PASTORES – Libertad Espiritual

Willi Sucher – 31 de diciembre 1954

Incluido en Cosmología Curso I, publicado por el Centro de Investigación Astrosófica

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Hoy me gustaría hablar de la corriente de los Pastores y su reflejo en los ritmos cósmicos. La última vez, hablé de las tres corrientes y sus representantes en la humanidad. Uno puede imaginar estas tres diferentes corrientes como el pensamiento, el sentimiento y la voluntad. Son las tres corrientes que podemos ver en el triángulo formado a partir de las conjunciones entre Júpiter y Saturno que tienen lugar en intervalos de 20 años en tres lugares diferentes del zodiaco. La última vez hemos trabajado sobre cómo las conjunciones siguen adelante, volviendo a los mismos tres lugares cada 60 años. Esta estrella triangular no es visible, sólo puede encontrarse a través del cálculo de las conjunciones. No es fija, sino que gira alrededor de la Tierra incluyéndola en sí misma, por así decirlo.

triangulo

Hoy nos ocuparemos principalmente con la conjunción del año 7 AC y la que le sigue 60 años después en Piscis. En la repetición de estas Grandes Conjunciones, podemos leer algo que asemeja aun reflejo de las experiencias, del destino de la corriente -en este caso- de los Pastores. Es difícil dar una fecha exacta del nacimiento de Jesús, pero mucho es lo registrado en el Evangelio de San Lucas. Los Pastores a los que se hace referencia en el Evangelio de San Lucas, están relacionados con el nacimiento en un sentido especial. ¿Quiénes son los Pastores?. Lo que se reproduce en las obras navideñas, expresa la actitud de los Pastores. En toda obra navideña se reproduce a los Pastores como seres humanos humildes, fuertemente conectados con la Tierra, con lo que es natural y con lo que da de comer a sus ovejas. Incluso están acostados en el suelo entre sus ovejas cuando escuchan el mensaje de los Ángeles. Después, llegan a la cueva con gran devoción. Tienen una gran humildad y una lealtad profunda a la Tierra. El peligro es que tienen una cierta estrechez de mente, y también tienen una tendencia a volverse fácilmente materialistas. Y con estas virtudes y estos peligros, se mueven, por así decirlo, como sus representantes a través de la historia humana, a través de la historia cristiana. Estos Pastores, con toda su humildad y lealtad a la Tierra, están conectados con lo que ocurrió mucho antes de los acontecimientos en Palestina, también estaban conectados con Buda. Esto ha sido descrito por Rudolf Steiner en muchos de sus ciclos de conferencias. Los Pastores se llenaron de preocupaciones, ansiedades, de desgracias cotidianas, y de todo lo que está en conexión con la Tierra, etc., pero también tienen una especie de esperanza divina, alimentan e intuyen la gran esperanza y la Gran Promesa a la Humanidad. Así, los que están preparados son “llamados” a presenciar al Niño en el establo.

Esta “llamada” a la corriente se lleva a cabo por ciertos grupos de la humanidad. Ellos representan a una parte de la humanidad que puede hablar de las fuerzas que se introducen en ella a través de Cristo. Es una especie de vivencia de las fuerzas que ingresarona través de Cristo. Es de hecho el impulso espiritual del corazón, ya que ha de existir en el corazón humano. Esta parte de la humanidad pasó por una evolución, y las etapas de esta evolución interior se pueden leer a través de la Gran Conjunción a medida que se mueve alrededor del Zodíaco. Al momento en que nace Jesús, se encontraba en Piscis. Una rotación completa de la estrella triangular tarda unos 2.600 años. Este punto de la estrella triangular se encuentra actualmente en la constelación de Sagitario, y dentro de unos 600 años, estará de regreso en Piscis. La próxima conjunción de este punto de la estrella se llevará a cabo en 1961, y ocurrirá en el signo de Capricornio.

En cuanto a la conjunción en Piscis, podemos pensar en ella como algo que se lleva a cabo ya sea en la Tierra o en el cosmos. Los planetas son la expresión de intervalos de tiempo. Las oposiciones tienen lugar en la misma dirección, y son similares a las conjunciones. Son marcas de tiempo, expresiones de los mismos Seres Divinos. Estas conjunciones y oposiciones son como señales de los seres del mundo espiritual por las cuales anuncian qué cosas hay que hacer y algunas cosas que han sucedido. A causa de estos eventos que han sucedido, se tiene que llegar a algunas resoluciones con respecto al futuro. Si utilizamos nuestras capacidades internas y penetramos con una mayor percepción, podríamos entrar en la mansión cósmica en la que habitan los mismos Seres Divinos.

La constelación de Piscis es la constelación que aparentemente está al final del Zodíaco. Es el final, pero en cierto sentido también es un comienzo. Uno de los peces nada hacia Aries, el otro hacia Acuario. Ambos se mantienen unidos por una cinta de estrellas, por lo que juntos mantienen el principio y el fin: “Yo soy  el Alfa y el Omega”. Encontramos al signo de Piscis en las catacumbas. Es lo que los Pastores presenciaron, el principio y el fin, y son ellos los que están llamados a sostener el principio y el fin. Ahí podemos ver el gran drama en su primer acto, el gran drama de la encarnación de Cristo.

Alrededor del comienzo del siglo segundo, este ángulo se trasladó a Aries, donde toma un gesto diferente. Aries es el comienzo del zodiaco, pero la cabeza de Aries está mirando hacia el pasado. La transmisión de fuerzas desde Aries, después de millones de años, acumuló lo que hoy aparece como la organización de la cabeza humana. Los seres Aries que se mueven hacia el futuro son, de alguna manera, brillantes e irradian luz. Representan en el Cristianismo a personalidades como San Juan el Divino, y aquellos que le siguieron y que hallan aquí su expresión, puesto que son seres progresivos. También hay algunos que miran hacia atrás y que aún viven en la tradición. Estos se expresan en ese Aries que mira hacia atrás, hacia el pasado, por ejemplo, cuando el cristianismo mira de nuevo hacia las glorias del pasado, y que lo vemos manifestarse en el mundo romano o en los filósofos griegos. El cristianismo se encuentra con la civilización ariana del pasado, y tenemos entonces un movimiento cristiano como los gnósticos, avanzando, pero también tenemos allí a las persecuciones. Así, las fuerzas de Aries generan una oposición y se inician las persecuciones. Las persecuciones, sin embargo, siguen más a los ritmos de las  conjunciones de la corriente de los Reyes, de la que hablaremos la próxima vez.

Cerca del año 292, hacia el final del siglo tercero, la conjunción de la corriente de los Pastores ingresó en la constelación de Tauro, lo que la condujo a un estado de ánimo diferente. En Aries se encuentra todavía en una especie de reino filosófico. En Tauro se expresa el deseo de ampliarse o extenderse, pero en este deseo también pueden existir peligros referidos a la tentación de ambicionar el poder. Una vez más, habría que distinguir entre aquellos seres que trabajan de manera progresiva y aquellos otros que son seres retardatarios o que se rezagan.

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En el año 324 el cristianismo se convirtió en la religión del Estado a través de Constantino el Grande. San Agustín nació en ese momento, al producirse una Gran Oposición en Tauro. Ambrosio era el obispo de Milán, estableciendo la supremacía y el poder político sobre el año 380-86, lo que significó el inicio del poder papal. Nuevamente se produjo otra oposición de Saturno y Júpiter, que expresaba la tentación por el poder. El cristianismo se estaba expandiendo por la Tierra, lo cual es típico de Tauro.

A finales del siglo quinto la Gran Conjunción ingresó en Géminis. Hay polaridad y división en los Gemelos. La labor de los seres allí es crear situaciones que requieren de decisiones —por ejemplo, para seguir hacia “adelante” con el impulso de una división potencial en el mundo. Ellos pueden cortar el hilo, por así decirlo. El cristianismo romano no fue el único grupo que representaba al cristianismo espiritual. También hubo luchas tremendas que se empeñaron en destruir al cristianismo gnóstico y celta. San Agustín desembarcó en las islas británicas cuando se estaba produciendo una Gran Conjunción en Géminis. Uno de los gemelos, que se desarrolló en Roma, es el gemelo terrestre. Sin embargo, es también el momento histórico en que fueron colocadas las primeras semillas del cristianismo esotérico.

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No hubo una conjunción en Cáncer, sólo una oposición. Está profundamente marcada con la corriente de los Pastores. Es como su primer descenso, entrando en una especie de crisis.

El Gran Conjunción ingresó en Leo en el año 828-9. Desde Leo están trabajando los Seres Divinos que pertenecen a la Logia Solar. Son seres que dirigen el desarrollo en el sistema solar desde el Sol, tienen gran influencia en la Historia, pero por una vía más oculta. El cristianismo romano se había desarrollado hasta un cierto punto. Luego vino el Concilio de Constantinopla, que tuvo lugar en el año 868-9, en donde se eliminó al Espíritu. En ese momento el cristianismo entró en una cierta oscuridad, sin embargo, fue también el momento en el que se introdujo el Santo Grial y la historia de Parsifal. Poderosos impulsos Solares entraron en una humanidad enferma. Amfortas estaba enfermo, pero no podía morir. Ciertas declaraciones en la historia de Amfortas sitúan a Saturno en Cáncer cuando la enfermedad estaba en su apogeo. Su enfermedad sólo podía ser curada a través de la pregunta de Parsifal. Saturno en Cáncer nos habla de la enfermedad de la Humanidad-Amfortas. La Gran Conjunción de Leo es la inauguración del Cristianismo Cósmico, que probablemente tuvo lugar durante el la época de Parsifal.

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La Gran Conjunción en la constelación de Virgo (signo de Libra-NT) tiene una expresión muy sutil en el desarrollo espiritual del Cristianismo de los Pastores. Expresa su evolución en la historia en el movimiento de los Cátaros, que se originó desde un cristianismo muy esotérico, por ejemplo, en el movimiento maniqueo y el Grial. Este sutil cristianismo no era solamente para la élite, sino que era realmente un Cristianismo, en cierto sentido, para la gente común. Era un desarrollo del Cristianismo de los Pastores y se inspiró de lo que provenía de Virgo. Sin embargo, también existe un gran peligro, porque la Hydra está debajo de Virgo. Los cátaros fueron destruidos con gran crueldad. La Gran Conjunción tuvo lugar cuando la fortaleza de Montségur fue destruida en 1246.

1246

En Libra están los Seres que trabajan para establecer el equilibrio en el mundo. Fue también cuando los Templarios fueron destruidos (1.305-6) y cuando se produjo la destrucción de la Antigua Sabiduría. A través de esta destrucción, comenzó la Era Actual, en la que la Humanidad ha de sostenerse por sí misma. Los hechos tuvieron lugar cuando la conjunción estaba en Libra en 1414. Este fue el comienzo de la nueva era de la ciencia y el conocimiento, que fue y sigue siendo el anhelo de liberarse de los lazos ancestrales. Esto continuó y se hizo aún más intenso cuando la Gran Conjunción entró en Escorpión.

En Escorpio trabajan Seres de una naturaleza muy elevada, pero también los hay con fuertes impulsos marciales. Se convirtió en una cuestión de cómo preservar a la Humanidad de estos dos peligros de Escorpio: las fuerzas atávicas antiguas y las fuerzas marciales. Era particularmente importante que los impulsos marciales fueran revisados. Entonces se le ordeno a Buda a entrar en la esfera ‘marcial’ de Marte con su capacidad de sanación, en 1603, cuando se produjo un Gran Conjunción en Escorpio. En aquel momento se hallaba gente, como Copérnico, Kepler, etc., relacionada con Escorpio. Fue un momento de gran peligro para la Humanidad, un momento en que la libertad entró en el mundo, pero también el peligro del pensamiento destructivo. Así, podemos ver que la Gran Conjunción de 1603, perteneciente a la corriente de los Pastores, está conectada con Buda. Es la punta del año 7 AC de Buda, de la estrella triangular, que está conectada con el nacimiento sobre el cual leemos en el Evangelio de San Lucas.

