GA202c3. Los Reyes Magos y los Pastores: La Nueva Isis

Del ciclo:  La búsqueda de la Nueva Isis, la Divina Sophia (GA202).

Rudolf Steiner — Dornach, 25 de Diciembre de 1920

English Version

Cuando se trata de entender el Evento del Gólgota, en el sentido del Misterio de Navidad podemos mirar en dos direcciones: hacia el cielo estrellado con todos sus secretos, por un lado y hacia el ser interior del hombre con todos sus secretos por el otro. Durante estas conferencias he hablado de cómo los Reyes Magos de Oriente reconocieron, desde el cielo estrellado, la Venida de Cristo Jesús a la Tierra y de cómo a partir de las visiones derivadas de su interior los sencillos Pastores del campo recibieron la proclamación de este Salvador de la Humanidad. Y hoy vamos a dirigir una vez más nuestra atención a estas dos direcciones de donde, en realidad, le viene todo el conocimiento al hombre, de donde procede el más alto conocimiento de todos, el conocimiento del sentido mismo de la Tierra.

En las épocas que precedieron al Misterio del Gólgota la actitud del alma humana hacia el Universo era muy diferente de lo que fue después del Misterio del Gólgota. Este hecho, por supuesto, no es muy vívidamente evidente si hacemos un estudio externo de la historia, porque la antigua forma de conocimiento pertenece a un tiempo de miles de años antes del suceso del Gólgota. En el momento en que se acercaba el Misterio del Gólgota, esta forma de conocimiento que ya se había debilitado y a decir verdad, solo la conservaban algunas individualidades, hombres muy destacados como los tres Reyes Magos de Oriente que sí poseían tal conocimiento de largo alcance.

Y en el otro lado sólo fue posible para los hombres especialmente sensibles a la receptividad interior, como los Pastores —los hombres del pueblo— capaces de desplegar esas visiones de ensueño. Pero tanto en los Reyes Magos como en los Pastores esto era un legado de ese antiguo conocimiento a través del cual los hombres se habían relacionado con el Universo. Incluso en nuestro tiempo no podríamos decir, y menos en lo que respecta al presente actual, que los hombres den una expresión muy clara a esa forma de conocimiento que ha entrado en la Evolución de la Humanidad desde el Misterio del Gólgota. Hablando en general, sin embargo, de lo que vamos a hablar de esta noche, puede decirse: La actitud pre-cristiana de los cielos estrellados era tal que los hombres no consideraban a las estrellas de la manera prosaica, abstracta que es lo corriente hoy en día. El hecho de que estos hombres de tiempos antiguos hablaran de las estrellas como si fueran seres vivos no se debió, como la ciencia imperfecta cree, a una mera fantasía, sino a una percepción espiritual, aunque atávica, instintiva, de los cielos estrellados. En cuanto a los cielos estrellados en tiempos antiguos el hombre no se limitó a ver puntos o superficies de luz, sino algo espiritual, algo que los hacía capaces de describir las constelaciones como lo hicieron, porque para ellos los planetas de nuestro sistema estaban dotados de alma, eran seres vivos. Los hombres vieron lo espiritual en el amplio cielo de las estrellas. Vieron los cielos estrellados, así como los reinos mineral y vegetal en su realidad espiritual. Fue con la misma facultad de conocimiento que los hombres de la antigüedad vieron estas tres regiones de la existencia. Hablaron de las estrellas como seres dotados de alma así como los minerales y las plantas.

No debemos pensar que las facultades cognoscitivas en los tiempos antiguos eran similares a las nuestras. Hace poco les hablé de una etapa de conocimiento que, aunque no es tan diferente de la nuestra, es sin embargo difícil para muchas personas hoy en día hacerse una imagen. Les dije que los griegos, en el primer período de su cultura, no veían el color azul, que los cielos no eran azules para ellos. Ellos percibían los colores que se encuentran más hacia el lado activo, hacia el lado del rojo-amarillo. Tampoco pintaban con los tonos de azul que conocemos. El azul llegó más tarde al rango de la percepción humana.

