El Cristianismo y la importancia de una Nueva Sabiduría de las Estrellas

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Conferencia no revisada por Willi Sucher – enero 1952

( Grandes Oposiciones: 10 de abril, 15 de octubre de 1951, y el 21 de febrero de 1952)

Desde el siglo XVI, dejo de aceptarse la teoría pre-copernicana de que el Sol se mueve alrededor de la Tierra. Por ello, ayer hablamos desde el punto de vista de los Reyes Magos, donde la Tierra es el centro del universo.

No tenemos tiempo para hacer frente en detalle a las concepciones copernicanas, pero vamos a visualizar la gran estrella invisible de seis puntas en la cual “flota” la Tierra, creada por las conjunciones y oposiciones de Saturno y Júpiter. En la constelación de Piscis 7 AC.

alfa-omega

conjuncion saturno.jupiter – alfa y omega

Los antiguos llamaban a estos seis puntos “la estrella de Venus”, que en realidad fue creada por los movimientos de Saturno y Júpiter, moviéndose a través de los cielos como un pedazo de tiza en la mano de un Gran Ser haciendo gestos en el firmamento.

Es la estrella de la Sabiduría Divina, el gran alumbramiento cósmico de la Madre celestial, el sello de David y Salomón. Podemos reflexionar sobre este concepto, como seres humanos, y tal vez, consigamos ver su fruto en su manifestación exterior, después de un año o así. Los Reyes Magos también se dieron cuenta de esto, a través de esta estrella de la Divina Sofía.

La Luna estaba en una posición determinada en ese momento, en lo que se llama su perigeo. Es el punto más cercano a la Tierra, y a través de ella podemos ver como un gran portal de entrada a los mundos cósmicos espirituales. Esto también debió ser visto por los Reyes Magos.

Lo que voy que decir se basa en hechos astronómicos absolutos, que trataré de traducir al lenguaje del Alma, no es pura fantasía. Estos Reyes, en el año 7 AC, observaron a través del portal de la Luna para ver la gran conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis, y leer este evento como si fueran letras inscritas en el cielo. Sabemos que el Ser de Saturno guarda la totalidad de los primeros inicios, mientras que Júpiter es la morada de Grandes Seres Espirituales que preparan el futuro lejano en sus más altas revelaciones.

Más acorde con nuestra edad moderna, podemos llamar a Saturno, el Alpha (el principio) y a Júpiter el Omega (el final). Los Reyes Magos,  en su profunda visión, reconocieron que el Gran Ser (el Cristo), que es a la vez el Alfa y Omega iba a encarnar en la Tierra. La Estrella de David era la Estrella Real, que irradiaba una magnífica sabiduría hasta que su misión se terminó. Fue perdiendo su majestad y calidad suprema, entrando en un estado de aislamiento e interiorización. Se hizo más externa, más tradicional. En el momento de este gran evento, cuando Cristo vino a la tierra, toda la relación de la humanidad con el cosmos cambiaron.

La visión de los Reyes fue que el Hijo del Sol descendía a la Tierra desde el seno de la Virgen-La Portadora, el Sol llegó a la Tierra. Cuando Cristo vino a la Tierra, el Espíritu del Sol actuó en la Tierra durante tres años,desde el Bautismo de Jesús en el Jordán.

sol

El sol

¿Qué es el Sol?. Tal  y como lo he percibido y experimentado -este disco de fuego y luz,- es como un punto de inteligencia y energía absoluta. Los objetos físicos están en un estado de inercia. Estamos unidos a la Tierra por la gravedad. Sabemos que tenemos que luchar continuamente contra este estado de inercia. Lo que no quiere cambiar tiene que ver con el espacio. Traten de imaginar lo que es anti-espacio y anti-inercia, y percibirán el concepto de la energía absoluta.El Sol excluye toda existencia material. No hay nada, es menos que nada. Sólo a través del cálculo matemático podemos expresar la cualidad menos eso, es menos que nada. El sol puede ser descrito como un agujero en el espacio. Mantiene el universo en orden, porque digiere todo el universo llevándolo a  su superficie por el poder de su energía absoluta, con el anti-espacio en el centro.

Todo es atraído hacia el centro con el fin de ser transformado y llevado a un nivel más alto de existencia. Alrededor de este centro hay un círculo de Seres que actúan como un proceso de digestión para esa actividad. Ahí está la morada de los Elohim. Podemos visualizar la Tierra en sus variaciones, pasando a través de este vórtice de corriente-espacio, que se refleja en la superficie del sol. Así, la Tierra atrapa esas partículas de sustancia espacial del Sol y se la incorpora como los Reinos de la Naturaleza. Fundamentalmente, estas partículas provienen del mundo de las estrellas fijas, del zodiaco.

Los reinos vegetal y mineral pueden ser divididos en doce grandes variedades de sustancias, y el reino animal en doce grandes especies. Los doce grandes pensamientos divinos del mundo celestial, las doce grandes imágenes de Pensamiento Divino se incorporaron en los Reinos de la Naturaleza. Sin embargo, todo esto cambió en el tiempo de Cristo. El trabajo de los Elohim desde las regiones del Sol, tenía un Guía Supremo que los dirigía en su gran obra de la Creación, y este Guía era el Cristo, que se incorporo en el cuerpo de Jesús, el Espíritu del Sol, que entró en la Tierra con el Bautismo.

Estas cosas no pueden explicarse mecánicamente. Cristo había salido el Sol para unirse con la Tierra, y El dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin de la Tierra”. El Sol continuará con su actividad de reproducción durante un tiempo, aunque el Cristo lo haya dejado, al igual que un reloj continúa, una vez que se le ha dado cuerda.

