GA102c3. La influencia de los seres espirituales en el hombre

Rudolf Steiner — Berlín 15 de febrero de 1908

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El propósito de estas conferencias es llevar conceptos aún más elevados a aquellos estudiantes de teosofía más avanzados que ya estan familiarizados durante algún tiempo con su concepción del mundo y que, —lo que es mucho más importante—, se han hecho propios en su forma de pensar y sentir. Esto hará que sea más difícil de seguir para los que vienen después; tal vez ellos sean capaces de seguir con su comprensión, pero será cada vez más difícil para ellos considerar como sensato y razonable lo que se adelanta desde las secciones superiores de la teosofía. Por lo tanto, se requerirá mucha buena voluntad de los recién llegados para seguir estas conferencias grupales con la comprensión de los sentimientos y la percepción. Sin embargo, no deberíamos avanzar si no tuviéramos la oportunidad de arrojar luz sobre los reinos superiores de la existencia espiritual también. Ese es el objetivo de estas conferencias.

Ahora, en la última conferencia les di una imagen de la evolución de todo nuestro sistema planetario. Antes de eso, habíamos considerado el sistema planetario en sí mismo en la medida en que los diversos planetas están poblados por seres que tienen una influencia en nuestro cuerpo humano. Lo que se presentará hoy se vinculará a estos dos estudios previos. Extenderemos aún más nuestra imagen del sistema planetario y aprenderemos algunos de los misterios de nuestra existencia cósmica desde un aspecto espiritual.

En las numerosas versiones populares del origen de nuestro sistema planetario, uno es llevado primero a una especie de niebla original, a una vasta estructura similar a una neblina, una nebulosa, de la cual nuestro sol y sus planetas se han aglomerado de alguna manera aunque para la fuerza impulsora en este proceso solo se tienen en cuenta las fuerzas físicas, como regla general. Esto se llama la “teoría de Kant-Laplace”, aunque se modificó un poco hoy, y aquellos que han llegado a una comprensión intelectual de la aglomeración gradual de los diferentes planetas desde la nebulosa original hasta la condición actual en la que existimos, están muy orgullosos de su inteligencia. Continuamente enfatizan que están muy poco de acuerdo con el importante avance de la ciencia al hablar de fuerzas espirituales y seres espirituales en esta separación de los cuerpos celestiales de la nebulosa. Varios libros populares, también, describen tales declaraciones como completamente atrasadas y supersticiosas.

Ahora la inteligencia de un estudiante de teosofía sería suficiente para comprender lo que se presenta de esta manera. Porque él va un poco más allá. Está claro para él que las fuerzas físicas de atracción y repulsión no pueden ser suficientes. Está claro que todo tipo de cosas jugaron un papel. La teosofía todavía tiene que soportar el hecho de ser proclamada completamente densa y estúpida y con una terrible superstición por la ciencia oficial popular, que podría llamarse “antisofía”. Pero estamos viviendo en una época que de una manera notable está llena de esperanza para el teósofo. Podría decirse que las teorías, opiniones y conocimientos que la ciencia popular moderna forma a partir de sus propios hechos parecen criaturas diminutas, jadeantes y enanas que corren resoplando y soplando a una distancia considerable detrás de los hechos. Los hechos de la ciencia moderna están muy, muy por delante de la “creencia” de la ciencia moderna, solo que eso no se reconoce. Solo quisiera recordarles cómo a menudo hemos hablado aquí de la actividad del cuerpo astral durante la noche, de cómo el cuerpo astral en la noche trabaja en la edificación de los cuerpos físico y etérico, liberándolos de la sustancia de fatiga que han adquirido durante el día. Expresar la oración de esta forma simplemente golpearía a la ciencia moderna como algo no apto para la sociedad educada. Pero los hechos hablan un lenguaje sencillo. Cuando, por ejemplo, podemos leer hoy en un periódico estadounidense que un investigador ha establecido la teoría de que la actividad del sueño en el hombre es constructiva, mientras que, por otro lado, la actividad de vigilia es destructiva, ustedes tienen una vez más una prueba de cómo la ciencia moderna va después de los hechos, como pequeños enanos que no pueden mantenerse al día. En la concepción del mundo de la teosofía, tienen las grandes visiones iluminadoras que se derivan de una concepción espiritual del mundo.

Cuando consideramos el origen de nuestro sistema solar actual teosóficamente, no necesitamos de ninguna manera —ni en otros campos— contradecir directamente lo que propone la ciencia física. La teosofía no tiene objeciones a hacer con respecto a lo que la ciencia física se esfuerza por saber, es decir, lo que los ojos podrían haber visto en las sucesivas fases de la evolución.  Si en el momento de la nebulosa original alguien hubiera colocado una silla en el espacio universal, se hubiese sentado en ella durante un tiempo de vida lo suficientemente largo y hubiera observado cómo las diferentes esferas se iban agrupando en bolas y separando, con los ojos físicos, no habrían visto nada más que lo que la ciencia física ha afirmado. Pero eso sería exactamente lo mismo que si dos observadores informaran que un hombre le dio a otro un golpe en la oreja y uno de ellos dijera: “El hombre estaba furiosamente enojado con el otro y eso le hizo darle un puñetazo en la oreja”. El segundo observador podría decir: “No vi nada de enojo o pasión, solo vi la mano moverse e infligir el golpe”. Esa es la descripción externa y materialista, el método empleado por la ciencia moderna; no contradice el examen espiritual de los hechos. Sin embargo, el hombre que cree que esta descripción materialista es la única, naturalmente siente que su eminencia científica es muy superior a todo lo que propone la investigación espiritual. La teoría modificada de Kant-Laplace definitivamente puede ser válida como un evento externo, pero dentro de toda la formación de globos, dentro de esta cristalización completa de los globos cósmicos separados, están trabajando las fuerzas espirituales y los seres espirituales.

El experimentador nos muestra hoy de una manera hermosa cómo puede proceder esta teoría de Kant-Laplace. Basta con tomar una pequeña bola de aceite que nada en el agua. Entonces uno fácilmente puede poner un pequeño disco de cartón como el plano del ecuador a través de esta bola y pasar una aguja por el centro. Ahora uno hace girar la aguja muy rápidamente, pequeñas bolas de aceite se separan, y es fácil imaginar un sistema cósmico en miniatura y mostrar cómo un sistema cósmico se ha separado en globos en el espacio. El experimentador solo ha olvidado una cosa. Se olvida de que él mismo estaba allí, que hizo la preparación necesaria, que luego rotó la aguja y que lo que no puede ir por sí solo en una escala en miniatura no puede ir por sí mismo en el universo. Pues ahí se supone que debe ir por sí mismo. Las cosas no son en absoluto muy difíciles de comprender, pero los principios físicos correctos están tan desgastados que aquellos que no quieren verlos realmente no necesitan verlos. Entonces, las fuerzas espirituales y los seres espirituales estuvieron activos en todo este proceso de formación planetaria y ahora aprenderemos algo al respecto.

Debo recordarles el hecho repetido frecuentemente  de que antes de que nuestra Tierra se convirtiera en “Tierra” ha pasado por encarnaciones anteriores, por otras condiciones planetarias, las condiciones de Saturno, Sol y Luna, y solo entonces avanzó a su condición actual de Tierra. Ahora imagínese vívidamente al antiguo Saturno, flotando en el espacio en el pasado lejano, la primera encarnación de nuestra Tierra. Dentro de todo el ser de Saturno no había nada de lo que hoy vemos a nuestro alrededor como nuestras plantas, minerales o animales. Saturno consistía en el comienzo de nada más que los primeros rudimentos de la Humanidad. Hablamos del antiguo Saturno como nada más que una especie de conglomerado de seres humanos. El hombre existió en ese momento solo en los primeros rudimentos de su cuerpo físico. El antiguo Saturno estaba compuesto simplemente por cuerpos humanos físicos individuales, algo así como una frambuesa o mora que no está compuesta de nada más que de pequeñas bayas. Estaba rodeado de una atmósfera, como hoy nuestra Tierra está rodeada de aire, pero en relación con lo que hoy conocemos como atmósfera, era espiritual. Era completamente de naturaleza espiritual y dentro de la evolución de Saturno el hombre comenzó su primer desarrollo.

Luego llegó un momento en que Saturno pasó por un estado similar a la condición del hombre entre la muerte y el renacimiento en el Devacán. Uno llama a este estado del cuerpo cósmico, Pralaya. Así, Saturno atravesó una especie de estado devacánico y cuando volvió a entrar en una especie de existencia externamente perceptible, emergió como la segunda etapa planetaria de nuestra Tierra, como el Sol. Esta condición del Sol portaba al ser humano de nuevo. Ciertos seres que se habían quedado atrás ahora emergieron al lado del reino humano, de modo que hubo entonces dos reinos en el Sol. Luego vino otra Pralaya, otra condición devacánica, después de la cual todo el planeta se transformó en la condición de la Luna; y así continuó, nuevamente un Pralaya, hasta que de la condición  lunar se pasó a nuestra Tierra.

Cuando nuestra Tierra salió del estado devacánico puramente espiritual y recibió por primera vez un tipo de existencia externamente perceptible, no era como lo es hoy. De hecho, vista externamente, realmente podría representarse como una especie de gran nebulosa primordial, como lo describe nuestra ciencia física. Solo debemos pensar en esta bruma primordial como inmensa, mucho más grande que la tierra presente, extendiéndose mucho más allá de los planetas más externos que ahora pertenecen a nuestro sistema solar, mucho más allá de Urano. Para la ciencia espiritual, lo que se ve surgir de esta condición espiritual no es simplemente una especie de niebla física. Pues describirlo como una especie de niebla y nada más es tan sensato como si un hombre que ha visto a otro y debe responder a una pregunta sobre lo que vio contesta: “vi los músculos que están unidos a los huesos y la sangre” simplemente describiendo el aspecto físico. Porque en la niebla primordial había una multitud de fuerzas espirituales y seres espirituales. Le pertenecían y lo que sucedió en esta niebla primordial fue una consecuencia de las hazañas de los seres espirituales. Todo lo que el físico ve cuando se coloca una silla en el espacio cósmico y observa el proceso, lo describe como el observador que negó la pasión y la ira y describió solo la mano en movimiento. En realidad, lo que ocurrió allí —la separación de cuerpos y globos cósmicos— fue un acto de los seres espirituales; en la niebla primordial, por lo tanto, debemos ver la vestimenta, la manifestación externa, de una multitud de seres espirituales.

Son seres espirituales en etapas de evolución muy variadas. No surgen de la nada, tienen un pasado detrás de ellos. Tienen a Saturno, al Sol y el pasado lunar detrás de ellos. Han pasado por todo esto y ahora están preparándose para la tarea de convertir en hechos todo lo que han experimentado. Deben “hacer” lo que han aprendido en Saturno, Sol y Luna, y se encuentran en las más diversas alturas del desarrollo. Entre ellos hay seres que estaban tan avanzados en el antiguo Saturno como el hombre en la Tierra actualmente. Estos ya pasaron por su etapa humana en Saturno y por lo tanto están muy por encima del hombre al comienzo de la evolución de la Tierra. También están allí otros seres que pasaron por su etapa humana en el Sol, otros que lo hicieron en la Luna. El ser humano esperó para atravesar su etapa humana en la Tierra. Incluso si consideramos solo esta cuádruple jerarquía, tenemos una serie de seres diferentes en diferentes etapas evolutivas.

Llamamos a los seres que pasaron por su etapa humana en el Sol, los “Espíritus del Fuego”, pero no deben imaginar que eran externamente como los hombres de hoy. Pasaron por su etapa humana en una forma externa diferente. El antiguo planeta Sol tenía una sustancia ligera extraordinariamente fina, mucho más ligera que nuestra sustancia presente. En ese momento no había ningún tipo de sólido o fluido, solo existía el elemento gaseoso, y los cuerpos de los Espíritus del Fuego, a pesar de ser de rango humano, eran cuerpos gaseosos. Uno puede atravesar la etapa humana en la evolución cósmica en las formas más variadas. Solo el hombre de la Tierra lo atraviesa en carne y hueso. Los seres que tenían rango humano en la Luna y que ya estaban en una etapa más avanzada que el hombre lo atravesaron en una especie de condición acuosa.

Por lo tanto, estos espíritus y una gran cantidad de otros se unieron con la niebla primordial que se encuentra en el punto de partida de nuestro sistema solar. Así, por ejemplo, pueden comprender fácilmente que lo que comenzó para el hombre sobre Saturno comenzó de alguna manera para otros seres sobre el sol. Al igual que en Saturno, comenzaron los primeros rudimentos del cuerpo físico, así que en el Sol siguieron otros seres, al igual que en las escuelas, diferentes alumnos de primaria siempre lo siguen. Estos seres solo han avanzado hasta el punto de ser incorporados físicamente en nuestros animales contemporáneos. En la Luna siguieron seres que están presentes en nuestras plantas contemporáneas, y nuestros minerales actuales solo se han agregado a la Tierra. Estos son nuestros compañeros más jóvenes en la evolución, cuyos dolores y alegrías les describí en una conferencia anterior. Así, en la niebla original no solo había seres avanzados sino también aquellos que aún no habían alcanzado el escenario humano.

Ahora debemos agregar a aquellos que ya he enumerado, los seres de los que he hablado como rezagados en ciertas etapas de la evolución cósmica. Vamos a tomar a los espíritus del fuego. Ya habían alcanzado su etapa humana en el Sol, y ahora, en la Tierra, son seres altamente exaltados, dos etapas por encima del hombre. Están tan avanzados que hasta que el hombre haya ascendido a través de la existencia de Júpiter y Venus a la existencia de Vulcano, no estará maduro para una existencia como la de los elevados Espíritus del Sol al comienzo del desarrollo de la Tierra. Pero tambien había seres que se habían quedado atrás, que deberían haber progresado en el Sol hasta los Espíritus del Fuego, pero que por ciertas razones se quedaron atrás. No pudieron desarrollarse a la altura máxima alcanzada por los espíritus de fuego cuando la Tierra estaba en el comienzo de su evolución.

Todos recordarán que en el comienzo de su evolución, la Tierra todavía era un cuerpo con el sol y la luna, y esto se puede combinar fácilmente con la teoría de la niebla o nebulosa original. Si fueran, por lo tanto, a unir los tres cuerpos celestiales, la tierra, el sol, la luna, en un gigantesco caldero cósmico, obtendrían un cuerpo que existió en un tiempo. Luego llegó el momento en que el Sol salió, dejando la Tierra y la Luna, a lo que siguió un tiempo en que la Luna también se retiró y dejó nuestra Tierra como lo está hoy con el Sol por un lado y la luna por otro. Ahora nos preguntamos cómo sucedió para que surgieran tres cuerpos de uno. Verán fácilmente por qué sucedió eso cuando recuerden que los seres altamente evolucionados, dos etapas por encima del hombre, estaban presentes en la niebla primordial, unificados con su existencia externa. No habrían tenido nada que ver directamente con un cuerpo tan cósmico como nuestro planeta actual, necesitaban un lugar de residencia con características bastante diferentes. Por otro lado, el ser humano habría sido consumido en una existencia unida con el sol. Él necesitaba una existencia debilitada y más suave. Era esencial entonces que, a través de la acción de los espíritus del fuego, el Sol se retirara de la Tierra y se convirtiera en su escenario de acción. No fue un evento meramente físico: debemos entenderlo como la escritura de los Espíritus del Fuego. Sacaron su morada y todo lo que necesitaban como sustancias de la Tierra e hicieron que el Sol fuera su escenario, pues en virtud de su naturaleza, pueden soportar esa inmensa velocidad de desarrollo. Si el ser humano estuviera expuesto a tal velocidad, entonces apenas sería joven cuando envejecería de una vez. Toda la evolución continuaba a un ritmo furioso. Solo aquellos seres que se encontraban dos etapas por encima del hombre podían soportar la existencia solar. Se alejaron junto con el Sol y dejaron atrás la Tierra con la Luna.

Ahora podemos responder también la pregunta de por qué la Luna tuvo que separarse de la Tierra. Si la Luna hubiera permanecido unida a la Tierra, entonces el hombre no podría haber sostenido su existencia. La luna tuvo que ser expulsada, porque habría momificado el desarrollo completo del hombre. Los hombres no habrían experimentado un desarrollo tan rápido como lo hubieran hecho si el Sol hubiera permanecido, pero habrían sido carbonizados, secados como momias; su evolución habría sido tan lenta que se habrían momificado. Para producir exactamente el grado de desarrollo útil para el hombre, la Luna con sus fuerzas y sus seres subordinados tuvo que ser expulsada. Y así también unidos con la Luna estaban aquellos seres que describí como que permanecen en un momento de la vida comparable al alcanzado hoy en la tierra por un niño de siete años. Como solo pasaron por una existencia como la existencia humana hasta la edad de siete años, cuando solo se desarrolla el cuerpo físico, necesitaban un lugar de residencia como la Luna. Cuando agreguen el hecho de que no solo estos diversos seres se unieron con la nebulosa original, sino toda una serie más, en etapas muy variadas de la evolución, entonces comprenderán que no solo estos cuerpos cósmicos, la Tierra, el Sol y la Luna, se separaron desde la nebulosa, sino también otros cuerpos cósmicos. De hecho, todos se aglomeraron como globos separados porque tuvieron que encontrarse escenaios de acción para las diferentes etapas de evolución de los diferentes seres.

