno en Capricornio. La Luna ya había comenzado su décimo ciclo y se hallaba delante de Marte y de Saturno en Capricornio. Esto nos recuerda al caso anterior, cuando la Luna, Marte y Saturno se hallaban juntos, sólo que ahora tenemos al Sol en lugar de Marte. Siendo éste el inicio del décimo ciclo lunar, hemos de relacionarlo a los 64 años de edad en la vida de Wagner.

Del mismo modo podría observarse una multitud de otras relaciones entre los planetas durante el período prenatal, puesto que solamente hemos considerado a las conjunciones del Sol, de Mercurio, de Venus y de Marte. Tomando en consideración a todos los demás aspectos, obtendríamos una imagen altamente intrincada. Hemos descubierto cuatro momentos esenciales:

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Además de estos hechos cósmicos, debemos considerar ahora a la biografía de Richard Wagner: en el año 1849, Wagner se vio en una situación muy difícil. Había tomado parte activa en la revolución que se había desatado en Dresden. Los revolucionarios fueron derrotados y Wagner se vio obligado a huir a Suiza, que le significó el principio de un largo y arduo período de exilio. Desde un aspecto más externo, estos sucesos llegaron casi a destruir su existencia física, pero no por ello fueron de menor importancia en lo concerniente al aspecto espiritual. Esto sucedió hacia la mitad de la vida de Wagner, y pareciera como si en ese momento se encontrasen dos seres que se combaten mutuamente en su vida interior. Wagner era uno de esos hombres tanto fuertes como capaces de imprimir la mítica realidad superior de su ser verdadero por sobre la naturaleza humana inferior.

Ambos – el hombre inferior y el superior que pertenece al futuro- se hallaban en este año en una situación peculiar entre sí en la vida de Wagner. Su participación en un conflicto revolucionario es un síntoma de esto. El portaba consigo la fuerte voluntad de hacer nacer una nueva forma artística, una que elevase al ser humano hasta un nuevo y por lo tanto insospechado nivel existencial. Pero en los muchos años de conflicto y deamarga frustración hasta entonces, hubo de experimentar todos los obstáculos a los cuales está sujeto el ser inferior. En la convulsión radical  del orden social existente, creyó ver la preparación de los caminos por sobre los cuales puede elevarse la humanidad hasta niveles más altos, en armonía con los ideales artísticos que sentía dentro suyo. El curso de los sucesos demostró que estaba equivocado, y Richard Wagner hubo de sufrir por ello. El año 1849 representa una incisión profunda en su vida. De aquí en más, tuvo que trabajar inexorablemente por la realización de su ideal artístico, vivenciándose como un hombre común, meramente civil y citadino. De hecho, fue en este momento que la comunidad civil a la que había pertenecido lo incitaal exilio. Fue perseguido por el rol jugado en la revolución, y debieron transcurrir muchos años antes de que pudiera poner pie nuevamente en su Alemania natal.

Como dije, estos sucesos se ven reflejados en la conjunción prenatal entre Saturno y el Sol en la constelación de Sagitario. ¿Cómo podemos relacionar esta situación en el destino de los seres humanos con las fechas cósmicas?. Las antiguas reglas astrológicas no nos serán de ayuda aquí, ya que nos vemos confrontados con un concepto astrológico completamente nuevo. Hemos de buscar modos y métodos nuevos.

En primer lugar debemos observar que la conjunción tuvo lugar en la constelación de Sagitario cuyo símbolo es (♐). Intentemos ahora ahondar más bien en el lenguaje simbólico del zodiaco. La flecha de Sagitario indica algo semejante a un movimiento, algo que se direcciona hacia un cierto objetivo. Para que este lenguaje nos sea más claro, quizás deberíamos transformar el símbolo de este modo   como si fuese un trayecto ascendente, escarpado y tortuoso .

Saturno se ubicó en la esfera de Sagitario durante todo el desarrollo embrionario de Wagner. Ahora bien, Saturno posee un carácter de pesadez; de hecho está relacionado al plomo como metal. Por sobre todo, es el representante del destino inexorable así como del tiempo en sí mismo. Por consiguiente, Saturno en Sagitario indicará un transitar del desarrollo hasta un determinado objetivo, llegando a ser arduo, tortuoso, inclusive doloroso. Luego el Sol se coloca por delante de Saturno, quien posee al centro y a la periferia en equilibrio señalados en el símbolo del Sol. El Sol ha llegado hasta aquí desde la constelación de Leo, y como bien podemos imaginar, está conectado a un elemento de fortaleza y acción.

El Sol conjunto a Marte en Leo ( a como estaba ubicado en la constelación de la época prenatal el 15 de Agosto de 1812), es un verdadero cuadro de la energía impresionante de la naturaleza de Wagner. Ya que en este contexto, la conjunción entre el Sol y Marte significa un realce del poder activo, fisiológicamente significativo pese a todo.

Por lo tanto, cuando el Sol pasa por delante de Saturno en Sagitario, se hace posible poner a esta gran energía en movimiento, que en el caso de Wagner se ve dirigida hacia un ideal artístico para el futuro de la humanidad, para ser purificado y trasmutado a un nivel superior. Esto es lo sucedido en los sucesos de 1849.

De la misma manera hemos de entender el paso de los otros planetas, Mercurio, Venus y Marte por delante de Saturno. Todas estas imágenes de estadios sucesivos es un camino del destino arduo y cuesta arriba; sin embargo, el increíble genio de Richard Wagner es capaz de ponerle al servicio de su capacidad creativa.

El paso de Mercurio por delante de Saturno está conectado con el año 1855 aproximadamente (véase cuadro). Wagner se encontraba en Zürich en aquel momento. La tragedia de las tres mujeres que jugaron parte decisiva en su vida alcanzaba un punto álgido. En primer lugar, comenzó a distanciarse más y más de Minna Wagner, que hasta entonces había sido su fiel compañera, a su modo, a través de toldas las dificultades en su vida. Las muchas y diversas diferencias entre ambos los llevó a apartarse más y más. Además, fue por entonces que MathildaWesendonk apareció en la vida de Wagner, causándole gran impresión. Tristán e Isolda es una de las imágenes y el fruto de profundas emociones y de amplias vivencias interiores que él vivió con ella. Finalmente, fue durante los mismos años que CósimaBülow se relacionó con él. Ella fue quien le ayudó a concluir la labor de su vida.

Mirando de este modo por sobre la vida de Wagner, nos vemos conducidos hacia un aspecto remarcable, el cual quizás nos sea posible indicar en un diagrama:

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Fue en el año 1834-5 que Wagner conoce a Minna Planer, quien se vuelve su esposa. Aproximadamente 3×7 = 21 años distan desde allí hasta el año 1855 del que hemos estando hablando. Entre medio, ocurrieron los sucesos de 1842 y 1849. En 1842, habiendo sufrido épocas de gran privación, Wagner retorna de París a Dresden, y 1849 fue su dramática partida de Dresden – su huída a Suiza. Comparando a estos tres ciclos de siete años -como indicado en el diagrama- vemos que hacia mediados del quinto período heptagesimal (28 a 35) ocurre un punto de inversión en la vida de Wagner. Cada suceso subsecuente es como un reflejo del suceso correspondiente a este punto de inversión, si bien a un nivel superior. Así es que el retorno de París, en donde no fue mayormente bien recibido, reaparece ahora en la huída de 1849. La primer experiencia con MinnaPlaner en 1834, es transformada en la culminación de 1855. Podemos ganar cierta idea sobre los impresionantes cambios internos que han de haber tenido lugar en  este alma humana hacia la edad de 42 años (en 1855), cambios que sólo han de pronunciarse con gran reserva pero que ciertamente fueron de profunda significacia para su creación. La posibilidad de estos profundos cambios estaba enraizada en todos aquellos sucesos que fueron preconfigurados durante su vida prenatal por medio de la conjunción de Mercurio y Saturno.

El paso de Venus por delante de Saturno se relaciona de modo similar con el año 1857, cuando los sucesos que le adjudicamos a Mercurio alcanzaron su culminación, mientras que al mismo tiempo surge otro elemento completamente nuevo. El Viernes Santo de 1857, tras un largo período de oscuridad exterior e interior, Richard Wagner experimenta la profunda experiencia de una nueva vida al salir el Sol, el comienzo de la primavera. El recuerda que de repente surge en él el pensamiento sobre el Viernes Santo mientras leía el Parsifal de Wolfram von Eschenbach. A partir de esta impresión concibió rápidamente su propio drama sobre Parsifal, destinado en modo único a ser la corona de toda la labor de su vida.

Este suceso halla su reflejo en la constelación prenatal de Venus. El 15 de Agosto de 1812, venus había estado en conjunción a Júpiter, a comienzos de la constelación de Cáncer. Pasando subsecuentemente por delante de Saturno, la influencia venusina () fue poderosamente realzada por las profundas y difíciles experiencias que ocurrirían en el año 1857, transformando así al símbolo de Cáncer en la imagen  del Espíritu cósmico proveniente de un pasado primigenio, pasando a través de la era presente de la vida humana y desplazándose nuevamente hacia el futuro cósmico de la Tierra:

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El símbolo de Cáncer puede ser tomado como la imagen de dos espirales que van de una a la otra  -una con movimiento envolvente y la otra que desenvuelve, significando el pasaje vivo y perpetuo que va del pasado al futuro.

Sólo nos es necesario seleccionar a tres personajes del Parsifal de Wagner:Titurel, Amfortas y mismo Parsifal, y la imagen cobra vida. Titurel representa al pasado cósmico, Amfortas al presente de la evolución humana en el medio de la crisis y el sufrimiento, y Parsifal al espíritu sanador del futuro de la Tierra, sostenido por el profundo poder del Santo Grial.

Parsifal fue el objetivo innato en la vida de Wagner, a ser obtenido por medio de un largo y pesado peregrinaje. En 1882, cuando el drama terminado fue presentado por primera vez, su vida estuvo realizada; un año más tarde, en 1883, abandona la Tierra. Este paso final hacia la perfección estaba reflejado en la conjunción prenatal entre Marte y Saturno, en virtud de los ciclos lunares se relaciona al año 1876-7. En el año 1876 se ejecuta por primera vez al Anilloen Bayreuth; en 1877, el texto del poema del Parsifal fue completado. La primer ejecución completa del Anillo de los Nibelungos puede considerarse como el clímax de una larga época  de evolución interior en Richard Wagner. Una vez más, fue una época que abarca tres veces siete años ( 1857/77) y solamente cuando finalizó este período se vio capaz de terminar el texto para el Parsifal y componer la música. Es de este modo que Marte, que se hallaba conjunto al Sol en la época prenatal del 15 de Agosto de 1812 y de algún modo representaba  una síntesis más elevada de energía creativa, hubo de esperar más prolongadamente para toda su realización. Ahora, tras larga espera, resultó ser la corona de la labor de la vida de Richard Wagner.

Por lo tanto, en la constelación prenatal de un ser humano, puesto en relación a los ciclos lunares, tenemos algo semejante a un plan prefigurado y profético de la vida terrena que esta a punto de comenzar. Es ciertamente un organismo altamente complejo tejido desde las esencias espirituales del cosmos, formado de manera completamente individual para cada ser humano, e incorporado a la naturaleza del ser humano terrestre. Esta delicada entidad cósmica no labora como mero poder abstracto o decreto del destino. Es una realidad viviente, colaborando en formar y configurar mismo al cuerpo físico. En efecto, podemos detectar a este cuerpo estelar incluso en la formación orgánica del cuerpo, en las enfermedades y sus tendencias. Es en sí mismo un cuerpo respondiendo al cuerpo físico a un nivel superior. Podemos relacionarlo a lo que se conoce en el ocultismo como cuerpo etérico.

Así es como este cuerpo, tejido a partir de las fuerzas de los astros, no es más que un plan preconfigurado de la vida terrena que deviene. Es como el mapa de un país. Podemos descifrar nuestro recorrido dentro de una dirección determinada, unificándonos hasta cierto punto con un propósito tal, ya sea en pos de una experiencia interior  a través de un paisaje al que nunca estaremos amarrados.

Desde las impresiones que recibimos por medio de nuestros sentidos a medida que vamos transitando nuestro camino, podemos despertar en nosotros todo lo que la vida interior y la imaginación del alma puede lograr. Mientras más vivos estemos, más recibiremos. Por ello es que  no puede existir ninguna determinación absoluta por parte del mundo estelar por sobre el curso de la vida humana.

Audio de la biografía de Richard Wagner

Traducido por Diego Milillo y editado por Gracia Muñoz

PASTORES – Libertad Espiritual

Willi Sucher – 31 de diciembre 1954

Incluido en Cosmología Curso I, publicado por el Centro de Investigación Astrosófica

English version

Hoy me gustaría hablar de la corriente de los Pastores y su reflejo en los ritmos cósmicos. La última vez, hablé de las tres corrientes y sus representantes en la humanidad. Uno puede imaginar estas tres diferentes corrientes como el pensamiento, el sentimiento y la voluntad. Son las tres corrientes que podemos ver en el triángulo formado a partir de las conjunciones entre Júpiter y Saturno que tienen lugar en intervalos de 20 años en tres lugares diferentes del zodiaco. La última vez hemos trabajado sobre cómo las conjunciones siguen adelante, volviendo a los mismos tres lugares cada 60 años. Esta estrella triangular no es visible, sólo puede encontrarse a través del cálculo de las conjunciones. No es fija, sino que gira alrededor de la Tierra incluyéndola en sí misma, por así decirlo.

triangulo

Hoy nos ocuparemos principalmente con la conjunción del año 7 AC y la que le sigue 60 años después en Piscis. En la repetición de estas Grandes Conjunciones, podemos leer algo que asemeja aun reflejo de las experiencias, del destino de la corriente -en este caso- de los Pastores. Es difícil dar una fecha exacta del nacimiento de Jesús, pero mucho es lo registrado en el Evangelio de San Lucas. Los Pastores a los que se hace referencia en el Evangelio de San Lucas, están relacionados con el nacimiento en un sentido especial. ¿Quiénes son los Pastores?. Lo que se reproduce en las obras navideñas, expresa la actitud de los Pastores. En toda obra navideña se reproduce a los Pastores como seres humanos humildes, fuertemente conectados con la Tierra, con lo que es natural y con lo que da de comer a sus ovejas. Incluso están acostados en el suelo entre sus ovejas cuando escuchan el mensaje de los Ángeles. Después, llegan a la cueva con gran devoción. Tienen una gran humildad y una lealtad profunda a la Tierra. El peligro es que tienen una cierta estrechez de mente, y también tienen una tendencia a volverse fácilmente materialistas. Y con estas virtudes y estos peligros, se mueven, por así decirlo, como sus representantes a través de la historia humana, a través de la historia cristiana. Estos Pastores, con toda su humildad y lealtad a la Tierra, están conectados con lo que ocurrió mucho antes de los acontecimientos en Palestina, también estaban conectados con Buda. Esto ha sido descrito por Rudolf Steiner en muchos de sus ciclos de conferencias. Los Pastores se llenaron de preocupaciones, ansiedades, de desgracias cotidianas, y de todo lo que está en conexión con la Tierra, etc., pero también tienen una especie de esperanza divina, alimentan e intuyen la gran esperanza y la Gran Promesa a la Humanidad. Así, los que están preparados son “llamados” a presenciar al Niño en el establo.

Esta “llamada” a la corriente se lleva a cabo por ciertos grupos de la humanidad. Ellos representan a una parte de la humanidad que puede hablar de las fuerzas que se introducen en ella a través de Cristo. Es una especie de vivencia de las fuerzas que ingresarona través de Cristo. Es de hecho el impulso espiritual del corazón, ya que ha de existir en el corazón humano. Esta parte de la humanidad pasó por una evolución, y las etapas de esta evolución interior se pueden leer a través de la Gran Conjunción a medida que se mueve alrededor del Zodíaco. Al momento en que nace Jesús, se encontraba en Piscis. Una rotación completa de la estrella triangular tarda unos 2.600 años. Este punto de la estrella triangular se encuentra actualmente en la constelación de Sagitario, y dentro de unos 600 años, estará de regreso en Piscis. La próxima conjunción de este punto de la estrella se llevará a cabo en 1961, y ocurrirá en el signo de Capricornio.

En cuanto a la conjunción en Piscis, podemos pensar en ella como algo que se lleva a cabo ya sea en la Tierra o en el cosmos. Los planetas son la expresión de intervalos de tiempo. Las oposiciones tienen lugar en la misma dirección, y son similares a las conjunciones. Son marcas de tiempo, expresiones de los mismos Seres Divinos. Estas conjunciones y oposiciones son como señales de los seres del mundo espiritual por las cuales anuncian qué cosas hay que hacer y algunas cosas que han sucedido. A causa de estos eventos que han sucedido, se tiene que llegar a algunas resoluciones con respecto al futuro. Si utilizamos nuestras capacidades internas y penetramos con una mayor percepción, podríamos entrar en la mansión cósmica en la que habitan los mismos Seres Divinos.