¿Realmente podemos comprender el hecho de que el Espíritu del Sol entró en nuestra tierra en el Gólgota?. Tenemos documentos fragmentarios de la época de Cristo, incluyendo la Pistis Sophia, que describe las actividades de los apóstoles después de la época de Cristo. Ellos dijeron que Cristo se les apareció como algo gigantesco en un minutos a su visión. Incluso dicen que Cristo les enseñó a bailar, lo que solo podemos entender como la danza de las esferas. Esta concepción de Cristo resucitado es un problema tremendo para nuestra mente moderna. Pero se nos hace más fácil cuando entendemos que Cristo es el gran Ser Solar, no espacial, Entidad que puede hacer todo lo que el Sol hizo en el pasado y reproducir su actividad. Él pudo investirse en la forma humana y aparecer como lo hizo, porque llevaba ese Cuerpo Incorruptible más allá de las reglas del mundo del espacio y su decadencia. Incluso podía vestirse en forma de una flor. Cristo ha sido experimentado en todas partes por muchos cristianos que han “abierto” los ojos y mantenido la mente “abierta”.

La sustancia cósmica fluye continuamente hacia la tierra, un flujo constante de fuerzas cósmicas se sumergen en lo que la Tierra puede ofrecer de sustancia material. La Energía Cósmica -el Padre cósmico- y la sustancia material -la Madre Terrenal-  pueden reproducir los seres vivientes en la Tierra El reino de las plantas es  inocente. Al no tener cuerpo astral no experimenta las pasiones, no se ha involucrado en la caída humana. Se ha mantenido en su condición pasada, no evolucionando hasta el poder de los pensamientos y la conciencia de los seres humanos.

Imagínese la más mínima sustancia del grano de trigo y la uva, – el pan y el vino de la comunión-. Ambos contienen materia terrestre, energía y fuerza cósmica, que tomamos y ofrecemos al Hijo, el Cósmico Ser Solar de la Tierra. Esto es similar a la ofrenda de Cristo a sus discípulos. Ese Ser Solar no espacial de la Tierra puede revestirse con estas sustancias, para que podamos recibirlas y nos ayuden a preparar su Nueva Creación. Podemos tomar parte en todo lo que se ha iniciado desde los acontecimientos en Palestina.

Las fuerzas cósmicas habitan en todos nosotros. En nuestro poder de pensamiento hemos subido a un cierto nivel de existencia, el aspecto más elevado que hayamos alcanzado, porque incluso nuestro cuerpo aun permanece en el reino de lo inconsciente. Si pudiéramos comprender cómo las estrellas celestiales están presentes en nuestros pensamientos, nos olvidaríamos de la actitud arrogante de nuestros pensamientos habituales, para encontrar un pequeño rincón donde arrodillarnos y confesar una nueva humildad.

Tomemos el siguiente ejemplo. Durante el año 1921, poco después de la Gran Guerra, a la que siguió un enorme caos de problemas en todos los ámbitos de la vida humana, hubo una gran oposición entre Saturno y Júpiter, con Júpiter en Occidente en la constelación de Piscis y Saturno saliendo por el Este en la constelación de Virgo. Este es un evento que vive en los pensamientos humanos más de lo que creemos, pues estos dos planetas indican esta acumulación de problemas en la humanidad. La Tierra, con el Ser Solar en su centro, se interpone entre esta corriente cósmica. El cosmos indica la verdad de San Pablo “dolores y gemidos de parto” del universo hacia la redención, y nos encontramos con una de las tareas más supremas de la humanidad.

Tenemos que ofrecer no sólo el pan y el vino, sino todo el Ser del Espíritu de Cristo de la Tierra, y por encima de todo, nuestros pensamientos. Cuando aprendamos a sacrificar y ofrecer el Ser de Cristo de la tierra, encontraremos nuestra redención. De hecho, es cierto que Cristo puede entrar en el Pan y el Vino.

Nuestros problemas y nuestros pensamientos también revolverán a nosotros en forma de soluciones o rescates, para convertirse en la sanación del futuro. Se trata de la misma sustancia cósmica habitada por el Cristo, que regresa a nosotros en ambos casos, ya sea en pan, en vino o en nuestros procesos de pensamiento. Esta sustancia vuelve a nosotros tanto en las cosas pequeñas, como en las grandes. Los pensamientos y las ideas que se ofrecen a Cristo y pueden retornar por Él a la esfera de lo humano como impulsos y sentimientos creativos, y convertirse en la piedra fundamental de la Nueva Jerusalén.

Esta es la nueva relación entre el ser humano y el cosmos. Las características rectoras del pasado eran como las de los Reyes Magos. Las demandas futuras que a través de nuestros actos y nuestra relación interior con Cristo, podemos sacrificar y ofrecerle no sólo nuestro propio ser, sino el de todo el cosmos, que vive permanentemente en nosotros. De esta manera podemos contribuir con nuestra parte a la redención del cosmos y de las estrellas. Entonces, una vez más, estos seres celestiales podrán venir a la Tierra, si eliminamos la barrera de los conceptos materialistas, que les vela de nuestra vista.

Este es sólo un pequeño intento de sugerir una nueva conexión creativa con el mundo de las estrellas. Es un tema que demanda una inmensa concentración y una base sólida de conocimientos externos. En vista de la magnitud de la tarea, a veces no da fáciles resultados en muchos aspectos. Sin embargo, al vivir con estas imaginaciones e imágenes se abrirán nuevas puertas a una imaginación y expectativas cada vez más grandes.

Traducido por Gracia Muñoz.

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