Piensen en todas las tonalidades azules ausentes del mundo y, por lo tanto, del verde que se veía diferente de lo que se ve hoy en día, y se darán cuenta de que el mundo que rodeaba al griego no se le aparecía como le aparece hoy ante la humanidad. Para los hombres de épocas mucho más antiguas, el mundo circundante difería aún más. Y más tarde, del mundo visto por los hombres de antaño, se fue retirando lo espiritual: se retiró de los mundos de las estrellas, de los minerales, de las plantas. Los vívidos colores activos se volvieron más apagados y de las profundidades apareció lo que se experimenta como azul. A medida que surgió la facultad de percibir el azul, de los colores más oscuros, lo que los hombres de la antigüedad experimentaron en la astrología que les hablaba en un lenguaje vivo, activo y lleno de color, se transformo en la geometría y mecánica gris e incolora que, al dibujarlos como lo hacemos desde nuestro ser interior, ya no nos permite leer del entorno los secretos de los mundos estrellados. La antigua astrología se transformó en el mundo que imaginamos hoy en el sentido de Copérnico, Galileo, Kepler, en el mundo de la mecánica celeste, de las matemáticas.

Esto por un lado. En el otro lado, en los tiempos antiguos los hombres poseían una profunda facultad interior para percibir lo que fluía a su alrededor desde la Tierra: los fluidos de la Tierra. Los fluidos de la Tierra, las cualidades de la Tierra se anunciaban como la contrapartida de los cielos estrellados a ciertas facultades internas de percepción. El hombre en los tiempos antiguos era muy sensible a las características del clima de su país, del suelo en el que vivía. Un trozo de tiza o granito se experimentaba como diferentes radiaciones de la Tierra. Pero esto no era un sentimiento o experiencia tenue; surgía como colores o nubes interiormente sentidas, interiormente experimentadas. Así el hombre experimentaba las profundidades de la Tierra; como también el alma en su prójimo y la vida de los animales. Las experiencias eran más vivas, más intensas.  Fue con una facultad de conocimiento externo, con su atávica e instintiva clarividencia que el hombre contemplaba la espiritualidad de los cielos estrellados, la espiritualidad de los minerales y las plantas; y fue con una visión instintiva interior que percibía lo que estaba viviendo espiritualmente en las profundidades de la Tierra. No solo hablaba de la tiza de la Tierra, sino que también experimentaba los seres elementales específicos: los del tipo de la tiza, otros tipos del granito o gneis.

  Sentía lo que estaba viviendo en otros seres humanos como un aura, pero un aura otorgada al hombre de la tierra; particularmente sintió a los animales con su aura como seres terrestres. Era como si la Tierra, el suelo y el calor interior de la Tierra continuaran en todo el mundo animal. Cuando el hombre de la antigüedad veía las mariposas sobre las plantas, veía arrastrar con ellas lo que se elevaba de la Tierra; como en una nube áurica observaba la vida animal fluyendo sobre la Tierra.

Todo esto se retiró gradualmente permaneciendo el mundo prosaico para la facultad de percepción del hombre que ahora se volvió externa. Comenzó ahora a contemplar el mundo a su alrededor mientras lo contemplamos, en sus colores y demás, sin percibir lo espiritual. Y lo que el hombre había visto una vez a través de sus facultades perceptivas interiores se transformó en nuestro conocimiento actual de la naturaleza; y lo que él había contemplado espiritualmente a través de sus facultades del conocimiento externo se transformó en nuestras matemáticas y mecánica modernas.

Así, de las cualidades que los simples pastores del campo trajeron a su visión interna, hemos desarrollado la visión moderna de la naturaleza; y de lo que los Magos del Este trajeron a su facultad de percibir la Estrella, hemos desarrollado nuestras secas matemáticas y mecánica. Las facultades de la percepción externa e interna eran todavía tan ricas en hombres individuales en ese momento, que el misterio del nacimiento de Jesús pudo anunciarse desde ambos lados.