Por lo tanto, había seres en el comienzo de nuestra Tierra que apenas estaban preparados para participar en un desarrollo posterior, que todavía eran tan jóvenes en toda su evolución que cualquier paso posterior los habría destruido. Debían recibir una esfera de acción, por así decirlo, sobre la cual pudieran preservar su completa juventud. Todos los otros campos de acción existían para dar lugar de residencia a aquellos que ya estaban más avanzados. Para los seres que se quedaron los últimos durante la existencia de la Luna, y que por lo tanto se habían quedado atrás en una etapa evolutiva muy temprana, hubo que separar otros campos de acción. Este escenario de acción fue el cuerpo cósmico que llamamos “Urano” y que, por lo tanto, tiene una conexión muy pequeña con nuestra existencia terrenal. Urano se ha convertido en el teatro de los seres que deben permanecer en una etapa muy atrasada.

Entonces la evolución prosiguió. Además de Urano, todo lo que forma nuestro universo estaba contenido en una masa original similar a una papilla. La mitología griega llama a esta condición “Caos”. Luego, Urano se separó, y el resto permaneció en el Caos. Dentro de él había seres que en su desarrollo se encontraban precisamente en la etapa en la que estábamos los seres humanos cuando nuestra Tierra atravesaba la condición de Saturno. Y para estos seres se creó un escenario especial, “Saturno”, ya que en ese momento, apenas estaba comenzando su existencia, no podían compartir todo lo que vendría después. Así se separó un segundo cuerpo cósmico, el Saturno, que hoy ven en los cielos hoy. Surgió por el hecho de que había seres que estaban en la misma etapa que el hombre en el tiempo de Saturno de la Tierra. Mientras que Saturno surgió como un cuerpo cósmico separado, todo lo demás que pertenece a nuestro sistema planetario actual, la Tierra con todos sus seres, todavía estaba en esa masa original parecida a una papilla. Solo Urano y Saturno salieron fuera.

Lo siguiente que sucedió fue la separación de otro planeta que tuvo que convertirse en escenario de otra determinada etapa de desarrollo. Ese fue el planeta Júpiter, el tercero en separarse de la masa brumosa que para nosotros es en realidad la Tierra. En el momento de la separación de Júpiter, el Sol, la Luna, así como todos los otros planetas de nuestro sistema, todavía estaban unidos con la Tierra. Cuando Júpiter se separó, surgieron gradualmente los precursores de la humanidad contemporánea. Es decir, nuestros seres humanos presentes surgieron de nuevo justo cuando una nueva planta salió de la semilla. Las semillas humanas se habían formado gradualmente durante las condiciones del antiguo Saturno, el Sol y la Luna, y ahora, mientras el Sol todavía estaba vinculado con la Tierra, estas semillas humanas volvieron a brotar.

Pero ahora los seres humanos no habrían podido evolucionar más, no podrían soportar el tiempo mientras el Sol permaneciera en la Tierra. Entonces surgió algo que podemos comprender bien cuando tenemos claro que los seres que hemos llamado los Espíritus del Fuego tomaron su escenario de acción lejos de la Tierra. El Sol salió y ahora tenemos el sol, por un lado y la Tierra y la Luna unidas. Durante ese tiempo, Marte —de una manera que tomaría demasiado tiempo relatar ahora en detalle— nuevamente había formado un escenario para sus seres particulares, y en su avance posterior, Marte atravesó la Tierra y la Luna dejando atrás lo que hoy día conocemos como hierro De ahí que Marte fue la causa de las partículas de hierro depositadas en los seres vivos, es decir, en la sangre. Ahora alguien podría decir: Eso no es tan notable, el hierro está en todas partes. Porque así como otros cuerpos estaban en la niebla primordial, también lo estaba Marte con el hierro que dejó atrás. ¡El hierro también está en todos los otros planetas! La ciencia de hoy, sin embargo, confirma maravillosamente lo que se da aquí desde la enseñanza de la Ciencia Espiritual. Recordarán que una vez les mostré cómo se pasa simbólicamente de la savia verde de la planta, la clorofila, a la sangre del hombre. Las plantas surgieron en el período anterior a este paso de Marte y han conservado su característica. Luego el hierro se depositó en los seres más altamente organizados que las plantas, impregnando la sangre roja. Por lo tanto, lo que se ha encontrado recientemente en un laboratorio de Zúrich está en completo acuerdo con estos hechos científico-espirituales, a saber, que la sangre no se puede comparar con la clorofila, simplemente porque se depositó más tarde. No debemos imaginarnos que la sangre dependa de algún modo de la sustancialidad del elemento químico “hierro”. Lo digo especialmente, porque alguien podría decir que no se puede hablar de ninguna conexión de la clorofila con la sangre. Hoy la ciencia hace el descubrimiento de que la sangre se remonta al elemento “hierro”, mientras que la clorofila no contiene hierro. Sin embargo, está en la más completa armonía con lo que la Ciencia Espiritual tiene que decir, es solo cuestión de mirar las cosas en la luz correcta.

Luego, por las razones que ya hemos mencionado, la Luna se separó y ahora tenemos la Tierra por sí misma y la Luna actual como su satélite. Con el Sol se retiraron todos los seres de un orden esencialmente superior al hombre, a quien hemos llamado los Espíritus del Fuego. Pero había ciertos seres que no habían ascendido lo suficientemente como para poder realmente soportar la existencia solar. Debe quedar claro que fueron seres exaltados muy por encima del hombre, pero aún no tan avanzados como para poder vivir, como los Espíritus del Fuego del Sol. Tenían que crearse las moradas para ellos. Ninguno de los otros espacios podría haberles servido, porque aquellos eran para seres de otra naturaleza, que de ninguna manera habían alcanzado la gran etapa de los seres que, aunque pertenecían a los Espíritus del Fuego, no se habían mantenido a esa altura de la Evolución Cósmica. En general, había dos especies de seres que se habían quedado atrás, y para ellos se formaron dos esferas especiales a través de la separación de Mercurio y Venus del Sol. Mercurio y Venus son dos planetas  que se han separado como los centros para aquellos Espíritus del Fuego que están exaltados muy por encima de la existencia humana, pero que sin embargo, no podrían haber soportado la existencia en el Sol. Entonces, tienes a Mercurio en el vecindario del sol como esfera para aquellos seres que no pudieron vivir con los espíritus del fuego en el sol, y Venus como esfera para seres que en cierto sentido se habían quedado detrás de los seres de Mercurio, pero que no obstante estaba muy por encima del hombre.

Así han visto que estos diversos cuerpos cósmicos se originan de la bruma primordial a partir de causas internas, de actividades inspiradas espiritualmente. Si uno se mantiene solo en lo físico, las cosas siguen su curso de la forma en que lo describe la ciencia moderna, pero el punto es aprender a conocer las causas espirituales por las cuales las cosas se han convertido en lo que son. Dentro de la niebla primordial, los seres mismos han creado los lugares de residencia en los que poder vivir. Ahora bien, estos diversos seres que estaban, por así decirlo, conviviendo armoniosamente antes de separarse, no permanecieron sin conexión. Por el contrario, trabajan unos con otros en todas partes. La influencia de los seres de Mercurio y Venus en la Tierra es de un interés bastante especial. Vuélvanse al tiempo en que el Sol y la Luna se liberaron de la Tierra y el hombre comenzó su existencia en su forma presente. Él ha adquirido esta existencia en la forma presente a través del hecho de que uno de los espíritus del Sol se abstuvo —si puedo expresarlo así— de continuar su existencia en el Sol, uniéndose a la Luna. De esta manera surgió un noble regente en la luna. Había seres de un orden inferior en la luna, pero uno de los Espíritus del Sol se unió a la existencia lunar. Este Espíritu Solar que, por lo tanto, es un Espíritu del Sol desplazado en el universo es, como divinidad el ser espiritual Iahvé, Jehová, el regente de la Luna. Veremos por qué sucedió eso si consideramos lo siguiente.

Hemos visto que si el Sol hubiera permanecido unido a la Tierra, el hombre hubiera sido consumido por el rápido curso del desarrollo, y si la Luna y sus fuerzas hubieran trabajado sobre el hombre, él se habría momificado. Precisamente a través de la armonización de las fuerzas del Sol y la Luna surgió el equilibrio que mantiene al hombre en el tiempo actual de la evolución. Cuando la Tierra devino de la Antigua Luna el hombre tenía su cuerpo físico de Saturno, su cuerpo etérico del Sol y su cuerpo astral de la Luna. Pero debido a que tenía los tres cuerpos y la semilla con los tres cuerpos comenzó ahora a desarrollarse, él tenía una forma muy diferente. Abrirían los ojos con asombro si se lo describiera, porque la presente forma humana ha surgido muy lenta y gradualmente desde el momento de la separación lunar. Pues la base, las fuerzas lunares inferiores no podrían haberle dado al hombre su forma actual. Ciertamente podrían haberle dado una forma, pero una forma inferior. Si las fuerzas de la Luna se hubieran quedado con la Tierra, lo habrían retenido rápido en una forma. Las fuerzas que dan la forma deben proceder de la Luna, mientras que las fuerzas que continuamente alteran la forma proceden del Sol. Pero para que surja la forma humana presente, un moldeador, un modelador de la forma, debe trabajar desde la Luna; no era posible de otra manera. En ese momento, por lo tanto, comenzó el desarrollo del yo humano. El cuarto miembro de la entidad humana se levantó y Iahvé le dio al ser humano el núcleo de una forma que le permitiría convertirse en un portador del yo.

Ahora el hombre aún no era capaz de llevar a cabo el trabajo que les he contado. He explicado que el yo del hombre trabaja sobre sus cuerpos astral, etérico y físico. Pero solo puede comenzar este trabajo gradualmente. Como un niño necesita maestros, entonces cuando el hombre ya estaba preparado para convertirse en un portador del yo, necesitaba un estímulo en la Tierra que le permitiera avanzar, y había dos “estimulantes”. Pueden pensar desde toda la evolución cósmica, de dónde vinieron Ellos.

Los seres que parecían más cercanos al hombre eran los seres de Venus y Mercurio. Hasta que, al final de la Era Atlante, el hombre pudo hacer los primeros débiles esfuerzos para trabajar independientemente con su yo en los tres cuerpos, porque eso solo fue posible al final de la Era Atlante, tenía que tener maestros. Estos maestros eran los seres de Venus y Mercurio, que continuaron trabajando mucho más allá de la Era de la Atlántida. Pero no deben mirarse como miramos a nuestros maestros actuales; los seres de Venus deben ser considerados como aquellos que dotaron al hombre de su intelectualidad. Los hombres no sabían nada de esto; así como los diferentes fluidos humanos actúan sobre el hombre, también lo hicieron las fuerzas de estos seres hasta que él pudo trabajar sobre sus cuerpos de forma independiente. Lo que encontramos hoy en el hombre como inteligencia fue mediado por él a través de los espíritus que se quedaron en Venus como espíritus de fuego de un orden menor. Además de estos había otros maestros y, de hecho, fueron percibidos conscientemente como maestros por los hombres que alcanzaron la clarividencia, los maestros de los grandes Misterios de la Antigüedad. En el pasado remoto no solo existía esa influencia omniabarcante de los Espíritus de Venus que trabajaban más o menos en la Humanidad como un todo, también había centros de Misterio donde los seres humanos más avanzados recibían instrucción espiritual de los Espíritus del Fuego. Los Espíritus de fuego exaltados de Mercurio instruían en los Misterios; allí aparecían —si podemos decirlo— como una encarnación espiritual y fueron los maestros de los primeros iniciados. Así como los primeros iniciados se convirtieron en los maestros de las grandes masas de la humanidad, también lo hicieron los seres de Mercurio que trabajaron como maestros de los primeros iniciados. De esto puede darse cuenta de que los seres de otras estrellas tienen una influencia sobre el hombre, pero la  muy complicada naturaleza de esta influencia se puede ver a partir de lo siguiente.

Recuerden que en mi Teosofía dividimos aproximadamente al ser humano al decir que consiste en cuerpo físico, cuerpo etérico, cuerpo astral, yo, yo espiritual, espíritu de vida, espíritu-hombre. La división más correcta, como saben, es físico, etéreo, cuerpo astral, y luego las tres fuerzas del alma de las que emerge el yo: alma sensible, alma racional o mental, alma consciente, y que solo entonces tenemos el Yo espiritual o Manas, Espíritu de vida o Budhi, Hombre espíritu o Atma. Así, el elemento alma se inserta como alma sensible, alma racional y alma consciente. Si seguimos la evolución del hombre en la Tierra podemos decir que a los tres componentes traídos desde la Luna, el primer desarrollo que se agregó fue el alma sensible, luego surgió el alma racional y no hasta el final de los tiempos de la Atlántida, cuando el hombre aprendió por primera vez a decirse “yo” a sí mismo, surgió el alma consciente. Desde entonces, el hombre puede comenzar a trabajar conscientemente desde dentro sobre los miembros de su ser. Si dividimos al hombre así en cuerpo, alma, y espíritu, entonces tenemos que dividir el alma nuevamente en alma sensible, alma racional, y alma consciente. Estos evolucionaron gradualmente, y el alma consciente todavía no podía influir, ya que surgió solo como la última. Por lo tanto, estos miembros tenían que encenderse desde fuera, y los seres externos estaban activos. Marte, de hecho, trabajó en el alma sensible, el Mercurio ya separado con sus seres trabajó en el origen del alma racional, y Júpiter, que llevaba mas tiempo en la existencia, trabajó en el origen del alma consciente.

Así, en la naturaleza anímica del hombre tenemos el trabajo de los tres cuerpos cósmicos, de Marte en el alma sensible, Mercurio en el alma racional, Júpiter en el alma consciente y, en la medida en que el Yo espiritual presiona desde el alma consciente, Venus está activo con su ser . Mercurio también estuvo activo con respecto a los primeros iniciados, de modo que los seres de Mercurio ejercieron una doble actividad, la cual era completamente inconsciente para el hombre en la medida en que desarrollaba su alma racional para después ser los primeros maestros de los iniciados cuando trabajaron de una manera totalmente consciente. Por lo tanto, los seres de Mercurio tenían una doble actividad continua, al igual que muchos maestros de escuela del país instruyen a los niños y cultivan la tierra que se les asigna. Los seres de Mercurio tuvieron que desarrollar el alma racional y además de eso tuvieron que ser los grandes maestros  de los grandes iniciados. Todas estas cosas también pueden ser captadas por la lógica pura.

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Ahora quizás puedan preguntar por qué Júpiter debiera trabajar en el alma consciente, dado que es un planeta tan lejano. Pero estas cosas no se investigan por motivos lógicos, sino investigando los hechos de los mundos espirituales. Allí percibirían como un hecho que el alma consciente está encendida por los seres de Júpiter, a cuya ayuda llegan, por otro lado, los seres rezagados de Venus. Las cosas no pueden ajustarse a un esquema externo en la actividad del cosmos; uno debe darse cuenta de que cuando un planeta ya ha cumplido una tarea, sus seres pueden después asumir otra tarea también. En el curso de la segunda raza de la humanidad, los seres de Júpiter cooperaron en el perfeccionamiento del cuerpo etérico; luego ellos mismos avanzaron de escenario y cuando el ser humano estuvo lo suficientemente avanzado para que su alma consciente se desarrollara, tuvieron que intervenir nuevamente y ayudar en su desarrollo. Lo que funciona en el espacio entra en actividad conjunta de la manera más variada; uno no puede pasar de una actividad a otra en ningún tipo de forma esquemática.

Entonces, ven cómo el físico, cuando mira hacia el Universo, ve solo los cuerpos externos de los organismos espirituales, y cómo la Ciencia Espiritual nos conduce a los cimientos espirituales que producen lo que el físico ve. No nos hemos entregado a la ilusión del hombre que toma la pequeña bola de aceite y olvida que él mismo la mueve. Hemos buscado a los seres que a su vez extrajeron las esferas de los planetas que percibimos. No hemos caído en la ilusión de pensar que si no estamos allí, todo el asunto no continúa. Hemos buscado al “revólver”, el que se queda atrás como el ser real espiritualmente activo, de modo que siempre se puede encontrar un acuerdo total entre lo que dice la Ciencia Espiritual y lo que descubre la ciencia oficial. Solo ustedes nunca pueden derivar lo que dice la Ciencia Espiritual de los hechos de la ciencia. En la mayoría de los casos, tendrían una analogía. Si, por otro lado, los hechos espirituales se han encontrado por medios ocultos, entonces, si se ignora lo que la ciencia oficial aún no ha encontrado, siempre estarán de acuerdo con lo que el físico también tiene que decir. Entonces el teósofo puede apoyar al físico. Él sabe muy bien que una ocurrencia en el ámbito físico puede ser exactamente lo que el físico describe, pero además siempre existe el proceso espiritual. Esto no impide que muchos científicos se sientan muy superiores y consideren al teósofo como un pobre tonto o algo peor. Pero el teósofo puede mirar con bastante calma. Será muy diferente dentro de cincuenta años, ya que la continuación de la ciencia meramente materialista dañaría mucho la salud y el bienestar de los hombres si las cosas permanecieran como están hoy, y si la ciencia espiritual no estuviera para combatirlas.