La constelación de Piscis es la constelación que aparentemente está al final del Zodíaco. Es el final, pero en cierto sentido también es un comienzo. Uno de los peces nada hacia Aries, el otro hacia Acuario. Ambos se mantienen unidos por una cinta de estrellas, por lo que juntos mantienen el principio y el fin: “Yo soy  el Alfa y el Omega”. Encontramos al signo de Piscis en las catacumbas. Es lo que los Pastores presenciaron, el principio y el fin, y son ellos los que están llamados a sostener el principio y el fin. Ahí podemos ver el gran drama en su primer acto, el gran drama de la encarnación de Cristo.

Alrededor del comienzo del siglo segundo, este ángulo se trasladó a Aries, donde toma un gesto diferente. Aries es el comienzo del zodiaco, pero la cabeza de Aries está mirando hacia el pasado. La transmisión de fuerzas desde Aries, después de millones de años, acumuló lo que hoy aparece como la organización de la cabeza humana. Los seres Aries que se mueven hacia el futuro son, de alguna manera, brillantes e irradian luz. Representan en el Cristianismo a personalidades como San Juan el Divino, y aquellos que le siguieron y que hallan aquí su expresión, puesto que son seres progresivos. También hay algunos que miran hacia atrás y que aún viven en la tradición. Estos se expresan en ese Aries que mira hacia atrás, hacia el pasado, por ejemplo, cuando el cristianismo mira de nuevo hacia las glorias del pasado, y que lo vemos manifestarse en el mundo romano o en los filósofos griegos. El cristianismo se encuentra con la civilización ariana del pasado, y tenemos entonces un movimiento cristiano como los gnósticos, avanzando, pero también tenemos allí a las persecuciones. Así, las fuerzas de Aries generan una oposición y se inician las persecuciones. Las persecuciones, sin embargo, siguen más a los ritmos de las  conjunciones de la corriente de los Reyes, de la que hablaremos la próxima vez.

Cerca del año 292, hacia el final del siglo tercero, la conjunción de la corriente de los Pastores ingresó en la constelación de Tauro, lo que la condujo a un estado de ánimo diferente. En Aries se encuentra todavía en una especie de reino filosófico. En Tauro se expresa el deseo de ampliarse o extenderse, pero en este deseo también pueden existir peligros referidos a la tentación de ambicionar el poder. Una vez más, habría que distinguir entre aquellos seres que trabajan de manera progresiva y aquellos otros que son seres retardatarios o que se rezagan.

292

En el año 324 el cristianismo se convirtió en la religión del Estado a través de Constantino el Grande. San Agustín nació en ese momento, al producirse una Gran Oposición en Tauro. Ambrosio era el obispo de Milán, estableciendo la supremacía y el poder político sobre el año 380-86, lo que significó el inicio del poder papal. Nuevamente se produjo otra oposición de Saturno y Júpiter, que expresaba la tentación por el poder. El cristianismo se estaba expandiendo por la Tierra, lo cual es típico de Tauro.

A finales del siglo quinto la Gran Conjunción ingresó en Géminis. Hay polaridad y división en los Gemelos. La labor de los seres allí es crear situaciones que requieren de decisiones —por ejemplo, para seguir hacia “adelante” con el impulso de una división potencial en el mundo. Ellos pueden cortar el hilo, por así decirlo. El cristianismo romano no fue el único grupo que representaba al cristianismo espiritual. También hubo luchas tremendas que se empeñaron en destruir al cristianismo gnóstico y celta. San Agustín desembarcó en las islas británicas cuando se estaba produciendo una Gran Conjunción en Géminis. Uno de los gemelos, que se desarrolló en Roma, es el gemelo terrestre. Sin embargo, es también el momento histórico en que fueron colocadas las primeras semillas del cristianismo esotérico.

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No hubo una conjunción en Cáncer, sólo una oposición. Está profundamente marcada con la corriente de los Pastores. Es como su primer descenso, entrando en una especie de crisis.

El Gran Conjunción ingresó en Leo en el año 828-9. Desde Leo están trabajando los Seres Divinos que pertenecen a la Logia Solar. Son seres que dirigen el desarrollo en el sistema solar desde el Sol, tienen gran influencia en la Historia, pero por una vía más oculta. El cristianismo romano se había desarrollado hasta un cierto punto. Luego vino el Concilio de Constantinopla, que tuvo lugar en el año 868-9, en donde se eliminó al Espíritu. En ese momento el cristianismo entró en una cierta oscuridad, sin embargo, fue también el momento en el que se introdujo el Santo Grial y la historia de Parsifal. Poderosos impulsos Solares entraron en una humanidad enferma. Amfortas estaba enfermo, pero no podía morir. Ciertas declaraciones en la historia de Amfortas sitúan a Saturno en Cáncer cuando la enfermedad estaba en su apogeo. Su enfermedad sólo podía ser curada a través de la pregunta de Parsifal. Saturno en Cáncer nos habla de la enfermedad de la Humanidad-Amfortas. La Gran Conjunción de Leo es la inauguración del Cristianismo Cósmico, que probablemente tuvo lugar durante el la época de Parsifal.

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La Gran Conjunción en la constelación de Virgo (signo de Libra-NT) tiene una expresión muy sutil en el desarrollo espiritual del Cristianismo de los Pastores. Expresa su evolución en la historia en el movimiento de los Cátaros, que se originó desde un cristianismo muy esotérico, por ejemplo, en el movimiento maniqueo y el Grial. Este sutil cristianismo no era solamente para la élite, sino que era realmente un Cristianismo, en cierto sentido, para la gente común. Era un desarrollo del Cristianismo de los Pastores y se inspiró de lo que provenía de Virgo. Sin embargo, también existe un gran peligro, porque la Hydra está debajo de Virgo. Los cátaros fueron destruidos con gran crueldad. La Gran Conjunción tuvo lugar cuando la fortaleza de Montségur fue destruida en 1246.

1246

En Libra están los Seres que trabajan para establecer el equilibrio en el mundo. Fue también cuando los Templarios fueron destruidos (1.305-6) y cuando se produjo la destrucción de la Antigua Sabiduría. A través de esta destrucción, comenzó la Era Actual, en la que la Humanidad ha de sostenerse por sí misma. Los hechos tuvieron lugar cuando la conjunción estaba en Libra en 1414. Este fue el comienzo de la nueva era de la ciencia y el conocimiento, que fue y sigue siendo el anhelo de liberarse de los lazos ancestrales. Esto continuó y se hizo aún más intenso cuando la Gran Conjunción entró en Escorpión.

En Escorpio trabajan Seres de una naturaleza muy elevada, pero también los hay con fuertes impulsos marciales. Se convirtió en una cuestión de cómo preservar a la Humanidad de estos dos peligros de Escorpio: las fuerzas atávicas antiguas y las fuerzas marciales. Era particularmente importante que los impulsos marciales fueran revisados. Entonces se le ordeno a Buda a entrar en la esfera ‘marcial’ de Marte con su capacidad de sanación, en 1603, cuando se produjo un Gran Conjunción en Escorpio. En aquel momento se hallaba gente, como Copérnico, Kepler, etc., relacionada con Escorpio. Fue un momento de gran peligro para la Humanidad, un momento en que la libertad entró en el mundo, pero también el peligro del pensamiento destructivo. Así, podemos ver que la Gran Conjunción de 1603, perteneciente a la corriente de los Pastores, está conectada con Buda. Es la punta del año 7 AC de Buda, de la estrella triangular, que está conectada con el nacimiento sobre el cual leemos en el Evangelio de San Lucas.

1603

Vemos ingresar a esta Gran Conjunción en Sagitario, está ahí ahora, y entrará Capricornio en el próximo siglo. ¿Qué clase de espíritus están trabajando a partir de allí?. Es importante imaginar la imagen de los antiguos, el centauro con el arco y la flecha, mitad animal y mitad humano. El objetivo de Sagitario es desarrollar a la humanización, al Yoísmo. La naturaleza animal se opone a esto, y proviene de esa naturaleza antigua que está conectada con el cosmos. Hay una cierta polaridad aquí que está conectada con Géminis. El anhelo de “libertad espiritual” también pertenece al Cristianismo. Esta humanidad “pastoril” entró en un estado de contradicción. Cada vez que una conjunción tiene lugar en Sagitario, hay acontecimientos decisivos que tienen lugar en la historia. Por ejemplo, la Enciclopedia se creó en 1751 durante una Gran Oposición.

A través de la Enciclopedia, el conocimiento se abrió a todos los seres humanos, fue un paso hacia la libertad. Sin embargo, la Enciclopedia no sólo afecta a la humanidad que lucha por la libertad, sino que también trae consigo ciertas tradiciones en el mundo que carecen de libertad. Aunque la libertad también significa estar libre de las ataduras de la ignorancia,  también puede producir revoluciones. Hay una conexión, en este sentido, con la Revolución Francesa en particular. Sagitario representa al centauro y su poderoso cuerpo equino puede generar oposiciones, incluso revoluciones. Así tenemos en este Sagitario al desarrollo de los Pastores conectados con la Conjunción. El centauro desea convertirse en un ser humano moderno en cuanto al conocimiento, la ciencia, la tecnología y todo lo que está relacionado con ella, pero adjuntamente a él se halla ese poderoso apéndice equino, ya en reposo, ya retorciéndose, provocando poderosas emociones y revoluciones.

1663

La próxima conjunción será en la constelación de Capricornio, lo que cambiará muchas cosas. Capricornio es la imagen de la cabra montesa. Sus cuernos alcanzan el calor y la luz, pero tiene una cola de pez que se inclina profundamente hacia la Tierra. Esto podría implicar revoluciones, por ejemplo, el uso de la tecnología cósmica o la cosmología. Pero existe la parte del pez, y salvo que la humanidad sea consciente de esto,  existe un gran peligro en este elemento acuoso de la Tierra. Se plantea la cuestión de si la Humanidad aprenderá a reconocer la naturaleza de su humanización, de aquello que se ha convertido en lo representativo del Cristo.

1961

Uno tiene la impresión de que por mucho que la humanidad moderna intente llegar a las fuerzas cósmicas o a mejorías de todo tipo, especialmente en los ámbitos tecnológicos y científicos, tanto más nos alejamos de nuestra envoltura humana real, de aquello que ha sido representado a través de los Hechos del Cristo. La cuestión consiste en si la humanidad moderna reconoce esto. Si no lo hacemos, puede convertirse en una especie de cocodrilo. Capricornio a veces está representado por un cocodrilo. Estamos siendo testigos de la actividad del nacimiento del mundo espiritual en el alma de la humanidad a modo de curación. Me gustaría decir una vez más que ser un Pastor no sólo corresponde a una parte de la humanidad. Cada uno de nosotros debe portar las tres partes consigo. Tenemos que aprender a amalgamar al Pastor en nosotros, así como a los otros dos restantes. Podemos vislumbrar que la humanidad se encuentra en el momento presente, sobre todo en la víspera de Año Nuevo, haciendo balance por sobre dónde estamos y cuál es el futuro que esperamos.

2021

[Ed. Nota: En el momento de la Gran Conjunción geocéntrica de 1901 en Sagitario, que pertenece a esta corriente, Rudolf Steiner habló por primera vez acerca de la verdadera naturaleza del Cristo Cósmico. Brindó las conferencias que se publicaron en “El Cristianismo como hecho Místico”. En un cierto momento previo a la conjunción heliocéntrica correspondiente, fue publicado su libro “Misticismo en los albores de la Edad Moderna”. La introducción es una obra maestra acerca de la libertad, por lo que la incluimos al final de esta publicación].

 

Traducido por Gracia Muñoz y revisado por Diego Milillo.

 

20ª Carta. Nuestra conexión con las estrellas. Un ejemplo: Tycho de Brahe

 

Noviembre de 1945

 

English version

 

Ahora que nuestra descripción de la naturaleza de los planetas ha llegado a su conclusión, comenzaremos con la delineación de algunas natividades históricas [mayormente la de Tycho de Brahe]. A tal propósito nos serviremos preponderantemente del conocimiento que hemos adquirido en las primeras diecinueve Cartas, y también habremos de desarrollar algunos puntos de vista nuevos, en pos de lograr nuestra tarea.

La natividad sobre la que quisiéramos trabajar es la de TYCHO DE BRAHE, el famoso astrónomo dinamarqués; nació el 14 de Diciembre de 1546 [calendario juliano], en Knudstorp, en el condado de Shonen (sur de Suecia) a las 10:00 AM. Descendía de una familia de la nobleza sueca.

Ahora requeriremos trabajar sobre la posición del cielo en ese preciso momento, en relación al lugar de nacimiento y la hora. Esto se hará con la ayuda del conocimiento astronómico sobre los ritmos planetarios, etc. No es para nada una tarea fácil con respecto a la fecha histórica, porque los ritmos planetarios no son tan simples como esperamos que sean; numerosos detalles y los así llamados “disturbios astronómicos”, deberán ser tomados en consideración. Con lo cual no podremos detenernos aquí en los detalles de estos cálculos astronómicos (para las fechas modernas podemos utilizar las tablas modernas como lo son las efemérides, que brindan las posiciones de los planetas y demás detalles).

Al nacer Tycho de Brahe, la constelación de Sagitario había emergido a pleno por el Este, y le continúo Capricornio durante las horas posteriores al nacimiento. Así que las constelaciones de Sagitario, Escorpio, Libra, Virgo, Leo y Cáncer se hallaban por encima del horizonte; desde el lugar de nacimiento se vería al sudoeste. Cáncer estaba emplazado en el Oeste, y Géminis ya se había puesto. En ese momento del día, el Sol se ubicaba al sudeste del cielo. Al producirse su nacimiento en invierno dentro de una latitud norte elevada, el Sol se encontraba muy bajo, justo por encima del horizonte en Sagitario. Detrás de este se ubicaba Mercurio, en conjunción superior, y Saturno por detrás de ambos. La Luna ingresaba justo en la constelación de Virgo, probablemente apenas visible aun, en la parte sudoeste del cielo. Los planetas restantes se hallaban en ese momento por debajo del horizonte este. Júpiter y Venus se ubicaban en la constelación de Capricornio, y Marte en la de Piscis.

En pos de hallar la proporción correcta de la natividad dentro de la complejidad de las conexiones humanas con el universo estelar, debemos considerar ahora un instante, el significado del nacimiento con respecto a la totalidad de la existencia humana. Al momento de nacer, la criatura es separada del organismo materno. Se le deja a sí mismo con la condición particular del cuerpo que ha adquirido hasta ese momento. Todos los procesos creativos que se dieron durante el desarrollo embrionario llegaron a su fin en ese instante, y si bien continuamos observando un crecimiento y un desarrollo luego del nacimiento, esto dependerá en cierto modo de la forma en que se arribo a la limitación rígida en el instante del nacimiento. Así como este momento remarcable en la vida de un ser humano se genera a causa de la separación de la criatura de su madre, también se genera un momento similar cuando el ser humano es separado de su Madre celestial, cuyos rasgos externos se ven grabados en el cielo estelar; antes de nacer, el embrión humano estaba inmerso en el vientre de la Madre celeste, en los movimientos de las estrellas en el cielo, y especialmente en los de la Luna, así como el embrión físico estaba rodeado y protegido por el vientre de la madre física. Al nacer, esta Madre celeste se retira y muestra en un último cuadro fijo, todo lo que ha creado previamente al nacimiento. Esta es la natividad. Consiguientemente, debemos ver en la natividad algo semejante a la marca de cierre del desarrollo prenatal.

Y lo vemos en su proporción real si lo consideramos como una clave de los eventos prenatales. Pero es la clave justa solo si el nacimiento no ha sido forzado a perseguir propósitos egoístas, lo cual es una práctica bastante usual hoy en día; el caso es diferente en donde la vida de la madre o de la criatura se ve en peligro y cuando se hace necesaria la ayuda médica.

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Si ahora consideramos el cuadro de la natividad de Tycho de Brahe con respecto a la coordinación espacial, entonces tendremos una imagen real del bebe con sus peculiaridades etéreas e inclusive las físicas.

Imaginemos la rotación cotidiana del cielo de Este a Oeste del hemisferio por encima del horizonte; por supuesto que en la región polar es distinto -debajo del horizonte, esta rotación cotidiana va de Oeste a Este. Más aun, imaginemos a un embrión humano deviniendo a la existencia sobre el globo terrestre. La esfera sobre el plano del horizonte, en donde el movimiento se da de Este a Oeste, nos recuerda a la bóveda del cráneo humano. Desde esta esfera provienen aquellas fuerzas concernientes a la formación de la cabeza durante el desarrollo embrionario, justo cuando las estrellas surgen por el Este y tocan -digamos- a la Tierra en su movimiento cotidiano hacia el Oeste, la cabeza es la parte predominante del embrión y a partir de ella se generan en dirección contraria el cuerpo y los miembros. De todos modos, no podemos ver a las estrellas que están por debajo del horizonte; si somos buenos matemáticos, podemos calcular sus posiciones para un determinado momento y situarlas en la dirección en la que deben estar por debajo de la Tierra, así como nuestros miembros apuntan más o menos hacia el centro del globo. En consecuencia, esta esfera está conectada con la creación de los miembros. Entre estas dos esferas, en la dirección del plano del horizonte, debemos buscar a las fuerzas que se manifiestan a sí mismas en la creación del sistema rítmico. Entonces debemos buscar la coordinación del espacio terrestre y celeste que encuentra su expresión en la natividad, la cual brinda la imagen fija del ondular constante de la forma corpórea durante los nueve meses del desarrollo embrionario, llegando hasta el cuadro que hemos dado arriba.

