El perfil del siglo XX

Curso de conferencias no revisadas por WILLI SUCHER del 14 al 21 de julio de 1966 en Hawkwood College, Stroud

(Los dibujos en estas conferencias no fueron dibujados por Willi)

1ª) 14 de julio de 1966 – Antecedentes

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2907 AC (Egipto) -747 AC (Grecia-Roma) -1413 DC (Edad Moderna)

 

En estas conferencias, vamos a intentar orientarnos en el contexto del siglo XX para poder encontrar la profunda relación entre el mundo cósmico y nuestro planeta. Por lo cual y para poder guiarnos, consideraremos los ritmos cósmicos desde varios aspectos.

Para ello, primero trataremos sobre la precesión de los equinoccios. Sabemos que el vértice, o equinoccio, indica el comienzo de la primavera alrededor del 21 de marzo, cuando el Sol está relacionado especialmente con una de las constelaciones del Zodiaco de las estrellas fijas. Estas estrellas fijas, situadas en las doce constelaciones del Zodiaco, son una característica estable en los cielos.

Recordemos que el Sol, en su recorrido alrededor de la eclíptica, vuelve a la misma posición cada 365 días, y cuando miramos hacia el Sol, vemos como telón de fondo el mundo de las estrellas fijas en el espacio solar. El Sol va haciendo el recorrido gradualmente de una constelación a otra cada 2,160 años aproximadamente, y a esto se le llama precesión, a la trayectoria del Sol alrededor de la eclíptica (ver Fig. 1). Incidentalmente, nos acercamos a esto desde el punto de vista ptolemaico, en el que, con la Tierra como centro, no tenemos el sentido del movimiento de la Tierra, sino sólo el del movimiento aparente del Sol alrededor de la Tierra sobre la cual nos hallamos.

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Hoy tomaré el movimiento del equinoccio de Otoño en lugar del equinoccio de primavera, que es el punto de vista opuesto, como vemos en la Fiesta de Micael. En Primavera, las fuerzas cósmicas caen sobre nuestra Tierra, pero en el Otoño tenemos una especie de recesión o retirada, dejando sola a la Humanidad. Es entonces el momento en el que podemos y debemos esforzarnos por conservar nuestra integridad y desarrollar nuestra propia conciencia con renovada fuerza interior. Me gustaría que observaran particularmente las constelaciones de Virgo, Libra y Escorpio. Recuerden también que en el tiempo de Cristo el equinoccio de otoño pasó de Libra a Virgo. A esto se le puede llamar una gran transición. En los antiguos templos de misterios, el neófito experimentaba las grandes fuerzas que fluían del sistema solar, ya fuera a través de la meditación profunda o de la intuición, que se puede describir como el elemento Libra o el de equilibrio. Los símbolos abreviados que se asignaron a las constelaciones proporcionan una visión aún más profunda.

En Egipto, Libra se elevaba ante Osiris en el tiempo en que las almas de los muertos le fueran llevadas por Annubis, el de cabeza de perro y se pesaban contra una pluma, para que pudieran considerarse dignas de elevarse al más alto reino espiritual. La constelación de Libra todavía podemos experimentarla como un reino conectado con la libertad condicional y la purificación, con lo cual uno puede evolucionar y ascender interiormente a etapas superiores de experiencia y existencia. Este es el aspecto de Libra en Otoño o la Fiesta de Micael.

Hace más de dos mil años, esto también fue experimentado por el pueblo judío después del Éxodo, cuando se les dio su verdadera tarea en la historia narrada por Moisés. Este fue un tiempo de prueba para ellos, cuando se prepararon para la venida de Cristo a través de diversas vicisitudes, como los cuarenta años en el desierto, hasta su exilio de Palestina. Estas fueron algunas de las tremendas pruebas de la humanidad.

El equinoccio de Otoño está conectado con el elemento de interiorización del alma humana, mientras que el equinoccio de Primavera está conectado con su contraparte cósmica. Por lo tanto, debemos comparar Libra en Otoño con Aries en Primavera. Con el equinoccio de Primavera en la constelación opuesta de Aries, encontramos la indicación al pueblo judío de su preparación para recibir a Cristo. En el Éxodo se les dio el símbolo del Cordero de la Pascua, Aries, cargado simbólicamente con los pecados del mundo entero o del pueblo y empujado al abismo. ¿Por qué un carnero? Juan el Bautista explicó: “He aquí el Cordero de Dios, que quita los pecados del mundo”. Esta era una imaginación preparada anualmente ante el pueblo judío. La Imaginación del Cristo fue reconocida por Juan el Bautista como el más alto iniciado de la Jerarquía Espiritual de los Kyriótetes, a quien llamaba El Cordero de Dios. Rudolf Steiner se refiere a los Kyriótetes como los Espíritus de la Sabiduría, que donaron a los seres el poder de la vida y Cristo fue su Cabeza.

Ahora, vamos a seguir el movimiento del punto equinoccial a Piscis (Primavera) y a Virgo (Otoño). Hemos visto a Libra como un reino de libertad condicional, aunque ésta es sólo una faceta de la historia cósmica. Rudolf Steiner sugirió que el símbolo de Virgo representaba tres portales, que parecen estar flanqueados por una serpiente. A medida que nos movemos en la dirección de Virgo nos acercamos hacia los grandes misterios cósmicos, no necesariamente los más importantes, sino los que nos conducen a nuestros orígenes cósmicos y los del mundo. Por lo tanto, parece que la iniciación sigue a la libertad condicional, ya que el neófito egipcio fue cuidadosamente preparado y purificado para luego pasar por los tres portales, o etapas de imaginación, inspiración e intuición. Finalmente, el neófito experimentó las etapas de la evolución.

Esta es la experiencia de Otoño de la Era actual y es por ello que la elegimos como nuestro fondo. Rudolf Steiner nos trajo la Ciencia Oculta como un mensaje vital, porque debemos aprender a reconocer la sabiduría de la serpiente cósmica y comprender también la sabiduría cósmica de la Antropo-Sofía.

El equinoccio de Primavera, frente al del Otoño, está en Piscis. En Piscis, los dos mundos parece que se encuentran, mientras que en Géminis se apartan, y el mundos cósmico y el humano están separados en lugar de unidos (véase más adelante). Pero en Piscis se encuentran uno al lado del otro, están unidos, y aquí encontramos el símbolo de la fraternidad cósmica. Debemos aprender nuevamente en esta Era a permanecer en el cosmos, no como entidades separadas, sino para encontrar el mundo espiritual en nuestro propio nivel y elevarnos en una comunión establecida.

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El equinoccio otoñal se trasladará a Leo dentro de unos 500 años, pues Piscis es más extenso. El cosmos da el impulso, pero la inercia de la Tierra es mucho más lenta en su realización. ¿Cuál es la expectativa de Otoño para la humanidad?

El símbolo de Leo parece representar la cabeza de un león con una cola larga y sin cuerpo. Sin embargo, el círculo siempre indica una entidad que ha llegado a ser, una entidad que se ha encontrado a sí misma. La dificultad humana actual es encontrarnos en nuestro ser íntimo y encontrar nuestra propia integridad. Una vez logrado esto, debemos ir a la periferia, hacia el infinito, y ganar una nueva relación con el cosmos. La edad futura del punto otoñal en Leo, con Acuario como punto vernal, indica una relación totalmente nueva para la Humanidad.

Cuando el Sol entre en el punto vernal de Acuario, podemos hacernos conscientes de dos ondas que representan tanto la altura como la profundidad —un movimiento rítmico— tanto arriba, como abajo. Cuando hayamos encontrado nuestro yo en el cosmos como seres egóicos, podemos ir con seguridad a la periferia por primera vez. Nos perderíamos si nuestro yo no fuera lo suficientemente fuerte, pero a través de nuestro fortalecimiento podemos realizar los ritmos cósmicos en libertad, porque habremos trabajado con los ritmos naturales del pasado. En el futuro, se nos requerirá trabajar con ritmos y fuerzas cósmicas y conservar sin embargo nuestra identidad

La E rade Leo / Acuario traerá a la humanidad la necesidad de vivir con ritmos cósmicos. Ya conocemos los ritmos del año y los de la Luna, pero éstos son sólo una fracción de los ritmos cósmicos. Si aprendemos a trabajar con ellos, podremos lograr milagros. Por ejemplo, los ritmos de la mañana y de la noche relacionados con la meditación y los medicamentos: el Dr. Hauschka ha demostrado que estos últimos pueden ser preservados sin alcohol durante años, sólo con la exposición al sol naciente y poniente por períodos cortos a la vez. Debemos aprender a trabajar conscientemente con tales ritmos, y para ello necesitaremos la cualidad de la fiesta de San Miguel de retener nuestra identidad mientras somos capaces de salir al cosmos.

Cuando miramos nuevamente a los puntos de Tauro (Primavera) y Escorpio (Otoño), encontramos que estamos de vuelta a la civilización egipcio-caldea. Nos hacemos conscientes de que hay un misterio y una verdad tremendos en sus símbolos, pero ya no se comprenden. A veces el Escorpión se representa con la picadura apuntando hacia abajo y otras hacia arriba. Podemos compararlo con Virgo, porque también tiene tres portales a la vida cósmica. Pero ahora en nuestro tiempo nos dirigimos hacia abajo para encontrar los nuevos secretos.

Hemos anotado antes que en Libra nos movemos a través de los portales de los misterios. En Virgo comenzamos a penetrar en los misterios cósmicos. A través de Escorpio nos movemos hacia los misterios menores: Isis es la Diosa que representa las fuerzas del alma ante los seres humanos. En Escorpio, Sagitario, etc., podemos ahora entrar en los misterios menores del alma humana y su desarrollo, de la gente y de los principios superiores que se manifiestan en ellos. A Escorpio se le asocia con la muerte —muerte cósmica en el alma humana— en todas las mitologías, incluso en la indio-americana, mientras que Virgo está asociada con la vida cósmica. No sólo el enigma de la muerte es el símbolo del Escorpión, sino también el misterio de la resurrección y el rejuvenecimiento humanos. Por lo tanto, es significativo si su aguijón apunta sólo a la muerte, o si apunta hacia arriba, hacia la resurrección a través de los tres portales. Este impulso hacia arriba es también de lanza y nos recuerda la historia de Parsifal, en la que la lanza había causado tanta desolación y enfermedad. El misterio de la muerte desempeñó un papel importante en los misterios egipcios inspirados por Isis, el ser del alma del cosmos y el gran enigma del alma humana.

Tauro es el opuesto en el equinoccio vernal. Esto da una imagen tremendamente exaltada del cosmos: Aries como el Cordero de Dios y el símbolo Tauro como el Logos. El Dios Ptah fue el gran inspirador de todos los artistas, el Dios guardián de todos los artesanos. Él fue el arquitecto del cosmos, y todo fue creado por Su palabra. Todos los edificios y templos egipcios fueron construidos sobre este principio.

Sin embargo, la puerta del cosmos se cerró lentamente, y la gente dejó de aprender lo que estaba más allá de sus creaciones. Necesitamos estos antecedentes para nuestro futuro trabajo nocturno, especialmente en la perspectiva actual de Virgo y  Piscis. Debemos vivir esta situación, invocada por el Mundo Divino, para atravesar los misterios de la vida cósmica (ver La Ciencia Oculta). También, surge en la humanidad un fuerte impulso espiritual para crear posteriormente la fraternidad en las condiciones externas, pero esta primero debe realizarse espiritualmente. Debemos comenzar con las condiciones sociales humanas. El presente problema que se teje a través de nuestra vida social acerca de qué hacer con el problema racial y los órdenes sociales jerárquicos, con muchos intentos infelices de solución. Esto sólo puede hacerse sobre una base espiritual, estableciendo como fondo a Virgo —nuestros orígenes y futuro—. Esto debe ser recreado de nuevo, a partir de una sabiduría cósmica. Y sólo esto puede resolver el problema de la Era de Piscis.

Traducido por Gracia Muñoz y revisado por Diego Milillo.

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Las doce noches santas

Conferencia no revisada por Willi Sucher, Albrighton Hall, 6 de enero de 1953

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Ya han pasado las 12 Noches Santas y los símbolos del árbol de Navidad han desaparecido. En la 13va noche nos alejamos del recuerdo de las estrellas, y traemos del cosmos la Imaginación de los Tres Reyes y Epifanía, cuando Cristo ingresó en la Tierra.

Existe una costumbre durante la Epifanía, en la cual los Tres Reyes vienen a limpiar el árbol de Navidad, y se lo llevan. Ellos, que eran los maestros de la antigua sabiduría de las estrellas, tenían que quitar los símbolos de las estrellas para que regresáramos a la Tierra.

Ahora hablaremos de Venus Oculto, la estrella de los Hechos. Este Venus Oculto es la verdadera estrella de seis puntas, que se dibuja por medio de los movimientos del planeta que llamamos Mercurio. Y así como la estrella de cinco puntas nos recuerda la compasión y sanación de los pastores, la estrella de seis puntas de Venus Oculto nos recuerda a la verdadera estrella de los Reyes Magos. Es la estrella de las Escrituras.

Y aquí tenemos una dificultad, ya que en la astronomía moderna este planeta se llama Mercurio. Si tomamos la posición de Venus Oculto visto desde la Tierra, encontraremos que a veces se encuentra por detrás del Sol y a veces delante de él, ya que siempre permanece alrededor del Sol. Los lazos y las conjunciones describen una estrella de seis puntas, que no podemos ver, pero que en el transcurso de 40 años, estas conjunciones van  girando alrededor del zodiaco, llegando a un grado o así de su punto de partida anterior. Las conjunciones inferiores son compresiones o contracciones y las conjunciones superiores son más ligeras o expansiones.

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Cuando  Mercurio Oculto cruzó el Sol, frente a la Tierra, surgió la raza negra —luz y oscuridad. Los guardianes, responsables de ayudar a crear las diferentes razas, ocultaron este significado. La Sabiduría de los Magos tiene de hecho poderes mágicos. Uno de los Reyes Magos vino de Persia, donde cultivaban el suelo. Los siete signos de Cristo son como una especie de arquetipo sanador. Los Tres Años no están realmente completos, son 2¼ años. Tenemos siete signos durante los cuales ocurren las conjunciones inferiores de Venus Oculto con el Sol. Cristo había tomado las fuerzas de la luz procedentes de las anteriores conjunciones superiores de Venus Oculto con el Sol y las manifestó a través de Signos durante las conjunciones inferiores que le siguieron.

Los siete ciclos de Venus Oculto en estos 2 años y medio corresponden a los siete Signos dados por Cristo y que se encuentran en el Evangelio de San Juan. A esto también le hemos unido la siete división heptagesimal de los planetas, y también podemos ver cómo se asocian con los días de la semana.

Podemos ver a Saturno en la Primera Señal, las bodas de Canaán. Aquí es donde Cristo dio un paso adelante a través de Jesús, por así decirlo; era el principio del Servicio, por el cual el “Yo” ahora hizo vino del agua, ahora tomó el lugar el vino.

El Segundo Signo, la curación del hijo del Noble de Cafarnaúm, reveló el Misterio del Sol. La curación tuvo lugar en la 7ª hora, al mediodía a mediados de verano.

El tercer signo fue la curación del hombre que estuvo enfermo durante 38 años en el estanque de Bethesda, revelando el misterio de la Luna. Las aguas de la fuente eran movidas a veces por un ángel, y el que entraba primero era sanado, pero no había nadie para ayudar al enfermo a  entrar en la fuente a tiempo. El Cristo le pregunta al enfermo si quiere ser sanado, luego le ordenó que tomara su cama y se fuera a casa. La curación ocurrió  en el día de reposo en el 31DC. El nodo de la Luna tiene un ritmo de unos 38 años, y el hombre había estado enfermo durante 38 años.

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Los planetas no se mueven exactamente en el mismo plano. El plano de la Luna está ligeramente inclinado al de la Tierra, y por lo tanto el plano orbital de la Luna cruza el de la Tierra en un punto o nodo descendente, y un punto o nodo ascendente. Estos nodos giran alrededor del plano de la Tierra. Una vuelta completa del nodo de la Luna toma cerca de 18 años y 7 meses. Dos vueltas de nodo lunar son 37 años y 3 meses, y 31 años a partir de 38 llega al año 7 AC, cuando hubo tremendos eventos en el cielo. Sucesos majestuosos, como el primero en el año 7 aC., anunciando la inminente encarnación de Cristo, cuando hubo un tremendo eclipse. Ese hombre cayó enfermo en ese momento, como un reflejo de la Gran Caída en el cosmos (ver Antigua Luna III). Este hombre no pudo recibir el mensaje del Sol y tuvo que esperar 38 años. Entonces vino el Ser Solar y sanó el misterio de la Luna, con el Sol descendiendo hacia la ella; Es decir, el Sol volviendo y entrando nuevamente en la Luna.

