GA102c1. La influencia de los Seres Espirituales en el hombre.

Rudolf Steiner – Berlín 6 de enero de 1908

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Hoy vamos a hablar desde el punto de vista de la Ciencia Espiritual sobre los diversos aspectos de los seres de los mundos superiores y su relación con el hombre. Y aunque podría parecer innecesario debo señalar desde el principio, que la conferencia de hoy está destinada a aquellos estudiantes de la Ciencia Espiritual que han llegado a una etapa más avanzada. Esto ocurre de vez en cuando. Cuando alguien recién llega a estas conferencias quizás se sienta un poco sorprendido por lo que se dice en ellas, sin embargo, debemos ir avanzando en estas cuestiones que pertenecen a las altas esferas de la Ciencia Espiritual. Es posible que alguno que se ha agregado últimamente sólo conozca algunas verdades de la Ciencia Espiritual y está esperando ser convencido, y muchas de las cosas que hoy vamos a presentar le puedan parecer una especie de locura, pero esas cosas deben ser reveladas.

Para los que hace poco tiempo que se han unido a las conferencias que se imparten aquí, les recuerdo que cuando ascendemos a los mundos superiores que solo podemos observar por  la clarividencia, nos encontramos con  seres que, es cierto, no pertenecen a nuestro mundo físico, pero que son en sí mismos tan independientes que se les pueden describir como ‘personas’ de esos mundos, al igual que a los hombres aquí en el plano físico les llamamos “personas”. Hemos visto que los grupos de animales de la misma especie en conjunto pertenecen a un alma o yo-grupal así que en el plano astral nos topamos con el alma-león, el alma-tigre, y así sucesivamente, como personalidades independientes con las que podemos relacionarnos de la misma manera que nos relacionamos los seres humanos en el plano físico. Igualmente, en regiones aún más elevadas, en el plano devacánico, nos encontramos el yo de las almas-grupo de las plantas, y a niveles más altos del Devacán nos encontramos con los Yoes de los minerales, personalidades tan diferentes como los hombres que convivimos aquí, en este plano. De esta manera vemos que en estos mundos superiores nos encontramos con ciertos seres que, por así decirlo, extienden parte de su organismo, al plano físico.

 Si un hombre extendiera sus dedos a través de las aberturas de una cortina o una pared de manera que sólo se pudieran ver los diez dedos, el hombre mismo estaría detrás de la partición. Lo mismo sucede con los yoes-grupales de los animales. Aquí, en el plano físico vemos lo que se extiende hacia abajo como miembros, por la actividad de los seres del mundo astral, y de las almas-grupo que están detrás de la partición, detrás de esa cortina que separa nuestro mundo físico del mundo astral. Y de la manera correspondiente esto es igual para el otro grupo de Yoes, los  del reino vegetal o del reino mineral. Cuando nos elevamos desde el mundo físico a los mundos superiores nos encontramos no sólo a estos seres que acabo de describir que son los que amplían sus miembros hacia la Tierra, también nos encontramos con toda una serie de seres que pueden ser considerados personalidades de los mundos, pero cuyos miembros físicos no son tan directamente visibles y evidentes como los de los yoes grupales de animales, plantas y minerales.

Los planos astral y devacánicos en realidad son mundos densamente poblados. En él encontramos muchos tipos de seres cuyos efectos se manifiestan aquí en el plano físico, aunque obviamente no tienen mucho que ver con nuestra vida humana actual. No obstante, uno no puede entender esta vida si no sabe algo de estos seres que moran arriba, en los mundos superiores, y están activos en ella. En el cuerpo humano hay mucho de lo que él no es dueño, que todavía no es la expresión del Yo humano, sino que es la obra, el efecto, y la manifestación, de los seres de los mundos superiores. De esto vamos a hablar hoy.