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Vemos ingresar a esta Gran Conjunción en Sagitario, está ahí ahora, y entrará Capricornio en el próximo siglo. ¿Qué clase de espíritus están trabajando a partir de allí?. Es importante imaginar la imagen de los antiguos, el centauro con el arco y la flecha, mitad animal y mitad humano. El objetivo de Sagitario es desarrollar a la humanización, al Yoísmo. La naturaleza animal se opone a esto, y proviene de esa naturaleza antigua que está conectada con el cosmos. Hay una cierta polaridad aquí que está conectada con Géminis. El anhelo de “libertad espiritual” también pertenece al Cristianismo. Esta humanidad “pastoril” entró en un estado de contradicción. Cada vez que una conjunción tiene lugar en Sagitario, hay acontecimientos decisivos que tienen lugar en la historia. Por ejemplo, la Enciclopedia se creó en 1751 durante una Gran Oposición.

A través de la Enciclopedia, el conocimiento se abrió a todos los seres humanos, fue un paso hacia la libertad. Sin embargo, la Enciclopedia no sólo afecta a la humanidad que lucha por la libertad, sino que también trae consigo ciertas tradiciones en el mundo que carecen de libertad. Aunque la libertad también significa estar libre de las ataduras de la ignorancia,  también puede producir revoluciones. Hay una conexión, en este sentido, con la Revolución Francesa en particular. Sagitario representa al centauro y su poderoso cuerpo equino puede generar oposiciones, incluso revoluciones. Así tenemos en este Sagitario al desarrollo de los Pastores conectados con la Conjunción. El centauro desea convertirse en un ser humano moderno en cuanto al conocimiento, la ciencia, la tecnología y todo lo que está relacionado con ella, pero adjuntamente a él se halla ese poderoso apéndice equino, ya en reposo, ya retorciéndose, provocando poderosas emociones y revoluciones.

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La próxima conjunción será en la constelación de Capricornio, lo que cambiará muchas cosas. Capricornio es la imagen de la cabra montesa. Sus cuernos alcanzan el calor y la luz, pero tiene una cola de pez que se inclina profundamente hacia la Tierra. Esto podría implicar revoluciones, por ejemplo, el uso de la tecnología cósmica o la cosmología. Pero existe la parte del pez, y salvo que la humanidad sea consciente de esto,  existe un gran peligro en este elemento acuoso de la Tierra. Se plantea la cuestión de si la Humanidad aprenderá a reconocer la naturaleza de su humanización, de aquello que se ha convertido en lo representativo del Cristo.

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Uno tiene la impresión de que por mucho que la humanidad moderna intente llegar a las fuerzas cósmicas o a mejorías de todo tipo, especialmente en los ámbitos tecnológicos y científicos, tanto más nos alejamos de nuestra envoltura humana real, de aquello que ha sido representado a través de los Hechos del Cristo. La cuestión consiste en si la humanidad moderna reconoce esto. Si no lo hacemos, puede convertirse en una especie de cocodrilo. Capricornio a veces está representado por un cocodrilo. Estamos siendo testigos de la actividad del nacimiento del mundo espiritual en el alma de la humanidad a modo de curación. Me gustaría decir una vez más que ser un Pastor no sólo corresponde a una parte de la humanidad. Cada uno de nosotros debe portar las tres partes consigo. Tenemos que aprender a amalgamar al Pastor en nosotros, así como a los otros dos restantes. Podemos vislumbrar que la humanidad se encuentra en el momento presente, sobre todo en la víspera de Año Nuevo, haciendo balance por sobre dónde estamos y cuál es el futuro que esperamos.

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[Ed. Nota: En el momento de la Gran Conjunción geocéntrica de 1901 en Sagitario, que pertenece a esta corriente, Rudolf Steiner habló por primera vez acerca de la verdadera naturaleza del Cristo Cósmico. Brindó las conferencias que se publicaron en “El Cristianismo como hecho Místico”. En un cierto momento previo a la conjunción heliocéntrica correspondiente, fue publicado su libro “Misticismo en los albores de la Edad Moderna”. La introducción es una obra maestra acerca de la libertad, por lo que la incluimos al final de esta publicación].

 

Traducido por Gracia Muñoz y revisado por Diego Milillo.

 

20ª Carta. Nuestra conexión con las estrellas. Un ejemplo: Tycho de Brahe

 

Noviembre de 1945

 

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Ahora que nuestra descripción de la naturaleza de los planetas ha llegado a su conclusión, comenzaremos con la delineación de algunas natividades históricas [mayormente la de Tycho de Brahe]. A tal propósito nos serviremos preponderantemente del conocimiento que hemos adquirido en las primeras diecinueve Cartas, y también habremos de desarrollar algunos puntos de vista nuevos, en pos de lograr nuestra tarea.

La natividad sobre la que quisiéramos trabajar es la de TYCHO DE BRAHE, el famoso astrónomo dinamarqués; nació el 14 de Diciembre de 1546 [calendario juliano], en Knudstorp, en el condado de Shonen (sur de Suecia) a las 10:00 AM. Descendía de una familia de la nobleza sueca.

Ahora requeriremos trabajar sobre la posición del cielo en ese preciso momento, en relación al lugar de nacimiento y la hora. Esto se hará con la ayuda del conocimiento astronómico sobre los ritmos planetarios, etc. No es para nada una tarea fácil con respecto a la fecha histórica, porque los ritmos planetarios no son tan simples como esperamos que sean; numerosos detalles y los así llamados “disturbios astronómicos”, deberán ser tomados en consideración. Con lo cual no podremos detenernos aquí en los detalles de estos cálculos astronómicos (para las fechas modernas podemos utilizar las tablas modernas como lo son las efemérides, que brindan las posiciones de los planetas y demás detalles).

Al nacer Tycho de Brahe, la constelación de Sagitario había emergido a pleno por el Este, y le continúo Capricornio durante las horas posteriores al nacimiento. Así que las constelaciones de Sagitario, Escorpio, Libra, Virgo, Leo y Cáncer se hallaban por encima del horizonte; desde el lugar de nacimiento se vería al sudoeste. Cáncer estaba emplazado en el Oeste, y Géminis ya se había puesto. En ese momento del día, el Sol se ubicaba al sudeste del cielo. Al producirse su nacimiento en invierno dentro de una latitud norte elevada, el Sol se encontraba muy bajo, justo por encima del horizonte en Sagitario. Detrás de este se ubicaba Mercurio, en conjunción superior, y Saturno por detrás de ambos. La Luna ingresaba justo en la constelación de Virgo, probablemente apenas visible aun, en la parte sudoeste del cielo. Los planetas restantes se hallaban en ese momento por debajo del horizonte este. Júpiter y Venus se ubicaban en la constelación de Capricornio, y Marte en la de Piscis.

En pos de hallar la proporción correcta de la natividad dentro de la complejidad de las conexiones humanas con el universo estelar, debemos considerar ahora un instante, el significado del nacimiento con respecto a la totalidad de la existencia humana. Al momento de nacer, la criatura es separada del organismo materno. Se le deja a sí mismo con la condición particular del cuerpo que ha adquirido hasta ese momento. Todos los procesos creativos que se dieron durante el desarrollo embrionario llegaron a su fin en ese instante, y si bien continuamos observando un crecimiento y un desarrollo luego del nacimiento, esto dependerá en cierto modo de la forma en que se arribo a la limitación rígida en el instante del nacimiento. Así como este momento remarcable en la vida de un ser humano se genera a causa de la separación de la criatura de su madre, también se genera un momento similar cuando el ser humano es separado de su Madre celestial, cuyos rasgos externos se ven grabados en el cielo estelar; antes de nacer, el embrión humano estaba inmerso en el vientre de la Madre celeste, en los movimientos de las estrellas en el cielo, y especialmente en los de la Luna, así como el embrión físico estaba rodeado y protegido por el vientre de la madre física. Al nacer, esta Madre celeste se retira y muestra en un último cuadro fijo, todo lo que ha creado previamente al nacimiento. Esta es la natividad. Consiguientemente, debemos ver en la natividad algo semejante a la marca de cierre del desarrollo prenatal.

Y lo vemos en su proporción real si lo consideramos como una clave de los eventos prenatales. Pero es la clave justa solo si el nacimiento no ha sido forzado a perseguir propósitos egoístas, lo cual es una práctica bastante usual hoy en día; el caso es diferente en donde la vida de la madre o de la criatura se ve en peligro y cuando se hace necesaria la ayuda médica.

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Si ahora consideramos el cuadro de la natividad de Tycho de Brahe con respecto a la coordinación espacial, entonces tendremos una imagen real del bebe con sus peculiaridades etéreas e inclusive las físicas.

Imaginemos la rotación cotidiana del cielo de Este a Oeste del hemisferio por encima del horizonte; por supuesto que en la región polar es distinto -debajo del horizonte, esta rotación cotidiana va de Oeste a Este. Más aun, imaginemos a un embrión humano deviniendo a la existencia sobre el globo terrestre. La esfera sobre el plano del horizonte, en donde el movimiento se da de Este a Oeste, nos recuerda a la bóveda del cráneo humano. Desde esta esfera provienen aquellas fuerzas concernientes a la formación de la cabeza durante el desarrollo embrionario, justo cuando las estrellas surgen por el Este y tocan -digamos- a la Tierra en su movimiento cotidiano hacia el Oeste, la cabeza es la parte predominante del embrión y a partir de ella se generan en dirección contraria el cuerpo y los miembros. De todos modos, no podemos ver a las estrellas que están por debajo del horizonte; si somos buenos matemáticos, podemos calcular sus posiciones para un determinado momento y situarlas en la dirección en la que deben estar por debajo de la Tierra, así como nuestros miembros apuntan más o menos hacia el centro del globo. En consecuencia, esta esfera está conectada con la creación de los miembros. Entre estas dos esferas, en la dirección del plano del horizonte, debemos buscar a las fuerzas que se manifiestan a sí mismas en la creación del sistema rítmico. Entonces debemos buscar la coordinación del espacio terrestre y celeste que encuentra su expresión en la natividad, la cual brinda la imagen fija del ondular constante de la forma corpórea durante los nueve meses del desarrollo embrionario, llegando hasta el cuadro que hemos dado arriba.

Cuando nace Tycho de Brahe, la constelación de Capricornio se elevaba por el Este; podemos ver esto como un cuadro fijo de aquellas fuerzas que han formado la cabeza de este ser humano durante el estado embrionario; luego, cuando las estrellas  se mueven hacia el Oeste y descienden por debajo del horizonte, indican cómo -desde la cabeza- se fueron formando hacia abajo los sistemas rítmico y metabólico. Así es como llegamos a tener el cuadro del embrión completo. Si a este cuadro le agregamos los movimientos de los planetas durante el desarrollo embrionario, obtendremos una ilustración muy iluminativa de la conexión de Tycho de Brahe con el mundo estelar y de cómo su destino estaba reflejado allí.

Ahora consideraremos los movimientos y gestos de los planetas dentro de este cuadro. Miraremos primero al Sol. Pocos días antes del nacimiento ingreso en la constelación de Sagitario, si bien según su propia orbita, justamente ha ingresado en el signo de la eclíptica de Capricornio (desafortunadamente, estas divisiones de la eclíptica llevan los mismos nombres y símbolos que los del zodiaco de las estrellas fijas; deberían tener nombres diferentes, porque poseen una calidad diferente y se podría evitar mucha confusión. Hemos tratado esta diferenciación entre signos y constelaciones en la 13ª Carta). El Sol en el signo de Capricornio nos da una imagen de la constitución física de Tycho. Como ya hemos señalado en la Carta 13ª,  Capricornio está relacionado con la formación de las rodillas, pero también existe una estrecha relación entre las rodillas y el ojo en el cuerpo humano; si tomamos a la posición del Sol con respecto  a la imagen de este cuerpo humano en el diagrama de arriba, percibiremos rápidamente que este Sol en Capricornio está fuertemente relacionado con su cabeza. Por lo tanto, en este caso la constitución ha de haber estado eminentemente organizada hacia la manifestación de las “fuerza de las rodillas” en la cabeza, que no son otra cosa que los ojos.

Si consideramos ahora el hecho de que Tycho de Brahe fue un astrónomo en la época que el telescopio no había sido inventado aun, y fue -ni más ni menos- el primero en realizar un número considerable de observaciones respecto de las posiciones y particularidades de las estrellas, nos vemos forzados a sacar la conclusión de que fue realmente capaz en un modo extraordinario, de utilizar todo su cuerpo como si fuese un ojo; él ha debido ser capaz de subordinar su organismo completo bajo la acción de sus ojos. Esto requirió una actitud  y una disciplina corporal totalmente diferente a la de nuestros días. Esta extraordinaria capacidad de Tycho de Brahe está indicada por el Sol en el signo de Capricornio, en conjunción con Mercurio y Saturno.