Mirando hacia atrás de estos acontecimientos podemos traer a la luz el significado de Cristo. Las estrellas están avanzando; El Cristo se ha unido con la Tierra. Júpiter en Aries-Kyriótetes; El Cordero de Dios. Tales eventos ocurren sólo una vez. Una vez, las fuerzas de Júpiter en Aries fueron llevadas a la Tierra; Ahora podemos mirar hacia la Tierra y visualizar en imágenes vívidas el gran cosmos y el líder espiritual de los Kyriótetes. Esto se refiere al universo entero.

(1) Saturno / Sábado: La boda en Cana.

(2) Domingo / Domingo: La curación del hijo del Noble de Cafarnaúm.

(3) Luna / Lunes: La curación del hombre que estaba enfermo 38 años.

(4) Marte / Martes (uniendo el Sol y la Luna) -La Alimentación de los 5000. Marte, que estuvo activo durante la primera mitad de la evolución de la Tierra, ahora se convierte en el servidor, el Pan. En este Cuarto Signo, la estrella de Venus Oculto señala efectivamente el futuro lejano. Júpiter también señala el futuro. Nuestros pensamientos se convertirán en la sustancia del futuro Júpiter. Contemplaremos el espíritu. Venus Oculto será capaz de crear el Espíritu. Mercurio (Venus oculto) llega al lugar donde tuvo lugar la alimentación de los 5.000. Y aquí podemos  experimentar vívidamente la alimentación de los 5.000. En un futuro lejano, la humanidad podrá hacer mayores obras.

(5) Mercurio Oculto / Miércoles: Cristo camina sobre el Mar: Mercurio es el planeta de la paz. Tal y como se ve desde la Tierra, Venus conjunta al Sol y luego esta Mercurio justo antes de hacer conjunción con el Sol, y Júpiter está en Tauro. Las cuatro de la madrugada en el reloj. Antes del amanecer, los discípulos estaban atrapados en los elementos, luego el Sol se elevó. Cristo calmó el mar con las fuerzas de Mercurio.

(6) Júpiter / Jueves: La curación del hombre que era ciego desde el nacimiento: se trataba de un  despertar de las fuerzas de Júpiter. Preparación para el futuro mientras duren los días. “Yo Soy la Luz del mundo y del Cosmos”. Cristo da su propia sustancia -símbolo del choque entre la oscuridad del pasado y la luz del futuro.

(7) Venus Oculto / Viernes: La Resurrección de Lázaro  —Hubo una conjunción superior en Capricornio / Cabra: “Yo Soy la Puerta” (San Juan, Capítulo 10) y una conjunción inferior, un lazo, en Piscis. En Venus Oculto tenemos a los Misterios, y en el séptimo ciclo, los Misterios se manifiestan en la Resurrección de Lázaro (San Juan, Capítulo 11).

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Traducido por Gracia Muñoz y revisado por Diego Milillo.

El horóscopo del deceso y la vida tras la muerte

Artículo de Willi Sucher, Julio de 1938

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En nuestros estudios precedentes hemos considerado al horóscopo del deceso como una especie de epítome de la vida terrena, el cual llega a su final al momento del fallecimiento. Es una imagen de lo que se ha obtenido como fruto de la vida y que ahora acompaña al individuo hasta el gran universo con el fin de seguir elaborándolo. Es como si la humanidad se viese a cargo de pintar una enorme cúpula. Queda así revelada la relación activa de los seres humanos con los seres estelares, por medio de los horóscopos del deceso de personajes e individuos históricos a través de extensos períodos de tiempo.

También será necesario que veamos este hecho a la luz de lo que experimenta el alma tras la muerte. Como ya fuera indicado, el horóscopo del fallecimiento apunta en dos direcciones, no sólo hacia la vida terrena que ha quedado atrás sino que también hacia el futuro, es decir, principalmente hacia la existencia post-mortem del alma en los mundos espirituales.

En relación al horóscopo natal, fue explicado cómo el alma humana desciende hasta su vida terrena a través de diferentes estadios, reconocidos por la Ciencia Espiritual. Generalizando, la individualidad humana atraviesa por tres estadios de desarrollo cuando prepara el camino hacia una nueva encarnación. Los hemos descrito como el pasaje por las esferas de Saturno, del Sol y de la Luna. Hemos mostrado como los pasajes por las esferas solar y lunar se ven reflejadas en el horóscopo o la constelación del pensamiento cósmico (la constelación por la cual a cada quién le corresponde una filosofía  o cosmovisión en particular) y en la constelación prenatal que se inicia hacia el momento de la concepción y que concluye con el nacimiento. De la misma manera, debería ser posible realizar un seguimiento del alma de un ser humano por su camino a través de los mundos espirituales tras el deceso.

Los hechos cósmicos conectados con la Luna han sido los que se convirtieron en nuestra línea guía, en pos de hallar las relaciones prenatales de alguien con el cosmos. Es de este modo como el horóscopo prenatal se vio determinado por la relación de la Luna con el Ascendente natal. La constelación del pensamiento cósmico, por la posición de la Luna natal en relación al nodo lunar. Efectivamente, a partir del momento en que ocurre el nacimiento, ciertas direcciones en el cosmos pueden ponerse en funcionamiento. En estas direcciones hemos visto una imagen del camino de ingreso del alma en la Tierra y de su paso a través de las esferas prenatales. La posición de la Luna natal es especialmente importante; la hemos descrito como indicadora de la dirección por la cual el alma ingresa a la esfera lunar desde la solar.

De este modo, deberíamos ser capaces de hallar una ‘dirección’ en el horóscopo del deceso, una realidad astronómica, una imagen del camino por el cual este alma humana se adentra en el cosmos. Ya hemos mencionado a la dirección hacia el Este luego de producirse la muerte, el modo en que el alma se dirige hacia el Este eterno. Como fuere, esta dirección sólo nos conduce desde la Tierra hacia la esfera lunar. Para alcanzar las esferas del Sol y de Saturno, el alma ha de recibir ahora otra ‘dirección cósmica’, tal como sucedió mientras tomaba el camino descendente antes de nacer. Pero aquí tenemos una diferencia importante: si bien ha sido la Luna quien impartió la dirección del ingreso del alma a través del nacimiento, al producirse el fallecimiento será el Sol quien determine la dirección de la partida hacia las esferas superiores. Esto arrojará luz por sobre muchas otras cosas.

Dondequiera que se halle el Sol al momento de fallecer un ser humano, ésa es la dirección cósmica, la dirección que indica el lugar de partida hacia las altas esferas del Sol y de Saturno. Si somos capaces de leer la escritura cósmica resultante, ganaremos algún tipo de idea acerca de la actitud con la cual inicia su partida el alma que desencarna.

Rafael por ejemplo, a quien ya mencionamos, falleció el 6 de Abril de 1520. En ese momento el Sol ingresaba en Aries. En consecuencia, ésta fue la dirección por la cual Rafael ingresó en los mundos espirituales. Aquí tenemos a una imagen que tiende a expresar cuál de todas las esferas espirituales cósmicas buscará su hogar luego de fallecer. Ahora bien, mismo el símbolo que representa a Aries (♈) indica un abrirse, un soplo ascendente de alabanza y alegría, una expansión. Ciertamente, Aries siempre está relacionado con el recibir algo, nuestra apertura frente a las fuerzas espirituales. Mismo desde este solo hecho, el Sol en Aries al morir Rafael, podemos desarrollar un sentir acerca de lo que sería el entorno espiritual de esta individualidad durante la vida post-mortem, más aún si tenemos en cuenta el modo en que vivió su vida terrena, ofreciendo todo su arte a las ideas creativas y los impulsos  de los mundos espirituales.

Lo mismo podemos encontrar también en el caso de otros seres humanos, sobre quienes podemos intentar sentir  cómo se desarrollan en la esfera de las ideas creativas luego de fallecer, plenos de vida real y situándose en el Espíritu.

Por ejemplo, el Sol se ubicaba en Aries cuando fallece Byron, el 19 de Abril de 1824. También fue el caso de Schiller, el 9 de Mayo de 1805. El Sol ingresaba a Tauro desde Aries, con lo cual la imagen cósmica se transforma un tanto. El mundo de Schiller es un mundo ideal, más fuerte y firme, más marcadamente delineado comparado con el de Byron, que poseía un toque más liviano y bellamente móvil.

Por lo tanto, mucho más puede descubrirse acerca de la vida post-mortem. De ahondar un poco más, podemos tomar consciencia acerca de cómo se revela aquí la actitud y el tono anímico fundamental o –digamos– el carácter básico del cuerpo astral de una individualidad tal, manifestada en el juicio cósmico. Ciertamente, esto no difiere de lo que contemplamos como pensamiento cósmico, sólo que en dirección opuesta. Vemos el juzgar del cosmos sobre la vida y la esencia que, ahora, el ser humano lleva consigo hacia el cosmos como los primeros  frutos  de su alma.

Si –por ejemplo– al momento en que muere Tolstoi, el 20 de Noviembre de 1910 (calendario gregoriano) el Sol ingresa en la constelación de Escorpio, debemos reconocer aquí a la imagen de la configuración interior del alma de Tolstoi, vista desde el juzgar del cosmos, la esfera cósmica en particular que delinea  a este alma en sí misma. Si luego contemplamos el aspecto a menudo dual y escindido del ser de Tolstoi, ya volcándose vigorosamente hacia el mundo de los sentidos, ya retrayéndose hacia la soledad del alma pero siempre inagotable y dinámico en su empeño, reconoceremos la afinidad interior de esta alma humana con Escorpio dentro de la existencia post-mortem.

Este aspecto, la ubicación del Sol en el Zodíaco cuando ocurre el deceso, es tan sólo uno entre los muchos que han de ser considerados como importantes. Ya hemos hablado acerca de cómo las experiencias propias conforman un gran cuadro de la vida terrena concluida, durante los primeros días tras haber fallecido, pudiendo contemplar los puntos esenciales de ese destino terrestre a modo de poderosa imagen. Este es el primer estadio del trayecto post-mortem; sólo dura unos pocos días, concretamente, hasta que el cuerpo etérico es disuelto en el cosmos.

El alma humana ha dejado entonces atrás a los cuerpos físico y etérico. El único velo que la individualidad espiritual interior conserva aún consigo es el astral –el cuerpo del alma. Ahora bien, en este cuerpo astral aún se hallan vivos todos los deseos, pasiones e inclinaciones de todo tipo y grado, los cuales han sido gestados por el alma durante su estadía en la vida terrena. Antes de poder elevarse hacia esferas más altas del mundo espiritual, esta aura anímica debe ser limpiada y purificada. Se debe atravesar un lapso de tiempo de purificación y purgamiento, algo que nos es relatado por todas las religiones basadas en una contemplación espiritual. Fue Dante quien otorgó forma poética a esto en su Divina Comedia.

Durante este lapso de tiempo, el así llamado fuego de la purificación, el alma humana atraviesa una vez más por todas la experiencias de la vida terrestre pasada, pero en forma inversa. Vivenciamos todo el bien que causamos en otros desde su verdadero aspecto moral. Percibimos el efecto real de nuestros actos en las almas de los demás seres. De la misma manera experimentamos los efectos de nuestro mal obrar, en las almas de quienes hemos perjudicado. Inclusive, la inversión llega más lejos, puesto que siendo en orden inverso la forma por la cual el alma experimenta todos los sucesos de su vida pasada bajo la luz de su aspecto moral, la visión se extiende desde los últimos acontecimientos previos a la muerte hasta el momento en que se produce el nacimiento. Además, como lo demuestra la Ciencia Espiritual, este lapso de purificación dura alrededor de un tercio de lo que duró la vida terrestre pasada. Por lo tanto, si un ser humano vivió hasta la edad de 60 años, el trayecto a través de esta esfera cósmica abarcará unos 20 años. Entonces, el alma se verá lo suficientemente purificada como para continuar su trayecto hacia regiones más elevadas del mundo espiritual.

Este lapso de tiempo en el que el alma se halla en la esfera de purificación,  se verá indicado de manera bastante real en el horóscopo del deceso. Como ejemplo tomaremos el horóscopo de la muerte de Beethoven, quien fallece en Viena el 26 de Marzo de 1827, pasadas las cinco de la tarde. El círculo interior de la figura 1 muestra las constelaciones para ese momento. Particularmente sorprendente es la posición de Saturno sobre el Meridiano. Como si la pesada mano de Saturno sobrecargase la escena. En efecto, la vida de Beethoven no fue muy feliz; se sintió profundamente solo y portaba una pesada carga del destino sobre sus hombros. Sus sufrimientos, sobre todo su soledad, provenía de su problema auditivo, el cual le condujo a una sordera total. Fue precisamente esta pérdida de audición la que estaba bajo la influencia de Saturno. Los primeros signos de enfermedad auditiva, que pese a todo esfuerzo no pudo detenérsele, aparecen en el año 1798. En aquel año, Saturno se ubicaba aproximadamente sobre el mismo sitio que en el de la constelación del deceso. Por lo tanto, debemos confrontarnos con un tránsito previo de Saturno a como fuera explicado en los artículos anteriores, y todo esto se aprecia en medida impresionante por la posición de Saturno sobre el Meridiano al morir.

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La sordera fue ciertamente un durísimo golpe del destino para Beethoven, puesto que le disminuyó considerablemente en el ejercicio de su profesión como músico, pero él luchó con gran fortaleza con el fin de atravesar tales dificultades. Bajo la tenacidad de la fuerza de su destino, logró elevarse a mayores alturas como compositor, uno cuyas obras se vieron consecuentemente destinadas a ejercer la más profunda influencia sobre la humanidad –mismo hasta el día de hoy. Esto aplica sobre todo para la Novena Sinfonía, la cual él describió como la obra más madura de su espíritu. La Novena Sinfonía fue compuesta durante la época en que Saturno se hallaba en Aries, es decir, en el mismo lugar en donde se ubicó Marte al fallecer. Consecuentemente, esto está relacionado con Marte en Aries.

Todo esto ha sido dicho para vitalizar el horóscopo y volverle más real. De todos modos, lo que nos concierne en este contexto es la posición del Sol, que al momento en que fallece Beethoven se ubicaba a 6° del signo de Aries o constelación de Piscis. Como se explicó más arriba, ésta sería la dirección cósmica por donde partió el alma de Beethoven, pero esto no es todo aún. Debemos tomar también en consideración la relación con la dirección cósmica  del nodo lunar, que al morir Beethoven se hallaba a 16° del signo de Escorpio. Esto corresponde al nodo ascendente; el nodo descendente –opuesto- se ubicaba en el signo de Tauro. Sabemos que los nodos lunares se mueven inversamente a través del Zodíaco. Dos años después de la muerte de Beethoven, el nodo descendente –en su movimiento inverso- arribó a los 6° del signo de Aries, es decir al sitio en los cielos en donde se ubicó el Sol del deceso. Pero debemos seguir al nodo durante toda su revolución completa (18 años y 7 meses). Esto nos lleva a Diciembre de 1847. Ese día, el nodo descendente se ubicó nuevamente sobre el sitio donde estuvo el Sol al ocurrir la muerte.

Hemos hallado ahora lo que buscábamos. En primer lugar, han pasado 20 años desde la muerte de Beethoven en 1827. Llegó a vivir hasta los 57 años, ya que había nacido en 1770. Recordemos que tras ocurrido el deceso, el alma atraviesa la esfera de la purificación, un recorrido que dura un tercio de la duración total de la vida terrena, con lo cual contamos con que esto haya tomado unos 19-20 años de la vida post-mortem de Beethoven. Por tanto, en los sucesos cósmicos reales hallamos ciertamente algo que responde al carácter interior de la experiencia de este alma humana, ya que 20 años luego de su fallecimiento, aproximadamente hacia finales del tiempo de la purificación, el nodo lunar retorna al sitio en donde se ubicó el Sol del deceso.