 

Traducido por Gracia Muñoz en Enero de 2018

 

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REYES – Fraternidad

~ 04 de enero 1955

Incluido en el Curso de Cosmología I, publicado por el Centro de Investigación de Astrosofía.

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Existe una hermosa leyenda que es posible hallar en los escasos restos del Cristianismo gnóstico de la Humanidad cristiana. Habla de la venida de Cristo desde el cosmos. Al descender a través de las esferas, Cristo altera el orden del cosmos estelar para que los astrólogos no puedan hacer predicciones con respecto a su encarnación exacta. Esto también es cierto en relación con el nacimiento de Jesús. Las contradicciones son tan completas que es casi imposible desenredarlas. Esto tiene que ver con la cronología romana, que se cambió y se desordeno. Los portales se cerraron y sin embargo, en relación con el otro extremo —la Ascensión— tenemos al Gólgota, al Viernes Santo y a la Pascua, y eso es diferente. Allí, sobre la base del Misterio del Gólgota, uno puede alcanzar los aspectos más grandes del telón cósmico de Cristo. También ha habido intentos de llevar el desorden a este reino del Misterio del Gólgota. El 3 de abril del año 33 DC es la fecha fiable para el Viernes Santo. Sobre la base de esta fecha del 3 de abril, podemos tener las ideas más penetrantes e inspiradoras del fondo cosmológico del Ser de Cristo.

Mº Golgota 3

Hemos hablado de las tres grandes conjunciones. Se basaban en el día 3 de abril. En este aspecto del cielo tenemos que asumir el conjunto de estas tres Grandes Conjunciones. Hemos dicho que la primera tuvo lugar en el año 7 AC, en la constelación de Piscis. Es la corriente de los Pastores, conectada con el nacimiento de Jesús según el Evangelio de San Lucas. A continuación, tuvo lugar otra en el 14 DC, en la constelación de Sagitario, que está conectada con la corriente de los Reyes. Finalmente, se nos da una tercera conjunción en la constelación de Leo conectada con San Pablo. Estas Grandes Conjunciones aparecen en intervalos de 20 años. La conjunción de los Reyes, del año  14 DC fue precedida por una oposición en el mismo lugar, con Saturno en Sagitario y Júpiter en oposición en Géminis. Se llevó a cabo aproximadamente el 16 AC y también está conectada con esta corriente.

triangulo

Desde San Mateo se nos dice que los Reyes fueron guiados por una estrella. Estos Reyes eran los últimos representantes de la antigua sabiduría estelar. Por supuesto que la antigua sabiduría estelar era muy diferente de la sabiduría estelar actual. Sabemos por documentos antiguos que se sabía acerca de la venida del Mesías y también cuando iba a suceder el evento. Sabían que tenían que esperar a la Gran Conjunción. Lo leyeron en los acontecimientos cósmicos que tuvieron lugar en el mundo espiritual. Ellos podían leer lo que veían en el cielo. Tenemos la prueba por las tabletas encontradas en Mesopotamia, que ellos sabían que, por ejemplo, cuando Venus estaba en una posición determinada en el cielo algo especial estaba ocurriendo en el mundo espiritual y que los Seres Divinos estaban tomando algunas decisiones. Este era el tipo de sabiduría que poseían los Reyes Magos. Ellos fueron llamados Reyes porque sabían cuál era la intención del mundo divino. Este es realmente el significado de la capacidad real.

El niño que se describe en el Evangelio de San Mateo es diferente del descrito en el Evangelio de San Lucas,  sólo hay que comparar la historia de los dos evangelios, y podemos ver la diferencia. Rudolf Steiner habló sobre los dos niños en sus conferencias sobre los Evangelios,  en su libro titulado “La Guía Espiritual de la Humanidad” y también en “El quinto Evangelio”. San Mateo relata la línea (real) de Salomón y San Lucas relata la línea sacerdotal, la línea de Nathan (Pastores). Los Reyes Magos supieron que había encarnado el Gran Iniciado de la antigüedad. En la antigüedad fue llamado Zaratustra, el que inauguró la Antigua Época Persa. En la totalidad de la configuración del cielo leyeron que había llegado el momento de la encarnación del alma de Zaratustra.

Las dos corrientes: la del Jesús Zaratustra y el otro Jesús, que está más conectado con el Alma Cándida del principio de la Humanidad,  por un lado y por otro lado con el Buda, fueron representadas por los dos niños Jesús de los que se hace referencia en los dos Evangelios. Cuando Jesús tenía 12 años de edad se encontraron en el templo. Fue entonces, en el templo, cuando se llevó a cabo la unión entre estas dos corrientes. El niño Nathánico no tenía realmente un Yo encarnado en su cuerpo. La individualidad de Zaratustra se une con el niño nathánico, que no estaba completamente encarnado, pero poseía tremendas fuerzas del corazón. Así que la abrumadora sabiduría que le llega al niño Nathánico en el templo fue realmente el Yo de Zaratustra, por el lado corporal del niño Zaratustra que sacrificándose, murió. Las dos corrientes se unieron por tanto en un ser corporal. Esta unión se llevó a cabo alrededor del 12 DC. Durante los 18 años después de la unión, las dos corrientes se prepararon en el cuerpo de Jesús el Cristo.

Esta corriente de los Reyes también atravesó una evolución similar a la corriente de los Pastores, que describí anteriormente. La corriente de los Reyes, antes del nacimiento de Jesús, pasó por una terrible crisis conectada con la ruptura total de los Antiguos Misterios, la Antigua Ciencia de la Iniciación. Tenemos indicios de esta ruptura en la descripción en el Quinto Evangelio por el Dr. Steiner. Los demonios estaban tomando asiento en los altares de los misterios. Dado que la estrella triangular va girando, la última conjunción de las tres se produjo en Escorpión.

Es muy difícil seguir esta corriente de los Reyes. Se trata de una corriente de Iniciados, que había pasado por una profunda transformación. La corriente de los Reyes sólo puede esperar su rejuvenecimiento a través de su propia extinción—pasando por el Gólgota y su Resurrección—. Esta es una tarea muy difícil, por lo tanto, muy oculta por debajo de la superficie. Unos siglos después de Cristo, encontramos que este punto de la estrella triangular ha continuado moviéndose hacia Capricornio, Acuario, Piscis, y así sucesivamente.

Esta conjunción arribó en Virgo en nuestra época, en 1861 y nuevamente en 1921. ¿Qué pasó entonces? Bueno, por lo general esto es muy difícil de entender, sin embargo, se puede leer en la autobiografía de Rudolf Steiner y encontrar allí una especie de caracterización representativa de su vida. Él fue capaz de comprender las intenciones del mundo cósmico. Él era un hombre capaz de responder a lo que se iba a cumplir en la Tierra, de responder a lo que se quería, lo que se deseaba, se intencionaba en las alturas del cosmos espiritual, —hablarle a las estrellas pero sin considerarlas como simples puntos en el cielo para la toma de decisiones y resoluciones. En 1921 dio una serie de conferencias especiales sobre la Ciencia y la Astronomía. Brindó el así llamado “Curso de Astronomía”, por ejemplo, y todavía no hemos empezado a llegar al final de las tareas encomendadas allí. Los Reyes de la antigüedad han pasado por una transformación, y tenemos que hacer lo mismo. En el tiempo de los Santos Reyes, se miraba hacia el cielo, se calculaban en un cierto sentido —de una manera diferente a la de hoy en día—los acontecimientos que estaban por venir. Ahora los Reyes han cambiado.

Algunas personas todavía están mirando hacia el cielo. Esos son los astrónomos modernos. Ellos calculan, como también calculan las grandes máquinas. Tenemos que encontrar una nueva astronomía, una nueva astrología, nuevas formas de cálculo, crear una nueva sabiduría de las estrellas.

Estas grandes conferencias de astronomía tuvieron lugar en 1921. En la antigüedad, los Reyes eran los proveedores de los alimentos, por así decirlo. Por ejemplo, el rey Arturo tenía que cuidar del sustento de su gente. En aquellas épocas, la monarquía se desenvolvía en niveles aristocráticos, pero eso ya no puede continuar. Los Reyes tenían que ver con la economía, también tenían que mirar hacia las estrellas para la agricultura. A estas cualidades debemos añadir ahora una nueva sabiduría estelar, y esto significa reconocer los ritmos de la naturaleza y del cosmos. Entonces se podrá volver a ser un “Rey”. Podemos ver en todo esto que la corriente de los Reyes está activa bajo la superficie de la actual Humanidad. Pues hablar de la realeza, de la corriente regia, significa en realidad hablar sobre los Iniciados, la Ciencia de la Iniciación en la Humanidad. Hay muy pocos iniciados en nuestro tiempo. En la antigüedad no sólo existían los Reyes individuales, también había toda una corte a su alrededor. Esto ha cambiado en nuestro tiempo. Ha habido un cambio tremendo. El principio de la Iniciación debe convertirse en una cuestión de todo ser humano. En la antigüedad era una cuestión del santuario más íntimo y secreto. Puesto que vino Cristo, los Misterios ya no son secretos. Solo son secretos en la medida en que el individuo no tiene la capacidad de comprenderlos. Cristo abrió la iniciación para todos con la resurrección de Lázaro. Esa es la razón por la que se dijo: “Él está traicionando los misterios”. Cristo los abrió para todos los que puedan desarrollar estas capacidades.

La corriente de los Reyes llegó a su final a través de una crisis. Se puede ver lo difícil que es encontrar la secuencia de los Reyes en la historia. En el momento en que este punto de la estrella triangular pasó por Piscis, que fue en los siglos VIII, IX y hacia el final del siglo X. Durante esos siglos fue inaugurado el Santo Grial. Ese fue uno de los más poderosos peldaños de la evolución de la corriente de los Reyes.

En cuanto a los Pastores, tuvieron una especie de crisis en Tauro. Tauro equivale a Poder. La Gran Conjunción de los Reyes en Tauro se produjo durante la época de las cruzadas. Durante este tiempose llevó a cabo el contacto con el arabismo,  que fue una gran tentación. De hecho, cuando se produjeron los hechos con respecto a este punto de la estrella triangular, el gran Tomás de Aquino mantuvo el equilibrio contra el arabismo. Tomás de Aquino fue una de las grandes individualidades que lucharon contra el arabismo. Esta batalla está conectada con la Gran Conjunción en Tauro.

Estos importantes eventos tuvieron lugar a finales del siglo XIV hasta mediados del siglo XVI, cuando la Gran Conjunción ingresó en la constelación de Géminis. Una gran parte del antiguo misticismo decadente entró en Europa. Una fuerte división tuvo lugar cuando una nueva ciencia de la iniciación, sobre la base del Cristianismo del Grial, fue fundada a mediados del siglo XV. Ese fue el momento de la misteriosa personalidad de Christian Rosenkreutz. La Bodas Químicas de Christian Rosenkreutz está conectada con la Gran Conjunción de Géminis como el centro de iniciación moderna. Durante esos años fue inaugurada la verdadera Iniciación Rosacruz.

La conjunción en Cáncer tuvo lugar en los siglos XVI y XVII. En Cáncer hubo  una alteración completa. El Rosacrucismo espiritual y el poder estatal se separaron completamente. Maquiavelo escribió “El Príncipe”, que estaba separado por completo de la iniciación real. Por todas partes había decadencia de lo real y de la iniciación. Debido a un extraño desarrollo en Inglaterra, la personalidad de James III—el Sabio Loco—llego a ser el último que tuvo la verdadera iniciación. También se puede investigar la guerra de los 30 años.

Después, la Gran Conjunción de los Reyes ingresó en Leo. Esto queda comprendido desde finales del siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX. Las fuerzas solares no pudieron atravesarla. Durante esos años, se formaron un buen número de órdenes secretas, y allí también estaba presente una misteriosa gran personalidad, el conde de Saint Germain, que siempre intentó evitar el desastre de la Revolución Francesa. El aparecía de repente en ciertos lugares y desaparecía de nuevo. Ni siquiera sabemos con certeza quién era esta gran individualidad. Rudolf Steiner indicó  que él era Christian Rosenkreutz.

En la conjunción en Virgo, existe el gran peligro del dragón. A un lado de la Virgen se encuentra el dragón que amenaza a la mujer con el niño. En 1861 una gran individualidad entró en el mundo, Rudolf Steiner, quien habló de la magia de la libertad y del Arcángel Miguel, el gran guerrero del dragón. Dr. Steiner nació cuando la Gran Conjunción de los Reyes entró en Virgo. En realidad el fue el primero en traer el nuevo arte de la iniciación en un lenguaje apropiado para nuestra época. Señaló que esta ciencia de la iniciación es necesaria para la humanidad moderna más que otra cosa. Sólo la aceptación de esta ciencia moderna de la iniciación salvará a la humanidad de un desastre total. Rudolf Steiner, dijo que lo que escribió Oswald Spengler “La decadencia de Occidente”, sería una realidad a menos que la humanidad moderna acepte la ciencia de la iniciación. Podemos ver la importancia de esta corriente  en la Humanidad. Es concerniente aldesarrollo de cada ser humano.

En el futuro, cuando la conjunción ingrese en Escorpio, se producirá una gran crisis. Los pastores anhelan la libertad espiritual, los Reyes tienen que desarrollar la fraternidad. El peligro de la corriente de los Reyes es la arrogancia y el auto énfasis. Es un asunto mortal, serio, ver cómo las actitudes de los Reyes, que en realidad pertenecen a los antiguos tiempos pre-cristianos, sobrevive, por así decirlo, y posiblemente lleven a parte de la humanidad a un gran desastre. La fraternidad es la tarea, el gran problema de los Reyes. Esto sólo se puede lograrse por medio dela Ciencia Espiritual. En la economía hemos llegado a un punto donde es bastante obvio que el pensamiento abstracto no lleva a ninguna parte. La economía debe ser universal. Personalidades como Henry Ford, en cierto modo, trabajaron para la realeza del futuro. El pensamiento abstracto simplemente no lleva a ninguna parte en la política, en el arte de gobernar, en la economía, etc. El “rey” moderno debe tener en cuenta a la ciencia de la iniciación y al conocimiento del mundo espiritual. Sólo entonces podrán los Reyes dar cuenta de la esfera económica.

Esto es sólo un esbozo breve y con limitaciones. Uno de ellos es el tiempo. Espero poder mostrar que los Reyes no son sólo una bella historia, sino que pertenecen a nuestro tiempo,  pertenecen al camino de la humanidad hacia del futuro.

Traducido por Gracia Muñoz y revisado por Diego Milillo.

 

 

El horóscopo del deceso y la vida tras la muerte

Artículo de Willi Sucher, Julio de 1938

English version

 

 

En nuestros estudios precedentes hemos considerado al horóscopo del deceso como una especie de epítome de la vida terrena, el cual llega a su final al momento del fallecimiento. Es una imagen de lo que se ha obtenido como fruto de la vida y que ahora acompaña al individuo hasta el gran universo con el fin de seguir elaborándolo. Es como si la humanidad se viese a cargo de pintar una enorme cúpula. Queda así revelada la relación activa de los seres humanos con los seres estelares, por medio de los horóscopos del deceso de personajes e individuos históricos a través de extensos períodos de tiempo.

También será necesario que veamos este hecho a la luz de lo que experimenta el alma tras la muerte. Como ya fuera indicado, el horóscopo del fallecimiento apunta en dos direcciones, no sólo hacia la vida terrena que ha quedado atrás sino que también hacia el futuro, es decir, principalmente hacia la existencia post-mortem del alma en los mundos espirituales.

En relación al horóscopo natal, fue explicado cómo el alma humana desciende hasta su vida terrena a través de diferentes estadios, reconocidos por la Ciencia Espiritual. Generalizando, la individualidad humana atraviesa por tres estadios de desarrollo cuando prepara el camino hacia una nueva encarnación. Los hemos descrito como el pasaje por las esferas de Saturno, del Sol y de la Luna. Hemos mostrado como los pasajes por las esferas solar y lunar se ven reflejadas en el horóscopo o la constelación del pensamiento cósmico (la constelación por la cual a cada quién le corresponde una filosofía  o cosmovisión en particular) y en la constelación prenatal que se inicia hacia el momento de la concepción y que concluye con el nacimiento. De la misma manera, debería ser posible realizar un seguimiento del alma de un ser humano por su camino a través de los mundos espirituales tras el deceso.