¿Qué es lo que realmente subyace en esta facultad perceptiva?  Durante el período entre la muerte y un nuevo nacimiento, durante el tiempo en el que vivimos antes del nacimiento a la existencia terrenal hemos atravesado literalmente, las extensiones cósmicas. Nuestra individualidad no está unida entonces al espacio encerrado por la piel; nuestra existencia se extiende sobre el espacio cósmico. Y la facultad de la visión mágica todavía poseída por los hombres sabios de Oriente era esencialmente una facultad que entraba con fuerza en el ser humano desde el período entre la muerte y el nacimiento —es decir, que era una facultad “prenatal”. Lo que el alma vivió antes del nacimiento en el mundo de las estrellas se despertó para convertirse en una facultad especial en aquellos que eran alumnos de los Reyes Magos. Y cuando los pupilos de los Magos desarrollaron esta facultad particular, de hacerles capaces de decir: “Antes de venir a esta Tierra, tuve experiencias concretas con Mercurio, con el Sol, con la Luna, con Saturno, con Júpiter”. Y esta memoria cósmica les habilitaba para contemplar lo espiritual en el mundo exterior, así, como para ver el destino del hombre en la Tierra. Ellos lo vieron salir de su recuerdo de la existencia antes del nacimiento, en el mundo de las estrellas.

Las facultades mediante las cuales se percibían las profundidades de la Tierra, los misterios de las almas de los hombres y la naturaleza de los animales, fueron facultades que al principio se desarrollaron en forma germinal en el ser humano y que se manifestaban por primera vez después de la muerte: pero eran facultades juveniles, potencialmente germinales. Aunque es después de la muerte que estas facultades se vuelven particularmente creativas, en la vida terrenal surgen como fuerzas potencialmente germinales durante el primer período de la vida terrenal, en el niño. Las fuerzas del crecimiento en el niño que brotan y retoñan de lo espiritual, estas fuerzas del niño se retiran en la vida posterior del ser humano. Se retiran y entonces nos llenamos más con esas fuerzas que estaban allí antes del nacimiento. Pero después de la muerte, estas fuerzas infantiles vuelven a aparecer. Solo los hombres especialmente dotados los retenían hasta la vejez. Ya he dicho aquí que las facultades de genio que tenemos en los últimos años de vida se deben al hecho de que hemos permanecido más infantiles que aquellos que no tienen estas facultades o las tienen en menor grado. El mantenimiento de las facultades infantiles en la vida posterior nos dota de facultades inventivas y demás. Mientras más podamos retener las facultades infantiles en los años maduros, más creativos somos. Pero estas fuerzas creativas aparecen de nuevo más particularmente después de la muerte.

Entre los pueblos individuales de la época precristiana, las facultades posteriores a la muerte pudieron ser fructificadas por aquellos en las que habían permanecido desde antes del nacimiento. Debido a que tales hombres permitieron que el tipo de conocimiento poseído por los Reyes Magos de Oriente se retirara y el conocimiento posterior a la muerte pasara a primer plano, y debido a que las facultades prenatales fueron capaces de fructificar las facultades posteriores a la muerte, se desarrolló el regalo de la profecía en estos hombres, el don de predecir el futuro proféticamente con las facultades adquiridas después de la muerte. Aquellos a quienes llamamos los Profetas Judíos eran hombres en quienes las facultades post-mortem estaban particularmente desarrolladas; pero estas facultades no permanecieron meramente en la vida instintiva, como en los simples pastores del campo a quienes se hizo la anunciación, fueron penetradas por esas otras facultades que se habían desarrollado con mayor intensidad entre personas como los Magos del Este, y que los llevo a un conocimiento especial relacionado con los secretos de las estrellas y los acontecimientos en los cielos.

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Ahora les quedará claro que la proclamación a los pastores en el campo y el conocimiento de los Reyes Magos de Oriente estuvieran necesariamente de acuerdo. El conocimiento que poseían los Reyes Magos del Este era tal que pudieron contemplar los profundos secretos de los cielos estrellados. Esos mundos en los que el hombre vive entre la muerte y el nuevo nacimiento, esos mundos de donde provienen las facultades que les permitían penetrar en el cielo estrellado, y acrecentar este conocimiento con esta visión: de ese mundo que no pertenece a la vida entre el nacimiento y la muerte sino a la vida entre la muerte y un nuevo nacimiento, de ese mundo, un Ser, el Cristo, baja a la Tierra. El acercamiento de Cristo fue revelado a los Magos por su conocimiento de las estrellas.