Surge la pregunta: ¿qué es lo que justifica que relacionemos  a la experiencia anímica post-mortem  –el pasar a través de la ‘esfera de purificación’– con estos sucesos cósmicos particulares?. Para brindar respuesta a tal pregunta, apelaremos nuevamente al significado de los nodos lunares que fue descrito en un artículo anterior (Fig.2).

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Los nodos son los puntos de intersección entre las órbitas solar y lunar. Estos son los puntos en donde entran en contacto las esferas lunar y solar –donde se estrechan las manos, digamos. Puesto que consideramos al trayecto u órbita del Sol y de la Luna como las demarcaciones externas de las esferas respectivas –los ecuadores varios, por decirlo así, de estas esferas celestes. La esfera lunar rota por dentro de la solar, con los cual los puntos de intersección van rotando, creándose un ritmo de 18 años y 7 meses hasta dar la vuelta completa. De este modo se deduce cómo se produce el retorno del nodo lunar a este punto esencial una y otra vez, el cual indica la dirección cósmica del punto de partida que tomó el alma al dejar la Tierra. Como hemos dicho, esto ocurrió para Beethoven en el año 1847, ya que entonces había retornado el nodo a los 6° de Aries, donde se ubicó el Sol del deceso.

Ahora nos será también posible expresar este hecho cósmico de manera más concreta. Ya que el alma pasa el tiempo de la purificación dentro de la esfera lunar. Es allí donde la naturaleza inferior ha de ser purificada y dejada de lado. Hasta que este estadio post-mortem no haya concluido (una vez más, como fuera establecido por la Ciencia Espiritual, conlleva un tercio de la vida terrena pasada), el alma no puede ingresar a la esfera superior, aquella del Sol. Este es el momento en que, por medio del nodo lunar, las esferas solar y lunar están en contacto precisamente en la dirección individual de la partida del alma.

Podría demostrarse la misma conexión dentro de muchos otros ejemplos. A menos que se hubiese producido alguna idiosincrasia orgánica, deberíamos ser siempre capaces de rastrear este tercio aproximado de la duración de la vida terrena en conexión al horóscopo del deceso, indicando la conexión espiritual que ha sido descrita.

La constelación de los planetas sobre el momento que hemos señalado, resulta pues significativa: el momento en que se deja la esfera lunar para ingresar en la solar. En el caso de Beethoven, Marte se ubica nuevamente sobre el mismo sitio en el año 1847 que al momento del fallecimiento, en la constelación de Aries. Podría decirse que Marte ha sido portado a un nivel superior, aportando significado al pasaje del alma desde la esfera lunar a la solar. Podemos sacar en conclusión de que éste es un punto de particular relevancia que el cosmos desea enfatizar especialmente. Como dicho anteriormente, este Marte en Aries corresponde  a la época en la vida de Beethoven durante el cual fue creada su gran obra maestra, la Novena Sinfonía. Ahora que el alma ha sido admitida en las esferas superiores, se ve iluminada una vez más por el juicio cósmico, es el horizonte espiritual, el trasfondo cósmico y creativo de su gran obra de arte loque se enciende aquí en la esfera de Aries – el Idealismo (como fuera explicado en un artículo previo). Como si en el Pensar del cosmos emergiese ahora el arquetipo espiritual. Incentivado desde la voluntad interior, es el mundo de las ideas y de los ideales lo que se ocultaba detrás de esta realidad, la mayor de las obras del genial compositor. La Novena Sinfonía recibe su significado cósmico sólo tras la muerte, madurando dentro del alma de Beethoven hasta alcanzar una estatura gigantesca. Durante su vida terrena, Beethoven vivenció un ideal -más bien todo un mundo de ideales humanos- y lo manifestó por medio de la enérgica realidad de su música. Ahora, a modo del más puro y esencial elemento de su ser, le es permitido brindarlo a los Dioses en los cielos. Puesto que al ingresar en la esfera del Sol, él retorna al seno de los Dioses; y con los frutos de su labor terrenal puede incluso enriquecer a la esfera cósmica y arquetípica de donde provino, la esfera del Idealismo en el pensar cósmico y divino.

Aquí tenemos al menos una pista, una indicación sobre las experiencias del alma humana durante la vida post-mortem.

Expresar estas cosas con palabras no es fácil en absoluto; ellas requieren más bien que se las vivencie en el silencio interior.

Traducido por Diego Milillo y editado por Gracia Muñoz

El Zodíaco

Artículo de Willi Sucher, Abril de 1938

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En la fase presente de la evolución humana, la antigua sabiduría estelar tradicional se pierde más y más, y nos vemos en la necesidad de hallar nuevos medios para el conocimiento que corresponde a nuestra relación con los astros. El estudio de las constelaciones de la muerte puede resultar una ayuda muy grande en esta dirección. Casi se podría decir que los fallecidos, que permanecen conectados a la constelación celeste al ocurrir su deceso, son los verdaderos astrólogos de nuestro tiempo. Si los vivos establecen la relación correcta con los muertos, entonces podrán ganar un conocimiento nuevo y fructífero acerca de lo cósmico.

Este aspecto será desarrollado más en detalle en este ensayo. Sobre todo, pretendemos ganar una visión renovada sobre la naturaleza del zodíaco y su segmentación en doce partes. Debemos alcanzar de algún modo un punto de ventaja más amplio; por lo tanto, consideraremos una suma de figuras históricas para ver en el horóscopo de su muerte  cómo se relacionaron con el universo de los astros. Ningún horóscopo puede abarcar el carácter dodecamórfico completamente. El horóscopo de la muerte de Napoleón enfatiza –principalmente– tan sólo una constelación, la de Piscis. Es por esta razón que debemos estudiar varios horóscopos, teniendo en cuenta cómo los planetas superiores –aquellos más allá del Sol: Marte, Júpiter y Saturno– se ven relacionados con las constelaciones de las estrellas fijas.

Comenzaremos retrocediendo lejos en la historia occidental hasta la época medieval y la era de la alta Escolástica. Santo Tomás de Aquino, sin lugar a dudas una de las más grandes figuras del movimiento escolástico, falleció el 6 de Marzo de 1274. La constelación de los astros para ese día nos brindará una imagen sobre la relación de su labor en la Tierra con el cielo estelar. Es un cuadro realmente impresionante. El Sol en Piscis entre medio de Júpiter en Acuario por un lado y Marte en Aries por el otro. Júpiter se ve acompañado por Venus, la Luna también se ubica en esta región, mientras que sobre el otro lado está Mercurio cercano a Marte. Semeja a una pintura en el cosmos, armoniosa en su composición, balanceada y centrada en las fuerzas del Sol. Ahora bien, en esta imagen el Sol presenta otro aspecto, Saturno se halla en Virgo y opuesto a éste.

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Esto le otorga al horóscopo un aspecto peculiarmente dualista, y veremos que esta dualidad permea la obra completa de Santo Tomas durante su vida en la Tierra. Por un lado, él representa a la corriente escolástica en su más fina esencia. Al intentar aprehender la esencia más íntima de esta importante época de nuestra historia espiritual, quizás debamos recurrir a la imagen histórica creada durante esta misma era, la arquitectura de la catedral gótica que alcanza su más alta perfección en aquella de Chartres. En el fuerte énfasis por la línea vertical, con su aspirar por lo celeste, el ánimo espiritual de la gente de aquella época halla aquí su expresión característica.

Por medio de un pensamiento fino y sutil, disciplinado gracias a una inconmensurable devoción por el Espíritu y desarrollando una técnica elaborada para la formación de conceptos puros, la gente de esta época buscó y encontró el contacto con lo divino y espiritual –a menudo se trató de un contacto muy real y asequible. Al igual que el alzarse hacia el infinito del universo de los chapiteles empinados de sus catedrales, ellos disponían aún de un delicado lazo que los unía al mundo divino espiritual de manera muy directa, por medio de un orientarse a sí mismos ascendentemente. Puesto que alzaban su pensamiento receptivamente hacia el mundo espiritual, sentían que las revelaciones divinas se iluminaban en ellos. El más puro y poderoso exponente de ello, Tomás de Aquino, surge en la escena histórica. La gente de su época le apodó Doctor Angelicus. Por sobre todo, él estaba imbuido de aquel ser anímico virginal , capaz de abrirse en su pensar a lo divino en un grado sin paralelismos. De este modo se convirtió en una de las figuras espirituales más grandes de su época. Lo que existe de sus obras, las así llamadas Summae, son un testimonio de su grandeza.

El carácter anímico, sutilmente desarrollado, altamente entrenado y aún así directamente abierto a lo espiritual, se ve bien expresado por la posición de Saturno en Virgo al momento en que él atravesó el umbral de la muerte. Saturno, el más elevado de los siete planetas, se ubica en la virginal constelación. Hasta esta constelación alcanza este aspecto del ser de Santo Tomás, gracias a por el cual fue tan capaz de recibir en su alma a las revelaciones espirituales. Esto se vuelve aún más evidente cuando ponemos atención sobre los tránsitos pasados de Saturno, ya que entonces reconocemos cuál de los períodos de su vida, digamos, es el que reluce en esta constelación. Es alrededor del año 1244-5. Un año antes, Aquino había sido aceptado en la orden de los Dominicanos. En 1245 fue llamado a Paris por la escuela de Alberto Magno. Saturno en Virgo en el horóscopo del deceso es por tanto una imagen de su surgimiento, del paso esencial que él dio y que lo condujo hacia el horizonte espiritual de su era. Virgo se destaca en los horóscopos de otros representantes de aquel tiempo. Alberto Magno, maestro y amigo de Santo Tomás, tuvo a Júpiter en Virgo al morir (15 de Noviembre de 1280), en el mismo lugar donde se ubicó Saturno al fallecer Santo Tomás. Al morir DunsScotus –Doctor Subtilis, como se habituaba llamarle– Marte se hallaba en Virgo (8 de Noviembre de 1308).

Un mundo muy diferente a éste, tan tierna e íntimamente devoto a la experiencia de lo divino y lo espiritual, es el que está inscrito en las constelaciones de Acuario, Piscis y Aries del horóscopo de la muerte de Santo Tomás. Dentro de lo temporal –es decir, respecto a los tránsitos de Saturno– esto representa al período en la vida de Aquino en el que ya era una personalidad famosamente reconocida en la Universidad de Paris y dentro de todo el Cristianismo occidental. Ahora debemos mirar más profundamente. Fue la época en la que se vio bregar con las tendencias que él consideraba un detrimento a la verdadera evolución de la humanidad. Estas tendencias estaban concentradas, sobre todo, en las ideas del filósofo moro Averroes. El conflicto, una vez más, ocurría en la esfera de vida dentro de la cual la gente de aquella época debía entablar una lucha con las grandes verdades espirituales –el elemento del pensamiento. Como punto de partida esencial para el disciplinar de su pensamiento, se basaron en la filosofía de Aristóteles. Pero detrás de esto se libraba una batalla mayor. El tema candente era la realidad y la substancia espiritual del ser eterno en el ser humano.

Aristóteles había vivido y actuado en el S. IV AC, pero su filosofía había permanecido viva inclusive hasta la Edad Media. En principio, sus obras habían sido trasmitidas por las escuelas griegas de los filósofos. En los primeros siglos del Cristianismo, cuando estas antiguas escuelas de sabiduría fueron duramente reprimidas y perseguidas, incluso aniquiladas, las obras de Aristóteles hallaron su camino hacia las civilizaciones de Siria, Mesopotamia y Asia occidental. Traducidas a los idiomas orientales, sufrieron numerosas distorsiones. Una de tales traducciones cayó en manos del filósofo moro Averroes. Fiel al carácter del alma arábiga, Averroes interpretó la filosofía de Aristóteles a criterio propio. Desde su descripción, uno puede llegar fácilmente a la conclusión de que a los ojos del maestro griego, una persona no porta consigo un núcleo espiritual e inmortal. Sólo lleva encendida una chispa de lo divino dentro suyo, que se funde con el océano de seres divinos luego de morir, sin que tenga una continuación de su existencia personal. Tomás de Aquino debía refutar esta interpretación, ya que no correspondía a la línea del desarrollo espiritual normal del mundo occidental. En contra de los latinos averroístas, propuso una nueva traducción sobre ciertas partes de las obras de Aristóteles a partir del griego original y escribió voluminosos comentarios. Esta fue la época en la cual se hallaba trabajando como Magister en la Universidad de Paris y, notablemente, la época de su estadía en la corte del Papa Urbano IV, 1261-4. Es el período que se ve inscrito por los tránsitos de Saturno en las constelaciones de Acuario, Piscis y Aries. La altura de este trabajo fue registrado, sobre todo, por el Sol en Piscis; ciertamente, fue durante el tiempo en que fue de Paris a la corte papal –en cierto sentido, se le reconoció como líder espiritual del Cristianismo occidental.

Así es como en su horóscopo del deceso se revelan dos tendencias, concentradas respectivamente en las constelaciones de Piscis y Virgo. A Virgo pertenece el calmo porte interior del alma, prestando atención a la voz del conocimiento sobre los secretos divinos de la creación del mundo y de la humanidad; conocimiento que puede emerger en las regiones más profundas del alma si somos lo suficientemente serenos como para oírle. Asimismo, la constelación de Virgo está asociada con el ingresar en la vida interior, espiritual de la naturaleza. Piscis, el opuesto de Virgo, está asociado a las grandes batallas espirituales de la humanidad. En el horóscopo de la muerte de Santo Tomás vemos de un modo distinto a como lo hicimos con el de Napoleón. Ahora reconoceremos la tremenda diferencia entre los dos horóscopos. Enormes como fueron las batallas de la Escolástica, Tomás de Aquino las inscribió con serena armonía en la esfera de Piscis a través de su vida y su labor. En su horóscopo del deceso, esta región semeja a una imagen en donde el pasado y el futuro del mundo están unidos muy armoniosamente; los planetas según sus numerosas posiciones son guiados desde Aries, a través del Sol en Piscis hasta Acuario. Por el otro lado, en el horóscopo de Napoleón encontramos a Piscis bloqueado por la conjunción de Saturno, Júpiter, Marte y Mercurio. Aquí también nos confrontamos a una de las grandes batallas de la humanidad. Comenzando con la Revolución Francesa, empuja como un puño apretado hacia el mundo occidental.

Mirado bajo la luz cósmica, tal como se muestran estos horóscopos del deceso, los sucesos de la época de Napoleón se muestran más enmarañados y convulsivos, resueltos nada armoniosamente en comparación a la obra de Santo Tomás, en donde Piscis se ve irradiado por el Sol. Esta vez es el Sol quien aporta su carácter a la constelación de Piscis, viéndose colmado por los prototipos de las batallas espirituales.

Existe un cuadro de Santo Tomás de Aquino realizado por Gozzoli, donde esto se ilustra muy bien. Desde su corazón irradia un Sol, a sus pies se acuclilla Averroes, a quien ha conquistado, mientras que desde lo alto por encima de él está el Cristo diciendo: bene scriptisi de me, Thomma!. Es un hecho de lo más impresionante que en el propio horóscopo de la muerte de Averroes (12 de Diciembre de 1198), el planeta Marte se ubica en el mismo lugar que el Sol de Aquino, una vez más en Piscis. El Sol en el corazón de Santo Tomás ensombrece a los impulsos marcianos de Averroes.

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La era en que tuvieron lugar estos desarrollos fue un gran giro en la vida espiritual de occidente. Puesto bajo la luz cósmica, tuvo lugar a lo largo de la línea que va de Virgo a Piscis. Las fuerzas de Virgo, los impulsos hacia una profundización de la vida interior del alma, perteneciente a la constelación de la Virgen, combatían por su existencia contra aquellas otras fuerzas que cobraban forma en Piscis. Piscis mismo se vió transformado, así como el mundo virginal del pensamiento puro también atravesó por un cambio esencial. El escolasticismo fue aún capaz –por medio de un severo disciplinar del pensamiento– de ascender  hasta lo divino y espiritual –los secretos de la Divina Revelación. Ahora, al ocurrir este giro de la evolución humana, esta facultad fue desapareciendo lentamente. Esto queda revelado por un suceso de esta época –me refiero a la destrucción de la Orden de los Caballeros Templarios, durante los siete años que van de 1307 a 1314.