Cuando nace Tycho de Brahe, la constelación de Capricornio se elevaba por el Este; podemos ver esto como un cuadro fijo de aquellas fuerzas que han formado la cabeza de este ser humano durante el estado embrionario; luego, cuando las estrellas  se mueven hacia el Oeste y descienden por debajo del horizonte, indican cómo -desde la cabeza- se fueron formando hacia abajo los sistemas rítmico y metabólico. Así es como llegamos a tener el cuadro del embrión completo. Si a este cuadro le agregamos los movimientos de los planetas durante el desarrollo embrionario, obtendremos una ilustración muy iluminativa de la conexión de Tycho de Brahe con el mundo estelar y de cómo su destino estaba reflejado allí.

Ahora consideraremos los movimientos y gestos de los planetas dentro de este cuadro. Miraremos primero al Sol. Pocos días antes del nacimiento ingreso en la constelación de Sagitario, si bien según su propia orbita, justamente ha ingresado en el signo de la eclíptica de Capricornio (desafortunadamente, estas divisiones de la eclíptica llevan los mismos nombres y símbolos que los del zodiaco de las estrellas fijas; deberían tener nombres diferentes, porque poseen una calidad diferente y se podría evitar mucha confusión. Hemos tratado esta diferenciación entre signos y constelaciones en la 13ª Carta). El Sol en el signo de Capricornio nos da una imagen de la constitución física de Tycho. Como ya hemos señalado en la Carta 13ª,  Capricornio está relacionado con la formación de las rodillas, pero también existe una estrecha relación entre las rodillas y el ojo en el cuerpo humano; si tomamos a la posición del Sol con respecto  a la imagen de este cuerpo humano en el diagrama de arriba, percibiremos rápidamente que este Sol en Capricornio está fuertemente relacionado con su cabeza. Por lo tanto, en este caso la constitución ha de haber estado eminentemente organizada hacia la manifestación de las “fuerza de las rodillas” en la cabeza, que no son otra cosa que los ojos.

Si consideramos ahora el hecho de que Tycho de Brahe fue un astrónomo en la época que el telescopio no había sido inventado aun, y fue -ni más ni menos- el primero en realizar un número considerable de observaciones respecto de las posiciones y particularidades de las estrellas, nos vemos forzados a sacar la conclusión de que fue realmente capaz en un modo extraordinario, de utilizar todo su cuerpo como si fuese un ojo; él ha debido ser capaz de subordinar su organismo completo bajo la acción de sus ojos. Esto requirió una actitud  y una disciplina corporal totalmente diferente a la de nuestros días. Esta extraordinaria capacidad de Tycho de Brahe está indicada por el Sol en el signo de Capricornio, en conjunción con Mercurio y Saturno.

Otro aspecto que podemos considerar de esta posición del Sol, es aquella del “espacio abierto” que hemos descrito en la 15ª Carta. También hemos mencionado a Tycho de Brahe allí, con lo que no hará falta reiterarlo. De todos modos, podemos agregar que el planeta Tierra aparece en el espacio abierto iluminado por Júpiter. De haber podido mirar por sobre la Tierra desde el espacio cósmico, mientras estuvo en esa parte de la eclíptica que no fue tocada por el Sol durante el periodo prenatal de Tycho, hubiéramos observado al planeta Júpiter detrás de la Tierra, en la constelación de Capricornio. Esto indica que en lo profundo del sistema rítmico de Tycho, en su corazón, estaba asentada la búsqueda de ese cáliz del cosmos, dentro del cual debe afluir la substancia espiritual de la Tierra como la Santa Hostia del universo. Estaba tan hondamente anclada en su ser, que pudo volverse realidad solamente en su vida post-mortem, cuando esta gran imaginación ya no estuvo sujeta por las fuerzas de su cuerpo; en el hecho de que Júpiter se hallase por detrás de la Tierra, tenemos a la revelación de que esta Tierra realmente pertenece de un modo secreto al más lejano futuro de nuestro planeta, casi podríamos decir al “futuro Júpiter” de nuestro planeta Tierra, cuando la Tierra se transforme en el nuevo “anfitrión solar”, en el Santo Grial de un nuevo universo. Más adelante diremos más acerca de este Júpiter en esta natividad.

La Luna se ubicaba en la constelación de Virgo al nacer Tycho de Brahe; en la posición del Sol hemos visto  las indicaciones sobre esas fuerzas etéreas universales que construyen el marco físico de un ser humano, entonces en la posición de la Luna podremos experimentar la imagen del “otro lado” del éter cósmico que labora en el organismo y finalmente lo prepara para ser el instrumento de la consciencia,  para el Alma Consciente. Hemos detallado esto en las Cartas 16ª y 17ª. En este caso, la Luna estaba en la parte superior de la Virgen cósmica; aquí tenemos una indicación de que Tycho de Brahe era capaz de ingresar en el reino de los secretos de la creación gracias a las fuerzas de su consciencia. Estas estrellas en Virgo fueron percibidas de distintas maneras en la antigüedad. Una de las maneras era percibir al Padre y Madre cósmicos como unidos en un ser; otra imaginación era la de un gigantesco atelier o laboratorio en donde los poderosos seres jerárquicos dieron los impulsos iniciales de los numerosos pasos evolutivos. Como sea, esta imaginación varía según  las regiones de esta constelación. La imaginación de este misterio de Virgo fue implantado en el ser de Tycho, desde el aspecto de las “fuerzas de la cabeza” que representan la esencia espiritual del mundo estelar.

Debemos recordar que la mujer que es descrita en el capítulo 12º de la revelación de San Juan, lleva una corona de doce estrellas sobre su cabeza. Es el reino de la manifestación de las jerarquías, a través de las estrellas visibles. Entonces podemos ver cuán profundamente conectado estaba Tycho de Brahe con el mundo estelar; ya desde los 13 años, consideró a la ciencia estelar como la revelación de lo divino.

La Luna al momento de nacer es, desde otro punto de vista, un portal para las fuerzas del Alma Consciente o, podríamos decir, el reino del pensar. En la Carta 14ª, hemos descrito los nodos lunares y sus ritmos (ver diagrama correspondiente); allí también hemos desarrollado el hecho de que los nodos lunares se mueven a través del punto en donde se halla el Sol durante el nacimiento, sea un tiempo antes o después del nacimiento.

Del mismo modo, podemos considerar el hecho de que los nodos lunares se mueven a través del punto en el zodiaco en el que se ubica la Luna en la natividad. Esto también puede ocurrir un tiempo antes o después del nacimiento, sin requerir que coincida con este. Como ya hemos señalado en la Carta XIV, estos nodos lunares son los portales entre las esferas solar y lunar. Si ahora relacionamos estos portales con la Luna de la natividad, entonces ganaremos un cuadro que nos muestre como las fuerzas superiores de la esfera solar despiertan en la esfera de la Luna -o en su reflejo humano- a la actividad del pensar. En otras palabras, tenemos la descripción de la influencia de los pensamientos de los Dioses que habitan en la esfera solar y más allá, en el pensar humano.

Como el pensar de los Dioses emerge en la gente como su propio pensar, a modo de filosofía propia, puede hallarse en la distribución individual de los planetas en el zodiaco en el momento en que esos portales -los nodos lunares- se mueven a través de la posición en que se ubico la Luna en la natividad.

Le debemos este descubrimiento a ciertos indicaciones que Rudolf Steiner dio en su ciclo de conferencias “El pensamiento humano  y el pensamiento cósmico ” (en donde  define estas filosofías y matices); allí habla acerca del hecho de que aparte de la natividad en sí, puede hallarse otra “natividad espiritual” que muestra la filosofía de un ser humano y que puede ser inclusive de mayor importancia que la natividad física.

Investigaciones en conexión a personalidades históricas han conducido a la confirmación del hecho de que esta natividad espiritual, es aquella que surge cuando los nodos lunares se mueven a través de la Luna de la natividad. La pregunta es: ¿Cómo podemos leerle a esta natividad espiritual su filosofía individual?. Esto fue indicado claramente por Rudolf Steiner; describió como podemos distinguir entre los temples hacia las tendencias filosóficas. Estas son:

  • GNOSIS: la más alta forma del temple hacia la concepción filosófica, que brilla como una capacidad supra-pensante en el alma humana. En el cielo estelar, corresponde a Saturno.
  • LOGISMO: la tendencia de comprender al universo por medio del pensamiento lógico, filosófico. Su contraparte cósmica es Júpiter.
  • VOLUNTARISMO: el temple filosófico que se empeña en comprender al universo como el resultado de las actividades de las fuerzas volitivas. En el cosmos se relaciona a Marte.
  • EMPIRISMO: el temple filosófico de aprender la verdad a través de la experiencia sensoria y la experimentación. Su origen cósmico es el Sol.
  • MISTICISMO: el empeño de llegar a la verdad filosófica por medio de la contemplación mística. Esta filosofía corresponde cósmicamente a Venus.
  • TRANSCENDENTALISMO: un temple que toma en cuenta la existencia de un mundo mas allá de los sentidos, a manera de mundo metafísico. Se relaciona a Mercurio.
  • OCULTISMO: considera al mundo “oculto” como al verdadero. Su imagen cósmica es la Luna.

Cada uno de estos siete temples filosóficos puede aparecer bajo doce “matices” diferentes, así como los planetas se mueven a través de doce constelaciones  del zodiaco. Estos doce matices filosóficos son:

  1. IDEALISMO: experimenta al universo sobre el trasfondo de ideas divinas activas; esto se encuentra relacionado con la constelación de Aries.
  2. RACIONALISMO: un matiz que percibe la presencia de ideas en el universo, no como entidades activas sino como conceptos que han sido colocados en los objetos existentes mucho antes y que no pueden seguir evolucionando. Su equivalente cósmico es Tauro.
  3. MATEMATICISMO: el experimentar del universo como la expresión de grandes leyes matemáticas, como si hubiesen sido creadas por un gran matemático. Su reflejo cósmico es Géminis.
  4. MATERIALISMO: considera que el universo consiste solo de materia que puede ser pesada, medida, y contada. Cáncer se relaciona a este concepto del mundo en el cosmos.
  5. SENSUALISMO: comprende al universo como si existiese solamente dentro del campo marcado por el compás de los sentidos. En el zodiaco corresponde a Leo.
  6. FENOMENALISMO: acoge a los “fenómenos” en el universo como las bases esenciales de un aspecto filosófico del mundo. Su contraparte es Virgo.
  7. REALISMO: se esfuerza por lograr el matiz de la comprensión de lo real como cimiento de cualquier tendencia filosófica. Su origen cósmico es Libra.
  8. DINAMISMO: un matiz filosófico que porta el concepto fundamental de los poderes o fuerzas, pero sin ser aun seres espirituales individuales, de cualquiera de las siete tendencias espirituales. Su manifestación cósmica es Escorpio.
  9. MONADISMO: acoge al mundo de seres espirituales individuales (las monadas) que están más allá de los lazos del ser humano. Estas monadas son aun incomprensibles, con lo cual este mundo de seres monádicos es todavía una realidad abstracta. Su manifestación cósmica es Sagitario.
  10. ESPIRITUALISMO: toma al universo como la labor y manifestación de los seres espirituales individuales de un orden jerárquico definido. El carácter y la actitud de estos seres jerárquicos pueden ser distinguidos y reconocidos. Su manifestación cósmica es Capricornio.
  11. PNEUMATISMO: reconoce al espíritu como la base del universo, si bien aun no distingue entre seres espirituales individuales. El espíritu es según esta visión, una unidad mayor o menormente indivisa. Corresponde a Acuario.
  12. PSIQUISMO: un matiz que no reconoce al espíritu como base del universo, pero en cambio, propone algo semejante a un alma del mundo como la esencia de la existencia universal. Está relacionado a Piscis.

concepciones del mundo

Traducido por Diego Milillo y editado por Gracia Muñoz

 

GA 335. Los pueblos de la Tierra a la luz de la Antroposofía

Conferencia impartida por Rudolf Steiner. Stuttgart, 10 de marzo de 1920 –

English version

Los últimos años han demostrado como los intensos sentimientos de odio y antipatía son capaces de fluir a través de las almas de los pueblos de la Tierra. En su vida sentimental nadie puede cegarse a la verdad de que la vida en la Tierra no puede avanzar fructíferamente por ese camino. Y hoy puede ser útil hablar de los elementos que, a la luz del conocimiento científico-espiritual, deben unirse al conjunto de la humanidad civilizada.

El conocimiento y el sentimiento, por supuesto, son dos cosas muy diferentes, pero el conocimiento científico-espiritual esta mucho más íntimamente ligado a la totalidad del hombre, a su naturaleza más íntima, que las verdades abstractas materialistas actuales. Las verdades de la ciencia espiritual son capaces de encender las ideas, los sentimientos y los impulsos de la voluntad de los seres humanos. La fuerza interior que se desarrolla a partir del conocimiento científico-espiritual de los elementos que unen a los diferentes pueblos de la Tierra, intensifica los sentimientos de simpatía y amor mutuo.

Así como es cierto que en el curso de la evolución, el hombre ha pasado de una vida instintiva e inconsciente a una vida consciente, a una comprensión más plena y libre de su misión, en cuanto al futuro hay que decir que el vago sentimentalismo  por sí solo no será suficiente para unir a los pueblos de la Tierra. Lo que se necesita es un entendimiento mutuo y ser conscientes de lo que uno puede esperar del otro.

En otros ámbitos de la vida es relativamente fácil ver la necesidad de esta unificación de los hombres de la Tierra, puesto que podemos ver el desastre que está sucediendo en el mundo de la economía. Al buscar la causa de estos desastres y tendencias destructivas, nos hacemos conscientes de que la aspiración de hacer de la Tierra una esfera económica es una necesidad inconsciente de toda la humanidad hoy en día.

Por otra parte, los pueblos de la Tierra aún no han llegado al punto de ennoblecer sus egoísmos nacionales lo suficiente como para permitir que surja una economía colectiva global de los valores económicos creados individualmente. Una nación intenta superar a la otra en materia de ventajas económicas. Ilusorio punto de vista que surja esto entre los pueblos, ya que los nuevos instintos de la humanidad claman por una vida económica común de toda la Tierra, en efecto, una economía global. Las mentes más importantes de estos tiempos están siempre haciendo hincapié en esta cuestión. En efecto, existe una pugna por una economía uniforme en la Tierra en contraste con las economías nacionales separadas que han existido hasta el siglo XX, y es esta oposición de las economías nacionales a una economía global la que ha causado el caos presente en la vida económica.

Cuando se trata de un país u otro o de asimilar la comprensión de sus riquezas espirituales, no es suficiente simplemente con viajar a otros pueblos o ser llevado allí por el destino. El mero conocimiento de las relaciones cotidianas de hombre a hombre nunca va a lograr el entendimiento mutuo entre los pueblos. Viajar y vivir en otros pueblos no es suficiente, no es más que una observación superficial de los gestos y movimientos de un hombre que nos permita comprender todo su ser. Es cierto que si uno tiene una idea de estas cosas, puede conjeturar mucho sobre el ser interior del otro a partir de sus gestos y movimientos, pero si las circunstancias son tales que podemos entender su discurso, el conocimiento es mucho más fundamental, pues uno puede recibir de él lo que su propio ser interior quiere comunicar. Entonces, ¿es posible que algo similar a esta transmisión de la fuerza interior, del ser interior, pueda generarse entre los pueblos y las naciones?.  No puede ser inherente simplemente en el habla, el lenguaje o en las observaciones de la vida cotidiana de los pueblos, pues para eso ya está el intercambio entre hombre y hombre.

Aquí debe ser revelado por el conocimiento y la comprensión del otro, algo que trasciende lo humano. Estamos realmente ante una dificultad cuando queremos hablar de manera inteligible de una nación o pueblo como una entidad. ¿Hay algo tan real como un objeto externo, tan real como la vida externa, que nos justifique el hablar de una nación o de un pueblo como una entidad?. Se puede hablar de un ser humano individual, la mera percepción sensoria del mismo, pero la percepción sensoria de una nación o de un pueblo es más que un conjunto de personas. Antes de que podamos reconocer a una nación como realidad debemos elevarnos a lo supra-sensible, es la única manera.

El hombre que se somete a la formación espiritual, que desarrolla la fuerza del conocimiento suprasensible que, de otra manera se encontraría latente en su vida cotidiana, poco a poco comenzará a ver a una nación o a un pueblo como un ser real, por supuesto, de una manera suprasensible. Se percibe lo espiritual, cuando un pueblo extranjero se revela como un ser espiritual, como una realidad suprasensible, que -si se me permite utilizar una expresión un tanto burda- impregna y envuelve el sentido de la naturaleza de los individuos que pertenecen a la misma, como una nube. Ese  conocimiento suprasensible nos permite penetrar en el ser real de una nación o de un pueblo, pero el conocimiento suprasensible no se puede adquirir sólo con la observación de la vida cotidiana. Voy a hablar a grandes rasgos de cómo hoy en día la Ciencia Espiritual se esfuerza por obtener un conocimiento realmente profundo de las relaciones entre los pueblos de la Tierra. Y aquí es sobre todo necesario comprender al ser humano a la luz de esta Ciencia Espiritual. En la conferencia anterior, así como en mi libro “Enigmas del alma”, publicado hace unos años, dije que el hombre, tal y como se nos presenta en la vida diaria, no es un ser unitario, sino que está estructurado de tal manera que podemos ver claramente tres componentes.