Otro aspecto que podemos considerar de esta posición del Sol, es aquella del “espacio abierto” que hemos descrito en la 15ª Carta. También hemos mencionado a Tycho de Brahe allí, con lo que no hará falta reiterarlo. De todos modos, podemos agregar que el planeta Tierra aparece en el espacio abierto iluminado por Júpiter. De haber podido mirar por sobre la Tierra desde el espacio cósmico, mientras estuvo en esa parte de la eclíptica que no fue tocada por el Sol durante el periodo prenatal de Tycho, hubiéramos observado al planeta Júpiter detrás de la Tierra, en la constelación de Capricornio. Esto indica que en lo profundo del sistema rítmico de Tycho, en su corazón, estaba asentada la búsqueda de ese cáliz del cosmos, dentro del cual debe afluir la substancia espiritual de la Tierra como la Santa Hostia del universo. Estaba tan hondamente anclada en su ser, que pudo volverse realidad solamente en su vida post-mortem, cuando esta gran imaginación ya no estuvo sujeta por las fuerzas de su cuerpo; en el hecho de que Júpiter se hallase por detrás de la Tierra, tenemos a la revelación de que esta Tierra realmente pertenece de un modo secreto al más lejano futuro de nuestro planeta, casi podríamos decir al “futuro Júpiter” de nuestro planeta Tierra, cuando la Tierra se transforme en el nuevo “anfitrión solar”, en el Santo Grial de un nuevo universo. Más adelante diremos más acerca de este Júpiter en esta natividad.

La Luna se ubicaba en la constelación de Virgo al nacer Tycho de Brahe; en la posición del Sol hemos visto  las indicaciones sobre esas fuerzas etéreas universales que construyen el marco físico de un ser humano, entonces en la posición de la Luna podremos experimentar la imagen del “otro lado” del éter cósmico que labora en el organismo y finalmente lo prepara para ser el instrumento de la consciencia,  para el Alma Consciente. Hemos detallado esto en las Cartas 16ª y 17ª. En este caso, la Luna estaba en la parte superior de la Virgen cósmica; aquí tenemos una indicación de que Tycho de Brahe era capaz de ingresar en el reino de los secretos de la creación gracias a las fuerzas de su consciencia. Estas estrellas en Virgo fueron percibidas de distintas maneras en la antigüedad. Una de las maneras era percibir al Padre y Madre cósmicos como unidos en un ser; otra imaginación era la de un gigantesco atelier o laboratorio en donde los poderosos seres jerárquicos dieron los impulsos iniciales de los numerosos pasos evolutivos. Como sea, esta imaginación varía según  las regiones de esta constelación. La imaginación de este misterio de Virgo fue implantado en el ser de Tycho, desde el aspecto de las “fuerzas de la cabeza” que representan la esencia espiritual del mundo estelar.

Debemos recordar que la mujer que es descrita en el capítulo 12º de la revelación de San Juan, lleva una corona de doce estrellas sobre su cabeza. Es el reino de la manifestación de las jerarquías, a través de las estrellas visibles. Entonces podemos ver cuán profundamente conectado estaba Tycho de Brahe con el mundo estelar; ya desde los 13 años, consideró a la ciencia estelar como la revelación de lo divino.

La Luna al momento de nacer es, desde otro punto de vista, un portal para las fuerzas del Alma Consciente o, podríamos decir, el reino del pensar. En la Carta 14ª, hemos descrito los nodos lunares y sus ritmos (ver diagrama correspondiente); allí también hemos desarrollado el hecho de que los nodos lunares se mueven a través del punto en donde se halla el Sol durante el nacimiento, sea un tiempo antes o después del nacimiento.

Del mismo modo, podemos considerar el hecho de que los nodos lunares se mueven a través del punto en el zodiaco en el que se ubica la Luna en la natividad. Esto también puede ocurrir un tiempo antes o después del nacimiento, sin requerir que coincida con este. Como ya hemos señalado en la Carta XIV, estos nodos lunares son los portales entre las esferas solar y lunar. Si ahora relacionamos estos portales con la Luna de la natividad, entonces ganaremos un cuadro que nos muestre como las fuerzas superiores de la esfera solar despiertan en la esfera de la Luna -o en su reflejo humano- a la actividad del pensar. En otras palabras, tenemos la descripción de la influencia de los pensamientos de los Dioses que habitan en la esfera solar y más allá, en el pensar humano.

Como el pensar de los Dioses emerge en la gente como su propio pensar, a modo de filosofía propia, puede hallarse en la distribución individual de los planetas en el zodiaco en el momento en que esos portales -los nodos lunares- se mueven a través de la posición en que se ubico la Luna en la natividad.

Le debemos este descubrimiento a ciertos indicaciones que Rudolf Steiner dio en su ciclo de conferencias “El pensamiento humano  y el pensamiento cósmico ” (en donde  define estas filosofías y matices); allí habla acerca del hecho de que aparte de la natividad en sí, puede hallarse otra “natividad espiritual” que muestra la filosofía de un ser humano y que puede ser inclusive de mayor importancia que la natividad física.

Investigaciones en conexión a personalidades históricas han conducido a la confirmación del hecho de que esta natividad espiritual, es aquella que surge cuando los nodos lunares se mueven a través de la Luna de la natividad. La pregunta es: ¿Cómo podemos leerle a esta natividad espiritual su filosofía individual?. Esto fue indicado claramente por Rudolf Steiner; describió como podemos distinguir entre los temples hacia las tendencias filosóficas. Estas son:

  • GNOSIS: la más alta forma del temple hacia la concepción filosófica, que brilla como una capacidad supra-pensante en el alma humana. En el cielo estelar, corresponde a Saturno.
  • LOGISMO: la tendencia de comprender al universo por medio del pensamiento lógico, filosófico. Su contraparte cósmica es Júpiter.
  • VOLUNTARISMO: el temple filosófico que se empeña en comprender al universo como el resultado de las actividades de las fuerzas volitivas. En el cosmos se relaciona a Marte.
  • EMPIRISMO: el temple filosófico de aprender la verdad a través de la experiencia sensoria y la experimentación. Su origen cósmico es el Sol.
  • MISTICISMO: el empeño de llegar a la verdad filosófica por medio de la contemplación mística. Esta filosofía corresponde cósmicamente a Venus.
  • TRANSCENDENTALISMO: un temple que toma en cuenta la existencia de un mundo mas allá de los sentidos, a manera de mundo metafísico. Se relaciona a Mercurio.
  • OCULTISMO: considera al mundo “oculto” como al verdadero. Su imagen cósmica es la Luna.

Cada uno de estos siete temples filosóficos puede aparecer bajo doce “matices” diferentes, así como los planetas se mueven a través de doce constelaciones  del zodiaco. Estos doce matices filosóficos son:

  1. IDEALISMO: experimenta al universo sobre el trasfondo de ideas divinas activas; esto se encuentra relacionado con la constelación de Aries.
  2. RACIONALISMO: un matiz que percibe la presencia de ideas en el universo, no como entidades activas sino como conceptos que han sido colocados en los objetos existentes mucho antes y que no pueden seguir evolucionando. Su equivalente cósmico es Tauro.
  3. MATEMATICISMO: el experimentar del universo como la expresión de grandes leyes matemáticas, como si hubiesen sido creadas por un gran matemático. Su reflejo cósmico es Géminis.
  4. MATERIALISMO: considera que el universo consiste solo de materia que puede ser pesada, medida, y contada. Cáncer se relaciona a este concepto del mundo en el cosmos.
  5. SENSUALISMO: comprende al universo como si existiese solamente dentro del campo marcado por el compás de los sentidos. En el zodiaco corresponde a Leo.
  6. FENOMENALISMO: acoge a los “fenómenos” en el universo como las bases esenciales de un aspecto filosófico del mundo. Su contraparte es Virgo.
  7. REALISMO: se esfuerza por lograr el matiz de la comprensión de lo real como cimiento de cualquier tendencia filosófica. Su origen cósmico es Libra.
  8. DINAMISMO: un matiz filosófico que porta el concepto fundamental de los poderes o fuerzas, pero sin ser aun seres espirituales individuales, de cualquiera de las siete tendencias espirituales. Su manifestación cósmica es Escorpio.
  9. MONADISMO: acoge al mundo de seres espirituales individuales (las monadas) que están más allá de los lazos del ser humano. Estas monadas son aun incomprensibles, con lo cual este mundo de seres monádicos es todavía una realidad abstracta. Su manifestación cósmica es Sagitario.
  10. ESPIRITUALISMO: toma al universo como la labor y manifestación de los seres espirituales individuales de un orden jerárquico definido. El carácter y la actitud de estos seres jerárquicos pueden ser distinguidos y reconocidos. Su manifestación cósmica es Capricornio.
  11. PNEUMATISMO: reconoce al espíritu como la base del universo, si bien aun no distingue entre seres espirituales individuales. El espíritu es según esta visión, una unidad mayor o menormente indivisa. Corresponde a Acuario.
  12. PSIQUISMO: un matiz que no reconoce al espíritu como base del universo, pero en cambio, propone algo semejante a un alma del mundo como la esencia de la existencia universal. Está relacionado a Piscis.

concepciones del mundo

Traducido por Diego Milillo y editado por Gracia Muñoz

 

3ª CARTA – La naturaleza espiritual de las estrellas fijas del zodiaco

Del libro Isis Sophia I, de Willi Sucher

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 Junio de 1944

El universo de nuestro sistema solar con sus planetas girando alrededor de un centro común es un organismo bastante complicado. De acuerdo con la opinión de Ptolomeo, la Tierra está en el centro de este organismo; de acuerdo con Copérnico, el Sol está en el centro y ejerce un firme control para que los planetas no se desvíen de sus órbitas. (Rudolf Steiner ha indicado el movimiento lemniscatorio como base de la futura concepción del universo planetario. Tengo la intención de volver a estos temas a su debido tiempo, sobre todo cuando tengamos que hacer frente a la naturaleza de los planetas).

El sistema ptolemaico y copernicano del universo tiene la forma de un plano circular, con las órbitas de los planetas dentro del mismo como los anillos concéntricos de un disco. Este plano circular está rodeado por un cinturón de doce constelaciones de estrellas fijas, que identificamos como las constelaciones del zodiaco. Los nombres de estas doce constelaciones se han dado en la primera Carta.

Ahora vamos a hablar de la naturaleza de estas doce constelaciones del zodiaco. Forman el mundo «externo» de nuestro sistema solar, y se relacionan con él asi como nuestro mundo exterior se relaciona con nosotros.

¿Cómo nos relacionamos con nuestro mundo exterior? Encontramos a nuestro alrededor sustancias sólidas, líquidas, gaseosas y calor. Todo esto también lo encontramos en la forma humana, pero en condiciones transformadas. El origen de estas sustancias lo encontramos en nuestro entorno. Son la base de nuestra existencia física. Las llevamos dentro, y las tomamos continuamente durante nuestra vida en la Tierra, al respirar y al comer. Al observar estas sustancias y encontrarlas de nuevo en una condición transmutada en nuestro cuerpo, podemos leer la historia de la creación y organización del ser humano. Por supuesto, no sólo tenemos que mirar estas sustancias desde el punto de vista del pensamiento materialista para aprender la historia de la creación de nuestro cuerpo, sino también será necesario encontrar sus cualidades espirituales.

Podemos imaginar que la relación entre las estrellas fijas del zodiaco y el mundo solar se constituye de una forma similar. Nuestro sistema solar tiene que haber llegado a existir en un tiempo que no podemos juzgar de acuerdo a las condiciones terrestres. ¿De dónde procede? Del mismo modo que las sustancias que encontramos en el cuerpo humano, en algún momento han sido parte del mundo que nos rodea, el ser esencial de nuestro universo pudo haber tenido origen en el mundo circundante de las estrellas fijas. Así tendríamos que considerar este mundo de las estrellas fijas, no sólo desde un punto de vista puramente cuantitativo, sino también desde un aspecto cualitativo.

Si aceptamos esto, entonces podemos mirar a las estrellas fijas, y entre ellas especialmente a las estrellas fijas del Zodíaco, como el reino donde podemos aprender algo sobre el origen y la creación de nuestro universo solar.