Fundada con el declarado objetivo de proteger los lugares sagrados de la Cristiandad en Palestina contra los mahometanos que regían sobre la Tierra Santa, la Orden de los Caballeros Templarios albergaba una razón más profunda. Actuaba con el fin de preservar profundos secretos que se cultivaban antaño en los antiguos centros de los Misterios del Este y que brindaban luz por sobre la evolución espiritual del mundo y de la humanidad. La tarea esotérica de la Orden consistía en trasladar los antiguos tesoros de la sabiduría oriental y unirlos con todo aquello que había surgido en el Oeste, a partir de la corriente cristiana. Hasta cierto punto, esto fue un malentendido por parte del mundo exterior, al imaginar que el tesoro secreto de la Orden eran grandes cantidades de oro, lo que eventualmente condujo a su destrucción.

Felipe el Hermoso de Francia fue el protagonista. Codicioso y envidioso del oro templario, quiso destruirlos. En 1307 ordenó el arresto de los líderes templarios en Francia. Hacia esa época, Saturno se hallaba en la constelación de Libra, Júpiter transitaba hacia Escorpio y Marte se ubicaba en Sagitario. Dentro de todo, estos sucesos no fueron más que el preludio de los siete años de terribles conflictos y que ahora sobrevenía. Horrendos reproches anti-cristianos fueron argumentados contra los Templarios, se obtuvieron falsos testimonios mediante tortura. Una cosa siguió a la otra. En el año 1310, cincuenta y cuatro de los Caballeros Templarios fueron quemados vivos. Finalmente, el Maestro de la Orden, Jacques de Molay, muere en la hoguera. Esto sucedió el 11 de Marzo de 1314. La destrucción de la Orden había sido completada.

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Extrañas fueron las constelaciones para estas fechas. En 1310, al acontecer la destrucción de los 54 templarios, Saturno ingresaba en la constelación de Sagitario, Júpiter se hallaba en Piscis y Marte en Géminis. Luego, al morir Jacques de Molay, Saturno pasaba de Sagitario a Capricornio, mientras que Júpiter y Marte hacían conjunción en Géminis. Aquí vemos a una cierta línea que se demarca claramente en el cielo. Al comienzo, en 1307, Saturno se halla en Libra pero proviniendo recientemente desde la dirección de Virgo y Piscis que está asociada a los conflictos del Escolasticismo. Al ocurrir la aniquilación final de la Orden –entre la muerte de los 54 Caballeros y el martirio del Gran Maestre de la Orden– Saturno atravesaba Sagitario. Al mismo tiempo, la constelación de Géminis se ve muy fuertemente implicada en estos dos momentos históricos, como se muestra en el diagrama (fig.2). Es así como la dirección en el cosmos que va desde Géminis a Sagitario está conectada especialmente con la destrucción de la Orden de los Templarios y del mismo modo, la constelación anterior – que va de Virgo a Piscis, juega un cierto rol.

Semeja a una cruz cósmica en la cual se hallan inscritos los sucesos espirituales de esta época. El Escolasticismo luchaba por el Espíritu, empeñándose por encontrar una conexión con la revelación Divina a través de la pureza del pensar. Pero dentro de las consecuencias, esta conexión estaba precisamente destinada a perderse. Todo esto tuvo lugar a lo largo de la línea que va de Virgo a Piscis. Mientras tanto, la Orden de los Caballeros Templarios buscó brindar una continuidad a los tesoros de sabiduría de los antiguos Misterios. La orden fue destruida; su aniquilación se ve asociada a la línea cósmica que va de Sagitario a Géminis. Aquí se manifiesta el giro del tiempo cósmico en el cual estaba involucrada la humanidad del S. XIII. En los siglos sucesivos surgió una nueva modalidad de pensamiento, paulatinamente primero para luego acelerarse, más bien dirigida hacia el mundo exterior. Las profundas corrientes espirituales tomaron ahora un curso más oculto en los trasfondos de la historia exotérica.

Este giro histórico espiritual puede vivenciarse de un modo bastante íntimo y humano. En esto consistió la Mística germana, representada por el Maestro Eckhardt. Educado en la disciplina del pensar escolástico, formaba parte de aquellos que ya eludían la antigua facultad, es decir aquel buscar la conexión con lo divino-espiritual por el solo medio de pensar. Ahora pudo solamente encontrarla por debajo de la región de la consciencia plena, a través de la experiencia mística que brinda la vida purificada del sentir. Partiendo de este estado de ánimo, pudo desarrollar un pensamiento que reza: “Lo que fuere que el hombre es capaz de pensar sobre Dios, no es Dios. Lo que Dios es en Sí mismo, ningún hombre es capaz de alcanzar a menos que sea llevado hasta la Luz que es Dios”. Este tipo de experiencia espiritual se presentaba como nueva para aquella época; ocurrió así que la Iglesia no estuvo a la altura de aceptarla. Deseaba preservar el método escolástico solamente. Llevado a juicio por herejía, las consideraciones del Maestro Eckhardt fueron condenadas. Muere mismo durante el juicio en el año 1327.

Es considerable que en  el horóscopo de su muerte (Figura 3; la fecha exacta se desconoce) surge nuevamente el eje de Sagitario-Géminis, puesto que Saturno se ubicaba en Géminis aquel año, Marte estaba en Tauro y Júpiter en Cáncer. Es la contraparte cósmica de lo sucedido en la época en que fueron destruidos los Caballeros Templarios. Esta vez vemos al mismo eje  desde el otro lado, desde Géminis.

De este modo ganamos un cuadro más completo de la cruz cósmica: Virgo y Piscis – Sagitario y Géminis. Sobre todo, la naturaleza esencial del Zodíaco se torna más real y substancial de esta manera, tanto humana como espiritualmente. Nos volvemos capaces de vivenciarlo como algo cercano a nuestra humanidad, no permanece en la esfera de lo inalcanzable y en mano de los poderes inexorables del destino.

Traducido por Diego Milillo y editado por Gracia Muñoz

EL HORÓSCOPO PRENATAL (continuación de Astrología III)

Artículo por Willi Sucher, Octubre de 1937

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Los sucesos en las esferas planetarias durante el desarrollo embrionario humano, como hemos visto, describen al cuerpo etérico o cuerpo de fuerzas cósmicas, las cuales permean y vitalizan al físico. Por otro lado, tenemos a una múltiple variedad de fenómenos cósmicos, el reunirse y separarse nuevamente de los diferentes planetas, sus conjunciones, oposiciones, etc. Durante este tiempo, el mundo planetario atraviesa una cierta evolución. Se conforman constelaciones que sólo tienen lugar una vez dentro del curso del Gran Año platónico. Todo esto sucede durante la época prenatal que consta de un promedio de 273 días antes del nacimiento y de éste mismo.

Por otro lado, a través de los ciclos de la Luna, todo este drama planetario entra en una relación definitiva con el curso temporal y el ritmo del devenir del ser humano en la Tierra. El  movimiento vivo, fluido del sistema planetario es –por así decirlo– grabado durante aproximadamente diez ciclos lunares, similar a como se puede grabar el curso de sucesos terrenos en un filme. La organización estelar individualizada, la cual se formó de este modo durante el período prenatal, posee una significancia real y verdadera para la vida entera del ser humano. Separado –como forma de decir– de su origen cósmico, se torna una organización independiente en nosotros, un cuerpo en el tiempo. Le llamamos cuerpo etérico.

El cuerpo etérico toma posesión del cuerpo físico en un momento inicial, lo dirige hacia un curso definitivo del desarrollo orgánico en el tiempo, y lo orienta hacia un objetivo determinado. Le arrebata a la substancia material su tendencia natural por la desintegración y lo posiciona en una corriente de desarrollo, metamorfosis y progreso.

Por virtud de estas fuerzas vivas que forman nuestro cuerpo, tenemos una relación más cercana a las fuerzas de la vida y del crecimiento dentro del mundo vegetal, ya que es un principio similar el que actúa en la planta. En su propia esencia, invisible, suprasensible y reconocible a los sentidos físicos sólo a través de sus efectos, se halla vivo en la semilla y provoca que la planta genere una raíz y que crezca en armonía con los ritmos cósmicos de las estaciones. Impulsa al desarrollo de la planta hacia cierto objetivo por medio de la floración hasta la nueva formación seminal.

Este cuerpo etérico suprasensible de la planta convoca desde el mundo material a un cierto despliegue y desarrollo y aporta un cierto balance entre el buen desarrollo, el crecimiento y los procesos de decadencia y desaparición.

Ahora bien, debe considerarse una diferencia esencial cuando se lo compara con el ser humano. Aún con lo maravilloso del ritmo de su desarrollo, la planta nunca queda liberada del ciclo perpetuo que comienza con la formación germinal y conduce nuevamente a esta misma. El curso temporal de una vida humana terrestre, por otro lado, es único, individual y nunca ha de repetirse. Esto es debido a que el cuerpo etérico humano se ve constantemente influido desde la esfera del alma –el así llamado cuerpo astral– y desde el Yo o Ego. Estos miembros superiores –el cuerpo astral y el Yo– no se hallan presentes en la planta. Por de pronto, la planta es una imagen pura y hermosa de la labor del cuerpo etérico, el cual establece el lazo entre los ritmos cósmicos y la inercia de la materia terrestre. El cuerpo etérico aporta vida cósmica y movimiento dentro de la rigidez del mundo mineral terrestre.

Entre las fuerzas del vasto cosmos y aquellas de la Tierra, el principio etérico es el mediador esencial. Pero la misma imagen surge cuando retornamos a nuestro punto de partida, las constelaciones prenatales. El reino planetario, que es un cuadro del cuerpo etéreo, es el intermediario entre el cosmos de las estrellas fijas que se halla concentrado arriba en el zodíaco, y la Tierra como lugar de nacimiento.

Un aspecto de todo esto nos ha sido mostrado en el ejemplo del horóscopo prenatal de Richard Wagner. Las constelaciones de Cáncer y Sagitario aportan un contenido espiritual interno a las conjunciones planetarias que son ocasionadas delante de éstas. Semeja al curso de un drama sobre el escenario; los actores son los planetas, los signos del zodíaco son como el escenario –los bastidores en tiempo y espacio. Sin embargo, el drama también requiere de una audiencia; su efecto ético ha de quedar impreso en los corazones de quienes lo presencian. ¿Dónde está el último elemento a ser encontrado?. Es dentro de la esfera de la Tierra en donde hemos de buscarle. El reino terrestre es la  verdadera contraparte del mundo de las estrellas fijas. El reino etérico de los planetas media entre ambos. Mismo en el período prenatal, el desarrollo físico del embrión tiende hacia el reino terrestre, aunque en su propia forma como espacio terrestre,  el elemento Tierra sólo comienza a hacerse presente al momento de nacer.

¿Cómo se revela esto entonces?. El nacimiento ocurre en un lugar particular de la Tierra y a cierta hora del día o la noche. Esto le otorga al espacio terrestre una relación definitiva con respecto al cielo estelar, ya que en ese momento se eleva una determinada constelación por el horizonte Este y otra constelación se pone por el Oeste, otra se ve pasando por el meridiano, etc. Por lo tanto, también los planetas poseen una relación fija con respecto al espacio terrestre. Por ejemplo, si el nacimiento ocurre durante la mañana, el Sol se estará elevando por el Este; si ocurre por la tarde, el Sol se hallará en el Oeste. Entonces, el espacio terrestre –su configuración característica dada por los planos del horizonte y el meridiano– se relacionará a cada momento de un modo diferente con el cosmos. Este espacio terrestre es el tercer elemento a ser considerado dentro de aquello que habremos de juzgar en las constelaciones prenatales. Si bien esto no es visible durante la época prenatal sino solamente a partir del nacimiento en adelante, el desarrollo prenatal tiende de todos modos a esto.

Los planos del horizonte y del meridiano nos proporcionan una división natural del espacio terrestre en cuatro cuadrantes al ocurrir el nacimiento. Con el transcurrir del tiempo, la Astrología adoptó una visión más elaborada de estos cuadrantes y los dividió en tres respectivamente, obteniendo 4 veces tres, es decir doce partes del espacio que concluyen centrándose sobre el eje norte-sur del espacio terrestre, como si fuesen los gajos de una naranja.

En el espacio así formado, el cosmos –sobre todo el zodíaco– actuará de manera muy diferente según la hora del día y la latitud geográfica.

En el gráfico siguiente hemos intentado representar cómo es que el zodíaco y el mundo planetario irradian hacia el espacio terrestre al acontecer el nacimiento de Richard Wagner, tomando en consideración que no es fácil representar un suceso tridimensional en dos dimensiones. Richard Wagner nació al amanecer, vemos por lo tanto al Sol levarse por sobre la línea del horizonte Este (el Ascendente astrológico), pero se halla suficientemente alejado hacia el Noreste. El zodiaco emerge a través de un arco bastante elongado hasta la línea del meridiano –representado por el MC o Medium Coeli– y a partir de allí desciende en un arco comparativamente corto hacia el Sudoeste. Las relaciones correspondientes se hallarán en el hemisferio espacial por debajo del horizonte, sólo que en orden inverso.

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En el círculo interno obtenemos algo similar a la imagen convencional del horóscopo natal. El Sol sobre el Ascendente, es decir que se eleva. Venus y Mercurio ya se han elevado; la Luna, Marte y Saturno se hallan  cerca del meridiano; Júpiter está por debajo del horizonte. Desde el lugar del nacimiento (representado por una O), el espacio restante se divide en doce partes (cuatro cuadrantes de tres sectores respectivamente, como he descrito arriba) y que pueden ser numerados del 1 al 12 –las tan conocidas casas astrológicas.

Pese a ser tan familiares  en la Astrología moderna, las personas encuentran a menudo las mayores dificultades al querer traducir estos horóscopos  diagramáticos en una imaginación real y verdadera de los hechos cósmicos al momento en que nace un ser humano. Esto es en si lo que se precisa. Podemos suplementar entonces al gráfico de arriba con un dibujo más tridimensional, que nos ayudará a crear una comprensión.

El dibujo ha de ser visto situándose uno en el cosmos exterior. Desde allí vemos al plano horizontal con sus direcciones: Este, Oeste, Norte y Sur. El círculo vertical prolongado es la línea del meridiano, mientras que el círculo oblícuo que lo corta sobre el punto del MC, representa al zodiaco. El plano del horizonte se encuentra con el zodíaco en el Ascendente y lo divide en dos porciones, la visible que está dibujada por medio de una línea continua y la invisible que se la ha representado por una línea punteada por debajo del horizonte. El Sol se está elevando. El arco del zodíaco desde el Ascendente hasta el MC es más largo que aquel del Descendente –el punto por el cual se pone en el Sudoeste. El dibujo nos muestra éstas y otras circunstancias.

Por lo tanto, los fenómenos  son ternarios: en primer lugar está el zodíaco, seguidamente están los planetas que se ubican al ocurrir el nacimiento, proviniendo desde su trayectoria prenatal, y tercero está el espacio terrestre, dividido en cuatro o doce segmentos. Agregar los doce segmentos a nuestro segundo dibujo hubiera sido demasiado complicado, pero de todos modos podemos reconocer los cuatro cuadrantes. El plano del horizonte divide al espacio en un hemisferio superior e inferior, el plano del meridiano lo divide en una mitad Este y Oeste. Así surgen los cuadrantes del I al IV, cada uno de ellos divididos a su vez en tres partes, obteniéndose doce.

En el artículo precedente se mostró cómo pueden ser leídas las relaciones entre los planetas y las constelaciones del zodiaco, incluso como escritura cósmica. Por ejemplo, el movimiento de Saturno en Sagitario, visto en conjunción a Mercurio, Venus y Marte respectivamente, pudo verse como pleno de significancia en la vida  de Wagner. La pregunta sería ahora ¿cómo se enriquece la escritura cósmica por medio de la inclusión del aspecto del espacio terrestre al ocurrir el nacimiento?.

Estas constelaciones acontecieron con Saturno en un lugar del zodiaco que, al producirse el nacimiento, está irradiando hacia el espacio de la 8ª y 9ª casas, desde el lado opuesto hacia las casas 2ª y 3ª también. Este hecho se ve indicado en el círculo exterior del primer diagrama. Pero para empezar, debemos intentar adquirir cierta visión acerca del significado de las así denominadas casas, que especifican y dividen al espacio terrestre en doce partes.