En el organismo humano tenemos, en primer lugar, todo lo que está relacionado con y centralizado en el sistema cefálico, el llamado sistema nervioso y los sentidos. Por medio de este sistema el hombre tiene  percepciones sensoriales, pensamientos e ideas.

Hoy en día, como resultado de una ciencia natural, se cree que todo el ser espiritual y anímico del hombre se basa en el sistema nervioso y sensorial, pero este sistema es, de hecho, una especie de parásito sobre el resto del organismo. Esto es así. Si se me permite una breve referencia personal, puedo decir que el estudio de más de treinta años de la naturaleza y del ser humano -un estudio en el que siempre he tratado de reconciliar la ciencia espiritual con los resultados de la ciencia natural- me ha llevado a confirmar esta triple naturaleza del organismo humano. Es una suposición general de la ciencia natural moderna que la vida del espíritu y del alma corre paralela a la vida sensorial y al sistema nervioso. En realidad es sólo el pensamiento el que los liga.

La vida sensible, (la sensibilidad), está ligada a los procesos rítmicos del organismo humano. El sentimiento está conectado directamente con los ritmos de la respiración y la circulación sanguínea, al igual que la vida del pensamiento y de la percepción está relacionada con el sistema nervioso y sensorio.

Del mismo modo, la vida volitiva está conectada con el sistema metabólico  (digestión y asimilación) en el hombre. La división más baja aparentemente del organismo humano, (en el sentido de un proceso, por supuesto, lineal), el sistema metabólico es el portador de la vida del hombre  volitivo.

En su naturaleza anímico-espiritual, el hombre es también un ser tripartito. La voluntad espiritual, la sensación de la vida animica, el pensamiento, las ideas y la percepción dirigida a los fenómenos materiales externos – éstos son los tres miembros o divisiones de la naturaleza del hombre anímico-espiritual. Estos tres miembros corresponden a los tres miembros del organismo físico, al sistema nervioso y sensorial, a la vida rítmica de la circulación y respiración y a la vida metabólica.

Ahora bien, si observamos los seres humanos en cualquier región dada de la Tierra, nos encontramos con que los términos de esta triple organización, de ninguna manera son absolutamente iguales en el orbe terrestre. Otro gran error del pensamiento moderno es imaginar que un programa social común podrá ser asumido por la totalidad terrestre y que los hombres podrían ajustarse a él. Los seres humanos están individualizados, especializados en las diferentes regiones de la Tierra. Y el que aprende a conocer el verdadero ser del hombre tal como vive en la Tierra debe ser capaz de desarrollar el amor, no sólo a una humanidad abstracta, universal, pues eso no sería más que una “idea” de la humanidad, una idea muerta, vacía. Los que realmente entienden a sus semejantes deben desarrollar el amor por las formas y expresiones individuales del ser humano en las diferentes regiones de la Tierra.

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En el poco tiempo de que disponemos no es posible caracterizar a todos los pueblos individuales. Todo lo que se puede hacer es considerar los principales tipos de humanidad terrenal. Esto nos lleva, en primer lugar, a un tipo muy característico y también uno de los más antiguos: el oriental, tal como se expresa en la diversidad de formas diferentes en los pueblos de la antigua India y en otras razas orientales. Este tipo oriental revela un elemento común, especialmente en los pueblos hindúes. El hombre del Este ha crecido con la tierra que es su propio suelo. Sin embargo puede parecer que el oriental ha recibido el Espíritu con intensa devoción en su corazón y alma, la mística oriental nos puede impresionar profundamente. Si estudiamos las características raciales de oriente, veremos que la elevada espiritualidad que tan justamente admiramos depende, en este caso, de las experiencias volitivas que fluyen en el ser humano, voluntad que está, a su vez, ligada a los procesos metabólicos. Por paradójico que pueda parecer a primera vista, esta espiritualidad misma de los pueblos orientales, y especialmente de la antigua India, es algo que, por usar una expresión burda, brota de los procesos metabólicos. Estos procesos, a su vez, están conectados con los procesos de la naturaleza en el medio oriental. Piensen en la India de tiempos muy antiguos. A su alrededor están los árboles y frutos, todo lo que la naturaleza en su belleza y maravilla da al hombre.

El oriental une esto con sus propios procesos metabólicos, de tal manera que el metabolismo se convierte en una especie de continuación de todo lo que vive en la maduración de la fruta en los árboles y bajo el suelo, en las raíces. En su naturaleza metabólica, el oriental ha crecido junto con la fertilidad y el bienestar de la Tierra. El proceso metabólico es el portador de la voluntad, desde ahí se desarrolla la voluntad en el ser interior del hombre. Pero lo que se desarrolla en el ser más íntimo, en el que el hombre está firmemente arraigado y por medio del cual se relaciona con su medio ambiente, esto no entra muy vivamente en su conciencia. En la vida consciente del oriental se introduce una corriente de elementos  diferentes. En el sentimiento y la vida pensante del oriental, especialmente en el tipo más característico -el hindú- hay algo en esa corriente que a todas luces se experimenta en los procesos metabólicos en el sentido material. En su “imagen-espejo”, sin embargo, aparece como vida espiritual.

Así, cuando entramos en todo lo que ha salido del alma y pensamiento creativo de los pueblos del Este, aparece realmente como un producto espiritual de la Tierra misma. Cuando nos elevamos a los Vedas nos sentimos invadidos por la luz del Espíritu que habla con gran intensidad a nuestras almas, si respondemos a la sutileza instintiva de la filosofía Vedanta y el Yoga o profundizamos en trabajos como los de Lao-Tze y Confucio, o nos sentimos atraídos por la poesía oriental, la sabiduría oriental, nunca sentimos que fluye de una manera individual, de una personalidad humana.

A través de sus procesos metabólicos el oriental crece junto con la naturaleza que le rodea. La Naturaleza vive, trabaja, hierve y se sobretensiona dentro de él, y cuando permitimos que su sabiduría poética trabaje en nosotros, es como si la Tierra misma hablara. Los misterios del crecimiento de la Tierra parecen hablar a la humanidad a través de los labios del hombre oriental. Sentimos que los pueblos del oeste y centroeuropa no podrían interpretar la interioridad espiritual de la Tierra de esta manera.

Los hombres más elevados de los pueblos orientales parecen moverse sobre la faz de la Tierra, expresando en su vida interior algo que realmente vive bajo su superficie. Esta crece y estalla en flores y frutos, así como lo hace en el espíritu y el alma del hombre oriental. La esencia interior de la Tierra se hace elocuente en los pueblos de oriente. Por tanto, podemos entender que, de conformidad con todo su ser, tienen menos idea de los fenómenos físicos de la superficie de la Tierra y de los hechos externos del mundo material. Su naturaleza más interna es una de las fuerzas sub-terrenales de las cuales resultan los fenómenos externos de los sentidos. Por tanto, están menos preocupados de lo que tiene lugar en la superficie. Son “hombres-metabólicos”. Pero los procesos metabólicos se expresan, en su caso, en la vida del alma y del espíritu.

Ahora bien, cuando un ideal se presenta ante los pueblos de Oriente, ¿qué forma tomará?. La orden dada a los alumnos por los sabios orientales fue algo así: “Para entrar en el ritmo de la vida debéis respirar de una manera determinada”. Estos maestros instruyeron a sus alumnos en la regulación de ciertos ritmos de la respiración y la circulación sanguínea. La forma en que se enseña a los alumnos a entrar en una vida superior del alma es muy característica. Toda la organización del hombre, tal como lo vemos en la vida ordinaria de Oriente, del pueblo asiático, y especialmente al pueblo surasiático, se basa en el metabolismo. Cuando se forma un ideal concreto de cómo se puede llegar a ser más completo, desarrolla su sistema rítmico; por un acto de libre albedrío se esfuerza por algo que es superior y que no le es dado por la naturaleza.

Ahora bien, lo extraño es que cuanto más se pasa de los asiáticos a los pueblos europeos, y especialmente a los pueblos de Europa central, nos encontramos con un notable desarrollo del sistema rítmico en su vida ordinaria. Los pueblos que no son de Oriente o de Europa occidental, sino de Europa Central, poseen como característica natural lo que el hindú se esfuerza por adquirir como su ideal de superhombre. Pero una cosa es tener que adquirir una cualidad por la fuerza de la autodisciplina y la actividad espiritual libre, y otra tomar posesión de ella naturalmente y por instinto. El hombre de Europa Central posee por naturaleza lo que el oriental tiene que desarrollar a partir de su vida metabólica que está conectada con el interior de la Tierra. Por lo tanto, lo que para el oriental es un ideal, para el europeo es una posesión natural de la vida cotidiana, su ideal, por lo tanto, debe ser necesariamente diferente. El ideal del centroeuropeo encuentra una etapa superior, en la vida del pensamiento ligado al sistema neuro-sensorio.

Hay una cualidad de desenfrenada fantasía en las creaciones artísticas de los orientales. Parece que aumenta la actividad interna de la Tierra, al igual que el vapor se eleva desde el agua a las nubes. La “totalidad”, rítmica interiorizada, que es la esencia vital de los centroeuropeos, permitió a los antiguos griegos, que tanto lograron en el conjunto de la civilización moderna, crear lo que llamamos el arte europeo. Los griegos se esforzaron por todo lo que ponía de manifiesto la armonía interior del hombre terrenal. Los elementos materiales y  espirituales están en equilibrio y se expresan en el hombre “medio”. Las creaciones artísticas orientales siempre se ejecutan en exceso en una dirección u otra.

Es en las concepciones artísticas de Grecia en que la forma humana estaba imbuida por primera vez con una armonía y plenitud interior. Esto fue porque el hombre tenía conciencia de su verdadero ser en el sistema rítmico. Cuando el artista griego se proponía un ideal, se esforzaba por alcanzarlo a fuerza de disciplina interna, a fuerza de la educación. Utilizaba el órgano de pensar igual que el oriental utiliza los órganos relacionados con el ritmo en el ser humano. El yogui de la India se esfuerza por regular su respiración de acuerdo con las leyes del espíritu y el alma para poder elevarse por encima del nivel de la humanidad ordinaria.

El hombre de Europa Central se entrena para elevarse por encima de los procesos instintivos del sistema rítmico, de la circulación de la sangre y de la respiración para sentirse verdaderamente hombre y se esfuerza en desarrollar la vida del pensamiento. Pero estos pensamientos, sobre todo en el centroeuropeo más evolucionado, se convierten en más que un “intérprete” del ser del hombre. Esto es lo que nos llama la atención cuando nos dirigimos al producto de la cultura europea después de habernos impregnado de la cultura oriental. En las creaciones altamente espirituales de la cultura oriental vemos, por así decirlo, el mismo florecimiento de la evolución terrestre. Sus labios expresan la voz de la Tierra misma. No es así en el centroeuropeo ni fue así que en el antiguo griego.

Cuando el centroeuropeo sigue los impulsos de su propia naturaleza, cuando no se autoengaña, cuando es consciente de que el autoconocimiento es la más noble corona de la actividad humana, la representación del ser humano en la naturaleza y en la historia es el logro supremo del hombre y luego lo expresará como el ideal de todo lo que él mismo es, como ser humano. La esencia misma del centroeuropeo se expresa cuando da rienda suelta a su ser inherente. Por tanto, podemos entender que el maravilloso pensamiento expresado en el libro de Goethe sobre Winckelmann sólo podía surgir en Europa Central. Me refiero al pasaje donde Goethe resume las elevadas percepciones, el profundo pensamiento y fuerte impulso de voluntad de este hombre maravilloso, en una descripción de su propia concepción del mundo, porque es como el sol de la cultura moderna: “El que el hombre sea colocado en la cima de la Naturaleza, se considera que constituye otra naturaleza entera, cuya misión es producir internamente un nuevo pináculo. A tal fin, aumenta sus poderes, se imbuye con perfecciones y virtudes –citación, discriminación, orden y armonía- y se eleva finalmente a la producción de una obra de arte”, el hombre, de su propia naturaleza espiritual, da a luz a un nuevo ser.

Esta aplicación de todas las fuerzas a la comprensión del hombre mismo se manifiesta especialmente en el hombre de Europa Central, cuando es fiel a su propio ser. Sólo en tiempos más modernos esto ha caído en el olvido. El hombre de Europa tiene toda la motivación para considerar cómo se debe desarrollar la veneración, la comprensión y la penetración de lo que es verdaderamente humano.

Si ahora nos fijamos en el Oriente y sus gentes desde una perspectiva puramente espiritual, nos encontraremos con que los pueblos orientales, sólo porque son “hombres metabólicos,” desarrollan la espiritualidad que constituye la conexión entre el alma humana y la divina. Si la naturaleza del hombre quiere ser completada, debe dar a luz en su ser interior, las cualidades que no le son dadas por el mundo elemental, debe despertar en su propia conciencia la antítesis de todo lo que posee por naturaleza. Así, en el oriental surge una espiritualidad que le hace consciente de la conexión entre el alma humana y la divinidad. El oriental puede hablar de la relación del hombre con la divinidad como algo natural, de una manera que no le es posible a ninguna otra raza, con palabras que tocan al corazón. Otros pueblos de la Tierra pueden someter y conquistar las razas orientales y tratar de inculcar en ellas sus propias idiosincrasias, leyes y reglamentos, sin embargo, asimilar lo que el oriental tiene que decir acerca de la relación del hombre con la divinidad es algo que deberían aplicarse a sí mismos también.

En los tiempos modernos hemos visto cómo la gente de occidente, inmersa en el materialismo vuelven a los antiguos filósofos orientales como Lao-Tsé con las concepciones chinas e hindues del mundo, no tanto en busca de ideas, sino de experimentar un fervor interior que les permitirá sentir la conexión del hombre con la Divinidad. Los sabios de la literatura oriental mucho más con el fin de que sus sentimientos puedan ser vivificados por la forma en que el oriental habla de su relación con lo divino que por cualquier contenido filosófico. La naturaleza abstracta del europeo del este hace que le sea difícil entender realmente la filosofía oriental. Una y otra vez personas que han estudiado los dichos de Buda, con todas sus repeticiones interminables, han expresado que estos mantras deberían ser abreviados y eliminar las repeticiones. Mi única respuesta podría ser: “Usted no tiene ninguna comprensión real de la verdadera grandeza de la filosofía oriental, ya que esta se expresa en las mismas repeticiones que desea cortar. Cuando el oriental se impregna en los dichos de Buda, con los mantras que tanto irritan a los occidentales, están en el camino a su ideal de la recurrencia rítmica del motivo. La misma frase se repite una y otra vez. Ahora, como ya hemos visto, el oriental vive naturalmente en los procesos del sistema metabólico. Cuando él se entrega a las frases recurrentes de Buda, surge en él una contraparte espiritual en el sistema respiratorio y la circulación sanguínea, y lo ha originado por su propio esfuerzo y su propia voluntad.

Si un europeo realmente trata de entender la grandiosa santidad de la naturaleza oriental, obtendría un conocimiento que se le escaparía, a menos que lo desarrolle conscientemente, que lo asimile. Es muy natural que el europeo quiera eliminar las repeticiones de los mantras budistas, porque él vive en el ritmo de la respiración y su ideal es elevarse con el elemento del pensamiento. Cuando el pensamiento ya está comprendido e integrado no quiere repeticiones, se esfuerza por ir más lejos.

Si estudiamos estas repeticiones orientales, debemos, en efecto, desarrollar otro tipo de cualidad, no una comprensión intelectual, sino un amor interno por lo que se expresa en las formas individuales de los diferentes pueblos. Nuestra actitud debe hacernos comprender que las cualidades particulares que hacen a un pueblo grande no son poseídas por los demás y podremos entender estas cualidades sólo cuando seamos capaces de amar a los demás pueblos y apreciar el valor de sus dones particulares.

En el momento en que penetramos en la naturaleza interna y la esencia de los pueblos de la Tierra, encontramos las diferencias de sus naturalezas individuales. Y entonces nos damos cuenta de que la esfera global de lo ‘humano’ no se expresa en su totalidad a través de cualquier hombre individual, o a través de los miembros de cualquier raza, sino a través del conjunto de la humanidad. Si alguien quiere entender todo lo que vive en su ser, se tendrá que poner a estudiar las características de los diferentes pueblos de la Tierra. Asimilar las cualidades que él mismo no puede poseer por naturaleza, porque sólo entonces podrá sentirse un hombre completo. Conseguir una humanidad plena y completa es una posibilidad para todos. Todo el mundo debería prestar atención a lo que vive en su propio ser interior. Debe encontrar la revelación concedida a otros pueblos y que él mismo no posee. Su corazón sabe y siente que es necesario. Si descubre lo que es grande y característico en los demás pueblos y permite que esto penetre profundamente en su propio ser, se hará consciente de que el propósito de su existencia no puede cumplirse sin estas otras cualidades, ya que ellas son parte de su propio esfuerzo interior. La posibilidad de una humanidad plena reside en cada individuo, y debe ser llevada a su cumplimiento mediante la comprensión de las características especiales de los diferentes pueblos repartidos en la Tierra.