Los hechos cósmicos conectados con la Luna han sido los que se convirtieron en nuestra línea guía, en pos de hallar las relaciones prenatales de alguien con el cosmos. Es de este modo como el horóscopo prenatal se vio determinado por la relación de la Luna con el Ascendente natal. La constelación del pensamiento cósmico, por la posición de la Luna natal en relación al nodo lunar. Efectivamente, a partir del momento en que ocurre el nacimiento, ciertas direcciones en el cosmos pueden ponerse en funcionamiento. En estas direcciones hemos visto una imagen del camino de ingreso del alma en la Tierra y de su paso a través de las esferas prenatales. La posición de la Luna natal es especialmente importante; la hemos descrito como indicadora de la dirección por la cual el alma ingresa a la esfera lunar desde la solar.

De este modo, deberíamos ser capaces de hallar una ‘dirección’ en el horóscopo del deceso, una realidad astronómica, una imagen del camino por el cual este alma humana se adentra en el cosmos. Ya hemos mencionado a la dirección hacia el Este luego de producirse la muerte, el modo en que el alma se dirige hacia el Este eterno. Como fuere, esta dirección sólo nos conduce desde la Tierra hacia la esfera lunar. Para alcanzar las esferas del Sol y de Saturno, el alma ha de recibir ahora otra ‘dirección cósmica’, tal como sucedió mientras tomaba el camino descendente antes de nacer. Pero aquí tenemos una diferencia importante: si bien ha sido la Luna quien impartió la dirección del ingreso del alma a través del nacimiento, al producirse el fallecimiento será el Sol quien determine la dirección de la partida hacia las esferas superiores. Esto arrojará luz por sobre muchas otras cosas.

Dondequiera que se halle el Sol al momento de fallecer un ser humano, ésa es la dirección cósmica, la dirección que indica el lugar de partida hacia las altas esferas del Sol y de Saturno. Si somos capaces de leer la escritura cósmica resultante, ganaremos algún tipo de idea acerca de la actitud con la cual inicia su partida el alma que desencarna.

Rafael por ejemplo, a quien ya mencionamos, falleció el 6 de Abril de 1520. En ese momento el Sol ingresaba en Aries. En consecuencia, ésta fue la dirección por la cual Rafael ingresó en los mundos espirituales. Aquí tenemos a una imagen que tiende a expresar cuál de todas las esferas espirituales cósmicas buscará su hogar luego de fallecer. Ahora bien, mismo el símbolo que representa a Aries (♈) indica un abrirse, un soplo ascendente de alabanza y alegría, una expansión. Ciertamente, Aries siempre está relacionado con el recibir algo, nuestra apertura frente a las fuerzas espirituales. Mismo desde este solo hecho, el Sol en Aries al morir Rafael, podemos desarrollar un sentir acerca de lo que sería el entorno espiritual de esta individualidad durante la vida post-mortem, más aún si tenemos en cuenta el modo en que vivió su vida terrena, ofreciendo todo su arte a las ideas creativas y los impulsos  de los mundos espirituales.

Lo mismo podemos encontrar también en el caso de otros seres humanos, sobre quienes podemos intentar sentir  cómo se desarrollan en la esfera de las ideas creativas luego de fallecer, plenos de vida real y situándose en el Espíritu.

Por ejemplo, el Sol se ubicaba en Aries cuando fallece Byron, el 19 de Abril de 1824. También fue el caso de Schiller, el 9 de Mayo de 1805. El Sol ingresaba a Tauro desde Aries, con lo cual la imagen cósmica se transforma un tanto. El mundo de Schiller es un mundo ideal, más fuerte y firme, más marcadamente delineado comparado con el de Byron, que poseía un toque más liviano y bellamente móvil.

Por lo tanto, mucho más puede descubrirse acerca de la vida post-mortem. De ahondar un poco más, podemos tomar consciencia acerca de cómo se revela aquí la actitud y el tono anímico fundamental o –digamos– el carácter básico del cuerpo astral de una individualidad tal, manifestada en el juicio cósmico. Ciertamente, esto no difiere de lo que contemplamos como pensamiento cósmico, sólo que en dirección opuesta. Vemos el juzgar del cosmos sobre la vida y la esencia que, ahora, el ser humano lleva consigo hacia el cosmos como los primeros  frutos  de su alma.

Si –por ejemplo– al momento en que muere Tolstoi, el 20 de Noviembre de 1910 (calendario gregoriano) el Sol ingresa en la constelación de Escorpio, debemos reconocer aquí a la imagen de la configuración interior del alma de Tolstoi, vista desde el juzgar del cosmos, la esfera cósmica en particular que delinea  a este alma en sí misma. Si luego contemplamos el aspecto a menudo dual y escindido del ser de Tolstoi, ya volcándose vigorosamente hacia el mundo de los sentidos, ya retrayéndose hacia la soledad del alma pero siempre inagotable y dinámico en su empeño, reconoceremos la afinidad interior de esta alma humana con Escorpio dentro de la existencia post-mortem.

Este aspecto, la ubicación del Sol en el Zodíaco cuando ocurre el deceso, es tan sólo uno entre los muchos que han de ser considerados como importantes. Ya hemos hablado acerca de cómo las experiencias propias conforman un gran cuadro de la vida terrena concluida, durante los primeros días tras haber fallecido, pudiendo contemplar los puntos esenciales de ese destino terrestre a modo de poderosa imagen. Este es el primer estadio del trayecto post-mortem; sólo dura unos pocos días, concretamente, hasta que el cuerpo etérico es disuelto en el cosmos.

El alma humana ha dejado entonces atrás a los cuerpos físico y etérico. El único velo que la individualidad espiritual interior conserva aún consigo es el astral –el cuerpo del alma. Ahora bien, en este cuerpo astral aún se hallan vivos todos los deseos, pasiones e inclinaciones de todo tipo y grado, los cuales han sido gestados por el alma durante su estadía en la vida terrena. Antes de poder elevarse hacia esferas más altas del mundo espiritual, esta aura anímica debe ser limpiada y purificada. Se debe atravesar un lapso de tiempo de purificación y purgamiento, algo que nos es relatado por todas las religiones basadas en una contemplación espiritual. Fue Dante quien otorgó forma poética a esto en su Divina Comedia.

Durante este lapso de tiempo, el así llamado fuego de la purificación, el alma humana atraviesa una vez más por todas la experiencias de la vida terrestre pasada, pero en forma inversa. Vivenciamos todo el bien que causamos en otros desde su verdadero aspecto moral. Percibimos el efecto real de nuestros actos en las almas de los demás seres. De la misma manera experimentamos los efectos de nuestro mal obrar, en las almas de quienes hemos perjudicado. Inclusive, la inversión llega más lejos, puesto que siendo en orden inverso la forma por la cual el alma experimenta todos los sucesos de su vida pasada bajo la luz de su aspecto moral, la visión se extiende desde los últimos acontecimientos previos a la muerte hasta el momento en que se produce el nacimiento. Además, como lo demuestra la Ciencia Espiritual, este lapso de purificación dura alrededor de un tercio de lo que duró la vida terrestre pasada. Por lo tanto, si un ser humano vivió hasta la edad de 60 años, el trayecto a través de esta esfera cósmica abarcará unos 20 años. Entonces, el alma se verá lo suficientemente purificada como para continuar su trayecto hacia regiones más elevadas del mundo espiritual.

Este lapso de tiempo en el que el alma se halla en la esfera de purificación,  se verá indicado de manera bastante real en el horóscopo del deceso. Como ejemplo tomaremos el horóscopo de la muerte de Beethoven, quien fallece en Viena el 26 de Marzo de 1827, pasadas las cinco de la tarde. El círculo interior de la figura 1 muestra las constelaciones para ese momento. Particularmente sorprendente es la posición de Saturno sobre el Meridiano. Como si la pesada mano de Saturno sobrecargase la escena. En efecto, la vida de Beethoven no fue muy feliz; se sintió profundamente solo y portaba una pesada carga del destino sobre sus hombros. Sus sufrimientos, sobre todo su soledad, provenía de su problema auditivo, el cual le condujo a una sordera total. Fue precisamente esta pérdida de audición la que estaba bajo la influencia de Saturno. Los primeros signos de enfermedad auditiva, que pese a todo esfuerzo no pudo detenérsele, aparecen en el año 1798. En aquel año, Saturno se ubicaba aproximadamente sobre el mismo sitio que en el de la constelación del deceso. Por lo tanto, debemos confrontarnos con un tránsito previo de Saturno a como fuera explicado en los artículos anteriores, y todo esto se aprecia en medida impresionante por la posición de Saturno sobre el Meridiano al morir.

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La sordera fue ciertamente un durísimo golpe del destino para Beethoven, puesto que le disminuyó considerablemente en el ejercicio de su profesión como músico, pero él luchó con gran fortaleza con el fin de atravesar tales dificultades. Bajo la tenacidad de la fuerza de su destino, logró elevarse a mayores alturas como compositor, uno cuyas obras se vieron consecuentemente destinadas a ejercer la más profunda influencia sobre la humanidad –mismo hasta el día de hoy. Esto aplica sobre todo para la Novena Sinfonía, la cual él describió como la obra más madura de su espíritu. La Novena Sinfonía fue compuesta durante la época en que Saturno se hallaba en Aries, es decir, en el mismo lugar en donde se ubicó Marte al fallecer. Consecuentemente, esto está relacionado con Marte en Aries.

Todo esto ha sido dicho para vitalizar el horóscopo y volverle más real. De todos modos, lo que nos concierne en este contexto es la posición del Sol, que al momento en que fallece Beethoven se ubicaba a 6° del signo de Aries o constelación de Piscis. Como se explicó más arriba, ésta sería la dirección cósmica por donde partió el alma de Beethoven, pero esto no es todo aún. Debemos tomar también en consideración la relación con la dirección cósmica  del nodo lunar, que al morir Beethoven se hallaba a 16° del signo de Escorpio. Esto corresponde al nodo ascendente; el nodo descendente –opuesto- se ubicaba en el signo de Tauro. Sabemos que los nodos lunares se mueven inversamente a través del Zodíaco. Dos años después de la muerte de Beethoven, el nodo descendente –en su movimiento inverso- arribó a los 6° del signo de Aries, es decir al sitio en los cielos en donde se ubicó el Sol del deceso. Pero debemos seguir al nodo durante toda su revolución completa (18 años y 7 meses). Esto nos lleva a Diciembre de 1847. Ese día, el nodo descendente se ubicó nuevamente sobre el sitio donde estuvo el Sol al ocurrir la muerte.

Hemos hallado ahora lo que buscábamos. En primer lugar, han pasado 20 años desde la muerte de Beethoven en 1827. Llegó a vivir hasta los 57 años, ya que había nacido en 1770. Recordemos que tras ocurrido el deceso, el alma atraviesa la esfera de la purificación, un recorrido que dura un tercio de la duración total de la vida terrena, con lo cual contamos con que esto haya tomado unos 19-20 años de la vida post-mortem de Beethoven. Por tanto, en los sucesos cósmicos reales hallamos ciertamente algo que responde al carácter interior de la experiencia de este alma humana, ya que 20 años luego de su fallecimiento, aproximadamente hacia finales del tiempo de la purificación, el nodo lunar retorna al sitio en donde se ubicó el Sol del deceso.

Surge la pregunta: ¿qué es lo que justifica que relacionemos  a la experiencia anímica post-mortem  –el pasar a través de la ‘esfera de purificación’– con estos sucesos cósmicos particulares?. Para brindar respuesta a tal pregunta, apelaremos nuevamente al significado de los nodos lunares que fue descrito en un artículo anterior (Fig.2).

fig2

Los nodos son los puntos de intersección entre las órbitas solar y lunar. Estos son los puntos en donde entran en contacto las esferas lunar y solar –donde se estrechan las manos, digamos. Puesto que consideramos al trayecto u órbita del Sol y de la Luna como las demarcaciones externas de las esferas respectivas –los ecuadores varios, por decirlo así, de estas esferas celestes. La esfera lunar rota por dentro de la solar, con los cual los puntos de intersección van rotando, creándose un ritmo de 18 años y 7 meses hasta dar la vuelta completa. De este modo se deduce cómo se produce el retorno del nodo lunar a este punto esencial una y otra vez, el cual indica la dirección cósmica del punto de partida que tomó el alma al dejar la Tierra. Como hemos dicho, esto ocurrió para Beethoven en el año 1847, ya que entonces había retornado el nodo a los 6° de Aries, donde se ubicó el Sol del deceso.

Ahora nos será también posible expresar este hecho cósmico de manera más concreta. Ya que el alma pasa el tiempo de la purificación dentro de la esfera lunar. Es allí donde la naturaleza inferior ha de ser purificada y dejada de lado. Hasta que este estadio post-mortem no haya concluido (una vez más, como fuera establecido por la Ciencia Espiritual, conlleva un tercio de la vida terrena pasada), el alma no puede ingresar a la esfera superior, aquella del Sol. Este es el momento en que, por medio del nodo lunar, las esferas solar y lunar están en contacto precisamente en la dirección individual de la partida del alma.

Podría demostrarse la misma conexión dentro de muchos otros ejemplos. A menos que se hubiese producido alguna idiosincrasia orgánica, deberíamos ser siempre capaces de rastrear este tercio aproximado de la duración de la vida terrena en conexión al horóscopo del deceso, indicando la conexión espiritual que ha sido descrita.

La constelación de los planetas sobre el momento que hemos señalado, resulta pues significativa: el momento en que se deja la esfera lunar para ingresar en la solar. En el caso de Beethoven, Marte se ubica nuevamente sobre el mismo sitio en el año 1847 que al momento del fallecimiento, en la constelación de Aries. Podría decirse que Marte ha sido portado a un nivel superior, aportando significado al pasaje del alma desde la esfera lunar a la solar. Podemos sacar en conclusión de que éste es un punto de particular relevancia que el cosmos desea enfatizar especialmente. Como dicho anteriormente, este Marte en Aries corresponde  a la época en la vida de Beethoven durante el cual fue creada su gran obra maestra, la Novena Sinfonía. Ahora que el alma ha sido admitida en las esferas superiores, se ve iluminada una vez más por el juicio cósmico, es el horizonte espiritual, el trasfondo cósmico y creativo de su gran obra de arte loque se enciende aquí en la esfera de Aries – el Idealismo (como fuera explicado en un artículo previo). Como si en el Pensar del cosmos emergiese ahora el arquetipo espiritual. Incentivado desde la voluntad interior, es el mundo de las ideas y de los ideales lo que se ocultaba detrás de esta realidad, la mayor de las obras del genial compositor. La Novena Sinfonía recibe su significado cósmico sólo tras la muerte, madurando dentro del alma de Beethoven hasta alcanzar una estatura gigantesca. Durante su vida terrena, Beethoven vivenció un ideal -más bien todo un mundo de ideales humanos- y lo manifestó por medio de la enérgica realidad de su música. Ahora, a modo del más puro y esencial elemento de su ser, le es permitido brindarlo a los Dioses en los cielos. Puesto que al ingresar en la esfera del Sol, él retorna al seno de los Dioses; y con los frutos de su labor terrenal puede incluso enriquecer a la esfera cósmica y arquetípica de donde provino, la esfera del Idealismo en el pensar cósmico y divino.

Aquí tenemos al menos una pista, una indicación sobre las experiencias del alma humana durante la vida post-mortem.

Expresar estas cosas con palabras no es fácil en absoluto; ellas requieren más bien que se las vivencie en el silencio interior.

Traducido por Diego Milillo y editado por Gracia Muñoz

El Zodíaco

Artículo de Willi Sucher, Abril de 1938

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En la fase presente de la evolución humana, la antigua sabiduría estelar tradicional se pierde más y más, y nos vemos en la necesidad de hallar nuevos medios para el conocimiento que corresponde a nuestra relación con los astros. El estudio de las constelaciones de la muerte puede resultar una ayuda muy grande en esta dirección. Casi se podría decir que los fallecidos, que permanecen conectados a la constelación celeste al ocurrir su deceso, son los verdaderos astrólogos de nuestro tiempo. Si los vivos establecen la relación correcta con los muertos, entonces podrán ganar un conocimiento nuevo y fructífero acerca de lo cósmico.

Este aspecto será desarrollado más en detalle en este ensayo. Sobre todo, pretendemos ganar una visión renovada sobre la naturaleza del zodíaco y su segmentación en doce partes. Debemos alcanzar de algún modo un punto de ventaja más amplio; por lo tanto, consideraremos una suma de figuras históricas para ver en el horóscopo de su muerte  cómo se relacionaron con el universo de los astros. Ningún horóscopo puede abarcar el carácter dodecamórfico completamente. El horóscopo de la muerte de Napoleón enfatiza –principalmente– tan sólo una constelación, la de Piscis. Es por esta razón que debemos estudiar varios horóscopos, teniendo en cuenta cómo los planetas superiores –aquellos más allá del Sol: Marte, Júpiter y Saturno– se ven relacionados con las constelaciones de las estrellas fijas.