Si los planetas son un cuadro del cuerpo etérico y reciben en ellos –digamos– las intenciones del mundo astral de las estrellas fijas, el espacio terrestre viene a ser una especie de pizarra en donde se escribe desde el cosmos. Es un cuadro de lo puramente físico, de hecho el cuerpo físico de un ser humano, con todas sus peculiaridades visibles, hablándonos de lo hecho por los dioses por medio de las herramientas del universo estelar. El espacio terrestre al momento del nacimiento es una imagen cósmica del cuerpo físico, ya que las doce casas representan a la naturaleza dodecamórfica del cuerpo, como se conoce en ocultismo. Las doce casas, en efecto, es el zodiaco de doce miembros invertido en el reino terrestre. El zodiaco irradia hacia la Tierra mientras que los doce segmentos terrestres se abren receptivos al cosmos circundante.

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No carece de significado el hecho de que en Astrología, se indica tradicionalmente a las doce casas con los símbolos del zodíaco. Debemos recordar solamente que las casas están relacionadas con el cuerpo humano. Consiguientemente, podemos representar a la 1ª casa por medio del signo de Aries, la 2ª por el de Tauro, la 3ª por el de Géminis, hasta llegar a la 12ª representada por Piscis.

De tal modo obtenemos las siguientes relaciones entre las doce casas y el cuerpo humano físico:

1ª Casa = Aries  relacionada con el porte vertical de la cabeza, enfatizando esta línea en contraste a la postura horizontal del animal.

2ª Casa = Tauro   ésta es la imagen de la laringe y todo aspecto del cuerpo relacionado con la formación del lenguaje y el sonido.

3ª Casa = Géminis   conectado con la simetría del cuerpo humano, especialmente ambos brazos; también con la simetría relativa de las dos mitades del rostro, pulmones, etc.

4ª Casa = Cáncer  el símbolo mismo indica el gesto envolvente del tórax, las costillas, etc.

5ª Casa =  Leo   este símbolo es también la pura imagen que revela a Leo en su relación con el sistema circulatorio, con su centro en el corazón.

6ª Casa = Virgo   relacionada con las partes internas del cuerpo que se sitúan por debajo del diafragma.

7ª Casa =  Libra   conectada a la región de las caderas, el punto de balance entre los impulsos superiores que se dirigen hacia el interior, y aquellos inferiores que corresponden a los órganos del movimiento y que están más en contacto con el mundo exterior.

8ª Casa = Escorpio   relacionada a los órganos reproductivos

9ª Casa = Sagitario  aquí nos hallamos en la región de los muslos, mostrando claramente la tendencia hacia el exterior, el ser humano relacionándose con el medio ambiente terrestre.

10ª Casa = Capricornio  relacionada con las rodillas, pero en un sentido más amplio abarca a todas las articulaciones, aportándole al cuerpo su mecánica y su movilidad.

11ª Casa = Acuario  la región de las pantorrillas halla su expresión aquí; también los antebrazos, brindando el poder del movimiento armonioso y bello.

12ª Casa =  Piscis   se asocia a los pies y las manos, que tocan, trabajan y pisan sobre las cosas del mundo físico externo.

En el caso de Richard Wagner, la cuestión significativa es que las conjunciones prenatales a Saturno tuvieron lugar en una región del cosmos en donde se despliegan las casas 8va y 9na, o la 2da y 3ra desde el lado opuesto. La trilogía de la escritura cósmica se presenta del siguiente modo:

  1. constelación del zodíaco: Sagitario;
  2. Saturno bajo diferentes conjunciones;
  3. 8ª y 9ª (2ª y 3ª) casas.

Todos los sucesos que fueron preconfigurados en el cuerpo etérico de Richard Wagner a través del trayecto prenatal del Sol, Mercurio, Venus y Marte por delante de Saturno en Sagitario, ingresan finalmente en esas casas, en las esferas corporales de Tauro y de Géminis. Estos sucesos prenatales corresponden al destino del Richard Wagner de los años 1849, 1853, 1857, 1876-7 (considerado más en detalle en el artículo precedente), durante los cuales Richard Wagner atravesó por tempestades y pruebas en sus experiencias hasta alcanzar la altura de su grandeza histórica y un artista y compositor que marcó época en nuestro tiempo.

 Las fuerzas cósmicas, predispuestas en el reino etérico, encarnaron en las esferas del organismo del lenguaje y de los brazos que ponen en marcha a la acción, es decir en la esfera que permite la experiencia y el manejo de la palabra y el sonido. Se tiene la impresión de que todo esto nació primeramente en un modo germinativo dentro de los órganos del oído y la laringe, para luego afluir en los poemas, las composiciones y las escenas dramáticas logradas por Richard Wagner gracias a sus brazos y manos.

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Todo esto hubo de ser obtenido a través de un arduo y difícil camino de vida. Ciertamente es un hecho impresionante que Wagner no haya podido ser capaz de establecer su arte en el teatro de Bayreuth recién a los 63 años, del modo que respondía a su ideal. Vemos aquí a la tendencia de Sagitario (♐), en donde encontramos la imagen de un ascenso arduo y difícil. Saturno recibe esta tendencia cósmica dentro suyo y la canaliza en la formación del cuerpo etérico, gracias a todos los encuentros con los demás planetas durante el tiempo previo al nacimiento.

Todo esto fue llevado al cuerpo físico del modo en que lo hemos descrito, y la individualidad eterna de Richard Wagner lo tomó e hizo de esto un logro maravilloso, lo cual nos ha sido brindado con su biografía -su trayecto por la vida terrena.

Traducido por Diego Milillo y editado por Gracia Muñoz.

 

17ª Carta – La naturaleza del mundo Planetario : la Luna (continuación).

Del libro Isis Sophia I, de Willi Sucher

Agosto de 1945

English version

 

En la evolución de la Tierra, tuvo lugar nuevamente una condensación de la substancia. Esta vez, una parte de la substancia derivada de los ciclos evolutivos previos se densifico en materia solida, formando el reino mineral. De todos modos, los Ángeles retuvieron su actividad en la esfera de las substancias liquidas; podían trabajar en el mundo material, pero solo si estaba conectado con el medio liquido. Así que su actividad aparece en todos lados a través del mediar de la Luna, donde la materia solida esta disuelta en agua o toma contacto con ella. La Tierra seria un seco desierto sin el agua; pero a través del agua, la materia solida puede ser transformada con la ayuda de múltiples seres del reino animal y vegetal.

 Lo mismo sucede con nuestra digestión; no podemos comer comida seca, debe estar penetrada por agua. Cuando las fuerzas del agua se conectan con la materia solida, pueden incluso crear materia, como lo han probado los experimentos de Herzeele. Ya que solo la semilla que es penetrada por el agua puede germinar y así crear materia. La materia seca no puede hacer esto.

Las fuerzas lunares, que se revelan a sí mismas en las fases lunares, pueden trabajar a través del agua. Es la herencia espiritual de las experiencias de los Ángeles en la Antigua Luna.

Una gran parte del cuerpo humano está conformada por agua. El balance del agua en nuestro interior es la base de nuestra vida anímica consciente. No podríamos hacer uso de nuestro cerebro si no “flotase” en el fluido cerebral. Por medio de este hecho, que está conectado a la ley de flotabilidad gracias al desplazamiento, el sistema circulatorio del cerebro es mantenido en orden, de modo tal que lo podemos utilizar como órgano de percepción y de la concepción del mundo a nuestro alrededor. Fue el agua la que transformo al cuerpo humano durante los largos periodos  de la evolución humana, en un instrumento apto para la vida de la consciencia anímica; con esto podemos hacernos conscientes de la labor de la esfera lunar o de los Ángeles. Ellos encienden la chispa de nuestro miembro anímico que la Ciencia Espiritual denomina Alma Consciente.

La gente está directamente conectada con las fuerzas de la Luna a través del alma consciente. Rudolf Steiner dice lo siguiente sobre ello en su “Teosofía”:

“El centro de la consciencia humana, es decir, el alma dentro del alma, es lo que significa el Alma Consciente. Se distingue por lo tanto como un miembro diferente del alma, del Alma Racional, que aun se ve enredada en las sensaciones, los impulsos, las pasiones, etc. Todos saben como en principio la gente acepta como verdad lo que haya preferencia en sus sentimientos y demás. Sin embargo, solo es permanente la verdad que se libera a si misma de todo matiz sentimental de simpatía y antipatía. La parte del alma en que habita esta verdad, será denominada Alma Consciente”.

El Alma Consciente tiene una doble naturaleza; se halla entre el mundo de los sentidos y el del Espíritu. Toma noción del mundo de los sentidos si el cerebro es capaz de reflejar un cuadro coherente del mismo. Ella apunta absolutamente hacia la percepción objetiva, pero también apunta hacia la cognición de los fenómenos del mundo de los sentidos como una manifestación del Espíritu.

 Si las fuerzas del Alma Consciente han de ser realmente desarrolladas por la humanidad, así como por el ser humano individual, entonces debe ser establecido un puente entre los dos mundos. Para lograr que la percepción sensoria objetiva sea tan transparente como para que la luz del Espíritu brille a través de ella, requiere de la transformación del Alma Consciente en lo que podemos denominar “Alma Imaginativa”.

Así es como también estamos conectados a la Luna a través de nuestras propias natividades; las fuerzas de la Luna nos dotan de cuerpos que deberían ser un espejo coherente del mundo de los sentidos. Mientras habitamos la Tierra, nuestra tarea es lograr que los fenómenos sensorios sean tan transparentes, que los pueda penetrar la luz del Espíritu. Debemos crear imaginaciones, ya que es lo que las fuerzas lunares esperan de nosotros. Por lo tanto, la Luna posee dos caras -como de hecho las tienen todos los planetas- ella da y también recibe. Si percibimos a la Luna en una determinada constelación del zodiaco, siempre podremos encontrar estos dos aspectos: uno que muestra como emana el sustento cósmico desde las fuerzas lunares, y otro que demanda imaginación creativa por nuestra parte.

Por ejemplo, si vemos a la Luna en la constelación de Aries, encontramos que ella dota al ser humano con fuerzas de tremenda memoria cósmica, la cual puede aparecer bajo la vestimenta del poder del pensar, en conexión con la purificación de la percepción. Si tratamos de alcanzar un conocimiento sobre la Luna en esta posición por medio de la cognición interior, en una primera instancia quizás no percibiríamos más que poderosos cuernos alzándose por el espacio universal, a manera de espirales.

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Pueden semejar a órganos perceptivos de toda la sabiduría que se halla incorporada en el universo; todavía es posible percibir que esos gigantescos órganos etéreos, cósmicos, han sido apresados en la sepultura del cráneo. Una vez pudieron moverse libremente por el espacio universal; ahora están fijos, y a través de esa fijación y aprisionamiento, hacen que uno corra el peligro de verse preso en ellos como en un laberinto. En el curso de la evolución, el cerebro que tanto admiramos hoy sufre este drama. Pese a todo, también podemos evolucionar más allá del uso de nuestro cerebro físico.

 A través del alcance de conocimientos superiores, podemos desarrollar una imaginación que no esté ligada solamente a la función cerebral. Entonces podremos vivenciar a los “cuernos” etéreos creciendo desde la tumba del cráneo hacia el espacio universal, y de este modo podremos aprender a “nombrar” cosas y seres por sus nombres eternos, creados por la verdadera imaginación.

De lograr esto por medio de la percepción suprasensible, el vellón del Carnero comienza a irradiar con brillante luz.

Swedenborg y Novalis estaban conectados con Aries, brillando a través de la Luna en sus natividades. Nos da la impresión de que Swedenborg, quien fuera un prominente científico durante la etapa temprana de su vida y un maestro espiritual y religioso en la etapa tardía, no estableció por completo el puente entre sus percepciones científicas sobre el mundo sensorio y el mundo visionario que se desarrollo a partir de su experiencia anímica. Hay una fisura entre esos dos mundos. Con lo cual el mundo de sus visiones no logro generar la redención del pensamiento, que aun está sepultado en la tumba del cráneo. El caso de Novalis es diferente; en sus escritos, tenemos la impresión de que el si construye un puente entre el mundo del pensar científico y la cognición imaginativa.

Si vemos a la Luna en Tauro, en principio solo percibiríamos a las fuerzas animadas del poderoso toro, vertiéndose en el cáliz de la Luna. Esto está conectado con la percepción de todo lo que depende de las fuerzas hereditarias de los progenitores físicos. Como fuere, si a través del desarrollo de nuestras fuerzas interiores nos volvemos capaces de transformar  esa imaginación original de Tauro, percibiremos que la cabeza y los poderosos cuernos del toro se metamorfosean en la figura de un cáliz o medialuna, en el que aparece el disco brillante del Sol dorado. El aspecto unilateral de la descendencia hereditaria se transforma entonces en la imaginación de la verdadera relación entre la herencia física y el origen cósmico de su naturaleza espiritual.

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Una consciencia de este hecho aun persistía en tiempos medievales, pero se perdió gradualmente. La ciencia espiritual revela nuevamente la naturaleza espiritual del ser humano. Personalidades como Dante, Mirandola, Kepler y Haeckel estaban conectados a Tauro a través de la Luna, y podemos apreciar en sus vidas una ilustración de estos poderes de Tauro.

A través de la Luna en Géminis podemos experimentar a las poderosas fuerzas en el universo que alguna vez, hace mucho tiempo atrás, separaron a la unidad del cosmos en los mundos espiritual y físico. De esas fuerzas podemos aprender la causa de la luz y la oscuridad, por ejemplo, así como de toda polaridad en el mundo. Estas son las causas reales del dualismo en la vida religiosa y filosófica de la humanidad moderna. Si transformamos nuevamente esta imaginación por medio de nuestras capacidades anímicas, percibiremos que repentinamente se abre paso una tercera figura entre la luz  —siempre brillante en las alturas cósmicas— que no puede penetrar a la oscuridad, y la oscuridad que genera el temor del aislamiento y la soledad. Vemos a esta tercera figura poniendo a raya a las otras dos fuerzas, protegiendo al alma de ser superada por el conflicto entre ambas. Podemos vivenciar como este Ser puede nacer en nosotros realmente.

De entre muchas, ella se ve magníficamente expresada en la hermosa imaginación de Albrecht Dürer, quien recibió a las fuerzas de Géminis gracias al cáliz lunar en su natividad y, entre otros cuadros de carácter semejante, creo el conocido grabado “El caballero, la muerte y el villano”. Es una de las más bellas expresiones imaginativas del tercer poder, del coraje infalible del alma, manteniendo el balance entre estos dos poderosos oponentes.

Si volvemos nuestros ojos hacia Cáncer, al estar en comunión con el cáliz de la Luna, en un principio obtenemos la imagen de un cangrejo visto desde el frente, por así decirlo. Vemos al poderoso par de pinzas y a la criatura que se oculta en el caparazón. En esta imaginación percibimos en el mundo que han llevado a la evolución un paso más adelante, luego de que el poder geminiano genero la división entre los mundos físico y espiritual. Vemos la imagen del materialismo que ha cortado el hilo que todavía conectaba a los dos mundos, con esas afiladas pinzas del pensar amarrado a los sentidos y se ha retirado en la tumba rocosa del cráneo. Pero si transformamos esa imagen, observaremos como se ha convertido en un cáliz colmado con los frutos del empeño moral humano. Pese a la experiencia de la separación temporal con el mundo espiritual durante la vida terrena, este cáliz puede ser el portador de un alimento substancial para un tiempo futuro distante. Personalidades tales como Edward Geo, Bulwer-Lytten, R.W.Emerson, y John Ruskin están conectadas a esta constelación de Cáncer a través de la Luna.

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Cuando la Luna se ubica en la constelación de Leo, podemos obtener la imaginación de la cabeza de un león mirando a través nuestro como si fuéramos transparentes, avizorando mas allá de nosotros hacia una distancia lejana. En él vemos el cuadro de la acumulación espiritual de los alcances y logros humanos en la Tierra a través de las épocas. Es la imagen del coraje, del emprendimiento y del orgullo. Para quien desenvuelve sus capacidades anímicas, se torna en la imagen en donde la naturaleza animal es sometida por las embestidas del destino, hasta que las cualidades egoístas son transmutadas en actitud de aceptación por el desafío del destino. En esta batalla entre la naturaleza egoísta y  los poderes directrices mundiales del destino, podemos desarrollar una cognición suprasensible sobre los planes sobrehumanos y de los poderes que guían espiritualmente a la humanidad. Entonces podemos reconocer a los seres espirituales que laboran por detrás de los movimientos del cielo estelar y que forman al destino del ser humano y del mundo. Esto no puede ser obtenido fácilmente en nuestra época. Muy a menudo, la fuerza anímica de los individuos fracasa en esta batalla.