Es en el Este, pues,  donde el hombre es capaz de expresar con una especie de espiritualidad natural su conexión con lo Divino.

Cuando nos dirigimos a los pueblos centroeuropeos, nos encontramos con que lo verdaderamente característico de ellos se oculta bajo capas de error y estas deben ser eliminadas. Piensen en todos los grandes filósofos que, habiendo pensado en la naturaleza y Dios en un sentido humano, casi sin excepción plantean también otra pregunta. Casi cada gran filósofo alemán se ha ocupado de la cuestión de la igualdad de derechos entre hombre y hombre. La búsqueda de la igualdad, no se ha comprendido y se la ha obstaculizado para  que sea una característica de los pueblos europeos centrales. Los que no reconocen esto no tienen conocimiento de los pueblos centroeuropeos, y nada los desviará del materialismo reinante (que viene de otra fuente) volviendo a lo que es fundamentalmente característico de las acciones verdaderamente teutónicas.

Así como el hombre de Oriente es el intérprete de la Tierra, porque su vida espiritual es la flor o el fruto de la tierra misma, el teutón es un intérprete de sí mismo, de su propio ser. Él se enfrenta inquisitivamente, y por eso se enfrenta a todos los demás hombres como sus iguales. La gran pregunta para él, por lo tanto, es la de la equidad, la de los derechos. Dondequiera el pensamiento teutón se esfuerza en desentrañar las profundidades del universo, en hombres como Fichte, Hegel o Schelling, nunca ha sido una cuestión de adoptar la antigua tradición romana de equidad, sino de investigar su naturaleza y esencia. Los resultados abstractos de estas investigaciones, que se encuentran en Fichte, Hegel, Schelling y Humboldt, son fundamentalmente los mismos que encontramos en Goethe cuando busca por múltiples caminos la expresión de la verdad, la armonía y la plenitud de la naturaleza del hombre. En este sentido Goethe es el representante de la naturaleza teutónica, de la Europa oriental. Al igual que el oriental se confronta con la Tierra, también lo hace el hombre europeo, con el auto-conocimiento.

Si pasamos a la Europa occidental y de allí a Estados Unidos, nos encontramos con que la figura del verdadero occidental se expresa en el pensamiento abstracto. Para utilizar una figura retórica empleada, por ese escritor profundamente espiritual, Rabindranath Tagore, el occidental es preeminentemente un “hombre-cabeza”. El oriental es un “hombre-corazón”, porque experimenta el proceso del metabolismo en su corazón. El “hombre- Aliento” es el europeo de la Europa central que está en una relación rítmica con el mundo exterior a través de sus procesos rítmicos interiores.

El occidental es un hombre-cefálico y Tagore le compara con una “jirafa espiritual”.  A Tagore le encanta el occidental, pero cuando se trata de describir las características, no entran en juego  necesariamente la simpatía o la antipatía. Tagore compara al occidental con una jirafa espiritual porque lo plantea todo en abstracciones -en abstracciones tales como dieron lugar, por ejemplo, a los “Catorce Puntos” del Presidente Wilson. En estas declaraciones en el sentido de la realidad espiritual, se siente que la cabeza del occidental está separada del resto del cuerpo por un cuello largo y esta cabeza sólo puede expresar lo que ofrece al mundo en conceptos abstractos. Un largo camino se ha de recorrer antes de que estos conceptos abstractos, estas cáscaras de palabras e ideas, encuentren su camino hacia el corazón, los pulmones y el sistema respiratorio, porque es la región en la que pueden convertirse en sentimientos y pasar de allí a la voluntad .

La cualidad característica inherente al hombre occidental es lo que llamaré el sistema de pensamiento. El ideal por el que el centroeuropeo se esfuerza por alcanzar como resultado la libertad, la libre actividad espiritual, no requiere esfuerzos por parte del occidental, especialmente por los americanos, pues esta actividad espiritual libre, el occidental la posee instintivamente. Instintivamente, él es un hombre de abstracciones. Como ya he dicho, no es lo mismo poseer una cualidad instintiva como tener que trabajar para adquirirla con mucho esfuerzo. Pero una vez que ha sido adquirida se liga a la naturaleza del hombre de una manera muy distinta. Pues adquirir una cualidad con la fuerza de la libre actividad espiritual no es lo mismo que poseerla por instinto, como un regalo de la naturaleza.

Ahora aquí existe un gran peligro. Considerando que el hindú con su filosofía yogui se esfuerza por elevarse al sistema rítmico y el centroeuropeo al sistema de pensamiento, el occidental, el ‘jirafa espiritual”, debe trascender los procesos meramente intelectuales si no quiere perder su verdadera humanidad. Como he dicho recientemente y siendo franco, en una reunión a la que asistieron un buen número de occidentales, esta es la gran responsabilidad del Oeste en el momento presente.

En el caso de Europa Central, será un país libre y saludable, si procura que se le conduzca a la espiritualidad, a la Ciencia Espiritual. Toda la naturaleza del hombre occidental se perderá en el abismo, si no se esfuerza por elevarse más allá del pensamiento, caerá en un vacío “espiritual”, buscando las cualidades animicas en una región donde el alma no se detiene. Aquí yace el peligro, pero también una gran responsabilidad. El peligro es que los occidentales pueden caer en el vacío del alma si no se esfuerzan por superar las cualidades que le han sido otorgadas por la naturaleza, y su responsabilidad es la de permitirse a sí mismos ser llevados a la verdadera ciencia espiritual, si no quieren que por virtud de su posición dominante en el mundo se presten a la caída de la humanidad.

Es un deber solemne de los pueblos de Europa Central -porque es parte de su naturaleza- ascender en la escala del conocimiento espiritual. Pues en su camino de ascenso desde lo rítmico-respiratorio, al sistema de pensamiento, gana algo más en la esfera de lo humano.

El peligro al que se enfrentan los pueblos occidentales es que pueden salir de la esfera de lo humano cuando se creen un ideal en sí mismos. Esto realmente está en la raíz de la existencia de los muchos movimientos sectarios en el oeste, movimientos que van en contra del principio de lo “humano universal” en el momento presente.

El oriental, cuyo sistema metabólico está estrechamente relacionado con la Tierra, presenta una actividad espiritual a lo largo de los caminos de la naturaleza misma. El hombre del oeste, con su desarrollado sistema de pensamiento, dirige su mirada principalmente al mundo de los sentidos. Así como si algo bajo la superficie de la Tierra estuviese trabajando en el oriental, el hombre de occidente parece prestar atención sólo a lo que está por encima de la superficie de la Tierra, a los fenómenos que surgen como consecuencia del sol, la luna, las estrellas, el aire, el agua y similares. Los propios procesos de pensamiento, sin embargo, no se derivan de lo que está sucediendo en la periferia. Como dije en una conferencia anterior, lo espiritual en el hombre no se puede explicar por el estudio del mundo terrenal y sus alrededores. Los frutos espirituales de la Tierra surgen en el ser del verdadero oriental y él se sabe, como hombre, con el Espíritu viviente dentro de sí, un ciudadano del Cosmos entero, un miembro no sólo de la tierra sino de todo el Cosmos.

El occidental, con su sistema de pensamiento más desarrollado, ha sido privado de este Cosmos por la ciencia moderna, y se queda solo con la posibilidad de calcular en fórmulas matemáticas y mecánicas. El occidental tiene que hacerse consciente de que  sin el origen de su alma cósmica, en realidad él no podría existir como un ser pensante, si esto no fuera así,  debería darse cuenta de que la frialdad de las matemáticas estériles serian la única ciencia que le quedaría con el propósito de explicar el cosmos. Las emanaciones de la Tierra misma se han convertido en parte de la propia esencia del oriental, su sabiduría poética es como una flor de la Tierra. El centroeuropeo tiene que reconocer que su calidad humana esencial se revela en el hombre y por el hombre. En efecto, el ser humano se enfrenta a sí mismo .

Las cualidades de mayor valor en el hombre occidental son las conferidas no por la Tierra, sino por el Cosmos. Pero la única forma que tiene de acercarse a estos dones cósmicos, suprasensibles es mediante el cálculo matemático, con el seco espectro-análisis o hipótesis similares. Lo que el europeo tiene como objetivo, como expresión de la igualdad entre hombre y hombre, es buscado por los occidentales a través de su dedicación a los asuntos económicos, los derechos humanos que se valoran como expresión del espíritu les parece que surgirán sólo como fruto de la vida económica. Por lo tanto no es de extrañar que Karl Marx abandonase Alemania, donde podría haber aprendido a reconocer la naturaleza de un hombre como Goethe, su sentido humanista, y se fue hacia el oeste, a Inglaterra, donde su mirada se desvió del verdadero elemento humano y fue engañado con la creencia de que lo que el hombre puede conocer no es más que una ideología, un hecho de la vida económica. Esto no es verdad en el sentido absoluto, sino que es fundamental para la naturaleza del hombre de Occidente, al igual que es fundamental para los pueblos orientales contemplar de lado a lado la naturaleza con todo su ser y luego hablar de la conexión del alma humana con la divinidad como un hecho evidente.

Es por eso que muchos hombres de Occidente sienten la necesidad de mirar hacia arriba a lo Divino, porque, como ya he dicho, todos los hombres sienten la necesidad de sentirse hombres completos, son conscientes de esa nostalgia, incluso cuando tratan de conquistar a los pueblos orientales, para recibir de ellos lo que tienen que decir acerca de la conexión del hombre con la Divinidad. Si aplicamos esto a las razas y pueblos más pequeños, o nos limitamos a lo que es típico en todas partes, vemos que el hombre en su totalidad no se expresa en los miembros de un solo pueblo o raza. La humanidad completa es todavía sólo un deseo interior, pero este impulso debe crecer en un amor hacia toda la humanidad, porque esas cualidades que no poseemos por naturaleza, se pueden adquirir si se busca sinceramente el conocimiento de la naturaleza de los otros pueblos de la Tierra.

El internacionalismo imperante en la época de Goethe asumió esta forma. Es este tipo de internacionalismo el que impregna pensamientos tales como los encontramos, por ejemplo, en los límites del estado de Guillermo Von Humboldt. Es el esfuerzo de un cosmopolitismo verdadero que, al asimilar con amor todo lo que se puede adquirir de las otras razas, ennoblece y eleva a las personas individuales, el conocimiento de la propia raza se busca mediante la asimilación de todo lo que es idealista, grande y hermoso de los otros pueblos de la Tierra. Es por esto que en los días del rebrotar espiritual de Alemania, emerge desde la vida rítmica de su gente, un liviano cosmopolitanismo que había sido buscado entre todas las demás personas. Piensen en Herder, cómo su búsqueda lo llevó a otros pueblos, tratando de desentrañar lo más profundo de todos los pueblos de la tierra!. Cómo fue penetrado por la idea que permea “al hombre de carne”, a la persona, que hay otro hombre más grande y más potente, que puede ser descubierto sólo cuando seamos capaces de derramarnos sobre todos los pueblos.

No podemos dejar de contrastar este espíritu, que en el cambio de los siglos XVIII y XIX fue el germen de la grandeza de Europa central, con el internacionalismo de hoy. En su forma actual, la internacional no es un pulso que viva en el mundo, sino que es predicado en la forma de marxismo y el marxismo sólo cree en el pensamiento humano. El internacionalismo es hoy en día una forma más o menos débil del marxismo. Ya no existe la menor idea de la diferenciación de la humanidad plena y completa sobre la Tierra. Se configura una abstracción y se supone que representa a la Humanidad, que representan al hombre. La Internacional no es la primera etapa de una ascensión, sino la última etapa de una disminución, ya que carece de todos los esfuerzos para llegar a una internacionalidad verdadera, que siempre ennoblece la acción individual. El tipo de internacionalismo que aparece en el marxismo y todo lo que se ha desarrollado a partir del mismo es el resultado de permanecer inmóvil dentro de un sistema unilateral y poco práctico de la totalidad del pensamiento que se aplica sólo al mundo de los sentidos y no ha penetrado en las cualidades reales de la nación.

El verdadero internacionalismo, por el contrario, surge de un amor que llega a todos los pueblos y razas a fin de que la luz recibida de ellos pueda ser encendida en los hechos, conceptos y creaciones de su propia gente. Cada prueba individual por la que se debe encontrar un lugar en el gran coro de los pueblos de la Tierra contribuye a la plena comprensión que puede unir a todos en un conocimiento real y mutuo.

En esta conferencia no ha sido mi objetivo hablar de asuntos que puedan parecer un “programa”. Yo quería hablar del conocimiento científico-espiritual que se ha encendido en el investigador espiritual como resultado de un mayor conocimiento de la vida comunitaria del hombre en la Tierra, para que sea posible una verdadera vida comunal.

Uno puede, por supuesto, hablar desde muchos puntos de vista diferentes de lo que es necesario para el futuro inmediato de la humanidad, se puede hablar de este o aquel impulso. Pero debe tenerse en cuenta que el consuelo espiritual que fluye de los conocimientos que he tratado de indicar, en líneas más fugaces que en detalle, se puede añadir a todo lo que se pueda decir en lo que se refiere a los asuntos sociales, políticos y educativos. Es un consuelo que pueda fluir a partir del conocimiento del ritmo, lo digo expresamente el posible ritmo de la vida histórica de la humanidad.

Esta conferencia debe demostrar que el odio y la antipatía en el mundo de hoy en realidad se puede salvar con las alas del amor internacional. Este es un hecho posible. Pero estamos viviendo en una época en que todo lo que es posible debe hacerse con un esfuerzo consciente, deliberado y libre por parte de los hombres.

Debemos adquirir el conocimiento de las condiciones necesarias para unir a los pueblos de la Tierra, a fin de que, como resultado de este conocimiento, cada pueblo individual pueda conseguir que las alas del amor sustituyan a las del odio. El amor humano es el único que tiene poder para sanar las heridas del odio. Si la humanidad no tiene ningún deseo de amar, el caos se mantendrá. Esa es la terrible alternativa que enfrenta ahora a los hombres conscientes.  Aquellos que son conscientes de estos horrores saben que las almas de los hombres no deben dormirse, por el contrario, como resultado de la impotencia causada por el sueño en el que han caído las almas de los pueblos, las olas sanadoras del amor no serán capaces de fluir sobre las olas del odio.

Los hombres que son conscientes de esto sabrán que tienen que adquirir un tipo de conocimiento que se derive de una concepción espiritual de las relaciones entre los pueblos. Y llevarán este conocimiento a un sentimiento de amor por la Humanidad naciente. Llevarán este conocimiento a sus actos de voluntad para el logro de la Humanidad. La evolución de la época, con toda esta terrible parálisis que está apareciendo en la actualidad, establecerá una solemne obligación ante el alma: reunir todo lo que se pueda, unir a la Humanidad en el amor y la concordia, en oposición a los elementos destructivos que han hecho su aparición en los últimos tiempos. Esta búsqueda del amor unificado, porque el amor es unificador, no es un simple y vago sentimiento, es el deber más alto del hombre que comprende las actuales condiciones de la vida.

Traducción al español: Gracia Muñoz

El horóscopo de la muerte

Articulo de Willi Sucher, Febrero de 1938

versión en inglés

Nuestro estudio sobre el horóscopo de nacimiento y las amplias perspectivas que se conectan con él han llegado a una cierta conclusión en los últimos artículos. Ahora vamos a tratar con otra perspectiva de nuestra relación con el mundo de las estrellas. Es el horóscopo de la constelación estelar en el momento de la muerte.

El horóscopo del momento de la muerte es algo completamente nuevo en la astrología e incluso podría parecer, en primer lugar, como un trabajo inactivo, pues lo que normalmente se espera de la astrología es un pronóstico, una previsión de las cosas que están a punto de suceder en el futuro. Sólo el horóscopo de nacimiento, que se produce en el comienzo de la vida terrenal, sería útil para este fin, mientras que el horóscopo de la muerte, que es del fin de la vida, obviamente no nos puede ayudar en el pronóstico de los acontecimientos de esta vida. Sin embargo, desde este horóscopo podemos desplegar otras perspectivas. En él se nos muestra la perspectiva de la vida y la evolución del alma en la existencia post-morten.

Este es el valor positivo del horóscopo de la muerte. La imagen  celeste del momento de la muerte es un punto de enfoque en el que la vida terrenal, que ha llegado a su final recoge sus frutos por un lado (incluso en el fruto se encuentra oculta la esencia interior de una planta), mientras que por otro lado esta constelación nos da el cuadro de un  nuevo comienzo, es decir, el paso del alma a través de los mundos cósmico-espirituales después de la muerte, y su dirección hacia una vida futura en la Tierra.