Cuando observamos el plano astral, nos encontramos con ciertos seres  –un solo tipo, entre muchos– que parecen no tener ninguna expresión o manifestación entre los seres que se encuentran en el plano físico, pero que están conectados con él. Allí, en el plano astral nos encontramos con ellos como seres astrales, con una voluntad pronunciada, unos propósitos marcados, y así sucesivamente. Dentro de nuestro mundo inmediato tienen una existencia que se relaciona con el plano astral, pertenecen a la misma clase de seres que habitan en nuestra luna actual, y tienen incluso una cierta existencia física en la luna. Aquel que es capaz de acercarse a estas cosas de una manera clarividente sabe que en el campo de acción de la luna existen seres en cierto sentido similares al hombre, pequeños en comparación, suelen tener la estatura de un niño de seis o siete años. La Luna, sin embargo, les ofrece una especial oportunidad para su actividad. Las condiciones físicas son muy diferentes allí, la atmósfera, por ejemplo, es muy diferente y, en consecuencia, cuando estos seres se retiran, por así decirlo, a su hábitat adquieren la facultad de un rugido tremendo, de pronunciar inmensos, poderosos, sonidos espantosos. Estos seres enanos pueden mantener una existencia astral dentro de nuestro mundo. Debemos imaginar las  condiciones de los mundos superiores, como algo mucho más complicado de lo que se suele hacer.

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Cuando hablamos desde el punto de vista de los mundos superiores,  vemos que existe una conexión ininterrumpida entre los diferentes planetas y la Luna que está conectada con la Tierra como, por ejemplo, Berlín y Hamburgo están conectados por el teléfono. Los seres que viven en la Luna pueden llevar a cabo sus operaciones en la Tierra con la ayuda de las fuerzas astrales.

Voy a definir otra clase de seres a los que también encontramos en el mundo astral, seres benéficos, en comparación incluso con la más leve naturaleza humana, sin embargo, son mucho, mucho más suaves, también en su discurso, son muy suaves y gentiles. El discurso de estos seres no tiene la aridez del lenguaje humano, pues un hombre debe reflexionar durante un largo tiempo si es que quiere expresarse, y revestir sus pensamientos e ideas en palabras. Se podría decir de estos seres que sus pensamientos fluyen de sus labios, que no sólo expresan los pensamientos en palabras, sino que los propios pensamientos fluyen en un suave lenguaje de sus labios. Estos seres también se encuentran en nuestro mundo astral, y tienen su escenario de acción en otro planeta. Así como los seres mencionados en primer lugar tienen su hogar en la Luna, estos segundos tienen su hogar en Marte, habitan en Marte y, de hecho, son  su principal población, así como ciertas razas humanas son la principal población en nuestra Tierra.

Si seguimos subiendo al plano devacánico nos encontramos con ciertos seres que, a su manera también son de naturaleza leve, pacífica y en cierto sentido extraordinariamente inteligentes. Estos seres que se encuentran en el plano devacánico tienen su origen real en el planeta Venus, como los seres de la Luna y Marte, sin embargo en Venus también nos encontramos una segunda especie de seres que, en contraste con  los de tipo gentil y amable presentan una vitalidad salvaje y furiosa, y cuya ocupación principal consiste en la lucha mutua y el saqueo.

 En el plano devacánico superior nos encontramos con ciertos seres que son muy difíciles de describir. Sólo podemos hacerlo comparativamente diciendo que ellos son infinitamente inventivos: en cada momento de la vida inventan algo, aunque sería falso decir que lo que fuera. Su don de la invención es más bien como si uno mirara algo y en el mismo instante, incluso en la contemplación, se tuviera la impresión de cómo podría hacerse de manera diferente. La invención les surge espontáneamente. Estos seres, que tienen su sede en Saturno, se enfrentan nuevamente con otros que parecen ser su reverso, seres salvajes, horribles que poseen  en grado infinitamente elevado todo lo que vive en el hombre como codicia salvaje, sensual y desordenado deseo.

Todos estos seres que he mencionado no son de ningún modo ajenos a nuestra existencia. Sin duda sus obras, actividades y manifestaciones, se extienden a nuestra vida y su acción puede ser rastreada por la clarividencia cuando ciertas condiciones aparecen en la Tierra.

Así, los seres astrales que, tienen su morada natural en la Luna están presentes en la Tierra en las circunstancias más variadas, por ejemplo, cuando un hombre cae presa de ideas ilusorias, los podemos ver en los manicomios. Además, casi siempre se encuentran cerca de los médiums y sonámbulos, estas personas tienen todo un remolino de esos seres, y una gran proporción de las influencias que se ejercen sobre ellos, se deriva de la presencia de estas criaturas.