Comenzaremos retrocediendo lejos en la historia occidental hasta la época medieval y la era de la alta Escolástica. Santo Tomás de Aquino, sin lugar a dudas una de las más grandes figuras del movimiento escolástico, falleció el 6 de Marzo de 1274. La constelación de los astros para ese día nos brindará una imagen sobre la relación de su labor en la Tierra con el cielo estelar. Es un cuadro realmente impresionante. El Sol en Piscis entre medio de Júpiter en Acuario por un lado y Marte en Aries por el otro. Júpiter se ve acompañado por Venus, la Luna también se ubica en esta región, mientras que sobre el otro lado está Mercurio cercano a Marte. Semeja a una pintura en el cosmos, armoniosa en su composición, balanceada y centrada en las fuerzas del Sol. Ahora bien, en esta imagen el Sol presenta otro aspecto, Saturno se halla en Virgo y opuesto a éste.

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Esto le otorga al horóscopo un aspecto peculiarmente dualista, y veremos que esta dualidad permea la obra completa de Santo Tomas durante su vida en la Tierra. Por un lado, él representa a la corriente escolástica en su más fina esencia. Al intentar aprehender la esencia más íntima de esta importante época de nuestra historia espiritual, quizás debamos recurrir a la imagen histórica creada durante esta misma era, la arquitectura de la catedral gótica que alcanza su más alta perfección en aquella de Chartres. En el fuerte énfasis por la línea vertical, con su aspirar por lo celeste, el ánimo espiritual de la gente de aquella época halla aquí su expresión característica.

Por medio de un pensamiento fino y sutil, disciplinado gracias a una inconmensurable devoción por el Espíritu y desarrollando una técnica elaborada para la formación de conceptos puros, la gente de esta época buscó y encontró el contacto con lo divino y espiritual –a menudo se trató de un contacto muy real y asequible. Al igual que el alzarse hacia el infinito del universo de los chapiteles empinados de sus catedrales, ellos disponían aún de un delicado lazo que los unía al mundo divino espiritual de manera muy directa, por medio de un orientarse a sí mismos ascendentemente. Puesto que alzaban su pensamiento receptivamente hacia el mundo espiritual, sentían que las revelaciones divinas se iluminaban en ellos. El más puro y poderoso exponente de ello, Tomás de Aquino, surge en la escena histórica. La gente de su época le apodó Doctor Angelicus. Por sobre todo, él estaba imbuido de aquel ser anímico virginal , capaz de abrirse en su pensar a lo divino en un grado sin paralelismos. De este modo se convirtió en una de las figuras espirituales más grandes de su época. Lo que existe de sus obras, las así llamadas Summae, son un testimonio de su grandeza.

El carácter anímico, sutilmente desarrollado, altamente entrenado y aún así directamente abierto a lo espiritual, se ve bien expresado por la posición de Saturno en Virgo al momento en que él atravesó el umbral de la muerte. Saturno, el más elevado de los siete planetas, se ubica en la virginal constelación. Hasta esta constelación alcanza este aspecto del ser de Santo Tomás, gracias a por el cual fue tan capaz de recibir en su alma a las revelaciones espirituales. Esto se vuelve aún más evidente cuando ponemos atención sobre los tránsitos pasados de Saturno, ya que entonces reconocemos cuál de los períodos de su vida, digamos, es el que reluce en esta constelación. Es alrededor del año 1244-5. Un año antes, Aquino había sido aceptado en la orden de los Dominicanos. En 1245 fue llamado a Paris por la escuela de Alberto Magno. Saturno en Virgo en el horóscopo del deceso es por tanto una imagen de su surgimiento, del paso esencial que él dio y que lo condujo hacia el horizonte espiritual de su era. Virgo se destaca en los horóscopos de otros representantes de aquel tiempo. Alberto Magno, maestro y amigo de Santo Tomás, tuvo a Júpiter en Virgo al morir (15 de Noviembre de 1280), en el mismo lugar donde se ubicó Saturno al fallecer Santo Tomás. Al morir DunsScotus –Doctor Subtilis, como se habituaba llamarle– Marte se hallaba en Virgo (8 de Noviembre de 1308).

Un mundo muy diferente a éste, tan tierna e íntimamente devoto a la experiencia de lo divino y lo espiritual, es el que está inscrito en las constelaciones de Acuario, Piscis y Aries del horóscopo de la muerte de Santo Tomás. Dentro de lo temporal –es decir, respecto a los tránsitos de Saturno– esto representa al período en la vida de Aquino en el que ya era una personalidad famosamente reconocida en la Universidad de Paris y dentro de todo el Cristianismo occidental. Ahora debemos mirar más profundamente. Fue la época en la que se vio bregar con las tendencias que él consideraba un detrimento a la verdadera evolución de la humanidad. Estas tendencias estaban concentradas, sobre todo, en las ideas del filósofo moro Averroes. El conflicto, una vez más, ocurría en la esfera de vida dentro de la cual la gente de aquella época debía entablar una lucha con las grandes verdades espirituales –el elemento del pensamiento. Como punto de partida esencial para el disciplinar de su pensamiento, se basaron en la filosofía de Aristóteles. Pero detrás de esto se libraba una batalla mayor. El tema candente era la realidad y la substancia espiritual del ser eterno en el ser humano.

Aristóteles había vivido y actuado en el S. IV AC, pero su filosofía había permanecido viva inclusive hasta la Edad Media. En principio, sus obras habían sido trasmitidas por las escuelas griegas de los filósofos. En los primeros siglos del Cristianismo, cuando estas antiguas escuelas de sabiduría fueron duramente reprimidas y perseguidas, incluso aniquiladas, las obras de Aristóteles hallaron su camino hacia las civilizaciones de Siria, Mesopotamia y Asia occidental. Traducidas a los idiomas orientales, sufrieron numerosas distorsiones. Una de tales traducciones cayó en manos del filósofo moro Averroes. Fiel al carácter del alma arábiga, Averroes interpretó la filosofía de Aristóteles a criterio propio. Desde su descripción, uno puede llegar fácilmente a la conclusión de que a los ojos del maestro griego, una persona no porta consigo un núcleo espiritual e inmortal. Sólo lleva encendida una chispa de lo divino dentro suyo, que se funde con el océano de seres divinos luego de morir, sin que tenga una continuación de su existencia personal. Tomás de Aquino debía refutar esta interpretación, ya que no correspondía a la línea del desarrollo espiritual normal del mundo occidental. En contra de los latinos averroístas, propuso una nueva traducción sobre ciertas partes de las obras de Aristóteles a partir del griego original y escribió voluminosos comentarios. Esta fue la época en la cual se hallaba trabajando como Magister en la Universidad de Paris y, notablemente, la época de su estadía en la corte del Papa Urbano IV, 1261-4. Es el período que se ve inscrito por los tránsitos de Saturno en las constelaciones de Acuario, Piscis y Aries. La altura de este trabajo fue registrado, sobre todo, por el Sol en Piscis; ciertamente, fue durante el tiempo en que fue de Paris a la corte papal –en cierto sentido, se le reconoció como líder espiritual del Cristianismo occidental.

Así es como en su horóscopo del deceso se revelan dos tendencias, concentradas respectivamente en las constelaciones de Piscis y Virgo. A Virgo pertenece el calmo porte interior del alma, prestando atención a la voz del conocimiento sobre los secretos divinos de la creación del mundo y de la humanidad; conocimiento que puede emerger en las regiones más profundas del alma si somos lo suficientemente serenos como para oírle. Asimismo, la constelación de Virgo está asociada con el ingresar en la vida interior, espiritual de la naturaleza. Piscis, el opuesto de Virgo, está asociado a las grandes batallas espirituales de la humanidad. En el horóscopo de la muerte de Santo Tomás vemos de un modo distinto a como lo hicimos con el de Napoleón. Ahora reconoceremos la tremenda diferencia entre los dos horóscopos. Enormes como fueron las batallas de la Escolástica, Tomás de Aquino las inscribió con serena armonía en la esfera de Piscis a través de su vida y su labor. En su horóscopo del deceso, esta región semeja a una imagen en donde el pasado y el futuro del mundo están unidos muy armoniosamente; los planetas según sus numerosas posiciones son guiados desde Aries, a través del Sol en Piscis hasta Acuario. Por el otro lado, en el horóscopo de Napoleón encontramos a Piscis bloqueado por la conjunción de Saturno, Júpiter, Marte y Mercurio. Aquí también nos confrontamos a una de las grandes batallas de la humanidad. Comenzando con la Revolución Francesa, empuja como un puño apretado hacia el mundo occidental.

Mirado bajo la luz cósmica, tal como se muestran estos horóscopos del deceso, los sucesos de la época de Napoleón se muestran más enmarañados y convulsivos, resueltos nada armoniosamente en comparación a la obra de Santo Tomás, en donde Piscis se ve irradiado por el Sol. Esta vez es el Sol quien aporta su carácter a la constelación de Piscis, viéndose colmado por los prototipos de las batallas espirituales.

Existe un cuadro de Santo Tomás de Aquino realizado por Gozzoli, donde esto se ilustra muy bien. Desde su corazón irradia un Sol, a sus pies se acuclilla Averroes, a quien ha conquistado, mientras que desde lo alto por encima de él está el Cristo diciendo: bene scriptisi de me, Thomma!. Es un hecho de lo más impresionante que en el propio horóscopo de la muerte de Averroes (12 de Diciembre de 1198), el planeta Marte se ubica en el mismo lugar que el Sol de Aquino, una vez más en Piscis. El Sol en el corazón de Santo Tomás ensombrece a los impulsos marcianos de Averroes.

Gozzolitomasaquino

La era en que tuvieron lugar estos desarrollos fue un gran giro en la vida espiritual de occidente. Puesto bajo la luz cósmica, tuvo lugar a lo largo de la línea que va de Virgo a Piscis. Las fuerzas de Virgo, los impulsos hacia una profundización de la vida interior del alma, perteneciente a la constelación de la Virgen, combatían por su existencia contra aquellas otras fuerzas que cobraban forma en Piscis. Piscis mismo se vió transformado, así como el mundo virginal del pensamiento puro también atravesó por un cambio esencial. El escolasticismo fue aún capaz –por medio de un severo disciplinar del pensamiento– de ascender  hasta lo divino y espiritual –los secretos de la Divina Revelación. Ahora, al ocurrir este giro de la evolución humana, esta facultad fue desapareciendo lentamente. Esto queda revelado por un suceso de esta época –me refiero a la destrucción de la Orden de los Caballeros Templarios, durante los siete años que van de 1307 a 1314.

Fundada con el declarado objetivo de proteger los lugares sagrados de la Cristiandad en Palestina contra los mahometanos que regían sobre la Tierra Santa, la Orden de los Caballeros Templarios albergaba una razón más profunda. Actuaba con el fin de preservar profundos secretos que se cultivaban antaño en los antiguos centros de los Misterios del Este y que brindaban luz por sobre la evolución espiritual del mundo y de la humanidad. La tarea esotérica de la Orden consistía en trasladar los antiguos tesoros de la sabiduría oriental y unirlos con todo aquello que había surgido en el Oeste, a partir de la corriente cristiana. Hasta cierto punto, esto fue un malentendido por parte del mundo exterior, al imaginar que el tesoro secreto de la Orden eran grandes cantidades de oro, lo que eventualmente condujo a su destrucción.

Felipe el Hermoso de Francia fue el protagonista. Codicioso y envidioso del oro templario, quiso destruirlos. En 1307 ordenó el arresto de los líderes templarios en Francia. Hacia esa época, Saturno se hallaba en la constelación de Libra, Júpiter transitaba hacia Escorpio y Marte se ubicaba en Sagitario. Dentro de todo, estos sucesos no fueron más que el preludio de los siete años de terribles conflictos y que ahora sobrevenía. Horrendos reproches anti-cristianos fueron argumentados contra los Templarios, se obtuvieron falsos testimonios mediante tortura. Una cosa siguió a la otra. En el año 1310, cincuenta y cuatro de los Caballeros Templarios fueron quemados vivos. Finalmente, el Maestro de la Orden, Jacques de Molay, muere en la hoguera. Esto sucedió el 11 de Marzo de 1314. La destrucción de la Orden había sido completada.

f2

Extrañas fueron las constelaciones para estas fechas. En 1310, al acontecer la destrucción de los 54 templarios, Saturno ingresaba en la constelación de Sagitario, Júpiter se hallaba en Piscis y Marte en Géminis. Luego, al morir Jacques de Molay, Saturno pasaba de Sagitario a Capricornio, mientras que Júpiter y Marte hacían conjunción en Géminis. Aquí vemos a una cierta línea que se demarca claramente en el cielo. Al comienzo, en 1307, Saturno se halla en Libra pero proviniendo recientemente desde la dirección de Virgo y Piscis que está asociada a los conflictos del Escolasticismo. Al ocurrir la aniquilación final de la Orden –entre la muerte de los 54 Caballeros y el martirio del Gran Maestre de la Orden– Saturno atravesaba Sagitario. Al mismo tiempo, la constelación de Géminis se ve muy fuertemente implicada en estos dos momentos históricos, como se muestra en el diagrama (fig.2). Es así como la dirección en el cosmos que va desde Géminis a Sagitario está conectada especialmente con la destrucción de la Orden de los Templarios y del mismo modo, la constelación anterior – que va de Virgo a Piscis, juega un cierto rol.

Semeja a una cruz cósmica en la cual se hallan inscritos los sucesos espirituales de esta época. El Escolasticismo luchaba por el Espíritu, empeñándose por encontrar una conexión con la revelación Divina a través de la pureza del pensar. Pero dentro de las consecuencias, esta conexión estaba precisamente destinada a perderse. Todo esto tuvo lugar a lo largo de la línea que va de Virgo a Piscis. Mientras tanto, la Orden de los Caballeros Templarios buscó brindar una continuidad a los tesoros de sabiduría de los antiguos Misterios. La orden fue destruida; su aniquilación se ve asociada a la línea cósmica que va de Sagitario a Géminis. Aquí se manifiesta el giro del tiempo cósmico en el cual estaba involucrada la humanidad del S. XIII. En los siglos sucesivos surgió una nueva modalidad de pensamiento, paulatinamente primero para luego acelerarse, más bien dirigida hacia el mundo exterior. Las profundas corrientes espirituales tomaron ahora un curso más oculto en los trasfondos de la historia exotérica.

Este giro histórico espiritual puede vivenciarse de un modo bastante íntimo y humano. En esto consistió la Mística germana, representada por el Maestro Eckhardt. Educado en la disciplina del pensar escolástico, formaba parte de aquellos que ya eludían la antigua facultad, es decir aquel buscar la conexión con lo divino-espiritual por el solo medio de pensar. Ahora pudo solamente encontrarla por debajo de la región de la consciencia plena, a través de la experiencia mística que brinda la vida purificada del sentir. Partiendo de este estado de ánimo, pudo desarrollar un pensamiento que reza: “Lo que fuere que el hombre es capaz de pensar sobre Dios, no es Dios. Lo que Dios es en Sí mismo, ningún hombre es capaz de alcanzar a menos que sea llevado hasta la Luz que es Dios”. Este tipo de experiencia espiritual se presentaba como nueva para aquella época; ocurrió así que la Iglesia no estuvo a la altura de aceptarla. Deseaba preservar el método escolástico solamente. Llevado a juicio por herejía, las consideraciones del Maestro Eckhardt fueron condenadas. Muere mismo durante el juicio en el año 1327.

Es considerable que en  el horóscopo de su muerte (Figura 3; la fecha exacta se desconoce) surge nuevamente el eje de Sagitario-Géminis, puesto que Saturno se ubicaba en Géminis aquel año, Marte estaba en Tauro y Júpiter en Cáncer. Es la contraparte cósmica de lo sucedido en la época en que fueron destruidos los Caballeros Templarios. Esta vez vemos al mismo eje  desde el otro lado, desde Géminis.

De este modo ganamos un cuadro más completo de la cruz cósmica: Virgo y Piscis – Sagitario y Géminis. Sobre todo, la naturaleza esencial del Zodíaco se torna más real y substancial de esta manera, tanto humana como espiritualmente. Nos volvemos capaces de vivenciarlo como algo cercano a nuestra humanidad, no permanece en la esfera de lo inalcanzable y en mano de los poderes inexorables del destino.

Traducido por Diego Milillo y editado por Gracia Muñoz

Astrología III. La significancia de los sucesos prenatales entre los astros

Artículo por Willi Sucher, Septiembre de 1937

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Con la ayuda de la Regla Hermética, descubrimos en los artículos anteriores cómo es posible hallar una cierta constelación —es más, un sistema vivo de constelaciones que se relacionan todas entre sí—. Nuestra tarea consistirá ahora en conectar estos hechos cósmicos con la vida terrena de un ser humano.