¿Y cuál fue la revelación para los pastores en el campo, cuya facultad especial era experimentar las profundidades de la Tierra? — La Tierra se convirtió en algo diferente cuando el Cristo se acercaba. La Tierra sintió este enfoque de Cristo, llevó consigo nuevas fuerzas debido al enfoque de Cristo. Los pastores de corazón puro en el campo sintieron, desde lo más profundo, lo que la Tierra estaba reflejando, la forma en que la Tierra reaccionaba al acercamiento de Cristo. Así, las extensiones cósmicas proclamaron a los Magos de Oriente lo mismo que las profundidades de la Tierra proclamaron a los pastores.

Esto sucedió en un momento en que aún existían restos del antiguo conocimiento. Aquí estamos interesados en hombres que fueron excepcionales, incluso en aquellos días, con hombres como los tres Magos de Oriente y estos particulares pastores del campo. Ambos habían retenido, cada uno a su manera, lo que más o menos había desaparecido de la humanidad en general. Esta fue la razón por la cual, cuando se acercaba el tiempo del Misterio del Gólgota, pudo anunciárseles  como se hizo.

Al estudiar estas cosas debemos agregar a la visión ordinaria e histórica, el conocimiento que proviene de la Ciencia Espiritual. Debemos tratar, por decirlo así, de explorar las extensiones del espacio y las profundidades de la vida del alma. Y si exploramos las extensiones del espacio de la manera correcta, comenzaremos a comprender cómo los sabios del Este experimentaron el acercamiento del Misterio del Gólgota.   Si tratamos de sondear las profundidades de la vida del alma, comenzamos a entender cómo los pastores recibieron la noticia de lo que estaba llegando a la Tierra, de manera que la Tierra misma supo del enfoque de estas fuerzas. Las facultades conectadas con la existencia antes del nacimiento, que se manifestaron en los Reyes Magos, corresponden más a un elemento intelectual —diferente, por supuesto, en aquellos tiempos de lo que es hoy—; que se correspondía más con el conocimiento. Y lo que actuaba en los pastores corresponde más a la voluntad, y es la voluntad la que representa las fuerzas del crecimiento en el Universo. Los pastores estaban unidos en su voluntad con el Ser de Cristo que se acercaba a la Tierra. También sentimos cómo las historias de los sabios del Oriente —a pesar de que están tan inadecuadamente registradas en la Biblia moderna—  expresan el tipo de conocimiento con el que los sabios se acercaron al Misterio del Gólgota; vino de su consciencia del Universo exterior. Y sentimos que la historia de la proclamación a los pastores apunta a la voluntad, al corazón, a la vida emotiva interna. “Se Revelación el Dios de los cielos y Paz a aquellos hombres en la Tierra que son de buena voluntad”. Sentimos la transmisión de la voluntad en la proclamación a los pastores. El conocimiento lleno de luz que poseen los Magos es de un carácter bastante diferente.

Podemos acercarnos a la profundidad y la importancia del conocimiento en los Reyes Magos y la proclamación a los pastores como se narra en el Nuevo Testamento cuando tratamos de comprender la naturaleza del conocimiento humano y de la voluntad humana —facultades conectadas con la existencia antes y después de la muerte.