Cuando prevalece el amor y la bondad, donde el humanitarismo se desdobla, podemos encontrar a los suaves seres de Marte que se presentan como creaciones astrales, dándonos las fuerzas necesarias para trabajar. Eso les alimenta, es el ambiente en el que pueden vivir y donde ejercen su influencia sobre el hombre.

Siempre que se hacen descubrimientos humanos, donde los ingenieros están trabajando, en los talleres técnicos, se crea la atmósfera necesaria para los seres inventivos de Saturno. Por otro lado, donde se desarrolla algún tipo de actividad que tiene que ver con la presencia de la mente,  la inteligencia, los seres que están presentes tienen su sede en Venus.

Así que ya ven cómo el hombre en las circunstancias más variadas está continuamente acompañado por remolinos de seres elementales, ya que podemos llamarlos así. El hombre en realidad nunca está solo; en todo lo que hace y en todo lo que se compromete tiene a la vez la oportunidad para el desarrollo de un gran número de seres. Las obras del hombre, tanto las buenas como las malas, dan una oportunidad para la presencia de criaturas que invaden las fuerzas del hombre y se posesionan de ellas y uno debe saberlo, si trata de conseguir una visión verdadera de la vida. El que no se dé cuenta de estas cosas pasara a través de la vida con una ceguera completa. No se trata aquí de una mera teoría o un desafío teórico, todas estas cosas son directamente prácticas. Porque el hombre poco a poco en el futuro de la evolución terrestre tendrá que aprender a actuar y enmarcar su conducta en la dirección correcta, cuando comience a reconocer que convocó a estas criaturas en respuesta a ciertos hechos y circunstancias.

Todo lo que hace el hombre es como una llamada a estos seres desconocidos. No es sólo a través de los locos los medios de estos seres lunares entre los cuales los hay completamente malvados, pequeños granujas, a los que se aventuran a aproximarse; cuando, por ejemplo, los niños exceden de peso de una manera insensata, y comen con codicia, estos seres pueden introducirse en ellos y estropear su desarrollo. Veis, pues, lo necesario que es para el hombre conocer lo que se mueve en torno a él a través de su comportamiento y actitud en el mundo.

Ahora bien, estos seres en otro sentido no son de ningún modo ajenos a hombre. Tienen, por el contrario una relación profunda con nuestra estructura humana. De todo lo que existe en el cuerpo humano, en realidad sólo hay una cosa que pertenece o puede pertenecer a cada hombre y es su sangre. La sangre del hombre es la expresión directa de su Yo. Sin embargo, si no cuida a perpetuidad el fortalecimiento de su yo a través del desarrollo de un alma fuerte y vigorosa, a través de las poderosas fuerzas de su alma, y si por así decirlo, pierde el control de su yo, los demás seres pueden aferrarse a su sangre, y eso es grave y perjudicial para él. Por otro lado, muchos otros seres están anclados en otras partes del organismo humano.

Vamos a ver todo lo que en realidad extiende sus tentáculos en el cuerpo humano, todo lo que está anclado allí. Pero antes debemos primero examinar el cuerpo humano.

Sabemos que la sangre mientras circula por las arterias y se extiende en el cuerpo es la expresión del Yo del hombre y se convierte en una expresión más y más fuerte cuando el Yo se encuentra  en su centro, tiene en su centro una fuerza que aumenta gradualmente. El Yo del hombre sólo en un futuro muy lejano obtendrá el control de las otras partes del organismo. Muchos otros seres están contenidos en estos otros componentes del cuerpo humano.

Contemplemos, por ejemplo, los tres humores corporales, los tres jugos, el quilo, la linfa y la sangre, con el fin de estudiarlos más de cerca. Tal vez sepan ustedes la importancia que estos tres tipos de líquido tienen para el hombre. Se sabe que cuando tomamos alimentos, primero se transmiten a través de los órganos preparatorios en el estómago, mezclándolo y elaborándolo con los jugos adecuados secretados por las glándulas de modo que pueda ser elaborado a través de los intestinos. Allí, el alimento se transforma en una condición pulposa, el quimo, que es transportado hacia adelante a través de los intestinos. Todo lo que puede formar el material nutritivo del hombre, pasa por el cuerpo a través de los órganos vasculares llamados a servir como jugos nutritivos para la renovación del cuerpo. Esta es una de las sustancias que tenemos en el cuerpo y  que llamamos  “quilo”.