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Benjamin Disraeli estaba conectado con Leo a través de la Luna en su natividad, al igual que Leo Tolstoy; la ex-emperatriz Carlota de México tiene a la Luna en la misma posición al nacer; Ella fue la esposa del infeliz emperador Maximiliano de México, quien fue muerto por los insurgentes mexicanos, volviéndose loca tras la muerte de su esposo.

La Luna en Virgo se nos presenta como la imagen de la Madre celestial de toda existencia, que conoce los secretos de la creación; en los días de la antigüedad, la gente veían a este ser sosteniendo una gavilla de granos en sus manos, el símbolo de la madurez. El Cristianismo esotérico puede desenvolverse hasta tal punto en donde no solo podemos ver a la Madre-Virgen celeste, sino también al Hijo del universo que crece como radiante Sol espiritual, alcanzando los más remotos espacios del cosmos. Los poderes de la imaginación que fluyen hacia el mundo desde lo más intimo del alma de los individuos, provenientes de la Luna, generan hechos de la más grande importancia histórica, si bien no se hallan nunca sobre la superficie de los sucesos terrestres. Ellos permanecen ocultos en los trasfondos de las corrientes evolutivas de la humanidad. Si bien estos hechos son raramente reconocidos por sus contemporáneos, su influencia es más que fuerte y se prolonga en el futuro lejano, aun cuando los portadores de estos impulsos, los impulsos del “Hijo”, ya no están vivos. Dentro de este grupo podemos mencionar a personalidades como Juana de Arco, Tycho de Brahe y Rudolf Steiner.

La Luna en la constelación de Libra nos guía hasta la imaginación de la balanza del juicio cósmico, como la percibió la gente en los tiempos antiguos. Nostradamus, el famoso astrologo que al nacer tiene a la Luna en Libra, vivenció este juicio cósmico al escribir sus profecías, las cuales sobrepasaban a su propia época. Estas son imaginaciones veladas sobre el destino de las poblaciones europeas, y que se volvieron realidad mucho después de su muerte. De todas maneras, la clarividencia cristiana puede experimentar la transformación de esta imagen en otra impresión; la balanza se torna en dos manos que, suave e invisiblemente, trabajan en el mundo a modo de poderes curativos y equilibrantes. Ellas logran nivelar el paso para la revelación del Espíritu en el mundo. Esta imaginación se manifestó en la vida de Rafael Santi; aun podemos percibir en sus pinturas al poder mágico de esas manos curadoras.

La constelación de Escorpio no puede ser penetrada fácilmente cuando sus fuerzas están vertidas en el cáliz de la Luna, porque de hecho, son tres imaginaciones diferentes las que allí se ocultan. En los antiguos tiempos, la gente percibía estas fuerzas en la imaginación del águila, que penetraba en las alturas luminosas y plenas de calor de la atmosfera, lejos de donde habitaban los seres humanos en la Tierra. Poderosas y dominantes eran esas fuerzas del águila en el alma humana; ellas  dotaban a la gente con gran capacidad de mando espiritual. Pero luego, este Espíritu se distancio más y más de la Tierra. Podía dirigir a la Tierra solamente desde las alturas, pero no la redimió. Con lo cual estas fuerzas se deterioraron y por muchas eras, la gente ha podido conservarlas tan solo en la imagen del escorpión con su aguijón mortal.

 El famoso filosofo alemán Nietzsche vivió esta tragedia, luego de que su glorioso vuelo pensante en su “Así hablo Zaratustra”, concluyera en una caída fatal en el abismo de la insanidad. Así es como la imagen del águila se transformo en la imaginación del escorpión, y podríamos mostrar tantos ejemplos que llevan la impronta de la caída del pensar humano idealista pero ilusorio, en el abismo de la insanidad. Igualmente, la actividad espiritual puede guiar a las personas hasta un punto de la evolución interior en donde pueden transformar la imaginación del escorpión en la de la Paloma, justamente la paloma del Espíritu Santo, que labora en la humanidad como la fuerza gentil del poder creador espiritual.

Esto se manifestó en el filosofo Friedrich Wilhelm Schelling, quien al nacer tenia la Luna en Escorpio. Su “Filosofía de la revelación” es la realización de esta nueva imaginación; también el compositor Wolfgang A. Mozart estaba dotado de estas fuerzas. Su música respira el suave poder mágico de la Paloma, y también se manifestó en su brillante carácter.

La Luna en la constelación de Sagitario puede aparecérsenos en la imaginación de una flecha que descansa sobre la cuerda tensa de un arco. En ella podemos ver a la expresión de grandes poderes que pueden vivenciarse en el alma humana, a modo de fuerzas de empuje en favor de cierto objetivo, inclusive objetivos sobrehumanos. Pero la verdadera consciencia cristiana debe transformar la imagen de la flecha, del poder de arrojo, en poderes de auto-perfeccionamiento moral; entonces la flecha se transformara en la imaginación de un estrecho paso serpentíneo que conduce por las laderas de una montaña hasta el reino de la luz. De este modo ha de convertirse en un empeño para el Espíritu en el alma humana.

Esto pudo ser realizado por el pastor Oberlin con bella perfección. Fue pastor en Steinhal en Alsacia, un pueblecito pobre de montaña de los Vosgos. Gracias a la energía de Oberlin, el pueblo creció en prosperidad remarcable, aunque detrás de esto hay otro hecho. La esposa del pastor muere prematuramente, y Oberlin permaneció fuertemente conectado a ella tras su muerte. A través del hermoso contacto de las dos almas, el pudo tomar parte de las experiencias de ella en la vida post-mortem. De hecho, prácticamente la congregación entera de Steinhal vivió junto a su pastor  estas experiencias, porque él le comunico a sus feligreses los secretos de su vida anímica; aquí, el empeño humano en este pueblo tuvo un objetivo determinado, y el paso que lo condujo a él lo guio hasta el mundo espiritual; que obviamente resulto en beneficio de toda la congregación de Steinhal.

La constelación de Capricornio, por medio de la luz lunar, se muestra como la imagen de la cabra. Fue vivenciada así desde tiempos antiguos, pero en lugar de patas posee una cola de pez. Es el cuadro de una actitud anímica que se empeña por lo más alto en el mundo. El peligro que encierra es el no hallarse muy firmemente sobre el suelo de las realidades terrestres y puede perder pie de un momento a otro. Como fuere, la evolución verdadera puede transformar esta imaginación en el cuadro de algo semejante a un brillante castillo que se encuentra en la cima de una alta montaña. Esto no es concebido como una realidad terrestre, sino espiritual. Richard Wagner, cuya Luna estaba ubicada en la constelación de Capricornio al nacer, realizo esta imaginación en la belleza de su drama musical Parsifal, que fue la ultima creación de su vida. Parsifal, tras  largos y vanos esfuerzos, arriba al castillo del Grial, radiante sobre la cima de Montsalvat, en el cual se guardaba al curativo y nutriente cáliz del Santo Grial; el castillo del Grial es una realidad espiritual, no puede ser hallado en la realidad sensoria.

Acuario en la imagen de la Luna surge como el gran aguador cósmico que vierte el contenido de su  cántaro en el espacio cósmico. Es la imaginación de fuerzas anímicas que fácilmente pueden perderse a sí mismas  en una especie de pasividad o de altruismo desequilibrado; el alma debe encontrarse a sí misma como si hubiese sido dejada sola sobre un océano infinito o puede sentirse como tragada por un oscuro torrente; si esto es transformado en su verdadera imagen, entonces el agua se volverá el mar de fuerzas etéreas donantes de vida, que fluyen desde las esferas cósmicas hasta los reinos terrestres, generando el milagro de las formas vivientes. Goethe estaba dotado con este misterio de la Luna, y podemos decir que la realidad de las fuerzas etéreas que trabajan en la naturaleza y en la humanidad, fue para él una experiencia interior. Podemos comprobar esto de las más variadas maneras.

La Luna en la constelación de Piscis crea la imaginación de dos peces que nadan en las aguas de Acuario. Los peces son como islas en el mar, cimentadas sobre la existencia humana individual. Piscis es el cuadro de los individuos que han realizado al Espíritu en sí mismos, por medio del desarrollo de los más altos principios de todo su ser; esta gente se halla ahora en el final de un ciclo de evolución, o más bien, ellos nadan en el mar de las fuerzas creativas. Tales individuos se preparan a sí mismos para ser maestros de las fuerzas creadoras del éter, para que a través de su ayuda puedan realizarse logros de los cuales, en muestra época, solo podemos tener un vago concepto. Por lo tanto, los frutos de los logros que pueden madurar a la luz de esta imaginación, permanecen en una región del alma que no está aún bajo el control consciente del Yo. Tenemos a esta posición de la Luna en Piscis, en personalidades como Gustavo Adolfo de Suecia, Ignacio de Loyola, Hahnemann -el fundador de la homeopatía- y Tomas Moro.

Esto son solo esbozos de la actividad de la fuerza lunar en las constelaciones del zodiaco, y su transformación a través de las capacidades del Alma Consciente. Por supuesto que no hemos de generalizar en el caso de las natividades; allí deben considerarse los aspectos de los demás planetas con la Luna, así como muchos otros detalles, pero nuestro objetivo  fue mostrar como estas fuerzas pueden actuar y desarrollarse bajo circunstancias ideales.

LOS EVENTOS EN EL CIELO

El 6 de Julio, tuvo lugar una conjunción entre el Sol y Saturno en la constelación de Géminis. La conjunción entre estos dos cuerpos celestes ocurre una vez al año, y siempre se produce alrededor de medio mes después de la del año precedente. Por ejemplo, en 1946 ocurrirá el 21 de Julio, pero ambos habrán ingresado ya en la constelación de Cáncer.

Así es que  este evento anual muestra una evolución progresiva a través del zodiaco. En el transcurso de 30 años, encontraremos 30 conjunciones que tienen lugar sucesivamente en las doce constelaciones del zodiaco. Cerca de dos o tres de las conjunciones ocurren en cada una de las constelaciones. La conjunción de este año y de los dos siguientes es especialmente importante, porque se va moviendo gradualmente hacia el planeta Plutón, que fue descubierto en el año 1930 (hasta el momento, Plutón es el planeta más alejado del centro de nuestro sistema solar; su órbita esta mas allá de la de Neptuno y precisa unos 250 años para completar su órbita).

Por lo tanto, nos confrontamos con  los siguientes hechos: en 1945 la conjunción entre el Sol y Saturno tuvo lugar en Géminis, en 1946 será en Cáncer, y en 1947 también ocurrirá en Cáncer, combinado con una conjunción a Plutón. Si pudiésemos observar este evento por medio de un telescopio, veríamos sobre el trasfondo del firmamento de las estrellas fijas, a las tenues estrellas de Cáncer y frente a ellas, al Sol; ligeramente por encima del Sol aparecería Saturno en las lejanías del universo. Considerablemente más arriba, pero casi en línea recta con el Sol, detectaríamos al planeta Plutón, el cual -por supuesto- solo podría ser divisado por los grandes telescopios modernos.

Los tiempos y las zonas de estas conjunciones combinadas son muy importantes, y puede que sea necesario llamar la atención de la gente acerca de este evento, que siente una fuerte responsabilidad espiritual frente al desenvolvimiento cultural de nuestra época.

Alrededor de 33 años es el lapso entre una conjunción de Saturno con Plutón a la otra; por lo tanto, su ultima conjunción ha de haber tenido lugar en el año 1914.

El 13 de Junio de 1914, se produjo una conjunción entre el Sol y Saturno; Plutón estaba al menos en la cercanía de donde se encontraban los dos planetas. Así que aquí tenemos que ver con un evento similar al que se producirá en 1947, pero que ocurrirá en Tauro. Recordemos que el 28 de Junio de 1914 se produjo el asesinato del archiduque Fernando en Sarajevo, generando la 1ª Guerra Mundial.

El lugar en donde se producirá la conjunción en 1947 está fuertemente conectado con la tragedia del filosofo alemán Nietzsche, quien enloquece en 1888, también está conectado con el hombre que forzó a Alemania a esta 2ª Guerra Mundial y la llevo a su destrucción. La idea megalómana del Gran Imperio Germano cobro impulso a más tardar cuando Saturno estaba conjunto al planeta Neptuno (descubierto en 1846). Esto sucedió en 1917, en la constelación de Cáncer.

En 1947, Saturno estará conjunto a Plutón alrededor de esa misma posición, pero significara una “exaltación” porque Plutón está más alejado, es decir que pertenece a una esfera “superior”.

¿Cómo se reflejara este evento en lo terrenal?, ¿podemos atrevernos a conocer los aspectos inscritos en él?. Ciertamente estará conectado con la lucha de poderes malignos y el poder de la evolución cósmica  en el universo. Con lo cual mucho es puesto en manos de la Humanidad; el balance de la moral humana y de los logros espirituales sobre la Tierra decidirá en suma el surgimiento de estos eventos.

Si en 1914, cuando la conjunción combinada entre el Sol, Saturno y Plutón que tuvo lugar en Tauro, la construcción de la ciencia espiritual hubiese sido concluida —el Goetheanum en Dornach, la “Casa de la Palabra”— los eventos de ese año podrían haber tomado otro curso.

Los eventos conectados a los sucesos celestes del próximo año pueden ser dirigidos hacia el bien y el progreso de la humanidad, si un cierto número de personas desarrolla y carga consigo una moral fuerte e impulsos espirituales que urgen a nuestra época.

¿Cómo podemos leer y comprender el lenguaje de estos eventos?

La Palabra, la que podemos oír sonar desde el Sol durante esta conjunción, pronuncia que ha llegado el tiempo de la “realización” para ciertos impulsos, y que ciertas cosas han de ser hechas, o ciertas posibilidades desaparecerán para la Humanidad, Saturno revelara que una vez más ha llegado el tiempo en el que muchos deberían reconocer el hecho de que “el reino de los cielos esta cerca”, y que muchos más que hasta el momento deberían penetrar en la experiencia del “reino de los cielos” por medio de la cognición de los principios superiores de la organización humana. De otro modo, muchos serán desplazados por las contra-fuerzas del Yo Superior.

Plutón está profundamente oculto tras los velos del misterio. Nos habla de fuerzas que el individuo humano no puede alcanzar, ni naciones, ni continentes, solo pueden ser alcanzadas por la Humanidad como verdadera y todo-abarcante comunidad cristiana. Los pueblos de la Tierra pueden volverse un solo cuerpo en el Espíritu Santo. En su contra están las fuerzas de la destrucción total, de la aniquilación, incluso de la raza humana.

Estos eventos en el cielo iniciaran una era en la cual la humanidad tendrá que decidir entre una de las dos fuerzas.

(Traducido por  Diego Milillo y editado por Gracia Muñoz)

Marte y el Óctuple Sendero

(Curso de Cosmología – Conferencia a los miembros de la Rudolf Steiner House, London, England)

de 1 de Octubre de 1954 al 1 de Abril de 1955)

Todos los dibujos son de Willi Sucher – Conferencia no revisada por el autor

25 de Febrero de 1955

English version

En el último encuentro hablamos de Marte y de sus gestos. Voy a repetir muy brevemente lo que dijimos. Hablamos de los movimientos de Marte en el transcurso de este año en el que formará una conjunción  con el Sol, lo que significa que Marte está situado en el espacio cósmico, más o menos detrás del sol. En el círculo exterior señalé las conjunciones, (dibujo del círculo pequeño con el trazo) es decir, cuando Marte se posiciona detrás del Sol; y dibuje el bucle para representar una oposición de Marte con el Sol, es decir, cuando la Tierra está entre ellos. Ahora lo interesante es ver lo que ha estado haciendo Marte en el transcurso de los años.

Empecemos con el año 1938 cuando se produjo una conjunción de Marte con el Sol en Cáncer. Al año siguiente, hizo una oposición o bucle que se llevó a cabo casi en oposición, en la transición de Sagitario a Capricornio. Y así podemos seguirlo a través de los años hasta el ciclo del pasado verano en 1954.