Por lo tanto, el estudio del horóscopo de la muerte no tiene nada que ofrecer a los motivos egoístas que tan frecuentemente inspiran interés en los horóscopos del nacimiento. Sin embargo, puede llevarnos a percibir y reconocer los frutos espirituales de la vida terrenal, que ya ha pasado. Recoge, a modo de cuadro cósmico, todo lo que uno ha hecho de sí mismo durante su vida en la Tierra y que ahora elaborara tomando decisiones y formando su futuro. El horóscopo de la muerte es como una pieza de educación cósmica para la gente de la Tierra. Se nos muestra cómo aparece en su aspecto cósmico el trabajo humano hecho en la Tierra, estando ya en el pasado, o como el juicio de los dioses. Nos enseña cómo podemos tratar de una manera más fructífera los problemas de nuestra vida pasada. Por lo tanto, incluso para una lectura del horóscopo del nacimiento, haremos bien en tomar muy en serio el horóscopo de la muerte. Esto lo veremos con mayor claridad a continuación.

napoleonmuerte

Para empezar, vamos a desarrollar con todo detalle las constelaciones de muerte de personajes históricos. Es muy interesante, por ejemplo, la imagen celeste de la muerte de Napoleón. Se nos dice que murió en la noche del 05 de mayo 1821 justo cuando el sol se ponía en el mar.

Napoleon muerte

En la creación de un horóscopo de muerte tenemos que lidiar con las mismas condiciones matemáticas y astronómicas que se aplican en un horóscopo de nacimiento. Además, tomando la imagen cósmica como un todo, tenemos que prever también aquí tres elementos distintos: el primero es el hecho del espacio terrenal, con lo que un aspecto de la imagen es precisamente fijo; el segundo, los planetas, con todas sus posiciones definidas en relación con este aspecto terrenal, ya sea por debajo o por encima del horizonte; en el este o en el hemisferio occidental del cielo y en tercer lugar la relación de los planetas y el espacio terrestre con el Zodiaco.

La constelación de la muerte de Napoleón presenta una imagen muy llamativa. El Sol, que se estaba poniendo, se encuentra en el hemisferio occidental. Cerca del Sol esta Venus. Aún más abajo del horizonte occidental hay un grupo de planetas en la constelación de Piscis, podemos ver a Saturno, Júpiter, Marte y Mercurio en estrecha conjunción. La Luna pasa de Tauro a Géminis. Por último, en Sagitario hay una conjunción –en realidad de importancia histórico-mundial– de los dos recientemente descubiertos planetas Urano y Neptuno. En esta conjunción vemos un evento cósmico de gran importancia histórica que ocurre rara vez dado el movimiento aparente tan lento de estos distantes planetas. La siguiente conjunción de Urano y Neptuno no tendrá lugar hasta finales del presente siglo.

Esto es lo que vemos, simplemente por los fenómenos en los cielos. Todos los planetas, excepto Urano y Neptuno están en el hemisferio occidental, en el descendente, en su relación con el espacio terrenal. Sumado a esto está la congestión peculiar de planetas en Aries y Piscis. Para empezar, no tenemos más que estos fenómenos para trabajar, en agudo contraste con la astrología de nacimiento no existen experiencias tradicionales o reglas para ayudarnos.

¿Con qué, pues, podemos relacionar estos fenómenos?. Primero vamos a dirigir nuestra atención a todo lo que está determinado por la relación Este-Oeste del espacio terrestre con el cosmos. Debajo del horizonte en el oeste vemos una barricada regular de planetas. Da la impresión casi de un puño cerrado. Aquí vemos una imagen del carácter extraordinario de Napoleón, apareciendo así como un cometa en su día y generando algo totalmente inesperado incalculable en sus efectos. El poder apretado y congestionado cae por debajo del horizonte occidental, es como llegar cansado volviendo en la tarde de un día, que ha traído muchos acontecimientos terribles y difíciles.

En el momento del nacimiento, así como en el de la muerte, estas direcciones espaciales tienen un significado aún más profundo. El ascendente de la natalidad es una imagen de la entrada del ser humano desde la esfera lunar a la esfera terrestre. Así también en la muerte, la dirección Este (el ascendente) podemos decir que es una imagen de su salida a la esfera lunar, alejándose de la Tierra. En las hermandades ocultas hasta el día de hoy, cuando las almas pasan por el Portal de la Muerte, se habla de ellos como que se han marchado “al eterno Oriente”. El camino hacia el este muestra el futuro del ser humano en la vida después de la muerte y viceversa, la dirección oeste indicaría lo que ya ha pasado.

Si esto es así, entonces Napoleón por la dirección de su entrada en la esfera Lunar después de la muerte es hacia Libra. En la imagen de la balanza tenemos una indicación de su personaje como un hombre que está constantemente oscilando entre los poderes de la Luz y la Oscuridad, y de hecho no puede entenderse en absoluto como la de un hombre terrenal común y corriente. Condiciones muy distintas de balance o equilibrio prevalecen en él a las del alma humana normal en la Tierra.

Frente a esto, el pasado se indica en el Oeste, es decir, lo que está dejando atrás. Aquí, pues, tenemos la congestión notable de muchos planetas. Para resumirlo en una sola imagen, quizá podamos verlo de la siguiente manera: él sale por el signo de la balanza, Libra, buscando el equilibrio de su propio ser, ya que en su parte posterior se encuentra la pesada carga manifestada en el cielo occidental, la realidad cósmica de todos los resultados terribles de su camino de violencia a través del escenario de la historia occidental, cayendo como una pesada carga de culpa sobre sus hombros.

Podría parecer, al principio, como si esta forma de ver las constelaciones de muerte fueran más bien subjetivas. Sin embargo, tras muchos años de trabajo con este tipo de horóscopos se revela la presencia de relaciones aún más profundas que por fin confirman lo que se ha dicho. Esta confirmación se debe, sobre todo, al guión cósmico del paso de Saturno a través del zodíaco.

Vamos a considerar una vez más la congestión de los planetas en Piscis en el horóscopo de la muerte de Napoleón. Esta es sin duda la característica más importante. Veremos que unos 30 años antes, alrededor de 1791-4, Saturno ocupaba los lugares en el zodiaco que en el momento de la muerte están ocupados por este grupo de planetas. Pues Saturno tarda unos 30 años en dar la vuelta al zodíaco. Además, encontraremos los siguientes datos: en el año 1796 Saturno estaba en el lugar donde se encuentra la Luna en el horóscopo de la muerte. Luego, alrededor de 1800 Saturno estaba en el punto culminante del Zodiaco, en la constelación de Leo. En 1805 pasó a través de Libra, el ascendente de la hora de la muerte, y finalmente en 1812 se encontraba en Sagitario, donde tenían su conjunción en 1821 Urano y Neptuno. Estos son los tránsitos de Saturno en el tiempo pasado. Es lo contrario de lo que es en el horóscopo de nacimiento, a dónde vamos adelante en el tiempo a medida que estudiamos los tránsitos de Saturno y otros planetas a través de los puntos esenciales del horóscopo. Estos últimos tránsitos que Saturno ejecuta referidos al momento de la muerte, dará lugar a datos muy individuales para cada vida humana.

Llegamos así a la siguiente imagen:

Si ahora comparamos la biografía de Napoleón con el panorama en el tiempo en que nos han llevado estos últimos tránsitos de Saturno, descubriremos que por la escritura de Saturno en el cielo podemos comprobar los hechos más importantes de su vida. En el momento de la muerte los planetas encuentran su camino en todos los lugares en los cielos, donde Saturno se situó en los hechos sobresalientes de la vida del hombre.

En las constelaciones del momento de la muerte se hace manifiesta una imagen poderosa del tiempo cósmico. Al igual que las páginas abiertas de una Meath Chronicle, las estrellas contienen la historia de la vida de la persona que acaba de pasar por el Portal de la Muerte.

Pasemos ahora a considerar el horóscopo de la muerte de Napoleón desde este punto de vista. En el dibujo del horóscopo por encima de los últimos tránsitos de Saturno y su secuencia en el tiempo se indican en el círculo más externo. En primer lugar tenemos a los tránsitos más allá de las posiciones esenciales en Piscis y Aries, en los años 1791-4. Es el tiempo de las condiciones caóticas de la Revolución Francesa. El poderoso impulso social que fue el fondo de la fuerza impulsora de estos hechos sufrió un contratiempo grave, de una manera que sucede a menudo. Del caos un solo hombre se abrió camino a una posición de poder absoluto. Fue Napoleón quien se levantó de un comienzo modesto y en el año 1796, el tiempo de tránsito de Saturno por el lugar de la Luna en la muerte, ya estaba al mando de la campaña de Italia. La victoria que consiguió allí fue una etapa importante en su fenomenal ascenso. Saturno se inscribe en el fondo cósmico poderoso de Tauro. A la vuelta del siglo, tenemos el paso de Saturno a través del punto culminante del Zodiaco, Leo, la imagen de la fuerza y el poder. Napoleón estaba en el apogeo de su poder continental de su elección forzada como Primer Cónsul de la República en 1799, para su coronación como emperador y la aplastante derrota de Prusia y Austria en 1804. Después de esto, Saturno se sitúa en el lugar del cielo que está por debajo del horizonte oriental en el horóscopo de la muerte, una perdida le cuestiona a partir de la infeliz campaña rusa de 1812. Esto está relacionado con el tránsito de Saturno, más allá de la conjunción Urano-Neptuno en el horóscopo de la muerte.

Los poderes del destino entran aquí y provocan la caída de este espíritu absolutista que alcanzó con su sed de poder a todo un continente. En esta conjunción de Urano y Neptuno, se revelan profundas relaciones espirituales como el aumento de meteoros como si este extraño ser que, con todo su ímpetu destructivo, sin embargo, trajo involuntariamente muchos impulsos para el bien de la evolución del mundo occidental, el escozor y la agitación en la vida activa de muchas fuerzas latentes tanto en individuos y naciones se despiertan en ese momento.

Finalmente vemos el retorno de Saturno a su punto de partida en Piscis y, en relación con esto, la prolongada enfermedad de Napoleón y la muerte en la isla solitaria. Se repite una vez más lo que ya hemos indicado, las constelaciones en el cielo occidental en este horóscopo de la muerte nos lleva de nuevo al punto de partida, el tiempo de la Revolución Francesa. El impulso hacia una mejor vida social se transformó en su contrario, en el dominio por la pura violencia. A medida que Saturno regresa de nuevo a Piscis –habiendo recorrido el Zodiaco- la vida de este hombre se extingue y en la cama con el dolor de la enfermedad pone fin a una trayectoria de destino tratando de realizar planes gigantescos y ambiciosos, pero sembrado de innumerables casos de dolor y sufrimiento humanos. Pensemos, por ejemplo, en la retirada del gran ejército desde el interior de Rusia. Estas cosas caen pesadamente sobre la culpabilidad del ser de Napoleón. Esta culpa está escrita en gran medida por la posición de los planetas en el cielo occidental en el momento de su muerte. Vemos pues el punto de partida de su carrera de la que podríamos imaginar, que si hubiera seguido los impulsos espirituales verdaderos que subyacen a la Revolución Francesa en sus inicios, podría haber tomado un camino menos cargado de culpa.

Así que el horóscopo de la muerte se revela una especie de resumen de la vida terrenal, que ya ha pasado. Así se nos presenta un cuadro cósmico imponente, de los momentos más importantes que se inscriben en la vida del ser humano. Pero también hay otra cosa conectada con esto.  La investigación espiritual dice -y las personas que han regresado a la vida después de haber estado en peligro inminente de muerte por ahogamiento o por otros medios lo confirman- que en el primer período después de la muerte el alma humana experimenta un fuerte cuadro de memoria de la vida terrenal pasada, en el que están contenidos todos los puntos importantes de esta vida. Esto no es otro que el cuerpo etérico de ser humano, liberado de sus funciones físicas y ahora se revela en su verdadero carácter como un cuerpo-de-tiempo como el que tuvimos que hacer en nuestros estudios del horóscopo prenatal. El cuerpo etéreo se convierte ahora en un cuadro en el tiempo, con todos los recuerdos de la vida. Es este cuerpo del ser humano el que está más íntimamente relacionado con el horóscopo de la muerte.

Además, es Saturno, el que ahora traza este cuadro cósmico. Saturno, en efecto, tiene que ver con la grabación de la historia, es el cronista cósmico, grabando todo lo que sucede en la vida de las personas y de la humanidad. Saturno también  registra lo que sucedió en los tiempos aciagos de la Revolución Francesa (1792-4), la aparición de Napoleón y el desenvolvimiento de su vida en los años siguientes. Todo esto fue registrado silenciosamente y con imparcialidad por el planeta Saturno en la crónica cósmica. Saturno ha registrado las  diferentes entradas en  los diferentes lugares en el cosmos, dados por Napoleón en el recorrido de la vida en la Tierra.

Lo principal es la acción humana, en nuestra forma de trabajar y actuar que esta decididamente dentro de la esfera de la libertad moral. Sin embargo, si alguna vez hacemos que nuestras decisiones se lleven a cabo en nuestra vida, habremos creado para nosotros mismos un destino que trabajara en el futuro. Así también Saturno hace sus entradas, trabajando con la fuerza del destino, de tal manera que la muerte de la persona se produce cuando los planetas están en los lugares del zodiaco en el que los acontecimientos destacados de la vida han sido grabados por Saturno. Así, en los años de la Revolución Francesa, Napoleón sufrió ciertas decisiones internas que llegaron a ser importantes para el resto de su vida terrenal. Saturno las grabo en la constelación de Piscis. Esto llegó a ser tan importante para su destino ulterior que la muerte de  Napoleón tuvo que producirse en un momento en que ciertos planetas estaban en Piscis, como de hecho vemos en su horóscopo de muerte.

Así, la vida terrenal de un ser humano se refleja dos veces en la memoria cósmica. Por un lado tal como aparece en el cuerpo etérico o cuerpo de fuerzas formativas. La memoria, que se mantiene firme allí, se libera en el momento de la muerte para convertirse en el gran cuadro de la toda la experiencia vital. Pero en el gran cosmos también se imprime en ese momento la memoria del cuadro de la vida terrenal pasada. Es una conexión profundamente significativa. El cosmos espera que le llevemos el registro de las vidas terrenales. El cosmos espera que fluyan a través de los cuerpos etéricos humanos una memoria espiritual impregnada de hechos y experiencias terrenales.

Porque el hecho es que muy poco después de la muerte el cuerpo etérico humano se disuelve completamente en el cosmos, por lo tanto, la constelación de las estrellas en el momento de la muerte se adaptan al cuadro que existe en el cuerpo etérico de la persona que ha fallecido  y la muerte se produce en un momento en que los dos están en perfecta armonía. El horóscopo de la muerte es, por así decirlo, un negativo, un molde, una forma hueca, que responde a las condiciones del cuerpo etérico del individuo y se adapta armoniosamente para recibirlo. Para su existencia en el más allá, el cosmos tiene esta sustancia etérica que viene de la humanidad en la Tierra. Nuestro estudio revela estos hechos espirituales en una luz aún más completa.

Traducido por Gracia Muñoz.

La constelación del Pensamiento Cósmico – Natividad Espiritual

 Por Willi Sucher

 

English version

 La Astrología tradicional, tal y como se nos ha transmitido desde el pasado y que se basa exclusivamente en la carta natal, sólo nos permite considerar la parte de la existencia humana que va desde el nacimiento hasta la muerte. De ahí que la situación haya evolucionado, pues por un lado nos vemos constantemente confrontados ante la experiencia de que existe una conexión entre el destino humano y el movimiento de las estrellas, y por otro lado no se nos ofrece una explicación satisfactoria que nos permita establecer una conexión que haga justicia, al mismo tiempo, a la libertad humana.

A través de Rudolf Steiner nos ha sido dada esta posibilidad para nuestra época, al considerar al ser humano como un ser que desciende desde la existencia prenatal de los reinos espirituales a la vida terrenal, y que, después de pasar a través del Portal de la Muerte, regresa al mundo espiritual con el fin de prepararse para una nueva encarnación en la Tierra. Desde el punto de vista del conocimiento espiritual antroposófico nos incumbe hablar del ser humano que encontramos con vestidura terrenal entre el nacimiento y la muerte como un ser que, en las condiciones de la existencia entre la muerte y un nuevo nacimiento, es, en realidad, un ser de las estrellas.

Sin duda habrá que tener en cuenta –y en el sentido de Rudolf Steiner, es posible– que el mundo de las estrellas no puede, en estos aspectos, concebirse como un reloj estático, como se nos mostraría desde una perspectiva terrenal, sino como la vestidura de los Seres del mundo espiritual. Y así seguir al autor para tratar de entender nuestra relación con el cosmos, de acuerdo a las instrucciones de Rudolf Steiner, y hacer el esfuerzo de penetrar en la existencia del ser humano antes del nacimiento y después de la muerte, para descubrir una astrología acorde con nuestra dignidad humana como seres espirituales.