Buceando en las huellas de la creación puede sernos revelada la naturaleza interna del Zodíaco. Rudolf Steiner nos ha dado la clave para la comprensión de la evolución de nuestro universo en su libro «La Ciencia Oculta». Allí se describen las diversas etapas de la creación hasta el universo en el que actualmente vivimos y percibimos con nuestros sentidos. Describe este proceso, tal como se presenta a la percepción espiritual del clarividente que ha recorrido el camino de la iniciación occidental moderna. Podemos seguir sus explicaciones, en el libro mencionado anteriormente, porque también da los métodos para la obtención de la clarividencia moderna.

Lo que dice acerca de la evolución del mundo no es una hipótesis que no pueda ser probada; cualquier persona puede obtenerla si está dispuesta a seguir el camino de la iniciación tal como se describe. De esta manera, el Dr. Steiner describe tres grandes etapas de la evolución de nuestro universo, que a su vez conducen a una cuarta etapa, a la creación del mundo en el que vivimos.

Estas tres grandes etapas de la evolución, según la tradición oculta, se denominan: evolución del Antiguo Saturno, evolución del Antiguo Sol y evolución de la Antigua Luna. La cuarta etapa se llama la evolución de la Tierra, que en realidad significa la evolución de nuestro universo solar actual. Estas cuatro etapas de la evolución representan la condensación de algo en la materia sólida con todos sus estados intermedios y que en su origen es de carácter puramente psíquico; indicios que todavía se encuentran en la naturaleza como sustancias gaseosas, líquidas y sólidas. (La idea de la materialización de los «pensamientos» como un proceso de evolución se ha considerado incluso por la ciencia natural moderna).

La etapa de la evolución que denominamos como Antiguo Saturno es el estado en el que el ser psíquico puro (en el sentido de la ciencia natural moderna, el «pensamiento») se condensó en calor. Así se alcanzó el primer paso de la creación de la sustancia física. (Puede ser que, de acuerdo con la ciencia moderna, el calor no se considere fácilmente como sustancia física sino como un estado bajo el que se presenta la sustancia física. Más adelante hablaremos de esto).

La evolución del Antiguo Sol es el estado en el que la sustancia calórica creada anteriormente se condensa hasta el estado gaseoso. Continuando el ciclo evolutivo, llegamos a la etapa de la Antigua Luna, donde las sustancias gaseosas anteriormente creadas se condensan hasta el estado líquido; y en la cuarta etapa, ya en la evolución de la Tierra, tiene lugar una nueva condensación, donde las sustancias líquidas se transforman en materia sólida.

Esto es, por supuesto, sólo una muy breve reseña de estas cuatro etapas de la evolución, y ahora nuestra tarea será la de dar una explicación más detallada y encontrar la conexión con las estrellas fijas del zodiaco.

La Evolución en el Antiguo Saturno

Si nos remontamos a los inicios de la creación, por medio del conocimiento de la iniciación moderna, no encontraríamos ninguna sustancia física. Todo se hallaba en una condición psíquica y espiritual. Así como no se puede, por ejemplo, imaginar pensamientos que no estén conectados con la existencia psíquica individual del ser humano, solo encontraremos este estado psíquico del universo existiendo en la vida interior, no física, sino de seres espirituales.

Y así como podemos distinguir en el ámbito de la vida del pensamiento humano entre seres humanos que tienen la capacidad de crear ideas y otros que son capaces de realizarlas y ponerlas en práctica, también podemos distinguir entre las jerarquías de seres espirituales las que tienen diferentes capacidades para materializar lo psíquico, la sustancia arquetipica creada por ellos mismos.

Por lo tanto, en el inicio encontraríamos a los seres espirituales que, en un momento determinado de su evolución intemporal interior, habían alcanzado la capacidad de derramar la sustancia psíquica original; la «idea» o el «pensamiento» o sea lo que fuere. Aquella sustancia, a su vez, pudo ser asumida por otros seres.

Si nada existía en un sentido físico, lo primero que emergió fue la «voluntad (física) de existir» y así sucedió. Excelsos seres espirituales, a los que el Dr. Steiner llama Espíritus de la Voluntad, alcanzaron la capacidad de derramar Voluntad como una sustancia psíquica. Esta voluntad se convirtió en el fundamento de todo lo que, en el curso de la evolución, se transformaría en algo físico. Estos Espíritus de Voluntad sólo fueron capaces de transmitir su sustancia volitiva después de una larga evolución interior.

Lo que supuso aquel principio, desde el punto de vista de la creación de nuestro universo, para estos Espíritus tuvo que haber significado el final de un desarrollo interior. Este primer acto de la creación es una conclusión y a la vez un nuevo comienzo.

¿Puede la «Madre Tierra» de nuestro universo solar, las estrellas fijas del Zodiaco, contarnos algo acerca de aquel evento, como si contuviera un tipo de memoria cósmica? Podemos encontrarlo escrito en la constelación de Piscis, tal como se presenta hoy en el cielo. (Rudolf Steiner, en «La Ciencia Oculta» no indicó ninguna conexión entre los acontecimientos durante las diversas etapas de la evolución de nuestro universo y las constelaciones del zodíaco, como lo haremos aquí. El cómo se describe en estas Cartas, es totalmente la responsabilidad del autor).

Piscis, como lo vemos hoy en día de acuerdo a la imaginación de nuestros antepasados, se compone de dos peces nadando en direcciones opuestas, y sin embargo están unidos por una especie de cinta de estrellas. Piscis está entre Acuario y Aries. Forma la duodécima constelación zodiacal. Ahí finaliza el zodiaco y comienza de nuevo la constelación de Aries. Así Piscis es la imagen del final de una evolución que tuvo lugar en el ser de los Espíritus de la Voluntad, antes de que fueran capaces de derramar la sustancia original de nuestro universo, y también la imagen del comienzo de nuestro ciclo evolutivo.

La constelación de Piscis está nadando en el agua que Acuario vierte en el universo. En ese agua podemos percibir, con los órganos del conocimiento superior, la imagen de la sustancia creativa de todo el universo espiritual el torrente sanguíneo creador del mundo espiritual. Que tiene todas las posibilidades de manifestarse en sí mismo. Los arquetipos de todas las cosas existentes en el mundo físico y anímico están como disueltas en esa corriente. Ni siquiera han llegado a una forma psíquica aún, pero ahora, en este agua celestial, aparece Piscis. Surgen las primeras huellas de una solidificación psíquica de objetos individuales. Los arquetipos de la voluntad como fundamento de la existencia física se consolidan en un mar de posibilidades creativas.

En ese momento, una vez creada la sustancia primigenia, comienza la evolución del Antiguo Saturno. Otros Seres espirituales desplegaron su actividad y la dirigieron hacia esa sustancia volitiva primigenia. El Dr. Steiner los llama Espíritus de la Sabiduría. Para entonces ya han alcanzado otra capacidad. Son capaces de derramar Fuerzas de Vida, y dirigen estas fuerzas hacia este «planeta de Voluntad», que ha llegado a la existencia. Este planeta, que ahora llamamos Antiguo Saturno, no es capaz de recibir la vida. No ha avanzado hasta el punto de volverse vivo.

Aún es como una sustancia inerte que sólo puede reflejar lo que está pasando en su entorno, por lo que solo irradia fuerzas vitales que proceden de los Espíritus de la Sabiduría. La vida reflejada es sabiduría, porque la naturaleza interior de la vida es sabiduría. Así, sucedió que estas fuerzas cósmicas de sabiduría formaron algo así como una esfera en el medio ambiente del planeta.

Podemos encontrar el recuerdo de esta etapa de la evolución, por así decirlo, en la constelación de Aries. Aries lleva un velo blanco. La cabeza de la imagen del animal está coronada con cuernos enrollados como dos espirales invertidas.

Este proceso cósmico puede experimentarse como un gigantesco desarrollo embrionario de nuestro universo. En sí mismo lleva la imagen arquetípica de todo lo que es un proceso embrionario en las distintas etapas de la evolución, y también dentro de los seres individuales de este universo; por ejemplo, el desarrollo embrionario del ser humano. Sabemos por la ciencia de la embriología que durante las primeras etapas de la condición embrionaria, la cabeza es predominante, y el tronco y las extremidades son apenas una especie de apéndice con la cabeza.

Incluso se podría decir que durante las primeras semanas, cuando el cerebro del embrión todavía no se ha desarrollado en detalle, todo el organismo embrionario se asemeja a un cerebro, ya que esta enrollado como una espiral. Fuera de él, las restantes partes del organismo van creciendo paulatinamente.

La primera etapa de la evolución del Antiguo Saturno es la creación del arquetipo del cerebro. Actualmente, el cerebro humano no es más que una débil copia de aquel cerebro cósmico; y sin embargo, aún conserva las huellas de su forma espiritual. Tiene que estar inanimado en un alto grado ―sin sangre―, porque sólo así puede funcionar. Opera de tal manera que la vida en el entorno del ser humano se refleja en él. Esta reflexión, siendo sólo una sombra de la verdadera vida, es capaz de producir el pensamiento y el conocimiento de los objetos del mundo exterior.

Así podemos encontrar en la imagen del Carnero en reposo, mostrando la etapa en la que los Espíritus de la Sabiduría entraron en actividad, la sustancia volitiva aún sin vida, la reflexión (expresada en la cabeza del Carnero, que se vuelve mirando por encima de sus hombros), y la creación de la lana blanca de la Sabiduría. Incluso, en los cuernos del Carnero podemos ver la imagen de las curvas del cerebro, o la espiral del embrión, como un «cerebro» primigenio, que refleja y reproduce la forma como en un acto recordatorio.

La siguiente etapa de la evolución del Antiguo Saturno está conectada con una afluencia en el planeta de fuerzas anímicas o fuerzas de conciencia. Estas fuerzas provienen de los Seres a los que el Dr. Steiner llama «Espíritus del Movimiento».

Ellos son capaces de derramar las fuerzas del movimiento interior, el movimiento del alma. Así pudo ser animada la sustancia del planeta, pero al no ser capaz de recibir la vida de los Espíritus de la Sabiduría, estaba aún menos preparado para ser animado. Por lo tanto, aquellas fuerzas solo pudieron ser reflejadas en el medio ambiente del Antiguo Saturno, y como reflejo, penetraron la esfera de Sabiduría representando el reflejo de la vida emanada previamente por los Espíritus de la Sabiduría. Así pudieron las fuerzas de animación ―del alma consciente― penetrar en el halo de la Sabiduría que rodeaba Saturno.

Se trataba de un proceso de alguna manera similar a lo que sucede cuando en la vida anímica del ser humano se refleja el mundo objetivo por la función del cerebro penetrado por las fuerzas de la conciencia; así creamos los conceptos del mundo que nos rodea. Por ejemplo, el hecho del desvanecimiento de la luz del día, percibido por nuestros sentidos, reflejado por nuestro cerebro, y penetrado por la conciencia, puede crear el concepto de la noche. Este proceso es el fundamento del lenguaje humano.

De hecho, hoy en día, el ser humano expresa los mismos hechos con diferentes sonidos y palabras de acuerdo a los diferentes idiomas, pero hubo un tiempo muy lejano en el que el ser humano a través de sonidos y palabras pudo expresar e indicar la verdadera naturaleza interna de los objetos.

Podemos experimentar algo similar en aquel período de la evolución del Antiguo Saturno pero en una escala gigantesca y mucho más potente. Por la interpenetración de las fuerzas de la Sabiduría con las fuerzas del alma, que se originaban por la actividad de los Espíritus de Movimiento, se crearon los conceptos arquetípicos, los sonidos arquetípicos y las palabras, aunque no como la naturaleza pasiva y reflexiva del lenguaje humano actual. Un tipo de lenguaje cósmico arquetípico entró en la existencia, que es creativo en su naturaleza y es un poder mágico en el universo. Es la Palabra de Dios, a través de la cual fueron creadas todas las cosas.

Podemos encontrar esta etapa de la evolución escrita en la constelación de Tauro. Se puede encontrar entre las constelaciones de Perseo (arriba) y Orión (abajo). Solo se ve la parte frontal del cuerpo del toro, pero en conjunto se asemeja a un animal de gran fuerza; el símbolo de la fertilidad. Este proceso primitivo de la evolución también ha dejado su huella en el organismo humano. Si nos fijamos en la constelación como está mayormente representada, sólo con la cabeza del toro y unos cuernos enormes que salen hacia el espacio universal, entonces tenemos una imagen de la laringe humana y el oído interno. La cabeza es la laringe, y los cuernos son los canales de conexión que conducen al oído medio, donde los pequeños huesecillos conectan la parte externa con las partes más internas del oído.