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He dicho que lo que era un mundo de espíritu para los hombres de la antigüedad, —las estrellas, los minerales y las plantas— se ha convertido para nosotros en el tapiz del mundo de los sentidos; lo que antes era conocimiento interno ha llegado a la superficie. Si nos imaginamos el conocimiento de los pastores como interior y lo que se manifestó en los Reyes Magos como exterior, fue este conocimiento exterior en los Magos el que se extendió al espacio y percibió el espíritu. La vida interior conduce a la percepción del las profundidades de la Tierra

El tipo de conocimiento interno manifestado en los pastores (rojo en el diagrama) va avanzando, durante la evolución posterior de la humanidad, cada vez más hacia afuera y se convierte en la percepción externa actual, se convierte en lo que llamamos percepción empírica. Lo que les dio a los Magos su conocimiento del mundo de las estrellas se dibuja hacia adentro, más hacia atrás, hacia el cerebro y se convierte en nuestro mundo matemático y mecanicista (verde en el diagrama). Se produjo un cruce; lo que era el conocimiento interno, la imaginación pictórica, ingenua e instintiva en los tiempos precristianos se convierte en nuestro conocimiento externo, percepción a través de los sentidos. Lo que una vez fue conocimiento externo que abarca el mundo de las estrellas, se dibuja hacia adentro y se convierte en el mundo seco, geométrico-matemático y mecanicista que ahora extraemos de nuestro interior.

 

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A través de la iluminación interior, el hombre de hoy experimenta un mundo matemático y mecanicista.  Solo personas excepcionales como Novalis fueron capaces de sentir y expresar la poesía y la imaginación profunda de este mundo interno matemático. Este mundo del que Novalis canta las alabanzas en un lenguaje tan hermoso es, para el hombre común de hoy, el mundo seco de triángulos y cuadriláteros, de cuadrados, sumas y diferencias. El ser humano ordinario es lo suficientemente prosaico como para sentir que este mundo es estéril, seco; él no tiene amor por eso. Novalis, que era una persona sobresaliente, canta sus alabanzas porque todavía estaba vivo en él un eco de lo que era este mundo antes de que se hubiera adentrado. En aquellos tiempos, era el mundo en el que se percibía el Espíritu de Júpiter, el Espíritu de Saturno, el Espíritu de Aries, de Tauro, de Géminis.  Fue el antiguo mundo de estrellas lleno de luz el que se ha retirado y en la primera etapa de su retirada se convierte en el mundo que nos parece seco, matemático, mecanicista.

La facultad que se intensificó en una forma diferente en los Pastores en la percepción de la voz del Ángel en las alturas se ha secado, es estéril y débil en nosotros —se ha convertido en nuestra percepción del mundo exterior de los sentidos; con ella hoy percibimos minerales y plantas, mientras que con la antigua facultad, aunque apenas articulada, los hombres percibían las profundidades de la Tierra o el mundo de los hombres y los animales.

Lo que hoy se ha desvanecido en el universo matemático-mecanicista, lo que una vez fue Astrología, contenía tal poder que el Cristo fue revelado a los Magos como un Ser de los Cielos. Lo que hoy es nuestro conocimiento ordinario a través de los sentidos, con el cual solo vemos la superficie verde de la hierba, las pieles marrones de los animales y similares —este tipo de conocimiento, cuando todavía estaba interiorizado, cuando aun no se había extendido hacia fuera, a los ojos, a la piel, le reveló a los pastores la profunda influencia en la Tierra, el poder con el que el Cristo trabajaría en la Tierra, lo que el Cristo sería para la Tierra.

Nosotros, mis queridos amigos, debemos encontrar el camino por el cual la facultad interna que ahora es seca matemática pueda intensificarse pictóricamente en la imaginación. Debemos aprender a captar la Imaginación que nos ha dado la Ciencia Espiritual. ¿Qué está contenido en estas Imaginaciones?  En verdad, son una continuación de la facultad con la que los Magos de Oriente reconocieron el acercamiento de Cristo. Las Imaginaciones son los brotes, los vástagos de lo que los hombres de la antigüedad vieron en las constelaciones estrelladas, las imaginaciones estelares, las imaginaciones minerales, en oro, plata y cobre.  Los hombres de antaño percibían en Imaginaciones y sus descendientes son las facultades matemáticas actuales. Las facultades matemáticas de hoy se convertirán en aquellas facultades que comprenden las Imaginaciones. Así, mediante el desarrollo de las facultades internas, los hombres tendrán que buscar la comprensión del Ser de Cristo.