Sabemos que, además del quilo, que se produce a través de la asimilación de los alimentos en el cuerpo humano desde el exterior, en el interior existen otros procesos del cuerpo de la misma naturaleza que llevan a cabo una especie de líquido que se asemeja en cierto modo a la sustancia blanca de nuestra sangre. Este jugo fluye a través del organismo humano que en gran medida toma el mismo curso que los vasos sanguíneos que llamamos venas, debido a que contienen el azul-rojo de la sangre. Estas incluso toman también el quilo. El líquido que contiene es la linfa. Este es un jugo que se podría decir, se espiritualiza en comparación con el jugo de alimentación uniforme, el quilo. Los vasos que transportan la linfa siguen su curso por todo el cuerpo, en cierto sentido incluso pasan a través de la médula ósea que absorbe el quilo. Toda la linfa que se extiende hacia fuera y se extiende hasta la mitad izquierda del cuerpo y las extremidades inferiores –que es el lado izquierdo de la cabeza, lado izquierdo del tronco, la mano izquierda y ambas piernas– todo esto que se recoge,  desemboca en la vena clavicular izquierda y se vacía en la circulación sanguínea. Sólo la linfa contenida en los vasos del lado derecho de la cabeza y el lado derecho del tronco, se unen e introducen en la vena clavicular derecha para que de esta manera los vasos linfáticos los convierta en la expresión de un hecho importante.

Se ve cómo el hombre está dividido en dos partes; de hecho, simétricamente, pero de modo que una parte comprende todas las partes inferiores del cuerpo con la mitad izquierda del tronco y la cabeza, mientras que la otra parte está formada desde el lado derecho del tronco y la cabeza. La linfa es el segundo fluido que pulsa en el hombre, un fluido que se encuentra mucho más cerca del alma que el quilo, los jugos gástricos e intestinales del quilo. Es cierto que la digestión y la circulación de todo el quilo están también muy influenciadas por las condiciones del alma, pero éstos están mucho más profundamente conectados con la linfa. En un hombre que es muy activo y enérgico la linfa fluye con mucho más vigor que en un hombre que es pesado, perezoso e inactivo. Podríamos dar muchos ejemplos del alma que están conectados con el curso de la linfa en el cuerpo humano.

El tercer fluido es la sangre, de la que hemos hablado a menudo. Se compone de sangre roja, rica en oxígeno que fluye en las arterias y de sangre azul-roja rica en carbono que fluye por las venas. Y a medida que nuestra sangre es la expresión de nuestro Yo, la linfa, de alguna manera es la expresión del cuerpo astral del hombre. Esas cosas no se manifiestan solamente en una dirección. Desde otro aspecto, el sistema nervioso es la expresión del cuerpo astral. Hoy vamos a considerar el aspecto en el que la expresión del cuerpo astral es la linfa. Así como un hombre puede tener dos profesiones también el cuerpo astral, puede, por un lado, ser el constructor del sistema nervioso, y en el otro lado, el constructor, el creador, de la linfa.

En el cuerpo etérico, el hombre mismo es el constructor y creador del sistema glandular, así como en otro aspecto, es el organizador, creador, y el controlador de la circulación del quilo. Aquí tenéis la conexión de estos líquidos que toman su curso en el cuerpo humano, en los miembros de la naturaleza humana.

Ahora debemos tener claro que, en el cuerpo humano, el cuerpo astral, el cuerpo etérico y el Yo no son definitivamente los únicos maestros. Poco a poco, en el curso de la evolución el Yo del hombre alcanzara un mayor control sobre su cuerpo astral y su cuerpo etérico, para transformarlo en yo espiritual o Manas y el segundo en el espíritu de vida o Budhi. Pero mientras el hombre no tenga el control de estas partes de su ser, los demás seres estarán conectados con estos miembros humanos. Están integrados en el cuerpo astral de los seres humanos a modo de gusanos en el queso —perdonen la comparación poco apetecible— pero así es. Y, de hecho, los seres astrales que están implicados  y conectados con el cuerpo astral del hombre son los que he descrito como que tienen su hábitat real en la Luna o Marte, dependiendo de si son benévolos o malévolos. Y la linfa, el jugo blanquecino que recorre al hombre, pertenece al cuerpo de los seres que viven en nuestro mundo astral. Sin duda, estos seres del plano astral, cuyo verdadero hogar es la Luna o  Marte, no son tan evidentes como lo son el alma-grupo de los animales. Pero son de tal naturaleza astral que, en cierto sentido, podemos decir: al igual que en un grupo de animales, un grupo de leones, por ejemplo, tenemos una especie de manifestación de una personalidad distinta en el plano astral, el yo-león, en el paso de la linfa a través del cuerpo humano tenemos, aunque no tan obviamente, la manifestación, los miembros extendidos, de estos seres astrales.