Durante el siguiente periodo evolutivo del Antiguo Saturno, inician su actividad los Seres Espirituales denominados «Espíritus de la Forma». Ellos irradian fuerzas en el universo que desean dividir e individualizar lo que todavía está unido en un solo gran cuerpo planetario. Sin embargo, el planeta es incapaz de tomar estas fuerzas. Sólo puede reflejarlas. Esta reflexión afecta al planeta de una manera tal que la sustancia se divide en muchos cuerpos individuales, y el planeta, que hasta ese momento era un solo cuerpo, aparece como una enorme mora.

Como resultado de la influencia individualizadora que emana de los Espíritus de la Forma, las pequeñas bayas no pueden lograr la individualización interior durante este período de la evolución, solo reproducen una especie de imagen externa; la división en organismos individuales. Estos cuerpos individuales se convierten en la formación de toda la posterior multiplicidad de seres de nuestro universo; en todos los diferentes reinos de la existencia. Podemos encontrar este acontecimiento evocado en la constelación de Géminis, que se encuentra en el cielo al este de Tauro y encima del pequeño perro de Orión. Muestra dos seres, similares a los seres humanos, que están estrechamente relacionados entre sí y sin embargo, son seres individuales.

Este proceso de división dentro de la evolución del Antiguo Saturno también lo podemos encontrar como una especie de recuerdo aún hoy en día en la naturaleza. Es el proceso de la división celular. Sabemos que es la base física del crecimiento.

En primer lugar nos encontramos con la célula original. Tan pronto como es alcanzada por las fuerzas del crecimiento, se divide en dos.

La unidad es destruida; sin embargo, se crea una dualidad y ahí tenemos la imagen de Géminis.

Entonces, por supuesto, esta dualidad se divide en cuatro como proceso de crecimiento, y así sucesivamente. De este modo se creó esta multiplicidad que también toma la apariencia de una mora, después de algún tiempo.

Este evento se recuerda también en la forma humana, pero de una manera muy peculiar. Está presente en la simetría de la forma humana. El que nuestro cuerpo tenga dos lados, dos oídos, dos ojos, dos manos, dos pies, y así sucesivamente, se debe a esta influencia.

Esta dualidad nos separa del resto del mundo. Hace que sea posible que existamos en un cuerpo que es la base de la individualidad. Esta simetría muestra los últimos vestigios de una larga evolución, en la que la forma humana se separó de las formas vecinas para que en ella pudiera habitar una individualidad. También los otros gemelos –la cabeza y los pies separados de la forma humana, ya que una está por encima y otro por abajo. Esto también era necesario para el libre desarrollo de la individualidad.

Hemos llegado a la mitad de la evolución de Antiguo Saturno, donde tienen lugar importantes cambios y mutaciones. Hasta ahora todo Saturno se encuentra aun en una condición más o menos psíquica. Hemos estado hablando de la sustancia, pero esta sustancia es la Voluntad emanada por los Espíritus de la Voluntad. La Voluntad se encuentra todavía en una condición psíquica. En la siguiente Carta veremos cómo se transmuta esta sustancia psíquica en sustancia física en el período medio de la evolución del Antiguo Saturno.

Traducido al español y elaborado por Linda R. Gámez, Julián Ponce y Gracia Muñoz.

La navidad y los ritmos cosmicos – Grandes Conjunciones

 

Willi Sucher

(Notas de conferencia, no revisadas por el autor – Inclusión en Cosmología Curso I, publicado por astrosofía Research Center) – Rudolf Steiner House Londres, Inglaterra

~ 28 de diciembre 1954

English version

 

Empezamos otra serie en la que vamos a hablar acerca de los eventos cósmicos que tuvieron lugar hace 2.000 años. Hay un ritmo que se repite, que se inauguró en el tiempo de Cristo.  Rudolf Steiner en “La guía espiritual de la Humanidad” nos describe que en el caso de un ser humano normal, éste siempre tendrá un conflicto entre las fuerzas cósmicas y las terrestres. Sin embargo, en el caso de Cristo, las fuerzas espirituales estaban continuamente aceptadas. No hubo lucha en contra de ellas, como Rudolf Steiner indicó cuando dijo: “El Cristo es el representante de todo el cosmos”. Sobre la base de esta indicación, he hecho investigaciones cósmicas durante unos 35 años. Son investigaciones con respecto a los acontecimientos cósmicos que tuvieron lugar en el cielo en la época de Cristo. Estas investigaciones cósmicas revelan lo que Rudolf Steiner, dijo. Lo que se presenta aquí es sólo una parte de la investigación. Con el fin de poder investigar esto, también hay que saber un poco de astronomía.

Esta noche voy a hablar de Saturno y Júpiter. Estos dos planetas se mueven a una cierta distancia uno de otro. Júpiter está más cerca del Sol y se mueve alrededor del zodíaco completándolo en unos 12 años, mientras que Saturno que está más alejado tarda unos 30 años. En un determinado momento, se encuentran (entran en conjunción), y de nuevo se separan  pues Júpiter se mueve más rápido que Saturno. Estos dos planetas hacen un hermoso patrón en el cielo, un gran triángulo. En la época de Cristo hubo tres encuentros entre Saturno y Júpiter. El primero se produjo en Piscis, el segundo en Sagitario, y el tercero en la constelación de Leo. Vamos a hablar de estas tres conjunciones.

Estas conjunciones forman un triángulo en el cielo, sin embargo hay una ligera diferencia, después de 60 años, cuando Saturno y Júpiter se reúnen de nuevo en este punto de Piscis, ya que la conjunto se ha movido un poco más hacia Aries. Lo mismo sucede con las conjunciones de Leo y Sagitario, por lo tanto el triángulo siempre se está moviendo o girando. Durante estas noches queremos hablar de estos puntos del triángulo tal como estaban en la época de Cristo.

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La conjunción en el año 7 aC, que tuvo lugar en Piscis, está relacionada con el nacimiento de Jesús, en un sentido espiritual, según el Evangelio de San Lucas. Espero poder mostrar la conexión de esta conjunción con el nacimiento de Jesús. Es el nacimiento espiritual, y el nacimiento espiritual es mucho más importante que el nacimiento físico en sí, como fue sugerido por el Dr. Steiner (véase: La constelación del Pensamiento Cósmico).

En el año 14 DC, la conjunción se llevó a cabo en Sagitario, y  cerca de ese momento tuvo lugar otro evento. Fue cuando el niño de 12 años de edad, Jesús estaba en el templo. Oímos cómo el Jesús de 12 años de edad, fue perdido y luego hallado en el templo entre los sabios hablando con ellos y enseñándoles.

Finalmente, llegamos a la conjunción del 34 DC, que tuvo lugar en Leo. Esto está relacionado con el Misterio del Gólgota, en un sentido amplio, ya que el evento tuvo lugar el 3 de abril del año 33 DC, según referencias del Dr. Steiner. Esta conjunción también tiene que ver con la conversión de San Pablo a las puertas de Damasco.

Estas conjunciones son como piedras angulares. Todo eso, que podemos poner en una escena encantadora de los pastores, la corriente de los pastores y su renacimiento en el cristianismo- se conecta con la conjunción en el año 7 AC, que en ese momento estaba en Piscis. Fue el nacimiento de las almas sencillas que están estrechamente relacionadas con el planeta Tierra con su vida de sufrimientos y alegrías, y todo lo que pasa a través de la historia. En el movimiento de la estrella de tres puntas, podemos seguir la corriente de los pastores en la Humanidad. Lo mismo se puede hacer con los otros puntos.

La conjunción en el 14 AD está estrechamente relacionada con la corriente de los Reyes. Podemos ver cómo se desarrolla la corriente de los Reyes, incluso el movimiento interior, si seguimos el movimiento de este rincón de la estrella. Esta corriente de los Reyes acababa de entrar en Sagitario, procedente de Escorpio. La corriente real estuvo representada por los Reyes Magos de Oriente. Esta corriente ha pasado por tremendas crisis. Se manifiesta en la figura de Herodes que provocó la matanza de los niños inocentes.

La conjunción en el año 34 se conecta con la conversión de San Pablo. Se trata de un aspecto diferente del cristianismo, conectado con la entrada del Cristo Cósmico en el cuerpo de Jesús en el bautismo de Jesús en el río Jordán. El Cristo que San Pablo experimento en Damasco fue el Cristo Cósmico. Así Cristo había dado paso a un tremendo desarrollo mediante su unión con la Tierra. La Experiencia de San Pablo con Cristo Resucitado está escrita en esta conjunción del año 34 AD. Podemos seguir esta corriente en la historia de la Humanidad, que también ha pasado por tremendas crisis. Es la interacción entre las fuerzas cósmicas y las fuerzas terrestres de la Historia.

Una Gran Conjunción de esta serie se llevó a cabo entre 1940 y 41, y hubo otra anterior en 1603-4, que está conectada en la historia con la guerra de los 30 años. Aquí hay que distinguir dos aspectos. Los hechos reales y la conjunción no siempre tienen lugar al mismo tiempo. Los eventos pueden ocurrir durante el tiempo que se acerca una Gran Conjunción y también durante el tiempo de la separación cuando Júpiter se aleja de Saturno. El carácter entonces es diferente.

En la conjunción en el año 7 AC no hubo un acontecimiento real,  era un enfoque para el evento. [Ed. Nota: Más adelante Willi asocia esta conjunción con el nacimiento espiritual tanto de los niños Jesús en el 6 y 7 AC]. Es similar con respecto al 14 DC. El Jesús de 12 años de edad, habría estado en Jerusalén en el año 13, no en el 14. En el 34 DC el evento se llevó a cabo en la Tierra y trabajó para esa conjunción, que fue tomada por el cielo reflejando el futuro. Es algo similar a la indicación de un reloj: es una indicación de tiempo. Cuando un evento tiene lugar en el mundo espiritual, y después se convierte en un evento terrenal. Algo ocurrió en el mundo espiritual en el año 7 AC, y 6 años más tarde sucedió en la Tierra, por lo que, lo que se había decidido en el mundo espiritual se cumplió en un momento posterior.

¿Por qué son tan importantes estos dos planetas Saturno y Júpiter?. Esto sólo puede explicarse si se tiene en cuenta el cosmos como un organismo integrado, el cuerpo de la Deidad, pues constelaciones similares habran tenido lugar antes de la época de Cristo. ¿Cómo es posible hablar de esto como un organismo integrado?. La forma humana nos da una indicación determinada. Se ha trabajado en todos los detalles. Los planetas exteriores indican las funciones de la cabeza, y los planetas inferiores (incluyendo la Tierra) están conectados en el cosmos con las funciones que tienen lugar dentro del cuerpo del ser humano. Saturno, el planeta de la memoria cósmica, lo anota todo. Es como el cráneo que se ha cerrado con el fin de confinar al ser humano lejos del mundo exterior. Al nacer, las fontanelas del bebé aún están abiertas. La función de Saturno es que el ser humano este perfecta y completamente integrado en su interior. Saturno es también el guardián del umbral del mundo extra solar, del mundo superior. También está conectado con otra actividad: la que mantiene al ser humano en posición vertical, y esta verticalidad proviene de un lugar o punto del cráneo que contiene también las fuerzas que elevan. El peso del cuerpo humano nos aplastaría, no sería capaz de mantenerse en pie si no fuera por estas fuerzas edificantes. Saturno es tal fuerza de voluntad, fuerza edificante. Estas grandes fuerzas de la Deidad en el cosmos solar están trabajando en Saturno como las fuerzas que recuerdan todo el pasado.

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A continuación  viene en la escala microscópica del cuerpo humano que se encuentra entre los ojos. Es aquí donde tenemos la capacidad de pensar. Esto sucede en el microcosmos. En el cosmos es la esfera donde tiene lugar el Pensamiento Divino. Júpiter es el gran pensador del universo. Pensar es una actividad creativa que trabaja para el futuro. En Júpiter los seres espirituales-divinos están trabajando directamente en el pensamiento de todo el cosmos. Están preparando el pensamiento cósmico para la encarnación futura de la Tierra.