Comenzaremos con el caso de Richard Wagner. Entre el 15 de Agosto de 1812 (constelación de la época prenatal) y el 22 de Mayo de 1813 (su fecha de nacimiento), la Luna completó diez revoluciones alrededor del zodíaco y recorrió el pequeño espacio que dista desde Sagitario hasta Acuario. También tomamos en consideración al trayecto de los planetas y del Sol. Aquí es donde encontramos la llave necesaria que nos posibilita ingresar en estas relaciones de un modo real.

prenatalricharwagner

La experiencia en sí misma mostró que los ciclos lunares en esta época prenatal son como cuadros reflejados –digamos– que nos anticipan los ritmos subsecuentes de nuestra vida terrestre. Tomemos como ejemplo nuevamente a Richard Wagner. En la constelación prenatal del 15 de Agosto de 1812, la Luna partió desde el signo de Sagitario, detrás de la cual se halla la constelación real de Escorpio. Siguiendo a la Luna en su trayecto de 27,3 días, arribamos nuevamente a Sagitario. Este primer ciclo lunar prenatal está relacionado a la vida temprana de Richard Wagner, desde su primer al séptimo año de edad. El ciclo lunar siguiente, transcurridos una vez más los 27,3 días hasta arribar al punto de partida en Sagitario, es un reflejo del período de vida que va desde los siete a los catorce años de edad. Cada uno de los ciclos lunares consecuentes, de este modo, representa a un ciclo contíguo de siete años. En los aproximadamente diez ciclos lunares prenatales tenemos 70 años preconfigurados (10 veces 7). Setenta años representan un cierto promedio ideal de la duración de la vida humana.

Esta relación de los ciclos lunares prenatales con los períodos heptagesimales de la vida terrena subsiguiente, es un concepto completamente nuevo en Astrología. Como fuere, no estamos intentando suplantar a otras relaciones que estén consideradas en la Astrología clásica. Las así llamadas direcciones astrológicas, por ejemplo, representa a otra manera de relacionar a los sucesos en el cielo estelar con el curso de la vida en el tiempo. Descripciones posteriores mostrarán que este punto de vista también es justificable, como también será posible reconocerle un profundo trasfondo espiritual.

Esta correspondencia del período prenatal con los subsecuentes ritmos temporales logra que emerja un cuadro expresivo del drama de la vida humana. En el caso de Richard Wagner, al inicio de cada nuevo ciclo, la Luna arriba nuevamente a la constelación de Escorpio. De esto podemos conjeturar que esta personalidad, al inicio de cada nuevo período heptagesimal de vida –por ejemplo, a las edades de 21, 28 y 35 años– habrá de atravesar tiempos difíciles en su vida; Escorpio es ciertamente difícil. Hasta cierto punto, podremos confirmar esto cuando consideremos su biografía.

Como tales, los ritmos lunares en sí mismos sólo nos aportarían indicaciones de algo que se repite monótonamente alrededor de diez veces –aburrida e invariablemente. Es gracias a los otros planetas que esto no sea así. También ellos tienen sus encuentros dramáticos y relaciones entre sí durante todo el tiempo previo al nacimiento; consiguientemente, los ritmos repetidos de los ciclos lunares adquieren un carácter más individual.

Por ejemplo, tomemos el comienzo del sexto ciclo lunar en la constelación prenatal de Richard Wagner, el 30 de Diciembre de 1812. Hasta ese momento, la Luna – comenzando en Sagitario el 15 de Agosto de 1812– dio cinco vueltas completas alrededor del zodíaco y está a punto de comenzar el sexto ciclo lunar. Pocos días después, el 2 de Enero de 1813, es Luna nueva –es decir que la Luna pasa por delante del Sol, quien se halla en ese momento en el signo de Capricornio. Al mismo tiempo, el Sol está conjunto a Saturno, con lo que obtenemos el siguiente cuadro en el cosmos: la Luna, el Sol y Saturno se hallan uno por detrás del otro, todos ellos en el signo de Capricornio, siendo Sagitario la constelación real.

Por lo tanto, en ese momento ocurre algo individualizado y único en el desarrollo prenatal, y sucediendo ésto al comienzo del sexto ciclo lunar, se producirá un reflejo de estos eventos en la vida de Richard Wagner durante el cambio del quinto al sexto período heptagesimal. Esto podremos confirmarlo, pero primero consideraremos de esta misma manera a un par más de estos sucesos que tuvieron lugar en el cielo estelar durante el período prenatal.

Al comienzo del séptimo ciclo lunar, el 27 de Enero de 1813, se produjo una conjunción entre el Sol y Mercurio. Esto estaría relacionado a la edad de 42-43 años en la vida de Richard Wagner. Unos pocos días después, el 3 de Febrero de 1813, Venus pasa por delante de Saturno. Para aquel entonces, la Luna ya se había alejado de su punto de partida en Sagitario, hallándose ahora en Piscis y habiendo completado 2/7 de un nuevo ciclo lunar. Por lo tanto, el tiempo de vida que obtenemos como resultado será 42 + 2 años = 44 años. El significado dramático de este momento está indicado por la conjunción entre Venus y Saturno en Capricornio. Finalmente, no mucho antes del nacimiento –el 20 de Abril de 1813– se produjo una conjunción entre Marte y Saturno en Capricornio. La Luna ya había comenzado su décimo ciclo y se hallaba delante de Marte y de Saturno en Capricornio. Esto nos recuerda al caso anterior, cuando la Luna, Marte y Saturno se hallaban juntos, sólo que ahora tenemos al Sol en lugar de Marte. Siendo éste el inicio del décimo ciclo lunar, hemos de relacionarlo a los 64 años de edad en la vida de Wagner.

Del mismo modo podría observarse una multitud de otras relaciones entre los planetas durante el período prenatal, puesto que solamente hemos considerado a las conjunciones del Sol, de Mercurio, de Venus y de Marte. Tomando en consideración a todos los demás aspectos, obtendríamos una imagen altamente intrincada. Hemos descubierto cuatro momentos esenciales:

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Además de estos hechos cósmicos, debemos considerar ahora a la biografía de Richard Wagner: en el año 1849, Wagner se vio en una situación muy difícil. Había tomado parte activa en la revolución que se había desatado en Dresden. Los revolucionarios fueron derrotados y Wagner se vio obligado a huir a Suiza, que le significó el principio de un largo y arduo período de exilio. Desde un aspecto más externo, estos sucesos llegaron casi a destruir su existencia física, pero no por ello fueron de menor importancia en lo concerniente al aspecto espiritual. Esto sucedió hacia la mitad de la vida de Wagner, y pareciera como si en ese momento se encontrasen dos seres que se combaten mutuamente en su vida interior. Wagner era uno de esos hombres tanto fuertes como capaces de imprimir la mítica realidad superior de su ser verdadero por sobre la naturaleza humana inferior.

Ambos – el hombre inferior y el superior que pertenece al futuro- se hallaban en este año en una situación peculiar entre sí en la vida de Wagner. Su participación en un conflicto revolucionario es un síntoma de esto. El portaba consigo la fuerte voluntad de hacer nacer una nueva forma artística, una que elevase al ser humano hasta un nuevo y por lo tanto insospechado nivel existencial. Pero en los muchos años de conflicto y deamarga frustración hasta entonces, hubo de experimentar todos los obstáculos a los cuales está sujeto el ser inferior. En la convulsión radical  del orden social existente, creyó ver la preparación de los caminos por sobre los cuales puede elevarse la humanidad hasta niveles más altos, en armonía con los ideales artísticos que sentía dentro suyo. El curso de los sucesos demostró que estaba equivocado, y Richard Wagner hubo de sufrir por ello. El año 1849 representa una incisión profunda en su vida. De aquí en más, tuvo que trabajar inexorablemente por la realización de su ideal artístico, vivenciándose como un hombre común, meramente civil y citadino. De hecho, fue en este momento que la comunidad civil a la que había pertenecido lo incitaal exilio. Fue perseguido por el rol jugado en la revolución, y debieron transcurrir muchos años antes de que pudiera poner pie nuevamente en su Alemania natal.

Como dije, estos sucesos se ven reflejados en la conjunción prenatal entre Saturno y el Sol en la constelación de Sagitario. ¿Cómo podemos relacionar esta situación en el destino de los seres humanos con las fechas cósmicas?. Las antiguas reglas astrológicas no nos serán de ayuda aquí, ya que nos vemos confrontados con un concepto astrológico completamente nuevo. Hemos de buscar modos y métodos nuevos.

En primer lugar debemos observar que la conjunción tuvo lugar en la constelación de Sagitario cuyo símbolo es (♐). Intentemos ahora ahondar más bien en el lenguaje simbólico del zodiaco. La flecha de Sagitario indica algo semejante a un movimiento, algo que se direcciona hacia un cierto objetivo. Para que este lenguaje nos sea más claro, quizás deberíamos transformar el símbolo de este modo   como si fuese un trayecto ascendente, escarpado y tortuoso .

Saturno se ubicó en la esfera de Sagitario durante todo el desarrollo embrionario de Wagner. Ahora bien, Saturno posee un carácter de pesadez; de hecho está relacionado al plomo como metal. Por sobre todo, es el representante del destino inexorable así como del tiempo en sí mismo. Por consiguiente, Saturno en Sagitario indicará un transitar del desarrollo hasta un determinado objetivo, llegando a ser arduo, tortuoso, inclusive doloroso. Luego el Sol se coloca por delante de Saturno, quien posee al centro y a la periferia en equilibrio señalados en el símbolo del Sol. El Sol ha llegado hasta aquí desde la constelación de Leo, y como bien podemos imaginar, está conectado a un elemento de fortaleza y acción.

El Sol conjunto a Marte en Leo ( a como estaba ubicado en la constelación de la época prenatal el 15 de Agosto de 1812), es un verdadero cuadro de la energía impresionante de la naturaleza de Wagner. Ya que en este contexto, la conjunción entre el Sol y Marte significa un realce del poder activo, fisiológicamente significativo pese a todo.

Por lo tanto, cuando el Sol pasa por delante de Saturno en Sagitario, se hace posible poner a esta gran energía en movimiento, que en el caso de Wagner se ve dirigida hacia un ideal artístico para el futuro de la humanidad, para ser purificado y trasmutado a un nivel superior. Esto es lo sucedido en los sucesos de 1849.

De la misma manera hemos de entender el paso de los otros planetas, Mercurio, Venus y Marte por delante de Saturno. Todas estas imágenes de estadios sucesivos es un camino del destino arduo y cuesta arriba; sin embargo, el increíble genio de Richard Wagner es capaz de ponerle al servicio de su capacidad creativa.

El paso de Mercurio por delante de Saturno está conectado con el año 1855 aproximadamente (véase cuadro). Wagner se encontraba en Zürich en aquel momento. La tragedia de las tres mujeres que jugaron parte decisiva en su vida alcanzaba un punto álgido. En primer lugar, comenzó a distanciarse más y más de Minna Wagner, que hasta entonces había sido su fiel compañera, a su modo, a través de toldas las dificultades en su vida. Las muchas y diversas diferencias entre ambos los llevó a apartarse más y más. Además, fue por entonces que MathildaWesendonk apareció en la vida de Wagner, causándole gran impresión. Tristán e Isolda es una de las imágenes y el fruto de profundas emociones y de amplias vivencias interiores que él vivió con ella. Finalmente, fue durante los mismos años que CósimaBülow se relacionó con él. Ella fue quien le ayudó a concluir la labor de su vida.

Mirando de este modo por sobre la vida de Wagner, nos vemos conducidos hacia un aspecto remarcable, el cual quizás nos sea posible indicar en un diagrama:

2

Fue en el año 1834-5 que Wagner conoce a Minna Planer, quien se vuelve su esposa. Aproximadamente 3×7 = 21 años distan desde allí hasta el año 1855 del que hemos estando hablando. Entre medio, ocurrieron los sucesos de 1842 y 1849. En 1842, habiendo sufrido épocas de gran privación, Wagner retorna de París a Dresden, y 1849 fue su dramática partida de Dresden – su huída a Suiza. Comparando a estos tres ciclos de siete años -como indicado en el diagrama- vemos que hacia mediados del quinto período heptagesimal (28 a 35) ocurre un punto de inversión en la vida de Wagner. Cada suceso subsecuente es como un reflejo del suceso correspondiente a este punto de inversión, si bien a un nivel superior. Así es que el retorno de París, en donde no fue mayormente bien recibido, reaparece ahora en la huída de 1849. La primer experiencia con MinnaPlaner en 1834, es transformada en la culminación de 1855. Podemos ganar cierta idea sobre los impresionantes cambios internos que han de haber tenido lugar en  este alma humana hacia la edad de 42 años (en 1855), cambios que sólo han de pronunciarse con gran reserva pero que ciertamente fueron de profunda significacia para su creación. La posibilidad de estos profundos cambios estaba enraizada en todos aquellos sucesos que fueron preconfigurados durante su vida prenatal por medio de la conjunción de Mercurio y Saturno.

El paso de Venus por delante de Saturno se relaciona de modo similar con el año 1857, cuando los sucesos que le adjudicamos a Mercurio alcanzaron su culminación, mientras que al mismo tiempo surge otro elemento completamente nuevo. El Viernes Santo de 1857, tras un largo período de oscuridad exterior e interior, Richard Wagner experimenta la profunda experiencia de una nueva vida al salir el Sol, el comienzo de la primavera. El recuerda que de repente surge en él el pensamiento sobre el Viernes Santo mientras leía el Parsifal de Wolfram von Eschenbach. A partir de esta impresión concibió rápidamente su propio drama sobre Parsifal, destinado en modo único a ser la corona de toda la labor de su vida.

Este suceso halla su reflejo en la constelación prenatal de Venus. El 15 de Agosto de 1812, venus había estado en conjunción a Júpiter, a comienzos de la constelación de Cáncer. Pasando subsecuentemente por delante de Saturno, la influencia venusina () fue poderosamente realzada por las profundas y difíciles experiencias que ocurrirían en el año 1857, transformando así al símbolo de Cáncer en la imagen  del Espíritu cósmico proveniente de un pasado primigenio, pasando a través de la era presente de la vida humana y desplazándose nuevamente hacia el futuro cósmico de la Tierra:

f7

El símbolo de Cáncer puede ser tomado como la imagen de dos espirales que van de una a la otra  -una con movimiento envolvente y la otra que desenvuelve, significando el pasaje vivo y perpetuo que va del pasado al futuro.

Sólo nos es necesario seleccionar a tres personajes del Parsifal de Wagner:Titurel, Amfortas y mismo Parsifal, y la imagen cobra vida. Titurel representa al pasado cósmico, Amfortas al presente de la evolución humana en el medio de la crisis y el sufrimiento, y Parsifal al espíritu sanador del futuro de la Tierra, sostenido por el profundo poder del Santo Grial.

Parsifal fue el objetivo innato en la vida de Wagner, a ser obtenido por medio de un largo y pesado peregrinaje. En 1882, cuando el drama terminado fue presentado por primera vez, su vida estuvo realizada; un año más tarde, en 1883, abandona la Tierra. Este paso final hacia la perfección estaba reflejado en la conjunción prenatal entre Marte y Saturno, en virtud de los ciclos lunares se relaciona al año 1876-7. En el año 1876 se ejecuta por primera vez al Anilloen Bayreuth; en 1877, el texto del poema del Parsifal fue completado. La primer ejecución completa del Anillo de los Nibelungos puede considerarse como el clímax de una larga época  de evolución interior en Richard Wagner. Una vez más, fue una época que abarca tres veces siete años ( 1857/77) y solamente cuando finalizó este período se vio capaz de terminar el texto para el Parsifal y componer la música. Es de este modo que Marte, que se hallaba conjunto al Sol en la época prenatal del 15 de Agosto de 1812 y de algún modo representaba  una síntesis más elevada de energía creativa, hubo de esperar más prolongadamente para toda su realización. Ahora, tras larga espera, resultó ser la corona de la labor de la vida de Richard Wagner.

Por lo tanto, en la constelación prenatal de un ser humano, puesto en relación a los ciclos lunares, tenemos algo semejante a un plan prefigurado y profético de la vida terrena que esta a punto de comenzar. Es ciertamente un organismo altamente complejo tejido desde las esencias espirituales del cosmos, formado de manera completamente individual para cada ser humano, e incorporado a la naturaleza del ser humano terrestre. Esta delicada entidad cósmica no labora como mero poder abstracto o decreto del destino. Es una realidad viviente, colaborando en formar y configurar mismo al cuerpo físico. En efecto, podemos detectar a este cuerpo estelar incluso en la formación orgánica del cuerpo, en las enfermedades y sus tendencias. Es en sí mismo un cuerpo respondiendo al cuerpo físico a un nivel superior. Podemos relacionarlo a lo que se conoce en el ocultismo como cuerpo etérico.

Así es como este cuerpo, tejido a partir de las fuerzas de los astros, no es más que un plan preconfigurado de la vida terrena que deviene. Es como el mapa de un país. Podemos descifrar nuestro recorrido dentro de una dirección determinada, unificándonos hasta cierto punto con un propósito tal, ya sea en pos de una experiencia interior  a través de un paisaje al que nunca estaremos amarrados.

Desde las impresiones que recibimos por medio de nuestros sentidos a medida que vamos transitando nuestro camino, podemos despertar en nosotros todo lo que la vida interior y la imaginación del alma puede lograr. Mientras más vivos estemos, más recibiremos. Por ello es que  no puede existir ninguna determinación absoluta por parte del mundo estelar por sobre el curso de la vida humana.