Entonces ¿podemos pensar que estos seres astrales tienen una especie de existencia física, como las almas grupos de los animales, como el yo-grupo del león, de la misma especie con su manifestación en los leones solo aquí en el plano físico?.  Si se hace esta pregunta, habría que responder: sí, lo tienen.

Al igual que en el caso de los animales vimos que el cuerpo astral del alma-grupo extiende sus miembros por separado en cada uno de los leones, estos seres astrales extienden también sus condiciones físicas en la Tierra. No pueden, sin embargo, extenderse desde el exterior en el plano físico, para ello necesitan seres en el plano físico como parásitos que son, en quien fijarse y vivir. Ellos están aquí como los parásitos de los hombres. Si no existiera la raza humana aquí en la Tierra muy pronto saldrían, no podrían encontrar lugar de residencia, les conviene estar aquí. Pero hay seres, hombres y los animales superiores, que tienen ganglios linfáticos y no están invadidos por estos seres en su manifestación física. Por lo tanto no es simplemente un pulso de sustancias materiales a través de nuestro cuerpo, sino en la circulación donde se mueven los ejércitos enteros de estos seres. Ellos giran a través del hombre, se mueven a través de él y tienen sus cuerpos en la linfa  —mientras que el ser humano real, el yo del hombre tiene su cuerpo, para empezar, sólo en la sangre. Y la preponderancia de los seres lunares o de Marte o seres de este tipo circulando a través de un hombre da a la linfa su carácter especial. Si aumenta la presencia de mayor cantidad de seres lunares circulando a través de su cuerpo seria un hombre que se inclina más fácilmente a la maldad, la irritación y la ira, si hay más seres de Marte, entonces encontramos  un hombre que se inclina más a la dulzura, a la bondad. Podemos ver cómo el hombre no está atravesado solamente por los líquidos, sino también por los espíritus, y sólo se entiende como hombre cuando se sabe que los espíritus pasan a través de él, y no solamente los líquidos.

Ahora bien, si examinamos clarividentemente lo que se llama quilo, es decir, la expresión externa del cuerpo etérico humano, nos encontramos con que seres similares también se han incorporado a este. Los seres fundamentalmente anclados ahí son los que ya hemos caracterizado para bien o para mal, los seres de Venus, los que tienen su hogar en Venus y que existen en el mundo devacánico. Ahí están esas personalidades desde la visión clarividente y tienen su expresión, su manifestación, aquí en la vida física en el quilo humano[1] por extraño que parezca viven en este líquido que corre por el cuerpo humano, estos seres tienen su domicilio real en el plano devacánico, y en la medida en que toman un cuerpo físico, tienen su vida física en Venus[2]. Y ya que Venus está conectado de una manera determinada a través de sus fuerzas, con toda nuestra vegetación terrestre y todo lo que vive en la Tierra, se harán conscientes de la conexión que existe entre la alimentación del hombre y el efecto producido en él a través de lo que toma como alimento. Eso seguramente no es una cuestión indiferente. Las influencias de los seres de Venus viven en todas las plantas y, naturalmente, también en el reino animal. Las influencias pueden venir del lado bueno, de los seres suaves, leves de Venus, o por el contrario, de los seres salvajes que se han descrito como codiciosos de botín y participan en los conflictos de unos con otros. De acuerdo con uno u otro tipo trabajan en nuestros animales y plantas, por lo que sus virtudes o vicios se integran en el cuerpo del hombre cuando la carne de estos animales o los alimentos obtenidos de estas plantas se transforman en el quilo.