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Si estos dos Seres de las dos Esferas se encuentran, cuando hay una conjunción de Saturno y Júpiter, es una indicación de que ciertos eventos tienen lugar en el mundo espiritual, y se reflejan en la Tierra. Las conjunciones indican las decisiones que se llevan a cabo, el pasado y el futuro. La memoria, el pasado, es el mundo del Padre (Saturno), que se reúne lo que viene del futuro (Júpiter). La conversación entre Júpiter y Saturno preparan una nueva creación. Estos dos mundos tienen lo que podríamos llamar una Asamblea. En ese momento se toman algunas decisiones,  decisiones que se hacen notar en todo lo que ocurre en la Historia. Uno puede imaginar los intervalos rítmicos que se encuentran en el mundo espiritual. Siempre podremos integrar con los acontecimientos terrenales cómo estos tres pilares del triángulo se reflejan en la historia.

©Astrosophy Research Center 2012 – ISBN – 1888686-11-1 All rights reserved. These lectures are for private use, study, and research only and are not to be reprinted for any other purpose without the written permission of the Astrosophy Research Center.

La constelación del Pensamiento Cósmico – Natividad Espiritual

 Por Willi Sucher

 

English version

 La Astrología tradicional, tal y como se nos ha transmitido desde el pasado y que se basa exclusivamente en la carta natal, sólo nos permite considerar la parte de la existencia humana que va desde el nacimiento hasta la muerte. De ahí que la situación haya evolucionado, pues por un lado nos vemos constantemente confrontados ante la experiencia de que existe una conexión entre el destino humano y el movimiento de las estrellas, y por otro lado no se nos ofrece una explicación satisfactoria que nos permita establecer una conexión que haga justicia, al mismo tiempo, a la libertad humana.

A través de Rudolf Steiner nos ha sido dada esta posibilidad para nuestra época, al considerar al ser humano como un ser que desciende desde la existencia prenatal de los reinos espirituales a la vida terrenal, y que, después de pasar a través del Portal de la Muerte, regresa al mundo espiritual con el fin de prepararse para una nueva encarnación en la Tierra. Desde el punto de vista del conocimiento espiritual antroposófico nos incumbe hablar del ser humano que encontramos con vestidura terrenal entre el nacimiento y la muerte como un ser que, en las condiciones de la existencia entre la muerte y un nuevo nacimiento, es, en realidad, un ser de las estrellas.

Sin duda habrá que tener en cuenta –y en el sentido de Rudolf Steiner, es posible– que el mundo de las estrellas no puede, en estos aspectos, concebirse como un reloj estático, como se nos mostraría desde una perspectiva terrenal, sino como la vestidura de los Seres del mundo espiritual. Y así seguir al autor para tratar de entender nuestra relación con el cosmos, de acuerdo a las instrucciones de Rudolf Steiner, y hacer el esfuerzo de penetrar en la existencia del ser humano antes del nacimiento y después de la muerte, para descubrir una astrología acorde con nuestra dignidad humana como seres espirituales.

Queremos desterrar el malentendido de que todo intento de penetrar en el reino de la preexistencia terrenal tenga que realizarse de una forma mística nebulosa. Al contrario, el punto de partida de nuestros estudios será el horóscopo natal del ser humano. Así, mientras que el horóscopo natal se proyecta de forma general sobre el período de la vida que va entre el nacimiento y la muerte, aquí plantearemos lo opuesto, es decir, consideraremos la disposición de las estrellas en el cielo de nacimiento como una clave, o como un umbral, para la etapa de la existencia pre-terrenal, de la que ya se han expresado algunos pensamientos en la explicación anterior.

La constelación de nacimiento proporciona una clave de la etapa pre-terrenal, antes del descenso del alma humana, de una manera muy real; más concretamente, la posición de la Luna en el nacimiento. Esta posición de la Luna es como un portal que muestra el camino a través de las etapas de la existencia cósmica. Según esto, distinguimos tres etapas,  «tres palabras de las estrellas» si se quiere hablar de acuerdo con la «escritura de las estrellas», que se dirigen a los seres humanos. La primera es la configuración pre-natal que se calcula usando la Trutina de Hermes, como se indicará más adelante; a continuación, la constelación del pensamiento cósmico, que es la que vamos a exponer ampliamente aquí; y la tercera es una configuración que va más hacia el pasado de la vida en la Tierra. Esta tercera constelación será tema de una exposición posterior.

En primer lugar, tenemos que explicar algo acerca de la configuración pre-natal. Es de conocimiento común que este importante evento tiene lugar unos nueve meses antes del nacimiento del ser humano, y que desde el punto de vista terrenal llamamos «la concepción». A partir de las descripciones dadas por Rudolf Steiner en muchos lugares, sabemos que lo que ocurre tras los acontecimientos físicos de la concepción son eventos espirituales de gran importancia. Durante largas épocas de la existencia, entre la muerte y el nuevo nacimiento, el alma humana ha estado trabajado en cooperación con los seres del mundo espiritual a fin de crear una «semilla espiritual» para su nuevo cuerpo en la Tierra. Cuando el alma desciende, por así decirlo, a la última etapa antes de encarnar, entra en la esfera de la Luna y pierde el contacto con la «semilla espiritual». Esta semilla se conecta con lo que se ofrece desde las sustancias de la herencia física. Ante el sentimiento de pérdida, el alma humana, que se ha investido por adelantado de un cuerpo astral, reúne desde el éter cósmico un cuerpo etérico. En la tercera semana después de la concepción, el yo humano, envuelto en los cuerpos astral y etérico, se conecta con lo que se ha desarrollado como una sincronización de las semillas física y espiritual, y se une más íntimamente durante el siguiente período embrionario.

Estos eventos, que vamos a describir a continuación, se reflejan de una manera más penetrante en los eventos estelares en el momento de la concepción. Esto ha sido presentado e iluminado desde un punto de vista especial en la «Constelación del nacimiento de Cristo» (Elisabeth Vreede, «Die Konstellation zu Christi Geburt», Astronomische Rundschreiben Nr. 1, Dec 1934, publicado por la Sección Matemático-astronómica, el Goetheanum, Dornach, Suiza), es decir, bajo el aspecto de lo que la «regla hermética» (trutina hermetis) puede revelar sobre la existencia pre-natal. Esta regla hermética muestra en sí misma, desde distintos puntos de vista, ser un vestigio de los misterios de la verdadera sabiduría, los cuales se explicarán con respecto a su estructura astronómica en futuros estudios. Sólo voy a mencionar aquí que, con esta regla, se indica que la variación del tiempo medio embrionario es de diez meses siderales o 273 días, lo que está conectado con los acontecimientos espirituales descritos anteriormente. La posición de la Luna en el nacimiento es la clave: tanto si la Luna está en su fase creciente o menguante, visible por encima o invisible por debajo del horizonte, nos informa en relación con el tiempo, que puede variar hasta 14 días antes o después de los 273 días antes del nacimiento. En ese momento está presente la constelación de estrellas de la época pre-natal, proyectando un poderoso cuadro de lo que va a ocurrir en la vida en la Tierra, junto con la constitución fisiológica. En el futuro hablaremos mucho más acerca de esta constelación, pero de momento es suficiente esta breve mención.

La configuración  pre-natal (o época) está conectada en su esencia sobre todo con la esfera de la luna. Los procesos del desarrollo embrionario en sí, son de naturaleza lunar. El propio embrión nada en el agua, o líquido amniótico, como un reflejo de la esfera de la luna. La constelación correspondiente, también, es completamente “fluida” y esa fluidez debe ser entendida en su ligereza y vivacidad, no tiene nada de la naturaleza congelada de la configuración natal, que se refiere a un momento muy definido.

Este nadar del ser humano en el estado astral, que es tan excepcionalmente animado en el período embrionario, tiene una existencia paralela en el otro extremo de la vida, en la constelación de la muerte. Rudolf Steiner ha señalado la posibilidad de que un horóscopo para el momento del paso del alma humana a través del portal de la muerte, puede dar una comprensión extraordinaria de la naturaleza del alma y de su karma predeterminado. De hecho Rudolf Steiner señala que, así como durante la gestación el embrión nada en el líquido amniótico, en el período inmediatamente después de la muerte el alma humana nada en la configuración planetaria que está en el cielo. Esto es cierto en todo detalle y se informará a fondo cuando lleguemos a considerar la configuración del horóscopo de la muerte. Es fundamental tener en cuenta que tiene lugar un «nadar» en la muerte, por estar relacionado con la condición líquida que es la esencia misma de la esfera Lunar.

Figura 1

Figura 1

Hemos tratado cómo la constelación de nacimiento se muestra como el punto medio, del momento de la entrada al mundo físico; entonces, precediéndola, nos encontramos como si subiéramos un escalón en el mundo cósmico, una configuración antes del nacimiento, la época pre-natal, que dirige la mirada a los acontecimientos etéricos lunares. En el otro extremo de la vida vemos un modo paralelo de existencia en la configuración de la muerte que refleja los acontecimientos en la esfera etérea lunar; porque en esta configuración se vislumbra una imagen en espejo del cuerpo etérico, disolviéndose del alma, del cuadro del destino que se ilumina en esos primeros días.

Queda por mencionar que la época pre-natal debe ser considerada desde la perspectiva de la Luna. Estamos acostumbrados a ver las constelaciones estelares desde el punto de vista de la Tierra: es decir, cuando nos ponemos a estudiar un horóscopo natal, por ejemplo, lo hacemos asumiendo nuestro punto de vista terrenal y levantando los ojos hacia la bóveda de los cielos como un cuadro donde aparecen las estrellas. Así es como se construyen los horóscopos de nacimiento. Pero la experiencia demuestra que si se quiere obtener una relación adecuada para la época pre-natal, a la hora definida por la regla hermética, no se debe tomar la Tierra como punto de vista para el estudio de los acontecimientos celestes,  lo ideal sería transferir nuestra mirada a la Luna y mirar los espacios siderales desde allí.

Como ya se ha mencionado, el presente estudio se dedicará principalmente a la descripción de la constelación del pensamiento cósmico, o también se podría decir, la configuración de la actitud filosófica. Si la época pre-natal tiene que ver con una etapa ascendente por encima de la física, en el elemento lunar-etérico, el nacimiento espiritual, o constelación del pensamiento cósmico se extiende más allá de esta; pues en realidad proviene de la esfera del Sol. A pesar de esto, el Sol no puede ser considerado como un evento pre-natal en absoluto aunque esta configuración puede estar presente mucho antes del nacimiento. Porque puede ocurrir incluso después del nacimiento, convirtiendo todas las relaciones de tiempo «al revés». Este hecho es un ejemplo que nos muestra que nuestros habituales conceptos lógicos de tiempo desde el punto de vista terrenal ya no son aplicables. Por consiguiente tenemos: el momento del nacimiento o la configuración natal como el horóscopo correcto; una configuración anterior que es la época pre-natal y que hemos denominado brevemente como una configuración Lunar; y en tercer lugar, una configuración adicional, el nacimiento espiritual, que es una configuración desde el Sol. Lo que se ha descrito aquí de una manera sencilla y esquemática se explicará y se irá aclarando poco a poco.

Así como en términos cotidianos hablamos de una puerta o portal, que conecta una habitación con otra y que tenemos que abrir si queremos ir a otra habitación, en los reinos planetarios esas puertas deben existir cuando el alma humana quiere descender, digamos, de la esfera del Sol a la esfera de la Luna y luego, eventualmente, a la de la Tierra. No sin una razón profunda, Rudolf Steiner continuamente usa las expresiones «el portal de la muerte» y «la puerta del nacimiento». Estos portales no sólo existen, sino que se pueden leer en el guion de los cielos estrellados, y están indicados por la posición de la Luna en el nacimiento. La norma hermética establece que la posición de la Luna al nacer indica el «lugar del ascendente o descendente en la época pre-natal»; que en sí mismo indica la puerta que conduce de la esfera del Sol a la esfera de la Luna. Ahora vamos a poner estas relaciones en una imagen con el fin de llegar a tenerlo más claro.

En la figura 2 mostramos una configuración que podría estar presente en un parto concreto. El círculo interior indica la situación en el nacimiento. La línea horizontal muestra el plano del horizonte, mientras que la Luna aparece alta y visible en la bóveda celeste. Debemos subrayar cuidadosamente dos cosas esenciales: Trutina hermetis (la regla hermética) establece que por un lado el ascendente al nacer, es decir, la prolongación matemática del horizonte oriental encuentra un punto en el zodiaco en el que la Luna, vista desde la Tierra, se encontraba en el momento de la época pre-natal. Esta posición de la Luna en la época pre-natal se dibuja en el segundo círculo. Si se considera (como se describe más arriba) en ese momento la situación cósmica desde la posición de la Luna, entonces se vería la Tierra en la posición opuesta. Por otra parte, la hermetis trutina habla de la posición lunar en el nacimiento como el «ascendente de la época pre-natal», que vemos en la figura 2.