Audio de la biografía de Richard Wagner

Traducido por Diego Milillo y editado por Gracia Muñoz

PASTORES – Libertad Espiritual

Willi Sucher – 31 de diciembre 1954

Incluido en el Curso I de Cosmología, publicado por el Centro de Investigación Astrosófica

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Hoy me gustaría hablar de la corriente de los Pastores y su reflejo en los ritmos cósmicos. La última vez, hablé de las tres corrientes y sus representantes en la Humanidad. Uno puede imaginar estas tres diferentes corrientes como el pensamiento, el sentimiento y la voluntad. Son las tres corrientes que podemos ver en el triángulo formado a partir de las conjunciones entre Júpiter y Saturno que tienen lugar en intervalos de 20 años en tres lugares diferentes del zodiaco. La última vez hemos trabajado sobre cómo estas tres conjunciones siguen adelante, volviendo a los mismos lugares cada 60 años. Esta estrella triangular no es visible, sólo puede encontrarse a través del cálculo de las conjunciones. No esta fijada, sino que gira alrededor de la Tierra incluyéndola en sí misma, por así decirlo.

triangulo

 

Hoy nos ocuparemos principalmente con la conjunción del año 7 AC y la que le sigue 60 años después en Piscis. En la repetición de estas Grandes Conjunciones, podemos leer algo que asemeja a un reflejo de las experiencias, del destino de las Corrientes —en este caso de la Corriente de los Pastores. Es difícil dar una fecha exacta del nacimiento de Jesús, pues no es mucho lo registrado en el Evangelio de San Lucas. Los Pastores a los que se hace referencia en el Evangelio de San Lucas, están relacionados con el nacimiento en un sentido especial. ¿Quiénes son los Pastores?. Lo que se reproduce en las obras navideñas expresa la actitud de los Pastores. En toda obra navideña se reproduce a los Pastores como seres humanos humildes, fuertemente conectados con la Tierra, con lo que es natural y con los que cuidan a sus ovejas. Incluso están acostados en el suelo entre ellas cuando escuchan el mensaje de los Ángeles. Después, llegan a la cueva con gran devoción. Tienen una gran humildad y una profunda lealtad a la Tierra. El peligro es que tienen una cierta estrechez de mente y también cierta tendencia a volverse fácilmente materialistas. Y con estas virtudes y peligros, se mueven, por así decirlo, como sus representantes a través de la Historia Humana, a través de la Historia Cristiana. Estos Pastores, con toda su humildad y lealtad a la Tierra, están conectados con lo que ocurrió mucho antes de los acontecimientos de Palestina, ya que también están conectados con Buda. Esto ha sido descrito por Rudolf Steiner en muchos de sus ciclos de conferencias.

Los Pastores están llenos de preocupaciones, ansiedades, de problemas cotidianos y de todo lo que está en conexión con la Tierra, pero también tienen una especie de esperanza divina, alimentan e intuyen la gran esperanza y la Gran Promesa a la Humanidad. Así, los que están preparados son “llamados” a presenciar al Niño en el establo.

Esta “llamada” a la corriente se lleva a cabo por ciertos grupos de la humanidad. Ellos representan a esa parte de la humanidad que puede hablar de las fuerzas que se introducen en ella a través de Cristo. Es una especie de vivencia de las fuerzas que ingresaron a través de Cristo. Es de hecho un impulso espiritual del corazón, y que vive en el corazón humano. Esta parte de la humanidad pasó por una evolución, y las etapas de esta evolución interior se pueden leer a través de la Gran Conjunción a medida que se mueve alrededor del Zodiaco. En el momento en que nace Jesús, se encontraba en Piscis. Una rotación completa de la estrella triangular tarda unos 2.600 años. Este punto de la estrella triangular se encuentra actualmente en la constelación de Sagitario (signo de capricornio) y dentro de unos 600 años, regresará de nuevo a Piscis. La próxima conjunción de esta punta de la estrella se llevará a cabo en 1961, y ocurrirá en el signo de Capricornio.

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corriente pastores

En cuanto a la conjunción en Piscis, podemos pensar en ella como algo que se lleva a cabo ya sea en la Tierra o en el Cosmos. Los planetas son la expresión de intervalos de tiempo. Las oposiciones tienen lugar en la misma dirección, y son similares a las conjunciones. Son marcas de tiempo, expresiones de los mismos Seres Divinos. Estas conjunciones y oposiciones son como señales de los seres del mundo espiritual por las cuales anuncian qué cosas hay que hacer y algunas cosas que han sucedido. A causa de estos eventos que han sucedido, se tiene que llegar a algunas resoluciones con respecto al futuro. Si utilizamos nuestras capacidades internas y penetramos con una mayor percepción, podríamos entrar en la mansión cósmica en la que habitan los mismos Seres Divinos.

La constelación de Piscis es la constelación que aparentemente está al final del Zodíaco. Es el final, pero en cierto sentido también es un comienzo. Uno de los peces nada hacia Aries, el otro hacia Acuario. Ambos se mantienen unidos por una cinta de estrellas, por lo que juntos mantienen el principio y el fin: “Yo soy  el Alfa y el Omega”. Encontramos al signo de Piscis en las catacumbas. Es lo que los Pastores presenciaron, el principio y el fin, y son ellos los que están llamados a sostener el principio y el fin. Ahí podemos ver el gran drama en su primer acto, el gran drama de la encarnación de Cristo.

Alrededor del comienzo del segundo siglo este ángulo se trasladó a Aries, donde toma un gesto diferente. Aries es el comienzo del zodiaco, pero la cabeza de Aries está mirando hacia el pasado. La transmisión de fuerzas desde Aries, después de millones de años, acumuló lo que hoy aparece como la organización de la cabeza humana. Los seres Aries que se mueven hacia el futuro son, de alguna manera, brillantes e irradian luz. Representan en el Cristianismo a personalidades como San Juan el Divino, y a aquellos que le siguieron y que hallan aquí su expresión, puesto que son seres progresivos. También hay algunos que se fijan en el pasado y que aún viven en la tradición. Estos se expresan en ese Aries que mira hacia atrás, hacia el pasado, por ejemplo, cuando el cristianismo mira de nuevo hacia su grandeza del pasado y que vemos manifestarse en el mundo romano o en los filósofos griegos. El cristianismo se encuentra con la civilización ariana del pasado, y tenemos entonces un movimiento cristiano como los gnósticos, avanzando, pero también tenemos allí las persecuciones. Así, las fuerzas de Aries generan una oposición y se inician las persecuciones. Las persecuciones, sin embargo, siguen más a los ritmos de las  conjunciones de la corriente de los Reyes, de la que hablaremos la próxima vez.

Cerca del año 292, hacia el final del siglo tercero, la conjunción de la corriente de los Pastores ingresó en la constelación de Tauro, lo que la condujo a un estado de ánimo diferente. En Aries se encuentra todavía en una especie de reino filosófico. En Tauro se expresa el deseo de ampliarse o extenderse, pero en este deseo también pueden existir peligros referidos a la tentación de ambicionar el poder. Una vez más, habría que distinguir entre aquellos seres que trabajan de manera progresiva y aquellos otros que son seres retardatarios o que se rezagan.

292

En el año 324 el cristianismo se convirtió en la religión del Estado a través de Constantino el Grande. San Agustín nació en ese momento, al producirse una Gran Oposición en Tauro. Ambrosio era el obispo de Milán, estableciendo la supremacía y el poder político sobre el año 380-86, lo que significó el inicio del poder papal. Nuevamente se produjo otra oposición de Saturno y Júpiter, que expresaba la tentación por el poder. El cristianismo se estaba expandiendo por la Tierra, lo cual es típico de Tauro.

A finales del siglo quinto la Gran Conjunción ingresó en Géminis. En Géminis hay polaridad y división. La labor de los seres allí es crear situaciones que requieren de decisiones —por ejemplo, para seguir hacia “adelante” con el impulso de una división potencial en el mundo. Ellos pueden cortar el hilo, por así decirlo. El cristianismo romano no fue el único grupo que representaba al cristianismo espiritual. También hubo luchas tremendas que se empeñaron en destruir al cristianismo gnóstico y celta. San Agustín desembarcó en las islas británicas cuando se estaba produciendo una Gran Conjunción en Géminis. Uno de los gemelos, que se desarrolló en Roma, es el gemelo terrestre. Sin embargo, es también el momento histórico en que fueron colocadas las primeras semillas del cristianismo esotérico.

 

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No hubo una conjunción en Cáncer, sólo una oposición. Está profundamente marcada con la corriente de los Pastores. Es como su primer descenso, entrando en una especie de crisis.

El Gran Conjunción ingresó en Leo en el año 828-9. Desde Leo están trabajando los Seres Divinos que pertenecen a la Logia Solar. Son seres que dirigen el desarrollo en el sistema solar desde el Sol, tienen gran influencia en la Historia, pero por una vía más oculta. El cristianismo romano se había desarrollado hasta un cierto punto. Luego vino el Concilio de Constantinopla, que tuvo lugar en el año 868-9, en donde se eliminó al Espíritu. En ese momento el cristianismo entró en una cierta oscuridad, sin embargo, fue también el momento en el que se introdujeron las historias del Santo Grial y de Parsifal. Poderosos impulsos Solares entraron en una humanidad enferma. Amfortas estaba enfermo, pero no podía morir. Ciertas declaraciones en la historia de Amfortas sitúan a Saturno en Cáncer cuando la enfermedad estaba en su apogeo. Su enfermedad sólo podía ser curada a través de la pregunta de Parsifal. Saturno en Cáncer nos habla de la enfermedad de la Humanidad-Amfortas. La Gran Conjunción de Leo es la inauguración del Cristianismo Cósmico, que probablemente tuvo lugar durante la época de Parsifal.

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La Gran Conjunción en la constelación de Virgo (signo de Libra-NT) tiene una expresión muy sutil en el desarrollo espiritual del Cristianismo de los Pastores. Expresa su evolución en la historia en el movimiento de los Cátaros, que se originó desde un cristianismo muy esotérico, por ejemplo, en el movimiento maniqueo y el Grial. Este sutil cristianismo no era solamente para la élite, sino que era realmente un Cristianismo, en cierto sentido, para la gente común. Era un desarrollo del Cristianismo de los Pastores y se inspiró de lo que provenía de Virgo. Sin embargo, también existe un gran peligro, porque la Hidra está debajo de Virgo. Los cátaros fueron destruidos con gran crueldad. La Gran Conjunción tuvo lugar cuando la fortaleza de Montségur fue destruida en 1246.

1246

En Libra están los Seres que trabajan para establecer el equilibrio en el mundo. Fue también cuando los Templarios fueron destruidos (1.305-6) y cuando se produjo la destrucción de la Antigua Sabiduría. A través de esta destrucción, comenzó la Era Actual, en la que la Humanidad ha de sostenerse por sí misma. Los hechos tuvieron lugar cuando la conjunción estaba en Libra en 1414. Este fue el comienzo de la nueva era de la ciencia y el conocimiento, que fue y sigue siendo el anhelo de liberarse de los lazos ancestrales. Esto continuó y se hizo aún más intenso cuando la Gran Conjunción entró en Escorpio.

En Escorpio trabajan Seres de una naturaleza muy elevada, pero también los hay con fuertes impulsos marciales. Se convirtió en una cuestión de cómo preservar a la Humanidad de estos dos peligros de Escorpio: las fuerzas atávicas antiguas y las fuerzas marciales. Era particularmente importante que los impulsos marciales fueran revisados. Entonces se le ordeno a Buda a entrar en la esfera ‘marcial’ de Marte con su capacidad de sanación, en 1603, cuando se produjo un Gran Conjunción en Escorpio. En aquel momento se hallaba gente, como Copérnico, Kepler, etc., relacionadas con Escorpio. Fue un momento de gran peligro para la Humanidad, un momento en que la libertad entró en el mundo, pero también el peligro del pensamiento destructivo. Así, podemos ver que la Gran Conjunción de 1603, perteneciente a la corriente de los Pastores, está conectada con Buda. Es la punta del año 7 AC de Buda, de la estrella triangular, que está conectada con el nacimiento sobre el cual leemos en el Evangelio de San Lucas.

1603

Vemos ingresar a esta Gran Conjunción en Sagitario, está ahí ahora, y entrará Capricornio en el próximo siglo. ¿Qué clase de espíritus están trabajando a partir de allí?. Es importante meditar sobre la imagen antigua, el centauro con el arco y la flecha, mitad animal y mitad humano. El objetivo de Sagitario es desarrollar la humanidad, la yoidad. La naturaleza animal se opone a esto y proviene de esa naturaleza ancestral que está conectada con el cosmos. Hay una cierta polaridad aquí que está conectada con Géminis. El anhelo de “libertad espiritual” también pertenece al Cristianismo. Esta humanidad “pastoril” entró en un estado de contradicción. Cada vez que una conjunción tiene lugar en Sagitario, hay acontecimientos decisivos que tienen lugar en la historia. Por ejemplo, la Enciclopedia se creó en 1751 durante una Gran Oposición.

A través de la Enciclopedia, el conocimiento se abrió a todos los seres humanos, fue un paso hacia la libertad. Sin embargo, la Enciclopedia no sólo afecta a la humanidad que lucha por la libertad, sino que también trae consigo ciertas tradiciones que carecen de libertad. Aunque la libertad significa estar libre de las ataduras de la ignorancia,  también puede producir revoluciones. Hay una conexión, en este sentido, con la Revolución Francesa en particular. Sagitario representa al centauro y su poderoso cuerpo equino puede generar oposiciones, incluso revoluciones. Así tenemos en este Sagitario el desarrollo de los Pastores conectados con la Conjunción. El centauro desea convertirse en un ser humano moderno en cuanto al conocimiento, la ciencia, la tecnología y todo lo que está relacionado con ella, pero adjuntado a él se halla ese poderoso apéndice equino, ya en reposo, ya retorciéndose, provocando poderosas emociones y revoluciones.

1663

 

La próxima conjunción será en la constelación de Capricornio, lo que cambiará muchas cosas. Capricornio es la imagen de la cabra montesa. Sus cuernos alcanzan el calor y la luz, pero tiene una cola de pez que se inclina profundamente hacia la Tierra. Esto podría implicar revoluciones, por ejemplo, el uso de la tecnología cósmica o la cosmología. Pero existe la parte del pez, y salvo que la Humanidad sea consciente de esto,  existe un gran peligro en este elemento acuoso de la Tierra. Se plantea la cuestión de si la Humanidad aprenderá a reconocer la naturaleza de su humanización, de aquello que se ha convertido en lo representativo del Cristo.

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Uno tiene la impresión de que por mucho que la humanidad moderna intente llegar a las fuerzas cósmicas o a mejoras de todo tipo, especialmente en los ámbitos tecnológicos y científicos, tanto más se va alejando de su envoltura humana real, de aquello que ha sido representado a través de los Hechos del Cristo. La cuestión consiste en si la humanidad moderna reconoce esto. Si no lo hacemos, puede convertirse en una especie de cocodrilo. Capricornio a veces está representado por un cocodrilo. Estamos siendo testigos de la actividad del nacimiento del mundo espiritual en el alma de la Humanidad a modo de curación. Me gustaría decir una vez más que ser un Pastor no sólo corresponde a una parte de la humanidad. Cada uno de nosotros debe portar las tres partes consigo. Tenemos que aprender a amalgamar al Pastor en nosotros, así como a los otros dos restantes. Podemos vislumbrar que la humanidad se encuentra en el momento presente, sobre todo en la víspera de Año Nuevo, haciendo balance por sobre dónde estamos y cuál es el futuro que esperamos.

2021

[Ed. Nota: En el momento de la Gran Conjunción geocéntrica de 1901 en la constelación de Sagitario (signo de capricornio) que pertenece a esta corriente, Rudolf Steiner habló por primera vez acerca de la verdadera naturaleza del Cristo Cósmico. Brindó las conferencias que se publicaron en “El Cristianismo como hecho Místico”. En un cierto momento previo a la conjunción heliocéntrica correspondiente, fue publicado su libro “El Misticismo en los albores de la Edad Moderna”. La introducción es una obra maestra acerca de la libertad, por lo que la incluimos al final de esta publicación].

 

Traducido por Gracia Muñoz y revisado por Diego Milillo.

 

20ª Carta. Nuestra conexión con las estrellas. Un ejemplo: Tycho de Brahe

 

Noviembre de 1945

 

English version

 

Ahora que nuestra descripción de la naturaleza de los planetas ha llegado a su conclusión, comenzaremos con la delineación de algunas natividades históricas [mayormente la de Tycho de Brahe]. A tal propósito nos serviremos preponderantemente del conocimiento que hemos adquirido en las primeras diecinueve Cartas, y también habremos de desarrollar algunos puntos de vista nuevos, en pos de lograr nuestra tarea.

La natividad sobre la que quisiéramos trabajar es la de TYCHO DE BRAHE, el famoso astrónomo dinamarqués; nació el 14 de Diciembre de 1546 [calendario juliano], en Knudstorp, en el condado de Shonen (sur de Suecia) a las 10:00 AM. Descendía de una familia de la nobleza sueca.