Ahora pueden ver esto desde un punto de vista más elevado al que he podido presentar en anteriores conferencias, lo importante que es saber acerca de la nutrición humana desde el aspecto de la Ciencia Espiritual, para conocer las influencias bajo las cuales actúan las diversas plantas y animales. Puede ocurrir, por ejemplo, que alguien que sabe de las plantas y animales que están floreciendo en un determinado país, bajo ciertas influencias celestes, también le resultará fácil comprender su carácter como nación. Porque en todo lo que el hombre consume de su entorno, lo que come, no sólo las sustancias analizadas químicamente, come al mismo tiempo, espíritus definidos, y estos espíritus que entran por la boca hasta el estómago se extienden a través de su ser. Se abre para nosotros la perspectiva de cómo el carácter de un pueblo puede ser conocido a partir de la constitución geográfica más profunda de un país.

No olviden una observación que se puede encontrar en la conferencia sobre la Oración del Señor[3] donde se presentó desde un aspecto bastante diferente. Se dijo que el hombre está en una cierta relación con todo su pueblo a través de su cuerpo etérico, y está conectado a través de su cuerpo astral con su entorno más cercano.

Una vez más se ilumina desde un aspecto aún más profundo el carácter que se forma a partir de los seres espirituales que son absorbidos por el hombre con la comida. Es uno de los medios por los cuales la gran orientación espiritual de la Tierra distribuye los diferentes caracteres nacionales sobre la Tierra; alimentos que producen uno u otro efecto se distribuyen de tal manera que el carácter de un pueblo determinado surge de la alimentación que obtiene. Eso nos conduce de una manera redonda al materialismo: la Ciencia Espiritual muestra cómo toda naturaleza material es una revelación del espíritu y de una manera desconocida para el hombre, son en sí mismas influencias espirituales difundidas dentro de él.

Es más difícil de entender la forma en que los espíritus de Saturno trabajan sobre el hombre. Hay, por un lado, espíritus de Saturno que directamente observan cualquier cosa e inmediatamente hacen algún invento, y por otro lado están quienes desarrollan pasiones terriblemente desordenadas de naturaleza sensual, en comparación con que todo lo que el hombre puede desarrollar en esta dirección es juego de niños. Estos espíritus de Saturno se insinúan en el cuerpo humano de una manera aún más oculta, es decir, a través de la percepción sensorial. Cuando volvemos nuestra mirada a una cosa hermosa, pura y noble, un concepto se despierta en nosotros; Cuando volvemos nuestra mirada a una cosa sórdida, innoble entonces se despierta un concepto diferente. Ahora bien, cuando un concepto es suscitado en el alma a través de las impresiones exteriores se introducen al mismo tiempo en el hombre, estos espíritus de Saturno tanto los benéficos como los maléficos. Y a través de todo lo que el hombre por sus meras simpatías y antipatías desarrolla a su alrededor como ambiente, como lo que oye, ve y huele, se expone a las insinuaciones de uno u otro orden de los espíritus de Saturno. Cuando el hombre está sintiendo, atraen hacia él a través de ojos y oídos y toda la piel. Es espantoso, por ejemplo, para la observación oculta qué espíritus disolutos se insinúan en la nariz de las personas fuera de su entorno, a través de muchos perfumes que son muy apreciados en la sociedad humana —aparte de lo que se introduce en la nariz de los que llevan estos perfumes en su propia persona.

Vemos de esto cómo finamente y estrechamente uno debe observar las cosas más cotidianas desde el punto de vista espiritual si uno quiere aclararse acerca de la vida. Mucho se podría decir de personas que más o menos conscientemente sabían ordenar espíritus que particularmente trabajan sobre el hombre a través de los olores y se deslizan en él con el perfume. Si tuvieran un conocimiento más profundo y más íntimo de varias cosas de la historia, en particular la historia de Francia en tiempos de Luis XIII, XIV y XV, con todas las artes desarrolladas allí, donde los aromas desempeñaron un importante papel en el drama de las intrigas, tendríais entonces una idea de lo que los hombres son capaces de hacer, —conscientemente o inconscientemente— si saben cómo ordenar a los espíritus que se deslizan en el sentido humano de la percepción en los perfumes.