Figura 2

Figura 2

Por lo tanto en nuestra consideración entran dos ascendentes: el ascendente del nacimiento y el ascendente pre-natal. ¿Qué se expresa en ellos?.  Debemos tener muy claro el concepto de ascendente en la carta de nacimiento; lo que significa el término «ascendente». Rudolf Steiner habla de ello, no sólo como el punto de intersección entre la prolongación de la línea del horizonte oriental y el zodíaco, sino como el hemisferio espacial de la dirección Este. Esto está conectado con el ser humano central, con el sistema rítmico, el pecho, que describe una semiesfera en la estructura de las costillas. Por lo tanto el ascendente es una imagen de lo que es un puente de conexión entre el sistema cefálico que está más orientado hacia el cosmos y el sistema metabólico que está más ligado a las fuerzas de la Tierra. El ascendente es por lo tanto una puerta desde el «arriba» hacia el «abajo», y viceversa.

De esta manera podemos comprender la naturaleza del ascendente. Para la disposición del nacimiento es la puerta de lo cósmico lunar, que vive en el organismo de la cabeza, se transfiere a la naturaleza terrestre y aparece en el sistema metabólico humano. El ascendente de la época pre-natal (ver figura 2 arriba) muestra la puerta de la esfera solar hacia abajo a la esfera de la Luna. (El significado de este portal va aún más lejos, pero sobre esto hablaremos más adelante). Sin embargo debemos darnos cuenta de que estos portales no están siempre abiertos para los seres humanos. El portal de nacimiento se abre cuando la dirección Este (ascendente) señala el lugar en el zodíaco donde la Luna se sitúa en el momento de la época pre-natal. (Se debe esperar un tiempo definido de días para el parto). Sin embargo el portal de la esfera del Sol a la esfera de la luna se abre cuando el nodo Lunar está en el punto del ascendente o descendente prenatal señalado por la posición de la luna en el horóscopo natal.

Con el fin de aclarar lo que quiero decir, vamos a insistir en la naturaleza del nodo Lunar. Este tema se ha tratado en detalle en una publicación anterior de la Sección de Matemáticas y Astronomía (Astronomische Rundschreiben 1927-1930, volumen 1, números 9 y 12). Por lo tanto podemos limitarnos a los detalles más básicos necesarios para nuestro entendimiento.

Figura 3

Figura 3

Si tenemos en cuenta la relación de la órbita de la Luna con la órbita del Sol (o eclíptica) desde el punto de vista de la Tierra (geocéntricamente), ambas órbitas se encuentran dentro de la banda de constelaciones del llamado zodíaco. Ambas se inclinan de tal manera que surgen las intersecciones en dos puntos opuestos. Éstos son los llamados nodos lunares, el ascendente y  el descendente, según la dirección en la que la Luna cruza la eclíptica. En estos puntos de intersección, por lo tanto, la esfera de la Luna (encerrada por la órbita lunar) esta rodeada por la esfera del sol (camino del Sol o eclíptica); aquí, por así decirlo, se estrechan las manos. Ahora, los nodos lunares tienen la característica de moverse en dirección contraria a la que la Luna y los planetas se mueven en el zodíaco, de manera que completa una órbita retrógrada a lo largo del zodíaco en 18 años y 7 meses.

Supongamos que la figura 3 (arriba) fuera la imagen de las relaciones planetarias al nacer. La posición de la Luna muestra el ascendente pre-natal o portal desde la esfera del Sol a la esfera de la Luna; o bien se podría decir que la Luna muestra la dirección cósmica por la que el ser humano se acerca a la esfera de la Luna. Pero el portal se abrirá solo cuando uno de los dos nodos lunares alcance la posición cósmica donde se encuentra la Luna en el momento del nacimiento. Pueden alcanzar esa posición antes o después del nacimiento. Por norma debe ocurrir dentro de un ciclo de 18 años, por lo tanto sucederá en el intervalo. Durante este período se produce una configuración estelar que es de suma importancia para la persona en cuestión. Porque, como ya se ha dicho, detrás de esta configuración se ilumina la actitud filosófica o «pensamiento cósmico» (nacimiento espiritual). Esto se corresponde por completo con lo que Rudolf Steiner afirmó en el ciclo de conferencias El pensamiento humano y el pensamiento cósmico.

Desde una óptica totalmente diferente, Rudolf Steiner describe en este ciclo de conferencias las diferentes orientaciones filosóficas que tienen su origen en los pensamientos cósmicos o divinos, y muestra de una manera magnífica su relación con las constelaciones y planetas circundantes. Las relaciones descritas en estas clases han sido tratadas por la Dra. Vreede en la primera parte de este estudio.

Ahora, la experiencia empírica demuestra muy claramente que la configuración estelar cuando los nodos lunares llegan al «ascendente o descendente cósmico», es decir, cuando el portal de la esfera solar se abre a la esfera de la Luna (y el nodo Lunar llega en la eclíptica a la posición de la Luna natal), se nos muestra la especial «constelación de la concepción del mundo» según lo describe Rudolf Steiner con respecto a ciertas personalidades.

Sobre estas personalidades se tratará más adelante. En los ejemplos siguientes se mostrará que la «constelación del pensamiento cósmico» (nacimiento espiritual) puede verdaderamente redescubrirse en los eventos estelares desde un punto de vista astrológico científico-espiritual, y como tal, es una configuración astral del Sol frente a la naturaleza etérea de la Luna de la época pre-natal.

Al igual que la época prenatal puede reconocerse como similar a la configuración de la muerte, es posible encontrar todavía otra configuración equiparable con la natividad espiritual (denominada aquí con reserva como la configuración de la esfera solar). Si recordamos cómo el nacimiento espiritual, o la configuración de la esfera Solar, describe las tendencias filosóficas o rasgos espirituales inherentes del alma para la siguiente encarnación, rasgos y tendencias que subyacen en forma latente o que potencialmente actúan a través de las manifestaciones del alma durante la vida terrenal, podemos suponer que el conjunto de estos hechos durante la vida, representados en el horóscopo de muerte, continuarán desarrollándose después de la muerte. Lo hacen, pero tendré que hacer un paréntesis para explicarlo.

Inmediatamente después de la muerte (o incluso en condiciones cercanas) ante al alma se expande una visión global –llamada cuadro de la vida- que se refiere a las acciones y experiencias terrenales. Entonces, con el paso de los dos días y medio o tres días y medio siguientes a la muerte, este cuadro se transforma en Seres. Los actos del alma y las experiencias se convierten en Seres que expresan cualidades morales. Se puede apreciar que estas cualidades pertenecen a dos categorías: las que han favorecido el desarrollo espiritual de la Tierra y del alma humana y las que no lo hicieron. Todas las acciones y experiencias del alma deben ser juzgadas antes de que puedan continuar expandiéndose por el cosmos (o ascender al mundo espiritual superior). Los Seres a quienes verdaderamente podemos llamar Dioses o Ángeles juzgan los hechos y experiencias del alma a la luz de la sabiduría de los objetivos finales de la Tierra. Su juicio requiere tiempo, y su veredicto requiere la purificación del alma de sus obras inútiles.

El alma experimenta conmovida su juicio, pero acepta su veredicto con impaciencia, ya que llega a conocer a la luz de la justicia y la verdad los últimos objetivos espirituales de la evolución de la Tierra. El siguiente período de purificación se conoce como Kamaloca, o purgatorio. Cuando termina, el alma asciende a mayores niveles espirituales. El juicio de los Dioses durante el Kamaloca tiene una relación similar a la del pensamiento cósmico divino en el nacimiento espiritual. Y así como el nodo lunar cruza la posición natal de la Luna, ya sea antes o después del nacimiento, invocando el nacimiento espiritual, podemos esperar que el nodo lunar indique el final del Kamaloca. Lo hace, pero ¿cómo lo hace?, eso se explicara más adelante. De momento tengamos presente que hay una configuración astral que indica el final del Kamaloca, que se corresponde con el nacimiento espiritual en el otro lado.

Figura 4

Figura 4

Para resumir brevemente lo anterior: tomaremos la carta natal como expresión última de la relación del alma con el mundo estelar. Sobre la base de esta carta, llegamos a la carta pre-natal, «configuración etérica-lunar»; y luego, a la luz astral, a la «configuración de la esfera Solar». Asociado con este último, existe otro evento que puede permanecer muchos años antes del nacimiento real, y que tiene una relación  entre el «ascendente cósmico prenatal» y el ciclo de Saturno, que se refiere de nuevo al momento de la encarnación anterior. Es preciso señalar enfáticamente que tal punto no puede ser simplemente calculado en el tiempo. Eso sería imposible, ya que aquí prevalece un elemento que escapa a la comprensión de lo estrictamente calculable.

Entonces, hemos mencionado las correspondencias de esta configuración estelar con la que se produce en el otro extremo de la vida, cuando el alma pasa a través del portal de la muerte, denominándolas como la configuración de la muerte y la que señala el final del Kamaloca. Más allá de esta última, encontramos una «configuración de Saturno», que hace referencia a la encarnación futura. Con el fin de desentrañar las complejas conexiones, el candelabro de siete brazos nos puede servir como una imagen (figura 4). Por el momento, todo esto sólo lo podemos mencionar brevemente, pero quizás sea el área en la que podamos movernos con claridad en las futuras consideraciones.

Por el momento solo recibirá especial atención la configuración del pensamiento cósmico, como se ha probado en la práctica. En el ciclo El pensamiento humano y el pensamiento cósmico, se analiza  la configuración de la actitud filosófica de Hegel. Rudolf Steiner dice que: Hegel es un idealista lógico, en el idioma del cosmos, Hegel tiene a Júpiter en Aries (véase la figura 5). Ahora queremos poner ante esta observación la configuración mencionada anteriormente.

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Hegel nació el 27 de agosto de 1770. Las posiciones de los planetas para esta fecha se muestran en el círculo interior de la figura 5. (Se desconoce la hora exacta de nacimiento, pero esto no interfiere fundamentalmente en nuestro estudio). El círculo interior está dividido en 12 sectores de 30° cada uno con los signos del zodíaco con los que trabaja la astrología tradicional. El círculo exterior muestra las divisiones desiguales de las constelaciones zodiacales empleadas en astronomía, tal  como se puede observar en el cielo. El Sol y Mercurio en el horóscopo de Hegel están en el signo de Virgo; Venus en el signo de Libra; la Luna en el signo de Escorpio; Júpiter en el signo de Sagitario; Marte, solo, en el signo de Géminis.

Desafortunadamente, aquí no podemos tratar sobre la importancia de las imágenes que ofrecen estas constelaciones, pues me gustaría hacerlo de otra manera. Eso también queda para otros estudios posteriores. Ahora bien, se ha dicho que sobre la base del horóscopo natal la época pre-natal se puede encontrar mediante el uso de la regla hermética. Dado que se desconoce la hora exacta de nacimiento, y en consecuencia, el ascendente, no se puede calcular la posición de la Luna en la época pre-natal. Por esta razón hemos elaborado un segundo círculo intermedio correspondiente a la época pre-natal que inscribe el camino del Sol y correspondería a un período de gestación promedio de 273 días. Alrededor de la concepción, el Sol estaba en el signo de Sagitario, por lo cual se tiene en cuenta que progresa alrededor de las tres cuartas partes del camino a través de la eclíptica en un tiempo de 273 días (figura 5). Además, nos encontramos en la esfera lunar de la época pre-natal pero se darán cuenta de que el ser humano tiene que haber salido de la esfera solar antes de entrar en la esfera de la Luna.

Tendría que entrar por el portal cósmico antes mencionado. La posición de este portal esta significada por la posición de la Luna al nacer, que en la configuración del nacimiento de Hegel está en el signo de Escorpio, detrás del cual se puede observar la constelación de Libra. Ya se ha mencionado que este primer portal se abre cuando el nodo lunar llega ahí. En el caso de Hegel, el nodo lunar descendente estaba en el signo de Escorpio o constelación de Libra ya en 1762,

Echemos un vistazo a la constelación de los planetas en el momento en que la esfera del Sol y la esfera de la Luna se relacionan armónicamente entre sí, según lo expresado por el guion cósmico: cuando el nodo lunar descendente (la intersección donde la ruta de la Luna cruza la eclíptica en dirección descendente) se encuentra en el zodíaco en el lugar donde la Luna se detiene ocho años más tarde, en el nacimiento de Hegel. Casi al mismo tiempo, ocho años antes de su nacimiento, Júpiter estaba en la constelación de Aries. Esto corresponde a lo que Rudolf Steiner expresa como la visión del mundo de Hegel: logismo en el Idealismo, o Júpiter en Aries. Esto se anota en el círculo exterior (figura 5). Los otros planetas también podrían estar marcados en este círculo para el año 1762, pero no son el tema de nuestro estudio inmediato. Sólo se ha destacado la configuración relacionada con la visión del mundo de Hegel.