Ahora requeriremos trabajar sobre la posición del cielo en ese preciso momento, en relación al lugar de nacimiento y la hora. Esto se hará con la ayuda del conocimiento astronómico sobre los ritmos planetarios, etc. No es para nada una tarea fácil con respecto a la fecha histórica, porque los ritmos planetarios no son tan simples como esperamos que sean; numerosos detalles y los así llamados “disturbios astronómicos”, deberán ser tomados en consideración. Con lo cual no podremos detenernos aquí en los detalles de estos cálculos astronómicos (para las fechas modernas podemos utilizar las tablas modernas como lo son las efemérides, que brindan las posiciones de los planetas y demás detalles).

Al nacer Tycho de Brahe, la constelación de Sagitario había emergido a pleno por el Este, y le continúo Capricornio durante las horas posteriores al nacimiento. Así que las constelaciones de Sagitario, Escorpio, Libra, Virgo, Leo y Cáncer se hallaban por encima del horizonte; desde el lugar de nacimiento se vería al sudoeste. Cáncer estaba emplazado en el Oeste, y Géminis ya se había puesto. En ese momento del día, el Sol se ubicaba al sudeste del cielo. Al producirse su nacimiento en invierno dentro de una latitud norte elevada, el Sol se encontraba muy bajo, justo por encima del horizonte en Sagitario. Detrás de este se ubicaba Mercurio, en conjunción superior, y Saturno por detrás de ambos. La Luna ingresaba justo en la constelación de Virgo, probablemente apenas visible aun, en la parte sudoeste del cielo. Los planetas restantes se hallaban en ese momento por debajo del horizonte este. Júpiter y Venus se ubicaban en la constelación de Capricornio, y Marte en la de Piscis.

En pos de hallar la proporción correcta de la natividad dentro de la complejidad de las conexiones humanas con el universo estelar, debemos considerar ahora un instante, el significado del nacimiento con respecto a la totalidad de la existencia humana. Al momento de nacer, la criatura es separada del organismo materno. Se le deja a sí mismo con la condición particular del cuerpo que ha adquirido hasta ese momento. Todos los procesos creativos que se dieron durante el desarrollo embrionario llegaron a su fin en ese instante, y si bien continuamos observando un crecimiento y un desarrollo luego del nacimiento, esto dependerá en cierto modo de la forma en que se arribo a la limitación rígida en el instante del nacimiento. Así como este momento remarcable en la vida de un ser humano se genera a causa de la separación de la criatura de su madre, también se genera un momento similar cuando el ser humano es separado de su Madre celestial, cuyos rasgos externos se ven grabados en el cielo estelar; antes de nacer, el embrión humano estaba inmerso en el vientre de la Madre celeste, en los movimientos de las estrellas en el cielo, y especialmente en los de la Luna, así como el embrión físico estaba rodeado y protegido por el vientre de la madre física. Al nacer, esta Madre celeste se retira y muestra en un último cuadro fijo, todo lo que ha creado previamente al nacimiento. Esta es la natividad. Consiguientemente, debemos ver en la natividad algo semejante a la marca de cierre del desarrollo prenatal.

Y lo vemos en su proporción real si lo consideramos como una clave de los eventos prenatales. Pero es la clave justa solo si el nacimiento no ha sido forzado a perseguir propósitos egoístas, lo cual es una práctica bastante usual hoy en día; el caso es diferente en donde la vida de la madre o de la criatura se ve en peligro y cuando se hace necesaria la ayuda médica.

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Si ahora consideramos el cuadro de la natividad de Tycho de Brahe con respecto a la coordinación espacial, entonces tendremos una imagen real del bebe con sus peculiaridades etéreas e inclusive las físicas.

Imaginemos la rotación cotidiana del cielo de Este a Oeste del hemisferio por encima del horizonte; por supuesto que en la región polar es distinto -debajo del horizonte, esta rotación cotidiana va de Oeste a Este. Más aun, imaginemos a un embrión humano deviniendo a la existencia sobre el globo terrestre. La esfera sobre el plano del horizonte, en donde el movimiento se da de Este a Oeste, nos recuerda a la bóveda del cráneo humano. Desde esta esfera provienen aquellas fuerzas concernientes a la formación de la cabeza durante el desarrollo embrionario, justo cuando las estrellas surgen por el Este y tocan -digamos- a la Tierra en su movimiento cotidiano hacia el Oeste, la cabeza es la parte predominante del embrión y a partir de ella se generan en dirección contraria el cuerpo y los miembros. De todos modos, no podemos ver a las estrellas que están por debajo del horizonte; si somos buenos matemáticos, podemos calcular sus posiciones para un determinado momento y situarlas en la dirección en la que deben estar por debajo de la Tierra, así como nuestros miembros apuntan más o menos hacia el centro del globo. En consecuencia, esta esfera está conectada con la creación de los miembros. Entre estas dos esferas, en la dirección del plano del horizonte, debemos buscar a las fuerzas que se manifiestan a sí mismas en la creación del sistema rítmico. Entonces debemos buscar la coordinación del espacio terrestre y celeste que encuentra su expresión en la natividad, la cual brinda la imagen fija del ondular constante de la forma corpórea durante los nueve meses del desarrollo embrionario, llegando hasta el cuadro que hemos dado arriba.

Cuando nace Tycho de Brahe, la constelación de Capricornio se elevaba por el Este; podemos ver esto como un cuadro fijo de aquellas fuerzas que han formado la cabeza de este ser humano durante el estado embrionario; luego, cuando las estrellas  se mueven hacia el Oeste y descienden por debajo del horizonte, indican cómo -desde la cabeza- se fueron formando hacia abajo los sistemas rítmico y metabólico. Así es como llegamos a tener el cuadro del embrión completo. Si a este cuadro le agregamos los movimientos de los planetas durante el desarrollo embrionario, obtendremos una ilustración muy iluminativa de la conexión de Tycho de Brahe con el mundo estelar y de cómo su destino estaba reflejado allí.

Ahora consideraremos los movimientos y gestos de los planetas dentro de este cuadro. Miraremos primero al Sol. Pocos días antes del nacimiento ingreso en la constelación de Sagitario, si bien según su propia orbita, justamente ha ingresado en el signo de la eclíptica de Capricornio (desafortunadamente, estas divisiones de la eclíptica llevan los mismos nombres y símbolos que los del zodiaco de las estrellas fijas; deberían tener nombres diferentes, porque poseen una calidad diferente y se podría evitar mucha confusión. Hemos tratado esta diferenciación entre signos y constelaciones en la 13ª Carta). El Sol en el signo de Capricornio nos da una imagen de la constitución física de Tycho. Como ya hemos señalado en la Carta 13ª,  Capricornio está relacionado con la formación de las rodillas, pero también existe una estrecha relación entre las rodillas y el ojo en el cuerpo humano; si tomamos a la posición del Sol con respecto  a la imagen de este cuerpo humano en el diagrama de arriba, percibiremos rápidamente que este Sol en Capricornio está fuertemente relacionado con su cabeza. Por lo tanto, en este caso la constitución ha de haber estado eminentemente organizada hacia la manifestación de las “fuerza de las rodillas” en la cabeza, que no son otra cosa que los ojos.

Si consideramos ahora el hecho de que Tycho de Brahe fue un astrónomo en la época que el telescopio no había sido inventado aun, y fue -ni más ni menos- el primero en realizar un número considerable de observaciones respecto de las posiciones y particularidades de las estrellas, nos vemos forzados a sacar la conclusión de que fue realmente capaz en un modo extraordinario, de utilizar todo su cuerpo como si fuese un ojo; él ha debido ser capaz de subordinar su organismo completo bajo la acción de sus ojos. Esto requirió una actitud  y una disciplina corporal totalmente diferente a la de nuestros días. Esta extraordinaria capacidad de Tycho de Brahe está indicada por el Sol en el signo de Capricornio, en conjunción con Mercurio y Saturno.

Otro aspecto que podemos considerar de esta posición del Sol, es aquella del “espacio abierto” que hemos descrito en la 15ª Carta. También hemos mencionado a Tycho de Brahe allí, con lo que no hará falta reiterarlo. De todos modos, podemos agregar que el planeta Tierra aparece en el espacio abierto iluminado por Júpiter. De haber podido mirar por sobre la Tierra desde el espacio cósmico, mientras estuvo en esa parte de la eclíptica que no fue tocada por el Sol durante el periodo prenatal de Tycho, hubiéramos observado al planeta Júpiter detrás de la Tierra, en la constelación de Capricornio. Esto indica que en lo profundo del sistema rítmico de Tycho, en su corazón, estaba asentada la búsqueda de ese cáliz del cosmos, dentro del cual debe afluir la substancia espiritual de la Tierra como la Santa Hostia del universo. Estaba tan hondamente anclada en su ser, que pudo volverse realidad solamente en su vida post-mortem, cuando esta gran imaginación ya no estuvo sujeta por las fuerzas de su cuerpo; en el hecho de que Júpiter se hallase por detrás de la Tierra, tenemos a la revelación de que esta Tierra realmente pertenece de un modo secreto al más lejano futuro de nuestro planeta, casi podríamos decir al “futuro Júpiter” de nuestro planeta Tierra, cuando la Tierra se transforme en el nuevo “anfitrión solar”, en el Santo Grial de un nuevo universo. Más adelante diremos más acerca de este Júpiter en esta natividad.

La Luna se ubicaba en la constelación de Virgo al nacer Tycho de Brahe; en la posición del Sol hemos visto  las indicaciones sobre esas fuerzas etéreas universales que construyen el marco físico de un ser humano, entonces en la posición de la Luna podremos experimentar la imagen del “otro lado” del éter cósmico que labora en el organismo y finalmente lo prepara para ser el instrumento de la consciencia,  para el Alma Consciente. Hemos detallado esto en las Cartas 16ª y 17ª. En este caso, la Luna estaba en la parte superior de la Virgen cósmica; aquí tenemos una indicación de que Tycho de Brahe era capaz de ingresar en el reino de los secretos de la creación gracias a las fuerzas de su consciencia. Estas estrellas en Virgo fueron percibidas de distintas maneras en la antigüedad. Una de las maneras era percibir al Padre y Madre cósmicos como unidos en un ser; otra imaginación era la de un gigantesco atelier o laboratorio en donde los poderosos seres jerárquicos dieron los impulsos iniciales de los numerosos pasos evolutivos. Como sea, esta imaginación varía según  las regiones de esta constelación. La imaginación de este misterio de Virgo fue implantado en el ser de Tycho, desde el aspecto de las “fuerzas de la cabeza” que representan la esencia espiritual del mundo estelar.

Debemos recordar que la mujer que es descrita en el capítulo 12º de la revelación de San Juan, lleva una corona de doce estrellas sobre su cabeza. Es el reino de la manifestación de las jerarquías, a través de las estrellas visibles. Entonces podemos ver cuán profundamente conectado estaba Tycho de Brahe con el mundo estelar; ya desde los 13 años, consideró a la ciencia estelar como la revelación de lo divino.

La Luna al momento de nacer es, desde otro punto de vista, un portal para las fuerzas del Alma Consciente o, podríamos decir, el reino del pensar. En la Carta 14ª, hemos descrito los nodos lunares y sus ritmos (ver diagrama correspondiente); allí también hemos desarrollado el hecho de que los nodos lunares se mueven a través del punto en donde se halla el Sol durante el nacimiento, sea un tiempo antes o después del nacimiento.

Del mismo modo, podemos considerar el hecho de que los nodos lunares se mueven a través del punto en el zodiaco en el que se ubica la Luna en la natividad. Esto también puede ocurrir un tiempo antes o después del nacimiento, sin requerir que coincida con este. Como ya hemos señalado en la Carta XIV, estos nodos lunares son los portales entre las esferas solar y lunar. Si ahora relacionamos estos portales con la Luna de la natividad, entonces ganaremos un cuadro que nos muestre como las fuerzas superiores de la esfera solar despiertan en la esfera de la Luna -o en su reflejo humano- a la actividad del pensar. En otras palabras, tenemos la descripción de la influencia de los pensamientos de los Dioses que habitan en la esfera solar y más allá, en el pensar humano.

Como el pensar de los Dioses emerge en la gente como su propio pensar, a modo de filosofía propia, puede hallarse en la distribución individual de los planetas en el zodiaco en el momento en que esos portales -los nodos lunares- se mueven a través de la posición en que se ubico la Luna en la natividad.

Le debemos este descubrimiento a ciertos indicaciones que Rudolf Steiner dio en su ciclo de conferencias “El pensamiento humano  y el pensamiento cósmico ” (en donde  define estas filosofías y matices); allí habla acerca del hecho de que aparte de la natividad en sí, puede hallarse otra “natividad espiritual” que muestra la filosofía de un ser humano y que puede ser inclusive de mayor importancia que la natividad física.

Investigaciones en conexión a personalidades históricas han conducido a la confirmación del hecho de que esta natividad espiritual, es aquella que surge cuando los nodos lunares se mueven a través de la Luna de la natividad. La pregunta es: ¿Cómo podemos leerle a esta natividad espiritual su filosofía individual?. Esto fue indicado claramente por Rudolf Steiner; describió como podemos distinguir entre los temples hacia las tendencias filosóficas. Estas son:

  • GNOSIS: la más alta forma del temple hacia la concepción filosófica, que brilla como una capacidad supra-pensante en el alma humana. En el cielo estelar, corresponde a Saturno.
  • LOGISMO: la tendencia de comprender al universo por medio del pensamiento lógico, filosófico. Su contraparte cósmica es Júpiter.
  • VOLUNTARISMO: el temple filosófico que se empeña en comprender al universo como el resultado de las actividades de las fuerzas volitivas. En el cosmos se relaciona a Marte.
  • EMPIRISMO: el temple filosófico de aprender la verdad a través de la experiencia sensoria y la experimentación. Su origen cósmico es el Sol.
  • MISTICISMO: el empeño de llegar a la verdad filosófica por medio de la contemplación mística. Esta filosofía corresponde cósmicamente a Venus.
  • TRANSCENDENTALISMO: un temple que toma en cuenta la existencia de un mundo mas allá de los sentidos, a manera de mundo metafísico. Se relaciona a Mercurio.
  • OCULTISMO: considera al mundo “oculto” como al verdadero. Su imagen cósmica es la Luna.

Cada uno de estos siete temples filosóficos puede aparecer bajo doce “matices” diferentes, así como los planetas se mueven a través de doce constelaciones  del zodiaco. Estos doce matices filosóficos son:

  1. IDEALISMO: experimenta al universo sobre el trasfondo de ideas divinas activas; esto se encuentra relacionado con la constelación de Aries.
  2. RACIONALISMO: un matiz que percibe la presencia de ideas en el universo, no como entidades activas sino como conceptos que han sido colocados en los objetos existentes mucho antes y que no pueden seguir evolucionando. Su equivalente cósmico es Tauro.
  3. MATEMATICISMO: el experimentar del universo como la expresión de grandes leyes matemáticas, como si hubiesen sido creadas por un gran matemático. Su reflejo cósmico es Géminis.
  4. MATERIALISMO: considera que el universo consiste solo de materia que puede ser pesada, medida, y contada. Cáncer se relaciona a este concepto del mundo en el cosmos.
  5. SENSUALISMO: comprende al universo como si existiese solamente dentro del campo marcado por el compás de los sentidos. En el zodiaco corresponde a Leo.
  6. FENOMENALISMO: acoge a los “fenómenos” en el universo como las bases esenciales de un aspecto filosófico del mundo. Su contraparte es Virgo.
  7. REALISMO: se esfuerza por lograr el matiz de la comprensión de lo real como cimiento de cualquier tendencia filosófica. Su origen cósmico es Libra.
  8. DINAMISMO: un matiz filosófico que porta el concepto fundamental de los poderes o fuerzas, pero sin ser aun seres espirituales individuales, de cualquiera de las siete tendencias espirituales. Su manifestación cósmica es Escorpio.
  9. MONADISMO: acoge al mundo de seres espirituales individuales (las monadas) que están más allá de los lazos del ser humano. Estas monadas son aun incomprensibles, con lo cual este mundo de seres monádicos es todavía una realidad abstracta. Su manifestación cósmica es Sagitario.
  10. ESPIRITUALISMO: toma al universo como la labor y manifestación de los seres espirituales individuales de un orden jerárquico definido. El carácter y la actitud de estos seres jerárquicos pueden ser distinguidos y reconocidos. Su manifestación cósmica es Capricornio.
  11. PNEUMATISMO: reconoce al espíritu como la base del universo, si bien aun no distingue entre seres espirituales individuales. El espíritu es según esta visión, una unidad mayor o menormente indivisa. Corresponde a Acuario.
  12. PSIQUISMO: un matiz que no reconoce al espíritu como base del universo, pero en cambio, propone algo semejante a un alma del mundo como la esencia de la existencia universal. Está relacionado a Piscis.

concepciones del mundo

Traducido por Diego Milillo y editado por Gracia Muñoz