Podría referirme a todo un atractivo libro[4] que se ha escrito recientemente por el Ministro de la Corte. Él lo escribió, naturalmente, sin ningún conocimiento de estos hechos, pero fue muy claro acerca de los efectos. Es un libro muy interesante sobre esta pequeña corte, donde destaca una catástrofe que tuvo lugar en los últimos años, y donde el Ministro y el dignatario en cuestión describe en sus Memorias las maquinaciones de una persona[5] que en cierto modo sabía cómo ordenar los aromas y sus espíritus. Y lo describe con cierta satisfacción, porque estaba protegido de ella y  no había sido víctima. Veamos, estas cosas no son algo sin significado ni efecto para la vida práctica. Cuando uno entiende la vida no como un ciego materialista, sino como un hombre que ve, entonces puede rastrear estas influencias espirituales por todas partes y si se conocen estas influencias,  entiende la vida por primera vez.

Así que debemos imaginar al hombre, a nosotros mismos como seres bastante complicados, ya que estamos asociados con muchos tipos de mundos, muchos tipos de seres. El que avanza en el camino del desarrollo oculto a etapas de conocimiento cada vez más altas, aprende a conocer a estos seres en su especial naturaleza y por lo tanto se  independiza de ellos, él es capaz de verlos desde un punto de vista independiente. Pues tener en uno mismo la verdad acerca de los mundos superiores significa llegar a ser realmente libre, realmente maduro, ya que somos conscientes entonces de las actividades y los impulsos, del pulso y el flujo a través de nuestra vida. Aprender a conocer su manera de ser y al mismo tiempo llegar a ser libre e independiente.

Y así como uno puede apuntar a ciertos fluidos que circulan por el hombre, por ciertos órganos humanos en los cuales los seres de los mundos superiores, del mismo modo encuentran su expresión y manifestación. Así, por ejemplo, los seres que acabo de describirles como seres de Saturno encuentran su expresión en un cierto aspecto en el hígado humano. Por supuesto debe quedar claro que si uno realmente quiere entender la Ciencia Espiritual uno descubre que es un dominio muy complicado.

Sabemos que en el desarrollo del Antiguo Saturno, a través de sus fuerzas aparecieron en la evolución humana los primeros rudimentos de los sentidos. De una manera similar Saturno todavía trabaja en el hombre y entre sus órganos corporales internos esta el hígado en el que las fuerzas de Saturno tienen una fuerte e intensiva influencia. El ser humano que está en la manera de evolucionar más allá de todo lo de naturaleza de Saturno, por lo tanto, debe crecer más allá de las fuerzas que están ancladas en el hígado. Y a pesar de que ciertas fuerzas están presentes en el hígado a partir de la cual el hombre debe liberarse, sin embargo, fueron necesarias para lograr su forma actual y la forma, que sin embargo debe ser superada. Esto se puede comprobar de una manera determinada por la evidencia externa. Puede descubrir, por ejemplo, que en el período antes del nacimiento y directamente después del nacimiento, cuando el cuerpo humano está siendo construido, el hígado ocupa el mayor espacio en relación con el resto del cuerpo y después se va reduciendo. De hecho, la proporción en el nacimiento podría darse como 1:18, mientras que la relación más adelante es 1:36. El hígado se reduce aproximadamente a la mitad, y así el hombre, en un desarrollo puramente natural supera las fuerzas arraigadas en él.

Puesto que el hombre terrenal tiene la intención de evolucionar hacia la más y más alta espiritualidad ha adquirido como una expresión física exterior el poder de vencer las fuerzas del hígado. Esta es en cierto modo los pulmones, ellos son el órgano que contrarresta el hígado. No todo lo encierran en sí mismos como hace egoístamente el hígado, se abren completamente hacia el exterior, que se encuentra en continua comunicación con el mundo a través del aire que inspira y expira. Una combustión que ocurre en los pulmones. El azul-rojizo de la sangre rica en carbono entra en los pulmones y se transforma a través de su combinación con el oxígeno en la roja sangre que da vida. Al igual que en una llama ardiente las sustancias se unen con el oxígeno, en los pulmones hay un proceso de combustión. La respiración puede ser llamada un proceso de combustión, y con ello la respiración y el proceso de combustión del hombre ha sido dotado con la perspectiva de lograr una evolución cada vez más alta. Las fuerzas de acumulación que han alcanzado su última etapa en el hígado. Las fuerzas que recibe como un fuego desde el aire lo rescatarán de la cadena que lo obliga a la Tierra. El fuego que el hombre recibe desde el aire y que se expresa en su respiración es el que lo eleva hacia arriba a esferas cada vez más altas.