Pero la percepción externa también debe profundizarse, hacerse más profunda. La percepción externa ha descendido de lo que una vez fue la vida de las experiencias internas, del instinto en el hombre. El poder que entre los pastores del campo todavía estaba interiorizado en sus corazones, está hoy solo en los ojos y oídos; se ha desplazado completamente a la parte externa del hombre y, por lo tanto, percibe solo el tapiz exterior del mundo de los sentidos. Este poder debe ir aún más hacia afuera. Para este fin, el hombre debe poder abandonar su cuerpo y alcanzar la Inspiración. Esta Inspiración, esta facultad de percepción que se puede alcanzar hoy, será, a partir de la Ciencia Espiritual, capaz de dar lo mismo que se dio en la proclamación al ingenuo conocimiento interno de los pastores en el campo.

La Astrología tal como lo fue para los Magos, la visión del corazón como lo fue en los Pastores. Con el conocimiento que proviene de la  Ciencia Espiritual a través de la Imaginación y la Inspiración, el hombre se elevará a la realización espiritual del Cristo viviente. Los hombres deben aprender a comprender cómo Isis, la viviente y divina Sophia, tuvo que desaparecer cuando llegó el momento del desarrollo que ha llevado la Astrología a las matemáticas, a la geometría, a la ciencia de la mecánica. Pero también se entenderá que cuando la Imaginación viva resucite de las matemáticas, la fonometría y la geometría, esto significa el hallazgo de Isis, de la nueva Isis, de la divina Sofía a quien el hombre debe encontrar si el Poder de Cristo que es suyo desde el Misterio del Gólgota está vivo, completamente vivo, es decir, lleno de luz dentro de él.

Estamos parados ante un punto de inflexión en el tiempo, mis queridos amigos.  La Tierra exterior ya no proporcionará al hombre las cosas que se ha acostumbrado a exigir en los tiempos modernos. Los conflictos creados por las terribles catástrofes de los últimos años ya han transformado una gran parte de la Tierra en un campo donde la cultura yace en ruinas. Seguirán otros conflictos. Los hombres se están preparando para la próxima gran guerra mundial. La cultura naufragará de muchas maneras. No se obtendrá nada directamente de lo que a la humanidad moderna le parece ser de mayor valor para el conocimiento y la voluntad. La vida terrenal externa, en la medida en que es un producto de los primeros tiempos, pasará, y es una esperanza completamente inútil creer que los viejos hábitos de pensamiento y voluntad puedan continuar. Lo que debe surgir es un nuevo tipo de conocimiento, un nuevo tipo de voluntad en todos los dominios. Debemos familiarizarnos con el pensamiento de la desaparición de una civilización; pero debemos mirar al corazón humano, al espíritu que mora en el hombre; debemos tener fe en el corazón y el espíritu del hombre a fin de que a través de todo lo que podamos hacer dentro de los restos de la antigua civilización, surjan nuevas formas, formas verdaderamente nuevas.

Tampoco surgirán estas formas si no tenemos en cuenta con toda seriedad qué es lo que debe suceder por el bien de la humanidad.  Lean en el libro “Como se adquiere el conocimiento de los Mundos Superiores” y encontrarán que dice que un hombre, cuando desea obtener un conocimiento más elevado, debe emprender lo que allí se llama el encuentro con el Guardián del Umbral.  Se dice que esta reunión con el Guardián del Umbral significa que querer, sentir y pensar están separados de cierta manera, que debe surgir una trinidad de la unidad caótica en el hombre. La comprensión que debe llegar al alumno de la Ciencia Espiritual a través del conocimiento de lo que es el Guardián del Umbral, debe llegar a toda la Humanidad con respecto al curso de la civilización. En la experiencia interna, aunque no en la conciencia externa, la humanidad está pasando por una región que también se puede llamar la región del Guardián del Umbral.