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En estas ocasiones, cuando Marte se acerca mucho a la Tierra, los astrónomos están especialmente ansiosos por observar sus canales y todos los enigmas de su superficie. Recordarán que también se dijo que en el transcurso de unos dieciséis años, se habían llevado a cabo ocho conjunciones y ocho bucles u oposiciones de Marte al Sol, con un total de dieciséis. Y en ellas reconocemos el patrón cósmico que se nos aparece como la flor de loto de dieciséis pétalos o chakra, como se le llama en la sabiduría oriental, y lo más interesante es que en realidad ya tenemos interiorizados ocho pétalos. Sabemos que la flor de loto es una flor, por así decirlo, con anillos concéntricos de pétalos. Contamos con ocho pétalos interiores y ocho pétalos exteriores, es decir exactamente como se describen en el ocultismo. El chakra de Marte, que está situado en la región de la laringe, tiene dieciséis pétalos: ocho ya se han desarrollado inconscientemente en el pasado y los otros ocho debemos desarrollarlos ahora. Y este desarrollo de los ocho pétalos de la flor de loto de dieciséis pétalos, fue enseñado por Gautama Buda en el óctuple sendero. El óctuple sendero es el método que se debe utilizar para desarrollar y preparar ese órgano en la región de la laringe, que debe servir en un determinado momento para la percepción suprasensible.

Me gustaría indicar cómo Rudolf Steiner ha transformado y modificado el óctuple sendero de acuerdo a las necesidades actuales de la Humanidad. El antiguo óctuple sendero de Buda consistió en desarrollar o alcanzar: la justa opinión, el pensamiento correcto, la palabra correcta, la conducta correcta en la vida, que significa el derecho a los medios de vida, el recto esfuerzo, el control mental y la recta meditación. La octava regla comprende a todas las demás, o dicho de otra manera, corona a las siete anteriores.

Ahora vamos a ver cómo describe Rudolf Steiner este sendero óctuple. El habla de ocho funciones que han de ser realizadas por el ser humano. Las he tomado del libro, “Como se adquiere el Conocimiento de los Mundos Superiores”.

  • El primero se refiere a la forma en que se adquieren las ideas y los conceptos.
  • La segunda de estas funciones se refieren al control de las Resoluciones.
  • La tercera a la función del habla. El estudiante no debe pronunciar ninguna palabra que carezca de sentido y significado, ya que todo hablar por hablar nos aleja del camino, y así sucesivamente.
  • La cuarta es la regulación de la acción exterior. Como discípulos, intentaremos ajustar nuestras acciones de tal manera que armonicen con las acciones de los demás y con los acontecimientos de nuestro entorno.
  • La quinta función incluye la gestión de la totalidad de la vida. En el modo oriental se expresa como los medios adecuados de subsistencia. (Podemos ver que los conceptos que figuran en Como se adquiere el Conocimiento de los Mundos Superiores son mucho más amplios y exhaustivos.) Los esfuerzos de los estudiantes para vivir en conformidad con la naturaleza y el espíritu, nunca se debe apresurar demasiado, pero tampoco ser indolente, uno debe esforzarse por no ser ni excesivamente activo, ni excesivamente perezoso, y así sucesivamente.
  • El sexto se refiere a la actividad humana. Ponemos a prueba nuestra capacidad y competencia y la llevaremos a cabo a la luz de tal auto-conocimiento; no intentaremos nada que esté más allá de nuestras posibilidades, y no trataremos de omitir nada de lo que esté a nuestro alcance, y así sucesivamente.
  • La séptima nos ofrece el esfuerzo de aprender todo lo posible de la vida. Que nada pase por delante nuestro sin que nos dé la oportunidad de acumular la experiencia de qué es lo que tiene valor para nosotros.
  • La octava es que de vez en cuando tomemos un tiempo para hacer una mirada introspectiva en nosotros mismos, hundiéndonos en nuestro ser, dedicándonos con cuidado a tal tarea, dando forma y probación a los principios fundamentales de nuestra vida, acogiendo en nuestros pensamientos la suma total de nuestro conocimiento, sopesar nuestros deberes, reflexionar sobre el contenido y el objetivo de nuestra vida, y así sucesivamente. (Esto se llama Meditación en la versión oriental, y es, por supuesto una meditación-contemplación).

Este es el óctuple sendero. Es el desarrollo, por así decirlo, de los ocho pétalos interiores del chakra de Marte. Nuestra tarea es encontrar una clara imagen Macrocósmica de este chakra que aparece en el ser humano. Por supuesto, debemos imaginar que no es sólo una cuestión de comparar lo que ocurre y lo que existe en el ser humano, con lo que tenemos aquí, que es una imagen de los movimientos de Marte. Una cosa es cierta: hemos descendido desde el mundo cósmico entre la muerte y el nuevo nacimiento, y cada vez que entramos a la vida en la Tierra traemos la herencia de nuestras experiencias en el cosmos. Sabemos que nuestro cuerpo se construye con lo que hemos aprendido y experimentado en las esferas planetarias e incluso más allá. Se puede decir que los planetas están en nosotros, en cierto sentido, están presentes en nosotros. En nosotros está Saturno, está Júpiter, y está Marte; están modificados, pero modificados de tal manera que tienen la posibilidad de ser espiritualizados. Después de todo, ¿que significado tiene el que los seres humanos se encarnen constantemente trayendo a la Tierra la herencia de sus experiencias en las esferas planetarias y, en el momento de la muerte, se las lleven de nuevo? El ser humano es el medio, por así decirlo, por el cual el mundo divino transforma lo que está en el mundo Macrocósmico, que es el Universo.

Todas las funciones de los seres humanos, incluso el comer y digerir, están realmente diseñadas para ser sacrificadas, son un tipo de servicio para todo el Universo, para todo el Cosmos. Esto, por supuesto, no lo reconocemos ahora. En su mayor parte, los seres humanos tienen que alimentarse, ya que deben existir. Para muchos no importa lo que tiene lugar dentro de la esfera de la digestión, y de todos modos, con los medios de cognición actuales no se puede comprender lo que se lleva a cabo, por ejemplo, en el estómago, en los intestinos, en el conjunto del sistema metabólico. No sabemos estas cosas, y tal vez sea mejor así, no lo sé, porque entonces no interferiremos con él, ya que es una región sagrada. Es allí donde se produce la gran transformación de lo que tiene lugar ahí fuera, en el cosmos. Se transforma, tiene la oportunidad de transformarse en algo espiritual. Tal vez en el futuro, la Humanidad reconocerá esto —lo que realmente sucede dentro del cuerpo.

Así también tenemos que pensar en las fuerzas de Marte como algo que nos ha sido donado en un momento determinado, y cada vez que encarnamos, traemos esas fuerzas con nosotros de nuevo a la Tierra. Cuando volvemos al mundo espiritual después de la muerte, llevamos también, por supuesto, los frutos de nuestra vida, por decirlo así, los frutos de lo que hemos transformado en nuestra propia individualidad marciana. Los llevamos de regreso al mundo espiritual, y podemos imaginar que luego llega el gran momento cuando este fruto, nuestro fruto personal marcial, será probado, digamos, en la esfera de Marte ante las expectativas del mundo cósmico, ante esos seres que viven en Marte. Entonces, quedara por ver si como individuos hemos cumplido con las expectativas del cosmos. Si no es así, por supuesto, seguiremos trabajándolo durante la vida entre la muerte y el nuevo nacimiento, y surgirá del deseo de encarnar de nuevo con el fin de poder hacerlo mejor.  Así, se implanta Marte en el ser humano, y la manifestación más sublime de Marte, la huella más sutil procedente de la esfera de Marte, figura en ese órgano supra-sensible, que es el órgano espiritual del chakra de dieciséis pétalos o loto.

Ahora bien, si tomamos estas ocho funciones del óctuple sendero de Buda, que están expuestas en el libro “Como se adquiere el conocimiento de los Mundos Superiores“, entonces muy pronto entenderemos que es un camino hacia una sana confrontación con el mundo externo. Es un camino, es una función, sus reglas nos dan la oportunidad de enfrentarnos al mundo externo, físico, de una manera saludable y que puede sentar las bases para la existencia física en este planeta. Estas ocho reglas son realmente un consejo muy práctico, si leemos a través de ellas. Son consejos casi de sentido común, y sin embargo son de gran importancia. ¿Qué se incluye en estas ocho verdades?. Ustedes saben que aquí estamos hablando de las siete entidades celestes, el Sol, la Luna y los cinco planetas. Por supuesto, todos somos muy conscientes de los otros tres planetas que han sido descubiertos, y de los que podremos hablar un poco más tarde, pero desde el punto de vista de lo que está contenido dentro del marco físico del ser humano, tenemos que hablar de las siete entidades celestiales en cuanto a su función se refiere. También podemos ver ocho funciones en este sendero de ocho etapas, es decir, podemos ver algo que también está conectado con la vida orgánica del cuerpo humano.

Estos siete planetas por supuesto, no están aislados. Sabemos, si nos fijamos en el cuerpo humano, que no se puede tomar, por ejemplo, el hígado o el corazón, como algo que está, por así decirlo, en su propio terreno totalmente independiente de cualquier otro órgano. Sabemos perfectamente lo mucho que el hígado depende de la circulación, y el corazón depende de lo que hacen los pulmones, y así sucesivamente. Podemos ver que en el cuerpo humano existe una estrecha interrelación entre los órganos, y estos órganos son, como se sabe, nada más que lo que se ha individualizado en un sentido corporal y traído del ámbito de los planetas. El hígado no es otra cosa que la individualización —por supuesto corporalmente individualizada— de Júpiter, y así sucesivamente. Existe una interrelación íntima entre los planetas, entre los siete cuerpos celestes, y esta interrelación se refleja en el mismo planeta. Por ejemplo, estamos hablando de Marte. En Marte se reflejan los otros siete planetas, que están ahí, como siete reflexiones. Así, podemos hablar por ejemplo de Saturno en el lenguaje, en la modulación de Marte. Así también podemos hablar de la función de Júpiter en la esfera de Marte, etc.

Hay una cierta similitud con los siete grandes Arcángeles. Los siete grandes Arcángeles que en realidad pertenecen a los Arkai, a los Espíritus de la Personalidad, aunque se les llame Arcángeles. Pero sabemos que los siete en sí mismos, a pesar de que pertenecen a una jerarquía, reflejan en sí mismos también la totalidad de los coros de las jerarquías, los siete o nueve coros de las Jerarquías. Aquí tenemos ocho conjunciones y ocho bucles de Marte en el transcurso de 16 años, una especie de gigantesco loto cósmico o chakra de Marte, ahora podemos imaginar, y uno puede ponerse a resolverlo en todos los detalles, que siete de los ocho están conectados con los planetas.

Tomemos la primera de las funciones. La primera se refiere al modo en que se adquirieren las ideas y concepciones. Con un poco de imaginación, podemos ver que no es más que Saturno, el reflejo de Saturno en la esfera de Marte. Saturno por sí solo nunca podría ir más allá de una cierta clase de formaciones etéricas, nunca podría ir más allá de lo que tiene lugar a lo largo de la frontera entre la esfera astral y la esfera etérica. Con el fin de poder llevarlo hasta lo físico, incluso al mundo material, Saturno necesita a Marte, y Saturno aparece en esa esfera de Marte como una función, y esa es la función o la capacidad de adquirir las ideas y los conceptos de la manera correcta. Podemos ver con toda claridad, que es una regla muy práctica, pero al mismo tiempo se trata de una norma que se refiere a las ideas y concepciones, algo de naturaleza psicológica, sin embargo, nos acercamos a ellas desde el nivel físico, desde el nivel de viabilidad físico. Estos son los siete, y el octavo es, por así decirlo, el resumen. Resumiendo, tomando en conjunto, y también la función de poner un orden en el siete, un orden interior

No quiero entrar demasiado en detalles esta noche, por ejemplo, de cómo las conjunciones y los bucles están conectados con los siete planetas y la forma en que se resumen es la octava etapa. Como cuestión de hecho, podemos empezar en cualquier lugar, podemos empezar, por ejemplo, en el año 1955 y esperemos que este evento tenga lugar el 17 de agosto cuando Marte estará detrás del Sol en conjunción superior; si miramos hacia el Sol, entonces podemos imaginar que detrás del Sol esta Marte en conjunción. Empecemos con eso, y entonces podemos, por ejemplo, retroceder y preguntarnos si puede aparecer también un ritmo de siete en algún lugar. Si nos remontamos siete años al pasado, llegamos a un bucle en el año 1948 (véase el diagrama anterior) que en realidad tuvo lugar justo en la misma posición del Zodíaco. El circuito estaba en realidad casi exactamente en la misma posición en Leo donde, ahora se llevará a cabo esta conjunción en el transcurso del año.

Ya hemos aprendido a encontrar ciertos ritmos significativos en el cosmos, tales como el ritmo de 18 años y 7 meses, que es el movimiento del nodo lunar, el ritmo de los 12 años que se expresa en el movimiento de Júpiter, el ritmo de 30 años en el movimiento de Saturno, también tenemos el movimiento de 27 ó 28 días de la Luna en el curso del mes, y así sucesivamente. Pero el ritmo de siete años es una realidad que sabes de ti mismo, y puedes haber experimentado en tu propia vida que el ritmo de siete años es algo muy dramático y muy real en la vida humana. Sin embargo, hasta donde yo sé, el ritmo de siete años, sólo está indicada en estos movimientos de Marte.

Ahora bien, podemos ir más allá, y es muy interesante seguir con esto. Desde 1948, el siguiente sería el 49, se ve que vamos por aquí (Piscis), y así hasta el ’55. En cierto sentido, el círculo está cerrado, sólo la mitad del círculo consiste en bucles y la otra mitad en conjunciones, sin embargo, el círculo se cierra. Por cierto, no es exactamente siete años, ya que se apoya en la octava etapa. Esta tuvo lugar en el comienzo del año 48, y esto tiene lugar en la segunda mitad del año 1955, por lo que hay un espacio de aproximadamente la mitad de un año, siete y medio. El último año de los siete que ya nos lleva al período de los próximos siete años. Podemos ver este 8 en el 55 que ya se encuentra en el siguiente ciclo, pues comienza, por así decirlo, en el mismo lugar donde comenzó nuestro recorrido en el 48. Si investigamos este ritmo marcial de siete años, nos encontraremos con que los otros planetas se alternan en algún lugar en estos gestos.

La pregunta es, ¿qué significa? Para responder a esta la pregunta necesitamos dos cosas: primero, el planeta y sus gestos. Veamos ahora al planeta Marte con su chakra cósmico. Sabemos que tiene que ver con el habla porque es el órgano espiritual que de hecho, está situado en la laringe, Marte está conectado con el habla en un alto grado. Asimismo, encontramos que este planeta, obviamente, tiene que ver con las cosas prácticas, con los pies bien asentados en la Tierra que se incluye, por ejemplo, en el consejo del óctuple sendero. Ese es el planeta Marte, y ahora vamos a añadir el gesto de Marte.

Hemos hablado antes acerca de la posición de Marte cuando está en conjunción detrás del sol. Ahora el Sol, como se sabe, es un lugar en el cosmos que es justo lo contrario de la Tierra, lo opuesto en todo sentido. Es en ese punto donde el espacio realmente desaparece y donde entramos en el no-espacio, etc.  El Sol es también, como tal vez recordéis ya que hablamos de ello el año pasado, el portal al mundo espiritual, al mundo de los muertos. Si hay un mundo no-espacial, entonces es muy lógico pensar que en ese mundo no-espacial se introducen las almas que pasan el umbral. Ahora tenemos la imagen que es algo así como una enorme cortina (línea vertical en el diagrama), una frontera entre la Tierra y el Sol, aquí (Tierra) tenemos el espacio o el espacio tridimensional, y este otro (Sol) es negativo o no-espacio.