Los mitos y leyendas son siempre más profundas y llenas de sabiduría que nuestra ciencia, aparentemente avanzada. En el mito de Prometeo tenemos una magnífica expresión de lo que acabo de ser relatar con los hechos de la vida humana. El mito dice que Prometeo trajo el fuego del cielo al hombre e indica de esta manera que Prometeo participa en el proceso que se expresa en el aliento humano y que conduce, al hombre hacia su evolución  ascendente. Sin embargo, tiene una maravillosa explicación: porque Prometeo se eleva por encima de las fuerzas que encadenan al hombre a la Tierra y se opone a ellas, al dar al hombre la fuerza del fuego, debe  pagar por ello. Este sufrimiento está maravillosamente representado con el hecho que subyace en el mito, es decir, un buitre devora el hígado del encadenado Prometeo. ¿Cómo podría demostrarse más fina y sabiamente que las fuerzas que fluyen hacia nosotros con el proceso de respiración roen el hígado y que aquel que logra de antemano lo que lograra la humanidad en un futuro lejano, se encuentra allí como un crucificado? —¡cómo lo que baja desde el aire, se come el hígado!

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Así, los iniciados han expresado las grandes verdades de la existencia en los mitos. Hay un mito muy elaborado de los Misterios que nos expresan la profunda sabiduría que después podemos meditar. Cuando, equipados con el conocimiento de la Ciencia Espiritual, nos acercamos a los mitos hay que situarse ante ellos con reverencia. Pues han sido revelados por los seres espirituales superiores al hombre para que por primera vez puedan aprender en imágenes lo que más tarde ha de alcanzar en conceptos claros. Los mitos contienen la sabiduría y si uno quiere encontrar la más profunda sabiduría representada en cualquier esfera de la vida, debe recurrir a los mitos. Esto lo saben aquellos que han creado a partir de las profundidades del arte. Una verdad profunda, está en la base de las relaciones de Richard Wagner con la mitología, y  la ha llevado a expresarse en su trabajo de una manera artística. Nuestro tiempo es el de reascender de una vulgaridad meramente física a una corriente completamente espiritual. Si nos fijamos en lo que late en nuestro tiempo, desde esta perspectiva se entenderá en el sentido cada vez más profundo la tarea de la Ciencia Espiritual.

Por lo tanto, a partir del estudio de los mundos superiores, hemos llegado a reconocer la misión real de la Ciencia Espiritual. Es la de permitirle al hombre aprender a conocer la vida, y cuando está trabajando y creando mostrarle lo que está trabajando secretamente con él cuando mueve su mano, cuando crea con espíritu, alma y cuerpo. A través del conocimiento espiritual, se volverá más y más consciente de los seres que son sus compañeros, y vivirá y creará en armonía con ellos. Así, la investigación espiritual le revelará la plenitud de la realidad y le permitirá llevar el conocimiento y la sabiduría a la vida.

Traducido por Gracia Muñoz en Julio de 2016.

Ver también:

https://lacocineradematrixvk.wordpress.com/2017/12/09/ga219c5-las-facultades-humanas-y-su-conexion-con-los-seres-elementales/

 

[1][1] El QUIMO se forma en el ESTÓMAGO por acción del jugo gástrico sobre el bolo alimenticio y el QUILO se forma en el DUODENO, por acción de la bilis, jugo pancreático y jugo intestinal transformando al Quimo en QUILO.

 

[2] NT. El mercurio astronómico.

 

[3] Rudolf Steiner, El Padrenuestro, Anthroposophic Press, Nueva York. 12.

http://wn.rsarchive.org/Lectures/LorPry_index.html

 

[4] El Dr. Vladan Georgevitch: El fin de Obrenovitch (Leipzig, 1905).

 

[5] Draga Maschin, quien fue asesinado junto con Alejandro I de Serbia en Belgrado el 11 de junio de 1903.

 

 

 

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