Así es, mis queridos amigos; La humanidad actual está pasando por un umbral en el que se encuentra un Guardián, un Guardián lleno de significado y gravedad. Y este grave Guardián dice: “No se aferren a lo que ha venido como un trasplante de antaño; miren en sus corazones, en sus almas, que pueden ser capaces de crear nuevas formas. Solo pueden crear estas nuevas formas cuando tienen fe en que los poderes del conocimiento y de la voluntad para esta creación espiritual pueden salir del mundo espiritual”. Lo que es un evento de gran intensidad para el individuo que entra en los mundos del conocimiento superior, procede inconscientemente en la humanidad actual como un todo. Y aquellos que se han unido a la comunidad antroposófica deben darse cuenta de que es una de las cosas más necesarias en nuestros días el llevar a los hombres a entender que está pasando por la región que es el Umbral.

Así como el hombre, el conocedor, debe darse cuenta de que su pensamiento, sentimiento y voluntad se separan en cierto sentido y deben mantenerse unidos de una manera superior, debe hacerse inteligible para la humanidad moderna que la vida espiritual, la vida de los derechos, y la vida económica deben separarse la una de la otra y crear una forma más alta de unión del Estado de la que ha sido hasta ahora. Ningún programa, idea o ideología puede hacer que los individuos reconozcan la necesidad de esta triple condición del organismo social. Es solo un conocimiento profundo del desarrollo futuro de la humanidad lo que revela que este desarrollo ha alcanzado un umbral donde se encuentra un grave guardián. Este Guardián exige de un individuo que está avanzando a un mayor conocimiento: Sométete a la separación en pensar, sentir y querer. Él exige a la Humanidad como un todo: Separa lo que hasta ahora ha estado entrelazado en una unidad caótica en el ídolo del Estado; separa esto en una Vida espiritual, un Estado de equidad y un Estado económico… de lo contrario no habrá progreso posible para la humanidad, y el viejo caos se desmoronará. Si esto sucede, no tomará la forma que es necesaria para la humanidad, sino una forma ahrimánica o luciférica. Solo a través del conocimiento científico espiritual del paso del umbral en nuestros días actuales puede dar forma Crística a este caos.

HOMBRE TRIPARTITO

Esto, queridos amigos, es algo que debemos decirnos a nosotros mismos también en el momento de Navidad, si comprendemos correctamente la Antroposofía. El niño pequeño en la cuna debe ser el niño que representa el desarrollo espiritual hacia el futuro del hombre. Así como los Pastores en el campo y los Reyes Magos de oriente fueron después de la proclamación para ver cómo aquello que debía llevar a la humanidad hacia adelante apareció como un recién nacido, así también debe el hombre dirigirse a la Ciencia Espiritual percibir, en ella en la forma del niño aquello que debe hacerse para un futuro Organismo Social Tripartito basado en la Ciencia Espiritual. Si la forma antigua del estado no se hace triple, tendrá que reventar y estallara porque desarrollará por un lado una vida espiritual totalmente caótica, completamente ahrimánica y de carácter luciférico, y por el otro lado una vida económica de carácter luciférico-ahrimánico de nuevo. Y tanto la una como la otra arrancaran para sí pedazos de la estructura estatal. En Oriente tendrá lugar el desarrollo de estados espirituales ahrimánico-luciféricos; en Occidente se desarrollará una vida económica ahrimánica-luciférica —si el hombre no se da cuenta, a través de la impregnación de su ser por Cristo, de cómo puede evitar esto, de qué manera puede emprender desde su propio conocimiento y desde su voluntad, la “trimembración” de aquello que está tendiendo a disgregarse.

Este será el conocimiento humano impregnado por Cristo; y será una voluntad humana permeada por Cristo. Y únicamente podrá sobrevivir disociando en tres miembros lo que ahora continúa como estado unitario. Y aquellos que se destacan adecuadamente en la vida espiritual reconocerán, como lo hicieron los pastores en el campo, qué es lo que la Tierra experimenta a través de Cristo. Y aquellos que se ubican correctamente dentro de la vida económica, dentro de las asociaciones económicas, desplegarán, en el verdadero sentido, una voluntad que trae un Orden Social Cristificado

 

Traducido por Gracia Muñoz en Noviembre de 2017.

 

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