Rudolf Steiner dirigió nuestra atención con profundo fervor a la configuración del pensamiento cósmico (nacimiento espiritual). Debemos ser conscientes de que, a través de nuestro estudio estamos levantando el velo que oculta los pensamientos de los Dioses. Al igual que nosotros como seres humanos y como resultado de  nuestra actividad mental en estado de vigilia, dejamos huella en nuestro cerebro, también los dioses imprimen sus pensamientos en el mundo, y estos se encienden en la mente humana como cosmovisiones filosóficas. Las Jerarquías consiguen percibir sus propios pensamientos de esta manera. En un momento dado «logismo en el idealismo» puede brillar en un pensamiento divino; y una persona en particular, que ha sido preparada durante una vida terrestre anterior, es capaz de asumir este pensamiento cósmico, trayéndolo a la Tierra donde cobró vida en el idealismo lógico de Hegel. La experiencia demuestra, sin embargo, que este fenómeno cósmico-espiritual se ilumina como algo “bien hecho” en la constelación que está presente cuando la esfera solar se imprime a través del corredor de la esfera de la Luna en el nodo Lunar. También se puede considerar esta configuración como la compresión de la energía astral-solar en la etérico-lunar del ser humano, ya sea en la experiencia pre-existencial o como una experiencia recordada más tarde.

Tomamos ahora otro ejemplo (del mismo ciclo de conferencias), relativo a la visión del mundo de Fichte. Rudolf Steiner llama logismo en el psiquismo o Júpiter en Piscis. Veámoslo en la siguiente configuración. Fichte nació el 19 de mayo de 1762. Los planetas de ese momento están marcados en el círculo interior (figura 6). El tiempo exacto no se conoce. No se conoce la hora exacta. Es característico de la personalidad de Fichte –totalmente encendida de voluntad, sin haber inclinado la cabeza– el que casi todos los planetas están en los signos de Aries, Tauro y Géminis, mientras que Marte está en oposición en el signo de Libra.

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Ya que no podemos definir exactamente la época natal, vamos a descartarla y tratar directamente con la configuración del nacimiento espiritual o esfera Solar. El paso desde la esfera del Sol a la esfera de la Luna se encuentra en el signo de Libra, constelación de Virgo, y opuesto al punto de la Luna al nacer de acuerdo a la regla hermética. El nodo lunar alcanzó esta posición en 1773, esto es, once años después de su nacimiento. Sin embargo, este tiempo es importante para nuestras consideraciones, porque entonces Júpiter entró en la constelación de Piscis (marcado en el círculo exterior de la figura 6). En la imagen puede verse esta posición, como el nacimiento espiritual: Logismo en el Psiquismo, lo que concuerda con la naturaleza de Fichte. Hay que señalar que esta fecha, que se encuentra después del nacimiento, nos muestra que hay varias posibilidades para el momento en que se puede abrir la puerta al mundo cósmico.

En el caso de Hegel, ocho años antes y dos años después de su nacimiento el nodo lunar se encontraba en Libra. Pero en este último caso, la configuración de la visión del mundo espiritual (natividad) no se encuentra. Lo que es típico de esta configuración es que escapa a simples cálculos, para los que hay siempre dos o tres posibilidades en un sentido externo, pues la misma configuración nos lleva a una esfera espiritual vital y móvil.

Como otra personalidad más, Rudolf Steiner menciona a Wilhelm Wundt, y pone de relieve el Logismo en el Sensualismo (Júpiter en Leo) y  el Empirismo en el Matematismo, (o el Sol en Géminis). También en este caso vamos a considerar la configuración exterior (figura 7). La configuración del nacimiento volvemos a  marcarla en el círculo interior.

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Una vez más hay que hacer caso omiso de la época pre-natal. El portal cósmico se encuentra en el signo de Libra, constelación de Virgo. Y abrió sus puertas en 1837, cinco años después de su nacimiento, pues en ese momento el nodo Lunar estaba en la misma posición. Y al mismo tiempo, Júpiter era observable en la constelación de Leo; el Logismo aparece en el Sensualismo (círculo externo de la figura 7). La posición del sol en ese momento no se puede afirmar con certeza debido a que desconocemos la hora exacta de nacimiento, pero la configuración correspondiente al Empirismo en el Matematismo, es decir, el Sol en Géminis, se encuentra muy bien dentro de los límites señalados como una posibilidad.

Muy interesante es la configuración de Friedrich Nietzsche. Rudolf Steiner describe como una primera fase de su visión del mundo: el Misticismo en el Idealismo. Esto se corresponde con la época en la vida de Nietzsche en la que aun era amigo de Richard Wagner, cuando escribió  El nacimiento de la tragedia, etc.  Tras esa etapa Nietzsche se volvió escéptico y escribió La gaya ciencia; Humano, demasiado humano, etc. y entró en el Empirismo en el Racionalismo (Sol en Tauro). Es notable observar que el «matiz de la visión del mundo» (perteneciente a la posición planetaria) se mueve un paso adelante: de Aries a Tauro, de Venus al Sol, respectivamente. Después de un tiempo, él debería haber hecho una progresión basándose en el Voluntarismo en el  Matematismo (Marte en Géminis),  sin embargo, esto desapareció en la vida de Nietzsche.

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A través de la resistencia con la que Nietzsche inconscientemente se opuso a la guía divina del mundo, esta configuración, en lugar de avanzar de Tauro a Géminis, conectó con lo opuesto, la constelación de Escorpio. Así surgió el Voluntarismo en el Dinamismo, (Marte en Escorpio), el período de Así habló Zaratustra. Según Rudolf Steiner, este tipo de configuración, con su fuerza de voluntad desatada, sólo puede sostenerse si una persona es capaz de penetrarla a través de una comprensión espiritual del mundo. Nietzsche fue incapaz de llevar a cabo esta hazaña en su encarnación actual por lo que fue aplastado por el desafío. En este punto nos referimos a la configuración externa para ganar claridad pictórica en algunos detalles.

Veamos el círculo interior de la configuración (figura 8). La hora exacta de nacimiento era conocida, por lo tanto aparece aquí el ascendente del nacimiento. Gráficamente plástico, el ser de Nietzsche nos acerca desde un lado definitivo a la conjunción de Marte y Mercurio exactamente a 180° de la eclíptica en Libra, y al mismo tiempo en la posición meridiana hasta que se encuentra con Júpiter (normalmente suficiente) en la oposición. Con el fin de aclarar este aspecto, habría que dedicar un ensayo completo a ello. Aquí podría hacer referencias más exactas sobre la época pre-natal, pero esto nos llevaría demasiado lejos. Veamos el nacimiento espiritual o la configuración de la esfera solar. El portal cósmico está en el signo de Sagitario, constelación de Escorpio. En mayo de 1835, nueve años antes del nacimiento, el nodo lunar descendente llegó a este lugar. Ahora  se abre el portal y surgen los aspectos cósmicos: Venus en Aries (el Misticismo en el Idealismo) y Sol en Tauro (Empirismo en el Racionalismo).

Estos aspectos corroboran completamente las indicaciones de Rudolf Steiner. Pero además encontramos también a Marte en la constelación de Géminis que correspondería al Voluntarismo en el Matematismo, durante la primera parte de abril de 1835. Pero, como ya se ha mencionado, Nietzsche no tenía ninguna predilección para ello. Esto se fundamenta en el aspecto de sextil de Marte a Venus, que Rudolf Steiner llama «desfavorable» cuando aparece en la configuración de la concepción del mundo, en contraste con el aspecto favorable de sextil en el horóscopo natal.

Figura 9

Figura 9

Debido a que Marte es incapaz de obtener influencia en Géminis, cae en oposición con el Sol en Tauro. Eso sucedió en realidad en 1835, cuando Marte entró en la constelación de Escorpio y  en conjunción con el nodo lunar, muy cerca del portal cósmico (posición de la Luna natal -figura 8-). De ahí surge Marte en Escorpio, o el Voluntarismo en el Dinamismo  (figura 9). Esta configuración muestra con especial claridad lo poco que tales aspectos se pueden resolver con exactitud. Casi se podría decir que se «cambia con el tiempo» y muestra una afinidad con el elemento aire, de manera similar a la época pre-natal que muestra una relación con el elemento acuoso.

Vamos a pasar por alto los dos ejemplos citados por el Dr. Steiner de Schopenhauer y Hamerling, cuyas corroboraciones exactas se pueden encontrar, y vamos a la configuración del pensamiento cósmico en lo que se refiere a Goethe desde el mismo punto de vista. En el círculo interior de la figura 10 correspondiente, descubrimos la bien conocida configuración natal de Goethe, de la que él mismo habla tan maravillosamente en “Verdad y Poesía”. Una discusión de la época pre-natal nos ofrecerá después un valioso complemento. La Luna llena, justo después de su apogeo, se encuentra en el signo de Piscis. De acuerdo con la regla hermética, el portal cósmico está en el signo de Virgo, en la constelación de Leo.

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Este portal se abrió por el nodo Lunar la primera vez en 1775, el sexto año de vida de Goethe. En estos casos, en que el evento cósmico se produce después del nacimiento, se puede concluir que actúa como recuerdo de una experiencia prenatal y que en ese momento la actividad del Sol y la Luna resuenan realmente en el ser humano. Esta consideración habla con fuerza en el caso de Goethe, pues su sexto año fue muy importante en otro sentido. Sabemos que a esta edad el joven Goethe construyó un altar al Dios de la Naturaleza, puso en él algunas de las ofertas de la naturaleza, situando en la parte superior una varilla de incienso, que encendió con los rayos del sol naciente, atrapándolos con una lupa. Cuando evocamos este acto ingenuo pero de una genial devoción por el mundo de las apariencias completamente vivas, y lo situamos junto al hecho de que en la cosmovisión de Goethe la configuración de Júpiter en Virgo, o el Logismo permeado por el Fenomenalismo, coincidió con la situación cósmica de 1775 (figura 10 anterior) entonces uno puede tener la impresión de que esta configuración de la esfera Solar tiene efectos profundos en la constitución humana.

Como último ejemplo vamos a debatir la configuración de Richard Wagner. Aquí la configuración relativa a su concepción filosófica del mundo se produce en un momento poco antes del nacimiento. La luna menguante al nacer se encuentra en el signo de Acuario, constelación de Capricornio, muy cerca de Marte. Por lo tanto, en este caso, el portal cósmico se encuentra en el signo opuesto, que es Leo, o la constelación de Cáncer (Figura 11). Unos meses antes de su nacimiento del nodo lunar ascendente cruzó este punto; el Sol y la Luna conectados, y Venus en Aries, es un aspecto notable que −traducido a los términos utilizados por Rudolf Steiner− se refiere al Misticismo en el Idealismo.

Richard Wagner

Si tenemos en cuenta en las creaciones de Richard Wagner de la mitología nórdica, cómo se convirtió en su propio destino, cómo luchó y finalmente levantó victoriosamente el mito en un reino de los ideales humanos primordiales, uno bien puede concluir que la concepción filosófica del Misticismo en el Idealismo describe adecuadamente su inclinación espiritual. Esta fue de hecho también la cosmovisión filosófica que extendió su mano a Nietzsche, dado que el mismo Nietzsche vivió bajo la influencia del Misticismo en el Idealismo (Venus en Aries), que hemos mencionado antes.

Rudolf Steiner ha descrito un camino para alcanzar el conocimiento espiritual. Todos los sectores de la experiencia humana terrenal deberían impregnarse con este conocimiento. El propósito de nuestra exposición ha sido hacer una contribución inicial penetrando en el conocimiento del cosmos, conectando nuestro ser con este conocimiento espiritual, tratando de mostrar cómo detrás de los sucesos astronómicos destellan los pensamientos de los dioses.

 Traducido al español por Gracia Muñoz y Julián Ponce

 

 

©Astrosophy Research Center 2012 – ISBN 1-888686-13-8
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