Queremos desterrar el malentendido de que todo intento de penetrar en el reino de la preexistencia terrenal tenga que realizarse de una forma mística nebulosa. Al contrario, el punto de partida de nuestros estudios será el horóscopo natal del ser humano. Así, mientras que el horóscopo natal se proyecta de forma general sobre el período de la vida que va entre el nacimiento y la muerte, aquí plantearemos lo opuesto, es decir, consideraremos la disposición de las estrellas en el cielo de nacimiento como una clave, o como un umbral, para la etapa de la existencia pre-terrenal, de la que ya se han expresado algunos pensamientos en la explicación anterior.

La constelación de nacimiento proporciona una clave de la etapa pre-terrenal, antes del descenso del alma humana, de una manera muy real; más concretamente, la posición de la Luna en el nacimiento. Esta posición de la Luna es como un portal que muestra el camino a través de las etapas de la existencia cósmica. Según esto, distinguimos tres etapas,  «tres palabras de las estrellas» si se quiere hablar de acuerdo con la «escritura de las estrellas», que se dirigen a los seres humanos. La primera es la configuración pre-natal que se calcula usando la Trutina de Hermes, como se indicará más adelante; a continuación, la constelación del pensamiento cósmico, que es la que vamos a exponer ampliamente aquí; y la tercera es una configuración que va más hacia el pasado de la vida en la Tierra. Esta tercera constelación será tema de una exposición posterior.

En primer lugar, tenemos que explicar algo acerca de la configuración pre-natal. Es de conocimiento común que este importante evento tiene lugar unos nueve meses antes del nacimiento del ser humano, y que desde el punto de vista terrenal llamamos «la concepción». A partir de las descripciones dadas por Rudolf Steiner en muchos lugares, sabemos que lo que ocurre tras los acontecimientos físicos de la concepción son eventos espirituales de gran importancia. Durante largas épocas de la existencia, entre la muerte y el nuevo nacimiento, el alma humana ha estado trabajado en cooperación con los seres del mundo espiritual a fin de crear una «semilla espiritual» para su nuevo cuerpo en la Tierra. Cuando el alma desciende, por así decirlo, a la última etapa antes de encarnar, entra en la esfera de la Luna y pierde el contacto con la «semilla espiritual». Esta semilla se conecta con lo que se ofrece desde las sustancias de la herencia física. Ante el sentimiento de pérdida, el alma humana, que se ha investido por adelantado de un cuerpo astral, reúne desde el éter cósmico un cuerpo etérico. En la tercera semana después de la concepción, el yo humano, envuelto en los cuerpos astral y etérico, se conecta con lo que se ha desarrollado como una sincronización de las semillas física y espiritual, y se une más íntimamente durante el siguiente período embrionario.

Estos eventos, que vamos a describir a continuación, se reflejan de una manera más penetrante en los eventos estelares en el momento de la concepción. Esto ha sido presentado e iluminado desde un punto de vista especial en la «Constelación del nacimiento de Cristo» (Elisabeth Vreede, «Die Konstellation zu Christi Geburt», Astronomische Rundschreiben Nr. 1, Dec 1934, publicado por la Sección Matemático-astronómica, el Goetheanum, Dornach, Suiza), es decir, bajo el aspecto de lo que la «regla hermética» (trutina hermetis) puede revelar sobre la existencia pre-natal. Esta regla hermética muestra en sí misma, desde distintos puntos de vista, ser un vestigio de los misterios de la verdadera sabiduría, los cuales se explicarán con respecto a su estructura astronómica en futuros estudios. Sólo voy a mencionar aquí que, con esta regla, se indica que la variación del tiempo medio embrionario es de diez meses siderales o 273 días, lo que está conectado con los acontecimientos espirituales descritos anteriormente. La posición de la Luna en el nacimiento es la clave: tanto si la Luna está en su fase creciente o menguante, visible por encima o invisible por debajo del horizonte, nos informa en relación con el tiempo, que puede variar hasta 14 días antes o después de los 273 días antes del nacimiento. En ese momento está presente la constelación de estrellas de la época pre-natal, proyectando un poderoso cuadro de lo que va a ocurrir en la vida en la Tierra, junto con la constitución fisiológica. En el futuro hablaremos mucho más acerca de esta constelación, pero de momento es suficiente esta breve mención.

La configuración  pre-natal (o época) está conectada en su esencia sobre todo con la esfera de la luna. Los procesos del desarrollo embrionario en sí, son de naturaleza lunar. El propio embrión nada en el agua, o líquido amniótico, como un reflejo de la esfera de la luna. La constelación correspondiente, también, es completamente “fluida” y esa fluidez debe ser entendida en su ligereza y vivacidad, no tiene nada de la naturaleza congelada de la configuración natal, que se refiere a un momento muy definido.

Este nadar del ser humano en el estado astral, que es tan excepcionalmente animado en el período embrionario, tiene una existencia paralela en el otro extremo de la vida, en la constelación de la muerte. Rudolf Steiner ha señalado la posibilidad de que un horóscopo para el momento del paso del alma humana a través del portal de la muerte, puede dar una comprensión extraordinaria de la naturaleza del alma y de su karma predeterminado. De hecho Rudolf Steiner señala que, así como durante la gestación el embrión nada en el líquido amniótico, en el período inmediatamente después de la muerte el alma humana nada en la configuración planetaria que está en el cielo. Esto es cierto en todo detalle y se informará a fondo cuando lleguemos a considerar la configuración del horóscopo de la muerte. Es fundamental tener en cuenta que tiene lugar un «nadar» en la muerte, por estar relacionado con la condición líquida que es la esencia misma de la esfera Lunar.

Figura 1

Figura 1

Hemos tratado cómo la constelación de nacimiento se muestra como el punto medio, del momento de la entrada al mundo físico; entonces, precediéndola, nos encontramos como si subiéramos un escalón en el mundo cósmico, una configuración antes del nacimiento, la época pre-natal, que dirige la mirada a los acontecimientos etéricos lunares. En el otro extremo de la vida vemos un modo paralelo de existencia en la configuración de la muerte que refleja los acontecimientos en la esfera etérea lunar; porque en esta configuración se vislumbra una imagen en espejo del cuerpo etérico, disolviéndose del alma, del cuadro del destino que se ilumina en esos primeros días.

Queda por mencionar que la época pre-natal debe ser considerada desde la perspectiva de la Luna. Estamos acostumbrados a ver las constelaciones estelares desde el punto de vista de la Tierra: es decir, cuando nos ponemos a estudiar un horóscopo natal, por ejemplo, lo hacemos asumiendo nuestro punto de vista terrenal y levantando los ojos hacia la bóveda de los cielos como un cuadro donde aparecen las estrellas. Así es como se construyen los horóscopos de nacimiento. Pero la experiencia demuestra que si se quiere obtener una relación adecuada para la época pre-natal, a la hora definida por la regla hermética, no se debe tomar la Tierra como punto de vista para el estudio de los acontecimientos celestes,  lo ideal sería transferir nuestra mirada a la Luna y mirar los espacios siderales desde allí.

Como ya se ha mencionado, el presente estudio se dedicará principalmente a la descripción de la constelación del pensamiento cósmico, o también se podría decir, la configuración de la actitud filosófica. Si la época pre-natal tiene que ver con una etapa ascendente por encima de la física, en el elemento lunar-etérico, el nacimiento espiritual, o constelación del pensamiento cósmico se extiende más allá de esta; pues en realidad proviene de la esfera del Sol. A pesar de esto, el Sol no puede ser considerado como un evento pre-natal en absoluto aunque esta configuración puede estar presente mucho antes del nacimiento. Porque puede ocurrir incluso después del nacimiento, convirtiendo todas las relaciones de tiempo «al revés». Este hecho es un ejemplo que nos muestra que nuestros habituales conceptos lógicos de tiempo desde el punto de vista terrenal ya no son aplicables. Por consiguiente tenemos: el momento del nacimiento o la configuración natal como el horóscopo correcto; una configuración anterior que es la época pre-natal y que hemos denominado brevemente como una configuración Lunar; y en tercer lugar, una configuración adicional, el nacimiento espiritual, que es una configuración desde el Sol. Lo que se ha descrito aquí de una manera sencilla y esquemática se explicará y se irá aclarando poco a poco.

Así como en términos cotidianos hablamos de una puerta o portal, que conecta una habitación con otra y que tenemos que abrir si queremos ir a otra habitación, en los reinos planetarios esas puertas deben existir cuando el alma humana quiere descender, digamos, de la esfera del Sol a la esfera de la Luna y luego, eventualmente, a la de la Tierra. No sin una razón profunda, Rudolf Steiner continuamente usa las expresiones «el portal de la muerte» y «la puerta del nacimiento». Estos portales no sólo existen, sino que se pueden leer en el guion de los cielos estrellados, y están indicados por la posición de la Luna en el nacimiento. La norma hermética establece que la posición de la Luna al nacer indica el «lugar del ascendente o descendente en la época pre-natal»; que en sí mismo indica la puerta que conduce de la esfera del Sol a la esfera de la Luna. Ahora vamos a poner estas relaciones en una imagen con el fin de llegar a tenerlo más claro.

En la figura 2 mostramos una configuración que podría estar presente en un parto concreto. El círculo interior indica la situación en el nacimiento. La línea horizontal muestra el plano del horizonte, mientras que la Luna aparece alta y visible en la bóveda celeste. Debemos subrayar cuidadosamente dos cosas esenciales: Trutina hermetis (la regla hermética) establece que por un lado el ascendente al nacer, es decir, la prolongación matemática del horizonte oriental encuentra un punto en el zodiaco en el que la Luna, vista desde la Tierra, se encontraba en el momento de la época pre-natal. Esta posición de la Luna en la época pre-natal se dibuja en el segundo círculo. Si se considera (como se describe más arriba) en ese momento la situación cósmica desde la posición de la Luna, entonces se vería la Tierra en la posición opuesta. Por otra parte, la hermetis trutina habla de la posición lunar en el nacimiento como el «ascendente de la época pre-natal», que vemos en la figura 2.

Figura 2

Figura 2

Por lo tanto en nuestra consideración entran dos ascendentes: el ascendente del nacimiento y el ascendente pre-natal. ¿Qué se expresa en ellos?.  Debemos tener muy claro el concepto de ascendente en la carta de nacimiento; lo que significa el término «ascendente». Rudolf Steiner habla de ello, no sólo como el punto de intersección entre la prolongación de la línea del horizonte oriental y el zodíaco, sino como el hemisferio espacial de la dirección Este. Esto está conectado con el ser humano central, con el sistema rítmico, el pecho, que describe una semiesfera en la estructura de las costillas. Por lo tanto el ascendente es una imagen de lo que es un puente de conexión entre el sistema cefálico que está más orientado hacia el cosmos y el sistema metabólico que está más ligado a las fuerzas de la Tierra. El ascendente es por lo tanto una puerta desde el «arriba» hacia el «abajo», y viceversa.

De esta manera podemos comprender la naturaleza del ascendente. Para la disposición del nacimiento es la puerta de lo cósmico lunar, que vive en el organismo de la cabeza, se transfiere a la naturaleza terrestre y aparece en el sistema metabólico humano. El ascendente de la época pre-natal (ver figura 2 arriba) muestra la puerta de la esfera solar hacia abajo a la esfera de la Luna. (El significado de este portal va aún más lejos, pero sobre esto hablaremos más adelante). Sin embargo debemos darnos cuenta de que estos portales no están siempre abiertos para los seres humanos. El portal de nacimiento se abre cuando la dirección Este (ascendente) señala el lugar en el zodíaco donde la Luna se sitúa en el momento de la época pre-natal. (Se debe esperar un tiempo definido de días para el parto). Sin embargo el portal de la esfera del Sol a la esfera de la luna se abre cuando el nodo Lunar está en el punto del ascendente o descendente prenatal señalado por la posición de la luna en el horóscopo natal.

Con el fin de aclarar lo que quiero decir, vamos a insistir en la naturaleza del nodo Lunar. Este tema se ha tratado en detalle en una publicación anterior de la Sección de Matemáticas y Astronomía (Astronomische Rundschreiben 1927-1930, volumen 1, números 9 y 12). Por lo tanto podemos limitarnos a los detalles más básicos necesarios para nuestro entendimiento.

Figura 3

Figura 3

Si tenemos en cuenta la relación de la órbita de la Luna con la órbita del Sol (o eclíptica) desde el punto de vista de la Tierra (geocéntricamente), ambas órbitas se encuentran dentro de la banda de constelaciones del llamado zodíaco. Ambas se inclinan de tal manera que surgen las intersecciones en dos puntos opuestos. Éstos son los llamados nodos lunares, el ascendente y  el descendente, según la dirección en la que la Luna cruza la eclíptica. En estos puntos de intersección, por lo tanto, la esfera de la Luna (encerrada por la órbita lunar) esta rodeada por la esfera del sol (camino del Sol o eclíptica); aquí, por así decirlo, se estrechan las manos. Ahora, los nodos lunares tienen la característica de moverse en dirección contraria a la que la Luna y los planetas se mueven en el zodíaco, de manera que completa una órbita retrógrada a lo largo del zodíaco en 18 años y 7 meses.

Supongamos que la figura 3 (arriba) fuera la imagen de las relaciones planetarias al nacer. La posición de la Luna muestra el ascendente pre-natal o portal desde la esfera del Sol a la esfera de la Luna; o bien se podría decir que la Luna muestra la dirección cósmica por la que el ser humano se acerca a la esfera de la Luna. Pero el portal se abrirá solo cuando uno de los dos nodos lunares alcance la posición cósmica donde se encuentra la Luna en el momento del nacimiento. Pueden alcanzar esa posición antes o después del nacimiento. Por norma debe ocurrir dentro de un ciclo de 18 años, por lo tanto sucederá en el intervalo. Durante este período se produce una configuración estelar que es de suma importancia para la persona en cuestión. Porque, como ya se ha dicho, detrás de esta configuración se ilumina la actitud filosófica o «pensamiento cósmico» (nacimiento espiritual). Esto se corresponde por completo con lo que Rudolf Steiner afirmó en el ciclo de conferencias El pensamiento humano y el pensamiento cósmico.

Desde una óptica totalmente diferente, Rudolf Steiner describe en este ciclo de conferencias las diferentes orientaciones filosóficas que tienen su origen en los pensamientos cósmicos o divinos, y muestra de una manera magnífica su relación con las constelaciones y planetas circundantes. Las relaciones descritas en estas clases han sido tratadas por la Dra. Vreede en la primera parte de este estudio.

Ahora, la experiencia empírica demuestra muy claramente que la configuración estelar cuando los nodos lunares llegan al «ascendente o descendente cósmico», es decir, cuando el portal de la esfera solar se abre a la esfera de la Luna (y el nodo Lunar llega en la eclíptica a la posición de la Luna natal), se nos muestra la especial «constelación de la concepción del mundo» según lo describe Rudolf Steiner con respecto a ciertas personalidades.

Sobre estas personalidades se tratará más adelante. En los ejemplos siguientes se mostrará que la «constelación del pensamiento cósmico» (nacimiento espiritual) puede verdaderamente redescubrirse en los eventos estelares desde un punto de vista astrológico científico-espiritual, y como tal, es una configuración astral del Sol frente a la naturaleza etérea de la Luna de la época pre-natal.

Al igual que la época prenatal puede reconocerse como similar a la configuración de la muerte, es posible encontrar todavía otra configuración equiparable con la natividad espiritual (denominada aquí con reserva como la configuración de la esfera solar). Si recordamos cómo el nacimiento espiritual, o la configuración de la esfera Solar, describe las tendencias filosóficas o rasgos espirituales inherentes del alma para la siguiente encarnación, rasgos y tendencias que subyacen en forma latente o que potencialmente actúan a través de las manifestaciones del alma durante la vida terrenal, podemos suponer que el conjunto de estos hechos durante la vida, representados en el horóscopo de muerte, continuarán desarrollándose después de la muerte. Lo hacen, pero tendré que hacer un paréntesis para explicarlo.

Inmediatamente después de la muerte (o incluso en condiciones cercanas) ante al alma se expande una visión global –llamada cuadro de la vida- que se refiere a las acciones y experiencias terrenales. Entonces, con el paso de los dos días y medio o tres días y medio siguientes a la muerte, este cuadro se transforma en Seres. Los actos del alma y las experiencias se convierten en Seres que expresan cualidades morales. Se puede apreciar que estas cualidades pertenecen a dos categorías: las que han favorecido el desarrollo espiritual de la Tierra y del alma humana y las que no lo hicieron. Todas las acciones y experiencias del alma deben ser juzgadas antes de que puedan continuar expandiéndose por el cosmos (o ascender al mundo espiritual superior). Los Seres a quienes verdaderamente podemos llamar Dioses o Ángeles juzgan los hechos y experiencias del alma a la luz de la sabiduría de los objetivos finales de la Tierra. Su juicio requiere tiempo, y su veredicto requiere la purificación del alma de sus obras inútiles.

El alma experimenta conmovida su juicio, pero acepta su veredicto con impaciencia, ya que llega a conocer a la luz de la justicia y la verdad los últimos objetivos espirituales de la evolución de la Tierra. El siguiente período de purificación se conoce como Kamaloca, o purgatorio. Cuando termina, el alma asciende a mayores niveles espirituales. El juicio de los Dioses durante el Kamaloca tiene una relación similar a la del pensamiento cósmico divino en el nacimiento espiritual. Y así como el nodo lunar cruza la posición natal de la Luna, ya sea antes o después del nacimiento, invocando el nacimiento espiritual, podemos esperar que el nodo lunar indique el final del Kamaloca. Lo hace, pero ¿cómo lo hace?, eso se explicara más adelante. De momento tengamos presente que hay una configuración astral que indica el final del Kamaloca, que se corresponde con el nacimiento espiritual en el otro lado.