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Ahora, ¿qué pensaríamos si Marte se alejara más allá de Sol? ¿Qué clase de Marte seria ese? Se trata de un Marte que está muy cerca de algo?; ¿qué? Bueno, en cualquier caso, no está cerca de la Tierra, en la medida de lo posible esta lo más lejano de la Tierra. ¿Con qué clase de mundo podría conectar Marte?. Ya hemos dado una respuesta, que estaría conectado con el mundo de los muertos, por ejemplo. Los muertos viven en las esferas de los planetas. Ellos no apreciarían mucho esta posición (lazo-oposición) de Marte. Eso les recuerda demasiado al mundo terrenal. Lo que ellos prefieren, donde ellos pueden vivir y respirar, donde pueden experimentar a Marte en su propio ser es la posición en la que Marte se muestra y descansa es la esfera de los arquetipos espirituales de la existencia física. Lo contrario es cuando Marte se acerca a la Tierra, ayudando y promoviendo la incorporación de los arquetipos del mundo físico al mundo terrenal. Es un proceso de incorporación, pero aquí en este evento, que tendremos que enfrentar en el verano, tenemos todo lo contrario. Fundamentalmente se trata de un evento que nos remite a un reino donde viven los muertos, donde viven los seres del mundo espiritual, donde moran los arquetipos del mundo físico, y así sucesivamente. Tendríamos que ampliar esto mas, por supuesto, pero por ahora es el único punto que debemos tener en cuenta.

Me gustaría hablar de otra cosa que es notable con respecto a los eventos durante el verano. Marte no es el único que está detrás del Sol, en ese reino que se aleja de la Tierra —el mundo de los arquetipos espirituales, el mundo del alma y del espíritu, como se le denomina en el libro Teosofía— todos los planetas están ahora detrás del Sol, con la excepción quizás de Saturno, que está demasiado lejos y esta por aquí en alguna parte (Libra). Aquí, en la constelación de Cáncer y Leo contamos con todos los planetas que están situados detrás del Sol: Marte, Júpiter, también Venus y Mercurio. Por lo tanto, esto nos recuerda que no estamos solos en nuestro propio mundo físico, que tendremos que tomar en consideración el mundo celestial. Esta posición unitaria de los planetas contiene algo así como un toque de clarín desde el cosmos: “Ensancha tu conciencia, piensa en nosotros, piensa en el cosmos, mira las cosas que experimentas en la Tierra también desde el punto de vista del cosmos, de los que han atravesado el umbral”.

Sin embargo, hasta ahora todo esto es sólo la característica de Marte. Lo que tenemos que añadir a esto con el fin de dar un color o un estado de ánimo, por así decirlo, a este Marte, es la constelación en la que tiene lugar el evento, y que es Leo. La última vez hablamos de las doce constelaciones en relación con los símbolos, que se han utilizado desde tiempos muy antiguos. Hemos tenido que modificar algunos de los símbolos, pero siempre podemos reconocer el símbolo original. Quiero darles una idea de cómo esto puede encajar muy bien en un budismo cristianizado, espiritualizado, porque hemos estado hablando sobre el óctuple sendero, y aquí tenemos algo como una contraparte cósmica del óctuple sendero de Buda.

Podemos ver que el Zodíaco era conocido en el budismo, así como era conocido lo que aparece en los seres humanos como el microcósmico chakra de Marte también relacionado con el mundo de Marte que está en el cosmos. Así también era conocida la conexión entre el ser humano, el mundo, y las doce constelaciones, que están contenidas en los doce Nidanas del budismo. ¿Cuáles son los doce Nidanas?. El budismo habla de la Rueda de la Vida, que tiene doce rayos, y estos son los doce Nidanas. ¿Qué es eso? No es otra cosa sino la concepción microcósmica del Zodíaco. Si leemos acerca de estos doce Nidanas del budismo, por supuesto, es un poco difícil porque no siempre se puede confiar en las traducciones, pero siempre hay algo que lo atraviesa brillando, nos damos cuenta de inmediato que no es más que una descripción similar a la que hicimos en relación con los símbolos. Por cierto, quiero asegurarles que no tomé los doce Nidanas del budismo con el fin de elaborar los símbolos. Esto es algo de lo que me hice consciente a posteriori.

El primero, por ejemplo, es la Existencia, ciega y sin conocimiento en el principio. Lo llamamos el principio Aries, (filosóficamente conectado con el Idealismo). A continuación, Resolución, Formación, y Organización: lo llevamos un paso más en el descenso a la Realización, en realidad la Manifestación (Tauro, filosóficamente conectado con el Racionalismo). Después la Conciencia que engendra Organismos: esto es Géminis, que da un paso más allá, y tenemos entonces el mundo superior y el mundo inferior más los flujos comunicantes entre los dos (filosóficamente conectado con el Matematismo). A continuación, el cuarto de los Nidanas, que se llama en el budismo los Seis Campos (Cáncer). El quinto es los Cinco Sentidos (Leo), y el sexto es la Mente (Virgo). Los tomé de una sola vez, ya que están realmente relacionados entre sí. ¿Que son estos seis campos?.

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Estos seis campos son en realidad el mundo que percibimos a través de los sentidos, y los Cinco Sentido es el quinto. Ahora vamos a ver cómo funciona. Digamos que aquí está el ojo (diagrama) y por ahí en el espacio estamos viendo una vela. Los cinco sentidos son una cosa, pero en este caso es el sentido de la vista, pero el objeto que está ahí, pertenece al sexto campo. Voy a explicarlo un poco más. El ser humano tiene cinco sentidos y el budista suele combinar con ellos la mente, lo que llamamos la mente. Es muy difícil traducir estos conceptos del budismo al idioma moderno. Pero el budismo combina la mente con los cinco sentidos, y entonces tenemos seis. Seis campos, los sentidos de percepción. El organismo de los sentidos de la humanidad está incrustado en estos seis campos. Así que sería Cáncer, el mundo de los objetos de la percepción sensorial. Es realmente el mundo material, que es Cáncer. Por cierto, Cáncer está relacionado con el Materialismo en un sentido filosófico. Leo son los cinco sentidos, y está conectado con el Sensualismo en un sentido filosófico. Virgo, la Mente, está conectado con el Fenomenalismo filosófico.

Así, nos vamos encontrando con los doce. Es interesante que en el séptimo, que es Libra, entramos en contacto con las cosas —el tacto, filosóficamente conectado con el Realismo. En el octavo, que es Escorpión, es la Sensación, la que arrastra, por decirlo así, a los seres humanos y los introduce en el mundo físico  —es casi la tentación y está conectado filosóficamente con el Dinamismo. En el noveno, el principio de Individualización, que sería Sagitario (filosóficamente conectado con el Monadismo). No puede estar equivocado; las doce Nidanas son, por así decirlo, el reflejo microcósmico en el mundo humano de las doce grandes constelaciones del Zodíaco. Así que estamos en algún lugar en tierra firme cuando estamos hablando de lo que se refiere a Leo. Leo puede darnos el motivo fundamental y el estado de ánimo de ese evento que tendrá lugar en verano de este año 1955. La última vez que hablé de Leo dije que el símbolo es algo así como algo que viene de la periferia y establece aquí un tipo de centro, un ser un tanto emancipado e independiente. Eso es ciertamente lo que funciona en la Humanidad y que nos lleva a ese mundo donde nos encontramos y vivimos con nuestros cinco sentidos. Esta es la quinta parte de los Nidanas del budismo.

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No hemos recibido todo esto desde el cosmos para sentarnos y descansar tranquilamente en el. Lo hemos recibido con el fin de evolucionar y contribuir a la evolución. Es la parábola de los talentos en el Nuevo Testamento. No se nos dan los talentos con el fin de enterrarlos para que los ladrones y otros se los lleven, se supone que debemos usar esos talentos y aumentarlos, y ¡ay si no lo hacemos!. Entonces, incluso lo que se nos ha dado nos será arrebatado. Por lo tanto, no podemos quedarnos sentados y decir: “Sí, está bien, Leo es obviamente lo que viene de la periferia y se establece en el centro, en el corazón”. Es muy posible que se nos pida, y sobre todo si ahondamos en el camino del desarrollo oculto, que regresemos con todo lo que hemos desarrollado en el centro  de Leo y lo llevemos a la periferia como un mensaje. Quizás esa sea la tarea.

Como pueden ver, queridos amigos, lo que realmente estoy manejando es esto: No van a preguntar: “¿Qué significa eso?” No vamos a llegar a ninguna parte si nos preguntamos “¿Qué significa esta conjunción de Marte?” pues podríaos obtener, por supuesto, cientos de respuestas. Hay muchos almanaques en el mundo que nos dicen todas las cosas relacionadas con esta conjunción de Marte con el Sol. También hay pretensiones de dar el pronóstico del tiempo durante esos momentos y todo eso, pero simplemente no es suficiente. Por lo general, nos encontramos engañados. Nos deja vacíos. Le quitamos algo de nuestra dignidad cósmica, porque nuestra dignidad cósmica es “hacer” algo en un momento así,  aportar algo al mundo en un momento así, aunque sea de una manera muy pequeña. Tampoco tiene que ser justo en ese momento. Yo creo que estas influencias son más poderosas cuando trabajamos con ellas. El trabajo hasta tal conjunción seria el momento en que podemos desarrollar pensamientos e ideas que puedan ser fructíferas para el cosmos. ¿Cuáles serian estas? ¿Qué quiere decir, ir hasta tal conjunción? ¿Cómo podemos hacerlo? Sólo es palabrería si decimos: “De acuerdo, vamos a partir de lo que sentimos y con lo que desarrollemos en nosotros, salimos a la periferia de nuevo.” ¿Qué significado tiene esto?

Leo también está conectado con los cinco sentidos. Por decirlo en pocas palabras, diría que lo que necesitamos en un momento como este es que seamos conscientes y ejercitemos, meditemos, por así decirlo, en esta idea de tratar de establecer, controlar, y sobre todo utilizar los cinco sentidos –es decir, el sentido de la vista o del oído– con plena consciencia y tener la conciencia de que no vemos y escuchamos al mundo para nuestros propios fines.

Creo que es algo muy común la noción de que el mundo existe para el ser humano y no al revés. Sin embargo, llegara paulatinamente el momento –y creo que la sombra, o más bien, la luz del futuro ya está irradiando en el presente– que lo que vemos y oímos en el mundo no debemos quedárnoslo sólo para nosotros, sino que debemos practicarlo, mantenerlo e incluso ofrecerlo, por así decirlo, a aquellos que están más allá del umbral, viviendo entre los muertos así como a las Jerarquías del mundo espiritual. Debido a que no tienen ojos, ni tienen oídos, no pueden saber lo que pasa en este mundo que experimentamos con los órganos de los sentidos. Ellos no lo saben, y están esperando que los humanos les informemos de lo que es lo que está ocurriendo aquí, en este mundo. En estos momentos –y me refiero al momento en un sentido más amplio, en un sentido histórico– el ser humano entrara cada vez más en una especie de soledad angustiosa. Los seres humanos pueden estar uno al lado del otro, y sin embargo, sentirse terriblemente solos. Esto se debe a muchos factores relacionados con la vida humana, pero una de ellas es que tenemos que aprender de nuevo a vivir para los demás. Será necesario, que pongamos mucha atención en alimentar al mundo espiritual con lo que experimentamos en este mundo.

Queridos amigos, tenemos en estos días muchas razones para la queja, para la amargura, para la ansiedad, incluso para el miedo a las cosas por venir, y nos encontramos con muy pocos seres humanos con los que poder hablar, con los que podamos comunicar estas inquietudes, pero hay una posibilidad, que consiste en comunicarnos con los seres que están más allá del umbral. Entonces puede suceder algo maravilloso, porque perderemos todos esos temores y ansiedades y no solo eso, sino que nos daremos cuenta de que más allá del umbral, en el mundo espiritual, sin ninguna duda están ansiosos de escuchar, en un sentido espiritual, lo que el ser humano experimenta en el mundo físico. Sin embargo, ellos lo ven desde diferentes aspectos, desde aspectos más globales, más cósmicos que aquellos que tenemos aquí en la Tierra.

Así, con este tipo de cooperación creciente puede entrar en nuestra vida una especie de consuelo del cual, los seres humanos ni siquiera sueñan en la actualidad, –una especie de comunión directa con el mundo espiritual. Este tipo de eventos son, por supuesto, algo así como focos en la distancia. Esta conjunción se producirá en pocos meses, sin embargo es un foco. Podemos imaginar que el sendero para llegar al fin, tiene ciertas etapas, pero una vez que uno ha vislumbrado el foco, por así decirlo, aunque sea en la distancia, puede saber cuántas etapas contiene, que es lo que en realidad está demandando cada etapa y que es lo que se debe conservar, en cierto sentido, y que es lo que debe ser transformado con el fin de llegar hasta allí.

Me gustaría simplemente mencionar que Marte en la actualidad está en Aries, donde ingresó hace unos días. Unos pocos días antes,  estaba en oposición a otro planeta, que no pertenece a los siete que hemos mencionado antes. Es uno de los planetas recientemente descubiertos, el planeta Neptuno (ver diagrama I). Al mismo tiempo, Urano esta también aquí —otro de los planetas recién descubiertos. Si tuviéramos, por así decirlo, que utilizar una regla cósmica tan grande como el cosmos, podría haber dibujado una forma geométrica cósmica. En astrología se conoce como una cuadratura. No podemos entretenernos mucho tiempo en esto, traten de resolverlo por si mismos. Hemos experimentado lo que ha estado ocurriendo durante los últimos días, hemos leído y escuchado sobre las catástrofes que tienen lugar en todo el hemisferio norte y las inundaciones en el hemisferio sur. Estas catástrofes naturales en todo el globo están relacionadas con esto. Estas catástrofes son sólo posibles porque se ha creado un vacío en el mundo humano. Algo cede y se crea un vacío, y en ese vacío existen corrientes de fuerzas salvajes de la naturaleza que crean estragos. Estas catástrofes son un recordatorio de las exigencias sobre el desarrollo interior del que hemos estado hablando.

Por lo tanto, llegará justo ese tiempo, un poco antes, de que Marte se mueva aquí a esta posición y entrará en conjunción con Urano, luego tendremos de nuevo la cuadratura. La interacción de estos planetas que se ponen directos y luego retroceden está agravando una situación que para contrarrestarla debemos llenar con fuerzas positivas. Traten de hacer el ejercicio. Realmente verán esto como si tomamos un pedazo de arcilla, como algo que podemos moldear, algo que se espera de nosotros, que espera que fructifique desde un desarrollo interior por nuestra parte para llenar ese vacío. Creo que estas son las cosas que debemos afrontar en esta época. Yo no creo que sea de mucha utilidad perder el tiempo hablando o  buscando la respuesta a lo que las cosas significan, porque el significado está en nosotros. Incluso si no lo logramos, y con respecto a muchos de estos eventos en el cosmos vamos a fallar, porque ni siquiera hemos dado el primer paso en el camino hacia ellos, aún así, tenemos que aprender a hacerlo. Creo que esto es lo que la nueva cosmología realmente exige de nosotros.

En un par de semanas nos reuniremos de nuevo y continuaremos con nuestro trabajo.

Respuestas a las preguntas:

¿Podría hablar sobre el aspecto de cuadratura de Urano y Neptuno?

Podemos rastrear el deterioro del clima de hace dos años, cuando Urano y Neptuno entraron en una relación de cuadratura. Estos dos planetas forman una combinación de dos fuerzas espirituales. Representan, en un aspecto, a Lucifer y Ahriman. Neptuno ha estado muy conectado con los acontecimientos de los últimos tres años, y Urano está en la constelación de géminis, que también representa a estas dos fuerzas opuestas. Tenemos que transformar esto en una Trinidad, hay que llenar el “vacío” con el tercer elemento, como en la gran estatua de Rudolf Steiner, en la que Cristo mantiene el equilibrio  interponiéndose entre los dos. Si esto no se hace se producirá el vacío en el alma humana, donde los “otros” dos pueden hacer travesuras. Esto es lo que vive en esa cuadratura, pues todos los eventos celestiales expresan hechos espirituales.

¿Ayuda leer a los muertos?

¡Sí! Una manera sería leer a los muertos. Tenemos que trabajar no sólo para nosotros sino también para los difuntos. Cada uno puede encontrar su enfoque individual. Uno puede mejorar la talla de la humanidad a grados desconocidos hasta ahora, porque debemos recordar que los poderes de Marte entran tanto en nuestra vida cotidiana como en nuestra manera de hablar.

Traducido por Gracia Muñoz, revisado por Diego Milillo.

 

©Astrosophy Research Center 2012 – ISBN – 1888686-11-1
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