Figura 4

Figura 4

Para resumir brevemente lo anterior: tomaremos la carta natal como expresión última de la relación del alma con el mundo estelar. Sobre la base de esta carta, llegamos a la carta pre-natal, «configuración etérica-lunar»; y luego, a la luz astral, a la «configuración de la esfera Solar». Asociado con este último, existe otro evento que puede permanecer muchos años antes del nacimiento real, y que tiene una relación  entre el «ascendente cósmico prenatal» y el ciclo de Saturno, que se refiere de nuevo al momento de la encarnación anterior. Es preciso señalar enfáticamente que tal punto no puede ser simplemente calculado en el tiempo. Eso sería imposible, ya que aquí prevalece un elemento que escapa a la comprensión de lo estrictamente calculable.

Entonces, hemos mencionado las correspondencias de esta configuración estelar con la que se produce en el otro extremo de la vida, cuando el alma pasa a través del portal de la muerte, denominándolas como la configuración de la muerte y la que señala el final del Kamaloca. Más allá de esta última, encontramos una «configuración de Saturno», que hace referencia a la encarnación futura. Con el fin de desentrañar las complejas conexiones, el candelabro de siete brazos nos puede servir como una imagen (figura 4). Por el momento, todo esto sólo lo podemos mencionar brevemente, pero quizás sea el área en la que podamos movernos con claridad en las futuras consideraciones.

Por el momento solo recibirá especial atención la configuración del pensamiento cósmico, como se ha probado en la práctica. En el ciclo El pensamiento humano y el pensamiento cósmico, se analiza  la configuración de la actitud filosófica de Hegel. Rudolf Steiner dice que: Hegel es un idealista lógico, en el idioma del cosmos, Hegel tiene a Júpiter en Aries (véase la figura 5). Ahora queremos poner ante esta observación la configuración mencionada anteriormente.

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Hegel nació el 27 de agosto de 1770. Las posiciones de los planetas para esta fecha se muestran en el círculo interior de la figura 5. (Se desconoce la hora exacta de nacimiento, pero esto no interfiere fundamentalmente en nuestro estudio). El círculo interior está dividido en 12 sectores de 30° cada uno con los signos del zodíaco con los que trabaja la astrología tradicional. El círculo exterior muestra las divisiones desiguales de las constelaciones zodiacales empleadas en astronomía, tal  como se puede observar en el cielo. El Sol y Mercurio en el horóscopo de Hegel están en el signo de Virgo; Venus en el signo de Libra; la Luna en el signo de Escorpio; Júpiter en el signo de Sagitario; Marte, solo, en el signo de Géminis.

Desafortunadamente, aquí no podemos tratar sobre la importancia de las imágenes que ofrecen estas constelaciones, pues me gustaría hacerlo de otra manera. Eso también queda para otros estudios posteriores. Ahora bien, se ha dicho que sobre la base del horóscopo natal la época pre-natal se puede encontrar mediante el uso de la regla hermética. Dado que se desconoce la hora exacta de nacimiento, y en consecuencia, el ascendente, no se puede calcular la posición de la Luna en la época pre-natal. Por esta razón hemos elaborado un segundo círculo intermedio correspondiente a la época pre-natal que inscribe el camino del Sol y correspondería a un período de gestación promedio de 273 días. Alrededor de la concepción, el Sol estaba en el signo de Sagitario, por lo cual se tiene en cuenta que progresa alrededor de las tres cuartas partes del camino a través de la eclíptica en un tiempo de 273 días (figura 5). Además, nos encontramos en la esfera lunar de la época pre-natal pero se darán cuenta de que el ser humano tiene que haber salido de la esfera solar antes de entrar en la esfera de la Luna.

Tendría que entrar por el portal cósmico antes mencionado. La posición de este portal esta significada por la posición de la Luna al nacer, que en la configuración del nacimiento de Hegel está en el signo de Escorpio, detrás del cual se puede observar la constelación de Libra. Ya se ha mencionado que este primer portal se abre cuando el nodo lunar llega ahí. En el caso de Hegel, el nodo lunar descendente estaba en el signo de Escorpio o constelación de Libra ya en 1762,

Echemos un vistazo a la constelación de los planetas en el momento en que la esfera del Sol y la esfera de la Luna se relacionan armónicamente entre sí, según lo expresado por el guion cósmico: cuando el nodo lunar descendente (la intersección donde la ruta de la Luna cruza la eclíptica en dirección descendente) se encuentra en el zodíaco en el lugar donde la Luna se detiene ocho años más tarde, en el nacimiento de Hegel. Casi al mismo tiempo, ocho años antes de su nacimiento, Júpiter estaba en la constelación de Aries. Esto corresponde a lo que Rudolf Steiner expresa como la visión del mundo de Hegel: logismo en el Idealismo, o Júpiter en Aries. Esto se anota en el círculo exterior (figura 5). Los otros planetas también podrían estar marcados en este círculo para el año 1762, pero no son el tema de nuestro estudio inmediato. Sólo se ha destacado la configuración relacionada con la visión del mundo de Hegel.

Rudolf Steiner dirigió nuestra atención con profundo fervor a la configuración del pensamiento cósmico (nacimiento espiritual). Debemos ser conscientes de que, a través de nuestro estudio estamos levantando el velo que oculta los pensamientos de los Dioses. Al igual que nosotros como seres humanos y como resultado de  nuestra actividad mental en estado de vigilia, dejamos huella en nuestro cerebro, también los dioses imprimen sus pensamientos en el mundo, y estos se encienden en la mente humana como cosmovisiones filosóficas. Las Jerarquías consiguen percibir sus propios pensamientos de esta manera. En un momento dado «logismo en el idealismo» puede brillar en un pensamiento divino; y una persona en particular, que ha sido preparada durante una vida terrestre anterior, es capaz de asumir este pensamiento cósmico, trayéndolo a la Tierra donde cobró vida en el idealismo lógico de Hegel. La experiencia demuestra, sin embargo, que este fenómeno cósmico-espiritual se ilumina como algo “bien hecho” en la constelación que está presente cuando la esfera solar se imprime a través del corredor de la esfera de la Luna en el nodo Lunar. También se puede considerar esta configuración como la compresión de la energía astral-solar en la etérico-lunar del ser humano, ya sea en la experiencia pre-existencial o como una experiencia recordada más tarde.

Tomamos ahora otro ejemplo (del mismo ciclo de conferencias), relativo a la visión del mundo de Fichte. Rudolf Steiner llama logismo en el psiquismo o Júpiter en Piscis. Veámoslo en la siguiente configuración. Fichte nació el 19 de mayo de 1762. Los planetas de ese momento están marcados en el círculo interior (figura 6). El tiempo exacto no se conoce. No se conoce la hora exacta. Es característico de la personalidad de Fichte –totalmente encendida de voluntad, sin haber inclinado la cabeza– el que casi todos los planetas están en los signos de Aries, Tauro y Géminis, mientras que Marte está en oposición en el signo de Libra.

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Ya que no podemos definir exactamente la época natal, vamos a descartarla y tratar directamente con la configuración del nacimiento espiritual o esfera Solar. El paso desde la esfera del Sol a la esfera de la Luna se encuentra en el signo de Libra, constelación de Virgo, y opuesto al punto de la Luna al nacer de acuerdo a la regla hermética. El nodo lunar alcanzó esta posición en 1773, esto es, once años después de su nacimiento. Sin embargo, este tiempo es importante para nuestras consideraciones, porque entonces Júpiter entró en la constelación de Piscis (marcado en el círculo exterior de la figura 6). En la imagen puede verse esta posición, como el nacimiento espiritual: Logismo en el Psiquismo, lo que concuerda con la naturaleza de Fichte. Hay que señalar que esta fecha, que se encuentra después del nacimiento, nos muestra que hay varias posibilidades para el momento en que se puede abrir la puerta al mundo cósmico.

En el caso de Hegel, ocho años antes y dos años después de su nacimiento el nodo lunar se encontraba en Libra. Pero en este último caso, la configuración de la visión del mundo espiritual (natividad) no se encuentra. Lo que es típico de esta configuración es que escapa a simples cálculos, para los que hay siempre dos o tres posibilidades en un sentido externo, pues la misma configuración nos lleva a una esfera espiritual vital y móvil.

Como otra personalidad más, Rudolf Steiner menciona a Wilhelm Wundt, y pone de relieve el Logismo en el Sensualismo (Júpiter en Leo) y  el Empirismo en el Matematismo, (o el Sol en Géminis). También en este caso vamos a considerar la configuración exterior (figura 7). La configuración del nacimiento volvemos a  marcarla en el círculo interior.

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Una vez más hay que hacer caso omiso de la época pre-natal. El portal cósmico se encuentra en el signo de Libra, constelación de Virgo. Y abrió sus puertas en 1837, cinco años después de su nacimiento, pues en ese momento el nodo Lunar estaba en la misma posición. Y al mismo tiempo, Júpiter era observable en la constelación de Leo; el Logismo aparece en el Sensualismo (círculo externo de la figura 7). La posición del sol en ese momento no se puede afirmar con certeza debido a que desconocemos la hora exacta de nacimiento, pero la configuración correspondiente al Empirismo en el Matematismo, es decir, el Sol en Géminis, se encuentra muy bien dentro de los límites señalados como una posibilidad.

Muy interesante es la configuración de Friedrich Nietzsche. Rudolf Steiner describe como una primera fase de su visión del mundo: el Misticismo en el Idealismo. Esto se corresponde con la época en la vida de Nietzsche en la que aun era amigo de Richard Wagner, cuando escribió  El nacimiento de la tragedia, etc.  Tras esa etapa Nietzsche se volvió escéptico y escribió La gaya ciencia; Humano, demasiado humano, etc. y entró en el Empirismo en el Racionalismo (Sol en Tauro). Es notable observar que el «matiz de la visión del mundo» (perteneciente a la posición planetaria) se mueve un paso adelante: de Aries a Tauro, de Venus al Sol, respectivamente. Después de un tiempo, él debería haber hecho una progresión basándose en el Voluntarismo en el  Matematismo (Marte en Géminis),  sin embargo, esto desapareció en la vida de Nietzsche.

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A través de la resistencia con la que Nietzsche inconscientemente se opuso a la guía divina del mundo, esta configuración, en lugar de avanzar de Tauro a Géminis, conectó con lo opuesto, la constelación de Escorpio. Así surgió el Voluntarismo en el Dinamismo, (Marte en Escorpio), el período de Así habló Zaratustra. Según Rudolf Steiner, este tipo de configuración, con su fuerza de voluntad desatada, sólo puede sostenerse si una persona es capaz de penetrarla a través de una comprensión espiritual del mundo. Nietzsche fue incapaz de llevar a cabo esta hazaña en su encarnación actual por lo que fue aplastado por el desafío. En este punto nos referimos a la configuración externa para ganar claridad pictórica en algunos detalles.

Veamos el círculo interior de la configuración (figura 8). La hora exacta de nacimiento era conocida, por lo tanto aparece aquí el ascendente del nacimiento. Gráficamente plástico, el ser de Nietzsche nos acerca desde un lado definitivo a la conjunción de Marte y Mercurio exactamente a 180° de la eclíptica en Libra, y al mismo tiempo en la posición meridiana hasta que se encuentra con Júpiter (normalmente suficiente) en la oposición. Con el fin de aclarar este aspecto, habría que dedicar un ensayo completo a ello. Aquí podría hacer referencias más exactas sobre la época pre-natal, pero esto nos llevaría demasiado lejos. Veamos el nacimiento espiritual o la configuración de la esfera solar. El portal cósmico está en el signo de Sagitario, constelación de Escorpio. En mayo de 1835, nueve años antes del nacimiento, el nodo lunar descendente llegó a este lugar. Ahora  se abre el portal y surgen los aspectos cósmicos: Venus en Aries (el Misticismo en el Idealismo) y Sol en Tauro (Empirismo en el Racionalismo).

Estos aspectos corroboran completamente las indicaciones de Rudolf Steiner. Pero además encontramos también a Marte en la constelación de Géminis que correspondería al Voluntarismo en el Matematismo, durante la primera parte de abril de 1835. Pero, como ya se ha mencionado, Nietzsche no tenía ninguna predilección para ello. Esto se fundamenta en el aspecto de sextil de Marte a Venus, que Rudolf Steiner llama «desfavorable» cuando aparece en la configuración de la concepción del mundo, en contraste con el aspecto favorable de sextil en el horóscopo natal.

Figura 9

Figura 9

Debido a que Marte es incapaz de obtener influencia en Géminis, cae en oposición con el Sol en Tauro. Eso sucedió en realidad en 1835, cuando Marte entró en la constelación de Escorpio y  en conjunción con el nodo lunar, muy cerca del portal cósmico (posición de la Luna natal -figura 8-). De ahí surge Marte en Escorpio, o el Voluntarismo en el Dinamismo  (figura 9). Esta configuración muestra con especial claridad lo poco que tales aspectos se pueden resolver con exactitud. Casi se podría decir que se «cambia con el tiempo» y muestra una afinidad con el elemento aire, de manera similar a la época pre-natal que muestra una relación con el elemento acuoso.

Vamos a pasar por alto los dos ejemplos citados por el Dr. Steiner de Schopenhauer y Hamerling, cuyas corroboraciones exactas se pueden encontrar, y vamos a la configuración del pensamiento cósmico en lo que se refiere a Goethe desde el mismo punto de vista. En el círculo interior de la figura 10 correspondiente, descubrimos la bien conocida configuración natal de Goethe, de la que él mismo habla tan maravillosamente en “Verdad y Poesía”. Una discusión de la época pre-natal nos ofrecerá después un valioso complemento. La Luna llena, justo después de su apogeo, se encuentra en el signo de Piscis. De acuerdo con la regla hermética, el portal cósmico está en el signo de Virgo, en la constelación de Leo.

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Este portal se abrió por el nodo Lunar la primera vez en 1775, el sexto año de vida de Goethe. En estos casos, en que el evento cósmico se produce después del nacimiento, se puede concluir que actúa como recuerdo de una experiencia prenatal y que en ese momento la actividad del Sol y la Luna resuenan realmente en el ser humano. Esta consideración habla con fuerza en el caso de Goethe, pues su sexto año fue muy importante en otro sentido. Sabemos que a esta edad el joven Goethe construyó un altar al Dios de la Naturaleza, puso en él algunas de las ofertas de la naturaleza, situando en la parte superior una varilla de incienso, que encendió con los rayos del sol naciente, atrapándolos con una lupa. Cuando evocamos este acto ingenuo pero de una genial devoción por el mundo de las apariencias completamente vivas, y lo situamos junto al hecho de que en la cosmovisión de Goethe la configuración de Júpiter en Virgo, o el Logismo permeado por el Fenomenalismo, coincidió con la situación cósmica de 1775 (figura 10 anterior) entonces uno puede tener la impresión de que esta configuración de la esfera Solar tiene efectos profundos en la constitución humana.

Como último ejemplo vamos a debatir la configuración de Richard Wagner. Aquí la configuración relativa a su concepción filosófica del mundo se produce en un momento poco antes del nacimiento. La luna menguante al nacer se encuentra en el signo de Acuario, constelación de Capricornio, muy cerca de Marte. Por lo tanto, en este caso, el portal cósmico se encuentra en el signo opuesto, que es Leo, o la constelación de Cáncer (Figura 11). Unos meses antes de su nacimiento del nodo lunar ascendente cruzó este punto; el Sol y la Luna conectados, y Venus en Aries, es un aspecto notable que −traducido a los términos utilizados por Rudolf Steiner− se refiere al Misticismo en el Idealismo.

Richard Wagner

Si tenemos en cuenta en las creaciones de Richard Wagner de la mitología nórdica, cómo se convirtió en su propio destino, cómo luchó y finalmente levantó victoriosamente el mito en un reino de los ideales humanos primordiales, uno bien puede concluir que la concepción filosófica del Misticismo en el Idealismo describe adecuadamente su inclinación espiritual. Esta fue de hecho también la cosmovisión filosófica que extendió su mano a Nietzsche, dado que el mismo Nietzsche vivió bajo la influencia del Misticismo en el Idealismo (Venus en Aries), que hemos mencionado antes.

Rudolf Steiner ha descrito un camino para alcanzar el conocimiento espiritual. Todos los sectores de la experiencia humana terrenal deberían impregnarse con este conocimiento. El propósito de nuestra exposición ha sido hacer una contribución inicial penetrando en el conocimiento del cosmos, conectando nuestro ser con este conocimiento espiritual, tratando de mostrar cómo detrás de los sucesos astronómicos destellan los pensamientos de los dioses.

 Traducido al español por Gracia Muñoz y Julián Ponce

 

 

©Astrosophy Research Center 2012 – ISBN 1-888686-13-8
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